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~ MUESTRANOS EL PADRE Y NOS BASTA ~
1[La cinta principia con la congregación cantando: “Sólo creer”–Trad.]. Permanezcamos de pie sólo un momento para orar, mientras inclinamos nuestros rostros. Bondadosísimo y Padre Santo, mientras nos acercamos a Tu Trono Divino de Gracia, nos paramos en las sombras de Tu justicia. Te pedimos, Señor, que por medio de Tu gracia Tú nos perdones nuestros pecados y faltas. Deseamos misericordia. No nos juzgues de acuerdo a nuestras vidas y nuestras obras. No nos des justicia, sino danos misericordia. Y Padre, oramos que Tú hagas ésta una–una tarde que sea recordada por mucho tiempo, debido a Tu Presencia. Te damos gracias por lo que Tú hiciste esta mañana por todas partes de la ciudad, y por todo el valle, y por todo el mundo. Te pido, Dios, que Tú continúes estando con nosotros y dándonos de Tu gracia y misericordia hasta que Jesús venga. Bendice las Palabras que serán leídas, y los–los comentarios que serán dichos sobre la Palabra. Permite que Tu Espíritu esté en todo lo que hagamos o digamos. Sana a los enfermos y a los afligidos.
2Y no olvidaremos, Señor, a los convalecientes, aquellos que no pueden venir. Pedimos que el Espíritu Santo se pare al lado de sus camas esta tarde, siendo que muchos, aquí en el edificio, tienen una carga por ellos; para que ellos sean sanados. Cuando la vida se termine y nos paremos en Tu Presencia, nos inclinaremos humildemente para darte gracias y toda la alabanza a Ti. Porque lo pedimos en el Nombre de Jesús. Amén. Se pueden sentar.
3Es una gran delicia el venir y hablarle a una audiencia en el Nombre del Señor Jesús, teniendo esta seguridad, que El–El nunca nos desamparará ni nos dejará; El estará con nosotros en toda prueba que tengamos. Y sólo una fe humilde para creerle a El, aceptarlo a El como nuestro Salvador, y creer en El para todo lo que tengamos necesidad en la vida.... Yo sé que está muy caluroso esta tarde, pero Uds. se sorprenderían mucho con la diferencia entre cómo es aquí y cómo es en el Congo Belga, en donde ellos llegaban... y allá en Suráfrica. Ellos llegaban en la mañana, y se acostaban en el suelo todo el día en ese sol que ampolla de caliente, no sólo por un solo día, sino que esperaban allí por dos o tres semanas hasta que yo llegara a la nación. Venían a través de las junglas cargando a sus amados en tablones y cosas. Venía el león, y ellos se subían al árbol, y esperaban quizás un día o... hasta que el león se alejaba, y entonces se bajaban. Quizás seguían un poquito más adelante. Trataban de tomar agua que estaba fluyendo, y los cocodrilos agarraban a uno de los niños, y ellos continuaban caminando hacia adelante. ¿Ven? Ellos lloraban por unas cuantas horas, sabían que todo había terminado, y continuaban adelante. Esa es la gente; a ellos no les importaba el calor. Estaban tratando de encontrar Vida. ¿Ven? Ellos estaban tratando de encontrar algo que da paz, y... que pasa el entendimiento.
4Y en esta tarde, mantengamos eso... tal lealtad en nuestras mentes, mientras nos sentamos aquí en esta tarde. Yo sé que está caluroso, pero nosotros no podemos gobernar el clima. Tenemos que tener el clima caliente para producir el fruto y lo demás. Dios sabe cómo templar Su tierra para–para producir la abundancia para que nosotros vivamos de eso. Y si sólo tuviéramos lluvia, y sombras, y demás, nos moriríamos de hambre. Así que estamos muy agradecidos de estar aquí. Y veo que la gente tiene abanicos en su mano; miren, si Uds. sólo tienen la fuerza, bueno, estará todo bien entonces, ayudará a enfriar un poquito.
5Ahora, abordemos la Palabra en San Juan, el capítulo 14. Empezando mañana en la noche, si es la voluntad del Señor, yo deseo hablar una serie de temas, para edificar fe, si puedo. Dios me ayudará. Yo quiero tratar de edificar fe para los servicios venideros, de esta próxima semana. Traten, si pueden... Yo sé que muchos de Uds. trabajan, y es difícil salir. Yo no–no tengo que... no quiero decir con esto, que Uds. vengan, sólo... Muchas veces esas expresiones son dichas (yo espero que no... que nunca hayan sido dichas aquí).... Muchas veces la gente quiere grandes multitudes para obtener ciertas ofrendas. Muchas veces ellos quieren grandes multitudes para el efecto sicológico que tiene sobre la gente. Eso puede... Mucha gente dice: “Bueno, yo no quiero predicar, a menos que haya una gran multitud”.
6Yo le he predicado a grandes multitudes y a pequeñas multitudes. No importa lo que sea. Acabo de tener un avivamiento en una iglesia de un cupo de veinte personas. Así que era lastimoso allá afuera con clima de cero grados, y ellos estaban parados allá afuera. Pero yo no necesito dinero; sólo tenemos que pagar los gastos, eso es todo lo que pedimos que Uds. hagan. Yo–yo mismo los quisiera poder pagar; y entonces yo no pediría ni aun eso. Y yo–yo nunca recogí una ofrenda en mi vida. Recuerdo en una ocasión, que yo estaba... me hallé en un apuro difícil. ¿Cuántos saben lo que significa eso? Mi esposa está sentada aquí esta tarde; ella generalmente se pone un poco tímida. Ella me miró cuando yo dije eso; pero, yo acababa de venir de... yo estaba trabajando. Pastoreé un... el tabernáculo en Jeffersonville por diecisiete años y nunca recibí un solo centavo de salario. Además de eso, yo ponía en la ofrenda el dinero que me sobraba, y siempre pagaba mis diezmos, y demás.
7Pero yo entré, y no teníamos el dinero suficiente para hacer que la cosa se moviera. Y yo le dije a ella, le dije: “¿Sabes qué, cariño? Yo voy a recoger una ofrenda en esta noche”. Ella dijo: “Voy a estar segura de ir allá y ver que tú hagas eso”. Y así que, ella sencillamente esperó para ver eso. Ahora, la gente estaba dispuesta a darla. Era el tiempo de la guerra y demás, y... o mejor dicho, era justo antes de la guerra. Y así que ella–ella sabía que ellos estaban dispuestos a darla. Ellos– ellos racionarían a sus hijos en la mesa para ayudarme. Pero yo–yo–yo comprendía eso, y nunca quiero aprovecharme de algo así. Así que, yo estaba joven, trabajaba; yo estaba en donde podía trabajar, y tenía un trabajo de patrullar, caminando algunas treinta y algo millas [48 y algo de km.–Trad.] al día a través de lo despoblado y demás (muy difícil), ganando cuarenta y cinco centavos la hora.
8Pero entonces yo–yo me decidí a recoger una ofrenda, y yo nunca olvidaré, a una anciana amiga mía. Yo dije: “Amigos, yo estoy un poco necesitado en esta noche”. Yo dije: “Yo necesito como unos cinco dólares”. Yo dije: “Tengo una cuenta que está para vencerse; sencillamente yo no la puedo pagar”. Yo dije: “Yo tengo otras cosas”. Yo dije... No teníamos en la iglesia un plato para recoger la ofrenda. Yo dije: “Si alguien coge mi sombrero allí, recogeremos una ofrenda. Si tienen un cinco o algo...” Era una audiencia como del tamaño de este cuarto, mi iglesia. Y yo dije... El Sr. Wisehart fue a coger mi sombrero. Y miré, y una ancianita, la cosita más dulce, una de esas madres chapadas a la antigua que solían usar esos pequeños delantales con puntos, y tenían un bolsillo en la parte de adentro, Uds. saben, del delantal. ¿Vieron Uds. alguna vez uno de esos?
9Mi abuela anciana, ella solía usar uno de esos, y ella fumaba una pipa de caña. Ella no quería que los hombres la vieran fumar, así que ella cargaba su tabaco en ese bolsillo, y si veía a algunos hombres venir, ella sólo metía su mano debajo de ese delantal, y mantenía su pulgar en esa pipa, y hablaba con ellos. Y después que ellos se iban, ella cruzaba el piso con esa pipa vieja de caña. Yo recuerdo antes que ella muriera; ella tenía ciento diez años de edad. Ella recordaba el asesinato de Abraham Lincoln. Nunca había visto un solo automóvil en su vida; yo lo llevé allá, muy metido allá en la región montañosa. Nunca había visto un tren en toda su vida. Pero la agarré en mis brazos y oré por ella. Ella probablemente pesaba cincuenta libras [22.5 kg.–Trad.], estaba seca. Y así que, ella era la cosita más dulce. Ella fue salva, y me abrazó del cuello, y la última cosa que ella dijo fue: “Dios bendiga tu corazoncito, ahora y para siempre jamás”, y se fue para estar con el Señor. Y... esa fue la madre de mi padre.
10Y recuerdo que esa mujercita, ella continuaba usando su–su delantarcito... tenía su delantarcito; ella lo usaba a la iglesia. Ella no vivía muy lejos, y todos nosotros éramos pobres. Y ella metió su mano al bolsillo, ese pequeño bolsillo, y sacó una de esas pequeñas portamonedas que se abría por arriba, Uds. saben, buscando allí unos cincos. ¡Oh, hermanos! Si yo hubiera tomado eso, me hubiera sentido como Judas que tomó ese dinero, esas treinta piezas de plata. Yo la vi buscando... Yo miré eso, y se me hizo un gran “nudo”. Uds. saben, ese sentir en su garganta, como un “nudo”. Yo dije: “Oh, yo sólo estaba bromeando. Yo no dije eso en serio”. Yo dije: “Yo sólo quise ver lo que Uds. dirían”. Y allí estaba el diácono en la iglesia con el sombrero en su mano; él me miró, y dijo: “¿Qué debo hacer?” Yo dije: “¡Cuelgue mi sombrero! Bueno, yo sólo estaba bromeando”. ¿Ven? Yo sabía que si ella hubiera puesto ese cinco o ese diez allí, yo no lo hubiera podido soportar. Así que yo nunca olvidaré... Cariño, ella sabe al respecto. Yo dije.... Me fui, y yo tenía una bicicleta vieja que el Hermano John Ryan, (él era realmente uno como los de la Casa de David, de cabello largo), que él la manejó allá y me la dio. No era–no era que se había descarriado, sencillamente se había desgastado. Eso era todo. Así que fui allá a la tienda de “diez centavos” [baratillo–Trad.], y compré un bote de pintura y la pinté, y la puse enfrente y la vendí por cinco dólares. Yo no tuve que recoger la ofrenda. Así que, eso fue lo más cerca que llegué de recoger una ofrenda.
11Así que no estamos aquí para ese propósito. Estamos aquí para tratar de ayudarlos a Uds., para tratar de hacer algo para hacer–para hacerlo un... aquí al vecindario un poquito más fácil para hacer el bien, y un poquito más difícil para hacer el mal, hacer la vida un poco más placentera para Uds.; quizás que Dios sane sus enfermedades, y alargue sus días, salve a los perdidos, ayude las iglesias. Estos son mis patrocinadores; ellos son hombres que creen la misma cosa que yo creo. Ellos no estarían sentados aquí, si no lo creyeran. Y ellos para mí, son lo mejor. Ahora, yo–yo digo eso en serio, no para ser.... Algunos de ellos allí con cabello canoso, mayores de edad que yo, y estaban predicando allá en la esquina con una–una guitarra, y una pandereta, cuando yo era sólo un muchacho pecador. Así que, me siento pequeño pararme delante de estos hombres, esta tarde. Ellos deberían estar aquí. Ellos hicieron el camino fácil, para que yo lo recorriera, predicando que estas cosas vendrían, y aquí están llegando. Así que uno planta, otro riega, pero Dios da el crecimiento. De esa manera será.
12Y en esa gran mañana, Allá, cuando la mesa sea puesta a lo largo de los doseles de los cielos, cuando toda vida termine, y nos sentemos en esa Cena de la Boda, yo quiero estar allí con todo mi corazón, hermanos. ¡Oh, yo quiero estar allí! Yo–yo creo que estaré allí. Si vivo bien y trato con todo lo que tengo, Dios me permitirá llegar allá; no por lo que yo haga, sino por Su gracia. Yo extenderé mi mano sobre la mesa y me saludaré de manos con algunos de Uds., y diré: “Yo lo recuerdo a Ud.; Ud. estaba en Yakima (¿ve?) en la tierra”. Sin duda una pequeña lágrima de gozo rodará por nuestras mejillas. Entonces la gran cosa: ver al Rey salir, en toda Su belleza, y limpiar las lágrimas de nuestros ojos, decir: “¡No lloren, hijos, todo terminó ahora. Entren al gozo del Señor, que ha sido preparado para Uds. desde la fundación del mundo”. Eso es lo que yo quiero oír. Entonces seremos cambiados de esta creatura que somos, para ser inmortales, hechos como Su propio cuerpo glorioso. Entonces las fatigas de los días calurosos y de abanicarse y lo demás, habrán terminado entonces. Entraremos en la paz del Señor Eternamente. Hasta que llegue ese momento, trabajemos, obremos, y oremos, estando atentos a la Venida del Señor.
13San Juan el capítulo 14, y empecemos en el versículo 7, y leamos hasta el versículo 12 inclusive, Jesús hablando: Si me conocieseis, también a mi Padre conoceríais; y desde ahora le conocéis, y le habéis visto. Felipe le dijo: Señor, muéstranos el Padre, y nos basta. Jesús le dijo: ¿Tanto... hace que estoy con vosotros, y no me has conocido, Felipe? El que me ha visto a mí, ha visto al Padre; ¿cómo... dices tú: Muéstranos el Padre? ¿No crees que yo soy en el Padre, y el Padre en mí? Las palabras que yo os hablo, no las hablo por mi propia cuenta, sino que el Padre que mora en mí, él hace las obras. Creedme, que yo soy en el Padre... el Padre en mí; de otra manera, creedme por las mismas obras. De cierto, de cierto os–de cierto, de cierto os digo: El que en mí cree, las obras que yo hago, él las hará también; y aun mayores hará, porque yo voy al Padre. Y mi tema esta tarde es: “Muéstranos el Padre, y nos basta”. Bastar, significa: “ser suficiente”. Si Tú nos muestras el Padre, eso nos es suficiente.
14Ahora, yo voy a tomar esto... Ha sido el deseo del corazón humano desde que ha habido un humano: ellos quieren saber en dónde está Dios. “Si yo únicamente pudiera ver a Dios”. Y yo voy a hablar de cuatro maneras diferentes para ver a Dios. Y anoche, yo tomé el tema de: “Señores”, en el capítulo 12 de San Juan, “Señores, quisiéramos ver a Jesús”. Y yo creo que todos los que estuvieron aquí anoche en su mente cabal, y saben algo tocante a la Escritura, lo vieron a El obrando entre el pueblo. Si no lo vieron, yo creo que Uds. casi han pasado toda esperanza. ¿Ven? Si Uds.–si Uds. no lo vieron. Después de que la Escritura fue trazada sólidamente desde Génesis en adelante, por toda la Escritura, exactamente lo que El prometió aquí en los últimos días, y aquí lo vimos a El llegar en el edificio anoche... Pues el Cristiano mira a lo Invisible. ¿Saben Uds. eso? Toda la armadura Cristiana es invisible: amor, gozo, paz, tolerancia, bondad, mansedumbre, benignidad, paciencia. Todos los frutos del Espíritu son invisibles.
15La gente dice: “Yo soy de Missouri, y ver es creer”. Entonces Ud. nunca pudiera ser Cristiano. Porque Ud. tiene que aceptar a Dios por medio de fe. ¿Ve? Ud. tiene que creer en El. Y anoche, cuando lo vimos a El llegar por el Espíritu, moverse, y confirmar, en Su pueblo, en los creyentes en el edificio... Se murió, y lo vimos a El hacer exactamente lo que El hizo cuando estuvo aquí en la tierra, confirmando esta Escritura: “Las obras que Yo hago vosotros las haréis también”. Y viendo los mismos resultados a través de seres humanos tan sometidos a Dios, al grado que el Espíritu Santo pudo obrar a través de esos seres humanos, igual que el Espíritu Santo obró a través de Jesús, quien acababa de confesar allí que: “Yo y Mi Padre somos Uno. Mi Padre mora en Mí. El hace las obras. No son Mis Palabras; son Sus Palabras”... ¿Ven? El estaba tan sometido a Dios, y El murió y santificó a una Iglesia en la que El pudiera vivir para continuar Sus obras hasta el segundo advenimiento de Su– Su Venida, cuando El venga la segunda vez.
