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~ COMO ESTUVE CON MOISES, ESTARE CONTIGO ~
1... otra vez esta mañana, después de una noche de descanso (yo espero que todos nosotros la hayamos tenido), y que nos sintamos relajados hoy. Yo estaba pensando (mientras estaba parado en el cuarto, y Billy Paul echó veinticinco centavos esta mañana), que yo recuerdo estar parado en este mismo púlpito cuando... Frankie Weber, un vecino aquí, él y yo fuimos juntos a la escuela. Y yo tenía como unos veintiún años de edad, o mejor dicho, veintidós años de edad, creo yo, y él ya tenía veinticinco. Y cuando él echó los veinticinco centavos, yo pensé: “¡Oh, qué cosa!, Frankie ya está para morirse, está muy viejo”. Y–y ahora... Yo pensé: “¿Qué haré cuando yo llegue a esa edad, a los veinticinco?” Y ahora mi hijo echó veinticinco.
2Eso muestra que el tiempo pasa rápidamente y no espera a nadie. Debemos trabajar mientras es de día, pues el tiempo vendrá cuando ya no podamos trabajar más. Y a mí siempre me ha gustado el Salmo de la Vida de Longfellow: “Dejando al partir tras nosotros huellas en las arenas del tiempo”. Debemos hacer huellas mientras las podamos hacer, cada uno de nosotros. No malgastemos un solo día, sino que hagamos que cada día cuente lo mejor que podamos para Su gloria.
3Hace un par de noches, o mejor dicho, hace dos semanas, que fue... El Señor da visiones, como todos nosotros aquí estamos seguros de eso. Y yo tuve una visión extraña que me sucedió mientras yo estaba allá en Kentucky. Yo les dije a algunos con los que estaba: “De seguro algo está para suceder”.
4Yo vi parado delante de mí, como a las tres de la mañana, en el cuarto, a un hombre horriblemente negro; no como nuestros amados hermanos y hermanas de color. Este hombre era diferente. Su cuerpo era de hierro, arrugado, y él venía hacia mí con sus grandes manos abiertas para agarrarme. Y para protegerme, yo tenía una navaja pequeña; pero no era suficiente, no me podía proteger con ella. Así que, de alguna manera, vino el Señor y me ayudó para escapar de ese hombre horrible. El era de hierro, arrugado. Yo lo podía ver mientras levantaba sus manos, las grandes arrugas en su piel, como hierro que se movían de un lado al otro. Me supongo, quizás, una bala de alta potencia no pudiera atravesar esa horrible concha como la de algún animal, como la de una tortuga o algo, que lo cubría. Y él venía tras de mí. Yo tengo una buena idea de lo que era eso y lo que significaba.
5Pero luego, el martes pasado en la mañana, como a las tres, algo más sucedió. Yo estaba en casa. Y parado delante de mí en un cuarto, estaba uno Divino que habló palabras que yo no entendí. Y el tiempo que El señaló está a la mano. Y no lo oí muy bien, pero El era uno Divino. Y El dijo: “Siete días más, y tú te pararás como Moisés se paró”, o “serás como Moisés era”, o algo concerniente a Moisés. Me queda un día más, después de hoy; éste es el sexto. Yo no sé lo que eso significa. Yo sé que El lo manifestará, sea lo que sea. “Tú te pararás”, o “te vas a tener que parar”, o “serás como”, o era algo concerniente a Moisés. Y yo nunca pensé mucho al respecto. Le dije a mi familia y a algunos de mis amados, que yo había visto a ese Divino. Sin embargo, El habló como un hombre.
6Y luego yo noté que en mi Mensaje de anoche, el Señor me permitió escoger a Moisés. Y esta mañana es sobre Moisés y su sucesor. Y la Escritura que yo estoy para abordar esta mañana para... es concerniente a Moisés y a Josué. Y esta Escritura, Josué, el primer capítulo, siempre ha sido una Escritura muy sobresaliente. Nunca prediqué sobre ella, en mi vida; yo lo voy a intentar esta mañana.
7Pero hace como unos dos años, yo vi la Biblia, en el cuarto, descender y posarse en donde yo estaba. Y una Mano, de arriba, descendió y abrió las páginas; las abrió y señaló Josué, el capítulo 1, yendo despacio hasta el versículo 9, y se detuvo. Yo estaba esperando que esta hora llegara, cuando yo sintiera que era la voluntad de Dios para que yo hablara concerniente a esto.
8Ahora, no olviden los servicios de la noche, si Uds. pueden venir, y no tienen adónde asistir. Si Uds. tienen iglesias que los necesitan, bueno, verdaderamente les recomendamos que vayan a sus iglesias.
9Esta mañana vamos a orar por los enfermos, inmediatamente después del Mensaje. Y creo que allí, lo que sigue a eso, es un servicio bautismal.
10Y esta noche, si es la voluntad del Señor, yo quiero predicar en Las cinco infalibles identificaciones Escriturales de la Iglesia, y de nuestra relación con Ella, con la Iglesia del Nuevo Testamento, y de nuestra relación con esta Iglesia. Y los servicios empezarán, el servicio de alabanza, a las siete y media; trataré de estar en el púlpito a las ocho. Y terminaremos a las nueve y media, si es la voluntad del Señor.
11Y luego confío que hoy, que no sean ningunas de estas palabras... que cuando llegue a la comisión, que ninguno falle en verla, porque es muy importante que Uds. hagan a un lado todo ahora y piensen mientras esperamos en el Espíritu Santo.
12Antes de abordar esta Palabra misericordiosa y maravillosa, yo voy a pedir que si por favor mi buen amigo y colaborador, Doctor Lee Vayle [Li Veil, pronunciación figurada–Ed.], si se pone de pie y ora, para abrir la Palabra. Hermano Vayle. [El Hermano Vayle empieza a orar, luego, porción sin grabar en la cinta–Ed.]. Gracias, Hermano Vayle, por esa oración inspirada a Dios.
13Y ahora abramos las Escrituras. Hay tanto de que hablar, pero sin embargo al ver tantos parados alrededor de las paredes y en los pasillos, y demás... Yo creo que estamos encarando el amanecer de un nuevo día. Ahora, en la lectura de la Escritura esta mañana, abramos en el capítulo 1 de Josué. Y leeremos del Libro de Josué, el capítulo 1, los primeros nueve versículos. Y mientras nos estamos preparando....
14Este Mensaje está siendo grabado, y será enviado a muchas partes del mundo. Yo quiero que la gente del mundo, con quienes el Señor me ha dado favor y he encontrado gracia ante sus ojos... yo estoy diciendo esto esta mañana (porque en el futuro, espero visitar a sus congregaciones y reuniones), para que Uds. puedan saber de antemano, lo que el Señor Dios ha hecho, para que Uds. sepan la Verdad. Y como Jesús dijo: “La Verdad os hará libres”.
15Leemos en Josué, el capítulo 1. Aconteció después de la muerte de Moisés siervo de Jehová, que Jehová habló a Josué hijo de Nun, servidor de Moisés, diciendo: Mi siervo Moisés ha muerto; ahora, pues, levántate y pasa este Jordán, tú y todo este pueblo, a la tierra que yo les doy a los hijos de Israel. Yo os he entregado, como lo había dicho a Moisés, todo lugar que pisare la planta de vuestro pie. Desde el desierto y el Líbano hasta el gran río Eufrates, toda la tierra de los heteos hasta el gran mar donde se pone el sol, será vuestro territorio. Nadie te podrá hacer frente en todos los días de tu vida; como estuve con Moisés, estaré contigo; no te dejaré, ni te desampararé. Esfuérzate y sé valiente; porque tú repartirás a este pueblo por heredad la tierra de la cual juré a sus padres que la daría a ellos. Solamente esfuérzate y sé muy valiente, para cuidar de hacer conforme a toda la ley que mi siervo Moisés te mandó; no te apartes de ella ni a diestra ni a siniestra, para que seas prosperado en todas las cosas que emprendas. Nunca se apartará de tu boca este libro de la ley, sino que de día y de noche meditarás en él, para que guardes y hagas conforme a todo lo que en él está escrito; porque entonces harás prosperar tu camino, y todo te saldrá bien. Mira que te mando que te esfuerces y seas valiente; no temas ni desmayes, porque Jehová tu Dios estará contigo en dondequiera que vayas.
16Y en el versículo 5, y como a la mitad del versículo, está escrito: “Como estuve con Moisés, estaré contigo”. Eso es en lo que, si yo le llamaría un texto, me gustaría detenerme unos cuantos momentos, y llamar su atención a eso. “Como estuve con Moisés, estaré contigo”.
17Ahora, anoche estuvimos viajando con los hijos de Israel, todo el camino desde Egipto, hasta que los llevamos a Cades. ¡Oh, qué gran lección, qué gran cosa!, mientras tipificamos la iglesia natural a la Iglesia espiritual. Dios lidiando con Israel en lo natural, y con la Iglesia en estos días, a medida que El está llamando a salir de los gentiles, a un pueblo para Su Nombre. El está lidiando con ellos en lo espiritual, como El lidió con ellos en lo natural. Son paralelos, uno al otro. Todo lo que Dios hizo con ellos, y todo lo que Dios hizo por ellos, y todo lo que ellos hicieron en respuesta, nos sirve como un ejemplo para nosotros. Y vemos que hasta ahorita, la Palabra ha sido llevada a cabo exactamente lo mismo. Cómo en lo natural, cuando ellos obtuvieron una victoria, o dos, ellos se empezaron a regocijar, y a gritar y a danzar, y a alabar a Dios (exactamente de la manera que la Iglesia lo hizo), y ahora ha esperado cuarenta años por la apertura de algo más.
18Y mientras pensamos en Moisés, este gran siervo del Señor, cómo en su nacimiento, el lugar de su nacimiento, Dios lo escogió para su obra, en su nacimiento. Y su vida fue muy dificultosa para vivir. Porque, él era un hombre, y él la quería vivir de una cierta manera, y el Espíritu de Dios lo guiaba de otra manera. Qué decisiones tan necias, aparentemente, las que él hizo. Cuando estaba con un pie en el trono, para ser heredero del mundo, tomó el otro lado, para llegar a ser un desechado, o un vagabundo, aparentemente, mentalmente, eso sería una cosa necia.
19Pero encontramos una gran lección aquí, que hombres que siguen al Espíritu, son ignorantes para el mundo, porque ellos son de otro Reino, guiados en otra dirección, guiados por el Espíritu. ¡Dios!, permite que ese sea yo y todos Uds.; que sigamos el liderazgo del Espíritu, sin importar, observando atentamente la promesa de Dios, esperando que ella sea cumplida.
20Y eso es exactamente lo que hizo Moisés. Faraón leyó las mismas Escrituras que Moisés leyó. Unicamente que Faraón las miró de otra manera. Moisés miró la misma gente que Faraón miró. Faraón los vio como esclavos y como embadurnadores de lodo. Moisés los vio como los llamados y escogidos.
21De esa manera yo quiero ver a la Iglesia del Dios Viviente: no como un montón de fanáticos o desechados, sino como los elegidos de Dios, para que yo pueda ser capaz de dar mi vida, como Moisés la dio, por esa gran Iglesia, y por la Causa.
22Ahora, vemos que Moisés fue llamado. Y después de ser comisionado, él fracasó en su comisión al tratar de hacerla de la manera que él pensó que era lo mejor.
23Por lo tanto, eso nos enseña otra vez que no podemos aceptar lo que nosotros pensamos que es lo mejor, ni lo que el hombre piensa que es lo mejor, tenemos que aceptar la manera que Dios ha dicho que es lo mejor. Por lo tanto, seguir la Palabra del Señor siempre es lo mejor. ¡Acepte la manera que Dios dijo!
24Y en su fracaso, nos damos cuenta que él huyó de la presencia de Faraón, al desierto, en donde él se casó con la hija de Jetro, Séfora. Y allí, después de que se casó con ella, ella le dio a luz un hijo, Gersón. Luego él se estableció quieta y pacíficamente, en el negocio de las ovejas.
25Pero un día, Dios oyó el clamor de Su pueblo; Dios se acordó que El tenía un pacto con ese pueblo. No únicamente eso, sino que El también se acordó que El tenía un siervo quien El había llamado y había escogido, y tenía un pacto con ese siervo. Y Dios nunca cambiará Su pacto ni cambiará Sus deseos, ni cambiará nada. Dios siempre cumplirá Sus promesas. Aunque Moisés le había fallado a El y había hecho lo que estaba mal, sin embargo Dios cumplió Su pacto. Cuando Dios llama a un hombre a hacer algo, él lo debe hacer, simplemente lo tiene que hacer.
26Alguien me preguntó, hace tiempo: “¿Deberíamos buscar nuestros dones ahora para nuestro ministerio?” Eran unos hermanos Metodistas quienes acababan de recibir el Espíritu Santo.
27Yo dije: “No, no hagan eso. Cuando Uds. hacen eso, entonces Dios no los puede usar a Uds.” Yo dije: “La única cosa que se tiene que hacer, es seguir adelante siendo un Cristiano. Si Dios lo ha llamado a Ud., El lo posicionará a Ud. exactamente en donde Ud. pertenece”.
28Generalmente, aquellos que buscan y procuran recibir cosas, si Dios les diera algo, ellos serían, más o menos, unos presuntuosos. Generalmente, el hombre que Dios llama, es el hombre que está procurando huir de El, si es que él hace algo; Moisés y Pablo, y otros, procuraron huir del llamamiento.
29Pero nosotros nos damos cuenta aquí que Dios, a pesar de todos los fracasos que Moisés había cometido, El todavía tenía Su mano sobre él. Y El lo llamó para que fuera e hiciera Su servicio a El, lo llamó a su comisión. Y qué consolación ha de haber sido eso para Josué, cuando él oyó a Dios decir: “Como estuve con Moisés, estaré contigo”.
30Si yo lo estoy intentando, aunque falle, Dios no me dejará. Yo no tengo mucha confianza en alguien que está muy temeroso de cometer algo. Yo preferiría ser encontrado como un fracasado, que muy perezoso para intentarlo.
31En una ocasión me contaron que la Compañía de harina Ballard y Ballard, empleó a un hombre, y al firmar su nombre, el hombre no tenía borrador en su lápiz. Y el Sr. Ballard le dijo, dijo: “¿Por qué su lápiz no tiene un borrador?” El dijo: “Yo no cometo errores”.
32El dijo: “Entonces yo no lo puedo emplear a Ud., porque si Ud. comete errores... si Ud.–Ud. no comete errores, Ud. no hará nada”. Eso es verdad.
33Dios no lo hace a Ud. responsable por sus errores. El lo hace responsable por pecar volun-... voluntariamente; “el que peca voluntariamente después de que ha recibido el conocimiento de la Verdad...” Pero un hombre que va a hacer algo, él se va a equivocar, él se va a caer, él va a cometer errores. Pero si él verdaderamente es llamado Divinamente, y Dios está en su corazón, él se levantará otra vez. 34 Hace años solían venir aquí a la iglesia un hombrecito y su esposa, y ellos quizás estén aquí esta mañana. Ellos solían cantar una alabanza que me conmovía; dice algo así: Perdóname, Señor, y pruébame una vez más, Yo seré Tuyo si Tú eres mío; Si yo caigo, o si yo fracaso, permite que me levante y lo intente otra vez; Perdóname, Señor, y pruébame una vez más.
35A mí me gusta eso. Pues, cualquier buen soldado está propenso a ser herido o lastimado. Pero si él todavía es un soldado, y tiene un propósito, y algo por lo cual luchar, él se levantará e intentará otra vez. Cualquier buen soldado de la Cruz hará la misma cosa.
36Y para Josué, el nuevo comandante del ejército, después que Moisés había muerto, viendo que Dios permaneció con él en sus errores, él mantuvo en alto su comisión.
