Photo

~ YO SOY ~
1Quisiera que abrieran conmigo, si desean, en Mateo el capítulo 14. Queremos leer sólo una porción aquí, para establecer una pequeña escena, sólo unos cuantos minutos de plática, antes que llamemos la fila de oración. Y mi hijo repartió algunas tarjetas de oración hace un rato a la gente, para poder formar una fila y orar por ellos en un ratito más. Abran ahora en Mateo el capítulo 14, y empecemos en el versículo 22: En seguida Jesús hizo a sus discípulos entrar en la barca e ir delante de él a la otra ribera, entre tanto que él despedía a la multitud. Despedida la multitud, subió al–al monte a orar aparte; y cuando llegó la noche, estaba allí solo. Y ya la barca estaba en medio del mar, azotada por las olas; porque el viento era contrario. Mas a la cuarta vigilia de la noche, Jesús vino a ellos andando sobre el mar. Y los discípulos, viéndole andar sobre el mar, se turbaron, diciendo: ¡Un fantasma! Y dieron voces de miedo. Pero en seguida Jesús les habló, diciendo: ¡Tened ánimo; yo soy, no temáis! Y si yo lo pudiera llamar un texto, me gustaría tomar el texto de: “Yo soy”.
2Ha de haber sido como la hora del atardecer cuando el grande y fuerte pescador que tenía una espalda musculosa, empezó a empujar la proa de la pequeña barca hacia el agua. Y lo puedo ver mientras él la apuntaba hacia el mar, subirse, y como a la mitad de la barca, sentarse al lado de Andrés, su hermano, sentarse. Y era de remos, y ellos empezaron a meter sus remos en el agua, mientras se formaban pequeñas olas al cruzar el mar. Y por supuesto, las multitudes paradas en la orilla estaban sencillamente asombradas–asombradas de ellos esa tarde, cuando ellas vieron grandes señales y prodigios hechos por medio de esa gente. La mayoría de Israel se estaba regocijando en aquellos días. Y mientras ellos estaban en la orilla, millares de gente meneaban sus manos en señal de despedida, y les daban una despedida, y deseando que se apresuraran a regresar, como la mayoría de gente lo haría después que un grupo de ministros hubiera estado, y hecho, y actuado en medio de la gente, como ellos lo habían visto ese día....
3Me puedo imaginar ver a un hombre soltar su remo de vez en cuando, y menear su mano en señal de despedida correspondiéndoles, y algunos en la orilla estaban meneando sus manos como señal de despedida, y con sus pañuelos y demás, mientras la pequeña barca empezaba a tomar su curso cruzando el mar. Después de un rato, quizás, estaban fuera del alcance de la vista desde la playa, y las multitudes se empezaron a regresar hacia sus hogares. Pensemos que hubo silencio por un largo rato; nadie decía nada. Se puso el crepúsculo. Ha de haber sido el joven Juan, siendo el más joven del grupo, que dejó de remar, y limpió el sudor de su rostro, y dijo: “Hijos de Abraham, y hermanos: podemos ahora descansar seguros que no estamos siguiendo alguna clase de fanático; este Hombre es exactamente lo que El dice que es. El no es un fanático, como mucha de nuestra gente cree hoy; ni tampoco El es un profeta falso”. “Yo recuerdo”, él diría, “cuando yo era sólo un niñito, cuando mi hermosa madre hebrea me solía sentar en sus rodillas y me contaba las historias del Antiguo Testamento, de cómo nuestro pueblo de antaño fue traído a esta tierra, y de los grandes profetas de la antigüedad”. ¡Cómo le gustaba a él oír la historia de Eliseo y la mujer sunamita, cuando trajo a vida de nuevo al niñito! “Cómo mi madre me decía: ‘Cariño, en un tiempo Dios estaba con Su pueblo, y a ellos no les faltaba nada’. Luego una de las historias grandiosas que ella me solía contar, que me asombraba, era cómo Dios alimentó a Su pueblo de antaño, cuando ellos llegaron a un punto que no tenían pan, sin embargo estando en la línea del deber, en su camino de Pal-... de Egipto a Palestina. Y cuando ellos no tenían pan para sus hijos, ellos no tenían nada para así seguir viajando, ya no tenían más alimento, que Dios, Jehová, hizo llover pan del Cielo, ya cocinado, y que cortésmente, por medio de Sus Angeles, lo llovía al suelo cada noche. Y cómo nuestro pueblo salía y tomaba eso, y estaba... había sido metido en miel, y cómo lo saboreaban, y por cuarenta años sin cesar, el gran Jehová Dios alimentó a nuestro pueblo, porque estaban en la línea del deber”.
4“Y ahora, hermanos”, él ha de haber dicho esto: “¡Si no me trajo de nuevo a la memoria esa historia hoy! Este Hombre está asociado en alguna parte con Jehová, porque cuando El se paró allí, y yo me subí en esa roca detrás de El, y lo vi a El tomar esos cinco panes, y todavía alimentar a Su pueblo hambriento. Hay algo tocante a El que está asociado con Dios, el Creador, porque únicamente Dios... Yo me preguntaba y le decía a mi madre: ‘¿Cómo podía Dios tomar toda esa harina arriba en el Cielo, para así alimentar al pueblo por cuarenta años? ¿Dónde podía El encontrar las abejas suficientes para hacer la miel para meter todo ese maná en la miel?’ Y mi madre me decía: ‘Hijito, Dios es un Creador’. Y hermanos, ¿no hizo eso que sus corazones ardieran hoy, cuando vimos a ese mismo Dios con manos humanas, tomar los panes? Yo subí arriba y lo miré a El mientras partía uno, y lo repartía. Yo no lo vi suceder únicamente una sola vez, sino que yo lo vi suceder más de cinco mil veces esta tarde, cuando dos manos mortales crearon pan y pez cocinado, y alimentó más de cinco mil personas. Yo estoy seguro hoy, que este Hombre es de Dios”.
