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~ EL CORDERO Y LA PALOMA ~
1Bondadoso Señor, estamos agradecidos de venir ante Ti otra vez esta noche, con acción de gracias en nuestro corazón, por lo que sabemos que Tú has hecho, y por la fe para creer que Tú continuarás haciendo por nosotros, lo excesivamente y abundantemente. Te doy gracias por lo que fue anclado en mi corazón en ese cuarto destinado para las emergencias, ahorita, para esa pobre gente enferma y moribunda. Yo creo que Tú detuviste la muerte hace unos momentos, Señor. Yo estoy contento por eso. Dios, te pido que Tú detengas la muerte y la enfermedad en este edificio en esta noche, en todas partes. Que no haya ni un débil en nuestros medios al terminar el servicio. Danos la victoria, Padre. Bendice a Tu pueblo en todas partes. Bendice a los ministros, Tus pastores de la manada. Pedimos que Tú animes sus corazones en gran manera, para seguir adelante, Señor, predicando la manifestación total del Espíritu. Concédelo, Señor.
2Bendice a toda iglesia y a toda persona. Date gloria a Ti mismo. Aquí están muchas pequeñas porciones de tela, puestas aquí, Padre. Son pañuelos y pequeñas porciones de tela, que ellos han puesto aquí para que se ore sobre ellos. Somos enseñados en la Biblia, que–que ellos tomaban del cuerpo de San Pablo, pañuelos y delantales y los espíritus malos salían de la gente, y ellos eran sanados de enfermedades. Y nosotros no somos San Pablo, pero Tú todavía eres Jesús, y–y te pido, Padre, que así como la gente tuvo fe para hacer esto, que Tú nos des fe para creer que sus–sus peticiones serán contestadas. Que toda enfermedad que esos pañuelos representan, que huya de la persona tan pronto como el pañuelo sea puesto sobre ellos. Salva a los perdidos en esta noche, Padre. Sana a los enfermos. Date gloria a Ti mismo, porque lo pedimos en el Nombre de Jesús. Amén. Se pueden sentar.
3Estamos verdaderamente muy contentos, de estar de nuevo en el edificio en esta noche, con nuestro hermano, y con Uds. aquí, en... por causa del Reino de Dios. Estoy confiando en esta noche, que tendremos una gran victoria en esta noche. Yo siento que de alguna manera la tendremos. Y yo... nosotros disfrutamos de unos momentos hermosos anoche. El poder del Espíritu Santo, ¡oh!, yo sencillamente me lleno de regocijo. ¡Oh!, casi no pude dormir después que llegué a casa, sólo de pensar en la Presencia del Señor, sólo derrotando al enemigo, trayendo la victoria, y viendo a la gente yendo para buscar el Bautismo del Espíritu Santo, y grandes cosas ocurriendo, la gloria de Dios sobre la gente; eso me da ánimo a mí.
4¿Saben Uds.?, yo solía pastorear la Primera Iglesia Bautista, en Milltown, Indiana. Yo me alojaba con algunas personas allá en el campo, cuando iba allá por mi... generalmente era como una gira. Y yo llevaba a cabo un avivamiento, y me solía alojar con algunas personas, cuyo nombre era Wright. Y yo siempre me asombraba. Yo no sé si Uds. los tienen aquí o no, el ruiseñor o pájaro sinsonte. Y nuestra región está llena de ellos. Yo pensaba que me seguían por todo los Estados Unidos. Adondequiera que yo voy, ellos están allí. Yo salgo a cortar el césped en mi patio. Bueno, yo prendo la radio, lo cual es el ruiseñor, y los pájaros sinsontes, y todos los pájaros cantando. Yo–yo pienso que son la radio de Dios. Es lo mejor que alguna vez he oído en mi vida, es oír a los pájaros.
5Y la mayoría de los muchachos les arrojan piedras a los pájaros, pero me imagino que éstos dos sentados aquí en el asiento de enfrente, no les arrojarían piedras a los pájaros. No, señor. Y estén seguros de no arrojarles piedras a mis pequeños petirrojos, ¿ven? El petirrojo es mi pájaro. ¿Lo han visto Uds. con el pecho rojo? ¿Saben Uds. cómo su pecho se volvió rojo? Les voy a decir, para que Uds. no le arrojen piedras. Un día, hubo un Hombre muriéndose en la cruz. Todos lo habían desamparado. Sus manos estaban clavadas en la cruz. Las lágrimas saladas y la Sangre le corrían por Su rostro, como hilos le corrían por todo Su cuerpo, y El estaba clavado allí. Y un pajarito, un pajarito café, sintió mucha lástima por El. El continuaba volando sobre Sus manos, y tratando de sacar los clavos, volando sobre Sus pies y tratando de sacar los clavos. ¿Saben Uds. lo que sucedió? El se manchó su pechito todo de rojo con la Sangre, y desde entonces él ha tenido su pecho rojo. No le querrán Uds. arrojarle piedras a él, ¿verdad? No, no.
6Y yo espero que también cuando yo lo vaya a encontrar a El, que mi pecho esté también cubierto de Sangre, al tratar de sacarle los clavos. Yo pienso que todos nos sentimos de esa manera, ¿no es así? [La congregación dice: “Amén”–Ed.]. Fueron mis pecados los que lo pusieron a El allí; quisiera que yo hubiera tenido alguna manera que se los pudiera haber sacado, pero El tenía que morir por mí. Estos ruiseñores estaban allá afuera, y cantaban en la noche. Y mientras yo entraba, estudiaba al ruiseñor. A mí me gusta estudiar la naturaleza; como Uds. saben, yo amo la naturaleza. Y yo estaba estudiando sobre el ruiseñor. Algunas veces en una noche verdaderamente tormentosa, él está parado allá afuera, y se mantiene mirando hacia arriba. Y tan pronto como él puede ver que las nubes negras pasan, si él puede fijar sus ojos en una sola estrellita, él empieza a cantar, porque él sabe que el sol está brillando en alguna parte. Está reflejando al sol, la estrella, la luna, y lo demás lo está reflejando. Así que mientras yo pueda mirar una buena reunión como la de anoche, yo puedo seguir cantando, porque yo sé que el Sol está brillando en alguna parte, al verlo reflejar la gloria de Dios en la tierra.
7Ahora, Uds. que tienen sus Biblias, y les gustaría leer conmigo, abramos en San Juan, el capítulo 1. Y ahora, mañana en la noche, yo espero que todo Cristiano traiga a un amigo pecador con él mañana en la noche. Si es la voluntad del Señor, confío que mañana en la noche sea la noche que el Espíritu conceda las cosas por las cuales yo he estado orando tanto, desde que he estado en la reunión. Y luego, el domingo en la tarde, vamos a–vamos a terminar esta campaña, y yo diré que han sido unos momentos grandiosos para mí, unos momentos maravillosos. Yo ciertamente he disfrutado esta estancia, por la cual he esperado tanto tiempo, para venir a Yakima. Y si Uds. no tienen una iglesia adónde asistir, y su iglesia no va tener servicio el domingo por la tarde, estén seguros de asistir aquí con nosotros, y estaremos contentos de que estén aquí para que oren con nosotros, y nos ayuden mientras seguimos adelante. La presencia de Uds. significa muchísimo para nosotros, y entonces Uds. estarán aquí para orar y para ayudarnos con otros.
8Cada noche, tratamos de orar por los enfermos. Si no hay muchos, yo me puedo detener en la fila, especialmente con esas visiones (y estoy seguro que los creyentes entienden). Esto es casi la última porción de este ministerio. Si yo regreso de nuevo alguna vez a Yakima, ya no estaré orando por los enfermos de esta manera; será más avanzado de esto. ¿Ven? Es casi la última porción de ello. Yo lo puedo sentir mientras empieza a terminarse. Ha estado ahora completamente por todo el mundo, tres o cuatro veces. Así que es un... no pasará mucho tiempo cuando este ministerio se terminará y habrá uno nuevo, el cual será mucho más avanzado que éste. Y como cuando yo estuve aquí la primera vez, y El les dijo que éste venía... ¿Cuántos en el edificio me oyeron anunciar eso, muy allá en el principio?, levanten sus manos, en dondequiera que Uds. estén. ¡Seguro! ¿Ven? Muy allá, que éste vendría... ¿Vino? Vino exactamente de la manera que El lo dijo que lo haría. Ahora, hay otro que viene, el cual será mucho más avanzado que éste. Y será grandioso, estoy seguro. Quisiera saber lo que es, pero no sé. Yo sólo... yo sé que viene.
9San Juan, el capítulo 1, y empecemos en el versículo 29, para leer sólo una porción para un... de la cual sacar un texto. El siguiente día vio Juan a Jesús que venía a él, y dijo: He aquí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo. Este es aquel... quien yo dije: Después de mí viene un varón, el cual es antes de mí; porque era primero que yo. Y yo no le conocía; mas para que fuese manifestado a Israel, por esto vine yo bautizando con agua. También dio Juan testimonio, diciendo: Vi al Espíritu que descendía del cielo como paloma, y permaneció sobre él. Basado en estos símbolos, en esta noche, me gustaría tomar un tema de: “El Cordero y la Paloma”.
10¿Saben Uds.?, una oveja es un animal muy sensitivo, y raro. Y ¿saben Uds.?, a una oveja nunca se le pidió que manufacturara lana. A ella se le pidió que produjera lana, porque ella es una oveja. Y mientras ella sea una oveja, ella producirá lana, porque esa es su naturaleza. Y así es con la Iglesia Cristiana. Nunca se nos pidió que manufacturáramos los frutos. Se nos pidió que los produjéramos. En Gálatas 5 dice: “El fruto del Espíritu es amor, gozo, fe, paz, paciencia, mansedumbre, benignidad”. Estos no deben ser manufacturados. Ellos deben ser productos que vienen de adentro hacia afuera. La vida exterior que vivimos, prueba lo que está adentro. Miren: nosotros hemos tratado de manufacturar esto, de manufacturar los frutos del Espíritu, y siempre se vuelve en hipocresía, porque Uds. no pueden manufacturar el Cristianismo. Es una experiencia por medio de un Espíritu que vive dentro de Uds., y El mismo produce el fruto. Uds. no lo pueden manufacturar. Nosotros hemos tratando de producirlos por educación, y por la denominación, y cuando lo hacemos, se vuelven hipocresía y fallan. No se debe hacer de esa manera. Se debe hacer como Dios lo intentó para que se... que fuera hecho: el Espíritu dentro de nosotros produciendo frutos de Su Presencia. Ese es el programa de Dios. Nunca puede ser cambiado.
11Y éste en esta noche, es un texto muy fuera de lo común, pero Dios está en lo fuera de lo común, y El hace las cosas de una manera fuera de lo común, en un tiempo fuera de lo común, con gente fuera de lo común. El está completamente en lo fuera de lo común. Y yo pienso que este es uno de los ejemplos más sobresalientes de todas las Escrituras. Cuando le plació tanto a Dios, que cuando El quiso simbolizar a Su Hijo en la tierra, lo llamó un Cordero, el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo. Y luego cuando El, Dios, El mismo se iba a simbolizar, El fue representado por una Paloma Ahora, si Uds. se fijan, de todas las criaturas que caminan por la tierra, no hay nada tan manso y dócil como un cordero. No hay nada tan inocente como un cordero; es manso, dócil. Y tocante a la paloma, no hay ave que vuela en el aire de los cielos, tan mansa y dócil como la paloma. Es la ave más sensitiva de todas las aves. Y el cordero es el más sensitivo de todos los animales.
12Por lo tanto, si Uds. se fijan, el cordero y la paloma tienen espíritus iguales y naturalezas iguales. Si no hubiera sido de esa manera, si hubiera sido un cuervo que se posó sobre el cordero, el cordero no hubiera podido soportar eso. Y si la–la paloma se hubiera posado en un lobo, la paloma no lo hubiera podido soportar. Sus naturalezas no son iguales. Así que tenía que ser un cordero y un lobo... o mejor dicho, un cordero y una paloma simbolizados juntos, Dios y Su Hijo, para que Ellos pudieran vivir juntos.
13Ahora, yo con frecuencia me he preguntado porqué Dios nos representó como corderos. Nosotros somos las ovejas de Su prado. Si Uds. se fijan, un cordero es uno de los animales más fuera de lo común. Ese cordero no puede encontrar su camino de regreso cuando está perdido. Yo he criado ovejas. Y cuando una oveja se pierde, ella se queda allí y bala hasta que se muere. Ella no puede encontrar su camino de regreso. Ella tiene que depender que el pastor la guíe de regreso. Y nosotros nunca encontraremos nuestro camino de regreso de ninguna otra manera, sino por medio del Pastor. La raza humana perdida, necesita ser traída de regreso por medio del Pastor. Nosotros no podemos encontrar el camino de regreso por medio de programas educacionales. Nosotros no pudiéramos encontrar nuestro camino de regreso por medio de la ciencia. No pudiéramos encontrar nuestro camino de regreso por medio de religiones. Unicamente hay una sola manera para regresar, y esa es por el Pastor.
14La paloma, ella es una ave muy fuera de lo común. Una paloma es la única ave que sabemos, que no tiene hiel. Una paloma no tiene hiel en lo absoluto. Todas las otras aves tienen hiel. Pero ella no tiene hiel, así que en la paloma no hay amargura. Y en Dios no hay amargura; y en el que la Paloma vive, y guía, no hay amargura. Ahora, la paloma, la razón que ella está hecha de esa manera, es debido a su dieta. Ahora, ella no pudiera comer las cosas que un buitre come, porque la mataría inmediatamente. Y otra cosa de la cual me gustaría hablar tocante a la paloma, aquí mismo, es que una paloma es una de las aves más limpias que hay que vuelan en los cielos. No hay nada tan limpio como una paloma; y ella no se tiene que preocupar al respecto. Su cuerpo produce un aceite que va hacia sus plumas y constantemente la mantiene limpia. ¡Oh, qué símbolo!, de que el creyente tiene el aceite del Espíritu Santo que vive dentro de él. Mantiene sus plumas limpias; el polvo y cosas no le molestan a una paloma. Su cuerpecito está aceitoso, y la mantiene libre de polvo y cosas. Constantemente fluye, y mientras ella vuela, el polvo vuela de ella. No se le puede pegar, porque ese cierto aceite proviene de él para ese propósito, y la tierra no se le puede pegar a ella. ¡Qué símbolo! ¡Oh, Dios, llena mi lámpara esta noche con esa clase de aceite!, para que el mundo con todos sus placeres, y sus riquezas, y su grande encanto, no se nos pegue, que seamos capaces de echarlo de nosotros por medio de un aceite que proviene del interior obrando hacia afuera para mantener la Iglesia limpia.
