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~ QUISIERAMOS VER A JESUS ~
1Inclinemos nuestros rostros ahora para orar. Nuestro Padre Celestial, estamos agradecidos Contigo esta noche por las promesas que tenemos en esta alabanza. Podemos ver al muchacho epiléptico en ese espasmo, su padre yendo a encontrarte y pidiéndote que tuvieras misericordia. Y El dijo: “Yo puedo, si puedes creer. Todo es posible para aquellos que creen”. Tú prometiste que Tú nunca nos dejarías ni nos desampararías. La Escritura dice que Tú eres el mismo ayer, hoy, y por los siglos. Y Tú estás tan dispuesto a sanar nuestras enfermedades esta noche, como lo estuviste en aquel entonces, porque Tú eres el mismo. Y Tú prometiste en Tu Palabra que las cosas que Tú hiciste, nosotros las haríamos también. Esa es Tu promesa, y sabemos que es verdad.
2Así que permite que todas estas promesas, Señor, sean cumplidas a Tus hijos esta noche, para que todos ellos puedan recibir por lo cual han venido. Y cuando se termine el servicio esta noche, y nos vayamos a nuestros diferentes hogares, que digamos entre nosotros como aquellos que iban a Emaús ese día. Tú habías caminado con ellos todo el día, y no te conocieron. Pero esa noche, cuando Tú los tenías solos en el cuarto, hiciste algo igual a lo que Tú hiciste antes de la crucifixión, algo que nadie más lo hizo exactamente de esa manera. Y ellos reconocieron por medio de eso que Tú hiciste, que Tú eras el Cristo resucitado. Y ellos dijeron: “¿No ardía nuestro corazón en nosotros, mientras nos hablaba en el camino?” Te pedimos que Tú regreses a nosotros esta noche, Señor. Sólo hay estas cuantas personas, pero Tú dijiste: “En donde están dos o tres congregados en Mi Nombre, allí estoy Yo en medio de ellos”. Esa es Tu promesa, Señor, y nosotros creemos que es la verdad. Estamos esperando ahora en el Nombre del Señor Jesús la confirmación de Tu Palabra. Amén. Se pueden sentar. [Alguien da una profecía–Ed.]. Amén.
3Gracias a nuestro Padre Celestial por ese gran aliento. ¡Cómo nos debería hacer sentir! Antes que empiece el servicio El nos ha dado una promesa por medio de un espíritu de profecía, que lo veremos a El aquí en nuestros medios. Ahora, ¿es así? Seguro que es así. Viene de Dios. Todo lo que viene de Dios, siempre está correcto. Bendito sea el Nombre del Señor. Yo estoy tan agradecido de estar viviendo en un tiempo cuando el Espíritu de Dios está en medio de Su pueblo, llamando, separando una Iglesia para llevársela al Hogar; un remanente que estará aquí en la tierra para recibirlo a El y luego irse a los Cielos. Estamos tan contentos por eso. Oh, esta es una gran hora. Yo–yo estoy tan contento de estar viviendo aquí. Uds. saben, a Moisés le hubiera gustado haber vivido en este tiempo. A todos los apóstoles les hubiera gustado haber vivido en este tiempo. Y aquí estamos nosotros viviendo en este tiempo, y viviendo por abajo de nuestros privilegios. ¡Cómo Dios quiere bendecir a Su pueblo!
4Ahora, Uds. saben, se nos ha dicho que el día cuando el Señor venga, será algo como inesperado, y la iglesia se estaría enfriando. Y yo acabo de terminar en mi tabernáculo, allá donde vivo, con las–las Siete Edades de la Iglesia, y va a ser impreso. Está ahora en cinta, y... tomé cada Edad de la Iglesia, cada noche, hasta completar las Siete Edades de la Iglesia, y las siete... los candeleros, y los siete mensajeros de las Siete Edades de la Iglesia, y yo... de todas.... Yo no soy un buen predicador, pero todo lo que yo... Todo el esfuerzo que he puesto para el Señor en toda mi vida, yo no creo que fue tan efectivo como ese fue. Pues tan pronto que fui (y sin saber qué), para dibujar esas Siete Edades de la Iglesia en un pizarrón, mostrando cuánto del Espíritu Santo vino en la Edad de la Iglesia de Efeso, luego en la de Esmirna, y a la de Pérgamo, y a la de Tiatira, y hasta el fin.
5Y ese Angel del Señor, esa Luz, entró allí y apareció ante trescientas personas, El mismo fue hacia la pared, y dibujó con esa Luz redonda (exactamente de la manera que yo dibujé las Iglesias), y mostró exactamente las mismas porciones de luz, y todo, a medida que continuaba mientras trescientas personas que estaban gritando a voz en cuello, y llorando, lo miraron en la pared del lado. Bueno, se detuvo allí, y El mismo se reflejó en la pared y dibujó esa misma cosa. Y ellos lo han dibujado ahora, en–en fotografías, y está allí en el Tabernáculo. El Sr. Arganbright, nuestro querido y precioso hermano, acaba de ir para allá; lo fue a mirar, donde estaba en la pared. Estamos viviendo en un tiempo tremendo. Pero temo que no... Tenemos que pellizcarnos un poquito y sacudirnos un poquito para darnos cuenta en dónde estamos.
6Yo con frecuencia he dicho, y he hecho esta declaración: yo encuentro dos clases de gente al viajar por el mundo. Una es la Pentecostal, y la otra es la fundamental. Ahora, la gente fundamental posicionalmente sabe lo que ella es en Cristo por la promesa de la Biblia, pero no han recibido el Espíritu Santo para saber quiénes son, o mejor dicho, para tener fe. Ahora, la gente Pentecostal ha recibido el Espíritu Santo, pero ellos no saben quiénes son. ¿Ven? Así que es igual que un hombre que tiene dinero en el banco y no sabe cómo escribir un cheque; el otro puede escribir un cheque y no tiene dinero en el banco. Ahora, ¡si uno pudiera juntar a esos dos! Si la gente Pentecostal se pudiera apaciguar... Como yo dije anoche (yo verdaderamente creo esto con todo mi corazón), la iglesia Pentecostal estaba en mejor condición... Yo–yo no era un ministro en esos días, y no pienso que yo estaba... probablemente yo no había nacido en esos días. Pero en las antiguas reuniones de la Calle Azusa de las que Uds. hablan tanto, y de las cuales yo he leído los libros, la iglesia temprana Pentecostal hace treinta o cuarenta años, estaba en mejor condición para la Venida del Señor que lo que ella está ahorita. Ellos realmente eran Cristianos genuinos, y ellos lo vivían. Ellos lo creían.
7Ahora, nos hemos clasificado nosotros mismos, y tenemos nuestras organizaciones y denominaciones que son reconocidas. Y tenemos en ellas nietos que han sido metidos por adopción y demás. No tenemos la clase antigua de Pentecostales que solían morir y realmente se ponían en contacto con Dios, esa fe real y genuina. Ellos sólo le pedían a Dios y los ungían con aceite, y seguían y eran sanados. Hoy día Dios puede descender y El mismo mostrarse milagrosamente, allí entre la gente y todo, y sólo dicen: “Bueno, me supongo que estuvo muy bien”. Uds. han tenido mucha enseñanza, buscando una nueva luz. Eso es lo que Eva estaba buscando, cuando a ella le cegó sus ojos. ¿Ven?, regresen a la Biblia y quédense allí con la antigua dirección. No dejen ese Camino antiguo del primer amor, y la primera cosa que vino a Uds. Vivan con el Espíritu Santo. No se desvíen en algún otro berrinche. Quédense allí con Dios, allí en Su Palabra, y el Espíritu Santo nunca los hará que hagan algo que sea contrario a esta Palabra. Se quedarán en la mera Palabra, porque la Palabra es Dios.
8Anoche yo estaba hablando sobre el tema de Expectaciones. Esta noche yo iba a orar por los enfermos. Ahora, para la parte que viene, para lo que sigue... empezando mañana en la noche, queremos empezar en el tipo de Mensaje evangelístico, quizás La Venida del Señor, La marca de la bestia, El Sello de Dios, Los ciento cuarenta y cuatro mil, Los cuatro jinetes de Apocalipsis. Bueno, yo creo que esos mensajes son los que tenemos que traer a la gente para despertarla, sacudirla, para mostrarle que nosotros... Yo veo los grandes resultados en las Siete Edades de la Iglesia. Yo las repasaría otra vez, si pensara que les ayudaría aquí. Cómo es que la... Dios sí las bendijo. Ahora, permítanme advertir a la gente vez tras vez: no esperen que el último sacudimiento de Dios en la iglesia sea una cosa universal. No va a ser. Es para la Iglesia. Son las cosas grandes que sucederán con la gente en la minoría. Ese es el pequeño grupo al que Dios sacudirá para que se prepare para irse. Los otros ya llegaron a su fin de todas maneras. ¿Ve? Ahora, eso es Escritural y Bíblico.
9No hace mucho, un pastor en una cierta ciudad grande vino a mí, y dijo: “Bueno, me estoy envejeciendo”. Dijo: “Yo he estado aquí por veintitantos años”. “Y hemos tenido algunas de las más poderosas reuniones”. Fue en Chicago, con el Hermano Mattson-Boze. El dijo: “Yo he anhelado, Hermano Branham, y vine aquí y tuve una profecía del Señor, que si yo venía aquí, vería la mano poderosa de Dios sacudir este lugar antes del tiempo de partir”. Yo dije: “Hermano José, honestamente”, yo dije, “Ud. es un gran teólogo y un gran hombre, un doctor de divinidad. No hay duda tocante a eso. Yo no lo pudiera superar”. Pero dije: “Pero mi precioso hermano, Ud. tiene un pobre discernimiento espiritual”. Allí es en donde la iglesia no lo está captando hoy, es ese discernimiento espiritual para ver lo que Dios está haciendo. Y ellos están buscando algo allá, muy por encima, cuando está sucediendo aquí mismo, y pasará de Uds. antes que lo sepan.
10¿No dijo Jesús tocante a Juan...? Los discípulos dijeron: “¿Por qué pues dicen los escribas que es necesario que Elías venga primero?” El dijo: “El ya vino, y no lo conocieron”. Eso es. Ellos nunca supieron que Eliseo era un profeta, realmente, sino sólo la Iglesia. Ellos no lo hubieran tratado así, no lo hubieran llamado: “calvo”, y comportarse de esa manera. Ellos no lo supieron. Ellos no supieron que Juan verdaderamente era el profeta de Dios. Ellos pensaron que era algún hombre loco allá en el desierto, tratando de ahogar a la gente en agua. Pero él nunca fue a las ciudades y cosas. El se quedó allá en el desierto; era raro, peculiar. Y ellos pensaron que él era un fanático, de la manera que él vestía. Pero la Iglesia, la llamada Iglesia, la que fue llamada a ver eso, ellos reconocieron rápidamente que él era un profeta. Ellos no supieron que Jesús era el Hijo de Dios hasta que El estaba muerto y sepultado, y resucitado. Muchos de ellos hoy no lo saben todavía. Es verdad. Ellos nunca lo supieron, ellos....
11La iglesia Católica nunca aceptó a San Patricio. Sus escuelas estaban todas en el norte de Irlanda. El protestó a los obispos Católicos, y ahora ellos lo hacen un santo. Bueno, la iglesia Católica quemó a Juana de Arco, clamando ella en la estaca, porque ellos dijeron que ella era una bruja. La muchacha veía visiones. Ella era una sierva de Dios. Como unos cien años después ellos la reconocieron, después que ella había muerto y había sido sepultada. Así que ellos se arrepintieron, desenterraron los cuerpos de los sacerdotes que la mataron, y los arrojaron en el río. Ellos no lo saben hasta que ya ha pasado, y el Espíritu Santo le está dando a la iglesia su última llamada ahora, y haciendo exactamente lo que la Biblia dijo que haría, y la gente Pentecostal está buscando a tientas por encima de ello, observando... ¡Oh, hermanos! ¡No hagan eso, por favor! Escuchen. Si estamos esperando que Cristo venga... ¿Creen Uds. eso? [La congregación dice: “Amén”–Ed.]. Bueno, si creemos eso, actuemos de esa manera. ¿Cómo podemos esperar que Cristo venga, y gastar seis millones de dólares en un edificio? ¿Cómo obtienen Uds. estas grandes cosas, y hablan tocante a que Cristo viene? Bueno, hermano, deberíamos estar haciendo... preparándonos para el rapto, no para estar aquí en la tierra otros quinientos años. ¿Ven? Hay algo mal. Sencillamente no cuadra por alguna razón. No–no tiene sentido para mí. Por sus frutos... Uds. lo pudieran decir con sus labios, pero no de su corazón. ¿Ven? Uds. dicen: “Oh, sí, yo creo que Cristo viene”. Pero sus acciones prueban algo diferente.
12¿Qué si un hombre le dijo a su esposa que la amaba y luego se va con otra mujer? ¿Ven? Las acciones hablan más alto que sus palabras. Correcto. No importa lo que digamos con nuestros labios, nuestras acciones prueban lo que realmente está en nuestro corazón. Por eso es que Jesús dijo: “Hipócritas, ¿cómo podéis hablar lo bueno, siendo malos? Porque de la abundancia del corazón habla la boca”. ¿Ven? Y si no es, entonces es hipocresía. Así que, ¿ven Uds. cómo Dios nos clasifica? Exactamente en esa Edad de la Iglesia de Laodicea, tibia, hablando de sus labios, pero su corazón está lejos. Oh, Dios, cambiemos esa cosa al revés. Regresemos a Dios. Regresemos a la Escritura y quedémonos allí hasta que verdaderamente el Pentecostés regrese al corazón humano; no que regrese a una organización, sino que regrese al corazón de la gente en la organización. Eso es lo que deberíamos hacer. Así que Dios ayúdanos esta semana para hacerlo.
13Yo estoy orando, ayunando, esperando en Dios. Yo quiero hacer mi parte mientras estoy aquí en California. Uds. hagan su parte. Salgan y traigan a la gente. Dios está haciendo cosas más grandes hoy en día que las que se han hecho desde que Jesucristo estuvo en la tierra. Correcto. Y a la gente le está pasando desapercibido, y no lo ve. Esa es la parte mala. Si ellos únicamente lo hubieran conocido, como Jesús dijo–dijo tocante al– al... dijo: “Si tan sólo hubieran conocido su día... Si Uds. únicamente lo hubieran conocido... Jerusalén, Jerusalén... ¡cuántas veces quise juntar a tus hijos, como la gallina junta a sus polluelos debajo de las alas, y no quisiste! Si Uds. únicamente hubieran conocido el día de Uds., de la visitación de Uds.....” De esa manera es hoy día. Siempre ha sido así; así es cómo es ahora. ¡Si únicamente hubiéramos conocido el día de la visitación! Pero la visitación pasa desapercibida, y la gente está buscando muy por acá por algo más. Y cuando menos piensa, la visitación se termina, y allí está. Pero El dijo: “Ninguno puede venir a Mí si Mi Padre no le trajere primero. Y todo lo que el Padre me ha dado vendrá”. ¡Amén! Oh, eso es lo que nos hace....
