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~ NO TEMAIS ~
1Muchas gracias. Gracias. Eso sencillamente me hace sentir doblemente bienvenido. Yo verdaderamente aprecio eso. Y yo he... En favor del Hermano Borders, y el Hermano Mercier, el Hermano Goad, Billy Paul, y yo mismo, queremos decir que esta ha sido una gran reunión para nosotros. Yo no he tenido una reunión, no sé en cuánto tiempo, en la que el Espíritu Santo pareció dar libertad casi a todo. Y gran libertad para hablar, y los ministros saben lo que significa eso. Tal cooperación respaldándolo a uno completamente. Y sencillamente es una lástima que no tuvimos a toda la ciudad reunida aquí, para ver lo que el Señor hizo. Pero El nunca... yo... El Espíritu Santo estaba dando visiones por todo el edificio tan rápidamente, al grado que honestamente, algunas veces tuve que voltear mi rostro, hasta que recibía la fuerza suficiente para avanzar un poquito más adelante. Su–su fe para creer, miren, nunca permitan que muera.
2Ahora, queremos dar las gracias a la escuela por permitirnos usar este auditorio. Queremos dar las gracias al conserje aquí, el que cuida, y a toda la directiva de la escuela (y verdaderamente pedimos que Dios saque muchos estudiantes famosos de aquí de esta escuela), y a toda la gente que cooperó, a nuestros patrocinadores, y a los que cooperaron, a todo el laico por ayudarnos a pagar nuestros gastos. Yo pienso que todo se pagó. Y eso es todo lo que se requiere, sólo que los gastos sean pagados. Eso es todo lo que necesitamos. Y yo mismo, yo recibo un–un salario. Quiero darles las gracias por la ofrenda de amor, y por la ofrenda misionera que Uds. recogieron. Eso va directo a ese fondo. Yo ni siquiera sé, nunca miro el dinero en lo absoluto en las reuniones. Mi secretario se encarga de eso. Todo se deposita en el banco y se guarda, aumentando hasta que tenga lo suficiente para ir a ultramar. Luego cuando yo voy a ultramar, para estar seguro que el dinero se emplea bien, yo mismo me lo llevo. Y ministro por todo el mundo con el ministerio que he ministrado a todos Uds. aquí. Y algún día, allá en la otra Tierra, donde habrá, bueno, habrá millones reunidos, debido a su cooperación para ayudar a enviarme a otros lugares. Yo confío que haya decenas de millares de paganos que nunca hubieran conocido a Jesucristo, a menos que Uds. me hubieran ayudado a ir.
3Ahora, quizás Uds., Dios nunca los llamó a Uds. para que fueran. Pero Uds. sacrificaron algo de su sustento para que yo pudiera ir. Y voy y hago todo lo que puedo, y les prometo a Uds., por la gracia de Dios, que todo centavo de eso será gastado tan reverentemente como se pueda gastar. Aun desde los trece centavitos de mi cariñito, anoche, que nos los dio, hasta la suma más grande de dinero, será bien cuidada y gastada lo mejor que sabemos. Ahora, nuestros síndicos en la iglesia, uno de ellos está sentado aquí presente ahora, el Sr. Sothmann allá atrás. Y los otros son hombres Cristianos finos, como él. Y ellos se encargan de que este dinero vaya exactamente adónde es enviado. Va a las misiones extranjeras para ayudar a edificar el Reino de Dios. Allí, cuando yo entro... Uds. dicen: “Bueno, yo pertenezco a las Asambleas”. El siguiente dice: “Bueno, yo pertenezco a la Cuadrangular”.
4Recuerde, mi hermano, mi hermana, que ese dinero va también directo a su iglesia allá, porque yo no represento a ninguna cierta denominación. Todas ellas se reúnen, como ellas lo hacen aquí. ¿Ven? Y–y cuando vienen los convertidos, bueno, a cualquier iglesia que ellos quieran ir, a nosotros no nos interesa. Con tal de que sean Cristianos nacidos de nuevo, del Evangelio completo. Y así que de esa manera, nosotros–nosotros hacemos todo lo que podemos, reverentemente, sabiendo que tendremos que responder desde el más pequeño don, hasta el más grande en el Día del Juicio. Y yo quiero ser encontrado como un buen mayordomo de los negocios del Señor en aquel día. Y verdaderamente les damos las gracias a todos y a cada uno de Uds. por todo lo que han hecho; ¡por su fe! Me fijé en las noches... Me he empezado a fijar que en América (como en muchos otros lugares), que la gente se levanta algunas veces... Uno entra en una reunión, y si ellos no están de acuerdo con lo que uno está diciendo, se levantan y se salen, se salen deliberadamente. Yo no he notado eso en esta reunión. Y yo he probado su paciencia, prolongándome hasta las diez; y la gente sigue sentada en la iglesia, calurosa, abanicándose, sentada allí hasta que la última oración... la última cosa se haya terminado en el púlpito. Eso es lealtad. Dios los bendiga a Uds. hermanos.
5Yo no sé. Espero que los pueda volver a ver otra vez. Si no, lo que les dije anoche tocante a ese Lugar, que Dios conteste mi oración y que cada uno de nosotros nos encontremos Allá. Yo los amo a Uds. ahora, y Uds. me aman a mí, pero no sabemos lo que es eso hasta que lleguemos Allá. Y eso es verdad. Confío que si yo puedo volver otra vez, que mi nuevo ministerio que yo estoy tratando de hacer que entre en operación ahora, esté obrando perfectamente como los otros, para ese tiempo. Algunos de ellos me dijeron allá, hace unos minutos, que el bebito por el cual oramos en la plataforma el domingo pasado en la tarde, estaba aquí. Si no estoy equivocado, esta madrecita de cabello rubio aquí... ¿Está mejor el bebé? Estoy tan contento por eso. Eso es bueno. Dijo que se estaba mejorando ahora, secando, llegando a costra. Ahora, ¿no estamos agradecidos por eso? [La congregación dice: “Amén”–Ed.]. Los doctores no pudieron hacer nada por él. ¡Si Uds. únicamente supieran! Esa enfermedad se disemina por toda la cara, y la destruye, ¿ven? Pero ahora está sanando y las costras están en el lugar, y está sanando. Estamos agradecidos.
6Espero que esto no la avergüence. Hubo... La mujercita se preguntaba por qué se dijo una cosa en la plataforma, tocante a un lugar de donde ella provenía (¿ven?), el Espíritu Santo. Inmediatamente después de la reunión, yo iba caminando por la calle y me–me los encontré; y me preguntaron. Yo dije: “Bueno, seguro que sí, eso es correcto. De allí es de donde Ud. es, Ud. misma. Pero cuando Ud. se casó, se cambió a alguna otra parte o lo que era allí”. Entonces ella lo vio. ¿Ve lo que el diablo estaba tratando que Ud. hiciera? ¿Ve? Ese bebé no se estuviera mejorando si Ud. hubiera continuado pensando eso. ¿Ve? Pero si Ud. cree, sólo... Si es lo suficiente perfecto como para decir las cosas perfectamente, será–será perfecto en la sanidad también. Sólo crea todas las cosas, lo que Dios ha dicho, sólo créalo, porque no soy yo, amigo. Recuerden. Si yo nunca los veo a todos Uds. otra vez, a muchos de Uds., hasta que los vea en el Juicio, esas visiones, esa Columna de Fuego y Luz, son la verdad. Es la verdad.
7Ahora, yo soy un siervo inútil del Señor. Yo cometo tantos errores, al grado que me avergüenzo de mí mismo. Yo no los cometo voluntariamente. Pero yo–yo hago cosas que yo no debería hacer, tales como, Uds. pudieran decir: “Venga, ore por este”. “Muy bien, yo estaré allí y oraré por ése”. Aquí está otro; otro está aquí, aquí. Me olvido tocante a ese. No es mi intención hacer eso. No es mi intención ser de esa manera. Y luego hay muchas veces que quisiera que pudiera quedarme un poquito más tiempo en la fila cuando ese discernimiento está obrando. Pero eso sencillamente me mata; sencillamente no lo puedo hacer. Y cuando vi esa visión la otra mañana, miré y pensé: “Dios, permite que alguien me sostenga”. Luego empecé a pensar: “Sí, ellos hicieron eso en una ocasión, y yo estuve fuera del campo por ocho meses”. ¿Ven?, yo no sabía, cuando alguien venía a mí, si era o no visión. Así que uno–uno no puede... Uno sólo... Uno nunca los podrá alcanzar a todos. Sabemos eso. Pero podemos hacer todo lo que podemos hacer para ayudar.
8Así que, de aquí vamos a California, a Lakespring... [alguien dice: “Lakeport”–Ed.] Lakeport, Lakeport, California, para la siguiente semana. La semana siguiente estaremos en Yakima, Washington, y una noche en Tacoma, a medida que pasamos. Luego, vamos a Summer Shade, Kentucky, y seguimos, seguimos, y seguimos. Y tan pronto como pueda, iré a Alemania, y a Suiza, Africa, India, y hasta Australia, y Melborne, y Sydney, y Nueva... y Nueva Zelanda, y por todo el mundo. Estén orando por mí. Les pido un favor más. ¿Orarán por mí mientras esté fuera (¿ven?), hasta que nos encontremos? Oren por mí. Y recordaré, cuando esté en los grandes retos delante de los hombres santos de la India, los hechiceros en Africa, en el mero interior en donde... y en Australia y por dondequiera, en donde esos paganos vienen ante uno y lo retan... Y cuando hagan su reto, yo estaré recordando que allá en el valle de Klamath Falls, hay un grupo de gente orando por mí. Y yo–yo sé que Dios oirá su oración. Y necesito su oración. Es la gente orando lo que me sostiene.
9Cuando yo era un muchachito, casi no tenía casa, como Uds. saben. Yo no quiero decir eso para traer deshonra a mi padre y a mi madre, pero Uds. han leído la historia de mi vida. Ninguno... Yo siempre amé a la gente; yo quería que la gente me amara. Y nadie me hablaba. Si yo estaba parado en la calle siendo un jovencito; alguien venía, y si yo estaba hablando con alguien... Si había alguien más con el que pudieran hablar, ellos se apartaban, debido al antecedente, de que mi padre era un bebedor y destilaba licores clandestinamente, y demás. Así que, a mí–a mí no me gusta decir eso, pero es... No es... Yo confiaré... Mi papá murió en mis brazos dando alabanza a Dios. Así que, yo–yo–yo confío que eso no refleje nada. Pero, ¿ven?, la verdad... Si es algo malo tocante a mí, permítanme decirlo de todas maneras, porque es la verdad. ¿Ven? Sólo....
10Esa es–esa es la razón que yo creo la Biblia. Si fuera el caso que nunca la hubiera leído, sino una sola vez, o mirado... cuando Ella habla tocante a Lot viviendo con sus hijas y todo lo demás, Ella no lo dice disimuladamente; Ella dice la verdad. ¿Ven? Ahora, cuando ellos dicen que George Washington nunca dijo una mentira, eso es historia; yo no sé tocante a eso. Pero cuando se llega a Esto, Ella dice la verdad. Si es bueno o malo, Ella lo dice de todas maneras. De esa manera deberíamos ser nosotros. Si es malo, va a estar en el pabellón del Cielo algún día, de todas maneras, así que vale más confesarlo ahora y decir que de esa manera fue. ¿Ven? Y luego sean honestos. Uds. nunca tienen... Uds. nunca pueden servir a Dios correctamente, hasta que saquen toda cosita que impida, para que puedan pararse libres.
11¿Cómo puedo salir caminando por esa puerta a menos que comprenda y tenga un buen entendimiento que puedo salir caminando por esa puerta? Entonces por fe, yo salgo caminando por esa puerta. ¿Ven? Esa es la única manera que Uds. lo pueden hacer. Si hay algo en su camino impidiéndoles, sencillamente no lo pueden hacer, porque esa cosa se levanta enfrente de Uds. todo el tiempo. ¿Ven? Y así que sean honestos, veraces; sirvan a Dios con todo su corazón, echando a un lado todo peso de pecado que fácilmente los asedia, para que Uds. puedan correr con paciencia la carrera que está delante de Uds., mirando al Autor y Consumador de nuestra fe, el Señor Jesucristo. Ese... Fíjense; El es nuestro Ejemplo.
12Ahora, si yo pongo una piedra de tropiezo en su camino, no permitan que eso les impida su salvación con Cristo. Si su pastor (él es un hombre), si él pone una piedra de tropiezo, no permitan que eso les impida en lo absoluto. La cosa que Uds. deben hacer, es mantener su fe en Dios, y mirar a Jesucristo como su Ejemplo. El es su Ejemplo, el Perfecto. Ahora, yo... A cada uno y a todos Uds., gracias otra vez. Y ahora, estamos–estamos designando el tiempo de esta tarde... Lo que más hicimos anoche, es tener un llamamiento al altar. Y confío que toda alma preciosa que encontró al Señor Jesús en estas reuniones, tomará su membresía en alguna de estas iglesias, porque ellas–ellas creen en esto. No me hubieran tenido aquí si ellas no creyeran en este ministerio.
13Ahora, mi ministerio en América está ahora en disminución, porque está cambiando de uno al otro. Y si Uds. lo han notado, el primero fue una señal que la gente miraba. El segundo, fue una señal que únicamente Dios mismo podía hacer. Ahora, en este tercer ministerio, lo pone directamente de nuevo en las manos de la gente. ¿Ven? Si ellos vienen con esa sinceridad, sin duda en lo absoluto, observen al Espíritu Santo (ellos mismos lo operan); viene sobre mí y les dice a ellos exactamente. El sana allí mismo. ¿Ven? Pero ellos tienen que venir, no con una fe emocional, sino con una fe sólida para creer que es la verdad. ¿Ven? Dios lo pone de nuevo en las manos del individuo otra vez. Porque tiene que ser de esa manera, porque no hay poder en el hombre para sanar. Y estas cosas que yo les he dicho tocante a las ardillas, tocante a las–a las sanidades de esas personas y esas cosas, Dios en el Cielo sabe que cada palabra de eso es tan verdadera como sé decirla. Correcto. Y así que, yo sé que justo adelante de mí ahora, está un ministerio más grande que el que tengo. Pero le tomará a la gente sólo un momentito... Cuando ellos empiecen a tener fe en ello; empezará a obrar. ¿Cómo es que veo visiones allá en la audiencia? ¿Cómo es? Es porque Uds. mismos lo están haciendo. Yo no hago eso. Uds. lo hacen.
14Ahora, yo dudo si alguno de Uds. alguna vez haya visto una verdadera visión, mejor dicho, me haya visto tener una verdadera visión. Mi esposa pudiera decirles a Uds. cómo es. Algunas veces me paso horas sin una pizca de aliento, o... y un doctor me puede examinar y no encontrar pulso, y prender un cerillo y mantenerlo así de cerca de mi nariz y no hay aliento por una hora o más. Pero eso es estar en una verdadera visión. Esto es como una visión, pero Uds. lo están haciendo. Permítanme... Yo–yo... Vale más que no. Ya tomamos mucho tiempo. Yo lo iba a tratar de explicar a Uds. lo mejor que sé. ¿Está bien? [La congregación dice: “Amén”–Ed.]. Miren. Nadie lo puede explicar, porque es inexplicable. Pero esto es lo mejor que yo sé. Yo tomaré como ejemplo a mi hermano ministro que está aquí en la plataforma. Muy bien. Todos vamos a un gran carnaval, o mejor diría que a un circo. De esta manera yo solía hacerlo: llegaba uno al pueblo y teníamos que observar a través de un agujero de madera en alguna parte y observarlo, porque no podíamos entrar.
15Ahora, digamos que–que todos nosotros estamos en este gran circo, y no podemos entrar. Y sucede que Dios me hizo un hombre muy alto. Y El hizo a otro hermano un hombre de corta estatura, fornido. Ahora, no podemos evitar lo que somos. Jesús dijo: “¿Quién de vosotros podrá, por mucho que se afane, añadir a su estatura un codo?” Uds. no lo pueden hacer. Dios los hizo exactamente lo que Uds. son. Y allí es en donde yo difiero un poquito con nuestros hermanos de la tardía, mejor dicho, nuestros hermanos de la lluvia tardía, de tratar de poner manos sobre personas y hacerlas profetas y demás de esa manera. Dios pone en la Iglesia. ¿Ven? Si el hombre lo hace, es como elegir a un obispo o elegir a alguien más. Raramente obra. Pero cuando Dios lo pone, es–es por previo conocimiento. Por previo conocimiento, El vio todo de antemano.
