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~ FE ES EL SEXTO SENTIDO ~
1... nos libera y nos rescata de nuestros cinco sentidos que nos fueron dados en el principio. Y ese quinto sentido aquí, o mejor dicho, con los cinco sentidos, el hombre cayó allí con esos sentidos, debido a su apetito. Ahora, fíjense que estos sentidos les fueron dados a Uds. únicamente para contactar su hogar terrenal, para que Uds. pudieran ver, gustar, sentir, oler y oír. Pero ellos de ninguna manera, son para guiarlos a Uds. Y ahora, muchas veces... ¿Qué si yo rehusara mirar más, y sólo vendara mis ojos, y dijera: “Yo rehúso mirar”? Muy bien, mis ojos ya no me pueden servir. Bueno, entonces yo... finalmente, me quedaría ciego. Y luego cuando mi hijo naciera, yo le vendara sus ojos, y dijera: “No, señor, no hay tal cosa como la vista”. Yo le vendara sus ojos, no permitiera que él viera. El dirá: “Mi padre me dijo que no había tal cosa como la vista, así que vendaré los ojos de mi hijo”. Bueno, cuando Ud. menos piensa, nuestra generación nacería ciega. Correcto. Si Ud. no usa sus seis sentidos, ellos se vuelven inactivos. No actuarán en lo absoluto.
2Hermano, eso es lo que la iglesia ha hecho con el Sexto Sentido que Dios puso en ella. Ella sencillamente ha puesto a un lado a la fe, y a los milagros y prodigios, y las cosas con las que se pone en contacto con Dios, que le da a ella el Espíritu Santo, y cosas, ella la ha puesto a un lado allí o la ha puesto aquí en alguna parte, al grado que la cosa ha llegado a estar muerta. Correcto. Ella no sabe cómo usarla. La cosa sencillamente no significa nada para ella. Ud. dice: “Bueno, Dios es un Sanador”. “¡Bah!, ¿qué de eso?, que ‘Dios es un Sanador’”. ¡Si El alguna vez fue un Sanador, El todavía es un Sanador! ¡Si El alguna vez fue un Salvador, El todavía es un Salvador! ¡Si El alguna vez fue Dios, El todavía es Dios! Así que, ¿ven Uds.?, es la falta de predicar la fe al pueblo, que los hace a ellos permitir que sea inactivo ese Sexto Sentido, lo cual es fe.
3Y durante el año ellos se enferman, y corren adonde el doctor y dicen: “Doctor: oh, algo está mal en mí”. El doctor lo mira, dice que él intentará. El hombre, un doctor bueno y honesto, trabajará tan pacientemente como él pueda, con todo el poder que Dios le dará a él para operar, y hacer cosas que él debería hacer, para ayudarlo a Ud.; luego, cuando menos piensa, eso avanza. Bueno, él dice: “Yo tendré que decirle a Ud., que no hay nada más que yo pueda hacer. Si Ud. quiere ir adonde otro doctor, vaya a verlo”. Bueno, entonces Ud. va con otro doctor; él dirá: “No, no se puede hacer nada. Está mucho muy avanzado”. Ahora, ese es el momento. Ese es el momento para acudir al Sexto Sentido. Ese es el momento para aceptar a Dios. Ese es el momento para que se apoye sobre el Espíritu de fe que Dios ha puesto dentro de Ud.
4Y ahora, cuando ha pasado que la gente ha sido enseñada en contra de ello por tanto tiempo, lo hace difícil. El Hermano Bozé me estaba diciendo hoy, él dijo: “Hermano Branham: yo nunca me imaginé qué era lo que Ud. tenía que enfrentar”. ¿Ven? Uds. no comprenden lo que es, qué cosa tan difícil, cuando uno trae... y el poder de Dios desciende tan real para el pueblo, ellos pueden mirar y ver el Espíritu moviéndose entre el pueblo y haciendo cosas, y algunos se sientan allí y dicen: “Oh, si Ud. sólo haría esto, o haría eso, o haría lo otro, o alguna otra cosa, quizás eso me ayudaría”. ¡Oh, hermano!, si ese Sexto Sentido pudiera entender tocante a lo que nosotros hemos estado predicando esta semana (¡amén!), que el Espíritu Santo... Dios hizo esta promesa. Cristo hizo la promesa. Nosotros lo hemos llevado por toda la Escritura, esta semana, de atrás para adelante, y de adelante para atrás, y lo hemos repasado bastante, al grado que sabemos que Dios prometió hacer esta cosa que El está haciendo ahorita en este día: lo sobrenatural. Ahora, una fe genuina vería eso, y se aferraría a eso, y todos los demonios del infierno nunca lo apartarían a él de ello. Pero nosotros tropezamos en eso. No se usa bastante. Nosotros dependemos mucho en los cinco. Y la mayoría del tiempo, el noventa y cinco porciento de la gente, o más, tan pronto como ellos ven que los cincos sentidos están acabados, dicen: “Bueno, todo se acabó. Cava mi tumba; ten listo mi féretro”. ¿Ven?
5Oh, yo estaba pensando de una mujercita aquí, con la que tuve una entrevista hace uno o dos días. Yo no los veo aquí ahora. El nombre del hombre (es como alemán) Dorch, Dach, o [alguien dice: “Dauch”–Ed.] Dauch. Y su esposa, ella tuvo un sueño, y vino y me dijo el sueño. Y ella dijo: “Hermano Branham, yo–yo soñé que el diablo vino al lado de mi cama. Y él me miró y me empezó a hacer gestos de alegría con su cara, y dijo: ‘Ya te tengo ahora’”. Y dijo: “Yo... Sencillamente algo me sucedió. Y salté de la cama y dije: ‘Vete de aquí, demonio, en el Nombre de Jesús’. Y empecé a correrlo, y él salió corriendo de la casa”. Y ella dijo: “Yo no entiendo lo que significa eso”. Entonces el Espíritu Santo, estando presente, dio la interpretación. Sólo un poco después de eso, su esposo tuvo un ataque al corazón. Y cuando ella vio a su esposo caer, (y él es un hombre de edad, un hombre pesado), y sus manos se le fueron hacia atrás y sus ojos quedaron fijos, la muerte vino para llevárselo. Pero Dios no había terminado con él. Y la fe de esa mujercita se elevó, y dijo: “¡Yo no lo aceptaré! ¡Yo llamo su vida en el Nombre de Jesucristo!” El sanó. ¿Ven? ¿Por qué? Ese Sexto Sentido se elevó, en ese momento crucial, en ese momento le dio fe. Dios le había dado a ella el sueño aunque todavía no había sido interpretado. Pero yo dije: “Allí está su interpretación”. Y la mujercita empezó a gritar y a alabar a Dios. Ella dijo: “Esa es exactamente de la manera que sucedió”. ¿Ven? Eso... Ahora, eso es gracia. ¿Ven? Le dio el sueño a ella, aun sin saber lo que era. Pero Dios es bondadoso y fiel de todas maneras, para mantener a Su pueblo informado.
6Si únicamente fuéramos espirituales y usáramos ese Sexto Sentido, nosotros... oh, cuántas cosas pudiéramos evitar, cuántas cosas sabríamos si la iglesia estuviera en orden, para que los espíritus y los dones de la Iglesia estuvieran operando. Tuviéramos a Ananías y a Safira tirados por todas partes. Correcto. El pecado estaría fuera de la iglesia. Pero hemos llegado a estar tan atados a la tierra con nuestros sentidos, tanto así que: “Bueno, si no puedo verlo, si no puedo...” Y luego, esos sentidos, el diablo entra en esos sentidos. Y él lo dejará ver algo con sus ojos, y luego descreerlo de todas maneras. Porque muchas veces Ud. ha mantenido sus ojos cerrados tanto tiempo, al grado que está ciego.
7Un hombre me dijo en una ocasión, dijo: “¡Hiéreme con ceguera; hiéreme con ceguera! Si tú crees en sanidad Divina, el mismo Espíritu Santo que Pablo predicó ¡hiéreme con ceguera!” Yo dije: “Yo no puedo hacerlo, porque Ud. ya está ciego”. Yo dije: “Su padre, el diablo, hizo eso hace mucho tiempo. (¿Ven?) Ud.–Ud.–Ud.–Ud.–Ud. ya está ciego”. Pues la Biblia dice que él está ciego. Este Evangelio si–si está encubierto para algunos, son para aquellos que están ciegos, que no han tratado de usar sus sentidos, el Sentido de... que Dios les dio. Y ese Sentido, si es usado, es un Sentido de liberación cuando fallan los otros cinco. Por medio de este Sentido, se han hecho grandes cosas. Aquí hace tiempo, en una de mis reuniones, hubo una señora que pasó por la plataforma. Y ella tenía un–un estómago ulcerado, sangrando. Y el Espíritu Santo empezó a hablar (lo cual, ella sabía que yo no podría hacer eso), y le dijo a ella quién era, de dónde venía, y que ella tenía un estómago ulcerado. Entonces cuando El terminó, dijo: “ASI DICE EL SEÑOR, Ud. está sanada”. Y ella se fue a casa.
8Y hubo una–una señora de su vecindario que estaba al fin de la fila de oración. Cuando ella pasó... Ella tenía un crecimiento en su garganta. Y cuando le tocó el turno de ella en la fila de oración, El le dijo a ella, dijo... le dijo a ella quién era, de dónde venía, todo al respecto. Ella dijo: “Todo eso es correcto”. Dijo: “ASI DICE EL SEÑOR, Ud. está sanada”. Y así que esas dos mujeres se fueron esa noche, se juntaron. Ellas no se sentían diferente. Eso no tiene nada que ver con ello. Eso no tiene una sola cosa que ver con ello, si Ud. lo siente o no. Ud.–Ud. no... Ud. apártese de esos sentires. Si Ud. va a depender en ésos, no puede depender en Ese. Porque es la evidencia de cosas que Ud. no ve, gusta, siente, huele, u oye. ¿Ve? Es otro Sentido.
9Observen lo que sucedió. Pasaron como unas dos semanas; esa mujer con el estómago ulcerado, ella trató de comer, y ella casi se moría. Pero ella todavía se mantuvo firme. Ella dijo: “Hay algo sobrenatural tocante a ello. Porque el hombre nunca me había visto en su vida, y sin embargo, él me dijo quién era yo. Y tiene que ser piadoso, porque se compara con la Biblia”. ¿Ven? Y ella dijo: “Y yo conozco a ese hombre. Yo lo oí predicar, y él no tiene educación. El no sabe nada tocante a estas cosas, y me dijo todo al respecto. Y el mismo hombre dijo: ‘ASI DICE EL SEÑOR’. Y si él es un siervo de Dios, él no pudiera decir eso si él sólo lo pensara. Es el Espíritu Santo hablando por medio de él, que ‘Ud. está sanada’”. Y ella continuaba; y–y su esposo era Cristiano, y sus hijos. Y ella dijo... y ella fue a ver a su amiga que vivía cerca de ella que tenía el tumor, y no había cambio. Pero ambas propusieron en su corazón que habían aceptado que eso era Dios; y eso era todo.