37No importaba lo que Moisés hacía, era el oficio de Moisés lo que Dios respetaba. El era un profeta; él estaba por encima de todos los profetas; él realmente era más que cualquier otro profeta que habían tenido. Cuando su propia hermana se rió de él por casarse con una muchacha etíope, El los llamó juntos, y El dijo: “¿No temen a Dios?” Dijo: “Cuando haya entre vosotros profeta de Jehová, o que sea espiritual, le apareceré en visión, en sueños hablaré con él. Pero no así con Moisés; Yo hablo con él de labio a oído. ¿No temen a Dios?” 38 ¿Ven?, no es cosa buena pisotear al pueblo de Dios; Uds. lo lastiman a El cuando hacen eso. Dios había comisionado a Moisés; sus fracasos no significaban nada. Dios conocía su corazón.
39Y él... Moisés, en una ocasión, se quejó tocante a que tenía mucho que hacer. Y así que Dios tomó Su Espíritu y lo repartió entre setenta. Ellos no tenían más del Espíritu que lo que ellos tenían en el principio. Pero, la única cosa es que tenían más maquinaria, pero la misma cantidad de Espíritu.
40Dios puede poner todo Su Espíritu en un solo hombre si El quiere, o El lo puede repartir entre millares si El quiere. Un día El puso todo Su Espíritu en un Hombre llamado Jesús; ahora El lo ha repartido en Sus Iglesias en todas partes. Dios cumple Su comisión.
41Ahora Josué, el nuevo guerrero. Ahora, únicamente quedaron dos que salieron para ir a la tierra prometida, y esos fueron Josué y Caleb. Ahora, Josué, el nuevo comandante iba a guiar un ejército, el segundo en cargo para ocupar el lugar donde un gran hombre como Moisés se paró. No fue una tarea pequeña.
42Y yo pienso en un ministro que es llamado hoy por Dios para que camine en las pisadas que Jesús caminó, ¡qué mandato, qué comisión! Pero cada uno que es llamado de Dios es comisionado para pararse en ese mismo lugar. “Yo estaré con vosotros, aun en vosotros, hasta el fin del camino”. Cada ministro es llamado para caminar en donde El caminó. “Las obras que Yo hago, vosotros las haréis también”. Cada ministro que es ordenado de Dios, se le manda que camine en las pisadas que Jesucristo caminó y que haga las obras que Jesús hizo. ¡Ese es un tremendo mandato!
43Y cómo se ha de haber sentido Josué, cuando estaba parado allí esa mañana, hablándole a Dios, El le dijo: “No te dejaré; y como estuve con Moisés, estaré contigo; nadie te podrá hacer frente en todos los días de tu vida. Yo destruiré y repartiré. Yo te abriré el camino. Solamente esfuérzate y sé valiente. No desmayes”, eso es: “no te preocupes”. “No tengas temor. Yo estoy contigo, y Yo cuidaré de ti”. ¡Qué comisión le fue dada a este nuevo hombre llamado Josué! 44 Miren: hay muchos tipos aquí en los que pudiéramos entrar, pero pasaremos por alto algunos de ellos. Por ejemplo: Moisés fue la edad de la iglesia que los llevó al Sinaí, a su teología, como hablamos anoche. A Moisés no se le permitió llevar a los hijos de Israel a la tierra prometida, porque él había fracasado.
45Y las organizaciones y las denominaciones de las iglesias han fracasado. ¡Ellas no llevarán a la Iglesia al otro lado! Dios levantará un nuevo sistema, un sistema interdenominacional, por el Poder de Dios, que llevará a la Iglesia a la Tierra prometida. Las organizaciones y denominaciones la han enredado; cada una se va tras su propia teología, cada una se va tras su propia manera de pensar. Pero Dios tomará Su Espíritu Santo, y levantará a Su Josué que llevará a la Iglesia a la promesa; sin estar atado por ningunas cuerdas denominacionales en ninguna parte, sino que El llevará a Su Iglesia al otro lado.
46Moisés había fracasado; él era el dador de la ley. Josué fue llamado por la gracia, y él llevó a la iglesia adelante.
47Encontramos también que Josué, sabiendo esta comisión, sabiendo que fue puesta en su mano, que Dios lo había llamado para un deber en el cual él no debía fracasar, él caminó confiadamente delante de Dios. Y cuando él reunió al pueblo y les dijo que Dios lo había comisionado, observen lo que el pueblo requirió. Ellos dijeron: “Te seguiremos como seguimos a Moisés, si vemos que la misma cosa que siguió a Moisés, te sigue a ti. Unicamente esfuérzate y sé valiente”.
48Eso debería ser el requisito de toda persona nacida de nuevo hoy en día. Si a nosotros se nos requirió seguir, entonces veamos que las señales sigan al creyente, como dijo Jesús: “Las obras que Yo hago, vosotros haréis también”.
49Y yo les había pedido antes a Uds., que estuvieran seguros de permitir que su corazón espiritual estuviera abierto esta mañana, porque estoy confiando que Uds. captarán lo que yo estoy diciendo. Estando con personas denominacionales, hay toda clase de organizaciones reunidas aquí esta mañana, Católicas y Protestantes, y de muchas clases diferentes, así que será revelado al que esté lleno del Espíritu, por supuesto.
50Ahora, Josué tenía que recibir este mandato. El pueblo dijo: “Dios sea contigo como El estuvo con Moisés, y nosotros sabremos que el mismo Espíritu que nos guió hasta aquí, nos puede llevar hacia adelante”.
51¡Oh, cómo debería la Iglesia buscar en esta mañana para encontrar el Espíritu obrando entre la gente, si Uds. quieren una iglesia a la cual asistir en donde el Espíritu que levantó a Cristo de los muertos, el Espíritu Santo, se mueva entre la gente! Ese es el Espíritu que Dios está levantando en los últimos días, para cruzar al pueblo a la otra Tierra, dentro de la plenitud de la promesa de todas las bendiciones de Dios, y a la plenitud de la comisión que El dio, o de la promesa. “La promesa es para vosotros y para vuestros hijos”. Como Israel ahí buscó esa tierra prometida, sabiendo que estaba en alguna parte, porque había habido otros que habían estado allí antes, ¡así también la está buscando la Iglesia! Sabemos que hay una Tierra en alguna parte, hay un Poder en alguna parte, porque otros han estado Allí. Sabemos que esa Tierra está más allá del río, hacia donde nosotros nos estamos dirigiendo esta mañana, tratando de entrar a esa Tierra prometida.
52Josué sabía que esa tierra estaba allí. El fue primero y se dio cuenta; luego él pudo regresar como un testigo.
53Los ministros llamados por Dios no deberían estar tan llenos de teología, sino que deberían haber visitado la Tierra adónde nosotros vamos, trayendo al regresar, evidencias del Amor Divino y del Poder de Jesucristo, haciéndole saber a su congregación que sí hay una Tierra más allá del río.
54Miren: anoche estaba predicando: Yendo al Jordán. Ahora, cuando llegamos a ese río, nos divide, nos separa. Y una vez estando al otro lado, algo le ha pasado a Ud.
55Ahora, Josué, y todo esto... sabía que el mandato era grande, pero teniendo la seguridad, él podía ser valeroso. El podía ser (como nosotros lo llamaríamos), demoledor, mientras él estuviera yendo en la dirección correcta. El pudiera topar contra una montaña que lo tumbara de espaldas, pero él iba en la dirección correcta.
56Así también la Iglesia del Dios Viviente puede ser demoledora y valerosa en fe, si estamos yendo en la dirección correcta. Porque El dijo: “Como estuve con Moisés, estaré contigo. Yo no te dejaré ni te desampararé”. El nunca desamparó a Moisés. El nunca dejó a Moisés. El no iba a dejar a Josué. ¡El no nos dejará a nosotros! El estará con nosotros.
57Y mientras vemos a Josué tomando esta comisión, sabiendo la responsabilidad, de que los iba a guiar ahora a través de tierras que... él tendría que cruzar a la otra tierra. El tendría que establecer el reino. El tendría que repartir la heredad entre ellos. El sabía que la comisión era tremenda, mucho más allá que lo que Moisés había hecho. Josué tenía que hacer más que lo que Moisés tuvo que hacer.
58Otra cosa: él los tenía que guiar a lo largo de la frontera, entre sus hermanos. Y ellos ya habían probado sangre; él los tenía que conquistar. El los tenía que mantener calmados, mientras marchaban hacia adelante.
59Así es hoy en día con este nuevo grupo Pentecostal que se está levantando ahora: ellos han probado el denominacionalismo, y es muy difícil mantenerlos calmados.
60Hace algunos años, ellos dijeron: “Venga, Hermano Branham”, cuando el ministerio primero empezó, “empezaremos una organización, le edificaremos un monumento conmemorativo en alguna parte”. Yo no estoy esperando un monumento conmemorativo. Yo estoy esperando la Venida del Señor.
61Ellos formaron un culto pequeño llamado: “La lluvia tardía”, y se fueron a Canadá y a California, pero se derrumbó. Por supuesto, no podía seguir. ¿Qué fue eso? La única cosa que ellos sabían... Ellos salieron de esas cosas, y ellos tuvieron una probadita de eso. Ellos tenían que tener algo que hacer.
62Pero, hermano, la verdadera Iglesia del Dios Viviente no tiene formas, no tiene credos; es guiada por el Poder de Dios que está en el corazón de cada individuo. Pasen por el territorio de sus hermanos; no discutan con ellos. Nosotros somos más poderosos que ellos. No discutan con ellos; sólo pasen por el territorio.
63Quiero que Uds. se fijen. Una gran cosa sucedió aquí. Allí estaba Esaú, Moab, y esos a los que nos referimos anoche. Mucha de esa gente, muchos de ésos, eran de hecho creyentes fronterizos. Ellos estaban allí en la mera frontera.
64¡Oh!, yo me tengo que detener aquí en algo sólo un momento. No me tomará mas que un minuto. Mucha gente se refiere a la tierra prometida como el Milenio. No lo es. En la tierra prometida había guerras y matanzas. En el Milenio no habrá guerras ni matanzas. Se refiere al Espíritu Santo, los campos de batalla.
65Justificación: ellos salieron de Egipto. Hay tres etapas en su jornada. Ellos salieron de Egipto bajo justificación, creyendo la Palabra; ellos mismos se separaron de los egipcios y salieron. Ellos cruzaron el Mar Rojo y mataron las cosas detrás de ellos, lo cual fue santificación por medio de la Sangre, que mata todos los deseos humanos de maldad, la segunda etapa de su jornada. Pero la tercera etapa fue cuando ellos cruzaron el Jordán, para entrar en la tierra prometida, en donde estaba su heredad. Su heredad nunca estuvo en Egipto, aunque Dios los bendijo en Egipto.
66Uds. Luteranos que creen en justificación: su heredad no está allí, si Uds. son llamados. Si Uds. sólo son Luteranos, hasta ahí es hasta donde llegarán.
67Uds. Metodistas, y Nazarenos, y Santos Peregrinos, e Iglesia de Dios, que creen en santificación, la matanza de la maldad que está en Uds., sacando todas las raíces de maldad, Uds. pertenecen al otro lado del río.
68Pero Uds. hombres y mujeres que hay algo en Uds. que clama, el abismo llamando al Abismo: ¡todavía hay un Jordán que cruzar, y una Tierra más allá del río!
69Dijo: “Uds. van a pasar por el territorio de sus hermanos. Uds. van a pasar por el territorio de sus hermanos, y ellos están cerca de la frontera. Y si Uds. pasan por el territorio de ellos, no les digan nada. Yo le he dado a Esaú esta montaña. Yo le he dado a Moab este país. Y Yo no quiero que Uds. discutan con ellos, que hagan proselitismo. Sólo pasen apaciblemente. Uds. saben adónde van. No adopten sus hábitos”.
70Moab tenía un falso profeta, un obispo llamado Balaam, quien fue y se metió entre la congregación, y trató de hacerlos que se organizaran y que todos se unieran, porque ellos eran hermanos. ¡Pero no lo eran! Ellos eran medios hermanos, no verdaderos hermanos. Si en su corazón....
71“No estén en desacuerdo con él; sólo sigan adelante, no se metan con ellos. Páguenles por lo que Uds. tomen, si tienen que atravesar su país”. El estaba predestinado para hacer eso. Si Dios hubiera esperado o hubiera predestinado que Moab se uniera con Israel, ellos se hubieran unido. Si El hubiera predestinado que Esaú se fuera con Israel, Esaú hubiera respondido e ido. Pero El les dio su heredad al otro lado del río.
72Así que, ¿cómo puede Ud. tratar de hacer que todos los Luteranos lo vean, que todos los Bautistas lo vean, todos los Presbiterianos, y Nazarenos, y Santos Peregrinos? No los condenen; eso es todo lo que ellos saben. Eso es todo lo que está en ellos.
73Pero, Uds. que creen (¡oh, Dios!), Uds. que saben, Uds. que tienen algo en Uds., que está llamando al Abismo... Si todo el abismo que Uds. tienen ha sido satisfecho, entonces quédense en donde están. ¡Pero yo y mi casa, para mí, hay algo más que lo que vemos! Hay una Tierra más allá del río, en alguna parte; todavía hay un abismo llamando al Abismo. Yo no puedo estar satisfecho con teología. Yo no puedo estar satisfecho con una buena iglesia. Yo no puedo estar satisfecho con una buena campaña. Yo no puedo estar satisfecho con un servicio pequeño de sanidad. Hay Algo más allá de eso, que está llamando.
74Así que déjenlos en paz. Sigan adelante pasando; no argumenten con ellos, pues nosotros vamos pasando para ir a otra Tierra. Ellos no fueron ordenados para que fueran con Uds. Ellos no caminarán con Uds. ¿Cómo andarán dos juntos si no estuvieren de acuerdo? Pero para aquellos que aman a Dios, para aquellos que van... son llamados de Dios.... Bueno, ellos dicen: “Dios nos dio esta iglesia. Dios hizo esto”.
75Eso es correcto. Dios dijo: “Yo le dí a Esaú esta montaña. No lo toquen. Pero Yo tengo algo diferente para Uds. ¡Crucen al otro lado!” ¡Amén!
76Ese es mi deseo, hermanos: el ver a mi iglesia cruzar al otro lado, a otra Tierra, tengo un deseo de cruzar al otro lado. Si hay algo dentro de Uds. aquí primero, llamando, tendrá que haber Algo para responder a ese llamado. Sólo establecerse para criar ovejas, no es suficiente para Ud. Emprender alguna clase de negocio, no es suficiente para Ud. Sólo unirse a la iglesia y poner su nombre en el libro, no es suficiente para Ud. Porque hay Algo llamando, más allá de la loma, un llamado de la siguiente loma, y más allá del Jordán, hasta que Ud. caiga en los brazos de Dios, Allá. ¡Un abismo, llamando a otro Abismo!
77Josué sabía que su comisión era tremenda. ¿Se fijaron Uds. allí, que cuando Josué empezó a cruzar el Jordán, cómo se acordó de su comisión? “Que este libro de la ley, Mi Palabra, no se aparte de tu boca”. En otras palabras: “Josué, a Mí no me importa lo que digan las tribus, lo que digan otros clérigos. Quédate con esta Palabra, porque entonces harás prosperar tu camino. No importa cuántas cosas grandes ellos hagan, y cuántas cosas pequeñas ellos hagan, y cuántas organizaciones ellos hicieron, ¡quédate con la Palabra, Josué!” ¡Oh, hermanos! “¡Quédate con la Palabra! Esta Palabra, esta Palabra nunca se apartará de tu boca!” Permítanme leerlo otra vez. Solamente esfuérzate y sé muy valiente, para cuidar de hacer conforme a–a toda la ley que mi siervo Moisés te mandó; no te apartes de ella ni a diestra ni a siniestra....
78Si la Palabra dice que se haga una cierta cosa, ¡hágala! No me importa lo que diga la organización, ¡hágala de todas maneras! Ese es el Josué que Dios está esperando. No te apartes ni un centímetro, ni una pizca. ¡Quédate exactamente con la Palabra! ... no te apartes de ella ni a diestra ni a siniestra, para que seas prosperado....
79Oh, Uds. piensan que están prosperando cuando están edificando grandes iglesias, añadiendo diez mil a su denominación. Eso no es prosperidad. Eso no los lleva un solo paso más cerca de la promesa. ¡Lo que necesitamos es más de Dios, más del Espíritu Santo! ... para que seas prosperado en todas las cosas que emprendas. Nunca se apartará de tu boca este libro de la ley, sino que de día y de noche meditarás en él....
