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~ QUISIERAMOS VER A JESUS ~
1Muchas gracias, Hermano Borders. Pueden sentarse. [Alguien le hace una pregunta al Hermano Branham–Ed.]. Por favor. Ciertamente considero este un gran privilegio de estar aquí esta noche, para empezar esta campaña aquí en esta hermosa ciudad. Me supongo que yo estoy muy cerca a eso. ¿Pueden oír bien todos Uds. allí? Yo... ¿Pueden oír bien Uds. allá atrás? Eso está bien.
2Hemos estado esperando con anticipación venir aquí hace algún tiempo. Puedo recordar mis primeros días de mi ministerio, cuando yo ministré aquí en Oregón, y el Señor nos bendijo en una manera muy maravillosa. No hay duda que hay personas aquí en esta noche que estuvieron en esas campañas allá en 1948, ’49, más o menos en esos años, en Portland, y Ashland, y Salem (creo yo), y, oh, no sé, varias ciudades diferentes; Eugene, Grant’s Pass. Tuvimos grandes reuniones; el Señor nos bendijo maravillosamente. Y yo siempre había querido regresar aquí y pescar algunas de esas truchas de las que Uds. se están perdiendo, pero sólo que yo todavía no he tenido la oportunidad. Y parece que cada vez que vengo, estoy en misión de predicar. Pero quizás yo pueda... No, yo no me puedo jubilar; los ministros no se jubilan, ¿se jubilan, hermanos? Sencillamente ellos no se pueden jubilar. Así que quizás algún día, sólo saldré e iré con algunos de mis hermanos aquí a pescar. Me fijé hoy viniendo para acá, que para todas partes que veíamos, había permisos para pescar, permisos para cazar, y... Eso ciertamente me pareció muy bien para un predicador cansado y acabado.
3Y así que, estamos muy contentos de estar aquí, para empezar esta campaña de diez días aquí en su hermosa ciudad. Y estamos confiando que será una grande bendición para Uds. y para mí. Estamos aquí por ningún otro propósito, sino el de traer nuestro ministerio a Uds. para ayudar a llevar más adelante la causa por la que Uds. están ahora contendiendo, y esa es la fe que ha sido una vez dada a los santos. No estamos aquí para traer algo diferente, sino sólo para ayudar a nuestros hermanos, para unir nuestro ministerio con el de ellos, para–para marchar hacia adelante al Reino de Dios. Verdaderamente creemos que el Señor Jesús vendrá algún día en un cuerpo físico, así como fue llevado al Cielo. Y a mí me parece que ciertamente ese tiempo se está acercando, cuando vemos toda clase de señales apareciendo de Su–Su... de Su Venida, y las Escrituras siendo cumplidas, y sencillamente nos preguntamos cuánto tiempo más será, hasta que veamos a ese Bendito por el cual hemos esperado por tanto tiempo.
4Si yo no estoy equivocado, la última ocasión que estuve en Oregón (o en una ocasión), yo estuve con el Doctor F.F. Bosworth, una gran alma valerosa. Murió a los ochenta y cuatro años de edad, recientemente; nunca murió, sólo se durmió. Yo fui a verlo. Y oí que se estaba muriendo, y lo fui a ver. Y cuando llegué allá, el anciano profeta estaba acostado en su cama pequeña. Y cuando entré por la puerta, él extendió esos bracitos huesudos. Nosotros acabábamos de regresar juntos de Africa de una gran campaña. Yo lo abracé, y clamé: “¡Padre mío, padre mío, carro de Israel y su gente de a caballo!” ¡Un solado tan valiente para Cristo! Y yo le dije mientras estuve allí, yo dije: “Hermano Bosworth: ¿cuándo fue lo más feliz de toda su experiencia Cristiana?” El dijo: “Ahorita mismo, Hermano Branham”. Y yo dije: “¿Está Ud. conciente que se está muriendo?” El dijo: “Sí”. Y yo dije: “¿Cómo puede decir eso, cuando Ud. sabe que la muerte está sobre Ud. ahorita?” El dijo: “Hermano Branham, todo por lo que me he parado y vivido, por más de cincuenta años, es El, a quien estoy esperando que entre por esa puerta en cualquier momento, para que me lleve con El”. Yo pensé del “Salmo de la Vida”: Vidas de grandes hombres nos recuerdan a todos Que podemos hacer nuestras vidas sublimes, Y al partir, dejar Huellas en las arenas del tiempo;... ¡Eso fue una huella para mí!, de saber que después de más de cincuenta y cinco años de ministerio en el campo, predicando muchos años antes que yo naciera, que todavía al fin del camino, Jesús significaba más para él que en cualquier momento de su vida.
5Y más o menos una hora antes que él se fuera para estar con el Señor Jesús, antes que El entrara y se lo llevara, él estaba... Había estado acostado en la cama, durmiendo. Y él despertó, miró en el cuarto. Y su esposa entró, y su hijo, y muchos de los amados. Y él miró por todo el cuarto, y se levantó y estrechó manos por más de una hora, con amigos de él que se habían ido hacía treinta o cuarenta años. Estrechó manos, dijo: “¡Mire nada más!, yo lo recuerdo a Ud.; Ud. vino a Cristo en mi reunión en Joliet. Yo lo recuerdo a Ud.; Ud. estaba en Montreal, cuando...” Y los llamaba por nombre, alguien que había estado muerto por años, y que se había ido. Los santos no mueren; ellos se van para estar con el Señor, eso es todo. Y luego finalmente, después de saludar a su madre y padre y a todos, regresó y se acostó allí en un pequeño catre, cruzó sus brazos, cerró sus ojos, y fue a encontrar al Señor. ¡Un hombre tan valeroso! Yo estoy seguro que si podemos alguna vez tener el privilegio de visitar esa gran Tierra antes de la Venida del Señor, que veremos al Hermano Bosworth allá con sus amigos, feliz, disfrutando de Vida Eterna en lo sublime.
6Ahora, venimos a esta ciudad con... debido a la invitación de nuestros preciosos hermanos aquí, de las diferentes denominaciones y de las diferentes fases de la fe Cristiana. Y venimos a unir fuerzas con ellos, para el beneficio de esta comunidad, de esta ciudad, y de las regiones de los alrededores de ella; que las haga un–un lugar más difícil para hacer el mal después de esta reunión, y un lugar más fácil para hacer el bien después de esta reunión; venimos para hacer la vida un poco más dulce para Uds., ver si podemos dirigir una oración de fe, para que Dios sane a los enfermos en la comunidad, junto con nuestros hermanos; hacer un llamamiento a los pecadores, quizás la última llamada que ellos alguna vez recibirán, para que entren en esa Tierra bendita adonde únicamente el redimido puede ir. Y ese es el propósito por el cual estamos aquí. Nuestro propósito principal es verlos a Uds. estar preparados para eso. Después, es orar por los enfermos y ver que ellos sanen, pidiéndole al Señor. Y luego otra cosa, es para... aquellos que se han desviado de la iglesia, que regresen a su iglesia y establezcan su compañerismo otra vez entre los creyentes. Y luego también, nos gustaría hacer que esos quienes se han descarriado y se han alejado, que vuelvan otra vez al precioso compañerismo de la iglesia, con el pueblo.
7Ahora, trataremos de no retenerlos mucho tiempo cada noche. En esta noche, siendo mi primera vez aquí, tal vez... Quizás no haya cinco o seis personas aquí, que yo haya visto en mi vida o que alguna vez me hayan visto. Pero yo estoy... Como Uds. saben, la primera noche generalmente es algo difícil. Uds. dicen: “¿Sabes qué?, a mí no me gusta de la manera que ese predicador usa su corbata”. Bueno, a mi esposa tampoco. Así que, yo–yo no... Como Uds. saben, y esto y lo otro. Yo solía decir: “De la manera que él se peina su cabello”, pero eso ya no cuenta ahora. Y así que nosotros... Sólo es algo que uno tiene que conocer, y conocer a la persona. Y luego después de una o dos noches, uno se familiariza. Entonces el Espíritu Santo se mueve y empieza a bendecirnos, y se deshacen todas las pequeñas (Uds. saben, como yo las llamo), las pequeñas “fricciones” y los pequeños detallitos, Y luego nosotros–nosotros entonces estamos listos para entrar en la adoración. Y tenemos diez días, si es la voluntad del Señor, para esto. Oramos que sea una gran cosa.
8Ahora, no–no es mi reunión; es nuestra reunión. Todos estamos juntos. Y cualquier pequeño esfuerzo que podamos hacer: aun invitar a alguien que venga; enviar para conseguir a alguna pobre persona enferma y traerla para orar por ella; encontrar a algún pobre pecador desviado, para que pueda venir para ser salvado; encontrar a algún incrédulo para que entre, se siente atrás y observe las reuniones, quizás él pudiera cambiar su actitud. Sólo–sólo recuerden que muchos incrédulos obstinados han sido convertidos, sólo escuchando el Evangelio. ¿Cómo puede Ud. ser convertido a menos que oiga el Evangelio?, pues, “fe viene por el oír, el oír de la Palabra de Dios”. Y ahora, vamos a abrir esta Palabra preciosa, y leer sólo un versículo de Ella, o dos, para un pequeño texto, para encontrar un contexto. Luego, creo que Billy debía haber repartido algunas tarjetas de oración en esta noche. Yo... ¿Lo hizo? Levanten sus manos si hay alguien que obtuvo... El lo hizo. Muy bien.
9Algunas veces en la primera noche, no oramos por los enfermos. Nosotros sólo... Nosotros nunca tenemos ningún programa establecido, seco y delineado; sólo permitimos que guíe el Espíritu Santo. Y yo pienso que eso es lo que la gente quiere, es sólo permitir que guíe el Espíritu del Señor. No sabemos qué quiere El que hagamos. Pero si nosotros nos mantenemos orando, no comiendo con exceso (coma lo menos que Ud. pueda), y ore, llame por teléfono y consiga a alguien que venga, asista a cada reunión que pueda, y estoy seguro que con todo ese esfuerzo, Dios nos encontrará a más de la mitad del camino. Yo creo eso. Ahora, antes que leamos Su Palabra... Creemos que esta es la Palabra de Dios. Creemos que esta es la verdadera Palabra de Dios. Todo lo que está aquí adentro es la Palabra de Dios. ¿Creen Uds. eso, toda la iglesia? [La congregación dice: “Amén”–Ed.]. Eso es bueno.
10Hace sólo unas cuantas semanas, hay un hombre que trabaja en abarrotes que vive al cruzar de la calle de donde yo vivo. Y él es un creyente muy fiel, un Católico. Y él me dijo, él dijo: “Hermano Branham, yo me he preguntado con frecuencia por qué Ud. no es Católico”. Y yo dije: “Yo soy Católico”. “Oh”, él dijo: “Yo–yo no entiendo”. Yo dije: “Sí, yo soy Católico”. Y él dijo: “Yo–yo–yo nunca lo veo en nuestra iglesia, y Ud. tiene una iglesia aquí”. Y dijo: “Yo–yo–yo no entiendo eso”. Yo dije: “Bueno, yo quiero preguntarle a Ud.: ¿es verdad que la iglesia Católica cree que esta Biblia es una historia de la iglesia Católica primitiva, que Jesucristo estableció la iglesia Católica, que Pedro fue el primer papa, y que los hechos de los apóstoles son los hechos de la iglesia Católica primitiva?” El dijo: “Eso es exactamente la verdad”. (Por supuesto mucha de mi gente es Católica. Yo soy irlandés; y conozco algo de su–su doctrina). Así que él dijo: “Eso es verdad”.
11Yo dije: “Bueno, y luego la razón que Ud. no vive por medio de esta Biblia ahora, es debido a que–que el papa tiene una... la iglesia... El papa tiene derecho de cambiar en la Escritura cualquier cosa que él quiera, porque a él se le dio el derecho para hacer eso. Y esto es solo la historia de la primera Iglesia”. El dijo: “Sí, señor”. Yo dije: “Bueno, yo... ¿ve?” Yo dije: “Yo creo que soy más Católico que lo que Ud. es”. Yo dije: “Porque Ud. es uno de estos nuevos–nuevos Católicos de hoy día, los que abrazan la doctrina de la iglesia Católica hoy en día. Y yo soy un Católico chapado a la antigua, que cree lo que escribió e hizo la iglesia Católica chapada a la antigua”. Yo dije: “De seguro que ellos debieron saber más tocante a ello; ellos caminaron con el Señor Jesús. Y Pedro (el primer papa) dijo: ‘No hay otro mediador entre Dios y el hombre, sino el Hombre Cristo Jesús’”. Y yo dije: “Yo–yo como que creo eso”. Y yo dije: “Yo–yo enseño exactamente como la iglesia Católica primitiva enseñó, exactamente lo que ellos escribieron en la Biblia y lo que ellos hicieron”. El dijo: “Yo creo que tú tienes algo, hijo”.
12Así que eso es correcto. ¡Oh, sencillamente yo amo la Palabra de Dios! Ciertamente es alimento para nosotros, para estudiarla y juntos leerla. Yo no soy un teólogo; yo soy... yo no tengo la educación para ser un teólogo, y no trato de serlo. Yo sencillamente amo al Señor Jesús, y trato de caminar de la manera que El quiere que camine, y decir lo que El quiere que diga, y orar por la gente enferma. Y El me ha bendecido hasta aquí, y yo creo que El nos bendecirá esta noche. Ahora, antes que abramos Su preciosa Palabra, inclinemos nuestros rostros sólo un momento mientras le hablamos al Autor.
13Nuestro bondadoso Padre Celestial, venimos a Ti tan humilde como sabemos hacerlo. Venimos acercándonos a Ti en el Nombre de Tu amado Hijo, el Señor Jesús, sabiendo esto, que El dijo: “Todo lo que pidiereis al Padre en Mi Nombre, Yo lo haré”. Luego sabemos, que tenemos derecho para acercarnos a Ti, y viniendo por medio de Su Nombre, viniendo por medio de la cruz, pidiéndote misericordia y perdón de los pecados y sanidad para nuestros cuerpos enfermos, y que la gracia de Tu Presencia, Señor, en esta reunión, sólo continúe estando con nosotros noche tras noche. Que este principio, y este avivamiento, sea sólo el principio de un avivamiento chapado a la antigua que brotará por todo este valle, y en cada iglesia, y entre toda la gente; que la gente venga de todas partes de estas montañas para aprender del Señor. Concédelo, Señor. Bendice a nuestros hermanos ministros, estos discípulos ungidos Tuyos, que se han quedado a cargo aquí, exponiendo las verdades del Evangelio, y predicando eso sin favor de hombres y parándose por la Verdad. ¡Y cómo Tú los has bendecido! Pedimos que esta reunión sea un peldaño para ellos, Señor, que los inspire en sus reuniones, y en sus iglesias, y al pueblo de ellos.
