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~ JESUCRISTO ES EL MISMO AYER, Y HOY, Y POR LOS SIGLOS ~
1Muchas gracias, hermano. Yo fui tan conmovido cuando oí esa alabanza, Bajó de Su Gloria. Quien haya sido ese hermano que la cantó (oí que me la dedicó), yo verdaderamente aprecio eso. Ese es mi himno favorito. Fue escrito por un amigo personal mío, el Hermano William Booth-Clibborn. Expresa allí la Deidad de nuestro Señor Jesucristo. Hoy en día cuando lo tratan de hacer a El sólo otro hombre, o–o un profeta, o algo, yo pienso que eso expresa lo que El era. El descendió de la Gloria. Dios fue manifestado en la carne en Cristo Jesús Su Hijo. El–El–El expresó en Su carne lo que era Dios. Y Dios puede expresar por medio de nosotros lo que El es (si se lo permitimos), por medio de la justicia de Cristo; entonces nuestra injusticia no nos es contada. Es contada... Nuestra fe es contada, para que sea contada a nosotros como fe y justicia ante Sus ojos, lo cual, no tenemos ninguna que sea nuestra que pudiéramos ofrecer.
2Yo sólo confío que será un–un momento grandioso otra vez, al volver a–a esta ciudad. Esta mañana yo le estaba hablando aquí a una pequeña audiencia muy encantadora, una audiencia que respondía mucho. Yo siento que si nos pudiéramos quedar con Uds. un tiempecito nos conoceríamos uno al otro.... Mi ministerio es un poquito raro; y por lo tanto no siendo capaz de expresarlo todo en un solo pequeño servicio, entonces los hace que se pregunten tocante a esto y lo otro. Pero cuando estamos visitando por largo tiempo, Uds. lo pueden ver noche tras noche, y observar si lo que se habla, se cumple. Y entonces Uds. empiezan a comprender lo que es el ministerio. Y entonces nos hace que nos entendamos unos a los otros mucho mejor.
3Yo ciertamente aprecio la invitación que el pastor aquí me hizo para venir aquí a la iglesia, a todos Uds., y a todas las iglesias por toda la ciudad. Yo espero que algún día, si es la voluntad de Dios, que pueda regresar y quedarme para un servicio más prolongado en la ciudad, en donde pudiéramos reunir a todas las–las personas, las iglesias, los ministros. Y esta noche, es bastante difícil para los ministros, y quizás mucha de su gente enferma tuvo que obtener permiso para venir a que se orara por ella. Y yo quisiera que pudiera expresar mis sentimientos a los pastores que despidieron a sus congregaciones esta noche para que pudieran venir para oír el servicio y para que se orara por ellos. Que el Señor siempre bendiga a hombres como esos, hombres de–de gran–de gran integridad, alguie que tiene un corazón verdadero para la gente enferma y necesitada. Yo estoy seguro que ellos prosperarán, al hacer cosas así. Ahora, pienso que hay varias iglesias aquí. Yo acabo de abrir una carta hace unos momentos del pastor de la Primera Asamblea de Dios de aquí de la ciudad, y él tenía a alguien muy enfermo aquí en el hospital. Y si... Yo no sé... El está en la iglesia en este momento, me supongo. Y de seguro yo estaré orando por esa persona, si la... algunos de sus familiares están aquí.
4Cristo es el mismo ayer, hoy, y por los siglos. El nunca puede fallar. Y yo confío que El bendecirá a cada uno de nosotros esta noche, y que nos vayamos de aquí con la Gloria de Dios en nuestros corazones. Ahora, me gustaría decir esto, debido a que sólo estoy de pasada y estoy orando por los enfermos y hablando de: “Un servicio de sanidad”; bueno, nosotros... Eso no es del todo mi ministerio. Nosotros creemos que la primera cosa es salvación, porque si Ud. es sanado, y Ud. vive–vive por cierto tiempo, probablemente se enfermará otra vez. Pero cuando Ud. recibe a Cristo, Ud. tiene Vida Eterna. Y cuánto mucho más es la Vida Eterna que sólo la sanidad del cuerpo. Pero la sanidad Divina, Cristo la usó, la sanidad Divina, para atraer la atención de la gente. Y como el ochenta y seis porciento de Su ministerio fue sanidad Divina. Por lo tanto, es algo que muestra lo Sobrenatural.
5Y ahora, todo lo que alguna vez se pudiera hacer por una persona, por Uds., por mí, o cualquiera, fue completado y consumado en el Calvario. Ahora, cuando yo... muchos... yo he oído a muchos decir que ellos tenían sanidad en sus manos. Y todo eso–eso pudiera ser verdad. Yo no sé. Pero de la manera que yo lo creo, es que nuestra sanidad fue completada con nuestra salvación. “Mas El herido fue por nuestras rebeliones, y por Su llaga nosotros fuimos curados”. Es tiempo pasado. Ahora, la única manera que podemos recibir algo de Dios (miren, capten esto), no es buscar algo, decir: “Mi mano está inválida; se oró por mí, y mi mano no se enderezó en ese instante”. Eso no quiere decir que yo no estoy sanado. No. Eso no tiene nada que ver con ello. ¿Ven? Porque yo me he fijado en treinta y un años en el ministerio (quince años alrededor y alrededor del mundo), que algunas veces uno ora por una persona, y pasa una o dos semanas antes que suceda.
6Y yo estaba pensando de un caso ahorita. Yo me he referido a él con frecuencia. Una señora vino a la reunión, y estaba en la fila de oración. Y el Espíritu Santo le empezó a decir a ella tocante a quién era y qué es lo que estaba mal. Ella tenía una tremenda úlcera en su estómago. Y–y entonces le dije a ella que... Eso es lo que el Espíritu Santo estaba diciendo. Ella sabía que tenía que haber Algo para revelar eso. Ella lo reconoció, y ella quiso actuar sobre ello. Y entonces en la fila un poquito más adelante estaba su vecina, y su vecina tenía un crecimiento en su cuello. Y se oró por ella, y el Espíritu Santo la pronunció sana. Bueno, cuando ella fue a casa, ella dijo: “Bueno, tal vez yo vaya y coma ahora. Yo estoy bien”. Así que ella empezó a comer y se enfermó mucho. Y pasaron tres o cuatro semanas, y todavía estaba tratando de tener fe para seguir adelante. Y su esposo le dijo, dijo: “Cariño, a mí no me molesta que tú tengas fe como esa”, dijo, “pero tú sólo estás trayendo reproche sobre la mismísima causa de Cristo”. ¡Cuán poquito sabía ese esposo! Ella no podía hacer eso mientras estuviera confesando Su Palabra, pues El es el Sumo Sacerdote de nuestra confesión. El no puede hacer ni una cosa por nosotros hasta que primero confesemos que está consumada.
7Uds. hermanos que han sido salvos, Uds. saben esto. Uds. pudieran venir aquí al altar, y llorar, y quedarse en el altar, y confesar, y... todo lo que Uds. quieran, y llorar, y orar, y golpear el altar año tras año, y Uds. nunca serán salvos hasta que Uds. acepten Su perdón. ¿Ven? Es algo que Uds. aceptan. Es de Uds. Les pertenece a Uds. La sanidad es de Uds. Uds. la tienen que aceptar. Y hasta que Uds. la acepten.... El Libro de Hebreos dice que El es el Sumo Sacerdote de nuestra confesión, o profesión (ambas quieren decir lo mismo). Cuando lo confesamos, El es el Sumo Sacerdote para interceder en lo que confesamos. Y nosotros confesamos Su obra consumada en el Calvario.
8Esa mujer estaba haciendo eso. Una mañana ella estaba lavando sus platos, y de repente... dijo que estaba pensando tocante a la reunión. Y su esposo le había dicho la noche anterior, dijo: “Cariño, yo creo que es mejor que te quedes estrictamente con tu dieta y demás, y que pares de decir que estás sana”. Dijo: “Pueda que El te sane en el futuro”. Ella dijo: “Esposo, si ese hombre me pudo decir las cosas que he hecho en mi vida, y estaban correctas, y él me dijo: ASI DICE EL SEÑOR, yo estoy sanada, lo creeré hasta que yo muera”. Esa es la manera. Dijo: “Si él previó lo que yo era... lo que había hecho, seguramente que él me puede decir lo que yo haría”. Y su esposo se fue a trabajar y ella dijo que estaba lavando los platos, y ella sintió que algo un poquito frío la tocó. Ella se preguntó: “¿Qué es eso?” Ella sintió mucha hambre, y después de sentirse con hambre, ella pensó: “Yo tengo que comer un pedazo de pan tostado”. Cogió un poco de pan tostado y se lo comió. Y por lo general empezaba a vomitar (era una úlcera duodenal, y la hacía vomitar), pero no lo–no lo vomitó. Entonces, algunos de los niños habían dejado en el plato de ellos (Uds. saben cómo una madre lo hace, con sus hijos), algo de avena. Y eso sencillamente le quemaba cuando ella comía esa avena, y esas féculas. Y así que, cuando ella tomó unas cuantas cucharadas de eso, no le molestó. Así que ella se comió el resto de la avena que estaba en el plato. No le molestó. Así que ella se frió tocino y unos huevos, y disfrutó un jubileo gastronómico, y bebió una taza grande de café, y sencillamente ella disfrutó un momento grandioso.
9Y después de un rato, ella esperó un par de horas y todo estaba bien. Y ella se sentía muy bien, ella estaba corriendo alrededor de allí, gritando. Ella fue corriendo a decirle a su vecina. Y cuando llegó allí (era alrededor de las nueve y media o diez), su vecina estaba parada allí, gritando. Y ella pensó que alguien se había muerto allí. Así que ella entró corriendo, y ambas se abrazaron. Y su vecina traía una sábana en su mano. Le dijo: “¿Qué estás haciendo con la sábana?” Dijo: “Estoy tratando de encontrar esa cosa que se desprendió de mi cuello hace un rato antes que me levantara”. Ella dijo: “Esa cosa se desprendió de mi cuello”. Y ellas manejaron, creo que fueron trescientas millas [como unos 480 km.–Trad.], para llegar a la reunión (o más) para–para contar la experiencia. Esa es una de miles.
10¿Qué fue? El mismísimo Angel del Señor que sabe lo que ha sido, y predice lo que será, El no siempre puede llegar a su rescate en un segundo. El clérigo sabe eso. Daniel oró y pasaron veintiún días antes que el Angel pudiera llegar a él. Pero El pasó por el vecindario confirmando la Palabra, y ellas fueron sanadas. Ahora, de esa manera es. Debemos recordar que la sanidad es una obra terminada en el Calvario, y la única cosa que cualquiera puede hacer... Ahora, un ministro que ha sido enseñado en la Palabra, él se puede parar y predicarles la Palabra a Uds. Ahora, si él predica la Palabra: “Fe viene por oír, oír de la Palabra de Dios”. Eso es–eso es lo original.
11Pero entonces Dios es un Dios bueno, como lo expresa nuestro buen amigo, el Hermano Oral Roberts. El sí es un Dios bueno. Y entonces, si no tomamos Su Palabra por ello, aparte de eso, si no tomamos Su Palabra, El tiene otro medio. El enviará... El tiene dones en la Iglesia. Hay nueve dones espirituales puestos en cada–en cada cuerpo local, que deberían estar en completa operación en cada cuerpo, en cada iglesia. Y allí hay dones de hablar en lenguas e interpretaciones de lenguas. Y miren, eso no es repetir algo o hacer una repetición vana. Es decir algo directamente, para que sea interpretado por una cierta persona en esa congregación o algo, para que se dé a conocer. Las lenguas interpretadas, son profecía, y es una emisión profética dada a la gente para–para decirle qué haga o algo para corregirla. ¡Oh, si la gran Iglesia del Dios Vivente únicamente pudiera mantener eso en orden! Yo lo encuentro....
12Entonces, aparte de eso, El tiene cinco oficios ministeriales. Primeramente son apóstoles o misioneros. La palabra apóstol significa: “uno enviado”. Un misionero significa: “uno enviado”. Segundo: profetas, evangelistas, pastores, y demás. Esos son dones enviados por Dios que son puestos en la Iglesia. Ellos son predestinados de Dios y enviados a la Iglesia. Ud. mismo no se puede hacer un ministro. Ud.... Dios lo tiene que llamar a Ud. para que sea un ministro. Los profetas son preordinados. Ellos son profetas. Ahora, hay un don de profecía en la iglesia; ese pudiera estar en uno, luego en otro, y en otro, y en otro, y demás, el de profecía. Pablo dijo: “Porque podéis profetizar todos uno por uno”. Pero hay mucha diferencia entre un profeta y una profecía. Una profecía tiene que ser juzgada por tres testigos (dos o tres) antes que pueda ser dada o aceptada en la iglesia, de acuerdo a las Escrituras. Pero un profeta, como los profetas del Antiguo Testamento, ellos tenían la Palabra del Señor. La interpretación era directamente a ellos. Y eran conocidos, porque la Biblia dice: “Si hay entre vosotros alguien espiritual o un profeta, Yo, el Señor, me daré a conocer a él, le hablaré a él en visiones, y Yo mismo me revelaré en sueños. Y si lo que dice este hombre se cumple, entonces óiganlo, porque Yo estoy en él. Si no se cumple, entonces no lo oigan, Yo no estoy con él. No le teman”.
13Ahora, miren, ¿ven Uds.?, la sanidad Divina es algo que Cristo hizo por nosotros. Ahora, debemos tener fe. Miren: yo encuentro dos clases de gente en mis viajes: una de ellas es fundamental, la otra, es Pentecostal. Ahora, la fundamental, posicionalmente sabe lo que es, pero no entra bastante profundo. Ella posicionalmente sabe que es hija de Dios, pero no entra lo suficientemente profundo.
14Como yo pensé tocante a nuestro precioso Hermano Billy Graham cuando él estuvo en nuestra ciudad. Yo me encontré con él varias veces y estuve en su desayuno ministerial. Y él dijo: “Pablo iba a una ciudad y predicaba el Evangelio, y un solo hombre era convertido. El regresaba un año después”, dijo, “y él tenía treinta convertidos de ése único”. Dijo: “Yo voy a una ciudad y me quedo seis semanas, y obtengo veinte mil; regreso en otros seis meses y no puedo encontrar veinte”. El dijo: “¿Cuál es el problema? Son Uds. predicadores perezosos”, él dijo, “que se sientan con sus pies sobre el escritorio en lugar de salir y visitarlos”. Ahora, el evangelista tenía un punto allí, pero no lo tenía todo. ¿Quién fue el que visitó al de Pablo? Pablo lo llevó lo bastante profundo en Cristo hasta que fue lleno con el Espíritu Santo, y luego estaba ardiendo tanto que él encendió a todo el pueblo en fuego. Pero cuando Ud. sólo les pregunta que se paren y acepten a Cristo como Salvador, y que se sienten, ellos no han entrado lo bastante profundo para saber qué hacer. Ud. los debe llevar adelante hacia el Bautismo del Espíritu.
15Por lo tanto, yo encuentro gente fundamental; ella posicionalmente sabe lo que es, pero no tiene fe. Luego encuentro a la gente Pentecostal que tiene mucha fe, pero no sabe quién es. Es igual que un hombre, un hombre que tiene dinero en el banco pero no puede escribir un cheque; y el otro puede escribir un cheque pero no tiene dinero en el banco. Si Ud. pudiera alguna vez juntar a esas dos, el Evangelio sería de gran beneficio. Correcto. Ponga algunas enseñanzas fundamentales en una iglesia Pentecostal, o a una fe Pentecostal en unas reuniones fundamentales.
