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~ JEHOVA JIREH ~
1Señor... es en verdad un privilegio que tenemos esta noche de entrar en Tu Presencia, en ese Nombre Todosuficiente del Señor Jesús, Tu Hijo. Y ahora nos estamos acercando a Tu Trono de Gracia en Su Nombre, sabiendo que Tú nos prometiste que si pidiéramos algo en Su Nombre, lo recibiríamos. Te pedimos que Tú tomes posesión de nosotros esta noche, Padre, de nuestro hablar, de nuestro oír, de nuestro entendimiento. Pedimos que Tú bendigas a todo aquel que ha entrado por estas puertas esta noche. Enciérranos Contigo, Padre.
2Y pedimos no únicamente por nosotros mismos aquí, sino por misericordia para aquellos que están en necesidad por todo el mundo, en los campos misioneros. Pensamos esta noche (estando en un edificio tan hermoso como éste, por lo cual estamos agradecidos, gente bien vestida y alimentada y bien abrigada), pensamos que en los campos misioneros, hombres de Dios están descalzos, comiendo un solo plato de arroz a la semana, predicando el Evangelio. ¡Oh, Dios, te pido por esos hombres! ¡Ayúdales, oh Dios!, te pido que Tú los ayudes, son hombres valerosos. ¿Qué haremos nosotros cuando leemos en la Biblia que ellos anduvieron errando allá por los desiertos, cubiertos de pieles de ovejas y de cabras, pobres, todos éstos de los cuales el mundo no era digno?; ¿y cuál va a ser nuestro testimonio al lado del de ellos en aquel Día?
3Dios Padre, te pedimos que Tú nos sacudas con Tu Palabra esta noche y nos despiertes, para que podamos ser piedras vivas, aptas en el tabernáculo de Dios. Bendice al pastor aquí, a los diáconos, a los síndicos, a todos los miembros de la iglesia, y a los miembros de las otras iglesias que se han congregado esta noche, y a los pastores. Padre, te pido que todos nos vayamos cantando melodías en nuestro corazón debido a Tu Presencia. Lo pedimos en el Nombre de Tu Hijo, nuestro Salvador, Jesucristo. Amén. Se pueden sentar.
4Me estoy disculpando por haberlos retenido a Uds. un poquito tarde anoche; pero siendo un servicio de sanidad, algunas veces se toma un poquito más de tiempo. Y el Espíritu Santo empezó a obrar entre la gente, y luego me tuve que detener justo... Parece que cuando uno está teniendo un servicio y no continúa en ello... Esta es una rutina un poquito diferente a la que yo he estado llevando, y así que sólo hablé un poquito extenso para tratar de exponer el tema a la gente, para que ellos pudieran captar para la sanidad. ¿Disfrutaron la Presencia del Señor anoche? [La congregación dice: “Amén”–Ed.]. El es–El es maravilloso. El ciertamente lo es.
5Miren, esta noche... Yo estaba pensando anoche sobre Su Presencia, y sobre Su Presencia para sanar. Y–y por supuesto, nosotros... Uds. pudieran... Cuando la unción vino, uno podía sentir a los críticos por dondequiera, Uds. saben, pero eso lo esperamos. ¿Ven Uds.? Tiene que ser así. En donde sea que los hijos de Dios estén congregados, satanás está sentado en alguna parte. ¿Ven? Sólo recuerden eso. Yo sé eso por la larga experiencia.
6Y algunas veces cuando uno llega a un punto en donde uno lucha, y puede atravesar esa barrera de sonido, como un... Ellos me dicen que cuando un avión está atravesando la barrera del sonido, que casi se le salen los tornillos al sacudirse; pero después que atraviesa esa barrera del sonido, todo está bien. Entonces puede volar con facilidad. Si nosotros sólo pudiéramos atravesar esa estática de–de superstición y cosas, entonces el Espíritu Santo empezaría a caer alrededor como unción, y bendeciría a la gente. Pero mucha gente de hoy día es tan niña, sólo gente mimada, mimadita.
7Yo vi una visión en una ocasión en Tulsa, Oklahoma, en donde estaba llevando a cabo una reunión en un grande auditorio. Y–y un hombre, siendo un ministro en alguna parte, había sido llamado en la reunión (creo que era un ministro Bautista), y le empecé a decir tocante a su vida. Uno de los pastores locales patrocinadores llamó a ese hombre y le preguntó: “¿Fue eso así? ¿Conociste alguna vez al Hermano Branham?”, sin saber que yo iba a saber todo al respecto en mi cuarto de hotel. ¿Ven? Pero la... Y después que el Señor me había revelado lo que él había hecho, bueno, entonces miré, y–y uno de los hombres había ido allá y dicho: “Mira, cuando el Hermano Branham está bajo la unción, es un siervo del Señor, pero su teología no es buena”. Dijo: “El es un profeta cuando la unción está sobre él”. Pero dijo: “Cuando la unción no está sobre él”, dijo, “oh, su teología no es buena”.
8Un hombre que hace una declaración como esa, ni siquiera sabe lo que significa la palabra profeta. Un profeta significa: “Un revelador Divino de la Palabra”. ¿Ven? Y estas señales son una vindicación que eso es lo que es la verdad. ¿Ven? Pero, a eso llega uno. Y esas denominaciones los ata en tal condición, que es–es realmente triste. Y luego ese hombre estaba allá hablando de esa manera; y él fue a mi cuarto de hotel, y me estaba diciendo lo que él dijo. Bueno, a uno le pasa eso.
9Por supuesto Uds. pueden ver, que mucha gente nunca sabrá de la batalla hasta que lleguemos al otro Lado. Entonces será revelado lo que... Hay un precio que pagar. Cuando uno se sienta a la mesa con la gente, y en el público con la gente, y ve esas cosas; y alguien le palmea a uno la espalda y dice: “Hermano Branham, de seguro estamos a favor de Ud.”, y no sabe que en ese momento yo sé que eso es una mentira (¿ven?), porque yo lo estoy mirando directamente a él decir cómo realmente es. ¿Ven? Y eso ciertamente lo hace difícil. Uds. piensan que estas cosas son muy fáciles y que es un lecho de rosas, pero no lo es, amigos. Es una batalla. ¡Oh, qué cosa! Yo preferiría no saberlo. Yo–yo preferiría no saberlo en lo absoluto. Yo quiero sencillamente estar en el lugar donde ni siquiera lo vea, ni nada, para así poder seguir adelante, Uds. saben. Y si uno sabe que la persona le está diciendo algo que está errado, entonces, Uds. saben... él parado allí, o ella, o quien sea, tratando de hacerlo que suene tan verdadero, y sin embargo allí está uno mirando una visión: lo que ellos están diciendo está incorrecto. Entonces uno sabe eso, y eso... es ciertamente una cosa difícil.
10Pero cada uno de nosotros tiene una cosa que hacer. Cada uno de nosotros tiene un ministerio, y la peculiaridad de ello, y demás, para que todo junto glorifique a Dios, todo ayudando a bien. Ahora, que el Señor sea con nosotros y nos ayude.
11Yo estaba pensando... dije hace unos cuantos días que pensé que empezaría con los cuatro jinetes de Apocalipsis, porque el Espíritu Santo había bendecido tan grandemente en esas reuniones en mi iglesia hace unas cuantas semanas en las cuatro, o mejor dicho, en las siete edades de la Iglesia, y los ministros o los ángeles de esas edades de la Iglesia; y cómo El lo bendijo. Pero luego empecé a pensar que valía más que quizás me regresara un poquito y–y que asentara a la iglesia, debido a algunas cosas que el Espíritu Santo... yo únicamente puedo hablar por inspiración. Eso es todo lo que yo sé: sólo esperar que El lo diga, o que El me lo dé, y yo lo diga. Eso es todo lo que yo sé.
12Y yo le estaba diciendo a su pastor esta mañana en el cuarto, que muchas veces yo digo cosas que casi me matan al decirlas. Pero alguien dijo: “Ud. va a dañar su ministerio haciendo eso”. ¿Qué puedo decir yo, sino decir lo que El dice que diga? Si alguien no les dice, ¿qué va a suceder? ¿Qué clase de...? ¿Ven Uds. qué...? Ya ha habido ahorita mucha negligencia de ello. ¿Ven? Esa es la razón por lo cual la iglesia ahorita está en tal condición. Hay mucha negligencia de ello. Alguien tiene que clamar en contra del mal. No es que uno está clamando contra el pueblo; es el mal con lo que la gente ha sido sofocada, tratando de ser como alguien más, o hacer esto, o algo como eso, y no acudiendo a Dios. ¿Ven?
13No importa cómo... Si una persona me estuviera mirando como un ejemplo, nunca hagan eso. Yo tengo muchas imperfecciones en mi vida. Ud. mire al verdadero Ejemplo, Jesucristo. El es el Ejemplo. No se miren uno al otro; mírenlo a El. ¿Ven? El es el Unico a quién mirar.
14Miren, entonces yo pensé regresar esta noche y tratar de colocar a la Iglesia posicionalmente en la Escritura antes de que entremos en esta doctrina verdaderamente fuerte y sólida del Libro de Apocalipsis, el cual, el Libro de Apocalipsis, es la palabra griega de Apocalipsis, la cual significa: “el develamiento”. “Quitando un velo a una estatua”, es realmente lo que significa en el griego, “quitando el velo de una estatua y permitiendo a la gente ver lo que se ha hecho”. Y es la revelación de Jesucristo en Su Iglesia. Es grandioso, porque expresa lo que El es en cada edad. Y Uds. lo pueden ver en las edades previas, que fue perfectamente, exactamente. Y así es en esta edad (¿ven?), exactamente lo que El es.
15Miren, creámosle. Creámosle con todo nuestro corazón. Y, ¿ven Uds.?, la cosa de esto, es que se nos pasa desapercibido y nosotros... Luego se termina y nos preguntamos adónde se fue. ¿Ven?, y luego miramos al pasado en la hora de nuestra muerte, y miramos al pasado y pensamos: “Bueno, si yo hubiera–hubiera...” ¿Ven?, cuando ya es demasiado tarde para entonces. De esa manera ha sido en cada edad, y la Biblia dice que será de esa manera en esta edad.
16Una de las cosas más patéticas que yo alguna vez vi en la Biblia, fue... que la Biblia predijo, fue en esta edad de la iglesia. Esta es la edad de la iglesia más horrible de todas las edades de la iglesia. Toda edad de la iglesia... Fíjense bien en Apocalipsis, en la edad de Laodicea, la edad de la iglesia Pentecostal, que Cristo había sido echado fuera de Su propia iglesia, parado afuera tocando, tratando de volver a entrar en Su propia iglesia. Ahora, se mira como un llamamiento a pecadores, pero esa es una edad de la iglesia, la edad de Laodicea. El había sido echado fuera por las organizaciones y cosas. Ellas lo echaron fuera a El, y adoptaron las cosas del mundo. Y El dijo: “Yo estoy a la puerta y llamo”, afuera de Su propia iglesia; ninguna otra edad lo hizo, sino esta edad. Así que Uds. ven en dónde estamos parados. Cualquier mente espiritual, sólida y verdadera puede captar eso, aprenderlo, y seguir en ello (¿ven Uds.?), porque Uds. saben en dónde están.
17Muy, muy pocos de esta edad serán tomados, como lo sabemos. Mucha gente está esperando un gran crecimiento, derramamiento y cosas. Sólo recuerden, anótenlo en sus Biblias: Uds. no lo verán. Eso es ASI DICE EL SEÑOR. ¿Ven? Uds. no lo verán. Y es... La edad de la iglesia se está terminando ahorita. Esta es la hora. Ella está para finalizar, y Dios está sacando a Su Iglesia. Y El ha predicho de esa edad de Laodicea, tan tibia como para vomitarla de su boca. Y esa es exactamente la edad en la que estamos viviendo, todo está dispuesto exactamente para el tiempo del fin y todo.
18Vemos a la iglesia en esa condición: abatida, tibia, lo suficiente como para decir: “Bueno, se mira muy agradable, muy bien. Quizás regrese otra vez al fin de la semana”. ¿Ven?, allí está. Esa es la actitud de la iglesia. Es justo en ese tiempo que Dios toma a uno aquí y otro allá, y otro en el campo, y otro... y demás, para llevárselo. Así que mientras vemos que nos estamos acercando a esa edad, establezcámonos en la Palabra de Dios. Entremos en la Palabra de Dios, el Espíritu de Dios en la Palabra, y lleguemos a ser piedras vivas, edificando la Casa del Dios Viviente.
19Miren, esta noche yo quiero leer una porción de Escritura que se encuentra en Génesis el capítulo 22, y el versículo 14:
20Y llamó Abraham el nombre de aquel lugar, Jehová proveerá. [Jehová jireh–Trad.]. Por tanto se dice...: En el monte de Jehová será... hasta hoy.
21Miren, Jehová jireh significa: “El Señor se proveerá para Sí mismo un sacrificio”. Ahora, fíjense, vamos a regresar a Génesis para un pequeño estudio como por unos treinta o cuarenta minutos; luego mañana en la noche lo tomaremos de nuevo; luego el sábado en la noche edificaremos sobre esa base. Y yo quiero que anoten las Escrituras si Uds. desean. Y tengo unas cuantas de ellas anotadas aquí en una pequeña página, en mi hoja de papel, y... (si es que yo las llego a usar), en dónde se encuentran. Y queremos estudiar y sólo tomar como un–un estudio Bíblico en la Palabra.
22Miren, esto es, por supuesto, donde vemos que Dios tiene siete Nombres compuestos Redentivos: Jehová jireh: “El Señor proveerá un sacrificio”; Jehová rafa: “El Señor que sana”; “El Señor nuestro estandarte”; “El Señor nuestro escudo”, y los demás. El aparece en Sus Nombres compuestos redentivos.
23Y eso es... Cuando el Angel del Señor apareció allá en Houston en aquella ocasión, cuando ese ministro Bautista estaba debatiendo con el Hermano Bosworth, él le hizo esa sola pregunta. El dijo: “Doctor Best, le voy a preguntar algo: ¿fueron los Nombres compuestos de Jehová aplicados a Jesús, sí o no? Sólo contésteme: sí o no”. Y él no le contestó. Porque, ¿ven?, si él hubiera dicho: “Sí”, entonces... Uds. no pueden separar Sus Nombres compuestos. Así que si El es Jehová jireh, “el Sacrificio provisto del Señor”, El también es Jehová rafa, “el que sana todas nuestras dolencias”. Así que... Y si El no es Jehová rafa, tampoco es Jehová jireh, nuestro Salvador. Así que, si El no es el Sacrificio provisto de Dios... Así que Uds. no los pueden separar. Eso lo concluyó. Sólo fue... sólo se necesitó una sola Escritura para concluirlo.
24Miren, la razón que yo he escogido regresar a Génesis, es porque la palabra Génesis, significa: “El principio”. Y no hay una religión en la tierra hoy, no hay un culto en la tierra hoy, no hay nada en la tierra hoy, que no pueda ser declarado en el Libro de Génesis. Es el capítulo simiente, regresa a la simiente.
