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~ HABLAD A LA ROCA Y ELLA DARA SU AGUA ~
1Gracias, hermano. Pueden tomar asiento. Lo siento que los mantuve de pie cantando por tanto tiempo, pero acabo de encontrarme con un amigo que no he visto por años, aquí afuera, el Hermano Noel Jones. Acostumbrábamos a cazar juntos allá en Arkansas. Uds. me han oído hablar al respecto muchas veces, del hombre que tenía ojos como de lagartija, que podía matar ardillas cuando yo ni siquiera podía verlas. Y así que, dio la casualidad que yo lo reconocí. El cambió un poquito y ahora es un abuelo, pero yo verdaderamente estaba contento de verlo. Alguien me dijo, uno de mis secretarios de campañas, que–que–que hay otro amigo mío aquí esta noche, un viejo amigo, el Hermano Marse de por allá–de por allá de San Francisco. Me pregunto si el Hermano Marse se pudiera poner de pie, o levantar su mano, o algo donde yo pudiera... Marse, el Hermano Marse. Que Dios le bendiga. Yo seguramente estoy contento de verlo otra vez. Dios le bendiga. Oh, es un viejo maestro de la Biblia. Yo recuerdo... ¿Viene esa hermana allí con Ud.? Sí, bueno, yo ciertamente estoy contento de–de verlos. El Señor les bendiga. Ellos fueron unos de mis primeros patrocinadores cuando yo primero vine a la costa Oeste, hace muchos, muchos años. Oh, ésta se convirtió en una semana de regreso al hogar, ¿no es así? Maravilloso.
2Bueno, estamos contentos de tener a nuestro hermano y hermana y al Hermano... Jones, a la Hermana Jones. Y me acuerdo de ellos hace años... Yo no creo que él está aquí todavía; él está en la parte de atrás hablando con algunos de ellos. Nosotros... El me preguntó... Yo había estado como ocho días y noches en el púlpito. El dijo: “Hermano Branham, ¿no le gustaría cazar sólo un poquito?” Yo dije: “Oh, me gustaría mucho”. El dijo: “Bueno, yo lo llevaré a cazar”, y el Hermano Johnson y yo... Así que él tenía una escopeta vieja 97. Uds. hermanos saben de lo que estoy hablando, de las mejores que alguna vez hayan hecho. Y luego... Así que, él tenía otro rifle viejo allí que ellos habían pedido prestado el cual sólo tenía una de esas culatas viejas de roble, Uds. saben el rifle–el rifle viejo. Y cada vez que uno disparaba por un solo cañón para una sola bala, se abría el... Uno tenía que llevar una vara consigo, sacar el casquillo de la parte de atrás. Y el Hermano Noel me dijo; él dijo: “Ahora, Hermano Branham, Ud. llévese este rifle”. Yo dije: “No, yo le puedo ganar a Ud. en cualquier momento con éste aquí”. El dijo: “Le digo que es mejor que Ud. se lleve el rifle”. Así que soltaron el perro, y él hizo como a quince ardillas salir corriendo a treparse a un árbol, y él ladraba. Nosotros comenzamos a correr adonde estaba él; él dijo: “Ahora, si Ud. quiere ardillas, esta es su última oportunidad. Es mejor que Ud. se lleve este rifle”. Yo dije: “Sólo siga caminando”. Bueno, ese hombre mató como tres ardillas luego luego. Yo nunca había visto tantos disparos en mi vida, ardillas cayendo por dondequiera. Y yo disparé una vez, y esa cosa por poco me tumbaba. Yo–yo estaba tratando de quitarle el casquillo.
3Nos llevamos al Hermano Johnson unos días después de eso, (y ese era su suegro), y nosotros tuvimos que cruzar a través de el–el... Un arroyito pantanoso, por así decirlo, muy allá en Arkansas. Y él... Así que él tenía un par de botas. Así que el Hermano Noel era el más grande, alto y delgado, y él me levantó y me puso sobre su espalda y cruzó al otro lado del pantano. El regresó y recogió al Hermano Johnson; él es un hombre chaparrito; llegó allí, y comencé a bromear, y él se empezó a reír y dejó caer al Hermano Johnson allí en medio del agua. Oh, hermano. Oh, Dios bendiga al Hermano Johnson, yo... El me acaba de decir que él está muy enfermo. Así que yo ruego que el Dios Todopoderoso ayude al Hermano Johnson. Ese es su suegro.
4Oh, déjenme decirles que por dondequiera que he andado, algunos de los corazones más finos, laten debajo de esas camisas azules allá en Arkansas. ¿No es...? ¿Cuántos arkies [arkies: título que se da a personas que son de Arkansas–Trad.] hay aquí? Veamos sus manos. Bueno, todo California está llena de okies [okies: título que se le da a las personas de Oklahoma–Trad.] y arkies, me dicen. Así que... Bueno, eso está muy bien. Hay personas muy finas en ambos lugares, Oklahoma y Arkansas. Francamente, en dondequiera que uno encuentra gente de Dios, son gente muy fina. Eso es exactamente correcto, en dondequiera.
5Tuvimos un servicio maravilloso esta mañana, un fino compañerismo en el desayuno de los Hombres de Negocio del Evangelio Completo. Yo llegué allí un poquito tarde, pero pude disfrutar de algunas de las bendiciones del Señor. El Señor descendió y nos bendijo mientras yo hablaba sobre: “La manera provista de Dios para el compañerismo”, y cómo es que Dios nos vio a través de la Sangre de Su Hijo y nuestros pecados rojos eran blancos como la nieve. Ahora mañana en la noche... Gracias le doy a quien haya sido, que cambió el servicio de la tarde hasta la noche, porque, verdaderamente yo oré por ell Ahora, no queremos tratar de quitarles servicios a las iglesias. Nosotros tratamos de tener nuestros servicios como éste en la tarde, para que la gente pueda asistir a las iglesias en... a los... a sus propios servicios. Pero hubiera estado muy caluroso para mañana en la tarde. Así que estamos muy contentos que los ministros están cancelando sus servicios y demás, para venir a la reunión.
6Ahora, Uds. visitantes aquí, en la mañana Uds. busquen una de estas finas iglesias aquí en el–el valle y asistan a ella, dondequiera que Uds. vean una buena iglesia, una iglesia a su gusto. Los ministros, creo que ya han sido presentados y demás, y se ha dicho de donde provienen. Asistan a alguna de esas iglesias en la mañana. Y luego... y ayúdenles, porque ellos están cancelando sus servicios, muchos de ellos mañana en la noche, para asistir aquí a este servicio. Dios les bendiga, mis hermanos; esa es una cosa muy noble. Esa es una fina cooperación. Yo la aprecio. Son cosas como esas, que le llegan al corazón de uno y lo hacen querer regresar otra vez, de alguna manera para tener compañerismo. Yo confío que habrá almas que serán salvas, que sus iglesias prosperarán. Y cualquier deseo que Uds. tengan en su corazón, que Dios se lo conceda a Uds., a Uds. y a sus finas congregaciones que nos han brindado esta fina cooperación durante estas noches calurosas de este avivamiento.
7Mañana por la tarde, nos proponemos... Yo prometí que todo el que viniera a la reunión, obtendría una tarjeta de oración. Tendremos algunas noches de discernimiento. Intentaremos de tomar las tarjetas de oración después y luego todos los que hayan asistido, que quisieran una tarjeta de oración, podrán obtener una. Y yo pudiera orar por todos los que tengan una tarjeta de oración. Todos los que quisieran que se ore por ellos, yo sin duda, lo haré. Así que vamos a intentar hacer eso esta noche y mañana en la tarde, o mañana en la noche. Las tarjetas serán repartidas como una hora antes del servicio. Yo diría que si se empieza a las siete y media, a las seis y media. Todo el que quiera una tarjeta de oración, venga a las seis y media y obténgala. La razón que hacemos eso, es mejor que vengan, tan rápido como puedan para obtener la tarjeta, pero nosotros concedemos un tiempecito allí, porque no queremos interrumpir los otros servicios.
8El secretario de la campaña, el Hermano Goad, el Hermano Mercier, y ellos apenas me notificaron, por supuesto que mañana será demasiado tarde para conseguir cintas o libros. Nosotros lo hemos hecho una costumbre de nunca vender en domingos, especialmente estas cintas y libros y lo que ellos tengan. Ahora, esas cosas no me pertenecen. No son mías. Yo no recibo nada de dinero en lo absoluto. Yo recibo un salario de mi iglesia: cien dólares a la semana. Y así que si nosotros tan sólo pudiéramos correr por la carretera al Cielo de esa manera, ¿no estaríamos haciendo algo? Como esas carreras de cacharros [coches viejos y rotos–Trad.] que se están llevando a cabo allá afuera, pero yo no creo que me puedan hacer callar. Yo no creo que pueden. Nosotros simplemente podemos hacer callar eso a gritos. Si los muros de Jericó cayeron por algunos gritos, pues, un poquito no nos dañaría ahora, ¿no es así? Quizás las cadenas caerían entonces.
9Así que estamos esperando con anticipación que mañana en la noche va a ser una gran noche. Y ahora, el... como yo dije, yo recibo un salario de mi iglesia: cien dólares a la semana. Y todo el otro dinero que sale de las campañas, va a la Fundación, y luego es puesto aparte, así que no será para mí, ni para nadie más; es utilizado para las campañas extranjeras. Cuando junto bastante dinero, de tal manera que yo puedo ir allá, yo voy y le predico a los paganos, a aquellos que ni siquiera saben quién es Jesús. Y allí hemos visto los resultados más grandes, nuestras reuniones más grandes. En Durban, Sudáfrica, yo vi a treinta mil nativos puros recibir a Jesucristo como Salvador personal en un llamado al altar, treinta mil. En Bombay, India, donde los Mahometanos y ellos... Era difícil de decir, no había manera de contarlos. Fue estimado (en la ciudad) que asistieron a las reuniones quinientas mil personas. No podíamos acomodarlas en ninguna parte; había tantas que yo tuve que irme porque no podíamos encontrar un lugar amplio para ponerlos. Esperamos regresar pronto, adonde iremos a New Delhi, donde el–el presidente nos ha ofrecido el anfiteatro para que podamos reunir a un millón de personas en él, un anfiteatro al aire libre, un panorama de montañas. Estamos esperando grandes cosas allí.