16¿Ven?, Uds. primero tienen que saber posicionalmente que es en Cristo en dónde Uds. están parados. Uds. son herederos a esto. Es su propiedad personal; les pertenece a Uds. Es el don de Dios para Uds. Nadie se los puede quitar a Uds.; es de Uds. “Todo lo que pidiereis al Padre en Mi Nombre, lo haré”. ¿Quién puede negar algo allí? “Porque de cierto os digo que cualquiera que dijere a este monte: ‘Quítate’, y échate en el mar y no dudare en su corazón, sino creyere que será hecho lo que dice, lo que diga le será hecho”. ¡Qué promesas! No sólo están limitadas a la sanidad, sino a lo que sea. Ahora, Ud. tiene que encontrar su objetivo, y su motivo, y luego la voluntad de Dios. Y si es la voluntad de Dios, y su motivo es correcto, y su objetivo es correcto, entonces el monte caerá. Pero fuera de eso, Ud. pudiera gritar hasta que se pusiera ronco y muriera, y no se movería. ¿Ve? Su... La primera cosa, es que tiene que ser la voluntad de Dios; la cosa siguiente, es su objetivo en hacerlo; y luego el motivo que Ud. tiene. Si Ud. quiere ser algún gran personaje....
17Hay una cosa que–que a Jesucristo le faltaba cuando El estuvo en la tierra; eso fue exhibicionismo. El no fue un exhibicionista. Ud. no podría decir que El era un “almidonado”. El se mantuvo humilde. El mantuvo sus reuniones de tal manera que El podía ir adonde el Padre lo guiaba ir. Y uno de Sus hermanos dijo: “Si Tú puedes hacer estas cosas, ¿por qué no vas a Caifás? Ve a los grandes clásicos y los rabinos, y házlas, para que todos te puedan ver. ¿Qué estás haciendo con un montón de santos rodadores o...?” Ahora, yo no lo quise decir así. Quise decir: “Pescadores y demás”. Yo... Muy bien. Yo estaba pensando tocante a lo que dijo uno de los hermanos de la iglesia de donde acabo de venir. Bueno, eso es, ¿ven Uds.? Pero Cristo no fue un exhibicionista. El dijo: “Vuestro tiempo siempre está presto”. Correcto. “A lo Suyo vino, y los Suyos no le recibieron”. Esa es la cosa más patética que conozco en las Escrituras: “A lo Suyo vino, y los Suyos no le recibieron”.
18Ahora, mientras abordamos la Palabra esta noche, yo quiero que tengan eso en mente, que nosotros... una persona que... Recuerden que Dios no tiene “almidonados”. Cuando Uds. lleguen al lugar que están dispuestos a ser nada, entonces Dios puede hacer algo de Uds. Pero mientras Uds. traten de ser reconocidos, y con mucha publicidad adornada, y toda esa cosa, y alboroto, a mi opinión algo ha sucedido. ¿Ven? Jesús fue por allí haciendo el bien, yendo a los pobres y a los necesitados. El nunca se hizo de alguna reputación. ¿Han pensado Uds. alguna vez de eso? El no se hizo de alguna reputación. El hombre que hizo un diente artificial él mismo se hizo de una reputación; pero el que hizo el diente real, El mismo no se hizo de reputación. El hombre que hizo un brazo artificial él mismo se hizo de una reputación; pero el Hombre que hizo el brazo real, El mismo no se hizo de reputación. El camino hacia arriba es para abajo. Siempre recuerden eso. Sean humildes; sean dulces y bondadosos; sean creativos. Permitan que Cristo esté en Uds.
19¿Han visto alguna vez gente con la que a Uds. les gusta estar, les gusta estar con ella? Porque ellos crean una atmósfera Celestial, y a Uds. les gusta estar con ellos. Otros parecen que son gente buena, pero Uds.... Yo me tengo que apartar de vez en cuando, para... Uds. saben lo que quiero decir. Y sin embargo ellos parecen ser gente buena. No es creativa. Y el hombre fue hecho para ser un dios; nosotros sabemos eso. En Génesis 1:26, él tenía dominio sobre toda la tierra, y él fue hecho para ser un dios pequeño. Y ahora, cuando él recibe a Dios, él llega a ser un hijo de Dios otra vez. El fue hecho a la imagen de Dios. Dios tenía manos; Dios tenía pies; y así que, por lo tanto, un hombre fue hecho igual que El. Así que él es un dios pequeño. Pero el pecado ha cegado toda fibra en su cuerpo, en su mente, en su corazón. Pero miren, nunca lo traten de estudiar. Uds. no lo pueden explicar. En el jardín del Edén satanás escogió su parte en el hombre: su cabeza, su intelecto. Dios tomó su corazón. El intelecto razonará: “Bueno, mira, yo soy– yo soy de esta manera, y yo soy de esa manera”. Ud. nunca llegará a ninguna parte con Dios, allí. Pero su corazón, su fe lo hará creer cosas de las que su mente no sabe nada al respecto. Ud. echa abajo el razonamiento. ¿Ve?, Ud. debe estar seguro, y Ud. se queda allí hasta que está seguro. Entonces cuando Ud. está seguro, no hay nada que lo pueda cambiar.
20Ahora, inclinemos nuestros rostros sólo un momento antes que nos acerquemos al–al Autor de esta Palabra, mientras la leemos. Y me pregunto esta noche, con nuestros rostros inclinados y nuestros ojos cerrados, si hay aquí alguno que le gustaría ser recordado en oración, y que lo dé a saber levantando su mano. Ud. diría: “Señor, yo te necesito. Yo te necesito para mi salud. Yo te necesito para mi alma”. Dios los bendiga. Dios los bendiga. Eso es bueno. “Padre, guíame. Yo necesito que Tu Espíritu guíe”. Nuestro Padre Celestial, mientras venimos acercándonos otra vez en el Nombre del Señor Jesús, Tú dijiste que pidiéramos abundantemente para que nuestro gozo fuera cumplido. Ahora, venimos para pedir misericordia, primero, por nuestros propios pecados, las cosas que hemos pensado y hecho que fueron contrarias a Tu liderazgo. Te pedimos que nos perdones. Y mientras estamos aquí en este santuario Santo, en donde el Espíritu Santo está presente.... Y oh, cómo con frecuencia me he preguntado cómo me sentiría si yo pudiera tener en un vaso sólo dos gotas de Su Sangre literal. Cómo me lo pondría en mi pecho y lloraría, porque yo sé que esa fue la Sangre que me salvó. Pero esta noche Tú me has dado algo más grande que eso: la mismísima compra de Su Sangre, para que les hable. “Porque de tal manera El amó al mundo, que ha dado a Su Hijo unigénito, para que todo aquel que en El cree, no se pierda, mas tenga Vida Eterna”. Ahora, El pensó más de Su pueblo que lo que pensó de Su propia Sangre, así que El dio Su Sangre para comprar esta iglesia. Y aquí yo estoy parado esta noche para enseñar los caminos de Vida a esta iglesia.
21¡Oh Padre misericordioso, no hay ninguno digno para hacer eso! Te pedimos, Señor, que nos perdones. Y si Tú estuvieras buscando a algunos dignos, ¿dónde los encontrarías? No tenemos uno. Todos nosotros somos impíos, Padre. Pero sé misericordioso con nosotros debido a Tu promesa, que Tú dijiste que Tú lo harías. Tú dijiste: “Yo soy la Vid; vosotros los pámpanos”, y si permanecemos en Ti, podemos pedir lo que quisiéramos y se nos será dado. Tú dijiste: “Las obras que Yo hago, vosotros las haréis también; y aun mayores que estas haréis, porque Yo voy al Padre”. Ahora, para que Tu Palabra pueda ser cumplida esta noche, Señor, te pido que Tú manifiestes Tu Presencia entre nosotros de una manera extraordinaria. Te pido por aquellos que levantaron sus manos, Padre. ¡Dios ten misericordia! Y yo también ofrezco otra vez oración por la pequeña, la niñita ciega parada en el pasillo esta noche, quiere regresar a su pueblo para ser una misionera. ¡Oh Dios, que esa niña reciba su vista! Te pido por ese hermano precioso allá en el hospital que pertenece a la Primera Asamblea de Dios aquí en la ciudad. El se está muriendo. Oh Dios, detén la mano de muerte mientras esta iglesia, este cuerpo, clama por misericordia. Oye, gran Dios y Padre que contestas la oración.
22Pedimos por cada uno de nosotros aquí, pedimos por nuestro hermano pastorcito, y por estos otros ministros, evangelistas, y–y Tus siervos que están en la plataforma; inspíralos, Señor, y da a su ministerio una gran carga de Tu Espíritu Santo. Que esta casita aquí en la que estamos en esta noche esté abierta hasta que Jesús venga. Si El tarda, que misioneros y ministros sean enviados de aquí a todo el mundo. Que verdaderamente sea la casa al lado del camino, en donde el fatigado pueda entrar y encontrar descanso. Salva a los perdidos; sana a los enfermos; santifica a los creyentes; y danos fe esta noche, Padre. ¡Oh Dios, eso es lo que necesitamos: fe en Tu Palabra! Te lo pedimos en el Nombre de Jesús. Amén. En San Juan 12:20. Había ciertos griegos entre los que habían subido a adorar en la fiesta. Estos... se acercaron a Felipe, que era de Betsaida de Galilea, y le rogaron, diciendo: Señor, quisiéramos ver a Jesús. Y mi texto se encuentra en Hebreos 13:8. Jesucristo es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos.
23Ahora, no para retenerlos, sino para llamar su atención por unos cuantos momentos para levantar la fe para que cada uno de Uds. sean sanados. Y mientras miro en la iglesia esta noche y veo a un hombre aquí tosiendo, a una criaturita acostada allí, el precioso bebé de una madre, con hidrocefalia, muriéndose, una querida mujer anciana sentada en una silla de ruedas, y demás.... ¡Oh, si hubiera alguna manera, algo que yo pudiera hacer! ¿Ven? Y quizás estos en las sillas de ruedas y los demás, vivirán una vida común; y quizás un hombre o una mujer que se mira saludable, sentado allí, o un joven, estarán muertos mañana de un ataque de corazón. ¿Ven? Estos quizás los sobrevivan un largo tiempo. No sabemos. Veo gente con bastones blancos, caminando ciega. ¡Oh, si únicamente hubiera algo que yo pudiera hacer para ayudarlos! Si yo no pensara que los pudiera ayudar, nunca hubiera venido aquí. Si yo no pensara que pudiera ayudar a la gente....
24No es por dinero. Eso yo no recibo. Y yo–yo tengo cincuenta y un años de edad. Yo he estado predicando por treinta y un años y nunca he levantado una ofrenda en toda mi vida. Así que yo–yo no... Nosotros mantenemos el dinero fuera de esto. Mantenemos nuestras reuniones pequeñas, para que así no tengamos que tener grandes programas y cosas para operar. Así que podemos ir a la iglesia más pequeña, o adonde el Señor guíe, allí es adonde vamos. Ahora, yo no estoy condenando a los hermanos que tienen esos grandes programas y programas de televisión y lo demás. Eso está bien. Le doy gracias a Dios que hay hombres en el mundo que El los puede confiar con dinero así, que pueden...?... Pero por lo que a mí respecta, yo–yo sencillamente no lo pudiera hacer. Yo tendría entonces que levantar una ofrenda, y yo–yo nunca lo he hecho todavía, y le pido a Dios que me ayude para que nunca lo tenga que hacer. Así que yo estoy aquí para ayudarlos. Y si yo no pensara que los pudiera ayudar a Uds., de seguro no estaría aquí. Yo estaría en casa esta noche con mi esposa y mi muchachito y mis dos niñitas. Yo estaría sentado allá al lado de una fogata en alguna parte esta noche, en el este, disfrutando con ellos. Pero yo casi soy un extraño para ellos. Yo sólo los veo de vez en cuando, viajando por todo el mundo. Pero....
25Hubo una pregunta que se hizo aquí en la Escritura, y esta mañana, yo terminé hablando de la palabra “expectación”, el esperar. Ahora, yo confío que Uds. se la llevaron a casa con Uds. y escudriñaron la Escritura para darse cuenta qué esperar. La Palabra de Dios nos dice lo que podemos esperar. Y si recibimos esta Palabra sin mezclarla con ninguna duda, recibiremos por lo que hemos venido. Pero si Uds. se van diciendo: “Bueno, como lo esperaba, yo no...”, bueno, Uds. no verán nada. Pero si Uds. vienen esperando ver al Señor Jesús El mismo manifestarse entre la gente, Uds. se irán satisfechos. Seguro que sí se irán. Uds. sabrán que algo sucedió. Pero si Uds. dicen: “Bueno, yo... como lo esperaba, sólo era otro, oh, un evangelista parado arriba hablando, y eso...”, entonces eso es todo lo que Uds. recibirán. Uds. por lo general reciben lo que están buscando. Así que abran su corazón esta noche, y bajen la sombrilla, y sólo, oh, sólo reciban a Dios en su corazón. Y vayan, regresen a sus iglesias de donde Uds. provienen y díganle a su pastor que verdaderamente el Señor Jesús es el gran Sanador, que El es el que salva y llena al creyente con Su Espíritu, y lo hace una nueva criatura en Cristo. El pastor dirá: “¿Cómo sabes tú eso?” Digan: “Yo lo experimenté. Yo sé”.
26Un hermano, no hace mucho tiempo, que no está de acuerdo que Cristo es el Sanador (él lo hace un Dios histórico), él dijo: “Oh, yo no creo que algo sucederá”. Dijo: “Yo todavía no creo en sanidad Divina”. Yo dije: “Seguro que no. No era para Ud. No era para incrédulos; era para aquellos que creen. Está destinada sólo para creyentes”. El–El no compró nuestra–nuestra sanidad para incrédulos; El la compró para aquellos que creen. La promesa no es para incrédulos, sino para aquellos que creen.
27Así que estos griegos vinieron a la fiesta. Ahora, los griegos eran gente estudiada, y ellos vinieron a esa fiesta de Pentecostés para–para adorar. Y mientras estaban en el templo, ellos habían oído tocante al Señor Jesús. Y de alguna manera u otra, yo no creo que haya alguien que pueda alguna vez oír nombrar ese amoroso Nombre que–que no deseara verlo a El. Cuando Uds. oyen de Jesús, hay algo tocante a ese Nombre del Señor Jesús que–que inspira, y Ud. nunca se puede sentir el mismo. Es un Nombre sobre de todo nombre. El descendió del Cielo, y el mundo le dio el nombre más bajo que había en la tierra: Beelzebú, un adivino, un demonio. Y El fue a la ciudad más baja que había en la tierra: Jericó; y era tan baja, que el hombre más pequeño de la ciudad, Zaqueo tuvo que mirar hacia abajo para verlo a El. Pero cuando El pagó el precio de redención, Dios le dio un Nombre que es sobre todo nombre. Aun toda la familia en el Cielo y en la tierra es llamada Jesús. Y El exaltó Su trono hasta lo sumo que El tiene que mirar hacia abajo para ver el Cielo. Esa es la diferencia: la manera que el mundo lo trató, y la manera que el Padre lo trató cuando El ascendió.