80Cuando Uds. están pensando hacer algo, ¿están tomando en cuenta la Palabra de Dios? ¿Están Uds. encontrando su deseo en la Palabra? ¿Están Uds. predicando lo que es la Biblia? ¿Son Uds. como muchos, y como un gran número de ellos, que “predican por doctrina los mandamientos de hombres”? Nunca se apartará de tu mano, o mejor dicho, de tu boca este libro de la ley....
81“¡De tu boca!”, lo que tú estés diciendo. No sólo la leas y te vayas. ¡Háblala! ¡Vívela! ¡Enséñala! ... sino que de día y de noche meditarás en él, para que guardes y hagas conforme a todo lo que en él está escrito....
82¿Ven cómo va a ser un Josué de este día? ¿Ven cómo va a ser un Josué de la Iglesia espiritual? Es la misma clase de Josué que ellos tenían en la iglesia natural. La Iglesia espiritual tiene que ser la misma cosa.
83Si la Biblia dice: “El que no naciere de nuevo, no puede ver el Reino de Dios”, el Josué espiritual dirá: “Amén”.
84Si la Biblia dice: “Jesucristo es el mismo ayer, hoy, y por los siglos”, el Josué espiritual dirá la misma cosa: “El es el mismo”.
85Si la Biblia dice, el Libro, la Palabra, dice que: “Quedaos vosotros en la ciudad de Jerusalén, hasta que seáis investidos de Poder desde lo Alto”; “cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, me seréis testigos”, el Josué espiritual dice la misma cosa.
86Si Pedro, en el Día de Pentecostés, dijo: “Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el Nombre de Jesucristo para perdón de los pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo”, el Josué espiritual nunca variará una sola pizca, sino que él dirá exactamente lo que la Palabra dice.
87Si Marcos 16 dice: “Id por todo el mundo y predicad el Evangelio... El que creyere y fuere bautizado, será salvo; el que no creyere, será condenado. Y estas señales seguirán a los que creen: En Mi Nombre echarán fuera demonios; hablarán nuevas lenguas; tomarán en las manos serpientes, y si bebieren cosa mortífera, no les hará daño; sobre los enfermos pondrán sus manos, y sanarán”, el Josué espiritual dirá la misma cosa. El meditará en Ella día y noche, para hacer prosperar su camino.
88Yo quiero que Uds. se fijen lo que sucedió. Josué, cuando él llegó a su primera campaña, probó por primera vez que él era el verdadero Josué. Israel debió haber sabido eso.
89Sin duda, los clérigos tenían una idea diferente. Ellos dijeron: “Mira, nosotros sólo acamparemos aquí hasta la primavera, o mejor dicho, hasta el verano, hasta que el Jordán baje”.
90Y parece que Dios pone algunas de las cosas más absurdas enfrente del Josué espiritual.
91Lo llevó allí en el mes de abril, cuando el Jordán estaba tres o cuatro veces más grande que su tamaño normal. El lo estaba probando, para ver si él realmente era un Josué.
92Permite que todo salga mal. Permite que todos los demás prosperen. Permite que...?... prosperen. Permite que los hombres que tienen apariencia de piedad, que niegan el Poder de ella, prosperen, y a Ud. lo deja al último. Pero si Ud. sabe en dónde está parado, Ud. se quedará fiel. Sin importar si todo el mundo lo rechaza, Ud. todavía se quedará fiel. Ud. no variará de esa Palabra.
93El Jordán estaba tres o cuatro veces más grande que su tamaño normal, de dar temor, horroroso, cenagoso. Pero Josué dijo: “Dios dijo que en tres días vamos a cruzar. ¡Y vamos a cruzar!”
94Ahora, los clérigos dijeron: “Mira Josué, espera un momento. Nosotros somos hombres educados. Somos inteligentes. Muchos de nosotros aquí somos ingenieros de Egipto. Nosotros sabemos cómo hacer estas cosas, así que sólo esperaremos un poco de tiempo más hasta que la corriente baje, y entonces lo podemos cruzar caminando. ¿No es eso mucho más fácil?”
95“A mí no me importa lo que Uds. piensen. Dios dijo que en tres días vamos a cruzar. ¡Y vamos a cruzar! Vamos a cruzar en tres días”.
96Observen lo que Josué hizo. ¿Qué puso él primero? ¿A los clérigos? No, señor. El puso a la Palabra primero. Dijo: “¡Tomen esa arca! Y todos Uds. sacerdotes quédense a distancia de ella; quédense detrás de ella. No traten de guiarla; dejen que ella los guíe a Uds.”
97Ese es el problema hoy día. Nosotros tratamos de adelantarnos de la Palabra, y pasarla por alto, y hacemos que la Palabra cuadre con esto, y que la Palabra cuadre con eso. Dios bendiga sus corazones, ¡lo que necesitamos hoy día, es seguir la Palabra!
98La Palabra guió el camino. Cuando llegó al Jordán, Ella lo dividió, y ellos pasaron al otro lado. En su primera campaña, él puso lo que es primero, primero. El tenía una razón para eso. El tenía una razón, pues Dios lo había comisionado: “Quédate con la Palabra. Deja que la Palabra lo haga”. En toda campaña, ellos salieron triunfantes en la batalla, porque Dios les había ordenado poner el arca primero.
99Después que el arca salía, ¿qué le seguía después? Alabanzas, y luego los que tocaban instrumentos, antes que la batalla aconteciera. ¡Aleluya!
100Eso es lo que necesitamos hoy día, (lo que tuvimos esta mañana): cantores, instrumentos, tocar música, regocijarnos. Entonces pongan la Palabra primero, lean la Palabra. Luego la batalla se inicia. Estamos destinados a ganar, tenemos que ganar. Quédense allí con Ella, cumplan Sus instrucciones, y los protegerá a Uds. en la hora de dificultad. El tenía una buena razón para hacer eso.
101Miren, recuerden: cuando él cruzó al otro lado... antes que él cruzara al otro lado, él envió un espía, dos de ellos, para reconocer la tierra. Ahora, Moisés había enviado todo un grupo de ellos al otro lado, pero todos ellos regresaron confundidos. Observen el nuevo ministerio. El no hizo eso. El sabe que en donde Ud. tiene mil quinientas ideas diferentes, Ud. tiene mil quinientas confusiones. Pero él envió a dos, dijo: “Vayan allá, y reconozcan la tierra”.
102Miren: queremos llegar a algo que yo no quiero que Uds. se lo pierdan. El dijo: “Miren, cuando crucen al otro lado...” Ellos cruzaron al otro lado para reconocer la tierra, para ver si las promesas estaban correctas, ver si era... qué clase de tierra era, y cómo ellos debían entrar. Ellos cruzaron al otro lado. Los nombres de los espías no son dados. Pero cuando ellos entraron en la tierra, ellos llegaron a Jericó. Y cuando ellos llegaron a Jericó, ¿qué sucedió? Ellos se encontraron con una prostituta, una mujer de mala fama.
103Yo quiero hacer un cuadro de esto. Quizás no esté correcto, pero quiero traer un punto por medio de él. No tenemos historia de Rahab. Sabemos que ella era una prostituta. Pensemos que ella se crió en un hogar que era muy pobre, y que ella llegó a ser de mala fama. Y ella era una hermosa mujer joven. Ella se fue a las calles para sostener a su madre y padre inválidos; no había manera que ella trabajara, sino sólo vendiendo la moral de su cuerpo. Pero yo me puedo imaginar, que todo el tiempo ella sabía que eso estaba mal. Había algo en ella que le decía: “Mira, no está bien que hagas eso”. Ella sabía que no lo estaba.
104Y un día ella oyó que había un Dios que se estaba moviendo. Su corazón se empezó a estremecer. Ella encontró a un mensajero de ese gran movimiento, que le dijo lo que iba a suceder. ¿Qué dijo ella? Miren: Josué tenía señales; Josué tuvo las mismas señales que Moisés tenía, exactamente. Así que cuando él... Rahab no pidió ver la señal de Josué; ella sólo oyó.
105Es un tipo de la Iglesia, un tipo de la Iglesia verdadera que ha sido sacada de la prostitución. “Yo soy un Metodista hoy, un Bautista mañana, un Presbiteriano al día siguiente”, sacada de la prostitución.
106Pero, de repente, un predicadorcito entró a la ciudad y dijo: “Hay un Dios que vive, que vivió ayer, y es el mismo hoy. Su Poder todavía es el mismo. El hace las mismas obras que El hizo cuando El estuvo aquí en la tierra; Sus agentes están en camino”.
107Ahora, Rahab la ramera, conocida como una ramera, ella era un tipo del creyente de hoy día, el creyente verdadero. Ella no dijo: “Mira, yo oí que Josué puede hacer señales porque él es el sucesor de Moisés. A mí me gustaría ver esas señales. Y si yo puedo ver esas señales, entonces lo creeré”. Bueno, él no le tuvo que mostrar esas señales en lo absoluto, porque ella lo creyó de todas maneras. Ella no era un Tomás. Ella lo creyó.
108Miren, Moisés, cuando él tenía las señales, él fue allá e hizo esas señales, pero la señal no es la cosa que los llevó a la tierra prometida. No fue eso. La señal fue la vindicación de la comisión.
109Y Rahab lo creyó, sin ver nada. Ella dijo: “Todos nosotros estamos temblando”.
110Con razón Nicodemo dijo: “Rabí, sabemos que has venido de Dios como Maestro; porque nadie puede hacer estas señales, si no está Dios con él. Todos nosotros lo sabemos”. 111 El mundo lo sabe, hoy día. Billy Graham clama: “¡Tenemos que regresar a Pentecostés!” El Concilio de Iglesias clama: “Tenemos que regresar a los profetas, a los que hablan en lenguas, a los que interpretan lenguas, a la sanidad Divina, sanadores en nuestras iglesias, permitiendo que el Espíritu de Dios tenga Su derecho”. Dios está haciendo Su llamado. La gente le teme a la verdadera piedad, y dice: “Con todo esto, nuestros corazones están desfalleciendo”.
112Ahora, ella no tenía que ver una señal que Josué podía hacer con su mano o con una vara. Ella creyó. Ella dijo: “Yo oí, y creo, y ahora estoy pidiendo misericordia”. ¡Oh, cómo pudiéramos enseñar una lección aquí! “Yo estoy pidiendo misericordia para mí, y mi casa”.
113Miren al romano esa noche que sacó su espada y se iba a matar, el carcelero de Filipos. Pablo le dijo: “No te hagas ningún mal, pues todos estamos aquí”. Dijo: “¿Qué puedo hacer para ser salvo?”
114Dijo: “Cree en el Señor Jesucristo, y serás salvo, tú y toda tu casa”.
115¿“Tú y toda tu casa”? Seguro que sí. “Tu casa será salva contigo”. ¿Por qué? Porque si Ud. tiene la fe suficiente para que sea salvo, Ud. puede tener la fe suficiente para que su familia sea salva. Sí, “¡tú y tu casa!”
116Miren a Rahab. Rahab dijo: “¡Ten misericordia de mí! ¡Perdónenme! Yo no quiero morir con estos incrédulos. Yo no quiero morir como un animal. Yo quiero morir en los brazos de Jehová. Yo creo en el Dios de Uds., porque El es Dios de ambos, del Cielo y de la tierra. El hace cosas visibles; El hace cosas reales. Yo nunca lo he visto que las haga, pero yo lo creo de todas maneras”. ¿Ven?, ella nunca había visto a Josué; ella sólo oyó de Josué. Ella nunca había visto a Dios, ella nunca había visto ninguna de las obras de Dios; ella sólo oyó. Otros las habían visto, y ella creyó al oírlas. Miren, dijo: “Yo pido favor para mí, y para mi padre y mi madre. Ellos están ancianos e inválidos. Yo tengo algunos hermanos. Yo quiero tener fe para ellos”.
117Y los espías, los predicadores, dijeron: “Sí, él viene en esta dirección, y vamos a tomar la tierra. Ahora si tú quieres que sean salvos, mételos en la casa”. ¡Aleluya! “Si tú lo crees, ve y tráelos y mételos aquí, porque no seremos responsables si ellos están en las calles. Pero si tú los metes en la casa, seremos responsables”, ¡aleluya!, en donde ese cordón de grana cuelgue de la ventana. “Seremos responsables si tú los metes en la casa”.
118¡Oh, hermanos!, si alguna vez ha habido un tiempo de meter a nuestros amados en la Casa, es ahora, en la Casa de Fe. Métanlos, porque viene la hora cuando viene un sacudimiento. Nuestros padres y madres, y hermanos y hermanas, únicamente estarán seguros en la Casa, porque el Poder de Dios va a sacudir el país otra vez. Lo va a hacer. Y únicamente la Casa de Fe será salva.
119Ahora él dijo: “Yo no soy responsable a menos que tú los metas en la casa”. Y ella los hizo jurar que ellos no la destruirían a ella o a su familia. El dijo: “Si tú los metes, ellos estarán seguros”. Ella los hizo descender del lugar, y ellos se fueron.
120Esta gran ramera, Rahab, llegó a ser una creyente. Yo leí su historia, no hace mucho tiempo. Después que fue considerada e introducida a la fe, debido a su creencia en Dios, ella fue introducida a la fe israelita, fue una prosélita. Un general del ejército, del ejército israelita la cortejó. ¡Observen lo que Dios hizo por esa mujer! Y ellos tenían un... Ellos se mudaron a Belén, y tuvieron un hijo; y a este hijo lo llamaron Booz. De... Booz se casó con Rut; de Rut y Booz, vino Isaí; de Isaí vino David; de David vino Jesús. ¡Aleluya!
121¿Por qué? “Fe viene por oír, el oír de un Dios que es el Dios del Cielo y de la tierra, y creyendo en El”. Creyendo, ¿qué? La comisión que Dios le había dado a un hombre llamado Josué, creyendo esa comisión.
122Josué tenía fe en su propia comisión, como Moisés también tenía fe. Las cosas le salieron mal a Moisés; parecía que él había fracasado muchas veces, pero él continuó triunfalmente y luego murió en la Roca. Los Angeles se lo llevaron.
123¡Dios, dejame irme de esa manera! Déjame mantener mi comisión, y que algún día cuando esté listo para morir, que yo vea la Roca puesta allí a mí lado. Josué estaba cumpliendo su comisión. Aunque él había... Dios lo mantuvo sagrado, porque él se quedó exactamente con la Palabra.
124Ahora, Rahab sabía que Josué tenía esa comisión. Ahora, no se lo pierdan. Mantengan esas cosas en su corazón. Josué tenía la comisión; Rahab lo reconoció antes que ella viera algo. Ella sabía que Josué tenía el poder de Dios que iba a conquistar la tierra. Ella pidió misericordia. Dios le concedió misericordia. Ahora, cuando Josué entró en la tierra, por supuesto, sabemos que ella fue perdonada.
125Pero luego otra gran comisión que Josué tenía, era repartir la tierra al pueblo.
126Ahora recuerden: “Nunca se apartará de tu boca este libro de la ley”. Ellos tenían la Palabra de Dios, “Como estuve con Moisés... Sigue adelante. Como estuve con Moisés, seré contigo. No te dejaré. Pueda que tú me dejes a Mí, pero Yo no te dejaré. Pero si tú me dejas, Mi gracia es suficiente, Yo te levantaré de nuevo. Sólo continúa caminando hacia adelante. Mientras tú te quedes con Mi Palabra, Yo cuidaré de ti”.
127Ahora él tenía que repartir la tierra, y había doce tribus a las cuales repartírsela. Ahora, ¿qué si él escogía alguna preferida?; ¿qué si a él le gustaba la tribu de Gad más que lo que le gustaba la tribu de–la tribu de Efraín?, ¿la tribu de José más que lo que le gustaba la de Judá? Pero él no lo hizo de esa manera. El la repartió de acuerdo a la Palabra revelada por el Espíritu. El la repartió de acuerdo a la tribu. Y fíjense, él lo hizo por medio de revelación, por discernimiento. Por el discernimiento del Espíritu de Dios, él lo hizo.
128Cada una de esas madres hebreas cuando daban a luz a esos bebés, llamaba su nombre. Y cada uno de sus nombres tiene un significado.
