Photo

~ COMPANERISMO ~
1..creer, Todo es posible, sólo creer; Sólo creer, sólo creer, Todo es posible, sólo creer. ¿Pudiéramos inclinar nuestros rostros otra vez, sólo por un momento para orar? Bondadoso Señor, estamos verdaderamente agradecidos por esta reunión en esta mañana, y por lo que nuestros ojos han visto, y nuestros oídos han oído. Bendice todo lo que hagamos para Tu gloria. Lo pedimos en el Nombre de Jesús. Amén. Pueden sentarse.
2Ese amable cumplido del Hermano Carlson, y de estos otros hermanos, el Hermano David duPlessis, y el Hermano Arganbright, y los diferentes hermanos, el Hermano Cash... Yo pudiera hablar sobre eso, y me tomaría todo el día. Hablarle al Hermano Arganbright, sobre la resurrección de ese bebito muerto, (había estado muerto desde las nueve de la mañana, y eso fue a las diez y media de la noche, de ese mismo día; fue lo que el doctor declaró), y las cosas que el Señor ha hecho, El... El Hermano Arganbright y yo estábamos hablando tocante a cuando llegaron los hechiceros, se sentaron a cada lado, y trataron de hechizarme y produjeron aquella tormenta. La carpa estaba a punto de ser derribada por el viento, la carpa grande, y se detuvo... oré a Dios, entonces vi que las nubes se partieron en dos, y los comunistas fueron corriendo al altar dándole sus corazones a Cristo. Las grandes cosas que sucedieron en la reunión... El Hermano Cash, cómo habló él allí de cómo Dios lo había bendecido a él....
3Ahora, eso es lo que... Cuando yo primero oí a los Pentecostales, era de esa manera. Eso es sólo... Esos hombres predicaban hasta que se les acababa el aliento, y uno podía–uno podía oírlos volver a coger su aliento a una media milla [800 m.–Trad.], casi, sólo.... Yo solía traer una Biblia bajo mi brazo, Uds. saben. Yo era... Cuando yo fui ordenado en la Iglesia Bautista Misionera, yo decía: “Yo soy un predicador”. ¿Ven? Ya que yo oí a uno de ellos predicar, ellos decían: “¿Es Ud. un predicador?” Yo decía: “No creo que lo soy”. Todo lo que yo... ¡Qué si ellos podían predicar!
4Recuerdo cuando yo sólo era un muchachito, mi padre era un jinete, y él solía amansar bastante, y se lastimó. Y yo pensé que me necesitaban en el oeste para amansar caballos, Uds. saben, porque yo acostumbraba cabalgar nuestro caballo viejo de arado (Ud. sabe, Hermano Tom), en la tarde, después que él estaba algo agotado. Y ponía algunos abrojos debajo de la silla y la apretaba, y me subía en él y me quitaba mi sombrero. Y yo pensaba que era un jinete. Cuando llegué al oeste, y me di cuenta que esos caballos realmente podían corcovear, alguien vino y me dijo: “¿Eres jinete?” Yo dije: “No creo que lo soy”. De seguro lo hace a uno sentirse diferente cuando uno oye algo así. Quiero que Uds. se fijen en el Hermano Cash, lo que causó su éxito (lo que yo entiendo que fue), es que él puso a Dios primero en todo lo que hizo. ¿Ven?
