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~ BARTIMEO EL CIEGO ~
1Gracias hermano… Pueden sentarse. Ciertamente estoy contento de estar aquí de nuevo esta noche. Estaba hablando con mi esposa recientemente, y le dije, yo dije: “Deberías haber estado allí, cariño”. Ella tiene que cuidar a los niños, por supuesto, y están en la escuela, los pequeñitos. Y le dije, yo dije: “A uno le toca encontrarse con gente de lo más fino del mundo aquí en Texas, en Louisiana, y estos sureños aquí”. Quisiera poder ir al hogar de cada uno de Uds. Estoy seguro que me darían granos de maíz como desayuno, esa sémola. Eso es delicioso; es un deleite. Frijol de carita y nabos, pan de maíz, no hay nada más delicioso, que yo sepa... Eso es delicioso.
2El amor de Dios hace cosas extrañas por nosotros, ¿no es así? Cómo constriñe nuestros corazones, y nos une como nada más lo hará, el amor de Dios.
3Mañana en la noche es la clausura de esta campaña, y he podido conocer a muchos de los hermanos, y verlos, y yo sólo... Esta es una de las campañas que ciertamente me duele mucho verla terminar. Es sólo... Ellos han sido tan amables. Todos son muy amables.
4Mi madre era de Paris, Texas. Me imagino que soy un poquito de Texas. Así que—así que ciertamente pienso que Uds. tienen una región maravillosa. Y lo que hace a cualquiera región, es la gente que vive en ella. ¡Es fina! Louisiana, y Georgia, y Alabama, y todos estos estados sureños, ellos hablan de la hospitalidad sureña, y eso es verdad.
5Y esta noche estamos planeando ahora... Le pedí al Hermano Moore que hablara un poquito por mí... para que yo no tuviera que predicar. Y sólo... Anoche tuvimos un pequeño drama, una pequeña historia. Quizás pudiéramos tener otra de esas pequeñas esta noche, antes de que ore por los enfermos.
6Y luego mañana en la noche, confío que quizás, si fuera la voluntad del Señor, me gustaría hablarles a Uds. otra vez, quizás sobre un texto, un sermón para el servicio de clausura. Verdaderamente apreciamos todo lo que Uds. han hecho. Uds. han sido tan... realmente muy amables.
7Y estoy contento que el amor de Dios hace que nos extendamos más allá, para ver cosas que nunca hemos visto antes. Y algunas veces reuniones como ésta tienen una influencia especial sobre la gente, para influenciarla a que–a que capte la visión de lo que significa Dios. Yo pienso que eso ayuda a la gente.
8Ahora, esta noche yo... Antes que abramos la Escritura, yo quiero decir que... Yo quiero esperar hasta que empiece a orar por los enfermos, antes que ore por estos pañuelitos, y delantales, y todo lo demás, o lo que pudieran ser. Y miren, si Uds. no alcanzaron a poner uno aquí arriba, quisiera que Uds. manden y pidan uno de todas maneras. Son gratuitos. Nosotros no cobramos por nada. Aun nuestros libros, alguien más los imprime; y los compramos con un descuento de cuarenta por ciento, para que los podamos traer, y Uds. no....
9Por supuesto ellos no obtienen ganancia en esos libros, debido a la pérdida que tenemos en ellos, y el daño. Y siempre les he dicho a los hermanos, que si alguien pasa por allí y no tiene dinero para comprarlo y lo quiere, dénselo (¿ven?), dejen que se lo lleve de todas maneras. Pero esos libros son impresos, uno de ellos por Julius Stadsklev (dos o tres de ellos), y por el Hermano Lindsay, y los demás. Y los compramos, creo yo, con un descuento de cuarenta por ciento. Creo que eso es lo que es. Y sin embargo… los muchachos se encargan de eso.
10Nosotros no tenemos un programa de dinero. El dinero ni siquiera está en el cuadro en lo absoluto. Un ministro me llamó el otro día y dijo: “Mire, ¿cuál es su programa financiero? ¿Cuánto dinero debemos tener?” Yo dije: “Nada”. Y él dijo: “Bueno, ¿qué hace Ud. para mantenerse?”
11Yo dije: “Bueno, por lo general al final del servicio ellos me dan una ofrenda de amor”, yo dije, “si ellos... si la gente siente hacerlo. Si ellos no lo hacen, bueno, eso también está perfectamente bien”. Y si ellos–ellos no cubren los gastos, les digo que pongan eso para cubrir los gastos, y que eso lo cubra. Si ellos no alcanzan a cubrir eso, entonces notificamos a casa, y que mi iglesia se haga responsable por eso. Siempre queremos tener ese nombre de nunca....
12Yo no permitiría que uno de mis hermanos nunca, ¡nunca!, ruegue o mendigue por dinero. Cuando llegue a ese punto, entonces es hora para que yo me retire del campo. ¿Ven? Si Dios no provee liberalmente todo lo que necesitamos, es tiempo de retirarse. Yo pienso que muchas reuniones son arruinadas por todo eso: “¿Quién da diez? ¿Quién da cinco?” A mí no me gusta eso. Hay una sola cosa que me gusta oír al respecto, eso es....
13¿Dije algo mal? Yo–yo espero no haber dicho nada malo. Sólo estaba expresando lo que está en mi corazón, la manera como me siento. Pero creo que únicamente hay una sola cosa que yo quiero que Uds. den: denle su corazón a Cristo. Eso es todo lo que yo requiero: que le den su corazón a Cristo. Para eso es que estamos aquí. Y estoy seguro que Dios se encargará de lo demás, si Uds. solamente hacen eso.
14Y ahora, antes que abordemos la Palabra esta noche, oremos mientras inclinamos nuestros rostros. ¿A quién le gustaría ser recordado en oración esta noche, diciendo: “Señor, acuérdate de mí. Yo–yo estoy necesitado. Recuerda mi petición, Señor?”
15Nuestro Padre Celestial, venimos acercándonos a Tu trono de misericordia. No vendríamos acercándonos a Tu justicia, porque no podríamos soportarla. No podríamos acercarnos a Tu ley, porque ella no tiene redención. Pero nos acercamos a Jesús, Quien es Tu misericordia. Y venimos pidiendo misericordia Divina por todos nosotros.
16Perdónanos nuestras faltas y nuestros errores, y las cosas que hemos hecho, o dicho, o incluso pensado, que eran incorrectas.
17Nosotros no creemos que somos santos, Señor. Creemos que no es un monte santo, sino un Dios Santo en el monte; no una Iglesia santa, sino el Espíritu Santo dentro de la Iglesia; no una gente santa, sino el Espíritu Santo. Así que, Padre, pedimos ahora que el Espíritu Santo lidie bondadosamente con nosotros esta noche, mientras estamos lidiando con los enfermos y los afligidos. Señor, ellos están tiernamente... Y ellos están enfermos, y están necesitados.
18Y no sabemos cómo... qué hacer, Señor. Estoy parado aquí entre dos pensamientos en este momento, de cómo abordar exactamente un pequeño tema aquí, preguntándome si Tú lo bendecirás en los corazones del pueblo. Que yo pueda decir algo que infunda ánimo a la fe, que estimule el don que está dentro de la gente, para que puedan recibir su sanidad esta noche.
19Y sobre todas las cosas, Señor, esa alma enferma de pecado sentada aquí, en donde sea que esté, te ruego, Dios, que ellos vean la Luz del día rayando, y vengan, y sean reconciliados por medio de la Sangre derramada del Señor Jesús. Concédelo.
20Ruego por este grupo fino de siervos Tuyos comprados en el Calvario, que están aquí detrás de mí, Señor. Me siento muy pequeño al pararme aquí en la plataforma delante de estos hombres. Y algunos de ellos estaban predicando el Evangelio cuando yo era apenas un muchacho pecador. Dios, te ruego que bendigas a esos corazones valerosos. Que ellos se unan, Señor, por el amor de Dios envuelto alrededor de ellos de tal manera, Padre, que ellos–ellos prosperen en cualquier cosa que hagan. Que ellos sean siervos valerosos para presentar a Cristo a la gente en esta hora de clausura de la historia del mundo.
21Rogamos que sanes a todos los enfermos y afligidos, tanto en el alma como en el cuerpo, Padre. Bendícenos juntos mientras esperamos en Tu Palabra ahora, porque lo pedimos en el Nombre de Jesús. Amén.
22En el Libro del Evangelio de San Lucas, el capítulo 18, y el versículo 38: Entonces dio voces... ¡Jesús, Hijo de David, ten misericordia de mí! Y en el versículo 42… …Jesús le dijo: Recíbela, tú fe te ha salvado.
23Nuestra pequeña historia empieza esta noche. Y era una mañana fría de primavera, justo al lado este de la puerta de Jericó, en donde está el camino que conduce a Jerusalén. Había sido una mala noche para el pobre hombre. Él no había podido dormir en lo absoluto. Él se volteaba de un lado al otro, se despertaba, y se volteaba de un lado al otro. Esas noches terribles, la mayoría de nosotros sabemos lo que son ellas. Sufría de nerviosismo, y parecía que había sido una noche terrible. Él....
24Y cuando él se levantó, se le hizo tarde en llegar al lugar en donde él hacía su trabajo diario de mendigar. Había muchos mendigos en la ciudad y por toda la región en aquellos días; era una región muy pobre y con gente pobre, bajo la esclavitud del Imperio romano. Los mendigos tenían que salir a la calle muy temprano. Y cada uno tenía un cierto lugar en donde él se quedaba. Estaba asignado a él. Y ellos se paraban allí.
25Y cuando los mercaderes venían por la calle, ellos clamaban pidiendo limosnas. Y el mercader, quizás al primer mendigo que él encontraba le daba una moneda. Bueno, eso probablemente era todo lo que daba por ese día, porque él no podía darse el lujo de dar mucho, porque quizás no podía darse el lujo de dar cada día una moneda. Los denarios romanos, o lo que fueran, pudieran ser muchísimo para él. Así que, él daba su moneda, y luego seguía adelante. Y quizás el otro mendigo recibía una moneda de alguien más.
26Pero ellos debían estar allí temprano cuando los mercaderes entraban a sus lugares de negocio y a los mercados. Había muchos lugares en los cuales los mendigos no se podían poner, así que ellos... Los soldados les asignaban un lugar, y ellos se tenían que quedar allí.
27Y nuestro amigo en esta noche a quien conocemos como Bartimeo (algunos de ellos lo pronuncian Bartimeus), nos damos cuenta que llegó tarde a su puesto de deber. Y su lugar estaba justo al lado norte de la puerta, en donde él se paraba a la puerta para lograr encontrar a los mercaderes a medida que entraban. Y parecía que él tenía muy buen lugar. Y él había estado ciego desde que era niño. Y esa noche... La razón que él llegó tarde esa mañana (lo diremos así para hacer un drama), es que había soñado toda la noche que él podía ver otra vez. Él había pensado que podía ver los cielos una vez más, y las estrellas, y la luz del sol.
28Pero él vivía ahora en un mundo para sí mismo, completamente encerrado en oscuridad, ciego. Yo pienso que esa es una de las cosas más horribles, una persona ciega. Y siento lástima cuando veo a un hombre ciego y a una mujer ciega en la calle con un bastón blanco, tanteando el camino. Muchas veces he detenido mi automóvil, y he ido allá, y visto a una pobre madre a punto de chocar con un poste o con algo, yendo por la calle, y la ayudo a cruzar, o a algún hombre joven, u hombre anciano. Yo pienso que la ceguera es la cosa más lastimosa.
29Pero yo... Hay–hay una ceguera que es peor que la ceguera física, y esa es la ceguera espiritual. Yo siento más lástima por ellos, que la que siento por los que están ciegos físicamente. Así que, ¿por qué nuestros corazones no se extienden hacia ellos, en vez de condenarlos? Amémoslos. Entonces ellos verán la Luz, si Uds. simplemente los aman. El mundo se está muriendo, no por una economía mejor. La iglesia se está muriendo, no por el mejor edificio, ni por una mejor denominación. Sino se está muriendo porque alguien extienda hacia ellos una mano de amor, para mostrar que tenemos cuidado los unos por los otros. Y esa es la mismísima señal que Jesús nos dijo: “En esto conocerán todos que sois Mis discípulos”, cuando tenemos amor los unos para los otros.
30Yo estaba pensando en una ciega... (Está un poquito fuera de mi tema, pero no tanto así). Allí estaba la ciega Fanny Crosby. Ella podía ver mejor que mucha gente que tiene sus dos ojos buenos. Trataron de hacerla, en una ocasión, que escribiera música, o poesía, para el mundo danzante, y para el mundo del entretenimiento, y ella rehusó hacerlo. Así que, ellos se estaban burlando de ella.
31Pensé: “Qué diferencia la que hay entre ella y un cierto joven pentecostal que ha incendiado el mundo con el rock-and-roll”. Con frecuencia he pensado que él es peor que Judas. Judas... Esaú vendió su primogenitura. Y es una cosa tan horrible por la cual ese joven tendrá que responder en el Día del Juicio; envió más almas al infierno que todas las cantinas clandestinas que hay en el país. Correcto.
32Y luego, cuando Fanny Crosby... Un día cuando llegaron a ella con esas grandes ofertas... Ella también era pobre, y llegaron a ella y le dijeron: “Te daremos cierta cantidad, si tan sólo entregas tu talento para escribir canciones para el mundo del entretenimiento”. Ella rehusó aquello terminantemente. Ella no lo aceptó. Ella dijo: “Si hay algo que yo tenga, le pertenece a Cristo”.
33Y así que ellos, los hombres que estaban hablando con ella, dijeron: “Entonces me supongo que tú estás esperando ir a un mundo donde hay Vida Eterna, y demás”. Dijo: “Sí”. Dijeron: “¿Qué esperas tú que será este Cristo?” Dijo: “Él será un Hombre”.
34Y dijeron: “Bueno, si tú estás en la misma condición Allá, como en la que estás aquí”, dijeron, “tú nunca lo verás a Él”. Dijeron: “¡Tú estás ciega!” Ella dijo: “Oh, yo lo conoceré de todas maneras”.
35Ellos entonces le dijeron: “¿Cómo lo vas a conocer si tú todavía estarás ciega Allá, pues nunca has visto en esta vida? Y de aquel lado, si tú no ves Allá, entonces, ¿cómo lo vas a conocer?” Ella dijo: “Yo lo conoceré”.