25Ahora, si Uds. quieren saber algo de cualquier cosa, miren de dónde proviene, y sigan el rastro hasta llegar a la simiente. Miren, yo voy a regresar para seguir el rastro de la Iglesia, la verdadera Iglesia, antes que empecemos en Apocalipsis, si el Señor provee, para permitirles a Uds. que vean cuál es la verdadera Iglesia, en dónde empezó.
26Miren, pudiéramos regresar hasta llegar a Caín y Abel. Eso fue exactamente el principio. Allí estaba Caín, un hombre religioso. Allí estaba Abel, un hombre religioso. Y Abel y Caín, ambos siendo hermanos, vinieron, y cada uno edificó un altar al este de la puerta del Edén. Allí ambos adoraron a Dios; ambos ofrecieron sacrificios; ambos edificaron iglesias, mejor dicho, altares, y ambos adoraron.
27El edificar una iglesia, el ofrecer sacrificios, el pagar sus diezmos y todo lo demás, y aun el adorar a Dios, no es contado como justicia, a menos que Uds. vengan de la manera provista por Dios para ello. Porque si fuera así, de que Uds. sólo necesitan ir a la iglesia, sólo necesitan pertenecer, y pagar sus diezmos y ofrendas, y hacer sacrificios para edificar su iglesia... Eso es lealtad. Todo eso está bien. Todo eso es religión. Pero todavía Dios rehusó a Caín, a toda ofrenda que él ofreció, y Caín era tan religioso como lo era Abel.
28Así que ser religioso, e–e ir a la iglesia, y donar para la iglesia, y hacer un sacrificio, y–y llevar sus diezmos allí, y adorar a Dios, si eso es todo lo que Dios requiere, El fue–El fue... hizo una cosa cruel al condenar a un hombre que llenó Sus requisitos. Correcto. Pero, ¿ven Uds.?, “hay camino que al hombre le parece derecho; pero su fin es camino de muerte”. ¿Ven? Miren, hay una manera en la que Dios viene. Y esa es de la única manera que Uds. van a entrar allí, es venir de la manera que Dios proveyó para Uds. Correcto.
29Y toda la Biblia está completamente edificada sobre revelación. La Iglesia está edificada sobre revelación, la revelación de la Palabra. Miren, recuerden: ¿cómo ofreció Abel a Dios un sacrificio más excelente que el de Caín? Le fue revelado a él. Para probarlo: en San Mateo, creo que en el capítulo 12... el 16, Jesús dijo: “¿Quién dicen los hombres que es el Hijo del Hombre?”
30Y ellos dijeron: “Unos, Moisés; y otros, Elías; y otros, el profeta”, y demás.
31El dijo: “Y vosotros, ¿quién decís que soy Yo?”
32Y Pedro respondió rápidamente y dijo: “Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios Viviente”.
33El dijo: “Bienaventurado eres, Simón, hijo de Jonás, porque no te lo reveló carne ni sangre, sino Mi Padre que está en los Cielos te lo reveló a ti. Tú eres Pedro, y sobre esta roca edificaré Mi Iglesia; y las puertas del Hades no prevalecerán contra Ella”.
34Ahora, miren, los Católicos dicen que El la edificó sobre Pedro, porque él era una piedra pequeña. Si eso es así, él se descarrió unos cuantos días después. ¿Ven?
35Uds. dicen: “El la edificó...” Los Protestantes dicen que El la edificó sobre El mismo, que El es la roca. Eso todavía está incorrecto.
36El la edificó sobre la revelación espiritual revelada: “No te lo reveló carne ni sangre, sino Mi Padre que está en los cielos te lo reveló a ti”. Esa es la razón que El le dio a Pedro las llaves del Reino. El tenía la revelación de quién era El. “Y sobre esta roca edificaré Mi Iglesia; y las puertas del Hades no podrán prevalecer contra Ella ” (correcto), la revelación espiritual del Señor Jesucristo. Cuando Dios le ha dado a Ud. de conocerlo a El como una Persona, como su Salvador, como su Dios, como su Redentor, como su Sanador, como su Rey, eso es lo que... cómo viene la revelación espiritual.
37Miren, vamos a regresar a lidiar con Abraham esta noche, porque a él fue a quien se le dio la promesa. Miren, yo leí de Génesis el capítulo 22, y el versículo 14, pero de hecho vamos a regresar a Génesis 12 para empezar, porque Abraham....
38El principio del llamamiento de Abraham... él había venido de Babilonia de Sinar, y habitó en los valles. Y sabemos todo tocante a Babilonia, cómo es que Nimrod fue el primero en tratar de formar una organización. El organizó el gran movimiento religioso e hizo que todas las pequeñas iglesias le pagaran tributo a él, a esa gran ciudad de Babilonia; y edificó allí una torre que se elevó hasta los cielos, y demás. El pensó... Con sus propios pensamientos, él pensó que él podía hacer algo que salvaría a la gente.
39Pero, ¿ven?, no hay una sola cosa que Uds. puedan hacer para salvarse Uds. mismos. No hay una sola cosa. Uds. tienen que confiar solemnemente en la gracia de Dios que lo haga. No se pueden salvar Uds. mismos. A mí no me importa cuán religiosos sean Uds., y cuán buenos traten de ser, y cumplan todos los mandamientos, y todo; eso no servirá de nada. No hay una sola cosa que Uds. puedan hacer para merecer algo. Sencillamente están perdidos, y eso es todo lo que es. No hay manera de que Uds. lo hagan. Uds. tienen que aceptar Su método provisto: ese es Jesucristo. Y es gratuito. Uds. no tienen que hacer una sola cosa, sino sólo aceptar lo que les ha sido dado a Uds.; no hay ni una sola cosa que Uds. puedan hacer.
40Si yo... si mi corbata estuviera chueca y yo le dijera al Hermano Buntain: “Hermano Buntain, yo le daré a Ud. un millón de dólares”, y él dijera: “Gracias, Hermano Branham; yo le enderezaré su corbata por esa cantidad”, entonces yo no se lo dí a él; él hizo algo. ¿Ven? El enderezó mi corbata por un millón de dólares. ¿Ven?, Uds. no pueden hacer una sola cosa. No hay....
41La gente dice: “¡Yo busqué a Dios, y busqué a Dios!” No, Ud. está errado, mi hermano; ningún hombre hace eso. No es–no es Ud. buscando a Dios; es Dios buscándolo a Ud. Uds. dicen: “Yo oré, yo ayuné, yo busqué a Dios”.
42No, Dios lo estaba buscando a Ud., porque Jesús dijo: “Ninguno puede venir a Mí, si Mi Padre no le trajere primero”.
43¿Cómo le pudiera decir a un cerdo que él está mal al comer desperdicios de comida? ¿Ven?, él es un cerdo para empezar. Esa es su naturaleza. Eso era lo que Uds. eran: unos pecadores. Así que, Uds.–Uds. son extranjeros, separados de Dios. Uds.... ¿Cómo le pudieran Uds. decir a un leopardo que sus manchas no están bien? ¿Ven? ¿Cómo pudiera él tratar de quitárselas lamiéndoselas? El sólo se las haría más brillantes. De esa manera Uds. lo tratan de hacer, al aceptar una religión para Uds. mismos pulirse y hacerse mejores criaturas. Uds. tienen que comprender que están muertos; Uds. no son buenos para nada, Uds. son sucios, y Dios es el Unico que los puede ayudar. Correcto. Cuando Uds. hagan eso, entonces Uds. se están acercando al Reino de Dios: cuando Uds. se consideran que son nada, y sólo dependen solemnemente en El y permiten que el Espíritu Santo los guíe. Eso es....
44Yo pienso que a la iglesia se le ha predicado bastante. La cosa que ahora se necesita, es regresar a la enseñanza, y estar en el fundamento, para que así Uds. sepan cómo edificarse Uds. mismos en–en Cristo. Y hemos edificado nuestras iglesias sobre sensaciones y sobre diferentes cosas; pero no podemos edificar sobre nada más, sino sobre Cristo, la revelación de Jesucristo. Esa es la única cosa que podemos hacer. Estando en El, Uds. están completos; sin El, Uds. están perdidos. No hay ninguna otra manera en el mundo por la cual Uds. puedan ser salvos.
45Miren, cuando Dios llamó a Abraham, él sólo era un hombre común. Quiero que Uds. sepan que no tienen que ser alguna persona especial para que Dios los llame. Dios los llama a Uds. por elección, y Abraham fue elegido. El tenía setenta y cinco años de edad antes que Dios lo llamara. Y él se había casado con su media hermana, Sara, y habían estado viviendo juntos por años, y ella era estéril.
46Miren, él salió con su padre, en el grupo que salió de Babilonia, y llegó allí con los caldeos en la ciudad de Ur. Quizás vivió en una tienda, como ellos vivían en aquel día, la mayoría de ellos, la gente pobre. Y él... su dieta probablemente consistía en cerezas y demás, y la carne de algún animal que mataba en los matorrales, y–y él vivía una vida bastante tranquila.
47Pero un día Dios le habló a él. Miren, ahí está la diferencia: cuando Dios le habla a un hombre. El pudiera haber sido religioso; él pudiera haber sido... Si alguno alguna vez ha leído Las dos Babilonias, de Hislop y los demás, y ha visto la historia antigua de cómo ellos tenían una mujer allá que era una sacerdotisa o algo, y ellos tenían raíces de árboles, y dioses que usaban, y todas las otras cosas que él... igual que Jacob tenía en sus medios, entre su tribu, cuando huyó de su suegro.
48Así que ellos tenían toda clase de ideas raras. Pero Dios llamó a Abraham como un individuo cuando él tenía setenta y cinco años de edad, e hizo un pacto con él. 49 Miren, yo quiero que se fijen: cuando Dios hizo Su primer pacto, el pacto con Adán, el pacto adámico, fue... El lo hizo entre El y Adán. Y el hombre fue y rompió Su pacto. Y todo el tiempo que un hombre hace un pacto con Dios, él lo rompe.
50Pero este pacto no fue hecho entre Dios y el hombre. Dios hizo este pacto Consigo mismo. Es completamente gracia. No hay–no hay ley en lo absoluto en ello. El nunca dijo: “Si tú haces cierta cosa...” El dijo: “Yo te he, Yo te he bendecido. Yo te he hecho padre de naciones. Yo te he hecho”. El pacto es completamente gracia; no hay ley en lo absoluto en ello. ¡Cuán hermoso es!
51La única cosa que Abraham... El no lo hizo únicamente con Abraham (miren, escuchen), El no lo hizo únicamente con Abraham, sino con su Simiente después de él: Abraham y su simiente después de él. El pacto fue hecho incondicionalmente para Abraham y su Simiente. Uds. dicen: “Bueno, ¿esos serían los judíos?”
52No, señor. Esas son las naciones. “Yo te he hecho padre de muchas naciones”.
53¿Se fijaron Uds. que su nombre era A b r a h a m, mejor dicho, Abram, A b r a m, Abram? Entonces cuando El cambió su nombre, El le dio a él el nombre de A b r... A b r a h a m, Abraham, recibiendo Su propio Nombre: Elohim (ven?), haciéndolo un padre. El es Elohim; y El lo cambió y puso parte de Su Nombre en Abraham, porque él, por medio de... la promesa iba a venir, por medio de su Simiente, iba a ser padre de naciones: Abraham. Le cambió su nombre, puso parte de Su Nombre en el de él, ahora haciéndolo padre de naciones.
54Ahora, fíjense: a Abraham y a su Simiente después de él; no a sus simientes, sino a la Simiente después de él. Abraham tuvo muchos hijos. Pero el prometido era por medio de Isaac, y por medio de Isaac vino Cristo, la Simiente real, la verdadera Simiente de Abraham.
55Ahora, fíjense. Uds. dicen: “Bueno, Hermano Branham, ¿qué somos nosotros entonces?” “Si vosotros sois de Cristo (Gálatas 3), si vosotros sois de Cristo, ciertamente linaje de Abraham sois, y herederos con él, según la promesa”. ¿Cómo llegamos a estar en Cristo? Si Uds. están muertos a Uds. mismos, y nacidos en Cristo, Uds. son Simiente de Abraham, y herederos de la promesa con Abraham. Entonces si Uds. son Simiente de Abraham, Uds. únicamente lo pueden ser mientras tengan la fe que Abraham tuvo. (¡Oh!, ahora nos estamos–nos estamos preparando para un verdadero servicio de sanidad. ¿Ven?) Cuando podemos considerar nuestra– nuestra promesa, Dios puede.... Dicen: “¿Oraron por ti anoche?” “Sí, yo estuve en la reunión; alguien puso sus manos sobre mí”. “¿Estás sano?”
56“No, perdí mi sanidad”. Ud. no es Simiente de Abraham. Abraham lo creyó. La Biblia dice que “tampoco dudó, por incredulidad, de la promesa de Dios, sino que se fortaleció en fe, dando gloria a Dios.
57Cuando a Abraham se le dijo que él iba a tener ese bebé por medio de Sara, los primeros... me imagino que los primeros cuantos días, o mejor dicho, los primeros treinta días, él dijo: “¿Cómo te sientes, querida?” “Me siento igual”. “Lo vamos a tener de todas maneras”.
58Ellos se prepararon, hicieron preparaciones para ello. Y a medida que los días pasaban, continuaban, continuaban, y continuaban, y continuaban, y continuaban, Abraham decía: “¿Cómo te sientes querida?” “Me siento igual”. “Lo vamos a tener de todas maneras”.
59Mientras más parecía ser una imposibilidad, Abraham alababa a Dios, porque iba a ser un milagro más grande que si hubiera sucedido años atrás cuando ella tenía sesenta años de edad. ¡Amén! Y luego decimos: “Sí, yo soy Simiente de Abraham, pero perdí mi sanidad”. Abraham llamó a todo contrario a la Palabra de Dios, una mentira. El rehusó mirar cualquier cosa que no fuera lo que Dios había dicho; esa era la verdad. No importaba lo que el mundo decía tocante a él, lo que alguien más decía, él sabía lo que Dios había dicho, y él se aferró a lo que Dios había dicho. ¡Y luego decimos que somos Simiente de Abraham! ¡Oh, qué cosa!
60“Yo pasé por la fila de oración del Hermano Roberts. Yo pasaré por la del Hermano Allen cuando él venga. Luego cuando el Hermano Branham venga, y el resto de ellos, pasaré por la fila, para ver si recibo mi sanidad”. ¿Simiente de Abraham? ¡Qué cosa! Con razón El dijo que la vomitaría de Su boca. Lo hizo que se enfermara de Su estómago. Sí. ¡Oh, hermanos!
61La Simiente de Abraham toma la promesa de Dios; todo lo contrario a ella, es una mentira; sigue adelante. Ahora veamos si nosotros somos Simiente de Abraham o no. Yo pudiera despedazar la cosa con eso si yo quisiera, en estos momentos. Sí, señor. ¿Cómo obedeció Sara, como mujer de Abraham?