14Miren, nos gusta hablarle a la gente para que la podamos hacer que se sienta bien. Pero la mejor cosa por hacer, si hay–si hay algo mal, quitemos eso del camino primero. Llevemos la cosa hasta el fundamento. ¿Ven? No hace mucho me dijo un hombre, un ministro bien conocido, uno de los mejores en el mundo, él dijo: “Hermano Branham: Ud. está cometiendo un gran error”. Yo dije: “Perdóneme, mi hermano. Dígame en dónde está”. El dijo: “Ud. corta muy duro a la gente”. Dijo: “Ud.... Por ejemplo: Ud.– Ud. siempre está regañando a las–las mujeres por la manera que ellas se visten. Y Ud. siempre está criticando esto y eso”. El dijo: “Vale más que deje de hacer eso. Ud. arruinará su ministerio”. Yo dije: “En cualquier momento que la Palabra de Dios arruine mi ministerio, Dios, arruínalo rápidamente, porque yo–yo quiero que sea arruinado”. Eso–eso está correcto. Yo quiero dar algo que está correcto. La Palabra de Dios enseña eso. Y yo digo: Dios, danos denuedo, y hombres que se paren fieles por la verdad, sin importar lo que venga o lo que vaya. Eso es lo que necesitamos. El Evangelio no es algo para un afeminado. El Evangelio es para hombres, hombres llamados por Dios.
15Uds. nunca juzguen a un hombre por cuán grandes tenga sus manos, y cuán anchos tenga sus hombros. Yo los he oído decir: “Oh, ¿no es todo un hombre?” Yo he visto a hombres que pesaban doscientas libras [90 kg.–Trad.] y no tenían ni una onza de hombre en ellos. Correcto. Uds. no miden a un hombre por su tamaño. Eso es un bruto. Uds. lo miden por su carácter. Nunca hubo un Hombre de carácter más grande que Jesucristo. Un cuerpo grande... Un mulo es más fuerte que cualquier hombre, así que él... o un elefante. Así que eso es ser un bruto. Pero un hombre no es hombre por sus músculos que son grandes. Yo no lo mido a él por eso, sino por el tamaño de las bolsas en las rodillas de sus pantalones, debido a que ha estado orando. Así es cómo se debe medir un hombre: por el carácter. Jesús era un Hombre pequeño, un Hombrecito, probablemente con los hombros caídos. A los treinta años de edad; El se miraba de cincuenta, dice la Biblia. Pero nunca hubo un hombre en la tierra como El, y nunca lo habrá. El– El... La Biblia dice: “Mas sin atractivo para que–para que le deseemos... Como que escondimos de El el rostro”, y todo así. “... Con todo eso, Jehová quiso quebrantarlo... Y fue azotado, herido y abatido. Mas El llevó nuestras rebeliones, molido por nuestras iniquidades y por Su llaga fuimos nosotros curados”. Oh, debería ser atractivo para la gente. Verdaderamente debería. Debería conmover el corazón.
16Pero, ¿saben Uds. cuál es el problema? Hemos quitado la reunión de oración del miércoles en la noche, y hemos puesto un programa de televisión que mantiene a toda la gente entretenida. “Y en donde está el corazón... donde están los tesoros, allí está el corazón también”. ¿Y qué hace a la gente querer ir a las cosas del mundo? Bueno, yo... ¿Saben Uds. la razón que hacen eso... la razón que la gente hace eso? ¿Qué hace a un hombre querer emborracharse? ¿Qué hace a la gente querer actuar de la manera que lo hace? El mundo. ¿Por qué una persona se quedaría en casa el miércoles en la noche perdiendo una reunión de oración, para mirar un cierto programa de televisión? ¿Por qué ellos harían eso? Es porque hay algo en ellos que desean satisfacer. Ellos quieren... Hay un lugarcito en el corazón de un hombre o en el corazón de una mujer, y Dios hizo ese lugar para El mismo. Cómo se atreven a tratar de tomar las cosas del mundo y meterlas allí, el lugar que Dios hizo para que El mismo se estableciera allí. Dios es nuestro gozo. Dios es nuestro placer. Dios es nuestra satisfacción. Allí es en donde pertenece, allí adentro; permitan que Dios entre, y entonces las otras cosas están tan muertas, que Uds. ya ni siquiera les importa nada de ellas.
17Oh, la gente es muy religiosa, siempre lo ha sido. Como prediqué la otra noche allá, que un avivamiento siempre produce gemelos como Esaú y Jacob: un hombre del mundo, y el hombre que desea la primogenitura. ¿Ven? Siempre... Todo avivamiento produce eso. Este avivamiento del día postrero ha producido la misma cosa. Es verdad. Así que pongámonos al lado de Jacob, del que va a heredar, del que va a entrar a la tierra prometida. Y no podemos estar satisfechos sólo con asistir a la iglesia y poner nuestros nombres en el libro. Si lo estamos, hay algo mal. Continuemos ascendiendo más alto y más alto, hasta que alcancemos esa Tierra Prometida.
18Predicando el otro día en la convención de Los Hombres Cristianos de Negocio en Phoenix, Arizona, allí en el–el salón de baile; yo dije: “Israel no tenía la menor idea cuando estaban gritando y danzando en el Espíritu, y María con ese pandero después que ellos cruzaron al otro lado del Mar Rojo, y vieron a los capataces muertos detrás de ellos, no tenían la menor idea que estaban a cuarenta años de distancia de la tierra prometida”. Ellos no hubieran podido creer eso. Ellos únicamente estaban como a cuatro días de distancia. Pero ellos tenían que tener un... Uds. saben, llegaron a Exodo 19, y cometieron el error más grande que pudieron haber cometido: tuvieron que llegar y obtener una ley, para que pudieran disputar y organizarse, y reunirse. La gracia les había provisto un profeta. La gracia les había provisto un cordero. La gracia les había provisto milagros. La gracia les había dado el avivamiento más grande que ellos alguna vez habían tenido. La gracia les había provisto todas estas cosas, y sin embargo ellos desearon una ley. Allí es exactamente en donde nuestros padres estuvieron en Pentecostés hace como unos cuarenta años. La gracia lo había provisto. Todos ellos estaban en un acuerdo. Todo... El Pentecostés era Pentecostés. Pero ellos no pudieron estar satisfechos con eso. Ellos se tuvieron que organizar en una clase llamada las Asambleas de Dios. No, ellos tuvieron que obtener otra: la Iglesia de Dios, la Cuadrangular, la Unitaria, la “Dualitaria”, la Trinitaria, la “Tetrataria”. Y Uds. han estado asentados allí por cuarenta años. ¡Dios tenga misericordia! Necesitamos un....
19Bueno, ellos se quedaron allí hasta que murió toda esa gente con esa clase de mente. Entonces un día, un Josué se levantó, los abrazó a todos, y Dios dijo: “Han estado en este monte lo suficiente. Ahora, vayamos hacia el norte y crucemos, tomemos la promesa”. Dios puede tomar Bautistas, o Metodistas, o lo que El quiera. Pero alguien va a cruzar al otro lado. Correcto. Y mientras todavía tengamos nuestras ideas clásicas y nos establezcamos que somos... Oh, Uds. se quedarán allí mismo. Exactamente correcto. Oh, levantémonos. Salgamos de ello. ¡Qué cosa!, sacúdanse y comprendan que si Dios todavía es Dios, El tiene que permanecer... Si El alguna vez fue Dios, El todavía es Dios. El no cambia a nuestras maneras. Nosotros tenemos que cambiar nuestras maneras a Sus maneras. Oh, yo ni siquiera quería decir eso. Yo sólo....
20Yo–yo leeré alguna Escritura ahora. Muy bien. En San Juan 12:20, yo sólo voy a leer un versículo aquí. Había ciertos griegos entre los que habían subido a adorar en la fiesta. Estos, pues, se acercaron a Felipe, que era de Betsaida de Galilea, y le rogaron, diciendo: Señor, quisiéramos ver a Jesús. Ahora, abran en Hebreos 13:8. Jesucristo es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos. ¿Cuantos creen eso solemnemente, con todo su corazón? [La congregación dice: “Amén”–Ed.]. Ahora, mañana en la noche vamos a empezar con los servicios de evangelización. Esta noche la vamos a dedicar para la sanidad Divina.
21Ahora, es una cosa hablar tocante a algo, y es otra cosa hacer que sea la verdad lo que hemos hablado. Y toda es la Palabra de Dios, y la única cosa que se necesita, es fe para que se obre cualquier promesa Divina. Correcto. Si Dios hizo la promesa, entonces Dios está obligado a Su promesa. Ahora, yo quiero que me den todo su tiempo por unos cuantos minutos. Si Uds. me dan como unos treinta minutos, y luego llamaremos la fila de oración, y en unos cuantos minutos nos podemos ir a casa.
22Ahora, la primera cosa es: ¿Creen Uds. que Jesucristo es el mismo ayer, hoy, y por los siglos? ¿Creen Uds. eso, solemnemente? ¿Es El el mismo en principio, el mismo en poder, tiene el–el mismo poder que El una vez tuvo, la misma compasión? Si El estuviera aquí, lo cual El sí está aquí hoy, ¿actuaría El exactamente como El lo hizo cuando estuvo aquí antes? O, ¿piensan Uds. que después de dos mil años El se hizo un poquito más sabio y un poquito más inteligente, y sabe cómo hacer una Iglesia diferente, y que El tendría que disculparse en lo que El hizo primero en–en la Iglesia de Pentecostés, así que El se hace una Iglesia de Pentecostés diferente para esta última edad? ¿Sería esa Su idea? No, si El es el mismo. El tendrá las mismas ideas. Y El era Dios, así que El no puede cambiar. “Dios estaba en Cristo reconciliando Consigo al mundo”. Así que El tendrá las mismas ideas, y los mismos principios, el mismo poder, y la misma Iglesia. El es el mismo ayer, hoy, y por los siglos.
23Ahora, un día hubo algunas personas que nunca lo habían visto a El, que entraron por casualidad en la reunión, o subieron a adorar en la fiesta de Pentecostés. Ellos habían oído tocante a El, así que ellos vinieron a uno de Sus siervos y dijeron: “Señor, quisiéramos ver a Jesús”. Y por preguntarle a ese siervo, ese siervo les presentó a Jesús. Ahora, si El es el mismo ayer, hoy, y por los siglos, y Uds. han levantado sus manos que les gustaría verlo a El, entonces ¿por qué no lo podemos ver a El? Esa es la pregunta. ¿Por qué no lo podemos ver a El? Si El es el mismo, entonces ¿por qué no lo podemos ver? Uds. levantaron sus manos como aquellos griegos, que a Uds. les gustaría verlo. Yo levanté mi mano, que a mí me gustaría verlo. Y El prometió que El estaría con nosotros y nunca nos desampararía. “Yo estaré con vosotros siempre, aun hasta el fin de la consumación”. El siempre está aquí, el mismo ayer, hoy, y por los siglos. Entonces, ¿cuál es el problema? ¿Por qué no lo podemos ver?
24Ahora, si El viene en nuestros medios esta noche... Ahora, si Uds. están aquí por primera vez, pudiera ser que no entiendan esto, pero yo quiero que Uds. bajen las cortinas del escaparate, y se sienten quietamente por el–por el resto de la reunión, y escuchen atentamente estas palabras, promesas que yo les voy a leer a Uds. escritas aquí en este papel, sacadas de la Biblia. Y yo–yo les quiero leer algunas promesas y darnos cuenta si El está vivo todavía o no, para ver si nuestra religión Cristiana es la verdadera religión y si nuestra concepción Pentecostal de ello es verdadera, o si es falsa. Aun yo creo en... Miren, aun en todo su error, yo todavía la escojo como la iglesia. Ahora, no es porque ellos son Pentecostales. Pentecostés no es una organización. Ahora, Uds. Bautistas y Metodistas recuerden eso, Católicos y Presbiterianos. Uds. no pueden organizar a Dios. Uds. no organizan a Dios. Pentecostés es una experiencia que Metodistas, Bautistas, Presbiterianos, Católicos, y todos reciben.
25Ahora, yo siempre he dicho: si un hombre es Católico, y está dependiendo en la iglesia Católica para salvación, él está perdido. Y si él es Bautista y está dependiendo en la iglesia Bautista para salvación, él está perdido. Si él es Pentecostal y está dependiendo en la iglesia Pentecostal para salvación, él está perdido. Pero si él es Católico y está dependiendo en Jesucristo, él es salvo por fe, su propia fe. Si él es Bautista, o Pentecostal, y está dependiendo en Jesucristo para salvación... Pues es por fe que Uds. son salvos, y eso es por medio de la gracia de Dios. Correcto. Su fe personal en Jesucristo es lo que lo salva a Ud.
26Ahora, si este es Su Libro... Yo tuve una entrevista no hace mucho con un sacerdote Católico. El fue a mi casa para preguntar tocante a que si yo había bautizado a una muchacha que... cuando ella era una bebé, o mejor dicho, cuando era una muchachita como de quince años. Ella se volvió a casar, y se casó con un Católico. El la tuvo que volver a bautizar. Y el obispo me hizo algunas preguntas. Y él me preguntó si yo la había bautizado; y le dije que “en el bautismo Cristiano por inmersión”. El dijo: “La iglesia Católica solía hacer eso”. Yo dije: “¿Cuándo?” Así que él regresó al pasado y dijo: “En los días de la Biblia”. Yo dije: “Entonces, ¿reclama Ud. que la–la Biblia es... que la iglesia Católica escribió la Biblia?” Dijo: “Jesucristo organizó la iglesia Católica y puso a Pedro como el dirigente de ella y a los doce apóstoles; y esa fue la primera iglesia Católica”. Yo dije: “Entonces si es infalible, y no cambia, ¿por qué ahora se han hecho tantos cambios? Bueno, Uds. tienen diez mil mujeres allí a las que Uds. les oran, ¡gente muerta! Y hay un solo mediador, dice la Biblia, entre Dios y los hombres, el Hombre Jesucristo, no Marías, ni nada más. (¿Ven?)” Yo dije: “¿Por qué?”
27El dijo: “Bueno, ve Ud., Sr. Branham, nosotros no debemos argüir sobre la Palabra”. Yo dije: “Yo no estoy arguyendo sobre la Palabra. Yo sólo le estoy preguntando a Ud.” Yo dije: “Yo tengo Las dos Babilonias de Hislop. Yo tengo las historias más antiguas que pude encontrar. Tengo Los padres de Nicea, El concilio de Nicea, El concilio de Pre-Nicea, y todas, aquí en mi estudio. Muéstreme en alguna parte en dónde hubo una iglesia Católica, sino hasta el año 305. Muéstreme en dónde estaba”. El dijo: “Ud. está citando historia”. Yo dije: “¿Cómo supe yo que hubo un Jorge Washington aquí, sino por medio de la historia? Muéstreme algo diferente”. ¿Ven? Yo dije: “Eso es exactamente correcto. Dios nunca organizó una iglesia, y nunca fue el plan de Dios hacerlo”. Las organizaciones... “la madre iglesia” es la Católica, y todo el resto de ellas salen de esa misma organización de acuerdo a Apocalipsis 17. Eso es exactamente correcto. ¡Rompiendo el compañerismo! Todos somos uno. El Pentecostés es para Metodistas, Bautistas, Católicos, Presbiterianos, “el que quiera que venga y tome de la fuente del agua de la Vida gratuitamente”. Correcto. Ahora, si Jesús es el....
