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~ LA REINA DEL SUR ~
1Gracias. [Alguien dice: “Dios lo bendiga”–Ed.]. Dios lo bendiga, Hermano Don. Se pueden sentar. Es como si acabara de llegar aquí, y ya es la última noche. Bueno, ésta ha sido la reunión más fuera de lo común que he tenido por mucho tiempo. Ud. es el Hermano Babbs, ¿no es Ud.? Lo reconocí a Ud. hoy, allá en donde estábamos comiendo, y cuando terminamos yo–yo estaba mirando para allá, y dije: “¿No son esos mis amigos de El Dorado?” Yo pienso que es correcto: El Dorado. Y el Hermano Jack dijo: “Seguro que son”. Y empezamos a hablar allí, y luego cuando menos pensé Uds. se habían ido; yo no tuve oportunidad de estrechar su mano. Dios lo bendiga. [El hermano dice: “Hermano Branham, Ud. necesitaba disfrutar la comida y el descanso, y no ser molestado por...?...– Ed.]. ¡Oh! [El hermano dice: “Venimos aquí para ser ministrados por...?...– Ed.]. Gracias, hermano. Gracias. Hermano Babbs de El Dorado, un Bautista... [El Hermano Babbs habla otra vez–Ed.]. Sí. Sí, señor, así es. [El Hermano Babbs habla otra vez–Ed.]. ¿No es eso maravilloso?
2Y creo que Ud. tiene dos hijas encantadoras. Y recuerdo que una de ellas, iba a subir un día a la plataforma, y ella había estado casada por mucho tiempo, y no tenía hijos. Y cuando ella iba a subir a la plataforma, el Espíritu Santo me volteó, y dijo: “Ud. quiere tener un hijo, y ASI DICE EL SEÑOR, Ud. lo tendrá”. Yo estuve allí justamente unas horas antes que naciera, y allí estaba. Ella lo tuvo. Alguien me dijo que ahora ella tiene tres. ¡Maravilloso! Eso es... El siempre da con exceso, Uds. saben. Está muy bien. Bueno, está muy bien. Estoy muy contento por eso. Yo tengo... Yo creo que eso es la Biblia. Una mujer que tiene el respeto suficiente para criar a un hijo en estos días cuando ellas hacen todo lo demás, y tratan de deshacerse de ellos, yo... Dios respetará eso.
3Yo tuve un caso de una señora allá en Canadá que tenía... creo que ella tiene cincuenta y tres o cincuenta y cuatro años de edad. Ella había estado casada desde que ella tenía como dieciocho; ellos no tenían hijos, y una noche... Fue una ocasión cuando el Hermano Jack estaba conmigo. Y la señora subió a la plataforma; ellos eran gente alemana; (olvido el nombre de ellos en estos momentos) y ella dijo... subió a la plataforma; el Espíritu Santo dijo: “Ud. quiere tener un bebé”. “Sí”. Pasada la edad; ella tenía como unos cuarenta y algo, cuarenta y ocho, cuarenta y siete, cuarenta y ocho en ese tiempo. Dijo: “Correcto”. Dijo: “Bueno, Ud. abrazará un hijo; ASI DICE EL SEÑOR”. Ahora, siempre observen eso (¿ven?), ASI DICE EL SEÑOR. Una es una visión: eso es lo que yo estoy viendo. Entonces lo que yo veo que El hace, eso... Una cosa que estoy diciendo es lo que estoy mirando, y la siguiente que yo estoy diciendo, es lo que El va a hacer. ¿Lo ven? Esto es lo que estoy diciendo; eso es lo que El está diciendo. ¿Ven?
4Pasaron como unos dos o tres años y nada sucedió. Ella pensó: “Bueno, hay algo mal”. Y empezó a dudar. Ella dijo: “Bueno, el Hermano Branham sencillamente no vio la visión bien”. ¡Oh, sí! Así que ella dijo, después que pasaron tres o cuatro años, ella dijo: “Yo sé que no lo puedo tener ahora”. Ella ya tenía cerca de los cincuenta años de edad, o más. Y así que, ella... Y yo pasaba por... muy allá en la parte septentrional del Yukon en un viaje de cacería, pasaba y tuve una noche de reunión en una pequeña aldea por la que pasaba. Cuando llegué a esa ciudad en donde ella vive, bueno, yo... Calgary, y yo... Ella fue a... o mejor dicho, su esposo fue a la reunión; ella no fue.
5Y yo dije: “¿Dónde está la hermana?” Y yo no tría abrigo, y él me dio... me quería dar el de él, y yo no lo quise tomar. Y él estaba parado atrás; yo dije: “¿Dónde está la hermana?” Dijo: “Hermano Branham, ella está enferma de tuberculosis”. Y yo dije: “¡Oh, qué cosa!” Y me quedé mirándolo a él, y como que... Ud. tiene que sentir el sentir de la gente. Ud. nunca puede ayudar a alguien a menos que sienta por ellos. Ud.– Ud. tiene que entrar en su sufrimiento. Si Ud. no lo hace, Ud.–Ud. no le podrá ayudar. Ud. tiene que tener un amor y algo que lo hace participar el sentir de ellos. Y eso me dolió tanto el oír que ella tenía tuberculosis. Yo miré; yo dije: “Esto es lo que lo causó: ella dudó tocante a ese bebé”.
6El dijo: “Hermano Branham, ¡eso es exactamente la verdad!” Yo dije: “Ahora, ella está en alguna clase de ‘dieta’ de tomar jugos, y cosas así, y de no comer carnes, y no....” El dijo: “Eso es exactamente correcto”. Yo dije: “Eso es lo que la debilitó e hizo que se enfermara de tuberculosis. Su cuerpo está desnutrido”. Yo dije: “Vaya Ud. y dígale a ella que yo dije ASI DICE EL SEÑOR, que no dude eso. A mí no me interesa si ella tiene noventa años de edad; ella todavía tendrá su bebé”. ¿Ven?
7Y así que, él regresó y le dijo a ella. Y ella tiró sus jugos, y empezó a comer normalmente, y regresó y lo creyó. Y entonces yo estaba con el Hermano Fred Sothmann; él está aquí en alguna parte. Estábamos... Fred, ¿cuál era el nombre de esa gente? Dobble. Y estábamos... ¿Dónde estaba ese lugar, que estaba allí al fin del mundo? En Prince Albert, allá en Prince Albert. Y esa mujer, tenía esa edad, e iba a tener ese bebé, y los doctores se preguntaban qué era lo que iba a suceder; no pensaban que ella lo podía tener. Así que para mostrar su fidelidad, y sus pensamientos, la pusieron en un tren, como en una ambulancia, y la llevaron a esa reunión para ver lo que el Señor diría. El Señor habló y dijo: “Dile que regrese; viene un niño en camino”.
8Bueno, ella apenas llegó a casa y tuvo a ese hermoso niño grande, y allí estaba ella. Y estaba muy entrada en... Ella estaba muy entrada en sus cincuentas. ¿Ven Uds.? Pero El nunca ha fallado; cuando El dice algo, va a ser exactamente de esa manera. ¡Tiene que ser! Yo estaba pensando, ¿está aquí el Hermano Welch Evans? Hermano Fred, ¿vino él? No vino. Yo estaba pensando que aquí no hace mucho tiempo, (sólo para mostrarles cuán fácil... cuán amoroso es el Señor, y cómo–cómo El ama sanar), él... Estábamos pescando allá en Florida; habíamos tenido una reunión allá en Georgia, y fuimos a Florida a pescar como por dos días. Y el Sr. Evans es un Cristiano leal, un hermano amable. Y su hermano no es Cristiano; así que, él administra una tienda de carnada para la pesca. Y entramos a un lugar como jungla en donde uno tenía que hacer a un lado del camino las serpientes y a los cocodrilos, para llegar adonde pudiéramos pescar. Y su hermano había sido mordido por una cascabel enana. Yo no sé... No creo que Uds. las tienen en Louisiana; ellas son unas pequeñitas malvadas. Y son muy venenosas. Cuando lo muerden a uno, lo matan. Y así que, ellas son peores que las “boca de algodón”.
9Y así que ese muchacho había sido mordido por una allá; él es muy buen pescador, y lo enviaron al hospital. Y fue como tres meses, creo yo (¿no fue así, Hermano Fred?), que él había estado en el hospital. El estuvo allí con un grande dispositivo ortopédico en su pierna caminando por allí, y ellos pensaron que él iba a perder su pierna, si no perdía su vida. Y estuvo muy grave. Bueno, yo... El Señor me había bendecido, y yo había pescado, ¡oh!, lubinas muy grandotas, y yo estaba muy contento al respecto. Y tenía una grandota en la línea, que ni siquiera la podía detener. Y ella–ella saltaba, y uno la tenía que detener con la caña de pescar, y se sacudía la carnada de su boca, y le arrojé de nuevo la pequeña carnada artificial; y la agarró por tercera vez. Bueno, todos dejaron sus cañas de pescar y corrieron allá. Y–y yo dije: “Sencillamente no la puedo detener”.
10Así que la dejé descansar un momentito e intenté otra vez. Y yo... Había otra que había pesado doce, catorce libras [5.4 kg. y 6.3 kg., respectivamente– Trad.], y ésta se miraba como de diez, once libras [4.5 kg. y 4.95 kg., respectivamente–Trad.]. Yo la estaba deteniendo; yo dije: “Esa no es ella”. Pero cuando la cansé, y la traía a la orilla, el Hermano Evans allí con los pantalones enrollados, y... él no le tiene miedo a nada. Y así que, él dijo: “Espere un momento, Hermano Branham”, (había muchas hojas de plantas acuáticas y cosas), dijo, “yo se la agarraré”. Y yo dije: “Bueno, está bien”. Yo dije: “Sólo la arrastraré hasta aquí; si se suelta, no importa”. Así que él dijo: “Yo se la agarraré”.
11El se metió, y justo en ese momento una cascabel que estaba acostada debajo de una de esas hojas, lo mordió justo en el pie. Yo nunca oí a hombre gritar así en mi vida. Y cuando él saltó fuera del agua y se agarró su pierna, y se cayó en la orilla así (oh, lo paraliza a uno en un momento), yo cogí su pie y lo miré; y como a una pulgada [2.5 cm.–Trad.] de separados, había dos hoyos, y la sangre escurría de ellos. Yo cogí mi rifle, y busqué la cascabel, y la vi ir a través de las hierbas así, ni siquiera le podía disparar, y se fue. Y yo pensé: “¡Oh, qué cosa!” Y nadie estaba ahí conmigo en ese momento, pero... que me pudiera ayudar; el pequeño Billy Paul estaba allí. Y lo hubiera tenido que cargar en mi espalda como por unas dos millas [unos 3.2 km.–Trad.] a través de esas junglas, y de sólo agua, y algunas veces casi por arriba de la rodilla de profundas, y él pesa como casi doscientas libras [casi 90 kg.–Trad.]; así que yo sabía que sería difícil cargarlo a través de eso.
12Así que yo pensé: “¿Qué podemos hacer?” Y él sólo estaba crujiendo sus dientes, respirando fuertemente, haciendo así [el Hermano Branham hace un ruido imitándolo–Ed.], y las lágrimas le corrían por sus mejillas, y él dijo: “Hermano Branham: mi pierna está paralizada”. Va directamente hasta el hueso, Uds. saben y... Dijo: “Mi pierna está paralizada”. Sólo estaba apretando su dientes. Dijo: “Se siente como que está congelada toda hasta abajo”. Y yo pensé: “¡Oh, Dios mío!, ¿qué puedo hacer?” Y justo en ese momento yo oí esa Escritura: “Ellos hollarán las cabezas de las serpientes y escorpiones. Nada, de ninguna manera, les hará daño”. Así que, yo sólo me quité mi sombrero y dije: “Mira, Hermano Welch, trata de estar tan quieto como puedas, para que así yo pueda poner mis manos sobre esta mordida”. Y el Padre Celestial sabe que es verdad.
13Y luego cuando yo puse mis manos allí sobre su pie, y dije: “Padre, Tú eres nuestro pronto auxilio en las tribulaciones, y Tú nunca nos fallas. Y nuestro hermano ha sido mordido por esa serpiente, y está escrito en Tu Palabra que ‘ellos hollarán las cabezas de serpientes y escorpiones, y nada les hará daño’. Y Ella dice, que ‘si ellos toman en la mano serpientes, no les dañarán’. El me estaba tratando de ayudar, y esta serpiente mala lo agarró. Ahora, Tú eres el Señor Jesús aquí en esta ribera donde estamos pescando. Si Tú no lo fueras, yo nunca hubiera venido a pescar; y yo sé que Tú estás aquí. Y te pido que seas misericordioso con nosotros, y–y quites este veneno de serpiente de su pierna”. Y paré de orar, y yo ya no lo oía sufrir más. Y cuando terminé de orar, él estaba sentado allí riéndose. Y él dijo: “Hermano Branham, yo no tengo un solo dolor”. Dijo: “Se ha ido todo”.
14Y él se levantó y caminó por allí. Como para las once de esa noche... Yo había pescado once lubinas que pesaron un promedio de casi doce libras cada una [5.4 kg.–Trad.]. Y yo–yo las llevé, y ellos pasaban por allí tomando fotografías de ellas en una plazuela turística allí. Y su hermano vino, así que empezamos a testificar al respecto. Y su hermano, un pecador, dijo... había estado en el hospital. ¿Ven Uds.?, es bueno ser Cristiano. ¿Ven? “Los que creen hollarán las cabezas de escorpiones y serpientes”; no dice nada tocante al incrédulo. ¿Ven? Pero este hombre era un creyente. Y su hermano dijo... Y él le mostró los lugares allí en donde... El dijo: “Ahora, mira hermano, es bueno ser religioso, pero no es bueno estar loco”. El dijo: “Mas te vale ir al hospital tan rápido como puedas”. Dijo: “Y que te pongan suero, porque si tú no lo haces”, él dijo, “quizás estés inválido el resto de tu vida, o quizás mueras en cualquier momento”.
15El dijo: “Eso sucedió esta mañana como a las diez, y ya son después de las once de la noche; si el suero que Dios me dio esta mañana para parar el dolor ha surtido efecto todo este tiempo, me seguirá surtiendo efecto”. Así que, estaba Así que, todavía está surtiendo efecto. De eso ha sido meses, y meses, y meses que pasó, y no ha habido efectos malos. Eso es sólo para mostrar que El todavía es el Señor Dios. ¡Es tan maravilloso! Yo sé que esto... que estoy tomando tiempo, y no queremos quedarnos mucho esta noche. Yo sólo voy a hablar por unos cuantos momentos. Pero yo sólo tengo una petición más que me gustaría pedir. Una cosa más, antes que pida esta petición muy especial, y es que tal vez, este próximo año yo estaré mucho tiempo en ultramar, si es la voluntad del Señor. Yo siento que si hay un año que viene y yo vivo para verlo, yo estaré haciendo mi itinerario muy pronto ahora. (Y la semana de Navidad es cuando oramos por todas las peticiones y vemos adónde el Señor nos guía). Y yo probablemente estaré delante de brujos y todo, como es costumbre, cuando vamos a ultramar, y ¿les puedo pedir que oren por mí?
