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~ LA PALABRA INMUTABLE DE DIOS ~
1Se pueden sentar. Estamos muy agradecidos que el buen Señor nos ha dado una noche fresca para este servicio. El clima está nublado; ellos están prediciendo tormentas de rayos en esta noche, y es una noche fresca y agradable. Le damos gracias al Señor por eso. Yo estoy muy agradecido por lo que nuestro Señor ha hecho en esta pequeña reunión de cinco días aquí en Lakeport, y por la fineza del compañerismo que hemos disfrutado con mis amigos, mis asociados, y yo mismo, por su fina cooperación, su amor, sus regalos, su apoyo. Sencillamente no tenemos palabras para expresar lo que pensamos al respecto. Y yo les pregunté a los hermanos al entrar, los ujieres estaban allá atrás, contando la–la ofrenda de la noche. Y les pregunté, para saber de seguro, si había suficientes fondos como para pagar todas las cuentas. Y ellos dijeron que sí había. Así que, bondadosamente damos las gracias por su apoyo. Y ellos dijeron que había quedado lo suficiente y pusieron una–una ofrenda para las misiones extranjeras. Dios los bendiga por eso. Algún día (pueda que Uds. no lo vean aquí), pero algún día, en la otra Tierra, Uds. se darán cuenta, si Dios me ayuda a regresar a ultramar, que esas almas que serán salvas serán acreditadas a Uds. Quizás Uds. no son llamados para ir, pero pueden ayudar a alguien que sí es llamado para ir. Y juntos, las recompensas serán compartidas en Gloria.
2Y cuando Uds. vean Allá, como yo lo vi en la visión que tuve, y vea esa... esas personas encaminarse hacia Uds., en donde todas las cosas son hechas perfectas, abrazarlos y decirles: “Querido hermano, si tú no hubieras ayudado aquella noche en la reunión, el Hermano Branham no hubiera podido ir y yo no hubiera sido salvado. Pero porque Uds. ayudaron...” Ahora, ¿qué bien les haría a Uds. el dinero Allá? ¿Ven? Así que, yo sé que es un sacrificio. Realmente lo es–lo es, porque los tiempos no son tan buenos como solían ser. Pero–pero, déjenme decirles amigos, ¡si Uds. únicamente pudieran ver las condiciones en ultramar! Todo americano, no importa si él es un mendigo en la calle, él es un millonario en comparación a lo que es alguna de esa gente. Uds. sencillamente no comprenden cuán pobres son esas personas en la India y en los alrededores. Ellos son los más pobres de los pobres. Cuando salía allá en la noche y los veía recogiendo a esa gente en esas... sólo en una cosa blanca, una sábana o lona echada sobre ellos, y los llevaban a un horno grande y los echaban allí adentro... Ellos no saben quiénes son ellos. Sólo que se murieron en la calle, mendigos. Y no hay Juan 14, ni el cruzar al otro lado, ni alabanzas hermosas cantadas, ni flores, ni servicios funerales. No. Sencillamente la mejor manera de deshacerse de ellos es incinerarlos; eso es todo. Así que esas personas son personas por las que Jesús murió. Y ellos tienen tanto derecho de saber tocante a Dios como nosotros lo tenemos.
3Cuando regreso a casa y miro para todos los lados, y veo las grandes y hermosas iglesias y–y la gente bien vestida, y–y nosotros... Y luego voy allá y miro para todos los lados, y veo a esos pobres fulanitos acostados allí muriéndose de hambre, y nunca, ni siquiera supieron que había un Dios. Y uno dice: “Un Dios”, y ellos dicen: “¿Cuál Dios?” Hay miles de ellos, Uds. saben. Así que ellos no saben. Y entonces, sólo darles un folleto o decirles tocante a otro Dios, eso no funcionará. Los misioneros se han dado cuenta de eso. Eso no funcionará. Ellos tienen que ver algo visible a lo que ellos se puedan aferrar. Yo le estaba hablando a un Kiwanis [club de servicio internacional de hombres de negocios, y profesionales–Trad.] no hace mucho, hablándole. Y sucedió que el hombre que me ordenó en la iglesia Bautista misionera, estaba presente. Yo acababa de regresar de Africa. Y yo les estaba diciendo, yo dije... Estaba hablando tocante a las condiciones en Africa y cómo su economía estaba balanceada y... mejor dicho, fuera de balance, y cómo los–los nativos, cómo ellos se las arreglaban. Y les dije que de seguro venía una sublevación. El partido comunista está entrando allá y la está empezando, así que habrá una sublevación.
4Y, así que... Y yo... De cómo me sentía al respecto, y hablando respecto a las tribus, las tribus nativas. Y yo les describí al pequeño bosquimán, y a las– las otras diferentes... y cómo ellos comían cualquier cosa que podían encontrar, no importaba si tenía gusanos en ella. Eso sólo era más carne, así que no les molestaba a ellos. Así que, entonces... Y esos mosquitos pegados a sus piernas; y esos son mosquitos con malaria. No son de esa clase que zumban alrededor, y dicen: “Tú eres mi primo”, Uds. saben, y meten con fuerza el aguijón en uno. Ellos no son hipócritas; sencillamente ellos se paran en uno y uno de seguro adquiere malaria. Pero a ellos no les daña; han formado una inmunidad a través de los años. Y yo dije: “Bueno, si uno se parara en nosotros, moriríamos. Si viviéramos, tendríamos malaria por lo menos quince años”. Y si Ud. alguna vez ha mirado a alguien con fiebre malaria, Ud. de seguro no la querrá. Están inconscientes días tras días, en coma y todo, y luego... Es muy difícil.
5Entonces yo dije: “Luego respecto a comer...” Y estaba un doctor sentado allí. Y él dijo: “Reverendo Branham”, él dijo, “esas personas no son humanas, ¿ve Ud.?” Yo dije: “¡Oh!, perdóneme Ud., doctor”. Yo dije: “Ellos son tan humanos como Ud. y yo”. ¡Absolutamente! Yo dije: “La única cosa es que nosotros lo hemos acaparado todo, y no lo compartimos con ellos”. Y yo dije: “Ud. deme... La tribu más salvaje en Africa, es la de los bosquimanos. Ellos mismos ni siquiera saben que son humanos”. El gobierno inglés se dio cuenta. ¿Saben Uds. cómo ellos se dieron cuenta que eran humanos? Ellos llegaron a un lugarcito, que tenía un montoncito de matorrales, Uds. saben, y empezaron a sacudirlos, y no había nada. Buscaron por todos lados; todo había desaparecido. Buscaron en la arena, y unas cuantas cabecitas se movían de esa manera. Ellos mismos se habían cubierto con la arena, observando para ver en qué dirección ellos se habían ido. Y de la única manera que ellos supieron que eran humanos, hace muchos años... Primeramente de la manera que ellos supieron que eran humanos... ¿Les gustaría saber cómo lo supieron ellos? Ellos tenían perros. Un perro no vivirá con nada sino con un ser humano. No vivirá con nada, sino con un humano. Y así es cómo el gobierno inglés supo que ellos eran humanos.
6Miren, denme Uds. a uno de esos niñitos que nacen, cuando él únicamente tenga dos días de edad, o seis meses de edad. Permítanme tenerlo, a un pequeño bosquimán. El no sabe... Su padre, su madre, ninguno de su tribu sabe algo mas que matar y comer. Y cuando él tenga dieciocho años, él será inteligente, educado, tan listo como puede ser. ¿Ven? El tiene una mente; él puede pensar; él tiene una alma. Pero en un animal Ud. le puede meter todo lo que Ud. quiera, y nunca lo hará que piense. El no puede pensar; él no tiene alma. El no es humano. Luego después que ellos dijeron eso, ellos como que me atacaron un poquito, porque dije que Jesús murió para salvar a ese pequeño bosquimán, así como murió El para salvarme a mí. Y es mi deber, es nuestro deber, ver que él reciba el Evangelio. Dios nos va a hacer responsables por eso, si no se lo llevamos a él. Sí, señor. Dios lo requerirá de nuestra mano. Como Uds. saben, el guarda en el muro, si él no advierte, entonces la sangre le es requerida de su mano.
7Y entonces el doctor... Nosotros estábamos hablando un poquito entonces, y un ministro se levantó, y empezó a decir tocante a las mis-... sus misiones allá. Y él fue el que me dijo que yo me iba a convertir en un “santo rodador”. Y yo dije: “Doctor, ¿sabe Ud.?, hace unos cuantos años, Ud. me dijo la noche que yo vi a ese Angel allá, Ud. me preguntó si yo no había comido algunos chiles rojos y tenido una pesadilla. Y yo dije: ‘Si esa es la actitud de la iglesia Bautista, yo renuncio mi compañerismo con ella, ahorita mismo’. (¿Ven?) Yo dije: ‘Porque Dios llamó y así será’”. “Ud. dijo: ‘¿Tú con una educación de escuela primaria, vas a llevar el Evangelio a ultramar, cuando miles de misioneros tienen la habilidad?’” “Y–y yo dije: ‘A mí no me importa lo que ellos tengan, Dios me está enviando.’”. “Y él dijo: ‘¿Cómo lo vas a hacer?’” “Yo dije: ‘Eso depende de Dios el hacerlo; no de mí. Depende de El. Yo sólo le estoy diciendo a Ud. la verdad’”. Y yo dije: “Recuerda Ud. eso, señor?” Yo dije: “Quiero que Ud. sepa: yo me encontré con nuestros misioneros allá. Le diré a Ud. que la obra no es lo bastante efectiva. Ahí viene el nativo cargando un ídolo de barro bajo su brazo, con una etiqueta en él, indicando que era un Cristiano. Y yo dije: ‘¿Qué de eso?’” “Sidney Smith, el alcalde de Durban, él dijo: ‘Yo puedo hablar el lenguaje de ese allí’. Dijo: ‘El trae una etiqueta que él es Cristiano, cargando el ídolo de lodo, rociado con sangre de animal’. Dijo: ‘Preguntémosle’. Dijo: ‘El es un Shungi. Yo puedo hablar el lenguaje Shungi’”. “Yo dije... él dijo: ‘Llámelo cualquier cosa que Ud. quiera’. Yo dije: ‘Tomás (pensé que ese sería un buen nombre)’, yo dije, ‘Tomás, ¿es Cristiano?’” “‘Oh, sí’. Habló en su lenguaje, y me interpretó... ‘El es Cristiano’”. “Yo dije: ‘¿Por qué está Ud. cargando ese ídolo?’” “‘Oh’, él dijo: ‘Si–si amoya (“amoya” significa: “La fuerza invisible, como el viento”), si amoya falla, el Dios invisible, esto no fallará’. ¿Ve? Eso es un Cristiano, Ud. sabe. ‘Esto no fallará’”. “Y yo–y yo dije: ‘Bueno, ¿cómo sabe Ud. eso?’” “El dijo: ‘Bueno...’ Su papá cargó ese mismo ídolo. Y un día el león fue tras él. Y él se detuvo, hizo un pequeño fuego, y dijo la oración que el brujo le dijo, y el león huyó”. “Y yo–yo dije: ‘Yo soy un cazador de leones. Y una cosa sé: que cualquier animal se asusta del fuego. La oración del brujo no lo hizo huir; el fuego lo hizo huir. Le tiene miedo al fuego’”. “‘Oh, bueno...’ para seguridad él cargará eso de todas maneras”. ¿Ven?
8Eso es el Cristianismo. Muchos de los misioneros..., van allá y cuando los traen de allá, los meten en la mina de diamantes, mil setecientos pies bajo tierra [510 m.–Trad.], para ellos pagar así sus impuestos; ellos salen, y danzan de vez en cuando. Y cuando ellos ejecutan una danza, los misioneros van allá y reparten folletos a un hombre que no sabe cuál es la mano derecha ni la mano izquierda. Sí. Yo dije: “¿Qué sucedió? Lo que Ud. llamó fanatismo, lo que Ud. llamó un ‘santo rodador’, yo vi a treinta mil de ellos quebrar sus ídolos en el suelo y recibir a Jesucristo, mujeres desnudas cubrirse con sus brazos y alejarse del lugar”. Yo dije: “Eso es lo que están esperando ver. A ellos no les importa tocante algún folletito. El dios de ellos tiene tanto poder como cualquier otro del que Ud. habla”. ¿Ven? Pero cuando es algo que ellos pueden ver, que confunde a sus dioses, y detiene a sus brujos, y los paraliza en sus pisadas, y lo ven, entonces ellos creen que hay un Dios que puede actuar. Ese es el Evangelio que los paganos tienen que tener; eso es todo. Nuestra–nuestra educación y éticas no funcionarán con los paganos. El tiene que ver algo. El–él tiene que saber que está correcto.
9Es la misma cosa en la India. Nos damos cuenta... Una de las revistas publicaron el artículo recientemente cuando nuestro honorable hermano, Billy Graham, fue desafiado por ese mahometano. Y Billy no lo aceptó. Ahora, yo– yo no lo culpo. Yo hubiera hecho lo mismo. Pero yo hubiera dicho como Cristiano: “Esa no es mi línea de predicación. Yo predico salvación. Uds. creen que Dios... que Ismael fue el hijo de Abraham, lo cual sí fue. Las bendiciones... permítanme hablarles a Uds. sobre lo que yo sé al respecto. Yo les puedo probar a Uds. que–que Isaac... que por medio de Isaac vino la bendición, y no por medio de Ismael”. Si yo hubiera sido un doctor de divinidad como él es, yo lo hubiera desafiado a él sobre eso. Pero, yo hubiera dicho: “Yo no tengo don de sanidad y demás, pero tenemos hermanos en la religión Cristiana, a Oral Roberts y a los demás, que pueden venir a la escena en estos momentos, que lo pueden ejecutar. Y sí es la verdad”. Yo hubiera sostenido mi posición por la religión Cristiana. Pero luego el... un perió-... salió un artículo, y Uds. lo vieron en “El heraldo de fe”. El dijo: “¿Por qué no desafió él la reunión...? ¿Qué de allá en Durban, Suráfrica, aquella tarde?”
10Cuando los mahometanos estaban sentados allí y vieron la acción... Cuando esa mujer mahometana subió a la plataforma, el Espíritu Santo le dijo a ella, le dijo: “Tú eres mahometana; ¿por qué vienes a mí?” Ella dijo: “Yo pensé que Ud. me podía ayudar”. Y yo dije: “¿Ha leído Ud. alguna vez en la Biblia tocante a lo que hizo Jesús, cómo El conocía los secretos de su corazón?” “Sí”. Yo dije: “¿Qué piensa Ud. tocante a eso?” “Bueno”, ella dijo: “Yo creo que Jesús se montó en un caballo y cabalgó hacia arriba a la Gloria, subió a la Gloria. El es un profeta”. Yo dije: “No, El fue crucificado, murió y resucitó, y Su Espíritu vive aquí hoy en día”. “Oh, yo no sé tocante a eso”. Yo dije: “¿Qué si El regresa y hace la misma cosa que hizo allá en aquel entonces? ¿Le probaría eso a Ud., si El actuaría aquí mismo por medio de nosotros de la misma manera que El actuó cuando El estuvo aquí en la tierra?” Ella dijo: “Sí”. Yo dije: “¿Leyó Ud. alguna vez el Nuevo Testamento?” “Muchas veces”. Y yo dije: “Bueno, entonces si El me revela a mí quién es Ud., lo que Ud. es, y por lo que Ud. está aquí, y lo que Ud. ha sido, y lo que a Ud. le va a pasar, ¿lo aceptaría Ud.?” Ella dijo: “Sí”. Había miles de mahometanos sentados allí. Y yo dije: “¿Cuántos de Uds. mahometanos lo aceptarán?” Y cuando el interprete lo dijo, las manos se levantaron. Y el Espíritu Santo se empezó a mover y le dijo quién era ella, de dónde venía, qué doctor ella había ido a ver, cuál era el nombre de él, lo habló de esa manera. Y le dijo que ella tenía un quiste en su ovario, y ella fue sanada en ese momento. Y la gloria de Dios cayó, y diez mil mahometanos aceptaron a Jesucristo como Salvador personal...?....
11Y sí, esa tarde no sé cuántos más vinieron; ellos allí estimaron diez mil. Y esa tarde, cuando ese muchacho que ni siquiera estaba mentalmente cabal, guiado con una cadena en su cuello, cuando el Espíritu Santo le dijo a él cómo nació, y que había nacido así de esa manera, le dijo a su madre y a su padre, quienes estaban sentados en la audiencia, como con unas ciento cincuenta, doscientas mil personas. Y dijo: “Tu hermano, tú estás pensando en él; él está allá en la audiencia. El iba montado en un chivo blanco, o en un blanco... o en un chivo amarillo o un perro, y se lastimó sus rodillas. El está caminando con dos palos. Pero, ASI DICE EL SEÑOR, él está sanado”. Y como a una distancia de una manzana de ciudad, ahí venía él cargando sus palos atravesando todo el lugar, gritando, saltando tan alto como podía, sanado. Nos tomó como una media hora para aquietarlo.