62Miren, pero la Simiente de Abraham cree–cree la promesa. Cuando Dios dice algo, eso lo establece para siempre.
63Y recuerden, miren, la cosa siguiente que nos damos cuenta, es que Abraham, cuando esa promesa le fue dada a él y a su Simiente, la única cosa que ellos tenían que hacer para conservar su pacto, era quedarse en la tierra prometida. Mientras Abraham se quedara en la tierra prometida, el pacto funcionaría. Miren, eso es todo lo que ellos tenían que hacer. Eso es todo lo que la Simiente de Abraham tiene que hacer. Eso es todo lo que Uds. tienen que hacer. Si Uds. han sido llenos con el Espíritu Santo, entonces son Simiente de Abraham. Entonces si Uds. tienen la Simiente de Abraham (lo cual es el Espíritu de Dios en Uds., haciéndolos creer como Abraham creyó, llamando a todo lo contrario a la Palabra de Dios como si fuera una mentira, la Palabra de Dios es verdad, no dudando ninguna promesa, sólo continuando aferrándose a Ella; eso es), si Uds. son Simiente de Abraham, entonces todo lo contrario a Ella está errado. Es la Palabra, y solo la Palabra; ahí yo me paro.
64Como Eddie Peronett escribió: “¡Toda aclamación al poder del Nombre de Jesús!, que los Angeles se postren. Traed la diadema real, y corónenlo a El Señor de todo”. “En Cristo la roca sólida me paro, cualquier otro terreno es arena movediza”. Esa es la Simiente de Abraham. No duda. “No importa cómo se mire la condición, lo que diga la ciencia, lo que alguien más diga, es la Palabra de Dios, y yo me estoy aferrando a Ella”. Esa es la Simiente de Abraham.
65Miren, ¿ven Uds. en dónde está la iglesia Pentecostal hoy día? Está tan contaminada como el agua del arroyo. Correcto. Están adormilados y con moscas en sus ojos. El avivamiento empieza y dicen: “Bueno, no me puedo quedar despierto tan tarde así. Ese predicador predica más de una hora. ¿Cómo lo puedo soportar yo?” ¡Oh, que pretexto tan pobre de hombre, pobre hombre miserable! Ud. mismo se llama Simiente de Abraham, cuando Abraham anhelaba oír la Palabra de Dios. El oró y él se sostuvo hasta que obtuvo la promesa. Allí se quedó él. Eso es también lo que hace su Simiente.
66Miren, ¿cuándo perdió la Simiente de Abraham este gran compañerismo? Cuando él se fue allá a Egipto, nunca perdió su pacto; él perdió su bendición. Y eso es lo que yo estoy tratando de hacer que Uds. entiendan esta noche: la iglesia Pentecostal ha perdido su bendición temprana. Hay algo mal. Sabemos eso. Cualquiera que alguna vez haya leído la historia de la iglesia sabe que hay algo mal con la iglesia. Miren, Uds. no han perdido su pacto, pero han perdido su bendición. Regresen a la Tierra Prometida. Regresen a la Palabra. Regresen a Cristo.
67Dejen de mirar, y decir: “Nuestra denominación es más grande que la de ellos. Ellas son perchas viejas para zopilotes, y nosotros somos algo”. Dejen de hacer eso. Regresen al Señor Jesús. Regresen a la Iglesia verdadera. Extiendan sus brazos para todo hermano caído. Eso es. ¡Regresen! Dios no les ha quitado Su pacto a Uds., pero sus bendiciones las han perdido, porque se han vuelto mundanos, se salieron al mundo y empezaron a coquetear con el mundo. Entonces Uds. están fuera de la promesa. Pero el pacto todavía perdura. La única cosa que Uds. tienen que hacer es regresar, y entonces....
68Y cuando Dios hizo ese pacto con Abraham, recuerden que fue incondicional. Y Dios lo llamó a Ud., no porque era una buena persona, sino porque incondicionalmente El lo llamó a Ud., y por Su gracia El le dio el Espíritu Santo. Ud. era un Luterano, un Presbiteriano o un Católico, y por Su gracia El lo llamó y le dio Su Espíritu. Y la única cosa que Ud. tiene que hacer, es mantenerse en Cristo, pues allí es en donde Ud.... en la Tierra Prometida. Todos los que están dentro de Jesús son salvos, y mientras Ud. esté dentro de esta Torre de Refugio en Cristo, entonces está a salvo de las cosas del mundo. Pero cuando empieza a mirar afuera y a coquetear con el mundo, cuando menos piensa Ud. se empieza a salir de Cristo. Mire, Ud. todavía tiene el pacto, pero ha perdido su bendición.
69Ellos han perdido el Espíritu en la reunión. El piano puede tocar, los tambores pueden sonar, y las mujeres con su ropa tan ajustada como una salchicha, corren de arriba a abajo en el piso de esa manera, brincando y saltando. Dejen que la música se detenga, y ellas se detienen también. Con aretes, y toda clase de cosas lujosas del mundo; se miran como alguna clase de magos, en lugar de–en lugar de unas santas.
70No hace mucho tiempo, yo estaba platicando con un hombre que me estaba llevando a una gran iglesia, y él dijo–él dijo: “Mi esposa va a tocar el piano”.
71Yo dije: “Eso estaría muy bien”. Entró, y, ¡qué cosa, de la manera que esa pobre señora estaba vestida!, y ella se sentó allí. Yo dije: “¿Es ella una santa?” Dijo: “Sí”.
72Yo dije: “Ella parece más un “espantajo” que una santa”. Yo dije... Y eso es correcto. ¡Oh, hermanos! Cosas como esas no convienen a la Iglesia del Dios Viviente. Eso no conviene a los hijos de Abraham. Esas son las cosas del mundo. “Si alguno ama al mundo y las cosas que están en el mundo, el amor de Dios ni siquiera está en él”, dice la Biblia. Correcto. Apártense de las cosas del mundo. Regresen a Dios. Regresen a las reuniones de oración. Regresen a–a la cosa verdadera. Uds. mismos circuncídense. Corten las cosas del mundo. Oren hasta que Dios envíe Sus bendiciones sobre Uds., y esas cosas lleguen a estar más muertas que vivas. Entonces regresen a Cristo.
73Ahora, miren, ese pacto le duró a Israel hasta que ellos cometieron su error final, en Exodo 19, cientos de años después, cuando Dios tuvo... Miren lo que la gracia había provisto: el pacto incondicional, sin condiciones en lo absoluto, sino sólo por la gracia fue provisto. Cuando ellos emprendieron su viaje hacia la tierra prometida (como Dios le había prometido en el pasado a Abraham, que su simiente peregrinaría en una tierra ajena por cuatrocientos años, bajo esclavitud, pero que saldrían), ¡fíjense!, ellos ya eran libres de la esclavitud. Dios, por Su gracia, les había provisto a ellos un profeta, una Columna de Fuego, un cordero de sacrificio, el avivamiento más grande que alguna vez habían tenido; y aún ellos estaban parados en la ribera, tocando las panderetas, y teniendo un verdadero jubileo Pentecostal. Todo, sus enemigos muertos detrás de ellos, y todo, y sin embargo ellos quisieron algo sobre lo cual argumentar. Ellos quisieron obtener una ley para que pudieran tener algo que ver con ella.
74Esa es exactamente la manera que los Pentecostales lo han hecho, exactamente. Porque ese fue el tipo; tenía que ser de esa manera. Fíjense. Hace cuarenta años cuando sus padres estaban gritando y sus madres allí con la verdadera bendición de Pentecostés, Dios obrando señales y milagros y grandes cosas, cómo... bueno, Uds. pensaron que el Milenio se había establecido. Pero, ¿qué hicieron Uds.? ¡Si Uds. sólo lo hubieran dejado que continuara, dejando que la gracia de Dios los guiara a Uds.! Pero alguien se levantó con un nuevo punto. Así que este grupo se separó: “Nosotros no creemos en esa cosa”. Este otro: “Nosotros no creemos en esa cosa”. Y uno dijo: “El viene en un caballo blanco”. El otro dijo: “El viene en una nube blanca”. “Bueno, tú forma tu organización, que El viene en un caballo blanco; y yo formo otra, que El viene en una nube blanca”.
75¿Ven? ¿Qué hizo eso? Dividió a la iglesia; maldijo el mismísimo compañerismo de Dios; tomó a santos de Dios, y los dividió y los separó. Y, ¿qué han hecho Uds.? Se asentaron aquí por cuarenta años en sus organizaciones, engordándolas, y haciendo grandes cosas, y, ¿qué es lo que tienen Uds. ahora? Y, ¿qué es lo que tienen ahora? Sigan y permanezcan aquí en la tierra si Uds. quieren.
76Pero llegó la hora cuando Dios levantó a un Josué y dijo: “Vayamos a la tierra prometida. Crucemos”. Yo pienso que ahorita es la hora, cuando Dios está tratando de tomar una pequeña minoría de gente que diga: “Vayamos a la plenitud de las promesas de Dios”. Cuando Dios les permitió hablar en lenguas, y Uds. se detuvieron en eso. ¡No se detengan allí! Eso es sólo una sola cosa. ¡Qué cosa!, hay... los grandes graneros de Dios están llenos de las bendiciones generosas, de todo, de todas las promesas. Pero nos tuvimos que detener. “Sí, nosotros somos Pentecostales”.
77Bueno, ellos hicieron un punto. Ellos empezaron a bautizar en el Nombre de Jesús. El otro dijo: “Hay dos dioses”. Uno dijo: “Hay tres”. Otro dijo: “Hay uno”. ¡Oh, hermanos! Ellos....
78¿Por qué no lo dejan Uds. en paz? Si no es de Dios... ¿Qué no dijo Jesús: “Toda planta que no plantó Mi Padre será desarraigada”? ¡Déjenlo en paz! Continúen su compañerismo fluyendo de todas maneras. Si no es de Dios, se desvanecerá de todas maneras. No rompan su compañerismo y se suban Uds. mismos aquí en un arbolito que es suyo. Abramos los brazos y amemos al hermano. Si él está en error, oremos por él, traigámoslo otra vez dentro del compañerismo. Dejémoslo en paz. 79 Pero no, tuvimos que hacer exactamente la misma cosa que hicieron en Exodo el capítulo 19. Ellos quisieron una ley para que pudieran hacer Doctores de Divinidad y tener su teología, después que la gracia había provisto todo lo que ellos tenían. ¿Ven? Cuando lo que no era una denominación había traído la bendición de Pentecostés a la gente, pero luego tuvieron que ir y formar una denominación de ello. ¿Ven? Es exactamente la misma cosa que hicieron en aquel entonces. Y Uds. se asentaron por cuarenta años. Y ahí lo tienen.
80¿Qué hicieron ellos? ¿Han pensado alguna vez en lo que hicieron ellos en aquellos años? ¡Oh!, Dios los bendijo. Ellos criaron familias, y recogieron buenas cosechas, y Dios los prosperó (seguro que lo hicieron), y todo. Pero todavía ellos estaban cortos de la bendición. Ellos todavía no estaban en la tierra prometida. Miren, pero un día ellos cruzaron a la tierra prometida. Una nueva generación se levantó, y Dios los envió a que cruzaran a la tierra prometida.
81Miren, el mensaje de gracia de Dios, el pacto incondicional, existía desde el tiempo que Dios se lo dio a Abraham (llegaremos a ello enseguida, y mostraremos cómo El se lo confirmó a él), y luego perduró hasta el Exodo. Y entonces cuando llegaron a ser legalistas, y dadores de la ley, y demás, eso fue su responsabilidad, para que así ellos pudieran tener algo que ver con ello, para que así ellos pudieran tener algo que hacer. Igual que Nimrod: él tenía que hacer algo, así que él edificó una torre; pero Dios sólo le mostró a Jacob una escalera: gracia.
82Pero de esa manera ha sido. Y de esa manera es hoy día. Tenemos que hacer algo. Algunas de las iglesias dicen: “Mira, espera. Tú sabes que el Dr. Fulano de tal es nuestro pastor, el Dr. Fulano de tal. Mira, nosotros no tenemos uno de esos predicadores de ‘dos por cuatro’ de allá (de Hechos 2:4, Uds. saben). Tenemos al Dr. Fulano de tal, Doctor en Filosofía, Doctor en Latín. El es uno–él es uno graduado de Hartford (o algo así)”. Bueno, yo preferiría tener a mi hijo con un hombre que no supiera la diferencia entre habas y café, pero que yo supiera que él está lleno con el Espíritu Santo, en vez de un hombre con toda clase de títulos, pero que no sabe más tocante a Dios, que lo que un Hotentote sabría tocante a un caballero egipcio. Sí, señor.
83Lo que necesitamos hoy día es regresar al mensaje verdadero, regresar a la–regresar a la salvación de Pentecostés, verdaderamente sencilla, sentida de corazón, chapada a la antigua, y enviada de Dios, regresar al mensaje.
84Tenemos demasiados comprometedores hoy día, que no se paran firmemente. Ministros con grandes programas que dicen: “No puedo decir eso al pueblo, porque ellos no me patrocinarían”. Bueno, Dios es nuestro Patrocinador. Bueno, ¡qué cosa!, Uds. digan la verdad y observen lo que Dios hará por Uds. Pero, ¿ven Uds.?, tenemos demasiado de eso en la tierra hoy día.
85Miren, nos damos cuenta entonces que después de esta dispensación, esa dispensación legalista duró hasta que llegó la verdadera Simiente real. Entonces El tomó todo el legalismo sobre Sí mismo, y pagó el precio de redención, y la Iglesia de Dios está de nuevo en Gracia otra vez. No está bajo la ley y el legalismo, sino que está bajo la Gracia y la promesa de Dios, la verdadera Simiente de Abraham. El tomó la ley sobre Sí mismo, y la ley lo clavó en la cruz, lo que debemos hacer, y lo que no debemos hacer, y lo que debemos hacer, y lo que no debemos hacer.
86Uds. saben que la cosa de esto hoy día, es que cuando un pecador viene al Señor, no lo hacemos como Pablo lo hizo cuando el carcelero de Filipos dijo: “¿Qué debo hacer para ser salvo?”
87Miren, ¿qué diríamos hoy? “Ud. tiene que dejar de fumar; tiene que dejar de beber; tiene que dejar de hacer eso”.
88Eso no fue lo que él preguntó. El dijo: “¿Qué debo hacer para ser salvo?”
89Y Pablo le dijo: “Cree en el Señor Jesucristo. Cree en el Señor Jesucristo”.
90No: “Ven y únete a nuestra congregación, y párate delante de la iglesia, y dí esto, y te rociaremos, te meteremos al agua, o lo que Uds. quieran hacer, a nuestra manera. Y si Uds. no están en nuestra iglesia, entonces...” Eso no era.
91El dijo: “Sólo cree en el Señor Jesucristo, y serás salvo, tú y tu casa”.
