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~ A EL OID ~
1Muchas gracias. Se pueden sentar. Muy contento de estar aquí en la iglesia otra vez esta noche, en donde nosotros... La iglesia no es exactamente el edificio de la iglesia, sino una iglesia es en donde la gente se ha congregado. Y estamos confiando en el Señor Dios que El nos dé de sus grandes y múltiples bendiciones esta noche. Y.... Así que, yo estaba pensando que el... en... ayer, de tener diez días de servicio; y veo que ellos empezaron a traer a los enfermos otra vez. Ahora, ¿a cuántos les gustaría tener un servicio de sanidad mañana en la noche? ¿Estarían Uds. interesados en otro servicio de san-...? Muy bien. Bueno, entonces les diremos a los hermanos que repartan las tarjetas de oración mañana, temprano en la tarde, o mejor dicho, mañana en la noche, como a las... ¿A qué hora empiezan Uds.? A las siete es cuando Uds. abren. Mañana, como a las siete de la noche. Y luego, vean cuántas de las personas pueden reunirse para el servicio de oración para los enfermos, y haremos todo lo que podamos para orar por toda persona por la que sabemos cómo orar, o mejor dicho, por la que podamos orar.
2Y ahora, anoche estábamos hablando sobre la disciplina en la iglesia. Y yo pienso que si tan sólo pudiéramos lograr que la iglesia esté en una verdadera actitud espiritual, entonces habría realmente un–un avivamiento, y sería mucho mejor para nuestras oraciones por los enfermos. Mientras nuestras–nuestras– nuestras condiciones estén sin expectativa, entonces no parece que nosotros– nosotros las recibimos como deberíamos. Pero cuando todos están preparados con oración, y con anticipación y en grande expectativa, yo he salido a la plataforma, y en muchas ocasiones, ha habido cinco o seis, siete mil personas, y ni una sola persona débil queda al momento que me voy de la plataforma. Cada uno se levanta de las sillas de ruedas, y catres, y camillas, y todo, y se van caminando, porque ellos sólo... están bajo tales expectativas. Ahora, eso fue en los días del principio del ministerio, antes que hubiera alguien más en el campo. Y sólo... Como que había sido abandonado por un tiempo. Y así que entonces, todos estaban... Era nuevo, y la gente estaba esperando que sucediera cualquier cosa. Ahora, si Uds. tuvieran las mismas expectativas, Uds. obtendrían los mismos resultados. ¿Ven Uds.?
3Porque es Dios el que sana a los enfermos. ¿Ven? Un–un hombre no pudiera sanar a los enfermos, porque no está en el poder de un hombre sanar a la gente enferma. No está en el poder de un doctor sanar a la gente enferma. Un doctor no sana a los enfermos. El únicamente da ayuda a los enfermos. Dios sana todas las enfermedades. ¿Ven?, ¿ven? Un–un doctor puede colocar un brazo si Ud. se lo quebró, o coser el lugar si Ud. se ha cortado, o sacar un diente si está infectado, o sacar el apéndice, pero él no puede sanar el lugar de donde salió. La sanidad es–es–es una multiplicación de células que crecen y–y reparan. Y es Vida lo que hace eso. Y Dios es Vida. Y así que, así–así es cómo es hecha la sanidad. Es a través de la gracia y las misericordias de Dios. Y el cuerpo humano está formado de tal manera, que si Ud.... Dios sabía que íbamos a tener accidentes, y sabía que nos cortaríamos, y demás. Se me dijo hace algún tiempo por un médico, creo que era, que esta nueva operación que ellos tienen para el corazón, donde ellos ponen esas válvulas plásticas en el corazón cuando han sido destruidas como por la fiebre reumática, que... yo no creo que haya otro lugar en su cuerpo en el que ellos pudieran hacer eso, sólo en ese lugar en el que esa válvula plástica sería cubierta por el resto de la arteria en el corazón, que se agarraría de esa manera y la detendría. En otros lugares del cuerpo, la rechazaría inmediatamente. ¿Ven?, Dios sabía que esa operación sería necesaria.
4Si Ud. se cortara su mano, cortara las arterias, y si... En un tubo de agua, si Ud.–Ud. obstruye un tubo de agua en alguna parte de la ciudad, vigile, pues algo va a estallar en alguna parte, porque el agua retrocederá. Pero Dios lo ha arreglado de tal manera que esa sangre hará una conexión y continuará fluyendo de la misma manera. Si no lo haría, retrocedería hasta su corazón y lo mataría a Ud. en un segundo. Si Ud. alguna vez sólo cortara la vena más pequeña, lo mataría a Ud. en un segundo. Pero Dios sabía que nosotros nos íbamos a herir y demás, así que El–El preparó nuestro cuerpo para ese propósito. Así que ahora, nosotros–nosotros queremos saber que todo esto es la bondad de Dios. Y como nuestro bondadoso Hermano Oral Roberts lo ha dicho tan bien: “Dios es un Dios bueno”. El seguramente que lo es. Y ahora, sabemos que El es un Dios bueno, pero no queremos depender mucho en eso. Recuerden: El es también un Dios de justicia, porque Su santidad lo hace a El justicia. Y Sus leyes deben ser cumplidas, Sus requisitos. Y así que entonces, si El es un Dios bueno, El tiene que ser bueno....
5Muchas veces nos confundimos sobre lo que es bondad. Nos confundimos con lo que es simpatía, y compasión. Fíjense en esto sólo por un momento, respecto a compasión. ¿Cuántos creen que Jesucristo era compasión? Bueno, ciertamente que El lo era. Ahora, El fue allá al estanque de Betesda, y allí estaban multitudes acostadas. Se necesitan dos mil para hacer una multitud. Así que había allí multitudes de gente acostada allí, tullida, ciega, coja, paralítica, que esperaban el movimiento del agua. Y Jesús miró alrededor por toda la multitud de gente hasta que El encontró un hombre que estaba... bueno, él no estaba inválido. El dijo: “Cuando voy al estanque, alguien se me adelanta”. El... Su enfermedad, él la había tenido por treinta y ocho años; no lo iba a matar, era crónica. Tal vez era tuberculosis, o problema de la próstata, o algo. Y él estaba acostado en un lecho. Y Jesús lo sanó, y se marchó, y dejó a esa gran masa de gente paralítica, y coja, y tullida, y ciega (¿es correcto eso?), y sin embargo tenía compasión, un Salvador compasivo.
6¿Se fijaron Uds. lo que El dijo cuando le preguntaron tocante a ello en el versículo 19? El dijo: “De cierto, de cierto os digo: No puede el Hijo hacer nada por Sí mismo, sino lo que ve hacer al Padre; también lo hace el Hijo igualmente”. Compasión es hacer la voluntad de Dios. Y eso es lo que es verdadera compasión Cristiana: hacer la voluntad de Dios. Nosotros lo confundimos todo hoy día. Tratamos de poner el elemento humano en ello.
7Como en el amor, tratamos de usar amor, el amor de Dios, como usamos el amor humano. Ud. no se puede enamorar de Dios como lo hace con su esposa. Ud. no se puede enamorar de Dios como lo hace con su esposo, o su novia, o su novio. Son dos amores completamente diferentes. Uno... Aun las palabras griegas son diferentes. Uno de ellos es llamado fileo; ese es el amor que Ud. tiene por su esposa. Esa clase de amor lo haría a Ud. matar a un hombre por causa de ella: ¡celoso! Pero el amor ágape, el cual es el amor piadoso, en lugar de matar al hombre, lo haría que orara por su alma pecaminosa. Correcto. Eso es cuánta diferencia hay. Y mezclamos el elemento humano con el elemento piadoso, Cristiano, y entonces hacemos un lío de ello. Porque nosotros únicamente nos relacionamos por medio de pulgadas, pies, millas, y demás, por onzas, y libras y demás; eso es todo lo que conocemos. Somos gente de tiempo. Dios es Eterno; El no tiene pulgadas, ni millas, ni ayer, ni mañana. Todo es Eternidad en El. Y nosotros tratamos de traer la gran mente infinita de Dios a nuestra mentecita finita. ¡Y, oh!, sencillamente nos confundimos completamente. Así que la mejor cosa que podemos hacer, es leer Su Palabra; y recordar que Su Palabra Ella misma no se contradice.
8Yo he estado en el ministerio treinta y un años, y he ofrecido pagar cual sea el precio de un salario por un año a cualquiera que pueda mostrarme una Escritura que contradiga a la otra, que no pueda ser enmendada por la Palabra de Dios. Correcto. Cuando la gente les diga que la Palabra misma se contradice, Uds. díganle que no sabe de lo que está hablando. Dios la ha escrito en enigmas y parábolas, para que así El pudiera esconderla de los ojos de los sabios y prudentes y revelarlo a bebés que quieran aprender. Jesús le dio gracias al Padre por hacer eso. ¿Es correcto eso? Porque Uds. no la conocen leyéndola como un periódico; es una revelación espiritual. Y es revelada a aquellos quienes están interesados en aprenderla.
9Ahora, Uds. nunca la aprenderán por medio de la escuela; Uds. nunca la aprenderán por medio de teología; tiene que ser conocida por medio de revelación. Porque la Biblia entera, y todo el–el plan de salvación y todo en la Biblia... y la salvación está basada sobre una revelación de Jesucristo. ¿Sabían Uds. eso? Cuando bajaron del monte, El dijo: “¿Quién dicen los hombres que Yo, el Hijo del Hombre soy?” Algunos de ellos dijeron: “Tú eres Elías, Moisés, y los profetas”, y demás. El dijo: “Pero, ¿quién dices tú que Yo soy?” Y Pedro dijo: “Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios Viviente”. El dijo: “Bienaventurado eres hijo... Simón, hijo de Jonás, porque no te reveló esto carne ni sangre, sino Mi Padre que está en el Cielo te ha revelado esto a ti. Y sobre esta roca edificaré Mi Iglesia, y las puertas del Hades no pueden prevalecer contra Ella”.
10Ahora, la iglesia Católica romana dice que El estaba hablando de Pedro, que significa: “piedrecita”. Si eso es así, él volvió a errar inmediatamente después de eso. Así que, ¿ven Uds. en qué clase de iglesia Uds. estarían? Así que entonces, la iglesia Protestante dijo que El la edificó sobre El mismo. Ahora, si Uds. se fijan en la Palabra, no fue sobre El mismo, la roca. No. Fue sobre la revelación espiritual de El mismo, que le fue dada a Pedro. Es la misma cosa que ocurrió en el Edén. ¿Cómo Adán...? ¿Cómo–cómo sabía Abel que fue un cordero, en lugar de la fruta del campo? La revelación espiritual. ¿Ven? Siempre ha sido la revelación espiritual. “Sobre esta roca edificaré Mi Iglesia, y las puertas del infierno no prevalecerán contra Ella”. ¡Oh!, permítame decir esto esta noche, Cristiano. Allí es en donde mucha gente está fallando en ver el–el mensaje de Dios. Allí es en donde mucha gente está fallando en ver las verdades. La–la Biblia llega a ser un enigma para ellos.
11Alguien me dijo no hace mucho tiempo, un gran hombre, ¡oh!, él dijo: “Yo creo que Juan ha de haber comido algunos chiles colorados, o algo, y tuvo una pesadilla en la isla de Patmos”. Yo dije: “¡Vergüenza le debía dar a Ud.! Eso es sacrilegio decir tal cosa como ésa contra la Palabra de Dios”. Yo dije: “Toditita es el verdadero plan de Dios, sin adulteración”. Pero es–es sólo entregarse al Espíritu de Dios y permitirle que se lo revele a Ud. El lo revelará a bebés que quieren aprender. Cuando llegamos a un lugar que confesamos que no sabemos nada, y sólo permitimos que Su Espíritu obre Su voluntad por medio de nosotros, entonces El nos enseñará. Pero cuando sabemos tanto que El no nos puede enseñar, entonces no podemos llegar a ninguna parte.
12Y yo digo hoy, que si alguna vez hubo un tiempo que esta nación debería ser llamada a orar, toda la nación... No sólo por una hora, no; no por unos– unos cuántos momentos de oración silente en alguna parte; se necesita día tras día, semana tras semana, una reunión de oración por toda la nación, hasta que Dios conteste, y cerremos toda destilería clandestina, quitemos toda compañía tabaquera, nos deshagamos de todo el pecado que hay, hagamos que las mujeres se pongan ropa otra vez, y hagamos que los hombres actúen como caballeros, y que regresen a la iglesia las reuniones de oración chapadas a la antigua, como las que solíamos tener. Esa es la única manera que alguna vez vamos a tener paz. Y yo sé que ellos no lo harán (¿ven?), porque la Biblia dice que ellos no lo harán. Y ellos no lo harán. Simplemente tenemos que enfrentarnos con el tiempo del fin. Y a Uds., la iglesia en esta noche: prepárense, porque no saben en qué minuto u hora El pueda aparecer. Inclinemos nuestros rostros ahora, justo antes de que abramos la bondadosa Palabra de nuestro Señor, para leerla.
13Verdaderamente, nuestro Padre Celestial, Tú sabes toda palabra, y todo pensamiento está registrado. Y vemos, hoy, y nuestros corazones están celosos por la gran Iglesia del Dios Viviente, mientras vemos la hora aproximándose de la Venida del Señor, y sabemos que Tú has predicho que la iglesia sería tibia, que Tú la vomitarías de Tu boca, porque no era ni caliente ni fría. ¡Oh, Dios!, esa es la razón que el–el verdadero siervo de Dios, su corazón, clama por un avivamiento. Pensamos de los grandes hombres cruzando la nación hoy en día, poniendo toda su vida en ello, todo lo que ellos tienen, ¡oh!, tratando de llamar a la iglesia a que regrese. Y ellos están... Esa es la advertencia de Dios. Y Padre, te pido que en esta noche en el Nombre del Señor Jesús, Tú envíes un avivamiento aquí a Klamath Falls, y por toda esta región, que sea un avivamiento de salvación para las almas, que sea un avivamiento que conmueva a la iglesia, que todos los santos del Dios Viviente, empiecen a orar y a ayunar. Pues escrito está: “Si el pueblo, sobre el cual Mi Nombre es invocado, se congregara y orara, Yo oiré desde los Cielos”.
