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~ LA REINA DE SEBA ~
1... mientras nos acercamos a Su trono. Nuestro bondadoso Padre Celestial, humildemente entramos en Tu Presencia con rostros inclinados y también con corazones inclinados, aquí. Pues comprendemos esta sola cosa: que algún día nos pararemos en Tu Presencia para dar cuenta de nuestras vidas. Por lo tanto, mientras estamos viviendo y tenemos nuestra mente cabal, anhelamos encontrar paz y saber que la Sangre ha sido aplicada en el dintel de la puerta de nuestro corazón y sobre los postes. Y nos paramos en reverencia hoy en día delante de Ti, para pedirte que Tú cubras nuestros pecados, nuestra incredulidad, con la Sangre del Señor Jesús, y que en aquel día nos podamos parar sin falta y sin tacha en la Presencia de Dios, cubiertos por la Sangre de Su propio Hijo.
2Y, Señor, pedimos que Tú bendigas este grupo de personas que se ha reunido aquí esta tarde, por ningún otro propósito sino el de magnificar Tu Nombre, y el de añadir a la Iglesia los... aquellos que serán salvos, y hacer todo lo que está en nuestro poder para ver el Reino de Dios, y el propósito de Dios, establecido en la tierra. Bendice a estos, mis hermanos, quienes están aquí en la plataforma, estos ministros, pastores, pastores del rebaño. Pedimos, Señor, que algo sea hecho, que los conmueva como nunca antes. Que el Espíritu Santo venga entre nosotros esta tarde, y haga excesivamente, abundantemente, por encima de todo lo que pudiéramos hacer o pensar.
3Y pedimos, Señor, por sus rebaños, que se han reunido, que ellos sean inspirados, y que los Cristianos estén–estén más determinados a vivir por Ti, que nunca antes en sus vidas. Y por el–el visitante que está dentro de nuestras puertas hoy, oramos especialmente por ellos, que ellos también puedan unirse con este gran compañerismo de creyentes, si ellos no lo han hecho. Y pedimos, Señor, y no olvidamos a aquellos que están convalecientes, que están confinados, debido a enfermedades y problemas. Pedimos que Tú estés cerca de ellos. Sana sus enfermedades y allana sus lugares escabrosos, Señor, para que ellos también puedan correr con paciencia la carrera que está puesta delante de nosotros. Cuando nos vayamos hoy, que nos vayamos a nuestros hogares como aquellos que iban a Emaús, diciendo estas palabras: “¿No ardían nuestros corazones en nosotros, mientras nos hablaba en el camino?” Permite que todo esto sea para la gloria de Dios, porque humildemente inclinamos nuestros rostros y nuestros corazones como Sus siervos, en el Nombre de Jesús. Amén. Pueden sentarse.
4Estoy muy contento hoy de estar aquí en Klamath Falls, en este hermoso auditorio pequeño, con estos amigos de Cristo, y para continuar nuestro compañerismo con el–el Espíritu Santo, de la manera que El ha lidiado con nosotros y lo ha hecho por nosotros. Ciertamente apreciamos todas Sus bendiciones. Y anoche, cuando vimos a tantos venir al altar para rendir sus vidas al Señor Jesús, cómo agradecemos al Señor por eso. Ese es el propósito principal por el cual estamos aquí. Porque yo creo en el Evangelio completo, y en la sanidad Divina, y en todo por lo que Cristo murió; pero si Uds. son sanados por la sanidad Divina, tarde o temprano, si Uds. viven el tiempo suficiente, se enfermarán otra vez.
5Alguien dijo en una ocasión... Había un hombre que era un crítico y escribió en un–un libro, un crítico de una famosa iglesia denominacional. Y él escribió en el libro una crítica de mi ministerio. Y él dijo: “Bueno”, él dijo, “para mostrar que... La conclusión que yo saco tocante a las reuniones es esta”, dijo, “que no había duda que había allí un poder que entendía el secreto del corazón”. Dijo: “Yo tenía amigos allí que los discernieron”. Y dijo: “Ellos sabían que eso estaba correcto”. El dijo: “Pero tocante a la sanidad, no pudiera haber estado correcto”. El dijo: “Porque había un hombre sentado en el balcón”, el cual era un amigo de él de otra iglesia (una iglesia hermana, una iglesia de vecindad); el hombre tenía un problema grave del riñón lo cual había tenido por muchos años. Y dijo: “El Hermano Branham llamó al hombre por su nombre (y lo habíamos llevado allí de otra ciudad)”, y dijo, “él le dijo a él de su condición grave del riñón, y aun de algunas cosas que sucedieron en el camino, cuando él estaba sentado en uno de los balcones”. Y dijo: “Nosotros sabíamos que eso era la verdad”. Y dijo: “El hombre estuvo normal y sano como por tres años, lo cual él no había estado bien desde que era un muchacho”, dijo: “y luego vino sobre él otra vez”. Dijo: “Por lo tanto, no pudiera haber sido de Dios”, dijo, “porque si Dios lo hubiera sanado, él hubiera estado saludable. Pues una vez que un hombre es sanado, él está sanado”.
6Eso sólo demuestra, cómo... si... una persona tiene que ser ordenada de Dios para creer, o nunca creerá de todas maneras. No tiene nada con qué creer. ¿Ven? No tiene nada de profundidad en su–en su–en su alma. Si... Yo he sabido de muchos hombres que han sido puestos bajo una tienda de oxígeno, y administrado penicilina, y demás, por el doctor, y ser sanados completamente de digamos, pulmonía. Y la persona salió del hospital completamente sanada de la pulmonía; y una semana después murió de pulmonía. El sencillamente contrajo pulmonía otra vez; eso es todo. Pero él fue sanado. Y entonces cuando tuvo su juicio el finado, el honorable Hermano Jack Coe, cuando una cierta iglesia denominacional había tomado lados con un incrédulo, para pelear contra el Hermano Coe allá en–en Florida, en su juicio. Y luego el juez, dispuesto a mostrar justicia, y sin embargo los hombres de la iglesia (como decía el periódico) se habían vuelto contra el Hermano Coe y se habían unido con Joe Lewis, el liberal, incrédulo, y ellos mismos llamándose una iglesia notable. Pero sólo porque estaban tan en contra de Cristo y en contra de la sanidad... Pero sólo muestra cómo sale todo bien.
7El juez dijo: “Sr. Coe: ¿todavía reclama Ud. que este niño fue sanado?” El dijo: “Yo reclamo que Cristo sanó al niño”. Y él dijo: “El se quitó sus aparatos ortopédicos en un lado de la plataforma en la presencia del Sr. Coe, y cruzó caminando la plataforma y se cayó al llegar a su madre, inválido”. Y él dijo: “¿Pudiera Ud. mostrarme algún lugar...? Si hay alguno aquí que me pueda mostrar algún lugar en la Biblia en el que Cristo hizo un truco como ese, yo estoy dispuesto a cerrar el caso”. Y el Reverendo Gordon Lindsay (uno de sus hombres de aquí de Oregón) se levantó y dijo: “Yo puedo mostrar el caso”. Y el Sr. Lindsay le dio el caso. El dijo: “Una noche Jesús vino andando sobre el agua”. Y él dijo: “Pedro gritó desde la barca, y el resto de ellos dijeron: ‘Si eres Tú, el Cristo, el Señor, manda que yo vaya a Ti sobre las aguas’. Y Pedro descendió de la barca y empezó a andar hacia Jesús, normalmente, sobre las aguas. Pero cuando él se asustó, él se hundió”. Eso lo concluyó; seguro que sí. Ud. puede estar sano un momento, y enfermo al siguiente. ¿Ven? Depende de cuánto tiempo se sostenga su fe. Y la fe es todo lo que... La sanidad Divina y la salvación no es nada que nosotros como individuos podemos hacer. Ya es una obra terminada que Cristo hizo en el Calvario; es nuestra fe en esa obra terminada.
8Yo pudiera decirle a esta audiencia en esta tarde: “¿Cuántos son Cristianos?” Tal vez el noventa y cinco, o quizás el cien por ciento, levantaría su mano: ellos son Cristianos. Mientras Uds. crean eso, está bien. Pero el momento que Uds. empiecen a pensar que no lo son, ese es el momento que Uds. empiezan a hundirse allí mismo. Ese es el momento que su testimonio es negativo. La sanidad Divina dura tanto tiempo como dura su fe; su salvación es lo mismo. Porque toda–toda cosa de Dios es por fe, y nada de Dios puede ser probado por lo natural. Fíjense que la completa armadura de Dios, es fe. ¿Qué es la armadura de Dios? Amor, gozo, paz, longanimidad, mansedumbre, paciencia, fe. Sólo fíjense en lo que va en la armadura: todo es sobrenatural. Uds. no lo pueden manipular con sus manos; Uds. tienen que creerlo. Vayan Uds. a la tienda y cómprenme veinticinco centavos de amor Divino; cómprenme un dólar de fe. Uds. no lo pueden comprar. Es un don de Dios, y Uds. tienen que creerlo. Uds. tienen que creerlo. Mientras....
9Y luego si Uds. dicen que son salvos y todavía viven para las cosas del mundo, sus frutos prueban que no son salvos. Seguro. Yo siempre he dicho que soy muy estricto; yo creo en santidad, exactamente. Y yo digo que yo... Pero si Uds. sólo se visten como una persona santa o actúan como una persona santa, eso no los hace a Uds. una persona santa. ¿Ven? Uds. sencillamente pudieran estar manufacturando eso. Pero si el Espíritu dentro de Uds. los hace vivir de esa manera, entonces saben que están bien. De esa manera es cómo Uds. mismos se juzgan; entonces Uds. no son juzgados. Uds. están con-... Uds. no son condenados con el mundo, mientras Uds. mismos se hayan juzgado por la vida que el Espíritu dentro de Uds. los hace vivir. ¡Oh, eso–eso es Dios!
10Ahora, en estas reuniones, nuestro... Nosotros no tenemos lo que llamamos “hacer algo mayor” en sanidad Divina. Porque la sanidad Divina es algo menor, y Uds. no pueden hacer algo mayor de algo menor. Uds.–Uds.... La sanidad Divina es sólo algo que Dios añadió a la Iglesia. Y ninguno puede predicar salvación del alma, sin predicar sanidad Divina para el cuerpo. Es igual que si un animal me tuviera agarrado aquí de mi costado, y me estuviera cortando mi costado con sus garras; no hay necesidad de sólo cortarle sus patas o sus garras que tiene en mi costado. Sencillamente golpéelo en la cabeza; eso mata a todo el animal. Bueno, de esa manera lo hizo Cristo cuando El murió por el pecado: El mató todo atributo del pecado. ¿Ven? El mató toda la cosa. Y antes que tuviéramos algún pecado, no teníamos enfermedad; la enfermedad es un atributo del pecado. Sin el pecado, ellos no tenían enfermedad. Y cuando... la enfermedad es el resultado del pecado. Y uno no puede lidiar con el pecado, sin lidiar con la enfermedad. “Mas El herido fue por nuestras rebeliones, y por Su llaga fuimos nosotros curados”. Así que cuando uno le pone alto al asunto del pecado, uno también afecta el asunto de la enfermedad. De todo eso junto, se encarga. Y esa es la razón que Cristo murió: un Hombre completo, una muerte completa, una resurrección completa, para una Iglesia completa, para un Evangelio completo. Correcto. Y por lo tanto, todo va junto. Ahora, nos fijamos....
11Uds. dicen: “Bueno, entonces, Hermano Branham, su ministerio es clasificado como de sanidad Divina”. Seguro; seguro que sí. La sanidad Divina atrae. Es... Como el ochenta y cinco por ciento del ministerio de Jes-... Jesús era de sanidad Divina. ¿Sabían Uds. eso? Como el anciano... el finado Dr. F.F. Bosworth solía decir: “Ud. nunca le muestra al pez el anzuelo; Ud. le muestra la carnada. El muerde la carnada, y agarra el anzuelo”. Así que, de esa manera es. La gente viene para–para ver el poder y los milagros de Dios. Y cuando ellos ven eso, ellos... de hecho Dios los pesca con los anzuelos de las quijadas, allí mismo, porque ellos saben que hay Algo real.
12Cuando fui a Bombay, India, y a muchos de los otros lugares, ellos no son... El arzobispo de la iglesia Metodista y ellos, me recibieron allí en la... ellos tenían guirnaldas y todo colgando allí afuera. Ellos dijeron: “Bueno, Hermano Branham, no venga aquí diciendo que Ud. es un misionero”. Dijeron: “Nosotros sabemos más tocante a la Biblia que lo que Uds. yanquis [ciudadano de los Estados Unidos–Trad.] alguna vez sabrán”. Y esa es la verdad. Sí. Es un Libro oriental. Bueno, es... Si Uds. van... alguna vez van al este y estudian la Biblia, es–es un Libro nuevo, comparándola cuando Uds. la leen aquí en el oeste. Nosotros tratamos de comparar un Libro oriental con la manera occidental de vivir; Uds. no lo pueden hacer. Las parábolas y cosas son sencillamente perfectas; todavía existen allá. Y ellos tenían la Biblia dos mil años antes que nosotros fuéramos una nación; así que, para que Uds. se fijen. ¿Ven?
13Ellos dijeron: “Nosotros sabemos tocante a la Biblia, pero tenemos entendido que Dios le ha dado a Ud. un don que hace a esta Biblia vivir otra vez. Eso es en lo que nosotros estamos interesados, no en misioneros”. Dijeron: “Tenemos bastante de eso aquí. Pero tenemos entendido que–que Dios le ha dado a Ud. un don, que hace a esta Biblia vivir Su vida otra vez, un Libro de los Hechos otra vez”. Dijeron: “Eso es en lo que nosotros estamos interesados en saber”. Yo dije: “Jesucristo permanece el mismo ayer, hoy, y por los siglos. Eso es exactamente correcto”. Yo dije: “El no ha cambiado ni una pizca”. Y allí fue cuando el Señor empezó a obrar allá.
14Ahora, yo... Tenemos grandes hombres por todo... América va a estar más condenada que cualquiera otra nación en el mundo en el Día del Juicio, porque ha tenido hombres muy grandes en ella, dentro de ella, dentro de sus linderos aquí, dentro de su–su dominio. Porque ha habido avivamiento tras avivamiento que ha recorrido todo este país, y todavía la gente continuamente se está entregando al pecado, poniéndose peor cada día. ¿Ven? La iglesia, aun ella misma, enfriándose y alejándose de Dios. Es una lástima. Pero, ¿qué podemos hacer al respecto? La Biblia predijo que estas cosas vendrían, y van a estar aquí. Uds. dicen: “Bueno, ¿por qué está clamando contra ello?” Porque alguien tiene que clamar contra el mal, para que en el Día del Juicio, haya una voz grabada. (Correcto), mostrando que Uds. no... ellos no tenían excusas. ¡Y todas las señales!
15No hace mucho, cuando íbamos a Bombay, yo... Algo vino a mi mente en ese entonces. Yo estaba leyendo un artículo en el periódico, en donde ellos dijeron: “El terremoto debe haber terminado; los pájaros están regresando”. Como unos tres días antes que sucediera el gran terremoto. (Como Uds. lo leyeron en su periódico), bueno, todos... La India no es como este país. Tiene... Sus cercas no son de alambre entrelazado como las que tenemos nosotros, y la mayoría de sus edificios están edificados de piedras que ellos pueden recoger en los campos; sus cercas son hechas de piedra. Y los pajaritos se meten entre esas piedras, y hacen sus nidos. Y el ganado en la tarde (como ahorita), se para en la sombra de esas cercas.
16Bueno, ellos se fijaron que como dos días antes que aconteciera el terremoto, todos los pajaritos se alejaron de las piedras, dejaron sus nidos, sus hogares, y se fueron a los campos, y vivieron en los árboles. El ganado y las ovejas no se quedaron más junto a la cerca; ellos se quedaron en medio del campo, reclinados uno contra el otro. Y el terremoto vino, y derrumbó las paredes. Si los animalitos hubieran estado allí, hubieran sido aplastados; el ganado hubiera sido matado; las ovejas hubieran sido matadas. Ahora, si el Dios que guió la vida animal a entrar en el arca todavía es el mismo Dios, por medio del instinto El los guió fuera de peligro, lejos de esas paredes que se iban a caer. Bueno, si–si un pájaro, y una oveja, y una vaca, la vida animal, puede tener el suficiente instinto para ser guiado fuera de peligro, cuánto mucho más debería la Iglesia de Dios huir ahora de las paredes de las cosas del mundo, cuando están a punto de derrumbarse. ¡Salgan amigos!; párense por Cristo; crean en Cristo.
