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~ NO TEMAIS YO SOY ~
1Yo he sido llamado un extremista, así que me supongo que lo soy también de la manera que viajo. Pienso que la última vez que estuve aquí en Lakeport, estaba muy frío. Un día llegaré cuando haya buen tiempo, si continuo intentándolo. En medio de todo esto, estoy más que contento de decir que estoy feliz de estar aquí en Lakeport otra vez en esta noche. Desde que oí que iba a venir, bueno, yo he estado esperando con anticipación este momento. Es una ciudad pequeña, muy atrás aquí en la montaña, pero son algunas de las personas más amables que yo haya conocido en mi vida, sencillamente buenas (lo que yo llamo) gente sencilla. Y tener compañerismo de esa manera, con tales personas, lo hace a uno sentirse muy bien. El Hermano Folst apenas me estaba diciendo....
2Anoche cuando llegué, bueno, yo estaba... El primer motel al que llegué, bueno, yo pensé: “Este es el lugar en donde me voy a quedar”. Y así que, entré, y así fue. Y firmé la tarjetita allí de que yo me iba a quedar allí. Y cuando me levanté esta mañana, yo pensé: “Bueno, vale más que vaya y vea lo que cuesta este lugar”. Cuando oí lo que costaba, me cambié de lugar inmediatamente. Y el Hermano Folst me acaba de decir, dijo: “Pero, queremos que Ud. esté cómodo”. Yo dije: “Hermano, con un precio como ése, yo preferiría acampar bajo un cedro allá afuera”. Sí, señor. Yo... No importa si los hermanos de la iglesia están dispuestos a pagarlo, no es Cristiano el–el hacer tal cosa como esa. No, señor. Yo preferiría tener un lugarcito que sólo–sólo esté limpio, y eso es todo lo necesario, en lugar de tomar algo así que la–la iglesia tenga que pagar. No. A mí–a mí–a mí no me gusta que hagan eso los Hombres Cristianos de Negocio, quise decir. Yo los quiero saludar, y decir que ciertamente estoy contento que... agradecido que el Señor me ha dado favor con ellos, que me inviten a regresar. Esta es como una pequeña coincidencia, me supongo. Yo debía de estar en Alemania ahorita. Y yo... Hubo mucha dificultad, y yo no pude salir para ultramar, así que yo tuve que tomar este mes y el siguiente para los servicios. Y sólo vengo aquí a visitarlos a Uds. gente amable, para orar por los enfermos, y para ministrar y ver si yo puedo lograr que alguien acepte a nuestro amoroso Señor Jesús.
3Acabo de tener una visión, o algo me sucedió, hace unas cuantas semanas. Quizás un poquito después en el servicio les pueda contar al respecto. Y yo nunca me he sentido el mismo, y nunca más me sentiré el mismo tocante a eso. Yo estoy... Espero que no esté actuando como un fanático, pero estoy seguro que vi el Cielo. Y yo–yo no me quiero perder eso. Y quiero guiar a toda alma que pueda, para que vaya Allá. Yo–yo siempre he... Tenía un poco de temor de lo que me pasaría a mí entre el tiempo cuando yo muriera y la Venida de Jesús. Yo siempre pensé que yo tendría un cuerpo espíritu. A mí nunca me gusta nada como fantasmal. Yo sencillamente no puedo soportar eso. Así que yo... Eso siempre me asustaba. Pero el otro día en la mañana en mi casa, algo sucedió. Y mi esposa allí, y mis hijos, y todo... y no me fui muy lejos, sólo a una poca distancia, y vi literalmente millones a los que yo les había predicado, todos jóvenes y saludables, y para nunca morir. Y ellos me abrazaban. Y miré para atrás y me vi a mí mismo acostado en la cama, y yo–yo pensé: “¿Es este...?” Era sencillamente perfecto. Es algo que yo... Cuando supe que tenía que regresar, estaba muy triste. Yo dije: “¡De seguro que no me tengo que ir ahora!” Y las personas que conocía que habían sido salvadas (una de ellas, alrededor de los noventa años de edad antes que fuera salvada), ellas eran jóvenes y hermosas y me estaban llamando su hermano. Yo... Si eso es, yo–yo estoy listo para irme en cualquier momento. Es una... no hastiado. Pero entonces comprendí lo que la Biblia quería decir cuando dice: “Si este tabernáculo terrestre se deshiciera, tenemos otro esperándonos”. Si Uds. me creen que soy Su siervo, amigos, esa es la verdad. En donde sea que fue... Yo no sé si fue en este cuerpo o si fue fuera de él. No es mi intención imitar al gran San Pablo. Pero en dondequiera que esté, que Dios conceda que cada uno de Uds. esté allí. No–no es nada... Yo nunca he visto o tenido alguna visión o algo así. Sencillamente cambió mi vida.
4Una joven hermosa parada allí me acababa de saludar y llamarme su precioso hermano. Yo dije: “Yo no entiendo esto”. Dijo: “Ella había pasado los noventa años cuando tú la guiaste a Cristo”. Dijo: “Ella nunca más será anciana. Ella nunca será... nunca tendrá que morir; nunca estará enferma”. Dijo: “Esa es la razón que ella dijo: ‘¡Precioso hermano!’” ¡Oh!, si yo únicamente pudiera permanecer allí para siempre, sólo... No hay ayer, ni mañana. Uno–uno sólo está allí. Y ni–ni pecado, nada pecaminoso puede suceder. No hay nada que pudiera ser pecado. Y todo era Amor perfecto. Si yo tratara de decir que era “perfección”, eso no lo describiría. “Sublime”, eso no lo describiría. Yo sencillamente no sé cómo... tengo palabras que yo sepa en el idioma inglés, como para–para expresar lo que era el Lugar. Nunca había visto, ni oído, o pensado algo así.
5Ahora, tal vez fue una visión. Yo nunca había tenido una visión como esa. De las centenas de millares de visiones que yo he tenido, yo nunca había tenido algo así. Porque yo estaba parado en un Lugar allí, y podía mirar para atrás y ver mi cuerpo acostado allí sobre la cama al lado de mi esposa (eran ya como las nueve, o diez, ocho o nueve de esa mañana), y miraba para atrás y lo veía; y había pasado a algo, y había pensado que había muerto, y estaba lo bastante lejos que lo podía ver. Aquí en esta plataforma (en donde algunos de mis amigos están aquí, uno de los diáconos de nuestra iglesia, o síndicos, mejor dicho, el Hermano Sothmann y ellos), esa fotografía que fue tomada, fue tomada aquí mismo en esta plataforma la última vez que estuve aquí. ¿Cuántos alguna vez la han visto? Me quieren decir que ninguno... sólo unos pocos, sólo la gente de mi iglesia. ¡Oh!, es una de las sobresalientes. El mismo Angel del Señor que ha sido fotografiado por toda Alemania y por todas partes, fue tomada parado aquí mismo en este púlpito. Y sucedió que me fijé en estas flores aquí; había algo así puesto aquí enfrente. Y el hombre tomó la fotografía por este lado, y allí estaba El, tan perfecto, nuestro Señor, como podía estar.
6Y así que estamos muy contentos de estar de regreso en este lugarcito otra vez en esta noche. Ahora, yo no quiero retenerlos mucho tiempo, porque yo sé que está caluroso allá. Y no quiero retenerlos mucho, pues eso los cansaría; y sin embargo yo estoy pensando que quizás, si es la voluntad del Señor, que esta es la ocasión que un nuevo ministerio que está por venir a mí, venga. Y yo, tal vez... espero que empiece aquí. Sin embargo, voy a tratar con todo mi corazón de orar por los enfermos de la manera que El me dijo que lo hiciera, en esta reunión. ¿Hay alguien aquí que nunca antes ha estado en una de mis reuniones?, levanten sus manos, que nunca han estado... ¡Oh, hermanos! Yo tendré que cambiar mi texto. Hay tantos aquí que nunca han estado antes en mis–mis reuniones, nunca han estado, es bueno, entonces que yo... es mejor que regrese al ministerio antiguo en esta noche, y luego empezar el nuevo ministerio, mañana en la noche.
7Los libritos que tienen aquí los hermanos, lo explican. Si Uds. pudieran obtener uno, y si Uds. tienen... Yo pienso que ellos los venden a un precio muy razonable. Son impresos por “La voz de sanidad”, y luego ellos... nosotros los compramos y se los traemos a la gente. Los compramos a cuarenta centavos menos cada libro, cuarenta por ciento menos, y luego tenemos el costo de envío aparte de eso. Pagamos por venderlos y transportarlos, y hay gastos de flete y otros gastos. Siempre perdemos en un libro. Entonces siempre decimos esto: que si alguno quiere uno y no tiene dinero, yo les he pedido a los hermanos que se lo den de todas maneras, que sencillamente se lo den. Si Ud. alguna vez... Si Ud. lo compra y lo lee, y si no vale los cincuenta centavos, o lo que sea que Ud. pagó por él (olvido cuánto es) entonces envíenlo de regreso, y recupere su dinero. O, quédese con él, y dígales que no valía lo que costaba. Así que entonces le regresaremos su dinero de todas maneras. Es sólo una manera... No tenemos nada para vender con el fin de ganar dinero. Los hermanos venden las cintas, y están lo más barato que se pueden vender. Yo... Antes que los dejara venderlas, yo lo comparé con otro evangelista. El estaba obteniendo nueve dólares por cada cinta, creo yo, o mejor dicho, él me cobró eso por ellas. Y luego estos hermanos las venden, creo que por dos dólares o algo así, con mejor calidad de cinta. Están garantizadas también. Si no están buenas, bueno, Ud. no tiene que pagar por ellas. Son Mensajes, quinientos y algo mensajes diferentes que yo he predicado en diferentes partes del país. Si no me equivoco, ¿estoy mirando a Jack Palmer de allá muy al sur? Hermano Jack, ¿qué está haciendo Ud. aquí muy al norte? Ud. no estuvo en la última reunión, ¿estuvo Ud.? ¡Qué cosa!, ¡qué cosa!, ese hombre es de muy allá del sur de Georgia. Yo pienso que deberíamos decir: “Alabado el Señor...?...” ¿Está así de caluroso en Georgia? ¿No lo está? Sólo hay un poquito más humedad en el aire, eso es todo. Bueno, a esta gente de California no le molesta; está acostumbrada a eso.
8Ahora, ¿cuántos aquí son Cristianos, levanten sus manos, que aman al Señor? ¡Oh, mire nada más! Creo que cien porciento. Estoy muy contento por eso. Ahora, leeré una Escritura y hablaré un poquito esta noche, y luego y–yo llamaré la fila de oración y oraremos por ellos de la manera que solíamos. Luego quizás mañana en la noche, empezaremos el otro ministerio. Ahora, si es la voluntad del Señor, quiero orar... Si Uds. me tienen paciencia, oraré por cada persona que venga aquí, que quiera que se ore por ella (¿ven?), cada persona. No dejaremos una sola sin orar por ella. ¿Ven? Oraremos por cada una. Lo que tratamos de hacer... La sanidad Divina no significa que hay algún gran poder que alguien tiene para sanar a alguien, sino que es una fe en la resurrección de Jesucristo, si podemos creer que El no está muerto, sino vivo.
9Y el tema de nuestras campañas siempre es Hebreos 13:8: “Jesucristo es el mismo ayer, hoy, y por los siglos”. ¿Cuántos de Uds. Cristianos creen eso, que El es el mismo ayer...? [La congregación dice: “Amén”–Ed.]. Gracias. Eso significa que Uds. son verdaderos Cristianos, cuando creen eso. Ahora, El no está muerto, sino que está vivo. Yo he estado por todo el mundo, y en toda clase de lugares, y bajo toda clase de circunstancias, toda clase de religiones. Yo fui invitado recientemente por diecisiete diferentes religiones, y cada una de ellas negaba el Cristianismo. Y sin embargo, en medio de quinientas mil personas a las que yo les estaba hablando en Bombay, el Señor Jesucristo y el Cristianismo triunfaron sobre cada una de ellas, y pusieron a todo hechicero y hombre santo y todo lo demás en vergüenza. Y no hay manera de decir cuántos vinieron al Señor Jesús. No tuvimos cooperación entre las iglesias, y sólo estuvimos allí por tres días, y no hubo manera de decir cuántos fueron salvados.
10Ahora, inclinemos nuestros rostros ahora, y acerquémonos a Dios y a la Palabra. Ahora, vamos a recordar que el... Todo lo que hacemos como... y enseñamos, debe ser basado sobre esta Biblia, reconocido desde Génesis a Apocalipsis. Nuestro Padre Celestial, estamos contentos en esta noche de ser Cristianos. Yo sencillamente no sé lo que haría si no fuera un Cristiano. Yo estoy tan contento que Tú me salvaste. Y el otro día, lo que haya sido que me sucedió a mí, y yo vi ese gran resultado, cuando Aquel que me estaba hablando, dijo: “Estos son tus convertidos de tu–tu, el fruto de tu ministerio”, cómo mi corazón se estremeció, y pensé: “¡Oh, Dios!, si yo pudiera vivir otra vez, yo trataría de hacer lo doble. Yo los persuadiría y les rogaría con todo lo que está en mí para hacer que la gente viniera a Ti”. Y ahora, Padre, aquí en esta noche es otra oportunidad. La compra de Tu Sangre está aquí delante de mí. Y ayúdame, Dios Padre, como Tu siervo. Yo no sé qué hacer o cómo hacerlo. Yo sólo estoy dependiendo hora tras hora que Tú me guíes. Y ellos están sentados aquí en esta noche en este clima caluroso, no sólo para ser vistos. Ellos vienen por una... alguna razón. Están hambrientos y sedientos. Ellos te aman. Muchos de ellos están enfermos y muriéndose. Algunos están afligidos. Que no sólo juguemos ahora, sino que entremos directamente en una sinceridad profunda en la Palabra, en el Evangelio, y oremos con todo lo que está en nosotros, y ayunemos y esperemos en Ti, y sepamos que Tú harás sumamente y abundantemente por encima de todo lo que pudiéramos hacer o pensar. Si tan sólo nos encomendamos nosotros mismos a Ti, y nos proponemos en nuestro corazón, como Daniel lo hizo en Babilonia, que no nos contaminaremos nosotros mismos con la incredulidad, sino que vamos a permitir que el Espíritu Santo quite toda la incredulidad de nosotros, y creer en El con todo nuestro corazón. Abordamos la Palabra en estos momentos. Háblanos, Padre, por medio de Tu Palabra. Porque lo pido en el Nombre de Cristo. ¡Amén!
11Quisiera que Uds. abrieran en esta noche en el Libro de San Mateo, y tomemos el capítulo 14, por favor, en el Libro de San Mateo; yo quiero empezar a leer, en el versículo 22. En seguida Jesús hizo a sus discípulos entrar en la barca e ir delante de él a la otra ribera, entre tanto que él despedía a la multitud. Despedida la multitud, subió al monte a orar aparte; y cuando llegó la noche, estaba allí solo. Y ya la barca estaba en medio del mar, azotada por las olas; porque el viento era contrario. Mas a la cuarta vigilia de la noche, Jesús vino a ellos andando sobre el mar. Y los discípulos, viéndole andar sobre el mar, se turbaron, diciendo: ¡Un fantasma! Y dieron voces de miedo. Pero Jesús en seguida... Pero en seguida Jesús les habló, diciendo: ¡Tened ánimo; yo soy, no temáis! Que el Señor añada Sus bendiciones a la lectura de Su Palabra. Yo quiero tomar un texto, del cuál sacar un contexto de ese versículo 27: “No temáis; Yo soy”. Y las palabras que yo quiero usar, son: “Yo soy”.