14Concédelo, Señor, en esta noche que ese sentir de indiferencia, frío, de desaliento, que la gente está tomando en la iglesia, de sólo saber que ellos vienen a la iglesia, y que ellos pertenecen allí. Dios, rompe ese sentir egoísta, Señor, y esa satisfacción falsa. Pedimos que Tú les des la porción satisfactoria de un continuo Bautismo del Espíritu Santo y llenes sus corazones y almas con fuego. Que haya grandes campañas de sanidad y avivamientos por toda la región. Que los enfermos sean sanados. Miramos aquí en esta noche a la gente que está acostada aquí en camillas y catres, y aquellos que están allá en la audiencia con problema del corazón, y cáncer, Señor, tratando de acumular fe de alguna parte para ser sanados. Permíteles saber que Tú eres el Sanador de todas nuestras aflicciones.
15“Venid a Mí todos los que estáis trabajados y cargados, y Yo os haré descansar”. Concédelo, Señor, en esta noche. Y que la gente en esta noche sienta la unción del Espíritu Santo. Que tome control de todo corazón. Que sea tan claro para nosotros en esta noche, que no haya un solo pecador en nuestros medios ni un solo descarriado. Que no quede una persona enferma, ni una persona debilitada, al fin de este servicio. ¡Concédelo, Padre! Bendice Tu Palabra. Luego mientras hablamos para la disciplina de la iglesia, Señor, pedimos que Tú unjas las palabras, y que sean halladas buenas delante de Ti. Porque lo pedimos en el Nombre de Jesús y por Su causa. Amén.
16Como un texto en esta noche, quiero tomar sólo una porción del capítulo 17 de Mateo y unas... las últimas palabras del versículo 5: ... Este es mi Hijo amado... a El oíd. Y si es la voluntad del Señor, yo quiero usar, o sacar un contexto, de esas tres últimas palabras del versículo 5: “A El oíd”. ¡Tres palabras! Ud.... Como dije anoche, estos son textos muy pequeños. Pero es todo lo que necesitamos saber. Es el valor. Si sólo hiciéramos como este pequeño texto nos manda que hagamos, no habría una sola persona desilusionada en este edificio en esta noche. Sólo “a El oíd”. Lo que El le diga que haga, hágalo. Y luego, si Ud. está enfermo, “a El oíd”. Si Ud. es pecador, “a El oíd”. Si Ud. necesita algo, “a El oíd”. El tiene todo lo que Ud. necesita para este viaje. El lo tiene para Ud., está esperando para dárselo a Ud. El precio ya está pagado. No hay precio que pagar por ello; sólo “a El oíd”. Escúchenlo a El, lo que El tiene que decir.
17Pensando de pequeño, hay la suficiente Escritura allí, esas tres palabras serían suficientes para enviar un avivamiento por todo el mundo, y salvar a toda persona que haya en el mundo. Hace algunos años, leí un pequeño artículo en una revista que estaba anunciando, creo que era la gasolina Sinclair, o alguna marca reconocida de gasolina. Y ellos decían que un solo galón [3.785 litros–Trad.] de gasolina Sinclair en un cierto tipo de máquina, si se pudiera construir lo bastante fuerte, pudiera levantar la esfinge diez pulgadas [25.4 cm.–Trad.], del suelo. Y yo pensé: “¡Oh, cómo la compañía Sinclair le gusta alardear en el poder de su gasolina, y que de un poquito, se puede hacer mucho!” Pero yo pensé en esta noche, que una sola gota de la Sangre del Señor Jesucristo puede levantar a todo pecador que hay, del lodo cenagoso, y dejar a todo hospital sin enfermos, cerrar toda cárcel y penitenciaría, dejar todo hospital para dementes sin gente enferma y afligida, dar gozo a todo el mundo, con una sola gota de la Sangre del Señor Jesucristo.
18Y luego venir a una reunión y escoger un–un pequeño texto como este... Recuerden: yo hago eso con todo lo que está en mi corazón, por medio de oración, tratando de encontrar exactamente lo que yo pienso que el Espíritu Santo guiaría para enseñar, o para hablar al respecto. Yo he dicho con frecuencia: si yo únicamente pudiera tener una sola gota de la Sangre literal de nuestro Señor Jesús en una copa, cómo la sostendría en mis manos, y la apretaría contra mi corazón, y clamaría: “¡Oh, Padre, yo ahora sostengo la Sangre del Señor Jesús contra mi corazón!” Qué emoción, y gozo, y bendición sería para mí el tener, en un pequeño vaso o algo, una sola gota de la Sangre del Señor Jesús. Pero ¿saben Uds.?, a Su vista, yo tengo algo más grande que eso en esta noche. Yo tengo presionando contra mi corazón en esta noche, a Uds., quienes son la compra de Su Sangre. El pensó más de Uds. que El pensó de Su propia Sangre, porque El la dio, para que El pudiera santificarlos a Uds. y traerlos dentro de Su Presencia. ¡Oh, son las cosas pequeñas! No son las cosas grandes que hacemos; son las cosas pequeñas que dejamos sin hacer.
19Yo estaba hablando anoche tocante a la pequeña estampilla. Y les estaba contando tocante al rey Jorge, el finado rey Jorge de Inglaterra, mientras visitaba Colombia Británica y estaba en Vancouver. Todas las escuelas fueron para ver al rey. Y la gente canadiense, queriendo ser reales a su... leales, mejor dicho, a su rey, ellos les dieron a todos los niñitos una banderita Británica, para que se pararan en la calle. Y cuando su majestad, el rey, pasaba, ellos le ondeaban esas banderitas para mostrar que lo apoyaban, y que eran sus súbditos. Y los maestros llevaron a todos los pequeñitos. Y después que pasó el rey, todos los niñitos de una cierta escuela regresaron, excepto una niña muy pequeñita. Y la maestra estaba mucho muy preocupada. Así que ella llamó a todos los niños de más edad, y les dijo: “¿Qué le pasó a la pequeña Marta?” Y ellos no la podían encontrar. Ellos dijeron: “Bueno, ella estaba en el grupo con nosotros”. Pero ellos no la podían encontrar.
20Y la maestra corrió histéricamente a la calle y empezó a buscar a esa cierta niñita que no regresó. Y después de que todos se habían ido, las calles estaban vacías, siguiendo al rey cantando: “Dios salve al rey”... Y ellos encontraron a esta niñita parada detrás de un poste de telégrafo, con su cabecita sobre sus manos, reclinada contra el poste, llorando desconsoladamente. Y la maestra la levantó. Y ella dijo: “Marta, cariño, ¿por qué estás llorando?” Dijo: “¿No pudiste ondear tu bandera al rey?” Ella dijo: “Sí, maestra, yo–yo pude ondear mi bandera”. Ella dijo: “Bueno, entonces, ¿no pudiste ver al rey?” Ella dijo: “Sí, maestra, yo pude ver al rey”. Ella dijo: “Entonces, ¿por qué estás llorando así, cariño?” Y ella dijo: “¿Sabe qué, maestra?, yo vi al rey. Pero yo soy tan pequeña, que él no me vio a mí”. Eso no es así con nuestro Rey Jesús. A mí no me importa cuán pequeño Ud. sea, o cuán poco Ud. haga, Ud. no puede hacer lo más mínimo, sin que El sepa todo al respecto. El conoce toda pequeña angustia, todo pequeño dolor que Ud. lleva, toda pequeña desilusión que Ud. tiene, no importa cuán pequeña sea. El todavía sabe todo al respecto.
21Como Uds. saben, nuestro Señor, El se encuentra en las esferas del hombre. Algunas veces El se encuentra en grandes grupos de hombres. Algunas veces El se encuentra con pocos. Tenemos registro que El se encontró con quinientos en una ocasión, después de Su resurrección. Y luego tenemos en donde El se encontró con setenta, y con doce, y aun con tres. Y luego tenemos ocasiones cuando El se encuentra sólo con uno. Eso es lo que lo hace a El Dios para mí, es porque El es humildad. Yo he tenido el privilegio de viajar mucho y de conocer a grandes hombres. Cuando encuentro un hombre que trata de ser grande, eso... Ud. siempre puede clasificar a ese hombre, que no hay nada en él. Los grandes hombres que... ellos tratan de hacerlo pensar que Ud. es el grande. Pero son los hombres que quieren ser grandes, si Uds. se fijan bien, se darán cuenta que sólo es pretensión. Ahora, eso no es... No es mi intención ser tan claro.
22Un grupo de hermanos Metodistas que acaban de recibir el Espíritu Santo, vino a mi iglesia, y... en donde yo solía ser pastor. Y ellos eran grandes hombres; viven en Indiana. Y ellos habían dicho: “Hermano Branham, después de haber recibido el Espíritu Santo, hemos estado leyendo algunos libros”. Dijo: “¿Deberíamos esperar en el Señor, y buscar al Señor, para que nos diga nuestro ministerio?” Yo dije: “No lo hagan en lo absoluto”. El dijo: “Bueno, el libro dijo....” Yo dije: “Pero espere un momento, hermano”. Si uno toma a hombres que son tan celosos, que siempre quieren estar haciendo algo, Dios no pudiera confiar en esa persona. Si Uds. se fijan en la Biblia, el hombre que Dios usaba, era el hombre que estaba tratando de huir de todo eso. Ese es el que Dios usaba. Digamos por ejemplo, Pablo, Moisés, y los demás, tratando de huir de la mismísima causa.
23Si un hombre... si Dios le da al hombre que haga cierta cosa, y él es muy celoso de ello, cuando uno menos piensa, él se enaltece. Pero si un hombre no quiere hacer eso, quizás Dios pueda usarlo por un tiempo de todas maneras. Quizás El pueda sacar algo de él. Pero los hombres que por lo general quieren ir, y predicar por todo el mundo, y destrozarlo, generalmente Dios no puede confiar en ellos, porque no pueden... ellos mismos lo quieren hacer. Ellos entran en su propia manera con ello. Si un hombre no quiere ir, entonces Dios casi tiene que forzarlo a hacerlo. Ese es el tipo de hombre que Dios por lo general usa en la Escritura. Yo dije: “Ud. sólo viva para El, y ámelo a El con todo su corazón, y El lo colocará en el lugar que El desee que Ud. esté”. Correcto. Tratamos de tomar el lugar uno del otro; no podemos hacer eso. Siempre debemos quedarnos en nuestro llamamiento, al cual Dios nos ha llamado.
24Ahora, nos gustaría decir, que en esta lectura de la Escritura en esta noche, del capítulo 17, cuando Uds. se vayan a casa, quisiera que leyeran todo ese capítulo. Ahora, nos damos cuenta que Jesús se estaba preparando para hacer algo grande; un grande acontecimiento estaba a punto de suceder. Y cuando Dios se prepara para hacer cosas grandes, la primera cosa que Dios generalmente hace, primero lo declara en los cielos. El siempre declara Sus obras en el cielo antes que El las declare en la tierra. Como en el nacimiento del Señor Jesús: ¿quiénes fueron los primeros que vinieron?, ¿qué lo declaró primero? Una estrella empezó a cruzar por los cielos. Los magos vinieron desde el este a–a Jerusalén, desde la India, los tres magos.
25Cuando yo estuve en la India, uno todavía los mira que se comportan de la misma manera: se sientan en la calle, los que ellos llaman los hombres sabios, o magos, buscadores de estrellas, como algunos de ellos los llaman. Pero Dios siempre declara las cosas en el cielo antes que El las declare en la tierra. Y esta era una ocasión especial. Pedro, después en su vida, se refiere a ello como el “monte santo”. Ahora, yo no creo que el apóstol quiso decir que el monte era Santo, porque sólo era un monte. Batallas habían sido peleadas allí y todo. No era un monte santo. Pero era un Dios Santo en el monte, no que el monte era santo. Oímos tanto hoy en día tocante a la iglesia Santa o a la gente Santa. No hay iglesia Santa ni gente Santa; es el Espíritu Santo en la gente lo que hace la Santidad. No es la iglesia Santa, ni la gente Santa; es el Espíritu Santo en la Iglesia.
26Ahora, en esta ocasión, Dios escogió a tres para dar testimonio. El tomó a Pedro, Jacobo, y a Juan. Y si Uds. se fijan, siempre cuando El iba a hacer algo grande, El tomaba a esos tres. Me pregunto: ¿por qué sería? Pedro, Jacobo, Juan: esperanza, fe, y caridad. Los tres dones más grandes de Dios: esperanza, fe, y caridad. Juan, por supuesto, siendo amor, era caridad; y Jacobo era esperanza; y Pedro era fe. Y El tomó esperanza, fe, y caridad para dar... para darse cuenta, o para colocar en ellos, lo que El iba a hacer. Ahora, nos damos cuenta que cuando El subió a este lugar, el cual después fue llamado el “monte santo”, o mejor dicho, “el Lugar Santo en donde estaba Dios”, nos damos cuenta que allá arriba, cuando ellos subieron al monte, Dios tenía tres del Cielo para dar testimonio. En el monte estaba Moisés, y Elías, y Jesús. Entonces allí en la tierra estaban tres criaturas terrenales: Pedro, Jacobo, y Juan. Y allí estaba Moisés, Elías, y Jesús, tres testigos del Cielo, tres testigos de la tierra.
