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~ A EL OID ~
1Inclinemos nuestros rostros un momento para orar. Bondadoso Padre Celestial, en esta noche mientras venimos otra vez, entrando en Tu Presencia Divina pidiendo misericordia, estamos agradecidos por todo lo que Tú has hecho por nosotros en los días anteriores. Pedimos que Tú seas con nosotros otra vez esta noche, y sólo nos muestres Tu Presencia otra vez, esta noche. Te damos gracias por todas las personas que han venido a Cristo durante el tiempo de esta campaña, y por la fina cooperación de los ministros y de toda la gente, y su bondad. Te damos gracias por todas las sanidades que Tú has ejecutado y hecho, las cartas llegando, y la gente testificando que cuando ellos se fueron a casa, el crecimiento se cayó de ellos, y los amados fueron sanados al poner los pañuelos sobre ellos, y–y muchos, a lo menos dos o tres de lo que sabemos, ya han testificado que ellos estaban en sillas de ruedas cuando se fueron a casa, y a la mañana siguiente, bueno, ellos se empezaron a sentir mejor, y que en un día o dos, ellos habían salido de las sillas y estaban caminando.
2Dios, concede que todos sean sanados, Señor; aunque pudiera ser que estemos dispersos muy lejos por toda la nación, cuando suceda, pero Tú recibe la gloria, Señor. Y–y que sea un testimonio en el vecindario y entre la gente de Tu bondad y misericordia. Puestos aquí esta noche, hay muchas porcioncitas de tela y pañuelos puestos aquí para los enfermos y afligidos. Todopoderoso y precioso Padre, permite que el Espíritu Santo haga sombra a estos ahora, en este acto de fe. Que sobre aquellos que sean puestos, sean sanados, Padre. Tú eres Dios. Permite que Tus misericordias Divinas descansen sobre la gente que los use, y que no haya uno–uno solo que no sea sanado. Háblanos esta noche, a través de Tu Palabra. Háblanos a través de Tu Espíritu. Y cuando nos vayamos a casa esta noche, que podamos decir como aquellos caminantes de Emaús: “¿No ardía nuestro corazón en nosotros, mientras nos hablaba en el camino?” Porque lo pedimos en Su Nombre, y para Su gloria. Amén. Se pueden sentar.
3¿Está bien el sonido allá en los balcones ahora? ¿Me pueden oír bien allá en este lado? ¿Aquí en este lado? Está bien. Eso está bien. Me encontré con algunos amigos allá en la puerta, y llegaron un poquito tarde y no pudieron conseguir un... aquí en este piso, así que les dije que yo no sabía si podían oír muy bien allá arriba, pero estoy contento que está todo bien ahora. Mañana en la tarde, es triste decirlo, pero es la clausura de esta campaña. Ciertamente ha sido un tiempo grandioso para nosotros. Y apreciamos toda la bondad, y todo lo que se ha hecho. Les damos las gracias con todo nuestro corazón, y confiamos que Uds. estén con nosotros mañana en la tarde.
4Ahora, hay–hay visitantes aquí de otras ciudades. El motel en donde yo me estoy alojando está completamente atestado, y también otros moteles. Y mientras Uds. estén aquí, en la mañana habrá escuela dominical en estas iglesias de aquí, y... en estas iglesias del Evangelio completo aquí en el valle, y ellas ciertamente los harán bienvenidos a Uds. en cualquiera de sus servicios. Y me supongo que ellos ya anunciaron en dónde estarán. Y vengan a oír a estos hombres. Ahora, Uds. vienen a oír este tipo de ministerio, que estos hombres que se suben aquí representan; y ellos predican y creen las mismas cosas por las cuales nosotros somos partidarios aquí. Les harán bien a Uds. Traigan a sus pequeñitos a la escuela dominical, y pónganlos en la escuela dominical. Como Uds. saben, es un pecado enviar a sus hijos a la escuela dominical. Uds. saben eso. ¡Vayan con ellos! No los envíen; Uds. vayan con ellos. Es un pecado enviarlos a ellos, y Uds. se queden en casa. Así que Uds.–Uds. vayan con ellos. Uds. traíganlos a la escuela dominical, y Uds. encontrarán clases, y maestros, y demás.
5Y luego tenemos nuestro domingo... nuestro servicio del domingo en la tarde, porque de esa manera las iglesias pueden tener el servicio el domingo en la noche. Y todos los que han sido convertidos en estas reuniones durante el tiempo aquí que hemos hecho los llamamientos al altar... Y uno se da cuenta hoy, que el pecado está tan denso, que los pecadores ya no están interesados mucho en Cristo. Uds. saben, yo creo que El ya casi paró de llamarlos. Uds. saben, habrá un tiempo cuando el último pecador vendrá a Cristo, y no habrá más. Uds. saben eso. El Cuerpo de Cristo no será un cuerpo monstruoso. No tendrá un dedo extra, por causa de Uds. o mía. Cuando el cuerpo se haya completado, el trabajo está terminado. Dios regresará Su Espíritu a los judíos, y los gentiles se irán en el rapto. Ahora, así que nosotros queremos estar seguros que todos... Y algunas veces quizás aquí en América, yo estaba pensando hoy mientras estaba orando, cómo en un avivamiento de diez días sólo hay unos cuantos convertidos. Yo pensé: “En ultramar, un avivamiento de diez días, probablemente produciría doscientos mil, o quizás medio millón de convertidos en una reunión de diez días en Africa o alguna parte como esa”. Pero ¿ saben Uds.?, nosotros tenemos que arrojar la red a todos. ¿Ven? Una sola alma vale diez mil mundos.
6Hace algún tiempo, yo estaba parado en un–un coliseo, y yo estaba mirando y observando por allí, mirando el arte y las exhibiciones, y vi el análisis de un cuerpo humano. Y estaban allí dos jóvenes parados mirando esto, y decía que un hombre que pesaba ciento cincuenta libras [67.500 kg.– Trad.] tenía un valor de ochenta y cuatro centavos de elementos químicos. El sólo tenía lo suficiente de lechada en él como para rociar un nido de gallina, y– y... lo suficiente, ya que pues los elementos químicos tenían un valor de ochenta y cuatro centavos. Uno de esos muchachos miró eso y dijo: “Bueno, Jaime, no valemos mucho, ¿verdad?” Yo pensé: “Correcto. Este cuerpo no vale mucho, pero sin embargo le ponemos un–un sombrero de diez dólares sobre él, un abrigo de piel de visón de cincuenta dólares, y alzamos nuestra nariz en el aire, de tal manera que si lloviera, nos ahogaríamos”. ¿Ven? Pensamos que somos alguien. Nos vestimos muy bien, y nos hermoseamos, y salimos, y cuidamos de esos ochenta y cuatro centavos.
7Ud. entra al restaurante, y si le sirven un tazón de sopa que tiene una araña en él, Ud. demandaría al restaurante. Ud. está cuidando estos ochenta y cuatro centavos. Pero Ud. tiene un alma allí adentro que vale diez mil mundos, y le mete todo allí: el mundo, lascivia, y todo lo demás, y es–es eterna, y vale diez mil mundos. Pero cuidamos los ochenta y cuatro centavos, y nos alejamos del valor de los diez mil mundos. ¿No es eso sorprendente? Yo puse mi mano sobre el hombro del muchacho; yo dije: “Así es, hijo; no tenemos mucho en este cuerpo; sólo son unos cuantos elementos químicos. Pero el alma que está dentro de él le costó a Dios Su Hijo”. Eso es correcto.
8Un anciano indolente, no hace mucho, en Louisville, Kentucky, creo que fue, que solía repartir folletos en la calle, un automóvil lo atropelló, y casi le quebró todo hueso en él. Lo llevaron al hospital de la ciudad, y–y él estaba en tan malas condiciones, al grado que ellos–ellos pensaron que no había necesidad de hacer algo por el anciano. Así que los doctores llevaron a cabo una pequeña junta, y dijeron: “El no está... El está en tan malas condiciones, y está anciano, que realmente no vale la pena”. Así que ellos pensaron que el anciano estaba... no los podía oír, pero él no estaba tan–él no estaba tan muerto como pensaban que estaba. Así que cuando ellos... En unos cuantos minutos, bueno, él... ellos dijeron: “Bueno, llevémoslo de nuevo a su cuarto”. Y el anciano volteó su cabeza, y dijo: “Sí, después de todo yo valgo algo”. El dijo: “Yo valgo tanto para Dios, al grado que dio a Su Hijo unigénito para que yo tuviera Vida Eterna. Y yo acepté eso hace cincuenta años, y yo me he parado en las calles repartiendo folletos desde entonces”. Y él dijo: “Hoy, El es más dulce para mí que lo que El era antes”. Correcto.
9Nosotros ponemos valores en lugares errados. ¿Ven? Algunas veces, miramos cosas... Uds. saben, cuando vino Juan el Bautista predicando en el desierto de Judea, todos los profetas habían testificado de ese tiempo, dijeron: “Los lugares alzados serán bajados, los–los montes saltarán como carneros, y todas las hojas palmearán sus manos, y, ¡qué gran evento!” Y, ¿Cuál fue el resultado? La gente, los religiosos de ese día, pensaron que Cristo descendería en un carro del Cielo, y–y con una vara de hierro; pero cuando El vino, ¿quién estaba trayendo el mensaje? Bueno fue un predicador medio vestido, con un pedazo de piel de oveja envuelta en él, con barba en su cara que lo hacía parecer como un gusano velludo. Y ahí llegó Jesús, sólo un Hombre común, se acercó, y fue bautizado en el agua, en una ribera lodosa del Jordán. Pero, ¿ven?, en el... Lo que el hombre llama grandioso, Dios lo llama tontería. Lo que el hombre llama tontería, Dios lo llama grandioso. Así que sólo es la mente humana que está pervertida (¿ven Uds.?), y sencillamente es lo opuesto a El.
