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~ JEHOVA JIREH 2 ~
1Gracias, hermano. Inclinemos nuestros rostros sólo un momento para orar. ¿A cuántos les gustaría ser recordados en esta noche, en oración sólo levantando las manos...?...? Gracias. Bondadoso, Padre Celestial, en esta noche estamos agradecidos que estamos parados en la sombra de Tu misericordia, y pedimos que esas misericordias Divinas sean dadas a nosotros. Estamos tan contentos que Jesús murió por nosotros cuando todavía éramos pecadores, y ahora nos ha acercado a Dios por el derramamiento de Su Sangre para que nuestros pecados pudieran ser perdonados, y–y que tengamos el derecho al Arbol de la Vida. Y en esta noche mientras mirábamos por todas partes allí en el departamento de emergencia y encontramos a esas personas preciosas tan enfermas, casi para morir, y sentir ese poder Divino de Dios entrando como olas por todo el–el edificio, sabemos, Padre, que Tú estás cerca para dar misericordia a todos los que clamen a Ti y crean.
2Hay muchos sentados aquí en esta noche, Señor, en las sombras de muerte. Que cuando este servicio termine, que la muerte se vaya. Concédelo, Señor. Y que la Vida de Dios entre, y dé nueva Vida, y nueva esperanza, y nueva salud para aquellos que están enfermos y afligidos. Para aquellos que están sin Dios, y sin Cristo en el mundo, ajenos, que la gran Luz brille en su sendero en esta noche, y que ellos lleguen a ser Sus discípulos. Perdónanos todo lo que hayamos hecho o dicho que impida que esta oración sea contestada. Y que el Espíritu Santo tome las riendas de la reunión y circuncide nuestros corazones de la incredulidad a la fe en Dios, para que Dios pueda obrar por medio de nosotros esta noche, para hacer Su voluntad en nuestras vidas, y en las de otros. En el Nombre de Jesús lo pedimos. Amén. Se pueden sentar.
3Es un gran privilegio venir y orar por la gente. En muchas ocasiones que... como yo les estaba diciendo en el departamento de emergencia hace unos cuantos momentos, a algunas personas preciosas por las que se iba a orar, que “las señales no sanan”. ¿Ven? Esa fue únicamente una vindicación, de mi–mi comisión para orar por la gente enferma. ¿Ven? Una visión nunca sanaría a alguien, ni tampoco cualquier otra señal sanaría a alguien. Pero es–es una... la vindicación de una comisión, cuando El me habló esa noche hace catorce años, el siete de mayo. El dijo: “Tú naciste para orar por la gente enferma”, y me dijo que iba a ir por todo el mundo. Y yo le dije a El: “Ellos no me creerán, porque yo no soy instruido y yo....” Y El dijo que como a Moisés le fueron dadas dos señales, que a mí se me darían dos señales. El dijo que en la primera, la gente pondría sus manos en la mía, y luego que yo sería capaz, si yo no usaba mi propia mente, de–de decirles lo que estaba mal, que El lo diría. Entonces dijo: “Si tú eres sincero, sucederá que tú sabrás el mismísimo secreto de sus corazones”.
4Y todos Uds. saben la historia, y han leído el libro. Esa era la razón por la que yo estaba allí. Muchos de mis hermanos me habían dicho que eso era del diablo. Ahora, yo amo al Señor Jesús; yo no quería nada del diablo, y así que yo estaba allí para quedarme hasta que eso me dejara. Y luego cuando El me dijo tocante a los predicadores, entonces yo supe que El estaba correcto. La Biblia fue nueva para mí. Y El dijo: “Que por medio de eso ellos creerían”. Ahora, ¿ven?, eso no... Porque carezco de ser un predicador, carezco de una–una educación, esto me fue dado para recompensar eso. Pues un hombre con una buena educación de escuela, que sabe que él puede... y que sabe la Biblia muy bien, y ha tenido educación, él puede explicarla de esa manera. El fue llamado para ser un–un predicador, como los que están sentados aquí conmigo en esta noche. Buenos predicadores, y evangelistas, y pastores, ellos son llamados para eso. Bueno, lo que carezco en eso, esto otro recompensa eso. Pero yo debía ser... para orar por los enfermos. Y la oración es lo que cambia las cosas. ¿Ven? ¿Saben Uds. que la oración puede cambiar la mente de Dios? ¿Sabían Uds. eso? Sí la cambia. Es... Yo recuerdo en una ocasión en la Biblia que la cambió. ¿La recuerdan Uds.?
5Tuvimos un desayunito de lo más agradable esta mañana que alguna vez haya tenido en toda mi vida. ¡Qué gran momento de compañerismo tuvimos con estos pastores aquí! Y el Hermano Hobbson aquí, hizo una declaración que si yo no fuera a continuar con Abraham esta noche, me gustaría sacar algunos–algunos puntos de eso. El nos contó la historia, la cual fue muy interesante, de tres hombres que estaban en un hotel o en un lugar en el que ellos–ellos dejaron su... El elevador se averió, y ellos tuvieron que caminar setenta pisos de escalones. Y ellos estuvieron de acuerdo de que al llegar a cierta altura, que cada uno contaría cómo fue que... alguna experiencia de la vida. A los veinte pisos, uno contó una, y a los cincuenta o sesenta pisos, el siguiente contó su experiencia. Y el hombre que le tocaba, al llegar arriba, dijo: “Bueno, la más... la experiencia que yo he tenido, una de las más peculiares, es la de ahorita: ¡yo dejé mis llaves en el escritorio!”
6Me pregunto, si muchas veces en nuestras experiencias Pentecostales de tratar de edificar grandes iglesias, o hacer algo para meter mucha gente, si nosotros no dejamos la llave, la llave sobrenatural, por lo que verdaderamente nos paramos, el Pentecostés, si no la dejamos en el escritorio. Si la dejamos, bajemos corriendo los escalones rápidamente esta noche, y tomémosla, para que podamos abrir la cerradura de la puerta. Porque no importaría mucho cuán alto subamos, mientras no tengamos algo con qué entrar después de llegar allá. Eso estuvo muy bien, hermano, yo ciertamente aprecié eso. Fue un compañerismo tan amoroso que tuvimos esta mañana, y estoy muy contento de saber que Yakima tiene un grupo de finos pastores aquí. Dios... Escúchenlos, hermano y hermana, escúchenlos; ellos les dirán a Uds. el camino de Vida.
7Ahora, yo siempre llego tarde. Yo... Mi madre dijo que nací un poco tarde, y siempre a la escuela yo llegaba... en mi boleta de calificación tenía “tarde, tarde, tarde, tarde”, sucesivamente. Cuando me casé, yo también llegué tarde. La mantuve esperando como por una hora y media. Yo tenía que atender primero las llamadas de los enfermos. Y así que, si yo llego tarde para mi funeral, eso estaría–estaría muy bien. Yo entré a una Iglesia Evangélica de los Hermanos Unidos en Nueva Albany, Indiana, recientemente, y llegué como una media hora tarde, y el pastor se paró... Y esa gente estaba lista para irse a casa para ese momento. Y ellos dijeron... el pastor dijo: “Ahora, les presento a Uds. al “tardo”, Sr. Branham”. Bueno, me recuerda de un... del Hermano Sweet, quien está aquí en alguna parte en esta noche, (el Hermano Sweat, mejor dicho), quien estuvo aquí esta mañana en la reunión. Estuvimos allá en Jamaica recientemente; nos conocimos en Kingston, cuando yo estaba en el hipódromo en la reunión; y él cantaba. Y esa noche, la celebridad de la isla nos había llevado para una merienda de los hombres de negocio; y la gente estaba allí proveniente desde Cuba para atender a esa merienda, de fabricantes de zapatos, obreros de la caña, y demás. Y así que un hombre me dijo, él dijo: “¿Es Ud. un predicador?” Yo dije: “Espero que sí”. Y él dijo: “¿Qué está Ud. haciendo juntándose con estos hombres Cristianos de negocio?” Yo dije: “Bueno, yo–yo–yo soy un hombre de negocio”. Así que.... “¡Ah! Ud. es un hombre de negocio”. Yo dije: “Sí, señor”. El dijo: “¿Qué hace Ud.?” Yo dije: “Soy un vendedor”. El dijo: “¿Qué vende Ud.?” Yo dije: “Seguridad”. Seguridad; no un seguro, sino seguridad. El dijo: “¿Qué...?” El me malentendió; él dijo: “¿Qué seguro es ese?” Yo dije: “Seguridad bendita”. Y él dijo: “¡Oh!” “Yo vendo eso”. Yo digo: “Si alguno aquí en esta noche está interesado en una póliza, a mí me gustaría hablarlo con Ud. Me gustaría mucho hablarle a Ud. tocante a ello. Yo soy un agente para la Compañía de Seguros de Vida Eterna. Me gustaría hablarlo con cualquiera de Uds. aquí alrededor del altar, y estoy seguro que podemos... Tenemos aquí a algunos agentes que mantendrán la póliza activa (¿ven Uds.?), la mantendrán activa”.
8Un amigo mío, Wilmer Snider, él tiene un hermano Bautista aquí en alguna parte, predicando, Courtney; si él está aquí, me gustaría estrechar su mano otra vez, Court. Y Wilmer y yo éramos muy buenos amigos en la escuela, y él dijo... Un día él empezó a vender pólizas de seguros. Así que llegó a mi casa, y él dijo: “Billy, me gustaría hablarte respecto a un seguro”. Ahora, el seguro está bien, pero yo no tengo ninguno de esa clase. Siempre le estamos pagando al que nos lleva para abajo, ¿por qué no le damos algo al que nos lleva para arriba, en lugar del que nos lleva para abajo? Así que–así que yo... El seguro está bien, Uds. entienden eso. Yo no digo nada tocante a.... El dijo: “Billy, me gustaría hablarte tocante a un seguro”. Y yo dije: “Oh, yo ya tengo uno, Wilmer”. “Oh”, él dijo: “Perdóname”. Mi hermano es un agente de seguros, así que él dijo: “Oh, lo siento”, dijo, “yo nunca me entrometería con Jeff, tu hermano”. Yo dije: “No”. Yo dije: “Yo tengo seguridad”. Y él dijo... Y mi esposa parada allí me miró como si yo fuera un hipócrita. ¿Ven? Ella me miró, y pensó: “Bueno: ¿qué es esto?” Y él dijo: “¿Con qué compañía estás tú?” Yo dije: “La de Vida Eterna”. Y él dijo: “Oh”. El dijo: “Eso está muy bien, Billy. Pero te voy a decir algo: esa no te podrá meter en el cementerio de aquí”. Yo dije: “No, pero me sacará. Y yo no estoy interesado en que me meta”, yo dije, “sino que yo estoy interesado en salir de allí”.
9Así que, si alguno está interesado en tal póliza, y no tiene una, bueno, nos gustaría... ¿Es correcto eso, hermanos? [Los hermanos ministros dicen: “¡Amén!”–Ed.]. Nosotros somos agentes aquí de eso en esta noche. Sí, señor. Yo no estoy preocupado tocante a que me metan al cementerio; la cosa es salir de allí. Así que yo... Eso es lo que yo les estoy tratando de “vender” a Uds.: la manera de salir de allí. Y Cristo es esa manera. Y yo estoy tan contento que tengo la seguridad. Y justo delante de nosotros, de cada uno de nosotros, está una puerta oscura y enorme. Yo sé que está delante de mí. Cada vez que mi corazón late, yo estoy un latido más cerca de esa puerta que es llamada muerte. Y cuando yo llegue a ese lugar en donde sé que mi último latido está latiendo, y que tenga que entrar a ese lugar, yo no quiero ir gritando como un cobarde. Yo me quiero arropar en el manto de Su justicia, y entrar a mi muerte, sabiendo esto: que yo lo conozco en el poder de Su resurrección, que cuando El llame yo un día saldré de entre los muertos. Y es nuestro privilegio de estar aquí por eso.
10Ahora, nosotros estamos... Yo trataré de terminar mi texto en esta noche de Jehová-Jireh, si es posible. [La parte 1 de Jehová-Jireh, predicada allí en Yakima, Washington, no aparece en el índice de los mensajes predicados por el Hermano Branham–Trad.]. Sencillamente nos desviamos anoche, tan inocentemente. Así que dejamos a Abraham, anoche, en la jornada como un anciano de setenta y cinco años de edad, que Dios lo había llamado, y lo había llamado a una separación total. Y aprendimos en nuestra lección anoche, que Dios requiere una separación completa de todo lo del mundo. Y la Escritura dice: “Si amáis al mundo o las cosas del mundo (eso es para la simiente de Abraham), el amor de Dios no está en vosotros”. Así que, debemos llegar a un punto en Dios, a un lugar en Su gracia, al grado que las cosas y los placeres del mundo... Yo–yo no me refiero a los placeres físicos como salir y sentarse bajo un árbol para refrescarse, o tomar un pequeño paseo en su automóvil, sino que yo me refiero a los placeres mundanos, de beber, apostar, y hacer cosas malas. Si Uds. todavía aman esas cosas, el amor de Dios no está en eso. Así es cómo nosotros nos podemos examinar para ver si tenemos la fe o no, cuando las cosas del mundo están muertas y se han ido de nosotros.
11Y entonces, Abraham, nos dimos cuenta, que no obedeció exactamente a Dios. Ahora, él se preparó y tuvo fe en la promesa. Pero ¿ven?, nosotros podemos tener fe en la promesa y no obedecer, y eso nos estorbará. Ahora, Uds. pueden decir: “Yo he... yo–yo creo en el Espíritu Santo. Yo creo que debería–debería ser bautizado con el Espíritu Santo”. Ahora, no importa cuánto Uds. crean, Uds. deben obedecer ese mandamiento. ¿Ven? Sólo la fe en sí no obrará, porque fe sin obras está muerta. Correcto. Igual que los creyentes fronterizos. Gente hoy en día, la encontramos... en la Biblia dice: “Porque es imposible que los que una vez fueron iluminados, y fueron hechos partícipes del Espíritu Santo, y recayeron, sean otra vez renovados para arrepentimiento, crucificando de nuevo para sí mismos al Hijo de Dios, y... tuviera por inmunda la Sangre del Pacto en la cual fue santificado, e hiciere afrenta al Espíritu de gracia”. [El Hermano Branham une aquí Heb. 6:4-6, con Heb. 10:29–Trad.]. Ahora, en Hebreos 10 también dice: “¡Horrenda cosa es caer en manos del Dios Vivo!”