10Y una mañana los niños se habían ido a la escuela, y ella estaba parada lavando los platos. Y casi no podía comer nada, porque la úlcera sencillamente le hacía que le ardiera. Ella estaba lavando los platos, y ella dijo: “De repente un sentir verdaderamente refrescante vino sobre mí”. Y ella continuó; pensó: “¿Qué fue eso? Me sentí muy rara, muy ligera y con un sentir refrescante”. Bueno, ella continuó lavando los platos. En unos cuantos momentos ella tuvo mucha hambre. Así que ella fue a la– a la mesa, y los niños habían dejado algo de avena en un plato. Ella tomó una cucharada de esa avena, y se la comió, y un pequeño mordisco de pan tostado. Ella pensó: “Bueno, como es costumbre, lo vomitaré, quizás en unos cuantos minutos”. Y así que ella continuó. Cuando menos pensó, todo estaba bien. Continuó; ella estaba bien. Luego fue allá y lo probó otra vez. Ella estaba bien. Y luego ella realmente tuvo un jubileo gastronómico. Fue y se frió un par de huevos, con un montón de tocino, cogió una taza de café y verdaderamente comió. Continuó lavando los platos por un ratito. Luego se puso de pie. Se sentía bien. Levantó sus manos y empezó a alabar a Dios. Se fue corriendo por la calle; iba a decirle a su hermana respecto a lo que había sucedido. Cuando llegó allá, esa mujercita estaba caminando por el piso sacudiendo la sábana tan fuerte como podía. Dijo: “Bueno, ¿qué te pasa, hermana?” Dijo: “Mira, esa cosa ha desparecido de mi cuello. Yo no puedo encontrarla en la sábana. Yo no puedo encontrarla en ninguna parte en lo absoluto”. ¡Había desaparecido! ¿Qué fue eso? Que ellas se aferraron a ese Sexto Sentido de la Palabra de Dios que no aceptaría “no” como una respuesta. Eso es. Ellas fueron a la reunión como unos dos meses después de eso, ambas, me mostraron la... cómo ellas fueron sanadas y todo. ¿Qué fue eso? El Sexto Sentido, ese Sexto Sentido, ese sentido de poder, esa Cosa que las liberó. No porque yo oré, sino porque ellas creyeron. Eso es. Eso lo produjo.
11Ahora, ellos estaban allá en el Tabernáculo Cadle, allá al norte en Indianápolis, o mejor dicho, es al sur de aquí, en Indianápolis. Ellos tenían un– un niño que había tenido polio. Y ellos trajeron... Después que la joven Redigar fue sanada... La hija del Hermano Redigar estaba sentada allá afuera en el–en el cobertizo para el carbón. Estaban tratando de sujetarla; ella se había vuelto loca. ¿Cuántos recuerdan a B.E. Redigar, el pastor del Tabernáculo del Evangelio de Fort Wayne? ¡Oh, hablando de un hombre que creía en sanidad! Fue en los días del Hermano Bosworth. ¿No lo recuerda Ud., Dr. Sullivan? Y era un hombre muy fino. Y la hija de él sentada allá afuera, se había vuelto loca con una enfermedad de la mente, que había matado a su hermana. Y ella era una mujer hermosa. Fue en la mañana de Pascua. Y su madre estaba sentada allí. Y después que terminé con la fila de oración, alguien dijo: “Hay una señora allá afuera en el cobertizo para el carbón, en la... de la iglesia, con su hija”. Dijo: “Ella es la Sra. B.E. Redigar, del Tabernáculo del Evangelio de Fort Wayne”. Yo pensé: “¿Qué? ¿La esposa y la hija de B.E. Redigar están sentadas en mi cobertizo para el carbón?” Y fui allá afuera. Y allí estaban sentadas ellas en unas pequeñas bancas viejas, que habían sido desechadas allí, de la escuela dominical, junto con papeles. Una joven hermosa sentada allí, como de unos dieciocho, veinte años de edad, arrancándose su cabello de esta manera, y diciendo: “Un cinco es un cinco. Un centavo es un centavo. Un cinco es un cinco. Un centavo ahorrado, un centavo... Un centavo logrado, un centavo ahorrado. Un cinco perdido, un cinco perdido”. Comportándose de esa manera, arrancándose su cabello, comportándose así.
12Yo dije: “¡Sra. Redigar!” Yo dije: “¿Es Ud. la Señora Redigar?” Ella dijo: “Yo soy”. Y yo dije: “Yo soy el Hermano Branham”. Ella dijo: “Bueno, estoy contenta de conocerlo, Hermano Branham”. Yo dije: “Su esposo casi era un ídolo en mi corazón cuando yo era un joven. ¡Qué hombre tan grande!” Ella empezó a llorar. Y yo dije: “¿Esta es su hija?” Dijo: “Sí, Hermano Branham. La hemos llevado a todas partes y nada se puede hacer. Y su hermana, Romaine, murió”. Yo dije: “¿Murió Romaine con eso?” Yo dije: “Yo tengo las fotografías de todos Uds. en casa y todo, sus libros sobre las Aguas vivientes y demás, que el Hermano Redigar escribió”. Yo dije: “Bueno, cuando yo era todavía un joven, él era un gran hombre. Yo acostumbraba oírlo en la radio”. Yo dije: “¿Esta es su hija?” Dijo: “Esta es su hija”.
13Algo vino sobre mí. Su papá estaba muerto y sepultado. Y caminé hacia... Ese Sexto Sentido empezó a moverse. Yo dije: “Satanás: tú no puedes retenerla más tiempo. En el Nombre de Jesucristo, sal de ella”. Así que la madre dijo... Yo dije... Ella dijo: “¿Qué debo hacer?” Yo dije: “Ella está sanada; llévesela a casa”. Ella todavía estaba sentada allí: “Un cinco es un cinco, un centavo logrado, un centavo perdido”, y así sucesivamente de esa manera, comportandose así. Ellos la llevaron a casa. Y al día siguiente ella volvió a su mente cabal. Y ahora ella es una mujer casada con un montón de niños. ¿Qué fue eso? Aferrándose a ese Sexto Sentido.
14Hace algún tiempo (si Uds. quieren una confirmación de este testimonio de lo que el Sexto Sentido hará), estábamos en la... yo estaba con el Hermano G.H. Brown, en la calle Victor número 505, en Little Rock, Arkansas. Y hubo allí uno de los casos más horribles que yo alguna vez haya visto en mi vida. El Hermano Brown (después que yo traté de tomar un pequeño descanso de estar parado en la fila de oración por tanto tiempo), él dijo: “Hermano Branham: allá en el sótano de aquí del auditorio, hay una de las escenas más horribles que Ud. alguna vez haya visto”. Dijo... Esa mujer que fue sanada de locura, era de Mississippi; su hijo era un soldado; ella había estado allí por veinticinco años; ni siquiera conocía a su hijo. Y ella volvió a su mente cabal mientras yo estaba orando por ella. Eso sencillamente puso la cosa en fuego. Y luego... El dijo: “Mire esto”. Y yo fui allá. Y una mujer gruesa, joven, con sus piernas derechas apuntando hacia arriba, con sólo una poca de ropa en ella, la que le habían puesto en el sanatorio, porque nunca se paraba con sus piernas, no había estado de pie por dos años. Sus extremidades estaban sangrando. Sus brazos estaban sangrando. Y ella estaba acostada con las dos piernas apuntando hacia arriba, y los dos brazos apuntando hacia arriba, de esta manera. Y yo le dije al hombre, yo dije: “¿Qué le pasa a ella?” Dijo: “Ella perdió su mente, Hermano Branham. Se le dio una inyección, y algo le sucedió”, dijo, “inmediatamente después de que nació nuestro bebé”. Y dijo: “Le–le paralizó algo en su mente”. Dijo: “Ella ha estado en el sanatorio, ya por dos años”. Y dijo.... Yo dije: “¿Por qué está sangrando así?” Dijo: “Bueno, ellos no la daban de alta del sanatorio”. Y dijo: “Ellos no le proporcionaban una ambulancia, porque ella–ella es muy violenta”. Y dijo: “Yo contraté a un hermano para que llevara su automóvil Chevrolet, y conseguí cuatro hombres más. Y nosotros tratamos de mantenerla en ese asiento de atrás, cuatro hombres, y ella pateó las ventanas y las quebró y cosas viniendo rumbo aquí” (como a unas noventa millas [como unos 144 km.– Trad.] del sanatorio en donde ella estaba). Y yo dije: “¿Me quiere decir Ud. que ella está sangrando de esa manera...?” Yo dije: “Bueno, yo iré allá y pondré manos sobre ella”. El dijo: “Oh, no haga Ud. eso”. Dijo: “Ella lo mataría”. Bueno, yo no tenía experiencia en eso, y había estado en el ministerio como éste, como por, oh, creo que era algo como un año. Y yo pensé: “Dios me cuidará de eso”. Me encaminé hacia allá, y ella tenía sus manos hacia arriba. Yo dije: “¿Cómo está Ud., hermana?”
15Y lo bueno fue que yo estaba alerta. Ese grande y poderoso brazo (los poseídos por el demonio son diez veces más poderosos que su poder normal)... Y ella me dio un tirón tan fuerte de esa manera, que me levantó. Y cuando ella lo hizo, mi pie la golpeó en su–su pecho, aquí, y soltó mi mano. Y corrí de ella. Y subí corriendo el escalón de esa manera, y su esposo estando parado allí.... Y ella vino tras de mí arrastrándose sobre su espalda como una serpiente, persiguiéndome bastante rápido sobre su espalda con sus brazos y piernas apuntando hacia arriba, sólo yendo... Yo todavía puedo oír ese ruido horrible; se arrastraba como una serpiente viniendo hacia mí a lo largo del piso. Ella pesaba como unas ciento setenta libras [unos 76.5 kg.–Trad.], y ella se estaba arrastrando de esa manera. Ella se acercó allí, se dio la vuelta, puso sus grandes y fuertes extremidades contra la pared así, y pateó muy fuerte, y golpeó una banca que estaba allá, y se quitó la piel de su cabeza; se quitó parte de su cuero cabelludo; la sangre empezó a salir de esa manera. Y ella agarró ese palo que había quebrado de la banca, y se lo arrojó a su esposo y tumbó todo el emplaste de la pared; tuvimos que agachar nuestras cabezas. El dijo: “¡Le dije!” Yo dije: “Yo nunca he visto nada como eso en mi vida”. El dijo: “¿Qué es eso, Hermano Branham?” Yo dije: “Ese es el demonio”. Y justo en ese momento ella se acercó arrastrándose, y dijo: “William Branham: tú no tienes nada que ver conmigo. Yo la traje a ella aquí”. Y su esposo me miró, y dijo: “¡Bueno, ella ni siquiera sabe quién es ella misma! ¿Cómo...? Ella no lo conoce a Ud.” Y yo dije: “Esa no es ella; ese es el demonio. Ese es ese demonio”. Y yo dije: “Satanás, tú comprendes y sabes que yo no tengo poder sobre ti, pero mi Señor sí lo tiene, pues El triunfó sobre ti en el Calvario. Y por medio de un don Divino dado a mí por un Angel, el cual me dijo que hiciera que la gente fuera sincera y que nada se opondría delante de la oración”, yo dije, “en el Nombre de Jesucristo sal de ella”. No hubo cambio.
16Su esposo con pantalones de pechera, puso sus brazos alrededor de mi cuello y me empezó a abrazar. Y él dijo: “¿Qué debo hacer con ella, Hermano Branham?” Yo dije: “Llévela de regreso al sanatorio, para ver si ellos la reciben”. El dijo: “Bueno, ¿qué piensa Ud.?” Yo dije: “No–no es lo que yo pienso; es lo que Ud. piensa”. El dijo: “Yo creo que ella será saludable”. Yo dije: “Eso es todo lo que Ud. necesita hacer”. “Yo creo que ella será saludable”. En el camino de regreso, esa noche, ellos no tuvieron ni una pizca de problema con ella. A la mañana siguiente cuando la... ellos fueron a recogerla, ella estaba sentada, y le habló a la matrona. Y al segundo día, ella fue dada de alta del sanatorio, perfectamente normal y saludable.
17Como unos seis meses después de eso, yo estaba en Jonesboro, Arkansas, con Richard Reed en el Tabernáculo de la Hora del Avivamiento Antiguo en– en Jonesboro, Arkansas. Antes era un Tabernáculo Bautista, grande; tiene un cupo mucho mayor que éste aquí, este lugar. Y yo estaba empezando a predicar, y continuaba viendo a alguien allá moviendo su mano a mí, y no sabía quién era. Y ella ya no podía soportarlo. Ella dijo: “¿Me recuerda Ud.?” Tenía cuatro o cinco niños. Y yo dije: “No creo que la recuerdo”. Ella dijo: “Yo tampoco nunca lo he visto a Ud.”, ella dijo, “pero, yo era la mujer que me arrastraba sobre mi espalda”. Y su esposo, en ese espacio de esos seis meses, había sido llamado al ministerio, y él iba a salir a predicar el Evangelio. ¡Oh, hermanos! ¿Qué es? Aferrarse a ese Sexto Sentido. La fe así lo dijo. El dijo: “Yo guardé eso en mi corazón: si Dios puede hacer tal cosa por otros, El lo puede hacer por mi esposa”. El continuó aferrándose a eso. Nada lo separaba a él de ello. Eso es lo que ese Sexto Sentido hará cuando es liberado, y se le permite tener su poder controlador.