16Yo quiero decir que ésta ha sido una de las reuniones más sobresalientes en las que yo alguna vez he estado. La cosa más extraña sucedió. Yo amo a la gente de Shreveport; yo soy su pastor asociado, Uds. saben. Pero yo no había estado aquí como por unos cinco años. Y estaba trabajando tan duro como podía, día y noche. Y hace como unos dos meses yo empecé... Shreveport vino a mi corazón, y yo sencillamente no podía ni siquiera descansar día y noche. Y hasta que un día estaba sentado allí pensando tanto al respecto, que empecé a llorar. Meda dijo: “¿Qué es lo que pasa?” Yo dije: “Sencillamente estoy tan hambriento de ver a Shreveport”. Ella dijo: “Bueno, ¿qué es lo que pasa?” Y yo dije: “Meda, quizás algo está mal allá; ¿crees que deberíamos llamar?”
17Oh, ella dijo: “Si allí... Yo pienso que si–si hubiera algo mal, ellos te llamarían, Bill”. Dijo: “Tú sabes cómo el Señor siempre te ha mostrado, como cuando la Hermana Moore se estaba muriendo. Y tú ibas en camino para allá y llegaste y oraste, y cosas diferentes, y las cosas que El ha hecho”. Dijo: “¿Te ha mostrado El algo?” Yo dije: “No”. “Bueno”, dijo: “Si hubiera sucedido algo, ellos te llamarían”. Dijo: “Si tú los llamas, los pudieras alarmar, pensando que algo va a suceder”. Así que ella dijo: “¿Por qué no dejas eso en paz?” Yo dije: “Bueno, no puedo dejar de orar de todas maneras; me siento tan triste”. Y me encontré con el Hermano Jack, y él me dijo: “Bueno, nosotros nos estamos sintiendo tristes sin verte”. Y cuando menos pensé... La Hermana Moore había estado postrada en su rostro por mucho tiempo, orando, y Dios le había mostrado a ella estas reuniones que venían.
18Luego yo ya había hecho arreglos con alguna gente Bautista para esta–esta fecha. Y cuando el Hermano Moore me dijo que iba a ser para esta fecha, fui allá y les pedí. Y era el pastor de la iglesia en la que yo era el pastor en Milltown, Indiana, en la iglesia Bautista de Milltown, ellos de seguro nunca quieren renunciar esa cosa anual en el Día de Acción de Gracias. Pero yo dije: “Hermanos, el Señor me está guiando a Shreveport. El porqué, yo no sé, pero debo ir a Shreveport”. Ellos dijeron: “Bueno, si ese es el caso, vaya, y que el Señor sea con Ud.” Estoy muy contento que pude venir. Ha sido una cosa sobresaliente para mí, cómo el Señor nos ha bendecido todas las noches, y ha hecho grandes cosas.
19Hay una cosa que tengo que saber antes que me vaya, o no me sentiré muy satisfecho. Billy, Loyce, y ellos constantemente me están diciendo: “Tú no llegas a la hora correcta”. Bueno, yo–yo no sé por qué. Así que esta noche Billy me dijo que la razón es porque la Hermana Anna Jean había compuesto una alabanza, escribió una alabanza al respecto: Te amo Jesús, o algo. Me pregunto si pudiera oír una pequeña estrofa de eso antes que yo predique. ¿Les gustaría eso, disfrutarla conmigo? ¿Cómo se llama esa alabanza? [Alguien dice: “Gracias, Jesús”–Ed.]. Gracias, Jesús, eso es. Eso es: Gracias, Jesús. Me gustaría oírla. ¿Les gustaría oírla conmigo? Sólo por unos cuantos minutos. Yo no creo.... [Porción sin grabar en la cinta–Ed.]. Ahora, yo le voy a escribir y le voy a decir al Hermano Outlaw que vale más que practique esa de “Subiendo, subiendo, subiendo”. Que siga con eso, Hermana Anna Jean; eso está bien. Ella es una oradora, una auditora, y yo no sé cuánto más, y ahora ella es una poetisa, una escritora de alabanzas. Eso es hermoso.
20Y yo... El Hermano Moore me acaba de decir cómo él vino, y él me hizo venir de tan larga distancia, de Tailandia. Eso está muy bien. Uds. saben que se necesita que un corazón clame por algo, para hacerlo real. ¿Ven? Eso es, cuando un corazón está clamando. Bueno, les doy las gracias a Uds. por toda su cooperación, por todas... todo lo que Uds. han hecho. Dios los bendiga. Y oren por mí ahora. Y vamos a orar por los enfermos en unos cuantos momentos. Y yo–yo tengo algunos pañuelos aquí, pero... para orar por ellos. Y una señora de color me dijo que ella tenía un pañuelo aquí para un amado, y ella está sentada al lado de una señora... Uds. saben, cualquiera... Venga aquí, y mire hasta allá arriba; uno no puede ver si esa gente es de color o blanca desde aquí. Correcto. Pero el Espíritu Santo me mostraba esas personas aquí, caminando aquí delante de mí, y esa es la razón que yo supe que eran de color, gente de color. Alguien dijo: “Mire, ¿cómo los podía Ud. ver a ellos allá arriba?”
21Yo dije: “Yo no los vi. Yo los vi aquí delante de mí”. ¿Ven? Correcto. Aquí es en dónde fue. Y ellos estaban sentados allá con fe creyendo, y Dios hizo la obra. Eso es todo. Eso es todo lo que se necesita, sólo tener fe y creer. Y ahora, si en cualquier momento puedo orar por un pañuelo o hacer algo por Uds., sólo escríbanme a Jeffersonville, y estaré contento de enviárselo a Uds. gratis, sin costo alguno. Y pronto vamos a tener los libros que van a salir, y yo... El Hermano Jack me dijo... A mí no me gusta anunciar mis propias reuniones de–de algún lugar como éste, pero miren, si Uds. tienen a algunos amados que estén cerca, en los alrededores de Jeffersonville, la próxima semana, empezando el próximo domingo, en el Tabernáculo, yo... el próximo domingo en la mañana, yo tomaré el primer capítulo de Apocalipsis para dar la base del “develamiento” de Apocalipsis.
22Ahora, la palabra “Apocalipsis” en el griego significa como quitar la–la tela de una estatua, quitarle el velo. ¿Ven? Y eso es el “develamiento” de Jesucristo en las Siete Edades de la Iglesia. Y yo estoy escribiendo un pequeño comentario sobre eso. Yo no lo puedo escribir, por supuesto, pero sólo lo tengo que hablar bajo la inspiración, como yo lo recibo; y luego, por supuesto, ellos lo graban en la cinta magnetofónica. Y luego de allí, lo toman en taquigrafía y de la taquigrafía a la prensa. Y ahora, nosotros tendremos las cintas, y también lo tendremos–lo tendremos–lo tendremos en forma de libro muy pronto, si es la voluntad del Señor. Y entonces, quizás para la próxima vez que venga, los tengamos. Así que, si Ud. anda por allí, cualquiera de sus amados, díganles que vayan allá. Ahora, nosotros–nosotros estamos tratando de conseguir lugar suficiente para acomodar a la gente, porque yo acabo de anunciar aquí, pero ya lo hemos oído, se me olvida de cuántos estados alrededor (¿ven Uds.?), que la gente está llegando, y ya tienen reservaciones para quedarse toda la semana.
23El lunes en la noche será sobre la iglesia de Efeso, y luego Esmirna, Sardis, y seguir hasta Tiatira, y seguir hasta el domingo en la mañana, completando una semana, estaré hablando sobre la iglesia de Laodicea. Y entre eso, hay una puerta abierta puesta entre la Edad de la Iglesia de Filadelfia y la de Laodicea. Y esa es la puerta de la cual queremos hablar en ese servicio. Ahora, el Señor los bendiga, y Uds. estén orando por mí. Ahora, antes que abordemos la gran Palabra, la Palabra de Dios, la Palabra infalible... Mi fe está edificada solemnemente sobre esta Palabra. Cuando esta Palabra lo dice, entonces yo–yo sencillamente la creo. Yo–yo no trato de añadirle algo a Ella, ni quitarle algo a Ella. Y en esta mañana, yo–yo quizás me tendré que disculpar de esta... alguna de esta gente fina aquí tocante a algunos de esos comentarios fuertes tocante a que los mulos son ilegítimos. Pero no fue mi–mi intensión de ser tosco ni sacrílego, pero yo sólo estaba tratando de hacer un punto. Uds. entienden, ¿no es así?
24Todo lo que... ¡Un mulo! ¡Oh, hermanos! Eso es lo que hizo el hombre. ¿Ven? El no se puede–él no se puede reproducir. El–él no puede seguir adelante. El–él no sabe quién es su papá, su mamá; él sencillamente–él sencillamente–él sencillamente no tiene esperanza; eso es todo, eso es todo. El–él no se puede reproducir, así que él sencillamente es... Pero Uds. saben, si acaso, él no tiene... El esperará toda su vida entera para poder patearlo a Ud. justo antes de que él muera, y matarlo, si él puede. El de seguro lo hará. El–él esperará toda su vida entera, tranquilo, sólo esperando: “Mira, te patearé algún día cuando estés detrás de mí”. Y de esa manera es mucha gente en la iglesia. Correcto. “¡Oh, yo te daré palmaditas en la espalda hasta que tenga una oportunidad de cortarte el cuello!” ¿Ven? Pero Uds. saben, a mí me gusta el caballo, ¿a Uds. no? ¡Oh!, especialmente si es un caballo purasangre, uno que–que conoce sus–sus ancestros, quiénes son, de dónde vienen. Desde su papá, mamá, abuelo, tatarabuelo, tatara-tatarabuelo, hasta muy atrás, él conoce su linaje. Ud. puede tener confianza en él.
25De esa manera es con el–con el Cristiano. Es un... A mí me gusta un Cristiano purasangre, un Cristiano nacido del Espíritu Santo, no de algún credo, sino que él conoce de qué Torrente sanguíneo es él. El es genuino, purasangre, Pentecostal genuino, nacido del Espíritu Santo, con su experiencia que llega hasta el Pentecostés. A mí me gusta eso, un Cristiano purasangre. El sabe de dónde viene. El sabe quién es su papá, quién es su mamá, quién es su Salvador, y quién es su Dios. ¡Amén! Un verdadero Cristiano purasangre, me gusta eso. Y así que, esa es la diferencia. Un mulo no sabe; él sólo alza sus orejas, y no puede aprender nada, no sabe nada, y él es verdaderamente un animal. Ahora, ¿aman la Palabra del Señor? [La congregación dice: “Amén”–Ed.]. ¡Oh, hermanos!, ¡es maravilloso!
26Ahora, yo voy a hablar esta noche sobre sanidad Divina, si es la voluntad del Señor, un poquito sobre esa línea. Pero abramos ahora en Mateo, el capítulo 12, para un pequeño texto, y luego de esto sacar un contexto, si es la voluntad del Señor. Mateo, el capítulo 12; y ahora empecemos a leer en el versículo 38 de Mateo, el capítulo 12. Para Uds. que están anotando el texto, como muchas veces la gente lo hace en las reuniones, ellos anotan el texto, y–y lo mantienen así en su mente, y cuando ellos reciben las cintas, ellos lo repasan, y demás. Entonces respondieron algunos de los escribas y de los fariseos, diciendo: Maestro, deseamos ver de ti señal. El respondió y les dijo: La generación mala y adultera demanda señal; pero señal no le será dada, sino la señal del profeta Jonás. Porque como estuvo Jonás en el vientre del–vientre del gran pez tres días y tres noches, así estará el Hijo del Hombre en el corazón de la tierra tres días y tres noches. Los hombres de Nínive se levantarán en el juicio con esta generación, y la condenarán; porque ellos se arrepintieron a la predicación de Jonás, y he aquí más que Jonás en este lugar. La reina del Sur se levantará en el juicio con esta generación, y la condenará; porque ella vino de los fines de la tierra para oír la sabiduría de Salomón, y he aquí más que Salomón en este lugar. Inclinemos nuestros rostros ahora, mientras le hablamos al Autor.
27Bondadoso Señor, estas palabras fueron escritas por el escriba Mateo. Es Tu propia Palabra. Y nosotros sabemos que Tu Palabra es Vida. Es condenación para el incrédulo, y Vida para aquel que cree. Pedimos, Señor, si hay algunos incrédulos, que ellos lleguen a ser creyentes esta noche. Si hay algunos enfermos, que sean sanados. Si hay algunos fatigados, que se pongan contentos. Los que están sin gozo, que todo el gozo se salió de sus pozos, que el amor de Dios emplaste ese pozo otra vez, y una lluvia de Dios se derrame en él. Concédelo, Señor. Perdónanos nuestras ofensas como nosotros hemos perdonado a aquellos que nos han ofendido. Y pedimos, Señor, que Tú nos recibas como Tus siervos. Y nosotros pedimos que Tú nos des un gran clímax de estos cuantos días de conferencia y reuniones aquí. Cuánto te damos gracias por lo que ya has hecho.
28Y ahora, pedimos que no haya una sola persona que quede debilitada en nuestros medios, espiritualmente debilitada, ni físicamente debilitada. Que el poder que levantó a Jesucristo del sepulcro, entre en todo corazón esta noche, dé liberación del pecado e incredulidad, dé liberación de la enfermedad y la aflicción. Y que podamos hacer a un lado toda cosita, y miremos directamente al Calvario ahora, y recibamos las bendiciones de Dios. Yo creo que esta reunión fue ordenada de Ti. Y creo que cosas saldrán de esta reunión que no entendemos todavía, pero que en los días venideros, veremos que esta reunión fue traída por la múltiple sabiduría de Dios. Misioneros saldrán de aquí; sé con ellos, Señor. Llamamientos han sido dados a la gente; grandes señales y prodigios del Señor resucitado han sido hechos. Espíritus que estaban en hombres en los días del pasado, que Tú has usado, se han manifestado entre nosotros, especialmente el Espíritu Santo.