92Si pueden creer por Uds. mismos, pueden creer por su casa también. Tengan bastante fe en Dios para creer por Uds. mismos, entonces crean por sus hijos también. Esa misma fe que los salvó a Uds. salvará a sus hijos. Sólo sigan orando. Dios contestará la oración, no se preocupen. Sólo pídanle a El, y créanlo, y que se ancle en su corazón, y sólo continúen caminando hacia adelante. De esa manera se hace. Sí, señor.
93Miren, nos damos cuenta que Abraham sólo era un hombre común. Y Dios lo llamó y le dijo que por medio de él, El lo iba a hacer un padre de naciones. “No importa lo que tú hagas, Abraham... Tú no tienes que hacer una sola cosa; ¡Yo lo he hecho!” ¡Oh, me gusta eso! ¡Oh, amo tanto eso, que yo... que me conmueve mi corazón al pensar que no es algo que yo pudiera hacer! Si hay algo que yo pudiera hacer, no lo lograría; pero es lo que El hizo por mí. No es lo que yo soy; es lo que El es. No es lo que sea mi promesa; es lo que es Su promesa.
94De esa manera es la gente hoy día; ella tiene que tener... Miren, muchos de los hermanos ponen manos sobre los enfermos. Eso está bien, pero eso es una tradición judía. Eso nunca fue para los gentiles. El judío dijo: “Ven, pon tu mano sobre mi hija y sanará”.
95Pero el gentil dijo: “Sólo dí la palabra y mi siervo vivirá”. Esa es la diferencia. “Sólo dí la palabra”.
96Jesús se volvió hacia los judíos, dijo: “Ni aun en Israel he hallado tanta fe”.
97¿Ven? En las reuniones, todos los que vienen a las reuniones se supone que creen en el Señor Jesucristo. Y si Jesús ya los ha sanado a Uds.... “Mas El herido fue por nuestras rebeliones, y por Su llaga fuimos nosotros curados”. Eso es tiempo pasado, ya está concluido. Uds. sólo... “La fe es por el oír, y el oír, por la Palabra”.
98Uds. dicen: “¿Qué tocante a esos discernimientos y cosas que Ud. estaba haciendo, Hermano Branham?” Eso es una confirmación. Eso prueba que El cumple Su Palabra. El prometió que El haría esas cosas. Aquí El las está haciendo. Si El cumple una sola Palabra, El cumple toda Su Palabra. Si El no guarda una sola Palabra, El no cumple ninguna de Ella. El cumple toda Su Palabra.
99El no los puede sanar a Uds. Si El estuviera caminando aquí mismo ahorita en este edificio, El no los pudiera sanar a Uds. Si Uds. lo pudieran ver visiblemente, como Uds. me ven a mí o al pastor, o a alguien más, El no los pudiera sanar. El ya lo ha hecho. Pero El sí les pudiera mostrar a Uds. alguna razón, para probar que El era Señor de Uds., porque El haría algo como lo que hizo allá en el pasado para probar que El era Señor de Uds.
100Ahora fíjense, nos damos cuenta que a Abraham, Dios le dijo, le dijo: “Mira, sepárate de tu parentela. Sepárate de toda tu parentela. Sal, sé Conmigo, y Yo te bendeciré. (¡Oh!, ¿no es eso maravilloso?) Yo te bendeciré si tú te separas”. Pero allí es en donde está el problema.
101Allí es en dónde está el problema. La gente no se quiere separar. Ella no se quiere separar de sus fiestas de baraja, de las cosas del mundo. Uds. tratan de traer eso dentro de la iglesia. Uds. se tienen que separar de los incrédulos. “No os unáis con los incrédulos”. “‘Salid, y apartaos’, dice el Señor”.
102Miren, el mundo está buscando personas sociables. Uds. saben, muchas veces, cuando yo estuve en otra iglesia denominacional, ellos me solían decir: “Mira...” Decían: “Ellos–ellos... El es una persona muy sociable. Yo creo que si lo enviamos allá...” Y seguro, él lleva a todas las señoras y a sus esposos a nadar; él–él juega “lotería” con ellos, y bailan en el sótano, y, ¡oh!, es una persona muy sociable. Dios no quiere personas sociables; El quiere separadores. “¡Apartadme a Pablo y a Bernabé!”
103Dios quiere separadores. El mundo quiere personas sociables: algún tipito de Hollywood, con pelo encrespado y lo demás de esa manera, que se pueda parar y ser sociable con las multitudes. Y ellos quieren jóvenes. Quieren algún tipito que acaba de graduar del colegio, que sabe todas las respuestas y todo. Toman a un tipito como ese. Pero deje que vayan a ser operados una vez, y vean si ellos toman a un doctor joven que acaba de graduar, y que es su primera experiencia. ¡Oh, no! Para que les opere su cuerpo, quieren un cirujano veterano que sabe lo qué está haciendo, que ha practicado por bastante tiempo. Correcto. Porque Uds. son muy particulares tocante a este cuerpo. Pero, ¿qué de su alma, cuando Uds. permiten que alguien corte en ella? Su cuerpo morirá; perecerá. Correcto. Pero Uds. tienen un alma que es Eterna.
104Pero Uds. no quieren tomar al hombre que ha estado en el ministerio por mucho tiempo, y ha pasado por las batallas y ha tenido las experiencias, y que ha estado al lado de los muertos... mejor dicho, al lado de los moribundos y que los ha observado cuando se estaban muriendo, y ha visto que esas pequeñas experiencias del pasado no llegan a nada...?... como todo. Cuando la muerte llega a una persona, el doctor le administra una inyección y la oye gritar por misericordia y llora mucho y todo. Eso no funciona.
105Pero déjenme decirles, que un buen caso antiguo de salvación, mira al rostro de Jesucristo con un corazón sencillo, y alaba a Dios, y muere hablando en lenguas. Sí, señor, un verdadero santo de Dios. Eso es lo que sostiene en el día, en la hora de la muerte. ¿Ven? Y eso es... Un hombre que sólo sabe mucha teología, y no sabe nada tocante a Dios... Tenemos que saber lo que Dios es, conocerlo a El por medio de una experiencia personal.
106Miren, El dijo: “Sepárate”. Pero, ¿lo hizo Abraham? No, señor. Y Dios nunca lo bendijo hasta que él obedeció completamente lo que Dios le dijo que hiciera. Miren, yo le voy a decir esto a la iglesia: la iglesia nunca avanzará más, hasta que obedezca completamente lo que Dios le dijo que hiciera. Uds. sencillamente no lo pueden hacer. Dios hace una promesa. Abraham vagó por allí, y demás, y Dios nunca lo bendijo completamente, como lo veremos al llegar al capítulo 13 de–de Génesis.
107Y nos damos cuenta entonces que se levantó una pequeña contienda entre los pastores y demás; y Dios vio que eso venía. Así que Abraham, siendo un Cristiano, le dijo a su sobrino, Lot, él dijo: “No haya ahora altercado entre nosotros dos, porque somos hermanos”. El dijo: “Mira: tú escoge. Si fueres al este, yo iré al oeste; y si fueres al oeste, yo iré al este. Sólo toma...” Ese es un verdadero caballero Cristiano. ¿Ven? “Si tú vas en una dirección, y yo iré en la otra. No alterquemos uno con el otro. Que nuestros pastores no alterquen”.
108Bueno, Lot, siendo codicioso (mostró lo que él era), él miró hacia allá y vio las grandes cosas ya edificadas. El no quiso caminar solo con Dios; él se quiso mezclar con el mundo.
109Eso es exactamente lo que la iglesia hizo. En lugar de seguir adelante con Dios, se tuvo que salir y mezclar con el mundo. ¿Ven en dónde estamos esta noche? ¿Ven en dónde está la iglesia? Eso es exactamente correcto, amigo. Lot estaba ahí, codicioso, y se dirigió hasta Sodoma, y continuaba dirigiendo su tienda en esa dirección, porque quizás la Sra. Lot quería esa clase de vestidos que ellas estaban usando allá en Sodoma, y ella quería ser de esa manera. Y Lot quería llegar a ser un gran hombre de negocios, ser influyente en la ciudad, porque él pensó que quizás podía ganar unos cuántos dólares extra o algo. Y nos damos cuenta que él obtuvo una buena posición allá, pero estaba descarriado. El estaba descarriado. Miren, esa es la iglesia carnal.
110Fue allá a Sodoma. Y él llegó allí y se llegó a mezclar con el mundo, donde estaban los pervertidos y todo lo demás. Y él llevó a sus hijas allá, y llevó a todos sus hijos, su esposa y todo, y los puso allí en medio de un montón como ése.
111Y cuando él mismo se separó (porque eso estaba en él en el principio), y cuando se separó completamente, entonces Dios bendijo a Abraham. El dijo: “Abraham: tú tomaste el camino con los pocos despreciados del Señor. Tú te separaste para quedarte aquí en las tierras áridas. Y ahora, Yo te bendeciré, porque Yo te daré toditita esta tierra, a ti y a tu Simiente después de ti. Yo te la daré toda a ti”. Mira, El dijo: “Levántate y mira al este, al norte, al oeste, y al sur, y ve por toda la tierra”. ¡Amén! ¡Me gusta eso! “Ve a lo largo de ella. Toda te pertenece”.
112¡Oh, me gusta eso! Es como una enorme galería en la que estamos bautizados; “porque por un solo Espíritu fuimos todos bautizados en un Cuerpo”. Y ese Cuerpo es el de Cristo Jesús. Y “por un solo Espíritu fuimos bautizados en ese Cuerpo y llegamos a ser miembros de ese Cuerpo”. ¡Ahí lo tienen!
113¿Ven?, miren, por ejemplo si un... Es una grande galería. Miren, mucha gente sólo entra, y dice: “Bueno, yo aceptaré a Jesús como mi Salvador. Yo no quiero que me envíe al infierno, así que yo–yo lo aceptaré como mi Salvador. Me pararé aquí”. Pero esa no es la manera que debe ser. Si Uds. son dueños de la grande galería, entren y vean lo que es de Uds.
114Miren, Uds. Bautistas, Metodistas, y Presbiterianos: si Uds. no creen que el Espíritu Santo está correcto, si Uds. no creen que la sanidad Divina está correcta, ¿por qué no miran por toda la galería? Den una miradita alrededor; saquen este cajón. Si alguien me diera una casa grande, yo iría por todos lados y vería lo que poseo. Yo tengo curiosidad; me gusta ir por todas partes y ver lo que a mí me pertenece.
115Bueno, cuando yo vine a Cristo, yo me quise dar cuenta de lo que era mío. ¡Amén! Me di cuenta que la sanidad Divina era mía, el gozo era mío, los ríos fluyendo de Vida Eterna, poder, Vida Eterna, gracia; todas estas cosas me pertenecen. Si algo se miraba un poquito alto, tomaba una escalera y me subía, y tiraba de eso y lo miraba. Correcto. Si yo veo algo que no puedo alcanzar, sencillamente sigo orando en la escalera de Jacob hasta que llego allá arriba y lo miro. “Sí, Señor”.
116Yo vi cómo El daba visiones. “Las obras que Yo hago, vosotros las haréis también. Las cosas que Yo hago, vosotros las haréis”. “Yo estoy con vosotros”. “Pedid todo lo que queráis, y os lo daré”. Todo eso es mío. Yo soy un heredero (¡amén!), un heredero. Por medio de la muerte de Jesucristo, yo llegué a ser un heredero de todo, de toda promesa. Yo soy un heredero, así que yo tengo derecho de dar una mirada alrededor, y ver lo que yo heredé.
117¿Qué si alguien le dijera que Ud. tiene una grande propiedad aquí en alguna parte de California, que heredó, que alguien se la heredó a Ud.? ¿Diría Ud.: “Oh, creo que está bien”? ¡Oh, no! Ud. fuera allá, hermano, y llevaría abogados y todo lo demás, y vería lo que a Ud. le pertenece. Uds. cuidan de esta vida, de esta vida natural. Pero cuando se refiere a la Vida Eterna, cuando Uds. han aceptado a Jesucristo como Salvador, ¿por qué no ven de lo que Uds. son herederos? ¡Amén!
118“Toda promesa en la Biblia mía es, todo capítulo, todo versículo, toda línea. (Correcto). Estoy confiando en Su amor Divino, pues toda promesa en la Biblia mía es”. Yo soy un heredero de todas las cosas por medio de Cristo. Yo soy un heredero de mi sanidad. Yo soy un heredero de mi gozo. “Yo soy un heredero de la salvación, comprado de Dios, nacido de Su Espíritu, lavado en Su Sangre”. Sí, señor. Yo soy un heredero, un hijo del Rey. Yo soy un hijo de Dios. ¡Amén! Todo lo que Dios prometió, es mío. Yo soy coheredero con el Señor Jesús. ¡Amén! A mí me gusta dar una mirada alrededor.
119Dijo: “Abraham: ve por la tierra a lo largo de ella y a lo ancho, ve lo que te pertenece. ¿Ves eso? Todo eso te pertenece”. ¡Oh, yo amo eso! Den una mirada alrededor, vean lo que les es prometido a Uds. ¿Por qué no van mañana y miran en la Biblia y ven– ven de lo que Uds. son herederos? Vean todas estas grandes promesas que El–El les prometió. Uds. son herederos de ello. Son de Uds. Nunca merecieron algo, pero les fue heredado a Uds. por medio de la Simiente justa de Abraham, la cual fue Jesucristo. Nosotros, estando muertos en Cristo, tomamos de la Simiente de Abraham y somos herederos con El de la promesa.
120Entonces si son Simiente de Abraham, Uds. creen todo lo que Dios dijo. Dios dijo: “Mas El herido fue por nuestras rebeliones, y por Su llaga fuimos nosotros curados”. Yo soy un heredero de eso. ¡Amén! Yo heredé eso. Bueno, todas estas bendiciones que El prometió, yo soy un heredero de ellas. Entonces yo soy–yo soy... esa– esa es mi posesión.
121Cuando Dios salva a un hombre, El le da completamente toda una chequera. Miren, en la parte de abajo tiene todo... el Nombre de Jesús está escrito en la parte de abajo de la chequera. “Todo lo que pidiereis en Mi Nombre, lo haré”. La Simiente de Abraham cree eso. Sólo llenen el cheque y envíenlo. El depósito ya está hecho. Está en el banco.
122¿Vino por medio de qué? No por medio de la justicia de Uds., sino por medio de la justicia de la justa Simiente real: Cristo. El fue el que puso el depósito allí. El depósito está en el banco. Yo lo creo, ¿Uds. no? [La congregación dice: “Amén”–Ed.]. Entonces no tengan miedo de escribir el cheque. El banco lo pagará. El banco del Cielo pagará todo cheque. Sí, señor.