17Ahora, yo creo que estos ministerios que tenemos hoy en día por todo el mundo, uno es diferente del otro... Yo estaba observando al Hermano Oral Roberts hace unos cuantos momentos en el cuarto. (Ellos tienen una televisión en el cuarto, en el... que ellos rentaron para mí). Y yo estaba... Yo los oí anunciar que Oral Roberts... Y fui y prendí la televisión, y sí estaba allí. Y vi a Oral orando por un bebito enfermo de allá de Canadá, que tenía un ojo malo. Y yo creo que los padres eran Católicos. Y el Hermano Roberts en su genuina manera de fe, él puso la mano golpeando sobre el bebito y oró por él, y el bebito fue sanado. Ahora, eso es un genuino don de fe que tiene el Hermano Roberts. Y sabemos que el Hermano Jack Coe, él solía tener un pequeño yunque puesto al lado de su escritorio. Si alguien venía con anteojos, él les quitaba los anteojos y los quebraba con el martillo, y los tiraba. Si traían muletas, él les quitaba sus muletas primero, y las quebraba, y las tiraba; él quemaba todo puente. [El Hermano Branham se ríe–Ed.]. Ellos únicamente tuvieron un solo Jack Coe, como Uds. saben. [El Hermano Branham se ríe–Ed.]. El mundo no podía soportar dos al mismo tiempo. Dios dé descanso a su preciosa alma; él ciertamente fue un hombre valeroso de fe. Uno de los más grandes que yo he visto en mi vida, fue Jack Coe. Bueno, ahora... Y él–él ya está en la Gloria hoy. Su obra fue terminada, y satanás no lo podía matar hasta que su obra fuera terminada. Ahora....
18Ahora, hay–hay hombres completamente diferentes uno del otro. Y en el ministerio que el Señor me ha dado... La mayoría de esos hombres eran teólogos, grandes maestros y eruditos. El mío no es así. El mío es más como un mensaje profético. Y de la manera que yo enseño sanidad Divina, es como una obra de la cruz que ha sido terminada para Uds., y si Uds. tan sólo la reconocen, la pueden recibir. Ahora.... Ahora, el Hermano Roberts y esos grandes hombres valientes... Uds. dicen: “¿Qué diferencia hay entre el ministerio de ellos y el de Ud.?” Ellos están usando Escritura: “Poniendo manos”. Ahora, eso es verdad; esa es una doctrina Bíblica. ¿Cuántos saben eso? “Sobre los enfermos pondrán sus manos; y sanarán”. Pero si Uds. me toleran un momento, yo quiero mostrarles a Uds. que esa no fue una comisión gentil. No, señor.
19Jairo dijo: “Ven y pon Tus manos sobre mi hija, y ella–ella sanará”. Un judío: los judíos siempre ponían las manos; todo consiste en poner las manos. Pero observen al gentil; no era así. “Yo no soy digno de que entres bajo mi techo; sólo di la Palabra, y mi criado vivirá”. Y El se volteó y dijo: “Yo nunca he encontrado fe como esa en Israel”. ¡Ahí está! Debemos estar en un nivel más alto que ese. Estamos viviendo más cerca del–del fin del mundo, que lo que estábamos en ese entonces. La manera gentil es creer la Palabra. Eso es exactamente correcto. El reconocer... Miren a ese gentil.
20El dijo: “Yo soy hombre bajo autoridad”. El era un centurión, lo cual significa que él tenía cien hombres bajo su mando, un centurión romano. Y él– él dijo: “Yo soy hombre bajo autoridad; y digo a éste: ‘Ve’, y va; al otro: ‘Ven’, y viene. El tiene que hacerlo; él está bajo mi autoridad. Y yo ni siquiera me conté digno de venir a Ti, ninguno de mi nación es digno. Yo te envié un judió a Ti”. Y dijo: “Yo... La única cosa que Tú tienes que hacer es sólo hablar la Palabra”. ¿Qué reconoció él allí? Que todo pecado, y toda enfermedad, y todo lo demás, estaba bajo Su autoridad. “Sólo di: ‘Ve’ y va”. ¿Ven lo que él hizo? Ahora, eso es lo que yo estoy tratando de hacer que vea la gente americana. Que no... Uds. no tienen que esperar un momento especial, que pase un cierto evangelista y que–que ore por Uds. Su pastor es suficiente. Si el pastor no está allí, su hermano vecino es suficiente. Si su hermano vecino no está allí, su esposo o esposa es suficiente. Y si no hay ninguno de ellos allí, sólo levante sus manos; El siempre es suficiente. En dondequiera que Uds. estén, créanlo; créanlo. Es una obra terminada.
21Y anoche, no estaba intentando... Ese discernimiento o don, eso me debilita. Me perturba mucho. Y tengo un mes completo de reuniones por delante ahora. Y entonces, yo–yo estaba tratando de apartarme de eso por una o dos noches, y sólo venir y predicar un ratito, si Uds. pudieran soportarlo. Y luego al fin del servicio, el Espíritu Santo... Cuando yo me empecé a ir después de ese llamamiento al altar, el Espíritu Santo se movió abajo. Yo miré por toda la audiencia, y ahí iba esa Luz moviéndose de persona a persona. ¿Ven?, era algo que estaba listo para suceder; y allí sucedió. ¿Ven? Ahora, de la manera correcta, si Uds. pudieran haberlo recibido correctamente, en ese momento, si toda persona aquí hubiera mirado hacia arriba, se hubiera terminado el asunto de la enfermedad en cada uno de Uds., si cada uno de Uds. lo hubiera podido recibir. Ese es Cristo, entrando El mismo en la presencia del pueblo, para que ellos puedan saber que El no está muerto, sino que está vivo por los siglos de los siglos. El está vivo. Y mientras Uds. reconozcan que el que escribió la Palabra y el que dio la promesa, está viviendo aquí mismo con Uds.... El es tan real hoy en día, como Su promesa, como El era cuando El estuvo allá en el pasado. Eso lo hace a El el mismo ayer, hoy, y por los siglos.
22Ahora, la gente americana es enseñada de tantas maneras diferentes; eso es lo que lo hace difícil. Vayan al Africa, y al Congo Belga, o a Tanganica, o adondequiera que Uds. deseen ir, o a algunos de esos países que no han sido doctrinados con tantas cosas diferentes.... Uno de nuestros ministros se levanta y dice: “Bueno, yo no sé. Eso pudiera ser telepatía; yo no me metería con eso”. Otros se levantan: “Oh, eso es verdaderamente el diablo; ninguno, por ninguna razón, debería meterse con eso”. El otro se levanta: “No, yo creo que es del Señor”. Cómo sabe la gente qué hacer? Ellos–ellos–ellos sencillamente no saben cómo recibirlo. Es sobrenatural; es grandioso; y ellos no saben cómo recibirlo. Pero uno va allá, y ellos no tienen ninguna de esas doctrinas. Ellos cargan un ídolo bajo su brazo, rociado con sangre. La única cosa que ellos conocen es a su dios pagano. Cuando ellos ven algo... Ese dios pagano no puede producir algo sobrenatural, y cuando ellos ven que sucede algo sobrenatural, ellos están listos para quebrar ese dios pagano, y recibir a Cristo.
23En Durban, Suráfrica, en donde yo vi un solo milagro... habían estado cuatro personas en la plataforma, y con un solo milagro que fue hecho allí de ésos, yo vi a treinta mil paganos genuinos quebrar sus ídolos en el suelo y recibir a Cristo. A la mañana siguiente, Sidney Smith (el alcalde de Durban) vino y dijo: “Hermano Branham: sólo un momento, mire Ud. por su ventana”. Dijo: “Ud. puede oírlo....” Fui a la ventana, y ahí venían siete camiones grandes de ganado, camiones grandes de ganado, llenos de muletas, sillas de ruedas, y bastones, y cosas con las que ellos habían caminado. Ellos no tienen cosas buenas como nosotros tenemos, sólo... Y sólo una sola cosa había acontecido, sólo una sola cosa; sólo... y diez mil mahometanos recibieron a Cristo allí en una sola vez, diez mil mahometanos registrados en una sola vez.
24Ahora, ellos pusieron esa fotografía en el periódico el otro día respecto a Billy Graham y respecto a ese mahometano dando el desafío. Y Uds. vieron el otro periódico que salió, y decía: “¿Por qué no les llamaron la atención de aquella ocasión?” ¿Ven? Bueno, a ellos sencillamente les gusta hallar algo, pero... algo que puedan usar en contra del Hermano Billy Graham o algo así. Pero cuando se refiere a sanidad Divina, ellos saben que está correcto; ellos conocen el poder de Dios. Ellos lo vieron allí mismo, y–y... Así que entonces.... Y ahí venían todos esos camiones de ganado, y la gente que había estado en esos catres y camillas el día anterior, iba caminando por la calle cantando en su lenguaje nativo: “Sólo creer; todo es posible, sólo creer”. Me quedé en esa ventana, y lloré como un bebé (¿ven?), al verlos caminando por la calle. ¿Ven? Sabiendo que un día... Y ellos aun estaban en guerras tribales, pero todos eran uno allí. 25 Yo tengo un–un recorte del periódico de Durban, que dijo que en un lapso de seis meses después de eso, que sólo en la tribu Shangai, olvidé cuántos camiones llenos de–de munición, y armas de fuego, y anillos, y cosas que ellos habían traído de regreso. Y el... de regreso a su lugar, porque la gente fue verdaderamente convertida; ellos–ellos ya no querían nada más que ver con alguna cosa mala. Ellos.... Y ahora, aquí hay una cosa más antes de terminar. (Perdónenme si yo los he ofendido. No es mi propósito hacerlo). Lo que yo no entiendo, es que en América en donde se supone que estamos civilizados, cada año nuestras mujeres se quitan un poco más de ropa. Y allí estaban esas mujeres desnudas, (con nada puesto en lo absoluto, con sólo un trapo cubriendo), paradas allí, y nunca aun sabiendo cuál era la mano derecha y cuál era la mano izquierda, y tan pronto como ellas recibieron a Cristo como Salvador personal, ellas doblaron sus brazos y se alejaron de la gente para conseguir algo de ropa. Y si Cristo, en una mujer nativa, una pagana, la hace comprender a ella que está desnuda, y algunas de nuestras propias mujeres Pentecostales, que reclaman tener el Espíritu Santo, continuamente se desnudan aquí para actuar como alguna estrella de cine o alguna otra clase... yo no lo puedo entender. Hay algo que está mal en alguna parte. ¿Ven?
26Ahora, Uds. pudieran pensar que sólo soy uno con ideas anticuadas, pero hermano, eso es únicamente sentido común. Correcto. Eso es únicamente la verdad Evangélica. Así que, hay algo mal en alguna parte, amigo. Lo que necesitamos es que alguien lo diga, que alguien lo hable, y que alguien lo viva. Ahora, eso es exactamente la verdad. Ahora, que el Señor nos ayude. Y hablando de esta manera... porque yo sé que no quiero tomar mucho de su tiempo; sus iglesias tendrán servicios esta noche. Uds. visitantes (yo sé) tuvieron unos buenos momentos en las reuniones esta mañana, y ellos tendrán servicios en esta noche. Y nosotros estamos teniendo el nuestro esta tarde, para que así no interfiramos con ese servicio. Yo quiero orar por los enfermos. Cada uno de Uds. que está aquí de las iglesias visitantes, Uds. son bienvenidos a estar con nosotros esta semana. Esperamos tener unos grandiosos momentos en el Señor esta semana. Ahora una vez más, oremos antes que abramos la Palabra.
27Señor Jesús, estamos conscientes de Tu Presencia. Sabemos que Tú estás aquí, y Tú has congregado a Tus hijos esta tarde, hombres y mujeres que morirían por Ti sin reserva, hombres que son valerosos, que se paran en el púlpito y proclaman el mensaje de Cristo sin comprometerse en ninguna manera, sin embargo con mansedumbre y dulzura. Y Padre, pedimos que Tú bendigas a cada uno en la Presencia Divina. Ahora, la Biblia dice que “fe viene por el oír, el oír de la Palabra”. Y mientras leo en esta tarde este pequeño texto que he escogido para el mensaje, te pido que Tú tomes al Espíritu Santo y saques de él un contexto, que traiga la Verdad de Cristo dentro de todo corazón, y la sanidad Divina, al alcance de toda persona enferma. Y cuando oremos por los enfermos, que Tú contestes la oración. Y que aun antes de que se llame la fila y se ore por los enfermos, Dios, te pido que en el Nombre de Jesús, que Tú sanes a la gente antes que llegue ese momento. Para que ellos puedan saber que no descansa en un hombre; es en el poder de su fe, para creer en el Señor Jesús. Lo pedimos en Su Nombre. Amén.
28En San Mateo el capítulo 12 y el versículo 42, un texto muy familiar para muchos de los hermanos que siguen las reuniones. Me gustaría tratar de abordarlo en un... desde otro punto de vista, de otra manera. Y la reina del Sur se levantará en los últimos días con esta generación, y la condenará; porque ella vino de los fines de la tierra para oír la sabiduría de Salomón, y he aquí más que Salomón en este lugar. Mateo 12:42. Cuando Uds. se vayan a casa, pudieran leer el capítulo entero de Mateo 12.
29Ahora, Jesús en esta ocasión estaba reprendiendo al pueblo, porque ellos no habían entendido Su ministerio. Y ellos estaban esperando que viniera un Mesías; ellos estaban esperando que un–un Libertador los sacara de debajo del yugo de su esclavitud. Y cuando El vino, vino de tal manera, en el gran día que ellos vivían, en el sistema eclesiástico más organizado que el mundo alguna vez conoció... ellos lo tenían en ese entonces. Estamos conscientes de eso. Dios, por medio de Moisés, les dio los diez mandamientos, y ellos tomaron esos mandamientos y los metieron en diferentes sectas y demás de esa manera. Pero por todas las edades, ha habido un pequeño remanente que se ha aferrado en la Verdad de Dios, sólo un grupo pequeño. La Iglesia de Dios siempre ha sido en la minoría. ¿Cuántos saben eso? Eso es verdad, siempre en la minoría. Cuando Jesús vino, había sólo como una docena: Simeón, Juan el Bautista, y–y José y María; y sólo unos pocos como esos que estaban aferrados a la Verdad.
30Ahora... Y cuando El vino, El vino de una manera tan diferente, de lo que la gente estaba esperando que El viniera (o había sido enseñada que El vendría), al grado que El los confundió de tal manera, que ellos–ellos no lo reconocieron. Yo creo que será la misma cosa cuando El venga otra vez. Cada hombre lo tiene planeado: “El va a venir cabalgando en un caballo blanco”. El otro dice: “No, El viene en una nube blanca”. ¿Qué importa eso, mientras que El venga? ¿Ven? Mientras... Si El viene en una nube blanca o en un caballo blanco, a mí no me importa; la única cosa, es que yo esté listo para irme con El cuando llegue ese momento. Esa es la cosa principal. Pero ellos riñen sobre eso; uno empieza un grupo acá, y el otro, un grupo allá, sobre si El va a cabalgar en un caballo blanco o en una nube blanca. Así que eso no importa; con tal de que El venga. Y esa es la cosa principal: creer que El viene.
31Pero cuando Jesús vino, El vino exactamente de la manera que las Escrituras predijeron que El vendría, únicamente que no cuadraba con sus enseñanzas de ese día. Ellos esperaban que el Mesías viniera... Ellos estaban esperando Su segunda Venida, en lugar de Su primer advenimiento; en eso era en lo que estaban confundidos. El iba a venir en poder; ellos estaban esperando que El tomara la vara de hierro y gobernara todas las naciones. Y cuando El vino, manso nacido en un pesebre, con un antecedente de ilegítimo que lo seguía a El (como pensaba el mundo), nacido en un pesebre, un Niño peculiar (todas Sus maneras eran raras), destrozando las iglesias, dividiéndolas, y diciéndoles que ellos eran hipócritas (y fariseos y–y los saduceos y todos ellos), condenó toda la cosa, y se paró allí por Sí mismo, solo.... Y ellos dijeron: “Bueno, nosotros sabemos que Tu Palabra está incorrecta”. Dijeron: “En Israel se requieren dos testigos para dar testimonio”. El dijo: “Yo soy uno, y Mi Padre que obra en Mí es el otro, así que somos dos. Y si Yo no hago las obras de Mi Padre, entonces no me crean; pero si hago las obras de Mi Padre y Uds. no me pueden creer, crean a las obras para que Uds. puedan ser salvos”. ¿Ven? Dios estaba dando testimonio.
32Mucha gente está siguiendo señales. No es la señal; es la voz que va con la señal. Moisés, cuando se le dio dos señales, Dios le dijo: “Si ellos no escuchan la voz de la primera señal, entonces escucharán la voz de la segunda señal”. Cada señal es sólo una señal. El hombre tiene dones y cosas, pero observen lo que está detrás de eso. Satanás puede imitar casi cualquier cosa; él es un imitador, y él puede imitar. Pero observen la clase de voz que es, qué es lo que hace. ¡La voz de la señal! Por ejemplo: llega una persona altiva, lo que ellos puedan hacer, y toda esta cosa, no presten nada de atención a eso. El Espíritu de Dios es un Espíritu manso, un Espíritu humilde, lleno de amor y compasión, cuidando de toda la gente y trayendo a toda la gente al conocimiento de Cristo.