12Ha de haber sido como a esta hora del atardecer. El sol apenas se estaba ocultando, cuando el... cada uno de ellos tomaron sus lugares en la–la chumacera de su barca. Y el pequeño mar, mientras yo estaba sentado esta tarde, pensando, mientras miraba a lo largo del lago, debió haber sido algo así. El mar de Galilea es como de ese tamaño, y quizás un poquito más ancho. Y el pescador corpulento musculoso, con sus fuertes músculos empezó a torcer la barca, mientras el empujaba la–la proa hacia él mar. Pasando por encima del resto de los apóstoles, y tomando su asiento hacia el–el frente de la barca, se sentó, tal vez al lado de su hermano, Andrés. Y sus buenos amigos, y especialmente en un compañerismo Cristiano....
13Hay algo al respecto cuando uno ha estado con un grupo de gente en donde está Jesús; es muy difícil separarse de esa gente. Hay algo que sencillamente nos suelda juntos, mientras nos sentamos en lugares Celestiales en Cristo Jesús. Qué sentir es para la gente congregarse en ese compañerismo con el Señor Jesús. Y eso era lo que ellos habían disfrutado ese día. Y miles estaban parados en la orilla, cinco mil o más personas, y ellas les estaban meneando sus manos en señal de despedida. Y así es en el compañerismo, casi no nos podemos separar uno del otro. Y solíamos pensar de la antigua alabanza que solíamos cantar en la iglesia hace años cuando yo estaba pastoreando un pequeño tabernáculo Bautista en mi ciudad, Jeffersonville, Indiana. Solíamos cantar esa alabanza antigua: Bendita sea la unión Que enlaza nuestro corazón En comunión los unos con otros Igual a lo Celestial. Al irnos de ese calor, Se siente profundo el dolor; Pero siempre unidas están nuestras almas, Deseando vernos otra vez. Muchos de Uds. han oído esa antigua alabanza. Es una antigua y famosa alabanza de la iglesia, que ha sido apreciada a través de los años.
14Y mientras ellos meneaban sus manos en señal de despedida a los que estaban en la orilla, y mientras la pequeña barca flotaba en las aguas apacibles, adentrándose en el mar, la oscuridad empezó a asentarse desde el otro lado hacia Gadara. Y ellos estaban... La sombra estaba cayendo en el agua. La pequeña barca casi estaba fuera de la vista de los discípulos, o mejor dicho, de la gente en la orilla, mientras los discípulos se adentraron en el mar. Creo que ha de haber pasado un buen rato, quizás, digamos diez minutos, antes que alguien más hablara, mientras la pequeña barca se impulsaba, con el–el remo de cada apóstol remando coordinadamente. Y también allí aprendemos una lección. En esta pequeña barca que está navegando el majestuoso mar de la vida, en el que vamos, si tan sólo tiráramos juntos, la barca se moverá mucho mejor. Si la Bautista, y Presbiteriana, y Pentecostal, y las Asambleas de Dios, y la Iglesia de Dios, y todas sólo tiráramos juntas, la pequeña barca ciertamente se moverá fácilmente.
15Y mientras ellos dirigían la pequeña barca hacia la otra orilla, su destinación, ha de haber sido el joven Juan (él era el más joven entre el grupo), que peinó hacia atrás con los dedos de sus manos el cabello despeinado que estaba sobre su cara, y esperó sólo un momento mientras descansaba sobre sus remos. Los hermanos esperaron y se preguntaron qué es lo que él iba a decir. Entonces él ha de haber volteado y dicho algo así, dicho: “Hermanos, yo estoy más convencido que nunca antes en esta noche, que no estamos siguiendo alguna clase de fanático religioso. Yo estoy más seguro que nunca he estado en toda mi vida que nosotros estamos siguiendo al verdadero Hijo de Dios. Yo estuve más convencido hoy que nunca”. “Cuando era un muchachito, me gustaba oír a mi madre leer del gran Jehová, quien era un Dios de poder, quien podía hacer milagros, y hablar cosas a existencia, y crear por Su propia Palabra. Y mi madre me solía decir: ‘Hijo: todas las cosas fueron hechas por Dios, y El lo habló a existencia’”. “Y luego me gustaba oír esa historia de cuando nuestro pueblo antiguo salió de Egipto y estuvo cuarenta años en el desierto, y cómo Jehová lo guió. Y cuando tuvieron hambre, Jehová sencillamente les hizo llover pan del Cielo. Y como muchachito, yo solía pensar: ¡cómo me gustaría que Jehová hiciera llover algo de ese alimento de Angel ahorita! Porque dijo: ‘Eran obleas con miel’. Y me hubiera gustado comerlas”.
16“Y ¿saben Uds.?, hoy, cuando lo vi a El tomar esos cinco pececillos, o mejor dicho, cinco panes y dos pececillos, y alimentar a cinco mil personas, yo sabía que Ese tenía que ser Jehová. Yo sé que nadie más pudiera hacer eso. Y, hermanos, yo me acerqué a esa roca, cuando vi a ese muchachito, que nosotros... que nos siguió hasta allá esta mañana, que se había ausentado de la escuela sin permiso, él y su hermanita. Y él tenía su almuerzo bajo su brazo. Y cuando yo vi a Pedro allí preguntarle tocante a ese almuerzo, cuando todos estaban hambrientos, y lo pusieron en las manos de nuestro Señor, yo pensé que eso sólo sería la comida suficiente allí como para alimentar a ese solo muchachito en su almuerzo. Pero cuando estuvo en las manos de Jesús, pudo alimentar a cinco mil, y recoger varias canastas llenas de pedazos”. ¡Cómo Dios puede multiplicar lo que ponemos en Su mano! En nuestras manos, no es mucho. En Sus manos, El lo multiplica por millares. Si podemos únicamente permitirle que El tenga lo poquito que tenemos: nuestro tiempo, nuestra atención, nuestra fe; quizás no sea mucho. Como nuestras hermanas sentadas aquí, una sostenida de una muleta, y la otra sentada en una silla de ruedas, y un hombre sentado mirándome allí, con una muleta y una silla de ruedas. No pudiera ser... La poca fe que Uds. tienen no pudiera ser mucha, pero si Uds. únicamente la ponen una vez en las manos de Cristo, ¡lo que El pudiera hacer con ella! Las sillas de ruedas serían empujadas contra la pared. Estarían yendo por las calles mañana alabando a Dios, dándole gracias a Dios. Muchos sentados aquí muriendo de problema del corazón, cáncer, lo que pudiera ser, en unos cuantos días contando desde ahorita, Uds. pudieran regresar a su doctor, y él diría: “¡Oiga!, ¿qué ha sucedido aquí?” ¿Qué es? Lo poco que Uds. tenían, lo pusieron en las manos de Cristo y El lo empezó a multiplicar. El cáncer empezó a salir; el corazón empezó a regresar a su lugar correcto y a latir correctamente otra vez. Sólo permitan que El lo tenga en Su mano.
17El dijo: “Cuando yo lo vi a El tomar esos cinco panes y–y dos pececillos y partirlos, me subí arriba de la roca y miré allá para ver cómo El lo hacía. Y veía ese pedazo de pez en Su mano; El lo partía y lo ponía acá, y cuando El metía Su mano otra vez, había otro pez allí; no únicamente un pez en el agua, sino un pez ya pescado, y cocinado, y listo para su uso, listo para comerse. Y cuando yo lo vi a El partir ese panecito en dos, y ponerlo acá, pero cuando El metía Su mano otra vez, había otro pan listo para ser partido otra vez”. ¡Oh, cómo podía El multiplicar el pan! Yo quiero preguntar, si hay un científico aquí: ¿qué clase de átomo soltó El en ese momento, para hacer el trigo común, entonces? Fue el mismo que El soltó cuando convirtió el agua en vino. El es Dios. El hace lo que El quiere. Y El está dispuesto a hacer todas las cosas y a darnos demasiadamente y abundantemente más que lo que pudiéramos aun pensar, si nosotros sólo permitiéramos ser soltados en la fe en El. Allí es en donde está: es teniendo fe en El para creer que El puede. Porque todas las cosas son posibles para aquellos que creen; sin importar lo que es, es posible; y no es únicamente posible, probable, sino que sucederá, si Uds. sólo lo creen.
18Miren, y el joven Juan, mientras miraba allá abajo y decía: “Yo vi entonces que El hizo algo. El hizo algo de la misma manera que Jehová lo hizo. Y yo lo oí a El, hermanos, decir que ‘si no hago las obras de Mi Padre, no me creáis. Mas si hago las obras de Mi Padre, aunque no me creáis a Mí, creed a las obras’”. ¡Cuán perfecto es eso! ¡Cómo eso se aplica a cualquier edad! Mientras Jesús esté vivo en esta noche, El es tanto Dios en esta noche como El lo era en ese entonces, sencillamente el mismo. ¿Ven? Dijo: “Si no hago las obras de Mi Padre....” El joven Juan ha de haber dicho: “Yo leí en la Biblia en donde Jehová podía hacer que pan cayera de los Cielos, podía crear pan en los Cielos, y enviarlo a la tierra. Y, hermanos, ese pan tenía que venir del Cielo, porque yo lo veía a El partirlo y darlo para repartirlo. Y yo estoy persuadido con todo lo que está en mi corazón, que El es el Hijo del Dios Viviente. ¡Sí!” ¡Cómo él ha de haber dicho eso!, que las lágrimas le rodaron por sus mejillas jóvenes. El nunca lo olvidó. El nunca lo olvidó ni aún siendo un anciano. El tenía que ser cargado a la plataforma y predicaba sólo un sermón corto (dicen ellos) de como unas cuatro horas, pues todavía le constreñía ese amor que él... Todo de lo que él podía hablar era: “Hijitos, amaos los unos a los otros”; lo volvía a repetir: “Hijitos, amaos los unos a los otros, porque el que ama es de Dios. Porque Dios es amor”, y se necesita el verdadero amor para crear.
19Amor... Muéstrele a su esposa que Ud. la ama; ella lo ama. Eso... Cuando Uds. son una pareja joven y encuentran favor el uno con el otro, eso los hace unirse para un viaje de toda una vida: ¡amor! Y eso es amor fileo; eso es amor humano. ¿Qué hará el Amor Ágape, cuando Uds. realmente puedan entrar en un lugar que le puedan mostrar a Dios que Uds. lo aman a El y tienen confianza en El? ¡Uds. se unirán a El, no únicamente para un viaje de toda una vida, sino por la Eternidad! ¡Uds. estarán dispuestos a tomar Su Palabra, exactamente lo que El dice, y decir: “Eso es correcto, Señor, no lo cuestiono”, y seguir adelante! Para eso se necesita el verdadero amor.
20Y el joven Juan, mientras estaba sentado allí con sus manos descansando sobre los remos, tal vez entonces alguien cogió los remos y ellos empezaron otra vez. Se estaba oscureciendo para ese entonces. Entonces... Después que el joven Juan había hablado, ha de haber sido el apóstol Pedro, el corpulento pescador musculoso sentado al extremo de la barca, en la popa, siendo que él había desatascado la proa, y saltó a la popa de la barca, y se sentó al lado de su hermano, Andrés. El se ha de haber parado para tener su.... Como Uds. saben, todos nosotros tenemos que tener un pequeño testimonio de vez en cuando, cuando nos reunimos. A mí todavía me gusta (¿a Uds. no?), una buena reunión de testimonio.
21Y así que, ha de haber sido el apóstol Pedro que no se podía contener más tiempo. Y él dijo: “Bueno, hermanos, yo–yo también quiero testificar. Cuando Andrés aquí, mi hermano, había ido a visitar a ese así llamado Profeta galileo, mientras El iba por todas partes... Yo había oído a mi sacerdote decir en el templo, que no había nada en ello porque Dios ya no tenía más profetas. Y–y yo había oído toda clase de rumores de sanidades y demás, pero yo–yo no lo podía creer”. “Pero un día cuando estábamos lavando nuestras redes, este Hombre vino a la–la orilla a predicar, y luego me conseguí un tronco y regresé y me senté a un lado en la orilla. Pero cuando El empezó a hablar, había algo tocante a El que era diferente a cualquier sacerdote o predicador que yo alguna vez había oído”. Y, hermano, una vez que Ud. se sienta y está lo suficientemente quieto y escucha, hasta que Ud. puede oír esa Vocecita apacible de Cristo, es diferente de cualquier mensaje que Ud. alguna vez haya oído en su vida. Le trae una paz; le trae una satisfacción. Le hace algo a Ud. que conmueve lo más profundo de su ser. Ud. nunca es el mismo. El hombre no se puede encontrar con Dios y hablar con Dios, y permanecer el mismo. 22 Ahora, él dijo: “Pero cuando... Yo lo tenía todo en mi corazón”. Dijo: “Después que supe que mi piadoso anciano padre, el cual era un fariseo, como todos Uds. hermanos saben que él era un fariseo... Y luego cuando él se estaba envejeciendo, yo recuerdo que él solía sentarse después de haber pescado ese día en este mar, él se sentaba en la ensenada allá, en donde solíamos recoger las redes. Un día él me levantó en sus brazos y me dijo: ‘Simón, mi muchachito, tu papi te va a tener que dejar uno de estos días, y darte a ti todo lo de mi barca y el aparejo y todo”. Igual que yo miro a mi propio muchachito, José, y pienso la misma cosa. Algún día yo le tengo que dar la Biblia a él, y todo lo que–que tengo.
23Y él dijo: “Mientras mi padre apartaba su cabello canoso de su frente, y su barba blanca, él dijo: ‘Simón, siéntate. Quiero darte instrucciones, hijo mío. Por todos los años nosotros hemos esperado, nuestro pueblo ha esperado a ese Mesías que viene. Y ahora hemos sacado muchas descripciones y... de cómo El se mirará cuando venga, cabalgando del Cielo en un carro, conducido por Angeles o caballos o algo. Tenemos muchas descripciones. Pero Simón, ese no va a ser el Mesías que viene. Cuando venga el Mesías, El va a venir de una manera diferente de la que cualquiera de nuestros rabis están pensando. Mira, Simón, yo quiero que leas las Escrituras, porque las Escrituras siempre dicen la verdad. Mira, esta es una cosa que tú debes recordar: cuando El venga, El va a ser rechazado. El va a ser un Hombre rechazado, porque todo mensaje verdadero de Dios siempre es rechazado; siempre ha sido, y siempre será. Va a ser rechazado por la–la mayoría del pueblo. Ellos lo rechazarán”. “Y mira, en esto es dónde tú te vas a dar cuenta. Quizás habrá muchos falsos mesías que se levanten en tu tiempo, Simón. Yo siempre había pensado que viviría para verlo a El. Pero me estoy envejeciendo, y tal vez no lo veré. Pero, Simón, nunca permitas que esto se aparte de ti: cuando venga el Mesías, El será un Profeta. El será un Dios-Profeta. Porque Simón, Moisés, de quien nosotros estamos siguiendo sus instrucciones ahorita, dijo en su palabra (lo cual él era un profeta), él dijo: ‘El Señor vuestro Dios levantará un Profeta como yo’. Y recuerda, que cuando el Mesías venga, El será un Profeta como Moisés. Pero El será más que un Profeta. El será el Dios-Profeta. Será Dios en un Profeta, El mismo manifestándose”. “Y cuando tú veas esa gran señal... Mira, si la gente se levanta y dice que es esto, eso, o lo otro, no lo creas, Simón. Pero cuando tú veas a Dios obrando la señal de un profeta... porque esa va a ser la señal Mesiánica, será la señal de un profeta, porque Moisés dijo: ‘El Señor vuestro Dios levantará un profeta como yo, Dador de la ley, Sacerdote, Rey, Profeta. Y sucederá que cualquiera que no escuchare a este profeta, será cortado del pueblo’”.