29Padre, pedimos que Tú bendigas al Hermano Moore, a la Hermana Moore, y a todos los que están relacionados con este tabernáculo. Guíalos y dirígelos. Todo ministro, misionero, o los que están en este edificio esta noche, o que han estado aquí, que ellos hayan recibido algo que los inspire a seguir adelante rápidamente, porque la hora se está aproximando. Entonces vendrá el tiempo cuando no habrá más trabajo que podamos hacer, pronto será quitado de nosotros, mientras vemos el fruto mermando, la vid siendo purgada. Te pido, Padre, que Tú concedas estas bendiciones por medio de Jesucristo nuestro Señor; lo pedimos en Su Nombre. Amén. Yo quiero usar cinco palabras para un texto: La reina del Sur. [The queen of the south, cinco palabras en inglés–Trad.]. Alguien pudiera decir: “Bueno, ¿no es ese un texto algo pequeño para su servicio de clausura?” Sí, es un texto algo pequeño; eso es verdad. Pero lo que lo hace bueno, es que sale de la Biblia. ¿Ven?, no es el tamaño de ello; es la calidad de ello. No es la cantidad, es la calidad.
30Como yo he contado con frecuencia, un amiguito en una ocasión buscando en el desván buscó en un viejo baúl, y encontró una estampilla pequeña, y–y él pensó que él podría obtener un cinco por ella para comprar un helado. Y él la llevó a un coleccionista de estampillas, y él le dio un dólar. Eso satisfizo al muchachito. Y así que el coleccionista de estampillas la vendió por cientos de dólares. Y ahora pienso yo que vale hasta cientos de cientos de dólares; una vieja y pequeña estampilla amarilla. Ahora, en cuanto al papel, no valía nada, pero es lo que estaba en el papel lo que contaba.
31Ahora, La reina del Sur son sencillamente cinco palabras, y no es el papel en el que está escrito; es el valor de la palabra que está escrita en el papel. El Hermano Kidson me dio esta Biblia completa hace muchos años. Y la Biblia probablemente cuesta como unos veinticinco dólares, una Biblia Scofield. Pero es... Esta aquí nos dará Vida o muerte a nosotros. Y en Ella hay perdón para todo hombre que la oye. Y es condenación para aquellos que no la oyen. En una ocasión el gran Abraham Lincoln fue abordado para hacer una decisión. Un hombre fue sentenciado a muerte, a morir bajo un escuadrón de fusilamiento, debido a que desertó su puesto del deber durante la guerra o algo. El había hecho lo que ellos llamaban: “Cruzar al otro lado de la colina”, o cometió alguna ofensa militar, y él fue sentenciado a morir. Y el hombre sencillamente estaba nervioso y temeroso, y fue sentenciado por algunos generales crueles, o algo, de que tenía que morir.
32Un buen amigo de él fue rápidamente al Sr. Lincoln. Y mientras él iba de su carruaje a su cuarto, él le dijo: “Este hombre es un buen hombre; él aun es un hombre Cristiano. Y él–él... Sr. Lincoln, Ud. es Cristiano, y él va morir. El va a morir mañana en la mañana ante un escuadrón de fusilamiento. Señor, Ud. siendo Cristiano; conoce la condición de este hombre. El no quiso violar ningunas leyes; él estaba temeroso cuando él entró en la batalla. Ud. es el único que lo puede salvar”. El Sr. Lincoln sencillamente cogió un pedazo de papel, y escribió allí: “¡Perdonado! Abraham Lincoln”, y se lo dio. Y así que cuando él llegó a las celdas de la prisión en donde su amigo estaba esperando, él dijo: “¡Oh, gracias a Dios, tú estás perdonado! El Sr. Lincoln te perdonó”.
33Así que él miró para todos lados; miró el papel; él dijo: “¿Por qué te burlas de mí ahorita, cuando estoy para morir bajo un escuadrón de fusilamiento?” Dijo: “Ese no es Abraham Lincoln”. Dijo: “Esa no es su–su firma. Si yo tuviera el perdón de Abraham Lincoln”, dijo, “estaría, bueno, estaría escrito, y sellado y todo”. El dijo: “No, esa no está en la clase correcta de papel”. Dijo: “Yo–yo no recibiré eso”. A la mañana siguiente el hombre murió, como fue sentenciado a morir. Ahora, aquí este hombre tenía el perdón de Abraham Lincoln para que no lo fusilaran, y luego él fue fusilado. Fue juzgado en los Tribunales Federales, y he aquí su decisión: “Un perdón no es un perdón a menos que sea recibido como un perdón”. Esa es la Palabra de Dios. Es sanidad para aquellos que la puedan recibir como sanidad, pero no es sanidad para aquellos que no la puedan recibir como sanidad. Es perdón para el pecado para aquellos que crean que ellos son perdonados del pecado, pero no es bueno para aquellos que no la reciban de esa manera.
34La promesa del Espíritu Santo, es una seguridad para Uds. que la recibirán, si Uds. la reciben de esa manera. Depende de su actitud hacia la Palabra. La Palabra es el... no es el papel; es sólo un Libro; pero es–es Cristo manifestado en papel. Eso es lo que es. Dios... “En el principio era la Palabra, y la Palabra era con Dios, y la Palabra era Dios, y la Palabra fue hecha carne, y habitó entre nosotros”. ¿Ven? Y Sus Palabras son Espíritu y Vida. Nosotros recibimos Su Palabra igual que si fuera El mismo. Cuando yo veo Su promesa, eso es Cristo para mí; yo la abrazo. El no puede mentir. Para– para mí eso es exactamente la Verdad. ¿Ven? Yo no pudiera saber cómo echar mano de Ella, pero es la Verdad, y yo me aferro a Ella porque es Cristo, para mí.
35En nuestro texto esta noche encontramos a Jesús reprochando, y reprendiendo a un montón de gente que había rehusado creer que El era el Mesías. A pesar que El había hecho muchas señales Mesiánicas entre la gente, y lo había llamado a El Beelzebú, sólo unos dos versículos previamente a este... Y El dijo: “Si Uds. me llaman un nombre malo, Yo los perdono. Uds. me ven hacer....” Permítanme como interpretarlo de esta manera para que Uds. capten lo que yo quiero decir: “Uds. me llaman, cuando Yo les muestro a Uds. las obras de Dios, Uds. me llaman Beelzebú”. Ahora, Beelzebú es como un adivinador, un demonio. “Uds. me llaman Beelzebú; Yo los perdono por eso”. ¿Ven? “Pero algún día el Espíritu Santo va a venir hacer la misma cosa, y si Uds. hablan en contra de eso, nunca será perdonado en este mundo, ni en el mundo venidero”. Esa es la gravedad de lo que estamos experimentando hoy en día. Oh...?... y El los reprochó porque ellos no lo habían recibido, después que El había hecho las obras de Dios, y había mostrado que El era el Mesías. Ahora, si El habló esas palabras, ellas son absolutamente la Verdad.
36Entonces en este día que estamos viviendo, en el que el Espíritu Santo ha venido, y está haciendo las mismas obras otra vez, ¿ven Uds. en dónde estamos parados esta noche? Es–es una cosa horrible pensar que la gente hoy en día todavía llamará a la obra de Dios, el diablo. Y Jesús los estaba reprochando. Ahora, si regresáramos un poquitito en la Biblia, nos daríamos cuenta que Dios en todas las edades, en todos los tiempos, ha tenido dones en Su Iglesia. Nunca ha habido una ocasión en la que Dios... Cuando El viene a Su Iglesia, suceden cosas sobrenaturales. Yo sé que les estoy hablando a historiadores. El Hermano Moore mismo, es uno de los más buenos que yo he conocido. Y en cualquier ocasión que la iglesia tuvo un avivamiento, siempre estuvo la señal de lo sobrenatural en la reunión. Dios sana a los enfermos, habla en lenguas, y hace otros milagros y señales, cada vez que ellos han tenido un avivamiento. Y aun previamente a la Venida de Cristo, cada vez que Dios envió lo sobrenatural, o mejor dicho, se movió entre el pueblo, las señales de lo sobrenatural estaban entre ellos.
37Así que, ¿ven Uds.?, nosotros somos evangélicos. Nosotros creemos, nosotros absolutamente creemos que Dios vive en Su Iglesia y en Su pueblo. Nosotros creemos eso. Y El muestra la señal del gozo y el poder del Rey en el campamento. Así que por todas las edades ellos tuvieron toda clase de señales. Y El se refirió a algunas de ellas aquí. De una de ellas, El dijo: “Como fue en el tiempo de Jonás”, lo llamó Jonás. Ahora, mucha gente condena al pobre Jonás. Y Jonás era un profeta. Pero yo siempre sentí lástima por él, porque muchos en este día condenan a Jonás, y dicen que él estaba fuera de la voluntad del Señor. Así que yo voy a defender a Jonás y decir que él no estaba fuera de la voluntad del Señor. Yo... Uds. observen y vean ahora; vamos a tomar su vida por unos cuantos momentos y examinarla.
38Jonás iba rumbo a–a Nínive, por supuesto, y la Biblia dice que por Jehová son ordenados los pasos del hombre. Entonces Jonás no podía haber hecho nada, siendo un profeta, sin que el Señor lo guiara. Yo mismo he hecho cosas, y Uds. también las han hecho, que pensaban que eran necias en comparación a lo que Uds. realmente pensaban que eran correctas, pero se vinieron a dar cuenta que eran exactamente correctas. ¿Ven? Dios siempre hace eso, porque El guía a los justos. Uds. sigan de la manera que el Espíritu guía. Y Jonás se halló en un apuro en el mar, y sabemos la historia, que él fue atado de manos y pies, y arrojado del barco; y un pez vino, y lo recogió, lo que llamamos la ballena. Y el pez se fue al fondo del mar después de comerse a Jonás, o mejor dicho, de tragárselo. Y él llegó al fondo del mar, y así que ellos....
39Esa es una historia que siempre desconcierta a la ciencia, porque la ciencia dice que la garganta de la ballena no es lo suficiente grande como para tragarse a un hombre. Pero si Uds. se fijan, la Biblia dice que Dios preparó a éste. Este fue una clase especial de–de pez. Dios... El es Jehová-Jireh; El puede proveer todo lo que El quiere, porque El es Dios. Abraham lo llamó a El Jehová-Jireh, porque El habló ese sacrificio a existencia. El todavía es Jehová-Jireh; El puede proveer lo que El desee. Y El preparó ese pez. Una niñita, que en una ocasión venía contenta de la iglesia con su Biblia, ella iba caminando; el incrédulo la encontró, y dijo: “¿Por qué estás tan contenta?” Dijo: “¡Acabo de ser salva; Jesús está en mi corazón!” Dijo: “¡Tonterías!” Dijo: “¿Qué llevas allí? ¿Una Biblia?” Dijo: “Sí”. Dijo: “Me imagino que tú crees esa historia tocante a la ballena y a Jonás”. Dijo: “¡Oh, sí!, yo creo toda palabra de ella. Lo que Dios dice es la Verdad”. El dijo: “Bueno, ¿cómo lo vas a probar tú, de otra manera que por fe?” Ella dijo: “Cuando llegue al Cielo yo le preguntaré a Jonás”. Correcto. El dijo. “Pero, ¿qué si Jonás no está allí?” Dijo: “Entonces, Ud. pregúntele”. Esa es una buena idea. ¿Ve? “Ud. pregúntele”. Muy bien.
40Dios siempre tiene la respuesta, si Uds. sólo abren su boca cuando El la abre. Dios hizo un pez especial para Jonás, y él se lo tragó. Yo lo creo, toda Palabra de ello. Y él se fue al fondo del mar, y un pez cuando come... Den comida a su pececito dorado; Uds. se fijarán que él se va directamente al fondo, descansa sus aletitas en el fondo de la pecera. ¿Le han dado comida alguna vez? Se llena su pancita, y él se va directamente al fondo de la pecera para descansar. Un pez hace eso. Después que sale y come, él regresa al nido y descansa. Bueno, esa ballena que se había tragado a ese profeta, se fue al fondo del mar para descansar. Y ahí estaba Jonás revolcándose en ese vómito allí en el fondo del mar. Y yo siempre pensé... La gente dice: “Bueno, mi brazo no ha mejorado, y mi–mi pie no ha mejorado; no me siento mejor”. Uds. nunca se sentirán mejor mirando eso; Uds. están mirando sus síntomas. Mientras Uds. miren sus síntomas, no van a ver nada más sino sus síntomas. Depende a lo que Uds. están mirando.
41Ahora, miren a Jonás. Miren, él estaba en una situación crítica. No hay nadie aquí en este tabernáculo que esté así de mal esta noche. El estaba en el vientre de la ballena. Si él miraba en esta dirección, era vientre de ballena; para dondequiera que él miraba, era vientre de ballena. Y él dijo: “Ellas son vanidades ilusorias; más yo miraré otra vez hacia Tu santo templo”. Porque él sabía que cuando Salomón dedicó ese templo, bueno, él oró y dijo: “Señor, si Tu pueblo está en dificultades en cualquier parte, y mirara hacia este templo Santo, y orara, entonces Tú escucha del Cielo”. Y él creyó que la oración de Salomón sería contestada. Así que Dios hizo que ese pez se enfermara y se diera la vuelta y llevara a Jonás a la orilla del mar. Ahora, si Jonás, bajo esas circunstancias podía mirar hacia un templo que fue edificado por un hombre, Salomón, que después se descarrió, un templo terrenal, y una oración de un hombre común, y Dios pudo hacer un milagro como ese para él, ¿cuánto más El puede hacer por Ud. y por mí cuando rehusamos mirar nuestra condición, y “una vez más miraré hacia Tu Santo templo en donde Jesús se sienta a la diestra de la Majestad en las alturas intercediendo por nuestra confesión”? ¡Amén! ¿Cómo podemos mirar un síntoma? Yo miro a Jesús. No a lo que... no a cómo esto se mira, sino a lo que eso dice. Miren al Calvario; miren el precio que fue pagado por ello. Una persona viene, y dice: “Yo soy muy vil, Hermano Branham; Dios nunca me salvará”. No miren cuán malos son Uds.; ¡miren cuán bueno es El! Nunca se miren a Uds. mismos; mirénlo a El. El sacerdote nunca veía por–por–por quién era hecho el sacrificio.
42Como el Hermano Bosworth solía decir tocante a su mulito, decía: “Un mulo nacía, y sus orejas estaban caídas, y su cola levantada, y sus piernas zambas y sus ojos bizcos”, dijo, “bueno, si él pudiera hablar, él diría: ‘Bueno, cuando ellos vengan, ellos me darán un golpe en la cabeza, porque... Ellos no me darán comida; yo no soy digno que me den comida’”. “Pero si su mami fue bien instruida, ella diría: ‘Hijo, tú no te tienes que preocupar; tú naciste bajo una primogenitura. Un cordero sin defecto tendrá que morir por ti para que tú puedas vivir’”. Y eso es exactamente correcto. El sacerdote nunca vio al mulo. El no examinó al mulo; él examinó al cordero. No el defecto en el mulo, sino el defecto... si había algún defecto en el cordero. Así que si Ud. no puede encontrar algún defecto en El, ¿por qué se preocupa entonces? No es Ud.; ¡es El! Dios no lo mira a Ud.; El lo mira a El. ¿Lo ven? ¿Lo ve, hermana? ¿Lo ve, hermano, sentado aquí? ¿Lo ven? No es Ud. a quién El está mirando; El está mirando a Cristo. Ese es el Sacrificio. El mira al Sacrificio.
