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~ EL PACTO DE ABRAHAM CONFIRMADO ~
1Buenas noches, amigos. Es bueno estar de nuevo en la casa del Señor esta noche; y estoy listo para hablar de El otra vez, y compartir nuestro compañerismo alrededor de Su Palabra. Yo sencillamente amo tener compañerismo alrededor de la Palabra de Dios, ¿Uds. no? Me acaba de decir el Hermano Arganbright, que el Hermano Espinoza está en la reunión esta noche, está aquí, y creo que el hermano dijo que ellos querían que viniera a la plataforma, pero él no quiso y se fue a alguna otra parte. Ciertamente recuerdo la gran reunión en la ciudad de México con el Hermano Espinoza, cómo el Señor bendijo. Esa fue la ocasión en la que el pequeño bebé muerto fue resucitado, que la... Nunca olvido la noche cuando la mujercita que–que traía al bebé allá para....
2Bueno, ¡qué cosa!, aquí, justo–justo enfrente de mí, está el Hermano Espinoza; verdaderamente es un placer verlo a Ud. Dios lo bendiga...?... nosotros...?... Dios lo bendiga. ¿Está Ud. sentado solo? ¿O Ud.–Ud. está con su esposa o con alguno de ellos allá? [El Hermano contesta: “Estoy con mi esposa y un par de amigos”–Ed.]. Oh, bueno, eso es... qué bien. Bueno, está bien. Yo estaba pensando que muchas veces me he referido a eso, Hermano Espinoza, de cómo el Señor bendijo allá en México. Creo que ahora veo a la Hermana Espinoza. Estoy tan contento de verlos a todos Uds. Uds. saben, “cuando todos lleguemos al Cielo, qué día de regocijo será”, cuando todos nos sentemos en la comida internacional, mejor dicho será la cena internacional. Y disfrutaremos de un... verdaderamente un gran momento, hablando de cosas pasadas y renovando amistades antiguas, y será un gran momento.
3Me siento como que pudiera tener otra reunión en México; eso estaría bien. Disfruté de un gran momento. Recuerdo al pequeño bebé; nunca se me olvida eso. Esa hermosa mujercita mexicana estaba... Billy vino a mí, y dijo: “Papá, vas a tener que hacer algo”. El dijo: “Uno ni siquiera puede detener a esa mujer allá”. Dijo: “Ellos tienen muchos ujieres”, dijo, “pero ella quiere venir aquí de todas maneras”. Y dijo: “El Hermano...” No–no recuerdo su nombre, el que estaba con él repartiendo las tarjetas. Era... Yo lo llamaba “mañana” porque siempre llegaba tarde. El era... Así que él–él me iba a recoger a las seis, creo yo, y él me recogió a las nueve. Así que yo lo llamé “mañana”, “tomorrow” [el Hermano Branham lo interpreta al inglés–Trad.], Uds. saben. Así que... Y él era un hermano fino, un verdadero hermano fino y dulce. Y recuerdo a ese pequeño bebé. Yo le dije al Hermano Jack Moore, yo dije: “Bueno, vaya Ud. allá y ore por el bebé y...” Y el Hermano Espinoza me estaba interpretando. Y miré hacia la audiencia en esta dirección. Y esa gente, ¡hablando de asistir y de ser fiel a la iglesia!, ¡oh, hermanos! Ellos llegaban allí en la mañana, estaban parados en el sol caliente todo el día para estar allí esa noche. ¿Ven Uds.? Y así que, ellos... Esa es de la manera que Uds. reciben algo. Allí es en donde Uds. encuentran algo.
4No porque el Hermano Espinoza está aquí, sino que yo lo dije la primera noche aquí. El otro día yo estaba en una iglesia, una iglesia en otra ciudad, en Tucson, Arizona. Y había allí como una media docena de mis amigos mexicanos que habían venido de alguna parte, y ellos se sentaron allí todo el día, ese día, en ese edificio caliente, esperando que yo llegara allí esa noche; se sentaron allí todo el día esperando. Y cuando subí a la plataforma... yo había estado orando todo el día. Yo había hablado esa mañana y luego regresé. Y esa noche tan pronto como en la plataforma... ¡esa pobre gente! Por supuesto ellos tienen que... ellos reciben... mezclan las tarjetas y las reparten a quien las quiera. Y cuando yo llamé la fila de oración, se mezclaron... ninguno de ellos había recibido tarjeta, casi ninguno de ellos; solo había una, creo yo, una mujer mexicana que subió allí, y ella no podía hablar nada de inglés. Y cuando ella llegó a la plataforma, el Espíritu Santo descendió, y le empezó a hablar a ella, y a decirle de dónde era ella; le dijo que ella tenía una–una madre o a alguien, muy allá en (¿cuál es esa ciudad fronteriza de aquí?, la... Tijuana). Tijuana, allí, y que ella estaba enferma, y dijo que en unos cuantos días recibiría una carta que ella estaba bien y saludable otra vez. Y tan pronto como El empezó allí, entonces el Espíritu Santo pasó por alto a toda esa gente blanca allí, y siguió allí, y llamó a cada una de esa gente mexicana que ni siquiera podía hablar una sola palabra de inglés, y sanó a cada una de ellas, y eso lo concluyó. Expectación, ¿ven? Ud.... si Ud. llega a un lugar donde Ud. mismo se humilla, no pregunta, sino que sólo–sólo se humilla, entonces Dios obrará. El... Es Su... es cuando El realmente obrará.
5Ahora, así que yo recuerdo a esa mujercita que venía; y cuando el Hermano Moore iba allá a tratar de complacerla, yo miré en esta dirección, y vi una visión del bebito mexicano más bonito, sentado, balbuceando, y aun no tenía un solo diente, sólo estaba balbuceando y riéndose. Yo pensé: “Ese es un bonito... Espere un momento”, yo pensé: “Ese es ese bebé debajo de esa cobija”. Así que ellos... Un pequeño... Estaba lloviendo, y la mujercita lo tenía cubierto con una cobija. Y–y había muerto esa mañana. Y esto era en la noche. Fui y puse mis manos sobre ese pequeño bebé, oré por él, y empezó a patalear y a llorar tan fuerte como podía. Y regresó a vida y está viviendo hoy hasta donde yo sé. Ahora, el Hermano y la Hermana Espinoza, uno de ellos, yo sé que investigó eso bien. Y ya son cinco veces ahora que yo lo he visto a El, auténticamente, resucitar a los muertos después de haber estado muertos por horas y horas (¿ven?), volverlos de nuevo a vida. El–El es Dios.
6Déjenme decirles, hermano, hermana, lo que es, es que nosotros– nosotros... Ha sido... En una ocasión hubo... Déjenme contarles una pequeña historia, y entonces Uds.–Uds. captarán lo que quiero decir. Hubo un hombre en una ocasión que tomó un viaje, e iba al mar. El había leído tocante a ello, y había oído tocante a ello, pero él nunca había visto el–el mar. Y en camino hacia allá, se encontró con un anciano lobo de mar, un marinero, Uds. saben, que venía de regreso del mar. Y él le dijo, dijo: “¿Adónde vas, buen hombre?” El dijo: “Oh, yo voy al mar”. El dijo: “Eso me estremece de emoción y me excita”. El dijo: “Yo nunca lo he visto”. Y dijo: “oh, cuánto he anhelado verlo, ver sus grandes olas saladas saltar al aire, y oír las gaviotas graznar, y oler la sal en el aire”, y lo demás así, y le dijo todo lo que significaría para él. El anciano lobo de mar dijo: “Yo nací en él, he vivido en él por sesenta años, y yo no veo nada emocionante tocante a él”.
7Ahora, de esa manera es. Ha habido tantas cosas en este avivamiento americano que han sucedido, al grado que ha llegado a ser muy común para Uds., al grado que no comprenden lo que realmente es. Y esa gente que nunca las ha visto u oído, ¡qué cosa!, sus–sus corazones están bajo expectación y están listos, y lo concluye todo allí. ¿Ven? Eso es lo que... Llega a ser común a nosotros. Y hermano, hermana, por eso es que Uds. me oyen decirlo tan duro como puedo; la declara-... “el avivamiento americano se terminó”. Llegó a su fin hace como unos cuatro años. Así que, se–se terminó. Y no hay más avivamientos en América; únicamente estamos espigando en los campos que ya han sido segados y quemados. Uds. levantan una espiga de vez en cuando, pero hay muy pocas. Ahora, no únicamente lo encontramos así aquí en Los Angeles, o en Long Beach; lo encontramos así por toda la nación, de la misma manera, por todas partes.
8Y las–las reuniones ahora, los grandes avivamientos, están en ultramar, allá en las–en las otras naciones, fuera de aquí. Y eso es–es... Yo estaba hablando con uno de sus misioneros de aquí de la iglesia, un muchacho sentado aquí esta noche, conocí a su esposa allá atrás, un hermano amable recién llegado de la Costa de Oro. Y, ¡oh, qué cosa!, yo dije: “¿Qué piensa Ud.?” El dijo: “Ya no–no tendré más reuniones aquí”. ¿Ven? Uno sencillamente no tiene el mismo corazón, cuando uno va y... Uno ve a nuestra gente americana muy bien vestida y alimentada, y sin necesidad de nada, Uds. saben, y no sabe que es “miserable, desventurada, ciega, pobre, desnuda, y no lo sabe”. Y uno ve a aquellos allá acostados en las calles muriendo, los pequeños bebés con sus barriguitas hinchadas por el hambre, y la madre muriéndose, caminando en la calle. Y sólo el hablar tocante a Jesucristo, ellos sólo lo anhelan y lo esperan. Y uno sólo dice una sola cosa, y ellos están listos. Cuando uno va a partir o algo, ellos lo siguen a uno al aeropuerto: “Sólo díganos una vez más tocante a Jesús”. ¿Ven? “Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos serán saciados”. Correcto. Ahora, inclinemos nuestros rostros sólo un momento ante nuestro gran Rey, en–en reverencia a El, y hablemos con El.
9Padre Celestial, Tú eres el Autor de esta Palabra Eterna. En el principio era la Palabra; la Palabra siempre era, porque era Dios. Se hizo carne y habitó entre nosotros. Y esta noche vemos que Tú todavía estás revelando esa Palabra, Tú mismo desenvolviéndote por medio de la Palabra, y permitiéndonos tener compañerismo alrededor de estas grandes cosas. Y te doy gracias, Señor, mientras nuestras mentes se vuelven hacia México, nuestra nación vecina. Muy allá al sur entre esa gente, recuerdo a ese querido anciano ciego que subió a la plataforma esa noche y quiso rezar con su rosario. Cómo puse mi pie al lado del suyo para ver si mis zapatos le quedaban, y mis hombros, para ver si yo le podía dar mi saco. Pero Dios, Tú hiciste algo más grande por él; Tú le diste su vista. Y cuán agradecido estaba él. ¡Oh Dios!, la siguiente noche viendo esa plataforma con una pila de sacos viejos y trapos y cosas con las que esa pobre gente se arropaba de los vientos helados... Oh, cómo te doy gracias, Señor, pues “bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos serán saciados”. Te pido, Padre, que esta noche este grupito aquí capte una nueva visión del Señor Jesús y de Su cercana Venida. Vemos que estamos al fin de la Edad de la Iglesia de Laodicea. Te pido por el Hermano y la Hermana Espinoza, y por su gran obra, y su amor por Ti, sabiendo que él continuó la reunión después que yo partí y Tú lo bendijiste; y el cojo anduvo, el ciego vio, los inválidos... Oh, cómo sanaste a la gente en un gran avivamiento. Estoy tan contento, Señor, que Tú fuiste misericordioso con aquella gente querida, desamparada. Dios, ¿nos mandarás de nuevo otra vez? Nos gustaría ir si es Tu voluntad.
10Ahora, te pedimos misericordia para nosotros aquí esta noche, y que el Espíritu Santo venga y entre en la Palabra mientras tratamos de enseñar para poner un fundamento para un servicio de sanidad el domingo que viene por la noche. Te pido, Señor, que el cojo ande, el ciego vea, y que el gran Espíritu Santo El mismo se manifieste en una manera maravillosa. Ayúdanos mañana, Señor, con el programa radial y con el desayuno de Los Hombres de Negocio. Y en dondequiera que estemos, que podamos diseminar el brillo de la Luz al necesitado, llamando a aquellos que están hambrientos y sedientos, para que ellos sean saciados. Bendice la Palabra en nuestros corazones esta noche mientras tenemos compañerismo, en el Nombre de Jesús. Amén.
11Ahora, esta noche vamos a tratar de continuar con nuestro estudio en el libro de Génesis. Si yo silbo un poco al hablar, es que me–me quebré la esquina de un diente hoy, y se siente un poco raro allá arriba cuando estoy hablando. Así que ahora, nosotros... yo estaba poniendo un fundamento para un servicio de sanidad para el domingo que viene, en la noche. Y ahora, mañana en la noche, si es la voluntad del Señor, terminaremos en Sodoma, o mejor dicho, en el monte adonde Abraham llevó a su hijo para sacrificarlo. Yo pienso que será una lección hermosa allí para llevarnos a ese servicio de sanidad el domingo, porque eso verdaderamente lo expresa allí, exactamente como si fuera en este día.
12Y anoche yo... Muchas veces al hablar, es cortante, no es mi intención lastimar. Mi intención sólo es de anclar una Palabra. ¿Ven? Porque es–es un tiempo en donde estamos–estamos... Yo estoy celoso de la iglesia. Yo–yo lo estoy. Yo... Cuando veo la iglesia saliéndose al mundo, me destroza; sencillamente no me puedo quedar quieto. Ahora, no es mi intención ser diferente; Dios sabe eso; no es mi intención ser diferente. Yo los amo mucho para hacer eso, para ser diferente. Pero cuando yo–cuando yo veo cosas, y sé que es la verdad, entonces yo... hay algo en mí, que yo no me puedo quedar callado; yo lo tengo que hablar, porque... Y yo únicamente hablo por inspiración de todas maneras. Y así que no es mi–mi intención lastimar. Pero yo–yo quiero que lo reciban de esa manera.