28Ahora, yo no estoy hablando en contra de estas organizaciones, pero cuando Uds. levantan una pequeña cerca alrededor... Como una cosita que vi en una ocasión, de un pequeño mono sentado en el árbol. Y él dijo... miró a los otros pequeños monos y dijo: “Uds. saben, ellos nos dicen que... nos están diciendo... O mejor dicho, ellos dicen allá que–que ellos provienen de nosotros”. El dijo que no podía creer eso. Dijo: “¿Cercaría yo mi árbol para que mi mono compañero no pudiera venir y coger un coco cuando él lo quisiera? ¿Diría yo que soy el único mono que hay en el–en el árbol?” Dijo: “Bueno, si lo hiciera, entonces la raza de monos está caída”. Eso es... Bueno, eso es correcto también. Sí.
29Cuando nosotros tratamos de cercar algo... Dios no levanta cercas. El derriba las cercas, derribó la pared intermedia de separación y todo lo hizo uno en Cristo Jesús. El Espíritu Santo es para todos nosotros, para que todos podamos ver la Gloria de Dios. En todas mis reuniones yo nunca lo he visto a El decir: “Bueno, este hombre es un Presbiteriano, así que él no puede ser sanado. Y este otro es Bautista, así que él no puede ser sanado”. El no sana a la gente de esa manera. Es en base a su fe y no en base a su denominación. Correcto. Ahora, si El es el mismo ayer, hoy, y por los siglos... La iglesia Católica diría: “Seguro, nosotros creemos eso. Nosotros creemos eso en nuestra iglesia”. Los Bautistas dirían: “Nosotros creemos eso en nuestra iglesia”. Los Católicos dirían: “Nosotros creemos eso en nuestra iglesia”. Ahora, si yo fuera a basar esta plática sobre la Bautista, la iglesia de la cual yo salí, si yo la fuera a basar sobre la Pentecostal, o si yo la fuera a basar sobre cualquier otra de las organizaciones Pentecostales, vale más que me detenga. Eso es todo.
30Pero únicamente hay una cosa por hacer. Tiene que haber algo correcto y algo incorrecto. Esa es exactamente la verdad. Uds. no pueden tener lo incorrecto y lo correcto al mismo tiempo. Nosotros tenemos un dólar falso porque fue hecho de un dólar real. Ahora, ¿cuál–cuál es la diferencia? ¿Cómo sabríamos entonces? La iglesia Católica diría: “Nosotros somos la organización más antigua”. La Pentecostal diría: “Bueno, nosotros empezamos allá en el pasado antes de la organización”. Muy bien, sencillamente seguiríamos con todo esto. Los Bautistas dirían: “Nosotros empezamos con Juan. El fue el primer Bautista, aun antes que llegara Jesús en la escena”. Bueno, Uds. tendrían toda clase de argumentos. Pero analicémoslo y démonos cuenta.
31Ahora, ¿qué si nosotros fuéramos al centro para buscar a Jesús, que El es el mismo? Veríamos a un hombre venir con una túnica puesta como El la usó, y pensáramos mentalmente que El tenía cabello largo... Nosotros no tenemos registro de eso, que El tenía cabello largo. No sabemos. Pero digamos que vimos–que vimos a un hombre que se parecía al del cuadro que el artista pintó de Jesús, y él tenía cicatrices en sus manos, cicatrices en sus pies, y–y marcas de espinas, y lo demás, y se parecía quizás al cuadro que Hofmann hizo de El, El rostro a los treinta y tres, o quizás a algunos de los otros, como el de inspiración, o–o a algún cuadro.... Ese todavía no pudiera ser Jesús, y les diré por qué. Porque ningún hombre verá a Jesús en la tierra en un cuerpo físico, hasta que primero él se vaya a la Gloria; porque seremos arrebatados para encontrarlo a El en el aire. Correcto. Porque El dijo que en los últimos días habría falsos Cristos, y todo diciendo: “He aquí El está en el desierto, y en los aposentos, no lo creáis”.
32Pero El está aquí en la forma del Espíritu Santo, y el Espíritu que estaba en Cristo hará las mismas cosas que El hizo, porque es la misma Vida. Si Uds. ponen la vida de una–de una vid de uva en una vid de pepino, producirá uvas. Si Uds. ponen la vida de un durazno en–en un sicómoro, producirá duraznos. ¿Ven? Exactamente correcto. Porque es la vida que está adentro de él lo que produce. Y la Vida que está en la Iglesia de Jesucristo producirá las obras y las características de Jesucristo. Y la iglesia es un individuo. Dios lidia con Israel como una nación, pero con los gentiles como individuos. Ahora, Uds. lo captan, ¿verdad? ¿Ven?, individualmente. Una nación–una nación será salva cuando Israel vuelva a Dios. Israel nacerá de una sola vez, de la noche a la mañana, cuando él vuelva a Dios. Pero entonces, cuando se refiere a los gentiles, son individuos. El toma a un pueblo de los gentiles por causa de Su Nombre, formando a Su Novia.
33Ahora, ¿qué haríamos entonces esta noche si nosotros nos quisiéramos dar cuenta en qué iglesia está El? Si yo quisiera ver si El está en la iglesia Pentecostal, si yo quisiera ver si El está en la iglesia Bautista, o en la iglesia Católica (la organización más antigua), ¿o en cuál de ellas? O en la Luterana, la cual le sigue a la Católica, y luego sigue Wesley, y así sucesivamente... Si yo fuera allá a buscar en esas iglesias, ¿qué buscaría? ¿A un hombre que se pareciera a El? No. Pudiera haber muchos hombres que se parecieran a El, exactamente. ¿Qué buscaría yo? Bueno, yo buscaría a un hombre que tuviera una Vida en él. Yo buscaría una iglesia que tuviera un Espíritu en ella igual que Su Espíritu. ¿Ven? Yo buscaría ver Sus obras. El dijo: “El que cree en Mí (San Juan 14:12), el que cree en Mí, las obras que Yo hago él las hará también”. ¿Es correcto eso? Luego nosotros... El dijo: “El que cree en Mí, las obras que Yo hago él las hará también”. Ahora, Uds. encuentran en la traducción allá, que dice: “Mayores que estas él hará... él...” Pero de hecho la traducción correcta de ello es... Yo tengo el Diaglot enfático, y dice: “El que cree en Mí, las obras que Yo hago él las hará también, y más que estas él hará”, no mayores, porque ellos no pudieran hacer mayores. El levantó a los muertos, sanó a los enfermos, detuvo la naturaleza. No hay nada que pudiera ser mayor. Pero no es en calidad, sino que es en cantidad que él pudiera hacer más.
34Porque en ese entonces El... Dios estaba en un solo Hombre, Cristo Jesús; en El habitó la plenitud de la Deidad corporalmente. Ahora, cuando esa Columna de Fuego descendió en Pentecostés, Uds. se fijan, lenguas de fuego se asentaron sobre cada uno de ellos. Antes que ellos empezaran a hablar en lenguas, hubo lenguas de fuego. Ese era Dios separándose El mismo de ser la Columna de Fuego, para estar en cada miembro de Su Iglesia: Dios separándose El mismo para que así El mismo pudiera estar universalmente en dondequiera a la vez. En estos momentos servicios de sanidad se están llevando a cabo en Africa. El cojo está andando, el ciego está viendo, por todo el mundo, la Iglesia universal del Señor Jesucristo en individuos, hombres quienes están viviendo y le sirven a El. Dios mismo se separó y El mismo se colocó entre ellos. “En aquel día vosotros conoceréis que Yo estoy en Mi Padre, y vosotros en Mí, y Yo en vosotros”. ¿Ven?, ¿ven? “Yo estaré... Todavía un poco y el mundo (el cosmos allí, el orden mundial) no me verá mas; más vosotros (la Iglesia) me veréis, porque Yo (‘yo’ es un pronombre personal), Yo estaré con vosotros, aun en vosotros, hasta el fin del mundo”. Correcto. “Yo, Yo estaré con vosotros...” ¿Ven?, la Iglesia universal del Señor Jesucristo. “Yo estaré con vosotros. Las obras que Yo hago vosotros las haréis también
35Ahora, pensemos sólo un momento ahora lo que El hizo en ese entonces. Veamos qué clase de obras El hizo, y cómo El mismo se dio a conocer. Ahora, tomemos por ejemplo, que El fue llamado el Mesías. Y el Mesías significa: “el Ungido”, el Cristo. El había sido prometido desde el huerto del Edén, allá en Génesis. Ahora, sólo regresemos y démonos cuenta. Ahora, leímos esta noche de San Juan 12. Regresemos a San Juan 1, y luego nos daremos cuenta lo que El era. Y si podemos encontrar lo que El era, y a qué Iglesia El pertenecía, a qué organización El iba, y entonces si es nuestra organización, nosotros podemos estar satisfechos con ello. Y si nos damos cuenta lo que El era, y lo que El era en aquel entonces, y lo que El hizo en aquel entonces, El debería ser la misma cosa, y hacer la misma cosa hoy, porque El dijo que lo haría. ¿Satisfaría eso a la iglesia? Ahora, regresemos y démonos cuenta. Ahora, yo citaré, y Uds. lean. Y cuando se vayan a casa, tomen estos capítulos a los que yo me refiera aquí. Y luego, cuando tengamos... Si fuéramos a tener un servicio de sanidad constante, continuaríamos martillando desde Génesis hasta Apocalipsis para mostrar que esta es la verdad.
36Ahora, Uds. pudieran tener todas sus ideas fijas (así también los fariseos) de lo que el Mesías haría cuando El viniera. Pero El vino un poco diferente. Sin embargo El vino exactamente según la Escritura dijo, de la manera que ellos... que la Escritura dijo que El vendría. Ahora fijémonos en El sólo un momento. Nos damos cuenta que después de Su nacimiento, cuando llegó a los treinta años de edad, Su primo segundo, Juan, estaba bautizando en el desierto. Y Jesús fue allí y fue bautizado, y los cielos fueron abiertos, y él vio al Espíritu de Dios descendiendo como una Paloma. Y El se fue al desierto y fue tentado por cuarenta días por el diablo, y regresó con Su ministerio. Y la primera cosa que El empezó a hacer (lo encontramos aquí en Juan), El empezó a sanar a la gente enferma. Y luego allí estaba un hombre que se llamaba Andrés (Juan 1) que había creído en El. Tomémoslo a él sólo por un momento. Tomemos ahora cómo El mismo se dio a conocer como el Mesías.
37Ahora, recuerden que Dios siempre da señales y prodigios. ¿Cuántos creen eso? [La congregación dice: “Amén”–Ed.]. Ahora, en el Antiguo Testamento... Ahora, escuchen atentamente. Sólo... No va a tomar mucho tiempo. Si podemos hacer que vean el mensaje, no habrá una sola persona aquí en una silla de ruedas. No habrá una sola persona enferma en este edificio en cuarenta minutos contando desde ahorita, si Uds. escuchan atentamente y lo captan. Ahora, comprobémoslo. Eso es lo que la Biblia dice: “Probad todas las cosas”. Miren, si El hizo la promesa, El tiene que cumplir la promesa. Y Dios en el Antiguo Testamento... si un profeta profetizaba, o un soñador soñaba un sueño, de la manera que ellos se daban cuenta si eso era verdad o no, iban al Urim y Tumim. Los pastores y los demás saben tocante a eso: la pechera de Aarón. El tenía las doce piedras, las piedras de nacimiento de los patriarcas. Estaba colgado en un poste en el templo. Y cuando el profeta empezaba a profetizar, o el soñador contaba el sueño, no importaba cuán real sonaba, si no destellaba esa conglomeración de luces allí, lo sobrenatural no estaba obrando, así que ellos rehusaban el mensaje. A mí no me importa cuán bien sonaba, cuánto cuadraba con la teología del Doctor Fulano de tal, o cuánto cuadraba con la... esta iglesia o esa organización, ellos lo condenaban porque lo sobrenatural no obraba. ¡Amén! Me empiezo a sentir religioso. Sí, señor. Donde hay un Dios sobrenatural, va a haber cosas sobrenaturales sucediendo. ¡Aleluya! No lo puede evitar. Tiene que ser de esa manera.
38Ahora, fíjense. Miren, cuando ese sacerdocio cesó, el sacerdocio Aarónico, entonces ese Urim y Tumim fue quitado. Pero Dios tiene otro Urim y Tumim, lo cual es Su Palabra, la Biblia. Ahora, si Dios hace una promesa en la Biblia, y luego si Uds. reciben eso, la promesa sobrenatural hará una manifestación sobrenatural, porque Dios vindicará Su Palabra. ¡Absolutamente! Si no lo hace, entonces no es la Palabra de Dios. Si no es.... Entonces si nuestra fe no es lo suficiente grande, no la nieguen. Si Dios hizo la promesa, digan: “Así es, pero yo no tengo la fe suficiente para hacerlo”. Que el otro hombre lo haga. Si yo no tengo la fe suficiente para empezar a caminar como Enoc lo hizo, y tomar un paseo una tarde e irme a casa con Dios, yo nunca me pondré en el camino de alguien más que sí tiene la fe suficiente para hacerlo. Yo diré: “Alabado sea Dios por ese hermano. El salió caminando de la tierra. Yo sencillamente estoy agradecido por eso. Yo–yo no lo puedo hacer, pero estoy agradecido que él sí lo hizo. Yo...” ¿Ven? Yo creo eso, y no me quiero poner en el camino de alguien que tiene fe para hacer que la Palabra de Dios sea confirmada. Ahora, tiene que venir de la Palabra.
39Ahora, cuando vino Jesús, El vino a lo Suyo, a los judíos. Ahora, nos damos cuenta que El tenía una señal Mesiánica que lo seguía a El. Juan dio testimonio de ello, y se miraba como una–una Paloma, una Luz, descendiendo del Cielo. El lo notó. Ahora, cuando esa Luz, o Paloma, entró al Hijo del Hombre, nos fijamos lo que sucedió.
40Andrés, empecemos con él. Nosotros... Ahora, estoy en San Juan 1, el primer capítulo. Nos damos cuenta que Andrés tan pronto como creyó en el Señor Jesucristo, él fue a conseguir a Simón Pedro. Su nombre era Simón entonces, y él le dijo a Simón: “Mira, tienes que ir y ver”. (Entremos en su conversación. Ambos son pescadores). Yo puedo ver a Simón, quizás el mayor de los dos, sentarse en el lado de la barca y decir: “Andrés, ahora tú sabes que ambos somos fariseos, por razón de que seguimos a nuestro anciano padre quien era fariseo. Y yo recuerdo, Andrés, que antes que mi padre muriera cuando yo todavía era un muchacho, un día después de que habíamos pescado en el mar todo el día, llegamos; y papá había orado vehementemente para que obtuviéramos peces. Y en la última hora pescamos los peces para nuestra comida para el día siguiente. Oh, yo puedo ver cómo–cómo mamá siempre estaba de rodillas orando. Cómo confiábamos que Dios nos ayudara”. “Oh, seguro que sí, hermano Simón. Yo recuerdo eso muy bien”.
