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~ COMO EL AGUILA QUE EXCITA SU NIDADA ~
1... Todo es posible, Señor, creo yo. Inclinemos nuestros rostros sólo un momento para orar. Bondadoso Señor, nos estamos acercando a Tu trono de misericordia en el Nombre de Tu Hijo, el Señor Jesús. Te queremos dar las gracias por todas las bendiciones que Tú nos has dado. ¡Cuán bueno Tú has sido con nosotros! Y pedimos, Padre, que Tú continúes estando con nosotros. Muchos están enfermos y necesitados, y pedimos que Tu poder los sane. Estoy muy contento de recoger estas cartas enviadas por personas que han estado aquí, que estuvieron enfermas, afligidas, y que están ahora saludables y aun declaradas sanas por los doctores. Dios, que no haya ni uno debilitado en nuestros medios, al terminar el servicio. Que la gracia de Dios sea con nosotros. Aquellos quienes están viniendo buscando salvación, oh Dios, que ellos encuentren esa Roca en una tierra calurosa y el refugio contra el turbión. Y que el gran Espíritu Santo, Señor, bautice a todo creyente dentro del cuerpo de Cristo, por Su Presencia y el Bautismo de Su Ser.
2Recuerda a ésos que están convalecientes, Señor, en tal manera que ellos no se pueden mover, están hospitalizados, y de otras maneras. Pedimos, Padre, que Tu Espíritu los sane. Ahora, que el Espíritu Santo escudriñe todo corazón que está aquí esta noche. Que sea un tiempo de escudriñamiento; que sea un tiempo de sinceridad y de examinar. Te pedimos que Tú bendigas la Palabra mientras la leemos. Y luego, que el Espíritu Santo tome toda necesidad que haya aquí esta noche, colocando la Palabra sobre eso, para que podamos ver que tenemos una bendición redentiva esperando. Concédelo, Padre, porque te lo pedimos en el Nombre de Jesús. Amén. Se pueden sentar.
3Ciertamente tuvimos un día maravilloso hoy. Yo–yo me prolongué un poquito anoche en la reunión, que yo... mi esposa y ellos no me podían hacer reaccionar como por unos diez minutos después que salí del edificio, pues tuve demasiados en la línea, yo pienso. No es cuando uno está allá arriba (¿ven?), allá arriba en esa gloriosa unción, ni es cuando uno está aquí abajo; es en medio de eso lo que cuenta, cuando uno está pasando de una a la otra, y saliendo de esa unción de regreso a esto otra vez. Pero, ¿de qué le habla eso a uno? Que hay una Tierra más allá del río. Hay un Lugar verdadero en el cual podemos encontrar paz, y gozo, y satisfacción. Y ahora, si es la voluntad del Señor, mañana en la noche repartiremos tarjetas de oración a las seis y media, los hermanos lo harán, y luego... Y no nos queda mucho más tiempo, ¿verdad? Tenemos... Mañana en la noche será... ¿será el viernes? Viernes, sábado y domingo, tres noches más.
4Bueno, eso es... Todo el que quiera que se ore por él, y demás, venga ahora y obtenga sus tarjetas de oración, y los llamaremos en la fila, y oraremos por Uds., y haremos todo lo que podamos. Y si Uds. se tienen que ir antes que terminen los servicios, vayan al cuarto designado para emergencias, y... nos gustaría que El viniera aquí, entonces el Espíritu Santo puede encontrar si hay algo, estando en la Luz, cuando está bajo ese discernimiento (¿ven?), si Uds. tienen algo que han hecho, o algo que no han hecho, algo que Uds. deberían haber hecho. ¿Ven? No importa cuánto se haya orado por Uds., nunca los dejará hasta que hagan esa cosa bien. Uds. se pudieran estremecer, se les pudiera poner manos, y se les pudiera derramar aceite sobre Uds., y no los dejará. Se quedará allí mismo. Miren: hubo una... Jesús les dio a Sus discípulos poder para echar fuera demonios. ¿Cuántos saben eso? Seguro. Diez días después, los encontramos todos derrotados con un caso de epilepsia. ¿Ven? Pero cuando... Ese diablo se quedó allí mismo. Y luego cuando vino Jesús, y ese diablo supo que él se encontró con alguien que estaba en un nivel más alto que el que esos discípulos estaban, y él tenía que salir. Ahora, nosotros siempre debemos estar bien preparados en oración, y haber confesado todo, y listos para ser sanados. Y entonces si Uds. hacen eso, únicamente hay una cosa que queda: echar fuera al enemigo. Eso es todo. Si Uds. han orado, y están seguros que es la voluntad de Dios que los sane, y Uds. han orado sobre eso, eso–eso lo concluye. ¿Ven?, únicamente hay una cosa que hacer entonces, la única cosa que un don puede hacer es echarlo fuera. Todo está terminado. ¿Ven? Está hecho entonces. Y estoy tan contento que podemos–podemos ver, que sabemos que algo ha sucedido, cuando– cuando se cumple.
5Hoy fue una... Esta mañana me levanté temprano, y no dormí muy bien anoche, y me levanté temprano esta mañana, y el Espíritu Santo me estaba hablando. Y El me dijo: “¡Sal!; Yo te usaré”. Y así que, la única cosa que sabía era salir. Eso era todo. Y yo pensé: “Bueno, mi automóvil necesita un cambio de grasa, así que yo... o mejor dicho, de aceite”, así que yo fui a la gasolinera. Yo pensé: “Señor, quizás alguno de estos hombres aquí”. Y hablé con un fino muchacho Presbiteriano que transportaba gasolina, y con diferentes personas. No parecía que había algo urgente. Y sucedió un accidente en la esquina. Yo dije: “¡Esto es!” Fui allá, pero nadie se hirió, así que ellos... eso no era. Me subí a mi automóvil, pensé: “Regresaré a casa”. Me dirigí hacia mi casa, y bueno, Algo me dijo: “Continúa manejando”.
6Así que, yo he hecho mi lugar de oración en los alrededores de la Mont-... Monte Rainier, por aquí, internándome en el breñal. Y hay algo tocante a salir en donde está la naturaleza: uno encuentra a Dios. Sólo–sólo para estar solo con uno mismo. Y yo traía al pequeño José conmigo, mi hijito, y Algo me dijo: “Apártate a un lado de la carretera aquí y detente, porque es un... ¿Por qué no dejas al muchachito observar a los pescadores?” Bueno, ellos pescaron como por diez minutos y se fueron, así que José y yo estábamos sentados allí. Bueno, yo pensé: “Bueno, subiremos manejando hasta el lugar de oración, y luego dejaré que José juegue mientras yo leo y oro, luego bajaremos de regreso”. Yo como eso una vez al día, así que.... Algo no me dejaba en paz. Y pensé: “Bueno, José, yo traigo un trapo debajo del asiento; lavemos los–los tapetes del automóvil de la iglesia. Yo estoy manejando su automóvil”. Así que yo pensé: “Lo quiero cuidar bien”. Y yo... Estaba lavando los tapetes, y yo pensé: “Eso está bien”.
7Y yo tenía la puerta abierta. José, él estaba lavando la llanta allí, Uds. saben, ese muchachito como que se estaba entreteniendo él mismo. Y de repente, se detuvo un automóvil, y empezó a retroceder. Alguien pensó que alguien estaba en necesidad. Y luego, me vine a dar cuenta que en ese automóvil estaba una mujer muriéndose de cáncer, una esposa de un ministro. Y ellos habían sido guiados muy extrañamente. Ellos habían ido al lugar en donde yo me estaba quedando, y yo me había ido. Ellos dejaron un pañuelo para que se orara por él, y se regresaron por otra ruta que ellos debían ir, y Algo les dijo a ellos: “Den la vuelta y regresen”. Y ellos se fueron rodeando por esta otra dirección, iban bajando, dijeron: “¿No es extraño esto? ¿Por qué estamos yendo en esta dirección?” Y en ese momento, dijeron: “Me pregunto si esa gente está... algo mal les pasó a ellos, allí en el automóvil”.
8Y al mismo tiempo, yo estaba adentro del automóvil, agachado, restregando de esa manera. Y me iba a ir en unos dos minutos más o menos; yo me dirigía hacia el lugar de oración. Y allí estaba una mujer en el asiento de atrás del automóvil, muriéndose de cáncer. ¡Cómo Dios derramó Su Espíritu allí! ¿No es maravilloso cómo El obra, cuán misteriosamente El nos guía de lugar a lugar, y hace que toda esquina cuadre exactamente como...? Eso no es sólo coincidencia; eso es ser guiado espiritualmente. Uds. creen eso, ¿no es así? Hijos e hijas de Dios son guiados por el Espíritu de Dios.
9Ahora, abramos en las Escrituras esta noche, para la lectura de la Escritura, en el libro de Deuteronomio, el capítulo 32, y empecemos con el versículo 7 y leamos una porción ahora, hasta el versículo 12 inclusive. Acuérdate de los... antiguos... Acuérdate de los tiempos antiguos, considera los años de muchas generaciones; pregunta a tu padre, y él te declarará; a tus ancianos, y ellos te dirán. Cuando el Altísimo hizo heredar... las naciones, cuando hizo dividir a los hijos de los hombres, estableció los límites de los pueblos según el número de los hijos de Israel. Porque la porción de Jehová es su pueblo; Jacob la heredad que le tocó. Le halló en tierra de desierto, y en yermo de horrible soledad; lo trajo alrededor, lo instruyó, lo guardó como a la niña de su ojo. Como el águila que excita su nidada, revolotea sobre sus pollos, extiende sus alas, los toma, los lleva sobre sus plumas, Jehová solo le guió, y con él no hubo dios extraño. Me gustaría tomar para un texto (lo cual si fuera la voluntad del Señor esta noche), un texto raro, extraño: “Como el águila que excita su nidada”, revolotea sobre sus pollos, extiende sus alas, los toma sobre sus alas, y los lleva.
10Yo con frecuencia me he preguntado porqué Dios comparaba Su heredad a un águila. Y un día, me di cuenta en la Biblia que Dios mismo se llama un águila. El es Jehová Aguila, y Sus hijos son aguiluchos, águilas jóvenes bajo las alas de Jehová. Y como un naturalista, me–me gusta estudiar la naturaleza. Mi primera Biblia fue la naturaleza. Me fijaba cómo todo acontecía en la naturaleza, y cómo tenía que ser Dios; nadie más pudiera ser eso, sino Dios. Y eso me dirigió a creer que había alguna gran Fuerza suprema en alguna parte, que controlaba todas esas cosas. Como nosotros....
11En la India, no hace mucho tiempo, yo fui invitado por diecisiete religiones diferentes, una tarde, en el templo de los Jains. Ellos tenían a los Budas, a los Mahometanos, a los Sikhs, a los Jains, y a todos los demás; y ellos son–ellos son una gente muy rara. Pero de todas esas diecisiete religiones, muchos de ellos (aparte de los Mahometanos y otros pocos), ellos creen en la reencarnación, al grado que ellos cargan un trapeador pequeño [utensilio para limpiar el piso–Trad.], y trapean el piso, para estar seguros que al caminar, no pisen una pequeña mosca o un insecto, porque pudiera ser su tío o tía, o alguno que ha regresado. ¿Cómo pudiera uno alguna vez predicar una religión sanguínea a una gente que no mata una mosca? ¿Ven? Y así que, yo tuve que esperar y dejar que Dios El mismo hiciera eso, y El verdaderamente hizo una gran cosa en la India.
12Pero si miramos la naturaleza y nos damos cuenta cómo todo eso obra, entonces Uds. sabrán que allí... la base del Cristianismo. Y el Cristianismo es la única religión que está correcta. Porque el Cristianismo está basado en muerte, sepultura, y resurrección. Ahora, no es reemplazar. Ahora, si yo dejo caer este papel en el piso, y digo: “Bueno, dejé caer ése; pondré éste otro en su lugar”. Eso no es resurrección; eso es reemplazar. Pero el mismo Jesús que descendió en la tierra, es el mismo Jesús que subió de la tierra. Y la resurrección, o mejor dicho, el Cristianismo está basado en la resurrección. Por lo tanto, cuando uno puede ver el bosque y los árboles, y observa....
13Aquí hace unos cuantos meses... Bueno, hace como un año que se cumple este próximo... como cuatro... tres semanas contando de ahora, yo estaba allá en Kentucky cazando ardillas. Y habíamos tenido una reunión muy cerca de allí, hacía dos años antes de eso, en un campamento Metodista, por dos noches. El Señor hizo grandes pueb-... cosas entre el pueblo Metodista. Y así que, ellos.... Los Metodistas solían creer en sanidad Divina. Juan Wesley sí creía. Yo tengo su libro, su libro de texto, y lo demás, sus notas. Y así que, ellos solían creer en sanidad Divina. Muchos de ellos todavía creen. Y así que, hay un gran avivamiento entre la gente. Así que, en ese gran campamento allá, allá en la Metodista del sur, ellos–ellos me habían llamado allá para una–una campaña, y yo pasé el sábado y el domingo con ellos.
14Y el Sr. Wood, el cual era antes un Testigo de Jehová... Y su hijo inválido, su pierna encogida debajo de él, un jovencito, sentado allá atrás en la reunión, con su padre sentado allí criticando, y su madre sentada allí orando, el Espíritu Santo volteó en un lugar en donde había, me imagino, por lo menos ocho o diez mil personas, y dijo: “El joven sentado allá atrás con la pierna inválida, su padre es un Testigo de Jehová, y él es un–un contratista, su nombre es Banks Wood; su madre es una Metodista. El nombre del joven es David. ASI DICE EL SEÑOR, ponte de pie; Jesucristo te sana”. El se levantó; él ahora ni siquiera sabe cuál pierna era, a menos que ellos.... Así que el Sr. Wood, él realmente fue salvo, y él trajo a todo el resto de su familia (su padre, y madre, y a todos ellos), dentro del pacto de Cristo por el Bautismo del Espíritu Santo. Y él y yo estábamos cazando juntos; habíamos estado allí como unas dos semanas. Y él dijo: “Está muy seco”. Tuvimos que bajar a los lugares bajos para encontrar... en donde estaba lo suficiente húmedo para caminar, o las ardillas lo oyen a uno. Y así que él dijo: “Yo sé en donde hay un hombre que tiene quinientos acres”. Dijo: “Pero, lo dudo mucho que él me permita cazar, porque él es un perfecto ateo”. Y yo dije. “Ese sería un buen hombre para que nosotros lo conozcamos”.