5El Hermano David, y su predicación allí, de cómo todo el cuerpo bien concertado y unido... Eso es maravilloso, eso es exactamente correcto, Hermano David. Cuando podemos... Cada uno de nosotros tiene un ministerio diferente; cada uno obra diferente. Cada uno de Uds. tiene un ministerio, un ministerio separado. Todos los que entran en Cristo tienen un ministerio. Correcto. No únicamente el predicador, sino Uds. que tienen un ministerio para algo; Uds.... algo que Uds. pueden hacer. Y (yo espero que esto no suene sacrílego), pero generalmente Dios tiene que meterlo a fuerzas a su ministerio correcto. Algunos hermanos Metodistas, el otro día, apenas habían recibido el Espíritu Santo (ellos son granjeros allá en Indiana), y oh, ellos estaban completamente en fuego. Y él dijo: “Yo he estado leyendo algunos libros”, dijo, “Hermano Branham, ¿deberíamos todos nosotros unirnos ahora y buscar nuestro ministerio?” Yo dije: “No, Uds. mismos se arruinarán haciendo eso”. Yo dije: “No hagan eso”. Yo dije: “Un hombre que siempre está buscando que Dios haga algo, escudriñando tales y tales cosas, generalmente no llega a nada. Es el hombre que no quiere hacerlo; ese es el que Dios puede usar. ¿Ven?, miren a– miren a Jon-... Moisés, y a Pablo, y a otros diferentes, huyendo de ello, tratando de apartarse de ello. Uds. tomen a un hombre que siempre está: “Señor, yo haré esto, si Tú haces eso”, y cosas así; Dios sabe que él será un arrogante de todas maneras. Así que El toma a alguien que no quiere hacerlo y dice: “Quizás Yo pueda usarlo a él un ratito, hasta que llegue a ser un arrogante”. Así que, eso es. Es... Ud. trata de apartarse de ello todo el tiempo. Los grandes ministerios siempre han sido de alguien que estaba tratando de apartarse de ello (¿ven?), no de uno que siempre está... Porque, deje que Dios haga algo por ellos, y luego ellos se envanecen completamente, se hacen grandes, y “qué grande”, y todo. Pero un hombre que no lo quiere hacer, sólo... él es forzado a hacerlo, y luego él quiere apartarse de ello tan rápido como pueda, perderse de vista. Y generalmente Dios obra de esa manera.
6Ahora esto... Yo no diría eso allá en las campañas en alguna parte, pero aquí en un desayuno... Y cómo aprecio al Hermano Carlson y a todos los Hombres Cristianos de Negocio, al Hermano Bozé, y a este Hermano Sullivan (creo que se fue otra vez), pero de seguro es un hombre fino el que Uds. tienen aquí, ese Hermano Sullivan. El es una nobleza de hombre. A mí–a mí realmente me cae bien. Y yo pienso que necesitamos más hombres como el Hermano Sullivan. El es de un carácter tan fino, maravilloso. Y todos nosotros lo amamos. El es muy campechano, y me gusta eso, porque yo también soy campechano, como Uds. saben; “pájaros de un mismo plumaje...” Así que él... sólo lo que.... Yo creo que el Hermano Sullivan es un hombre sencillo, como lo llamamos allá en Kentucky, sencillamente un “sasafrás” [como figura de un hombre sencillo, sin formalismo en el trato–Trad.], Uds. saben. ¿Cuántos saben lo que es sasafrás? [Arbol lauráceo, aromático y de uso medicinal– Trad.]. ¡Miren a los de Kentucky! Bueno, yo casi fui criado con eso: té de sasafrás, habas negras... Miren, el Hermano Evans miró hacia acá y se rió cuando yo dije: “Habas negras”. Ellos también las tienen allá en Georgia. Brotan un poco más temprano allá, que lo que brotan aquí.
7Pero las reuniones (regresando a las reuniones), nuestras reuniones han sido maravillosas esta semana. El Señor nos ha bendecido tremendamente. Y les estamos invitando a Uds., pues el Hermano duPlessis y yo, y el Hermano Sullivan, y muchos de los ministros aquí, vamos a continuar esta noche y mañana en la tarde, orando por los enfermos, con la ayuda de Dios. Ahora, yo quiero leer sólo un pequeño texto de la Escritura que se encuentra aquí en Hebreos el capítulo 9, principiando con el versículo 6. Y leamos ahora, sólo por... Principiemos, sí, en el versículo 6. Y así dispuestas estas cosas, en la primera parte del tabernáculo entran los sacerdotes continuamente para cumplir los oficios del culto; Pero en la segunda parte, sólo el sumo sacerdote una vez al año, no sin sangre, la cual ofrece por sí mismo y por los pecados de ignorancia del pueblo; Dando el Espíritu Santo a entender con esto que... no se había manifestado–había manifestado el camino al Lugar Santísimo, entre tanto que la primera parte del tabernáculo estuviese en pie. Lo cual es símbolo para el tiempo presente, según el cual se presentan ofrendas y sacrificios que no pueden hacer perfecto, en cuanto a la conciencia, al que practica ese culto. Ya que consiste sólo de comidas... bebidas,... diversas abluciones,... ordenanzas acerca de la carne, impuestas hasta el tiempo de reformar las cosas. Pero estando ya presente Cristo, sumo sacerdote de los bienes venideros, por el más amplio y más perfecto tabernáculo, no hecho de manos, es decir, no de esta creación, Y no por sangre de machos cabríos ni de becerros, sino por su propia sangre, entró una vez para siempre en el Lugar Santísimo, habiendo obtenido eterna redención. Que el Señor añada Sus bendiciones a la lectura de Su Palabra.