12Entonces cuando miré otra vez, yo vi a ese hombre en una visión de pie allí, tan normal como podía estar; él caminaba con sus manos y sus pies de esta manera, ni siquiera estaba mentalmente cabal. Cuando hablé con él, él quería danzar para mí, una danza tribal. Y luego miré, y lo vi de pie allí; yo sabía que todo había terminado. Cuando uno ve esa visión, no fallará. Luego me fijé en la audiencia... Yo dije: “¿Cuántos aquí...? Aquí está un hombre, un pobre hombre tullido, miren en la condición que él está”.
13Estaba allí un doctor inglés, que respecto al niñito con estrabismo, él dijo: “Sr. Branham, ¿qué le hizo Ud. a ese bebé?” Yo dije: “No le hice nada”. Yo dije: “Ni siquiera oré por él. Ellos solamente lo subieron a la plataforma”. El dijo: “Yo lo puse en la plataforma”. Dijo: “El tenía estrabismo [ojos cruzados, bizco–Trad.] cuando él pasó por aquí. El se bajó de allí, y ya no tenía estrabismo”. Dijo: “Ud. hizo... ¿Hipnotizó Ud. a ese niño?” Yo dije: “Doctor, ¿La asociación médica inglesa le dio a Ud. el título para practicar medicina? ¿Qué de Uds. ingleses que están haciendo todo ese hipnotismo?” Yo dije: “¿Por qué no enderezaron Uds. sus ojos?” Yo dije: “Si el hipnotismo endereza los ojos, vale más que Uds. empiecen a practicar hipnotismo”. Yo dije: “Ud. sabía allí que él tenía estrabismo”. Y el Hermano Baxter llegó y estaba corriendo al doctor. Y yo dije: “¡Déjelo en paz! Permítale que hable”. Y el Hermano Baxter dijo: “Ud. sólo provocará un tumulto allá al tomar tiempo con ese hombre”. Y yo dije: “Bueno, espere un momento”. El doctor dijo: “Yo le quiero preguntar algo”. Dijo: “Yo creo que hay un Dios; El está en esos lirios”.
14Y, ¡oh, Uds. mujeres deberían haber visto esos lirios! Lirios cala de dieciocho pulgadas de anchos [45.72 cm–Trad.], así; unos hermosos de color amarillo y blanco, silvestres, que crecen en la jungla. Y la plataforma estaba toda llena de ellos. Y yo dije.... El dijo: “Ahí está Dios, alguna clase de vida, en ese lirio. Pero, ¿es El lo suficientemente tangible como para hacer que ese niño con estrabismo se le enderecen sus ojos?” Yo dije: “Ud. lo subió en la plataforma, y lo bajó de aquí”. El dijo: “¿Está presente ese Dios?” Yo dije: “Sí, señor. El está aquí ahorita”. El se acercó al micrófono (un micrófono grandote colgando allí, porque teníamos que hablar como a dos o tres manzanas de ciudad de ancho y de largo, y para atrás en esa dirección tanto como una manzana de ciudad o más, a millares de millares de personas), él dijo: “Yo ahora acepto a Jesucristo como mi Salvador personal”.
15Cuando yo lo encontré en Dur-... en Johannesburg cuando estábamos partiendo, oí a alguien gritando: “¡Hermano Branham” es Ud.! Uds. saben, la manera de habla londinense que ellos tienen. Corrió allá a la–a la rampa en donde ellos tenían las filas puestas y todos... los policías alineados de punta a punta de esa manera para que la gente no se pudiera ir para allá. Y ellos me llevaron en un automóvil y me bajaron. Y me bajé allí, y él dijo: “¡Hermano Branham!” El se abrió paso y corrió allá, me abrazó, y empezó a hablar en lenguas. ¡El había sido llamado al campo misionero! ¡Oh, cómo me gustó decirles eso al Dr. Davis y a ellos!
16Yo dije: “Lo que Uds. llaman fanatismo ganó más almas para Cristo en una sola reunión, que las decenas de millares de millones de dólares que empleamos en los misioneros por los últimos cincuenta años en Africa”. Correcto. Eso es. Hagámoslo que cuente, hermano. Estos dólares pertenecen a Dios, y hagámoslos que cuenten para el Reino de Dios, para las personas que realmente los necesitan. Ese muchacho, cuando él se paró... Le dije, yo dije: “¡Párate; Jesucristo te ha sanado!” El no sabía de lo que yo estaba hablando. Y el intérprete le dijo; él todavía quería ejecutar una danza. Yo lo agarré de la cadena y lo levanté de esta manera; él tenía un collar en su cuello como un animal. Y cuando él se levantó, él estaba tan completamente... Era la primera vez en su vida que se había puesto de pie. Las grandes lágrimas le corrían por su barriga negra de esa manera, y allí él estaba parado, mentalmente cabal, de pie. Millares de millares se postraron en el suelo. Y ellos estimaron–ellos estimaron que veinticinco mil milagros sobresalientes acontecieron allí mismo. No había más por quien orar. Ellos se levantaron de sus catres, camillas, sillas de ruedas, y todo lo demás. Y a la mañana siguiente había siete camiones grandes cargados, esos camiones africanos enormes y largos, llenos de muletas y sillas de ruedas. Y venían por la calle.
17Sidney Smith, el alcalde de Durban, vino a la ventana y dijo: “Mire afuera en la calle”. Ahí estaban ellos, habiendo estado en guerras de tribus, pacíficos unos con los otros, caminando por la calle, cantando: “Todo es posible, sólo creer”. ¡Oh! Nosotros no podemos tener esa clase de reunión en América. Sabemos demasiado. Sabemos mucho respecto a eso. ¿Ven Uds.? Somos muy inteligentes para eso. ¿Ven Uds.? Continúen; sencillamente perdemos las bendiciones, eso es todo. ¿Ven? Nosotros.... Ahora, Uds. pueden tener eso, seguro. Uds. lo pueden ver suceder aquí. Pero, me refiero a la nación, de la manera que sucede allá. Dios les bendiga.
18Hermano Kopp, ¿está Ud. aquí en esta noche? Yo... El Hermano Kopp, el Hermano Leroy Kopp, él ha estado aquí en las reuniones. Yo quería darle un cumplido por ese artículo que escribió: “Los judíos buscan señales”. El estaba hablando allí tocante a mi ministerio. Y si Ud. está aquí, Hermano Kopp, y está escuchando mi voz, yo le aseguro, voy a Israel. Eso es lo que.... Los judíos quieren ver la señal del profeta. Ellos creen que el Mesías será un profeta. Todavía lo creen.
19¿Cuántos han oído de Lewi Pethros? Seguro que Uds. han oído de él. El es el director de la iglesia de Estocolmo, la iglesia Filadelfia, el movimiento Pentecostal más grande en el mundo. Y él envió un millón de Nuevos Testamentos allá. ¿Cuántos alguna vez han visto las revistas “Look” y “Life”, mostrando esos aeroplanos llegando, trayendo a esos judíos de allá de Irán, y por todo allí, hace unos dos o tres años? De ahí fue de donde ellos tomaron el artículo “Tres minutos antes de la medianoche”. Ahora, cuando ellos les dieron esos Testamentos... Ellos leen de atrás para enfrente; Uds. saben cómo el Yiddish está escrito. Y ellos dijeron: “Si este es el Mesías, El prometió esto, veámoslo a El hacer la señal de un profeta. El Mesías será un profeta. Veámoslo a El hacer la señal de profeta y lo recibiremos”. ¡Oh, hermanos!, eso emocionó mi corazón. Allí mismo en los mismos terrenos en donde el Espíritu Santo cayó por primera vez.
20¿Ven? Uno no puede ser intelectual. Uno no puede partir a Dios en cuatro o cinco pedazos y dárselo a un judío. El tiene que saber que él tiene un Dios. Así que entonces... Así que él... Lo–lo intelectual nunca obrará en él. No, señor; él lo tiene que saber. Y así que entonces, yo pensé: “No será eso maravilloso, si yo reuniera como a unos quinientos de ellos allá y les dijera: ‘Vayan entren Uds. Traigan a algunos hombres aquí. ¡Vean si el Mesías todavía es el profeta!’ Y allí mismo, en ese mismo terreno en donde ellos lo acepten como Salvador, entonces les pediré que levanten sus manos y que reciban el Espíritu Santo”. ¡Qué hora! ¿Saben qué? Eso terminará la dispensación gentil. El Evangelio se irá a los judíos. Ellos serán misioneros a su–su propia gente con eso. Israel es una nación. Todos somos naciones, pero Israel es una nación. Y el Reino regresará a Israel algún día. Como Isaac le dijo a José: “La vid se extenderá sobre el muro algún día”. Correcto.
21Ahora, muchísimas gracias, a cada uno de Uds., por su bondad, por toda su fina cooperación. Quiero agradecer a esta Junta de Los Hombres de Negocio del Evangelio Completo, pues yo creo que esta es la tercera... segunda o tercera vez seguidas que ellos me han patrocinado para estar aquí. La fina cooperación de Uds. ministros... Dios siempre sea con todos Uds. Que la junta crezca; que sus iglesias crezcan; que el Señor reciba gloria de todo lo que se ha hecho o dicho. Yo tengo que partir temprano en la mañana para Tacoma, y luego de allí a Yakima. Y estoy esperando el tiempo para salir a ultramar, tan pronto como me sea posible, para hacer un viaje mundial entre los desterrados de Europa, y Asia, y del Este, y–y del lejano Este, y demás, para predicar el Evangelio.
22Si sucede que no pueda volver otra vez, los encontraré Allá al cruzar la frontera. Si Uds. se van, y yo puedo volver otra vez para verlos (espero que podré), pero si Uds. se van antes que yo vuelva, yo les quiero decir, que los encontraré Allá al cruzar la frontera con el mismo testimonio que tengo ahorita: Jesús salva y sana. El es el mismo ayer, hoy, y por los siglos. Dios siempre los bendiga. Si yo puedo ser de beneficio para Uds., una ayuda, envíenme una tarjeta, una carta, cualquier cosa. Si Uds.... Aquí hay pedacitos de tela puestos aquí. Si Uds. no tienen uno aquí en esta noche, y quieren uno, sólo escríbanme a la Oficina Postal 325, Jeffersonville, Indiana. Pongan uno en su Biblia en Hechos 19. En caso de una emergencia, pónganlo sobre sus enfermos y afligidos. Son sin costo, ni un centavo. Algunas veces la gente me envía un poco de dinero para ayudarme a pagar las estampillas. Yo pago cientos de dólares a la semana por estampillas. Pero ellos... Algunas veces ellos... Uds. no lo tienen que hacer; eso no es necesario. Pero si Uds. lo hacen, eso es lo que ellos hacen con él.
23Y está todo controlado por medio del Tabernáculo. No hay nada que yo reciba. Es todo por medio del Tabernáculo Branham. De esa manera siempre ha sido. Yo siempre les he testificado a Uds., vez tras vez, muchas veces, que todas las remuneraciones provenientes de... Yo recibo un salario, y todas las remuneraciones de las reuniones van al Tabernáculo, y son usadas para las misiones extranjeras (eso es correcto), para ayudar a difundir el Evangelio; para nada más, sino para difundir el Evangelio. Eso es todo. Y el Señor los bendiga. Y ahora, les quiero pedir a Uds. un favor antes que les empiece a predicar sólo por un ratito. Yo les prometí orar por todos aquellos que tengan una–una tarjeta, y yo pienso que nosotros tenemos varias aquí. Billy repartió un gran montón de ellas hace un rato, él dijo. Así que los quiero pasar por la fila y orar por ellos. Y ahora, queremos tomar algo para edificar algo de fe. ¿Cuántos de Uds. orarán por mí, alguien que verdaderamente lo necesita? Gracias. Mientras voy, estoy en un cambio ahora entre un ministerio y el otro. Y siempre empieza “una cosita”. Y ahora, yo–yo–yo estoy esperando en el Señor. Y estén seguros de que oren por mí. Yo realmente lo necesito.
24Hermano Rhodes [o Rose], ¿dio Ud. su testimonio aquí de cómo Dios lo ha sanado y cosas? Ud. debería haber hecho eso. Y es un gran testimonio. Amamos a este hermano. El es... Mi esposa le tiene mucho miedo. Es el único hombre que consiguió que ella subiera a la plataforma. Ella estaba sentada allá retraída, timidita. Ella ni siquiera quiere que yo diga que está en la reunión, Uds. saben. Y es muy vergonzosa; y el Hermano Rhodes [o Rose] dijo: “Tenemos aquí a la Hermana Branham en esta noche; ¡suba aquí a la plataforma!” Ella dijo: “¡Le tengo mucho miedo a ese hombre!” Si hay algún elogio para la familia Branham, que vaya a ella. Ella es la que lo merece, mi esposa, una de la mujeres Cristianas más finas que yo conozco en el mundo. Ella está entre los elegidos; yo estoy seguro. Dios siempre bendiga su alma noble. Su recompensa es grande al otro lado.
25Ahora, antes que abordemos la Palabra, acerquémonos al Autor por medio de la oración. ¿Cuántos quieren ser recordados esta noche, levantando sus manos? Nuestro Padre Celestial, estamos tomando tiempo. No sabemos qué sucederá entre hoy y la siguiente vez que nos encontremos. Pueda ser que estemos al otro lado del río en la otra Tierra. Si ese es nuestro destino, Señor, entonces que todos estemos presentes en ese Día. Yo te pido, benignísimo Dios, que no haya una sola persona que falte en ese Día. Que todos estén Allí, toda persona que está aquí en esta noche. Que todo pecador sea salvado, y que todo santo siga adelante manteniéndose firme hasta que llegue el fin. Que el apóstata regrese al compañerismo otra vez. Dale a saber que él no se ha perdido, sino que sólo se ha resbalado por sus pecados, y que la plática cenagosa del diablo lo ha hecho que se resbale del camino. Dios está dispuesto en esta noche a traerlo de regreso. Trae fuego en la iglesia, Señor, fuego del Espíritu Santo. Sana a los enfermos y a los afligidos. Bendice a aquellos que están necesitados. Cada mano que fue levantada, Dios Todopoderoso, Tú conoces cada necesidad que ellos tienen. Ellos son preciosos a mi corazón. Y si ellos son preciosos a mi corazón, ¿cuánto mucho más preciosos son ellos a Tu corazón?, pues Tú diste Tu Vida por ellos. Y a cambio, Señor, Tú me ungiste, y me enviaste para predicarles a ellos las buenas nuevas de este Mensaje bueno del Señor Jesús, mostrando señales y prodigios de Su resurrección y Su pronta aparición. Te damos gracias por esto, Padre.
26Y pedimos que esta noche cuando se termine el servicio, que no haya una sola persona enferma o débil entre nosotros. Estamos tan contentos en esta noche, Señor, pues varias sillas de ruedas, cuatro o cinco de ellas, que estaban aquí al principio, no las vemos en esta noche. Sabemos que algunos de ellos andan caminando. Algunos de ellos han testificado de su sanidad. La gente en muletas, aquellos que estaban enfermos y afligidos, problema del estómago, problema del corazón, están ahora disfrutando de buena salud. Eso significa tanto para mí, Señor, como para ellos, el saber que vemos las señales de que el Rey está en los campamentos. Concédelo, Señor, que El siempre permanezca con nosotros. Y le amaremos y le serviremos hasta que lo veamos a El cara a cara. Bendice las Palabras ahora que leeremos, y que sean una lámpara, una Luz a nuestro sendero para guiarnos más cerca a El. Lo pedimos en Su precioso Nombre. Amén.
27Abramos en esta noche a dos Escrituras que he seleccionado para el servicio de clausura. Y una de ellas está en Lucas, el capítulo 1, y la otra está en Mateo 24:35. Y leamos... empecemos a leer en Lucas, el capítulo 1 de Lucas, empezando en el versículo 26. Ahora, escuchen atentos mientras leemos. Al sexto mes el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret, a una virgen desposada con un varón que se llamaba José, de la casa de David; y el nombre de la virgen era María. Y entrando el ángel en donde ella estaba, dijo: ¡Salve, muy favorecida! El Señor es contigo; bendita tú entre las mujeres. Mas ella, cuando le vio, se turbó por sus palabras, y pensaba qué salutación sería esta. Entonces el ángel le dijo: María, no temas, porque has hallado gracia delante de Dios. (¡Alabado sea Dios!) Y ahora, concebirás en tu vientre, y darás a luz un hijo, y llamarás su nombre JESÚS. Y este será grande, y será llamado Hijo del Altísimo; y el Señor Dios le dará el trono de David su padre; y reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin. Entonces María dijo al ángel: ¿Cómo será esto? pues no conozco varón. Respondiendo el ángel, le dijo: El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por lo cual también el Santo Ser que nacerá, será llamado Hijo de Dios. Y he aquí tu parienta Elisabet, ella también ha concebido hijo en su vejez; y este es el sexto mes para ella, la que llamaban estéril; porque nada hay imposible para Dios. Entonces María dijo: He aquí la sierva del Señor; hágase conmigo conforme a tu palabra. Y el ángel se fue de su presencia. Mateo 24:35. El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán. Ahora, quiero hablar esta noche, si es la voluntad del Señor, sobre: “La Palabra inmutable de Dios”.