24“Isaías dijo que El sería rechazado. Varón de dolores, experimentado en quebrantos; y como que esconderíamos de El el rostro. Mira, no creas el concepto moderno de El, Simón. Sino que busca esa señal del Mesías. El será un profeta”. “Y hermanos, ese día sentado en el tronco”, él dijo a los... tal vez a los apóstoles, a medida que damos un pequeño drama: “Yo me senté allí y observé y escuché este Hombre. El era un–un predicador muy enérgico. El no habló de la Biblia, de los pergaminos, como uno de los sacerdotes; El habló con autoridad. Y cuando El habló, parecía tener confianza perfecta que lo que El decía estaba correcto. Por lo tanto, como que me empezó a agradar El”. “Luego, de repente, El volteó y me miró sentado en ese tronco, y dijo: ‘Tu nombre es Simón. Y tú eres el hijo de Jonás’. Eso me probó a mí que El era el que Dios iba a enviar. El era ese Dios-Profeta. Porque El no únicamente sabía que mi nombre era Simón, sino que El sabía el de mi piadoso padre anciano. El dijo: ‘Tú eres Simón, y tú eres el hijo de Jonás’, mi papá. Por lo tanto, yo supe que mi papá me había instruido por la Biblia, y ahora la Biblia era un hecho viviente, de que ahí estaba El llamándome por mi nombre, cuando nunca me había visto en Su vida, nunca había oído de mí, ni sabía nada tocante a mí. Y ahí El me llamó Simón. No únicamente eso, sino que El habló de mi padre anciano que había partido hacía cincuenta años, dijo: ‘Tú eres el hijo de Jonás’. Cuando El dijo eso, yo me postré a Sus pies, porque supe que Ese era el Mesías”. ¡Amén! El Mesías de ayer. ¿Qué sería el Mesías hoy, si El es el mismo ayer, hoy, y por los siglos?
25Bueno, para ese momento ha de haber sido el turno de Felipe para que se parara para dar un testimonio en la barca, ya casi estaba oscuro para entonces, como sombrío. Y Felipe se paró, y él dijo: “Hermano Natanael, tú eres mi testigo de esto. Me paré allí y vi a nuestro Señor decirle a Simón, aquí, que su nombre era Simón, y que él era el hijo de Jonás. Eso también me ayudó a mí. Y yo tenía un hermano que pertenecía a una gran denominación llamada los saduceos. Así que yo–yo fui a verlo. Y son como unas quince millas [como unos 24 km.–Trad.] circundando la montaña”. “Yo fui allá una mañana, temprano; me levanté, desayuné y me fui por la montaña tan rápido como podía, y fui allá. Y ya entrada la noche, llegué... o mejor dicho, en la tarde, llegué al lugar en dónde yo sabía que este hombre vivía. Y toqué en la puerta, y su esposa dijo: ‘El acaba de salir a inspeccionar su–su huerta. Y él está allá entre los árboles en alguna parte. Felipe, tú lo encontrarás allá’. Así que me fui entre sus árboles, y cuando llegué allá, yo oí un ruido. Y fui a buscarlo bajo una higuera, y allí estaba él de rodillas, orando.
26Entonces, quizás él ha de haber dicho: “ Tú recuerdas eso, Hermano Natanael”. “¡Amén! Yo lo recuerdo”. “Y esperé hasta que él terminó de orar, y le dije: ‘Ven, y ve a quién hemos encontrado, a Jesús de Nazaret, el hijo de José’”. “Oh”, él dijo: “Mira, espera un momento. ¿Qué es esto que estás diciendo? Ahora, mira, Natanael, yo sé que has–has sido un buen hombre, y que tienes mucho balance Escritural. No te vayas a un extremo ahora. Mira, ¿qué has hecho? ¿Me estás diciendo tú que ese Profeta galileo del que ellos están hablando, que es el Mesías?” “Mira, Natanael, yo lo vi, y lo oí, hacer la señal del Mesías. Nosotros sabemos que el Mesías debe ser un Dios-Profeta. Cuando yo lo vi a El parado... ¿Recuerdas a ese pescador al que tú le compraste pescado allá en el mar aquel día, por nombre Simón?” “Sí, yo lo recuerdo”. “El era tan ignorante, que ni aun podía firmar un recibo por el pescado”. “Yo recuerdo eso”. “Tan pronto como él entró a la Presencia de ese Jesús de Nazaret, El le dijo: ‘Tu nombre es Simón, y tú eres el hijo de Jonás’”. El dijo: “Mira, Felipe, o mejor dicho, Natanael, quisiera que tú escudriñaras la Escritura. ¿No es esa la señal del Mesías?” Y él dijo: “Oh, seguramente que el Mesías será un Profeta. Sabemos eso. Estamos instruidos en eso. Pero, ¿en dónde encontraríamos a tal hombre? ¿Hay...? ¿De dónde proviene El?” “El proviene de Nazaret”. “¿Nazaret? ¿De Nazaret pudiera salir algo de bueno?” Yo creo que él le dio una de las mejores respuestas que cualquier hombre le podía dar a otro. El dijo: “Ven y ve”.
27Esa es la mejor cosa que se hace. Ahora, no nada más se quede en casa y diga: “Bueno, los Lopez dijeron esto y lo otro”. ¡No haga eso! ¡Venga!, traiga su Biblia, y escudriñe las Escrituras, y vea si está correcto o no. ¡Venga!, vea por Ud. mismo. No venga sólo por una hora. Venga para quedarse hasta que Ud. esté completamente convencido que está correcto. ¡Esa es la manera de venir! Examinándolo por la Escritura, para que Ud. se vaya dando cuenta si es–si es verdad o no es verdad, hasta que Ud. esté convencido por las enseñanzas Escriturales de la Biblia, si es verdad o no. Ahora, a eso es a lo que él se estaba refiriendo. “Ven y ve por ti mismo, si es la... o el... verdaderamente el Mesías o no”. Bueno, él dijo: “Yo iré y veré”. “Así que mientras él... íbamos por el camino, le conté de las diferentes cosas que habían sucedido. Y así que cuando él llegó ante la Presencia del Mesías, de Jesús, El...” Tal vez estaba parado como Uds. están. Quizás él estaba sentado. Quizás él estaba... en la posición que él haya estado. “Cuando este hombre caminaba hacia Su Presencia, siendo un hombre religioso, un buen hombre, El dijo: ‘He aquí un israelita, en quien no hay engaño’”.
28Ahora, esto lo asombró a él. El no sabía qué decir en ese momento. El se preguntaba cómo El sabía quién era él. El dijo: “Rabí...” Lo cual la palabra Rabí significa: “Un maestro, un maestro hebreo”. “Rabí, ¿cuando me conociste? Pues mira, Tú me estás diciendo que yo soy un israelita”. Ahora, no era porque él estaba vestido como un israelita, pues toda la gente del este... El podía haber sido un árabe, o él podía haber sido un griego. Todos ellos se visten con manto y turbante, y de la manera que visten en el este. El pudiera haber pertenecido a una de las muchas diferentes clases de gente que había en ese entonces en el país oriental. Pero no era su vestidura; no era su color. Todos ellos son de color bronceado oscuro. Y así que El dijo: “Tú eres un israelita, en quien no hay engaño”, una directa, y segura señal del Mesías. ¿Ven? “Tú eres un israelita, en quien no hay engaño”. El dijo: “Rabí (en otras palabras: ‘Maestro, reverendo’, como diríamos hoy), ¿cómo me conociste?” Y El dijo: “Antes que Felipe te llamara, cuando estabas debajo de la higuera, te vi”. ¡Qué ojos!, quince millas [24 km.–Trad.], circundando las montañas el día anterior. “Cuando estabas debajo de la higuera, te vi”. Y dijo: “Yo me postré ante El y dije: ‘Rabí, Tú eres el Hijo de Dios; Tú eres el Rey de Israel’”. El lo supo. El lo supo, porque él vio la señal Mesiánica en El.
29Entonces, ha de haber sido después que él terminó, que fue el buenazo de Andrés, sentado al lado del apóstol Pedro, a quien le tocaba testificar. Ha de haber sido él que dijo: “Bueno, hermanos, permítanme hablar por todos. ¿No estábamos todos nosotros completamente convencidos cuando El iba rumbo a Jericó desde Jerusalén? Y ese es un camino directo bajando la montaña a Jericó. Pero esa mañana El dijo: ‘Yo tengo necesidad de pasar por Samaria’. Eso está arriba en la montaña. ¿Por qué tendría El que ir, yendo a Jericó, pasar por Samaria? ¿Recuerdan Uds. cuán extraños nos sentimos todos ese día? Pero estábamos... Cada uno de nosotros teníamos temor de decirle algo a El, porque sabíamos que Dios estaba en El, y Dios lo estaba guiando, y nosotros no... nosotros–nosotros sencillamente no quisimos decir nada al respecto, porque era Dios que lo estaba guiando”. El dijo: “El fue... Nosotros llegamos con El a los alrededores de Samaria, y Uds. recuerdan cómo esas viejas piedras... Y El se cansó tanto yendo allá, que se sentó al lado del pozo y nos envió allá a la ciudad a comprar alimento. El se sentó al lado del pozo público. No había ni siquiera algo allí con lo cual sacarle a El agua para beber. Hubiéramos querido que se refrescara, dándole de beber, y lavándole Sus pies. Pero El dijo: ‘Hermanos, vayan allá y compren algunos alimentos, y Yo esperaré aquí’”; era como un pequeño panorama en donde estaba el pozo. Era un–un pozo público para la ciudad.
30“Y mientras estábamos ausentes... Ellos no nos vendieron alimento, así que nos regresamos al pozo. Y Uds. recuerdan que oímos que algo estaba sucediendo cuando regresamos. Y nos agachamos en los matorrales allí para escuchar, oír lo que se estaba diciendo. Y allí estaba una–una mujer hermosa, que nosotros pensamos que sería una mujer de apariencia muy piadosa. Ella era bonita, su cabello, su cara, y era muy joven. Y ella estaba hablando con El. “Y nosotros lo oímos decirle a ella: ‘Mujer, dame de beber’”. “Y ella dijo: ‘Señor, no es costumbre que Tú siendo judío le pidas a una samaritana tal cosa. Yo soy una mujer de Samaria; por lo tanto, no tenemos tratos uno con el otro. (Una gran segregación). Nosotros no tenemos tratos’”. “Y escuchen lo que El dijo: ‘Si tú supieras quién es el que está hablando contigo, tú me pedirías a Mí de beber. Y Yo te daría agua, que tú no tendrías que venir aquí para sacarla’”. “Ella dijo: ‘El pozo es hondo; Tú no tienes con qué sacarla’”. “Y a medida que ellos continuaban con su conversación tocante a la adoración en el monte y demás, entonces oímos a nuestro Señor decir: ‘Ve, llama a tu marido y ven acá’”. “Y ella volteó y dijo: ‘No tengo marido’”.
31“Entonces pensamos: ‘¿Qué es esto? ¿Ha cometido nuestro Maestro un error? Cuando esa mujer dijo que–que ella no tenía marido. Tantas veces que lo hemos visto a El hacer esa señal Mesiánica, y luego lo vemos a El aquí pararse con una nueva clase de gente, los samaritanos, y sin embargo, aquí, en la primera ocasión, El falló’”. “Ella dijo: ‘No tengo marido’”. “Y entonces El dijo: ‘Verdaderamente, has dicho la verdad, porque tú has tenido cinco maridos, y con el que ahora estás viviendo, no es tu marido’”. El no comete errores. “Entonces ella le dijo a El: ‘Señor, me parece que Tú eres profeta’”. ¡Lo que sabía esa mujer!, cuando allá sólo unos cuantos días antes, cuando El había hecho la misma cosa, la gente de la iglesia lo llamó a El un demonio, un espiritista, un Beelzebú, dijo que El estaba leyendo los pensamientos de la mente de la gente, que era telepatía o algo de esa índole. Dijo: “El es Beelzebú haciendo eso”. Jesús dijo: “Tú hablas eso contra Mí, y Yo te perdono. Pero (en otras palabras), un día el Espíritu Santo va a venir para dar testimonio de Mí. Y cuando El venga y haga la misma cosa, el hablar una palabra contra El, nunca te será perdonado en este siglo ni en el venidero”. Así tan serio sería.
32Y ella dijo: “Señor, me parece que Tú eres profeta”. Ahora, escuchen a esta mujer. “Nosotros sabemos (nosotros los samaritanos), nosotros sabemos que el Mesías viene. Y cuando el Mesías venga, El hará estas cosas. El nos declarará estas cosas. Esa será la señal del Mesías, cuando El venga. Así que Tú has de ser Su profeta”. En otras palabras, ella dijo la misma cosa que el resto de ellos dijeron. “Cuando venga el Mesías, el Mesías será un profeta, un Dios-Profeta. El será más que un profeta, pero El mostrará la señal Mesiánica como profeta”. Ellos no habían tenido profetas por cuatrocientos y algo de años desde Malaquías, uno de los profetas menores. Y dijo: “Pero cuando venga el Mesías, El será un profeta como Moisés, un gran profeta, que sabrá cosas de antemano y dirá cosas y nos dirá lo que somos y lo que hemos hecho. El será esa clase de hombre. Yo sé que cuando el Mesías venga, El nos declarará estas cosas. Pero, ¿quién eres Tú?” Jesús dijo: “Yo soy, el que habla contigo”.
33Ahora, algunas veces yo he oído... Un infiel dijo no hace mucho: “En ningún lugar en la Escritura dijo Jesús alguna vez que El era el Cristo”. ¿Qué de ésa, y también de las otras? El dijo: “Yo soy, el que habla contigo”. Y en esto, ella bajó su cántaro... lo bajó, dejó su cántaro de agua y entró corriendo en la ciudad, y dijo: “Venid, ved un Hombre que me ha dicho lo que he hecho. ¿No es éste el mismísimo Mesías?” Y la Biblia dice que esa ciudad creyó que El era el Mesías debido al testimonio de la mujer. Ahora, si esa fue la señal del Mesías ayer, y El es el mismo ayer, hoy, y por los siglos, esa será la señal del Mesías hoy (¿es correcto eso?), si El es el mismo. Ahora, detengámonos sólo un momento.
34Miren: hay tres clases de gente en la tierra, si la Biblia está correcta. Y Dios me perdone por esa palabra sacrílega de: “si”. La Biblia está correcta. Y todos nosotros provenimos de los hijos de Cam, Sem, y Jafet. Esos eran los tres hijos de Noé, después del diluvio cuando el mundo fue destruido. Nosotros–nosotros provenimos de esas tres clases de gente. Miren, esos eran el judío, el gentil, y el samaritano. ¿Se fijaron que a Pedro le fueron dadas en Mateo (creo que el capítulo 16), las llaves del Reino del Cielo? Y en el Día de Pentecostés él lo abrió al judío. Felipe fue allá y predicó a esos samaritanos, y sin embargo el Espíritu Santo no cayó sobre ninguno de ellos, no obstante que él tenía el Espíritu Santo. Ellos enviaron a Juan y a Pedro para que fueran allá; pusieron manos sobre ellos, y ellos recibieron el Espíritu Santo. Correcto. ¿Ven? Aunque el hombre estaba lleno con el Espíritu Santo, sin embargo Pedro era el que tenía las llaves. Y esa era otra nacionalidad de gente, los samaritanos.
