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~ EXPECTACION ~
1Insert the 1 Buenas noches, amigos. Ciertamente es un privilegio de estar de nuevo esta noche en Long Beach, para tener este tiempo de compañerismo la próxima semana. Y fue como una sorpresa para mí saber que iba a estar en Long Beach este lapso extenso de tiempo. Y creo que el Hermano Arganbright, cuando él me llamó tocante a venir a la costa del oeste y que después de estar en Phoenix, él me pidió que estuviera una noche en Los Angeles y otra noche aquí. Y luego cuando me di cuenta que tengo... no una noche, mejor dicho, una semana en cada lugar,... Y luego me di cuenta que tengo dos semanas aquí: de domingo a domingo, creo que es: de martes a domingo, a domingo. Y así que estamos esperando ahora disfrutar un tiempo grandioso. Ahora, nosotros únicamente podemos disfrutar un buen tiempo en el Señor mientras todos juntos lo adoramos a El. Debemos hacer eso.
2Y ahora, yo estaba hablando con el pastor hoy y le pregunté qué tipo de servicio era, si era un avivamiento el que estábamos anticipando, o si íbamos a tener un servicio de sanidad. Y él dijo: “Como el Señor guíe”. Así que eso es lo mejor, me imagino, que yo pudiera pedir. Eso es lo que queremos, Uds. saben: como el Señor guíe. Y entonces si el Señor tiene la preferencia, entonces todo estará bien.
3Y es... Creo yo que esta es mi segunda ocasión de estar en este tabernáculo. Creo yo que este es el lugar al que venimos, ¿qué no fue así, Hermano Gene?, una noche aquí, hace como unos dos o tres años, o algo. Y... Hace un par de años. Sí. Y luego estuve una vez allá en el Auditorio Municipal de aquí, cuando nosotros... primero vine a la costa del oeste. Y así que me siento como que soy parte de Uds., para empezar; no únicamente porque yo he estado aquí, sino porque yo he estado en el mismo lugar que Uds. estuvieron para encontrar salvación: el Calvario. Y allí es donde nosotros... La única Fuente que yo sé, es esa Fuente del Calvario, en donde Dios vertió Sus bendiciones sobre la raza humana; y allí es en donde yo recibí la mía, debajo de la Sangre del Señor Jesús.
4Y ahora, si es la voluntad del Señor... Me gustaría sólo ver cuántos quieren que se ore por Uds., para tener un servicio de sanidad una noche, veamos sus manos levantadas. Bueno, es un buen grupito para un servicio de sanidad, así que... para una iglesia de todas maneras. Y entonces, bueno, mañana en la noche, ¿cómo les gustaría tener un servicio de sanidad mañana en la noche?, ¿estaría bien? Muy bien. Yo le diré a los hermanos que vengan aquí para que repartan las tarjetas de oración como a las seis y media, algo así, para que no interfiera con las otras porciones de la reunión. Y entonces oraremos por los enfermos mañana en la noche si es la voluntad de Dios.
5Y entonces veremos cómo El guía mientras continúa la reunión veremos cuántos... Uds. saben, en una reunioncita de iglesia como ésta, podemos orar por todos los enfermos en una sola noche. Así que para estar aquí trece noches, ese sería–sería un servicio muy extenso de sanidad. Así que si la gente viene, los enfermos se siguen acumulando, bueno, continuaremos orando por ellos a medida que vengan.
6Y ahora, quizás esta próxima semana, quise decir la siguiente semana, si es la voluntad del Señor... Acabo de terminar, antes de iniciar esta gira este año, en mi Tabernáculo, terminé la serie de Las Siete Edades de la Iglesia en Apocalipsis. Y quizás, si es la voluntad del Señor, me gustaría emplear la siguiente semana para hablar sobre los cuatro jinetes de Apocalipsis, y emplear una noche para cada caballo y para cada jinete, y lo que representan y el tiempo en el que estamos viviendo.
7Creo yo que–que debería ser... todos nosotros deberíamos ser advertidos de las cosas que vienen–vienen. Eso es lo que la iglesia carece hoy, de la advertencia para prepararla. Y verdaderamente creo que la iglesia estaba en mejor condición hace cuarenta años para la Venida de Cristo, que lo que está hoy día. Hace cuarenta años... Yo estaba predicando sobre eso el otro día en el Hotel Westward, en la Convención de Los Hombres de Negocio del Evangelio Completo, de cómo la iglesia en cuarenta años perdió terreno igual que lo perdió en el desierto. Pero es el tiempo ahora, cuando los contenciosos antiguos están muertos, y nosotros nos deberíamos reunir, y continuar adelante hacia el Reino de Dios, e ir allá y poseer la bendición completa. Y como el Señor nos guíe esta semana, estaremos hablando sobre esos temas, de preparación.
8Ahora, un ministro no puede traer un avivamiento. No hay predicador que pueda traer un avivamiento. El no lo trae “cargando” en él, y la única cosa que él puede hacer es ser fiel a Dios y a Su Palabra, y el avivamiento tiene que venir de la gente, en su hogar, en su vida. Ahora, un avivamiento no es añadir nuevos miembros a la iglesia; es revivir lo que ya tenemos. Revivir significa: “Volver de nuevo a vida”. Así que un avivamiento....
9Hace algunos años, estuve aquí por primera vez ante una extensión grande de agua, la cual era el Lago Michigan. Yo tenía como unos... acababa de ser ordenado en la iglesia Bautista Misionera. Yo tenía como unos veinte o veintiún años de edad. Y yo había ido allá cuando ellos tenían el... ellos tenían un gran servicio de amanecer de Pascua, allá, al lado del lago. Y yo entablé amistad con Pablo Rader, y él iba a predicar en esa reunión. Y quise visitar el tabernáculo mientras estaba en Chicago. Y era mi primera vez de ver esa extensión grande de agua.
10Y me fui por el Camino “La orilla del lago”, y me detuve allí un ratito. Y me fijé que todas esas olas saltaban de aquí para allá, golpeándose unas contra las otras. Yo pensé: “¿Por qué está tan excitado? ¿A qué se debe toda la excitación?” Y empezaban como olas pequeñas y terminaban en grandes olas, y se golpeaban unas contra las otras, y se rompían, y–y la espuma saltaba, luego caía otra vez. Luego veía a las olas grandes regresar otra vez, rompiéndose en la orilla, como Uds. lo suelen ver aquí, pero eso era algo nuevo para mí, siendo yo un–un–un siervo cercado de tierra. Así que me fijé cómo eso seguía.
11Yo dije: “Así que, ¿qué...? Lo que ha de ser, es que el lago está teniendo un avivamiento. Eso debe ser. Está disfrutando de un momento grandioso, sólo saltando de aquí para allá”. Yo pensé: “Eso es–eso es bueno; eso está bien”. Pero Uds. saben, yo–yo pensé: “Bueno, me pregunto si él obtiene mucha más agua cuando está teniendo un avivamiento”. Yo pensé: “No, no hay ni una gota más en él ahorita que cuando está perfectamente en calma, ni una pizca. Es la misma cantidad de agua, pero sólo está teniendo un avivamiento, saltando de aquí para allá”. Yo pensé: “Bueno, ¿qué beneficio trae eso?” Me vine a dar cuenta que cuando está teniendo un avivamiento y está saltando de aquí para allá, lava toda la basura de él y la deposita en la orilla. Eso es lo que la iglesia necesita, es un avivamiento: que lave de ella todo el mundo y las cosas del mundo, para que se pueda mirar limpia, sea hermosa otra vez. Cuando se calma todo, tiene la misma cantidad de agua.
12Pero lo que causa al mar hacer eso, es que viene un viento y empieza a soplar contra las olas, sopla contra la extensión de agua y la agita. Bueno, eso es lo que la iglesia necesita esta noche, es un viento recio soplando descendiendo sobre ella otra vez, y avivándola y sacando de ella todo el mundo, y las cosas del mundo. Y de esa manera entonces, empieza un avivamiento. Y luego cuando se calma, toda la iglesia está en condición entonces, de empezar a recibir los dones espirituales y las bendiciones de parte de Dios, y eso es lo queremos.
13Yo no creo que el avivamiento que estamos esperando que venga, va a venir en la forma que lo estamos esperando. Siempre viene contrario a lo que estamos esperando. Cristo vino diferente, y Juan el Bautista. Bueno, si alguien hubiera pensado... Me imagino que algunos de los intérpretes de la Escritura en los días de Juan hubieran dicho: “Voz que clama en el desierto: preparad camino a Jehová; enderezad calzada”. Me imagino que algunos de ellos pensaron que Dios bajaría de los corredores del Cielo, y una escolta Angélica descendería a la tierra, y algún gran profeta majestuosamente saldría caminando de la Gloria. Y sería tan grandioso al grado que todos los lugares bajos serían alzados. Y todos los lugares alzados serían bajados. Y las montañas iban a saltar como corderitos, y todas las hojas iban a palmear sus manos. ¡Qué evento iba a ser ese! ¿Qué ha de haber esperado la gente mirar en aquellos tiempos? Pero, ¿cómo fue que se cumplió? Un predicador de apariencia vellosa con un pedazo de piel de oveja envuelta en él, que probablemente se bañaba cada tres o cuatro meses, salió del desierto, y parado en lodo hasta sus rodillas, clamando: “Arrepentíos porque el Reino del Cielo está a la mano”. Allí fue cuando los lugares alzados fueron bajados, y los lugares bajos fueron alzados.
14Lo que el hombre llama grandioso, Dios lo llama necedad. Y lo que el hombre llama necedad, Dios lo llama grandioso. Así que lo que tenemos que hacer es regresar al programa de Dios para darnos cuenta, después de todo, lo que Dios quiere que nosotros hagamos. Y de la única manera que yo lo sé hacer, es por la oración. La oración es la llave. Esa es la respuesta. La oración cambia las cosas. La oración es el arma más poderosa que alguna vez fue puesta en el–el control de los seres humanos. No hay bomba atómica, ni bomba de hidrógeno tan poderosa como la oración. La oración cambiará la mente de Dios. ¿Sabían Uds. eso? Lo hizo en una ocasión.
15Un profeta fue enviado al rey en la cámara; y le dijo: “Sube allá y dile: ‘ASI DICE EL SEÑOR’, él no se levantará de la cama, él va a morir allí en donde está”. Isaías fue y le dijo a Ezequías eso.
16Y me puedo imaginar a toda la–la celebridad a la puerta, los campesinos en las cortes de afuera, cuando ellos entraron, dijeron: “Oh, profeta de Dios, ¿qué le va pasar a nuestro rey?” “ASI DICE EL SEÑOR, él va a morir”.
17Salió a los solados, y dijeron: “Oh, gran profeta, ¿qué dice el Señor tocante a nuestro rey?”
18“ASI DICE EL SEÑOR, él va a morir”. Y eso era correcto; el Señor le dijo eso. Sigue caminando y llega a su pequeña choza allá en alguna parte en el desierto.
19Y Ezequías volvió su rostro a la pared y lloró amargamente y dijo: “Señor Dios, te ruego que me consideres; yo he andado delante de Ti con un corazón perfecto. Yo necesito quince años más para poner mi reino en orden”. Y Uds. saben, parece ser que si Dios hubiera querido decir algo, El se lo hubiera dicho mientras él estaba hablando con El. Pero Dios tiene maneras de hacer las cosas. Uds. tienen que venir a la manera de Dios, y a las condiciones de Dios de hacer las cosas. Mientras tratemos de entrometernos, entonces no funcionará. Y no podemos diseñarnos uno conforme al otro; tenemos que vivir individualmente delante de Dios.
20Ahora, por supuesto el hombre más grande en la tierra era el rey. La Persona más grande en el Cielo era Dios. Allí estaba el hombre más grande en la tierra hablando con el Hombre más grande en el Cielo, el más grande en el Cielo; y sin embargo los grandes poderes del Cielo no le podían responder al rey. Porque él no fue hecho para ser eso; él sólo era un rey. Y entonces El le habló a Isaías (ese era Su profeta) y dijo: “Ve y dile a él que Yo he oído sus oraciones y que le voy a añadir esos quince años”. Ahora, cómo se ha de haber sentido ese profeta avergonzado al regresar. “¿Por qué regresas, profeta?”
21“ASI DICE EL SEÑOR, él va a vivir”. Y acababa de salir por la puerta diciendo: “ASI DICE EL SEÑOR, él va a morir”. Regresa y di: “ASI DICE EL SEÑOR, él va a vivir. ASI DICE EL SEÑOR, él va a vivir”. ¿Por qué? ¿Qué lo cambió? La oración. Ese es el secreto. La oración abre la puerta. La oración. “Todo lo que pidieras en fe, en oración creyendo, lo recibirás. Pedid abundantemente para que vuestro gozo sea cumplido”.
22Pidámosle a Dios esta noche que no detenga nada, sino que derrame los poderes del Cielo, y si El nos tiene que sacudir y hacer pedazos, y que vayamos a la casa del Alfarero, y ser moldeados de nuevo, si eso es lo que se requiere, eso es lo que quiero. Y creo yo que eso es lo que todo creyente de corazón honesto quiere, no importa lo que se requiera. Ahora, tengamos eso en mente mientras la reunión sigue adelante. “A mí no me importa, Señor, lo que se requiera, pero yo quiero que me revivas. Si es algo que estoy haciendo, algo que yo no debería hacer, algo que yo debería haber hecho, házme pedazos y házme otra vez para que te obedezca”. Y con ese propósito en el corazón, Dios se moverá en la escena tan seguro como yo estoy parado detrás de este púlpito. Correcto.