15Como la antigua alabanza solía decir: “Dame aceite en mi lámpara, manténme brillando”. Dios vierte aceite Santo adentro. El aceite en la Biblia representa el Espíritu manteniendo a la Iglesia limpia. Y sin embargo, una paloma es una ave; ella es una... sólo es una ave. Y la paloma está representada por toda la Biblia desde Génesis a Apocalipsis. Yo he estudiado muchísimo esa ave. En nuestro estado, y en la mayoría de los estados de los Estados Unidos, ella es una ave sagrada; a nosotros se nos prohíbe cazarla. Pero en algunos estados sí se les permite cazarla. Yo nunca podría matar una. Pero ella es una ave sagrada en nuestro estado. Ellos le dan a uno una multa de cien dólares tan pronto como uno mata una. Ella es una ave sagrada.
16Ahora, en el arca, la paloma y el cuervo se sentaron en la misma percha. Ambos de ellos eran aves; una podía volar adonde la otra volaba. Una podía hacer todo lo que la otra podía hacer. Pero cuando ellas fueron soltadas para que ellas tomaran su elección, ellos primero soltaron a la paloma, y la palomita voló por dondequiera, y la Biblia dice que “ella no halló donde sentar la planta de su pie”. Cada vez que ella podía hallar algo en lo cual sentar su pie, era un cuerpo muerto, algo viejo y muerto del mundo, y ella no podía posarse en eso. Bueno, eso era en contra de su naturaleza. Y si un hombre ha nacido con ese Espíritu de la Paloma en él, yo no digo que él no se iría, que algo le pudiera suceder que él se pudiera descarriar en alguna parte, pero si él verdaderamente tiene ese Espíritu de Paloma, él no hallará descanso para el alma que está en él. Descarriado: Ud. es la persona más miserable en el mundo. Ud. no puede encontrar placer en ninguna parte. Su testimonio se oirá como cuando Pedro dijo: “¿A quién iremos? ¿Adónde podemos ir? Tú eres el Unico que tienes Palabras de Vida Eterna”. Y un verdadero Cristiano nacido de nuevo, algunas veces se pudiera enojar por algo que se hizo en la iglesia; eso envenenará su sistema. Pero si él es una verdadera paloma, él regresará; tan seguro como Dios está en el Cielo, él lo hará, porque hay algo en él que no lo dejará posarse en esos cuerpos viejos y muertos de fiestas de rock-and-roll, o garitos. Esas cosas simplemente apestan para él, para cualquier Cristiano nacido de nuevo. El simplemente no lo puede soportar, porque él no tiene hiel para digerir tal cosa.
17Sí, pero cuando soltaron al cuervo, ¡oh!, él estaba tan feliz como podía estar, volando de un cuerpo muerto al otro, y comiendo hasta llenar su estómago. De esa manera lo hacen los cuervos. Y un cuervo es un hipócrita. Yo estoy contento que Uds. lo pueden cazar en toda temporada, en todas partes. Y él es una ave horrible. Tiene larga vida, pero él se puede posar en un cuerpo muerto, y comer tanto como él quiera, y volar al campo y comer trigo con la paloma. Pero la paloma, comiendo trigo, no puede volar y comer con él. Así que, los hipócritas pueden ir a la iglesia, y gritar, y alborotarse, y poner su nombre en el libro, y salir y disfrutar de los juegos de baraja, de beber, de fumar, de danzar, de rock-and-roll, y de todas esas cosas, y regresar a la iglesia y comer comida de la iglesia.
18Yo me pregunté de eso en una ocasión. Yo vi una visión; fue hecho manifiesto cómo es que ese... un hombre salió sembrando trigo; cuando él durmió, bueno, entonces el enemigo salió, y sembró cizaña, lo cual es Escritural. Y cuando el trigo salió, y el... se maduró, la hierba también se había madurado, la cizaña. Y cuando... Vino una sequía, y cuando vino la sequía, todos estaban orando por lluvia. Y vino una grande nube negra, y llovió, y el triguito tenía su cabeza inclinada, de esta manera; irguió su cabecita y empezó a decir: “¡Oh, gloria a Dios! ¡Alabado sea el Señor, por enviar la lluvia!” Y la hierbita saltó igual que el trigo saltó, y dijo: “¡Gloria a Dios, aleluya, por enviar la lluvia!” Yo dije: “Bueno, ¡yo no sé qué pensar!” Entonces al verlos otra vez, vi que la lluvia cae sobre el justo y el injusto. La lluvia fue enviada para el trigo, pero la cizaña siendo que estaba allí, recibió el beneficio de ello, de la misma lluvia. Pero, “por sus frutos los conoceréis”, dijo Jesús. No es cuánto nos unamos a la iglesia, y cuán leales seamos a eso, esto o lo otro; es el fruto del Espíritu que cuenta, que le dice al hombre o a la mujer lo que ellos son; es algo dentro de ellos, no manufacturado, sino que ellos lo están produciendo. La Vida que estaba en Cristo está en Uds. Se muestra por Sí misma. Jesús dijo: “Estas señales seguirán a los que–que creen”. No algo manufacturado, educado por teologías, sino un Espíritu del Espíritu Santo en el corazón humano produciendo los frutos y la evidencia de Su resurrección y Su poder Viviente.
19¡Oh, sí!, la paloma es una ave dócil. Yo me he relacionado mucho con ellas. En una ocasión, cuando fui a orar por Florence Nightingale... Su tatarabuela fundó la Cruz Roja, y Uds. tienen su fotografía aquí en el libro titulado: “Un profeta visita Africa”, de Julius Stadsklev. Y cuando fui a Londres, el avión aterrizó y yo los oí que me llamaron a través de un megáfono en el... Ellos tenían a toda la escolta allí, y alguien dijo: “Aquí hay una señora que se está muriendo en un avión, que acaba de llegar de Suráfrica”. Bueno, yo–yo no podía ir allá, no me podía abrir paso entre la multitud. Y yo le dije a alguien que fuera allá, y que dijera que la llevaríamos a ella a algún otro lugar tan pronto como yo fuera y cumpliera mis obligaciones por las cuales estaba allí, orar... para orar por el rey y demás; que yo iba a regresar al Hotel Piccadilly, y luego que ellos me podían encontrar allí. Y cuando fui al cuarto, para ver lo de esa mujer... Ella me había escrito una carta, la Sra. Florence Nightingale, y quería que yo fuera a orar por ella allá. Yo no lo podía hacer. Ella pesaba únicamente como unas sesenta libras. Y si Uds. se fijan en la fotografía, nosotros le tuvimos que poner algo a la largo de esta manera para que la cubriera para tomar la fotografía. El Hermano Lindsay hizo eso, porque había sólo un pequeño pedazo de trapo que estaba sobre ella. Sus extremidades estaban sólo como así de gruesas en las caderas. Las venas se habían colapsado. ¡Cómo la mujer estaba viviendo, yo no sé! Yo entré al cuarto, y ella estaba en una casa pastoral justo detrás de la iglesia. Y ella tenía dos enfermeras, y yo dije: “¿Es Ud. la Sra. Nightingale?” Y yo la miré, y sus mejillas estaban hundidas, sus pómulos resaltaban, y esa parte cuadrada del cráneo se mostraba, en dónde los huesos se unían. ¡No había carne en lo absoluto!
20Y ella empezó a llorar, y me preguntaba ¡dónde pudiera haber la suficiente humedad para que ella pudiera llorar! Se le administraba glucosa y todos sus intestinos estaban contaminados por el cáncer en su estómago. Cómo la mujer estaba viviendo, yo no sé. Yo no le podía entender; ella estaba moviendo sus labios, y la enfermera se inclinó para entender lo que ella decía. Y ella dijo: “¡Que el Hermano Branham le pida a Dios que me permita morir!” ¡Oh!, yo traté de tomar su mano, y la enfermera le levantó su brazo, y puso esa forma muerta de huesos y de tendones en mi mano, tan fría como podía estar; y los nudillos y coyunturas manteniéndose juntos. ¡Qué sentir, de ver a un ser humano yaciendo de esa manera! Yo no podía orar por ella para que muriera, cuando yo estaba allí para orar para que los enfermos sanaran. Así que, yo le pedí a los ministros, había siete u ocho en el cuarto, y yo dije: “Arrodillémonos”.
21Y en Inglaterra, si alguno alguna vez ha estado allá, cuando entra la neblina, uno sencillamente no puede ver nada. Y ese fue un día muy neblinoso. El taxi se tuvo que conducir tan cuidadosamente como pudo para continuar a través de la neblina. Y había habido una gran oleada de eso que había entrado; estábamos cerca de la costa, y estaba tan neblinoso, que sólo podía ver allí un árbol que estaba al lado de la ventana. Cuando me hinqué al lado de la ventana, el alféizar estaba como así de alto, al nivel de mi cara, y yo empecé a orar. Y al empezar a orar: “Dios Todopoderoso, el Autor de Vida Eterna, el Dador de toda buena dádiva, envía sobre esta pobre criatura muriéndose, aquí, Tu bendición”. Y justo al empezar a orar, una palomita entró volando de alguna parte, se posó en ese alféizar, y comenzó a caminar de un extremo al otro, arrullando, como a un pie [30 cm.–Trad.] de distancia de mi cara, de donde yo estaba orando. Y yo pensé que era una paloma domesticada de allá de la casa; yo sólo había estado en Inglaterra como por unas cuatro o cinco horas, y pensé que quizás era sólo una paloma domesticada de la casa. Y ella caminó de aquí para allá, de un extremo al otro de ese alféizar. Y luego cuando finalmente terminé de orar y dije: “Amén”, y me levanté, la palomita voló. Y yo iba a decir: “¿Era esa una paloma domesticada?” Y los ministros estaban hablando de: “¿Qué estaba haciendo allí esa paloma?” Bueno, yo dije: “¿No es una paloma domesticada?” Y ellos dijeron: “No”. Ellos nunca antes la habían visto. Y yo volteé para mirar a la mujer, y allí parada delante de mí estaba una mujer fuerte y saludable. Yo dije: “ASI DICE EL SEÑOR, ¡Ud. vivirá y no morirá!” Volteen a la página siguiente en el libro, y mírenla a ella un año después. Ella está trabajando ahora como enfermera en Inglaterra, fuerte y saludable. Dios, en la forma de una paloma, se posó en la ventana, envió a Su mensajero.
22Uds. saben la historia de mi niñita, cuando mi esposa y ella murieron. Todas las tardes yo iba allá a la sepultura, y pasaba mucho tiempo, y me sentaba allí. ¡Oh!, yo con mucha dificultad lo podía aceptar; yo sólo era un jovencito, y toda mi familia se había ido, sólo Billy y yo quedamos. Y yo no... yo iba allá y me sentaba en la sepultura. Y todas las tardes, de seguro al llegar las cinco de la tarde, ahí llegaba una tórtola, volando por el arbusto, se posaba en uno de esos cedros allí, y sólo hacía “cu-cu” y cantaba. Yo levantaba mis manos, y alababa al Señor; y sonaba como que el viento descendiendo por esos arbustos, cantaba: “Hay una Tierra más allá del río, a la cual le llaman el dulce más allá, y únicamente alcanzamos esa ribera por medio de la fe. Uno por uno pasamos por los portales, para morar allí con los inmortales. Algún día ellos sonarán esas campanas de oro por ti y por mí”. La palomita arrullaba. Yo primero pensé que era el alma inmortal de–de mi niñita, pero si hubiera sido, ella hubiera venido y hubiera hablado conmigo. Pero, ¡la paloma! Dios mismo se representó como una paloma.
23Miren, el cordero... Miren, la paloma produce un aceite para que ella misma se mantenga limpia, y el cordero tiene lanolina para protegerse del clima. Y nosotros somos comparados a corderos de Dios. Yo quiero que Uds. se fijen qué clase de Cordero era éste. Este Cordero... Un cordero tiene que ser guiado, y este precioso Cordero del cual estamos pensando, El fue guiado. “No se haga Mi voluntad, sino la Tuya”. ¡Guiado al matadero! Algunas veces ellos.... Alguien dijo: “¿Por qué Jesús fue guiado al Calvario?” Uds. saben que la Biblia dice que ellos lo guiaron a El; le pusieron una soga en Su cuello, y lo guiaron. ¿Por qué? El era el Cordero de Dios. ¿Por qué nació en un pesebre? Porque El era un Cordero. El tuvo que nacer en el establo. El era un Cordero; nació un Cordero, y fue guiado al matadero.
24¿Han ido Uds. alguna vez a un corral del matadero? Cuando van a matar las ovejas, ¿quién las guía al tajo del matadero? Un chivo. Ellos tienen un chivo allí que guía a esas ovejas hasta que llegan a un cierto lugar, y luego él salta de allí y deja que las ovejas entren. Así es como siempre ha sido; eso es lo que lo guió a El a Su matadero: el chivo. Y el... Bueno, los carniceros me han dicho, los que las matan, me dijeron, que cuando llegaba el momento que ellos tenían que matar al chivo, él entonces verdaderamente pataleaba y hacía un berrinche. Pero él siempre quiere guiar a las ovejas al matadero. De esa manera el diablo lo hace. El siempre está tratando de guiar al pueblo de Dios al matadero, a los burdeles, a los clubes nocturnos, a alguna parte.
25Quiero que Uds. se fijen: no únicamente eso, sino que El era un Cordero dispuesto, un Cordero dispuesto. Un cordero sólo tiene una sola cosa, y esa es su piel, su lana en él. Pero él–él es un cordero dispuesto; todo lo que él tiene, está dispuesto a ceder eso. El cede su lana. Esa es la única cosa que El tiene, pero sin embargo, por causa de Uds. y por causa mía, El cede lo que El tiene. Ahora, si nosotros mismos nos llamamos corderos, corderos de Dios, estamos dispuestos a ceder nuestras ideas para seguir a Dios. Nosotros estamos dispuestos a hacerlo. Pero, ¡oh!, nosotros americanos no podemos ser guiados. ¡No! “Oh, señor, nosotros fuimos a la escuela y aprendimos cómo guiar. Nosotros no podemos ser guiados. Nosotros aprendimos nuestro Ph.D., y doble L.D., y lo demás, y sabemos todo al respecto, y sabemos cómo guiar, así que, la Paloma no nos puede guiar”. Cuando tenemos esa clase de actitud, bueno, no podemos ser guiados. “Nosotros tenemos que guiar a la gente”. Pero Dios tiene un solo Líder de Su... para Su Iglesia, y ése es la Paloma; el Espíritu Santo es el Líder del pueblo de Dios, el Líder.
26Pero cuando llegamos a saber tanto, sabemos tanta teología, entonces el Cordero no puede guiarnos, porque es contra nuestras ideas, y sencillamente no lo toleraremos. Uds. tienen que ceder su idea. La gente dice: “¡Aaah!, los días de los milagros ya pasaron. Nosotros aprendimos eso en la escuela. Bueno, nosotros sabemos que–que–que no hay tal cosa como sanidad Divina. No hay Espíritu Santo, como el que la gente Pentecostal dice que ella tiene. Esos días ya pasaron. Yo aprendí eso en la escuela”. ¿Cómo Dios los va a guiar entonces, si Uds. creen en tal cosa como esa? ¿Cómo Dios los va a sanar, cuando Uds. piensan que los días de los milagros ya pasaron? El sencillamente no lo puede hacer.