10Y allá, para aquellas personas que no saben, muchachitos negritos que están allá de esa manera, que nunca se han bañado en toda su vida, que no saben cuál es su mano derecha y su izquierda, se paraban con sus lágrimas corriéndoles por sus mejillas para oír siquiera una vez de una historia de un Dios que los amaba. Cuando uno está haciendo eso, mi amigo... yo sé que nosotros apoyamos a nuestras iglesias aquí en casa. Eso es exactamente correcto. Pero aquí es en donde tenemos iglesias en cada esquina, con grandes y hermosas torres, y todo lo demás... y esos pobres muchachitos... Jesús murió por ellos al igual que El murió por su niño y mi niño. El está igual de hambriento; él se pone tan hambriento como nuestros niños se ponen; y no es justo que nosotros tengamos todo, a tal grado de elegancia, y que esos pobres muchachitos nunca hayan oído el Evangelio ni una sola vez. Yo creo que es nuestra obligación de llevarlo... Y si Uds. no pueden hacerlo, las ofrendas que Uds. me dan como una ofrenda de amor para que...
11Yo quiero que Uds. sepan eso. Yo no sé si los gastos no se cubren; yo no recojo una ofrenda de amor. Y si los gastos no se cubren, yo mismo tengo que mandar y pedir prestado el dinero para sufragar los gastos. Nosotros nunca nos vamos de una ciudad debiendo un centavo. Ese es mi testimonio, y si alguna vez se llega al grado que Dios no patrocine mis reuniones, y no–no las pague, entonces es tiempo que yo me vaya a casa y pastoree el tabernáculo otra vez. Yo nunca he recogido una ofrenda en mi vida. Yo siempre he dependido de Dios. Yo nunca permitiría en mi campaña que personas pidan, exijan y traten de sacar dinero. Si la gente ama a Dios, gente pobre, ellos–ellos apoyarán con todo lo que puedan. Y si no pueden, entonces yo tendré que... yo pediré prestado de alguna otra manera, de algún amigo mío, o alguna otra cosa, para pagarla. Y luego yo... Si ellos lo tienen todo pagado, y libre de gastos, y entonces yo recibo una ofrenda de amor. Yo ni siquiera la veo. Mi secretario la toma, y la prepara, y es depositada, y la deposita en el banco bajo el nombre del Tabernáculo Branham en New Albany, Indiana, y allí ese dinero no puede ser utilizado para nada más, sino para el Reino de Dios, para que sirva de apoyo para las campañas extranjeras mientras yo voy allá a predicar. Y cuando yo tengo lo suficiente acumulado allí para ir, entonces emprendo mi viaje. Ahora, yo creo que eso simplemente le deja saber a la gente que... lo que es.
12Estos libros que tenemos, le pertenecen al Hermano Gordon Lindsay. Le pertenecen a él. El los escribe. Nosotros se los compramos a él a un cuarenta por ciento menos de lo que él los revende. A estos muchachos se les paga para vender estos libros. A ellos se les paga para transportarlos. Muchos de ellos se pierden. Muchos de ellos son dados. Nosotros siempre estamos en deuda a causa de los libros. Los muchachos venden la cintas para el tabernáculo. Ahora, las cintas son un artículo que tiene reservado el derecho de reproducción, y ellas tienen que ser puestas en la mejor calidad que hay en cintas. Así como los libros. Si no son satisfactorios, devuélvanlos, para que se les regrese su dinero. ¿Ven? Nosotros... Y entonces el libro... las cintas son vendidas muy baratas. Los discos, y cualquier cosa que Uds. compren, no son míos, les pertenecen a otros. Nosotros sólo los presentamos en las reuniones. Y si yo no pensara que les ayudarían a Uds., o ayudarían a la Causa, yo ciertamente no permitiría que fueran vendidos. Y yo investigué sobre ello, para ver si había algo mal con los precios, comparándolos con otros, y si hay algo por el que pareciera que se está cobrando de más, yo detendría eso inmediatamente. Sí, señor. Yo no permito eso. Pero esta noche, si Uds. quieren los libros o demás, La historia de mi vida, Un profeta visita Africa, sermones, Como El águila revolotea su nidada, ¿Le teme Ud. al cáncer? muchos otros, Jesucristo, el mismo ayer, hoy, y por los siglos, Yo no fui desobediente a la visión Celestial, muchos de esos libros, si Uds. los quieren, y discos, cintas, Uds. pueden obtenerlos, aquí al final del edificio en alguna parte. ¿En dónde es, Gene? ¿Allá en la parte de atrás? Hay una concesión de libros, creo yo, allá atrás que Uds. pueden obtenerlos únicamente en esta noche, porque mañana nosotros no los venderemos.
13Ahora, ¿me pueden oír bien, hasta en la parte de atrás? ¿Allá en la parte de atrás? Oh, eso está bien. Yo... Dejaré que el ingeniero le dé a esto todo lo que da mientras uno no cause una transposición en el volumen. Ahora, ¿le aman con todo su corazón? Oh, eso está muy bien. Oh, yo me siento muy religioso para empezar esta noche.
14[Espacio en blanco en la cinta–Ed.]. Seguro nosotros queremos leer del libro de Números. [Números, capítulo 20, versículo 1-8–Trad.]. A Uds. que están anotando las... [Espacio en blanco en la cinta–Ed.]. Llegaron los hijos de Israel, toda la congregación, al desierto de Zin, en el mes primero, y riñó el pueblo en Cades; y ... (Esperen un momento, yo tengo mi... esperen...) el mes primero, y acampó el pueblo en Cades; y allí murió María, y allí fue sepultada. Y porque no había agua para la congregación, se juntaron contra Moisés y Aarón. Y habló el pueblo contra Moisés, diciendo: ¡Ojala hubiéramos muerto cuando perecieron nuestros hermanos delante de Jehová! ¿Por qué hiciste venir la congregación de Jehová a este desierto, para que muramos aquí nosotros y nuestras bestias? ¿Y por qué nos has hecho subir de Egipto, para traernos a este mal lugar? No es lugar de sementera, de higueras, de viñas ni de granadas; ni aun de agua para beber. Y se fueron Moisés y Aarón de delante de la congregación a la puerta del tabernáculo de reunión, y se postraron sobre sus rostros; y la gloria de Jehová apareció sobre ellos. Y habló Jehová a Moisés diciendo: Toma la vara, y reúne a la congregación, tú y Aarón tu hermano, y hablad a la peña a vista de ellos; y ella dará su agua, y les sacarás aguas de la peña, y que... darás de beber a la congregación y a sus bestias. Que el Señor añada Sus bendiciones a la lectura de Su Palabra. Y ahora, yo quiero tomar para un texto de allí. Una Escritura que hace tiempo vino a mi mente cuando vi al Hermano Noel, de un–un Mensaje que yo solía hablar, hace muchos–muchos años. Como que se me ha olvidado la mayor parte, lo que usaba como contexto, pero estoy seguro que el Espíritu Santo me lo revelará mientras continúo hablando. Mi tema esta noche es: Hablad a la roca, y ella dará Sus aguas, dará Su agua. ¿Se fijaron: Ella dará Su agua? Ella dará Su agua.
15Debió haber sido una mañana calurosa; todos estaban confundidos y frustrados, debido a que toda la noche el ganado había estado bramado, y los– los niños habían estado llorando, y el pueblo había estado riñendo, y discutiendo y quejándose. Pobre Moisés, era un tiempo malísimo para él. ¿Ven Uds.?, él había venido a Egipto y había sacado a los hijos [de Israel–Trad.] de acuerdo a la promesa de Dios y estaba guiándolos a la tierra prometida, a una tierra que fluía leche y miel, con una promesa de Dios para protegerlos y para suplir todo de lo que ellos tuvieran necesidad hasta que llegaran a esta gloriosa tierra que fluía leche y miel. Moisés, un siervo llamado por Dios, un profeta ordenado, la Columna de Fuego sobre él, siguiéndolo a él, confirmando las Palabras que él hablaba con señales y maravillas, en su camino a la tierra prometida con los hijos, un antitipo muy definitivo, o tipo, mejor dicho, de la jornada de hoy en día. Nosotros estamos en nuestro camino a la Tierra Prometida. Y estamos siendo guiados por el gran Espíritu Santo. Como ellos fueron guiados en lo natural, nosotros somos guiados en lo espiritual a esta gran Tierra Prometida de la cual Dios hizo la promesa y nos la ha dado. Dios les había prometido a ellos suplir todas sus necesidades. Pero su mente carnal los había sacado de la Divina voluntad de Dios y les había dado una ruta por el desierto.
16Eso es muy parecido a hoy en día. Eso es lo que pasa con muchas de nuestras iglesias. Ellas han tomado la ruta carnal e intelectual y se les han sido quitados los abastecimientos de las bendiciones de Dios de sanidad y poder, y del Bautismo del Espíritu Santo, y han tomado la ruta del desierto. Por lo tanto, nosotros tenemos argumentos y alborotos y perturbaciones y quejas. Pero aquellos que todavía están permaneciendo en el Camino, es gozo inefable y lleno de gloria con Dios, con Su Columna de Fuego sobre ellos, con poder, con gozo, con señales y maravillas. Cómo es que esa Iglesia verdaderamente nacida de nuevo está marchando hacia la Tierra Prometida, la promesa de Vida Eterna, una tierra fluyendo con Vida Eterna, donde ya no hay más enfermedades, muerte, dolor, ni nada que haga daño.
17Ahora, pero cuando las mentes carnales empezaron a venir entre ellos, eso finalmente los desvió del camino principal al desierto. Ellos cometieron su error fatal cuando fallaron en seguir adelante. Ellos estaban en su jornada, no a muchas millas... Ellos pudieran haber llegado en unos cuantos días con todos estos dos millones de gente allá en el desierto si se hubieran quedado en el camino. Pero cuando llegaron a un lugar llamado Cades Barnea... Cades Barnea en un tiempo... (se me dijo) fue un gran tribunal. Se dice de una gran fuente o manantial allí, muchos manantiales pequeños, un perfecto tipo de la Iglesia. La Iglesia es el tribunal mientras que el Cielo es el gran Tribunal de Dios. Y los pequeños manantiales representan las iglesitas en todas partes, y el juicio comienza en la casa de Dios. ¿Ven? Aquí es en donde el juicio comienza. Por eso es que... Yo no entiendo por qué muchos se quejan de que yo hablo demasiado duro, y que trato de hacer que la gente se corrija, que les digo de la manera que viven, de la manera que se visten, y me dicen que yo estoy dañando mi ministerio, cuando el tribunal es la casa de Dios. Eso es correcto. De aquí es de donde se tiene que comenzar, de aquí mismo en donde... La justicia y la rectitud y el juicio de Dios deben salir de este púlpito.