15Así que, fuimos allá, y él se estacionó enfrente de su casa, y él estaba sentado en el patio, hablando con un anciano. Y cuando llegamos, el Sr. Wood se salió y le dio la vuelta al automóvil y dijo: “¡Hola!, Jim”, o cual haya sido su nombre. Dijo: “¿Cómo estás?” El dijo: “Me imagino que Ud. no me conoce”. El dijo: “Sí, sí te conozco; creo que tú eres el hijo de Jim Wood”. El dijo: “Eso es correcto”. El dijo: “Quisiera saber si yo pudiera cazar aquí”. Dijo: “¡Está muy seco!; hemos estado cazando allá en el otro arroyuelo, llamado Dutton”. Y dijo: “Está muy seco allá”. El dijo: “Yo tengo quinientos acres aquí. Cualquier hijo de Jim Wood puede tener el placer de cazar en cualquier parte que él quiera o en cualquier momento que él quiera”. Dijo: “Yo nunca he tenido un amigo en mi vida más honesto que Jim Wood”. El dijo: “Gracias”. El dijo: “Mire, yo traigo a mi pastor conmigo”. El dijo: “Wood: ¿no me quieres decir que has llagado tan bajo, al grado que tienes que traer un predicador contigo adondequiera que tú vas?” Y él dijo: “Bueno, yo no sé a qué se refiere Ud., pero yo....”
16Y yo me salí del automóvil. Y me acerqué, y dije: “¿Cómo está Ud., señor?” El dijo: “¿Cómo estás tú?” El dijo: “Bueno y tú eres el predicador”. Con sangre de ardilla, y sucio, ¡oh, hermanos!, con la barba así de larga, y yo dije: “Sí señor. Creo que soy”. Y él dijo: “Bueno, me imagino que Wood te dijo que yo soy un ateo”. Yo dije: “Bueno, él dijo algo tocante a eso, pero me es difícil pensar que un hombre que muestra la bondad que Ud. ha mostrado, fuera realmente un ateo”. Yo dije.... El dijo: “Bueno, se supone que lo soy”. Yo dije: “Me da gusto que Ud. dijo que se suponía que Ud. lo era”. Y él dijo: “Bueno”, él dijo, “te voy a decir algo”. Dijo: “Yo nunca he visto algo que alguna vez pudiera... algo más que sicología, que alguna vez me pudiera probar que haya algo de un Dios”. El dijo: “Yo oigo a esos predicadores gritar a voz en cuello y hablar tocante a que había un Dios, y decir que El murió allá hace mucho tiempo, hace dos mil años”. Y dijo: “¿Qué bien me haría un Dios como ése, que ha estado muerto hace dos mil años, después que yo muera?” ¿Ven? Yo dije: “Sí, allí terminó. Y Ud. tiene razón”. Yo dije: “Pero allí no terminó”. Y él dijo: “Bueno, hubo... Yo no he ido a la iglesia”, él dijo, “como por cincuenta años”. El tenía como unos setenta y cinco años de edad. Yo dije: “Eso no es mucho de lo cual jactarse, ¿lo es, señor?” El dijo: “No, creo que no lo es”. El dijo: “Pero hubo un predicador que tuvo unas reuniones aquí en el...” él dijo, “en Acton no hace mucho, en esos campamentos Metodistas”. El dijo: “Si ese hombre alguna vez viene a esta región otra vez, yo voy a ir a oírlo”. Yo dije: “Sí, señor”. El Hermano Wood me miró y me guiñó el ojo, Uds. saben. Y yo dije: “Sí, señor”. Yo dije: “¿Cómo se llamaba?” Dijo: “No sé su nombre”. El dijo: “Pero la tía anciana Melissie fulana de tal, vivía allá en la colina”. Dijo: “Yo... Yo y mi esposa, teníamos yendo allá dos semanas a levantarla y quitarle la sábana de abajo; ella ni siquiera se podía mover por el cáncer del estómago”. Y dijo: “Los doctores la habían desahuciado muchos meses antes de eso”. Y dijo que ella... que ellos ni siquiera la podían poner en el bacín plano. Y dijo: “Su hermana fue a esa reunión esa noche”. Dijo: “Había algunos, quizás, tres mil personas allá en los campamentos”. Y dijo: “Ese predicador, en su primera noche allí, miró hacia esa audiencia y llamó a esa mujer por su nombre, y le dijo a ella quién era esa mujer por la que ella estaba orando. Y la mujer empezó a llorar. El dijo: ‘Ahora, tome ese pañuelo que Ud. bañó con sus lágrimas, y vaya y póngalo sobre la mujer, porque ASI DICE EL SEÑOR, ella vivirá’”. Y dijo: “Yo pensé que ellos tenían al Ejército de Salvación allá en la colina, esa noche, cuando ellos regresaron allá, por la gritería y el alboroto”. Dijo: “Nosotros pensamos que esa mujer había muerto”. Y dijo: “Mi esposa y yo nos pusimos nuestra ropa (eran como las diez de la noche), y fuimos allá, y ella se estaba friendo pasteles fritos, de manzana, y se los estaba comiendo”. Y dijo: “Ella ni siquiera podía beber agua de cebada esa mañana”. El dijo: “Y ahora, ella no hace únicamente su propio trabajo, sino que ella hace todo el trabajo de los vecinos”. Y yo dije: “Eso fue maravilloso”. Y él dijo: “Ahora, cuando yo... si ese hombre alguna vez regresa aquí otra vez, voy a ir allá para oírlo”. Yo dije: “Bueno, y Ud.... ¿Eso lo haría a Ud. creer en Dios, si Ud. viera algo como eso?” Dijo: “Bueno”, dijo, “mira, me–me imagino que eso es algo que uno puede ver”.
17Yo dije: “Bueno, eso está bien”. Yo recogí una manzanita allí. ¿Cuántos saben lo que es un avispa con pintas amarillas? Y así que, una avispa con pintas amarillas estaba en esa manzana, y la espanté, y–y me empecé a comer la manzana. Yo dije: “Estas son buenas manzanas”. Dijo: “Sí, sí son”. Yo dije: “¿Cuán viejo es ese árbol?” El dijo: “Bueno”, dijo, “yo lo planté allí”. Dijo: “Me imagino que ese árbol tiene como unos treinta y cinco o cuarenta años”. Yo dije: “¿Produce manzanas cada año?” El dijo: “Sí, seguro que sí”. El pensó que yo estaba tratando de cambiar su tema, ¿ven Uds.? Así que yo dije: “Bueno, yo le quiero preguntar algo a Ud.” Yo dije: “Estamos como a mediados de agosto o en la última semana de agosto”, dije, “y me fijé que las hojas de ese árbol se están cayendo”. El dijo: “Sí, sí”. Y yo dije: “Mientras... Me pregunto qué haría que esas hojas se caigan de ese árbol”. El dijo: “La savia se ha bajado”. Yo dije: “¿Adónde se fue?” Dijo: “Se fue a las raíces. ¿Ve?” Yo dije: “Bueno, ¿qué la hace que se vaya allá abajo?” El dijo: “¿A qué estás llegando?” “Bueno”, yo dije: “Seguramente que antes que hubiera alguna helada o alguna cosa, Algo le tenía que advertir a esa savia que se bajara a las raíces”. Y él dijo: “Bueno”, el dijo, “eso sólo es la naturaleza”. “Bueno”, yo dije: “Ud. ponga un bote de agua en un poste, y vea si se baja”. ¿Ven? Y él dijo: “Bueno, ¿qué estás queriendo decir?” Yo dije: “Señor, Ud. admitió que hay Algo que toma esa savia. Si se quedara aquí arriba, mataría el árbol; Ud. nunca obtendría otra manzana. Así que Algo advierte a esa savia, y se baja a las raíces del árbol y se esconde hasta la primavera, y luego sube y da otra cosecha de manzanas”. Dijo: “Eso es correcto”. “Bueno”, yo dije: “La misma Inteligencia que le dijo a ese árbol, a esa savia en ese árbol: ‘Baja a las raíces, viene el tiempo de invierno (antes que aun tengamos una oleada de frío, o una helada), baja allá y escóndete’, esa es la misma Inteligencia que me dijo que esa mujer iba a vivir”. El dijo: “¡Tú no eres ese predicador!” Yo dije: “Yo soy”. Allí... ¿Ven? Bueno, él dijo: “¿Sabes qué? Ven aquí, yo quiero estrechar tu mano”. Dijo: “Yo nunca pensé en eso”. Yo dije: “Señor, Dios está en todo lo que lo rodea a Ud. ¿Quién puede hacer una flor de un color, y otra de otro color, siendo de la misma variedad en el mismo sol, o la misma...? ¿Ve? Hace una de color rosa, y la otra roja, y la otra blanca, y demás. ¡Dios! Dios está en la naturaleza. Si Ud. sólo lo estudia a El, El–El vive en la naturaleza”.
18Cuando yo empecé a ver que Dios se llamó a El mismo un águila, y llamó a Sus hijos, águilas, a Sus profetas, entonces me pregunté porqué. Y me puse a estudiar tocante al águila. Un águila es una ave poderosa. Miren, la misma palabra “águila”... Hay cuarenta clases diferentes de águilas de lo que sabemos. Aguila significa: “el que desgarra con el pico”. Entonces, un–un águila es una ave extraña. Ella puede volar más alto que cualquier otra ave que hay. No hay otra ave que pueda seguir a un águila. Si un halcón tratara de seguir a esa águila, él se desintegraría en el aire. El no está hecho para eso. Un águila se puede remontar tan alto, que ninguna otra ave puede llegar cerca a ella. Ella se pierde de vista, sencillamente se remonta en las alturas. Bueno, miren, no le haría nada de bien a ella que se remonte allá, a menos que esté hecha para vivir mientras ella está allá arriba. Y esa es la razón que Dios les llamó a Sus profetas, águilas. Entre más alto sube uno, más lejos puede ver. Bueno, entonces, si ella no tiene un ojo para que pueda ver, que su ojo se compare con su ascenso, entonces: ¿qué bien le haría que se remontara allá arriba, si ella estuviera ciega?
19Así que, de esa manera mucha gente trata de remontarse tan alto, y está ciega después que llega allá. Así que, ¿qué bien le hace subirse allá arriba? ¿Ve? Ud. piensa que obtendrá su Ph.D., doble L.D., D.D.D., Q.S.D., y todas las otras clases de–de títulos. Pero qué si Ud. se remonta allá arriba y no está capacitado; Ud. estaría ciego a la mismísima cosa por la cual Ud. se remontó. No le haría nada de bien; Ud. ya no podría ver más. Como el hermano dijo tocante a la llave, el otro día, que él dejó, o mejor dicho, que el hombre dejó. Así que un águila, con el fin de que se remonte a las alturas, ella tiene que ser una ave especialmente hecha. Y un hombre, para que sea un siervo del Señor, es una persona especial. El tiene que ser cambiado en el interior, y ser hecho de nuevo. Esa es la razón que Dios llama a Sus hijos, a Sus profetas, águilas. El se tiene que remontar a las alturas. Su ojo....
20Y otra cosa: si esa águila se tratara de remontar allá a las alturas con sólo unas plumas ordinarias, como las de un cuervo, o como las–las de pichón, bueno, cada pluma se le saldría. ¿Han tratado alguna vez de sacarle una pluma a un águila? Más les vale que cojan unas tenazas y tiren de la pluma, poniendo el pie sobre el águila, porque esas plumas están muy bien sujetas. Si no fuera así, ella... se le caerían al águila cuando se remontara allá arriba en esas esferas en donde... las de otras aves. Así que, ¿ven Uds.?, ella tiene que ser una ave especial.
21Otra cosa tocante al águila: un águila es una–una ave especial, porque ella nunca edifica su nido en el suelo. Ella edifica su nido muy en lo alto. El compara eso a Su Iglesia. “Vosotros sois una ciudad asentada en un monte”, no en un valle. “Vosotros sois una ciudad asentada en un monte”, que se puede ver de lejos. Una luz encendida se puede ver de lejos. La Iglesia asentada en alto, con expectativas elevadas, ambiciones elevadas....
22Yo no tengo muchas esperanzas de la iglesia de un pastor que no tiene ambiciones para que ellos mismos se mejoren día tras día, y año tras año. Una iglesia que verdaderamente es una Iglesia del Dios Viviente, nunca se detiene, y dice: “Bueno, yo apenas entré, me imagino que todo está bien ahora”. Esa no es la Iglesia de Dios. Ella tiene una ambición de seguir adelante. “Bueno, yo he hecho mi parte; yo traje a un pecador este año y fue salvo”. Hermano: esa no es la ambición de la Iglesia de Dios. Si él trae uno, él quiere otro, y otro, y otro, y otro, y otro. No hay fin a ello. Sencillamente continúa remontándose en lo alto. ¿Ven? Nosotros queremos tener una ambición, y expectativas. Dios quiere que seamos de esa manera.
23Entonces, yo quiero que Uds. se fijen en otra cosa. Un águila renueva su juventud. ¿Sabían Uds. eso? Un águila de hecho renueva su juventud. Miren: ella se envejece tanto al grado que casi no puede volar, y de repente algo le sucede a ella. Miren, ella es de la misma edad, pero recibe un–un sentir rejuvenecedor en ella, y sencillamente ella misma se restaura. Ella es otra vez un águila saludable. Ahora, la Biblia dice que el águila renueva su juventud. Y yo recuerdo que la primera ocasión que estuve en una reunión Pentecostal, fue en Mishawaka. Yo era un joven predicador Bautista, y... allá al norte. Y yo oí a esa gente. Ella tenía anuncios en la parte de atrás de sus automóviles, y yo pensé: “Creo que entraré; es una reunión religiosa”. Y me senté en la parte de atrás en la reunión, y los oí predicando allá arriba. ¡Oh, hermanos!, yo nunca había oído tal predicación en toda mi vida. Y esa noche, yo pensé: “Creo que me subiré a la plataforma”. Ellos dijeron: “Todos los predicadores, vengan a la plataforma”. Había cientos de ellos. Y, así que yo... Ese día, yo me había estado fijando que todos los predicadores jóvenes predicaban tocante a lo que Jesús había hecho, y todo tocante a eso, y–y ¡oh!, yo pensé que ellos tenían un mensaje maravilloso. Yo nunca había oído tal cosa antes. Y ellos hablaban en lenguas, y gritaban, y danzaban, y corrían por dondequiera. Yo pensé: “¡Qué barbaridad! Ellos no tienen buenos modales, pero–pero de seguro están disfrutando de unos buenos momentos con ello, así que yo–yo me imagino que eso está bien”. Así que esa noche, en la plataforma, él dijo: “Quiero que cada ministro se ponga de pie y diga de dónde viene, y cuál es su nombre”. Así que cuando llegó mi turno, yo dije: “William Branham, evangelista Bautista, Jeffersonville, Indiana”, y me senté.