13Y ahora, para que Uds. lo entiendan: todos nosotros estamos de acuerdo que estamos viviendo en la Edad de la Iglesia de Laodicea; todos sabemos eso. Ahora, Uds. recuerdan que la Edad de la Iglesia de Laodicea es la única edad de todas ellas en la que Jesús es puesto fuera de Su propia iglesia, tocando en la puerta tratando de entrar otra vez. Y eso es lo que hemos hecho, exactamente. Eso es lo que los grupos Pentecostales han hecho. Porque siempre han sido las iglesias... En cada edad, ha sido una Iglesia Pentecostal. Si Uds. oyen el programa radial mañana, yo voy a hablar sobre eso. Y así que, Uds. se darán cuenta si eso no es correcto. Siempre ha sido. Cuando oímos de la–de la Iglesia, la Iglesia, cuando se habla en la Biblia, es una Iglesia Pentecostal. Nunca ha fallado en serlo. Ha habido una pequeña minoría Pentecostal por todo el trayecto, en cada edad. Y si Uds. toman la historia....
14El Hermano Paul Boyd, que yo conozco, un amigo mío, está aquí en alguna parte. Le doy gracias, Hermano Paul, por ese maravilloso libro que Ud. me envió. Y yo he tomado el de el Concilio de Pre-Nicea y el Concilio de Nicea; y muchos de estos otros ministros los citan mucho mejor, o–o mejor dicho, ellos están mejor versados en eso, que yo. Pero en el Concilio de Nicea, fue ese remanente del Pentecostés que ellos forzaron a salir, y metieron sus propias ideas; fue donde la iglesia, la doctrina de los Nicolaítas (la cual primero sólo fue un–un pequeño dicho entre ellos)... Fue... Y nico es una palabra que significa: “conquistar”. Laitia, significa: “conquistar el laico”. En otras palabras, ellos sacaron todo el Espíritu de la congregación, del laico, e hicieron a un hombre santo. “Dejen que... La gente no es santa, tampoco el sacerdote es santo, ni el obispo es santo, o algo...” Y nico: “conquistar el laico” y lo pusieron en un solo hombre. Así que todos entraron y edificaban la iglesia, y pagaban, y demás así. Y un solo hombre era el intercesor para perdonar pecados. Pero ese no es el remedio de Dios. Dios no lidia con nosotros como una iglesia; El lidia con nosotros como un individuo. Así que el Espíritu Santo está en el laico, lo mismo que El está aquí en el púlpito, o en cualquier parte.
15Y–y nos damos cuenta que en eso, en aquel tiempo, ellos sacaron el–el Espíritu Santo de la iglesia, y ellos unieron la iglesia y el estado. Y Constantino no estaba convertido; un hombre que hizo esas cosas así... El era igual que Acab: él era un político. El únicamente tomó a la Roma pagana y a la Roma Cristiana, y las unió, y tomó las supersticiones Cristianas, y las ceremonias paganas y las ató juntas, y formó una religión universal de todo eso para fortalecer su propio reino. El no estaba convertido. El... Las cosas que él hizo probó que él no estaba. Así que él... Yo no soy su juez por supuesto, pero yo sólo lo estoy tomando de–de la manera que la historia lo relata.
16Y luego allí, ella pasó por las edades oscuras, la Iglesia pasó. Luego ellos salieron con Martín Lutero, luego con Juan Wesley, luego a los Pentecostales. Siempre ha sido una Iglesia Pentecostal. Uds. fíjense bien por todas esas edades, tomen por ejemplo a San Pablo de la iglesia de Efeso, luego tomen a Ireneo de la siguiente edad de la iglesia, a San Martín de la siguiente, a Colombo de la siguiente, luego a Lutero, a Wesley, y así sigue hasta este último día; ahora estamos esperando un gran mensajero en el último día, lo cual será la segunda vez que viene Elías. ¡Es grande! ¿Se fijaron Uds.?, Jesús dijo... Si Uds. se fijan bien tenemos tantas cosas semejantes, que uno tiene que tener cuidado de lo que está hablando, porque todos dicen que son Elías. Lo tenemos por dondequiera ahora y todo lo demás, pero eso–eso está incorrecto. Eso está tan incorrecto como puede estar.
17Y así que, Uds. se fijan que en Apoca-... en Malaquías, el último profeta, en la última parte del–del capítulo 4, él dijo: “He aquí Yo os envío el profeta Elías, antes que venga el día de Jehová, grande y terrible”. Ahora, fíjense bien. “Y él hará volver el corazón de los hijos... el corazón de los padres hacia los hijos, y el corazón de los hijos hacia los padres”. Ahora, si Uds. se fijan bien, los discípulos le preguntaron: “¿Cuando serán estas cosas? ¿Por qué pues”, ellos dijeron, “que es necesario que Elías venga primero?” El dijo: “El ya vino”. Jesús dijo: “Y ellos hicieron con él todo lo que quisieron”. Y ellos entendieron que El habló de Juan el Bautista. El era el Elías; eso es correcto. Pero fíjense bien: hay una venida doble allí. Aquel no pudiera ser el verdadero Elías que iba a venir, porque cuando este Elías venga es cuando El iba a quemar la tierra con... y los justos caminarán sobre las cenizas de los–de los malos. ¿Ven?, tendría que ser en–en... Y así que aquel no era el Elías. Era el mensajero del capítulo 3 de Mal-... “He aquí Yo os envío Mi mensajero delante de Mí”. Ese era aquel Elías.
18Y fíjense aquí: el primer Elías que iba a venir, él volvería el corazón de los hijos hacia los padres, o mejor dicho el corazón de los padres hacia los hijos. ¿Ven?, los antiguos padres patriarcas, los antiguos ortodoxos, los legalistas, la ley, él volvió a la–la fe de los padres aquí hacia los hijos, el corazón hacia los hijos; ese nuevo mensaje que Juan estaba predicando (¿ven?), de la Venida del Mesías en aquel entonces, él volvió el corazón a eso. Pero fíjense bien, la siguiente–la siguiente vez que Juan aparece, él vuelve el corazón de los hijos hacia la fe de los padres Pentecostales. Así que los regresará al Mensaje original. Y nosotros... Uds. sabrán–Uds. sabrán cuando él llegue aquí. Será una restauración para llevar a esa iglesia tibia de Laodicea de vuelta a esa Fe original de allá del pasado otra vez. Sí, señor. Y él será ungido para hacer eso. Cuando venga este Elías, él será un profeta. El no se detendrá en decir la verdad; él cortará a diestra y a siniestra.
19Tomen la–tomen la naturaleza de Elías. Miren a Elías, vean lo que él era. ¿Cómo era él cuando vino en el tiempo de Juan? El odiaba las denominaciones. “Uds. fariseos, no penséis decir dentro de vosotros: ‘Abraham tenemos por padre; porque Yo os digo que Dios puede levantar hijos a Abraham aun de estas piedras”. Así también era Elías. Ambos odiaron a las mujeres, o mejor dicho, a las mujeres inmorales, las cosas que hacían mal. Miren a Elías con Jezabel. Miren a Juan el Bautista con Herodías. ¿Ven? Ambos eran hombres del desierto, amaban los bosques y lo desolado. Salían de los desiertos y daban un mensaje.
20El vendrá a la escena uno de estos días. Sí. Y pudiera ser que no sea una sola persona. Sino que será un Mensaje en la Iglesia, el Espíritu Santo en la Iglesia para volver esa fe otra vez hacia la Fe original. Correcto. Pues él volverá el corazón de los hijos hacia los padres. La primera vez, él volvió el corazón de los padres a los hijos; esta vez, volverá los corazones de los hijos hacia los padres. ¿Ven? Tomará la Fe que los padres tenían y la colocará aquí en los hijos, los que están apenas entrando. Y esta vez él va a tomar esa misma fe (porque ellos se desviaron de la Fe original), y él va a volver la fe de los padres, mejor dicho, la de los hijos hacia los padres, los padres del Pentecostés. Será otro Hechos 2, correcto, será otro.
21Yo estaré hablando sobre eso en la mañana, si es la voluntad del Señor: Mas al principio no fue así, en el desayuno de Los Hombres Cristianos de Negocio. El Señor... Ese será el programa radial. Luego después, quiero hablar sobre el tema de: Oyendo, creyendo, y actuando en la Palabra de Dios. Ahora, y mañana en la noche, regresaremos aquí otra vez para terminar este estudio de Génesis. Y el domingo en la noche, si es la voluntad del Señor, queremos tener un servicio de sanidad para orar por los enfermos otra vez, el domingo en la noche.
22Ahora, la razón que el Espíritu Santo hoy día reprendería y destrozaría la iglesia... Uds. recuerdan que a la Edad de Laodicea, El dijo: “Yo reprendo y castigo a todos los que amo. Yo reprendo y castigo a todos los que amo”. Gracias a Dios por reprendernos, es un Padre verdadero que nos enmienda y nos saca avante. Conocí a... dio la casualidad que conocí a una señora hoy, y ella estaba muy molesta por lo que yo dije la otra noche tocante a las mujeres usando pantaloncitos cortos; que no era bueno que las Cristianas hicieron eso, y que era absolutamente contrario a la Escritura. Ella dijo: “Jovencito, tú–tú arruinarás tu ministerio”. Yo dije: “Oh, no, no. Si yo no lo digo, se arruinará. ¿Ven?” Ella dijo... Yo dije: “¿Es Ud. culpable?” Ella dijo: “No, señor, yo no uso pantaloncitos cortos”. Yo dije: “Bueno, entonces, ¿por qué está Ud. argumentando sobre esto?” Ella dijo: “Yo uso pantalón de mujer”. Yo dije: “Eso es peor”. Ella dijo: “Oh, no”, ella dijo, “es–es decente, como si por ejemplo...” Y dijo: “Ud.–Ud. lo pone... por ejemplo, ¿qué va a hacer Ud. con una mujer que anda en el campo” (yo creo que esa es la manera que ella lo dijo, sí), “cabalgando un caballo”, dijo, “allá con mi esposo para ayudarle a juntar el ganado? ¿Cree Ud. que yo debería usar una falda?” Dijo: “Ud.....” Yo dije: “Ud. no debería andar allá en primer lugar. Ese es el problema: las mujeres están tratando de tomar el trabajo de los hombres ahora; ¡tenemos tantos hombres sin trabajo!” Correcto, correcto. Ella dijo: “¿Qué de estar en el jardín, cuando uno–cuando uno está sacando hierbas en el jardín usando–usando vestido? ¿No piensa Ud. que uno mejor debería usar pantalón de mujer?” Yo dije: “No, señora. Mi esposa no tiene problema tocante a eso, ni tampoco tenía problema mi madre. Yo no pienso que Ud. tampoco debería tener, si Ud. misma se cuida”. Yo dije: “Yo no...?....” Ella dijo: “¿Usar pantalón de mujer está mal?” Yo dije: “La Biblia dice que una mujer que usa cualquier vestuario que le pertenece al hombre, es una abominación ante los ojos de Dios”. Correcto.
23Hermano, toda la Escritura está aquí; sólo obedezcámosla. Eso es todo. “Yo reprendo y castigo a todos los que amo”. Eso es la... esta edad, ¿es correcto eso? Así que... y luego la Biblia dice también en Hebreos el capítulo 12 y el versículo 8: “Pero si se os deja sin disciplina, de la cual todos han sido participantes, entonces sois bastardos y no hijos de Dios”. Un hombre se disgusta y dice: “¡Aaah!” Una mujer dice: “Oh, yo ya no voy a escuchar eso; yo no tengo que...” Muy bien, siga adelante, bastardo. Eso es exactamente correcto. Pero un verdadero hijo de Dios tomará Su corrección, diciendo: “Sí, Padre, es Tu Palabra; yo me tengo que enmendar ahora; tengo que hacer lo que es correcto”. Uds. saben que eso es verdad, ¿no es así? Un bastardo es el que siempre retrocede y es la mosca en la sopa, sólo tratando de perturbar algo. Pero el verdadero hijo de Dios admira ser reprendido y enmendado. Yo sé que mi padre anciano nunca me dio una sola tunda que yo no lo bendigo por cada tunda que él me dio, para que fuera... Si no hubiera sido por eso, bueno, yo–yo mismo probablemente hubiera sido un renegado. Así que, yo... Ese es el problema hoy día con muchos de los pequeños “Rickys” y demás. Uno los deja correr ahí, tirarse al suelo, y patalear; y la pequeña María dice: “¡Yo no haré eso!” Ella debería haber sido hija de mi madre. Correcto. Sí, señor. Tenemos mucho de eso ahora, de sólo dejar a los niños... Con razón tenemos delincuencia juvenil. ¿Saben Uds. lo que la causó? Delincuencia parental. Eso es lo que lo empezó. Sí, señor. Uds. no mantuvieron a sus hijos con Uds. Los dejaron salir a esos lugares y comportarse así, y Uds. lo aprueban. Con razón estamos en una edad tal como en la que estamos ahora.
24Ahora, estas cosas no son populares. Esa es la razón que mi ministerio no ha crecido, o no es tan grande como el de los otros hombres. Y si alguna vez llega a ser así, yo quiero que Dios lo derrumbe, para que El pueda llegar adonde yo realmente pueda seguir adelante y decir la verdad. Yo–yo–yo no pertenezco a ninguna organización, así que yo lo puedo decir de cualquier manera que yo quiera. ¿Ven? Yo no pertenezco a ningún grupo, así que yo puedo decir lo que yo quiero. Yo sólo pertenezco a Cristo, y yo solamente me puedo quedar allí mismo. Yo no tengo que tener dinero, así que allí–allí está. Yo me quedo allí mismo con ello. Así que adonde Dios me envíe, yo voy y lo predico de la manera que El me dice, y me voy (¿ven?), sigo otra vez adelante. Así que yo... De esa manera quiero que sea. Yo no quiero grandes obligaciones en donde uno tiene que rogar por dinero, y suplicar por esto, y recoger esto, y llevar a cabo esto, y tener este grande... Yo tengo que mantener mi mente en Cristo. Uds. vayan y busquen entre los otros para encontrar eso. Pero en cuanto a lo que a nosotros respecta, entreguémonos a la Palabra de Dios y–y a la predicación, quedándonos con la verdad y la revelación del Espíritu Santo y lo que va a suceder.