36Ellos se rieron de ella, y ella se volteó y empezó a caminar por la casa. Pues ella ya había tomado su decisión: “¡No, señor, por nada del mundo! Todo mi talento lo he entregado a Cristo”. Y ellos dijeron... Ella empezó a caminar por la casa y levantó las manos. Ella dijo: Lo conoceré, lo conoceré, Y redimido a Su lado yo estaré; Lo conoceré, lo conoceré Por las marcas de los clavos en Sus manos.
37Es en esos grandes momentos cruciales en los que la—la presión es puesta sobre nosotros, que Dios llega, cuando tomamos la decisión por Él. Cuando nos encontramos entre la Vida y la muerte, esa orillita aguda. Algunas veces en el último momento cuando Ud. piensa que no va a sanar, y alguien se está burlando de Ud., aún así mantenga su testimonio. Es en ese momento que Dios llega.
38Bartimeo había llegado a la escena un poco tarde. Era temprano en una mañana de primavera, creo que, como en abril, porque era cerca de la Pascua. Y su ropa estaba toda harapienta, me supongo. Él llegó hasta la puerta. Hacía silencio, así que él dijo: “Bueno, llegué un poquito tarde porque me quedé dormido”. Pero el sol en los cielos palestinos quizás apenas se estaba levantando en el este. Y estando él en el lado norte, echaba una.... [Espacio en blanco en la cinta–Ed.]... contra el muro, donde había sido derrumbado por Dios, cuando Josué entró.
39Pensemos que él se consiguió una roca, y se sentó bajo el sol, y dijo: “Bueno, quizás haya un mercader que llegue un poquito tarde. Quizás obtendré una moneda hoy para mi familia, porque realmente estamos necesitados”.
40Y se puso a pensar acerca de... Mientras estaba sentado allí bajo lo cálido del sol, con su saco harapiento puesto alrededor, empezó a meditar en su sueño, en lo real que había sido. Entonces en su mente empezó a soñar despierto, como… Yo sé que todos nosotros tenemos esas experiencias.
41Muchas veces me gusta subir tan alto en la montaña al grado que estoy fuera del alcance de que alguien me oiga... alguien, y estar allá únicamente con los–los animales y soñar, ¡oh!, simplemente soñar con Dios y con la Venida del Señor; y mirar ahí y oírlo a Él en el canto de los pájaros, y observarlo a Él en las águilas, y verlo a Él en el amanecer y en la puesta del sol. Él sencillamente está en todo su alrededor. Estar a solas y soñar.
42Así que Bartimeo, quizás, estaba sentado allá en un sueño así. Y siendo que era primavera, él dijo. “¡Oh!, soñé anoche que podía ver. Puedo recordar cuando era un muchachito. Vivíamos aquí justo al dar la vuelta a la montaña, en una cabaña al lado allí de mi...
43Recuerdo cuando solía estar en los principios de la primavera, cuando los botones de oro brotaban, cómo solía correr como niño que era y jugar, y mi mamá me permitía cortar para ella un ramo de flores. Y cómo miraba acostado allí en la blanda grama, miraba hacia arriba y veía en el mes de abril, las nubes blancas pasando, lo cálido de la luz del sol bañándome.
44¡Cuán hermoso debe ser este mundo! Pero hace muchos años que dejé de verlo debido a mi ceguera, así que me imagino que nunca más lo veré. Pero oh, cómo aprecié ese sueño anoche, el de aun soñar que podía ver”.
45Entonces él empezó a pensar. Su mente se detuvo (oh, allí es cuando uno entra en el espíritu de algo), y se regresó a cuando él era un niño. Yo sé que todos nosotros hacemos eso. Yo lo hago: regreso al tiempo cuando yo era un muchachito, el ver a mi padre entrar con... Era un hombre de baja estatura, un leñador, y cómo es que él tenía brazos fuertes, y lo veía... El no pesaba más de unas ciento cuarenta libras; pero un hombre me dijo el otro día, que él lo vio subir a una carreta un madero de ciento cincuenta libras, él solo.
46Y lo veía cuando él se arremangaba las mangas. Había un manzano allí, y el pedacito de un espejo que mi mamá había clavado en él, y una bombita de agua. Ella tenía un saco de harina allí como toalla. Yo veía a mi papá bombear el agua y–y agarrar jabón y lavarse las manos. Ese jabón de lejía que solíamos hacer, Uds. saben; y hacíamos la lejía y hacíamos de ella el jabón, y nos lavábamos. Cuando yo lo veía a él subir sus brazos así, para peinar su cabello negro y greñudo, yo decía: “¿Sabes qué? Mi papá nunca va a morir. Él es muy fuerte como para morir”. Pero él murió a los cincuenta y dos años de edad.
47Luego pienso en Hebreos 13: “Porque no tenemos aquí ciudad permanente, sino que buscamos la por venir”. Nosotros no tenemos morada aquí. “Somos peregrinos, y extranjeros aquí. Buscamos una ciudad por venir”.
48Miren, Bartimeo estaba pensando en cuando él era un niño, y puedo imaginarme que él estaba pensando esto: “Oh, recuerdo que a la hora de la comida, yo oía esa dulce voz de mi madre hermosa por allí en las laderas: ‘Bartimeo, tu cena, hijo’. Y cómo yo corría a la casa, y ella me lavaba la carita, me peinaba el cabello y me besaba en las mejillas, y yo veía sus grandes y tiernos ojos. Y yo miraba el rostro de esa madre hermosa, y ella me sentaba para comer.
49Y entonces, después del almuerzo, un ratito después, ella me llamaba otra vez porque era la hora de la siesta. Y ella se sentaba en el porche mientras mirábamos hacia el Jordán, y me mecía en sus brazos. Y yo ponía mis manitas de niño en sus hermosas mejillas, y ella me besaba. Y–y me contaba historias Bíblicas. Y cómo me gustaba oír esas historias de cómo el gran Jehová Dios trajo a nuestra gente aquí para meterla en esta tierra prometida.
50Y ella miraba los botones de oro que yo le había traído, las florecitas de la ladera, y ella decía: ‘Esas también son una porción de la promesa de Jehová, Bartimeo. Esta tierra hermosa es nuestra. Y Jehová nos guió por las grandes dunas de Egipto y nos metió en esta tierra’”.
51“Cómo me contaba ella de ese grande y poderoso Jehová, de cómo Él tronó con Su voz a favor de Su pueblo; se paró en la brecha, ahogó al ejército de Faraón detrás de ellos; cómo Él hizo llover pan del cielo, y trajo codornices desde los campos, y alimentó a nuestro pueblo; y cómo Él obró señales y maravillas. Cuando ellos tuvieron sed, el gran profeta Moisés golpeó una roca, y salió agua.
52¡Oh, cuán grande fue Jehová! ¡Qué grande y poderoso Dios servimos! Cómo ese gran Jehová había prometido a ese profeta Moisés: ‘Algún día Jehová vuestro Dios os levantará Profeta como yo’, y Él nos sacará de debajo de esta dictadura romana.
53Y luego, tú recuerdas cuando ellos cruzaron el Jordán (justo un poquito antes de donde estaba la cabaña de ellos), y cómo Jehová partió el mar, el Jordán, en el mes de abril cuando la nieve se estaba derritiendo en los montes de Judea, por allí en el monte Hermón, y los demás, y esa agua de hielo, de nieve, y lodosa, fluía impetuosamente, serpenteando. El grande y poderoso Josué marchó hacia el mar, y habló, y Jehová partió las aguas y lo cruzaron por tierra tan seca como el polvo, justo en el mes de abril. Oh, cómo ese gran Dios....”
54Entonces Bartimeo miró hacia allá un poquitito, se estremeció un poco, y dijo: “¿Sabes qué?, quisiera que Jehová todavía fuera Jehová. De alguna manera yo creo que Él sí es, pero mi sacerdote me dice que todas esas cosas ya pasaron. Él no está correcto”.
55De repente él oye algo viniendo: click, click, click, click. Es un burrito. Bueno, debe ser un hombre rico, porque el transporte en aquel entonces generalmente era en... Los pobres viajaban a pie; los ricos viajaban en carro tirado de un burro, o viajaban en el lomo de un burro. Así que él se levanta, y sale apresuradamente al camino grande de adoquines que está como a unos veinte pies de él. Y sale apresuradamente, y dice: “¡Limosna para el ciego! ¡Limosna para el ciego!”
56De repente el burrito se detuvo, y él oyó una voz cruel diciendo: “¡Apártate de mi camino, mendigo! Yo soy el siervo del Señor. Voy camino a Jericó esta mañana. Voy a reunirme con la asociación ministerial. Voy a encargarme de que no hayan servicios de sanidad por aquí, nada de ese fanatismo. Ningún supuesto profeta galileo va a venir por aquí con nada de Su fanatismo. ¡Apártate de mi camino, mendigo! Debo seguir mi camino. Yo estoy en el servicio del Señor”. “Perdóneme, santo”. Retrocedió…
57Continuó rumbo a Jericó para llevar a cabo la... para hacer que la asociación ministerial detuviera todas las campañas como esas. (Quizás eso es un poquito rudo. Tal vez no debí haber dicho eso). A propósito, Uds. saben que el hombre muere, pero el espíritu no. Así que, es una lástima, pero de esa manera debe ser, pues cada generación que se levante en el Juicio, tendrá que ser juzgada por la misma cosa. ¿Ven Uds.?, Uds. tienen que pasar exactamente por la misma cosa.
58Entonces mientras Bartimeo se regresaba, el día iba avanzando (pensemos un poquito). Y el sol ahora cruzando, había hecho sombra sobre la roca. Así que él palpó alrededor hasta que encontró otra, y se sentó. Pensó: “Bueno, me imagino que no llevaré nada esta noche a casa. Me imagino que no tendremos nada”.
59Y al sentarse, pensó: “Bueno, yo estaba teniendo un sueño tan maravilloso acerca de los días pasados, y acerca del gran Jehová”. Entonces volvió a su pensamiento otra vez, y dijo: “Sí, yo recuerdo que mi madre me contaba una de mis historias favoritas. Y una de mis historias favoritas, era esta: ella me solía contar del profeta Elías. A mí me gusta mucho esa, porque ella decía: ‘Bartimeo, ¿te gusta la historia acerca de Elías el Tisbita, con la mujer Sunamita?’” “Sí mamá, porque es acerca de un niño, y cómo es que Dios obró Su plan por medio de un niño”. Y a él le gustaba eso, porque él también creía en Jehová.
60Y esta mujer Sunamita, siendo una gentil, sin embargo Dios le mostró favor. Cómo el grande y poderoso profeta Eliseo llegó a la ciudad, y ella percibió que él era un hombre santo. Él vivía en una cueva allá en el monte. Y tenía a su siervo con él, Giezi, quien era algo como un director de campaña que andaba por allí, y le ayudaba a preparar las cosas cuando él iba a predicar. Y por alguna razón u otra, a ella le agradaba ese hombre. Ella pensaba que él era una persona maravillosa.
61Así que su esposo era un hombre algo anciano y ella se estaba envejeciendo. Y ella le dijo a su esposo: “Te ruego que le mostremos favor a este hombre, porque yo percibo que él es un hombre santo”.
62Y ellos le construyeron un pequeño aposento al lado de su casa, un pequeño aposento para el profeta; le pusieron una camita allí y también le pusieron un pequeño jarro con agua, y una sillita en que sentarse, y una pequeña bandeja para lavarse los pies cansados y fatigados, y las piernas cuando él se sentara. Y sin duda que el siervo le llevaba algo para comer, cuando ella oía que él estaba allí en el aposento.
63Y Elías estaba tan satisfecho con esto, al grado que... Yo puedo oírla a ella decir: “Bartimeo: ¿sabes tú qué es lo que esa mujer necesitaba más que todo, cuando él le preguntó?” Él dijo. “¿Qué favor podría hacer por ti? ¿Podría hablarle al rey o podría hacer algo por ti?”
64Ella dijo: “No, yo habito en medio de mi pueblo. No hay nada que yo necesite. Yo sólo lo hice de corazón porque respeto al Dios que tú sirves, y respeto la vida que tú vives”.
65Y entonces Giezi dijo: “Ella es vieja. Su marido es viejo, y ellos no tienen hijos”. (A Bartimeo le gustaba esto).
66Y el gran profeta Elías dijo: “Ve, dile que se pare aquí a la puerta”. (Él había visto una visión). Él dijo: “ASÍ DICE EL SEÑOR, tú abrazarás un hijo”.
67Y cuando ese niño llegó a tener la edad como de doce años, ¡oh!, cómo lo amaban su papá y su mamá. (Esa debe haber sido más o menos la edad del pequeño Bartimeo). Y cómo lo amaban su papá y mamá. Cómo es que su papá lo había llevado a los campos, y le enseñó todo el proceso para cultivar el grano. Y un día mientras estaba en el campo, a él quizás le dio una insolación, porque continuaba diciendo: “¡Mi cabeza, mi cabeza!” (El sol palestino es muy caliente, esos rayos directos). “¡Mi cabeza, mi cabeza!”
68Y él... su padre estaba ocupado, así que... El niño estaba enfermo. Él le dijo al siervo: “Lleva al niño con su madre”. Y el niño se enfermó más y más, hasta que finalmente murió en las piernas de su madre.
69¡Y la cortesía de esa famosa mujer, que mostró favor a un siervo de Cristo! Ella sabía exactamente, y fue guiada por el Espíritu con respecto a qué hacer. ¡Oh, me gusta eso! No únicamente a Bartimeo, sino que a mí también me gusta. Ella lo llevó al aposento del profeta y lo acostó en la cama del profeta. ¡Qué lugar donde acostarlo! Exactamente.
70Y ella le dijo a su siervo: “Enalbárdame una mula, y no te detengas, sino cuando yo te lo dijere. Anda”. Y su esposo dijo: “No hay necesidad de ir a buscarle. No es luna nueva, ni día de reposo. Él no está allá”. Ella dijo: “¡Todo está bien!”
71“Y otra cosa, Bartimeo: ¿sabes que Dios no revela todo a Sus siervos? Él sólo les revela lo que Él quiere que ellos sepan (¿ves?), sólo lo que Él quiere que ellos sepan. Así que cuando la mujer estuvo al alcance de la vista de ese grande y poderoso hombre de Dios....”