35Y luego en la casa de Cornelio, ellos... Cornelio había visto una visión y ellos... El Angel le dijo que fuera allá adonde Simón el curtidor e inquiriera por uno llamado Simón. Y él fue allá y le dijo las cosas del Señor. Y mientras aún hablaba Pedro estas palabras, el Espíritu Santo cayó sobre ellos. Pero si Uds. se fijan, de allí en adelante, Pablo, y cualquiera del resto de ellos, pusieron manos sobre ellos y demás, y ellos recibían el Espíritu Santo. Pero allí estaban esas tres clases de gente otra vez: la gente de Cam, Sem, y Jafet: judíos, gentiles, y samaritanos. Ahora, fíjense. Cuando vino Jesús, El hizo esa señal, como la señal Mesiánica, ante los judíos. Ahora, los gentiles, nosotros, los anglosajones, no estábamos esperando a ningún Mesías. El únicamente viene a esos que lo están esperando a El. El únicamente sanará en esta noche a aquellos que creen que van a ser sanados. El únicamente salvará a aquellos que tienen la fe suficiente para ser salvados. El únicamente llenará con el Espíritu a aquellos que están esperando el Espíritu Santo. Cuando El venga a la tierra otra vez, El vendrá por aquellos que están esperando que El venga, esperando que El venga, y preparados para que El venga. El vendrá a Su Iglesia.
36Ahora, nosotros anglosajones, gentiles, nosotros no estábamos esperando que El viniera. Pero había dos clases que estaban esperando que El viniera. Esos eran los judíos y los samaritanos. Y Uds. escudriñen las Escrituras minuciosamente, y Uds. nunca encontrarán un solo lugar en donde Jesús alguna vez hizo esa señal Mesiánica a un gentil, ni una sola vez. Porque los gentiles no lo estaban esperando a El. Pero El dijo: “En los últimos días cuando venga el Espíritu Santo, El la hará”. Los–los gentiles no habían sido enseñados sobre la religión de Jehová. Ellos no estaban esperando tal cosa. A ellos no se les había enseñado enseñanza Bíblica. Nosotros éramos paganos que adorábamos ídolos; éramos romanos y griegos y demás, que teníamos dioses y diosas, cargando un garrote en nuestras espaldas, y demás: ¡paganos! Pero los judíos y los samaritanos estaban esperando un Mesías. Y cuando vino el Mesías, El les mostró la señal del Dios-Profeta, como lo que El era, el Mesías. Ahora, El dijo: “En la Venida de los últimos días...” Ahora, escuchen atentamente. El dijo: “Como fue en los días de Sodoma, así será en la Venida del Hijo del Hombre”. Ahora, justo antes de eso, El dijo: “Como fue en los días de Noé...” Ahora, fíjense: en el tiempo de Noé, llovió. El dijo: “Ellos estaban comiendo, bebiendo, casándose y dándose en casamiento”. Eso era lo inmoral, porque en Sodoma ellos habían llegado más allá de eso. ¿Ven? El dijo: “En los días de Noé, antes del diluvio, ellos estaban comiendo, bebiendo, casándose y dándose en casamiento”.
37Pero entonces cuando El llegó a los días de Sodoma, El no mencionó una sola cosa tocante a eso. ¿Ven? Oh, Dios está lleno de sabiduría. Jesús le dio gracias al Padre porque El lo había escondido de los ojos del sabio y del prudente. Ud. no lo puede encontrar por medio de investigarlo. Dios es una revelación. Fue una revelación en el principio. ¿Quién le dijo a Abel que él debería ofrecer un cordero en lugar del fruto que ofreció Caín? Cuando Jesús le preguntó a Sus discípulos: “¿Quién dicen los hombres que es el Hijo del Hombre?” Y “uno dice que Tú eres Moisés. Y otro dice que Tú eres Elías, o uno de los profetas”. El dijo: “Y vosotros, ¿quién decís que soy Yo?” Pedro dijo: “¡Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios Viviente!” El dijo: “Bienaventurado eres, Simón, hijo de Jonás, porque no te lo reveló carne ni sangre, sino Mi Padre que está en el Cielo te lo ha revelado a ti. Y sobre esta Roca Yo edificaré Mi Iglesia; y las puertas del Hades no pueden prevalecer contra Ella”. Es una revelación espiritual de quién es Jesucristo. “Sobre esta Roca”, Dios revelando; no por medio de aprender una palabra, ni por medio de un credo, sino por una revelación espiritual, que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios que le es revelado a Ud. por el Espíritu Santo.
38La Biblia dice: “Ningún hombre puede llamar a Jesús el Cristo, únicamente por el Espíritu Santo”. Así de esencial es en este día. Pero vemos el mundo loco de placer como lo estaba en los días de Noé. Miren a Reno, Nevada, aquí, casándose y dándose en casamiento. Miren ahora, como los días de Noé, y los días de Sodoma. Miren las perversiones. Cartas, miles de ellas que vienen principalmente de aquí de California, en donde está la perversión (¡oh, hermanos!) abarcando todo, aumentando como treinta por ciento cada año, las perversiones. Porque la gente es tan común y tan... ¡Oh, es–es horrible! Ni siquiera es correcto hablar tocante a ello de la plataforma, de cuán degradadas se están poniendo las naciones, y especialmente esta América, nuestra tierra, nuestro hogar. ¡Oh!, necesita un avivamiento de sacudimiento, verdaderamente genuino, o va a recibir un sacudimiento atómico. Así que está pasada de avivamiento, así que sólo estamos esperando por el atómico. Pero la Iglesia se irá antes que venga ese tiempo. Y si está tan cerca de llegar a un sacudimiento atómico, al grado que estamos consiguiendo lugares adónde correr, para escondernos y cosas así, qué de la Venida del Señor, cuando eso sucederá antes que el mundo sea destruido; sabemos eso.
39Fíjense: Noé estaba en el arca antes que el agua cayera. Lot tenía que salir de Sodoma antes que el fuego cayera. La Iglesia saldrá del mundo antes que una bomba atómica lo explote. ¡Ella tendrá que salir! Fíjense: ahora, observemos lo que hizo Sodoma, y luego regresaremos. Ud. dice: “Hermano Branham: Ud. se salió mucho de su texto”. Bueno, como David dijo una vez, David duPlessis dijo: “Yo no puedo predicar todo el tiempo en el camino, porque mucha gente a la que le predico no vive en el camino. Yo me tengo que salir al lado y recoger a algunos, y regresar otra vez”. Así que me salgo de mi texto, pero es que quiero recoger a algunos que están al lado. Ahora, fíjense en esto: “En Sodoma, como fue en los días de Sodoma”. Detengámonos ahora por unos cuantos minutos, aquí en el testimonio de Felipe. Y vayamos a Sodoma sólo un momento. Fíjense: Sodoma... Siempre hay tres clases de gente en el mundo: esos son creyentes, manufacturados, e incrédulos. Esas son las tres clases que siempre se producen. Y ahora, en Sodoma estaban los sodomitas. Uds. saben cuál era el pecado allí. Era terrible, igual que lo es en el–el mundo hoy día. Muy bien. Ahora, y luego Abraham.... Ahora, Lot estaba allí en Sodoma, un cristiano tibio, un cristiano nominal, porque la Biblia dice: “Los pecados de Sodoma afligían su alma justa”. Pero él hizo muy poco al respecto; les permitió asistir a su iglesia, vestirse de cualquier manera que ellos querían, actuar de la manera que ellos querían: fumar, beber, practicar juegos de apuesta de dinero, y hacer cualquier cosa, mientras ellos profesaran ser creyentes (¿ven?), estaba bien; era sólo un cristiano tibio, un miembro tibio de iglesia. Entonces, nos fijamos que afuera, allá en el desierto, separado, llamado a salir fuera, estaba Abraham, la Iglesia elegida, elegido por previo conocimiento. Dios los había llamado a salir. La mismísima palabra iglesia, significa: “llamado a salir fuera, y separado”. Israel era el pueblo de Dios hasta que fue llamado a salir de Egipto, y segregado de los egipcios, y luego ellos fueron la Iglesia de Dios. La palabra iglesia, significa: “llamado a salir fuera”.
40Allí estaban ellos. Abraham estaba sentado allí arriba, las cosas poniéndose difíciles para él. Me imagino a la Sra. Lot caminando de un lado al otro de su pequeño palacio de marfil allá en Gomorra, y diciendo: “¿Sabes qué?, allá está la pobre Sara anciana que casi no tiene un cambio de ropa. Allá está Abraham, con su ganado muriéndose de hambre. ¿Por qué no se vienen para acá y se unen a nuestra sociedad?” Pero hermano, ellos tenían una sociedad en su corazón. Ellos tenían algo que los estaba haciendo esperar la Venida del Señor. Un día cuando el clima estaba más caluroso que lo que está hoy, tan seco como podía estar. Abraham estaba sentado a la puerta de su tienda, en donde ellos tenían un viejo árbol de roble. Y pensé de eso, Hermano Bud (si Ud. está aquí), cuando yo fui a su hogar hoy. Y estaba sentado allí al lado de la tienda. Y los–los pastores habían salido, y toda el agua se había secado, y ellos casi no podían encontrar nada para su ganado. Y cuando menos se pensó, sucedió que Abraham se fijó, y ahí venían tres Hombres con polvo en toda Su ropa, Hombres comunes. Abraham pensó, Uds. saben, que debía haber algo un poco diferente tocante a esos Hombres. El los llamó a pasar, y a que se sentaran. El dijo: “Siéntate. Permíteme traer un poco de agua y que lave Tus pies, y te refresques, y traeré un bocado de pan, para que comas. Luego sigue adelante adonde Tú vas”. Porque Abraham creía que había algo que iba a suceder.
41Uds. saben, hay algo tocante a que los hijos de Dios sean guiados por el Espíritu de Dios. Uds. saben, ese mismo pequeño sentir pulsando en el corazón de Abraham, de que algo iba a suceder, es la misma cosa que envió a esta señora aquí en esta noche en esa silla de ruedas. El mismo que envió a ese hombre allá. El mismo que los envió a todos Uds. aquí. Ese pequeño sentir pulsando que hay algo en alguna parte. ¿Ven? Uds. sólo vengan por ese propósito, porque... “¡Ah!”, alguien dirá: “¡Ah, ese es un montón de–de ‘santos rodadores’ allá, y todo lo demás”. ¿Ven? Ellos no lo entienden. Pero el Espíritu Santo los guió a Uds. aquí. Los hijos e hijas de Dios son guiados por el Espíritu de Dios. Ahora, estos dos, tres Hombres vinieron. Ellos se sentaron, y Abraham corrió adentro, y dijo: “Sara, cierne una poca de harina”. ¿Cuántas han cernido harina alguna vez? ¡Miren nada más!, algunas de Uds. mujeres; seguro, muchas de estas... una con el cabello canoso...?... Yo he visto a mi madre coger ese cedazo viejo y moverlo de esa manera; tenía una cuña dentro de él. Algunas veces la harina estaba aterronada, ella tenía que coger ese cedazo y con la cuña la cernía dándole vueltas, y vueltas, y vueltas para quitarle eso, y hacernos panes de maíz para el desayuno, y comer eso con melaza de sorgo. Seguro. Y tenía ese viejo.... Y ella la cernió de esa manera, Uds. saben. Y–y él corrió a las vacas y tomó un becerrito gordo, y lo mató, y lo preparó. Y él cocinó la carne en el rescoldo, y salió. Y ellos... Estos tres Hombres estaban sentados allí. El les dio comida. Ahora, fíjense ahora. Vamos a regresar directamente a Natanael, en un momento, y a sus testimonios.
42Ahora, cuando él salió y les sirvió a Ellos la carne, mientras estos Hombres estaban sentados allí, y comían, y Abraham probablemente hablándoles a Ellos... Después de un rato, él se fijó que uno de Ellos continuaba mirando hacia Sodoma. Dos de Ellos se levantaron y fueron hacia Sodoma. Y así que después que Ellos se fueron a Sodoma... ¿Recuerdan cuál era el mensaje cuando Ellos llegaron allá? ¡Arrepentimiento! “¡Salgan!” Esos eran el moderno Billy Graham, y Oral Roberts, o como Uds. quieran llamarlo, dos grandes y poderosos ministros que fueron allá a Sodoma, y predicaron arrepentimiento. Ellos no hicieron muchos milagros; únicamente cegaron unos cuantos ojos. Y la predicación del Evangelio ciega al incrédulo. Así que El... Ellos–Ellos nunca hicieron tal milagro como ese. Ellos hicieron milagros, pero no como los milagros que se hicieron allá en el otro lugar. Ahora, ellos predicaron y los llamaron: “¡Arrepiéntanse o mueren!” Esos eran los dos que fueron a Sodoma. Pero el que se quedó allá con Abraham, observémoslo a El por unos cuantos momentos. La Iglesia, la versión de Pentecostés 8,500 y algo de años, sentado allá en la tienda, el creyente... Entonces ese Hombre tenía Su espalda vuelta hacia la tienda. Las mujeres en aquel entonces no eran como la mayoría de las mujeres de hoy, Uds. saben, que tienen que estar en todos los negocios del hombre y todo; ellas como que se quedaban atrás, en la casa. Así que ellos–ellos....
43Así que ellos... Ella estaba... Sara estaba...?... Así que este Hombre, después que El terminó de comer, El dijo: “¡Abraham!” Fíjense: lo llamó por su nombre. “Abraham: ¿dónde está tu mujer...?” ¿Cómo sabía El que él estaba casado? “¿En dónde está tu mujer, Sara?” Escuchen eso. Su nombre de hecho no era Sara; era Sarai, primero, luego fue llamada Sara porque ella era una princesa. El la llamó por su nombre de princesa. “Abraham (ese es tu nombre), ¿dónde está tu mujer? (Pues tú eres un hombre casado). Y su nombre es Sara”. ¿Cómo sabía El eso? Fíjense en la señal. Ahora, recuerden; El dijo: “Como fue en los días de Sodoma”, cuando el fuego quemó la tierra, Sodoma y Gomorra, “así será en la Venida del Hijo del Hombre”. Ahora, fíjense. Esa misma señal es dada a un mundo gentil. ¿Ven a lo que estamos llegando? “¿Dónde está tu mujer, Sara?” Abraham dijo: “Ella está en la tienda”. Y la Biblia dice que la tienda estaba detrás del Angel. ¿Cuántos alguna vez han leído eso, y saben que es verdad? Seguro. La tienda estaba detrás de El. “Ella está en la tienda detrás de Ti”. Dijo: “Abraham, hace veinticinco años (en otras palabras), Yo te prometí un hijo. Yo te voy a visitar de acuerdo al tiempo de la vida de Sara (los veintiocho días)”. Dijo: “Yo–Yo te voy a visitar a ti de acuerdo a ese tiempo. Y tú vas a tener ese hijo”. Y Sara (siendo de noventa y cinco, y Abraham de cien), ella hizo así [el Hermano Branham lo ilustra–Ed.], se rió entre sí, se sonrió entre sí detrás del Angel, estando ella dentro de la tienda; y el Angel dijo: “¿Por qué se rió Sara?” ¡Amén! Ahora, ¿qué clase de telepatía era esa?
44“Abraham, tú eres un hombre casado. Tú tienes mujer. Su nombre es Sara. Yo nunca te he visto antes, nunca supe nada tocante a ti (en otras palabras). Tú nunca me has visto antes, pero tú sabes que algo está sucediendo”. “Ahora, ¿dónde está tu mujer, Sara?” Abraham dijo: “Ella está en la tienda detrás de Ti”. Y ella hizo así [el Hermano Branham lo ilustra–Ed.]. El dijo: “¿Por qué se rió ella?” ¡En la tienda detrás de El! Eso fue para la Iglesia elegida. Sodoma nunca la vio. A Sodoma no le importó nada tocante a ella. Pero Abraham esperó en una tienda calurosa, más calurosa que este edificio en esta tarde, esperando que algo sucediera, y él lo encontró.