23Ahora, esta es la primera ocasión que yo puedo recordar en toda la historia de mis reuniones, en la que he llegado a un lugar para llevar a acabo un avivamiento, no un servicio de sanidad. Y estoy contento que esto se haya planeado de esta manera. Yo pensé que quizás sería, que iríamos a Los Angeles, y aquí por unas cuantas noches, y allá, y de esa manera, pero ya se planeó por alguna razón, o fue planeado en la gran economía de Dios, que yo estuviera aquí, me imagino, para estas dos semanas en una iglesia, llevando a cabo un avivamiento. Así que quizás esa sea de la manera que Dios lo quiere, así que se lo encomendaremos a El. El es el Patrón, ¿no lo es? ¿Cuántos lo aman? [La congregación dice: “Amén”–Ed.]. ¡Oh!, todos Uds. son... Eso está bien. Parece que todos son creyentes. Eso es bueno.
24Bueno, hablemos esta noche y preparemos nuestros corazones para el servicio de sanidad mañana en la noche. Luego el–el jueves en la noche empezaremos con los textos evangelísticos y lo demás, si es la voluntad del Señor. Y pedimos que Dios nos tenga en tal avivamiento para el domingo, que la Gloria de Dios esté lloviendo todo alrededor de nosotros, y Dios se esté moviendo entre nosotros con grandes prodigios y señales, y cientos recibiendo el Espíritu Santo, y–y moviéndose por todas partes.
25Ahora, no–no queremos decir... Un gran y verdadero avivamiento, no aparece en el encabezado del periódico y cosas así. No, no. Hay una sola cosa que Jesucristo carecía en Su vida. No me gusta decir eso, pero sí carecía. Jesús carecía de una sola cosa: de ser un hombre moderno exhibicionista. El no fue un exhibicionista, no. El... ellos... Todos hoy día tienen que aparecer en el encabezado del periódico y alardear de lo que ellos están haciendo. Eso es ser petulante. Correcto. Eso no es ser un siervo de Dios. Un siervo de Dios será humilde, manteniéndose al último.
26Y cuando viene el avivamiento, miren cómo siempre ha venido; cuando vino en los días de Jesús, era en la minoría, sólo unas cuantas personas. Miren lo que Juan tenía allá en las riberas, sólo unas cuántas personas que se reunían de los alrededores de las religiones para oírlo. Como el noventa y nueve por ciento de ellos rechazaron su mensaje y se fueron. Sin embargo fue un gran avivamiento y un tiempo de sacudimiento. Dios sacude las cosas, y la gente no comprende qué está aconteciendo. ¿Ven? Dios sacude a Su Iglesia. El avivamiento es para Su Iglesia. Yo creo que la Iglesia está siendo llamada a salir fuera ahorita. Pero la cosa para revivir, es revivir y sacudir esa Iglesia a su lugar otra vez.
27Alguien dijo: “¿Por qué se mete Ud. con un montón de Pentecostales, ‘santos rodadores’, y con los demás así?” Bueno, allí es adonde yo fui enviado. Yo soy uno de ellos. Así que ellos–ellos dicen: “¿Por qué no–no haces estas señales, por qué no vas a los lugares grandes y lugares sofisticados y lo demás?”
28Si Uds. se fijan, esa es la mismísima cosa que se le fue dicha a nuestro Señor. Sus–Sus hermanos aun le dijeron: “¿Por qué no vas delante de Caifás o de algunos de los–los lugares grandes y Tú mismo te muestras? Si Tú eres ese Hombre, ese Cristo, que ellos sepan quién eres Tú”.
29El dijo: “Vuestro tiempo está presto”. El no subió con ellos. Mas Su tiempo aun no había llegado. El no era un exhibicionista. Y yo pienso que ese es el problema con la iglesia hoy día: está recibiendo mucha exhibición en lugar de lo suficiente de Cristo. ¿Ven? Nosotros queremos a Cristo; no una exhibición, sino a Cristo. Queremos preparar nuestros corazones. Y cuando lleguemos a ese lugar, Uds. se darán cuenta que Dios es el mismo ayer, hoy, y por los siglos. El no falla.
30Ahora, inclinemos nuestros rostros por un momento y abordemos al Autor antes que abordemos Su Palabra.
31Nuestro Padre Celestial, verdaderamente somos un pueblo privilegiado esta noche de estar congregados aquí en una nación libre en donde podemos adorar a Dios por medio de lo que nos dicte nuestra conciencia. Estamos tan contentos por esto, y por una puerta abierta todavía en nuestra nación, sabiendo que no pasará mucho tiempo cuando se nos quitarán estas oportunidades. Y Señor, será una gran cosa cuando eso suceda, porque entonces el amor de Dios nos constreñirá de tal manera que nuestros corazones se unirán.
32Te pido, Padre, por esta reunión venidera, por Long Beach, y por esta iglesia llamada por Dios para reunirse, en donde los hijos de Dios se congregan. Y la iglesia es la gente que forma el cuerpo. Y pedimos, Dios, por este pastor. Te pido que Tú lo bendigas, Señor. Y por abrir sus brazos y su corazón, para que empiece un avivamiento, que sus oraciones no sean en vano. Pero que Tú nos contestes esta semana con un avivamiento que se extienda y que se encienda por dondequiera en esta costa del oeste, Señor.
33Y que el pueblo de Dios comprenda que como fue en el tiempo de Ezequiel, los huesos se unieron a los huesos y la piel los cubrió, y se pararon, pero todavía necesitaban que se profetizara sobre ellos, para que la vida entrara en ellos. Padre Celestial, pudiéramos organizar y reunir las iglesias, y–y unir nuestras manos y estar hueso con hueso, pero todavía se necesita la profecía de un viento que sacude, para traer de nuevo Vida a nosotros. Padre, pedimos que no únicamente sea una–una reunión prolongada, sino un avivamiento que verdaderamente sacuda todo corazón, todo hogar, toda iglesia, todo miembro, hasta que el Espíritu Santo llegue a ser predominante en toda vida.
34Que de allí, Señor, salgan obreros a las esquinas de la calle y a los callejones, sin una mirada de vergüenza en sus rostros, sino como soldados valerosos iluminados; con rostros como el de Esteban, como cuando una casa está en fuego en un viento fuerte. Ellos no lo podían detener, ni tampoco lo podía detener el concilio del Sanedrín. Pero él les clamó a ellos: “Duros de cerviz e incircuncisos de corazón y oídos...” Aun la muerte misma no detuvo su mensaje. Impresionó a Saulo de Tarso, y nunca lo dejó hasta que Tú, Dios, lo encendiste con Fuego y lo enviaste, y llegó a ser un apóstol para la edad gentil. Ese solo hombre, cuando se estaba muriendo, postrado de rodillas, decía: “Yo veo a Jesús que está a la diestra de Dios”, con esa mirada en su rostro.
35Dios, te pedimos que Tú envíes el Espíritu Santo con tal poder de convicción, que colocará esa mirada de determinación en todo corazón y sobre todo rostro que se reúna en esta iglesia. Concédelo, Señor. Que pueda ser un tiempo de escudriñar el alma, porque nos damos cuenta que estamos viviendo en una hora tarde, más tarde de lo que pensamos. Tú dijiste que vendrías en la hora que menos piensan, así que puede ser a cualquier hora.
36Te pido, Padre, que me ayudes. Dije hace unos cuantos momentos que hablaría sobre los cuatro jinetes, sanidad Divina, o lo que pudiera ser; Señor, abrimos nuestros corazones a Ti. Tú ven y lidia con nosotros, Señor, de acuerdo a nuestra necesidad. Circuncida todo el mundo de nosotros, Señor. Toma Tu espada aguda de dos filos, la Palabra, y discierne los pensamientos de nuestros corazones y mentes, y trae a nuestra memoria en dónde estamos faltos. Y que no cesemos de orar hasta que veamos que nuestras oraciones sean contestadas. Concédelo, Padre. Circuncida mis labios; circuncida los corazones de la gente, para que yo pueda hablar y ellos puedan oír la Palabra del Señor. Pedimos esto para la gloria de Dios en el Nombre de Su Hijo Jesucristo. Amén.
37Le pido al Señor Jesús que el avivamiento continúe desde este momento en adelante, que todos los que tengan hambre y sed... Miren, sólo prepárense, toda persona; no esperen al vecino. No es nada tocante al vecino; somos nosotros mismos. Ayunemos; oremos, clamemos a Dios. Tomen el teléfono, llamen a alguien, tráiganlos. Guiemos a nuestros hijos a orar. Reunamos a nuestros grupos familiares. Sólo abramos nuestros corazones y digamos: “¡Señor, aquí estamos!”
38Ahora, sobre la preparación para el servicio de sanidad mañana en la noche, los hermanos estarán aquí con las tarjetas de oración como a las seis y media. Uds., los que quieran tarjetas de oración, vengan, y que la gente enferma se acerque a mí, aquí enfrente. Muchos de Uds. han estado en las reuniones; Uds. saben cómo funciona. Yo... Es mejor que alguien esté sentado aquí con fe creyendo, sentado enfrente, que allá atrás, porque algunas veces cuando yo los veo allá atrás, yo... hay tantos entre eso, mientras eso... donde los canales, como yo los llamo, o–o los rayos de fe que provienen de la gente, es caótico. Sin embargo se mueve por toda la multitud, y miles de millares de gente. Pero yo prefiero tener a la gente enferma aquí enfrente, cerca de donde yo estoy.
39Ahora, esta noche yo quiero hablar sobre un tema... Primero yo les quiero leer a Uds. un versículo de la Escritura que se encuentra en San Lucas el capítulo 2, el versículo 26. [El Hermano Branham empezó a citar desde el versículo 25–Trad.]. Y he aquí había en Jerusalén un hombre llamado Simeón,... este hombre, justo y piadoso, esperaba la consolación de Israel; y el Espíritu Santo estaba sobre él. Y le había sido revelado por el Espíritu Santo, que no vería la muerte antes que viese al Ungido del Señor.
40Ahora, yo quiero hablar sobre el tema de Expectación. Ahora, antes que Uds. puedan tener expectación, debe haber fe para acompañar esa expectación. Y únicamente hay dos elementos en el mundo que controlan el mundo esta noche: eso es temor y fe. Rusia está tratando de hacer que todos le teman a ellos, y nosotros estamos tratando de hacer que todos tengan fe en Dios. Esa es la diferencia. Esos dos elementos que controlan todas las naciones, controlan toda la gente, controlan todas las iglesias, controlan individuos, es temor o fe.
41Ahora, el temor no tiene valor en sí, nada en lo absoluto. Es completamente sin fin, no–no tiene ni una cosa buena tocante a él. Si yo iba a ser fusilado en la mañana, iba a ser fusilado, ¿qué bien me haría tener temor? ¿Qué bien me haría? Ud. dice: “Bueno, ¿qué bien le haría tener fe?” La fe me pudiera liberar. Pero el temor no me ayudaría ni una pizca. Ud. mismo se excita todo y más nervioso que nunca, cuando llega el momento para que el fusil dispare. Así que tengamos fe. La fe me pudiera liberar, pero si no lo hace, ¿qué bien haría el temor de todas maneras? Sólo quédese con la fe y aférrese a ella. Tome la promesa de Dios y permanezca con Dios.
42Y ahora, mientras empezamos a leer la Palabra y a enseñar la Palabra... Yo nunca me desviaría de la Palabra por nada. Y recuerden que Uds. deben creer esto de Dios, que Dios cumple Su Palabra. El hará eso. Si El no lo hace, El no es Dios. El es... Dios es infinito. Y cuando algo es infinito, es... Bueno, no hay manera de explicar lo que es infinito. Pero nosotros somos finitos. Por lo tanto, podemos decir algo y al día siguiente o en una hora de haberlo dicho, o en cinco minutos, lo tenemos que alterar y decir: “Oh, estaba equivocado”. Pero Dios no puede hacer eso si El es infinito. Porque El hace Su–El hace Su–Su–Su promesa, y nunca se puede retractar de ello. Su promesa siempre es lo mejor; Su decisión siempre es perfecta. Y si es perfecta, nunca puede ser más perfecta, así que siempre tiene que estar correcta. Ahora, por lo tanto, si Uds. tienen fe....
43Yo estaba hablando con un–un doctor hace tiempo tocante a uno de sus pacientes que había sido sanado. El dijo: “Bueno, Billy”, (él es amigo mío), él dijo: “No hay–no hay duda en lo absoluto”. Dijo: “¡Qué cosa!, el cáncer estaba allí”. Dijo: “Yo operé al hombre y no lo pude extraer todo, estaba en su garganta”. Y él dijo... Y él era un cuñado del doctor. Y él dijo: “Ha desaparecido, absolutamente”. Y algunas personas estaban... El hombre que administra el motel, mientras estábamos teniendo la reunión, él les estaba diciendo a todos al respecto, y cómo fue que la fe lo logró. El dijo: “Sí, Billy, yo creo eso”. Dijo: “Ahora, para tener fe”, dijo, “ahora yo creo que si él hubiera salido y tocado un árbol y dicho que él tenía fe en....” Yo dije: “No, eso no funciona”. El dijo: “Si él tenía fe”.