28Me pregunto si Miner Arganbright está en el edificio, el Hermano Arganbright. Yo lo he visto en un par de reuniones, y tenía un mensaje para él. Pero yo–yo creo... Oh, sí; lo quiero ver de seguro a Ud., Hermano Arganbright. Quiero reunirme con Ud., el 20 de octubre. El entiende ese lenguaje. Por qué le llamaron a este hombre Miner, yo no sé. Yo no estaría de acuerdo con su padre y madre por nombrarlo así, a menos que fuera por su estatura. Porque, él tiene un corazón como de un gigante. ¿Cuántos conocen al Hermano Arganbright? Yo no digo esto porque él está aquí; yo lo iba a decir si él no hubiera estado aquí. ¡Es un fino hermano! Y su pequeña esposa, irlandesa... Yo he estado en el hogar de ellos; yo he estado con él en situaciones y en lugares difíciles. Es una pareja Cristiana, muy fina y dulce. Creo que ella proviene de por aquí cerca en algún lugar. Ella también estaba en la reunión. Yo no sé si ella está aquí en esta noche o no. Todos los que la conocen, ella es una amiga para todos. Para su yerno, o para los hijos, para todos los vecinos, para todos los que están allá, lo que nosotros llamamos el “monte de Sion” ella es la amiga de los que viven al lado de la colina. Así que estamos contentos que el Hermano Arganbright está contado entre aquellos quienes son redimidos, y nuestra Hermana Arganbright. Que el Señor los bendiga grandemente.
29Ahora, estaba para amanecer. Me supongo que era una–una mañana hermosa. Ha de haber sido como para esta temporada del año, como en julio. El Bebé nació en abril. Yo sé que la tradición dice que en diciembre, pero eso es totalmente imposible. Eso es un credo. El no pudo haber nacido en diciembre, y que hubiera pastores en las laderas. Hay seis u ocho pies de nieve [1.8 m. y 2.4. m., respectivamente–Trad.] allá en esa temporada. Así que, El nació en abril cuando generalmente brota toda vida nueva, como para esa temporada. Ella iba camino al pozo. Y mientras la doncellita caminaba por la calle con el–el pequeño cántaro con sus dos agarraderas bajo su brazo, ella iba caminando para coger el agua para la mañana. Y ha de haber sido muy temprano, y era lunes, me imagino. Y quizás ella tuvo que hacer varios viajes, porque, por lo general, el lunes es el día de lavar. ¿Es correcto eso, hermanas? De esa manera es en nuestra casa, y cada día. Así que, con un grupo de niños.... Pero, generalmente lo llaman “lunes melancólico” porque las mujeres lavan el lunes. Yo acostumbraba llamarlo “lunes melancólico” porque yo tenía que acarrear agua como una media milla [como unos 800 m.–Trad.] de un manantial, y la vaciaba en una grande y vieja olla que estaba afuera, y luego cortaba madera y la ponía debajo... ¡Oh, hermanos!, estoy contento que ellos tienen bocas de riego hoy en día.
30Y luego, a medida que ella iba caminando por la calle, ella iba pensando del día anterior, del–del tema que habían estado hablando ella y su desposado (o su esposo prometido), mientras ellos estaban sentados en el porche, como era su costumbre, después del servicio de la mañana, según iban a la iglesia allá en Nazaret. Y ellos salían, se sentaban en el porche después de la comida de mediodía, y José, quien iba a ser su esposo, era un carpintero. Y él edificaba edificios hermosos. Pero ahora, él estaba edificando una en la que tenía un... pues tenía un cuidado especial en ésta, porque él iba a llevar a su hermosa noviecita a ésta. Y diremos que desde el porche, el porche de enfrente en donde ellos estaban sentados, tal vez estaban mirando hacia el sur. Y el sol estaba al otro lado, y las flores de la mañana alrededor del porchecito le hacían sombra. Y ellos podían mirar a lo largo del valle y arriba al lado de la colina en donde esta casita estaba siendo erigida. Y todas las puertas tenían que tener un cierto toque, para que María no tuviera que empujarlas fuerte; que ella sólo pudiera empujarlas, y se cerrarían fácilmente. José quería que esto fuera así. Tenía que tener el toquecito especial.
31Y cada domingo, la costumbre de ellos era sentarse allá afuera, y mirar a lo largo del valle, y hablar tocante a cómo el pequeño portón debía tener la forma de corazón, porque ellos estaban enamorados. Y cómo debía ser construida la mesita, y los muebles que ellos iban a tener adentro de la casa. Y mientras ellos estaban sentados allí ese día después de terminar de comer, y Ana la viuda, madre de María estaba... dijo: “Hijos, salgan al porche, y yo lavaré los platos hoy”. Y mientras ella lavaba los platos, José se sentó allí y alardeó de la comida, por supuesto, y–y ellos estaban mirando a lo largo... Ellos estaban comentando tocante al sermón que ellos escucharon esa mañana.
32“Oh”, María dijo: “José: ¿no estremeció eso de emoción tu corazón cuando el rabí habló del gran Dios que está sobre nuestro pueblo? ¿No te estremeció de emoción cuando el rabí tomó su texto de Génesis, o mejor dicho, Exodo como en el capítulo 13 donde El dijo que la Columna de Fuego, el Angel de Dios, iría delante de ellos? Y cómo Dios se encontró con Moisés, el gran profeta, en esa Columna de Fuego, y le habló en la parte de atrás del desierto. Y Jehová estaba tan atento de Su pueblo antiguo, Israel, que El no lo podía olvidar. Y cómo El dijo: ‘Yo he visto sus fatigas y sus angustias. Yo recuerdo Mi Palabra. Y Yo he descendido para librarlos’”. “¡Oh!”, ella dijo: “José, no estremeció eso de emoción tu corazón cuando el–el rabí dijo: ‘Dios dijo: “Yo recuerdo Mi Palabra, Mi promesa”’”.
33“¡Oh, sí, María! Eso estremeció de emoción mi corazón. Y cómo él fue allá a Egipto, ese gran profeta, mostró grandes señales y prodigios, y los llevó hasta el Mar Rojo, y Jehová sencillamente abrió el Mar Rojo. Cuando ellos tenían hambre, Dios sopló y trajo codornices y los alimentó. Cuando ellos estaban sedientos, él le habló a la roca, y obtuvieron agua de allí. Y todo lo que ellos necesitaban, Jehová procuró que se supliera. Cuando ellos se enfermaron y fueron mordidos por las serpientes, y habían pecado, Jehová le dijo a Moisés que hiciera una serpiente de bronce, y la pusiera sobre una asta”. “¿Cuál fue tu interpretación de eso, José, querido?” “Bueno, María, yo creo que eso significaba que algún día habría una ofrenda para el pecado. Esa serpiente de bronce, el bronce significaba que... la serpiente misma era el pecado ya juzgado. Y el bronce era el Juicio Divino, y el Juicio Divino estaría sobre Uno algún día, y sería una Expiación para la sanidad para siempre. Esa serpiente de bronce significaba eso, yo creo”.
34Y mientras estaban sentados allí hablando, ella de repente dijo: “Pero, ¿te fijaste, que él arruinó su sermón? Al fin de su sermón, él dijo, después de decir cuán grande era Jehová: ‘Miren, todos esos días han pasado. Jehová ya no hace más milagros. No hay tal cosa como Dios sanando a los enfermos o haciendo algo así. Jehová sólo espera que nosotros seamos buenos fariseos, y vayamos a la iglesia, y paguemos nuestros diezmos y nuestras ofrendas en la iglesia, y le edifiquemos un lugar hermoso, y vayamos y cantemos himnos cada sábado en la mañana y le adoremos. Y eso es lo que Jehová espera en estos días’. Tú sabes, José, yo no podía estar de acuerdo con el fino rabí en eso. Yo creo que si El era Jehová, El todavía es Jehová. Si El era Todopoderoso, El todavía es Todopoderoso”. ¿Saben Uds.?, Dios siempre tiene un remanente de gente en alguna parte que le va a creer a El. El siempre tiene un remanente, alguien sobre el que El puede poner sus manos. Siempre lo tiene, y siempre lo tendrá.
35Entonces, mientras ella continuaba un poquito más adelante, ella recordó también que mientras ellos estaban sentados allá afuera en el–el porche hablando, era la costumbre de ellos leer las Escrituras el domingo en la tarde. Así que ella entra a la casa, y toma la pequeña canasta llevando afuera los pergaminos. En esos días no era un libro como éste; era un pergamino. Un capítulo de Isaías, y Jeremías, y todo lo ponían en cuero, en un pergamino, y lo enrollaban y lo metían en una canasta. Ellos no tenían papel en aquellos días. Así que ellos lo ponían en cuero que había sido curtido. Así que, ella dijo: “José, tú escoge el pergamino para la lectura de esta tarde, este domingo en la tarde”. Y él dijo: “Oh, María, tú mete la mano, y sácalo, querida”. Y ella metió sus hermosas manitas, mientras sus ojos destellaban. Ella tomó el pergamino y se lo dio a él. El dijo: “¿Sabes qué, María?, me gustaría oírte leerlo”.
36Y ella tenía Isaías. Y ella tomó Isaías, y empezó a leer hasta que llegó a Isaías 9:6: “Un niño nos es nacido, hijo nos es dado, y el principado sobre su hombro; y se llamará su nombre Admirable, Consejero, Dios Fuerte, Príncipe de Paz”. Y ella pausó. Y ella dijo: “José, tú estás bien versado en las Escrituras. ¿De qué estaba hablando el profeta cuando él dijo esto: ‘Un niño nos es nacido’?” “Bueno”, José dijo: “María, yo creo que él se estaba refiriendo al Mesías, el Mesías venidero del que Moisés habló”. “Bueno”, ella dijo: “José, ¿cómo será el Mesías? ¿Será otro Dios? O ¿será El...? ¿Qué relación tendrá El con Dios?” José dijo: “El será Dios manifestado en la carne. Dios será manifestado en este Hijo que El va a crear”. “Bueno, ¿cómo va a crear El este Hijo?” “¡Oh, mi querida María!”, ha de haber... José ha de haber dicho: “Tú sabes, que también allí dice en Isaías 7:14, que ‘una virgen concebirá y dará a luz un Hijo, y El será Emanuel, Dios con nosotros’”. Oh, sus hermosos ojos han de haber destellado. Y mientras se hacía tarde, acercándose la noche, ellos se prepararon para ir a la iglesia para oír otro mensaje del rabí. Y guardaron el pergamino.
37Y mientras ella caminaba esa mañana, iba pensando en esas cosas. Y ella dio vuelta a la esquina. Y cuando ella dio vuelta a la esquina, ha de haber destellado una Luz, creo yo. Y ella miró hacia arriba, y el hermoso sol Galileo estaba saliendo. Allí estaba... Ella ha de haber pensado que era un pequeño destello proveniente de una roca que brillaba o algún pedazo de metal bien pulido. Ellos no tenían vidrio en aquellos días, no creo yo. Así que ellos... Ha de haber pensado que algo... Pero una Luz pareció destellar delante de ella. Ella miró para todas partes, y no vio nada. Y continuó. ¿Saben Uds.?, cuando pensamos en El, es cuando El se acerca a nosotros. “Acercaos a Mí, y Yo me acercaré a vosotros”, dice el Señor. Si pudiéramos apartar nuestra mente de las cosas del mundo, y de tanta necedad en la cual no deberíamos pensar, sino decir: “¡Que la meditación de mi corazón sea aceptable a Ti, oh, Señor!” Fue en la primera Pascua cuando los dos apóstoles, Cleofas y su amigo, iban camino a Emaus, mientras ellos iban platicando tocante a El, que El salió de un matorral y empezó a hablar con ellos. Y entonces El mismo se dio a conocer a ellos haciendo un milagro, igual que El lo hizo antes de Su crucifixión. Y ellos regresaron apresuradamente, y dijeron: “¡Verdaderamente el Señor ha resucitado, y se nos ha aparecido!”
38Ahora, María estaba pensando en El. Y mientras ella seguía adelante, de repente, ella levantó su cabeza otra vez. Ella estaba segura en esta ocasión. Allí mismo delante de ella, estaba una gran Luz, quizás la misma Columna de Fuego que guió a Moisés a través del desierto y a los hijos de Israel. Saliendo de esa Luz, tal vez más brillante que la luz del sol, salió el gran arcángel Gabriel. Y El dijo: “¡Salve, María (en otras palabras: ‘¡Detente!’), bendita tú entre las mujeres, porque has encontrado favor con Dios!” ¡Oh, qué saludo! Eso asustó a la virgencita. Los asustaría a Uds. cuando un Angel.... Alguien me dijo: “Hermano Branham, Ese que se le aparece a Ud., ¿quién es El?” Yo dije: “Yo no sé, yo nunca le pregunto Su Nombre. Yo estoy muy asustado cuando El está hablando”. Ud. dice: “Bueno, yo le hubiera preguntado”. No, Ud. no le hubiera preguntado. Uno no puede pensar nada; uno sencillamente se queda quieto.
39¡Oh, qué sentir ella ha de haber experimentado, al ir con su cántaro al pozo para obtener agua, y allí en el sendero estaba ese Angel parado allí diciéndole que ella había encontrado gracia ante los ojos de Dios! Y El empezó a hablar con ella. El dijo: “María, ¿recuerdas a tu prima? Su nombre es Elisabet. Ella es la esposa de Zacarías, el sacerdote. Y cuando... Zacarías, el sacerdote, era anciano y su esposa era anciana, pero ellos eran verdaderos siervos del Señor. Ellos estaban esperando la consolación de Israel, la Venida del Mesías”. ¿Ven?, Dios tiene un remanente en alguna parte. Alguien está vigilando y esperando; siempre ha habido, y siempre habrá. Ellos están vigilando día tras día. Y guardan todos los mandamientos del Señor. Pero Elisabet era estéril. Ella no tenía hijos. En aquellos días era una desgracia no tener hijos; ahora es una desgracia tener hijos. Ha cambiado. Ellas prefieren comprar un perrito y darle el amor de un hijo, y llevarlo para todas partes, y meterlo en el automóvil, y ¡oh, hermano! (¡esa cosa apestosa!), acariciarlo y jugar con él, y luego hacer una bandeja de bizcochos. Yo no creo en eso; les digo eso ahorita mismo. Un perro está bien, pero su lugar es afuera en el corral, no adentro de la casa. Así que, entonces, de todas maneras... Voy a herir sus sentimientos ahora, si no me fijo; así que... Muy bien, de todas maneras, dejemos eso en paz. Quizás esa sea mi propia opinión.
40Pero ella estaba queriendo un bebé, y su esposo era anciano; y ella había pasado la edad de dar a luz. Y la tarea de Zacarías en el templo era de quemar incienso, mientras la gente estaba orando. Y mientras él estaba quemando el incienso, al lado derecho del altar vino el Angel Gabriel. ¿Se fijaron Uds. que en las Escrituras allí en Lucas, dice: “Al lado derecho de él”, al lado derecho del altar? Si Uds. han notado alguna vez en uno de mis servicios de sanidad, yo paso a la gente a mi derecha, porque el Angel del Señor siempre viene a mi lado derecho. Yo quiero que El se encuentre con la gente, para que ellos reciban la unción cuando ellos vengan aquí, para que El les pueda decir y los bendiga. Al lado derecho del altar se paró el Angel del Señor. Y El dijo: “Zacarías, Dios ha contestado tus oraciones”. ¿Ven a qué clase de hogar va un Angel? A un hogar que guarda los mandamientos de Dios, un hogar de gente que camina rectamente delante de Dios. Si Ud. quiere el honor de la visitación de un Angel en su casa, tenga un hogar listo para que El lo visite, preparado y listo bajo la Sangre del Cordero. Los Angeles del Señor van a tales lugares.
41Fíjense, Uds. no pueden caminar con el mundo y esperar que Dios camine con Uds. Los Angeles no los visitarán a Uds. ni nadie más, sino el mundo, porque Uds. no pueden mezclar a Dios y al mundo. Ellos no se mezclarán. Dios es Santo, separado del mundo. Y de la única manera que El los ve a Uds. es cuando mira a través de la Sangre. Como dije la otra mañana, rojo a través de rojo, se mira blanco. El no puede mirar a través de un credo; El no puede mirar a través de una denominación; El no puede mirar a través de un apretón de manos, o a través de agua. El tiene que mirar a través de la Sangre. Y cuando El mira a través de la Sangre, los pecados rojos de Uds. se miran blancos para El. ¡La Sangre de Jesucristo limpia de todo pecado! Eso es.... Oh, precioso es el torrente Que me hace blanco como la nieve; No sé de ninguna otra fuente, Mas que la de la Sangre de Jesús. Como escribió Eddie Perronett: ¡Toda aclamación sea al poder del Nombre de Jesús! Los Angeles se postren; Traed la diadema real, Y corónenlo a El Señor de todo; Porque El era el Unico, el único Potentado, el único Mediador entre Dios y el hombre; no hay nada más que tomará Su lugar. Su Sangre es la única cosa que hará la expiación. Es la única manera de Dios; El es el único Mediador, el único–el único es Jesucristo.