41“Bueno, yo recuerdo (Simón) que mi padre me dijo un día mientras él peinaba mi cabello hacia atrás con los dedos de su mano, y yo ponía mis manos sobre sus cabellos canosos... Y él dijo: ‘Simón, hijo mío, yo siempre he deseado vivir para ver el día cuando nuestro Liberador, el Mesías, venga. Pero me estoy envejeciendo ahora, así que me supongo que no seré capaz de verlo, Simón. Pero tú eres un muchachito. Sin duda tú lo verás en tu día. Ahora, va a haber mucha confusión. Siempre la hay, Simón. Justamente antes que lo sobrenatural suceda, sucederán muchas cosas falsas. Pero quiero que recuerdes esto, Simón, que cuando venga el Mesías, el Mesías hará la señal del Mesías. Y tú lo conocerás a El por la señal. Moisés así lo dijo, pues Moisés dijo (allá en el capítulo de–de Deuteronomio encontramos esto) que... él dijo que “el Señor...” (Deuteronomio 18:15, si Uds. lo quieren anotar para leerlo; lean el resto del capítulo), que “el Señor vuestro Dios levantará un profeta como yo. Vendrá a suceder que aquel que no oiga a este Profeta será cortado de entre el pueblo, ¿ves?”’”
42“Ahora, él dijo: ‘Ahora, recuerda, Simón, quizás haya grandes predicadores dinámicos que se levantarán. Quizás haya grandes hombres que se levantarán. Pero recuerda que como judíos, sabemos que Dios nos está enviando un Profeta, un Profeta-Mesías. Y la razón... Ahora, no hemos tenido un profeta por cuatrocientos años, desde Malaquías. Pero cuando el Mesías venga, El será un Dios-Profeta. Lo conoceremos a El por eso. Ahora, no te olvides de eso, Simón’”. Ahora, él dijo: “Andrés, tú pudieras decir que ése es un gran hombre, que El puede mantener a la gente en suspenso. Pero para mí, El tiene que ser un Profeta, porque el Mesías... Y yo te oí hablar tocante a ese hombre en el desierto, y lo demás, de Juan. El, quizás, sea un profeta también. Yo no sé. Pero este Mesías será un Dios-Profeta. El será un profeta, y más. El será más que un profeta. El será un profeta, y más. Yo iré contigo algún día”.
43Yo me puedo imaginar ver a Andrés entonces, irse al servicio para oír a Jesús de Nazaret, y él regresó a casa y le contó a él algunas cosas que sucedieron. Así que, al día siguiente, quizás Simón decidió que iría. Y Uds. recuerden que a él se le dio las llaves... a Simón se le dieron, después. El era un hombre ignorante. El no salió de ninguno de los seminarios, ni de las escuelas Bíblicas de ellos. El ni siquiera podía firmar su propio nombre, Simón Pedro. La Biblia dice que era del vulgo y sin letras, pero ellos le reconocían que él había estado con Jesús. Ahora, esa es la cosa principal. Ese es el verdadero Pentecostés. ¿Ven?
44Ahora, nos damos cuenta que él fue allá, y quizás acompañó a Andrés, y una gran multitud de gente había por dondequiera. Y tan pronto como él vio al Señor Jesús, se preguntaba, si El era el Mesías... Miren, nosotros nos vamos a dar cuenta lo que era el Mesías. Y tan pronto como él entró en la Presencia del Mesías, El lo miró a él, y le dijo: “Tu nombre es Simón, y tú eres el hijo de Jonás”. ¡Oh, hermanos! Eso fue suficiente para él. No únicamente El sabía quién era él, El conocía a ese anciano padre piadoso quien le había dicho lo que El sería. Eso lo concluyó para siempre. Ese era el Mesías. Sí, señor. Si ése era el Mesías ayer, dándose El mismo a conocer a lo Suyo, ese es el Mesías hoy día, dándose El mismo a conocer a lo Suyo. Recuerden: a lo Suyo. Vamos a entrar a eso en un momento.
45Ahora, ¿qué era eso? Había muchos parados allí, quizás, que no entendían eso. Pero Simón reconoció, porque él estaba esperando ese tipo de Persona. El fue guiado por el Espíritu. El reconoció por la Escritura que ése era exactamente el Mesías. El, no únicamente lo conocía a él, sino que conocía a su padre, y El los llamó a ambos por sus nombres. Y allí estuvo un hombre llamado Felipe, y Felipe dijo: “¡Oye, ése es! Yo sé que ése es el Mesías”. Y se fue rodeando la montaña, quince millas [24 km.–Trad.] rodeando la montaña, para encontrar a un amigo para decirle al respecto. Hay algo al respecto cuando Ud. realmente recibe una visión de Cristo, que no se puede mantener quieto. Ud. le tiene que decir a alguien al respecto. Sólo un toque de El, y pone su alma en fuego. “Yo tengo que encontrar... Yo tengo un amigo llamado Natanael. El es un gran hombre. El es un buen erudito”. Y se fue rodeando la montaña.
46Probablemente era en el atardecer cuando él llegó. El tocó en la puerta, y la esposa de Natanael abrió la puerta. “¡Mira nada más, es nuestro amigo, Felipe!” “Oh, ¿dónde está Natanael?” “Fue a caminar al huerto”. El fue al huerto, y encontró allí, debajo de una higuera, encontró a Natanael arrodillado, tal vez, orando: “¡Oh, Señor Dios!, Tú nos prometiste liberación. La estamos esperando. La hemos estado esperando. ¿Cuándo la cumplirás, oh Señor Dios? Yo estoy esperando esa promesa que Tú diste”. Se levanta, y se sacude el polvo de su–su ropa así, y él voltea, y ¿quién estaba parado allí?, sino Felipe. Sin duda, El dijo: “¡Felipe, mi amigo!” Y antes que él dijera algo como: “¿Cómo has estado? ¿Van creciendo bien los árboles?”, él tenía un mensaje urgente, algo real. El dijo: “Ven, ve a quién hemos encontrado”. ¡Oh, directamente al asunto! “Ven, ve a quién hemos encontrado, a Jesús de Nazaret, el Hijo de José. El es el Mesías. Yo sé que El es el Mesías”.
47¡Oh!, miren, yo me puedo imaginar a Natanael decir: “Mira, Felipe. Mira, yo sé que hemos tenido muchas lecciones de Biblia, que hemos tenido muchas buenas enseñanzas juntos, y nosotros sabemos, tú y yo sabemos... Ahora, ¿qué ha pasado, Felipe? ¿Te volviste loco? Bueno, ¿qué te ha pasado, Felipe? Ahora, no me vengas a decir que–que este Mesías pudiera haber salido de Nazaret. Ahora, nosotros sabemos (oímos la última plática de Caifás) que algún día el Mesías vendrá, y probablemente aterrizaría como un aeroplano, tú sabes, allí junto al templo. El vendría a nuestra organización, porque es la más grande que hay en el país. Y El vendría... Y si El no viene a la nuestra, no lo creeremos. Nosotros no tendremos nada que ver con ello, no cooperaremos con el resto de ellos. No. Tiene que... El vendrá a nosotros. Nosotros somos los indicados”.
48“Y El saldría de allí, e iría a Caifás, el sumo sacerdote, nuestro obispo, y diría: ‘Yo soy el Mesías. Yo he venido ahora para tomar control’. Seguro que esa es la manera que va a suceder”. Esa idea nunca ha dejado a la gente. Correcto. Pero, ¿saben qué? Dios hace cosas de la manera que El las quiere hacer. El generalmente las hace contrario a la manera que nosotros lo tenemos todo arreglado para recibir, para que así El pueda–El pueda... Bueno, El–El mismo se ha escondido de los ojos de los sabios y entendidos, y se ha revelado a los niños que se humillan y aprenden de El. Ahora, rápidamente, observen lo que sucedió.
49Pero yo puedo oír a Felipe ir a él con algo que era positivo; no algunas palabras que El había dicho, sino algo que El había hecho. Ahora, yo lo oigo decir: “Natanael, tú eres un erudito en la Escritura”. “Sí, señor”. “¿Qué clase de hombre será el Mesías?” “Bueno, el Mesías será un profeta”. “Sí, señor; eso es verdad, porque Moisés nos dijo, nuestro líder, que El iba... hemos dependido en sus palabras (y deberíamos depender en ellas), hasta que viniera un profeta. Y El sería el Mesías, y mostraría la señal del Mesías”. “Sí”. “Bueno, este Jesús de Nazaret del cual estoy hablando... ¿Recuerdas aquel pescador allá que ellos lo llaman Simón, del cual tú compraste el pescado en aquella ocasión, y él ni siquiera podía firmar el recibo de ello?” “Oh, sí. Yo lo conozco. Yo conocí bien a su padre muy bien”. “Bueno, el otro día su hermano lo llevó a la audiencia donde Jesús estaba parado. El miró alrededor y dijo: ‘Tu nombre es Simón. Tú eres el hijo de Jonás’. Tú los conoces a ambos”. “¿Y El hizo eso?” “Sí”. “¿Quién le dijo a El al respecto?” “Nadie. Su hermano Andrés sólo llevó a Simón, llegó allí. Sabes que no me sorprendería que El te dijera quién eres tú cuando llegues allí”. “Bueno, yo no sé tocante a eso ahora. Yo tengo que ver. Tú sabes, yo he sido un ortodoxo por mucho tiempo. Así que yo–yo tendré que ver respecto a esto”.
50Y cuando menos pensó, al día siguiente cuando llegaron (pudiera ser que ellos pasaron por la fila de oración, o quizás estaban en la audiencia; yo no sé)... De todas maneras, tan pronto como Jesús lo vio por la primera vez, Jesús lo miró, dijo: “He aquí un israelita, en quien no hay engaño”. Eso le quitó a él lo “almidonado”. Eso.... El dijo... Ahora, quizás algunos de ellos que estaban allí, dijeron... Bueno, hoy en día ellos dirían: “Bueno, seguro. El sabía que él era eso, por la manera que él estaba vestido, que era un israelita”. No, no. Todos los orientales se visten igual. El pudiera haber sido un árabe. El pudiera haber sido un griego. Seguro, todos ellos son de tez oscura, usaban–usaban barba, y turbantes, y el vestir es igual. El–El dijo: “He aquí un verdadero israelita, en quien no hay engaño”. ¡Oh, lo impresionó tanto! El dijo: “Rabí, ¿cuándo me conociste?” El dijo: “Antes que Felipe te llamara, cuando estabas debajo de la higuera, te vi”. ¡Escúchenlo! “Rabí, Tú eres el Hijo de Dios; Tú eres el Rey de Israel”. ¿Ven?, El mismo dándose a conocer a lo Suyo.
51Ahora, había aquellos que estaban allí que ellos mismos se llamaban “lo Suyo”. Uno de ellos se paró al lado de El, y dijo: “¿Sabes qué? Yo le tengo que dar una respuesta a nuestras iglesias. El no vino a nuestra organización. Así que, ¿qué le diremos a la iglesia al respecto, cuando ellos...? Tenemos– tenemos que decir algo, porque algo está siendo hecho. Así que, nosotros... ¿qué le diremos a nuestra iglesia?” Uno de ellos dijo: “Déjenme decirles. El pequeño concilio ministerial que está allí en la esquina dijo que es del diablo. Eso es exactamente correcto”. Pero ellos no lo podían esconder de El. El volteó, percibió sus pensamientos. El dijo: “Uds. dicen eso contra Mí, el Hijo del Hombre, y Yo los perdono por eso; pero ahora (para simplificar esta Palabra)... pero algún día, el Espíritu Santo vendrá, hará la misma cosa. Una palabra en contra de El, nunca le será perdonado en este siglo, ni en el venidero”. El pecado imperdonable es llamar al Espíritu de Dios que está haciendo las obras Mesiánicas (como El las estaba haciendo) un espíritu inmundo, como un adivinador. Ellos dijeron: “El es Beelzebú, un adivinador. El está adivinando los pensamientos de sus mentes. El–El tiene telepatía, telepatía mental, y El puede adivinar los pensamientos de sus mentes. Eso es lo que El está haciendo”. Ellos no pudieran decir que El no lo estaba haciendo, porque allí estaba delante del pueblo.
52Pero miren a esos hombres que fueron ordenados a Vida. ¡Oh, Dios! El nombre de ellos es inmortal hoy en día. Ellos están en Gloria con Cristo. Ellos reconocieron que era el Mesías. El dijo: “Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios Viviente, el Rey de Israel”. El dijo: “¿Porque Yo te dije eso, crees? Entonces ven Conmigo. Cosas mayores que estas verás”. Pero porque él creyó.... Ahora, si esa fue la señal del Mesías ayer, y El es el mismo Mesías hoy día, tendrá que ser la misma cosa hoy como fue ayer. Así es cómo El mismo se da a conocer a Su Iglesia.
53Ahora, únicamente había tres razas de gente en la tierra: la gente de Cam, Sem, y Jafet, en aquel día, lo cual era el gentil, el judío, y el samaritano. Ahora, los gentiles, nosotros los anglosajones, éramos paganos en aquellos días. Adorábamos ídolos (los romanos y los demás), con garrotes en nuestras espaldas; y no estábamos esperando ningún Mesías. Y recuerden: el Mesías únicamente viene y El mismo se hace manifiesto a aquellos quienes lo están esperando. La razón que no vemos estas cosas hoy en día, es porque no las estamos buscando. Estamos dependiendo en nuestras iglesias, nuestras denominaciones, nuestras grandes estructuras, cuánto más estamos creciendo. ¡Aparten sus ojos de eso! ¡Miren al Mesías! Estamos en el tiempo del fin. Ahora, fíjense lo que sucedió. Entonces nos damos cuenta que El vino... Ahora, hay... El se dio... Así es cómo El se dio a conocer a los judíos.
54Ahora, vamos a tomar... volteen unas dos hojas hacia Juan, el capítulo 4. El iba a Jericó. Si alguien alguna vez ha estado en Palestina, es hacia el sur de Jerusalén. Allá era adonde El se dirigía. Pero le era necesario pasar por Samaria, allá en el monte. Me pregunto por qué. Ahora, en San Juan 5:19, 5:19, Uds. leerán esto: “De cierto, de cierto os digo: No puede el Hijo hacer nada por Sí mismo, sino lo que ve hacer al Padre...” ¿Ven?, El era un profeta, la parte de profeta en El. Ahora, El es más que un profeta. No piensen que le estoy quitando a El al decir que era un profeta. No lo estoy. Yo oí a la Hermana Florence cantar hace tiempo. Me gustaría que ella cantara aquí una de estas noches: Qué bella historia. Me gusta mucho esa alabanza. Ella expresa la suprema Deidad de Jesucristo, en los días cuando ellos lo tratan de hacer a El sólo un profeta. ¡El era un Dios-Profeta! El era más que un profeta. El era Dios hecho manifiesto; pero Su señal de Mesías, era la de un profeta.
55Ahora, nos damos cuenta que cuando... Lo vemos a El allí, parado allí; luego va a Samaria. Ahora, los samaritanos eran también mitad judío y gentil, que adoraban a Dios. Ahora, nos damos cuenta que El fue allá, y eran como las once o doce del día. El envió a Sus discípulos para comprar alimentos, comida; habían ido a Samaria. El se sentó al lado del pozo; probablemente era un panorama, algo como este cuadro hermoso que está aquí detrás, sentado allí al lado del pozo. Si Uds. alguna vez fueran a Samaria, se fijarían que el pozo público de la ciudad; todavía está allí. Y eran como las once del día. Hubo una mujer que salió para abastecerse de agua. Pensemos que ella era hermosa, como algunas de las mujeres de hoy día, únicamente que era un poco diferente. Entonces nos damos cuenta que ella... Sí. Estaba pensando tocante a ella, que tenía cabello largo. Estaba pensando tocante a esa mujer que lavó los pies de Jesús, Uds. saben, con sus lágrimas, y los secó con su cabello. Ella hubiera tenido mucha dificultad... Ella se hubiera tenido que parar de cabeza hoy día para tener bastante cabello con el cual secar Sus pies. Ellas se lo han cortado todo. La Biblia dice que es su gloria, así que ella se cortó su gloria. Yo no sé por qué. Quizás ella miró a alguien por allí de quien tenía buen concepto, en Hollywood. Pero de todas maneras....