44Yo dije: “El no tiene ninguna base para tener fe”. Mire: tocar un árbol para tener fe, eso es superstición. Ud. debe tener una base para tener fe. “Y fe viene por el oír, oír la Palabra de Dios”. Ahora, antes... Si Ud. sólo la toma como cualquier reporte de periódico o algo, bueno, Ud. no puede tener fe en eso; ellos cometerán errores porque ellos son humanos. Pero esta Biblia no puede cometer un error. Tiene que ser perfecta porque es la Palabra de Dios. Y Dios no es mejor que Su Palabra, y Ud. no es mejor que su palabra. Yo no soy mejor que mi palabra. Así que, por lo tanto, cuando la Biblia dice algo, recuerde que está establecido para siempre.
45Y si Dios alguna vez es llamado a la escena para hacer una decisión sobre una cierta cosa, la decisión que El hace cuando es llamado a la escena para la misma cosa otra vez, Su decisión tiene que permanecer de la misma manera. El no la puede cambiar para otro, diciendo: “Bueno, Yo lo hice por éste, y... pero Yo no lo haré por éste otro”. Ahora, si El hace eso, entonces El hizo la decisión incorrecta cuando El lo hizo la primera vez. Así que El hizo Su Palabra para que “si puedes creer....”
46Cuando él... un hombre le pidió a El perdón por sus pecados, y Dios le perdonó a ese hombre sus pecados, si Uds. vienen, o cualquiera viene sobre esa misma base de pedir perdón humildemente, basado sobre la fe, Dios está obligado a hacer la misma cosa que El hizo por ese hombre la primera vez. Y si un hombre alguna vez está enfermo y clama a Dios, y si Dios sana a una persona alguna vez, sanó a una persona, y sobre la misma base que El trajo a ese hombre para que sanara, si se le clama a El otra vez, El tiene que permanecer con la misma decisión. Si El no lo hace, El cometió un error, y si El cometió un error, entonces no es infinito. Y si El–si El no es infinito, entonces El no es Dios.
47¿Ven?, Uds. tienen que regresar a saber que esta Palabra es la verdad. Ahora, eso es exactamente lo que me da mi denuedo en Cristo, porque yo creo que esa Palabra es la verdad. Sencillamente no puede fallar. No puede fallar, como Dios no puede fallar, porque es Dios. “En el principio era la Palabra, y la Palabra era con Dios, y la Palabra era Dios. Y la Palabra fue hecha carne y habitó entre nosotros”. Hebreos 4 nos dice que “la Palabra de Dios es poderosa, más cortante que toda espada de dos filos, cortando de ambas maneras, y penetra hasta partir el alma y los tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón”. Cuando Jesús miró a la audiencia y percibió sus pensamientos, ¿qué era? El era la Palabra. “En el principio era la Palabra, y la Palabra era con Dios, y la Palabra era Dios”. Bueno, ellos lo deberían haber sabido, que El era la Palabra de Dios hecha manifiesta. Bueno, esa misma Palabra hablada de Dios, el Espíritu Santo, puede hacer manifiesta cualquier promesa de Dios, si Uds. sólo la creen.
48Ahora, la expectación tiene que ser edificada sobre algo que tenga una fe detrás de ella. Porque si Uds. están esperando algo, es porque algo ha sido prometido o algo de esa índole. Así que si Uds. quieren tener expectaciones verdaderas, deben ser edificadas sobre ASI DICE EL SEÑOR. Miren a Noé. Estaba....
49Algunas veces Dios les pide que hagan cosas que son ridículas para su propio pensar humano. Ahora, recuerden, que si Uds. van a entrar en este avivamiento tratando de comprender algo, más les vale que no entren para empezar, porque Uds. no lo pueden hacer. Recuerden que Dios no conoce al hombre por medio de... o mejor dicho, Dios... el hombre no conoce a Dios, mejor dicho, por medio de su mente. El conoce a Dios por medio de su corazón. En el huerto del Edén, bueno, el hombre fue dividido entre Dios y satanás. Satanás tomó su mente; Dios tomó su corazón. Con su intelectualidad él trata de razonar las cosas, pero por fe en su corazón por medio de Dios, lo hará que crea cosas que la razón ni siquiera vindicará. “Pues es la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve”. ¿Ven?, es... El tiene que creer la Palabra de Dios. ¡Oh, hermanos!, si Uds. pudieran meter y depositar bien eso en su corazón, haría a todo diablo saltar e irse ahorita mismo. ¿Ven?, así que... ¡Oh!, lo–lo hace.
50Ahora, yo–yo–yo sé de lo que estoy hablando. Yo he tenido... Este es el año que cumplo treinta y un años en mi ministerio. Y yo–yo sé de lo que estoy hablando. Y yo nunca sinceramente, en toda mi vida, le he pedido a Dios algo (con esta Biblia abierta) a menos que El me lo haya dado a mí o me haya dicho por qué no me lo podía dar. Correcto. Porque hay ocasiones que El no me lo puede dar porque yo pienso que lo quiero, y El sabe lo que se debe hacer. Pero El siempre ha venido y me ha dicho por qué. Así que yo–yo sé que eso es la verdad. Así que Dios cumple Su Palabra. Uds. sencillamente pueden depender en eso.
51Ahora, cuando Dios le dijo a Noé que construyera un arca, bueno, él se movió con temor, sabiendo... ¿Se pudieran Uds. imaginar lo que estaban diciendo los críticos? Noé estaba esperando que lloviera, porque Dios dijo que iba a llover. Ahora, nunca había llovido en la tierra. ¿Se pudieran Uds. imaginar a los críticos diciendo: “Oh, mira, ese pobre anciano como que está un poquito fuera de sí? Pero él dijo... ¿Dónde está esa lluvia, Noé? Dime en dónde está; yo no veo nada de ella allá arriba. No hay–no hay lluvia allá arriba, nunca ha habido, nunca habrá”.
52Pero Noé dijo: “Dios así lo dijo. Eso lo concluye. Si Dios así lo dijo, El puede crear lluvia allá arriba si El quiere”. Así que él estaba esperando que lloviera, por lo tanto él hizo preparaciones para la lluvia. ¡Oh, me gusta eso! ¡Oh!, hagan preparaciones. Mientras Uds. oyen la Palabra de Dios, luego hagan preparaciones para que suceda, y esperen bajo expectación. ¡Oh, eso me hace que me sienta religioso para empezar! ¿Ven? Pensar que Dios así lo dijo, entonces hagan... estén esperándolo.
53Ahora, si Dios ha prometido un avivamiento aquí, lo vamos a tener. Preparémonos para eso. Si Dios prometió sanar, preparémonos para eso. Si Jesús dijo: “Las obras que Yo hago, vosotros las haréis también”, preparémonos para eso. Saquen todo; prepárense. Estamos justo en el momento. Así que... Ahora, parecerá una necedad. Miren, Uds. dicen: “Bueno, ¿cómo va a suceder en un día como este y cuando todo esto...?” A mí no me importa qué tan contrario a eso sea, está incorrecto. No lo podemos ver; yo no veo esperanza para que suceda eso, no parece. Pero si Dios así lo dice, hágamoslo de todas maneras, porque Dios así lo dijo; sucederá de todas maneras. Yo–yo lo estoy esperando.
54Yo creo que Jesús va a venir. La ciencia está probando que ellos pueden tomar un poco de polen de alguna cosa u otra y alguna mucosidad, y poner algo en ella y lo demás como eso, y ellos casi pueden hacer una vida humana, ellos reclaman. Oh, ellos son tan listos que pueden... tienen un satélite allá en el cielo y un corazón humano latiendo en él. Eso no me perturba ni una pizca. Ellos dicen: “Bueno, uno de estos días tú te darás cuenta que toda la religión de la que tú estás hablando es locura”. No, no lo haré. Jesús estará aquí. Tendremos un Milenio. Nos iremos al Hogar, a la Gloria. Yo lo estoy esperando, así que me estoy preparando para eso; yo estoy esperando eso cada día, estando preparado. “¿Cuándo vendrá El?” Yo no sé, pero si El no está aquí hoy, lo estaré esperando mañana. Lo estoy esperando, sólo porque El así lo dijo, y yo vivo diariamente bajo esas expectaciones. Correcto. Uds. deben tener expectación, seguro que sí. Noé la tuvo.
55Abraham, bueno, cuando él oyó la Palabra de Dios, él salió de la tierra de los caldeos, de la ciudad de Ur, viniendo de Sinar tal vez, de una... quizás de una familia pagana de allá, no lo sé. Pero un día... Digamos que él era un granjero allá en la granja, y Dios le habló. El tenía setenta y cinco años de edad, su esposa tenía sesenta y cinco. Y El le dijo: “Abraham, tú vas a tener un bebé por medio de tu esposa, Sara”. Bueno, él salió e hizo todos los preparativos. ¿Por qué? El lo estaba esperando. El estaba esperando que el bebé llegara en cualquier momento. “¿Será que al fin de los siguientes veintiocho días, sabrás tocante a ello?”
56“Yo no sé. Si no es, quizás al fin de los siguientes veintiocho días”. La primera vez, me imagino que él le dijo a Sara: “¿Cómo te sientes, querida?”, después de que había pasado el primero del mes. “No hay ni una diferencia”.
57“Gracias a Dios, lo tendremos de todas maneras. (¿Ven?) Ve y teje las botitas y ten listas las pequeñas chaquetitas, y agarra todos los pañales y los alfileres, los imperdibles porque lo vamos a tener. Correcto. Yo lo estoy esperando. Correcto. Ponlos en tu caja de pertenencias y tenlos listos, porque él viene”. Pasó un año. “¿Hay alguna diferencia, cariño?” “Ni una pizca de diferencia”. “Lo vamos a tener de todas maneras. Yo lo estoy esperando”.
58Dios dijo: “Sepárate de tu parentela”. Eso es lo que Uds. tienen que hacer muchas veces: separarse Uds. mismos de mucha incredulidad. Y recuerden: hasta que Abraham obedeció a Dios completamente, la bendición nunca llegó hasta que él obedeció completamente a Dios. El se llevó consigo a su papá, y le causó problemas. Y luego Lot finalmente le causó problemas, y... un pastor. Y luego tan pronto como él se separó de todo, como Dios... El obedeció completamente. Cuando él llegó a una completa obediencia, entonces Dios trajo la bendición.
59Ahora, la iglesia Pentecostal ha estado esperando una–una visita a la Tierra prometida, para la completa restauración de los dones y cosas. Pero tan pronto como ella empezó a hablar en lenguas e interpretarlas, entonces ella se empezó a organizar, a formar diferentes organizaciones, sepárandose ellos mismos y cosas así. Uds. pelearon por cuarenta años. Uds. continuarán peleando mientras hagan eso. Pero cuando Uds. se reúnan como ellos lo hicieron en el Día de Pentecostés, se reúnan, entonces esperen que Dios haga algo. “Si se humillare Mi pueblo sobre el cual Mi Nombre es invocado y oraren, entonces Yo oiré desde los Cielos”. Ahora, si hacemos eso, podemos esperar algo. Hasta que hagamos eso, vale más que no lo esperemos, porque no va a venir. Tenemos que obedecer completamente a Dios. Uds. tienen que llegar a un lugar en donde las Asambleas de Dios y la Iglesia de Dios, y la Iglesia de Dios de Las Cuadrangulares, y las Unitarias, y las “Dualitarias” y las Trinitarias, y las “Quintuarias”, y todos esos otros pequeños “ismos” en los que Uds. se enredaron, olviden sus diferencias y se reúnan y oren; entonces yo esperaré oír algo del Cielo. Uds.... Oh, ellos dicen: “Bueno, ellos harán esto....”
60Bueno, el otro día una cierta organización, cuando yo estuve en Beumont, Texas, porque yo tenía sentado en la plataforma de una de las iglesias que me patrocinaron... Había como unas cuarenta y dos iglesias, y todos ellos eran personas finas. Y el presbítero del distrito me llamó y dijo: “Yo trazo una línea; de aquí en adelante, Sr. Branham, yo lo dejaré afuera. Ud. tenía a un hombre sentado en la plataforma que fue bautizado incorrectamente”.
61Bueno, yo dije: “Yo voy a hacer algo diferente a eso. Yo voy a trazar otra línea para meterlo a Ud. Ud. me puede poner fuera con una, yo voy a trazar otra para meterlo otra vez”. Correcto.
62Así que eso es lo que es: extendamos nuestras tiendas muy allá, abarquemos a los otros hermanos. Sí, señor, eso es lo que tenemos que hacer. Y luego cuando hagamos eso, podemos esperar que Dios conteste. Pero hasta que hagamos eso, El no contestará, porque nos tenemos que separar de las cosas del mundo. Y mientras que la iglesia Pentecostal continúe codiciando tras las cosas del mundo, esto, eso, y lo otro, y... más les vale que desistan. Hasta que Uds. regresen al verdadero Evangelio otra vez, regresen a la Palabra de Dios, regresen a ASI DICE EL SEÑOR, nunca prosperaremos hasta que hagamos eso. Dios no oirá, hasta que obedezcamos completamente a Dios. Sí, señor.