16¿Creen todos Uds. que Dios es infinito? Bueno, si El es infinito, El supo de cada pulga que habría en la tierra, cuántas veces ella pestañearía y cuánto cebo ella produciría. Eso fue antes que hubiera empezado la fundación del mundo. Ahora, eso ni siquiera expresaría la mitad de lo infinito; ¡infinito! El es tan perfecto, al grado que El sabía todo lo que alguna vez se haría. El sabía cada vez... cuántos... cuán largas serían las uñas de los dedos de sus manos, y cuántas veces Uds. pestañearían, y cuántas veces Uds. moverían sus dedos, antes que el mundo aun empezara. ¡De todo individuo! Eso es infinito. ¿Ven? Infinito, sencillamente no hay–no hay explicación para eso. Así que Uds. no pueden explicar esa palabra. Es como en su... en–en su cámara, o cuando Uds. van más allá de cierto límite, entonces sólo sigue hacia adelante; es Eternidad. Ahora, eso es Dios. Entonces El sabía todas las cosas.
17Ahora, nosotros nos vamos a dar cuenta que El puso en la Iglesia ciertos ministerios para ciertas edades. Uds. creen eso. Seguro que El puso. Ahora, todos estamos en un carnaval, o mejor dicho, en un circo. No podemos entrar; no tenemos dinero. Ahora, yo miro a, digamos, aquí al Hermano Borders, quizás él es un hombre de corta estatura, fornido. El es bastante fuerte que él puede cargar agua para los elefantes, quizás él pueda entrar. Bueno, yo no lo pudiera hacer, porque yo soy un poco debilucho, pero yo soy más alto y delgado. Y nos estamos yendo sigilosamente por el lado de la cerca alta de madera, y–y ambos estamos diciendo que encontramos un agujero de nudo de madera que está muy alto. Bueno, el Hermano Borders nunca pudiera subir hasta ese agujero de nudo de madera. Pero yo sí puedo saltar. Muy bien, yo doy un gran salto y me agarro con mis dedos de la parte de arriba de la cerca. Me impulso hacia arriba, miro a través del agujero. Me bajo. Y me dice: “¿Qué vio Ud.?” “Un elefante”. “Oh, ¿lo vio Ud.?” “Ajá, sí”. “¿Qué más vio Ud.?”
18Ahora, esas son las visiones que Uds. ven aquí en la iglesia. ¿Ven?, yo estoy parado allí. Uds. mismos, están operando eso. Uds. mismos están haciendo eso. Cuando Uds. están allá en la audiencia creyendo, Uds. mismos son los que están haciendo eso. Jesús le dijo a la mujer: “Tu fe...” ¿Por qué no sintió El el toque del resto de ellos? Ellos no tenían esa fe. Pero esa mujer lo tocó a El. ¿Ven? “Tu fe te ha salvado”. Ahora, cuando menos piensa uno... Ahora, ellos están parados en la plataforma, allí está la persona. Yo nunca los he visto en mi vida. Muy bien, ¿qué es lo que yo hago? Entro yo mismo en una relajación, entro en un don. Y cuando menos pienso, yo veo a la mujer. Ella tiene cáncer. “Ud. tiene cáncer”. ¡Oh, hermanos! Cuando salgo de eso, ¿ven?: “¡Fiuuu!; eso fue duro”. “Sí, yo tengo cáncer”. ¿Ven? Eso debería alarmar a toda la audiencia, pero no la alarma. Ni siquiera alarma a la persona algunas veces. “El adivinó eso”. Yo lo puedo sentir en ese momento. ¿Ven?
19“Ahora, ¿qué más vio Ud.?” Oh, ahí voy otra vez; y salto, me agarro con los dedos de mis manos, porque apenas la alcanzo, y me impulso fuertemente. “¿Qué más vio Ud.?” “Una jirafa”. ¿Ven? “¿Qué más tengo yo?” “Bueno, Ud. también tiene una tos asmática”. “Sí, eso es correcto”. Yo ya estoy agotado para ese tiempo. ¿Ven? Ahora, aquí está toda la iglesia queriendo saber algo tocante a ellos mismos. ¿Ven?, ellos mismos están haciendo eso.
20Ahora, ahí pasa el–el–el gigante, el director de ceremonias. “¿Qué estás haciendo, hijo?” “Yo estaba mirando sobre la cerca, a través de ese agujero de nudo de madera, diciéndoles a estos hombres”. El se agacha y me agarra en sus manos, y me levanta hasta aquí. El dice: “¿Ves ahí? ¿Ves esa cosa ahí? Está sucediendo ahí. Ahí vienen. Los jinetes de guirlanda pasan por ahí, van por ahí. Está sucediendo ahí. Y esa mujer salta ahí, pasa a través de ese aro de fuego. Eso sale....” “¡Oh!, ¿así es cómo es?” “Sí. Muy bien, de esa manera es, hijo”. Ahora, eso es Dios usando Su don. Aquí, son Uds. usando el don de Dios. Allí, en una visión verdadera, es Dios usando Su don. Eso nunca me molesta. No me daña ni una pizca, porque yo estoy sencillamente sentado en la palma de Su mano; El me lo está mostrando. Eso es cuando Dios quiere usar Su don. Y lo otro es cuando Uds. están usando el don de Dios. Yo no lo puedo usar. No es para mí; es para Uds. Yo no puedo ver nada por mí mismo. ¿Ven? Todo es para Uds. Yo tengo miles de cosas en mi corazón esta tarde que quisiera que El me mostrara. Pero El no me muestra lo que yo debo hacer, tocante a mí. Es para Uds. Yo sencillamente soy un siervo público de Dios para Uds. ¿Entienden ahora?
21Ahora, Uds. dicen: “Eso no es Escritural, Hermano Branham”. Sí lo es. Ahora, esperen un momento. Jesús estaba viviendo con Marta, y María, y Lázaro. ¿Recuerdan Uds. eso? Y el Padre le dijo a Su Hijo: “Yo quiero usar...” ¿Creen Uds. que Dios estaba en Cristo? Seguro que El estaba. Muy bien, el Padre quiere usar Su don en la tierra. Así que El le dijo a Jesús: “Tú aléjate del hogar, porque Lázaro va a morir. Auséntate por cuatro días. Después de cuatro días, Lázaro estará muerto. Entonces vuelve, y regresa, y resucítalo de los muertos”. Eso nunca... El nunca dijo que eso lo debilitó Se fue camino de cuatro días; ellas enviaron por El: “¡Ven!, ora por Lázaro. Se está muriendo”. El continuó alejándose. Enviaron otro mensajero: “¡Ven!, ora por Lázaro, el que Tú amas. Se está muriendo”. Sólo continuó alejándose. Luego después del tiempo designado, El dijo: “Lázaro duerme”. “Oh”, él dijo: “Si él duerme, sanará”. El dijo: “El está muerto. Y me alegro por vosotros, de no haber estado allí”. Porque hubieran estado tratando de que El hiciera algo que estaba en contra de la voluntad de Dios.
22Y hermano, hermana, si yo nunca los veo otra vez, esa es una de las batallas más grandes que yo tengo. Miro hacia la audiencia y veo a alguien que yo sé que no va a ser sanado. Y luego alguien trata de hacerme que yo haga algo que está en contra de la voluntad de Dios. Y yo no le puedo decir a esa persona, porque si yo lo hiciera, la dañaría. Y ahí está uno; uno sólo tiene que guardarlo en su alma y mantenerlo allí, y seguir hacia adelante, orando. Eso– eso me mata. Y luego cuando uno menos piensa, luego nosotros.... Lázaro... Cuando El regresó, fue al sepulcro de Lázaro... Escuchen lo que El dijo: “Padre, gracias te doy por haberme oído. (¿Ven?, ¿ven? El ya lo sabía). Pero oro por causa de la multitud que está alrededor”. Luego El llamó a Lázaro que saliera de la sepultura.
23Ahora, El nunca dijo nada tocante... Fue a resucitar a un hombre después que había estado allí por cuatro días y los gusanos se estaban comiendo su cuerpo. Y ese hombre se paró, y vivió otra vez, y fue a cenar en una ocasión con Jesús. ¿Es correcto eso? Ahora, ese fue un milagro muy grande. Y con esa mujercita que vino abriéndose paso, y tocó el borde de Su manto, El dijo: “Me debilité. Virtud salió de Mí”. ¿Es correcto eso? Con uno, era Dios usando Su don; con el otro, era esa mujer usando el don de Dios, porque ella dijo en su corazón: “El es un Hombre Santo. Si solamente tocare Su manto, seré sana”. ¿Recuerdan Uds. eso? Así que, aquello era visión.
24Ahora: va creciendo más allá de eso ahora. Está llegando a un punto que la gente que lo ha visto tendrá confianza y fe, y subirá aquí delante de mí, y yo sólo estaré parado hablándole a la gente. Y si ella sólo dice la cosa correcta con el tipo correcto de fe, entonces ese ungimiento vendrá sobre mí, y luego yo pediré por ella, para que sea hecho allí mismo. ¿Ven? Sólo vigilen. Y esta reunión ha sido grande. Uds. sencillamente no saben los testimonios que yo tengo apilados allá en mi escritorio y cosas como esas, o mejor dicho en el... en mi habitación, de gente que ha contestado y enviado testimonios de haber sido sanada, de bebés con leucemia y toda clase de enfermedades y cosas.
25Y mucho tiempo después de haberme ido, Uds. ministros vigilen en sus iglesias; Uds. verán a una mujer decir: “Ese problema de mujer que yo tenía, ya no me molesta más, pastor”, o, “ese problema de estómago que yo tenía....” “Mi problema del corazón se ha ido del todo”. Yo no podía llamarlos. Yo no podía llamarlos. Sencillamente estaba por toda la audiencia, por dondequiera, sólo como un enorme rocío. Uno no los podía ver a todos. Uno no les podía hablar. Estaba por dondequiera. Ellos lo recibieron. Como lo que dije anoche tocante a la niñita finlandesa: “Ud.... Ella se dará cuenta después de un tiempo”. Así que, eso–eso es todo. Y así de esa manera, yo me voy con confianza en mi corazón esta tarde de saber que cosas de las que no sabemos nada ahora, ya se cumplieron ante los ojos de Dios. Así que Dios los bendiga, lo digo con todo mi corazón. Oremos ahora a Dios.
26Nuestro Padre Celestial, después de dar las gracias a nuestros hermanos y hermanas por toda su cooperación, y muchos han orado y ayunado, e iglesias han anhelado y se han esforzado, y los ministros han pasado por grandes esfuerzos... Pero te damos gracias, Señor, de que en todo eso se han alcanzado grandes cosas. ¿Cómo sabré yo si no salen predicadores de esta reunión? ¿Cómo sabré yo si algo no se ha hecho, que inspirará a hombres que ya están ordenados para predicar? Sólo te damos gracias por todo ello. Muchos están sanados. Tú confirmarás la palabra de Tu siervo, y los hermanos ministros y vecinos se darán cuenta, y sabrán que mis palabras son verdaderas, que ellas son Tus Palabras que yo hablo por Ti: que hay muchos aquí que están sanados, y no lo saben todavía.
27Ahora, Padre, te pido que Tú nos bendigas en la clausura de esta reunión en esta tarde. Dios, que estas iglesias crezcan y prosperen y que haya avivamiento hasta que Jesús venga. Concédelo, Señor. Oye las plegarias de Tu pueblo. Y te damos gracias por la reverencia y el respeto del pueblo. Y en Tu Palabra está escrito: “Que en cuanto lo has hecho a uno de Mis más pequeños (y ese sería yo), el más pequeño de Mis pequeñitos, a Mí me lo hicisteis”. Y siendo que han respetado la Palabra que yo he predicado... Y este hermano amoroso que hizo esa declaración hace unos cuantos momentos al presentarme, Dios, te pido que Tú lo bendigas abundantemente. Y yo comprendo que él habló por el pueblo, pues todos respondieron con regocijo. Y te pido que las riquezas de Tus bendiciones sean sobre ellos, Señor. Concédelo.
28Te pido por todos los ministerios de ellos, y por sus iglesias. Que ellas prosperen, y crezcan, y–y se extiendan, y que las audiencias sean más grandes, y que los asientos estén todos llenos, y que los altares estén atestados, y–y que grandes milagros de sanidad sucedan por sus manos. Tú que has estado tan cerca de nosotros, Señor, eso nos anima a saber que todavía estás con nosotros. Comprendemos que este es un tiempo de sacudimiento, cuando la Iglesia llegará a la minoría. Pues escrito está: “No temáis, manada pequeña, porque a vuestro Padre le ha placido daros el Reino”. Y nos damos cuenta que eso debe llegar a ese lugar, que el forro y el trigo deben ser separados. Y sabemos que este es el tiempo de separación, cuando el mundo continuará poniéndose peor. Pero la Iglesia llegará a estar más interesada, y Tu Espíritu se pondrá más grande y más poderoso todo el tiempo en la Iglesia, hasta que se unan Cristo y la Iglesia.
29Señor, ayúdanos esta tarde para que no haya una sola persona débil en nuestros medios cuando nos vayamos. Ahora, yo encomiendo esta gente en Tus manos. Yo mismo me encomiendo en Tus manos. Señor, obra con nosotros. Danos algo extra esta tarde en la clausura de este servicio, en lo que sigue de la reunión, que todos podamos recordar mientras vivamos. Pedimos por esta bendición. Mientras leemos la Palabra, riégala, Señor. Tú dijiste: “Mi Palabra no volverá a Mí vacía, sino que hará lo que Yo quiero, y será prosperada....” Y todos los enfermos que están aquí esta tarde. Que no haya una sola persona débil cuando termine este servicio. Que Dios llegue a ser tan real a ellos, que toda oscuridad de duda o de superstición sea echada de sus corazones, y que ellos vean perfectamente al Señor Jesús en operación entre Su Iglesia. Concédelo, Señor. Y luego, permíteles que capten la fe de eso, y que salgan de aquí en esta tarde siendo hombres y mujeres, muchachos y muchachas sanados.
30Te damos gracias por la sanidad de este bebito adorable. Y estoy muy contento. Sin embargo, yo le dije a mi esposa el domingo pasado: “No tengo hambre. No vayamos a comer”. Pero, Dios la bendiga, ella me persuadió, y finalmente fui con ellos. Y luego en la calle, me encontré con esta madrecita. Y allí había una cosa, con la que satanás pensó que él le podía robar a ese precioso bebé esa sanidad, haciendo que esa madre dudará sólo un poquito allí, porque Tú le dijiste que ella era de una cierta ciudad. Y eso es exactamente lo que Tú querías decir. Luego parado al lado del automóvil, cómo Tu gran Espíritu Santo regresó otra vez, y se lo abrió a ella, y se lo dijo. Ahora, hoy... Entonces ella creyó. Ahora, hoy, su bebito está sanando. Estamos tan agradecidos por eso, Padre. Y muchos otros, todos, muchos han sido sanados y te damos gracias por ello. Hay almas que han sido salvadas. Te damos gracias por ello. Y que toda y cada una de las cosas sean para Tu honra y gloria, pues lo encomendamos todo a Ti en el Nombre de Jesucristo, Tu Hijo. Amén.
31Ahora, vamos a abrir, esta tarde, en San Mateo para el mensaje de clausura. Y déjenme–déjenme decirles: tengo que confesar algo. (San Mateo, el capítulo 14, versículo 27). Y quiero confesar algo: yo pensé que estaba predicando un poco duro. Y yo soy un poco tímido con los–los ministros. ¿Ven Uds.? Yo soy un... Ellos son pastores. Ellos deberían ser un poquito sospechosos, porque ellos están alimentando al rebaño de Dios. Y el Espíritu Santo los ha hecho a ellos supervisores. Pero cuando yo con mi manera sureña lenta... Yo solía pensar hace mucho tiempo, que yo era predicador.
32Yo recuerdo cuando yo... Mi padre era jinete. Y él solía domar potros indómitos. Y él era un verdadero jinete. Bueno, yo recuerdo cuando salía después de arar el maíz y cosas todo el día, traíamos a casa al viejo caballo de arado. Papá todavía estaba en el campo arando. Nosotros teníamos un antiguo abrevadero de agua, de madera. ¿Los recuerdan Uds.? Un viejo tronco ahuecado en donde los caballos bebían, Uds. saben, el viejo pozo artesano. Y yo llevaba allí al caballo viejo, y le quitaba los arreos. Y luego nosotros... Cogía la silla de montar de papá, Uds. saben, y salía allí. Y mis hermanitos se sentaban a lo largo de la cerca. Y conseguía una mano llena de cardos, y los ponía allí debajo, y apretaba la cincha, y lo montaba. Ese pobre caballo viejo estaba tan viejo y cansado, Uds. saben, que no podía alzar sus patas del suelo, y sólo relinchaba, Uds. saben. Y cogía mi sombrero en la mano y lo movía para todos lados. Yo pensaba que era un jinete. Yo dije: “¡Qué cosa!, ellos me necesitan en el oeste para domar sus caballos”.