25Ahora, nos damos cuenta... Ahora, ponemos una pequeña base sobre Abraham ahora. Anoche nos dimos cuenta que Abraham era sólo un hombre común. ¿Es correcto eso? Ahora, eso es... Hoy en día cuando Dios bendice a una persona, entonces la–la gente piensa que él tiene que ser muy raro, muy peculiar. No eso no es. Sólo es un hombre común. Lo hacen a él un hombre santo, algo grande, que proviene de generaciones de hombres santos, y que tiene que ser... No, eso no es. La Biblia dice que “Elías era hombre sujeto a pasiones semejantes a las nuestras”. El era sólo un hombre. Abraham era sólo un hombre común que salió, un anciano que salió de Babilonia, y se fue a la tierra de los caldeos y a la ciudad de Ur; sólo era un hombre ordinario, él y su esposa; probablemente era pobre, un granjero, o lo que él hacía para su sustento.
26Y nos damos cuenta que Dios le habló un día y le dijo que él iba a tener un hijo por su esposa. Y él en ese entonces tenía setenta y cinco años de edad, y ella tenía sesenta y cinco años. Ahora, era ridículo, mejor dicho, radical pensar que Dios le diría eso a un hombre de setenta y cinco años de edad. Pero, ¿ven Uds.?, Dios hace lo que El quiere hacer, y El generalmente hace las cosas de una manera muy peculiar. Y El siempre los hace a Uds. actuar peculiar cuando obedecen Su Palabra. Pues, “todos los que quieren vivir piadosamente en Cristo Jesús, padecerán persecución”. Pero Uds. tienen que venir directamente a la Palabra; no–no hagan... No es de interpretación privada. Sólo léanla de la manera que está escrita, y créanla de la manera que está escrita y de la manera que Uds. la deben creer. Y si Uds. no la dudan, producirá todo lo que Ella prometió. Si Uds. pueden tomar la correcta actitud mental de que “Dios la escribió, Dios lo dijo; la promesa es mía; yo la creo”, entonces obsérvenla suceder. Tiene que suceder, tiene que suceder.
27Ahora, nos dimos cuenta anoche que Dios le dijo que se separara, y que se separara de su parentela, se separara de su gente. Pero Abraham, como cualquier hombre ordinario... Ahora, Dios nunca–nunca lo echó de... lo regresó allá a su tierra natal por no obedecer; pero Abraham nunca fue bendecido por Dios hasta que él mismo se separó de toda su gente. El se llevó a su padre consigo, y se llevó a algunos más, se llevó consigo a su sobrino. Y el anciano siempre fue un estorbo, hasta que finalmente Dios lo sacó de la escena. Y luego Lot, su sobrino, se descarrió y se fue a Sodoma. Y–y luego cuando él se separó de él, entonces Dios le empezó a hablar de la bendición, yo... de cómo El lo iba a bendecir. Me gusta eso. Ahora, nos damos cuenta que en Génesis 13:16, el... Dios le dijo a Abraham, cuando El le habló tocante a Su pacto, El dijo: “Yo te multiplicaré, y tu descendencia será como el polvo de la... como la arena que está a la orilla del mar”, como pequeños gránulos de polvo en la tierra. “Tu–tu descendencia será así; serás un padre de naciones”. Y ahora nos fijamos también en Génesis 15:5, cuando El confirmó el pacto, o le habló a él otra vez al respecto, que El dijo: “Y lo llevó afuera, y le dijo: mira los cielos, ¿puedes contar las estrellas?” Así como las estrellas, son innumerables....
28Miren: del polvo hasta las estrellas. ¡Oh, hermanos! De la tierra, de la tumba, hasta la Gloria. Y ¿recuerdan Uds.?, la verdadera Simiente de Abraham prometida, la cual vino por medio de Isaac, era Cristo. Y “El es el Lirio de los Valles, la Estrella Resplandeciente de la Mañana, el más hermoso de diez mil para mi alma”. Cómo miramos eso, de cómo Dios en Su gran sistema solar declara... ¿Creen Uds. que Dios vive en Su sistema solar? ¿Creen Uds. que El creó las estrellas? El dijo que las creó. ¡Cómo está todo tan perfectamente colocado en el sistema solar! Del.... Miren: del polvo, de aquí ligado a la tierra, hasta las estrellas en Gloria. Jesús, la Estrella Resplandeciente de la Mañana, el origen de todo esto, es verdaderamente la Simiente que produjo estas otras estrellas, por medio de El. Y nos damos cuenta que estando muertos en Cristo, somos Simiente de Abraham y herederos de la promesa con el padre Abraham. Entonces si somos Simiente de Abraham, nos damos cuenta que tenemos–que tenemos que tener la fe de Abraham, o no somos la Simiente de Abraham. ¿Y qué es la Simiente de Abraham? El Espíritu Santo (¡amén!), el cual viene por medio de Cristo Jesús. Eso nos hace entonces, a medida que recibimos el Espíritu Santo, no más gentiles, sino que judíos. Y el judío por nacimiento, no es judío. Pablo dijo: “Y no es judío el que lo es exteriormente, sino el que lo es en lo interior”, que tiene la fe del padre Abraham. Y si somos Simiente del padre Abraham, entonces recibimos toda promesa que Dios hizo, no importa cuán ridículo parezca, que–que no pueda suceder; pero si Dios así lo dijo, nosotros lo creemos de todas maneras.
29Ahora, Abraham, cuando él debía tener ese bebé... Pasamos por ello anoche, que Sara pudo haber dicho... Después de los primeros veintiocho días, él dijo: “¿Cómo te sientes, cariño?” “No hay diferencia”. “Alabado sea Dios, lo vamos a tener de todas maneras”. Y él nunca se debilitó, sino que él se fortaleció todo el tiempo. “Sí, vamos a tener el bebé de todas maneras”. “¿Cómo sabes tú que lo vas a tener? Bueno, tú–tú estás más anciano, te estás envejeciendo. Bueno, tú tienes setenta y cinco años de edad; tú has vivido con ella desde que tenía dieciocho años o algo”, su media hermana. “Y mira, tú sabes que eso es imposible. Cuando tú eras joven, cuando tú eras un hombre joven, y quizás cuando ella tenía dieciocho años y tú veintiocho” (había diez años de diferencia en su edad), “bueno, eso es cuando tú hubieras tenido el bebé si ibas a tener uno. Pero todos estos años han pasado, y ahora ella ha pasado su menopausia hace años y años y años. Entonces: ¿Cómo vas a tener el bebé? ¡Es imposible!” Bueno, el doctor lo miró, y dijo: “El pobre anciano está loco, Uds. saben, él... hay algo mal”. Eso es lo que ellos le dicen a toda Simiente verdadera de Abraham. Ellos dicen: “Oh, no... Sólo déjenlo en paz. El no hará daño, él es inofensivo. Pero Uds. saben...” Y sin esperanza también, ellos piensan. Pero él cree en Dios. ¿Cómo pudiera un hombre que tenía una promesa...? Por ejemplo Moisés que iba a conquistar a Egipto, un solo hombre con una vara en su mano. “Voy allá para conquistarlo”. “¿Cómo sabes que tú lo vas a hacer?” “Dios así lo dijo; eso lo concluye”. Correcto. Es esa Simiente de Abraham otra vez. ¿Ven? El tenía–él tenía la fe de Dios porque él era una simiente de Abraham.
30Y ahora, nos dimos cuenta anoche que su nombre era Abram hasta que Dios lo bendijo e hizo un pacto con él, y entonces El le cambió su nombre de Abram a Abraham. Y h-a-m era parte del Nombre de Dios. ¿Se fijaron en eso? ¿Lo captaron bien? Abraham; Elohim. (¿Ven?) El puso allí parte del Nombre de Dios, porque Dios es el Padre de todo. Y El hizo que Su Nombre... siendo Elohim, El puso parte de Su Nombre en Abraham (¿ven?), y lo hizo un compañero con El. Por medio de su simiente, El produciría una Simiente y bendeciría a toda nación en la tierra. El sería el padre de muchas naciones. Abraham reproduciría la fe de Elohim; h-i-m, y h-a-m. Pero El lo hizo a él parte de Su Nombre, porque iba a ser el padre de muchas naciones.
31¡Oh, es tan rico!, quisiera que tuviéramos todo el tiempo; lo pudiéramos tomar y sólo leer versículo por versículo y seguir por todo eso. Déjenme decirles, me hace saltar hasta el séptimo Cielo, casi, al–al pensar de cuán perfecta es esa Biblia. No hay una sola Escritura que contradiga la otra; está tan perfecta por toda Ella como puede ser. No hay contradicciones en la Biblia. El hombre que diga eso, que venga aquí. No hay tal cosa como una contradicción en la Biblia que no pueda ser aclarada por la Palabra de Dios. Correcto. Ahora, es todo en enigmas; pues El lo hizo de esa manera para esconderlo de los ojos del sabio y prudente y revelarlo a niños que quieran aprender. Sí.
32Ahora, yo tengo una esposa. ¡Cómo la amo! Es la mujer más dulce en la tierra para mí. Ahora, nosotros no... Somos... Creemos–creemos que Dios es amor. Y si Dios es amor, entonces El nos ama tanto que El dio a Su Hijo unigénito para que pudiéramos ser salvos. Ahora, cuando yo voy a ultramar, yo no llamo a la Sra. Branham y le digo: “Mi querida Sra. Branham, voy a emprender un viaje a ultramar; no tendrás otros esposos mientras yo esté ausente. No le guiñarás el ojo a nadie mientras yo esté ausente”. ¿Sería eso....? Bueno, miren, qué si ella me agarrara de la corbata y dijera: “Un momento, Sr. Branham, tú no tendrás otras esposas, ni aun novias, mientras tú estés ausente”. Bueno, ¿no sería ese un hogar? No. Ese no lo sería. Si fuera así, yo estaría temeroso todo el tiempo; ella también lo estaría. Pero la cosa de ello, es que yo–yo la amo. Y yo le digo: “Cariño, el Señor me ha llamado a ultramar”. “Bueno, gracias al Señor”. Ella se tiene que quedar en casa, Uds. saben, y cuidar a los niños. Y así que, ¿qué es lo que hacemos? Nos arrodillamos y oramos; traemos a nuestros niñitos alrededor y oramos. Y ella ora: “Dios, cuida a Bill; yo–yo no puedo ser de mucha ayuda. Pero yo–yo–yo haré todo lo que pueda aquí con los niños”. Y luego le doy un beso de despedida. “Adiós, cariño”. Mientras yo la ame a ella de esa manera, no hay preocupación. Mientras ella me ame así, no hay una preocupación en el mundo. No es lo que yo me estoy forzando para hacer; es lo que hago por amor. Y así es con Dios. Nosotros–nosotros no dejamos de hacer esas cosas, porque decimos: “Bueno: yo–yo–yo–yo no debería ir a los cines; yo–yo no debería ir al baile; yo no debería fumar; yo no debería beber; porque yo soy un Cristiano yo no lo debería hacer, sin embargo lo quiero hacer”. Más le vale que lo haga. ¿Ve? Cuando Ud. ama a Dios, Ud.–Ud. sencillamente lo hace... Ud. no lo hace, porque ama a Dios. ¿Ven?
33Ahora, qué si en ultramar... si yo regresara y hubiera salido con alguna mujer, y la hubiera llevado a alguna parte manejando y hubiera regresado y entrado con ella y le hubiera dicho: “Buenas noches”, y demás, y–y–y... yo–yo sabría que tendría que decirle a Meda tocante a eso. Bueno, yo creo que ella me perdonaría por eso. Yo–yo–yo dijera: “Meda, yo–yo lo hice”. Yo iría y lo confesaría y diría: “Yo lo hice. Lo siento que lo hice”. Yo sé que ella diría: “Bill, yo te perdono por eso”. Pero eso me perseguiría el resto de mis días; ¡esa pobre mujercita!, yo sé lo que... cuánto la amo. No importa por lo que yo tuviera que pasar, yo no la lastimaría por nada. Yo la amo muchísimo. Yo... Ese es mi amor por ella. Sí, señor.
34Yo–yo me voy, y estoy lejos del hogar, estoy lejos de mis hijos, pero mi corazón sangra por estar allí con ellos. El pequeño José me llamó el otro día cuando me iba yendo. Uds. saben, algunas veces el cambio de agua algunas veces nos enferma. El salió; se quería ir tanto conmigo, que había estado llorando toda la mañana. Y salió al porche, miró, e irguió su cuerpecito, y talló sus grandes ojos, miró, y dijo: “¿Papi?” Yo dije: “Sí, hijo”. El dijo: “Dios te bendiga, y que nunca te enfermes”. El sólo tiene cuatro años de edad, es un muchachito pequeño. ¡Oh, qué cosa! El muchachito ve visiones y todo. Y yo... Algún día cuando yo haya terminado, yo quiero tomar mi Biblia y ponerla en la mano de José, y decir: “Hijo, quédate con Ella; no la comprometas; quédate allí. Yo quiero que te quedes con la Palabra”.
35Y así que, eso es; es amor. Aunque yo sé que si yo hiciera algo mal, yo creo que Dios me perdonaría por eso. Pero, ¡oh, hermanos!, yo no lo querría lastimar a El. Yo no querría hacer nada para lastimarlo. Yo lo amo muchísimo. Bueno, de esa manera debemos vivir por Dios: enamorados de El. Amar, amar tanto que se amen los unos a los otros. Jesús dijo: “En esto conocerán todos que sois Mis discípulos, si tuviereis amor los unos con los otros”. No porque Uds. son Metodistas, o Bautistas, o Luteranos, o Pentecostales, sino porque se aman los unos a los otros. Y eso es lo que yo siempre he tratado de hacer, es derrumbar estas pequeñas paredes de separación y hacerlas a un lado para que yo pueda decir: “Nos amamos los unos a los otros”. ¿Ven? Pero, ¿ven?, mientras hagamos las cosas que estamos haciendo... Las encontramos en sombras allí en la Biblia en donde ellos lo hicieron en el principio. Y Uds. ven lo que les sucedió a ellos. “Y todo esto sucedió como ejemplos”, dice Hebreos. Ahora, nos damos cuenta, que es la misma cosa hoy. Nos aislamos y nos ponemos fríos e indiferentes, y nos establecimos en este monte por cuarenta años en lugar de entrar a la tierra prometida.
36Así que ¡el polvo!, del polvo hasta las estrellas. Del polvo de la tierra, de lo que estamos hechos, hasta las estrellas resplandecientes en Gloria. “Mas el pueblo que conoce a su Dios se esforzará y actuará, y ellos resplandecerán como las estrellas a perpetua eternidad”. Daniel 12. Sí, ellos lo harán. Sólo piensen: esa estrella de la mañana no ha perdido nada de su belleza desde que Dios la colgó allí en el–en el sistema solar. No ha perdido nada de su belleza. Pasarán billones y billones de años, y todavía estaremos resplandeciendo en Gloria. Sí, señor. Es sólo una muestra, es sólo un ejemplo.