72Él se caminó hacia la puerta de la cueva, y puso su báculo al lado de la pared; se estaba envejeciendo bastante. Y él puso sus manos hacia arriba de esta manera, y miró. Él dijo: “¿Quién es ésa que veo venir?” Giezi dijo: “Es la Sunamita. Ella se ve como que está llena de pesar”. (Ella estaba llorando y comportándose así). Él entonces dijo: “Su corazón está afligido, pero Dios me ha encubierto el motivo. Yo no sé lo que le pasa”. Dijo: “Ve a recibirla”.
73Él fue y la recibió. Y cuando ella llegó cerca de ese gran profeta, él dijo: “¿Te va bien a ti? ¿Le va bien a tu marido? ¿Le va bien a tu hijo?” ¡Oh, yo amo la expresión de esa mujer! Ella dijo: “Todo está bien”.
74Pienso que allí es donde Marta y María... Parece que Marta siempre era un poquito dilatoria. Pero cuando ella supo que si (refiriéndose de nuevo a esta mujer), si... Esta mujer Sunamita sabía que Dios estaba en ese profeta; ése era el representante de Dios en ese día. Y si Dios estaba en Su profeta, ¿cuánto más estaba Él dentro de Su Hijo?
75Y ella dijo: “Señor, si hubieses estado aquí, mi hermano no habría muerto. Mas también sé ahora que todo lo que pidas a Dios, Dios te lo dará”. ¡Eso es! ¡Esa es la idea!
76Y la mujer Sunamita, ella dijo: “Todo está bien”. ¿Por qué? Su marido se estaba estrujándose las manos y gritando, todos los familiares estaban gritando y llorando, y comportándose así, y ahí estaba ella con un corazón quebrantado, el niño estaba tendido muerto en la cama del profeta, su único hijo, y era una mujer anciana, y un hombre anciano. ¡Cómo amaba ella a ese niño! Pero: “Todo está bien”, porque ella estaba parada ante el representante de Dios.
77Y él sabía... Ella sabía que Dios podía revelar por medio de ese representante de Él, lo que fuera. “Dios dio, y Dios quitó; sea el Nombre de Jehová bendito”. Pero ella quería saber por qué Dios se lo había llevado. Me gusta eso.
78Y Dios tiene un representante en el mundo hoy. Lo llamamos el Espíritu Santo. ¡Párense ante Su Presencia! ¡Oh, Dios! ¡Yo quisiera que la gente pudiera captar eso! Párense ante Su Presencia y dense cuenta qué dijo Él.
79Y ella dijo: “Todo está bien”. Me supongo que el corazón del profeta se animó. Así que ella llegó y cayó a sus pies, y lo agarró por las piernas. Eso como que fue un mal comportamiento, pensó el siervo. Esa mujer no debería caer de esa manera ante su maestro. Así que, ¿qué hizo él? La levantó. Y entonces Elías dijo: “Déjala. Su corazón está lleno de pesar, y Dios me ha encubierto el motivo”.
80Y entonces ella manifestó lo que había sucedido, dijo: “¿Por qué me dio Dios este hijo? ¿Por qué me dijiste eso, para engañarme? El niño ahora está tendido muerto”.
81Fíjense bien en Elías. Él dijo... Él sabía que todo lo que tocaba era bendecido, cuando él estaba ungido. Le dijo a Giezi: “Toma este báculo, y ve; si alguno te saludare, no lo saludes. No te detengas por ningunos asuntos sociales”.
82Pienso que eso es lo que Dios hace con Su Palabra. ¡Está ungida!; ¡es Él! Y nosotros somos Sus mensajeros. No tenemos tiempo para detenernos para hacer esto, y discutir esto, y disputar esto. El Mensaje es urgente. La gente se está muriendo. Lleguemos allí. Derrumbemos nuestras barreras denominacionales, y todo lo demás, y abramos camino. Sí, señor. Llevemos el Mensaje a un mundo moribundo. Entonces... No quiero entrar en eso, porque entonces empezaré a predicar.
83Miren, sin embargo, él se fue. Pero la fe de la mujer no estaba en el báculo. Su fe estaba en el profeta. Y ella dijo: “Vive Jehová, y vive tu alma...” Ella sabía que Él estaba vivo por los siglos de los siglos. “... vive tu alma, que no te dejaré”. ¡Oh, hermanos! ¡Eso es! Allí es cuando lo captan. ¡Aférrense! Echen mano del Espíritu Santo de esa manera y no lo suelten. “Mi brazo no está mejor hoy, eso no importa. Mañana, no importará, o cuándo suceda; yo me aferraré hasta que sí sane. Yo tengo Tu promesa. Tú diste Tu promesa. Yo sé de otros que fueron sanados de esa manera, y yo me aferraré a esto. Yo estoy en Tus manos”. ¡Amén! Entonces algo va a suceder entonces.
84Cuando Uds. toman la promesa de Dios y se aferran a ella: “Señor, Tú me dijiste que si yo llenaba los requisitos de arrepentimiento, y demás, que Tú me darías el bautismo del Espíritu Santo. Yo estoy aquí en Tus manos hasta que Tú lo hagas”.
85Me gusta el testimonio de Buddy Robinson. Se metió en medio del maizal, y dijo: “Si Tú no me das el Espíritu Santo”, dijo, “cuando regreses a la tierra, habrá una pila de huesos aquí”. Me gusta eso. Sí señor. Allí es cuando él obtuvo algo. De esa manera Uds. lo deben hacer. ¡Aférrense a ello!
86Yo admiro a esa mujer. Su fe estaba en el profeta. Ella se aferró a él. Dijo: “Yo no te voy a dejar”. Así que, bueno es sólo....
87Miren, Jesús enseñó esa misma cosa. ¿Qué del juez injusto y la viuda? Él no le hacía justicia, y... aunque ella lloraba día y noche. Bueno, él–él le hizo justicia de sus enemigos sólo para deshacerse de ella. Dijo: “¿Cuánto más vuestro Padre Celestial les dará el Espíritu Santo a quien se lo pida?” Eso es lo que queremos.
88Si Uds. no creen que el Espíritu Santo es real, echen mano de la promesa de Dios, y quédense con ella. Aférrense a ella. No la suelten. Si Uds. no creen que Él es un Sanador, cualquier enfermedad o problema que Uds. tengan, ahora mismo, (no esperen hasta la línea de oración), echen mano de ella ahora mismo, y digan: “Dios, yo estoy en Tus manos”. Y satanás dirá: “Tú no has mejorado”.
89Eso es lo que él me dijo a mí. Yo dije: “Mira, sinvergüenza: si tú no... si tú quieres... si a ti te gusta oírme testificar de la gloria de Dios, quédate por aquí. Pero tú no vas a impedirme hacer eso. Si a ti te gusta oír los testimonios de Dios, y las alabanzas de la sanidad Divina, quédate por aquí. Yo lo voy a testificar tanto como pueda. Me voy a quedar con eso. Quédate por aquí, y escúchalo. Yo te invito a que lo escuches. Quédate por aquí”.
90El primer día: no mejoré; el día siguiente: no mejoré; el día siguiente: no mejoré. Yo continué aferrándome, testificando, alabando a Dios, abriéndome paso por las nubes oscuras. Él hizo una promesa. Finalmente allí estaba. Él se cansó después de un rato, y huyó.
91Entonces, encontramos entonces que el profeta vio que no se podía deshacer de ella, así que él dijo: “Muy bien. Ceñiré mis lomos, e iré contigo”. ¡Oh, hermanos! Así que Giezi los encontró cuando él venía de regreso. La fe de ella... Miren, el–el báculo hubiera hecho la obra, pero depende en dónde está su fe. Así que, la fe de ella no estaba en eso; estaba en el profeta
92Así que él llegó allí, y todos ellos estaban lamentando, y comportándose así, y gritando, y toda esperanza se había perdido, y todo. Yo puedo imaginármelo diciendo: “Shh, shh, shh, shh. Cállense”. ¿Qué va él a hacer?
93Quiero que se fijen. Él entró al aposento donde estaba el niño tendido en la cama, cerró la puerta detrás de él, sólo él y el niño. Esos son los momentos más exitosos: cuando uno está a solas con Dios. ¿Ven? Estén a solas con Dios.
94Jesús dijo: “Entra en tu aposento, y cerrada la puerta, ora a tu Padre que está en secreto; Él abrirá... Él te lo revelará en público”. 95 Así que, puedo ver al profeta. Miren, la Biblia dice que él caminó de acá para allá en el cuarto, simplemente caminaba: “¡Señor: aquí estoy! ¿Qué puedo hacer?” Caminó de acá para allá, él estaba esperando en el Espíritu. Después de un rato, lo tocó a él. Fue allá y tendió su cuerpo sobre el cuerpo del niño. Se empezó a calentar. Se levantó, y empezó a caminar otra vez, caminar de acá para allá.
95Él sintió que la unción se hacía mayor, así que tendió su cuerpo sobre el niño, y éste estornudó siete veces. Lo levantó, lo llevó afuera, y se lo presentó a su madre.
96¡Oh, cómo es que al pequeño Bartimeo le gustaba esa historia! Él decía… [Espacio en blanco en la cinta–Ed.] 96 “¿Ves?, Dios tiene que obrar Su propósito, Bartimeo. ¿Ves? Dios tiene que hacer algo, levantar a alguien para una cierta cosa. Él ordena las cosas”. “¡Oh, Mami, tú eres tan hermosa! Yo–yo te amo, Mami”.
97“Y, ¿sabes Bartimeo? Antes que tú nacieras... Tú no lo entiendes ahora, cariño, pero antes que tú nacieras, yo te dediqué a Dios, a Jehová. ¿Sabes qué? No me sorprendería ni una pizca si tus ojitos miraran al Mesías’”. Y él pensó: “Oh, Elías… Si él llegara a venir ahora, ¡yo estoy ciego!”
98“Pero, tú sabes, Bartimeo, Dios usa a niñitos para Su gloria. Él tiene un propósito. Y yo creo que Él tiene un propósito en la vida para ti’”.
99Entonces, mientras él pensó eso: “¡Oh, no pudiera ser ahora! Mira lo que es. Pobre mamá, ella oró. Ella murió hace años. Pero me imagino que por lo que ella oró, se perdió. Tú sabes, en esos adoquines....”
100No, no. Nunca hay una oración sincera que se haya hecho, que no haya sido contestada. Yo tengo cincuenta y un años de edad, y he estado en el ministerio por treinta y un años. Y digo delante de la Biblia de Dios, que nunca pedí sinceramente algo, que Dios no me lo diera o me dijera la razón por la cual Él no me lo podía dar. Eso lo digo como un siervo de Cristo. Correcto. De las decenas de millares de veces que le he pedido cosas, sinceramente le he pedido algo a Él, que he nombrado algo y se lo he pedido a Él, o me decía... Él me lo daba, o me decía por qué no me lo podía dar. Así que yo sé que siempre es mejor, si no lo puedo obtener. 101 Si su niñito le pidiera a Ud. su navaja de barbero, para rasurarse con ella, Ud. no sería un buen padre si se la diera. Él se lastimaría. Él sabe lo que es bueno para nosotros y lo que no es.
102Así que entonces Bartimeo pensaría esto: “¿Sabes qué? Un poquito más abajo de aquí hay un vado por donde cruzó Israel. Y sólo pensar: en este mismo camino, por donde pasó ese sacerdote hace rato, ese gran profeta Elías con Eliseo pasaron juntos ese camino, yendo allá hacia el Jordán para abrirlo otra vez”. [Espacio en blanco en la cinta—Ed.]
103Entonces desde ese tiempo que Israel cruzó, hasta el gran profeta Elías... Dios habló y abrió el mar; Él podía abrir las aguas. Él pensó: “¡Oh, si yo tan sólo hubiera vivido en aquel día de esos dos grandes profetas caminando juntos hacia el Jordán! Uno de ellos iba a regresar, el otro iba a ascender. Y el anciano había peleado contra Jezabel y Acab, y contra los pecados del mundo. Y justo al cruzar el río estaba... un caballo estaba atado allá en algún matorral, y un carro de fuego se lo iba a llevar arriba a la Gloria. El joven profeta iba a recibir una doble porción para su ministerio, para regresar. Iban caminando juntos”.
104Él dijo: “Si yo hubiera estado sentado en esta roca en ese entonces, yo hubiera corrido y....” [Espacio en blanco en la cinta—Ed.]
105“Porque tú eres un hombre que haces real a Dios para la gente. Simplemente pídele a Jehová, y yo recibiré mi vista. Pero el sacerdote me dice que todos esos hombres... que Jehová dejó de hacer eso hace años”. Ellos todavía piensan la misma cosa, pero Él sigue adelante de igual manera, sólo... Sí... Él sigue siendo Jehová.
106Me imagino que él pensó: “Si yo hubiera podido llegar allí y detenido... Bueno... Esos profetas, ellos de seguro me hubieran bendecido, y yo hubiera sanado. Pero todo se terminó ahora. Los días de los milagros ya pasaron, así que no hay nada que yo pueda hacer al respecto, me imagino, sino sólo sentarme aquí, ciego”.
107Los vientos soplaron, y él sacudió su... se cubrió con su saco, y empezó a pensar en otra historia. El gran Josué un día... No más de cien o doscientas yardas de donde él estaba sentado, Israel cruzó ese poderoso río con ese gran príncipe Josué.
108Luego él recordó otra historia, que mientras estaban acampados allí, Israel, con la gran Columna de Fuego de Dios suspendida sobre ellos, un día Josué, el gran capitán, salió a inspeccionar su... estudiar su estrategia de cómo quitar del camino esos muros de Jericó. Mientras él andaba caminando por allí, vio a Alguien saliendo para encontrarse con él, era otro Guerrero. Josué desenvainó su espada, porque él era un guerrero. Él blandió su espada, y dijo: “¿Eres de los nuestros, o de nuestros enemigos?” Entonces ese gran Hombre desenvainó Su espada, y el relámpago salió del extremo de ella. Él dijo: “Yo soy el Príncipe del ejército de Jehová. Yo soy el Príncipe de Jehová”.