5Luego, ha de haber sido Simón Pedro; él dijo: “Hace años, cuando mi padre y yo... y muchos de Uds. hermanos conocieron a mi padre, y saben que él era un hombre religioso. El era un... de lo más estricto de nuestras denominaciones. El era un fariseo. Como fariseos, nosotros creíamos que Dios quiere decir en Su Palabra lo que quiere decir. Debíamos cumplir esa Palabra. Mi padre era un gran hombre estricto. El creía que Dios cumplía Su Palabra”. “Muchas veces yo he pensado, desde entonces, de cuando él me llevaba, ya entrada la tarde, cuando nuestra pesca se terminaba, y agarraba mi pequeño músculo del brazo y lo contraía, y decía: ‘Simón, tú estás tan fuerte como el fierro’, luego pasaba su mano peinando con sus dedos mi cabello hacia atrás y me apretaba contra su pecho, mientras yo le daba palmaditas, y miraba sus ojos oscureciéndose por la edad; él decía: ‘Simón, siéntate. Yo te quiero hablar sólo un poquitito. Me estoy envejeciendo, Simón, y algún día voy a tener que partir. Te voy a dejar mi barca y mis redes. Tú también pescarás en este mar, como yo lo he hecho. Y tú también probablemente asistirás a la misma sinagoga que yo he asistido. Y yo he tratado de meterte en tu corazoncito judío que todos los días de mi vida, yo he esperado Uno que venga, pero parece que El está más lejos ahora que nunca; pero, tal vez El vendrá en tu día, Simón. Y si El no viene en tu día, tú enséñale a tu hijo. Habrá mucho oropel en esos días, pero Simón, siempre recuerda lo que el profeta dijo, pues nosotros como israelitas creemos a nuestros profetas. Y el profeta Moisés dijo que cuando viniera este Mesías, que El sería un Profeta como él. Ahora, El no será un educador. El no será algún gran teólogo, sino que El será un Profeta. Porque Moisés dijo: ‘El Señor, vuestro Dios, levantará un Profeta como yo’. Y tú recuerda que cuando veas venir a este Mesías, esa será la señal que es El, porque El será un... el Dios-Profeta. El será Dios en la forma de un profeta, y por medio de eso, tú sabrás’”.
6“Y cuando mi hermano, Andrés, fue allá a esas reuniones y me dijo que había un Sanador de Galilea, que sanaba a la gente enferma por medio de la oración, oh, yo nunca pensé mucho tocante a eso; y él me persuadió que fuera allá y escuchara a este, llamado Jesús de Nazaret. Andrés ya había creído en El como el Mesías, pero yo, yo me quedé con mis redes de pescar. Y luego, un día yo asistí a la reunión. Y cuando yo dejé mi barca y fui allá a la orilla en donde El estaba, y ante Su Presencia, sin El conocerme, Sus ojos se convirtieron como luces que parecían escudriñar cada rincón de mi alma, y me dijo: ‘Tu nombre es Simón, y tú eres el hijo de Jonás’”. “Entonces todas las enseñanzas de mi papá vinieron a mi memoria. Este verdaderamente era ese Mesías, porque El era un Dios-Profeta; no únicamente El supo mi nombre, sino que El supo el de mi piadoso padre anciano, porque El dijo: ‘Tú eres el hijo de Jonás’. Desde ese día, yo lo seguí sin ninguna duda en mi mente. No importa lo que el mundo diga tocante a El, lo que nuestra gente diga, para mí, El, desde esa hora El ha sido el Mesías”.
7Juan dijo: “Cuando lo vi a El, El mismo asociarse hoy en día con una historia Bíblica, al crear panes y peces, yo sabía que El tenía que ser ese Mesías. El debe ser”. Luego atrás, creería yo, hacia la popa de la barca (la barca estaba flotando para este momento, porque el crepúsculo se estaba poniendo, y ellos estaban, lo que llamaríamos hoy en día, tomando su aliento del duro remar), ha de haber sido Felipe que dijo: “Hermanos, Uds. deberían haber estado conmigo. Después que lo vi ese día, pararse allí y decirte, Simón, que tu nombre era Simón, (y El lo cambió a Pedro, lo cual te llamamos ahora), hablar de tu padre, a quien yo conocí, yo entonces estaba tan convencido, que yo les quería decir a todos”.
8Y Uds. saben, amigos, para hacer una pausa en nuestro pequeño drama, hay algo tocante a ello, cuando una vez que Uds. están convencidos que es la verdad. Uds. no se pueden quedar sin decir nada. Uds. le tienen que decir a alguien al respecto. Hay algo tocante a ello, que Uds. sencillamente no se pueden quedar sin decir nada. Es Vida, quieren que todos lo sepan.
9Y él dijo: “Uds. saben, yo tenía un amigo, nuestro hermano ahora, amado en el Señor, Natanael, y él estaba algunas quince millas [algunos 24 km.– Trad.] de lejos de donde los servicios se estaban llevando a cabo, y caminé rodeando la montaña. Finalmente, llegué a su casa, y toqué en la puerta, y su amada esposa vino a la puerta, y le pregunté en dónde estaba Natanael”. “Y ella me dijo: ‘Felipe, él fue a dar un paseo en las huertas’”. “Y fui a las huertas, y oí a alguien ahí debajo de una higuera. Y él estaba orando así: ‘Oh, gran Jehová, hemos anhelado y anhelado el tiempo que Tú nos enviarías liberación. ¿Por favor, no enviarás Tú el–el Libertador ahora? Así como Tú enviaste a Moisés cuando Tu pueblo estaba en dificultad, ¡envíanos ayuda ahora “Y yo estaba tan concentrado en decirle que la ayuda había llegado, que aun me olvidé de decirle mucho cuando se levantó de estar arrodillado. Yo dije: ‘Ven, ve a quién hemos encontrado, ¡al Mesías, Jesús de Nazaret, el Hijo de José!’ Sencillamente no podía tomar tiempo para contarle algo más. Estaba de tal manera en mi corazón, que sencillamente lo tenía que dejar salir”. De esa manera es cuando Dios echa mano de un corazón, y que esté verdaderamente convencido. Ud. no se puede quedar sin decir nada; Ud. le tiene que decir a alguien; no puede quedar esto escondido. Encender una luz y cubrirla con una vasija, no es bueno. Ud. tiene que permitir que su luz brille.