10Ahora, Uds. que han estado tomando notas... y entonces, antes que leamos las Escrituras... abran en el Evangelio de San Mateo, el capítulo 17, y leeremos. Y mientras estamos leyendo, me gustaría decir, que mañana en la tarde, las tarjetas de oración... vamos a tratar de repartir sencillamente todas las tarjetas de oración que posiblemente podamos repartir mañana en la tarde, y trataremos de llamar a todos los que quieran pasar por la fila de oración, pasarlos. No lo... No los podemos discernir a todos, pero sí podemos al menos, poner manos sobre la gente y orar por ellos. Así que Uds. vengan mañana en la tarde para el servicio. Ese será nuestro último servicio de esta campaña, y tal vez, el último de esta clase de servicios que Uds. verán en su vida. El ministerio está cambiando a algo que será más grandioso. El capítulo 17 de San Mateo: Seis días después, Jesús tomó a Pedro, a Jacobo y a Juan su hermano, y los llevó aparte a un monte alto; y se transfiguró delante de ellos, y resplandeció su rostro como el sol, y sus vestidos se hicieron blancos como la luz. Y he aquí les aparecieron Moisés y Elías, hablando con él. Entonces Pedro dijo a Jesús: Señor, bueno es para nosotros que estemos aquí; si quieres, hagamos para ti tres enramadas... hagamos aquí tres enramadas: una para ti, otra para Moisés, y otra para Elías. Mientras él aún hablaba, una nube de luz los cubrió; y he aquí una voz desde la nube, que decía: Este es mi Hijo amado, en quien tengo complacencia; a él oíd. Al oír esto los discípulos, se postraron sobre sus rostros, y tuvieron gran temor. Entonces Jesús se acercó y los tocó, y dijo: Levantaos... no temáis.
11Si así le place a nuestro Señor esta noche, para sacar de este texto un contexto, me gustaría tomar el tema de esas tres últimas palabras: “A El oíd”. Es un texto muy pequeño. Alguien pudiera decir, con una audiencia de este tamaño: “Predicador, creo yo que Ud. debería tener un texto más grande”. Bueno, quizás sea así; pero si esta audiencia sólo recibe este texto, es todo lo que necesitamos. No es la cantidad; es la calidad. Es lo que es. Es la Palabra de Dios. Y si Uds. sólo lo oyen a El, todo estará bien.
12Hace algún tiempo, al otro lado del río de donde yo vivo, había un–un muchachito que andaba escudriñando arriba en un viejo desván, y buscó en un baúl viejo, y encontró una pequeña estampilla amarillenta, y él recordó que al fin de la calle de donde él vivía, había un colector de estampillas. Y ese colector compraba estampillas antiguas, lo cual es un pasatiempo favorito. Yo las traigo de Europa y de Asia y de todas partes para los colectores de estampillas aquí. Y ese muchachito encontró esa estampilla, y la primera cosa que él pensó: “Esta debe tener algún valor, porque es antigua”. Así que, con un helado de nieve en su mente, él pensó: “Se la llevaré al colector, y quizás yo obtenga lo suficiente para comprar un helado de nieve”. Y él se fue rápidamente por la calle al colector, y dijo: “Señor: yo he encontrado una estampilla, y yo quisiera que Ud. la mirara y viera si–si tiene algún valor”. Y el hombre tomó sus anteojos y su catálogo, y él dijo: “Sí, es una estampilla de valor. ¿Cuánto quieres por ella?” El dijo: “Bueno, ¿cuánto me dará Ud. por ella?” El dijo: “Te daré un billete de un dólar”. ¡Oh, se vendió rápidamente! Eso significaba como unos diez helados de nieve. Pensó: “Está bien”.
13Ahora, yo pudiera estar mal en mis cálculos; si lo estoy, y alguien ha leído sobre ello, Ud. perdóneme. Pero creo yo que ese colector vendió esa estampilla como unas dos semanas después, por quinientos dólares. Y luego, fue vendida otra vez, por algunos quince mil dólares. Y no recuerdo ahora, cuánto más ha subido el valor de la estampilla, cuánto vale ahora. Su valor ahora es de muchos cientos de dólares. Ahora, no era el valor de ese pedacito de papel amarillento. Era lo que estaba escrito en el papel, lo que era de valor. No era el tamaño de ella, ni el papel en el que estaba. Es lo que estaba en el papel.
14De esa manera es con mi texto en esta noche. No es el tamaño de él, ni tampoco es el papel de la India en el que se escribió lo que lo hace que valga mucho, sino lo que en sí es. Es la Palabra de Dios. “A El oíd”. Algunas veces, son las cosas pequeñas que–que dejamos sin hacer que significan tanto para nosotros. Yo creo que está escrito en alguna parte en la Escritura que no son las grandes cosas que hacemos algunas veces, sino son las pequeñas cosas que dejamos sin hacer. Es un proverbio. Y eso es verdad.
15No importa... Algunas veces, hombres, como pastores... Evangelistas llegan a la ciudad, y–y quizás él pudiera, (como el Hermano Oral Roberts, o algunos de esos evangelistas sobresalientes, quienes tienen toda clase de sucursales que atraen a decenas de millares de personas en una reunión)... Y luego cuando ellos se van, la gente desprecia quizás al pastor, y dice: “Bueno, ese gran hombre y nuestro pastor....” Pero recuerden: su pastor es tan reconocido en el Reino de Dios como cualquier evangelista, o cualquier otro. El está manteniendo su puesto del deber.
16No hace mucho tiempo, allá en Canadá, cuando el finado rey Jorge visitó Vancouver... Yo estaba en ese entonces con el Hermano Baxter, y el Hermano Baxter me estaba hablando del rey pasando por la calle, y, ¡oh!, si Uds. lo hubieran visto, él era un hombre valeroso. Ese día él estaba sufriendo tanto (era antes de su sanidad de esa múltiple esclerosis), y él tenía problema del estómago también. Y en el carruaje, ellos dijeron que estaba sufriendo terriblemente, pero uno no lo hubiera sabido. Estaba sentado derecho, hablándoles a sus súbditos a medida que él pasaba.
17El Sr. Baxter, parado allí en un lugar, lloró tanto como podía llorar. Y él dijo: “Hermano Branham, la razón que yo estaba llorando”, dijo él, “es que nuestro rey iba pasando”. Y yo pensé: “Eso pudiera ser así; y con la reina sentada con su hermoso vestido azul, cómo lloraron esas personas que eran sus súbditos, porque ellos estaban pasando por allí”. Yo pensé: “Si eso hizo a un canadiense llorar de gozo cuando el rey pasó por allí, ¿qué será cuando Jesús pase, el Rey de los Cielos y de la tierra?”
18Todas las escuelas fueron ese día, y les dieron a cada uno de ellos, a los niñitos, una bandera británica para que la ondearan al rey, para mostrarle su lealtad. Y cuando el rey había pasado, bueno, todos los niñitos de una cierta escuela regresaron, excepto una sola niñita. Y ellos se preguntaron qué había pasado con la pequeña niña; ella sólo era un niña muy pequeñita. Y la maestra, cuando llamó la lista, faltaba la niña. Histéricamente, ella corrió por las calles, buscando en todas partes. Y ella sola, parada detrás de un poste telegráfico, con sus manitas en su cara, estaba llorando desconsoladamente. Y así que la maestra corrió hacia ella, y ella dijo: “Cariño: ¿qué es lo que te pasa? ¿No alcanzaste a ver al rey?” Ella dijo: “Sí, yo lo vi”. Ella dijo: “Entonces: ¿le ondeaste tu bandera a él?” Ella dijo: “Sí, yo le ondeé mi bandera a él”. Ella dijo: “Entonces: ¿por qué estás llorando?” Ella dijo: “Yo vi al rey, pero soy tan pequeña que el rey no me vio a mí”. Eso le estaba quebrantando su corazoncito.
19Pero no es de esa manera con Jesús. No importa cuán pequeño Ud. sea, o cuán poco Ud. haga, El registra todo lo que Ud. hace. El sabe todo tocante a Ud., si Ud. es alto o si Ud. es pequeño. El sabe todo al respecto, y todo está registrado en Sus libros. Y algunas veces, son las pequeñas cosas que nos preparan para las grandes cosas. Nosotros tenemos que tener todo el Cuerpo de Cristo obrando junto.
20“A El oíd”; esa es una palabra de salvación para cada uno que lo crea. Eso pasará al pecador de muerte a Vida, si él la cree. Eso llevará a–eso llevará a un hombre a que busque el Espíritu Santo, y le dará a él el Espíritu Santo. Eso llevará a un paciente invalido por el cáncer, a quién nuestros amados doctores han desahuciado, diciendo que debe morir, lo levantará de nuevo a un hombre sano, perfecto, normal otra vez, o a una mujer. Abrirá los ojos ciegos, que nunca han visto la luz del día. Destapará los oídos sordos. Los liberará de los hospitales para dementes. ¡Oh!, es Todo-poderoso, si Uds. la reciben como la Palabra de Dios.
21Aquí, durante el tiempo de la revolución, se contó que un hombre cometió un crimen en el–el ejército, una ofensa federal, y él fue enjuiciado en un tribunal del ejército, y fue encontrado culpable por huir durante el tiempo de la batalla, y los–los cargos eran que él debía ser fusilado por un escuadrón de fusilamiento. Y él estaba en la prisión, y con su día determinado para morir por un escuadrón de fusilamiento. Un buen amigo de él dijo: “Yo iré, e iré al oficial que ocupa la posición más alta que hay”. Lo cual en aquel tiempo era nuestro amado presidente Abraham Lincoln, un gran Cristiano, un gran americano.