14Y cuando se terminen los servicios, que no haya uno entre nosotros que no haya recibido Tu Espíritu. Que no haya una sola persona débil caminando entre nosotros; sino que el Espíritu Santo sane a cada uno. Concédelo, Señor. Llama de nuevo al compañerismo a aquellos que se han desviado, Dios Padre. Y cuando nos vayamos esta noche para irnos a nuestros hogares para empezar un nuevo día mañana, que digamos como aquellos que iban a Emaús: “No ardía nuestro corazón en nosotros, mientras nos hablaba en el camino?” Sabemos que El hizo algo delante de ellos, igual que El lo había hecho antes de Su crucifixión. Ningún otro hombre alguna vez lo hizo de esa manera. Y cuando El estaba adentro con ellos y El cerró la puerta, entonces hizo esa cosa que El hizo antes, y ellos reconocieron rápidamente que era El.
15Dios, hemos entrado a este auditorio de escuela esta noche, por lo cual estamos agradecidos. Pedimos que Tú bendigas la escuela, y–y a los maestros, y a los directores, y a los síndicos, y a todos a los que esto concierne, porque ellos han abierto las puertas para una reunión religiosa. Y hemos entrado y cerrado (por así decirlo) al mundo afuera. Que Tú vengas entre nosotros esta noche y Tú mismo te reveles de la manera que lo hiciste antes que Tú fueras crucificado. Entonces sabremos que Tú eres el Señor resucitado. Eso fortalecerá nuestra fe, Señor, y te daremos la alabanza. Porque lo pedimos en el Nombre de nuestro Salvador, el Señor Jesús. Amén.
16Que el Señor ahora añada Sus bendiciones a la lectura de Su Palabra. Yo sólo quiero tomar una–una pequeña lectura de la Escritura que se encuentra en San Juan, el capítulo 12, el versículo 20. Había ciertos griegos... habían subido a adorar en la fiesta. Estos... se acercaron a Felipe, que era de Betsaida... y le... de Galilea, y le rogaron, diciendo: Señor, quisiéramos ver a Jesús. Ahora, nuestro tema es esta... ha sido nuestro... mi tema desde que estuve aquí antes, o mejor dicho aquí en Oregón: “Jesucristo es el mismo ayer, hoy, y por los siglos”. Eso se encuentra en Hebreos 13:8: “Jesucristo es el mismo ayer, hoy, y por los siglos”. Y ahora, sobre esta conocida (para muchos de Uds. hermanos), esta pequeña Escritura: “Señores, quisiéramos ver a Jesús”.
17Estos griegos hicieron esta pregunta. Vinieron a Felipe, a un ministro, y le pidieron ver al Señor Jesús, y les fue concedido el privilegio de ver al Señor Jesús, por medio de un ministro del Señor Jesús. Y luego, si Jesús es el mismo ayer, hoy, y por los siglos, ¿por qué entonces nosotros ministros no le podemos traer a la gente, o mejor dicho, traer la gente al Señor Jesús, igual que Felipe trajo a estos griegos al Señor Jesús? Pues El es el mismo ayer, hoy, y por los siglos. Ahora, es–es sensato... Y es–es Escritural, y es tan lógico como lo era en aquel día, si El es el mismo ayer, hoy, y por los siglos. Ahora, yo creo que las Escrituras no pueden decir algo que esté errado. Hay muchas cosas en las Escrituras que yo únicamente quisiera que fuera capaz, que tuviera la fe suficiente, para hacerlas real a la gente. Pero yo nunca sería un obstáculo en el camino de alguien que lo pudiera hacer. Si yo no pudiera tomar una caminata con el Señor una tarde como Enoc, y sólo ponerme tan rebozado de alegría a tal grado de sencillamente caminar hacia el Hogar con El, yo–yo no sería un obstáculo en el camino de alguien que tuviera tanta fe así, que pudiera sencillamente caminar hacia el Hogar con El sin morir o probar muerte en este mundo.
18Y estamos tratando hoy, mientras vemos que el tiempo del fin se está aproximando... debería haber apariciones del Señor Jesús del tiempo del fin, que El predijo en la Escritura. Porque todo lo que El dijo, se tiene que cumplir. Ahora, nosotros mismos somos finitos; podemos cometer muchos errores, y yo cometo más que todos, porque somos finitos. Pero El es infinito, y El no puede cometer un error. Ahora, yo les puedo prometer a Uds. algo, y con lo mejor de mi habilidad, yo puedo decir: “Yo realmente digo eso en serio”. Y luego quizás no sea capaz de cumplir eso que prometí, debido a que las circunstancias alteran los casos. Pero no es así con Dios; El no puede hacer una promesa que no pueda cumplir. Moisés pensó la misma cosa (o Abraham, mejor dicho): “Tampoco dudó, por incredulidad, de la promesa de Dios, sino que se fortaleció en fe, dando gloria a Dios; porque él estaba plenamente convencido de que era también poderoso para hacer todo lo que había prometido”. Por lo tanto, todas las Escrituras que Dios nos ha dado, son promesas.
19Ahora, nosotros mismos obramos en el elemento humano, del elemento del tiempo. Y la única cosa que sabemos son pulgadas, pies, yardas, millas [medidas de longitud en países de habla inglesa–Trad.], medidas, días, semanas, horas, meses, años. Pero Dios es Eterno; El es–El es... Nosotros tenemos poderes limitados e inteligencia limitada, pero Dios es infinito en todas las cosas. El sabe todas las cosas, sabía todas las cosas antes que empezara el mundo. El sabía que esta reunión estaría aquí esta noche. El sabía todas las cosas antes que hubiera un mundo, porque El podía saber lo que sería en el tiempo del fin, desde el principio; lo hace a El Dios. Nada más, nadie más, ningún otro ser, ni otra persona, pudiera alguna vez hacer eso, sino solo Dios. Ahora, nosotros algunas veces nos preguntamos por qué nosotros... El es tan grande, y sin embargo, ¿por qué no lo vemos a El más de lo que lo vemos?
20Ahora, si yo fuera a la ciudad esta noche a cada denominación de la iglesia, y dijera: “¿Cree Ud. que Jesucristo es el mismo ayer, hoy, y por los siglos?”, al pastor amable de ellos, él diría: “Seguramente que sí”. Yo diría: “Eso está muy bien”. Bueno entonces, yo diría: “¿Cree Ud. que El es todavía el mismo Salvador que El era?” El diría: “Seguro que yo creo eso”. “¿Cree Ud. que El vive hoy día, como El vivió en aquel entonces, únicamente que ahora está en la forma de la Persona del Espíritu Santo?” “Seguro que yo creo eso”. “Entonces si El murió y por medio de Su Santa Sangre poderosa que El dio en el Calvario...” La cual no era judía ni tampoco era gentil; era la Sangre de Dios. La sangre proviene del sexo masculino. Y en este caso el Varón fue Dios, que creó una Célula de Sangre en el vientre de la virgen que dio a luz al Hijo de Dios, en el cual Dios extendió Su tienda e hizo su tabernáculo con los seres humanos: Emanuel.
21Ahora, por medio de esa Sangre, El santificó a una Iglesia para que El pueda continuar Su obra, El mismo viviendo en esa Iglesia. Ese es el Evangelio. Eso lo hace a El el mismo ayer, hoy, y por los siglos. Nosotros somos–somos.... nosotros somos absolutamente indignos de alguna bendición. No hay nada que pudiéramos hacer para merecer eso. Pero por medio de la gracia inmerecida, Dios nos dio este privilegio de ser llamados Sus hijos, Sus hijos y Sus hijas, santificándonos mientras confesamos nuestro pecado, santificándonos, quitando el mundo de nosotros, para que El pudiera obrar Su manera por medio de nosotros por medio del Espíritu Santo para hacer y obrar Su voluntad.
22Ahora, El dijo que cuando yo... cuando El estuvo en la tierra: “Las obras que Yo hago, vosotros haréis también; y mayores que...” La correcta traducc-... traducción allí, es “más”. Ninguno pudiera hacer mayores, pero El estaría en más lugares. En ese entonces, Dios estaba manifestado en un solo Hombre; ahora El está manifestado en toda la Iglesia universal, por todas partes. Dios puede obrar por medio de todo hombre y toda mujer que abra su corazón, y le permita al Señor Jesús entrar, y obrar Su voluntad por medio de ellos. A mí no me importa si Ud. ni siquiera sabe su abecé; la única cosa que Ud. necesita tener es un corazón humilde, sumiso a Dios, y Dios obrará Su voluntad por medio de Ud. Eso es correcto.
23Ud. no tiene que saber mucho; Ud. únicamente tiene que conocer a una sola Persona: esa es el Señor Jesús. Conocerlo a El es Vida. Esa es la única Persona que Ud. tiene que conocer para tener Vida Eterna: conocerlo a El; no conocer la Biblia, ni conocer los credos, sino que conocerlo a El, es Vida Eterna; conocerlo a El como su Salvador personal, conocerlo a El como el que lo ha llenado a Ud. con Su bondad y Su misericordia, que le ha quitado el mundo de Ud., se lo quitó completamente, se lo quitó, como azazel [cabrío expiatorio–Trad.] en el Antiguo Testamento que fue enviado al desierto para ser matado, para ya no ser. Y la mera–la mera cosa que lo hizo a Ud. pecar y hacer las cosas que solía hacer, han sido quitadas de Ud. por medio de Su Sangre preciosa, que lo santificó y lo apartó para Su servicio, para que El pueda hacer Su voluntad por medio de Ud., para obrar por medio de Ud. (es tan sencillo), y para creerlo.
24Ahora, nosotros también uniéramos manos con ese ministro, diciendo: “Nosotros creemos estas cosas”. Ahora, yo le pudiera decir a esta cierta persona: “¿Cree Ud. que El es el mismo en toda manera excepto la carne... el cuerpo de carne?” El diría: “Bueno, yo–yo no creo que El todavía hace milagros”. Entonces El no es el mismo. El tiene que ser el mismo. El es tan Salvador hoy día, como El lo fue entonces. El es tan Sanador hoy día, como El lo fue entonces. Pues el profeta dijo: “Mas El fue herido por nuestras rebeliones; por Su llaga fuimos nosotros curados”, (¿ve?), tiempo pasado. Yo no creo que el hombre tiene algún poder mágico para sanar a la gente. Yo creo que el poder yace dentro del individuo por el que se ora; es la fe de ellos en Cristo la que hace la sanidad. Ahora, la manera inicial y más misericordiosa de todas las maneras para ser sanado, es oír predicado el Evangelio, y aceptarlo. Esa es la única manera que puede ser el Evangelio de salvación, el Evangelio de liberación, el Evangelio completo; el Evangelio completo para el hombre completo, para el hijo completo, para la hija completa. Todo el Evangelio, todo lo que El dijo, todo lo que El hizo, todo lo que El prometió es para toda persona que lo crea. “El que quiera, venga”. Metodistas, Bautistas, Pentecostales, Presb-....
25Bueno, Pentecostés... Yo nunca he... Yo he sido... Yo era un ministro Bautista, como Uds. saben. Yo soy tan Bautista como siempre lo fui. Pentecostés no es una denominación; Pentecostés es una experiencia. Es una experiencia que Metodistas, Bautistas, Católicos, cualquiera que lo quiera recibir, es bienvenido a venir y a recibirlo. Es una experiencia, y Uds. no pueden organizar una experiencia. Es una–es una... algo que Dios le ha hecho al ser humano. ¿Ven? Y El lo hará a cualquiera, no importa a qué iglesia pertenezcan Uds. Ahora, en esto... Ahora, por supuesto, nosotros tenemos compañerismos y organizaciones; eso está exactamente correcto. Porque esos hermanos se congregan y–y hacen su organización, lo cual está exactamente correcto. Seguro. Pero yo me refiero a... nosotros... Ud. no puede decir: “Ud. tiene que venir a la iglesia Pentecostal antes que reciba la experiencia”. Ud. puede recibirla allá en el campo, si Ud. la quiere, allá en el bosque, allá en la esquina de la calle. En donde sea, en cualquier iglesia que esté Ud., si Ud. todavía está hambriento y sediento por Cristo, Cristo está aquí para llenarlo con la Plenitud de Su poder de Su Espíritu. Correcto. No importa en dónde esté Ud. o a qué iglesia pertenezca Ud., es para Ud.
26Ahora, si El es el mismo, El no es sólo la mitad el mismo o dos terceras partes el mismo, El es el mismo ayer, hoy, y por los siglos. Ahora, Su Palabra dice: “Un poco, y el mundo (lo cual, la palabra griega allí es ‘kosmos’, la cual significa: ‘el sistema del mundo’) no me verá más; pero vosotros me veréis (la iglesia); porque Yo (y ‘Yo’ es un pronombre personal), Yo estaré con vosotros, aun en vosotros hasta el fin del mundo. Yo estaré con vosotros, aun en vosotros hasta el fin del mundo”. ¿Ven para lo que fue Su muerte, entierro, y resurrección? Fue para limpiar y santificar una Iglesia, y apartarla, y llenarla con Su poder, para continuar las mismas obras que El hizo, haciéndolo a El el mismo ayer, hoy, y por los siglos, para continuar adelante y adelante.
27Ahora, de la única manera que alguna vez seremos capaces de sacar de este texto la cosa que queremos decir, es darnos cuenta lo que El era ayer. Entonces eso será lo que El será hoy, y lo que El será para siempre. ¿Qué tipo de Persona era El? Mientras vemos el día acercándose, sencillamente me hace que me den escalofríos al mirar en las calles, mientras paso por las ciudades, y veo, y leo los periódicos, y oigo las noticias y demás, del pecado abundando. Y el día de la Venida del Señor, se está acercando más y más todo el tiempo. Pero uno no puede hacer nada al respecto, porque Dios dijo que sería exactamente de esa manera. Yo puedo hablar en contra del mal; es nuestro deber hacer eso. Ud. y yo debemos hablar en contra del mal, la maldad. Nunca seremos capaces de conquistarlo y pararlo. Es sólo para aquellos quienes tienen el oído para oír, que lo oirán. Quienquiera que... “Todo lo que el Padre me ha dado vendrá a Mí. Mis ovejas oyen Mi voz”.