42Miren, yo estoy hablando de Zacarías, bajo la sangre derramada del cordero, parado allí. Y El dijo: “Después de estos días... Yo soy Gabriel, que estoy delante de la Presencia Dios”. Y El dijo: “Tú te irás a casa. Y tu esposa concebirá, te dará un hijo, y llamarás su nombre Juan. El será grande, y volverá los corazones de los hijos de Israel a los mandamientos de Dios”. Y entonces, cuando Zacarías... Piense de ello ahora: un predicador, un sacerdote en el templo, que leía las Escrituras, con bastantes ejemplos de que tales cosas como esas habían sucedido antes. Allí estaba Ana; fue una mujer que no podía tener un hijo y Dios le dio un hijo. Allí estaba Sara, que de noventa años de edad, Dios le dio un hijo. Eso había sucedido antes. Pero él lo cuestionó. El dijo: “¿Cómo pudiera ser esto? Mi esposa es una anciana, y yo soy un anciano, ¿cómo pudiera ser?” El Angel habló rápidamente y dijo: “Mis Palabras serán cumplidas a su día. Pero porque tú has dudado de Mí, dudaste Mi Palabra, estarás mudo hasta el día que nazca el bebé. Pero Mis Palabras serán cumplidas”. ¡Aleluya!
43Dios guarda Su Palabra; ¡es inmutable! Si esta iglesia Pentecostal rehúsa alabar a Dios, Dios puede levantar Metodistas, Bautistas, o algo más para adorarle a El. Si la iglesia Pentecostal rechaza el Mensaje de Dios, Dios puede tomar Católicos, ateos, infieles, o cualquier otro, y levantarlos para hacerse un Nombre para El mismo. Y la Palabra de Dios será cumplida. Habrá tiempos cuando el Espíritu será derramado desde lo alto. “Habrá... Jóvenes verán visiones; ancianos soñarán sueños; sobre Mis siervas y siervos derramaré de Mi Espíritu. Mostraré señales arriba en el cielo. Y todas estas cosas que han sido habladas se cumplirán”. Dios así lo dijo. ¡Amén!
44Si Uds. quieren tener apariencia de piedad y negar el poder, ¡háganlo!; eso es el cumplimiento de las Escrituras. Pero Dios dijo: “Estas señales seguirán a los que creen: En Mi Nombre echarán fuera demonios; hablarán nuevas lenguas; tomarán en las manos serpientes, y si bebieren cosa mortífera, no les hará daño; sobre los enfermos pondrán sus manos y sanarán”. ¡Alguien, alguien lo va a hacer! La Palabra de Dios es inmutable. Eso es correcto. “Mi Palabra será cumplida, porque Yo soy Gabriel, que estoy delante de la Presencia de Dios; pero tú quedarás mudo y ya no podrás hablar más, porque tú has dudado. Y no podrás hablar hasta el día que nazca el bebé”.
45Y entonces, este Angel sabía tocante a eso; el mismo Angel seis meses después fue enviado a la pequeña María, y le dijo a ella tocante a ello, seis meses después. Ahora, la pequeña María dijo... Miren, ella nunca dijo... lo cuestionó a El; ella sencillamente dijo: “¿Cómo será esto, pues no conozco varón?” El dijo: “El Espíritu Santo te cubrirá con Su sombra (¡Oh!, me gusta eso). El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y concebirás en tu vientre y darás a luz un Hijo sin conocer hombre. Pero este Hijo será el Hijo de Dios, y El salvará a Su pueblo de sus pecados. Y El tomará el Trono de Su Padre, David, y reinará por los siglos de los siglos, y la paz nunca cesará”. ¡Hablando de paz! Ellos dicen: “Bueno, El era el Príncipe de Paz”. Sí, y todo hombre que lo acepta a El tiene paz Eterna en su corazón.
46El mundo pueda que esté en guerra, y pueda que haya guerras y rumores de ello; El nunca dijo que el mundo tendría paz. Los reinos de este mundo pertenecen al diablo. Cada uno de ellos está controlado por el diablo. La Biblia dice que este Estados Unidos y todo el resto del mundo está controlado por el diablo. Esa es la razón que peleamos y seguimos adelante. Pero cuando Jesús venga y se siente en el Trono de Su Padre, David, la paz perfecta reinará en cada corazón. ¡Oh, Dios, que llegue ese Día! Cuando satanás lo llevó arriba y le dijo: “Si eres Hijo de Dios, haz esto. Y si Tú...” Lo llevó para mostrarle los reinos del mundo, y todos los reinos que habría; dijo: “Son míos; yo hago con ellos lo que quiero. Yo te los daré, si Tú te postras y me adoras”. Jesús sabía que en el Milenio El sería heredero de eso. El dijo: “Vete, satanás, porque escrito está: ‘Al Señor tu Dios, adorarás, y a El sólo servirás’”.
47¡Oh, hermanos!, me pregunto por qué me angustio. Bendice a nuestro país. Seguro, yo creo en eso, nuestros líderes y cosas como esas, pero todavía está dominada por satanás; la Biblia así lo dice. Todas esas cosas corrompidas sucediendo de las que Ud. oye, sólo recuerde, hermano, que nosotros estamos buscando una Ciudad por venir cuyo Arquitecto y Hacedor es Dios. Correcto. Estamos buscando un Reino venidero. No es Alemania; no es Suiza; no es los Estados Unidos; es Cristo y el Reino de Arriba. Jesús dijo: “Si Mi Reino fuera de esta tierra, entonces Mi pueblo pelearía por Mí; pero Mi Reino es de Arriba. Y yo pudiera llamar a Mi Padre y El me enviaría veinte legiones de Angeles”. ¡Amén! ¡Cuando un solo Angel pudiera destruir a todo el mundo! No codicies vanidades De este mundo tan atroz Pon tu fe en aquello eternal En el inmutable Dios.
48En estas guerras, ellos llevan allá a estos muchachos, la flor y nata, porque ellos no conocen otra disciplina, mas que la del ejército: “Levanta tu cabeza por encima de la loma y deja que alguien te mate de un balazo. Muere como un héroe”. Ellos gozosamente lo hacen. Corren allá y matan a uno y matan a otro, y matan a otro. Y la nación los olvida, a menos que sean familia. Regresan aquí a esto, y a lo que ellos regresan (Uds. ven lo que quiero decir), muchos de los soldados. Pero un hombre, raramente Ud. encuentra a uno que dé su vida por la causa de Cristo. El ni siquiera saldrá de la sombra de su árbol para ir a la iglesia; ni siquiera se apartará de la televisión el tiempo suficiente como para asistir a una reunión de oración el miércoles en la noche. ¡Eso es correcto! ¡Amén! Es una vergüenza, una desgracia. Esa es la razón que los Angeles no visitan a las iglesias. Esa es la razón que los Angeles no visitan a los hogares. Tenemos que llegar a lo profundo de la sinceridad de esta cosa. Los Angeles de Dios están aquí en la tierra en esta noche como siempre lo han estado. El Espíritu Santo ha estado aquí desde la resurrección de Jesucristo y de la manifestación de Pentecostés. El ha aparecido por todas las edades, por todo el trayecto, reuniendo a un remanente de gente. El resto es carne de cañón; yo les digo eso ahorita. Es el forraje que llegará a ser el humo del tormento. Sí, señor. Se requerirá una experiencia de nacer de nuevo, ser lavados en la Sangre del Cordero, santificados, llenos con el Espíritu Santo, o ellos nunca estarán en ese rapto, de acuerdo a esta Palabra. Sí. Eso es exactamente lo que dice la Escritura.
49Una jovencita allá en Oregón estaba tratando de discutir conmigo en una ocasión. Ella pertenecía a una iglesia de la que María era la jefa sobre ella. Y ella dijo, hablando tocante a esto, dijo: “Me disgustaría saber que yo...” Dijo: “¿Me quiere decir Ud. que durante la... en el Cielo, que este montón de idiotas como los que estaban haciendo un alboroto allá anoche cuando Ud. estaba predicando, que esa va a ser la gente que va a estar gobernando en el Cielo?” Yo dije: “Eso es lo que dice la Biblia”. Ella dijo... Yo dije: “Su virgen bendita, María, tuvo que subir allá en Pentecostés para recibir el Espíritu Santo y actuar como esa gente actuó anoche, o ella nunca se hubiera ido al Cielo”. Ella dijo: “¡Eso no es así!” Yo dije: “Permítame mostrarle a Ud. aquí en Hecho 2 si es así o no. María se embriagó tanto en el Espíritu, que se tambaleaba como si estuviera ebria, y actuó como una persona ebria en el Día de Pentecostés. Y si Dios no le permitió a María irse al Cielo, al Hogar, con algo menos que eso, ¿cómo va a lograr Ud. irse sin eso?” Correcto. “Pertenezca Ud. a cualquier iglesia que Ud. quiera; Ud. tendrá que tener la misma experiencia, la misma cosa, exactamente”. Ella dijo: “Bueno, yo–yo–yo no quisiera estar Allá”. Yo dije: “Yo no pienso que Ud. tiene que preocuparse mucho respecto a eso”. Correcto. “Yo no pienso que Ud. tiene mucho de que preocuparse al respecto”. Yo dije: “Ahora, vaya y escriba un artículo verdaderamente bajo en el periódico, y yo le diré a Ud. esto: ASI DICE EL SEÑOR, Ud. anote mis palabras; en dos meses contando desde ahorita, Ud. recordará las palabras que yo le dije muriéndose al lado del camino en un accidente”. Y ella no escribió nada. Correcto. Ella fue sagaz en eso. Yo la vi muriéndose, tirada en un accidente automovilístico. Dios le estaba dando una oportunidad en ese momento. Pero ella fue lo suficientemente inteligente para no escribir nada. No había nada en el periódico; ellos lo dejaron así. Así que, esa fue una buena e inteligente idea. Ella únicamente salvó su propia vida por medio de eso. ¿Ven?, Dios todavía es Dios.
50Dios dijo: “Mucho mejor les fuera a vosotros que se les atase al cuello una piedra de molino y ahogarse en las profundidades del mar, que aun hacer tropezar a uno de estos Mis pequeñitos que creen en Mí”. ¿Qué es eso? Ud. dice: “Bueno, yo soy un pequeñito que cree”. La Biblia dice: “Estas señales seguirán a los que creen”. Dios hace una distinción; El pone una marca en la gente. Si él cree, estas señales le seguirán al que cree. (Correcto). El creyente, no los que dicen que ellos creen, no el supuesto creyente, sino el real creyente. Yo quiero pertenecer a una iglesia que le siguen esas señales y prodigios. Allí es en donde yo quiero tener mi compañerismo: allí bajo la Sangre de Jesucristo. En donde Angeles, y poderes, y el Espíritu Santo, y Dios obra constantemente por medio de Su Iglesia, por medio de Su pueblo, mostrando señales y prodigios.
51Bueno, es la cosa más grande que he conocido en mi vida; es una parte del Cielo en la tierra: un pueblo que tomará la Palabra de Dios. Si Ud. no tiene el Espíritu Santo en Ud., ¿cómo puede tomar la Palabra de Dios? El Espíritu Santo en Ud. dirá “amén” a toda Palabra que Dios escribió. Correcto. Si su... Si la Biblia dice: “Jesucristo es el mismo ayer, hoy, y por los siglos”, el... si Ud. tiene el Espíritu en Ud., El dirá: “Amén”. Si la Biblia dice: “Estas señales seguirán a los que creen”, y su iglesia dice que eso es para otra edad, el Espíritu Santo en Ud. dirá: “Amén, la Palabra de Dios está correcta. ¡Toda palabra de hombre es una mentira!”
52Como Pedro dijo en el Día de Pentecostés: “Arrepentíos y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de vuestros pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo. Porque para vosotros es la promesa, y para vuestros hijos, y para aquellos que están lejos, para cuantos el Señor, nuestro Dios, llamare”. Y si su iglesia dice: “El Espíritu Santo cesó en el pasado con los apóstoles”, Ud. dirá: “¡Toda palabra de hombre sea mentirosa y la de Dios verdadera!” Amén. El Espíritu Santo estará de acuerdo con Su propia Palabra. Es para Ud., y para Ud., y para toda genera-... ¡Mientras el Señor esté llamando, el Espíritu Santo todavía está allí para bautizar a todo santo y a todo creyente! Amén. ¡La Palabra inmutable de Dios!
53Como estaba predicando yo la otra noche, que... mejor dicho, de ¿Por qué? Eso en la Escritura, o en el versículo de “¿Por qué?” ¿Por qué? Dios va a preguntar: “¿Por qué?” Uds. van a dar cuenta por ello. ¿No hay bálsamo en Galaad, no hay médico allí? San Pedro escribió... El era el doctor Simón Pedro; él escribió la prescripción en el Día de Pentecostés. ¿Creen Uds. eso? Cuando ellos dijeron: “Varones hermanos, ¿qué haremos?” El escribió la prescripción para el bálsamo. No trate de cambiarla. No trate de sacar algo de ella, y decir que los días de los milagros han pasado, que no hay tal cosa como el Bautismo del Espíritu Santo.
54Ud. tome alguno de estos farmacéuticos charlatanes que toman... o doctores charlatanes que toman una–una prescripción que un verdadero doctor escribió, que curaría una enfermedad, y si un doctor o un farmacéutico charlatán saca algo de allí, ¿qué es? Allí adentro hay mucho veneno. Y hay el veneno suficiente para matar el germen, y el antídoto suficiente para evitar que lo mate a Ud. Si Ud. le quita todo el antídoto, el veneno lo matará. Ud. mata a su paciente. Ese es el problema con muchas de estas iglesias hoy en día, que son tan formales e impías: ellos matan a su iglesia tomando la prescripción y haciendo algo... un dogma de ella y no la dejan de la manera que Dios la escribió. ¡Aleluya! Yo creo que la Palabra Eterna de Dios es tan real como siempre lo fue. Yo la he probado vez tras vez, tras vez, tras vez, y yo sé que es la verdad. ¡Amén!
55Zacarías se quedó allí mismo en la plataforma, y el Angel lo dejó. Y él fue herido con mudez. Ahora, el Angel dijo: “María, tu prima ya tiene seis meses de ser madre”. Y dijo: “Ahora, este Santo Ser que nacerá en ti, será el Hijo de Dios”. ¿Saben Uds. lo que dijo María? Yo quisiera que tuviéramos más Marías aquí ahorita. María dijo: “He aquí la sierva del Señor; hágase conmigo conforme a Tu Palabra”. ¡Oh, hermanos! Ella nunca cuestionó; ella nunca cuestionó. Y otra cosa, ella nunca esperó hasta que ella sintió vida. Ella no esperó hasta que estaba segura. Ella no esperó hasta ver que algo había cesado en ella. [Porción sin grabar en la cinta– Ed.].
56¡Gloria! ¡Eso es suficiente!; ¡cuando Dios así lo dice, eso lo establece eternamente! Esa palabra fue suficiente para ella. Ella dijo: “He aquí la sierva del Señor; hágase conmigo conforme a Tu Palabra”, y se empezó a regocijar sobre ello. No esperar... ¿Ven?, ella tenía que creer lo imposible. Ella tenía que creer algo que nunca había sucedido. Eso es lo que nosotros tenemos que hacer. Tenemos que creer los imposibles para ver una Vida nueva. ¡Amén! Pero cuando Ud. cree lo imposible... Si el doctor dice que Ud. tiene cáncer y que Ud. se está muriendo, Ud. tiene que creer lo imposible para ver que una vida nueva tome agarre de Ud. ¡Amén! Si el doctor dice que Ud. nunca caminará, Ud. tiene que creer lo imposible para ver que entre vida nueva en Ud., vida nueva en esas fibras, y, ¡oh!, que Dios produzca una mano nueva, un brazo nuevo, pulmones nuevos, estómago nuevo, lo que sea. Dios lo hará si Ud. lo toma a El a Su Palabra.
57Ahora, ella no tenía evidencia de ello en lo absoluto, únicamente Su Palabra. ¡Oh, me gusta eso! Pienso que me detendré un momento ahorita. Como dije, yo no sólo les predico a los que viven en el camino. Yo me tengo que salir del camino algunas veces para recoger a alguien. ¿Recuerdan la ramera, Rahab? Ella no... Cuando los espías le llevaron el reporte tocante a Josué, de que era un gran hombre de Dios, y que Dios le había dicho: “Como fui con Moisés, Yo seré contigo”. Ella había oído de cómo todos los amorreos y los demás allá habían sido víctimas, y cómo él había matado a Agag y a los demás; Moisés lo había hecho. Pero ella nunca dijo: “Esperen un momento hasta que vea a Josué, y déjenme ver que haga alguna clase de milagro, y entonces yo creeré”. ¡No, señor! La palabra de los espías fue suficiente para ella. ¡Aleluya! Ella llegó a ser la tatara, tatara, tatara, tatarabuela de nuestro Señor Jesucristo, también. Eso es exactamente correcto. Ella se casó con un–un oficial de Israel, y de ahí vino un hijo, el cual fue Booz. Y de Booz vino Isaí; de Isaí vino David; de David vino María. ¡Aleluya! ¿Por qué? Porque una gentil, incircuncisa de corazón y oídos creyó el mensaje y lo recibió sin ninguna evidencia en lo absoluto. Ella oyó que había un Dios...?....