109El gran poderoso Josué arrojó al suelo su escudo, arrojó al suelo su espada, se quitó el yelmo, y cayó a Sus pies.
110¡Oh!, él quizás dijo: “Si yo hubiera vivido en esos días, a mí también me hubiera gustado haber caído a Sus pies”. Pero no tenía la menor idea que ese mismo Príncipe del ejército de Jehová no estaba ni a cien yardas de él, el mismo Príncipe. Mientras él estaba pensando en esas cosas....
111Es generalmente cuando Ud. medita en el Señor… Es generalmente cuando Ud. tiene su mente no en algo más, o en las cosas del mundo, o cómo Ud. va a ganar mucho dinero, o qué clase de organización grande Ud. va a edificar... Ese es el problema con el mundo hoy día. Tenemos nuestra mente en las cosas del mundo en lugar de tenerla en Dios.
112¡Meditemos en Dios! La Biblia dice. “Si hay algo digno de alabanza, si hay virtud alguna, en esto pensad”. Nuestra mente vaga. Y cuando menos pensamos, nos extraviamos en algún lugar allí, y estamos pensando en otra cosa. Mantengamos a Jesús en nuestro corazón, en nuestra mente todo el día, día y noche. ¡Esa es la manera de hacerlo!
113Mientras él estaba pensando en eso, oyó un ruido. Es extraño. Dondequiera que Jesús está, hay mucho ruido. Yo no sé por qué, pero por lo general así es. Y se oía mucho ruido que venía desde adentro. La primera cosa: la puerta se abrió bruscamente, y oyó un gran ruido, y a la gente corriendo, y a algunos gritando: “¡Hosanna, hosanna, al profeta de Galilea!”, las mujeres, y algunos de los hombres.
114Entonces él podía oír a algunos gritando, y burlándose de Él: “¡Tú no eres nada más que un impostor!”, y le arrojaban huevos podridos y fruta podrida.
115Él oyó a ese mismo sacerdote de hacía un rato, antes que la asociación se reuniera, diciendo: “Y tú dices que eres profeta. Oímos que resucitaste a un hombre muerto del sepulcro. Nosotros te conocemos, impostor. Ellos pusieron a ese hombre allí, y... tus discípulos hicieron eso. Eso no es nada más que una farsa. Si tú puedes resucitar a los muertos, tenemos todo un cementerio lleno de ellos aquí. Ven, resucita a algunos de ellos, y te creeremos”.
116Jesús no le presta atención al diablo. Él nunca lo hizo. Ese mismo diablo le dijo a Él en una ocasión: “Si eres Hijo de Dios, di que estas piedras se conviertan en pan”. Él podía haberlo hecho.
117Uno de ellos le cubrió Su rostro con un trapo un día allá en el tribunal, lo puso sobre Su rostro, sobre Sus ojos, y lo golpeó en la cabeza con una vara, los escarnecedores, y dijeron: “Si eres profeta, dinos quién te golpeó”. ¿Ven a ese diablo?
118Ese mismo diablo vive hoy día: “Ve allá y sana al anciano Tal y tal, que está en la esquina. Ve allá a Tal y tal, y sánalos”. Nosotros no recibimos órdenes del diablo. Jesús dijo: “No hago nada hasta que el Padre me muestra primero qué hacer. Porque Él hasta ahora trabaja y Yo trabajo”. Y Él es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos.
119Así que si Uds. oyen a alguien decir algo así, ¡retírense!; ese es el diablo. Nosotros no recibimos órdenes de satanás. Nosotros venimos de Arriba. Cuando Él nos muestra qué hacer, entonces nosotros vamos y lo hacemos. Si Él quiere que sea sanado el Sr. Jones que está en la esquina, Él le dirá a Su siervo, y él irá allá y lo sanará (eso es correcto), sólo por medio de Sus órdenes. “Yo no hago nada hasta que el Padre me muestra primero qué hacer”, San Juan 5:19.
120Miren, yo puedo oír a ese sacerdote gritarle a Él: “¡Tú no eres nada más que un impostor!”
121Jesús, con las cargas y los pecados del mundo sobre Él, iba directo al Calvario, directo a Jerusalén, para ser entregado en las manos de hombres pecadores, los gentiles. Ellos lo iban a crucificar. Todas las cargas y el pecado de todo pecado que fue cometido alguna vez en la tierra, o que alguna vez sería cometido, reposaba sobre Él. Y ellos estaban riéndose, burlándose de Él; otros estaban gritando: “¡Hosanna, al profeta de Galilea, el Hijo de David!”
122De esa manera es hoy día aquí mismo en Beaumont, Texas. Algunos se reirán y se burlarán. Algunos creen la historia. Siempre ha sido de esa manera, y siempre será de esa manera, hasta la consumación. Será de esa manera: una multitud mixta.
123Todo avivamiento produce gemelos. Los dos hijos de Jacob, o de Isaac, están bien representados. Cada vez que hay un avivamiento, nace un Esaú, y nace un Jacob. Uno, un hombre religioso del mundo que se vuelve “almidonado”, y acepta alguna experiencia del seminario; y el otro, quiere esa primogenitura sin importar cómo tenga que obtenerla. Si tiene que ser un “santo rodador”, u otra cosa, él quiere la primogenitura, sin importar cómo la obtenga.
124Ese es el problema con la gente hoy día: le tiene miedo a esa primogenitura. ¡Oh, cómo odian eso! Pero produce gemelos. Los hombres del mundo, con una inclinación muy religiosa, dan buenas limosnas y cosas así, pero no les importa nada la primogenitura. Esas dos grandes clases han estado contendiendo desde que empezó el mundo. Y ellos están a punto de llegar a manifestarse ahora mismo, a eso que Jesús dijo: “Serán tan semejantes que engañarán, si fuere posible, aun a los escogidos”. Es verdad. Uds. ven qué hora tan engañosa es en la que estamos viviendo.
125Quédese con la Palabra, hermano. No deje esa Palabra. Correcto. La Palabra hablará por Sí misma.
126Entonces puedo imaginarme al pobre anciano Bartimeo tratando de levantarse, diciendo: “¿A qué se debe todo eso?” “¡Siéntate!” “¿A qué se debe todo ese ruido? ¿Qué...? ¿Quién ha hecho algo?”
127Nadie lo ayudaba. Él estaba ciego. No me gusta ver eso, que empujen a un pobre hombre ciego de aquí para allá. Entonces de repente, debió haber sido (voy a pensar que fue así), una jovencita que pasaba. Y el anciano había sido empujado hacia atrás, y él estaba tratando de levantarse sobre sus rodillas en sus trapos viejos. Ella lo ayudó a levantarse amable y cariñosamente. Ella dijo: “Señor, me parece que Ud. es ciego”. “Sí, señorita. Ud. es muy amable con los ciegos”. “Sí, siento compasión por los ciegos, o por cualquiera que esté en necesidad”.
128“Señorita, ¿me diría Ud.? Nadie me dice. ¿A qué se debe todo ese alboroto? Yo he estado aquí por muchos años. Yo nunca había oído tal alboroto como ese. Algunos dicen una cosa, y otros, otra”. “Oh, señor, ¿no sabía Ud. que Jesús de Nazaret, el Profeta, va pasando?” “¿Quién?” “Jesús de Nazaret”. “Bueno, ¿quién es Jesús de Nazaret?” “Ud. es un judío, ¿no es así?” “¡Oh, sí!, yo....”
129“Bueno, ¿sabía Ud. que dice en las Escrituras que–que el Señor nuestro Dios iba a levantar un profeta como Moisés, y que Él sería el Mesías?” “¡Oh, sí! Yo apenas estaba pensando acerca de eso. Yo estaba pensando en ello. Oh, sí. Él será el Hijo de David”. “Bueno, Ése es el que va pasando por aquí”. “¿Cómo se llama?”
130“Jesús de Nazaret. Él es el Mesías. Yo lo he visto dar la vista al ciego. Oh, Ud. debería haberlo visto esta mañana. Él ciertamente probó Su oficio Mesiánico cuando entró por el lado sur de la ciudad. Ud. debería haberlo visto. ¿Recuerda Ud. a un hombrecito aquí en la ciudad que se llama Zaqueo?” “¡Oh, sí!, el esposo de Rebeca”. “Sí”. “Él me ha dado limosnas muchas veces. Él es un mercader”.
131“Sí. Bueno, él es algo pequeño de estatura, Ud. sabe. Y Rebeca ha estado asistiendo a la reunión, y yo soy una discípula de este Señor Jesús. Y somos enseñados como Cristianos, Sus discípulos, de honrar y ser bondadosos y verdaderos. Eso es... Todos los Cristianos hacen eso: muestran cortesía. Y es por eso que yo quiero que Ud. entienda, señor. Y esta mañana yo estaba allí presente, porque supimos que Él iba a venir. Y Rebeca había orado mucho para que Zaqueo....
132“Él es un buen hombre, pero es un poco de estilo propio, porque él se inclina mucho hacia la sinagoga. Y Ud. sabe, el Rabí Kavinski, allá, a él–a él sencillamente no le agrada Jesús de Nazaret. Y ellos tienen una asociación ministerial aquí, y se reunieron esta mañana y le prohibieron a Jesús que hiciera milagros en la ciudad, lo echaron fuera. Así que Él sencillamente se fue.
133“Pero, Ud. sabe, Rebeca había orado muchísimo para que Zaqueo llegara a creer en el Señor Jesús como el Mesías de Dios, y ella le dijo todas las cosas que ese Mesías había hecho, y cómo es que Él sería un Revelador de los secretos del corazón, y todo lo demás. Y, ¿sabe Ud. lo que Zaqueo hizo? Él es algo corto de estatura, así que él estuvo en la puerta muy temprano, donde nosotros sabíamos que iba a estar. Y Ud. sabe, cuando... Él vio que era demasiado pequeño para poder verlo. Así que yo estoy segura... Rebeca y yo habíamos hecho un pacto una con la otra que íbamos a orar que si el Mesías sería... que él reconociera al Mesías”.
134“Así que yo observé a Zaqueo. Él corrió por la Calle Aleluya, hasta llegar al Camino de la Gloria. Y ¿sabe Ud., esos sicómoros que están allí… en otras palabras, donde estaban esas palmas?” Dijo: “Él subió allá arriba, y dijo: ‘Mira, me voy a sentar aquí en una horqueta del árbol. Me sentaré, pondré una pierna de este lado, y la otra de este lado. Yo lo miraré cuando Él dé la vuelta a la esquina, porque Él siempre sigue la Avenida Aleluya y el Camino de la Gloria. Él siempre transita por allí. Así que yo sé que lo encontraré allí’. Así que él se sentó, allí en donde dos ramas se encuentran”.
135Miren, allí es en donde mucha gente se encuentra en esta noche: donde se unen su camino y el camino de Dios. Se tiene que tomar una decisión. Pueda ser que Ud. esté aquí esta noche en esa misma condición.
136“Bueno, él empezó a pensar allá arriba. Él nos dijo esto hace un rato después que sucedió lo que sucedió”.
137“Así que la Asociación Ministerial no lo dejó ir al auditorio para tener la reunión que Él iba a tener. Así que Zaqueo, él se subió al árbol, y dijo: ‘Rebeca me dijo que este Hombre podía discernir los pensamientos del corazón. Mira, yo no creo en... el Rabí Kavinski, mi pastor, me dijo que esa cosa ya no sucede’”. Si hay un Rabí Kavinski aquí, perdóneme Ud. Yo sólo estoy usando esto como una... ¿Ven? O yo pudiera decir, el presbítero estatal, o algo así, o el superintendente de distrito; o Uds. saben, no importa, cualquier persona así. Uds. saben a lo que me estoy dirigiendo.
138“Así que entonces, de todas maneras, él se sube al árbol, y él...” (O el doctor Ph.D., LL.D., o cualquiera de ellos, Uds. saben).
139“Así que él se sube al árbol. Dijo: ‘¿Sabes qué? Me voy a asegurar que ese Hombre no sepa nada acerca de mí’. Así que él agarró todas las hojas y tiró de ellas para cubrirse. Él se camufló. Él era un hombre muy pequeño de todas maneras, sentado sobre esa rama, Ud. sabe, de esa manera. Así que él dejó una hojita allí, para que él... como una puerta para que él la levantara para así verlo a Él cuando diera la vuelta en la Avenida Aleluya, yendo hacia el Camino de la Gloria, porque estaba allí cerca en la esquina. Y después de un rato, mientras estaba sentado allí....” Ella dijo: “Ud. debería haberlo oído testificar de ello, señor”.
140Jesús iba pasando. Y el anciano ciego estaba escuchando la historia, porque él sabía lo que su madre le dijo cómo sería ese Mesías. Así que, él estaba escuchando esta historia. Jesús iba avanzando. Ellos le arrojaban cosas, se burlaban de Él, y le decían: “Ven y resucita a los muertos”, para que ellos vieran que no había ningún truco en ello, y todo lo demás de esa manera.
141Y–y así que, a medida que ellos... Dijo: “Él nos dijo entonces que se escondió detrás de esas hojas, y dejó esa puertita abierta. Entonces cuando– cuando... ¿Sabes qué? Dijo: ‘Cuando Él pase por aquí, yo simplemente miraré por encima y lo veré’. Dijo: ‘Porque si todos los demás lo estaban mirando, bueno, por causa de mi prestigio, yo lo miraré a Él desde aquí’. Así que se escondió para que Él no lo viera”.
142“Él entonces levantó la cubierta y después de un rato, ahí venía Jesús, y una mujer se acercó, y un apóstol fornido iba enfrente, Simón Pedro, con otros once, diciendo: ‘Lo siento. El Profeta está muy cansado. Tenemos que llevárnoslo ahora. Él está–Él está algo... no lo dejaron tener la reunión allá, así que, tenemos que irnos de la ciudad’”.
143Y dijo: “Él lo observaba. A los pocos minutos Él llegó ahí, levantó la cubierta un poquitito más, y miró, dijo: ‘Tú sabes, como que me gusta la apariencia de ese Hombre’”. Hay algo respecto a ello, que cuando Ud. mira a Jesús directamente, nunca jamás se siente el mismo; hay algo acerca de ello, que toma control de Ud.