22Y así que el hombre encontró al Sr. Lincoln saliendo de un carruaje, y él dijo: “Señor: yo sé que Ud. es un hombre justo, un hombre temeroso de Dios, y Ud. no le quitaría la vida a un hombre. Pero sin embargo, un cierto hombre ha sido encontrado culpable de–de haber huido, de haber eludido su deber, o mejor dicho, su puesto, en tiempo de batalla. Y él ha sido encontrado culpable y tiene que morir. Señor, sólo una sola palabra de Ud. perdonará al hombre”. Dijo: “¿No lo perdonará Ud., señor, por favor?” Y él se postró ante él, dijo: “El hombre estaba nervioso, y se asustó; y yo lo conozco desde que él era un muchachito”. Y dijo: “El–él realmente no quiso hacer eso, sino que él estaba nervioso, y los rifles, y los cañones disparando, lo hicieron huir”. El Sr. Lincoln en su manera Cristiana y de caballero, tomó un pedazo de papel y escribió ahí: “Yo perdono a este cierto hombre. Abraham Lincoln”, y firmó su nombre.
23El hombre bondadosamente le dio las gracias al Sr. Lincoln, tomó el pedazo de papel, y se dirigió a la prisión tan rápido como pudo. Siendo un civil, él no estaba permitido, por supuesto, a entrar, sino únicamente por solicitud; y él entró y le llevó el pedazo de papel al hombre y él dijo, lo llamó por su nombre, él dijo: “Mi amigo: ¡Ud. está perdonado!” El dijo: “¿Cómo sé yo que estoy perdonado?” Dijo: “Aquí está el pedazo de papel con el nombre del Sr. Lincoln en él: ‘Yo perdono a este hombre. Abraham Lincoln’”. Y el hombre se lo regresó por entre las rejas de la celda y dijo: “No me irrites; ¿por qué me haces la vida más miserable para mí, viendo que mi hora para morir es en la mañana, y entonces aquí tú vienes a burlarte de mí con un– un pedacito de papel como ese? Si Abraham Lincoln me hubiera perdonado, hubiera tenido el–el sello de los Estados Unidos, y, ¡oh!, hubiera habido una gran ceremonia al respecto”. El dijo: “Señor, esa es la firma de Abraham Lincoln”. Así como esta es la Palabra del Dios Todopoderoso. El dijo: “Tú dale esto a los ejecutores y ellos reconocerán el nombre del Sr. Lincoln, y que estás perdonado”. El dijo: “¡Vete de la celda; yo no quiero oír más!” Y el hombre lo rehúso recibir, y a la mañana siguiente él murió por el escuadrón de fusilamiento, y murió bajo ejecución pública. Y entonces, aquí está un pedazo de papel escrito y firmado por el Presidente que ese hombre estaba perdonado, el día anterior a su muerte, y ellos lo fusilaron de todas maneras.
24Así que entonces, fue juzgado en los Tribunales Federales, y esta es la decisión que hicieron los Tribunales Federales de este amado Estados Unidos. Dijeron: “Un perdón no es un perdón a menos que sea recibido como un perdón”. De esa manera es esta Escritura en esta noche: es un perdón para todos los que la reciban como un perdón. Es sanidad para todos los que la reciban como sanidad. Es gracia para todos los que la reciban como gracia. Y todo lo que Dios prometió, es de Uds., si Uds. lo reciben como la Palabra de Dios. Pero si sólo es otro pedazo de literatura, no significa nada para Uds. Pero si Uds. la pueden aceptar y decir: “Es la Palabra de Dios”, entonces Ella significa algo para Ud.
25Ahora, Jesús, el... Yo he tenido el privilegio en mi vida de conocer a grandes hombres. Y es de considerarse cómo las cosas pueden ser tan al revés. Yo he conocido hombres que eran grandes hombres, y luego yo he conocido hombres que pensaron que eran grandes hombres. Y ciertamente hay mucha diferencia entre ellos. Un gran hombre nunca será un “almidonado”, sino que él tratará de hacerlo pensar a Ud. que Ud. es el gran hombre y que él no es nada. Y el hombre que no es nada y trata de ser grande, es de la otra manera. Y esa es la razón que yo sé que Jesús era el Hijo de Dios. El vino a la tierra sin tener siquiera un lugar para nacer. El tuvo que pedir prestada una matriz. El tuvo que pedir prestado un pesebre. El tuvo que–El tuvo que venir por medio de una matriz prestada, y partió de aquí por medio de un sepulcro prestado. “Las zorras tienen guaridas, y las aves del cielo nidos, mas el Hijo del Hombre no tiene dónde recostar Su cabeza”. Sin embargo, era el Rey de Gloria, el Dios del Cielo quien se hizo carne y habitó entre nosotros; eso es lo que lo hizo a El grande. Eso es lo que lo hizo a El lo que El era: por Su humildad.
26¡Humildad! El camino hacia abajo siempre es el camino hacia arriba. “Porque cualquiera que se enaltece, será humillado; y el que se humilla, será enaltecido”. El camino hacia abajo es el camino hacia arriba para el creyente, humillarse él mismo delante de Dios. Jesús se encontró con hombres de todos oficios y condiciones sociales. El se encontró en grandes círculos. En una ocasión El estaba con millares, quinientos en otra, doce en otra, y tres en otra, y aun vendrá a uno. ¡Eso lo hace a El grande! Porque ni siquiera una sola persona puede clamar a El sin que El esté allí mismo a su lado. Eso es lo que lo hace a El Dios, es debido a Su humildad.
27Y Uds. saben, cada vez que ocurre un gran acontecimiento... Esto, de lo que leímos, fue un gran acontecimiento. Pedro después lo llama el monte Santo, en una de sus epístolas. Y yo no creo que San Pedro quiso decir que el monte era Santo. No es el monte Santo; es el Dios Santo en el monte. No es una iglesia Santa, ni la gente Santa; es el Espíritu Santo en la iglesia y en la gente. No es la iglesia que es Santa, ni la gente, es el Espíritu Santo que está en la iglesia, y eso es lo que lo hace Santo. Yo estoy contento por eso. Dios es el Espíritu Santo, y El es el que es Santo. Y El... Su Presencia trae Su Santa Presencia entre nosotros, y cambia nuestra naturaleza, y nos hace querer vivir como El.
28Dios, antes que El haga alguna cosa, siempre lo declara primero en el cielo, y luego en la tierra. Ninguno entra a juicio sin haber sido completamente advertido. Oh, me gustaría detenerme aquí por una media hora o tres cuartos de hora, pero no puedo, y luego tener la fila de oración, y dejarlos salir para que vayan y lleguen a tiempo en la mañana a la iglesia. Pero fíjense: exactamente... hay algo que va a seguir a este avivamiento. Dios siempre envía misericordia antes del juicio. El siempre lo ha hecho. El siempre lo hará. Y este gran avivamiento que la Iglesia ha tenido, un avivamiento de milagros, y sanidad Divina, y dones del Espíritu, recuerden: algo sigue a eso. Dios siempre envía misericordia antes del juicio. El lo declara arriba en los cielos, como los magos vieron la estrella, y fueron a adorar al Señor Jesús. Entonces, Dios siempre tiene un testigo de lo que El hace.
29Ahora, nos damos cuenta que Jesús, en este gran acontecimiento, El seleccionó tres hombres. Yo siempre pienso de Pedro, Jacobo, y Juan. Cuando El resucitó a la hija de Jairo, El tomó a Pedro, a Jacobo, y a Juan, y eso es esperanza, fe, y caridad. Y esos tres son un testigo. Tres es un testigo en el Antiguo Testamento. Y así que esta vez, este acontecimiento fue tan grande, y el mensaje tenía que ser tan grandioso, al grado que Dios tomó testigos. Por eso es que nosotros estamos agradecidos en esta noche, por lo que yo estoy tan agradecido con Dios, que con este mensaje Pentecostal que estamos predicando, Dios envía un testigo. La Biblia dice en Hebreos 11: “Dios testifica de Su don”. Si una persona dice cualquier cosa... Un hombre puede decir cualquier cosa, pero si Dios no lo respalda con Su Palabra y con Su Presencia, entonces él no tiene un testigo. Así que, lo que él dice, si–si él lo dice, la Biblia lo dice, y el Espíritu lo vindica, esos son tres testigos; entonces es verdad. Está confirmado. Dios dice que es así.
30Oh, entonces nos damos cuenta que Dios... Este acontecimiento fue tan grande, que Jesús tomó fe, esperanza, y caridad: Pedro, Jacobo, y Juan, y subieron al monte. Miren, este fue un acontecimiento tan especial que El tuvo tres testigos Celestiales también allí: Elías, Moisés, y Jesús. Tres en la tierra; tres en el Cielo. El iba a hacer algo que quería que fuera registrado y recordado. Ahora, cuando nos damos cuenta que después que ellos miraron hacia arriba y vieron que una nube lo había cubierto a El... Realmente, lo que Dios estaba haciendo (es como lo hacían en el Antiguo Testamento, como los hermanos ministros saben), estaba posicionando un Hijo.
31Ahora, yo quiero... Me imagino que el noventa por ciento de esta audiencia es Pentecostal, así que yo espero que no lastime, sino que yo–yo sólo quiero elaborar un–un pensamiento aquí, que está en mi corazón. Ahora, en donde cometimos el error en nuestras esferas Pentecostales, es cuando nosotros éramos... llegamos a ser hijos e hijas de Dios, llenos con el Espíritu Santo, nos asentamos. Allí es en dónde cometimos el error vital. Bueno, Uds. en ese momento apenas se estaban preparando para ir a trabajar. Si toda persona con el Bautismo del Espíritu Santo estuviera en fuego, como Esteban lo estaba, y como aquéllos en esos días, el avivamiento se esparciría por el país. Así que Uds. dicen: “Bueno, yo fui salvo, y santificado, y lleno con el Espíritu Santo, y todo se terminó ahora”. Si Dios hizo eso por Uds., es porque El los escogió y los seleccionó a Uds. para que fueran a trabajar, para Su servicio. Salgan a las calles, sí, testifiquen, den testimonio de El. Eso es exactamente lo que debemos hacer.