24Y luego ellos trajeron esa noche, para la reunión de la noche, a un anciano de color, con un saco antiguo de predicador, larguísimo, con cola, como el que solíamos usar en el sur, con cuello de terciopelo, con un pequeño borde de cabello blanco alrededor de su cabeza. Pobre anciano casi no se podía subir allí. El dijo: “Bueno, déjenme decirles a Uds.” El dijo: “Yo voy a tomar mi texto esta noche (creo que fue en Job 7:27 [el Hermano Branham quiso decir Job 38:4–Trad.], o algo así): ‘¿Dónde estabas tú cuando Yo fundaba la tierra? Házmelo saber... sus límites. Cuando alababan todas las estrellas del alba, y se regocijaban todos los hijos de Dios?’” Y yo pensé: “¡Qué cosa!, ¿por qué no ponen a alguno de esos jóvenes allí? ¿Un anciano como ése, delante de como unas trescientas personas? Bueno, no deberían haber puesto a ese anciano allí. El está tan tieso que casi no se puede mover”.
25Ahora, todos los hermanos habían estado predicando de lo que había pasado aquí en la tierra; él empezó allá en el pasado como unos diez mil años antes que el mundo fuera formado, cuando los hijos de Dios se regocijaban, y alababan todas las estrellas del alba. El los cruzó por los cielos, y por abajo del arco iris horizontal como en unos cinco minutos. Luego él dio un salto en el aire y dijo: “¡Yupiii!”, golpeó sus tacones al juntarlos, y caminó de puntas allí, y dijo: “Uds. no tienen el espacio suficiente aquí arriba para que yo predique”, y se bajó de la plataforma. Yo dije: “¡Hermano!, eso es lo que yo quiero. Si eso hace a un anciano actuar de esa manera, ¿qué haría conmigo, y yo sólo tengo veinticinco años de edad?” Déjenme decirles, eso renueva su juventud. ¿Es correcto eso? Cuando viene el Espíritu Santo, hace al anciano actuar como joven. Sí. Ellos llegan a ser águilas. Hay algo tocante a... Yo nunca olvido eso. Quizás pudiera hacer un paréntesis aquí.
26Esa noche, yo dormí en el maizal, y tomé mi viejo... Yo tenía un viejo modelo T, Ford, que corría treinta millas por hora [48 km.–Trad.]: quince millas [24 km.–Trad.] en esta dirección, y quince [24 km.] en esta otra dirección. Así que... Y quité el asiento trasero y el asiento delantero, y puse mis pantalones de algodón rayados entre ellos, y los planché. Yo soló tenía un dólar cincuenta para regresar a casa, para comprar gasolina. Me conseguí algo para comer, unos panes viejos y–y cogí agua de una boca de riego. Y oré toda la noche; yo dije: “Señor: yo nunca he visto tal gente en mi vida. Yo nunca he oído tal cosa. Ahora, yo no estoy de acuerdo con sus modales, porque sencillamente no tienen nada de modales”. Pero yo dije: “Pero de seguro creo que ellos son la gente más feliz. Ellos no se avergüenzan de su religión”.
27Y así que a la mañana siguiente entré, y me senté. Traía puesta una camiseta de mangas cortas, Uds. saben, y mis pantalones de algodón rayados. Nosotros los Bautistas, nosotros aun usábamos un cuello volteado hacia atrás, Uds. saben. Así que–así que nos subimos allá, Uds. saben (yo estaba en vacaciones), así que, yo soy... me senté allí, y me senté al lado de un hermano de color. Ahora, ellos tenían que tener sus reuniones... De eso ha sido varios años, y ellos tuvieron su convención en el norte. Dos o tres diferentes denominaciones de Pentecostales estaban teniendo su convención. Yo pienso que ellos se han unido ahora; ellos se llamaban P.A. de W., y la P.A. de J.C., o... creo que ahora se llama la iglesia Pentecostal unida. Así que, entonces... Creo que eso es correcto. Así que, sin embargo, ellos... yo estaba sentado allá atrás... allá en la audiencia, y me senté al lado de un hermano de color. Y así que un hombre joven subió a la plataforma, y dijo: “El... ese ministro joven que estaba en la plataforma anoche, su nombre es Branham. El era un evangelista, un Bautista. Queremos que él traiga el mensaje esta mañana”. ¡Oh, hermanos! Me acurruqué en el asiento. Yo nunca había estado delante de un micrófono en mi vida. Y yo–yo no sabía qué hacer, y con pantalones de algodón rayados y una camiseta con mangas cortas. Yo sencillamente me acurruqué en el asiento. Así que en unos cuantos minutos, él lo anunció otra vez, dijo: “Alguien afuera, ese joven ministro llamado William Branham”, dijo, “díganle que pase. Queremos que él traiga el mensaje esta mañana”. Ellos cantaron otra alabanza y esperaron. Yo sólo me acurruqué en el asiento. Y ese hermano de color me dijo: “¿Lo conoces?” “¡Oh!” Yo dije: “Sí, señor”. Dijo: “Ve, tráelo”. Y yo dije: “Mire, hermano, venga aquí. No diga nada”. Yo dije: “Yo soy él”. “¡Oh!, ¿eres tú?” Yo dije: “Sí, yo soy él”. El dijo: “Bueno, ve y sube allá”. Yo dije: “¿Con camiseta con mangas cortas y pantalones de algodón rayados?” El dijo: “A esa gente no le importa cómo te vistas. Ve y sube allá”. Yo dije: “No. No”. Yo dije: “¡Ch-h-h!, guarde silencio. No diga nada”, y así de esa manera. El dijo: “¿Alguien encontró a William Branham?” Dijo: “¡Aquí está! ¡Aquí está! ¡Aquí está!” Me sentí tan raro, con pantaloncitos de algodón rayados y una camiseta con mangas cortas. Yo sí tenía bastante cabello en ese entonces para peinarme un poquito, Uds. saben. Así que subí a la plataforma, y pensé: “¿Qué voy a decir? Toda esta gente está tan feliz de esa manera”. Y nunca se me olvida que tomé mi texto en Job. Y yo no soy... Perdónenme, tomé mi texto en Lucas: “El hombre rico alzó sus ojos en el infierno y luego lloró”. Y yo dije: “No había niños allí, y luego él lloró”. Alguien dijo: “¡Amén!” Yo nunca había oído eso antes, cuando yo estaba predicando. Y dije... Yo dije: “No había flores allí, y luego él lloró. No había Dios allí, y luego él lloró”. Ellos empezaron a decir: “¡Amén! ¡Amén!” Yo sólo continué diciendo: “No había flores allí, ni niños allí, ni Cristianos allí. Luego él lloró, y luego él lloró”. Luego yo lloré. [El Hermano Branham se ríe–Ed.].
28¡Oh, Dios es maravilloso! ¿No lo es? Renueva nuestra juventud. El renueva nuestra juventud como el águila. Ahora, el águila es una ave poderosa. Yo me pudiera quedar en esto hasta la mañana, sólo tocante al águila. Una de las cosas más tristes que alguna vez vi (pienso yo), en mi vida... Yo estaba en Cincinnati no hace mucho, hace como unos tres o cuatro años; llevé a mis niños allá para ver el zoológico. Y yo–yo tenía a mis pequeñitos, y los iba llevando alrededor, mostrándoles el zoológico, mientras mi esposa estaba preparando la cena, y nosotros estábamos teniendo una excursión esa tarde del sábado. Y llegué a una jaula grande. Y allí yo vi algo.... Yo siempre siento lástima por cualquier animal que está enjaulado. Yo ni siquiera puedo tener un canario en mi casa. ¿Ve? A mí no me gusta ver nada enjaulado. No, señor. A mí no me gusta que nada esté en esclavitud. Yo creo en libertad. Y yo voy al zoológico y veo esos leones caminando de un lado a otro. Y cuando estuve en Africa, ellos me dieron dos leones pequeños domesticados, y yo me los pudiera haber traído a casa, pero dije: “Si yo...” Dije: “¿Qué voy a hacer con ellos?” Dije: “Otro... En un año serán unos enormes animales”. El dijo: “Póngalos en un zoológico”. Yo dije: “Mejor los suelto aquí en el desierto”. Yo nunca pondría nada en prisión. A mí no me gusta que nada esté en esclavitud.
29Y así que, yo–yo iba caminando por allí, y ellos acababan de capturar un águila grande, un ave enorme, hermosa, y la habían puesto cautiva en esa jaula. Y esa águila, todas las plumas se le habían arrancado de su cara y de su cabeza, por los golpes. Las plumas de sus alas todas se le habían arrancado al golpearse de esa manera. Y me paré y la miré. Y caminaba hacia la parte de atrás de la jaula, y volvía a regresar otra vez, y se lanzaba dando un aleteo con esas grandes alas, y se estrellaba contra esa jaula, y caía de lomo otra vez de esa manera, se quedaba allí acostada y miraba hacia los cielos, con esos ojos fatigados miraba alrededor. ¿Por qué? ¡Oh!, ella es una ave nacida para estar en el cielo. Ella vive en los cielos. Ella misma no se podía liberar. Estaba absolutamente indefensa. Alguien la había capturado, algún hombre inteligente la capturó y la puso allí adentro. Ella se había arrancado las plumas de sus alas al golpearse. Se había arrancado las plumas de su cabeza al golpearse. Ella estaba allí acostada con sus patas levantadas, con esos ojos mirando hacia arriba adónde ella verdaderamente pertenecía. ¡Cómo anhelaba ella ser libre, y extender sus grandes alas y volar por los cielos, con chillidos! ¡Qué estuviera libre otra vez! Ella podía mirar, pero estaba en una jaula.
30Yo pensé: “Esa es la cosa más lastimosa que alguna vez he visto en mi vida”. Yo pensé: “Si ellos me la vendieran, yo compraría esa águila ahorita mismo y la soltaría, aunque yo me tuviera que medio morir de hambre, y racionar los alimentos de mis hijos para pagar que esa águila fuera soltada”. Ellos no lo harían. Y fui allá y me senté. No podía evitar llorar. Entonces Algo me dijo: “Tú has visto algo peor que eso. Ves a hombres que nacieron para ser hijos de Dios, encadenados por credos y denominaciones, y–y gente que dice: ‘Los días de los milagros han pasado’, cuando de hecho él ha nacido para ser un águila, para volar allá en las luces del Cielo, ¡hermano!, bajo el poder y la fuerza sobrenatural de Dios, para caminar por fe y no por vista. Y algún hombre astuto lo ha capturado y lo ha atado a algo por medio de un credo o algo: ‘Repite este credo, y eso es todo lo que tú tienes que hacer’”.
31¡Oh, hermano, para sacar a ese hombre de una jaula! ...Ver hijos e hijas de Dios enjaulados, es–es lastimoso. La cosa más triste que yo alguna vez he visto es saber que hombres y mujeres que han nacido... Ver a mujeres caminando por la calle, medias desnudas, con esa ropita puesta alrededor de aquí, y ¡saber que esa mujer está absolutamente poseída de un espíritu perverso! Correcto. Hermana, permítame decirle algo a Ud.: Ud. dice: “Yo soy tan pura como un lirio. Yo la uso”. Pero, comprenda Ud. algo. Déjeme decirle a Ud.: en el Día del Juicio Ud. va a responder por cometer adulterio. La Biblia dice: “Cualquiera que mira a una mujer para codiciarla, ya adulteró con ella en su corazón”. Ud. pudiera ser tan pura como un lirio, pero si Ud. se viste de esa manera, y los hombres pecadores del mundo la miran a Ud., él va a tener que responder por cometer adulterio con Ud., y Ud. va a tener que responder por presentarse de esa manera delante de él. Correcto. ¡Esas ropitas sexuales e inmundas que las mujeres usan! Y también está entrando en nuestras filas Pentecostales. ¡Es muy penoso! No, ¡nunca haga Ud. eso!
32Una señora me dijo... Yo dije algo así en una ocasión, y esta mujer me dijo, dijo: “Bueno, Hermano Branham, no venden otra clase de ropa, sino de esta clase”. Yo dije: “Todavía venden telas, y tienen máquinas de coser. No hay excusa en lo absoluto”. Correcto. Hermano: cuando este corazón se enmienda con Dios allí, y ese espíritu de águila se empieza a elevar, Ud. se eleva por encima de esas cosas del mundo. El problema es que no estamos asistiendo a las reuniones de oración, asistiendo a la iglesia, y haciendo lo que es correcto. Nos estamos quedando en casa para ver alguna película o algo por ese estilo, en nuestras televisiones, programas sin censura, algunos de esos chistes sucios y cosas, que ellos están diciendo. Y eso es una cosa mala para poner delante de un–un joven... nuestra generación de gente joven. La... Solía estar mal para la gente, la gente de santidad, el ir al cine. El diablo les hizo una mala jugada a ellos; él se los puso allí dentro de la casa. Eso es exactamente correcto. ¡Oh, es muy penoso! Pero, hermano, déjeme decirle, lo pudieran poner a Ud. dentro de una jaula, pero todavía Ud. es un águila. Yo le puedo decir: hay una manera de salir en esta noche. Sí, verdaderamente. Sí, señor.
33Eso... Uds. saben, nos conviene estudiar al águila sólo un poquito. Nos pudiéramos quedar en eso por horas, pero estudiemos esa águila sólo un ratito y veamos lo que ella es. Ahora, es lastimoso ver eso. Los hijos y las hijas que han nacido para ser hijos e hijas de Dios.... Allá en Iowa, no hace mucho (nos detendremos sólo un segundo otra vez), yo... un hombre me llevó a cenar con él. Y él salió afuera–afuera y miró; él dijo... El era un... él criaba cerdos. Eso es legítimo. Eso está bien, si él quiere hacer eso. El dijo: “Yo tengo la mejor manada de cerdos en esta región”. El dijo: “Esta manada, mi padre la empezó; él nos crió a todos nosotros, sus hijos; me dejó la manada. Yo he criado a todos mis hijos. Yo les dejaré a ellos la manada, y siguió”. Y yo dije: “Eso está muy bien, señor”. Yo... El dijo: “Yo–yo soy dueño de todo este... [Porción sin grabar en la cinta–Ed.].