28Ahora, entonces mientras vemos este día apareciendo y vemos a Dios enviando grandes avivamientos por todo el país: a Uds. Bautistas, un Billy Graham; a Uds. Metodistas, un Jack Schuller; a Uds. Pentecostales, un Oral Roberts. Bueno, ¡mire lo que Dios ha hecho!: grandes señales, prodigios y milagros han acontecido por todas las naciones por dondequiera, y la nación continuamente se está sumergiendo más en el pecado. ¿Creen Uds. que eso es la verdad? Bueno, está justamente delante de nuestros ojos. No hay manera de... Se está poniendo continuamente peor todo el tiempo. Me recuerda de una historietita, una cosita, mejor dicho, que sucedió en Louisville, Kentucky, hace como unos seis meses. Hubo una señora que traía su niñito, y ella estaba en un... una de esas tiendas de cinco y diez centavos [tiendas de baratillo–Trad.], en Louisville. Y ellos empezaron a fijarse en la hermanita.
29Ella estaba... cogía juguetitos, Uds. saben, y decía: “¡Mira, cariño!; ¡mira, cariño!” Luego, se ponía nerviosa y corría a otro mostrador, y decía: “¡Mira, cariño!; ¡mira, cariño!” Y el niñito sólo mantenía su mirada fija, miraba fijamente. Luego, ella se iba a otro mostrador, y a otro mostrador, poniéndose más nerviosa todo el tiempo. Finalmente, ella cogió una sonajita. Y ella la sonó, y dijo: “Mira esto, amorcito”. Todo lo que debía atraer la atención de un niñito. Pero él sólo se quedaba allí, y miraba, miraba fijamente al espacio. Y ella cayó sobre el mostrador y empezó a gritar. Ella dijo: “¡Oh, no! ¡No puede ser!”
30Y la gente que estaba en la tienda, fue hacia ella para darse cuenta lo que estaba mal. Y ella dijo: “Mi niñito, hace como un año que empezó a sólo mirar fijamente al espacio”. Y dijo: “Yo he hecho todo. Lo he llevado adonde el doctor. Y el doctor dijo que él pensaba que se había mejorado, pero no lo está”. Y dijo: “Yo he hecho todo lo que puedo para atraer su atención con juguetitos, que deberían atraer la atención de un niñito de su edad”. Y dijo: “Esta cosita, esta carretita tirada de un caballo, que... tiene campanitas pequeñas en ella, al que un niñito, cerca del tiempo de la Navidad como éste, debería escuchar estas campanitas en la nieve y demás”. Y dijo: “Y él sólo se queda allí y mira fijamente al espacio”. Dijo: “El no ha mejorado”. Y su corazoncito de madre clamaba por su niñito, porque ella sabía que había algo mal mentalmente en su niñito. Yo pienso que eso se ve mucho en la iglesia hoy día. Dios le ha mostrado toda clase de dones y cosas que El podía mostrar delante de la iglesia. Y ella sólo se queda allí y mira fijamente al espacio. “Bueno, esa fue una reunión muy buena. El Hermano Roberts tuvo una buena reunión. El Hermano Billy Graham habla muy bien”. Pero ella no se mueve. Lo que necesitamos hoy día, es un avivamiento conmovedor del alma, algo que cause reuniones de oración de toda una noche, hombres y mujeres enmendándose con Dios, y ciudades volviéndose a Dios. Grandes señales y prodigios se seguirían acumulando.
31Dios envía Sus dones; El los muestra delante de nuestros ojos. Y si nosotros los rechazamos, entonces, ¿qué puede Dios hacer al respecto? Si esa madre pensó eso tocante a su niñito, ¿que piensa Dios en esta noche tocante a Su Iglesia, cuando hemos tenido tanto delante de nosotros, grandes hombres en el país: Tommy Osborn, y el Hermano Allen, y... ? Oh, cuántos grandes hombres han cruzado la nación de lugar a lugar; toda clase de señales y prodigios se han demostrado, justo en el tiempo del fin. Y aún así, la iglesia se queda allí ofuscada; dice: “Eso estuvo muy bueno. Yo–yo creo que quizás iré a la siguiente noche; veré lo que acontecerá a la siguiente reunión”. Esa no es la cosa que se debe hacer. Lo que necesitamos hacer cuando vemos a Dios que se está moviendo en nuestros medios, es ponernos serios con El, orar y clamar y hacer todo lo que sepamos hacer. Permitamos que el Evangelio en estos últimos días, atraiga nuestra atención. La Biblia prometió que este Evangelio llegaría a ser muy... cada día....
32Como en los días de Lutero, él enseñó santifi-... o mejor dicho, justificación. Se redujo a la minoría cuando El entró en la edad Metodista Wesleyana, a través de santificación. Luego, cuando ellos se establecieron para ser una iglesia y eso fue todo a lo que llegaron, Dios levantó a los Pentecostales. Y ahora, ha llegado al punto que los Pentecostales están llegando a ser formales e indiferentes. Dios sigue adelante. Eso es... El no se detendrá en lo absoluto; El sigue adelante. Los hijos de Israel siguieron la Columna de Fuego. Y cada vez que ese Fuego se detenía, ellos se detenían con Ella. Y si ellos no avanzaban, eran dejados en el desierto. Ellos tenían que avanzar hacia donde se movía el Fuego. De esa manera la Iglesia de Dios siempre lo hace: avanza con el Fuego.
33Cuando Martín Lutero vio el Fuego en la primera reformación, él salió de la iglesia Católica, y edificó su denominación bajo ella. El Fuego avanzó hacia santificación; él ya estaba organizado bajo eso y no pudo avanzar más adelante. Los Metodistas lo tomaron, ellos se organizaron bajo eso; y ellos no pudieron avanzar más adelante. Vinieron los Pentecostales y lo tomaron de ellos. Ahora, si nosotros no vigilamos, el Fuego avanzará otra vez hacia adelante. Quedémonos bajo el Fuego, adoremos allí bajo el Fuego, adoremos en el poder y el Espíritu, creyendo la Palabra de Dios, echando a un lado todo peso y todo pecado que nos asedia. Y, ¿qué es pecado? Incredulidad. “El que no cree, ya está condenado”. Sólo hay dos pecados, y uno... dos cosas en el mundo: una es fe, y la otra es incredulidad. Cometer adulterio, fumar, beber, eso no es pecado; esos son los atributos del pecado. Ud. hace eso porque no es un creyente. Un creyente no hace esas cosas. O Ud. cree o no cree.
34Hay tres clases de gente que generalmente asiste a las reuniones en dondequiera, y esas son: incrédulos, manufacturados, y verdaderos creyentes. Y siempre hay esos grupos en dondequiera. Y ahora, lo que queremos hacer, es ser verdaderos creyentes, rendir nuestro corazón a esta Palabra, y permitir que la Palabra sea la... Palabra de Dios sea la decisión final de todos nosotros. Uds. están obligados a venir; Uds. están obligados a venir como ministro. Si Uds. alguna vez ven algo que está sucediendo en una reunión que no concuerda exactamente con la Escritura, entonces Uds. están obligados a venir a mí y decírmelo. Seguro que Uds. lo deben hacer. Yo creo que Dios hace cosas que no están escritas en la Biblia; yo creo eso. Dios es Dios; El puede hacer lo que El desee hacer. Pero mientras yo sepa que está allí mismo dentro de esa cubierta, y sepa que Dios hizo una promesa, yo me siento seguro con eso. Mientras yo pueda tener eso, yo estaré satisfecho con lo que... cualquier otra cosa que... Nada más me satisfará como eso; tanto como poder quedarme allí con eso.
35Ahora, la única manera de darse cuenta lo que Jesús es hoy día, es ir al pasado y encontrar lo que El era ayer, si El es el mismo ayer, hoy, y por los siglos. ¿Es eso lógico? ¿Es eso razonable? Bueno, ahora, regresemos entonces al pasado. Yo estaba leyendo aquí hace unos cuantos momentos en San Juan el–el capítulo 12, creo que era. Sí, señor, el capítulo 12 y el versículo 20 y el 21. Ahora, regresemos al principio del libro de San Juan. Yo quiero que Uds. estudien conmigo durante la semana, para así no quedarnos mucho tiempo.... Me imagino que Uds. oyeron eso sonar ahorita. Fue mi reloj. Yo tengo un reloj alarma de Suiza, y yo–yo pongo esa alarma y me avisa cuando ya he dicho lo suficiente. Pero todavía no he empezado, así que tuve que apagarla. Y así que....
36Ahora, Jesucristo es el mismo ayer, hoy, y por los siglos. Abramos en el primer capítulo de San Juan y démonos cuenta... Si Uds. leyeran un libro, y dijera: “María y Juan vivieron siempre felices”, ¿quiénes son María y Juan? Uds. nunca lo sabrán hasta que regresen al principio del libro y lean todo el libro. Y si la Biblia dice que “Jesucristo es el mismo ayer, hoy, y por los siglos”, la única manera que alguna vez sabremos lo que El era... lo que El debería ser hoy, es regresar para ver lo que El era ayer. ¿Es correcto eso? Ahora, démonos cuenta. Tomemos San Juan el capítulo 1. Sólo citaremos algunas Escrituras; yo quiero que Uds. las lean. Yo voy a pasar por unos cuantos capítulos en esta noche; mañana en la noche, tomaré algunas más, y así sucesivamente mientras avanzamos de la manera que guíe el Espíritu Santo. Pero, démonos cuenta lo que El era ayer. Entonces si podemos ver exactamente lo que El era ayer, y lo vemos a El venir en nuestros medios, y hacer la misma cosa hoy, toda persona enferma aquí debería levantarse y dar gracias a Dios y salir diciendo: “¡Todo terminó!”
37Ahora recuerden, antes que entremos en ello: la sanidad Divina no son algunas palabras mágicas que alguien las habla sobre Uds. La sanidad Divina... Toda persona enferma aquí ya está sanada ante los ojos de Dios. “El herido fue por nuestras rebeliones”. Ud. dice: “Hermano Branham: ¿qué quiere decir Ud. con eso?” Muy bien. Si yo dijera: “¿Cuántos fueron salvos hace veinte años?”, muchas manos se levantarían. “¿Cuántos fueron salvos hace dos años?”, muchas manos se levantarían. Bueno, yo no estoy de acuerdo con Uds. Uds. fueron salvos hace mil novecientos años, cuando Jesús murió por Uds. en el Calvario. Uds. sólo lo aceptaron hace veinte años o hace dos años. ¿Ven? Esa es su salvación. El plan se ha consumado. Jesús dijo en la cruz: “Consumado es”. Todo el plan de la redención del hombre fue consumado, y toda bendición que él necesitaba en la jornada de la vida, fue consumada en la cruz. Pues allí, “El herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre El, y por Su llaga fuimos nosotros curados”. ¿Creen Uds. eso? [La congregación dice: “Amén”–Ed.]. Ahora, ahí lo tenemos.
38Ahora, regresaremos entonces para captar lo que El era. Ahora, nos damos cuenta en San Juan el primer capítulo, que hubo un hombre cuyo nombre era Andrés. (Sabemos tocante a Su nacimiento, y–y tocante a Su predicación del... yéndose al desierto para ser tentado del diablo. Y luego después de cuarenta días, El regresó). Y allí hubo un hombre llamado Andrés, que fue y halló a su hermano, Pedro, y trajo a Simón Pedro. (Cuyo nombre no era ése en ese momento. Su nombre era Simón, pero no Pedro. Pedro significa: “una piedrecita”). Así que él lo trajo a la Presencia del Señor Jesús. Su ministerio estaba principiando ahora, en San Juan el primer capítulo. El lo trajo a él al Señor Jesús, y tan pronto como Jesús lo miró, El dijo: “Tu nombre es Simón, y tu padre... tú eres el hijo de Jonás”. ¿Es correcto eso? “Tu nombre es Simón, y el nombre de tu padre es Jonás”. Ese pescador del vulgo, que la Escritura dice que “él era del vulgo y sin letras”. ¿Sabían Uds. que la Biblia dice que el primer papa, de acuerdo a la doctrina de la iglesia Católica, era del vulgo y sin letras? La Biblia lo dice. “El era del vulgo y sin letras”. San Juan 4. Y él... Quise decir Hechos el capítulo 4 (perdónenme). Y él era del vulgo y sin letras, pero ellos tuvieron que reconocer que él había estado con Jesús.
39Y tan pronto como El dijo eso, rápidamente él reconoció que El era el Hijo de Dios. ¿Por qué? ¿Por qué lo reconoció él? Porque (si hay gente judía aquí, Uds. lo sabrán; cualquier lector de la Biblia lo sabrá) que los judíos estaban esperando que viniera un Mesías. ¿Es correcto eso? Moisés dijo: “El Señor vuestro Dios os levantará profeta como a mí”. ¿Es correcto eso? Y ellos sabían que ese Mesías sería un Dios-Profeta, que daría la señal de un profeta, como lo era Moisés, porque ese era el Profeta que ellos estaban esperando. Y cuando El le dijo a Simón: “Tu nombre es Simón, y tú eres el hijo de Jonás”, rápidamente él reconoció que ese era el Mesías que ellos estaban esperando.
40Nos damos cuenta que unos cuantos días después de eso, hubo un hombre llamado Felipe. Y él estaba muy entusiasmado; él realmente entró en contacto con Cristo. Y yo creo sin una sombra de duda, que una vez que un hombre entra en contacto con Cristo, él ya nunca más puede ser el mismo mientras viva. Hay algo tocante a El que es diferente a cualquier otro hombre o cualquier otra persona. Encuéntrese una vez con El, y Ud. sabrá que nunca se ha encontrado antes con alguien como Ese. Con razón ellos se asombraron y dijeron: “Bueno, nunca ha hablado hombre como este Hombre”. Una vez que le oye a El hablar, esa Vocecita apacible en–en su corazón... Eso atrajo al profeta; ni siquiera el fuego, ni el trueno, ni todo lo demás, lo atrajo a él, sino esa Vocecita. El veló su rostro y se dirigió a la entrada de la cueva. ¡Oh, eso de encontrarse una vez con Cristo! Luego nos damos cuenta... Fíjense: cuando Felipe entró en contacto con el Señor Jesús, él se preocupó por todos sus amigos. Hay algo tocante a El, en el momento que Ud. entra en contacto con El, El lo cambia tanto a Ud., al grado que quiere que todos los demás tengan ese maravilloso compañerismo. ¡Hay algo tocante a ello! ¡Oh!, eso atrae y hace a su corazón anhelar. Lo llevará a Ud. a las regiones heladas del norte, y a las junglas tropicales en el sur, en medio de toda clase de adoración al diablo y todo lo demás, para arrebatar a una alma de las manos del enemigo, una vez que Ud. ha encontrado esa Joya preciosa, el Señor Jesucristo.