33Ahora, Jesús había venido exactamente de la manera que El... ellos decían... la Biblia decía que El vendría. Y El hizo exactamente lo que la Biblia dijo que El iba a hacer. Y sin embargo, ellos no le creyeron a El. El hizo la señal Mesiánica y les mostró a ellos que El era el Mesías (en ese mismo capítulo), y ellos lo llamaron a El Beelzebú, un demonio, porque El era capaz de discernir sus pensamientos. Y ellos pensaron que El era un demonio. Ahora, la Biblia les había dicho claramente. Moisés, su líder, al que ellos recurrían, él les dijo que “el Señor vuestro Dios les levantará un Profeta como yo, y vendrá a suceder que cualquiera que no oiga a este Profeta, será cortado del pueblo”.
34Ahora, el Mesías iba ser un Profeta. Y cuando esta señal de profeta fue dada entre ellos, entonces, oh, ellos no esperaban eso; ellos esperaban un hombre con una vara de hierro que pudiera salir y hacer grandes cosas y conquistar una nación. ¿Ven?, América ciertamente está vendida a grandes cosas y cosas bulliciosas; pero Dios no viene ni en grandes cosas ni en cosas bulliciosas. Cuando Elías estaba allí en la cueva, pasó Dios y un trueno pasó por allí delante de Dios, él sólo lo dejó pasar. Un viento pasó; ellos tuvieron poderosos vientos con estruendo, y todo lo demás, que pasó, pero Dios no estaba en ellos. Pero cuando habló un Vocecita apacible, el profeta puso un velo sobre su rostro y salió; El habló. Es esa Vocecita apacible la que fallamos oír; estamos buscando rugidos y truenos, y–y cosas como esas, y sensaciones. Pero Dios... Uds. pueden ser engañados en sensaciones. Queremos quedarnos con la Palabra para saber si estamos bien o no; ese es el plano. Quédense con la Palabra, y la Palabra está correcta.
35Y la Biblia había hablado y predicho de la manera que El vendría, y muchos de esos que fueron ordenados antes a Vida Eterna, ellos lo oyeron a El y lo reconocieron. Felipe, Pedro, muchos de ellos, cuando vinieron, El les decía quiénes eran ellos. Rápidamente, ellos decían: “Ese es el Mesías”. Pero los fariseos no podían contestar a sus congregaciones, así que tuvieron que achacarlo de algo. Y ellos simplemente dijeron: “Es el diablo”. Y Jesús los estaba reprendiendo, y reprochando a esas ciudades en las que El había hecho grandes obras, porque sus corazones se habían endurecido y ellos... Y El les estaba diciendo que en todas las edades... Dios, en todas las edades, a través de cada edad, ha tenido señales y prodigios, y un mensajero en la tierra, en todas las edades. En toda edad que vino, El tuvo un mensajero. Y si la gente creía ese mensaje, la nación prosperaba; si ella no creía ese mensaje, esa nación era condenada y entraba en caos. Sólo miren en el pasado en la historia de la Biblia, y Uds. de seguro lo encontrarán. Si Dios envió un mensaje....
36Y por lo general, el mensaje no viene con mucho ruido, o algo grande. Es algo pequeño. Fíjense en Noé, el fanático. Miren a Abraham. Sólo fíjense por toda la Biblia. Y aun Jesús mismo: humilde, sumiso, desechado, con un mal nombre tras El, todo. Miren a Juan: un hombre nacido en el desierto, sin haber ido a la escuela en lo absoluto, con un pedazo de piel de oveja envuelta en él, y vello por dondequiera, y se miraba como uno de esos gusanos peludos de aquí, predicando allá arrepentimiento, y comiendo langosta y miel. ¿No es eso algo tremendo? Y allí esos grandes clérigos finos, hechos a su propio estilo, ¡oh!, instruídos de lo mejor, podían pronunciar cada palabra hebrea exactamente, y su gramática y su teología eran perfectas. Y Dios tomó algo como un gusano peludo de allá del desierto, y lo envió y condenó toda la cosa. Aun cuando vino Jesús, El dijo: “No ha habido un hombre nacido de mujer tan grande como Juan el Bautista”. Correcto. Dios hace cosas pequeñas, pero poderosas.
37Ahora, la Biblia habla y dice (hablando de Juan siendo el precursor allí) dice: “Todo lugar alto será traído bajo; todo lugar bajo será levantado; las montañas saltarán como corderitos, y todos los árboles palmearán sus manos”. ¿Qué era? Un hombre con cara velluda, con un pedazo de piel de oveja envuelta en él, casi ahogando a la gente con agua, parado en las riberas del Jordán, hablando duro en contra las iglesias.
38Miren cuando vino Jesús: ellos esperaban que el Mesáis descendiera por los corredores dorados, un hombre maduro con una vara de hierro en Su mano, conduciendo carros, y Angeles todo alrededor de El, grandes cosas adornadas, y descendería y tomaría control, y echaría fuera a Roma, y consumaría toda la cosa, y le daría el reino a Israel. ¿Cómo vino El? Como un Bebé, Jehová Bebé, nacido en un pesebre sobre un montón de estiércol. Eso es correcto; eso es exactamente correcto. El descendió en un establo hediondo. En ningún lugar dice que alguna vez fue a la escuela, o que alguna vez entró a la escuela, en ninguna parte en lo absoluto. Recorría por allí haciendo milagros y señales, y la gente lo condenó. Cuando El vino para ser bautizado allá en el Jordán, sólo un Hombre ordinario caminando al lado de la calle... mejor dicho, al lado del camino, fue al desierto para ser bautizado por ese ministro barbón allí. ¿Ven? Dios obra Sus propias maneras, y–y la gente... Uds. tienen que humillarse, y....
39Como Uds. saben, las grandes cosas brillantes son las que ciegan los ojos de la gente. Eva estaba buscando una nueva luz; ella la obtuvo. La Biblia dice que en los últimos días “los demonios serían... se disfrazarían como ministros de luz”. Miren el primer pecado que fue hecho, fue satanás queriendo un reino más grande, más brillante, una cosa grande, y se fue al norte y estableció su propio reino, para opacar el de Miguel. Siempre son esas cosas brillantes. Nosotros no somos monos; los monos van tras las cosas brillantes. Seamos hombres y mujeres sensibles; sentémonos, miremos el Evangelio, veamos lo que dice, y sigamos el liderazgo del Espíritu Santo. Uds. nunca serán capaces de conocer a Dios, hasta que el Espíritu Santo entra en Uds. Eso es exactamente correcto.
40La Biblia dice que “nadie puede llamar a Jesús el Cristo, sino solamente por el Espíritu Santo”. Si Uds. nunca han recibido el Espíritu Santo, Uds. no saben todavía que El es el Cristo. Recuerden eso. Uds. únicamente están caminando hacia esa Luz. Uds. pueden decir: “Mi pastor así lo dijo”. Eso es verdad. “Mi Biblia así lo dice”. Eso es verdad. “Mi madre así lo dijo”. Eso es verdad. “Mi iglesia cree que es el Espíritu Santo”. Eso es verdad. Pero, ¿qué de Ud.? Como un individuo, Ud. no lo sabe, hasta que lo haya recibido. Y cuando Ud. recibe el Espíritu Santo, entonces Ud. es un testigo que El está vivo para siempre. Ahora, el Espíritu Santo está dentro de Ud.; entonces Ud. lo observa mientras El obra. Si la Vida de Cristo está dentro de Ud., producirá Su Vida dentro de Ud. “Las obras que Yo hago, vosotros las haréis también”. Las mismas obras, porque es la misma Vida. Si la vida en una vid de sandía produce una sandía, bueno, se... la siguiente rama que salga, producirá otra sandía; cada vez será una sandía. Y si la iglesia realmente está anclada en Cristo, cada iglesia escribirá un Libro de los Hechos detrás de ella. Eso es exactamente correcto, porque la primera escribió un Libro de los Hechos detrás de ella. Así que, ahí lo tenemos.
41Y Jesús verdaderamente les había probado a ellos que El les había dado el Mes-... la señal del Mesías, que el tiempo del fin para ellos estaba allí; y ellos no lo creyeron. Y El los estaba reprendiendo y diciéndoles. Y El se refirió al pasado entonces, en los versículos que preceden a este, en el versículo 41, El prefirió allí... refirió, mejor dicho, a Jonás: “En los días de Jonás....” Yo siempre sentí lástima por Jonás; mucha gente condena a Jonás. Bueno, Jonás fue un profeta; él fue un gran hombre de Dios. Uds. los oyen decir: “Bueno, él es un Jonás”. Yo creo que Jonás hizo exactamente lo que Dios le dijo que hiciera. Yo no creo que ningún siervo de Dios, guiado por el Espíritu, puede salirse de la voluntad de Dios. Porque mientras él sea guiado por el Espíritu, esa es la voluntad de Dios. Algunas veces él hace cosas que él mismo ni siquiera sabe lo que está haciendo, y no comprende por qué lo hace, pero es Dios haciéndolo obrar para bien. “A los que aman a Dios, todas las cosas obran para bien”, dice la Escritura.
42Y Jonás, seguro que Dios le dijo que fuera a Nínive, pero de alguna manera u otra, no conocida para–para el profeta, él tomó el barco incorrecto, y fue hacia Tarso. Yo he... O mejor dicho, hacia esa dirección. Vino una tempestad, y las olas empezaron a levantarse, y los vientos soplaron. Yo siempre sentí lástima por Jonás. Como Uds. saben, ellos ataron sus manos y sus pies, lo arrojaron del barco, y un gran pez se lo tragó. Y cualquiera sabe que cuando un pez come su cena, o mejor dicho, su comida, se va al fondo y descansa de nadar en el fondo del agua, allá en el fondo del lago. Ud. alimenta sus peces dorados, y fíjese lo que sucede: ellos se van directamente al fondo de esa pequeña pecera y descansan. El ronda por toda el agua hasta que encuentra su comida; después que él ha comido, se va abajo y descansa.
43Ahora, esta gran ballena... La tormenta en el mar había venido, y Jonás había sido arrojado, y Dios envió esa ballena por allí para recoger a Jonás. Y ella se tragó a Jonás, y se fue al fondo del mar para descansar. Y allí estaba Jonás, atado de manos y pies, en el fondo del mar en el vientre de una ballena. ¡Ud. habla tocante a síntomas!, Jonás los tenía; él–él tenía derecho a tener síntomas. Mire aquí. Si él miraba en esta dirección, miraba el vientre de la ballena; si él miraba en esa dirección, miraba el vientre de la ballena; para dondequiera que miraba, miraba el vientre de la ballena. Ahora, no hay nadie aquí en esa condición, ¿hay, hermana? Ud. no está en esa condición, ni Ud. allí, ni cualquiera de Uds. Ninguno de Uds. está en esa condición. Ahora, él no... Ninguno alguna vez estuvo en esa condición, en la que Jonás estaba. Sus manos estaban atadas; sus pies estaban atados; él estaba en el vientre de la ballena. Quizás estaba a veinte brazas de profundidad en el mar, y en un mar tormentoso. ¡Hablando de síntomas!, él realmente los tenía. Pero, ¿saben Uds. lo que dijo él? “Son vanidades ilusorias; yo ya no las miraré más. Pero una vez más miraré hacia Tu santo templo”.
44¿Por qué? Cuando Salomón dedicó ese templo, él oró allá. Y él dijo: “Si cualquiera de Tu pueblo esté en dificultad en cualquier parte, y mirare hacia este templo, entonces oye desde el Cielo, Señor”. Y él tenía confianza en lo que la... para lo que fue hecha la oración del profeta: para que él fuera oído del Cielo. Y él rehusó mirar a los síntomas del vientre de la ballena, y miró otra vez hacia el templo. Ud. no puede evitar que ore un santo; a mí no me importa adónde vaya Ud. Es... Ud. puede ponerlo en cualquier situación: los jóvenes hebreos en el horno de fuego ardiente, Daniel en el foso de los leones, en donde sea, un verdadero creyente se aferra a esa oración; a mí no me interesa lo que suceda, él se aferra a esa oración. Como Uds. saben, en... Uds. saben lo que sucedió. Dios hizo que esa ballena se enfermara de su estómago, y lo–lo vomitó en la orilla. Ahora, si Dios contestó la oración de Jonás bajo esas condiciones, mirando hacia un templo que un hombre hizo, el templo en donde un hombre oró, un templo en donde había un propiciatorio que estaba cubierto con la–la sangre de un cordero, cuánto mucho más El contestará hoy en día, cuando apartemos la mirada de nuestros síntomas, nuestra condición tullida, nuestro cáncer, nuestro tumor o lo que tengamos, o nuestro pecado, y miremos hacia el Trono de Dios, en donde Jesús está a la diestra de la majestad con Su propia Sangre, para interceder sobre nuestra confesión.
45¡Olvídese de su sínt-... síntomas! Si Ud.... Mientras Ud. mire su mano y diga: “Está torcida”, siempre estará torcida. “Yo rehúso mirarla más. Yo miro a Tu santo Templo, ¡oh, Señor!” ¡Déjenme decirles!, alguien se enfermará; satanás se enfermará, cuando Uds. empiecen a hacer eso. Yo quiero que Uds. vean cómo Dios hizo esto tan real. Entonces, se nos dijo que los ninivitas habían llegado a ser idól-... idólatras, y ellos adoraban los animales. Todo idólatra adora animales. Y entonces, notamos que–que su dios del mar de ellos–ellos era la ballena, porque ella era el maestro del mar. Y la ocupación de ellos en Nínive, era la pesca. Y allí todos los hombres estaban afuera, miles de ellos (una–una ciudad tan grande como Portland, Oregón), y todos ellos estaban allí afuera en sus barcas, pescando. Y ahí llegó su dios–su dios ballena, sacó su lengua, y el profeta salió caminando de la pasarela. ¡Seguro que ellos oirían su mensaje! El dios ballena había escupido al profeta. Seguro que sí. ¡Dios sabe cómo hacer las cosas! Pudiera ser sencillo, pero El sabe cómo hacerlo. El sabe cómo alcanzar el corazón de los hombres.
46La ballena, el dios de ellos, abrió su boca y el profeta salió caminando. Y él dijo: “¡A menos que se arrepientan, en cuarenta días este lugar se hundirá!” Allí en esa Escritura que estamos leyendo aquí esta tarde, Jesús dijo: “Como fue....” Y miren lo que ellos pidieron primero allí. Ellos dijeron: “Muéstranos una señal, Maestro”. Los fariseos le dijeron a El, dijeron: “Muéstranos una señal”. El dijo: “La–la generación mala y adúltera demanda señal; pero señal no le será dada, sino la señal de Jonás. Porque como estuvo Jonás en el vientre del gran pez tres días y tres noches, así estará el Hijo del Hombre en el corazón de la tierra tres días y tres noches”. Ahora, Uds. gente de mente espiritual, ¡ábranse! ¿Qué es eso? ¿Qué es eso? No sólo lo lea ligeramente. Permita que el Espíritu lo capte por Uds. ¿Qué? ¿Qué clase de generación estaba buscando una señal? Esta generación. Esta es esa generación mala y adúltera que demandaría señal en todas partes; cada pequeña señal, ellos la demandan. Dijo: “No habrá señal, sino la señal de Jonás”. ¿De qué era Jonás señal? ¡De la resurrección! ¡Aleluya! ¡La resurrección! ¡Esa es la cosa que estamos viendo ahora!, la señal de la resurrección; Jesús vive; El no está muerto. El está en nuestros medios haciendo la misma cosa que El hizo en ese entonces. Esa es la señal que esa generación recibiría.
47Uds. dicen: “Oh, El le estaba hablando a la generación de ese entonces”. No, señor. Miren las señales que ellos recibieron de El en ese entonces. El estaba hablando de esta generación: la generación mala y adúltera. Miren aquí ahora en nuestro país: ¡adúlteros!; es como Sodoma y Gomorra (seguro que lo es), y en aumento diariamente. “Esa generación mala y adúltera demandará señal, y ellos la obtendrán”. El prometió que la obtendrían. Ellos obtendrían una señal verdadera del Cielo. Compare eso con los días de Sodoma: “Así será en la Venida del Hijo del Hombre”. Yo espero que Uds. capten eso. ¿Ven? “Habrá una señal dada a ellos”, El dijo. La Palabra de Dios cuadra exactamente por toda la Biblia.
48Jesús dijo: “Como fue en los días de Sodoma, así será en la Venida del Hijo del Hombre”. Miren a ese Angel allí con la Iglesia elegida, lo que El hizo. Miren a Jesús, lo que El hizo en Su generación. Miren aquí a esta generación, lo que El está haciendo ahora. ¡Ellos recibirán una señal!, pero ellos no la creerán. Ahí lo tienen. Pero vino, a pesar de eso. “La generación mala y adúltera demandará señal. Y ellos la van a tener, les será dada a ellos. Como estuvo Jonás en el vientre del gran pez tres días y tres noches, así estará el Hijo del Hombre en el corazón de la tierra tres días y tres noches”. Pero la resurrección será la señal. Y la señal de la resurrección le es dada a la Iglesia en estos últimos días. El Angel del Espíritu Santo en las–en las reuniones, mostrando las mismas cosas, haciendo las mismas cosas por toda la nación, probando que Jesucristo ha resucitado de entre los muertos, el mismo ayer, hoy, y por los siglos. Esa es la generación que la recibiría.