12Y esas personas, Uds. las han visto venir a la iglesia. Ellas vienen y dicen: “Oh, sí, yo–yo creo. Sí, señor. Yo....” Pero ellos se... Ellos lo creen, pero nunca ponen sus manos en ello para hacer que una rueda dé vuelta, para ayudarla a seguir rodando. ¿Ven? Ahora, exactamente de esa manera era en la Biblia. Como cuando Caleb y Josué regresaron con la evidencia que ellos habían estado allá en la tierra. Pero aquellos otros creyentes, ellos dijeron: “¡Ah, es demasiado dificultoso! ¡No lo podemos hacer!” Pero ellos se quedaron con ellos de todas maneras. Aquéllos nunca pudieron entrar en la tierra prometida. Sólo aquéllos quienes regresaron con fe que “nosotros podemos”. Ahora, ¿qué si ese grupo hubiera mirado? Bueno, ellos dijeron: “Bueno, los–los amorreos, y los demás, bueno, nosotros parecemos como langostas para ellos”. Bueno, pero, ¿ven Uds.?, Caleb y Josué hicieron callar al pueblo, porque ellos no estaban mirando a los amorreos, cuán grandes eran ellos, cuán grandes eran las ciudades, sino que ellos estaban mirando a una promesa. Dios dijo: “¡Yo les doy la tierra! ¡Es de Uds.!” Miren: Dios les dio su sanidad, a cada uno de Uds.; es de Uds.
13Bueno, miren, Dios no fue allá y tomó una escoba y barrió de Canaán a todos los amorreos, y heteos, y–y a todos ellos, y los barrió de Canaán, y dijo: “Ven Is-... Israel. Esto es tuyo; ellos aun han plantado la cosecha para Uds.” ¡No, señor! Ellos tuvieron que pelear por cada pulgada del camino. Correcto. Pero ellos tenían la promesa de victoria. Dios le dijo a Josué: “Todo lugar que pisare la planta de vuestro pie, eso Yo os he dado a vosotros”. Así que, huellas significaban posesión. Recuerde eso, hermana, en la silla de ruedas. Las huellas significan posesión. Cada vez que las plantas de sus pies lo pisan, eso es suyo; tome tanto así de terreno. Diga: “Yo no podía mover mi dedo ayer, pero yo lo puedo mover hoy”. Ud. tiene tanto así de posesión; sólo continúe moviéndose hacia adelante. Sí, sólo continúe moviéndose. Mañana Ud. podrá mover su mano. Al día siguiente sus brazos; luego, cuando menos piense, lo logra todo. Sólo continúe moviéndose. ¿Ven? Las huellas son posesión.
14Cuando Ud. llega a una obediencia total, entonces Ud. puede obtener posesión. Pero es hasta que Ud. obedezca totalmente. Ud. tiene que rendir completamente sus propios pensamientos, su propia voluntad, su propia mente, y permitir que la mente de Cristo opere en Ud. Ahora, ¿piensa Ud. que Cristo... la mente de Cristo en Ud., diría: “Los días de los milagros han pasado”? ¿Piensa que la mente de Cristo en Ud., diría: “La Biblia está correcta en algunos lugares y no en otros”? La mente de Cristo aprobaría toda Palabra que Cristo alguna vez dijo. Está correcta. Así que no use Ud. su propia mente, sólo use la de El. Así es cómo las visiones en la noche... Si yo uso mi propia mente, ¿cómo... qué pudiera hacer yo? Yo no pudiera hacer nada, sino sólo rendirme a El, y luego El usa mi mente, mis ojos, mi boca; El es mi todo sólo me rindo. De esa manera uno lo hace. De esa manera estos ministros lo hacen cuando ellos están predicando el Evangelio. Ellos se suben allá arriba y toman un texto, bueno, y sólo empiezan a predicar, y se rinden a Dios, son ministros, y cuando menos piensan, el Espíritu Santo quizás los lleva a otro texto, los lleva a otra parte.
15Alguien me dijo no hace mucho tiempo, dijo: “Hermano Branham”, dijo, “Ud. nunca se queda con su texto. Ud. se debería quedar en la carretera”. Yo dije: “No todos a los que yo les predico viven en la carretera. Yo me tengo que salir de la carretera algunas veces para recoger a uno allí en algún lugar. Así que yo me tengo que salir en alguna otra parte, sólo adónde El me guíe”. Así de esa manera es como es, ¿no es así, hermanos? Nos tenemos que salir de la carretera en alguna parte, e ir en esa dirección para recoger uno aquí y otro allá. Uno no sabe que lo está diciendo, pero uno sólo sigue la manera que El lo dice. El le está habla-... hablando a alguien allá, aquí, ahí, en alguna parte. Es para ellos, si uno sólo sigue Su liderazgo.
16Miren, así que, finalmente nos dimos cuenta que cuando Abraham llegó a una obediencia total, y llegó al lugar que él estaba... quitó todo obstáculo del camino: su padre murió, y Lot mismo se separó de Abraham, entonces Dios le dijo a Abraham: “Levántate y ve por la tierra. Es toda tuya”. Oh, yo–yo amo eso. Cada vez que pienso de eso, me da un sentir religioso, tan pronto como yo hago eso. ¿Ven? “Levántate, ve por la tierra, es toda tuya”. De esa manera lo hacemos con esta Biblia. Tan pronto como llegamos a ser Cristianos y llenos con el Espíritu Santo, nosotros somos simiente de Abraham, y herederos de toda promesa. Así que sólo vayan por la Tierra; cada porcioncita de Ella es de Uds. Vean lo que Uds. tienen. Vean si el Espíritu Santo no es el mismo hoy como lo fue ayer. Vean si en todo lo que Dios prometió no es el mismo. ¿Ven? Es de Uds.
17Cuando Cristo murió, ¿saben Uds. lo que El hizo? El les dio a Uds. una chequera cuando llegaron a ser Sus hijos. Y en la parte de abajo de cada cheque, tiene el Nombre de Jesús. Ahora, la única cosa que Uds. tienen que hacer, es firmar ese cheque con El. De seguro que Uds. no tienen temor de que El no guardará Su–El no guardará Su Palabra, que el banco del Cielo no lo honrará. “Todo lo que pidas al Padre en Mi Nombre, Yo lo haré”. ¡Oh, hermanos, qué promesa! ¿Están Uds.... pudieran Uds. poner su nombre en el cheque con El, en esta noche: “Por Su llaga, yo fui curado, yo, William Branham, fui curado, hace mil novecientos años, por Sus llagas”? El tiene Su Nombre firmado con Su propia Sangre en la parte de abajo de él. El Padre reconocerá eso. Uds. sólo inténtenlo una vez. No lo intenten; ¡sólo háganlo! Cualquiera lo puede intentar. Se necesita alguien que sabe lo que está haciendo para hacerlo. Correcto. No es intentar. Nosotros no estamos en intentar. Si Uds. tienen fe, Uds. no intentan; Uds. van y lo hacen, porque Uds. saben que pueden.
18Así que cuando Abraham obedeció, y él recibió la bendición, Dios dijo: “Mira, tú has hecho exactamente lo que Yo te dije. Ve por la tierra, toditita de Ella te pertenece a ti”. Y luego nos dimos cuenta que después, anoche en nuestro curso de estudio de Abraham, al llevarlo hasta donde él lo llamó Jehová-Jireh, nos damos cuenta, aquí, que Abraham llegó a otro lugar en donde Dios le iba a confirmar ese pacto. Ahora, si Uds. se fijan (yo me quiero detener sólo para darles una base a lo que voy a seguir), Dios siempre da señales y prodigios de... y una compro-... una confirmación de Sus promesas. Ahora, ¿cuántos aquí han recibido el Espíritu Santo?, levanten su mano, los que son Cristianos nacidos de nuevo. Eso es un compromiso... una confirmación de que El todavía es Dios. ¿Es correcto eso? Eso es una confirmación de que El todavía es un Sanador. Cómo pudiera un hombre alguna vez predicar sanidad Divina sin predicar... mejor dicho, predicar la gracia Divina, sin predicar la sanidad Divina, yo no sé.
19¿Qué es enfermedad? La enfermedad es un atributo del pecado. Antes que tuviéramos cualquier enfermedad, no teníamos pecado. La enfermedad vino como resultado del pecado; quizás no del pecado de Uds., sino el pecado de sus padres. Así como... Les fue dado a Uds. cuando Uds. nacieron, y demás. Ahora, Uds. no tienen que... Si un dragón grande o un–o un animal, como un león, tuviera su garra prendida en mi costado, que fuera un tumor o un cáncer, tratando de matarme, no tuviera caso de sólo tratar de cortar su pata, para recibir sanidad Divina. Si Uds. sólo lo golpean en la cabeza, eso mata toda la cosa. Y cuando Jesús murió por los pecados, El murió por todo atributo que el pecado alguna vez produjo. ¿Ven? Así que cuando el pecado se terminó, todo se terminó, el plan completo de redención. Así que estamos... Si Uds. sólo lo golpean en la cabeza con el asunto del pecado terminado; si matan el pecado, Uds. matan todo atributo de él. ¿Ven? ¿Qué es pecado? Incredulidad. Así que cuando Uds. matan toda incredulidad, bueno, Uds. saben que la Palabra de Dios está correcta, que El es el mismo ayer, hoy, y por los siglos, así que todas las promesas son de Uds. Vayan por la Tierra; es toda de Uds. Les pertenece a Uds. Disfrútenla; es de Uds. Dios se la dio a Uds. La gracia de Dios se la dio a Uds. Es toda de Uds. Cuando el asunto del pecado se termina, Uds. han recibido el Espíritu Santo, todo lo que Uds. necesitan en el viaje de la vida está allí en la Biblia para Uds., todo de lo que Uds. necesitan.
20Hoy, hay una mujer sentada en la reunión en esta noche, una esposa de un ministro que vino de Tacoma, y yo tuve una pequeña entrevista con la mujer hoy. Ella está sentada allí; la mujer tenía algo, los doctores ya le habían dicho tal y tal cosa a ella, de algo allí adentro que estaba... Y ella se estaba preparando para morir. Y el Espíritu Santo, estando allí mismo en el cuarto, vino y reveló la cosa, y tan pronto como El tocó a la mujer, ella prorrumpió en un gran clamor, y se llenó de gozo. Ella fue sanada. Dios tocó su cuerpo y la sanó. ¿Está Ud. aquí, Hermana Rasmusson? ¿En dónde está Ud.? ¿Está Ud. aquí en alguna parte del edificio? Está sentada allá atrás. Sí, señor. Ahora, el Espíritu Santo entró al cuarto, y reveló la cosa, la abrió. No había manera de... Yo no oré por ella. No tuve que orar por ella. Cuando Uds. conocen la verdad, la verdad los hace libres. ¡Oh, me gusta eso! ¿A Uds. no? ¡La verdad los hace libres! Cuando Uds. saben que Jesús murió por sus pecados, y Uds. lo han aceptado a El como su Salvador, y tienen el Espíritu Santo, y por Su llaga Uds. fueron curados, si Uds. conocen esa verdad, esa verdad en sí los hace libre. Amén. No hay necesidad de que se ore. No se... No es orar; es sólo creer, creer la verdad. Algunas veces tenemos que orar para traer esa verdad a nuestros corazones, pero Dios nos da cada pulgada de material que hay del Reino de Dios con el cuál obrar, para traer fe a la gente: dones, señales, prodigios, todo, para hacerlo. Pero cuando El lo hace, entonces es una obra terminada. Dios lo hizo cuando El lo... Cuando El se lo hace a Uds., y Uds. lo creen, lo aceptan, entonces su sanidad es... eso es todo el asunto. Uds. tienen que creer la Palabra de Dios.
21Ahora, me estoy saliendo de la carretera, sólo un momento. Pero recientemente, yo tuve una reunión en una cierta ciudad, y hubo una señora que subió a la plataforma con problema del estómago. El Espíritu Santo le dijo a ella, le dijo... ¡Oh!, sucede cientos de veces en el transcurso de unos cuantos meses. El le dijo que ella tenía problemas serios del estómago, le dijo quién era ella, de dónde venía. Todo eso era verdad. Y dijo: “Ud. ha estado sufriendo con ese problema del estómago por mucho tiempo”. Le dijo a ella qué tipo de condición ulcerada era, y lo que los doctores le habían dicho, el tipo de doctores que la habían atendido a ella. Todo eso era verdad. Entonces ella se disponía a bajar de la plataforma. Ahora, uno tiene que prestar atención a eso. ¿Ven? Y entonces cuando ella se disponía a bajar, yo vi otra visión. Recuerden, en ese momento es ASI DICE EL SEÑOR. Yo le dije: “Váyase a comer, porque ASI DICE EL SEÑOR, Ud. está sanada”. Pasó toda la fila. Y ella se fue a casa esa noche. Y tenía una vecina que tenía un crecimiento grande al lado del cuello, como un tumor de grasa aquí debajo de la barbilla, o mejor dicho, entre la quijada y aquí la clavícula, un tumor grande que resaltaba como una pulgada o más [2.5 cm. o más–Trad.]. Y el Espíritu Santo le dijo a ella la misma cosa: “ASI DICE EL SEÑOR, Ud. está sanada”. Bueno, esa noche yendo a casa, ellas iban en el mismo automóvil, así que lo discutieron. Bueno, dijeron: “Quizás será... nosotros–nosotros estaremos bien”.
22Bueno, la señora se fue a casa, y yo le dije, mejor dicho, el Espíritu Santo le dijo a ella, que se fuera, que ella estaba sanada. Así que ella se fue a casa, pensó que quizás ella podía comer. ¡Qué cosa, si la hizo que se enfermara! Y así que al siguiente día... pasaron dos o tres semanas y ella no mejoraba. Y así que su esposo le dijo a ella, le dijo: “Mira, cariño, no me importa que tú des testimonio”. Dijo: “Pero sólo recuerda”, dijo, “tú no has mejorado”. Y dijo: “Tú debes... tú estás trayendo un reproche sobre la causa, al–al tú decir eso”. Dijo: “Tú–tú estás diciendo que estás sana, cuando no lo estás”. Ella dijo: “Mira, querido”, dijo ella, “ese hombre no me conocía. ¿Cómo me podía conocer cuando vivimos a ciento cincuenta millas de lejos [240 km.– Trad.] en donde nunca estuvo él?” Y dijo: “El me dijo exactamente la verdad, palabra por palabra, y tú sabes eso”. Y dijo: “Entonces–entonces, cuando me disponía a bajar de la plataforma, él me dijo: ‘ASI DICE EL SEÑOR, Ud. está sanada’”. Dijo: “Si yo empleo otros cincuenta años testificando de ello, sin ningunos resultados, yo todavía diré que yo estoy sanada”. Así que, eso–eso es. Esa es la idea. Ella lo tenía.
23Y así que, unos días después de eso, ella estaba... Una mañana, ella estaba parada lavando los platos; los niños se habían ido a la escuela; y su esposo se había ido a trabajar; y ella estaba lavando los platos parada enfrente de una– una ventana. Y dijo que como un sentir frío pasó sobre ella. Y de una manera u otra, ella continuó, no le dio importancia; quizás era sólo como un pequeño escalofrío o algo, Uds. saben, y dijo que ella sólo continuó lavando los platos. Dijo que en unos cuantos minutos ella sintió que tenía mucha hambre, tanta hambre, que ella casi no la podía soportar. Y la avena siempre la enfermaba. Uds. saben lo que la avena le hace a una úlcera. Así que ella cogió dos cucharadas llenas del plato de uno de los niños, y se las comió, y pensó que vomitaría. Dijo: “Yo sé que la vomitaré, quizás en un minuto”. Pues a ella siempre la hacía que vomitara. Y así que ella fue y comió eso, y empezó... no le molestó, no le quemó. Bueno, ella regresó y se terminó el plato. Así que cuando menos pensó, ella se quedó parada allí por unos cuantos momentos, y nada sucedió. ¿Ven?