56Uds.–Uds. me llamarán un fanático. Uds. me llamarán un excéntrico, si Uds. quieren, pero en el Día del Juicio se darán cuenta que es ASI DICE EL SEÑOR. Correcto. Con razón tenemos una iglesia que se está muriendo; no se está muriendo, sino que está muerta. Correcto. El Espíritu de Dios está contristado y se ha ido de ella. Nuestras maneras lo han contristado. Nuestras diferencias e indiferencias hacia El, es lo que lo ha hecho. Yo no los quiero lastimar. No estoy aquí para lastimarlos. Yo estoy aquí para despertarlos. ¡Dios tenga misericordia! Danos fuerza y valor para quedarnos con la Palabra de Dios, presentarla sin importar si ofende lo que Ella dice. Por ejemplo ministros recibiendo dinero, y comprometiéndose en administrar grandes programas de televisión, y cosas así, comprometiéndose con la gente. ¡Yo no! Yo prefería ponerme de estómago y beber agua del río, y comer galletas saladas, y predicar la verdad, que tener que pararme allá delante de la Iglesia en el Día del Juicio y ser condenado con ellos. Mi Reino no es de este mundo. Mis tesoros no están en este mundo. Mis tesoros están en el Cielo, y mi interés es el pueblo de Dios, Su Iglesia. No se moldeen Uds. conforme a alguna esposa de pastor, o a alguna esposa de ministro, o a la esposa de algún evangelista. Uds. moldéense conforme a la Biblia. Correcto.
57Hoy día tenemos que competir. Una mujer usa un cierto vestido a la iglesia, o un cierto estilo de peinado, y toda mujer quiere usar la misma cosa. Es lo mismo entre ambos sexos. A mí no me importa si mi saco combina con mis pantalones o mi corbata combina con mi camisa. Yo quiero que mi experiencia combine con la Biblia de Dios. Esa es la clase de combinación que necesitamos hoy día, un avivamiento de esa clase de combinación, con el Espíritu de Jesucristo viviendo entre nosotros. Eso es... [Porción sin grabar en la cinta–Ed.]. Ellas no se podían mezclar como lo hacen aquí en Los Angeles, y alrededor de aquí. Ellas no se podían mezclar. Uds. no pueden diferenciar una de la otra ahora. Todas ellas se miran igual. En aquellos días era diferente. Si una mujer era mala, ella era marcada como mala. Ella se quedaba en su propia compañía. Ella no se asociaba con el resto de ellas. Miren, es como tomar un– un huevo y empezar a picar lo de en medio. Toda la cosa se pone amarilla. ¿Ven? Así que, así es como es ahora. Miren, yo estaba leyendo aquí de un proverbio... de los pervertidos, mejor dicho, en toda la nación, y en Los Angeles, cómo es... ¡Oh, es terrible! El incremento aquí es como de un treinta por ciento en comparación al año pasado. Qué... Bueno, ¡es una Sodoma! ¡Oh!, que Dios sacuda aquí a la gente, envíe un avivamiento en alguna parte que sacudirá a la iglesia Pentecostal, para regresarla otra vez a sus sentidos, arrojando el fuego sobre las audiencias para que la gente pueda entender esta hora en la que estamos viviendo; están sentados durmiendo. Por supuesto la Biblia dice que ellos lo harían, me imagino. Bueno, ahí lo tienen.
58Ahora, esta mujer sale. Y ella, quizás salió a esa hora, quizás porque había estado fuera toda la noche y durmió hasta esa hora. Pero de todas maneras, ella llegó con un cántaro. Ella le puso las cuerdas con los ganchos y lo bajó con la polea para sacar agua. Y cuando ella casi había sacado su agua, oyó a alguien decir: “Mujer, dame de beber”. Ahora, recuerden que ella era una samaritana. Ahora, El le había mostrado esta señal del Mesías a los judíos. Ahora, aquí están los samaritanos. “Mujer, dame de beber”. Ella dijo... ella volteó, y dijo: “Bueno, mira (yo lo haré más sencillo), nosotros tenemos segregación aquí. No es costumbre que tú siendo un judío, me pidas a mí, una mujer de Samaria, tal cosa”. Y ella dijo....
59El probablemente estaba sentado allí. El–El no tenía más que treinta y algo años de edad, pero la Escritura dijo (San Juan 8), que parecía de cincuenta. Dijo: “Aún no tienes cincuenta años, ¿y has visto a Abraham?” El dijo: “Antes que Abraham fuese, YO SOY”. Correcto. ¿Ven? Probablemente Su obra lo avejentó, pudiera haber estado un poco canoso, o algo. Mientras El estaba sentado allí, ella lo estaba mirando a El, un hombre que parecía como de unos cincuenta años de edad reclinado contra el lado de esa pared. Dijo: “No es costumbre que Uds. judíos nos pidan a nosotros los samaritanos”. El dijo: “Pero si tú supieras con quién estás hablando, tú me pedirías de beber”. ¿Qué estaba haciendo El? Ahora, Uds. van a tener que tomar mi palabra para esto. El estaba tratando de contactar su espíritu. Dios lo había enviado allá. Dios me envió a esta iglesia. Yo no los conozco. ¿Ven? Yo no conozco a ninguno de Uds. Pero Dios lo había enviado a El allí. Le era necesario pasar por Samaria. ¿Por qué? Ellos estaban esperando un Mesías. El tenía que ir y mostrarles a ellos que El era el Mesías. Así que El se sentó allí. Esta mujer dijo... habló con El, dijo: “El pozo es hondo, y Tú no tienes nada con qué sacarla”. Dijo: “Nuestros padres adoraron en este monte (y demás), y vosotros decís que en Jerusalén...” Y la conversación continuó.
60¿Qué estaba tratando El de hacer? Encontrar en dónde estaba su problema (ahora, escuchen atentamente ahora), encontrar dónde estaba su problema. Ahora, ¿qué era? El Mesías se iba a dar a conocer a lo Suyo en Samaria (¿ven?), a los samaritanos. Como El lo hizo a los judíos, El tenía que hacer la misma cosa a los samaritanos. Seguro. El tenía que llamar a lo Suyo por medio de la misma.... ¿Recuerdan lo que yo dije anoche? Si Dios alguna vez hace una decisión para hacer una cosa de cierta manera, El la tiene que hacer cada vez de la misma manera. Si El no lo hace, El cometió un error cuando la hizo la primera vez. ¿Ven? Uds. no le dan a uno un pedazo de pan de maíz y al otro un pedazo de pastel. Todo es lo mismo, exactamente. ¿Ven? Ahora, fíjense, El–El–El es infinito, perfecto, omnipotente, omnipresente. Ahora, vimos que esta samaritana... Ahora, ¿cómo El se iba dar a conocer a Samaria? La pregunta está entre El y la mujer.
61Y después que El la miró unos cuantos minutos (el Padre lo había enviado a El allá), El–El dijo: “Ve, llama a tu marido, y ven acá”. Ella dijo: “Yo no tengo marido”. “Bueno”, El dijo: “Eso es correcto. Cinco has tenido, y el que ahora tienes no es tu marido. Así que tú dijiste bien”. Yo puedo ver ese montón de cabello hermoso y ondulado caerle sobre sus hombros, y sus grandes ojos cafés, y las lágrimas rodando por sus mejillas. Ella dijo: “Señor, me parece que Tú eres profeta”. ¡Cuánta diferencia había entre esa prostituta y esos predicadores! Ella sabía más tocante a Dios que la mitad de ellos. Es muy similar a eso hoy día también. Correcto. Sí. Ella dijo: “Señor, me parece que Tú eres profeta. Ella dijo: “Nosotros sabemos, nosotros–nosotros los samaritanos, nosotros sabemos que cuando venga el Mesías, que esa será la señal que El hará. Así que Tú debes ser Su profeta. Sabemos que cuando venga el Mesías, El nos declarará estas cosas; pero, ¿quién eres Tú?” ¡Oh, hermanos! Nunca hubo sino Uno que pudiera decir esto. El dijo: “Yo soy, el que habla contigo”.
62Ella lo reconoció. Ese era el Mesías que ella había sido enseñada que iba a venir. Ella sabía que El sería Profeta, un Dios-Profeta. Así que ella dijo... Ella dejó su cántaro de agua, mejor dicho, lo bajó, o lo que haya hecho, y ella entró corriendo a la ciudad. Y observen su mensaje. Ella entró corriendo, y dijo: “Venid, ved a un Hombre que me ha dicho todo cuanto he hecho. ¿No es esta la mismísima señal del Mesías? ¿No es éste el mismísimo Mesías? ¿No dicen nuestras Escrituras que cuando El venga, eso es lo que El hará?” Y la Biblia dice que los hombres de esa ciudad creyeron que El era el Mesías debido al testimonio de la mujer, que El le había dicho todo cuanto ella había hecho. ¿Es esa la Escritura? [La congregación dice: “Amén”–Ed.]. San Juan 4.
63Ahora, veo que mi tiempo se está terminando, así que me voy a tener que apurar ahora, y formar la fila de oración. Yo no los quiero retener mucho tiempo. ¿Ven? Pero este será el último servicio de sanidad, hasta dónde yo sé, hasta el domingo en la noche. Pero, miren, esperen. Permítanme decir una–una cosita más aquí para clavar el clavo, y no se mueva.
64Ahora, allí estaban los judíos... ¿Cómo se dio El a conocer a los judíos como Mesías? Mostrando que El era el Dios-Profeta. ¿Es correcto eso? ¿Todos Uds. están de acuerdo en eso? Ahora, recuerden: lo Suyo, lo Suyo. Los otros judíos, los judíos comunes, esos ministros clásicos, y clérigos parados allí con un D.D.D., Ph.D., L.L.D. [títulos de doctorados–Trad.], parados allí, Uds. saben, con sus cuellos volteados al revés, por así decirlo, y con sus turbantes puestos, y todos así, ellos dijeron: “Es–es telepatía. No... Miren a Su compañía. Miren de dónde El viene. ¿Qué es El para empezar? ¿De qué escuela proviene El? ¿Dónde aprendió esto? Nosotros no tenemos registro de que El aun asistió a nuestros seminarios, así que, Uds. saben que El no puede estar correcto. El no pertenece a las Asambleas. El no pertenece a los Unitarios. El no pertenece a la Iglesia de Dios, a la Bautista, a la Presbiteriana, o a la Católica. Nosotros no tenemos registro que El estuvo en nuestras escuelas”.
65Yo sé que los estoy lastimando, pero mi mamá me solía decir... Cuando éramos niñitos, vivíamos... Eramos tan pobres, allá en las montañas, que teníamos que–que comer pan de maíz, Uds. saben, y obteníamos la manteca de los pellejos del tocino que nos daban y hacíamos pan de maíz. Y cada sábado en la noche nos teníamos que bañar y tomar una dosis de aceite de ricino, para así estar listos para ir a la escuela el lunes en la mañana. Era tan mala nuestra– nuestra comida, que sufríamos de pelagra y todo lo demás. Nabos, y frijol de carita, pan de maíz, y melaza de sorgo, eso es con lo que fuimos criados. Así que teníamos que tomar ese aceite de ricino, y mamá solía... Al empezar a tomarlo, yo decía: “¡Oh, mamá, por favor, por favor, me provoca mucho asco!” Y ella decía: “Si no te provoca asco, no te hará nada de bien”. Así que quizás esto les estimulará su gastronomía espiritual en alguna parte, que les hará revolver mucho el estómago, que hará a la gente escudriñar las Escrituras, porque Ellas son la Verdad. Ellas son la Palabra de Dios. Ellas son infalibles. Ellas son las que testifican del Mesías. ¡Amén! El permanece fiel a Su Palabra. ¡Amén! Yo no me estoy diciendo “amén” a mí mismo, sino que amén significa: “así sea”. Yo–yo lo creo con todo mi corazón, que cielos y tierra pasarán, pero esa Palabra nunca pasará.
66Fíjense en esta mujer samaritana. Los samaritanos tenían que comprender que El era el Cristo. Ahora, “¿qué de los gentiles, Hermano Branham? Ud. los está dejando fuera”. No hay un solo lugar en la Escritura dónde El alguna vez hizo esa señal delante de un gentil. Encuéntrenla y muéstrenmela; no está allí. No, señor. No está allí. El mostró Su señal Mesiánica para aquellos que estaban esperando un Mesías. ¡Oh, por favor entiendan bien esto! Esa es la misma cosa que El está haciendo hoy. Ahora, yo les mostraré a Uds. por qué. Ahora, fíjense. Pero, antes que El partiera, El profetizó de la edad gentil. Ahora, los judíos, ellos habían tenido cuatro mil años para creer en el Mesías. Y los samaritanos desde muy allá en el pasado en el tiempo de Moisés, cuando ellos se casaron con aquellas mujeres moabitas, y demás, y se separaron y llegaron a ser mestizos, y todo lo demás... Ahora, todos ellos... habían tenido todos esos años esperando un Mesías, y allí había algunos de corazones verdaderos (ahora, fíjense), lo Suyo. Díganlo conmigo: lo Suyo. El se dio a conocer a lo Suyo. Ahora, observen. Muchos de los judíos no le creyeron. Sólo porque ellos eran judíos, eso no significaba nada. Pero aquellos que tenían su nombre en el Libro de la Vida desde la fundación del mundo....
67Uds. recuerdan que la Biblia dice que todo... el anticristo en los últimos días, lo cual era la organización religiosa... Yo voy a llegar a eso esta semana, si es la voluntad del Señor, o la próxima vez, ¿ven? (muy bien), y probar que es el anticristo. La Biblia así lo dice. Correcto. “Y él engañó a todos los moradores de la tierra cuyos nombres no estaban escritos en el Libro de la Vida del Cordero que fue inmolado desde el principio del mundo”. Allí es cuando fue. ¿Ven? Ahora, ésos que... “Todo lo que el Padre me ha dado (tiempo pasado), vendrá a Mí. Mis ovejas conocen Mi voz”. No porque es una cría o una raza, sino, porque “Mis ovejas conocen Mi voz”. Ahora, observen. Ahora, Ud. dice que eso es Calvinismo. Yo no soy Calvinista. Yo creo que la seguridad va con la Iglesia. Exactamente correcto. Pero si Ud. está en la Iglesia, está seguro en Ella. Pero, ¿está Ud. en la Iglesia?, esa es la cosa que sigue. Ahora, eso es. No es porque Ud. dice que Ud. está, eso no lo pone allí.
68Ahora, pero, fíjese, hermano, dejando ese tema, volvamos a la mujer samaritana. Ahora, fíjense lo que El dijo ahí. Ahora, ella dijo: “Bueno, seguro que sí. Nosotros sabemos que ése es el Mesías. El hará esa señal cuando El venga”. Ahora, antes que Jesús partiera (en el Libro de San Lucas), El dijo: “Como fue en los días de Sodoma, así será en la Venida del Hijo del Hombre”. ¿Han oído Uds. eso alguna vez? Ahora, vamos... El habló primero tocante al tiempo de Noé; El dijo que en el tiempo de Noé, comían, bebían, se casaban, se daban en casamiento. Pero en Sodoma... Ahora, observemos.