144“Así que él tomó su hojita de esta manera, la alzó, y dijo: ‘¡Ja!, de seguro lo engañé en esta ocasión. Me subí al árbol. Y ¿ése es el Hombre que conoce los secretos del corazón? ¡Ja! Bueno, Él–Él pudiera ser que fuera un Profeta’. Y se cubrió de esta manera”.
145“Él se detuvo ahí debajo del árbol. Miró hacia arriba, y dijo: ‘Zaqueo, desciende’. No sólo sabía que él estaba en el árbol, sino que conocía su nombre”.
146“¡Oh!” Bartimeo dijo: “¡Ése es Él! ¡Ése es el Hijo de David! ¡Oh, Jesús, Hijo de David, ten misericordia de mí!” Ahí va Él, entre una multitud de miles, quizás siete u ocho mil personas, gritando una cosa, y otra. “¡Jesús, Hijo de David, ten misericordia de mí, ten misericordia de mí! Yo creo que Tú eres el Profeta que había de venir. ¡Oh, Hijo de David!”
147Miren, él no lo podía tocar a Él. [Espacio en blanco en la cinta–Ed.] Yo pudiera predicar sobre eso muy fácilmente. ¡Oh, lo que hará la fe en Dios! ¿Quién tiene que ser: el obispo, el presbítero de distrito, el Doctor Jones LL.D? ¡No señor! Era un mendigo, harapiento, ciego, pero tenía la fe suficiente.
148Miren la carga sobre Él, teniendo que encarar todo eso. Sin duda que en Su ropa estaba el hedor de las frutas podridas, y de las cosas que ellos... verduras, que ellos le habían arrojado a Él. Pero Él mantuvo la calma. Él se estaba enfrentando con el Calvario. Todo el mundo entero estaba puesto sobre Sus hombros, pero la fe de un mendigo ciego lo detuvo y lo hizo que permaneciera inmóvil por un momento. ¡Amén! Fue el mismo ejército poderoso del Señor que detuvo el sol para Josué. Josué detuvo el s-o-l por fe; pero Bartimeo el ciego detuvo al H-i-j-o por fe. Y esa misma fe lo traerá a El de la Gloria, desde donde Él controla el sistema solar, y el universo, lo traerá a Él aquí a este tabernáculo esta noche, esa misma fe como de niño.
149Él se detuvo y permaneció inmóvil por un momento, miró para todos lados. Ellos lo llevaron allí. Él dijo: “Tu fe te ha salvado”. ¡Oh, hermanos! De allí, Él siguió caminando. La damita sosteniéndolo del brazo, ella tal vez dijo: “¿Oyó Ud. lo que Él dijo?” “¡Oh, sí! ¡Oh!, piense: Él me dijo que recibiría la vista”.
150La procesión iba avanzando por el camino. Él iba rumbo al monte para ser crucificado. Dijo: “Recibe la vista, tu fe te ha salvado”.
151Así como su fe lo salva a Ud. del infierno. La misma Palabra griega se usó: Sozo. Sí, la misma veza... cada vez que es traducida, se refiere tanto a salvación física como salvación espiritual, la misma fe hace la misma cosa. “Tu fe te ha salvado”.
152Oh, la fe de él detuvo a Jesús, e hizo que Él permaneciera inmóvil. Así que él dijo: “Él me lo dijo. Él sí es el Mesías. Él tuvo... Él tiene todas las señales del Mesías, y me dijo que yo recibiría la vista. Yo estoy satisfecho que la recibiré. ¡Oh, yo estoy satisfecho! ¡Yo estoy satisfecho!”, empezó él a decir.
153Al instante vio una sombra. “¡Oh, yo sí he recibido mi vista!” Y se fue por el camino. Cuando Él dice algo, sólo continúen creyéndolo.
154Leí una pequeña historia (quizás era ficción, quizás no, no sé) sobre Bartimeo. Decía que él tenía una esposa y una niñita. Y decía que una noche su esposa se enfermó, entonces él–él fue afuera y dijo: “Jehová, la única cosa que yo tengo que ofrecerte...” Ellos tenían que tener alguna clase de entretenimiento para atraer la atención (los mendigos), como ellos lo tienen en la India. Si un mendigo en la India no tiene algo para atraer la atención del–del transeúnte, él nunca recibe una moneda; o es al menos muy raro que la reciba, de todas maneras. Ellos tienen monitos. Los monitos golpean al hombre, y él corre como si está gritando y llorando. Ellos tienen una cobra, o una serpiente, que pelea con un animalito, y ellos... y todo eso, para entretener, haciendo una cosa u otra para que les den una moneda.
155Así que ellos decían que Bartimeo tenía dos tortolitas, que daban volteretas una sobre la otra. Él dijo: “Jehová, yo no tengo mucho. Pero si Tú permites que mi esposa viva... El médico se acaba de ir y dijo que ella va a morir. Yo la necesito mucho. Si Tú permites que viva, mañana en la mañana yo te ofreceré mis dos tórtolas como sacrificio”.
156Y su esposa sanó. Así que él ofreció las tórtolas. Unas semanas después... Él dijo que tenía una niñita que nunca había visto en su vida, una niña de cabellito rizado. Una noche ella se puso gravemente enferma, y el buen médico vino otra vez y dijo: “Bartimeo, la niña casi está histérica. Yo creo que la niña va a morir”. “¡Oh!”, él dijo: “Buen médico, ¿está Ud. seguro?”
157“De acuerdo a lo que sé de mi preparación médica, la niña se está muriendo ahorita. La fiebre la ha hecho que entre en espasmo, y no hay nada que se pueda al respecto”.
158Y él salió al lado de la casa a la luz de la luna, palpando por el lado de la casa. Dijo: “Jehová, yo no tengo más que una sola cosa que me queda”.
159Yo no sé qué clase de perro le llaman a ese hoy, que guía a los ciegos. Se me olvida. [Alguien dice: “Un perro lazarillo”–Ed.] Un perro lazarillo... Bueno, en vez de que un perro guiara a los ciegos, ellos tenían un cordero que guiaba a los ciegos
160Así que, Bartimeo, decían que él tenía un–un cordero que lo guiaba. Él dijo: “Eso es todo lo que tengo para dar, Jehová, pero yo amo mucho a mi niñita. Si tan sólo permites que ella sane y no muera, mañana iré al–al templo, y yo—yo te ofreceré ese cordero como sacrificio”. La niñita sanó.
161A la mañana siguiente él iba en camino llevando al–al cordero para el sacrificio. Y dice que el sacerdote salió, y dijo: “¿Adónde vas, Bartimeo?”
162Él dijo: “Oh, sacerdote, siervo de Dios, yo voy al templo para ofrecer mi cordero como sacrificio”. Él le contó la historia de su niñita que había estado enferma y dijo: “Yo ofrecí a Jehová... Cuando Él sanó a mi esposa, yo ofrecí las tórtolas. Luego cuando mi niñita sanó, yo le dije que le ofrecería el cordero”.
163Él dijo: “Oh, Bartimeo, tú no puedes ofrecer ese cordero. Mira, yo te daré dinero, y cómprales un cordero allá a los cambistas, de los corrales. Cómprate un cordero. Yo te daré el dinero para que lo compres”.
164Él dijo: “Oh, sacerdote, es Ud. muy amable. Pero yo no le ofrecí a Jehová un cordero; yo le ofrecí a Él este cordero”. Ahí lo tiene, hermano. Estoy seguro que Uds. captan la aplicación espiritual allí. “Yo no le ofrecí a Él un cordero; yo le ofrecí a Él este cordero”. “Bueno”, él dijo: “Bartimeo, tú no puedes ofrecer ese cordero. Ese cordero son tus ojos”.
165Él dijo: “Oh, sacerdote, si yo soy fiel a mi promesa a Jehová, Jehová proveerá un cordero para los ojos de Bartimeo”. Eso es lo que Él había hecho. Él había provisto un Cordero. Esa mañana fría de primavera, Jehová había provisto un Cordero para los ojos del ciego Bartimeo.
166Permítanme decir esto a mi congregación que espera esta noche: Ese mismo Cordero ha sido provisto para Uds. en esta noche. “Más Él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre Él, y por Su llaga fuimos nosotros curados”. Y nuestra fe esta noche puede traer a ese mismo Cordero de Dios aquí en nuestros medios para obrar los mismos milagros y señales que Él hizo ante Jericó y el resto de ellos. ¿Creen Uds. eso? Oremos.
167Oh Cordero de Dios que quita los pecados del mundo, yo vengo a Ti ahora pidiendo con todo mi corazón por estas personas enfermas. Ellos esperan pacientemente, muchos de ellos están parados, sus piernas están adoloridas. Pero Tú eres Dios, Tú los recompensarás.
168Ellos tienen aquí pañuelos y pequeñas porciones de tela; yo pongo mi cuerpo sobre ellos en el Nombre del Señor Jesús, pidiéndote que envíes Tu poder y bendiciones con ellos, sanando a toda persona enferma que éstos representan, para ese bebito con fiebre esperando por este, para ese pobre papá ciego sentado allá esta noche en esa casita con ese bastón blanco golpeándolo contra la puerta. ¡Oh, Jehová!, manifiéstate entre ellos allá, Señor, y sánalos. Tú eres Dios.
169Hay muchos allá en ese... en el hospital, esperando; una persona enferma muriéndose, todas las esperanzas se han perdido. Tú todavía eres Jehová Dios. Ellos no pudieron venir a la reunión, pero Tú puedes ir adonde ellos están, Padre. Te pido que lo concedas así.
170Ruego que Tus misericordias descansen ahora sobre las personas. Concede la sanidad de toda persona enferma que está aquí, la salvación de toda alma que está perdida, el bautismo del Espíritu Santo para todo creyente, que esta reunión pueda clausurarse en un gran clímax con el Cordero de Dios guiándolos a los senderos de justicia, hacia las grandes sanidades de las fuentes de la misericordia de Dios, hacia los grandes estanques de salvación de Su Espíritu Santo. Concédelo Señor.
171Los encomiendo a Ti ahora, junto conmigo mismo, para que Tú mismo puedas mostrar que nuestra fe esta noche (como el mendigo ciego del cual acabamos de hablar), pueda traer la Presencia del Cordero de Dios en nuestros medios para mostrar la misma señal que Él hizo cuando estuvo aquí. Y toda la gente te creerá, Padre. Yo–yo confío con todo mi corazón, mientras nos encomendamos nosotros mismos a Ti, esperando que Tu Espíritu confirme la Palabra que ha sido predicada con señales que la sigan. Amén. Yo le amo (adórenle ahora), yo le amo, Porque él me amó a mí primero; Y compró mi salvación, En el madero del Calvario.
172¡Oh!, ¿no es Él maravilloso? [El Hermano Branham empieza a tararear: Yo le amo–Ed.] Levantemos nuestras manos en esta noche y tarareémosla. [La congregación tararea: Yo le amo–Ed.] Ahora, estrechen manos con un peregrino que está en alguna parte alrededor de Uds. Yo... ... compró mi salvación, En el madero del Calvario. Maravilloso, maravilloso, Jesús es para mí, Consejero, Príncipe de Paz, Poderoso Dios es Él; Me salva, me guarda de todo pecado y vergüenza, Maravilloso es mi Redentor, ¡alabado sea Su Nombre! Oh, maravilloso, maravilloso, Jesús es para mí, Oh, el Consejero, Príncipe de Paz, Poderoso Dios es Él; Oh, me salva, me guarda de todo pecado y vergüenza, Maravilloso es mi Redentor, ¡alabado sea Su Nombre! Yo estaba perdido, pero ahora he sido hallado, libre de condenación, Jesús da libertad y completa salvación; Me salva, me guarda de todo pecado y vergüenza, Maravilloso es mi Redentor, ¡alabado....! ¡Oh!, levantemos nuestras manos cuando la cantemos. Oh, maravilloso, maravilloso, Jesús es para mí, Consejero, Príncipe de paz, Poderoso Dios es Él; Oh, me salva, me guarda de todo pecado y vergüenza, Maravilloso es mi Redentor, ¡alabado sea Su Nombre!
173¡Oh!, ¿no los hace Él sentirse bien? ¡Hermanos, qué sentir! ¿Saben Uds. por qué los hago que canten? Porque me gusta cantar. ¿A Uds. no les gusta cantar? Después del Mensaje, se siente como que la Palabra de Dios lo restriega a uno. ¿Ven? A mí me gusta el buen cantar pentecostal. Detesto una voz demasiado entrenada. Eso no es cantar, aguantar la respiración hasta que la cara se le pone morada, y... Ud. simplemente está fingiendo entonces. A mí me gusta el buen cantar chapado a la antigua. ¡Oh, hermanos!, me gusta: Maravilloso, maravilloso, Jesús es para mí, Consejero, Príncipe de Paz, Poderoso Dios es Él; Me salva, me guarda de todo pecado y vergüenza, Maravilloso es mi Redentor, ¡alabado sea Su Nombre!
174¿No es Él maravilloso? Saben, hay una alabanza que siempre he querido cantar, y esa es: Nada Entre Mi Alma Y El Salvador. Y yo nunca pude cantar. Yo no sé cantar en lo absoluto. Pero un día de estos cuando todos Uds. lleguen a sus grandes palacios en el Cielo (voy a darles un pequeño secreto de algo), y todo... Por allá al fondo, cuando Uds. estén parados a la puerta de su palacio grande, al salir una mañana, muy allá al fondo, y por allí en donde el río da su vuelta después de que sale del trono de Gloria, Uds. saben, hay una pequeña porcioncita de bosque allí, y hay una cabañita de troncos. Esa es mía. Y luego, cuando–cuando Uds. lleguen Allí una mañana, y salgan a su porche, Uds. escucharán, parado allá en ese porche... [Espacio en blanco en la cinta–Ed.]
175“Una vez estuve perdido pero ahora he sido hallado; estaba ciego pero ahora veo”. ¿Saben Uds. lo que quiero que digan? “Alabado sea Dios, el Hermano Branham lo logró. Allí está él, allá, ahorita”. Sí, señor. ¡Oh! Y cuando hayamos estado allí diez mil años, Resplandeciendo como el sol; No tendremos menos días para cantar su alabanza Que cuando empezamos. Cantémosla todos. ¡Sublime gracia! Cuán dulce sonido, ¡Que salvó a un infeliz como yo! Una vez yo… [Espacio en blanco en la cinta—Ed.]… perdido, pero ahora fui hallado Estuve ciego pero ahora veo. Oh, cuánto amo a Jesús. Oh, cuánto amo a Jesús. Oh, cuánto amo a Jesús, Porque Él me amó a mí primero.