32Allá en las Islas del Caribe, no hace mucho tiempo, yo dije... cómo Dios hizo una gran cosa. Yo estaba como reprendiendo a los Hombres Cristianos de Negocio. Y yo no lo hice públicamente; yo les dije a ellos solos. Y yo dije: “Muchos de Uds. están testificando: ‘Dios me dio tres Cadillacs. Y yo tenía un negocito en... aquí al lado, y El me dio tres Cadillacs, y un gran este, y todo eso’; todo es tocante a sus negocios. Testifiquen tocante a Dios, qué hizo Cristo por Uds. Denle una oportunidad, no lo que... Estamos creciendo mucho. Nos estamos–nos estamos–nos estamos sobrepasando en riquezas. Lo que queremos hacer es decir algo con lo cual podamos dar alabanza a Dios”. Yo dije: “¡Cuán diferente los Pentecostales de hoy día, a los que había en el día de la Biblia! Ellos vendieron todo lo que ellos tenían y lo repartieron a los... lo dieron a los apóstoles y ellos lo repartieron entre los hermanos”. Y un cierto hombre, un buen hermano, un hombre maravilloso, él dijo: “Hermano Branham, allí fue donde ellos cometieron el error más grande que alguna vez hicieron”. Y yo dije: “¿Por qué dice Ud. eso, señor?” El dijo... Estábamos sentados bajo la luz de la luna al lado de una piscina. Estábamos en Kingston, Jamaica. Y él dijo: “Ahí fue donde ellos cometieron el error: luego después que empezó el problema, ellos no tenían hogares adónde ir. Ellos cometieron un error al vender sus hogares”. Yo dije: “El Espíritu Santo nunca comete un error”. Yo dije: “Ellos no tenían un hogar adónde ir, así que ellos se fueron por todo el país, publicando lo que Dios había hecho (¡sí!), predicando, como testigos, testificando. Ellos no tenían hogar adónde ir; ellos eran verdaderamente peregrinos y extranjeros, la simiente de Abraham. Dios nunca comete un error, ¡nunca!” Nosotros estamos tratando de.... Yo estoy pensando de que mi nuera allí, ella y yo, estábamos cantando, la otra noche, yendo a casa: “No codicies vanidades, de este mundo tan atroz; busca bienes Celestiales, que jamás perecerán. Aférrate a la mano del Dios inmutable”. ¡Oh, estoy tan contento de estar aferrado a esa mano!
33Ahora, en el Antiguo Testamento, leemos allí (y Pablo lo explica en diferentes epístolas, y demás), que un hijo que nacía en una–una familia, tan pronto que él nacía, él era un hijo. Ahora, en la traducción de King James [Versión Bíblica King James “Kin Lleims”, pronunciación figurada–Trad.], parece que es un error de traducción en San Juan 14; dice: “En la casa de Mi Padre hay muchas mansiones”. Bueno, realmente dice: “En el Reino de Mi Padre hay muchos palacios”. Bueno, miren: si Uds. miraran eso, ¿cómo pudiera haber mansiones en una casa? “En la casita de Mi Padre hay muchas mansiones”. ¿Ven Uds.?, las definiciones inglesas cambian. Miren: en los días de los traductores del rey, una casa era un reino, y él era el padre de esa casa. Todos sus súbditos estaban en su casa. Así que, así era en el tiempo del Rey Jacobo [King James–Trad.] y lo reflejaron en la Escritura.
34Porque cuando un hombre era dueño de un lugar bastante grande y hermoso, una granja grande, él tenía muchos inquilinos por todo ese lugar, y él era un hombre ocupado; él tenía que ir de lugar a lugar. Y luego cuando un hijo nacía en su casa (ellos no tenían lo que nosotros tenemos hoy día: escuelas públicas, y demás, como este edificio hermoso, Eisenhower, en el que estamos esta noche; ellos no los tenían en aquellos días), ellos tenían que contratar tutores para criar a sus hijos. Ahora, cuando un hijo nacía, él era un hijo tan pronto que él nacía. El nacía como hijo en ese hogar. Pero sin embargo, él no tenía nada de herencia, hasta que él llegaba a un lugar que él mismo se probaba como un hijo. Y luego cuando él se probaba como un hijo, entonces él era adoptado en la familia. Y la ley de adopción lo hacía coheredero con su padre.
35Ahora, allí es en donde la iglesia Pentecostal falló: cuando ellos llegaron a ser hijos, ellos se establecieron, dijeron: “¡Esto es!; tenemos nuestra iglesia; tenemos nuestra denominación, y sólo continuaremos añadiendo más”. No, eso no es. Eso no es lo que... “Edificaremos un edificio mejor”. Eso es bueno. “Añadiremos más a la iglesia”. Eso es bueno. Pero Dios lo hizo a Ud. un hijo para darle una prueba, para ver cómo va Ud. a actuar en la prueba. Ahora, ese padre trataba de buscar por todas partes para encontrar el mejor tutor que él podía encontrar para su hijo. Ahora, ese era su hijo, y él no quería que algún renegado tratara de criar a su hijo. El quería un hombre que fuera honesto. El no quería un hombre que le diera coba, y le dijera al padre: “¡Oh, tu hijo está progresando bien!”, cuando no era así. El quería un hombre que fuera honesto y que le trajera la clase correcta de reporte, y vigilara la crianza de ese hijo. Así que él investigaba y encontraba el mejor tutor que podía encontrar. Y eso era un tipo de lo que Dios estaba haciendo.
36Dios nunca le pidió a un hombre hacer algo que El mismo no lo hiciera. Esa es la razón que Dios fue hecho carne y murió por el pecador, porque El colocó el pecado en el pecador. Ahora, fíjense: entonces cuando esto sucedía, el tutor iba, enseñaba al niño, lo criaba, y llevaba el reporte al padre de cómo el bebé estaba progresando, o mejor dicho, cómo el–el hijo estaba progresando. Ahora, cuando ese hijo crecía, (sin embargo era un hijo en el hogar), ¿qué si ese hijo a cierta edad, empezaba a actuar mal? Ahora, ese tutor tenía que ser un hombre honesto para llevar el reporte correcto al padre.
37Ahora, cuando Dios envió a Sus hijos, hijos e hijas, El consiguió un Tutor o un Educador para esos hijos e hijas. Y no era un obispo, ni tampoco era un cardenal. El no pudiera confiar en ellos. Así que él consiguió lo mejor que había en el Cielo para criar a Su Iglesia. El Espíritu Santo, El es el Tutor de la Iglesia. Y nosotros nos hemos vuelto... El es honesto. El le dirá al Padre exactamente lo que estamos haciendo. El no retendrá una sola cosa. El será honesto delante del Padre, de cómo Sus hijos están progresando. Ahora, esa es la razón que El escogió Ese. No hubo uno mejor que El pudo encontrar, que asignar al Espíritu Santo. Nosotros hemos adoptado todo lo demás excepto el Espíritu Santo. Nosotros no queremos que el Espíritu Santo nos enseñe. Queremos dejar que el obispo nos diga qué hagamos, o que los–los cardenales, o–o alguien más, nos digan qué hagamos. No importa lo que ellos digan, si es contrario a la Palabra de Dios, y al liderazgo del Espíritu Santo, escuchen al Espíritu Santo, porque El es su Tutor. ¡Amén! Si ellos dicen: “Los días de los milagros ya han pasado”, ¡sea una mentira!, porque Dios dijo: “El es el mismo ayer, hoy, y por los siglos”. Si ellos dicen: “El Espíritu Santo era sólo para los discípulos”, Pedro dijo en el Día de Pentecostés: “Es para vosotros, y para vuestros hijos y para aquellos que están lejos; para cuantos el Señor nuestro Dios llamare”. Uds. no tienen negocios entrometiéndose en eso.
38Hace algún tiempo, yo estaba predicando sobre el tema de Isaías 1:18 [El Hermano Branham quiso decir: Jer. 8:22–Trad.]: ¿no hay bálsamo en Galaad?; ¿no hay médico allí? Y es como un hombre que se está muriendo en los escalones de la puerta del doctor, que rehúsa tomar su medicina. No es la culpa del doctor; no es la culpa de la medicina; es la culpa del hombre porque no se toma la medicina. De esa manera es con la iglesia hoy en día. Nosotros tenemos Bálsamo; tenemos médicos; tenemos medicina. Pero los pecadores mueren en sus asientos, en sus iglesias, y van al tormento porque rehúsan tomar la medicina. No es la culpa del doctor. No es la culpa de la medicina. Es la culpa del hombre que no viene. Correcto. Nosotros tenemos Bálsamo en Galaad.
39En el Día de Pentecostés, cuando el Bálsamo fue derramado, nosotros tuvimos un doctor allí. Su nombre era: Doctor Simón Pedro. Y él escribió una prescripción, y él dijo... Ellos dijeron: “¿Qué podemos hacer para ser inoculados de este asunto del pecado?” Hubo un tiempo cuando no había inoculación, pero la tenemos ahora. “Así que, ¿qué podemos hacer para deshacernos de esto?” “¿Qué les dijiste, Doctor Simón Pedro?” El dijo: “Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el Nombre del Señor Jesucristo para el perdón de los pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo; porque la promesa, la prescripción (¡aleluya!; esta prescripción, lo que está escrito en la prescripción, es el Espíritu Santo), esta prescripción es buena para esta generación, y esa generación, y para todos los que el Señor nuestro Dios llamare”. ¡Es la cura para el pecado! Es una doble cura para el pecado y la enfermedad.