43Así que Jonás (para continuar con él), nos fijamos que el pueblo de Nínive era muy perverso. Me dicen que ellos eran idólatras, y ellos adoraban animales. Y el dios del mar era la ballena, y la ocupación de ellos era la pesca. Así que cuando todos los hombres fueron a trabajar esa mañana, la ciudad del tamaño de Saint Louis, mas o menos, salieron al mar con sus barcas, ahí llegó el dios del mar hasta la orilla, sacó su lengua como pasamanos, y ahí venía el profeta caminando, saliendo de su boca. ¡Con razón ellos se arrepintieron! ¿Ven? Sí. Seguro. Ellos se arrepintieron porque el dios de ellos les dio un profeta por medio de una señal sobrenatural. ¡Amén! Con razón El dijo que ellos condenarán esta generación, la gente en el tiempo de Noé, mejor dicho, en el tiempo de Jonás.
44Yo también les quiero decir esta pequeña cosa, mientras seguimos, si está bien con Uds. Fíjense. El dijo: “Y la gente de Nínive se levantará en esta generación y la condenará, porque ellos se arrepintieron a la predicación de Jonás, y Uno más grande que Jonás está aquí”. Ahora, fíjense: cuando ellos le preguntaron a El, El dijo: “Habrá....” Dijeron: “Danos una señal”, después de tantas cosas que El había hecho. ¿Ven a ese diablo? Lo mismo que él dijo: “Haz un milagro aquí, y convierte estas piedras en pan”. Le puso un trapo cubriendo Su rostro, y ellos lo golpearon en la cabeza y dijeron: “Dinos quién te golpeó. Te creeremos. Si Tú eres un profeta, dinos quién te golpeo”. Ese mismo diablo hará la misma cosa. “Sana a este aquí; déjame ver que lo sanas a él”. ¿Ven eso? Ese es el mismo diablo viviendo en gente religiosa. “Déjame verte hacer un milagro. Yo no... El anciano tal y tal, que vende lápices allá en la esquina ha estado inválido. Déjenme ver que Uds. sanadores Divinos lo sanen”. Sólo recuerden que ese es el diablo. ¿Ven?
45Nosotros no payaseamos para ellos. Dios nunca lo hizo; Jonás nunca lo hizo, nadie más lo hace. Ellos sólo... Déjenlos en paz. Son ciegos guiando ciegos. Así que no les digan nada a ellos; sólo continúen caminando hacia adelante. Tenemos más que lo creen, que perder el tiempo con incrédulos. Pero fíjense: Jesús dijo: “La generación mala y adúltera demanda señal; pero señal no le será dada, sino la señal de Jonás. Porque como estuvo Jonás en el vientre del gran pez tres días y tres noches, así estará el Hijo del Hombre en el corazón de la tierra tres días y tres noches”.
46¡Fíjense! Miren, ¡cáptenlo! ¿Qué clase de generación? Una generación perversa, mala, adúltera... El estaba hablando de esta generación, o cualquier otra generación que diría: “Házme una señal; muéstrame...” Eso es lo que ellos le estaban diciendo a El. Ahora, estos hombres de hoy en día que no creen en sanidad Divina, y no creen en milagros, están pidiendo: “Déjame ver que tú sanes a este; déjame ver que tú sanes a ese”. La Biblia dice que ellos recibirían una señal. ¿Qué clase de señal sería? La señal de la resurrección. ¡Aleluya! Nosotros la tenemos. ¡Amén! Está aquí ahora. Jesucristo ha resucitado de entre los muertos, y está vivo después de dos mil años, mostrándose El mismo entre nosotros. ¡La generación perversa, adúltera, mala, la generación adúltera!; esa es esta generación. Es como Sodoma; nosotros hemos regresado a ella otra vez. El dijo: “Esa generación demandará una señal, y ellos tendrán una señal. La señal será la resurrección”. ¿Lo captan Uds.? Y ellos ahora lo llaman, para hacer... enviarlos más lejos de Dios, ellos dicen: “Es un diablo. Es adivinación de los pensamientos de la mente. Es telepatía o algo”, sin saber que es la resurrección de Jesucristo entre Su pueblo. ¡Gloria! ¡Oh!, como fue en los días de Jonás (¿ven?), muchos....
47Ahora, vayamos a Salomón. En los días de Salomón, cualquier lector de la Biblia sabe que esa fue la edad dorada de Israel. Esos fueron sus mejores días que ellos tuvieron. Ese fue su milenio pequeño. Todo prosperó bajo Salomón. ¿Por qué? Cuando Dios le da un don a un pueblo o a una nación, o a personas, y esas personas reconocen ese don, es una edad dorada para ellos. Si ellos lo rechazan, es caos para ellos. Esa es la razón que El continuó diciendo: “Uno más grande que Salomón está aquí”. Y ellos lo estaban rechazando. Bueno, tomemos a Salomón por unos cuantos momentos. A Salomón le fue dado un don de discernimiento, y todo Israel se reunió alrededor de él. Todos lo creyeron. Bueno, él tenía un don de discernimiento, y él podía discernir para el pueblo. Y todos estaban en un solo corazón, unánimes, alrededor del gran don de Dios. “¡Alabado Dios, el gran Jehová!”, cantaron las alabanzas; edificaron el templo; ellos hicieron grandes cosas, porque estaban contentos. Jehová había puesto un don de discernimiento en un solo hombre, Salomón. Y ellos estaban todos contentos al respecto.
48¡Oh!, si América esta noche se reuniera alrededor del don de Dios, sería una edad dorada, sería un milenio para nosotros aquí. ¿Qué si nos reuniéramos alrededor del don de Dios, el cual...? Ese es el Espíritu Santo, por supuesto. Si toda América se reuniera alrededor del don que Dios nos envió, el Espíritu Santo, sería un tiempo en que ellos derrumbarían toda pared de partición entre Metodistas, Bautistas, Presbiterianos, Luteranos, Pentecostales, y tendríamos una edad dorada. Y el poder de Dios recorrería esta nación de mar a mar. Toda nación bajo el cielo nos temería. Esa es la mejor protección que tenemos: la protección de Dios. Nosotros no tenemos que edificar bombas atómicas, competir con Rusia y competir en misiles. Sólo regresen a Dios, acepten el don que El nos dio. Pero ellos no lo harán. Bueno, uno ni puede hacer que muchos de los hermanos Pentecostales lo hagan, mucho menos Metodistas, Bautistas, Presbiterianos, Católicos, Luteranos y demás. No se puede conseguir que muchos lo crean; ellos no se reúnen alrededor de él. ¿Qué es lo que queda, entonces? ¡Caos! Dios lo envía; depende de Uds. que lo reciban.
49Ahora, cuando el... ese don fue recibido, y toda la gente estaba unánime, bueno, cada uno de los que pasaban por allí, ellos les decían: “Mira, antes que te vayas debes ir allá. Tú has oído de nuestro Dios; nuestro Dios es Jehová, el gran Jehová que hizo los cielos y la tierra. Mira, antes que salgas de nuestra nación, te debes quedar el tiempo suficiente para ver una de las reuniones. Oh, tú–tú te sorprenderías al ver cómo el gran poder de Dios viene sobre un hombre, y observa cómo él discierne los casos entre el bien y el mal para el pueblo. Bueno, tú lo deberías ver; ¡es maravilloso!” Bueno, la gente pasaba por allí y lo veía. Y, ¡oh!, bueno, sus corazones estaban todos entusiasmados y así se iban. Nadie decía: “¡Oh, yo no creo eso! No. Eso no es de Dios”. Todos estaban en un solo corazón alrededor de él.
50Si el pueblo que es llamado por el Nombre de Jesucristo, si el pueblo que es llamado la iglesia Cristiana, sólo esa gente nada más, se congregara, y orara, y aceptara el don que Dios nos ha enviado, no habría una sola palabra detestable dicha tocante a la cosa. Bueno, ¡habría tal derramamiento maravilloso del Espíritu Santo! Las naciones oirían de ello, los encabezados del periódico, las noticias de la televisión, recorrería el mundo. ¡Si nosotros sólo lo pudiéramos captar! Pero no lo harán. ¿Qué es lo que queda entonces? Una bomba atómica nos espera, eso es todo, para el incrédulo. Jesús nos está esperando. ¡Gracias al Señor! Hay un escape. “Mas a todos los que le recibieron, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios, a los que creyeron en Su Nombre”.
51Ahora, Salomón... nos damos cuenta entonces que la gente estaba hablando, y por dondequiera... Luego las noticias... Ellos no tenían televisiones en ese entonces ni periódicos. Las... Era de boca a oído. Y cada vez que la gente iba a otra nación, ellos llevaban las noticias: “¡Oh, Dios, el gran Jehová Dios de los–los judíos! Bueno, esa gente está unánime. Y ellos edificaron un templo grande. El... Uds. nunca han visto tal esplendor; Uds. nunca han visto tal unidad; Uds. nunca han visto tal poder. Y Dios ha visitado a un hombre allí, y ellos lo han hecho su rey”. Nosotros ni siquiera podemos hacer pastor a uno como ése. Decían: “Nosotros lo hicimos un rey, y oh, qué gran poder el que Dios está usando en ese hombre, Salomón, allá. Dios está haciendo una gran cosa”.
52Ahora, las noticias continuaron dispersándose, hasta que un día llegaron muy al sur hasta Sabá. Ahora, esa es una larga distancia hasta allá. Y las caravanas pasaban, Uds. saben, y–y ellos... Mientras ellos venían, cada viajero que pasaba, por supuesto ellos venían a ver la cabeza de las naciones. Y esa pequeña nación tenía una reina gobernándola, llamada la reina de Sabá, referida aquí como la reina del Sur, porque era el sur de Palestina. “La reina del Sur”, dijo, “vino de los fines de la tierra”. Eso era las partes más remotas de la tierra conocida de ese día. Ella estaba muy al sur cruzando el desierto de Sahara. Mídanlo en sus mapas. Es una larga distancia hasta allá. Así que, finalmente las noticias llegaron a ella. Y todos los que venían de Palestina decían: “Mire, acabamos de pasar por Palestina. ¡Debería Ud. ver la unidad de esa gente! El Dios de ellos ha ungido a un hombre. Y ese hombre hace las señales de un Dios Viviente, señales que un hombre no pudiera hacer. El Dios de ellos debe ser un Dios verdadero”. Uds. saben, fe viene por... [Porción sin grabar en la cinta–Ed.]. “Pero, ¡debería Ud. ver el gran Espíritu sobre él! Yo nunca he visto tal discernimiento. ¡Oh!, es infalible, cada vez es exactamente la verdad. Ud. lo debería ver. Yo nunca he visto algo igual”. Ella empezó a tener hambre, empezó a tener sed. Oh, yo amo eso: ¡sediento! Oh, cuando Ud. está sediento, hay algo tocante a eso. Uds. no le pueden hablar a un hombre tocante al agua, hasta que está sediento; pero cuando él está sediento, él va a beber de alguna parte; él está sediento.
53Hace algún tiempo yo estaba leyendo en el Salmo 63; David decía: “Porque mejor es Tu misericordia que la vida; yo alabaré Tu Nombre”. Yo pensé: “¿Qué querría decir David?” La vida, esa es la cosa más grande que hay, así que debe haber diferentes interpretaciones de vida. Miren, alguna gente piensa que la vida es beber y estar de juerga y salir a todas partes. Pero esa clase de vida trae angustias con ella. Eso finalmente... No hay... Esa no es la clase de vida de la que David estaba hablando. Ahora, algunas veces esa clase de vida lo hará tomar una pistola y volarse sus sesos, saltar de un puente y cometer suicidio. La gente piensa que porque... “Oh, si yo pudiera sólo ganar un millón de dólares, eso realmente sería vida”. ¡No, eso es muerte!
54Hace algún tiempo, yo estaba con el Hermano Sothmann en una gran iglesia, en una arena allá en Canadá, en una cierta ciudad grande. Y todo iba muy bien hasta que llegaron los americanos; y ellos llegaron allí, a una clase de logia. Y esa noche cuando yo entré en el elevador de regreso a casa de la reunión, allí adentro había bastantes botellas de whisky para llenar una caja o dos de whisky. Y yo le dije al jovencito del elevador que me llevaba arriba, yo dije: “¿Qué es eso?” El dijo: “Ellos vienen de allá, del otro lado de la frontera”. Dijo: “Alguna clase de–de sociedad está teniendo una... alguna clase de logia está teniendo su jubileo aquí”. Dijo: “¡Ha sido horrible!” Dijo: “¿Es Ud. el Hermano Branham?” Yo dije: “Yo soy”. Y yo dije: “Me hace sentir algo avergonzado de ser un americano”. El dijo: “Bueno, ellos también los tienen aquí”. Así que subí y salí del elevador. Y cuando salí del elevador, yo oí algo al extremo final del pasillo, un pasillo largo en ese hotel grande. Miré hacia allá, y ahí venían dos mujeres por allí como de veinticinco años, treinta años de edad, sólo con su ropa interior puesta, y los hombres tirando de ellas de esa manera. Ellas traían una botella de whisky en su mano. Y ambas con anillos de matrimonio puestos, sus esposos quizás cuidando a los bebés en casa. Oh, ellas sólo estaban disfrutando de una “diversión limpia”. Con razón estamos condenados. Quizás pertenecían a una escuela dominical, o eran maestras de una escuela dominical.
55Entonces, ellas venían, y esos hombres tan borrachos, gateando en sus rodillas tratando de agarrarlas, y tirando de la poca de ropa que traían para quitarsela. Y ellas venían ahí, y se escaparon de ellos. Ellas... Y yo me metí en un pequeño pasillo, en una sombra. Y una de ellas cogió ese whisky, y bebió un gran trago de esa manera, y le dio a la otra; y ella se subió su pequeña enagua, y dijo: “¡Yupi, esto es vida!” Yo me quedé allí un poquito; yo salí y dije: “Perdóneme Ud., ¡eso es muerte!” Ella dijo: “Bebe un trago”. Yo las tomé de la mano, y yo dije: “Miren ahí a los anillos matrimoniales. ¿No están Uds. avergonzadas de Uds. mismas? Aun si Uds. no fueran más que unas ciudadanas americanas, es una desgracia para nuestro país, y nuestra bandera, y para lo que nuestros antepasados establecieron que esta nación fuera. Yo soy un americano también. Yo soy un predicador del Evangelio”. Y ellas empezaron a forcejear, y a querer soltarse, y a jadear, y a patearme, y todo lo demás, y se escaparon, y se fueron por el pasillo.