63Cuando Abraham obedeció completamente a Dios, entonces él supo que cuando él completamente lo hizo, entonces inmediatamente llegaron tres Angeles y anunciaron el nacimiento del bebé, y el bebé llegó. Pero Abraham nunca se dio por vencido, sino que continuó esperándolo, continuó esperándolo, y finalmente él entró enteramente en la voluntad del Señor y luego sucedió. Pero hasta que se haga eso, sencillamente no sucederá.
64Moisés... Hace a la gente actuar rara algunas veces, cuando ella– cuando ella oye de Dios. Moisés fue un gran teólogo. El fue enseñado en toda la sabiduría de los Egipcios. Bueno, ciertamente, no había nada que Moisés no supiera. Ahora, me pregunto si allá estando cuarenta años en el desierto, y apacentando las ovejas, qué si él hubiera pensado: “Creo que regresaré a Egipto y–y puliré mis, oh, quizás mis matemáticas un poquito”. Bueno, él sabía tanto que él podía enseñar a los maestros. El no necesitaba ninguna educación. No necesitaba que le ensañaran algo, porque él lo sabía todo. Pero él era un fracaso con todo lo que él sabía.
65Ahora, yo creo en las escuelas Bíblicas. Creo que deberíamos hacer eso. Deberíamos tener escuelas Bíblicas. Mi hijo acaba de salir de Waxahachie. Yo tengo una hija que se está preparando para ir allá, a la Escuela de Waxahachie de la Asamblea de Dios, en Waxahachie, Texas. Yo creo en eso. Pero, hermano, cuando empezamos a enseñar en las... en nuestras escuelas y seminarios, sólo la manera correcta de hablar y lo demás, y todo, la educación, y lo demás... Lo que necesitamos hoy en los seminarios y en todo, es regresar a Dios, regresar a Dios; no a nuestros programas educacionales, sino a nuestros programas de nuestra salvación. Id por todo el mundo y haced seminarios. ¡No, señor! Id por todo el mundo, edificad iglesias. ¡No, señor! Eso está bien. Id y edificad hospitales. ¡No, señor!, eso no fue lo que la Iglesia fue comisionada que hiciera. La iglesia está edificando hospitales. La iglesia está edificando escuelas. La iglesia está edificando edificios. Pero esta es la comisión: “Id por todo el mundo y predicad el Evangelio”. ¿Qué es el Evangelio? No únicamente la Palabra, Pablo dijo, sino la manifestación de la Palabra. “El Evangelio no llegó a vosotros en Palabra solamente, sino también en poder y demostración del Espíritu Santo”. En otras palabras: “Id por todo el mundo y demostrad el poder de la resurrección. Estas señales seguirán a los que creen”. Sólo enseñando la Palabra no lo hará; Uds. tienen que tener el poder del Espíritu Santo detrás de esa Palabra para hacerla que viva otra vez. ¡Amén! Vendrá a vida.
66Ud. dice: “Oh, Hermano Branham, eso fue hace dos mil años”. Muy bien, crítico, yo quiero callarlo ahorita mismo. ¿Ve? No hace mucho tiempo, (¿lo miraron Uds. en la revista Life?), ellos entraron en los grandes graneros de Egipto y sacaron algo de ese trigo que José puso allí, lo plantaron en la tierra, y creció. Ellos sacaron (¿qué fue?) una semilla de girasol o algo, de hace cuatro mil años de la–de la tumba del rey Tut, una semilla de girasol, y la plantaron, y Dios había preservado esa vida. Absolutamente. “Y después de deshecha esta mi piel [los gusanos de mi piel destruyan este cuerpo, Biblia en inglés– Trad], en mi carne veré a Dios”. La Palabra de Dios nunca será destruida. La Palabra de Dios, si Uds. la plantan en las condiciones correctas en la Palabra de Dios, hará la misma cosa que hizo en el principio. Eso es correcto. Correcto.
67Hace tiempo yo estaba allá en Kentucky, cazando ardillas. Bueno, yo–yo... Eso es lo que yo hago para relajarme; yo–yo cazo, practico el tiro al blanco y cosas, uso armas. Eso es un pasatiempo. Y tenía un rifle Winchester, modelo setenta y cinco. Yo me paré allí a cincuenta yardas [45.50 m.–Trad.] en un campo de tiro al blanco, y metí nueve tachuelas consecutivas con él, atravesando completamente el papel. Y luego, cuando menos pensé, cuando yo le disparaba a la ardilla... yo le tengo que ver las cuatro esquinas de su ojo. Si me está mirando, yo no le disparo. Si tiene su lomo vuelto hacia mí, yo no le disparo. Ella tiene que estar en la posición correcta. A treinta yardas [27.30 m.–Trad.], la dejo en paz, y a veinte yardas [18.20 m.–Trad.]... Tiene que estar a cincuenta yardas [45.50 m.–Trad.]. Eso sólo es porque lo tenía ajustado de esa manera.
68Un día ese riflito se salió de ajuste. Y por nada en lo absoluto lo podía ajustar. Lo remodelé, e hice todo lo que podía hacer; y aflojarlo o apretarlo sólo cinco milésimas de vibración aquí hará una diferencia de media pulgada [1.75 cm.–Trad.] a cien yardas [91 m.–Trad.]. Así que, ¿ven?, Uds.... Tiene una parte apretada y la otra suelta; uno lo tiene que tener bien ajustado. Así que lo devolví a la Compañía Winchester, y recibí una carta que la tengo ahora en casa. Ellos dijeron: “Reverendo Branham, no hay una sola cosa que esté mal con ese rifle”. Dijeron: “Ese rifle hará un orificio de un grupo de una pulgada [2.5 cm.–Trad.] de diámetro a veinticinco yardas [22.75 m.– Trad.], y un modelo setenta y cinco no ‘agrupará’ mejor que eso”. Dijo: “Para empezar, este no es un rifle para tirar al blanco”. Dijo: “Unicamente tiene un solo tornillo de sostén que lo mantiene unido. Por lo tanto Ud. tiene que tener vibración en él”. Ahora, ese fue el hombre que diseñó e hizo el rifle, la Compañía Winchester, los que lo someten a prueba. El hombre que empleó su vida, y los ingenieros, para fabricar el rifle, ellos dijeron: “No agrupará mejor que un orificio de una pulgada [2.5 cm.–Trad.] a veinticinco yardas [22.75 m.– Trad.]”. Y yo había estado metiendo tachuelas con él a cincuenta yardas [45.50 m.–Trad.].
69Miren, un día me senté debajo de un árbol, y lloré. Allí estaba el Hermano Woods y un par de amigos míos cazando ardillas. Yo... A ellos no les interesaba dónde les pegara la bala, sólo les disparaban. Y en cualquier parte que les pegara la bala, estaba bien. Para mí, yo pensé que quizás le iba a pegar en su mejilla, le iba a pegar un poquito detrás del oído o algo, eso no estaría bien. Le tenía que pegar en el ojo, o no estaba bien. Y yo pensé: “Bueno, mira, no importa lo que diga la Compañía Winchester, yo sé que se puede hacer porque yo lo he visto que lo hizo”.
70Y estaba sentado allí una mañana debajo de un árbol todo torcido, llorando; me puse tan nervioso que me puse a llorar. Yo dije: “Señor, aquí estoy alejado de los servicios, aquí en el bosque tratando de relajarme. Y yo todo nervioso, ¿para qué me tratas de enviar a una reunión de todas maneras? Yo soy un fracaso para empezar, ¿y por qué enviaste a una persona como yo? Pareciera que Tú hubieras escogido a un hombre que fuera hombre, alguien que fuera estable y calmado”. Y seguí sentado allí llorando y hablando con el Señor, con mis manos levantadas y las lágrimas corriendo por mis mejillas.
71Yo oí una Voz, esa Luz en el arbusto; El dijo: “Yo te hice para un... de esa manera para un propósito. Ahora, uno sabe eso, que uno no puede estar satisfecho hasta que ese rifle... No importa lo que alguien diga, uno sabe que mete la tachuela (¿ven?) a cincuenta yardas [45.50 m.–Trad.]”. Y entonces El dijo: “Esa es la razón que Yo te hice así, para que no te importe lo que alguien más diga. ¿Ve? ‘Los días–días de los milagros ya pasaron. No hay tal cosa como el Bautismo del Espíritu Santo’”.
72Escuchen. Sí lo hay. Porque yo sé que es así. Esos apóstoles recibieron ese mismo Espíritu Santo; ellos vieron visiones; ellos–ellos resucitaron a los muertos; ellos sanaron a los enfermos; ellos hicieron grandes milagros y señales y prodigios. Y si sólo lo apuntamos en el centro del blanco... Uds. no pueden decir: “Oh, aquel día... Esa iglesia dice que es de esta manera. Y mi iglesia es la más antigua, y esto fue eso”. Eso no tiene sentido para mí. Si–si ellos le pegaron en el centro del blanco, metiendo la tachuela, pegándole en el centro del blanco otra vez, se meterá otra vez. Si ellos produjeron un avivamiento que sacudió al mundo con el poder y las promesas de Dios, nosotros haremos la misma cosa si aceptamos la promesa y esperamos que suceda. Pero Uds. la tienen que creer. Uds. sencillamente no la pueden creer a medias.
73¿Y saben qué? Cuando me levanté de estar debajo de ese árbol, después que El me habló y salí de allí, nunca jamás toqué una vez más ese rifle. Y aquí está sentado el hermano que lo remodeló conmigo. Ese rifle había estado metiendo constantemente esas tachuelas a cincuenta yardas [45.50 m.–Trad.] desde entonces. Correcto. Nunca lo toqué. ¿Ven?, El estaba tratando de hacer algo para mostrarme cómo comportarme. En tiempos difíciles, y cosas que ellos dicen: “Oh, Hermano Branham....”
74Un hombre me dijo no hace mucho, dijo: “Si Ud. viene aquí y se une a nuestra organización hacemos esto y lo otro, si Ud. sólo se compromete en unos cuantos....”
75Yo dije: “¿Comprometerme? ¿Comprometerme?” Yo dije: “Estoy sorprendido que un hombre de Dios como Ud. lo es, con un doctorado, le pediría a un siervo de Dios que se comprometiera en la Palabra de Dios”. Yo dije: “Eso no está en mi sangre”. No, señor. Yo me quedaré apuntando al centro del blanco. Yo creo en el Espíritu Santo y en el poder del Espíritu Santo. Yo creo que Jesucristo es el mismo ayer, hoy, y por los siglos. Y yo estoy bajo expectación de que El levantará una Iglesia para ir a encontrarlo con el mismo poder que tenía en el principio. Seguro que sí, si lo esperamos, tengamos fe en Dios, y creamos que El lo va a hacer. ¡Expectación!
76Moisés, con toda su teología él nunca llegó a ninguna parte. El estaba allá como un cobarde huyendo detrás de las montañas, en el desierto, apacentando las ovejas de su suegro. Pero un día él se encontró con Dios, y entonces él tuvo una experiencia con Dios, y él iba allá a Egipto para conquistar a Egipto. Ahora, pudiera parecer muy necio para un anciano de ochenta años de edad y la barba colgándole muy larga así, y probablemente su cabeza calva roja por el sol, le brillaba, y todo barbón, y traía una vara torcida en su mano, y su esposa sentada en una mula con un pequeño niño sentado sobre su cadera, yendo allá. Le decían: “¿Adónde vas, Moisés?”
77“Voy a Egipto a conquistarlo; voy a conquistar la nación”. Uds. saben, cuando uno toma a Dios a Su promesa, lo hace a uno actuar neciamente para las cosas del mundo. Ahora, una invasión de un solo hombre, yendo a tomar una nación tan poderosa como lo es Rusia hoy día. Seguro, yendo allá... Y la cosa es que él–él lo conquistó, él lo hizo. El mató a un hombre allá y se metió en problemas. Regresó y mató a toda una nación, y él fue glorificado por ello. ¿Ven? Eso es. El fue un asesino por matar a uno, y–y luego un santo por conquistar a todo el montón. Pero en una ocasión, él fue allá con expectaciones siendo que Dios permanece fiel a Su Palabra. ¡Amén! El lo estaba esperando. “¿Cómo lo vas a hacer, Moisés?” “Yo no sé, pero yo–yo sé que El lo va a hacer. Dios así lo dijo, permanece así, eso es todo”. “¿Tú vas a sacar a dos millones y medio de personas aquí a este desierto y alimentarlas? ¿Cómo las vas a alimentar?” “Yo no sé. Yo espero que Dios haga algo al respecto”. El lo hizo. Eso es todo. El estaba esperando algo.