41Rápidamente, sabiendo que él tenía un amigo que era... pertenecía a la iglesia ortodoxa, y él salió para encontrarlo. Ahora, si Uds. fueran a Palestina, se darían cuenta que se toma todo un día (como unas quince millas [24 km– Trad.] de camino rodeando las montañas y demás) para llegar adonde Felipe fue a buscar a Natanael. Y me puedo imaginar.... Tomemos un viajecito y escuchémosle un momento. Lo puedo ver ir a la puerta de Natanael y tocar en la puerta, y–y su esposa ir a la puerta. El dijo: “¡Hola!, ¿cómo está Ud.?” Dijo: “¿Dónde está el Hermano Natanael?” “¡Hola!, Hermano Felipe, estamos tan contentos de verlo. Creo que él está en la huerta; él está allá inspeccionando su huerta de olivos”. El fue por toda la huerta, y él halló debajo de una higuera allá, a un hombre arrodillado, orando. Por supuesto, él siendo un caballero Cristiano, él se mantuvo quieto hasta que él terminó de orar. Quiero que Uds. se fijen: él nunca se levantó de un salto y estrechó su mano, y le preguntó tocante a cómo iba todo. Cuando un hombre se encuentra con Jesús, su corazón está en fuego; él no tiene tiempo para nada mas que Jesús, eso es todo. El sencillamente tiene que decirle a alguien al respecto.
42Fíjense que rápidamente él dijo: “Ven y ve a quién hemos hallado: a Jesús de Nazaret, el Hijo de José”. No: “¿Cómo estás?” Ni: “¿Cómo te ha ido? ¿Están las–están las higueras produciendo bien este año?” No. No, señor. El mensaje era urgente. Y si era urgente en aquel entonces, ¿qué de hoy? Si era urgente en aquel entonces cuando todavía teníamos dos mil años para que se predicase el Evangelio, y este es el tiempo del fin, ¿cuánto mucho más es urgente hoy en día? Hay muchos asuntos sociales, muchas fiestas, muchas otras cosas aparte del verdadero Mensaje del Señor Jesús, directo al grano: “Ven y ve lo que encontré. Ven, recibe esta experiencia del precioso Espíritu Santo que ha venido a mi vida, que me ha cambiado, que me ha convertido de lo que yo era, a lo que yo soy ahora”. ¡Oh, cuán agradecidos estamos por esto!
43El halló a Natanael debajo de ese árbol. Y él dijo: “Ven y ve a quién hallé: a Jesús de Nazaret, el Hijo de José”. Bueno, me puedo imaginar ese gran creyente Ortodoxo levantándose, sacudiéndose el polvo de su vestido palestino. El dijo: “Mira, Felipe, yo te conozco como un hombre bueno, y sensato. Y, ¿qué es esto que–que tú me estás diciendo? ¿‘Ven y ve a Jesús de Nazaret’? ¿De Nazaret pudiera salir algo de bueno?” Bueno, yo pienso que Felipe le dio la mejor respuesta que yo alguna vez oí en mi vida. El dijo: “Ven y ve”. Esa es la idea. No se siente en casa y critique; venga y vea por sí mismo. “Escudriñad las Escrituras; a vosotros os parece que en ellas tenéis la Vida Eterna; y ellas son las que dan testimonio de Mí”, dijo el Señor Jesús. Ahora, él dijo: “Ven y ve”.
44Me puedo imaginar mientras ellos van por el camino hacia allá (bueno, él estaba dispuesto a ir), oh, yo lo puedo oír diciéndole tocante a haber visto al Espíritu Santo venir sobre el Señor Jesús al bautizarse, y de cómo El se fue al desierto. “Bueno”, él dijo: “Cuando empezó a descender, sólo era esa Columna de Fuego que iba siguiendo a los hijos de Israel mientras veníamos a esta tierra. Y entonces cuando se acercó más, parecía una paloma. Luego, lo siguiente, Ella estaba en tres símbolos diferentes. Luego cayó sobre El y una Voz habló, diciendo: ‘Este es Mi Hijo amado, en quien tengo complacencia’”.
45Luego lo puedo oír a él decir: “¿Recuerdas aquel pescador al que nosotros le fuimos a comprar esos pescados aquella vez, y que él era tan ignorante, que no podía firmar su nombre en el–el recibo, cuando tú querías un recibo?” “Sí, lo recuerdo”. “Bueno, justamente ayer antes que yo partiera, estaba... él vino delante del Señor Jesús. Su hermano fue y lo trajo. Y así que él lo trajo allí. Y cuando El vio a Pedro, o mejor dicho, a Simón, El dijo: ‘Tu nombre es Simón, y tú eres el hijo de Jonás’. ¡Oh!, no me sorprendería, Natanael, que cuando tú fueras delante de El, que El te dijera: ‘Tu nombre es Natanael’”. “¡Ah!, mira, espera un momento, Felipe. Te estás metiendo muy adentro en eso. El nunca leerá mi mente; yo soy–yo soy uno de esos hombres de mente fuerte, tú lo sabes. El nunca leerá mi mente. Yo nunca creeré eso”.
46Bueno, él se acerca hasta que llega a la Presencia del Señor Jesús. Sin duda que tan pronto como él lo oyó hablar, ese Hombre habló diferente que cualquier otro hombre que él alguna vez había oído. El habló con autoridad; El sabía de lo que estaba hablando. Así que El estaba sentado, parado hablando, o en la línea de oración, o en cualquier posición en la que El estaba cuando Felipe y Natanael llegaron. Jesús volvió Sus ojos y miró hacia la congregación, o a la fila, o lo que fuera, y dijo: “He aquí, un israelita en quien no hay engaño”. Bueno, algún crítico pudiera haber dicho: “Seguro que El sabía que él era un israelita; él estaba en Palestina”. Había allí griegos; había allí árabes; todos ellos estaban... Todos ellos vestían con el vestuario oriental. No era de la manera que él estaba vestido, no era su color bronceado; eso no hubiera hecho ninguna diferencia. Pero Jesús sabía que él era un creyente Ortodoxo. El dijo: “He aquí un israelita en quien no hay engaño”.
47Ahora, Felipe... Natanael era un erudito bien instruido. Así que él dijo: “Rabí (lo cual significa: “maestro”), ¿de dónde me conoces? ¿Cómo sabías que yo era un–un–un hombre sin engaño?” (Y yo diría hoy: “un hombre honesto y bueno”). “¿Cómo lo sabías?” El dijo: “Antes que Felipe te llamara, cuando estabas debajo de la higuera, Yo te vi”. Ese era Jesús de ayer. Si El es el mismo ayer, hoy, y por los siglos, ese es Jesús de hoy. ¿Saben Uds. lo que Felipe dijo cuando El... mejor dicho, Natanael dijo cuando El hizo eso? El dijo: “Rabí, Tú eres el Hijo de Dios; Tú eres el Rey de Israel”. Jesús le dijo: “¿Porque Yo te he dicho esto, tú crees? Entonces, cosas mayores que estas verás”. ¿Lo captan? Ahí está. ¿Ven? El lo creyó, porque él sabía que el Mesías sería un Dios-Profeta: un Hombre que se pararía y profetizaría y podía predecir, prever y predecir. También El sería Emanuel. El dijo: “Rabí, Tú eres el Hijo de Dios; Tú eres el Rey de Israel”. El lo creyó, y él... su nombre es inmortal entre los hombres en esta noche, y su alma es inmortal con Dios. El vivirá para siempre, porque él lo reconoció al principio, y dijo: “Rabí, Tú eres el Hijo de Dios”.
48Ahora, por supuesto, había de aquellos que estaban parados allí que no creían eso. Había muchos de los sacerdotes parados allí; hombres grandes, hombres religiosos, hombres buenos parados allí. Y ellos tenían que dar respuesta a la congregación de ellos. Ellos sabían que la cosa estaba siendo hecha, y ese era un milagro más grande que sanar a los enfermos. Porque pudiera ser que el enfermo se pudiera levantar, pero eso no podía ser así; tenía que ser algún Poder Sobrenatural. Así que en lugar de tratar de explicarlo, ¿saben Uds. lo que hicieron ellos? Ellos sencillamente lo clasificaron como el diablo. Y ellos dijeron: “El es Beelzebú, el príncipe de los demonios. El hace estas señales por medio de eso”. Beelzebú, un adivinador; y cualquiera sabe que la adivinación es del diablo. Ese es el diablo, y las obras del diablo. Muy bien.
49Así que él dijo: “El es un diablo”. Jesús volteó y dijo: “Uds. dicen eso en contra de Mí, el Hijo del Hombre, y Yo los perdono por eso. Pero (en otras palabras, de esta manera) viene el día cuando vendrá el Espíritu Santo, y El hará la misma cosa. Y cualquiera que dijere una sola palabra contra El nunca le será perdonado, en este siglo ni en el venidero”. ¿Ven? Era nuevo para ellos en ese entonces. Ahora, Cristo ha muerto. Ahora, el Espíritu Santo está aquí. Luego, lean el siguiente versículo. “Porque ellos llaman al Espíritu de Dios un espíritu inmundo”; llamaron al Espíritu de Dios, quien sabía esas cosas y estaba revelando los secretos del corazón como el Dios-Profeta lo debía hacer, ellos dijeron: “El es una persona endemoniada. Es un espíritu malo en él. Alguna clase de Beelzebú, un demonio, está en El, que está adivinando los pensamientos de las mentes de esas personas. Eso es lo que está haciendo eso”.
50¡Oh, qué pecado tan horrible es la incredulidad! Bueno, esa gente... No había nada en contra de sus vidas. Ellos eran santos, justos, sacerdotes en el linaje de sacerdotes. Ellos tenían que ser Levitas; tenían que ser nacidos de un cierto... El padre de ellos, el abuelo de ellos, y el tatarabuelo de ellos, y mucho más atrás que eso, tenían que ser sacerdotes. Ellos sabían su ley; sabían la Palabra, exactamente letra por letra, vivían por ella día y noche desde la niñez en adelante. Ninguno les podía señalar sus vidas con el dedo. Y sin embargo, Jesús dijo: “Uds. son de vuestro padre, el diablo”, porque ellos no creyeron cuando vieron la obra de Dios desplegándose. Ellos... El los condenó, porque ellos no creyeron. La peor cosa que hay es descreer a Dios. Ese es el único pecado que hay: incredulidad, descreerlo.
51Ahora, nos damos cuenta... Vayamos con ellos un poquito más adelante. Vayamos ahora a... Eso es Hechos... o mejor dicho, San Juan el primer y segundo capítulo; vayamos a San Juan el capítulo 4. Ahora, en ese entonces había tres clases de gente en el mundo. Hay tres clases de gente, tres generaciones de gente, o tres clases de gente, mejor dicho, en el mundo hoy día. Y ésos eran los... provinieron de los tres hijos de Noé. Si creemos la Biblia, todo el mundo, las generaciones, toda la gente en el mundo, provino de esos tres hijos: Cam, Sem, y Jafet, esos tres hijos: judíos, gentiles, y samaritanos. Ahora, los samaritanos también estaban esperando un Mesías. Y cuando viene el Mesías, El viene a aquellos que lo están esperando. ¿Creen Uds. eso? Yo creo que cuando El venga por Su Iglesia, El vendrá a la Iglesia que está esperando que El venga. Ahora, no permitan que sea como aquella Venida: “A lo Suyo vino, y los Suyos no le recibieron”. Pero en aquel entonces, El mismo se dio a conocer a los judíos al hacer esta cierta señal, por la cual ellos sabían que El era el Mesías.
52Ahora, El tenía necesidad de pasar por Samaria. Samaria era el... Uds. saben, Uds. ministros y lectores de la Biblia, cómo surgió la raza samaritana. Ahora, nosotros nos damos cuenta que ellos también estaban esperando un Mesías. Y Jesús llegó al pozo allí, en Sicar, como a mediodía, y El envió Sus discípulos a traer comida. Y allí estaba una mujer. Pensemos que ella era una mujer de mala fama. Y ella estaba viviendo con su sexto marido. Y llegó al pozo para sacar agua. Sin duda el pastor de Uds. les ha predicado sobre ello, muchas veces. Pero yo estoy tratando de decir lo que El era ayer, para que Uds. puedan ver lo que El será hoy. Ahora, El mismo se dio a conocer a los judíos. (Hay muchos otros lugares, a los que llegaremos después, pero sólo para tocar el punto, y llamar la fila de oración en unos cuantos minutos).
53Ahora, El va a esa mujer. Mejor dicho, esa mujer va a sacar agua, quise decir. Y era como a mediodía. Y yo la puedo ver venir con su–su cabello colgándole, sin peinar. Y ella tenía el–el cántaro sobre su hombro, como las mujeres orientales generalmente lo cargan. Y ellas pueden poner cinco galones [22.73 litros–Trad.] de agua encima de su cabeza, cinco galones sobre su cadera, y cinco galones aquí, y caminar hablando una con la otra y nunca derramar una sola gota, perfectamente balanceados. Y esa mujer quizás traía ese cántaro. Veamos, ella pudiera haber estado... Pues ella no había estado en casa toda la noche y acababa de llegar, quizás era la razón que ella estaba... o se había quedado dormida. Pudiera haber sido porque ella no podía venir al pozo con las mujeres decentes. Había una gran segregación sobre ese respecto en aquellos días: una mujer inmunda no se podía mezclar con las–con las mujeres limpias.
54Así que de todas maneras, ella estaba en el pozo. Y Jesús... Es una vista panorámica. El pozo allá en Sicar es algo así: las vides crecidas sobre el muro, y el pozo de la ciudad allí en donde la gente venía a sacar su agua. Yo puedo ver a la mujer venir, tomar el cántaro de las dos grandes agarraderas y poner los ganchos en ellas, y bajarlo por medio de la polea, para sacar agua. Y ella oyó una Voz que dijo: “Mujer, dame de beber”. Y ella volteó, y vio a un Hombre judío de mediana edad, sentado, reclinado sobre el pozo. Quizás El se miraba un poco más viejo de lo que El realmente estaba. Yo creo que cuando El tenía como unos treinta, ellos le dijeron que El se miraba de cincuenta. Ellos dijeron: “Tú eres un hombre que aún no tienes mas de cincuenta años de edad, y ¿Tú dices que has visto a Abraham?” El dijo: “Antes que Abraham fuese, YO SOY”. Así que ellos–ellos... Pero El se miraba de cincuenta cuando únicamente tenía treinta. Y así que El se pudiera haber mirado un poco avejentado sentado allí. Quizás había un poco cabello cano en Su cabello o en Su barba, debido a la gran carga, los pecados del mundo, estaban colocados sobre Sus hombros. Y allí estaba El sentado.