27Cuando Dios se prepara para hacer algo, El siempre tiene un testigo para ello. Yo estoy tan contento hoy, que podemos mirar para todos lados antes de la Venida del Señor, y ver los testimonios de Su Aparición, viendo las señales en la Iglesia del inminente Acercamiento del Señor Jesucristo, viéndolo cumplirse palabra por palabra. Aun la última señal que iba a ser dada a la Iglesia antes de la Aparición del Señor Jesús, está obrando ahorita en la Iglesia. ¡La última cosa! Recuerden: El dijo: “Como fue en los días de Sodoma, así será en la Venida del Hijo del Hombre”. Miren lo que los pecadores estaban haciendo en Sodoma. Miren lo que el Angel del Señor hizo cuando El fue allá para dar testimonio de ello. Fíjense en lo que los tres ángeles hicieron, los tres. Miren al mundo hoy en día en su pecado. Miren a la iglesia hoy en día en su condición como Lot. Miren a la Iglesia llamada a salir fuera teniendo luchas como Abraham las tuvo. El hombre o mujer hoy en día que trata de vivir por Dios lucha para mantenerse caminando hacia adelante. Ud. tiene que esforzarse para entrar al Reino de Dios.
28¡Oh, es una lástima! Pero mirémoslo. Fíjense: allí estaba el pecador. Miren qué era el pecado. Los hombres, ellos mismos se habían corrompido tanto, al grado que no tenían más el uso común de esposa. Miren al mundo hoy. Ha entrado sigilosamente tanto pecado en la iglesia y dentro de la nación, al grado que está carcomida por el pecado. ¡Correcto! Yo sé que esto suena anticuado. Un ministro me hizo a un lado, no hace mucho tiempo, y dijo: “Hermano Branham: ¿sabe Ud. por qué su ministerio no es el ministerio más grande en América hoy en día?” Y yo dije: “A mí no me interesa lo que sea en América; yo quiero saber lo que es en los libros del Cielo, allá Arriba, lo que es Allá”. El dijo: “Bueno, déjeme decirle. Es porque Ud. reprende a la gente de esa manera”. Dijo: “Ud.–Ud.–Ud. la regaña, y la ofende”. Dijo: “Si Ud. tan sólo parara de hacer eso, entonces”, él dijo, “su ministerio crecería y–y todo lo demás”. Yo dije: “Señor, permítame decirle algo a Ud. Cuando llegue al punto de que yo tenga que comprometer la Palabra de Dios, entonces yo pararé y dejaré el campo, y dejaré que Dios llame a alguien más que lo haga”. ¿Cómo puede Ud. quedarse callado? Si Ud. va a ser honesto, sea honesto. Dígame de uno en cualquiera edad... Dígame... Yo dije: “Ud. me llamó profeta; yo no me llamé... Ud. mismo dice eso. Ud. fue el que lo dijo. Y entonces si yo... Si el Señor me unge para algo, ¿cómo pudiera yo entonces quedarme callado?” ¿Cómo lo puede hacer Ud.? Alguien tiene que clamar contra ello. Correcto.
29Dios puede levantar hijos a Abraham de estas piedras. Pero debemos ser honestos y decir la verdad al respecto. ¿Se fijaron Uds....? Oh, seguro que sí, el ministerio en América no es nada como lo es en ultramar. Seguro que no. Porque América es territorio que ya está “consumido”. Ella está terminada. Ha sido recorrida por todos lados y de atrás para adelante. Jesús dijo que el Reino es como uno que tomó una red y la echó al mar y sacaba de ella. Algunas veces él sacaba cangrejos; él sacaba serpientes, y lagartijas y sapos, y peces. Después de un tiempo, uno no saca nada sino una red llena de lagartijas y sapos; todos los peces ya están adentro.
30Así que, nosotros sólo pescamos con la red barredora hasta que el último es sacado, y luego Jesús vendrá. ¿Cómo sabemos quiénes son? Uno sólo echa la red del Evangelio y la saca. Esa es la razón que yo vengo aquí con mis hermanos: me paro en la esquina, en alguna parte, y echo la red con ellos, los alcanzo con mi ministerio, y la saco y digo: “Allí están, hermanos”. ¿Qué es? Ahora, pero este es un territorio que ya está “consumido”. ¿Se fijaron Uds. allá en el pasado cuando primero vine a Uds. aquí a Oregón? La gente venía de todas partes, millares de millares se reunían. ¡Oh, era bueno! Yo sólo me la pasaba orando por los enfermos. Pero cuando regresé y empecé a decirles la verdad, a dar el Evangelio, ¡oh!, muchos se fueron.
31Comparen eso con los días de nuestro Señor en el pasado. Cuando El estaba sanando a los enfermos y a los afligidos, mucha gente vino a El. Cuando El alimentó a cinco mil, mucha gente vino. Pero cuando El empezó a afirmar y a decirles la verdad, ¿qué sucedió? Todos ellos se empezaron a ir. El... Aun los setenta se fueron. Y El les dijo a los discípulos: “¿Se quieren ir también Uds.?” Y Pedro hizo esa declar-... grandes palabras, y dijo: “¿A quién iremos?” ¿Ven? Pero ahora, eso no paró Sus milagros. El siguió adelante. Y unos cuantos días después de eso, El–El abrió los ojos de un hombre que ni siquiera tenía globos oculares en sus cuencas. Sus milagros se hicieron más numerosos, pero las multitudes disminuyeron, y El llegó a ser menos y menos popular, hasta que lo crucificaron en la cruz.
32Y si tenemos el Espíritu de Dios, será exactamente de la misma manera, porque el Espíritu de Dios es el mismo, y la gente permanece igual. Correcto.
33Ahora, nos damos cuenta que El se estaba llevando a éstos para dar testimonio de lo que El iba a hacer. Ciertamente que algo va a suceder cuando Dios reúne a Sus testigos. Y El... Lo que El iba a hacer allí, es lo que llamamos: “el posicionamiento de un hijo”. En el Antiguo Testamento, nos damos cuenta que cuando un hombre tenía un gran reino y a él–y a él le nacía un hijo en su hogar, entonces ese hijo, por supuesto, era un hijo tan pronto que él nacía. Pero todavía no tenía herencia hasta que él era colocado posicionalmente dentro... adoptado dentro de la familia. Ellos lo llamaban “adopción”. Ahora, eso suena extraño. Pero ahora, aquí está en donde la iglesia Pentecostal (en mí opinión), se salió, o mejor dicho se detuvo, en lugar de seguir adelante. Ahora, yo también soy Pentecostal. Y si yo no tuviera el Espíritu Santo, yo no estaría parado aquí diciéndoles a Uds. tocante a ello. Pero... Y si yo no los amara, no les estaría diciendo a Uds. tocante a ello.
34Pero miren: cuando un–cuando un niño nacía en el antiguo hogar ortodoxo, bueno, el padre tenía mucho trabajo que hacer. Así que, él... El hijo era un hijo tan pronto como nacía. Bueno, así es con la iglesia Pentecostal: tan pronto como nació (o cualquier otra iglesia), cuando nace dentro del Reino de Dios, llegan a ser hijos e hijas de Dios. Pero nos detuvimos allí. Cuando la iglesia Pentecostal recibió el don de hablar en lenguas y el de interpretación, ellos se detuvieron en eso. Ese no es el lugar para detenernos; ese es el lugar para empezar. Bueno, nosotros tenemos recursos sin explorar por dondequiera. Todas las cosas son posibles para aquellos que creen. Toda promesa en la Biblia nos pertenece. El problema de ello es que podemos ir a nuestros–nuestros conciudadanos del Reino de Dios, nuestros hermanos Metodistas y Bautistas. Uds. pueden contarles tocante a sanidad Divina, el Poder de Dios, y ellos se refieren a lo que Moody dijo al respecto en el pasado, a lo que alguien más dijo tocante a ello, mirando hacia atrás.
35Nosotros podemos decir de los hermanos Pentecostales: “Bueno, lo que recibimos allá en el pasado cuando nuestros antepasados lo recibieron hace cincuenta años...” Nunca miren hacia atrás; miren hacia adelante. Manténganse mirando hacia adelante. La ciencia no hace eso. La ciencia va a encontrar a Dios, en sus investigaciones, antes que el predicador lo encuentre (si no vigilamos). Eso es correcto. Miren: la ciencia, hace algunos trescientos años, un científico francés dijo, lo probó girando una pelota, igual que la tierra, y dijo: “Si un hombre (lo probó científicamente)... si una persona pudiera llegar a la velocidad terrífica de treinta y cinco millas por hora [56 km. por hora–Trad.], la gravitación lo levantaría de la tierra”. Ahora, ¿piensan Uds. que la ciencia moderna escucharía eso? Seguramente que no. El hombre viaja ahora a dos mil millas por hora [3,200 km. por hora– Trad.]. Y él ni siquiera se va a detener allí; él está siguiendo adelante. Y nosotros tratamos de mirar hacia el pasado a lo que alguien más dijo.
36Todas las cosas son posibles para aquellos que creen. Nosotros tenemos los recursos sin explorar de Dios a nuestras manos para–para desplegar a Dios. Nosotros somos hijos e hijas de Dios. Cuando Dios hizo al hombre, El lo hizo un dios. El le dio dominio sobre la tierra. Pero su condición caída le quitó eso. Pero lo que ellos perdieron por Adán, fue restaurado por Cristo. El dijo: “Si tú dices a este monte: ‘Quitáte’, y no dudas en tu corazón, sino creyeres que será hecho lo que dices, lo que digas te será hecho”. ¡Amén! “Todas las cosas, todo lo que pidiereis orando, creed que lo recibiréis, y os vendrá”. ¡Amén! El nos restauró todo lo que se perdió en Adán. Pero hoy en día, sólo pensamos que ir a la iglesia, poner nuestro nombre en el libro, ser sumergido o rociado, o lo que sea, saludar a la congregación de manos, con el pastor, que eso lo arregla. Y luego llegamos a ser Pentecostales. Recibimos el Espíritu Santo; cayó sobre nosotros, y empezamos a gritar y a adorar a Dios. Y el Poder de Dios descendió, y hablamos en lenguas, oímos interpretarlas, hicimos grandes comentarios, y demás, y profecías. Eso suena bien, pero nos detuvimos. Eso es sólo el principio. Sólo continúen moviéndose hacia adelante; sólo continúen caminando hacia adelante y adelante y adelante. Dios está dependiendo en nosotros.
37Cuando ese hijo nacía en el hogar, posicionalmente, era un hijo, un hijo del padre. Pero miren, ¿qué hacía ese padre? El no tenía tiempo de estar con ese hijo; su negocio era muy grande. Así que él contrataba a un tutor o un ayo, un maestro. Y él indagaba en el país hasta que encontraba la clase correcta de hombre, porque ese era su hijo. Y él quería que ese niño fuera criado bien, porque ese hijo heredaría algún día todo lo que él tenía. Pero, él buscaba por dondequiera, hasta que podía encontrar el tipo correcto de hombre; no uno de esos hombres que estaba tratando de darle coba, diciéndole una mentira, o diciéndole: “¡Oh! tu hijo está progresando bien”, cuando no era así. Y él tenía que reportar el progreso de ese niño. Ahora, eso era posicionando un hijo. Los ministros aquí entienden y saben de lo que estoy hablando: el posicionamiento de un hijo (Pablo en Gálatas y demás), el posicionamiento de un hijo, en el Antiguo Testamento.
38Yo pienso que los traductores del Rey Jacobo tenían esa idea, cuando pusieron: “En la casa de Mi Padre hay muchas mansiones”. Una casa era un dominio. Y en la casa del padre... Como en el Antiguo Testamento, en la casa del padre, él tenía muchos siervos. Y él iba a esos siervos... no tenía tiempo para enseñar a su hijo, así que él tomaba a alguien más para que lo enseñara en lugar de él, a un hombre correcto. Y eso es lo que Dios estaba mostrándonos aquí en lo que llamamos el monte de la Transfiguración, lo que El mismo estaba haciendo. Dios nunca le pidió a un hombre hacer algo que El mismo no lo haría. Recuerden eso. Dios no les pediría a Uds. que hicieran algo a menos que El mismo ya lo haya hecho.
39Así que, fíjense. Miren: cuando ese hijo empezaba a llegar a la edad de ir a la escuela, ese tutor iba con ese hijo, y se quedaba con él, y le llevaba el mensaje al padre de cómo el hijo iba progresando. Si el hijo era–era tardo, no estaba en los negocios de su padre, entonces cómo ese tutor se debió avergonzar al ir, y ante la faz del padre decir: “Señor, lo siento decirlo, pero su–su hijo no está progresando muy bien. El–él sencillamente no–no aprende; a él no le interesa”. Bueno, entonces, Dios, cuando El se fue dejó aquí en la tierra a Su iglesia y El seleccionó a un Tutor para Su Iglesia. El tomó a un Ayo, a Alguien que sería honesto, que admitiría la verdad, la clase correcta de Ayo. No fue algún arzobispo, o papa, o superintendente general. El envió al Espíritu Santo para ser el Superintendente y el Tutor de la Iglesia. Pero nosotros adoptamos obispos y todo lo demás para ser tutores de la iglesia. No es el programa de Dios. El Espíritu Santo es nuestro Maestro. El Espíritu Santo es el Tutor de la Iglesia. Nosotros hemos adoptado toda clase de idea: toda clase de escuelas y teologías, y todo, cuando el Espíritu Santo nos debería estar guiando.
40Ahora, esa es la razón que la Iglesia está en la condición que está en esta noche. Está siendo guiada por el hombre y no guiada por el Espíritu. Hijos e hijas de Dios son guiados por el Espíritu de Dios. El Espíritu de Dios debe guiar a la Iglesia. Ahora, el hombre pudiera decir cualquier cosa, pero el Espíritu Santo dirá la verdad tocante a Uds. Ahora, en esta noche, cómo piensa Ud. que el Espíritu Santo se ha de sentir cuando tiene que ir delante del Padre y decir: “Padre, ¡oh Tu Iglesia! ¿Sabes qué? Tu Iglesia, la mitad de ellos ni siquiera vienen a la iglesia el domingo. No, el miércoles en la noche, ellos se quedan en la casa para ver: ‘Amamos a Susi’, (o lo que eso sea en la televisión, Uds. saben). Ellos aman las cosas del mundo más que aman las alabanzas y el Poder de Dios”. Correcto.