58¡Oh!, me siento religioso. Ella creyó el mensaje. Ella tomó a Dios en Su Palabra, creyó para inmortalidad. Fue la tatarabuela de nuestro Señor Jesucristo, porque ella tomó a Dios en Su Palabra. Y miren de lo que ella tuvo que salir, siendo una prostituta en la ciudad. ¡Oh!, ¿qué me puede quitar mi pecado? Nada sino la Sangre de Jesús; ¿Qué me puede hacer de nuevo? Nada sino la Sangre de Jesús. ¡Oh!, precioso es ese raudal. Que hace a una prostituta blanca como la nieve; Yo no sé de otra fuente, Nada sino la Sangre de Jesús.
59Ni iglesia, ni credo, ni denominación, ni esto, ni eso, sólo la Sangre de Jesucristo es todo lo que lo hará blanco a Ud. ¡Amén! Ahora, yo no me estoy quejando tocante a su iglesia; no me estoy quejando tocante a su credo. Yo les estoy tratando de decir: ¡no ponga su esperanza en eso! No diga: “¡Yo soy Metodista y eso lo concluye!” Si Ud. es Metodista, y está lavado en la Sangre de Jesucristo, y lleno con el Espíritu Santo, Dios lo bendiga. Nosotros de seguro somos cien por ciento más que hermanas. Sí, señor. Sea Bautista, Presbiteriano, Católico, Luterano, lo que Ud. pudiera ser. Pero cuando Ud. dice: “Bueno, yo soy Metodista”, “yo soy Bautista”, eso no significa nada. Jesús dijo que en el principio no era así. Correcto. El no conoce nada sino que Su propia Sangre. Dios no reconocerá nada sino que Su propio Hijo. Y eso es correcto. El es.... “Este es Mi Hijo amado”, dijo Dios en el Monte de la Transfiguración: “A El oíd”. ¡Amén! Jesús dijo: “El que oye Mis Palabras y cree en El que me envió, tiene Vida Eterna y no vendrá a condenación, mas ha pasado de muerte a Vida”. Sobre esa Roca yo me paro en esta noche, no importa cómo me sienta o lo que diga el diablo. ¡Correcto! La Palabra: “Cielos y tierra pasarán, pero esa Palabra no pasará”. ¡Amén!
60Yo confío en Su Palabra. No sé de nada más que Su Palabra. Eso es en lo que yo creo. Y yo–yo no me guió por la manera que me siento. El diablo me hacía–me hacía sentir algunas veces que yo no fui salvo; y el diablo me hacía sentir que yo no fui sanado. A mí no me importa lo que él diga; yo le puedo ganar en esa Palabra cada vez. Yo digo: “ASI DICE EL SEÑOR. Mira eso, satanás. Sí, señor, tú no puedes cambiar eso”. Jesús lo derrotó de la misma manera. El dijo: “¡Escrito está!” El tenía poder para enviarlo de regreso al infierno, pero El no lo hizo. El mostró que satanás podía ser derrotado allí mismo con la Palabra de Dios. Cada vez que satanás se encontró con El, El lo derrotó con la Palabra de Dios. La Palabra Eterna, perdurable de Dios es verdad. Sí. ¡Amén! Me gusta eso. Sepa que Ud. tiene un fundamento seguro. [El Hermano Branham toca en el púlpito–Ed.].
61Ella nunca esperó algo más. Ella recibió la Palabra de Dios en su corazón, y fue a todas partes testificando que ella iba a tener un bebé, antes que ella tuviera cualquier evidencia de ello o no. Ahora fíjense, que una jovencita tuviera un bebé sin estar casada, eso era una desgracia. A ella no le importaba la desgracia; ella tenía la Palabra de Dios. Mucha gente en esta noche dice: “Oh, si yo tengo que ir allá y lloriquear y llorar, si yo tengo que hablar en lenguas, ¡ah!, yo no. Bueno, mi madre me echaría fuera. Mi sociedad, bueno, ellos nunca jugarían baraja otra vez conmigo”. No se preocupe. Si Ud. hace eso, Ud. ya no jugará más baraja de todas maneras. Correcto. Ud. no tiene que preocuparse tocante a eso. Y sus sociedades serán un montón de basura para Ud. Eso es exactamente correcto. Porque únicamente habrá una sola sociedad: esa es la Sangre de Jesucristo, y los redimidos desde la fundación del mundo. ¡Esa es la sociedad de Jesucristo! ¡Amén! Lavados en la Sangre, criticados, despreciados, rechazados, expulsados, llamados idiotas, y todo lo demás, pero eso no quita la promesa de Dios. Dios permanece el mismo ayer, hoy, y por los siglos. Y ningún hombre es mejor que su palabra, y Su Palabra es tan buena hoy como siempre lo era, para todo hombre que la crea.
62Ella dijo: “He aquí la sierva del Señor; hágase conmigo conforme a Tu Palabra”. Yo puedo ver sus ojitos cafés iluminarse como las estrellas del cielo. Ella iba por dondequiera diciendo: “¿Saben qué?, voy a tener un Bebé”. “¡Ah, María!” “¡Sí, yo voy a tener un Bebé!” “¿Están casados tú y José?” “No, El será el Hijo de Dios”. ¡Amén! Nada como eso había sucedido alguna vez antes. Pero de todas maneras a ella no le importaba si había sucedido alguna vez antes. Ella tenía la Palabra de Dios, la promesa de Dios. Eso era suficiente. A ella no le importaba tocante a la parte vergonzosa de ello. Ella tenía la Palabra de Dios de ello. ¡Eso es exactamente correcto!
63Miren en el templo ese día, cuando ella lo dedicó a El. Ahí venía El, y todas las madres venían de todas partes, y los bebitos con ropita tejida y cosas como esas, y–y allí todas ellas decían: “Oh, oh, mira allá, allá está esa María. ¿Ven?, ese bebé nació fuera de matrimonio. ¡Apártense de El!; ¡apártense!”, y estaban muy alejados de El. El estaba envuelto en pañales; no en ropa tejida, sino en pañales. Y cuando El estaba acostado allí, si me dijeron correctamente, eso era de la yunta del buey, lo que ellos–ellos ponían allí en el establo; era la cosa que ellos le ponían al buey para evitar que le raspara sus hombros. Ellos reclaman que eso era en lo que Jesús estaba envuelto. Ni siquiera tenía ropa para usar, ni un lugar para recostar Su cabeza; vino a la tierra por medio de una matriz prestada sobre una pila de estiércol, murió y tuvo que usar un sepulcro prestado para ser enterrado. ¡Y luego pensamos que somos algo! ¡Oh, hermanos! El Dios del Cielo quien podía crear panes y peces, y convertir el agua en vino, quien hizo los Cielos y la tierra, tomó el lugar de un humilde y el más pobre entre todos ellos. Lavó los pies de los discípulos; el mismísimo polvo que El creó, El lavó. El mismísimo polvo que El creó, de eso El fue hecho; puso Su tienda aquí, y vivió entre nosotros en un cuerpo de carne; cambió Su forma, condescendió de Dios del Cielo para llegar a ser un hombre, con el fin de conmover el corazón. Eso es una Super Señal.
64Es una señal verdadera. ¡Uds. hablan tocante a señales!; cuando Jehová fue hecho carne y habitó entre nosotros, fue una señal que debería conmover el corazón de todo hombre, el saber que Dios es tan humilde. “Dios, siendo tierno, precioso, hizo a un lado Su esplendor, humillándose para enamorar y ganar mi alma”. Como Booth-Clibborn escribió la alabanza famosa: “Descendió de Su gloria”. [“¡Qué bella historia!”, himnario en español– Trad.]. ¡Oh, hermanos!, a mí me gustaría oír cantar esa alabanza en la Gloria. “El gran Creador llegó a ser mi Salvador. Y toda la plenitud de Dios habitaba en El”. ¡Cómo amo eso!
65En este día cuando ellos lo tratan de hacer a El un profeta, lo tratan de hacer a El sólo un hombre, El era más que eso; El era Emanuel. Y allí estaba El. Ella salió apresurada, y les empezó a decir a todos lo que había sucedido. ¡Oh, cuánto Dios la había bendecido! Y sucedió que ella pensó: “Elisabet, mi prima, yo no la he visto por años. Así que yo pienso que iré y la veré”. Así que ella se fue apresurada para verla, como dije la otra noche. Y cuando ella llegó allá para verla, ella se había recluído por varios días, porque ella era una–una–una... no se daban a ver en ese tiempo como las mujeres lo hacen ahora. Y así que, ella se metió en un lugar y se recluyó en él.
66¡El ver a estas señoras! (Perdónenme, hermanas, por favor háganlo, sólo por un momento. Sólo pongan a un lado su conciencia por un minuto. Uds. escuchan a su doctor. Yo debería ser tanto como él; yo soy su hermano). Pero una mujer allá en la calle para ser madre, caminando por todas partes con esos pantaloncitos cortos y cosas como esas, es una desgracia para la nación, para la bandera, para la raza humana, para todo lo demás, con un cigarrillo en su mano caminando de esa manera... ¡Oh, qué cosa, qué cosa, qué cosa! Si–si este es el Espíritu Santo que yo tengo, Uds. tendrán muy poca oportunidad para aun llegar a la puerta. Y eso es correcto. Dios odia eso. Sí, señor. Esa es la cosa más baja que las mujeres han hecho, cuando empezaron a fumar cigarrillos. Y Uds. esposos que le permiten a ella hacerlo, bueno, yo tengo mi opinión de Uds. Eso es exact-... Uds. no son los patrones de su casa, seguramente que no.
67Yo no digo que mi esposa no lo hará; pero cuando lo haga, ella no será la Sra. Branham. Eso será una cosa de seguro. Seguramente que sí. Yo no digo que mis hijas no lo harán. Pero sólo mírenlas, y vean cuántas ampollas tendrán en ellas cuando termine. Eso es exactamente correcto. Yo no digo que ellas no lo harán; yo no sé. Dios posee el futuro. Yo espero que no engendre algo así. Correcto. Yo no sé qué va a suceder. Pero escuchen, cuando la peor cosa en la quinta columna de la nación es la madre que fuma cigarrillos... Yo tengo las estadísticas del gobierno. Dice que el ochenta por ciento de las madres que fuman cigarrillos, le tienen que dar leche de vaca a sus bebés, si ellas fuman. Si ellos reciben el veneno de la nicotina de la leche, no vivirán dieciocho meses. Piensen en eso. ¡Sabotaje! ¡Oh!, como yo siempre he dicho: “No es el petirrojo que pica la manzana el que la perjudica; es el gusano en el centro de ella que la mata”. Correcto. Es nuestra propia vileza e inmundicia alrededor....
68Esas compañías de cigarrillos tratan de hacer que las mujeres piensen que los cigarrillos las reducirán de peso; eso les está produciendo a Uds. tuberculosis y cáncer. ¿Qué no les dicen eso a Uds. los doctores? No escuchen todo esto. Cómo ellos toman esas cosas y–y las ponen allá en la televisión y–y luego las deducen de los impuestos del gobierno de los Estados Unidos, y luego cogen a un predicador y lo envían a la penitenciaría por no pagar impuestos sobre una cosa u otra que él está... ¡Oh, hermanos! ¡Estamos maduros para la condenación! No hay nada que queda sino juicio. Correcto. Ella no es muy antigua. Apocalipsis 13 dice que esta nación no viviría mucho tiempo, de todas maneras. Uds. saben eso. El corderito se levantó y nunca llegó a ser un carnero como el resto de ellos. Murió en su juventud. Correcto. Cuando el poder eclesiástico y los poderes civiles se unan, esos dos cuernitos del carnero, entonces se unen la iglesia y el estado... Y casi lo estamos haciendo ahorita. Sólo depende en qué dirección la onda sople cuando ellos tengan otra elección. Y casi estamos en eso ahorita. Sólo permítanle seguir adelante.
69Uds. pudieran pensar que soy un fanático, pero Uds. escríbanlo en un pedacito de papel en alguna parte, y guárdenlo en su Biblia, y obsérvenlo uno de estos días. Está llegando. Ella quizás esté aquí a la puerta. ¡Vale más que oren! ¡Vale más que se arreglen bien con Dios! ¡La hora está a la mano! Y vemos “naciones se están derrumbando, Israel despertando, las señales que la Biblia nos predijo. Los días de los gentiles están contados, sobrecargados con horrores ¡regresa, oh disperso, a tu tierra!” ¡Oh, hermanos! Apártense de estas cosas del mundo, y regresen a Dios tan rápido como puedan. Es la única esperanza que tenemos, la única cosa que queda. Toda nación está lista para ser estallada a pedazos; el tiempo del fin está a la mano. Y no hay otra cosa que pueda ofrecer descanso, en ninguna parte Uds. pueden poner sus esperanzas, sino en la Venida del Señor Jesucristo, y el justo...?... ¡Amén! ¡Cuán verdadero es eso!
70María fue a encontrarse con Elisabet. Y yo puedo ver a Elisabet allá recluida tejiendo esas botitas, Uds. saben, y preparando las cosas para el bebé. Pero ¿saben Uds.?, la cosa curiosa fue que el bebé no se había movido. Ella ya tenía seis meses de ser madre, y eso es completamente anormal. Sabemos eso. Se mueve como a los tres o cuatro meses, y ese era el sexto mes, y el pequeño Juan no se había movido. Y ella estaba allá recluida preparando botitas. Y yo oigo a algunos de ellos decir: “Veo que viene una mujer”, quizás alguien afuera. Y Elisabet levantó la cortina, ella miró. Ella dijo: “Creo que yo conozco a esa mujer. Quienquiera que sea, está muy feliz”. Uds. saben, hay algo tocante a un Cristiano, que es muy feliz. Hay algo tocante a un hombre que alguna vez se ha encontrado con Dios; hay algo feliz tocante a la mujer o el hombre. Ahí venía la pequeña María. Ella tenía como unos dieciocho años de edad. Sus ojitos le estaban brillando, sus mejillitas estaban sonrojadas. Y ahí venía ella tan rápido como podía venir. ¡Oh!, ella sencillamente se estaba regocijando y–y alabando a Dios. Y mientras ella se acercaba más, Elisabet la miró bien y dijo: “¡Mira nada más, es María, mi prima!” Ahora, Uds. saben que Juan y Jesús eran primos segundos. Así que ella dijo: “¡Ahí viene María, mi prima!”
71Y ella salió apresurada de la casa. Cogió su pequeño chal y se lo puso alrededor de sus hombros. Ella salió apresurada, y encontró a María y la abrazó efusivamente. Uds. saben, quisiera que la gente se amara una a la otra otra vez así, ¿Uds. no? ¡Oh, hermanos!, ellos son fríos, ¿no lo son? ¡Tan fríos como una verruga de pepino en escabeche! ¡Yo nunca he visto algo así en mi vida! ¡Oh, es terrible! Ya nadie tiene más compañerismo. Hermano Arganbright, ¿recuerda Ud. hace muchos años, cuando vivíamos en la granja, y si algo mal le sucedía allá al vecino, si él se enfermaba, nosotros íbamos allá y le cortábamos su leña, y le recogíamos el maíz, y arábamos el maíz, o lo que fuera? Nos ayudábamos cuidando uno del otro. Ahora, uno no sabe que el vecino murió, hasta que uno lo lee en el periódico o en alguna parte. Correcto. Ya no tenemos más amor los unos para los otros.
72E íbamos allá no hace mucho tiempo. La gente ni siquiera actúa bien una con la otra. Yo iba al centro... (Ella me dirá algo respecto a esto, mi esposa). Así que yo iba al centro, y una señora dijo: “Hola, Hermana Branham”. Yo la miré y le dije: “¡Meda!”, yo dije, “esa señora te habló”. Ella dijo: “Yo le contesté”. Yo dije: “¿Cómo te oyó ella, cuando yo no pude oírte estando sentado cerca de ti? Y yo sé que tengo buenos oídos; mi audición está bien”. Yo dije: “¿Cómo–cómo te pudiera haber oído ella?” Ella dijo: “Yo–yo me sonreí”. Yo dije: “¡Oh, qué cosa!...” ¡Un saludito necio! Ahora, eso no es contestar. No, señor, a mí me gusta el apretón de manos fuerte y bueno, chapado a la antigua, así de esa manera. A mí–a mí me gusta sentirlo.