33Y como a los dieciocho años de edad, me marché y me fui a Arizona. Sucedió que estuve allí en la temporada del rodeo. Bueno, me puse unas chaparreras. Yo siempre quise unas. Las de mi papá estaban gastadas, así que... El se lastimó, y tuvo que dejar de jinetear. Y yo pensé conseguirme unas chaparreras. Y fui y me puse unas. Yo era corto de estatura de todas maneras, como Uds. saben. Y esas eran para uno de esos del oeste de piernas largas. Y me sobraba el cuero suficiente tirado en el piso, como para hacer una silla de montar de él, casi. Parecía uno de esos gallitos pequeños con sus plumas, Uds. saben, ¿ven? No podía usar esas cosas. Así que yo me quería ganar el dinero de la silla de montar, Uds. saben, montar la silla de plata. Uds. saben de lo que yo estoy hablando.
34Así que me conseguí unos pantalones de mezclilla, y me fui al–al corral. Y ellos dijeron que iban a sacar a un caballo indómito. Y así que, un jinete famoso lo iba a montar. Y yo me senté allí y miré a todos esos vaqueros desfigurados, Uds. saben, sentado en esa cerca, observando. Me subí en ella, y me senté al lado de ellos. Miré... Vi sus pantalones, Uds. saben, de textura toda grasosa y gastados. Los míos eran nuevos; pero yo era un jinete de todas maneras, Uds. saben. Yo pensé: “Yo les mostraré cómo jinetear estos caballos aquí del oeste. Yo les diré cómo se hace”. Estaba sentado allí mirándolos, Uds. saben... Y cuando menos pensé, salieron por la rampa cercada, un hombre salió, montado en un caballo llamado fiebre amarilla, con una marca grande en su cadera. Dio como unos tres o cuatro reparos, y una o dos sacudidas, y el caballo se fue en una dirección, y el jinete en la otra. Los ayudantes se llevaron al caballo, y la ambulancia se llevó al jinete. El anunciador pasó y dijo: “Le daré cien dólares a cualquier hombre que lo monte treinta segundos”. El pasó por allí, y se detuvo en frente de mí. El dijo: “¿Eres jinete?” Yo dije: “No, señor”. Eso me desinfló allí mismo.
35Cuando yo era un predicador Bautista, acostumbraba traer mi Biblia bajo mi brazo, Uds. saben, e ir al centro. Y veía a diferentes personas. Ellos decían: “Hola, reverendo”. ¡Oh!, eso hacía que me envaneciera, Uds. saben. Sí, señor. “¿Es Ud. predicador?” “¡Oh, seguro que lo soy!” Un día, hubo una niñita de nombre Betty Daugherty (Uds. leyeron la historia) que fue sanada en mi ministerio. Fue la primera enviada cuando mi ministerio me fue confirmado allá. Y su padre era un predicador Pentecostal. Y fui a la reunión. ¡Qué cosa! ¡Oh, mis hermanos! Ese hombre predicaba hasta... El no necesitaba micrófono. El predicaba hasta que la cara se le ponía azul, se agachaba doblando las piernas, y casi llegaba hasta el suelo, luego se erguía cogiendo su aliento. Uno lo podía oír como a tres o cuatro manzanas de calle de lejos, todavía predicando. Alguien me dijo: “¿Es Ud. predicador?” Yo dije: “¡No, señor; no soy! ¡No, señor!”
36Mis maneras antiguas sureñas lentas sencillamente no pueden pensar en eso así de rápido. Eso es todo. Yo como que me tomo mi tiempo, y maniobro de “aquí” a “allá” y espero en el Espíritu. Y sencillamente soy muy lento. Eso es todo. Esos hermanos Pentecostales sencillamente salen corriendo y me dejan. Así que entonces, yo soy un poco lento como para decir que soy un predicador, aquí en la plataforma, cuando yo sé lo que está detrás de mí, Uds. saben. Así que yo lo estoy tomando con calma. Pero cuando los oí decir que el predicar sobre santidad, ellos lo apreciaron, y algunos de esos ministros estrechando mi mano, decían: “Eso es bueno, Hermano Branham. Eso nos da ánimo para seguir adelante”. Oh, yo dejé de predicar hace dos o tres noches y sólo empecé a testificar, porque tenía miedo que yo estaba... me pudiera estar poniendo un poquito duro sobre eso, Uds. saben. Así que yo–yo lo dejé en paz. Pero yo... La próxima vez que venga, continuaré predicando, porque yo sé que Uds. sí toleran a un sasafrás chapado a la antigua. [Sasafrás, árbol de madera y corteza de olor fuerte, de uso medicinal. Simbólicamente, un hombre sencillo del campo– Trad.]. ¿Cuántos saben lo que es sasafrás? ¡Mire nada más!
37¿Cuántos alguna vez durmieron en un colchón de paja? ¿Cuántos son de Kentucky? ¡Qué cosa!, eso–eso es verdaderamente... Eso es Kentucky... Bueno, yo nací en un colchón de paja. Eso es correcto. Dormí sobre una almohada de cáscaras casi toda mi vida. Nunca tuvimos luz eléctrica hasta sólo recientemente. Y yo recuerdo que mi papá acostumbraba rasurarse; y él cogía un montón de cáscaras que envuelven la mazorca de maíz, Uds. saben y él se hacía una brocha para aplicarse el jabón al rasurarse. Iba a la tina de mamá, y cogía el jabón de lejía que ella... Nosotros hervíamos las cosas que hacía el jabón de lejía. Y él lo frotaba de esa manera, y se lavaba su cabeza y todo con ese mismo jabón de lejía; tomaba esa brocha y ponía un poco de espuma en su cara y se rasuraba. ¡Oh, hermanos! Pero, quisiera poder verlo otra vez, seguro que quisiera.
38Pero sosténganse de Cristo; o mejor dicho, permitan que Cristo los sostenga a Uds....?... Es como en una ocasión... ¡Si Uds. sólo permiten que El los sostenga a Uds.! Ahora, no somos una iglesia grande. Eso es verdad. Pero yo creo que Dios nos está sosteniendo. Mi niñita, Rebeca allá, yo cuento una pequeña historia de ella y Sara, que sucedió en una ocasión. Ellas–ellas dos son las consentidas de su papi, Uds. saben. Y así que, yo estuve fuera hasta muy tarde, Uds. saben; y yo–yo amo a mis hijos. Y a veces yo no llegaba a casa, hasta quizás semanas. Y yo recuerdo que Rebeca, cuando yo.... Su nacimiento fue lo que marcó mi ministerio. Yo le pedí al Señor si El me permitía quedarme en casa hasta que naciera la bebé. Y cuando yo... Ella nació, yo me fui en un viaje, y regresé, y ella empezó a conocerme. Después de como unos seis meses de edad o algo, yo empecé las reuniones de San Louis, y unas cuantas reuniones en Arkansas, continué hacia el sur. Y cuando partí en ese entonces, no regresé por casi un año. Cuando yo regresé, era un día frío, y teníamos dos cuartitos en los que estábamos viviendo, y tenía colchas metidas apretadas debajo de la puerta. La temperatura estaba como a cero.
39Y para evitar que la bebé no se olvidara de mí, su mamá tenía mi fotografía puesta allí, y ella le decía a Rebeca, le decía: “¡Papi!, ¡papi!” Pero cuando regresé, yo había perdido como unas veinticinco libras [como unos 11 kg–Trad.], y casi todo mi cabello se me había caído. Yo dije: “Hola, amorcito”. Ella se asustó; lloró. Ella me tenía miedo. Mi propia hija me tenía miedo. Y su mamá le trataba de decir: “¡Papi!”, y le apuntaba hacia la fotografía. Ese era papi, no este. Eso casi me mató. Finalmente tomé sus piernitas y tiré de ellas y me la senté a ahorcajadas sobre mi estómago, y le empecé a dar palmaditas y a decirle que yo era su papi, y que yo había estado trabajando para el Señor. Y finalmente, ella puso su cabecita sobre mi pecho. Ella se quedó allí un ratito y se levantó y miró esa fotografía, y luego me miró a mí otra vez. Finalmente ella se convenció que era yo, Uds. saben.
40Cuando su hermanita nació... Bueno, Becky es algo alta, delgada, con piernas largas. Y así que ellas me estaban esperando una noche que regresara a casa. Y llegué algo tarde. Así que entonces cuando llegué a casa, bueno, ellas ya se habían dormido. Y a la mañana siguiente, yo estaba tan agotado y cansado por las muchas visiones, y me había ido a dormir. Yo no podía dormir; yo estaba muy agotado. Y cuando me levanté, y fui a la sala, bueno, me senté allí. Cuando menos pensé, sucedió que Rebeca despertó primero. “Bueno, ya ha amanecido. Quizás papi está aquí”. Ahí venía ella, con esas pijamas volando. Y cuando corrió, ella.... Ahí venía Sara, su hermana pequeñita, una niña pequeñita como así de alta, usando las pijamas que eran de Rebeca (yo me imagino que sus hijos también hacen eso), con el pie tanto así de largo, Uds. saben. Y ahí ella venía golpeando el piso con esos pies grandes al venir corriendo, y sus ojitos cafés. Pero Rebeca saltó y se sentó a ahorcajadas en mi muslo, de esta manera, y me abrazó de esta manera, y dijo: “Sara, hermana mía: quiero que sepas que yo estaba aquí primero. (De esa manera piensan algunas de las grandes iglesias denominacionales, piensan que ellas estaban allí primero. ¿Ven?, ¿ven?, ¿ven?) Y yo tengo todo a papi”. Ella estaba bien balanceada; sus pies estaban en el piso. Ella se balanceaba muy bien. Dijo: “Yo tengo todo a papi, y no hay nada que quede para ti”.
41Pobre Sarita, ella inclinó esa cabecita, y esos ojitos cafés me miraron, se llenaron con lágrimas, y empezó a darse la vuelta para regresar. Y Rebeca me estaba abrazando muy fuerte. Y yo le hice un ademán a Sara de esta manera con mi dedo, y saqué mi otra pierna. Y ahí venía ella, con esos pies grandes de las pijamas, volando. Ella dio un salto, y cayó a horcajadas en mi muslo de esa manera. Y yo sólo me extendí hacia ella con ambos brazos y la abracé muy fuerte. Ella se reclinó allí un rato contra mi pecho. Y miró adonde Rebeca, y ella dijo: “Rebeca, hermana mía”. Ella dijo: “Pueda ser verdad que tú tienes todo a papi, pero quiero que tú sepas que papi me tiene toda a mí”. ¡Eso es! Quizás no tengamos mucha teología, quizás no sabemos mucho tocante a dividir una molécula, o ni somos muy antiguos, pero una cosa sí: sólo que Cristo me tenga todo a mí. Eso es todo lo que yo quiero. ¿Ven? Quizás yo no lo tengo todo a El. Pero mientras El me tenga todo a mí, El me ayudará y me balanceará, hasta que yo crezca un poquito más, estoy seguro.
42Ahora, en la bendita Palabra. ¡Oh!, yo amo la Palabra. “Fe viene por el oír, el oír de la Palabra de Dios. Cielos y tierra pasarán, pero Mi Palabra nunca pasará”, dijo Jesús. Ahora.... Pero en seguida Jesús les habló, diciendo: ¡Tened ánimo; yo soy, no temáis! Ha de haber sido como al atardecer. Había sido un gran día; fue bastante caluroso. Y el corpulento pescador, como sabemos, Simón, un tipo grande y fornido, calvo, de hombros grandes, estaba sacando la barca de la orilla. Y finalmente la sacó, sacó la proa, y él mismo se subió a la barca, y la empujó con fuerza metiéndola en el agua, y caminó al lado de los asientos, y tomó su lugar al lado de Andrés, su hermano. La gente en la orilla les estaba meneando sus manos en señal de despedida: “Dios sea con Uds. hasta que nos volvamos a reunir otra vez” y meneando sus manos, y muy felices debido a la gran reunión de ese día. Mientras ellos empezaron a tomar sus remos unánimes, remando juntos... De esa manera Uds. hacen que la barca se mueva: cuando Uds. hacen el mismo movimiento juntos.
43Por eso es que me he parado en la brecha con los hermanos Pentecostales: cuando podamos estar cada uno con nuestro remo y tirar de él con el resto de ellos, la barca se moverá al otro lado. Nuestra barquilla se moverá cruzando el mar de la vida, navegando ahora en la majestuosa alta mar de la vida. Y eso es lo que necesitamos: cooperación, coordinación, y tirar juntos firmemente. Eso verdaderamente moverá la carga. Y a medida que ellos se alejaban, ¡oh!, después de que el sol se volvió rojo, ocultándose, ellos ya se habían salido de la distancia de oír al último meneando su mano en señal de despedida.
44Y yo creo que ha de haber sido el joven Juan (quien era el más joven entre todos ellos)... El joven Juan se ha de haber peinado hacia atrás con su mano el cabello despeinado que caía sobre sus ojos, y dijo: “¿Saben qué?, yo he estado pensando desde esta tarde. Y, ¡oh, cuán real es la Biblia ahora para mí! ¿Se fijaron Uds. en El, hermanos, esa mirada en Su rostro cuando El tomó esos panes, y los partió, y alimentó a esos cinco mil? El para mí se miraba como Jehová parado allí. Y El partió esos peces y los dio para que los repartieran, y Su... Yo me acerqué y miré, y lo vi cuando El partía ese pez en dos y lo daba para que lo repartieran. Y cuando El metía Su mano otra vez, había otro pedazo de pez cocinado allí, al grado que millares de pedazos de pez salieron de ese pedazo de pez, ya cocinados. Yo lo vi cuando El partió ese pan, lo dio para que lo repartieran, metía Su mano otra vez y ese pan estaba entero otra vez; sólo continuaba dándolo para que lo repartieran. Y lo vi a El levantar todas esas canastas llenas de comida”. “¿Saben qué, hermanos?, les puedo asegurar”, él debió haber dicho: “que nosotros no estamos engañados. Ese Hombre tiene algún contacto con Jehová, porque mi madre, cuando yo era un muchachito, acostumbraba leerme historias de cómo Jehová hizo llover pan del Cielo y alimentó a nuestro pueblo, a nuestro pueblo antiguo, cuando ellos cruzaron el desierto. Por cuarenta años en el desierto, Dios, Jehová, los alimentó del Cielo, les llovió el pan en el suelo, cocinado, con miel en él. Ahora, este Hombre hace cosas como las que Jehová les hizo a ellos”. ¡Amén! Me gusta eso.
45El dijo: “Si no me puedes creer a Mí, creed a las obras que Yo hago”. Ellos dijeron: “Tu–tu–tu Palabra está errada. Tú testificas de ti mismo”. El dijo: “Dos es un testigo. Yo soy un testigo, y Mi Padre que está Conmigo es el otro Testigo. El hace las obras”. Así que El no estaba solo. El Padre... El dijo: “Si no hago las obras de Mi Padre, no me creáis. Mas si Yo hago las obras de Mi Padre, y no me puedes creer a Mí, entonces creed a las obras, porque las obras son de Mi Padre”.
46Ahora, nosotros pudiéramos decir la misma cosa. Si nosotros... Si Uds. no nos pueden creer como siervos de Cristo, crean al Espíritu Santo que está en nosotros haciendo las obras de Cristo. Créanle a El. Miren. Así que él dijo: “Eso ha de haber sido alguna conexión con Jehová, porque Jehová hizo un milagro y alimentó al pueblo con pan cuando ellos estaban hambrientos. Y nuestro Señor, esta tarde, alimentó al pueblo con pan y peces cuando ellos estaban hambrientos. Ha de haber sido algo, algún contacto que El tiene con Jehová. Y yo estoy satisfecho, no importa lo que diga nuestra iglesia, no importa lo que digan los fariseos, o los saduceos, o cualquiera. Yo sé que nosotros no estamos engañados por este Hombre, porque El hace las obras de Dios. La misma clase de obras que Dios hizo, El las hace también”. Yo puedo oír a los hermanos al otro lado de la barca decir: “Amén, Hermano Juan. Eso es exactamente correcto”.
47Ahora, ha de haber sido entonces el apóstol Pedro, que estaba casi en la popa de la barca, el pescador, como lo llamamos, ha de haber sido él el que dijo: “Bueno...” El dejó de remar, sentado al lado de Andrés. El dijo: “Bueno, déjame decirte lo que me convenció antes de lo que pasó esta tarde, Juan. Andrés fue a verlo primero, y vino diciéndome tocante a un Profeta galileo; y yo dije: ‘¡Ah, Andrés!, no te dejes llevar por tanta tontería que está sucediendo en este día’”, porque tú sabes que hubo varios anticristos que se levantaron antes de Su Venida. Tú sabes eso. La Biblia así lo dice, que ellos se llevaron a muchos. “Pero”, él dijo: “Lo que me convenció, lo puedo recordar....” Y todos los hermanos dejaron de remar; porque había ese pequeño arrullo antes de la oscuridad, cuando lo neblinoso aparece al lado de las montañas (¡es un momento hermoso!), y todas las aves están volando por encima, yendo a sus nidos. Dios las había alimentado durante el día, y ellas se estaban reuniendo en los nidos en la tarde.