40Ahora, si Uds. llevan una prescripción... Un doctor que escribe una prescripción, él ha estudiado esa medicina, y él tiene que poner veneno allí adentro para matar los gérmenes. Y tiene que poner antídoto allí adentro para protegerlo, para que no lo mate a Ud. Y si algunos de estos farmacéuticos curanderitos, o los que se supone ser doctores, tratan de meter mano en esa prescripción, matarán al paciente. Y ese es el problema hoy en día: los están matando, están muriendo espiritualmente, porque ellos están substituyendo un apretón de manos en lugar del Bautismo del Espíritu Santo, y ellos están matando al paciente. ¡Deje la prescripción en paz! Pedro dijo: “Es para cada generación después de ésta”. No juegue con esa prescripción; tómela como está escrita: “El Espíritu Santo”, él dijo, “es para cada generación después de ésta. Arrepentimiento, bautismo en agua, y Uds. recibirán el Espíritu Santo”. Nosotros no tenemos derecho de decir: “Oh, el bautismo en agua está correcto, seguro; venga y lo bautizaremos, le daremos la diestra de compañerismo, y eso lo arregla”. ¡No, señor!
41Ahora, déjenme decirles, como Uds. saben, la manera que ellos encuentran medicina, es que ellos toman un conejillo de indias, e inoculan a ese conejillo de indias para probarlo en él. Si suerte efecto, ellos se lo dan a Uds. Algunas veces lo puede matar también, porque los cuerpos humanos no son como el de los conejillos de indias. Pero cuando Dios quería probar esta Inoculación, El no la probó en un conejillo de indias, sino que El la probó en Su Hijo, ¡y surtió efecto! ¡Amén! Cuando ellos le escupieron Su rostro, El no dijo nada al respecto. Cuando ellos le pidieron a El que fuera una milla, El fue dos. Luego en la muerte surtió efecto, y en la resurrección surtió efecto. Y cada una de esas personas, no quisieron esta inoculación. Y ahí está. Y los mismos resultados que la Medicina produjo en esa gente....
42Ahora, la medicina hará a una persona actuar de una manera, y a la otra, de otra manera; pero cuando la Medicina del Espíritu Santo viene, los hace a todos actuar igual. Yo he estado en Tailandia, y en muchos de esos lugares grandes, en Suráfrica, y por todas partes, en donde la gente estaba... ni sabía cuál era la mano derecha ni la izquierda. Deje que ellos reciban el Espíritu Santo, y ¿saben Uds. lo que ellos hacen? Hacen la misma cosa que Uds. hacen. Así que obra igual en todos. Desciende Algo del Cielo como un viento recio soplando, y llena sus corazones, y ellos actúan de la misma manera y hacen la misma cosa que Uds. hacen. Sin embargo, ellos no pueden hablar una sola palabra en inglés y no saben la diferencia entre la mano derecha y la izquierda. Pero cuando el Espíritu Santo los toca, y ellos toman esta Prescripción, entonces ellos reciben la misma cosa que Uds. reciben, y actúan de la misma manera. Dios quiere salvar a la gente.
43Ahora, aquí él estaba posicionando un hijo. Si ese hijo no actuaba bien, había algo mal; entonces él tenía que ir ante el padre. E imagínense Uds. lo vergonzoso para el tutor de ir ante el padre y decir: “Señor, yo....” “Oh, ¿cómo se está comportando mi hijo?” ¡Oh, cómo se ha de haber sentido avergonzado! “Yo... El–él no se está comportando muy bien. El–él–él no presta atención”. Me pregunto qué dirá el Espíritu Santo cuando El va delante del Padre para informarle del carácter de algunas de Su pueblo aquí en la tierra, cuando El sube Allá y El dice... tiene que decir: “Padre, Tus hijas están usando ropa de hombre. Ellas se están cortando su cabello”. “Bueno, ¿no tengo Yo algunos doctores?” “¡Seguro!” “¿Hay alguien que les diga tocante a eso?” “¡Sí! Ellas se quedan en casa el miércoles en la noche para mirar: ‘Nosotros amamos a Susie’ (o como se llame esa cosa). Ellos no van a la iglesia; ellos van a pescar el domingo en la mañana, en lugar de ir a la escuela dominical”. ¡Oh, hermanos!, cómo... Bueno, ¿cómo puede El hacer algo con ese hijo? El es un renegado. No hay nada en él.
44“Sí, ellos absolutamente... la iglesia está practicando rock-and-roll, ese nuevo baile diabólico que tienen allí. Algunos de esos tipos con ese estilo de corte de cabello de ‘cola de pato’, están allí, y alborotándose de la manera que ellos lo hacen. Y, ¡oh!, mucha de Su gente va a eso, y–y muchos de esos así llamados doctores lo están permitiendo”. “¿Qué están haciendo ellos con Mi Prescripción?” “¡Oh, ellos la ignoraron, dicen que era para otro día!” ¿Qué piensan Uds. que El debe pensar? ¿Qué debe pensar cuando muchos pastores fuman cigarrillos, beben licor, y juegan baraja? ¡Piensen en eso! ¡Ellos lo están haciendo! Yo viajo por toda la nación y por todo el mundo; yo sé que es la verdad. Seguro que sí. ¡Oh, es una cosa terrible! Cómo el Espíritu Santo se debe haber ruborizado en la Presencia de Dios, al decir cómo la iglesia se está comportando. ¡Oh, debe ser una cosa terrible!
45Miren, ese hijo en el Antiguo Testamento, él nunca recibía nada de herencia. Bueno, el padre no podía confiar en él con nada. ¿Qué clase de hombre sería él? Pero él no podía confiar en él; él siempre era un hijo, pero nunca recibía nada de herencia. Y si Uds. no vigilan, iglesia Pentecostal, esa va a ser nuestra suerte: ¡no recibir una herencia! Pero fíjense, la Biblia dice que el mundo hoy, está gimiendo, esperando la manifestación de los hijos de Dios, que los hijos de Dios sean manifestados. El mundo está esperando eso, que llegue la hora, cuando los hijos de Dios, quienes tienen dominio de la tierra....
46Dios puso gente en la tierra, al hombre, para controlar la tierra. La Biblia dice que un hombre es un dios. ¿Sabían Uds. eso? Seguro que lo es. Jesús dijo: “¿No está escrito en vuestra ley, vosotros dioses sois? Y si ellos son dioses (los profetas), a quienes la Palabra de Dios vino, ¿cómo me podéis condenar cuando Yo digo: ‘Yo soy el Hijo de Dios?’” ¿Ven? Ellos son–ellos son–ellos son dioses, dioses caídos. Ellos tienen un dominio: la tierra. Ellos deben cuidar de ella. Los árboles, y la vida animal, todo está esperando la manifestación de los hijos de Dios, cuando ellos serán manifestados en la tierra. ¡Oh, ven, Señor Jesús!, es mi oración. ¡Oh, ese gran Milenio cuando ellos serán manifestados! Nos estamos preparando ahora para esa hora que está por venir. La Iglesia se tiene que preparar.
47Fíjense, mientras vamos un poquito más adelante. Ahora, si este hijo era un muchacho algo renegado, y él no obedecía al padre, bueno, el–el–el tutor se ruborizaba, y bueno, el padre nunca le podía dar nada. Pero, ¿qué si él era un buen muchacho? Y cuando el padre decía: “¿Cómo está progresando mi hijo?”, oh, el tutor decía: “Padre: ¿sabes qué? Tu hijo es exactamente como tú. El está al tanto de tus negocios. El lo hace exactamente de la manera que tú lo harías. Bueno, todo el reino aquí, puede ver tu reflexión en ese muchacho”. ¡Oh, hermanos! ¡Eso es lo que queremos! ¡Eso es! ¡Reflexiones de Jesucristo!
48En los tiempos del pasado, ellos solían tomar el oro y el golpeador lo golpeaba, le sacaba la escoria de él a golpes. Y de la manera que él sabía que la había sacado toda, era cuando su propia reflexión se veía en el oro. El había sacado todo lo sucio de él, y toda la escoria. Y de esa manera Dios lo hace con Su Iglesia. El la golpea con el poder del Evangelio, les dice, les dice otra vez, les da por este lado, y por ese lado, y le saca todo el mundo, y toda la duda, hasta que la reflexión de Jesucristo regresa dentro de la Iglesia, para que la Iglesia pueda ver a Jesucristo, el mismo ayer, hoy, y por los siglos, hasta que podemos ver Su reflexión, la Iglesia moviéndose en el poder de Dios, igual que Jesús se movió cuando estuvo aquí en la tierra. El mismo se está reflejando en la Iglesia.
49Entonces cómo el Espíritu Santo puede ir y decir: “¡Oh!, esa Iglesia... [Porción sin grabar en la cinta–Ed.].... bueno, las señales y prodigios y reflexiones de Tu Vida, son perfectas. Ellos están haciendo todo lo que Tú hiciste, exactamente como Tú dijiste. ¡Y qué si están ocupados! Bueno, ahí– ahí están algunos que tienen carácter genuino”. Eso es lo que la Biblia quiere que nosotros hagamos. Eso es lo que Dios quiere que nosotros hagamos. Eso es lo que el Espíritu Santo quiere que nosotros hagamos.
50Como les estaba diciendo a Uds. en el desayuno la otra mañana con los hermanos: allá en el sur, en donde solían tener esclavitud, ellos tenían compradores que pasaban por allí y compraban esclavos igual que Uds. compran automóviles en un–un lote de automóviles. Ellos recibían un certificado de venta por ello. Ellos vendían vida humana de esa manera, como esclavos. Dios hizo al hombre; el hombre hizo esclavos. No fue el propósito de Dios que un hombre fuera esclavo del otro, sin importar su raza, color, o credo. Uds. no son esclavos. Uds. son siervos libres de Dios, de nacimiento. El no quiere que nadie sea esclavo, que nada domine sobre nosotros, sino El mismo.