18Una noche llegué a casa; yo estaba acostado en mi cama. (Si Uds. quieren escribir para verificar estos testimonios, yo les estoy dando las direcciones). Uds. escriban a Georgie Carter, Milltown, Indiana, y ella la–la recibirá; Georgie Carter, Milltown, Indiana. Y ella pertenecía a una iglesia que no creía en sanidad Divina. Ella estaba tomando lecciones de piano cuando era una muchachita, y su tío la iba a llevar a esa... a una clase de piano. Y cuando él la llevó, ese hombre, siendo un hombre adulto, y ella una muchachita, violó a la niña. Y cuando lo hizo, la contagió de tuberculosis. Y ella había estado acostada de espalda por nueve años y ocho meses, con tuberculosis en los órganos genitales, y por todo su cuerpo y en sus pulmones. Y ella pesaba aproximadamente treinta y siete libras [aproximadamente 16.8 kg.–Trad.], creo yo. De lo que ellos la podían pesar.... Ahora, Uds. pueden escribirle a ella si Uds. desean. Es su privilegio si Uds. lo quieren hacer. Ella estaría contenta de contestarles. Y yo no sabía nada de la muchachita. Y yo ni siquiera sabía en dónde estaba Milltown. Y llegué a casa, y vi a mi madre, y yo dije: “Me voy a acostar temprano esta noche, porque quiero ir y meditar en el Señor”. Ella dijo: “Muy bien, Billy, vete a acostar”.
19Entré al cuarto, y oré y oré, por un largo tiempo. Y después de un rato, miré hacia allá... Y mamá es una de esas mujeres antiguas de campo: lava su ropa y la pone en una silla (yo no sé si Uds. mujeres alguna vez hicieron eso o no), y la pone allí hasta que la plancha; se para descalza y plancha. Y así que yo... Mamá tenía sillas allí y ropa en ellas de todos nosotros, los muchachos en casa. Y yo en ese entonces me estaba quedando en casa. Fue mucho tiempo después que yo había perdido a mi esposa. Y yo miré, y parecía que esa silla venía hacia mí. Y cuando miré, era esa Luz viniendo hacia mí. Y cuando llegó a mí, como que empecé yo a atravesar un desierto. Y yo podía oír algo, como una ovejita, haciendo: “Baaa, baaa”. Y pensé: “Oh, esa pobre ovejita está atrapada en alguna parte”. Y yo empecé a buscar por todo el arbusto tratando de encontrarla. Y cuando llegué a... cerca de ella, escuché otra vez; yo dije: “¿En dónde está?” Yo pensé: “¡La pobre ovejita!” Y me acerqué, y me acerqué más, buscando por el arbusto. Y cuando estaba balando, estaba diciendo: “Milltown, Milltown”. Y yo me estaba esforzando, tratando de llegar a ella. Y salí de la visión. Yo pensé: “¿En dónde está Milltown?” Yo pensé: “Hay un problema en Milltown. Alguna oveja está atrapada allá al norte, o allí al sur, o en donde sea”.
20Y fui y le pregunté a mi iglesia el miércoles en la noche, si ellos sabían de algún lugar llamado Milltown. Nadie sabía. Bueno, entonces el domingo, yo pregunté otra vez. “¿Sabe alguien de un lugar llamado Milltown?” George Wright (muchos de los hermanos aquí de mi tabernáculo conocen a George Wright; ha estado congregándose allí por años), él dijo: “Bueno, Hermano Branham”, dijo, “Milltown está sólo a... allí al sur, como a unas treinta y cinco millas [como a unos 56 km.–Trad.] de aquí, es una ciudad pequeña, está situada sobre una pequeña colina allá”. Dijo: “Yo sé dónde está”. Yo dije: “¿Me llevará Ud.?” El dijo: “Sí lo llevaré”. Bueno, entonces yo dije: “Yo iré allá el sábado que viene”.
21Bueno, yo fui a Milltown. Fuimos allá; ellos tienen como dos tiendas de abarrotes. Y yo vi a gente llegar en sus carretas y calesines (como lo hacen allá en Kentucky, como Uds. saben, allá en las colinas), y yo pensé: “Bueno, yo no veo nada aquí”. Entré y le pregunté al hombre si él vendía esa cajita de madera. El dijo: “Sí. ¿Qué quiere hacer Ud. con ella?” Y yo dije: “Hay mucha gente afuera; yo quiero usarla como una plataforma en la que pueda pararme. Yo soy predicador. Yo quiero predicar”. El dijo: “Ud. no me debe nada por ella. Llévela allá. Está bien”.
22Y así que cogí mi caja... y cuando cogí mi caja me salí, y vi al Hermano Wright llegando. El dijo: “Hermano Branham, yo tengo que hacer algunos tratos comerciales aquí arriba de la colina”. Dijo: “Si Ud. quiere, Ud. puede ir conmigo”. Yo dije: “Muy bien. Yo sólo dejaré mi caja ahí, y habrá un grupo más grande para el tiempo que regrese”. Y fuimos allá arriba de la colina, y pasamos por una iglesia blanca grande y vieja. Y yo dije: “¿Qué clase de iglesia es esa?” El dijo: “Esa es una vieja iglesia Bautista”. Dijo: “El predicador se metió en un problema”, dijo, “y terminó con ser un gángster y violó a la mujer de un hombre, y ellos lo mataron. Y un montón de cosas sucedieron”. Dijo: “La gen- ... congregación está dispersada”. Y dijo: “Ellos ya no tienen más servicios en la iglesia”.
23Bueno, seguí para darle vuelta a la iglesia con él. Y cuando lo hice, Algo dijo: “Ve a esa iglesia”. Y fui allá, y él.... Yo dije: “Déjeme pararme aquí hasta que Ud. regrese de arriba de la colina”. El dijo: “Muy bien”. Yo dije: “¿No están teniendo servicios aquí en la iglesia?” “No”. Yo traté de abrir la puerta, y la puerta no se abría. Yo dije: “Padre Celestial: ¿es algo tocante a esta iglesia, la razón que Tú me estabas llamando? ¿Es esta iglesia la que está atrapada en el arbusto? ¿Es esto lo que estaba gritando: ‘Milltown’? Si ésta es en donde Tú me quieres, ábreme esa puerta”. Yo intenté abrir la puerta; no se abrió. Bueno, me senté en el escalón. Y en ese momento, vino un hombre caminando por el lado de la iglesia. Dijo: “¿Cómo está Ud.?” Yo dije: “¿Cómo está Ud., señor?” El dijo: “¿Quiere Ud. entrar en la iglesia?” Y yo dije: “Sí, señor”. El dijo: Yo tengo la llave”. El abrió la puerta.
24Miré por todos lados allí adentro; yo dije: “¿Quién es el dueño?” Dijo: “La ciudad”. Yo dije: “Me pregunto si la gente pudiera tener algunas reuniones aquí”. Dijo: “Vaya a la cantera y pregúnteles”. Y fui allá, y él dijo... yo dije: “Yo trabajo para los Servicios Públicos; yo instalaré un medidor en ella me gustaría tener algunos servicios allí”. Dijo: “Hágalo Ud. No hay pago de renta en lo absoluto; sólo manténgala limpia”. Y yo dije: “Gracias, señor; haré eso”. Y fui allá, e instalé un medidor, y empecé un avivamiento. La primera noche allí, yo prediqué: “Dios es un... Jesucristo el mismo ayer, hoy, y por los siglos. Dios permanece Dios”. Y el Hermano Hall... Un hombre escribió un anuncio allí... Mejor dicho, no el Hermano Hall, sino el Hermano Wright escribió un pequeño anuncio allí, y decía: “Vengan, oigan a un pequeño Billy Sunday”. Bueno, esa noche yo tuve una congregación grande: el Sr. Wright, sus dos hijas, y su hijo, en una iglesia que tenía un cupo como para unos quinientos. Bueno, yo prediqué tan duro como podía.
25A la noche siguiente, yo tuve la misma congregación. Justo para el tiempo que yo estaba listo para... Sentado detrás del púlpito en la silla, yo iba a llamar a la iglesia... a empezar el servicio, pasar los himnarios (los tenían tirados por todos lados; les sacudí el polvo; trabajé duro todo el día, y fui y la limpié). Y empecé a repartir esos himnarios–esos himnarios. Le di al Hermano Wright uno, al resto de ellos uno, me regresé y me senté. Para ese tiempo yo oí algo sonar [el Hermano Branham toca en el púlpito cuatro veces–Ed.] en la puerta. Miré y ahí venía entrando un hombre. El Hermano Wright dijo: “¡Ah caray!” Dijo: “Ese es el hipócrita e incrédulo más grande que hay en la región”. Y él arrojó su pipa de mazorca a un lado de la casa, entró de esa manera; le faltaba un diente, y su cabello le colgaba hasta sus ojos. Dijo: “¿Dónde está ese tipo llamado: ‘el pequeño Billy Sunday’?” Yo fui allá, y dije: “¿Cómo se llama Ud., señor?” El dijo: “Yo soy Bill Hall, el que vende flores aquí”. Yo dije: “Bueno, yo soy el Hermano Branham”. El dijo: “¿Eres tú el pequeño Billy Sunday?” Yo dije: “Eso fue un error”. Yo dije: “No, yo no soy un pequeño Billy Sunday”. Yo dije: “¿No va Ud. a pasar allá al frente y sentarse?” Dijo: “Yo estaré satisfecho aquí atrás”. Yo dije: “Muy bien, siéntase como en su casa. Aquí está un himnario”. Dijo: “Yo no sé cómo cantar”. Yo dije: “Bueno, ni tampoco nosotros sabemos. Pero aclamaremos con gozo al Señor”.
26Y me subí, y prediqué. Y a medida que estaba predicando, él continuaba moviéndose un poquito más al frente, un poquito más al frente. Y cuando hice el llamamiento al altar, él estaba en el altar, y llegó a ser el pastor de esa iglesia hasta ahorita. ¿Ven? Ahora, unos dos días después de eso, empecé a predicar sobre sanidad Divina. Ellos me dijeron tocante a una muchacha que vivía al otro lado de la colina, que había estado en cama por nueve años y seis, o mejor dicho, ocho meses, sin siquiera haber visto para afuera. Bueno, yo–yo dije: “Bueno, yo no sé si el... si...” El pastor de ellos ya había dicho, en una cierta iglesia denominacional, había dicho: “Los días de los milagros han pasado”. La mayoría de las iglesias de los alrededores de allí, dijeron: “Si aun alguien va allá, está excomulgado para empezar”. El padre de ella era un diácono en esa iglesia. Así que, era difícil para que ellos fueran allá.
27Y mi librito (muchos de Uds. pudieran haberlo leído), que se titula: “Jesucristo el mismo ayer, hoy, y por los siglos”... Bueno, allí... El testimonio de la muchachita Nail está allí, de cómo ella fue sanada. Bueno, ellos enviaron por mí para que fuera a orar por una muchacha que tenía tuberculosis. Y sus padres querían que yo fuera. Yo fui y oré por ella. Ella regresó conmigo a la iglesia esa noche, habiendo estado acostada allí por un largo tiempo. Georgie consiguió el libro de eso, y ella empezó a llorar. Su madre y padre finalmente consintieron en que yo podía ir a orar por ella, pero ellos no se quedarían en la casa. Ellos se fueron y se alejaron. Así que yo entré.