48¡Oh!, estoy tan contento que Dios reunirá a Su pueblo en el atardecer, ¿no lo están Uds.? Y es cuando la Novia va a ser llamada. ¿Sabían Uds. eso? ¡En el atardecer! Así fue cuando Rebeca e Isaac se encontraron, en el atardecer. Y a medida que las aves empezaban a reunirse, los hermanos dejaron de remar. Y cuando ellos lo hicieron, Simón dijo: “Andrés continuaba diciéndome: ‘Vamos, Simón. Ve, y ve a ese Profeta galileo. El te hará creer en Dios’. ¡Ah!, le dije a Andrés: ‘Andrés, tú te has de haber ido al otro extremo. No hay tal cosa como un profeta en nuestros días’. ‘¡Pero sí hay!’, él dijo: ‘¡Sí hay! Deberías ir’. Un día él me persuadió que fuera. Así que finalmente fui, y recordé lo que mi padre me había dicho. Ahora, mi padre era un fariseo estricto, muy estricto en nuestra religión. Y él me enseñó bien en la Biblia”. “Y puedo recordar la lección, un día, sentado en un tronco viejo, o mejor dicho, al fin de la barca, después de que habíamos trabajado todo el día. El se estaba haciendo viejo y canoso. Y él me sentó en su regazo (y yo sólo era un niño), y él dijo: ‘Simón, hijo mío, tu padre te ha criado para que creas en Dios. Yo he tratado de vivir la vida estricta de nuestra religión, como un fariseo. Y quiero que tú crezcas para servir a Dios y le creas. Yo he esperado todos mis días, Simón, hijo mío, para ver venir al Mesías. Yo sé cómo se mirará. Yo sé lo que El será cuando El venga. Y yo veo... yo no creo que seré capaz de verlo a El’”.
49Y Simón pudiera haber hecho una pausa aquí, y decir: “Yo veo a mi anciano padre peinarse para atrás con su mano su cabello que caía sobre sus ojos, con su barba y cabello canoso. Habíamos pescado aquí juntos en el mar de Galilea, toda nuestra vida. Y él dijo: ‘Simón, hijo mío, pueda que tú vivas para ver al Mesías. Y cuando El venga, El será un Rechazado. Oh, El no tendrá muchos seguidores que lo sigan. Pero El llamará a los elegidos de Dios. El los llamará. Y Simón, yo oré tanto que criara a un hijo que estaría entre los elegidos de Dios. Mira, Simón, cuando venga el Mesías, yo quiero que recuerdes que El será criticado. Le harán burla. Pero esta es la señal por la cual tú sabrás que El es el Mesías: El será un Dios-Profeta, porque Moisés, el gran profeta que seguimos, dijo que el Señor vuestro Dios levantaría a un profeta como él. Ahora, El será un profeta como Moisés, pero mucho más grande que Moisés. ¿Ves? El será un Profeta, Rey, Sacerdote, Dador de la ley. El será Dios en carne. Pero El hará la señal del profeta, y de esa manera tú sabrás que El es el Correcto. ¿Ves?’”
50Y él dijo: “Entonces cuando me encaminaba hacia ese Jesús de Nazaret, yo pensaba: ‘Yo iré y veré si es un falso. Yo no creo lo que Andrés me está diciendo. Creo que él solamente fue atrapado en alguna emoción’. Pero cuando salí de mi barca, él me dijo que El estaba allá en la ribera. Y fui allá y me senté en un tronco, esperando oír a ese galileo hablar. Y mientras El estaba hablando, El volteó y me miró. Y cuando El me miró, yo sabía que El era diferente a los otros hombres. (Sólo deje que El lo mire una vez). Yo sabía que había algo tocante a El. Cuando lo oí a El hablar, no habló como un hombre ordinario. El no habló como un fariseo. El no habló como un sacerdote. El habló como un hombre que sabía de lo que El estaba hablando. Y ciertamente El estaba convencido de lo que El decía. Y cuando El terminó Su predicación, yo me había parado mirándolo a El en asombro. Y El volteó y me miró, y me dijo... me llamó por mi nombre. Dijo: ‘Tu nombre es Simón’. No únicamente eso, sino que El sabía el nombre de mi piadoso y anciano padre que había partido. Dijo: ‘Tú eres el hijo de Jonás’”.
51Dijo: “Hermanos, eso es lo que me convenció que El era el Mesías, el Profeta-Dios, Dios-Profeta. Yo sabía que ese era el Mesías, porque El no tenía ninguna manera de conocerme, y sin embargo me llamó por mi nombre; y mi padre me dijo que buscara eso. No únicamente eso, sino que El me dio a saber que mi padre me había dicho tal cosa. Yo nunca puedo olvidar, hermanos, esos ojos, cómo me penetraron cuando me miraron. Y El dijo: ‘Tu nombre es Simón. Y el nombre de tu padre es Jonás’”. El dijo: “Fue en ese momento que yo fui convencido que El era el Mesías de Dios”. Quisiera que nosotros fuéramos así de sencillos esta tarde. Quisiera que el mundo reconociera eso. “Yo sabía que El era el Mesías”.
52Luego ha de haber sido Felipe, como en el centro de la barca, que dijo: “Hermanos, yo quiero contar del Hermano Natanael, sentado allá en el otro remo. Cuando fui a buscarlo, yo estaba convencido, y yo le oí a El llamar a Simón y saber que su nombre era Simón y sabía que el nombre de su padre era Andrés, o mejor dicho, sabía que el nombre de su padre era Jonás”. Y dijo: “Yo estaba convencido. Así que quería encontrar a este Hermano Natanael aquí, porque yo sabía que él era un buen hombre. Y cuando fui allá para decirle que viniera y viera a quién habíamos encontrado, a Jesús de Nazaret, el Hijo de José, él dijo: ‘¿Pudiera salir algo bueno de Nazaret?’ Y yo dije: ‘Ven y ve’”. Ahora, es una cosa buena hacer eso: ven, ve por ti mismo. “Y en la trayectoria del camino, ¿recuerdas que decías, Hermano Natanael...? Cómo hablamos, y te dije de cuando tú compraste pescado de ese pescador que ni siquiera podía firmar el recibo, tan ignorante que ni podía firmar su propio nombre”. Y sin embargo, él fue hecho la cabeza de la Iglesia, y se le dio las llaves del infierno y de la muerte... no, fueron las llaves del Reino. Perdónenme. Jesús resucitó con las llaves del infierno y de la muerte; pero a él se le dieron las llaves del Reino. Miren....
53“Sí”, él dijo: “Me recuerdo de él”. “Bueno, El le dijo a él que su nombre era Simón y el nombre de su padre era Jonás. Mira: tú eres un hombre sabio en las Escrituras. ¿Qué no debía ser el Mesías ese tipo de Persona?” “Sí. Sí. Eso es correcto”. “No me sorprendería si El no te dijera quién eres tú antes que te vayas de ese lugar”. “Bueno, creo que tendré que verlo”. “Y entonces cuando el Hermano Natanael llegó ente la Presencia de nuestro Señor, El le dijo: ‘He aquí un israelita en quien no hay engaño’, y eso lo sorprendió mucho a él”. Y entonces Natanael dijo: “Sí, yo estaba sorprendido. Y yo le dije: ‘Rabí, ¿cuándo me viste?’ Y El dijo: ‘Antes que Felipe te llamara, cuando estabas debajo de la higuera, te vi’”. El dijo: “Yo estaba completamente convencido que ese era el Mesías. Y me postré sobre mi rostro delante de ese Hombre y dije: ‘Tú eres el Hijo de Dios; Tú eres el Rey de Israel’. Yo estaba convencido, hermanos”.
54Andrés, el hermano de Pedro, entonces dijo: “Pero, hermanos, todos nosotros, ese día, como Uds. saben, cuando El iba rumbo a Jericó, directamente a Jericó, desde Jerusalén. Pero El tuvo necesidad de pasar por Samaria, circundando la montaña. Dijo que el Padre lo había enviado a Samaria. Y cuando llegamos allá, ¿recuerdan Uds. cuán adoloridos estaban Sus pies? Y El estaba cansado y agotado. Y ni siquiera entró a la ciudad. El se sentó allí al lado del pozo. Y cuando nosotros regresamos... Y ellos no nos permitieron comprar alimentos, Uds. recuerdan. Así que nos regresamos al pozo en donde ellos estaban. Y cuando llegamos allí, vimos a una mujer que venía. Y pensamos que nos detendríamos y veríamos lo que haría esa mujer. Y sabíamos que ella estaba marcada como una mujer de mala fama. Y cuando ella estaba bajando su cántaro en el pozo, oímos la conversación de ellos. Y vimos a nuestro Señor parado allí con esa mujer, y vimos ese cabello caer sobre su rostro al sorprenderse ella, cuando El le dijo: ‘Ve, llama a tu marido y ven acá’. Ella dijo: ‘Señor, no tengo marido’. Entonces nos imaginamos: ‘¡Oh, oh, esto es un descarrío! Algo ha sucedido ahora’”.
55Quizás como pensó nuestra hermanita, que estaba sentada ahí hace un rato con el bebé. “¡Esto es un descarrío! Algo sucedió ahora”. Porque El le dijo a ella que llamara a su marido, y ella dijo que no tenía marido. Y espero que la damita esté en un lugar en donde pueda oír. Muy bien. Ella está... “Eso ha de haber sido un descarrío”. Y así que él dijo: “Bueno, todos nosotros nos quedamos detrás de los matorrales para escuchar lo que El iba a decir. Y dijo: ‘Bueno, yo no tengo marido’. El dijo: ‘Bien has dicho, porque has tenido cinco, y con el que ahora tú estás viviendo, no es tu marido’. ¡Cómo la cambió eso a ella! En un momento, el cabello le cayó hacia abajo, brillaron sus grandes y hermosos ojos, las lágrimas le rodaron por sus mejillas. Ella dijo: ‘Señor, me parece que Tú eres profeta. Sabemos que el Mesías viene. Y cuando el Mesías venga, El nos declarará estas cosas’. Y estábamos sorprendidos nosotros de que los samaritanos ignorantes estuvieran buscando una señal del Mesías, y que conocieran la verdadera señal Mesiánica. ‘Sabemos que cuando el Mesías venga...’ Esa gente que no nos dio alimentos allá, pensar que esa gente estaba instruida lo bastante bien como para saber que cuando el Mesías viniera, El daría una señal Mesiánica”.
56“Sí”, dijo: “Estábamos todos sorprendidos, ¿recuerdan? Y ella dijo: ‘Señor, me parece que Tú eres profeta’. Y estábamos comparando lo que el predicador dijo tocante a El, y lo que esa mujer dijo tocante a El; era una mujer de mala fama, sin embargo sabía más tocante a las Escrituras que lo que sabían algunos de esos sacerdotes. Ellos sólo tenían un solo camino en el que podían viajar. Esa mujer lo aprendió de una concepción Divina del Espíritu”. Dijo: “¿Cómo pudo ella haberlo sabido? Ella dijo: ‘Yo sé que cuando el Mesías venga, El nos declarará estas cosas. Pero, ¿quién eres Tú?’ El dijo: ‘Yo soy, el que habla contigo’. Ahora, todos estábamos conscientes para entonces que Ese era el Mesías. Estábamos convencidos. Las Escrituras habían dado testimonio de Su ministerio, que El era el Mesías”.
57Hermanos, hermanas, ¿no ven Uds. el Espíritu Santo hoy? El Espíritu Santo nunca cesó de caer, desde que cayó en Pentecostés. No permitan que nadie les diga a Uds. que el Espíritu Santo sólo es para allá en el pasado. Alguien tratando de decirles a Uds. que todo este alboroto que Uds. han tenido aquí por cincuenta años... Los Pentecostales ya tienen cincuenta años. Hace dos años, prediqué el–el sermón del jubileo en el Templo Angelus, para la celebración de los cincuenta años del inicio de los Pentecostales. Ahora, han cumplido cincuenta años. Sus madres tenían el Espíritu Santo.
58Y escuchen. Como David duPlessis una vez dijo, Dios no tiene nietos. Correcto. Estamos obteniendo muchos nietos en los Pentecostales. Correcto. Dios no tiene un nieto. En ninguna parte en la Biblia dice que Dios tiene un nieto. Dios tiene hijos e hijas, pero no nietos. Ahora, ¿qué es? Miren, en el primer avivamiento Metodista, ellos eran hijos e hijas de Dios. Luego sus... Ellos, los hermanos de antaño, trajeron a sus hijos y sólo los pusieron en la iglesia Metodista. Eso es exactamente lo que hicieron los Pentecostales. Yo fui a una de las grandes iglesias Pentecostales no hace mucho tiempo, francamente, hace como unos tres meses, fui invitado allá. Y ellos sabían que yo predico santidad. Y cada una de sus mujeres, casi todas en la iglesia, estaban usando maquillaje, y sus hombres con cortes de pelo flat top [cabello muy corto arriba y abultado en los lados–Trad.], y... Allá... Y tan pronto que terminó la escuela dominical, cada uno se salió de esa iglesia y se fue de allí. Ellos sabían que los iba a “despellejar”, así que no se quedaron. Eso es todo. No se querían quedar y recibirlo. Eso no ayudó nada, porque ellos van a tener que enfrentarlo en el Día de Juicio. Más les vale que se enfrenten ahorita, y lo arreglen cuando hay misericordia. Pero allí, eso es en donde los Pentecostales....
59¿Qué es? ¡Los hermanos de antaño que solían orar toda la noche!, ¡los hermanos de antaño que tenían una salvación verdaderamente genuina! Ellos entraron en la dispensación de los Pentecostales. Ellos recibieron el Espíritu Santo. Ellos trajeron a sus hijos y los pusieron allí en los registros. Y cuando menos se pensó, teníamos nietos en los Pentecostales. Pero Dios no tiene nietos. Todos ellos, cada uno, son nacidos en Su Reino como hijos e hijas de Dios (¡amén!), hijos e hijas. No nietos; Dios no tiene ninguno. Todos son hijos e hijas. Esa es la razón que hoy en día, el Mensaje ciega tanto a la gente: es porque no están acostumbrados a ver lo sobrenatural. Necesitamos el poder de Dios. Necesitamos regresar al verdadero Pentecostés. Como Billy Graham dijo recientemente, uno no puede ignorar a la iglesia Pentecostal, porque es la iglesia que está creciendo más rápidamente en el mundo hoy.
60La revista de la iglesia Católica, el Visitante dominical, dijo el año pasado que la iglesia Pentecostal registró un millón, quinientos mil convertidos en un solo año, cuando la iglesia Católica por sí misma nunca registró la mitad de eso. Uno no la puede ignorar. Con todos los grandes ministros por toda la nación, la iglesia Pentecostal todavía está tomando la delantera. ¿Por qué? Uno no la puede detener. ¡Correcto! Dios la ordenó, y ella sigue adelante. Pero cuando ella llegue al punto en que esté trayendo nietos, y esté adoptando, y prefiriendo las cosas del mundo, Dios se saldrá de allí. Habrá otro grupo que lo recibirá y continuará adelante. Correcto. Así que, regrese al frente de la batalla, hermano. Quédese bajo la unción. Que nada lo moleste. Ahora, regresemos a esas señales.
61Hoy, cuando estamos viviendo en el último día, cuando vemos que la coronación de la pirámide, la Piedra de la pirámide que fue rechazada... Ellos nunca se dieron cuenta por qué la–la piedra del ángulo fue rechazada en el templo. Pero ellos no pueden encontrar una piedra que encaje. Pero ahora, mientras ella empieza a subir hacia arriba, cada una de esas piedras subiendo desde Lutero, los Metodistas, los Pentecostales, entonces la Iglesia tendrá que estar en un lugar tal, que cuando venga la Piedra Principal, encajará correctamente juntura con juntura con Ella, como yo dije anoche sobre el pacto. La Iglesia tendrá que tener el Espíritu de Dios tanto en Ella, al grado que ese Espíritu estará haciendo las mismas obras que Jesucristo hizo aquí en la tierra, el Espíritu Santo teniendo completo control antes que esa mujer, la Iglesia, la Novia, pueda unirse con su Esposo. Los nietos nunca verán eso. Ellos sólo dicen: “¡Yo soy Pentecostal! Eso es todo”, y siguen adelante.
62Pentecostés no es una organización; Pentecostés es una experiencia que cualquiera puede obtener. Es un llamado a salir fuera, una Iglesia, un grupo elegido, pequeño. Miren en los días de Sodoma, como predicamos esta semana. Hubo grandes predicadores que fueron a Sodoma y empezaron a predicar. Ellos predicaron el mensaje allá. Pero Uno se quedó allá e hizo las señales a esa pequeña, pequeñísima Iglesia, a una minoría. Observen la señal que El hizo, y Jesús dijo que esa misma cosa se le repetiría a los gentiles en este último día. Y aquí está. Ahora, fíjense. Se estaba haciendo tarde, ¡oh!, se estaba oscureciendo. Y ellos estaban hablando, y mientras seguían, dijeron: “Más vale que rememos, hermanos”.