18Ahora, cuando llegaron allí, ellos acamparon. Dios había sido bueno con ellos, les había mostrado muchas grandes maravillas y señales allá en Egipto. En su jornada, El había preparado todo para ellos, pero, sin embargo, tenían que llegar a este lugar el cual estaba casi a la vista de la tierra prometida, sólo un poquito después que habían salido. Y cuando llegaron a este lugar, Moisés tomó a un hombre de cada tribu y los envió a Canaán para espiar la tierra. Todos estamos familiarizados con la historia, cómo ellos vinieron a... dos de ellos, a Jericó, y cómo la ramera había escondido a los espías y así sucesivamente; cuando entraron en la tierra, ellos la reconocieron para asegurarse si ellos... si la promesa era correcta. Cuando regresaron, trajeron racimos de uvas, que se requirieron dos hombres para cargar un racimo de uvas. Yo frecuentemente he pensado, si una tierra con una maldición sobre ella haría crecer esa clase de uvas, ¿qué será cuando la maldición sea quitada? ¡Qué racimos de uvas serán! ¡Oh, hermano! Yo–yo–yo–yo solamente logro darle una probadita a Ella de vez en cuando. Yo estaba predicando aquí no hace mucho tiempo; estaba pensando esta mañana. Uds. saben, creo que cuando estoy predicando babeo mucho, pero yo he estado comiendo algunas de esas uvas que fueron traídas, y como que me causa babear un poquito, Uds. saben, como un caballo comiendo trébol.
19Así que cuando nosotros... Cuando regresaron, trajeron este gran racimo de uvas, y todos ellos se reunieron delante de la congregación de Jehová, y trajeron un reporte: “Oh, Dios ha dicho la verdad; la tierra está fluyendo leche y miel. Es una buena tierra; es una tierra de sementera; hará crecer cualquier cosa. Oh, es un lugar maravilloso; nosotros tenemos mucha agua y ríos y riegos y todo para hacer una gran nación. Pero oh, los–los amorreos, y los heteos, y los... todos los otros que están allí. Algunos de ellos son gigantes, y nosotros parecemos como pequeñas langostas”. Y cuando ellos empezaron a decir eso, oh, la fuerza dejó a los hijos de Israel. Ellos empezaron a clamar y a gritar; ellos habían salido de Egipto y habían llegado, todas estas cosas, y eso había acontecido. Pero había dos; de todos los doce de ellos, había dos que tenían confianza. El resto de ellos dijo: “Nosotros no podemos hacerlo; nosotros no podemos avanzar; nosotros somos... Es imposible que nos enfrentemos con esa clase de gente”. Pero Caleb y Josué dijeron: “Nosotros somos más que capaces de tomarla”. ¿Por qué fue así? Los otros, los que tenían la parte intelectual, estaban mirando cómo se veían los gigantes. Pero Josué y Caleb estaban mirando la promesa que Dios había dado. Ahora, todo depende de lo que uno está mirando.
20Hay personas sentadas aquí esta noche que estaban en sillas de ruedas hace una noche o dos. Ellas están caminando ahora. Depende de lo que Uds. miran. Si Uds. miran a su aflicción, Uds. nunca avanzarán. Pero si Uds. miran a la promesa de Dios, Uds. tienen derecho a toda bendición redentiva que Dios prometió en su Palabra; es suya. Correcto. El Cristiano siempre mira hacia las cosas invisibles. Toda bendición redentiva de Dios es invisible. La... Aquí está toda la armadura del Cristiano: amor, gozo, fe, longanimidad, bondad, mansedumbre, benignidad, paciencia. Todas son fuerzas invisibles que obran en el corazón de un creyente. Amén. Eso es correcto. Nosotros miramos hacia las cosas que no vemos. Si somos los hijos de Abraham, entonces no andamos por vista; nosotros andamos por fe. Porque Abraham anduvo por fe y llamó esas cosas que no eran como si fuesen, porque Dios así lo había dicho.
21Ahora Josué no tenía manera de saber que él podía tomar esa ciudad. Caleb no tenía manera de saberlo. Pero aquí está cómo lo creyeron, porque Dios dijo: “Yo te he dado esta tierra. Yo tengo a un Angel que irá delante de ti; pero ten cuidado de no despreciarlo a El porque Mi Nombre está en El. El no perdonará tus pecados; El te destruirá en el–el horno; El te erizará tus plumas. El–El te hará estas cosas. Pero recuerda, síguelo a El. El te guiará a la tierra prometida. Pero no lo desprecies, no lo rechaces. Cree en El”. Ahora, y luego nos fijamos, en la jornada, Josué se había dado cuenta que él había visto a ese gran Dios, viviendo allí en esa Columna de Fuego, había hecho toda clase de milagros. El y Caleb habían visto eso, y ellos tenían confianza que Dios cumpliría Su Palabra. Observen a Dios, allá en Egipto: “Yo les he dado la tierra; ahora vayan y poséanla”.
22Dios le ha dado a toda persona enferma aquí sanidad Divina, a cada uno de Uds.; Jesús fue herido por nuestras rebeliones; por Sus llagas fuimos nosotros curados. Es suya. Pero Uds. tendrán que pelear por cada pulgada que Uds. posean. “Por dondequiera que la planta de tus pies viajare”, Dios le dijo a Josué–a Josué: “Yo se las he dado”. Pisadas significan posesión. Entremos, en esta noche. Amén. Entremos. Pisadas son posesión. Tomemos toda pulgada de terreno que Dios nos ha dado. Si Uds. no han recibido el Bautismo del Espíritu Santo, Pedro dijo: “La promesa es para vosotros, y para vuestros hijos, y para todos los que están lejos, para cuantos el Señor nuestro Dios llamare”. Pisadas son posesión. Vayamos a tomarla. Es nuestra. “Jesucristo es el mismo, ayer, hoy, y por los siglos”, poseámosla. “Las obras que yo hago, vosotros haréis también”. Poseámosla. Es la promesa de Dios. No miren a las circunstancias. No miren cuán difícil es. Poseamos la tierra. Nosotros tendremos una reunión, como esta mañana estuvimos teniendo una reunión allá, y el Espíritu Santo estaba cayendo en el lugar, la gente gritando, clamando, alabando al Señor; y luego alguien vino y dijo: “Ore por mí Hermano Branham”. Yo impuse manos sobre él y oré por él. Yo dije: “Ahora, vaya y crea”. Ahora, esto es lo que es; es fácil sentir el poder de Dios, verlo cuando uno cree. Pero, entonces, cuando se llega al reto, ¿es uno capaz de poseer la cosa que uno profesa tener? Esa es la cosa, hermano. Nosotros tenemos que obtenerla; tenemos que tomarla; es nuestra, pero uno peleará por cada pulgada.
23Josué peleó por cada pulgada de terreno desde un extremo del país al otro. Pero él tenía una promesa. Dios dijo: “Yo te la he dado a ti”. Amén. Ya sea si hay gigantes, o si hay ateos, donde hay incrédulos, donde hay iglesias formales y frías, ¿qué más da? Dios dio la promesa; tomémosla. Es nuestra; nos pertenece. Es nuestra posesión. Vayamos a tomarla. No tengan temor; no se queden atrás y digan: “Bueno, yo–yo creo que los días de los milagros han pasado. Oh, yo no sé”. No hagan eso. Eso no se parece a un hijo de Abraham. No importaba qué tanto la promesa parecía prolongarse. Bueno, continuó por veinticinco años. Pero en vez de Abraham ponerse más débil, él se fortaleció más todo el tiempo, porque todo el tiempo él sabía que sería un milagro más grande. Y si se ora por nosotros una noche, y a la siguiente mañana todavía tenemos malo el estómago, nosotros diremos: “Quizás yo nunca recibí mi sanidad; tengo que pasar por la fila otra vez”. Oh, ¿y se llaman Uds. mismos un hijo de Abraham? ¡Aleluya! Si Dios hizo una promesa, Dios dio la promesa, y Uds. la creen; a mí no me interesa lo que acontezca; es suya. Peleéle al diablo en cada onza de terreno en que él se pare; siga adelante y tómela. Tome la espada de la Palabra. Las promesas de Dios son verdad. Nada puede detenerlas; son las promesas de Dios. El nos dio la promesa de eso así como El se la dio a los hijos de Israel. La iglesia Pentecostal ha venido a su Cades Barnea. ¿Podemos nosotros? ¿Podemos hacerlo? “Jesucristo es el mismo ayer, hoy, y por los siglos”. ¿Podemos subir allá y echar mano de la promesa de Dios y decir: “Es la verdad; yo la reclamo. Me pertenece; es mía. Dios me la dio a mí?” “¿Cómo vas a hacerlo?” “Yo no sé; no son mis asuntos”.
24Como yo estaba predicando una vez sobre Elías. Y un hombre me dijo después del servicio; él dijo: “Mire, espere un momento, predicador; yo creo que Ud. es un hombre muy sensato como para creer que esos cuervos en verdad le trajeron a Elías pescado y pan”. Yo dije: “Yo lo creo, cada palabra de eso”. Dije: “El pescado estaba asado y el pan estaba horneado”. El dijo: “¿Cómo Ud.... ? ¿Adónde...? Dígame entonces, mi amigo...” El era un testigo de Jehová. El dijo: “Dígame entonces, mi amigo; ¿de dónde obtuvieron esos cuervos ese pescado asado y ese pan horneado?” Yo dije: “Eso no me corresponde a mí preguntar. No le correspondía a Elías haber preguntado. La única cosa que él sabía, cuando él tenía hambre, era que los cuervos estaban allí trayéndole el pan y el pescado, y él se los comía. Yo dije: “Esa es la misma cosa con el Bautismo del Espíritu Santo. Yo no puedo decirle de dónde viene, cómo llega allí; yo sé que viene, y yo lo disfruto. Y eso es todo lo que me interesa”. Yo no puedo decirles cómo obra la sanidad Divina. Yo no puedo decirles cómo una vaca negra puede comer pasto verde y dar leche blanca, pero yo me la tomo de todas maneras. Yo no trato de descubrir la fórmula para eso. Yo no sé qué es lo que causa que el Espíritu Santo caiga en una reunión, y que la gente hable en lenguas y profetice, y que los paralíticos salten de las sillas de ruedas, y que los enfermos sean sanados. Yo no les puedo decir eso. La única cosa que sé: Dios la ha prometido, y es nuestra posesión. Tomémosla y vayamos con ella. Ellos no pueden explicar cuán lejos está la luna o cuántas moléculas hay en un átomo; esos no son nuestros asuntos. Pero la única cosa que saben: Dios la prometió; ellos la recibieron y la están disfrutando. Amén.