24Su creer había terminado para ese entonces; ella ya no tenía que creer para entonces. Ya se había hecho. ¿Ven? Uds. sólo creen hasta, hasta que es hecho, entonces Uds. lo saben. Así que entonces... Todo... La obra está terminada. De esa manera es una visión: cuando El dice que una cierta cosa va a suceder, entonces Uds. sólo creen hasta que sucede eso, luego se termina. ¿Ven? Uds. creen que va a suceder; cuando ya ha sucedido, se terminó. Así que, entonces después de un rato, ella vio que... Ella esperó como una media hora y nada sucedió; ella tuvo hambre otra vez. Ella se frió un par de huevos, y se tostó pan, y se hizo una taza de café, y tuvo un jubileo gastronómico. Ella sencillamente tuvo unos buenos momentos. Y esperó como unos... hasta como a las diez, y ella... Oh, estaba muy bien, y teniendo hambre otra vez. Así que ella estaba tan feliz, que dijo: “Voy a ir corriendo a decirle a la vecina”.
25Y ella... cuando ella casi llegó a la casa, oyó a alguien gritando allí a voz en cuello. Y ella corrió a la puerta, y abrió la puerta de un tirón. Allí estaba esa mujer con esa sábana en su mano, sacudiendo la sábana, caminando de punta a punta el piso. Dijo: “¿Qué sucede?” La mujer que tenía el crecimiento en su cuello, dijo: “¿Sabes qué?” Dijo: “Esta mañana me levanté y el crecimiento se había desaparecido. Yo he buscado por toda la cama, y por dondequiera, y he sacudido las sábanas; yo no lo puedo encontrar en ninguna parte”. ¿Ven? Y ellas viajaron como unas quinientas millas [unos 800 km.–Trad.] para testificar de eso. ¿Qué fue eso? El Angel del Señor que pasó por la vecindad esa mañana. ¿Ven? Algunas veces Dios no puede contestar al momento. ¿Cuántos saben que Daniel oró, y que pasaron veintiún días antes que...? ¿Recuerdan eso? Seguro. Pero cuando Dios dice algo, Dios se queda con Su Palabra. Uds. también quédense con Ella. Pero si Uds. dejan la Palabra, Uds. dejan a Dios, dejan su–dejan su bendición y todo allí. Quédense y obedezcan la Palabra de Dios. Lo que Dios dice, Dios hace. Y de esa manera Abraham lo tuvo que hacer.
26Así que entonces, Dios se lo confirmó a él; y pasamos por eso anoche, por el orden hermoso de la confirmación. Y cómo es en el oriente, y cómo Dios rasgó a Cristo, y se llevó Su cuerpo arriba a Su lado derecho, mejor dicho, a Su diestra, y envió el Espíritu Santo sobre la Iglesia para–para ungir a otros hijos e hijas de Dios. Y ese mismo Espíritu que estaba en Cristo está en la Iglesia ahora. ¿Creen Uds. eso? [La congregación dice: “Amén”–Ed.]. Una... Miren. Yo tengo algo que decir, pero yo–yo temo–temo que sea malentendido. Tomemos un triángulo, digamos, como este. Ahora, vamos a empezar en la parte de abajo. Esa fue la primera reforma: Martín Lutero. Oh, era una–era una cosa horrible aun decir que uno era Cristiano en ese entonces, porque uno era perseguido, y se le hacía burla, y todo. Recuerden: el justo siempre es perseguido, siempre ha sido, y siempre será.
27Ahora, en eso, teníamos bastante lugar: sólo justificación por fe. Eso duró por un tiempo, hasta que tuvimos a Calvin, y a Knox, y a los demás. Luego después de un tiempo, vino Juan Wesley con un nuevo mensaje de santificación. La Iglesia llegó a ser en la minoría. Luego la Wesleyana se organizó, y tuvo toda clase de diferentes organizaciones. Luego vino la Bautista, y los Campbelitas, y los demás después de eso. Y finalmente cuando menos se pensó, se empezó a deshilar. Y ahora observen, se está reduciendo más cada vez. Es como una pirámide (¿ven?), reduciéndose más todo el tiempo: la Iglesia llegando a ser en la minoría. Luego después que la Wesleyana murió en santificación, luego vino la Pentecostal con el Bautismo del Espíritu Santo, y la restauración de los dones. Miren, ella ahora está llegando a ser en la minoría (¿ven?) otra vez, se está reduciendo. Ahora, va a... Ahora, el Espíritu de Dios estaba en los Luteranos. El Espíritu de Dios estaba en la Wesleyana, y el Espíritu de Dios estaba en los Pentecostales. Pero, ¿qué es? La Iglesia Pentecostal es una Iglesia Luterana avanzada. Eso es todo. Es una Iglesia Luterana avanzada. Ahora, cuando llega aquí, la Iglesia va a tener que estar en tal orden.
28Si Uds. alguna vez han estado en Egipto, Uds. sabrán que la gran pirámide en Egipto, de la que todos hablan tanto, la cual muchos reclaman que es una– una cosa profética que fue edificada antes de la destrucción antediluviana... Eso yo no pudiera decir; yo no sé nada tocante a eso. Pero si así fuera, entonces la piedra principal nunca fue puesta sobre esa pirámide. Ellos la han encontrado... han dicho que la encontraron en diferentes países y demás, pero nunca coincidió con el diagrama que encaja las–las piedras que estaban allá arriba. Tendría que hacer... la corona allí tendría que ser la piedra perfecta. Si tiene algún símbolo de profecía, entonces la piedra principal fue rechazada, igual que la Piedra Principal del Angulo fue rechazada en la Biblia. Pero ahora, si nos estamos reduciendo más y más, y el Espíritu de Dios ha venido de justificación, santificación, Bautismo del Espíritu Santo, esa Iglesia tendrá que estar tan reducida y el Espíritu de Dios tan perfectamente obrando en esa Iglesia, que cuando la Piedra Principal venga, la coronará juntamente, y la resurrección vendrá, y la Iglesia se irá. Ahora, aquello–aquello es sólo un rumor. ¿Ven? Pero yo–yo les estoy tratando de mostrar a Uds. un punto, que la Iglesia tiene que llegar a un lugar para tener el Espíritu de Cristo en Ella, el Espíritu de Cristo operando en nuestros cuerpos como operó en el cuerpo de nuestro Señor. “Las obras que Yo hago vosotros las haréis también; más que estas haréis porque voy a Mi Padre”.
29Ahora, esa fue la promesa de Dios, que El le dio la confirmación a nuestro padre, Abraham, y nosotros estando muertos en Cristo recibimos de la simiente de Abraham, y somos herederos de acuerdo a la promesa. Entonces si somos simiente de Abraham, el Espíritu Santo vive en nosotros, haciendo las obras de Cristo. ¿Ven lo que quiero decir? Ahora, observen a medida que nos empezamos a acercar. Hablemos de Abraham y llevémoslo un poquito más adelante, y llegaremos a ello. Sólo sabiendo.... Nosotros estábamos en el capítulo 15 anoche o en el 16. Ahora en esta noche, saltemos hasta el capítulo 17, el versículo 1, cuando Dios le apareció a Abraham en ese entonces después que él llegó a ser de noventa y nueve años de edad, noventa y nueve, en el capítulo 17 de Ex-... de Génesis.
30Ahora, cuando El le apareció a él allí, El le apareció en el Nombre del Dios Todopoderoso. La palabra hebrea allí proviene de la palabra El Shaddai. El (“el Fuerte”) Shaddai. Shad significa: “el pecho de mujer”, pero Shaddai, Shaddai, significa el plural: “con pechos”. El es el Dios con pechos. ¿No fue eso verdaderamente sorprendente para un hombre de cien años de edad casi muerto? Su vigor se había acabado. La matriz de Sara había estado muerta por años. Ella–ella tenía noventa años de edad; él tenía cien años de edad, y Dios le apareció a él como El Shaddai. “Yo soy el Dios con pechos”. ¡Oh, hermanos!, observen: no únicamente el Dios con un pecho, sino el Dios con pechos. ¡Oh, Uds. los que no creen en sanidad Divina, yo espero que esto restriegue muy profundamente! “Más El herido fue por nuestras rebeliones, y por Su llaga fuimos nosotros curados”. Su salvación para el alma, está en ese pecho. Su salvación para el cuerpo, está en ese pecho. El es El Shaddai, el Todopoderoso, el Fuerte.
31No únicamente una mujer... Su pecho es para amamantar a su bebé. El pecho de Dios es para amamantar a Sus hijos. Y tomen por ejemplo a un bebito que está enfermo cuando está realmente enfermo e irritado; la madre puede tomar al bebito, llevárselo a su pecho, y él mama su fuerza de su madre. ¡Amén! ¡Oh!, ¿lo ve Ud., hermano? ¿Ve? Si estamos enfermos, sólo vengan al El Shaddai. ¡Amén! Aférrense; mamen su fuerza y salud de El. El es El Shaddai. Crea eso, hermana, esa hermosa mujer joven en el catre. Muy bien. Tengan fe en eso. Créanlo. Sólo aférrense al El Shaddai, el Dios con pechos. No únicamente un bebé extrae su–su fuerza de su madre, sino que también para de irritarse. Está satisfecho. El es El que satisface. Cuando un bebé empieza a extraer su... la–la fuerza de la madre y la mete en su propio cuerpo, él esta satisfecho mientras la está extrayendo. ¡Amén! Ahí lo tenemos.
32Ahora, si nos hemos aferrado de Dios por medio de fe, y creemos que El es el Dador de fuerza: “Por Su llaga, yo fui sanado. Yo lo acepto como mi posesión. Toda promesa es mía. El pacto ha sido confirmado dándome el Espíritu Santo y llenándome con Su bondad, y misericordia, salvándome del pecado, volteando mi rostro de las cosas del mundo, y poniendo mis afecciones en el Calvario. Ahora, yo sé que eso es correcto. Yo he pasado de muerte a Vida. Algo me sucedió que cambió todo mi ser”. ...Por treinta y un años eso ha sido dulce y querido para mí; es mejor en esta noche que lo que fue alguna vez. Yo sé que algo me sucedió. Muy bien. Ese mismo que me da gozo, y fuerza, y salvación, ha dicho: “Si estás enfermo, sólo ven a este otro pecho y extrae tu fuerza de Mí”. ¡Oh, hermanos! Uno está satisfecho. Eso satisface. Cuando yo oigo la Palabra de Dios decir: “Por Su llaga yo fui sanado”, eso me satisface. ¡Amén! Correcto. No se inquiete más. No corra de aquí para allá. No haga esto, eso, y lo otro. Sólo–sólo quédese allí y mame su fuerza y su salud de nuevo de El Shaddai, el Fuerte.
33En muchas ocasiones yo he tenido gente que ha venido... Yo he estado en hospitales para dementes y he observado cuán lastimoso y... cómo están. Y en muchas ocasiones, cuando el... satanás echa mano de esta gente, ella tiene cuatro o cinco veces más que su poder. Un hombre demente tiene muchas veces más su poder. Miren al–al maníaco de Gadara. Bueno, ellos lo ataban con cadenas, y él las rompía. Ningún hombre lo podía someter. Los demonios tenían una legión en él. Ahora, si una legión de demonios en un hombre, le puede dar cuatro o cinco veces más que su fuerza, ¿qué hará el Espíritu Santo cuando El toma control de un hombre? No importa si él está enfermo, o si él está afligido... Ud. dice: “Bueno, yo no me puedo mover”. Deje que el Espíritu Santo tome control una vez y observe lo que sucede. Sí, señor. ¡Oh!, eso dobla y triplica su fuerza, porque Ud. no está caminando en su fuerza; Ud. está caminando en el poder de la resurrección de Jesucristo. Dios lo resucitó a El de los muertos, y soltó los dolores de muerte, y nos lo dio a El como una propiciación para nuestros pecados. Y nosotros–nosotros sabemos que hemos pasado de muerte a Vida, y recibimos eso que pedimos.
34Quizás, con una sola vez que mama... tiempo de amamantar, Uds. no obtienen la suficiente fuerza. Sólo quédense allí. Extraigan de El hasta que Uds. estén caminando, hasta que el cáncer se haya ido. Rehúsen ver el cáncer. Rehúsen ver todo lo que es contrario a Su Palabra. No es así. Todo... Como Jonás: “Ellas son vanidades ilusorias. Yo ni siquiera las miraré. No las reconoceré. No, señor. Yo veo lo que Dios dijo”. No vean a los amorreos. No vean el cementerio. No vean estas cosas. Vean la promesa de Dios. ¡Dios lo prometió! Depende de Dios tomar cuidado de eso. Sí, señor. Ahora, yo sé que la muerte nos tiene que herir a todos. La muerte viene a todos nosotros, pero algunas veces, sólo debido a la incredulidad, nos resignamos, y vamos a una sepultura prematura. Dios no quiere que hagamos eso. El quiere que confiemos en El, y que creamos en El, y–y que digamos que así es, y que nos quedemos con eso, porque Dios....
35Lázaro murió, eso es verdad. El resucitó, y vivió una vida normal por muchos, muchos años, debido a la resurrección que Jesús le dio. Y luego, por supuesto, él murió otra vez, pero él saldrá en la resurrección. Jesús dijo que él saldría en la resurrección, pero él tenía que ir a su descanso como todos los seres humanos. Pero hasta que llegue ese tiempo, no permitan que por engaño nos quite el privilegio de nosotros vivir una vida de servicio para Dios, porque es negocio de satanás el quitarles eso. Sí, señor. Mas Dios es El Shaddai (¡amén!), el Fuerte, el Dios con pechos, El que Amamanta, el–el Dador de fuerza, para Sus hijos enfermos, cuando Su hijos se enferman. Ud. dice: “Bueno, yo tengo noventa años de edad”. También Abraham. El tenía noventa y nueve años, pero todavía él era sólo un bebito. Dios dijo: “Recuéstate en Mi pecho y mama, Abraham”. ¡Amén! ¿Qué eran noventa y nueve años para Dios?
36¿Saben Uds. lo que sus setenta años significan para Dios? De acuerdo al tiempo... El no tiene tiempo; El está en Eternidad. Pero los mil años, yo pienso, equivalen como a tres o a cuatro minutos del tiempo de Dios. Pero “tú, tú has aguantado toda tu vida por casi cien años”. Así que Abraham no era mas que un bebito. Y Dios dijo: “Sube aquí, Abraham. Tú eres un anciano. Tienes cien años de edad (la barba le está colgando hasta aquí abajo, y ese cabello canoso, y–y...), tú eres un hombre bastante anciano para el mundo, pero para Mí sólo eres un bebé. Tú sólo eres un bebé, Abraham. Sube aquí a Mis rodillas. Siéntate aquí y–y empieza a mamar tu fuerza otra vez”. ¡Oh!