129Jacob, cuando él nació, siendo un gemelo, ella lo nombró “suplantador”, Jacob. Pero cuando él recibió su poder vencedor, y luchó con el Angel, Dios cambió su nombre de Jacob, a Israel, “un príncipe”.
130El nombre tiene algo que ver con su vida. Cuando Pedro, un pescador, había vencido por su fe en Jesús, El le dijo: “Tu nombre es Simón; pero Yo te voy a llamar Pedro”, lo cual es una “piedrecita”. Lo cambia a Ud. Su nombre tiene algo que ver con ello, y su colocación en la vida.
131Y cuando esta gran cosa sucedió, cuando cada una de estas madres hebreas, en sus dolores de parto, los nombraba, como “Rubén”, eso lo posicionó en Palestina, exactamente de la manera que esa madre lo dijo, y llamó su nombre. Digamos (yo no los tengo todos escritos aquí) pero digamos que Rubén significa: “pastor”, Gad significa: “criador de ganado”, y Efraín significa: “cultivador de maíz”.
132Ahora, por medio del discernimiento espiritual, Josué, el nuevo líder, por medio del discernimiento espiritual, colocó a cada uno en donde él pertenecía; repartió la tierra exactamente.
133Es un tipo muy hermoso de hoy día, del porqué es que necesitamos un Josué hoy en día. El problema hoy en día, cuando estamos entrando en nuestra Tierra prometida, es que Gad quiere criar ovejas como Efraín, uno quiere criar algo como el otro. Todo hombre quiere ser igual. Deje que Dios le dé a un hombre un don de sanidad, y todo hombre quiere un don de sanidad. Efraín y Gad y todos ellos, quieren mezclarse y salir como uno. Pero, ¡estamos separados en nuestra posición! No todos tienen el don de sabiduría, no todos profetizan, no todos hablan en lenguas, no todos son profetas. Pero Dios ha puesto en la Iglesia algunos que profetizan, algunos que hablan en lenguas. Nosotros los queremos hacer que todos hablen en lenguas. ¿Ven en dónde está la confusión? Entonces Uds. no pueden llegar a ninguna parte. Bueno, los filisteos los conquistarían en un momentito. Seguro. Pero cuando cada hombre, por medio de un líder, los separó por medio del discernimiento espiritual y los posicionó dentro del cuerpo, allí ellos permanecieron y llegaron a ser lo mejor de la tierra. Dios, ¡danos un Josué! Dios, vuélvenos a dar un Josué que mantenga la comisión con la Palabra.
134De esa manera Dios le dijo: “Nunca se apartará de tu boca este libro de la ley, sino que de día y de noche meditarás en él”, porque él tenía una comisión delante de él.
135Ahora, qué gran líder llegó a ser Josué; nunca perdió una batalla, a menos que algo mal pasara en la iglesia. Cuando Acán tomó un lingote, no fue el carácter de Josué o mejor dicho, la fe lo que la causó. Fue que él tomó del campamento un manto babilónico, y un lingote de oro. Y cuando él lo hizo, eso–eso cambió todo el curso de la batalla.
136Cuando un solo miembro sufre, todos los miembros sufren. Por quien Dios viene uno de estos días, hermano, es por una Iglesia sin mancha ni arruga. El viene por una Iglesia llena del Espíritu, en la que el Amor Divino de Dios soldó tanto sus corazones, que ellos caminan como uno.
137La batalla, de toda esta confusión, tiene que ser ganada. ¿Están correctos los Metodistas, los Bautistas, los Presbiterianos, los Pentecostales, los Nazarenos, los Santos Peregrinos? Hay novecientas sesenta y nueve denominaciones diferentes, aparte los de Buda y–y todas las otras clases. ¿En dónde estamos? Algo está mal. Hay un lingote en el campo en alguna parte. Josué echó suertes.
138Permítanme decir esto esta mañana, como Elías en el Monte Carmelo: “Si Dios es Dios, que El conteste como Dios”. Si la denominación Bautista está correcta, veámosla producir las señales de Jesucristo. Si los Nazarenos están correctos, veámoslos producir las señales, hacer las cosas que El hizo. Si los Pentecostales están correctos, veámoslos hacer las cosas que El hizo. Entonces lo sabremos.
139Los discípulos de–de Josué dijeron: “Nosotros te seguiremos mientras veamos que Dios está obrando contigo como El obró con Moisés”.
140Y los discípulos de Jesucristo deberían decir la misma cosa. “Nosotros trabajaremos contigo cuando veamos las señales de Jesucristo obrando en ti. Nosotros haremos eso”. Eso es lo que deberíamos hacer. Eso es lo que la Iglesia debería decir. Esa debería ser la actitud de la Iglesia–la Iglesia Cristiana. Entonces Uds. pudieran poner en orden: dones, señales, obreros. Si un hombre tiene un don de sanidad Divina, eso no tiene nada que ver con el que habla en lenguas. El que habla en lenguas no tiene nada que ver con el que tiene el don de profecía. ¿Ven?, tenemos fases diferentes de este ministerio.
141Miren: cuando Dios me dio mi comisión... Yo he puesto toda esta base, para este solo propósito. “Dones y llamamientos son sin arrepentimiento”. Ningún hombre puede hacer de él mismo algo. Dios los hace lo que Uds. son, por Su gracia. No tenemos manera de hacernos nosotros mismos. Jesús dijo: “¿Quién de vosotros podrá, por mucho que se afane, añadir a su estatura un codo?” ¿Quién se puede hacer él mismo más grande o más pequeño, por mucho que se afane? Uds. no lo pueden hacer.
142Cuando Dios me dio la comisión, yo la dudé. Yo dije: “Yo soy suficiente, mejor dicho, soy insuficiente. Yo no tengo educación. Yo no puedo hacer estas cosas”.
143Y muchos de Uds. aquí esta mañana, todavía están vivos hoy, que estuvieron cuando El apareció allá en el río, en esa forma de una Columna de Fuego, y se posó allí y habló, y dijo: “Como Juan el Bautista fue enviado para ser precursor de la Primera Venida de Cristo, así tu Mensaje será el precursor de la Segunda Venida”.
144Miren lo que ha hecho. Esa Luz suspendida allá, se publicó en el periódico, y se dispersó por todos los Estados Unidos y en otras naciones.
145El Doctor Lee Vayle, allí, estaba en Canadá en esa ocasión. El recuerda cuando se publicó en el periódico canadiense, creo que fue. ¿No fue así, Hermano Lee Vayle? En el periódico canadiense: “Luz mística aparece sobre la cabeza de un ministro local, mientras bautizaba”. Mucha gente dijo: “Es sicología”.
146Pero un día Dios decidió tapar la boca de los incrédulos, porque Ella se quedó con la Palabra. Esa misma Columna de Fuego que guió a los hijos de Israel, es exactamente la misma hoy en día; está guiando a la Iglesia espiritual igual que Ella la guió en lo natural. El apareció otra vez, y ellos tomaron las fotografías ante los críticos y ante los examinadores. Aquí Ella ahora está suspendida. Es la Verdad, infaliblemente; haciendo las mismas obras, guiando al pueblo espiritualmente como Ella los guió en lo natural allá en el pasado, quedándose con la Palabra. Ahora, El dijo lo que era la comisión. Ahora recuerden: Dios nunca se apartará de Su comisión. Si....
147Me gustaría esquematizárselo a Uds., o hacerlo de alguna manera. Tomemos por ejemplo esto aquí. Aquí está una pequeña señal, esa es la comisión; ahora aquí está una pequeña cruz en una esquina, y una Biblia en la otra esquina, pero lo escrito está aquí en medio. Esa es la comisión.
148Te encarezco delante de Dios y de los Angeles elegidos, y de Jesucristo. La comisión era: “Ora por los enfermos”. La duda fue: “Soy insuficiente para hacerlo”.
149“Para ese propósito tú naciste; ese es el significado de tu nacimiento y tu vida peculiar, que debes orar por los enfermos. Si tú haces que te crean, y eres sincero cuando oras, nada le podrá hacer frente a tu oración, ni siquiera el cáncer”. ¿Cuántos han leído eso, durante el transcurso de los años? Ha recorrido todo el mundo.
150Ahora, miren, yo dije: “Yo no lo puedo hacer, porque soy insuficiente para hacerlo. Ellos no me creerán. Yo soy pobre. No tengo educación”. Ese fui yo dudando.
151El dijo: “Como a Moisés se le fue dado dos señales para vindicar su comisión, así también se te ha...” No “te serán dado”. “Se te ha dado dos señales. Una de ellas será la de tu mano. La otra será que tú conocerás los mismísimos secretos del corazón, los pensamientos de su mente. Y por medio de esto, ellos creerán, por medio de estas dos señales”. Ahora recuerden, escuchen, no fallen en captar esto: la señal no es la comisión. La señal únicamente apunta hacia la comisión.
152Uds. salen aquí a la carretera y ven una señal que dice: “Cinco millas [8 km.–Trad.] para llegar a Jeffersonville”. Eso allí no es Jeffersonville. Eso es sólo una señal que Ud. va en el camino correcto. Qué si....
153Moisés, cuando él fue allá, él tenía una señal, con una vara y con su mano. La señal aquí no era más que la comisión que estaba en Moisés. ¿Qué si todos los israelitas hubieran dicho: “Oigan, todos Uds. egipcios, todo el resto de Uds. israelitas, vengan aquí, tenemos un hombre que puede hacer un truco con su mano, Uds. lo deberían ver; tenemos a un hombre que puede tomar una vara y convertirla en una serpiente, vengan, véanlo”? Eso sólo era un letrero. Eso no era la comisión. Ellos no estaban esperando un letrero. ¡Dios, ayúdanos! Ellos estaban esperando una liberación.
154Y este mundo inválido, pobre y enfermo, está esperando una liberación; y ellos están mirando a un letrero. ¡Ten misericordia! El letrero no es nada mas que una señal que prueba la comisión. Allí está el nuevo ministerio. Se me acaba de revelar. “Ora por los enfermos. Haz que la gente te crea”. Dios nunca puede dejar eso; esa es Su comisión. No importa lo que suceda, cuánto yo fallo. Yo fallé miserablemente. Yo nunca debí haber seguido adelante con esas señales; esa no era la voluntad de Dios, pero Dios lo ha bendecido de todas maneras. Pero estoy listo para dejar esta montaña. Yo quiero cruzar al otro lado del Jordán. Yo quiero cumplir la comisión. “Haz que la gente te crea”. Yo dije: “Ellos no me creerán”. “Te será añadido dos señales”.
155Ahora, el problema de esto, es que nosotros hemos estado mirando a la señal. “Oh, el Hermano Branham, Ud.–Ud. ponga su mano sobre él. Oh, Ud. debería ver lo que sucede. Párese Ud. delante de él cuando la unción está sobre él, y él le dirá a Ud. todo lo que está en su corazón”. Eso es verdad.
156Yo entré al hospital aquí el otro día. Allí estaban los doctores, no podían encontrar lo que estaba mal en la mujer. Cuando los doctores salieron del cuarto, la señora se regresó y se quedó parada junto a la cama, dijo: “Ellos no me pueden encontrar nada mal, nada que esté mal”. “Dijo: Hermano Branham ¡Ud. me puede decir!” Yo dije: “Si Ud. me cree, yo puedo”. Ella dijo: “Yo creo”.
157Y el Espíritu Santo dijo: “Es tal y tal cosa. Eso es lo que es, exactamente. Vea si eso no es”. Ella es un miembro de la congregación de Junie Cash.
158Otra mujer allí dijo: “¡Mi espalda!” Ella dijo: “Ellos no pueden encontrar lo que lo causó”. Yo dije: “¿Cree Ud. que yo soy Su profeta?” Ella dijo: “Sí creo”.
159Yo dije: “Lo que sucedió, es que allá en el principio del mes de junio, Ud.... Ellos la están–ellos la están tratando de convencer a Ud. para que se opere de una vertebra dislocada. No es eso. Es un nervio que está comprimido. Ud. se lo ocasionó levantando un bulto pesado, cuando Ud. trabajaba en el Mercado McSpaddin”. Ella dijo: “¡Recuerdo cuando eso sucedió! ¡Ahora lo recuerdo!”
160Eso no la sana a ella; eso únicamente la apunta hacia la comisión. ¡Dejen de apoyarse en el letrero!; ¡vayamos a la ciudad! ¡Dejemos esta montaña!; ¡vayamos a la ciudad! ¡Crucemos el Jordán!
161Yo he errado. Yo he hecho mal. Esa es la razón que yo he basado estos sermones de la manera que lo he hecho. Porque El dijo: “Como estuve con Moisés, estaré contigo”. Y cuando esa Mano descendió y señaló esa mismísima Escritura... Por mucho tiempo yo me he preguntado, porque yo no sabía lo que era la comisión. Yo he buscado algo sobrenatural más allá de eso. Dios no se puede apartar de Su comisión. Dios da la comisión, y eso es lo que debe permanecer.
162Pero a toda la gente Pentecostal le gusta las señales. Les gusta verlas. La Biblia dice: “Una generación mala y adúltera demanda señales”. Pero la comisión era: “Ora por los enfermos”. ¡Y las decenas de millares y millares, por los que no he orado, es porque todos ellos desearon la señal! Todos ellos la desearon.
163El otro día, yo estaba tratando de hacer obrar mi ministerio. (Lo había meditado en mi cuarto). Y un hombre subió a la plataforma, y dijo: “Mire, Hermano Branham, espere un momento. Mi caso es diferente. Yo simplemente tengo que saber algo”. Yo dije: “Bueno, el doctor lo puede examinar a Ud.”
164“¡Oh, yo no quiero eso! Yo–yo lo quiero saber en estos momentos. Mi caso es muy diferente”.
165Yo dije: “Bueno, no me gusta hacer eso, hermano”. Entré en eso, y cuando menos se pensó, el Espíritu Santo lo declaró. El dijo: “¡Alabado el Señor! ¡Eso es correcto!” Yo dije: “El resto de Uds., vengan ahora, voy a orar por Uds.”
166Cuando yo hice eso, ¿saben Uds. lo que dijo el que seguía? “¡Mi caso es tan importante como el de él!” Entonces yo sólo oré como por unos seis u ocho, y terminé la reunión; me sentía morir.
167Yo siempre me preguntaba, ¿por qué me hará sentir así? Es porque yo lo estaba haciendo mal. Ese es sólo el letrero apuntando hacia la comisión. Eso no es la comisión. Ese letrero ha sido clavado por todo el mundo, y en todos los idiomas: Africa, India, Asia, Europa, por todo el mundo, a través de decenas de millares, y millones de gente. Ellos saben tocante a ese letrero. [El Hermano Branham toca en el púlpito varias veces–Ed.]. Yo estoy listo para dejar esta montaña. Yo quiero cruzar al otro lado del Jordán. Yo quiero entrar en algo más allá, en donde mi fe se eleve a un punto que cuando ore por la gente, sea sanada.
168Observen: Dios lo pone otra vez en las manos de la gente. “Tú naciste para orar por la gente enferma. ¡Si tú los puedes hacer que crean!” Yo dije: “Ellos no me creerán”.
169El dijo: “Yo te daré dos señales, y por medio de ellas, ellos creerán”. Fíjense, entonces estas señales, ellos se han reunido alrededor de ellas, de los letreros, en lugar de la comisión. “Creyendo que tú fuiste enviado para orar”.
170Ahora, cuando la gente pasa por la fila de oración para que se ore por ella, tan pronto que alcanza absolutamente el punto... No hay nada que yo pueda hacer al respecto, hasta que alcance ese punto. Y cuando lo hace, entonces yo digo: “Yo le doy....”
171Hattie Wright [“Jadi Rait”, pronunciación figurada–Trad.], (ella, creo que ella está aquí esta mañana; sentada ahí), ella fue la primera. Cuando vimos esas ardillas (y ella sabía la comisión tocante a eso), y cuando acontecieron esas siete veces seguidas que Dios creó algo, yo dije: “Ese es el mismo Dios que pudo crear un carnero para Abraham, para convencerlo de su comisión; es el mismo Dios que puede crear una ardilla, porque eso era lo que yo necesitaba”.