49Luego El llega a la reina. La reina, nosotros la llamamos la reina de Sabá. “La reina del Sur”, El dice aquí. Dice: “Ella se levantará en los últimos días y condenará a esta generación. Ella se levantará en el último día” (eso es con la generación de los últimos días), “ella se levantará con ellos y los condenará; porque ella vino de los fines de la tierra para oír la sabiduría de Salomón, y sin embargo, Yo os digo a vosotros que uno más grande que Salomón está aquí”. Ahora, tomemos a la reinita en los días de Salomón, y escuchen atentamente. Ahora, todos los eruditos de la Biblia saben que los días de Salomón eran la edad dorada de los–de los israelitas. Esos fueron los tiempos que ellos no tenían guerras por nada; ellos edificaron el templo. Y todas las naciones, después de David, temían a Israel y le habían traído grandes cosas, y riquezas, y poder, y un ejército poderoso; nadie los molestaba.
50Y entonces ellos tenían... Dios les dio un don. Dios da dones en todas las generaciones, un don de Su Presencia. Ahora, escuchen: entonces, nos damos cuenta que Salomón, después que él recibió este don de discernimiento, fue puesto en acción. Y la gente de todas partes le creía. Ahora, ¿qué si ellos hubieran rechazado ese don? Bueno, ellos hubieran–ellos hubieran sido un país perdido. Pero ellos lo creían; todos lo creían. No importaba lo que Salomón hacía, ellos todavía se quedaban con él. Ellos creían que él era un siervo enviado de Dios. ¡Oh!, ¿qué si la iglesia Cristiana en esta noche, qué si la iglesia Cristiana hoy en día, pudiera creer el Don que Dios les envió, el Espíritu Santo? ¿Qué si ellos lo recibieran? ¿Qué si todas las denominaciones se reunieran alrededor del Espíritu Santo, como Israel se reunió alrededor de Salomón con ese don? El Espíritu Santo es un Don para la iglesia, y la iglesia lo desecha, y lo aislamos con nuestras doctrinas, y nuestras teologías, y cosas, nuestros credos hechos por el hombre. Excluimos a Cristo; no permitimos al Espíritu Santo entrar, ni milagros, ni gritos, ni hablar en lenguas, ni alabanzas a Dios.
51Bueno, si el Espíritu Santo hizo eso en el Libro de los Hechos, El hará la misma cosa hoy en día, porque el Libro de los Hechos no son los hechos de los apóstoles; son los hechos del Espíritu Santo en los apóstoles. Y si es el mismo Espíritu Santo en la Iglesia hoy en día, actuará de la misma manera y dará los mismos resultados. ¿Para qué aceptar un substituto, cuando el Cielo está lleno del verdadero poder Pentecostal? Nosotros no tenemos que tener un substituto; podemos tener lo real. Yo sé que es la verdad, mi hermano y mi hermana; es verdad. Ahora, ¡los hechos del Espíritu Santo! Fíjense en esta–esta reina ahora, o mejor dicho, primero en Salomón. Nos damos cuenta que en los días de su ministerio, todo el pueblo se reunía alrededor, alrededor de Salomón. Y todos hablaban... No había nadie hablando en contra de él; todos lo apoyaban a él.
52Ahora, ¿qué si toda la iglesia Cristiana hoy en día se reuniera alrededor del Espíritu Santo? Que nadie dijera: “¡Es fanatismo!” Que nadie dijera: “¡Eso no es así!” Que todo americano dijera: “¡Oh, hermanos!, en nuestra nación hemos recibido el Espíritu Santo”. ¿Qué si nuestro más amado presidente, el Sr. Eisenhower, y todos los–los–los candidatos y demás para esta elección, y toda la gente sólo estuvieran unánimes, y ellos anduvieran diciendo: “¡Oh, nosotros somos tan bendecidos!; ¡somos tan bendecidos! El Espíritu Santo nos ha visitado, y El está en nuestros medios”? ¡El sí está! Miren: cuando yo me bajé del avión allá, la aeronave en–en la India, ellos dijeron: “Nosotros no queremos saber su teología. No lo queremos oír decir que Ud. es un misionero. Entendemos que Dios le ha dado a Ud. un don para hacer la Biblia vivir otra vez. ¡Nosotros queremos eso!” ¡Eso es! [El Hermano Branham da golpecitos en el púlpito–Ed.]. ¡Oh, hermanos! Si toda la Iglesia de Dios redimida se elevara en el poder del Espíritu Santo, las naciones temerían a esta nación. Ellos tienen bombas atómicas ahora, y ellos la van a estallar en pedazos uno de estos días; y Uds. saben eso. “Los cielos estarán encendidos”, dijo Pedro, “y la tierra será quemada...; se fundirán”, y demás. Sabemos que viene. Pero, ¿qué si nosotros...? Si....
53La gente hoy en día está tratando de excavar en la tierra para hacer un–un refugio contra bombas, para poner al gobierno allá en Kentucky, en alguna parte en una de las cuevas. Ahora, ellos tienen una bomba que ellos ni siquiera aun se pueden esconder de ella en una cueva. Si Uds. se meten ciento setenta y cinco pies [53.34 m.–Trad.] de profundidad en la tierra, o si Uds. lo harían de acero sólido quinientos pies [152 m.–Trad.] dentro de la tierra, la explosión de eso, mataría todo... quebraría todo hueso en su cuerpo; seguro que lo quebraría. Haría un hoyo en la tierra de ciento cincuenta millas cuadradas [388.5 km2–Trad.], ciento cinc-... ciento setenta y cinco pies de profundidad en la tierra [ 53.34 m.–Trad.]. ¿Cómo se van Uds. a escapar de eso? Bueno, yo les digo ahorita, que la Iglesia tiene un refugio. No es hecho de acero; es hecho de plumas. Bajo Sus alas, la Iglesia habitará, y será levantada a la Gloria, de las cosas del mundo. Seguro. Oh, si la nación únicamente escuchara y recibiera, y se reuniera alrededor del Don, esta sería una edad dorada. El Don es el Espíritu Santo que Dios envió de regreso. “He aquí, Yo enviaré la promesa de Mi Padre sobre vosotros; pero quedaos vosotros en la ciudad de Jerusalén, hasta que seáis investidos de poder desde lo Alto”.
54Pedro dijo en el Día de Pentecostés: “Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el Nombre de Jesucristo para perdón de los pecados; y recibiréis el Don del Espíritu Santo. Ellos dicen: “Bueno, eso fue sólo para ellos”. ¿Lo fue? El dijo: “Porque para vosotros es la promesa, y para vuestros hijos, y para todos los que están lejos; para cuantos el Señor nuestro Dios llamare”. El Don es para el que quiera, puede venir. Y por medio de los americanos que oraban, y estos antiguos antepasados que vinieron peleando la buena batalla de fe y establecieron esta nación sobre los principios de la Biblia, y son sus hijos los que se han sostenido en Dios, los que han traído el avivamiento que ha sido traído a América. Pero ellos son una minoría. Los otros son las fuerzas comunistas en las iglesias y... Uds. ven esta gran reunión tocante a estos ministros y todo en estas grandes obras aquí de la iglesia, aun trayendo tar-... tarjetas comunistas en sus bolsillos, líderes de estas iglesias internacionales y demás. Sencillamente está todo carcomido. ¡Tiene que venir de esa manera, pues no hay otra Roca, ni otro fundamento, sino Jesucristo! “Sobre esta Roca Yo edificaré Mi Iglesia; y las puertas del Hades no pueden prevalecer contra Ella”. ¡Amén! Esa es la idea.
55Allí estaba la reina, o mejor dicho, Salomón, y todo el pueblo reuniéndose alrededor. Bueno, sólo las noticias se dispersaron por todas partes. Bueno, a través de las pequeñas fuerzas de la iglesia, las noticias de que el Espíritu Santo está cayendo aquí y produciendo grandes reuniones, ha llamado a estos ministros de todo el mundo, de todas partes, sólo con esa pequeña fuerza. ¿Qué está haciendo? Sacando al elegido; sacando a los hijos de Dios de todas partes: “Mis ovejas oyen Mi Voz”. Ellos están viniendo de todas partes, viniendo al Señor, de Alemania, de Suiza, de Africa, de India, de Asia; ellos están viniendo de todo el mundo. Fuegos de avivamientos se han hecho en casi cada colina. La gente, el elegido... El resto se está burlando de ellos, los llaman “santos rodadores” y fanáticos. Eso no quiere decir nada. Pero el... ellos... descansan seguros que es el–el propósito de Dios que ellos los condenen a Uds., para que El sea capaz de condenar eso. Seguro que sí. Si ellos no... Si ellos los condenan a Uds., ellos lo condenan a El. “En cuanto lo hicisteis a uno de estos Mis hermanos más pequeños, a Mí lo hicisteis, a cualquiera de estos que creen en Mí. Y estas señales seguirán a los que creen en Mí”. Así es como Uds. sabrán. No profesando creer, sino, “las señales que Yo hago, ellos harán también”. Eso será una–una vindicación, una voz para su ministerio que ellos están diciendo la verdad. Hombres y mujeres, despierten a la realidad de que estamos viviendo en los últimos días. Estamos ahorita bajo las sombras de Su misericordia, pero un día estaremos bajo las sombras del Juicio, porque hemos rechazado las sombras de misericordia. ¡Huyan a la Roca!
56Entonces, ¿qué? Fíjense: toda la gente se reunía alrededor de Salomón. El don era poderoso; hacía grandes cosas. Ellos nunca vieron algo como eso; ellos sabían que tenía que venir de Dios. Tal discernimiento, ellos nunca vieron tal cosa. Todos los que pasaban por allí, ellos querían ir y ver a Salomón; ellos querían verlo. Bueno, Nehrú, y otros... y Khurschev, y ellos, no vendrían a esta nación únicamente para ver qué carreteras tan buenas tenemos, para así conquistarla. Ellos no querrían estar viendo la clase de edificios majestuosos y elevados que tenemos, cuántas riquezas tenemos, y cuántas granjas, cuánta agricultura y demás; ellos no vendrían para ver eso. Si todos nos reuniéramos alrededor del Espíritu Santo, ellos estarían tan hambrientos por Dios; ellos estarían tan temerosos de ello, porque sabrían que Dios controla toda fibra de la tierra. Sí. Eso es lo que necesitamos hoy en día: son–son hombres y mujeres reunidos alrededor del Don de Dios, el Espíritu Santo. Y el Espíritu Santo obrando en ellos, mostrando Su Presencia con ellos, para que pudieran... gente... otros incrédulos, pudieran ver que es Dios.
57Ahora, nos damos cuenta que la gente pasando por allí se dio cuenta de Salomón, y su fama se esparció por todo el mundo, y se fue a lo más alejado (la Biblia dice), a las partes más lejanas de la tierra. Ahora, las... eso era las partes más lejanas del mundo conocido de ese día. Y si Uds. se fijan, es una gran distancia desde Palestina, cruzando el desierto de Sahara, hacia la... en donde ella era reina, la reina de Sabá. Ahora, pensemos. Todos pasando por allí, pasaban por donde estaba la reinita, Uds. saben, y ellos decían: “Bueno, nosotros somos viajeros. Hemos estado en ciertos y ciertos países. ¡Oh, Ud. debería ir a Palestina! Ellos son un pueblo poderoso; todos ellos están unánimes. Toda la nación está floreciendo en riquezas. Y ellos tienen a un hombre allí que tiene un don de parte del Dios de ellos, que ese hombre hace igual que lo que haría su Dios, si El estuviera parado allí”. Como Uds. saben, “fe viene por el oír”. ¿Ven? Y esa reinita decía: “¡Mira nada más!”
58¡Oh!, luego el siguiente hombre que pasaba: “Sí, yo... Reinita: hemos pasado y hemos estado viajando, con nuestras caravanas y con los camellos. Y–y atravesamos Egipto; pasamos por todos los países. Y cuando llegamos a Palestina, ¡mire Ud.!, ellos tienen un Dios poderoso allí, un Dios vivo. Oh, nosotros tenemos dioses en nuestro país, por supuesto, pero ellos tienen un Dios que obra en Su pueblo. ¡El es un Dios verdadero! ¡Ud. lo debería ver! Ellos aun tomaron a ese hombre Salomón, y lo hicieron su rey. ¡Y oh!, su Dios es poderoso; Ud. lo debería ver a El”. Como Uds. saben, “fe viene por el oír, oír de la Palabra”. Si un hombre tiene algo de Dios en él, cuando él oye de las obras de Dios, él empezará a tener hambre. Ella empezó a considerar de tomar un viajecito; pero ella... esperar esto. Ahora, ella vivía en una tierra pagana; lo sabemos. Ella era una pagana, ella misma lo era.
59Pero hagamos un pequeño drama ahora. Me imagino ahora, que ella, debido a su prestigio, antes que ella pudiera salir del país, ella tendría que consultar a su iglesia y a su sacerdote pagano, para ver si ella podía ir. Así que yo la puedo ver a ella ir adonde su sacerdote, y decir: “Santo padre, yo–yo he oído grandes noticias de los israelitas, que el Dios de ellos allá ha ungido a uno de sus–sus hermanos. Y él es un gran hombre, que muestra prodigios, y señales, y sabiduría, y puede discernir los pensamientos del pueblo, y grandes cosas que él está haciendo allá”. Puedo oír al sacerdote pagano decir: “Hija mía, ¿sabes que tú eres una reina? ¿Que tú eres un miembro de esta iglesia, la iglesia de esta gran nación de la que tú eres una reina? ¿Sabes que tu tatarabuela de tu tatarabuela, y toda tu ascendencia fueron reinas antes que tú? ¿Traerías una desgracia para tu iglesia y para tu pueblo al–al asistir a una reunión tan fanática como esa? Bueno, si–si los dioses alguna vez harían algo, nuestros dioses lo harían en nuestra iglesia”. ¡Si esa no es la actitud de hoy día, yo no sé cuál es! Sí, señor.
60“Bueno”, ella dijo: “pero escuche: yo entiendo que–que El no es alguno del que–que nosotros hablamos. Ahora, Ud. ha hablado tocante a estos ídolos aquí que nosotros servimos, y yo nunca he visto a uno de ellos que se haya movido en toda mi vida. Y Ud. continúa diciendo lo que ellos son, y lo que ellos van a hacer, y lo que ellos harán, y lo que hicieron. Yo nunca he visto a uno solo que se haya movido; la única cosa que yo tengo son algunas palabras aquí que he estado leyendo tocante a ello. Pero ellos me dicen que su Dios está vivo. Yo quiero encontrar algo real”. Esa es el hambre del corazón de todo ser humano. Ellos quieren encontrar algo real. Ellos saben que vienen de algún lugar oscuro, y entran aquí, y regresan a esa tierra otra vez que ellos no conocen. Ellos están buscando algo más allá de la cortina. Y eso estaba en su corazón.
61Bueno, yo puedo oír al sacerdote decirle ahora: “Hija, si tú vas allá, te excomulgaremos de la iglesia. Simplemente quitaremos tu nombre de allí del libro, y ya no serás–no serás un miembro de esta iglesia”. Pero, ¿saben qué? Si el hambre de Dios entra en un corazón humano, no hay nada en el mundo que los va a parar. Correcto. ¡Cuando el corazón empieza a hambrear! David dijo en la Biblia: “Cuando un abismo llama al abismo....” Ahora, si hay un abismo llamando, tiene que haber un abismo para responder a eso. ¿Creen Uds. eso? Ahora... En otras palabras, algo así: si... antes que... Bueno, yo leí en una ocasión hace unos cuantos años aquí en un periódico, tocante a un muchachito que se comía los borradores de los lápices en la escuela. El maestro le daba otro lápiz, y él se comía el borrador de él. Y un día su mamá lo encontró afuera comiéndose el pedal de una bicicleta, en una... [Porción sin grabar en la cinta–Ed.].... tenía que haber azufre para responder a ese anhelo vehemente. ¿Ven Uds. lo que quiero decir?
62En otras palabras, antes que pueda haber una creación, tiene que haber un Creador para crear la creación. Y mientras Uds. estén aquí hoy (Uds. personas que están enfermas), buscando sanidad Divina, porque Uds. creen que hay un Dios que puede sanar a los enfermos, eso muestra que hay una Fuente abierta en alguna parte para sanidad. Siendo que Uds. están deseando más de Dios, es porque hay una fuente en alguna parte en donde Uds. pueden encontrar más de Dios. Cuando el abismo llama al abismo, tiene que haber un abismo para responder a ese llamado. Ahora, la reinita, oyendo tocante a un Dios Viviente que estaba viviendo con Su pueblo, eso le creó una sed. “Bienaventurados”, dijo Jesús en Mateo 5: “Los que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos serán saciados”. Hay una respuesta cuando Uds. tienen sed; hay algo para saciar esa sed. Nuestros credos, nuestra denominación, nunca satisfará esa sed; Uds. tienen que encontrar la realidad de un Dios Viviente. Y de la única manera que Uds. alguna vez la saciarán, es ser llenos con Su Espíritu. Eso es lo que sacia esa sed. El es la porción satisfactoria para Su iglesia, el Todo suficiente, que satisface todo anhelo. Cuando un hombre deja las cosas del mundo y viene a Cristo, él encuentra toda esa suficiencia en Cristo, cuando él encuentra a Cristo.