34[Porción perdida en la cinta–Ed.]... ninguna serpiente pudiera subir allá. Está muy alto en ese lugar. Luego va y recoge matas verdes espinosas, y regresa y entreteje eso en el nido de lado a lado, para estar seguro que ningún viento lo vaya a volar, porque está anclado en la roca. ¡Oh, hermanos! ¡Me gusta eso! Dios edifica Su Iglesia anclándola en la roca. “Sobre esta roca, edificaré Mi Iglesia”. Anclada en esa roca. El es la Piedra Principal del Angulo. Y cuando ella edifica su nido allá arriba, entonces... Ahora, está todo lleno de espinas. Así que mire, una madre águila, ella va a estar segura que sus pequeñitos van a tener un–un buen lugar para quedarse, así que ella sale y obtiene todo lo que ella puede. Ella mata un conejo, se come la carne, toma la piel, y la mete en esos lugarcitos, en toda pequeña hendidura, y lo aprieta, hasta que llega a ser un lugar bien acomodado y bien arreglado como puede estar, cuando–cuando el nido está terminado. Ahora, ella... ¿para qué se está preparando? Ella se está preparando para sus pequeñitos. Y ella quiere que ellos tengan un lugarcito bonito y blando en el cual caminar allí y demás. Ella está cuidando de ellos. ¡Cómo Dios hace la misma cosa para Sus hijos! ¡Oh!, ¡cómo bendice El nuestro corazón! Cuando nacen los aguiluchos, tienen un nidito blando en el cual caminar.
35Uds. recuerdan cuando nacieron de nuevo, la primera vez que el Espíritu Santo vino a Uds., y llegaron a ser unos Cristianos; Uds. se sentían como que iban caminando sobre plumas, ¿no es así? Yo recuerdo cuando yo fui salvo, yo... Bueno, yo estaba como a unas cuarenta yardas [unos 36 m.–Trad.] de la casa, y había una acera de tablones que dirigía hacia allí. Y déjenme decirles, yo no creo que alguna vez toqué un solo tablón yendo por allí. Y mi mamá me dijo: “¿Qué es lo que pasa contigo, Billy?” Yo dije: “Yo no sé, mamá. Sencillamente no le puedo decir”. Y yo–yo tomé mi Biblia; no la podía leer. Tomé un himnario; no lo podía leer. Lo puse a un lado. Luego salí para atrás de la casa. Había allí una vía de ferrocarril en la parte de atrás, y me subí a esa vía de ferrocarril (tuve que dejar escapar el “vapor” en alguna parte), y corrí por la vía tan veloz como podía, y salté muy alto en el aire, y grité a voz en cuello: “¡Yupiii!”, tan fuerte como podía. Yo tenía que “ventilar” ese sentir. ¡Oh!, yo estaba flotando en el aire. ¡Hermanos!, ¡ese nuevo nacimiento!
36Cuando ese pequeño aguilucho llega, ¡oh!, él es un... él ama su hogar. Ahora, la madre águila sale y caza peces, y caza conejos, y caza ovejas o lo que ella puede cazar, y le prepara a ese pequeño aguilucho una buena dieta. Ella se asegura que ese aguilucho obtenga la cosa correcta. Yo estoy tan contento que Jehová se asegura que Sus aguiluchos obtengan la clase correcta de alimento. El lo pondrá delante de Uds., sin importar si Uds. lo quieran comer, o no. Uds. tendrán que voltear su cabeza. Pero si Uds. son águilas por nacimiento: “Mis ovejas, Mis aguiluchos, conocen Mi voz”. Ellos reconocen el alimento. Dijo: “¿Me amas, Pedro?” Dijo: “Apacienta Mis ovejas”. Me gusta eso: “Apacienta Mis ovejas”. “Pastorea Mis ovejas”, no las forces; ¡apaciéntalas! Apaciéntalas con la Palabra de Dios; a ellas les gusta la comida de oveja. Uds. saben, a alguna gente no le gusta esa comida de oveja. La comida de oveja es ese buen sentir chapado a la antigua de la salvación chapada a la antigua, se siente tan libre como se puede sentir, y sin condenación. Bueno, nosotros nos solíamos parar y palmear nuestras manos y cantar: “Yo me siento muy bien; no hay condenación en mi corazón”, disfrutando unos momentos grandiosos. Y por supuesto, eso causará que las gallinitas miren hacia arriba y digan: “¡Aaah, es fanatismo!”
37Hubo un granjero no hace mucho tiempo que era un granjero ambicioso. El no tenía algo que se podía llamar una granja, pero él cultivaba buenas cosechas, y hacía todo lo que él podía para cuidar de su ganado. Y el otro hombre tenía buenos tractores, pero él era muy perezoso para–para cultivar. Bueno, cuando llegó el otoño, él–él cortó el trigo y lo puso en el granero. El tenía un granero hermoso, ¡oh, qué cosa!, un granero bonito. Pero el otro hombre, él no tenía tiempo para el granero, pero éste se estaba asegurando que los... sus animales tuvieran buen alimento. Así que nació un becerro en cada establo, y–y al siguiente año, cuando llegó la primavera, Uds. saben, probablemente el becerro que había nacido en el establo bonito, con grandes y altas torres, Uds. saben, y asientos afelpados... (Uds. saben de lo que estoy hablando, así que Uds. pueden leer entre líneas). Pero él no tenía mucho alimento.
38Así que entonces, ellos los soltaron, ambos lo hicieron, para que tomaran un poco de la brisa de primavera. ¡Oh, hermanos!, ese becerrito que había estado en una misionsita allá, en alguna parte, una iglesita, Uds. saben, él–él estaba bien gordo, y redondo, y lleno de vitaminas. ¡Hermanos!, cuando él salió allí, y ese viento empezó a soplar por encima de él (él estaba lleno de jengibre), él empezó a saltar y a “golpear sus tacones al juntarlos” y a–y a saltar, y a saltar, y a saltar. Bueno, él se estaba sintiendo bien. Ellos soltaron al otro becerrito; él había sido alimentado con hierbas eclesiásticas, Uds. saben. Cuando él salió allá, ¡pobre becerrito!, el viento casi lo tumbaba, iba tambaleándose de esa manera. Y él metió su carita en una hendidura de la cerca, y miró, y vio a ese becerrito contento y saltando, y saltando para todos lados, dijo: “¡Aaah, qué fanatismo!”
39¡Oh!, a mí me gusta comer comida de oveja, buena comida, el poder de Dios, la Palabra de Dios. El Espíritu Santo se alimenta de eso. Eso es lo que la iglesia necesita esta noche: una buena predicación sólida, Evangélica, una enseñanza Evangélica, una salvación Evangélica, y el Espíritu Santo Evangélico. ¡Amén! No estamos tan interesados en qué... Esta nación pudiera que no necesite un nuevo presidente; la ciudad pudiera que no necesite un nuevo alcalde; pero lo que nosotros necesitamos hoy en día, es un buen avivamiento de San Pablo, chapado a la antigua, y el Espíritu Santo de la Biblia de regreso en la iglesia otra vez. Eso es lo que necesitamos: ovejas alimentadas con comida de oveja, no de hierbas eclesiásticas.
40Ahora, ese nidito estaba todo arreglado, y ella le traía a él la–la comida, y él comía, y, ¡oh, hermanos!, él estaba creciendo. Ahora, cuando menos pensó, le empezaron a salir algunas plumas, Uds. saben. Empieza a entrar en la segunda obra de gracia. Y él–él empieza a emplumar mucho, Uds. saben. Así que la madre águila empieza a mirar en el nido, y ella empieza a pensar: “¿Sabes qué?, yo no quiero que mis hijos lleguen a ser gallinas”. Eso es todo. Uds. saben, Dios está determinado en eso. Y El no quiere que seamos gallinas ligadas a la tierra. Así que la madre águila dijo: “Me tengo que encargar de esto”. Así que, la primera cosa, Uds. saben, ella sacó a esos aguiluchos de ese nido. Eso es todo. Si ellos se quedaran allí, ellos se quedaban ligados a la tierra. Y de esa manera es. Uno sólo... Yo con frecuencia me he preguntado porqué fuimos y obtuvimos grandes educaciones, de las escuelas, para ser un predicador, y luego entramos con toda la historia de la iglesia, y todo eso, y todas las vitaminas y todo, y luego resultan diciendo: “Bueno, por supuesto, los días de los milagros ya pasaron”.
41¿Cómo pueden Uds. alguna vez tomar a un hombre que se está muriendo congelado, cómo pueden Uds. alguna vez descongelarlo por medio de un fuego pintado? Qué si un hombre se está congelando, y Uds. le dicen: “¿Ve Ud. ese enorme fuego pintado allí? ‘En el Día de Pentecostés vino un estruendo como de un viento recio que soplaba; el cual llenó toda la casa donde estaban sentados’”. “Sí, yo estoy tiritando”. “Oh, el Espíritu Santo cayó sobre ellos, en lenguas como de fuego. ¡Oh!, eso fue una gran cosa, pero eso fue en el pasado”. ¿Ven? Eso es un fuego pintado. Uds. no se pueden calentar con eso. Si necesitamos fuego hoy en día, entonces no nos podemos calentar con un fuego histórico. ¿Qué bien hace un Dios histórico? Si el Dios de Abraham no es el mismo Dios hoy, si el Dios de Pablo no es el mismo Dios hoy, si el Espíritu Santo que cayó en Pentecostés no es el mismo hoy, ¿en dónde estamos entonces? Correcto.
42Es como darle a sus canarios muchas semillas con vitaminas que le produzcan buenas alas, y mantenerlos en una jaula todo el tiempo. ¿Ven? El no puede usar sus alas. ¿Cuál es el provecho de aprender todo tocante a Dios, si Uds. tratan de decir que El murió hace dos mil años, y que todo se terminó allí? ¡Yo creo que El es el mismo ayer, hoy, y por los siglos! ¡El vive! Y El dijo: “Porque Yo vivo, vosotros también viviréis”. ¡Amén! Yo estoy contento por el alimento de águila. Correcto.
43Ahora, la madre águila está determinada a que ellos no se adapten mucho a ese nido. Y Dios está determinado a que un bebé nacido de nuevo, no se adapte a este mundo. Correcto. El no quiere que nos adaptemos aquí. El nos va a preparar para llevarnos en un vuelo. Unos cuantos días antes que la madre águila lleva a sus pequeños en un vuelo, ¿saben Uds. lo que ella hace? Primero ella sube allí. Ella se para en el nido. Y algunas águilas miden catorce pies [4.2 m.–Trad.] de la punta de una ala, a la otra; es la ave más grande que tenemos. Ella se para en ese nido. La madre águila generalmente es la más grande de los dos. Y ella camina de una punta a la otra en ese nido, y da un chillido: “¡Cauu!” Es un chillido muy agudo que un águila da. ¿Qué está tratando de hacer? Ella está tratando de enseñar a sus bebés el sonido de su voz. Ellos van a entrar en algunos peligros en un ratito, así que ellos tienen que conocer el sonido de la voz de la madre. Oh, déjenme decirles, vale la pena escuchar la Voz de Dios, la Voz apacible que habla profundo y rico. Atrae la atención de Su pueblo.
44Y ella camina de una punta a la otra en ese nido. Y luego, algunas veces, ella extiende esas grandes alas, las mueve de atrás para adelante. Y esos aguiluchos, como que los tambalea un poco, Uds. saben. Y ellos miran de nuevo, y: “¡Oh, mamá, qué ave tan poderosa eres tú!” ¡Oh, sencillamente me gusta eso!, porque Dios tiene dos alas: el Antiguo y el Nuevo Testamento. El las extiende, y nosotros la miramos, y miramos hacia arriba y decimos: “¡Cuán poderoso eres Tú! ¡Cuán poderoso eres Tú!”, cuando oímos que El abrió el Mar Rojo y cruzó al otro lado a los hijos de Israel, que El resucitó a Lázaro de los muertos; El es el mismo ayer, hoy, y por los siglos; el Nuevo y el Antiguo Testamento, el mismo Dios, el mismo Jehová, el mismo Espíritu Santo está aquí en la Iglesia hoy en día, moviéndose de una punta a la otra. “¿Ven cuán poderoso soy Yo? Yo soy el Mismo que liberó a Moisés; Yo soy el Mismo que liberó a Daniel; Yo soy el Mismo que sacó a los jóvenes hebreos del horno de fuego ardiendo; Yo soy el Mismo que estuve en Sodoma y Gomorra. Yo soy el Mismo que le habló a Abraham. ¡Oh, YO SOY EL QUE SOY! ¡YO SOY, el presente ahora!”
45¡Oh!, Dios va a llevar a Sus aguiluchos en un vuelo a solas uno de estos días. Sí, señor. ¿Qué es lo que El está preparando? ¿Ven?, ellos nunca conocieron nada sino un nido. Ellos nunca conocieron nada sino una denominación o un credo. Y ellos son águilas, así que Dios está caminando de una punta a la otra, aun en esta reunión, noche tras noche, mostrando lo que El es. El es el “YO SOY EL QUE SOY”, El lo dijo; El es Dios, El es Jehová Aguila, tratando de mostrar a la gente que El es la misma Ave grande y poderosa. La madre águila dice: “¿Ven estas grandes y poderosas alas mías? Mira a tú hermano mayor, y a ésos que vuelan por aquí para verte de vez en cuando, yo los saqué del nido en estas alas. ¡Cree en mí!” ¡Oh, aleluya! Yo miro allá, al Pentecostés. El se impulsó con Sus alas a lo alto para darles un Pentecostés en el año 33 después de Cristo. El todavía da el Pentecostés a Sus hijos hoy en día. ¡Amén! “Yo soy Jehová Aguila. Yo los llevo en alas de águila. Yo soy el mismo ayer, y hoy. Yo era el que sacó a los jóvenes hebreos del horno de fuego ardiente. Yo era el que le habló a Moisés en la zarza ardiendo. Yo soy el mismo. Yo quiero que des un paso adelante. Si estás enfermo, si estás necesitado, Yo quiero que des un paso adelante. ¡YO SOY EL QUE SOY! Yo soy Jehová, oye Mi Voz. ¡Escúchame!, no escuches la voz de alguna gallina tratando de hablarte, o de algún buitre”. Es mejor que escuches a Mamá Aguila. Esta es Su Voz aquí en la Palabra. ¿Qué va a hacer El?