172Y la hermanita Hattie Wright sentada allí al fondo de la casa, con su corazón alejado de las cosas del mundo, ella estaba creyendo, ella dijo: “Hermano Branham, ¡eso no es nada mas que la verdad!” Ella no lo dijo sólo de aquí; Dios habló de su corazón. Yo dije: “Hattie, pide lo que quieras; yo te lo daré”. Ella dijo: “¿Qué debo pedir?”
173Yo dije: “Tú tienes un padre y una madre ancianos sentados aquí. Tú tienes una hermana inválida”. Ella todavía está sentada en esa silla. “Tú pudieras pedir por ella. Tú pudieras pedir por tu madre, por tu padre. Tú eres pobre, no tienes dinero. Pide lo que tú quieras”.
174Ella dijo: “Bueno, yo no sé qué pedir”. Dijo: “Sencillamente no sé”. Ella dijo: “Mi deseo más grande es la salvación de mis dos hijos”.
175Yo dije: “Yo te doy a tus hijos, en el Nombre de Jesucristo. Y ambos se convirtieron, y aman al Señor Jesús; ambos han sido bautizados en Su Nombre, y le sirven a Dios diariamente con todo su corazón.
176Ed Daulton, sentado aquí en alguna parte, acá; la misma cosa, tocante a sus hijos.
177Yo he visto en una campaña, cuando menos ochocientas o novecientas, quizás mil personas, pasar por la plataforma en una reunión, una por una (cuando menos pienso, yo subo y oro por ellos. Seguro que ellos sanan). Y ahí venía una niñita muriéndose con leucemia. Seguro que yo sabía lo que estaba mal en la niña. Nunca dije una sola palabra a ninguno de ellos; pero cuando esa niña llegó allí, yo dije: “Cariño, yo te doy el deseo de tu corazón. Tú tienes leucemia, y yo te doy tu sanidad en el Nombre del Señor Jesús”. Me volví hacia la audiencia, y dije: “Yo reto a cualquiera de Uds. aquí, que lleven a esa niña a un doctor para que la examine, y vea si tiene una ápice de leucemia”. ¿Por qué? Esa niña había oído, como Rahab la ramera; ella lo creyó con todo su corazón. Entonces Dios, por medio de Su Espíritu, se movió en la escena, y dijo: “Esa es ella”. Cientos habían pasado por la plataforma sin (hasta dónde yo sé) haber recibido algo. Yo sólo oré por ellos.
178Vuelve a recaer sobre la gente: “Si tú crees”. La comisión fue dada. Eso es lo original. El letrero ha sido producido. Ahora, si Uds. pueden creer eso, si Uds. creen que Dios me envió al mundo para orar por la gente enferma, yo seré capaz de orar la oración de fe por Uds. Esa es la única manera que se puede hacer.
179Dios nunca se puede apartar de Su comisión. Yo le he fallado a El. Yo he tenido como unos catorce años de nada sino puro discernimiento, alrededor y alrededor del mundo, decenas de millares de veces, un millón de casos, creo yo. Yo les pregunto una cosa: ¿falló alguna vez? No, señor. ¡Y si el letrero no falla, cuánto más la comisión nunca fallará! Si la señal (esa es la parte menor), si la señal apuntando a la ciudad, si ella no falla para decirles a Uds. que la ciudad está allí, ¡cuánto más la ciudad estará allá cuando Uds. lleguen! Allí está la comisión.
180Miren, mi ministerio está cambiando. Ya ha cambiado. Todavía habrá discernimiento, todavía seguirá adelante mientras yo sienta que Dios quiere que yo se los diga a ellos. Pero hasta entonces, yo oraré y pondré manos sobre los enfermos, como El me dijo que lo hiciera, y seguiré cumpliendo mi comisión. Yo he esperado mucho tiempo por esto, pero yo creo ahora que estamos listos para tomar la Tierra prometida. Y tan seguro que eso será así, que habrá algunas Rahabes esperando, habrá alguien esperando que la creerá con todo su corazón.
181¿Entienden Uds., todos entienden eso bien?, levanten su mano. [La congregación dice: “Amén”–Ed.]. ¿Cuántos creen que eso es absolutamente Escritural? [“Amén”]. Eso es exactamente lo que El dijo. Esta es la comisión; estos son letreros que les señalan la comisión.
182Ahora, yo desafío a cualquiera que me diga, en cualquier parte del mundo, en estas cintas, adondequiera que ellas vayan, que me muestren una sola vez que El falló al decirlo en la plataforma, o en cualquier visión, o cualquier cosa, que no haya sido exactamente la cosa correcta, y que no haya sucedido exactamente como El lo dijo. Le dijo a cada persona exactamente cuáles eran sus problemas, y todo tocante a ello, y de dónde venían, y todo tocante a lo que ellos deberían hacer. Y cada vez que decía ASI DICE EL SEÑOR para algo tocante a sanidad, sucedía de esa manera. Si Uds. saben de una sola ocasión, díganme al respecto, y yo iré a la cinta y lo investigaré. Nunca ha fallado, en estos largos doce años, o mejor dicho, catorce años. Nunca ha fallado, porque no puede fallar. La señal fue dada por Dios. No puede fallar.
183Y antes que Dios diera la señal, El dio la comisión; antes que pueda haber una señal para apuntar hacia una comisión. Antes que pueda haber una señal para apuntar hacia la ciudad, tiene que haber primero una ciudad hacia dónde apuntar. Si Uds. la han creído con todo su corazón, Uds. la recibirán. “La oración de fe salvará a los enfermos, y Dios los levantará”.
184Ahora, yo mismo me he apoyado mucho en el letrero. “Señor, Tú muéstrame tocante a esto antes que ore por ellos, porque yo no sé qué pudiera hacer”. ¡Cuán cruel fue eso! Yo le pido a la congregación que me perdone. Las congregaciones del mundo, que están escuchando esta cinta: ¡perdónenme! Yo estaba mal. Yo nunca lo debería haber hecho de esa manera. Esa no fue Su comisión en primer lugar. Esa fue una señal apuntando hacia la comisión. Yo debería haber orado por los enfermos en todas partes.
185Ahora, ¿ven?, vuelve a recaer otra vez en las manos de la gente, si Uds. creen que Dios comisionó que esto se hiciera. Aquí está en la Palabra; está exactamente con la Palabra, la comisión. Y yo digo....
186Dibujaré aquí con mi dedo, un arco, un arco iris. Ese es un pacto, que Dios hizo con la gente. El hizo un pacto con la raza humana, que El ya no destruiría el mundo con agua. El hizo un pacto con cada uno de Sus apóstoles. El hizo un pacto con el profeta.
187Allá en el pasado, hace algunos quince, catorce, quince años (en 1937, el 7 de mayo de 1937, creo que fue), que Dios hizo un pacto conmigo, diciendo: “Tú naciste en este mundo para orar por la gente enferma. ¡Si tú puedes hacer que ellos te crean!” Mi corazón siempre ha sido para la gente. “Si tú haces que esa gente te crea, y luego eres sincero cuando ores, nada le podrá hacer frente a tu oración”.
188Yo digo esto con sinceridad y con vergüenza. Si hay alguien que debería tener fe, debería ser yo, al ver lo que El ha hecho, de dónde El me trajo, el canal de desagüe del cual fui sacado; ver durante mi vida, lo que El ha hecho; ver cómo al pararme y decir algo, Dios viene y lo respalda que es la verdad.
189Hace años, cuando yo les dije que un Angel vino a mí en una zarza, cuando yo únicamente tenía tres años de edad, una Luz, un remolino, remolinando en una zarza me dijo: “Nunca fumes, tomes, o algo más”, porque habría una obra que yo haría cuando creciera, Uds. tenían derecho a dudar eso; Uds. no tenían derecho, pero lo pudieran haber dudado.
190Allá en el río cuando El descendió, El mismo probó ser eso, allá en donde estábamos parados. Muchos de Uds. sentados aquí esta mañana estaban parados allá, presentes. Muchos de Uds. saben que eso es la verdad.
191Muchos de Uds. recuerdan entonces cuando fue dada la comisión, y El dijo: “Ve, y este ministerio recorrerá todo el mundo, un avivamiento empezará”. Y ha habido un avivamiento como nunca ha habido. El avivamiento todavía continua, por todo el mundo ahora, grandes campañas de sanidad por todo el mundo.
192Y yo, de una persona, una ratita... Yo no digo esto para deshonrar a mi madre sentada allí, o a mi padre que ya falleció, cuyo funeral fue predicado en este púlpito. Yo fui criado en una familia terrible. Uds. lo saben. Ninguno de nosotros éramos Cristianos. Mi padre bebía. Y Dios tomó un hijo de un borracho, y me lavó en Su Sangre. Cuando yo iba al centro para platicar con alguien, y estando platicando con algún hombre, él únicamente platicaba conmigo porque no había alguien más con quién platicar; si alguien llegaba, digamos cualquiera, no importaba quién era el que llegaba, ellos se alejaban de mí porque yo era un hijo de un borracho. Y muchos de Uds. aquí en mi propia iglesia saben que eso es la verdad. Tenía un nombre como nunca... como el de un animal o algo. Aun en una ocasión se le dijo en la ciudad, a una persona que fue a nuestra casa, se le dijo: “¿Te asocias tú con tal basura como esa?” ¡Oh, Dios!, ¿en qué me podía yo basar sino en la Sangre de Jesucristo? Yo no tengo educación. No tengo personalidad. ¡No tengo nada!
193Yo le dije a mi esposa, no hace mucho: “Piensa de cómo era cuando nadie me hablaba. Y yo amaba a la gente, pero ellos no me hacían caso”. Yo recuerdo que leí un libro, cuando iba a la escuela....
194Yo envié a mis hijos a la escuela el otro día, y les pude comprar libros y cosas, y cuán agradecido estaba. Yo iba a la escuela sin zapatos, con mi cabello hasta el cuello; con ropa escasa, un saquito viejo puesto, sin camisa debajo. Ni siquiera tenía un lápiz, o un pedazo de papel para escribir. Yo tenía que mendigar por un lápiz, un lápiz de un centavo, y un pedazo de papel, para escribir algunos problemas que estaban en el pizarrón, o algo. ¡Nada! ¡Era una injusticia!
195Yo recuerdo que un día estaba leyendo en un libro, en donde Abraham Lincoln se bajó de una–una barca en, creo que, en Nueva Orleans. Allí él vio, en un pastizal, algunos niños negros parados, con sus piecitos puestos en donde una vaca se había acostado toda la noche, y había evitado que la escarcha cayera en el suelo. Y él estaba... Ellos estaban parados allí cantando: “Tú tienes zapatos, y yo tengo zapatos, y todos los hijos de Dios tienen zapatos”.
196Cuando se bajó de la barca, él miró. Parado en el establo de los toros, allí estaba un hombre negro alto y fornido y saludable, parado allí. Su esposa pequeña estaba con un bebé en su brazo, llorando. Ellos lo estaban subastando, para mezclarlo con una mujer más grande, para producir esclavos más grandes.
197Lincoln cerró sus manos apretándolas, y golpeó sus puños uno contra el otro, él dijo: “¡Eso está mal!” Dijo: “Algún día atacaré eso, aunque me cueste mi vida”. Le costó su vida. Pero él lo atacó, lo exterminó.
198Yo dije: “Esa embriaguez, eso de vivir mal, está mal. ¡Algún día yo atacaré eso!” ¿Cómo lo iba a atacar yo, con un nombre como el que tenía? Nadie me hablaba. Esa es la razón que yo dudaba mi comisión. A nadie le importaba yo. No había uno solo en ninguna parte, sino sólo aquí entre mi familia.
199Ahora por la gracia de Dios, yo me tengo que salir de mi casa, ni siquiera me puedo quedar allí, porque la gente por todo el mundo me llama. Hombres de todas clases, potentados, monarcas, reyes, grandes personas, hombres de negocios, ministros, por todo el mundo, llamando; llaman, llaman, llaman, día tras día, noche tras noche. ¿Qué hizo eso? La Sangre de Jesucristo que limpió mi alma. Como la sangre de Abraham Lincoln quitó el cinturón de esclavitud del hombre negro, la Sangre de Jesucristo quitó las cadenas del pecado de mí; me tomó de un nombre que era más bajo que el nombre de un animal, y me puso un nombre como el de un hijo de Su–Su gracia.
200Y yo estoy listo para ir al Jordán esta mañana. Yo estoy listo para pararme por mi comisión. Yo siempre he amado a la gente, yo he cumplido el gusto de ella. El se ha encontrado conmigo y me ha dado visión tras visión, lo cual yo no tengo tiempo para contar; y Uds. lo saben, están escritas en las pastas de sus Biblias aquí. El me dijo: “Tú cumples mucho el gusto de la gente. Para caminar Conmigo, tú tienes que caminar solo. Tú estás poniendo mucho énfasis en esas señales”.
201Yo no supe lo que era el resto de ello, pero la hora ha llegado. La hora ha llegado cuando yo he visto la Mano descender en Josué, que dijo: “Como estuve con Moisés, estaré contigo”. Yo lo creo, esta mañana. De ahora en adelante, y desde este día en adelante, yo le sirvo a Dios en mi comisión. Si El me quiere mostrar señales o me quiere mostrar visiones, El me las puede mostrar. Si no lo hace; ya nunca más me pararé delante de la gente, tratando de que su fe saque algo de mí; yo oraré por los enfermos y los encomendaré a Dios, y los dejaré que se vayan. Si ellos creen la comisión, Dios es igual de verdadero. El me ha traído hasta aquí, exactamente como El lo hizo con Moisés, exactamente como El lo hizo con Josué, así El ha hecho lo mismo.
202Mi plegaria humilde es: “Dios, perdóname. Permíteme levantarme e intentarlo otra vez. Ayúdame, Señor. Permíteme guiar a este pueblo, y establecerlos en Tu Palabra, para que podamos ir al Jordán, entrar en la Tierra prometida en donde la gran Iglesia redimida de Dios será salva para ya no pecar más”. Ese es mi deseo esta mañana. ¡Créanlo, y vivan! ¡Créanlo, y sean sanados! Yo les hablo a Uds. en el Nombre del Señor. Oremos:
203Señor Dios, Creador de los Cielos y de la tierra, Autor de la Vida Eterna, y Dador de todo buen don, permite que Tu misericordia y gracia sean primeramente sobre Tu siervo, Señor. Yo he hecho mal ante Tus ojos, por no usar bien algo que es Divino, porque la gente lo ha sacado de mí, Señor. Te pido, ¡oh, Señor Dios!, que desde esta hora en adelante me satures, Señor, con Tu Espíritu. Yo creo con todo mi corazón. Ayuda mi incredulidad.
204Y cuando hombres y mujeres vengan para que se ore por ellos, yo oraré por ellos mientras Tú me des aliento y vida. Permíteles que ahora crean, mientras se ora por ellos, Padre. Haz que esta comisión que Tú me has dado, que yo la pueda llevar por todo el mundo. Y cuando yo llegue a ciertos lugares en donde el letrero ha sido clavado, que ellos sepan que eso únicamente apunta hacia la comisión. Que ellos tengan fe.
205Señor, ya no esperaré alguna clase de señal o algo, para que me diga ciertas cosas, o si una cierta persona va a sanar. Yo voy a encontrar el enemigo con fe en mi propio corazón. Yo lo voy a desafiar, con la Sangre de Jesucristo. Por la Sangre de Cristo, él no puede permanecer.
206Ahora, si todas estas cosas han estado bien (lo cual ha sido probado que están bien), así Tú sanarás a los enfermos cuando ore por ellos, Señor. Es Tu Palabra. Es Tu promesa. Esto yo deseo hacer. Ayuda mi incredulidad.
207Perdona mis pecados, Señor, por desobedecerte. Yo no sabía qué más hacer; si lo sabía, Señor, no me había sido revelado y hecho claro a mí. Ahora sí lo es. Yo sé en dónde estoy parado. Yo sé mi comisión. Y nunca dejaré que esta Palabra se aparte de mi boca, ni de día, ni de noche. Yo siempre me he parado por Ella, Señor, me he parado por Ella, diciéndole a la gente que si no es la Palabra de Dios, yo dudara de Ella. Pero yo nunca predicaría o haría algo excepto que fuera la Palabra de Dios.