176Amén, amén. Cantando en el Espíritu; yo amo eso, ¿Uds. no? Oh, yo quiero sentarme allá al otro lado de la colina conde hay un pequeño arbusto de este lado del árbol de… de las fuentes de vida y oigo las grandes… todas las grandes voces de Uds.; y los Ángeles uniéndose con Uds. allí, cantando del otro lado del río. Yo quiero sentarme y escuchar durante diez mil años. Oh, cuánto lo amo a Él. ¿No es Él maravilloso? Ciertamente.
177Miren, ¿se sienten bien? Eso es lo que yo llamo cantar chapado a la antigua; cantar en el Espíritu. Prefiero tener eso que todos estos cantitos acelerados que Uds. cantan. Pienso que esos escritores inspirados… cuando ellos escribieron esos cantos, como Eddie Perronet quien escribió el canto de inauguración cuando él tomó su pluma. Todo el mundo estaba… no querían comprar sus poesías y cosas, y un día el Espíritu vino sobre él, y él agarró la pluma y escribió el canto de inauguración: Aclamen todos al poder del Nombre de Jesús. Que los ángeles caigan postrados. Traigan la diadema real, Y corónenlo Señor de todos. Otro escribió: Cuando examino la maravillosa cruz, Donde el Príncipe de la Gloria murió Toda mi fama no es sino pérdida. Otro escribió: En vida me amó; En su muerte me salvó; Al ser sepultado, lejos llevó mis pecados; Al resucitar, me justificó gratuitamente por siempre. Algún día Él vendrá, Oh glorioso día.
178Pienso en Fanny Crosby cuando le preguntaron: “¿Qué significa Jesús para ti?” [Espacio en blanco en la cinta—Ed.] … Tú estás llamando, no pases de mí. Tú el Torrente de todo mi consuelo, Más que vida para mí, ¿A quién tengo yo en la tierra aparte de Ti Señor?
179¡Cuán maravilloso es Él! Miren, ese gran, maravilloso Cristo, al que le cantamos los antiguos himnos de la fe, nuestros antepasados... En los días de Spurgeon, Juan Wesley, y Carlos Wesley... El Hermano Moore y yo estuvimos al lado de la tumba no hace mucho. Yo sencillamente lloré. Pensé: “¡Oh, Dios…!” Cuando estuve al lado de la tumba de William Cowper allá, cuando él... Ellos pensaron que él era un neurótico. Cualquier hombre que es espiritual es considerado loco (sabemos eso), cualquiera. Así que él entró en el Espíritu y escribió esa famosa alabanza: Hay una fuente llena con Sangre, Que emana de las venas de Emanuel, Donde los pecadores que se sumergen debajo del torrente, Pierden todas sus manchas de culpabilidad.
180¿Saben Uds. qué sucedió? Inmediatamente después que el Espíritu lo dejó, él trató de suicidarse, ahogándose en el río. Sí. El Espíritu lo había dejado; él casi no sabía en dónde estaba. Esos grandes hombres, malentendidos…
181Estuve allí, y pensé... Cuando Carlos Wesley estaba en el río ese día, o al lado del lago, en su cabañita, surgió una tormenta, y él estaba tratando de regresar. Un pequeño gorrión voló a su seno, y él lo mantuvo allí hasta que la tormenta cesó; luego salió y lo tenía en su dedo. Y la inspiración llegó: Roca de las edades, hendida para mí, Déjame queme esconda en Ti; Mientras la... aguas fluyen, Mientras la tempestad todavía ruge, Escóndeme, oh, Salvador mío, escóndeme, Hasta que pasen las tormentas de la vida, Subir a la seguridad dentro de Tu seno. ¡Oh, hermanos, grandes hombres! Las vidas de grandes hombres nos recuerdan a todos Que podemos hacer nuestras vidas sublimes, Al partir, dejando tras nosotros Huellas en las arenas del tiempo. Huellas, que tal vez otro, Mientras navega en la majestuosa alta mar de la vida, Un hermano naufragado y triste, Al verlas, tomará ánimo otra vez. (¡Me gusta eso!) ¡No me digas en números melancólicos, Que la vida es un sueño vacío, Que el alma que duerme está muerta, Y que las cosas no son lo que parecen! Sí, ¡la vida es real! ¡Y la vida es seriedad! Y la sepultura no es su meta; Pues “polvo eres, y al polvo regresarás”, No fue hablado del alma. (¡Oh, me gusta eso!) Levantémonos entonces, y actuemos, Con ánimo para cada contienda. ¡No seáis como el ganado bruto que es conducido! (No seáis conducido a ello). ¡Mas sean héroes en la contienda! ¡Oh, hermanos!, esos poetas y cosas así ciertamente conmueven mi alma cuando leo de esos hombres piadosos que escribieron esos... como “El Salmo De Vida” allí, de Longfellow. Y cómo es que....
182Yo pienso que Dios escribió esas cosas. Esos hombres de antaño, como dice en la Biblia, siendo inspirados por el Espíritu Santo escribieron esas alabanzas antiguas de la Sangre: Veo Un Torrente De Sangre Carmesí, todas esas famosas alabanzas antiguas de la Iglesia. Son mucho mejores que algunas de esas cosas aceleradas que tenemos hoy día, hermanos. Les digo que sí son mejores. Yo amo esa religión chapada a la antigua, amo todas esas buenas y antiguas alabanzas de la fe.
183Muy bien. Mientras el Espíritu Santo está aquí, llamaremos la línea de oración, y oraremos por los enfermos. Todos tengan fe ahora, y en su corazón... No tienen que decirlo con su boca. Recuerden: sus–sus pensamientos se oyen más fuertes en el Cielo de lo que su voz se oye en la tierra. ¿Ven? Digan esto: “¡Oh, Jesús, Hijo de David, ten misericordia de mí!”. Vean si Él hace la misma cosa que hizo.
184Zaqueo: sólo quítese su hoja de higuera una vez, y mire hacia abajo; vea si Él todavía no es el mismo ayer, hoy, y por los siglos; vea si Él no hace la misma cosa. Él lo llamará, le hablará a Ud. Y la cosa buena, es que Él irá a casa con Ud. esta noche; tenga una conversación con Él antes de acostarse, Ud. y su esposa. El hogar cambiará. No será como solía ser antes, cuando Él vaya a casa con Ud.
185Billy, ¿dónde estás? Gene, Leo: ¿quién repartió las tarjetas de oración? ¿Ud.? Oh, oh, ¿Billy? ¿Dónde está Billy? ¿Cuál? ¿D-1 a la 100? Las tarjetas de oración, letra D, fueron repartidas hoy. Miren, para que así no nos vayamos a confundir... ¿Tenemos bastante espacio allá? Me imagino que pudiéramos parar a algunos de nuestros hermanos allá. ¿Quién tiene la D-número 1? Muy bien, señora, vaya allá. Miren, contesten su llamado. ¿Número 2?
186[Espacio en blanco en la cinta–Ed.]... sucede hermosamente. Había un hombre y su esposa (era la primera vez que ellos habían estado en mis reuniones); ellos estaban sentados en la audiencia. Una señora entró, y se sentó al lado de ellos, y la mujercita se resintió (la señora que estaba sentada cerca), porque la otra le estorbaba. Eso hizo que ella se cambiara para atrás.
187Después de un rato la señora que hizo que ella se cambiara para atrás, ella... Esa mujer que tuvo que cambiarse para atrás, ella resintió a la mujer resintiéndose con ella. Así que ella se puso a orar. Ella dijo: “Señor, yo no debería haber hecho eso. Perdóname. No fue mi intención hacerlo”.
188Y entonces, la señora que estaba enfrente, que se había resentido, dijo: “Hermana, lo siento. No fue mi intención hacer eso”. Y los dos, el esposo y la esposa, estaban enfermos. ¡Y oh!, un poquito después que se hizo eso, yo vi al Ángel del Señor suspendido sobre ellos, los llamó por nombre y sanó a ambos, y los envió a su casa. En Lake Charles se sabrá acerca de ello.
189[Espacio en blanco en la cinta–Ed.]... tome el asiento de atrás, hermana, hermano. Prefiéranse unos a los otros. ¿21, 2, 3, 4, 5? Muy bien. 21, 22, 23, 24.
190[Espacio en blanco en la cinta–Ed.]... el Espíritu descendió, le dijo lo que había hecho durante el día, y lo que él había estado haciendo, y lo que quería, y... ¡oh, hermano! Él dijo: “No hay necesidad que yo diga algo más”. Y él salió por la puerta. ¡Oh! Yo nunca lo dejaré, Yo nunca lo dejaré... (¿Realmente lo dicen en serio?) Yo nunca lo dejaré, Porque Él me amó a mí primero. Junto a la cruz do mi Salvador murió Junto… por limpieza de pecado clamé; Allí fue aplicada la sangre a mi corazón; ¡Gloria a Su Nombre! Glo-... (Ahora de la 40 a la 50. 41, 2, 3, 4, 5) ¡Gloria a Su precioso Nombre! Allí fue aplicada la sangre a mi corazón; ¡Gloria a Su Nombre! (46, 47).
191[Espacio en blanco en la cinta–Ed.]... maravillosamente salvado del pecado, Jesús tan dulcemente habita dentro, ... en la cruz donde Él me tomó; ¡Gloria a Su Nombre! Cantando, gloria a Su… (Inclinemos nuestros rostros ahora mientas la cantamos para Él.) ¡Gloria a Su precioso Nombre! Allí donde la sangre fue aplicada a mi corazón; ¡Gloria a Su Nombre!
192Ahora, silenciosamente. [El Hermano Branham empieza a tararear: Gloria A Su Nombre–Ed.] Miren: entren en el Espíritu.
193Qué… a mi corazón fue la... (¿Están aquí todas las tarjetas de oración? Si Ud. tiene una tarjeta de oración, vaya a la línea. Ahora, quieta y reverentemente. Oh, ven a esta fuente tan rica y dulce; Mira, echa tu pobre alma a los pies del Salvador Sumérgete hoy, y sé hecho completo; Cantando, ¡gloria a Su Nombre! ¡Gloria a Su Nombre! ¡Gloria a Su precioso Nombre! Donde a mi corazón fue aplicada la sangre; ¡Gloria a Su Nombre!
194Precioso Señor, mientras el órgano está tocando eso hermoso himno antiguo, hay muchos aquí, Señor, que pueden compartir este compañerismo, de saber que allí fue donde todos nuestros pecados se terminaron completamente, cuando nos sumergimos por fe debajo de ese Torrente Carmesí. Los relámpagos relampagueando, los truenos rugiendo, la Sangre del Hijo de Dios, las venas de Emanuel estaban sangrando. Mientras esa lluvia se derramaba sobre la cruz, mezclada con Sangre y agua, se derramaba sobre nuestras almas, Señor, por fe. Siempre cantaremos: Gloria A Su Nombre. Te damos gracias por esto, Padre.
195Ahora, ya que he... quizás... Perdóname mis maneras rústicas, Señor, de exponer Tu Palabra. Pero yo... es lo mejor que puedo hacerlo. Y te pido que lo recibas, y plantes dentro de los corazones de la gente el propósito de ello, Padre; lo cual es de traer fe a la gente.
196Ahora, ellos saben lo que Tú eras. Cada noche hemos abordado una Escritura diferente, de alguna parte, para probar que Tú... esas mismas señales Mesiánicas… En todas partes en la Escritura, está llena de ellas, Señor. Quizás ellos nunca las leyeron antes, no las captaron. Así también los fariseos, y los saduceos en su día, los maestros, se les pasó por alto, que Él debía ser eso. Sin duda el mismísimo día que Él fue crucificado, pudieron haber cantado en el templo esa mañana el Salmo 22: “¡Dios mío, Dios mío!, ¿por qué me has desamparado?” ¡Oh, Dios!, abre los ojos espirituales, da entendimiento, mientras nos encomendamos a Ti, en el Nombre de Jesús. Amén.
197Ahora bien, esperen un momento. Miren, Uds. ven esa grande línea de gente. No hay manera que yo tenga... ¿Hay alguien aquí que nunca ha estado en una de las reuniones cuando el discernimiento está...? [Espacio en blanco en la cinta–Ed.]
198Y–y así como yo. Él come como yo como. Él duerme como yo duermo. Él es–él es una persona por la que Jesús murió.
199Ahora, yo condeno la doctrina de la iglesia católica (eso es correcto), pero no al hombre católico. Seguro que no. Y si alguna vez llegara al punto que no pudiera extender mi mano por un católico tanto como por un pentecostal, entonces yo debería regresar al Calvario otra vez; hay algo mal en mí. Jesús vino a alcanzar a todos. Y para los unitarios, “dualitarios”, trinitarios, “quintuarios”, lo que pudieran ser, no tiene importancia, yo quiero extender mi mano…
200Al principio, cuando entré en esto como un ministro bautista, pues, un grupo decía: “Venga, únase a nuestro grupo”; el otro decía: “Venga, únase a nuestro grupo”. Yo dije: “Hermanos: yo los amo a ambos”. “Ud. tendrá que ser uno de los dos. ¡Nosotros sencillamente no lo permitiremos que sea así!”
201Yo dije: “Oh, pero Dios lo permitirá. ¿Ven? Me pararé justo entre Uds. con un brazo extendido a ambos lados, diciendo: ‘¡Nosotros somos hermanos!’” Amor redentor ha sido mi tema, y será hasta que muera”. Eso es correcto. Reciban amor en su corazón, y sean verdaderos y honestos, y tengan la clase correcta de motivo, y la clase correcta de objetivo, y Dios se encargará de lo demás. ¡Si su motivo es correcto, y su objetivo es correcto! Si su objetivo es correcto, y su motivo es incorrecto, no funcionará. Pero cuando Uds. tomen su... Si saben que es la voluntad de Dios, entonces su motivo es correcto, y su objetivo es correcto…
202Por ejemplo ahorita. Aquí está un grupo de personas. Yo he estado hablando acerca de que Él es el Mesías, que Uds. todavía lo pueden tocar. No estoy hablando acerca de ello porque pienso que es así; estoy hablando acerca de ello porque la Biblia así lo dice. Ahora, la razón.... Uds. dicen: “Hermano Branham, ¿no tiene temor que Él....?” ¡No señor! Miren, si yo dijera: “Fíjense en esto, yo puedo hacer esto; ¿ven qué hombre tan grande soy yo?”, es mejor que me calle, y me vaya de la plataforma en ese momento, porque nunca funcionará. ¿Ven?