27Así que, entonces seguimos, y decimos: “Bueno, sí, nosotros tenemos iglesias, y tenemos grandes organizaciones, y denominaciones”. Pero todas teniendo una forma de piedad, pero negando la Paloma, la Paloma que nos guía. Nosotros tenemos nuestras religiones, y tenemos nuestras ideas, y no queremos que nada se mezcle con eso. Ellos dicen: “A mí no me importa lo que dice la Biblia”. Gente me ha dicho eso muchas veces. Un hombre, no hace mucho tiempo, estuvo allí y me dijo, dijo: “A mí no me importa cuántas sanidades tú hicieras, yo todavía no lo creo”. Yo dije: “Seguro, no fue para incrédulos; fue para creyentes”. Unicamente fue para ellos: para los que lo creen. Nunca fue destinado para incrédulos. Y Dios únicamente puede guiar a un hombre, mientras lo deje a El guiar. Dios únicamente puede obrar con alguien que lo deje a El obrar con él. Siempre he sentido lástima por Dios, tratando de encontrar a alguien por medio del cual El pudiera guiar y obrar. Yo....
28No hace mucho tiempo, estaba leyendo de Sansón, y de cómo ese hombre... él era algo como muchos de hoy en día, un mujeriego, y Dios nunca lo podía usar. Bueno, él estaba dispuesto a someter su fuerza al Señor, pero nunca estuvo dispuesto a dar su corazón al Señor. Ahora, él tenía una gran fuerza. Y muchas iglesias hoy día, le prestan su fuerza al Señor: “¡Oh, seguro!, edificaremos una organización que traerá un millón de miembros, y haremos todo esto, eso, y lo otro”. Pero Uds. nunca están dispuestos a rendir su corazón para que el liderazgo Divino del Espíritu Santo nos guíe a las fuentes de las aguas de Vida. Nunca estamos dispuestos a hacerlo. Parece que es la cosa más difícil para la gente, que les “entre en su cabeza” que el Espíritu Santo guía. Los hijos e hijas de Dios, son guiados por el Espíritu de Dios; no por obispos, y cardenales, y demás, sino por el Espíritu de Dios. Esa fue la idea de Dios. Si Ud. es un cordero, Ud. es guiado por el Espíritu de Dios.
29Pero algunas veces me pregunto, en medio de todo esto, si Dios nos pudiera guiar. Me pregunto si nosotros no nos hemos vuelto chivos en lugar de ovejas. La Paloma no pudiera guiar a un chivo. El no permite ser guiado. No, no. El quiere guiar. El chivo guiará, pero Ud. no lo puede guiar a él. Y le pudiera decir algo, hermano: Ud. ciertamente tuviera que ser un pastor muy inteligente, si pudiera oír el balar de un chivo y el balar de una oveja, y diferenciarlos. Ambos se oyen casi igual. Y la Biblia dice que el diablo en los últimos días aquí, sería tan astuto, que engañaría a los escogidos, si fuere posible. ¡Con cuánta astucia entra satanás! Sólo observen lo que se está preparando para acontecer ahora en los últimos días. Observen estas elecciones y cosas que acontecerán. Observen cómo satanás dará a alguien... Tratará de dar a alguien gato por liebre; él lo intentó antes, y falló. El intentará hasta que tenga éxito en hacerlo. El lo hará. Sí, señor, él lo hará.
30Y recuerden Uds. que yo predije eso en 1933. Y será de esa manera. Pues yo vi una visión que antes del tiempo del fin, esa cosa grande y poderosa se levantó en los Estados Unidos, y ella llegó a ser como rastrojo. Así que entonces, va a suceder. Yo dije: “Los automóviles saldrán en la forma como de un huevo”. Uds. saben cómo se miraba un automóvil del año ’33. Y yo dije: “Aun irán viajando en la carretera, y ni siquiera tendrán que ser conducidos”. Ellos ya sacaron uno; yo lo vi aquí no hace mucho tiempo. Serán controlados por algo electrónico, o por medio de un poste magnético, para reducir su velocidad y demás, y para aumentar su velocidad; ellos no pueden chocar uno con el otro, y demás. Y yo tengo escrito eso en un libro desde 1933. Y será de esa manera (estamos llegando a eso ahora; estamos justamente en medio de eso), porque el Espíritu Santo es el que guía a la Iglesia, y nos advierte de los peligros que vienen.
31Ahora, encontramos en nuestras iglesias hoy en día, las cosas que están sucediendo. Ahora, solía ser hace mucho tiempo... Miren, no se enojen ahora conmigo. Yo les quiero mostrar a Uds.... Ahora, estamos hablando tocante a lo que está en las denominaciones, pero ahora vamos a llegar a casa, a los Pentecostales, sólo un momento. Nos vamos a preguntar, qué es lo que ha sucedido con nuestra gente Pentecostal. Uds. saben, solía ser una cosa horrible que nuestras mujeres se cortaran su cabello. Solía ser horrible. Yo recuerdo eso, y yo únicamente he estado con ellos sólo unos cuantos años. Pero ahora, está bien que se corten su cabello, pero la Biblia dice que el cabello en una mujer es para su gloria. Y la Biblia dice que si una mujer se corta su cabello, ella deshonra su cabeza, la cual es su esposo. Y si ella se corta su cabello, entonces su esposo tiene el derecho de divorciar a esa mujer deshonrosa. Esa es la enseñanza de Pablo en Corintios. Uds. argumenten con él. Miren, yo sé que eso duele.
32Mamá nos solía llamar a... y me solía decir... Cada sábado en la noche teníamos que... En una tina de cedro tomábamos un baño. Y yo era el mayor, y ocho tomaban un baño en esa misma tina, antes que yo, y soló ponía un poco más de agua caliente en ella. Y entonces, cada sábado en la noche, debido a lo que comíamos, teníamos que tomar una dosis de aceite de ricino. Yo no lo puedo soportar hasta el día de hoy. Y me acercaba a ella, sintiendo nauseas, y apretando mi nariz, y decía: “¡Mamá, no puedo soportar esa cosa!” Ella decía: “Si no hace que te sientas muy mal, no te hace ningún bien”. Y de esa manera es el predicar el Evangelio: si no los enferma un poquito, si no les hace algo a Uds., no les hace ningún bien. Pero esa es la verdad. Muchas de nuestras mujeres Pentecostales han llegado al punto que están usando esa ropita para ir a cortar el césped del patio de enfrente, y cosas; ¡mujeres Pentecostales están dejando a sus hijas jovencitas salir así!
33Ellos hablan tocante a la delincuencia juvenil; es delincuencia parental, ese es el problema. Luego hablan tocante a la ignorancia de Kentucky. Algunas de esas mamás anticuadas de allá, dejen que sus hijas lleguen de la manera que algunas mujeres lo hacen, a las cinco de la mañana, y el maquillaje desparramado por toda su cara, sus cabellos enmarañados de esa manera, y ella tomaría una vara de nogal, y le quitaría el resto de la ropa, y también el pellejo de ella. Entonces llaman a eso ignorancia. Dios sabe que necesitamos más mamás como ésas. Eso es exactamente correcto. Y nuestras mujeres han llegado al punto que fuman cigarrillos. Ud. dice: “Bueno, mire, espere un momento, predicador. Ese es mi privilegio americano”. Yo lo sé, pero si Ud. es un cordero, Ud. lo cederá. “Bueno, yo pertenezco a tal y tal iglesia”. Muy bien, si Ud. es un cordero, Ud. cederá sus privilegios. “Bueno, yo veo a todas las otras...” Sí, correcto, pero Ud. es diferente; si Ud. es Cristiana, Ud. tiene que ser diferente. Una mujer dijo: “Yo no uso pantaloncitos cortos, yo uso pantalones”. Yo dije: “¡Eso es peor!” Correcto. “La Biblia dice que es una abominación que una mujer use ropa de hombre”.
34Yo hablé sobre eso en una de las reuniones, y una mujer me escribió una carta muy extensa. Ella dijo: “Mire, espere”, dijo, “Ud. se está basando en una doctrina hecha de hombre”. Dijo: “¿Qué va a hacer una mujer cuando ella está allá montada en un caballo en una área infestada de mosquitos, juntando el ganado?” Yo soló le contesté, yo dije: “Ese no es el trabajo de una mujer. Si ella se mantuviera en su lugar, no tendría que estar allá”. Eso es exactamente correcto. Exactamente. El problema de eso ahora... Yo amo a nuestras hermanas, y eso es correcto. Yo pienso que son finas, pero deberían reconocer su lugar.
35Y Uds. saben, yo recuerdo cuando solía ser una cosa horrible que nuestras mujeres Pentecostales se pusieran esa “manicura”, Uds. saben, en su cara. Me equivoqué en esa palabra. Siempre me equivoco. ¿Qué...? Maqui-... maquillaje, maquillaje. La manicura es referente a las uñas. ¿Es correcto eso? Yo no sé nada respecto a esas cosas. Pero el maquillaje, solía estar mal para una mujer usar maquillaje. Pero ahora, ellas lo hacen.
36Como Uds. saben, un anciano ministro Metodista solía cantar una alabanza: “Dejamos caer las trancas, dejamos caer las trancas, nos comprometimos con el pecado, dejamos caer las trancas, y las ovejas se salieron, pero, ¿cómo entraron los chivos?” Uds. dejaron caer las trancas. Muchas veces, no estos hermanos, pero muchas veces, los predicadores piensan más de un vale de comida, que lo que ellos piensan del Evangelio. Un evangelista sale... ¡Qué lástima!, un evangelista me dijo, un evangelista notable me dijo el otro día, dijo: “Ud. va a arruinar su ministerio”. Yo dije: “Cual-... Cualquier cosa que arruine... Si mi ministerio es arruinado por predicar la verdad, debería ser arruinado”. Eso es correcto. El dijo: “Ud. hará que la gente se enoje, y ellos no le darán nada”. Yo dije: “Yo no les pedí nada a ellos”. Yo dije: “La cosa de esto es que en el Día del Juicio, allá es en donde yo voy a tener que responder”.
37Escuche, hermana: únicamente hubo una sola mujer en la Biblia que se haya pintado su cara, y ella no se la pintó para encontrarse con Dios, ella se la pintó para encontrarse con un hombre, y su nombre era Jezabel. Correcto. ¿Sabe Ud. lo que Dios le hizo a ella? El se la dio a los perros para que se la comieran. Así que si Uds. ven a una mujer toda pintada, Uds. le pueden decir: “Cómo está Ud., Sra. ‘Comida de perro’”. Eso es exactamente lo que ella es delante del Señor. ¡Eso es exactamente! “Bueno”, Ud. dice: “Otras mujeres lo hacen”. Pero si Ud. es un cordero, cede todos sus derechos. Dios quiere que Ud. viva como una mujer debería vivir, como una dama debería vivir. Está llegando a tal grado, que... En el tiempo de la guerra, yo fui... Yo era un guardián de caza, y yo iba por el bosque, y estaba allí... me senté allí con un hombre; él era un soldador. Y yo... eran los chistes más sucios que yo he oído. Yo–yo aun estaba avergonzado de estar sentado allí con un montón de hombres. Y así que, ese hombre me miró y él dijo: “¿Está frío allá?” Y yo dije: “Sí, sí está”. Dijo: “¿Eres tú un guardián de caza?” Yo dije: “Sí, señor, lo soy”. Y me vine a dar cuenta que el que estaba sentado allí, a mi lado, era una mujer soldadora, con pantalones de trabajo puestos, grasosos, un par de gafas protectoras sobre su cabeza, recia, bebiendo como un hombre, fumando como un hombre, maldiciendo como un hombre. ¡No fue el propósito de Dios que fuera de esa manera! Dios quiere que una mujer....
38Cuando Dios hizo primero al hombre, él lo hizo ambos, varón y hembra en el espíritu. El lo hizo a Su propia imagen, y Dios es Espíritu. Cuando El lo separó a él, y lo puso en carne, El puso el espíritu masculino en un hombre, y el espíritu femenino en una mujer. Y si algo es contrario a eso, hay algo de perversión allí. Eso es exactamente correcto. Cuando Uds. ven a una mujer tratando de actuar como un hombre, hay algo un poquito mal allí. Las células se cruzaron en alguna parte. Correcto. Cuando Uds. ven a un hombre tan afeminado que no predica contra el pecado o nada contra eso, por no herir los sentimientos de alguien, hay un cruce también allí en alguna parte, no únicamente en su nacimiento natural, sino en su nacimiento espiritual. ¡Oh!, lo que nosotros necesitamos hoy día, es que un hombre sea un hombre, y una mujer sea una dama. Fue el propósito de Dios que fuera de esa manera, ¡vístanse diferente! Ud. dice: “Ud. nos está dando una paliza a nosotras las mujeres”. Ahora yo les voy a decir a Uds. tocante al hombre. Cualquier hombre que deja a su esposa fumar cigarrillos, y usar esos pantaloncitos cortos, y actuar así, hay muy poco de hombre en él, a mi opinión. Correcto. Yo tengo mi opinión de un hombre que le permite a su esposa hacer eso. Seguro que la tengo. “Bueno, ¿cuál es el problema?”, Ud. dice. Bueno, hermano, esto es lo que es: un hombre no es medido por su fuerza. “¡Oh!”, dice: “ese tipo es un hombre; él mide seis pies de alto [1.80 m.– Trad.], tiene músculos así de grandes”. Yo he visto a muchos de ellos que pesan doscientas libras [90 kg.–Trad.], y medir seis pies y medio de alto [1.95 m.–Trad.], y ni una onza de hombre en ellos. Arrebatan a un bebé de los brazos de una madre, y la violan. El hombre no es medido... Eso es un bruto. Eso es un bruto, la fuerza lo es. El hombre es medido por el carácter. Nunca ha habido un hombre como Jesucristo, que se compare a lo que era El. Y la Biblia dice: “Mas sin atractivo para que le deseemos”. No parecía un Rey; El era un Hombre de estatura muy pequeña, probablemente de hombros caídos, pequeño de estatura, pero nunca hubo un hombre como El. El hombre es medido por el carácter, no por su fuerza brutal.