8Ahora, ha habido tanto que se ha dicho, que me siento como que estuviera imponiendo mucho tiempo extra sobre Uds., para exponerlo de la manera que yo creo que podría, si esto fuera en la reunión. Pero sólo para unas cuantas pequeñas declaraciones o comentarios como un contexto para esto, me gustaría tomar un tema en esta mañana de: “Compañerismo”. Yo me fijé que cada uno hablaba de un compañerismo. Ahora, ¿por qué el hombre, y por qué nosotros nos juntamos (como lo hemos hecho muchas veces), para tener compañerismo juntos? ¿Qué hace a estos desayunos tan impresionantes? El Hermano duPlessis dijo hace unos cuantos momentos, y yo estoy de acuerdo con él: es uno... los momentos más impresionantes de mi vida, es reunirme con este grupo de gente mezclada de diferentes denominaciones, y juntarnos, y comer, y tener compañerismo. Primero compañerismo; y nos damos cuenta que el comer está incluido en el compañerismo. ¿Por qué tenemos un desayuno? ¿Por qué nada más no nos reunimos y hablamos? Pero hay algo tocante a comer, que trae un compañerismo. Y ahora, ¿se fijaron Uds. en Jesús en la–la clausura de la jornada de Su vida? El quería un tiempecito de compañerismo con los discípulos, así que El los llamó aparte y puso una mesa, y partió el pan, y–y–y lo bendijo, y comieron. Y la última cena fue un compañerismo con Sus discípulos, justo antes que El cruzara a la otra Tierra para ser nuestro Sumo Sacerdote.
9Y yo pienso que hoy en día, mientras miro por dondequiera y veo a hombres ricos, y a hombres pobres, a todos juntos en compañerismo, hay algo tocante a eso que nosotros tenemos en común, y eso es el compañerismo Cristiano. Y cada hombre... Quizás el hombre es un... Alguien habló... Como el hermano que estaba diciendo que el Señor lo había bendecido con tanto dinero. Y la otra persona, quizás piense que no tiene mucho dinero, y no quiere dar su testimonio; pero Dios le ha dado a Ud. algo, que El no le ha dado a ese hombre, como lo que el Hermano duPlessis dijo. Es completamente diferente.
10Uds. no saben cómo me sentí el otro día cuando estuve allá en Tulsa. Yo fui a la reunión del Hermano Osborn... mejor dicho, al lugar de sus oficinas. Y el Hermano Tommy Osborn es un Cristiano muy fino. Y él me mostró su mapa de todas las partes en donde él tenía misioneros, cientos de ellos por todo el mundo. Me abrazó, y comenzó a llorar; él dijo: “Hermano Branham, fuiste tú, por medio de tu ministerio, el que me envió a hacer esto”. El me dio una pequeña estatua de un hombre que tenía un... un nativo que tenía un bloque de madera en su boca. Dijo: “Sólo piensa de nuestros ministerios, a cuántos de ellos hemos liberado de eso”. Yo miré la grandiosa obra de Tommy allí, y ¡oh, era tan hermosa!, y un lugar tan grandioso. Y toda la gente... cómo ellos eran un grupo santificado, y cómo amaban al Señor y se reunían en la capilla para adorar. Y yo les hablé a ellos y empezaron a llorar. 11 Luego fui allá adonde el Hermano Oral Roberts, otra gran alma, y un siervo de Dios. ¡Humilde! El se lastimó mientras yo estaba allí; y justo para ir a la plataforma, él envió para que yo fuera rápidamente a orar por él. Su rodilla, no sabía si se la había quebrado o qué había sucedido. Y mientras estaba orando, los vasos sanguíneos se unieron y formaron una “V” grande arriba de su rodilla. Y yo puse mi mano arriba de eso, y la gloria de Dios cayó allí en su cuarto. Y él se levantó, me acompañó a la puerta. ¡Y un carácter maravilloso! Luego recorrí su gran edificio. Si Uds. alguna vez han