63Y sucedió que satanás miró hacia abajo de arriba de alguna chimenea. Y sucedió que miró. Y él se dio cuenta que los discípulos se habían ido sin Jesús. Dijo: “Aquí está mi oportunidad”. Y hermano, mucho de eso se compara con hoy día. La iglesia está tratando de seguir adelante sin Jesús. Hemos tenido un tiempo de prosperidad cuando los hombres ganaron grandes salarios, uniones, y cosas como esas, ganando mucho dinero; la gente pobre la ha obtenido. Ha entrado entre la gente Pentecostal, al grado que hay millonarios y todo entre los Pentecostales, lo cual está bien. Nosotros... Es para... No es tanto para los pobres; es para los ricos también. Dios es para todos, ricos o pobres, para todos. Habrá tanto pobres como millonarios en el infierno. Es su actitud hacia lo que Dios les da a Uds. ¿Están dispuestos a usar su dinero para el Reino de Dios? Si es así, Dios los bendecirá, si es un centavo o si es... Como la niñita que me dio anoche, o–o algún gran multimillonario que puede dar muchos millones de dólares. Es lo mismo para Dios.
64Ahora, hemos tenido un tiempo de prosperidad. Hemos adquirido grandes edificios y hemos edificado grandes iglesias y asientos finos, hemos edificado escuelas y demás, al grado que tengo temor que nos hayamos ido sin Jesús. El diablo ve eso. Y él los vio a ellos sin Jesús. Así que él empezó a soplar su aliento [el Hermano Branham lo ilustra–Ed.], alborotando el viento. Dijo: “Ahora es el tiempo de deshacerme de ellos. Ellos están allí solos. El no está con ellos, así que nosotros... yo sólo soplaré mi aliento sobre ellos, y eso lo arreglará. Los hundiremos allí mismo en el mar, y nos desharemos de ellos”.
65Y cuando él empezó a soplar su aliento venenoso, la barca se empezó a mover bruscamente de lado a lado. Los remos se quebraron, las velas se cayeron, y la pequeña barca se estaba llenando de agua. Todas las esperanzas de que podían ser salvos se habían perdido. Y casi es de esa manera ahorita, amigos. Miren aquí; miren en la ciudad hoy; miren los avivamientos; miren en los lugares. Todo... Tenemos que colectar tanto dinero, millones de dólares y miles de dólares a la semana, y tenemos que hacer todo esto, eso, y lo otro, y esta clase y esa clase de programa. Lo hemos programado tanto, al grado que no hay tiempo para las reuniones de oración, sólo unos veinte minutos de predicación, o algo así, hasta que ha llegado al punto que han entrado muchos jóvenes educados y eruditos, al grado que no hace mucho tiempo aquí, fui a una–una gran iglesia Pentecostal para preguntarles si me pudieran prestar algunos asientos para usarlos en el auditorio en donde yo estaba, y el pastor dijo: “Yo no dejaría que nadie se sentara en mis asientos que creyera en sanidad Divina”. Eso es verdad; en Hot Springs, Arkansas.
66Miren: y luego, de esa manera ha llegado a un punto, que muchas de las grandes iglesias están tratando de suprimir la cosa, diciendo que estamos poniendo mucho énfasis en sanidad Divina, sobre estas otra cosas, y sólo entrando en un rito. ¿Qué es? Uds. están metiendo nietos en ella; Uds. están metiendo eruditos en ella en lugar de hombres salvados por Dios Todo hombre que viene a la plataforma, tiene que ser uno con cabellito bonito y rizado de Hollywood. Tenemos mucho evangelismo de Hollywood hoy día: los predicadores en la plataforma, y sus esposas caminando de punta a punta allí, con una falda completamente forrada en su cuerpo, con joyas por todas sus manos, y usando lápiz labial, y cabello corto. Bueno, es una desgracia para el mundo, y le llaman “Pentecostés”. Pudiera ser Pentecostés por medio de denominación, pero no es Pentecostés por medio de experiencia. Correcto.
67Necesitamos otra vez el Pentecostés chapado a la antigua del Espíritu Santo. El diablo nos vio irnos a grandes edificios, y grandes organizaciones, y grande este, y grande eso, y dejando fuera a Jesús de eso. Y el diablo ha empezado a soplar su aliento venenoso, diciendo: “Bueno, nosotros estamos escalando ahora. Estamos mejorando ahora, y tenemos un montón de predicadores mejores, hombres intelectuales, bien vestidos”, todas estas cosas diferentes. Yo amo el cantar. Yo fui a un lugar aquí recientemente en donde tenían un coro que iba a cantar justo antes que yo orara por los enfermos y predicara. Y este gran coro Pentecostal estaba parado allá atrás (y el hombre iba a recoger una ofrenda), ¡y si ellos no blasfemaron, e hicieron burla de eso, diciéndose chistes sucios uno al otro! Un montón de mujeres estaban usando lápiz labial y pintura para la cara, y con esas cejas todas... se miraban como un demonio, con todas ellas sacadas, excepto por una pequeña raya delgada como un palito de cerillo en el rostro de ellas, y cosas como esas, paradas allí. Oh, si ellos no me hubieran echado de allí... Yo caminaba de punta a punta el piso diciendo: “Por favor, Dios, deténme, mantén mi boca cerrada hasta que termine esta reunión”. Yo pensé ir allí, y decir: “¡Uds. no son dignos de cantar en un coro para el Reino de Dios!”
68Con túnicas puestas.... Eso está bien. Las túnicas están bien. Eso está bien. Pero no fue eso, sino ese espíritu debajo de eso. Se pararon allí y trataron de cantar una clase de... Yo.... Si hay algo que amo, es el buen cantar Pentecostal chapado a la antigua, en el cual si un hombre no tiene voz ni siquiera para llamar a los cerdos, él la usa para la gloria de Dios y canta en el Espíritu. A mí me molesta una voz demasiada instruida que sostiene alta alguna clase de nota hasta que la cara se le pone azul: “Ahhh...” Ellos mismos ni siquiera saben lo que están diciendo. ¿Cómo puede el Espíritu Santo entrar en algo así? ¡A mí no me gusta eso! A mí me gusta el cantar genuino del Espíritu Santo, en donde cantan y palmean sus manos, y alaban a Dios. Qué es lo que pasa? El diablo está soplando su aliento venenoso, dice: “Uds. quieren actuar como los otros”. [Porción sin grabar en la cinta–Ed.].
69Jesús no los había dejado. Uds. oyeron mi sermón sobre el cordero y la paloma, cuando la paloma toma su vuelo, cuando vuela del lobo. El no es un cordero. Ahora, Jesús no los había dejado. ¿Qué hizo El? El subió a la montaña más alta que había, para que El los pudiera vigilar por todo el océano. Y cuando El los vio en dificultades, El vino andando a ellos sobre el mar. El no nos ha dejado. El lo prueba ahora, que El no nos ha dejado. El no subió la montaña más alta; El subió al Calvario, y continuó subiendo hasta que entró a la Presencia de Dios en el Trono en Gloria. El subió tan alto que podía ver el universo desde Su gran Trono. “Su ojo está sobre el gorrión, y yo sé que El me vigila”. El lo vigila a Ud. El está vigilando esta reunión. El quiere ver cuál será el resultado. El viene y habla, hace señales y prodigios, y se va con un corazón quebrantado porque la gente lo rechaza a El.
70Fíjense: ahí venía El en la hora de medianoche, cuando todas las esperanzas se habían perdido. Los remos estaban quebrados, la barca estaba llena de agua, se estaban abrazando uno al otro y gritando. ¿Qué vieron ellos? Ellos lo vieron a El viniendo, andando sobre el mar. Y cuando lo vieron, la única cosa que podía ayudarlos, ellos tenían temor de ello. Ellos dijeron: “Es un fantasma. Hay algo raro tocante a eso. Es un fantasma”. Y la única cosa que los podía ayudar, ellos pensaron que era un fantasma. Y de esa manera es con el mundo hoy. Cuando las bombas atómicas están en Rusia, y toda clase de misiles y cosas están almacenadas en hangares, la O.N.U. se está hundiendo y todas las naciones están una contra la otra. Y todo lo que nosotros estamos haciendo, es tratando de comprar compañerismo y amistad. Uds. no pueden comprar compañerismo y amistad. Tiene que ser un don de Dios para hacer eso. Seguro que sí. Es como un matrimonio que está edificado sobre algo así; nunca se mantendrá unido. Escuchen, amigos: Uds. no pueden hacer eso.
71Y en esa hora oscura, la única cosa que los podía ayudar venía a ellos, y ellos tenían temor de ello. Así es hoy en día. Hoy en día el Espíritu Santo viene entre nosotros, en nuestras iglesias, y el mundo de afuera mira y dice: “¡Ah, eso es telepatía! Eso–eso es adivinación. Eso es una...” La mera cosa y la única cosa que les puede ayudar, ellos tienen temor de ello. Y Jesús (llegué a mi texto) dijo: “No temáis, Yo soy. No temáis, Yo soy”. Cómo saben Uds. que es El? Porque hace las obras de El. “Por su fruto los conoceréis”. Por el fruto del Espíritu: Uds. ven lo que ellos hacen, Uds. ven las obras que Jesús hizo. “El que cree en Mí, las obras que Yo hago él las hará también”.
72Miren: el problema de ello, es que tomamos una sola cosita de la Biblia. Los Metodistas, ellos tomaron santificación. Ellos se quedaron allí con ella. Ellos no se movieron por nada. Lutero tomó justificación. Los Pentecostales tomaron el Espíritu Santo, hablando en lenguas. De esa manera es como ellos avanzaron. Ahora, recuerden que la Biblia está llena de promesas Divinas. Los fariseos tenían su manera de pensar. Pero cuando Jesús vino, El nunca contradijo las Escrituras. El vino exactamente de la manera que las Escrituras decían, pero ellos pensaron que El iba a venir de otra manera. El tenía que venir de la manera que ellos lo pensaron. Esa es la misma cosa que sucedió hoy en día. Nosotros hemos entrado en rabietas, para ver si podemos obtener más en nuestra denominación, decimos algo malo en contra de la otra, derrumbar a la de él para elevar la de nosotros: proselitismo. Y “un millón más en el cuarenta y cuatro”, como los Bautistas dijeron en ese año. Y ahí lo tienen Uds. ¿Qué es lo que obtenemos sino gente que se une a la iglesia? En ese mismo tiempo, ellos tenían que despedir a la iglesia y darle quince minutos para que toda la gente, y el pastor, se pararan en el patio de atrás y fumaran cigarrillos antes de regresar adentro otra vez. No me digan que no; yo estaba allí mismo en la iglesia Bautista cuando eso sucedió.
73Así que ahí lo tienen. ¿Qué bien hace eso? Lo que necesitamos hoy en día es un Evangelio Pentecostal limpio, con el poder del Espíritu Santo de regreso otra vez en la iglesia. La Biblia está llena de promesas, mi hermano. Hay muchas promesas aquí para Uds. Como recientemente que hubo una–una mujer que estaba tan sumida en la pobreza que la... ellos investigaron a la mujer anciana para darse cuenta, la organización de beneficiencia la investigó, para ver qué podían hacer por ella. Ellos llegaron allí y dijeron: “¿Qué edad tiene Ud.?” Y ella dijo: “Tengo ochenta”. Dijeron: “¡Y Ud. está sumida en la pobreza!” “Sí”. Ella ni siquiera tenía comida; había estado sin comida. Ella había vendido todos los muebles de la casa. Y ella estaba... Algunos de los vecinos comunicaron el caso. Ella tenía un poco de orgullo, y así que ella no–no los escuchaba. Entonces finalmente ella vio que tenía que recibir ayuda. Así que ellos le dijeron a ella que....
74“Bueno”, dijo (el investigador le dijo a ella), dijo: “Señora, ¿tiene Ud. algún hijo?” Dijo: “Sí, yo tengo un hijo”. Dijo: “¿En dónde está él?” Dijo: “El está en la India”. “¿En la India?” “Sí”. Dijo: “¿Qué hace él allá?” Dijo: “El es un hombre de negocios”. “Bueno”, dijo: “¿Por qué no le permite Ud. que él la ayude?” Ella dijo: “¿Sabe qué? El es un muchacho tan dulce y querido”. Dijo: “El me escribe las cartas más bonitas que Ud. alguna vez haya visto”. Y dijo: “Luego... Pero sencillamente yo no tengo el valor para pedirle. Esa es la razón que no les he podido pedir a Uds. No le he podido pedir a mi precioso hijo. El sabe mi situación. Y él sabe que yo necesito dinero. Y si él tuviera dinero, él me lo hubiera enviado. Por lo tanto, yo no puedo ir a suplicarle a mi propio hijo que haga eso”. Y dijo: “El me escribe...”
75Dijo: “¿Le escribe él a Ud.?” Dijo: “El me escribe cuando menos una vez al mes, muy regular”, dijo, “y a veces, dos veces”. Y dijo: “Yo recibo las fotografías más hermosas de parte de él; él siempre me envía fotografías. Y yo pienso que ellas son las cosas más hermosas; yo siempre las disfruto mucho”. Dijo: “¿Qué clase de fotografías son?” Dijo: “Oh, yo se las mostraré a Ud.” Dijo: “¿Las tiene Ud.?” Dijo: “Sí”. Dijo: “¿En dónde están?” Ella dijo: “Están en mi Biblia”. Y ella fue allá a tomar su Biblia vieja y empezó a sacarlas. ¿Saben Uds. lo que eran? Giros bancarios de la India. Ella tenía decenas de millares de dólares en giros bancarios de la India, sin saber lo que eran, porque ellos estaban llenos de fotografías hermosas, y ella pensaba que sólo eran fotografías.
76De esa manera es hoy en día, amigos. Esta Biblia sencillamente está llena de tesoros, por toda Ella. ¿Por qué deberían Uds. estar enfermos o sumidos en la pobreza? ¿Por qué deberían Uds. ser fríos e indiferentes, cuando la Biblia está llena de las promesas de Dios? No tengan temor; es el Señor Jesús. ¿Creen Uds. eso? Inclinemos nuestros rostros ahora. No llegué adonde yo quería llegar, pero se está haciendo tarde, y Uds. tienen servicios en la noche. Oremos ahora. Nuestro Padre Celestial, verdaderamente la Biblia está llena de promesas. Y toda promesa es real. Toda promesa es nuestra. Tú moriste para que estas promesas pudieran ser cumplidas en nosotros. Permite que la gente no tenga temor cuando ellos vean esa cosa que Tú hablaste que sucedería, la vean suceder allí mismo entre ellos. Que ellos la abracen y digan: “Sí, Jesús, bienvenido a mi pequeña barca. Está siendo movida violentamente. El doctor me dijo que tenía cáncer. El doctor me dijo que tenía un tumor. El doctor me dijo que me iba a quedar ciego. El doctor me dijo que tenía tuberculosis, todas estas enfermedades. La pequeña barca está lista para hundirse, mientras está navegando en la majestuosa alta mar de la vida”.
77Mira Señor, permite que no tengan temor esta tarde, cuando ellos te vean venir andando por los corredores de la Gloria, descendiendo en los medios de la gente. Que ellos digan: “Sí, Señor. No tenemos temor, sino que estamos aquí ahora para... creyéndote a Ti”. Y que ellos te den la bienvenida a Ti, como los discípulos lo hicieron. E inmediatamente la tormenta cesó, y ellos estaban en la orilla. Dios, concede esta tarde, que muchas personas aquí te vean andar entre la gente hoy mientras oramos por ellas. Que ellas comprendan y crean con todo su corazón. Y que Tú entres en su corazón, y que ellas te den cabida y te den la bienvenida en sus pequeñas barcas de enfermedad o de pecado. Y todo se arreglará. Concédelo, Padre.
78Ahora, mientras tenemos nuestros rostros inclinados, ¿hay una persona aquí que no conoce a Jesús como su Salvador, y antes que algo suceda, Ud. diría: “Yo lo quiero aceptar a El como mi Salvador personal”?, levanten sus manos. Si Uds. desean encontrar a Cristo como su propio Salvador personal, ¿levantarían sus manos? ¿Hay aunque sea uno? Yo les estoy preguntando. Uds. son el juez. Uds. conocen su alma. ¿Hay uno aquí que es un descarriado, que quisiera regresar a Cristo, uno que quiera Vida Eterna que quisiera venir? El púlpito está aquí, el altar está abierto, y estamos aquí para poner primero las cosas que son primero: el Reino de Dios. Estamos aquí para orar con Ud. hasta que Dios santifique su alma y lo llene con el Espíritu Santo. Si Ud. sólo levanta su mano y pasa al frente ahora, estaremos contentos de recibirlo. No importa cuán caluroso esté, si Ud. no está bien con Dios, entrará a un lugar más caliente que éste. Así que Ud.–Ud. venga ahora y esté listo para recibir al Señor Jesús. Si Ud. está aquí, lo estamos esperando a Ud. Mientras esperamos sólo un momento, con nuestros rostros inclinados, tararemos la alabanza. Con nuestros rostros inclinados, todos oren, y todos Uds. Cristianos oren. Pudiera haber aquí un pecador un poco tímido. Ahora, voy a esperar un poquito, para que yo no sea responsable por la condición perdida de ellos en el Día del Juicio. Mientras tarareamos ahora: “Casi persuadido”, ahora para creer; “Casi persuadido” a Cristo recibir; Parece ahora... [el Hermano Branham tararea–Ed.] “... Tu manera; En algún día más conveniente, clamaré a Ti”. Sólo una vez más por favor. ¡... la cosecha pasó! “Casi persuadido”, ¡la sentencia viene al fin! “Casi”... “Casi” ¡es fallar! Triste, triste, ese amargo... (Estoy aquí esperando. El Espíritu Santo está esperando. ¿Vendrán Uds.?) “Casi”, ¡pero perdido!