28Miren, así que estos griegos tenían curiosidad, y ellos habían oído tocante a El, oyeron de Sus grandes obras. Así que, tal vez por curiosidad, o quizás por beneficios sinceros, ellos vinieron y dijeron: “Señores, quisiéramos ver a Jesús”. Y yo creo que si pudiera interpretar la mente de esta iglesia esta noche, de esta gente, que ese es el deseo de nuestro corazón. ¿A cuántos aquí les gustaría ver a Jesús? [La congregación dice: “Amén”–Ed.]. Seguro. Bueno, entonces yo les voy a hacer una pregunta: ¿ellos–ellos lo lograron ver? Sí, señor. Felipe los llevó a verlo; los llevó a uno de los hermanos, y ellos los llevaron a ver a Jesús. Así que si ellos inquirieron y desearon ver a Jesús, se les dio el privilegio de ver a Jesús por medio de uno de Sus siervos. Miren. Y si Hebreos 13:8 es una Escritura correctamente inspirada, que dice: “Jesucristo es el mismo ayer, hoy, y por los siglos”, entonces si ese es nuestro deseo, entonces, ¿por qué nosotros no lo podemos ver?
29Ahora, Uds. deben recordar–recordar que esta Palabra o es la verdad o no es la verdad. No hay contradicción en Ella. Yo he ofrecido a cualquiera... Oh, yo recibo cien dólares a la semana, y yo–yo le ofrezco el salario por un año a cualquiera, que me pueda mostrar una contradicción en la Palabra que Ella misma no se lo aclare. No está allí. Están escondidas de los ojos de los sabios y de los entendidos, y las revelaste a niños que quieran aprender. Jesucristo dio gracias al Padre por hacer eso. La Palabra no está confundida; es la gente que está confundida. No es la Palabra. Así que el Espíritu Santo escribió la Palabra, y se necesita el Espíritu Santo para interpretar la Palabra, y todo funcionará exactamente correcto.
30Ahora, si Jesucristo es el mismo ayer, hoy, y por los siglos... Y Dios me perdone por decir “si”, porque suena sacrílego. El sí es el mismo ayer, hoy, y por los siglos. Muy bien, entonces si Uds. lo desean ver a El, entonces, ¿por qué Uds. no lo pueden ver? Nosotros somos Sus siervos, así que, ¿por qué Uds. no lo pueden ver a El? ¿Les gustaría verlo? [La congregación dice: “Amén”–Ed.]. ¿Les gustaría verlo? Muy bien. Yo creo que El hizo esta promesa, “porque en donde están dos o tres congregados en Mi Nombre, allí estaré Yo en medio de ellos”. Ahora, ¿es eso verdad? Si eso no es verdad, entonces la Biblia no es verdad, y la salvación de Uds. no es verdadera, y estamos perdidos y miserables. De toda la gente, fuéramos los más miserables, porque tendríamos una–una cosa falsa; estamos pensando que Cristo viene, y hay un Cielo al cual ir, y no hay tal cosa. Bueno, si esta Palabra está incorrecta, entonces esa Palabra es El, y entonces todo está incorrecto. Pero si está correcta, entonces toda Palabra de Ella está correcta. No es una porción para un tiempo, ni una porción para otro. Ella es todo el tiempo la misma, donde El pueda encontrar creyentes.
31Ahora, si Jesús viniera visiblemente a esta audiencia esta noche... Ahora, El no pudiera venir en un cuerpo, porque ese–ese está en el trono de Dios. Pero El puede venir aquí por el Espíritu Santo, y mostrarles a Uds. que El mismo está aquí, obrando en Su Iglesia. ¿Creen Uds. eso? [La congregación dice: “Amén”–Ed.]. El tiene que ser el mismo principio en todo. El tiene que tener el mismo amor, la misma compasión, las mismas obras, la misma manifestación, si El es el mismo ayer, hoy, y por los siglos. Ahora, recuerden, Jesús, cuando las obras fueron hechas, Jesús no sanó a ninguno. El dijo: “Yo no puedo sanar a ninguno”. El dijo: “No soy Yo el que hace las obras, es Mi Padre, y El mora en Mí”. ¿Es correcto eso? [La congregación dice: “Amén”–Ed.]. “El mora en Mí. Y todavía un poco...” El dijo cuando El se fue: “Y el mundo no me verá más; pero vosotros me veréis, porque Yo (‘Yo’ es un pronombre personal), Yo estaré con vosotros aun en vosotros hasta la consumación”, hasta que el mundo llegue a su fin. “Yo... Y las obras que Yo hago, él las hará también. Si permanecéis en Mí y Mis Palabras permanecen en vosotros, pedid todo lo que queréis, y os será hecho”. ¡Oh, esas grandes promesas, cómo estremecen mi alma de emoción!
32En el día cuando los misiles atómicos... Los rusos tienen satélites en el aire, y todas estas... Bueno, no hay descanso en ninguna parte, únicamente en Cristo. No hay una sola cosa... Nuestra nación, no podemos edificar nuestras esperanzas sobre ella, porque cualquier nación pequeña pudiera lanzar una bomba aquí y estallarnos de la faz de la tierra. Las artes militares casi han terminado. Uds. sólo necesitan que un solo hombre tire de una palanca, y todo estallará en pedazos. Y vemos que Uds. no pueden edificar sus esperanzas en nada mas que una sola cosa. Y yo cito a Eddie Perronett aquí cuando dijo: ¡Toda aclamación al poder del Nombre de Jesús! Que los Angeles se postren; Traigan la diadema real, Y corónenlo a El Señor de todo. Pues en Cristo la roca sólida me paro, Todos los otros terrenos son arena movediza, Todos los otros terrenos son arena movediza. ¡Nuestra única esperanza! Ellos están tratando de excavar un hoyo en la tierra, para entrar gateando en él. Ellos tienen una bomba que hará un hoyo en la tierra de quinientos pies de profundidad [152.4 m.–Trad.], y casi de cien millas cuadradas [259 km2 de superficie–Trad.]. Bueno, si Uds. estuvieran diez mil pies debajo de la tierra [3,000 m.–Trad.], les quebraría todo hueso en su cuerpo, la sacudida de ello.
33Pero sí hay un Refugio. Oh, no está hecho de acero, sino que está hecho de plumas: bajo Sus alas. Oh, me gusta ese Refugio, habitar dulcemente y pacíficamente, sabiendo esto, que tan pronto como... antes que aun esa bomba empiece a silbar, en Sus alas El nos llevará Arriba. Oh, eso es lo que yo estoy buscando, ese gran rapto y acercamiento de nuestro Señor Jesús. Y verlo que está tan cercano, nuestros corazones saltan de gozo. Saber eso, es un gozo. Alguien dijo: “Hermano Branham”, dijo, “Ud. asusta a la gente diciéndole que el Señor Jesús viene, que es el fin del mundo”. Yo dije: “¡Oh, hermano!, no a los Cristianos. Oh, seguramente que no”. Pablo dijo: “Yo he peleado la buena batalla, he acabado mi carrera, he guardado la fe. Por lo demás, me está guardada la corona de justicia, la cual me dará el Señor, Juez justo en aquel día; y no sólo a mí, sino también a todos los que aman Su Venida” [Aparición, Biblia en inglés–Trad.]. ¡Oh!, ¿qué–qué cosa más grande pudiera suceder que Jesús viniera ahorita? Seguro que sí. Nuestras pruebas terminarán. Sólo nos mantenemos sosteniéndonos hasta que El llegue aquí, trabajando, aprovechando el tiempo, y haciendo que cada minuto cuente para El. En donde–en donde estemos, hablemos una palabrita para El.
34Ahora, si El ha sido tan real para nosotros, y hemos visto Su misericordia y hemos visto lo que El era, ahora... y estamos bajo expectaciones esta noche de verlo a El, ¿entonces por qué no lo podemos ver? Yo les digo, El está en todas partes si sólo miran alrededor. El problema de ello es que la gente no mira alrededor lo suficiente como para encontrarlo. Nosotros vivimos en el Río Ohio, y, ¡oh!, es un gran lugar para pescar. Allí había un muchachito en nuestra ciudad que acostumbraba jugar allá en el río con un pescador anciano. Y él le preguntó a su madre un día (ellos pertenecían a una gran iglesia en la ciudad), él dijo: “Mami, Dios es una persona muy grande. ¿Lo pudiera alguien ver a El?” Ella dijo: “Yo no te puedo contestar eso, hijo”. Dijo: “Pregúntale a tu maestra de la escuela dominical”. Y él le preguntó a la maestra de la escuela dominical. Y ella dijo: “Yo no sé. Pregúntale al pastor”. Así que él le preguntó al pastor. Y el pastor dijo: “No, hijo, ningún hombre puede ver a Dios y vivir”. Dijo: “Sencillamente tú no lo puedes ver”.
35Eso no satisfizo al muchachito. El fue al río, y ese pescador anciano (era un diácono en mi iglesia)... Así que él–él estaba un día en el río, en la Isla de las Seis Millas, pescando. Y en su regreso, regresando por el río, surgió una tormenta, y ellos tuvieron que dejar su pequeña barca en la orilla por unos cuantos momentos. La tormenta terminó, y... En Indiana, y en los estados del este, donde hay árboles de madera dura, esa lluvia cae y lava todas las hojas; y esa bricita sopla, cuando... Unicamente uno que es remero lo puede saber, cuando la punta de los remos chocan la punta de esas olas, la melodía que hace sobre el agua. Oh, con razón el Espíritu de Dios primero se movió sobre el agua. El ver cómo eso... Yendo río abajo, este pescador anciano, este hermano anciano lleno del Espíritu, movía sus remos de esa manera, y escuchaba el choque de la punta de sus remos en el agua. Y él sentado estaba mirando hacia atrás, yendo... El iba hacia el oeste y estaba mirando hacia el este. Y apareció un arco iris. Y el anciano, su compañera había partido hacía años. Y él estaba observando ese arco iris. Y sobre su barba plateada venían rodando pequeñas gotas de lágrimas que caían de su barba.
36El muchachito estaba sentado en la proa de la barca, y se entusiasmó tanto que corrió hacia el centro de la barca, y él dijo... se postró de rodillas y dijo: “Señor, le voy a hacer una pregunta a Ud. que ni mi madre, ni la maestra de la escuela dominical, ni tampoco el pastor me pudo satisfacer”. El dijo: “¿Puede alguien ver a Dios?” Y eso conmovió al pescador anciano. El sacó los remos del agua y los puso en la barca, y abrazó al muchachito, y le pasó su mano por su cabellito, y dijo: “Dios bendiga tu corazoncito, hijito. Todo lo que yo he visto por los últimos cuarenta años, ha sido a Dios”. Tenía tanto en el interior, que él lo podía ver afuera, verlo en el arco iris, o lo que fuera. Eso es lo que es. Si Uds. lo están mirando a El desde un punto intelectual, Uds. nunca lo conocerán. Uds. tienen que mirar a través de El, dejarlo que entre en Uds. y El mismo se muestre lo que El es. Nosotros podemos ver a Dios si tan sólo miramos alrededor. Y temo que algunos de nosotros lo pudiéramos mirar demasiado tarde.
37Hace unos cuantos meses estaba una señora en una tienda de baratillo, en Louisville, al cruzar el río de donde nosotros vivimos. Ella tenía un muchachito; él era un pequeñito como de unos tres años de edad. Y la gente notaba que ella iba por todos lados recogiendo cosas, y se las trataba de mostrar, cosas que estaban en los mostradores de la tienda de baratillo. Y él sólo miraba fijamente, el niñito. Así que ella llegó a otro mostrador. Y empezó a ponerse histérica, y recogió algo más que a un niñito de esa edad le debería llamar la atención, y sonó la campanita en el juguetito, dijo: “¡Mira, cariño! ¡Mira, cariño!”, y el niñito sólo estaba sentado con su mirada fija. Ella estaba deshecha, y cayó sobre el mostrador gritando: “¡Oh, no, no, no es así!” Y las personas allí corrieron hacia la señora para ver lo que había sucedido. Ella dijo: “Mi niñito, hace unos cuantos meses, empezó a fijar su mirada en el espacio; nada que lo debería atraer a él le atrae su atención”. Y dijo: “Yo lo llevé adonde el doctor, y el doctor dijo que él estaba mejor”, dijo, “pero él no lo está”. Dijo: “El sólo se sienta y mira fijamente. El no mira a cosas que él debería mirar, un niñito de su edad”.
38Y cuán cierto es eso con la iglesia de hoy día. Hemos tenido grandes hombres que cruzaron este país como Oral Roberts, y grandes dones han sido manifestados a la iglesia, y ellos... la iglesia sólo se sienta allí y mira fijamente. El Bautismo del Espíritu Santo ha tocado a la nación, y muchas iglesias han sido llenas con el Espíritu, y grandes avivamientos han acontecido, y el mundo sólo se sienta allí y mira fijamente en el espacio. Cuando Dios hace algo, El espera que la gente lo mire y crea en El. Los milagros y señales y prodigios que Dios hace es una cosita que ellos están sacudiendo delante de la iglesia para despertarla a que El viene pronto.
39Mi hijo y yo, recientemente visitamos la India, y yo leí en el periódico al subirnos al avión, que decía: “Me imagino que el terremoto ya pasó”. Unos días antes que aconteciera el terremoto.... En la India ellos sólo recogen las piedras y hacen cercas, y paredes, y demás. Ellos no tienen el alambre entrelazado y las cosas que tenemos aquí. Ellos son gente muy pobre. Hay cuatrocientos setenta millones allí, y me parecía que más de cuatrocientos millones de ellos eran mendigos; y es una escena muy patética. Algunos de los hermanos ministros, si Uds. alguna vez ven esas escenas, nunca–nunca más se pueden sentir satisfechos aquí. Hay algo en eso; esos millares gimiendo y llorando porque quieren escuchar la historia de Jesús; y aquí uno casi tiene que persuadir a la gente que asista a la iglesia. Pero ellos– ellos allá están hambrientos de Dios.
40Y el periódico decía que todos los pajaritos que hacen sus nidos en las hendiduras de las piedras y cosas, volaron hacia los campos y se posaron en los árboles. Y todas las ovejas y el ganado que se paraban junto a las grandes paredes, se fueron al campo y se reclinaron unos contra los otros como por un día. Y de repente vino un terremoto y derrumbó las paredes. Y entonces, por un día los pajaritos se quedaron alejados, y el ganado se quedó en el campo. Finalmente empezaron a regresar a la sombra otra vez, en lo que había quedado de las paredes. ¿Qué era? El mismo Dios que los pudo llamar para que entraran en el arca los pudo llamar para que se apartaran de esas paredes. Ellos hubieran perdido sus vidas si ellos se hubieran quedado cerca de allí. Y seguramente que si el Espíritu Santo todavía puede tener inspiración, y por medio del instinto dirigir a un animal para que se aleje del peligro, y a un pájaro, cuánto más El hará para Sus hijos nacidos del Espíritu de Dios, para que se alejen de las cosas que no son piadosas. Apártense de eso; salgan y reclínense unos sobre los otros. ¡Oh!, yo amo esa historia antigua, esa alabanza: “Estamos reclinados en el brazo Eterno”. Me gusta eso. Sólo confíen en El, la simplicidad de confiar. Sólo reclinen sus hombros contra los de El, y adórenle con toda la adoración que Uds. puedan derramar, y caminen con El diariamente. Ahora, Uds. lo verán a El.