10Y él llegó rápidamente al punto, y dijo: “Ven, ve a quién hemos encontrado, a Jesús de Nazaret. Y por supuesto, Uds. hermanos saben que Natanael siempre fue un buen teólogo. Y él dijo: ‘Ahora, espera un momento, Felipe. Yo te he conocido por muchos años, y he–he pensado que tú eres un buen hombre juicioso y sólido. Pero mira, no me digas que tú te has desviado en algún fanatismo, o alguna locura, y te has descarriado aquí con algún profeta fanático, así llamado. Si habría algún Mesías, ¿no piensas tú que el sumo sacerdote lo supiera? ¿No piensas tú que El vendría a nuestra denominación y nos diría al respecto?’”. Pero Uds. saben, como fue en aquel entonces, así es hoy en día. Algo que Dios envía, tiene que venir a nuestra denominación, o no–no está correcto. Pero Dios generalmente no lo manda a la denominación sino a aquellos quienes están buscando y esperando algo, y confunde a todo el grupo.
11Así que él dijo: “Yo le cité la historia, y él dijo: ‘Mira, Felipe, tú sabes que no hay nada bueno que pudiera salir de Nazaret’”. Y Felipe, pienso yo, le dio la mejor respuesta que alguna vez he oído. “No te quedes en casa y critiques, ven, y ve por ti mismo”. Esa es una cosa buena. Cuando la gente diga que el Espíritu no se está moviendo entre la gente hoy en día, que “¡eso es emoción!”, yo pienso que la mejor respuesta es: “Ven, y ve por ti mismo. Ve lo que sucede”. Cuando los hombres de toda profesión y condiciones sociales, malvados, borrachos, todas las mujeres de la calle y todo, son enmendados y limpiados por la Sangre de Jesucristo y hechos santos, eso requiere más que sicología, o– o teología humana, o... se requiere el poder, el poder regenerador del Espíritu Santo para cambiar el alma de un hombre, su mente, su manera de vivir.
12Y él dijo: “Natanael se preparó, hermanos”. Y la pequeña barca, por supuesto, llevada por la corriente; se estaba oscureciendo. Y él dijo: “Natanael emprendió camino atravesando la región, y le conté tocante a ti, Simón; y dijo que él se acordaba de ti, y que te habíamos comprado pescado vez tras vez, y aun de tu padre, y que tú no eras un hombre con educación, pues ni siquiera podías firmar una tira de papel, un recibo por los pescados. Pero tú sí supiste lo suficiente para saber que Ese era el Mesías, porque tú sabías que Dios había prometido que esa sería la señal del Mesías, y tú la creíste. Y–y cuando yo lo llevé ante la Presencia de nuestro bendito Señor, y entré en la fila en donde El estaba orando por los enfermos, tan pronto como El miró en el rostro de Natanael, se repitió otra vez; El dijo: ‘He aquí un israelita, en quien no hay engaño’”. “Y eso asombró a Natanael de tal manera, que dijo: ‘Rabí, ¿de dónde me conoces?’ En otras palabras: ‘Jamás en tu vida me has visto. ¿Cómo supiste que yo era un israelita?’” Ahora, El no lo hubiera conocido por la manera que él estaba vestido, porque la gente Palestina vestía mucho muy similar, nunca... de una complexión algo oscura. Y ellos usaban barba, y sus turbantes, y sus túnicas, y demás. Así que El supo que él era un israelita: “He aquí un israelita, en quien no hay engaño”. El dijo: “¿De dónde me conoces, Rabí?” El dijo: “Antes que Felipe te llamara, cuando estabas debajo de la higuera, te vi”. “Eso lo concluyó. Desde ese día en adelante, hermanos, todos Uds. saben que Natanael ha sido un creyente firme, porque él se postró sobre su rostro y dijo: ‘Rabí, Tú eres el Hijo de Dios; Tú eres el Rey de Israel’”.
13“Sus señales y prodigios nos han asombrado. Y sabemos por Su acción, y por lo que El dice, porque se cumple lo que El dice. El no es un hombre que sólo habla tocante a algo; El es un Hombre que produce tocante a lo que El habla”. Cuán contentos estamos hoy, que El todavía hace tocante a lo que El habla en Su Palabra. Yo he tenido el Corán en una mano y la Biblia en la otra, ante millares de millares de Mahometanos, y he dicho: “No pueden estar ambos correctos, porque son contrarios uno del otro. Y que el que hable y ejecute, y haga lo que El dice que haría, que ese sea el que es Dios, el que cumpla Su Palabra. Pues si El fue Dios alguna vez, El todavía es Dios. El no puede cambiar, porque El es– El es inmortal. Y El es infinito, omnisciente, omnipresente, y El no puede cambiar. El es el Dios infalible, y en esta noche es tanto como El lo era en aquel entonces, y siempre será el mismo. El nunca puede cambiar de lo que El es, porque El es perfecto; por lo tanto, Ud. puede descansar seguro que cuando El dice algo en Su Palabra, ponga su vida en eso pues es verdad. Porque si Dios alguna vez es llamado a la escena para hacer una decisión, Su decisión es perfecta. El jamás puede regresar a otra edad, y decir: “Yo estaba equivocado”. Porque... Nosotros podemos hacer eso, porque somos finitos, y cometemos errores; pero El es infinito, y no puede cometer un error. Así que, por lo tanto, si Dios fue llamado a la escena para un hombre que estaba perdido en el huerto del Edén, El hizo una preparación para que ese hombre fuese salvo, y lo salvó. Y sobre esa misma base, esa misma preparación, en la Sangre derramada de una Víctima inocente, Dios salvará a todo pecador que venga a El. Si un hombre vino a El enfermo y quería ser sano, y él estaba fuera de la ayuda de los doctores y demás, y Dios fue llamado a la escena, y El sanó a ese hombre sobre la base de su fe en El, cuando venga el siguiente hombre, Dios actuará de la misma manera. Si El no actúa de la misma manera, entonces El actuó mal cuando El actuó la primera vez. ¿Ven? Así que, El no puede ser una vez un Sanador, y la otra vez no ser un Sanador. El no puede ser un Dios de milagros un día, y no ser un Dios de milagros el día siguiente. Pues la Biblia dice: “El es el mismo ayer, hoy, y por los siglos”. El todavía es Dios. Y si Ud. tiene la actitud mental correcta hacia cualquier promesa... Cuando Ud. lo lee en la Biblia, es la verdad, no importa cuántos lo traten de poner en otra edad, que está en el pasado, o en una edad que está en el futuro. El nunca declaró que El era el “Yo era”; El es el YO SOY, siempre.