73Como Pablo Rader dijo cuando él salió de su hogar un día. El dijo que él y su esposa habían tenido una pequeña discusión en la mesa. (Todos Uds. recuerdan al finado Paul Rader que murió aquí en California, el cementerio de los predicadores: Los Angeles. Todos los que van allá se mueren). Así que entonces, cuando ellos llegaron al punto que él se fue... él dijo que dejó allí a su esposa; ellos habían tenido una riña ligera. Y dijo que normalmente a la puerta él... ella... él le daba un beso de despedida, salía por el portón, y luego ellos se despedían meneando sus manos. Dijo que esa mañana, él se digirió a la puerta, y ella tenía su rostro como inclinado. Dijo que él le dio un beso de despedida, y se salió por el portón, y se despidió meneando su mano. El empezó a caminar por la calle, y empezó a pensar: “¿Qué si ella se muriera? ¿Qué si algo me pasara a mí? Ella es la mujer que más quiero en la tierra; ¡cómo la amo! Yo recuerdo cuando le prometí en el altar que viviría verdadero para ella. Todas estas cosas aquí, de que yo siempre la amaría, la honraría, y la apreciaría. Oh”, él dijo: “Dios empezó a lidiar con mi corazón. Me regresé, pasé por el portón, llegué a la puerta, abrí la puerta y dije: ‘Faye, ¿dónde estás?’”. Dijo: “Ahí estaba ella... [El Hermano Branham imita un sollozo–Ed.]. (Uds. saben cómo una mujer lo puede hacer. Ud. saben). Estaba parada detrás de la puerta como llorando”. El dijo que la miró así, le levantó su barbilla, y le dio un gran beso en sus labios, dio la vuelta y le dijo: “¡Adiós!” Ella dijo: “¡Adiós!” El dijo que salió corriendo por el portón, volteó otra vez, y dijo que miró otra vez; ella estaba parada a la puerta. Y él le dijo: “¡Adiós!” Ella dijo: “¡Adiós!” Dijo: “Ella lo dijo igual que la primera vez, pero en esta ocasión, había un sentir en ello”. Así que por esa razón me gusta el apretón de manos, uno que tenga sentir en él. De esa manera me gusta la religión (¡amén!): una que tenga sentir en ella, de que Ud. ha pasado de muerte a Vida, y el Espíritu Santo se lo ha testificado, que Ud. es hijo e hija de Dios. Algo con un sentir en él, Algo que lo hace a Ud. saber que es real. Ud. ha pasado de muerte a Vida. Hace algún tiempo allá en Florida, yo fui a visitar a ese muchachito llamado pequeño David. ¡Mire nada más!, creo que veo al Hermano allá atrás, ¿cómo se llama?, Morris, de allá del Tabernáculo. ¿Es correcto eso? ¿Recuerda la noche que nuestro Tabernáculo estaba muy pequeño, y tuvimos que ir allá, y cambiar nuestro auditorio por el del pequeño David? El pequeño David tenía un auditorio grande, y nosotros teníamos muchos para nuestro auditorio, así que sencillamente cambiamos. Y él fue allá al nuestro, y nosotros fuimos y tomamos el de él. Yo dije: “David, permítame pagarle a Ud. por eso”. Mejor dicho, le dije al Sr. Walker, su padre. Dijo: “No hay cuidado, no hay cuidado, está bien, Hermano Branham. Siga adelante”. Y el pequeño David llegó a Florida. Y por supuesto la... Esa es una cosa tocante a la gente Pentecostal: ellos... “El buey conoce su pesebre; el señor conoce el...” “El buey conoce el pesebre de su señor;... pero Mi pueblo no tiene conocimiento”. Cuando ellos tenían a ese pequeño David, que hubiera ganado miles de almas, pero él venía de otra organización, así que la otra organización tenía que tener un pequeño David, y la otra organización, y la otra organización; todas ellas tenían pequeños Davides. Tan pronto como Dios dio un don de sanidad, la otra tenía que tenerlo; esta denominación tenía que tenerlo, y esa tenía que tenerlo; y esa... ¡Oh, hermanos! Ellos sencillamente no entienden, eso es todo.
74Si ellos hubieran tomado a ese muchachito, y si hubiera tenido alrededor de él a esos papás Cristianos chapados a la antigua, y le hubieran empujado su cabeza un poquito para abajo, y no se hubiera envanecido... Ese muchachito era un predicador, no: “Mamá, tu pequeño Jesús nació en Navi-... ¿Qué es lo que sigue, mamá?” No, no. Ese muchachito tomaba un texto y lo trazaba como un predicador. Y si todos ellos se hubieran reunido alrededor de él, y no le hubieran permitido que se le “subiera a la cabeza”, él hubiera ganado decenas de millares de niños para Cristo. Pero no, cada una de ellas tenía que tener un pequeño David. Allí estaba la Sra. Willet y ellos allá, con toda clase de pequeños Davides, y con dos páginas para poner los pequeños Davides. Así que él me pidió si yo podía ir para allá; él estaba sin saber qué hacer. Y fui allá, y ellos tenían una clase de duquesa o... ¿Qué es? ¿Es correcto eso: duquesa? Una clase de mujer, esa duquesa; yo no sé lo que significa, pero ella era una mujer notable. Y oh, estaban allí miles para que se orara por ellos. Allí fue cuando el Hermano Bosworth entró. Y.... Alguien vino a mí, el Hermano Lindsay vino, y dijo: “Hermano Branham” (creo que era el Hermano Lindsay o el Hermano Moore, uno de ellos), dijo, “la duquesa quiere verlo”. Yo dije: “¿La qué?” Dijo: “La duquesa”. Yo dije: “¿Quién es la duquesa, y qué es una duquesa?” Y él dijo: “Ella es una mujer notable”, alguna clase de algo notable, Uds. saben. Y dijo: “Ella es dueña de este terreno aquí”. Yo dije: “¿Verla a ella, y dejar a esta pobre gente enferma acostada aquí? Y hay como unos dos mil tratando de llegar a mí para orar por ellos, y yo me voy a ir esta tarde, y ¿ver a una mujer que está bien y saludable y dejar a esa pobre gente acostada allí?” Yo dije: “¡No, señor! Yo veré a esta gente enferma, si tengo tiempo para ver a otro”. “Oh”, él dijo: “Pero Hermano Branham, ella estará parada a la puerta cuando Ud. salga”. Dijo: “No le tomará mucho de su tiempo. Ella sólo lo quiere conocer”. Bueno, yo dije: “Muy bien”. Y al salir, ahí estaba una mujer corpulenta con las suficientes joyas en sus manos como para enviar a un misionero alrededor del mundo cincuenta veces predicando el Evangelio. Y ahí venía ella, y ella tenía un par de lentes en una vara. Ella la tenía sostenida lejos de esta manera. Y ella dijo: “Hola”. Ella dijo: “¿Es Ud. el Doctor Branham?” Yo dije: “No, señora. No, señora”. Yo dije: “Yo sólo soy el Hermano Branham”. Y ella dijo: “Estoy encantada de conocerlo”, y mantenía su mano sostenida muy en alto de esta manera. Yo agarré a esa mano gorda y grande, y se la bajé, dije: “Acérquela aquí para que yo la conozca a Ud. cuando la vea otra vez.” Traté de que ella... Oh, déjeme decirle, hermano, yo... Oh, yo nunca... ¿Cuál es el propósito de tratar de fingir, lo que llamamos (perdonen la expresión), “exhibirse”, cuando uno no es nada de todas maneras? ¡Oh, qué si nuestra gente americana se puede exhibir!
75El Hermano Arganbright, yo tengo una buena noción de lo que voy a contar que vimos en Suiza, trayendo... esa mujer llegando allí con toda esa joyería de baratillo. Estábamos teniendo unos buenos momentos hasta que la Srta. América entró. Puso un perro de lanas en la mesa, y yo.... ¡Oh! ¡Eso es suficiente para enfermarlo a uno! Yo no disfruté mucho ese bistec ese día, Hermano Arganbright, allá en Lausanne. Yo nunca... Eso sencillamente es para enfermarlo a uno. Oh, ella es la Srta. América; el cigarrillo, el doctor le ha de haber dicho a ella que se apartara tanto como pudiera de el. Ella lo tenía sostenido lejos de esa manera. Y una boquilla grande allí, tratando de exhibirse. ¡Oh, yo nunca vi tal cosa en mi vida! ¿Qué de eso?
76Yo iba mirando en un museo no hace mucho, y ellos tenían allí el valor del cuerpo de un hombre. Y era apenas la suficiente lechada como para rociar el nido de una gallina (y el hombre pesando ciento cincuenta libras [67.5 kg.– Trad.]), y apenas el suficiente calcio y potasio... De todas maneras, valorizaron todo junto, y un hombre que pesa ciento cincuenta libras [67.5 kg.–Trad.], ¿saben Uds. cuánto vale? Ochenta y cuatro centavos. Y Ud. le pone un–un sombrero de veinte dólares a ochenta y cuatro centavos, un abrigo de visón de quinientos dólares a ochenta y cuatro centavos. Eleva tanto su nariz en el aire, que si lloviera, Ud. se ahogaría; ¡tratando de pensar que Ud. es algo cuando Ud. no lo es! Ud. no es nada mas que ochenta y cuatro centavos; eso es todo.
77¡Oh, hermanos!, Uds. van al restaurante y les sirven un tazón de sopa, y si hubiera una araña en él, Uds. demandarían al restaurante. Y luego Uds. permiten que el diablo les empuje en la garganta los cigarrillos, y el tabaco, y el pecado para condenar esa alma que vale diez mil mundos. ¡Y luego hablan tocante a civilización! ¡Oh, hermanos! Estamos... La rueda se ha volteado otra vez hacia atrás. Sí, señor. Aquellos muchachos que estaban parados allí miraron eso; y uno miró al otro y dijo: “Jack, no valemos mucho, ¿verdad? ¡Ochenta y cuatro centavos!” Yo dije: “Un momento, muchachos. Uds. tienen un alma allí que vale diez mil mundos. Correcto”. El nunca valorizó.... “Polvo eres, al polvo tornarás”, No fue hablado del alma. Las vidas de grandes hombres nos recuerdan a todos Que podemos hacer nuestras vidas sublimes, Dejando al partir tras nosotros, Huellas en las arenas del tiempo. Huellas que tal vez otro Mientras navega sobre la majestuosa alta mar de la vida, Un hermano naufragado y triste, Al verlas, tomará ánimo otra vez. ¡Oh!, cómo me gusta eso, ese “Salmo de la Vida” de Longfellow.
78La pequeña María, cuando ella iba allí (volviendo a mi texto), y las mejillitas estaban sonrojadas, sus ojos...; ella sabía que estaba cerca de la casa. Iba por el camino, testificando a todos que ella iba a tener un bebé. Ahí salió Elisabet con su pequeño chal sobre sus hombros, y dijo: “¡María!” Y ella dijo: “¡Elisabet!” Y se abrazaron una a la otra. ¡Oh, hermanos! Y ella dijo: “¡Estoy tan contenta de verte, María!” Dijo: “Sí, ¡yo estoy tan contenta!” María dijo: “Ya lo veo”. Elisabet dijo: “Sí, eso es verdad”. Dijo: “Voy a ser madre”. Dijo: “Mi esposo Zacarías está mudo”. Dijo: “El no puede hablar. El se encontró con un Angel”. María dijo: “Lo sé”. ¡Amén! Ella sabía todo al respecto. Ella dijo: “Pero, ¿sabes qué, María?” Ella dijo: “Sólo estoy un poquito preocupada”. Dijo: “¿Por qué?” Dijo: “Tengo seis meses como mujer... de ser madre, y todavía no hay vida”. Ella dijo: “Sólo estoy un poquito preocupada”. Y puedo ver a María con esos ojitos. Ella dijo: “Pero, ¿sabes qué?, yo también voy a ser madre”. “¡Oh!, ¿se casaron tú y José?” “No, José y yo no estamos casados. No”. “María, prima mía, ¿vas a tener un bebé antes de casarse tú y José?” “Sí”. ¡Amén! “¡Oh!, ¿cómo va a ser eso?” “El Espíritu Santo me va a cubrir con Su sombra. El ya lo ha hecho. ¡Oh!, y en mi vientre va a estar un Bebé que va a ser el pequeño Emanuel. Y El dijo que debía llamar Su Nombre Jesús cuando naciera”. Y tan pronto que ella dijo: “Jesús”, el pequeño Juan empezó a gritar y a saltar, tan rápido como podía saltar. ¡Oh, hermanos! Y el Espíritu Santo vino sobre Elisabet, y Juan, la Biblia dice, que él fue lleno con el Espíritu Santo en el vientre de su madre. ¡Oh, hermanos! Sí, Dios guarda Su Palabra. Y escuchen, si la primera vez que el Nombre de Jesús fue hablado a través de labios humanos, hizo que un bebé muerto viniera a vida y saltara de gozo en el vientre de su madre, ¿qué le debería hacer a una iglesia que reclama ser nacida de nuevo del Espíritu? ¡Amén! ¿Cómo se puede quedar un cáncer asesino allí, cómo puede una catarata asesina? ¿Cómo puede atarlos un espíritu sordo o mudo a Uds., cuando “en Mi Nombre echarán fuera demonios”? ¡Aleluya! ¡No duden! Tomen Su Palabra como lo hizo María, y empiecen a regocijarse. ¿Harán Uds. eso? Uds. por quienes se va a orar esta noche, ¿harán...? Tan pronto que el Nombre de Jesús sea nombrado sobre Uds., ¿empezarán a saltar de gozo y diciendo: “Alabado sea Dios, todo se terminó ahora, ¡aleluya!, todo se ha acabado ahora”? Al salir de aquí, si alguien dice: “¿Cómo te sientes?”, diga: “¡Maravilloso!, ¡maravilloso!; ¡sencillamente muy bien!”. “¿Por qué? ¿Cómo sabes que estás sanado?” “Dios así lo dijo. Eso es todo”.
79Como le dijeron a Abraham: “¿Cómo sabes que vas a tener ese bebé?” Dijo: “Quiero diez yardas [9.1 m.–Trad.] de tela de pañal, quiero algunos alfileres imperdibles, y quiero algunas botitas”. “¿Qué? Bueno, tú eres un anciano, y tu esposa está anciana”. “No importa; vamos a tener un bebé”. ¿Cómo sabes que lo vas a tener?” “¡Dios así lo dijo!” Pasó el primer mes. “Sara, ¿cómo te sientes?” “No hay cambio”. “Vamos a tener el bebé de todas maneras; Dios así lo dijo”. Pasaron diez años; pasaron veinte años; pasaron veinticinco años. “¿Cómo te sientes, Sara?” “No hay cambio en lo absoluto”. “¡Alabado sea Dios! Vamos a tener el bebé de todas maneras”. “¿Cómo sabes tú?” “¡Dios así lo dijo!” ¡Eso es suficiente! ¡Cuando Dios lo dice, eso es suficiente! Abraham llamó esas cosas que no eran como si fueran, porque él tomó la Palabra de Dios, sabiendo que El podía cumplir Su promesa. Y nosotros estando muertos en Cristo, somos simiente de Abraham y somos herederos de acuerdo a la promesa. Y no podemos confiar en Dios por quince minutos. No podemos confiar en El desde el momento que nos levantamos de ahí, hasta el momento que nos bajamos del púlpito; Uds. ya están dudando de El. Y miren, ¿de dónde va a venir el rapto? ¡De la simiente de Abraham!
80Cuando Uds. siguen los mandamientos de Dios, y toman a Dios en Su Palabra, “estas señales seguirán a los que creen”. Dios envió dones y todo lo demás, y nos probó que El está con nosotros. Cuando pongamos manos sobre Uds., ¡créanlo con todo su corazón! Bájense de la plataforma. Es una obra terminada. Dios así lo dijo. ¡Amén! Dicen: “Tú estás paralizado y ni siquiera puedes mover un dedo”. Ud. diga: “Yo ya estoy sano”. “¿Cómo sabes tú?” “Dios así lo dijo. Dios así lo dijo”. “El Hermano Branham así lo dijo”. No, yo nunca lo dije. Dios así lo dijo. ¡Dios así lo dijo, y la Palabra de Dios es verdad! Nada la puede detener. Dios danos más Marías en esta noche y gente que tomará la Palabra de El. Inclinemos ahora nuestros rostros mientras oramos.
81¿Hay uno en el edificio, antes que empecemos la fila de oración, que le gustaría decir: “Hermano Branham, yo quisiera tener el Espíritu de Dios en mí, que me haga tomar toda Palabra de Dios y decir que Ella es la verdad; yo quisiera tener el Espíritu de Dios en mí que me haga decir: ‘¡Dios así lo dijo!, eso es todo lo que se tiene que decir’”? Y toda promesa en la Biblia mía es, Cada capítulo, cada versículo, cada línea. Estoy confiando en Su Divino amor, Pues toda promesa en la Biblia mía es. ¿Levantaría sus manos y diría: “Ore por mí, Hermano Branham”? Dios lo bendiga. ¡Oh, hermanos! Por todo el edificio, es tremendo.
82¿Hay un pecador que no sabe cómo confiar en El, que se atrevería a venir aquí? Ahora, recuerden, yo no soy uno de estos predicadores que hace llamamientos conmovedores al altar. Yo creo que la Palabra lo hace, o no hace ningún bien de todas maneras. ¿Ven? Yo creo que si Ud. sabe la Palabra, y cree en el Señor Jesucristo, Ud. vendrá aquí al frente en esta noche, y se volteará hacia esta audiencia, y dirá: “Yo estoy convencido que Jesucristo es el Hijo de Dios. Yo ahora lo acepto a El como mi Salvador personal”. Hay bastante agua aquí en el lago, y el Espíritu Santo está esperando. Eso es correcto. Esa es la manera de venir. Esa es la manera de venir. Sí, señor. Si Ud. cree, en el momento que Ud. crea y lo acepte a El como su Salvador personal, párese delante de los hombres y testifíquelo. El dijo: “Tan rápido así, Yo testificaré de él delante de Mi Padre y de los Santos Angeles”. Eso es verdad. ¿Vendrá Ud. ahora?, mientras esperamos sólo un momento, mientras la música continúa tocando.