25Allí es en donde hicieron su error, cuando ellos vinieron al tribunal y trajeron la evidencia de una tierra buena. Yo estoy tan contento que hubo personas hace años, quienes la abordaron a pesar de todas las formalidades y subieron y poseyeron la Tierra y tomaron la evidencia y regresaron, diciendo que había una Tierra más allá del río. Amén. Yo estoy tan contento por eso. Ahora, ellos hicieron su error fatal cuando comenzaron a murmurar contra Moisés y contra los siervos de Dios, y contra Dios, y los pasó por alto. Y recuerden, cada uno de ellos que murmuró nunca entró allá a la tierra. Jesús dijo cuando El estuvo en la tierra: “Vuestros padres comieron maná en el desierto, pero todos están muertos. (Correcto). Pero Yo soy el pan de Vida que viene de Dios, del Cielo, para que el que de él coma, no muera”. Oh, a mí me gusta eso. Pasar de muerte a Vida, llegar a ser una nueva criatura en Cristo Jesús.
26La carnalidad había quitado su abastecimiento espiritual. La carnalidad había quitado todo su gozo. Todo... Ellos comenzaron a murmurar y a quejarse; ellos los llevaron al desierto. Si hay alguna cosa que me desagrada, es un desierto. Es caliente; casi no hay nadie que pueda vivir allí, y todo en lo que uno se reclina en el desierto tiene espinas. Toda clase de vides pequeñas, tienen espinas en ellas. ¿Saben Uds. por qué? Es porque no hay agua allí. Ahora si esa misma plantita creciera en mi región, allá en una región donde llueve, esa plantita no sería una espina. Esa espinita se desenvolvería, y sería una buena hoja tierna y delicada al entrar en un lugar de riego. Eso es lo que pasa con las iglesias; la razón que ellas se pelean y discuten y se excitan aún así llamados Cristianos, es porque ellos han sido pasados por alto sin recibir la Tierra de bendición, sin recibir la Fuente que nunca se seca, el Peñasco en la tierra calurosa. Y ellos habían llegado a secarse y ser carnales. Ellos querían pinchar y decir: “Los días de los milagros han pasado. Ese es un montón de santos rodadores. No hay tal cosa como esa”. Oh, sólo permítanles que vengan al agua una vez. Es para desenvolverse y ponerse tierno y dulce, y amable y humilde. Algo acontece cuando Ud. lo pone en agua. Yo no sé por qué, pero sucede de esa manera. Oh, la carnalidad los había separado.
27Miren, aquí está lo que habían hecho. Ellos habían dejado las ollas de ajo de Egipto para comer alimento de Angeles y se estaban quejando. ¿Se pudieran Uds. imaginar eso? Sí, lo vemos. Ellos también lo vieron; ellos habían dejado las aguas lodosas de Egipto para beber de esa Roca espiritual, todavía quejándose al respecto. Ellos habían dejado a los médicos jactanciosos de Egipto, que se jactaban de qué tan grandes eran, para estar con el gran Médico que no había... Aun su ropa no se gastó, y no hubo ningún enfermo entre ellos cuando ellos salieron del desierto, todavía quejándose. Y entonces ellos habían dejado la... ellos también habían dejado a la gente que decía que los días de los milagros habían pasado, para estar con el pueblo que tenía señales siguiéndole a los creyentes. Ahora, ¿no es eso exactamente lo mismo hoy en día? Uds. salieron de esa cosa fría formal, recibieron el Espíritu Santo, y Dios los llenó con bondad, y Uds. están bebiendo de esa Fuente que nunca se seca, y todas esas cosas allí, gozo inexplicable y lleno de gloria, y luego, ¿empezar a quejarse? Exactamente la misma cosa. Cuando menos lo piensan, Uds. son pasados por alto y llevados al desierto. Dios lo hace de esa manera. Simplemente es de esa manera. Eso... La gente... Dios no lo hace; la gente misma lo hace. Su propia mente carnal lo hace.
28Ellos habían visto diez milagros poderosos hechos allá en Egipto: moscas, piojos, fuego, el ángel de la muerte. Todo lo habían visto en Egipto. Todos estos grandes milagros que habían visto a Dios hacer, y todavía pensaban carnalmente. Y entonces vieron el Mar Rojo, que yacía allí en su camino del deber. Entonces ellos estaban es su camino marchando, salieron, allí estaba una Columna de Fuego delante de ellos, y marcharon hacia el Mar Rojo. Y cuando llegaron allí, justo en la línea del deber estaba un obstáculo. Y cuando menos lo pensaron, les dio temor, y no sabían qué hacer. De esa manera actúa la gente hoy en día. Le da temor cuando están justo en el camino del deber... Escuche, hermano, permítame decirle esto: si Ud. está caminando en la Luz, teniendo compañerismo con Dios, con Su pueblo, y el Espíritu Santo está sobre Ud., y Ud. se encuentra con un obstáculo justo en el camino del deber, no se detenga, sólo siga persistiendo. Dios abrirá paso a través de él. Esa es una de las más grandes experiencias de mi vida, es ver a Dios. Cuando no puedo pasar por arriba de él, pasar debajo de él, darle la vuelta a él, o de alguna manera, Dios abre paso, y yo paso a través de él. De alguna manera u otra, Su gracia es suficiente para llevarnos a través de él.
29Ahora, ellos llegaron a eso y vieron ese Mar Rojo abrirse, y ellos... ¡qué gran cosa fue esa! ¿Cómo podían murmurar? ¿Como podían quejarse después de haber visto esos milagros? ¿Cómo podemos quejarnos hoy después de haber visto lo que hemos visto? Grandes avivamientos, campañas de sanidad, el Espíritu del Señor descendiendo; es un Discernidor. La Biblia dijo la Palabra de Dios, y Jesús era la Palabra. “En el principio era el Verbo; el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios. Y el Verbo fue hecho carne y habitó entre nosotros”. Dios se cambió El mismo a Su forma. Dios que creó la tierra, llegó a ser tierra y vivió en la tierra. Dios, quien fue hecho carne, llegó a ser carne y vivió en carne. Oh, eso debería atraer a la gente. Dios pudiera haber descendido del Cielo con una rotunda salutación Angelical si El hubiera querido. Dios pudo haber descendido como un–un hombre ya maduro, Angeles a ambos lados, descendiendo por el corredor del cielo, con las trompetas del Cielo tocando. El–El pudiera haber hecho eso. El pudiera haber venido como un hombre maduro, pero él escogió venir como un bebé. El pudiera haber nacido en un palacio. El pudiera haber sido creado en los Cielos si El hubiera querido. Pero El escogió venir, sin tener siquiera una cama para nacer. El fue a un pesebre, sobre un montón de estiércol, y El escogió nacer sobre un montón de estiércol. Debería ser atractivo. Jehová llorando como un bebé, Jehová jugando como un muchacho, Jehová trabajando como un hombre, oh, es un gran misterio. Es una súper señal para la gente. Todos están queriendo señales; esa es la señal más grande que Dios haya hecho, cuando Dios llegó a ser carne y habitó entre los hombres. Una súper señal. Ciertamente eso atraería a la gente. Pero ellos se vuelven carnales, se apartan: “Oh, sí, yo creo que eso está muy bien”. Oh, eso está mucho más que bien. Es la perfección de Dios obrando, formándose El mismo, cambiando Su forma, haciendo una tienda y viviendo en Su tienda, extendiéndola entre nosotros y viviendo como nosotros vivimos. Amén. Dios, está aquí, pero no atrae la atención. La iglesia se pone carnal y lo ignora, lo pasa por alto, se aparta de estas grandes cosas.
30Ahora, nos damos cuenta que ellos ya habían visto estos milagros. Miren lo que estaba con ellos. Ellos tenían una Roca herida con ellos; podían beber de Ella. Tenían una serpiente de bronce con ellos para sanidad. ¡Oh, hermanos! Ellos tenían un–un profeta con ellos que tenía la Palabra de Dios. Sobre el profeta estaba una Columna de Fuego que estaba guiando. Y en ninguna ocasión Ella les había fallado. ¡Gloria! ¡Oh, yo–yo tengo ganas de gritar! Miren, Ella no había fallado. Dios no falla. El no puede fallar y seguir siendo Dios. El todavía es Dios. La Roca herida, la serpiente de bronce, un profeta, una expiación, un sacrificio, todo lo que la gracia ya les había provisto. Y después que Dios había hecho todas esas cosas... Ellos eran como mucha gente hoy en día: tienen que ser mimadas. Dios no quiere bebés. Dios quiere hombres y mujeres. A mí me gusta el testimonio de Buddy Robinson; él dijo: “Señor, dame el espinazo del tamaño de un tronco. Pon bastante sabiduría en el hastial [parte superior triangular de la fachada de un edificio–Trad.] de mi alma. Permíteme pelearle al diablo mientras me quede un solo diente, y luego morderlo con las encías, hasta que yo muera”. Eso es lo que nosotros necesitamos: valor, no un hueso de pechuga, sino un espinazo, un corazón verdaderamente lleno con el Espíritu, lleno con el Espíritu Santo, santificado por la Sangre de Jesucristo, viviendo en una vida... andando en el camino de Dios, guardando Sus mandamientos, reclamando toda promesa como su propia propiedad. ¡Aleluya!
31Oh, yo sé que me comporto como un loco, pero si Uds. se sintieran como yo me siento, Uds. se comportarían de la misma manera. Está bien, porque es bueno. Alguien dijo: “Hombre, Ud. ha perdido su mente”. Bueno, quizás la he perdido, pero si la he perdido, sólo déjeme en paz. Yo estoy más contento de esta manera que lo que estaba de la otra manera. Así que sólo déjeme quedarme así. Yo estaba caminando en la ciudad; yo oí a un hombre decir una vez... Había un hombre que venía por la calle; él tenía un letrero enfrente de su pecho, así de esta manera, como que él estaba protestando en alguna parte; él dijo: “Yo soy un loco para Cristo”. Y en su espalda (después que él había pasado), miré hacia atrás, decía: “¿Por quién está loco Ud.?” Así que me pregunto. Yo prefiero ser un loco para Cristo, conocerlo a El, saber esto, que yo lo conozco a El en el poder de Su resurrección, para que algún día cuando la muerte me lleve, a ese último y gran canal que está más allá... Mi corazón late cada minuto que va hacia ese canal, pero cuando yo llegue a él, yo no quiero llegar como un cobarde, yo quiero caminar allá, y envolverme yo mismo en los mantos de Su justicia, sabiendo esto, que yo lo conozco en el poder de Su resurrección, para que cuando El llame yo salga de entre los muertos, dejando esas cosas en el pasado; prosigo a la meta del supremo llamamiento. ¡Gloria! Sí, señor.