14Ahora, ha de haber sido en ese momento que Andrés, sentado al lado de Simón, así como todos nosotros juntos... Si en esta noche, yo dijera: “Me gustaría oír un testimonio de alguien que fue salvado por Su gracia”, bueno, tendríamos que terminar el servicio a las dos de la mañana. Todos quieren decir lo que ellos saben tocante a El, si Ud. alguna vez lo ha llegado a conocer a El. ¡Oh!, hay algo tocante a eso, que Ud. se lo quiere decir a todos, porque sabe de lo que Ud. está hablando. No es una creencia en algo, mezclado, a medias; es algo que cuando Ud. ha recibido a Cristo como su Salvador, y el Espíritu Santo ha entrado en su vida, Ud. sabe que algo sucedió, porque Ud. estaba allí, y fue a Ud. al que le sucedió. Si Ud. alguna vez ha sido sanado por el poder de Dios, no hay nada en el mundo que se lo pudiera alguna vez quitar de su mente. Ellos no se lo pudieran quitar por explicación, debido a que Ud. lo sabe.
15Yo pienso que toda persona que sale a predicar el Evangelio, nunca debería salir hasta que ellos tengan una experiencia personal del Bautismo del Espíritu Santo. Yo creo que ese era el requisito que Jesús les dio: “Quedaos vosotros en la ciudad de Jerusalén, hasta que seáis investidos de poder desde lo alto. Entonces me seréis testigos en Jerusalén, Judea, Samaria, y Shreveport, Louisiana”, si leería así. Yo espero que no suene sacrílego, pero Uds. saben lo que quiero decir con eso. Ninguna persona, no importa cuán bien Ud. esté educado, cuán listo Ud. sea en la Biblia, el diablo es el doble de listo que lo que Ud. es. Sí, señor. El lo pudiera torcer y hacer que Ud. se mire como un ignorante, si él quiere. El de seguro puede. Pero si Ud. alguna vez ha recibido una experiencia y ha encontrado a Dios cara a cara, no hay diablos suficientes en el infierno que se lo quiten a Ud., porque Ud. sabe de lo que Ud. está hablando.
16Moisés con toda su instrucción, él aun les podía enseñar teología a los egipcios. El no regresó allá a Egipto, y ni Dios lo envió de regreso para que puliera sus matemáticas o su estrategia de guerra. El no lo envió de regreso allá para tomar otro título en el colegio. Sino que El lo encontró a él en una zarza ardiendo en las arenas sagradas en la parte atrás del desierto, y le dio una experiencia que Ud. no se la pudiera quitar de él por explicación. Con toda su teología, él había cometido un error, y él estaba huyendo de Dios; pero cuando él se encontró con Dios cara a cara, algo le sucedió a él al grado que estaba listo a regresar a Egipto. No importa cuáles fueran las circunstancias, él iba en camino, porque tuvo una experiencia; él sabía de lo que él estaba hablando. De esa manera es con todo creyente que ha recibido el Espíritu Santo. Por lo tanto, yo digo esta noche que esos discípulos en esa barca pequeña, estaban como nosotros estamos aquí esta noche: todos nosotros le queremos decir a alguien, dar un testimonio. Nos gustaría contarlo en detalle. Ellos estaban de esa manera.
17Así que, el siguiente ha de haber sido Andrés. El sencillamente ya no se podía contener más. Ellos ya habían metido los remos en la barca, y probablemente estaban flotando entonces. La oscuridad se estaba asentando, y él dijo: “Hermanos: ¿qué pudiéramos decir todos nosotros a esto? ¿Recuerdan el día que íbamos a Jericó, y El dijo que le era necesario pasar por Samaria? Y nos preguntábamos por qué querría El ir con esos samaritanos. Pero cuando El llegó a la ciudad, El se sentó al lado del pozo, y nos envió a la ciudad a comprar de comer. Y cuando regresamos, ¿recuerdan Uds.? (todos nosotros somos testigos de esto), nos acercamos, y lo oímos a El hablando, y estábamos todos maravillados de esto, que nuestro Señor le estuviera hablando a una mujer como la cual le estaba hablando a El. Pero oímos la conversación cuando... nosotros la empezábamos a escuchar detrás de un matorral, mejor dicho, detrás de la pared, cuando El le dijo, dijo: ‘Mujer, dame de beber’”. “Y ella dijo: ‘No es costumbre para Uds., judíos, pedirle a un samaritano, a una mujer de Samaria un favor. Tenemos segregación. No tenemos trato uno con el otro’”. “Pero El le dijo a ella: ‘Pero si conocieras quién es el que te está hablando’”.
18¡Oh, ahí está el asunto! “Si conocieras quién es el que te está hablando”. Yo estoy seguro que si todo pecador aquí, sintiendo la Presencia y la atmósfera de estar sentados juntos en esta noche en lugares Celestiales en Cristo Jesús, y ese pequeño sentir que le está diciendo a Ud., si conocieras quién es el que te está hablando, diciéndote: “Tú deberías tener esta experiencia. Quizás esas personas estén correctas; es...” Ud. está pensando en su corazón. Ese es Dios hablando, si sólo conocieras quién es. “Si conocieras quién es el que te habla, tú me pedirías a Mí de beber, y Yo te daría agua para que tú no vinieras a sacarla de aquí”. Y ella dijo: “El pozo es hondo, y no tienes con qué sacarla”, y demás. Pero El dijo: “El agua que Yo doy es Vida, saltando para Vida Eterna”. Y luego surgió la cuestión tocante al debate religioso, adónde Ud. debería ir a la iglesia. Dijo: “Uds. dicen que todos nosotros deberíamos ir a Jerusalén, y nuestro padre, Jacob, abrió este pozo y dio de beber a su ganado y a su familia, y–y nosotros adoramos en este monte, y Uds. dicen que ‘en Jerusalén’”. Y rápidamente El dijo: “Ni en este monte, ni en Jerusalén. Sino que Dios es Espíritu; y los que le adoren, en Espíritu y en verdad es necesario que adoren, en Espíritu y verdad”. Y El dijo entonces, cuando El contactó el espíritu de ella y encontró cuál era su problema, El dijo: “Ve, llama a tu marido, y ven acá”. [Porción sin grabar en la cinta–Ed.]. “¿Quién eres Tú?” Y El dijo: “Yo soy, el que habla contigo”. No hubo necesidad de decir más; ella estaba convencida de que Ese era el Mesías que fue prometido por el Antiguo Testamento. [Porción sin grabar en la cinta–Ed.]. Ella olvidó todas las cosas del mundo, aun dejó su cántaro de agua allí, y entró corriendo a la ciudad, y dijo: “Venid, ved a un Hombre que me ha dicho cuanto he hecho. ¿No será éste el mismísimo Mesías?” Y los
19¿Me pregunto si los hombres de Shreveport creerían en El esta noche, si El siendo el mismo ayer, hoy, y por los siglos, vendría al Tabernáculo Vida, y haría las cosas que El hizo en aquel entonces? Me pregunto si nosotros estaríamos tan convencidos que le pudiéramos decir a nuestro vecino, y decir a la gente: “Venid, ved a un Hombre que me ha dicho cuanto he hecho. ¿No será éste el Mesías?” Me pregunto si pudieran decir esto entonces: “Verdaderamente Este es el Mesías. Este Espíritu Santo del cual ellos están hablando, el cual el mundo llama un fanatismo, ¡es probado ser el mismo Mesías, con las mismas señales, y los mismos prodigios, y el mismo poder, y la misma liberación!” Me pregunto si se pudiera decir así. Eso sería más protección que todos los refugios contra bombas que Uds. pudieran conseguir. Correcto. Eso sería una experiencia de rapto.