56Eso no es vida, ¡eso es muerte! ¿Qué es lo que hace...? ¿Para qué una hermosa mujer joven querrá hacer una cosa como esa? ¿Para qué un hombre, quizás con su esposa en casa cuidando al bebé también, y él allí tirando de ella, la esposa de otro hombre? ¿Por qué beben ellos? ¿Qué causa que la gente peque? Es porque ellos están sedientos. Correcto. Cuando Dios hizo un corazón humano, El hizo un pequeño lugar allí adentro para El mismo. El lo hizo a Ud. para que tuviera sed; no que tuviera sed para eso, sino sed por El. ¡Cómo se atreve un hombre o una mujer, ciudadano de cualquier país, tratar de apagar esa sed Santa con las cosas del mundo! Esa es la razón que ellos lo hacen, es porque... Uds. no necesitan otro trago. Uds. no necesitan un cigarrillo, Uds. fumadores. Uds. no necesitan otro trago, Uds. personas que beben. Uds. no necesitan otra fiesta. ¡Uds. necesitan a Dios, eso es lo que Uds. necesitan, tener sed por la justicia! Dios hizo ese lugar, y lo hizo a Ud. para que tuviera sed; eso es parte de Ud. El hizo ese lugarcito en su corazón para El mismo entronarse y para satisfacer la sed de Ud.
57No le hará nada de bien a Ud.; lo hará a Ud. un drogadicto, o–o algo más. Y Ud. nunca estará satisfecho, y eso no lo satisfará hasta que Ud. encuentre la cosa para lo que fue hecho. Ud. está produciendo una hibridación otra vez, tratando de dar algo allí que Dios hizo para El mismo. Y eso es lo que hace a una persona tener sed. Esta reinita, ¡cuán diferente!, ella estaba sedienta porque su corazoncito humilde estaba buscando a Dios. Ahora, después de un tiempo fueron tantos los que llegaban, que ella pensó: “Bueno, yo me voy a ir a dar cuenta por mí misma”. Ahora, eso es una buena idea. Ella les pudiera enseñar a las mujeres americanas cómo vivir. ¿Ven? Las americanas se quedan en casa, y: “¡Ah!, bueno, el doctor Fulano de tal dijo que no era correcto”. Ellas se quedarán en casa.
58A esta mujer no le importó lo que el doctor Fulano de tal dijo. Ella estaba sedienta de darse cuenta por ella misma. Y ella estaba determinada a ir. Ella tenía mucho que la iba a confrontar. Recuerden: ella era una pagana. Ella le tenía que ir a preguntar a su sacerdote pagano si ella podía ir. Tomemos un viaje con ella. Yo la oigo a ella ir allá y decir: “Reverendo padre santo: ¿es posible que Ud. me pudiera disculpar como reina? Yo oigo que tienen un gran avivamiento aconteciendo allá en la nación del lado, que Dios, el Dios de ellos ha descendido, y ha ungido al pueblo a tal grado que todos están unánimes. El puso Su Espíritu sobre un hombre; El está mostrando grandes discernimientos. ¡Oh, padre santo!, ¿me disculparía de la iglesia para que yo pueda ir?”
59“Mira, hija mía, tú debes recordar quién eres tú. Tú tienes gran prestigio. Tu madre asistió a esta iglesia; tu padre asistió a esta iglesia; tu abuelo, y tu abuela, y el abuelo, y la abuela de ellos asistieron a esta iglesia. Mira, no hay tal cosa como esa; no seas llevada con algo de ese fanatismo”. Uds. saben, que la gente muere, pero no los espíritus. Así que ellos todavía continúan viviendo, tienen las mismas actitudes. “Así que, no te juntes con ese grupo. Ellos allá han de ser ‘santos rodadores’. No los escuches a ellos. Mira, si hay algo sucediendo como eso, sucedería en nuestra iglesia”. ¿Ven? “Sería aquí con nosotros”, ellos dirían. “De esa manera sería”. ¿Ven Uds.?
60Así que entonces, cuando menos pensó, ella dijo: “Pero mire, señor...” Escuchemos lo que ella dijo: “Pero mire, señor, todo lo que yo he oído de mi tatarabuela, y de mi madre, y los demás, ha sido todo un montón de credos y cosas que Ud. está recitando aquí, mirando a alguna clase de ídolo. Y nosotros nunca hemos visto un solo movimiento todavía. Yo nunca he visto nada sino a un montón de gente venir aquí que vive como el mundo, y recita credos, y regresa, y yo no he visto ninguna señal sobrenatural de alguna vida en ningún ídolo ni en la iglesia. Y me dicen que aquellos tienen el mandamiento, que Dios vive con ellos. Yo me voy de todas maneras”. ¡Amén! ¡Me gusta eso! Cuando Dios empieza a lidiar con un corazón, no hay suficientes sacerdotes en el mundo que los impida de ello, tampoco suficientes fanáticos para alejarlos de ello. Ellos vienen de todas maneras, cuando Dios empieza a lidiar con el corazón humano. Yo la puedo ver darse la vuelta, y salir de la iglesia. Ahora, recuerden: ella era una mujer para empezar, una damita que tenía que ir... Ahora, recuerden que ella dijo esto también. Ella dijo: “Ahora, yo voy allá para ver todo al respecto. La primera cosa que debo hacer es comprar muchos pergaminos judíos, y ver qué clase de Dios es Jehová”. Es buena idea. “Escudriñe las Escrituras, pues en Ellas... Ellas son las que testifican de Mí”. Muy bien.
61Entonces ella escudriñó los pergaminos, y se dio cuenta de todo lo que había en los pergaminos, de cómo era Jehová, cuál era Su naturaleza, lo que El hizo. Esa es una cosa buena para todo lector de la Biblia. Cuando Ud. vaya a una reunión, y Ud. no lo puede entender, vea si está en la Escritura. Si no es Escritural deshágase de la cosa. Si es la Escritura, ¡recíbalo! Correcto. ¿Qué...? Haga lo que Jesús dijo que hiciera. Luego ella compró los pergaminos, y los leyó. Ella dijo: “Bueno, yo sé que los pergaminos dicen que El es esa clase de... Todos los profetas dicen que El es esa clase de–de Dios, y El es el Dios de ese tipo. Así que, yo voy allá, y voy a llevar mucho dinero conmigo. Si es la verdad, yo lo apoyaré. Si no es la verdad, entonces yo no lo voy a apoyar. Me traeré mi dinero de regreso”. Eso sería una buena lección para muchos americanos. ¡Si–si la gente americana apoyaría eso lo cual es correcto, eso que prueba ser Dios! Pero ellos apoyan casi todo lo demás excepto eso. Me supongo que tiene que ser de esa manera.
62Ahora recuerden, ella ensilló sus camellos, y se llevó unas cuantas sirvientas con ella, y los eunucos del templo. Y ella emprendió su viaje. Ahora, recuerden que ella no tenía que ir sólo al cruzar la calle. Ella tenía que viajar cientos de millas a través del desierto del Sahara, no en un Cadillac con aire acondicionado, sino en el lomo de un camello. Con razón Jesús dijo: “Ella se levantará en el Día del Juicio y condenará esta generación”. Alguna gente no cruza la calle para ver una de las reuniones, y ella vino de los fines de la tierra para oír la sabiduría de Salomón. “Y he aquí Uno más grande que Salomón en este lugar”. El Dios de Salomón está con nosotros, seguro, haciendo las mismas cosas que El hizo en el día de Salomón. Con razón Jesús dijo que ella se levantará en el Juicio y condenará esta generación. Y otra cosa: ella traía mucho dinero, mirra, e incienso. ¡Oh!, era–era... No hay manera para calcular el precio, decenas de miles de dólares en valor. Ahora ella tenía que cruzar el desierto. Los hijos de Ismael estaban allá en el desierto, y ellos eran ladrones.
63Pero Uds. saben, hay algo tocante a ello. Cuando su corazón empieza a tener hambre por Dios, Ud. no tiene temor. Ud. sencillamente continúa adelante de todas maneras; Ud. no piensa al respecto. Lo que mamá va a decir, lo que papá va a decir, lo que Fulano de tal va a decir, lo que su patrón va a decir, Ud. sencillamente continúa caminando hacia adelante. Cuando Ud. empieza a tener hambre y sed por Dios, algo empieza a venir. Ud. va tras ello de todas maneras. Ella empezó a cruzar el desierto. Tal vez tuvo que viajar de noche porque de día sería muy caluroso. Esos rayos directos de ese–ese sol allá en ese desierto del Sahara casi le quemaría la piel de Ud. Y ella... ¿Saben Uds. cuánto tiempo se toma para que una caravana cruce ese desierto? Noventa días; ¡tres meses! Pero había algo que la atraía a ella, que tiraba de ella.
64¡Oh Dios, qué cosa! “Bienaventurados los que tienen hambre y sed, porque ellos serán saciados”; hambrientos y sedientos. Oh, hasta que Uds. estén sedientos, no podrán decírselo a Uds.; pero cuando Uds. empiecen a tener sed, entonces están listos. Ella había estado... Ella no estaba pensando tocante a los hijos de Ismael; Dios protegería de eso. Si ese Dios era Dios, El la protegería a ella. Y ella iba en camino. En el día se movía de un lugar a otro... En el día ella se acostaba por allí bajo algo con sus sirvientitas y leía esos pergaminos. Y decía: “Ese cielo grande, ¿Jehová hizo eso? ¿El hizo esto? Yo me voy a dar cuenta. Ellos dicen que ellos tienen una señal allá; yo voy a ver si está correcta”.
65Finalmente, ella llegó a las puertas del palacio. Y cuando ella finalmente llegó a las puertas del palacio, ella nunca vino sólo para decir: “Yo voy a entrar y me voy a sentar, y si ese hombre dice una sola cosa en contra de nuestra teología de nuestra iglesia, me voy a levantar y saldré encolerizada del edificio”. ¡No!, esa es la actitud americana (¿ven Uds.?), pero no la de ella. Ella llegó para sentarse allí hasta que estuviera completamente convencida, tipificándolo con las Escrituras. Ella levantó sus tiendas y todo, y se preparó para la reunión. Y yo me puedo imaginar que a la mañana siguiente ella se aseó lo mejor que pudo, ella y sus sirvientas, y ellas entraron. Y todo el coro cantó las grandes alabanzas, y las trompetas sonaron, y el sacrificio fue ofrecido, todos los preliminares terminaron, y Salomón salió a la plataforma.
66Ella dijo: “¡Oh, ahí está él! Ese debe ser el hombre que Dios lo tiene ungido. Ahora, si este Dios... Ahora, permíteme ver ahora. Permíteme ver. Yo repasaré a todos estos profetas ahora; veré si está correcto”. Cuando menos pensó, ellos llevaron el primer caso a la plataforma, y ella se dio cuenta que el Espíritu de discernimiento de Salomón era perfecto. Día tras día ella lo observó; no había ninguna falla en ninguna parte. Su corazoncito empezó a latir. Después de un tiempo mientras empezaba a latir rápidamente, finalmente su tarjeta de oración fue llamada, y ella subió. Y cuando ella subió allá arriba, ella se paró ante Salomón; ella tenía un secreto en su corazón. Y Salomón, la Biblia dice, le dijo todas las cosas; no hubo una que quedara escondida. Dios le reveló todo a Salomón que ella quería saber. ¿Es correcto eso? Ese es el espíritu de discernimiento, seguro.
67Se lo reveló todo a ella. Y cuando su tarjeta de oración fue llamada, y ella subió allá, y Salomón le reveló toda la cosa a ella por el Espíritu de Dios, ella se volteó hacia la audiencia, y dijo: “Todo lo que yo he oído es la verdad. Y más de lo que yo he oído es la verdad. Es más grande que lo que yo pensé”. ¿Por qué? Ella estaba parada en la Presencia de Jehová. ¡Aleluya! ¡Oh!, lo quisiera poder expresar de la manera que yo lo veo. ¡Oh, hermanos!, ¿comprenden Uds. que cuando el Espíritu Santo desciende, y el poder de Dios toca el lugar, que Jehová está presente, ese mismo Jehová?
68¿Cómo podemos quedarnos quietos? ¿Qué debemos hacer? ¿Ven Uds.?, nosotros pensamos: “¡Oh!, si yo hubiera estado allá en aquel entonces...” Uds. se hubieran sentido de la misma manera que se sienten ahora. Es mayor ahora que lo que fue en aquel entonces, porque allá fue en un solo hombre; aquí es en toda persona que lo reciba a El. Aquello fue para un solo hombre: Salomón. Ahora, es para quienquiera, que venga. ¡Amén! Uno más grande que Salomón está aquí, mostrando la señal de Su resurrección. El fue hecho carne, y murió para quitar su pecado, resucitó al tercer día, y regresó en la forma del Espíritu Santo, y las obras que El hizo, El está haciendo aquí entre la gente, el mismo ayer, hoy, y por los siglos. ¡Aleluya! Yo digo: “¡Aleluya!”; significa: “Alabado nuestro Dios”. ¡Oh, sí, El está aquí! Con razón Jesús dijo: “Ella se levantará en el Día del Juicio y condenará esta generación...” Aparte de eso, miren lo que ella le dijo a Shreveport, y a muchos de estos lugares, a las iglesias Pentecostales. “No únicamente eso, sino bienaventurados son los que están contigo, que se paran y ministran contigo. Bienaventurados son ellos, porque estos dicen... ellos ven estas cosas sucediendo día tras día. Bienaventurados son ellos. Bienaventurados los hombres que están contigo, que se paran contigo, que ven este don operando día tras día”.
69Jesús dijo que ella se levantará en el Juicio y condenará esa generación (correcto), y condenará esta generación; ¡cuánto más ella condenará ésta que aquélla, porque miren cuánta más Luz hemos recibido desde aquel día: muerte, sepultura, resurrección, y el Espíritu Santo mismo con nosotros! ¿Ven lo que quiero decir? Es muy común. Eso es lo que–eso es lo que el Espíritu Santo es para la gente Pentecostal; ¡es muy común! Un anciano... un hombre que vivía en el interior, en una ocasión iba rumbo a la orilla del mar. Y él escribía libros, y con frecuencia escribía del mar, de cuán hermoso era. Un día yendo rumbo hacia allá, yendo hacia la orilla del mar, él se encontró con un anciano marinero que venía del mar. Y él dijo: “¿Adónde vas, buen hombre?” El dijo: “¡Oh!, yo voy al mar. Yo nunca lo he visto en mi vida”. Y él dijo: “Yo quiero ver sus grandes olas blancas y saladas a medida que golpean. Yo quiero oler el aire salado. Yo quiero oír el grito de la gaviota”. Y el anciano marinero se paró allí y miró, mordió el tronco de su pipa un poquitito, dijo: “Yo nací en él. Yo he estado en él por cincuenta años. Yo no veo nada emocionante al respecto”, y se fue. Eso es. El estaba tan acostumbrado a él, que ya no le emocionaba.