203¿Cuál es mi motivo? Unir a toda esta gente, como el pueblo de Dios. Diciendo yo: “Déjenme decirles a todos Uds., yo pertenezco a la bautista; todos Uds. vengan aquí, únanse a la bautista”, “yo soy unitario”, “yo soy un trinitario”, “yo soy un trinitario”, o “dualitario”, (o como Uds. le llamen, yo no sé. Toda la… “Yo pertenezco a esa”.
204¡No señor! Yo soy su hermano. Yo pertenezco a Cristo. Nosotros pertenecemos los unos a los otros. Así que eso hace mi motivo y mi objetivo correctos. Mi motivo es correcto. Por lo tanto, Él dijo: “Di a este monte: ‘Quítate’, y no dudes...” Y es la voluntad de Dios para que yo lo haga, o Él nunca me hubiera enviado. Ahí lo tienen. Uds. hacen que todo obre correctamente, y que su motivo y objetivo sean correctos, y Uds. le pueden decir a cualquier cosa… Mientras sea la voluntad de Dios, y lo hará.
205Pero si yo lo quiero decir para ser un jactancioso, para hacerme un gran programa en alguna parte, y ponerme en un programa de televisión universal o algo así, miren, eso es incorrecto. Yo no....
206Jesús carecía de una sola cosa. ¿Saben Uds. lo que era? Exhibicionismo. Él no era un exhibicionista. No, no. No. Ellos decían: “¿Por qué andas con ese montón de ‘santos rodadores’ por allí, pescadores y todo lo demás?”
207Sus hermanos dijeron: “Sube y preséntate ante el sumo sacerdote. Sube y muestra lo que puedes hacer, si Tú eres el Tal y tal”.
208Él dijo: “Mi hora aún no ha llegado, mas vuestra hora siempre está presta”. Eso es correcto. Él no subió con... ni aun con ellos. Él no lo hace hoy día. Él no es un exhibicionista; Él es el Hijo de Dios. Amén. Nosotros creemos eso. ¡Oh!, ¿no es Él maravilloso? ¡Jesús, el Hijo de Dios!
209Miren, no puedo tener discernimiento en esta línea (¿ven?), pero vamos a orar. Antes que lo haga, quiero estar seguro, si puedo, si el Espíritu me ayuda, para saber que el poder de Dios está aquí, para que Uds. puedan ver la Unción.
210Ahora, miren. Toda esta audiencia... Hagamos esto un reto esta noche. Esta audiencia aquí, todos ellos son desconocidos para mí. Hay una sola persona... Estas dos niñitas sentadas aquí, ellas son las niñitas de mi amigo, las niñitas Evans. Hermano Evans: ¿dónde está Ud.? No lo he visto....
211Les diré algo del Hermano Evans mientras estamos esperando. Yo estoy esperando Algo. Estábamos pescando no hace mucho. De la manera que me vine a relacionar con este hombre fino y su esposa, fue por el Hermano Mercier quien me lo presentó.
212Una mañana antes que me fuera del hotel... ¿No fue eso en Filadelfia? Con Theo Jones en el MET. Y el Hermano Mercier dijo: “Hay un hombre fino que se llama Welch Evans. Él quiere conocerlo a Ud.” Mi esposa estaba conmigo. Me levanté esa mañana, y mi niñito, José....
213Todos Uds. saben acerca del pequeño José. Seis años antes que él viniera, lo vi en una visión. El doctor dijo que mi esposa nunca podría tener otro bebé. Yo dije: “Oh, sí”.
214Así que cuando nació el siguiente bebé, fue una niña. Ellos dijeron: “Ajá. Ud. quiso decir Josefina”. Yo dije: “Yo quise decir: José. Dios no dice mentiras”.
215Y así que como unos cuatro años después, ella... Supimos que ella iba a ser madre otra vez. Ellos dijeron: “¿Es éste José?” Yo dije: “No sé”. El doctor dijo: “Ella no puede tenerlo, Hermano Branham”. Yo dije: “Ella tendrá ése”.
216Así que cuando vino la enfermera, yo estaba despegando la alfombra del piso de tanto caminar, Uds. saben. Y vino, y dijo: “¿Reverendo Branham?” Yo dije: “¿Sí, señora?” Ella dijo: “Ud. tiene un niño hermoso de siete libras y tres onzas”. Y yo dije: “José, tardaste mucho en llegar aquí. Tu papi está contento de verte”. Y así que, ella dijo: “Ud. lo llamó José”. Yo dije: “Ése es su nombre”.
217Y José estaba conmigo allí, de cuatro años de edad; hace dos años. No, tenía tres años de edad. Él tiene cinco ahora, y él ve visiones. Y cuando él se levantó esa mañana, él dijo, sentado al lado de la cama... Él y yo dormimos juntos en los brazos de uno y el otro, y somos verdaderos amigos. Y él dijo: “Papi”, dijo él: “David va a lastimarse en una motocicleta. Él va a rasparse pierna en ese lado”. Yo dije: “¿Soñaste eso?” Él dijo: “No, papi. Yo lo vi allí”.
218Nosotros lo anotamos en un libro. Y cuando llegamos a casa, David, el muchachito vecino de nosotros, dos días después que llegamos a casa, él manejó en la calle la motocicleta y se raspó su lado, exactamente como él dijo.
219Yo partiré uno de estos días, amigos. Voy a dejar este mundo. Ruego que Dios quite el Espíritu que Él me ha permitido tener, y que ponga una doble porción en mi hijo, José, para que haga brillar la Luz cuando yo me vaya.
220Y así que entonces... Yo esperaba que Billy... Billy es uno de los muchachos más finos que el mundo pudiera... Él no fue llamado al ministerio. Miren, yo no quiero partir sin tener a alguien que represente, que tomar mi lugar cuando yo me vaya.
221Y empecé a moverme, y vi al Hermano Welch Evans... No debería decir esto, Hermana Evans. ¿Me perdona Ud.? Él pescó muchos peces y los estaba escondiendo del guardabosques. Y lo vi allí en una visión; los tenía en un saco, y los escondió dos o tres veces. Y dije: “¿Será ése el mismo hombre? Me dicen que a él le gusta pescar allá en la Florida”.
222Así que fui allá esa mañana. Cuando entré... El Hermano Mercier allá atrás y yo, entramos juntos. Y yo dije: “¡Ése es el hombre! ¡Ése es él!”
223Así que después que él me lo presentó, yo dije: “¿Sr. Evans?” Y hablé con él. Dije... Después que conversamos un poquito, y estábamos listos para irnos, yo dije: “Hermano Evans: ¿me ama Ud.?” Él dijo: “Seguro”. Yo dije: “No hace mucho Ud. estaba pescando en una clase de arroyo pantanoso. Ud. tenía un saco lleno de pescados que estaba tratando de esconderlos del guardabosques”. Él dijo: “¡Oh, qué cosa, qué cosa!” Yo dije: “Yo le voy a pedir una sola cosa: lléveme a pescar allí”. Él dijo: “Muy bien”.
224Su hermano es un pecador, y había sido mordido por una cascabel enana. ¿Sabe alguien lo que es una cascabel enana? Ella es muy peligrosa. Y su hermano estuvo en el hospital, y caminó en muletas por largo tiempo (¿no fue así, Hermano Welch?), en muletas.
225Así que el Hermano Welch y yo fuimos allá, y pescamos once peces grandes ese día. ¡Oh, qué cosa!, ¡qué bueno! Y yo pesqué un róbalo muy grande, y sencillamente no la podía detener. Y el Hermano Welch llegó allí, tenía remangadas las piernas de su pantalón hasta arriba. Él dijo: “¿No lo puede detener?”
226Yo dije: “Es demasiado grande. Debe pesar catorce, quince libras”. Y yo lo tenía allí, e iba entre esas hojas grandes; y arrojé una abeja artificial otra vez, y ahí venía. Y otro mordió otra vez, y era una grande, alrededor de ocho o diez libras. Pero no podía detenerlo. Y después de un rato lo cansé, y empecé a sacarlo.
227El Hermano Welch dijo: “Yo lo agarraré”. Y sin pensar, saltó entre esos tulipanes para agarrar el pez estando él descalzo, y debajo de esas grandes hojas una cascabel enana lo mordió. La serpiente se fue entre....
228Él salió de allí, agarrándose pie así, como si se hubiera helado allí, y sus dientes apretados, y las lágrimas corriéndole por sus mejillas.
229Miré, y la sangre le salía de dos partes, como tanto así de separadas. ¡Oh, hermanos! Bueno, yo... Él es un hombre enorme. ¿Cómo iba yo a cargarlo dos o tres millas a través de esos pantanos? Empecé a pensar, y dije: “¡Oh, Hermano Evans!, ¡oh, qué cosa, Hermano Evans!”
230Y Algo me dijo: “Yo soy un pronto auxilio en las tribulaciones”. Nunca antes había yo visto eso.
231Puse mis manos sobre su pie, y dije: “Mire, Hermano Evans, espere un momento”.
232Y dije: “Padre Celestial, estamos en un estado de emergencia. Y yo–yo sé que Tu Palabra dice que estas... que hollarán las cabezas de escorpiones y serpientes, y nada les hará daño. Este hombre es un creyente. Él es Tu hijo. Y yo pongo mi mano sobre él. En el Nombre de Jesucristo, yo reprendo ese veneno de esa serpiente ponzoñosa”.
233Y oí que él paró de quejarse. Quité mi mano. Él dijo: “No tengo dolor”. Seguimos pescando todo ese día. Esa noche cuando llegaron, ellos estaban allí alrededor hablando. Nosotros teníamos esos enormes róbalos negros como así de largos, colgados.
234Como a las once su hermano llegó allí. Él todavía estaba cojeando un poquito de su pie, y él no era un creyente. Él era un hombre pecador; un hombre fino, un hombre muy fino. Estoy esperando guiarlo a Cristo la próxima vez que vaya allá, bautizarlo allí en una de esas lagunas.
235Y así que, entonces cuando... Salimos allí. Y él administra una tienda de carnadas. Y estábamos en un lugar, en un motelito al cruzar la calle de donde estaba él en Fort–Fort Pierce. Y así que su hermano llegó allí, y yo le estaba contando a su hermano al respecto. Y él vio esa mordida de la serpiente.
236Él dijo: “Mire, hermano, es bueno ser religioso, pero no loco”. Dijo: “¡Vale más que vayas a un doctor ahorita mismo!” Dijo: “Tú sabes cómo a mí me hizo que estuviera en el hospital”.
237El Hermano Evans dijo: “Me mordió esta mañana a las once; casi son ahorita las once de la noche. Y si Dios ha cuidado de mí por Su gracia todo ese tiempo, Él cuidará de mí el resto del camino”. Nunca tuvo que aplicarse nada. Es la sublime gracia de nuestro Señor Jesucristo.
238Yo conozco a esas niñitas, al Hermano y a la Hermana Evans. Y creo que éste es el Hermano Willie sentado aquí, el artista que dibujó las fotografías de esos... iglesia del mundo. ¿Estaba Ud....? [Espacio en blanco en la cinta–Ed.]... esa Columna de Fuego en la pared. ¿Estaba Ud. allí, Willie, para ver eso? ¿Estaban Uds. allí, Hermano Evans, Hermana Evans? ¿Cuántos en el edificio estaban allá en la iglesia esa mañana, y lo vieron? Muy bien. Por quince minutos se mantuvo allí, visible ante casi cuatrocientas personas que estaban paradas allí mirándola. Amén. Eso es correcto.
239Él es el Señor Jesús, y ese mismo Ángel de Dios está aquí mismo ahorita. Tengan fe en Dios.
240Miren, para Uds. allá en la audiencia, podemos terminar esa línea como en unos diez minutos, si podemos tener al Espíritu Santo moviéndose con nosotros. El Señor sabe que estoy testificando sólo para que Uds. vean, para aumentar la fe de Uds.
241Si yo empezara a contarles lo que le he visto a Él hacer en estos... en mi ministerio, que yo he visto a Jesucristo hacer ante mis ojos, se escribirían volúmenes de libros. ¡Sencillamente es todo el día, a toda hora! Uds. pueden preguntarle al Hermano Moore, a estas personas que viajan conmigo. En cualquier parte, en cualquier lugar, es constantemente todo el tiempo: en mi ciudad, en el campo, y en dondequiera, el Espíritu Santo mostrando, sacándome de un lugar, llevándome acá, aquí. ¡Si Uds. tan sólo se rinden a Él! ¿Ven? Eso es correcto.
242Los hermanos que saben, que han estado en las reuniones, y saben, o han estado conmigo en las reuniones, allá en–en mi ciudad, y en cualquier otra parte, ¿son esas cosas así, hermanos? Levanten sus manos si son así. Eso es correcto. Miles pueden testificar de eso.
243Ahora, tengan fe. Y si el Espíritu Santo nos muestra... ¿Qué es...? Dos o tres como testigo. ¿Es correcto eso? Dos o tres son un testigo. Tengan fe ahora. Levanten sus manos otra vez ahora, para que pueda ver.
244No hay tarjetas de oración. Si Uds. tienen una tarjeta de oración, entren en la línea. Si Uds. están enfermos, y yo no los conozco, o Uds. tienen una petición en su corazón, o algo así, levanten sus manos: ¡todos! ¿Tiene Ud. una? ¿Ud.? Conversemos Ud. y yo; Ud. está muy cerca de mí.
245¿Cree Ud. que soy Su profeta? ¿Me cree Ud.? Si yo puedo, por medio del Espíritu Santo, revelarle a Ud. cuál es su problema, ¿lo aceptará Ud. de parte del Señor? ¿Hará la misma cosa el resto de la audiencia? (Dios, es para Tu gloria). Ud. tiene problema con sus rodillas y piernas. ¿Es correcto? Mueva la mano. Muy bien, puede irse a casa y recibir su sanidad. Jesucristo la sana.