55Ella vio a ese judío. Y ellos tenían una segregación en esos días, igual a la que solían tener el norte y el sur, entre la gente blanca y la negra. Pero.... Entonces ella dijo: “No es costumbre que Uds. judíos le pidan a una mujer samaritana una cosa como esa”. Dijo: “Nosotros no tenemos–no tenemos tratos unos con los otros”. Escuchen a la Voz responder: “Mujer, si conocieras quién es el que habla contigo, tú me pedirías a Mí de beber. Yo te daría agua que tú no vendrías aquí a sacarla”. Y ella dijo: “El pozo es hondo, y Tú no tienes nada con qué sacarla”.
56La conversación continuó tocante a adorar en “este monte y en Jerusalén” y demás. Después de un rato, Jesús parado allí... El tenía necesidad de pasar por allí; el Padre lo envió allí. Y entonces El no sabía lo que sucedería. ¿Qué estaba haciendo El? El estaba tratando de encontrar cuál era el problema de la mujer. Cuando El encontró el problema de ella... ¿Cuántos saben cuál era? Seguro. Ella estaba viviendo en pecado. Y El... ¿qué dijo El? “Ve, llama a tu marido, y ven acá”. Ella dijo: “No tengo marido”. El dijo: “Bien has dicho, porque tú has tenido cinco maridos. Y por lo tanto, con el que tú estás viviendo ahora, no es tu marido”. Ahora, ¿dijo ella: “Ese hombre es Beelzebú”? No, señor. ¿Dijo ella: “El es... El debe ser un... algo mal en El, El debe tener un–un caso horrible de telepatía mental”? No, señor. Ella sabía más tocante a Dios que la mitad de los ministros hoy en día. Correcto.
57Ella dijo: “Señor, me parece que Tú eres profeta”. ¡Amén! “Me parece que Tú eres profeta. Nosotros (los samaritanos), nosotros sabemos que cuando venga el Mesías, El nos declarará estas cosas. ¿Pero quién eres Tú?” El dijo: “Yo soy, el que habla contigo”. Qué lástima que nosotros no sabemos la misma cosa, ¿no es así? Correcto. Ella dijo: “Nosotros sabemos, nosotros los samaritanos sabemos, que cuando ese Mesías venga, El será un Dios-Profeta. El nos declarará estas cosas”. Ella fue enseñada. Aun en sus pecados, ella sabía qué esperar cuando ella lo viera. Y ella dijo: “Señor, me parece que Tú eres profeta. Y yo sé que cuando el Mesías venga, El nos declarará estas cosas”. El dijo: “Yo soy, el que habla contigo”. Y ella dejó su cántaro y entró corriendo a la ciudad. Escúchenla: “Venid, ved a un Hombre que me ha dicho todo cuanto yo he hecho. ¿No será éste el mero Mesías?” Y la Biblia dice que los hombres de esa ciudad creyeron en El por la palabra de la mujer. ¡Oh, hermanos!
58Ese era Jesús de ayer. Esa era la manera que Jesús mismo se dio a conocer. El en ninguna ocasión se presentó El mismo entre los gentiles de esa manera. ¿Por qué? Los gentiles no lo estaban esperando a El. Los gentiles... Nosotros traíamos un garrote en nuestro hombro, sirviendo ídolos en aquellos días. Pero los judíos estaban esperando un Mesías, y los samaritanos estaban esperando un Mesías. Pero nosotros hemos tenido dos mil años de iglesia, y estamos esperando un Mesías en los últimos días. ¿Sabían Uds. que El prometió que El haría la misma cosa? Llegaremos a eso después en la semana. Yo les citaré una en estos momentos. Jesús dijo allí (antes que terminemos), Jesús dijo allí en las Escrituras, cuando El estaba hablando tocante a la Venida del... Su Segunda Venida (el mar rugiendo, las olas, y cosas así sucediendo, señales poderosas sucediendo), El dijo: “Como fue en los días de Sodoma, así será en la Venida del Hijo del Hombre”.
59¿Se fijaron?, que cuando El dijo “en los días de Noé”, El dijo lo que ellos estaban haciendo, para que la mente espiritual fuera capaz de captarlo. El lo ha escondido de los ojos de los sabios y entendidos. Entren en su vista espiritual ahorita; entren en su entendimiento espiritual. El dijo: “Como fue en los días de Noé, ellos estaban comiendo, bebiendo, casándose, y dándose en casamiento”. Pero El dijo: “Como fue en los días de Sodoma, así será en la Venida del Hijo del Hombre”. Ahora, fíjense. Siempre hemos tenido tres clases de gente, tres razas de gente, tres diferentes tipos de gente. Miren: allí había un pecador sodomita que no lo recibía. Allí había un Lot, el miembro tibio de iglesia, predicando allá en Sodoma. Y allí había un Abraham, el llamado a salir fuera y elegido. Me siento religioso en estos momentos. ¡Todos los llamados a salir fuera, la gente separada! “Iglesia” significa: “separados, llamados a salir fuera del mundo”.
60Allí estaba Abraham, el llamado a salir fuera, teniendo una vida algo difícil, perseguido, y se burlaban de él, sentado allá en el desierto en la tierra árida, en la sombra de la encina. Pero cuando vino la hora del Mensaje, él miró hacia arriba en el calor del día, y él vio a tres Hombres viniendo con Su ropa toda empolvada. Y Abraham miró otra vez; él supo que había algo al respecto. Un verdadero hijo de Dios, nacido de nuevo, conoce al Espíritu de Dios cuando viene. Sí, señor. “Mis ovejas conocen Mi voz”. Abraham miró rápidamente. El salió adonde Ellos estaban, y dijo: “Vengan. Vengan, siéntense bajo el encino un ratito y descansen. Y te traeré una poca de agua para lavarte Tus pies, y te daré un bocado de pan. Y después continúa Tu camino”.
61Bueno, Ellos vinieron y se sentaron, Extranjeros procedentes de una tierra extraña, oh, seguro, de mucho muy lejos. Y se sentaron bajo la encina. El entró sigilosamente a la tienda. Interrumpamos su conversación. “Sara, cariño, tan cierto como estoy parado aquí, ahí está parado El afuera. Ve rápidamente y empieza, prepara esta harina; ciérnela muy bien y prende el fuego allí en el rescoldo. Quiero que cocines algunos panes”. El salió corriendo, y fue a escoger, y tomó el becerrito más gordo que pudo encontrar, lo mató, y lo preparó, y salió y les dio de comer carne y leche y pan. Y puedo ver al anciano Abraham con la rama para las moscas, Uds. saben, por así decirlo, espan-... espantando las moscas. ¿Cuántos de Kentucky están aquí, y saben lo que es una rama para las moscas? No, estoy muy lejos de casa. Oh, no, no estoy, no; correcto. Sí, señor. Bueno, yo me paré muchas veces al lado de la mesa con un–un... Mi mamá solía hacer una cosa de papel en un palo, cuando yo no podía conseguir una rama verde, Uds. saben, y espantaba las moscas cuando no teníamos telas de alambre en la pequeña puerta de la cabaña, y ni piso en ella. Y sólo había una pequeña cama en el rincón hecha de hojas secas de maíz y... Bueno, seguro que sí, hojas de maíz. Yo vi a mi papá con una brocha para afeitar de hojas de maíz, hecha de esa manera; cogía esas hojas de maíz para hacer una brocha para afeitar. Vivíamos en escasez.
62Y allá en aquellos días, yo puedo ver a Abraham parado allí, observando, Uds. saben, porque había algo. Y las mujeres no eran tan descaradas como lo son hoy en día. Ellas se quedaban atrás en aquellos días, y se encargaban de sus negocios, así que ella estaba atrás en la tienda. Hoy, ella tiene que dirigir los negocios de su esposo, y todo lo demás de los negocios, y todo lo demás. Pero yo no les estoy diciendo eso a Uds. hermanas; por supuesto todas Uds. no hacen eso. Pero–pero yo estoy hablando tocante a las mujeres del mundo. Así que Sara, ella se quedó atrás en las tiendas en donde ella pertenecía. Abraham dijo... empezó a fijarse que Uno de Ellos empezó a mirar hacia Sodoma. El sabía que algo iba a acontecer. Dos de Ellos se levantaron. [Porción sin grabar en la cinta–Ed.]... esos Dos para llevar un mensaje: un moderno Billy Graham, si acaso él lo es, para predicar arrepentimiento. Y el arrepentimiento siempre... Sin–sin milagros, únicamente cegando a la gente. Y la predicación del Evangelio ciega al incrédulo. Eso es exactamente correcto. Allí estaban, predicando, fueron a la iglesia, adonde–adonde Lot. Y con Lot, trataron de traer convicción a ese... Bueno, aun al cegarlos... ellos todavía palparon en la noche para encontrarlos, para encontrar a esos Hombres. Ellos estaban absolutamente contaminados, si acaso lo estaban.
63Ahora, observen a Este que se quedó allá. Ahora, ese es el Mensaje. La iglesia nominal hoy en día ha tenido su mensaje por medio de los Billy Grahams, y los–y los grandes hombres de esa denominación. Ellos han tenido su mensaje, de salir fuera de Babilonia. Pero ellos no lo escucharán, como no lo escucharon allá en el pasado en aquel día. Pero ahora esperen, hubo un Angel que se quedó allá; Uno de Ellos se quedó allá. ¿Cuántos saben que eso es la verdad? Uno de Ellos se quedó allá con Abraham, la Iglesia elegida. Veamos lo que El hizo. El nunca llamó para arrepentimiento. Veamos lo que El hizo. Jesús dijo que la misma cosa se volvería a repetir. Y yo quiero que Uds. se fijen, que después que este Angel hizo lo que hizo, y desapareció de la–la vista de Abraham, Abraham.... [Porción sin grabar en la cinta–Ed.].... carne, mostrando previamente lo que El haría en la carne de Su Iglesia en los últimos días. “Como fue en los días de Sodoma, así será en la Venida del Hijo del Hombre”. Dios, viviendo en la carne de Su Iglesia. ¿Haciendo qué? Lo que El hizo allá; lo que El hizo cuando El vino a la tierra. Obsérvenlo a El. ¿Qué hizo El?
64El se sentó allí mirando a Abraham. La Biblia dice que Su espalda estaba hacia la tienda. El dijo: “Abraham: ¿dónde está Sara, tu mujer?” ¿Lo han leído Uds. alguna vez? [La congregación dice: “Amén”–Ed.]. “¿Dónde está Sara, tu mujer?” ¿Cómo sabía El que él estaba casado, y cómo sabía El que tenía esposa, y cómo sabía El que su nombre era Sara? ¿Qué clase de telepatía era esa? Y Abraham dijo: “Ella está en la tienda detrás de Ti”. Y entonces el Angel dijo: “Yo te voy a visitar según el tiempo de la vida”. (Como sabemos, el día veintiocho). Dijo: “Yo...” Y Sara era una mujer anciana. Dijo: “Yo te voy a visitar según el tiempo de la vida, y tú vas a tener ese hijo por medio de Sara, el que Yo te dije que tú ibas a tener. Yo voy a cumplir Mi promesa”. Y Sara, en la tienda detrás de El, se rió entre sí. ¿Es correcto eso? Y el Angel, mirando en esta dirección, dijo: “¿Por qué se ha reído Sara?”
65“Como fue en los días de Sodoma, así será en la Venida del Hijo del Hombre”. El vendrá a la Iglesia gentil. Los gentiles nunca la tuvieron en ninguna otra edad, hasta esta edad. Aquí está hoy. ¿Qué es? “Jesucristo el mismo ayer, hoy, y por los siglos”. Jesucristo, el mismo–mismo Señor Jesús, con las mismas señales, el mismo Espíritu Santo viviendo en la Iglesia hoy en día, haciendo las mismísimas cosas que El hizo. Jesús dijo en San Juan el capítulo 14, creo que es como el versículo 8 [el Hermano Branham quiso decir: “12"–Trad.], El dijo: “El que en Mí cree, las obras que Yo hago, él las hará también”.
66Ahora, vemos lo que El era ayer. Eso es lo que El era. Ellos le creyeron a El, porque El era el Mesías, probando ser el Mesías. Ahora, si El es el mismo ayer, hoy, y por los siglos, El tendrá que hacer lo mismo al terminar esta edad de los gentiles, así como El lo hizo al terminar la edad de los judíos y samaritanos. Si El no lo hace, entonces El hizo algo para ellos que El no hizo para nosotros. Entonces El no sería justo. El es infinito; El no puede cambiar Sus planes. Y si Dios nos permite entrar en Su Presencia, esta edad gentil, sin hacer y mostrarnos lo mismo que El le hizo a ellos allá en el pasado, entonces El hizo algo para ellos que no hizo para nosotros. Pero El no nos ha dejado sin hacerlo. Estamos aquí en la hora hoy, cuando Jesucristo vive. El ha resucitado de entre los muertos. El no está muerto; El está viviendo, para ejecutar y hacer lo mismo que El hizo ayer en Su Iglesia que se rendirá y permitirá que el Espíritu Santo se mueva.
67Uds. gente Pentecostal, muchos de Uds., con el Bautismo del Espíritu Santo, al hablar en lenguas, han dado mensajes y todas esas cosas; eso es exactamente lo que la Biblia enseña. Eso es exactamente correcto. Uds. profetizaron y demás. Entonces, ¿por qué nosotros no podemos, cuando vemos que esto ha empezado a moverse ahora...? Estamos asentados en eso; Dios sube a Su Iglesia un poquito más alto, un poquito más alto, igual que una pirámide, hasta que llega arriba, finalmente a la cúspide. ¿Se fijaron Uds.?, la pirámide fue rechazada. La piedra principal que iba arriba de la pirámide (si Uds. alguna vez han estado en Egipto) nunca la coronó. ¿Por qué? La piedra principal fue rechazada. ¿Y qué es esa piedra? Cada piedra, a medida que llegaba a la cúspide, tenía que ser cortada exactamente correcta para que se asentara la piedra principal. Ahora, la Iglesia subiendo desde Lutero, Wesley, los Pentecostales, tendrá que moldearse a tal grado que la Piedra Principal, Cristo Jesús, y la Iglesia se asienten juntos (¡aleluya!), para coronar a toda la Iglesia junta para la resurrección de todo mortal que murió creyendo en Su Nombre. ¡Amén! Yo creo que estamos aquí hoy, que Jesucristo todavía permanece el mismo ayer, hoy, y por los siglos. ¿Lo creen Uds.? [La congregación dice: “Amén”– Ed.].