70Ese es el problema de la Iglesia hoy en día. Uds. han visto tanto de ello, que ya no los emociona. El Espíritu Santo es tan bueno que los visita a Uds. vez tras vez, tras vez, tras vez, y lo olvidamos. En Louisville, Kentucky, hace unas cuantas semanas, iba una madre cargando a su bebito por allí. Y ella, caminando por allí, le agitaba juguetitos, Uds. saben, diciendo: “¿Ves, cariño? ¿Ves, cariño?” Luego, ella cogía algo más. “¿Ves, cariño? ¿Ves, cariño?” El bebito sólo mantenía su mirada fija. Y después de un rato, como que perturbó a la gente en la tienda. Finalmente ella cogió un campanita que retiñía. Ella dijo: “Mira, cariño; mira, mira, mira, mira. Cariño de mamá, mira”. Y el bebito sólo mantenía su mirada fija, y ella cayó sobre el mostrador.
71Y la gente fue para ayudarla. Ellos dijeron: “¿Qué es lo que pasa?” Ella dijo: “¡Oh!, mi niñito aquí, no hace mucho tiempo”, dijo, “empezó a fijar su mirada en el espacio”. Y dijo: “Yo lo llevé hace tiempo adonde el doctor, y él dijo que estaba mejor, pero no lo está”. Dijo: “Nada le atrae a él”. Dijo: “Las cosas que deberían atraer a un niñito de su edad, no le atraen a él; sólo se sienta allí y fija su mirada en el espacio”. ¡Cuán cierto es eso con la iglesia hoy en día! Dios ha “agitado” toda clase de don que El puede delante de la iglesia, y ellos todavía se sientan y miran fijamente, buscando algo más. ¡Aleluya! ¡Correcto! Dios se va a cansar de “agitar” dones delante de Uds. después de un tiempo. Nos sentamos paralizados. Ven a Oral Roberts, y demás, sanando a los enfermos y grandes señales y prodigios del Mesías resucitado, y la gente se sienta y dice: “Bueno, yo no sé”. ¿Ven?
72Ya no les atrae eso. Algo le ha sucedido a sus mentes. Parece que están mentalmente perturbados o espiritualmente perturbados. ¡Y el carácter de ellos!, Uds. les pueden decir tocante a santidad y cómo vivir, y ellos no prestan ni una pizca más de atención a eso, como si uno nunca lo hubiera dicho. No hace... Ellos no comprenden que un hijo y una hija de Dios deberían actuar como un hijo y una hija de Dios. Ellos deberían comprender su posición, no argumentar, pelear, enojarse, alborotarse, y guardar rencores.
73Aquí en el sur, hace algún tiempo, ellos solían vender a la gente de color para ser esclavos. Y ellos los vendían en los lotes como Uds. venderían automóviles, automóviles usados, y hacían un contrato de venta con ellos. Nunca fue correcto eso. Entonces cuando... Un día había un agente de compra y venta que pasó por allí, y quería comprar algunos esclavos en una plantación. Y ellos compraban a los hombres corpulentos y los cruzaban con las mujeres corpulentas, y producían esclavos más fornidos, para tirar de sus carros, y arados, y cosas, y hacer su trabajo. Y un día un agente de compra y venta pasó por allí, y él dijo: “¿Cuántos esclavos tienes?” Dijo: “Yo tengo cien o doscientos”. Dijo: “Míralos”. El los observó a todos ellos; ellos estaban lejos de su tierra natal, y los tenían que azotar y todo, para hacerlos obedecer, porque estaban tristes. Ellos sabían que nunca más regresarían a su hogar, que ellos tendrían que morir allí en una tierra extraña; y que ellos nunca más regresarían a su hogar.
74Pero se fijaron que un hombre joven, a él no lo tenían que azotar. ¡Oh!, él tenía su pecho erguido, su barbilla erguida. El siempre estaba activo. Ese agente dijo: “Me gustaría comprar ese esclavo”. El dijo: “Pero él no está de venta”. Dijo: “¿Por qué no está de venta?” Dijo: “¿Es él el jefe de los demás?” Dijo: “No, él es un esclavo”. Dijo: “¿Lo alimentas diferente que a los demás?” Dijo: “Todos ellos comen juntos en la cocina”. Dijo: “¿Qué es lo que lo hace tan diferente de los demás esclavos?” Y el propietario dijo: “Yo me pregunté eso por mucho tiempo, pero un día yo me di cuenta. Allá en la tierra natal de donde él viene, de Africa, su padre es un rey de la tribu. Y aunque él es un extranjero, y alejado de su tierra natal, él todavía se comporta como el hijo de un rey”.
75¡Mmm! ¿Por qué nos comportamos nosotros como cobardes? Nosotros somos hijos e hijas de Dios. Somos extranjeros; somos peregrinos y extranjeros aquí, pero caminamos sobre la Palabra de Dios. Es Su... Somos hijos e hijas de un Rey. No mintamos, ni robemos, ni bebamos, ni fumemos, ni nos comportemos de esa manera; las mujeres no se deberían cortar su cabello y actuar como mujeres de la calle vestidas con esa clase de ropa. Nosotros somos hijos e hijas de Dios: hijos del Rey e hijas del Rey. Esta no es nuestra tierra. Nosotros moriremos en esta tierra algún día, pero vamos camino a Casa. Comportémonos como hijos e hijas de Dios. Correcto. Y la reina del Sur se levantará en el Día del Juicio y condenará esta generación, porque ella vino de los fines de la tierra para oír la sabiduría de Salomón. Y he aquí, Uno más grande que Salomón está aquí.
76Inclinemos nuestros rostros sólo un momento. Soy el hijo de un Rey El hijo del Rey; Con Cristo bendito Soy el hijo del Rey. Mi Padre es un Rey muy rico sin par El tiene caudales inmensos doquier; Su oro y diamantes no puede contar, Tesoros que nadie podrá contener. Soy el hijo de un Rey El hijo del Rey; Con Cristo bendito Soy el hijo del Rey.
77[El Hermano Branham tararea–Ed.]. Si Ud. no es un hijo del Rey y quisiera serlo esta noche, quisiera venir y unirse a las filas del Cuerpo místico de Cristo, y recibirlo a El como Salvador personal, ser lleno con el Espíritu, ¿levantaría sus manos, y diría: “Ore por mí, Hermano Branham”? Yo no tengo tiempo para hacer el llamamiento al altar aquí; sólo quiero saber si a Uds. les gustaría que yo orara por Uds. Dios lo bendiga, señor. Dios los bendiga, por todo el edificio. Dios los bendiga. Muchas manos, una docena o dos, se levantaron. Una vez más ahora mientras el Espíritu Santo lo coloca en lo profundo de sus corazones. Soy el hijo de un Rey El hijo del Rey; Con Cristo bendito Soy el hijo del Rey.
78Dios Padre, fuiste Tú el que dijiste que la reina del Sur se levantará, y Jonás, en esta última cita, y condenarán la generación, la generación mala y buscadora de señales. Las tenemos hoy en día, Padre. Sencillamente ellos no lo creen de la manera que Tú lo escribiste. Ellos dicen: “Déjame verte hacer algo. Muéstrame un milagro; muéstrame esto”. Ellos no se dan cuenta que ese espíritu que está dentro de ellos ha estado en la gente por todas las edades. Ellos le dijeron a nuestro Señor: “Muéstranos la señal; buscamos una señal”. El dijo: “Toda esta generación mala recibirá una señal: la señal de la resurrección”. Estamos tan contentos esta noche. Y esa señal de la que El estaba hablando en ese entonces, la de Jonás, la mismísima cosa por la que ellos dijeron que El era Beelzebú porque El podía discernir los pensamientos de sus corazones, en el mismísimo capítulo dice que El percibía los pensamientos en el corazón de ellos. Y ellos dijeron que El era un demonio. Y El les dijo de cómo la reina del Sur vino desde Sabá para oír la–la sabiduría de Salomón. Y Uno más grande que Salomón estaba allí.
79Y ahora hoy en día, ese mismo Señor Jesús resucitado está en nuestros medios en la forma del Espíritu Santo, con nosotros aquí, moviéndose en nosotros, haciendo las mismas cosas. Y la generación mala, la generación adúltera, casándose, y dándose en casamiento, tribunales de divorcios, perversión, perversiones sexuales, toda clase de maldad... “Muéstranos la señal”. Tú la estás haciendo: la resurrección. Pero ellos no la creen, Padre. Ahora, estos aquí... Y como dije tocante al–al esclavo de color, que él no tenía que ser azotado. No, no importaba cuán duro fuera para él, él todavía sabía que era el–el hijo de un rey. El mantuvo en alto la moral del resto de ellos con su propio comportamiento. Y, Padre, permítenos como Cristianos, los que somos fuertes en Cristo, actuar como hijos de Dios, hablar como hijos de Dios, positivos en la Palabra de Dios, sabiendo lo que el Espíritu Santo ha hecho por nosotros.
80Muchas manos se levantaron significando que ellos lo querían recibir a El como Salvador personal y llegar a ser Su hijo. Dios, yo pido que en alguna parte de esta fila de oración, o en alguna parte de la reunión, que Tú muestres esa señal de la resurrección que Tú prometiste por medio de Jonás. Y que en esa hora, o en ese momento, que el poder de Dios los selle en su corazón con el Espíritu Santo y los haga hijos e hijas de Dios, para que el carácter de ellos sea cambiado, el deseo de ellos, y los objetivos de ellos, y motivos, y que todo en la vida de ellos sea cambiado. Concédelo, Señor. Estamos esperando Tu ayuda más adelante; el servicio es Tuyo. Es en Tu Nombre. Y estamos esperando ver lo que Tú harás. Salva a estos, Señor; no los dejes que salgan de este edificio esta noche, sin salvación. Concédelo, Señor.
81Que todos ellos sean llenos con el Espíritu Santo. Y que este sea el clímax de su vida ahorita; que ellos salgan de este edificio esta noche, y muchos otros que no levantaron sus manos, regocijándose, diciendo: “¿No ardía nuestro corazón en nosotros? Y nosotros sabemos que Jesús resucitó de entre los muertos, porque lo vemos sanando a los enfermos, y haciendo exactamente lo que El dijo que El haría en los últimos días. Nosotros humildemente lo recibimos a El”. Concédelo, Padre. En el Nombre de Jesús lo pedimos. Amén. Con Cristo bendito Somos hijos del Rey. (¿Pueden Uds. levantar sus manos y cantarla conmigo una vez más?) Soy el hijo de un Rey El hijo del Rey; Con Cristo bendito Soy el hijo del Rey. ¿No están contentos Uds.? La tierna voz del Salvador, Nos habla conmovida. Venid al Médico... Que da a los muertos vida. El tiene toda potestad, Puede sanar la enfermedad; Lleno de gracia y de bondad Es nuestro Jesucristo. ¿No es El maravilloso? Ahora, todos reverentemente. Y ahora, la música, si por favor Ud. continúa con ésa, Hermana Anna Jean.
82Creo que Paul me dijo... Creo que tú repartiste cincuenta tarjetas de oración, ¿no es así, Billy? Tarjetas de oración “B”, tomando las viejas y repartiendo las nuevas para que yo no me confunda. Miren, hay cincuenta tarjetas de oración. Miren, esta noche no empezaremos... sólo vamos a orar por los enfermos. Creamos que en esta fila de oración... yo quiero orar por todos ellos. Yo quiero que se ore por todos. Y así que ahora, vamos a llamar a esa gente aquí arriba. La tarjeta de oración... Al llamar su número, por favor póngase de pie, para que si hay algunos a quienes les tengamos que ayudar a moverse, bueno, los podamos traer a la fila. La tarjeta de oración número 1, ¿quién la tiene? ¿Están Uds. seguros que estaban bien? ¿La tarjeta de oración número 1? ¿Cuál es la letra? “B” número 1, ¿la tiene Ud., señora? Venga aquí al frente. Tome una silla y siéntese allí; Billy...?....
83¿Número 2? ¿Quién tiene la tarjeta de oración número 2? ¿Levantaría su mano? La señora ahí. ¿Número 3? Alguien ayúdeme; Hermano Palmer, si Ud. puede vigilar cuando las manos se levanten. Levanten su mano si Uds. pueden, cuando yo llame su número. ¿Número 3? ¿Este hombre aquí? ¿Número 4? ¿Número 5? Vengan al frente, y tomen su lugar. ¿Número 6? ¿Número 7? ¿Número 8? ¿9? ¿10? Por lo general si vamos a tener una fila de discernimiento, yo siempre trato de cambiar, y empezar en la veinte, o treinta, o en alguna parte así. Pero de esta manera no hay ninguna diferencia, porque vamos–vamos a orar a medida que pasa la fila, porque voy a tratar de orar por todos ellos. ¿10? ¿11? Ayúdenme ahora. ¿La tarjeta de oración 11? ¿11? ¿La tiene? ¿12? Vigilen allá; ¿12? ¿13? ¿13? ¿14? ¿15? ¿15? Muy bien. ¿16? ¿17? Alguien la ha de haber recibido y se fue a casa. ¿Qué dice? ¿Dar la vuelta por este lado? Muy bien, empezaremos aquí mismo entonces. Cámbiela... ¿Eh?... Oh, sí. ¿17? Muy bien, aquí. ¿Quién tiene la 17? ¿Ninguno? ¿Recuerdan que la llamé? ¿18? ¿19? ¿20? ¿21? Sólo párense aquí hasta que él esté listo para Uds.; vengan aquí. ¿21? ¿22? ¿23? ¿24? ¿25? ¿26? ¿27? ¿28? ¿29? ¿30? No vi la 30; ¿la tarjeta de oración número 30? ¿30? ¿La ven? Todos hablan inglés aquí, me supongo, francés o inglés.
84¿Sabe alguien si alguien habla francés o algo? ¿30? ¿30? ¡Oh!, ¿la tiene Ud.? Oh, no me fijé, perdónenme, ¿31? ¿32? ¿31? ¿31? ¿32? ¡Eso es! ¿33? Así debe ser. ¿33? ¿34? ¿35? ¿36? ¿37? ¿38? ¿39? ¿40? Eso es; formen una fila aquí. ¿Ven? Vengan todos por este lado, ahora pasando por allí. ¿Ven?...?... Uds. dejen... Muy bien: ¿40? ¿41? ¿42? ¿43? ¿44? ¿45? ¿46? No la vi, ¿la vio Ud.? ¿46? Sí. 46. ¿47? ¿47? ¿48? Muy bien. ¿49? ¿50? ¿50? ¿La vi? ¿50? 50... ¿Es eso...? Esas fueron todas, ¿no es así? Muy bien. Muy bien. Ahora, mientras se están alineando a medida que están llamando sus–sus números, y alinéandolos, en–en... si por favor alguno los ayuda allí para que la gente forme una fila. Esta es una fila de oración larga; nosotros vamos a tomar nuestro tiempo y orar por cada uno. Ahora, miren, sean muy reverentes cada uno mientras ellos están formando una fila de oración.