tenido el privilegio de verlo, ciertamente es un–un–un memorial para la fe de un solo hombre, lo que él puede hacer cuando se propone a hacerlo. Oh, yo nunca... yo he estado en Hollywood. Yo he estado en muchas partes diferentes. Yo nunca he visto nada como el... ese edificio en Tulsa, del Hermano Roberts; cómo está hecho en la forma de una Trinidad, y todo allá adentro tiene mármol importado, y qué lugar tan hermoso. Y yo... estén seguros de ver el espejo. Cuando salí para ver eso, esas manos extendiéndose hacia la copa de bendiciones... y yo estaba llorando de gozo de saber que aun el interior del techo, hecho de pequeños alambres de aluminio, entrelazados (yo nunca había visto nada igual en mi vida). Y pensar que un solo muchachito, nacido en una choza en Oklahoma, logró eso, por fe.
12Yo me paré afuera, y empecé a pensar sobre ello. Nadie estaba conmigo. El Hermano Fischer me había llevado de un lado a otro. Y yo estaba mirando por todos lados, y pensé: “¡Oh, Dios!, pensar que el ministerio del Hermano Oral empezó del mío. El ministerio del Hermano Osborn empezó del mío. Y yo me avergonzaría que ellos vieran mi oficina: sólo una pequeña máquina de escribir puesta al final de una casa remolque (correcto), sólo una pequeña máquina de escribir”. Y yo pensé: “Bueno, aun Jesús nunca tuvo una oficina, nunca tuvo una oficina en lo absoluto. El nunca... No hay un lugar en la Biblia que diga que Jesús tuvo una oficina”. Entonces me paré allí y lloré de gozo al ver cómo Dios había bendecido a mis hermanos. Y empecé a pensar; algo me dijo: “Pero, ¿qué de ti? ¿Ves?” Yo dije: “Bueno, debo ser un hipócrita. Debe ser que Dios no podía aun confiar en mí. Yo–yo–yo... Quizás esa es la razón que es así”. Y mientras yo estaba parado allí y las lágrimas corriéndome por mis mejillas, yo miré ese enorme edificio, y Algo me habló y dijo: “Pero Yo soy tu porción”. Yo dije: “Muy bien, Señor, eso...” “Yo–Yo seré tu porción”. ¿Ven? Porque yo no tengo la educación ni habilidad para administrar grandes cosas como esas, que el Señor les ha dado a mis hermanos que sí son capaces. Pero mientras... yo sólo me mantendré de esta manera. ¿Ven? Ahora, yo sé cómo algunos hombres de negocio se sentirían al oír al hermano, de cómo Dios lo ha bendecido; pero recuerde: Dios es también su porción, hermano. Dios es su porción. Cuando nos reunimos, nuestro compañerismo es el mismo. ¿Ven? Tenemos compañerismo uno con el otro.
13Y ahora, dijo aquí, que el... que Cristo entró una sola vez para siempre en el–el tabernáculo. Ahora, nos damos cuenta que el compañerismo está basado sobre un acuerdo. Tiene que ser de esa manera, porque el compañerismo es algo que a nosotros nos gusta hacer: reunirnos. Es como un joven y una joven reuniéndose uno con el otro, y ellos están... Ellos se aman uno al otro, y sencillamente no se pueden dejar de ver. (Nosotros sabemos, hermanos, cómo nos sentimos, y hermanas, cómo se sintieron Uds. cuando conocieron a su esposo). Y–y hay un compañerismo. Cada noche, sencillamente no puede esperar que llegue la hora de su cita, y Ud. quiere llevarla a ella a alguna parte para comer algo, y Ud. se sienta y platica y la observa a ella. Y... Es–es compañerismo. ¿Ven? Y ahora, antes que pueda haber un compañerismo, tiene que estar basado sobre un acuerdo (¿ven?), sobre un acuerdo. Y eso es tan verdadero como puede ser. Y Dios, antes que pudiéramos tener compañerismo con El, primero... Todo lo que nos hace querer tener compañerismo, es porque hay algo en nosotros que lo requiere.