51Así que ellos pasaban por allí y compraban un... Quizás un hombre que era alto y fuerte, que tenía una esposa muy pequeña y delgada, lo–lo separaban de ella, y lo cruzaban con una mujer grande y robusta, para hacer mejores esclavos. Bueno, ¡eso era impío!, como animales. Esa gente son personas, aunque su color sea diferente. ¡Jesucristo murió para salvar a esa gente! Son tan humanos como cualquier otra gente. Y ellos pasaban por allí, y un día llegó allí un comprador y él le dijo a un dueño de una plantación: “Me gustaría ver cuántos esclavos tienes”. Dijo: “Tengo alrededor de cien”. Y salió allí. Y los esclavos alejados de su hogar, estaban tristes. Ellos sabían que nunca verían a papá y a mamá otra vez. Ellos nunca más verían a sus hijos. Ellos–ellos cogían látigos y los azotaban para hacerlos trabajar. Y él se fijó que a un hombre joven allí, ellos no lo tenían que azotar; con su pecho hacia afuera, y su rostro erguido, caminaba con orgullo. Y así que ese comprador dijo: “Me gustaría comprar ese esclavo”. “Oh”, él dijo: “El no está de venta”. El dijo: “Oye”, él dijo, “¿es–es él patrón de los otros?” El dijo: “No, él es un esclavo”. El dijo: “Quizás tú lo alimentas a él diferente que a los otros”. Dijo: “No, todos ellos comen juntos allá en la cocina”. Dijo: “¿Qué lo hace a él tan diferente de los otros? ¡Qué cosa!, él está ahí listo para trabajar. Uno no lo tiene que azotar; él está ahí trabajando todo el tiempo”. Dijo: “¿Por qué es eso?” El dijo: “Yo también me preguntaba, hasta que me di cuenta”, dijo, “que allá en su tierra natal, su padre es el rey de la tribu, y aunque él es un extranjero alejado del hogar, él sabe todavía que es el hijo de un rey, y él se comporta como uno”. ¡Aleluya!
52¡Eso es lo que la iglesia Pentecostal debería hacer! Aunque se nos haga burla y se nos llame toda clase de nombres que pudiera haber, nosotros nos deberíamos comportar como hijos e hijas de Dios, porque Dios es nuestro Rey. Las mujeres deberían vestir y actuar como damas. Los hombres deberían ser hombres. Deberíamos ser hijos e hijas de Dios; nuestro carácter, nuestro testimonio, debería estar en alto en la ciudad. La Biblia dice que “vosotros sois la sal de la tierra”. La sal es lo que da sabor si hace contacto. Si ponen la sal aquí, y la carne allá, nunca le dará sabor a la carne. Uds. tienen que poner la sal y la carne juntas; y la sal crea una sed. Déjenme decirles, lo que necesitamos esta noche, es ser tan “saladitos”, al grado que hagamos que los hombres y las mujeres tengan sed de ser como Uds. Pasa Ud., y dicen: “Allí, si alguna vez ha habido una Cristiana... Yo no voy a su iglesia, pero ella es una verdadera Cristiana. Allí ese hombre, yo no voy a su iglesia, yo voy a otra iglesia, pero si alguna vez hubo un Cristiano, allí está uno de ellos”. Eso es lo que nosotros queremos. Esa es la clase de carácter que Dios quiere que el Espíritu Santo le lleve reporte a El. ¡Oh!, si ese muchacho era un buen muchacho, su vida... la Vida de Dios se reflejaba en él, la vida de su padre se reflejaba en él.
53Ahora, nosotros somos hijos de Dios; entonces Dios debería reflejar Su Vida en Uds. Jesús dijo: “Si Yo no hago las obras de Mi Padre, entonces no me creáis. Mas si hago las obras de Mi Padre, creed a las obras”. Ahí lo tienen. Nosotros deberíamos estar reflejando la Vida de Dios en nuestra vida. Dios se debería reflejar; nosotros deberíamos tener nuestro... toda la duda y todo tan sacado a golpes de nosotros, a tal punto, que cuando Dios quiera decir: “Miren, ¿ven a uno de Mis hijos allí?; él tiene esto y eso. Uno de los Míos aquí, él no se retuerce y salta de una iglesia a otra; él cree Mi Palabra. El se queda allí, firme en su posición. Sí, señor. Nada lo puede hacer que cambie, porque él está reflejando Mi Vida”.
54Ahora, escuchen bien, los hermanos que están sentados aquí: si ese muchacho era un buen muchacho, llegaba un cierto día (¡oh, hermanos!), un cierto día, que había una ceremonia que se llevaba a cabo para ese muchacho. Y a ese muchacho lo llevaban a la plaza y le ponían sobre él cierto manto real. Y ellos ejecutaban (el padre lo hacía), ejecutaba el acto de adopción. Y él adoptaba a su propio hijo, que había nacido. Ahora, cuando Ud. recibe el Espíritu Santo, eso es una cosa, cuando Ud. nace; pero ahora es la ceremonia de adopción. Entonces él adoptaba a ese muchacho en su familia, y ellos tenían una ceremonia. Ahora, si él escribía cheques, todo lo que ese muchacho hacía, era tan efectivo... su nombre en el cheque era tan efectivo como el de su padre, después de esa adopción. El era heredero después de la adopción.
55Bueno, allí es donde la Iglesia necesita estar esta noche. Necesita estar en un lugar que Dios lo llame a Ud. a un lado en alguna parte, y le derrame Su gloria sobre Ud., extienda Su poder sobre Ud., lo adopte y lo posicione a Ud. (¡gloria!) dentro del Cuerpo, que cuando Ud. hable, algo suceda. Eso es lo que la Iglesia necesita esta noche. Pero si nosotros... nuestro carácter mengua en lugar de crecer, ¿cómo lo va a hacer El? Tenemos que continuar y creer toda obra de Dios, y buscar la justicia, y hacer lo que es correcto ante los ojos de Dios, diariamente clamando a El, y diariamente estando en Su obra, procurando que otros vengan a la iglesia, tratando de conseguir que alguien venga a servir al Señor. Toda la gente con la que Ud. trabaja, el lechero, el–el cartero, y–y el–el que vende hielo, y el que sea, todos con los que Ud. tiene contacto, hábleles a ellos tocante al Señor. Hábleles con palabras sazonadas, dulcemente, para que... No los regañe; sólo hábleles con dulzura, para que ellos digan: “¡Mira, esa señora es una verdadera dama! Ella me habló tocante al Señor. Ese hombre, yo nunca he visto tal hombre como ése. El es el hombre más amable que he conocido. Uds. saben, me gustaría tener su religión”. Eso es lo que ellos piensan de su religión. Pero una religión es una cobertura. Correcto. Y nuestra cobertura no es: “Nosotros somos Metodistas, Bautistas, Presbiterianos, Pentecostales”. Nuestra cobertura es la Sangre de Jesucristo. Esa es nuestra cobertura, nuestra religión.
56Ahora, fíjense en esto: entonces cuando llegaba esa adopción, el nombre de ese muchacho era de tanto valor como el de su papá. El era entonces heredero de todas las cosas. Todo lo que su padre poseía, él también lo poseía. Ahora, Jesús dijo: “El que en Mí cree, las obras que Yo hago, él las hará también. El será capaz de hacer las mismas cosas que Yo hago”. Ahora, Dios estaba demostrando aquí lo que El estaba haciendo por medio de Su propio Hijo. El lo había complacido a El.
57Ahora, miren: todos ellos estaban parados allí, y era una gran cosa, y Dios llamó a tres testigos Celestiales, y a tres testigos terrenales para atestiguar eso, que... Como es en el Antiguo Testamento, ellos tenían testigos allí para ver que se hiciera esa adopción. Ahora, ¿qué le hizo Dios a Su Hijo? Ellos fueron allá a ese monte, y de repente, descendió una gran nube blanca y cubrió a Jesús, y Sus vestidos brillaron como el sol, Sus vestidos. ¿Qué era eso? Ese manto especial de adopción. ¡Amén! Un manto especial de adopción. Y El lo cubrió a El, y dijo: “Yo estoy adoptando Mi Hijo; Este es Mi Hijo amado; a El oíd. El es el Unico”. ¡Oh!, ¿saben Uds.?, que cuando se hace lo sobrenatural, excita a los hombres. Eso es lo que ha sucedido en nuestro avivamiento, en el avivamiento Pentecostal. Nosotros... Siempre sucede de esa manera.
58Cuando Moisés salió de Egipto, lo sobrenatural se había hecho, y el incircunciso salió con él, y contaminó el campo después de un tiempo. Y nosotros hemos tenido mucha gente que trata de imitar que tiene el Espíritu Santo. La gente sólo dice: “Bueno, el resto de ellos gritaron; yo también gritaré”. Eso es carnal. Y Ud. puede producir cualquiera de esas imitaciones, pero eso todavía no es el Espíritu Santo. El Espíritu Santo es algo que sucede aquí. Eso es lo que produce fruto. Como yo dije anoche: “Una oveja produce lana, porque es una oveja. Y cuando Ud. nace de nuevo, Ud. produce el fruto del Espíritu porque Dios está en Ud.” ¿Ve? Ahora, algo sucedió. Moisés tenía una multitud mixta; siempre es una multitud mixta. Nosotros hemos tenido una multitud mixta, que salió para imitar los dones, y–y para... Causó que la gente tuviera temor.
59Ahora, hablando en el desayuno, la otra mañana, a los hermanos, yo no puedo culpar a los pastores por tener temor. Todo está suelto en el mundo. Eso es exactamente correcto. ¡Oh!, toda clase de sensaciones que no son Escriturales, y todo lo demás, y un montón de tonterías que ni siquiera son Escriturales. Yo no culpo a los pastores; ellos son pastores, Dios los hará responder por ello. Pero, ¿qué significa un dólar falso? Un dólar falso significa que hay uno verdadero del cual él fue hecho. Hay uno verdadero en alguna parte. ¿Por qué aceptarían Uds. uno falso, cuando todo el–el Cielo está lleno de unos verdaderos de Pentecostés? Eso es lo que yo quiero saber: ¿por qué quieren aceptar Uds. un substituto, cuando los Cielos están llenos del verdadero poder Pentecostal (¡seguro que sí!), que verdaderamente limpia el corazón?