32Hermano, nosotros necesitamos un avivamiento Pentecostal antiguo rústico que mate el pecado así como aquí en California, y en todos los estados y naciones, por todo el país, que traiga de vuelta el poder de Dios en la iglesia. Nosotros hemos llegado a un Cades, a un trono de juicio. Con todas estas cosas, todavía discutiendo, todavía quejándose... La Columna de Fuego sobre los profetas, sus palabras eran perfectas, la Roca herida, la serpiente de bronce, milagros y señales, ellos las hicieron por medio de Ella, y luego todavía quejándose. Oh, sólo comiendo alimento de Angeles y todavía con los ajos, deseaban regresar a las ollas viejas de ajo. Eso mostraba que no estaban listos para entrar a Canaán. Eso es correcto.
33Uds. saben, alguien dijo en una ocasión... yo estaba predicando; había allí una mujer llorando, y ella mantenía sus manos levantadas y lloraba, alababa a Dios. El Espíritu Santo estaba allí. La mujer fue llena con el Espíritu Santo. ¿Cómo puede un imán atraer alguna cosa, a menos que esté magnetizada a él? Correcto. Allí estaba un hombre que pertenecía a otra iglesia, un amigo mío; estaba parado afuera; él dijo: “Billy, yo estaba disfrutando tu sermón hasta que esa mujer se levantó y empezó a llorar”. Dijo: “¿Cómo es que podías predicar, y ella comportándose de esa manera?” Yo dije: “Ese es el único momento que puedo predicar, cuando yo veo que el poder de Dios ha tomado a la Iglesia, ha tomado el mensaje”. El dijo: “Eso sólo hizo que escalofríos me corrieran por mi espalda”. Yo dije: “Si tú alguna vez eres lo bastante afortunado para llegar al Cielo, tú te congelarías hasta morir, porque ellos están llorando y gritando y alabando a Dios día y noche. Angeles volando para delante y para atrás, clamando: “Santo, santo, santo, al Señor. Santo... ” Ahora, déjeme decirle algo ahora mismo, mi hermano, Ud. está viviendo en el mundo más quieto en que alguna vez vivirá. Amén. Si Ud. se va al infierno, allí habrá lloro, lamento y el crujir de dientes. Si Ud. se va al Cielo, allá habrá aleluyas y alabanza a Dios día y noche por todos los tiempos...?... Este es el lugar más quieto en el que Ud. alguna vez haya vivido. Sí.
34¡Oh, cómo quiere Dios bendecir a Su Iglesia! Ellos habían visto todas esas cosas y todavía de mente carnal. ¡Cuán rápido se olvidaban de todos esos milagros cuando una–una cosa nueva se levantaba! Cuando una nueva prueba llegaba, ellos se olvidaban de todo lo que habían visto. Nosotros hacemos eso. Nosotros podemos tener una reunión; el poder de Dios puede caer; grandes señales y maravillas acontecen; luego satanás puede llegar por ahí y azotarlos con algo; y Uds. se olvidan que ese era el Dios del Cielo que los estaba haciendo gritar, haciéndolos alabar al Señor. Uds. se olvidan del Dios del Cielo que los sacó del... como un tizón; Uds. se olvidan del Dios del Cielo que fue quien los sacó de los abismos, de la roca de donde Uds. fueron sacados. Es fácil olvidarnos de El.... Déjeme decirle, mi hermano, lo que necesitamos esta noche es un hombre con una conciencia de hierro, que se pare allí en el poder del Espíritu Santo. No importa lo que venga o vaya, él todavía está ondeando esa bandera de victoria, prosiguiendo a la Tierra Prometida. Nosotros necesitamos esta noche esa clase de iglesia, esa iglesia sin adulteración, santificada por la Sangre de Jesucristo, ungida con el Espíritu Santo, con señales y maravillas, un júbilo del–del Rey en el campamento, en su camino, marchando hacia adelante. Sí, señor, de todo esto, a pesar de toda esta cosa carnal que ellos habían cometido, por todo el desierto, muy allá en ese lugar, como la mayoría de las iglesias están esta noche... Muchos de los Pentecostales están allí. Cuando las cargas pesadas llegaron, y la gente empezó a clamar: “Oh, ojalá hubiéramos muerto allá en Egipto”.
35Ahora, ¿qué sucedió? Dios llamó a Moisés y a Aarón a la... Su Presencia; descendió en Su Gloria Shekinah [Chekina–Trad.] y los bendijo. Dios le dijo al profeta, dijo: “Ve, háblale a la Roca”. Amén. En medio de todos sus pecados. Si Dios era... quisiera mandar juicio sobre nosotros, no hay ninguno de nosotros que no se haya quejado. Merecemos ir al infierno. No merecemos nuestra sanidad, no merecemos nuestra salvación. Pero en medio de todo eso, el mismo Dios que perdonó sus pecados y todas sus dudas, El todavía dijo: “Háblale a la Roca, y dará Sus aguas”. Amén. Eso es correcto. No importaba lo que había acontecido, aún háblale a la Roca. En sus pecados, aún háblale a la Roca. Justo en el día cuando las iglesias están todas quejándose y alborotadas, uno que dice: “Yo soy esto”, y el otro: “Yo soy eso”; y uno es esto, aquello, y lo otro; “no tengan nada que ver con ellos y eso”, Dios, justo en medio de todo eso, todavía manda Su Espíritu Santo, todavía manda Su poder, todavía sana al enfermo, todavía muestra la señal del Mesías viviendo entre la gente, el mismo ayer, hoy, y por los siglos, en medio de nuestras riñas carnales y cosas.
36Mírenlos; muchos de ellos dijeron: “Bueno, ahora si eso es todo lo que Uds. pueden hacer... Nosotros estamos acampados aquí en el desierto; hemos cavado en todo manantial; hemos cavado en todo oasis; y no hay agua”. Y, sin embargo, el lugar más seco en todo el desierto era esa Roca yaciendo allí en el cerro: “Ve, háblale a la Roca”. ¡Cómo Dios hace cosas! Eso sólo confunde la mente carnal; ellos no saben qué hacer al respecto. Ahora, el lugar más seco en el desierto es una roca. Cualquiera sabe eso. Bueno, si no hay... Si ellos no pueden encontrar nada de agua en los viejos manantiales, entonces, ¿cómo la van a encontrar en una roca? Si ellos no pueden encontrar sanidad Divina en la gran iglesia con este nombre... “Si hay alguna sanidad Divina, sería en esta gran iglesia a la que nosotros pertenecemos, o sería en esta gran iglesia a la que nosotros pertenecemos, el viejo manantial, ¿cómo es que Uds. van a encontrar una ahora, al ir a la cima del monte y hablarle a esa Roca cuando no hay agua allá arriba para empezar?” Pero la cosa de esto era... No es cómo se mira; es tomar a Dios en Su Palabra. Hablen de todas maneras. Si el doctor lo desahucia, dice: “Ese cáncer lo va a matar; ¿cómo sería de algún... beneficio que un hombre pusiera manos sobre Ud.?” No importa cómo se mire, cuán necio se mire para la ciencia; Dios dijo: “Pondrán manos sobre los enfermos, y ellos sanarán”. No importa cómo se mire...
37Me quiere decir que en un día como éste cuando tenemos toda la cultura y toda la–toda la cultura... Yo siempre he pensado de la cultura. Sí, esa–esa es una gran cosa, ajá. Mi opinión–mi opinión de la cultura es un hombre que no tiene el suficiente valor para matar un conejo, pero se puede hartar de él si alguien más lo mata. Ahora, eso es... Oh, hermano. Lo que nosotros necesitamos hoy en día no es cultura. Lo que necesitamos hoy en día es que el Espíritu Santo nos traiga fe para la Palabra del Dios Viviente. Eso es exactamente correcto. En este gran día de educación, este gran día de ciencia, ¿qué significa eso para Dios? Pues, ellos... La ciencia una vez edificó una–una gran torre, que iba a llegar hasta el cielo. Y Dios sólo se sentó y se rió de su ignorancia. Y la cosa que El hizo; fue enviar un pequeño movimiento de lenguas allá, y confundió toda la cosa. Oh, Dios simplemente puede hacer todo lo que El quiera hacer, ¿no es cierto? Oh, El es Dios; El es Dios para siempre, ciertamente.
38Fíjense lo que aconteció aquí. Ahora, cuando... Nos damos cuenta que Dios le dijo a Aarón en medio de todo eso, a él y a Moisés: “Id, hablad a la Roca, y dará Sus aguas”. ¡Cuán necia, su mente carnal: “Bueno, si eso es lo mejor que me puedes dar, sólo déjalo en paz”! Como Elías, un día cuando él fue a orar, y él envió a su siervo allá para que viera si había alguna seña de una nube. El fue la séptima vez; cuando él regresó, él dijo: “Oh, sí, hay una nubecita como del tamaño de la mano de un hombre al otro lado, allá en el oeste”. El dijo: “Saquen el barril para la lluvia; yo oigo una gran abundancia de lluvia que viene”. ¿Qué era? Bueno la–bueno la mente carnal hubiera captado eso rápido y decir: “Bueno, si eso es lo mejor que me puedes dar, si eso es todo lo que tú puedes hacer....”
39Oh, hermano, ¿qué mayor señal que esa tenemos de parte del Dios Viviente entre nosotros en esta noche? ¡Cómo tenemos...! Hemos pasado de muerte a Vida. El Bautismo del Espíritu Santo ha venido sobre nosotros. Jesús nos sana. Jesús nos salva. Jesús llena con el Espíritu Santo. Jesús desciende y muestra milagros, discierne el corazón, hace las señales; la Columna de Fuego, la fotografía fue tomada; está aquí ahora. El mismo Jesús que era ayer, es el mismo ayer, hoy, y por los siglos. Jesús dijo, cuando a El se le preguntó... dijeron: “¿Eres Tú un hombre todavía de cincuenta años y dices que Tú viste a Abraham?” El dijo: “Antes que Abraham fuese, Yo Soy”. Y Yo Soy, era esa Columna de Fuego que guió a Moisés a través del desierto. Cuando El estuvo en la tierra, El dijo: “Yo vine de Dios, y Yo voy a Dios. Un poco, y el mundo no me verá más; pero vosotros me veréis, porque Yo (Yo es un pronombre personal), Yo estaré con vosotros, aun en vosotros, hasta el fin del mundo”. Correcto.