14Ahora, el compañerismo en asuntos de amor, como con un joven y una joven, eso es compañerismo, y es lo que nosotros llamaríamos (la palabra griega) “fileo”; eso es sólo un amor terrenal. Pero el compañerismo en el Evangelio, como éste, es: “Agape”, en griego, el “sublime, amor Divino”, como hablé la otra noche de mi visión. Cuando Ud. está Allá, no hay varón ni hembra. Ellos están–ellos están... Todos nosotros somos uno en Cristo. Y estamos... deberíamos llegar a familiarizarnos con esa clase de compañerismo aquí en la tierra. Bueno, debemos tener respeto uno por el otro, y amor uno por el otro, y pensamientos muy sublimes de nuestras hermanas y nuestros hermanos, y nunca ninguna cosa impura. No debemos ni siquiera permitir que entre en nuestras mentes; ¡desháganse de ellos! Porque nosotros somos ciudadanos del Reino de Dios; somos un pueblo separado y llamado a salir fuera. Esa es la razón que podemos entrar con dignidad Cristiana, con hombres verdaderos y mujeres verdaderas, con pensamientos muy sublimes y lo–y lo mejor para cada uno. De esa manera deberíamos tenerlo.
15Ahora, Dios quería compañerismo. Y si nosotros... No importa; si el hombre hoy en día es un hijo de Dios caído, hay algunas partes de Dios todavía en ese hombre, en su estado caído. Ud., por ejemplo, tome a un hombre que puede dividir un átomo, o una molécula, o lo que Uds. quieran llamarlo, y puede manejar un avión de retropropulsión alrededor del mundo en unas cuantas horas, y... Ud. puede ver que él está... algo dentro de él es una creación caída. Ahora, él no puede crear nada, pero él puede pervertir lo que ha sido creado, a algo para que él mismo se mejore. Y eso demuestra que el hombre nunca provino de la vida animal, porque el animal continuamente edifica las mismas moradas para vivir en ellas. Pero el hombre, se hace una casa mejor, una manera mejor de vivir, mejor ropa, y mejor transportación. Ahora, todo eso demuestra que algo detrás... Aun en su estado caído, él todavía es un hijo de Dios, caído. Y luego cuando él quiere compañerismo, y cuando nosotros queremos cortejar y cosas así, tiene que venir sobre una base de un acuerdo.
16Ahora, cuando Dios hizo al hombre en el principio para tener compañerismo con El, ese hombre en ese entonces estaba en compañerismo perfecto en el huerto del Edén. El estaba en compañerismo perfecto con Dios. Y qué día ha de haber sido ése, cuando Dios descendía en la frescura de la tarde y llamaba a Adán. Y él y Eva venían, y ellos adoraban a Dios, y tenían compañerismo y comunión uno con el otro. Esa es la mera cosa que nos llama para juntarnos de esta manera, sentados juntos en lugares Celestiales en Cristo Jesús, teniendo compañerismo en el Espíritu Santo. No hay diferencias entre nosotros; todos nosotros somos uno en Cristo Jesús, en esta armonía perfecta del compañerismo. No hay nada que yo alguna vez haya encontrado en la tierra, como el juntarnos en lugares Celestiales y tener comunión, compañerismo con Dios y uno con el otro. Ahora, esa fue la intención de Dios en–en el huerto del Edén. Luego ese compañerismo de Dios y el hombre, fue roto por el pecado. Ahora, Dios hizo una base y un lugar, sobre los cuales el hombre podía permanecer, o mejor dicho, retener su compañerismo. Y no fue a través de juntarse, o de una organización, o–o de una educación; fue sobre la base de la sangre derramada. Y ese es el único lugar de compañerismo que tenemos con Dios hoy en día; y el único lugar para encontrarse es por medio de la Sangre de Jesucristo. Eso es exactamente correcto. ¿Ven?