41Yo no tengo nada contra la televisión. Hay buenas cosas allí. Pero cuando un Cristiano se queda en casa y no va a la iglesia para ver algún programa ridículo como ése, algo sucedió en la vida de esa persona. El Espíritu Santo se ha salido a alguna parte. Uds. no están en los negocios del Padre. Qué piensan Uds. que El hace cuando sube ante el Padre y tiene que decir que Sus hijas, Sus hijos, Sus hijas amadas están usando esa ropa inmoral, lo que ellas llaman “pantaloncitos cortos”. ¡Sus hijas!
42Yo dije eso no hace mucho tiempo, y una mujer me dijo, ella dijo: “Escuche, espere, Hermano Branham”. Ella me encontró atrás del edificio. Ella dijo: “Escuche, Hermano Branham: yo no uso pantaloncitos cortos”. Bueno, yo dije: “Eso está muy bien”. Ella dijo: “Yo sí uso pantalones”. Yo dije: “¡Eso es peor!” Correcto. La Biblia dice que es una abominación que la mujer se vista con ropa que le pertenece al hombre. ¡Dios no cambia! El hizo al hombre para que pareciera un hombre y a la mujer para que pareciera una mujer. Pero hoy en día los hombres son tan afeminados, que no saben cómo vestir. Correcto. Y las mujeres, las hijas de Dios, están fumando cigarrillos; es el daño más grande que el mundo alguna vez haya tenido. Yo no tengo miedo que Rusia destruya a América; América, ella misma se está destruyendo. No es el petirrojo que pica en la manzana lo que la daña; es el gusano en el corazón de la manzana lo que la mata. Eso es el problema con las iglesias y la nación hoy en día: es el pecado en el corazón. ¡Están lejos de Dios!
43Una señora me dijo, ella dijo: “Hermano Branham: ya no hacen ropa. Tenemos que usar esa clase de ropa”. “Hermana: todavía hacen telas y hacen máquinas de coser. No hay excusa para eso, en lo absoluto”. ¿Cuál es el problema? Es un espíritu inmundo que vino sobre ellas. Solía estar mal que nuestras mujeres Pentecostales se cortaran su cabello. Ud. ahora tocó algo delicado, ¿no es así? ¿Qué sucedió? Algunas de ellas solían decir que ellas tenían dolor de cabeza; ¡mucho dolor de cabeza! ¿Saben Uds.?, la Biblia dice que si una mujer se corta su cabello, ella deshonra a su esposo. Una mujer deshonrosa, no es correcto vivir con ella. Yo no quiero decir que Ud. es mala; pero yo quiero decir que el diablo y algunos púlpitos afeminados, deberían estar allá como unos porqueros en lugar de ser predicadores, deberían salir y decir la verdad tocante a ello para que así Uds. sepan qué es la verdad... ¿Es correcto eso, hermanos?
44Yo solía tener un viejo amigo Metodista que solía cantar una alabanza: Dejamos caer las trancas, Dejamos caer las trancas; Nos comprometimos con el pecado. Dejamos caer las trancas, Las ovejas se salieron; Pero, ¿cómo entraron los chivos? ¿Ven? ¿Cuál es el problema? Es que ellos dejaron caer las trancas, el estándar chapado a la antigua del Espíritu Santo que dirige a la iglesia, y la guía a toda verdad. Ahora, esa es la verdad. Eso pudiera ser chapado a la antigua; pudiera doler un poquito.
45¿Saben Uds.?, cuando yo era un muchachito... Hay una cosa que todavía no puedo soportar, y esa es el aceite de ricino. Yo–yo al sólo olerlo, me enfermo por una semana. Cuando éramos muchachitos, mi mamá solía ir allá en donde ellos... a la tienda, a la carnicería, para comprar pedazos de pellejos con carne. Y ella los ponía a hervir, o mejor dicho los calentaba en un viejo sartén y les derretía la grasa y la usaba para hacer los–los panqueques (como nosotros los llamamos), los panes de maíz. Y teníamos frijoles de carita, nabos, y... eso era una buena comida. Y, pero, cuando comíamos sólo eso para la comida, desayuno, y cena, entonces... Cada sábado en la noche, todos nosotros muchachitos teníamos que tomar un baño. Yo recuerdo que mi mamá nos llamaba, y teníamos una grande y vieja tina de cedro. Y empezaba con el más pequeño, quien tomaba el primer baño. Y éramos diez de nosotros. Yo tomaba el último, en la misma agua, sólo se añadía un poquito más, para calentarla. Y luego, todos nosotros niños que íbamos a la escuela, teníamos que tomar una dosis de aceite de ricino. ¡Oh, cuando llegaba mi turno, me apretaba mi nariz! Yo decía: “Mamá, mamá, no por favor. ¡Oh!, me hace–me hace sentir muy enfermo”. Yo recuerdo a esa mamita mía sureña, ella decía: “Pero mira, Billy, si no te hace sentir enfermo, no te hace ningún bien”.
46Y de esa manera es como yo predico el Evangelio. Si esto los hace que se sientan enfermos, les pudiera estimular a algunos su gastronomías de la Biblia y empezar cosas. Correcto. Correcto. Necesitamos el Evangelio chapado a la antigua; necesitamos el Espíritu Santo de nuevo adentro, el Poder de Dios, y sacar todo lo de Hollywood y las estrellas de televisión. ¿Sabe Ud., señora? Yo le quiero decir algo a Ud. (Y voy a llegar al hombre, en un momento). Pero, señora, yo le quiero decir algo a Ud. ¿Sabía Ud. que ese es un espíritu inmundo que vino sobre Ud.? ¿Sabe Ud. que si una damita va por la calle vestida toda sexual, sabe que esa mujer va a tener que responder por cometer adulterio? Bueno, ella pudiera ser tan pura como un lirio para su novio, o para su esposo. Pero la Biblia dice, Jesús dijo: “Si... Cualquiera que mira a una mujer para codiciarla, ya adulteró con ella en su corazón”. Y luego, si Ud. se viste de esa manera y algún pecador la mira de esa manera, en el Día del Juicio cuando él responda por cometer adulterio, será con Ud. Y será su culpa, porque Ud. misma se presentó a él. Ud. pudiera no regresar mañana en la noche, pero Ud. lo va a escuchar una vez. ¿Ven? Correcto. Correcto. Es un espíritu inmundo y malo. Y ¿qué piensa Ud. que el Espíritu Santo piensa cuando El va ante el Padre para decirle que Sus hijas están actuando de esa manera?
47Hace años, allá en el–el sur cuando ellos solían tomar a la gente de color y venderlos como esclavos, eso nunca fue correcto. No, señor. Dios–Dios hizo al hombre; el hombre hizo esclavos. Y ellos solían pasar y comprar a esa pobre gente igual que uno compra allá en el lote de automóviles usados: sólo conseguir un contrato de compra y venta, y venderlos. Solía haber agentes compradores que pasaban por allí y veían a esas personas. Y ellos separaban de sus esposas a esos hombres musculosos y fornidos, y los cruzaban con una– una mujer más robusta, o algo así, para producir mejores esclavos. ¿Recuerdan cuando Abraham Lincoln se quitó su sombrero y golpeó con su puño su mano de esta manera, dijo: “Eso está mal, y algún día yo lo destruiré”? Dios danos un presidente otra vez como Abraham Lincoln. Sí. Cuando él dijo eso, él estaba correcto.
48Yo recuerdo hace tiempo, allá en Illinois, yo estaba en un museo. Y vi a un anciano de color que iba mirando allí, con un poco de cabello en la parte de atrás de su cabeza. El iba mirando en el museo, y después de un rato, él se paró, y él miró. El se encorvó, y empezó a llorar, y las lágrimas le corrían por su rostro. El estaba orando. Yo lo observé por unos cuantos minutos; me acerqué a él; yo dije: “Cómo está Ud., señor?” Y él dijo: “¿Cómo está Ud.?” Y yo dije: “Yo soy un ministro”. Yo dije: “Me gustaría saber por qué estaba Ud. orando. ¿Qué lo emocionó?” El dijo: “Venga aquí”. Miré y allí adentro de una pequeña vitrina estaba una vestidura. Yo dije: “Es una vestidura. Yo no veo nada emocionante tocante a eso, que haría a un hombre retroceder y hacer una oración”. El dijo: “Pero mire. Yo todavía tengo las marcas de un cinturón de esclavo en mí”. El dijo: “Y esa es la sangre de Abraham Lincoln; y la sangre de Abraham Lincoln quitó ese cinturón de esclavo de mí. ¿No lo emocionaría también a Ud.?” Me paré allí, y dije: “Si la sangre de Abraham Lincoln emocionó a un esclavo, por quitarle el cinto de esclavitud de él, ¿qué debería hacer la Sangre de Jesucristo, cuando es predicada en Su poder delante de una iglesia que reclama ser nacida de nuevo? ¿Qué debería hacer?”
49Un día cuando ellos estaban... [Porción sin grabar en la cinta–Ed.]. Y ellos tomaban látigos y los azotaban para hacerlos–para hacerlos trabajar. Y ellos se fijaron en un jovencito en esa cierta plantación. Ellos no lo tenían que azotar. Hermano, él tenía su pecho erguido, su barbilla levantada, él estaba listo para trabajar. Y ese agente de compra y venta, dijo: “Me gustaría comprar ese esclavo”. ¡Oh!, pero el propietario dijo: “No está de venta”. El dijo: “Bueno, él es tan diferente del resto de ellos”. Dijo: “Sí, yo me he dado cuenta de eso”. “Bueno”, dijo: “Me supongo que él es el jefe de todos ellos”. Dijo: “No, él sólo es un esclavo”. El dijo: “Bueno, quizás tú lo alimentas mejor que al resto de ellos”. El dijo: “No, todos ellos comen juntos allá en la cocina”. El dijo: “Bueno, ¿qué lo hace a él tan diferente del resto de ellos?” Y el propietario dijo: “Yo también me pregunté eso por mucho tiempo. Pero llegué a darme cuenta, que allá en su tierra natal, de donde él proviene, su padre es el rey de la tribu. Y aunque él es un extranjero aquí en otro país, lejos de su hogar, pero él sabe que es el hijo de un rey. Y se comporta como uno”.
50Hermano, hermana, si un hombre africano en un país extranjero se podía comportar como un hijo de un rey, ¿no deberíamos nosotros como hijos e hijas de Dios actuar igual y comportarnos como hijos e hijas de Dios, cuando nuestro Padre es el Rey? Entonces las mujeres deberían vestirse como hijas de Dios. Correcto. Y los hombres ¡oh, hermanos!, cualquier hombre que permite a su esposa usar pantaloncitos cortos y fumar cigarrillos, yo tengo un concepto muy pequeño de él en cuanto a que sea hombre. Correcto. Se supone que él es la cabeza de la casa. Eso muestra quién es el patrón allí. Eso es exactamente correcto. Sí. ¡Oh!, yo....
51El hombre no es medido por los músculos; eso es bestial. El hombre es medido por carácter. Yo he visto a hombres que pesaban doscientas libras [90 kg.–Trad.] y todo músculo, y no tenían una sola onza de hombre en ellos. Arrebatar a un bebé de los brazos de una madre y violarla, ese no es un hombre, ese es una bestia. Ese es un bruto. Un hombre es carácter. Nunca hubo un hombre como Jesucristo. Pero la Biblia dice que “no había atractivo para que le deseáramos”. Probablemente era un hombrecito pequeño, de hombros caídos o algo. “Como que todos escondimos de El el rostro”. Pero El... Nunca hubo un carácter como ese. Eso es lo que es un hombre verdadero. Ud. no mide a un hombre por sus músculos, sino por las bolsas que se forman en las rodillas de sus pantalones por haber estado orando. De esa manera mide Ud. a un hombre: por su carácter. Es verdad.
52¡Oh!, cuánto se ha de sonrojar el Espíritu Santo al ir ante el Padre, diciendo: “¿Sabes qué? Tus siervos se están comprometiendo. Están empezando a decir que ‘los días de los milagros han pasado; no hay tal cosa como sanidad Divina; y no necesitamos todo ese griterío, y hablar en lenguas, y dones; sólo seamos una iglesia’. Quitaron toda la gloria del poder de la iglesia, y quizás la convirtieron en una organización de alguna clase”. Eso está bien. Pero mientras la organización se quede con el Poder de Dios, Dios bendice esa organización. Esa es la razón que yo soy Pentecostal hoy: porque yo pienso que tiene más Poder de Dios en él que cualquiera organización que haya visto. Pero cuando el poder Pentecostal deje a la iglesia Pentecostal, yo me voy con El. Correcto, seguro que sí. ¡Quédense con Dios!
53Cuando los israelitas seguían, ellos seguían la Columna de Fuego. Cada vez que se detenía, ellos acampaban allí mismo bajo Ella. Martín Lutero fue el primero que vio el Fuego salir de la iglesia romana. Y él salió con el Fuego, bajo justificación. “El justo vivirá por fe”. El edificó su organización, escribió sus... todos sus credos y les puso un punto, los finalizó. “¡Esto es todo! Nosotros creemos que esto es Luterano”. Cuando menos pensó, la Columna de Fuego se empezó a salir. Lutero no se podía salir con Ella. ¿Por qué? Porque él ya tenía sus credos establecidos; su iglesia estaba organizada; todo estaba alrededor de eso. Juan Wesley la vio: santificación, la segunda obra de gracia, y se fue tras Ella. Y él abarcó todo el mundo, trajo justificación a Inglaterra y a América. ¡Todos–todos los grandes hombres! Uno de los más grandes avivamientos que tuvimos fue el avivamiento Wesleyano, nombrado entre–entre uno de los más grandes que alguna vez tuvimos. Pero, ¿qué hicieron después que ellos encontraron santificación? Ellos edificaron su organización bajo ella, formaron una jaulita: “Nosotros Metodistas creemos esto, y esto, y esto, y esto”, y pusieron fin a su doctrina con un punto. “Esto es lo que nosotros creemos”.