69Ahora, siempre hay tres clases de pueblos. Obsérvenlos atentamente. Ahora, Sodoma representaba exactamente las tres clases de pueblos que había en el tiempo de Noé, cuando el mundo fue destruido por agua. Ahora, Sodoma fue destruido por fuego. ¿Es correcto eso? Ahora, fíjense. Había tres clases de pueblos y tres Mensajeros. Ahora, Abraham representó a “lo Suyo”. Díganlo otra vez: lo Suyo. Abraham y su grupo estaba fuera de Sodoma, y la mismísima palabra iglesia significa: “llamado a salir fuera, separado”. Lot escogió sus organizaciones, y fue allá y llegó a ser el alcalde de la ciudad. Y su esposa pertenecía a todas las sociedades; y se vestía de un estilo de Hollywood, y lo demás. ¿Ven lo que le sucedió a ella? Ella todavía está parada allí como un pilar de sal. Ahora, pero allí ella deseaba ser como Hollywood. ¿Ven Uds.? Ella quería ser como el resto del mundo. Pero Sara era la mujer más hermosa de todo el mundo, y ella escogió estar con su esposo y vivía allá en lo pobre de la tierra, para que así ella pudiera servir a Dios y ser heredera de la promesa. ¡Qué diferencia!
70Ahora, cuando las cosas estaban difíciles, no cosas grandes y hermosas, sino difíciles, un día Abraham estaba sentado en la sombra de un encino, y él miró allá (ha de haber sido como a medio día), y él vio a tres Hombres que venían, con toda Su ropa empolvada. (Ahora, mantengan esas dos Escrituras). Ahora, él los vio con toda Su ropa empolvada. Y se acercaron. Y Abraham, siendo espiritual y esperando ver esa promesa, rápidamente (él era el “llamado a salir fuera”), él lo reconoció. Había algo extraño tocante a esos Hombres. Oh, por supuesto ellos pudieron haber dicho: “¿Cómo está Ud., señor? Nosotros somos Extranjeros. Venimos de una Tierra extraña”. El los fue a recibir, dijo: “Vengan y siéntense debajo del árbol. Me gustaría hablar Contigo sólo un momento. Permíteme traer un poco de agua y lavar Tus pies, y darte un bocado de pan. Luego Tú puedes seguir Tu camino. Siéntate. Esa es la razón por la cual Tú pasaste por este camino. Dios te envió por este camino para que yo pudiera–yo pudiera hacer esto por Ti”. “Bueno”, ellos dijeron: “Ve, y así sea”, y fueron y se sentaron.
71Ahora, lo puedo ver ir, y decir: “Sara (muy atrás en la tienda)”, y dijo: “amasa un poco de harina. Toma el cernidor, y cierne un poco de harina aquí, o algo, y haz algunos panes cocidos debajo del rescoldo”. Y corrió y encontró un becerrito gordo, y lo mató, y se lo dio al siervo, dijo: “¡Prepáralo!” Y él lo preparó todo, y lo puso delante de El, y se sentó. Ahora, observen. Como fue en Sodoma, va a ser de esa manera, porque este es el tiempo en el que se va a quemar. ¿Creen Uds. eso? Vale más que lo crean, cuando las bombas de hidrógeno y atómicas, y satélites, y todo lo demás, están volando cerca de Uds. vale más que lo estén creyendo, porque va a llegar.
72Fíjense, miren, ¿qué sucedió? Aquí está lo que sucedió. Los Angeles se sentaron allí un ratito, los tres. Ellos se mantuvieron mirando hacia Sodoma. Después de un rato... Ahora, recuerden, dos de Ellos fueron a Sodoma. ¿Cuántos saben eso? Dos de Ellos se fueron a Sodoma, y predicaron allá. (Oh, un moderno Billy Graham, ¿ven?) Fueron a Sodoma, porque allá estaba... Lot estaba allá, el cual representaba al creyente tibio, al creyente fronterizo, al hermano denominacional. El estaba allá en Sodoma con el resto del mundo. Su congregación era completamente mundana y todo lo demás. Pero él estaba allá. Y ellos enviaron allá a un moderno Billy Graham y les predicó a ellos. No hubo milagros, únicamente los cegó; y la predicación del Evangelio sí ciega al incrédulo. Sabemos eso. No–no–no fue Lot a quien cegaron o mejor dicho, que fue cegado; sino que los otros fueron cegados. Ahora. Pero miren, nosotros vemos qué clase de señal ellos hicieron: predicaron el Evangelio de tal manera que cegaron al verdadero incrédulo y sacaron a Lot antes que el fuego cayera. ¿Es correcto eso?
73Observen a este Hombre que se quedó allá atrás, la señal que El le dio a la Iglesia, lo Suyo. El que se quedó allá atrás no era un Angel. Era Dios. La Biblia dice que era Dios. Abraham lo llamó Elohim, el que existe por Sí mismo, letra mayúscula J-e-h-o-v-á. El debería haber sabido. El fue el que platicó con El. Dios.... Un ministro me dijo en una ocasión...?... él dijo: “¿Quiere decir Ud. que ése era Jehová Dios?” Yo dije: “Ese era Jehová Dios. Oh”, yo dije: “Ud. sencillamente falla en darse cuenta cuán grande es El”. ¿De qué estamos nosotros hechos? De dieciséis elementos: calcio, potasio, petróleo, luz cósmica. El sólo cogió un puñado de eso, e hizo: “¡Fuuu! [El Hermano Branham hace un sonido soplando–Ed.]. Ven aquí, Gabriel. Entra en éste”, ¿ven? “¡Fuuu!”, sopló otro aquí para el otro Angel. “¡Fuuu!”, sopló otro para El mismo. Fue y comió la carne de un becerro, bebió la leche de la vaca, comió pan de maíz, y desapareció delante de Abraham. ¿Ven? Bueno, ese es el Dios al que pertenecemos. Pudiera ser que yo no llegue a una cucharada de ceniza, y ni tampoco Uds., pero El puede hablar (¡aleluya!), y yo saldré. El me llamará. Estoy contento que El me conoce, y estoy contento que lo conozco a El. El es Jehová. Allí estaba El. ¿Qué estaba representando El? Lo que El haría en los últimos días: habitando en carne.
74Ahora, observen atentamente. Ahora, nos damos cuenta que es... Veamos qué clase de señal El les dio a lo Suyo. La misma que El les dio cuando El vino a la tierra: Dios se hizo carne en Cristo. Ahora, fíjense, El tenía vuelta Su espalda. Y El dijo: “Abraham (¿cómo sabía El que él era Abraham?), ¿dónde está tu esposa, Sara?” ¿Qué? Sabía que su nombre era Abraham, sabía que él estaba casado, y que tenía una esposa y su nombre era Sara. Abraham estaba asombrado. Dijo... En la Biblia, específicamente dice que Abraham dijo: “Está en la tienda detrás de Ti”. Las mujeres no actuaban en aquel entonces como ellas actúan ahora: salen y tienen que tomar el lugar de su esposo, y atender todos los negocios, y votar en la política, y eligir hombres como el que acaban de elegir, y cosas así. No. Ellas no lo hacían en aquel entonces. No. Ellas sabían más respecto a Dios. Sara llamó a Abraham su “señor”. Ahora, dijo: “Está en la tienda detrás de Ti, en la tienda detrás de Ti”. El dijo: “Abraham (¡escuchen!), Yo (¡oh, Dios!, ‘Yo’, ese pronombre personal otra vez), Yo te voy a visitar de acuerdo al tiempo de la vida, como Yo te hice esa promesa en el principio, hace veinticinco años”.
75Allí estaba un Hombre comiendo pan de maíz, comiendo carne de becerro, y bebiendo leche de una vaca, y con mantequilla en el pan, sin duda, sentado allí comiendo eso, y diciendo: “Yo te hice la promesa, y Yo la voy a cumplir”. ¡Amén! Y Abraham lo llamó: Elohim, el Dios Todopoderoso. Allí estaba El, sentado allí, diciendo: “Yo te voy a visitar de acuerdo....” Y Sara, detrás en la tienda, hizo así, se rió entre sí, dijo: “Yo, una mujer anciana cerca de cien años de edad, ¿y tener placer con mi señor otra vez? Oh, no pudiera ser”. Y el–el Hombre sentado allí, dijo: “¿Por qué se rió Sara?” Oh, ¿qué clase de telepatía es esa? ¿Qué clase de...? La mujer estaba en la tienda detrás de El. El dijo: “¿Por qué se rió ella?”
76Ahora, observen. Jesús dijo: “Como fue en los días de Sodoma, así será en la Venida del Hijo del Hombre”, que Dios se manifestaría El mismo en carne humana, en Su Iglesia, el Cuerpo de Cristo, y haría la misma señal. Allí es cuando el gentil la recibe. Ahora: “Señores, quisiéramos ver a Jesús”. ¿Es El el mismo ayer, hoy, y por los siglos? ¿Ven cómo El mismo se dio a conocer a los judíos, cómo El mismo se dio a conocer a los gentiles, y... o mejor dicho, a los samaritanos, y lo prometió a los gentiles? Ahora, nosotros hemos tenido dos mil años; eso nunca ha estado en la iglesia. Pero habrá Luz al atardecer. El profeta dijo: “Será un día que no será llamado ni día ni noche, pero sucederá que al caer la tarde habrá Luz”.
77Ahora, escuchen. Permítanme... Un día de esta semana, si es la voluntad del Señor, yo voy a predicar sobre Cuando el este y el oeste se encuentran. Ahora, toda persona que tenga algo de educación sabe que la civilización ha viajado con el sol, del este al oeste. ¿Cuántos saben eso? Seguramente que lo saben. La civilización más antigua que tenemos, es China, y de allí ha venido viajando. La civilización ha viajado con el sol. Ahora, con la gente oriental, en el horizonte oriental el s-o-l se levanta, y se oculta en el oeste con la gente occidental: el s-o-l. Y el H-i-j-o de Dios (lo mismo que el s-o-l de Dios), el H-i-j-o de Dios, primero vino a la gente oriental, los judíos, y a los demás (¿es correcto eso?), a los griegos y a los demás; vino al este.
78Ahora, ha habido dos mil años que han sido oscuros. Ellos han formado organizaciones, y edificado hospitales, y han edificado iglesias, exactamente lo que Jesús les dijo que no hicieran. El nunca dijo: “Edificad iglesias”. El nunca dijo: “Edificad organizaciones”. El dijo: “Predicad el Evangelio (correcto), manifiesten el poder de Dios”. Pero estas cosas han acontecido. Ellos han vivido su día. Pero ahora, “al atardecer”, El dijo: “habrá Luz”. Y el mismo Hijo que brilló en el este, brilla en el oeste. Las mismas señales Mesiánicas que fueron manifestadas allá, para probar que era el Mesías, brillan en el oeste. Y estamos en la costa del oeste. Estamos a casi quinientas yardas [455 m.–Trad.] del mar. Y si seguimos en esa dirección, ¿adónde llegaremos? De regreso otra vez a China. El este y el oeste se han encontrado. Esa es la razón que el pecado se está “embotellando” aquí en esta costa del oeste. ¡Es terrible, y es perverso! Bueno, solíamos pedir a Francia las modas. Ahora Francia nos pide a nosotros las modas de las mujeres.
79A nuestras mujeres Pentecostales, ¡les debería dar vergüenza! Uds. hombres Pentecostales, fumando cigarrillos y comportándose desordenadamente, y casándose con tres o cuatro esposas, y siendo diáconos en las iglesias, ¡les debería dar vergüenza! ¡Dios tenga misericordia de sus almas pecaminosas! Y Uds. organizaciones de–de Metodistas, y Bautistas, y Asambleas de Dios, e Iglesias de Dios que permiten eso.... Uds. dicen: “Ud. siempre está reprendiendo a las mujeres”. Cualquier hombre que le permite a su esposa usar pantaloncitos cortos y fumar cigarrillos, muestra de qué está hecho él. El no es un hombre. “Oh”, Uds. dicen: “Ud.–Ud. es cruel, Hermano Branham”. No lo soy. Yo no soy cruel. Yo estoy predicando la Palabra de Dios. Exactamente correcto. ¡Les debería dar vergüenza! Sacúdanse y vuelvan en sí. Regresen a Dios. “Habrá Luz al atardecer”. “Señores, quisiéramos ver a Jesús”.
80¿Se detuvo El de decir la verdad? ¿Algún profeta se detuvo de decir algo? El selló Su testimonio con Su Sangre. Los hombres verdaderos de Dios nunca se detendrán de decir la verdad, por un programa de televisión en alguna parte, o para recibir dinero, o algún gran programa educacional. El hablará la verdad. Aunque la vida esté de por medio, él dirá la verdad. Correcto. Ellos lo pudieran odiar un día; pero viene otro Día cuando lo amarán a Ud., porque les está diciendo la verdad. La Palabra de Dios dice que es la verdad. No hay Escritura en la Biblia para el comportamiento de la iglesia Pentecostal de hoy día, ni una pizca. Es contrario a Ella. Y no se diga de Uds. Bautistas y Metodistas. ¡Fiuuu! Yo sé que eso es duro, pero eso es lo que yo quiero que sea, para que Uds. se enmienden. Y algún día Uds. se encontrarán allá en el Trono del Juicio. Hermano, es la Palabra de Dios. Sus pastores y los demás, se han debilitado más que el agua con la que se lavaron los platos. Es... La iglesia es una boleta de canjeo de comida, en lugar de un púlpito. ¡Correcto! Necesitamos hombres de Dios que se paren fiel y digan la verdad, sin importar quién se lastime, ya sean diáconos, síndicos, y a todos lo demás. ¡Sean honestos! Párense fiel por Dios, y crean Su Palabra, y Dios confirmará esa Palabra. Le pegó en el centro del blanco una vez, pegará en el centro del blanco otra vez. Pero Uds. tienen que apuntar al centro del blanco con Ella. Uds. no pueden sostener el rifle en esta dirección y esperar dar en la otra dirección. No funcionará así. Si lo mantienen a la izquierda o a la derecha, no funcionará. Deben disparar en línea recta. Tenemos que entrar en esta Escritura y dispararla en línea recta. ¡Amén!
81“Señores, quisiéramos ver a Jesús”. La Biblia dice: “El es el mismo ayer, hoy, y por los siglos”. Denos quince minutos, por favor, al Espíritu Santo en la iglesia aquí.
82Ahora, si yo los he lastimado, por... No, no me perdonen. No lo hagan. Sólo vayan a casa y piénsenlo un rato. Yo no–yo no quise... Yo tengo que decir cosas algunas veces que cortan como cuchillos y–y... Pero–pero, hermano, yo–yo soy responsable. Yo soy responsable delante de Dios de decir lo que es la verdad. Entonces si yo he dicho la verdad, Dios vindicará que es la verdad. Ahora, veamos si yo dije la verdad o no; pidámosle al Padre que venga a la escena. Pidámosle a Dios que venga, y respalde lo que... si esa es la verdad. Si no es la verdad, El no la respaldará. Si es la verdad, El la respaldará. Y Uds. quienes les gustaría verlo a El, si El viene y hace la mismísima cosa esta noche en esta iglesia... No importa cuánto El me unja, El los tiene que ungir a Uds. también. Jesús fue a Su propia ciudad, y muchas obras poderosas El no pudo hacer debido a la incredulidad de ellos. Pero cuando El tuvo a alguien que le creía, una mujer quien le tocó el borde de Su manto, fue perfectamente sanada. Sí. ¿Quisieran Uds. ver a Jesús? Ahora, si... No importa cómo esté vestido, cuál sea Su apariencia, si esa Vida de El está en él, en el hombre o en la gente, hará las mismas cosas que El hizo, porque El lo prometió. ¿Es esa la señal del Mesías ahora para los últimos días? ¿Cuántos lo entienden bien?, levanten sus manos y digan: “Yo lo entiendo. Yo lo creo”. Oremos.