37Y todo lo que El le dio a Abraham, por promesa, El se lo dio a Abraham y (“y” es una conjunción) y a su simiente después de él. ¡Amén! ¿No están Uds. contentos que son simiente de Abraham? ¡Oh, estoy tan contento! ¡Oh!, siento como cantar esa alabanza: Toda promesa en la Biblia mía es. Cada capítulo, cada versículo, cada línea. Estoy confiando en Su amor Divino, Pues toda promesa en la Biblia mía es. Es de Uds. Todos... “El que quiera, que venga y tome de la fuente del agua de Vida gratuitamente”. Es para el que quiera, el que pueda venir. Así que Dios hizo esto por Abraham, y Abraham siendo de cien años de edad, y Sara de noventa años de edad. La abuelita ahora, probablemente con un pequeño chal sobre sus hombros, y una gorrita puesta para el polvo, con un palito, iba caminando de esa manera.
38Bueno, como unos cuantos días después de eso, él estaba sentado bajo el sol caliente de la mañana. Y, ¡oh!, ha de haber sido un momento terrible. Estamos como en el capítulo 18 ahora, o el 19. El estaba sentado afuera bajo el sol caliente. Los pastores vinieron y dijeron: “¡Oh, qué cosa!, ellos se están peleando... se terminó toda el agua”, y parecía como que todo estaba yendo mal. Cuidado cuando sucede eso. Para un Cristiano, cuando eso sucede, hay una bendición que está allí justo por delante, y satanás está tratando lo mejor que puede para mantenerla alejada de Uds. Yo he visto eso en mi vida. Cuando yo voy a orar, me meto en el bosque, y los escaramujos verdes... no los tienen Uds. aquí, ¿los tienen? Pero nosotros tenemos bastantes de ellos allá en el este, y lo rasguñan a uno. Y si uno va para acá, la luz del sol brilla sobre uno, pasando a través de los árboles. Si uno va para allá, está en la ladera de la–la colina, y está orando de esa manera; y ahí hay muchas piedras, y los mosquitos lo están picando, y ¡ah, todo! Ahora, cuando Ud. llegue a esa clase de lugar, sólo levante sus manos y diga: “¡Aleluya! ¡Dios, Tú me estás llamando, y yo te estoy contestando!” Algo va a suceder. Correcto. Porque hay una bendición que está allí, y satanás está tratando de pelearle a Ud. El es un malvado pata hendida de todas maneras, como Uds. saben, y él–él está tratando lo mejor que puede para impedir que reciba esa bendición. Sólo quédese allí hasta que Ud. haga contacto con Dios. No me importa; que los mosquitos piquen. Pase lo que pase, sólo quédese con eso, porque satanás le robará eso si él puede.
39Así que allí estaba Abraham. Yo lo veo después que Dios le apareció como El Shaddai, que va y le dice: “Sara, ¿sabes qué? Yo sólo soy un bebito”. El dice: “Yo sencillamente soy... Abraham, ¿lo eres?” “Sí. Y El me dijo que sólo me recostara en Su pecho y que mamara mi fuerza otra vez”. Correcto, él era de noventa y nueve años de edad. Bueno, él estaba sentado allá afuera una mañana, y cuando menos pensó, él miró y vio que venían tres Hombres. Cuando Abraham, sentado debajo de esa encina, a la–a la puerta de su tienda, miró hacia afuera.... Y como Uds. saben, hay algo tocante a un Cristiano que uno puede ver. Sencillamente hay algo en un Cristiano que uno lo nota. Si él ha recibido el Espíritu Santo, Ud. le habla por un segundo, y sabrá que algo le ha sucedido a él. El ha pasado a la tierra de Canaán. Así que, uno lo nota en él. El está marcado. Y allí estaban sentados afuera, y esos tres Hombres vinieron con Sus ropas polvorientas, y dijeron: “Somos Extranjeros. Venimos de otra Tierra, sí, de muy lejos”. ¡Gloria!
40Y él dijo... Y Abraham preparó las cosas y le dijo a Sara que hiciera pan, como dijimos la otra noche, y lo llevó afuera, y lo puso delante de Ellos, y Ellos comieron. Dos de Ellos fueron a Sodoma, porque Sodoma estaba casi lista para–para ser quemada. Y ahora, Uno le habló a Abraham. Y los otros, fueron allá y le predicaron a Lot, al pastor Lot allá en–en Sodoma. Y él procuró lo mejor que pudo de sacar a la gente, pero ellos no lo escucharon. Ellos eran tan modernos como esta gente es hoy en día en esta nación. Ellos tenían sus propias maneras y sus propias religiones, y sus propios programas cortos y secos, y el pecado se estaba amontonando a cada lado. Y ellos–ellos tenían sus propias maneras, así que uno no les podía hablar a ellos. ¿Han visto Uds. alguna vez gente a la cuál Uds. no le puede hablar? Nadie de Uds. pueden... Uds. no les pueden decir nada a ellos, porque no lo creerán. Ellos sólo escucharán por un segundo y se van. Eso es todo. Ellos... Un pequeño jarro se llena antes que uno grande, como Uds. saben. Y así que entonces, ellos se van, y no lo escuchan en lo absoluto.
41Ahora, entonces allí estaba un... Uno que se quedó y le habló a Abraham. Y Este le dijo a él: “Abraham: ¿dónde está Sara tu mujer?” Ahora, como dijimos esto la otra noche, yo sólo pasaré sobre ello brevemente por un momento. Ahora, ¿cómo sabía El que él estaba casado, que tenía una esposa, y que su nombre era Sara? Y Abraham dijo: “Ella está en la tienda detrás de Ti”. El dijo: “Yo te voy a visitar, Abraham. Yo voy a cumplir Mi promesa”. Ahora, ¿quién era esa Persona? Yo quiero que Uds. se fijen. ¿Quién era ese Hombre que estaba sentado allí comiendo? Bueno, El estaba comiendo chuletas de ternera, pan de maíz, mantequilla y pan, y bebiendo leche de la vaca. Un Hombre sentado allí con polvo sobre Su ropa, y la Biblia dice que El era Dios. Abraham lo llamó a El Elohim. Miren la palabra con letra mayúscula, Señor; Señor: Elohim. Escudríñenla bien, y dense cuenta. Por supuesto, los pastores aquí están diciendo: “Amén” a ello. El lo era. El era Elohim.
42Y luego Jesús dijo: “Como fue en los días de Sodoma, así será en la Venida del Hijo del Hombre”. Elohim, el Fuerte, vendría en carne humana. ¡Oh!, ¿lo captan? Elohim, el Fuerte, vendría en carne humana, y El mismo se manifestaría conociendo los secretos del corazón del que El le estaba hablando. ¡Exactamente lo que Su Hijo hizo cuando El estuvo aquí en la tierra! ¿Ven? Habitando en carne humana; ¿cuál carne? La carne de Uds. Mi carne. El Espíritu Santo, El mismo, viniendo en carne humana y habitando, mostrando señales. Dijo: “¿Dónde está Sara tu mujer?” Dijo: “Ella está en la tienda detrás de Ti”. Y El dijo: “Te visitaré”. Y Sara dijo: “¡Una mujer anciana como yo tener placer con mi señor!” La Biblia dice que ambos eran bien avanzados en edad, bien avanzados. “¡Pensar de tener placer con mi señor otra vez!” Porque ella era... Bueno, hacía cuarenta y cinco años que ella había pasado la menopausia. “¿Pensar que yo pudiera tener placer con mi señor otra vez, siendo que estoy vieja y mi señor está viejo?” Ella dijo: “Eso sencillamente no pudiera ser”. Y el Angel, Dios en carne humana, comiendo carne, comiendo pan, bebiendo leche, sentado allí, dijo: “¿Por qué se rió Sara?”
43¡Oh!, Jesús dijo que esa misma cosa aparecerá antes que el fuego empiece a caer sobre una Sodoma y Gomorra moderna. ¿Ven cuán cerca estamos, amigos? Miren la señal en la iglesia. Permitan que me detenga aquí un momento. Recientemente, yo estaba en la India, en donde el Señor nos dio la reunión más grandiosa que alguna vez hayamos tenido. Unicamente nos pudimos quedar dos días. No había lugar para acomodar a la gente. Se calculó que había quinientos mil en la reunión; eso es medio millón de gente. No había lugar en donde acomodarla. Fuera de los límites de la ciudad uno no podía obtener protección, y ellos tendrían tumultos, y así que ellos no nos permitieron tener la reunión fuera de la ciudad. Se supone que este octubre, los últimos de este octubre, vamos a estar en Nueva Delhi (si yo puedo obtener permiso para ir), en donde tenemos un anfiteatro con un cupo de un millón de personas. Así que, eso es si yo tengo la reunión en la India.
44Y cuando llegué allá, cogí un periódico, y decía: “El terremoto debe haber terminado”. Yo tengo el recorte en casa. Les ruego me perdonen, Los hombres Cristianos de negocio lo usaron para publicarlo en el... su–su revista. Así que yo... Decía allí: “El terremoto debe haber terminado”. Decía: “Hace tres días, dos días antes que viniera el terremoto....” En la India ellos no tienen cercas de alambre entrelazado como nosotros tenemos aquí en Washington y en los alrededores. Ellos recogen piedras en el campo. Hay cuatrocientas setenta personas, o mejor dicho, cuatrocientos setenta millones de personas en la India, y me pareció a mí que como unos cuatrocientos millones de ellos eran mendigos. Así que ellos–ellos tienen muchos recursos naturales, pero no tienen poder mental para desarrollarlos. Así que ellos recogen piedras y hacen sus casas, recogen piedras y hacen sus cercas. Y los pajaritos se meten en esas piedras y hacen sus nidos. Bueno, y entonces en la tarde (donde no hay sombra), el ganado se para alrededor de esas cercas grandes y altas para obtener sombra cuando el sol está muy caliente. Pero, por dos días, los pajaritos habían dejado completamente todos esos huecos allí adentro donde tenían sus nidos, y se habían ido al campo, a los matorrales. Todo el ganado, que en la tarde solía pararse alrededor de la cerca, y todas las ovejas y todo, se fueron justo en medio del campo y se reclinaron uno contra el otro, parados allí en el sol caliente.
45La gente no sabía cuál era el problema. Decía: “Miren a los pájaros que por parvadas se están yendo de las paredes, alejándose. No duermen allí en la noche. No regresan. Se van y no regresan. Las ovejas ni siquiera se acercan a las cercas; ellas se quedan allí reclinadas unas contra las otras, y el ganado”. Entonces un terremoto vino y derrumbó esas paredes. Entonces los pájaros regresaron. Eso fue una señal que el terremoto había terminado. Hermano, el mismo Dios que podía guiar a la oveja, y a los pájaros al arca en los días de la destrucción antediluviana, es ese mismo Dios hoy en día, quien puede... Y si Dios le puede hablar a un pájaro para que huya del peligro... “Apártense de esos grandes muros de incredulidad de Babilonia; viene un tiempo de sacudimiento”. El Espíritu Santo está mostrando señales y prodigios de que la destrucción está a la mano.
46Miren, pudiera suceder en cualquier momento. No hay una sola cosa que queda. La Venida del Señor está a la mano. Vemos en los hangares de Rusia y en todas las diferentes naciones, bombas y cosas que destruirán al mundo completo en un instante. El mundo no lo pudiera soportar. Y antes que suceda eso, la Iglesia se va a la Gloria. Recuerden: antes que algo de lluvia cayera, Noé estaba en el arca, seguro. Antes que algo de fuego cayera, el Angel le dijo a Lot: “¡Date prisa! ¡Sal de aquí!, porque Yo no puedo hacer nada hasta que tú salgas. ¡Aléjate de aquí!” La Iglesia se va antes que venga la destrucción, y el mundo científico dice: “Son tres minutos para la media noche”. El reloj ha estado avanzando todo el tiempo. La Eternidad está para entrar. El mundo sabe, el mundo científico sabe, que... Dijo: “Asustaría mucho a la gente”. Uds. han oído la... Si ellos lo pusieran en la radio y demás... Nosotros sabemos que el tiempo está a la mano. Y si pudiera acontecer antes de la mañana, y la ida de la Iglesia es antes que eso suceda, ¿cuán cerca está la Venida de Cristo? ¡Amén! ¡Aleluya! Hermano, déjeme decirle a Ud.: Ud. no puede excavar lo suficiente profundo como para esconderse de una de esas bombas. Ellas harán un hoyo en la tierra de ciento cincuenta millas de ancho [240 km.–Trad.], y de doscientos pies de profundidad [60 m.–Trad.]. ¿Cómo va Ud. a llegar así de profundo? Si Ud. edifica una caja de hierro, o un edificio, quinientos pies de profundidad [150 m.–Trad.], la concusión quebraría todo hueso en su cuerpo. Ha llegado a tal punto que no hay escondedero aquí. Ud. pudiera clamar a las rocas. Pero déjeme decirle a Ud., que sí hay un Refugio para bombas que perdura. Está hecho de plumas, bajo Sus alas. ¡Amén! ¡Ese es el Refugio! El Refugio Eterno de Su...?... en Gloria. Ese es el Lugar de Refugio, el Lugar al cual huir.
47Estaba sentado en las montañas hace algún tiempo, observando a una madre águila sacar a sus pequeñitos del nido. Ella los puso en el suelo. Ellos estaban fuera del nido que olía como para vomitar... Perdonen esa expresión. El viejo nido que apestaba, si Uds. alguna vez han estado alrededor de un nido de águila lo saben. Y–y entonces ella los puso allí. Y yo estaba allá reuniendo el ganado, y yo estaba.... Era cuando yo estaba en estas campañas, pero yo había ido allá arriba para llevar el ganado en el tiempo de primavera, y yo estaba observando a través de los binóculos. Y si yo alguna vez había visto una reunión Pentecostal fue con esos aguiluchos. Ellos nunca habían puesto sus patas en ese pasto antes, Uds. saben, en nada sino en el viejo nido, apestoso y espinoso, como el mundo. Y la madre extendió sus grandes alas, y los levantó, y los llevó abajo, y los puso en territorio Pentecostal. Ellos sólo estaban saltando uno sobre el otro, y disfrutando ese buen sentir en sus patas, Uds. saben. Uds. saben cómo se sienten cuando Uds. reciben el Espíritu Santo, sencillamente como si Uds. están caminando sobre plumas, o resortes en alguna parte, sencillamente se sienten bien.
48Ellos estaban teniendo un gran jubileo Pentecostal. Y esa madre, tan pronto como ella los dejó, ella voló, movió sus grandes alas, y voló hasta una roca grande y alta. Dobló sus grandes alas, y se sentó allá, y miró hacia abajo, a ellos. Yo pensé: “¡Oh, qué cosa!” Eso es lo que El hizo. Cuando El me sacó del viejo nido del mundo, El subió las murallas de Gloria, y “Sus ojos están sobre el gorrión, y yo sé que El me cuida”. El los cuida a Uds. Deje que un coyote venga si él quiere; ella lo levantaría tan alto en el aire, y lo dejaría caer, y él se desintegraría. Sí, señor. Nada va a dañar su cría; ella los está cuidando Dios cuida Su Palabra. El cuida de Su pueblo. El quiere encontrar a alguien que le creerá a El, y pondrá la confianza en El. El está sentado en la Gloria arriba, cuidando.