16Ahora, vamos a ver si podemos ver a Dios. ¿A cuántos les gustaría ver a Dios?, levanten sus manos. Yo–yo sé que es algo juvenil, pero nosotros debemos ser niños. Cuando llegamos a saber mucho, entonces no sabemos nada que deberíamos saber, dice la Biblia. Nosotros nunca queremos tener un gran sentimiento intelectual de que somos superiores a alguien, o sabemos más que alguien más. Sólo sean comunes y sencillos. La gente trata de explicar a Dios y lo pasan sin darse cuenta. La gente busca a Dios muy allá, cuando El está parado aquí. ¿Ven? Eso es... Ud. sólo... Ud.... La simplicidad de ello sólo confunde a la grande y poderosa mente intelectual que lo trata de hacer a El algo que está muy allá y no se puede alcanzar. El está aquí con nosotros; El es Dios. Sólo una... El–El es parte de Uds. El es una fibra de Uds. Nosotros somos carne de Su carne y hueso de Su hueso. Nosotros somos parte de El, porque somos Sus hijos. Y Dios mora en nosotros igual que El moró en Su Hijo, Cristo Jesús.
17Ahora, vamos a mirar a Dios en cuatro maneras. Miren, tres es una confirmación, pero vamos a añadir una extra esta tarde, para hacerlo más seguro. Cualquiera sabe que–que dos es un testigo; tres es una confirmación. Yo... los judíos le dijeron a Jesús: “Nosotros sabemos que Tú eres un–un demonio, porque Tú hablas de Ti mismo”. Se necesitan dos para hacer un testigo. Jesús dijo: “Yo soy Uno, y el Padre que habita en Mí es el Otro. Si Uds. no me pueden creer, crean las obras que El está haciendo en Mí”. ¿Ven? Así que eso hizo una confirmación de dos. Pero miren, tres.... Y ahora, vamos a tomar cuatro maneras de ver a Dios: primero: Dios en Su universo; Dios en Su Palabra; Dios en Su Hijo; Dios en Su pueblo. Dios en Su universo: veremos si lo podemos encontrar a El en el universo. Dios en Su Palabra: veremos si lo podemos encontrar a El en la Palabra. Dios en Su Hijo: veremos si El está en Su Hijo. Luego Dios en Su pueblo, y veremos si El está en Su pueblo. Esas son las cuatro maneras que podemos ver a Dios. El ateo dice: “Déjame verlo a El”.
18Hace algún tiempo, yo estaba predicando en una esquina; y estaba allí un ateo que estaba hablando en la siguiente esquina. Y él estaba... tenía la Biblia allí, dijo: “Es el Libro más bajo y vulgar que alguna vez se escribió”. Y, ¡oh!, él seguía hablando así. Era... había sido un sacerdote, o mejor dicho, había estudiado para ser un sacerdote en un monasterio. Y era muy buen teólogo, y sabía la Palabra. Y así que él estaba masticando tabaco. Y él... yo estaba parado al lado de una tiendita de comestibles, y cuando él entró para comprar comestibles, entonces ahí el predicador y el ateo se encontraron. Así que, él dijo: “¡Oh!, tú eres ese predicador que está haciendo mucha gritería allí”. “Sí, señor, yo soy”. Y él dijo: “¿Crees tú esas cosas que estás diciendo?” Yo dije: “¡Con todo mi corazón, las creo!”
19Y yo sabía que él era inteligente para estar en un monasterio (¿ven Uds.?), así que yo dije: “¡Sí, señor, yo–yo las creo con todo mi corazón!” Así que sabía que su inteligencia era demasiada para que yo compitiera con ella, pero yo sabía que tenía a un Dios que podía competir con todo lo que el diablo pudiera sacar. Así que, sólo me esperé para ver lo que Dios iba a decir. El dijo: “Si yo te puedo probar que no hay un sola cosa verdadera respecto a lo que tú estás hablando, ¿lo aceptarías?” Yo dije: “No creo que Ud. lo pudiera hacer”. El dijo: “No hay tal cosa como Dios”. Yo dije: “Esa es su opinión; mi opinión es diferente”. Y él dijo: “Bueno, mira, ¿cuántos sentidos tiene el cuerpo humano?” Y yo dije: “Bueno, tiene sentidos”. “¿A qué grado llegaste en la escuela?” Yo dije: “Lo suficiente como para saber que hay un Dios”. Y–y él dijo–él dijo: “Bueno, nómbrame los sentidos humanos”. Y yo dije: “Vista, gusto, tacto, olfato, y oído”. El dijo: “Bueno, si El es un Dios humano, para el humano, seguramente que uno de esos sentidos lo declararían a El”. El dijo: “Ahora, ¿lo has visto alguna vez? ¿Lo has gustado, olido, sentido, u oído alguna vez?” Yo dije: “Yo lo he sentido. Yo lo siento ahorita”. El dijo: “Déjame sentirlo”. Ese sentido del tacto se manifiesta de la misma manera (¿ven?), con tus dedos. Y–y yo dije: “Bueno, es posible que yo lo pudiera sentir, y Ud. no lo pudiera sentir”. El dijo: “Oh, no, no, tú no puedes usar en mí tu sicología”. Y yo tomé un alfiler y lo pinché. Y él dijo... Yo primero pensé que me iba a dar una bofetada. Pero me alejé de su alcance haciéndome para atrás. Y yo dije: “Yo hice eso por un propósito, señor. Perdóneme. Pero yo sólo quiero traer un punto”. Yo dije: “¿Sintió Ud. eso?” El dijo: “Seguro que lo sentí”. Y yo dije: “Pero yo no lo sentí”. El dijo: “Déjame pincharte”. Y yo dije: “Sí, si Ud. cree la misma cosa que yo creo, Ud. tendrá los mismos resultados”. Correcto. Es posible que Ud. pueda tener un retortijón en su estómago, y yo no sienta nada al respecto, pero para Ud. es real. ¿Ven? Pero no sería real para mí, a menos que yo tuviera el mismo retortijón en mi estómago, o un dolor de cabeza, o lo que pudiera ser.
20Así que entonces, yo dije: “Bueno”, y yo–yo estaba pensando, y él estaba... Uno sabe que uno tiene que... Mi madre solía decir: “Si tú le das a la vaca la cuerda suficiente, ella misma se ahorcará”. Así que de esa manera uno... Yo–yo usé con él su misma sicología. Y yo dije: “¿Sabe qué? Ud. es un hombre muy listo”. El dijo: “Mi madre nunca crió necios”. Y yo dije: “Bueno, eso es una buena cosa”. Yo dije: “Yo seguramente no– no sabría”. Yo no lo pudiera decir, porque la Biblia dice: “El necio dice en su corazón que no hay Dios”, como Uds. saben. Pero, yo–yo no podía decir eso en ese momento, porque yo le estaba dando cuerda hasta el punto en donde yo lo quería a él. Y yo dije: “Ud. tiene una de las mentes más brillantes que yo alguna vez haya visto... con que alguna vez haya hablado... un hombre que tuviera una mente tan brillante como la de Ud.” El dijo: “Eso es correcto”. ¡Oh, él estaba envanecido! Ahí es en donde supe que le tenía que dar cuerda, ahí mismo en ese punto. Y yo dije: “¿Admitirá Ud. que tiene una mente?” Y él dijo: “Bueno, seguro. ¿Por qué? Pero tú actúas como si has perdido la tuya.” Y yo dije: “No. Yo no pienso que la he perdido”. Pero, yo dije: “Yo sólo pregunto si Ud. realmente tiene una mente”. Y él dijo: “¿De qué estás hablando?” Yo dije: “Es una mente humana, ¿no lo es?” El captó ahí mismo lo que yo iba a hacer. El dijo: “Ahora....” Yo dije: “No, señor; yo fui un caballero. Yo le contesté a Ud....” Yo dije: “Nómbreme los sentidos del cuerpo”. “Bueno”, él dijo: “tú los sabes”. Yo dije: “Quiero que Ud. los nombre”. Yo dije: “Yo se los nombré a Ud. cuando le dije que los sabía”. El dijo: “Vista, gusto, tacto, olfato y oído”. Yo dije: “¿Ha visto Ud. alguna vez su mente? ¿La ha olido, gustado, oído Ud. alguna vez?” “No”. Yo dije: “Entonces Ud. no tiene una mente”. El dijo: “Oh, yo sé que tengo una mente”. Yo dije: “Yo también sé que tengo un Dios, señor”. Yo dije: “Yo sencillamente sé eso”.
21Así que toda la armadura de Dios es invisible... pero es a lo Invisible a lo que el Cristiano mira, así como Abraham llamó las cosas que no eran como si fueran, porque Dios así lo había dicho. Así que vamos a mirar ahora, no a lo Invisible esta tarde, sino a las cuatro maneras que vamos... Pudiéramos tomar una docena, pero sólo vamos a tomar esas cuatro maneras para una–una confirmación que Dios vive ahorita mismo. Dios está aquí mismo en esta tarde, aquí mismo en este edificio. El prometió: “Donde están dos o tres congregados en Mi Nombre, allí estoy Yo en medio de ellos”.
22Ahora, vamos a hablar primero sobre Dios en Su universo. Ahora, ¿cómo se puede sostener el mundo en el espacio en el que está? Después de todo, ¿cuál es lo de arriba o lo de abajo de él? ¿Quién lo sabe? Los que están allá en el norte... en el polo sur sienten que ellos están arriba tanto como los que están en el polo norte. Así que, ¿ven Uds.?, eso es sólo... Ellos señalan en esta dirección, la cual es señalar hacia abajo, y pensamos que estamos... que ellos están señalando hacia arriba. ¿Ven? Ellos piensan que están señalando hacia arriba, cuando para nosotros están señalando hacia abajo. Cuando nosotros estamos señalando hacia arriba, bueno, para ellos nosotros estamos señalando hacia abajo. Así que está suspendido en el aire. ¿Qué lo sostiene allá? Arrojen una pelota al aire y gírenla tan rápido como Uds. deseen. Este mundo está girando un poco más de mil millas [1,600 km.–Trad.] por hora. Hay veinticinco mil millas [40,000 km.–Trad.] alrededor de ella; ella gira... hace una revolución completa cada veinticuatro horas. Pero... Así que, eso quiere decir que está girando un poco más de mil millas [1,600 km.–Trad.] por hora. Bueno, Uds. giren una pelota en el aire, a la misma velocidad, ¿ven? No completaría una sola revolución en el mismo ciclo; se caería. Ella, o se iría para arriba o se iría para abajo, o se iría de lado, o algo. ¿Qué lo sostiene allí? Sabemos que ha estado allí por seis mil años; tenemos registro de ello, que está allí en el mismo lugar. Y ellos pueden medir el tiempo con la luna y las estrellas tan perfectamente, al grado que no se atrasa ni un segundo. Ellos pueden predecir veinticinco años en el futuro de cuándo sucederá un eclipse de sol, cuando pasan la luna y el sol. Todo obra en armonía para Dios, toda la creación de Dios, excepto el hombre. Así que el hombre es Su hijo, que siente que él sabe un poquitito más que el Padre. Así que nosotros tratamos de resolverlo todo, en lugar de sólo creer lo que El dijo al respecto. Eso es todo.
23Hace algún tiempo, un ateo me dijo, hablando tocante a todo de la luna y el sol, y cómo se desprendió un pedacito.... Yo dije: “¿Cómo va Ud. a probar eso?” Y yo dije: “La única cosa que Ud. puede hacer es probarlo por medio de fe”. Y yo dije: “Yo le digo a Ud. ahorita que mi fe es muy débil para eso. Yo sólo creeré lo que dice la Biblia. Esa es la única cosa en la que yo tengo fe: es en lo que Dios dijo. El hizo los cielos y la tierra, y yo–yo sencillamente lo creo de esa manera. Así que esa es la fe que yo tengo: lo que Dios dijo al respecto”. Y ahora, entonces, ¿cómo pudiera ser? ¿Cómo pudiera vivir esa florecita esta tarde, esa vid? ¿Cómo pudiera vivir esa planta, mejor dicho, sin Dios? Todos los científicos en el mundo no pudieran hacer una de esas hojas allí. Ellos pueden hacer algo que se parezca a eso. Pero ellos no pudieran hacer esa hoja, porque esa hoja tiene vida en ella, y la ciencia no puede producir vida. Una florecita. Tomen por ejemplo Uds. mujeres aquí. Hace frío aquí en el valle. Yo iba y veía su jardín de flores que tienen ahorita. Yo iba manejando hace un rato, tratando de mantener mi mente en Dios, y orando: “Señor, haz algo aquí en el valle. Por favor ayuda a Tu pueblo. Es una hora tan oscura”. Y yo iba manejando subiendo y bajando las carreteras, orando. Y entonces pasé y vi las hermosas flores. Ahora, no tarda mucho para que la helada hiera a esa florecita. Ella inclinará su cabecita para morir. Algunas de ellas estarán jóvenes, de edad mediana, y envejecidas. De allí caerá una semillita negra. Aunque Uds. lo crean o no, Dios tiene una procesión funeral para Sus flores. ¿Sabían Uds. eso? Seguro que sí la tiene. Las lluvias de otoño vienen y lloran grandes lágrimas de los cielos, y entierran esa semillita negra debajo de la tierra. Y eso es exactamente correcto. Luego viene el invierno y congela la semilla, la revienta, la pulpa se sale, y entonces, congela varias pulgadas [cm. abajo–Trad] abajo. No hay tallo; no hay bulbo; no hay pétalo; no hay semilla; no hay pulpa. ¿Es ese el fin de esa flor? No, señor. Tan pronto como el–el sol se levanta en el este y empieza a calentar... Ahora Uds. no pueden tomar una luz y ponérsela, y lograr eso. Se requiere la luz del sol. El sol pone la luz sobre ella y la empieza a calentar, y regresa otra vez a vida. Dios tenía ese pequeño germen de vida escondido en alguna parte para que él pudiera vivir otra vez, porque está en–en la voluntad de Dios. Es la planta de Dios. Dios la puso aquí para un propósito, y no discute ni se agita. Sencillamente cumple el propósito por el cual Dios la puso aquí. Y si nosotros sólo haríamos lo mismo: ¡servir el propósito por el cual Dios nos puso aquí! No sólo que “tenemos que criar cerdos” (y eso está bien), y “tenemos que hacer esto, eso o lo otro,” sino que El nos puso aquí para ser hijos e hijas de Dios para que lo glorifiquemos a El, y lo alabemos a El como la florecita.
24Yo prediqué sobre el tema no hace mucho de: “Mirad los lirios”, y tomé al lirio, el pastor lirio, cómo él abre su corazón; la abeja toma de él su parte, y los turistas que pasan allí huelen [el Hermano Branham hace un sonido como alguien oliendo una flor–Ed.], ese hermoso aroma. Todo obtiene una parte del Sr. Lirio, y él tiene que trabajar día y noche para producir eso. ¿No creen Uds. que Dios está en Su universo? Dios está en dondequiera.
25Allá donde vivo, yo vivo al lado del Río Ohio, y oh, a mí sencillamente me gusta el agua. Y allí había un muchachito que vivía en la cuidad, y él iba a una iglesia, y era un fino muchachito. Y un día él le dijo a su madre, le dijo: “Mamá: quiero hacerte una pregunta”. Dijo: “Yo oigo al predicador hablar tocante a que Dios es tan grande”. Y dijo: “Ahora, yo sólo pregunto si ¿pudiera alguien alguna vez ver a Dios?” “Bueno”, ella dijo: “Cariño, pregúntale a tu maestra de la escuela dominical”. Dijo: “Mamá no te pudiera contestar eso. Yo no sé nada tocante a eso”. Y así que, él le preguntó a la maestra de la escuela dominical, y ella dijo: “Oh, yo no sé tocante a eso. Le deberías preguntar al pastor”. Así que él fue y le preguntó al pastor. El pastor dijo: “No, hijito, ningún hombre puede ver a Dios. Ningún hombre puede ver a Dios y vivir. Sencillamente no lo puedes ver”.
26Así que el muchachito estaba decepcionado. El se asociaba con un anciano pescador que vivía en el río. Y un día, ellos estaban cerca de (perdónenme [el Hermano Branham tose–Ed.]) la isla de las seis millas, y vino allí una tormenta. [El hermano Branham tose y se aclara su garganta–Ed.]. Perdónenme. Y vino allí una tormenta, y las aguas... Uds. saben cómo se pone después de la lluvia, las hojas están todas lavadas. El pescador anciano entró de nuevo en la barca y empezó a navegar en el río con su barca. Y así como un remero, o cualquier barquero sabe, la–la armonía entre la cresta de la ola y los remos, de esa manera, mientras él navegaba tirando de una caja de peces por detrás. Y allí estaba un... el sol salió en el oeste, hacia este lado, y él estaba mirando hacia el este, el anciano pescador estaba, y salió un arco iris cruzando los cielos. Y el muchachito estaba sentado en la popa de la barca, y así que él se empezó a fijar en el anciano pescador con su barba canosa, que las lágrimas le empezaron a rodar por sus mejillas mientras él miraba ese arco iris mientras navegaban. Y el muchachito se entusiasmó y corrió hacia el centro de la barca, y abrazó al anciano pescador de las piernas y cayó allí a sus pies. El dijo: “Señor, le voy a hacer a Ud. una pregunta, que mi maestra de la escuela dominical, mi madre, mi pastor, nadie pudo contestar. ¿Puede alguien ver a Dios?” Y el anciano pescador todo conmovido, subió los remos en la barca, y abrazó al pequeñito; él dijo: “Dios te bendiga, cariñito. Todo lo que yo he visto por los últimos cincuenta años ha sido a Dios”. Había tanto de Dios dentro de él, que todo lo que miraba era Dios.