54El Angel del Señor se salió. Bueno, los Metodistas no se podían salir con El. Y los Pentecostales lo vieron: El Bautismo del Espíritu Santo, la restauración de los dones, allí salieron ellos tan rápido como pudieron salir, y dejaron a los Metodistas allí en la sombra, y los Santos Peregrinos, Nazarenos, y esos que no siguieron adelante; pero aquellos siguieron adelante con Ella. Y cuando el... cuando menos se pensó, ¿qué les ha pasado a los Pentecostales ahorita? Ellos han edificado un club pequeño. Pero la Columna de Fuego salió. ¡Sigámosla! Tomemos a nuestras iglesias, tomemos a nuestros hermanos, tomemos a los Luteranos, Bautistas, Metodistas. Pentecostés, yo he dicho, no es una organización; Pentecostés es una experiencia. Yo era un Bautista, y yo recibí la bendición de Pentecostés. Hay Metodistas, Luteranos, y de toda clase aquí que están recibiendo el Espíritu Santo; Católicos, Judíos, incrédulos, todo el que viene y cree en el Señor Jesucristo y lo acepta a El en la plenitud de Su poder.
55El es el Tutor de la Iglesia. El es el Unico. Deje que el Espíritu Santo viva en la Iglesia y abra el camino. Allí en eso es cuando Uds. tendrán verdaderas reuniones. Escuchen a su pastor. No le permitan a él... permítanle... ¿Ven?, si el diablo no lo puede apartar de que vea una cosa real–real de Dios, él lo empujará al otro extremo con ello, de esa manera. El lo hará que llegue a ser un fanático. Ud. no tiene que ser un fanático. Hay mucho que es real y verdaderamente genuino para tener que ser un fanático. ¡Hermanos!, todos los cielos Pentecostales están llenos de ello. Pero escuchen a su pastor, un buen hombre enviado de Dios, un maestro, que es enviado y les dice a Uds. exactamente qué hacer, porque él mismo está ungido con el Espíritu Santo. Y obsérvenlo; él se quedará exactamente con la Palabra. Exactamente lo que la Palabra dice, él dirá exactamente lo que Ella diga. Y Dios bendecirá esa Palabra. A mí no me importa en dónde esté; El la bendecirá porque El prometió que lo haría. Correcto. El se quedará... Uds. quédense allí en la Palabra.
56Y esa Palabra es Vida. Y cada vez que Uds. reciban la Palabra, Uds. reciben Vida. Recíbanla en su corazón y créanla como su propia posesión. Toda promesa es de Uds. Dios les dio a Uds. una chequera, cuando Uds. recibieron el Espíritu Santo, con el Nombre de Jesús escrito en la parte de abajo de él, para todo lo que Uds. deseen. ¿Tienen miedo llenarlo? “Pide lo que quieras en Mi Nombre, Dios te lo dará”. ¡Me gusta eso! ¡Oh, hermanos!, párense allí sólo con fe sin adulteración. Pidan y crean, y vendrá a suceder. Esa es la manera de hacerlo.
57Ahora, cuando el padre iba ante, o mejor dicho, el tutor iba ante el padre... Ahora, recuerden, El no tomaba a un hombre que sólo tratara de mover palancas para conseguir su fin, y: “Bueno, déjeme decirle, él es un buen hombre. El es uno que aporta bastante en la iglesia, y no podemos sacarlo de la directiva de diáconos, aunque él ha sido casado tres o cuatro veces. Pero sencillamente no lo podemos hacer, porque si lo hacemos, él es el apoyo principal de la iglesia”. ¡El es un perjuicio para la iglesia!, ¡absolutamente! Lo que necesitamos hoy en día es una iglesia llena del Espíritu Santo, verdadera, genuina, limpia, completamente llena del Espíritu Santo, lista, llena y ungida con el Espíritu Santo de Dios. Sí, señor. Yo creo que el... Si fallamos en predicarlo, Dios levantará a los Bautistas, o Presbiterianos, o a alguien más para hacerlo. El lo hará de seguro, porque El va a tener una Iglesia aquí sin mancha ni arruga. El lo hará. Así que, hermanos, sacudámonos y levantémonos del polvo, y sacudámonos, y entremos en el sublime Camino antiguo del Evangelio y marchemos en la Calzada. Esa es la única cosa que hacer: “Adelante, soldados Cristianos”. No hay tiempo para amainar o estar relajados ahora, empecemos a caminar hacia el Reino de Dios.
58Miren: pongámoslo ahora de esta manera: ¿qué si ese hijo era un buen hijo? ¡Oh!, cuánto ha de haber disfrutado el tutor de ir ante el padre y decir: “¡Padre: estoy muy contento de decirte! Mira, ese hijo tuyo es exactamente como tú eres. ¿Sabes?, él lee tu palabra, y él dice: ‘Eso es exactamente la verdad. Eso es lo que dijo mi padre. Mi padre no puede mentir. Yo la creo exactamente de la manera que él la dijo’”. ¡Oh, cómo el padre ha de haber dicho: “Ese–ese es mi hijo!” ¿Ven? Ahora, eso es lo que Dios quiere hacer con nosotros.
59Ahora, miren, si ese hijo nacía (¡escuchen!), si ese hijo nacía en el hogar como un hijo, pero él no llegaba a ser un–un hijo correcto, no seguía las instrucciones de su padre, no estaba en los negocios del padre, ese hijo siempre era un hijo, pero él nunca obtenía ninguna herencia. ¿Sabían Uds. eso? El nunca obtuvo ninguna herencia. El sencillamente era un desechado. El siempre era un hijo. Y cuando Ud. recibe el Espíritu Santo, Ud. es un hijo de Dios o una hija de Dios. Esa es la pura verdad. Pero si Ud. no obedece a Dios, ni camina en la Luz, ni camina en la Palabra, ni cree en Dios, entonces Ud. no recibirá ninguna herencia. Bueno, esa es exactamente la manera que Dios todavía lo hace.
60Ahora, fíjense en esto. Ahora, ¿qué si el hijo era un caballero justo? El sencillamente amaba a su padre. Le gustaba estar en los negocios de su padre. Le gustaba ver todos los viñedos arreglados muy bien, cada hombre en su puesto del deber. Y si él encontraba a un hombre que estaba de perezoso, él se dirigía a él, y lo abrazaba y decía... “El otro día, mira, padre, él fue allá, y vio que un hombre estaba de perezoso en el trabajo. Así que él se dirigió a él, y le puso su mano en el hombro, y dijo: ‘Señor, Ud. es el siervo de mi padre. ¿Ve?’ Y empezó... Igual que tú lo hubieras hecho”. ¡Oh!, el padre diría: “¿Sabes qué?, verdaderamente me agrada ese hijo. ¡Ese es mi hijo!” Como nosotros decimos en América: “De tal palo tal astilla”, como Uds. saben. “El–él–él es mi hijo. Estoy orgulloso de él”.
61¿Saben Uds. qué sucedía entonces cuando ese hijo llegaba a cierta edad? Ese hijo era adoptado dentro de la familia. Ahora, ¿qué hacían ellos? Ellos lo llevaban a un lugar público, le ponían un manto especial sobre él, y tenían una ceremonia. Y toda la gente de la ciudad se reunía alrededor y observaba. Y luego ellos miraban a ese hijo, y el padre tenía una ceremonia de adopción. Después (¡oh, no se pierdan esto!), después que ese hijo era adoptado, su nombre en la chequera era tan bueno como el de su papá. Allí es adónde Dios está tratando de que Su Iglesia llegue. Sólo decirle a este monte, “¡Quítate!”, y se quitará: ¡autoridad!, ¡hijos de Dios! Toda la creación está gimiendo, esperando la manifestación de los hijos de Dios, esperando el momento que a los enfermos se les dirá: “¡Levántense!”, y será de esa manera. Los ciegos recibirán su vista. Los sordos y mudos, oramos por ellos ahora, pero en ese entonces Uds. lo ordenarán. No dijo: “Estas señales seguirán a los que creen, ellos orarán por los enfermos”. El dijo: “Ellos echarán fuera demonios”. No: “Yo lo haré”, sino “ellos lo harán”. “Si tú dices a este monte (no si Yo digo). Si tú dices a este monte, ‘¡Quítate!’, y no dudas en tu corazón”. Lo que necesitamos es adopción. Los hijos y las hijas necesitan adopción.
62Pero, ¿cómo puede la iglesia, la iglesia Pentecostal, y las iglesias Metodistas y Bautistas ser adoptadas sin ellas llegar a tener disciplina? Tenemos que ser primero disciplinados. Dios no pudiera confiar este poder en la iglesia. Es difícil decir lo que Uds. harían. ¿Cómo pudiera un padre confiar su–su negocio a un hijo que sencillamente pudiera contaminar toda su herencia? El no lo pudiera hacer. La iglesia tiene que llegar a un punto en el que está disciplinada. Dios está trabajando en eso ahorita: disciplina.
63Ahora, él llevaba a ese hijo allá, y él tenía una ceremonia. Y él decía: “Este es mi hijo, y yo lo adopto dentro de mi familia. Lo que él diga, yo también lo digo”. Ahora, Dios estaba haciendo la misma cosa allí con Jesús. El estaba haciendo exactamente lo que El requería que ellos hicieran. El... Jesús lo había complacido a El. Y El lo llevó a El arriba y tomó tres testigos terrenales: Pedro, Jacobo, y Juan (esperanza, fe, y caridad), trajo a Moisés y a Elías para ser testigos en esta gran adopción. Y, ¿qué hizo El? La Biblia dice que El fue transfigurado. Y Su vestido brilló como el sol: ¡un manto especial! ¡Amén! ¡Un manto especial, una unción especial! Y cuando ellos miraron hacia arriba, lo vieron a El brillando en la gloria de Dios. Y una Voz dijo: “Este es Mi Hijo amado; a El oíd”. ¡Oh, hermanos!
64Lo que Dios quiere hacer con la Iglesia esta noche, lo quiere hacer con un individuo, es encontrar a alguien. ¡Encontrarlo! El Espíritu Santo está indagando para encontrar hombres, que El pueda llevar a un cierto lugar, hablarle a esa persona, ungirlo y darle algo especial, grandes poderes y dones para obrar Su voluntad y para hacer Su voluntad. Pero cómo lo puede hacer El, cuando El constantemente tiene que subir y decir: “¡Oh, es terrible! Ellos–ellos sólo... Ellos–ellos sólo corren tras esto. Ellos corren tras el error. Ellos–ellos no van a la iglesia. Ellos–ellos–ellos... Es...” Mira en qué–en qué condición está la iglesia. Así que, si Dios no lo puede hacer con el cuerpo, El escogerá a individuos y lo hará. Dios puede levantar hijos a Abraham de estas piedras.
65Fíjense: tan pronto como sucedió la primera cosa sobrenatural... Pedro era tanto como el mundo hoy en día. Tan pronto como se hizo lo sobrenatural, el gran milagro fue hecho... Bueno, igual que en los días de Moisés, había una multitud mixta. Moisés fue allá a Egipto. Y cuando él fue allá, ¿qué sucedió? El hizo algunos milagros. Y cuando él los hizo, el creyente y el incrédulo se juntaron, porque los milagros excitan a la gente. Y había una multitud mixta que salió con ellos, y esa misma multitud mixta contaminó el campamento. ¡Amén! (No tratando de ser ignorante, pero...?... ¿o qué?) Esa fue la mismísima cosa que arruinó a Israel en su marcha, fue esa multitud mixta. Y si eso no fue el mismísimo tipo de hoy día, yo no sé qué es. Una multitud mixta, con creyentes e incrédulos mezclados. Los meten a la iglesia, mientras ellos vayan y sean bautizados; eso es todo lo que se necesita. Hermano: se supone que Ud. debe estar muerto antes que sea enterrado. ¡Una multitud mixta!
66Y Pedro se puso todo excitado. Y él dijo rápidamente tan pronto como él vio lo sobrenatural, él dijo: “Hagamos aquí tres enramadas”. ¡Rápidamente! La misma cosa que hizo Lutero, la misma cosa que hizo Wesley, y la misma cosa que hicieron nuestros hermanos Pentecostales, y todos nosotros. “Oh, haremos de esto un Pentecostal y de eso a un Pentecostal, y de lo otro un Pentecostal. Haremos una organización. Y bueno, estos creen que El viene en un caballo blanco”. “Bueno, nosotros no. Nosotros creemos que El viene en una nube blanca”. “Bueno, déjenlos que se vayan; no son de nosotros”.
67¡Oh!, ahí lo tiene Ud. Lo sobrenatural es hecho. Y luego aquí viene... el Señor dio algunos dones y envió a algunos hombres, no hace mucho tiempo: a nuestro bondadoso hermano, Tommy Osborn, y al Hermano Roberts, y a algunos de ellos. Y cuando él salió y se empezó a hacer lo sobrenatural, ¿qué...? Ellos sencillamente no se podían quedar en su organización y seguir adelante. Cuando menos se pensó, ellos se tuvieron que hacer un grupo de la “lluvia tardía”, y de la “lluvia temprana”, y de la “lluvia interna”, y de la “lluvia externa”, y, ¡oh, hermanos, qué cosa!, lluvia, lluvia, lluvia, lluvias. ¿Qué es? Se hace lo sobrenatural, y empieza una multitud mixta. Correcto. Excita a la–la gente. Una multitud mixta se va con ellos.