46Ahora, esas grandes alas, ellos tienen que confiar en esas alas. Ahora, ella mira a su cría otra vez; desde que han estado en ese nido viejo eclesiástico, no se miran muy bien. Ahora, ellos tienen muchas plumas sueltas allí, y ella sabe que si ella alguna vez se lleva a uno de esos aguiluchos en el aire, y lo deja caer con esas plumas sueltas, se quebrará su cuello. Y hay todavía mucha duda en la iglesia para tomar un vuelo. Correcto. Tiene muchas plumitas nuevas saliéndole, muchas plumas sueltas. Así que, ¿saben Uds. lo que El hace? El nos da la tercera obra de gracia. Ella se para allí y abre esas grandes alas, y las empieza a mover de esa manera, y un viento recio soplando desciende allí, y todas esas plumas sueltas empiezan a volar. ¡Oh, cuándo ese viento recio soplando desciende del Cielo, el Bautismo del Espíritu Santo, todas las plumas de duda volarán de Uds.! ¡Amén! Ahora, yo me siento religioso (¡amén!), yo siento como que quiero hablar con Uds. ahora. ¡Oh!, cuando esos días de duda, esas plumas pequeñas están metidas allí, diciendo: “Los días de los milagros han pasado. No hay tal cosa como el Espíritu Santo”, permitan que ese viento recio soplando de las alas del Nuevo y Antiguo Testamento se empiece a mover de atrás hacia adelante, diciendo: “Jesucristo es el mismo ayer, hoy, y por los siglos”. Bueno, todas esas pequeñas plumas empecerán a volar. Más les vale a Uds. que no empiecen a volar con ésas en Uds.; si Uds. lo hacen, estallarán en el aire, en alguna parte; nunca podrán tomar ese vuelo a solas. Ella se está preparando.
47Bueno, ella saca todas las plumas de ellos abanicándolos, para ver si todas ellas están bien puestas, y bien sujetadas. Ahora, ella se está preparando para llevarlos en un vuelo. Ellos no quieren ir; ellos están muy satisfechos caminando en ese nido. Así que, ¿saben Uds. lo que ella hace enseguida? Ella se mete a ese nido, y con ese pico grande, ella saca esas plumas. Ella saca la piel de oveja, y la arroja afuera, por arriba de las paredes del nido. No queda nada allí adentro, sino espinas, y esos aguiluchos están pasando por un momento difícil. Uds. saben, es como cuando Uds. primero recibieron el Espíritu Santo, Uds. saben, y todos empezaron a hablar de Uds., y hacer burla de Uds., y todo lo demás. ¿Recuerdan Uds. cómo era eso? Cada vez que se sentaba, una espina los pinchaba, y acá en este otro lado, Uds. saben. Pero El no quiere que Uds. se adapten a este mundo. El está listo para llevarlos a Uds. a alguna parte. Algunas veces El permite que una enfermedad venga sobre Uds. El permite que un cáncer, permite que un tumor, o que algo venga sobre Uds. para ver si Uds. están listos para un vuelo. ¡Oh!, ver si Uds. están listos. ¿En dónde están todas las plumas? Ver si todo está correcto.
48Sí, el doctor me examinó y me dijo: “Tú tienes tres minutos más para vivir”. Sí, pero si yo le hubiera prestado atención a eso, yo hubiera estado muerto hace años. Pero El solamente sopló de mí todas las plumas sueltas de alguna manera u otra.
49Y ese aguilucho, él se moverá y... todo es una situación miserable. El se sienta: ¡ay!, él se pinchó su pie. Y él sencillamente... Hay espinas por todo el nido, esas zarzas verdes. Ella las puso allí adentro por un propósito. Y la Biblia nos dice que nuestras pruebas son más preciosas que el oro, y luego nos quejamos al respecto. ¡Oh!, “¿debo yo ser llevado al Cielo en un lecho de rosas, mientras otros pelearon para ganar el premio, y navegaron por los mares sangrientos?” Bueno, nosotros gente americana, sólo nos queremos sentar tranquilamente y ser entretenidos. Y si alguien dice algo, dice: “Oye, oí que te uniste a los santos rodadores”, decimos: “Bueno, mujer, creo que ya no regresaré más allá”. ¡Oh, hermano!, Ud. no es un águila muy buena; Ud. pudiera ser un buitre, pero Ud. no es un águila. Eso es una cosa de seguro. Permítame decirle, hermano, sí, señor, si Ud. es un buitre, Ud. come las cosas del mundo, pero un águila come carne fresca. ¡Aleluya! Un águila de Dios come la Palabra de Dios y sólo eso. El no tiene... El no puede digerir esa cosa del mundo. Correcto. No la–la digerirá. El sencillamente no la pudiera soportar de todas maneras. El quiere carne fresca. El quiere la frescura del Espíritu Santo, la carne de Dios sacada directamente de la Biblia. El anhela eso; él conducirá a través de tormentas de nieve y por todas partes. Cuando él oye que hay un avivamiento en proceso, él sale para allá tan rápido como puede. Jesús dijo: “En donde estuviere el cuerpo muerto, allí se juntarán las águilas”. ¡Amén! Si son Presbiterianos, Metodistas, Bautistas, o lo que ellos sean, cuando el poder de Dios empieza a caer de acuerdo a la Palabra de Dios, las verdaderas águilas genuinas vendrán a esa fiesta. No hay nada en el mundo que las mantenga alejadas de allí; van de todas maneras, adónde el poder de Dios está cayendo. Uds. pueden decir que ellos son “santos rodadores” o lo que Uds. quieran, ellos irán de todas maneras, no les hace... debido a que son águilas. Ellos–ellos comen de eso. Eso es de lo que ellos se alimentan.
50Esa madre, llega el tiempo que ella tiene que excitar esa nidada, y ella arroja todo eso afuera, y arroja toda la–la–la parte blanda afuera, y pone algunas pruebas sobre Uds. Ahora, ¿qué haría un buitre pequeño que estuviera allí adentro de ese nido? El nunca se saldría de allí; eso es todo. Pero un águila excita su nidada y está lista. Ahora, un día, ella dice: “Bueno, creo que es tiempo de llevar a mis hijos en un vuelo”. Y ella viene en el aire dando chillidos. “Sí, ahí viene mamá”. Ellos la conocen. Igual que una Iglesia llena con el Espíritu Santo: cuando el Espíritu Santo empieza a caer, las manos se levantan: “¡Aleluya!, ¡El está aquí!” ¡Amén! “¡Oh, estoy tan contento!” Bueno, su vecino está sentado allí; ¡a Ud. no le importa quién esté sentado allí! La Mamá Jehová viene al nido. ¡Gloria! ¡Que El caiga en esta noche! ¡Que extienda Sus grandes alas en este lugar aquí!; ¡que saque a toda persona de la silla de ruedas, lleve a todo pecador al altar! El vendrá sobre las alas de un águila. ¡Amén! ¡Oh, me siento bien! Sí, señor, El vendrá, si Uds. le permiten, si Uds. lo invitan a El. Uds. oirán ese chillido venir: “Mis ovejas conocen Mi voz. Ellas la pueden reconocer”.
51Oh, yo estaba platicando con un doctor no hace mucho, y él dijo: “Billy...” Yo estaba llevando a cabo una reunión en un auditorio de una escuela secundaria en Jeffersonville, la ciudad donde yo vivo. Y la gente empezó a gritar y a alabar al Señor, allí, porque sucedieron algunas cosas. Y el doctor me dijo... Yo dije: “¿Qué piensa Ud. de eso, doctor?” Y él dijo: “Billy, ¿sabes qué? Yo pienso que esa gente sólo está excitada”. Yo dije: “Ud. es un doctor, y Ud. sabe que uno no se puede excitar a menos que algo esté allí que lo excite”. ¡Oh, gloria a Dios!, ¡seguro que lo excita! ¡Es el Espíritu Santo que viene y nos excita! ¡Estamos listos para tomar un vuelo uno de estos días a la Gloria! Seguro que es para causar excitación. Si eso no causara excitación, yo lo cambiaría por algo que causara excitación.
52Yo le puedo probar a Ud. por la ciencia, que todo lo que–lo que no se mueve está muerto. Correcto. Ud. sabe, si un bebé nace y no llora, si no da un chillido, si no hace nada, ese bebé está muerto. Ese es el problema con la iglesia hoy en día: tenemos muchos bebés que nacen muertos. ¿Sabe Ud. lo que el doctor generalmente hace? Lo agarra de los talones, y le da una pequeña estimulación posterior protoplasmática. Eso lo arregla perfectamente. Y lo que la iglesia necesita hoy en día es que entre en la iglesia una buena estimulación chapada a la antigua del poder del Espíritu Santo, que nos desgarre, y nos sacuda, que excite la nidada, y nos sople las plumas sueltas. Los Pentecostales necesitan un sacudimiento. ¡Amén! Que les soplen las plumas sueltas; hay mucha duda entre nosotros, supersticiones, y: “¿Pudiera ser así? ¿Será así?” ¡Seguramente que es así! ¡La Palabra de Dios dice que es así! ¡La comida de águila prueba que es así! ¡Amén! Seguro que es. El Aguila Jehová viene y excita la nidada. Y la iglesia se está poniendo muy... Está estancada. Sí. Más vale que venga y lo excite.
53Bueno, Ud. dice: “Hermano Branham: yo ya recibí el Espíritu Santo”. Sí, pero hay algunas plumas sueltas allí adentro. ¿Ven? Yo estaba parado en la orilla del mar en una ocasión. Realmente fue en el Lago Michigan, en donde estaba parado. Y me fijé en esa cosa, que las aguas golpeaban dentro de él, y golpeaban afuera. Me quedé allí y pensé: “Torrentes de gozo sobre mi alma, como las olas del mar se alzan y ruedan”. Yo empecé a pensar, yo pensé: “Pero, ¿sabes qué? No hay ni una gota de agua más en este mar, mejor dicho, este lago, que la que hay cuando está perfectamente quieto”. Correcto. Tiene la misma cantidad de agua, pero está saltando y alborotándose. Yo pensé: “Bueno, ¿cuál es el problema? Está teniendo un avivamiento”. ¿Qué es lo que eso hace? Saca toda la basura a la orilla. ¡Y eso es lo que nosotros necesitamos hoy en día, es un buen avivamiento chapado a la antigua, enviado de Dios, para sacar la duda y la basura fuera de nuestro corazón, y sacarla a la orilla, y olvidarse tocante a ello (¡amén!), limpiar el agua! ¡Amén! Eso es lo que necesitamos: un buen oleaje.
54A mí me gusta algo que tenga vida, ¡que se mueva! Yo era un guarda estatal de caza en Indiana. Yo solía pasar por un manantial. Ese era el manantial más bonito que yo alguna vez he visto. Primavera o invierno, él siempre borboteaba, borboteaba, borboteaba, borboteaba. Yo pensé: “Bueno, ¿sabes?, esa es la cosa más contenta que alguna vez he visto”. Un día me senté, y dije: “Te quiero preguntar algo, Sr. Manantial. ¿Por qué estás tan contento? ¿Por qué estás borboteando todo el tiempo? ¿Estás muy contento porque los conejos beben de ti?” “No”, él diría, si pudiera hablar. Yo dije: “Bueno, ¿estás contento quizás porque el ganado bebe de ti?” “No”. Yo dije: “¿Qué es entonces lo que te hace borbotear? ¿Es porque yo bebo de ti?” El diría: “No, Hermano Branham, no es por eso”. Yo dije: “¿Qué es lo que te hace borbotear?” El diría: “No soy yo el que borbotea; es algo que empuja en mí que me hace borbotear. Eso–eso es lo que es”. Eso es lo que la iglesia necesita hoy en día: es que el Espíritu Santo empuje en ellos para que borboteen un poquito, echen fuera esa incredulidad, y la basura, y el–y el pensar que los días de los milagros han pasado, y demás. Regresemos al gran poder de Jehová, al gran alimento de Jehová Aguila, y creamos que somos hijos de Abraham, águilas llamadas por Dios; regresemos al Evangelio, regresemos a la Palabra, regresemos a la Verdad, regresemos al alimento, el alimento de Angel, alimento de los hijos de Dios. El águila excitando su nidada, preparando un vuelo. Sí. Oh, es maravilloso saber estas cosas.
55Entonces cuando menos piensa, una madre águila llega allí, y ella da un chillido, y ellos conocen su voz. Luego ella se baja adónde están esas pequeñas águilas, y los instruye: “Uds. se están preparando para tomar un vuelo ahora. Algo está para suceder, pero no se asusten, si confían en mí”. Como Abraham, anoche. “Ven aquí, toma a tu propio hijo; llévalo allá arriba del monte, y degüéllalo. ¿Confiarás en Mí?” “Yo confío en Ti, Señor”, dijo Abraham. ¡Oh, hermanos!
56Algo le sucedió a Ud.; Ud. se enfermó. Algo sucedió; esto otro sucedió. Alguien le hizo burla. El patrón dijo que él lo despediría si él lo hallara a Ud. orando otra vez. El le va a dar a Ud. una prueba para ver lo que Ud. es. “Todo hijo que viene a Dios debe ser probado y disciplinado. Eso es. Y si Uds. no pueden soportar disciplina, Uds. llegan a ser hijos bastardos, y no hijos de Dios”. Cuando un hombre viene, a mí no me importa, él pudiera gritar, él pudiera hablar en lenguas, él pudiera profetizar, pudiera hacer todo lo que él quisiera, y si él entra en esa prueba, y retrocede, él no es un hijo de Dios. No, señor. Si se requiere su vida, él se para allí sin importarle, porque él sabe a quién ha creído, y está seguro que es poderoso para guardar su depósito para aquel día. ¡Amén!
57Ahora, la madre águila dice: “Prepárense, hijos, yo les voy a dar a Uds. un vuelo a solas esta mañana”. Así que ella extiende sus grandes alas, y cada uno de esos pequeños aguiluchos se sube en esas grandes alas. ¡Oh, yo amo eso! ¡Sobre ambos, el Nuevo y Antiguo Testamento! Se suben en ellas así, y dice: “Muy bien, aferro mi esperanza aquí ”. La alcanza, y con la “boca” agarra una de esas enormes plumas (que uno no pudiera sacarlas con unas tenazas), pone su piquito allí, y se aferra de allí, engancha su piquito de gancho allí, y con esas pequeñas garras, las enganchan en las alas y dice: “Muy bien, mami: ¡estoy listo!” ¡Oh, hermanos!