27Así es cómo Ud. ve a Dios: cuando Ud. tiene a Dios dentro de Ud. Permítale a El mirar a través de sus ojos. Así es cómo Ud. obrará para Dios: cuando Dios pueda usar las manos de Ud., usar sus pies, usar sus labios, usar su lengua, usar sus oídos, usar sus ojos. Dios, en Ud., ve a Dios en lo de afuera. Dios está en Su universo. El estaba en el arco iris; la pregunta se contestó allí, la que ninguno de ellos pudo contestar.
28Yo soy cazador, como todos Uds. saben. Mi madre es media india, y yo... y mi conversión nunca me quitó eso de mí. Yo todavía voy a Colorado en donde soy un guía autorizado, y... cada otoño. Y voy muy arriba en las montañas en donde por años solía reunir el ganado vacuno, y me sentaba allí muchas veces, y aprendía mucho tocante a Dios. Yo recuerdo que me sentaba allí, con mi pierna atravesada... (en donde la Asociación Hereford tiene pastizales en el–en el Valle del Río Fatigoso), y observaba a los rancheros mientras traíamos el ganado vacuno para reunirlo en el tiempo de primavera. Y aquí está una cosa, una razón, por la cual yo soy interdenominacional. El inspector del ganado se paraba allí a la puerta de retención, y él observaba ese ganado vacuno. Si uno podía producir una tonelada de paja en su rancho, o producir tantas toneladas de paja, Ud. podía poner una vaca en el bosque. Me imagino que todavía Uds. tienen las mismas leyes aquí. Y luego, el ranchero parado allí observando ese ganado vacuno, él nunca le prestaba mucha atención a la marca que ellas tenían. La nuestra era la trípode, y las de otros... El hombre al norte de nosotros era la huella del guajolote, y al norte de ése estaba Grimes, el rancho grande que tenía la barra, la barra de diamante, y muchos de... algunos de ellos ponían cientos y cientos de ganado vacuno allí. Pero, ¿saben Uds.?, ese–ese inspector del ganado nunca se fijaba en esas marcas. El observaba la cédula de sangre en la oreja. Uno no podía poner una hereford en ese bosque sin... o, mejor dicho una vaca en ese bosque sin que no fuera una hereford purasangre. Tenía que ser una hereford registrada. Y yo pienso que en el Día del Juicio, Dios no se fijará si yo pertenecí a las Asambleas, o a la Iglesia de Dios, o a la iglesia que yo haya pertenecido, la marca que yo usé; El buscará la cédula de Sangre, la Sangre de Su propio Hijo. Eso es lo que El–El buscará. Nada entrará allí sino un Cristiano nacido de nuevo.
29Cazando alce, el alce estaba muy alto ese año, porque no había habido nieve que los bajara. Y el Sr. Jefferies, quien era uno de los propietarios de uno de los ranchos... conocíamos cada pedacito de terreno de todo ese terreno forestal allí por cientos de millas, porque nosotros... pues yo había reunido el ganado, y le había dado sal, y demás, lo descargaba de los trenes, y regresaba, y le daba sal al ganado, y lo reunía, y demás. Y habíamos ido de cacería. Y él es un excelente cazador. Y él se había ido a la izquierda para ir allá a lo que nosotros le llamamos la Rama Oeste; yo tomé la Rama Este. Y nos encontrábamos en cuatro o cinco días, y teníamos nuestros alces colgados, y lo que habíamos cazado, y luego juntábamos nuestros caballos, y cogíamos los fardos y continuábamos, y los bajábamos. Yo estaba muy arriba, caminando allá arriba, y había habido... no había habido nieve que valiera la pena. Y–y en el otoño, allá en lo alto de las montañas, nieva, luego llueve, y luego sale el sol. Uds. saben cómo es, en el cambio de clima como para octubre.
30Y yo iba caminando muy arriba allá, casi en el límite de la vegetación arbórea, y vino allí una–una tormenta del norte, y los cielos se tornaron verdes por un ratito. Y oh, empezó a soplar, y a llover, y–y a caer aguanieve; y me paré detrás de un árbol, y me quedé detrás del árbol, puse mi rifle en el suelo. Cerca de allí había habido un derrumbamiento de árboles. Y yo puse mi rifle en el suelo, y sólo estaba pensando: “¡Oh, Dios, cuán grande eres Tú! ¡Cuán maravilloso eres Tú! ¡Tú eres tan...! Tú hiciste las montañas; Tú derramaste las fuentes, elevaste las montañas. Señor, mantén Tus manos preciosas sobre mí”. Y mientras yo estaba parado allí esperando que la lluvia parara, y entonces los vientos se arreciaron. Y después que la tormenta terminó, yo oí a un alce macho empezar a bramar. El se había perdido en la tormenta. Muy arriba de la ladera de la colina, un coyote aulló; la compañera le contestó más abajo a lo lejos. Como Uds. saben, como cuando David dijo: “Un abismo llama al otro”. Había algo al respecto que era piadoso para mí, oyendo a la vida indómita llamándose. Allí estaba ese alce. Yo volteé y miré hacia atrás, hacia el oeste, hacia Washington. Y allí en donde el sol se estaba ocultando, pasando a través de las hendiduras de las montañas, parecía como un gran ojo mirando. Yo pensé: “Eso es correcto. Sus ojos contemplan toda la tierra”. A cualquier parte que uno miraba, estaba Dios. Sencillamente piadoso.
31Y entonces miré hacia atrás, en esta dirección, y allí estaba un arco iris, atrás en esta dirección, en la... en donde los siempre verdes se habían congelado debido a la lluvia, y formaron al pegarles el sol, un arco iris que cruzaba todo el valle. El lobo aullando, el alce bramando, y el sol ocultándose, ¡oh, hermanos!, me paré allí y lloré como un bebé. Yo miré hacia atrás, dije: “Sí, ¿qué está en el arco iris? Es un pacto, una promesa”. En Apocalipsis 1, El era semejante a piedra de jaspe y de cornalina: esos son Benjamín y Rubén, el Primero y el Ultimo, El que era, que es, y que habrá de venir, la Raíz y el Linaje de David, la Estrella de la Mañana. Todo lo que El era, Sus títulos, allí está El en el arco iris que está allí. Y yo pensé: “¡Oh, qué hermoso! ¡Cuán bueno es estar aquí!” Y me sentí tan feliz, al grado que corrí alrededor y alrededor de ese árbol, tan rápido como podía, gritando a voz en cuello, como a unas treinta y cinco millas [56 km–Trad.] de un ser humano. Y yo estaba gritando, y vociferando. Me imagino que si algunos hubieran llegado al bosque, ellos hubieran pensado que había alguien allí de una institución para dementes. Yo sólo estaba gritando y vociferando. No me importaba; yo estaba alabando a Dios. Yo sólo estaba teniendo un buen momento. Y yo me detenía y pensaba: “Eso es correcto. El es el Alfa y la Omega. El mismo ayer, hoy, y por los siglos”. Y corría alrededor, y alrededor, y alrededor del árbol otra vez, tan rápido como podía correr. Sólo tenía que dejar escapar algo de “vapor”, Uds. saben; era como algo que estaba hirviendo. Y sólo gritaba a voz en cuello.
32Y después de un rato, oí a una ardillita de pino. Yo no sé si Uds. hermanos saben lo que ellas son o no. Es el policía de traje azul de los bosques. Saltó a un tronco allí: “Chátara, chátara, chátara, chátara, chátara, chátara”. Yo pensé: “¡Ah!, ¿por qué estás tan alterada, pequeñita? Yo estoy adorando al Dios que te creó”. Y alrededor y alrededor del árbol corrí otra vez, tan rápido como podía. Y yo pensé: “Bueno, yo estoy adorando al mismísimo Dios que te creó. El es mi Creador. Yo lo amo. Lo estoy adorando”. Y continué corriendo alrededor del árbol. Y después de un rato, yo dije: “¿No te gusta eso? Tú misma lo deberías hacer. Tú eres una criatura de Dios; tú misma lo deberías adorar”. Me vine a dar cuenta que ella no me estaba observando a mí. Ella hacía su cabecita hacia un lado, y miraba hacia abajo, hacia ese derrumbamiento de árboles. Los vientos habían obligado a bajar a un águila allí.
33Miren, un águila es una de mis aves favoritas. Dios compara Sus profetas a águilas. A El le gusta... El mismo dice... El mismo es un Aguila, Jehová Aguila. Quizás si es la voluntad del Señor, me gustaría predicarles a Uds. en una ocasión sobre eso: “Como el aguila que excita su nidada”. Y entonces... así que entonces cuando ella estaba mirando hacia abajo de esa manera, ella estaba observando a esa águila allí abajo. Y esa grande águila saltó allí, sus ojos grandes y grises, y yo pensé: “¡Ah!, eso era lo que te alteró, ¿eh?” Bueno, yo empecé a estudiar eso, y pensé: “Señor, yo sé que Tú estás en ese bramido de ese alce. Tú estás en el llamado de ese lobo. Tú estás en el arco iris. Tú estás en la puesta del sol. Tú estás en mí. Tú sencillamente estás en todas partes. Tú estás en todas las flores. Tú–Tú estás en todas partes. Ahora, ¿cómo me pudiste Tú detener de adorarte para permitirme ver a esa águila parada allí? Ahora, no hay nada tocante a la ardilla; ella es un ladrón. Bueno, pero ¿qué de ella?” Yo dije: “¿Por qué la trajiste aquí? ¿Qué es...? Yo veo a Dios allá en ellos, pero yo no puedo ver a Dios en esa águila”. Bueno, sucedió que me fijé allí; yo dije: “Oye, fulano, ¿sabes tú que yo te pudiera matar?” Ahora, sabía que yo la estaba admirando; me gusta su valentía. Ella estaba observando... Me fijé que ella... “¿Por qué no tienes miedo de mí?” Y me fijé que estaba moviendo sus alas, Uds. saben, sus plumas, y las sentía de esa manera. ¿Ven? Sólo... Yo pensé: “¡Ah!, ya veo. Ya veo, Señor”. ¿Ven? No tiene miedo. Ella tiene dos alas dadas por Dios. Ella sabe que antes que yo pudiera tocar ese rifle, ella podía estar en ese bosque allá, y yo ya no la vería más. ¿Ven? Y yo pensé: “Si ella pudiera... Si esa águila por medio de esas dos alas dadas por Dios, que la pueden alejar de–de problemas... ¡cuánto mucho más debería una iglesia, cuando ella puede sentir el poder del Espíritu Santo alrededor de ellos! ¿Qué deberíamos hacer nosotros? Deberíamos ser capaces de alejarnos volando por fe de toda enfermedad, de toda dolencia, y de todo lo del mundo, si podemos sentir la Presencia de Dios”.
34Mientras esas plumas estaban funcionando bien, ella sabía que lo podía hacer, porque tenía confianza en el don que Dios le había dado. Y sin embargo, nos sentamos y nos preguntamos y nos asombramos con el mismísimo poder del Espíritu Santo sobre nosotros, y camina... se mueve a través del edificio mostrando que El está presente. Bueno, uno ve a Dios en cualquier parte que uno mira. ¿No creen Uds. eso? Dios está en un águila; Dios está en el llamado de un lobo; Dios está en una puesta del sol; Dios está en Su universo; Dios está en Sus flores. Bueno, Dios está en todas partes, si Uds. sólo miran alrededor.
35Para finalizar esa historia, esa águila, yo la observé por un ratito. Y esa pequeña–pequeña ardilla de pino estaba allí mirándome, Uds. saben, “chátara, chátara”, mirando al águila. Y después de un rato, el águila se hartó de eso. Así que ella sólo dio un gran salto, movió sus alas repetidamente como unas dos veces, y desapareció. Ahora, me fijé que ella nunca movió sus... una pluma después de eso. Cuando ella subió por encima de ese pino verde, ella sólo posicionó sus alas. Ella sabía cómo hacerlo. Y cuando ese viento soplaba subiendo hacia la montaña, cada vez que el viento soplaba, “Jiuuuu [el Hermano Branham hace un sonido como viento soplando–Ed.]”, ella sólo cabalgaba sobre él, cabalgaba sobre él. Yo me quedé allí y la miré. ¡Oh, hermanos!, ella se iba haciendo más pequeña y más pequeña hasta que la perdí de vista. Y yo pensé: “¡Eso es! ¡Eso es, Señor!” ¿Ven? No es cuando Ud. está enfermo o necesitado, no es aletear, aletear hacia esto, llevar su carta a esa iglesia, y si las Asambleas no lo tratan bien, Ud. se va a la Iglesia de Dios y si ellos no lo tratan bien, Ud. se regresa a la Bautista. Eso no es. Es sólo saber cómo posicionar sus alas de fe en el poder de Dios, y alejarse de aquello cabalgando, seguir adelante. Cuando el Espíritu Santo se empiece a mover, sólo cabalgue sobre El. No es aletear, aletear, aletear, aletear, aletear, aletear: “Bueno, yo me iré allá, si Uds. no me tratan bien. Yo me regresaré acá. Yo pasaré por la fila de oración de Roberts. El Hermano Branham viene; pasaré por la de él”. Eso no es. ¡Posicione su fe en el poder de Dios y aléjese!
36Ella dejó a esa ardillita listada, mejor dicho, esa ardilla allí haciendo: “Chátara, chátara, chátara. Los días de los milagros han pasado. No hay tal cosa como sanidad Divina. No hay Bautismo del Espíritu Santo”. Ella sencillamente se alejó cabalgando de allí. ¡Oh, hermano!, eso es lo que queremos hacer: elevarnos por encima de ello. Separarnos de esa gente que dice: “No hay tal cosa como Sanidad Divina. Dios no cumple Su Palabra. Jesucristo no es el mismo ayer, hoy, y por los siglos”. Sólo posicione sus alas en el poder de Dios y aléjese. Correcto. Sálgase del alcance de la vista, déjelos allí solos. Sea tan sordo que ni siquiera los oiga en lo absoluto. Apártese de ello. Dios está en Su universo. Dios se mueve entre Sus criaturas.
37Tomen por ejemplo a un patito; yo voy a los bosques del norte algunas veces a cazar. Yo he cazado por todo el mundo. Voy a los bosques del norte; allí hay un patito que nació allí en ese lago. El nunca estuvo fuera de ese lago. El nació allí esa primavera. Pero de alguna manera u otra, cuando las cumbres de las montañas se cubren de nieve, y esa primera brisita fría baja de la montaña, hay un cierto patito en ese lago (él es un ánade macho), él va allí en medio de ese lago, levanta ese piquito al aire, y hace: “Janc, janc”, y todo pato en el lago viene a él. Sí, señor. ¿Qué hace él? El levanta el vuelo de ese... Recuerden que él nunca estuvo fuera de ese lago, pero él levantará el vuelo de ese lago y guiará–guiará a cada uno de esos patos tan directo como puede a Louisiana a los campos de arroz. Si él no lo hace, todos se congelarán. ¡Seguramente que deberíamos tener el sentido de un pato! Si Dios puede usar el instinto de un pato para guiar a su pueblo, o mejor dicho, a sus amigos patitos, para alejarse de un lugar que se congelará seguramente que el poder del Espíritu Santo nos debería guiar a Cristo, quien es nuestro Sanador, y alejarnos del peligro. Dios le dio al pato un instinto. El les dio a Uds. el Espíritu Santo. ¡Oh, me siento religioso ahorita! Sí, sí me siento. Sí, El nos dio el Espíritu Santo para escapar esas cosas. Seguramente que sí. Uds. tomen por ejemplo... prenden su radio y dice: “Mañana, va a ser un clima frío, o va ser un–un clima caliente”, o lo que dijera la radio. Digamos por ejemplo que va a ser un... mañana va a estar caluroso. Estará caluroso. Y si Uds. observan a esa cerda que se va para allá y toma esas varas que están en el lado norte de la colina, y se las lleva al otro lado de la colina; no presten nada de atención a lo que ese hombre de la radio dijo. El no sabe de lo que él está hablando; esa cerda sí. Uds. salgan y observen a esos conejos meterse debajo del matorral, y dejen que el hombre diga: “Vamos a tener buen tiempo”. No le presten nada de atención a lo que él dice; ese conejo sabe más que lo que él alguna vez sabrá tocante a eso. Dios le ha dado al conejo una manera para escapar las cosas, y él cree en ella, y se prepara para eso.