246¿Alguien más cree con todo su corazón? Esperen. Ahí va. Allí está. Esperen un momento. Ese hombre sentado allí, orando por su madre en el hospital: problema de corazón. ¿Cree Ud. que ella será sanada, hermano? Muy bien, señor. Dios lo bendiga. Yo soy un desconocido para el hombre. Yo no lo conozco. Si eso es correcto, levante su mano. Eso es correcto. Pero, eso es verdad, ¿no es así? ¿Creen Uds. ahora? ¿Qué–qué están tocando ellos?
247Allí está una mujercita sentada orando con todo su corazón. No es por ella misma; es por la salvación de su esposo. Si es correcto eso, póngase de pie, señora. Muy bien. ¡Si Ud. sólo cree en Dios!
248Allá atrás está una hernia, un problema de corazón. ¡Oh, qué cosa, está por dondequiera! ¿Creen Uds. ahora? ¿Cuántos creen con todo su corazón ahora?, levanten la mano. Eso sólo demuestra... No puedo entrar en eso muy profundamente, porque yo no pudiera tomar toda la línea.
249¿Es Él Dios allá en la audiencia? ¿Es Él Dios aquí arriba? Él es Dios en el Cielo. Él es Dios en la tierra. Él es Dios en todas partes. (Yo tengo que tomar un momento, Hermano Jack, para que entiendan esto. ¿Ve?) ¿Cree Ud. lo que ha oído y visto? ¿Cree Ud. que proviene de Dios? ¿Allá Uds. en la audiencia creen lo mismo?
250Si Dios le revela a esta mujer cuál es su problema, o lo que sea, yo no sé. Somos desconocidos, me supongo, el uno para el otro. Ud. es una... Ella es la... Ella tenía una tarjeta de oración, ¿la tenía? Muy bien.
251La tarjeta de oración... Los hermanos vienen y mezclan estas tarjetas de oración aquí arriba, y Ud. sólo por casualidad sacó una, eso es todo. ¿Ve? Ud. ve lo que Él puede hacer allá en la audiencia. Mire, ¿es esa la mismísima señal que Jesús mostró, y probó que Él era el Mesías cuando Él estuvo aquí en la tierra? ¿Cree Ud. eso? Ud. sí cree.
252¿Y cree Ud. que Jesús está aquí en la tierra esta noche en la forma del Espíritu, llamado el Espíritu Santo, y que Él vive en Su Iglesia por medio de la Sangre de Su Sacrificio, que Él abrió y rasgó el velo con el derramamiento de Su Sangre y abrió un camino, para que Ud. y yo pudiéramos entrar en esa Gloria Shekinah, para que Él pudiera hablar aquí, tomar mis labios y hablarle a Ud., como dos creyentes, y caminar entre nosotros, y hablar entre nosotros, y revelarme las meras cosas que Él hizo allá, para probar que Él no está muerto sino vivo por los siglos de los siglos?
253Ud. no está aquí por sanidad; Ud. ya ha sido sanada. Eso es correcto. Pero Ud. está aquí por su esposo. ¿Cree Ud. que Dios me puede decir cuál es su problema? Muy bien. Él tiene problema del estómago. Eso es correcto. Ud. tiene un hijo. Esa es la razón que Ud. todavía está de pie con su mano elevada. ¿Quiere Ud. que yo le diga lo que está mal con su hijo? Él tiene problema con su hombro. Eso es exactamente correcto.
254Veo a otro muchacho. Es un sobrino. Sí señor. ¿Cree Ud. que Dios me puede decir su problema? Muy bien. El problema con su sobrino, es que tiene problema del estómago y él está nervioso. Y aquí están dos cosas que ambos necesitan: es salvación, porque ambos son pecadores. Eso es ASÍ DICE EL SEÑOR. Crea ahora con todo su corazón.
255Dios Padre, esta querida niñita... Todos Uds. oren ahora conmigo, por favor, por estas personas. Padre, te pido que sanes a la niñita y la restaures, en el Nombre del Señor Jesús. Amén. Eso está bien, hermana. Dios, en el Nombre de Cristo sana...
256Venga, hermana. Todos estén orando ahora. Mire, hermana, si yo pudiera enderezar su mano, yo lo haría. Yo no puedo, pero puedo orar. Padre Celestial, te pido que la sanes. Que esta mano se enderece. Que ella se vaya, como Bartimeo con su vista, se vaya de esta plataforma creyendo en el Nombre de Jesús. Amén. Dios la bendiga.
257Nuestro Padre Celestial, yo tomo la mano de esta mujer y te pido que la sanes, en el Nombre de Jesucristo. Amén. Dios la bendiga.
258Mire, Ud. sabe que yo sé lo que está mal con Ud. Pero si lo digo o no lo digo, ¿lo creería Ud. de todas maneras? ¿Ve?, si yo continúo, si pasan todos, y hago discernimiento, Ud. sabe lo que hace eso. Me debilita. Pero su espalda fue sanada estando Ud. sentada en el asiento. ¿Ve? Ud. puede irse a casa...
259Y si Ud. cree con todo su corazón, la artritis no la molestará más. Puede irse creyendo.
260Señor, te pido que la sanes y la restaures en el Nombre de Jesús. Amén. Créalo...
261Nuestro Padre Celestial, pongo mis manos sobre mi hermana y te pido que la sanes, en el Nombre de Jesús. Amén.
262Sigan orando. Sigan orando. Sus oraciones, amigos... Uds. son la Iglesia de Dios. Oren por estas personas. ¿Qué si fuera su madre, su padre, su esposo, su esposa?
263Nuestro Padre Celestial, te pido que lo sanes y lo restaures, en el Nombre de Jesús lo pido. Amén.
264Mientras la Unción del Espíritu Santo está viniendo ahora, Uds. sólo vengan creyendo con todo su corazón y Dios los sanará. ¿Creen Uds. eso? ¿Lo creen?
265Yo–yo... Escuchen, amigos. Sólo... Si yo los puedo aquietar a Uds. por un momento, escuchen. No importa en dónde... ¿Ven?, Uds. no deben pensar que el Espíritu Santo se ha ido de aquí, debido a que no le hablo a todos. Yo... Ya me hubieran sacado de aquí si hubiera hecho eso. ¿Cuántos se dan cuenta que nuestro Señor, cuando la mujer tocó Su manto, Él sintió que virtud salió de Él?
266[Espacio en blanco en la cinta–Ed.]... ¿Cuántos saben que un profeta llamado Daniel, vio una sola visión y fue perturbado en su mente por muchos días debido a eso?
267¿Cómo piensan Uds. que yo sé de esas personas, y todo respecto a ellos y cosas así, si no fuera por las visiones? ¿Cómo pudiera yo ser capaz de saberlo? Entonces, ¿ven Uds. lo que quiero decir? La fuerza... Yo... Si yo sólo... Yo veo a la gente venir. Uno siente esa vibración al tocarlos, y entonces uno sólo tiene que–uno sólo tiene que voltear su cabeza, y poner sus manos sobre ellos y seguir adelante. Mientras el Espíritu Santo esté aquí, Él hará la misma obra. El Señor revelará. No es sólo porque una cierta persona sólo pasó por aquí, o algo así.
268Miren, ¿dónde está el que sigue? ¿Es esta...? Esta. Aquí. Muy bien. Nosotros somos desconocidos uno del otro, ¿no lo somos? Yo no la conozco; Ud. no me conoce. Si eso es correcto... Ud. me ha oído predicar antes. Pero que yo la conozco a Ud... Ud. probablemente se sentó en alguna parte de la audiencia. ¿Cree Ud. que Jesucristo es el mismo ayer, hoy, y por los siglos? Si yo soy capaz entonces, por la gracia de Dios, de revelarle a Ud. por medio del Espíritu de Dios, las cosas.... Ud. dice: “¿Porqué Ud. me está hablando, hermano? ¿Por qué....?”
269Yo estoy captando su espíritu, exactamente como Él lo hizo con la mujer junto al pozo. Ud. tiene que tomar mi palabra en eso. Pero si Él lo declara que está correcto, entonces está correcto, yo he dicho la verdad. ¿Ve? Y entonces, si reclamo que no soy yo, que es Él, yo he dicho la verdad. Allí está Su Palabra que lo declara. ¿Ve? Es por medio de Su voluntad permisiva que yo lo hago. ¿Ve? Él me permite que yo lo haga.
270Mire, Ud. está padeciendo de nerviosismo, está muy nerviosa. Eso es correcto. Y Ud. ha tenido una operación, cirugía en el estómago. Eso es exactamente correcto. Ud. no es de esta ciudad; Ud. es de un lugar llamado Vidor, o algo así. Correcto. ¿Cree Ud. que Dios puede decirme quién es Ud.? Muy bien, Srita. Beech, Ud. puede irse a casa, y sea sanada.
271¿Creen Uds.? Miren, sólo sigan orando. Sigan orando mientras estas personas pasan. Sólo sigan orando.
272Señor Jesús, sana a este hombre, te pido en el Nombre de Jesús. Amén. Dios lo bendiga. Puede seguir su camino regocijándose ahora. Nuestro Padre Celestial, te pido que sanes a nuestra hermana.
273[Espacio en blanco en la cinta–Ed.]... esto te pido, la oración de fe por mi hermano en el Nombre de Jesús.
274[Espacio en blanco en la cinta–Ed.]... ahora, con todo su corazón. No lo dude. Crea con todo su corazón, y Ud. estará bien.
275[Espacio en blanco en la cinta–Ed.]... persona, parece que tiene un buen espíritu. Ud. es Cristiana. ¿Cree Ud. con todo su corazón que Dios me puede decir cuál es el problema? ¿Piensa Ud. que su esposo se pondrá bien de ese problema del ojo, teniendo una alergia, y todo lo demás? Puede irse creyendo ahora, y él se pondrá bien.
276[Espacio en blanco en la cinta–Ed.]... sánalo en el Nombre de Jesús. Amén.
277[Espacio en blanco en la cinta–Ed.]... Dios la bendiga, hermana. Nuestro Padre Celestial, recuerdo el momento cuando entré a un cuarto privado a orar cuando estaba sucediendo una emergencia, y qué gran cosa Tú hiciste en el hogar de ellos. Te pido, Padre, sabiendo ahora lo que está mal, te pido que la bendigas y le des el deseo de su corazón, en el Nombre de Jesucristo. Amén.
278[Espacio en blanco en la cinta–Ed.]... ¿Cree Ud. que Él la sanará? Sí. No necesitará la operación, la sanará, si Ud. lo cree. ¿Qué piensa Ud. que es? Bueno, Ud. pensó que era un tumor. Es un crecimiento. Ud. pensó que era un tumor. Ud. pensó que era cáncer. Ud. tenía muchas cosas mal. Pero, ¿qué importa eso con tal que Él la sane? ¿Es correcto eso? Ud. sabe que lo que Ud. necesita es una levantadita en fe, ¿no es así?, para hacerla subir. Sara, puede irse a casa y ser sana.
279Dios Padre, en el Nombre del Señor Jesús, sánalo. Que las misericordias de Dios sean con el niño. Dale salud. Que la madre vea tal diferencia en él, Señor... [Espacio en blanco en la cinta–Ed.]... Jesús, que sea así....
280[Espacio en blanco en la cinta–Ed.]... En el Nombre del Señor Jesús, que mi hermana sea sanada. Amén. “Pide y....”
281[Espacio en blanco en la cinta–Ed.]... dale ánimo para tener fe y creer. Tus bendiciones están sobre él, han estado desde el desayuno. Te pido que le permitas verlo, Señor, y que sepa que esos nervios estirados se repararán, en el Nombre de Jesús. Amén. No lo dude. Vaya creyendo. Venga, mi hermana.
282Nuestro Padre Celestial, mientras pongo mis manos sobre ella, en el Nombre del Señor Jesús, que... Sus amados guiándola, que Cristo sea quien la guíe de aquí en adelante, querido Señor, sanándola, restaurándola otra vez. Amén. No dude. Vengan, creyendo.
283¿Creen Uds.? ¿Todos están creyendo con todo su corazón? Tengan fe.
284¿Cómo está Ud.? Se mira un joven fuerte y sano, pero uno no siempre se puede guiar por eso. ¿Piensa Ud. que el Espíritu me puede decir su problema? ¿Sí? ¿Cree la audiencia la misma cosa? Si Cristo sigue siendo Cristo, Él puede.
285Hay algo extraño en cuanto a Ud. Esa es la razón que Él me detuvo. ¡Oh!, yo la aprecio a Ud. Mire, sanar, yo no puedo sanar, señora. Yo soy un hombre. Pero la vida no se puede esconder. Ud. está aquí por alguien más que está gravemente enfermo. Ud. lo llama cáncer en el torrente sanguíneo. El nombre correcto es leucemia. Está en un hospital; no está aquí, sino allá en Louisiana. Eso es correcto. Esa es buena fe para que la tenga una pecadora. ¿Aceptará a Jesús ahora como su Salvador personal? ¿Sí? Muy bien. Levante sus manos. Que sus pecados le sean perdonados. [La congregación ora y adora–Ed.]...
286¡Amén! ¿Creen Uds.? ¿Cuántos aquí están listos para recibir a Cristo como Sanador? Yo los desafío a que lo crean. ¿Puede su fe hacer que Él se detenga? Entonces en el Nombre de Jesucristo, todos Uds. que quieran sanidad, pónganse de pie. A mí no me importa lo que esté mal en Uds. Pónganse de pie y acepten su sanidad. Levanten sus manos.
287¡Oh, Señor Dios, Creador de los Cielos y la tierra, y Autor de Vida Eterna, Dador de toda buena dádiva!, yo desafío al diablo en un duelo de fe. ¡Sal de estas personas, satanás! ¡Tú has perdido la batalla! En el Nombre de Jesús, ¡déjalos libres! Levanten sus manos ahora, y alábenle a Él. Yo le alabaré, yo le alabaré....
288Levanten sus manos y alábenle. Denle gloria todos Uds. ¿Lo aceptan a Él?, digan: “Amén”. ¿Lo aceptan a Él como su Sanador? ¿Lo aceptan a Él como su Salvador? Entonces levanten sus manos y digan: “¡Alabado sea Dios!”… En el Nombre de Jesucristo....