68Si El viniera en nuestros medios en esta noche y ejecutara e hiciera exactamente lo mismo que El hizo en aquel entonces... Uds. dicen: “¿Me sanaría El?” El no los pudiera sanar a Uds.; El ya lo ha hecho. “¿Me salvaría El?” El no los pudiera salvar a Uds.; El ya lo ha hecho. Uds. lo tienen que aceptar. El mismo se pudiera mostrar que está presente aquí. El les pudiera probar a Uds. por medio de algún santo allá atrás en la audiencia que hablara en lenguas, y este otro las interpretara, o de alguna otra manera como esa, o un–un profeta que se levantara y dijera algo que fuera perfectamente la verdad, o hacer algo que la Escritura dijo que El haría en los últimos días; entonces Uds. pudieran creer que El estaba viviendo con nosotros; El estaba...?.... Si... Pablo dijo: “Si todos Uds. hablan en lenguas y no hay intérprete, los indoctos sentados en vuestros medios”, dijo, “entonces, ¿no se irán y dirán que todos Uds. están dementes o locos?” ¿Ven? “Pero si uno es un profeta y profetiza y revela los secretos del corazón, entonces todos ellos se postrarán y dirán: ‘Dios está entre vosotros’”. ¿Es correcto eso? Bueno, todos nosotros sabemos que eso es la verdad. Entonces si ellos tuvieron eso en la Iglesia primitiva, tenemos que tenerlo en esta Iglesia en la clausura de esta edad gentil. Estamos en el tiempo del fin. Y yo creo que Jesucristo es el mismo ayer, hoy, y por los siglos.
69Y Uds. dicen: “Señor, yo quisiera ver a Jesús”. Yo confío en esta noche con todo mi corazón, que El mismo se dará a conocer entre Uds. Ahora, ¿cómo lo hará El? De la misma manera que El lo hizo en aquel entonces, exactamente de la misma manera que El lo hizo en aquel entonces. El lo prometió; El lo dijo que sería así en los últimos días. Nosotros creemos que estos son los últimos días. Las señales de los últimos días están apareciendo en todas partes: la iglesia enfriándose, y todas las cosas sucediendo de la manera que están sucediendo, que vendría una apostasía, y todas las cosas de las que se hablaron. Pero en ese día, El prometió que estas cosas sucederían, y aquí están. ¿Se fijaron Uds.?, cuando Jesús empezó en Su ministerio, cómo El empezó, no a decir tanto tocante a Su día, en aquel entonces El estaba diciendo más tocante a Su segunda Venida, que lo que El estaba diciendo de Su primer Advenimiento a la tierra, hablando de lo que este sería en este día.
70Ahora, si El viene... Ahora, no importa qué clase de don El tuviera aquí en la plataforma o un don allá en la audiencia, ellos tienen que unirse. Uds. lo tienen que creer, o nada sucederá. La mujercita tocó Su manto, y ella fue sanada, porque ella lo creyó. Ella tenía fe. Una mujer se abrió paso a través de la multitud. Tal vez ella... Digamos que ellos tenían tarjetas de oración en aquel entonces. (No tenían, pero digamos que tenían). Ella no podía llegar a El; ella no tenía manera de llegar a El. No tenía medios para llegar a El. Hay personas allá en la audiencia en esta noche que no tienen manera de llegar aquí a la plataforma para orar por ellas. Las tenemos que tomar a medida que sus números vayan siendo llamados. Bueno, eso es lo que... Pasaremos a todos si podemos. Y antes... Todo hombre que tiene una tarjeta de oración, o mujer, consérvela; llegaremos a Uds. tarde o temprano. No sabremos cómo será, pero sólo de la manera que nos guíe el Espíritu.
71Ahora, esta mujercita, ¿qué hizo ella? Ella dijo: “Si tan sólo tocara Su manto... (yo creo que ese Hombre dijo la verdad), yo me... Yo–yo sé que sanaré”. Bueno, seguro que sí. Eso es lo que El prometió. Muy bien. ¡Su fe! Y entonces cuando ella lo tocó... Oh, todos lo estaban tocando, ¡qué cosa!, abrazándolo, y algunos gritando: “Hosanna”, y otros criticando y todo. Por supuesto ese es el grupo mezclado otra vez, la multitud. Las reuniones de Cristo siempre producen al creyente, al incrédulo, y al manufacturado. Ahora, cuando ellos vienen.... Entonces ella tocó Su manto, y se regresó a la audiencia (como Uds. están en esta noche), y quizás se sentó. Quizás ella se quedó parada, yo no sé. Sin embargo, Jesús volteó y dijo: “¿Quién me tocó?” Y el apóstol Pedro lo reprendió, y dijo: “¿Por qué dices una cosa como esa? Todos te están tocando”. El dijo: “Pero Yo percibo que virtud ha salido de Mí”. Virtud es fuerza; El se debilitó. Ella lo tocó; El se debilitó. El miró por toda la audiencia, hasta que El la encontró, y le dijo tocante a su flujo de sangre. Y desde ese mismo momento, ella creyó que fue sanada, y sí fue. ¿Es correcto eso? [La congregación dice: “Correcto”–Ed.].
72Ahora, si Jesucristo es el mismo ayer, hoy, y por los siglos, ¿creen Uds. que El es...? El Nuevo Testamento, en el libro de Hebreos, dice que El está ahorita mismo sentado a la diestra de Dios, en poder en lo alto, y El es un Sumo Sacerdote que puede compadecerse de nuestras debilidades. ¿Es correcto eso, hermanos? [Los ministros dicen: “Amén”–Ed.]. Ahora, si Uds. están sentados allá en la audiencia y no están aquí en la fila de oración, si Uds. creen con todo su corazón, y están enfermos, digan: “Señor Dios, yo también estoy enfermo. Yo necesito ayuda. ¿Me ayudarás, oh, Señor?”, y vean lo que El hace. Seguramente que sí. Si Uds. le creen a El con todo su corazón... El es el Sumo Sacerdote. No les haría ningún bien que me tocaran a mí; yo sólo soy un pecador salvado por gracia. No les haría ningún bien tocar a cualquiera del resto de nosotros. Nosotros sólo somos pecadores salvados por gracia.
73Pero si Uds. permiten a sus espíritus moverse más allá de nosotros, y subir allá y decir: “Señor Dios, yo creo con todo mi corazón que estamos viviendo en los últimos días. Esta es la señal que Tú dijiste. El hombre lo leyó de la Biblia, mejor dicho, lo citó de la Biblia. Yo lo leo; yo lo he leído muchas veces; yo lo sé, y creo que es la verdad”. Cuando El... Si El viene entre nosotros en esta noche, (yo no digo que El vendrá, pero si El viene, entonces Uds. digan: “¡Permíteme, oh, Señor Dios!” Entonces Uds. toquen Su manto, y vean si El no voltea y hace la misma cosa que El hizo ayer. El es el mismo ayer, hoy, y por los siglos. Oremos:
74Nuestro Padre Celestial, estamos muy felices de ser Tus siervos. Estamos tan contentos de saber que Tú vives, y–y... en este gran día en el que sabemos por el cambio de historia, sabemos por la manera que se miran las cosas, sabemos por la manera que las Naciones Unidas y las–las diferentes naciones se están desarrollando, que no estaremos aquí por mucho más tiempo. Sabemos que pronto alguien va a hacer algo mal. Ellos van a disparar uno de esos misiles. Y por todo el mundo, las grandes islas están llenas con misiles atómicos, bombas de hidrógeno que se extenderán ciento setenta y cinco millas cuadradas [1,812 m.–Trad.], y ciento cincuenta pies [45.72 m.–Trad.] de profundidad en la tierra. Y miles de ellos están apuntados directamente a cada ciudad de esta nación y alrededor del mundo, de un lado al otro. Y en el mero momento que uno de ellos sea detectado en una–una pantalla, la otra nación disparará. El mundo no podrá soportarlo Señor. Y antes que todo esto suceda, Tú dijiste que nos iríamos. ¿Cuán cerca está entonces la Venida? Si podemos esperar eso en cualquier hora, ¿cuánto más la Venida del Señor?
75Ahora, Dios Padre, sabemos que sólo es un pequeño grupo de nosotros aquí en esta noche. Pero estamos aquí con-... confiando, Señor, que estamos unánimes. Estamos creyendo. Y esto, a lo que nos hemos aferrado,... Aquí hay ministros sentados en la plataforma, que mucho antes que yo empezara a predicar, ya eran ministros predicando el Evangelio. Hay muchos allá en la audiencia de la misma manera, que han hablado y profetizado de este día. Estamos acercándonos al fin, Padre. El tiempo es tan corto. Tratamos de meter mucho en una sola noche. Pensamos que quizás pudiera haber aquí un pecador que no estará aquí otra vez mañana en la noche. Captura su alma en esta noche, Señor. Concédelo. Ahora, permite que el Espíritu Santo venga en esta noche. Ungenos; unge a la congregación; unge a los ministros en la plataforma; úngeme a mí, Tu siervo indigno. Y que Tú nos uses, Señor, para cumplir Tu Palabra que Tú prometiste que harías. Tú dijiste: “Las obras que Yo hago, vosotros las haréis también. Un poco, y el mundo no me verá más”. Eso es verdad, Señor. Esta reunión fue anunciada, en las calles, en todas partes. El mundo todavía está en su carrera, el agua se está rezumando de su nivel.
76Pero hay algunos que se han abierto paso a través del calor, sentados en este pequeño edificio en esta noche. Ellos están hambrientos y están sedientos. Ellos te aman; quieren saber más tocante a Ti. Y yo me he parado aquí con Tu Palabra, diciéndoles que Tú eres el mismo ayer, hoy, y por los siglos, para animarlos. Si ellos están hambrientos por Ti, Tú estás aquí para salvarlos. Si ellos están hambrientos por sanidad, Tú estás aquí para sanarlos. Tu mera Presencia está aquí, y los sanará si ellos lo creen. Los salvará si ellos lo creen. Así que, Dios Padre, ven en esta noche y haz algo como Tú lo hiciste allá en el pasado. Y eso fue una prueba para aquellos que venían de Emaús, como lo mencionamos hace un rato; fue una prueba para ellos, que Tú eras el Jesús resucitado; no otro, sino el mismo, pues Tú hiciste las mismas cosas que Tú hiciste antes de Tu crucifixión. Ellos supieron que Tú estabas vivo. Dios Padre, pueda que haya hombres y mujeres aquí en esta noche que todavía nunca han experimentado esto. Que ellos lo experimenten en esta noche. Es para Tu honra, Señor, y Tu gloria. Yo mismo me someto a Ti, con el resto de la iglesia, para que Tú nos uses para Tu honra. En el Nombre de Jesús, te lo pido. Amén.
77Si hubiera una manera para que yo sanara a los enfermos, yo de seguro lo haría. Yo estaría contento de hacerlo. Yo no tengo poder para sanar. Yo no creo que alguien más lo tenga. Los hombres... Yo no creo que un doctor lo tenga. Yo creo que la sanidad está en Dios. Un doctor tiene el derecho; él puede remover algo, o sacar un diente, coser algo, quitar la apéndice, o un absceso o lo que pudiera ser. Pero él no forma tejido; ni tampoco lo forma la medicina. La naturaleza, Dios hace eso. Correcto. Todo eso proviene de Dios. Si Uds. se quiebran su brazo, van adonde el doctor y le permiten que lo ponga en su lugar; pero él no lo sana, El sólo lo pone en su lugar. Dios hace que sane; El lo sana. El provee el calcio y todo lo que va dentro de los huesos para–para sanarlo. Ahora, ¿cuántos aquí están enfermos en esta noche?, levanten su mano; los que están enfermos y necesitan sanidad en su cuerpo. La mitad de la audiencia. Ahora, mi hijo repartió algunas tarjetas de oración. Yo... No tenemos espacio para llamarlos a todos al mismo tiempo. Pero sólo llamemos unos cuantos, y luego después, llamaremos al resto de ellos; quizás esta noche, quizás no, o mañana en la noche, o a la siguiente noche, o como el Señor se quiera mover.
78Pero recuerden ahora, yo digo esto: yo no digo que El lo hará. Ahora, yo... Eso depende de El. Yo no tengo ninguna manera de asegurar que El lo hará. Pero El nunca me ha fallado todavía, aún ante tantos como quinientos mil en una sola ocasión. Y El–El no fallará esta noche, y yo estoy seguro que no fallará. Ahora, dejemos que las tarjetas de oración... Miren: las tarjetas de oración tienen un número en ellas y las numeran: 1, 2, 3, 4, 5, de esa manera. No podemos permitir que se paren todos al mismo tiempo. Me imagino que él empezó del 1; me imagino que del 1. ¿Dónde está él? ¿Tiene alguien la tarjeta de oración número 1?, levante su mano; veamos. (Mi hijo no está aquí). ¿Hay una tarjeta de oración número 1? ¿Tiene alguien la tarjeta de oración número 1? Bueno, quizás yo tengo... Quizás no empezó... ¡Oh!, ¿esta–esta señora aquí de color? Muy bien. Venga acá, señora, por aquí en este lado. La tarjeta de oración número 2, ¿levantaría su mano, quien la tenga? ¿El caballero? Venga acá, señor. ¿Tarjeta de oración número 3? Muy bien, señora, venga acá. ¿Número 4? ¿4? Muy bien. ¿Número 5? ¿Quién tiene la tarjeta de oración número 5? ¿Levantaría su mano, quien la tenga? ¿Esta señora aquí tiene...? 1, 2, 3, 4, 5. ¿6? La razón que las llamo una a la vez, es porque alguien pudiera estar sordo y no puede oír. ¿Número 6? Venga entonces. Si Ud. no se puede levantar, tenemos... ¿Estos son ujieres parados aquí? Muy bien. Ellos–ellos lo ayudarán, si Ud. no puede venir. Muy bien. Número 6. ¿7? ¿Levantaría su mano rápidamente si puede? Miren su tarjeta de oración. ¿Número 7? Muy bien. ¿8? ¿8? ¿Tarjeta de oración número 8? Quizás ellos....