28¡La pobre muchachita! Ella trataba de toser; ella hacía así [el Hermano Branham imita a una persona enferma tosiendo–Ed.]. Ella no podía sostener su tasa donde escupía para recoger su esputo. Y ella dijo [el Hermano Branham imita la voz de Georgie sonando como una persona exhausta tratando de hablar–Ed.]: “Yo leí el librito”. Y yo miré, y estaba allí mi fotografía y ese librito titulado: “Jesús el mismo ayer, hoy, y por los siglos”. Y ella dijo: “Yo creo que El me sanará”. Y yo dije: “Bueno, yo no quiero causar una fricción en tu iglesia, muchachita. Pero, ¿dónde está tu padre y tu madre?” Las lágrimas (de dónde ella obtuvo la humedad suficiente para tener lágrimas, yo no sé) le corrían por su cara, en donde uno aun podía ver dónde los huesos de su cara se unían. Ella pertenecía a una iglesia muy famosa que niega el poder de Dios. No... Sólo es un fariseo moderno: ellos no creen en el Espíritu Santo, ni en nada. Sólo ser bautizados en agua y pertenecer a la iglesia. Y así que yo no quería causar ningunos sentimientos malos entre la gente.
29Y yo dije: “Bueno, mira, oraré por ti”. Y ella dijo: “¿Hará Ud. lo mismo que hizo por la niña Nail?” Yo dije: “Hermana, eso fue una visión. Yo únicamente puedo hacer lo que Dios me dice que haga”. Y yo oré por ella; ella no mejoró. Terminé mi avivamiento, y yo tenía como unos sesenta o setenta y cinco para bautizar al terminar esa semana. Y ella le había prometido a Dios que si ella podía ser sanada, que ella iría para ser bautizada, en un lugar llamado “Totten Ford”, allá en el pequeño Río Azul. Bueno, día....
30Cuando el día llegó para que fueran bautizados, yo salí allí. Y allí había estado un predicador; él me había ridiculizado sobre el bautismo de agua. ¡Oh, qué cosa, qué cosa! Y él había tenido un avivamiento en una carpa arriba de la colina. Y mientras yo estaba allá en el agua, bautizando, yo dije: “Me parece que los Angeles de Dios están sentados aquí a lo largo”. Y cada uno de su congregación (esa agua lodosa, y ellas con hermosos vestidos blancos puestos), fueron allá y fueron bautizados en el bautismo Cristiano, cada uno de ellos. Correcto. ¡Oh, qué momento! Ibamos en camino adonde el Sr. Wright para cenar. Y cuando llegué, dije: “Yo no quiero cenar antes de regresar a la reunión esta noche. Creo que iré a orar. Yo tengo una carga en mi corazón por esa muchachita”. Y fui allá y... en la ladera de la colina, y empecé a orar. Hacía como unas dos semanas yo estuve allá, en ese mismo arbusto pequeño. Yo estaba... hinqué allí, orando, buscando a Dios. Traté de aquietarme, y había unos abrojos verdes en mi pierna, raspándome, sólo... Como Uds. saben, sólo traten Uds. de empezar a orar o a hacer algo correcto, y observen cómo el diablo los ataca. Y me moví para acá, y la puesta del sol estaba brillando en mis ojos. Y me moví para este otro lado, para dondequiera que me movía... Y finalmente, desistí, y yo dije: “Señor Dios, que las espinas lastimen mis rodillas, o las rocas lastimen mis rodillas o lo que sea, yo voy a orar”. Y empecé a orar.
31Como para el tiempo que entré muy bien en la oración, miré, y saliendo de un cerezo silvestre... ¿Sabe alguien lo que es un cerezo silvestre? Oh, seguro, Ohio sabe lo que son los cerezos silvestres. Y un pequeño cerezo silvestre allí... Esa Luz, ese Angel de Dios cuya fotografía Uds. tienen aquí, esa Luz estaba brillando desde ese arbusto, dijo: “¡Ponte de pie!” Yo dije: “Sí, mi Señor”. Dijo: “Ve adonde los Carter”. Eso es todo lo que El dijo.
32Bueno, cuando yo... Yo había oído esa campana sonando. Y el Sr. Wright me dijo, él dijo: “Mire: cuando suene esa campana, es que mi esposa tiene la cena servida en la mesa, y Ud. venga”. Una vieja campana del campo... Dijo: “Ud. suénela... Ella... cuando ella la suene, Ud. venga”. Yo la oí, pero yo estaba en la visión, y no podía ir. Como Uds. saben, Dios contesta en ambos extremos de la línea. ¿No creen Uds. eso? Al mismo tiempo, la pequeña Georgie estaba muy nerviosa, sabiendo que yo iba a salir de la región; ella estaba llorando; y ella quería ir y ser bautizada, y le había prometido a Dios; y ella se puso muy nerviosa. Y su madre, una mujer maravillosa, se fue a la cocina y se hincó, y cerró la puerta que estaba entre ella y Georgie. Y ella dijo: “¡Oh, Dios del Cielo!”, ella dijo, “haz algo a ese impostor vil, que ha venido aquí a nuestra región. En los nueve años que mi pobre muchachita ha estado acostada en esa cama, ella nunca se ha quejado una sola vez. Y ahora, él la tiene toda confusa en su mente, diciéndole tocante a un Sanador o algo así”. Y dijo: “¡Reprende a ese hombre! ¡Reprende a ese hombre, Señor!” Ella fue honesta al respecto. Ella dijo: “Echalo de la región. Mi pobre niñita acostada allí muriéndose, sin ninguna esperanza de que ella viva más tiempo, y allí... acostada allí de esa manera... Y ese impostor emocionándola toda bajo una esperanza falsa....”
33Ella dijo... Ahora, este es el testimonio de ella; yo no estaba allí. Ella dijo que se levantó. Ella pensó que oyó a alguien llegar. Ella se levantó. Su hija vivía arriba de la colina, a una corta distancia de allí. Y ella pensó que era su hija. Ella miró hacia atrás. Miró, y dijo que en la pared, en donde la puesta del sol le estaba pegando (al mismo tiempo que yo estaba orando), ella vio una sombra proyectándose en la pared. “Era Jesús”, ella dijo. Dijo: “Allí estaba El tan hermoso como siempre, con Su barba. El dijo: ‘¿Por qué lloras? ¿Quién es ese que viene?’” Dijo que ella miró hacia allá y vio mi sombra, parcialmente calvo, y cargando esta misma Biblia aquí sobre mi corazón, viniendo, entrando caminando con un hombre siguiéndome. Y ella entró corriendo, y dijo: “Georgie, sucedió la cosa más rara”. Ella dijo: “Me debí haber dormido. Yo tuve un sueño. Yo vi venir a ese predicador”.
34Justo en ese momento, la puerta del automóvil golpeó al cerrarse. Yo me estaba saliendo allá afuera. ¡Oh, Dios contesta en ambos extremos, si Uds. solamente le permiten a El hacerlo! Allí estaba Georgie creyendo contra toda la incredulidad. Ella todavía se estaba aferrando a que Dios la haría sana. Si El podía sanar a una joven, El podía sanar a otra. Sí. Y ella me vio. Y me encaminé hacia allá bajo la unción. Yo ni aun toqué en la puerta; yo sencillamente abrí la puerta. Su padre se había ido a su establo para traer algo de leche, que la acababa de obtener ordeñando. Y así que yo me encaminé hacia allá, abrí la puerta, entré allí, y yo... Y esa mujer, la madre, se desmayó y cayó en el piso. Y Georgie estaba allí, y ella me miró. Y yo dije: “Hermana Georgie, el Señor Jesucristo, a quien tú amas...” Y allí en la parte de atrás de la cama, la pequeña cama con postes, ella le había quitado toda la pintura de estar poniendo sus manos atrás de esa manera cuando podía, agarrándose de eso, y clamando a Dios por alivio. Y su iglesia diciéndole que los días de los milagros habían pasado. ¡Ella nació para ser una hija de Dios! Y allí ella se estaba aferrando a esa promesa. Dios, por Su misericordia, mostró una visión y me envió allá. Allí es en donde estaba. Yo dije: “Yo sé ahora quién eres tú. Tú eres esa ovejita que vi atrapada en ese montón de teología aquí”. ¡Aleluya! Yo dije: “Georgie, el Señor Jesús quien tú amas y sirves me apareció allá arriba en la colina hace un rato, en esa misma Luz que estaba suspendida sobre la joven Nail, y El me dijo que viniera en esta dirección. Yo le ordeno al demonio que te deje en el Nombre de Jesucristo”. Yo dije: “¡Ponte de pie!” Satanás dijo: “¿Cómo se va a levantar ella, si sus piernas ni siquiera están tan gruesas como el palo de una escoba?” Ese no fue un pensamiento. “¡Levántate de todas maneras!” Y ella ni siquiera podía levantar su tasa para recoger su esputo.
35Y ella se levantó de esa cama bajo el poder del Espíritu Santo, caminó a lo largo de ese piso alabando a Dios, salió y se sentó en el patio, y bendijo el césped y las hojas y cosas. Ella no los había visto por nueve años. Yo me di la vuelta y me salí. Su madre se levantó y empezó a gritar y a caerse, y se cayó en el porche y afuera en el patio. Los vecinos empezaron a llegar, pensando que la joven había muerto o algo. Y ahí estaba ella en el patio, caminando por todos lados, acariciando las hojas y bendiciendo a Dios. Su padre oyó toda la gritería, así que él llegó allí. Allí estaba su esposa desmayada, y la gente abanicándola de esa manera. Y él oyó el órgano tocando. Y él entró en la casa. Allí estaba su hijita, sentada en el órgano, tocando: Hay una fuente llena con Sangre Que emana de las venas de Emanuel, Que cuando los pecadores se sumergen bajo el torrente, Pierden todas sus manchas de pecado.
36¡Oh, hermanos! Ella no ha estado en la cama, sino sólo para ir a dormir, desde ese momento. De eso hace quince, dieciséis años. ¡Oh!, ¿qué fue eso? Aferrándose a ese Sexto Sentido, Algo en el interior diciendo: “¡Si El pudo sanar a una, El me puede sanar!” ¡Aleluya! Eso es la verdad. Correcto.
37Recuerdo que aquí en Fort Wayne, el anciano John Rhyn. No el hombre con las barbas, sino el otro, el ciego John Rhyn. Yo estaba teniendo una reunión allá en un tabernáculo grande. Me estoy preparando para terminar, para empezar a orar por los enfermos. Ese hombre estaba sentado arriba en el balcón. El era Católico. Ellos lo trajeron al altar, lo trajeron a la plataforma por su tarjeta. Cuando él llegó adonde yo estaba, dije: “Su nombre es John Rhyn”. “Correcto”. “Y Ud. es Católico por fe”. El dijo: “Correcto”. “Ud. solía viajar con el circo”. “Correcto”. Luego dije: “Ud. ha estado ciego por veinte y algo de años, o más”. Dijo: “Correcto”. Y dije: “Alguna clase de “leucemia” o alguna otra cosa entró en sus ojos, y lo hizo ciego. Y yo dije: “Ud. es un mendigo”. Y él dijo: “No exactamente un mendigo, sino”, dijo, “yo me siento en la calle”. Y yo dije: “Bueno, eso está bien”. Y yo dije: “¿Cree Ud. que Jesucristo lo hará a Ud. sano?” El dijo: “Sí, creo”. Yo oré por él, y puse mis manos sobre él. Yo dije: “Señor Jesús, yo reprendo esa ceguera ahora en el Nombre de Jesucristo. ¡Que lo deje!” Y yo me di la vuelta y miré, y lo vi caminando con su vista. Yo dije: “ASI DICE EL SEÑOR” (Uds. observen eso), “ASI DICE EL SEÑOR, Ud. ha recibido su vista”. Bueno, él–él dijo: “Yo no puedo ver”. Yo dije: “Eso no tiene nada que ver con ello. Siga su camino regocijándose”. Así que él se bajó.