85Ahora, me gustaría decir esto a Uds. Ahora, ¿cuántos saben que no hay hombre que los pueda sanar a Uds.? ¿Cuántos saben que sanidad es... que sanidad Divina es una obra de Dios terminada en el Calvario? ¿Ven? Y está basada sobre quienquiera que pueda venir y aceptar su sanidad; por fe Ud. lo cree. ¿Es eso correcto? Por fe Ud. lo cree. Ahora, alguna gente tiene dones; como un buen verdadero predicador, él puede hacer... tomar esa Palabra de Dios y trazarla allí de esa manera, algún buen teólogo, y puede... Ese es el don de sanidad. Ellos pueden hacer que Uds. lo vean por medio de la Palabra. Ahora, yo no puedo hacer eso, porque yo–yo no soy un predicador muy bueno. Así que entonces, yo–yo no lo puedo hacer de esa manera.
86Dios vio mi ignorancia en eso, así que entonces El me dio otra manera para que Uds. lo vean. El me dio un don para manifestar la resurrección de Su Hijo Jesús, para que por medio de eso, Uds. pudieran creer. Esa es una buena manera (¿no lo es?), para creer en el Hijo de Dios, ¿no es correcto eso? Y cuando Uds. hacen eso, entonces Uds.–Uds.–Uds. son sanados. Ahora, si El puede probar que El está aquí... ¿Cuántos entienden ahora eso?, veamos. Yo sencillamente estoy esperando que algo suceda en esta fila de oración esta noche. Yo no sé por qué. Yo me–me siento muy bien; siento que algo va a suceder. Sí, la gente que está inválida, o algo, póngala aquí a lo largo, como las sillas de ruedas y demás. Yo–yo bajaré y oraré por ellas. Seguro.
87Yo quiero poner estas aquí. Me gusta sentir primero la unción del Espíritu, antes que yo–yo ore por estas porciones de tela y cosas. Ahora, quiero que sean muy reverentes. Y sólo... Ahora, yo no... Cuando yo digo de ser reverentes, ¿ven?, es cuando el Espíritu Santo está hablando. Ahora, todas estas personas en esta fila de oración son desconocidas para mí. Yo no–yo no veo a una sola persona allá que yo conozca. ¿Está allí el Hermano Babbs? Sí, el Hermano Babbs está allá atrás. Yo lo conozco. Me imagino... ¿Ve Ud. alguno allí que yo conozca? Una señora allí está indicando al mover su cabeza que yo la conozco a ella, así que yo... ¿La conozco a Ud., allí señora? Yo... ¡Oh!, yo he orado por Ud. Yo me refiero... Bueno, yo sé esto: yo no sé nada que esté mal en Ud. Yo no tengo la menor idea de saber lo que está mal en Ud., seguro. Pero Dios sí sabe, ¿no sabe El? Así que, eso es de lo que estamos hablando.
88Ahora, en la audiencia... Creo que todas las tarjetas de oración están aquí en la fila. Uds. en la audiencia que no tienen una tarjeta de oración, y todavía creen que Dios los sanará y los hará saludables... ¿Cuántos creen eso? Ahora, que Dios lo conceda. Ahora, no estemos de prisa; todos reverentes. Ahora, para esta fila de oración, probablemente tomará como unos veinte minutos para terminar la fila de oración. Y entonces cuando lo hagamos, yo no sólo los quiero pasar poniendo manos sobre ellos; yo quiero orar por ellos. Yo–yo–yo–yo creo que–que de esa manera, si yo... Dios me permitirá hacerlo. Pero yo quiero que Uds. sepan ahora, que sin ningún discernimiento, el Espíritu Santo está aquí de todas maneras.
89Aquí no hace mucho tiempo estaba un hombre en una cierta reunión que sencillamente no creía en mi enseñanza de la Biblia. Y él fue a una reunión, un cierto hombre fue, y sin saber que yo sabría al respecto (porque en cuanto lo estaba diciendo, yo lo vi en una visión en mi cuarto del hotel)... Yo no veo cómo alguna gente puede hacer eso, y subir a la plataforma, y decir esas cosas, cuando uno sabe que no es así. ¿Ven? Así que él dijo: “Miren, el Hermano Branham es un profeta del Señor”, él dijo, “pero no escuchen su enseñanza, porque está errada”. El mismo Espíritu Santo que predicó el servicio esta noche, el mismo Espíritu Santo que predica todas estas cosas, es el mismo Espíritu Santo que discierne los pensamientos del corazón. ¡Seguro que sí!
90¿Cuál es la señal de un profeta? El es un interprete Divino de la Palabra Divina. Eso es exactamente correcto. La Palabra del Señor vino al profeta. Ese es a quién vino; no al teólogo, al profeta. ¿Saben Uds. lo que significa profeta? Tomen el diccionario, y miren, y vean lo que significa: “Un intérprete de la Palabra Divina”. ¡Y luego viene y dice tal cosa como esa! ¿Ven cómo...? La gente se ha vuelto tan religiosa, al grado que ya no conoce a Dios. Eso es. Eso es lo que nos hace tan obstinados como un mulo. Es sólo... Uds. deben regresar a esa etapa de la fe real y genuina del Espíritu Santo. Sí, yo veo a un hombre que yo conozco, a ese hermano Bautista sentado allí, el Hermano Daulton. Yo quiero decir algo. Yo estoy en expectativa, Hermano Daulton. Ud. ve por qué los estoy poniendo en la fila de oración. ¿Cuántos oyeron la historia de las ardillas y cosas? Todos Uds. la oyeron aquí, me imagino, y demás.
91Un nuevo ministerio está tomando control en mi vida. Por eso es que yo tengo a estos aquí esta noche, para intentarlo. Yo lo he visto suceder como tres o cuatro veces. La primera vez que sucedió en un ser mortal.... La segunda vez que sucedió fue con este hermano Bautista sentado aquí. El estaba parado allá en la iglesia, y sus hijos adolescentes, tan indiferentes como podían ser. Y él había estado... habíamos estado orando por sus hijos; de repente ese mismo Jehová-Jireh se volteó; yo dije: “Yo te doy tus hijos en el Nombre de Jesucristo”. Yo pienso que cada uno de ellos es salvo ahora. Cada uno de ellos, todos ellos son salvos, cada uno de ellos. El hermano sentado ahí de Willow Shade, o Somerset, (¿no es?) Kentuc-... Somerset, Kentucky. ¿Alguien aquí, algunos de Uds. Bautistas, quieren ver a un predicador Bautista con el Espíritu Santo? Póngase de pie sólo un momento, Hermano Daulton. Allí está un predicador Bautista de Kentucky con el Espíritu Santo. ¿No es maravilloso? Seguro que lo es. Muy bien.
92Ahora, seamos muy reverentes. Hermano Brown, ¿está Ud....? O algunos de Uds. ayuden de este lado de la plataforma. Ahora, Uds. sin tarjetas de oración, sean muy reverentes; sólo estén muy quietos ahora, todos. Ahora, si el Señor hace algo y Ud. quiere alabarlo a El, está bien, pero (¿ve?) sólo mantenga su posición. Manténgase esperando; manténgase bajo expectativa. Uds. allá en la audiencia ahora, que no tienen una tarjeta de oración, quizás el Espíritu Santo dirá: “Voltea....” ¿Cuántos nunca han estado antes en una de estas reuniones?, veamos su mano, que nunca han estado en una... Bueno, ¡miren nada más!, me imagino que es... ¿Todavía entienden la reunión, mi ministerio, que es...? Los que nunca han estado en una, pero sin embargo Uds. lo entienden, levanten su mano. Bueno, eso está–eso está bien entonces; Uds.–Uds. no tienen... Uds. entienden.
93¿Ven?, no soy yo; sino Jesús el Hijo de Dios es el Sumo Sacerdote de nuestra profesión, confesión, (la misma cosa), sentado a la diestra de la majestad de Dios, sentado allí intercediendo sobre nuestra confesión. ¿Es correcto eso? Nosotros primero tenemos que confesar que El lo ha hecho, y luego El empieza a interceder. Y El es el Sumo Sacerdote que se puede compadecer, ¿de qué? De nuestras debilidades. Entonces si nosotros lo podemos tocar a El al compadecerse de nuestras debilidades, y El es el mismo Sumo Sacerdote ayer, hoy, y por los siglos, ¿no actuará El de la misma manera? ¿Es correcto eso? [La congregación dice: “Amén”–Ed.]. Entonces, ¿cómo actuó El cuando una mujer lo tocó a El? El volteó, le dijo a ella tocante a su flujo de sangre, y le dijo que su fe la había salvado. ¿Es correcto eso?
94¿Cuántos allá en la audiencia piensan que tienen... que están enfermos, piensan que tienen fe suficiente para tocarlo a El?, levanten sus manos, por todas partes, los que están enfermos. Dios los bendiga. Yo–yo creo... Tomemos... Muy bien, tomemos sólo uno, para que podamos empezar, esa unción. Si sólo es una persona, todos Uds. no dirán nada, lo aceptarán, ¿es correcto eso? Yo quiero encontrar primero la unción para que la gente comprenda.... Esta mujer aquí, me supongo que somos desconocidos uno del otro, ¿lo somos, señora? No nos conocemos uno al otro. Muy bien. Aquí está una señora que yo no conozco. Nacimos millas aparte uno del otro, años aparte, y esta es nuestra primera ocasión que nos hemos encontrado en la vida, de lo que yo sé. Ella dice que no me conoce, y Dios sabe que yo no la conozco. Hay algo por lo que la mujer está aquí; quizás sean problemas domésticos, quizás sean problemas económicos, pudiera ser enfermedad, pudiera ser por alguien más; yo no sé.
95Pero esta es una señal como la de San Juan 4, para hacerla Escritural a Uds.: una mujer y un hombre encontrándose por primera vez en la tierra. Jesús le habló a la mujer sólo unos cuántos momentos para darse cuenta, para captar el espíritu de ella. ¿Cuántos saben eso? El le empezó a hablar a ella tocante a la segregación. Y ella dijo: “No está bien que Tú me pidas a mí, una samaritana, pues no tenemos tratos uno con el otro”. Pero cuando El encontró su problema, El dijo: “Ve, llama a tu marido y ven aquí”. Y El se lo dijo a ella. Y ella dijo: “Yo... Señor, me parece que Tú eres profeta. Ahora, nosotros sabemos que cuando venga el Mesías, llamado el Cristo, cuando El... Nosotros sabemos que El viene, y cuando El venga esa será Su señal”. ¿Cuántos saben eso, que la Biblia enseña eso? Bueno, si esa fue la señal del Mesías ayer, y El es el mismo ayer, hoy, y por los siglos, ¿no sería esa la misma señal hoy en día? Aquí estamos, dos juntos, nunca nos hemos encontrado antes.
96Ahora, si El le dice a ella lo que ha sido... Ahora, ella sabrá si es verdad o no, lo que está mal en ella, o por lo que ella está aquí. Algo, yo no sé, lo que sea, entonces ella sabrá si es verdad o no. Entonces de seguro ella lo sabría. Todos tendrían que saber que proviene de algún poder espiritual. ¿Es correcto eso? Porque no hay manera que yo conozca a la mujer; yo nunca la he visto; ella no me conoce. Y aquí estamos parados. Y Uds. allá en la audiencia, yo no los conozco a Uds.; pero Dios los conoce, y El prometió hacer esto. El no está haciendo esto porque El–El le quiere mostrar a Uds. Su bondad; El lo está haciendo para cumplir Su Palabra. Jesús sanó a los enfermos, no porque El lo tenía que hacer, sino porque El quería cumplir la Palabra. Eso es exactamente correcto. Esa es la razón que El lo hizo, para que pudiera ser cumplido lo que fue hablado por el profeta. Y esto es para que pudiera ser cumplido lo que fue hablado por Jesús, que El lo haría en estos últimos días.
97Oh, nosotros deberíamos derrumbar el edificio, me parece a mí, con gozo. ¿Ven? Pero todavía estamos “agitando” las campanitas y mirando fijamente. ¿Ven Uds.? ¡Oh, gloria! Eso sólo... Cuando eso viene, uno lo siente. Es sencillamente algo, yo no sé. Ud. dice: “Ud. no siente eso”. Ud. piensa que no lo siento. ¡Pero sí lo siento! Muy bien, hermana, sólo una palabra con Ud., sólo para hablarle a Ud. un momento. Uno de estos días nos vamos a encontrar con Dios. Vamos a tener que dar cuenta de todas las cosas que alguna vez hicimos en la vida. Si el Señor Dios me revela algo por lo que Ud. está aquí, o alguna otra cosa en su vida, bueno, Ud. sabrá si está correcto o no, ¿no sabrá Ud.? Y entonces, si El lo hace, ¿creerá Ud. entonces...? Ud. sabe que yo no lo pudiera hacer, porque no la conozco a Ud. Si El lo hace, ¿creerá Ud. entonces que es Su poder, Su Espíritu, el que lo está haciendo? Ud. lo creería de seguro; eso está bien.
98Yo estoy haciendo esto, exclusivamente para–para–para captar el espíritu de ella. Eso es exactamente correcto. Estamos aquí, dos seres humanos, y esta es la primera vez que nos encontramos, y Ud. es un espíritu, y yo soy un espíritu. Y el Espíritu Santo está aquí tratando de encontrar el problema. Sí, señor. Yo veo lo que está mal en la mujer. Tiene un cáncer. Y el cáncer está en la mano que Ud. trae cubierta [la señora dice: “Eso es verdad”–Ed.] para que yo no lo viera, pero El lo sabe. Correcto. Muy bien, su... Ud. tiene presión alta, complicaciones. ¿Es correcto eso? [la señora dice: “Eso es verdad”–Ed.], levante su mano si eso es correcto. Ahora, ¿cree Ud.? Entonces yo condeno todas sus dolencias en el Nombre de Jesucristo, para la gloria de Dios. Amén. Váyase a casa y sea sana ahora. Jesucristo la sana.
99Yo soy un desconocido para esta mujer. Probablemente nacimos millas aparte, y años aparte. Ella es mucho más joven que yo, y esta es nuestra primera vez que nos encontramos... ¡Oh, esperen!, yo no iba a tener este discernimiento, sino que sólo iba a continuar. Pero... Bueno, ya empecé; vale más que siga adelante en el... Muy bien. Mire, señora, si yo puedo por medio del Espíritu Santo decirle a Ud. algo tocante a Ud., algo que Ud. sabe que yo no sé, ¿me aceptaría Ud. entonces como siervo de El, y creería que ese Espíritu es el Cristo, el Hijo de Dios? ¿Creería Ud. eso? Realmente no es Ud. Es alguien más. Es una mujer anciana; es su madre. Ella tiene un tumor. Y yo la veo a Ud. mirando en un escaparate en algún lugar; yo lo he visto antes. Parece... Es Arkansas, Fort Smith. Su madre ha estado en mis reuniones en alguna parte; ella fue sanada antes. Correcto.