37Yo quiero decir algo aquí, y yo tengo miedo decirlo. Y yo... ¿Está bien, hermano? ¡Oh! Ahora, uno tiene que tener cuidado cuando está... especialmente con la gente; ellos lo mal entienden. Ahora, yo creo que los tres de una trinidad, son uno, como sabemos. Ahora, yo creo que Dios tuvo tres Biblias, si Uds. se fijan bien. Ahora, la primera Biblia que El escribió fue en los cielos, el zodíaco. Ahora, yo sé que Uds. se pueden ir a un extremo con eso, y se pueden ir a un extremo con cualquier otra cosa. Pero verdaderamente, si Uds. se fijan en el zodíaco, ¿cómo empieza? Empieza... lo primero en el zodíaco es la virgen; lo último en el zodíaco es Leo el león: la primera y la segunda Venida de Cristo. La primera vez por medio de la virgen, la siguiente vez como el león de la tribu de Judá. Uds. ven los peces cruzados en eso; esa es la edad de cáncer por la que estamos pasando. Todo en los cielos declara a Dios. Ciertamente que lo declara. Y el pueblo de Dios debe mirar hacia arriba, comprendiendo que Dios no está en la tierra, sino que El está en el Cielo. El escribió la primera Biblia.
38Ahora, la segunda Biblia que El escribió, fue con Enoc, en los tiempos de la pirámide, allá en Egipto. Yo he estado allí, y tal vez muchos hombres y mujeres aquí han estado allí. Si Uds. se fijan en esas pirámides, no las pudiéramos reproducir. Son muy grandes, muy gigantescas. Geográficamente están tan perfectamente en el centro de la tierra, que no importa en dónde esté el sol, nunca hay una sombra alrededor de ellas. Y ellas tienen toneladas y toneladas y toneladas de rocas allá arriba, que... ellos argumentaron tocante a eso en una ocasión. Nosotros lo solíamos discutir en la escuela, de cómo ellos la edificaron. Bueno, el muchacho, mi oponente, dijo: “Ellos las subieron rodando”. “Bueno”, yo dije: “Eso–eso... Bueno, no lo pudieron haber hecho”. Yo sé que uno no puede coger un vagón y descargarlo y ponerlo en la vía del ferrocarril y poner bastantes hombres alrededor para empujarlo. Aun si está descargado, uno no lo puede empujar. Yo los he visto intentarlo muchas veces. Uno únicamente puede poner allí un solo grupo de hombres. El siguiente grupo tiene que empujar contra la espalda del siguiente hombre. ¿Cómo va uno a empujar una–una roca hasta allá arriba en el aire, como de una media manzana de ciudad, que pesaría mil toneladas? Lo que ellos tenían entonces era poder atómico (así como ellos lo tienen ahora), y ellos la edificaron. Y con eso ellos sacaron a la tierra de su órbita; pues siendo alejada del sol en esa posición inclinada, trajo las lluvias y–y destruyó la tierra con agua. En esta ocasión, la van a arrojar directamente hacia el sol y la van a quemar otra vez. Es tan perfecto como puede ser.
39Pero fíjense en la edificación de la pirámide; miren, observen esto. ¿Tienen un billete de un dólar en su bolsillo? Yo–yo pienso que yo tengo uno. Así que, si Uds. se fijan en la parte de atrás de su billete de un dólar, ¿por qué ellos tienen la pirámide allí que dice: “El gran sello”? ¿Se han fijado alguna vez en su dólar americano? “El gran sello”. Fíjense en esa pirámide también, cómo empieza en la base y continúa subiendo así, llegando a la minoría, a la minoría. Y ¿se fijaron? La piedra de corona ni siquiera está sobre ella; ni tampoco la pirámide está coronada. ¿Por qué? La Piedra de Corona fue rechazada, Jesucristo, la Cabeza de ello; exactamente correcto. Ahora, fíjense, en la edad Luterana, ¿qué vivimos? Justificación muy aquí abajo, colocando las piedras del fundamento; Lutero. En Wesley, creímos en santificación; llegamos a ser la minoría. Pentecostés, el Bautismo del Espíritu Santo, más arriba, todavía en la minoría. Pero fíjense bien: la Iglesia que sigue hasta el fin de ello, sigue hasta el fin de eso, esa Iglesia va a tener que ser tan perfectamente igual que el ministerio de Jesucristo, para que cuando esa Piedra venga, se asiente perfectamente en la ranura. ¡Oh, aleluya! ¡Oh!
40Si Uds. lo pueden captar, y saber de lo que estoy hablando... El mismísimo ministerio que Jesucristo tenía aquí en la tierra, cuando regrese, el mismísimo ministerio de Pentecostés, no se tendrá que ensanchar en una organización, sino que se tendrá que moldear en Cristo, al grado que la Piedra Principal y la Iglesia encajará una con la otra. Y esas piedras están tan unidas, que Ud. ni aun puede tomar una navaja de rasurar e ir alrededor y encontrar una hendidura en donde fueron puestas una sobre la otra. Y a eso es a lo que la Iglesia tiene que llegar, a ser tan parecida a Cristo. Y miren lo que tenemos que hacer entonces: ser cortados y circuncidados y partidos en pedazos, y formados y moldeados a la imagen de Jesucristo hasta que esa Iglesia y la Corona se unan perfectamente. Miren la sombra de mi mano en la pared. Cuando está lejos de mí, está extendida. A medida que se acerca, se junta más. Ya no son dedos grandes; se está haciendo más pequeña y pequeña y pequeña; se está haciendo más oscura, y oscura, y oscura, hasta que la sombra, el negativo, y el positivo llegan a ser uno. Y de esa manera es en la Venida; la Iglesia se tiene que moldear Ella misma al grado que no tenga una mancha, ni arruga en Ella. ¡Amén! Ahí está esa segunda Biblia.
41La tercera fue escrita en papel, porque ésta es esa gran edad educacional en la que estamos viviendo. Y ni una... ninguna de ellas se contradice una a la otra. Así que ¿ven Uds.?, el gran sistema solar habla de Cristo. Todo lo que Uds. ven habla de Cristo, si tan sólo lo miran. Miren a la iglesia hoy en su condición: débil, descarriada, ha regresado al mundo. Eso habla de Cristo, de exactamente lo que El dijo, que El estaría a la puerta y tocaría. Y que... fue echado afuera; lo echaron fuera a El al organizarse, y lo echaron afuera; sus credos y demás lo echaron fuera a El. Pero El todavía se para a la puerta, y está tocando y dice: “Yo reprendo y castigo a todos los que amo”. Correcto. Los está tratando de cortar y llevar a un punto para que cuando venga la gran Piedra de Corona, el ministerio que está en la Iglesia y la Piedra de Corona se unan como un imán. Se sellarán juntas. ¡Oh, Dios!, ayúdanos a tener... Estará allí. No se preocupen; estará allí. El dijo que estaría allí. Así que preparémonos para encontrarnos con esa Piedra de Corona. Amémonos y proyectemos nuestras vidas en Cristo y seamos sinceros y quedémonos con la Palabra, para que cuando El venga encajemos con El, como cuando un guante le queda justo a una mano, de esa manera, con El. ¡Oh, esa es la Iglesia por la que Dios está esperando! Sí, señor.
42Ahora, El era... Comprendemos que fue desde el polvo ahora, en el capítulo 13, hasta el capítulo 15. Ahora, nos damos cuenta... Lo dejamos anoche en donde él había hecho una cosa hermosa, Abraham. Su hermano descarriado, Lot, se fue a Sodoma y llegó a ser un gran hombre allí y se salió de la voluntad del Señor. Entonces, ¿deberíamos buscar un lecho de rosas? ¿Deberíamos pedir el camino fácil? No. El escritor antiguo solía escribir... escribió una alabanza: “¿Debo yo ser llevado al Cielo en un lecho de rosas, mientras otros pelearon para ganar el precio y navegaron a través de mares sangrientos? No, yo debo pelear si debo reinar. Aumenta mi valor, Señor”. Eso es. Nosotros no pedimos cosas fáciles. Hoy la iglesia está queriendo sólo dormirse y alejarlo al abanicarse con alguna clase de teología, Uds. saben: “Sí, nosotros lo creemos. Sí, Uds. están bien; únanse a la iglesia, eso es todo lo que Uds. tienen que hacer. Traigan su carta de la Metodista a nosotros Bautistas. Y–y si los Unitarios no los quieren, nosotros Trinitarios los queremos. Así que, aquí estamos, que Dios bendiga su corazoncito”. ¡Oh, hermanos! ¡Mmm! Esos no son Cristianos. Eso es hibridez, religión híbrida. Yo prediqué sobre eso no hace mucho tiempo.
43Todo lo que es híbrido, está contaminado. Y la religión se ha cruzado al alejarse de esta Biblia para entrar en organización o en denominación, o en credos de iglesia, se ha hibridado. Ahora, miren: un híbrido produce arte más her-... hermoso, un producto más hermoso. Uds. por ejemplo tomen el trigo... Nosotros tenemos maíz, maíz híbrido, es el mejor maíz que hemos tenido, pero no es bueno. Uds. tomen ese maíz híbrido y plántenlo de nuevo; no se puede reproducir otra vez. El mejor trabajador que tienen, es un mulo. Su–su madre era una–una yegua; su padre era un asnito, o mejor dicho, un burrito. Y ellos... ese mulo no puede producir otro mulo; no se puede reproducir. Y lo que tenemos hoy es un montón de religión híbrida de mulo. Exactamente correcto. Cruzados de la Metodista a la Bautista y a la Pentecostal y a credos Presbiterianos y a denominaciones, al grado que no tenemos nada. Si hay alguna cosa que yo aborrezco mirar, es a un mulo. El–él no tiene afectos en lo absoluto. El hace para atrás esa cabeza grande y larga, Uds. saben. Y uno le habla, le dice: “Andale, mulito, ándale, mulito”, y él hace: “¡Ji-ja!, ¡ji-ja!, ¡ji-ja!, los días de los milagros ya pasaron; aprendimos eso en el seminario, ¡ji-ja! No hay tal cosa como el Bautismo del Espíritu Santo, ¡ji-ja!, ¡ji-ja!”, no tiene afectos en lo absoluto. El no sabe quién era su papá, él no sabe quién era su mamá, y él no puede avanzar, sino hasta allí.
44Pero lo que a mí me gusta, es un buen caballo híbrido... mejor dicho, un buen caballo registrado, de descendencia registrada, ¡oh, hermano!, de purasangre. De esa manera me gusta la religión. Me gusta la verdadera religión Pentecostal de purasangre. Ellos le pueden decir de dónde provienen. Ellos saben quién era su Padre y quién era su Madre. Uds. no las ven a ellas con cabello cortado y vestidas tan apretadas que parecen alguna clase de salchicha o algo así. Ahora Uds. andan fumando cigarrillos, casándose tres o cuatro veces, saliendo y tomando, y alborotando, llamándose ellos mismos Cristianos. Aquellos no hacen eso. Esos son los Pentecostales híbridos que entraron en denominación. Pero el verdadero Pentecostal se para al frente de la batalla, se para fiel por Dios. Correcto.
45¡Híbrido! Es tan híbrido en este... América ha entrado tanto en hibridez a tal grado que la gente está llegando a ser híbrida. Uds. saben que tienen que regresar a lo original. Ahora, déjenme mostrarles a Uds. que la ciencia reclama que nosotros provenimos de la vida animal. Eso los destruiría reproduciéndose así. Si algo se reproduce... Génesis 1:26 dice [el Hermano Branham quiso decir 1:11–Trad.], creo que dice: “Toda... Produzca toda semilla según su género, toda semilla según su género”. Y si Uds. cruzan esa semilla, no se podrá reproducir. No, señor, se termina cuando... Eso muestra que nosotros nunca evolucionamos de los chimpancés y demás, mejorándonos y mejorándonos. No, señor, nosotros no evolucionamos. Nosotros sencillamente estamos hechos conforme a la imagen de Dios. Nosotros somos hijos e hijas de Dios. Sí, el hombre y su esposa son uno. El hombre, cuando primero fue hecho, él era ambos en su espíritu, ambos, masculino y femenino. Ambos eran él; él era varón y hembra. Pero cuando Dios lo separó a él, nunca fue... La mujer no estaba en la creación original. Ella es un producto secundario del hombre. El tomó el cuerpo del cuerpo del hombre, y tomó la parte femenina del espíritu de él y lo puso en ella, y ella es femenina y él es masculino. Cuando Uds. ven a las mujeres, como en América hoy día, que quieren actuar como un hombre, allí hay un pervertido en alguna parte. Cuando Uds. ven a un hombre tan afeminado, temeroso, diciendo: “Sencillamente no me gusta decirles adónde se van a ir todos Uds.”, ¡Ud. no es un predicador! Tiene miedo: “Yo no quiero...” ¡Oh, qué cosa! Dios quiere hombres. ¡Correcto! Quiere que si Ud. es una mujer, que sea un dama. Si Ud. es un hombre, que sea un hombre. No....