20Oh, todos ellos estaban convencidos. Ha de haber sido en ese momento, que se oscureció, y satanás los vio solos sin El. Miren, eso es exactamente lo que el diablo quiere, es ver a la iglesia sin Cristo. A mí no me interesa cuál sea su nombre, qué tanto esté su nombre en letras de oro, “nosotros somos la iglesia Santa; nosotros somos esto”. No es la iglesia Santa; no hay tal cosa como la iglesia Santa. No hay tal cosa como el monte Santo, las reliquias Santas, o aun la gente Santa. Es el Espíritu Santo en la gente que hace la parte Santa ¡El Espíritu Santo! Dicen: “¡Oh, él es un hombre Santo!” El no es un hombre Santo; es el Espíritu Santo en el hombre. Yo siempre como que difiero con el dicho: “Los Hechos de los apóstoles”. Esos no fueron los hechos de los apóstoles; ellos eran hombres. Fueron los hechos del Espíritu Santo en los apóstoles, que produjo la gran victoria.
21Y cuando satanás vio a la Iglesita sin Cristo, entonces él dijo: “Esta es mi oportunidad. Este es el momento cuando yo les enseñaré cómo blasfemar”. Y él empezó a soplar su aliento, y causó una tormenta allá en el mar. Y la pequeña barca estaba para hundirse, tal vez, allí en el mar de Galilea; las olas se levantaban tan alto que casi ellos llegaban al fondo. Y tal vez, sobre cada ola que resplandecía, y cada vez que el relámpago alumbraba, el diablo se reía allí, y decía: “Yo los tengo ahora, porque ellos se han ido sin El”.
22Yo dije algo tocante a eso en una ocasión, y alguien me corrigió después. Dijo: “Pero Hermano Branham, El los hizo que se fueran sin El”. Yo dije: “Sí, pero ellos hicieron mal al hacer eso”. Yo dije.... Cuando Elías y Eliseo, lo cual fue un tipo de Cristo y la iglesia... Eliseo recibió una doble porción del Espíritu: “Estas cosas que Yo hago vosotros las haréis, y mayores que estas haréis”. Cuando el manto que estaba sobre El, el Espíritu Santo que estaba sobre El, cae sobre la iglesia... Porque El era un solo Hombre. La Iglesia es universal. “Más que estas vosotros haréis porque voy al Padre”. Y Eliseo sabía más tocante a eso, siendo un profeta, que lo que la iglesia sabe hoy en día. Elías dijo cuando ellos dijeron... en Gilgal dijo: “Tú quédate aquí. El Señor me ha enviado más allá. Yo voy a la escuela de los profetas”. Pero Eliseo dijo, como la Iglesia debería decir hoy en día: “Vive Jehová, que no te dejaré”. Porque él tenía un objetivo en su mente, y sus motivos ciertamente estaban correctos. Cuando él llegó a la escuela de los profetas, él dijo: “Tú quédate aquí; el Señor me ha enviado al Jordán”. El dijo: “Vive Jehová, y vive tu alma, que no te dejaré”. El no lo podía dejar; él se quedó al lado de él, con sus dos ojos fijos en él, aferrado a él. Eso es lo que la Iglesia tiene que hacer hoy en día. No importa lo que venga o lo que vaya, aférrense a El. Si la iglesia se enfría, no importa lo que suceda, aférrense a la mano inmutable de Dios. Echen mano del Calvario, y quédense allí. Esa es la manera para recibir algo de Dios. Aférrense a ello, no permitan que el diablo los aparte. Esos discípulos dirían: “Donde Tú vayas, yo iré”.
23Como Rut la moabita a Noemí: “Que tu pueblo sea mi pueblo; donde tú mueras, moriré. Donde tú seas sepultada, yo seré sepultada. Donde esté tu Dios, yo... ese será mi Dios. Yo me voy a quedar contigo”. Esa fue la manera que ella ganó a Booz. Esa es la manera que la iglesia gana a Cristo. Sin importar lo que el mundo tenga que decir, diga que Ud. perdió su mente, que Ud. ha hecho esto, eso, o lo otro, ¡quédese con Cristo! ¡Aférrese a El! ¡Quédese con El!
24Satanás vio eso. Yo creo que él lo ve hoy en día. Pero El nos ha bendecido. Y, ¡oh hermanos!, cuando el Pentecostés primero empezó a caer hace cuarenta años o más, cuán grandes reuniones tuvimos. Pero Uds. saben, nos hemos metido en un programa de edificación: tuvimos que tener iglesias, y seminarios, y cosas para nuestros pastores, para que ellos hablaran más elocuente, enseñándolos a ser doctores, y haciéndoles supervisores generales, y doctores de divinidad, y todos esos grandes nombres. Satanás vio todo eso. Y ahora el mar está alborotado. El ve que la iglesia se ha metido en un gran programa de edificación o en alguna clase de cosa fabulosa como esa, y se fue sin El, haciéndose clásica, “almidonada”. Lo que nosotros necesitamos hoy es un avivamiento chapado a la antigua, un poder del Espíritu Santo otra vez, de vuelta en la iglesia. Dios sabe que necesitamos eso en todas las iglesias, pero nosotros nos desviamos a lo clásico, queremos actuar como el resto de las iglesias, el resto... Uds. son un pueblo peculiar, un sacerdocio real, una nación santa, separado y llamado a salir fuera. Dios sabe que necesitamos otra vez el Espíritu Santo de vuelta en la iglesia. Aun si tuviéramos que... no importa lo que tuviéramos que hacer, solamente que no lo dejen a El. ¡Quédense con El!