17Ahora, hemos tratado de organizarlos para tener compañerismo. Uds. se separan del otro grupo cuando hacen eso. Muy bien, hemos tratado de educarlos a ellos para tener compañerismo. Y, ¿qué es lo que obtenemos? Bueno, obtenemos un montón de retrasados educados. Miren, es–es–es–es horrible que un predicador haga una declaración como esa, pero es... eso es la verdad. Yo–yo... Algo me sucedió hace unas cuantas semanas. Y yo estoy determinado, con la ayuda de Dios, de nunca ser negativo jamás en ninguna cosa, dar mi todo y recordarme, no importa lo que cueste (¿ven?), ser sincero y llegar al fondo del asunto. Y eso es la verdad. Y los hombres sencillamente ellos mismos se educan al grado que ellos se... ellos mismos se educan hasta que se separan uno del otro. Reciben complejos. Ud. no recibe un complejo por medio de la Sangre de Jesucristo; Ud. recibe amor. Allí es en donde... allí es... Ud. recibe amor, no un complejo que: “Yo soy un poquito más grande que alguien más, un poquito mejor que alguien más, y yo sé un poquito más que alguien más”. Pero los debe tener abrazados a todos, y es sobre la base del amor por medio de la Sangre. La Sangre limpia.
18Ahora, la sang-... am-... el compañerismo viene por medio del amor; y el amor requiere el compañerismo. Si Ud. ama a su esposa, Ud. simplemente tiene que juntarse con ella y platicar con ella. Si Ud. ama a su amigo, Ud. tiene que juntarse con él y hablar con él. Y si Ud. ama a Dios, tiene que haber una base para el compañerismo. Ud. no puede tener un compañerismo completo y– y subsistencia sin esos acuerdos. Ud. no puede estar casado sin un acuerdo. Ud. no puede tener una esposa sin alguna clase de acuerdo. Y ese acuerdo está basado sobre sus votos. Ud. no puede tener compañerismo con Dios sin llegar al acuerdo de Dios. Y hay una cosa básica para tener compañerismo, y esa es la Sangre, únicamente la Sangre. Ha sido la manera de Dios desde el principio, y será hasta el fin. El único lugar de compañerismo es por medio de la Sangre.
19Ahora, nos damos cuenta en el Antiguo Testamento que Dios tenía un solo lugar para encontrarse, un solo lugar para encontrarse. El único lugar que El se encontraba con Su pueblo era en un solo lugar: el tabernáculo. Y ese era bajo la sangre derramada. El único lugar que Dios se encontraba con Su pueblo, era bajo la sangre derramada. Ese es el único lugar que El puede encontrarse con nosotros hoy en día. El no puede encontrarse con nosotros como una organización. El no puede encontrarse con nosotros como un grupo intelectual. El únicamente puede encontrarse con nosotros mientras que tenemos compañerismo, mientras que venimos bajo la Sangre derramada de Su Hijo, Jesucristo. Ese es único lugar básico en el que podemos encontrarnos. Hace algún tiempo, yo estaba dedicando un tabernáculo. Ellos me pidieron que trajera la–la palabra allí. Un hermano allá en Tennessee (no recuerdo cuál era su nombre ahorita), de la Iglesia de Dios, allá. Y yo dije: “Dios es un Ser”. Miren: Dios no es sólo como su... como el aire. Si El fuera así, Uds. nunca tuvieran que buscar el Espíritu Santo; estaría en Uds., porque El llenaría todo espacio y cosas. Dios es Omnipresente, seguro, al ser Omnisciente, sabe todas las cosas. Pero Dios tiene un lugar para habitar, porque El es un Ser. Exactamente correcto. Y Dios habita en el compañerismo, bajo la Sangre derramada de Su Hijo, y sólo bajo eso. ¡Amén! No sobre nuestra denominación o afiliación, sino sobre la Sangre derramada nosotros encontramos a Dios cara a cara.