83Señor Jesús, te lo pido a Ti, Señor. Yo no conozco a la audiencia. Tú sí la conoces, Señor. Ayúdame, mi Señor. Si hay uno aquí, para que yo esté seguro que en aquel gran Día del Juicio ellos no me apunten con un–un dedo huesudo, y digan: “Si Ud. tan sólo me hubiera llamado esa noche”; yo les estoy dando la oportunidad ahora, Padre. Son sus almas las que están en peligro. Permite que vengan al frente ahora y confiesen sus pecados y crean en Jesús, Tu Hijo, lo acepten como su Salvador personal. El mismísimo Jesús que fue concebido en el vientre de María, cuando Jehová, el Todopoderoso Dios, le hizo sombra, y metió en su vientre una célula de Sangre, mezclada con el óvulo que estaba en la mujer, produjo, no la sangre de un judío, ni la sangre de un gentil, sino la Sangre de Dios, a través de esa Sangre Santa y sin adulteración, nos salvó de nuestros pecados. Concédelo, Señor, que si hay un pecador (Tú conoces su corazón, yo no), permítele venir ahorita mientras estamos esperando. ... Mientras a otros Tú estás llamando, No pases de Mí. Salvador (si yo nunca los veo otra vez, aquí está su oportunidad)... mi humilde clamor; Mientras a otros Tú estás llamando, No pases de mí. [El Hermano Branham tararea–Ed.]. ... Buscaré Tu rostro; Sana mi espíritu herido, quebrantado.... [El Hermano Branham se aleja del micrófono; las palabras no se entienden–Ed.]....?... te pido...?... [Otro hermano continúa cantando la alabanza–Ed.].
84Este hombre, esta mujer, y este muchacho indio, ¡tres almas preciosas! Tenemos la victoria ahora. Ellos han venido aquí al frente esta noche, porque Dios los llamó. Ahora, Jesús dijo: “Ninguno puede venir a Mí si Mi Padre no le trajere primero”. ¿Es correcto eso? “Mi Padre lo tiene que llamar primero. Y al que a Mí viene, no le hecho fuera. Y Yo le daré Vida Eterna y le resucitaré en el día postrero”. ¿Es eso lo que Dios dijo? Esa es Su promesa. Ahora, “el que se avergüence de Mí delante de los–los hombres, Yo me avergonzaré de él en el Juicio, delante del Padre, y de los Santos Angeles. Pero el que me confesare delante de los hombres, Yo lo confesaré delante de Mi Padre y de los Santos Angeles”. Los que vinieron, que ahorita me fueron dados, Dios los ha puesto en el Libro de la Vida. “El que oye Mi Palabra y cree al que me envió, tiene Vida Eterna y nunca vendrá a condenación, sino que ha pasado de muerte a Vida”. ¿Creen Uds. eso? Ahora, estos mis amigos, y los amigos de Uds., ya no son eso; ellos son hermanos y hermanas en Cristo Jesús.
85Si hay algunos ministros aquí, de la localidad aquí, que conocen a estas personas, quiero que Uds. vengan aquí adelante ahorita, cualquier ministro, que esté en la localidad en donde estas personas viven, vengan aquí al frente y denles la mano derecha de compañerismo, y llévenselos a su iglesia y pongan por obra la prescripción que les fue dada a ellos en la Biblia. ¿Hay un pastor aquí, que–que Ud.... una iglesia que conozca a estas personas? ¿Son Uds. de aquí de la localidad, de aquí de esta comunidad, cualquiera de Uds.? Uds. no son de aquí. Muy bien, ellos no son de esta localidad...?... ¿Es Ud. de...? Mi hermano indio, ¿Ud. tampoco es de aquí? No es de aquí. ¿Cuántos de Uds. los hacen bienvenidos en el Reino de Dios, como hermanos y hermanas?, levanten su mano. Dios los bendiga. Al regresar Uds. ahora a sus casas, ¿irán a una fina iglesia y le dirán al pastor que Uds. fueron salvos? ¿Harán Uds. eso? ¿Sí lo harán? ¿Lo hará Ud., señor? ¿Lo hará Ud., hermana? Dios los bendiga. Oh, eso está bien. Cantemos: “Bendita sea la unión” ahora para ellos, mientras ellos se van a sus asientos. Váyanse ahora, y si yo nunca los veo otra vez a este lado del río, los veré Allá. A medida que ellos pasan, salúdenlos de mano. Bendita sea.... Hermano querido, [las palabras no se entienden muy bien en la cinta– Trad.] Ud. vaya a su...?... Yo quiero...?... buen compañerismo...?... iglesia...?... Dios lo bendiga...?... Mi precioso hermano, yo estoy agradecido...?... Y un día cuando...?... [Porción sin grabar en la cinta–Ed.]. ¡Oh!, eso me hace sentir tan bien. ¡Sólo piensen! Eso es... Esos allí valen treinta mil mundos, de acuerdo a la Biblia. Cada alma vale diez mil mundos. ¡Oh!, ¿no es El maravilloso?
86Yo creo que Dios va a llamar a ese muchacho indio para que sea un predicador. La señora dijo que ella era de Hot Springs, Arkansas. Y cuando yo estuve allá en la reunión (si alguna vez tuve un momento difícil lo tuve allí), ella dijo que esa Luz (¿cuántos han visto la fotografía de Ella ahora?; la tenemos aquí; me imagino que todos Uds. han pasado a verla), esa Luz, ella la vio posarse sobre mí, mientras yo estaba predicando allá; y su esposo le dijo que ella estaba fuera de sí, que ella no la había visto. Ella sí la vio. Y eso se quedó en ella hasta ahorita; ella ahora ha llegado a ser una Cristiana. Dios la bendiga, hermana. Ese mismo Halo de la gracia de Dios está ahora sobre Ud. La guiará a Ud. a la Tierra prometida. Para eso El fue enviado. Amén. Amén.
87Muy bien, ¿dónde está Billy Paul? ¿Qué tarjetas de oración repartiste? En alguna parte... ¿Está él aquí? “C”-50, a la 100. Muy bien. ¿Quién tiene la “C”- 50?, levante su mano, para que nosotros estemos seguros que las llamamos todas; las vamos a llamar. ¿Quieren que les diga algo a Uds.? Hay alguna gente aquí en esta noche que tiene fe. Esta es la mejor fe que yo he encontrado desde que empezó la reunión. Yo puedo ver visiones abriéndose sobre la gente aquí ahorita. Si pueden creer, todo es posible. Sólo tengan fe y no duden. El es maravilloso, ¿no lo es? [La congregación dice: “Amén”–Ed.].
88¿Ven a este hombre anciano sentado aquí, sufriendo con endurecimiento de las arterías? Y tiene una poca de dificultad para oír. Si Ud. allá, señor, cree con todo su corazón, Dios lo sanará. Amén. Aquí está una mujer que está sentada allá orando por su hija que no está aquí, que tiene problema de los senos de la cara. Si Ud. cree con todo su corazón, señora... Ud. lo tocó a El. ¿Ven? Tengan fe en Dios.
89[Porción sin grabar en la cinta–Ed.].... Problema de la vesícula. ¿Cree Ud. que Dios la sanará? El hombre sentado al lado de ella con problema del corazón, ¿cree Ud. que Dios lo sanará? Será hecho. Acéptenlo, Uds. dos. ¿Tienen Uds. tarjetas de oración? ¿No las tienen? No las tienen que tener. ¿Ven? El conoce su corazón; eso es lo que Uds. estaban orando. ¿Es correcto eso? Levanten su mano para que la audiencia pueda ver que es la verdad. Levanten su mano. Muy bien. Aquí.... ¿Ven lo que es? El Espíritu Santo está aquí. Uds. sólo tienen que creerle a El. ¿Es correcto eso? “Si puedes creer, todo es posible, si puedes creer”. Estoy observando el discernimiento. Que la fila de discernimiento sea allá en la audiencia. Yo sólo voy a orar por estos. Yo vi algo aconteciendo. ¡Amén!
90El problema del estómago se ha terminado, señor; Ud. puede dejar de orar allá. Crea que el Señor lo sanó. Dios lo bendiga. ¿Lo cree Ud.? Ud. estaba orando: “Señor, por favor permítele que él me hable esta noche. Yo no tengo manera de llegar allá”. El problema de su estómago se terminó. Váyase a casa y sea sano ahora; Jesucristo lo sana. Estaba sentado allá orando con tanto fervor como podía, y yo vi esa Luz moverse alrededor, por encima de él de esa manera, lo vi rehusando comida. Ud. está bien ahora. Váyase, sea sano. Yo veo a una mujer sentada allá. Ella tiene una tarjeta de oración en su mano. Está sentada allá. Yo dudo si ella me oye; tiene dificultad para oír. Pero si ella sólo acepta su sanidad, la Luz está por encima de ella ahorita mismo. Ella también tiene la sangre mal; problema arterial en sus brazos y cosas. Correcto. Esta señora anciana, cabello corto, con un vestido que se mira verde, con una tarjeta en su mano. Si Ud. cree ahorita, Ud. ni siquiera tendrá que venir a la plataforma. ¿Me puede Ud. oír? Muy bien, eso lo logró. ¡Amén! Eso está bien; Ud. ya no necesita venir, sólo dígale que no necesita venir. Dígale alguien allá, que no tiene que venir. Ud. está bien. Dios la bendiga. ¡Oh, alabado el Señor! ¡Me gusta ver eso! Pobre anciana sentada allí, nadie la atendía, nadie le prestaba ninguna atención, pero–pero Dios la vio. ¡Amén!
91Ese hermano sentado allí con su cabeza levantada, sólo orando: Ud. no tiene una tarjeta de oración, ¿tiene, señor? Allí. No. Ud. no la necesita. Ud. está bien de todas maneras. Váyase a casa; Ud. estará bien. Ahora, ¿está El todavía aquí? ¿Qué tocaron ellos? El borde de Su manto. Ellos no me tocaron a mí. Ellos lo tocaron a El. Ahora, ¿ven?, la fe de ellos los salvó. ¿Comprueba eso que Jesucristo, del cuál estábamos hablando, nacido de nacimiento virginal...? El no está muerto; El está vivo. ¿Es correcto eso? Uds. dicen: “Hermano Branham, ¿cómo hace Ud. eso?” Es sencillamente un don. Ud. sencillamente se relaja delante de Dios y... Igual que este micrófono; eso está–eso está mudo. Ese micrófono no puede hablar por sí mismo; ni tampoco yo puedo hablar. ¿Cómo los pudiera conocer a Uds.? A todos los que yo les dije algo aquí hace un rato, quienes hayan sido, levanten su mano si yo soy un desconocido para Uds. Todos los que acaban de ser llamados, que el Espíritu Santo llamó, levanten su mano si... Allí lo tienen Uds. ¿Ven? Allí están los que El llamó, y yo no conozco a ninguno de ellos.
92¿Cuántos hay en esta fila que yo no conozco?, levanten sus manos, que saben que somos desconocidos uno al otro. Yo no conozco a ninguno de ellos. ¿Ven? Así que yo estaba mudo; fue el Espíritu Santo hablando por medio de mí. Ahora, Dios puede usar a un hombre como Su micrófono. ¿No piensan Uds. eso? Si uno sólo se puede quedar lo suficientemente mudo, y permitir que Dios lo haga. Correcto; esa es la manera. ¡Amén! Muy bien. ¿Han...? ¿Ha venido alguien más? Alguno del resto de las...? ¿De la noventa, o mejor dicho, de la cien? Muy bien. Empecemos la fila de oración. Esperaremos hasta que terminemos con éstas. ¿Ven?
93Ahora recuerden, Uds. en la fila de oración, Uds. han visto el discernimiento de aquellos en la audiencia que no tenían una tarjeta de oración. ¿No lo vieron? ¿Creen Uds. que eso comprueba que la unción del Espíritu Santo está sobre mí ahorita? ¿Dice la Biblia que esta Palabra de Dios es la verdad: “Sobre los enfermos pondrán sus manos y sanarán”? ¿Es correcto eso? Ahora miren, hace rato cuando el Espíritu Santo estaba cayendo, eso eran las bendiciones del Señor. Ahora, esto que Uds. ven operando de esta manera es el poder del Señor. Aquello son bendiciones. No confundan bendiciones y poder. Uds. pueden tener una bendición y no tener el poder suficiente para curar un dolor de muela. Pero el poder del Señor es manifestar a Dios. ¿Ven lo que quiero decir? El poder del Señor. Ahora, miren, esas fueron personas allá en la audiencia que no tenían una tarjeta de oración. Ahora, aquí está una con una tarjeta de oración.
94¿Ud....? ¿Es Ud.–es Ud. la señora que está en la fila de oración? Muy bien, venga aquí y párese aquí mismo delante de mí. Míreme. Yo digo eso como lo dijeron Pedro y Juan al pasar por la puerta llamada la Hermosa. Ahora, yo nunca la he visto en mi vida. Somos desconocidos uno del otro. Dios nos conoce a ambos. Si Dios me–me dice para qué está Ud. aquí, ¿creerá Ud. que soy Su profeta? Sí, creerá. ¿Cuántos de Uds. allá en la audiencia creerán? Miren aquí, aquí está mi mano levantada; aquí está la Biblia de Dios. Hasta donde yo sé, yo nunca he visto a la mujer en mi vida. Yo pudiera haber estado yendo por la calle en alguna parte aquí, y la vi pasar, o en su automóvil. Si yo... Me refiero a conocerla; ella dice que no me conoce; yo no la conozco a ella. Si eso... ¿Es correcto eso, señora? Si lo es, levante su mano para que la gente vea.
95Aquí estamos. Ahora, ¿qué es el poder de Dios? ¿Cuál es la señal de Jesucristo? Jesús dijo: “Las cosas que Yo hago vosotros las haréis también”. ¿Es correcto eso? Y, ¿qué dijo El en San Juan 5:19? “No hago nada hasta que el Padre me lo muestra”. Ahora, en la Biblia, cuando Felipe vino a El, El sabía que Felipe había encontrado a Natanael debajo de la higuera. El le dijo a la mujer en el pozo cuál era su problema. Una mujer tocó el borde de Su manto allá en la audiencia, y se fue allá; El se lo dijo a ella. El es el Sumo Sacerdote que puede compadecerse de nuestras debilidades. El es el mismo ayer, hoy, y por los siglos. Y la Biblia dice que la Palabra... “En el principio era la Palabra (¿cuántos saben eso?); la Palabra era con Dios. Y la Palabra era Dios. Y la Palabra fue hecha carne y habitó entre nosotros”. ¿Es correcto eso? Ahora, permítame sorprenderlos. En Hebreos 4, la Biblia dice: “La Palabra de Dios es más cortante que toda espada de dos filos; y penetra hasta partir las coyunturas y los tuétanos, y discierne los pensamientos de la mente”. Jesús percibió sus pensamientos porque El era la Palabra. ¿Es correcto eso?
96Ahora, Dios usó al hombre para Sus agentes. ¿Es correcto eso? Siempre, Dios usa a un hombre para que sea Su agente. Jesús era el Agente de Dios. Elías era el agente de Dios. Juan era el agente de Dios. Ahora, si en esta edad Dios tiene un testigo, Señor, permíteme ser Tu agente. Entonces que... [Porción sin grabar en la cinta–Ed.].... qué está mal en ella. Que ella sea el juez si está correcto o no. Eso debería concluirlo en la congregación, ¿es eso correcto? Mire en esta dirección, hermana. Ahora, si me puedo relajar... Ud. sólo créame. Como Pedro y Juan dijeron: “Míranos”. ¿Sabe Ud. lo que quiero decir? Sólo ponga atención a lo que estoy diciendo. No la conozco a Ud., nunca la he visto, somos totalmente desconocidos. Si Dios me dice su condición, Ud. sabrá si es verdad o no. ¿Le ayudaría eso, entonces? ¿Le ayudaría eso? No la sanaría a Ud., pero le ayudaría a tener fe para ser sanada, si Ud. está enferma. Yo no sé si Ud. está enferma. Yo no–yo no sé nada tocante a Ud. Yo nunca la he visto a Ud. Pero Ud. está aquí porque tiene algún problema en su cuello. Es un crecimiento en su cuello. Y luego, creo que el doctor pronunció que algo está mal en la... en la–en la lengua. No, es con la saliva, la glándula salival. Correcto. Muy bien. ¿Sra. Rogers? [La señora dice: “Sí”–Ed.], (ese es su nombre), ahora, regrese a su casa feliz, porque Ud. va a ser sana. Jesucristo la sana.