39Bueno, Ud. dice: “Hermano Branham, el resto de ellos lo hacen”. A mí no me importa lo que el resto de ellos hagan, si Ud. tiene esa hiel de amargura en Ud., hay algo mal en alguna parte. ¡Si Ud. puede digerir el mundo, y todavía decir que es Cristiano, hay algo mal en alguna parte! Yo estaba cenando, y allí estaban dos hombres sentados allí, ministros, con sus cuellos volteados hacia atrás, y se sentaron allí y se tomaron tres o cuatro cócteles (mi esposa y yo, y la familia, estábamos sentados allí mirándolos), se dijeron unos pocos de chistecitos obscenos uno al otro, terminaron de comer, y sacaron un cigarrote así de grande, se miraban como uno novillo descornado de Tejas sentados allí, fumando esa cosa. ¿Me quieren Uds. decir que la Paloma guiaría eso? ¡No, señor! ¡Esa Paloma es Santa! ¡Aleluya! ¡Trae un aceite Santo! Un chivo pudiera hacer eso, pero no un cordero. El fruto del Espíritu. Eso no es fruto del Espíritu.
40La gente va a los bailes de rock-and-roll bueno, nuestra Asociación de hombres jóvenes Cristianos [Y.M.C.A., siglas en inglés–Trad.] lo respalda, y enseña rock-and-roll. Muchos de nuestros grupos de iglesia usan el sótano, o algo como eso, como un salón de recreación, y enseñan a su gente rock-androll. Y la cosa salió del infierno; es un baile africano. El pintarse la cara es una característica pagana. En Africa (yo soy misionero), esa gente allá que nunca supo cuál era la mano derecha y la izquierda, observen a esas mujeres cómo ellas se pintan con lodo y todo. Eso es exactamente correcto. Es paganismo, es el diablo, y entra sigilosamente en nuestras iglesias. Y nosotros entonces, nos llamamos a nosotros mismos los corderos de Dios. Déjenme decirles, nosotros necesitamos encontrar la Paloma otra vez. Ahora, Ud. dice: “Bueno, eso está mal”. Si Ud. predica eso en su iglesia, algunos de ellos dicen: “¡Oh!, yo–yo nunca regresaré otra vez”. Si bufamos como un lobo, ¿qué hace un cordero? ¿Qué hace una paloma, si Uds. bufan como un lobo? Ella toma Su vuelo.
41“Yo ya no escucharé más eso. Mi pastor se está poniendo muy...” Bueno, la Paloma sencillamente vuela rápidamente. Eso es exactamente correcto. Ella no se quedará en donde hay mezcla con el mundo, porque Ella no puede soportar el olor de eso; Ella no puede soportar eso; Ella no puede comer eso; Ella no puede tolerar eso. Y cuando Uds. se empiezan a mezclar con el mundo, entonces la Paloma toma Su vuelo. Y cuando las iglesias empiezan a decir: “Los días de los milagros ya pasaron; no hay tal cosa como sanidad Divina; todo eso debe ser algo mental; ese es el diablo haciendo esos milagros y haciendo esas señales; ¡eso es del diablo!”, sólo recuerden ahorita mismo que la Paloma toma Su vuelo, porque la Paloma se alimenta de Comida de Paloma. [Porción sin grabar en la cinta–Ed.].... “No sólo de pan vivirá el hombre, sino de toda Palabra que sale de la boca de Dios”.
42[Porción sin grabar en la cinta–Ed.]. “Ese es mi privilegio americano, hacer lo que yo quiero. Si yo quiero una bebidita social con el vecino, si yo quiero salir a esto, y hacer eso, ese es mi privilegio”. Correcto; es su privilegio. Ahora, si Ud. nació sólo del espíritu nacional, Ud. lo seguirá haciendo. Si Ud. nació del Espíritu Celestial, ya no lo hará más. Correcto. Si la iglesia sólo significa una denominación para Ud., Ud. vivirá allí en la iglesia, y seguirá de la misma manera, y lo tolerará. Pero si Ud. tiene la naturaleza del Cordero, Ud. no lo puede tolerar. ¿Se pudiera Ud. imaginar...? Yo veo a un cordero allá en el campo, comiendo alfalfa. Y él está allá comiendo alfalfa; y aquí está un–un cerdo, comiéndose un caballo muerto. ¿Se pudiera Ud. imaginar al–al cerdo decir: “Venga aquí, Sr. cordero, y coma un poquito conmigo”? Bueno, el cordero no lo pudiera hacer, si él lo tuviera que hacer.
43Ahora, yo no culpo a los pecadores por hacer esas cosas; ellos son cerdos de todas maneras. Eso no es nada; yo sólo los dejo que sigan adelante. Uno los ve allá bebiendo, y haciendo escándalo, y maldiciendo, diciendo chistes sucios, y cosas obscenas, y actuando indig-... mundanamente, y diciendo: “Yo no creo en tal cosa como sanidad Divina”. Bueno, seguro, eso está bien. El sencillamente es un cerdo de todas maneras; no es extraño ver al buitre sobre un cuerpo muerto. Pero, lo que me sorprende, es ver a un hombre que reclama que él ama al Señor Jesús, y luego hace una cosa así. Algo está mal en alguna parte. Algo salió mal en alguna parte. Porque si esa Paloma... antes que esa Paloma entre en ese cordero, tiene que ser un cordero o Ella nunca entrará. El pudiera manufacturar algo parecido, y pretender que él es un Cristiano. Pero si él es un Cristiano, él estará de acuerdo con toda Palabra que esa Paloma escribió aquí. El será guiado por la Palabra de Dios.
44Ahora, nosotros bufamos y resoplamos, diciendo: “¡No hay tal cosa como sanidad Divina! Yo fui allá a una de esas reuniones. Es mejor que Uds. se alejen de allí; ¡eso es del diablo! Ese tipo es un adivino. Ellos embrujan a esa gente. Eso es todo lo que es”. Ese es el mismo diablo que dijo: “¡Es Beelzebú!”, el mismo diablo. El los está tratando de apartar de ello. Pruébelo con la Palabra. Dios prueba todo por la Palabra. La comida de las ovejas es la Palabra de Dios. Sus corderos se alimentan en esos pastos delicados y sombreados. Ahora, nos preguntamos hoy en día, porqué no podemos tener un avivamiento. ¿Por qué no podemos tener un avivamiento? ¿Cuál es el problema, que no lo podemos tener? Es porque seguimos el liderazgo err-... errado. Nosotros podemos tener algunas conversiones manufacturadas y reuniones dilatorias, pero cuando se trata de un verdadero avivamiento, ¿cuál es el problema? Estamos dejando que mucho mundo entre sigilosamente en nuestras iglesias. Hermanos, Uds. ministros: ¿creen Uds. eso? [Los ministros dicen: “¡Amén!”–Ed.].
45Hay demasiado mundo en nuestras iglesias. Si somos del Pentecostés, seamos como en el Pentecostés. Actuemos como en el Pentecostés. Vivamos como en el Pentecostés. Persistamos por las bendiciones de Pentecostés, y hagamos las cosas que Pentecostés nos prometió. Nosotros no necesitamos el... Pentecostés no es una denominación. Pentecostés es una experiencia. Eso es cuando Uds. llegan a ser un cordero, y la Paloma toma control de Ud., y lo empieza a guiar a Ud. Eso es cuando somos–somos del Pentecostés. Eso es lo que sucedió allá arriba, cuando Dios llevó allá a Su Cordero, y El–El murió por nuestros pecados, y–y entonces la Paloma regresó en el Día de Pentecostés, y guió a la Iglesia, el mismo Espíritu Santo que se posó sobre el primer Cordero en el Jordán. Ese es el Mismo que guía hoy día. Bueno, miren, cuando Uds. empiezan a bufar, y a decir: “Yo soy Fulano de tal; yo pertenezco a esta denominación. Nosotros no creemos en tal cosa como esa”. Ahora, ¿cómo entonces ese Espíritu Santo dócil lo va a alimentar a Ud.? Entonces, algo está mal en el... Si... Un chivo toleraría eso, pero no una oveja. Una oveja, un cordero, es un hijo de Dios. El Espíritu Santo guía a los hijos de Dios.
46Y hoy en día, lo que necesitamos hoy en día es otra experiencia. Lo que necesitamos hoy en día, es que la Paloma vuelva a venir otra vez, y se pose sobre la Iglesia, y la guíe, y nos abra nuestros ojos, y entre dentro de nosotros, para que así nosotros podamos ver las manifestaciones de Su Presencia. ¡Oh, si todos nosotros pudiéramos, cada uno aquí, sólo hacer a un lado el sentir dudoso de chivo, apartarlo de nosotros, y permitir que la Paloma entre esta noche...! Y cuando la Paloma... la sienta aletear dentro de su corazón, ocupar Su lugar. No se ha ido muy lejos; sólo está sentada allá arriba en la percha, en alguna parte, esperando que Ud. regrese. No se fue muy lejos. Regresará rápidamente. ¿Recuerdan Uds. cuando solíamos tener reuniones de oración, hace años, y orábamos toda la noche? ¿Recuerdan Uds. esas reuniones? ¿Recuerdan Uds. cuando éramos (yo los oía que ellos les llamaban) los “santos rodadores” chapados a la antigua? Ellos salían a la esquina de la calle y predicaban y oraban. Y esas damas, con esas faldas largas puestas, paradas allí, tocando un pandero, y la cara... y su cabello peinado hacia atrás como una cebolla pelada. ¡Oh!, pero ¿creen Uds. que una de estas nuevas televidentes del programa: “Yo amo a Susi”, saldría a la calle de esa manera? Yo diría que no. Y luego trata de decir que ella es una oveja. ¡Ud. es un chivo! Ese es el problema de todas maneras. ¿Ve? Correcto. Lo que nosotros necesitamos hoy en día son más corderos que puedan ser guiados, y alimentados de la Palabra de Dios.
47“Yo me vestiré de la manera que quiera; ese es mi negocio”. No, no lo es. Es negocio de Dios. “Yo cuidaré de mi familia de la manera que yo quiera. ¡Predicador: tú no tienes negocios diciéndome eso!” Sí, sí los tengo. Ud. la debería cuidar de la manera que Dios le dijo que la cuidara. Correcto. ¡Pare toda esa tontería! Pero no lo hacemos. ¿Ve lo que es? Dejamos caer las trancas. ¿Qué sucedió? El Espíritu Santo tomó Su vuelo. Cuando Ud. empezó a actuar de esa manera, el Espíritu Santo se fue. Esa es la razón que cuando El regresa en la Iglesia, Ud. sencillamente se pregunta qué está pasando. ¿Ve? No es–no es–no es nada que el.... Ud. dice: “Bueno, quizás yo no saldría y haría esto, eso, y lo otro”. El que es culpable en lo poco, es culpable en todo. Ud. se tiene que rendir a Dios, y permitir que el Espíritu Santo lo guíe. ¿Qué es pecado de todas maneras? Pecado es incredulidad. “El que no cree, ya ha sido condenado”. Correcto. Nosotros somos pecadores, porque no somos creyentes. Yo... Cuando aquellos sacerdotes de aquellos días, que Jesús los llamó pecadores, y víboras, y serpientes en la hierba, y que su padre era el diablo, y demás, aquellos hombres se guiaban tan limpios como podían caminar, pero ellos eran guiados por su iglesia. Si el Espíritu Santo los hubiera estado guiando, ellos lo hubieran reconocido a El. El dijo: “Si me conocieseis, a Mi Padre conoceríais. Si Yo no hago las obras de Mi Padre, no me creáis”. Pues la–la Paloma estaba en El, y la Paloma estaba produciendo la manifestación. ¡Ahí viene, estén listos!: y la Paloma en nosotros hoy en día, producirá la misma cosa que produjo en ese Cordero: el mismo ministerio, las mismas señales, los mismos prodigios. “El que en Mí cree, las obras que Yo hago, él las hará también; y aun mayores hará, porque Yo voy al Padre”. “Un poco, y el mundo no me verá más; pero vosotros me veréis”; “porque Yo estaré con vosotros, aun en vosotros hasta el fin del mundo”.
48¡Oh!, qué confirmación ver a un Cordero y a una Paloma unirse: Cielo y tierra se unieron; Dios y el hombre se unieron. Y, bueno, los–los pecados del mundo fueron disipados con un beso, y–y toda dureza, y toda muerte, y toda pena, y toda enfermedad fue disipada con un beso, cuando el Cordero y la Paloma se unieron. Y producirá la misma cosa para Uds. cuando Ella se una con Uds. Cuando la Paloma y el Cordero se unan, sus naturalezas son las mismas. Ahora, ¿pueden Uds. ver por qué la gente habla que ministros con grandes nombres clericales y demás, de–de padre honorable, doctor Fulano de tal...? Cómo es que ellos–ellos se comportan: “Qué–que... No crean esa cosa de sanidad Divina; no crean esa cosa de los ‘santos rodadores’ como los Pentecostales. No crean eso”. ¿Ven Uds.? Es un chivo en lugar de un cordero. ¿Ven? Ellos comen de la Palabra de Dios; ese es el Alimento para el cordero. Dios los guía, y de la manera que El guió a ese primer Cordero.... ¿Qué si Jesús se hubiera levantado y dicho: “Miren, esperen un momento. Moisés fue un gran profeta; esa es la verdad. Pero esos días ya pasaron”. Ese no hubiera sido el Cordero, no hubiera sido el Cordero de Dios. No, señor. El siempre vindicaba que “no soy Yo el que hace las obras, es Mi Padre que mora en Mí”. “Si no hago las obras de Mi Padre, no me creáis. Mas si Yo hago las obras de Mi Padre, aunque no me creáis a Mí, creed a las obras”. Y de esa manera estaba guiando el Cordero. Era Dios en El. Es Dios en la Iglesia. Es Dios en Su pueblo hoy día. Es Dios, El mismo manifestándose por medio del Espíritu Santo viviendo en la Iglesia, en Sus corderos. ¿Creen Uds. eso con todo su corazón? Inclinemos nuestros rostros sólo un momento.
49¡La Paloma y el Cordero! Mientras Uds. están escuchando, una de las Escrituras más sobresalientes, una de la que yo puedo pensar, fue cuando Jesús dijo: “Padre (piénsenlo), Padre, por causa de ellos Yo me santifico a Mí mismo”. Piénsenlo. “Padre, Yo me santifico por causa de ellos”. ¿Qué estaba haciendo El? Estableciendo el ejemplo; El era un Cordero. ¿Qué hizo El? El tenía derecho a un hogar; El era un hombre. El tenía derecho a casarse; El era un hombre. El tenía derecho a tener buena ropa; El era un–un hombre. Pero El se santificó a Sí mismo. El lo cedió. El pudiera haber–El pudiera haber descendido de los corredores de la Gloria, como un hombre adulto, con una hueste Angélica. Seguro. Pero El se santificó a Sí mismo. El pudiera por lo menos haber nacido en una buena cama limpia en alguna parte, pero El nació en un pesebre allá sobre un montón de estiércol, en un pesebre prestado. Pero El se santificó a Sí mismo. ¿Por qué? El era el Cordero. ¿Ven, amigos?, hemos regresado a las religiones de “línea de montaje” y demás, y con todas estas cosas nos estamos apartando de la cosa verdadera. Humíllense a Uds. mismos. Manténganse humildes: “¡Señor, santifícame!”