83Padre misericordioso, oh, ¿por qué tengo que decir esas cosas de esa manera? La gente que alimenta a mis hijos, la–la gente que me viste y paga mis viajes por todo el país, y todavía... Dios, permite que entiendan que yo únicamente estoy tratando de sacudirlos, Señor. Estoy tratando de regresar a la iglesia al camino antiguo otra vez. Permite que lo entiendan. Que el Espíritu Santo les dé a saber que no es en crueldad, no es para ser diferente, sino para ser verdadero, Señor, y para decir la verdad sin importar lo que suceda. Ahora, Padre, ¿respaldarás Tu verdad esta noche a nosotros? Yo les he dado una declaración firme, que Tú eres el mismo ayer, hoy, y por los siglos. Permite que el Espíritu Santo venga esta noche, Padre, y unja a este pequeño grupo de gente aquí. Y permite que ellos sepan que estas personas... Yo estoy diciendo estas cosas, pero está siendo grabado aquí. Esta cinta recorrerá todo el mundo. Será traducida en muchos, muchos diferentes idiomas alrededor del mundo, y la gente de todas partes la estará oyendo. Y yo debo pesar mis palabras, Señor, que sean verdad, y que sean Tus Palabras, y no las mías.
84Yo únicamente te estoy citando a Ti, confesando, pues la Biblia dice que Tú ahora eres un Sumo Sacerdote de nuestra confesión. Yo estoy confesando Tu Palabra, que Tú eres el mismo ayer, hoy, y por los siglos. Habla, Señor Dios, y permite que la gente sepa que–que Tú diste el Mensaje, y no Tu siervo. Concédelo, Señor. Lo encomendamos todo a Ti ahora. Yo no pudiera decir más. Y una sola Palabra de Ti valdrá más que la que cualquier predicador pudiera predicar en un millón de años, sólo una sola Palabra. Sabemos que está allí, sabemos que es la verdad. Y ahora queremos que Tú confirmes la Palabra con señales siguiendo como Tú prometiste, para que ellos puedan saber que yo les he dicho la verdad, que Tú eres el Mesías. Esta gran Columna de Fuego de la cual ellos tienen la fotografía aquí, y en Alemania, en Suiza, y en todas partes del país en donde ellos la han tomado, esa es la misma Columna de Fuego que estuvo con los hijos de Israel. Cuando El vino aquí en la tierra, nos damos cuenta que esa Columna de Fuego habitó en un Cuerpo, el Hijo de Dios. Observamos las obras que El hizo. El dijo: “Yo vine de Dios, y regreso a Dios”. Luego, después de Su muerte, sepultura y resurrección, El regresó de nuevo al Padre.
85Y un día Saulo de Tarso iba en camino a Damasco para arrestar a la gente, y esa misma gran Columna de Fuego lo derribó, una Luz que le cegó sus ojos por una temporada. Y El dijo: “Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues?” El no sabía lo que era esa Columna de Fuego. El dijo: “¿Quién eres Tú?” “Dura cosa te es dar coces contra el aguijón”. “¿Quién eres Tú, Señor?” El dijo: “Yo soy Jesús”. Ahora, Señor, el mundo científico sabe, después de que ellos tomaron la fotografía, que es la misma Columna de Fuego. Es una Luz misteriosa que no únicamente es un fenómeno, sino que ha–ha tocado los lentes de las cámaras por todas las naciones. Ahora, si es el mismo Espíritu, entonces hará la misma obra si la gente puede estar en la misma condición. Permite que sea esta noche, Señor, para mí y para esta iglesia, y para estos hermanos, que Tú mismo puedas probar que eres Jesucristo el mismo ayer, hoy, y por los siglos.
86Cuando nos vayamos esta noche nosotros... Como aquellos que iban a Emaús, te queremos ver hacer ahora las cosas que Tú hiciste antes de Tu crucifixión; y Tú prometiste que Tú lo harías. Y después de dos mil años, que Tú mismo te manifiestes esta noche. Y cuando nos vayamos a casa, diremos: “¿No ardía nuestro corazón en nosotros, mientras El mismo se dio a conocer entre nosotros esta noche?” Y Señor, yo creo que hará que la gente regrese a orar y a ayunar, y–y esta iglesita crecerá, y el poder de Dios estará en ella, y profecías y grandes señales y prodigios, y mujeres y hombres se enmendarán, y caminarán delante de Dios quietamente. Y, oh, qué temor de Dios vendrá sobre la región, Señor. Dales grandes señales y prodigios. Concédelo. Fortalece a Tu Iglesia, Señor. ¡Oh, Dios!, llama a Tu pueblo; sácalo de este caos de los últimos días. Concédelo. Esperaremos en Ti, Padre, para que nos hables en la fila de oración, mientras invocamos en el Nombre del Señor Jesucristo. Amén.
87Ahora, si Uds. sólo nos soportan unos cuantos... [Porción sin grabar en la cinta–Ed.]. ¿Cuándo lo vieron fallar? No falla, porque es Dios. No puede fallar. Dios ha enviado eso. Y es tan real para mí, como lo es para Uds. beber agua. ¿Ven? Yo estoy tan confiado de que Dios se va a mover en la escena, como estoy parado en esta plataforma esta noche, porque es Su promesa. Y si El hace eso, entonces eso mostrará que El es el mismo Mesías regresando. Ahora, ¿a quién? No a los que están afuera, las grandes organizaciones y cosas, sino a los elegidos (¿ven?), a la Iglesia. ¿Ven lo que quiero decir? Lo Suyo. Uds. dicen: “¿Por qué no tiene Ud. un programa grande de televisión?” El envió a lo Suyo, el elegido, el llamado a salir fuera, no a lo hermosamente.... Jesús no tenía exhibicionismo. El no era un exhibicionista. El–El... Ellos dijeron: “¿Por qué no te apartas de ese montón allá del río? Tú estás perdiendo tu tiempo con un montón de ‘santos rodadores’ [montón de ‘aleluyas’–Trad.]”, Uds. saben. “Ven aquí y muéstrale a Caifás lo que Tú puedes hacer”. El nunca lo hizo. ¿Ven? El era sencillo, humilde, silencioso. El vino a lo Suyo. El se dio a conocer a lo Suyo, delante de los judíos. Aquellos quienes lo rechazaron, ellos se separaron eternamente. Aquellos que lo recibieron y le creyeron, sus nombres son inmortales, y serán para siempre. Correcto.
88Ahora, yo no soy El. Yo sólo soy su hermano. Yo soy su hermano, un siervo de Jesucristo, enviado aquí con mis hermanos, y con Uds. aquí, para... con un don que manifiesta. Y si tuviera tiempo para llevarlo por toda la Biblia esta semana, y probarles a Uds. Escritura tras Escritura, las pruebas infalibles que esta es la hora de ello... No permitan que se les pase desapercibido. ¿Ven?
89Aquí está una muchacha. Yo nunca la he visto en mi vida; es una hermosa mujer joven. Pudiera ser Cristiana; pudiera que no sea. Pudiera ella estar–ella estar enferma; pudiera no estar. Pudiera tener problemas financieros, problemas domésticos. Yo nunca la he visto en mi vida. Pero aquí está una vista perfecta de lo que yo estaba hablando. Aquí está un pequeño panorama esta noche. Aquí está un hombre y aquí está una mujer, encontrándose por primera vez. Ella acaba de levantar su mano que ella no me conoce, y aquí está mi mano levantada que nunca la he visto en mi vida. ¿Ven? Y ella dijo que yo era un desconocido para ella. ¿Es correcto eso, señora? Aquí estamos. Ahora, “Señores, quisiéramos ver a Jesús”. ¿Qué haría El si apareciera en la escena? Lo mismo que El hizo aquel día en el pozo, con la mujer samaritana. ¿Es correcto eso? Ahora, ¿qué puede hacer El? Me puede ungir y la puede ungir a ella. Si El no lo hace, yo no puedo decir una sola cosa. Este micrófono está sordo y mudo [el Hermano Branham golpetea ligeramente en el micrófono–Ed.] hasta que alguien habla en él. Así también soy yo. Yo no la conozco. Ella no me conoce. Así que, ¿cómo–cómo voy a saber algo tocante a ella?
90Ahora, qué si yo dijera: “Señora, ¿está Ud. enferma?” Ella diría. “Sí, Sr. Branham, estoy enferma”. “¡Gloria a Dios, aleluya!” La sacudiera y dijera: “¡Gloria a Dios!, recíbala. ¡Aleluya! Se puede ir. Ud. está sanada”. Eso pudiera estar bien. Seguro, eso estaría bien. Si ella lo creyera, ella sanaría. Seguro que sí. Así como Charlie Fuller dijo una vez aquí, el Hermano Fuller. El dijo: “Yo creo en estos dones, y creo en estos grandes dones de sanidad también”. Pero dijo: “Son dones de sanidad, pero Dios va a hacer a esos hombres que respondan en el Trono del Juicio por comercializarlos”. Y yo creo así también. El está correcto en eso. Sí, señor. No comercialice a Dios. A El no lo pueden comercializar. Pero Dios les hará pagar a Uds. por lo que están haciendo, de la manera que los usan.
91Mire, señora, yo soy un desconocido. (Alguien... Ella tiene una tarjeta de oración en su mano. Alguien se la dio. Venga aquí. Oh, oh, no es... Ya veo. Es algo–algo más allí. Yo pensé que era una tarjeta de oración. Perdónenme. Oh, ella está... Es por.... tiene la tarjeta de alguien más. Muy bien). Ahora, si Jesucristo es el mismo ayer, hoy, y por los siglos... Ahora, yo les he presentado un cuadro a Uds. de la Biblia, iglesia Pentecostal, quiero decir esto aquí. Yo les he presentado a Uds. un cuadro de la Biblia de lo que Jesús era ayer. Ahora, El dijo que en este último día El vendría en carne humana, como El lo hizo en Sodoma, y haría la misma cosa. Ahora, si El regresa y hace exactamente como El lo hizo a los samaritanos y a los judíos, ¿creerán Uds. que El es el Mesías que está aquí en el edificio esta noche?, levanten sus manos, si Uds. dicen: “Si El hace la misma cosa, yo le creeré”. Bueno, este solo caso lo debería concluir. Si Uds. son honestos en su corazón, lo debería concluir.
92Ahora, aquí estamos ambos bajo voto que no nos conocemos el uno al otro. Muy bien. Ahora, si Dios me revela algo que Ud. ha hecho, que Ud. sabe que yo no sé nada al respecto, o algo que Ud. está planeando hacer que yo no sé nada al respecto, o algo tocante a Ud., cuál es su problema, cuál es su enfermedad, cuál es su aflicción, o–o algo así, algo de esa índole, ¿creería Ud. entonces que es El? Eso sería.... Tendrá que venir por medio de algún poder. Y si Ud. cree que es Su poder, entonces Ud. puede recibir Su bendición. Si Ud. cree que es otro poder, bueno, eso es entre Ud. y Dios. ¿Ve? Yo no sabría qué sucedería en ese caso. Ahora, si El lo hace, Ud. lo aceptará, si El lo hace de la misma manera que El lo hizo en la Biblia, como cuando El y aquella mujer estuvieron allá, hablando, Ud. lo creerá, ¿lo creerá Ud., señora? Y la iglesia dijo que lo creería. Mire, ahora es el tiempo para que Dios obre. ¿Ven?
93Ahora, aquí estamos, probablemente hay trescientas o cuatrocientas (trescientas personas por lo menos) sentadas aquí esta noche. Muy bien. Mire aquí, ante trescientas personas... Ahora, yo he visto cuatro o cinco mil en Bombay, India. (¿Ven?), doscientas setenta y cinco mil en Durban, Suráfrica. No falla. Es Dios. Ahora, si El le puede decir lo que Ud. ha sido, seguramente que El puede... Ud. creerá... Ud. sabrá si eso es verdad o no. Cuando El habla, Ud. sabrá si es verdad. Bueno, si es, y El le dice a Ud. lo que Ud. ha sido, ¿qué de lo que Ud. será? Ud. pudiera creer eso fácilmente, ¿no pudiera Ud., si El le dijera eso? Muy bien. Es una mujer joven. Ahora, yo nunca la he visto en mi vida. Ella es mucho más joven que yo, nació años aparte, tal vez millas aparte, y es nuestra primera ocasión que nos encontramos. Pero ahora, yo sólo le estoy hablando a ella con el fin de captar su espíritu, igual que nuestro Señor hizo con la mujer en el pozo. Y yo percibo ahora que ella es una creyente. Y Ud. está sufriendo. Ud. quiere la oración por alguna clase de enfermedad de la piel que Ud. tiene. Si eso es correcto, levante su mano. ¿Creen Uds.?
94Ahora, yo sigo... En cada reunión yo siento eso. Alguien dijo: “El adivinó eso”. Ahora, mire, Ud. no puede esconder sus pensamientos ahora. El está aquí. ¿Ven? ¿Ven? Ud. dice... Mire, yo–yo no adiviné eso. Dese cuenta. Parece que Ud. tiene buen contacto con el Espíritu de Dios. Ahora, yo no sé lo que yo le dije a Ud. Ese no fui yo. Ese fue El. Está allí en la grabadora. Y pudiera regresar esa grabación y saber lo que fue, pero ahorita yo no sé. Pero si Ud. sólo cree que yo soy Su profeta, o Su siervo (esa palabra hace tropezar a la gente)... así que, si Ud. sólo cree con todo su corazón.... Sí, es una enfermedad de la piel. Eso es lo que yo le dije. Y aquí está otra cosa: Ud. está padeciendo de dolores de cabeza, dolores de cabeza muy fuertes. Y luego, hay dos niños que yo veo que Ud. quiere que se ore por ellos. Y el mayor está sufriendo de una condición nerviosa. El menor está sufriendo con algo que está mal en su cadera. Es un tumor en la cadera. Si Dios me dijera quién es Ud., ¿la haría creer a Ud. ahora con todo su corazón? Ud. sabe que yo no la conozco, pero Señora Bowman, Ud. se puede ir a casa. Crea en el Señor Jesucristo y sea sanada. Dios la bendiga, mi hermana.
95¿Lo creen Uds.? “Señores, quisiéramos ver a Jesús”. Ahora, sólo tengan fe. Ahora, aquí está un hombre. Yo nunca lo he visto en mi vida. El es tal vez un poco mayor que yo. Somos desconocidos uno del otro, y yo no lo conozco a Ud., y Ud. no me conoce a mí. Pero si Dios me puede decir algo.... Ahora, estén muy quietos. Nadie se levante. ¿Ven?, Uds. son espíritus. ¿Ven Uds.?, cada uno de Uds. es un espíritu. ¿Saben Uds. eso? Esta es mi mano, como yo dije anoche, esta es mi mano, este es mi dedo, este es mi oído, esta es mi nariz, mis ojos. Pero, ¿quién soy yo? ¿Ven?, eso es algo que me pertenece, pero yo soy un espíritu. Ud. está aquí por alguien más. No está aquí por Ud. mismo. La persona por la que Ud. está aquí está muy gravemente enferma. Ella tiene una sombra de muerte sobre ella. Es cáncer. Ella no está aquí. Está en Phoenix, Arizona. Ud. Se puede ir, crea, y será sanada. Muy bien. Como ha creído, así sea para Ud. Dios lo bendiga. Sólo tengan fe. No duden.