45Jesús dijo: “Como fue en aquel día, así será en la Venida del Hijo del Hombre”. La Iglesia elegida verá esa misma señal otra vez. ¿Qué somos? ¿Ven? Somos Gentiles esperando un Mesías. Dios es soberano. Si Dios permite... Si en la edad de toda la enseñanza intelectual que tenía Israel, y que tenía Samaria, y justo al fin de su enseñanza, el fin del día de ellos, El les mostró la señal del Mesías para probar que El es el mismo ayer, hoy, y por los siglos, El no permitirá que la iglesia gentil entre sin hacerle a ella la misma cosa. Si fuera así, El les hubiera dado a ellos algo que no nos dio a nosotros. El le hubiera dado a uno de Sus hijos un pedazo de pastel, y al otro, otro pedazo de pastel, pero se lo hubiera rehusado al otro. Eso... El no es un Padre de esa manera. No. El les dará a ellos, si ellos están dispuestos a comérselo. Eso es. Eso depende de la iglesia; entonces depende de ellos.
46Ahora, mientras Felipe estaba sentado allí, dijo: “Sí, eso es correcto. Y cuando nosotros... fui y encontré a Natanael”. Y Natanael dijo así, y Andrés. Todos ellos testificaron. Dijeron: “Sí, como fue en los días de Sodoma, pues sabemos que esas cosas que–que El habló se cumplirán”. Ahora, él dijo: “Sí, mi corazón ardió dentro de mí. Yo caí sobre mi rostro, y cuando El me dijo en dónde yo estaba, y me dijo quién era mi padre, y cuando todos estábamos allí y vimos a esa mujer de Samaria, y El le dijo a ella que tenía cinco maridos, y–y luego le dijo... Ella dijo que no tenía marido. Y El dijo: ‘Tú tienes cinco y con el que ahora tú estás viviendo, no es tuyo’. Y ella clamó: ‘Señor, me parece que Tú eres un profeta. Sabemos que cuando el Mesías venga, nos declarará todas estas cosas, pero, ¿quién eres Tú?’”. ¿Ven? Ahora... [Porción sin grabar en la cinta–Ed.]... orar toda la noche, y tener esas pequeñas reuniones, y pararse en la esquina, y tocar la pandereta, y si la policía lo corría de una esquina, Ud. le daba vuelta a la esquina del callejón, y empezaba otra vez. ¿Ven? En aquel entonces estaban tratando de dar el mensaje. Pero llegamos a un lugar ahora que nuestros predicadores son intelectuales, y, ¡oh!, ellos son Doctores de Divinidad, y grandes hombres importantes, y cosas. Es una lástima que sucedió eso, pero sucedió de todas maneras. ¿Ven? Y ya no estamos más en el callejón. Estamos aquí como el resto de las iglesias, con grandes edificios. Y una está tratando de superar a la otra, y obtener más en su escuela dominical, que la otra, y todo de esa manera. Y, ¿saben qué? Yo pienso que nos hemos ido completamente sin el Señor. ¿Ven? Dios está interesado en que nosotros salvemos almas, no en que edifiquemos edificios, lo cual, los edificios están bien. Pero El quiere que las almas sean salvadas. Jesús nunca comisionó a Sus discípulos para que edificaran una iglesia. El nunca los comisionó a ellos para que hicieran un hospital. Todas esas cosas están bien, pero El dijo: “Predicad el Evangelio, y estas señales seguirán a los que creen”.
47Pero nos hemos ido a las señales intelectuales: ¡los nietos! Pero Dios no tiene nietos. Uds. saben, que Dios únicamente tiene hijos e hijas, no nietos. Dios... Pero hemos obtenido nietos Pentecostales. Debido a que papá y mamá pertenecían a la iglesia Pentecostal, nosotros entramos. Entramos con ellos. Ellos nos metieron a nosotros, y nos pusieron en el registro de cuna de la iglesia, y llegamos a ser miembros de la iglesia Pentecostal. Esos son nietos. Eso no sirve. Tenemos... Todo hombre que viene a Dios tiene que nacer del Espíritu de Dios. Entonces Uds. son hijos e hijas de Dios, con una experiencia, algo allí adentro, que Dios vive, y Uds. saben que El es real. Ese es el verdadero hijo e hija. Si Ud. es–si Ud. es un Metodista y un hijo de Dios, ¡amén! Ud. es un Metodista hijo de Dios. Si Ud. es un Pentecostal y un hijo de Dios, está bien. Pero no sea un nieto Metodista o un nieto Pentecostal. Sea un hijo o una hija por nacimiento, el nuevo nacimiento, lo sobrenatural, el Bautismo del Espíritu Santo en su corazón. Entonces Uds. son hijos e hijas.
48Ahora, ellos se dan cuenta... satanás miró, y se dio cuenta que habían entrado en un histerismo como ése. El dijo: “Esta es mi oportunidad”. Así que él levantó su cabeza lamosa por encima del monte, y empezó a soplar a lo largo del mar, como Uds. saben. [El Hermano Branham hace un sonido de soplido–Ed.]. Vino un viento. Los vientos ponzoñosos se empezaron a levantar del fondo del mar y a mover de lado a lado la pequeña barca. Y, Uds. saben, cuando esa frialdad entra, empezamos a pensar tocante a ministros intelectuales: “Bueno, mi pastor tiene un Doctorado en Divinidad. Mi pastor tiene una–una Licenciatura de Arte. Nuestro pastor vino de tal y tal seminario”. Eso no significa nada, ni una pizca. Yo preferiría que mi hijo estuviera con un hombre que ni siquiera supiera su abecedario y tuviera a Cristo en su corazón, que estuviera con uno que supiera todo lo intelectual. Correcto.
49Moisés sabía todo lo intelectual, pero Dios lo tuvo que llevar a la zarza y sacarle todo de él, y luego poner fe en él del Fuego que estaba en la zarza. Y eso es lo que necesitamos en esta noche, es otra visita a la zarza, en donde obtengamos una experiencia. Hoy estamos viviendo en un día cuando los infieles lo están tratando de negar explicándolo todo. Jesús sabía eso. El dijo: “Yo no os dejaré huérfanos. El Padre enviará el Espíritu Santo en Mi Nombre. Y un poco, y el mundo no me verá más; pero vosotros me veréis; porque Yo (el Espíritu Santo hablando en El), Yo estaré con vosotros y aun en vosotros, hasta el fin del mundo”. Ahora, Dios sabía que en el fin del mundo la gente se iba a enaltecer, grandes eruditos e intelectuales, y negarían todo lo de la Biblia explicándola. Y ningún hombre tiene derecho a estar detrás del púlpito, ningún hombre tiene derecho de él mismo llamarse un Cristiano, hasta que él haya estado allá atrás, en la parte de atrás del desierto, en esas arenas sagradas, en donde él se encuentra con Dios cara a cara, y él haya tenido una experiencia. Ud. pudiera tomar a todos los Doctores intelectuales de Divinidad, expertos para negarlo explicando–explicando esto y negarlo explicando eso. Pero cuando se llega a pararse en esa arena sagrada en donde uno se encuentra con Dios cara a cara, no hay suficientes Doctores de Divinidad, o ni hay suficientes diablos del infierno que pudieran quitar esa experiencia de Ud. Cuando Ud. se ha encontrado con Dios en alguna parte cara a cara, y ha sentido el poder del cambio de una nueva Vida que entra en Ud., no hay diablo en el infierno que lo pueda quitar de Ud. Ud. es una nueva criatura, y Ud. ha recibido la experiencia en su corazón. Ud. dice: “Pero, espere un momento, espere un momento, ¡algo sucedió!” ¿Ve? Ud. ha recibido algo. Recuerdo cuando el superintendente general vino a mí, y dijo: “Billy, tú has de haber tenido una pesadilla”. Yo dije: “Si así es, aquí está mi tarjeta de compañerismo. ¡Yo me encontré con Alguien que me habló! Fue Vida para mí”. Yo dije: “Aquí está....” “Oh”, él dijo: “No te sientas de esa manera”. Yo dije: “Bueno, así es exactamente como me siento, de todas maneras. Yo no puedo estar todo atado aquí, y servir a Dios. Yo le serviré fuera de aquí, sólo yo y El juntos”.
50Ahora, fíjense mientras terminamos. Los vientos empezaron a soplar, los vientos venenosos. Ha habido un montón de vientos que han estado soplando hoy en día, diciendo: “Los días de los milagros han pasado. No hay tal cosa como sanidad Divina. El Espíritu Santo fue para otra edad, hace dos mil años”. Pedro dijo en el Día de Pentecostés: “Es para vosotros, y para vuestros hijos, y para todos los que están lejos; para cuantos el Señor nuestro Dios llamare”. Así tan lejos se extiende. Eso es sencillamente a cuántos puede alcanzar, pero, ¿ven Uds.?, ellos tienen algo en lo cual quieren tipificar al mundo. Entraremos en eso después. Y, entonces, los vientos empezaron a soplar. Y todas las esperanzas para un avivamiento se habían perdido. Todo sencillamente se había perdido. La pequeña barca se llenó de agua; los remos se habían quebrado. Y ahí estaban ellos movidos bruscamente de un lado al otro, llevados ahí sobre las olas como un tapón de botella de corcho en un–un mar violento. Y allí estaban ellos, sin esperanza de alcanzar la orilla. Y ellos perdieron todas las esperanzas. Pero, ¿saben qué? El no los había dejado. Seguro que no. El subió el monte más alto que El podía subir, para que así El pudiera mirar a lo largo de todo el mar. Y El vio cuando estaban en dificultad. Y ahí venía El andando hacia ellos en el agua. ¡Hermanos!, El hizo la misma cosa para nosotros. El no únicamente subió el monte más alto, sino que El empezó a subir el monte, el del Calvario. El fue al Monte Calvario y desde allí subió pasando las escaleras doradas, hasta que llegó a la Eternidad, y se sentó a la diestra de Dios. El puede ver el prin-... el fin desde el principio. “Sus ojos están en el gorrión, y yo sé que El cuida de mí”. El lo está cuidando a Ud. El está cuidando esta reunioncita. “Donde están dos o tres congregados en Mi Nombre, allí estoy Yo en medio de ellos”. El está tratando de encontrar un lugar para El mismo manifestarse, para hacer algo grande, para hacer algo que les ayude, para mostrarles que El está aquí. El no está muerto; ¡El está vivo otra vez!
51Toda religión... Cuando me paré allí esa tarde delante de diecisiete religiones diferentes, yo dije: “Caballeros, cada uno de sus fundadores está muerto y en el sepulcro: Buda, Mahoma, y todo el resto de ellos. Sikhs, y Jains, y todos ellos, sus fundadores están muertos y han estado sepultados por cientos de años. Pero nuestro Dios no está muerto”. Ellos dijeron: “Bueno, ellos lo crucificaron”. Yo dije: “¡Pero El resucitó!” Yo dije: “Si El mismo se prueba estar vivo, ¿lo recibirán?” “¡Sí!, si tú demuestras que El está vivo”. Y es difícil... Yo no sé cuántos miles lo recibieron a El, cuando vieron que El estaba vivo. El pequeño artículo del Sr. Graham que salió no hace mucho tiempo y que el periódico lo publicó después, dijo que ellos dijeron que el Sr. Graham se echó atrás y no oró allá por los enfermos, ese mahometano con su niño, y dijo: “Bueno, miren, ¿qué de Durban, Suráfrica”, dijo, “cuando William Branham estuvo allá, y diez mil mahometanos se postraron ante el altar en una sola vez?” Cuando ellos vieron a un hombre que estaba tan oprimido (lo estaba en todos los aspectos), le dijo quién era él, y de dónde venía, y todo al respecto, y lo sanó, y se irguió y se paró en sus pies...?... Ni siquiera cuando... Ni siquiera estaba en su mente cabal; él recibió su propia mente normal. Y grandes lágrimas le caían en su barriga negra. Y allí estaba él, sanado. Yo vi a diez mil mahometanos en una sola vez, y en total, treinta mil incrédulos se postraron en la cruz.
52No edificar iglesias, sino “predicad el Evangelio”. Esa es la comisión. Esa es. Las iglesias están bien; las escuelas están bien; todos los doctores están bien; los hospitales están... Yo no estoy criticando eso. Pero eso no es el mensaje de la Iglesia. Es: “Predicad el Evangelio. Estas señales seguirán a los que creen”, dice Marcos 16. Ahí lo tenemos. Ahora, cuando esto sucedió, las olas empezaron a... de un lado al otro. Y la cosa triste es que (se asemeja mucho a lo que es hoy día), cuando ellos lo vieron a El venir, andando en el agua, ellos pensaron que era un espíritu. Ellos pensaron que era alguna clase de fantasma. Y ellos se atemorizaron. Era la única cosa que les podía ayudar. Y, mis amados amigos, si esa no es la condición de hoy en día, yo no lo sé. La única cosa que le puede ayudar a la gente, le tiene temor a ello. Ellos dicen: “Bueno, eso es un montón de... Eso pudiera ser un ‘santo rodador’. Eso pudiera ser el grupo de las lenguas Pentecostales. Pudiera ser, Uds. saben, pudiera ser espiritismo. Pudiera ser el diablo”. ¿Ven? Ellos están temerosos de la única cosa que les puede ayudar. Allí venía El andando. Y–y ellos vieron que era... se parecía a El, pero, ¡oh!, ellos clamaron de temor. Ellos pensaron que era alguna clase de espíritu. El dijo: “No temáis; Yo soy; Yo soy”. Ahora, si Jesucristo es el mismo ayer, hoy, y por los siglos, entonces El hará lo mismo hoy, como El lo hizo en ese entonces y lo hará por los siglos. ¿Es correcto eso? Inclinemos nuestros rostros mientras pensamos en esta Escritura.
53Nuestro Padre Celestial, mientras nos acercamos ahora a la clausura de este pequeño mensaje todo revuelto, confiamos que el Espíritu Santo tome esas palabras, y–y se las dé a ellos individualmente en cada corazón, como ellos tengan necesidad. Que ellas penetren muy profundamente. Y esta gente está sentada aquí bajo este techo caliente, no sólo para ser vista, sino que ha venido porque está hambrienta y sedienta. Ahora, Padre, te pido que Tú les ministres las bendiciones por las que han venido. Que no quede uno solo que esté enfermo o afligido. Que no haya alguno aquí que tenga alguna duda. Que el Espíritu Santo con la Palabra de Dios aquí, quite toda duda de sus mentes, porque, Padre, la hemos dado exactamente de la manera que está escrita. Ese fue el Mesías. Esa fue Su señal. Ese fue el que El prometió que sería. Ahora, Padre, estamos esperando que El haga la misma cosa en esta noche, como lo que El hizo viniendo... Esos de Emaús, El caminó con ellos todo el día. El los amó, y les habló, y les dio las Escrituras. Hay muchos sentados en esta noche (noventa por ciento de esta audiencia levantó su mano) que está aquí por primera vez. Ellos saben que ha sido Alguien que los ha ayudado. Cuando les pregunté otra vez, ellos levantaron su mano; ellos eran creyentes Cristianos. Ellos lo creían. Ahora, cuando Cleofas y su amigo, caminando a Emaús, hablando con Jesús, sin saber quién era El, cuando El entró esa noche y cerró la puerta, El hizo algo igual a lo que El hizo antes de Su crucifixión. Entonces ellos supieron que ningún hombre podía hacer eso como El. Entonces ellos supieron que Ese era su mismo Jesús, porque El hizo exactamente lo mismo después de Su resurrección como lo hizo antes de Su resurrección. Y ellos comprendieron que era El. El se desapareció rápidamente de su vista, tan pronto como El hizo el milagro. Pero ellos corrieron rápidamente y le dijeron a todos: “¡En verdad el Señor ha resucitado!” Y ellos encontraron a otros quienes ya se habían asociado con la resurrección, que lo habían visto a El después de la resurrección.