63Ahora, entonces ella empezó a tener sed, y el... Por supuesto el sacerdote le dijo a ella que no podía ir. Pero, como Uds. saben, hay algo tocante a eso, que si una persona quiere encontrar a Dios, no hay nada que la va a detener de eso. Ahora, la damita tenía algunos impedimentos. Y toda persona que trata de venir a Cristo, encontrará impedimentos; están por dondequiera. Empiece Ud. una vez, y dese cuenta. Empiece una caminata más cerca con Dios, y dese cuenta qué sucederá; sólo inténtelo. El diablo estará a la puerta para detenerlo a Ud. de cualquier manera. Ahora, la primera cosa: ella era la reina. Y tenía una distancia larga que viajar; ella tenía que dejar su iglesia; ella tenía que renunciar a su–su sacerdote; ella tenía que renunciar a su iglesia. Pero Jesús dijo que “el que no renunciare aun a su padre, madre, esposo, esposa, hijos, y todo, y viene en pos de Mí, no es digno de ser Mi discípulo”. Es una renuncia, un sacrificio, el renunciar. Ud. dice: “Bueno, yo soy... yo... ¿sabe Ud.?, yo pertenezco a ciertos clubes; yo pertenezco a estos grupos, y–y todos hacemos....”
64Uds. tienen que renunciar a todo, y tienen que hacer su elección ahorita. ¿Están Uds. listos para renunciar a todo para seguirlo a El? Si Dios pone una sed en su corazón, Uds. renunciarán a todo lo que hay en el mundo. Yo dejé a mi propio padre y madre, mi hogar. Yo tengo una esposa y tres hijos sentados allí en estos momentos. Si ellos me dijeran: “No prediques más”, yo me iría de mi casa, sí, señor, tanto como los amo, que moriría por ellos aquí mismo sin pensarlo más. Pero Cristo es todo. El es mi objetivo, y yo... Mi motivo hacia El es sacrificar todo lo que tengo para seguirlo a El, aunque me llamen un fanático, aunque me llamen un sanador Divino, un “santo rodador”, o lo que sea. A mí no me importan las cosas del mundo, y yo no creo que le importen a cualquier Cristiano. ¡Queremos seguir a Cristo! Ese es mi objetivo: seguirlo a El; ensalzarlo a El. Eso es lo que nosotros necesitamos hoy en día: es gente que esté dispuesta a sacrificar.
65Ahora, la reinita tenía algunas ideas brillantes, quisiera que Uds. se fijen. Ella dijo: “Ahora, yo nunca he visto esto; yo no sé nada al respecto”. Así que, me imagino que la primera cosa que la reinita hizo, fue comprarse una Biblia, para que así ella pudiera leer y darse cuenta. Ella dijo: “Ahora, si es alguna clase de fingimiento, no estará de acuerdo a la Biblia, la Biblia de ellos. Pero si la Biblia de ellos ha predicho tal cosa, entonces estará correcta”. Ahora, eso es lo que los Cristianos deberían hacer. Cuando Uds. vengan a una reunión, no condenen; primero escudriñen las Escrituras. Ella... ¿Qué si ellos hubieran sido–qué si ellos hubieran sido así de sinceros con Jesús? Dijo: “Escudriñad las Escrituras, porque a vosotros os parece que en Ella tenéis la Vida Eterna; y Ellas son las que dan testimonio de Mí”. Correcto, seguro que sí.
66El les dijo a los fariseos, a esos grandes clérigos de ese día, les dijo: “Uds. pueden mirar al sol, y si está nublado, Uds. dicen: ‘Mañana habrá tempestad’; y si está claro: ‘Mañana habrá buen tiempo’”. Dijo: “¡Hipócritas! Se supone que Uds. son clérigos, y pueden discernir las cosas de la tierra mejor que lo que Uds. pueden discernir las señales de los tiempos”. ¡Si eso no es la verdad hoy en día! Todos están interesados en saber quién será Presidente. Yo también lo estoy, pero, ¿qué importancia tiene? Yo quiero saber quién será Rey de la Eternidad: Cristo. Esa es la cosa principal. Yo quiero saber tocante a mi nación; yo estoy interesado en ella; yo soy americano. Yo estoy interesado en mi nación. Pero hermano, deje que eso sea secundario; mi Dios es primero. Sí, señor.
67Pero la cosa de ello es que ellos toman la nación, las cosas del mundo: “¿Quién será...? ¿Quién actuará en esta obra con ese cierto artista de cine?” Mucha gente, mucha gente hoy, miembros de iglesia, gente Pentecostal, Bautistas, Presbiterianos, les pueden decir más tocante a la vida del cine, que lo que ellos les pueden decir de la vida de la Biblia. La mayoría de los niños les pueden decir a Uds. tocante a David Crockett, o–o del personaje de: Humo de pistola, o algunos de ellos, que lo que pueden decir tocante a Jesucristo. Es porque eso es lo que se les enseña en sus hogares. Y luego hablan tocante de la delincuencia juvenil; ¡es delincuencia parental, y delincuencia de iglesia! Eso es exactamente correcto. Delincuencia clerical, de la manera que predican la Palabra, y–y Dios obrando en la iglesia, confirmando la Palabra con señales siguiéndola.
68Ananías y Safira están viviendo dentro de la iglesia, en los acaudalados de la iglesia y nunca son llamados ni se les dice sus pecados, porque ellos son los que más aportan dinero en la iglesia. Algún Ananías con un buen trabajo, puede aportar cinco mil dólares por año; él puede beber, fumar, apostar, cometer adulterio, y él puede ser diácono al mismo tiempo. Hermano, le estoy diciendo, que cuando el Espíritu de Dios entra a la iglesia, destrozará esa cosa y la despedazará, igual que El lo hizo cuando El fue al templo en aquel tiempo. ¡Cambiadores de dinero! “Amadores de los deleites más que de Dios, implacables, calumniadores, intemperantes, aborrecedores de lo bueno, impetuosos, infatuados, que tendrán apariencia de piedad, pero negando la eficacia de ella; a éstos evita”. Yo estoy citando la Escritura: 2 Timoteo capítulo 3.
69Ahora, cuando Uds. ven esas cosas sucediendo y saben la hora en la que estamos viviendo, la sinceridad que la iglesia debería tener, y sin embargo todo lo fabuloso... Vaya al mercado, o al... o vaya Ud. en esta noche a cenar, y si ellos le dan a Ud. un plato de sopa con una araña grande en él, bueno, Ud. querrá demandar a la compañía. Claro que sí. O si una mosca está en él, Ud.... bueno, Ud. llamaría a la mesera y le daría una buena regañada. Y sin embargo Ud. va y toma alguna teología hecha por el hombre, y se la traga: “Unase a la iglesia, y eso es todo lo que Ud. tiene que hacer”. “El que no naciere de nuevo, no puede entrar en el Reino...?...” “Y estas señales los seguirán después que han nacido de nuevo”. ¿Ven? Eso es lo que dijo Jesús. Eso trae la marca de distinción a la Iglesia: las señales y prodigios del Cristo Viviente resucitado, viviendo en la Iglesia. Ellos no lo quieren hoy en día.
70Pero esa reinita lo quería. Pero la primera cosa que ella quería saber: “¿Era Escritural o no?” Ella estudió todas las Escrituras. Entonces ella dijo: “Yo voy a hacer otra cosa. Yo soy una reina; y si ese mensaje está correcto, yo lo voy a apoyar”. Y ella cargó los camellos con oro, y mirra, e incienso, y toda clase de vestiduras costosas, y demás. Ella dijo: “Si está correcto, si ese Dios es un Dios verdadero, entonces yo he terminado con esta cosa a la que he estado sirviendo, y lo voy a apoyar con todo lo que tengo”. ¡Esa es la actitud! Escuchen: Dios no está interesado tanto por su dinero, sino que El quiere que lo apoyen a El con todo lo que Uds. son. El no quiere diez por ciento de su dinero, tanto como El quiere que su tiempo, su talento, su testimonio, y todo lo de Uds., sea puesto en Sus manos, para que así El pueda controlarlos a Uds. El quiere ser el Señor de Uds.; no únicamente su Salvador, sino su Señor; señorío, para gobernarlos.
71Y él... Y ella dijo: “Yo lo apoyaré si está correcto; si no está, me puedo regresar con mi dinero a casa”. Yo pienso que esa es una cosa buena y sensata también hoy en día, para que escuchen muchos de los americanos. Apoyan toda clase de programa, y esas cosas condenan la mismísima cosa que Uds. creen. Correcto. Van y apoyan a los predicadores de radio y cosas.... Miren, yo no estoy condenando eso; yo no tengo programa de radio, y no es mi intención tener uno. ¿Pudiera haber estado en la televisión? Seguro. ¿Tener edificios e iglesias y demás? Yo las condené, las rechacé. Yo quiero ser humilde; yo quiero estar en un punto, en el cual yo pueda ir adondequiera, bajo cualquier condición, y predicar en dondequiera que Dios me guíe a ir, sin tener cuerdas que me aten, nada en lo absoluto; sólo estar libre para hacer y decir lo que el Espíritu Santo diga que yo diga. Ese–ese es mi motivo. Sí, señor. Quedarme con eso y sólo ser guiado por Su Espíritu.
72¿Qué si yo tuviera que ganar diez mil dólares al día? ¿Qué si yo tuviera que ganar mil dólares al día? ¿Piensan Uds. que yo pudiera estar en Klamath Falls? Seguramente que no. Yo no pudiera estar, por supuesto. Yo no tengo que tener nada, sino sólo lo suficiente para alimentar a mis hijos. Dios se encarga de eso, así que eso es todo lo que es necesario. Así que allí estamos: sin apoyos y cosas como esas. Y yo creo que Dios les da a los ministros programas de radio y de televisión. Yo creo eso con todo mi corazón. Pero El no me los dio a mí. Ahora, la cosa de eso es: si Uds. están apoyando la cosa correcta... Pero, ¿por qué apoyarían Uds. una cosa que condena Pentecostés, y la sanidad Divina, y el poder del Espíritu Santo, y hace burla de ello? Y Uds. van y permiten que su propio predicador en la radio se muera de hambre, y tenga que cancelar su programa, y apoyan tal cosa como aquella. Yo no lo entiendo. Y yo sé de miles que lo hacen. Yo apoyaría solamente lo que yo creo y lo que yo pienso; yo me quedaría fiel a ello hasta que muriera (sí, señor), con todo: no únicamente con mi dinero, sino con mi alma, mi experiencia, mi testimonio, mi presencia, mi... Con todo lo que yo pudiera hacer, yo lo apoyaría.
73Y esa reinita tenía la misma idea; con razón ella se parará en este último día y condenará la generación de hoy en día. Sí, ella lo iba a apoyar con todo lo que tenía. Ella puso su oro y cosas.... Ahora, la siguiente cosa: ella tenía que ir muy lejos para poder oír a este hombre, del que hablaban tanto. Ahora, ella tenía que cruzar el desierto de Sahara. ¿Saben Uds. qué tanto tiempo le tomó para hacerlo? Le tomó como unos tres meses, noventa días. Y ella no vino en un Cadillac con aire acondicionado. No. Ella vino sobre el lomo de un camello. Correcto. ¡Con razón ella condenará esta generación!; la gente ni siquiera cruzará la calle para oír un mensaje como ese, para ver al Espíritu de Dios moverse y hacer prodigios. Ellos se sentarán en sus patios de enfrente y criticarán, irán a los lugares y lo condenarán. Y ella vino de las partes más lejanas del mundo sobre el lomo de un camello, tuvo que viajar de noche.
74Otra cosa: miren lo que había en su camino. Los hijos de Ismael estaban en el desierto en ese día. Ellos eran ladrones, y ella iba con todo ese dinero, cruzando el desierto, con un puñadito de soldados, unas cuantas sirvientas con ella, como guardaespaldas, cuatro o cinco eunucos allí alrededor de ella. Y viajando allá, con esta gran flota de jinetes árabes con caballos de patas ligeras, que cruzaban el desierto allí, y le podían quitar todo lo que ella tenía, y asesinarla, y dejarlos tirados allí. ¿Pero saben Uds. algo? Cuando Uds. tienen una hambre en su corazón por Dios, el peligro ni siquiera es obstáculo para Uds. Uds. sencillamente continúan yendo hacia adelante, escalando. ¡No hay nada que nos va a separar del amor de Dios que es en Cristo! Correcto. Continúan yendo hacia adelante. Ella sólo continuó yendo hacia adelante; ella nunca pensó en la muerte. De todas maneras, si Uds. están hambrientos por Dios, el diablo pondrá todo obstáculo que él pueda poner en su camino; pero Cristo lo quitará del camino. Sólo camine en la Luz, como El está en la Luz; sólo continúe yendo hacia adelante, y Dios abrirá un camino para Uds. El lo prometió hacer, y El lo hará. Y eso es correcto.
75Ella empezó; ella cargó sus camellos; puso todos sus regalos sobre ellos. Ella empezó a cruzar el desierto, quizás viajando de noche. Estaba muy caluroso. Los rayos directos de ese–de ese sol en ese desierto de Sahara, casi coce la carne de sus huesos. Y ahí iba ella cruzando. ¿Por qué? Día tras día, semana tras semana, día tras día, mes tras mes, viajando hacia adelante, cruzando el desierto sobre estos camellos de un oasis a otro, sedienta de agua, su lengua reseca, y los labios tostados. Todos sus hombres caminando, en cualquier momento podían ser robados o matados; no importaba, ella iba en camino para ver si esa cosa estaba correcta o no. Y piensen aquí mismo de esta ciudad. Piensen en la gente de hoy. Este lugar pudiera estar atestado y apiñado, el patio lleno completamente, la gente con sus manos levantadas, alabando a Dios cuando ellos ven grandes señales y prodigios sucediendo, los prodigios, los milagros, la mera Escritura siendo cumplida, la señal de la resurrección a–a una generación mala y adúltera, pero, ¿lo harán? Con razón ella se parará en los últimos días y condenará esta generación, como dijo Jesús.
76Ahora, nos damos cuenta, que finalmente ella llegó a las puertas sin ningún daño. Y cuando ella llegó... Ahora recuerden: mucha gente llega a una reunión de esta manera (si ella va a ver algún milagro de Dios que se va a hacer, o que se está haciendo), ella dirá: “Bueno, déjame decirte lo que voy a hacer. Voy a entrar, y me voy a sentar; y si ese predicador dice una sola cosa que yo no esté de acuerdo con ella, o que mi iglesia no esté de acuerdo con ella, me levantaré de inmediato y me saldré”. Eso muestra ignorancia. Eso es exactamente. Eso muestra pobre crianza para empezar. Ahora, ella no vino para quedarse y ver si el pastor diría algo, el pastor Salomón, diría algo con lo que ella no estaba de acuerdo, o que su iglesia... Ella sabía que su iglesia no estaba de acuerdo con eso. Pero ella entró para sentarse, para tomar las Escrituras, y para quedarse hasta que ella estuviera convencida de una manera o de la otra. ¡Esa es la manera de hacerlo! Tomen las cosas que reclaman ser de Dios, y pruébenlas con la Escritura para ver si son Escriturales; si ellas son Escriturales, están correctas.
77Ahí llega ella ahora. Y baja toda sus cargas de los camellos. Ella pone sus tienditas allí afuera en las cortes del palacio. Y ella se va a quedar hasta estar convencida. Quisiera que la gente americana tuviera esa misma clase de idea. “A mí no me importa lo que diga el pastor, lo que diga John Jackson, o lo que diga mi denominación. Yo me voy a quedar hasta que esté completamente convencida si está correcto o no. Y lo voy a comparar con la Escritura palabra por palabra, y página por página. Y voy a ver si está correcto o no”. Ella se quedó hasta que estaba convencida, que ella sabía.
78Ahora, tomemos su primera mañana. Bueno, yo oigo todo el cantar de los himnos, las campanas sonar, y–y Salomón sale al púlpito, a su lugar para juzgar, su trono; el pastor Salomón se sienta. La iglesia cantó los himnos, y las–las trompetas sonaron, y los instrumentos de música fueron tocados, y toda la congregación entró. Yo puedo ver a la reinita tomar su asiento allá atrás. Dijo: “Yo sólo observaré ahora y veré lo que sucede”. Allí subió uno, y cuando menos pensó... Ella dijo: “Bueno, veré si está correcto o no”. Y ella lo observó. Ella dijo: “Yo he oído cómo este Dios es un Dios que hace estas cosas. Yo voy a ver si ese Espíritu de Dios está en ese hombre, este siervo de El”.