208Pero, Señor, me estoy cansando de dar vueltas en este mismo lugar. Como dije anoche: “Por cuarenta años en el desierto, de atrás para adelante, de atrás para adelante”. Dios bendiciendo, sí, criando ovejas y niños, y todo lo demás, y rebaños y manadas, y todo lo demás. Dios, Tú los bendijiste. Pero un día Tú dijiste: “Harto habéis estado en este monte. Oh, marcha hacia el norte, hacia el Jordán”.
209Dios, estoy empezando esta mañana. Yo estoy dejando estos letreros, porque están apuntando hacia una Tierra mejor. Pueda que yo tropiece. Y pueda que cruce por los amalecitas. Pueda que cruce por los heteos y los cananeos. Pueda que yo tenga que pasar a través de mi propia crítica, Señor. Yo sólo seguiré marchando hacia adelante. Y yo sé que hay una Tierra más allá, en alguna parte, hay alguna parte, o alguna condición, algún lugar que podemos alcanzar, en dónde Tú contestarás la oración. Y lo que pidamos será concedido; ni siquiera el cáncer te hará frente delante de la oración. ¡Yo sé que eso es la verdad! Entonces, yo creo y espero eso, Señor. Y me encomiendo a Ti esta mañana, para Tu servicio, en el Nombre de Jesucristo. ¡Amén! Sólo creer, sólo creer, Todo es posible, sólo creer; Sólo creer, sólo creer, Todo es posible, sólo creer.
210Ahora, la grabación se terminó, porque esta cinta irá por todo el mundo. Eso vino de mi corazón. ¿Pueden entender Uds., iglesia? [La congregación dice: “Amén”–Ed.]. 211 Dios nunca puede decir algo y luego retractarse. Sus Palabras son infalibles, Sus promesas son verdad. Todo este tiempo El ha estado esperando esta hora. ¿Ven?, es la oración de fe la que salva a los enfermos, no una señal. ¡La oración de fe! “Si puedes creer”, Jesús dijo: “Yo puedo. Yo puedo, si puedes creer”. Ahora, si Dios me ha dado poder para orar la oración de fe por Uds., y lo ha prometido, y lo ha vindicado que es la verdad, ahora, ¿lo creen Uds.? [La congregación dice: “Amén”–Ed.]. Lo que yo pido, lo recibo, si Uds. lo creen. “Si tú puedes hacer que la gente te crea, y eres sincero cuando tú oras, nada te hará frente delante de tu oración”.
212Hermano, hermana, si yo alguna vez he querido ser sincero, es ahora, después de que todos mis errores se demuestren. Lo que yo quiero... La razón que yo traje estos mensajes previamente, es porque Dios muestra allí que El es misericordioso. Moisés cometió sus errores, un gran hombre como él. Luego cuando Josué vino, él iba a cometer los suyos, también. Pero Dios dijo: “Como estuve con Moisés, estaré contigo”.
213Ahora miren a Dios, hace dos años, me señaló esa Escritura directamente: “Como estuve con Moisés, estaré contigo. No miraré tus errores”. El sabía que esta hora iba a llegar. Aquí está ahora. ¿Ven? Regresó otra vez, porque Dios no se puede apartar de ella.
214“Por fe sois salvos”. ¿Cuántos saben eso? [La congregación dice: “Amén”–Ed.]. No importa cuántos buenos hombres oren por Uds., cuántos buenos predicadores les prediquen a Uds., Uds. tienen que tener su propia fe personal para su salvación. ¿Es correcto eso? [“Amén”]. Es su propia... A mí no me importa cuántos buenos sermones Uds. oigan, a cuántas buenas iglesias Uds. pertenezcan; es su propia fe personal la que los salva a Uds. Cuán alto Uds. lloren, cuánto imploren, cuánto griten, cuánto Uds. dancen en el Espíritu; Uds. únicamente son salvos por su fe. ¿Es correcto eso? [“Amén”]. Esa es la única manera que Uds. son sanados.
215Si Dios le da a un hombre un mensaje, a un predicador, un predicador predica salvación y les da un mensaje, y Uds. ven que ese mensaje es la verdad, y Dios lo vindica por medio de Su Palabra que es la verdad, entonces cuánto más Uds. deberían creer un don de sanidad, cuando ha sido vindicado por la Palabra y por un Angel, con dos señales que ha señalado hacia la infalibilidad de ambos. ¡Cuánto más Uds. deberían creer! ¿Ven? Y mientras....
216Para mostrar que no era exactamente la perfecta voluntad de Dios hacer eso, la señal siempre me debilitó. ¿Cuántos saben eso? Pregúntenle a mi esposa allá atrás. Ella es la que les puede decir, ella lidia con ello más que nadie, me tiene que soportar. Pues uno casi no sabe en dónde está, y camina sin rumbo, y esto, eso. Y uno sencillamente no lo sabe. Maneja un poquito en la carretera, y se detiene.
217Miren, acabo de regresar de estas últimas reuniones. Yo oré por esa gente en la fila de oración... Primero tuvimos dos noches sin repartir tarjetas de oración. Pero entonces se reunió tal multitud, que tuvimos que repartir tarjetas de oración. Algunas veces, parado allí tuve cincuenta o setenta y cinco, quizás, cuarenta o cincuenta discernimientos en una sola ocasión, y cada noche. ¿Es correcto eso, Gene, Leo, y Uds. de aquí, que estuvieron en esas reuniones? Seguro que es la verdad. Y, ¿qué hizo eso? Cuando Eso me dejaba, y cuando iba rumbo a casa, olvidaba en dónde estaba; quería saber de dónde había venido, estando en la carretera.
218Y, ¿me quieren decir Uds. que Dios le hace eso a un hombre? No, señor. Eso fue el hombre mismo haciéndoselo, al tomar un letrero en lugar de una comisión. Y yo detuve mi automóvil allí bajo un arbolito, al lado de la carretera, en alguna parte en Washington, o en alguna parte por allá. Yo dije: “Señor, si Tú tan sólo me permites volver a la normalidad, estar bien otra vez, ayúdame a saber lo que es la verdad, para que yo pueda de una vez por todas, arreglar esto con la gente, y establecer claramente la comisión”.
219Ya la capté ahora. Estando sentado en la ladera de la montaña, en Kentucky, el otro día, una mañana ya para rayar el día, El me lo reveló, y esto es. Esto es. Ahora yo voy en el Nombre del Señor Jesús. Eso es.
220¡Créanlo, y vivan! ¡Créanlo, y sanen! Yo no puedo hacer a nadie que lo crea. Uds. lo tienen que creer, por Uds. mismos. Pero yo les he dicho la Verdad. Dios ha testificado que era la Verdad, por Su Palabra, por Su Angel, por señales y prodigios, por doce largos años. Si ellos no lo van a creer ahora, nunca lo creerán. ¿Es correcto eso? [La congregación dice: “Eso es correcto”– Ed.]. Pero la hora ha llegado que estoy cansado de estar en este monte; yo quiero ir al Jordán. Yo quiero entrar en la plenitud de las promesas. Yo quiero tener fe dentro de mí; no buscar una señal, no buscar algo que Dios ha revelado, o alguna clase de letrero, sino que quiero mirar hacia el Calvario, y decir: “Por fe yo vengo, Señor Dios. Yo vengo en el Nombre del Señor Jesús”.
221Ahora, hay algunos aquí esta mañana para que se ore por ellos. Yo vengo a enfrentar la enfermedad y la aflicción de su cuerpo, en el Nombre de Jesucristo. Yo haré eso hasta que Dios me quite la vida. Correcto. Mientras El me dé razón y entendimiento, yo vendré a orar. No fallen en lo que Uds. creen, que cuando yo ore por Uds., Uds. van a sanar. Asegúrense de eso. Si Uds. no lo creen, entonces no vengan en lo absoluto, porque únicamente Uds. mismos se dañarán.
222Ahora, está en la cinta, y está aquí. De aquí en adelante, no habrá más discernimiento, hasta que Dios me dé el... me diga que haga una cierta cosa, como: “Ve y dile a esta persona cierta cosa”, entonces yo iré y le diré. Si El dice: “Haz cierta cosa”, yo iré y la haré.
223Pero respecto a pararme allí, diciendo: “Ahora, míreme; y crea Ud. con todo su corazón. Sí, esto es así y así. Ud. es Fulano de tal, viene de tal y tal parte. Ud. ha tenido cáncer desde hace mucho. El doctor Fulano de tal le dijo a Ud. que no iba a sanar. Ud. fue e hizo cierta cosa. Ahora Ud. tiene que regresar a eso e ir a enmendar eso, y hacer esto, antes que sea sano. Muy bien, Hermano Fulano, siga adelante ahora, créalo”. “Ahora, Ud. es la Hermana Fulana de tal, Ud. viene de tal y tal parte”. “Ud. viene de tal y tal parte”. Y luego entro en una confusión, casi sin saber qué hacer. Y cuando menos pienso, ahí está otra persona, y yo estoy mirando para ver a quién estoy mirando. Luego salgo de la reunión preguntándome: “¿En dónde estoy?” ¡Ya no más de eso!
224Yo vengo en el Nombre del Señor Jesús, como Su siervo. Si Dios no lo ha probado a Uds. para este tiempo, que yo les he dicho la Verdad, entonces Uds. nunca creerán que les he dicho la Verdad. ¡Amén! Correcto. Es la Verdad. ¿Cuántos quieren que se ore por Uds.?, levanten sus manos. Muy bien.
225Ahora quiero que Teddy... ¿Está Teddy todavía en el edificio? [Alguien dijo: “No, se tuvo que ir”–Ed.]. El se tuvo que ir. ¿Quién toca el piano aquí que pudiera tocar la alabanza: Sólo creer, por favor? Si hay alguien aquí que pueda tocar... ¿Tienen...? O ¿la tienen grabada, la tienen, en alguna parte? Si hay alguien aquí que nos quiera tocar, Sólo creer, alguien que toque el piano, que venga aquí al frente. Hombre o mujer, no importa, estaremos contentos que venga Ud. aquí. Muy bien. Ahora, mientras Ud. la toca suavemente, por favor, amada hermana.
226Ahora, no vamos a repartir tarjetas de oración. Cuando estamos en reuniones pequeñas como ésta, no las necesitamos. Cuando estamos en reuniones grandes, todavía vamos a tener que repartir las tarjetas de oración, si oro por quinientos; uno todavía lo tiene que hacer, porque entran muchos en la... muchos vienen en tropel, ¿ven Uds.?
227¿Cuántos creen que esta es la voluntad de Dios? [La congregación dice: “Amén”–Ed.]. Amén. Oh, Algo me hace sentir que lo he hecho bien; Algo me hace... La carga ya no está en mí. Ha estado allí por doce años, sabiendo que algo ha estado mal, Hermano Lee. Ahora yo sé que no está allí. Yo lo he dicho, está grabado, y la carga ya no está en mí ahora.
228Recuerden: Uds. únicamente pueden ser salvos por su fe personal. Uds. únicamente pueden ser sanados por su fe personal. ¿Creen Uds. que esto es lo que dice la Biblia? [La congregación dice: “Amén”–Ed.]. ¡Es la Palabra de Dios! ¿Creen que su pastor es un hombre de Dios, a cualquier iglesia que Uds. vayan? Si Uds. no lo creen, lo deberían dejar; escojan a un hombre que sí sea un hombre de Dios. Entonces si Uds. creen en él, creen que él les está diciendo la Verdad, entonces acéptenlo. Su propia fe personal en Cristo los salva a Uds. No importa cuán bueno sea su pastor, cuán piadosa y santa sea su madre, cuán–cuán real sea la Palabra de Dios, cuánto Uds. lloren, cuánto Uds. oren, ¡es su fe la que los salva! Por fe sois salvos.
229Ahora la misma cosa se aplica. No importa cuánto... La Palabra de Dios dice que El enviaría esto en los últimos días. En dos sermones seguidos ahora, yo ligué a Israel natural y a Israel espiritual. Estamos esperando al Josué de este día, el cual es el Espíritu Santo, para que nos guíe a la Tierra. El tiene que hablar por medio de alguien, porque El es Espíritu. Yo les he dicho lo que El me ha dicho. Ahora crean Uds., y sean sanados.
230Ahora, que estos en este lado de la fila... Doc, ve allá. Billy Paul (¿en dónde está Billy?), ven aquí a ayudar a Doc, por favor.
231Y ahora cada uno de Uds. que pase por esta fila de oración, recuerde: va a recaer en Ud.; si Ud. no cree con todo su corazón... ¡Es la Verdad! Uds. la deben creer. Ahora recuerden: son Uds. los que están enfermos. Dios la dijo en Su Biblia, Dios la envió por medio de Su mensajero, Dios la probó por medio de Su Angel; ahora Uds. la deben creer.
232Ahora, Uds. que quieren que se ore por Uds., aquí está lo que dice la Biblia. “Sobre los enfermos pondrán sus manos, y sanarán”. Y eso es la Verdad. Y queremos creer eso, con todo nuestro corazón ahora, y Dios concederá su sanidad.
233Ahora, vengan, rodeen por este lado, atraviesen por aquí, y regresen por este lado; luego este otro lado regrese de la misma manera. Que ese lado se pare a mi lado derecho, acá. Muy bien. ¿Qué dice Ud.? [Alguien le habla al Hermano Branham–Ed.]. Me voy a bajar aquí, sí, señor, aquí abajo, para orar por ellos.
234Ahora estas cartas y pañuelos, yo he orado por ellos. Muchos de Uds., algunos de Uds., quizás se tengan que ir. No se olviden de esta noche, ahora; el servicio es sobre la vindicación, La vindicación Divina de la Iglesia verdadera. ¿Ven?
235Ahora, para Uds. que han sido... que se va a orar por Uds., ¿creen Uds. absolutamente que van a ser sanados? [La gente en la fila de oración dice: “Amén”–Ed.]. Si no lo creen, no vengan. Si lo creen, es su deber venir.
236Ahora, yo no soy un sanador, pero tengo un don de sanidad que fue atestiguado. Ha sido probado que eso es la verdad. ¿Ven? Muy en el principio, hace mucho tiempo, yo recuerdo que solía ir aquí al hospital. Y yo sólo era un predicador Bautista local, aquí localmente, y yo iba al hospital. Había allí una enfermera anciana que vivía en Howard Park. Yo no sé si ella todavía está allí o no, en el hospital. Ella le solía decir al paciente: “Ud. ahora va a sanar. Ud. ahora va a sanar”. Decía: “Ese predicadorcito Bautista va a venir a orar por Ud.” ¿Ven? Eso sólo era el principio. De esa manera era. Y después lo iba a diseminar, de ser aquí local, para abarcar todo el mundo
237Y ahora El me dio estas señales para compensar mi falta de educación. Ahora, si yo tuviera la educación de algunos de estos otros ministros, por ejemplo uno que yo conozco, quizás como el Hermano Neville, o el Doctor Vayle, alguno de ésos, yo–yo no las tendría que tener. Pero yo las tengo que tener, para compensar esto, para compensar lo que no tengo en educación. Yo tengo que tener señales. Y como... Las señales han probado ser tan efectivas como una educación lo hubiera sido. Pero, ¿ven Uds.?, si uno no tiene los requisitos, Dios es capaz de darle a uno los requisitos de otra manera.
238Ahora, Uds. tengan fe y crean. Ahora yo quiero que cada uno de Uds. le prometa a Dios, en donde están parados. Porque, si Uds. no lo hacen, no les ayudará. Yo quiero que cada uno de Uds. eche a un lado toda sombra de duda. Y cuando Uds. pasen por la fila, y yo ore por Uds., quiero que salgan de aquí... Pudiera ser que Uds. no vean ni una pizca de resultados. Pero, eso... Jesús nunca dijo: “¿Lo viste? ¿Lo sentiste?” El dijo: “¿Lo creíste? ¿Lo creíste? ¡Si puedes creer!”