38Como Noé lo hizo con el arca: él preparó el arca antes que cayera cualquier lluvia. ¡Amén! ¿Están Uds. listos esta tarde, para alejarse volando? ¿Pueden ver a Dios? Apártense de estas enfermedades, y dolencias, y dudas, y nerviosismos. Dios está en Su universo. No hace mucho tiempo, hace unos cuantos años, mi papá y yo estábamos arando. Y era una mañana calurosa; estábamos plantando maíz, y papá dijo: “Bueno... los caballos han empezado a resoplar y a resoplar”. Yo dije: “¿Qué es lo que les pasa a los caballos, papi? ¿Hay un coyote o algo allá?” El dijo: “No, no. Viene una tormenta”. Yo dije: “¿Una qué?” Dijo: “Una tormenta”. Yo dije: “Yo no veo ninguna tormenta en ninguna parte”. El dijo: “Billy, para un momento”. Dijo: “Tú no entiendes”. El dijo: “Dios le ha dado a un caballo un instinto para cuando viene una tormenta...” Todos Uds. que alguna vez han cabalgado un caballo, saben que sienten los relámpagos en sus crines. El dijo: “El tiene–él tiene un instinto para irse a refugiar. Esa es la razón que están resoplando. Ellos se quieren ir al establo”. Y yo dije: “¿Una tormenta? Bueno”, yo dije: “No hay un trueno; no hay relámpago; no hay una sola nube en ninguna parte”. El dijo: “Pero tú sólo observa unos cuantos minutos”. Yo no había arado dos vueltas, cuando ahí vino la tormenta. ¿Ven? Dios les dio un instinto. Dios está en cada criatura, en todas partes, si Uds. sólo las observan. Dios está en Su universo. ¿Lo creen Uds.? [La congregación dice: “Amén”–Ed.]. Seguramente que El lo está.
39Ahora, hace algunos años aquí, yo estaba leyendo un artículo en donde un ateo recorrió todo el país. Era tan inteligente, tan intelectual, al grado que los ministros ni siquiera lo podían detener. (Hace como unos cincuenta años). Y él–él estaba convirtiendo gente del Cristianismo al ateísmo. Y finalmente, su salud decayó, y se fue a Colorado para descansar. Un día él estaba en un campo, y él salió, y empezó a mirar esas rocas. Y él dijo: “¿Es verdad? ¿Estoy errado? ¿Hubo–hubo un Ser que las puso allí?” Cuando esos árboles se estaban meciendo de atrás para adelante, y el viento soplando: “Adán: ¿dónde estás?” ¿Ven Uds.? Y finalmente, ese ateo sentado allí en un tronco, mirando esas rocas, cayó sobre su rostro, y dijo: “¡Yo estoy errado! ¡Dios ten misericordia de mí, un pecador!” Con razón la Escritura dice: “Si ellos callaran, las piedras clamarían”. ¡Algo va a suceder! Si un hombre mira por todas partes del universo, él puede encontrar a Dios. ¿No creen Uds. que Dios está en Su universo? Seguramente que Dios está en Su universo.
40Ahora, vamos a tomar a Dios en Su Palabra, sólo por un minuto. ¿Cuántos creen que Dios está en Su universo? Seguro que El está en Su universo. Pudiéramos seguir toda la tarde, pero no queremos. Queremos llegar a estos otros dos puntos. Ahora, ¿pueden ver Uds. a Dios en Su universo? ¿Cuántos pueden ver a Dios en Su universo, en todas estas cosas diferentes? Seguro que Uds. pueden. Ahora, veamos si Dios está en Su Palabra. Dios está en Su Palabra tanto así que: “En el principio era la Palabra, y la Palabra era con Dios, y la Palabra era Dios. Y la Palabra fue hecha carne y habitó entre nosotros”.
41Dios está en Su Palabra. Creemos eso. El la cumple. Lo podemos ver; cuando Dios habla algo, observamos que esa Palabra viene y se manifiesta; se cumple exactamente lo que El dice. Así que nosotros sabemos que Dios está en Su Palabra. El le dijo a Abraham que él iba a tener un bebé por medio de Sara, y él esperó veinticinco años; Dios cumplió Su Palabra. Le dijo a Noé que iba a llover, y todas las cosas que El dijo. El les dijo a ciento veinte que subieran, y esperaran en Jerusalén hasta que llegara el Día de Pentecostés. El iba a enviar una promesa del Padre. El cumplió Su Palabra. El siempre cumple Su Palabra. El dijo: “Estas cosas que Yo hago Uds. las harán también”. El cumple Su Palabra. “Un poco más y el mundo (el orden del mundo) no me verá más, pero vosotros me veréis. Yo estaré con vosotros, en vosotros hasta el fin del mundo”. El cumple Su Palabra. Dios está en Su Palabra.
42Miren, como dije la otra noche: “Dios es... ‘La Palabra de Dios es una Semilla’, Jesús dijo: ‘Que un Sembrador salió a sembrar, y esa Semilla brotó y–y demás’”. Ahora, cada semilla, si es la clase correcta de semilla, producirá lo que ella es. Ella misma se reproducirá. Algunos cuantos... hace como unos tres años, o cuatro, yo estaba sentado en una–una confitería comiendo un–un helado de leche con un anciano predicador Metodista amigo mío. El ahora ya partió a la Gloria. Y estábamos sentados allí hablando tocante a la bondad de Dios. El era el mismo ministro que compuso esa alabanza: “Dejamos caer las trancas. Dejamos caer las trancas. Nos comprometimos con el pecado. Dejamos caer las trancas. Las ovejas se salieron, pero, ¿cómo entraron los chivos?” Yo–yo dije: “Bueno, eso es fácil: dejaron caer las trancas, eso es todo. Uds. se empezaron a comprometer, y así es cómo entraron los chivos, se comieron toda la comida de las ovejas”. Y a ellos no les gusta eso; ellos tienen que comer hierbas, hierbas eclesiásticas. Los chivos comen–comen... se satisfacen con hierbas, pero una oveja tiene que comer comida verdadera. 43 Así que fíjense, mientras él estaba allí, la radio estaba prendida en la pequeña confitería en Henryville, Indiana, en donde estábamos... Y era el anciano Doctor Spurgeon, un amigo mío muy fino. Y así que la radio estaba prendida, y el programa de la hora de la agricultura estaba en proceso, y el pequeño club 4H en Louisville, Kentucky, tenía una máquina allá que... ellos habían fabricado una máquina, que podía reproducir un grano de maíz tan perfectamente que uno no podía saber la diferencia de uno que creció en el campo. Dijo: “Uds. tomen una mano llena del saco del que creció en el campo, y una mano llena del saco del que–del que produjo la máquina, mézclelos, y Uds. nunca sabrán la diferencia”. Dijo: “Uds. los pudieran abrir ampliamente, y encontrarían la misma cantidad de calcio, la misma cantidad de humedad, el corazón correctamente, harían la misma harina de maíz, y el mismo pan de maíz, las mismas hojuelas de maíz, exactamente”. Dijo: “Unicamente hay una sola manera por la que Uds. los pudieran diferenciar: eso es enterrarlos. Y el que produjo la máquina se pudre y nunca vive otra vez, pero el que Dios hizo vive otra vez, porque tiene vida en él”.
44Ud. puede tomar a un hombre que se mira como Cristiano, que actúa como Cristiano, pero si ese hombre no tiene la Palabra de Dios en él, si no hay un germen de Vida allí adentro para germinar eso, él nunca se levantará en la resurrección. Correcto. Porque él no se puede levantar; no hay nada allí que lo levante otra vez: una Semilla. Ahora, cuando Uds. entierran una semilla, Uds. granjeros, cuando van allá y plantan su maíz, Uds. no van allá afuera cada mañana y la desentierran y dicen: “Veamos ahora, ¿está creciendo? ¿Le pasó algo? No”. Y la entierran de nuevo. Luego, al siguiente día, Uds. dicen: “Quiero ver si está creciendo bien”, la desentierran otra vez. Nunca crecerá de esa manera. Bueno, la cosa que Uds. hacen con una semilla, es encomendarla a la tierra, cubrirla; eso es todo lo que Uds. pueden hacer al respecto. Depende de Dios hacer el resto de ello. Bueno, de la misma manera es con la Palabra de Dios. Si Uds. toman cualquier promesa Divina que Dios hizo en Su Biblia, la ponen en su corazón, y la riegan diariamente con las alabanzas de Dios, que va a llegar a suceder, crecerá, si Uds. dejan de hacer tonterías con ella, si Uds. sólo la dejan en paz. No digan: “Déjenme ver: ¿puedo mover mi dedo mejor hoy? ¿Me siento mejor? ¿Está mi dolor de cabeza un poquito mejor?” ...?... nunca será así; sólo encomiéndenlo a Dios, y apártense, y déjenlo en paz. Esa es la Semilla de Dios. ¡Crecerá!
45Hace tiempo, yo estaba en Minneapolis, Minnesota, y recibí una reprimenda en una carta esa mañana. Y había habido una tormenta de nieve esa noche, y regresé a un hotelito barato, y... Yo siempre procuro de quedarme en un lugar... Yo no creo que los Cristianos deberían pedir por lo mejor que hay en la ciudad. Un Cristiano debería ser humilde. Yo–yo pienso que... aun si Uds. fueran capaces de costearlo, yo todavía pienso que Uds. deberían ser un ejemplo. Mi Señor ni siquiera tuvo un lugar dónde recostar Su cabeza. Las zorras tienen guaridas, y las aves tienen nidos, pero El no tenía un lugar dónde reposar Su cabeza. Vino al mundo, se le prestó un pesebre para que naciera, vino a través de una matriz prestada, se fue en un sepulcro prestado. ¡Qué cosa! Y era el Dios del Cielo. Y nosotros también deberíamos mostrar algo de humildad.
46Así que entré, y allí estaba una carta de veintidós páginas de un cierto decano de un colegio. ¡Oh, qué si él me dio una buena reprimenda! El decía: “Sr. Branham”. El no me llamaba hermano. El dijo: “Sr. Branham, ¡cómo se te ocurre pararte delante de tanta gente como tú te paras, y luego con una teología tan podrida, yo nunca he oído de eso en mi vida!” Y dijo: “Tú te estabas jactando de haber predicado por treinta y un años”. Dijo: “Jovencito, yo estaba predicando antes que tú nacieras”. Y yo pensé: “Bueno, eso es... yo ciertamente respeto a un hombre que ha estado predicando tanto tiempo así”. Así que entonces yo dije: “Bueno, eso está bien”. Así que él dijo: “¡Cómo se te ocurrió decir anoche eso de un–un siervo de Dios!” Dijo: “Yo manejé quince millas [24 km–Trad.] atravesando una tormenta de nieve cegadora para oír a un siervo de Cristo, y qué encontré, ¡sino un adivinador más perfeccionado!” Bueno.... El dijo: “Y tú dijiste que el diablo no podía sanar’”. Dijo: “Un hombre que enseña a tanta gente como tú enseñas, y no conoce lo suficiente de la Biblia como para decir que el diablo no puede sanar”. Dijo: “Yo quiero que sepas que yo vivo aquí en una comunidad en donde hay una mujer pitonisa”. Dijo: “Ellos van a esa mujer; ella trae puesto un delantal grande, y los palpa todo de esta manera, y ellos echan dinero en ese delantal”. Dijo: “Luego ella se saca algunos cabellos de su cabeza, y les pincha sus venas y le pone la sangre al cabello. Va a un arroyito que está detrás de ella, y los arroja en él. La gente se para enfrente de ella. Ella camina de regreso, y si es compelida a mirar hacia atrás, bueno”, dijo: “Entonces la enfermedad regresa a la gente; si ella no es compelida a mirar hacia atrás, entonces la echó en el arroyo a través de su... la sangre de la gente, y de su propio cabello”. Y dijo: “Nosotros mantuvimos récord de eso”. Dijo: “Por lo menos veinte o treinta por ciento de esa gente es sanada. Y luego tú me quieres decir que no crees que el diablo puede sanar”.
47Bueno, yo–yo pensé: “¡Un decano de un colegio!” Bueno, pensé: “Es una carta muy amable”. Así que la primera cosa, yo dije: “Le tengo que contestar”. Y si Uds. alguna vez han leído una de mis cartas, yo–yo casi soy el único que las puede leer. Así que entonces, yo–yo me senté e hice lo mejor que pude, y dije: “Mi precioso hermano”, porque él sólo me llamó Branham. Y yo–yo dije: “Mi precioso hermano...” Y yo dije eso en serio; un hombre que había estado predicando por cincuenta años, él merece algo. Ahora, eso... aun-... aunque si él está errado, él merece algo. Yo dije: “Mi precioso hermano”, yo dije, “la primera cosa que yo quiero decir, es que lo perdono por lo que Ud. dijo, y pido que Dios también lo perdone. Recuerde que los fariseos habían estado predicando mucho más tiempo que lo que Ud. ha estado, vieron hacer esa misma cosa, y dijeron que era el poder del diablo, de Beelzebú, y Jesús dijo que cuando fuera hecho por el Espíritu Santo en estos últimos días, el que hable una palabra en contra de ello nunca le será perdonado, ni en este siglo ni en el venidero. Ahora, por ejemplo, ¿qué si yo estoy correcto? Entonces sus cincuenta años de predicación no significan nada. Ud. ha condenado su alma al infierno para siempre. Ud. nunca será perdonado por eso”. Yo dije: “Yo sé, hermano, que Ud. hizo eso por la ignorancia. Mire”, yo dije: “No permita que eso hiera sus sentimientos”.
48Pero yo dije: “Luego Ud. me continuaba descreditando tocante a mi–mi teología, porque dije que el diablo no podía sanar”. Yo dije: “Yo diré lo que Jesús...” [Porción sin grabar en la cinta–Ed.]. Ud. no puede hacer un manojo de las Escrituras; Ud. las debe mantener aclaradas y correctas. Eso es correcto”. Yo dije: “Jesús dijo que satanás no puede sanar, y Ud. dice que ‘él sana’”. Ahora, yo dije: “Mire, si Ud. me perdona”, yo dije, “yo–yo le explicaré a Ud. tocante a su bruja que Ud. tiene en su vecindario”. Yo dije: “Si... Por supuesto esas personas sanaron. Porque”, yo dije, “en Africa, yo los he visto ir a ídolos y ser sanados. En Aldace-Lorraine, ellos tienen un monumento allí de una mujer muerta, dentro de la iglesia Católica. Ellos van allí y miran a esa mujer muerta, dicen un ‘Ave María’, y sanan. Seguro, porque la gente piensa que se están acercando a Dios por medio de eso, y Dios sana en base de fe, y en donde sea que se llenen los requisitos de fe, Dios tiene que cumplir ese requerimiento”. Correcto. Yo dije: “Hay mucha gente en el país hoy en día que ellos mismos se llaman sanadores Divinos. Dicen: ‘Yo tengo poder en mis manos. Gloria, aleluya. ¡Ahhh! ¿Sienten eso?’” Y la gente americana se lo traga con tanta facilidad, como un holgazán se traga los panqueques. Y ellos–y ellos–ellos piensan que eso está bien, que ellos sanan porque están... Eso no es. Su fe está en la obra terminada de Jesucristo. Allí es en donde se asienta la sanidad. Nunca permitan que alguien les diga a Uds. que ellos tienen poder para sanar. Ellos no lo tienen.
49Jesucristo ya pagó la deuda. ¿Cómo la pudieran Uds. pagar otra vez? Les dio un recibo de una cuenta saldada de la casa de empeño en la que Uds. estaban. Uds. están redimidos por la preciosa Sangre de Jesús. Uds. no tienen poder para sanar. La cosa que Uds. hacen es que tienen... Uds. pudieran tener un don para manifestar a Dios. Uds. pudieran tener un don para manifestarlo a El, al ser un gran predicador, como algunos de estos mis hermanos, que se pueden parar aquí y hacer ese trabajo mucho mejor que lo que yo puedo, porque ese es su llamamiento. Mi llamamiento es algo más. Pero cada uno de nosotros tiene un don para tratar de decirles a Uds. que Cristo los sanó cuando murió por Uds. “El herido fue por nuestras rebeliones, por Su llaga fuimos nosotros curados”. Es algo para que Uds. sepan; si no pueden creer la Palabra, entonces El envía señales y prodigios, para probar que El es el Cristo resucitado. ¿Ven? Por lo tanto, allí es en donde Uds. reciben su sanidad: creyendo en El.
50Ahora, así que entonces, yo dije: “Pero la cosa que me preocupa, señor, no es eso, sino que el decano de un Colegio Luterano base su doctrina sobre una sensación, o sobre una experiencia, en lugar de basarla sobre la Palabra de Dios”. Sí. Oh, Ud. puede tener cualquier clase de sensación, pero tiene que ser la Palabra de Dios. Correcto. Yo dije: “¡Un decano de un colegio, que ha estado predicando por cincuenta años, y basar su doctrina (eso lo reprendió bastante duro), basar su doctrina sobre una... sobre alguna clase de experiencia que tuvo una mujer, en lugar de basarla sobre la Palabra de Dios! Dios dijo: ‘Satanás no puede sanar’, y eso lo concluye. Cuando El habla, está correcto Eternamente”.