50Jesús estaba instruyendo a algunos hombres que iban a llevar el Evangelio a todo el mundo, a doce hombres. Así que El vivió una vida santificada, y cedió todo placer mundano por causa de ellos. Nosotros deberíamos ceder nuestro vestir mundano, y nuestros placeres mundanos, y cosas como esas, por causa de la gente que estamos tratando de guiar a Dios, al mundo de afuera. Permitan que la Paloma entre esta noche. Santifíquense Uds. mismos, para que la Paloma de verdadera fe entre y tome Su morada.
51Nuestro Padre Celestial, este mensaje del Cordero y la Paloma, cómo el cordero, un animalito inocente, tiene que ser guiado. El no trata de usar su propio pensar. El debe ser guiado. El fue hecho de esa manera para que un pastor lo pudiera guiar. ¡Oh, Dios!, quita toda la grandeza de nosotros. Quita todo lo infatuado y los–y los sentimientos de altivez, y lo de sabelotodo; quítalo de nosotros, Señor. Toda la duda y discrepancia que ha–que ha entrado, sigilosamente, Señor. Y que la Paloma baje volando esta noche, entre en todo corazón, para que podamos ceder nuestros derechos, podamos ceder todas las cosas a las que sentimos que tenemos derecho como ciudadanos americanos. Cedámoslas, para que la Paloma nos pueda guiar a la paz, y a la bondad, y a la misericordia, y a la gloria de Dios.
52Padre, yo mismo me rindo a Ti esta noche para este servicio que sigue de sanidad. Que la Paloma baje volando, Señor. Permite que El entre a mi corazón, en mi boca, en mi mente, en mis ojos, en mi voz, y permite que ellos allá, Señor, sepan que eres Tú. Permite que El entre en ellos, y que juntos, El condene el pecado, condene la enfermedad. Todos los atributos del pecado, que huyan esta noche. Que esta iglesia salga de aquí esta noche como una iglesia creyente, restregada, santificada, llenada, llena del Espíritu, y que siga desde esta noche adelante, Señor, y que un gran avivamiento surja por toda la región por la que estamos orando. Que veamos almas alrededor de los altares otra vez y los fuegos de avivamientos ardiendo, toda iglesia atestada, al grado que tengan que edificar nuevas iglesias, se edifiquen salones de escuela dominical. ¡Oh, Dios!, concédelo esta noche, en la cercanía de la Venida del Señor Jesús, porque creemos que está a la mano. Que cedamos toda cosa mundana, para que podamos encontrar a Cristo en nuestras vidas, ser guiados por Su Espíritu. Concédelo, Señor.
53Ahora, yo sé que este pequeño mensaje, algo entrecortado, y yo cuidando que mi voz no se enronquezca, te pido que de alguna manera, que desde este lugar aquí Algo profundo, sólido y puro, se ancle esta noche; que toda persona aquí sea una que produzca fruto. Que no traten de manufacturar algo, o hacer algo, sino que se rindan ellos mismos al Espíritu Santo, y que ellos produzcan el fruto de fe, y paz, y gozo, y bondad, y misericordia, y templanza, y todos los buenos dones de Dios. Que surja en las iglesias, profecía, hablar en lenguas, interpretaciones, ciencia, sabiduría. Concédelo, Señor. Que esta gran iglesia Pentecostal se levante y se sacuda ella misma del polvo, y vuelva otra vez a los caminos antiguos, y pida por El, Señor, y camine en El, porque es el buen camino antiguo. Es el camino del Evangelio, chapado a la antigua. Aunque se hable mal al respecto, sin embargo es la cosa más gloriosa que hay en la tierra, porque la Paloma descendió buscando a los corderos que El pudiera guiar.
54Dios, si El pudo voluntariamente ceder Su propia vida preciosa, ir a la cruz como un Hombre joven y morir por nosotros: “No sea hecha Mi voluntad, sino la Tuya”. Dios, seguramente que para disfrutar Su salvación, para disfrutar Vida Eterna por todas las edades venideras, seguramente que nosotros podemos ceder nuestro pecado y nuestras cosas del mundo, para que nos podamos dar cuenta que eso fue por lo cual El murió, ese precioso Cordero de Dios. Concédelo esta noche, Señor, que sea quietamente y solemnemente anclado en todo corazón. Todo lo encomiendo a Ti, Señor, mientras llamamos a Tus hijos enfermos para orar por ellos. Permite que la llaga de ese Cordero esta noche sane a todo cordero que venga en la fila o que esté en el edificio. Lo pedimos en el Nombre de Jesús. Amén.
55A mí me gusta la dulzura del Espíritu Santo, ¿a Uds. no? Penetra–penetra muy dentro de mí. Pensar que... Mirar atrás al pozo de donde proviene, mirar atrás... Me molesta condenar el pecado como yo lo hago. Yo–yo... Algunas veces no lo digo personalmente, pero como un ministro, yo–yo... Mi oficio en la vida, es que yo–yo lo tengo que condenar amigos. Yo–yo no lo puedo evitar. Yo no quiero lastimar a nadie, pero mi objetivo es condenarlo. Sí. Pero yo quiero que Uds. sepan que es con dulzura de mi corazón. Dios sabe eso.
56Aquí no hace mucho tiempo, yo estaba llevando a cabo una reunión en una ciudad, y entré a un lugar. Habíamos estado comiendo al cruzar la calle en un restaurancito germano-americano de la iglesia de los hermanos. Era en alguna parte en Ohio. Cariño: ¿recuerdas tú en dónde era? Se me olvida. Era en alguna parte allá en Ohio, allá; estábamos en un edificio grande de un arsenal. Estaba atestado con miles de gente. Ellos me rentaron el alojamiento en el campo, porque había muchos allí que sabían dónde yo me estaba alojando. Y... Estaba en el campo y estábamos comiendo al cruzar la carretera, en un restaurancito germano-americano de la iglesia de los hermanos, y había damitas muy limpias y amables caminando por allí, muy amables, y todo. Y así que entonces, el domingo, ellos cerraron y se fueron a la iglesia. Y yo no había comido por dos días, así que tenía que predicar esa tarde.
57Y fui a un restaurancito moderno al cruzar la calle, o mejor dicho, al cruzar la carretera en donde se cruzaban las carreteras, y fui allá, y cuando entré allí era una desgracia. Parado, jugando con una máquina tragamonedas, estaba un–un oficial, un oficial policíaco, como de mi edad, Uds. saben, casado, con su brazo puesto inmoralmente sobre una mujer, jugando con una máquina tragamonedas, y el juego de apuestas es ilegal en Ohio. Ahí lo tienen Uds. Miré allá hacia el fondo, y allí estaban unos... uno de esos imitadores de Elvis Presley, con esas... como con un pato sentado en la parte de atrás de sus cabezas, y–y toda esa clase de tonterías; pandilleros, usando sus pantalones “abajo” de esta manera, y sentado allí con una jovencita en sus brazos. Yo no lo pudiera describir en una audiencia mixta.
58Miré sentada allá a la derecha, allá estaba sentada una mujer anciana, lo suficientemente anciana casi como para ser mi abuela, sentada allá con esa cosa púrpura en sus labios, y con las uñas de sus pies pintadas del mismo color, con un pantaloncito corto puesto de esa ropita inmoral, y a la pobre anciana le colgaba el pellejo así en sus brazos, y sentada allí con pequeñas manchas azules en su cara, así, en donde ella se las había pintado, y con cabello que estaba pintado de azul. Y yo miré, y pensé: “¡Qué cosa!” Y dos hombres ancianos estaban sentados allí (y era en verano), uno de ellos usando un abrigo grande del ejército, y una bufanda colgándole así, sentados allí con esa pobre señora, y la cerveza servida allí, bebiendo. Y uno de ellos miró al otro, y dijo: “¿Piensas tú que la lluvia dañará al ruibarbo?” [Planta cuya raíz se utiliza como purgante–Trad.]. Y ellos se disculparon y fueron al baño. Y yo me quedé allí; yo dije: “Dios, Tú en Tu santidad, ¿cómo puedes tolerar el mirar eso, cuando a mí me mata el sólo mirarlo?” Yo dije: “¿Por qué no lo eliminas de la tierra? ¡No lo dejes más tiempo aquí!” Yo dije: “¿Mi pequeña Sara y Rebeca allí, tendrán que ser criadas en una cosa tal como esa?” Yo dije: “¡Dios, elimínalo de la tierra! Tú eres Santo; ¿cómo lo puedes tolerar?” Algo me dijo: “Pónte detrás de la puerta”.
59Y fui detrás de la puerta y me quedé allí. Esperé un ratito, y vino una visión; yo vi un mundo girando. Y alrededor del mundo había una neblina; eso parecía sangre, rociando alrededor. Y miré allí, y allí estaba yo, haciendo cosas malas. Y cada vez que yo hacía algo mal, mis pecados empezaban a subir delante de Dios (y Dios me hubiera matado por ello), pero Jesús estaba parado allí como un parachoques de un automóvil. El los detenía. Yo veía las lágrimas corriéndole por Sus mejillas, y yo hacía algo mal, y Su Sangre lo detenía, impedía que–que me tocara, que me matara. Dios me hubiera matado. “El día que de él comieres, ese día morirás”. Y yo lo miré. Y en la visión yo fui a El, yo dije: “Señor, yo me avergüenzo de mí mismo”. Allí estaba mi libro con toda clase de maldad escrita en él. Yo dije: “¿Me perdonas, Señor, que te haya puesto en esa condición? ¿Fueron mis pecados los que te causaron que murieras por mí? ¡Oh, Cordero, por favor perdóname mis pecados! ¡Yo ya no haré eso!” El extendió Su mano hacia Su costado, y metió Su dedo y escribió en el libro con Su propia Sangre: “Perdonado”, y lo arrojó para atrás de El. Luego, cuando El lo hizo, El abrió un libro nuevo. Yo dije: “Gracias, Señor; yo haré todo lo que Tú me digas que haga. Yo te amo, Señor Jesús”.
60El dijo: “Mira, Yo te perdono gratuitamente todo lo que tú has hecho”. Y luego, El se volteó, y yo vi a la mujer. Dijo: “Pero tú la querías eliminar a ella de la faz de la tierra”. ¡Oh, me sentí así de pequeño! Yo dije: “¡Perdóname, Señor!” Cuando la visión me dejó, me dirigí hacia la mesita en donde ella estaba, y yo dije: “¿Cómo está Ud.?” Y ella me miró; ella estaba media borracha. Ella hizo dos veces un ruido de hipo, dijo: “¡Oh!, ¡hola!” Y–y yo dije: “¿Me puedo sentar?” Ella dijo: “Gracias, pero ya tengo compañía”. Yo dije: “Yo no lo dije de esa manera. Sólo me gustaría decirle algo a Ud.” Y ella dijo: “Diga”. Y me senté; yo dije: “¿Cuánto tiempo ha estado Ud. viviendo esta vida?” Ella me miró, y ¡la pobre anciana! Y yo–yo pensé: “¡Qué cosa!, no importa cómo... por lo que ella haya pasado...” Y yo le conté lo que había sucedido. Yo dije: “Perdóneme Ud.” Ella dijo: “¿Es Ud. ese ministro de aquí, el Sr. Branham, que está en...?” Yo dije: “Yo soy”. Ella tomó mi mano, y temblando, comenzó a llorar; ella dijo: “Señor”, ella dijo, “mi esposo era un predicador”. Ella dijo: “Después de su muerte... Yo tengo dos hijas; ellas son maestras dominicales, ambas”. Y ella me contó la historia, lo que sucedió, de la manera que ella estaba viviendo. Ella dijo: “Yo ya perdí la esperanza”. Yo dije: “No, no la perdió Ud. No, no la perdió”. Ella dijo: “Yo–yo me quiero enmendar”. Ella dijo: “Pero no sé en dónde empezar”. Yo dije: “¡Empiece aquí, ahorita mismo! Dios me estaba mostrando detrás de la puerta esa visión allí (yo la quería eliminar a Ud.), y El dijo que El me perdonó, y yo la quería condenar a Ud. ¡Señora, perdóneme!” Allí ella se agarró de mi mano. Yo la guié allí, con esos pantaloncitos cortos puestos, allí en medio de ese piso, y nos arrodillamos, y tuvimos una verdadera reunión de oración allí. Cuando terminé, la gente estaba llorando, caminando por allí.
61Déjenme decirles, hermanos, algunas veces cuando uno tiene que hablar en contra del pecado, no es para ofender a la persona, es para traerlos a reconocer, llevarlos a un punto en el que reconozcan. Como nuestro Señor, no es nuestra intención ofender o ser malos; Dios sabe eso. Eso no... eso nunca ha estado en mi alma; pero es para procurar que la gente reconozca lo que está pasando, lo que está sucediendo. ¿Ven? Y yo hago esto para que dejemos toda incredulidad, y las cosas del mundo, y regresemos, y seamos Cristianos verdaderamente dulces y humildes, y vivamos para El.
62Ahora, Padre Celestial, te pido que Tú envíes la Paloma esta noche, y nos guíes a todos a entrar en eso, quietamente y dulcemente, en ese lugar verdadero. Elías estaba en una cueva, y estando en la cueva el viento pasó, el relámpago relumbró, los truenos tronaron, la tierra tembló, pero una Vocecita apacible atrajo al profeta. Dios, concédelo esta noche. Nosotros... Todo ha pasado por aquí. Que esa Vocecita apacible atraiga a la gente esta noche a una vida verdaderamente santificada, una vida que persista fiel a su Dios, que persista fiel a su iglesia, que persista fiel a su pastor, que persista fiel a la causa de Cristo, que se mantendrá levantado un estandarte, que vivirá, actuará, vestirá, irá, y se asociará, y vivirá en el ambiente que será tan “saladita”, que causará que otros tengan sed de ser como ella. Concédelo, Señor. Que nuestra iglesia nunca se contamine a tal grado que se mire como el resto del mundo, y que uno no pueda distinguir entre un pecador y un santo. Dios, concede que sea real. Hazlo real, Padre, te pido, mientras te pido que nos ayudes en esta noche, y declares que Tú estás aquí para respaldar estas cosas, en el Nombre de Jesús, Tu Hijo.
63Mientras tenemos nuestros rostros inclinados, ¿hay alguno en el edificio en esta noche...? Mejor dicho, debería yo decir: ¿a cuántos les gustaría vivir esa– vivir esa vida verdaderamente pacífica y dulce, y ser guiados por el Cordero, mejor dicho, por la Paloma? Yo no soy... Yo quiero que todo rostro esté inclinado y todo ojo cerrado. Yo no voy a hacer un llamamiento al altar; yo sólo quiero saber qué hay en sus corazones. Levanten su mano, digan:... Dios los bendiga. Oh, eso... ¡Mire nada más por todo el edificio, por todas partes (seguro), por todas partes! Seguro que Uds. quieren. Padre Celestial, concédelo. Por favor hazlo, Dios. Hay muchos aquí, si yo vuelvo en un año, a partir de este día, que no estarán aquí. Pueda que yo no esté aquí tampoco, Señor, un año a partir de este día. Yo tengo que encontrarte antes que ellos algún día, y de acuerdo a esa visión que Tú me mostraste el otro día, Señor, yo quiero hacer todo lo posible para poder ganar a alguien. Dales el deseo de su corazón esta noche. Que la Paloma de Dios nos guíe a profundidades más profundas y a alturas más elevadas, por el liderazgo del Espíritu Santo. Lo pedimos en el Nombre de Jesús. Amén.