38Hubo una mujer que tenía un bocio grande en su cuello, y que en unos cuantos minutos, mientras estaba orando por ella, se le desapareció. Y ahí vino John Rhyn de regreso, abriéndose paso por entre los ujieres, y regresando otra vez. Y así que el hombre que me estaba ayudando en la fila de oración, lo empezó a bajar de la plataforma. Pero él dijo: “Yo quiero ver a ese predicador”. Y así que ellos lo trajeron allí arriba otra vez. El dijo, él me dijo, dijo: “Ud. me dijo que estaba sanado”. Yo dije: “Ud. lo está”. El dijo: “Bueno, si yo estuviera sanado, pudiera ver”. El dijo.... Yo dije: “Oh, no; eso no tiene nada que ver con ello. Ud. me dijo....” El dijo: “Bueno, Ud. dijo que yo estaba sanado”. Yo dije: “Ud. dijo que me creía”. El dijo: “Sí le creo a Ud.” Yo dije: “Entonces, ¿de qué está Ud. dudando?” El dijo: “Bueno, si yo estuviera sanado, ¿no pudiera ver?” Yo dije: “Ud. verá. Porque Dios me mostró una visión que Ud. estaba viendo, tiene que suceder”. El era Católico, y nunca había sido enseñado algo como eso. El dijo: “Pero yo no lo entiendo. ¿Qué debo hacer?” Yo dije: “Bueno, la única cosa que se puede hacer, es que siga su camino sólo alabando a Dios por darle su vista”. El dijo: “¿Dónde está Ud.?” Lo empezaron a bajar; dijo: “Espere un momento”. Dijo: “¿Cómo se llama?” Y yo dije: “Branham”. El dijo: “Permítame sentirlo”. Y le permití poner sus manos sobre mí. El dijo: “Sr. Branham: como Católico que soy, se me enseña que crea a mi sacerdote”. Y él dijo: “Yo he venido a Ud. por ayuda. Y Ud. me dijo quién era yo y todo tocante a mi condición, lo que nadie sabe sino Dios. Yo creo que es la verdad, y yo continuaré diciendo: ‘¡Alabado Dios!’ Se bajó de la plataforma.
39Bueno, yo casi no pude llevar a cabo el servicio las dos noches siguientes. El se levantaba allí cada rato, decía: “¡Alabado el Señor por sanarme!” Y yo empezaba a predicar, y él se levantaba y gritaba: “¡Gracias al Señor por sanarme!” Ellos le dieron un trabajo de vender periódicos. Pasó cerca de un mes gritando: “¡Alabado el Señor por sanarme!” Y él estaba allí, y gritaba: “¡Extra! ¡Alabado el Señor por sanarme!” Ellos se reían de él y hacían burla de él, los muchachitos del periódico lo siseaban en señal de desagrado. La gente en las calles decía: “Ese anciano ha perdido su mente”. Y él decía: “Extra, extra, lea todo al respecto. ¡Alabado el Señor por sanarme! Extra, lea todo al respecto. ¡Alabado el Señor por sanarme!”
40Ellos se lo llevaron (y pensaron que iban a tener que enviarlo al sanatorio), y lo interrogaron. El dijo: “Yo estoy tan normal de mi mente como siempre lo he estado. Pero yo creo a Dios. ¡Alabado el Señor por sanarme!”, y así de esa manera. ¿Qué fue eso? El se estaba aferrando a ese Sexto Sentido. Algo adentro de él aferrándose a eso. El no estaba prestando ninguna atención si él podía ver; esa vista no tenía nada que ver con ello. El estaba viendo con otra vista. ¡El vio a Dios! Nosotros miramos a cosas que no vemos. Toda la armadura del Cristiano es por medio de la fe. “Es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay”. Todos los frutos del Espíritu, todo es fe, invisible. Nosotros miramos al Invisible. Miramos al Invisible; por medio de fe lo vemos. ¡Aleluya!
41Un muchachito lo guió al cruzar la calle para afeitarse en una barbería. Y un barbero listillo quería hacer burla de él. Así que le aplicó muy bien la espuma de jabón en su cara. Y había allí otros barberos, y él les guiñó sus ojos a ellos de esa manera, él dijo... Lo estaba afeitando, lo tenía afeitado como hasta la mitad, tenía la toalla puesta allí, como Uds. saben, y él dijo: “Oiga, papá Rhyn”. El dijo: “Sí, hijo”. Dijo: “Yo oí que Ud. fue a ver a ese ‘santo rodador’ cuando él estuvo aquí”. “Sí, yo fui”, él dijo. El dijo: “Yo oí que Ud.–Ud. fue sanado”. El dijo: “Sí, yo fui sanado. ¡Alabado el Señor por sanarme!” Y cuando él hizo eso, sus ojos se abrieron estando en la silla del barbero. Saltó de esa silla con la toalla alrededor de su cuello. El barbero corrió a la puerta con la navaja en su mano. Se fue corriendo por la calle el anciano Rhyn tan rápido como él podía correr, dando alaridos y gritando: “¡Alabado el Señor, El me ha sanado!”
42¿Qué fue eso? Aferrándose a ese Sexto Sentido, a ese Algo que lo hace real. Sí, señor. Por medio de ese Sexto Sentido, se ha conquistado reinos. ¡Amén! El Sexto Sentido conquistó reinos. Por medio de ese Sexto Sentido, los muros de Jericó cayeron totalmente al suelo. ¡Amén! ¿Creen Uds. eso? [La congregación dice: “Amén”–Ed.]. Los muros de Jericó cayeron al suelo, por medio del Sexto Sentido. Por medio del Sexto Sentido, el mar no pudo ahogar a Pablo. Cuando él entró allí, cuando todas las esperanzas se habían perdido, él vio una visión del Angel del Señor. Y él regresó diciendo: “¡Tened buen ánimo!” ¿Cuál era el problema? Ni luna, ni estrellas por catorce días y noches, estaba tan oscuro como podía estar. La tormenta estaba tan fuerte como podía estar. Pero ese Sexto Sentido empezó a obrar cuando él vio al Angel del Señor. ¡Aleluya! Ese Sexto Sentido no pudo dejar a Pedro en la cárcel. No, señor. El poder de Dios envió un Angel allí, y lo liberó. El Sexto Sentido no podía dejar a Pablo, y a Silas, en la cárcel. Dios envió un terremoto, y derrumbó toda la cosa. Ese Sexto Sentido, déjelo que empiece a obrar por Uds. en alguna ocasión. Debido a ese Sexto Sentido, los leones ni siquiera se pudieron comer a Daniel. Ellos no podían jugar con ese Sexto Sentido. No, señor. Por medio de ese Sexto Sentido, el fuego no pudo quemar a los jóvenes hebreos. Por medio de ese mismo Sexto Sentido, que estaba obrando en la pequeña Marta cuando ella fue a ver a Jesús, resucitó a su hermano de la sepultura, después de haber estado muerto por cuatro días. Ese mismo Sexto Sentido limpió a un leproso. Ese mismo Sentido resucitó a Jesucristo al tercer día. Ese mismo Sexto Sentido raptará a la Iglesia uno de estos días, y se la llevará de aquí a la Gloria.
43No se apoyen en los cinco; ellos son engañosos. Pero ese Sexto está correcto. Si Uds. quieren... Hay un muchachito aquí en esta noche. Yo no sé si Charlie Cox está aquí o no. Yo le estaba hablando sobre el Sexto Sentido. El tomó eso, y lo creyó, y lo tocó en una cinta. [Porción sin grabar en la cinta– Ed.]. Su esposa dijo: “Permíteme tocarlo”. Entró en el otro cuarto, y ella empezó a tocarlo. Ella dijo: “Señor, yo también tengo un Sexto Sentido, y lo voy a poner a obrar. Yo quiero el Espíritu Santo”, y ahí vino El. ¿Qué es eso? Si Ud. lo cree. Viendo... Deberíamos creerlo sin aun verlo. Pero sin embargo, Dios nos permite verlo de todas maneras. El nos lo muestra. El nos muestra Su–Su Presencia. Entonces, seguramente que no habría ninguna excusa para que ese Sexto Sentido no empezara a obrar. Inclinemos nuestros rostros.
44Nuestro Padre Celestial, el Sexto Sentido, estos testimonios de la Biblia de ese Sexto Sentido que yo lo llamo “fe”. Yo estaba leyendo en Hebreos 11 del Sexto Sentido, de fe siendo la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que los sentidos de la tierra no declaran. Y vemos allí, cómo ellos conquistaron reinos, y taparon bocas de leones, y evitaron filo de espada. Y–y Enoc fue traspuesto al Cielo por medio de ese Sexto Sentido. Abraham habitó como extranjero en tierra ajena y recibió un hijo después que él tenía cien años de edad. El Sexto Sentido. Cuando la matriz de Sara era estéril, él no consideró esas cosas, él no dudó, por incredulidad, de la promesa de Dios, sino que se fortaleció, dando gloria a Dios. El sabía que Dios hizo la promesa, y él estaba completamente persuadido que Dios cumpliría lo que había prometido. ¡Oh, Dios!, y se supone que nosotros somo los hijos de Abraham. ¡Qué faltos estamos! ¡Oh, Dios!, despierta el Sexto Sentido en esta iglesia, entre estas personas en esta noche. Cuando vemos que Tú le diste esa gran señal a Abraham, y allí... lo que sucedió. Dios, te pido que ellos vean la Presencia del Angel del Señor en esta noche, y que no confíen en el sentir de ellos, en la vista de ellos, sino en la Palabra de Dios que hizo la promesa, y toda persona aquí será sanada, y todo aquél que no es salvo será salvo, y todo aquél sin el Espíritu Santo lo recibirá. Oyeme, Padre, te pido en el Nombre de Jesús. Amén.
45¿Están Uds. listos para recibir su sanidad? ¿Todos Uds.? ¿Van Uds.–Uds. a poner su Sexto Sentido a obrar? ¿Qué es el Sexto Sentido ahora? Es la Fe. Y la Fe es la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que hace que “Missouri esté errado”: “Yo soy de Missouri. Así que Ud. me lo tiene que mostrar (Uds. saben cómo son ellos), tengo que verlo”. La fe es esa cosa que conquista reinos, que hace justicia, que hace toda clase de milagros y señales de ese Sexto Sentido. ¡Despiértenlo!, quítense el vendaje de sus ojos espirituales. Miren alrededor, vean si Uds. no se pueden dar cuenta que Dios todavía permanece Dios. Muy bien, todos Uds. que tienen tarjetas de oración, formen una fila aquí a mi derecha, de acuerdo a su número. Tarjeta de oración 1, 2, 3, 4, pónganse de pie. 1, 2, 3, 4, 5, 6, 7, 8, 9, 10, vengan directamente en esta dirección ahora, para este lado. [El Hermano Branham le habla a alguien–Ed.]. Sí. ¡Ajá! Está bien eso. Traiga el... su... para que la gente pueda pasar, está bien. Déjelas aquí, por favor. Muy bien. 5, 6, 7, 8, 9, 10, 11, 12, 13, 14, 15, dieci-.... [Porción sin grabar en la cinta–Ed.].
46Un grupo religioso de personas, un pueblo seleccionado, que toda su generación (judíos) había sido enseñada sobre la Venida del Mesías y lo que El haría cuando El viniera, y cuando El vino, ellos fallaron en reconocerlo a El. Esa es una cosa lastimosa, ¿no lo es? Yo pienso que esa es una de las historias más tristes del mundo. El mundo por El fue hecho; pero el mundo no le conoció. A los Suyos vino, y los Suyos no le recibieron. Eso es ciertamente un pensamiento triste. Ahora, fíjense. Ellos estaban esperando un Mesías. ¿Es correcto eso? [La congregación dice: “Amén”–Ed.]. Y el Mesías, cuando El vino, iba a ser un Dios-Profeta. ¿Cuántos saben eso? El debía hacer la señal de un profeta, porque Moisés dijo que sería un profeta; cuando El fuera manifestado en la carne, El sería un profeta, haría la señal de un profeta. Eso es cómo los judíos ahorita... Yo estoy esperando.