49Cuando menos pensé, yo oí un estruendo. Y una verde... En dirección de Washington, estando yo en Colorado, yo vi una raya verde venir. Yo sabía que una–una tormenta venía, tronando y relampagueando. Esa madre estaba sentada allá, y ella olió esa tormenta en un momentito, y abrió esas grandes alas, y dejó escapar un gran chillido, y bajó hacia el valle. Cuando ella bajó allí, ella abrió sus grandes alas, sólo dio un gran llamado, y cada uno de esos aguiluchos corrieron y saltaron arriba sobre la ala de esa madre, y con sus patitas se agarraron de las plumas, y con sus pequeños picos se anclaron en ellas; y esas alas enormes se empezaron a mover. ¡Oh! ¡Gloria! Me van a llamar “santo rodador” de todas maneras, así que más vale que empiecen. Sí, señor. Cuando ella movió esas grandes alas, ella se empezó a elevar, enfrentando directamente ese viento. Y ellas pueden atravesar el viento alcanzando una velocidad de sesenta millas por hora [96 km. por hora–Trad.]. Y con esos aguiluchos agarrados de esa ala, ella se fue directamente a la hendidura en la roca. Yo dije: “¡Oh, Dios!” Arrojé esos binóculos al suelo y dancé arriba de la ladera de esa colina. Yo dije: “Algún día, el poder de Dios extenderá Sus grandes alas a lo largo de la tierra, y Sus aguiluchos se aferrarán a ‘la Roca de la Eternidad, ¡fuiste abierta para mí!; permíteme esconderme en Ti’, mientras las aguas torrenciales fluyen. Sí, señor. Aférrense a esa Roca de la Eternidad.
50Yo estaba en Gary, Indiana, teniendo una reunión. Allí fue cuando esa muchachita, una danzarina de Fred Astaire, fue llamada en la reunión, y–y Rosella Griffin, la alcohólica, y todas esas grandes cosas sucedieron recientemente. Ellos me llevaron a la fundición de acero allí, para–para mostrármela, allí donde estaba... lo que ellos hacían. Y uno de los hombres, un hombre Cristiano... Ellos tenían un montón de tornos en donde ellos operaban este taller de maquinaria, raspando todas esas cosas que estaban fabricando. Y así que después de un rato, sonó un pequeño silbato. Y cuando lo soplaron, cada hombre se quitó su delantal, cogió su escoba y barrió todas las virutas de metal, poniéndolas en medio del piso. El dijo: “Ahora, observe, Sr. Branham, y le mostraré algo”. Yo dije: “Sí, señor”. Otro pequeño silbato sonó, y todo hombre se fue. Y por todo el salón, en los pasillos, había un grande montón de virutas. El fue allá y presionó la puerta de esta manera, o mejor dicho, presionó algo como un botón en la puerta, lo presionó, y ahí venía un enorme imán, venía con estruendo. [El Hermano Branham imita el ruido–Trad.], haciendo un ruido al pasar, pasando por otro lugar, pasando por otro lugar, pasando, y pasó por encima de todas esas virutas de metal, y todas esas virutas fueron atraídas a él, porque estaban magnetizadas a ese imán. El lo guió hasta una enorme olla, tiró de una cosita; eso le quitó la atracción al imán, y todo cayó dentro de una enorme olla para ser moldeado y hecho de nuevo. Yo dije: “¿De esa manera lo hacen?” El dijo: “Sí”. Yo dije: “¡Aleluya!” El dijo: “¿Qué es lo que le pasa a Ud.?” Yo dije: “Mire: me fijé que no todas esas virutas de metal fueron levantadas. ¿Por qué no fueron levantadas todas?” El dijo: “Porque son de aluminio; ellas no están magnetizadas al imán”. “Oh”, yo dije: “¡Gloria!” Yo dije: “¿Por qué ese pedazo de metal allí no fue levantado?” El dijo: “¿Ve Ud.?, está fijo con una tuerca”. Yo dije: “¡Oh, Dios!” Dijo: “¿Qué es lo que le pasa a Ud.?” Yo dije: “Yo estoy pensando tocante a otro gran Imán. ¡Aleluya!, el Hijo de Dios que está allá en la Gloria. Algún día, habrá un estruendo como un viento que sopla, y ahí vendrá El. Y todos esos que están magnetizados a Su Espíritu subirán para encontrarse con El en el aire. Esos que están encadenados por el pecado, esos que son miembros de iglesia de aluminio nunca lo lograrán. Y nosotros seremos moldeados a la imagen de El...?... Dios”. ¡Oh, hermanos, qué día será! Guarda mi alma magnetizada, Señor, con Tu Espíritu, por encima de todas las cosas. Permíteme llevar la llave conmigo mientras voy subiendo esta escalera. Sí, señor, porque algún día El vendrá (la Biblia dice que vendrá), y yo quiero que mi alma esté en armonía con El. Yo quiero ese contrato, como el que yo rompí anoche, ilustrándolo; yo quiero ser lleno con esta parte del contrato, esperando que venga eso (¡amén!), oh, con el pacto igual que confirmó El con Abraham.
51Ahora, El dijo que esas cosas acontecerían. Yo quiero que Uds.... yo les quiero dar a algunos de nosotros, ancianos, algo de ánimo en estos momentos. Yo quiero... Uds. pudieran diferir un poquito en esto. Y si difieren, Uds. hagan esto que yo hago cuando estoy comiendo pastel de cereza. Ese es mi pastel favorito. Y cuando como pastel de cereza, si yo muerdo una semilla, no me como la semilla, sencillamente tiro la semilla y continúo comiéndome el pastel. Así que cuando estoy comiendo pollo (a todos los predicadores les gusta el pollo), cuando yo muerdo el hueso, yo no digo que ese pollo no está sabroso y lo dejo. Yo sencillamente me como toda la carne del hueso, y dejo el hueso. Así que, de esa manera háganlo Uds. con lo que Uds.... con lo que yo voy a decir ahora. Si Uds. no pueden... sólo cómanse lo que haya de carne en el hueso, y el resto que parezca hueso, o una–una semilla, sólo háganlo a un lado. ¿Ven? Déjenlo allí. ¿Por qué no observan Uds. lo que Dios hizo con Abraham y Sara? El mostró por medio de Abraham y Sara, esos dos hijos, lo que El va a hacer con todos los hijos de ellos. Fíjense. ¿Saben Uds. lo que El le hizo a Sara y a Abraham? El los regresó a un hombre y a una mujer joven. Seguro que lo hizo. Ahora recuerden... Uds. dicen: “¿Puede Ud. probar eso por la Biblia?” Sí, señor.
52Ahora, leyendo la Biblia, ¿ven Uds.?, la Biblia es una historia de amor que Dios le escribe a Sus hijos. ¿Creen Uds. eso? Ahora, yo amo a mi esposa. Verdaderamente nosotros tenemos un–un–un verdadero asunto de amor, ella y yo. Así que cuando yo voy a ultramar... yo... Esa es la razón que yo creo en la gracia de Dios. Yo–yo fui... Cuando vamos a ultramar, yo–yo no digo: “Sra. Branham: te voy a decir algo: no tendrás tú otros esposos”. Ella me diría: “Sí, y tú mi jovencito, no tendrás más esposas tampoco”. ¿Ven? Ahora, ¿sería ese un hogar? No. Nos arrodillamos y oramos uno por el otro. Yo digo: “Dios te bendiga, cariño”. Ella dice: “Yo estaré orando por ti, Billy”. Yo digo: “Te–te veré otra vez, cariño”; y me voy a ultramar. ¿Ven? Eso es todo el asunto. Yo nunca viviré infiel a ella, y ella no lo hará, mientras nos amemos uno al otro. ¿Ven? Cuando Uds. aman a Dios, Uds. no lo van a lastimar a El. Eso es de seguro. Uds. van a hacer todo lo que puedan; así que esa es la cosa principal de la vida, es el amor de Dios. “Si yo hablase lenguas humanas y Angélicas, y no tengo amor, nada soy”. ¿Ven? Ahora, eso es correcto. Recuerden eso. Un amor....
53Más adelante en la semana, yo les quiero contar algunas experiencias. Lo que ha conquistado cosas, ha sido el amor. Lo que conquista a los enfermos, es amor. “De tal manera Dios amó al mundo”. Dios es amor. Y aquellos que aman son de Dios. Ahora, eso es... Ahora recuerden, eso no es amor fileo; eso es amor Agape, como Uds. probablemente saben. ¿Ven? Es un amor piadoso; no es este aquí “amor libre”, como ellos lo llaman en las iglesias, y cosas así, sino que este es amor Agape, el amor enviado de Dios, amor verdaderamente genuino.
54Ahora, y entonces, cuando me voy a ultramar, yo no le diría eso a mi esposa. Bueno, sencillamente nos amamos uno al otro y seguimos adelante. Ahora fíjense, leyendo la car-... la Biblia, es una carta de amor para la Iglesia. Ahora, cuando llego a ultramar, Meda me escribe una carta, ella dice: “Querido Billy. Estoy sentada aquí esta noche; acabo de poner a dormir al bebé”, y demás. Ella está diciendo algo aquí, pero, ¿ven Uds.?, yo–yo puedo saber de lo que ella está hablando, porque yo la amo a ella tanto, yo sé todo respecto a ella, y puedo leer entre líneas. Yo sé lo que ella está diciendo (¿ven?), leyendo entre líneas. Ahora, Dios ha escrito la Biblia, una carta de amor para Su Iglesia. Hasta que Uds. la lean con amor, nunca serán capaces de encontrar a Dios a través de un programa educacional frío. Uds. tienen que tener el Amor de Dios en el corazón de Uds., y entonces leen entre líneas. Allí es en donde está la cosa verdadera.
55Yo aprecio lo que Meda dice, pero es el amor que yo encuentro entre líneas lo que cuenta para mí. De esa manera es con la Biblia. Yo leo entre líneas, lo que El está diciendo. Ahora, leamos entre líneas sólo un momento. Sara y Abraham ambos estaban viejos. Ahora, para que así esto lo saque de sus pensamientos, o mate eso para empezar: la Biblia dice, en el mismísimo capítulo, que ambos estaban bien entrados en edad. El tenía cien años de edad, noventa y nueve, y ella tenía noventa: cien años y noventa años. Ahora, sabemos que un hombre bien entrado en edad, de cien años de edad, con sus hombros caídos, y–y el cabello canoso colgándole, con barba canosa... Sara, una abuelita con su bordón, con una gorrita para el polvo, Uds. saben, caminando... y–y Dios le dijo que él sólo era un bebé. Así que yo quiero que se fijen lo que El les hizo a ellos.
56Ahora, El los regresó a un hombre y a una mujer joven. Eso es lo que El hizo. Ahora, si Uds. se fijan, inmediatamente después que ese Angel les apareció... ¿Ven?, ahora, eso... justo después de que ese Angel apareció, su–su transposición... ellos regresaron a ser un hombre y una mujer joven después de eso. Ahora, cuando ese Angel del Espíritu Santo... [Porción sin grabar en la cinta–Ed.].... Sara y Abraham llegaron a ser un hombre y una mujer joven. Yo puedo ver a Sara levantarse una mañana y decir: “Abraham, querido, mira, la joroba se está desapareciendo de tu espalda”. “Bueno, Sara, esos ojos hermosos, como de un ángel, te están regresando. Esas ojeras oscuras que estaban bajo tus ojos, están desapareciendo totalmente. Y el cabello se está volviendo negro otra vez”. El los regresó otra vez a una edad como de unos veinte años. Yo les mostraré si El lo hizo o no. Ahora, Uds. sólo observen. ¿Ven?
57Ahora, ellos tomaron un–un viaje de trescientas millas [480 km.–Trad.]. Esa es una distancia bastante larga para un anciano de cien años y para una anciana. ¿No es eso verdad? Un viaje de trescientas millas [480 km.–Trad.] hasta Gerar en el país de los filisteos. Mídanla en el mapa y vean cuán lejos está, y vean. Es una larga distancia hasta allá. Y luego la cosa de eso, era que había un rey joven allá de nombre Abimelec, que estaba buscando una novia, y se enamoró de Sara, una abuela. Con todas las muchachas hermosas filisteas que había allí, esas muchachas gentiles, pero ahí llegó Sara, y él dijo: “Esa es la que yo he estado esperando”: una abuela. Y Abraham dijo: “Sara, tú eres de hermosa apariencia. Así que te pido que digas que tú eres mi hermana”. ¿Ven? ¡Oh, hermanos!, ¿no ven Uds. lo que El hizo? Bueno, miren, aun después de eso, Abraham aun después de la muerte de Sara, cuarenta y cinco años después, Dios le permitió casarse con otra mujer, y tuvo siete hijos aparte de las hijas. ¡Amén! ¿Ven Uds. entre líneas lo que El hizo?
58Ahora, escuchen otra cosa. Antes que Sara pudiera tener ese bebé... Perdónenme, mis hermanas, por esta expresión ruda, pero la debo decir. Ahora, sabemos que Dios tuvo que hacer algo; ella no era fértil. Sabemos eso. Sara era estéril. Ella no podía tener el bebé, porque él había vivido con ella todos esos años, y ella no tuvo un bebé. Ahora, Dios tuvo que hacer su matriz fértil, la primera cosa. Ahora, ellos no tenían estas botellas de salud e higiene en aquellos días, así que El le tuvo que dar a ella nuevas glándulas de leche, porque a esa edad que tenía sus venas estaban secas. Bueno, una mujer de cien años de edad entrando en dolores de parto, ella hubiera tenido un ataque al corazón. El le tuvo que hacer un corazón nuevo. Así que, ¿ven?, El no la parchó; El la hizo una hermosa mujer joven. Esa es una promesa, que El lo va a hacer a todo hijo de Abraham. ¡Amén!
59Abimelec se enamoró de ella. La abuela anciana con una gorrita encima de su cabeza, y como Uds. saben, dijo: “¡Oh, tú eres de hermosa apariencia, querida. Tú eres de hermosa apariencia”. Sí. ¡Tonterías!, El la hizo una hermosa mujer joven. Seguro que El la hizo. ¿Qué va a hacer El con nosotros, gente anciana, uno de estos días? ¡Cambiarnos! ¡Aleluya! “Todos los días de mi tiempo señalado”, dijo Job: “Yo esperaré hasta que mi tiempo venga (¡amén!), cuando mi cambio venga”. Sí, señor. Seremos cambiados en un momento, en un abrir y cerrar de ojos, y juntos seremos arrebatados con ellos, los resucitados, para encontrar al Señor en el aire, y para siempre estar con El. ¡Oh, yo estoy tan contento que puedo decir que soy uno de ellos! Amén...?... Me siento muy religioso. ¡Qué cosa!, ¡pensar de eso! No importa lo que suceda aquí en la tierra, eso no tiene nada que ver con ello; yo volaré una de estas mañanas.