54Te pido Padre, que mientras estas queridas personas crucen estas colinas, yendo allá a sus diferentes ciudades, y a sus hogares, que conversen en esta noche, y que yo en mi camino a mi campamento, pueda decir con esos quienes están conmigo, como en aquellos días: “¿No ardía nuestro corazón en nosotros, mientras nos hablaba en el camino?” Ven en esta noche, Señor Jesús. Nos estamos acercando al fin del tiempo. Este gran estado de California, una gran porción de la población de los Estados Unidos procede de aquí. Las modas son enviadas de aquí. ¡Oh Señor!, aquí muy al norte aquí, estas personas aquí en el lago, muchas de ellas allá en la parte baja, en Los Angeles, y en diferentes lugares, permite que el Espíritu Santo venga una vez más, Padre, para que ellas puedan saber por la señal, que el Mesías se está acercando. Igual que la–la Piedra del Angulo, igual que la Piedra de Corona de la pirámide, debe coincidir con... el resto de las piedras deben coincidir con Ella, o no puede ser coronada. Así es con la Venida del Señor Jesús. La Iglesia tiene que estar tan bien ensamblada, que Cristo y Su Iglesia serán uno, cuando venga. Así que permite que Su Espíritu sea tan dominante, predominante en esta noche en nuestros corazones y en nuestra reunión, que todos reconozcan que eres Tú. Y que ellos no tengan temor. Que sepan que eres Tú, porque Tú eres el mismo ayer, hoy, y por los siglos. Esto lo pedimos en el Nombre de Jesús. Amén.
55Ahora, vamos a llamar una pequeña fila de oración. Nosotros somos... Vi que casi todos aquí son Cristianos. Y tendremos los llamamientos al altar mientras seguimos adelante. Porque la sanidad Divina no es algo mayor; la sanidad Divina es algo menor. Pero ochenta y seis por ciento del ministerio de nuestro Señor Jesús, fue de sanidad Divina. Eso fue para probar a la gente quién era El. Ahora, ¿cuántos admitirán que lo que prediqué en esta noche es la Escritura, que de esa manera El mismo se dio a conocer? Y, ¿cuántos saben que El prometió que en este último día El haría... El vendría otra vez y haría la misma cosa en los últimos días, que El dijo: “Las obras que Yo hago, vosotros las haréis también”? Y, ¿cuántos creen el previo conocimiento de Dios, que El sabe por previo conocimiento, y que la elección es por previo conocimiento? Y entonces Dios en las edades, El tuvo un Martín Lutero; El tuvo un Juan Wesley; El ha tenido hombres a través de las edades. En los últimos días El tiene que levantar a alguien, una Iglesia, en la que Su ministerio será... Martín Lutero: la justificación era por fe. Juan Wesley tenía santificación, la segunda obra de gracia. Los Pentecostales han tenido la restauración de los dones. Ahora, la siguiente cosa es la Venida del Señor. Así que este mensaje de dones, de hablar en lenguas, de interpretación de lenguas, y las diferentes cosas que hemos tenido, miren, sigue avanzando, hasta que ahora ha llegado al tiempo de la Iglesia en la minoría, porque ellos vienen desde Wesley, Lutero, y así sucesivamente. Ahora ellos están justo para ser coronados por la Piedra. Ahora, crean con todo su corazón. Miren, ¿cuántos saben que Jesús dijo esto: “Que el que cree en Mí, las obras que Yo hago él las hará también”? Correcto. El dijo esto: “Un poco más y el mundo (ese es el sistema mundial) no me verá más (ese es el incrédulo), él no me verá más. Pero vosotros me veréis (ese es el creyente), porque Yo (y Yo es un pronombre personal), Yo estaré con vosotros y en vosotros hasta el fin del mundo”. ¿Cuántos saben que El dijo eso? ¿Ven?
56Ahora, eso entonces lo hace a El, si El está aquí... Si Jesús resucitó de los muertos, y El está aquí en la forma del Espíritu Santo, El es todo lo que El era, con excepción del cuerpo físico. ¿Cuántos saben eso? ¿Cuántos saben que Su cuerpo físico está sentado a la Diestra de Dios el Padre en Gloria, intercediendo?, pues Dios no puede ver nuestros pecados mientras El los mira a través de la Sangre de Jesús: rojo a través de rojo se mira blanco; nosotros sabemos eso. Y a través de la Sangre roja de Cristo, nuestros pecados rojos se tornan blancos. “Si vuestros pecados fueren como la grana, como la nieve serán emblanquecidos”. Y El está sentado allí en esta noche como el Sumo Sacerdote, intercediendo sobre nuestra confesión. ¿Creen Uds. eso? Hebreos dice... ¿Cuántos saben que la Biblia dice que El es ahorita un Sumo Sacerdote que puede compadecerse de nuestras debilidades? [La congregación dice: “Amén”–Ed.]. Muy bien. Ahora, si El es el mismo Sumo Sacerdote que El era, entonces, ¿cómo sabría Ud. que lo tocó a El, si El no actúa igual que actuó cuando El estuvo aquí en la tierra? Si El–si El no es el mismo... Ud. pudiera decir: “Bueno, aleluya, yo lo toqué a El”. Eso pudiera ser así. Pero si El todavía es el mismo Sumo Sacerdote, El tiene que actuar igual. En... ¿Cómo actuó El cuando fue tocado aquí en la tierra? Una mujercita... En una ocasión El iba en camino a resucitar a una niñita muerta. Y Jesús dijo: “Yo no hago nada hasta que el Padre me lo muestra primero”. ¿Cuántos saben eso? San Juan 5:19: El pasó por el estanque de Betesda, en donde había multitudes, miles de lisiados, cojos, ciegos, y paralíticos. El pasó por entre esa multitud hasta que encontró a un hombre acostado en un lecho, como ese hombrecito acostado allí en un lecho. Y El dijo... El sanó a ese hombre, porque la Biblia dice que “Jesús sabía que él había estado en esa condición por treinta y ocho años”.
57Ahora, él no estaba ciego; ni tampoco estaba tullido; no estaba impedido para caminar. El dijo: “Cuando voy allá, alguien más desciende antes que yo”. ¿Ven? El podía–él podía ir... El podía caminar. El no estaba ciego, no estaba tullido, y no tenía–no tenía hidrocefalia o nada. El tenía una enfermedad crónica, algo como tuberculosis, o problema de próstata o algo. El... Era crónica. El la tenía por treinta y ocho años; no lo iba a matar. Pero a Jesús le había sido mostrado por el Padre que fuera allí, y El lo hizo. Fue de la misma manera allá en Samaria: El tenía necesidad de pasar por Samaria; El no sabía lo que iba a hacer. Cuando El llegó allí, El los envió, y pensó: “Padre, ¿qué es?” Esperó allí, y cuando menos pensó, ahí llegó esa mujer. El le empezó a hablar a ella hasta que captó su espíritu, y le dijo cuál era su problema. Ahora, Ese fue Jesús de ayer. Ahora, la única cosa que sé, es que se suponía que yo iba a ir a Alemania, y por toda Europa, hasta Asia, por todo el mundo, ir por todo el mundo hasta Australia y Nueva Zelanda, y regresar. Algo sucedió, y no me permitió ir el gobierno de los Estados Unidos; yo no pude salir. Muy bien. Ahora, ¿qué hago yo? Yo dije: “Hermano Borders, vaya allá y arregle algunas reuniones”. Cuando menos pensé, él dijo: “Bueno, puedes ir acá, y allá, y acullá”. Yo dije: “Eso está bien para mí; no tengo una cierta dirección”. Pero el Padre me dirigió aquí. Aquí estoy. Yo no los conozco, no sé quiénes son Uds. Ahora, ¿qué va a hacer El? Si El es el mismo ayer, hoy, y por los siglos, El actuará igual ayer, hoy, y por los siglos, si El me envió aquí. ¿Es correcto eso? [La congregación dice: “Amén”–Ed.]. El únicamente fue a uno allí, pero ese uno fue a toda una ciudad y fue la causa que toda la ciudad creyera. ¿Ven?
58Ahora, esta mujer, cuando El iba para resucitar a la hija de Jairo que estaba muerta... Miren: cuando El iba camino hacia allá, una mujercita, ella no pudo obtener una tarjeta de oración para entrar en la fila, por así decirlo. Ella no podía acercarse a El, porque muchos estaban alrededor de El. “¡Hola, Rabí!, ¿eres tú el profeta de Galilea? ¡Ah!, tú me quieres decir... ¿Harás un milagro mientras estás aquí con nosotros? ¿Cuánto tiempo vas a estar aquí”. Y así sucesivamente de esa manera. Pero esta mujercita tenía un flujo de sangre por muchos años. Y ella dijo: “El es un Hombre de Dios. Si tan sólo puedo tocar el borde de Su manto, seré sanada”. ¿Recuerdan la historia? Y ella se abrió paso entre ellos. Se estaba acercando un poco más. Quizás alguien la empujó hacia atrás. Y después de un rato, ella llegó lo suficientemente cerca, y tocó Su manto. Ahora miren, el vestuario palestino cuelga suelto con un vestido por dentro. El no la sintió de esa manera. Así que, lo prueba lo siguiente: Y ella tocó Su manto. Ella corrió de regreso y se sentó como Uds. están, o como haya sido, pudiera haber estado parada, yo no sé. Pero como haya estado, Jesús se detuvo y dijo: “¿Quién me tocó? ¿Quién me tocó?” Bueno, Pedro lo reprendió. En otras palabras, él dijo: “¿De qué estás hablando? ‘¿Quién me tocó?’ Bueno, Tú–Tú–Tú hablas como alguien que no sabe de lo que está hablando. Bueno, todos te están tocando”. El dijo: “Sí, pero este es una clase diferente de toque”. Esa es la clase de toque que nosotros queremos. ¿Ven? Esa es la clase que queremos. Dijo: “Alguien me tocó, porque me debilité”. ¿Cuántos saben que eso es verdad? Bueno, dijo que virtud salió de El, y virtud es fuerza. Dijo: “Me debilité”. Y El miró para todos lados por esa audiencia hasta que encontró a la mujercita, y le dijo a ella que padecía de flujo de sangre, y dijo: “Tú fe te ha salvado”. ¿Es correcto eso? [La congregación dice: “Amén”–Ed.]. Ella lo tocó a El, y eso causó que El volteara y le hablara. Ahora, si El es el mismo en esta noche, un Sumo Sacerdote que puede compadecerse de nuestras debilidades, si Uds. tan sólo creen con todo su corazón y lo tocan a El con su fe... Sólo apártense de toda incredulidad, y de las organizaciones, y de las denominaciones, y lo que fulano de tal dijo al respecto. Sólo apártense de todo eso, y digan: “No, yo creo que El es el Hijo de Dios. Yo–yo estoy enfermo, yo lo necesito a El, y–y si tan sólo puedo tocarlo a El”, entonces algo les sucederá a Uds., así como sucedió allá, si Uds. lo creen. ¿Lo harán Uds., si El lo hace?
59Ahora, vamos... Yo pienso que Billy dijo que repartió como unas cincuenta o cien tarjetas de oración. Vamos... ¿Quién tiene la tarjeta de oración número 1? Empecemos de la número 1, pero... si vamos a tener discernimiento... Sólo conserven su tarjeta si yo no los llamo en esta noche. Llamemos–llamemos algunas aquí para que veamos lo que el Espíritu Santo hace tomando en cuenta a la gente que está aquí primero. La tarjeta de oración número 1. ¡Oh!, perdónenme. El no... El repartió de la 50. ¿De la 50 a la 100? Yo pensé que él dijo: “De la 1 a la 100”. Muy bien, ¿quién, entonces, tiene la tarjeta de oración número 50?, levante su mano. Número 50. Muy bien. 50, 51, 2, 3, 4, 5, 6, 7, 8, 9, 60; de la 50 a la 60, pónganse de pie, y de la 60 a la 65. Muy bien. Que se pongan de pie y vengan aquí, si Uds. se pueden parar. Si no se pueden parar, entonces los ujieres los cargarán y los traerán aquí, o sólo mantengan su mano levantada, y veremos... Que unos pocos se pongan de pie, en donde sea, y ocupen su lugar allí, y luego nosotros.... Pero, recuerden ahora: toda persona que tenga una tarjeta de oración, si sólo continúan viniendo... No podemos llamarlas todas al mismo tiempo, pero las llamaremos tan pronto como podamos... [Porción sin grabar en la cinta– Ed.]. ¿Ven?
60¿Cuántos saben que Daniel, el profeta, vio una visión, y estuvo turbado de su mente por varios días? Veamos cuántos son lectores de la Biblia. Seguro. Bueno, si una sola visión debilitó a Daniel, ¿cómo creen Uds. que yo me escaparé, teniéndolas día tras día, y noche tras noche, y semana tras semana, y año tras año? Porque Jesús dijo: “Las cosas que Yo hago vosotros también las haréis, y más que estas”. Ahora, la Biblia King James dice: “mayores”. Pero Uds. obtengan la original, la traducción aramea, y dénse cuenta si no dice: “Más que estas vosotros haréis”. En otras palabras, El... Dios estaba en un solo Hombre en ese entonces. Ahora, Dios está por todo el mundo; El está en Su Iglesia, en todas partes. Ahora, sabemos que toda la Plenitud de la Deidad corporalmente moraba en Jesucristo. ¿Cuántos creen eso? [La congregación dice: “Amén”–Ed.]. El era la Plenitud de la Deidad corporalmente.
61Ahora, todo el Espíritu que estaba en El sería como ese lago allá afuera, toda esa agua; digamos que sea toda el agua que hay en el mundo. Pero miren, Uds. y yo tenemos sólo una cucharada de agua de ese lago. Esa es la porción de Espíritu que tenemos en nosotros. Pero los mismos elementos químicos que están en la cucharada de agua, son los que están en el lago entero. ¿Ven? La misma clase, la misma naturaleza, pero no hay tanta como en él. Bueno, de esa misma manera es aquí: no hay tanto como en El. Pero es el mismo Espíritu. ¿Creen Uds. eso? [La congregación dice: “Amén”–Ed.]. Ahora, estoy viendo si ellos ya tienen a toda la gente allá. Ahora, mañana en la noche... Yo quiero decir algo aquí mientras él los tiene listos. ¿Cuántos recuerdan que cuando yo empecé en el ministerio (fue en la costa del oeste), que yo ponía mi mano así, y la gente ponía sus manos sobre ella, y–y uno podía verlo en su propia mano, la gente que tenía enfermedades, de cualquier clase de germen? ¿Cuántos recuerdan eso? Ahora, Uds., Uds. mismos que levantaron su mano: ¿cuántos recuerdan que les dije a ellos que el Angel que me había visitado, dijo: “Si tú eres sincero, si haces que la gente te crea, sucederá que tú conocerás el mismísimo secreto de su corazón”? ¿Cuántos saben que yo profeticé eso? ¿Ven? El mismo grupo ha levantado su mano. Muy bien. Ahora, se cumplió. El lo hizo exactamente de la manera que lo dijo.
62Ahora, hay algo nuevo sucediendo. Es puesto otra vez en las manos de la gente al orar por los enfermos. El otro día, fue este otoño pasado, sucedió una de las cosas más poderosas. Quizás entre en ello mañana en la noche (antes que empiece con ese ministerio de orar por los enfermos), de algo que fue sobresaliente, que yo nunca había visto algo como eso en mi vida. Pero El me ha llamado de nuevo para orar por los enfermos. Si Uds. captan el mensaje, el discernimiento.... Ahora, las visiones no son sólo algo que uno pone manos uno sobre el otro. ¿Cuántos saben que los dones y llamamientos son sin arrepentimiento? Seguro. No es algo que Uds. puedan lograr. Cuando Uds. nacen en este mundo, Uds. nacen con esos dones. ¿Cuántos saben eso? Seguro que nacen con ellos. Moisés, él no podía evitar ser Moisés, ¿podía él? Jesús no podía evitar ser Jesús. Juan el Bautista, setecientos doce años antes que él naciera, Isaías, el profeta, lo vio, al decir que “él era la voz del que clama en el desierto”. Dios le dijo a Jeremías: “Antes que te formase en el vientre de tu madre, Yo te conocí, y te santifiqué, y te di por profeta para las naciones”. Eso es correcto. ¿Ven?