46Ahora, escuchen, es hibridez. Se ha hecho un lío, y, hermano, esta costa del oeste está forrada de ella por dondequiera. ¿Saben Uds. por qué? La civilización ha viajado del este al oeste, y todo eso ha viajado con ella. Los indios decían que antes que el hombre blanco llegara con sus mujeres, con su whisky, y con su pecado, ellos vivían una buena vida. Pero ahí llegó el hombre blanco, un matador, un asesino, y mató sus búfalos y todo lo demás; y luego el pecado contaminó, y se ha apilado aquí en esta costa del oeste a tal grado que está más alto que los cielos. Eso es correcto. Si Uds. siguen más adelante, regresarán de nuevo al este. Aquí es un cementerio para los predicadores. Miren a Pablo Rader y el resto de ellos, que murieron aquí; Aimee McPherson [“Eimi MacFierson”, pronunciación figurada–Trad.], todos ellos. Yo tengo un hermano aquí que era un buen predicadorcito. Cuando él vino aquí, él se vino abajo. Y allí está él en un culto, con demostraciones de sangre, aceite, y toda clase de cosas que ni siquiera son Escriturales. ¡Dios tenga misericordia! ¡Hablando de una Sodoma moderna!, cuando ha habido un treinta porciento de incremento de pervertidos este año, en relación al año pasado, y de asuntos sexuales. Yo recibo cartas de madres aquí en la costa, que sus propios hijos toman muchachos y se van a vivir con ellos en el cuarto. Las pobres madres, llorando por sus hijos. Bueno, ¡es una desgracia! Alguien tiene que clamar en contra de eso. ¡Arrepiéntanse o morirán! Correcto. Regresen a Dios. ¡Es lastimoso! ¡Dios ten misericordia! Ahora, yo–yo no estoy excusando al resto del mundo. Todo el mundo está de esa manera. Pero Uds. aquí sólo están avanzando rápidamente, yendo en tropel por todas partes. Como yo dije: “Nosotros solíamos pedir a Paris, pero Hollywood ahora les proporciona a ellas sus–sus modas”. Nuestras mujeres se han degradado tanto que ellas envían las modas a Paris, para mostrarles a algunas que “hacen que los ojos se abran”. ¡Qué barbaridad, cómo está la cosa! Y eso ha sido metido en nuestra iglesia Pentecostal. ¡Dios tenga misericordia! ¡Es una cosa vergonzosa! ¡Arrepiéntanse o morirán! Correcto. ¡Sálganse de esa clase de cosas!
47Se moldean conforme al mundo. De esa manera fue cuando ellos querían un rey en una ocasión, cuando ellos querían un rey en Israel, porque el resto de ellos... Ese buen profeta anciano fue a ellos y les dijo: “¿Cuándo les dije a Uds. algo en el Nombre del Señor, que no sucediera? ¿Cuándo les quité alguna vez su dinero? Si Uds. quieren un rey y quieren ser como el resto de ellos, Uds. están rechazando a Dios como su Rey”. Cuando Uds. toman credos en lugar de la Biblia, entonces Uds. están dependiendo en la iglesia para su salvación. Y Cristo es su salvación. El Espíritu Santo dirige y guía a la Iglesia. Dios nunca envió obispos y demás para guiar a las iglesias o a las denominaciones. El envió al Espíritu Santo para–para dirigir a la Iglesia. Esa es la idea de Dios de ello, Su... El debería saber, El es Dios.
48Ahora, encontramos allí, después que él fue tras su hermano descarriado, Lot, y que lo trajo de regreso, ¿qué sucedió en el capítulo 14? Tan pronto como él trajo de regreso a Lot, Lot debía haber sabido que no debía meterse en ese revolcadero otra vez, pero él regresó otra vez a ello. “El perro vuelve a su vómito, la puerca lavada a revolcarse en el cieno”, dice la Biblia. Eso es exactamente correcto. Si lo enfermó lo suficiente como para vomitar la primera vez, lo enfermará otra vez. ¿Ven? ¡Oh!, “El perro vuelve a su vómito, la puerca lavada a revolcarse en el cieno”. Eso es exactamente correcto. Los Pentecostales salieron de allí hace cuarenta años, formaron una iglesia Santa, una casa de poder para Dios; y Uds. ven lo que sus credos les hicieron a Uds. la primera vez, luego Uds. regresan a eso otra vez. Dejen que el Espíritu Santo tome control. Dejen que El gobierne la Iglesia. Dejen que El entre.
49No hace mucho tiempo yo fui reprendido sobre eso en uno de los desayunos de Los Hombres Cristianos de Negocio, o mejor dicho, fue una cena, inmediatamente después que el... una noche el Hermano Roberts había hablado, y yo seguía después de él la siguiente noche. Y cuando prediqué, hablé sobre eso, de cómo esas cosas estaban aquí, y yo hablé sobre Dalila y Sansón. Y así que uno de nuestros hermanos se levantó y dijo: “Bueno Hermano Branham, nuestro pastor dijo que ellos saben eso, pero no pueden decir nada”. Dijo: “Si ellos lo dicen, la iglesia los echará fuera”. Yo dije: “¡Que los echen fuera! Yo preferiría predicarle a cinco personas llenas del Espíritu Santo que a toda una región llena de medios descarriados...?... Diga la verdad”.
50Es igual como cuando viene la primavera: las madres pájaras van allí y ponen huevos, y hacen un nido, y los cubren con sus alas, y ella... Así es cómo ella cría a sus pequeñitos. Bueno, miren, si esa madre pájara aunque... ella pudiera poner un nido lleno de huevos, y si ella no ha estado con el compañero, ellos no empollarán. No–no son fértiles. La corriente sanguínea proviene del sexo masculino. Sabemos eso. La hemoglobina, la sangre, proviene del hombre, porque tiene que ser de esa manera, porque la mujer produce el huevo. Ella es una incubadora pero no tiene nada que ver con la sangre del bebé. Esa es la razón que siempre toma el apellido del padre. Así es cómo Dios lo formó. Jesús era.... Alguien dijo: “Pero Jesús era un judío”. El no lo era. “Somos salvos por medio de sangre judía”. No lo somos. El no era ni judío ni gentil; El era Dios. Dios era Su Padre. Dios creó esa célula de Sangre sin tener algo que ver con algún hombre, ni judío ni gentil. Nosotros somos salvos por la Sangre de Emanuel. “Emana de las venas de Emanuel donde los pecadores que se sumergen bajo el torrente, pierden todas sus manchas de culpa”. No hay nada de hibridez tocante a eso; es la real y verdadera Sangre de la propia creación de Dios, sin adulteración, sin la intervención sexual en ello.
51La madre pájara, ella pudiera estar sobre el nido y poner... Ella de seguro puede poner los huevos. También nosotros podemos tener iglesias. Como dije: una religión híbrida. “Nosotros adquirimos una iglesia más bonita que la que teníamos. ¡Oh, qué cosa, es hermosa!” Yo admiro eso. Pero hermano, cuando Uds. ven a nuestras mujeres y hombres en nuestra congregación entrando a esa actitud fría y formal, y actuando, y las mujeres pintándose... Bueno, solía ser incorrecto que las mujeres Pentecostales usaran manicura, o mejor dicho, ¿qué es esa cosa que ellas se ponen en su cara?, lo que sea. Solía ser... lápiz labial. Solía ser incorrecto que ellas hicieran eso. Pero me fijé que ellas lo hacen ahora. ¿Qué es lo que pasa? Correcto. Escuchen: únicamente hubo una sola mujer en la Biblia que alguna vez se pintó su cara, y esa fue Jezabel. Dios se la dio a los perros para que se la comieran por hacer eso. Ahora, cuando Uds. vean a una mujer toda pintada, digan: “¿Cómo está Ud. Srita. carne de perro?” Eso es exactamente lo que ella era en la Biblia. Dios se la dio a los perros para que se la comieran, así que El sólo hizo de ella carne para perro. Eso es exactamente correcto. Lo que necesitamos es un avivamiento conmovedor Pentecostal que limpie desde el púlpito hasta los oyentes de la iglesia, una limpieza. Necesitamos a Cristo, hermano, hermana; sí lo necesitamos.
52La madre pájara se puede sentar y cubrir esos huevos hasta que ella esté tan débil que no pueda volar del nido. Correcto. Ella los puede voltear reverentemente, y decir: “¡Oh, qué cosa!, son míos”, y cubrirlos, y cubrirlos. Y Ud. dice: “Bueno, yo pudiera ir a ‘comer’ pero tengo que–tengo que asistir a la sociedad de señoras. Yo tengo que–yo tengo que tener esto y lo otro”. ¿Ven?, hasta que ella esté tan débil que no puede volar, pero ellos nunca empollarán; están muertos. Ellos se quedarán allí y se pudrirán. Ese es el problema con muchos de nuestros nietos Pentecostales. Y Dios no tiene nietos, como les dije. Dios no tiene nietos. El sólo tiene hijos, hijos e hijas. Pero nosotros gente Pentecostal trajimos a nuestros hijos, los pusimos en el registro de la iglesia, y crecieron; ellos sólo son Pentecostales porque nosotros somos Pentecostales. Esos son nietos. Dios no tiene ningunos; sólo tiene hijos e hijas.
53Y ese huevo, aunque esa madre pájara lo pueda voltear de cualquiera manera que ella quiera, nunca empollará, se quedará allí y se pudrirá. Y ese es el problema hoy en nuestras iglesias, esa es la razón que nosotros... que ellos se han separado en organizaciones y diferentes denominaciones. Los metimos por medio de carta y saludándolos de mano porque ellos eran buenos donadores de dinero en la iglesia y ayudaron a edificar grandes y hermosos edificios y cosas así. Y ellos saben de Dios tanto como un Hotentote sabe tocante a un caballero egipcio. Ellos no creen en sanidad Divina. Ellos rechazan el Espíritu Santo. Ellos–ellos disputan con Ud. porque Ud. reprende a la gente y trata de enmendarla. Ellos son huevos muertos y podridos. La mejor cosa que se debe hacer, es limpiar todo el nido y empezar otra vez. Consigan a alguien que esté en contacto con Cristo, quien vive...?... Exactamente correcto. Limpien la iglesia, el nido, esterilícenlo y fumíguenlo muy bien, y empiecen otra vez. Correcto. Dejen que algunos se queden allí en el altar hasta que ellos hagan contacto con Dios.
54Anoche yo hice un llamamiento al altar; tres o cuatro pecadores fueron al altar, y yo casi le tuve que rogar a la gente en esta mismísima iglesia que viniera y orara con esa gente. Entonces Ud.... No critiquen a los Bautistas. Yo puedo ir allá a Kentucky y hacer un llamamiento al altar y un joven allí masticando su sombrero y bajo convicción, viene al altar, y quince de esas mamás “anticuadas” están alrededor de él, tratando... Y miren, él no sólo va al altar y dice: “Yo–yo recibo a Cristo como mi Salvador”. Ellos se golpean uno al otro en la espalda hasta que alcanzan la victoria. Ellos reciben algo cuando salen de allí. Lo que necesitamos es regresar y aprender lo que los Bautistas tenían. Necesitamos otro predicador como Juan, quien puso el hacha en la raíz del árbol y lo cortó y lo echó al horno. ¡Amén! Sí.
55Después que él fue y trajo a su hermano de regreso (Abraham), que trajo a su hermano de regreso, entonces él se volvió, entró en la misma cosa otra vez, al mismo revolcadero. Luego, después de eso, Dios dijo: “Abraham....” El dijo: “¿Qué vas a hacer por mí, Señor? Yo voy... Yo estoy sin hijos. Mira, yo no tengo hijos. Y el único heredero de mi casa es ese damasceno Eliezer”. El dijo: “Pero él no será tu heredero. Yo te prometí que tú ibas a tener un hijo por medio de Sara, y de esa manera va a ser”. Dios establece Su Palabra; Ella nunca cambiará; tiene que permanecer de esa manera. Dios la establece. Y si somos hijos de Abraham la creemos exactamente de esa manera. Lo que Dios dice, eso lo concluye. No....
56Ahora, él dijo: “¿Cómo lo sabré, Señor?” ¡Oh, esta cosa hermosa!, no–no– no se les pase desapercibida ahora. Léanla cuando Uds. se vayan a casa. Es la confirmación del–del don, lo que El le iba a dar a él ahora. Fíjense bien lo que El hizo en el capítulo 15. Abraham, El lo llamó y dijo: “Ve, tráeme una–una becerra de tres años, y–y tráeme una–una cabra de tres años, y–y un–un carnero de tres años, tráemelos”. Y Abraham los partió por la mitad y las puso una enfrente de la otra. Y dijo: “Tráeme una tórtola y un palomino”. Pero él no... ¿Se fijaron que él no partió el palomino ni la tórtola?; él nunca dividió eso. El partió el animal, el sacrificio, él lo partió. Pero no partió las aves, no las partió. ¿Por qué? Dios nunca cambia Su pacto respecto a la sanidad Divina, porque eso era la sanidad Divina, la tórtola, o–o el palomino. Ellos le cortaban la cabeza y dejaban que la sangre goteara sobre la compañera, y luego se soltaba libre la compañera e iba por todas partes moviendo sus alas y la sangre dispersada clamaba: “Santo, santo, santo, al Señor”. Eso era para la limpieza de la lepra, lo que ellos hacían para la limpieza. ¿ven Uds.?, el... Y eso era el mismísimo tipo de nuestro Compañero Cristo siendo matado, y Su Sangre está sobre nosotros y nosotros la dispersamos por toda la tierra, clamando: “Santo, santo, santo”. El compañero muerto, Cristo, quien murió en lugar de nosotros.
57Ahora, él nunca partió a las aves en dos, pero él partió los animales. Ahora, aquí está un cuadro hermoso. Yo no quiero que a Uds. se les pase desapercibido, hermanos. (Pero yo–yo no pienso que sería bien partir eso; partiré esto). Muy bien. Ahora, en el mundo antiguo, allá en el oriente... Ahora, nosotros tenemos diferentes maneras de hacer un pacto. ¿Qué hacemos nosotros, los americanos? Salimos (digamos por ejemplo), vamos a comer algo. Si por ejemplo yo–yo quiero hablar una cosa de negocios aquí con el Sr. Borders, uno de los administradores de nuestra campaña, yo digo: “Sr. Borders, me gustaría hablar sobre algunas cosas”. Y, ¿qué hacemos? Salimos y comemos un sándwich y una taza de café, o lo que sea; nos sentamos allí y platicamos un rato. Y entonces nos levantamos... hablamos tocante a lo que vamos a hacer, y yo digo: “¿Le gustaría hacer eso?” “Sí”. Y estrechamos manos. Eso es un pacto. Hicimos un pac-... hicimos un compromiso el uno para el otro y estrechemos manos sobre eso. De esa manera lo hacemos. Si yo le estuviera diciendo al hermano aquí: “Yo voy a venir a llevar a acabo un avivamiento para Ud., hermano”, y él diría: “Bueno....” Pudiéramos estar sentados a la mesa hablando y–y entonces nos levantaríamos y yo diría: “¿De acuerdo?” “¡De acuerdo!” Estrechamos manos el uno con el otro. “Ponla aquí”. Es–es un acuerdo; estamos de acuerdo. Ahora, ¿saben Uds. cómo lo hacen ellos en Japón? Ellos lo discuten uno con el otro, y toman un poquitito de sal de un salero y se la arrojan uno al otro. Eso es un–eso es un–un conservador, un sabor (¿ven Uds.?), la sal. Ellos se rocían con sal uno al otro cuando hacen un pacto el uno con el otro.