60Sí, señor. Los cambió a una... Y yo quiero que Uds. se fijen en otra cosa, cómo Dios tiene cuidado de Su pueblo. ¿Se fijaron Uds.? Ahora, Abimelec dijo: “¡Oh!, esa es la que yo he estado esperando todos estos años”. Así que él fue para tomar a Sara como su esposa, pero Uds. recuerdan que de ese linaje puro tenía que venir el Mesías. Y Dios plagó su casa. Y allí estaba Abraham sentado allá afuera, como que... El estaba en la promesa. El tenía la... Ahora, si ese fuera Ud., Ud. pudiera decir: “Yo no soy digno de eso”. ¿Piensa Ud. que Abraham era digno de ello? No, señor. ¿Después que un hombre va allá y dice eso tocante a su esposa, dice que ella era su hermana, y permitió que otro hombre tomara a su esposa para salvar su propio pellejo? Seguro que él no era digno de eso, pero Dios no mira a su... si Ud. es digno o no; es su fe en lo que Ud. le ha prometido a El que Ud. será, si El sólo hace algo por Ud.
61Allí Abimelec, creo yo, un buen hermano, dijo sus oraciones, se bañó, y estiró sus grandes pies y dormir muy–muy confortable, dobló sus manos y dijo: “Mañana me casaré con esa hermosa mujer hebrea”. Se la llevó a la casa, y–y le puso toda clase de ropa elegante, y aretes, y la hermosearon toda, Uds. saben. De unos cien años, como Uds. saben, era más o menos su edad, pero ella fue regresada a ser una mujer joven. Y luego al siguiente día cuando él pensó que se iba casar, Dios le apareció en un sueño y dijo: “¡Tú eres un hombre muerto!” Sí, señor. “¡Tú eres un hombre muerto!” Dijo: “Tú has tomado la mujer de otro hombre”. Así que esa es una buena lección, hermano. “Tú has tomado la mujer de otro hombre”. “Bueno”, él dijo: “Bueno, Señor, Tú conoces la integridad de mi corazón. Tú sabes que ella me dijo que ese era su hermano, y él me dijo: ‘Esa es mi hermana’. Y en la integridad de mi corazón....” El dijo: “Esa es la razón que Yo te detuve de pecar contra Mí. Pero su esposo es Mi profeta. Yo no oiré tu oración. Pero devuélvele a él su esposa, y que él ore por ti, y Yo te sanaré”. ¡Amén!
62¡Oh, me gusta eso! ¡La gracia de Dios para Sus hijos! El poder de la fe, el poder de la oración, cambia las cosas. ¡Oh!, hermano, hermana, estamos viviendo en las sombras de Su justicia, las sombras de Su Venida. Ese mismo Dios que vivió en el día de Abraham sencillamente es el mismo Dios hoy en día; El es el mismo ayer, hoy, y por los siglos. Todo el infierno no puede romper una de estas promesas. Dios se queda con Su promesa. No hay nada que lo pueda alguna vez cambiar a El. Oh, si tan sólo pudiéramos creerle a El, tan sólo realizar que.... Hermanos, les estoy diciendo a Uds., Uds. pueblo Pentecostal están viendo y han visto tanto a través de su vida desde que Uds. han llegado a ser hijos de Dios, han visto tanto de la bondad, y misericordia, y gloria de Dios, al grado que han llegado a ser muy comunes para Uds. Es muy común. Uds.–Uds.–Uds. no... Eso–eso hace que Uds. pierdan la fe. Oh, Uds. sólo piensan que hay mucha gente que quizás... Uno va a Africa, a Asia, a Australia, a alguna de esa gente que nunca lo ha visto. Y deje que algunos de esos nativos Africanos, que ellos vean que sucede eso que la gloria de Dios caiga de esa manera, ¡hermanos!, ellos lo creen, toman ese ídolo y lo rompen contra el suelo, y abrazan a Jesucristo, porque ellos nunca lo han visto antes.
63En una ocasión, había un hombre que había estudiado y nunca había visto el mar, y él había estudiado tocante al mar. Y él iba a ir... tomó una vacación; él iba a ir al mar. Y así que, él se encontró con un anciano lobo de mar (un marinero Uds. saben), que venía del mar, y él dijo mientras él pasaba, él dijo: “¿Adónde va Ud., mi buen hombre?” El dijo: “Oh, yo voy al mar. Yo nunca lo he visto”. El dijo: “Oh, anhelo oír el llamado indómito de las gaviotas a medida que vuelan en el aire. Yo quiero ver las olas saladas, y lo azul levantarse y golpear; yo quiero oler esa agua salada fresca”. Dijo: “Yo he leído al respecto, yo he pensado al respecto”, dijo, “pero, yo lo voy a ver ahora”. Y el anciano lobo de mar sacó su pipa de su boca, y dijo: “Yo no veo nada que sea bueno tocante a ello”. Dijo: “Yo nací en él hace sesenta años”. ¿Ven? El había visto tanto de ello, al grado que llegó a ser común. Y yo pienso que ese es el problema con nosotros gente Pentecostal. Uds. ven tanto la gloria de Dios, al grado que llega a ser común. Nunca permitan que llegue a ser común. Nosotros siempre debemos reverenciarla y respetarla y creerla con todo nuestro corazón, con todo nuestro corazón.
64Dios es bueno. El quiere que–que obtengamos lo mejor. Nosotros somos Sus hijos. Nosotros... El quiere que tengamos lo mejor que hay. Nosotros somos lo mejor de Su cosecha, y El quiere que–que tengamos lo mejor que hay. ¿Creen Uds. eso? Allá en Louisiana, teníamos un anciano hermano de color, allá, un hermano Pentecostal, y él era un buen predicador anciano. Yo lo admiraba mucho a él. Y como que él tenía mi pasatiempo favorito de gustarle la cacería. Y así que un día... Ellos tenían un hombre anciano allí; su nombre era Gabriel, pero ellos lo llamaban Gabo, para hacerlo más corto. Y el anciano Gabo era un hombre amable, pero él... no lo podíamos hacer que se sujetara a la iglesia. El pastor hacía todo lo que él podía por él; pero él sencillamente no se sujetaba a la iglesia. El tenía una amable y santa esposa, una buena mujer, y ella oraba constantemente. Y el pastor trató de hacerlo que fuera a la iglesia, pero él sencillamente no lo hacía. Le gustaba apostar un poco, y demás, y beber un poco. El sencillamente no se sujetaba a la iglesia.
65Un día, él y el pastor fueron a cazar. Y cuando... en el camino de regreso a casa... Ahora, Gabo era uno de los tiradores más malos que hay en Louisiana. El no le podía pegar a la parte de adentro de un establo con las puertas cerradas estando él allí adentro. Así que ellos salieron a cazar ese día, y regresando esa tarde, ellos venían cargados con pájaros, y conejos, y demás, con toda la caza. Era un sábado en la tarde. Ellos iban cojeando por el peso de la carga por un sendero familiar, a lo largo de una ladera de la colina. Y el anciano Gabo continuaba mirando para atrás sobre su hombro, viendo la puesta del sol. El caminó un poquito más adelante, y en un rato por sus grandes mejillas negras las lágrimas empezaron a rodar. El pastor iba enfrente de él con conejos amarrados en palos, y colgados sobre su escopeta, e iba caminando de esa manera. Después de un rato, una mano grande y negra le tocó su hombro, y él– él volteó. El dijo: “¿Pastor?” El volteó y dijo: “Sí, Gabo”. Dijo: “¿Ve Ud. ese sol poniéndose a lo lejos?” “Sí”. Dijo: “Nuestro sol se está poniendo sobre nuestros rostros (¿ve?)”, dijo, “nuestro sol se está poniendo sobre nuestros rostros”. El dijo: “¿Sabe Ud. lo que yo voy a hacer?” El dijo: “Yo voy a ir en la mañana a la banca de los lamentadores”. Allá en el sur... yo no sé si Uds. aquí saben lo que es la banca de los lamentadores; es el altar. El dijo: “Luego me voy a levantar de allí, y voy a ir a tomar mi asiento con mi preciosa esposa. Y después que yo... que Ud. me bautice, yo voy a ser miembro de esta iglesia, y voy a permanecer en esa iglesia hasta que la muerte me haga libre”.
66El pastor dejó caer su escopeta, y abrazó al anciano Gabo, y él dijo: “Gabo: tú sabes que estoy contento de oír eso”. Dijo: “Yo te quiero preguntar algo, Gabo”. Dijo: “¿Qué sermón prediqué que te causó que cambiaras tu mente? O, ¿qué himno cantamos en la iglesia que te causó que cambiaras tu mente?” El dijo: “Pastor”, él dijo, “yo aprecio cada sermón que Ud. predicó. Yo siempre los disfruto, porque Ud. dice la verdad”. Dijo: “Yo disfruto cada alabanza que oigo al coro cantar”, dijo, “porque yo sé que habla del Cielo y de Dios”. Dijo: “Pero no fue eso, pastor”. El dijo: “Ud. sabe, pastor, que yo no le puedo pegar a nada. Soy un mal tirador”. El dijo: “Sólo mire la carne que Dios–que Dios me ha dado”. Dijo: “Seguramente que El me ha de amar, o El no sería tan bueno conmigo”. El dijo: “Porque El me amó, yo lo amo a El, y desde este día en adelante, yo soy Su siervo”.
67Hermano, eso es. Si tan sólo miráramos alrededor y viéramos cuán bueno es Dios con nosotros, contáramos nuestras bendiciones, entonces estaríamos dispuestos a tomar nuestro lugar en Su trono. Inclinemos nuestros rostros sólo un momento. ¿Hay alguno aquí que le gustaría decir: “Hermano Branham, yo sé que Dios ha sido bueno conmigo, y yo no he sido bueno con El, me–me gustaría levantar mi mano, y decir: yo quiero servirle a El; yo–yo quiero que El sea mi Salvador; y yo levantaré mi mano a El ahora”? Ahora, yo–yo pido que la sinceridad de su corazón sea... llegue al lugar ahora, a esta gloriosa unción del Espíritu Santo. Ahora, pueda ser que todos Uds. sean Cristianos. Eso yo no sé. Pero el Espíritu Santo lo sabe. El Mismo que revela el secreto del corazón les hablará a Uds. ahora, y les hará saber si Uds. son Cristianos o no. Si El dice que Uds. no son Cristianos, ¿levantarán su mano y dirán: “Dios, ten misericordia de mí, yo ahora quiero aceptar a Jesús como mi Salvador”?
68¿Levantarían sus manos, en cualquier parte del edificio que Uds. estén? ¿En cualquier parte? Dios lo bendiga. Yo veo esa mano. ¿Habría otro? Dios bendiga a la señora, acá. Alguno en los balcones a mi derecha, en esa dirección, ¿levantaría su mano? “Yo ahora quiero creer en el Señor Jesucristo. El ha sido bueno conmigo, y yo no he sido bueno con El. Yo debería dar mi vida a El”. ¿Alguno de Uds. jovencitos allá arriba? Cambiaría el tiempo de su vida, esa edad indiferente de “rock-and-roll”. ¿No vendrán a servirle al Señor Jesús y tener Vida Eterna? Permítanme persuadirlos a Uds. en el Nombre de Cristo, que sean reconciliados con Dios. Dios bendiga a esta pequeñita acá, levantando su mano En el balcón a mi izquierda, ¿Uds....? Dios te bendiga, hijito. ¿Uno más? Dios la bendiga, jovencita. Dios la bendiga, hermana querida. ¿Hay otro que le gustaría aceptar a Cristo en esta noche como su Salvador? Diga: “Yo quiero ser recordado en oración, Hermano Branham, que Cristo sea mi Salvador”.
69En el piso de abajo, a mi izquierda, en esos pasillos allá. ¿Alguien allá levantaría su mano, que no la ha levantado? Levante su mano, diga: “Recuérdeme, Hermano Branham”. En el pasillo a mi derecha, hacia este lado. Dios lo bendiga. Dios bendiga a esta... Sí. Dios bendiga a esta niñita. Dios bendiga a esta señora aquí. Eso es bueno. Ahora, con nuestros rostros inclinados, oremos. Uds. que levantaron sus manos, recuerden que Ese era Dios que les habló a Uds. “Nadie puede venir a Mí si Mi Padre no le trajere”. Eso muestra que la Presencia de Dios está con Uds.
70Nuestro Padre Celestial, que Tu bondad, y Tu misericordia (concédelo, Señor) descanse sobre esta audiencia en este momento, especialmente sobre aquellos que levantaron sus manos. Yo no terminé mi texto esta noche, Padre, no llegué al tema. Pero experimenté un sentir verdaderamente extraño, que me debía detener en este momento. Estaba hablando tocante a Tu bondad, de cómo Tú cambiaste a Sara y a Abraham. Pudiera haber muchos aquí, Padre, que no serán cambiados en ese día. Si eso es así, Padre, que ellos levanten sus manos, no únicamente sus manos sino sus corazones, y te acepten a Ti como Salvador personal en estos momentos, para que ellos puedan entrar en Ti en la gloria de las glorias, y entrar en el compañerismo por medio de la Sangre, y ser reconciliados con Dios por medio de la justicia de Jesucristo. Concédelo, Señor. Oye la oración de Tu siervo mientras nosotros los encomendamos a todos a Ti. En el Nombre de Tu Hijo, el Señor Jesús. Amén.
71Ahora, justo antes de empezar, y pedir que vengan al altar... me sentí muy extraño tocante a eso ahorita. Yo no creo que repartieron tarjetas de oración hoy. No. Mañana en la noche... olvidé decirles a los hermanos que repartieran las tarjetas de oración. Las repartiremos mañana en la noche para los enfermos, para orar por los enfermos. Les diré que vengan y repartan las tarjetas de oración. Olvidé decirles esta tarde. He estado ocupado. Estuve en el desayuno esta mañana, y tuve el cuarto lleno todo el día con discernimientos y cosas; eso hizo que me debilitara y me olvidara de venir para traer.... De todas maneras, ¿hay alguien aquí que está enfermo y necesitado?, levante su mano. Si Ud. tiene algo en su corazón, sólo levante su mano, diga, solamente dígale a Dios: “Señor Dios, ten misericordia de mí. Yo ahora quiero aceptar... yo quiero aceptar mi sanidad. Yo quiero creer en el Señor Jesús”. Dios lo bendiga. Dios lo bendiga. Eso es bueno. (¿Qué dijo?)