60Ahora, Uds. saben, Pedro se excitó cuando se hizo lo sobrenatural. El vio a Jesús glorificado allí, y que Dios lo adoptó a El. Ahora, cuando el padre adoptaba al hijo, en el Antiguo Testamento, el hijo estaba a cargo (correcto), estaba tomando control. Ahora, Dios dijo: “Este es Mi Hijo amado en quien tengo complacencia; desde aquí en adelante, a El oíd. A El oíd”. Pedro se excitó. El se puso como el hombre se pone, cuando se hace lo sobrenatural. El dijo: “Edifiquemos tres tabernáculos aquí. Hagamos tres denominaciones de esto. Y todos aquellos que quieran adorar bajo la ley, y todos los que quieran adorar bajo los profetas, y todos los que quieran adorar bajo Jesús, tendremos tres diferentes denominaciones”. Así es cómo es. Uds. tienen lluvias tempranas, lluvias tardías, lluvias internas, lluvias externas, y toda clase de cosas que le siguen. Eso es verdad. Eso es correcto. “Edifiquemos algunas denominaciones”. Pero antes que él terminara de hablar, antes que saliera de su boca, Dios dijo: “¡Este es Mi Hijo!”
61Allí estaba Moisés; él representaba la ley. Bueno, la ley, la ley es el policía. La ley lo mete a uno en la cárcel; no tiene ningún poder para sacarlo. La ley únicamente lo condena a uno. La ley nos trajo a condenación. La ley lo juzga a uno. Yo estoy contento que Moisés y su ley se terminaron. No había gracia en ella. No había liberación en ella. Era la ley, el castigo, que “Uds. son culpables”, decía la ley. Los mete en la cárcel, y eso es todo; Uds. están en la cárcel. Estoy contento que eso ya terminó. Y entonces, allí estaba Moisés, o mejor dicho, Elías. Elías representaba a los profetas los cuales eran la justicia de Dios. Elías subió al monte y se sentó. Y el rey envió a un grupo de hombres para aprehenderlo. El se paró y dijo: “Dios me dijo que subiera aquí y me sentara. No vengan Uds. a estos terrenos”. Dijo: “Si yo soy un siervo de Dios, que descienda fuego del Cielo y consúmate”. Y descendió el fuego. Eso es la justicia. Ellos no escucharon la Palabra, así que eso fue la justicia. ¡Hermano, estoy contento!; yo no quiero Su justicia; yo quiero Su misericordia, no Su justicia.
62Todos nosotros estamos condenados por Su ley. Todos nosotros moriríamos bajo Su justicia. Yo estoy tan contento que Dios dijo: “Ellas ya han terminado. Este es Mi Hijo amado; a El oíd”. El tiene misericordia, amor, gracia, sanidad, gloria, y poder, y el Espíritu Santo para nosotros. “A El oíd; Este es Mi Hijo amado”. “Mas El herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre El, y por Su llaga fuimos nosotros curados”. A El oíd. “Venid a Mí todos los que estáis trabajados y cansados, y Yo os haré descansar”. “El que en Mí cree, las obras que Yo hago, él las hará también; y aun mayores hará, porque Yo voy al Padre”. “Si permanecéis en Mí, y Mis Palabras permanecen en vosotros, pedid todo lo que queréis, y os será hecho”. ¡Oh, hermanos! “Todavía un poco, y el mundo no me verá más; pero vosotros me veréis; porque estaré con vosotros, aun en vosotros hasta el fin del mundo, hasta el fin de la consumación”. ¡Aleluya! “Este es Mi Hijo amado; a El oíd”. Si Uds. quieren sanidad, a El oíd. Si Uds. quieren misericordia, a El oíd. Si Uds. quieren el Espíritu Santo, a El oíd. No estrechen manos con el obispo, sino toquen el vestido de El. Si Uds. quieren sanidad, a El oíd. Si el doctor dice que Uds. van a morir, a El oíd. A El oíd; a El oíd. Eso es suficiente como para excitar a un hombre.
63Pedro había visto algo real; algo había sucedido que era genuino. Y cualquier hombre que tenga carácter, cualquier mujer que tenga carácter... ellos lo están deseando, el mundo está hambriento de oír algo real. Ellos se quieren aferrar de algo que es real. Cuando ellos lo encuentran, ellos están dispuestos a recibirlo. Pero ellos quieren algo que es real, no algo falso, que es fingido. Todos Uds. saben que yo soy un cazador. Yo solía ir a los bosques del norte a cazar, hace años. Yo tenía una cabaña allá que le pertenecía a otro hombre, y él y yo cazábamos. Su nombre era Burt Caul. Era uno de los mejores cazadores que yo haya visto, y el hombre más malo que yo haya conocido. Ese hombre era la persona más cruel de corazón que yo haya visto en mi vida. Y él solía... solíamos cazar con él, pero él–él era un tirador certero, era también mitad indio, y uno no lo perdía en el bosque. Uno no lo tenía que ir a buscar en alguna parte; él–él siempre estaba en el lugar exacto. Pero él era muy cruel de corazón, y tenía ojos que parecían de lagartija. Y él estaba... a él siempre le gustaba bromear tocante a que yo era un predicador. Y, Uds. saben, él solía matar cervatos sólo para hacerme sentir mal.
64Ahora, Ud. hermano cazador, Uds. hermanos que cazan, yo no tengo nada en contra de cazar un cervato. Si la ley dice que Uds. lo pueden cazar, muy bien. Pero, no maten un gran montón de ellos por maldad. No hay nada mal en matar un cervato. Eso está bien. Abraham mató un becerro y Dios se lo comió. Así que, eso es... el mal no está allí, pero es hacerlo sólo por maldad. Es su actitud. Correcto. Y él hacía eso sólo por maldad. El quería hacer que me sintiera mal.
65Un año, mi esposa y yo fuimos al campo. Y yo llegué allí un poco tarde, porque tuve que trabajar tarde. Y él se había hecho un silbato pequeño que se oía igual como un cervato bebé llorando por su mami. Y él había soplado ese silbato. Yo dije: “¡Burt, no vas a usar eso!” El dijo: “¡Oh, predicador cobarde, ocúpate de tus asuntos!” Yo dije: “Burt, ¡de seguro no harás eso, amigo!” Yo dije: “Tú eres uno de los mejores hombres que yo haya conocido, un buen cazador, y me gusta estar contigo, pero eres muy cruel”. Yo dije: “No mates a esos cervatos bebés así”. Yo lo vi matar a uno un día, que había estado comiendo manzanas, y estalló las manzanas, arrojó al cervato contra su madre al otro lado, y lo mató. Yo dije: “Oh, ¿cómo puedes hacer eso? Tú eres un hombre de corazón muy cruel”. “Oh”, él dijo: “Tú sólo eres un predicador cobarde; así son todos Uds. predicadores, son cobardes”. Yo dije... El dijo: “Yo pensé que tú eras un cazador”. Yo dije: “Yo soy un cazador, pero no un asesino”. Yo dije: “Eso es ser un asesino. Eso es ser tan malo como Hitler”, yo dije, “el hacer una cosa como ésa”.
66Oh, nos fuimos a cazar ese día, y era ya muy entrada la temporada. Y esos venados de cola blanca allá, Uds. piensan que Houdini era un artista de la escapada, ¡Uds. deberían ver uno de ellos, después que algunos rifles son disparados! Y son realmente muy difíciles de encontrar. Había como, oh, creo que como un pie y medio de nieve [como unos 45 cm.–Trad.] en el suelo, un tiempo bueno para seguir huellas. Y nos fuimos hasta mediodía, y siempre traíamos un termo lleno de chocolate caliente (da mucha energía), y unos dos emparedados, y como para mediodía nos sentábamos y nos comíamos esos emparedados cuando subíamos por la Montaña Cherry, y–y allá por la Cadena Presidencial, y demás. Luego al regresar bajábamos por la hendidura; él tomaba una dirección, y yo la otra, para regresar al campamento, llegar esa noche. Así que cazamos toda esa mañana; y se estaba haciendo tarde ese día. Y llegamos a un lugar despejado como del tamaño de este auditorio. Ahora, cualquiera que caza venado, sabe que como a las once del día, los venados están acostados. Y especialmente si ellos han sido cazados mucho, ellos se están escondiendo; se quedan allí y casi se mueren de hambre, o comen a la luz de la luna. Y entonces, ellos... Es difícil encontrarlos. Si ellos salen, es ya muy en el atardecer, o muy temprano en la mañana. Ellos se esconden en esa maleza y árboles caídos, y se esconden. Esos pequeños de colas blancas realmente son buenos para eso.
67Así que nos detuvimos allí; ni siquiera habíamos visto una sola huella. Y Burt como que se agachó; yo estaba en un montoncito de nieve. Y él se agachó; él metió su mano en su camisa; yo pensé: “Bueno, él va a sacar su termo ahora; vamos a comer un emparedado”. Y bajé mi rifle al suelo. Y cuando sacó su mano, él me miró con esos ojos de lagartija, y tenía ese pequeño silbato. Yo dije: “Burt, ¡no vas a soplar eso!” El dijo: “¡Oh, predicador, ocúpate de tus asuntos!” Y él sopló ese pequeño silbato, y sonó exactamente como un cervato llorando por su–por su madre. Y cuando él hizo eso, justo al otro extremo de lo despejado, salió una grande madre hembra del venado. Ahora, la hembra del venado, era la madre; se paró allí. Yo... Ella estaba tan cerca que aun yo podía ver esos grandes ojos cafés, y esas grandes orejas, así, levantadas. Ella oyó a ese bebé. Ella era una madre, y el bebé estaba en dificultad; él había llorado. Ella pateó un poquito, y Burt me miró otra vez; yo dije: “¡Oh, no hagas eso, Burt!” Y él lo sopló otra vez. Y ella salió allí a lo despejado.