63Es algo con lo que Ud. nace. Ahora, las visiones para mí... la primera cosa que yo puedo recordar... no tenía ni aun dos años de edad, me imagino, cuando vi mi primera visión. Y ha habido decenas de millares de ellas, y ni una de ellas alguna vez ha estado errada (¿ven?), por todo el mundo, por dondequiera. Esa es sólo una vindicación de que les estoy diciendo la verdad. Eso es un testigo de Dios de que es la verdad. ¡Jesús viene! Ahora, no... Nosotros no... Ahora, sabemos que Jesús va a venir en un día cuando el mundo se haya dormido y se haya puesto tibio. ¿Cuántos saben eso? ¿Cuántos saben que esta es la edad de la iglesia de Laodicea? ¡Tibia! Sólo la gente, simplemente... Bueno, ella va a la iglesia y dice: “Yo pertenezco a la iglesia”. Eso es todo. Pero esa es la hora que El viene. Ahora, ¡despierten! ¿Qué deben hacer estas cosas? Ahora, yo no digo que El las hará. Recuerden: yo no controlo las visiones; las visiones me controlan a mí. Ahora, hay personas nuevas aquí que nunca antes han estado en una reunión. Y yo les quiero preguntar algo, pueblo mío, antes que cualquier cosa suceda... Si sucede o no, yo no sé. Pero si sucede, exactamente como la Escritura lo dice aquí, ¿creerán Uds. en El, y le creerán a El para su sanidad?, levanten sus manos y digan: “Dios (de esta manera), yo– yo creeré”. Dios los bendiga. Ahora, esta gente en... Primero, ¿cuántos hay allá en esta audiencia que no tienen una tarjeta de oración, y que Uds. quieren que Dios los sane?, levanten su mano. Que no tienen una tarjeta de oración, y Uds. quieren que Dios los sane. Muy bien. Sólo tengan fe. Eso es todo lo que Uds. tienen que hacer. Tengan fe, crean. Uds. miren hacia acá, digan: “Señor, ese hombre no me conoce, pero permíteme tener la fe suficiente para tocar Tu manto. Y luego Tú vol-... haz que ese hombre, permite que el Espíritu... Yo sé que no pudiera ser el espíritu de él, porque él no me conoce. Pero permite que Tu Espíritu Santo allí adentro, si él me está diciendo la verdad, que se voltee y me diga como El le dijo a la mujer que tocó Su manto”. Vean lo que sucede. Sólo inténtenlo. No lo intenten; ¡sólo háganlo!
64Ahora, muchos aquí... ¿Cuántos hay en la fila de oración que yo no sé nada tocante a Uds.?, levanten sus manos. Uds. que saben que yo no los conozco, levanten su mano. Todos, cada uno. Muy bien. Y allá en la audiencia, los que yo no conozco. Ahora, yo tengo algunos amigos aquí. Veo al Hermano y a la Hermana Palmer sentados aquí, de Georgia. Y luego, allá atrás en alguna parte, está el Hermano Fred Sothmann y el Hermano Norman y... de Arizona. Yo sé que ellos están aquí. Y están aquí en alguna parte en la reunión. Yo no los veo, pero están por allí. Y ahora, todos estos son... Y esta mujer, somos desconocidos uno al otro, ¿lo somos, señora? ¿Somos desconocidos uno al otro? Lo somos. ¡Oh!, Ud. estuvo aquí en la reunión cuando yo estuve aquí antes. Pero, que yo la conozca a Ud., yo no la conozco. Muy bien. ¿Cuántos aquí nunca vieron cuando yo ponía mi mano en la de la gente, y se veía la reacción en la mano?, levanten su mano. Muy bien, tomaremos unas dos de esa manera.
65Muy bien, venga aquí un minuto. Ahora, yo no la conozco. Yo nunca la he visto a Ud. en mi vida. Hasta donde yo puedo juzgar, yo... Probablemente desde que yo estuve aquí, yo he visto a un millón de personas desde ese entonces. Pero mire, si... quiero que... tomaré su mano ahora. Si es algo como una dolencia, como una enfermedad química de la sangre, o una de tullido, o de artritis, o algo, que no es un germen, ¿ve?, se necesita un germen, alguna otra vida. ¿Cuántos saben que nosotros provenimos de un germen, de una sola célula? Seguro que sí. Nosotros provenimos de nuestros padres. La hemoglobina proviene del sexo masculino. El femenino es el óvulo. Pero ese germen pequeño... Y su vida... el cuerpo de Uds. está hecho de gérmenes, pero originalmente provino de un solo germen, del padre de Uds. ¿Es correcto eso? Un tipo diferente de germen entonces se forma alrededor de eso. De esa manera Cristo fue Dios, cuando Dios mismo se creó una célula en el vientre de María, y nació para salvarnos del pecado, a través de romperse allá esa célula de Sangre, salvó al mundo. Ahora, si sólo es una dolencia, eso se tendrá que ver de otra manera. Pero veamos si es una enfermedad de germen. Si se muestra, ¿ven?, sería un germen de muerte en ella que la mataría. Y eso vibraría si yo tengo la unción del Espíritu Santo aquí conmigo. Sí, señor, sí es; es positivo. Ud. tiene un problema del estómago. Correcto, ¿no es así? Levante su mano si eso es correcto. Aquí está. Ella tiene un estómago ulcerado. ¿Lo ve Ud. bien? Yo le quiero mostrar algo a Ud. Quiero que Ud. mire aquí mi mano. ¿Ve cómo esa mano se mira hinchada, y esas cositas blancas están rebotando allí en ella, moviéndose sobre ella? ¿Ve? Ahora, ponga su otra mano aquí, para que Ud. vea; voltee esta mano. Ahora, no está allí; está normal, blanca, sin hinchazón, sólo una mano común de hombre, ¿no es así? Muy bien, ahora ponga su otra mano sobre ella. Ahora mírela. ¿Ve la diferencia en ella, cómo se hincha? ¿Ve esas cositas blancas moviéndose sobre ella? Así es cómo yo sabía que Ud.... Es una vibración [el Hermano Branham lo ilustra–Ed.], un germen. ¿Ve? Ahora, ¿ahora ve? No es en qué posición tengo mi mano. Ud. lo ve en dondequiera que esté.
66Ahora, ¿quién dijo que nunca había visto eso? ¿Fue Ud., Hermano Borders? ¿Ud. lo ha visto? Alguien me había dicho que nunca lo había visto, y quería verlo. Y... Muy bien, venga aquí Hermano Folst. ¿Cuántos conocen a este caballero?, levanten su mano. Me imagino que todos Uds. lo conocen; él es de aquí, de esta ciudad. Yo quiero que Ud. observe esto aquí, Hermano Folst. Aquí está cómo yo sé eso. Ahora, mire aquí. ¿Ud. nunca–nunca ha visto este ministerio obrar? Muy bien. Ahora, la otra noche... Yo no puedo usar un reloj en esta muñeca. Yo tenía un reloj Longines de doscientos dólares que me lo dieron en...?... aquí, que se destruyó en el–en el púlpito. Luego la otra noche yo traía un reloj Vulcain Cricket de trescientos dólares que me lo dieron allá; y en la reunión la otra noche... ¿Cuántos estuvieron allí la otra tarde? Y yo... Fue allá en Klamath Falls. Y un reloj Vulcain Cricket, de trescientos dólares, se destruyó en mi mano. Se le salieron las manecillas, el eje se le salió, se le cayó, sólo por tomar la mano de una persona de esa manera. ¿Por qué? No sé por qué. No sé. Pero uno no puede tener un reloj haciendo eso. Ahora, miren. Yo quiero que mire mi mano. ¿Ve?, ¿ve? Tomo la mano de ella. Su mano derecha, o mejor dicho, su mano izquierda: no hay cambio. Ahora, observe cuando tome esta mano aquí. Hay...?... ¿La ve hinchándose, ve esas cositas blancas rebotando sobre ella? Ahora, ¿ven? Ahora, ¿qué–qué si tomo su mano derecha? De esa manera El me dijo: “La mano derecha de ellos, a tu mano izquierda”. Ella con su mano derecha me promete creer, su derecha. Y yo la tomo con mi mano izquierda, con mi otra mano, hacia Dios. ¿Ven? Ahora, no obrará de ninguna otra manera. Ahora, Ud. la puede ver. Mire aquí, hermano. Mire aquí, ¿ve? Yo pongo mi mano sobre su mano. ¿Ve? Allí en donde está (¿ve?), no hay cambio. ¿Ve? Ahora, tomo esta mano aquí. Ahora, observe lo que sucede tan pronto como pongo la mano aquí. Ahí está. ¿Ve cómo reacciona? Es como tomando tanto así de corriente en su mano. Esas cositas blancas... ¿Ve? Ahora, sólo manténgase muy quieta. Ahora, eso dice lo que es. ¿Ve?
67Ahora, eso lo detecta. Ahora, ¿se irá? Ahora, hermana, ¿cree Ud.–Ud. ahora? ¿Realmente me cree Ud.? Muy bien. Ahora, quiero que todos sean reverentes. Y quiero que Uds. inclinen su rostro. Ahora, quiero que estos–estos dos hombres aquí, que se paren aquí en donde yo estoy. Ahora, quiero que se fijen hermanos. ¿Ven? Para que Uds. vean que no es la posición, que no es en donde yo tengo mi mano (¿ve?), lo que hace que esas cosas blancas se muevan sobre ella y la hace que se torne así. ¿Ve? Ahora, Ud. lo ve claramente, ¿lo ve, hermana? ¿Puede ver Ud. bien allí, de lo que estoy hablando? [La hermana dice: “Sí”–Ed.]. ¿Ve cómo se hincha y se pone blanca (¿ve?) y tiene esas cositas blancas? [“Sí”]. Y ¿ve?, y para probarle a Ud. que algo está sucediendo, El sabe lo que está mal en Ud. Y eso es exactamente la verdad. ¿Ve? Ahora, Ud. ve algo... Mire, observe–observe aquí. Ahora yo pongo mi mano sobre la mía. ¿Ve? ¿Ve? Ahí viene. ¿Ve? Tan pronto como ella me toca, ahí empieza. Ahora, yo... yo sé que Uds. dos son Cristianos. Ahora, recuerden que cuando estas cosas salen... Yo voy a tratar de reprenderlo. ¿Ve? Y si sale... Ahora, la Biblia dice que cuando ellos... Cuando un hombre en una ocasión trató de echar fuera un demonio, Uds. ya saben lo que sucedió. Así que ahora, si sale, va a estar libre; hará cualquier... irá a cualquiera. Y es un problema del estómago. Ahora, yo quiero que Uds. en la audiencia que–que mantengan sus rostros inclinados. Y aquí están tres testigos parados. Ahora, yo no quiero que Ud.... Ud. suba aquí. ¿Ve? ¿Ve?, algunas veces entran en el incrédulo. ¿Ven? Entonces el resultado llega a mí de la reunión. ¿Ven? Pero yo–yo los conozco a Uds., y yo iría a Uds. ¿Ven? Muy bien. Ahora, Uds. observen. Yo sólo voy a mantener mi mano aquí. ¿Ven?, ¿ven? Ahora, Uds. observen. Y Ud. también observe, señora, la mano. Ahora, vamos a orar. Todos oren conmigo. Ahora, ellos van a observar. Ahora, yo no... Jesús dijo: “En Mi Nombre echarán fuera demonios”. Bueno, ahora, si eso se detiene ahorita (no moveré mi mano), si eso se detiene y se torna como esta mano, está bien. Si no se torna, entonces yo no puedo hacer nada. Ahora, oremos.
68Padre Celestial, para que Tu Nombre pueda ser glorificado. No pedimos milagros, pero Señor, estos ministerios están creciendo. Jesús viene pronto. Yo te pido que seas misericordioso con nuestra hermana, y la sanes. Aquí está ella envejecida, y no puede comer. Y, Señor, esta es una cosa muy horrible. Y la última vez que estuve aquí, Tú sanaste a una mujer moribunda, y con la misma cosa, únicamente que peor. Ahora, Padre, te pido que la bendigas y la sanes en el Nombre de Jesús. Ahora, si... Ahora, yo todavía no he abierto mis ojos, pero, hermanos, díganme. Todavía está allí igual que estaba, ¿es correcto eso? No se ha ido. No se ha ido. Ahora, tendremos que venir con autoridad para echarlo fuera. Ahora, no le estamos pidiendo al Padre (todos Uds. entienden), yo no le estoy pidiendo al Padre un milagro, porque una generación perversa y adúltera busca milagros, pero para que Uds. sepan que El todavía es un Sanador. Ahora, mirémosla otra vez ahora. Seamos muy–muy... Estén orando, cada uno de Uds. (¿ven?), y cubiertos por la Sangre. Ahora, Padre Celestial, estos hombres están mirando, esta mujer está mirando, como unos testigos. Te pido por la mujer. Sin duda que se ha orado por ella muchas veces. Pero, Dios Padre, si hay algo en su vida que no está bien, entonces Padre, Tú quítalo. ¿Ve? Ahora, si hay algo que mantenga o que mantendría este espíritu... Si Tú lo haces que se vaya, si regresara... porque sabemos que se irá y andará en lugares secos y regresará otra vez, si puede. Pero si ella verdaderamente ve toda esta verdad y evidencia, ella creerá con todo su corazón. Y te pido que Tú seas misericordioso. Mientras estas personas están mirando, hay ojos de dos hombres y una mujer que están mirando directamente a mi mano mientras mis ojos están cerrados. Satanás, tú espíritu inmundo que tomas a una pobre mujer anciana como ésta y malamente la maltratas, bueno, tú eres malo. Tú no tienes autoridad para poseerla. Ella es una Cristiana. Y yo vengo en el Nombre de Jesucristo, contra ti. Yo vengo dando testimonio de un don de sanidad Divina para orar por los enfermos, el cual un Angel me lo ministró a mí, hace catorce años, y me dijo de otros dones que venían. Tú estás consciente de esto. Yo te ordeno por el Dios Viviente: ¡sal de la mujer!; ¡déjala!; vete de ella, ya no la molestes más, en el Nombre de Jesucristo.
69Miren, hermanos, yo nunca moví mi mano, pero se ha ido ahora, ¿no es así? ¿Se ha ido?, antes que abra mis ojos. Muy bien, pueden levantar sus rostros. Ahora, mire, mire aquí, hermana querida. Ponga esta mano aquí. ¿Ve cómo se mira? Ahora, ¿ve cómo se mira? Igual que... ¿Ve? ¿Ve Ud.?, exactamente igual. Ahora, algo sucedió, ¿no es así? El problema de su estómago se fue. Ud. está libre. Váyase a casa y regocíjese, sea feliz, y dele gracias al amado Señor por su sanidad. Muy bien. Dios la bendiga, hermana. Muy bien. ¿Creen Uds. con todo su corazón? [La congregación dice: “Amén”–Ed.]. Ahora, veamos tocante a esta hermana aquí. ¿Somos desconocidos uno del otro? Lo somos. Muy bien. Ahora, todos sean reverentes. Tomaremos nuestro tiempo, para que Uds. tengan confianza, cuando llegue el tiempo para que se ore por Uds. Como estas personas en la Biblia en esta noche, ellos tenían confianza. Jesús dijo: “Si Yo hago las obras de Dios, entonces crean a las obras”. ¿Ven?