51No mucho después de eso, recibí una invitación para ir a su colegio. El Sr. Moore fue conmigo, porque yo sabía que ese hombre era inteligente. Y así que, él... después que cenamos allí en ese gran colegio famoso... y ellos tenían cientos de acres de maíz, en donde los estudiantes podían trabajar como pago para sus estudios. Ese día, después que cenamos, él retiró su plato de él (el decano del colegio), y me dijo, dijo: “Sr. Branham, venimos aquí para hacerle unas preguntas”. Yo dije: “Pueda que no sea capaz de contestarlas, señor”. Yo dije: “Yo no soy un teólogo; yo sólo soy un hermano que ora por los enfermos”. Y él dijo: “Bueno”, él dijo.... Y el Sr. Moore, el cuál sí es un teólogo, estaba sentado a mi lado; él me dijo: “Si se pone muy difícil para Ud., sólo tóqueme en la rodilla con su rodilla”. Así que, yo estaba sentado allí, y él dijo: “Sr. Branham, veo que Ud.... investigando su vida anterior, Ud. es Bautista”. Yo dije: “Yo era”. Y él dijo: “¿Qué sucedió? ¿Por qué–por qué dejó Ud. la iglesia Bautista?” Yo dije: “Yo nunca la dejé; ella me dejó”. ¿Ven? Yo dije: “Me dejó cuando ella negó el mensaje que yo estaba predicando de la Biblia”. Y él dijo: “Bueno, Sr. Branham, hay una cosa que me gustaría preguntarle”. El dijo: “Es esta”. El dijo: “Mire, si Ud. hizo eso, me gustaría preguntarle una cosa: ¿qué lo hizo a Ud. asociarse con los Pentecostales?” Yo dije: “Ellos creyeron la Palabra”. El dijo: “¿Qué tienen ellos?” Dijo: “Yo he estado con ellos y los he visto pateando las mesas volteándolas patas para arriba, y voltear las sillas patas para arriba”. Y yo dije: “¡Ah, seguro! Eso es verdad”. “Quebrar una ventana, o algo por el estilo”. Yo dije: “Seguro”. Dijo: “¿Qué es eso?” Yo dije: “El Espíritu Santo”. Y él dijo: “¿El Espíritu Santo?” Yo dije: “Seguro. Si ellos no hacen que la rueda ruede bien, tienen que soplar el silbato en alguna parte. Ellos tienen mucho vapor”. Yo dije... Y esa es la verdad. Si esta iglesia Pentecostal tomara mucho de sus alabanzas, y las pusieran a obrar, haría mucho para el Reino de Dios. Dios les dio a Uds. el Espíritu Santo. A Uds. les gusta gritar por medio de El, y alabar por medio de El, pero pongan eso en los dones y prodigios y salgan a la calle y llamen a pecadores para que entren, y cosas así, y la iglesia de Uds. crecerá y todo saldrá bien. No lo dejen escapar por el silbato; pónganlo en acción, y dejen... hagan que la rueda del tren del Evangelio ruede.
52Y él dijo: “Bueno, ¿qué piensa Ud. que tenemos nosotros los Luteranos? ¿Cree Ud. que...? Nosotros creemos que recibimos el Espíritu Santo cuando creemos”. Yo dije: “Pablo no estaría de acuerdo con Ud. en Hechos 19. El dijo: ‘¿Recibisteis el Espíritu Santo desde que creísteis?’ El nunca dijo... Mire, Ud. siga eso en el griego, hebreo, o lo que Ud. desee; es ‘desde que creísteis’”. Ahora, ellos creen... nuestra iglesia Bautista les enseñó que Uds. recibían el Espíritu Santo cuando Uds. creían, pero no es correcto. Pablo dijo: “¿Recibisteis el Espíritu Santo desde que creísteis?” Y esas personas estaban gritando. Bueno, Aquila y Priscila tuvieron grandes reuniones, y todo estaba sucediendo, pero él dijo: “¿Recibisteis el Espíritu Santo desde que creísteis?” Ellos dijeron: “Ni siquiera sabemos si hay Espíritu Santo”. Cuando Pablo los rebautizó, y puso manos sobre ellos, y el Espíritu Santo vino sobre ellos, hablaron en lenguas y profetizaron. Entonces ellos tenían el Espíritu Santo.
53Así que él dijo: “¿Qué piensa Ud. que tenemos nosotros los Luteranos?” Yo dije: “Potencialmente, yo pienso que Ud. está correcto”. El dijo... Yo dije: “Permítame darle a Ud. una pequeña parábola, porque yo no lo sé expresar exactamente”. Yo dije: “Mire: ¿qué es lo que hace Ud. aquí? Ud. va y ara su campo en el tiempo de primavera. Saca todos los tallos y Ud. planta su maíz. A la mañana siguiente, Ud. va y cuando menos piensa, Ud. dice... Hay dos pequeños retoños saliendo del maíz, dos hojitas ”. Y yo dije: “Ud. mira y ve esas hojitas saliendo, y dice: ‘¡Alabado el Señor, yo tengo una cosecha de maíz!’” Yo dije: “¿Tiene Ud. una cosecha de maíz?” Dijo: “Bueno, yo no sé de lo que Ud. está hablando”. Yo dije: “Potencialmente, Ud. tiene una cosecha de maíz”. Yo dije: “Esa fue la primera reforma, la de Uds. Luteranos. Y entonces cuando menos se pensó, ese tallo creció, esas hojas crecieron grandes, y cuando menos se pensó, pasó a la borla; eso fue Juan Wesley en la segunda reforma: santificación, la segunda obra definitiva de gracia. Luego, ¿qué hizo eso?” Yo dije: “La borla miró hacia abajo y vio al tallo, y a las hojas, y dijo: ‘Yo no los necesito a Uds. Nosotros estamos santificados; Uds. sólo son Luteranos’”. Yo dije: “Después de un tiempo, salió el polen, y cayó dentro de la hoja del maíz, y produjo, y dio una mazorca, un grano de maíz en él”. Yo dije: “Esos fueron los Pentecostales”. Yo dije: “Luego los Pentecostales miraron y dijeron: ‘Yo no necesito a ninguno de Uds.’” Yo dije: “Pero después de todo, la misma Vida que estaba en las dos hojitas, hicieron la borla, y también hicieron el grano”. Correcto. Yo dije: “Nosotros...” ¿Ven? Los Pentecostales son una restauración. Los Pentecostales tienen el Espíritu Santo, pero es una restauración de los dones. El mismo Grano, el mismo Jesús que cayó en la tierra, El mismo se está reproduciendo, subió a través del tallo, y ahora El mismo se está reproduciendo en la plenitud, en el mismo Grano original que cayó en la tierra”. Amén. El dijo: “¿Qué nos llamaría Ud.?” Yo dije: “La iglesia Pentecostal es una iglesia Luterana avanzada”. Eso es correcto. Es exactamente correcto. Es la Luterana, y Nazarena, y Santos Peregrinos, y todas avanzadas. Sencillamente es la iglesia avanzada. Yo dije: “Yo admitiré que tenemos muchos hongos en la mazorca, pero tenemos algunos granos allí también”. ¡Alabado sea Dios! Es–es el original.
54Dios está en Su Palabra, y la Palabra es una Semilla. No importa qué suceda, Ella va a crecer de todas maneras. Dios dijo que estaría allí sin mancha ni arruga. ¿Creen Uds. que Dios está en Su Palabra? [La congregación dice: “Amén”–Ed.]. Dios toma Su Palabra; Dios cumple Su Palabra; Dios cumple la promesa de Su Palabra. Lo que El hace, El lo hace. Dios está en Su universo. ¿Amén? Dios está en Su Palabra. ¿Creen eso? [La congregación dice: “Amén”–Ed.]. Ahora, tengo escrito aquí: Dios en Su Hijo. Dios en Su Hijo. Muy bien. ¿Está Dios en Su Hijo? La Biblia dice que El estaba. Dios estaba en Cristo, reconciliando Consigo al mundo.
55Ahora, si Uds. unitarios, los de dos dioses, los trinitarios, y los de cuatro dioses y lo que Uds. sean, si sólo captaran esto en sus mentes ahorita, Uds.– Uds. se estrecharían de manos y dirían: “Nosotros somos hermanos”. Miren: Dios estaba en Cristo, reconciliando Consigo al mundo. Jesús era el Hijo de Dios, pues Dios le hizo sombra a María, y creó dentro del vientre una Célula de Sangre. Ahora, Uds. han oído a la gente decir: “Nosotros fuimos salvos por medio de sangre judía”. No pudiéramos ser salvos por medio de sangre judía. Es tan pecaminosa como cualquier otra sangre. “Nosotros fuimos salvos por medio de sangre gentil”. No, señor. Nosotros ni siquiera fuimos salvos por medio de sangre humana. Nosotros fuimos salvos por medio de la Sangre de Dios, ¡la Sangre de Dios! El–el germen de vida viene de la célula de sangre, y la Célula de Sangre provino aquí de Dios el Creador, quien creó una Célula de Sangre que produjo al Hijo de Dios.
56Cuando el adorador antiguo llevaba un cordero, e iba al altar para adorar, él lo ponía allí, ponía sus manos sobre él, y confesaba sus pecados. Ellos cortaban su garganta, y rompían la célula de sangre; el cordero moría. Ahora, él se iba con la misma condición que estaba cuando venía. Sus pecados eran perdonados, pero él se iba con el mismo deseo: si había robado, matado, cometido adulterio, o lo que fuera, él regresaba con el mismo deseo. Pero si un hombre alguna vez pone sus manos sobre la cabeza del Hijo de Dios... ¿Por qué él no se iba–él no se iba como si él hubiera puesto sus manos sobre el Hijo de Dios? Porque la célula de sangre de ese cordero tenía vida animal en ella. Y esa vida animal no coincidía con la vida humana; por lo tanto, cuando la vida regresaba, era vida animal para la vida humana, y no podía hacer nada por él. Pero cuando la Célula de Sangre de Dios fue rota, el Espíritu de Dios que vive en esa célula, regresa en la forma del Espíritu Santo; ese hombre es libre de pecado. La mismísima conciencia de pecado ha sido condenada. ¡Amén! Yo creo eso con todo mi corazón. “Los que tributan este culto, limpios una vez, no tendrían ya más deseo de pecado”. La Biblia dice: “Consciencia” [Biblia en inglés–Trad.], lo cual realmente significa: “deseo”. Una vez que uno que tributa este culto, pone sus manos sobre la cabeza de Jesucristo por fe, y siente esa carne estremecerse, como el hombre la sentía en el cordero, muriendo, balando, un inocente, y con todo su corazón creyendo que el Hijo de Dios murió en su lugar, y cuando Ud. hace esa confesión, el Espíritu Santo proveniente de esa Célula de Sangre que lo santificó a Ud., entra en su vida, y Ud. es una nueva creación en Cristo Jesús. La Vida de Dios está en Ud., y El lo ha adoptado a Ud., y Ud. es un Hijo de Dios. ¡Amén! No se asusten. “Amén” significa: “así sea”. Eso no los dañará a Uds.
57Fíjense. El Hijo de Dios, el Espíritu de Dios, está en el hombre. Así que Dios estaba en Cristo, reconciliando Consigo al mundo. Dios es Espíritu. El no tenía manos hasta que El llegó a ser Jesús. El no tenía pies, brazos, piernas, y demás, hasta que El llegó a ser Jesús. El manifestó... A Dios nadie le vio jamás; el Unigénito Hijo, que está en el seno del Padre, El le ha dado a conocer. Dios, habitó en el Cuerpo de Cristo, eso debería ser sorprendente, eso debería hacer que el hombre se maraville. El pudiera haber descendido del Cielo, descendido de los corredores del Cielo con un saludo completo de Angel, si El hubiera querido. El pudiera haber nacido como un hombre completamente maduro. El pudiera haber descendido con toda la pompa y la gloria del Cielo, pero El no escogió eso. El vino a un establo, nació sobre una– una pila de estiércol. Y el pequeño Jehová estaba llorando en un pesebre, el pequeño Jehová estaba jugando como un niño, el pequeño Jehová estaba trabajando como un hombre; El–El cambió Su forma para ser como nosotros. Dios llegó a ser humano. Cuando Jesucristo nació, Dios fue humano en... en la tierra, manifestando a Dios, lo que El era. El se fatigó y trabajó, y sintió por los adolescentes. El–El pasó por toda tentación que nosotros pasamos. Dios lo hizo, para que El pudiera hacer justicia a Su propio juicio. El... Su juicio tiene que ser justo. Si no hay justicia, ¿qué bien hace tener juicio? Y si no hay juicio sin pena, entonces todavía no es juicio. Así que El tomó la pena de Su propio juicio, y murió como un pecador, para condenar el pecado del mundo, para que nosotros, a través de Su justicia, pudiéramos ser reconciliados de nuevo al Trono de Dios en compañerismo, como lo teníamos en el jardín del Edén. Y si ese no es el Evangelio, yo no lo sé. Eso es exactamente correcto. El precioso Hijo de Dios. Seguro que Dios estaba en Su Hijo.
58Sin nombrar ningunas religiones diferentes... Yo no represento a ninguna de ellas; yo las represento a todas ellas. Hace un tiempo aquí, yo estaba en el Auditorio Robinson en Little Rock. Allí estaba un anciano que había estado en muletas; él había sido llamado a la fila de oración; había vendido lápices en una esquina por años. El era Nazareno. Al día siguiente, él iba por la calle cargando esas viejas muletas, diciendo: “Mis viejas amigas, ya terminé con ellas”, testificando. Esa noche, yo estaba... me paré en el púlpito para predicar, y él dijo: “¡Un momento, Sr. Branham!” Yo dije: “Sí, señor”. El estaba en el balcón. Y él dijo: “¿Sabe qué?, cuando yo lo oí a Ud. predicar, estaba seguro que Ud. era un Nazareno”, y él dijo, “porque Ud. predica santidad”. Y él dijo: “Luego, alguien me dijo que Ud. era un Bautista. Casi todas estas personas son Pentecostales”. Dijo: “Yo no entiendo eso”. Yo dije: “¡Oh, hermano, eso es fácil!” Yo dije: “Yo soy Pentecostal, Nazareno, Bautista”. Eso–eso es. Somos representantes de Jesucristo. Esa es la cosa. No de su denominación, sino de su Dios.
59Ahora, hubo una mujer que pertenecía a una–una iglesia de la Ciencia Cristiana, una señora muy fina, y ella dijo (por supuesto, ellos no creen en la... que Jesús es Divino), ella dijo: “Sr. Branham, yo disfruto su enseñanza”. Dijo: “Pero, la única cosa que hace mi sangre tiritar es cuando Ud. trata de hacer a Jesús Divino”. Dijo: “Ud. se jacta demasiado de El”. Yo dije: “Yo no me puedo jactar lo suficiente de El”. Ella dijo: “Bueno, Ud. siempre se está jactando tocante a El, se jacta tocante a El”. Yo dije: “El es... yo... si yo tuviera diez mil lenguas, yo no me pudiera jactar lo suficiente tocante a El”, yo dije, “de lo que El ha hecho por mí”. Ella dijo: “Pero Ud. lo hace a El Divino”. Yo dije: “El sí era Divino. Si El no era Divino, todo el mundo está perdido”. Eso es exactamente correcto. Ella dijo: “Si yo... Ud. dice que es fundamentalista, que Ud. sólo se queda con la Biblia”. Yo dije: “Eso es correcto”. Ella dijo: “Si yo le pruebo a Ud. por la Biblia que El no era Divino, ¿lo aceptará Ud.?” Yo dije: “Si la Biblia dice que El no lo era, lo aceptaría”. Ella... Yo dije: “Pero la Biblia no lo dice”. Ella dijo: “Oh, sí, sí lo dice”. Yo dije: “¿En dónde está?” Ella dijo: “Muy bien, en la primera... en San Juan el capítulo 11, cuando Jesús iba rumbo a la tumba de Lázaro, la Biblia dice que ‘El lloró’”. Dijo: “Sr. Branham, El no podía llorar y ser Divino”. “Bueno”, yo dije: “Señora, su argumento es más débil que un consomé hecho de la sombra de una gallina que se murió de hambre”. Yo dije: “Bueno, Ud.... Bueno, eso no es tener una Escritura”. Yo dije: “Mire esto, El era ambos: Dios y hombre”. Yo dije: “El era un hombre cuando lloró en el sepulcro de Lázaro, pero cuando El enderezó Sus pequeños hombros, y dijo: ‘Lázaro, ¡ven fuera!’, y un hombre que había estado muerto cuatro días, se paró sobre sus pies, y vivió otra vez, eso requirió más que un hombre. Se requirió Divinidad para hacer eso. Dios estaba en Cristo”.