58Pero en el tiempo de Abraham, cuando ellos hacían un pacto el uno con el otro, ellos lo hacían de una manera diferente. Ahora, cuando ellos hacían un pacto uno con el otro en el–en el oriente, en aquel tiempo... Ahora, fíjense bien la manera que Abraham... Dios confirmó ese pacto con él, y fíjense bien cómo El lo hizo. El tomó el–el carnero, la... y el sacrificio, y los partió en dos, y las puso allí una enfrente de la otra. Y ahora, fíjense entonces que Abraham ahuyentaba a las aves de ello, mantuvo limpio el sacrificio. ¡Oh, hermano!, ahuyentar a los buitres de él. Eso es lo que yo estoy tratando de hacer ahora: ahuyentar a los buitres mundanos de Hollywood de la iglesia Pentecostal. ¿Ven? Sí, señor. Ahuyentarlos de nuestras mujeres y nuestros hermanos y cosas así. Y que ellos se queden con todos esos chistes tontos y cosas que quieran decir, que se queden con ello, ese es el reino de ellos. Nosotros no–nosotros no somos de este mundo. Nuestro Reino no es de este mundo. Vivimos aquí como americanos, pero nuestra alma viene de Arriba. Cuando... El dijo: “El que en Mí cree, tiene Vida Eterna”. Esa Vida Eterna viene de la palabra Zoe, y Zoe es la propia Vida de Dios. Nosotros somos parte de Su Vida.
59Y en el principio El era El, Ela, Elohim, el Todo ex-... el que existe por Sí mismo. En El había atributos para ser un Padre, para ser un Salvador, para ser un Sanador. Y estas cosas únicamente despliegan Sus atributos, ¿ven?; es lo que es. Eso es lo que nos hace... Primero El creó... El no era Dios para empezar, porque Dios es un objeto de adoración. Así que El creó Angeles para que El pudiera ser Dios. Y luego por Su propia Santidad, El puso al hombre en libre albedrío, y cuando El hizo eso, entonces el hombre cayó. Entonces El llegó a ser Salvador. ¿Ven?, es sólo El desplegando Sus atributos. Nada está fuera de orden; está... No piensen que el diablo está engañando a Dios; El–El es el Patrón; El sabe dónde está todo. Correcto. El sabe en dónde está. “Bueno”, Ud. dice: “¿Qué está Ud. haciendo entonces, allí predicando?” El nos dijo que fuéramos y echáramos la red y los sacáramos a la orilla. El sabe quién es pez y quién es cangrejo y quiénes son serpientes, y tortugas, y galápagos. El sabe todo al respecto. Pero ellos eran eso para empezar. Correcto. Sólo es nuestro negocio echar la red y sacarla y decir: “Aquí están, Señor. Aquí están, Señor”. Cuando menos piensa, la Sra. Araña del agua se sienta allí por un tiempecito, dice: “¡Aaah!, yo no creo eso. Mi pastor no lo cree”. Plap, plap, se va directo de nuevo al lodo. Correcto. Hermano, esa persona cuando salió, si ella es un pez para empezar, es un pez al fin del camino. Sí, señor. Su nombre fue puesto en el Libro de la Vida del Cordero antes de la fundación del mundo. El dijo: “Mis ovejas oyen Mi voz, a un extraño no seguirán”. Ellos oirán la Palabra. “Yo reprendo y castigo a todos los que amo; sé, pues, celoso y arrepiéntete, y regresa”. Esa es la–esa es la edad, ese es el mensaje que estamos recibiendo ahora: “¡Regresen!” [Porción sin grabar en la cinta–Ed.]. Nuestros espíritus vienen de Allá en donde es Santo y puro. Nuestros corazones deberían estar puestos en... nuestras afecciones puestas en cosas de Arriba en donde está Dios. Somos hijos de Dios. Ahora, nos fijaremos aquí en eso en un ratito.
60Ahora, Abraham ahuyentó todos los buitres del–del sacrificio hasta que el sol se puso. Eso es lo que tenemos que hacer ahora: ahuyentar los buitres hasta–hasta que raye el–el día; eso es todo lo que puedo decir. Sí, señor. Ahora, fíjense bien lo que sucedió. Y tan pronto como se puso el sol, un sueño profundo cayó sobre Abraham. ¿Ven? Ahora, sueño significa: “muerte”. Y cuando él abrió sus ojos y miró, allí estaba un horno humeando. Allí es adonde todo pecador va, adonde todos nosotros merecemos ir. Un horno humeando estaba allí; ese es el infierno adonde todo–todo hombre y mujer que nace en pecado, formado en iniquidad, que viene al mundo hablando mentiras, eso es exactamente adonde merecemos ir.
61Pero fíjense, entonces después de eso, vino allí una Lucecita blanca. Y esa Lucecita pasó entre esas piezas de sacrificio. ¿Qué estaba haciendo Dios? Haciendo Su pacto con Abraham. ¡Oh, hermano!, no por obras, sino por gracia, nada que Ud. pueda hacer. El le está mostrando a Israel que El–El–El salvó a Israel allí mismo por gracia, sin ningunas obras. El pacto de Abraham no era: “Abraham si tú haces una cierta cosa, Yo lo haré”. El dijo: “Yo ya lo he hecho”. Dios quiere que la gente viva por gracia, no por la ley. Nos hacemos tan legalistas, que decimos: “Bueno, es malo que yo fume. Es malo que yo sea desleal a mi esposa”. ¡Es amor, hermano! No es porque... Si Ud. ama a su Dios, no hará ninguna cosa malvada, porque Ud. lo ama muchísimo a El. No es que no lo hace porque Ud. no lo debería hacer. Es porque Ud. lo ama tanto a El, que no lo quiere hacer. “El adorador una vez limpio no tiene más conciencia, o deseo, para pecado”. Una vez que él es limpio en la Sangre de Jesucristo, él no tiene más deseo de pecar; las cosas se fueron de él. El no tiene que... Alguien dice: “No me molesta mi conciencia”. Bueno, algunas personas no tienen más consciencia que lo que una serpiente tiene caderas. Así que sabemos que el... que no hay tal cosa como esa. No depende en su consciencia de todas maneras; es su espíritu, el Espíritu Santo de Dios. Ahí lo tiene. Es su amor por El, que Uds. lo aman a El.
62Ahora, fíjense: entonces, ¿cómo escribían un pacto en los días de antaño? Ellos mataban una bestia de sacrificio. Ahora, esa Luz era Dios. Le mostró a él adonde debería ir; después de su muerte él debería ir al infierno. Pero luego esa Lucecita blanca pasó entre esos sacrificios. Ahora, en el Antiguo Testamento.... Digamos... Venga aquí, Hermano Borders. Ahora, vamos a hacer un pacto, el Hermano Borders y yo, como fue en el Antiguo Testamento. Ahora, la primera cosa que hacemos, es que nos sentamos aquí, y yo escribo: “Yo haré cierta cosa, una cierta cosa”. Ese es mi acuerdo. Luego matamos el sacrificio, lo partimos, nos paramos entre el sacrificio, Ud. y yo. Y hacemos un pacto uno con el otro; y cuando hacemos eso, rompemos esto [el Hermano Branham rompe un pedazo de papel–Ed.]. Ahora, en un cierto tiempo vamos a regresar. Y tú guardas esa parte y yo guardaré esta parte. Ahora, aquí estamos. Ahora, eso no puede ser reproducido. No puede (¿ven?), porque es un papel y las letras están cortadas de esta manera y los pelitos del papel al romperse y cosas. Tiene que cuadrar perfectamente, exactamente.
63El dijo: “Por medio de esto sabrás que es Mi pacto, Abraham”. Abraham siendo espiritual, lo supo. ¿Por qué? Eso es exactamente lo que Dios hizo. El tomó Su Simiente del pacto cuya Simiente era la que fue prometida por fe, que salió de Isaac, de allí vino Cristo. Cristo fue el Pacto de Dios. Y lo que El hizo, es que El lo llevó al Calvario, así como Abraham lo hizo con su propio hijo unos cuantos días después, o mejor dicho, unos cuantos años después, después que él nació. ¿Qué hizo El? El lo llevó al Calvario y lo partió en pedazos (¡oh, hermanos!), lo partió en pedazos. El resucitó Su cuerpo en la mañana de Pascua, y lo sentó a El a la diestra de Su Trono. Pero el Espíritu que estaba en El, El lo envió de nuevo a la Iglesia. Así que la Iglesia, cuando este Pacto sea cumplido en su plenitud, cuando el Pacto sea confirmado con Dios, la Iglesia, la gente que entra en este Cuerpo aquí para ser Su Novia, será exactamente el mismo Espíritu que estaba sobre Cristo, haciendo las mismas cosas, el mismo ministerio, el mismo poder, y se unirá, y será lo mismo Palabra por Palabra, ¡confirmando el Pacto!
64Ahora, miren hoy día; miren lo que vemos hoy y démonos cuenta. ¿Qué dije yo tocante a la pirámide? Tendrá que ser alisada y tan perfectamente puesta, todas las raeduras y todo, hasta que la Piedra Principal tendrá que encajar perfectamente. ¿Ven? La Piedra Principal que fue rechazada tendrá que regresar. El Pacto, la Vida que estaba en Cristo está en la Iglesia, el Espíritu Santo. Jesús dijo: “Todavía un poco y el mundo no me verá más; pero vosotros me veréis; porque Yo (‘Yo’ es un pronombre personal), Yo estaré con vosotros aun en vosotros hasta el fin del mundo. Y las obras que Yo hago, vosotros las haréis también”. ¡Fiuu! ¿No lo ven Uds.? ¿Cuál es la Iglesia del Pacto confirmado? Es la que tiene el Espíritu Santo; eso es una... “Nosotros que estamos muertos en Cristo, tomamos la Simiente de Abraham y somos herederos con él según la promesa”. Si Uds. todavía no han recibido el Espíritu Santo, Uds. nunca han entrado en el Pacto de Dios.
65Uno de mis hermanos Bautistas vino a mí no hace mucho, sobre lo que un cierto hermano escribió en la Voz de Sanidad tocante a dos Angeles que descendieron cubiertos de un plumaje sedoso. Y él los tocó y uno de Ellos lo llevó a él ante Dios el Padre. Y, ¡oh!... Y él dijo: “¿Qué de esto, Billy?” Yo dije: “Ahora, espere un momento. Yo nunca escribí ese artículo. Yo no tengo nada que ver con eso”. El dijo: “Yo veo que te apartaste de la buena y antigua Escritura fundamental”. Yo dije: “No, señor, yo me he quedado con Ella”. El dijo: “Billy, ¿me quieres decir que tú piensas que esa gente Pentecostal tiene algo diferente que nosotros Bautistas?” Yo dije: “No. Ellos sólo tienen más de lo poco que Uds. tienen. ¿Ve?” Yo dije: “Eso es lo que es; ellos sólo tienen más de ello”.
66No hace mucho tiempo yo estaba allá... Doctor Aegery (quizás esté sentado aquí esta noche), el decano del Colegio Betania, un colegio Luterano, él me escribió una carta, ¡qué si me dio una regañada! El dijo: “Yo manejé quince millas [24 km.–Trad.] a través de una tormenta cegadora de nieve para oír a un siervo de Dios, y lo que encontré fue a un adivinador muy pulido”. El dijo... ¡Y oh!, él me hizo pedazos, dijo: “Un hombre que le habla a la gente como tú lo haces, y con una teología de lo más podrida que alguna vez oí en mi vida”. El dijo: “Tú dijiste que satanás no sana”. Dijo: “Mira, nosotros tenemos a una mujer en nuestra comunidad aquí que tiene un–un–un espíritu de pitonisa. Ella trae puesto un delantal grande; la gente va allí y le echa dinero allí, y luego ella va y se arranca un poco de su cabello, y corta las venas de ellos, y ella mezcla el cabello con la sangre, y camina con su espalda hacia el arroyo, y lo tira hacia atrás. Ella empieza a caminar hacia la gente, y si ella es constreñida a mirar hacia atrás, la enfermedad regresa a la gente. Si no es constreñida a mirar, la enfermedad es echada fuera”. Y dijo: “Nosotros la observamos, y como el viente por ciento de esas personas son sanadas. ¡Y luego tú te paras en el púlpito y dices que satanás no puede sanar!” Bueno, yo... El no me llamaba hermano. El dijo: “Yo estaba predicando antes que tú nacieras”. Y sólo... Oh, él realmente me dio una buena regañada. Yo pensé: “Bueno, muy bien, está bien. Yo aprecio eso”.
67Así que yo pensé: “Escribiéndome veintidós páginas, yo le debería contestar a lo menos una página para demostrarle mi compañerismo”. Así que yo me conseguí una–una libretita, y me senté y dije: “Querido hermano en Cristo”, yo dije, “lo saludo en Cristo”. Si un hombre ha predicado tanto tiempo así, él merece ser respetado, si él ha predicado el Evangelio, aun si él está en error. Yo dije: “La primera cosa que yo quiero decir, es que lo perdono por lo que Ud. dijo. Mire, Jesús dijo... La gente lo iba a ver a El, y El hacía las mismas cosas que Ud. ha visto ser hechas, y percibía los pensamientos de la gente y les decía lo que era y lo que sería, y ellos lo llamaron a El Beelzebú, un adivinador, un demonio. Y Jesús dijo: ‘Yo los perdono por eso, pero un día vendrá el Espíritu Santo para hacerlo, y si Uds. hablan en contra de eso, nunca se les perdonará, así que... en este siglo ni en el venidero’”. Yo dije: “¿Qué si esto está correcto? Entonces, ¿de qué sirvieron sus cincuenta años de predicación? ¿Ve? ¿Qué bien le hizo eso a Ud.? Ud. está perdido y nunca puede ser salvo”. Yo dije: “Pero sé que por ignorancia Ud. lo dijo”. Así que, dije eso para pellizcarlo un poquitito y para que supiera que nosotros no estábamos en ignorancia.