25Algunas veces significa mucho. Algunas veces les cuesta a Uds. algo. Cualquier cosa que no les cueste a Uds. algo, no vale la pena tenerla. Todas las grandes cosas, se tiene que pagar por ellas. La razón que estamos adorando hoy, que tenemos la libertad de religión en este Día de acción de Gracias, esto costó la sangre de muchos americanos, millones de ellos. ¡Vale algo! Y si vale algo, merece morir por ello. Y esta religión que tenemos, este Espíritu Santo del Pentecostés que ha posado sobre nosotros que nos trajo de nuevo a un Jesucristo resucitado que está vivo después de mil novecientos años, merece todo nuestro tiempo, y nuestros esfuerzos y todo lo que hacemos; vale todo para nosotros. “Tú, el torrente de toda mi consolación”, dijo Fanny Crosby. “Más que vida para mí. ¿A quién tengo yo en la tierra aparte de Ti, o a quién en el Cielo sino a Ti? No pases de mí, ¡oh, bondadoso Salvador!” Seguro que sí. Necesitamos regresar y aferrarnos a El.
26Los discípulos vieron que todas las esperanzas se habían perdido. Nosotros casi estamos en ese lugar hoy en día. Todas nuestras naciones unidas grandiosas y hermosas, de un millón de dólares, iglesias de las naciones unidas, y edificios de iglesia de un millón de dólares, y demás de ese tipo, una bombita atómica destruirá toda la cosa. Correcto. “Pero, ¡oh!, ven y compra de Mí”, dijo Jesús, “aceite, vino, oro refinado en el fuego”. Cuando el mundo esté todo en fuego, yo quiero algo que sostenga en ese entonces. Yo quiero algo: “Roca de la Eternidad, ¡fuiste abierta para mí!; permíteme que me esconda en Ti. Permíteme que me esconda en Ti”. Carlos Wesley, creo yo, cuando él iba caminando, se aproximaba una tormenta, y un pajarito voló a su pecho. El estaba tratando de obtener inspiración para una alabanza. Y él se lo llevó a su cabaña pequeña y lo retuvo allí hasta que la tormenta pasó. Cuando él salió, lo traía en su dedo, y voló. Entonces él escribió esa alabanza: “Escóndeme en la Roca de la Eternidad”.
27Ahora, entonces cuando ellos vieron eso, mejor dicho, él vio eso, satanás empezó a soplar su aliento venenoso. Y él los empezó a perturbar. La pequeña barca ya estaba casi destruida. Y me pregunto esta noche, en nuestra pequeña barca en la que estamos navegando en los mares majestuosos de la vida, si quizás, satanás ha perturbado su viaje, ha puesto cáncer en Ud., le ha dado amor por el mundo (Ud. se ha apartado de Dios), lo ha perturbado a Ud. en algo, los problemas han venido, todas las esperanzas de vivir se han perdido. Pero, ¿sabe Ud.?, como fue en ese entonces, así es ahora. Jesús no se había ido muy lejos. Yo creo que El subió el monte más alto que había en la región, para que así El... Mientras más alto sube Ud., más lejos puede ver. El subió hasta la cumbre del monte, para que así El los pudiera vigilar. Todo el tiempo que venía la dificultad, El estaba sentado allí arriba vigilándolos.
28Y déjenme decirles a Uds., cuando El... Ellos lo mataron en la ciudad de Jerusalén y lo sepultaron en un sepulcro prestado, pero en la mañana de Pascua cuando El resucitó, El empezó a subir. El subió más allá de la luna y las estrellas, hasta que El se sentó a la diestra de la Majestad en lo alto. “Y Sus ojos están en el gorrión, y yo sé que El cuida de mí”, dijo el poeta. Y yo veo este día acercándose cuando el profeta dijo: “Vendrá un día en estos últimos días, que no será ni noche ni día, sólo penumbra”. Pero él dijo: “Al caer la tarde habrá luz”. Ahora, las luces... El sol se levanta en el este; se oculta en el oeste, el s-o-l [s-u-n, en inglés–Trad.]. Y el H-i-j-o [S-o-n, en inglés; la pronunciación de ambas palabras casi es igual en el inglés–Trad.], que se levantó en el este para la gente del oriente, también brilló en un avivamiento de Pentecostés. Señales y prodigios de Su resurrección aparecieron entre ellos. Las obras que El hizo, ellos las hicieron. El les dijo en San Juan 14:7 [el Hermano Branham quiso decir: San Juan 14:12–Trad.], creo que es, El dijo: “El que en Mí cree, las obras que Yo hago, él las hará también”. “Todavía un poco, y el mundo no me verá más; pero vosotros me veréis (‘vosotros’, la Iglesia, el creyente), vosotros me veréis”. El prometió que El estaría con ellos siempre, aun hasta el fin del mundo. “Yo no os dejaré, ni os desampararé”. “Id por todo el mundo y predicad el Evangelio”. ¿Qué tan lejos? “Por todo el mundo”. ¿Cómo... a quién? “A toda criatura. Estas señales seguirán a los que creen”. El todavía es el mismo Cristo.
29Luego vino un día; hay un día que está transcurriendo, un período de tiempo, un día de penumbra, como se pone aquí en Louisiana y Arkansas, por toda la región, neblinoso. No se puede ver el sol, sin embargo sabemos que el sol está dando luz. Hemos tenido la luz suficiente para formar denominaciones; hemos tenido la luz suficiente para unirnos a la iglesia; hemos tenido la luz suficiente para aceptarlo a El como Salvador, pero el profeta dijo: “El sol brillará en los últimos días, en las últimas horas. Al caer la tarde habrá luz”. El sol ahora se está ocultando; se levantó para la gente del oriente, y se está ocultando para la gente del occidente. Y el mismo sol que brilló en el este, se oculta en el oeste. Se levanta en el este, y se oculta en el oeste, es el mismo sol. Y estamos viviendo en los últimos días, cuando ha llegado el día que el mismo Hijo, el mismo H-i-j-o, el mismo poder del Espíritu Santo está cayendo sobre la gente del occidente igual que cayó sobre la gente del oriente, mostrando la misma Luz del Evangelio; no teologías, ni iglesias, ni organizaciones, ni unirse, sino un poder, una evidencia de la resurrección y Su poder de sanidad, y señales y prodigios de El, que están entre ellos en los últimos días. “Al caer la tarde habrá luz”. Estamos aquí; ya hemos llegado.