100Su esposo tiene algo mal en sus ojos, ¿no lo tiene? El está sentado allá. El va a estar bien ahora. Ud. es la Sra. Medcalf. Ahora, regrese Ud.; crea en el Señor Jesucristo, y sea sana. Algunos de Uds. ahora allá en la audiencia sin tarjeta de oración, crean Uds. con todo su corazón. ¿Creen Uds.? [La congregación dice: “Amén”–Ed.]. Señora anciana, Ud. no tiene una tarjeta de oración; por supuesto que Ud. no la tiene. Si... Yo no la puedo sanar, madre. Es su hija. ¿Cree Ud. que Dios me revelará lo que está mal en Ud.? ¿Lo aceptará? Es problema del corazón. Correcto. Si eso es correcto, levante su mano. Sea sana en el Nombre de Jesús; váyase a casa y recíbala. Tenga fe en Dios. No dude; crea todas las cosas.
101Ese hombre sentado allá en la audiencia con fístula. ¿Cree Ud. que Jesucristo lo sanará? Si Ud. lo puede aceptar, muy bien, señor, levante su mano, Ud. con la camisa blanca. Como que lo sorprendió a Ud. saber que tenía tanta así de fe, ¿no es así? La señora sentada ahí, con un sombrerito: está sufriendo de dolores de cabeza, migrañas, ¿no es así, hermana? Tenga fe en Dios, Dios la sanará. Ahora, Uds. ven que no tienen que estar aquí arriba. Uds. tienen que tener fe en Dios. ¿No es eso verdad? Tengan fe en Dios; eso es todo. ¿Creen Uds. con todo su corazón? No duden; crean; tengan fe, tengan fe en Dios.
102Yo no conozco a este hombre; él es un desconocido para mí. ¿Es correcto eso, señor? Si Dios me revela sus problemas, ¿creerá que yo soy Su siervo, y creerá que Cristo es el Hijo de Dios? ¿Creerá Ud.? Ud. tiene asma, una condición asmática. Aquí está otra cosa que está mal: la cosa más mala que Ud. tiene, es que Ud. no es Cristiano. Ud. necesita que Cristo sea su Salvador, porque Ud. está sombreado en oscuridad. ¿Acepta Ud. a Jesús como su Salvador? ¿Lo aceptará a El como su Salvador personal ahora? Y El lo sanará, y lo hará saludable. ¿Lo recibirá Ud. a El? Levante su mano a El, diga: “Señor, yo te creo”.
103Si Ud. lo hace en estos momentos, y con todo su corazón, El lo sanará de su asma. La decisión es de Ud. Venga aquí, y siéntese, y piénselo por un momento. ¡Créalo! ¿Lo acepta a El? Entonces yo lo pronuncio a Ud. sano en el Nombre de Jesucristo. Váyase, y sea bautizado en el Nombre de Jesucristo, invocando el Nombre del Señor. ¿Creen Uds.? ¿Cree Ud. que El la sanará de ese nerviosismo? Muy bien, siga adelante, sea sana. Venga. ¿Cree Ud. que El la sanará a Ud. de esa diabetes? Váyase y sea sanada; sea saludable. ¿Cree Ud. que su artritis se irá, y Dios la hará saludable? Váyase, y sea sanada en el Nombre del Señor. ¿Cree Ud. que Dios lo sanará de ese cáncer? [El hombre dice: “¡Seguro que sí!”–Ed.]. Váyase, sea sano en el Nombre del Señor. ¿Cree Ud. que El sanará ese cáncer y lo hará saludable a Ud.? Váyase, crea en el Nombre del Señor y sea saludable. 104 ¡Si puedes creer! ¿Creen todos Uds. con todo su corazón? ¿Todos creen? ¿Qué si yo no le digo una sola cosa a Ud., y sólo pongo mis manos sobre Ud. ¿Sanará? Pongo... En el Nombre del Señor Jesucristo, váyase, y sea sano. Amén. ¡Crea! ¿Cree Ud. con todo su corazón? ¿Ve?, Ud. ya fue sanado cuando ese hombre allá atrás sanó de ese problema rectal, como una fístula. Váyase, crea, Sr. Allen; sea sano en el Nombre de Jesucristo. Venga. Ud. tiene problema del estómago, o mejor dicho, tenía. Váyase, y coma; Jesucristo ha... ¿Creen Uds. ahora? Todos tengan fe; crean con todo su corazón. En el Nombre del Señor Jesús, váyase, sea sana. Ud. dijo allá en la audiencia, que me conocía, y esa es la razón que yo no dije nada. Ud. se puede ir; váyase, teniendo fe. Dios Padre, en el Nombre de Jesucristo, que nuestro hermano sea sano. Amén. “Estas señales seguirán a los que....”
105Dios sanará tu problema del riñón, cariño, y tú estarás bien de salud. ¡En el Nombre de Jesús! Vete creyendo con todo tu corazón. Mira aquí, cariñito. Tu corazón va a estar bien ahora, y tú vas a estar bien de salud. ¿Eso te ayuda? Muy bien, vete y seas saludable en el Nombre de Jesús. Yo bendigo esta porción de tela en el Nombre de Jesucristo. Amén. Tengan fe. ¿Cree Ud., hermana? Yo oro por mi hermana en el Nombre de Jesucristo, que ella sea sana para la gloria de Dios. Amén. Venga; Ud. necesita sangre, tiene anemia. ¿Cree Ud. que Dios le dará la...? En el Nombre de Jesucristo, que Ud. lo reciba. Amén. Tenga fe en Dios. ¿Cree Ud., señor? En el Nombre de Jesucristo que el Dios del Cielo lo sane. Amén. Tenga fe ahora; no dude.
106Hermano Babbs, venga aquí. Ud. ha sido mi hermano por muchos años. Señor Dios, Creador de los cielos y la tierra, envía Tus bendiciones sobre este, mi fiel amigo, y sánalo; por medio del Nombre de Jesucristo yo lo bendigo. Tú quien pudiste poner el fruto en la matriz de su hija, y darle hijos adorables, Tú también le puedes otorgar sanidad a su cuerpo. En el Nombre de Jesús, concédelo. Amén. Regrese, y sea sano, mi hermano. Dios lo bendiga. Hermana Moore, por supuesto yo la conozco a Ud. también. Oh Dios Eterno y justo, Creador de los cielos y la tierra, da Tus bendiciones a esta, mi hermana. Ella está entrando en Tu obra. Pronto, Señor, creo que ella y el Hermano Jack estarán en Tu obra completamente. Yo ahora te pido que la debilidad y cosas dejen su cuerpo, y que ella sea sana en el Nombre de Jesucristo. Amén. Dios la bendiga, Hermana Moore. Váyase, creyendo ahora. Yo verdaderamente creo eso. “Si puedes creer, todo es posible”. ¿Creen Uds. eso? [La congregación dice: “Amén”–Ed.]. Ud. está nervioso, ¿no está Ud.? ¿Piensa Ud. que el oído de él estará bien, que estará bien? Muy bien, váyase creyendo.
107¡Oh, Dios!, en el Nombre del Señor Jesús, te pido que Tú bendigas a nuestra hermana. ¡Sánala!, te pido en el Nombre de Jesús, con esta poderosa iglesia sentada aquí bajo la unción del Espíritu Santo, viendo las señales que Salomón hizo. Y Uno más grande que Salomón está aquí: el mismo Señor Jesús en la forma del Espíritu Santo. Que esta gente nunca dude; te pido en el Nombre de Cristo. Amén. Crea ahora. Señora. En el Nombre de Jesucristo el Hijo de Dios, yo pongo mis manos sobre el pequeñito, y reprendo a este diablo en el... que salga de él en el Nombre de Jesús y que sea sano. Amén. Tenga fe ahora; crea. Dios, en el Nombre de Jesucristo, yo reprendo al diablo que le ha hecho esto a mi hermana. Que ella sea sana en el Nombre de Jesús. Amén. Venga, hermana. Dios Padre, con Tu unción aquí sobre nosotros, y como la iglesia redimida de Dios, ofrecemos esta oración de fe para nuestra hermana. Le ordenamos a este demonio que la deje en el Nombre de Jesucristo. Amén. Dios Eterno, Jehová, ven en el poder de Tu resurrección y sana a esta, nuestra hermana, en el Nombre de Jesucristo. Amén.
108¡Oh, Dios Eterno!, quita el nerviosismo de esta pobre mujer, y permite que se vaya y sea sana en el Nombre de Jesús. Amén. La razón que yo dije eso, es que la dejó a Ud. en ese momento. ¿Ve? Váyase Ud. creyendo ahora, y estará bien de salud. Padre bendito, con mis manos puestas sobre esta mujer, con el Espíritu Santo ungiendo aquí, te pido que Tú la sanes en el Nombre de Jesús. Amén. Crea ahora, con todo su corazón. Gran Jehová Dios, te pido por mi hermana, junto con esta iglesia poderosa. En el Nombre de Jesucristo, que ella sea sana. Amén. Señor, con mis manos puestas sobre las de él, hago esta petición y esta oración por él; en el Nombre de Jesucristo que él sea sano. Amén. Dios Eterno, Autor de Vida Eterna, Dador de todo buen don, envía Tus bendiciones sobre nuestra hermana en el Nombre de Jesucristo. Amén.
109Padre, en el Nombre de Jesucristo, te pido que Tú sanes a esta mujer y la hagas completamente sana por medio de la resurrección de Cristo. Amén. Padre Celestial, en el Nombre de Jesucristo, sana a esta niñita y que sea completamente sana para Tu gloria. Amén. Dios Eterno y justo, estamos esperando ver Tu gran mano; muévete, oh Dios, y sana a nuestra hermana en el Nombre de Jesús. Dios Eterno , Autor de la Vida, bendice a mi hermano, a quien yo bendigo en el Nombre de Jesús para su sanidad. Amén. Jehová-Jireh, el Sanador, ven y sé misericordioso para esta mujercita gravemente enferma. Que sea sanada en el Nombre de Jesús. Amén. No se preocupe ahora.
110Jehová Dios, en el Nombre de Jesucristo sana a esta, mi hermana, por quien yo oro. “La oración de fe salvará al enfermo”. La Biblia dice: “Estas señales seguirán a los que creen. Si ponen sus manos sobre los enfermos, sanarán”. Tú lo prometiste, Dios; yo lo estoy creyendo, y yo sé que estamos ungidos ahora con el Espíritu Santo. Amén. Dios Eterno, bendice a mi Hermana Schrader. Te pido Dios que Tú le des a ella fuerza como nunca la ha tenido antes. Que ella se vaya de aquí esta noche en el poder y Espíritu del Espíritu Santo, y te sirva todos los días de su vida. Recibe gloria de ella, Señor. Pero ella tiene que tener fuerza; fortalécela, Señor. Y este nerviosismo que le está haciendo este mal a ella, yo lo condeno en el Nombre de Jesucristo. Hermana Schrader, en el Nombre del Señor no hay nada mal en Ud. sino nerviosidad. Yo digo eso en el Nombre de Jesús. Ud. no tiene una sola manchita de tuberculosis ni nada. Son sus nervios y la está deprimiendo. Reprenda la cosa, y váyase, y sea sana. Dios en el Nombre de Jesucristo, te pido que Tú la sanes en el Nombre de Jesús. Amén.
111Dios Eterno, yo pongo manos sobre este, mi hermano. En el Nombre de Jesucristo te pido por su sanidad. Amén. Dios lo bendiga, hermano. Señor Dios, el Dios de las huestes, te pido que Tú ayudes a esta pobre mujercita débil, y le des fuerza, y la sanes en el Nombre de Jesús. Amén. Váyase, contenta, hermana. En el Nombre de Jesucristo pongo mis manos sobre este hombre, y sánalo en el Nombre de Jesucristo. Amén. Dios, en el Nombre del Señor Jesús te pido que sanes a nuestra hermana y le des buena salud para la gloria de Dios. Amén.
112Padre Celestial, pongo mis manos sobre mi hermana y sánala en el Nombre de Jesucristo. Que se vaya y sea sana. Amén. Dios querido, pongo mis manos sobre este muchachito y pido por su sanidad. En el Nombre de Jesucristo que él se vaya y sea sano. Dios del Cielo, pongo mis manos sobre mi hermana y te pido en el Nombre de Jesucristo que su fe no falle, que ella sea sana en el Nombre de Jesús. Amén. Dios, esta madrecita con su rostro inclinado, te pido que Tú la sanes. Te ofrezco esta oración de fe, con todo mi corazón, por ella. En el Nombre de Jesús que ella se vaya y sea sana. Oh Dios Eterno y bendito, yo pongo mis manos sobre ella en el Nombre de Jesucristo y te pido por su sanidad. Amén.
113Dios Eterno y bendito, yo pongo mis manos sobre mi hermana y te pido por su sanidad en el Nombre de Jesucristo. Amén. Padre Eterno y bendito, quien resucitó a Jesús de entre los muertos, yo pongo mis manos sobre mi hermano y te pido por su sanidad en el Nombre de Jesucristo. Amén. ¿Una señora no pudo subir? ¿Una de las que tiene tarjetas? ¿Dónde está ella, la que no pudo subir, con un saco como rojo? ¿Es esta la señora sentada aquí? Muy bien. Iré y pondré manos sobre Ud., si Ud. cree. ¿Estas aquí también? ¿Tienen Uds. una tarjeta, Uds. aquí? Sí. ¿No tiene una? El problema del riñón la dejó a Ud. de todas maneras, así que sólo crea con todo su corazón.
114¡Oh! Extraño. Problema del riñón también. ¿Vieron a ese diablo tratar de ponerse entre esas dos mujeres allí ahorita? Uno le advirtió al otro. Tan pronto como yo se lo mencioné a Ud., él fue directo a esa mujer allí, iba y venía; y yo vi esa línea oscura sobre ella, y yo vi cuál era su problema. Regresó, y Ud. tiene la misma cosa. Francamente, Ud. no tiene más que la mitad de un riñón. No tiene su izquierdo, y su derecho, sólo tiene la mitad. Eso es verdad. ¿Quiere Ud. regresar al sur de aquí, e irse sana? [La señora dice: “Sí”–Ed.]. ¿Sí quiere? ¿Quiere Ud.? Muy bien, Sra. Dobbs, Ud. se puede regresar a casa y ser sana entonces si Ud. cree con todo su corazón. En el Nombre del Señor Jesucristo yo pongo mis manos sobre mi hermano, pidiendo por su sanidad por medio de Jesucristo nuestro Señor. Dios Eterno y justo, pongo mis manos sobre la cabeza de mi hermana, y pido en el Nombre de Jesús por su sanidad. Dios Misericordioso y Todopoderoso....