58Jehová, ¿qué? El Dios Todopoderoso, El Shaddai, El que tiene pechos, la Gran Aguila, El Alado, la Biblia, el Antiguo y el Nuevo Testamento. Sólo aférrense; para todo lo que Uds. necesiten, pongan su esperanza allí en las promesas de Dios, quédense allí mismo; no importa lo que suceda, ¡aférrense! “Aférrense a la mano inmutable de Dios”. El se elevó, y El dijo: “Yo soy Jehová que sana todas tus dolencias”. Aférrense a eso. Si El dijo: “Estas señales seguirán a los que creen; si ellos ponen manos sobre los enfermos, sanarán”. Aférrense a eso. “Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos serán saciados”. El pastor dice: “No hay tal cosa hoy en día”. Aférrense a lo que Dios dijo. Pongan su pico de gancho allí y aférrense. Uds. se están preparando para tomar un vuelo ahora. Recuerden: se mira peligroso. ¡Aférrense! ¡Oh, estoy tan contento! Bueno, un buitre no pudiera hacer eso si lo tuviera que hacer. Una gallina ni siquiera tiene un gancho en su pico; se caería antes que saliera del nido. En la primera ocasión que alguien dijera algo tocante a ella, ella diría: “Oh, bueno, me imagino que no estaba correcto”. ¡Oh!, pero un águila es una ave especialmente hecha. Ella engancha ese piquito de gancho allí, y pone sus garras allí, y sabe cómo aferrarse. Aférrese a las alas de la cruz, hermano; que se agiten... que las tormentas sacudan, sólo continúe hacia adelante, elevándose.
59Ella extiende esas grandes alas, levanta a esos aguiluchos, siente el peso de ellos, y ella salta de arriba de esa roca. Ahora, esos aguiluchos nunca habían sentido ese viento antes. Eso fue una cosa extraña para ellos. ¿Recuerdan Uds. la primera vez que lo sintieron como aguiluchos, ese viento recio descendiendo del Cielo asentándose sobre Uds., y lenguas como de fuego asentándose como lo hizo sobre cada uno de ellos? ¿Recuerdan cuando El los tocó a Uds.? Fue una cosa extraña para Uds. Metodistas, y Bautistas, y Presbiterianos, y Luteranos, y Católicos, y Santos Peregrinos, y Nazarenos, y demás. Uds. habían nacido; seguro, Uds. habían nacidos de nuevo, fueron Cristianos, por creer. Pero cuando ese viento empezó a venir, ¡oh!, las plumas sueltas empezaron a volar. Déjenme decirles: ¡algo sucedió! Los estaba preparando para su vuelo.
60Así es que, el aguilucho se aferró. La madre lo tomó en sus alas y ella saltó del nido. Ella se empezó a elevar más alto, y más alto en el cielo (¡oh, hermanos!), subiendo, subiendo, subiendo, subiendo, subiendo. Si hubiera sucedido que hubiera sido una gallina allí, se hubiera muerto para ese momento. Sencillamente se hubiera desintegrado y caído. Pero esos aguiluchos están especialmente hechos. Ellos conocen a Dios. Dios lo llamó a Ud.; El lo conoció a Ud., y lo ordenó, y puso su nombre en el Libro de la Vida del Cordero antes que el mundo fuera formado. Eso es lo que dice la Biblia. El anticristo en los últimos días, engañará a todos en la tierra, aquellos cuyos nombres no estaban escritos en el Libro de la Vida del Cordero, desde antes de la fundación del mundo. Correcto. ¿De qué están temerosos Uds.? ¡Tomen el viaje! No se asuste, hermano en la silla de ruedas. No se asuste, hermana. No se asuste, hermano. Ud. con cáncer, problema del corazón, o lo que sea, ¡no se asusten! Dios los ha invitado a que se aferren de las alas de la cruz en esta Biblia aquí, la promesa de Dios, y vuelen directamente al Cielo. Dice: “Yo no he estado allá arriba antes, Hermano Branham”. ¡Aférrese a El!; ¡El lo llevará a Ud. allá arriba! “¿Cómo lo puedo hacer, Hermano Branham? Yo–yo no... Yo nunca he movido mi mano, yo–yo–yo–yo...” No importa, ¡muévala de todas maneras! ¡Dios así lo dijo! ¡Amén!
61Yo sé que Uds. piensan que estoy loco, pero si estoy, déjenme solo. Yo estoy más contento de esta manera, que lo que estaba de la otra manera. Así que, yo–yo estoy satisfecho de esta manera. De la otra manera, yo tenía preocupaciones, y apuros, y todo; ahora yo sencillamente... no hay condenación, sencillamente me siento bien. ¿Ven? Así que, me gusta esto. Sí, señor. Según el Camino que es llamado herejía, de esa manera alabo al Dios de nuestros padres. Correcto.
62Ahora, la madre águila sube tan alto, hasta que casi ella se llega a perder de vista. ¿Saben Uds. lo que ella les hace a esos aguiluchos, cuando ella llega allá arriba? Yo los he observado en muchas ocasiones. Ella se los sacude de encima a cada uno de ellos. “¡Oh, qué madre tan cruel!” ¡Oh, no!; ¡qué madre tan lista! Ella se los sacude a cada uno de ellos en el aire, porque ella no tiene temor. Si ellos estaban... tuvieron la confianza suficiente de poner su confianza... ella... Ellos ya le habían mirado muy bien sus grandes alas. Ellos sabían lo que ella era. Ellos habían visto, y ella les había dicho quiénes eran sus hermanos, los del año anterior. Y ella sabía que aquéllos estaban volando; ellos sabían que aquéllos estaban volando. Ella sabía que eran águilas, y no tenía temor de sacudírselos de encima. Dios no tiene temor de ponerlo en una prueba. Cuando El le dijo a Job... Satanás dijo: “Oh, sí, Tú lo tienes todo cercado”. Dijo: “Haz que él... rompe ese cerco alrededor de él; yo lo haré que te maldiga en Tu rostro”. El dijo: “El está en tus manos”. ¡Oh, hermanos! Dios no tiene temor de poner a Sus aguiluchos en un– en un vuelo de prueba. El no tiene temor; El está dependiendo en Uds. El no tuvo temor de poner a Abraham en un vuelo de prueba. El estaba dependiendo en él. Y El no tiene temor de poner a la simiente de Abraham en un vuelo de prueba, porque El está dependiendo en Uds.
63Ella se sacude a esos aguiluchos de encima allí mismo en el aire. Ella dijo: “Muy bien, hijos, muevan sus alas Uds. mismos”. ¡Mmm, hermanos! Uno de ellos, Uds. saben, él... Ahora, ¿qué hace ella? Ella rápidamente se lanza a un lado, vuela junto a ellos, vigilándolos. Cuando menos se piensa, uno de esos aguiluchos está de lomo; está moviendo sus alas tan rápido como puede. El otro tiene su “cara” hacia abajo, y está moviendo sus alas tan rápido como puede. Pero ella los está vigilando. A ellos no les importa; ellos están disfrutando de un jubileo Pentecostal, moviendo sus alas; a ellos no les importa. Si van patas arriba, o pierden el balance, ellos están confiando en el gran poder todo-suficiente de su madre. Si uno de esos aguiluchos se pone patas arriba, y empieza a dar volteretas muy rápido o algo, ella rápidamente se lanza y se pone debajo de él, y lo levanta, y lo trae de nuevo otra vez a la gracia. ¡Amén! ¡Gloria!
64¡Sí, señor! No tengan miedo cuando El los ha elevado a esas esferas que Uds. ni siquiera entienden, pero sin embargo está escrito en Su Palabra, porque Uds. miran por medio de Sus alas. ¡El lo prometió! Sólo muevan sus alas. ¡Hermanos!, yo los puedo oír gritar a voz en cuello: “¡Aleluya! ¡Gloria a Dios! ¡Alabado sea Dios! ¿Qué tal lo estoy haciendo? A mí no me importa, pues estoy disfrutando de unos momentos maravillosos. ¡Gloria a Dios! ¡Alabado sea Dios! ¡Aleluya!” Y la madre gallina, allá en el suelo, mira hacia arriba y dice: “¡Ahhh, qué fanatismo!” Ella ni siquiera sabe lo básico, no sube más alto que un poste de gallinero. Y muchas veces la denominación le quiebra sus alas para que ella no pueda subir así de alto.
65Quizás sea mejor que me calle. Pero, ¡oh, hermano, yo sé de lo que estoy hablando! Sí, señor. Esas gallinas no saben nada tocante a lo Celestial. Ellas nunca han estado allá arriba.
66Hace tiempo, un hombre estaba predicando sobre sanidad Divina. No diré quién era. Y–y tan pronto que él se fue, subió otro hombre allí y dijo: “No hay tal cosa como sanidad Divina. No hay tal cosa como el Espíritu Santo. Ese predicador está loco”. Allí atrás estaba sentado un muchacho campesino, con su chaqueta de trabajo puesta, su cabello le colgaba, y le faltaba un diente; se acercó abriéndose paso en el edificio para ir al frente. Y se detuvo y lo miró, se inclinó y tomó una manzana, y la empezó a pelar. El predicador, o el controversista, dijo: “¿Qué quieres, Zacarías?” El dijo: “Le quiero hacer una pregunta”. Y sólo continuó pelándola. Dijo: “Bueno, ¿qué quieres?” Y continuó pelando la manzana. Dijo: “¡Habla!, o tendré que echarte fuera de aquí”. Dijo: “Le quiero hacer una pregunta”. Y continuó pelando la manzana, Uds. saben, la terminó de pelar, la partió, le sacó el corazón, se puso un pedazo en su boca, y lo empezó a masticar. Dijo: “¿Qué quieres?” Dijo: “Le quiero hacer una pregunta”. Dijo: “¿Es esta manzana dulce o amarga?” El dijo: “Yo no sé; yo no me la estoy comiendo”. Dijo: “Eso es lo que yo pensé”. ¿Cómo sabe Ud. algo tocante al Espíritu Santo cuando nunca ha tenido una probada de El? ¡Seguro! Ud. nunca lo ha comido; Ud. nunca lo ha probado. Pruébelo alguna vez; ¡es miel en la roca! ¡Aleluya! Es el poder de Dios para salvación, es la resurrección de Jesucristo; es comida de águila. La Palabra de Dios, la Biblia de Dios, Dios así lo dijo, eso lo establece para siempre. “Porque para vosotros es la promesa, y para vuestros hijos, y para todos los que están lejos; y para cuantos el Señor nuestro Dios llamare”. Esa es Su promesa, y El guarda Su promesa. ¡Amén!
67Ese aguilucho sólo está moviendo sus alas, Uds. saben, y disfrutando un jubileo Pentecostal; sólo gritando y saltando. Ellos–ellos tienen... ellos creen. Si la madre los había llevado allá arriba, la madre los puede cuidar. Si Dios me dijo que confiara en El, yo sencillamente confiaré en El. A mí no me importa cuán patas arriba yo me ponga, El me ayudará de alguna manera, yo no sé. Pero la única cosa que sé, es que quiero mover mis alas: toda la fe que yo tengo en el Nuevo y Antiguo Testamento, ¡oh, hermanos!, moverlas de atrás hacia adelante: “Jesucristo es el mismo ayer, hoy, y por los siglos”. Sólo continúe moviendo las alas y volando. De una manera u otra, si El envía un viento recio soplando, El saca todas las plumas sueltas. Uds. lo pueden soportar, o El no los llevaría allá. Sólo pongan su confianza en El una sola vez, vean lo que El hará. Ese es su vuelo a solas. ¡Oh, hermanos! Me siento muy bien, ¿Uds. no? ¡Oh, hermanos!
68¡Tiempo de excitación de la nidada! La iglesia Pentecostal necesita un tiempo de excitación de la nidada. Ella necesita un avivamiento chapado a la antigua. Como El habló de Jacob: “El era la niña de Su ojo”. El hizo mal, pero El lo encontró en el desierto. Y El fue como un águila que excita su nidada; El cargó a Jacob sobre Sus alas. ¡Amén! La iglesia ha hecho mal. Todos hemos hecho mal, pero nosotros somos la niña de Su ojo. El está listo para excitar la nidada en esta noche, enviar el Espíritu Santo, y quitar todas las plumas, y tener un avivamiento aquí en el Valle de Yakima que advertirá a toda la nación. El lo hará. “Como el águila que excita su nidada, y revolotea sobre sus pollos, y los carga sobre sus alas, y los lleva a las alturas”, El dijo: “Así lo hizo con Jacob”. Y la heredad del Señor es Su pueblo. ¡Amén! Eso es. La heredad de Dios es Su pueblo. El le dijo a Moisés, le dijo: “Yo soy tu Porción”.
69El otro día, yo estaba parado en que... Esto está bien. Y yo iba por... El Hermano Tommy Osborn, ese dulce hermano Cristiano, Tommy Osborn, él empezó su ministerio allá esa noche cuando el maniaco subió corriendo a la plataforma para matarme en Portland. Y desde entonces él ha viajado a ultramar, y ha hecho... El es un–él es un hombre santo de Dios. Yo miré su gran edificio; él me llevó por todo allí, y ¡cuán hermoso era! Luego ahí vino nuestro querido hermano, Oral Roberts, uno de los hombres más dulces, y el hombre más fino, y Dios le ha confiado grandes riquezas, y todo. Y yo fui allá a su edificio. Y fui por todo allí, y vi todas esas cosas construidas en forma de una trinidad. Sin vidrio a los lados, todo de mármol importado, y–y el cielo es de aluminio, todo de alambres de aluminio, entrelazados muy juntos, con quinientas máquinas o algo allí adentro, como una “línea de montaje”, funcionando, y cartas y demás. Yo pensé: “¡Oh, qué cosa!”
70Me salí, y le dije al Hermano Fisher, con quien había estado de misionero en Africa... El me estaba guiando por allí, y pasé por el–el espejo y vi esas grandes manos hermosas extendidas hacia abajo, como las manos de Dios, y las de los pecadores tratando de alcanzarlo. Mi corazón sencillamente saltó de gozo. Yo pensé: “¡Oh, Dios!, cómo te doy gracias por Oral Roberts. Cómo te doy gracias por un muchachito Pentecostal, que nació en una choza allá, que pudo llegar a algo como esto”. Yo dije: “Cómo te doy gracias, Dios”. Y me paré afuera, y me ensimismé y me encaminé hacia mi automóvil. Entonces algo me dijo, era satanás, él dijo: “Pero, ¿qué de ti? El ministerio de Oral salió del tuyo, también el de Tommy Osborn. Y aquí estás tú. ¿En dónde están tus máquinas de oficina de la compañía internacional de máquinas?” Al fondo de una casa remolque en la cual el Hermano Leo me permite tener una oficina, está un teléfono allí, y una máquina de escribir de segunda mano. “¿Qué de eso?” Yo dije: “Oh, de seguro no me gustaría que ellos vinieran a ver eso”. Satanás dijo: “¿Ves?, El no–no puede confiar en ti”. Yo dije: “Me imagino que eso es correcto. ¿Ve? Todos esos hermanos con todo; me imagino que El–El sencillamente no puede confiar en mí, eso es todo”. Y yo estaba parado mirando allí, y me quebranté todo; yo pensé: “¡Oh, Dios!, tanto que me he esforzado y todo lo demás”, yo dije, “y entonces, mira lo que Tú has hecho”. En ese momento oí una Voz decir: “Pero Yo soy tu Porción”. Amén. Yo pensé: “¡Oh, Dios!, ‘una tienda o una cabaña, ¿por qué me debería de preocupar?; Tú me estás edificando un palacio Allá; de rubíes y de diamantes, y de plata y de oro, Sus cofres están llenos; El tiene riquezas incontables; yo soy un hijo (un águila) del Rey, un hijo del Rey; con Jesús mi Salvador, soy un hijo del Rey’”. ¡Oh, hermanos!