79Y cuando subió la primera persona, Salomón con su gran poder de discernimiento, la discernió perfectamente y se lo dijo. ¡Oh, hermanos! El corazón de la reinita empezó a latir rápidamente. Sucedió día tras día, y ocasión tras ocasión. Digamos (ella no la recibió por supuesto, pero digámoslo así) que ella recibió una tarjeta de oración, pero no fue llamada por largo tiempo. Pero después de un rato, llegó su turno de ir ante Salomón. Y la Biblia dice que no hubo nada escondido de Salomón. Pero él le reveló todas las cosas que ella debería saber; él se las dijo al respecto. Y cuando ella vio esto, dijo: “Ahora, yo veo que obra en otros. Y me pregunto si obrará en mí; yo... de alguna manera creo que eso está correcto. Yo he hecho el sacrificio; yo he venido de muy lejos. Y esto es lo que yo voy a hacer: yo me subiré allí y veré si obra en mí”. Así que ella se subió allí, y Salomón le dijo todas las cosas. La Biblia dice que “nada hubo escondido de Salomón”. Por medio del espíritu de discernimiento, un don de Dios, él discernió todo lo que ella... él debería decirle a ella. Y eso la satisfizo de tal manera, que ella le dio todos sus regalos a la iglesia, a la causa. Y ella se paró, y esto es lo que ella dijo: “Bienaventurados son los hombres que están contigo, que se quedan contigo, que te ministran, continuamente están contigo, porque sus ojos miran esto todo el tiempo”.
80No únicamente es bienaventurada la gente y todos, sino que son bienaventurados los que ven esto hacerse día tras día. “Bienaventurados los hombres que–que están contigo, que ven estas cosas hacerse reunión tras reunión, vez tras vez. ¡Qué bienaventuranza es!” Y ella vio toda la gloria, y a Dios, y se convirtió. Y Jesús dijo: “Ella se parará en los últimos días y condenará esta generación, porque ella vino a oír la sabiduría de Salomón y uno más grande que Salomón está aquí”. Permítanme decirles a Uds. esta tarde, amigos: “Uno más grande que Salomón está aquí. El Espíritu Santo mismo está aquí, el Agente de Dios, el Jesús resucitado en la forma de Espíritu; Dios lo ha enviado a El de regreso para habitar en Su Iglesia, para estar con nosotros, para moverse, y–y para bendecirnos, y para darnos Su Presencia, y para hacer las obras que El hizo. ¡Oh, si nosotros únicamente lo pudiéramos captar! ¡Si Uds. únicamente se pudieran aferrar de eso!
81¿Qué hizo a esa reinita...? Para terminar, diré esto; algo viene a mi mente. La razón que ella dijo eso, y la razón que ella lo hizo, es porque por primera vez, ella vio algo real, algo real. Ella vio algo que no podía ser explicado por la mente humana; era sobrenatural. Ella vio algo que ella supo que era real. Una pequeña historia... Bueno, no es una historia; es la verdad. Yo... Todos saben que yo cazo. Yo–yo he cazado. Mi madre es media india cherokee [chéroqui, pronunciación figurada–Trad.], y yo–yo–yo amo a los indios. A mí me gusta cazar; mi conversión nunca me lo quitó. Yo he cazado en Africa, Asia, por todas partes. Yo no soy un asesino, pero sí un cazador. Así que me gusta... Yo soy un conservador; fui un–fui un oficial de conservación año tras año, siete años en Indiana. Y yo–yo creo en la conservación de la caza; pero yo creo... Estar en el bosque, estar solo, hay algo al respecto.
82Yo solía cazar en los bosques del norte, y yo... Para estar solo... De allí es de donde provino mi primera Biblia. Yo podía oír el viento soplando a través de los árboles, observar un árbol morir y luego vivir otra vez, observar una flor morir en el otoño y salir en la primavera. Yo sabía que había un Dios en alguna parte. Yo observaba la savia estar en el árbol en septiembre, en agosto y septiembre, y nunca lo había tocado una ola de frío, pero antes que la ola de frío tocara a ese árbol, ¿qué sucedía? Esa savia bajaba para meterse en las raíces y se escondía durante el invierno. Si no lo hacía, moriría durante la época de invierno. Y luego en la primavera, regresaba dando manzanas otra vez, produciendo. ¿Qué inteligencia hace que la savia baje para meterse en esas raíces? ¡Díganme! Pongan agua en una cubeta, y pónganla en la parte de arriba del poste, y vean si ella baja para abajo del poste. Seguramente que no; seguro que no. Una Inteligencia la hace que baje. Dios está en todas partes en la naturaleza, obrando en la naturaleza; y esa fue mi primera Biblia.
83Y solía ir a cazar con un hombre, Burt Caul; mi esposa aquí lo conoció... lo conoce muy bien. Y así que, estábamos... íbamos allá al bosque a cazar. Y él era uno de los mejores cazadores con el que yo alguna vez haya cazado. El también es parte indio. Y uno nunca tenía que preocuparse tocante a que él se perdiera; él–él regresaba. El sabía cómo cuidarse; sabía en dónde estaba. Y no erraba un tiro, uno de los mejores que yo alguna vez haya visto. Y uno nunca... Algunas veces uno lleva a una persona al bosque, y uno no sabe en dónde uno la va a perder, y uno tiene que vigilarla constantemente, y buscarla, pues se desvía en alguna parte; pero nunca pasaba eso con Burt. Sencillamente uno lo dejaba solo; él sabía cómo cuidarse. Y nos gustaba cazar juntos; nos conocíamos. El era un buen hombre, pero era el hombre más malo que alguna vez haya visto en mi vida. Ese hombre verdaderamente era cruel. ¿Frío de corazón? Yo nunca vi a un hombre tan frío de corazón. El solía matar cervatos sólo para hacerme sentir mal. Y él los mataba... Como Uds. saben, un cervato es un venado bebé (Uds. gente de Oregón saben lo que ellos son) y él–él los mataba sólo para hacerme....
84Ahora, está bien matar un cervato. Abraham mató un becerro y alimentó a Dios con él. Correcto. Está bien matar un cervato, si la ley dice que lo mate. Ellos son conservadores; ellos saben lo que se puede matar y lo que no. Pero entonces, si... Pero no matar un montón de ellos sólo para ser cruel; eso es crueldad. Y así que él.... Un día fui a verlo, y nos fuimos a cazar. Y él había inventado alguna clase de silbato pequeño, que sonaba como un cervato bebé llorando por su madre. Y yo pensé... Yo dije: “¡Burt, tú no vas a usar eso!” “Oh”, él dijo: “Predicador: tú eres muy cobarde. ¡Ocúpate de tus asuntos!” Y yo dije: “¡Burt, no hagas eso!” “Oh”, él dijo: “¡Otra vez la misma cosa! Así son Uds. predicadores”, dijo: “Uds. son muy cobardes...?... ¡Otra vez la misma cosa!”
85Fuimos a cazar esa mañana, y nosotros... Era ya muy entrada la temporada, y los venados estaban escasos, porque al primer disparo de rifle, ellos se van y se esconden allá, porque hay muchos cazadores. Siempre llevamos un emparedado y un pequeño termo lleno de chocolate caliente, porque eso da nutrimento y calor rápidamente al cuerpo. Si sucede que uno se lastima o algo, eso sería una ayuda. Y los venados estaban muy escasos. Caminamos desde el amanecer hasta como a las once y media, y no habíamos ni siquiera visto un solo rastro, en un terreno como de unas ocho o diez pulgadas de nieve [20.3 cm. Y 25.4 cm., respectivamente–Trad.], un buen clima para rastrear. Habíamos pasado por todas las grandes hayas, y pasamos por los lugares de madera dura, y entramos en otro lugar de abedules, y demás, y los grandes pinos, y no vimos nada, ni siquiera un rastro.
86Llegamos a una pequeña área despejada como del tamaño de este edificio, de este auditorio. Y Burt se agachó de esta manera, y se empezó a meter la mano en su camisa. Yo pensé que iba a sacar su comida de mediodía, y que íbamos a comer. Y entonces, por lo general para mediodía, nos separábamos, y uno se iba en una dirección y el otro en otra; y regresábamos al campamento en la noche. Y al meter él su mano ahí, yo empecé a... puse mi rifle en el suelo, y empecé a agarrar mi comida. Y cuando él sacó su mano, él tenía ese pequeño silbato. Y me miró con esos ojos que parecían de lagartija. Y yo pensé: “¡Tú no vas a hacer eso, Burt!” Y él tomó ese pequeño silbato, y lo sopló. Sonó exactamente como un pequeño bebé cervato (Uds. los han oído), llorando por su mami. Y él–y él sopló ese silbato, y me miró y como que se rió. Y para mi sorpresa, justo en el otro extremo de lo despejado, una grande y hermosa cierva se paró. ¡Oh, era un animal que se miraba hermoso!; esos grandes ojos cafés, esas grandes orejas levantadas. Y yo la miré. ¿Qué era ella? Era una madre, ¿ven?, y un bebé estaba en dificultad. Y ella empezó a mirar alrededor: “¿Dónde está ese bebé?” Y él me miró otra vez de esa manera, y yo dije: “El lo va a hacer de todas maneras”.
87Lo vi jalar hacia atrás esa palanca de disparo en ese 30-06; él era certero. Y lo sopló otra vez; ella alzó esas grandes orejas. Ahora, eso es completamente fuera de lo normal para que una–una cierva haga eso en la temporada de caza a esa hora del día. Y ella salió allí a lo despejado, mirando alrededor por ese bebé, para ver en dónde estaba. Y cuando él empezó a levantar su cabeza, la cierva lo vio. Bueno mire, por lo general, ellos hacen lo que llamamos a eso “una espantada”. ¿Ven Uds.? Ellos–ellos sencillamente se asustan; huyen. Pero no así ella. Alzó sus grandes orejas, y esos grandes ojos cafés miraron en esa dirección, en donde se miraba saliendo la parte de arriba de la gorra del cazador. Y lo vi apuntar ese rifle, poner el cruce de esas líneas del anteojo de puntería, directamente en su corazón fiel. Yo pensé: “¡Oh Burt!, ¿cómo puedes hacer eso? ¿Cómo puedes matar a esa madre buscando a su bebé?” Ahora, yo le había hablado tocante al Señor, y sólo se había reído de mí. Y yo dije: “Burt, ¿cómo puedes hacer eso? ¿Cómo puedes matar a esa pobre madre?”
88Ahora, ella no era una hipócrita. Ella no estaba fingiendo eso; ella era real. Había nacido...; algo en ella era una madre, y un bebé estaba en dificultad. Y ella era una madre; el instinto en ella, el instinto de madre, la hizo caminar justo delante de ese rifle, sabiendo que ella iba a morir. ¿Qué importaba eso? Ella iba a encontrar a ese bebé; estaba en dificultad. Ella no estaba fingiendo nada. Y yo lo vi a él apuntarlo, y, ¡oh, hermanos!, con esas líneas cruzadas sobre ese corazón. Yo pensé: “En otro segundo, él le estallará ese corazón fiel, atravesándolo hasta el otro lado” esa grande bala de ciento ochenta granos saliendo allí. Yo pensé... En forma de hongo, le hará un hoyo como así de grande. Y yo pensé: “El sencillamente estallará ese corazón fiel de esa madre, atravesándolo hasta el otro lado”. Yo pensé: “¿Cómo puede él ser tan cruel?” Y yo dije: “Sencillamente no lo puedo observar”. Volteé mi cabeza. Yo dije en mi corazón, dije: “Señor Dios, por favor ayúdalo. No permitas que haga eso. Mira ese despliegue real de madre; mira esa cosa real”.
89Esa madre saliendo allí, no como una hipócrita, no fingiendo como muchos miembros de iglesia lo hacen, que actúan como Cristianos. Cuando viene la hora decisiva, ellos se avergüenzan de eso. Ella salió allí con algo real. Ella se paró allí y estaba lista para encontrar su muerte. ¿Por qué? Porque dentro de ella era una madre, y un bebé estaba en dificultad. Yo estaba orando; y pensé: “Señor, no le permitas hacerlo”. Y esperé, esperé. El rifle nunca disparó. Yo pensé: “¿Qué es lo que pasa?” Yo volteé para mirar, y el cañón del rifle se estaba moviendo de esta manera. Esos nervios firmes se habían despedazado. Tomó el rifle y lo tiró al suelo. Y yo estaba sentado en un montoncito de nieve como así de alto. El se abrazó de mis piernas y dijo: “¡Billy: ya he tenido lo suficiente! ¡Guíame a ese Señor Jesús del que tú hablas!”
90¿Qué era eso? “Si ellos callaran, las rocas clamarían”. ¿Qué vio él? El vio algo real; él vio algo que él ni siquiera podía ver en muchos ministros o Cristianos. El vio en esa cierva una lealtad, algo real, algo que era real. Esa cierva le predicó el mejor sermón que cualquier predicador alguna vez le pudiera predicar. Ella tenía algo real, al que él se podía aferrar y saber que allí estaba una madre verdadera. Y si hay una madre verdadera, hay un Dios verdadero, hay una salvación verdadera. Allí en ese montón de nieve, lo guié al Señor Jesucristo, y él es un diácono ahora en la Primera Iglesia Bautista, un Cristiano fiel, porque él vio algo que era real. ¡Oh Dios!, que seamos reales. Que no tengamos alguna clase de forma de religión. Que tengamos algo real, para que la gente pueda ver que Dios vive en nosotros. Inclinemos nuestros rostros sólo un momento.
91Yo quiero hacerles a Uds. una pregunta sincera. Como Uds. bien saben ahora, yo–yo no soy un clérigo, ni un orador; no tengo educación. Pero en mi corazón, hay algo que es real. Yo encontré que Cristo significa lo mismo para mí, como significaba ese cervato a esa cierva. El es más que mi vida; estoy listo para darla en cualquier momento. Y yo la sacrifiqué a El hace treinta y un años. El se hace más dulce cada día, a medida que mis días se hacen más débiles ahora, y que me estoy envejeciendo. ¿Hay una persona aquí en esta tarde...? O debería decir: ¿a cuántas personas les gustaría tener la realidad de Cristo en su corazón, así como esa madre cierva la tuvo para su bebé? ¿Les gustaría esa realidad? Mientras sus rostros están inclinados, ¿levantarían su mano y dirían: “Ore por mí, Hermano Branham, yo quiero que Cristo ponga tanto amor real en mi corazón por El, así como la madre cierva la tuvo por su bebé”? ¿Levantaría su mano, diría: “Recuérdeme en oración”?
92Dios lo bendiga, señor. Dios lo bendiga. Dios bendiga a ese jovencito aquí, y los de por aquí. ¡Oh!, ¿arriba en el balcón? ¿Alguien allá arriba diría: “Recuérdeme, Hermano Branham, mientras Ud. ora”? Dios los bendiga allá arriba. Seguro, Dios ve sus manos en dondequiera que Uds. estén. Dios bendiga a esta hermana sentada aquí en la silla de ruedas. Dios la bendiga, hermana querida. Quizás sea Ud. una madre y sabe lo que significa ser madre, y Ud. sabe cuán fiel es eso para esos hijos; permita que sea de esa manera para Cristo. El se lo dará a Ud; El le dará a Ud. ese Espíritu de El, de Su Espíritu Santo en su corazón. ¿Le gustaría a alguien más? Sólo levante su mano. Ud. dice: “¿Significa eso algo, Hermano Branham?” Seguramente que sí. Ud. pasa de muerte a Vida cuando Ud. hace eso. “Bienaventurados los que tienen hambre y sed”. Dios lo bendiga, mi hermano, sentado acá.
93¿Habría alguien más, antes que continuemos? No haremos el llamamiento al altar ahorita. No. Sólo le estamos pidiendo que levante su mano, para orar. Vamos a orar por los enfermos. Dios bendiga a esta damita de color sentada acá. Sólo un... Parece como una muchacha que está justamente en la encrucijada de la vida. Dios la bendiga, jovencita. Cuando están sucediendo cosas en esta adolescencia atrevida de rock-and-roll, Ud. tomó la elección del camino correcto por Cristo. Que Dios siempre la bendiga, mi hermana. ¿Alguien más diría: “Recuérdeme, hermano, en oración, mientras Ud. está orando: ‘que Dios tenga misericordia de mí’”? Dios lo bendiga, mi hermano, aquí, el que está justo al cruzar el pasillo. Sí, Dios lo bendiga. Allí, esa jovencita allá atrás: Dios la bendiga, cariño. Y la niñita, Dios sea contigo. Eso es maravilloso.