68Mire, hermano, eso es fuera de lo común para esa hembra del venado. Y yo casi podía ver las venas en su cara, esa grande y hermosa hembra del venado parada allí. Y yo vi a Burt meter esa bala, en ese .30-06 allí, y levantar ese rifle. El de cierto la mataría. Ese cruce de las líneas del anteojo de puntería, estaba directamente en su corazón fiel. Ahora, ella no estaba sólo actuando; había algo en ella; era una madre. El bebé estaba en dificultad. Cuando el percutor bajó, esa hembra del venado oyó el percutor sonar. Cuando él tiró del percutor, y la bala entró en la recámara del fusil, proveniente de la recámara de las balas. Y cuando sonó al tirar de él, ella volteó, y miró, y vio al cazador.
69Yo tuve que inclinar mi cabeza. Ella miró. ¿Creen Uds. que ella corrió? No, señor. Ella vio al cazador; ella lo miró por un momento, y se volteó, tratando de encontrar dónde estaba ese bebé. Ella no era una hipócrita. Ella era una madre. Había algo en ella, sin importar si vivía o moría. Su bebé estaba en dificultad. Y si ella moría o no, ella iba a encontrar ese bebé. Yo dije: “Burt, ¡no vas a hacer eso!” Yo lo vi apuntar; yo sabía que dentro de un segundo o dos, él estallaría ese corazón fiel de esa madre atravesándolo hasta el otro lado de ella; esa bala grande, de ciento ochenta grains [medida de peso inglesa, equivalente a 64.7989 miligramos–Trad.], en forma de hongo, le estallaría su corazón atravesándolo hasta el otro lado. Yo pensé: “Burt, ¿cómo puedes ser tan malo, hacer una cosa como esa, estallar ese corazón fiel de esa madre, parada allí con un corazón verdadero y fiel?” Aun en la faz de la muerte, a ella no le importó. Su bebé estaba en dificultad; si la matara o no el cazador, ella iba a encontrar ese bebé. ‘¿Cómo puedes ser tan cruel como para hacer eso?’
70El no me estaba prestando atención, él estaba apun-... apuntando, y yo sabía que él de cierto la mataría. Yo volteé mi espalda; yo no podía observar que lo hiciera. Yo empecé a orar dentro de mí, yo pensé: “Señor, no le permitas hacer eso. No le permitas matar a esa madre preciosa allí; mira lo que ella está haciendo, saliendo allí buscando a su bebé. Es una cosa hipócrita el hacerla pensar que su bebé está allí, y hacerla salir allí, ese corazón fiel buscando a su bebé, y luego estallarle su corazón. Eso es cruel”. Yo dije: “¡No le permitas que lo haga, Señor!”
71Yo esperé, y el rifle nunca disparó. Yo me pregunté qué es lo que pasaba, y cuando volteé, el rifle se estaba moviendo de esta manera, él estaba temblando. El volteó, y esos ojos de lagartija habían cambiado. Grandes lágrimas le estaban rodando por sus mejillas; él arrojó el rifle al suelo, y se abrazó de mis piernas; él dijo: “Predicador, ya he tenido lo suficiente”. Dijo: “Háblame tocante a ese Jesús que tú conoces tan bien”. ¿Qué fue eso? El vio algo real. Todo lo que yo le había predicado, todas las alabanzas que él había oído... El es un diácono ahora allá en la iglesia Bautista. ¿Qué es lo que pasó? Cuando él vio algo real, él vio algo que no era hipocresía, él vio algo real en demostración.
72Jesús dijo: “Si éstos callaran, las piedras clamarían”. Hermano, hermana, la gente quiere ver algo que es real. Ellos quieren– ellos quieren algo que puedan ver que es genuino. Y Dios lo tiene para Uds. esta noche. Ese es Su Hijo amado. A El oíd. El es el Unico que les puede dar a Uds. ese algo real y genuino; no algo que uno dice: “Bueno, un Cristiano debería actuar de esta manera”, sino una verdadera demostración del verdadero Cristianismo. “Este es Mi amado Hijo; a El oíd”, dijo el Señor.
73Inclinemos nuestros rostros sólo un momento para orar. Mientras Uds. tienen sus rostros inclinados sólo un momento, yo les voy a hacer una pregunta sincera, y yo quiero la sinceridad de su corazón. Ahora, dejen que miremos solo el Espíritu Santo y yo, por favor. Todos estén orando. ¿A cuántos de Uds. aquí les gustaría decirle a Dios: “Hazme tan Cristiano para Ti como... y dame el mismo amor por Ti, que esa madre hembra del venado tenía por su cervato, sin importar lo que venga o lo que vaya”? Dios lo bendiga. Dios lo bendiga. ¡Oh, sólo miren por todo el edificio, allá en los balcones! Casi un ciento por ciento de manos que están levantadas. Francamente, la mía también está levantada. Dios, hazme querer hacer Tu voluntad. Crea en mí, Señor, crea en mí una hambre más grande. Crea en mí, y en esta iglesia, Tu Cuerpo, crea en nosotros el Espíritu de Tus hijos e hijas. Haznos reales, Señor. Haznos reales. Te amamos, Padre. Danos Tu Espíritu. Lo oímos a El que nos habla noche tras noche; lo oímos a El por toda la Biblia mientras el pastor nos enseña. Lo oímos a El en Sus dones, mientras El habla, mostrándose como el mismo ayer, hoy, y por los siglos. Dios, danos esa fe verdadera y fiel, ese amor verdadero y fiel, que nos hará amarte como esa madre hembra del venado amó a su bebé.
74Señor, bendice a Burt esta noche. El quizás no sabe que estoy contando esta historia muy acá en el oeste. Yo recuerdo, Padre, cuando lo vi el año pasado, cómo él me abrazó y lloró, dijo: “¿Recuerdas aquella hembra del venado Billy? Yo dije: “Sí”. El dijo: “Yo vi algo allí que era real. Y yo supe que Algo tuvo que crear eso. Era el Dios del cual tú me habías estado hablando”.
75Padre Celestial, bendice a estos que levantaron sus manos. Crea en ellos, Señor, el Espíritu de Dios, un amor que creerán toda Palabra que Dios dijo, que estén dispuestos a dar un paso adelante sin importar todo lo demás, lo que diga un síntoma, lo que diga el doctor. No lo estamos menospreciando a él, Padre; él está haciendo todo lo que puede hacer. Pero si él ha desahuciado al paciente y le dice que va a morir, ¡Dios!, que ellos den un paso hacia adelante con amor fiel, como esa madre, y digan: “Si vivo o muero, mi alma está sedienta de Ti, Señor, como el ciervo brama por las corrientes de agua”. Concédelo, Señor. Bendícelos. Que ellos reciban el deseo de su corazón, porque yo los encomiendo a Ti como los trofeos del Mensaje. En el Nombre de Jesucristo, Tu Hijo.
76Mientras mantenemos nuestros rostros inclinados, si hay un pecador aquí en el edificio, unos pecadores que no han aceptado a Jesús como su Salvador personal, y Uds. quieren empezar bien... Quizás Uds. han dicho: “Bueno, algún día yo empezaré; pero cuando yo verdaderamente llegue a ser un Cristiano, yo verdaderamente seré un Cristiano”. Bendice su corazón fiel. Ahora es el tiempo para empezar. Empiecen esta noche. ¿No vendrá Ud. aquí al frente? Algún pecador, muchacho o muchacha, hombre o mujer, que pudiera pertenecer a la iglesia, pero no conocen a Jesús como su Salvador... Eso está bien. Yo preferiría que Ud. perteneciera a la iglesia y fuera un pecador, que no ir a la iglesia en lo absoluto. Uds. están haciendo bien, con lo que Uds. están haciendo. Pero, ahora, ¿por qué no vienen y son un verdadero Cristiano? ¿Por qué no reciben ese Amor de Dios verdadero en su corazón, que los lleva a Uds. al–al lugar del deber, para que el Tutor le pueda llevar el mensaje al Padre? ¡Oh!, El los sacará en alguna ocasión, un Angel les aparecerá, y El les pondrá Su manto de poder sobre Uds. Y El entonces los–los adoptará por medio de la adopción, dándoles poder para trabajar por El. ¿Pasarán al frente ahora, mientras esperamos sólo un momento?
77Cuando cantemos... Si el hermano por favor nos da un tonito. Todos nosotros mantengamos con nuestros rostros inclinados, orando por el pecador, mientras estamos esperando. Hay una fuente llena de Sangre, que emana de las venas de Emanuel, en donde los pecadores se sumergen debajo del torrente, y pierden todas las manchas de culpabilidad. Hay una fuente llena con Sangre Que emana de las venas de Emanuel, (¿vendrán aquí al frente? Párense aquí en el altar, sólo un momento, y oremos) ... Y los pecadores... (“Hazme, Señor, un Cristiano tal como esa hembra del venado era madre. Ella era una real...” Dios lo bendiga. ¿No vendrán Uds. ahora con este hombre aquí? Un solo hombre en esta audiencia, ha venido, con una convicción profunda). ... Pierden todas sus manchas de culpabilidad, Y los pecadores se sumergen... (Pudiera ser su última oportunidad; ¿no vendrán?)... torrente, Pierden todas sus manchas de culpabilidad. El ladrón muriéndose se regocijó al ver Esa fuente en su día; Y allí que yo, aunque vil como él, Lave todos mis pecados, Lave todos mis pecados, Lave todos mis pecados,....