60El era un hombre hambriento bajando la colina esa noche, buscando... o mejor dicho, esa mañana, buscando comida en esa higuera, y no la encontró. El era un hombre cuando estaba hambriento, pero cuando El tomó cinco panes y dos peces y alimentó a cinco mil, ¡Ese era más que un hombre! Ese era Dios viviendo en un hombre. Seguro que lo era. El era un hombre cuando estaba cansado, acostado en esa pequeña barca allá aquella noche; virtud había salido de El debido a las visiones y cosas durante el día. Y el diablo juró esa noche, probablemente, diez mil de ellos del mar, que lo ahogarían a El. Y allí estaba El en esa pequeña barca allá, llevada de un lugar a otro como un corcho de botella en una tormenta en un mar poderoso. Allí estaba El flotando de esa manera, y El acostado en la parte trasera de la barca, y las olas ni siquiera lo despertaron, estaba durmiendo. Así que El estaba cansado y agotado. El era un hombre cuando estaba dormido, pero una vez que despertó (¡aleluya!; ¡oh!), puso Su pie sobre la cargadera de la barca y dijo: “Calla, enmudece”, y las olas se fueron a sus ensenadas como un bebé a su... los vientos y las olas lo obedecieron, se requirió más que un hombre para hacer eso; se requirió a Dios para eso. Se requirió inspiración para eso; se requirió el poder de la Divinidad para hacer eso. Dios estaba en Su Hijo. ¿Creen Uds. eso? [La congregación dice: “Amén”–Ed.].
61Cuando El había muerto en la cruz, El sí clamó por misericordia; El era un hombre. El estaba clamando por misericordia en la cruz, pero en la mañana de la Pascua, cuando El resucitó y rompió los sellos de la muerte y del infierno y se levantó del sepulcro, El era más que un hombre. Se requiere más que un hombre para levantarse del sepulcro; se requiere a Dios para hacer eso. Con razón el poeta dijo: “Viviendo, El me amó. Muriendo, El me salvó. Sepultado, El llevó mis pecados muy lejos. Resucitando, El me justificó gratuitamente para siempre. Algún día El viene, ¡oh Día glorioso!” Sí, señor. En El habitaba la plenitud de la Deidad corporalmente. Dios estaba en Cristo, reconciliando Consigo al mundo. ¿Creen Uds. que Dios está en Su universo? [La congregación dice: “Amén”–Ed.]. ¿Creen Uds. que Dios está en Su Palabra? [La congregación dice: “Amén”–Ed.]. ¿Creen Uds. que Dios estaba en Su Hijo? [La congregación dice: “Amén”–Ed.]. Ahora, la siguiente cosa que tengo aquí, es Dios en Su pueblo.
62Ahora, veremos si lo podemos mostrar a El en Su pueblo. Dios es un Espíritu, y El siempre ha usado al hombre para El mismo manifestarse en la tierra. El lo hizo en Su Hijo. El estaba... Dios estaba en David. ¿Sabían Uds. eso? Dios estaba en Su pueblo. David, cuando él fue el rey rechazado, subió arriba del monte, miró hacia atrás y estaba llorando como un rey rechazado. Quinientos años después, el Hijo de David estaba en el mismo monte como un Rey rechazado, y lloró sobre Jerusalén. ¿Es correcto eso? José tenía a Cristo en él, cuando nació como un hermano espiritual. Sus otros hermanos lo aborrecían. (Observen a la Iglesia hoy en día). Los otros hermanos lo aborrecían sin causa. El fue amado por su padre, y aborrecido por sus hermanos. Ahora, ellos lo aborrecían sin causa. El no lo podía evitar pues había nacido para ver visiones e interpretar sueños. Pero ellos lo aborrecían. Ellos lo hacen hoy en día, la misma cosa.
63El diablo se lleva a su hombre, pero nunca su espíritu. Dios se lleva a Su hombre, pero nunca Su Espíritu. El Espíritu que estaba sobre Elías vino sobre Eliseo, y de Eliseo a Juan el Bautista, y fue profetizado que vendría otra vez en los últimos días. ¿Ven? Dios sacó el Espíritu de Su Hijo, y se lo envió de nuevo a la Iglesia. Dios se lleva a Su hombre, pero nunca Su Espíritu. El diablo se lleva a su hombre pero nunca su espíritu. Esos dos espíritus han combatido uno contra el otro en carne humana, desde el principio del tiempo. Eso es correcto. Y ellos combatirán hasta el fin. Si Uds. tan sólo estudian las Escrituras, y observan de la manera que obra, Uds. no estarán perdidos, si Uds. lo aceptan a El como su Salvador, y como su Guía para que los guíe por las Escrituras bajo... mientras vamos navegando en la majestuosa alta mar de la vida en su barca pequeña. Permitan que El entre allí con Uds. y pilotee su barco.
64Ahora, nos damos cuenta que Dios estaba en Moisés. Dios estaba en Eliseo. Allí estaba Eliseo, un hombre metido en la–la cueva allá. La mujer sunamita a la que él había bendecido, y había dado a luz un niño, y el niño murió, y Eliseo vino a la escena. Eliseo era un hombre de Dios. Cuando él entró, el niño estaba acostado en su cama. Primero, Eliseo sabía que él era un hombre de Dios. El no se jactó al respecto, ni se infatuó al respecto, sino que él sabía que él era un hombre de Dios. Así que él caminaba con ese báculo viejo, y él dijo, le dijo a Giezi: “Toma ese báculo, y ve y ponlo sobre el niño”. El sabía que todo lo que él tocaba era bendecido, porque Dios estaba en él, si él únicamente podía hacer que la mujer creyera la misma cosa. De esa manera la mujer tocó el borde del–del manto de Jesús. Porque ella sabía que El era un Hombre piadoso, y que Dios habitaba en Su pueblo. Y ella sabía que si Dios estaba en Eliseo, de seguro El estaba en Jesús. Ella sabía que.... Si nosotros gente Pentecostal nos pudiéramos respetar los unos a los otros de esa manera, sabiendo que nunca hablaríamos tocante los unos a los otros, seríamos hermanos, seríamos hermanas, nunca habría una desgracia entre nosotros si nos pudiéramos reconocer los unos a los otros como lo que somos: hijos e hijas de Dios, y Dios habita en Su iglesia, en Su pueblo. Seguramente que El habita. Dios está en Su pueblo. ¿Creen Uds. eso? [La congregación dice: “Amén”–Ed.].
65Miren a ese profeta. La mujer no creía en el bordón. Yo pienso que de allí es de dónde Pablo tomó lo de los pañuelos que se llevaban de su cuerpo. Porque yo creo que Pablo no predicaría algo que no estuviera en la Palabra; así que él le enviaba los pañuelos a la gente. Dios estaba en Pablo, y la gente tomaba los pañuelos del cuerpo de Pablo, se los ponían en su cuerpo, y los demonios salían de ellos, y las enfermedades eran sanadas. Dios estaba en un hombre. ¿Creen Uds. eso? [La congregación dice: “Amén”–Ed.]. En Pablo. Dios estaba en Eliseo, y fue llamado a la escena de un niño muerto. El no sabía qué hacer. El niño estaba muerto. Así que él sólo caminó de punta a punta, de lado a lado del piso (¡oh, me gusta eso!), esperando que viniera el Espíritu Santo, caminando de un lado al otro en el cuarto. Y después de un rato, él empezó a sentir al Espíritu venir sobre él. Yo creo que él se alentó un poquito, Uds. saben, empezó a caminar un poquito más rápido. ¡Oh, él sintió el Espíritu!; se tendió sobre el niño, y el niño estornudó siete veces y vino a vida: ¡Dios en Su pueblo! Quién puede regresar la vida de la muerte, sino Dios. ¡Amén! ¡Fiuuu! Me siento muy religioso ahorita. ¡Oh, hermanos!, Uds. piensan que un Bautista no grita; yo sí grito. ¡Oh!, Dios en Su pueblo.
66Hubo un pescador, que no tenía... Hoy buscamos lo intelectual, al gran fulano inteligente que ha ido al colegio y que sabe todos los grados, y tiene el Doctorado de Divinidad, y el Doctorado de Filosofía, y toda clase de Doctorados de Divinidad. Y así que entonces, cuando menos piensa, él se sube allá, Uds. saben, y él sabe todo al respecto. Nosotros pensamos que ese es el hombre. Pero Dios en una ocasión tomó bajo Su control a un pescador. El ni siquiera podía firmar su propio nombre; era del vulgo, sin letras, y la gente vio a Dios obrando en ese hombre, al grado que ellos de hecho se acostaban en la sombra de ese pescador y eran sanados, todos por los que su sombra caía sobre ellos. Dios está en Su pueblo. ¿Creen Uds. eso? [La congregación dice: “Amén”–Ed.]. Dios está en Su universo. ¿Creen Uds. eso? [La congregación dice: “Amén”–Ed.]. Dios está en Su Palabra. ¿Creen Uds. eso? [La congregación dice: “Amén”–Ed.]. Dios está en Su Hijo. ¿Creen Uds. eso? [La congregación dice: “Amén”–Ed.]. Dios está en Su pueblo. ¿Creen Uds. eso? [La congregación dice: “Amén”–Ed.].
67Miren, anoche, cuando estábamos hablando tocante a “las obras que Yo hago, vosotros haréis también”, tomamos las obras que El hizo, y mostramos lo que era. El prometió que El estaría aquí. Uds. dicen: “Pero Dios vivió en otra edad”. Dios vive por los siglos de los siglos. Dios es Eterno. Dios no puede morir. Dios... Ellos mataron el cuerpo, a Jesús, pero Dios lo resucitó, y El está vivo por los siglos de los siglos. Su Espíritu vive en la Iglesia hoy en día. Su Espíritu está aquí ahora. Su Espíritu está entre Su pueblo. El mismo se prueba, no por alguna cosa... El mismo se puede probar que está vivo por medio de esto. El mismo se puede probar que está vivo por medio de la puesta del sol. El mismo se puede probar vivo por Su Palabra. El mismo se puede probar vivo por Su Espíritu que está en el edificio ahorita, por medio de hombres y mujeres que se encomienden a El. ¡Amén! Uds. mismos encomiéndense a El. Dicen: “¿Qué sucede, Hermano Branham, cuando Ud. ve esas visiones?” No es nada sino tener un don de saber cómo relajarme yo mismo, hacer a William Branham a un lado. Ese es el enemigo más grande que yo tengo: William Branham. El siempre está obstruyendo mi camino. El siempre está obstruyendo el camino de Dios, yo diría. El siempre está obstruyendo el camino de Dios: él está muy cansado, él no quiere hacer esto, él no quiere hacer eso. Si yo sólo puedo crucificar a ese fulano, Dios lo puede usar. Dios puede usar este cuerpo. Aquí está este micrófono: está mudo hasta que yo hablo a través de él, o alguien más habla a través de él, pero él no puede hablar por sí mismo. ¿Cómo pudiera un hombre ver una visión? ¿Cómo pudiera un hombre sanar a una persona enferma? ¿Cómo pudiera el sólo hecho de poner manos traer a un niño muerto a vida, y demás? ¿Cómo se pudiera hacer? No es el hombre; es Dios en ese hombre, lo mismo que Dios está en la puesta del sol. Dios está en todas partes.
68Queremos nacer de Su Espíritu, y reconocerlo, y estar pendientes de El. El está muy cerca de Uds. El no únicamente está cerca de Uds., Uds. gente nacida de nuevo, sino El ya está en Uds. tratando de que Su voluntad... Y el diablo parado allí diciendo: “¡No lo crean!; ¡no lo crean!; ¡no lo crean! Esto, eso, no– no es para Uds.; es para otro día”. ¡Oh!, digan: “Apártate de mí, satanás. Escrito está: ‘Las obras que Yo hago vosotros las haréis también’”. Así es cómo Jesús derrotó a satanás; El nunca usó Su poder. El era Dios manifestado en carne, pero El no usó Su poder. Todos los dones que había en el Cielo, El los tenía dentro de El, pero El no usó eso. El sencillamente tomó la Palabra del Padre. El dijo: “Escrito está: al Señor tu Dios adorarás. ¡Escrito está! ¡Escrito está! ¡Escrito está! ¡Escrito está!” Y El derrotó a satanás. Y la Palabra de Dios derrotará a satanás en dondequiera, en cualquier terreno, bajo cualquier condición: la Palabra Santa de Dios.
69Dios vive en Su universo. Dios vive en Su Palabra. Dios vive en Su Hijo. Dios vive en Su pueblo. El es Dios en dondequiera. Si Uds. sólo le permiten a El entrar ahora, Uds. verán a Dios vivir otra vez esta tarde entre nosotros. Inclinemos nuestros rostros. “Porque la Palabra de Dios es más cortante que toda espada de dos filos; y penetra hasta partir el alma... y los tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón”. La Palabra de Dios entra en un ser humano y discierne los pensamientos. Jesús percibió sus pensamientos. Si eso es correcto, digan: “Amén”. [La congregación dice: “Amén”–Ed.] ¿Qué era El? “En el principio era la Palabra, y la Palabra era con Dios, y la Palabra era Dios. Y la Palabra fue hecha carne”. Y El dijo: “Uds. me condenan porque Yo digo que soy el Hijo de Dios, y está escrito en vuestras leyes que ‘sois dioses’”.
70El hombre fue hecho para ser un dios. Su dominio es la tierra. Toda la tierra está esperando ahora por la manifestación de los hijos de Dios, que sean manifestados. Miren cuán atrasados estamos. Pero recuerden: los profetas... El dijo: “Si Uds. los llaman dioses, a quienes venía la Palabra de Dios...” ¿Qué era un profeta? Un intérprete Divino de la Palabra, tenía la interpretación Divina. Las señales de él prediciendo, y sabiendo de antemano, eso era para el pueblo una vindicación de que él era un profeta. Por eso es que el judío dice: “Veámoslo a él tomar esa Biblia. Ella dice que ‘Jesús era el Cristo y murió y resucitó, las cosas que Yo hice, Uds. las harán también’. Veámoslo a El hacer la señal del profeta; nosotros creeremos que ese es el Espíritu, que ese fue el Mesías, y que El está obrando en Su hombre otra vez. Es Su profeta”. ¿Ven? El obrando en eso. ¿Cómo se puede hacer eso sino únicamente por Dios? Dios es el Unico que puede hacer eso. ¿Quieren ser recordados en oración? Levanten sus manos, digan: “¡Dios, ten misericordia de mí! Yo ahora quiero creer con todo mi corazón en el Señor Jesús. Yo sé que soy una criatura que está–que está destinada para Eternidad”. Hubo un tiempo en el que Ud. no era nada, en ninguna parte, pero nunca habrá un tiempo en el que Ud. no será algo en alguna parte. Si Ud. es un pecador, haga su decisión esta tarde. Cristo está aquí para ayudarlo, para salvarlo. ¿Lo hará...? Yo no soy mucho para persuadir a la gente al altar. Yo pienso que si la Palabra de Dios no lo hace... Jesús hizo esta declaración (que no lo lastime): “Todo lo que el Padre me ha dado, vendrá a Mí. Pero ninguno puede venir si Mi Padre primero no le trajere”. Nosotros sólo arrojamos la red.
71¿Es Ud. un pecador, y le gustaría levantar su mano? Yo no lo estoy llamando al altar; sólo diga: “Hermano Branham: yo soy un pecador. Yo levantaré mi mano a Dios. Dios hazme real, para que yo te pueda ver como el anciano pescador. Yo te quiero ver por todo Tu universo, en Tu Palabra; yo te quiero ver”. Levante su mano, diga: “Ore por mí, hermano”. Dios lo bendiga. ¿Alguien más, que levante su mano? Dios lo bendiga. Dios lo bendiga allá muy atrás. Dios lo bendiga. ¿Qué de todos allá en el balcón a mi derecha? ¿Habría algunos allá arriba, con sus rostros inclinados y sus corazones también, que no conocen al Señor Jesús, que dirían: “Hermano Branham, recuérdeme en su oración mientras Ud. ora”? Todos son Cristianos en ese lado; yo lo dejo en sus manos.
72Ahora, recuerden lo que es un Cristiano. Si Uds. aman al mundo o las cosas del mundo, es porque el amor de Dios no está en Uds. No podemos tomar esto ligeramente. Es una realidad; es un nacimiento real, realmente pasar de muerte a Vida. El balcón a mi izquierda: ¿habría allí algunos que levantarían su mano, y dirían: “Yo no soy un Cristiano, Hermano Branham, yo quisiera que Ud. me recordara en oración, yo no le estoy levantando mi mano a Ud. como predicador; yo le estoy levantando mi mano a Dios, que El sea misericordioso conmigo”? ¿Hay alguno? Muy bien. En el piso de abajo otra vez, vayamos allá. ¿Hay otro?, para yo estar seguro de saber que estoy orando... Yo creo que Dios oye mi oración. El me dijo: “Si tú eres sincero, y haces que la gente te crea, nada se opondrá delante de tu oración”. Yo dije: “Ellos no me creerán porque no tengo educación”. El dijo: “Como a Moisés le fueron dadas dos señales para vindicar que él fue enviado allá para liberar, así también se te han dado a ti dos señales”. Levante su mano, diga: “Me gustaría ser recordado en oración, Hermano Branham”, si hay otro en el piso que no ha levantado su mano. Muy bien.