64Ahora, creo que mi hijo me dijo hace un rato al entrar, cuando nos encontramos allá, que él tenía cincuenta tarjetas de oración listas para esta noche, que había repartido a la gente. Formaremos una fila y oraremos por ellos. Yo olvidé qué... [Alguien dice: “C”–Ed.]. “C”. Billy, yo no...?... “C”, de la una a la cincuenta. Ahora, llamaremos a estas... [Porción sin grabar en la cinta–Ed.]. (La mujercita que estaba allá con el vestido con cuadros, ¿de qué–de qué– de qué parte de...? Era de alguna parte allá del sur. Si Ud. piensa de ello mientras lo estoy contando, Ud. dígame).
65Miren, estaba lloviendo muy fuerte, y–y el lugar estaba atestado, y ellos estaban parados alrededor de las paredes. Y así que ellos... Fue... Billy había repartido las tarjetas de oración, y entonces... Y allí estaba una madrecita caminando de un lado al otro, que traía un bebé en una cobija. Y estaba otra mujercita–mujercita sentada allí con uno de esos vestiditos de guinga [tela de algodón con cuadros–Trad.], o de lo que haya sido (Uds. saben), sentada allí, una Cristianita santa sentada enfrente. Y ella tenía... Esa madre no tenía lugar para–para–para sentarse con el bebé. Y esa madrecita empezó a sentir lástima por ese bebé y por esa mujercita caminando de un lado al otro, y el Espíritu Santo le dijo a la madre: “¡Ora por ese bebé!” “¡Oh!”, dijo ella: “Yo no le pudiera pedir eso a la mujer”. “¡Ora por el bebé!” “Oh, yo–yo...” Es mejor hacer lo que Dios le dice a uno que haga. Y así que, cuando ella pasó... Ella dijo: “Bueno, la siguiente vez que pase, yo le voy a pedir si puedo orar por el bebé”. Y cuando ella pasó, ella traía una tarjeta de oración. “¡Oh!”, ella dijo: “Yo no le pediría orar por ese bebé; bueno, el Hermano Branham va a orar por ese bebé”. Como si eso significara mucho más que cualquier otra persona. Dijo: “El Hermano Branham va a orar por ese bebé”.
66Así que el Espíritu Santo continuó lidiando con ella, y el tiempo se prolongó. Yo todavía no salía, y así que entonces, la mujercita dijo (estaba tan convencida), dijo: “Hermana: ¿le gustaría sentarse con el bebé?” “¡Oh!”, ella dijo: “Yo no le quiero quitar su asiento, cariño”. Y probablemente la compasión de esa madrecita era más grande por ese bebé que lo que la mía hubiera sido. Y ella dijo: “Hermana”, dijo, “tome este asiento, y siéntese”. Dijo: “Pero, yo le quiero decir algo; yo sé que Ud. es Cristiana”. Ella dijo: “Sí, señora, lo soy”. Y ella dijo: “Yo también soy una Cristiana”. Dijo: “Dios continuaba diciéndome: ‘¡Ora por ese bebé!’” Y dijo: “Ud. trae una tarjeta allí”. Dijo: “El Hermano Branham va a orar por ese bebé”. Ella dijo: “Yo espero que él llame mi número esta noche. Yo estoy aquí para... con mi bebé”. Y dijo: “Está gravemente enfermo”. Y–y dijo: “Yo espero que él llame mi número”. Y ella le dijo: “Bueno, Ud. siéntese aquí, y permítame orar por el bebé, para que yo me lo pueda quitar de mi corazón”. Dijo: “Porque me sentiré condenada, si yo no lo hago”. Ella dijo: “Bueno, seguro que sí, cariño, ore Ud. por el bebé”. Y ella hizo una pequeña oración, puso... dijo: “Señor Jesús, Tú estabas advirtiendo a mi corazón, y yo sólo pongo mis manos sobre el bebé. Y si está mal lo que estoy haciendo, cuando Tu siervo ore por él, no–no permitas que esto repercuta, Señor. Yo–yo sólo estoy tratando de sentirme mejor”. Ese fue el Espíritu Santo diciéndole eso a esa mujercita.
67Así que ella oró por el bebito, y la mujer le dio a la señora con la tarjeta de oración y con el bebé, el asiento, y la damita subió al balcón, y se paró allí, muy allá. Bueno, después de un rato, la lluvia aminoró un poco, y entré; entré, y me encaminé al púlpito, y prediqué un ratito, llamé la fila de oración, y sólo llamé como unas diez tarjetas o algo así, porque todo iba a ser discernimiento. Y algunas veces de esa manera, cuando termino las diez, ya estoy–ya estoy muy agotado, si es una reunión que acaba de empezar. Así que entonces, cuando ellos–ellos... yo les dije a ellos, yo dije: “Miren, amigos, Uds.... es su fe; Uds. lo tienen que creer. Así que cuando–cuando ellos llamaron el número, creo que de como la veinte a la treinta, o algo así, o de la treinta a la cuarenta, o la que haya sido, esa mujercita era como la cuarta en la fila con ese bebé. Esa madrecita se sentía muy bien entonces. Así que, ahí venían el bebito y la madre. Y el bebito tenía una cobija sobre él, así, y estaba muy enfermo. Así que subió hasta donde estaba la fila de oración pasando; cuando ella se acercó, yo dije: “¿Cómo está Ud.?” Yo lo tengo en cinta (¿ven Uds.?); esa es la razón que yo sé todo al respecto. Así que yo dije: “¿Cómo está Ud.?” Y ella dijo: “¿Cómo está Ud.?” Yo dije: “Me supongo que somos desconocidos uno del otro”. (Yo estaba tratando de contactar su espíritu entonces. ¿Ven?) Y ella dijo: “Sí, señor, lo somos”. Yo dije: “Ud. no está aquí por Ud. misma; es por su bebé”. Ella dijo: “Correcto”. Yo dije: “Tiene leucemia”. Y ella dijo: “Correcto. Los doctores le acaban de dar unos cuantos meses para vivir”. Yo dije: “Bueno, espere un momento”. Yo dije: “El bebé ya está sanado. Hay una mujercita que acaba de orar por él, que trae puesto un–un vestido de guinga”. Yo dije: “Ella acaba de orar por el bebé hace unos minutos”. Yo dije: “Esa es la que está parada allá arriba; su nombre es Sra. Fulana de tal”. Ella... Entonces la obediencia es mejor que el sacrificio.
68Ahora, ese mismo Espíritu que les testificó a Uds. esta noche: “Yo soy la Paloma; Yo estoy aquí; tú eres Mi cordero; Yo te quiero sanar”, bueno, sólo diga: “¡Gracias, Padre Celestial!”, salga sanado. Esa es la manera de hacerlo. Muy bien, llamemos nuestra fila de oración. Yo sólo continúo platicando; Uds. son una audiencia tan amable y muy atenta. Yo realmente aprecio eso. Ahora, veamos. Tarjeta de oración... Bueno, llamémoslas a todas, y sólo oraremos por ellos. [Porción sin grabar en la cinta–Ed.].
69¡... si el Espíritu Santo alguna vez puede tomar control! Uds. se están esforzando mucho; yo sé que lo están. ¿Ven? Uds. se están tratando de esforzar para entrar en ello, pero si Uds. sólo pueden... No se traten de esforzar; sólo ríndanse. ¿Ven? Sólo dejen que Dios lo haga. Ciertamente– ciertamente será maravilloso si Uds. sólo dejan que Dios lo haga. No habría una persona que quedara enferma entre nosotros. Miren, si todos Uds. creen ahora con todo su corazón, con toda su fuerza, Dios les concederá a Uds. su sanidad. ¿Creen Uds. eso? Precioso Señor... Yo–yo–yo creo que ya está sucediendo. ¡Oh, si tan sólo continuara! Antes que alguien hubiera pasado en la fila de oración, yo vi esa Luz hacer un círculo alrededor de esa manera, en ese momento. Yo la estaba observando para ver si Ella se detenía sobre alguien; se movió de esa manera en esa dirección. Ahora, sólo tengan fe.
70Ahora, ¿cuántos han visto la fotografía del Angel del Señor aquí? Nosotros–nosotros la tenemos aquí. Está en los libros y demás. Ahora, eso es lo que yo estaba mirando en ese momento. Vino de esa dirección, de alguna parte; se dio la vuelta en esta dirección, vino dando la vuelta por este lado. Siempre viene en la fila de oración; siempre ha venido a mi lado derecho. Esa es la razón que paso a las personas por ese lado. Yo nunca tengo una fila de oración, a menos que pase por mi derecha, viniendo de la izquierda. Porque allí en ese lado es donde siempre El se para, allí es en donde yo siempre lo veo a El. Y ahora, solía ser que yo pasaba a la gente por mi lado izquierdo, cuando yo los tomaba con esa mano. Pero de esta manera es una visión; El se para a este lado. Yo....
71Ahora, hermanos ministros, yo quiero que todos Uds. crean con todo su corazón. Yo quiero que Uds. tengan fe, y miren–miren a esas personas. Ahora, ¿es Dios un Padre? ¿Cuántos creen que Dios es nuestro Padre? Es el Padre de Jesucristo; El es nuestro Padre. Nosotros somos hijos adoptados. Miren, El es la Paloma. ¿Cuántos creen que por la gracia de Dios Uds. son Sus corderos?, levanten sus manos. Eso es bueno. Muy bien. Ahora, dejemos que El nos guíe. Miren, yo–yo quiero ver en la audiencia a alguien, para que Uds. vean que no son únicamente las personas que están aquí en la fila; que sólo... que es.... ¿Saben Uds. por qué repartimos tarjetas de oración? Es para que la gente no se precipite aquí. ¿Ven? Hay–hay probablemente doscientas, o más de trecientas personas, o cuatrocientas, aquí que quieren que se ore por ellas. Y si uno tiene discernimiento, ¡hermano!, ellas... saltarían unas sobre las otras y habría un desorden. Esta–esta es una arena. Pero no lo es esta noche; es una iglesia esta noche; la Iglesia de Dios está sentada aquí. Así que queremos que todo esté en orden. Si uno las deja que se salgan de orden, observen cuán rápido el Espíritu Santo toma Su vuelo. ¡Oh, es tímido!
72Deje que alguien empiece a descreer, y observen cómo El se va de mí, tan–tan rápido como puede. No se–no se quedará en donde hay incredulidad. Sencillamente no se quedará. Es muy, muy tímido. Esa es la razón, mi hermano, mis hermanas preciosas... Dios bendiga su corazón. Yo hablando tocante a las mujeres usando... yo... No son Uds. Son esas modernas que lo hacen de la manera que ellas lo hacen. Pero, miren, yo sólo las estoy tratando de advertir, por sus hijos que vienen, y cosas. Y–y vigilen cada paso; ¡no hagan Uds. eso! Anoche, yo vi en este lado, y en aquel lado, muchachas adolescentes, jovencitas, yendo allá atrás para recibir salvación. ¡Cómo aprecio eso! ¡Hermanos!, justamente en esa encrucijada de la vida. ¡Cuán bondadoso de parte de Dios que hiciera eso por nosotros!
73Ahora, ¿entraron todos? ¿Están todos los cincuenta allí? Hay alguien en alguna parte tratando de tener fe allá en la audiencia, en alguna parte. Sólo... Yo... No hay necesidad. Si yo les dijera que pudiera explicar esto... Uno no pudiera. ¿Cuántos saben eso? Uno no puede explicar a Dios. Esa es la razón que todo nuestro esfuerzo y supersticiones....
74En el jardín del Edén había dos árboles. ¿Cuántos saben eso? Uno de ellos era el Arbol de la Vida, y el otro era el árbol del conocimiento. Y cuando el hombre dejó el Arbol de la Vida para comer del árbol del conocimiento... él siempre se destruye a sí mismo; él mismo se separa de Dios. Así que Uds. nunca conocerán a Dios por medio del conocimiento; Uds. lo tienen que conocer por medio de fe, sólo creerlo. No viene por medio del conocimiento; es por medio de fe. ¿Ven? Así que cada vez que comimos de aquí... Ellos comieron de... El primer bocado separó su compañerismo de su Hacedor. Luego él comió de la pólvora del rifle, y mató a su–su camarada, a su amigo. La siguiente cosa, él comió de un automóvil y mató más que la pólvora del rifle mató. Ahora él ha comido de una bomba atómica; me pregunto qué es lo que él va a hacer con eso. ¿Ven?
75Dios nunca destruye nada. El hombre, por el conocimiento, él mismo se destruye. Recuerden eso. Dios no destruye nada. Dios es Eterno; El no destruye nada. Pero el hombre, por su conocimiento, él mismo se destruye. Cuando llegamos a un lugar, en el que Ud. dice: “Bueno, mire, no hay tal cosa como el Espíritu Santo; la sanidad Divina está mal”, sólo recuerde: Ud. es destruido por su propia ignorancia. Ud. piensa que es conocimiento, pero es ignorancia. Así que Ud.–Ud. mismo se destruyó; Ud. envía su alma muy lejos de Dios haciendo eso. ¿Ven? ¿Por qué Ud. sencillamente no echa fuera sus propios pensamientos y dice: “¡Oh, Paloma de Dios, ven y guíame!”? ¿Ve? Observe adónde El lo lleva a Ud.: directamente de regreso a Su Palabra. “No sólo de pan vivirá el hombre, sino de toda Palabra que sale de la boca de Dios”.
76Ahora, yo quiero saber: ¿cuántos en esa fila de oración, no me conocen, y yo... y Uds.... (yo no los conozco a Uds.), que no me conocen?, levanten sus manos, Uds. que... ¿Cuántos allá en la audiencia no me conocen?, levanten sus manos. Allá en los balcones, y demás. Muy bien. Ahora, hay únicamente... siendo Dios mi Juez, las únicas personas que yo conozco... Yo me he familiarizado con algunos de estos hermanos preciosos aquí, especialmente aquí con el presidente de la junta, el Hermano Hobson. Y luego yo conocí a dos hermanos que los conocen a ellos. Y yo les estreché a todos sus manos, pero hermanos, si yo no los llego a conocer a Uds. muy bien aquí, yo los conoceré al cruzar al otro lado del lago, cuando lleguemos Allá; nosotros–nosotros... Yo estaré Allá con Uds. Y estaremos juntos como ministros.