47El Hermano José y yo estábamos hablando esta tarde. El Hermano... Estocolmo, Suiza. El Hermano Lewi Pethrus envió como medio millón de Biblias. Cuando el Hermano Arganbright me mostró esa película: “Tres minutos para la media noche”... Esos judíos viniendo de todo el mundo, de allá de Irán y demás, ellos nunca habían oído el Nombre de Jesús. Han estado allá desde la cautividad romana. Ellos nunca oyeron una cosa tal como Jesucristo. Y el Hermano Pethrus les envió allá esas Biblias. Ellos las estaban leyendo. Así que ellos tuvieron una entrevista con ellos. Allá en... yo mismo tengo la película. Y la estaban mirando. Y ellos dijeron: “¿Para qué vienen a la tierra natal?, ¿a morir?” Venían cargando a los ancianos en sus espaldas y cosas. Dijeron: “Venimos para ver al Mesías”. Sí, señor.
48Cuando la higuera empiece a echar sus brotes, el verano está cerca. Esa estrella de David de seis puntas, es ahora una nación. La bandera más antigua en el mundo ondea otra vez por la primera vez en dos mil quinientos años. Eso es correcto. Jerusalén tiene su propio dinero, su propia moneda, sus propias leyes, su propio gobierno. Es una nación otra vez. Jesús dijo que cuando esa higuera empezara a echar brotes, el tiempo está a la puerta. Cuando ellos encontraron esta... estas Biblias... Ellos no son como muchos de nuestros judíos de Wall Street. Ellos estaban allá creyendo. Cuando ellos fueron a recogerlos en el avión, bueno, ellos ni siquiera se subían a ese avión. Ellos le tenían miedo; nunca habían visto nada así, la T.W.A. [línea aérea– Trad.]. Uds. lo vieron en la revista Look. El anciano rabí salió allí y dijo: “Recuerden que cuando fuéramos llamados a regresar a nuestra tierra natal, el profeta nos dijo que seríamos llevados de regreso sobre las alas de un águila”. ¡Aleluya! Escuchen. “Seríamos llevados de regreso sobre las alas de un águila”. Y allí estaban ellos en la tierra natal. Allí estaban regresando otra vez. Ellos tomaron esas pequeñas Biblias, y empezaron a leerlas, el Nuevo Testamento. Los judíos leen de atrás hacia adelante, como Uds. saben. Y cuando ellos terminaron de leerlas, ellos dijeron: “Si ese Jesús es el Mesías...” Les mostraré a Uds. en dónde están ellos en este día. “Si ese Jesús es el Mesías, entonces El será un profeta. Si El resucitó de entre los muertos, veámoslo a El hacer la señal de un profeta y le creeremos”. ¡Amén! ¡Oh, hermanos! ¡Exacto! A Uds. gentiles más les vale postrarse sobre sus rostros. La hora está a la mano, cuando Dios le volverá Su gracia a los judíos. Y Uds. gentiles serán sellados sin Dios, sin misericordia, nada, sino ceniza atómica. Así que, enmiéndense con Dios ahora mientras tienen una oportunidad de enmendarse con Dios. Uds. enmiéndense con Dios ahora.
49Fíjense: cuando Jesús fue a los judíos, El hizo esa señal Mesiánica, les mostró que El era el profeta, y ellos le llamaron un adivinador, Beelzebú, un demonio. Y luego... Había más gente esperando a un Mesías. ¿Cuántos saben que únicamente hay tres generaciones de gente en la tierra, de acuerdo a la Biblia? La gente de Cam, Sem, y Jafet. Todos ellos provienen de los hijos de Noé. Correcto. Muy bien. Son los judíos, los gentiles, y los samaritanos (los cuales son mitad judío y gentil). Y esos samaritanos estaban esperando que viniera un Mesías.
50Jesús fue a la puerta, se sentó allí, y una mujer salió. Y El dijo: “Dame de beber”. Ella dijo: “No es costumbre de Uds. judíos. No tenemos tales tratos uno con el otro”. El dijo: “Pero si conocieras con quién estás hablando, tú me pedirías a Mí de beber”. La conversación continuó hasta que finalmente El dijo: “Ve, llama a tu marido, y ven acá”. Y ella dijo: “No tengo marido”. El dijo: “Bien has dicho, porque cinco has tenido, y con el que tú ahora estás viviendo, no es tu marido”. Ella dijo: “¡Señor!” Esa prostituta sabía más tocante a Dios que much-... dos tercios de los predicadores en los Estados Unidos. Correcto. Ella dijo: “Señor, me parece que Tú eres profeta. Nosotros (nosotros los samaritanos) sabemos que cuando el Mesías venga, El hará esas señales. El nos declarará todas las cosas. Pero, ¿quién eres Tú?” Jesús dijo: “Yo soy, el que habla contigo”. Y ella entró corriendo a la ciudad, y dijo: “Venid, ved a un hombre que me ha dicho las cosas que he hecho. ¿No será éste el mismísimo Mesías?” ¿Lo captaron? “¿No será éste el mismísimo Mesías?” Muy bien.
51Ahora, El hizo esa señal delante del judío; El la hizo delante del samaritano, pero no de los gentiles. Nosotros éramos anglo sajones, traíamos un garrote en nuestro hombro, y estábamos adorando ídolos, romanos, y demás; El nunca les hizo esa señal a ellos. Y El dijo que esa... Una generación perversa y adúltera en estos últimos días recibirá esa señal de Jonás, la señal de la resurrección. Ahora, y Jesús también les dijo: “Como fue en los días de Sodoma, así será en la Venida del Hijo del Hombre”. ¿Qué clase de señal recibió Sodoma? La misma cosa: el Angel con Su espalda vuelta hacia la tienda. (¿Han Uds....? ¿Están ellos, todas las personas allí, Billy? ¿Todos? Muy bien). El dijo....
52¿Cuántos hay aquí ahora que no tienen una tarjeta de oración y que quieren que Dios los sane a Uds.?, levanten sus manos, digan: “Yo–yo quiero que Dios me sane”. Ahora, si hay más tarjetas de oración, los que tienen una tarjeta, vayan a la fila. Ahora, si no, bueno, Uds.... vamos a llegar a Uds. de todas maneras. Uds.... Uds. no... Yo quiero que Uds. se den cuenta... ¡Si Uds. únicamente pueden aceptar lo que dije en esta noche, ese Sexto Sentido! Crean con todo su corazón. Ahora, muchos de Uds. enviaron estos pañuelos aquí. Yo estoy orando sobre cada uno de ellos, procurando lo mejor que puedo para llegar a ellos. Ahora, si no les doy uno sólo escríbanme a Jeffersonville, Indiana, y yo les enviaré uno. ¿Ven? Se los enviaré por el correo. Si Uds. no lo reciben, o no reciben su pañuelo de alguna manera, se pierde, sólo escríbanme. No les costará un solo centavo. Sólo escriba y nosotros... Por supuesto, algunas veces algunas personas envían un poco de dinero, porque gastamos cientos de dólares a la semana en estampillas y cosas, para enviar esos... los pañuelos alrededor del mundo, y como respuesta de ellos recibimos toda clase de milagros y señales y de cosas. Porque ellos abarcan más de lo que yo puedo abarcar.
53Pero ahora, miren: me supongo que noventa y cinco por ciento de las personas... Yo sé que hay algunas personas aquí de Jeffersonville. Pero no veo a ninguna de ellas en la fila de oración. Y si ellos estuvieran, yo les pediría amablemente que se salieran de ella (correcto), porque yo los puedo ver allá en nuestra iglesia. Esto es para las personas que son de aquí, personas que no pueden entrar en ninguna otra ocasión. Ahora, aquí está parada una señora. Si yo pudiera sanar a esa mujer, yo sería un–un–un–un vil si yo no lo hiciera. Si yo lo pudiera hacer, no sería digno de pararme detrás de este púlpito, Hermano Sullivan, si yo pudiera sanarla. Pero yo no la puedo sanar. Ella ya está sanada, si ella está enferma. Yo no sé si ella está enferma. Pero si lo está, Jesús la sanó cuando El murió en el calvario. El hizo una propiciación para eso. “El herido fue por nuestras rebeliones, por Su llaga fuimos nosotros curados”. ¿Es correcto eso?
54Ahora, estas personas que ellos trajeron aquí en sillas de ruedas, quiero que Uds. observen. Creo que anoche una mujer en una silla de ruedas, o catre, o algo así, el Espíritu Santo la llamó, la levantó de eso. Ahora, muchas veces Uds. en las sillas de ruedas, Uds. empiezan a decir: “Oh, mi caso no tiene esperanza”. Mientras Uds. crean eso, su Sexto Sentido está muerto. Su Sexto Sentido, si está vivo en esta noche, esta es la última hora de su sufrimiento. Uds. se levantarán de allí, se irán a casa, serán sanos. El hombre y la mujer parados aquí (el hermano de color y la hermana) con su niñito: ¿creen Uds. en está noche? Tenga fe, mi hermano. Tenga fe, hermana. El niñito está muy pequeño para saber lo que es fe; pero crean que Dios sanará a su hijo. La señora parada aquí con ese niñito aquí: tenga fe. Todos Uds. parados junto a esas sillas de ruedas, quiero que Uds. tengan fe por esas personas. Y Uds. allá, algunos de Uds. con problemas del corazón, van a morir en unos cuantos días. Cáncer: si no se hace algo, Uds. van a morir. Estas personas quizás puedan vivir toda una vida ordinaria aquí, como inválidos. Pero si Uds. no se aferran de Dios inmediatamente, Uds. van a morir. Sí, señor. Pero Uds. aférrense de Dios, y digan: “Dios, yo estoy usando mi Sexto Sentido; yo creo. Y yo creo que Tú me vas a hacer sano”. Y entonces Dios hará eso. ¿No creen Uds. eso? Yo lo creo con todo mi corazón.
55Ahora, yo no voy a usar la fila de discernimiento; yo no pudiera pasar a esos cincuenta por aquí. Yo no lo pudiera hacer. Pero voy a orar. Ahora, si Dios todavía permanece Dios, si Dios todavía es Dios, entonces El puede hacer todas las cosas exactamente de la manera que El.... ¿Cuál es la forma más elevada de–de fe? Hubo un romano en una... Un judío dijo: “Ven, pon Tus manos sobre mi hija; ella sanará”. El romano dijo: “Yo no soy digno, sólo di la palabra”. Eso es lo que los gentiles deben hacer. En las reuniones en ultramar y en diferentes lugares, ellos pueden ver suceder una sola cosa sobrenatural, y toda la audiencia sale caminando, por medio de fe. ¿Ven? Ellos lo creen. Pero aquí es tan difícil. Ahora, Uds. son un pueblo de Pentecostés. Uds. pudieran ser Metodistas, pero si Uds. tienen el Espíritu Santo, son de Pentecostés. Ahora, si Uds. tienen ese Sexto Sentido listo para hacerse vivir, hagámoslo vivir.
56Ahora, esta mujer aquí, o esta, de todas maneras, yo–yo no conozco a la mujer. Me imagino que somos desconocidos uno del otro. Ahora, miren, aquí está una mujer; yo nunca la he visto en mi vida. Ella dijo que no me conocía y yo no la conozco. Bueno, cómo sabría yo, siendo que ella sólo metió su mano... El mezcló esas tarjetas, y le dio a alguien una tarjeta, y ella la tomó y aquí está ella. Sucede que ella es la primera en la plataforma. Y si algunos de Uds., al mismo tiempo que le estoy hablando a ella, creen allá, vean si El no va allá y los persuade también a Uds. igualmente. ¿Ven? Ahora, si eso se le puede hacer una sola vez a una persona que quizás nunca ha estado en la reunión, eso es una confirmación que es la Verdad. Dios le dijo a Moisés: “Toma este don, y ve allá y demuestra cómo tus manos sanaron de lepra”. El lo hizo una sola vez, y todo Israel lo siguió a la tierra prometida. ¿Ven? El no decía, cada vez que él encontraba a un israelita: “Mira aquí mi mano, con lepra. ¿Ven? Está sanada”. No, no. El lo hizo una sola vez, y todos ellos lo creyeron. Esa es la manera que nosotros lo debemos hacer: verlo, creerlo.