20Ahora, Job creía eso. En el libro más antiguo del Antiguo Testamento, Dios se encontró con Job sobre la base de compañerismo, a través del holocausto y la sangre derramada. Recuerden que Job, él dijo: “Quizá habrán pecado mis hijos, y si ellos han pecado, yo ofreceré un holocausto”, porque eso era todo lo que Dios requería. Dios únicamente requería la sangre derramada, el holocausto. Y Job ofrecía una holocausto por sus hijos. Y nosotros sabemos lo que sucedió durante ese tiempo; vino una tormenta y mató a sus hijos, le quitó todo su ganado. Y sabemos que él estaba angustiado y que estaba perplejo. Pero llegó un tiempo cuando Dios restauró todo a Job. Y cuando él estaba en el montón de ceniza, allí, rascándose su sarna maligna, y su esposa dijo: “¿Por qué no maldices a Dios y te mueres?”, él dijo: “Has hablado como una mujer fatua”. Y cuando la gente vino a condolerse de él, en lugar de eso, ellos le voltearon sus espaldas y lo llamaron un pecador secreto. Job sabía que él no había pecado, porque él había cumplido los requisitos de Dios.
21Ahora, los accidentes y problemas no le suceden a la gente porque ella es pecadora, porque yo he visto a pecadores prosperar y seguir adelante. Pero es– es sobre la base de compañerismo. No significa que un hombre es realmente un Cristiano porque prospera en el negocio, porque hay muchos pecadores que prosperan. Correcto. ¿Qué? Nuestro compañerismo no es sobre la base de cuánto Dios nos prospera, sino sobre la base de venir bajo la Sangre derramada y tener compañerismo uno con el otro. Allí es en donde descansa la verdadera parte del Cristianismo. Eso es lo que hace a estas reuniones tan reales: cuando la gente viene bajo esa base de la Sangre derramada, y tenemos cosas en común, y nos sentamos en lugares Celestiales.
22Ahora, la esposa de Job le dijo: “¿Por qué no maldices a Dios y te mueres?” El dijo (miren, él no le llamó a ella una mujer fatua), él–el dijo: “Tú hablas como una mujer fatua”. El no dijo que ella era fatua, sino que ella habló de esa manera. Dijo: “Jehová dio, y Jehová quitó; sea el Nombre de Jehová bendito”, porque él sabía que él había cumplido los requisitos de Dios. El había adorado a Dios bajo la base de la sangre derramada y del holocausto, y él se quedó firmemente en eso. No importó qué sucedió, él todavía sabía que estaba justificado, porque él había cumplido los requisitos de Dios. No importa cuánto ellos traten de llamarlo a Ud. un fanático, o un “santo rodador”, o lo que ellos quieran llamarlo, mientras Ud. sepa que ha cumplido el requisito de Dios y está bajo la base de la Sangre derramada de Jesucristo, Ud. está parado justificado en la Presencia de Dios. Ud. no tiene que pertenecer a algún cierto grupo; sólo tiene que estar bajo esos lugares allí para el compañerismo.
23Ahora, Dios empezó a restaurar a Job. El le restauró su ganado, sus animales (ganado), y todo, doble. Pero, ¿se fijaron Uds. tocante a sus hijos? Dios le restauró a Job sus hijos. No dijo que El le dio el doble de ellos, sino que El se los restauró a él. Me pregunto en dónde estaban ellos. ¿Han pensado Uds. alguna vez en eso al leer el libro de Job? Ellos estaban en Gloria, esperándolo, porque él había ofrecido un sacrificio bajo la sangre derramada; y él sabía en dónde ellos lo estaban esperando. ¡Bajo la sangre derramada! Ahora, El nunca dijo que El le dio de nuevo otro montón de hijos, sino que El– El le restauró (Dios), a Job sus hijos, porque ellos lo estaban esperando, bajo la sangre derramada del sacrificio.
24En el desierto, el tabernáculo, había una manera provista para el compañerismo para el creyente. Ahora, la primera cosa que se tomaba, ellos tomaban una becerra roja, y no debía haber una mancha en ella. Y esa becerra roja era un símbolo de la Sangre de Jesús: rojo. El rojo habla de algo malo algunas veces, como las luces rojas, y demás; advertencias. Pero la Sangre también habla... El rojo también es un color de expiación. ¿Notaron Uds. alguna vez?, aun científicamente la luz: Ud. toma el rojo, y si mira el rojo a través del rojo, es blanco. ¿Han intentado alguna vez eso? Miren, el rojo a través del rojo, es blanco. Y luego cuando Dios mira al adorador a través de la Sangre de Su Hijo, no importa cuán rojo como el carmesí los pecados de él pudieran ser, él está tan blanco como la nieve, y listo para el compañerismo. El rojo a través del rojo, se torna blanco.