41Ahora, la única manera que nuestra... Tal vez en esta noche tenemos Metodistas, Bautistas, y–y siendo esto tan cerca de México, probablemente tenemos muchos Católicos mexicanos, y demás, todos juntos aquí mezclados. Ahora, de esa manera debería ser. Dios ama a todos Sus hijos. Todos están mezclados en todas las organizaciones, amando a Dios, confiando en Cristo para su salvación. Entonces si yo le dijera al Católico: “¿Quisiera ver Ud. a Jesús?” Bueno, él diría: “Nuestra iglesia lo representa a El”. Si yo le dijera al Bautista: “¿Quisiera ver Ud. a Jesús?”, diría: “Nuestra iglesia es la que lo muestra a El”. Los Metodistas, y los Pentecostales, y los demás, todos–todos ellos tendrían una idea diferente de ello.
42Y yo pienso en esta noche que para reducirlo a–a una cosa sencilla, que la mejor manera de darnos cuenta lo que es El, es regresar y darnos cuenta lo que era, lo que El era ayer. Y si El es el mismo ayer, hoy, y por los siglos, lo que El era, debe ser la misma cosa hoy. ¿Sería eso suficiente para todas las iglesias? Entonces Uds.–Uds. mismos se pueden satisfacer, si su iglesia enseña de esta manera o no. Dense cuenta lo que El era. Y si El es el mismo ayer, hoy, y por los siglos, lo que era, El debe ser el mismo hoy. Ahora, regresemos. Estoy leyendo de San Juan, el capítulo 1 de San Juan, y regresaremos y veremos lo que El era. Ahora, Uds. lo pueden tomar y abordar de cualquier parte en las Escrituras. Podemos tener una reunión de dos semanas en sólo lo que El era. ¡Oh!, dos semanas, dos siglos, y nunca salir de lo que El era. Pero sólo para tomar unos–unos cuantos conceptos más destacados de lo que El era, entonces si El fuera el mismo hoy, aquí mismo, como lo fue en ese entonces, eso lo hace el mismo. Eso debería concluir la pregunta. ¿Lo creen Uds.? [La congregación dice: “Amén”–Ed.]. Eso es bueno.
43Ahora, nos damos cuenta que El nació de una virgen. Estudiamos eso esta mañana. Y entonces nos damos cuenta que inmediatamente después que el Espíritu Santo vino sobre El, fue guiado al desierto, y fue tentado por el diablo por cuarenta días, y salió predicando el Evangelio. Ahora, nos damos cuenta que al principio de Su ministerio, El empezó a orar por los enfermos, la gente enferma siendo sanada. Y nos fijamos que Su congregación provenía de la–la gente pobre, los–los desechados, aquellos que probablemente eran despreciados, no tenían mucha educación. Como el hombre a quién El le dio las llaves del Reino, Pedro, ni siquiera podía firmar su propio nombre. La Biblia dice que él era del vulgo y sin letras. Pero por su fe le plació a Jesús darle las llaves del Reino, porque él tenía la revelación de El. “¿Quién dicen los hombres que es el Hijo del Hombre?” “Unos dicen que Tú eres Elías, y otros dicen que Tú eres el profeta, y que Tú eres Fulano de tal”. El dijo: “Y vosotros, ¿quién decís que soy Yo?” El dijo: “Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios Viviente”.
44Ahora, los Católicos dicen que El edificó Su Iglesia sobre Pedro. Si El lo hizo, él se descarrió inmediatamente. Entonces, si... Los Protestantes dicen que El la edificó sobre El mismo. Yo no estoy de acuerdo con eso. No fue sobre El mismo, ni tampoco sobre Pedro, sino sobre la revelación. “Yo también te digo, que tú eres Simón... tú eres Pedro. No te lo reveló carne ni sangre, sino Mi Padre que está en los cielos te lo reveló. Y sobre esta roca edificaré Mi Iglesia; y las puertas del Hades no prevalecerán contra Ella”. ¿Ven?, es–es la revelación de Cristo. Si El mismo se puede revelar esta noche a Uds. que El está presente, entonces Uds. están en esa Iglesia por medio de la revelación.
45Fíjense, tomemos Su ministerio temprano. El primero con el que queremos empezar aquí, es Andrés, un pescador. El lo encontró a él, y tal vez él fue y le dijo a su hermano Simón: “Ven y ve a quién hemos encontrado. Hemos encontrado al Mesías”. Ahora, ellos estaban esperando un Mesías. Ellos pensaron que Juan era el Mesías. Mucha gente creyó que él lo era. Pero fíjense ahora, nos vamos a dar cuenta lo que El era. Y cuando... Yo me puedo imaginar a Pedro diciendo: “Mira, espera un momento”. (Por supuesto su nombre era Simón en ese entonces). El dijo: “Mira, Andrés, probablemente tú has perdido la mente y has entrado en un acceso de locura”. Yo sé que cuando el Mesías venga... Mi padre anciano me dijo, él dijo: ‘Hijo’ (un día cuando estábamos sentados en la orilla del mar después de pescar; yo puedo ver su cabello cano), y él dijo: ‘Simón, hijo mío, tu papi siempre ha anhelado ver el día cuando el Mesías se levantaría. Pero yo me estoy envejeciendo, y tal vez no lo veré. Pero Simón, no te olvides de esto, que cuando El venga, habrá muchas cosas sucediendo. Tú debes recordar, Simón, que debes ser Escritural. La Biblia dice, nuestras lecturas nos lo dicen, el profeta Moisés dijo, que cuando venga el Mesías, será un Profeta; porque está escrito en el libro de la ley: “El Señor tu Dios levantará un profeta como yo”. ¿Es eso Escritural? “Y recuerda, El no será una... sólo una persona elegante; sino que El será un hombre sencillo, un Profeta, un gran Profeta, un Dios-Profeta, cuando El venga. Y tú has sido bien instruido en eso”.
46Así que cuando Andrés vino y le dijo a él: “Ven, ve a Jesús de Nazaret. El es ese Profeta”, yo me puedo imaginar a Simón diciendo: “Mira, espera un momento. Yo no sé lo que te ha sucedido, pero de seguro tú no has olvidado las enseñanzas de la Escritura. Pero sólo por causa del amor que te tengo, iré contigo”. Cuando él entró en la Presencia del Señor Jesús, Jesús lo miró en la cara y le dijo: “Tu nombre es Simón, y tú eres el hijo de Jonás”. Pedro reconoció rápidamente que ese debía ser El. No únicamente El supo quién era él, sino que El supo quién era su padre. Allí estaba uno parado llamado Felipe, del cual leímos esta noche. Estremeció de emoción su corazón de tal manera que él le tuvo que ir a decir a su amigo tocante a ello. Hay algo tocante a conocer a Jesucristo. Cuando Uds. verdaderamente encuentran al verdadero Cristo, Uds. no se pueden quedar quietos. Uds. lo tienen que decir en alguna parte.
47Así que vemos a Felipe yendo rodeando la montaña. Si Uds. alguna vez fueran a Palestina, verían que desde donde estaba predicando Jesús, hasta donde vivía su amigo Natanael, son como unas quince millas [como unos 24 km.–Trad.]. Sin duda que él corrió rodeando la montaña. Dramaticémoslo por un momento. Yo lo puedo ver tocar en la puerta. (Hay niñitos enfermos aquí. Yo quiero que lo capten en su pequeña fe sencilla). Tocó en la puerta, y tal vez la Sra. Natanael vino a la puerta. El dijo... No tuvo tiempo casi para saludarla. El dijo: “¿En dónde está Natanael?” Dijo: “Oh, él está allá en el huerto orando, allá en el huerto”. Y él se fue allá al huerto. ¿Y saben Uds. en dónde lo encontró? Debajo de una higuera, orando. Yo creo que Felipe siendo un Cristiano, él no lo interrumpió cuando estaba orando. Después que él terminó su oración y dijo: “Amén”, se levantó y se sacudió el polvo de su ropa, y en ese justo momento miró y vio a su amigo Felipe. El dijo: “¡Felipe!, estoy contento de verte otra vez. ¿Has venido a visitarme, mi hermano?”
48Bueno, hay algo al respecto cuando un hombre se aferra de Dios, y Dios se aferra a un hombre. El fue directamente al punto, dijo: “Ven, ve a quién hemos encontrado. Ven y ve a Jesús de Nazaret, el Hijo de José”. Y ahora, Uds. saben, Natanael era un creyente ortodoxo firme; dijo: “Mira, espera un momento, Felipe. Yo te he conocido como un buen hombre sólido. Pero allí... ¿De Nazaret puede salir algo bueno?” Y yo pienso que él le dio la mejor respuesta que cualquier hombre pudiera dar: “No te quedes en casa y lo critiques, sino ven, ve. Ven, míralo por ti mismo. Examínalo por las Escrituras y ve si está correcto”. Esa es una buena idea. “Ven, ve por ti mismo. No critiques; ven y date cuenta”. Oh, me imagino que quizás Natanael dijo: “Mira, espera. ¿De cuál organización vino?” Esa sería la versión de 1961 de ello. Pero él no trató de decir: “Mira, espera un momento. Sabemos que si el Mesías viene, El vendrá a Caifás–Caifás, el sumo sacerdote. El es el religioso más tremendo en el país”. O: “Sabemos que El vendría al obispo, o al superintendente, a alguien así”. Pero Dios va adonde El quiere, y no son nuestros negocios lo que El hace. El lo hace para El mismo satisfacerse. Seguro que sí. El nunca vino a alguien en particular, sino que El vino al pobre, a los pescadores, y a un pesebre, y a los pastores, y a los demás.
49Fíjense: mientras ellos iban caminando, yo me puedo imaginar que hablaron, disfrutando un pequeño... Dijo: “¿Recuerdas...? Mira, Natanael, tú eres un erudito bien instruido. Dime, Natanael: ¿qué debe ser este Mesías que se nos ha prometido? ¿Cómo lo conoceremos, de acuerdo a la ley?” Dijo: “Bueno, El será un Profeta, porque Moisés dijo: ‘El Señor tu Dios levantará un Profeta como yo’. El será un Dios-Profeta”. Uds. saben que los judíos siempre creen a sus profetas, porque la Biblia dice: “Si hay uno entre vosotros que sea espiritual o un profeta, Yo el Señor me daré a conocer a él. Y si lo que él dice se cumple, entonces óiganlo, porque Yo estoy con él”. Esa es la manera para juzgar esta reunión esta noche. Si la Palabra así lo dice, y el Espíritu Santo es verdadero, lo manifestará. Si no lo hace, entonces no es el Espíritu Santo. Eso es... Júzguelo por Ud. mismo y por medio de la Palabra.
50Entonces él dijo: “¿Recuerdas a ese pescador al que tú le compraste pescado aquella ocasión en el mar, y él no podía firmar su nombre en tu recibo? “Sí”. “Tú recuerdas que su nombre era Simón”. “Sí”. “Su hermano lo llevó a la reunión ayer antes que yo viniera para acá, y tan pronto como él entró en la Presencia de Jesús, El lo miró y le dijo: ‘Tu nombre es Simón’. Y, ¿recuerdas a su papá?” “Seguro”. “Y El dijo: ‘El nombre de tu padre es Jonás’”. Ese fue el Jesús de ayer. De esa manera Jesús mismo se dio a conocer como el Mesías. Si esa es la manera que El lo hizo ayer, El lo tendrá que hacer hoy, si El es el mismo ayer, hoy, y por los siglos. El será el Dios-Profeta. Observen lo que El hizo. El dijo: “No me sorprendería si El te dijera quién eres tú cuando llegaras a la reunión”. “Bueno, yo lo tendré que ver”.
51Finalmente ellos llegaron. Quizás él estaba en la fila de oración en donde Jesús estaba orando por los enfermos. Quizás él se sentó en la audiencia. Yo no sé. Pero sin embargo, cuando Jesús fijó Sus ojos en él, El dijo: “He aquí un israelita, en quien no hay engaño”. ¿Cómo lo conoció a él? “Oh”, Uds. dicen, “de la manera que él vestía”. Oh, no. Todos ellos, los orientales, vestían igual, usaban turbantes. El podía haber sido un griego; él podía haber sido un árabe. Ellos usaban turbantes, y vestidos que colgaban sueltos. [Porción sin grabar en la cinta–Ed.]. Lo sorprendió tanto que él se detuvo y dijo: “¡Rabí! (Rabí significa: ‘maestro’), ¡Rabí!, ¿de dónde me conoces? Bueno, Tú nunca me has visto en Tu vida. ¿Cómo sabes que yo soy un... era un israelita y un hombre honesto y justo?” Yo puedo ver esos ojos mirarlo otra vez y decir: “Antes que Felipe te llamara, cuando estabas debajo de la higuera, te vi”. Un día antes, y quince millas [24 km.–Trad.] rodeando la montaña, ¡qué ojos! ¿Qué dijo este hombre? El dijo: “¡Rabí, Tú eres el Hijo de Dios; Tú eres el Rey de Israel!” ¡Seguro! El fue enseñado. El supo qué creer. El supo que ése era el Profeta del cual Moisés había hablado. “Tú eres el Hijo de Dios. Tú eres el Rey de Israel”. Y Jesús dijo: “¿Porque te dije esto, tú me crees ahora?” El dijo: “Sí”. El dijo: “Entonces cosas mayores que estas verás, pues veréis a los Angeles que suben y descienden”.
52Pero había algunos parados allí que no creían eso, los grandes eruditos del día. Ellos tenían que dar una respuesta a su congregación, porque la congregación les iba a preguntar. Así que, ¿saben Uds. lo que ellos dijeron? Ellos no podían comprender cómo El supo esas cosas: percibir sus pensamientos y demás, y era un profeta que les podía decir lo que era, y lo que iba a venir, verlo tan perfecto, porque la Escritura dijo que ese sería el Mesías. Y si esa era la señal del Mesías ayer, la misma señal es la señal del Mesías hoy. No es porque algún hombre caminó por la calle con cicatrices en su mano, sangre y aceite derramándose de él (o lo que pudiera ser), con una túnica puesta. Ese pudiera ser un hipócrita. Pero hermano, la vida dentro de la vid dice lo que es. Jesús dijo: “Yo soy la Vid, vosotros sois los pámpanos”. Si el primer pámpano que salió de esa Vid produjo una Iglesia Pentecostal, y ellos escribieron un Libro de los Hechos tras ella, si esa misma Vid produce otro pámpano, ellos harán la misma cosa tras Ella. Una vid produce uvas.
53Pero Uds. saben, siendo gente aquí del oeste, yo vi un árbol cítrico aquí en Arizona, que tenía creo yo como unos ocho o nueve clases diferentes de frutos cítricos en él, pero estaban injertados. Y hoy tenemos muchos injertos en la iglesia. Ellos... No pueden producir el fruto. Si Uds. plantan un naranjo e injertan una rama de limón en él, producirá limones. Vive de la vida del árbol, pero produce su propio fruto: limón. Y así es hoy en día. Tenemos iglesias que ellas mismas se llaman iglesias Cristianas, pero ellas producen las marcas de teología y de organización. Pero si esa Vid Pentecostal que hizo una Iglesia Pentecostal alguna vez produce otro pámpano Pentecostal, será como fue en el principio. Eso es exactamente correcto. Si Jesucristo aparece en la iglesia, El será el mismo como fue allá en el pasado. No producirá limones ni toronjas; producirá naranjas si es un naranjo y produce su rama. No serán organizaciones, no serán denominaciones, sino será Cristo. Correcto.