72Muy bien. El dijo que había unas cuantas tarjetas que se habían quedado. Las llamaremos entonces mañana en la noche con el resto de ellas. Yo quiero que estas personas que levantaron sus manos, las quiero en el altar en un momento. Yo les quiero mostrar a Uds. que la razón, la razón que yo me detuve rápidamente, y nunca terminé mi texto, fue porque el Espíritu Santo me dijo: “Ahora es el momento”. El siempre está correcto. Ocho o diez manos fueron levantadas aquí esta noche (¿ven?), que quieren aceptar a Cristo. Ahora, para que Uds. personas enfermas sepan que El también sabía que había pecadores aquí, El sabe que hay enfermos aquí. Ahora, Uds. que no tienen tarjetas de oración y que quieren ser recordados en oración, levanten sus manos, digan: “Estoy enfermo, necesito al Señor”, en cualquier parte del edificio, en dondequiera que Ud. esté. Ahora, inclinemos nuestros rostros otra vez un momento, y oremos.
73Ahora, Padre Celestial, Tú sabes todas las cosas. A mi izquierda yacen enfermos...?... A mí... El pecador allá en el balcón; a la derecha hay enfermedades. Tú eres Dios, y hablamos tocante a que cuando Tú descendiste, Tú mismo te formaste un cuerpo. Estamos hechos de dieciséis elementos, y, ¿qué hiciste Tú? Esos eran dos Angeles que estaban Contigo. Tú sencillamente extendiste Tu mano y cogiste un puñado lleno de calcio, potasio, y petróleo, y luz cósmica, y soplaste el aliento en eso y llegó a ser un cuerpo, y Tú viviste en él, cumpliste Tu promesa, Señor, regresaste. El cuerpo volvió al polvo. Estoy tan contento de que yo estoy relacionado con un Dios que me puede llamar del polvo de la tierra, sólo soplar el aliento de vida otra vez, algún día, y viviré para siempre en un cuerpo. Señor, permite que sea para todos aquí. Y mientras estos cuerpos enfermos están luchando con el Espíritu de Dios en ellos, ellos tienen necesidad de sanidad, Padre. Yo pido que Tú permitas que este mensaje sea confirmado esta noche, que Tú eres Dios, y que Tú sanas a los enfermos. Tú parchas este cuerpo para que podamos glorificarte. Concédelo, Padre, en el Nombre de Jesús. Amén.
74Ahora, reverentemente, con sus rostros inclinados, yo quiero empezar y ver si el Espíritu Santo me lleva por todo el edificio, por todo aquí, si puedo. Alguien que esté cerca de mí o algo, ore. En dondequiera que Uds. estén, la fe de Uds. vencerá a cualquiera, si Uds. sólo tienen mucha fe. Sólo oren. Yo estoy esperando la Luz de Dios. Esa Luz, para mí... yo no sé lo que significa para Uds. Ellos por lo general tienen una fotografía aquí que yo levanto delante de la audiencia. Sin duda que los hermanos lo han hecho en la reunión: la han levantado alto, en la luz, la fotografía del Angel del Señor. Recuerden, era una Columna de Fuego que guió a los hijos de Israel a través del desierto. Esa misma Columna de Fuego fue hecha carne, ¿creen Uds. eso? Seguro. Jesús dijo que cuando ellos dijeron: “Aún no tienes cincuenta años, ¿y Tú dices que has visto a Abraham?”, El dijo: “Antes que Abraham fuese, YO SOY”. ¿Quién era el YO SOY? La Luz, el Fuego ardiente en la zarza. El dijo: “Yo vengo de Dios, y voy a Dios”. Después de Su muerte, sepultura y resurrección, San Pablo (su nombre era Saulo en ese entonces), iba camino a Damasco, y una gran Luz lo echó al suelo, esa misma Columna de Fuego. Y El clamó: “Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues?” El dijo: “¿Quién eres Tú, Señor?” Y El dijo: “Yo soy Jesús”.
75Aquí está El en esta noche, con Su fotografía tomada por primera vez en la... en toda la historia del mundo. La ciencia no puede decir que no hay un Ser sobrenatural. ¿En dónde está El? En la Iglesia Pentecostal con la gente Pentecostal. ¿Es ese verdaderamente el Mismo? Observen qué clase de obras El hace. Si es Su Espíritu, El hará las mismas que El siempre hizo. Uds. oren. Toquen el borde de Su manto y vean si El no es el mismo Dios. Sólo oren, como oró la mujer que tocó Su manto. Uds. dicen: “¿Puedo yo ir y tocarlo a Ud., Hermano Branham?” El no dijo que Uds. me tocaran a mí. Yo no soy el Sumo Sacerdote. Uds. tóquenlo a El. Entonces Su Espíritu en mí usará mis manos, mi boca, mis ojos, para hablarles a Uds., como a la mujer que tocó Su manto.
76Con sus rostros inclinados, yo le quiero hablar a una mujer que está...?... justo en este momento, sentada aquí en el rincón, sufriendo de un problema de corazón. Correcto. ¿Tiene Ud....? Ud. puede levantar su rostro ahora. ¿Tiene Ud. una tarjeta de oración? No tiene Ud. Ud. no necesita una. ¿Ve? Ud. está sufriendo de un problema de corazón, lo ha tenido por mucho tiempo. Es una condición nerviosa de su corazón. Ya no la molestará más ahora, Ud. tocó el borde de Su manto. Ud. tocó al Sumo Sacerdote, que se puede compadecer de nuestras debilidades. ¿Ve Ud., pecador, que levantó su mano? Ese es el Mismo que me dijo: “¡Detente ahorita!” El viene por Ud., si Ud. puede creer. Aquí está un hombre, sentado a mi izquierda, sentado allá muy atrás. El está sufriendo de un problema en su cuello, en su espalda; está orando. ¡Si Ud. sólo cree, señor, con todo su corazón! Sr. Christiansen. Póngase de pie sólo un momento, señor. Yo no lo conozco a Ud. ¿No es eso correcto? Yo nunca lo he visto en mi vida, o hablado con Ud. Si eso es correcto, mueva su mano de esta manera. Somos desconocidos. Eso es exactamente lo que es correcto. Ese es exactamente su nombre. Eso es... Todo lo que El dijo fue verdad. ¿Cree que Ud. que recibirá lo que ha pedido? Váyase a casa y reciba lo que Ud. ha pedido.
77¡Si ese no es el mismo Angel! Miren, voy a voltear mi espalda; el Angel del Señor está en esa sección ahorita. Vean si El es el mismo Angel. Hay una mujer sentada justo detrás del hombre. Ella está orando por su esposo, porque él no va a la iglesia. ¿Cree Ud., hermana, que él irá a la iglesia, si Ud....? Levante su mano si eso es verdad. Allí está–allí está la mano de ella. ¿Ven? Póngase de pie, hermana, para que así la gente la pueda ver. ¿No estaba Ud. orando: Señor Dios, tenga... acerca de las necesidades de su esposo y cosas? Si fue ese el deseo de su corazón, y estaba Ud. orando que yo la llamara, levante su mano. Ella está muy sorprendida en este momento; ella está parada allí. ¿Fueron esas cosas que se dijeron la verdad? Sí fueron. Eso es. Muy bien. ¿Creen Uds.? Tengan fe en Dios.
78Miren, vean si El es el mismo Angel que se encontró con Abraham. No yo; este es sólo un vaso que El puede usar. Uds. son un vaso que El puede usar. Tengan fe y crean. Veamos. Yo creo que El se fue al otro lado. Vayamos a este lado. Veamos si el Señor Dios lo concederá. Ahora, Señor, con mis ojos cerrados, te–te pido que Tú... la gente pueda entender que no es Tu siervo, Señor; es la con-... confirmación de Tu Palabra. Los pecadores serán llamados al altar en un momento; y que sepan ellos que el mismísimo Dios que le habló a Abraham, que habitó en carne humana (alguna clase de carne que El creó)... Nosotros somos carne que El creó, y prometió que a través de la justicia de Su Hijo seríamos santificados y se nos darían dones, que Su Espíritu se movería en nosotros como se movió antes de la destrucción de Sodoma. Que sea así, Padre. Te lo pido en el Nombre de Jesús.
79Hay un hombre sentado directamente detrás de mí. El es un hombre de edad mediana y él–él está orando tocante a una condición que él tiene. Es un cáncer, y el cáncer está en las–las caderas, en la parte de atrás. El hombre está muy grave. ¿Cree Ud., señor, con todo su corazón que Dios lo sanará? Sr. Honeycutt, crea Ud. con todo su corazón ahora, y Ud. será sanado. Dios lo bendiga. Todo está terminado ahora. Ud. se puede ir a casa. ¿Creen Uds. en el Señor? [La congregación dice: “Amén”–Ed.]. Esa es Su bondad. Dios contesta la oración. Hay una mujer sentada detrás de mí en esta dirección en alguna parte. Ella está sufriendo de un problema nervioso. Yo la veo; ella está parada delan-... Sí, se ha orado por ella antes en mi fila de oración, en alguna parte. Ella fue sanada, ella y su hijo. Ella ahora está sufriendo de un problema nervioso. Su nombre es Sra. Booth. Crea en el Señor Jesucristo. Tenga fe, y sea sanada y Dios la sanará. ¿Lo cree Ud.? Yo estaba buscando ese cabello oscuro partido a un lado, y lentes. Yo estaba mirando allí, pero no la podía encontrar. Esas cosas son verdad. Muy bien. Ud. ha sido sanada ahora. La cosa se ha ido de Ud. Ud. puede ser sana, e irse a casa y disfrutar de buena salud.
80Ahora, Eso se ha ido... yo creo que ha cruzado el edificio, ¿cruzó?, a diferentes partes del edificio. Ahora, Uds. que levantaron su mano, ¿vendrán a pararse aquí un momento? Verdaderamente, Dios me detuvo en mi mensaje en esta noche, y dijo: “Haz ese llamamiento al altar”. ¿Vendrá Ud. ahora? Párese aquí sólo un momento, mientras nos paramos y cantamos sólo por un segundo. Venga aquí al frente. “Casi persuadido, ahora para creer” ¿Qué más pudiera Dios hacer, que hacer lo que El está haciendo ahora? ¿Vendrá aquí? La gente aquí en el edificio, sentada allá en la audiencia, yo no la conozco en lo absoluto; hay un Poder en alguna parte. Y muchos de Uds. quizás han criticado a la gente Pentecostal. Venga, mi hermano. La gente Pentecostal, es criticada por gritar y hablar en lenguas, ¿ve Ud. lo que ese mismo Espíritu hará? Sencillamente está llegando a ser más grande y más grande, porque la Venida del Señor se está acercando. Correcto. La hora está a la mano. ¿Se levantará Ud. y vendrá aquí y se parará aquí enfrente de mí para que yo pueda orar por Ud.? Si El oye mis oraciones para sanar a los enfermos y a los afligidos, me permite conocer el secreto del corazón... ¿Vendrá Ud. ahora y se parará aquí? Así se debe hacer. Venga al frente ahora. Eso es bueno. Baje de los balcones. Nos pararemos aquí, y lo esperaremos a Ud., amigo. Esto es más importante. Allí en medio de mi mensaje, queriendo empezar con Jehová-Jireh, tenía en mi corazón llegar al–al... a un punto, y el Espíritu Santo dijo: “¡Detente!, ¡detente, ahorita! ¡Detente ahorita! Diles de Mi bondad, y haz un llamamiento”. Venga ahorita. “Casi persuadido”, ahora para creer; (Dios persuadiendo) “Casi persuadido”, a Cristo recibir; Parece que una alma... (¿Qué? ¿“Sigue”? Mire, escuche, el Espíritu Santo).... “Sigue... (¿Contristaría ese Espíritu de venir a Ud.? No. Venga. Venga ahorita).... Tu camino; Algún día....”
81Yo quiero decir algo. Una mujer tullida viene, una mujer joven en una silla de ruedas, la vienen empujando. La última mujer que venía por ese pasillo la otra noche en una silla de ruedas, la siguiente noche fue sanada y se fue a casa sin la silla de ruedas. Correcto. Recuerde: caminando. ¡Oh, Ud. que puede caminar y esta mujer joven traída aquí en una silla de ruedas! ¿No vendrá? “Casi persuadido”, ¡la cosecha pasó! “Casi persuadido”... (Baje de los balcones, ¿lo hará?, Ud. que no conoce al Señor, y lo quiere a El como su Salvador). ¡... viene al fin! (La cosecha casi pasó ahora). “Casi” (Ud. dice: “Casi fui”), no te aprovechará; “casi”, ¡es fallar! Triste, triste, es ese lamento amargo: “Casi”, ¡pero perdido! “Casi...” (Eso es correcto, hermana. Mientras más se acerca, más lo conoce Ud. a El).... ¡la cosecha pasó! (Esa señora vino desde arriba del balcón. Eso es una verdadera convicción. Es una cosa rara en América de ver una convicción como esa). ¡... viene al fin! “Casi”, no te aprovechará; “casi”, ¡es fallar! Triste, triste, es ese lamento amargo: “Casi”, ¡pero perdido!
82Sólo piense cuán cerca será en aquel día cuando piense que Ud. ha fallado en entrar al Lugar. Quizás antes que amanezca, quizás sangrando en la carretera en un accidente, temblando, estremeciéndose, y sacudiéndose. El doctor dirá: “No hay esperanza”. Ud. sentirá su pulso pulsando bajo la manga de su camisa. “¡Oh!, ¿por qué no fui?” El Espíritu Santo le dijo: “Tú no estás bien. Tú sabes que no lo estás”. “Pero yo no lo hice; yo estaba avergonzado, porque yo profesé ser un Cristiano”. Hermano, es mejor que lo exponga aquí mismo, porque un día todo el mundo lo va a saber. Hagámoslo bien, ahorita. Venga. ¿No vendrá Ud.? Una vez más, mientras le estoy pidiendo a los obreros personales que vengan con ellos, y se paren alrededor, y los hermanos ministros, por favor; vengan alrededor de estas personas aquí mientras las guiamos al Trono de Dios en oración. “Casi persuadido”, ahora para creer; (Casi persuadido para creer lo que Dios está diciendo en Su Palabra, diciendo en Su Espíritu: descendiendo y mostrando señales que El es el Mesías). ... Cristo recibir; Parece que una alma dice ahora: “Sigue, Espíritu... (¿Contristarían Uds. ese Espíritu, alejándolo de Uds.?)... Tu camino; Algún día más conveniente, te llamaré”.
83Pueda que no haya un día más conveniente. Miren, tenemos un cuarto aquí. Creo yo que está preparado allá atrás. Quiero orar por éstos, luego los vamos a llevar al cuarto de atrás, estos pecadores que se están arrepintiendo. Luego vamos a llamar a aquellos que quieren el Espíritu Santo, y luego todos nosotros vamos a ir juntos, al cuarto allá atrás. Luego despediremos la audiencia; y nos quedaremos hasta que termine. Ahora, Uds. personas vengan aquí sobre la convicción que Uds. creen que Jesús es el Hijo de Dios, y lo quieren como su Salvador personal. Jesús dijo: “Si te avergüenzas de Mí, Yo me avergonzaré de ti delante de Mi Padre, y de los Santos Angeles en aquel día. Pero si Uds. testifican de Mí, o se paran por Mí, Yo me pararé por Uds. en aquel día”.