239Miren, yo he notado esto en el curso del camino: yo oro por la gente, y algunos de ellos, El no los discierne; entonces ellos se van, diciendo: “¡Ah! Yo no recibí nada. El no me dijo nada”. Esa persona por lo general no recibió nada, tampoco.
240Pero algunos de ellos pasan por la fila, diciendo: “¡Gracias, Señor, yo lo creo!” Ellos son de los cuales yo he oído: “¿Sabe qué, Hermano Branham?, yo no sentí ninguna diferencia, por varios días”, quizás por dos o tres semanas, o más, “pero, de repente, yo empecé a sentir que esa cosa se iba de mí (¿ven?), y se fue”. ¿Ven? ¿Ven? ¿Ven?
241Uds. pudieran decir que creen. Hay tres clases de gente que asiste a la reunión; esa es: incrédula, manufacturada, y creyente. Algunos de ellos simulan como que creen: “¡Oh, sí, yo creo!”, pero no creen. Si Uds. lo creen... Yo les quiero hacer esta pregunta ahora. Si Uds. lo creen, es imposible que no sean sanados. Escuchen. Permítanme repetir eso. Es totalmente imposible que Uds. no sean sanados, si Uds. lo creen.
242Primero, la Palabra de Dios sale y da la comisión. ¿Creen Uds. eso? [La congregación dice: “Amén”–Ed.]. Primero la Palabra de Dios lo dice; eso es por encima de todo. La segunda cosa, el Angel del Señor lo ha probado, las señales la han vindicado. ¿Es correcto eso? [“Amén”]. Ahora, no hay ni una sola falta, en ninguna parte.
243No hay ni una sola falta en la Palabra de Dios, que diga: “Yo–Yo una vez les dí sanidad, pero ahora se las voy a quitar”. Yo quiero que alguien me muestre eso. Yo les mostraré a Uds. en dónde Jesús comisionó a Su Iglesia para que orara por los enfermos y la oración de fe salvará al enfermo. Ahora díganme Uds. en dónde El dijo que ya no sucedería, muestrénmelo en la Biblia. ¿Ven?
244El dijo que en los últimos días El haría estas ciertas cosas, produciría estas cosas. Miren lo que ha llegado a suceder. El ha cumplido Su Palabra. Yo les he dicho que El me comisionó. Ahora, el mundo lo sabe, la ciencia lo sabe, el Angel del Señor lo prueba, y los resultados han probado que es la Verdad.
245Estamos viviendo en un mundo enfermo. Hay muchos para que se ore por ellos. Yo pensé: “Seguramente que hay alguna otra manera aparte de....”
246El Hermano Moore me dijo en una ocasión, dijo... Había una pobre niñita que se venía arrastrando en el edificio, inválida. La pobre niñita estaba tratando de llegar adonde yo estaba. Yo miré hacia abajo. La niña comenzó a llorar. Bueno, ellos no la podían pasar por la fila, no tenía una tarjeta de oración. Sin saber que era la última noche para la niña, el Hermano Moore y ellos la ayudaron a salir de la fila.
247Al día siguiente nos sentamos y hablamos tocante a eso. El dijo: “Hermano Branham, eso me dolió”.
248Yo dije: “¿Le dolió a Ud.? ¿Qué piensa Ud. que me hizo a mí?”
249¿Ven? ¡Una niñita inválida! Eso se quedó en mí. Y de eso han sido como unos diez años. Una niñita inválida allá en Illinois. Una cabecita de cabello negro, ojos cafés, arrastrándose, una pequeñita con polio, tratando de llegar hasta donde yo estaba. Y los ujieres allí le tuvieron que ayudar a sentarse de nuevo en su asiento; se arrastró desde su asiento para llegar allí. ¿Por qué? Uno únicamente puede tomar una cierta cantidad. Y si yo hubiera sacado a algunos de ellos, y puesto a ella allí sin una tarjeta de oración, otros se hubieran sentido mal, ¿ven? Correcto. No lo podía hacer; yo dije: “Seguramente que hay otra manera”. Quisiera haber sabido en aquel entonces lo que yo sé ahora; las cosas hubieran sido diferente. De seguro hubieran sido diferente.
250Ahora, cada uno de Uds.: la única cosa que les impedirá a Uds. que no sean sanados, será porque no lo creen. Ahora, inclinemos nuestros rostros.
251Nuestro Padre Celestial, aquí están parados ciegos, inválidos, afligidos, enfermos, muriéndose con cáncer, úlceras, tumores. Todos ellos están parados aquí en la fila, Señor. Yo he predicado la Palabra, y por doce años, Tú has confirmado eso alrededor del mundo. Yo he pedido perdón, y yo sé que no lo hice voluntariamente. Lo hice porque yo pensé que lo estaba haciendo bien. Ahora yo vengo, Señor, vengo a Ti, humildemente, pidiéndote que Tú bendigas mi oración; que cuando ore por estas personas, cada una de ellas sean sanadas. Bendice la fe de ellas. Ayuda nuestra incredulidad, Señor.
252Y que cada uno, esta mañana, realmente capte la visión. Que ellos no pierdan nada de ello. Sino que ellos lo vean Escrituralmente, y piensen que el Angel del Señor allá en el principio, dijo: “Como a Moisés le fue dado dos dones”. Y luego hace dos años, me mostró la Biblia, una Mano descendiendo, como la que escribió en la pared en Babilonia; una Mano humana, parecía, señaló en la Biblia a este mismo capítulo. “Como estuve con Moisés, estaré contigo”. Y, Padre, aquí esta mañana, ha sido traída a luz. Te damos gracias por esto, Señor. Y perdóname mi error.
253Y ahora mientras entramos en esta reunión de oración, que el Poder de Dios sane a toda persona enferma que pase por la fila. Yo vengo como Tu siervo, no pidiendo por alguna unción especial, ninguna cosa especial, sino sabiendo esto, que en mi vida está esa comisión; yo vengo para cumplirla en el Nombre de Jesucristo.
254Ahora, Hermano Neville, si Ud. se para aquí, por favor. Ahora, con este don, yo no voy a ungir con aceite, ¿ven? Yo sólo voy a hacer lo que El me dijo que hiciera. Y la comisión dijo: “Haz que la gente te crea, y sé sincero”. ¿Creen Uds.? [La congregación dice: “Amén”–Ed.]. Y yo soy sincero. ¡Algo tiene que suceder!
255El Hermano Neville va a dirigir las alabanzas. Todos Uds. oren quietamente mientras yo oro por los enfermos. [El Hermano Neville empieza a cantar Sólo creer. Porción sin grabar en la cinta–Ed.].
256Señor Jesús, yo pongo mis manos sobre la mujer que tiene estas piedras en los riñones. Yo las reprendo, en el Nombre de Cristo. Que ella se vaya y sea sanada. Amén. ¡Algo ha sucedido! ¿Cuál es su problema?
257Señor, yo pongo mis manos sobre el hermano, con ese problema de la glándula prostática, y yo reprendo ese poder del diablo, en el Nombre de Jesucristo. Amén. Ud. la debe obtener. ¡Crea!
258Señor, yo pongo mis manos sobre mi hermana que tiene estas piernas enfermas que están hinchadas. Yo reprendo esa hinchazón en el Nombre de Jesucristo. Váyase, créalo, hermana, y Ud. lo verá.
259¡Señor! Con problema de corazón y otras dolencias; yo pongo mis manos sobre mi hermana, y reprendo eso, en el Nombre de Jesús, por medio de mi comisión.
260¡Señor! Tiene su vista mala y problema de corazón; yo los reprendo de esta mujer, por medio de mi comisión de parte de Dios, en el Nombre de Jesús. Amén. ¡Tiene que ser! Va a estar todo bien. Está bien. Amén. Yo lo creo con todo mi corazón.
261[Porción sin grabar en la cinta–Ed.]. Eso es verdad. Si es su tiempo para partir, Ud. va a partir de alguna manera. Correcto. Pero, primero, antes que El se lo diga, si Ud. es sincero y no lo duda, Ud. sanará. Eso es exactamente correcto.
262Lázaro fue resucitado de entre los muertos. El murió otra vez, pero él fue resucitado de entre los muertos, para mostrar que Dios cumple Su promesa al pueblo. El dijo: “María: ¿crees esto? Yo soy la Resurrección y la Vida. Yo estoy comisionado de Dios, para resucitar a los muertos. ¿Crees esto?”
263Ella dijo: “Sí, Señor; yo he creído que Tú eres el Hijo de Dios, que has venido al mundo”. Dijo: “¿Dónde le pusisteis?”
264El tuvo que morir otra vez. Pero El lo resucitó para mostrar que El era la Resurrección y la Vida.
265¿Ven?, Dios hace esas cosas, y todo está en el orden Divino. ¡Oh, yo estoy tan contento de decir eso! Todo está perfectamente en orden. Si tú puedes creer, todo lo que tú pidas te será dado. ¡Tiene que ser!
266Muy bien, sólo continúen orando ahora mientras los seguimos pasando.
267Señor Jesús, nuestra hermana está muy enferma; estaba aquí oyéndome predicar esta Palabra. Que–que esa poca de pereza, esa duda se vaya de todos ellos, Señor. Que se levanten y dejen de caminar de aquí para allá en ese viejo monte, y sigan adelante al Jordán, Señor. Concédelo, Señor. Que nuestra hermana camine ese sendero ahora, desde esta hora en adelante, creyendo que Dios sana su cuerpo. En el Nombre de Jesús. Amén. Continúe su camino, creyendo. Dios la bendiga.
268Señor Jesús, dale a ella el deseo de su corazón, para su hija y su familia. Te pido eso en el Nombre de Jesús, que ella reciba esto, mientras ofrezco mi oración por medio de fe, poniendo mis manos sobre ella. Si yo no te creyera, yo no pondría mis manos sobre ella. Si yo pensara que Tú no lo ibas a hacer, yo no oraría por ella. Pero yo creo, Señor. Y ella también cree. Y estamos uniendo nuestra fe, creyendo en el Nombre de Jesús. Amén.
269[Un hermano le habla al Hermano Branham–Ed.]. Dios lo bendiga, Patricio.
270Señor, te pido por sus hijos preciosos, que él quiere que sean salvos. El está perdiendo el oído. El doctor dice que le están creciendo cataratas en sus ojos. El quiere vivir para la gloria de Dios. Concédeselo, Señor, al pedirte esta petición por mi hermano. Y que él la obtenga, en el Nombre de Jesús. Amén.
271Dios lo bendiga, hermano. No dude. Crea lo que Ud. ha pedido. [Una hermana le habla al Hermano Branham–Ed.]. 272 Señor, esta pobre mujercita parada aquí por su hijo. Yo quisiera... que Tú...?... algo, Señor, que la está lastimando. Le van a hacer un injerto de piel. Y ella pide por su cuerpo y su salvación. Ella pide por sus amados. Ella ha pedido por su propia condición nerviosa, Señor. Ella ya está para tener una crisis. Dios, te pido que Tú le des el deseo de su corazón. Sánala de sus aflicciones, y sánala. En el Nombre de Jesús, yo hago esta oración de fe por ella. Amén. Dios la bendiga, hermana. Váyase Ud., creyéndolo. Dios la bendiga.
273Señor, por la salvación de sus amados. Te pido que Tú le concedas su petición, en el Nombre de Jesús. Amén.
274Crea ahora, hermana, que Ud. recibió eso, y que es suyo. Si Ud. lo cree, tiene que suceder.
275Por nuestro Hermano Edgar Tyler. ¡Dios lo bendiga! ¡Qué cosa!, viene desde allá de Phoenix, Arizona. ¿Está caluroso allá?
276Esta señora aquí fue sanada en mi reunión. ¿De dónde es ella? ¿Es Ud. de Phoenix, señora? Ud. no es de... Ud. estaba en Phoenix, en la reunión.
277¿Qué quiere que El haga por Ud., señor? [El hermano dice: “Que quite el asma de mí”–Ed.]. ¡Que quite el asma de Ud.! Dios lo bendiga, hermano.
278Amado Dios, mientras este hermano precioso...?... clama a nuestro...?... y por causa de la carga del pueblo. Te pido que Tú le concedas la liberación; viene desde allá de Phoenix, Arizona, para pararse en esta fila, para que se ore por él, para oír el Mensaje, para que lo anime. Señor, parece que es un gran sacrificio. ¡Y lo es!
279Pero la Reina de Sabá viajó por tres meses en el lomo de un camello por el desierto de Sahara, para oír la sabiduría de Salomón. Y he aquí uno más grande que Salomón está aquí; el Espíritu Santo está aquí, uno más grande que Salomón.
280Señor, te pido que Tú lo sanes de esta aflicción de su cuerpo. Dale el deseo de su corazón. Permítele caminar en el sendero que está ordenado para él. Que la bondad de Dios descanse sobre él. Te pido esta bendición para mi hermano, en el Nombre de Jesucristo, el Hijo de Dios. Amén.
281Ed, al regresarte, ¡llévatelo! ¡Es tuyo! Yo te lo doy. Ve y recíbelo.
282Hermano George. Casi todos conocen a George Wright. ¿Cuántos recuerdan la historia cuando él recientemente se estaba muriendo? Todos los doctores lo examinaron. Y su cuerpo estaba así de hinchado, tenía un coágulo en su corazón. Varios doctores lo habían desahuciado. Yo fui a orar por él. El Hermano Funk, el estaba aquí hace un rato, creo yo, estaba conmigo allá aquella noche. Yo estaba sentado en la loma en aquel lugar, actuando como que iba a cazar.
283Yo le quiero decir a esta iglesia ahorita (yo les tengo que contar algunas cosas que han estado sucediendo): muchas veces Uds. piensan que estoy cazando, pero no estoy cazando. Esa es una excusa para evitar que la gente me siga. Yo tengo que ir allá para estar a solas con Dios. Yo no estoy únicamente cazando, amigos. Sí, yo estoy cazando, pero no–no esa clase de cacería.
284Me senté en la loma. Ahora, hasta donde él sabía, yo iba a cazar conejos. Me fui detrás de la casa, y mantuve mis manos en dirección hacia la casa, y oré y oré. ¡El se estaba muriendo! El Espíritu Santo me habló una noche: “Uno de esos hombres viene de una iglesia que no cree que la sanidad es correcta”.
285Un cierto ministro llegó a su casa no hace mucho, y trató de oponerse contra mí allí en un debate. Muchos de Uds. aquí, estaban allí esa noche. ¿Vieron cuando ese hombre casi perdió su mente? Y ahora él está tratando al fin, de recibir gracia. [El Hermano Wright dice: “El dice que yo soy el mejor amigo que él tiene, hermano”–Ed.]. ¡Piénsenlo!
286Un hombre que se paró allí para debatir, y dijo: “¡Primero, yo te quiero decir, que tú eres el diablo!”
287Yo dije: “Yo lo perdono por eso. Ud. no sabe de lo que está hablando”.
288Así que, luego él cambió y dijo: “Yo sé que tú tienes el Espíritu de Cristo”.
289Yo dije: “Yo era ‘un diablo’ hace unos cuantos minutos, y ahora yo soy ‘un Cristo’. ¿Qué soy?” ¿Ven? Así que ahora cosas terribles han sucedido.
290Este hombre estaba acostado allí, muriéndose. Y ese hombre se rió de él, dijo: “Ve ahora y trae a tu sanador Divino”.
291Y yo estaba en Lexington, Kentucky, donde una mujer fue sanada de cáncer. Y en una visión, el Señor me mostró en una visión, esa mañana como a las cinco, El me mostró que... dijo: “Tú estrecharás la mano del Hermano George Wright; él entrará al Tabernáculo, y caminará hasta el frente y estrechará tu mano. Y al hombre que hizo burla de él, él le cavará su tumba”. Yo no sabía, no sabía que él trabajaba cavando tumbas.
292Llamé a la Hermana Wright. Ella debe estar aquí en alguna parte. Sí. Llamé a la Hermana Wright, yo dije: “Yo tengo: ‘ASI DICE EL SEÑOR’”. Correcto. Esas son la clase de visiones que yo quiero ver de aquí en adelante, que cuando yo le diga a alguien algo, se confirme. Yo dije: “El Hermano George cavará la tumba del hombre, o estará al lado de la tumba del hombre que le está haciendo burla a él. Y él entrará al Tabernáculo, y yo estrecharé su mano”. El coágulo de sangre desapareció del Hermano George.