68Así que entonces, él dijo... Y yo dije: “Pero la idea de esto, de lo que estoy analizando, mi hermano”, dije, “lo que me sorprende, es que Ud. dice que satanás puede sanar”. Yo dije: “Jesucristo dijo: ‘Si satanás puede echar fuera a satanás, entonces su reino está dividido contra él mismo’. Correcto. Jesús dijo que él no puede sanar; ahora, Ud. dice que él puede, y Jesús dijo que no puede. Entonces: ¿quién está correcto? El dijo: ‘Toda palabra de hombre sea mentira y la Mía verdad’”. Yo dije: “Por lo tanto, Jesús está correcto y yo acepto Su Palabra, mi hermano”. Y yo dije: “Pero de cualquier manera”, yo dije, “ciertamente yo puedo ver de dónde proviene la sanidad”. Yo dije: “Tenemos gente en el país hoy día, llamados sanadores Divinos, que va diciendo: ‘Gloria, yo tengo sanidad en mis manos, ¿la sienten?’” No, Ud. no la siente; Ud. siente la mano, no la sanidad. Jesús nunca dijo: “¿Lo sentiste?” Dijo: “¿Lo creíste?” Correcto. No, “¿lo sentiste?” Todas esas sensaciones y todas esas cosas, hermano, es algo mítico, inventado. No es la Palabra la de Dios. “¡El que cree!” Ahí es en donde está. Es fe en la obra terminada. Cristo murió y los sanó a Uds. en el Calvario. El los salvó allí. Uds. lo tienen que aceptar por fe, como el resto de nosotros lo aceptamos. Correcto. ¡Lo creemos! Uds. no se tienen que quedar allí y golpear y llorar toda la noche; Uds. pudieran llorar hasta que se pusieran canosos, y quedarse en el altar y morir. Hasta que Uds. acepten este sacrificio de Sangre que Dios les dio a Uds., Uds. están perdidos. A mí no me importa cómo Uds. se sientan. Yo no me baso cómo me siento; me siento muchas veces como que estoy muy atrasado. Pero la Biblia dice que yo he llenado los requisitos de Dios.
69Jesús derrotó al diablo con la Palabra. El dijo: “Si Tú eres el Hijo de Dios ordena que estas piedras se conviertan en pan”. Dijo: “Escrito está: no sólo de pan vivirá el hombre”. El lo derrotó a él con la Palabra de Dios; y de esa manera nosotros lo derrotamos, es por la Palabra de Dios, ASI DICE EL SEÑOR. Correcto. Si dicen que es un adivinador, entonces por qué Dios dijo: “Si hay uno entre vosotros que sea espiritual o profeta, cuando él habla y lo que dice viene a suceder, óiganlo a él, porque Yo estoy con él”. ¿Cómo es que todas estas Escrituras han sido traídas a este último día?” ¿Ven?, ellos sencillamente no entienden. ¿Ven?, ellos sencillamente no lo pueden entender. Es una revelación de Dios por medio de Su Palabra. Ellos vienen... Ellos no le creyeron a El cuando El vino. Ellos no le creen hoy a la Iglesia cuando está viniendo a existencia. Ellos no–ellos no lo creen porque no cuadra con la teología de ellos. Pero cuadra con la Palabra. Dios confirmando Su Palabra con señales que la siguen; esa es la vindicación: si El dice esto y se cumple. Si nosotros predicamos el Bautismo del Espíritu Santo y alguien lo recibe, eso prueba que está correcto.
70Ahora, fíjense. Y el Doctor Aegery cuando le hablé a él, le dije... le escribí esta carta. Yo dije: “Seguro. Yo he estado en Africa y los he visto sanar por medio de un ídolo de lodo”. Yo dije: “Yo he estado en Alsace Lorraine, en Francia, y he visto a esa gente ir allá a esa mujer, una mujer muerta, y verla que sana. ¿Por qué? Porque ellos creen que se están acercando a Dios por medio de ese ídolo. ¿Ve? Y Dios ha puesto la sanidad Divina sobre la base de su fe”. Esa es la razón que El no partió estas tórtolas y cosas. ¿Ven? “Está basado en su fe, si Ud. lo cree. Y esa gente piensa que se está acercando a Dios. Estos americanos piensan que ellos se están acercando a Dios por medio de un sanador Divino. El africano piensa que él se está acercando a Dios por medio de su hechicero. Esa bruja allá detrás de la casa de Ud., esa gente piensa que se está acercando a Dios. Y Dios reconoce su fe. Eso es todo”. Yo dije: “Pero ellos responderán por eso en el Día del Juicio, por tal cosa como esa”. Yo dije: “Pero lo que me alarma, es que un decano Luterano base su teología sobre una experiencia en lugar de la Palabra de Dios”...?... Pensé que yo le diera a saber que no éramos tontos de todas maneras. ¿Ven? ¿Cómo pudiera él basar su experiencia sobre una mu-...? ¿Cómo pudiera basar su enseñanza sobre una experiencia de que una mujer hizo esto y lo otro, en lugar de lo que Dios dijo? Dios dijo: “satanás no puede sanar”, y eso lo concluye para mí. Correcto.
71¿Saben qué? El me invitó que fuera allá. El dijo: “Hermano Branham...” Ahora, fuimos allá, y había tantos como hay aquí, para cenar, todo el cuerpo estudiantil estaba allí. El dijo: “Mire, Hermano Branham”, él dijo, “yo–yo le quiero preguntar algo”. Dijo: “Yo no quise decir lo que dije”. Pero dijo: “Nosotros aquí estamos hambrientos y sedientos por Dios”. Yo dije: “Eso es bueno; eso está bien, doctor”. Y él dijo: “Esto es lo que queremos”. Y si todos Uds. le quieren escribir al respecto, sólo escriban al Doctor Aegery al–al... Yo estaba tratando de recordar ese... Minne-... Minneapolis, Minnesota, el Colegio Betania. Y así que él... Y sólo escriban y pregúntenle. Y él dijo: “Bueno, nosotros aquí estamos sedientos de Dios”. Dijo: “¡Nosotros queremos a Dios!” Y él dijo: “Nosotros leímos tocante a los Pentecostales”, y él dijo: “¿qué piensa Ud. tocante a ellos? Mire, Ud. era un Bautista”. Yo dije: “Sí, señor, lo era”. Yo dije: “Yo ahora soy un Bautista Pentecostal”. Y él dijo... Yo dije: “Yo soy un Bautista que tiene la experiencia de Pentecostés. ¿Ve?”, yo dije, “el Pentecostés, doctor, no es una organización. Ud. no puede organizar Pentecostés; es una experiencia (¿ve?) para Metodistas, Bautistas, Católicos, y todos; es una experiencia. No sólo es para... Las Asambleas no son las únicas que tienen el Espíritu Santo. Los Unitarios, no son los únicos que tienen el Espíritu Santo, los Cuadrangulares. Es para ‘el que quiera, que venga’. Correcto”. A él le gustó eso. Y yo dije: “De esa manera es”.
72Y él dijo: “Bueno, yo le quiero preguntar algo”. Dijo: “Yo los he visto patear las sillas, y tumbar ventanas, luces, y caer al piso”. Yo dije: “Sí, señor”. Dijo: “¿Qué es eso?” Yo dije: “El Espíritu Santo”. El dijo: “¿El Espíritu Santo?” Yo dije: “Sí, ellos están dejando escapar todo su vapor por el silbato, en lugar de acumularlo y hacer que las ruedas rueden. ¿Ve?, las... ellos sencillamente no saben cómo... ¿Ve?, si uno alguna vez logra que lleguen a un punto en donde pongan algo de ese... algo de ese poder del vapor en las válvulas para hacer andar el vagón y tener señales, prodigios, y milagros, y un gran fuego en el alma de esa manera, siguiendo adelante, harían algo. ¿Ve?” Yo dije: “Pero ellos lo dejan escapar todo por el silbato, y eso es todo lo que es”. Yo dije: “Es bastante bueno que ellos tengan... muestra que ellos tienen vapor de todas maneras”. Y así que él dijo: “Bueno, ¿qué piensa Ud. que nosotros los Luteranos tenemos?”
73Yo pensé: “Oh, oh. ¡Oh, Señor!, Tú–Tú ayúdame aquí”. Y el Señor me dio algo. Pues ellos tienen como unos miles de acres allí de trigo y cosas, que ellos–que ellos cultivan. El cuerpo estudiantil, si ellos no pueden pagar sus estudios en la escuela, entonces ellos pueden trabajar en la granja para pagar sus estudios. Así que ellos–ellos tenían estas grandes cosechas de trigo allí, y yo dije: “Doctor Aegery: una mañana un hombre aró su campo y tuvo un hermoso y grande sembrado de trigo. Y él plantó trigo allí, y entonces cada mañana iba a buscar trigo. Finalmente una mañana fue y vio dos hojitas”. Si alguien que ha cultivado trigo, sabe que así es cómo crece. Y el hombre dijo: ‘¡Alabado Dios por mi cosecha de trigo!’” Yo dije: “Ahora, ¿tenía él una cosecha de trigo?” El dijo: “No”. Yo dije: “Pero la tenía potencialmente. ¿Ve? Potencialmente la tenía”. Yo dije: “Uds. Luteranos fueron eso en la primera reforma”. Yo dije: “Finalmente eso siguió creciendo, y creciendo, hasta que brotó la borla. Y los Metodistas fueron eso. Y los Metodistas miraron a Uds. los Luteranos y dijeron: ‘Todos Uds. no tienen nada. Nosotros creemos en santificación; Uds. sólo creen en justificación. ¿Ven?, Uds. ni siquiera están en eso’”.
74“Pero esperen, cuando menos se pensó, esa–esa–esa borla es el polen, tiene que usar la hoja otra vez. Así que el polen cayó dentro de–dentro de la hoja, y produjo una Iglesia Pentecostal”. Yo dije: “Es–es el grano original, como el que se enterró en la tierra. El grano brotó”. Yo dije: “Nosotros tenemos mucho hongo en la espiga, pero todavía hay algunos granos allí también”. Yo dije: “Eso es–eso es correcto”. Yo dije: “Ellos... tenemos mucho hongo en ella; yo admito eso”. Yo dije: “Pero fue el grano original lo que se enterró”. Y yo dije: “Entonces, ¿sabe Ud. lo que la espiga dijo? Dijo: ‘Uds. Luteranos, y Uds. Metodistas, ni siquiera están dentro de ello, en lo absoluto’”. Pero yo dije: “Después de todo, la misma vida que estaba en las hojas, hizo la borla, y luego las hojas y la borla hicieron la espiga”. Yo dije: “La única cosa que la iglesia Pentecostal es, es una iglesia Luterana avanzada (¡amén!); la misma Vida, pero más de ella”. Ese es el problema esta noche, hermano. No trate de regresar a la raíz otra vez; siga la vida, avance; siga hacia arriba. Eso es lo que le dije a mi hermano Bautista.
75El dijo–él dijo: “Hermano Branham, Abraham creyó al Señor y eso le fue contado por justicia”. Yo dije: “Eso es exactamente correcto”. Dijo: “Hermano Branham, yo le quiero hacer una pregunta”. Este hombre era un doctor, y yo un tonto. Así que él dijo: “Yo le quiero hacer una pregunta”. El dijo: “¿Qué puede un hombre hacer, sino creer?; eso es todo lo que él puede hacer”. Yo dije: “Eso es correcto”. El dijo: “Entonces si creemos a Dios, nosotros hemos recibido el Espíritu Santo cuando creemos”. Yo dije: “No, eso no cuadra con la enseñanza de Pablo”. Yo dije: “Pablo dijo en Gálatas 1:8: ‘Mas si aun nosotros, o un ángel del cielo os anunciare otro Evangelio diferente del que hemos anunciado, sea anatema’. Pablo les dijo a ellos, en Hechos 19, él dijo: ‘¿Recibisteis el Espíritu Santo desde que creísteis?’ No cuando Ud. creyó, sino desde que Ud. creyó. Ellos dijeron: ‘Ni siquiera hemos oído si hay Espíritu Santo’. El dijo: ‘¿En qué, pues, fuisteis bautizados?’ Ellos dijeron: ‘En el bautismo de Juan’. Pablo dijo: ‘Juan bautizó con bautismo de arrepentimiento, diciendo al pueblo que creyesen en Aquel que vendría después de él, pero no para remisión de pecados’. Cuando oyeron esto, ellos fueron bautizados en el Nombre de Jesucristo, y habiéndoles impuesto Pablo las manos, vino sobre ellos el Espíritu Santo; y hablaban en lenguas y profetizaban”. “Bueno”, él dijo: “¿Qué respecto a eso?” Yo dije: “Mire, si Ud. dice que tiene fe en Dios y El nunca... ¿Ve?, Abraham creyó en Dios y luego Dios le dio la circuncisión como una señal o como una confirmación que El había aceptado su fe”. Entonces yo dije: “Si El todavía no le ha dado a Ud. el Bautismo del Espíritu Santo, El no le ha dado a Ud. la confirmación (¡amén!), que Ud. es simiente de Abraham”.
76Y, ¿cómo somos sellados en el Reino de Dios? Efesios 4:30 dice: “No contristéis el Espíritu de Dios, con el cual fuisteis sellados hasta [para, Biblia en español–Trad.] el día de la redención”. ¡Amén! Todos los puentes quemados detrás de Ud. “No contristéis el Espíritu de Dios, con el cual fuisteis sellados (Ud. es una simiente de Abraham), hasta el día de la redención”. ¡Oh, cuánto amo eso!, Dios, dando la confirmación de una señal que El había recibido la fe de él. Y, ¿qué dijo El tocante a cómo El continuaría esta fe de la simiente? El partió a Cristo, tomo Su cuerpo y lo puso allá Arriba como un sacrificio sangriento, sentado a la diestra de Dios, intercediendo sobre nuestra confesión: un Sumo Sacerdote que puede compadecerse de nuestras debilidades, el mismo ayer, hoy, y por los siglos. Y Su Espíritu que estaba sobre El está de vuelta en la Iglesia haciendo las mismas obras que El hizo, obrando la misma cosa, moldeando la Iglesia para que algún día esa Piedra Principal se pose en Ella. ¡Aleluya!