54Ahora, fíjense. Ellos se pararon con sus manos por detrás de ellos. Ellos sabían que tenían que dar una respuesta. Debido a que El no habló bien de ellos, bueno, ellos dijeron: “El hace eso por medio del poder de Beelzebú”. Beelzebú es el diablo, y todos saben que la adivinación es del diablo. Todas esas cosas son del diablo. Y todo lo que el diablo tiene es algo que está pervertido de lo real. El diablo no puede crear. El no es un creador. Unicamente hay un solo Creador, ése es Dios. El puede pervertir lo que ha sido creado. Una mujer buena puede estar en el mundo, viviendo moral y justamente. El diablo la puede pervertir y hacerla una malvada. ¿Qué es una mentira? Es la verdad mal representada. ¿Qué es maldad? Es la justicia pervertida. Eso es lo que... ¿Qué es incredulidad? Es la creencia pervertida. El diablo pervierte, pero no puede crear. El no es un creador. Hay un solo Creador, ese es Dios. El pudiera crear todo lo que él quisiera, si fuera un creador; pero únicamente hay un solo Creador, y ese es Dios. Ahora, encontramos a esos hombres allí diciendo que este Hombre estaba haciendo esto por medio del poder del diablo. Escuchen. Escuchen atentamente ahora. No se pierdan esto. Jesús se volvió hacia ellos y dijo: “Yo los perdono por eso (por llamarlo un demonio, por llamar al–al Espíritu de Dios que estaba haciendo esas obras, un demonio)”. Dijo: “Yo los perdono. Pero algún día el Espíritu Santo vendrá para hacer la misma cosa y una palabra en contra de El no le será perdonado en este siglo, ni en el venidero”. Así que, ¿ven Uds. en dónde estamos parados? Muy bien.
55Nos fijamos que ese fue Jesús ayer. Oh, cómo pudiéramos ir... Cómo fue allá en la ciudad de Jericó. Me imagino que el pequeño Zaqueo se subió en un árbol y dijo: “Bueno, yo lo voy a observar a El pasar por allí. Pero por supuesto, yo oí a mi esposa decir que–que El podía discernir los pensamientos de la mente y cosas; pero yo no quiero que El haga nada de eso en mí, así que me sentaré aquí arriba en el árbol, y lo observaré”. Pero Jesús dando la vuelta en la Avenida Aleluya y viniendo por el camino de la Gloria, y cuando El dio allí la vuelta a la esquina, allí estaba Zaqueo sentado arriba de un árbol todo encubierto, quizás con sólo una hoja levantada para mirar. “¡Oh, yo lo quisiera ver!” él dijo: “cuando El pase por aquí. Yo oí a mi esposa decir que El podía revelar los pensamientos de la mente, y que podía hacer estas cosas. Ellos me dicen que El es un Profeta. Pero déjame decirte, El de seguro sería un tremendo Profeta para saber en dónde estoy. Pero yo lo engañaré ahora. Yo estoy detrás de estas ramas aquí, sentado en la horcadura de estos brazos”. Allí es en donde mucha gente se sienta: en donde su camino y el camino de Dios se cruzan. Ud. tiene que tomar uno de ellos. Oh, verlo sentado allá arriba, mirando por encima de esa hoja, mirando hacia abajo. Jesús, caminando directa y quietamente, pasó debajo del árbol y miró hacia arriba, dijo: “Zaqueo, desciende. Yo voy a casa contigo hoy”. ¡Oh, hermano! Ese fue Jesús ayer. El es el mismo ayer, hoy, y por los siglos. Será Jesús hoy.
56Recuerdan que cuando El fue a... El no hizo eso por Sí mismo. San Juan 19, pudiéramos seguir eso... Bueno, iremos a San Juan 5:19. Jesús dijo, mientras El pasaba por la puerta llamada la Hermosa, y... o mejor dicho, el–el estanque de Betesda. (Llegaré a eso en unos cuantos minutos, la puerta de la Hermosa). Pero El–El pasó por la puerta de Betesda en donde estaba el estanque. Y allí yacía una multitud de lisiados, ciegos, cojos, paralíticos, yacía allí, probablemente toda clase de gente afligida. La Biblia dice: “Grandes multitudes”. Y El los pasó, nunca tocó a ninguno de ellos, sin embargo estaba lleno de compasión, lleno de amor, caminó por allí hasta que El encontró a un hombre acostado en un lecho. ¿Cuántos de Uds. saben lo que es un lecho? Bueno, ¿de qué parte de Kentucky son Uds.? Yo fui criado en uno, dormía en la puerta en el clima caluroso.
57Y este hombre estaba acostado en un lecho. Tal vez él–él pudiera haber tenido un problema de próstata, o él pudiera haber tenido tuberculosis. Era crónico; él lo había tenido por treinta y ocho años. Pero recuerden, Jesucristo sabía todo al respecto, sabía en dónde estaba acostado. Y El llegó a él y dijo: “¿Quieres ser sano?”, pasando el resto de ellos. “¿Quieres ser sano?” El dijo: “Yo no tengo quien me meta al agua”. El podía caminar. Dijo: “Entre tanto que yo voy...” alguien más le ganaba, se metía primero en el estanque. Y El dijo: “Toma tu lecho y vete a tu casa”. Y luego Jesús fue cuestionado sobre ello. Si El viniera a esta ciudad y haría la misma cosa esta noche, El todavía sería cuestionado. ¿Pero qué dijo El? ¡Escuchen! San Juan 5:19: “De cierto, de cierto os digo: No puede el Hijo hacer nada por Sí mismo, sino lo que ve al Padre; porque todo lo que el Padre hace, también lo hace el Hijo igualmente”. Jesús nunca hizo un solo milagro sin que el Padre primero se lo mostrara, o El dijo algo errado allí. “De cierto, de cierto os digo: No puede el Hijo hacer nada por Sí mismo”.
58Sin duda que ellos estaban diciendo: “¿Por qué no sanaste al Sr. Jones allá? El ha vendido lápices en la calle por mucho tiempo”. “Aquí está la Hermana Cashorn aquí. Bueno, ella ha tenido artritis por años. ¿Por qué no la sanaste? Ella es una buena mujer. Ella es una miembra de mi sinagoga”. El dijo: “Yo hago sólo lo que el Padre me muestra. El Padre hasta ahora trabaja, y Yo trabajo”. Oh, ese es Jesús ayer, ese es Jesús hoy. El mismo Jesús obra mientras el Padre le muestra a El. Nosotros lo notamos.
59Vemos a una mujer abrirse paso, y ella decía dentro de sí: “Si tocare solamente Su manto (en Mateo), si tocare solamente Su manto, seré salva”, y ella se abrió paso. Ahora, El no podía sentir el toque de ella sólo por el toque físico, porque el vestuario palestino cuelga suelto y tenía un manto en el interior para evitar que el polvo se acumulara en sus piernas. Entonces ellos tenían... Esa es la razón que ellos se lavaban los pies. Y el borde de Su manto... Yo no lo pudiera sentir a Ud. si me tocara mi saco, ¿y cuánto más ese manto colgando suelto? Pero El sintió el espíritu. Todos los hombres estaban alrededor de El, pero esa mujercita lo tocó a El. Y ella se paró, pues ella dijo dentro de sí, “Si tocare solamente Su manto, seré salva”. Y Jesús se detuvo y dijo: “¿Quién me tocó?” Y Simón Pedro dijo... lo reprendió y dijo: “¿Por qué dices una cosa como esa?” Dijo: “Bueno, todos ellos te están tocando”. El dijo: “Pero Yo he conocido que me he debilitado. Poder ha salido de Mí”. Y El miró para todos lados sobre la audiencia hasta que encontró la mujercita. Y El le dijo de su flujo de sangre, y dijo: “Tu fe te ha salvado”. Ese fue el Jesús de ayer. Y esta noche (pregúntenles a los clérigos), la Biblia dice que Jesucristo esta noche es un Sumo Sacerdote sentado en la Gloria que puede compadecerse de nuestras debilidades. Si Uds. tocan a Jesús esta noche como esa mujer lo hizo, entonces, ¿cómo actuaría El? El actuaría de la misma manera que El actuó en ese entonces. Si El es el mismo ayer, hoy, y por los siglos, El volviéndose les diría: “Uds. tienen esto y lo otro, pero ahora la fe de Uds. los ha sanado”, si El es el mismo.
60Ahora, recuerden que únicamente hay (para terminar), únicamente hay tres clases de gente, o mejor dicho tres nacionalidades, realmente, en el mundo. Esa es la gente de Cam, la de Sem, y la de Jafet. Esos son los tres hijos de Noé. Nosotros creemos la Biblia, que toda la raza humana provino de esos tres hijos (si vamos a creer la Palabra), y esos fueron los gentiles, los judíos, y los samaritanos. Ahora, recuerden que los samaritanos y los judíos... los samaritanos eran mitad judíos y mitad gentiles. Así que ellos estaban buscando un Mesías. Y a los de corazón real y verdadero, El mismo se reveló a ellos. Y esa fue Su decisión. Recuerden, fue Su decisión de El mismo darse a conocer como Mesías por medio de mostrarles esa señal. Aquellos que le creyeron a El tuvieron Vida Eterna. Aquellos que lo rechazaron sufrirán pena de eterna destrucción. Ahora, los encontramos... Así es cómo El mismo se dio a conocer a los judíos. Pudiéramos ir... miren a Bartimeo el ciego, y cómo... ¡Oh, las–las Escrituras a las que nos pudiéramos referir!
61Ahora recuerden que El también dijo que le era necesario pasar por Samaria (San Juan 4). El iba rumbo a Jericó. El tenía que rodear la montaña para ir a Samaria. Y cuando El llegó a Samaria, El envió a Sus discípulos a la ciudad para que compraran alimentos. Era como–como alrededor de mediodía. El se sentó al lado del pozo, un panorama algo como este. Y allí estaba, yo diría, una hermosa mujer joven que salió. Nosotros la conocemos aquí en América como una prostituta. Ella tenía un montón de esposos con los que vivió. Y ella salió a coger agua. Quizás fue porque ella había estado fuera toda la noche y durmió hasta mediodía. Generalmente las vírgenes iban al pozo temprano en la mañana. Uds. deberían observarlas cómo ellas sacan esa agua con una polea, y se ponen un cántaro de 5 galones [18.9 L.–Trad.] arriba de su cabeza, y uno en cada cadera; y caminan y hablan como las damas pueden hablar, y nunca derraman una gota de ella. Pero... Ahora, pero quizás ella no podía ir con la gente decente; ella tenía que ir cuando todo el resto de ellas ya habían cogido su agua.
62Así que la encontramos en el pozo. Y ella empezó a bajar su–su pequeño... Puso los ganchos pequeños en las agarraderas de los lados del–del cántaro y lo bajó con la polea para sacar agua, y ella oyó una voz diciendo: “Mujer, dame de beber”. Y ella miró hacia allá y vio a un judío sentado allí, un Hombre joven. El parecía... Bueno, El sólo tenía treinta, pero la Biblia dice que El parecía de cincuenta. Uds. saben eso. Me imagino que Su obra le hizo eso a El. Bueno, ellos dijeron en San Juan el capítulo 8: “¿Tú dices que has visto a Abraham, y Tú aún no tienes cincuenta años?” El dijo: “Antes que Abraham fuese, YO SOY”. YO SOY estaba en la zarza ardiendo, Uds. saben. Así que dijo: “Tú aún no tienes cincuenta años”.
63Así que El estaba reclinado contra la pared y pidiéndole a esta mujer de beber. Ahora, ellos tenían segregación allá, como la que solían tener en el sur. Ella dijo: “No es costumbre que Uds. judíos pidan a una samaritana, a mí, siendo yo una mujer samaritana. Eso no es costumbre en estos días”. (Escuchen la conversación. ¡No se les pase por alto!) El dijo: “Si tú supieras a quién le estás hablando (me pregunto esta noche, si la iglesia realmente supiera que la Presencia del Señor estaba aquí...), si tú únicamente supieras a quién le estás hablando, tú le pedirías de beber, y Yo te daría agua que tú no tienes que venir aquí para sacarla”. Ella dijo: “El pozo es hondo, y Tú no tienes nada con qué sacarla”. Y la conversación... ¿Qué estaba tratando de hacer El? Contactar su espíritu. El Padre lo había enviado a El allá. El no sabía por qué, pero esta mujer salió. El estaba tratando de contactar su espíritu. El dijo–El dijo....
64Ella dijo: “Tú dices que se debe adorar en Jerusalén. Nuestros padres adoraron en este monte, y Tú dices en Jerusalén”. Jesús dijo: “Dios es Espíritu; y los que le adoran, en Espíritu y en verdad es necesario que le adoren”. La conversación continuó por unos cuantos minutos hasta que El encontró cuál era su problema. Ahora, escuchen. Les hará bien en unos cuantos minutos. ¿Ven? El habló con ella hasta que encontró su problema. Y El dijo: “Ve, llama a tu marido, y ven acá”. Ella dijo: “No tengo marido”. Fíjense. El se la está haciendo a los samaritanos ahora. El ya se la había hecho a los judíos. Dijo: “Ve, llama a tu marido, y ven acá”. Ella dijo: “Yo no tengo marido”. El dijo: “Bien has dicho. Tú has tenido cinco; por lo tanto con el que ahora vives no es tu marido. Tú has dicho la verdad”.
65¿Qué hizo ella? Ella sabía más tocante a Dios que lo que saben la mitad de los predicadores, y ella en esa condición; más que lo que ellos sabían en ese entonces, de todas maneras. Ella dijo: “Señor...” Ella no lo llamó Beelzebú, un adivinador. Dijo: “Señor, me parece que Tú eres profeta”. Ahora, escuchen. “Nosotros sabemos que cuando venga el Mesías, llamado el Cristo, El nos declarará estas cosas”: la señal del Mesías. “Nosotros, los samaritanos sabemos que el Mesías hará esta señal. Así que Tú has de ser Su profeta”. Jesús dijo: “Yo soy, el que habla contigo”. ¡Oh, hermanos! ¿Ven?, ella fue enseñada para saber lo que el Mesías haría. No cómo El se vestiría, sino lo que El haría; no qué clase de enseñanza El tendría, sino.... El dijo: “Si no hago las obras de Mi Padre, no me creáis”. Ellos sabían que El sería un Dios-Profeta. Ella dijo: “Tú debes ser un profeta. Ahora, nosotros sabemos que cuando el Mesías venga, llamado el Cristo, El nos declarará todas las cosas (¿ven?, esa es la señal que El haría). Pero, ¿quién eres–quién eres Tú?” El dijo: “Yo soy El”. ¿Qué hizo ella? Ella dejó el cántaro de agua, y fue a la ciudad corriendo, y dijo: “Venid, ved a un Hombre que me ha dicho las cosas que yo he hecho. ¿No será éste el mismísimo Mesías?” Y la Biblia dice que los hombres de la ciudad creyeron en El por el testimonio de la mujer, que El le dijo a ella cuál era su problema. Si esa fue Su señal ayer, es Su señal hoy.
66Ahora, miren. Escudriñen las Escrituras y Uds. nunca verán una sola ocasión que El hizo esa señal ante un gentil. ¿Por qué? Los gentiles, nosotros anglosajones, traíamos garrotes en nuestras espaldas y éramos cavernícolas. Nosotros no estábamos esperando a ningún Mesías. El Mesías únicamente viene a aquellos que lo están esperando. Ahora, para terminar, mi último comentario, yo pudiera decir esto. (Yo no... miro ese reloj allá y me pone nervioso). Fíjense. Hay tanto que decir, tanto que uno pudiera atar a esto. Pero miren, recuerden a la gente de Cam, Sem, y Jafet: los gentiles, los judíos, y los samaritanos. Ahora, los judíos y los samaritanos estaban esperando al Mesías, y El mismo se dio a conocer a ellos como el Mesías, pudo mostrar que El era el Profeta que Moisés habló que vendría. Si todos entienden, digan: “Amén”. [La congregación dice: “Amén”–Ed.]. Muy bien. Ahora, los gentiles han tenido dos mil años, y ahora los gentiles están llegando al fin. Ahora, ¿qué dijimos esta mañana? Si Dios alguna vez hace una decisión y hace algo de una manera, El la tiene que hacer la próxima vez de la misma manera, o El la hizo mal la primera vez. ¿Lo entienden Uds. ahora?