40Y cuando El murió, fue sepultado, resucitó, como unas cuantas semanas después, Saulo iba en su camino a Damasco, y una gran Columna de Fuego, la que guió a los hijos de Israel, bajó delante de él allí, le cegó sus ojos; El le dijo: “Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues?” Dijo: “¿Quién eres, Señor?” El dijo: “Yo soy Jesús, y dura cosa te es dar coces contra el aguijón”. ¿Qué era? El vino de Dios, habitó en carne, regresó a Dios. La misma Columna de Fuego, ese mismo Espíritu Santo está con nosotros esta noche, haciendo las mismas obras, las mismas señales, lo mismo y todo lo demás, probando que El es el mismo ayer, hoy, y por los siglos. La mujer podía tocar el borde de Su manto. Oh, al hombre se le pude decir quién es él, lo que él ha hecho, cómo salirse de eso, todo por el poder del Dios Viviente que habita entre Su pueblo. Amén. Muy bien. Sólo háblenle a la Roca. 41 Miremos a algunas personas que le hablaron a la Roca. Démonos cuenta lo que aconteció. El primer hombre que alguna vez le habló a una Roca fue un hombre que se había envuelto en alguna teología. El mismo se hizo un vestido de hojas de higuera, Adán. El pensó: “Eso hará igual de bien como cualquier cosa”. Pero cuando él se encaró con Dios, él se dio cuenta que estaba desnudo. ¿Qué hizo él? El le habló a la Roca, y la Roca hizo un escape para él, la Roca que estaba en el Edén. Allí estaba Noé, otro hombre que había predicado, y la gente lo ignoró y se rió de él. Un día él le habló a la Roca, y la Roca se lo llevó en el Arca, y lo escondió en Sus brazos, y lo condujo a él por encima de la tormenta, y ahogó al mundo perseguidor. Sí, señor, Noé....
42Había un hombre llamado Daniel que una vez estuvo en el foso de los leones. El fue allá a Babilonia, y él dijo dentro de sí mismo que él no se iba a contaminar con la comida del rey. El no iba a tener nada que ver con el mundo, aunque él tenía que vivir entre esa gente. Pero él no se iba a contaminar; él se propuso en su corazón que no lo iba a hacer. Y un día el rey lo arrojó al foso de los leones porque él estaba caminando por la línea del deber; pero él le habló a la Roca, y esa Columna de Fuego descendió y mantuvo a los leones apartados de él durante toda la noche porque él le había hablado a la Roca antes de que él fuera arrojado al foso. Allí estaban los jóvenes hebreos quienes no se inclinarían a las imágenes del rey Nabucodonosor, y ellos los arrojaron dentro del horno de fuego ardiendo, y ellos le hablaron a la Roca, y el cuarto Hombre estaba parado allí en el horno de fuego ardiendo, la Roca de las Edades. ¡Aleluya! David dijo: “Si en el Seol hiciere mi estrado, El estará allí. Si tomare alas del alba y volare....”
43Fíjense en Agar. Ella había sido echada fuera de su casa. Ella tenía un niño de pecho, Ismael. Ella se fue al desierto, no había un lugar adónde ir; el agua se había acabado; ¿qué podía hacer ella? Ella había sido criada en un hogar que estaba familiarizado con la Roca, y ¿qué hizo ella? Ella no quería ver al bebé morir, así que ella tomó al pequeñito, y lo acostó debajo de un árbol, y se fue a distancia de un tiro de arco, y se postró de rodillas, y ella le habló a la Roca, y la Roca derramó Sus aguas, y el bebé fue salvado. Y hasta este día, Beerseba todavía permanece allí, esa fuente, que yo..., “Dios quien me ha visto”. Ella le habló a la Roca por su niño moribundo. ¿Le pueden Uds. hablar a la Roca esta noche? ¿Están Uds. en condición para hablar con El? ¿Saben Uds. algo al respecto?
44Josué, él simplemente caminó y cruzó el Jordán después que él hizo esa gran decisión; él hizo callar a la gente, dijo: “Somos capaces de tomarla”. Dios dijo: “Josué, tú eres el que sabe todo al respecto. Simplemente te dejaré guiar a los hijos de aquí en adelante”. El llegó a su primera campaña; él se levantó contra el muro de Jericó; él anduvo alrededor de él, y dijo: “Ahora, ¿cómo voy a pasar por encima de él? ¿Cómo voy a subir esos muros? Ellos tienen todas esas rocas y cosas colocadas allí arriba, sus arcos y cosas listos para disparar, y aquí estamos casi desarmados, sólo lo que recogimos de los botines a través de nuestra jornada. Y allí estamos. ¿Cómo lo voy a hacer? Y después de un rato, vio a un Hombre parado con Su espada desenvainada. El dijo: “¿Quién eres Tú? ¿Eres nuestro enemigo? ¿Eres uno de nosotros?” El dijo: “No, yo soy el Príncipe del ejército de Jehová”. Y Josué le habló a la Roca. Y un grito salió, y los muros cayeron, porque él le habló a la Roca.
45Algunos cientos de años después de ese entonces, había un pordiosero anciano ciego sentado sobre algunas de esas piedras que habían caído de ese muro. ¡Oh, hermano! El hablarle a la Roca había sido sacada de la iglesia por explicación; no había tal cosa. Pero él estaba sentado allí ciego, pensando acerca de eso en ese camino sabiendo que Eliseo y Elías habían pasado por ese mismo camino, hombro a hombro, yendo al Jordán. Un poco más allá Josué le había hablado a este Príncipe del ejército de Jehová. El dijo: “Oh, si yo hubiera vivido en aquel día, yo hubiera hablado con El también”. Y como para ese tiempo, un ruido se empezó a oír. Uds. saben, generalmente donde Dios está, hay mucho ruido. Yo no sé por qué es así, pero hay mucho ruido adondequiera que Dios llega. Aquí venía ese mismo Príncipe del ejército de Jehová. La gente trató de hacer que él se callara, pero él le habló a la Roca, y la Roca le devolvió su vista. El... Ellos trataron de hacer que él se callara. Ellos trataron que guardara silencio, estaba sentado allí temblando, sus piernitas descubiertas estaban ante ese sol y sus bracitos delgaditos y–y su manto harapiento; pero él echó a un lado el manto y se fue. Pero ¿por qué? El estaba listo para hablarle a la Roca, y la Roca le devolvió a él su vista. ¡Aleluya! Esa es una advertencia a todo hombre ciego aquí esta noche; ya sea si Ud. está espiritualmente ciego o físicamente ciego, háblele a la Roca. El es una Roca que da vista. Amén. Háblele a la Roca. Sí, señor. El hombre ciego...
46Hubo una mujer en una ocasión, que salió al pozo a coger algo de agua. Ella estaba en una mala condición; ella era una prostituta. Ella vio a un Hombre sentado allí contra la pared, y ella no sabía Quién era El. Después de un rato, El dijo: “Mujer, dame de beber”. El siguió hablando con ella hasta que El encontró cuál era su problema. El dijo: “Ve a traer a tu marido”. Ella dijo: “No tengo ninguno”. Pues, El dijo: “Eso es verdad; tú has tenido cinco, y con el que estás viviendo ahora no es tu marido”. Ella dijo: “Señor, me parece que Tú eres profeta. Sabemos que hay una Roca que ha de venir algún día, llamada el Mesías, y El hará esto”. El dijo: “Yo soy, el que habla contigo”. Yo puedo verla a ella dejar caer el cántaro, sus ojos grandes y bonitos brillando; ella entró a la ciudad sabiendo que ella le había hablado a la Roca. ¡Aleluya! Y ella había encontrado Agua que ella no tenía que venir a sacar a ese pozo. Oh, ella le había hablado a la Roca.
47La pequeña Marta... Una vez su hermano estaba muerto, y fue sepultado, cuatro días en el sepulcro, ya podrido, los gusanos de la piel se estaban comiendo su cuerpo. Y ella oyó que había algo en la ciudad, que Jesús había llegado. Ella salió allá adonde El estaba; ella se postró delante de El, y ella dijo: “Señor, si Tú hubieras estado aquí, mi hermano no hubiera muerto. Pero sé ahora, Señor, que todo lo que le pidas a Dios, Dios te lo dará”. El dijo: “Tu hermano resucitará”. ¿Por qué? Ella le habló a la Roca, (¡amén!), y sacó la muerte de la corrupción, y reprendió a la muerte y trajo vida. Y un hombre que había estado muerto por cuatro días, se puso de pie, y vivió otra vez porque ella le habló a la Roca. Los discípulos una noche estaban allá en el mar. Todas las esperanzas se habían perdido, y ¿qué sucedió? Ellos vieron algo; parecía un fantasma que venía a ellos. Y ellos se dieron cuenta que era la Roca, y ellos le hablaron a la Roca. Vinieron nuevas esperanzas, y salieron disparados. Y toda la cosa estuvo a salvo debido que le hablaron a la Roca.
48Jairo, el pequeño sacerdote. Su hija estaba muerta; todas las esperanzas se habían perdido. Sucede que inmediatamente comenzó a pensar de algo. Su esposa lo vio a él correr y tomar su sombrero. “¿Adónde vas, Jairo?” El doctor iba saliendo de la casa; él la había pronunciado a ella muerta; su corazón se había parado; ella ya no tenía respiración, habiendo estado enferma por varios días; ahora ella está muerta. Ella dijo: “¿Adónde vas ahora? ¿Para qué cogiste tu sombrero?” “Yo me puse a pensar; yo voy allá a hablarle a la Roca”. Y la Roca le dio vida de nuevo a su hija. ¡Aleluya! Ese es nuestro Dios.
49Si Uds. necesitan vida, háblenle a la Roca. Si Uds. necesitan gozo, háblenle a la Roca. Si Uds. necesitan sanidad, háblenle a la Roca. Si Uds. necesitan el Espíritu Santo, háblenle a la Roca. Cualquiera que sea su necesidad, háblenle a la Roca, y El dará Sus aguas. ¿Creen Uds. eso? Lo que la iglesia necesita esta noche es regresar a estar en condiciones para hablar con la Roca, la Roca de las Edades, Cristo Jesús, la Roca herida de Dios. Esa es la Roca de Dios. Es la salvación de Dios. Ese todavía es nuestro mandamiento esta noche, que de cualquier cosa que tengamos necesidad: háblenle a la Roca, y usen el Nombre de la Roca, y Dios dará Sus aguas de esa Roca. ¡Fuui, gloria! Yo siento como que pudiera correr cien millas [160 Km.–Trad.] ¿Por qué? Oh, hermano, yo sé que esa Roca herida está aquí ahorita. Ya no la hiera. Sólo háblele a Ella. Sólo háblele a la Roca, y dará Sus aguas. ¿Creen Uds. eso? Inclinemos nuestros rostros, y luego háblenle a El. De cualquier cosa que Uds. tengan necesidad, háblenle a esa Roca, y vean si no dará El Sus aguas.