123La primera cosa, es que tiene que pasar por la casa de aceptación (eso es correcto), para ver si Uds. realmente lo creen o no. Si Uds. lo creen, pasará a través de la casa de aceptación, no se preocupen de eso. Y los fondos regresarán a Uds. tan pronto como pase a través de la casa de aceptación. Correcto. Si en lo profundo de su corazón Uds. verdaderamente creen que es la promesa de Dios, y Uds. la han aceptado en su corazón, pídanla en el Nombre de Jesucristo, y viene de regreso. Dios así lo prometió. Eso es un heredero. Nosotros somos herederos de salvación y coherederos con El. Y somos herederos con Abraham, porque somos Simiente de Abraham.
124Ahora, si Uds. han hecho las cosas mal, si Uds. se han desviado del camino antiguo y se fueron al lado mundano, Uds. no han perdido su pacto, hermana, hermano. Uds. no han perdido el pacto; Uds. sólo han perdido las–las bendiciones del pacto. ¡Regresen!; ¡salgan de Egipto! Regresen aquí a la Tierra Prometida. Entren en donde Dios dijo que Uds. deberían habitar. “Si permanecéis en Mí (San Juan 15), y Mis Palabras permanecen en vosotros, pedid todo lo que queréis, y os será hecho”. Pero quédense allí adentro. “Si permanecéis en Mí, y Mis Palabras permanecen en vosotros...” ¿Cuántos saben que eso es la verdad? [La congregación dice: “Amén”–Ed.]. Es la promesa de Dios.
125“Si permanecéis en Mí...” Eso quiere decir: “Quédense allí”. No corran a Egipto y vayan tras las cosas del mundo. “Si permanecéis en Mí, y Mis Palabras permanecen en vosotros, pedid todo lo que queráis, y os será hecho”. Esa es Su promesa. Si Uds. son Simiente de Abraham, entonces quédense en esa promesa. Si Uds. están fuera de ella, regresen a ella. Uds. se meterán en problemas allá en Egipto. Regresen a la Tierra Prometida.
126Miren, nos damos cuenta entonces que él se separó. Y Dios nunca bendijo completamente a Abraham, hasta que él le obedeció completamente a El, y se separó. Y Dios nunca bendecirá a un individuo, ni a una iglesia, ni a una congregación, ni a una denominación, hasta que se hayan rendido completamente en obediencia a Dios.
127La denominación está bien, si Uds. escribieran reglamentos diciendo así: “Nosotros creemos en esto, (coma)”. Pero cuando Uds. escriben reglamentos en una organización que dicen: “Nosotros creemos esto, (punto); Ud. venga a esto o no venga en lo absoluto”....
128Si Uds. lo leen: “Yo creo esto (coma), más lo que Dios me muestre”, entonces está bien. Correcto. “Si yo–yo creeré... Nosotros tenemos... Creemos esto, más todo lo que nos demos cuenta de Dios que sea mejor”. ¿Ven?, pero Uds. lo finalizan: “Nosotros creemos esto, punto”.
129¿Qué le pasó a Lutero, tan pronto como Lutero vio la Columna de Fuego? Bueno, él la siguió. Pero, ¿qué hizo él? Después de los días de Lutero, ellos organizaron una iglesia llamada Luterana. Entonces murió ahí mismo en la organización, porque es igual que la iglesia Católica.
130Luego, cuando menos se pensó, allí vino Wesley. La Columna de Fuego se salió de la organización y siguió adelante. Wesley la vio, y se fue tras Ella. Y tan pronto que murió la primera generación, ellos la organizaron, la llamaron la Metodista Wesleyana, o la–la iglesia Metodista. Cuando ellos la organizaron, allí mismo murió.
131Luego los Pentecostales la vieron salir; no de justificación bajo Lutero, y santificación bajo Wesley, sino que ellos vieron el Bautismo del Espíritu Santo, de regreso a la bendición original. Allí ellos fueron tras Ella (¡oh, hermanos!), salieron y empezaron a hablar en lenguas y con el poder de Dios obrando por medio de ellos. Pero, ¿qué hicieron ellos? La organizaron. Y ahí mismo murió. Pero ahora la Columna de Fuego está en marcha, está avanzando otra vez. Nunca....
132Nunca, en ninguna ocasión, ha habido una organización que se haya levantado, que no haya muerto y nunca ha regresado. Yo desafío a cualquier historiador. Yo estoy mirando cara a cara a uno de los mejores que hay en la nación. Correcto. Un historiador de historiadores está aquí con nosotros. Y yo le preguntaré a ese hombre, o a cualquier otro hombre, que me muestre una sola ocasión en la cual una iglesia que se organizó no haya muerto y haya permanecido muerta. Nunca se levantó otra vez en la historia de las iglesias del mundo; nunca se levantó. Dios no quiere eso. Dios quiere que seamos libres en El. El nos quiere en un lugar en donde podamos aceptar todo de Dios. No quedarnos en esta montaña, sino salir. La Simiente de Abraham.
133Ahora, Uds. dicen: “¿Está Ud. en contra de la organización?” No, señor. Las organizaciones están bien, pero Uds. trazan una línea divisoria, cortando a todos, excepto al fulano que cree igual que Uds. creen. La cosa que tenemos que hacer es extender nuestros brazos a los Luteranos, a los Metodistas, y a todos, a tal grado que podamos tener “comunión unos con otros, y la Sangre de Jesucristo, el Hijo de Dios, nos limpia de todo pecado”. Hasta que lleguemos a eso, moriremos. Nos quedaremos aquí y nos secaremos como una manzana vieja y seca. Y allí Uds. se arrugan como un caqui [fruto comestible y dulce de color rojo casi naranja–Trad.] y se quedan diciendo: “Bueno, yo pertenezco a Tal y tal”. ¡Oh, qué cosa! No más Vida entrando en él. ¿Ven Uds.? Nosotros sencillamente no podemos hacer eso. No, tenemos que venir y estar en Cristo Jesús. Somos herederos, coherederos con El. Miren, es hasta que nos separemos de las cosas del mundo.
134Ahora, ¿ven?, cada iglesia se empieza a poner... Miren, Uds. dicen: “¿Está Ud. hablando sólo tocante a la Metodista?” No, yo estoy hablando tocante a todas, de cada una de ellas, de nuestra Pentecostal, igual que de las otras. Y no hay una persona con un corazón honesto en este edificio, que no sepa que la iglesia Pentecostal se está poniendo igual que el resto de las iglesias. ¿Cuántos creen eso?, levanten su mano. Gracias por los corazones honestos. Correcto. Es igual que el resto de ellas. Bueno, entonces, ¡eso está mal! Eso no está bien. No, señor. Dios no puede ser organizado. Lo que El tiene que ser, es ser creído. ¡Aleluya! ¡Oh, hermano!, cómo es que... cómo....
135Dios levantará toda clase de cosas, si la iglesia sólo entra en condición para recibirlo. Pero El nunca edificará Su fundamento sobre algo que el hombre ha puesto. “Porque nadie puede poner otro fundamento que el que está puesto, el cual es Cristo Jesús”, el Hijo de Dios; y la revelación sobre la cual El edificaría a Su Iglesia es la de Cristo Jesús (sí, señor), hacíendolo a El el mismo ayer, hoy, y por los siglos. El es tanto Simiente de Abraham hoy día como El lo era entonces. Y nosotros estando en El, somos herederos con El, con el padre Abraham, porque El es la Simiente de Abraham. Cristo era la Simiente de Abraham.
136Miren, es una separación total; tenemos que salir fuera. Ud. dice: “¿Me salgo de mi organización?” No; quédese en su organización; pero permita que el mundo salga de Ud. Eso es. No su organización. Ud. dice: “Bueno, yo pertenezco a las Asambleas”. Esa es tan buena como cualquiera de ellas.
137“Yo pertenezco a la Presbiteriana”. Esa es tan buena como cualquiera de ellas.
138“Yo pertenezco a la Unitaria, a la Dualitaria”, o a la que sea. Esas son tan buenas como cualquiera de ellas. Todas ellas son instituciones formadas por el hombre. Correcto. Pero esa no es la cosa. ¿Pertenece Ud. a Cristo?, ¿es Ud. Su Simiente? ¿Está Ud. muerto en Cristo y es Simiente de Abraham? Entonces Ud. tiene fe en el Dios Viviente. Ud. será un ejemplo para el resto de esa gente que está allí adentro. Párese firme, sea Ud. un verdadero Cristiano. Sacuda de Ud. el polvo; ¡despiértese, venga a la realidad! Estamos en la batalla.
139Estamos en la edad de la iglesia de Laodicea. ¿Cuántos reconocerán que estamos en la edad de la iglesia de Laodicea? ¡Oh, hermano!, hagamos algo respecto a ello, entonces. Hagamos algo al respecto. No seamos atrapados en esa clase de condición, con Cristo afuera tratando de tocar para entrar. Dejémoslo entrar. Y nosotros estando en El, entonces somos herederos de todo. Todo nos pertenece (¡oh, yo amo eso!), toda promesa.
140¡Oh!, en unas cuantas noches, después que termine con esto, yo lo quiero llevar a El al monte de la Transfiguración y mostrar lo que Dios le hizo a El allí, el posicionamiento de Su Hijo. Observen cómo El lleva a otros hijos y hace la misma cosa. ¡Oh, hermanos, qué grandes riquezas hay en esta Biblia! Dejen de leer las historietas cómicas, y de mirar los programas de televisión que no son buenos, y regresen a la iglesia a orar, y así... Uds. dicen....
141Una mujer dice: “Bueno, yo–yo sencillamente no puedo encontrar tiempo para leer mi Biblia a mis hijos”. Bueno, Susana Wesley, ella tuvo diecisiete hijos y ella empleaba tres horas al día, sin ninguna comodidad moderna... Ella no presionaba un botón para lavar sus platos. Ella no le daba vuelta a una llave para obtener agua, de esa manera. Ella la cargaba desde un manantial en una cubeta de madera y un cucharón de calabaza, la cargaba desde el manantial. Y crió diecisiete hijos y podía emplear tres horas al día en oración. ¿Qué crió ella de eso? Un Juan y un Carlos (¡aleluya!; sí, señor; seguro que sí), hombres que sacudieron el mundo en sus días.
142Lo que necesitamos hoy, no es más... son madres y gente consagrada; poner primero a Dios. Eso es. Nosotros ponemos primero todo lo demás. “Bueno, yo pertenezco a la sociedad de aquí”. ¡Oh! Yo también pertenezco a una sociedad; es la de allá Arriba. ¿Ven? Esa es la sociedad a la que se debe pertenecer: la sociedad de Jesucristo; gente pobre, degradada, desechada. “Yo estoy tan contento que puedo decir que soy uno de ellos”. Correcto. Estoy tan contento de pertenecer a esa sociedad. ¡Sepárense!; ¡sálganse del mundo! No sean participantes con ellos. Abraham se separó y Dios lo bendijo, y le dio toda promesa que El le prometió; El se las confirmó a él cuando se separó.
143Y cuando Uds. se separen de las cosas del mundo, de la incredulidad... Unicamente hay un solo pecado. Unicamente hay un solo pecado, y ese es la incredulidad. Fumar cigarrillos no es pecado. Cometer adulterio no es pecado. Tomar el Nombre del Señor en vano no es pecado. Esos son los atributos de la incredulidad. La razón que hacen eso es porque Uds. no creen. ¿Ven? Pecado es incredulidad. “El que no cree, ya ha sido condenado”. Uds. ni siquiera pueden llegar a la primera base, a menos que crean toda Palabra de Dios y llamen a todo lo demás contrario a Ella como que fue una mentira. ¡Amén! [El Hermano Branham toca sobre el púlpito–Ed.].
144¡Oh Dios!, quisiera que hubiera alguna manera que yo pudiera– pudiera tener esto en un tarro, y tomar a la gente y dársela a beber, y luego taparle la boca para que así no se le pudiera salir (sí, señor), para que ella lo pudiera ver. No es mi intención de ser rudo, pero yo estoy–yo estoy tratando... Esto... Yo no lo dije como chiste. Este no es un lugar para chistes. Este es el púlpito; esta es la casa de Dios. Es un lugar que está dedicado para El, en donde el Evangelio y las manifestaciones del Espíritu Santo deberían ser dadas a conocer.
145Yo no me paro aquí para ser visto, ni grito para ser oído. Es el Espíritu Santo por medio de la Palabra. ¿Ven?, eso es lo que queremos hacer, es llevar a la gente otra vez a Dios, ver que la gente salga de las calles y del mundo, y que vaya a la casa del Señor, que esté dulcemente y suavemente en el Espíritu Santo, adorando en el Espíritu, el Espíritu Santo moviéndose por medio de la iglesia con señales y prodigios y dones.
146¡Oh!, toda Palabra es para creerla. Si Uds.–si Uds. son un hijo y una hija de Dios, no hay una sola Palabra en esta Biblia en la cual su alma no se pudiera aferrar.
147[Porción sin grabar en la cinta–Ed.]. “... oró por mí anoche, pero Ud. sabe, mi mano inválida no ha mejorado; la he de haber perdido”. Ese no es un hijo de Abraham. No. Cuando Sara... No importaba; cuando ella tenía sesenta y cinco años de edad, ella ya no estaba en una condición en la que debía estar una mujer para dar a luz niños. Y pasó el primer mes, el segundo mes, el tercer mes; en lugar de que Abraham se pusiera más débil y más débil, él se puso más fuerte y más fuerte (¡amén!), continuó caminando hacia adelante. “¡Oh, aleluya!, el milagro será más grande que lo que ya era” (¿ven?), hasta que pasaron veinticinco años, veinticinco años. Y él estaba más fuerte al fin de los veinticinco años que lo que estaba años atrás cuando él primero empezó. El se fortalecía todo el tiempo, diciendo: “¡Alabado sea Dios!; mantén listas las botitas tejidas. Va a venir. Sí, señor, va a... el bebé va a nacer”. “¿Cómo sabes tú, anciano? (Tenía cien años de edad). ¿Cómo sabes tú?” “Dios lo dijo”. ¡Eso es! Correcto.
148Miren, si somos Simiente de Abraham, y luego decimos: “Bueno, ayer se oró por mí, pero no he mejorado”. ¡Oh, Simiente de Abraham, Simiente de Abraham! ¡Tomen a Dios a Su Palabra! Dios hizo una promesa. Dios cumple Su promesa, o El no es Dios.
149Dios hizo una promesa que El mostraría estas señales en los últimos días. ¿Para qué las hace El? ¿Para que la gente las critique, como lo hicieron anoche? Cuando ella hace eso, ella misma se sella fuera de Dios para siempre. Jesús así lo dijo. “Una palabra en contra, no le será perdonado ni en este siglo ni en el venidero”. ¿Ven? Y algo así tiene que ir por delante, para que así Dios....
150Un Dios justo no podía derramar Su ira sobre una gente justa. Tiene que venir sobre una gente que rechaza, incrédula. Eso es exactamente correcto. El mundo tiene que ver esa cosa antes que ellos la puedan rechazar; y al rechazarla, entonces Dios es justo en derramar Su ira. Eso es exactamente correcto.