67Ahora, sólo una Escriturita más para leer. ¿Me perdonan sólo por un momento? Yo tengo que decir esto aquí. Jesús dijo, en Lucas 17 creo que fue: “Como fue en los días de Sodoma [el Hermano Branham quiso decir: Noé– Trad.], así también será en la Venida del Hijo del Hombre”. ¿Han leído Uds. alguna vez eso? Ahora, fíjense lo que sucedió en Sodoma. (Ahora, escuchen atentamente; vamos a empezar la fila de oración). Abrah... Siempre hay tres clases de gente. Abraham representó a la Iglesia llamada a salir fuera. El fue llamado a salir fuera. El mismo se separó de Sodoma. Y también estaban allí los sodomitas, los perversos. Y allí también estaba Lot y el–el Cristiano nominal allá, el creyente tibio. Pero él se había separado de Abraham, porque Abraham era muy pobre (allí en la tierra estéril), y tomó los lugares ricos. Eso es lo que las grandes iglesias clásicas han hecho hoy día, las ricas. Pero el grupo verdadero, la Iglesia llamada a salir fuera... Ahora, recuerden que hay tres clases; dos de ellas estaban en Sodoma: los sodomitas, y también el–el creyente fronterizo, Lot. Y también allí estaba Abraham, el grupo llamado a salir fuera.
68Un día mientras estaba sentado debajo de su encina, llegaron tres Hombres. Ellos vestían ropa como hombres, todos empolvados, y dijeron que eran Extranjeros. Pero eran más que extranjeros. Abraham, siendo un hombre lleno de Dios, creyendo a Dios, tan pronto como él los vio él supo que había algo extraño tocante a Ellos. “Mis ovejas conocen Mi voz”. Y así que corrió y los recibió, y dijo: “Pasen y siéntense bajo la encina, y yo os traeré un poco de agua, lavad vuestros pies. Y coman un bocado de pan, y luego seguid en vuestro negocio”. El fue de prisa a la tienda, le dijo a Sara, dijo: “Cierne algo de harina, algo de harina, y haz panes debajo del rescoldo”. Y él corrió y tomó un becerro y lo mató, y lo dio a un siervo, y le dijo: “¡Prepáralo!” Y cuando lo preparó, lo trajo, y Ellos se sentaron allí y comieron: hombres, comiendo como hombres. Y Uno se mantenía mirando hacia Sodoma. Finalmente, dos de Ellos fueron a Sodoma. Y Este otro que se quedó, le dijo a Abraham, dijo: “No te encubriré lo que Yo voy a hacer”. El dijo: “Yo–Yo he oído tocante a Sodoma estando en esa condición. Yo he descendido a investigar”. Abraham supo que era Dios.
69Ahora, un ministro me dijo no hace mucho cuando yo hice esa declaración, él dijo: “¿Quieres decir que ese Hombre era Dios?” Yo dije: “Abraham dijo que El lo era. El fue llamado Elohim. Vea si no es correcto: Elohim”. El dijo: “¿En un cuerpo de carne?” Yo dije: “¡Absolutamente! Ud. no sabe cuán grande es nuestro Dios”. Yo dije: “Yo lo puedo ver a El salir del Cielo, y se agachó... Nosotros estamos hechos de dieciséis elementos: petróleo, potasio, y luz cósmica, y petróleo. El sólo tomó un puñado de eso [el Hermano Branham hace un sonido de soplo– Ed.], y dijo: ‘Entra ahí, Gabriel’. Se agachó y tomó otro, y entró otro Angel. Y El mismo entró en uno, y después se salió de allí”. Yo estoy tan contento que lo conozco a El. Algún día cuando yo no sea nada mas que polvo, El me llamará y yo le responderé. El los puede llamar, Uds. contestarán. El es Elohim, el que existe por Sí mismo. Seguro que sí.
70Ahora, observen. Observen la señal que El le hizo al creyente, a la Iglesia llamada a salir fuera. Ahora, hubo un moderno Billy Graham, y ellos, que fueron allá y les predicaron a aquellos en Sodoma. Ellos no hicieron milagros, únicamente los cegaron. Bueno, el Evangelio ciega al incrédulo de todas maneras. Así que ellos no hicieron ningunos milagros, sino que sacaron a Lot de allí, a él y a su esposa y a sus hijas de Sodoma. Pero observen al que fue a la Iglesia Escogida, a la que estaba en la minoría. Cerca... El tenía Su espalda hacia la tienda. Las mujeres en aquellos días (no como ellas son ahora, que tienen que salir y tomar el lugar de sus esposos, y tomar control de toda la plática), ellas se quedaban en la tienda en donde pertenecían. Así que entonces El era... No eran desvergonzadas como lo son hoy. ¡Oh, hermanos! Bueno, yo... Esos son sus negocios, hermanos, enmendar eso. Pero de cualquier manera, fíjense. Ese Hombre estaba sentado con Su espalda hacia la tienda, y El dijo: “Abraham, ¿dónde está Sara tu mujer?” ¿Cómo supo El que él estaba casado? ¿Cómo supo El que el nombre de su mujer era Sara?
71Ahora, observen. La Biblia dice que Abraham dijo: “Está en la tienda detrás de Ti”. Y El dijo: “Abraham, Yo (ese pronombre personal otra vez), Yo te voy a visitar de acuerdo a la promesa que te dí (Sara tenía noventa años de edad en ese entonces), Yo te voy a visitar de acuerdo a la promesa que te dí. Tú vas a tener ese bebé”. Y Sara en la tienda se rió entre sí, hizo así. Y el Angel con Su espalda vuelta hacia la tienda, dijo: “¿Por qué se rió Sara?” ¿Qué era eso? Supo que su nombre era Sara, le dio a él la promesa, y supo que ella se rió entre sí en la tienda. Jesús dijo: “Como fue en los días de Sodoma, así también será en la Venida del Hijo del Hombre”. Los gentiles tuvieron dos mil años de teología, como los tuvieron los samaritanos y ellos. Ahora, ¿qué era? Un Angel, Dios obrando en carne humana. Eso es lo que era. Era Dios en forma humana.
72Ahora, Cristo, cuando El murió El santificó una Iglesia para que El mismo pudiera regresar y vivir en esta Iglesia, y hacer “las cosas que El hizo, Uds. las harán también”. ¿Es correcto eso? Ahora, si El es el mismo ayer, hoy, y por los siglos, El obrará igual que El obró ayer, y obrará hoy, y obrará por los siglos. ¿Es correcto eso? Ahora, “Señores, quisiéramos ver a Jesús”. ¿En dónde está El hoy? El está en Su Iglesia. ¿Quién es Su Iglesia? El llamado a salir fuera. ¿Qué clase de señal hará El? La que El prometió. ¿Cómo la obrará El? De la misma manera que El la obró cuando El fue a Abraham, de la misma manera que El la obró cuando El fue a los judíos, de la misma manera que la obró cuando El fue a los samaritanos; y la prometió al fin de la edad gentil. Ahora, si nosotros lo podemos ver a El venir a la escena... No importa cuánto El me unja, El los tiene que ungir a Uds. también. Cuando El fue a Su propia ciudad, no hizo muchos milagros, a causa de la incredulidad de ellos. Así que El los tiene que ungir a Uds., y El me tiene que ungir a mí. Y eso hace que el mundo vea que Jesucristo es el mismo, porque El está obrando en Su Iglesia en carne humana que El ha santificado con Su propia Sangre, con el propósito de El mismo manifestarse, haciéndose el mismo ayer, hoy, y por los siglos. “Un poco y el mundo no me verá más...” Ahora, el mundo allí se deletrea... es una palabra griega, cosmos, que significa: “el orden del mundo”, ¿ven? “El mundo no me verá más; pero vosotros me veréis (vosotros, ese es el creyente, la Iglesia), porque Yo estaré con vosotros, aun en vosotros, hasta el fin del mundo”, Jesucristo es el mismo ayer, hoy, y por los siglos.
73¿Lo creen Uds.? [La congregación dice: “Amén”–Ed.]. Con estas cuantas promesas que les he dicho a Uds. esta noche... No porque El se vistió diferente, no porque El perteneció a algún clan, no porque El perteneció a una organización (no había tal cosa en aquellos días), eso no lo hizo a El Jesús. Eso no lo hizo a El Dios. Sino las obras que El hizo probaron que Su comisión a la que El dijo que fue enviado, era verdad. ¿Es correcto eso? Bueno, si El es el mismo ayer, hoy, y por los siglos, y prometió que las mismas obras que El hizo la Iglesia las haría, ¿no creen Uds. que si las hace, entonces Sus Palabras son verdad? Entonces si El las hizo a los samaritanos, y a los judíos, y las prometió a los gentiles en el día postrero antes de la Venida del Hijo de Hombre... ¡Oh!, ¿en qué día estamos viviendo, hermanos? Estamos aquí. Estamos en el tiempo del fin, hermano, hermana. En cualquier momento puede suceder. Recuerden que cuando ellos la rechazaron, Uds. saben lo que sucedió. Sodoma se quemó. Los judíos fueron destruídos. Y ahora estamos en la edad gentil de dos mil años.
74Ahora, escuchen. El profeta dijo: “Será un día el cuál será sombrío. No se puede llamar noche ni día. Pero al caer la tarde habrá Luz”. ¿Es correcto eso? Ahora, el mismo sol que se levanta en el este, se pone en el oeste. El H-i-j-o que vino en el este a la gente del oriente, y derramó el Espíritu sobre ellos en el este.... Nosotros hemos tenido dos mil años de iglesia organizada, sólo un día sombrío, lo bastante como para ver cómo unirse a la iglesia y vivir una vida buena. Pero es el tiempo de la puesta del sol. El mismo Hijo, con la misma cosa que El hizo en el este, la resplandece en la tierra otra vez en el oeste. Y nosotros estamos en la costa del oeste. Si seguimos más adelante (la civilización ha viajado con el sol), regresaremos al este otra vez. Así que estamos en el atardecer con Luz del atardecer, con el mismo Espíritu Santo que estuvo en El, está en la Iglesia haciendo las mismas cosas: Jesucristo es el mismo ayer, hoy, y por los siglos.
75Inclinemos nuestros rostros. Bondadoso Dios, una sola Palabra de Ti será más que lo que cualquier hombre pudiera decir en toda una vida. Leemos que es la verdad, oh, Dios, pero la gente está diciendo ahora: “Veamos si obra”. Seguro que sí, Señor. Tiene que obrar. Le tiene que pegar al blanco. Tiene que ser así. Tú lo prometiste. Yo te pido que Tú mismo te manifiestes esta noche, Señor. Esta gente te ama, y ellos están enfermos. Ese hombre sentado aquí cargando en sus brazos a ese bebito hidrocéfalo; ese pobre padre anciano sentado allá tosiendo; esa madre sentada en una silla de ruedas; uno allá con un bordón blanco en la mano, ¡oh Dios!, ellos claman: No pases de mí, oh bondadoso Salvador, Oye mi humilde clamor; Mientras a otros Tú estás llamando, No me pases a mí. Tú eres el Torrente de todo mi consuelo, Más que vida para mí, ¿A quién tengo yo en la tierra aparte de Ti, O a quién en el Cielo, sino a Ti?
76Que se sepa esta noche, Señor, que yo he hablado de Ti. Ahora, habla que yo he dicho la verdad, Padre; eso confirmará la Palabra y esta gente la creerá; y ellos serán sanados y se irán a casa felices. Y concede que haya un avivamiento que surja aquí en esta ciudad, y que literalmente miles de almas sean ganadas para Cristo, y que toda iglesia se ateste, nuevas iglesias se construyan. Y que sea un ejemplo para la gente que venga del este y del oeste para ver la gloria de Dios. Concédelo, Señor. Lo encomendamos todo en Tus manos ahora. Yo terminé; no hay más que yo pueda decir. Depende de Ti que hables ahora, Padre, porque la gente ve que es una promesa. Sólo unos cuantos momentos aquí para instruir un poquito, yo confío que el Espíritu Santo lleve la Palabra a lo profundo del corazón de ellos, para que ellos no fallen en recibirla. Lo pido en el Nombre de Jesús. Amén.
77[El Hermano Branham tose–Ed.]. Perdonen que estoy tosiendo. Yo estoy predicando todo el tiempo, y sencillamente tengo una garganta de predicador. Y el otro día me mojé mucho, y he estado con una tos seca desde que estuve allá en–en Beaumont, Texas. Así que ahora, yo–yo quiero que recuerden... Ahora, si lo pudiéramos ver a El esta noche venir y hacer lo mismo que El hizo en ese entonces, ¿seríamos como aquellos que iban a Emaús? Ellos caminaron todo el día con El y no lo conocieron. Esa noche El actuó como que El iba a pasar de ellos. El pueda que actúe de la misma manera para Uds. esta noche, como que El va a pasar de Uds. Pudiera ser que Uds. no tengan una tarjeta de oración; pudiera ser que Uds. ni siquiera pasen por la fila; pero El no pasará de Uds. Sólo invítenlo, digan: “Permíteme tocarte, Señor”. Vean lo que El hace. ¡Oh!, ¿no es eso un desafío? ¡Piensen en eso! Es más que un desafío al ir hacia esa mujer en la silla de ruedas y decir: “Póngase de pie y ande”. Seguro que sí. Ella, de hecho, pudiera hacer eso a través del poder psíquico (correcto), mental. Ella lo pudiera hacer con fe de la Ciencia Cristiana. Ha sido hecho. Pero cuando Uds. ven a Cristo entrar entre el pueblo y hacer la misma manifestación de la señal del Cielo, dándola como respuesta al cumplirse la Palabra, ¡qué milagro, qué poder!
78Y pensar que aquí estoy en este edificio esta noche. No hay una alma aquí que yo conozca, que yo pueda mirar y ver, con excepción del hermano sentado allá grabando, el Hermano Goad. El es la única persona que yo conozco. Dios conoce a cada uno de Uds. Ahora, yo no soy El. Pero, El está aquí. Y ahora, no podemos llamar a todas esas tarjetas de oración al mismo tiempo. Y me gusta que vengan unos pocos a la vez, a medida que son llamados. ¡Esperen un momento! Yo estoy seguro que él dijo que repartió las tarjetas. ¿Dónde está Billy? ¿Dónde? Oh, perdónenme. Sí. ¿“A”-1 a la 100? Muy bien. Empecemos en la 1, la número 1 entonces. ¿Quién tiene la tarjeta de oración “A”, número 1. Yo las llamaré para que así podamos cargar a aquellos que están en las sillas de ruedas y traerlos....