79Padre Celestial, si hay de esos aquí, Señor, que quizás están engañados, que quizás satanás les está diciendo a ellos que están listos cuando ellos no lo están (hay camino que al hombre le parece derecho), si eso... Yo espero que no haya, Padre. Pero si hay, te pido que Tú los persuadas, Padre. Yo les pedí que se sentaran aquí en este cuarto caluroso esta tarde para escucharme predicar este mensaje. Te pido, Padre, que Tú los salves. Concédelo. Que algo sea hecho un poquito más adelante en el servicio que cause que ellos crean, por medio de la sanidad de los enfermos o de los afligidos, o algo. Concede que algo pueda ser hecho para persuadirlos a venir a Ti. Lo pedimos en el Nombre de Jesús. Amén. Ahora, según el reloj allá, son veinte minutos después de las cuatro. Ahora, queremos salir en un ratito. Yo envié a mi hijo y a ellos aquí (¿repartió Ud. las tarjetas, o Billy?; ¿Billy?; muy bien), para repartir las tarjetas de oración. (¿Cuál repartiste? ¿“E”? [Alguien dice: “D”–Ed.]. “D”.) “D”, del 1 al 100. Muy bien.
80“D”, del 1 al 100. Le dijimos a toda la gente anoche, que todos los que querían que se orara por ellos... Ahora, en esta línea, en esta línea, vamos a orar por la gente de acuerdo a la manera que el–el–el Espíritu Santo me ha dado para que ore por la gente. Ahora, número 1, ¿quién tiene la tarjeta de oración número 1? ¿Levantaría su mano? ¿Vendría esa señora y se pararía aquí? Mientras ella viene, la número 2, ¿Ud. vendrá? Número 2, la tarjeta de oración “D”, número 2. Muy bien, señora. Número 3, ¿levantaría Ud. su mano? ¿Número 3? ¿Ven?, hay algunos de ellos que tendremos que cargar. Muy bien, ¿número 3? ¿Número 4? Número 4, ¿levantaría su mano? “D”, tarjeta de oración “D”, como en Duncan. ¿Ven? “D” número 4. Muy bien, venga, señora. ¿Número 5? ¿Número 5? Rápidamente. ¿Número 5? Ud. no tiene una tarjeta de oración otra vez, ¿verdad señora? ¿Una de Uds. tiene una tarjeta de oración allá? La señora en–en la silla, ¿tiene Ud. una tarjeta de oración? Muy bien. Ahora, número 5, 6, 7, 8, 9, 10. Yo–yo... Esta es la única reunión que he estado en mi vida, que yo no he podido hacer que la gente con una tarjeta de oración suba aquí para que se ore por ella. Número... Generalmente, ellos se atropellan uno al otro. Pero, por alguna razón, sencillamente no–no ha pasado aquí. Hemos tenido eso....
81¿Cuántos saben eso? Lo hemos tenido noche tras noche. Los llamamos, y ellos ni siquiera vienen. Muy bien. “D” 5, 6, 7, 8, 9, 10, que vengan esas. 10, 11, 12, 13, 14, 15, que vengan esas. Vinieron uno, dos, de todas esas. 15, 16, 17, 18, 19, 20. Algunos obtienen tarjetas y se van del edificio (¿ven Uds.?), se van, y eso es lo que es. 21, 22, 23, 24, 25. 26, 27, 28, 29, 30. 31, 32, 33, 34, 35. Ahora ellos... ¿Ven? La gente obtiene las tarjetas y se va. No... No deberían hacer eso. Si Uds. obtienen la tarjeta, deberían permanecer, deberían permanecer en–en el edificio. 35, 36, 37, 38, 39, 40. Eso está bien. Ahora estamos llegando a algo. 40... 40 al 50, que esas se pongan de pie. Todos con la tarjeta de oración “D”, párense aquí. Yo pienso que esas fueron todas las que se repartieron.
82¿Hubo otras tarjetas que se repartieron, Billy, a parte de las “D”? ¿“G”? ¿“G”? ¿Sólo “D”? Sólo “D”. Muy bien. Todos entonces estén muy reverentes. Ahora, la tarjeta de oración letra “D”, póngase de pie. Los que tengan tarjetas de oración. Muy bien, todos los que tengan la tarjeta de oración “D”, hasta el número 100, pónganse de pie. ¿Hay alguno aquí que está enfermo y que no tiene una tarjeta de oración, que llegó muy tarde como para obtener una?, levante su mano. Dos, tres, cuatro, cinco, seis, siete. Muy bien, un momento. Oraremos por estos primero, luego Uds.... luego veremos–veremos si podemos meterlos a ellos aquí, también. Muy bien. Ahora, algo tiene que suceder ahora, ¿no es así? Ahora, ¿cuántos creen ahora (ya que les he contado a Uds. los diferentes ministerios), que esta última fase del ministerio será más grandiosa que las otras? Seguro que será. Será puesto sobre la gente, pero será algo seguro. De esta manera el Espíritu Santo puede revelar y decir diferentes cosas, pero no sanará. No puede sanar. Permítanles que se amontonen un poquito allí, hermanos. No permitan que se paren en... estar afuera en el sol. Permítanles–permítanles que se paren allí para que puedan pasar por la fila de oración. Muy bien.
83¿Se han preguntado por qué les damos una tarjeta de oración cuando los pasamos por la fila y oramos por ellos? ¿A cuántos les gustaría saber por qué? ¿Les gustaría? Para evitarles que regresen otra vez a la fila. Ellos–ellos se regresan. Yo he visto–yo he visto a la gente ir... pasar por la fila cinco veces, continúan pasando y pasando y pasando. Y cada vez que pasan, lo debilita a uno cada vez más, cada vez más, cada vez más. Sólo les damos una tarjeta de oración; por lo tanto cuando ellos vienen a la plataforma, tienen que traer su tarjeta de oración en su mano. Alguien les recoge la tarjeta de oración y los deja pasar por la fila. ¿Ven? Y eso es para evitar que regresen. Es por el bien de la gente. ¿Ven? Ellos.... ¿Ven?, Uds. deben recordar que en un hombre, no hay nada que les pueda ayudar a Uds. ¿Cuántos saben eso? No hay nada en un hombre. Tenemos grandes hombres en la tierra hoy en día. Tenemos al Hermano Roberts, al Hermano Tommy Osborn, al Hermano Freeman, al Hermano Allen, grandes hombres del Evangelio. Pero sin embargo, no hay una sola cosa en cualquiera de esos hombres que pueda sanarlos a Uds. Si alguno dice eso, él verdaderamente está fuera de la línea de la Escritura, pues “Jesús fue herido por nuestras rebeliones; por Su llaga, nosotros fuimos curados”. ¿Cuántos creen eso?
84Esa es la razón que yo no estuve de acuerdo con los hermanos no hace mucho tiempo. Yo oí que todos Uds. se dieron cuenta aquí en esta región, eso de “querido Hermano Branham”. Sucedió que esa no era la persona, la que reclamó escribirla; fue alguien más. Parece que esa persona hubiera sabido que yo sabría eso. Yo sé quién escribió la carta. Lo supe antes que fuera escrita, que iba a ser escrita. Ahora, Dios sabe eso. Yo sabía que iba a ser escrita, tocante a la sangre en la mano siendo la evidencia del Espíritu Santo. Tomaron a una mujer de la India y la trajeron... Ella es una...?... Tenemos una en mi ciudad. Ella es Católica, una prostituta, una mosca de cantina; cada veintiocho días, tiene sangre en las manos, sangre en los pies, sangre en la frente. Este hombre me dijo, este gran predicador, dijo: “Pero Hermano Branham, cada vez que el Espíritu Santo viene sobre la mujer, bueno, eso sucede”. Yo dije: “Sí, cada vez que esa mujer se excita, también sucede”.
85Si esa sangre salva a la gente, ¿qué le sucedió a la Sangre de Jesús? Ha sido quitada; es el anticristo. No hay tal cosa. No haga tal cosa como esa. Eso es anticristo. Y lo que cree la gente, como en sensacioncitas, déjela que siga adelante y las crea. Pero cuando Ud. venga quitando, o trayendo un espíritu de anticristo en una iglesia Pentecostal, son mis negocios pararme contra ello. Correcto. No en contra la persona, sino en contra del espíritu que lo está trayendo allí. Correcto. Como mujeres que les corre aceite por su espalda, y la ponen en una cosita y lo envían a la gente para que sane. Bueno, si el aceite sana a la gente, ¿qué de la Sangre de Jesús que está...? ¿Qué pasó...? Eso es quitar de El. ¿Cómo pudiera la sangre inmunda de una–una cosa de veintiocho días de una mujer salvar almas, cuando la Sangre preciosa de Jesucristo, el Hijo de Dios, nacido de virgen, fue derramada en el Calvario? Yo sencillamente tengo que pararme contra eso. Yo... Sencillamente hay algo tocante a eso, que lo tengo que hacer. ¿Ven? ¡Está errado! ¡Está errado!
86Ahora, si Ud. quiere decir: “Yo recibí el Espíritu Santo al pararme en mi cabeza”, amén, siga adelante. A mí no me importa cómo Ud. lo recibió. Ud. dice: “Yo lo recibí al ver una gran luz”. Siga y vea la gran luz. Amén. Si Ud. vive la vida, yo creo que Ud. lo recibió. Ud. dice: “Yo lo recibí hablando en lenguas”. Amén. Si Ud. vive la vida, yo creo que Ud. lo recibió. Si no vive la vida, Ud. no lo recibió. Eso es todo. ¿Ve? Ud. tiene que tener esa Vida respaldando allí. “Por sus frutos, los conoceréis”. Correcto. Yo creo en hablar en lenguas, y creo en gritar, y creo en todas las experiencias Pentecostales. Sí. Pero si no tienen... Pero si eso no está ligado con amor, nunca obrará. El amor es lo que lo produce.
87Cuando ese toro me iba a matar aquel día, al correr hacia mí... Cuando ese maniaco... Oh, hay tantas cosas. Si.... Yo no me enojé con ese hombre. Yo pensé: “¡Ese pobre hombre! El no me quiere golpear. Ese es el diablo en ese hombre”. ¿Cuántos estaban allí cuando eso sucedió? Y yo dije... Seguro. Yo dije: “Hay...” Yo no lo desprecié. Yo dije.... El dijo: “Esta noche te voy a arrojar de un golpe hasta en medio de esa audiencia”. El lo podía hacer, también. El pesaba como doscientas o trecientas libras [como 90 o 135 kg.–Trad.], y como así de alto. Y yo pesaba ciento veintiocho libras [57.600 kg.–Trad.]. El era capaz físicamente. Yo no quería... nunca dije una sola cosa; esperé. Sólo permití que el Espíritu Santo lo dijera. Entonces él dijo lo que él iba a hacer. Y entonces el Espíritu Santo respondió: “Porque tú retaste el Espíritu de Dios, en esta noche caerás sobre mis pies”. El dijo: “Yo te enseñaré en los pies de quién voy a caer”, y retrajo ese brazo grande. Yo dije: “¡Sal de él, satanás!” Y sus ojos se le abultaron mucho; él se hinchó de esa manera, y cayó, y sujetó mis pies al piso.
88Eso demostró que el Dios de David todavía vive. Seguro que sí. El puede derrotar a Goliat en cualquier terreno que El lo encuentre. Pero vale más que no trate de hacerlo Ud. mismo. Más le vale a Ud. que permita que lo diga el Espíritu. Porque, ¿ven?, todo el ministerio de estos años ha preparado el terreno para este nuevo ministerio ahora, trayéndolo a esto: “¡Si puedes creer! Yo puedo si tú crees”. ¿Ven? ¡Oh, va a ser maravilloso!, yo estoy seguro. Muy bien, ¡si tú puedes creer! Ahora, ¿cuántos en el edificio nunca han vis-... han estado antes en mis reuniones?, veamos sus manos. ¿Alguien? Bueno, ¡qué cosa!, hay un grupo de ellos, que nunca han visto una de mis reuniones. Muy bien. Todos los que están en el edificio que saben que cuando primero, que la persona ponía sus manos sobre la mía (era un discernimiento como en mi mano), mi mano se hinchaba y pequeñas cosas blancas se movían sobre ella, y yo les podía decir qué estaba mal en ellos, levanten su mano. Muy bien.
89Luego les dije a Uds. que el Angel que me habló, dijo que sucedería que si yo era sincero, conocería el mero secreto del corazón de ellos. Como a Moisés se le fue dado dos dones para confirmar su ministerio para sacar a los hijos de Israel de la esclavitud, que estas serían dos señales dadas a mí. En ese entonces yo no podía decir, yo no sabía. Entonces, después, ¿qué sucedió? Ahora, ¿cuántos entonces alguna vez lo vieron suceder, que El conoció el mero secreto de los corazones de ellos? Muy bien. Ahí lo tienen Uds. Esos–esos ministerios todavía viven hoy. Sí. Pero, ahora viene el que sigue: “Habla, y será así”. Pero yo no puedo hablar hasta que venga sobre mí la unción, y la unción no puede venir sobre mí hasta que la gente lo crea. ¿Ven? Eso sencillamente lo pone en las manos de la gente otra vez.
90Miren: esta señora aquí. (¿Es esta la paciente?) Señora, yo soy un desconocido para Ud. No nos conocemos uno al otro. ¿Es correcto eso? Ahora, sean reverentes por unos cuantos minutos. Sean reverentes. Ahora, aquí está una mujer que nunca nos hemos conocido antes en la vida. Y yo no la conozco, y ella no me conoce. Dios sabe que por lo que a mí respecta, yo nunca he visto a la mujer en mi vida. Ella probablemente me ha visto desde la audiencia, pero yo–yo no sé. Ahora, veamos si el primer ministerio... Ahora, si ella tiene cualquier clase de aflicción sin un germen... Ahora, ¿ven?, si es una enfermedad de germen, eso es un–un espíritu de muerte. ¿Cuántos saben eso? ¿Qué es un cáncer? “Cáncer” viene de la palabra griega “cangrejo”, que significa: “muchas patas”, y es una célula pequeña que entra en Ud., y empieza a multiplicar células, y forma una gran cosa grande allí adentro, que chupa la sangre de Ud. y lo mata (Uds. saben eso), lo envenena a Ud.
91Ahora, Ud. también es sólo una célula pequeña. Ud. empezó, provino de su padre. Y la madre produjo el óvulo, y la pequeña célula de sangre se arrastró allí, y se empezó a desarrollar, y lo hizo lo que Ud. es. El perro, el ave, todo conforme a su género. Pero éste no tiene forma. Es un demonio. Jesús lo llamó... Cuando el espíritu sordo y mudo salió del hombre, él podía hablar y oír. “En Mi Nombre, echarán fuera demonios”. Ahora, si la mujer está tullida, o alguna otra cosa como diabetes azucarada, eso es una cosa química. Pero si es–si es una enfermedad de germen, yo... lo mostrará en mi mano. Ahora, venga aquí, señora. Ahora, ¿sabe Ud.–sabe Ud. lo que está mal en Ud.? No me diga, pero, ¿sabe Ud.? Ud. no sabe lo que está mal en Ud. Muy bien. Ahora, ponga su mano aquí en la mía, a lo largo de esta manera. ¿Ve? Si, señor, ella tiene una enfermedad de germen. ¿Pudiera hacerse hacia este lado para que yo pueda ver? Sí, señor.