97Muy bien, ¿creen Uds. con todo su corazón? Muy bien, entonces tengan fe mientras oramos por la gente. Todos Uds. ayúdenme ahora. Esas visiones ya me están debilitando. ¿Ven Uds.?, yo no puedo... ¿Cuántos saben que las visiones lo debilitan a uno? Cuando Moisés fue allá, él no puso su... Estoy hablando sólo por un momento para recibir mi fuerza de nuevo. ¿Ven? Uno va a algún otro lugar; uno está en otro mundo. Uno ve lo que ha sucedido, lo que está sucediendo: lo que era, lo que es, y lo que será. ¿Ven? Moisés ejecutó ese milagro una sola vez, y todo Israel creyó en él. Yo soy su hermano que Jesucristo envió, atestiguado por medio de una Luz que posó sobre mí hace años. Aun cuando yo nací, cuando era un jovencito, a la edad de veintiún años cuando yo iba a ser ministro, El lo vindicó allá en el río ante diez mil personas; lo publicó la prensa Asociada. “Yo vine a ti y te dije tocante a poner manos sobre la gente y viste el don operarse; te dije que sucedería que conocerías los secretos del corazón”. Todo exactamente de la manera que El lo dijo y que ha sido profetizado, ha acontecido. ¿Es correcto eso? Todos los que estuvieron en mi primer ministerio, levanten sus manos si eso fue profetizado que iba a suceder. La Biblia dice: “Si hay uno entre vosotros que reclama que es profeta o espiritual, y lo que él dice se cumple, oíganlo a él, porque Yo estoy con él”. ¿Es correcto eso? Eso es la señal de ello.
98Algunos de ellos dicen: “Bueno, Hermano Branham...” No hace mucho tiempo aquí, alguien dijo: “El Hermano Branham–el Hermano Branham está correcto cuando él está discerniendo, pero su teología está incorrecta”. Eso sólo les muestra a Uds. cuánto saben tocante a lo que significa un profeta. Yo mismo no me llamo un profeta, Uds. me llaman eso. La Palabra del Señor venía al profeta. ¿Qué es un profeta? Es un testigo para predecir, para mostrar una vindicación, de que él es un revelador de la Divina Palabra. La Palabra de Dios venía a los profetas. Escudriñen eso y dense cuenta si no está correcto. Ahora, a Uds. parados en las filas de oración, sólo vamos a poner nuestras manos sobre Uds. ahora. Uds. van a pasar para que así yo pueda orar por cada uno de Uds. Y hay más tarjetas. Yo creo que alguien más allá en la audiencia tiene tarjetas, ¿no las tienen? ¿Hay más que estaban extraviadas, creo que de las “A” y las “B”? Una, dos, tres, cuatro, cinco, seis, siete, siete tarjetas que quedaban. Muy bien, las vamos a poner al fin de esta fila, y los pasaremos por aquí.
99Pero miren, cuando empecemos a orar, ¿cuántos allá, en esta audiencia, levantarán su mano, que también Uds. estarán orando por estas personas? Todos Uds., todos Uds. oren ahora. Queremos... ¿Qué si esta fuera mi hermana? Es la hermana de alguien, es la hija de alguien, el niño de alguien. Oremos ahora, todos Uds. con sus rostros inclinados. Ahora, venga, hermana. Padre en el Cielo, en el Nombre de Jesucristo, ese Nombre que hizo al pequeño Juan levantarse de los muertos, y saltar en el vientre de su madre, que sane a nuestra hermana. Amén. Muy bien. Venga, señor. Créale a El ahora con todo su corazón. Venga, ¿cree Ud.? ¡Oh, Dios!, en el Nombre de Jesucristo, sana a este precioso hombre. Amén. Ahora, Ud. sabe que yo sé lo que está mal en Ud. Pero no le hace nada de bien decírselo a Ud., porque Ud. sabe lo que tiene mal, ¿no es así? Pero, ¿cree Ud. que Dios la sanará de todas maneras? Entonces esa tos la dejará y el asma terminará, y Ud. seguirá adelante, y estará bien. Muy bien, vengan creyendo ahora. Nuestro Padre Celestial, yo bendigo a mi hermana y nombro sobre ella ese Nombre que causó que el pequeño Juan saltara en el vientre de su madre. Concédelo, Señor, para que sea sana. ¡Amén! Dios la bendiga, hermana.
100Venga ahora. ¿Cree Ud. con todo su corazón? Ud. sabe que yo sé lo que está mal en Ud. ¡Oh, Señor!, te pido que Tú sanes a nuestra hermana, mientras pongo mis manos sobre ella en el Nombre de Jesucristo. Amén. Váyase regocijando ahora, estando feliz. Ahora, hermano, ¿cree Ud. que El lo hará? En el Nombre de Jesucristo, ese Nombre todo suficiente, “en Mi Nombre, echarán fuera demonios”. Aquí están mis manos. “Pongan manos sobre los enfermos, y ellos sanarán. Estas señales seguirán al creyente”. Señor, Tú has probado que yo sí te creo. Así que yo oro por él en el Nombre de Jesús. Amén. Váyase feliz, como que todo ha terminado. ¿Cree Ud., hermana? Señor Dios, en el Nombre de Jesús, yo pongo manos sobre mi hermana. Yo soy un creyente. Tú dijiste: “Estas señales los seguirán”. Permite que ella sea sanada en el Nombre de Jesús. Amén. Venga, hermana, créale a El con todo su corazón. Ahora, Padre Dios, como un creyente, junto con esta gran iglesia de Dios aquí en esta noche, ponemos manos sobre nuestra hermana, y condenamos la enfermedad y pedimos por su sanidad en el Nombre de Jesús. Amén. “La oración de fe salvará al enfermo. Dios lo levantará”. Nuestro Padre Celestial, pongo mi mano sobre mi hermana y te pido que en el Nombre de Jesucristo que Tú la sanes y la hagas saludable. Que ella siga adelante, y sea sanada en el Nombre de Jesús. Amén. Sólo siga adelante feliz ahora, regocijándose. Se terminó todo.
101Padre Dios, en el Nombre de Jesucristo, que mi hermana sea sanada. Ahora yo te pido por ella por medio de ese Nombre todo suficiente del Señor Jesús. Amén. Váyase regocijando, diciendo: “Gracias, Señor”. Ahora, lo que yo no entiendo, es por qué no se regocijan y alaban a Dios cuando pasan. Ahora, eso es lo que yo no puedo entender, iglesia. ¿No saben Uds. que Dios es tanto Dios en un caso, como lo es en el otro? ¿Ven? Ahora, alguien me dijo no hace mucho, dijo: “Yo no lo entiendo”. Bueno miren, escuchen. Uds. saben que yo no los estoy regañando, ¿verdad? Uds. saben que les estoy tratando de presentar una verdad a Uds. ¿Creen Uds. eso? [La congregación dice: “Amén”–Ed.]. Uds. comprenden eso. Dios... yo... No hubo uno solo que pasó que no vi lo que estaba mal en ellos. Si yo empiezo con una visión, ¿qué hace eso? Sólo los dispersa, y allí–allí está Ud. ¿Ven? La gente pasa; ellos pasan y dicen: “Sí, sí”, (y uno lo capta, ¿ven?), “bueno, no, yo no la recibí”. Esa es la razón que ellos dan tarjetas de oración. Si no lo hacen, Uds. regresarían a la fila otra vez, regresan otra vez. Eso sólo debilita su fe cada vez; se hace más débil y más débil, más débil y más débil. Tan pronto como Uds. pasan por aquí, es como si Uds. están pasando debajo de la cruz. Uds. no están pasando al lado mío; Uds. están pasando al lado de El. El los conoce a Uds., sabe todo tocante a Uds. El puede decir cualquier cosa que El quiera decir. ¿Creen Uds. eso?
102Mire, Ud. señora. Yo soy un desconocido para Ud. Dios la conoce a Ud. ¿Cree Ud. que El me puede decir cuál es su problema? Si El me lo dice, ¿le ayudaría a Ud.? Ud. está orando por alguien más (correcto): su esposo. Su esposo tiene problemas internos. El tiene un problema serio de la cabeza. El es un veterano de la guerra. El fue herido en la guerra. El tiene dolores severos de cabeza. Ud. es de un lugar llamado Fort Bags. Su nombre es Sra. O’Neil. Tome ese pañuelo y póngalo sobre él. Y él... “Cree en el Señor Jesucristo y serás salvo”. Una sombra oscura le hace sombra a Ud. Váyase, crea ahora, hermana, y sea... él será sano en el Nombre de Jesús. ¿Creen Uds. ahora? ¡Tengan fe! Ahora, ¿ven?, casi me mata. Venga créale a El, hermana. En el Nombre de Jesucristo que sea sanada. Venga. En el Nombre de Jesucristo que Ud. sea sanada. En el Nombre de Jesucristo que ella sea sanada. Amén. Venga, hermano...?....
103Ahora, ¿cree Ud.? ¿Cree Ud. que Dios me puede decir tocante a...?... Un tumor. Eso es correcto. ¿Sabe Ud. cómo me di cuenta de eso? Mire aquí. Mire, yo pongo mi mano sobre la de Ud. ¿Ve Ud. cómo se hincha y se torna roja? ¿Ve esas cositas blancas moviéndose sobre ella? Eso muestra que su condición es un tumor. Ud. está para ser operada. ¿Cree Ud.? Ahora, observe. Permítame mostrarle a Ud. mi otra mano. ¿Ve? No está allí en mi otra mano. Ahora, ponga ésta de nuevo allí. Ahí está. Ahora, Uds. de antaño, ¿ven Uds. eso? Eso es exactamente correcto. Ahora, obsérvelo. ¿Me cree Ud. con todo su corazón? [La señora dice: “Sí”–Ed.]. Yo lo puedo hacer que la deje a Ud., pero yo no lo puedo hacer que se quede apartado de Ud. Ahora, para que Ud. lo entienda completamente, tome esta otra mano aquí. Ponga su mano sobre ésta aquí. Mire, mi mano se mira normal, ¿no es así? Esa es su mano izquierda. Ahora, tome su mano. Ahora ponga esta mano encima. ¡Ahí está! No se mira normal ahí, ¿verdad? Ahora, ponga la mía sobre ella, y todavía está normal. Ponga la suya encima; ¡ahí está! Se hincha, se tornó rojiza negra, con cositas blancas moviéndose sobre ella, haciendo: “Terrr, terrr”. Eso es ese tumor. ¿Ve? Es una multiplicación de células vivas allí, algo para matarla a Ud. Yo lo puedo hacer que se vaya; si Ud. cree se quedará apartado de Ud. Muy bien, Ud. observe mi mano. Es mejor que incline su rostro en esto. Esto es echar fuera algo. ¡Oh, Señor!, oye la oración de Tu siervo. Contesta mi oración, Padre. Tumor, tú demonio, deja a la mujer en el Nombre de Jesucristo. ¡Sal de ella! Ahí va él. Ahora hermana, mire mi mano ahora. Todo terminó ahora, ¿no es así? El tumor está muerto. Siga su camino regocijándose, diciendo: “Gracias, Señor”.
104¿Alguien ha visto que alguna vez se haya hecho eso antes? ¿Ven?, Dios nunca quita un don. Miren, observen a esta mujer aquí. Veamos su mano. Sí, señor, problema del estómago. Lo tiene en su estómago. Mire aquí a mi mano. ¿Ve cómo se hincha? Observe; ahora quite su mano. ¿La ve tornarse normal? Ahora, pongo mi mano en donde estaba la suya. No la afecta. Ahora, tome la otra mano. No la afecta. Ahora, tome esta mano y póngala allí. Ahí está su úlcera. ¿La ve allí? Muy bien, ahora, ¿creerá Ud. que si yo la quito de Ud. por medio de la oración, Ud. creerá que se quedará apartada de Ud., e irá Ud. y comerá su cena y será sanada? Señor Dios, yo desafío a este diablo, no para ver milagros, sino porque esta es la última noche de los servicios. Para que la gente pueda saber que Tú eres Dios, glorifica Tu Nombre entre ellos, Señor. Satanás, deja a la mujer en el Nombre de Jesucristo. Ahí va. Ahora, mire mi mano. Ahora, ponga su otra mano sobre ella. ¿Está normal? Ahora, ponga esta misma mano de nuevo. Ahora, Ud. vio lo que sucedió hace rato. Ahora, ponga esa mano de nuevo. Ahí está. Ahora, su problema del estómago está sanado. Siga su camino regocijándose...?....
105¡Sólo tengan fe, eso es todo! ¿Ven? Todos los dones obran. Y El me dijo el otro día: “Sólo habla la Palabra, y será hecho, si tú haces que la gente te crea”. Ahora, ¿cuántos alguna vez han leído mi libro? El Angel del Señor me dijo: “Te serán dadas....” Yo dije: “La gente no me creerá”. El dijo: “Te serán dadas dos señales. En una, tú tomarás la mano de ellos y les dirás lo que está mal en ellos. Si ellos no creen eso, entonces tú les dirás los mismísimos secretos de su corazón, y ellos tendrán que creer eso”.
106Hermano predicador de allá, ¿Ud....? ¿No fue eso lo que era cuando yo estuve en su reunión? Aquí está, todo respecto a ello, allí. Ahora, Dios dijo: “Sólo habla la Palabra. Ora por los enfermos. ¡Sucederá!” Tiene que suceder. En el Nombre de Jesús, sana a este hombre, Señor. Amén. Váyase creyendo ahora, señor. Crea que está sanado con todo su corazón. Ud. estaba aquí hace un rato para salvación. Ahora, Señor, házla sana en el Nombre del Señor Jesucristo. Amén. Ella es Tu hija. Crea ahora. Venga, hermana. Ese problema de la espalda la dejará a Ud. Siga su camino regocijándose, diciendo: “Gracias, Señor”. Venga. En el Nombre del Señor Jesús, sana a mi hermano. Concédelo, Señor. Amén. En el Nombre de Jesucristo, sana a mi hermana. Concédelo, Señor. En el Nombre de Jesucristo, que el Espíritu Santo que está ungiendo ahora, sane a mi hermano. Amén. Dios la bendiga, cariño. En el Nombre de Jesucristo, que esta muchacha sea sanada. Amén. Venga, hermana. En el Nombre de Jesucristo, que el poder de satanás deje a la mujer. Amén. ¿No creen Uds. de la misma manera ahora por ellos, como Uds. creyeron por los otros? Seguramente que Uds. lo pueden creer. Si yo le digo lo que está mal en Ud., ¿le ayudaría eso a Ud.? Muy bien. Es su espalda y sus pies. Es un nervio comprimido. Ud. tiene a alguien en su corazón por el cual está orando. Es un amigo que está paralizado. Eso es ASI DICE EL SEÑOR. Ahora, ¿le ayudó eso a Ud.? Váyase creyendo. Amén.
107¿Ven?, sólo tengan fe; crean. En el Nombre de Jesús, sea sanado. Amén. Sólo tenga fe, no dude. En el Nombre del Señor Jesús, sea sanado. Venga, hermana, creyendo. En el Nombre de Jesús, sea sanada. Venga, hermana, creyendo con todo su corazón. En el Nombre del Señor Jesús, sea sanada. ¿Entendieron Uds. que es el Espíritu Santo diciendo eso? En el Nombre del Señor Jesús, sea sanado. Venga, hermana, crea ahora. En el Nombre del Señor Jesús, sea sanada. ¿Cree Ud. eso? La dejó a Ud. allí mismo. Ahora, hermana, si todos ellos tuvieran fe como ésa, estaría muy bien. Ud. está libre ahora. Siga adelante. Venga, señor. Mire, Ud. estaba allá hace un rato regocijándose cuando yo estaba predicando. Correcto. Yo me fijé en Ud. allá atrás. Yo creo que El vino sobre Ud. cuando yo dije hace un rato: “Si ellos sólo tuvieran tanto así de fe”. Estaba sobre Ud. Ud. está sufriendo de un problema de espalda. Ud. está sufriendo de un problema del pecho; tiene problemas en sus pies. Fue causado por una gran caída que Ud. tuvo. Ud. fue sanado antes que entrara en la fila. Siga su camino, regocíjese y sea feliz...?....
108Venga, hermana, crea. En el Nombre de Jesús, que ella sea sanada. Amén. Váyase regocijando, ahora. No dude. Crea ahora. Muy bien. [Porción sin grabar en la cinta–Ed.]. Pero ella lo logró. ¿Cree Ud. que ella va a ser sanada? Yo condeno a este demonio que ha hecho esta maldad a la hermana. Que ella se vaya de aquí esta noche, y sea una mujer sana, para que testifique para la gloria de Dios. En el Nombre de Jesucristo, yo le ordeno que se vaya. ¡Amén! Ahora... [Porción sin grabar en la cinta–Ed.]. Pónganse de pie todos Uds., y den alabanza a Dios. Oh, Señor Dios, sana a estas personas, quienes representan estos pañuelos. Sana a la audiencia aquí. Que satanás no sea capaz de hacer que dude ni uno de ellos, sino permite que cada uno sea completamente sanado. ¡Sal de aquí, satanás! Yo te desafío en el Nombre de Jesucristo, que quites tus manos de esta gente.