79[Porción sin grabar en la cinta–Ed.]... No la Biblia, y el otro. Yo dije: “Ambos no pueden estar correctos. Uno está correcto y el otro errado. Que el Dios de la Biblia hable”. En Suráfrica, fue de la misma manera, como ante unos doscientos cincuenta mil. Oh, El todavía es Dios. Cuando los brujos fueron avergonzados parados allí, el enemigo huyó. A la mañana siguiente como unos siete u ocho camiones cargados de muletas, y sillas de ruedas, y tablones en los que ellos habían sido cargados, iban por la calle, cuando Sidney Smith, el alcalde de Durban, me llamó, dijo: “Hermano Branham, mire por su ventana hacia la costa del mar”. Venían allí cientos de personas que el día anterior estaban en muletas y sillas de ruedas, con siete de esos grandes camiones africanos, tan largos como esos dos postes juntos, llenos hasta arriba de eso, venían con sus manos elevadas. Las tribus habían estado en guerra unas con las otras, y al día siguiente iban caminando, cantando: “Todo es posible sólo creer”. Veinticinco mil fueron sanados al mismo tiempo. ¿Por qué? Ellos no estaban todos doctrinados con todo. Ellos eran vírgenes. Ellos oyeron la Biblia; ellos la creyeron, la aceptaron, y se cumplió.
80Ahora, sean muy reverentes. Quédense en sus asientos; estén quietos. Yo no digo que no pueden alabar a Dios, sino que manténganse quietos y escuchen. Ahora, miren, en el Nombre de Jesucristo, el Hijo de Dios, yo tomo a todo espíritu aquí bajo mi control para la gloria de Dios. Ahora, tengan cuidado después de eso. Ahora, creo que aquí en esta fila de oración, todos Uds. son desconocidos para mí. ¿Es correcto eso?, levanten su mano. Si Uds. son desconocidos para mí, levanten su mano. Yo no los conozco. Ahora, si yo los pudiera sanar a Uds. y no lo haría, sería un hipócrita. Pero yo no puedo hacer lo que Dios ya ha hecho. Yo únicamente puedo... ¿Qué si El estuviera parado aquí esta noche con este traje puesto que El me dio? Uds. dirían: “Señor, ¿me sanarás?” ¿Saben Uds. lo que El diría? “Hijo mío, Yo ya he hecho eso. Yo no lo puedo hacer doble. Yo lo hice una vez. Tú lo tienes que creer”. Pero entonces El les pudiera mostrar–mostrar a Uds. algo para probar que El era el Mesías. Ahora, no por medio de las cicatrices de los clavos, porque cualquiera pudiera tener cicatrices de clavos en sus manos. Sino que El haría la misma señal que El hizo la primera vez, como El prometió que la haría. El nunca obraría fuera de Sus promesas. Lo que El prometió, El hará.
81Ahora, aquí está una mujer. Nosotros somos desconocidos uno al otro. Muy bien. [La señora dice: “Yo he leído sus libros”–Ed.]. Ud. ha leído mis libros. [“...?... casi lo conozco a Ud.”–Ed.]. Ella dijo que ha leído mis libros, y pensó que casi me conocía leyendo mis libros. Muy bien. Entonces, mi hermana, yo tengo una madre en donde vivo, que está orando por mí esta noche. Yo no vine aquí para ser un engañador; yo vine aquí para ser un hermano. Yo no vine a tomar el lugar del doctor; yo vine a ayudar a sus pacientes para que sanen. Yo no vine representando una cierta iglesia, sino únicamente al Señor Jesucristo. Ahora, esta es la primera vez, de lo que yo sé, que nos hemos encontrado. Entonces si yo viniera... Ahora, tal vez, estando Ud. en la fila de oración, enferma, y si yo dijera... si pusiera mis manos sobre Ud., y dijera: “Reciba su sanidad en el Nombre del Señor Jesús; váyase creyendo”, Ud. tuviera el derecho de hacer eso. Eso es verdad. Correcto. Pero mire, qué si El viniera aquí y le dijera algo que Ud. ha hecho, o como El le hizo a la mujer del pozo: le habló a ella y le reveló cuál–cuál era su problema. Entonces Ud. sabría que no fui yo, ¿no lo sabría? Porque yo no la conozco. Yo nunca he... Aquí levanto mis manos. Yo–yo levanto mis manos delante de Dios estando Su Biblia aquí, que yo nunca la he visto en mi vida. Yo no sé nada tocante a ella. Y esa es la verdad. Yo no conozco una sola persona en esa fila de oración, o en ninguna parte allá en la audiencia que pueda ver, excepto a aquellos que nombré.
82Pero miren, Cristo permanece el mismo, ¿no es así? Miren, si El... Si esta mujer... Que ella sea el juez, si todos Uds. la conocen aquí en la iglesia o de donde ella viene... Si–si ella... Si El le puede decir lo que ella ha sido, y lo que... algo que esté mal en ella, o por lo que ella esté aquí... Pudiera ser doméstico, económico; yo–yo no sé. Pero si El puede revelar eso, ¿lo hará a El el mismo ayer, hoy, y por los siglos? [La congregación dice: “Amén”–Ed.]. ¿Cuántos creerán eso?, ahora, levanten su mano, digan: “Yo lo amaré, y le creeré”. Gracias. Casi cien por ciento. ¿Ven? Ahora, si Uds. no lo creen, más les vale estar quietos, porque Uds. saben lo que sucede. Muchas veces las aflicciones pasan del uno al otro. Tienen que encontrar un lugar. ¿Recuerdan en la Biblia? ¿Ven?, pasan del uno al otro. Oh, yo he visto tanto de eso que sucede. Así que como un hermano, yo les digo que si no lo creen más les vale estar reverentes, y mantener su cabeza inclinada hasta que termine.
83Ahora, las palabras que yo he hablado de Jesucristo ahora tienen que ser manifestadas, o yo les he dicho una mentira, o Su Biblia ha dicho algo que está mal. Ahora, si alguien no lo cree, y quiere tomar mi lugar, es bienvenido a venir aquí y tomarlo. Pero mientras Dios haga una promesa, El cumple Su promesa. Y cuando el Angel del Señor me apareció allá hace catorce años, y me dijo que yo había nacido para hacer estas cosas, y lo supe toda mi vida... Y los hermanos Bautistas me trataron de decir que era el diablo y todo. Entonces me vine a dar cuenta, que era el mismísimo Dios del Cielo tratando de llegar a mí. Yo lo he creído desde entonces. Ha alarmado al mundo. Yo he visto literalmente millones venir a Cristo por todo el mundo. Ahora, aquí está en Tucson por primera vez. Aquí está en la Biblia. Aquí está la promesa; pero, ¿obrará? Obrará cuando El la obre, y eso es todo.
84Ahora, si el Señor me revela lo que está mal en la mujer, ¿cuántos aquí lo van a aceptar a El como su Sanador? Y aquí estamos nosotros dos con nuestras manos levantadas, significando que nunca nos hemos encontrado antes en la vida. Ella dijo que había leído mis libros, así que ella tiene una idea de lo que sucederá si El lo hará. Ahora, si lo hará El o no, recuerden, yo no sé. Si El no lo hace, entonces yo sencillamente pasaré por la fila de oración orando por los enfermos, y dejarlo así. Eso es todo lo que yo pudiera hacer. Pero El nunca me ha fallado. Yo no creo que El me fallará esta noche. Yo le quiero hablar a Ud. sólo un momento, siendo que Ud. es la primera persona, como nuestro Señor lo hizo con la mujer en el pozo. El estaba tratando de contactar su espíritu. Es muy hermoso que una mujer sea la primera en la fila de oración; acabamos de hablar de eso en San Juan 4. Ahora, lo puedo ver a El sentado allí, y ver a esa mujer llegar para coger agua; y El la empezó a cuestionar. Yo creo... Ahora, Ud.–Ud. casi tiene que tomar mi palabra por eso. Yo creo que El estaba tratando de contactar su espíritu. El Padre lo había enviado allá; a El le era necesario pasar por allí. Y El dijo que no hacía nada hasta que el Padre le mostraba, así que el Padre primero le tenía que mostrar. Después de un rato encontró cuál era su problema, y El le dijo a ella cuál era su problema. Y ella dijo: “Bueno, esa es la señal del Mesías. Yo sé que cuando El venga, nos declarará todas estas cosas. Así que Tú has de ser un profeta”. El dijo: “Yo soy El”. Y ella fue y le contó a la ciudad.
85¿Sería esa la actitud de Ud. hacia ello, sabiendo que yo soy su hermano, y que no la conozco, y que nunca la he visto a Ud. en mi vida? Y probablemente nacimos millas aparte, y años aparte, y esta es nuestra primera ocasión que nos encontramos. Y si El me revela cuál es su problema, ¿lo aceptará Ud. a El como el Mesías? Lo–lo aceptará. Sí lo acepta. La mujer tiene una sombra de muerte. Hay una sombra oscura asentada sobre ella, y ella está sufriendo de cáncer. Eso es correcto. Si eso es correcto, levante su mano. Ahora, ¿lo cree Ud.? Ahora, yo siento que me viene eso otra vez: “El adivinó eso”. No piensen eso. Uds. no se pueden esconder ahora. El está aquí. ¿Ve? La unción ya está ahora. Yo no adiviné eso. Bueno, espere un momento, pongamos un alto a eso ahorita.
86Ud. es una fina persona. Yo no sé lo que El le dijo a Ud. La cosa que El le dijo a Ud., yo la tengo que buscar aquí en esta cinta y ver lo que El dijo. Es igual que regresar por la corriente de vida y encontrarlo en alguna parte. Ahora, yo veo que viene otra vez. Sí, es una sombra; es oscuridad. Es un cáncer. Ahora, si yo le digo a Ud. en dónde está el cáncer, ¿me creerá que soy Su profeta? Está en ambos pechos. Si eso es correcto, levante su mano. Otra cosa de eso, su doctor le dijo a Ud. que se está extendiendo también a la columna vertebral. Correcto. Se está extendiendo hacia la columna...?... Si el Señor Jesús me dice quién es Ud., ¿lo hará eso a El el mismo Dios que pudiera...? ¿Es correcto eso? Srita. Hall. Correcto. Ud. no es de aquí. Ud. proviene de un estado frío, muy frío y lleno de montañas. Es Colorado. Eso es ASI DICE EL SEÑOR. ¿Cree Ud. en El con todo su corazón? Regrese entonces, y sea sanada en el Nombre de Jesucristo. Que Sus bendiciones y misericordias descansen sobre Ud., y le dé el...?... Dios la bendiga.
87¿Creen Uds.? Tengan fe. Tengan fe ahora. Ahora, ¿están Uds. convencidos que El es el mismo Mesías? No, no soy yo; es El. Ahora, no–no se levanten de sus asientos, amigos. ¿Ven?, cada uno de Uds. es un espíritu, y cada vez que Uds. se levantan, me molesta terriblemente. ¿Ven? Quédense quietos. Siéntense muy quietos. Guarden silencio. Miren en esta dirección. No se muevan. ¿Ven? Cada uno de Uds. es un espíritu y esa unción viene, es–es como un torrente. ¿Ven? Y yo estoy en contacto con Uds., y Uds. están en contacto con Dios. Mientras Uds. estén en contacto con Dios, El sencillamente habla Su Palabra. Este micrófono está–está mudo. Tiene que haber algo que hable en él. Así soy yo sólo un mudo en estas cosas. Tiene que haber algo que lo hable en mí. Así que cada uno, cuando Uds. se mueven o se levantan, o hacen algo... ¿Ven? Jesús llevó a un hombre fuera de la ciudad en una ocasión para que... ¿Ven?, sean muy reverentes. Observen. Ahora, si Uds. quieren alabar a Dios, eso está bien; pero no se levanten y caminen por todos lados, Uds. saben, y cosas así. Eso–eso interfiere. El Espíritu–Espíritu Santo es muy tímido, verdaderamente tímido. Por supuesto, Uds. no lo sabían, hasta ahorita, pero sean muy reverentes.
88Ahora, ¿dónde está la persona que sigue? ¿Cómo está Ud.? Yo no he perdido mi mente, sino que es la unción. Tú eres una persona muy joven. ¿Crees que soy un siervo de Dios? Eso es lo que el Angel me dijo: “Haz que la gente te crea y sé sincero cuando tú ores....” Ahora, tú eres sólo una jovencita, y yo nunca te he visto en mi–mi vida; me imagino que somos desconocidos. Me supongo que eres latina. Tú... pero yo no te conozco, y tú no me conoces. Y estamos otra vez esta noche igual que lo fue en San Juan 4 otra vez; una mujer. Yo no sé nada tocante a ti. Somos dos nacionalidades distintas. Y tú sólo eres una muchacha, y yo soy un–un hombre de mediana edad. Pero nos encontramos por primera vez. Pero si el Dios del Cielo quien envió a Su Hijo, Cristo Jesús, y lo resucitó de entre los muertos, y envió de regreso el Espíritu Santo en Su Nombre, y ha prometido: “Las obras que Yo hago vosotros las haréis también”... ¿Crees que ahora tú estás parada en Su Presencia, no la mía? Tú tienes un sentir raro, porque esa Luz está posando sobre ti. ¿Ven? Yo quiero que le digas esto a la audiencia si esto es correcto. Un sentir verdaderamente dulce y humilde está alrededor de ti. Si eso es correcto, levanta tu mano para que la audiencia pueda ver. Estoy mirando directamente a esa Luz alrededor de la–la muchacha. Tú no estás aquí por ti misma. No es tu condición. Tú estás aquí por alguien más. Esa persona se está muriendo. Esa persona tiene cáncer, y el cáncer está en las glándulas, y el... yo creo que el doctor acaba de decir que es leucemia, él la llamó, en el torrente sanguíneo. Eso es correcto. El hombre no está aquí, está en México; tu cuñado. Eso es correcto, ¿no está? Cree ahora en Dios. ¿Tienes fe que él será sanado? De acuerdo a tu fe, así será. Te puedes ir y que la paz de Dios descanse sobre ti, mi niña. Dios Padre, bendice su petición, te lo pido, en el Nombre de Jesús. Amén.
89Crean ahora con todo su corazón. Sólo tengan fe. ¿Dudan algo? No duden. Crean con todo su corazón. No tomen una fotografía ahorita. Miren, ¿ven? es– es una Luz. Yo tengo que seguir esa Luz. ¿Ven? Muy bien, aquí está una jovencita parada aquí. Yo no la conozco. Yo nunca la he visto en mi vida. Somos desconocidos uno... Ella no habla inglés. Correcto. Yo... ¿Puede Ud....? ¿Alguien aquí puede interpretar? ¿Puede...? Ud., venga aquí. Gracias. Sólo párese aquí. Sólo... [Porción sin grabar en la cinta– Ed.]. Lo que yo digo ahora, porque tiene que pasar bajo la unción. ¿Ven Uds.? Ahora, la dama no habla inglés, así que esta jovencita me va a interpretar. Ahora, aquí está una mujer que yo no conozco. Yo ni siquiera hablo su idioma. [La mujer empieza a interpretar lo que el Hermano Branham está diciendo–Ed.]. Yo soy un desconocido para ti. Si Dios me revela la razón por la cual tú estás aquí, ¿le creerás a El? ¿Creerás que soy Su siervo? Entonces yo soy Su siervo, y entonces El me revelará la razón por la cual tú estás aquí, entonces tú sabrás que tiene que ser El, y no yo. Tú no estás aquí por ti misma. Tú estás aquí por tu bebé. Si eso está correcto, levanta tu mano. Si Dios me revela qué está mal con tu bebé, ¿aceptarás la sanidad de él? El bebé está afectado por una alergia, el doctor dijo. Alergia. Si eso es correcto, mueve tu mano así, para que ellos puedan ver. ¿Crees? El la tenía. No la tiene ahora; se le ha ido. ¿Ve?, ella no lo sabe...?... Que ella se dé cuenta de eso. ¿Ve? Ella es una fina persona. (No interpretes eso).