68Ahora, escuchen. Mientras Pedro todavía estaba hablando, él todavía estaba hablando, cuando él dijo: “Hagamos tres enramadas: una para Moisés, y otra para Elías, y otra para Jesús”. Y antes que aún él pudiera terminar de hablar... Fíjense lo que las Escrituras dicen: “Mientras él aún hablaba, la Voz habló del Cielo y dijo: ‘¡Olvídate de eso!’” En otras palabras: “Este es Mi Hijo amado; a El oíd”. No oigan a Moisés. Yo estoy contento por eso. Estoy muy contento. Moisés representaba la ley. La ley no podía salvar a nadie. La ley era un policía. La ley lo condenaba y lo metía en una cárcel; no lo podía sacar. La gracia lo saca a Ud. Pero la ley lo metía en una cárcel; lo condenaba. La gracia lo saca a Ud.
69Entonces él dijo: “Yo haré otra enramada. Haremos una para todos aquellos que quieran guardar la ley, y que ellos vayan allá. Y ellos tendrán una organización allá, los guardadores de la ley. Entonces tendremos a esos quienes creen en los profetas”. Ahora, ¿qué representaba Elías? El representaba la justicia de Dios. El era un profeta poderoso. El subió arriba del monte. El Señor lo envió allá arriba. Alguien se empezó a entrometer en los negocios del Señor, diciéndole adónde ir y qué hacer. Y Elías se levantó y dijo: “Si yo soy varón de Dios, que descienda fuego del cielo y los consuma”. Y el fuego descendió y consumió a cincuenta. Bueno, ellos regresaron y le contaron al rey. El dijo: “Oh, eso... lo que fue eso, es que probablemente hubo–hubo–hubo una tormenta de calor, Uds. saben, o algo así. Ellos fueron destruídos por relámpagos. Yo enviaré a otros cincuenta”. Así que él envió a otros cincuenta, y Elías se levantó y dijo: “Si soy varón de Dios, que descienda fuego del cielo y los consuma”. Y otros cincuenta murieron. No fue una tormenta de calor esa vez, Uds. ven. ¿Ven? Sencillamente ellos no entendían. Pero era la justicia de Dios.
70Yo no quiero Su justicia. Yo no quiero Su ley. Yo quiero Su misericordia. Misericordia es lo que yo pido. ¡Oh, Señor, no me juzgues por ninguna ley! Yo–yo seré condenado; ¡pereceré! No–no me des justicia; yo–yo debería estar... yo debería ir al infierno, porque yo soy un pecador. Pero, Señor, dame Tu misericordia, Tu amor, Tu gracia. Dios dijo: “Este es Mi amado Hijo. A El oíd. (No a Moisés, no a la justicia, no a la ley), sino oíd a El; El tiene misericordia para Uds. El tiene dones para Uds.” El ascendió a lo alto y dio dones a los hombres. Y Dios ha hecho exactamente lo que El hizo con Su Hijo cuando El lo adoptó a El allá.
71Ahora, en otras palabras, “ya no me oigan a Mí. Yo soy Dios, pero Yo he adoptado a Mi Hijo. Ninguno puede venir al Padre sino por el Hijo. A El oíd”. ¡Oh, hermanos!, cómo quiere Dios tomar a Su Iglesia hoy y adoptarla. El le ha dado nacimiento; ahora El la quiere adoptar. Pero sencillamente no nos quedamos quietos. Si se levanta entre los Metodistas, los Bautistas no quieren nada que ver con ello. Si se levanta en una iglesia, la otra no quiere nada que ver con ello. Siempre es de esa manera. ¿Por qué? Es una multitud mixta. Es todavía la misma cosa. Lo que necesitamos hoy en día es reunirnos, y tener una reunión de oración, y quedarnos allí hasta que Dios envié la adopción del Espíritu Santo, traiga al Espíritu Santo y posicione en la Iglesia apóstoles, profetas, maestros, evangelistas, pastores. Eso es lo que necesitamos. Eso es lo que necesita la Iglesia: que no se comprometa, que se quede con la Palabra; una iglesia que no coquetee con el mundo, una iglesia que no tenga nada que ver con el pecado, que voltee su espalda al pecado, que camine en la santidad y belleza de Dios, viviendo para Dios. Vivir o morir, ¿qué importa, mientras yo esté con Dios? ¿Qué importa?
72Dios está tratando de traer eso a la Iglesia. El lo está tratando de hacer. El lo hace de vez en cuando, sólo para mostrar a la gente que El lo está haciendo. ¿Y por qué es que cuando Dios despliega esos dones delante de la iglesia, que luego la iglesia (como dije la otra noche, igual que el bebé en la... con la mujer en la tienda de baratillo) parece que ni siquiera le pone atención a ello? Viernes, sábado, domingo, lunes, martes, ¡cinco noches! Esta área enorme aquí, y doscientos asientos vacíos en un auditorio de doce mil. Hambrientos y sedientos de justicia. ¿Ven lo que quiero decir? Yo no los estoy regañando a Uds. Pero sólo les estoy trayendo una verdad a Uds. Eso es.
73¿Saben Uds. cuál es el problema? Es porque la gente viene a la iglesia... La gente hoy en día quiere entretenimiento. Ellos han sido... La gente americana es tan entretenida, que eso es lo que ellos tienen que tener. Eso– eso–eso alimenta el espíritu que está en ellos. Es un espíritu de entretenimiento. Uno tiene que entretenerlos. Dios no entretiene a la gente. El reprende a la gente. El juicio empieza en la casa de Dios. Y cuando llega el tiempo que la iglesia tiene que tener cenas, y bailes, y juegos de apuestas, y toda clase de tonterías de ventas de segunda para pagarle a su predicador, ¡Dios tenga misericordia de esa iglesia! ¡Correcto! Necesitamos el Espíritu Santo en poder y adopción, para que nuestro ministerio hable claro. ¡Amén! Pero la gente, cuando ella va a ver algo, cuando va a ver un–un cierto ministerio... “Aquí este hermano tiene un cierto ministerio”. Bueno, ellos van y dicen: “Oh, sí, eso–eso es bastante bueno. Sí. Está bien. Bueno, sí, ¿adónde vamos a ir mañana?” A algo más. ¿Ven? Ni siquiera los atrae en lo absoluto. Ellos sencillamente han visto tanto de la bondad de Dios, al grado que sencillamente lo rechazan descuidadamente.
74Me recuerda de una vieja historia inglesa. Se dice que en una ocasión hubo un hombre que había leído tocante al mar, de cuán hermoso era, cuán magnificente saltaban las grandes olas saladas del mar y las–las gaviotas volaban por encima, ¡y qué cosa tan maravillosa!; él nunca había visto el mar. Y así que él... Un día él–él obtuvo suficiente dinero para ir al mar. El viajó en lo interior, hasta llegar a la... cerca de la playa. Y él se encontró con un anciano lobo de mar (ese es un marinero) que venía del mar. Y él dijo: “¿Adónde vas, buen hombre?” El dijo: “¡Oh!, yo he leído del mar. Voy al mar. Voy a mirarlo con mis propios ojos, mirar sus hermosas y magnificentes olas al romperse del basto y blanquecino mar salado. Voy a oler el aire salado y llenar mis pulmones, luego oír el chillido de las gaviotas y demás”. ¡Oh!, estaba muy emocionado al saber que él iba a poder ver la gran masa de agua. Así que, el anciano lobo de mar lo miró, y dijo: “Bueno, yo nací aquí hace cincuenta años. Yo no veo nada tan excitante tocante a ello”. ¿Ven? El lo había visto tanto, al grado que llegó a ser tan común para él, y ya no era hermoso. No tenía... nada–nada de atracción. El solamente estaba allí, y se mecía sobre las olas, y no le prestaba atención.
75Ahora, de esa manera la iglesia ha llegado a ser tocante a Dios. Vemos el Espíritu de Dios caer en un avivamiento, y sacudir a la gente, y se levanta de las sillas de ruedas, y–y el cojo camina, y el ciego ve, y el Espíritu de Dios cae dentro de la reunión, y discierne los meros pensamientos de sus corazones, y grandes cosas proféticas salen, que son perfectas cada vez, exactamente, y la iglesia dice: “Bueno, está bien”. Masticando un pedazote de chicle, sentados allí, Uds. saben. “Sí, eso está bien. Pero vamos a ver a Lucy mañana en la noche, y no vamos a... (¿Ven?) Si el pastor nos quiere condenar, déjenlo que nos condene. Nos iremos a otra denominación, si él nos quiere condenar. Iremos allá y nos uniremos a la... Si ellos nos echan fuera de la Iglesia de Dios, nos iremos con las Asambleas. Si nos echan fuera de las Asambleas, nos iremos con los Unitarios. Si nos echan fuera de los Unitarios, nos iremos con los de los ‘Dos nombres’. Y nosotros... Si nos echan fuera de los ‘Dos nombres’, nos iremos con los Trinitarios. Y nosotros tenemos mucho lugar”. ¿Ven?
76Sí, Uds. tienen lugar. Pero, hermano, solamente hay lugar para Cristo y Ud., si Ud. quiere venir a El. ¡Oh, Dios tenga misericordia de la iglesia en este día! Yo pararé después de esta noche, porque no quiero que se enojen. Pero yo sólo–yo sólo tenía que usar estas noches para meter esto en Uds., y para decirles que la iglesia está en una condición terrible. Ciertamente que lo está. Nuestro celo... sencillamente somos perezosos, Uds. saben, como descuidados. Dios no quiere que seamos de esa manera. El nos quiere.... Yo pienso de esto: ¡No me digas, en números melancólicos, Que la vida sólo es un sueño vacío! Que el alma que duerme está muerta, Y las cosas no son lo que parecen. ¡La vida es real! ¡Y la vida es seriedad! Y la sepultura no es su meta; Pues “polvo eres, y al polvo retornarás”, No fue hablado del alma. A mí me gusta este verso de ese Salmo de la Vida: Las vidas de grandes hombres nos recuerdan a todos (Pablo, Pedro, Jacobo, Juan)... las vidas de grandes hombres nos recuerdan a todos Que podemos hacer nuestras vidas sublimes, Al partir dejando tras nosotros Huellas en las arenas del tiempo. Huellas, que tal vez otro, Mientras navega sobre la majestuosa alta mar de la vida, Un hermano naufragado y triste, Al verlas (tus huellas), tomará ánimo otra vez.
77¿Cuántos borrachos verán las huellas de un borracho que fue convertido y que vivió santa y piadosamente? ¿Cuántas mujeres se aferrarán cuando ellas vean a una mujer real pararse, vestirse como una dama, y actuar como una dama, yendo a la iglesia, y que le dio todo su corazón a Dios? Eso es cuando Ud. está sellado. Eso es cuando Ud. está marcado. Todos lo saben. “Vosotros sois la sal de la tierra; pero si la sal se desvaneciere... No sirve más para nada, sino para ser echada fuera y hollada por los hombres”.
78“¡Dios, permite que viva la iglesia Pentecostal!”, es mi oración. Permitan que El nos meta en un lugar. Yo desearía que El lo hiciera aquí mismo en esta noche. Yo quisiera que El tomara a este grupo aquí mismo en esta noche y nos adoptara, nos adoptara como Sus hijos e hijas. Hemos nacido Sus hijos e hijas, pero permitámosle a El que nos adopte como hijos e hijas. Qué poderosa reunión, ésta resultaría ser. Cómo Dios establecería dones en esta iglesia aquí mismo en esta noche que... Bueno, para esta hora del día después de mañana en la noche, habría algo... todos alrededor de aquí sabrían que algo estaba sucediendo aquí en esta escuela. Seguramente que sabrían. Ellos lo sabrían, debido a que el Espíritu de Dios estaría viviendo entre la gente. ¡Oh, cuánto quiero hacer eso! ¿No quieren Uds. eso, cada uno de Uds.? No se enojen conmigo por ser tan rudo con ello. Pero, como yo siempre he dicho (mi hermano aquí dice que él es un carpintero): si Uds. no clavan un clavo duro, no se agarrará; se aflojará. Así que, yo espero que esto no se afloje. Yo espero que se quede ahí mismo, ahí mismo. Y Uds. aférrense a ello con sus dos manos.
79Recuerdo que hace años tomaba mi vacación, y solía ir a Colorado al principio de la temporada para cazar. Y a mí me gusta cazar el alce y el venado; y un día, yo vi una escena allá arriba que nunca he olvidado. Yo estaba... Hace varios años, yo estaba arriba en el borde detrás de la división Continental de los dos países. Y allí está lo que llaman el Río Fatigoso. Yo solía trabajar allí en un rancho en el... la bifurcación del ramal este y oeste forma el Río Fatigoso, y la Asociación Hereford tiene pastizales en el valle. Y si Ud. puede cosechar una tonelada de paja, Ud. puede poner una vaca en el pastizal. Y cada rancho producía tantas toneladas de pasto, y Ud. (me imagino que de la misma manera Uds. lo hacen aquí en Oregón)... Ud. puede poner su vaca en el pastizal. Y yo solía ir allá arriba en el tiempo que juntaban el ganado, cuando ellos llevaban el ganado de primavera y lo llevaban arriba. Y allí había una puerta de retención que dividía la propiedad privada y la que le pertenecía al gobierno. Y yo me sentaba allí, agarrado con mi pierna a la pera de la silla de montar, y observaba al inspector del ganado cuando él estaba parado allí, observando pasar ese ganado.
80Ahora, el nuestro era el trípode; y el del Sr. Grimes de allá arriba era un diamante de barra de metal. Y, ¡oh!, ellos tenían veinte o treinta diferentes rancheros que pasaban su ganado por allí. Ahora, yo me fijé que ese inspector de ganado nunca le ponía mucha atención a la marca que estaba en la vaca. ¿Saben Uds. lo que él buscaba? El buscaba la cédula de sangre en la oreja. ¿Ven? Tenía que ser Hereford genuina, o no podía entrar a ese pastizal. Y yo pienso que de esa manera Dios lo va a hacer en el Día del Juicio. A El no le va a importar si Ud. pertenece a las–a las Asambleas, o a la Iglesia de Dios, o a la que Ud. pertenezca. El va a buscar esa cédula de Sangre, hermano. Y si eso está allí, Ud. entrará. Si no, a mí no me interesa qué marca Ud. tenga, Ud. será rechazado. Eso es todo.