71Sólo muevan sus alas entonces, sólo sigan adelante, si van hacia arriba o van hacia abajo, o en cualquier dirección que Uds. vayan. La Madre está allí volando alrededor. “Su ojo está en el gorrión, y yo sé que El cuida de mí”. Está dentro y fuera de Su Iglesia, para ver si El los puede sacar de estar patas arriba. Algo sucederá; las–las grandes alas, la Palabra de Dios, los elevará de nuevo. Alguien dijo: “¡Eso es fuego violento!” Yo preferiría tener un poquito de fuego violento, que no tener fuego en lo absoluto, Uds. saben. Muy bien. Pudiéramos tomar las grandes alas, y elevarnos de nuevo a lo correcto. ¿Es correcto eso, hermanos? [Los ministros dicen: “Correcto”–Ed.]. Sólo piensen, si se salen un poquito fuera de orden, bueno, nosotros sólo los agarramos en las alas (¿ven Uds.?; exactamente eso es lo que es), y los elevaremos de nuevo a la gracia otra vez. Si ellos sólo... Déjenlos que muevan sus alas. Sí, señor. Sólo déjenlos que sigan adelante y griten, y alaben al Señor, y que griten a voz en cuello: “¡Aleluya!”, dancen en el Espíritu, lo que ellos quieran hacer. Si ellos se salen fuera de orden, nosotros tenemos algo aquí: ¡las alas! Dios nunca lo dejará caer a Ud., si Ud. es un águila. El lo elevará otra vez de nuevo. Ahora, si Ud. es un buitre, Ud. ya se está cayendo de todas maneras; así que, Ud. sencillamente se estrellará en el suelo. Pero si Ud. es verdaderamente un águila, Ud. escuchará la Palabra de Dios. ¡Amén! Ud. sabrá que esas son las alas de la Madre elevándolo de nuevo a la gracia otra vez. ¡Amén!
72No hace mucho, yo oí una historia. Decía que un granjero iba a poner a una gallina a empollar. Y, yo no sé cuántos huevos se necesitan aquí para empollar. Allá en el sur, de donde yo vengo, se necesitan quince huevos para empollar. ¿Es la misma cosa aquí? Así que, ese granjero únicamente tenía catorce huevos, y él cogió un huevo de águila y lo puso debajo de la gallina. Vean qué clase de cosecha él obtuvo. De esa manera es uno solo de cada empollada. De esa manera uno lo obtiene (correcto): una sola águila de una empollada.
73Así que la gallina se sentó sobre esos huevos, y finalmente cuando todos empollaron, ¡si esa pequeña águila no era un patito feo, entre ese montón de gallinas! Bueno, él era la cosa más cómica que ellos habían visto. De esa manera algunos de Uds. se miraban cuando verdaderamente fueron empollados entre un gran montón de formales, y fríos, y demás, y un gran montón de credos, y “nosotros decimos: ‘Padre nuestro que estás en los Cielos santificado sea Tu Nombre... Salve, María, bendita eres tú’”, y toda esa otra clase de cosas. Y “nosotros creemos en–en todas estas otras cosas”, Uds. saben, y que: “Nosotros creemos en la santa iglesia Católica, en el... Oh, ese credo de los apóstoles”. Quisiera que alguien me enseñara en la Biblia el credo de los apóstoles. Eso no es el credo de los apóstoles. Si ellos tenían un credo, era: “¡Arrepentíos!” Eso es lo que Pedro les dijo en el Día de Pentecostés, dijo: “Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el Nombre de Jesucristo para perdón de los pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo. Porque para vosotros es la promesa, y para vuestros hijos, y para todos los que están lejos; para cuantos el Señor nuestro Dios llamare”. Ese es el credo de los apóstoles. Eso es lo que es; nada de esto: “Yo creo en la iglesia Católica romana; yo creo en la comunión de los santos”. Cualquiera que cree en la comunión de los santos está confesando que es un espiritista. ¡Correcto!
74Unicamente hay un solo Mediador entre Dios y los hombres; ese es Jesucristo Hombre. Yo no creo en ninguna comunión de los santos. Los santos ya han partido. Abraham dijo que él estaba... Jesús dijo que él estaba en el seno de Abraham, y dijo que él no podía pasar acá o ir Allá, ni de un lugar, ni del otro. Así que eso lo establece. Hay un abismo entre ellos, que no pueden cruzar ni de un lugar ni del otro. Y no hay comunión de santos. Correcto. La única comunión que tenemos es por medio de Jesucristo. Ese es nuestro Mediador. La Biblia dice: “No hay otro Mediador entre Dios y los hombres, sino Jesucristo Hombre”. Exactamente correcto. “En Cristo la roca sólida me paro, todo otro terreno es arena movediza”.
75Esta pequeña águila... La madre, después que ella los sacó del nido, Uds. saben, él como que los seguía detrás. ¿Recuerdan Uds. cuán fuera de lugar les parecía a Uds. estar? “¡Qué cosa!, ¡qué cosa!”, decía: “Esto no parece estar bien”. Caminaba en ese corral polvoriento, y–y en donde las vacas habían caminado, y los caballos, y todo ese polvo volando allí, ¡uf, qué hediondez! Decía: “Esto no parece estar bien”. El miraba hacia arriba de esta manera, y decía: “¡Oye!, ¿qué de allá arriba?” Y la gallina hacía: “Cloc, cloc, cloc, cloc, cloc: los días de los milagros ya pasaron. No hay tal cosa como volar en el aire, ¡eso es imposible!” Sencillamente eso no se oía bien, Uds. saben. Eso sencillamente... eso no cuadraba con su gastronomía. El sabía que había algo mejor allá arriba en alguna parte, así que él continuó caminando con su cabeza erguida. Y ella dijo: “Hijos: no lo escuchen. El es uno de esos tipos raros”. ¿Ven Uds.? De esa manera es un águila, cuando está como fuera del lugar, entre las gallinas. ¿Ven? Así que ella va al gran montón de estiércol, y empieza a raspar y hace: “Cloc, cloc, cloc, cloc, vamos a tener una... vamos–vamos a tener una cena aquí esta noche, le tenemos que pagar al pastor. Tenemos que tener alguna clase de venta para pagar al...” Cuando se llega a un punto como ese, la iglesia debería cerrar sus puertas. Paguen sus diezmos y se le pagará al pastor. “Tendremos un juego de ‘bunco’; tendremos todas estas otras cosas aquí”. Esa aguilita empezó a comer y dijo: “¡Uf, yo no puedo soportar eso! ¡Qué cosa! ¡Uf! ¡Uf!”
76¡Qué cosa!, él continuaba mirando hacia arriba, mirando hacia arriba. Y después de un tiempo, la madre lo estaba buscando. Ahí venía ella. Ella se lanzó al verlo. ¡Oh, yo estoy tan contento! ¡Oh, qué cosa!, ella dio un chillido: “¡Cariño, tú no eres una gallina; tú eres mío!” ¡Oh!, yo recuerdo cuando primero oí tocante al Bautismo del Espíritu Santo; El dio un chillido en mi corazón: “¡Es para ti; Yo te llamé! ¡Oh!, tú no eres una gallina, tú eres Mío!” ¡Oh!, cuando él oyó ese clamor... ¿Qué hizo ella cuando cruzó de regreso allí buscándolo? El no hizo: “Cloc, cloc, cloc”. El dijo: “¡Gloria! ¡Aleluya! ¡Alabado el Señor!” Eso le sonó bien a él. ¡Amén! Eso es lo que él... para eso él había nacido. Por eso su nombre fue puesto en el Libro de la Vida del Cordero antes de la fundación del mundo. “Mis ovejas conocen Mi Voz”. Cuando ellos oyeron eso, es como la miel en una roca para un oso. El la lamerá toda la noche. ¿Ven? Viniendo... El sabe que hay algo. “¡Tú eres mío, cariño! ¡Tú no eres una gallina! ¡Tú eres un águila!” “¡Oh!, ¿es eso lo que es, mamá? ¡Mira esas grandes alas!” “Jesucristo el mismo ayer, hoy, y por los siglos. YO SOY EL QUE SOY”. ¡Amén! Eso suena bien. ¡Sí! “¿Qué puedo hacer, mamá?” ¡Amén! “Sólo salta tan alto como puedas, y empieza a mover las alas; yo te agarraré”. ¡Amén! ¡Aleluya! El dio un gran salto en cuatro o cinco aleteadas, y llegó arriba de un poste, allí en medio de una organización. Ella volvió cruzando otra vez; ella dijo: “Cariño: tienes que hacer algo mejor que eso, o ni siquiera te podré levantar”.
77Lo que nosotros necesitamos hoy en día, es un tiempo de excitación de la nidada. Lo que necesitamos hoy en día, es el poder del Espíritu Santo. Lo que necesitamos hoy en día, es comida de águila, predicando que Jesucristo todavía sana. El es el mismo. “Las obras que Yo hago, vosotros las haréis también”. ¿No están Uds. contentos de saber en esta noche que Jehová tiene sus grandes alas extendidas aquí, moviendo Su Espíritu de atrás hacia adelante, el Angel del Señor que le tomaron Su fotografía, la misma Columna de Fuego que estuvo en el desierto, ahora está en los últimos días en el Nuevo Testamento; ayer, hoy, y por los siglos. La gente siendo sanada, llena con el Espíritu Santo, hablando en lenguas, interpretaciones, el poder de Dios cayendo, el Señor acercándose, Dios juntando a Su iglesia? ¿No están Uds. contentos de estar con Dios en tal cosa como esa? ¡Contento! ¡Amén! ¡Fiuu! ¡Qué cosa! Yo–yo–yo no sé si se puede prolongar más o no. Esto... me parece que nos vamos a ir ahorita mismo. ¡Esto se siente bien para mí!, el saber que es la Verdad, no es una historia de “Santo Clos” [San Nicolás– Trad.]. Es la Verdad del Dios Viviente. ¿Lo creen Uds.? Sí, ¿con todo su corazón? ¿Creen que necesitamos un tiempo de excitación de la nidada? ¿Necesitan–necesitan el Espíritu Santo otra vez? ¿Creen Uds. que necesitamos un derramamiento fresco del Espíritu? ¿Creen Uds. que la iglesia necesita un rebautismo otra vez? ¿Creen Uds. con todo su corazón? Empecemos algo ahorita, ¿quieren? ¿Están listos para ponerse bajo el viento? ¿Están Uds. listos para hacerlo? ¿Lo creen?
78Pongámonos de pie. ¿Cuántas personas aquí no tienen el Espíritu Santo? Las personas que no tengan el Espíritu Santo, vengan aquí un momento. Bajen de ese balcón. Este es el tiempo de la excitación de la nidada. Saquémonos esas plumas viejas sueltas. Nosotros no podemos sanar o tener un verdadero servicio de sanidad, hasta que saquemos esas plumas. Dios nunca nos llevará allá arriba y nos dejará caer, hasta que nos saquemos esas plumas de nosotros. Vengan ahora. Todos los que quieran venir bajo el poder del Espíritu, vengan al frente, sólo un minuto, y párense alrededor de este altar. Yo creo que Dios va a derramar el Espíritu Santo aquí en esta noche, y sacudir esta cosa, y sacar todas las plumas de aquí, y tomar a Sus águilas en las alas de esa manera, y llevarnos allá lejos para un avivamiento.
79¡Yo quiero ver que se lleve a cabo un avivamiento aquí! ¡Yo quiero ver a cada una de estas iglesias en fuego, el poder de Dios cayendo! Lo necesitamos... Baje del balcón, hermano; no lo posponga más tiempo. Si Ud. es un pecador, venga también. Venga ahorita, Ud. sin el Espíritu Santo, Ud. sin arrepentimiento; venga aquí alrededor del altar. “Oh”, dice: “¡Está tan lejos!” Si Uds. fallan en recibirlo, un día en el infierno, estarán muy lejos para regresar y arrepentirse otra vez. Está mucho más cerca aquí, que lo que estaría estando en el infierno. ¡Vengan! Todo sin batalla, de seguro toma la ruta del infierno. Vengan; eso es. Vengan, águilas. ¿Lo han oído a El dando chillidos esta noche? ¿Han sentido Su Presencia? Han sentido ese viento diciendo: “¡Este es! ¡Aquí está! ¡Este es!” Este es el mismo que ellos tuvieron en el Día de Pentecostés. Este es el verdadero poder de Dios. Este es. Yo estoy esperando; ellos están bajando de los balcones, algunos de ellos están bajando.
80“Hay una fuente llena con Sangre”, si Ud. la toca, por favor, hermano, en el órgano. Cantémosla ahora, mientras estamos esperando para que todas las águilas se junten. ¡Oh, bendícelo, Señor! ¡Bendícelo, Señor! Pedro dijo en el Día de Pentecostés: “¡Esto es aquello!” Si esto no es aquello, yo me quedaré con esto hasta que venga aquello. ¡Amén! ¡Vengan! Hay una fuente llena con Sangre, Que fluye de las.... Ud. que quiere trabajar para Dios, si Ud. es una ama de casa, El le dará a Ud. el don de hablar en lenguas, El le dará el don de profecía, El hará algo para Ud. ¿No vendrá Ud.? Permita que sus plumas sueltas sean sacudidas y sacadas ahora. ... todas sus manchas.... ¿No vendrán? Baje del balcón, amigo pecador. Baje Ud. Venga. Todos Uds. que acaban de aceptar a Cristo como Salvador personal, pero todavía no han sido llenos con el Espíritu Santo, ¿no vendrán aquí enfrente, alrededor del altar? Dios la bendiga, señora. ... Pierden todas sus manchas de culpa (aquí, señora, por acá), Y los pecadores que se sumergen debajo del raudal, Pierden todas sus manchas de culpa.