90Ahí viene otra vez. Ahí está ella de nuevo delante de mí. Hable ahora, vea qué... Tú tienes a alguien más en tu corazón. Tú estás orando por alguien. ¿Crees tú que Dios todavía conoce los secretos del corazón? La–la Biblia dice que “la Palabra de Dios es más cortante que toda espadada de dos filos; discierne los pensamientos del corazón”. Correcto. Tú estás orando por tu madre. Si eso es correcto, levanta tu mano. Tu madre... ¿Crees que Dios me puede decir lo que está mal en tu madre? Ella tiene un problema de mujer, problema femenino. Si eso es correcto, mueve tu mano. ¿Quieres que te diga en dónde está ella? Ella no está aquí. Ella está en Tijuana. Todo terminó. El la ha sanado. Te puedes ir, créele a El ahora en el Nombre del Señor Jesús...?....
91Digamos: “¡Alabado el Señor!”, todos. Tengan fe. No duden. “Señores, quisiéramos ver a Jesús”. Esperen un momento. ¿Dónde está esa muchachita? Ven aquí. Ese hombre con su mano levantada sentado allá atrás, allí al fin de esta banca, aquí al fin. El no habla inglés, pero está orando. El está orando por un amado, una hermana. (Dile eso allí. Bueno, permite que él venga. Ahora, dile que se pare allí). ¿Cree Ud. que yo soy Su siervo? Si yo le revelo a Ud. lo que Ud. está orando, ¿creerá Ud. en el Señor Jesús? ¿Tiene Ud. una tarjeta de oración? No tiene Ud. una tarjeta de oración. Ud. no la necesita. (Dile que no la necesita. No, no es necesario). Míreme. Mire aquí. Ud. tiene buena fe. Ud. no necesita una tarjeta de oración. Ud. tocó Su manto. Ud. estaba orando por alguien que está muy grave: su hermana. Correcto. ¿Cree Ud. que Dios me puede decir cuál es su problema? Ella tiene tuberculosis. Correcto. Si eso es correcto, mueva su mano. Está allá en Nogales. Mueva su mano para que... Notifíquele que Jesucristo la sana...?.... ¿Cree Ud. con todo su corazón ahora? Dios lo bendiga. Yo desafío a cualquiera... ¿Qué tocó él? ¿Qué tocó él?
92Ese hombre que estaba tratando de ayudar al otro hombre allí, señor, Ud. le hizo un favor a Dios. Ud. lo ayudó. Ud. estaba tratando de... Sí, tratando de decirle a su... Ud. no tiene que venir; quédese allí. Ud. habla inglés. ¿Tiene una tarjeta de oración? ¿Ud. no tiene? Muy bien. Si Ud. cree con todo su corazón, esa hernia lo dejará a Ud. Ud. se puede ir a casa y ser sano. “Señores, quisiéramos ver a Jesús”. Bueno, ¿no saben Uds. que El está aquí? ¿No saben que ése es El? Tengan fe en Dios. “Si puedes creer, todo es posible”.
93Somos desconocidos uno al otro. Yo no la conozco, y Ud. no me conoce, pero Dios nos conoce a ambos. Ahora, tenga fe. No dude. Crea. Si Ud. cree, todo es posible. Yo nunca la he visto en mi vida, pero Dios la conoce. Y si El me puede revelar algo que Ud. ha hecho, o algo que Ud. quiere, o algo que Ud. está deseando, o algo más... ¿Cree Ud. que yo soy Su profeta, mejor dicho, Su siervo? La palabra “profeta” muchas veces tropieza a la gente (¿ve Ud.?), así que yo no lo digo. ¿La Biblia...? ¿Lee Ud. mucho la Biblia? La Biblia dice que la Palabra de Dios es más cortante que toda espada de dos filos; y penetra hasta partir aun los tuétanos, y discierne los pensamientos del corazón. ¿Es correcto eso? ¿Qué es la Palabra? “En el principio era la Palabra, y la Palabra era con Dios, y la Palabra era Dios. Y la Palabra se hizo carne y habitó entre nosotros”. Así que por lo tanto, es Jesucristo en nosotros, discerniendo los pensamientos del corazón, la Palabra hecha carne entre nosotros esta noche. Un pecador salvo por medio de la gracia... [Porción sin grabar en la cinta–Ed.].... el Dios del Cielo interpretando los mismos pensamientos de su corazón, y sanando a los enfermos.
94Ud. está seriamente enferma. Ud. tiene un estómago ulcerado. Eso es correcto. Levante su mano. Eso es verdad. (Hay tantos de ellos allá en la audiencia, que se está desparramando por todas partes). Es causado por una condición nerviosa. Sólo permítame mostrarle algo a Ud. Veamos cómo Ud.... Todos allá en la audiencia que están sufriendo de una condición nerviosa, levanten sus manos. Sean honestos. ¿Cómo los voy a llamar (¿ven?) aquí? ¿Ven?, sólo está viniendo como una ola grande ahora, de todas partes. ¡Oh, nuestro Señor Jesús! Ud. tiene un estómago ulcerado, y tiene también un problema de corazón. El doctor le dio a Ud. alguna medicina para tomar, pero Ud. no la puede tomar. La hace que retenga líquido, y Ud. no puede tomar su medicina. Ud. no es de aquí. Ud. viene de otro estado frío. Ud. es del estado de Ohio, de una ciudad llamada Youngstown. Su nombre es Sra. Mink. Ud. tiene un esposo que tiene diabetes. Ud. se puede ir creyendo, y el Señor Jesús la sanará.
95[Porción sin grabar en la cinta–Ed.]. ¿Están creyendo con todo su corazón? Eso debería ser convincente. Si Uds. no creen ahora, nunca creerán. ¿Ven? Si Uds. creen con todo su corazón ahorita, Uds. pueden aceptar.... Ahora, no–no hagan eso. ¿Ven? Uds. se están levantando. Eso me despedaza... Tendré que parar. ¿Ven? Eso es... Bueno, cuando menos piensen, mi hijo me estará dando golpecitos al lado, y eso significa que me tengo que ir. ¿Ven? Sean reverentes. Sólo estén quietos para una persona más, ¿lo harán? Entonces les pediremos que pongan sus manos los unos sobre los otros. Cuando Uds. se levantan así (¿ven?), eso contrita el Espíritu Santo, y yo... se aparta de mí y yo–yo no lo puedo controlar. ¿Ven? Porque El se contrita, y El me deja. ¿Ven? Uds. deben... Si Uds. me creen, harán lo que yo les digo que hagan. No me están obedeciendo a mí; Uds. lo están obedeciendo a El por medio de mi voz, cuando yo les estoy hablando. Cuando Uds. se levantan y caminan por dondequiera, Uds. interrumpen terriblemente. ¿Ven? Es difícil mantener la Presencia del Espíritu Santo. Si Uds. no creen, entonces se levantan y caminan por dondequiera y se mueven. Eso lastima. ¿Ven?
96Esa señora allá sufriendo de sus brazos y hombros, yo nunca la he visto en mi vida, señora, sentada allí con un pañuelo en su rostro. ¿Ven? Sólo tenga fe en Dios. Ud. tiene un familiar o un amado que está sufriendo de sus piernas. Es su cuñado. Tenga fe y no dude. Yo soy un desconocido, señor. Este... Dios nos conoce a ambos. Ahora, cuando la... Hasta donde yo puedo recordar, Ud. es el primer hombre que ha estado aquí en la plataforma esta noche, hasta donde yo sé. Yo pienso que ha habido más por toda la audiencia, pero es el primero de lo que yo sé. Ahora, si el Señor Jesús hace las mismas cosas que El hizo cuando Simón fue a El, y me dice su problema o la razón que Ud. está aquí, ¿cree Ud. que yo soy Su siervo? ¿Convencerá esto a todos los hombres aquí, así como a las mujeres? Ahora, ¿ven?, esas personas allá no tienen tarjetas de oración. ¿Ven?, no importa. Sólo tóquenlo a El. Sólo digan: “Señor, permite que sea yo”. Esa señora sentada allí, dijo la misma cosa en ese momento, sufriendo de problema del hígado. La dejó a Ud. Esa mujer robusta con un vestido como rayado, Ud. ha estado sufriendo con problema del hígado, ¿no es así? Ud. dijo: “Señor, permite que sea yo”. Levante su mano ahora si eso es así. Muy bien. Todo terminó. ¿Qué tocó ella? ¿Ven cuán lejos ella está de mí? Treinta o cuarenta pies [9 o 12 m.–Trad.]. Pero ella creyó. Yo vi ese hígado privado de movimiento moverse así. Todo está bien. Crea, Ud. va a ser sana ahora.
97Lo siento, señor. Yo tengo que seguir de la manera que Su Espíritu guía. ¿Ve Ud.? Yo sólo... Ud. está sufriendo de problema de estómago. Correcto. Hemorroides. Tiene unas cosas que Ud. está tratando de ponerlas a un lado y renunciar: es un hábito. Eso es lo que le da problema a su estómago. Ud. ha sido sanado antes de cáncer. Pare de fumar cigarrillos. Sea un buen hombre, crea en el Señor Jesús. ¡Oiga!, yo veo a una mujer parada a su lado. Es su esposa. Ella va a ser operada, una condición de mujer. Ud. no es de esta ciudad. Ud. es de Phoenix. ¿Cree Ud. que Dios me puede decir quién es Ud.? ¿Creería Ud. con todo su corazón? Sr. Sparrow, puede regresar a Phoenix y sea sano en el Nombre del Señor Jesucristo...?....
98¿Creen Uds. con todo su corazón, todos? Bueno, eso–eso es bastante bueno entonces. Eso es todo lo que necesitan. Si Ud. cree en Dios, ya nunca tendrá artritis. Ud. se puede ir creyendo con todo su corazón y sea sana. Si Ud. le cree a Dios, el problema de corazón la dejará. Ud. se puede ir, crea con todo su corazón, y créalo. ¿Creen Uds. allá en la audiencia, todos Uds.? Sólo tengan fe. Eso es todo lo que Uds. tienen que hacer. Ahora, señora, cuando Ud. se levantó allí hace rato, estaba toda confusa, ese problema de espalda la va a dejar, si Ud. cree. Se puede ir, y sea sana, y crea. Sólo tenga fe, y diga: “Dios, yo creo con todo mi corazón”. Ud. morirá si no sana de ese cáncer, pero si Dios puede sanar de cáncer a uno, El puede sanar al otro. ¿Lo cree Ud.? [El hombre dice: “Sí, señor”–Ed.]. Muy bien, entonces Ud. se puede ir, y crea con todo su corazón, y Dios ciertamente lo hará. Amén.
99¿Cómo estás, cariñito? ¿Crees tú? Ven aquí. Yo pienso que eres una de las niñitas más bonitas que alguna vez he visto. Eres como mi... Yo tengo una niñita en casa: Sara. Ahora, mira. Jesús ama a todas las niñitas. ¿Crees tú eso? Ahora, si Jesús estuviera aquí, El diría... El dijo: “Dejad a los niños venid a Mí, y no se lo impidáis”. Y El pusiera Sus manos sobre ti, y tú sanaras. Tú crees eso, ¿no lo crees? Seguro que El lo haría. Ahora, Jesús está a la diestra de Dios en el Cielo, pero El envía a Sus siervos para hacerlo. Así que ahora, el siervo... El dijo: “Si este siervo dice que Yo lo envío y él no hace Mis obras, entonces él está errado. Pero si él hace las obras, eso significa Yo lo envié a él”. Ahora, Jesús vino para sanarte. Ahora, si El me dice cuál es tu problema, ¿le creerías a El y te irías a casa y serías sana? Entonces ya no toserás más, y no tendrás que tomar ya más “Asmadore”. El asma te dejará en el Nombre del Señor Jesús. Amén. Ten fe.
100Venga, señora. ¿Creen Uds. con todo su corazón? [La congregación dice: “Amén”–Ed.]. ¿Cree Ud. que si Dios me dice qué está mal en Ud., Ud. lo aceptará para su sanidad? Entonces ese problema de mujer, problema femenino, que Ud. ha estado teniendo, crea, y la dejará; Ud. se puede ir. Amén. Venga, señora. Ha pasado mucho tiempo que Ud. no ha podido comer, comer bien. Su estómago la ha molestado. Ud. se puede ir, coma ahora. Jesucristo la sana. Tenga fe. Dios la bendiga. Ud. está aquí en esta región por el asma, pensando que la dejaría a Ud. Pero Dios es un Sanador. El está dondequiera, así que Ud. se puede ir, y creálo. Eso....
101¿Creen Uds. con todo su corazón? Esperen. Si puedes creer, todo es posible. Tenga fe en Dios. Algo sucedió, y yo no lo–yo no lo pude captar. Sentada allá con esa chaqueta blanca puesta, ¡allí está! Yo podía ver esa chaqueta, pero no podía saber en dónde estaba. Muy bien, ese problema de la vesícula la dejará ahora. Muy bien. Ud. se puede ir a casa, y ser sana. Por acá, con epilepsia. ¿Cree Ud. que Dios sanará la epilepsia? Hay otro sentado allá atrás: ese jovencito con ese traje puesto que se mira azul, con su mano levantada. ¿Cree Ud. que Dios sanará la epilepsia, hermano? Levántese y acepte su sanidad. Crea que Jesús... ¿Qué tocó Ud. a treinta yardas [27 m.– Trad.] desde aquí?
102Jesucristo, el Hijo de Dios, está aquí. ¿Creen Uds. eso? [La congregación dice: “Amén”–Ed.]. ¿Cómo pudiera yo hacer eso? Yo soy su hermano. ¿Cuántos de Uds. son creyentes?, levanten sus manos. Muy bien. ¿Dijo esto Jesús, la última comisión a la Iglesia: “Id por todo el mundo y estas señales seguirán a los que creen”? ¿Lo dijo El? ¿Son Uds. creyentes? ¿Qué dijo El? “Sobre los enfermos pondrán sus manos y sanarán”. ¿Es correcto eso? Entonces pongan sus manos los unos sobre los otros ahorita, y ellos... Uds.–Uds. se podrán ir y todos Uds. serán sanados. Pongan sus manos los unos sobre los otros, en donde Uds. estén. Pongan sus manos los unos sobre los otros. Allá en el balcón, hagan lo mismo. Pongan sus manos los unos sobre los otros. Ahí lo tienen. Ahora, no oren por Uds. mismos; la otra persona está orando por Uds. Uds.–Uds. oren por él o ella. Miren, la Biblia dice: “Estas señales seguirán a los que creen. Si ponen sus manos sobre los enfermos, sanarán”. Ahora, de acuerdo a la manera que Uds. lo hacen en su iglesia, digan: “Dios, sana a esta persona. Sánalas”.
103Padre Celestial, yo traigo esta audiencia a Ti en el poder de la resurrección de Tu Hijo Jesucristo. Yo condeno al diablo. Yo condeno la incredulidad. Yo echo fuera al malvado. ¡Sal, satanás! Tú has perdido la batalla. Tú has sido expuesto aquí esta noche delante de esta gente, para mostrar que tú no puedes permanecer. Tu reino está terminado. Se está derrumbando. Jesucristo viene y Su Presencia está aquí esta noche para manifestar Su poder. Yo te ordeno en el Nombre de Jesús que salgas de esta gente y la sueltes. Todo hombre y mujer en el edificio que pueda creer ahora que está sanado, póngase de pie y acepte su sanidad. Yo los pronuncio sanos en el Nombre de Jesucristo. Levántense y denle a El alabanza.