81Así que, un día, muy arriba en la montaña, tenía... el ranchero anciano y yo, éramos muy buenos amigos, era buen cazador. Y él había tomado el caballo de carga y había ido allá por el ramal oeste. Y yo estaba en el ramal este, lo que llamamos Corral Peaks [Picos del Corral–Trad.]. Y no había nevado todavía, y... o lo suficiente para permanecer. Era al principio, y las tormentas de nieve no habían llegado, así que los animales estaban muy allá arriba. Y yo había atado mi caballo y me tomó un día de viaje para llegar cerca de donde termina la vegetación arbórea. Y así que, llegó una de esas tormentas de octubre, de otoño. Y a veces llueve tan fuerte como puede llover, y luego aguanieve, luego nieve, luego sale el sol, y luego llueve otra vez. (Uds. saben cómo es en el otoño). Y llegó una tormenta. Yo estaba muy arriba, donde se termina la vegetación arbórea. Y estaba muy seco como para encontrar huellas.
82Así que, yo estaba... me paré detrás de un árbol, y como que me acurruque detrás de un árbol de esta manera. (Esa es una expresión horrible). Pero, yo estaba detrás del árbol para poner allí mi rifle. Pasó la tormenta. Y después que pasó la tormenta... se puso frío mientras estaba en progreso la tormenta. Y llovió muy fuerte. Y después que pasó la tormenta, yo estaba allí pensando tocante a Dios. Yo pensé: “¡Oh, Dios, cuán maravilloso eres Tú!” Yo siempre veo a Dios en la naturaleza. Allí es en donde Ud. lo ve a El. Yo pensé: “Tú eres tan maravilloso, Señor. Oh, yo quisiera que Tú descendieras sobre mí aquí, y me permitieras irme a Casa de aquí”. Yo pensé: “Permíteme....” Cuando muera, cítenme la oración de los indios, cuando muera: “Señor Dios, gran Padre Espíritu, que él vague en los senderos largos de caza y encuentre sus amados en ese lado”. Yo pensé: “Sí, Señor, permite que me vaya a una Tierra como ésta cuando yo deje este mundo”.
83Y mientras estaba parado allí, la tormenta cesó. Y yo estaba meditando mucho, así que yo me paré, miré alrededor. Y sucedió que me fijé que al mirar en esa dirección hacia el oeste, hacia Oregón en esta dirección, que el sol se miraba por la hendidura de las montañas, (haciéndose tarde en la tarde), allí como un ojo grande, como Dios: “Su ojo está sobre el gorrión”. Yo pensé: “¡Oh, Dios!, allí estás Tú en la puesta del sol”. Y luego miré, y en donde la–la lluvia se había congelado en los siempreverdes, allí se formó un arco iris, que abarcaba todo el valle. Muy arriba de la montaña el lobo gris aullaba. La compañera le contestaba abajo. El alce macho empezó a bramar. El se había perdido durante la tormenta. ¡Uds. hablan tocante de un abismo llamando al abismo! ¡Oh, hermanos! Yo pensé: “¿Por qué tendré que dejar este lugar? Este es un hogar para mí. Quisiera que me pudiera quedar aquí para siempre”.
84Me sentí como Pedro se sintió: “Hagamos tres enramadas, y quedémonos aquí. Este es el lugar para quedarse”. Yo oí a Dios en ese llamado del lobo, llamando a su compañera. Yo pensé: “Sí, Dios, ese eres Tú llamándome”. Yo oí al alce de la misma manera. Vi el arco iris a lo largo, y pensé: “El arco iris significa un pacto. Tú eres el Alfa y la Omega, el Principio y el Fin, los dos extremos del arco iris. El que era y que ha de venir, la Raíz y el Linaje de David, la Estrella de la Mañana, el Lirio del valle, la Rosa de Sarón”. ¡Oh, hermanos!, ¡todo lo que El era! Y yo pensé: “En el arco iris, el pacto, como ellos lo ven a El en Apocalipsis 1, el aspecto de El era como de un arco iris, como el primero y el último. Benjamín a... Y de Rubén a Benjamín, el primero y el último y todo...” Sólo... ¡Oh!, la Escritura sólo estaba viniendo a raudales, yo pensé: “¡Oh, Dios, Tú eres tan grande! ¡Tú eres tan grande!”
85Yo empecé a pisotear, y alrededor y alrededor de ese árbol corrí, tan rápido como podía correr, tan rápido como podía, gritando: “¡Aleluya! ¡Aleluya! ¡Aleluya! ¡Aleluya!” Corriendo de esa manera. Me paré; y dije: “¡Oh, Dios cuán grande eres Tú! ¡Aleluya! ¡Aleluya! ¡Aleluya!” Oh, yo me estaba comportando como si estuviera todo el Ejército de Salvación allá arriba. Yo estaba teniendo un buen momento. Yo no estaba poniendo atención a alguien más. Bueno, yo estaba a treinta y cinco, o cuarenta millas [48 y 64 km., respectivamente–Trad.] de la civilización. Estaba gritando para el Señor. ¿No creen Uds. que gritan los Bautistas? Uds. deberían haberme oído. Así que yo estaba corriendo alrededor y alrededor de ese lugar, tan rápido como podía correr, gritando las alabanzas de Dios. Yo pensé: “¡Oh, cuán maravilloso! Cómo me gustaría quedarme aquí, Señor. ¡Oh, si yo nunca tuviera otra campaña, sólo quedarme aquí Contigo, hasta que Tú vengas y me lleves! ¡Cuán maravilloso!”
86Igual que Pedro y ellos estaban en ese día, pero al pie del monte estaba un muchacho enfermo para ser sanado. Así que yo sabía que tenía que regresar en unos cuantos días. Y yo estaba parado allí. Y de repente, una ardilla pequeña de pino (yo no sé si Uds. las tienen aquí o no; ¡oh!, ella es el policía de casaca azul de los bosques; es la cosa más ruidosa que yo haya oído), brincó sobre... Había allí árboles derribados por la tormenta, y ella brincó a un tronco y empezó a hacer: “Chátara, chátara, chátara. Chátara, chátara, chátara. Chátara, chátara, chátara”. Y yo pensé: “¿De qué estás tan excitada, pequeñita? Bueno, tú no eres lo suficiente grande para hacer algo. Así que, ¿tocante a qué estás gritando?” Yo dije: “Oh, ¿tocante–tocante a qué estás alborotada? O, ¿te asusté? Si no te gustó eso, observa un poquito esto. Déjame mostrarte cómo yo realmente me puedo alborotar”. Y corrí alrededor y alrededor del árbol otra vez. Yo pensé: “¿Qué te pareció eso?” Yo dije: “¡Oh, qué cosa, nuestro Creador es maravilloso! Tú deberías alabarlo a El”. Pero yo me fijé que no me estaba observando. Ella movía su cabecita hacia un lado, y ese ojo saltado por arriba de su mejilla, Uds. saben, mirando hacia abajo de esa manera.
87Y después de un rato, saliendo arrastrándose de allí... El viento había forzado que bajará una grande águila café. ¡Oh, ellas son unas aves hermosas! A mí me gustan las águilas. Y ella saltó sobre eso. Y yo pensé: “¡Oh, eso es lo que era! Sí. Esa era la razón por la cual tú te estabas alborotando de esa manera. Le tenía miedo a esa águila”. Esa grande águila saltó sobre eso, y ¡oh, qué animal tan enorme! Esos grandes ojos que se miraban grises se movían mirando para todas partes; y yo pensé: “Señor, ¿por qué–por qué me atrajiste la atención del arco iris, y del lobo, y de todo eso, sólo para esto aquí? Bueno, ¿qué–qué hay tocante a Dios en esa águila?” Y yo pensé: “Yo no veo nada tocante a Dios en esa ardillita. Y yo no veo nada tocante a Dios en el águila. ¿Qué hay tocante a Dios en ella?”
88Y empecé a fijarme. Yo pensé... Yo la miré; yo dije: “¿Sabes tú que yo te pudiera matar de un balazo?” Yo dije: “Aquí está mi rifle; yo te pudiera matar de un balazo”. Ella sabía que no era así. Eso no la perturbó ni una pizca. Yo pensé: “¿Me tienes miedo? ¿Estabas asustada porque estaba gritando de esa manera? Ese era nuestro Creador. Yo sólo lo estaba alabando. Tú también lo deberías alabar”. Y yo sólo... Si alguien hubiera venido al bosque, hubiera pensado que allá estaba un persona fuera de sí. Pero a mí no me importaba. Yo estaba teniendo un buen momento. Yo estaba adorando al Señor. Ese es el problema con Uds.: son mucho muy almidonados y mucho muy temerosos. ¡Necesitamos a Dios! ¡Necesitamos reconocer que no hay nadie aquí sino yo y Dios! Eso es todo. Eso es todo. Y eso es correcto. Nos empezamos a preguntar: “¿Qué va a decir el vecino tocante a mí?” Bueno, viva rectamente, y el vecino sabrá de qué se trata de todas maneras cuando vaya a Ud.
89Así que entonces, yo escuché a esa ardillita, Uds. saben, y la observé allí. Y de esa águila, yo pensé: “¿Qué te hace sentir tan segura de ti misma?” Y me empecé a fijar en ella. Ella movía esas grandes alas, Uds. saben, esas plumas, las agitaba en el aire de esa manera, Uds. saben, como enderezándolas. Yo pensé: “Ya veo. Sí. Tú tienes confianza en esas alas. Tú sabes que antes que pudiera agarrar ese rifle y llevarlo a mi hombro, tú estarías en los pinos allí, y yo nunca, ni siquiera te vería más”. ¿Ven? Y yo pensé: “Si tú puedes tener tanta confianza así en esas alas, porque Dios te ha dado tus alas para escapar el peligro, cuánto mucho más debería la Iglesia de Dios tener confianza en el Poder de Dios que los puede hacer que escapen las enfermedades, y dolencias, y problemas, y la muerte, y el infierno, y volar hacia Dios algún día a los brazos del Señor Jesús”. Sólo... Yo pensé: “Ella–ella siguió sintiéndolas”. Mientras ella podía sentir que esas alas estaban en buenas condiciones, ella estaba bien. Ella sabía en dónde estaba parada.
90Y sin embargo, el Espíritu Santo puede caer sobre la iglesia, y ellos lo sacan otra vez: “Oh, yo no sé. Si Ud. ora por mí otra vez, quizás estaré bien”. ¿Ven? Eso es sólo... ¡Oh, hermanos!, eso es horroroso. Sí, es.... La observé allí un ratito. Les diré qué le sucedió a esa águila. La observé un ratito, miré allí, y pensé: “¡Oh, yo te admiro! Yo te veo a Ti en esa águila, Dios”. Y así que, después de un rato... Como que ella no me tenía miedo, y veía que yo–yo–yo–yo la admiraba. Yo admiro todo lo que tenga–tenga algo de espinazo en ello. Me molesta ver a una persona que viene a la iglesia y alaba y todo, y sale y se avergüenza de testificar en la calle, se avergüenza de orar por los alimentos que come en el restaurante, o... ¡Oh, hermanos! ¡Un cobarde! Dios no puede usar a un cobarde; El quiere hombres. El quiere quitar ese hueso de pechuga, y poner un espinazo allí. Como Buddy Robinson de antaño dijo: “Señor: dame un espinazo del tamaño de un tronco. Pon bastante conocimiento en el alero de mi alma, y ayúdame a pelearle al diablo mientras tenga un diente, y luego morderlo con las encías hasta que yo muera”. Así que esa es la clase de testimonio que todos deberíamos tener. Que... Uds. recuerdan a Buddy Robinson, muchos de Uds. hermanos ancianos Nazarenos.
91Ahora, yo–yo miré a esa águila y pensé: “Bueno, mira, realmente tú eres una ave primorosa. Me–me gustas mucho. Yo he predicado tocante a ti muchas veces”. Y yo dije: “Verdaderamente me–me gustas muchísimo”. Ella se cansó de escuchar a esa ardilla de pino hacer: “Chátara, chátara, chátara. Chátara, chátara, chátara”, como si ella la iba a despedazar. Bueno, no podía hacer nada; ella es muy pequeña. Se cansó de ella, así que sólo dio un gran salto, movió sus alas como dos veces, y entonces yo lloré. Me quedé allí y las lágrimas me corrían por mis mejillas cuando observé esa águila. Cómo Dios la debió haber puesto allí para un propósito. Ella nunca más movió sus alas. Sólo llegó por encima del bosque (las movió dos veces), y luego supo cómo colocar sus alas en ese viento. Y cada vez que soplaba fuerte el viento, ella se elevaba un poco más alto, un poco más alto, y un poco más alto, hasta que llegó a ser sólo un pequeño punto.
92Ella dejó a esa ardillita de pino, atada a la tierra, sentada allí diciendo: “Chátara, chátara, chátara. Los días de los milagros han pasado. No hay tal cosa como el Espíritu Santo. Todo allí no...?... Este hablar en lenguas está todo mal. No hay tal cosa como Pentecostés. Eso fue allá muy atrás en el pasado, hace mucho tiempo”. Ella sólo supo cómo colocar sus alas en posición en el poder del viento. ¡Cómo la iglesia debería saber cómo colocar su fe en posición en el Poder de Dios! No saltar de una iglesia a la otra, sino cabalgar en la gloria de Dios, hasta que Uds. pasen el oír esto: “Los días de los milagros ya pasaron. No hay tal cosa como el Espíritu Santo”. ¡Tonterías!