78El problema de ello, es que vamos a la iglesia y cantamos el himno, y el pastor habla tocante a las rosas y a las flores, y regresamos a casa. ¡Oh, hermanos! Esa es la razón que no llegamos a ninguna parte. Ese es el problema con nuestras iglesias Pentecostales. Eso es... Ahora, yo–yo nunca vine aquí para palmearlos en la espalda; yo vine aquí para decirles a Uds. la verdad. ¿Ven? Oh, la iglesia Pentecostal se ha ido en una estampida de edificar; se ha ido en una estampida denominacional; se ha esparcido por todas partes, y cortó, y dividió, y sacó, y separó, y se segregó. Y ¡oh!, “va a tener... esta va a ser la más grande, y esa va a ser la más grande”. Mientras Uds. hagan eso, Uds. nunca van a llegar a ninguna parte. Recuerden: yo se los digo a Uds. en el Nombre del Señor.
79Pero cuando Uds. se reúnan (¡oh, hermanos, eso es!), cuando Uds. obedezcan completamente a Dios... “En esto conocerán todos que sois Mis discípulos, si tuviereis amor los unos con los otros”. Cuando Uds. saquen toda esa teología y metan un poco de amor allí, harán obras, y prodigios, y–y milagros. Pero tenemos que tener eso. ¿Para quién? Para todos. “Oh, ¿para ese montón de las Asambleas de Dios, o para ese montón de la Iglesia de Dios, o para los Unitarios, o los Trinitarios, o los ‘Quintuarios’, o lo que ellos sean? ¿Qué yo los ame? Yo no los pudiera amar; ellos son anticristo”. ¡Ud. mismo está perdido, hermano, cuando piensa así! Correcto. Ud. no está bien con Dios. Si Ud. no le puede extender una mano al enemigo a quien Ud. le tiene más antipatía, para intentar de ganarlo para Cristo, entonces el Espíritu de Cristo no está en Ud. “Pues a lo Suyo vino, y los Suyos no le recibieron”. Sin embargo El dio Su vida por Su enemigo. El lo hizo. Cuán cierto es eso.
80Y ese Espíritu de Dios en Uds. los hace sentir de la misma manera tocante a todos. Cuando Uds. llegan a un lugar... Miren, Uds. no lo pueden fingir. El diablo sabe si Ud. está fingiendo o no. Yo puedo ver a ese niño epiléptico allá un día, y Jesús diez días antes de eso les había dado poder para echar fuera demonios, y–y resucitar a los muertos, y sanar a los enfermos, y hacer toda clase de milagros. Ellos iban progresando muy bien. Regresaron y dijeron: “Aun los demonios se nos sujetan”. Estaban disfrutando unos momentos grandiosos. Unos cuantos días después de eso, todos ellos fueron desafiados. Ellos encontraron a un hombre allá, él sabía que no estaba haciendo... él no se unía a su sociedad, así que ellos le prohibieron aun que echara demonios. ¿Ven entrando la amargura? ¿Ven? “Oh, nosotros se lo prohibimos; él no se unía a nuestra asamblea. Así que nosotros le dijimos que no lo hiciera”.
81Jesús dijo: “No se lo prohibáis; porque ninguno hay que haga milagro en Mi Nombre, que luego pueda decir mal de Mí. Y el que no es contra Mí... el que es Conmigo no es contra Mí”.
82Así que nos damos cuenta entonces que con esa clase de actitud, ellos tenían un muchacho epiléptico allá, y sólo estaban llorando sobre él y orando y saltando, y me puedo imaginar uno de ellos venir y decir: “De esta manera yo lo hice allá. Uds. hermanos háganse a un lado; todos Uds. no saben cómo hacerlo. De esta manera se hace”. Vanagloriosos, Uds. saben. “¡Aleluya, gloria a Dios!” Lo sacudió, derramó un poco de aceite sobre él, lo volvió a sacudir. “Así es cómo lo hice”. Ajá. Eso... Pero no funcionó en esa ocasión. Ese es el problema de hoy día. Eso es... No está obrando muy bien. ¿Ven?
83Pero después de un rato, alguien llegó caminando, quietamente. Oh, el padre corrió hacia El y dijo: “¡Señor, ten misericordia de mi hijo. El está atormentado por un demonio”. Y cuando Jesús echó fuera el espíritu demoníaco de él, entonces los discípulos vinieron y dijeron: “¿Por qué no lo pudimos hacer? ¿Qué fue lo que nos pasó?”
84El nunca dijo: “Yo les quité Mi poder”. El dijo: “Debido a vuestra incredulidad para obrar el poder que Yo les dí que obraran”. Ese es el problema con la iglesia hoy en día. Ha comprometido; tiene... No está esperando nada. Sólo está allí, agrupada y muerta. Lo que necesitamos es tener expectaciones.
85Simeón, ese gran santo anciano de Dios, él era un hombre de gran reputación. Oh, hoy día sucede que ellos dicen: “Pero espere un momento, señor, yo soy un hombre de negocio. Yo soy un doctor. Yo soy–yo soy un profesor”. Ud. no es mejor que alguien más. Y cuando Ud. piense que es mejor que alguien más, entonces Ud. no es nada de lo que debería ser, dice la Escritura. ¿Ve? Cuando Ud. llega a un lugar... Ud. tiene que... ¿Cómo pueden Uds. tener fe cuando están esperando honrarse el uno al otro? ¿Ven? Uds. se deben preferir uno al otro, siempre. Esa es la vida de Cristo, preferir a su hermano, hermana. Y si ellos están errados, está bien. Ud. nunca los hará mejor, despreciándolos en todas partes. Abrácenlos, y aliéntenlos. A mí me gusta esta religión antigua. Yo les diré lo que hará: hará que–hará que uno con un traje de esmoquin se siente al lado de uno con overoles, y que se abracen uno al otro, y se llamen “hermano” uno al otro. Correcto. Hará que una con un vestido de algodón y una con uno de seda se llamen “hermana” una a la otra. De seguro lo hará. Una religión pura y sincera. Y de–de seguro lo hará.
86Ahora, pero Simeón era un hombre de gran reputación. El era un anciano sabio, como de unos ochenta años de edad. Ahora, él iba por todas partes, diciéndoles a todos: “Yo no voy a morir hasta que vea al Ungido del Señor”. Ahora, la Biblia dice... ¿Qué hizo a Simeón hacer eso? Porque el Espíritu Santo estaba sobre él. Esa era la diferencia. El Espíritu Santo estaba sobre él. Ahora, me imagino que la gran denominación a la que él pertenecía, dijo: “Oh, el pobre anciano, él tiene un pie en la tumba y con el otro resbalándose rápido. Déjenlo en paz; no pasará mucho hasta que todo termine. El va a morir muy pronto. Así que déjenlo que disfrute siguiendo adelante. El–él tiene alguna clase de ilusioncita, así que... algo un poco errado, Uds. saben”.
87Pero Simeón todavía lo creía; a él no le importaba tocante a su reputación. El les dio a saber a todos. El estaba esperando verlo a El. El dijo: “No voy a ver la muerte, hasta que yo vea al Ungido del Señor”.
88Yo puedo oír a algunos de los grandes rabinos, Uds. saben, enfrentarse a los jóvenes, Uds. saben, que sabían toda la... tenían el doctorado de filosofía, y los doctorados “LL”, y todo los otros doctorados y lo demás, y todo embotellado en ellos, Uds. saben, y–y ellos decían: “Bueno, el pobre anciano, él fue un buen sacerdote en sus días, pero oh, déjenlo en paz; él está un poquito fuera de sí”.
89Pero él iba por todas partes diciéndolo; a él no le importaba su reputación de sabio. De lo que él estaba hablando... El–él tenía el Espíritu Santo sobre él. El dijo: “El Espíritu Santo me lo reveló”. ¿Ven?, él lo estaba esperando ver. Dijo: “Sí, yo tengo todo listo. Cuando yo lo vea a El, yo sé exactamente lo que voy a hacer. Sí, señor. Tengo todo listo porque estoy esperando verlo”. ¿Por qué? El Espíritu Santo así lo dijo.
90Ahora, no hay dos Espíritus Santos; únicamente hay un solo Espíritu Santo (correcto), únicamente un solo Espíritu Santo. Y ese mismo Espíritu Santo que guió a Simeón para creer que él no moriría hasta que él viera al Ungido del Señor, ese mismo Espíritu Santo me está diciendo: “Algo va a suceder”. ¡Amén! Yo sencillamente lo creo. Y les está diciendo a Uds. la misma cosa. Estemos esperándolo. Preparémonos para eso, alistémonos. Como tomando un viaje, tengan todo empacado. No, para esta–esta clase de viaje, Uds. desempacan todo. Tienen mucho empacado ahora. El problema de ello es que tenemos que desempacar. Así que en este viaje Uds. desempacan. Uds. tienen que ponerse justo en medio del camino.
91Uno de los queridos hermanos, el Hermano... Yo iba a decir Deweece; creo yo... no, no... ese es Oral Roberts. Oh, él es el superintendente estatal de las Asambleas de Dios en Indiana. No recuerdo cómo se llama ahorita. De todas maneras... El Hermano Weed, Roy Weed; me imagino que todos Uds. lo conocen. El Hermano Weed un día... Mi primo, el Hermano Vivert, él tiene una de las más grandes iglesias Pentecostales de las Asambleas de Dios en el este, en Evansville, Indiana. Toda una manzana de ciudad se empleó para la iglesia. Así que ellos tenían, creo yo, lo que era llamado El cuarto de quinientos. Al cruzar de la calle hay un garaje, así que el Hermano Vivert lo compró; y su hermano está en competencia en Indianápolis, quién puede reunir varios miles en la escuela dominical. Así que él tenía una escuela de hombres allí que enseñaba el domingo en la mañana, con quinientos en la clase.
92Así que yo debía hablar esa mañana en la clase de los hombres. Yo estaba sentado detrás del Hermano Roy, y el Hermano Roy dijo: “¿Sabe qué?, oí a un hombre decir”, y ése era yo, “que en medio del camino es el lugar”. Dijo: “En medio del camino...” Yo creo eso.
93Dios dijo en Isaías 35: “Y habrá allí calzada”. Muchos de Uds. queridos Nazarenos solían cantar: “Una calzada de santidad”. No. “Habrá una calzada y (‘y’, es una conjunción que ata su oración)... y Camino, y será llamado Camino de Santidad”; no la calzada de santidad, sino el Camino. Un camino que se construye correctamente, la basura es lavada hacia los lados. Así que, o Uds. son muy fríos y “almidonados”, o fanáticos, en... Pero el lugar correcto es justo en medio del camino, que conduce hacia el Calvario, justo en medio del camino.
94Así que el Hermano Weed se paró y dijo: “Un hombre... Esas no son buenas éticas de manejo”. El dijo: “Si un hombre manejara en medio del camino, él se mataría”. Dijo: “Esas no son buenas éticas de manejo”. El no sabía que yo estaba sentado detrás de él.
95Yo le toqué el hombro; yo dije: “Eso es, hermano; verdaderamente Ud. está ligado a la tierra, Ud. es...” Yo dije: “En este Camino, Ud. no regresa. Solamente es en una sola dirección”. Así que él es–él es un hermano dulce, tan fino como se pudiera pensar. ¡Oh, hermanos!, no–no los hacen mejores que Roy Weed.
96Pero fue tan curioso, Uds. saben, él dijo: “Mire, si Uds. manejan en medio del camino, los van a chocar”.
97Yo dije: “Hermano Weed, no nos van a chocar; nosotros vamos en una sola dirección. Sólo en esa dirección. No vamos a regresar en lo absoluto”. Un boleto de ida. Yo estoy contento que lo tengo, ¿Uds. no? ¡Un boleto de ida! Lo que el Espíritu Santo revela por medio de Su Palabra, yo creo que eso es la verdad; nosotros nos quedamos con eso.
98Así que Simeón fue un hombre de gran reputación entre el pueblo. Pero él no estaba avergonzado. Algunos de nosotros reclamamos que tenemos el Espíritu Santo; recibimos una revelación de parte de Dios que debemos parar de hacer las cosas que estamos haciendo. “Pero aún si yo las paro, y–y ando con los de apellido Jones aquí, y ¿qué pensarán de mí?”
99Algunas de Uds. mujeres se cortaron su cabello, Uds. saben, porque Susie lo hizo. “Bueno, si yo dejara crecer mi cabello, ellas me llamarían ‘anticuada’”. Ajá. Pero el Espíritu Santo les dice a Uds. que lo deberían hacer. La Biblia así lo dice. Ahora, si algo se dice diferente a eso, no lo crean; es una mentira, porque Dios lo dijo que así era. ¿Ven?
100Y toda esa otra cosa que nosotros hemos adoptado en la iglesia Pentecostal porque los Bautistas lo hacían, porque los Presbiterianos lo hacían. Y ellos piensan que yo soy un fanático chapado a la antigua. Viendo a nuestras mujeres Pentecostales vestirse con vestidos que se miran como que se les pegan a la piel. Una mujer me dijo el otro día, dijo: “Pero Hermano Branham”, dijo, “bueno, no hacen nada diferente a eso”. Pero venden máquinas de coser y telas, así que no hay excusa. Jesús dijo: “Si Uds....” Jesús dijo: “Si Uds. hacen eso, serán culpables de cometer adulterio en el Día del Juicio”. La Biblia dice: “Cualquiera que mira a una mujer para codiciarla, ya adulteró con ella en su corazón”. Y si Uds. visten así, y un pecador las mira, él va a responder en el Día del Juicio, y Uds. van a responder por presentarse de esa manera a él. Así que Uds. van a ser culpables de cometer adulterio aunque cometan el acto o no, porque dice: “Cualquiera que mira”, y Uds. se presentan así. Un pecador de hecho hará eso. ¡Oh, iglesia Pentecostal, regresa a Dios! ¡Regresa!