50Oh Dios, ten misericordia. Sabemos que Tú eres el Peñasco en tierra calurosa. Tú eres un refugio en el tiempo de tormenta. Con razón Jesús dijo: “Si ellos callaran, esta Roca clamará inmediatamente”. La Roca. Juan dice: “Dios puede levantar de estas piedras hijos a Abraham”. Dios, cómo te damos gracias que podemos hablar Contigo. Estamos tan agradecidos que estamos en condiciones para hablar Contigo. La Sangre de Jesucristo nos pone en esta condición. Yo pido, Padre, que Tú perdones todo pecado de la gente aquí. Tómanos a todos juntos esta noche, Padre. Perdona nuestros pecados; sana nuestras enfermedades. Que el Señor Dios del Cielo muestre Su poder y Su gloria sobre esta gente.
51Mientras tenemos nuestros rostros inclinados, me pregunto si hay uno aquí que no lo conoce a El, y le gustaría hablarle a El por... como Su Salvador. ¿Levantarían su mano, dirían: “Señor, Dios, ten misericordia de mí y dame a mí Vida Eterna. Yo...?” ¿Levantarán Su mano? Dios le bendiga, señor. ¿Habría otro? Dios le bendiga, señora. ¿Habría otro? ¿Alguien más? Dios le bendiga a Ud. allá atrás, hermana. ¿Otro que dijera: “A mí me gustaría hablarle a la Roca, Hermano Branham? ¿Lo conoce Ud. a El?” Sí, yo lo conozco a El. Yo estoy familiarizado con El; El es mi amigo. El es mi Salvador. Yo hablé con El hace treinta y un años. El perdonó todos mis pecados. El ha sanado todas mis enfermedades. El me da paz y satisfacción. ¿Quisieran que yo le hablara a El por Uds., que a Uds. les gustaría conocerlo a El también? Alguien más levante su mano, diga: “A mí, Hermano Branham, me gustaría conocerlo a El”. Sólo levante su mano, diga: “Ore por mí, Hermano Branham”. Yo ciertamente lo haré. El Señor le bendiga. ¿Habría otro antes que terminemos? Dios le bendiga allá atrás, señor. Ahora, eso es bueno. Esa es una convicción verdadera. El Señor le bendiga señor, Ud. aquí, a mi izquierda. Dios le bendiga, el pequeñito allí atrás, el muchachito. Dios sea contigo, hijito, que El te haga un predicador. Alguien más diga: “Me gustaría hablarle a la Roca”. Muy bien. ¿Alguien más? Dios le bendiga allá atrás. Yo vi su mano en ese momento. Yo sólo estoy esperando un momento para ver si hay alguien más.
52Piénsenlo ahora. ¿Están Uds. en el desierto? ¿No saben dónde ir? ¿Han estado...? ¿Se han salido del verdadero camino andado? ¿Por qué no le hablan a la Roca? El dará Sus aguas. Esa Roca herida era la vara de juicio de Moisés... La vara de juicio de Dios hirió la Roca y tenía una hendidura en Ella. Y de esa misma Roca ellos hallaron miel un día. Oh, hermano. El juicio de Dios hirió a Jesucristo, quien era la Roca de nuestra salvación. Hay una hendidura en Su costado; hay miel en la Roca, como dijimos esta mañana. Ellos encuentran alimento; uno encuentra un refugio en el tiempo de tormenta. Uno encuentra sanidad para su cuerpo. Uno encuentra... Dios bendiga a esta jovencita sentada aquí. Encuentre cualquier cosa de la que Ud. tenga necesidad. Está en la Roca. Si Uds. tan sólo creen en El ahora con todo su corazón. Muy bien. Yo veo su mano allá atrás otra vez. Yo sólo estoy esperando, esperando ver lo que el Espíritu Santo va a decir. Muy bien. “Si puedes creer”. Muy bien.
53Nuestro Padre Celestial, Tú ves sus manos; ellos quieren hablar Contigo. Yo los traigo a ellos a Tu Presencia, Señor; que esta sea la noche. Dios, mañana puede ser demasiado tarde. Allí... quizás nosotros no podamos más... ninguno de nosotros estemos aquí mañana. ¿Cómo sabemos que la gran cosa no está en proceso ahora para que comience el mundo a estallar? ¿Cómo sabemos que un proyectil no será suelto en alguna parte y causará que comience el fuego? Cuando ese tiempo comience, la Iglesia estará en su camino a la Gloria. Oh Dios, será levantada y llevada al otro lado del Jordán, el Jordán de muerte, y se irá a la Gloria. Padre, permite que Tu Presencia sea dada a conocer a estas personas esta noche. Permite que sepan que Este, al que le han levantado su manos, todavía es el mismo Señor Dios. El no cambia; la gente cambia; los tiempos cambian; pero Dios no cambia.
54[Espacio en blanco en la cinta–Ed.]... vengan aquí. Y uno de los ministros aquí, los hermanos... Algunas veces en estos servicios de sanidad, yo me pongo tan débil que yo ni siquiera puedo ver en dónde estoy parado, y mi hijo, o Leo, o Gene, o alguno de ellos viene y me da unos golpecitos en el costado y me saca. Es debido a que esas visiones me ponen tan débil que casi no puedo pararme aquí. ¿Ven? Esa es la razón que yo creo que es más suficiente... Y yo estoy confiando en Ud., hermano, en Ud., hermana, Ud. que levantó su mano, y Ud. que no conoce a Dios, es su salvación. Dios ya me ha salvado, pero yo no pudiera estar satisfecho a menos que Ud. fuera salvo. Yo quiero que también Ud. venga. Yo quiero que Ud. también esté allá.
55Ahora, si Dios no... Dios no hace las cosas sólo... Si yo pudiera pararme esta noche y decir: “Yo les diré quién será presidente”. Y les digo exactamente, y aconteciera de esa manera, bueno, después de un tiempo Uds. dirían: “El Hermano Branham es un gran profeta. Seguro, él dijo exactamente quién sería el presidente”. ¿Pero saben qué? ¿Qué bien haría? ¿Ven? No glorificaría a Dios en nada. Eso me glorificaría a mí. ¿Ven? Así que Dios no hace esas cosas de esa manera. Dios no lo hace. El solamente hace cosas para Su gloria. El–El permite al profeta entrar a tal lugar al grado que aun el profeta piensa que es él mismo. Como David en el Salmo 22 clamó: “Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado? Las mismas palabras que Jesús dijo en la cruz. ¿Qué era? El Espíritu de Cristo en él lo mantuvo ungido, y él habló las Palabras de Cristo. Mire al... a Isaías, cómo él habló y pensó que era él, el Mesías, el Mesías estaba tanto en él. Miren a David subiendo allá al monte, mirando sobre Jerusalén, llorando como un rey rechazado. Sólo unos cuantos años después de eso, el Hijo de David subió como un Rey rechazado, mirando sobre Jerusalén, llorando: “¡Jerusalén, Jerusalén, cuántas veces quise juntarte como la gallina a sus polluelos, pero no quisiste!” Piénsenlo. Ahora, ese es el Espíritu de Dios. Ahora, Dios usa a Sus profetas para que lo glorifiquen a El. ¿Creen Uds. eso?
56Ahora, en la fila aquí esta noche, yo no reclamo ser un sanador. Yo no soy un sanador. Dios es el Sanador. Todo lo que Dios puede hacer por Uds., El ya lo hizo. Ahora, la siguiente cosa que Uds. tienen que hacer es tener fe para aceptar lo que El ya hizo. El les ha dado la promesa; El quiere que Ud. entre. Ahora, ¿cuántos creen que Jesucristo es el mismo ayer, hoy, y por los siglos? Gracias. ¿Cuántos saben que El es el Sumo Sacerdote ahora mismo que puede compadecerse de nuestras debilidades? ¿Cómo sabrían Uds. que lo han tocado a El, si Uds. lo tocaron a El? Bueno El... ¿Cómo actuaría ese Sumo Sacerdote? Igual como El lo hizo ayer. ¿Es correcto eso? El sería el mismo. Si Uds. pudieran tocarlo desde donde Uds. están ahorita mismo, y tocaran el borde de Su manto, entonces si El es el mismo ayer, hoy, y por los siglos, El daría la media vuelta por Su Espíritu, y haría la misma cosa que El hizo con aquella mujer que lo tocó a El. ¿Es correcto eso? El miró por encima hasta que El encontró quién era ella. Había grandes multitudes allí tocándolo a El, pero El miró por encima de la audiencia hasta que encontró quién era ella; El dijo: “Tú fe te ha salvado. Tu flujo de sangre ha desaparecido”. ¿Ven? El lo supo. Ahora, ¿qué lo hizo? Ella tocó al Sumo Sacerdote. Uds. pueden hacer la misma cosa esta noche, si El es el mismo Sumo Sacerdote. Si es la misma Columna de Fuego, si esta fotografía que tenemos aquí... Algunas veces yo mismo les digo que la pongan aquí. Pero la fotografía del Angel del Señor, si ese es el mismo Angel del Señor, El hará la misma cosa. Si El es el mismo ayer, hoy, y por los siglos, producirá Su Vida.
57Digan, ¿cuántos sienten la Presencia de Dios? Simplemente me está haciendo pedazos aquí en esta plataforma. Eso es–eso es correcto, amigo. Yo ni siquiera... Yo creo que nosotros ni siquiera tenemos que tener una fila de oración. ¿Cuántos creen que Dios puede llamarlos estando Uds. allá, quienquiera que sean Uds. y sanarlos de todas maneras sin una fila para oración? Si Uds. creen con todo su corazón, Dios lo hará. Muy bien. ¿Creerán Uds. si El lo hace? ¿Le creerán a El, lo aceptarán a El? Muy bien. ¿Cuántos enfermos hay aquí? Levanten sus manos. ¿Cuántos quieren a Dios en su vida para sanidad? Levanten sus manos. Ahora, ¿cuántos de Uds. son desconocidos para mí? Levanten sus manos; que yo no sé nada respecto a Uds., levanten sus manos. Muy bien. Ahora, Uds. oren. Uds. no... Uds. oren al Sumo sacerdote y toquen Su vestuario; vean qué sucede. Oh, si El hace esto... Yo no sé si El lo hará. Yo–yo estoy confiando que El lo hará. Yo creo que la unción, esa misma Columna de Fuego está aquí esta noche. Yo lo creo. Yo lo creo con todo mi corazón. El dijo. El me dijo–El me dijo que–que sucedería. Yo creo en El con todo mi corazón. Yo creo en El. Satanás, mejor es que te apartes porque yo no escucho nada de tu basura. Yo creo que Jesucristo es el mismo ayer, hoy, y por los siglos. Su Biblia lo prometió. Y El es el mismo. La gente puede tocarlo.