70Ahora, permítame su mano sólo un momento. Ahora, Ud. tiene un poquito de problema de mujer, pero eso realmente no es por lo cual Ud. está aquí. ¿Ve? Un momento. Ahora, esto tendrá que venir por medio de visión. Sí, es diabetes [la hermana dice: “Sí”–Ed.], diabetes azucarada. Si eso es correcto, levante su mano. ¿Ve? No se mostraría aquí. Ella tiene un pequeño problema de mujer, pero no es suficiente para eso, porque ella casi no notaría mucho eso. Pero sí es diabetes. Ahora, ¿ve? Allí... Nunca se mostraría, porque esa es una parte química. Diabetes, ¿ve Ud.?, es–es química; es azúcar en la sangre. Ahora, si el Señor Jesús se puede parar aquí y decirme lo que está mal en Ud., igual que El le pudo decir a la mujer del pozo sus... ¿es el mismo Jesús? [La hermana dice: “¡Oh, sí!”–Ed.]. Ud. lo cree. Ahora, oremos. Nuestro Padre Celestial, venimos en el Nombre del Señor Jesús y pedimos que esta cosa mala deje a nuestra hermana. Que ella se vaya y sea libre de esto, y sea sanada, en el Nombre de Jesucristo. Amén. Ahora, “la oración de fe salvará al enfermo; Dios los levantará”. Váyase ahora. Dios sea con Ud. [La hermana: “¿Eso también sanará mis ojos?”–Ed.]. ¿Qué dijo? [“¿Eso también sanará mis ojos?”–Ed.]. ¡Oh, seguro!, eso es lo que lo está causando [la hermana dice: “Sí”–Ed.], ¿ve Ud.? Correcto...?... Dios la bendiga, hermana. Muy bien.
71Venga, jovencita. ¿Somos desconocidos uno del otro? Muy bien. Ahora, permítame su mano, esta mano aquí en este lado. Ud. está normal. Ahora, se va a necesitar una visión para ella. ¿Ve? Ahora, en otras palabras, en el principio de mi ministerio... ¿Cuántos saben que en el principio de mi ministerio, yo nunca hubiera sabido cuál era el problema de la mujer? ¿Ven? Porque no hay vibración. Ahora, esperemos un momento. ¿Cree Ud. que yo soy Su profeta? O... ¿Cree Ud. que lo que yo enseñé esta noche es la verdad? Mire, Yo soy Su siervo. Sí, problema del corazón. Ahora, ¿cree Ud. que Dios puede sanar ese problema del corazón? ¿Ud. sí cree eso, que El sanará el corazón? Ud. sólo es una jovencita nerviosa. Ahora, si El sana el corazón, ¿le dará Ud. a El la alabanza por ello? Inclinemos nuestros rostros sólo un momento. Nuestro Padre Celestial, te pedimos ahora que en el Nombre de Jesucristo, que el poder de Dios venga sobre esta jovencita. Y que ella sea sanada mientras pongo mis manos sobre ella. La gente... está consciente, Señor... que nuestra....
72[Porción sin grabar en la cinta–Ed.]... otra vez, así que es la primera vez aquí. Muy bien. Ahora, aquí está un hombre al que yo nunca he visto. Este es un hombre. Ahora, hubo un hombre que vino al Señor Jesús por nombre de Simón Pedro. ¿Recuerdan Uds. la historia que yo prediqué tocante a ello esta noche? Muy bien. Ahora, y Jesús enseñó... Lo miró sentado allí en ese tronco. ¿Me oyó cuando lo prediqué esta noche? El dijo: “Tu nombre es Simón, el hijo de Jonás”. Ahora, ¿vive todavía ese Jesús? [El hombre dice: “Sí, El vive”–Ed.]. ¿Cree la audiencia eso? [La congregación dice: “Amén”–Ed.]. Muy bien. Si ese Jesús vive, y yo soy un verdadero testigo de El, entonces yo pudiera... Yo me rindo por medio de un don. Ahora, si Ud. le dijera: “¡Sáname!” Bueno, El diría: “Yo ya lo hice”. ¿Cuántos creen que El ya lo hizo allá en el Calvario cuando El murió por Uds.? [La congregación dice: “Amén”–Ed.]. El fue herido por Uds.... Seguro. Pero ahora, para que Ud. sepa que El está aquí vivo para confirmar Su Palabra, El le pudiera decir algo como lo que le dijo a Pedro o a alguno de ellos. El le diría a Ud. algo tocante a... Eso... Si Dios me dice cuál es su problema... Ahora, veamos si El lo hará.
73Ud. sólo créame como siervo de Dios. Muy bien. El dice que él sabe que El lo hará. Seguro. Es su nariz. Correcto. Es su nariz. Ahora, si eso es verdad, levante su mano. Ahora, alguien dice: “¡Ah...!” Yo capté eso. No piense así ahora. No haga eso; eso es un impedimento para Ud. ¿Ve? Yo no adiviné eso. Eso no fue adivinación. ¿Ve? No, espere un momento. Parece ser que él es un hombre muy fino. Quédese quieto sólo un momento. Quédese quieto, señor. Sí, señor. Es su nariz. El tenía alguna clase de algo pequeño que le crece... El ha sido operado de eso. Correcto. Sí, señor. Ha sido operado, y–y parece que las cosas están creciendo otra vez. Es alguna clase como de crecimientos o como abscesos dentro de la nariz. Correcto. Parece que no se está mejorando. Correcto, ¿no es así? Eso no es una adivinación. Permítame decirle algo a Ud. Yo veo aparecer a una mujer; es su esposa. Ella está en casa. [El hombre dice: “Sí”–Ed.]. ¿Cree Ud. que...? Ella está orando; ella está enferma. ¿Cree Ud. que Dios me puede revelar cuál es el problema de ella? Ella tiene problema del corazón y artritis. Eso es ASI DICE EL SEÑOR. ¿Cree Ud. que Dios me puede decir quién es Ud.? Sr. Boggs, Ud. puede irse a casa y ser sano. Jesucristo lo sana, si Ud. lo cree. ¡Crea!
74[Porción sin grabar en la cinta–Ed.]. ¿Desconocidos uno al otro, hermana? [La hermana dice: “Yo he estado en sus reuniones”–Ed.]. Ud. ha estado en... Pero yo me refiero afuera en el... yo no... yo... [“Yo nunca lo he conocido a Ud. personalmente”–Ed.]. Ud. nunca me ha conocido personalmente. Yo nunca la he conocido a Ud. Pero si el Señor Jesús... Aquí está una mujer. Si el Señor Jesús me puede decir algo tocante a Ud., como un hombre y una mujer, como El y la mujer en el pozo... Ese fue un hombre allí. Ahora, como la mujer en el pozo, si El me puede decir algo tocante a Ud. que Ud. sabe que yo no sé, por lo que Ud. está aquí... Pudiera ser por alguien más, pudiera ser un problema económico, pudiera ser un problema doméstico, pudiera ser que Ud. está enferma. Yo no sé. Pero si El me lo dice, ¿le creerá Ud. a El con todo su corazón?, ¿creerá toda mujer aquí con todo su corazón? [La congregación dice: “Amén”–Ed.]. Muy bien. Que el Señor lo conceda. Esa señora sentada allí con venas varicosas, ¿cree Ud. que Jesucristo la sanará? Ud. estaba orando, ¿no estaba? Muy bien. ¿Qué tocó ella? Ella tocó al Sumo Sacerdote, Jesucristo. Yo vi a la mujer parada aquí delante de mí con algo como casi sangre brotando de sus venas; no era esta mujer. Ella estaba un poco más gruesa que esta mujer. Y miré, y pensé: “¿Dónde está eso?” Y miré, y vi esa Luz. ¿Cuántos han visto esa fotografía de esa Luz? Muy bien. Ella estaba suspendida sobre la mujer allí, remolineando, y yo la vi a ella, ese era su problema. ¿Ven? Sí, señor. ¡Si puedes creer! Sentada allí con su pañuelo en su mano, con esa fiebre del heno, ¿cree Ud. que Dios también la sanará? Muy bien. ¿Qué tocó Ud.? Ahora, eso no es una enfermedad. Yo la veo que le está ardiendo...?... y estornudando continuamente. ¿Ve? Sólo tenga fe; Ud. también sanará. ¿Le creen Uds. con todo su corazón?
75Ud. tiene un tumor en la espalda. ¿Cree Ud. que Dios la va a sanar? ¿Es correcto eso? ¿Cree Ud. que Dios se lo puede quitar? Muy bien. Nuestro Padre Celestial, te pido que Tú bendigas a la mujer y que la sanes mientras la bendigo en el Nombre de Jesús. Amén. Váyase; que el Señor la bendiga. El Espíritu todavía está en el edificio. Sentada allí con las hemorroides, ¿piensa Ud. que Dios la sanará? Ud. estaba llorando, orando: “Señor, permite que él toque... Permite que él me llame”. Si eso es verdad, menee su mano de un lado al otro, así, Ud. sentada allí. ¿Ve? ¿Cómo sabría yo lo que Ud. estaba orando? ¿No entienden Uds. que Jesucristo resucitó de los muertos? ¿Qué tocó ella? El mismo Sumo Sacerdote que esa mujercita tocó quien tenía el–el flujo de sangre. Yo no conozco a la mujer; nunca la he visto en mi vida. Pero ella está sentada a veinte yardas de mí [18.20 m.–Trad.], y ella lo tocó a El. El se volteó y dijo: “Mira allá”. Yo vi Su Luz allá, y vi de lo que ella estaba sufriendo. Y ahí está. La mujer sanará. Ella estará bien. ¡Si Ud. solamente cree Ahora, cualquiera de Uds., yo desafío la fe de Uds. en el Nombre de Cristo, en cualquier parte, que lo crean. Muy bien. ¿Somos desconocidos uno del otro? Me imagino que esta es nuestra primera ocasión de conocernos. Ahora, sólo sean reverentes, sólo un momento. Si el Señor Jesús me revela algo tocante a Ud., que Ud. sabe que yo no sé, ¿la hará creer para lo que Ud....? ¿Hará creer también a la audiencia? Es artritis. Ud. tiene artritis. Si es correcto eso, levante su mano. Para que se le quite a Ud. la pregunta (¿ve?), Ud. tiene algo en su mente que le está molestando mucho, mucho. Ahora, si el Señor me revela eso a mí, ¿me creerá Ud. con todo su corazón? [La señora dice: “Amén”–Ed.]. Es su esposo. El no está aquí. El ni siquiera está en esta ciudad. El está en otra ciudad llamada Ukiah o algo así. El tiene una enfermedad que es mortal. Es llamada “Parkinson”, la enfermedad de Parkinson. Eso es correcto. Alguien está con Ud. en esta noche también, por el que Ud. quiere que se ore. [“Sí”]. Es un nietecito. [“Sí”]. El tiene un problema de los ojos. Su nombre es Sra. Zigler. Muy bien. Váyase y crea con todo su corazón y Ud. pueda recibir lo que Ud. pidió.
76¡Si puedes creer! ¿Están–están creyendo ahora con todo su corazón? [La congregación dice: “Amén”–Ed.]. Ahora, miren. Para que Uds. sepan. Sólo... tomaré a esta señora. Ponga Ud. su mano sobre la mía, señora. Ud.... Si el Señor me revela cuál es su problema, ¿me creerá Ud.? Entonces su problema del corazón se terminó. Váyase creyendo, sea sanada. Tenga fe en Dios. Crea con todo su corazón. Observen esto. ¿Cree Ud. que la artritis la va a dejar? [La señora dice: “Sí, creo”–Ed.]. Muy bien, muy bien, siga adelante su camino, y diga: “Gracias, querido Jesús”. Sí, señora. Sólo crea con todo su corazón. Qué si yo no le digo una sola cosa a Ud., sino sólo pongo manos sobre Ud., ¿piensa Ud. que sanará? En el Nombre de Jesucristo, váyase y sea sanada. Amén. Tenga fe ahora. Ud. está nerviosa. ¿No cree Ud. que Dios la puede sanar y hacerla saludable? Sólo váyase creyendo. El la ha sanado. El la hará saludable. ¿Cree Ud. que sanó de su espalda subiendo los escalones? Sólo siga adelante, diciendo: “Gracias, Señor”, y sea sano. ¿Cuántos allá en la audiencia creen con todo su corazón? ¿Están seguros que Jesús todavía vive? Ahora, ¿están Uds. convencidos? ¿Lo saben Uds.? Aquí está mi Biblia sobre mi corazón. Jesucristo es el mismo ayer, hoy, y por los siglos. ¿Lo creen Uds.? [La congregación dice: “Amén”–Ed.]. Yo lo leí aquí de la Biblia, que El lo hace... El lo prometió. El lo hizo ayer. El lo hace hoy. Ahora, en cuanto a la sanidad respecta, su sanidad ya fue comprada en la Sangre. ¿Creen Uds. eso? “El fue herido por nuestros pecados; por Su llaga fuimos curados”, tiempo pasado. Pero El está confirmando Su Palabra al estar aquí, para hacerles a Uds. saber que El es el mismo ayer, hoy, y por los siglos. ¿Creen eso todos Uds. con todo su corazón? [La congregación dice: “Amén”–Ed.].
77Ahora, ¿cuántos creyentes hay aquí?, levanten su mano. Ahora, si Dios cumple una Palabra, El cumple todas las Palabras. ¿Es correcto eso? Ahora, ¿dijo El esto: “Estas señales seguirán a los que creen; Si ellos ponen sus manos sobre los enfermos, sanarán”? ¿Cuántos creen eso? [La congregación dice: “Amén”–Ed.]. Muy bien. Entonces, todos Uds. son creyentes. Ahora, pongan sus manos unos sobre los otros. Sólo pongan sus manos unos sobre los otros. Correcto. Ahí lo tienen. De esa manera se hace. Eso sucede. ¿No saben Uds. que El está aquí? Pongan sus manos unos sobre los otros. “Estas señales seguirán a los que creen. Si ellos ponen sus manos sobre los enfermos, sanarán”. Estas señales seguirán, ¿a quién? Al creyente, al creyente. Ahora, Uds. oren por la persona sobre la que Uds. tienen sus manos puestas. No oren por Uds. mismos. Oren por la persona sobre la que Uds. tienen sus manos puestas.
78Nuestro Padre Celestial, te traemos esta audiencia a Ti en el Nombre de Jesucristo, sobre la cual está el Espíritu Santo aquí ahora, dando testimonio, derramando Su Presencia, dándole a saber a cada uno que El está presente, que El no está muerto, que El vive por los siglos de los siglos, y que El es capaz de socorrer a esos que vienen a El, para darles sanidad. La audiencia está consciente que hay un Ser sobrenatural en sus medios en esta noche, el Espíritu Santo que está revelando el secreto del corazón, que la Venida del Señor Jesús está a la mano. Estos creyentes han puesto sus manos los unos sobre los otros. Ellos creen. Dios Padre, Tú has dado testimonio que estás aquí. Oyeme, Señor. Yo echo fuera todo espíritu de incredulidad. Que salga de este edificio. Que salga de la gente, la única cosa que le puede evitar que sea sanada. Satanás, tú has perdido la batalla. Tú has sido expuesto. Tú estás expuesto aquí en esta noche. Yo te ordeno en el Nombre de Jesús el Hijo de Dios, sal de esta audiencia, sal de la gente, mientras tienen sus manos los unos sobre los otros. Yo les doy su sanidad en el Nombre de Jesucristo el Hijo de Dios. Mantengan sus manos los unos sobre los otros. Continúen creyendo, teniendo fe. Y a medida que el poder de Dios viene sobre Uds., luego pónganse de pie y den a Dios la alabanza. Muy bien, Hermano Folst. [El hermano continúa adorando en la cinta, después que el Hermano Branham termina–Trad.].