92Ahora, yo quiero que la audiencia vea esto. Yo quiero que miren mi mano. Se mira como una mano ordinaria de hombre, ¿no es así? Ahora, observen a esta mujer cuando ella pone su mano izquierda, o mejor dicho, su mano derecha sobre mi izquierda. Voltéese en esta dirección, hermana, para que la ponga a lo largo de mi mano. Mírela ahora. ¿Ve cómo se hincha allí? ¿Ve esas cositas blancas que se mueven por encima de ella? Hacen de esta manera: “Terrr, terrr, terrr, terrr”. [El Hermano Branham lo ilustra–Trad.]. Ahora, miren aquí. Miren a ella poner esta mano. Ponga esta mano sobre ella. No la cambia ni una pizca; se queda igual. Ahora, quite esta mano. Ahora, ponga esta mano encima. Ahí está, lo hinchado está empezando otra vez. ¿Es correcto eso? Ud. lo está mirando directamente. ¿Ha visto Ud. eso antes? [La mujer dice: “No”–Ed.]. No, nunca lo ha visto. Ahora, miren: de esta manera es cómo yo me doy cuenta lo que está mal en Ud. Sólo ponga su mano aquí un minuto. Es un problema femenino, un problema de mujer. Si eso es correcto, levante su mano. [La mujer dice: “Eso es correcto”–Ed.]. Es una infección en la glándula femenina. Ella tiene un absceso en el ovario. Eso es exactamente correcto. Ella tiene dolores, fuertes. Ahora, le está drenando también de allí. Ahora, eso... Mire, señora: yo no se lo puedo quitar. ¿Ve? Pero por medio del Espíritu Santo de Dios, yo puedo hacer que el espíritu se vaya de allí. Y Ud. lo puede observar. Ahora, yo quiero que Ud.....
93¿Ha oído Ud.... Ha estado en las reuniones varias veces, y me ha oído predicar? [La mujer dice: “Sí”–Ed.]. ¿Cree Ud. solemnemente que lo que yo digo al respecto es la verdad? [“Sí, señor”]. ¿Cree Ud. que esa Columna de Fuego de la cual ellos tomaron una fotografía [“amén”], cree Ud. que Ese es el Angel del Señor [“amén”] con todo su corazón? Muy bien. Ahora, sea muy reverente. Ahora, observe. Yo quiero que Ud.... Yo pondré mi mano aquí si Ud. quiere. ¿Ve?, no es de la manera que pongo mi mano. ¿Ve? De cualquiera manera que esté, es lo mismo, ¿no es así? Sí; la señora la está mirando directamente. ¿Pueden verla desde la audiencia? ¿Ven? Ahora, observe. Sólo quite su mano. Observe. ¿Ve? Ahí regresa a lo normal. Ahora, tome esta mano y póngala aquí. Ud. es tan humana en una mano como lo es en la otra. Ahora, yo pongo mi mano sobre ella. No cambia ni una pizca. Ahora, ponga su mano allí sobre ella. Ahí está otra vez. ¿Ven?
94Ahora, eso muestra evidentemente que hay algo en esa mujer que no está bien. Ahora, la unción del Espíritu Santo está sobre mí, lo cual es Vida. Ella es una Cristiana, porque su espíritu se siente bienvenido. ¿Ven? Yo sé que ella es una Cristiana. Pero hay algo ahí adentro tratando de quitarle su vida. Eso es un demonio. Ahora, ¿no es eso maravilloso? Y luego, no soy yo mismo haciendo algo; sólo dejo que suceda. Regresa.... Ahora, observen esto. Miren, para que Uds. la puedan ver muy claro. Ahora, yo quiero que Ud. misma observe la mano. Ahora, si se va, muy bien. Si no se va, por supuesto yo–yo no puedo... Ahora, si Ud. cree ahorita (¿ve?, eso es lo que yo le estoy pidiendo a Ud.), si Ud. cree, si se va, eso se quedará alejado. Ud.–Ud. mantendrá la fe allí, y mantendrá... Cuando el espíritu inmundo ha salido de una persona, él anda en lugares secos (¿es correcto eso?), regresa otra vez... Oiga, ¡algo sucedió!
95Billy, yo me acabo de dar cuenta lo que... Leo, me acabo de dar cuenta que mi reloj... Yo... Este es un reloj de trescientos dólares que me dieron allá en Suiza. Y... Lois, tú sabes, y Rebeca, tú sabes, que no ha marcado la hora por los últimos cuatro o cinco días. Ha estado funcionando desordenadamente. Lo acabo de oír pararse otra vez en ese momento. La vibración de esa cosa.... ¿Cuántos recuerdan en el principio, cómo se paraba? ¿Cuántos recuerdan que eso paraba mi reloj? Ahí en ese momento se paró otra vez. Eso es lo que lo para. ¿Ven?, el segundero está totalmente inmóvil. Acabo de pensar, que eso es lo que lo para. Ahí está otra vez. Ahora, ponga su mano aquí. Y uno no creería en santidad. ¿Qué entonces tocante a todos los aretes y cosas? ¡Cosas innecesarias! Pero el Espíritu Santo para eso. Si esa es la causa o no, yo no sé. Pero el reloj no se mueve, ni siquiera funciona mientras... Y es un–un “Vulcain Cricket”, lo mejor que Suiza hace. Ellos me lo dieron con mi nombre en él.
96Ahora, hermana... Ahora, ¿cuántos allá, en esta audiencia, creen solemnemente y saben que algo está sucediendo aquí? Si Uds. lo pueden ver... Yo quisiera tener tiempo para que cada uno de Uds. pasara aquí. ¿Hay alguno en la plataforma que nunca lo ha visto? Todos Uds. lo han visto, me imagino. Ud. lo ha visto, Ud., Ud. ¿Lo ha visto Ud., Roy? Venga aquí. Roy es uno de nuestros nuevos socios. Ahora, Hermano Roy, mire mi mano. Se mira común. Pongo mi mano sobre ella, y se mira común. ¿Ve? Yo pongo la mano de ella, sobre esa mano ahí, y se mira común. Ahora, ponga esta mano sobre esta aquí, y observe lo que sucede. Ahí está. ¿Ve lo que quiero decir? ¿Mira cómo se hincha y esas cositas aparecen? Ahora, eso es la muerte que está en ella, vibrando en contra de la vida, y la vida la está deteniendo. Ahora, ¿qué es más fuerte, la vida o la muerte? ¡La vida! ¿Qué es más fuerte, la luz o la oscuridad? No importa cuán pequeña sea la luz, brillará en la oscuridad. Así que entonces, el poder de Dios es mucho más fuerte que el poder de la muerte, porque El es Vida. ¿Qué fue primero, la vida o la muerte? La vida! ¿Qué es muerte? La vida pervertida. ¿Qué es–qué es injusticia? ¿Qué es pecado? La justicia pervertida.
97Miren, Uds. pudieran saber esto. Uds. viven con su esposa como una esposa. Eso es legal; eso está bien; eso es correcto, santo, y la cama es sin mancilla. El mismo acto con otra mujer, Ud. está destinado al infierno. ¿Qué es? Es justicia pervertida. ¿Ven? Ahora, es igual que esto. Ahora, esta mujer aquí tiene un Espíritu de Vida en ella como una Cristiana. Ella tiene el espíritu de muerte en ella como un germen. Eso finalmente formaría un cáncer. Ella moriría. Le quitaría su vida, la llevaría a una sepultura prematura. Ahora, si Ud. cree con todo su corazón (venga aquí, Roy, de todas maneras), si Ud. cree con todo su corazón... Ella dice que creerá, y que la ayudará. Ud.–Ud. observe mi mano, Roy. Ud. observe mi mano.
98Y quisiera que Uds., especialmente Uds. señoras, inclinaran sus rostros, porque esta cosa, cuando salga, se irá a alguna parte. ¿Cuántos saben eso? La Biblia lo dice así. Se irá a alguna parte, si puede entrar en alguien más. Ahora, yo mantendré mi mano de esta manera, Roy. No la moveré. Ahora, vea si sale. Todos sean reverentes ahora, estén orando. Padre Celestial, yo no sé cuándo pudiera regresar a Falls... Klamath Falls otra vez. Espero que sea muy pronto, Señor. Pero si yo regresara en un año, hay muchos aquí, si yo vivo, que no estarán aquí. Ellos se habrán ido. Y yo quiero que esto sea una señal segura, con todo lo que yo pueda hacer, para que ellos puedan saber que Dios es Dios. Y oro por esta mujer, y pido que esta cosa mala que está ya para quitarle su vida salga de ella y la deje. Concédelo, Padre, en el Nombre de Jesús, Tu Hijo. Ahora, no la ha dejado, porque todavía se está mostrando en mi mano. Yo no he abierto mis ojos. Dios lo sabe. Pero, Hermano Roy, todavía está hinchada y se ven moviendo como–como se veían. Hermana: antes que abra mis ojos, todavía está hinchada, ¿no es así? Todavía está igual como estaba. No salió de ella.
99Ahora, para que Uds. puedan saber que la Palabra de Dios está correcta, ahora, si esta mujer... Yo no he entrado en el discernimiento con ella. Pero creyendo que ella es una Cristiana y que completamente ha orado. Miren– miren: Dios nos da poder no para sanar, sino para echar fuera espíritus. Ahora, Ud. mantenga su vista allí y vea si se va. Ahora, Roy, Ud. observe y vea, o cualquiera de Uds., que quiera observar, y vean si mi mano se mueve, o algo. Padre Celestial, para que el mundo pueda saber... No pedimos milagros; una generación perversa y adultera pide eso. Pero para que el mundo pueda saber que Tú todavía cumples Tu Palabra, yo le ordeno a este demonio que está molestando a mi hermana, en el Nombre de Jesucristo: ¡sal de ella! Miren, ya se fue. Ahora, antes que abra mis ojos, mi mano se ha tornado otra vez a blanca de haber tenido un color azul-rojo; los puntitos blancos han cesado. ¿Es correcto eso? Abran sus ojos, todos. Ahora, yo mismo miraré. Ahí lo tienen. Ahora, ¿todos Uds. miraron eso, hermanos? Algo sucedió, ¿no es así?
100Ahora, miren aquí. Tomaré esta mano y la pondré sobre esta. ¿Ven cómo se mira? Ahora, tomaré esta mano y la pondré sobre esta. Mire aquí, hermana. Es igual que la otra. ¿La pueden ver desde allá? Ahora, ¿qué sucedió? El demonio fue echado fuera. La mujer está libre. Ella puede seguir su camino regocijándose. Correcto. Ahora, ella la vio. Estos ministros la vieron. Y Uds. desde allá la vieron. Y Uds. tomaron nuestra palabra que es verdad, si Uds. sencillamente creen. Venga, señora. Ahora, todos sean reverentes. Veamos a esta mujer aquí. Veamos su mano por un momento, antes que empecemos la fila de oración. Veamos su mano. Voltee su mano así de esta manera. Primeramente yo no la conozco a Ud. ¿Somos desconocidos uno al otro? Nacimos millas de distancia aparte, y años aparte; Ud. es mucho más joven que yo. Pero esta es nuestra primera vez que nos encontramos. Sí, señor, ella sí tiene una–una enfermedad de germen. Sí, señor. Problema del estómago. ¿Cree Ud. con todo su corazón que el Señor Jesús la puede sanar y hacerla saludable? Sí, cree.
101Ahora, yo quiero que Ud. observe. Ahora, quite su mano de la mía. Ahora, mire cómo cambia mi mano. Ahora, permítame el pañuelo que Ud. quería para alguien, antes que mi mano cambie. Ahora, fíjese ahí. Una mano común, ¿no lo es? Ahora, tome su pañuelo de nuevo, de aquí. Ahora, tome esta mano y póngala aquí. Ahora, mírela hinchada. ¿La ve? ¿Ve esas cositas blancas moviéndose sobre ella? Ahora, eso es por la vibración, la cuál es la condición ulcerada que le causaría a ella tener una–una hemorragia o algo más. ¿Ven? Ahora, miren, yo no puedo sanar a la mujer, pero por medio de un don de Dios, yo puedo hacer que el mal la deje. Ud. es Cristiana. Ud. ha orado. Le dio la alabanza a Dios. Ud. cree que yo soy Su siervo. Ud. cree que esto es la Verdad. Muy bien. Ahora, observe mi mano. Cualquiera que quiera, si Ud. quiere observarla, es bienvenido.
102Yo quiero que Uds. se fijen, no es la posición de la mano o algo, es la misma como estaba. Ahora, inclinemos nuestros rostros. Ahora, si Ud. sufre de problemas del estómago (eso es causado por una condición nerviosa). Ahora– ahora, inclinen sus rostros. Nuestro Padre Celestial, no es para que sea una demostración pública, sino para que estas personas paradas en esta fila de oración puedan tener fe para que se ore por ellas y sean sanadas. Sea sabido, Señor, que Tú eres Dios y yo soy Tu siervo. Te pido que Tú confirmes Tu Palabra hoy, echando fuera espíritus malos. Señor, el fin está cerca. El tiempo está llegando. Y la gente debe saber de seguro que nosotros, los Cristianos, sabemos que nuestra esperanza no está edificada sobre alguna clase de algo místico, sino puramente sobre la Palabra de Dios, y en un Dios que puede hacer que todas las cosas obren para nosotros. Ahora, Padre, te he pedido que seas conmigo y me ayudes mientras voy por fe a desafiar a este demonio que ha dañado a mi hermana. Satanás, yo te ordeno por medio de Jesucristo, el Hijo de Dios, por Su resurrección y triunfo sobre ti; El te despojó de todos los poderes legales. Tú no eres más que un fanfarrón. Te estamos desafiando, por medio de un don de Dios que se me dio, ministrado por un Angel, yo te ordeno en el Nombre de Jesús, que salgas de la mujer. ¡Sal de ella!, y déjala ir.
103Ahora, él se ha ido. Si se va, mi mano cesa... Yo nunca la miré, pero cesó de vibrar. ¿Es correcto eso? Ahí lo tiene. Ahí lo tiene, ¿ven?; se tornó normal. Ahora, se ha ido de Ud. Puede seguir su camino y regocijarse y decir: “¡Gracias, Señor!”, y ser sana. “Si puedes creer, todo es posible para aquellos que...” ¿Lo creen Uds.? [La congregación dice: “Amén”–Ed.]. Ahora, tengan fe en Dios. ¿Cuántos allá...? Ahora, eso es uno de los dones, obrando a través de eso. Ahora, vamos a otro don. ¿Creen Uds. con todo su corazón? ¿Cuántos allá en la audiencia están enfermos o tienen algo mal en Uds.?, levanten sus manos. Sólo para que Uds. sepan antes que oremos por los enfermos. ¡Dios ayúdame! Ahora, sean reverentes. Aquiétense. No importa en dónde Uds. estén: en el balcón, arriba o abajo en las hileras de los asientos, no importa... No importa ni una pizca; sólo continúen creyendo. Sólo sean reverentes. Ahora, no–no se hagan Uds. mismos... Uds. se están poniendo nerviosos. Sólo aquiétense. Digan: “Señor, yo creo”. Digan: “Yo soy un desconocido para el hombre. Permite que él me diga, y yo creeré con todo mi corazón, si él sólo me permitiera decir, mejor dicho, me dice a mí”.
104Sean muy reverentes, todos. ¿Ven? Cada vez que Uds. se mueven, su espíritu... ¿Ven?, es... Yo capto su posición, en donde Uds. están, sintiendo su vibración. Entonces cuando el... cuando Uds. se mueven, interrumpen al espíritu (¿ven?), y yo no lo capto. Miren, aquí está un hombre sentado en la esquina, acá. Parece que conozco su rostro. No recuerdo quién es él. ¿Levantó Ud. su mano hace unos cuantos momentos? Si la levantó bueno, Ud. sabe que yo no sé nada de lo que está mal en Ud.; yo no tengo manera de saber. Pero, ¿cree Ud. que Jesucristo, el Hijo de Dios, me puede revelar lo que está mal en Ud., señor? Parece ser que Ud.... Ud. tiene un crecimiento. Correcto. El crecimiento está en la oreja. ¿Cree Ud. con todo su corazón ahora, que El lo sanará? Muy bien. Tenga fe.
105¿Eso como que la conmovió a Ud., señora? ¿Qué de esas venas varicosas? ¿Piensa Ud. que Dios sanará esas venas? ¿Eh? ¿Lo piensa? La van a operar de eso la próxima semana. ¿Cree Ud. que Dios la sanará? Si eso es correcto, levante su mano, señora. Muy bien. Ahora, yo le quiero preguntar algo. Tan pronto como yo le hablé a ese hombre, algo la tocó a Ud. ¿Fue correcto eso? Si lo es, levante su mano y muévala. Es porque esa Luz se fue de estar sobre el hombre, a la mujer. Yo no los conozco a ninguno de ellos. Y yo vi–yo vi a este hombre en alguna parte. No puedo recordar quién es, pero yo he visto su rostro; pero yo no sé quién es él. Pero Jesucristo lo conoce. El sabe todo tocante a él. El es el mismo Jesucristo, el mismo ayer, hoy, y por los siglos. ¿Creen Uds. eso con todo su corazón? [La congregación dice: “Amén”–Ed.].