81Escuchen, amigos: esta es la única manera para que Uds. agraden a Dios: es obedecerlo. Los que vienen a Dios deben creer. Ahora, miren: algunos de Uds. Metodistas, Bautistas, Presbiterianos, o algunos que nunca han recibido todavía el Espíritu Santo, ¿cómo Dios me hubiera permitido hacer estas cosas que El hace aquí cada noche? ¿Cómo me hubiera enviado El al campo, siete veces alrededor del mundo? ¿Cómo hubiera hecho eso El, y permitir que millones de almas fueran ganadas, si yo no tuviera alguna concepción de la verdad? ¿Cómo me hubiera permitido El hacer estas cosas, las señales que El dijo que enviaría en los últimos días, y que nosotros nunca, ni siquiera las habíamos visto o leído de ellas antes en la historia, desde los días de nuestro Señor...? ¿Cómo me hubiera permitido traer un mensaje como éste, si yo estuviera errado? El nunca–El nunca bendecirá una mentira. Pero El me permite que yo lo traiga, porque yo he predicado que esto es la Verdad. Este es el camino.
82Y escuchen, Uds. amigos Católicos: ¿sabían Uds. que la virgen María tuvo que subir allá y recibir el Espíritu Santo, y tambalearse como si ella estuviera borracha, antes que Dios le permitiera entrar al Cielo? ¿Cómo van Uds. a llegar Allá con algo menos que eso? Su iglesia, su credo, lo que sea, si es un credo Pentecostal, si es un credo Bautista, o un credo Metodista, lo que sea, Uds. nunca entrarán con algo menos que el Bautismo del Espíritu Santo. Eso es correcto. Así que Uds. dijeron: “Parece tan extraño”. Sí, señor. ¿Qué hace a esta gente actuar de esa manera? Es porque son nacidos de arriba. Sus espíritus son de otro Reino. El Reino de ellos es de arriba. Jesús dijo: “Si–si Mi reino fuera de este mundo, Mi pueblo lucharía por él. Pero Mi reino es de arriba”. Correcto.
83¿No vendrán Uds.? Cantemos una vez más para que así yo esté seguro. Yo he orado todo el día que Dios llene este lugar, y lo sacuda como nunca antes. El ladrón muriéndose se regocijó al ver.... ¿Lo creen Uds. ahora, con todo su corazón? Vengan entonces por el pasillo. ¿No vendrán? Por favor, amigo, yo lo persuado a Ud. en el Nombre de Cristo. ... Y allí que yo, aunque vil como él... (Ud. es tan vil como él, si lo niega). ... todos mis pecados. (Vengan. Correcto). Lave todos mis pecados, Lave todos mis pecados; Y allí que yo, aunque vil como él, Lave todos mis pecados.
84¿Creen Uds. con todo su corazón? Ahora, aquiétense sólo un momento. Ahora, si Uds. me consideran como Su siervo, si me consideran, yo lo aprecio; yo los puedo ayudar. Ahora, todos Uds. aquí, que están buscando el Espíritu Santo de Dios, levanten su mano. Uds. tienen hambre. Jesús dijo: “Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos serán saciados”. Ahora, hay un grupo de gente aquí, con el cual yo quiero lidiar antes que yo... vayamos allá al cuarto. Pero yo quiero que Uds. aquí, los que están buscando el Espíritu Santo, que sigan a uno de estos ministros. ¿Quién...? ¿Cuál de Uds.? Este hermano aquí; tome la delantera. Entre al cuarto, aquí un minuto. Miren, entren de esta manera: “Señor, si Tú no me das el Espíritu Santo, cuando Tú regreses a la tierra, estaré tirado aquí mismo”. ¿Ven? No–no juegue con eso. Si Uds. juegan, nunca llegarán a ninguna parte. Uds. tienen que estar resueltos. Uds. tienen que venir a Dios creyendo que Uds. van a obtener lo que El... ¿Por qué–por qué dijo El que...? Yo dije hace rato, que esa gente no podía echar fuera ese espíritu malo. Ellos dijeron: “¿Por qué no lo pudimos hacer?” El dijo: “Debido a vuestra incredulidad”. No porque no tenían poder para hacerlo, sino porque ellos no tenían fe para hacerlo. Ahora, Uds. tienen el poder para recibir el Espíritu Santo. Uds. tienen el Espíritu Santo en Uds., porque están hambrientos y sedientos, y Jesús dijo: “Uds. son bienaventurados, porque aun tienen hambre y sed”. Miren: oíganme y crean. Entren allí ahorita, mientras yo lidio con otro grupo aquí. Iré allá adentro en un momento. Muy bien.
85Ahora, mientras toman su lugar aquí... Vayan por este lado al cuarto, así no molestaremos al resto de ellos. Algunas veces, la gente buscando al Espíritu Santo, ellos piensan que alguien está allá atrás: “Yo traje al Sr. Jones, y él está sentado allá atrás”. Pero esté a solas en donde todos están muriendo con Ud., y algo va a suceder. Correcto. Entre en el cuarto.
86Todos nosotros los que tenemos el Espíritu Santo, digamos: “¡Alabado sea Dios!” Miren este gran...?... Miren este gran poder...?... Ahora, todos Uds. obreros personales, entren con ellos ahora, todos los obreros personales. Algunos de Uds. hermanos ministros, Uds. por favor también entren, vayan allí adentro, para asegurar que todo se haga correctamente. Nosotros queremos que reciban el verdadero Bautismo del Espíritu Santo. Entren en el cuarto, para que los podamos encontrar allí adentro, en un momento. Hay una fuente llena de Sangre Que emana de las venas de Emanuel, Y los pecadores que se sumergen debajo de ese raudal, Pierden todas sus manchas de culpa; Pierden todas sus manchas de culpa, Pierden todas sus manchas de culpa, Y... (¿Hay otro que le gustaría ir al cuarto? ¿Hay uno más?) ... debajo de ese raudal, Pierden todas sus manchas de culpa. Inclinemos nuestros rostros ahora, reverentemente. [El Hermano Branham la tararea–Ed.]. ... una alabanza más noble y dulce...?....
87Ahora, si hay alguno aquí, que siente (con sus rostros inclinados, sus ojos cerrados) que Ud. no es Cristiano, Ud. no es Cristiano... Ud. dice: “Yo debería haber entrado allí. Pero yo quiero levantar mis manos a Dios, y decir: ‘Dios, dame valor; no me dejes morir en esta condición’”. Amigos: no estamos jugando iglesia. Les pudiera parecer raro comparado con lo que Uds. han sido enseñados en sus diferentes credos e iglesias, pero esto es la Biblia. Esta es la manera que era en el principio, y Dios es infinito y no puede cambiar. Esto es lo mismo. La prescripción dice: “El es el mismo ayer, hoy, y por los siglos”.
88Ahora, si Uds. no lo conocen como su Salvador, ¿serían–serían lo bastante caballeros, o lo bastante damas para levantar su mano, y decir: “Ore por mí, Hermano Branham; yo no soy Cristiano”? Dios la bendiga, jovencita. En el balcón hacia la izquierda, en el piso principal, ¿hay uno allí que diría: “Yo–yo no soy Cristiano, Hermano Branham; yo...”? Dios la bendiga, señora. Yo–yo admiro a una persona que– que es honesta. Uds. nunca progresarán con Dios hasta que sean honestos. ¿Por aquí? Dios la bendiga, señora. Dios te bendiga, hijo. Allá en el balcón, a mi derecha, levanten su mano, digan: “Yo no soy un Cristiano”. Dios la bendiga, señora. Dios lo bendiga. “Yo no soy un Cristiano, pero verdaderamente lo quiero ser, Hermano Branham. Pida que Dios me dé valor para ir todavía. O si El no me lo da, que no me deje morir de esta manera”. Seguramente que Uds. no quieren morir de esa manera, hijos. Bueno, Uds.... ¿Qué los hizo levantar su mano? Debido a la mera cosa que está dentro de Uds., Uds. nacieron para ser un águila. Eso es lo que los hizo levantar su mano. Ahora, no–no–no permitan que las pequeñas plumas y cosas, los detengan del vuelo Celestial. ¿Por qué no lo hacen esta noche?
89Nuestro Padre Celestial, hay esa gente separada, muchos de ésos, la mayoría de ellos, son gente joven en la edad de la adolescencia, justo en las encrucijadas. Yo me fijé en esas hermosas y adorables jovencitas, jovencitos, levantando sus manos. Ellos–ellos tienen hambre, Señor. El rock-and-roll y las cosas del mundo nunca pueden satisfacer ese lugar en un corazón humano; es hasta que Dios entra allí, si hay algún lugar allí para El. Si cuando El creó a esa persona, El creó un lugar para El mismo habitar, nunca, nada, tomará Su lugar. Padre, hazles saber que la cosa más grande que a ellos alguna vez les haya sucedido, es cuando vino la convicción a su alma de que ellos–ellos te querían servir. Yo te pido por ellos, Padre, aun ahorita, mientras tenemos nuestros rostros inclinados, que esas personas que levantaron sus manos vayan a ese cuarto. Esos jovencitos, Señor, son sólo unos–unos adolescentes. Te pido, Padre, que todos los que levantaron sus manos tengan el valor, y que mi oración vaya delante de Ti y que toques a la puerta una vez más, Padre. [El Hermano Branham toca en el púlpito–Ed.]. Concédelo. Quizás ellos entren, será la cosa más grande que ellos alguna vez hayan hecho. Yo puedo recordar en los días tempranos de mi mocedad, cómo esa noche yo tenía hambre, y yo–yo sentí que Tú tocaste en mi puerta, Señor; yo– yo estoy tan contento que te permití entrar. Ahora yo soy un hombre de mediana edad; yo te amo más que jamás te amé en mi vida.
90¡Oh, Dios!, nunca permitas que algo pase... Si yo no te puedo servir, llévame ahorita. Déjame ir ahorita. Qué gozo es, y privilegio de servir a Dios. Dáselo a estos jovencitos, Señor. Ellos tienen una batalla horrible. Míralos. Mira lo que ellos tienen. Mira su televisión podrida y contaminada. Mira la nación en la que ellos están siendo criados aquí: la política podrida hasta el hueso, el anticristo levantándose en su puesto y poder. El mundo... la gente americana no sabe lo que es luchar. Ellos no saben cómo vivir en escasez. Ellos nunca tuvieron que carecer una comida. ¡Oh, Dios!, sólo mira. El encanto y Hollywood, y aun ha entrado en las iglesias en la religión de “línea de montaje”, y en la corriente de Hollywood. No hay más reuniones de oración chapadas a la antigua de toda la noche, y de agonizar, y de orar, y de tener compañerismo alrededor de las cosas de Dios. Ya no se ora hasta agonizar. ¡Dios, estos niños necesitan eso! Te pido que ellos lo reciban esta noche. Yo estoy manteniendo mis ojos cerrados, Señor; yo voy a creer que Tú vas a enviar a cada uno de ellos directamente a ese cuarto. Concédelo, Padre. Que así sea, Señor. Por favor hazlo. Y que yo pueda estrechar su mano en aquel día, y decir: “Sí, un mensajito entrecortado, una noche: ‘Cómo el aguila que excita su nidada’”.
91Tú excitaste la nidada del mundo en el cual ellos vivieron. Ellos se están cansando de él, Señor. Ellos están levantando sus manos; ellos están mirando hacia arriba: “¡Cuán poderoso eres Tú! ¡Cuán poderoso eres Tú!” Que ellos huyan, Señor, a lo Celestial, en donde ellos puedan tener compañerismo allá Arriba con parientes del mismo Evangelio. Que ellos coman alimento de águila. Concédelo, Señor. Que no sean gallinas ligadas a la tierra, donde los lobos y... Esas jovencitas... Esa cosa de lobo que ellos tienen hoy, el–el boogie-woogie [bugui-ugui”], y el rock-and-roll, que sepan, Señor, que sólo es una cosa para arrancar de ellos sus almas preciosas, y enviarlos al infierno del diablo, endurecer sus corazones; los lleva a esas historias de cine, y revistas como la llamada: “Historias verdaderas”, cuando es todo mentira y ficción, y simulación. Que ellos miren a estas grandes alas de Dios, el Nuevo y Antiguo Testamento, y digan: “Allí yo me pararé, allí mismo, sobre esa Roca”. Concédelo, Señor. Estoy confiando que cada uno de ellos está en ese cuarto ahora. Concédelo, te lo pido en el Nombre de Cristo. Amén.
92Permanezcamos quietos un momento. [Un hermano habla en lenguas y otro interpreta; una profecía es dada–Ed.]. ¡Aleluya! ¡Gloria! ¡Alabado sea Dios! Amigos: esa es... si yo entiendo la Escritura, esa es la Voz de Dios respondiendo en confirmación. El fue reverencial a eso. ¿Qué dijo El? No se rebelen; entren al cuarto. Todo pecador sin la Sangre de Cristo, vaya al cuarto, amigo. Si la Biblia no... Perdónenme por decir: “Si”. Nosotros sabemos que la Biblia está correcta; esa no es mi voz; esa es la Voz de Dios, hablando. Y a Uds. que están enfermos: ¿oyeron Uds. lo que El dijo? Ese es un mensaje para la iglesia. ¿Ven? Ese es el Espíritu Santo.
93Ahora, cantemos: “En la cruz, en la cruz, do primero vi la Luz”. Que todo pecador entre allí, por favor. Entren allí si... [Porción sin grabar en la cinta–Ed.]. En la cruz, en la cruz, Do primero... (eso está bien. Entren en la fila)... Luz, Y las manchas de mi alma yo... (El resto de Uds. se pueden sentar, si desean). Fue allí por fe do vi... (Obreros personales apresúrense para ir al cuarto, rápidamente). Y siempre feliz.... Todos los que quieran ser voluntarios como obreros personales, vengan. Ellos los necesitan allí en el cuarto, en donde la gente está recibiendo el Espíritu Santo. En la cruz, en la cruz, Do primero vi la Luz Y las manchas de mi alma yo lavé (yo lavé); Fue allí por fe do vi a Jesús, Y siempre feliz con El seré. [El Hermano Branham tararea–Ed.]. Tarareémosla, y levantemos nuestras manos a Dios. ¡Oh Dios, te amamos, Señor, te amamos! [El Hermano Branham tararea–Ed.]. ... do vi a Jesús, Y siempre feliz con El seré. Ahora, muy quedamente, y suavemente, y en el tono que Uds. la están cantando. En la cruz, en la cruz, Do primero vi la Luz (en el nido, ¿ven Uds.?) ... de mi alma yo lavé; (cuando yo vi Sus dos grandes alas) Fue allí por... (yo me subí en ellas)... do vi a Jesús, Y siempre feliz con El seré. [El Hermano Branham tararea–Ed.]. Oh, sencillamente yo no puedo pasar eso por alto. ¿No es eso dulce? ¿No lo sienten en su corazón? ... Y las manchas....