73Nuestro Padre Celestial, yo los encomiendo a Ti. Hubo manos esta tarde que fueron levantadas. Hubo dos en el piso de abajo, de lo que yo vi. Ahora, Señor, te pido que Tú toques esas personas en esta hora. La gente se siente satisfecha que Tú estás con ella. Y te doy gracias por eso. Ahora, Padre, si hay una sola sombra de duda, que no se queden ellos debajo de eso; que ellos estén absolutamente seguros, porque esa mañana va a ser una mañana terrible. La neblina estará espesa en el río. Yo quiero estar seguro que mi boleto esté arreglado, y que todo esté bien ahorita pues en esa hora, pueda que no tenga una oportunidad; yo no tendré una oportunidad. No habrá misericordia en ese entonces. No habrá Sangre sobre el propiciatorio; será un trono de Juicio, y se me pedirá que dé una respuesta.
74Dios, concede que estas almas preciosas a las que Tú tocaste sus corazones, te pido que Tú las salves ahorita. Que sepan esto, que Tú dices en Tu Palabra que “ninguno puede venir a Mí si Mi Padre no le trajere”. Y ellos levantaron su mano, mostrando que había un Espíritu que les dijo que levantaran su mano. Ellos levantaron sus manos hacia el Cielo, al Creador de los Cielos y de la tierra. Dios Padre, te pido que Tú pongas el nombre de ellos en el Libro de la Vida. Que la Sangre de Jesús escriba en el libro pecaminoso de ellos: “Perdonado”, y lo arrojes en el mar del olvido, y no los recuerdes contra ellos más. Y que sus nombres sean escritos como nuevos en el Libro de la Vida del Cordero, para que en aquel día, la Sangre... el Libro sea rociado con la Sangre del Señor Jesús, para que así no haya pecado contra ellos. Concédelo, Padre. Yo los encomiendo a Ti.
75Si yo no logro estrechar sus manos en esta vida, que tenga yo ese privilegio en aquel Día cuando esas decenas de millares estén parados allí. Que yo los oiga gritar: “Hermano Branham, yo fui el que levanté mi mano en Yakima aquella tarde”. Estarán tan felices. La visión que Tú mostraste la otra noche de cuán felices estaban ellos, los que habían pasado de esta vida a la otra. Ahora, Padre, te pido que Tú los bendigas. Y ahora en esta tarde, mientras llamamos la fila de oración, que Tú mismo manifiestes y confirmes la Palabra, y que sea Dios en Su pueblo para nosotros hoy, como vimos a Dios en Su universo, Dios en Su Hijo, Dios en Su Palabra, Dios en Su pueblo. Concédelo, Padre, lo pedimos en el Nombre de Jesús. Amén.
76Para Uds. gente querida, yo estaba pensando... Me quité ese reloj. Ya son tres relojes seguidos; yo tomo la mano de alguien y en eso, debido a eso, el reloj se para, falla el... yo... no me pregunten ¿por qué? El joyero de aquí de la ciudad, lo acaba de arreglar. El está tratando. Y el eje se salió, la esfera se cayó, las manecillas... Es un Vulcain Cricket de trescientos dólares que me dieron en Suiza con alarma en él. ¿Ven? Y yo tenía uno nuevo aquí en California que me dieron. Yo puse mi mano sobre una persona de esa manera para orar por... ¿Alguno ha visto alguna vez eso, o estuvo presente cuando eso sucedió? Levante su mano, si Ud. estuvo presente cuando eso sucedió. Y ese reloj se paró, se desbarató; yo nunca lo he podido usar hasta este día. Tres relojes seguidos. Me lo quité para estar seguro.
77Ahora, vamos a... ¿Cuáles estábamos llamando anoche? ¿Llamamos las tarjetas de oración “A”? A. ¿Repartiste...? Hay un total de cien dispersas. Llamamos de la uno a la cincuenta, yo creo, anoche. Y llegó a un punto que nadie venía. Ahora miren: yo sé que es alarmante. Sí, señor. Es tremendo. Si Uds. vienen aquí con pecado sin confesar, es mejor que lo enmienden antes que Uds. vengan (¿ven?), porque de seguro El lo dirá. Pero esta tarde, yo voy a tomar algunas de esas tarjetas de oración y orar por ellas, y luego, sólo orar por la gente que tiene tarjetas de oración.
78Empecemos esta tarde en alguna otra parte. Para que así tomemos un par aquí, quizás, para el discernimiento o algo. Empecemos en alguna otra parte de esas cien. Veamos, anoche llamamos hasta la quince o veinte o algo así, y llegó al punto que no venían, y luego yo sólo... Empecemos, digamos, en la 51. ¿Está esa tarjeta aquí? 51, ¿quién tiene la tarjeta 51?, levante su mano. Una mujer. Muy bien, es bueno empezar así. Venga aquí, señora. 52, ¿quién tiene la tarjeta de oración 52? Las llamaremos a todas, pero nosotros sólo... Muy bien.
79Mi hijo me dice que ellos no pueden oír en el edificio. ¿Es correcto eso? ¿Me pueden oír allá en el balcón? No me pueden oír. ¿Me pueden oír allá? Bueno, Dios los bendiga, han estado sentados aquí toda la tarde y no pueden ni siquiera oír. No pueden oír nada en el balcón. ¿No pueden... Me pueden oír allá atrás? Me oyen allá atrás, pero no pueden oír en los balcones. Bueno, Dios bendiga sus corazones leales. Que Dios, mi Salvador, les conceda su petición, a cada uno de Uds., esta tarde. ¿Pueden Uds. oír eso? Dios les conceda su petición, lo que sea, si Uds. han estado sentados allí todo este tiempo, y yo hablando, y no podían oír nada. Que Dios de alguna otra manera se los revele a Uds., que les estoy diciendo la verdad. Muy bien, llamaremos la fila de oración ahora. Tendré que hablar así, en voz alta, porque la gente allá arriba pueda que tenga tarjetas de oración. Estoy llamando la tarjeta de oración... ¿Dónde estaba? ¿Cuál fue...? [Alguien dice: “52"–Ed.]. Cincuenta y... Tarjeta de oración 52. Muy bien, tarjeta de oración 52, ¿quién la tiene? ¿53? Venga Ud. aquí, señora. Cinc-... [Porción sin grabar en la cinta–Ed.].
80“Señor Jesús, ¿me sanarás?” El diría: “Hijo, Yo ya he hecho eso”. “Bueno, ¿Tú ya lo has hecho? Ahora, espere un momento; eso es un poco dif-... yo oí que Tú eras un Sanador”. “Yo sí soy un Sanador”, El diría. “Bueno–bueno, ¿por qué no me sanas Tú?” “Mira hijo, Yo ya lo he hecho. Yo pagué el precio de tu sanidad allá. Yo no puedo, ni en Mis días cuando Yo estuve en la tierra, ni tampoco puedo ahora hacer algo por alguien a menos que primero tengan fe para creerlo”. ¿Cuántos saben eso? Esa es la base. Tiene que haber fe. Muy bien. Ahora, ellos dirían: “Bueno, ¿cómo sé que Tú eres el Señor Jesús? ¿Harías algo?” “Bueno, sí, Yo levantaré Mi mano. Yo predicaré un ratito”. Pero, ¿ven? Dirían: “Señor, permíteme saber que eres Tú”. El tendría que hacer algo como El lo hizo cuando estuvo aquí en la tierra (¿es correcto eso?), hacer algo para darles a saber. Entonces, ¿cuál fue la señal que nos dimos cuenta anoche que El hizo para que esa gente supiera que El era el Mesías? ¿Qué hizo El? El les dio una señal Mesiánica para mostrar que El era el Profeta del cuál Moisés habló: El conoció el secreto de sus corazones. ¿Cuántos saben eso? ¿Cuántos son testigos que la Biblia dice eso, que “el Señor nuestro Dios, levantará un Profeta como yo”? Y Jesús percibió sus pensamientos, conoció los secretos de sus corazones, se los dijo a ellos. Y en eso, El mismo manifestó ser el Hijo de Dios.
81Ahora, si Dios está en Su pueblo, esa misma Vida que estaba en Jesús, está aquí en la Iglesia. Y está en Uds. personas que... Esa mujer abriéndose paso entre la fila de oración, ella no tenía una tarjeta de oración, como diríamos nosotros. Pero ella estaba en la audiencia; ella tocó el borde de Su manto. Ahora, Jesús hoy en día es el Sumo Sacerdote que se puede compadecer de nuestras debilidades. ¿Es correcto eso? Ahora, ¿cómo sabrían que Uds. lo tocaron a El? El actuaría de la misma manera que El actuó cuando El estuvo aquí. Ahora, la mayoría de las veces, Uds. personas que están tullidas y demás, Uds. piensan: “Yo sencillamente no tengo esperanza”. ¡Quítense eso de su mente! Para Dios, Uds. tienen que recibir fe tanto como ellos la tienen que recibir. La sanidad de Uds. es tan segura como sería la de ellos, si Uds.... Su sanidad es tan segura, si Uds. tienen la fe.
82Ahora, ¿cuál es la...? ¿En dónde empezamos? ¿Aquí mismo con esta señora? Muy bien. Venga aquí. Ahora, la gente americana... Ahora, comprendemos que con cincuenta personas, yo... Ellos me sacarían cargando de la plataforma después de que pasaran quince con visiones. Bueno, yo no lo pudiera soportar. ¿Cuántos entienden eso? Jesús con una sola visión, virtud salió de El. Y ahora, ¿qué me haría una sola visión a mí? Ahora, aquí está una mujer tullida en una silla de ruedas. Yo diría: “Esa mujer está tullida”. Cualquiera sabe eso. Pero aquí está una mujer que se mira saludable. Ahora, el milagro es: ¿qué está mal en ella? Ella se mira bien y saludable. Ahora, si cualquiera tiene una duda de esto, y piensa que Ud. tiene una manera mejor, bueno, aquí está el micrófono. Venga Ud. aquí arriba. Ud.– Ud. es más que bienvenido a venir. Ud. que no–no cree, venga aquí arriba y haga la misma cosa.
83Ud. dice: “Bueno, Jesús dijo: ‘Las obras que Yo hago, vosotros las haréis también, mayores’”. “Bueno, Ud. dijo que El dijo: ‘Mayores’”. Bueno, primero veamos que Uds. hagan las obras que El hizo, luego hagan las mayores. Uds. hagan las primeras obras que El hizo. Eso es... luego–luego harán las mayores. ¿Ven? Primero veamos que Uds. hagan las obras que El hizo. “Las obras que Yo hago vosotros haréis también”, luego las mayores. Si Uds. toman la traducción, dice: “Más que estas hará”, porque él no pudiera hacer mayores, porque El–El hizo todo lo que se podía haber hecho. Pero ahora, si esta mujer... Ahora, nada más voy a orar por el resto de la gente en la fila. Pero para que la gente sepa que el Espíritu Santo está aquí... Ahora, voy a ver si Dios nos dará una visión para esta mujer.
84Ahora, El me dijo que “estas dos señales vindicarían que tú fuiste enviado para hacer esto. Moisés tuvo dos señales”, El dijo. Moisés fue allá y ejecutó la señal una vez delante de Israel, y todos le creyeron y marcharon por cuarenta años. ¿Es correcto eso? Seguro que si somos hijos de Abraham en el corazón, deberíamos tener tanto así de fe. Ahora, creamos. Mire, señora, en primer lugar, me supongo que somos desconocidos uno del otro. Si somos desconocidos uno del otro, ¿levantaría su mano para que la gente vea? Ahora, ¿ve Ud.?, aquí estamos, no allá atrás en algún rincón oscuro como un demonio, sino aquí a la vista, como nuestro Señor estuvo, como con la mujer del pozo. Nunca tenga miedo del Cristianismo. Aferre su alma en cualquier promesa; es buena. Cristo murió para hacerla buena. Ahora, yo no diría eso de ninguna manera, si yo no sintiera Su Presencia aquí, como el águila sentía sus alas. ¿Ve?
85Ahora, la mujer, desde que ella ha estado parada aquí, ha llegado a estar consciente de que ella está en la Presencia de algo además de un hombre. ¿Es correcto eso, señora? Si eso está correcto, levante su mano. ¿Ven? Suspendida sobre esta mujer... Si Uds.... sus ojos son espirituales, seguramente que Uds. la pueden ver. ¿No ven esa Luz suspendida allí mismo, allí sobre la mujer? Es como esmeralda. ¿Cuántos han visto la fotografía de Ella? Está aquí en la reunión; ellos la tienen. Está colgada en Washington, D.C. Es el único Ser sobrenatural que alguna vez, alguna vez, fue fotografiado, que fue probado científicamente. Aquí está. La estoy mirando directamente. Está suspendida sobre la mujer, porque ella es una creyente. Ella es mi hermana. El Espíritu está testificando del uno al otro. Ahora, la única cosa que tengo que hacer es sólo captar algo de ella. Luego, ¿qué sucedería? Le diría algo. Ella, o está aquí parada por problemas domésticos, problemas económicos, una enfermedad, o por alguien más, o algo. Yo no sé. Yo nunca la he visto a ella en mi vida. Ahora, si el Espíritu Santo le revela a la mujer algo para... Ahora, si yo digo: “Sí, Jesucristo está aquí. Yo siento Su Presencia”. Ella también la siente. Ahora, observe cómo es. Es un sentir realmente dulce, humilde, manso. ¿Es correcto eso, señora? Si lo es, mueva su mano de un lado al otro a la audiencia. ¿Ven? Yo estoy observando la Luz sobre ella. Ahora, para mí mismo, yo sé que le estoy hablando a una audiencia, pero de hecho mi mente, aparentemente, está en otro mundo, en una dimensión, en otro mundo. La señora tiene problemas; está en su pecho. Tiene crecimientos. Son crecimientos cancerosos. Ella ha tenido una operación o algo, debido a eso. Y están–están regresando, crecimientos en su pecho, que finalmente matarán a la mujer. Ella está sombreada de muerte. Si eso es correcto, señora, mueva su mano. ¿Creen Uds. ahora? Miren, para que Uds. puedan saber, observar el poder demoníaco obrar, esta mujer... De hecho, con esto aquí, mientras todavía estoy en el espíritu: es como una cosa tumorosa. ¿Es correcto eso? Aquí está sentada otra persona, una mujer sentada aquí con un tumor. ¿Es correcto eso, señora? Si es, levante su mano. Pero además de eso, Ud. también tiene diabetes. Eso es... Levante su mano. ¿Ven? Ese espíritu de oscuridad está atrayendo aquí, esos dos demonios tratando de atraerse uno al otro, llamando por ayuda. Pero el poder de Dios ahora, por encima de toda duda aquí, ha cabalgado sobre la cosa. ¿Ven?
86Ahora, ¿creen Uds.? ¿Está Dios en Su pueblo? Uds. dicen: “¿Está Dios en Ud., Hermano Branham?” No únicamente en mí, sino que está en ella, y en ella también. ¿Ven? Aquí está el Espíritu Santo, el cual es infalible. Hay un poder de muerte en ambas, y esas dos muertes están tratando de cooperar juntas mientras el poder de Dios lo está revelando, abriendo y mostrando que El ama a esas mujeres. El quiere que ellas sean sanadas. ¿Lo creen Uds.? Ahora, por favor, por favor no se levanten de sus asientos. Miren: Uds. romperán el mismísimo canal de eso. ¿Ven Uds.? No hagan eso, por favor, por favor. ¿Saben Uds. que estas cosas pasan de uno al otro? Sean muy reverentes, todos. Señora, si Dios me dice quién es Ud., ¿le daría eso a Ud. mucha fe para creer? Su nombre es Sra. Moore. Siga su camino, Uds. dos; las dejó a ambas de Uds. ahorita; Uds. están sanadas. Sigan su camino y sean saludables. Digamos: “¡Alabado el Señor!” ¿Obra ese don?