106Aquí está una señora sentada con su rostro inclinado. Yo nunca la he visto en mi vida. Pero ella está orando: “¡Señor, que sea yo!” La mujer, ella tiene los pies malos, y ella tiene problema del corazón. Y ella está orando por sí misma. ¡Si a ella no se le pasa por alto! La señora... ¡Oh, hermanos! La señora no es de aquí; ella es de California. Su nombre es Sra. Goodwin. ¿Cree Ud. ahora? Póngase de pie si eso es correcto, si todo eso es la verdad; y si Ud. estaba orando por eso, levante su mano. ¿Somos desconocidos, uno del otro? Levante su mano y muévala de esta manera. Muy bien, regrese a su casa. Jesucristo la ha sanado. Si ellos no creyeran esto, ellos creerán eso. Tienen que creer eso. ¡Oh, si sólo pueden creer! Si... Sí.
107Hay una señora sentada allá atrás mirándome, y ella tiene–ella tiene una “bola” en su pecho izquierdo. ¿Cree Ud. que Dios la sanará, señora, y la hará saludable, lo cree Ud. con todo su corazón? Muy bien. Allá está otra señora sentada allá atrás. No, es un hombre por el cual ella está orando. Es su cuñado; él tiene cáncer de la garganta. ¿Cree Ud. que Dios lo sanará a él? Responda rápidamente a El; si Ud. no... Muy bien. Yo vi al hombre desapareciendo. ¿Ven Uds.? Uds. deben... Cuando Uds. son llamados, contesten rápidamente. No duden. Crean con todo su corazón. El hombre sentado allá atrás con una condición asmática, tosiendo; ¿cree Ud. que Dios lo sanará? ¿Lo cree con todo su corazón? Si lo puede creer, Sr. Lowe, muy bien, Dios lo sanará si Ud. lo cree. ¿Por qué tuve que llamar su nombre? ¿Lo cree Ud.? Todos tengan fe. Sólo tengan fe en Dios.
108¿Quiere Ud. deshacerse de ese problema del estómago, señor, allá atrás sufriendo con su estómago? Si quiere, entonces pare de fumar esos cigarrillos, y Dios sanará su estómago. Amén. ¿Creen Uds. con todo su corazón? ¿Cuántos creen ahora con todo su corazón?, digan: “Yo creo que el Señor Jesucristo sanará a los enfermos”. ¿Qué piensa Ud.? ¿Cree que el problema de la espalda lo dejará a Ud., y Dios lo sanará, y se irá a casa y será sano? Muy bien, sólo siga adelante en su camino y crea con todo su corazón. Muy bien. ¿Cree Ud. con todo su corazón? ¿Cree Ud. que el problema del corazón sanará? ¿Creerá que Ud. estará bien? Una mujer predicadora debería creer, de todas maneras. Si Ud. cree con todo su corazón, siga adelante su camino.
109Ahora, miren. Me estoy empezando a sentir débil ahorita. Tengo a muchos en la fila. ¿Cuántos creen? Si el primer don obra, el segundo don obra, el tercero tiene que obrar. ¡Es Dios! Ahora, ¿cuántos de Uds. en esta fila de oración allí ya han orado completamente y creen que es la voluntad de Dios que los sane?, levanten sus manos. Señora, ¿ha orado Ud. completamente? ¿Cree que Dios la va a sanar? Entonces no hay nada que yo tenga que hacer, sino echar fuera al demonio, y dejar que ella siga adelante y sea sana. Ella ya ha orado completamente, ¿no ha orado? ¿Es correcto eso? Ahora, ¿cuántos de Uds. se unirán conmigo en oración, para que cada una de estas personas cuando ellas pasen, al poner manos sobre ellas, sanen? ¿Creen Uds. eso? Muy bien, todos Uds. pasen con todo su corazón ahora, sólo caminen sin detenerse, directamente.... Ahora, un momento. Antes de eso, estoy tratando de que esa unción.... Es tan difícil de salirse después de estar en eso. Veo a un niño que continúa apareciendo delante de mí, aquí. Parece una hernia o algo en el niño. ¡Es Ud.!, orando por un bebé allí. Yo los desafío a creer en Dios. Yo los desafío a creer en El. No tengan temor; ¡es Cristo, el Hijo de Dios! ¡No teman!; ¡sólo crean! Todas las cosas son posibles.
110Venga ahora, hermana. En el Nombre de Jesucristo, que el demonio salga de ella. Venga, mi hermano. En el Nombre de Jesucristo, yo echo fuera a este demonio. En el Nombre de Jesucristo, yo echo fuera a este demonio. En el Nombre de Jesucristo, yo echo fuera a este demonio. En el Nombre de Jesucristo, yo echo fuera este mal del niño. En el Nombre de Jesucristo, yo echo fuera el mal. En el Nombre de Jesucristo, yo echo fuera el mal. ¿Creen Uds. que esa gente sanará? [La congregación dice: “Amén”–Ed.]. Seguro. ¿Lo creen Uds., Uds. que pasaron por la fila? ¿Van a ser ellos sanados? ¿Creen Uds. eso? [“Amén”]. Tengan fe ahora. Yo quiero ver si algo responde. Estén ahora orando; todos estén orando. Y cuando Uds. pasen por aquí, crean; si no creen, no les hará ni una pizca de bien. Muy bien.
111Yo echo fuera el mal de mi hermano en el Nombre de Jesús. Venga, hermana. Tenga fe ahora. Yo echo fuera el mal de mi hermana y la bendigo en el Nombre de Jesús. Yo echo fuera el mal y pido las bendiciones de Dios, en el Nombre de Jesús. Yo echo fuera el mal poniendo mis manos. “En Mi Nombre echarán fuera demonios”, dijo Jesús. Amén. En el Nombre de Jesucristo, echo fuera el mal de mi hermano. En el Nombre de Jesucristo, yo echo fuera el mal de los niños y del pequeñito. Dios la bendiga. No creció muy bien...?... ¿Cree Ud. que se va a enderezar? Crecerá bien si Ud. cree. Sí, sí, yo sé. ¿Ve?, si yo empiezo eso, sólo continúa moviéndose adelante y adelante, y estoy tratando de obrar otro ministerio. Pero mire, escuche: si Ud. me cree con todo su corazón, sus niños van a sanar. ¿Cree Ud. eso? Dios le ha dado a Ud. lo que ha pedido. Ahora, váyase, sólo crea. Ud. tenía eso. Ud. ya no lo tendrá más ahora, si Ud. sólo lo cree.
112En el Nombre de Jesucristo, yo echo fuera el mal. Ahora, lo que era, es que la señora estaba un poco débil en fe. Yo tuve que decirle tocante a los niños, para que la hiciera tener fe. Eso es todo. ¿Ven? Muy bien. Señor, en el Nombre de Jesús, te pido por mi hermana y echo fuera el mal en el Nombre de Jesús. Yo echo fuera el mal de esta hermana en el Nombre de Jesús. Yo echo fuera el mal de mi hermana en el Nombre de Jesús. Yo echo fuera el mal de mi hermana en el Nombre de Jesús. ¿Todavía piensa Ud. que tiene el llamamiento? ¿Eh? ¿Piensa que quiere predicar el Evangelio? Señor, ayuda al pequeñito, te pido en el Nombre de Jesús. Amén. Dios lo bendiga. Bendice su corazoncito. Ella pidió una petición por su padre. Bendice su corazoncito. Dios te bendiga, cariño. Dios cuidará de tu papá y lo traerá de nuevo. ¡Dios!, en el Nombre de Jesús, sana a mi hermana. Sana a mi hermano, Dios, en el Nombre de Jesús. En el Nombre de Jesucristo, sana a mi hermana. En el Nombre de Jesucristo, sana a mi hermana. Oh, Dios, sana a mi hermana en el Nombre de Jesús.
113Sana a mi hermano en el Nombre de Jesús. Sana a mi hermana en el Nombre de Jesús. Sana a mi hermano en el Nombre de Jesucristo. Sana a mi hermana en el Nombre de Jesucristo. Sana a mi hermanito aquí. ¿Piensa Ud. que lo dejará? En el Nombre de Jesús.... Sana a mi hermana, Dios, en el Nombre de Jesús. Sana a esta, mi hermana, en el Nombre de Jesús. Sana a esta, mi hermana, Padre, en el Nombre de Jesús. Sana a esta, mi hermana; yo echo fuera el mal de ella en el Nombre de Jesús. En el Nombre de Jesucristo, yo echo fuera el mal. En el Nombre de Jesucristo, yo echo fuera el mal. En el Nombre de Jesucristo, yo echo fuera el mal de mi hermano. En el Nombre de Jesucristo, yo echo fuera el mal de mi hermano. Amén.
114¿Creen Uds. que ellos fueron sanados? ¿Dice esto la Biblia? Ahora, tomemos esto sólo por un momento. ¿Puede Dios estar errado? ¿Puede Dios mentir? Bueno, es imposible, ¿no lo es, amigos? Es totalmente imposible que Dios mienta. Ahora, ¿está allá la–la señora con el pequeñito? Ahora, a Uds. que acaban de pasar por esta fila de oración, de esa manera pasó ese niño por la fila de oración, hace una semana hoy. ¿Es correcto eso, hermana? Muy bien. ¿Escucharon en mi sermón, cómo yo mencioné algo tocante a eso? Ahora, ahí está el niñito en camino a su salud, sanando. Ahora, Uds. sólo fíjense si la misma cosa no sucede con Uds. Ahora, ¿ven Uds., amigos?, Dios puede llegar–llegar hasta cierto lugar, pero Uds. tienen que encontrarlo a El en Sus terrenos allí. ¿Creen Uds. eso? [La congregación dice: “Amén”–Ed.]. ¿Qué piensa Ud. tocante a eso? ¿Ud.?
115¿Piensa que el estómago se aliviará, será sanado? Esa es su esposa sentada allí, con una enfermedad como del dormir o algo. Eso es correcto. Ud. tiene problema del estómago, y Ud. es un predicador. Ud. cree el Evangelio. ¿Es correcto eso? Yo nunca lo he visto a Ud. en mi vida. Somos totalmente desconocidos, ¿es verdad eso? Hay una Luz allí sobre Ud. Yo la estoy observando. Ahora, levante su mano si eso es la verdad, Uds. dos. Ponga su mano sobre su esposa. Esposa, ponga su mano sobre él. Satanás, tú estás expuesto. Sal de esos siervos de Dios. Te lo ordeno en el Nombre de Jesucristo; ¡apártate de ellos! Allí lo tienen. Ahora, descansen en paz. ¿Ven eso? Ese hombre sentado allí, yo nunca lo he visto en mi vida. Y allí el Espíritu lo tomó, así de esa manera. Y yo vi esa Luz destellar por todo el edificio. Miré allá y pensé: “¿Qué fue eso? ¿Es alguna reflexión allá?” Y miré. Ahí venía esa Luz posándose sobre ellos; entonces apareció una visión por encima de ellos. Nunca los he visto en mi vida. Ellos no estaban en la fila de oración. Uds.–Uds. no estaban en la fila de oración, ¿estaban, señor? Uds. no tenían tarjetas de oración ni nada. No, porque no hay tarjetas de oración, pues todas las tarjetas de oración se terminaron. ¿Ven? Así que ahí lo tienen.
116¿Ven? Es sólo su fe en Dios. ¿Qué más pudiera hacer Cristo? El puede venir aquí, y abrir Sus brazos, y decir: “Yo soy El. No temáis; Yo soy El. Créanme y sean sanados”. ¿Es correcto eso? ¡Oh!, ¿no lo aman a El? ¿No es El maravilloso? ¿No es El maravilloso, maravilloso, maravilloso? ¿No es Jesús mi Señor maravilloso? Ojos han visto, oídos han oído, lo que está escrito en la Palabra de Dios: ¿No es Jesús nuestro Señor maravilloso? Cantemos todos juntos. ¿No es El maravilloso, maravilloso, maravilloso? ¿No es Jesús mi Señor maravilloso? (Escuchen ahora, lo que El dijo). Ojos han visto, oídos han oído, lo que está escrito en la Palabra de Dios: ¿No es Jesús mi Señor maravilloso?
117Oh, levantemos nuestras manos y alabémosle a El. ¡Oh, Señor!, la Rosa de Sarón, el Lirio del Valle, la Estrella de la Mañana, el Alfa, la Omega, el Principio y el Fin, el que era, el que es, y el que ha de venir, la Raíz y el Linaje de David, Consejero, Príncipe de Paz, Poderoso Dios, Padre Eterno, ¡maravilloso! ¡Oh!, cuánto te damos gracias y te alabamos, nuestro Señor, por Tu bondad y Tu misericordia para los hijos de los hombres. Cuánto te alabamos y te magnificamos, Tú justo y verdadero Hijo de Dios. Te damos gracias por lo que nuestros ojos han visto, lo que nuestros oídos han oído; nuestros ojos han visto al Espíritu Santo. Como el poeta dijo: “Mis ojos han visto la gloria de la Venida del Señor”. Verdaderamente, Señor, mis oídos han oído Tu Voz hablar, la he visto actuar y suceder, que los demonios están sujetos a Ti. ¡Oh, Señor!, los demonios están sujetos bajo Tu Nombre. Los demonios están sujetos bajo Tu poder, y los secretos de los corazones se están dando a conocer. Los enfermos están siendo sanados. La gente afligida está siendo sanada. Los ciegos ven; los sordos oyen; los cojos caminan; los muertos son resucitados. La Venida del Señor está a la mano. ¡Cómo te damos gracias, Señor!
118Dios bendice a Klamath Falls, Señor. Derrama Tu Espíritu en estos ministros y pastores aquí, Dios, sobre Tu Iglesia, sobre todas las ciudades vecinas y los alrededores. Salva toda alma que pueda ser salva, Dios. Concédelo. Te pido que Tú lo concedas. Y luego, Padre, estos pañuelos que están puestos aquí, ellos representan a gente enferma. Alguien, en alguna parte, está sufriendo. Cuando estos pañuelos sean puestos sobre la gente, que el Espíritu Santo venga sobre ellos y sane sus enfermedades. Concédelo, Señor. Te damos gracias y te alabamos por todo lo que Tú has hecho. Y si hubiera uno aquí, Señor, que todavía no tiene fe después de haberte visto a Ti, que ellos no sientan que es un fantasma o algo mal. Que ellos oigan esa dulce Voz decir: “No temáis. Yo soy. Tened ánimo”. Y ellos... que te den la bienvenida en su pequeña barca esta tarde. Que ellos se vayan a sus hogares regocijándose y alabando a Dios, diciendo: “Lo vimos a El”. Como aquellos que venían de Emaús, después de haber caminado y llorado todo el día y durante la noche, por saber que Tú estabas muerto, y puesto en el sepulcro, y enterrado, entonces Tú caminaste con ellos. Y luego cuando Tú los tenías en un cuarto solos, Tú hiciste algo igual que lo hiciste antes que fueras crucificado. Y ellos supieron que solo Tú hacías eso, así que ellos reconocieron que eras Tú. Tú has hecho la misma cosa para nosotros, hoy.
119Después de dos mil años, aquí Tú estás hoy en la reunión haciendo la misma cosa que Tú hiciste antes de Tu crucifixión. Seguro que Tú no estás muerto, Señor. Tú vives por los siglos de los siglos. Tú has resucitado de los muertos, has triunfado sobre los muertos. Todos Tus enemigos han sido hechos Tu estrado, y Tú le has dado Tu poder a Tu Iglesia, y a Tu pueblo. Tú nos minis-... Tú ascendiste a lo alto y diste dones a los hombres. Y aquí estamos en el tiempo del fin, la Luz del atardecer está brillando. “Habrá luz”, dijo el poeta: “en el atardecer; el sendero de Gloria de seguro encontrarás”. ¡Oh, Dios!, permite que la gente encuentre ese sendero y que camine en él. Te damos gracias por cada uno que lo ha encontrado; y te alabamos por ello. Sana a toda persona enferma que está en la ciudad, a toda persona que está aquí en la iglesia. Si hay uno aquí en el balcón, o en cualquier parte aquí, que esté enfermo o sufriendo, permite que mi oración sea una expiación para ellos, mientras la unción del Espíritu Santo está sobre mí. Permite que el Espíritu de Dios, quien puede discernir los pensamientos del corazón.... Como dice la Biblia: “La Palabra de Dios es más cortante que toda espada de dos filos; y penetra hasta partir... los tuétanos, y discierne los pensamientos del corazón”.
120Ahora, ¿qué es la Palabra de Dios? “En el principio era el Verbo, el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios; y el Verbo fue hecho carne y habitó entre nosotros”. Aquí está El en la resurrección hoy, habitando entre nosotros: la Palabra siendo predicada por medio del poder del Espíritu Santo y discerniendo los pensamientos del corazón. ¡Aleluya! ¡Bendito sea el Nombre del Señor! Permite que la gente lo vea, Señor, antes que sea muy tarde. Los encomiendo a Ti en el Nombre de Jesucristo. Amén. ¿Creen Uds.? [La congregación dice: “Amén”–Ed.]. ¿Creen Uds. con todo su corazón? ¿Lo pueden Uds. aceptar? Yo los encomiendo a Jesucristo, el Autor y Consumador de nuestra fe, y al pastor como siervo de Dios. Dios los bendiga hasta que los vea otra vez.