101¡Oh!, ¿qué ha sucedido desde la calle Azusa hasta ahorita? En la calle Azusa era una vergüenza tener un libro de alabanzas en la–en la iglesia, cuando primero empezó Pentecostés. Ellos cantaban en el Espíritu. Todo era en el Espíritu. Ahora, es como David duPlessis dijo: “Nosotros tenemos muchos nietos Pentecostales”. Dios no tiene nietos en lo absoluto. El sólo tiene hijos e hijas. Uds. han traído a sus hijos a la iglesia. Sólo porque Uds. eran Pentecostales, los niños llegaron y los pusieron en el registro de la iglesia y crecen y reclaman ser Pentecostales y no saben nada tocante a la experiencia que hizo a mujeres limpiarse, y a los hombres limpiarse, y a las iglesias limpiarse. Más vale que me calle. ¡Pero es la verdad! Tenemos que regresar a esa experiencia otra vez. Muy bien. Yo estoy esperando que El haga algo antes que El venga. Y yo–yo creo que lo veré. Muy bien.
102Pero le fue revelado a él; esa es la razón que él se podía parar firme en la Palabra. El dijo: “El Espíritu Santo me reveló que yo no voy a morir. Yo sé que soy un anciano, pero no voy a morir antes que yo vea al Ungido del Señor”. David lo esperó, y Moisés lo esperó. Y desde el huerto del Edén, por cuatro mil años, ellos lo esperaron. Pero El dijo: “Yo lo voy a ver (¡amén!), yo lo voy a ver”. “¿Cómo sabes que lo vas a ver?”
103“Yo tengo una buena razón: el Espíritu Santo me lo reveló”. ¡Oh, hermanos!
104¿Se lo revela El a Ud. que está allá en el catre esta noche, hermano, El... o allá a Uds. en esas sillas, que los va a sanar? Si El lo hace, Uds. lo van a obtener. Eso es todo. ¿Se lo revela a Ud., pecador, que Ud. va a recibir el Espíritu Santo? Ud. lo va a recibir si El se lo revela. Uds. que tienen problema de corazón, cáncer, tumor, lo que sea, ¿se lo revela a Uds. que van a sanar? Uds. lo van a obtener. Sólo sigan el liderazgo.
105“Los hijos de Dios son guiados por el Espíritu de Dios”, no guiados por algunos fanáticos o alguna organización o alguna otra cosa; ellos son guiados por el Espíritu de Dios. El Espíritu Santo fue dado a la iglesia para ser el Superintendente, el Tutor, que iba a criar a los hijos de Dios; no nuestros obispos, y cardenales, y los demás, sino el Espíritu Santo. Yo estoy esperando al Espíritu Santo, no a una denominación, no a un obispo, no a un sacerdote Católico, no a un predicador Bautista, ni a un predicador Pentecostal; yo estoy esperando que el Espíritu Santo descienda y ponga en orden una Iglesia que lo va a ir a encontrar a El, llena con el poder y la resurrección de Cristo. Yo estoy esperando eso; yo lo creo. Dios prometió que habría una iglesia allí sin mancha ni arruga en Ella. Yo lo estoy esperando porque Dios dijo que así será.
106Alguien me dijo: “Hermano Branham: ¿no tiene Ud. temor de que vaya a cometer un error una noche mientras está allá arriba en ese discernimiento?” ¡No, señor! El dijo que estaría parado a mi lado; yo estoy esperando que El lo haga. Eso es exactamente correcto. “¿No tiene Ud. temor que algunas de esas profecías estén erradas?” Si yo tuviera temor, yo las dejaría de decir, si yo no tuviera confianza en el que me habla. Pero yo estoy esperando que sea de esa manera. El dijo que lo haría, y yo estoy... Nunca ha fallado todavía, y nunca fallará, porque estoy esperando que El cumpla Su Palabra, revelada por el Espíritu Santo. “Los hijos de Dios guiados por el Espíritu de Dios”.
107Ahora, tomemos un pequeño drama antes de terminar. Ahora, ¿van Uds. a estar esperando un gran servicio de sanidad mañana en la noche?, ¿van a estar esperando que el Señor derrame Sus bendiciones mañana en la noche? Seguro. Estemos esperándolo; estén bajo expectación. Oh, yo espero que la iglesia esté en fuego, la Gloria del Señor caiga por dondequiera y pecadores alrededor del altar, y la gente siendo salvada y llenada con el Espíritu Santo, y sólo una gran cosa. Mis anticipaciones y expectaciones están edificadas muy alto. Yo me sentí guiado a venir a California, y El va a hacer algo por alguien; esa es una cosa segura. Yo estoy esperando que suceda, porque yo me siento guiado a hacerlo. Yo me siento guiado a decir lo que yo digo. Me siento guiado a hacer las cosas que yo estoy haciendo, o no las haría. Yo quiero ser guiado a ellas. Y entonces yo estoy esperando que algo suceda.
108Ahora, digamos que es el lunes en la mañana, y hay como dos millones y medio de gente en Israel en ese tiempo; ellos están bajo del gobierno romano. Y el anciano Simeón entra. Su deber quizás era hacer algo en la iglesia, y después de un rato de él estar parado allí, toma el pergamino. Y él se sienta en su cuarto de estudio; el anciano todavía no ha salido. El está anciano, muy anciano. Y él estaba parado allí, y recogió un pergamino. Y esa mañana, digamos que él tomó el de Isaías. El leyó como hasta Isaías 9:6: “Porque un Niño nos es nacido (¡oh!), Hijo nos es dado... y se llamará Su Nombre Consejero, Dios Fuerte, Príncipe de Paz, Padre Eterno”.
109“Oh, ¿de quién estaba hablando el profeta? Ese es ese Mesías que va a venir. Ese es el que el Espíritu Santo me reveló a mí que lo vería”.
110Ahora, ellos no tenían televisiones (gracias a Dios), en ese día. Así que la... toda clase de propaganda y noticias, y periódicos, y reportajes, ellos no lo tenían. Jesús ya había nacido. Así que ocho días después... Me imagino que por haber dos millones y medio de gente, habría cientos de madres allí en la mañana para que sus bebés varones fueran circuncidados.
111Bueno, únicamente las mamis, Uds. saben cuánto ellas aman a sus pequeños. Ellas los acariciaban en su barbilla; no tienen dientes. A mí me gusta ver a un bebito sin dientes, Uds. saben, ver sus pequeñas encías brillando. Y me puedo imaginar verlas paradas con sus pequeños bebés con colchitas hermosas de tejido, y acariciándoles sus mejillas. Y una virgencita llegó con un bebé envuelto en pañales. Y me dicen que de acuerdo a la historia, que los pañales de nuestro Señor fueron tomados del lomo de una yunta de buey, que estaba colgado en el establo. Habían estado arando con esa yunta, con ese... y ellos los tomaron y envolvieron al bebé con ellos.
112Me puedo imaginar ver a esas muchachas de la sociedad, algunas de ellas lo mejor de Hollywood caminando allí, Uds. saben, paradas en la iglesia con sus nombres en el libro (¡oh, qué cosa!, ellas eran miembras populares), con sus bebés todos perfumados, y Uds. saben, y los tejidos y las botitas tejidas, y todo listo, Uds. saben, llegando. Y el sacerdote las iba a reconocer como grandes donadoras en el plato de la ofrenda, Uds. saben: “Sí, Señora Fulana de tal, su esposo es el Doctor Fulano de tal”, así, Uds. saben. Iban a recibir ese honor (¡oh, qué cosa!), todas llenas de orgullo por eso.
113Y esta muchachita entra con un Bebé envuelto en pañales del lomo de un buey de yunta. Y oigo a alguien decir: “Chhh, oíste el chisme, ¿verdad? ¿No has oído el chisme? Esa muchacha tuvo ese bebé con José, sin estar casada con él. ¡Oh, es terrible! ¡Oh, es...! Tú– tú... ¡Es horrible! ¿Ven? ¡Oh, es–es una desgracia! Y ella dice que nació virginalmente”.
114Ella no les prestó nada de atención; ella sabía de su pequeño Tesoro en sus brazos. Ella sabía en su corazón a quién le pertenecía ese Bebé. Ella sabía que ése era el Hijo de Dios. No importaba cuántos se burlaron y dijeron: “No–no se acerquen a ella. Si la gente las ve asociándose con ella, las van a clasificar como uno de ellos”.
115De esa manera es hoy día. Me temo que ese es el problema con nuestras iglesias Pentecostales. Uds. ya no quieren ser uno de ellos. Uds. no quieren esa experiencia chapada a la antigua del Bautismo del... [Porción sin grabar en la cinta–Ed.].... antigua también. Eso es exactamente correcto.
116Miren, ella siguió caminando, y en su corazón sabía a quién le pertenecía ese Bebé. Dijeran lo que dijeran, ella sabía a quién le pertenecía el Bebé. Y así también Uds. saben de dónde proviene esa experiencia. Ese Bebé de Cristo que ha nacido en su corazón, Uds. no se avergüenzan del Evangelio de Jesucristo. Pablo dijo: “No me avergüenzo del Evangelio de Jesucristo, porque es poder de Dios para salvación”. Me gusta eso, ¡sí, señor! Cuando él estaba parado hablándole a Festus ese día, o mejor dicho, a Félix, creo que era, él dijo.... El dijo: “Por poco me persuades a ser Cristiano”.
117Y Pablo le dijo, dijo: “En el Camino que es llamado herejía (eso es, locura, lunático), en ese Camino sirvo al Dios de nuestros padres”. Estoy contento de unir mis manos con él esta noche, ¿Uds. no, pueblo Pentecostal? [La congregación dice: “Amén”–Ed.]. ¿No están Uds. contentos esta noche de decir: “Yo soy uno de ellos”? [La congregación dice: “Amén”–Ed.]. Solíamos cantar una alabancita Pentecostal. Ellos estaban reunidos en el aposento alto, Orando todos en Su Nombre, Fueron bautizados con el Espíritu Santo, Y vino el poder para servicio; Lo que El hizo por ellos ese día El hará lo mismo por ti, Estoy muy contento de decir Que yo soy uno de ellos. ¿No están Uds. contentos por eso? Oh, estoy muy contento de decir que yo soy uno de ellos.
118Ella seguía caminando con ese Bebé. Y todas ellas estaban diciendo: “Miren, no se acerquen a ella; ella es una ‘santa rodadora’ [una ‘aleluya’–Trad.]”, o Uds. saben, algo así. “Sólo miren a...” Quizás yo dije la cosa incorrecta, pero yo espero que no.
119Así que ella sabía de ese Bebé; ella sabía a quién le pertenecía. Ella sabía que ese era el Hijo de Dios, no importaba cuánta desgracia le era. Y Uds. saben, si Uds. han recibido el Espíritu Santo, Uds. saben que esa es la experiencia de Dios para Uds. Uds. saben de dónde vienen. Uds. saben del hoyo del cuál fueron sacados. Uds. saben lo que los salvó. Uds. saben lo que los hizo a Uds. diferentes.
120Y ella siguió adelante: “Está bien lo que ellas digan. No les prestaré ninguna atención. Yo solamente te miraré a Ti, Cariño”.
121¡Oh, si la iglesia Pentecostal sólo se pudiera enamorar de Cristo así! “Señor, te miraré a Ti, Cariño. Tú eres el Cariñito de Dios. Echado a los perros. Yo me haré... Yo me comportaré como una verdadera Cristiana. Yo andaré en la Luz de la cruz, con mis brazos abiertos de amor y dulzura”.
122“Sí, yo sé a quién le perteneces Tú, Cariño. Tú me fuiste un regalo dado de Dios”.
123Y cuando menos piensa, Simeón estaba sentado en el cuarto, leyendo Isaías 9:6, y el Espíritu Santo... Ahora, miren, si el Espíritu Santo les ha prometido a Uds. algo, y Uds. lo han estado esperando, depende entonces del Espíritu Santo ver que Uds. sean guiados a ello. ¿Cuántos han estado esperando un avivamiento? [La congregación dice: “Amén”–Ed.]. Muy bien. Bueno, quizás este es el momento que El los ha guiado a eso. Si va a haber un avivamiento, El los traerá. ¿Cuántos han estado esperando sanidad? Seguro. Muy bien, entonces aquí están Uds. directamente en la Fuente.
124Miren. David dijo: “Un abismo llama al abismo”. Si hay un abismo llamando en el interior, tiene que haber un abismo en alguna parte para responder a ese abismo. ¿Ven lo que quiero decir? Antes que... Uds. aquí viven al lado del mar. Antes que hubiera una aleta en el lomo de un pez, primero tenía que haber agua para que él nadara, o él nunca hubiera tenido una aleta. Antes que el árbol creciera en la tierra, primero tenía que haber una tierra, o no hubiera habido un árbol que creciera.