87Ahora, ¿cuántos recuerdan cuando estuve aquí y ponía mi mano sobre alguien, y Uds. veían la... algo como una vibración sobre ella? Ahora si esta mujer tiene una enfermedad de germen, obrará. Si no es una enfermedad de germen, no obrará, porque se tendrá que ver por una visión. Yo no sé. ¿Es Ud. el siguiente paciente? Yo no estoy fuera de sí, pero es que algunas veces yo.... Venga aquí sólo un momento, jovencita. Permítame tener su mano sólo un momento. Esta mano derecha aquí. Correctamente, sí es una enfermedad de germen. Sí, señor. Ella tiene una infección. Ahora, es un problema de señora, problema de mujer. Correcto. Si eso es correcto, levante su mano. Eso está exactamente correcto. ¿Ven? Ella tiene una infección. Ese es un germen. Aquí está en mi mano. Yo quiero mostrarle algo, jovencita. Mire aquí. Mire mi mano. ¿Ve esas cositas blancas moviéndose allí sobre mi mano, algo hinchada, que se miran rojo oscuro? Ahora, quite su mano de la mía. Ahora, no está allí ahora. Ahora, ponga esta mano aquí sobre ella. No está allí ahora. No está allí ahora. Ahora, ponga esa mano aquí sobre ella. Allí está. Ahora, Ud. es tan humana en esa mano como lo es en esta mano. Y yo soy tan humano como Ud. es humana. No funcionará aquí; no funcionará allí, porque Dios me lo dijo en la visión, para que así el pueblo sepa que es la verdad, que tomara la persona... que permitiera que ellas... ¿Ven? Cuando Ud. pone su mano derecha sobre mi mano, Ud. se está comprometiendo a creerme. El dijo: “Si tú haces que la gente te crea y eres sincero, nada se opondrá delante de la oración”. ¿Ha leído Ud. el libro?
88¿Cuántos han leído eso en los libros, por años y años? Ahora, ¿ve?, luego yo le doy a Ud. mi mano izquierda porque Ud. es mi hermana. Mi derecha va hacia Dios. Yo creo en Su promesa, que El me dijo eso. ¿Ve? Luego Ud. dice: “Yo sí creo”. ¿Por qué? Porque no sería tanto la sensación en mi mano, como el decirle a Ud. lo que está mal. Luego Ud. me cree, ¿no es así? Luego yo levanto mi mano a Dios: “Yo te creo, Dios”. Yo pongo mi mano sobre ella, yo... Ud.... “Yo le creo a Ud., Hermano Branham”. Ahí está. ¿Ve? Eso lo logra. Ahora, ponga su mano aquí. Ahora, quiero que Ud. se fije, jovencita, que no es de la manera que yo pongo mi mano, o ninguna... Bueno, la cosa de ello es: ¿cómo sabría lo que era, si no fuera por eso? Pero Ud. ve que hay una sensación allí sobre mi mano (¿no la ve?), unas cositas blancas moviéndose para todos lados sobre mi mano. Ahora, tan pronto como Ud. quita su mano, se van. Y no vienen en esta otra mano. Ahora, yo la pongo aquí, y ahí está otra vez.
89Ahora, mire, señora: yo quiero que Ud. observe eso muy atentamente. Si eso se va, Ud. está sanada. Pero, mire, recuerde: yo no lo podré mantener alejado, porque cuando el espíritu inmundo ha salido de una persona, camina en lugares secos, y regresa con siete otros espíritus. Muy bien. Si Dios puede venir aquí y le muestra a Ud. algo visiblemente, y Ud. sabe más allá de toda sombra de duda que algo ha sucedido, y que hay Alguien aquí que la conoce (¿es correcto eso?) en el espíritu, Alguien discernió una enfermedad que Ud. tiene.... Ahora, si eso la deja, ¿va Ud. a creer que eso se va a quedar alejado de Ud.? Muy bien. Todas Uds. mujeres, inclinen su rostro sólo un momento. Yo quiero que Ud. observe mi mano. Ahora, primero voy a orar. Sólo examine su fe. Y yo le mostraré a Ud. que yo no usaré... no moveré mi mano.
90Nuestro Padre Celestial, te pido por esta jovencita, que Tú le quites esta aflicción de su cuerpo. Tú eres Dios; mi brazo está aquí al lado de Tu Biblia. Tú prometiste sanar a los enfermos; esa es Tu Palabra. Nosotros te creemos con todo lo que está en nuestro corazón. Ahora, que la cosa la deje, Padre, te pido por medio del Nombre de Jesús. Ahora, yo no he levantado mi rostro, y la cosa no se ha ido. ¿Es correcto eso, señora? Diga–diga: “Sí o no”. Todavía está allí, ¿no es así? Sí, todavía se está moviendo. ¿Ven? La oración de por sí no lo hará. Se necesita la fe. ¿Ve lo que quiero decir ahora? Ahora, observe. Ahí está otra vez. Ahora, ¿cree Ud. que la Biblia dice: “En Mi Nombre echarán fuera demonios”? Ahora, Ud. tiene que tener cuidado, lo que Ud. está haciendo tocante a eso. Ud. tiene que tener cuidado, porque recuerde que Moisés hirió la roca cuando no lo debió hacer. Eliseo maldijo cuarenta y dos niños, y los osos los mataron antes que ellos regresaran, porque dijeron que él estaba calvo, se burlaron respecto a eso. No fue la voluntad de Dios el hacer eso. Eso no suena como el Espíritu Santo; era un profeta enojado.
91Ahora, yo quiero que Ud. observe eso, muchachita. Ud. observe mi mano. Sea honesta. ¿Ve? Ahora, si esa mano se torna como esta, se ha ido sin yo moverla. Ahora, inclinen sus rostros en todas partes, porque uno ahorita lo tiene que forzar a que se vaya. Si uno lo forza a que se vaya, se enoja, y sabemos que pasará de uno a otro.
92Satanás, un Angel de Dios vino hace catorce años en Green’s Mill, una noche, y me dijo, siendo un ministro local, que yo había sido enviado para orar por los enfermos, y esto es lo que me dijo. Tú estás consciente de eso; tú estás expuesto. Tú puedes poner incredulidad en el pueblo. Tú puedes hacer que la gente dude, pero no puedes hacer nada con Cristo, porque El te ha quitado todo derecho legal que alguna vez tuviste. Cuando El murió en el Calvario, El pagó la deuda de todo nuestro pecado e incredulidad. Dios les ha dado a Sus siervos poder para echarte fuera. Yo uso Su Nombre. Yo vengo en el Nombre de Jesucristo. Yo te desafío en este duelo de fe; ¡deja a la muchacha!, ¡sal de ella!, en el Nombre de Jesucristo. Ahora, antes que yo levantara mi rostro, abriera mis ojos, la cosa se había ido. ¿Es correcto eso? Ahora, abra sus ojos. Algo sucedió, ¿no es así? Ud. aun se siente diferente, ¿no es así? Ahora, mire aquí. Ahí está. Ahora espere, yo quitaré mi mano de la suya. Ahora, ponga esta mano sobre ella, como lo hizo hace un rato. ¿Ve cómo se mira? Ahora, ponga esta mano sobre ella, como lo hizo hace un rato. ¿Ve cómo se mira? Algo sucedió, ¿no es así? Ud. está sanada. Eso es lo que es. Siga adelante su camino regocijándose, diciendo: “Gracias”.
93Ahora, veamos la mano de este hombre sólo un momento. El tiene un poco de problema de la próstata que lo hace nervioso, que se levante o algo. [El hombre dice: “Sí”–Ed.]. Pero... Eso es correcto. Ud. se levanta durante la noche. Pero eso no es realmente lo que Ud. quiere, porque yo siento su espíritu moviéndose a algo más. Muy bien. ¿Piensa Ud. que va a estar tullido? ¿Piensa Ud. que esa artritis lo tullirá o algo? ¿Cree Ud. que Dios lo va a sanar ahora? [El hombre dice: “Yo sé que Dios lo va a hacer”–Ed.]. Amén. El ya lo ha hecho. Bájese caminando, y regocíjese, y grite, diciendo: “¡Alabado sea el Señor!” Veamos a Ud., señor. Venga aquí un momento. Permítame tener su mano. Sí, señor. Problema del estómago, ¿cree Ud. que Dios sanará eso? En el Nombre de Jesucristo que el diablo deje a este muchacho. ¡Sal de él en el Nombre de Jesús! Amén. Váyase creyendo.
94Muy bien. Venga. ¿Por el bebé? Ahora, veamos su manita. Sólo un momento. ¿Cómo estás, muchachito? ¡Hola, amigo! Sí, señor. No, no es. No es infección. Un momento. Ahora, ¿cree Ud. que si Dios me puede decir qué está mal en el bebé, que Dios lo sanará? ¿Aceptará a Jesús como el Sanador de ese bebé? Es problema del corazón. Es un corazón muy enfermo. Los doctores no saben aun qué hacer tocante a ello. Correcto. Pero Dios sí sabe qué hacer tocante a ello. Satanás, deja al niño en el Nombre de Jesús; yo condeno al diablo y pido por su sanidad. ¡Amén! Lléveselo ahora. Crea con todo su corazón, y él sanará.
95Venga. ¿Cómo estás, cariño? ¿Crees a Jesús? Veamos la manita de él. Bueno, sí. ¿Cree que el problema del riñón se irá de él, y mejorará, y sanará? ¿Cree con todo su corazón que Cristo lo sanará a él? Señor Jesús, yo condeno al diablo que ha dañado a este niño. Que lo deje en el Nombre de Jesucristo. ¡Amén! Tenga fe, crea ahora. No dude. Váyase creyendo, y si Ud. lo cree con todo su corazón, sucederá. Ahora, veamos su mano. Es una condición asmática, pero, ¿cree Ud. que Dios puede sanar eso y hacerla saludable? ¿Lo aceptará a El como su Sanador? Yo condeno al diablo que ha dañado a nuestra hermana. En el Nombre de Jesucristo, deja a la mujer. Váyase creyendo ahora. No dude, sino crea con todo su corazón.
96¿Cuántos allá, que no tienen tarjetas de oración, creerán? ¿Cuántos de Uds. de hecho dirán: “Yo creo”? Tengan fe, no duden. ¿Cree Ud. que la artritis lo dejará, el hombre sentado allá mirándome, allá atrás, el hombre algo anciano? Si Ud. cree con todo su corazón, Dios lo sanará. Ahí está sentado un hombre con una hernia. ¿Cree Ud. que Dios lo sanará, señor, sentado ahí con una hernia, orando? Ud. que está algo calvo ahí enfrente, con una corbata de cuerda. Sí, señor. Póngase de pie y acepte su sanidad entonces. ¿Tiene Ud. una tarjeta de oración? No, señor. Su esposa tiene una. Bueno, si su esposa tiene una, Ud. no tiene una entonces. Ud. se puede ir a casa con ella, y ser sanado, si ella es sanada en la fila. ¡Amén! ¡Si Uds. creen con todo su corazón! Yo los desafío a creer que es la verdad. ¿Lo creen Uds., todos Uds.? [La congregación dice: “Amén”–Ed.]. Entonces tengan fe en Dios.
97Algo sucedió en alguna parte. No era esta persona. ¿Cree Ud. que Dios la sanará? [La mujer dice: “Seguro que lo creo”–Ed.]. Señor, en el Nombre de Jesús sana a la mujer. ¡Amén! Ahora, váyase creyendo con todo su corazón. Si Ud. puede creer esto, y no lo duda, sucederá. Venga, hermana. Mire, Ud. sabe que yo sé lo que está mal en Ud. Pero, si yo–si yo no le digo, lo creerá Ud. de todas maneras, ¿no lo creerá Ud.? [La señora dice: “Sí, yo lo creeré”–Ed.]. Sí, señora. Pero yo sólo le diré a Ud., que su nerviosismo se ha ido de Ud. Ud. se puede ir a casa y ser sanada. Así que, no dude...?.... Cuando Ud. estaba sentada allí, el problema del corazón la dejó, así que sólo siga adelante caminando, diga: “¡Alabado sea Jesús!” ¿Ven? Ahora, si yo no le digo a Ud. una sola cosa, ¿lo aceptará Ud. y creerá que todo está bien? Muy bien, el problema de su espalda se ha terminado; sólo váyase a casa y sea sano. Y tenga–tenga fe en Dios, crea con todo, todo su corazón. ... Señor Jesús, te pido que Tú sanes a la mujer en el Nombre de Jesús.
98Venga ahora, creyendo con todo su corazón. En el Nombre de Jesús, que nuestro hermano sea sanado. Ahora, ¿ven?, ellos están sanando de igual manera. ¿Lo creen Uds.? [La congregación dice: “Amén”–Ed.]. Venga, hermana. En el Nombre de Jesucristo, que nuestra hermana sea sanada. Tenga fe. No dude. Vemos que el pobre hermano está tullido. ¿Cree Ud. que Dios lo sanará, señor? En el Nombre de Jesucristo, que nuestro hermano sea sanado. No dude. Váyase creyendo ahora, y Ud. sanará. Venga, señor. En el Nombre de Jesucristo, yo pongo mis manos sobre Ud., hermano, y la Biblia dice: “Estas señales seguirán a los creyentes”. En el Nombre de Jesús, sea sanado.
99¿Cree Ud., hermana? En el Nombre de Jesucristo, que ellos sean sanados. Amén. No estoy buscando visiones porque me estoy debilitando tanto ahora, que siento mis piernas temblando debajo de mí. En el Nombre de Jesucristo, que ellos sean sanados. Uds. lo creen ahora, ¿no lo creen? ¿Van a creer? En el Nombre de Jesucristo, que ellos sean sanados. Amén. Venga, damita. ¿Va Ud. a creer? En el Nombre de Jesucristo, que la hermana sea sanada. En el Nombre de Jesucristo, que nuestra hermana sea sanada. Venga, hermano. Va Ud. a creer esto ahora, ¿lo va a creer? En el Nombre de Jesucristo, que nuestro hermano sea sanado. Venga, hermana. Por supuesto Ud. sabe lo que... En el Nombre de Jesucristo, que nuestra hermana sea sanada. En el Nombre de Jesucristo, que nuestra hermana sea sanada. En el Nombre de Jesucristo, que nuestra hermana sea sanada. En el Nombre de Jesucristo, que nuestra hermana sea sanada. En el Nombre de Jesucristo, que nuestro hermano sea sanado. Dios lo bendiga, hermano. En el Nombre de Jesucristo, que Ud. sea sanado. Venga, hermana. En el Nombre de Jesucristo, que ella sea sanada. En el Nombre de Jesucristo, que ella sea sanada. Venga, hermano. Crea ahora y lo dejará a Ud. En el Nombre de Jesucristo, que mi hermano sea sanado. En el Nombre de Jesucristo, que mi hermano sea sanado. Venga, hermano. En el Nombre de Jesucristo, que mi hermano sea sanado.
100¿Están Uds. dudando? ¿Están–están–están Uds. dudando con todo su corazón?, o ¿están Uds. creyendo con todo su corazón? ¿Creen Uds.? [La congregación dice: “Amén”–Ed.]. Ahora, yo nunca usé el discernimiento. Yo sabía lo que estaba mal en la gente. Uds. están conscientes de eso, ¿verdad? Miren. ¿Es esta...? Yo todavía tengo al paciente en mi mano. Mire aquí, señor, yo sólo dije: “Dios lo bendiga”, eso es todo lo que dije, “siga caminando”. [El hombre dice: “Amén”–Ed.]. ¿Es correcto eso? ¿Cree que Ud. está sanado, de todas maneras? [El hombre dice: “Amén”–Ed.]. Muy bien. Ud. tenía cáncer. [El hombre dice: “Correcto”–Ed.]. Y eso estaba en el hueso de la pelvis. [El hombre dice: “Correcto”–Ed.]. Su nombre es el Sr. Peterson. [El hombre dice: “Correcto”–Ed.]. Váyase a casa y sea sanado. ¿Ven?, ¿ven? Eso es. Sólo creerlo. Sentado allí con eczema: ¿cree Ud. que Dios lo sanará, lo hará saludable? ¿Tiene Ud. una tarjeta de oración? No tiene Ud. ¿Cree Ud. que Dios lo sanará de todas maneras? Muy bien. Reciba su sanidad. Jesucristo lo sana. ¡Amén!
101Creen Uds. con todo su corazón, ¿cada uno de Uds.? ¿Cuántos creen que Dios está en Su universo [la congregación dice: “Amén”–Ed.], Dios está en Su Palabra [la congregación dice: “Amén”–Ed.], Dios está en Su Hijo [la congregación dice: “Amén”–Ed.], Dios está en Su pueblo? [La congregación dice: “Amén”–Ed.]. Ahora, ¿cuántos sienten que Uds. tienen a Dios en su corazón?, levanten su mano. Muy bien. Ahora, pongan sus manos unos sobre los otros, y sigan orando unos por los otros, mientras me bajo y oro por esas personas en las sillas de ruedas. Hermano Roy, diríjalos en oración, mientras Ud.... Pongan sus manos unos sobre los otros. Sólo pongan sus manos unos sobre los otros. Crean con todo su corazón. Señor Jesús, ven ahora. Tú estás aquí con el pueblo. Dios está en Su pueblo. Que ellos sean sanados, cada uno de ellos, mientras estamos orando. Mantengan sus manos unos sobre los otros. Sigan orando. Dios está en Su pueblo. Crean eso, mientras yo oro por éstos.