57Ahora, aquí está mi mano levantada. Por lo que a mí respecta, yo nunca he visto a esta mujer en mi vida. Si la vi, yo no la conocí. Ella me es totalmente desconocida. Pero si el Espíritu Santo puede venir a mí y decirme para qué está ella aquí parada, o algo que ella ha hecho, o algo que está planeando hacer, o algo que–que ella sabe que yo no sé nada al respecto, eso sería una confirmación que El todavía es el mismo Jesús que le habló a la mujer en el pozo. Eso le probaría a esta generación gentil, que ese Mesías que vivió en una ocasión en una Columna de Fuego, en la dispensación del Padre, habitó en un cuerpo humano llamado el Hijo, en la dispensación del Hijo, y ahora está en el Espíritu Santo en Uds. y en mí, a través de santificación por medio de la Sangre, habitando en nuestros cuerpos... El Espíritu Santo habitando en nosotros: “El que en Mí cree, las obras que Yo hago, él las hará también. De cierto os digo: No puede el Hijo hacer nada por Sí mismo, sino lo que ve hacer al Padre”. ¿Creen Uds. eso? [La congregación dice: “Amén”–Ed.].
58Ahora, yo quiero pedirles a Uds. allá en las sillas de ruedas. Ahora, si yo pudiera sanar a esta mujer, yo lo haría. Si yo pudiera sanarlos a Uds., yo lo haría. Yo no puedo. Pero si el Señor Dios (siendo que ella está cerca de mí), si el Señor Dios me dice algo tocante a esa mujer (que ella sea el juez si está correcto o no) que ella sabe que yo no sé, Uds. sabrán que se necesita alguna clase de Poder sobrenatural aquí para hacerlo, ¿es correcto eso? [La congregación dice: “Amén”–Ed.]. ¿Lo creerán Uds. que es el Hijo de Dios de acuerdo a Su promesa, que El prometió que El lo haría? [La congregación dice: “Amén”–Ed.]. ¿Lo creerán, todos Uds. por aquí? ¿Aceptarán su sanidad entonces, y lo creerán con todo su corazón? Sólo un solo caso lo concluiría si Uds. realmente dirían eso en serio. ¡Amén! Eso es exactamente la verdad: si Uds. creerían esa sola cosa. Ciertamente sería la verdad. Muy bien, señora. Ahora, yo me voy a parar frente a este micrófono, porque cuando vienen las visiones, yo no sé cómo estoy... cuán bajo estoy hablando o cuán alto estoy hablando. Pero yo tengo a esta audiencia aquí prometiendo que ellos recibirán su sanidad, si el Espíritu Santo me revela algo tocante a Ud. que yo... Ud. sabe que yo no sé. Ahora, eso será... ¿Le–le daría ánimo a Ud. y la haría tener fe, si El hiciera eso por Ud.? ¿Le daría? Seguro que le daría.
59Ahora, mire, yo sólo estoy hablando con Ud., como nuestro Señor le habló a la mujer en el pozo. ¿Ve? El habló primero con ella... porque ella era la primera (¿ve?); y de esa manera yo tengo que hacerlo también, para captar... ¿Ve? Ud. es un ser humano. Ud. tiene un espíritu. Ud. tiene un alma. Yo soy un ser humano. Tengo un espíritu y un alma. Yo sé ahora que Ud. es Cristiana. Porque su espíritu empieza a testificarme que Ud. es Cristiana. Correcto. ¿Ve? Se siente bienvenido. Si Ud. no lo fuera, estaría alejándose. ¿Ha estado Ud. alguna vez en una de las reuniones y ha visto que se hacen estas cosas? [La mujer dice: “Sí”–Ed.]. Ud. las ha visto que se hacen. ¿Ha notado Ud. alguna vez, cuando los pecadores vienen y cosas, cómo se aleja de ellos de esa manera? Y en ese momento El les dice: “Ud. es un pecador. Ud. hace esto y lo otro. Ud. hace tal y tal cosa”. ¿Ve?
60Ahora, si Ud. cree con todo su corazón, con todo lo que está en Ud., Dios podrá decirme cuál es su problema o algo tocante a ello. Entonces Ud. lo va a recibir. Y eso los hará creer a todos. Esas personas inválidas dijeron que creerían. La gente enferma, con problema del corazón y cosas, dijeron que ellos creerían. Así que entonces, si todos creerían y toda la fila allí creería, no tendría caso de pasar la fila de oración. Si todos realmente usaran ese Sexto Sentido, y sólo pasaran y dijeran: “Gracias al Señor, El me sana”. Esa es la actitud de El hacia cada uno de ellos. Sólo sucede que Ud. es una que fue atraída aquí. Hay muchos, muchos más allá. Probablemente el Espíritu Santo después de un rato pudiera pasar por toda la audiencia. Yo no sé qué hará El. Luego cuando yo me pongo muy débil, mi hijo o alguno de ellos allí, Gene o alguno de ellos, viene y me toca en el lado. Yo sé que es... Yo tengo que parar entonces (¿ve?), porque yo no... Uno no sabe en dónde está algunas veces; después de tantas visiones, parece entonces que todo es una visión. ¿Ven? Jesús dijo: “Más que estas Uds. harán, porque Yo voy a Mi Padre”, las cosas que El veía.
61Ahora, yo veo cuál es el problema con la mujer. Ella ha venido aquí para que se ore por ella, y orar por un pequeño crecimiento. Y el crecimiento está en el brazo. Correcto, ¿no es así? Ahora, ¿cree Ud.? Mire, el crecimiento está oculto de mí; pero no de Dios. ¿Le digo en qué brazo está? El derecho. Eso es... ¿Es eso correcto? Levante su mano si eso es verdad. Ahora, ¿creen Uds. con todo su corazón? Ahora, ¿les hace algo a Uds. ese Sexto Sentido? ¿Están Uds. ciegos y dicen: “Bueno, eso está muy bien”? ¿Ven? O ¿realmente empieza a obrar el Sexto Sentido, y dicen: “Alabado Dios, yo sé que ese hombre no conoce a esa mujer; únicamente Jesucristo la conocería, y El prometió que haría eso”? Eso significa entonces que Uds. van a ser sanos, si Uds. lo pueden creer.
62Uds. dicen: “Quizás Ud. adivinó lo que ella tenía”. Yo no pudiera adivinar eso. No hay adivinación para eso. Tal vez... Yo le diré a Ud. otra cosa. Ud. no es de aquí. Ud. es de Lima. Correcto. ¿Cree Ud. que Dios puede decirme quién es Ud.? Srita. White, Sra. White mejor dicho. Correcto. Dios la sanará a Ud. ahora; váyase a casa y creálo con todo su corazón. Ahora, ¿creen Uds., cada uno de Uds.? Tengan fe en Dios. Si Uds. pueden creer, todo es posible para aquellos que creen. Si pueden creer. Bueno, ¿qué si yo le dijera que Ud. fue sanada sentada en la silla? ¿Me creería Ud.? Siga entonces su camino, porque Ud. lo fue. Tenga fe en Dios. Ahora, ¿qué si yo pongo mis manos sobre ti y digo: “Satanás, apártate de este niño”? ¿Lo creerías? ¿Sanarías? Ven aquí. Satanás: deja a este niño en el Nombre de Jesús. Amén. Vete ahora creyendo. Ten fe. ¿Qué si yo pongo manos sobre Ud. y digo: “Satanás, apártate de él”? ¿Lo creería Ud.? Satanás: apártate de él en el Nombre de Jesús. Amén. Dios lo bendiga; váyase creyendo.
63Si le dijera lo que está mal en Ud., ¿le ayudaría?, o ¿preferiría que sólo pusiera manos sobre Ud.? ¿Qué preferiría? ¿Que yo le dijera lo que está mal en Ud.? Es su espalda. Correcto. ¿Es correcto eso? Entonces váyase a casa, sea sanado en el Nombre de Jesús. Muy bien. ¿Cree Ud. que si sólo le digo algo a Ud., pongo manos sobre Ud. que la sanará? Venga aquí entonces. En el Nombre de Jesús, que ella sea sanada. Amén. Crea. Muy bien. ¿Qué de Ud.? Yo creo que lo conozco a Ud. Correcto. Yo sólo pondré manos sobre Ud., y diré: “Satanás: deja a mi hermano en el Nombre de Jesucristo. Amén”. Crea ahora, hermano, váyase creyendo con todo su corazón.
64¿Creen todos Uds.? Bueno, escuchen: aquí está lo que no puedo entender. ¿Ven? ¿Por qué es que cuando el Espíritu Santo viene y revela esas cosas...? El me está diciendo todo lo que está mal con esa gente. Si yo me detuviera un momento para discernir, bueno, los otros no pasarían por la fila. ¿No es igual de grandioso ver al Señor, cuando las personas pasan teniendo la suficiente fe para ser sanadas al poner manos sobre ellas, como sería el–el tener un discernimiento, después de que Uds. ya han visto que se hizo? ¿Hemos llegado a ser tan americanizados que tenemos que ser entretenidos por el Espíritu Santo? Mire, venga aquí. Yo no lo conozco. Pero somos desconocidos uno del otro, ¿es correcto eso? [El hombre dice: “Yo lo conozco a Ud.”–Ed.]. Ud. me conoce, pero yo no lo conozco a Ud. Pero Dios nos conoce a ambos. Si Dios me dice cuál es su problema, ¿creerá Ud. que soy Su profeta? [“sí, yo creeré”], ¿con todo su corazón? Muy bien. Problema del corazón; eso es exactamente correcto. ¿Cree Ud. ahora con todo su corazón? ¿Cree Ud. que sanará? Ud. ha recorrido una larga distancia para esto, ¿no es así? Desde California. Correcto. Ud. también trajo a su esposa. Ella también quiere sanidad. No recibió una tarjeta. Pero ella tiene algo mal en su cadera. Fue causado por una caída. ¿No es eso correcto? [“Eso es correcto”]. Váyase a casa; Uds. dos van a ser sanos. Váyanse creyendo.
65Ahora... Ahora, eso es lo mismo como... ¿Ven? Si pueden creer, todo es posible. ¿Cree Ud., hermana? Si sólo pongo manos sobre Ud., ¿creerá que sanará? Venga entonces. En el Nombre del Señor Jesús, sana a la mujer. Muy bien. Venga, señora. Ahora, ¿ven? Ahora, ¿por qué? Esa mujer está sanada tanto como el otro hombre. ¿Por qué no podemos decir: “¡Alabado el Señor!”, por sanar a esa mujer? ¿Ven?
66Mire. Ahora, Ud. sabe que yo sé lo que está mal en Ud. Ud. sabe eso tan bien como yo lo sé. Ud. sabe que Dios me lo puede decir. Ahora, si yo le digo, ¿le ayudaría a Ud.? Son sus nervios que le han fallado. Eso es exactamente correcto. Crea con todo su corazón, y váyase y sea sana en el Nombre de Jesucristo. Tenga fe. ¿Cree Ud., hermana, con todo su corazón? [La hermana dice: “Sí, seguro que creo”–Ed.]. En el Nombre de Jesucristo, váyase y sea sana. ¿Cree Ud. con todo su corazón, hermana? En el Nombre de Jesucristo, váyase y sea sanada. Tenga fe. Venga, hermana. ¿Cree Ud. con todo su corazón? En el Nombre de Jesucristo, váyase y sea sanada. Ahora, eso es exactamente de la manera que Dios dijo que se hiciera, ¿no es correcto eso? “Estas señales seguirán a los que creen”. En el Nombre de Jesucristo, váyase y sea sanada. Amén. ¿Cree Ud. por ella? En el Nombre de Jesucristo, que el demonio deje a la niña. Amén. Váyase ahora, sea sanada. ¿Quiere comer su cena, deshacerse del problema del estómago? [El hombre dice: “Sí”–Ed.]. Váyase y coma su cena, y sea sano en el Nombre de Jesús.