58Señor Dios, que sea probado esta noche. Permite que el Espíritu Santo lo pruebe, que Tú eres el mismo Señor Jesús que puedes ser tocado. Concédelo, Señor. Usa a Tu humilde siervo. Señor Dios, háblale a la gente por medio de mí. Si Tú puedes usar mi voz, heme aquí, Señor. Si Tú puedes usar la fe de ellos, habla, Señor, para que pueda animar a otros. Permite que alguien te toque, Señor, para que sepan que Tú eres la misma Roca de las Edades. Tú eres la misma Roca que dará Sus aguas tan pronto como Uds. le hablen a Ella. Porque es el Sumo Sacerdote ahora que puede compadecerse de nuestras debilidades. Concédelo, Señor. Que sea así en el Nombre de Jesús.
59Sólo crean. Sólo entren reverentemente y crean. Ahora, yo no puedo hacerlo. Es su–su fe la que tiene que hacerlo. Sólo tengan fe, humildemente; no se presionen. No se presionen; sólo relájense. Digan: “Sí, Señor, yo te creo. Yo estoy viniendo a Ti, Señor. Ese hombre no me conoce. ¿Cómo me conocería él? El es un desconocido para mí. Ahora, yo sé que él está predicando la Verdad, porque aquí está en la Biblia. Yo sé que eso es la Verdad. Pero ahora, si Tú has honrado a Tu pueblo, al enviar un don entre nosotros, entonces, Señor, déjame obtener los beneficios de él. De... Si yo no lo necesito...” Si Uds. no necesitan sanidad, digan: “Señor, toca a alguien aquí que está orando”. Digan eso. Si Uds. no necesitan sanidad, permitan que alguien más... Algunas manos se levantaron que necesitaban sanidad. Yo no sé quiénes fueron, pero si Uds. no la necesitan, Uds.–Uds.–Uds. oren por alguien más que sí la necesita. Digan: “Yo sé de alguien aquí que necesita sanidad. Permite que el Espíritu Santo le hable a ese hombre y llame a esa persona”. Sólo créalo de esa manera y vean lo que sucede. Oh, ¿no es este un gran momento? Aquí está: no importa lo que yo diga, si Dios no cumple Su Palabra, El no es Dios. Ahora, no hay otra religión que pueda tomar esa posición. Nuestro Jesús no está muerto. El murió, es verdad, pero El resucitó; El está vivo para siempre jamás. Gracias sean dadas al Dios Viviente...
60Oigan, para que Uds. puedan saber... Aquí está una damita sentada aquí mismo; no la conozco, nunca la he visto a ella en mi vida. Pero la mujer está sufriendo de una condición de hernia. Eso es correcto, ¿no es así, señora? Ud. tenía más fe de la que pensó que tenía, ¿no es así? Si eso es correcto, levante su mano, señora, bien alto para que la gente pueda ver. Ahí está. ¿Qué tocó ella? Al Sumo... yo digo otra cosa; esa mujer no es de aquí. Ella es de otra ciudad, Ukiah. Si Ud. cree con todo su corazón, que eso es exactamente la verdad, Ud. puede irse a casa y ser sana, porque Jesucristo la sana. Amén. ¿Qué tocó ella? ¿Pregúntenle si ella me conocía? Yo no tengo manera de conocerla. ¿Pero qué era? Mírenla a ella. ¿Pueden Uds. ver esa Luz todavía suspendida sobre esa mujer allí mismo? Miren esa Luz allí mismo.
61Hay otra señora, pasó por encima allá detrás de ella, allá atrás por este lado. Ella está sufriendo con un problema femenino. Sra. Haggy, ¿creerá Ud. con todo su corazón? Ellos tienen... Eso es correcto. Esa es Ud. Yo soy un desconocido para Ud. Ud. está sufriendo con esa enfermedad, sentada allá orando. Si eso es correcto, levante su mano para que la gente pueda ver. Allí está ella. ¿Qué tocó ella? Ella tocó el borde de Su manto, no mi manto; ella está a treinta yardas [veintisiete metros–Trad.] de retirada de mí. Ella tocó el borde del manto del Sumo Sacerdote. ¿Lo aman Uds. a El? Tengan fe, crean en Dios.
62Alguien en esta sección, crea. Aquí. Aquí está sentado un hombre mirándome. El hombre tiene un espíritu obscuro sobre él; él tiene epilepsia. ¿Cree Ud. que Dios lo sanará, lo hará sano? Ud. sufre con esas caídas... esas epilepsias. ¿Cree Ud. que Dios lo sanará y lo hará sano? Si Ud. cree, levante su mano, diga: “Yo la acepto”. Vaya a casa, y que el diablo lo deje y nunca lo moleste más, en el Nombre de Jesucristo.
63Aquí, yo veo a otra mujer. Ella está sentada aquí atrás. Ella está sufriendo con un problema de tiroides. Ella está inclinando su rostro; ella estaba orando. Ella estaba orando: “Señor Jesús, permite que él me llame”. Ella tocó el borde de Su manto. Oh Dios, no permitas que se lo pierda. No, por favor. Su nombre es Sra. Strait. Muy bien, crea Sra. Strait y vaya a casa y sea sana. ¿Cree Ud. con todo su corazón? ¿Cree? Póngase de pie y testifique que Ud. cree que Dios la sanará. Muy bien. Si Ud. es una desconocida para mí, levante su mano. Muy bien. Pero Ud. no es una desconocida para Cristo. Si ese no es el mismo Señor Jesús, yo no sé lo que es. Amén.
64¿Creen Uds. con todo su corazón? “Si puedes creer... ” Yo veo a una señora sentada allá atrás por este lado. Ella está sufriendo. Ella tiene opresión. Ella tuvo una depresión nerviosa. Es una condición nerviosa, una condición mental. Oh, si la mujer sólo pudiera captarlo. Dios, dime quién es ella. Por favor, hazlo. Su nombre es Sra. Adams. Sra. Adams, crea con todo su corazón, y Jesucristo la sanará. ¿Lo cree Ud. con todo su corazón? ¿Acepta su sanidad? No tenga temor. Si Ud. tiene temor, Ud. siempre estará en ese estado. Es una opresión mental, pero no dude. Crea con todo su corazón. ¿Lo hará? Entonces póngase de pie, Sra. Adams. Póngase de pie. Párese, aquí y sea sanada en el Nombre de Jesucristo. Yo reprendo a ese diablo que la está molestando, procurando impedírselo. El diablo le está mintiendo a Ud. Ud. va a estar muy bien. Vaya a casa y sea sana ahora. Dios le bendiga. Amén. Aleluya.
65Hay un hombre allí detrás de ella, sentado en el extremo, sufriendo con problema del corazón. Señor, cree Ud. que... ¿Tiene Ud. una tarjeta de oración, señor? ¿Cree Ud. que Dios lo sanará? Ud. tiene un problema del corazón. Ud. fue sanado en ese momento. Jesucristo lo sanó. Ud. tocó el borde de Su manto. Ellos estaban orando por Ud. Amén. Yo los reto a Uds. que lo crean.
66Aquí. Aquí está una mujer sentada allí abajo–allí abajo en este lado. Ella está sufriendo con hemorroides. Oh Dios, dime, permíteme saber. Sra. Hudenpough, póngase de pie, y acepte su sanidad, y sea sana en el Nombre de Jesucristo.
67Yo reto a esta audiencia a hablarle a la Roca. ¿Creen Uds. en El con todo su corazón? ¿Cuántos aquí creen que Uds. están en condición para habar con El ahora? Muy bien. ¿Pueden Uds. hablar con El? Entonces pongan sus manos unos sobre los otros. Pongan sus manos unos sobre los otros. Eso es. Sólo olvídense de Uds. mismos. Háblenle a la Roca. Pongan sus manos unos sobre los otros, y ofrezcan una palabra de oración. Dios los sanará. Padre Celestial, yo te pido en el Nombre de Jesús; envía el Espíritu Santo, y que ellos le hablen a la Roca, y que la Roca dé Sus aguas de sanidad y fuerza y poder, gozo y amor, y perdón de pecados. Concédelo, Señor. Yo los encomiendo a Ti. En el Nombre de Jesucristo.
68Háblenle a la Roca, y la Roca dará Sus poderes sanadores. ¿Pueden creer que Uds. le están hablando a la Roca? Todos acepten su sanidad ahora; pónganse de pie. Pónganse de pie. Eso es. Amén. Aleluya. Háblenle a la Roca. Ahora, levantemos nuestras manos y alaben a la Roca. Aleluya. Alabado sea Dios. Alabado sea Dios. Te damos gracias, Señor Jesús, por Tu poder, Tu omnipotencia. Tú eres el mismo Jesús, ayer, hoy, y por los siglos. Le hablamos a la Roca, y la Roca dará Sus aguas, el mismo Jesús ayer, hoy, y por los siglos. Tus Palabras nunca pueden fallar. Estas personas son Tuyas, Señor. Ellas te aman Ti. Ellas te están alabando a Ti. Señor, concede que pecadores vengan al altar de arrepentimiento. Concédelo Padre, en el Nombre del Señor Jesús. Ahora, ¿cuántos lo aceptan a El? Levanten su mano, digan: “Yo creo que El está en nuestros medios”. Levanten sus manos, alábenle a El. Alábenle a El. Alábenle a El. ¡Cuán glorioso! ¡Cuán maravilloso! No hay nada más qué se pueda hacer. Ahora yo no sé que más hacer. El ya lo ha hecho. No hay necesidad de llamar la fila de oración. La Roca ya está aquí. La Roca ya está hablando. Aleluya. Sólo crean en la Roca, y la Roca dará Sus aguas. Yo los encomiendo a Uds. a la Roca de las Edades, en el Nombre de Jesucristo, el Hijo de Dios.