96¿Creen Uds.? ¿Qué de Ud. sentada allá, la señora en la silla? La estremeció de emoción, algo la emocionó allá, ¿no lo hizo? Esa señora sentada allí con su saco puesto, con su mano levantada, mirándome así. Sí, allí al fin. ¿Cree Ud. que esa alta presión la dejará a Ud. y estará bien? Muy bien. Entonces siga Ud. adelante. Ud. puede ser sanada. ¿Qué tocó ella? Ella está a treinta pies [9 m.–Trad.] de mí. Ella tocó al Sumo Sacerdote que se puede compadecer de nuestras debilidades. Ese es El.
97Somos desconocidos uno del otro, señor. Yo no lo conozco. Ud. no... tal vez no me conoce, a menos que sea sólo por nombre, o por haber estado sentado en las reuniones en alguna parte y me vio. Es un... Pero que nos conozcamos, no nos conocemos uno al otro. Somos desconocidos uno del otro. Ahora, si el Señor Jesús me revela algo tocante a Ud. que Ud. sabe que yo no sé, ¿le creerá a El como el Mesías? No a mí, sino a El obrando por medio de mí. Yo sólo... Es un don sólo para someterme a Su Espíritu, y yo me hago a un lado y El es el que habla. ¿Ve? Bueno, si El le dice, Ud. sabrá si es verdad o no, ¿no es así? Ud. está sufriendo... hay algo mal con sus venas. Son venas varicosas. Eso es exactamente correcto. Pero yo veo aparecer a una mujer, alguien por la que Ud. está orando. Es su hermana. Ella tiene una crisis nerviosa, y Ud. está orando por ella. Eso es ASI DICE EL SEÑOR. Si eso es verdad, levante su mano. ¿Cree ahora en el Señor Jesús? Se puede ir Ud. y reciba lo que ha pedido. En el Nombre del Señor Jesucristo, concédelo.
98¿Cómo está Ud.? Perdóneme. Yo no estaba perdiendo mi mente. Yo estaba observando la Luz. Yo no estaba seguro. Yo vi en dónde se detuvo, pero yo no estaba seguro lo que–lo que estaba sucediendo. ¿Ve Ud.? ¿Ve?, yo–yo sólo la tengo que seguir. ¿Ve?, yo.... Ahora, Ud. está lista para una operación. Pero, ¿cree Ud. que Dios la puede sanar a Ud. de eso? Ud. tiene tres tumores en tres lugares diferentes. Si yo se los digo a Ud., ¿le ayudará? Uno de ellos está en la garganta, otro está en la glándula femenina, y el otro está en su axila derecha. Sra. Macintosh (ese es su apellido), se puede ir a casa y crea en el Señor Jesucristo y sea sanada. En el Nombre del Señor Jesús.
99¿Creen Uds.? [La congregación dice: “Amén”–Ed.]. “Señores, quisiéramos ver a Jesús”. Bueno, ese es El, ese sentir. Ahora, ¿no confirma eso a la iglesia Pentecostal quien siente esa bendición, que ése es el Señor Jesús? ¿Lo ven? El está haciendo las mismas obras. Ese no soy yo. Yo no conozco a estas personas. Dios en el Cielo sabe eso. Yo no conozco a las personas, pero Dios sí las conoce. Si puedes creer, todo es posible. Una mujer tiene su pañuelo levantado allá. Esa Luz todavía está sobre la mujer. ¿Es esa la mujer que estaba en la plataforma hace un rato, la que tiene levantado su pañuelo? ¿Era Ud. la que estaba aquí? No, está–está justo detrás de Ud. La señora justo detrás de Ud. con artritis, sentada allá al fin, crea en el... Eso es, hermana. Amén. ¿Cree Ud. con todo su corazón? ¿Cree Ud. que esa artritis la va a dejar a Ud.? ¿Sí cree? Si Ud. tenía artritis, mueva su mano de lado a lado así, para que la gente sepa. Ud. estaba sentada allí creyendo, y esa mujer vino con la unción. Ahora, Ud. se puede ir a casa y sea sanada. Jesucristo la sana. ¿Qué tocó ella?
100Yo no lo conozco. Somos desconocidos uno del otro. Si eso es correcto, ¿levantaría Ud. su mano conmigo? ¡Oh, si la gente...! Si Uds. sólo creyeran, ¡lo que sucedería ahorita mismo! Habría un avivamiento que surgiría en esta costa del oeste y se dispersaría por todo el mundo. ¡Si Uds. únicamente pudieran comprender lo que yo estoy mirando! Yo–yo espero... Seguramente que yo–yo he encontrado favor en sus ojos delante de Dios. Les estoy diciendo la verdad, y Dios está vindicando que es la verdad. Lo que Dios está deseando hacer aquí en esta iglesia en esta noche, es extraordinario. Pero yo–yo me estoy debilitando. ¿Ven Uds.? Miren mi mano. ¿Ven la transpiración? Eso es sólo... ¿Cuántos saben que eso lo debilita a uno? Una sola mujer tocó Su manto, y El dijo que virtud había salido de El. Y El era el Hijo de Dios. Ahora, yo soy un pecador salvado por gracia. Daniel vio una sola visión; lo perturbó en su mente por muchos días. ¿Ven? Sólo crean.
101Ahora, este hombre, ambos decimos que somos desconocidos uno del otro, no nos conocemos uno al otro. Pero Dios sí nos conoce. Ahora, si El me puede revelar algo tocante a Ud., que–que Ud. sabe que yo no sé, ¿satisfaría eso a Ud. que...? ¿El resto de Uds., aun los que están en la fila de oración, y en dondequiera, creerán con todo su corazón? Con esta Biblia delante de mí, este hombre y yo parados aquí, nunca nos hemos encontrado antes en la vida; con nuestras manos levantadas, afirmamos que nunca nos hemos encontrado antes. Ahora, Jesús dijo que El percibió sus pensamientos. ¿Cuántos saben eso? ¿Cuántos saben que la Biblia dice: “La Palabra de Dios es más cortante que toda espada de dos filos; y es también un discernidor de los pensamientos del corazón, de las intenciones y pensamientos del corazón y de la mente”. ¿Dice la Biblia eso? La Palabra de Dios; bueno, ¿quién era la Palabra de Dios? Jesús. “En el principio era la Palabra, y la Palabra era con Dios, y la Palabra era Dios. Y la Palabra fue hecha carne y habitó entre nosotros”. Y aquí la Palabra es hecha manifiesta en nuestra carne. ¡Oh, Dios!, de seguro a Uds. no se les pasará por alto, de seguro, de seguro. ¡Crean!
102Es sólo un don, señor, estoy tratando de relajarme yo mismo y captar el espíritu de Ud. Tan raro como parezca ser, yo los he visto a ellos... a la gente yacer muerta; en Finlandia, y en tres o cuatro diferentes lugares yo la he visto en mi vida. Y Dios permite que mi espíritu me deje y vaya a la tierra, y que alcance ese espíritu y lo vuelva a traer de nuevo a esa persona. Es verdad. Dios del Cielo sabe que es verdad. ¿Ven? Ahora, siendo que está en Ud., y Ud. está todavía bajo libre albedrío, Ud. tendrá que actuar. Y yo no puedo hacer eso a menos que fuera ordenado de Dios, mostrándome una visión. Jesús dijo: “No hago nada a menos que el Padre me lo muestre”. Entonces Ud. dice: “¿Le puede mostrar El a Ud. que yo estoy sanado, o qué...?” El me puede mostrar cuál es su problema, pero Ud. tiene que aceptar... su fe... Yo no lo pudiera salvar a Ud., ni tampoco lo pudiera sanar. Ya está hecho. Pero El está aquí ahora para mostrar que El es el mismo Dios que escribió la Palabra. ¿Ve? Ahora. Sí, Ud. está muy enfermo, preparándose para ir al hospital mañana debido a tuberculosis. Correcto. ¿Cree Ud. que yo soy Su profeta o Su siervo? ¿Sí lo cree Ud.? ¿Cree Ud. que pudiera... Ud. va a sanar, y a regresar al hogar ahora, va a estar todo bien? ¿Lo cree Ud.? Si yo le digo quién es Ud., ¿le ayudaría a Ud.? Muy bien. Walter Kaiser, siga adelante, y creálo con todo su corazón. Eso es correcto. Crea con todo su corazón. Sólo tenga–tenga fe.
103Sentado allí, señor, con el traje gris puesto, tenía problema con sus pulmones también. Si Ud. puede creer... Sí. ¿Ve? Ud. tenía problema del pulmón. Yo me fijé que esa Luz resplandeció sobre Ud. tan pronto como él fue sanado de lo que él tenía. El tenía alguna clase de problema del pulmón también. Se fue a posar sobre Ud. Su fe lo concluyó. Se puede ir a casa, y sea sanado. Su fe lo sana. Sentado allá detrás de esa mujer, otra mirándome ahorita directamente, ella tenía problema del pulmón. Es cáncer, y también está en la columna. Crea con todo su corazón. La señora de cabello canoso. Si eso es verdad, póngase de pie. Póngase de pie. Yo soy un perfecto desconocido para Ud. Si eso es correcto, mueva su mano de lado a lado. Ese era su problema. Muy bien. Yo tomo la autoridad. ¿Cree Ud. que esto es la verdad? Entonces en el Nombre de Jesucristo, yo condeno ese demonio. Se puede ir y ser sanada.
104¿Cree Ud. que ese problema de corazón lo dejará y Ud. será sanada, y se irá a casa? ¿Con todo su corazón? Entonces se puede ir y crea con todo su corazón, y sea sanada. Venga. ¿Qué piensa Ud.? ¿Cree Ud. que esa asma lo dejará, y Ud. se pueda ir a casa y dejar de toser? Entonces, se puede ir, créalo con todo su corazón, y sea sanado. Si Ud. no.... Venga, hermana. ¿Por qué está Ud. tan nerviosa? Ud. ha estado nerviosa por mucho tiempo. Muy bien. Ud. está sanada ahora. Se puede ir, creálo con todo su corazón y sea sanada. Muy bien, señora, eso es lo que la libera. Muy bien, señora. Venga. ¿Cree Ud. con todo su corazón? Su problema de espalda está sanado. Se puede ir, créalo con todo su corazón, y diga: “Gracias, Señor Jesús”. Corazón nervioso, ¿cree Ud. que El la sana? Se puede ir, y diga: “Gracias, Señor”, y sea sanada. Sólo tenga fe. Eso es todo lo que Ud. tiene que hacer. Mire aquí, míreme a mí, señora. ¿Cree Ud. que yo soy Su profeta? Es problema de señora lo que Ud. tiene, problema de mujer (correcto), se puede ir, y sea sanada en el Nombre de Jesús.
105Esperen un momento. Algo fue a la audiencia. Sí, un hombre sentado allá, sufriendo de problema de espalda, mirándome. ¿Cree Ud., señor? Muy bien. Reciba su sanidad. Sea sanado en el Nombre de Jesucristo. Tengan fe en Dios. La mujer sentada detrás del hombre allí, tiene diabetes. ¿Cree Ud. con todo su corazón? Levántese, la señora de cabello canoso con anteojos puestos. Ud. tocó Algo, ¿verdad? Levántese, sea sanada. Se puede ir a casa, y crea en el Señor Jesucristo. Tengan fe.
106Si yo no le dijera nada a Ud., y sólo pusiera manos sobre Ud., ¿recibiría Ud....? Ud. sabe... ¿Cree Ud. que es el Espíritu Santo? Venga aquí y déjeme poner manos sobre Ud. Entonces en el Nombre de Jesucristo sea sanada. Ahora, venga. Sólo muestra cómo ellos lo pueden hacer. ¿Ven? Ud. sabe que yo sé lo que está mal en Ud. Pero si yo no digo nada, ¿estará bien, si pongo manos sobre Ud.? ¿Cree Ud.? Esta es una unción de alguna clase. Crea, y su problema de corazón se irá. (Ella quería tanto que yo dijera eso). Muy bien, venga. En el Nombre del Señor Jesucristo, sea sanada, y se puede ir a casa; sea sanada. Tenga fe ahora; no dude. Jovencita, hace rato cuando estaba predicando, Ud. estaba sentada allí mirándome. Ud. volteó, miró a una mujer; un sentir muy raro vino sobre Ud. Cuando Ud.... mientras yo estaba predicando, diciendo algo tocante al Señor Jesús, especialmente cuando hablé tocante a Sodoma, tuvo un sentir extraño. ¿Recuerda Ud. eso? Allí fue cuando su problema de mujer fue sanado. Ahora, se puede ir a casa, y sea sanada.
107¿Creen Uds. con todo su corazón? [La congregación dice: “Amén”–Ed.]. “Señores, quisiéramos ver a Jesús”. ¿Es El el mismo ayer, hoy, y por los siglos?, levanten sus manos. Ahora, yo les quiero preguntar: ¿cuántos de Uds. son creyentes?, muevan sus manos de lado a lado, así. Muy bien. La Biblia dice esto: “Estas señales seguirán a los que creen”. ¿Creen Uds. eso? Si esto es lo que El dijo: “Las obras que Yo hago vosotros las haréis también”, entonces pongan sus manos unos sobre los otros. No oren por Uds. mismos; oren por la persona sobre quien Uds. tienen puestas sus manos. Pongan sus manos unos sobre los otros. “Estas señales seguirán a los que creen”. Allá en el balcón, ese hombre sentado allá con problema de próstata, sentado al lado izquierdo, crea con todo su corazón, señor. Eso es. Dios lo sana, lo hace saludable. Crea. Pongan sus manos unos sobre los otros y oren unos por los otros ahora.
108Nuestro Padre Celestial, nosotros ahora traemos a satanás a una confrontación decisiva. El es un engañador, y él ha sido expuesto esta noche por el poder y la resurrección de Jesucristo. Satanás, tú has perdido la batalla. Sal de esta gente. ¡Déjala, en el Nombre de Jesucristo! Sal de ella. Yo les ordeno a todos Uds. que creen en Jesucristo, y saben que El cumple Su Palabra, que creen que ese es Su Espíritu aquí ahora, si Uds. lo creen con todo su corazón... Un creyente ha tenido sus manos puestas sobre Ud., lo cual la Biblia dice, Jesús dijo: “Estas señales seguirán a los que creen”. El es el mismo Dios que está aquí El mismo dándose a conocer que El es su Mesías Pentecostal. Todos Uds. que lo aceptan a El ahora como su Sanador, no importa en dónde estén, pónganse de pie y acéptenlo a El como su Sanador. Yo los pronuncio a Uds. sanados en el Nombre de Jesucristo. Levanten sus manos a El ahora y alábenle. ¡Amén! [El Hermano Branham habla con el organista–Ed.]. “Yo le alabaré, yo le alabaré”. Sólo alábenle. ... Yo le alabaré, Alabaré al Cordero inmolado por los pecadores; Denle a El gloria todos Uds.....