30El este ha avanzado hasta cierto lugar; la civilización ha venido del este hacia el oeste. Nosotros estamos ahora en la costa del occidente. Si seguimos más adelante, regresaremos de nuevo al este. Estamos en el tiempo del fin. Las barcas se están despedazando. Las civilizaciones se están derrumbando. Las iglesias se están destruyendo. Esa alabanza que fue escrita hace años: “Naciones confusas, Israel despertando”. Ella ahora es una nación propia. Israel está en su tierra natal. “Son señales que el profeta habló. Los días gentiles cargados de horrores, contados han sido; oh vuelve a tu reino Israel”. Este no es el tiempo para enfriarse; este es el tiempo para calentarse. Este es el tiempo para las reuniones de oración. Estamos entrando en la edad de Laodicea. Es tiempo para venir a Dios, tiempo para un avivamiento. Cuando encontré al Hermano Lyle, allá, hace un rato, él dijo: “Hermano Branham, hay ahora una señal de avivamiento aquí en cada reunión”. ¡Gracias a Dios! Eso es lo que queremos. “¡Oh Dios, envía el poder ahora mismo!” Queremos un avivamiento, no una unión de iglesias, sino un avivamiento, revivir lo que está en nosotros.
31Esos discípulos (no cometamos el mismo error que ellos cometieron), mientras todas las esperanzas se habían perdido, ellos pensaron que nunca más tendrían un avivamiento, que ellos nunca más en su vida verían a Jesús, mientras ellos estuvieran aquí. Pero allí en la hora más oscura, cuando todas las esperanzas se habían perdido, El vino andando a ellos, sobre el agua. El viene andando hacia nosotros hoy en día, andando sobre el agua. Apocalipsis 17:15 dice: “Las aguas que has visto, son muchedumbres de pueblos”. Cuando vemos a Jesucristo, el Hijo de Dios resucitado, andando, obrando entre Su pueblo, haciendo las mismas cosas que El hizo en el pasado. Esos discípulos y demás, lo reconocieron que era el Mesías. Conmovió sus corazones. Debería conmover nuestros corazones. Pero no cometamos el error que ellos cometieron en el mar de Galilea esa noche. La única cosa que los podía ayudar, la única cosa que los podía salvar, la única cosa que los podía liberar, ellos le tenían miedo, y ellos pensaron que era un fantasma. Eso es exactamente correcto. No cometamos el mismo error. Si El, El quien es omnipresente siendo omnipotente, El que conoce y oye ahora, ¡si únicamente anduviera entre Su pueblo esta noche, si El únicamente hiciera las cosas que El hizo en ese entonces!, para que Uds. puedan ver que este Evangelio que estamos predicando, no es una teología hecha por el hombre, no es una teoría hecha por el hombre, sino que es el poder de la resurrección de Jesucristo andando entre Su pueblo. No tengan miedo de El. Es la única cosa que los puede ayudar.
32Cuando Uds. oigan a la gente decir: “Los días de los milagros ya han pasado. El Espíritu Santo no es como solía ser”, no crean Uds. eso. Cristo resucitó de los muertos; El vive esta noche. Mi oración es que El ande entre nosotros esta noche, y obre, y sane a los enfermos y haga las mismas cosas que El hizo en ese entonces, mostrándonos que El está con nosotros, que El es el mismo. “¡No temáis, Yo soy!” Oh, dicen: “Ese–ese hombre tiene una mente poderosa. Esa mujer tiene...” No es eso; no es sicología. Toda esta gente es gente común. Y no importa cuánto Cristo me unja, El los tiene que ungir a Uds. también, para que lo crean. “Muchos milagros El no pudo hacer a causa de la incredulidad de ellos, en Su propia ciudad”. El los tiene que ungir a Uds. igual que me unge a mí. Si El viene en esta noche y nos unge a todos, ¡oh!, eso es lo que quiero ver, es la unción del Espíritu Santo en la iglesia, sobre la gente, ¡Cristo! Luego la gente dirá....
33Pablo dijo, el gran San Pablo dijo: “Si todos están reunidos, y uno habla en lenguas y nadie interpreta, si el indocto entra, entonces el indocto saldrá y dirá: ‘Todos Uds. están locos’”, en otras palabras, dementes; todos hablando en lenguas y ninguno interpreta. Pero dijo: “Si hay un profeta, y el que profetiza da a saber el secreto del corazón, entonces se postrará sobre el rostro y dirá: ‘Verdaderamente Dios está con vosotros’”. Pues siempre ha sido que el pueblo de Dios reconoce al profeta. La Biblia dice allí, Dios dijo: “Si hay un hombre entre vosotros que es espiritual, o un profeta, Yo el Señor me daré a conocer a él. Y lo que él diga, si se cumple, entonces oiganlo”. Esa es la razón que esos judíos de ese día estarán sin una excusa, porque ellos vieron que lo que Moisés dijo se cumplió en Jesucristo Lo que Isaías dijo, lo que el Antiguo Testamento dijo, fue vindicado en Jesucristo. Y El fue el Profeta, y El dijo la verdad, y Dios mostró Su señal. Pero por supuesto, sabemos que ellos tenían que ser cegados, porque nosotros no hubiéramos tenido oportunidad. Pero ellos fueron cegados para que nosotros pudiéramos tener oportunidad.