79Ahora, si Uds. obtienen una tarjeta de oración, consérvenla. No vayan y se la den a un vecino; dejen que el vecino también venga y oiga las instrucciones, si se va a orar por él. Las tarjetas de oración no son intercambiables; serán sacados de la fila. ¿Ven? Ahora, Uds. mismos deben oír el mensaje, deben venir por sí mismos. Y ahora, si Uds. pierden su turno, entonces recuerden que sí llamamos su número. ¿No está aquí la 8? No obtengan una y luego se vayan del edificio; quédense con ella; quédense aquí. Muy bien. ¿8? ¿9? ¿9? Alguien con la tarjeta de oración... Muy bien, traigan a la señora. ¿10? ¿11? Correcto. ¿11? ¿12? ¿12? No hay 12; ¿11, o 12? ¿13? ¿13? ¿No hay 13? ¿14? ¿14? ¿13? ¿Tiene esa señora la 13? Muy bien. ¿Qué dice? Muy bien. ¿13? ¿14? ¿14? ¿15? La razón que los llamamos de esta manera es porque no es una arena, es una–es una iglesia, como Uds. saben, en donde Uds.... Uds.–Uds. han estado en reuniones y han visto cuando... Oh, ellos sencillamente se atropellan uno al otro, y, ¡oh, muy irreverentes! Así que no queremos... Queremos reverencia y respetos para el Evangelio.
80¿15? ¿Vino esa persona? ¿15? ¿16? ¿17? ¿18? ¿19? Bueno, eso–eso es todo... Esas son... ¿Cuántas repartió Ud.? Cincuenta y algo. Bueno, muy bien. Quizás algunos... Uds. se ponen un poquito tímidos y avergonzados. Permítales que se paren allí. Muy bien. Todos reverentes ahora. Ahora, nadie camine de un lado al otro; sean reverentes. ¿Cuántos alguna vez han visto la fotografía que la ciencia ha tomado del Angel del Señor que... está por todo el edificio. (Leo: ¿las tienes, hijo? ¿Leo?) Ellos lo fotografiaron. Está en Washington D.C.; está registrada con derechos; es el único Ser sobrenatural que alguna vez fue fotografiado. Es la misma Columna de Fuego que guió a los hijos de Israel. Hubo una que fue tomada recientemente aquí mismo en California, cuando El estaba allí en la plataforma. Ahora, El está... Eso es... El sencillamente es... El....
81Jesús dijo: “Yo salí de Dios y voy a Dios”. ¿Cuántos saben que El dijo eso? El salió de Dios. ¿Qué era–qué era Jesús, cuando El vino a los hijos de Israel? El era el Angel del pacto. Nosotros sabemos eso. Bueno, El era una– una Columna de Fuego que estuvo en la zarza ardiendo. ¿Es correcto eso? ¿Cuántos creen eso?, digan: “Amén”. [La congregación dice: “Amén”–Ed.]. Muy bien. Entonces cuando El murió, resucitó, y regresó al Padre, luego cuando El se encontró con Pablo en el camino a Damasco, ¿qué era El? La misma Columna de Fuego, una Luz que cegó los ojos de Pablo. Correcto. ¿Ven? “Yo salí de Dios; Yo voy a Dios”. Y ese mismo Jesús se ha aparecido aun al ojo mecánico... Cuando George J. Lacy, el director del F.B.I., de huellas y documentos, examinó la fotografía, él dijo: “La Luz tocó el lente”. Puso el testimonio; lo escribió y lo firmó. El...?....
82El dijo: “Sr. Branham, yo mismo lo critiqué a Ud. en una ocasión”. Dijo: “Yo dije que era sicología”. El dijo: “Pero el... Yo dije que Ud. estaba adivinando los pensamientos de la mente de esa gente”. El dijo: “Pero el ojo mecánico de esta cámara no capta sicología. La Luz tocó el lente”. Ahí está la fotografía en grande. Ellos la fotografiaron cuatro o cinco veces más. La fotografiaron allá en Alemania no hace mucho tiempo, tres fotografías diferentes: El descendiendo, cuando estaba ungiendo, y yéndose. Alemania dijo la misma cosa bajo su investigación. Alemania, Suiza. ¿La ven allí? No es.... Amigos, no estamos jugando iglesia. Estamos viviendo en la Presencia del Señor Jesús. Ahora, yo quiero que Uds. recuerden eso. Ahora, la reunión es de Uds.
83Ahora, ¿cuántas personas allá en la audiencia me son desconocidas, que no las conozca?, levanten sus manos. Que Uds. saben que yo no las conozca y que yo no sé nada tocante a Uds., levanten sus manos. Que Uds. saben que están enfermos y... Bueno, me imagino que toda la audiencia. Hasta donde puedo ver, no hay uno aquí que yo conozco. Aquí está mi propio hijo, está el Hermano Borders, y yo conocí al hermano ministro sentado allí; creo que yo lo he visto antes, pero yo–yo no recuerdo exactamente en dónde. He estado tratando de recordar. Fuera de eso, yo no conozco a ninguno. ¿Cuantos en la fila de oración saben que yo no sé nada tocante a Uds., ni nada tocante a...?, levanten sus manos, Uds. en la línea de oración. Que yo soy un desconocido para Uds. Yo levanto mis manos; yo no conozco a ninguno de ellos. Y aquí está mi Biblia. Ahora, esas personas, quizás ellas están enfermas, quizás no; yo no sé. Pueda que tengan problemas económicos; pueda que ellos... yo no sé lo que es; problemas domésticos, yo no sé. Pero el Señor Jesús lo sabe. ¿Es correcto eso? [La congregación dice: “Amén”–Ed.].
84¿Cuántos de Uds. allá no tienen una tarjeta de oración, y están enfermos, y quieren que Jesús los sane?, levanten su mano. También en cualquier parte. Bueno, me imagino que sencillamente es por dondequiera. ¿Ven? Muy bien. Sólo tengan fe; crean ahora con todo su corazón. Sólo tengan fe. Y cuando... Si el Señor viene y empieza a bendecir a la gente, entonces Uds. digan: “Señor, permíteme también a mí”, y observen, y vean si El no les hace lo mismo a Uds. que lo que hace en la plataforma. Esto sólo es traer a algunas personas aquí arriba, para que así Uds. no vean a ninguna parte, sino aquí mismo a la plataforma, adonde todos están mirando. Ahora, esta señora aquí... Ahora, si El hace lo mismo en esta noche que lo que El hizo en los días pasados, ¿cuántos creerán que es El el que está aquí presente?, levanten su mano. ¡Oh, gracias! Eso es... Si Uds. se mantienen en eso, Uds. verán una gran reunión aquí en los–en los siguientes diez días. ¿Ven? ¡Si Uds. tan sólo mantienen esa fe moviéndose! Eso es lo que... Tan pronto como Uds. hicieron eso, algo me dejó. ¿Ven? La unción cayó en mí en ese momento. ¿Ven? Ahora, El está aquí ahorita mismo, la Presencia del Señor.
85Estoy tan contento de saber en esta noche que–que Ud.–Ud. es una hermana de color parada aquí. Ahora, esto respalda lo que yo hablé. En San Juan el capítulo 4, un hombre y una mujer se encontraron, lo cual era un judío y una samaritana; eran dos razas de personas, la primera vez que ellos se habían encontrado en su vida. ¿Es correcto eso? ¿Lo creen Uds.?, levanten sus manos, si Uds.... [La congregación dice: “Amén”–Ed.]. Correcto, la primera vez que ellos se habían encontrado. Y Jesús le dijo a la mujer... le pidió de beber. El empezó a hablar con ella. ¿Para qué piensan Uds. que El hizo eso? Fue para contactar su espíritu. ¿Ven? Contactar... El Padre... El dijo que tenía necesidad de pasar por allí; el Padre lo envió allí, como lo hizo... Si Uds. voltean al siguiente capítulo (adonde llegaremos quizás mañana en la noche), el hombre en el pozo... mejor dicho, el hombre en los cinco pórticos, ¡una hermosa ilustración allí! Cómo El fue a ese solo hombre y pasó a los paralíticos, cojos, ciegos, debilitados, y fue a ese solo hombre, pues El sabía que él había estado en esa condición. ¿Ven?, el Padre lo había enviado a El.
86Entonces El volteó y dijo... (San Juan 5:19). Ellos le preguntaron por qué El no sanó a todos ellos, y demás; condenaron a ese hombre por cargar su lecho en el día de reposo. El dijo: “De cierto, de cierto os digo: No puede el Hijo hacer nada por Sí mismo, sino lo que ve hacer al Padre”. ¿Es correcto eso? [La congregación dice: “Amén”–Ed.]. Entonces Jesús nunca hizo una sola cosa, hasta que El... Dios le mostraba una visión de qué hacer. ¿Es eso la Escritura? Escuchen: permítanme citarla. San Juan 5:19: “De cierto, de cierto (eso es: ‘Absolutamente, absolutamente’) os digo: No puede el Hijo hacer nada por Sí mismo, sino lo que ve (no oye), lo que ve hacer al Padre... lo hace el Hijo igualmente. Mi Padre hasta ahora trabaja, y Yo trabajo”. Eso es.... En otras palabras, El dijo: “Yo no hago nada hasta que veo primero al Padre mostrarme una visión de qué hacer, entonces Yo lo hago”.
87La otra noche cuando conocí al Dr. Lamsa, el de la Biblia Lamsa, él dijo: “¿Qué pasa con esta gente americana?” Dijo: “Yo no sé. El setenta por ciento de la Biblia es visión; sin embargo ellos no pueden creer”. ¿Ven? Esto es igual que lo que fue en Samaria: dos razas de gente. Yo soy irlandés; ella es africana. Nos encontramos aquí por primera vez en un pequeño escenario: dos personas. Y en aquellos días, había una segregación. Jesús le dio a saber rápidamente que no había diferencia entre el color del hombre delante de Dios. Todos nosotros provenimos de una sola familia: Adán y Eva. El país en el que vivimos cambió nuestros colores: amarillo, cobrizo, negro, blanco. No tiene nada que ver con Dios. Nosotros podemos darnos uno al otro una transfusión sanguínea. Con una sola sangre, el hombre... Dios hizo a todos los hombres. ¿Creen Uds. eso? [La congregación dice: “Amén–Ed.]. Sí, señor. Estas.... Uno vivía en un país cálido, y el otro en un país frío, y–y así de esa manera... templado y demás, eso cambió sus colores. Eso no tiene nada que ver con la sangre, ni el alma, ni alguna otra cosa. Dios le dio a saber que Dios busca a aquellos que le adoren en Espíritu y en Verdad.
88Ahora, esta mujer, somos desconocidos uno del otro. Miren, yo nunca la vi a ella en mi vida. Tal vez ella nunca me vio en su vida. Y aquí nos encontramos por primera vez, como la mujer en el pozo y nuestro Señor. Ahora, si nuestro Señor permanece el mismo, y si El quiere.... Ahora, si la mujer está enferma, y yo pudiera decir: “Muy bien, señora. Ud. está enferma. Suba aquí”. Ella subiera, yo pusiera manos sobre ella, y dijera: “Yo le echo fuera el espíritu malo”, o pateara el suelo, o lo que fuera. Dijera: “¡Satanás, sal de ella! Váyase a casa, señora. Sea sana”. Eso pudiera estar bien. Eso es Escritural. Seguro que sí. “En Mi Nombre echarán fuera demonios”. Muchos hermanos tienen ministerios como ese, con mucho más éxito que el mío; Oral Roberts, por ejemplo. ¿Ven? Mi ministerio no tiene efecto en los Estados Unidos; tiene efecto en ultramar; entonces es cuando verdaderamente obra. Yo vi a treinta mil paganos puros venir a Cristo en un solo llamamiento al altar, cuando algo sucedió en la plataforma, sólo al decirle a una sola persona, al ver que se hizo un solo milagro. Treinta mil nativos puros quebraron sus ídolos en el suelo y vinieron a Cristo en Durban, Suráfrica.
89Ahora, si nosotros no nos conocemos uno al otro, el Señor Jesús la conoce a ella y El me conoce a mí. Ahora, si El le dice a ella algo que ha hecho, o algo que ella está intentando hacer, o algo que ella sabe que yo no sé nada al respecto, entonces seguramente, que si El le puede decir lo que ella ha sido, El de seguro puede saber lo que ella será. ¿Es correcto eso? Ahora, ¿cuánto más grande sería eso, si Algo le dijera, como lo que sucedió en la Biblia, y le dijera eso a ella? ¿Creería...? Si El haría eso, ¿creería Ud. que El es el mismo Señor? Sí, creería. Ud. sabe que no podría ser su hermano aquí; yo sólo tengo que rendir mi espíritu. Yo sólo soy como este micrófono: un mudo hasta que El habla. Porque, ¿qué hombre sabría eso? Ninguno. Se necesita a Dios para hacerlo. Ahora, si Dios me permite saber, sólo al hablar con Ud.... Sí, señor, sí estoy tratando de contactar su espíritu. Eso es exactamente correcto. Eso vino de la audiencia, y eso es correcto.
90Ahora, si El me dice algo tocante a Ud., algo por lo que Ud. está aquí, como la mujer en el pozo, o como la mujer con el flujo de sangre, o algo, entonces Ud.–Ud.–Ud. creerá con todo su corazón. ¿Cuántos allá en la audiencia creerán también?, cuando esta mujer y yo estamos aquí, no nos conocemos uno al otro, nunca la he visto en mi vida hasta ahorita. Ahora, que El lo haga; confío que El lo hará. Y si El lo hace, entonces le dará fe; la hará sentirse segura que El la ama, y que El sabe tocante a Ud. Y si El sabe tocante a Ud., El sabe tocante a todos allá en la audiencia. Así que entonces, eso muestra que El está presente. Así que eso hará a todos que lo acepten a El y sean sanos. ¿Es correcto eso? O lo acepten a El como su Salvador y sean salvos. Ahora, si todos todavía me pueden oír, yo vengo a tomar a todo espíritu aquí en el Nombre de Jesucristo. Y esta mujer quien sabe ahora que algo está sucediendo... La señora está sufriendo de una grave condición nerviosa. Eso es correcto. Es una... extremadamente nerviosa. ¿Es correcto eso? [La señora dice: “Correcto”–Ed.]. Si eso es correcto, levante su mano.