151Esa es la razón que El la derramó sobre Israel. Y todos ellos murieron allí. Cuando–cuando Tito entró derribando los muros, bueno, la sangre fluyó hasta la brida de los caballos, casi, ellos dicen. Las mujeres mataron a sus propios hijos y se los comieron, se comían la corteza de los árboles, el césped de la tierra: israelitas, miembros de iglesias, hombres santos, leales, que sabían la Palabra muy bien. Pero, ¿qué hicieron ellos? Ellos fallaron en creer la verdadera señal que Dios les había dado, el Mesías, y ellos pagaron por ello.
152Dios fue justo al hacerlo. Su santidad lo requiere. No hay justicia sin castigo. Bueno, Uds. dicen (si hay una luz roja allí, y Uds. se pasan la luz roja): “Uds. no deberían haber hecho eso”. Eso no es justo. Hay una pena por pasarse esa luz roja; hay una pena, y Uds. son multados por ello. La ley sin justicia no es ley; tiene que tener justicia. Y la santidad de Dios requiere justicia. Y Su Hijo pagó el precio para redimirlos a Uds., y si rehúsan tomarla, y toman algún “formalismo religioso”, o alguna otra cosa, un pequeño formalismo exterior de esa manera, Uds. no pueden culpar a Dios. La luz roja se meneó delante de Uds. Se está meneando en estos momentos. Sí, señor. No pasen eso. Uds. están en una línea de peligro.
153Uds. son hijos de Dios; regresen a su pacto, regresen a la Tierra Prometida. ¿Para quién es la promesa? Pedro dijo en el Día de Pentecostés: “Para vosotros es la promesa, y para vuestros hijos, y para todos los que están lejos; para cuantos el Señor nuestro Dios llamare”. La promesa es para ellos. Sí, señor.
154Ahora, nos damos cuenta que cuando Abraham se separó, Dios vino a él, dijo: “Abraham, todo esto es tuyo”. Miren, El nunca había dicho eso antes de eso. Pero ¿ven Uds.?, él todavía estaba atado con su “parasito”, un hilito aquí, muchos cabos sueltos. El tenía a Lot todavía con él, y los disputadores, y demás. Así que entonces cuando él se separó, y llegó verdaderamente adonde Dios le dijo que estuviera, entonces Dios le apareció a Abraham, dijo: “Mira, Abraham, levántate y ve por toda la tierra. Mírala; es toda tuya. Yo te doy sanidad Divina; Yo te doy salvación; Yo te doy el Bautismo del Espíritu Santo; Yo te doy todas estas promesas. Todas ellas son tuyas, Abraham. Mira por todas ellas, y ve todo lo que tú tienes. (¿Ven?) Sólo ve lo que es tuyo. Mira, todas son tuyas, Abraham”.
155Yo puedo ver al padre Abraham mirando, diciendo: “¡Alabado sea Dios, yo soy dueño de esa montaña; yo soy dueño de esta montaña; yo soy dueño de eso; yo soy dueño de esto; yo soy dueño de eso. Todo es mío”. ¡Amén! De esa manera es. Todo en la Biblia me pertenece. Yo soy el hijo de Abraham; yo soy Simiente de Abraham. Uds. son Simiente de Abraham.
156Pero, ¿ven Uds.?, Uds. tienen que venir primero a la casa de aceptación. Enmiéndense. Regresen a la Tierra Prometida, donde el Espíritu Santo es una melodía en su corazón cada día, y Uds. están viviendo una vida, ¡oh, hermanos!, la gloria de Dios derramándose sobre Uds., la dulzura del Señor Jesús. ¡Oh, eso es verdadero! Entonces algo en su corazón lo sostiene. “Mi ancla se sostiene”. Tienen algo aquí tirando de Uds.; Uds. saben que van bien.
157Fíjense bien en la Biblia, vean cómo Uds.... lo que ellos hicieron en aquel día. Miren al pasado y vean si las mismas cosas están en Uds. Vean si la misma experiencia que ellos tuvieron allá en el pasado, es su experiencia. Si lo es, entonces está bien. Sólo pidan cualquier cosa que Uds. quieran. Quédense allí en la Palabra y pidan lo que Uds. quieran; les será dado a Uds.
158Ahora, yo quiero tomar un solo versículo más. Yo no creo que tendremos tiempo para tomar el otro que sigue. Lo tomaré quizás mañana en la noche. Aquí está un lugar más al que quiero llegar. Después de la separación, en el capítulo 14 encontramos una gran cosa sobresaliente antes de la confirmación del pacto. (Quizás yo la tome mañana en la noche). Pero la confirmación del pacto....
159Miren, Abraham salió de la tierra, seguro, cruzó al otro lado del río Eufrates (muchos de Uds. lo hicieron: fueron bautizados), entró a la tierra. Miren, no se regresen a Egipto. Quédense aquí mismo en la Tierra. Obedezcan; quédense aquí mismo en la promesa de este lugar. ¿Ven? Quédense aquí mismo bajo el Espíritu Santo, no importa....
160No se moldeen Uds. mismos tras alguien del mundo; Uds. moldéense tras El. ¿Ven? Obsérvenlo a El. Observen Su Vida. No actúen como Tal y tal actúa, como la Hermana Susi, o el Hermano Jackson, o quien pudiera ser. No–no miren como... no actúen como ellos. Uds. sólo caminen con El. “Mi sendero de amor llena hoy, que Tu Espíritu guíe mis pies”. Sólo quédense con El. Observen cómo los dulcifica a Uds. y les corta todo el mundo. ¡Oh, hermanos!, a Uds. no les importa lo que dice la gente; Uds. están caminando con Dios.
161No hace mucho tiempo, mi esposa y yo fuimos a la tienda de comestibles, y estábamos... En mi estado, yo... ¡Oh!, por supuesto, ellos no harían eso en California, pero fue allá en mi estado. Nosotros... Acababa de llegar de alguna parte donde había estado, creo que allá en las islas, en las islas del Caribe. Regresé, y ella me dijo: “Bueno, cariño, estoy contenta que estás aquí”, dijo, “tenemos que ir a la tienda”, dijo, “para comprar alimentos”.
162Yo dije: “Muy bien, vamos”. Y salí y arranqué el automóvil con la manivela, lo eché a andar. Y nos fuimos. Bueno, yo iba manejando, y me fijé, y yo soy... Yo–yo–yo miré. Y después de un rato vimos una de las escenas más misteriosas que habíamos visto. Era como en julio o agosto, algo así, en nuestro estado. Vi a una mujer con un vestido puesto. Y yo pensé: “¿No es eso extraño?” ¿Ven? Ella tenía un vestido puesto. Todas ellas estaban usando pantaloncitos cortos. Aun si estaban embarazadas o no, ellas los estaban usando. Y–y algunas de ellas... Ella dijo... Yo dije: “Mira: ¿no se–no se mira como una dama? Ella tiene puesta una falda”. Yo dije: “¿No es eso extraño? Yo no he visto una así desde que regresé, no creo”. (¿Ven?) Y yo dije: “¿No es....?”
163Ella dijo: “Bill, te quiero preguntar algo”. Ella dijo: “Mira, tú conoces a esa muchacha parada allí en la esquina. Tú sabes a qué iglesia va”. Yo dije: “Ajá”.
164“Bueno”, dijo: “¿Por qué es que nosotros...? Ellas son–ellas son personas como nosotros lo somos”.
165Yo dije: “Seguro que sí. Son personas exactamente como nosotros lo somos”.
166Ella dijo: “Bueno, ¿por qué–por qué es que ellas no...? Ellas son– ellas son–ellas son religiosas. Ellas van a la iglesia y cosas así”. Dijo: “¿Por qué es que hay algo en nosotros que no nos deja hacerlo?” Yo dije: “Bueno, nosotros somos–nosotros somos....” Ella dijo: “Bueno, ellas son americanas, lo mismo que nosotros somos”. Yo dije: “Eso es lo que es. Ellas son americanas; nosotros no”. Ella dijo: “¿Qué?” Yo dije: “No, nosotros no somos americanos, no”.
167Si uno va a Alemania, encuentra un espíritu alemán. ¿Ven? Alemania tiene un espíritu nacional. Uno va a Suecia, y uno encuentra un espíritu sueco. Mira, cuando yo estuve en Alemania estábamos teniendo (el Hermano Arganbright está por aquí en alguna parte)... Y tuvimos una gran reunión. Estábamos teniendo un promedio de diez mil convertidos por noche, y ellos registraron cincuenta mil en cinco noches de alemanes, comunistas, y demás, que vinieron a Cristo.
168Y luego yo iba por la calle, y ahí estaban esos santos con una jarra grande de cerveza en sus manos, gritando: “¡Gloria!, ¡aleluya! ¡Alabado el Señor!” Y fui allá, y me senté a la mesa, en un hogar piadoso, y santo, y todos ellos se estaban sirviendo la cerveza uno al otro. Yo pensé: “¡Qué barbaridad!” La estaban sirviendo así, y ellos... Así que yo estaba comiendo. Todos ellos empezaron a hablar en alemán uno al otro. Ellos me miraban. Y el Doctor Guggenbuhl dijo: “Ellos se están preguntando por qué Ud. no se toma su cerveza”.
169Y yo pensé: “Oh, oh”. Yo dije: “Ud. diga lo que yo digo”. Yo dije: “Me imagino que está bien”, yo dije, “pero, ¿ven Uds.?, yo nací bajo un nacimiento nazareo. Yo no debo fumar, ni mascar tabaco, ni beber nada”.
170Oh, eso estuvo bien, “alabado Dios”, y continuaron bebiendo. Eso es Alemania.
171Fui a Italia. Ellos no le sirven a uno agua; es vino. Y fui a una farmacia y compré agua destilada. Estaba en un tarro. Tenía en ella una de esas... como una viña, envuelta. Creo que todos pensaron que cargaba mi propia marca. Así que adonde iba tomaba de ese tarro todo el tiempo (¿ven?), esa agua destilada. Yo no quería el vino de ellos. No. Pero, ¿ven Uds.?, ese–ese es el espíritu italiano.
172Y uno va a Finlandia. Yo estuve allá y nos llevaron a darnos... Ellos dijeron: “Vamos al YMCA [Asociación de jóvenes Cristianos– Trad.], y–y tomemos un sauna”. Ese es un baño finlandés. Cuando llegamos allí, yo sentía algo muy raro. Yo dije: “Yo no quiero tomar uno”. Y cuando menos pensé, cuando todos los hermanos entraron, ahí venía una mujercita rubia con un montón de toallas, yendo adónde esos hombres estaban desnudos. Yo dije: “¡Oiga, oiga, no haga eso!” Y ella me miró y como que se rió, y entró. Y allí estaban ellos con esas mujeres restregando a esos hombres allí. Y yo le dije al Doctor Manninen, yo dije: “¡Eso no está correcto!”
173“Oh”, él dijo: “Ellas sólo son unas mujeres restregadoras, como las enfermeras americanas, algo así”.
174Yo dije: “¡A mí no me importa lo que sea!; Dios nunca lo intentó que fuera de esa manera”. Correcto. Pero eso es Finlandia. ¿Ven?
175Y uno viene a América. Cuando yo... ¿Alguno de Uds. ha estado alguna vez en–en Europa, en Roma, y ha ido a San Angel? Es una deshonra para nuestra nación aun en Italia. Tienen un letrero allí al lado de las catacumbas de San Angel, que dice: “Mujeres americanas: por favor pónganse ropa para honrar a los muertos cuando Uds. entren aquí”. ¡Oh, qué cosa!
176El Hermano Arganbright y yo estábamos sentados allí comiendo muy a gusto un buen bistec hasta que sucedió que entró la Srita. Estados Unidos con joyas suficientes en sus manos como una tienda de baratillo, un cigarrillo así de largo, y unos impertinentes para ver, y un perro de lanas, y lo puso en la mesa. ¡Oh, lo hace a uno que se avergüence! ¡Una nación que se supone ser una nación Cristiana!
177Eso no la hace Cristiana. No, señor. No somos americanos. Nosotros vivimos aquí. Como ciudadanos, como seres humanos, estamos viviendo bajo esto, y es la nación más sobresaliente en el mundo, por lo que a eso respecta. Pero yo les estoy diciendo a Uds.... Igual que Juana de Arco en el tiempo de la revolución francesa. Francia necesitaba una revolución, pero luego necesitó una contra revolución. Y eso es lo que América necesita. Necesita un avivamiento y un contra avivamiento (correcto), para enmendar algunas de las cosas que están en las iglesias y en las vidas de la gente. La democracia está bien. Pero luego necesitamos un avivamiento en la democracia para enmendarla. Eso es exactamente la verdad.
178¡Oh!, si somos americanos, si nacimos americanos libres, estamos agradecidos por eso.
179Yo le dije a mi esposa: “Pero, ¿ves?, nosotros somos de otra Tierra, cariño”. Ella dijo: “¿De cuál otra tierra?”
180Yo dije: “Del Cielo. Nacimos de Arriba. Por lo tanto, allá Arriba...” Yo dije: “¿Americanos? Seguro, todas ellas hacen eso. Ellas salen y fuman cigarrillos, usan ropa inmoral; los hombres les silban y les dicen cosas, y se quedan boquiabiertos ante ellas, y provocan accidentes, y todo lo demás”. Yo dije: “Esos son americanos”. Correcto. Esos son americanos: “zopilotes”. ¿Ven? Correcto. Ellas salen y se quedan boquiabiertos y las miran; son lascivos, obscenos, impíos e indecorosos. Van a la iglesia, diáconos, aun predicadores (sí, correcto), van a la iglesia y actúan... Y ellos mismos se llaman Cristianos, y, ¿actuando de esa manera? ¿Qué sucedió? Ellos son americanos. Ese es el espíritu de América.
181Bueno, Uds. se quedan en casa en la noche y miran chistes en esa televisión que no deberían ser dichos ni delante de un montón de marineros borrachos, programas sin censura y toda esa clase de tonterías lascivas. Algunas de las madres y padres ancianos que están casi listos para morir, les dan una televisión para que se queden en casa, y no vayan a la iglesia. Lo que ellos necesitan es regresar a la reunión de oración, regresar a Dios. ¡Correcto! Con razón estamos listos para recibir una bomba atómica con nuestro nombre en ella. Justamente la merecemos. Eso es exactamente correcto. Hemos hecho mal y hemos pecado contra Dios. Dios puede enviar Su Espíritu Santo por todo el país....
182No hace mucho tiempo allá en nuestra ciudad hubo una mujer que iba caminando alrededor de... Ella tenía un–un niñito. Y ella iba caminando alrededor de... Ella estaba en una tienda de baratillo. Y le agitaba cositas delante de él, y decía: “¿Lo ves, cariño? ¿Lo ves, cariño?” Y el niñito sólo se quedaba quieto y con su mirada fija en el espacio, su mirada fija. Decía: “¿Lo ves, cariño? Mira aquí, ¿no está bonito este? ¿Lo ves?” El niñito sólo miraba fijamente al espacio. Finalmente ella se puso tan histérica, que cayó a lo largo del mostrador.