77Y algunos de Uds. estaban predicando este Evangelio cuando yo todavía era un muchachito pecador. Realmente Uds. son los que deberían estar aquí arriba. Pero, ¿qué es lo que es? Uds. han cortado los matorrales, y–y nivelaron el camino, para que la carrera fuera mucho más fácil para mí que lo que fue para Uds. Así que yo quiero que Uds. sepan que sé eso en mi corazón. Algún día glorioso, cuando nos estrechemos de mano a lo largo de la mesa Allá, veremos adónde se va la corona; irá a Uds. hermanos que realmente pelearon para ganar el premio, e hicieron el camino fácil para mí. Uds. predicaron hace años que estas cosas vendrían; antes que yo aun entrara en el ministerio, Uds. predicaron que estas cosas sucederían. Ahora, ¿ven?, Uds. pavimentaron el camino. Esta es la gente a la que Uds. le predicaron, la que viene aquí y ve exactamente. Siempre honre a su pastor. El es digno de toditito el honor que Uds. le pudieran dar. La Biblia dice eso. Sí, señor, y no pondrás bozal al buey que trilla.
78Ahora, tiempo atrás, cuando ellos estaban allá en la esquina, y los corrían de la ciudad, y comían maíz de las vías del ferrocarril, o lo que hacían, ellos estaban abriendo el camino para esto, y nunca olviden eso. Cuando estos nuevos evangelistas vienen con un ministerio muy... no... Recuerden: si Uds. se fueran a operar, Uds. no quisieran–Uds. no quisieran tener un estudiante recién graduado y que no tuviera experiencia. Uds. quisieran uno que tuviera experiencia. ¿Qué de sus almas que van a ser operadas? Correcto, hermanos. Seguro que es la verdad.
79Ahora, este es un don. Permítame explicarlo ahorita sólo por un momento. Este es un don, sólo una–una manera que tengo de entregarme a la Paloma. Entonces yo no uso mi propia mente, mi propia vista, mis propias palabras; yo sencillamente me relajo delante de El. Sencillamente es un don de saber cómo hacerlo. Y cuando lo hace, entonces eso... Yo pudiera... Yo estoy relajado ahorita mismo. ¿Ven? Y cada uno de Uds. es un espíritu. Si Uds. no fueran, estuvieran muertos. Así que cuando Uds. tienen incredulidad, yo la siento llegando aquí. Una poquita de duda, uno la siente. Pero cuando hay fe, uno también siente eso. ¿Ven? Miren ahora, es su fe la que produce estas visiones. Ahora, Dios sabe eso. Es su fe la que lo hace, no yo. Yo–yo no la controlo; Ella me controla a mí. Yo sólo me relajo, y luego lo que El dice, yo lo digo, hasta que yo me empiezo a sentir muy débil; entonces yo puedo sentir que estoy fuera de mi propio control, entonces yo sólo... yo–yo sé que si continúo, no pasaría un ratito, cuando ellos, el Hermano Roy o Billy Paul aquí, me saquen.
80Y así que entonces, yo tengo otras reuniones, otras noches, y me trato de contener... Es... El–el don no es para mí; es para Uds. Yo puedo... Si yo quiero saber algo, yo digo: “Señor, ¿qué es? ¿Qué es?” El no me dice, a menos que El quiera. Pero cuando yo me relajo, por medio de un don, entonces Uds. lo pueden usar. ¿Cuántos entienden eso? Esa es su propia fe. Ahora, si Uds. sólo miran en esta dirección, como la mujer que tocó el borde de Su manto, y–y creen y saben que El es el Sumo Sacerdote... ¿Ven? Ahora, la única manera que Uds. obtendrán algo de un don de Dios, es acercarse con reverencia y respeto. Qué si Marta hubiera dicho: “Tú no estabas aquí; ¿por qué no viniste cuando yo te llamé? Mi hermano Lázaro murió hace cuatro días. Nosotros creemos que Tú eres un hipócrita. No tendremos ya nada que ver Contigo”. Nunca hubiera sucedido.
81Qué si esa mujer Sirofenisa, cuando El dijo... Ella dijo: “¡Señor, ten misericordia de mi! Mi hija es gravemente atormentada por un demonio”. El dijo: “No está bien tomar el pan de los hijos, y echarlo a los perrillos”. ¡Fiuuu! ¿Qué hubieran dicho Uds.? “Yo, ¿un perrillo? Santo rodador: yo no tengo nada que ver Contigo. ¡Vete!” Ella no; ella dijo: “Si, Señor; pero aun los–los perrillos comen de las migajas que caen de la mesa de sus amos”. El volteó y dijo: “Por este dicho...” ¡Su acercamiento! ¿Ven? Marta dijo: “Señor, si hubieses estado aquí, mi hermano no habría muerto. Mas también ahora, todo lo que pidas a Dios, Dios te lo dará”. ¡Oh! El dijo: “Yo soy la Resurrección y la Vida; el que cree en Mí, aunque esté muerto, vivirá. Y todo aquel que vive y cree en Mí, no morirá eternamente. ¿Crees esto?” Ella dijo: “Sí, Señor”. Ella lo llamó lo que El era: “Señor”. “Sí, Señor; yo he creído que Tú eres el Hijo de Dios que has venido al mundo”. Hermano, algo tiene que suceder. Eso es todo. “¿Dónde lo pusisteis?” Eso fue todo. Eso es lo que El necesitó para hacerlo. Eso es lo que se necesita cada vez para hacerlo.
82Ahora, ¡si Uds. sólo se acercan a Dios con esa misma reverencia, Uds. allá sin una tarjeta de oración! Yo sólo oraré por estos en la fila, sólo para mostrarles a Uds. que–que será... Yo voy a... Recordé que me tengo que quitar este reloj. Yo–yo pudiera ser... Yo sólo oraré por estas personas en la fila de oración, y entonces Uds. son los que producirán el discernimiento. Uds. sólo– Uds. sólo crean con todo su corazón. Sólo crean con todo su corazón. Yo les puedo decir a Uds. aun antes que la reunión empiece, antes que la fila de oración empiece: ¿quiere Ud. que termine esa tos asmática, señora? ¿Cree Ud. que Dios la sanará? Si Ud. tiene fe y no duda, Ud. se puede deshacer de ella.
83Acá, está un hombre sentado, y el hombre tiene un problema del corazón, ha estado en el hospital. Si Ud. cree, señor, con todo su corazón, Dios lo sanará. Sr. Howard, tenga fe. Señor: ¿tiene Ud. una tarjeta de oración? ¿No tiene Ud. tarjeta de oración? Yo soy un desconocido para Ud.; yo no lo conozco, nunca lo he visto en mi vida, y somos totalmente desconocidos. Lo que El dijo, ¿es la verdad? Si lo es, levante su mano. Muy bien. Jesucristo lo sana ahora; váyase a casa, Ud. está sano. ¿Ven lo que quiero decir? ¿Cómo se siente? ¿Mejor ahora, hermana? Ud. parará de toser ahora, váyase a casa, y sea sana. ¡Si puedes creer!
84¿Qué piensa Ud. señor, allá atrás con ese problema de la pierna? ¿Piensa Ud. que Dios lo hará saludable, y lo sanará? El hombre sentado allí, mirándome, ¿cree que Dios lo sanará? Si Ud. lo cree con todo tu corazón, le será hecho. ¡Amén! No dude; ¡crea! Allá está una señora sentada orando por su esposo; él tiene algo mal con sus músculos. ¿Cree Ud. que Dios lo sanará? Si Ud. cree, le será hecho lo que Ud. pide, si Ud. lo cree con todo su corazón, y no lo duda. Póngase de pie, señora, para que la gente pueda ver quién es Ud., sentada allá atrás. Muy bien. Sólo crea con todo su corazón. Miren lo que El hizo por la mujer. Miren lo que El hizo por el hombre. ¿Qué son ellos? Ellos son ovejas que le permitieron a la Paloma entrar. Eso es exactamente lo que es. Tengan fe en Dios.
85Venga, señora. ¿Me cree que soy Su profeta, o Su siervo, quise decir? Eso hace tropezar a algunas personas; esa es la razón que lo digo de la otra manera, ¿ve? ¿Lo cree Ud.? ¿Somos desconocidos uno del otro? [La muer dice: “Correcto”–Ed.]. Muy bien. Nosotros nunca nos hemos conocido antes, y nosotros... este es nuestro primer encuentro en la vida. Mire, yo no la conozco a Ud., Ud. no me conoce, y así que aquí nos estamos encontrando por primera vez. Yo no tengo la menor idea lo que está mal en Ud. Yo no tengo la menor idea porqué Ud. está parada aquí. Yo–yo pudiera... Pudiera ser... Ud. pudiera estar enferma; Ud. pudiera estar parada por alguien más. Ud. pudiera tener problemas económicos; pudieran ser problemas domésticos. Pudiera ser... Yo no sé lo que es. Ud. está consciente de eso, que yo no sé nada al respecto. Si eso es así, hasta donde sabemos, levante su mano para que la gente pueda ver. ¿Ven?
86Ahora, aquí estamos. Ahora, ¿ven? Es sólo para relajarme. Yo le voy a hablar a la mujer. Ahora, aquí está una mujer; yo soy un hombre. Y nosotros nos hemos encontrado por primera vez en la vida, como Jesús y la mujer en el pozo en Samaria, en el pozo. Ahora, El le habló a ella sólo un momento con el fin de captar su espíritu. ¿Ven? Porque ahora esta viniendo de todas partes, como un latido de corazón, de todas partes. Sencillamente es la–la gente. Mire, yo no la conozco a Ud., y Dios la conoce a Ud., y El me conoce a mí. Ahora, si Dios me revela algo como... Jesús le dijo a la mujer cuál era su problema. ¿Recuerda Ud. haber leído esa historia, San Juan 4? [La mujer dice: “Sí”–Ed.]. Y El le dijo cuál era su problema. Y cuando se lo dijo, ella dijo: “Señor, me parece que Tú eres profeta. Nosotros sabemos, nosotros los samaritanos, nosotros sabemos, que ha de venir el Mesías, llamado el Cristo; cuando El venga nos declarará estas cosas”. Ella sabía que esa era la señal del Mesías. Y así que... Y El dijo: “Yo soy, el que habla contigo”. Ella fue a la ciudad corriendo, y les dijo a los hombres tocante a ello. “Venid, ved a un hombre, que me ha dicho todo cuanto yo he hecho. ¿No será éste el mero Mesías?” Y la gente en la ciudad creyó que El era el Mesías debido al testimonio de la mujer.
87Ahora, esa es la Escritura, ¿no es así? Miren, ministros: ¿es esa la Escritura? [Los ministros dicen: “Amén”–Ed.]. Muy bien. Miren, Uds. son la audiencia, y no les tiene que decir una mujer a Uds.; Uds. están aquí para mirarla a ella. Ahora, ¿creerán Uds. que el Mesías, el Hijo de Dios, en la forma del Espíritu Santo, está aquí, obrando por medio de nosotros, igual que El lo prometió hacer en la Biblia? ¿Lo creerán Uds.? [La congregación dice: “Amén”–Ed.]. Entonces, ¿qué les impediría a Uds.?; sólo digan: “Yo soy Tu cordero; Tú eres la Paloma; guíame a la salud, Señor”. Ahora, yo no digo que El lo hará. Pero, ¿ven ahora?, yo me tengo que acercar a eso por fe; yo me tengo que acercar creyéndolo por fe ahora. Pudiera ser que El no lo haga. Pues por un momento, yo quise hablar como para salirme de las visiones que sucedieron en la audiencia. Para que así la gente viera que no era una fila de oración, o algo así, que tuviera algo que ver con ello. Son Uds. allá. Dios está en todas partes. ¿No creen Uds. eso? El es omnipresente.
88La señora sufre de artritis. Yo la veo tratando de levantarse de la cama. Es peor en la mañana que en cualquier hora, cuando Ud. trata de levantarse. Ahora, eso es correcto. Si eso es correcto, levante su mano. Ahora, ella no parece que la tiene, ¿parece? Pero la tiene. ¿Qué es? Esa es–esa es una visión. Yo la vi haciendo algo, tratando de, creo que era de levantarse de la cama o algo que... Ahora, eso es correcto. Ahora, sean muy reverentes sólo un momento. La mujer está triste por alguna razón. Yo la iba a dejar pasar, pero hay algo muy profundo, más allá que eso, por lo cual está triste. Recuerden Uds.... porque alrededor de la mujer hay una tristeza y una oscuridad. ¡Oh, sí!, es un amado; es su esposo. Y él está en un hospital, en un hospital para veteranos en una ciudad llamada Walla Walla, Walley Walley, o algo así. Correcto. Tiene cáncer. Ud. es de Oregón. Su nombre es Sra. Leverson. Eso es la verdad. ¿Cree Ud. ahora con todo su corazón? [La señora dice: “Sí”–Ed.]. Entonces váyase, y como Ud. ha creído, así sea para Ud., en el Nombre del Señor Jesús.
89Muy bien. ¿Creen Uds. con todo su corazón? [La congregación dice: “Amén”–Ed.]. Sólo tengan fe. No duden. Digan: “Señor, yo creo con todo lo que está en mí; yo creo”. ¿Cuántos creen ahora con todo su corazón? Ahora, ¿quién está haciendo eso? La Paloma. La Paloma. Ahora, sean reverentes. Sólo crean... ¿Es este el siguiente paciente? ¿Cree Ud. con todo su corazón? ¿Cree Ud. que Dios...? Si yo no le digo una sola cosa a Ud., ¿cree Ud. que Dios la sanará? Venga aquí. En el Nombre de Jesucristo, que esta mujer sea sanada para Tu gloria. ¡Amén! Ahora, crea con todo su corazón. Tenga fe. ¿Cree Ud. con todo su corazón? [El hombre dice: “Sí”–Ed.]. Si yo no le digo una sola cosa a Ud., ¿todavía lo creería Ud. con todo su corazón? [“Sí, yo lo creería”]. En el Nombre de Jesucristo, que este hombre sea sanado. ¡Amén!