91Ahora, ¿creen Uds.? [La congregación dice: “Amén”–Ed.]. Ahora, lo que era, yo no sé lo que dije. Pero le dije a ella algo. Yo la vi haciendo algo, parecía que ella estaba retorciéndose sus manos o algo, o molesta tocante a algo, o alguna otra cosa. Ud. dice: “Hermano Branham, Ud. adivinó eso”. Yo no adiviné eso. ¿Cómo pudiera ser perfecto cada vez de las decenas de millares de millares de veces? Si Uds. piensan que yo lo adiviné, permítanme hablarle a la mujer un poquito más. La reunión es de Uds. Ella–ella me parece que es una persona amable. Yo... Ud. sólo... No quiero que Ud.... Sólo deje que su mente esté inactiva. Sólo–sólo sepa que... Ud. crea que está en la Presencia del Señor Jesús. Ahora, Ud. sí siente un sentir verdaderamente dulce. ¿Es correcto eso? Si eso es correcto, levante su mano a la gente. ¿Ve? Yo estoy mirando directamente a la Luz suspendida sobre la mujer.
92Sí, ella está toda molesta. Ella–ella está nerviosa, tiene una condición nerviosa. Y Ud. está–Ud. está preocupada u orando tocante a alguien más. Hay una niñita, y la niñita tiene un problema en las anginas. Esa es ella sentada allí en la misma audiencia. Eso es correcto, ¿no lo es? [La señora dice: “Correcto”–Ed.]. Muy bien, hermana. Todo terminó. Además de eso, Ud. es un ministro [“sí”]; Ud. es una mujer predicadora. ¿Cree Ud. que Dios sabe quién es Ud.? [“Sí”]. Sra. Peters [“sí”], su petición es contestada. Su nerviosismo la dejó; váyase a casa y sea sana en el Nombre del Señor. ¿Creen Uds. con todo su corazón? [La congregación dice: “Amén”–Ed.]. Sólo tengan fe. Sólo crean. Ahora, eso es lo que El era ayer; eso es lo que El es hoy. El siempre lo será. Ahora, como El se manifestó ante Abraham en carne humana, El se mani-... Dios fue manifestado en Cristo. ¿Creen Uds. eso? “No soy Yo el que hace las obras; es Mi Padre que mora en Mí”.
93Ahora, ¿no fue eso sencillo: sólo creyendo? Yo ni siquiera pedí oración por ella, pero ella fue sanada de todas maneras. ¿Qué lo hizo? Su fe la sanó, de lo que haya sido. Muy bien. ¿Cómo está Ud.? Nosotros somos desconocidos uno del otro. El Señor Jesús nos conoce a ambos. Ahora, nosotros somos hombres, de diferentes edades, es la primera vez que nos hemos encontrado. Si Dios me revela cuál es su problema o algo, ¿creerá Ud. que soy Su profeta, o Su siervo, mejor dicho? [El hombre dice: “Sí”–Ed.]. Ud. lo creerá. [“Sí”]. Ud. está muy enfermo con un problema de estómago [el hombre dice: “Correcto”–Ed.], mucho, mucho muy malo. [Correcto]. Ud. no es de esta ciudad. Ud. es de otra ciudad; es una región plana de trigo. Ud. es de Oklahoma; Tulsa, Oklahoma. [“Correcto”]. Correcto. Ud. es italiano y... su nacionalidad. Y Ud. estuvo en una de mis reuniones antes; fue en la reunión de Tulsa. Trató de pasar en la fila, y no pudo conseguir una tarjeta de oración. Eso es ASI DICE EL SEÑOR. ¿Cree Ud. ahora con todo su corazón? [“Correcto”]. Váyase y coma su cena. Jesucristo lo sana. Váyase a casa y regocíjese. Dios lo bendiga, señor. Dios sea con Ud.
94¿Cree Ud. en el Señor? Ahora, quienesquiera que sean Uds., sólo tengan fe. No duden. “Si puedes creer, todo es posible”. ¿Creen Uds. eso? [La congregación dice: “Amén”–Ed.]. Todas las cosas son posibles para los que creen. ¿Cuántos allá en la audiencia están–están creyendo, diciendo: “Yo creo con todo mi corazón”? No hay razón para que Uds. no sean sanados. Sólo tengan fe. ¿Cómo está Ud.? ¿Cree Ud. que soy Su siervo? Somos desconocidos uno del otro. Pero, ¿cree Ud. que Dios sabe todo tocante a Ud.? ¿Cree Ud. que El puede hacerla saludable y sanarla? ¿Qué si yo le digo que Ud. fue sanada? ¿Me creería Ud.? Seguro que sí creería. Ud. quiere que su esposo también sea sanado, ¿no es así? ¿Cree Ud. que El lo sanará a él? ¿Quiere Ud. saber cuál es el probl-...? ¿Quiere Ud. que le diga cuál es el problema de él? Un problema de la vejiga. Ud. tiene problema de mujer. [La señora dice: “Correcto”–Ed.]. El doctor dice que Ud. tiene un útero caído, un útero caído. Correcto. Ud. también es un ministro del Evangelio, una mujer predicadora. Váyase y reciba su sanidad; Jesucristo la sana.
95Tengan fe; no duden. ¿Cree Ud., señora, con todo su corazón? Si Dios me revela algo tocante a Ud. que yo no sé... Somos desconocidos, ¿lo somos? Si El me revela a mí algo que Ud. sabe que yo no sé, entonces Ud. sabrá que no es su hermano; es su Señor. ¿Es correcto eso? Alguien en la reunión en alguna parte... Ud. está sufriendo de una condición de la cual Ud. debería ser operada; ellos dicen que Ud. debería. Es un crecimiento. ¿Cree Ud. que yo puedo decirle a Ud. por medio del poder de Dios, en dónde está el crecimiento? Está en su costado, bajo su brazo derecho. Correcto. Váyase, crea con todo su corazón; sea sanada en el Nombre del Señor Jesús. Sólo tengan fe. No duden.
96¿Cómo está Ud.? Somos desconocidos uno al otro, me imagino. [La señora dice: “Yo lo vi a Ud. antes, en una ocasión”–Ed.]. Me vio Ud. en una ocasión en la reunión, sólo en una reunión. Pero yo me refiero a que yo no la conozco [“no”], y a que Ud. no me conoce... Sólo estaba sentada allá en una reunión, y Ud. me vio. [“Sí”]. Bueno, si el Señor me revela el secreto de su corazón, me dice de algo que Ud. ha hecho o prep-... planeando hacer, o algo que está mal con Ud., o–o alguna cosa, Ud.... entonces Ud. sabrá que tiene que ser Dios. Tiene que ser Su Espíritu; no pudiera ser yo. Problema del estómago, problema de la garganta, y luego, Ud. tiene una carga en su corazón. Es un hijo. ¿Lo digo? [La señora dice: “Sí”–Ed.]. El está en una casa para los delincuentes juveniles. [“Sí”]. El tiene un problema del corazón. [“Sí”]. Crea en el Señor Jesús, y Dios lo liberará a él...?... Tengan fe. ¿Dudan Uds....? ¿Creen Uds. con todo su corazón?
97Ahora, para que Uds. sepan que no es telepatía, esta señora aquí (venga aquí, señora), yo no conozco a la señora. (Sólo ponga su mano sobre la mía). Si el Señor Jesús me muestra de esta manera qué está mal en Ud., ¿creerá que yo soy siervo de Dios? ¿Ud....? [La señora dice: “Creeré, creeré”–Ed.]. Muy bien, entonces su problema del corazón la ha dejado. Tenga fe en Dios; crea con todo su corazón. Ahora, cuando yo le dije eso a ella, Ud. tuvo un sentir muy raro, cuando yo le dije eso a ella, porque Ud. también tenía problema del corazón. Váyase creyendo con todo su corazón, y sea sano. ¿Creen Uds. con todo su corazón? Muy bien. Ahora, esta señora debe ser sanada o morirá. ¿Está Ud. consciente de lo que está mal en Ud.? Ud. está sombreada de muerte; es un cáncer. Pero, ¿cree Ud. que Dios puede quitar ese cáncer? Venga aquí. Satanás, yo te ordeno por medio de la Sangre de Jesucristo, Su sufrimiento vicario en el Calvario, Su triunfo sobre ti, y todo lo que a ti te pertenece. En el Nombre de Jesucristo, sal de la mujer y déjala. Amén. Váyase, creyendo con todo su corazón.
98Nerviosismo, problema del corazón; váyase creyendo, sea sanado en el Nombre del Señor Jesús. Venga, señora. ¿Habla inglés? Si el Señor me revela cuál es su problema, ¿cree Ud. entonces que Dios la sanará? [La señora dice: “Sí, sí creo”–Ed.]. ¿Sí, cree? Muy bien. Es un problema de mujer, problema femenino. Váyase, crea, y el Señor Jesús pondrá un alto a toda esa...?... ¡Si puedes creer! ¿Cree Ud. que Dios lo sanará de ese problema del corazón, lo sanará? ¿Lo cree? ¿Renunciará a algo por El? Ud. quiere renunciar a ellos, de todas maneras. ¿Cigarrillos? ¡Tírelos!; no fume más. Recuerden: no vengan aquí con pecado. El lo sabe. ¿Ven Uds.?
99Muy bien, vengan creyendo con todo su corazón. Muy bien, venga. Traígalo, hermana. Eso está bien. Si yo pongo mis manos sobre él, ¿cree Ud. que sanará? Señor Jesús, concédelo. Lo pido en el Nombre de Jesús. Amén. Créalo ahora con todo su corazón, y vea si él no es sanado. Ahora, créalo. El nerviosismo no es nada para Dios. ¿Cree Ud. que El lo sanará? Váyase entonces creyendo, y que el Señor Jesús lo sane y lo haga.... Esa señora sentada allí al lado de ésa, gritando, tiene algo mal en su brazo. ¿Cree Ud. que Dios la sanará, sentada allí, señora? Miren: ¿a quién tocó Ud.? Ud. tocó al Sumo Sacerdote que se puede compadecer de sus debilidades. El la sanó. Váyase a casa y crea con todo su corazón. Díganme qué tocó ella. Ella nunca me tocó a mí; está muy lejos de mí. ¿Creen Uds. ahora con todo su corazón?
100Esa señora sentada allá atrás, al final, llorando, con ese problema de la vejiga, ¿cree Ud. que Dios la sanará, señora? Muy bien. Tiene el pañuelo sobre su boca, llorando de esta manera. Muy bien. ¿Lo cree Ud. con todo su corazón? Ud. sufre de problema de la vejiga. Le arde tremendamente y demás. ¿Cree Ud. ahora con todo su corazón? Póngase de pie y acepte su sanidad. Yo le ordeno a ese demonio, en el Nombre de Jesucristo, que deje a esa creyente. Tenga fe en Dios; no dude. Tenga fe en Dios. El hombre sentado allá atrás sufriendo de hemorroides, ¿cree Ud. que Dios lo sanará, señor? Póngase de pie; acepte su... ¿Qué tocó Ud.? Ud. está a veinte yardas [a 18.20 m.–Trad.] de mí. Ud. tocó al Sumo Sacerdote que se puede compadecer de nuestras debilidades. Váyase a casa y sea sanado. Jesucristo lo sana. ¿Pueden creer? ¿Pueden todos creer?
101¿Qué de Ud.? Esta... Esa señora... Oh, yo conozco a esa mujer. Esa es la Hermana Dauch sentada allí. Yo la conozco. Ese hombre al lado de ella, Ud. tenía su mano levantada, ¿no es así, señor? ¿Cree Ud. con todo su corazón? Yo vi al Angel del Señor aparecer allí. ¿Cree Ud. que ese problema de la espalda lo dejará a Ud.? Muy bien. Eso es lo que era su problema, ¿no lo era? Mueva su mano de esta manera, si eso es correcto. Mueva su mano de un lado al otro. Muy bien. Váyase a casa; Ud. recibió su sanidad. Jesucristo lo sana. Dese la vuelta y bájese de la plataforma allí, señor. El problema del corazón lo dejó, y Ud. puede irse ahora a casa y ser sanado. Dios lo bendiga. ¿Creen Uds. en el Señor Jesucristo? [La congregación dice: “Amén”–Ed.]. ¿Cuántos hay aquí que no son Cristianos, que no son Cristianos y quieren aceptar al Señor como su Salvador personal?, pónganse de pie en estos momentos mientras están en Su Presencia. Alguien que esté descarriado, y que quiera venir al Señor, Ud. está en Su Presencia. ¿Cree Ud. en El? Póngase de pie en estos momentos ahora y oraremos por Ud. Si Ud. se pone de pie, todo pecador, todo descarriado. Dios lo bendiga. ¿Alguien más?
102Señor, yo condeno al demonio que lo ha molestado todos estos años, en el Nombre de Jesucristo. Sus pecados le son perdonados. Váyase, crea con todo su corazón. ¿Alguien más se levantaría y diría: “Yo quiero aceptar a Jesús”? ¿Cuántos de Uds. aquí están enfermos y creen que El está aquí en Su Presencia, en Su poder?, levanten su mano. ¿Cuántos saben que la Biblia dice: “Estas señales seguirán a los creen”? [La congregación dice: “Amén”–Ed.]. ¿Cuántos de Uds. son creyentes?, levanten su mano. Ahora, lo que haremos... “Estas señales seguirán a los que creen”. Exactamente lo mismo que El prometió que esto sucedería, El prometió que los creyentes pondrían sus manos los unos sobre los otros y que la oración de fe salvaría al enfermo. ¿Creen Uds. eso? Entonces pongan sus manos los unos sobre los otros. Sólo pongan sus manos los unos sobre los otros. Ahí lo tienen.
103Ahora, no oren por Uds. mismos; Uds. oren por la persona sobre la que Uds. tienen sus manos; yo voy a orar por todos Uds. Nuestro Padre Celestial, te traemos esta audiencia a Ti, mientras el Bautismo del Espíritu Santo está sobre estas personas. Oyenos, oh, Señor. Oyenos, lo pedimos. Condenamos toda enfermedad. Estos creyentes tienen sus manos los unos sobre los otros. Nosotros sabemos que Tú estás aquí. Sabemos que Tú eres el mismo ayer, hoy, y por los siglos. Sabemos que Tú no puedes fallar. Sabemos que Tú triunfaste sobre el diablo, sobre su poder, sobre todo principado y poder. Tú ataste a todo espíritu inmundo. Tú echaste fuera a todo demonio cuando Tú estuviste aquí en la tierra. Te pido, Señor, que Tú oigas nuestra oración. Ahora, mientras ellos tienen sus manos los unos sobre los otros (“estas señales seguirán a los que creen; sobre los enfermos pondrán sus manos y sanarán”), satanás, yo te ordeno por medio de Jesucristo, sal fuera de toda persona aquí que tiene sus manos... sobre la que alguien tiene sus manos puestas. Yo te ordeno por medio de Jesucristo, el Hijo de Dios: sal de este edificio y sal de las personas, para que todas ellas se puedan ir a casa en esta noche y sean libres debido a la Presencia del Señor Jesucristo.