67¿Creen Uds. con todo su corazón? ¿Ven? Continúen el... Reciban ese Sexto Sentido; pongan a un lado esos cinco, crean. ¿Ven? ¿Cómo está Ud.? Si yo le digo, sí o no, ¿creería de todas maneras? Lo creería de todas maneras. Muy bien. Ese pequeño quiste en su columna que está localizado entre sus hombros, váyase creyendo y sea sana. ¿Cree Ud.? En el Nombre de Jesucristo. Amén. Tenga fe. Venga, hermano. ¿Cree Ud.? En el Nombre de Jesús, que él sea sanado. Venga. ¿Cree Ud., hermano? En el Nombre de Jesucristo, yo pongo mis manos sobre Ud.; Ud. será sano. Amén. Crea ahora. ¿Cree Ud., señor? En el Nombre de Jesucristo, sea sanado. Amén. Jesús lo hace por Ud., si Ud. lo cree. En el Nombre de Jesucristo, sea sanado. Esa es la manera, hermano. Eso es. Esa es la manera de hacerlo. En el Nombre de Jesucristo, váyase y sea sano. Amén. Venga, hermana. Si la unción del Espíritu Santo está aquí para hacer milagros como ése, seguramente Ud. creería que yo estaba ungido por El, ¿no lo creería Ud.? [La hermana dice: “Sí, sí”–Ed.]. Entonces en el Nombre de Jesucristo, váyase y sea sanada. Amén. ¿Cree Ud., hermano? En el Nombre de Jesucristo, váyase y sea sanado.
68Si pueden creer, todo es posible. ¿Es este el siguiente paciente? Muy bien. ¿Cree Ud., hermana, con todo su corazón? ¡Eso es! ¡Amén! Ella realmente lo recibió. Yo sólo observé; tenía una sombra sobre ella, y cuando se fue, yo me pregunté qué sucedió con eso; volteé, y ahora se ha ido, porque ella lo creyó. ¿Ven? Eso es. Yo no la conozco a Ud. Ud. no me conoce. Somos desconocidos uno al otro. Pero Dios la conoce a Ud., y El sabe que yo estoy aquí para ayudarla, si puedo. ¿Cree Ud. eso? Un momento, algo sucedió en la audiencia, en alguna parte, en alguna parte. Eso es; empiecen a creer allá. Bueno, su problema está en su espalda. Correcto. Ud. tiene problema de la espalda. Srta. Finnhoeffer, váyase a casa y sea sana. Que el Señor Jesús la haga sana.
69Vengan creyendo con todo su corazón. ¿Cree Ud., señor? En el Nombre de Jesucristo, váyase y sea sano. Venga. Ahora, si yo le dijera a Ud. lo que está mal, o no le dijera, o lo que fuera, ¿creería Ud. de todas maneras? Entonces su problema de mu-... problema de mujer ya la ha dejado, siga adelante. Sí, yo lo dije de todas maneras. Muy bien. ¿Cree Ud. que Dios le va a sanar su nerviosismo? [La mujer dice: “Sí”–Ed.]. Muy bien. Siga adelante y sea sana en el Nombre de Jesús; crea con todo su corazón. ¿Quiere Ud. deshacerse del problema del estómago? Muy bien. Váyase y coma su cena, y sea sano en el Nombre del Señor Jesús. ¿Creen Uds. con todo su corazón? Muy bien. ¿Cree Ud., hermana? En el Nombre de Jesucristo, váyase y sea sana. Muy bien. ¿Cree que a este niñito se le puede terminar este problema? Yo condeno al demonio que hizo esto a este niño; que sea sanado en el Nombre de Jesucristo. Amén. Lléveselo ahora, no dude. Observe lo que le sucede a él, si Ud. puede creer. ¿Cree Ud. con todo su corazón? En el Nombre de Jesucristo, que Ud. sea sanado.
70Hay una sanidad que continúa viniendo de esta dirección. Es una mujercita sentada allá atrás con un sombrero café puesto, algo delgada. Ella está sufriendo de tuberculosis. Muy bien, hermana. Yo no la conozco, y Ud. no me conoce... Sí, Ud. me debería conocer. Ud. fue sanada una vez en mi reunión; la veo, fue en Fort Wayne, Indiana. ¡Aleluya! Eso es. ¿Cree Ud. que Dios puede decirme qué estaba mal–qué estaba mal con Ud. allá? Ud. tenía un tumor, y Dios la sanó de eso, ASI DICE EL SEÑOR. ¡Aleluya! Yo los reto a Uds. que crean. Hay tantos creyendo. Tengan fe en Dios. ¿Cree Ud., hermana? [La hermana dice: “Sí”–Ed.]. En el Nombre de Jesús, váyase y sea sana para la gloria de Dios. ¿Cree Ud., hermano? [El hermano dice: “Sí”–Ed.]. En el Nombre de Jesucristo, váyase y sea sano. ¿Cree Ud., hermana? En el Nombre de Jesucristo, váyase y sea sana. ¿Cree Ud., hermana? [La hermana dice: “Amén”–Ed.]. En el Nombre de Jesús, váyase y sea sana. ¿Cree Ud., hermano? En el Nombre de Jesús, váyase y sea sano. ¿Cree Ud. por el bebito? Ahora, mire, yo sé que es una condición de nacimiento, pero eso no tiene nada que ver... Lo que el diablo hace alguna vez, Dios lo puede quitar. ¿Cree Ud. eso? Yo condeno al demonio que le hizo esto a este niño. En el Nombre de Jesucristo, que este bebé sea sano. Amén.
71¿Cree Ud., hermana? En el Nombre de Jesucristo, váyase y sea sana. ¿Cree Ud., hermana? [La hermana dice: “Sí”–Ed.]. En el Nombre de Jesucristo, váyase y sea sana. [La hermana dice: “¡Gloria!”–Ed.]. ¿Cree Ud., hermana? En el Nombre de Jesús, váyase y sea sana. ¿Cree Ud., hermana? [La hermana dice: “Amén”–Ed.]. (¿Es ésta la última en la fila de oración?) Muy bien, míreme sólo un momento. ¿Cree Ud. con todo su corazón? [“Amén”]. Si Dios me puede decir cuál es su problema, ¿lo creerá Ud.? [“Amén”]. Una cosa, es que su ojo se está empeorando. Correcto. Esa no es la cosa principal. Ud. tiene un tumor; el tumor está en el estómago. Ud. no es de aquí. Regrese a Illinois, y sea sana. [“Alabado...?...”]. Jesucristo la hace sana. Si Uds. pueden creer todo es posible. ¿Creen Uds. eso?
72Ese hombre sentado allá atrás, tiene... trajo a un bebito, que tiene un hoyo en el corazón. Ud. es de Chattanooga, Tennessee. Sr. Kirkline, váyase a casa y crea. Ese corazón del bebé sanará. Jesucristo lo hace sano. ¡Aleluya! Ese es el poder de nuestro Dios. Tengan fe en Dios. Otra mujer sentada allí de Memphis, Tennessee, en esta dirección, orando por su hija perdida, tenga fe en Dios. Yo estoy buscando a una mujer; yo no la puedo ver en la audiencia. Pero ella está aquí en alguna parte. Ella está orando. Dios ayúdame a encontrarla. Alguien con fe que tiene problema del corazón y diabetes. Su nombre es Sra. Wells. Tenga fe en Dios. En alguna parte, yo no puedo... [Alguien dice: “Aquí está”–Ed.]. Muy bien. Muy bien, hermana, su fe la ha salvado. Además de eso, el problema del corazón afecta a toda su familia. Ud. no tiene una tarjeta de oración, ¿tiene Ud.? Porque Ud.... No. Porque hemos terminado con todas las tarjetas de oración. El problema del corazón afecta a toda su familia. Ud. tiene un hermano que tiene problema del corazón. Ese hermano no está aquí. Ese hermano vive en Baltimore, Maryland. Y también, él no es salvo, porque está sombreado con una sombra oscura. Eso es ASI DICE EL SEÑOR. ¡Aleluya!
73¿Creen Uds. con todo su corazón? ¿Está ese Sexto Sentido empezando a obrar en Uds.? Pongan sus manos unos sobre los otros aquí mismo. ¡Oh, Dios!, Creador de los cielos y de la tierra, envía Tu Santo Espíritu en este momento, y sana a toda persona que está en la Divina Presencia, por medio del Nombre de Jesucristo. ¿Lo creen Uds.? Cuántos aquí quieren conocer a Jesús como su Salvador?, pónganse de pie. Uds. están cerca de El. Dios lo bendiga. Dios lo bendiga. Correcto. ¡Maravilloso!
74¿Cuántos quieren el Espíritu Santo?, pónganse de pie. Los que quieran el Bautismo del Espíritu Santo, pónganse de pie, cada uno de Uds. Hay demasiados allá como para lidiar con Uds. ahorita; vayan a este cuarto, para que podamos encontrarlos a Uds. allí. En el Nombre de Jesús, si Uds. vienen con sinceridad, serán llenos con el Espíritu Santo, salvados de todos sus pecados. Entren al cuarto en esta noche. Este es el momento. Vengan por este lado, al cuarto. Todos los que están aquí que creen en Dios, que quieran ser salvos, y llenos con el Espíritu Santo, vengan a este cuarto, para que podamos ministrarles a Uds. Si hay alguien aquí de mi iglesia de allá de Jeffersonville, que todavía no ha recibido el Espíritu Santo... El Hermano Collins, y todos ellos, han recibido el Espíritu Santo desde que han estado aquí. Oh, ellos han “despedazado” la región. Vengan; esta es la hora para que Uds. lo reciban en estos momentos. Entren. No salgan de allí hasta que Uds. obtengan el Espíritu Santo. Vengan ahora; todos los pecadores, entren allí, y busquen a Dios para salvación. Esa es la manera.
75Yo reto a todo hombre y a toda mujer que están en la Divina Presencia, que están enfermos, con cualquier cosa mal en Uds., yo los reto a Uds. que crean en el Señor Jesucristo mientras yo oro por Uds. ¿Lo harán Uds.? ¿Cuántos prometerán que lo harán? Si Dios me pudo dar poder aquí para discernir espíritus... yo les estoy diciendo a Uds. que yo no puedo sanarlos; Uds. ya están sanados. Jesús los sanó cuando El murió por Uds. No permitan que ese Sexto Sentido llegue a estar adormecido; póngalo a obrar ahora y creánlo. ¿Qué de todas Uds. personas aquí en esas sillas de ruedas?, ¿lo creen Uds.? Levantemos entonces nuestras manos a Dios.
76¡Oh Señor Dios!, no permitas que este mensaje pase en vano. No permitas que el poder de Dios sea inútil aquí en esta noche. Sino que permite que el Dios del Cielo envíe poder de convicción y sane a toda persona. Que el diablo deje a todos los que tienen cáncer, problema del corazón, inválidos, leucemia, cualquier clase de enfermedad. Yo lo reto por medio de un don ministrado por un Angel, enviado en los sufrimientos de Jesucristo, para sanar a los enfermos y a los afligidos. ¡Sal de ellos!, satanás. Yo te ordeno en el Nombre de Jesucristo que salgas de ellos. Ahora, todos los que acepten a Cristo como su Sanador, a mí no me importa qué esté mal en Uds., no hace ni una pizca de diferencia, si Uds. creen a Dios, levántense y acéptenlo en el Nombre de Jesucristo. Esa es la manera. ¡Amén! Dios los bendiga. ¡Eso es! Eso está perfecto, perfecto. Dios bendiga a los suyos, Hermano Sullivan.