90Vengan, creyendo. Ahora, Ud. está consciente que yo sé lo que está mal en Ud.; pero si yo no digo nada, ¿creería Ud. con todo su corazón? Permítame sólo mostrarle a Ud. algo. Venga aquí. Ponga su mano en la mía. Sólo ponga su mano... Tiene un problema de mujer, problema femenino. ¿Ve?, yo no capté eso de una visión; yo lo capté de aquí. Permítame mostrarle a Ud. algo. Ahora, mire mi mano ahora. Se mira igual que la mano de un hombre común, ¿no se mira? Ahora, tome esta mano, y ponga esta mano en ésta. Todavía se mira igual. Ahora, cambie su mano que tiene el pañuelo, y póngala aquí. Ahora no se mira igual. Se vuelve roja, y se hincha, con cositas blancas moviéndose sobre ella. Ahora yo quitaré su mano; yo pondré mi mano en la otra mano. Ahora no se mira de esa manera. Ahora, ponga su mano otra vez allí en mi mano. Ahí está otra vez. Ahora, Ud. sabe que algo está sucediendo allí. Entonces la parte misteriosa, es que le dice a Ud. lo que está mal en Ud. Ahora, por visión yo pudiera... si el Señor lo quisiera, ahorita yo pudiera pedir una visión, y... Ud. le pudiera pedir a Dios, y seguiría y seguiría. Ahora, observe esto por un momento. ¿Cree Ud. con todo su corazón ahora, que Ud. va a ser sanada? Señor, ten misericordia de la mujer. Yo ordeno a este enemigo, por medio del Nombre de Jesucristo, yo lo echo fuera, ¡sal de ella! Ahora, mire Ud. a su... la otra mano ahora. Algo sucedió, ¿no es así? Ahora mire: ponga esta mano encima ahora, de la misma manera que Ud. lo hizo. Ahora, ponga mi mano en ella. No cambia ni una pizca. Ahora, permítame esa mano otra vez. Algo sucedió, ¿no es así? [La señora dice: “Sí”– Ed.]. Ud. fue sanada. Eso es todo... sencillamente así es. ¿No es El maravilloso? Crea Ud. con todo su corazón
91Ahora, si yo no digo una sola palabra, pongo las manos sobre Ud., ¿va Ud. a creer? En el Nombre de Jesucristo que el hombre sea sanado. Venga, señor. En el Nombre de Jesucristo que el hombre sea sanado. Venga, hermana. Crea con todo su corazón. ¿Está Ud. triste? ¿Cree Ud. que va a ser sanada? ¿Sí cree? Muy bien. Y Ud. cree que... ¿Es Ud. hispana? [La señora dice: “Soy mitad japonesa e hispana”–Ed.]. Oh, japonesa y ¿qué? Hispana y japonesa. Muy bien. ¿Nació Ud. aquí? Oh, a mí me gusta allá; es muy bonito. ¿Ama–ama Ud. al Señor? ¿Cree Ud. que la diabetes se ha ido, y que Ud. se puede ir a casa y ser sana ahora? Muy bien. Ud. puede...?... Sólo tenga fe...?....
92Si yo no digo nada, Ud. creerá que Ud. fue sanado de todas maneras, ¿no es así? ¿Lo creerá? Pero Ud. quiere que el–el problema de la espalda lo deje a Ud., y así Ud. puede ser sano. En el Nombre del Señor Jesús, concede, Señor, que él sea sanado. Váyase Ud. ahora, creyendo que sus riñones estarán bien...?.... Muy bien, la razón que eso fue tan sobresaliente allí, es porque su espalda también le ha estado molestando a Ud., así que... Correcto. Así que, ¿cree Ud. con todo su corazón ahora? Si Ud. cree con todo su corazón, Ud. se puede ir y ser sanado en el Nombre de Jesús.
93Muy bien. Venga. Ahora, Ud. sabe que yo sé lo que está mal en Ud., así que... ¿Cree que yo se lo pudiera decir a Ud.? Ud. tiene varias cosas mal, pero la cosa principal por la cual Ud. quiere que se ore, es por su artritis. Ahora, váyase y sea sanada. Sólo diga: “Gracias, Señor Jesús”. Ahora, Ud. está consciente que yo–yo sé lo que está mal en Ud. Pero si yo le digo a Ud. la cosa principal por la cual Ud. quiere que se ore, ¿le ayudaría? Es el problema de su corazón. Sólo váyase y crea, y sea sanada. Sólo tenga fe; no lo dude en lo absoluto. ¿Ven lo que quiero decir, amigos? Es una visión, pero, ¡oh!, eso casi lo mata a uno. ¿Ven? ¿Creen Uds. que El está aquí? [La congregación dice: “Amén”–Ed.]. Seguro que El está aquí.
94Ahora, oremos. Venga, hermana. En el Nombre de Jesús, que ella sea sanada. ¡Amén! Váyase, creyendo en El con todo su corazón. Ahora, señor, Ud. debe tener fe. Ud. sabe eso. Ese cáncer lo matará a Ud. Pero, ¿cree Ud. que Dios lo va a sanar de ese cáncer, y que Ud. va a sanar? [El hombre dice: “Sí”–Ed.]. Yo le ordeno a ese cáncer en el Nombre de Jesucristo que salga de él. Amén. Váyase creyendo ahora.
95Y si Ud. tiene fe y cree con todo su corazón, Ud. no morirá del problema del corazón; Ud. sanará. ¿Lo cree Ud.? Muy bien. Váyase creyendo. Diga: “¡Alabado el Señor!” Muy bien. ¿Cree Ud. con todo su corazón? En el Nombre del Señor Jesús que ella sea sanada. ¡Amén! Crea ahora. ¿Por el pequeñito? Si yo pongo mis manos sobre él, ¿sanará? En el Nombre de Jesucristo que el bebé sea sanado. Amén. No dude. Estará bien. ¡Tenga fe! ¡Oh, Dios! Hermano, Ud. tiene que creer o se lo–se lo continuará comiendo por dentro. Pero, ¿cree Ud. que estará bien? En el Nombre de Jesucristo que el diablo deje al hombre. Amén. Tenga fe. ¡Crea! ¿Cree Ud. por él ahorita, señor? Ven aquí, niñito. Señor, sana al muchachito. Concédelo, mientras lo tomo en mis brazos, y pongo mis manos sobre él en conmemoración de lo que Jesús hizo con los niñitos. Que él sea sanado en el Nombre de Jesús. Amén. Ahora, váyase y no dude...?....
96Muy bien. Venga, señor. Dios Padre, te pido que sanes a este hombre. Que esta condición lo deje en el Nombre de Jesús. Amén. Tenga fe; ahora sólo crea con todo.... En el Nombre de Jesucristo que nuestra hermana sea sanada. Amén. Muy bien. Venga, señor. ¿Va Ud. a creer? En el Nombre de Jesucristo que mi hermano sea sanado. Amén. Tenga fe ahora; no dude. Crea con todo su corazón. Muy bien. Venga, señora. ¿Por qué están Uds. tan callados? ¿Saben Uds. que Dios los está bendiciendo a cada uno? Si yo no lo creyera, yo los hubiera detenido. ¿Ven? A pesar de todo, esta sucediendo. Sólo... Uds.–Uds.... ¿Ven? La cosa de esto es que Uds. ven que hay... ¿Cuántos saben que tiene que haber algo más que el Hermano Branham haciendo esto?, levanten su mano. Uds. saben que yo no lo pudiera hacer. Bueno, entonces hay alguna clase de ungimiento aquí, ¿es correcto eso? ¿Creen Uds. que es lo que la Biblia dice? ¿Creen Uds. eso? Bueno entonces, ese mismo Jesús que hizo esa promesa, esa misma Paloma, ¿no dijo El: “Sobre los enfermos pondrán sus manos y sanarán”?
97La visión casi–casi me mata. ¿Ven? ¿Cuántos entienden que la Biblia enseña eso? Bueno, seguro, cualquiera que sabe la Biblia sabe eso. Sólo... Yo no me puedo detener con cada uno. Pero si me detengo con algunos de Uds., Uds. deben saber que Dios es el mismo. El–el–el Espíritu Santo cuando El me habló allá (si Uds. sólo me dan unos momentos para recuperarme un poquito), El dijo: “Tú naciste para orar por la gente enferma, tu nacimiento peculiar”. Esa Luz que Uds. ven en esa fotografía estaba suspendida sobre mi cuna cuando yo nací. Nací en un colchoncito de paja con una almohada de hojas. Mi madre tenía quince años de edad; mi padre tenía dieciocho. A las cinco de la mañana... Ellos no tenían una ventana en la casa, tenían una puertita. Yo no sé si Uds. alguna vez han visto... ¿Cuántos de Uds. alguna vez han visto una de esas... se suponía que era como una ventana, pero sólo es una puertita que uno abría?
98Y–y ese Angel de Dios, a las cinco de la mañana, el 6 de abril de 1909, a las cinco de la mañana, entró y se posó por encima de esa camita en donde yo estaba acostado. Ellos no sabían qué... Mi familia antes de mí, era Católica. Y así que no había iglesias Católicas allí, y así que me llevaron a una iglesita Bautista. Y allí yo visité por primera vez una iglesia. La iglesia Bautista se llamaba: “Iglesia Bautista: El reino de la zarigüeya. Iglesia Bautista: El reino de la zarigüeya”. Y allí fue en donde yo visité por primera vez una iglesia. Y desde... Cuando yo tenía como unos dos años de edad, vino la primera visión; desde allí han venido, y venido, y venido, y venido, y yo tengo cincuenta y un años ahora. Así que ¿ven Uds.?, es–es la visión. Cuando El me dijo, dijo: “Tú naciste para este propósito, el de orar por la gente enferma”, yo dije: “Ellos no me creerán”. El dijo: “Así como a Moisés se le fue dado dos señales, a ti se te fue dado dos señales”. El dijo: “Una de ellas, es que sólo tomes a la gente de la mano, y no uses tu mente”. ¿Ven? Dijo: “Y te será dicho lo que está mal”. Bueno, yo hice eso. Yo observé cómo las cosas sucedieron por un tiempo, observando a la gente. Y luego, yo les dije a Uds. que éste otro sucedería. Ahora Uds. ven que ése ha sucedido. Ahora, la siguiente cosa se está introduciendo. ¿Ven? Tal vez sea la mayor parte en ultramar, porque yo siento que el tirón es hacia ultramar.
99Pero miren, para que Uds. sepan que es Dios, es Su... Es el... Hermano, hermana, esa visión, ese Angel, Dios en el Cielo sabe que eso es la verdad. ¿Qué bien me haría pararme aquí, diciéndoles a Uds. esas cosas? Yo–yo no recibo pago por ello. Uds. saben eso. Mi iglesia me paga. Mis ofrendas de amor son para las misiones de ultramar; yo... Pregúntenle al secretario aquí. Yo... Correcto. ¿Ven? Yo nunca las veo; son usadas para ultramar. Yo voy allá y predico el Evangelio, allá en otros países. Los gastos son pagados. Los hermanos, el presidente de la junta y ellos les pueden decir a Uds., que yo no recibo dinero. Yo–yo no lo quiero. Yo recibo cien dólares por semana de mi iglesia. Bueno, yo recibo eso sólo por quedarme en casa, e ir a pescar todos los días, y pastorear una iglesia los miércoles en la noche y el domingo en la mañana (¿ven?), en ese pequeño tabernáculo Bautista. Eso... No es dinero. Si fuera por dinero, yo pudiera haber sido un millonario, si yo hubiera querido ser. En una ocasión me dieron un millón quinientos mil dólares en una sola ofrenda. No todo... proveniente de una sola persona. Correcto. Los agentes del F.B.I. [Departamento federal de investigación–Trad.] me lo trajeron. Yo tengo el recorte del periódico y cosas. Yo dije: “Yo aun lo rehúso mirar”. Yo dije: “Yo no lo recibiré. No, señor. Yo no lo quiero”.
100Así que, ¿para qué estoy parado aquí? ¿Por qué no estoy en casa con mi familia y todo, estando mucho mejor, y vivir una vida de esa manera, en lugar de vivir separado de mi familia, y afanarme, y fatigarme, y llorar, y tirar, y persuadir? Es porque yo tengo una comisión. Yo la debo cumplir. Muchas veces hay gente que duda, gente levantándose, y–y–y gente diciendo: “¡Aaah, no hay nada en eso!” Eso–eso es bastante... eso duele. ¿Ven Uds.? Pero de todas maneras... yo no pido un lecho de rosas. Yo espero eso. Sí, señor. “Yo debo pelear, si debo reinar”. Sí, señor. Yo lo tengo que hacer. Nuestro Señor lo hizo. Así que yo estoy aquí para tratar de ayudarlos a Uds., lo mejor que puedo. Yo los estoy tratando de ayudar. Y por favor créanme; si les digo algo, y Dios lo respalda, y dice que es la verdad, la Biblia dice: “A él oíd, porque Yo estoy con él”. ¿Es correcto eso? Ahora, yo les estoy diciendo que cada uno de Uds. puede ser sanado. Uds. ya están sanados, si Uds. sólo lo pueden reconocer. Correcto.
101Ahora, ¿quién sigue? ¿Esta mujer aquí? Miren: por ejemplo esta mujer aquí. Ahora, mire, señora, somos desconocidos uno del otro. Yo no la conozco a Ud., pero Ud. sabe que yo sé lo que está mal en Ud. [La señora dice: “Sí”– Ed.]. Si yo no dijera nada al respecto, sin embargo, ¿cree Ud. que será sanada de todas maneras? [“Sí”]. ¿Cree Ud.? Esa–esa es la manera de creerlo. Esa es la manera. Ud. tiene complicaciones, varias cosas mal en Ud. Eso es correcto. Sus coyunturas están tiesas. [“Sí”]. Ha estado de esa manera por mucho tiempo. Yo veo un choque, o... Oh, es un accidente automovilístico que causó eso. Eso es ASI DICE EL SEÑOR. ¿Es eso la verdad? [La señora dice: “Sí”– Ed.]. Levante su mano, si eso es la verdad. ¿Ven? Es... El sencillamente es el mismo ayer, hoy, y por los siglos. ¿No creen Uds. eso? En el Nombre de Jesús, váyase y sea sanada...?.... Venga, mi hermano. En el Nombre de Jesús, váyase y sea sanado. Amén. Venga, mi hermana. En el Nombre de Jesús, que el Espíritu que está en mí unja a la mujer, Señor. Dios, en el Nombre de Jesús que ellos sean sanados. Amén. Venga, hermano. En el Nombre de Jesús, que él sea sanado...?... si Ud. lo cree, entonces su problema de la espalda se irá, su asma se irá. ¿Cree Ud. eso? Ud. tiene un hábito que quiere dejar: el fumar cigarrillos. ¿Renunciará a ellos con todo su corazón? Si yo le digo quién es Ud., creerá entonces que verdaderamente se ha ido entonces ¿no lo creerá? Sr. Cunningham: siga su camino y regocíjese, diga: “¡Gracias, Señor!”
102¿Creen Uds. con todo su corazón? [La congregación dice: “Amén”–Ed.]. Ahora, pongan sus manos unos sobre los otros, todos Uds. aquí. ¡Oh, Paloma!, ven Paloma, cae sobre Tus corderos, Señor. ¡Oh, corderos!, sean guiados por la Paloma. Sean sanados. Satanás, tú estás derrotado. La gente lo va a reconocer después de un rato, que tú estás derrotado. Tú ya no los puedes poseer. Jesucristo, el Hijo de Dios, está aquí, y El ya te derrotó. Tú ya estás derrotado; tú has estado derrotado por dos mil años. ¡Sal de ellos en el Nombre de Jesucristo!