77Oh, me siento religioso. Uds. me van a llamar santo rodador de todas maneras, así que vale más que empiecen. Allí El está allá arriba. ¡Cuando yo veo a ese solo Hombre perfecto sentado allá, el Gobernante y Soberano, y Dios sobre todo, la Corona del edificio, asentada allá en esa pirámide, ese gran majest-... ese gran poder, ese gran Dios, descendiendo del Cielo, asentándose, moviéndose El mismo entre esas piedras asentadas allí! Y Lutero tenía tanto así de fe, Wesley sólo tenía tanto así, Pentecostés sólo tenía tanto así de fe, pero El está uniendo esas piedras donde se acomoden piedra por piedra. ¡Aleluya! Yo lo veo construyendo: Dios confirmando por el Espíritu Santo de Dios moviéndose en la Iglesia y haciendo las mismas obras y Vida que Jesús vivió.
78Si es un durazno, producirá duraznos. Si es un manzano, producirá manzanas. A mí no me importa cómo se mire lo exterior; muestra la vida en el interior de ello, cuando produce el fruto de ello. Uds. tomen una vid de uva, y pongan en ella la vida de una calabaza, producirá calabazas. O vice versa, y Uds. tomen una vid de calabaza y pongan la vida de una vid de uva en ella, producirá uvas. Cualquier vida que esté allí adentro, a mí no me importa qué título tenga, ya sea Metodista, Bautista, Presbiteriano, Pentecostal, o lo que sea... Tomen la vida de calabaza y métala en una vid de uva, ella producirá calabazas. Si esta es una iglesia Pentecostal, y Uds. tienen la vida vieja de calabaza dentro, sáquensela, y regresará la Vacuna. ¡Amén! Yo veo que Uds. tienen árboles aquí que producirán como unas nueve clases diferentes de frutos cítricos, los vi allá en Arizona el otro día. Era un naranjo que tenía limones y toda clase de fruto cítrico, toronjas. De esa manera es. Jesús dijo: “Yo soy la Vid, vosotros los pámpanos”. Correcto. Y si el primer pámpano... Ahora, recuerden, la vid no produce el fruto; es el pámpano el que produce el fruto. Ahora, si ese primer pámpano salió y produjo una Iglesia Pentecostal, y ellos escribieron un Libro de los Hechos tras ellos, si ese pámpano alguna vez produce otro, será la misma clase de Iglesia Pentecostal, tendrá las mismas señales y los mismos prodigios.
79Miren, pero Uds. dicen: “¿Qué de éstos otros?” Ellos están injertados. “¿Qué de los Metodistas? ¿Qué de los Bautistas? ¿Qué de los así llamados ‘Pentecostales’?” Son vides injertadas. No producen el fruto. Bueno, aquellos no se apartan y se colonizan: “Nosotros somos Fulano de tal; no tenemos nada que ver con Uds.” Esa no es la Vida de Cristo. El murió para salvar a Sus enemigos, con Sus brazos abiertos, y aun oró por ellos. Escupitajos le colgaban en Su rostro, y oró por ellos para que fueran salvos. ¡Oh, sí! ¿Ven? Pero, ¿qué es eso? ¿Qué era eso? ¿Qué...? ¿Es eso...? ¿Qué clase de fruto produce ese limón injertado en ese naranjo? No produce naranjas; produce limones. Y eso es lo que la iglesia produce. Produce Metodistas; produce Bautistas; produce Presbiterianos. Pero si de esa mera vid brota una rama, produce naranjas. Es lo original saliendo de... Pero las iglesias que han sido injertadas allí, crecen y viven y tienen el favor y la vida por medio de Cristo. Pero el árbol verdadero es el Espíritu Santo que produce un hombre nacido de nuevo, una mujer nacida de nuevo, un poder de la resurrección viviendo en ellos. ¿Ven? ¡Amén!
80El lo confirmó, le mostró lo que El iba a hacer, cómo El partiría a Su propio Hijo. Perdonó a su hijo aquí en Génesis–en Génesis 22:14. Encontramos que El perdonó a su hijo allí, mostrándole a él lo que El haría. La cruz sobre Su espalda... Lo abordaremos mañana en la noche, mientras El va al Calvario; no se lo pierdan. Ahora, fíjense. Ahora vamos a tomar una declaración más aquí. Veo que tengo como unos tres minutos. Ahora, en el capítulo 17, tomemos esto; esto es hermoso. Fíjense bien. Tres veces El mencionó de la confirmación del pacto. Génesis 13:14, cuando él mismo se separó, obedeció, entonces El le dijo: “Yo te haré como la arena a la–a la orilla del mar”. Luego aquí en Génesis 15: “Como las estrellas del cielo”. En Génesis 17:1, El le apareció después de la gran prueba, cuando Sara se había salido de línea. Dios hubiera matado a Sara. ¡Oh, aquí está una cosa hermosa! Cuando él dudó.... Cuando Sara dudó a Dios, Dios la hubiera matado, pero El no lo podía hacer. ¿Por qué? Ella era parte de Abraham. Esa es la razón que cuando hacemos mal, Dios nos pudiera matar. Yo entonces nunca pudiera venir aquí y predicar un avivamiento, ningún otro predicador pudiera; Uds. nunca tendrían un avivamiento, Uds. serían cortados eternamente. Pero El no lo puede hacer. El corta a Su propio Hijo si lo hace. ¿Ven? Porque la esposa es parte del esposo. Ellos ya no son dos; ellos son uno. Así que El no podía haber dañado a Sara sin dañar a Abraham. Así que El tuvo que aceptar a Sara. De esa manera Dios lo hace con nosotros. Por nuestros pecados, El se hubiera alejado de nosotros hace mucho tiempo, pero estamos en Cristo. ¡Amén! ¿Ven?, así que El–El nos perdona por nuestros pecados. Sara, todos sus errores....
81Y después que Abraham había pasado por esa gran prueba y tuvo a ese hijo, Ismael, el cual fue absolutamente... Dios le dijo que escuchara a Sara. Pero él produjo ese hijo después de esa gran prueba. Luego El se encontró con él, y–y el capítulo 17 de Génesis, anótenlo y léanlo cuando Uds. lleguen a casa. No tengo tiempo para hablar de él, sino sólo por un momento. El le apareció en el Nombre del Dios Todopoderoso. “Todopoderoso”, proviene de la palabra hebrea El Shaddai. Shaddai... Shad significa: “el pecho de una mujer”. Shaddai es plural, dos. Cuando El le apareció a él, le dijo: “Yo soy el Dios con pechos”. ¡Oh, qué consolación para un anciano! “¿Cómo voy a tener este bebé, Señor? Yo tengo cien años de edad”. El tenía noventa y nueve. Así que él dijo: “¿Cómo yo, un hombre anciano y mi mujer aquí, por la que Tú me dijiste que iba a tener un bebé, ella tiene noventa y yo... o mejor dicho, ella tiene ochenta y nueve, y yo tengo noventa y nueve, cómo pudiera...?” “Pero Yo soy el que tiene pechos”, ambos, el Nuevo y el Antiguo Testamento. “Yo fui herido por tus rebeliones, por Mi llaga tú fuiste sanado”. ¡Oh, el que tiene pechos! ¿Para qué es el pecho? Para el bebé que está inquieto. Ud. toma al pequeño bebé que está enfermo e inquieto, y la madre lo levanta, se lo pone en su seno. El mama la fuerza de la madre, mama para regresar a salud.
82Ahora, si nos hemos tullido todo con pecado y nos hemos ido tras las modas de Hollywood, ¿por qué no venir sencillamente al El Shaddai? ¿A cuántos les gustaría ver aquí una verdadera iglesia llena del Espíritu Santo, llena del poder de Dios? Seguro. Bueno, ¿qué debemos hacer? Nosotros... El es El Shaddai, el que tiene pechos. Si Uds. quieren salvación, recuéstense sobre Su pecho y sustenten su fuerza espiritual de Su Palabra. Aquí está Su pecho, ambos, el Nuevo y el Antiguo Testamento. Establézcanse. “El es el mismo ayer, hoy, y por los siglos”. Es la misma leche que proviene de un pecho de la madre, la que proviene del otro, exactamente. Pero sólo son dos fases diferentes de ello. “Más El herido fue...” Si Uds. están enfermos, ¿por qué sencillamente no se aferran a Su pecho de promesa? “Yo fui herido por tus rebeliones; por Mi llaga tú fuiste sanado”. ¿De qué tienen Uds. necesidad esta noche? Sólo recuéstense sobre Su pecho. Y otra cosa, ¿se fijaron?, El... El significa: “El fuerte”. Shaddai, el–el que es Suficiente, el Dador de Vida, el Todopoderoso, el Fuerte. “Abraham, tú tienes cien años de edad, estás viejo y débil. Pero Yo soy tu Fuerza”. Eso....
83El bebito cuando está mamando, no únicamente... Pero eso satisface. ¿Ven? El bebé que está en el pecho de su madre, está satisfecho. El pudiera estar gritando, su barriguita doliéndole, y pataleando, y su poquita fuerza, toda se le fue, pero cuando él se recuesta sobre el pecho de su madrecita, así, deja de llorar. El mama, sigue adelante, todo estará bien. ¿Por qué? Porque eso satisface. Y cuando yo les puedo mostrar en esta Biblia que El perdona todas nuestras iniquidades (¡oh, Dios!), sana todas nuestras enfermedades, sólo déjenme aferrar de esa promesa y decir: “Dios Padre, yo soy débil; te necesito. Yo sé que Tú cumples Tu Palabra. Tú eres El Shaddai. Yo te estoy creyendo, Señor. Lléname con Tu Espíritu. Lávame con Tu Sangre. Tómame de nuevo, ¡oh Dios!, y pruébame. Permite que me recline contra Tu regazo. Yo soy Tu hijo; Yo nací de Ti, pero me debilité; pero Tú eres mi Dador de fuerza. Tú prometiste que Tú lo harías, y yo sólo me voy a sostener allí, Señor, y voy a estar satisfecho de que Tú me llenarás con Tu Espíritu, me lavarás en Tu Sangre, me quitarás toda mi condenación, sanarás mi cuerpo y me harás saludable”. Qué promesa, para confirmar Su promesa a Abraham: “Yo soy El Shaddai”. “Bueno, Hermano Branham, yo soy una–yo soy una prostituta. Yo soy un– yo soy un borracho. Yo soy un–yo soy un alcohólico. Yo soy todas esas...” A mí no me importa lo que Ud. sea. Venga a El Shaddai. Si su fuerza y todas sus esperanzas se han terminado, la Sociedad de Alcohólicos Anónimos lo han desahuciado a Ud., el doctor lo ha desahuciado, no hay nada que se pueda hacer por Ud., El es El Shaddai, el Fuerte. Reclínese contra Su regazo y mame y satisfágase. El lo cumplirá. ¿No lo amarán a El? [La congregación dice: “Amén”–Ed.]. Yo le amo (¿por qué no lo amaría yo?), yo le amo, Porque El a mí me amó; Y me compró mi salvación, Allá en la cruz. Inclinemos nuestros rostros ahora mientras cantamos quietamente. Yo le amo (muy quietamente y reverentemente), yo le amo (ahora, que el Espíritu Santo les hable a Uds.) Porque (eso es) El... (¿saben Uds. que El los invitó?; si Uds. están inquietos y no saben en dónde están Uds. parados, y Uds. dicen: “Yo pertenezco a la iglesia”). Y... (si no sabe a qué denominación Uds. pertenecen, ¿no vendrán Uds. a El Shaddai ahora?; “yo he buscado el Espíritu Santo por mucho tiempo, Hermano Branham, pero esta noche yo vengo”). Allá....
84¿Levantaría su mano y diría: “Ore por mí, Hermano Branham, yo vengo”. Dios te bendiga, hijo. Dios la bendiga, hermana. Dios lo bendiga, señor. Dios lo bendiga, hermano. Yo le amo, yo le amo, Porque... (ahora, esto no es una historia de ficción, esto es verdad; el Espíritu Santo está aquí; ¿es Ud. un pecador y quiere que Dios lo salve esta noche?, levante su mano y diga: “Ore por mí”). Y me compró... (Dios lo bendiga, hermano) salv-... (Uds. no pudieran levantar su mano a menos que El... “Ninguno puede venir a Mí, a menos que Mi Padre le trajere”). Allá en la cruz. Tarareémosla. Ahora, mientras Uds. la tararean, yo quiero que se den la vuelta y estrechen manos con alguien que está a su lado y digan: “Ore por mí, hermano, o hermana”, con quién Uds. estrechen manos. Alguien sentado al lado de Uds., díganle: “Ore por mí”, muy quietamente. ... Porque El... (eso es, dulcemente, Uds. Metodistas, Bautistas, todos Uds. juntos: “Ore por mí, hermano, ore por mí”). Y me compró mi salvación Allá en la cruz.
85[El Hermano Branham empieza a tararear–Ed.]. Ahora, oren. Uds. dijeron que iban a orar por la persona al lado de Uds.; ahora oren por ella: “Señor, permíteme encontrarme con ese hombre con quien estreché manos, o esa mujer; permíteme encontrarlos en la Gloria, Señor. Si el alma de ellos no está correcta, házla correcta, Señor. El está sentado a mi lado esta noche; ella está sentada aquí. Ella está orando por mí, o él está orando por mí. ¡Ayúdame, Señor, ayúdame!” ... Y me compró mi salvación Allá en la cruz.
86Ahora, mientras Uds. están orando, pidiéndole a Dios, si Uds. están enfermos, ¿por qué no ponen su mano sobre alguien sentado al lado de Uds., y oran por ellos? Que ellos... No... Ahora, Uds. oren por ellos; ellos orarán por Uds. Pongan su mano unos sobre otros ahora. Miren, Uds. han confesado que querían el Espíritu Santo, que Uds. querían salvación. Ahora, si Uds. quieren sanidad, pongan sus manos unos sobre los otros. Jesús dijo: “Estas señales seguirán a los que creen; sobre los enfermos pondrán sus manos y sanarán”. ¿No pondrán sus manos unos sobre otros si Uds. son creyentes, diciendo: “Señor, sana a esta mujer sentada a mi lado; sana a este hombre; ellos están orando por mí, Señor; yo quiero que ellos oren por mí, así que yo pongo mis manos sobre ellos”? Dios contesta la oración de Uds. Eso es. “Oren unos por otros. Confesaos vuestras ofensas unos a otros, y orar unos por otros, para que seáis sanados. La oración eficaz del justo puede mucho”. Sánalos, Señor. Pastor, venga aquí y termine esta oración. Mientras Uds. están orando unos por otros (sólo continúen orando), le voy a pedir al pastor que nos dirija en oración. Dios los bendiga.