125Como con frecuencia yo he hecho esta declaración. Yo leí un artículo en el periódico hace tiempo, de un muchachito en la escuela que continuaba comiéndose los borradores de los lápices, y ellos lo enviaron a casa y le preguntaron a su madre qué era lo que le pasaba a este muchachito. Y un día ella lo encontró afuera comiéndose el pedal de una bicicleta. Así que ella lo llevó al laboratorio, o mejor dicho, a la clínica para que le examinaran su–su sangre y lo demás. Así que cuando ellos examinaron al muchachito, encontraron que él necesitaba azufre. Su cuerpecito ansiaba azufre. Así que el azufre está en el hule. Así que miren, antes que pudiera haber una ansia por el azufre, primero tenía que haber un azufre para responder a esa ansia.
126En otras palabras, antes que haya una creación, tiene que haber un Creador para crear la creación. ¿Ven lo que yo quiero decir? Ahora, si Uds. están sedientos por más de Dios... ¿A cuántos les gustaría tener más de Dios? [La congregación dice: “Amén”–Ed.]. Bueno, eso les muestra que hay más de Dios para que Uds. lo obtengan. Correcto. ¿Quieren ser sanados? Bueno, así tan seguro que Uds. creen que Dios es un Sanador, hay una Fuente abierta en alguna parte o Uds. nunca tendrían ese deseo. Si Uds. ansían tener el Espíritu Santo, eso muestra que hay una Fuente abierta en alguna parte llena con el Espíritu Santo. ¿Ven?, tiene que haber un Creador para crear la creación. Y entonces, tiene que haber algo allá para responder a esa creación.
127Ahora, el Espíritu Santo estaba obligado entonces a guiarlo a esa Fuente. ¡Amén! Oh, si Uds. lo están esperando, el mismo Espíritu Santo los guía a esa Fuente. Se tiene que abrir en alguna parte. Si Uds. tienen ese deseo ardiente en su corazón, el Espíritu Santo está obligado a guiarlos directamente a eso, directamente a esa “Fuente llena con la Sangre que emana de las venas de Emanuel, en donde los pecadores (esos son incrédulos), que se sumergen debajo del torrente, pierden toda su incredulidad”. Correcto. Oh, Uds. quieren llegar a un lugar donde Uds. pueden sobrepasar cualquier duda en su mente. ¿No quieren ser de esa manera? [La congregación dice: “Amén”–Ed.]. Bueno, hay una Fuente en alguna parte para hacer eso. Uds. la están buscando, la están buscando.
128Ahora, entonces en ese momento, si Uds. la han estado buscando, testificando al respecto, esperándola porque fue una promesa... Y toda promesa en la Biblia les pertenece a Uds. Así que Uds. la han estado buscando. Entonces si estaba cerca de él, fue la obligación del Espíritu Santo de guiarlo a ese lugar donde Cristo estaba. Esa es la obligación del Espíritu Santo.
129Ahora, si Uds. creen en sanidad, es la obligación del Espíritu Santo de guiarlos directamente a la Fuente. Ahora, Uds. no tienen que entrar, pero El los guiará a ella, les mostrará. Si Uds. están buscando el Espíritu Santo, entonces el Espíritu Santo los guiará directamente al lugar donde Uds. pueden recibir el Espíritu Santo, si sólo Uds. le permiten que los guíe
130Yo puedo oír el Espíritu Santo en el cuarto esa mañana decir a Simeón, le dijo: “Ponte de pie”. “¿Adónde quieres que vaya, Señor?”
131“No preguntes, sólo continúa caminando”. Ahí viene él, no sabe adónde va; él solamente va caminando. Entra al cuarto, él mira para todos lados. “Sigue caminando, Simeón”. “¿Adónde voy, Señor?” “Sigue caminando. Sigue caminando”. “¿Qué debo hacer?”
132“Sigue caminando. Yo te guiaré”. ¿Están dispuestos a permitirle a El hacer eso, no usar su propia mente, sólo tomar Su mente? “Que la mente que estaba en Cristo esté en vosotros”. No critiquen. Si Uds. no lo pueden entender, búsquenlo en la Escritura y vean si está correcto o no. ¿Ven? “Sólo sigan caminando”.
133Ahora, él camina hacia esa fila de mujeres, quizás había trescientas o cuatrocientas de ellas paradas allí. Yo lo veo caminando por la fila. “Señor, yo...?... Tú me dijiste un día, y el Espíritu Santo sobre mí, me declaró muchas cosas. Tú nunca me has fallado. Yo no sé lo que Tú quieres de mí esta mañana, pero Tú me dijiste que siguiera caminando, así que aquí voy caminando”. Después de un rato, tan pronto como sus ojos vieron a esa mujercita, todas ellas manteniéndose apartadas, como creyentes fronterizas, Uds. saben, manteniéndose apartadas: “Los días de los milagros ya pasaron”, y lo demás. Pero Uds. saben, para un corazón hambriento que está siendo guiado por Dios, ellos saben dónde está cuándo lo encuentran. Ellos– ellos saben que han llegado a alguna parte.
134Así que Simeón, cuando él se acercó adonde estaba ese Bebé, yo puedo ver al sabio anciano con grandes lágrimas rodándole por sus mejillas barbadas, estrecharse, y tomar a ese Bebé en sus brazos, y mirar hacia el Cielo. ¡Oh, qué sentir! “Señor, ahora despides a Tu siervo en paz, conforme a Tu Palabra; porque han visto mis ojos Tu Salvación. La mismísima cosa que todos estaban criticando y le estaban haciendo burla, esa es Tu Salvación. Ahora despides a Tu siervo en paz, conforme a Tu Palabra. Yo estoy listo para partir ahora, porque mis ojos han visto Tu Salvación”.
135Muy allá en el rincón estaba una anciana profetisa ciega, pero ella podía ver a través de esas paredes porque ella era una profetisa. Ella también estaba esperando la consolación de Israel. Y el Espíritu estaba sobre ella, ciega, estaba allí en un rincón. Ella se puso de pie. El Espíritu Santo le ha de haber dicho: “Ponte de pie, Ana”. Ahí viene ella atravesando el Templo, físicamente ciega, pero ella podía ver mucho más allá que muchas de ellas que estaban paradas allí con buenos ojos. ¡Oh, esa es la clase de vista que yo deseo! Ahí viene ella, zigzagueando atravesando el edificio, ciega. Y ella llegó directamente donde estaba ese Bebé. ¡Oh, hermanos! Ella levantó sus manos y bendijo a Dios, y bendijo a María, profetizó allí mismo delante de ellos, que “el Hijo sería para caída y para levantamiento de muchos en Israel, y todo eso, y una espada traspasará también el corazón”, y cómo los profetas habían dicho que se cumpliría.
136Ahora, si esa anciana ciega podía ser guiada a ese lugar sin ojos naturales, para ver esa Fuente llena con Sangre, cuánto más El debía ser capaz de guiarlos esta noche que tienen buena vista a la cruz, para ver con sus ojos espirituales. No busquen por el aplauso del mundo; Uds. no lo conseguirán. Pero estén dispuestos a sacrificar su prestigio. Todo lo que Uds. son, sacrifíquenlo para el Reino de Dios. Sacrifiquen su tiempo para orar. Sacrifiquen su vida. Sacrifiquen su juego de baraja. Sacrifiquen todas las cosas del mundo; dénselas al diablo. Que él las posea; le pertenecen a El. Uds. caminen con Cristo.
137Una vez, hace años, hubo un gran músico americano que visitó a Rusia; y él tocó una obertura en Moscú. Y ellos dijeron que él la tocó con tanto talento y mostrando el gran genio que él era, al grado que miles en la audiencia se pusieron de pie y gritaban, y golpeaban el suelo con su pie, y gritaban para que él la tocara otra vez. Y el muchacho sólo se quedó allí parado. Y continuaba mirando así. Bueno, ellos... todos ellos se empezaron a preguntar qué era lo que le pasaba a él. ¿No recibiría él el aplauso de ellos? Todos ellos estaban aplaudiendo.
138Ese es el problema hoy día: estamos buscando que alguien trate de palmearnos la espalda, diciendo: “Oh, tú eres esto, eso”. No busquen eso; el mundo nunca hará eso. Si la palmeada viene, será en el corazón por el Señor Jesús. ¿Ven Uds.? No busquen que el mundo diga: “Oh, la Señora Jones, ella es una finura...” No, no, no busquen eso. Uds. serán criticados. “Todos los que quieran vivir piadosamente en Cristo Jesús, padecerán persecución”. Sólo recuerden eso. Si no viene, hay algo mal en alguna parte; examínense; regresen, veamos en dónde lo dejamos. Estamos buscando algo que diga: “Nosotros tenemos... nosotros pertenecemos a la organización Pentecostal más grande. Nosotros pertenecemos a esto o pertenecemos a lo otro”. ¿Ven? No esperen eso; si esperan eso, Uds. están caminando fuera del camino estrecho.
139A ese hombre, ellos lo estaban–lo estaban aplaudiendo y aclamando, y diciendo: “El debería inclinarse. Correcto. ‘Oh, muchas gracias a todos Uds. Muchas gracias a todos Uds. Les tocaré una un poquito mejor esta vez”. Pero él no estaba haciendo eso. Y ellos pararon. Todos se miraron unos a los otros, y todos aplaudieron otra vez y golpetearon el suelo con sus pies. Pero el muchacho no les prestó ninguna atención al golpeteo de sus pies o al palmear de sus manos. Sucedió que se fijaron que él tenía su mirada fija hacia arriba, muy arriba en el balcón. Y él miraba hacia arriba para ver; su maestro anciano que estaba sentado allá arriba, el anciano maestro de música. El quería saber lo que él iba a decir al respecto de él. A él no le importaba lo que ellos dijeran; él quería saber lo que él decía al respecto.
140Y yo pienso que eso es lo que deberíamos pensar en este avivamiento que se aproxima. No pensemos de lo que el mundo va a pensar; sigamos mirando hacia arriba y veamos lo que el Maestro va a decir, el Maestro quien nos dio el Espíritu Santo, el Maestro quien nos enseñó a vivir correctamente, el Maestro quien nos dio Su Palabra, el Maestro quien nos dio Su Vida. Que vivamos por El quien murió por nosotros, y sin prestarle atención al mundo, sino que veamos lo que El está diciendo al respecto. Con eso, vengan mañana en la noche con grandes expectaciones para ver la manifestación de Dios sanando a los enfermos y afligidos.
141Inclinemos nuestros rostros sólo un momento. Iglesia, ¿estás bajo expectación? ¿Estás esperando que Dios derrame Su Espíritu? Hay un pecador aquí que le gustaría empezar esta noche y venir al altar y decir: “Yo me quiero arrodillar y orar, Hermano Branham. Yo–yo estoy esperando que Dios me salve esta noche; yo–yo entré por esa puerta con esa expectación”. Si Ud. está aquí, venga. ¿Qué lo dirigió a entrar por la puerta, hijo? ¿Qué la dirigió a entrar por la puerta, jovencita? ¿Qué lo hizo? ¿Qué los sacó de ese grupo de adolescentes de gente imprudente en el mundo?
142Cuando yo entraba a la ciudad la otra noche, casi parecían un montón de pandilleros parados allí en un lugar con chaquetas de motocicletas puestas, con los pantalones bajados hasta sus caderas y algunos... con bastante cabello arriba de sus cabezas, sentados allí, que parecía... era más que lo que las mujeres usan y... ¿Qué le está sucediendo a este mundo? ¿Cuál es el problema? ¡Oh, jovencito, jovencita, sálganse inmediatamente de ese estado de locura! El Espíritu Santo los guió a Uds. aquí esta noche. Levanten sus manos y acéptenlo a El como Su Salvador personal esta noche. El les quitará todos sus pecados y les dará gozo del cual Uds. no saben nada todavía, hasta que lo hayan aceptado a El. Uds. no tienen que ser jóvenes, el anciano puede hacer lo mismo.
143En la oración para terminar, ¿a cuántos les gustaría ser recordados en oración sólo levantando su mano y decir: “Recuérdeme, hermano”? Dios los bendiga; Dios los bendiga, por todas partes. Eso es bueno. Están por todas partes. Eso es bueno. Si tienen una petición en su corazón, digan: “Dios, yo estoy esperando que Tú me respondas en este avivamiento. Yo tengo hijos perdidos. Yo tengo un papá perdido, una madre, un hermano, o una hermana, o un amado, un vecino. Recuérdalos, Señor”. Sólo levanten su mano. El–El–El los oirá; El lo sabrá. Sólo digan esto en su corazón, digan: “Salva a este amado”. Ahora, si Uds. han levantado su mano a El, entonces vayan y cojan a esos amados y traíganlos. Traíganlos. Esa es la manera. Traíganlos aquí para que Uds. los puedan llevar a la Fuente, como–como Felipe fue y llevó a Natanael al Señor Jesús. El le dijo a él en dónde estaba, debajo de la higuera, cuando él lo encontró.