84Ahora, inclinemos nuestros rostros. Bondadoso Padre Celestial, te traemos a Ti estas personas en esta noche, en base a su confesión, viniendo a las aguas de separación, para que ellos puedan ser rociados en sus–sus almas impuras, para que ellas puedan ser lavadas en la agua por la Palabra, y traídas a una renovación de Vida, entrando en el lugar Santísimo ahora, para entrar en la Gloria Shekinah. Te pido que Tú seas con ellos, y los ayudes. Perdona todo pecado. Y mientras entran al cuarto, para arrodillarse allí para orar, te pido, Dios, que el Espíritu Santo llene a cada uno con el Espíritu Santo. Y que de ellos salgan grandes y gloriosos borbotones de Su Espíritu. Haz ministros de esta gente aquí. Haz obreros y ayudadores en cada iglesia. Pon sus almas en fuego, sabiendo que ellos no pueden estar aquí mucho tiempo. La hora se está acercando cuando el Hijo de Dios vendrá. Que ellos encuentren una buena iglesia en alguna parte adónde asistir de estas iglesias aquí del Evangelio completo, sean bautizados para el arrepentimiento y el perdón de sus pecados, y sean llenos con el Espíritu Santo. Concédelo, Señor. Oye nuestras oraciones mientras los encomendamos a Ti. En el Nombre del Señor Jesucristo. Amén.
85Ahora, los ministros aquí los guiarán a Uds. dando la vuelta en el rincón, en donde nos reuniremos con Uds. en un momento; por este lado, cada uno de Uds. ahora, sólo den la vuelta. Nos reuniremos con Uds. ahí adentro, en un momento. Vengan por este lado, den la vuelta a la derecha; y van a seguir a este ministro aquí, en donde nos reuniremos con Uds. otra vez, allá atrás, en un momento. ([Alguien dice: “¿Hermano Branham?”–Ed.] Sí, hermano. [“...?... los que levantaron sus manos para oración”–Ed.]. Para orar, sí, por los enfermos. [La persona continúa hablando]. No, ahorita es para salvación...?... Muy bien). Den la vuelta por este lado. Uds.... Muy bien. Correcto. Vengan dando la vuelta, ministros hermanos, sigan Uds. Ahora, ¿cuántos aquí no han recibido el Espíritu Santo y quieren recibir el Espíritu Santo? ¿Vendrán Uds., mientras cantamos una vez? ¿Cuántos en el edificio no han recibido el Espíritu Santo? Si Jesús viniera en esta noche, Uds. saben que tendrán que tener el Espíritu Santo. Por lo tanto, “no contristéis el Espíritu Santo de Dios, con el cual fuisteis sellados”, el Sello de Dios.
86La gente no está de acuerdo en eso. La gente dice: “Guarda un día, o haz una cierta cosa, o una cierta cosa es el Sello de Dios”. Eso no es Escritural. Efesios 4:30 dice: “No contristéis el Espíritu Santo de Dios con el cual fuisteis sellados hasta [Biblia en inglés–Trad.] el día de vuestra redención”. ¿Cuántos saben eso? La Palabra de Dios dice que el Sello de Dios es el Espíritu Santo. Ahora, y entonces, ¿cuál es la marca de la bestia? Es rechazar el Espíritu Santo; es una marca de apostasía. ¿Recuerdan en los días antiguos cuando la trompeta, cuando llegaba el año del jubileo, y la trompeta sonaba, que todo esclavo tenía derecho de ser libre? Pero si él no escogía ser libre, él era llevado al templo y tomaban una lesna y horadaban su oreja, y él quedaba marcado por el resto de sus días. ¿Y en dónde era? En la oreja. Cuando Dios los llama para recibir el Espíritu Santo, y Uds. lo rehúsan, entonces Dios les marca su oreja para que Uds. jamás lo quieran tratar de recibir. ¿Ven? Entonces eso es la marca de apostasía. Y en la Biblia dice que en estos últimos días habría dos clases de personas: una con la Marca de Dios, el Sello de Dios, y la otra con la marca de la bestia. ¿Es eso correcto? Ahora, Uds. están usando una de esas marcas en esta noche. Si hay una pregunta, pónganla en el púlpito, y yo les hablaré de ese tema. a Uds.
87Ahora, si Uds. no han recibido el Espíritu Santo, sólo se han unido a la iglesia, ¿vendrán Uds. y se pararán aquí? Esta pudiera ser la noche que muchos de Uds. sin duda, recibirían el Espíritu Santo. Ministros amables y gente aquí, obreros, todos están muy bien organizados para trabajar. Y estamos aquí para hacerlo. Y seguramente que si Dios ha encontrado favor ante los ojos de Uds. Seguramente que Uds. pueden encontrar gracia ante los ojos de El. Vengan ahora; El los quiere a Uds. El quiere venir. Todos sin el Espíritu Santo, vengan ahora mientras cantamos: “Casi persuadido”. Muy bien, hermano aquí. “Casi persuadido”, ahora para creer; “Casi persuadido”, a Cristo... (Ahora, Uds. quieren el mismo Espíritu Santo que discierne el corazón, el Mismo que estaba en la Biblia haciéndolo aquí, haciendo las mismas obras. El está aquí para llenarlos a Uds. como El lo hizo en la Biblia. ¿Vendrán Uds.?) ... te invita aquí, los Angeles están cerca esperando, Las oraciones se levantan de los corazones tan queridos; ¡Oh, vagabundo, ven! Permítanme cantarles una pequeña estrofa sin música. Naciones confusas, Israel despertando, Son señales que el profeta habló Los días gentiles contados han sido Oh vuelve a tu reino Israel. La redención cerca está La humanidad teme ya Clama por Su Espíritu Y sé lleno de El La redención cerca está. Naciones confusas (cantémosla), Israel despertando Son señales que el profeta habló Los días gentiles contados han sido Oh vuelve a tu reino Israel. La redención cerca está La humanidad (por todo el mundo) teme ya Clama por Su Espíritu Y sé lleno de El La redención cerca está. ¡Oh!, ¿no la quieren Uds.? Naciones confusas.... Correcto. ¿En dónde están sus platicas de paz, Los cuatro grandes, su Liga de las naciones, y todo lo demás? Naciones confusas, Israel despertando.... Ella llegó a ser una nación. Por primera vez en cinco... dos mil quinientos años, la estrella de David de cinco puntas está ondeando. ¡Cuando Uds. vean a la higuera echando sus brotes! Naciones confusas, Israel despertando Son señales que el profeta habló (¿qué sucedió?) Los días gentiles (¡oh, hermano!) contados han sido Oh vuelve a tu reino Israel. La redención cerca está La humanidad teme ya Clama por Su Espíritu Y sé lleno de El La redención cerca está.
88¿Qué es, amigos? Cuando vamos a ser cambiados. La redención está... Miren las señales. Dios dijo: “En los últimos días...” Jesús dijo: “Como fue en los días de Sodoma, así será en la Venida del Hijo del Hombre”. El Angel del Señor en la tierra, habitando en carne humana, entre la gente, haciendo las señales y prodigios. Todo está listo; las naciones, las bombas atómicas, oh, las pláticas de paz, y todo, como ellos dijeron que lo harían, Israel despertando, la higuera echando sus brotes; ¡oh, estamos en el fin, amigo! Y los días gentiles han sido contados y cargados de horrores. ¡Uds. saben lo que la Biblia dice tocante a los gentiles! ¡Oh, hermanos!, ¿qué va a suceder con aquellos que son cortados? Así que, vengan si Uds. no tienen el Espíritu Santo. “¡Oh, vuelve a tu reino Israel!” ¿No vendrán esta noche, y se pararán para el Bautismo del Espíritu Santo? Vamos a orar por estos, y los guiaremos al cuarto. Allí, creemos que Dios los llenará con el Espíritu Santo. Hijos, Uds. gente preciosa que está parada aquí esta noche: “Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia porque ellos serán saciados”.
89Padre Celestial, elevamos esta oración de fe por estas personas paradas aquí que están hambrientas y sedientas, dándoles Tu Palabra, diciéndoles que Tu has prometido que son bienaventurados aun de tener sed. Debido a que ellos te quieran a Ti, la Palabra de Dios dice que ellos son bienaventurados. Mucha gente ni siquiera la quiere. Entonces ellos están malditos. Aquellos quienes la quieren son bienaventurados, y Tú dijiste que ellos serán saciados. Te traigo eso a Tu memoria en esta noche, Señor Dios. Y yo sé que Tú oyes el clamor de Tu pueblo, y Tú estás aquí para liberarlos, y sacarlos de esclavitud, y meterlos en la libertad del Espíritu Santo. Porque escrito está: “Al que el Hijo ha hecho libre es libre en verdad”. Te pido, Padre, que Tú les des el Bautismo del Espíritu Santo a medida que entran ahora para recibirlo. Te los encomiendo a Ti como los trofeos del hecho de Tú haberme detenido esta noche en mi mensaje para hacer este llamamiento al altar. Señor, yo los encomiendo a Ti, para que les des el Espíritu Santo, en el Nombre de Jesucristo.
90¿Creen Uds. que Dios contesta mi oración? Entonces entren al cuarto. Sigan a estos ministros, algunos de ellos aquí, que los guiarán por este lado a ese cuarto allí. Allí Uds. recibirán el Espíritu Santo. Entren ahora. Naciones confusas, Israel despertando Son señales que el profeta habló Los días gentiles contados han sido Oh vuelve a tu reino Israel. Cantemos juntos: La redención cerca está La humanidad teme ya Clama por Su Espíritu Y sé lleno de El La redención cerca está. Profetas falsos mintiendo están, negando la Verdad de Dios (¡oh, Dios!).... Estamos en el tiempo del fin, amigos. Estamos ahí; estamos llegando. ¿Por qué me detuvo El esta noche? ¿Por qué lo hizo El? Yo no sé. No piensen que estoy fuera de sí; yo sé exactamente en dónde estoy. Pero me estoy preguntando: ¿por qué? ¿Hay un predicador que va entrando allí? ¿Hay algo? ¿Qué es lo que sucede? ¿Es la última llamada para alguien? Yo no sé. Es muy raro; yo no lo entiendo. Correcto. Yo no lo puedo entender. Justo cuando yo estaba llegando al clímax de mi mensaje, El me detuvo y dijo: “Este es el momento. Este es el momento. Habla de Mi bondad, y haz un llamamiento”. Y lo hice, exactamente, para que la gente se sintiera segura.
91¿Todos aquí tienen el Bautismo del Espíritu Santo?, levanten sus manos. Todos los que lo tengan, levanten sus manos. Eso está bien. Dios los bendiga. Eso es maravilloso. Muy bien. Mientras ellos están en el cuarto, ¿hay todavía aquí enfermos y afligidos?, levanten sus manos, si Uds. quieren aceptar su sanidad ahorita. Yo creo que El sanará a cada uno de Uds. ¿No creen Uds. eso? Muy bien, ahora hagamos lo que hacemos cada noche: pongan sus manos unos sobre los otros. Si Uds.–si Uds. sienten... Si Uds. están... Todos aquí levantaron sus manos que tenían el Espíritu Santo. Uds. no pudieran tener el Espíritu Santo sin ser un creyente. Si Uds.–si Uds. dicen que tienen el Espíritu Santo y niegan el poder de Dios, Uds. tienen una forma de piedad, pero niegan el poder de Ella. ¿Ven? Entonces Uds. no son hijos de Dios; Uds. tienen un espíritu anticristo. La Palabra de Dios dirá cada vez dentro de Uds., que es la verdad. ¡La Palabra de Dios! ¿No están contentos esta noche que Dios ha prometido...? Miren esto, Uds. gente Pentecostal: la Biblia dice: “Si todos Uds. hablan en lenguas, y no hay intérprete, y entra un indocto entre Uds., y luego él...” Dios te bendiga hijo. [El Hermano Branham le dice a alguien: “Dios te bendiga hijo–Trad.] y dirá: ‘¡Qué cosa todos Uds. están locos’!” ¿Es verdad eso? “Pero si hay uno que profetiza y revela los secretos del corazón, entonces dirán los indoctos: ‘Verdaderamente, Dios está con Uds.’”. ¿Es correcto eso? ¿Ven lo que está en la iglesia esta noche? El Espíritu de Dios, moviéndose otra vez en ella, exactamente de la manera que Dios dijo que lo haría.
92¡Oh!, habrá Luz en el atardecer, ¿no habrá, amigos? La Luz está... Yo estoy tan contento que El es la Luz, ¿no lo están Uds.? Andaré en la Luz, preciosa Luz, Donde se encuentra cual rocío el perdón; Brilla doquiera de noche y de día, Jesús del mundo es la Luz. Cantémosla juntos: Andaré en la Luz, preciosa Luz, Donde se encuentra cual rocío el perdón; Brilla doquiera de noche y de día, Jesús del mundo es la Luz. Todos vosotros santos de la Luz proclamen, Jesús del mundo es la Luz; Entonces las campanas del Cielo sonarán, Jesús del mundo es la Luz. Levantemos nuestras manos ahora, y cantémosla: Andaré en la Luz, preciosa Luz, Donde se encuentra cual rocío el perdón; Brilla doquiera de noche y de día, Jesús del mundo es la Luz.
93Ahora, pongan sus manos unos sobre los otros. Vengan Uds. santos de fe, y proclamen: Jesús es la Luz del mundo. Uds. están comisionados, amigos, como creyentes, de poner manos sobre los enfermos. La comisión de Dios es para ver que ellos... la promesa de Dios, mejor dicho, es ver que ellos sanen. “Estas señales seguirán a los creyentes; sobre los enfermos pondrán sus manos y sanarán”. Señor Dios, yo traté de obedecerte a la letra. Yo estoy orando por estos pañuelos para los enfermos y para los afligidos. Tu Espíritu está por todo el edificio, por encima de todos los santos, a través de los santos, y en los santos: Dios está con vosotros, a través de vosotros, por encima de vosotros, y en vosotros. Dios está aquí. El está presente. Estamos siguiendo, andando en la Luz, como El está en la Luz. Tenemos compañerismo uno con el otro, mientras la Sangre de Jesucristo, el Hijo de Dios, nos limpia de toda injusticia, quita todas las dudas, y temores, y confusiones de nosotros, dándonos fe perfecta y confianza en Dios. Ahora, satanás, te estoy llamando tu atención a algo. Te estoy citando la Palabra de Dios. Jesucristo, después de Su muerte, sepultura, y resurrección, y triunfo sobre la sepultura, la muerte, y el infierno, sobre toda obra que tú alguna vez hiciste o todo poder que tú alguna vez tuviste, El te despojó. Tú no eres nada sino un fanfarrón, y tú estás siendo expuesto noche tras noche. Tú no puedes detener más a estos creyentes. Ellos tienen sus manos puestas unos sobre los otros; esa es la Palabra de Dios. Jesús dijo: “¡Escrito está! ¡Escrito está! ¡Escrito está!” ¡Escrito está: “sobre los enfermos pondrán sus manos y sanarán”! Sal, satanás. Yo te conjuro por medio de Jesucristo el Hijo de Dios que salgas de esta audiencia, de esta gente.