183Algunas de las personas en la tienda fueron a ver lo que pasaba con ella. Y así que ella dijo: “¡Oh, no, no puede ser así!” Dijo: “Mi niñito”, ella dijo, “él acaba de... Algo mal le pasó a él hace como un año, y sólo se queda quieto y mira fijamente al espacio. Y todo lo que le debería atraer la atención a un muchachito de su edad, ya no lo atrae”. Dijo: “El sólo se queda quieto y mira fijamente al espacio”. Y dijo: “Bueno, el doctor dijo que él estaba mejor, pero”, dijo, “no lo está. Yo le puedo mostrar cosas a las que realmente un muchachito debería ser atraído”, dijo, “pero él no las nota”. Dijo: “El sólo mira fijamente”.
184Eso es exactamente lo que la iglesia ha hecho. Dios ha enviado todo don a la iglesia que Ud. se pudiera imaginar. El ha enviado a Oral Roberts, a Billy Graham, y toda clase de señales y prodigios; y la iglesia sólo se queda quieta y dice: “Bueno, pero yo pertenezco a esto, ¿ve Ud.?” Sólo se queda quieta y mira fijamente al espacio. Algo está mal, algo está mentalmente y espiritualmente mal con la iglesia. Sí, señor.
185Uds. están muy–Uds. están muy atados a la tierra, como una gallina; no como un águila, sino como una gallina abajo en la tierra, una cría atada a la tierra, escarbando en el corral; no come comida de águila de los cielos, un ave celestial. ¿Ven? Pero la iglesia ha llegado a quedarse abajo como gallinas, llegando al lugar en donde es sólo el mundo y las cosas del mundo, mirando boquiabierta a tales cosas como esas, metiéndolas a la iglesia, y con una religión “social”, y todo... ¡Oh, es terrible!
186Pueda ser que no me ame Ud. después de esto, pero, hermano, en el Día del Juicio su sangre no goteará de mis manos; esa es una cosa segura. Correcto. Uds. conocerán la Verdad. Uds. pueden hacer con Ella lo que quieran hacer; eso depende de Uds. Pero Uds.... eso es....
187Yo dije: “Los ciudadanos del Reino del Cielo son nacidos del Espíritu que está allá Arriba, no del que está aquí abajo. Aunque sean judíos, franceses, o americanos, o lo que sean, ellos no son de este mundo. Ellos son nativos de ese Reino. Pues nosotros que profesamos ser Cristianos, claramente declaramos que estamos buscando una Ciudad cuyo Arquitecto y Constructor es Dios. Estamos buscando un Reino por venir. Y profesamos ser peregrinos y extranjeros en este mundo, errantes, velando que ese Reino venga, como está en el Cielo, así también en la tierra, velando que sean cumplidas las promesas de Dios; la Simiente de Abraham”.
188Abraham se separó de todas las cosas del mundo y caminó en un país ajeno, profesando que era un peregrino, un extranjero. El no pertenecía a este lugar. El estaba buscando esa Ciudad, y él andaba errando por los desiertos y cosas, buscando esa Ciudad. Y toda Simiente de Abraham está haciendo la misma cosa, haciendo a un lado todo peso y profesando que somos peregrinos. No somos miembros de iglesia; somos peregrinos. No actuamos como el mundo. Somos peregrinos y extranjeros. Actuamos raros para las cosas del mundo. Estamos buscando una Ciudad cuyo Arquitecto y Constructor es Dios.
189Yo le pregunto, amigo Cristiano, le pregunto, amigo pecador: ¿qué si Ud. se estuviera muriendo esta noche? ¿Lo pudiera salvar a Ud. América? ¿Dónde estará Ud. diez mil años a partir de esta noche? ¿Dónde estará Ud. quizás en la mañana? Su destino pudiera quedarse sellado esta noche. Ud. no sabe. Permítame advertirlo: enmiéndese con Dios. Reciba un espíritu... Familiarícese con las cosas Celestiales, cuando ese Espíritu desciende del Cielo, en donde la santidad permanece, en donde los Angeles de Dios permanecen, donde Jesucristo permanece a la diestra de Dios en majestad, y gloria, santidad, y poder de Dios. Entonces Ud. camina como un extranjero aquí, porque es un forastero aquí. Ud. no es de este mundo.
190“Uds. no son del mundo, hijitos, como tampoco Yo soy del mundo. Yo ruego por Uds.” ¿Ven?, Jesús rogó por Su Iglesia, para que ellos no fueran del mundo. Ellos no son del mundo. A mí no me importa; Uds. no son americanos; Uds. no son suecos; Uds. no son europeos; Uds. son Cristianos. Y si son Cristianos, su espíritu es de allá Arriba; así que los hace vivir santamente, los hace querer ser santos, querer actuar como Cristo, actuar como Dios. Todo su deseo está en el Cielo y no en el mundo.
191(Un comentario más, por favor, por un momento. Tenemos exactamente diez minutos para salir a tiempo). Entonces, ¿qué le sucedió a Lot cuando tomó su elección? ¿Qué sucedió? El caos se asentó de inmediato. ¿Qué era? Algunos reyes descendieron y se llevaron a Lot, se lo llevaron (a Sodoma), y se llevaron a sus esposas, y se llevaron todo, y se fueron con ello.
192Observen bien a Abraham en el capítulo 14 ahora, estando él con el bendito Espíritu de Cristo sobre él, fue tras su hermano caído. El Espíritu de Cristo estaba en Abraham; él fue tras su hermano caído y lo trajo de regreso. Abraham, el predicador de justicia, fue tras su hermano caído, el hermano denominacional, y lo trajo de regreso. Lo trajo de regreso para que así él tuviera otra oportunidad después que satanás se lo había llevado; él lo trajo de regreso para que tuviera compañerismo otra vez.
193Y, ¿qué–qué tanto apreció Lot esto? ¿Fue él adónde Abraham diciendo: “Padre Abraham, he estado mal; yo sé ahora que yo he perdido las bendiciones; yo me dejé llevar allá, me fui al mundo; mire, yo–yo lo sé; yo sé que tú–que tú me has traído de regreso; yo lo aprecio; yo iré y tomaré el camino con los pocos despreciados del Señor”? No. El se regresó a Sodoma otra vez, y allá se contaminó, en Sodoma. ¿Es correcto eso?
194Pero fíjense bien en Abraham (ya para terminar). ¡Qué cosa tan hermosa fue esa! Cuando Abraham regresó de la derrota de los reyes, fíjense bien lo que sucedió. Melquisedec salió a recibirlo. Melquisedec, quien era el Rey de Salem, el Rey de Paz, el Rey de Justicia.
195¿Quién era El? El no tenía padre; ni tenía madre. El no era Jesús, porque Jesús tuvo padre y madre. Pero este Hombre no tenía padre, ni tenía madre. Si Uds. quieren seguir eso, vayan a Hebreos, el capítulo 7. El no tenía padre, ni madre; ni tenía principio de Vida ni fin de Vida. El era el Rey de Salem, esto es el Rey de Jerusalén, esto es el Rey de Paz, esto es el Rey de Justicia; sin madre, sin padre, sin genealogía; que ni tiene principio de años, ni fin de Vida.
196Era Dios. Seguro que lo era. El descendió en la forma de Melquisedec, y se encontró con Abraham (fíjense bien; esta es la parte hermosa) después que la batalla terminó. Abraham, el predicador de justicia, que había ido entre los formales y allá entre la cosa impía, y había rescatado a su hermano para traerlo de regreso: “Regresa, hermano; ¡regresa!” ¿Le hizo algo de bien el avivamiento de Abraham? No. Lot cayó allá en Sodoma otra vez. Allí él pereció en deshonra con sus hijas y lo demás. El pereció allí.
197Pero después que Abraham (el verdadero, el justo de Dios), cuando él había tenido el avivamiento, después que se terminó la batalla, Melquisedec lo encontró a él; y Abraham le dio a El diezmos del botín. Y, ¿qué le sirvió Melquisedec a él? Vino y pan, la comunión, después que la batalla terminó. Jesús dijo: “No la comeré más, hasta que la coma de nuevo con vosotros en el Reino de Mi Padre”. Después de que la batalla termine, siervo de Dios, algún día Melquisedec, el gran Rey de Paz, el gran Rey del Cielo, sin padre, sin madre, que ni tiene principio de Vida, ni fin de Vida, que ni tiene principio de días, ni fin de Vida, El nos encontrará después que la batalla termine, y nos servirá la comunión.
198¡Oh, Simiente de Abraham, bienaventurado tu corazón! ¿No están contentos que Uds. puedan ser Simiente de Abraham, un siervo de Dios luchando contra las cosas del mundo? Y, ¡oh, cómo le hace a uno sentir su corazón al ver a la mismísima iglesia que uno ama inclinándose al mundo! Y uno se extiende hacia ella, y tira de ella, así de esa manera, y la trata de sacudir y uno le muestra y luego se desliza de nuevo a la misma cosa. ¿Ven? Pero recuerden: Después de la batalla nos coronará Dios nos coronará, Dios nos coronará; Después de la batalla nos coronará, En aquella santa Sión; Más allá, más allá, en aquella santa Sión; Después de la batalla nos coronará En aquella santa Sión.
199Allá en Kentucky, de donde yo provengo, en la antigua iglesia Misionera Bautista, la única diferencia que yo vi entre ellos y los Pentecostales, fue lo de la evidencia inicial de hablar en lenguas. Yo veía a esas madres antiguas, con esas antiguas gorras puestas, así, y las antiguas horquillas en el cabello de ellas, y así de esa manera. Ellas se paraban allí, y se paraban y cantaban esa alabanza, mecían sus gorras, y las lágrimas corrían por sus mejillas, y gritaban y lloraban y veían visiones de Dios. “¡Después de la batalla nos coronará!” Ellos están allá enterrados en algún lugar para la resurrección, pues: Cuando la trompeta suene En aquel día final, Y que el alba Eterna rompa en claridad Cuando las naciones salvas A Su patria lleguen ya, Y que sea pasada lista....
200Yo quiero mostrar algunas cicatrices de batalla. Yo quiero... ¿No quieren Uds. ayudar para que alguien sea salvo?
201En una ocasión César iba a hacer una gran fiesta y un gran desfile, y él dijo: “Yo quiero hallar a un hombre de honor para que se siente a mi lado para pasear”. Todos los oficiales pulieron sus–sus escudos, y compusieron sus plumas, e hicieron que sus espadas brillaran mucho, y marcharon ante Cesar así, con sus grandes vestidos denominacionales puestos, pasaron caminando así. “¡César, mira quién soy yo!” César sentado los observaba, los miraba.
202En seguida pasó allí un soldado raso, todo golpeado y cicatrizado, y como que inclinó su rostro. César dijo: “¡Un momento! ¡Ven aquí!” Dijo: “¿Por qué estás así, todo cicatrizado así?” Dijo: “¿Dónde recibiste esas cicatrices?” Dijo: “Allá en el campo de batalla peleando por ti”.
203Dijo: “¡Sube aquí!; tú eres el que se paseará conmigo”. Correcto.
204Pablo dijo: “Yo traigo en mi cuerpo las marcas de Jesucristo”. Cuando termine la batalla, cuando nuestro... Un día predicaremos el último sermón, cerraremos la Biblia por última vez, cantaremos la última alabanza, oraremos la última oración; y cuando sea así... La última batalla terminará algún día para mí; la batalla terminará para Uds. No se preocupen, porque entonces nos encontraremos con Melquisedec, el gran Sumo Sacerdote, el gran Sumo Sacerdote de Dios, nuestro Señor Jesucristo, quien nos servirá la comunión; nos sentaremos después que la batalla termine. Mientras haya tiempo, agarremos a esos Lot y a todos esos que podamos, y tratemos de sacarlos de Sodoma, porque lo tenemos que hacer.
205Que el Señor los bendiga al inclinar nuestros rostros por un momento para orar. Mientras tienen sus rostros inclinados y sus ojos cerrados, yo les quisiera hacer una sola pregunta sincera, sólo preguntarles una sola cosa: ¿son Uds. Cristianos? Si no lo son, ¿levantarían sus manos, y dirían: “Hermano Branham: yo he caído al lado del camino; me gustaría regresar a Dios; me gustaría–me gustaría renovar mi compañerismo; yo me he ido a Egipto; yo–yo estoy... yo quiero ser renovado, yo quiero regresar a la Tierra Prometida; ore por mí, Hermano Branham, esta noche mientras está Ud. para terminar”? ¿Levantarían sus manos? Dios lo bendiga. Dios lo bendiga. Dios lo bendiga. ¿En el balcón? Dios... ¿Hay alguien en el balcón que diría: “Hermano Branham: yo una vez tuve la victoria; yo una vez fui una– una persona piadosa, pero de alguna manera u otra, las cizañas, y las espinas, y las cosas me han ahogado; yo no estoy en donde debiera estar; yo sé que no lo estoy; ore por mí, Hermano Branham”?
206Muy bien. Dios lo bendiga, señor. Dios lo bendiga. ¿Habría otro?
207¿Hay alguno aquí que nunca se ha parado firme por Cristo, no sabe nada tocante a nacer de nuevo, nunca recibió el Espíritu Santo? Ud. no es un hijo de Dios y Ud. sabe que si Dios viniera esta noche, si enviara a Jesús a la tierra, que Ud. ciertamente no se iría con El en el Rapto, y Ud. quiere ser recordado en oración como un pecador, ¿levantaría Ud. su mano y diría: “Ore por mí, hermano”? Dios lo bendiga, jovencito. Dios lo bendiga. Eso es bueno, eso está bien. Dios lo bendiga. ¿Habría otro que levantaría su mano y diría: “Ore por mí, Hermano Branham, yo–yo no me quiero ir de este mundo de esta manera”? Ahora, miren, no importa lo que Uds. alguna vez hagan en la vida, Uds. lo tienen que dejar aquí en la tierra. Es únicamente lo que Uds. envían por delante a la Gloria, lo que cuenta.
208Y si Ud. no es un Cristiano, ¿por qué no hace lo suficiente como levantar su mano? Vi a un adolescente justo en ese tiempo de la encrucijada de la vida, levantar su mano: “Yo quiero conocer a Jesús como mi Salvador”. Pido a Dios que haga un predicador del muchacho. Vi a una jovencita allá atrás levantar su mano, sólo una muchacha adolescente. Justo cuando todo está... aquí mismo en medio de la asquerosidad de esta conglomeración de pecado y locura del mundo, y todavía un jovencito y una jovencita levantaron sus manos: “Yo quiero conocer a Jesús como mi Salvador”. El Espíritu Santo conoce a los Suyos. Miren, Uds. no pudieran hacer eso, hermano, ni tampoco lo pudiera Ud. hacer, hermana, sin que Dios les haya hablado a Uds. Hay algo allí.