293Y como uno o dos meses después de eso, yo había regresado. Y él siempre, casi siempre, se viene por este lado; pero esa mañana, él se vino por este lado por detrás del órgano. Dije: “Miren, miren, miren, ahí viene para estrechar mi mano, exactamente como fue dicho”.
294Y aquí él está hoy. De eso ha sido [el Hermano Wright dice: “Nueve años”–Ed.] hace nueve años. [“Yo tuve nueve coágulos de sangre que desaparecieron”]. ¡Nueve coágulos de sangre, hace nueve años!
295A propósito, yo oí que la Hermana Hickerson (¿está aquí hoy el Hermano Hickerson?) está mejor. ¡Qué bien! Ella también tenía coágulos de sangre, un montón de ellos en su pierna. Ahora, él tiene reumatismo en su mano.
296Esa fue su hija, la Hermana Hattie sentada allá, de la cual yo testifiqué ahorita que el nuevo ministerio obró por primera vez. Correcto, Hermana Hattie. Me pregunto si los muchachos están aquí esta mañana. ¿Están con Ud.? [La Hermana Hattie dice: “Están allá atrás”–Ed.].
297¿En dónde están los muchachos? Allí están los dos parados, allá atrás. Allí están los dos muchachos. Esa es la madre... la hija de nuestro hermano. Levanten sus manos, muchachos, para que vean quiénes son Uds. Muy bien, parados allá atrás. Es maravilloso, ¿no lo es, Orville? Seguro que lo es.
298Muy bien, Hermano George. [El Hermano Wright dice: “Ud. sabe, Hermano Bill, que yo creo”–Ed.]. Yo sé que Ud. cree. Y yo sé que muchas veces, me he acostado allí en su cuarto en la noche, mirando por la ventana, escuchando a un ruiseñor. Algún día tenemos que cruzar Allá, Hermano George. Pero, hasta ese entonces, que Dios sea con nosotros. Yo sé que El estará con nosotros en ese momento. “Aunque ande en valle de sombra de muerte, no temeré mal alguno. Porque Tú estarás conmigo”. En esa visión aquí no hace mucho tiempo, cuando vi a esa gente anciana volver otra vez a ser jóvenes, esa es la manera que yo te veré algún día: ¡perfecto!
299Nuestro Padre Celestial dale el deseo de su corazón a nuestro hermano. Sánalo de ese reumatismo. El se está envejeciendo, Padre, y te pido que Tú le ayudes. Ayuda a la Hermana Wright, y a la pequeña Edith, y a toda la familia allá. A la Hermana Hattie y a sus hijos, a todos sus amados, sé con ellos, Padre. Concede esta petición que te pido en el Nombre de Jesús. Amén.
300[El Hermano George Wright dice: “Yo voy a tener setenta y nueve años de edad–Ed.]. Setenta y nueve. Dios te bendiga, Hermano Wright, y te dé muchos más días. ¡Alabado el Señor!
301Hermano Daulton. ¡Miren nada más! Aquí está un her-... hermano que ha sido precioso para mí. Les diré qué pasó. No tengo tiempo para contarlo en detalle. Su esposa lo sabe. Dijo: “Se estaba muriendo”. ¿Fue un ataque al corazón, hermana? Y anteriormente, el Señor le había dado a ella un sueño, y vino la interpretación. Y cuando le dio el ataque al corazón, ella se paró allí presenciándolo, y dijo: “¡Yo desafío esto!” Dios le había dado a ella un sueño que iba a ser de esa manera, y vino la interpretación. Y el doctor estaba pensando que el hermano se estaba muriendo en ese entonces, y aquí está vivo hoy.
302Señor Jesús, nuestro precioso hermano que manejó una larga distancia para venir a esta reunión esta mañana, su cadera está mal. Igual que en un automóvil, Señor, las partes se están empezando a gastar, a acabar; pero, ¡oh, Señor!, sé su fortaleza. ¡Tú eres nuestra fortaleza! Fortalece ese lugar lisiado de su cadera. Fortalece todo punto débil, Señor. Y dale a nuestro precioso hermano su sanidad, mientras yo lo bendigo en el Nombre de Jesucristo, Tu Hijo. Amén. Dios lo bendiga, Hermano Daulton. Así será.
303Muy bien, hermana, ¿qué puede hacer el Señor por Ud.? [La hermana habla con el Hermano Branham–Ed.]. ¡Pero qué cosa! ¡Hermana Daugherty! ¿Es esta Betty? [“Yo soy”]. Bueno, Betty, ¡Dios te bendiga! ¿Quién en este Tabernáculo no conoce a Betty Daugherty? La primera vez que mi antiguo ministerio obró, fue en esta niña. ¿Cuántos recuerdan tocante al trapo? [La congregación dice: “Amén”].
304Betty tenía la enfermedad llamada: Baile de San Vito. Y ella estaba en una condición tal, que ni siquiera actuaba como un humano. Ningún doctor podía hacer nada por ella.
305Y yo fui a San Louis. Esta iglesia donó el dinero, y yo pedí prestado el abrigo de alguien; y recogieron para mí, once dólares, para que fuera allá y orara por esta niñita. Ella sólo era una niñita, como–como esta niñita sentada aquí, una niña pequeña. Y me quedé (¿está aquí el Hermano Daugherty?; no está él), y oré y oré y oré; yo no podía obtener ninguna repuesta. Y finalmente, sentado afuera en el automóvil del Hermano Daugherty, vi una visión de lo que ellos tenían que hacer.
306Y ella siguió la visión exactamente de la manera que el Señor dijo que se hiciera. Creo yo que era un poquitito en contra de sus pensamientos en ese entonces. Pero ella lo hizo exactamente de la manera que el Señor dijo que se hiciera, y Betty fue sanada. La primera vez que la vi, cómo... Dijo: “Que la abuela Daugherty se ponga en un extremo de la cama, y el Hermano Daugherty en el otro, y deja que ella tome un trapo, y lave la cara y las manos de la niña y demás”, mientras yo oraba: “Padre nuestro que estás en los Cielos, santificado sea Tu Nombre”.
307Y Betty ahora ha sido afectada de cataratas. Hace poco tiempo yo oré por ella, en la parte de atrás de la iglesia, en Chatauqua.
308Betty, hermanita, repasemos esto cuidadosamente ahora. Te quiero tomar la mano. ¿Estás completamente ciega, Betty? [Betty Daugherty dice: “No”– Ed.]. Tú sólo puedes ver la luz del día oscurecida. [“Correcto”]. ¿Qué edad tienes ahora, Betty? [“Veintidós”]. Veintidós. Ella tenía como unos siete u ocho años, en ese entonces; Hermana Daugherty: ¡Ud. tuvo que pasar por mucho en ese entonces! ¿Sabes?, Betty, yo siempre creí que Dios tenía algo para que tú lo hicieras. Y yo creo que ese es el porqué ha sido de esta manera contigo. Y ahora yo creo que el enemigo ha hecho esta cosa mala.
309Ahora, tú sabes esto, Betty, que si yo tuviera poder para entrar allí y tomar esas cataratas y sacarlas, yo lo haría. [Betty Daugherty dice: “Sí”–Ed.]. Yo no lo tengo.
310Pero, Betty, lo que te dije la primera vez, eso es la verdad, estando yo aquí, y tú y yo, como hermano y hermana en Cristo, el Hermano Daugherty, tu precioso papá, un hermano tan dulce como nunca he tenido; tu querida madre aquí. Yo me he alojado en tu casa, y Uds. han compartido su alimento conmigo, y–y todo. Tú has sido como–como si hubieras sido mi hermana, y yo no pudiera ser más sincero que lo que sería con Dolores sentada allá atrás.
311Ahora, Dios nos prometió esto, Betty. Yo quiero dar todo... Y siendo tu padre un ministro, siendo que tú has sido criada en una familia que ora por los enfermos...?... Se ha orado por ti muchas veces. Ha llegado a un punto en donde, algunas veces uno lo toma muy común, porque se ha hecho tantas veces. Y nosotros–nosotros–nosotros como que perdemos el valor de ello. ¿Ves lo que quiero decir?
312¡Qué cosa!, te has convertido en una fina y hermosa muchacha, Betty; es una lástima que tu vista se haya deteriorado así. ¿Está Meda todavía en el edificio? Mi esposa te quería ver; yo quiero que ella te vea, Betty, qué muchacha tan bonita te has convertido. Betty, tú eras una niñita bonita. ¡Tú siempre has sido una buena muchacha!
313Ahora, ¿hay algunas cosas en tu vida, en las que tú has fallado, Betty? Ahora, así como un doctor te examinaría tu–tu cuerpo físico, yo te quiero examinar tu alma. ¿Le has fallado a Dios en alguna parte, Betty? Si has fallado, sólo confiésaselo a El, dile: “Señor, si Tú me permites rehacer mi vida, yo me–yo me comportaré diferente”. [Betty Daugherty habla con el Hermano Branham–Ed.].
314¡Qué cosa!, esto es una cosa extraña. Pensémoslo de esta manera. Miren, yo no sabía que Betty Daugherty iba a estar en esta reunión. Pero la primera persona en mi otro discernimiento, fue Betty Daugherty. Aquí está otra vez de nuevo, en la primera reunión en éste.
315Ella supo inmediatamente en ese momento de lo que yo estaba hablando. Yo no quiero empezar ese discernimiento otra vez, porque estamos en la fila. Pero ella dijo lo que debía haber dicho en estos momentos. Ella fue llena con el Espíritu Santo en–en St. Louis. Como una muchacha adolescente, una jovencita, quizás ella ha hecho cosas que no debería haber hecho. Pero, ¿quién no las ha hecho? ¿Quién no? Si no es gracia, todos nosotros estamos perdidos. Pero si tú estás dispuesta a confesar tu mal, Dios es justo para perdonar tu mal.
316Yo estoy elevando mi fe ahora. Señor, yo te traigo a esta muchacha. Y estoy poniendo mis manos sobre sus ojos. Yo estoy reprendiendo estas cataratas, y creo que ellos volverán a ver. Que el Poder que abrió los ojos de los ciegos, le dé a Betty su vista otra vez, mientras ofrezco esta oración estando la fe sobre mí. En el Nombre de Jesucristo, el Hijo de Dios, que yo me salude de manos con mi hermana otra vez, en alguna parte, hoy, o mañana, o cuando sea que nos encontremos otra vez, y que esos ojos brillantes me miren y diga: “Hermano Branham, yo me puedo quitar los antejos. Yo puedo ver.”
317Sólo piense cuán maravilloso, ¿no estaría feliz de ver? ¿Cree Ud. eso, Hermana Daugherty? [La Hermana Daugherty dice: “Sí”–Ed.]. ¿Y Uds. creen eso? [La congregación se regocija–Ed.].
318Señor, en el Nombre de Jesús, el Hijo de Dios, dale a nuestra hermana el deseo de su corazón, mientras ella está lista para oír de Ti. Permite que el Poder que sanó a Betty Daugherty la primera vez, y esta segunda vez también, permite que sane a nuestra hermana, en el Nombre de Jesús. Amén.
319Hermano. [El hermano le habla al Hermano Branham–Ed.]. Nuestro hermano quiere ser salvo. ¿Acepta Ud. a Jesucristo como su Salvador personal? [“Sí”]. ¿Cree Ud. que El murió por Ud., y resucitó? [“Sí”]. ¿Lo reclama Ud. ahora a El como su Salvador personal? [“Sí”].
320En el Nombre de Jesucristo, que toda pregunta del pecado se vaya de la conciencia de este hombre. Que nuestro hermano sea hoy, de aquí en adelante, su vida sea como la de un Cristiano, en el Nombre de Jesucristo.
321Voltee hacia esta audiencia, y diga: “Yo acepto a Jesús como mi Salvador”. [El hombre dice: “Yo acepto a Jesús como mi Salvador”–Ed.]. Ahora, él está muy contento que sus pecados han sido perdonados por la Sangre de Jesucristo. Eso es lo que nos gusta (¡amén!): una doble cura. [Porción sin grabar en la cinta].
322... que yo he logrado más esta mañana, (por el Mensaje que he predicado y las cosas que he sabido, yo–yo he puesto en obra la comisión), que lo que yo he logrado en los últimos cinco años, porque yo he encontrado el centro de la voluntad de Dios.
323Ahora, pueda que sea una cosa dificultosa para mí el cambiar de un ministerio a otro. Pero, no es cambiar el ministerio, sino es llevar el mismo ministerio a una esfera más elevada. Es la comisión original. Todas estas otras cosas se han estado edificando sobre eso. Ahora es el tiempo.
324Con todo mi corazón, yo estoy creyendo por toda persona por la cual oré. Yo creo que ellas van a sanar. Y con toda la evidencia que tenemos, todo lo que Dios ha mostrado, año tras año de pruebas infalibles de la Biblia viviendo otra vez, entonces, ¿cómo pudiera fallar Ella? Sencillamente no puede fallar.
325Ahora, únicamente hay una sola manera de hacerla fallar, y es que Uds. no la crean. Si Jesús mismo se parara aquí y orara por Uds., e hiciera las mismas cosas que hicimos esta mañana, no sucedería más si Uds. creen con la medida de fe que... no pudiera suceder más, que lo que sucederá, si Uds. creen con esa misma medida de fe. Porque, yo únicamente lo represento a El. Yo soy un pecador salvo por gracia, sólo un hombre, como Uds. lo son, sólo un ser humano. Pero Dios tiene que tener una salida en alguna parte. Y El ha probado eso por Su Palabra, El lo ha probado por el ministerio, El lo ha probado por el Angel del Señor, y aquí está. Ahora depende de nosotros el creerlo.
326Ahora recuerden: igual que un niño. Si ha habido una aflicción, no la vean más. Si ha habido una enfermedad, ya no está más allí. Sólo ignore cualquier síntoma, todo lo que es contrario a lo que se ha pedido. Muchas veces... Todo hijo que viene a Dios, tiene que ser probado. Nosotros somos probados para ver si creemos eso o no. Y Uds. tendrán guerras y dificultades, pero recuerden: ¡vamos marchando!
327Dios los bendiga. Los amo. Y yo... Con la ayuda de Dios, espero que me permita servirles como Su siervo, por muchos, muchos años venideros, es mi petición. Oren por mí.
328Y ahora, recuerden esta noche: Las cinco vindicaciones infalibles de la Iglesia verdadera del Dios Viviente. Hasta entonces, pongámonos de pie sólo un momento.
329[El Hermano Neville dice: “Hay un servicio bautismal”–Ed.]. ¡Oh!, ¿hay un servicio bautismal? [El Hermano Neville dice: “Creo que hay...?...”–Ed.]. ¡Oh, un servicio bautismal! La gente que se va a bautizar, ¿está aquí? Levante su mano, cualquiera que se va bautizar. Uno, dos, tres. Sí. Lo siento mucho, lo siento mucho, amigos.
330Ahora, aquellos que se tengan que ir, los despediré. Los demás quédense para el bautismo, el que quiera. Tendremos un servicio bautismal, en un momento.
331Padre Dios, despide a aquellos que se tienen que ir, con Tus bendiciones, Tu bendición, Tu gracia descansando sobre ellos, dándote gracias por todo lo que ha sido llevado a cabo esta mañana, mientras nos estamos alejando del monte, empezando a caminar hacia arriba. Señor, que subamos todo escalón de la escalera hasta que alcancemos el–el Reino de Dios. Concédelo, Señor. Sé con nosotros ahora. Perdona nuestros pecados, aquellos que se van a quedar ahora para ser bautizados para el perdón de sus pecados en el Nombre de Jesucristo. Que estas cosas sean concedidas.
332Reúnenos otra vez esta noche. Que Tu poder y Tus bendiciones sean sobre nosotros esta noche. Que sea una gran noche, esta noche. Que muchos que están confusos, les sea aclarado esta noche. Concédelo, Padre, porque te lo pedimos en el Nombre de Jesús. Amén.
333Muy bien, se pueden sentar ahora si lo desean, mientras nos preparamos para el bautismo.