144Nuestro Padre Celestial, estamos contentos esta noche por el privilegio de estar en esta iglesia orando por la gente. Estamos agradecidos por Tu Palabra. Tu Palabra es Vida, Señor. Y te pido que Tú envíes el avivamiento que estamos pidiendo. Y ahora, Señor, yo mismo te estoy pidiendo algo personal. Por favor, amado Padre Celestial, pon en el corazón de la gente una expectación. Que nunca olviden eso. Que en todas las noches que siguen, si continuamos en la reunión, que ellos recuerden esta noche, que lo estén esperando. Venimos cada noche, diciendo: “Bueno, no sucedió anoche, pero lo estaré esperando mañana en la noche. Será–será mañana en la noche. Yo seré ése. Yo seré el que reciba el Espíritu Santo. Yo seré ése, el primero en el altar para arrepentirme de mis pecados. Yo seré el primero que Dios santifique y saque todo el mundo de mí. Señor, estoy avergonzado de mi vida. Estoy avergonzado de la manera que me he comportado. Yo–yo quiero que lo saques de mí, y que me des algo tan grande Señor, que yo no querré volver a revolcarme en ese cieno otra vez”. Como la Biblia claramente dice: “El perro vuelve a su vómito, y la puerca lavada a revolcarse en el cieno”. Y podemos ver Señor, que mucha de nuestra gente Pentecostal está actuando de la misma manera: sale del mundo y vuelve otra vez a él.
145Dios, por favor, no les–no les permitas pensar, Señor, que los estoy tratando de regañar, sino tan sólo estoy tratando de poner la Escritura enfrente de ellos. Ellos tendrán que pisotearla, Señor, y empujarla hacia un lado para seguir adelante. Yo pido que toda persona, y yo mismo, y todos nosotros, tomemos un inventario de nuestras vidas y comparémoslo con los requisitos de Dios. Concédelo, Padre.
146Perdónanos nuestros pecados, perdónanos nuestras fallas y nuestros errores. Que la Sangre del Señor Jesús santifique esta iglesita esta noche. ¡Oh, Dios!, que toda persona aquí reciba un–un toque del Espíritu Santo inmediatamente, Padre. Concédelo. Permite que venga, por favor házlo, Señor, y empieza un avivamiento aquí en esta ciudad. Concédelo, Señor. Que esta iglesia sea un ejemplo, una–una iglesia ejemplar. Y que la gente venga de diferentes partes y mire aquí, y vea de la manera que se comportan y cómo ellos se han sacudido las cosas del mundo, para regresar al real, verdadero, y genuino camino Pentecostal, de las reales y genuinas experiencias Pentecostales, caminando Contigo, irreprensibles. Concédelo, Señor.
147Entonces las otras iglesias lo verán; ellas dirán: “Bueno, si–si el hermano puede tener su iglesia así, y toda esa gente puede estar unida, y sus corazones pueden ser uno, y–y ellos tienen sus brazos abiertos para todos... y miren cuánta diferencia hay en ellos”. Señor, entonces ellos tendrán hambre y sed.
148Tú dijiste: “Vosotros sois la sal de la tierra; pero si la sal se desvaneciere, ¿con qué será salada? No sirve más para nada, sino para ser echada fuera y hollada por los hombres”.
149Dios, no es para que la gente me oiga; si es posible cierra sus oídos. Pero yo–yo quiero decir esto, Padre: yo miro a lo que la iglesia Pentecostal está llegando. ¡Oh, Dios!, profesando santidad, ¿y qué hemos llegado a ser? La sal que ha perdido su sabor. Dios, trae el sabor otra vez a la sal rápidamente para que pueda contactar este mundo podrido, para que pueda... Salva si la contacta. Y si tiene vida en ella, salvará. Dios, háznos aquellos que salvan al mundo, concédelo, Señor. Pon el sabor en nosotros para fortalecer la iglesia, para que la gente pueda pasar por esta puerta y ver el poder de la resurrección del Señor Jesús moviéndose entre el pueblo, El mismo mostrándose vivo por los siglos de los siglos.
150Que no busquemos el aplauso de la gente, ni la opinión de la gente, o que haya cuarenta mil en una reunión para tener un avivamiento. Oh Dios, ese no es un avivamiento. Te pido que el Espíritu Santo tome control de unos cuantos corazones, y sacuda a la iglesia, y produzca un real avivamiento Pentecostal. Concédelo, Señor. Tú prometiste oír la oración, y yo creo que Tú la oirás, mientras encomiendo el servicio a Ti y a la gente a Ti, para que Tú contestes nuestras oraciones y cumplas nuestros deseos. En el Nombre de Jesucristo. Amén.
151Cantemos esa buena y antigua alabanza de la iglesia. Yo sencillamente la amo. Es una de mis alabanzas favoritas. Denos la nota: “Yo le amo, yo le amo, porque El a mí me amó; y me compró mi salvación, allá en la Cruz”. ¿La saben? Yo le amo (ahora, adorémosle; hemos tenido un mensaje cortante; adorémosle)... le amo, Porque El a mí me amó; Y me compró mi salvación, Allá en la Cruz.
152Ahora, mientras la cantamos otra vez, estrechen manos con alguien enfrente de Uds., y atrás de Uds. No estamos despedidos todavía; ahora estrechen manos mientras cantamos. Estrechen manos con los Metodistas, con los Bautistas, con los Unitarios, con los “Dualitarios”, y con los de la Iglesia de Dios, y los de las Asambleas de Dios, y los de Las Cuadrangulares. Todos somos de las Cuadrangulares. Tracemos nuestras líneas más allá de cualquier barrera denominacional y seamos hermanos. Yo veo sentado aquí esta noche (yo reconozco a algunos), un amigo, Católico. Yo veo a otro, un hermano de la iglesia de Los hermanos, un hermano Menonita, y así de esa manera, sentados aquí esta noche. Todos nosotros somos uno; por un solo Espíritu todos bebemos de una sola Fuente. Yo le amo, yo le amo, Porque El a mí me amó; Y me compró mi salvación, Allá en la Cruz.
153Ahora, algunas veces las palabras cortan muy profundo y severo. Pero recuerden (¿ven?), estamos siendo circuncidados; eso está cortando las ataduras. ¿Ven? Estamos siendo circuncidados por la Palabra de Dios. Y los... corta, pero es bueno para Uds., los moldea. Pode Ud. un árbol, y dará mejor fruto. No permitan que muchos cabos sueltos salgan de allí. Ese es el problema hoy día: tenemos muchos cabos sueltos, saliendo en esta dirección y en esa dirección, muchas sociedades, y mucho de esto, y mucho de eso. Regresemos a una cosa: al Calvario donde podamos cantar con nuestro corazón. Y mientras más humildes se hacen Uds.....
154Yo–yo mantengo... Yo estoy tratando de evadir un asunto aquí. Lo voy a decir: en mi última reunión en Tucson, Arizona, hace tres o cuatro noches, yo vi que entraba allí la gente blanca Pentecostal, “almidonada”, tan “almidonada” como podía ser. Yo vi a unos pobres mexicanos entrar allí. Ellos estaban allí esa mañana cuando yo hablé ese servicio de la mañana. Ellos se quedaron en esa iglesia todo el día, desde las nueve de esa mañana... bueno, eran las ocho, o como a las siete, me imagino, o las ocho, cuando ellos llegaron. Y se sentaron y se quedaron en esa iglesia hasta esa noche. Y cuando llegó el tiempo, cuando el Espíritu Santo cayó en el edificio, ¿quiénes fueron sanados? Los latinos, los mexicanos. El Espíritu Santo yendo a través de la audiencia, levantó a los enfermos y afligidos y todo así, sacándolos. Latinos, humildes. Llegaron con expectación. Nada del mundo, sino sólo mirando a Cristo.
155Yo estuve recientemente en Alemania, y el Hermano Arganbright, uno de sus hermanos de aquí de California, de los Hombres Cristianos de Negocio, creo que él es secretario, o algo, o tesorero, una u otra cosa en los Hombres Cristianos de Negocio, uno de sus ejecutivos, un hermano muy fino... él no está aquí esta noche o estaría en la plataforma. Miner Arganbright es un hombre cabal. El es un hombre fino. Uds. pueden poner su confianza en Miner Arbanbright de ser Cristiano. Yo he estado con él en toda clase de reuniones. El estaba sentado allí esa noche cuando quince hechiceros a cada lado, estaban tratando de derrumbar la cosa, y vio allí la tormenta levantarse habiendo allí treinta o cuarenta mil personas, y esa tienda sacudiéndose, esos hechiceros cortando esas plumas y apuntándolas hacia mí, con esas tijeras y yendo por allá y encantando y diciendo que ellos iban a llamar una tormenta. Y lo hicieron. Nunca los subestimen. Así que ellos llamaron la tormenta, dijeron: “La derrumbaremos”. Y esa grande y enorme carpa se estaba moviendo para arriba y para abajo, así.
156Yo dije: “Hermano Arganbright, ore”. Yo dije: “Hermano Rauster, no interprete esto”. Yo dije: “Señor Dios, yo me bajé de ese avión el otro día en el Nombre del Señor Jesús. Tú me dijiste que Tú estarías parado a mi lado en la hora de tribulación. Tú nunca me has fallado todavía. Por lo tanto, Señor, esta multitud está toda excitada; hay cientos y miles de comunistas sentados aquí, y esa niñita ciega acaba de ser sanada”. Yo dije: “Eres Tú, Dios, Tú puedes mover esa nube, así que yo reprendo esa nube”. Dios siendo mi juez, allí en medio de la tienda ella empezó a dispersarse y se fue, y en menos de un minuto el sol estaba brillando. El trueno cesó, y yo estaba parado allí; sí.
157Y yo me fijé en los suizos. Los suizos nunca tuvieron problemas. Ellos son como los americanos: bien alimentados, ¡y qué cosa!, ¡muy arrogantes! Si Uds. expresan... perdonen la expresión. “Nosotros somos Fulano de tal; somos de Zwinglio; somos–somos Luteranos; no tenemos que escuchar esa cosa”. Y esos pobres alemanes, todos derrotados. Nosotros contamos ciento ochenta camiones cargados, esos camiones grandes con cubierta arriba de vidrio, cargados, llegaron adonde había como unas cincuenta mil personas congregadas allí en esa grande arena. Y cuando... ¿Qué sucedió? Cuando el
158Espíritu Santo empezó a caer, todos los que El llamó allá, eran alemanes. Los dejó a los otros sentados allí en donde estaban sentados, todavía con sus enfermedades, todavía en su pecado, se quedaron allí. Y sanó a los alemanes que venían con expectación y con sus brazos abiertos. Ellos habían sido derrotados a tal grado, esos Cristianos allá bajo Hitler y ellos, habían sido derrotados a tal grado, que tuvieron que mirar a Dios para alcanzar misericordia. Oh, Dios sabe cómo hacer las cosas. 159 Amigos, fíjense, no permitan que sean Uds. Uds. vengan con expectación; estén listos. Pongan a un lado todo pequeño peso de pecado que fácilmente los rodea, y vengan humildes de corazón, esperando que Dios cumpla Su Palabra. El lo hará. Yo le amo (cierren sus ojos ahora y levanten su mano), yo le amo, Porque El a mí me amó; Y me compró mi salvación, Allá en la Cruz. Yo... (gracias, Señor)... le amo,
160Porque... (sólo cierren sus ojos y piensen lo que El ha hecho por Uds.; por fe pongan sus manos sobre Sus guedejas ensangrentadas; sientan Sus dolores, Su agonía). ... me compró mi salvación, Allá en la Cruz. (Pongámonos de pie ahora). Yo le amo, yo... (adórenle ahora; levanten sus manos; adórenle). Porque El a mí me amó; Y me compró mi salvación, Allá en la Cruz.
161Tarareémoslo para El. Miren allá al Calvario. Los vientos están soplando. Su espalda está pegada a la cruz, Sangre y escupitajos sobre Su rostro.
162Yo voy por fe, Señor; yo miro ese clavo en Tus pies y en Tus manos. Yo pongo mis manos sobre esa herida en Tu costado. Yo–yo siento el desgarrar de los clavos. Tú moriste para que yo pudiera vivir, Señor. Permíteme perder todo lo mío, Señor. Permíteme perder todo mi orgullo y todas las necedades en mi vida. Permíteme sentirlo en mi corazón esta noche, Señor. Permite que esta iglesia lo sienta en su corazón. “Y me compró mi salvación, allá en la Cruz”. Tú eres el Cordero de Dios que quitas el pecado del mundo. Y yo soy el pecaminoso. Quita mis pecados. Oh Cordero de Dios, yo vengo a Ti. Yo vengo a Ti confesando mis injurias. Yo vengo a Ti confesando mis errores. Y yo confieso que no soy digno de vivir, pero Señor, permíteme vivir para El, quien murió por mí. Permíteme desechar todas las cosas del mundo para que yo pueda ser encontrado en El como un siervo verdadero. Bendice esta iglesia, Padre, mientras tarareamos esta alabanza para Ti con corazones agradecidos, cantándola de nuestros corazones. Tú dijiste: “Haciendo melodía en nuestro corazón por la alegría”, porque el aceite de la alegría de Dios es derramado en nuestras almas.
163Yo le amo (ahora, sólo adórenle en su corazón), yo le amo, Porque...?....