94Muy bien, ¿hay otro que sabe que no tiene esa clase de amor? Ud. no pudiera desplegar esa fidelidad a Cristo. A Ud. le gustaría, pero no la tiene. Quizás Ud. pertenece a la iglesia, pero no le perjudicaría levantar su mano y decir: “Me gustaría tenerla, Hermano Branham. Me gustaría sentirla en mi corazón hacia Cristo”. Dios bendiga a esta niñita sentada aquí. “Me gustaría sentirla de esa manera en mi corazón hacia Cristo, como esa madre cierva la sintió por su bebé”. ¿Le gustaría...? Ese... Cuando un hombre de corazón cruel... Dios lo bendiga allá, sí, a la derecha; la veo, señor. Dios sea con... Y yo estoy seguro que El la ve. Ni siquiera un gorrión se puede caer sin El saberlo; El sabe de su mano, cuando se levanta. El sabe el hambre y la sed dentro de su corazón. Y El dijo: “Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos serán saciados”. ¿Habría otro antes de orar? Muy bien. Dios lo bendiga, señor; sí. Dios lo bendiga allá atrás; sí, Dios lo ve. Yo sólo estoy esperando un momento; quizás otro levantaría su mano. Uds. nunca olvidarán que levantaron sus manos; yo les aseguro de eso. Uds. nunca lo olvidarán. Quizás tirados en una carretera en alguna parte sangrando, oyendo venir una ambulancia, la sangre saliéndose de sus venas, y Ud. sabe que va a morir, Ud. recordará que levantó su mano. ¿Levantará...? ¿Alguien más antes que terminemos? Muy bien, oremos.
95Nuestro bendito Padre Celestial, ellos venían del este y el oeste, del norte y del sur para oír la sabiduría... el espíritu de discernimiento que estaba en Tu siervo, Salomón. Y cuando Tu Hijo, el Señor Jesús, estuvo aquí en la tierra, El les dijo que ellos habían condenado en su generación las cosas que la generación de Salomón había apreciado. Y cómo ellos habían prosperado en la generación de Salomón, y cómo ellos estarían contaminados en Su generación. Y sin embargo, El era más grande que Salomón. Y hoy día, Padre, es un día más grande que el día cuando Tú nos visitaste aquí en la tierra en un cuerpo de carne. Pues en esos días, la verdadera Expiación todavía no había sido hecha. Dios habitó en un solo Hombre, y ese fue Su Hijo, Jesús. Y ahora, después que la Expiación ha sido hecha, toda la Iglesia redimida puede llevar a Dios en el seno. Dios puede entrar en el seno de Su Iglesia. Y el Espíritu Santo....
96Tú dijiste “que si se hablara contra el Hijo del Hombre, le será perdonado”, cuando ellos te llamaron Beelzebú, porque estabas discerniendo los pensamientos de sus mentes. Ellos deberían haber sabido que ese era el Espíritu de Dios allí. Estaba sobre Salomón, sobre los profetas, y ahí estaba formado en Su plenitud en Ti. Y ellos hablaron en contra de Ti y te llamaron un nombre malo, llamaron la obra del Espíritu Santo un demonio. Y Tú dijiste: “Yo los perdonaré por eso. Pero cuando venga el Espíritu Santo, si hablan contra Eso, nunca les será perdonado”. Porque el Espíritu Santo, después que había estado en Ti, luego vino sobre la Iglesia. Y aquí está hoy en día, el cual entonces es más grande, porque Tu Vida ha sellado la obra por el Espíritu Santo y la ha traído a la Iglesia. Y por lo tanto, “una palabra contra El nunca será perdonado”. Y aquí El está hoy en día, el amoroso Espíritu Santo, la Persona de Cristo, parada en nuestros medios, haciendo la misma cosa que El hizo. Escrituralmente, desde Génesis hasta Apocalipsis, referente a los últimos días, El debía estar aquí y hacer estas cosas; y aquí está El. Dios Padre, cuánto te damos las gracias por esto.
97Y te pido que hoy cada uno de estos que levantó su mano, que reconoció por causa a ese sencillo y pequeño asunto que sucedió, Señor, tocante a mi buen amigo (que es ahora Tu siervo) Burt... Cómo eso tomó a ese hombre de corazón cruel, cuando Tú no tenías a alguien en esa región, al parecer, que podía hacerlo; yo mismo ni siquiera pude guiarlo a Ti. Pero él vio esa cosa real en esa cierva, más de lo que él pudo ver en mí o en cualquier otro hombre. Pero Dios, Tú se lo mostraste por medio de una madre cierva, y ella lo guió a Ti. Bendice su alma fiel, Señor. Yo pido hoy que por medio de la historia sencilla, que conté, les des su deseo, Señor, a los muchos que levantaron sus manos. Que por medio de la simplicidad de la fe, alcancen y se aferren del Trono de Dios, y digan: “Señor, derrama la copa dorada del aceite del Espíritu Santo de Dios dentro de mi corazón”. Entonces ellos estarán listos para morir por Cristo, desplegar Su amor, Su lealtad, en su taller de trabajo, en sus casas, en sus organizaciones, en dondequiera que pudiera ser. Concédelo, Señor. Yo los encomiendo a Ti ahora, en el Nombre de Jesucristo, Tu Hijo. Amén.
98¿Lo aman a El? Sólo cantemos una estrofa de mis... una de mis alabanzas favoritas: “Yo le amo, yo le amo, porque El a mí me amó”. Y mientras cantamos esta... Vamos a tener el servicio de sanidad, o el servicio de oración para los enfermos sólo en un–un ratito. Ahora, cantemos ahora, levantemos nuestras manos. (Muy bien, hermano). Yo le amo, yo le amo, Porque El a mí me amó; Y me compró mi salvación, Allá en la cruz. Ahora, mientras la tarareamos toda una vez... Esta es una audiencia mixta: Metodistas, Bautistas, Presbiterianos, Pentecostales. Dulcemente estrechen la mano de alguien sentado al lado, y digan: “Dios le bendiga, hermano y hermana”, mientras cantamos ésa otra vez. Yo... ...a mí me amó; Y me compró mi salvación, Allá en la cruz. [El Hermano Branham tararea–Ed.]. Ahora, el mensaje se terminó; sólo adórenle a El en el Espíritu. Pablo dijo: “Si yo canto, cantaré en el Espíritu. Si yo adoro, adoraré en el Espíritu”. ... El a mí me amó.... [El Hermano Branham tararea el resto de la alabanza–Ed.]. ¿No aman Uds. esa dulzura del Espíritu Santo? Yo le amo (díganlo en serio con todo su corazón)... le amo, Porque El a mí me amó; Y me compró mi salvación, Allá en la cruz. Oh!, ¿no es El real? ¡Tan real en nuestros corazones; tan bueno, tan lleno de misericordia! Bendito sea Su Santo Nombre. Ahora, vamos a llamar la fila de oración, para orar por los enfermos mientras esta amorosa unción.... ¿No...? ¿No los restriega la Palabra, y se sienten bien y limpios? ¿Cuántos se sienten de esa manera? Igual que.... [Porción sin grabar en la cinta–Ed.]. ... que emana de las venas de Emanuel; Y los pecadores que se sumergen debajo de ese torrente, Pierden todas sus manchas de culpa, Pierden todas sus manchas de culpa, Pierden todas sus (¿no están muy contentos que hay una Fuente?)... Y los pecadores que se sumergen debajo de ese torrente, Pierden todas sus manchas de culpa.
99Ahora, el mismo espíritu de adoración... (Billy, ¿repartiste las tarjetas de oración...?...? ¿Cuántas? De la 50 hasta la 100. ¿Cuáles están en el servicio...?) [Porción sin grabar en la cinta–Ed.]. ¿... Dios sana? Si Ud. se quiebra su brazo, Ud. no va adonde el doctor y dice: “Sane mi brazo”. Ud. dice: “Ponga mi brazo en su lugar, doctor”. Dios lo sana. Ud. dice: “Yo tengo apendicitis; doctor, sáquela”. El no lo sana a Ud.; él sólo saca la apéndice. El no puede formar el tejido. Dios forma el tejido. ¿Es correcto eso? El es el que sana. Dios es el que sana. No el.... (Billy: ¿tiene la señora allí una tarjeta de oración? Bueno, tú sólo–sólo– sólo permítele que se quede allí. ¿Ves? Yo la llamaré aquí arriba y oraré por ella en un momento. Ahora, ¿qué dices? Muy bien. Había un hombre sentado ahí hace unos cuantos momentos; él todavía está sentado ahí). Muy bien, inclinemos nuestros rostros unos cuantos... sólo un momento para orar.
100¡Oh, Señor!, la hora está cerca a la mano ahora, cuando algo se debe hacer. Yo tan sinceramente como pude traje este mensajito sencillo de Tu gracia y poder. Y estaba pensando que terminaría más temprano, y que llamaríamos a cuatro, cinco, diez personas, y–y que Tú enviarías Tu Espíritu de discernimiento. Pero parece, Señor, que–que el pueblo prefiere que sólo oremos por ellos. Así que, yo... Señor, quizás de esa manera Tú has edificado su fe en esta tarde. Si eso está bien, Padre, entonces yo pido que Tú me unjas de tal manera con el Espíritu Santo, para que cuando pasen las personas, no vengan sólo como acercándose a su amigo y hermano, pero que ellas sepan que parado aquí en alguna parte en esta plataforma, invisible para nuestros ojos, está el Señor Jesús, para confirmar toda Palabra que El ha escrito, y todo lo que El ha dicho. Dale fe a la audiencia para creer. Concédelo, Padre. Te lo pido en el Nombre de Jesucristo y para Su gloria. Amén. El gran Médico... Jesús el que se compadece; El habla al corazón abatido para consolarlo, ¡Oh!, oíd la voz de Jesús. La nota más dulce en la alabanza de serafines, El Nombre más dulce en lengua mortal; El villancico más dulce alguna vez cantado, Jesús, bendito Jesús.
101Cariño, era una reunión como ésta (yo le estoy hablando a mi esposa sentada allá), cuando todos ellos estaban así como en ésta, en Fort Wayne, Indiana, aquella noche. La mayoría de ellos eran Dunkard, y Amish, Menonitas. Y una hermanita allá atrás, que estaba tratando de recibir el Espíritu Santo, ella tenía... Yo nunca olvido ese hermoso cabello largo y rubio peinado hacia arriba, y tenía puesto un vestido blanco. Ella estaba tocando. Y me estaban trayendo un niñito tullido. Y yo tenía al niñito en mis brazos, y le dije a la madre: “¿Cree Ud. que el Señor Jesús sanará al niñito?” Y ella dijo: “Yo creo, señor”. Y en ese momento, yo oré por el niñito. Y se lo regresé a la madre, la madre lo puso en el piso, y él empezó a correr por el piso; ella se desmayó. La gente empezó a gritar. Y esa jovencita recibió el Espíritu Santo, se levantó del piano de un salto, su cabello le cayó sobre la espalda, y ese piano tocó constantemente: “El gran Médico ahora está aquí, Jesús el que se compadece”. Y varios cientos de personas estaban paradas allí observando esas teclas de marfil moverse: “El gran Médico ahora está aquí”. El altar se llenó y todos los pasillos de adelante hacia atrás y todo, llorando y clamando; esos Menonitas, y Amish, y demás, viniendo al Señor Jesús. Yo ni siquiera pude... no pude orar por nadie más, sólo estaban clamando a Dios por misericordia. Ellos vieron algo real. “El gran Médico ahora está aquí, Jesús el que se compadece”. Muy bien.
102Ahora, sin el discernimiento... ¿Cuántos aquí han visto el discernimiento, saben tocante a eso?, levanten su mano, levanten su mano. Muy bien; correcto Ahora, Uds. saben que se pudiera hacer, pero para orar por toda esta fila, yo no pudiera hacer eso. Pero.... ¡Oh, hermanos! ¡Ese niñito! Cualquiera puede ver el rostro del niño. ¿Es su niño, hermana? ¡Oh, qué lástima! Venga aquí sólo un momento. Estoy seguro que todos Uds. me perdonarán. Sólo démonos cuenta lo que es eso, ¿está bien? ¿Sí? Vea si Ese es el Espíritu Santo. ¿Le ayudaría? ¿Le ayudaría? ¿Le ayudaría a la congregación? [La congregación dice: “Amén”–Ed.]. Justamente les estaba contando esa pequeña historia tocante al niñito en Fort Wayne, y luego... lo del niño. Ud. míreme a mí. Ahora, yo no digo que... Ud. sabe lo que quiero decir. Como Pedro y Juan que pasaron por la puerta llamada la Hermosa, y le dijeron al hombre anciano tullido: “Míranos; míranos”. Eso sencillamente quiere decir: ponga atención a lo que le estoy diciendo; ponga atención. Y....
103El niño... Algo le ha sucedido. Y si el Espíritu Santo me puede decir tocante a eso, ¿le ayudaría a su fe para creer que El lo sanará...?... Yo sé... Yo tocaré esos puntos. La tuve aquí no hace mucho tiempo. Yo me estaba preguntando tocante a cruzar al otro lado; tuve una experiencia. Es mi intención contársela a la iglesia esta semana en alguna ocasión, lo que sucedió. Ahora, Ud. sabe, señora, que si yo pudiera ayudar a ese niño y no lo hiciera, yo–yo no mereciera estar detrás de esta Biblia aquí. No, señor. Yo sería un impostor; yo ni siquiera debería ser permitido traer... venir aquí detrás del púlpito. Pero si yo pudiera ayudarlo, yo lo haría. Pero la única cosa que yo.... Si Jesús estuviera parado aquí con este traje puesto que El me dio, El no pudiera hacer más que decirle a Ud. que cuando El murió en el Calvario, El compró la sanidad de ese niño. Ahora, estos clérigos pueden decirle a Ud. que eso es la verdad. ¿No es así, hermanos? El la compró.
104Entonces, si El estuviera parado aquí, y Ud. dijera: “¡Oh, Señor Jesús!, ¿sanarás a mi niño, permitirás que sane? Yo–yo–yo te amo, Señor, y yo criaré al niño para que te sirva, si tan sólo Tú sanas a mi niñito”. Ahora, eso... Quizás se quemó, o lo que haya sido, yo no sé. Pero lo que haya sido, “si Tú–si Tú sólo sanas a mi niño, yo–yo te prometo que lo criaré para que te sirva”. Bueno, El diría: “Hija mía, Yo ya sané a tu niño en el Calvario”.
105Ahora, ¿cómo sabría Ud. que ese era El el que le estaba diciendo a Ud. eso? Bueno, porque El haría lo mismo que hizo cuando estuvo aquí en la tierra. El le diría, lo mismo que le dijo a la mujer que tocó Su manto, ¿ve?, algo así. ¿Sabe Ud. lo que quiero decir? Le diría tocante a su niño. Y eso le ayudaría a Ud. a creer que... Entonces no sería su hermano, sería el Señor Jesús que está aquí. ¿Es correcto eso? ¿Cuántos entienden eso? Muy bien. Que el Señor nos ayude. Eso es.... ¿Hermana? ¿Respecto al niño? No, no es una quemada. Parece una quemada, pero no es. Eso es el resultado de algunos tratamientos; los doctores han hecho todo lo que ellos pueden hacer por el niño. Pero es como una condición tumorosa, como que las células de sangre se han juntado. Y Ud. lo ha llevado a varios doctores; ellos lo han desahuciado. “No hay nada que se pueda hacer por él”, ellos dicen.
106Pero Ud. no cree eso. Ud. cree que Dios permitirá que su niño sane. Correcto; es verdad. Ud. no es de esta ciudad; no. ¿Cree Ud. que se lo puede llevar de regreso a Eugene, y que estará bien, y que Dios lo sanará para Ud.? Si Ud.... ¿Cree Ud. con todo su corazón que Dios lo sanará? Oremos. Incline su rostro. Nuestro Padre Celestial, en la luz del Calvario, en la Presencia del Espíritu Santo, yo condeno este demonio que le ha hecho esto a este niño. Tú te has escondido del doctor, pero tú no te puedes esconder de Dios. ¡Sal de este niño, y que este niño sea sanado! Yo te ordeno por la resurrección de Jesucristo, cuya Presencia está aquí ahora, que tú ya no contamines más a este niño. Amén. Ahora, no dude ni una pizca. La cosa dejará la cara del niño. Se pensó que era como una marca de nacimiento. Pero no... Váyase y crea, y el niño se pondrá bien.
107¿Creen Uds. ahora con todo su corazón? [La congregación dice: “Amén”– Ed.]. ¿Qué de algunos de Uds. allá en la audiencia ahora, sin tarjetas de oración? ¿Creen Uds. con todo su corazón? Es para que Uds. sepan que el Espíritu Santo está aquí. Sean reverentes; oren. Ud. sentada allí llorando: tiene algo en su corazón, ¿no es así? También es un niño. Está en un hospital en Portland; tiene pies deformes. El niño va a ser operado mañana. Eso es ASI DICE EL SEÑOR. Crea Ud. con todo su corazón, y el niño saldrá bien. Amén. ¿Qué tocó ella? ¿Qué–qué de ella...? Pregúntenle a ella; yo nunca he visto a la mujer en mi vida; ella me es totalmente desconocida. Si eso es correcto, mueva su mano de un lado al otro, señora. ¿Ven? ¿Fue verdad cada porcioncita de lo que El dijo? Si es, mueva su mano otra vez. Póngase de pie, si esa es la verdad. Ahí está.