209Ahora, recuerden, cuando Uds. levantaron su mano, rompieron toda regla científica que la ciencia haya tenido. La ciencia dice que sus manos deben colgar. La gravitación mantiene sus manos colgadas, igual que mantiene agarrado su cuerpo a la tierra. Así que cuando Uds. levantaron su mano, eso mostró que había un espíritu en Uds. que podía desafiar la gravitación. Hay un espíritu en Uds. que hizo una decisión: “Yo quiero conocer a Cristo”. Y levantaron su mano hacia Su Hacedor. Uds. no pudieran hacer eso sin que El esté parado al lado de Uds. “Ninguno puede venir a Mí, si Mi Padre no le trajere primero”. Y “todo lo que el Padre me da, vendrá a Mí; y al que a Mí viene, no le echo fuera”. “Yo le daré Vida Eterna y Yo le resucitaré en el día postrero”. ¡Qué promesa! Lo que Uds. hicieron cuando levantaron su mano, fue para Dios.
210Ahora, mientras inclinamos nuestros rostros para orar, si Uds. se sienten que son dirigidos para acercarse un poquito más a Dios, si les gustaría que oráramos con Uds.... Si Uds. lo observan (y verán en los servicios de sanidad), que El conoce los corazones de la gente, hace a los ciegos ver, los sordos oír, a los cojos andar, da salvación, El es el mismo Dios esta noche. ¿Vendrán aquí al altar? ¿Vendrán Uds. aquí al frente y dirán: “Hermano Branham: yo ahora lo acepto a El, la cosa más grande que se pudiera hacer; yo quiero aceptar a Cristo como mi Salvador”?, mientras oramos.
211Nuestro Padre Celestial, la Palabra es cortante, verdaderamente, Señor, y corta, pero la gente se ha quedado paciente y dulce. Y, Dios Padre, puse este fundamento para que sepan estos Cristianos que no han perdido su pacto. Se les dio incondicionalmente. Pero ellos perderán su recompensa si no regresan a la Tierra Prometida. Han perdido el gozo, el mundo ha empezado a entrar en la iglesia; vemos ahora cómo se está poniendo. Y es de acuerdo a Tu Palabra. No hay manera que lo podamos detener, Padre. Pero estamos tratando de tomar a aquellos que están dispuestos a venir, porque creemos que este es el llamamiento de la hora undécima; el clamor de la media noche está para ser dado. La ciencia dice que son menos de tres minutos para la media noche, cuando el mundo entero será explotado a pedazos. ¿Qué si algún fanático disparara una de esas bombas esta noche y se mostrara en las pantallas de los radares? Toda nación en el mundo dispararía las bombas. La tierra no lo pudiera sobrevivir, Padre.
212Pero antes que esto suceda, Tú hiciste una promesa que nos iríamos. Así que si sucedería antes de mañana, los satélites... y si el mundo llegara a un fin en un momento, y lo vemos científicamente, entonces si está así de cerca, ¿qué tan cerca está la Venida, cuando El vendrá antes de eso, el Rapto de la Iglesia? Nosotros no tendremos que pasar por los juicios. Tú pagaste eso por nosotros. Estamos en Ti, libres de juicio. “Y veré la Sangre y pasaré de vosotros”.
213Dios Padre, bendice a Tu Iglesia, y permítele saber que–que estamos tratando con todo nuestro corazón de ver a una verdadera Iglesia de Pentecostés, llena con Tu Espíritu, obrando milagros y señales. Muchos de ellos levantaron sus manos esta noche como testigos que se habían apartado del Sendero antiguo. Te pido, Padre, que Tú los saques de nuevo esta noche de Egipto, los saques de comer los ajos y puerros de Egipto, para comer comida de Angel aquí en el desierto con Dios. Concédelo, Padre. Estamos en nuestro viaje a la Gloria.
214Ahora te pido, Padre, por este jovencito y esta jovencita que levantaron sus manos esta noche, este muchacho adolescente y esta muchacha adolescente. ¡Oh, Dios, esos corazones tiernos!, te pido que Tú los arrebates de los fuegos de eternidad. Concédelo, Señor. Que ellos vengan dulcemente a Ti y ofrezcan sus vidas a Ti. Concédelo, Señor. Ellos son Tuyos. De alguna manera u otra, las palabras ásperas y duras que fueron predicadas esta noche, creyendo que yo fui guiado por Tu Espíritu para hacer lo que hice y decir lo que dije, te pido, Padre, que Tú los bendigas ahora y que ellos vengan dulcemente a Ti. Concédelo por medio de Jesucristo.
215Mientras permanecemos con nuestros rostros inclinados, yo quiero cantar una alabanza: Puedo oír Tu Voz llamando. Y miren, si Uds. quieren venir aquí al frente y permitirnos orar personalmente con Uds., estaríamos contentos de hacerlo. Sólo mantengan sus rostros inclinados. Todos los Cristianos que sepan cómo orar, oren. Puedo oír Tu Voz llamando. Puedo oír Tu Voz llamando, Puedo oír Tu Voz llamando, Trae tu cruz y ven en pos de Mí. Seguiré do Tú... (¿Lo harán? ¿Vendrán aquí con este anciano? “Seguiré do Tú me guíes”). Seguiré do Tú me guíes, (Amigo pecador, ¿vendrá Ud.?) Seguiré do Tú me guíes, Dondequiera fiel te seguiré. Seguiré....
216¿Vendrán Uds.? Sólo arrodíllense. Uds. hijos, Simiente de Abraham, que emprendieron un viajecito mundano y fueron a Egipto, miren, no les estamos pidiendo que Uds. se unan a esta iglesia; les estamos pidiendo que regresen a la promesa. ¿Regresarán? ¡Regresen! Uds. mujeres jóvenes aquí, sus madres ancianas solían tener esa experiencia de la que ella hablaba. Uds. hijas oían cuando sus madres clamaban y suplicaban a Dios. Quizás Uds. la acompañaron en el funeral. Esa madre se sorprendiera si Uds. no estuvieran Allí. Vengan ahora, ¿vendrá Ud., amigo pecador? Abrase paso hasta el altar...?... ... Dondequiera fiel te seguiré. Yo te seguiré en el huerto, Yo te seguiré... (Si Uds. lo siguen a El en el huerto, ¿por qué no lo siguen a El al altar?)... el huerto. Yo te seguiré en el huerto, Sufriré Contigo, mi Jesús.
217Mientras tienen sus rostros inclinados, miren, este jovencito y a esos que han venido al altar, y se han hincado. Ahora me pregunto cuántos aquí... si algunos de Uds. Cristianos todavía tienen una carga por las almas perdidas. Miren, si hay más pecadores, o más que están buscando a Dios, ¿vendrán Uds.? Y ahora Uds. que están interesados en las almas de estas personas que el Espíritu Santo ha traído al altar, ¿vendrán Uds. al frente? Algunos de Uds. madres y padres, abracen a estos niños y muéstrenles que Uds. los aman, y que quieren que sean ciudadanos del Reino de Dios. ¿Vendrán Uds. mientras la cantamos otra vez? Dondequiera fiel te seguiré. ¿Vendrán y se hincarán alrededor del altar? Pecador: venga ahora con ellos. Descarriado: Ud. también venga con ellos. Sólo vengan y arrodíllense alrededor del altar por favor. Sufriré por Ti, Maestro, Sufriré por Ti, Maestro, Sufriré por Ti, Maestro, Moriré Contigo, mi Jesús.
218Miren, no para volverle hablar a la iglesia, sino que yo sólo les quiero mostrar a Uds. Cristianos lo que quiero decir. Con pecadores en el altar, y con trescientas personas por lo menos aquí, que levantaron sus manos aceptando que eran Cristianas, y yo suplicando para que la gente viniera al altar para orar con ellos, y sólo como dos o tres respondieron. ¿No ven Uds. que la iglesia está muerta? No hay más ambición en la iglesia por las almas perdidas. Si esto hubiera sucedido en la antigua iglesia Bautista Misionera allá en Kentucky, cuando esa mujer se levantó allá atrás para venir al altar, hubiera habido quince o veinte de esas madres antiguas alrededor de ella gritando y llorando y dando gracias a Dios por ello. ¿Ven?, hemos perdido nuestro interés. Nos hemos vuelto fríos y nos estamos desvaneciendo, sólo esperando el Juicio, eso es todo, que será derramado. ... Ti, Maestro, Moriré Contigo, mi Jesús. Seguiré do Tú me guíes, Seguiré do Tú me guíes, Seguiré do Tú me guíes, Dondequiera fiel te seguiré.
219Mientras la música continúa tocando, inclinemos nuestros rostros entonces para orar. Miren, los que están alrededor del altar, pongan sus manos sobre esos niños, sobre esa gente. Inclinemos nuestros rostros. Señor Jesús, ven, Dios misericordioso. Ven rápidamente, Señor. Yo creo que la hora está para concluirse, el avivamiento en América se terminó. Unicamente estamos espigando en los campos de un avivamiento que se ha consumido. Señor Jesús, te pido que estos niños que han venido alrededor del altar esta noche, que el Espíritu Santo pueda encontrar un corazón honesto, y lo lleve al altar. Está escrito en Tu Palabra: “Al que a Mí viene, no le echo fuera”. Envía Tu Espíritu Santo sobre ellos, Señor. Bendícelos, te pido, Padre. Dales el Bautismo del Espíritu Santo, perdona sus pecados.
220Perdona las transgresiones de la iglesia y de la gente, para que podamos llegar a ser una iglesia “en fuego”, Señor. No sólo un denominacional híbrido, sino un–un verdadero hijo e hija de Dios, nacido otra vez. Concédelo, Señor. Envíanos un avivamiento, o sácanos de la tierra, Señor, esa es nuestra oración. Permite que venga el avivamiento, o llévanos, Padre. Nuestros corazones no lo pueden soportar.
221Envíanos a los campos lejanos misioneros, donde decenas de miles están esperando oír una sola palabra de Jesús, para así correr y ennegrecer el altar al amontonarse [el Hermano Branham refiriéndose aquí a nativos africanos–Trad.], gritando y clamando por misericordia. Y esta noche en nuestra propia tierra natal, están muertos, “almidonados”, acabados, ya espigados, agotados, allá en Egipto, arrastrados por diversas concupiscencias, nunca pueden aprender, y nunca pueden llegar al conocimiento de la Verdad. Dios Padre, salva a aquellos que pueden ser salvos. Te pido, mientras voy para poner mis manos sobre ellos, que el Espíritu Santo venga, Señor, y despierte a estos jóvenes en el Nombre de Jesucristo, mientras oramos. Continúe orando, pastor. Yo me voy a bajar para orar por ellos. [Un hermano le habla a la congregación, y la dirige en alabanzas–Ed.]. ... Dondequiera fiel te seguiré. Seguiré do Tú me guíes, Seguiré do Tú me guíes, Seguiré... (¡Correcto, jovencito!, levanta tus manos y créele a El y acéptalo a El. Ese es el Espíritu Santo allí contigo). Dondequiera fiel te seguiré.
222¿Qué los hizo a Uds. venir al altar? Dios los trajo al altar. ¿Qué pueden Uds. hacer sino confesar sus pecados? Aquel que confiesa sus pecados, Dios es justo para perdonarlos. Crean en el Señor Jesucristo ahora. Acéptenlo a El como su Salvador personal. Sepan que El les perdona sus pecados. Jovencito: el Señor Jesús te perdona tus pecados si tú lo aceptas como tu Salvador. Tú no pudieras haber venido al altar por ti mismo...?... tú no pudieras venir por tu propio poder. Señor: Ud. viene para arrepentirse, el primer hombre que vino al altar...?... que le quite su hábito de Ud. y lo haga una nueva criatura en El. ¿Lo acepta Ud. a El ahora...?...? ¿Lo acepta Ud. ahora como su Salvador, creyendo que El le dará a Ud. el Bautismo del Espíritu Santo?
223Tu, jovencito, ¿aceptas la misma cosa? ¿Lo aceptas a El como tu Salvador personal? Levanta tu mano, di: “¡El es mi Salvador! Yo ahora creo en el Señor Jesucristo”. ¡Eso es! ¡Esa es la manera! ¡Eso es! ¡Esa es la manera de hacerlo! El resto de Uds. que están aquí alrededor del altar: ¿pueden creer en El, creer que El los toma a Uds. a su palabra? El los toma a Uds.... Lo que Uds. le confiesen a El, y creen que El lo hará...?... perdonarlos y listo para hacerlo. ¿Lo creen Uds.? Si Uds. lo creen, pónganse de pie. “El que me confesare delante de los hombres, Yo le confesaré delante de Mi Padre y de los Santos Angeles”. Eso es correcto. Dios los bendiga. Amén. Allí está su confesión. Alabado sea Dios. Después de la batalla, nos coronará. Después de la batalla nos coronará.
224Y después de la batalla nos... (Miren, vengan Uds. alrededor del altar y estrechen manos con estas personas. Vengan alrededor y estrechen manos con...) ... nos coronará; Después de la batalla nos coronará, En aquella Santa Sión. Más allá, más allá, en aquella santa Sión; Después de la batalla nos coronará, En aquella Santa Sión.
225Yo les quiero preguntar algo. Mientras Uds. vean gente viniendo al altar, y enmendándose con Dios, hay esperanzas para nosotros todavía. Ahora, miren, ¿qué pudieran estas personas hacer? “¿Qué me puede dar perdón? ¡Sólo de Jesús la Sangre”. ¿Quién los trajo al altar? “Ninguno puede venir a Mí, si Mi Padre no le trajere primero”. Dios los trajo. ¿Qué pueden hacer ellos? Venir y confesar: “Yo soy un pecador. Dios perdóname por causa de Cristo. Yo seré Tuyo, Tú serás mío”. Entonces vuélvanse hacia el público y digan: “Yo acepto a Jesús como mi Salvador personal. El es mío”.
226“El que me confesare delante de los hombres, Yo lo confesaré delante de Mi Padre y de los Santos Angeles”.
227Uds. esta noche que vinieron al altar y que lo quieren aceptar a El y creerle, y lo han aceptado a El, y desde esta hora prometen que Uds. vivirán por El, vuélvanse hacia la audiencia y levanten su mano. Cada uno de Uds. que vinieron al altar, este jovencito y la jovencita, aquí, y el anciano, levanten su mano, digan: “Yo creo ahora; yo lo acepto a El”. Ahora, yo quiero que la iglesia venga aquí alrededor, estreche manos con ellos y díganles que Uds. están contentos de que ellos sean Cristianos. Vengan aquí alrededor. Uds. por lo menos pueden hacer eso. No les tomará más que un segundo. Estrechen sus manos y díganles que están contentos, y que estarán orando por ellos. Elijan su iglesia de su gusto.
228Y después de la batalla nos... (A Uds. se les dará la comunión también cuando termine la batalla). ... coronará, Dios nos coronará;.... Ahora, le doy el servicio a su pastor. Dios lo bendiga.