34Así que si el tronco fue Santo, y nosotros somos una vid injertada, más nos valdría vigilar cómo andamos. No seamos hijos de la noche; andemos en el día. Y si el Espíritu Santo viene esta noche, levanta a Jesús de los muertos... El prometió: “Todavía un poco, y el incrédulo no me verá más, pero vosotros me veréis; porque Yo (y Yo es un pronombre personal), Yo estaré con vosotros, aun en vosotros hasta el fin del mundo”, la consumación. “Yo estaré con vosotros aun en vosotros hasta el fin del mundo. Y las cosas que Yo hago, vosotros las haréis también”. ¿No es esa una promesa? Es una promesa, pero, ¿funcionará? Esa es la cosa. Si eso funciona, entonces todo funciona. Si El puede probar que está vivo... Y El puede probar que está vivo, si Uds. lo dejan que El lo pruebe en Uds., y yo lo dejo que El lo pruebe en mí, eso a Uds., y Uds. a mí, que El está vivo, entonces El está andando entre Su pueblo en esta noche en medio del agua, como El lo hizo en ese entonces. No tengamos miedo de El, pero creamos en El. Inclinemos nuestros rostros ahora para orar:
35¡Oh, Señor!, quien trajo de nuevo a Jesús de entre los muertos, y lo ha presentado a la Iglesia para El mismo declarar que El es el mismo ayer, hoy, y por los siglos, estamos tan contentos que por todo el mundo, hemos visto a los paganos entrar a las reuniones con un ídolo en su mano, y el hechicero con todos sus encantamientos tratando de echarlos, y ver que él se queda paralizado, adormecido por el Espíritu Santo; ver al–al nativo adorador pagano quebrar su ídolo en el suelo y decir: “Que ese Dios sea mi Dios. El Dios de poder”, Tú eres Jehová, el Dios de poder, el Dios de milagros. En nuestra propia tierra natal, estamos tan contentos, Señor, ver que aun eruditos y maestros están hambrientos y sedientos. ¡Oh!, Tú dijiste: “Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos serán saciados”. Y saber hoy en día que grandes hombres están viendo que la Luz está saliendo. Oh Dios, estamos contentos, hoy, de ver a Israel entrando en su tierra natal, una nación, la bandera de la estrella de seis puntas de David ondeando allá, y esos judíos regresando, diciendo que ellos no regresaron para morir en la tierra natal, sino que regresaron para ver al Mesías. Y Dios, sabemos entonces, que nuestros días están contados. Estamos observando así como Noé observó a Enoc, y supo inmediatamente que después que Enoc se fue, el juicio iba a azotar la tierra. Cuando vemos el arca de los judíos siendo preparada otra vez, sabemos que la translación está a la mano. Estamos esperando, Padre.
36Y te pedimos esta noche, en este grupo pequeño, que Tú nos has dado, que se ha parado allí al grado que sus piernas están adoloridas, te pido que Tú los recompenses, Señor, esta noche. Bendícelos. Esas mujeres y hombres que están enfermos y tienen sus niñitos aquí, que ellos se tranquilicen ahora mismo y sepan que–que toda la armadura de Dios es sobrenatural. No hay nada natural; todo es sobrenatural. Por lo tanto, para ser un Cristiano debemos creer lo sobrenatural, porque “fe es la substancia de las cosas que se esperan, la evidencia de las cosas que no se ven”. Y la armadura de Dios es amor, gozo, fe, paz, bondad, mansedumbre, gentileza, paciencia, el Espíritu Santo. Todas esas no se ven, pero ellas son reales; ellas no mueren. Ellas viven Eternamente. Sabemos que amamos a nuestros amados, al grado que los podemos tomar en nuestros brazos, nuestros niñitos, y abrazarlos, y apretarlos contra nuestro pecho, y todavía no nos podemos sentir satisfechos. Queremos meter nuestras almas en sus almas. Miramos la tierra mientras veníamos hoy, y vimos el pasto muriéndose, los árboles muriéndose, y yo pensé: “Sí, señor, y yo me estoy muriendo, y todo el mundo se está muriendo”. Seguramente que hay un mundo en alguna parte que vive. Pongamos nuestra brújula y nuestra ancla esta noche, y naveguemos mientras nos soltamos de la bahía de este mundo, para volar en fe a El quien dio la promesa.
37Ahora, Padre, se ha pedido que–que yo tenga una fila de oración esta noche, para que la gente te pueda ver a Ti venir y hacer las obras de las que acabamos de hablar. Tú dijiste: “Si un hombre cree en Mí, las obras que Yo hago, él las hará también”. “Y estas señales seguirán a los que creen”. Y por esto los discípulos supieron que había un Mesías, y que esa era Su señal. Y Tú dijiste: “Cómo fue en los días de Noé, y en los días de Lot...” Y comprendemos que en los días de Abraham, hubo un moderno Billy Graham que fue a Sodoma y predicó el Evangelio y sacó a Lot, la iglesia natural. Pero con esa Iglesia espiritual, Abraham, Sara, hubo Uno que se quedó con ellos que les mostró la señal de lo sobrenatural. Cuando El tenía Su espalda hacia la tienda, El dijo: “¿Dónde está Sara, tu mujer?” ¿Cómo sabía El que él tenía una esposa? El dijo que El era un extranjero. Dijo: “En la tienda detrás de ti”. Y El le dijo que lo visitaría de acuerdo al tiempo de la vida, y Sara, dentro de la tienda, se rió dentro de sí, y el Angel dijo: “¿Por qué se rió ella?” Eso era una señal, justamente un poco antes que el mundo fuera quemado. Tú dijiste: “Como fue en aquel día, así será en este día”. Dios, Tú todavía tienes Angeles. Y comprendemos que ese Angel fue manifestado en carne humana, pues pronto El desapareció en la presencia de Abraham, y Abraham lo llamó “Elohim”, ¡Dios!
38Ahora, Señor, ven a nuestra carne y santifícanos esta noche, y muestra las mismas señales que Tú mostraste en Sodoma, para que si hay un incrédulo parado aquí, o sentado en alguna parte, que ellos puedan ver que estamos en el tiempo para que caiga el fuego. Pues fue fuego en los días de Lot, cuando este Angel se dio a conocer. Envíalo esta noche, Padre; nos rendimos a Tu Espíritu Santo. Que El haga las cosas que Jesús hizo, como El lo hizo antes de Su crucifixión. Y entonces, cuando El hizo eso, ante Cleofas y el otro discípulo, cuando El los tenía a cuarto cerrado, cuando ellos iban camino a casa, ellos dijeron: “¿No ardía nuestro corazón en nosotros, mientras nos hablaba en el camino?” Debido a que El hizo algo como lo había hecho antes de Su crucifixión, ellos supieron que El era el Señor resucitado. Ahora, Padre, haz las mismas cosas esta noche entre nosotros, de las que estaban hablando esos discípulos en la pequeña barca, de quienes hablamos esta noche. Que muchos vayan por la calle diciendo: “¿No ardía nuestro corazón en nosotros, mientras nos hablaba en el camino?” Lo pedimos en el Nombre de Jesús. Amén.