108Ahora, ¿creen Uds. que la Presencia de Cristo está aquí? Entonces crean con todo su corazón ahora, mientras Uds. oran conmigo. No podemos quedarnos mucho tiempo aquí. Si nos quedamos, eso... va a... Como Uds. saben, me tomaría mucho tiempo para hacerlo. Eso–eso–eso... Es difícil detenerlo una vez que empieza. Ese hombre sentado allí con la mano levantada de esta manera, sufriendo de fiebre de heno: ¿cree Ud. que Dios lo sanará? Yo no lo conozco, ¿lo conozco? Ud. no me conoce, pero Dios nos conoce a ambos. Pero Ud. tiene fiebre de heno. Si eso es correcto, levante su mano. ¿Qué contactó Ud.? El Espíritu de Dios. Ahora, vaya y crea, y lo dejará a Ud. La fiebre de heno no es una enfermedad; es una condición de la nariz. Sólo crea con todo su corazón, y lo dejará a Ud. Y Ud. nunca la volverá a tener otra vez, si Ud. cree. ¡Bendito sea el Nombre del Señor! ¿Díganme que Jesucristo no es el mismo ayer, hoy, y por los siglos? Seguramente que El es el mismo. “Si puedes creer...” El continúa moviéndose en la audiencia. Empecemos... Todos ayúdenme a orar.
109Mire, señor, si yo no digo una sola cosa y sólo [el Hermano Branham golpea las palmas de sus manos una vez–Ed.] oro por Ud., Ud. creerá, ¿verdad? Señor Jesús, yo condeno la enfermedad de su cuerpo, y pido por su sanidad en el Nombre de Jesús. Amén. Dios lo bendiga, hermano. Venga... saliendo... Ud. sabe que yo sé lo que está mal en Ud., ¿no es así? Si yo no digo una sola palabra, sólo oro por Ud., ¿creerá Ud.? El nerviosismo lo ha dejado a Ud., así que siga adelante y sólo alabe al Señor. Venga, crea con todo su corazón. Mire, hermana, Ud. comprende que El sabe todo respecto a Ud. Pero si yo sólo pongo manos sobre Ud., la Biblia dice: “Estas señales seguirán a los que creen; sobre los enfermos pondrán sus manos y sanarán”. Venga. Padre, yo pongo manos sobre ella. En el Nombre de Jesús, que ella se recupere. Amén. Ahora, váyase dándole gracias al Señor, como si ya se hubiera terminado y desaparecido. Venga, hermana querida. ¿Cree Ud. que Dios la sanará y la hará saludable? Venga ahora. Padre Celestial, te pido que Tú quites esta cosa de mi hermana. Y que ella despierte en la mañana una mujer diferente. Concédelo, Padre, en el Nombre de Jesús. Amén. Ahora, váyase creyendo, hermana; no dude.
110Venga, hermano querido. Crea con todo su corazón. Precioso Señor, te pido que Tú sanes a mi hermano mientras pongo manos sobre él. En el Nombre de Jesucristo, que sea sanado. Amén. No dude; crea con todo su corazón. ¿Cree Ud., hermano? Muy bien, venga ahora. En el Nombre del Señor Jesús, que mi hermano sea sanado. Amén. Dios lo bendiga. No quiere estar tullida toda su vida, ¿verdad? Ud. sabe que yo sé lo que está mal en Ud. (Ud.–Ud. entiende eso), y en toda persona que pasó; no se pudiera esconder ahorita en lo absoluto. Esta artritis pronto se apoderará de Ud. si Dios no la ayuda. Pero El la ayudará ahorita. ¿Cree Ud. eso? Señor Dios, yo le ordeno a este demonio en el Nombre de Jesucristo que deje a esta mujer y que ella sea sanada. Amén. Tengan fe. ¿Creen Uds.? ¿Están creyendo Uds. ahora con todo su corazón? ¿Ven? No podemos parar con... ¿Ven?, el Espíritu Santo... Es difícil para mí evitar de llamarlos. Tan pronto como vienen, parece que uno lo capta, pero uno no puede llegar a todos. Pero el mismo Espíritu Santo.... ¿Creen Uds. que yo creo en Dios? ¿Creen Uds. eso? Jesús dijo: “Estas señales seguirán a los que creen; sobre los enfermos pondrán sus manos, y sanarán”. ¿Es correcto eso? Entonces crean Uds. con todo su corazón.
111Miren aquí. ¿Es Ud. la siguiente persona para que se ore? Yo no la conozco; Dios la conoce. Si Dios me revela algo tocante a Ud. que Ud. sabe que yo no sé, ¿me creería Ud. que soy Su siervo? ¿Les ayudaría eso a Uds. allá en la audiencia? ¿Ven? Muy bien. Ahora, sólo míreme, y crea con todo su corazón que Dios me va a decir algo tocante a Ud. que la ayudará. ¿Ve? Y Ud. sabrá si es verdad o no, porque Ud. lo sabe. Algo en su vida o alguna otra cosa que Ud. sabe al respecto, Ud. sabrá si eso es verdad o no, porque Ud. es un testigo de ello. Mire yo no la conozco; yo dudo que Ud. me conozca, a menos que sea que me oyó en alguna parte. Pero yo no la conozco, no hay manera en lo absoluto de saber algo tocante a Ud; tendría que ser revelado por medio del Espíritu, si yo sé algo tocante a Ud. ¿Es correcto eso? Uno de sus problemas es una condición nerviosa; Ud. tiene problemas espirituales. Eso es exactamente correcto. Su condición física es un riñón. Ud. únicamente tiene uno; el otro no funciona. Correcto. Ud. tiene una carga en su corazón; esa es por su esposo. ¿Está bien que yo diga lo que es? El bebe, y Ud. está orando por él. Eso es ASI DICE EL SEÑOR. Ahora, ¿es todo eso correcto? Váyase y crea ahora, y recíbalo en el Nombre de Jesucristo.
112Sólo tengan fe; no duden. Todos oren. Ahora, el mismo Espíritu Santo está aquí haciendo lo mismo cada vez. Dios, yo le ordeno a este enemigo en el Nombre de Jesús que deje a este niño. Amén. ¿Cree Ud. ahora, querida hermana, que él estará bien? Padre Dios, yo pido que Tú sanes a nuestra hermana en el Nombre de Jesucristo. Amén. Venga, hermana. Ahora, Ud. está consciente que yo sé lo que está mal en Ud. Y permítame mostrarle a Ud. cómo es que sé cuántos... qué es su... ¿Cuántas personas allá en la audiencia están sufriendo con una condición nerviosa, mentalmente nerviosos, perturbados?, levanten sus manos. Mire allá. ¿Ve?, lo mismo que Ud. tiene. Ahora, si Ud. puede ser sanada parada aquí, ellos pueden ser sanados allá en la audiencia. ¿Es correcto eso? Así que, si Ud. sencillamente cree que la Presencia del Señor Jesús está aquí, Ud. puede ser sanada. ¿Lo cree Ud.? Entonces váyase y sea sanada en el Nombre de Jesucristo. Sólo crea que yo le he dicho la verdad.
113Que si yo le dijera que cuando Ud. levantó su mano allá hace un rato, Ud. fue sanado, ¿me creería Ud.? Muy bien, Ud. sanó. Cuando Ud. aceptó al Señor Jesús allá, El se encargó de eso en ese momento. Dios lo bendiga. Muy bien. Ahora, Ud. está sufriendo de un problema del corazón. Correcto. Muchos de ellos allá en la audiencia están sufriendo de un problema del corazón. Pero, ¿cree Ud. que Jesús sana el corazón en el que El vive? Venga aquí. En el Nombre de Jesucristo, que esta mujer sea sanada de esta condición del corazón. Amén. Váyase y crea ahora con todo su corazón. Venga, hermano querido. Crea. Señor Jesús, te pido que Tú lo sanes a él en el Nombre de Jesucristo. Amén. Váyase, no dude una pizca ahora, hermano. Crea con todo su corazón. Nuestro Padre Celestial, te pido que Tú sanes a nuestra hermana en el Nombre de Jesús. Que ella se vaya y sea sanada. Amén. Vengan creyendo. Muy bien, señor. ¿Ud. se quiere ir a comer su cena y disfrutarla? Entonces váyase y cómasela en el Nombre de Jesucristo...?.... ¿Por qué es sólo con el discernimiento? Recuerden amigos: el discernimiento no sana. El discernimiento únicamente... La Voz del discernimiento es lo que sana (¿ven?), la Voz del discernimiento. ¿Creen Uds. eso? [La congregación dice: “Amén”–Ed.]. Sentado al final de la hilera allá atrás: tiene problema con sus ojos, con su garganta, con sus oídos. ¿Cree Ud. que Dios lo sana, El hombre con las rayas en su camisa, de esta manera? Yo no lo conozco a Ud., nunca lo he visto a Ud. Pero algo lo tocó a Ud. en ese momento, ¿no es así? Esa Luz apareció justo por arriba de su cabeza. Eso es exactamente lo que estaba mal en Ud. Si eso está correcto, levante su mano. Muy bien, váyase a casa y sea sano. Jesucristo lo sana.
114Yo nunca he visto al hombre. Ahora, ¿cuántos saben que eso es exactamente lo que hizo Jesús cuando miró por toda la audiencia, cuando la mujer tocó Su manto? Y El dijo: “Tu fe te ha salvado”. ¿Es correcto eso? [La congregación dice: “Amén”–Ed.]. Ella sanó. ¿Ven? Bueno entonces, ¿dice la Biblia que “El es el Sumo Sacerdote, ahora mismo, que puede compadecerse de nuestras debilidades”? ¿Es El el mismo Dios que estaba allá cuando Simón fue delante de El, y El dijo: “Tu nombre es Simón”? ¿Es ese el mismo Dios que sabía su nombre? ¿Creen Uds. que El sabe la misma cosa, que puede hacer la misma cosa? ¿Creen Uds. que El sabe sus debilidades? ¿Saben Uds. que El dijo que...? El–El percibió sus pensamientos. Esto no es únicamente percibir sus pensamientos; esto es decirles lo que ellos fueron, lo que ellos son, y lo que ellos serán. ¿Ven? Hace más que eso; revela el pecado. ¿Cuántos lo han visto revelar pecados y retarlos, y decirle a los hombres, señalar las mujeres con las que están viviendo y todo? Si Uds. no quieren que suceda eso, más les vale que hagan bien las cosas antes que suban a la plataforma. De seguro lo hará.
115¿Cuántos han estado en las reuniones (levanten sus manos ahora) y visto eso suceder? Hay manos levantadas por dondequiera. Seguro que lo hará; es perfecto; es Dios. Algunas veces la gente tiene más fe de lo que piensa que tiene. Uds. mismos tratan de hacerse tener fe. No hagan eso; sólo humíllense. Un hombre sentado allí mismo, la Luz todavía está alrededor de él allí. Ni siquiera... Lo sorprendió, que él tuviera tanta fe. Correcto. Pero él la tenía sólo.... ¿No es eso correcto, señor? Si eso es correcto, levante su mano, el hombre que está sanado allí mismo. Correcto. Sencillamente lo sorprende a Ud. pues Ud. no piensa que la tiene. Pero es–es tan sencillo. Sólo créalo. Mire aquí. Aquí está un hombre parado aquí. Yo no lo conozco a Ud; correcto. Ud. no me conoce, me supongo; Dios lo conoce a Ud. Ud. me conoce sólo por verme en la audiencia y cosas como esas, pero no de esta manera. ¿Piensa Ud. que Dios...? Si El me dijera para lo que Ud. está aquí o algo, ¿lo haría–lo haría a Ud. tener bastante fe como para creer? ¿Lo haría tener? Lo pudiera hacer que tenga fe. Muy bien.
116Qué si yo le dijera a Ud. que–que está aquí para que se le quite ese tumorcito de allí de su cabeza; eso es exactamente para lo que Ud. está aquí. Si eso es correcto, levante su mano. Ahora, la audiencia pudiera decir: “Seguro, Hermano Branham, Ud. lo está mirando”. Muy bien. Si este es el Espíritu de Jesucristo, El conocerá al hombre, yo tendré contacto con él; eso es correcto. Ud. no es de aquí, es de una ciudad llamada Lakeview. ¿Es correcto eso? [El hombre dice: “Eso es correcto”–Ed.]. Ellos lo llaman a Ud. Bill, ¿no es así? [“Sí”]. Si eso es correcto, levante su mano. ¿Ahora tiene Ud. fe ahora? Entonces váyase y sea sanado. Jesucristo lo sana. Tenga fe.
117Todos ven a este niñito afligido. Todos Uds. inclinen sus rostros mientras oramos por este niño. Traígalo; no tengo que decirlo. Ud. sabe... ¿Cree Ud. que Dios tomará a este niñito, y–y le quitará esto de él y le permitirá sanar? Señor, pongo mis manos sobre él, en el Nombre del Señor Jesús. Condeno al demonio que le ha hecho este mal al niño. Que el niño regrese aun esta semana, y muestre (que la madre muestre) lo que le ha pasado al niño. En el Nombre de Jesús, yo lo entrego a él en las manos de Dios. Amén. Dios la bendiga, hermana. Yo quiero...?... del niño esta semana. Ven, pequeñito. Señor Jesús, bendice a este pequeño y sánalo, por medio del Nombre de Jesucristo. Amén...?... Todo se ha terminado...?....
118Venga, hermana querida. Nuestro Padre Celestial, yo te pido que Tú bendigas a la mujer y la sanes en el Nombre de Jesús. Amén. Tenga fe ahora. Traiga al niñito. ¿Cree Ud. que Dios lo puede sanar? Nuestro Padre Celestial, yo sostengo a este niñito junto a mí, y te pido que el poder del Todopoderoso.... [Porción sin grabar en la cinta–Ed.].... si no es por Ti. Te pido que permitas que esta niñita sea tan completamente sanada, que la gente sepa que Tú eres Dios. Que esta niña regrese a esta audiencia antes que esta serie de servicios se termine en esta semana que viene, y demuestre que Dios la ha sanado, y que sus piernitas están bien, y que ella está caminando otra vez. ¡Oh, tú demonio que has hecho esto, yo te ordeno por Dios, por la resurrección de Jesucristo, cuya Presencia está aquí ahora, que dejes a la niña! Y que la fuerza de Dios tome el lugar de este aparato ortopédico, para que la niña camine en el poder del Espíritu de Dios el resto de su vida. Amén. ¿Será de esa manera, señor? ¡Lo será! Dios lo bendiga; Ud. obtendrá lo que Ud. ha pedido. Yo le doy la niña en el Nombre de Jesucristo, para que sea sanada.
119Muy bien. ¿Es Ud. la siguiente persona? ¿Esta es la... toda la fila? Bueno, jovencito, yo soy un desconocido para ti. Yo no te conozco, y tú no me conoces, pero Dios nos conoce a ambos. Si el Señor me dice para lo que tú estás aquí, ¿creerás? ¿Hará–hará que tú creas? Tú creerás. Muy bien. ¿A cuántos en la audiencia les ayudaría? Les ayudaría. Hay algo extraño tocante a ti. Que tú eres... Tú de hecho eres nervioso, turbado... una condición nerviosa. Tú has venido de muy lejos, para que orara por ti. Tú no eres–tú no eres realmente un americano. Tú eres alemán; tú eres de Alemania, y has venido aquí para que orara por ti. Y veo que llegaste a Jeffersonville, y yo había salido, y tú viniste hasta aquí para que yo ore por ti, desde Alemania. Yo te envío de regreso a Alemania en el Nombre de Jesucristo, como un hombre sano. ¿Me crees? Yo echo fuera lo malo de este hombre en el Nombre de Jesucristo. ¡Sal de él! Que él regrese a su gente como un hombre sano, y cuando yo regrese allá a Alemania, Señor, para una reunión, que este joven sea un testimonio. En el Nombre de Jesucristo. Amén. Tú estás sano. Regresa a casa sano. Auf wiedersehen. [Expresión alemana correspondiente a: “Vaya Ud. con Dios”– Trad.]. ¡Alabado el Señor! ¿Creen Uds.?
120¿Qué de Ud. sentado en esa silla de ruedas? ¿Cree Ud. que Dios lo puede sanar? ¿Me creerá que soy Su profeta? Si yo lo pudiera sacar de esa silla de ruedas, yo lo haría. Yo no lo puedo hacer, pero Dios lo puede hacer. Si Dios me revela cuál es la razón que Ud. está sentado allí, ¿me obedecerá como Su profeta? Es cáncer en el intestino, comiéndoselo a Ud. ¿Me obedecerá Ud. como Su profeta? Ud. se morirá sentado allí. Ud. no puede remediar nada si se queda así. Ud. puede estar débil, sin fuerza, pero...?.... [Esta cinta termina incompleta–Trad.].