93¿Qué piensa Ud., señora, tocante a eso? ¿Cree Ud. que eso es la verdad? ¿Cree eso Ud. también, hermana? Si Uds. creen, Uds. pueden volar de esas camillas en esta noche, si Uds. quisieran. Sólo... No es “ir a esta reunión, ir a esa otra, que este ore por Ud., o ese ore por Ud., ese cierto predicador, ese cierto evangelista”; sólo coloque sus alas en posición. Coloque su fe en posición. “No seré movido”. ¡Aleluya! Y cada vez que el Espíritu Santo venga, cabalgue en El; vaya más alto y más alto y más alto y más alto. Eso es. ¿Creen Uds. eso con todo su corazón? [La congregación dice: “Amén”–Ed.]. Si Ud. lo cree, hermano... sólo sepa cómo colocar sus alas en posición. Dios lo prometió; Dios no puede mentir; Dios es todo Verdad. Si yo lo pudiera sanar, yo lo haría. Yo no puedo sanar a nadie. Yo no creo que hay alguien más que pueda sanar a alguien. Pero es Ud., Ud. mismo, Ud., Ud. mismo, el que tiene fe en Dios. El Espíritu Santo ha estado cayendo constantemente a borbotones sobre este edificio en esta noche (¿creen Uds. eso? [La congregación dice: “Amén”–Ed.]; seguro que sí), aun reprendiendo y disciplinando Su Iglesia y limpiándola. Eso es lo que Dios quiere hacer.
94Los antiguos golpeadores de oro, ¿saben Uds. cómo ellos solían saber que era oro bueno y real? Ellos tomaban ese oro, y lo golpeaban, y lo golpeaban, y lo volteaban, y lo golpeaban, hasta que ellos le sacaban toda la escoria de él. ¿Saben Uds. cómo sabían ellos cuándo habían sacado toda la escoria de él? Cuando ellos veían su propio reflejo en él. Entonces ellos sabían que toda la pirita y cosas habían sido sacadas de él. Toda la roca y los materiales habían sido sacados, era oro puro, cuando el golpeador podía ver su reflexión. De esa manera Cristo lo está haciendo a Su Iglesia. El la está golpeando, y volteándola, y golpeándola, y volteándola, y golpeándola. Cómo puede un predicador ser tanto así de afeminado como para no atreverse a decir la Palabra de Dios y decirles a los hombres y mujeres cuando están viviendo mal. Decirles que está mal que usen esa ropa inmoral, está mal fumar cigarrillos, está mal quedarse en casa y no ir a la iglesia, está mal jugar por dinero, y apostar en las carreras de caballo, y comportarse de la manera que la iglesia lo está haciendo hoy día, y jugando loterías y cosas. ¡Dios no permita que yo haga eso! No, señor. Golpee esa cosa hasta que... Jesús lo golpea con el Espíritu Santo hasta que El ve Su propia reflexión en Ella. Entonces Uds. pueden ver las obras de Cristo siendo hechas en la Iglesia; entonces Ella está lista para el rapto. ¡Oro puro! ¿Creen Uds. eso, todos Uds.? [La congregación dice: “Amén”–Ed.].
95Muy bien, ¿cuántas personas enfermas están aquí?, levanten sus manos. Uds. dijeron que eran creyentes, ¿no es así? Muy bien, yo voy a pedirles a Uds. que hagan algo. Uds.–Uds. dos pastores, quiero que vayan allá a ese catre. Uds. dos pastores, quiero que vayan a este catre. Para mostrarles a Uds. que no son los hombres. Amén. Ahora, estos hombres son hombres que creen. Estos otros también creen, pero yo escogí a esos dos. Dos como testigo. Muy bien. ¿Cuántos del resto de Uds. creen ahora? Muy bien. Ahora, ¿está correcta la Palabra de Dios? [La congregación dice: “Amén”–Ed.]. Seguro que lo está. Está correcta. Ahora, si... “La oración de fe salvará al enfermo”. ¿Es correcto eso? [La congregación dice: “Amén”]. “Estas señales seguirán a los que creen”. ¿Es correcto eso? [La congregación dice: “Amén”]. Ahora, si eso no está correcto, entonces Uds. no están salvos. El mismo Dios lo dijo, ¿ven? Así que Uds. no están salvos, no hay Cielo, no hay–no hay un más allá, si eso no está correcto. “Estas señales seguirán a los que creen; sobre los enfermos pondrán sus manos y sanarán”. Ahora, toda persona que es creyente... No dice que “estas señales seguirían a los ministros”. “Estas señales seguirán a ésos (quienes sean) que creen; sobre los enfermos pondrán sus manos y sanarán”.
96¿Está esperando que se ore por el bebé, no es así, hermana? ¿Está enfermo el bebé, o algo, por lo que Ud. quiere que se ore? ¿El bebé está muy enfermo? ¿Es Ud. un ministro, hermano? Muy bien, ponga su mano sobre ese bebé pelirrojo allá. Yo estoy mirando por todos lados para ver si puedo ver a alguien más que quiera que se ponga manos sobre ellos. Muy bien. Ahora, por lo general tenemos discernimiento. Y pudiéramos tener eso en estos momentos, también. Oh, seguro, seguro que sí. Eso–eso está bien, si–si–si nosotros–si nosotros lo creemos. Pero Uds. lo tienen que creer. “Si puedes creer, todo es posible”.
97Ahora, recuerden que si oramos y le pedimos sinceramente a Dios, esta iglesia... Ahora, somos una unidad; estamos unidos. Si le pedimos a Dios sinceramente, entonces Dios está obligado a encargarse de lo que nosotros– nosotros pedimos. ¿Es correcto eso? “Si pides algo en Mi Nombre, Yo te lo daré”. ¿Es eso verdad? Sólo espere. ¿Es eso verdad? Seguro. Yo confiaré mi alma en ello. Yo lo he confiado. Por treinta y un años, yo he vivido en expectativa en estas... en Juan 5:24. Si Uds. quieren leerla, sólo piensen en una mano llena y en dos docenas de huevos. ¿Ven? San Juan 5:24: “El que oye Mi Palabra y cree al que me envió tiene Vida Eterna; y no vendrá a condenación, mas ha pasado de muerte a Vida”.
98Yo creo eso. Yo... De joven, llegué a ser un ministro, sólo un jovencito. Yo he predicado desde entonces. Dí mi vida por el Evangelio. Yo quisiera que tuviera diez mil vidas para darlas para Ello. Es verdaderamente maravilloso. Yo lo disfruto toditito. Ahora, Ud. puede... Ud.... Si eso no es así, entonces yo... Si eso no es así, entonces esto otro no es tampoco. Si esto no es así, entonces eso no es tampoco. Si esto es eso, entonces eso es esto. ¿Ven? Así que estamos–estamos–estamos listos. ¿Están listos para orar? Muy bien, ahora, toda persona aquí, quiero que Uds. pongan manos sobre alguien a su lado. Y hermanos, yo quiero que uno esté a los pies y otro a la cabecera de estas camillas aquí; pongan sus manos sobre el pequeño... y sobre el niño pequeño allí, sobre estas personas. Ahora, pónganse de pie.
99¡Oh, hermanos!, me gusta mucho esta clase de momento. ¡Hay algo al respecto! Todos están como sin respirar, como diciendo: “¿Qué va a suceder?” Observen lo que sucede. Si Uds. sólo sueltan... Sólo suelten ahorita su fe. Sólo dejen que su fe venga y diga: “Esta hermana va a ser sanada. Este va a ser sanado. Ese hombre, esta mujer, este, y esta, y ese, y aquella, todos ellos van a ser sanados. Ellos van a ser sanados. Esto va a ser el fin de eso. Mañana, va a haber una diferencia muy grande en esa gente, bueno, ¡qué cosa!, va a ser maravilloso”. ¿No creen Uds. eso? ¿Qué somos? La Iglesia de Dios. ¿Cómo sabemos ahora, que Dios no adoptará a cada uno de nosotros esta noche, mientras estamos haciendo esto? Estamos obedeciendo Sus mandamientos. Ahora, cada uno de Uds., como si–si fuera su... Ahora, no oren por Uds. mismos. Oren por la persona que Uds. tienen sus... que tienen sus manos sobre Uds. Ahora, inclinemos nuestros rostros cada uno ahora, con sus manos unos sobre los otros. Yo quiero que todos Uds. repitan esta oración después de mí.
100Dios Todopoderoso [la congregación dice: “Dios Todopoderoso–Ed.], Creador de los cielos y de la tierra [“Creador de los cielos y de la tierra”], Autor de Vida Eterna [“Autor de Vida Eterna”], Dador de todo buen don [“Dador de todo buen don”], Mi Padre [“Mi Padre”], dame [“dame”] fe [“fe”] por la persona [“por la persona”] en quien yo tengo mis manos puestas [“en quien yo tengo mis manos puestas”]. Permíteme creer [“Permíteme creer”] con todo mi corazón [“con todo mi corazón”] que esta persona [“que esta persona”] va a ser sanada [“va a ser sanada”] por Tu poder [“por Tu poder”]. Si yo he pecado [“Si yo he pecado”], si no he creído en Ti [“si no he creído en Ti”] de cualquier manera [“de cualquier manera”], perdóname [“perdóname”]. Yo te doy [“Yo te doy”] toda alabanza [“toda alabanza”] y toda la gloria [“y toda la gloria”]. Yo prometo esto [“Yo prometo esto”] en el Nombre de Jesús [“en el Nombre de Jesús”]. Amén. [“Amén”]. Ahora, mantengan sus rostros inclinados. Ahora, Uds. saben lo que han dicho. Miren, Uds.–Uds. dijeron eso. Miren, esa es la–la oración que Dios puso en sus labios para la persona. Entonces, recuerden: la otra persona oró la misma cosa para Uds. Miren, Uds. mismos enciérrense con Dios. No hay nadie aquí ahora sino Uds. y Dios. Sólo–sólo por fe, sientan esa virtud de Dios descendiendo a esos cuerpos enfermos. ¡El Espíritu Santo! Uds. lo sintieron a El hace unos cuantos momentos. ¿Lo sienten a El ahorita? Ese movimiento, ese sentir amoroso moviéndose por medio de Uds., cargando su cuerpo, eso es Su poder sanador.
101¡Oh, Dios!, Tú estás cerca. Gran Jehová, Tú eres el Dios Eterno. Envía Tu Espíritu Santo ahora, Señor. Permite que cada persona aquí sea llena con Tu poder, que se mueva de mano a mano, de lugar a lugar, hasta que todos los que están enfermos sean sanados. Entonces ellos sabrán que la sanidad no le pertenece a un hombre; ¡es Dios! Ellos están orando los unos por los otros. La oración de fe salvará al enfermo. Dios los levantará. Si ellos han cometido cualquier pecado, les serán perdonados. Concédelo, Señor. Oye nuestras oraciones. Yo estoy orando por todos ellos. Estoy orando por mis hermanos ministros, y por cada uno que tiene sus manos puestas sobre alguien, que el Espíritu Santo sea tan real para ellos, que sean capaces de sentir el Poder de Dios, y que les dé tal arrojo, al grado que esta sea la hora de adopción para este grupo de gente; que sea adoptado dentro de los poderes, las regiones del Señor Jesucristo, que el Poder de Dios pueda surgir a través de cada uno ahora, y que cada uno de ellos sea sanado.
102Oh, Tú estás cerca, Señor. Tú estás aquí. Yo sé más allá de toda sombra de duda que Tú estás aquí, y que Tu poder está ahora moviéndose dentro, bendiciendo. Lo que Tú bendigas será bendecido. Lo que Tú digas será hecho. Lo que Tú pongas en sus corazones, de esa manera será. Sea así, Señor. Le ordenamos a satanás. Tú, diablo, tú, poder malo y acusador que ha atado a estas personas, tú, que has hecho este mal, tú has perdido la batalla. Jesucristo murió, y sí, resucitó otra vez al tercer día, y te despojó de todo derecho legal que tú tienes. Tú no eres nada sino un fanfarrón, y te estamos retando en esta noche, satanás. Tú, espíritu malo, ¡suelta a estas personas! Te lo ordenamos, en el Nombre de Jesucristo, que toda duda se vaya de esta gente en estos momentos, y que el Espíritu Santo entre en sus cuerpos y libere a cada uno de ellos de enfermedad, y de dolencia, y de tormento, y de aflicciones, y de poderes malos. ¡Oh, satanás, tú estás derrotado! En el Nombre de Jesús, tú estás derrotado. Tú has perdido. Tú–tú no eres más que un fanfarrón y te estamos retando. ¡Sal!, decimos; te ordenamos en el Nombre de Jesús que salgas de esta audiencia. Y que todos los enfermos y afligidos sean sanados para la gloria de Dios. ¡Aleluya!, ¡aleluya!, ¡aleluya! Yo puedo, podré, yo creo, Yo puedo, podré, yo creo Que Jesús me sana ahorita. La tierna voz del Salvador, Nos habla conmovida. Venid al Médico de Amor, Que da a los muertos vida.
103Si Uds. no podían mover un dedo, muévanlo ahora. Si Uds. no podían oír de un oído, pongan su dedo en el otro. O no importa qué esté mal en Uds., Uds. nunca mejorarán hasta que ejerciten su fe. Denle a Dios una oportunidad en Uds. ahora. Denle a Dios una oportunidad de hacer algo por Uds. La oración de fe ha sido orada, las manos han sido puestas sobre Uds. Y ahora, por la orden del Señor Jesús, yo ordeno que el diablo salga de Uds. y que cada uno de Uds. sea sanado. ¡Amén! ¿Lo creen Uds.?
104Todos los que crean eso, pónganse de pie y acepten su sanidad ahora en el Nombre del Señor Jesús. ¡Amén! ¡Eso es! ¡Aleluya! ¡Eso es! ¡No duden! ¡Párense! ¡Amén! ¡Alabado el Señor! Uds. pueden tomar...?... y ser sanados, también. No duden. ¡Salgan de allí y sean libres! ¡Alabado el Señor! ¡Eso está bien! ¡Amén! Levantemos nuestras manos ahora y démosle alabanza a Dios, todos. Uds. están sanados. Yo declaro que Uds. están sanados en el Nombre de Jesucristo