25Ahora, fíjense que esa becerra roja debía ser matada fuera del campamento; perfecto tipo de Cristo. Ella debía ser quemada con la... hasta llegar a ceniza. Pezuñas, cuernos, y todo junto, debía ser quemada para hacer una agua de separación. [Agua de purificación, Nm. cap. 19 Biblia en español–Trad.]. Ahora, su sangre era contenida en una vasija y era llevada por el sacerdote a la puerta del tabernáculo, y se ponían siete franjas sobre la puerta del tabernáculo con la sangre de esa becerra, la cual representaba a Cristo. Ahora, fíjense ahora (¡oh!, es hermoso aquí), y esa sangre que se ponía sobre la puerta era puesta con cedro, e hisopo, y escarlata. La escarlata era una lana teñida; y el hisopo eran hierbas comunes, con flores en él; y el cedro, es una madera que tiene rojo con blanco en ella. ¡Oh, hermanos!, si entráramos en esos símbolos, no nos iríamos a casa a mediodía. Correcto. Si entráramos en esos sím-... ¡Cuán hermoso!
26Yo quiero que Uds. se fijen especialmente en una sola cosa aquí, y esa es, en el hisopo. El hisopo era con lo que se aplicaba... La sangre era aplicada con el hisopo. Y el hisopo es tan común como las hierbas. Y la Sangre es aplicada por fe, algo común; extienden la mano y la agarran en dondequiera, ¿ven? Así es cómo es aplicada la Sangre. Uds. no tienen que ir a algún lugar para obtenerlas; Uds. sencillamente toman las hierbas, las cosas comunes, su fe sencilla en Cristo, y creen. Y la Sangre es aplicada a la puerta de su corazón por fe, fe sencilla. Sólo creyendo en El. No es algo diferente que Uds. tienen que obtener; es sólo la fe que Uds. tienen ahorita. Si hay gente enferma aquí, yo los desafío a Uds. que tomen esa fe sencilla que Uds. tienen, y que por fe apliquen la Sangre de Jesucristo a sus enfermedades, y observen lo que sucede. Cualquier persona aquí que sienta que tiene un don dentro de Ud., algo que–que Ud. no quiere hacer, sino que es algo que Dios lo está impulsando a Ud. que haga, aplique la Sangre a eso con fe sencilla, y observe lo que sucede. Sólo inténtelo una vez, y vea. Sólo entre rápidamente, y Ud. verá lo que sucede.
27Ahora, luego esas cenizas de esa becerra: ¡cómo pudiéramos quedarnos en eso! Qué lección tan hermosa para alguna ocasión en una reunión de campamento o algo, para tomar cada uno de esos símbolos y estudiar esos hisopos, estudiar esa escarlata, la madera de cedro (lo cual era la cruz, y la Sangre, y lo demás en ese cedro que estaba mezclado en él). Ahora, pudiéramos tomar una noche en cada uno de estos símbolos y estudiarlos. Pero, rápidamente, fíjense ahora. Ellos tomaban las cenizas de la becerra y las ponían en los atrios para usarlas para la agua de separación [purificación– Trad.]; para lavar al incrédulo en las aguas de separación para una purificación. Pues nosotros somos ahora lavados por el agua de la Palabra de Dios; nos lava. Y luego, fíjense en el creyente entrando ahora. La primera cosa que él hacía, era entrar en los atrios, y... para oír, y para recibir. La primera cosa que sucedía era que él primero tomaba la Palabra. La Palabra era predicada a él, como lo es a un pecador, y es aplicada. Esas son las aguas de separación [purificación–Trad.], pues somos lavados por el agua de la Palabra. ¿Ven? Ahora, lo que estamos tratando de hacer....
28Ahora, escuchen atentamente, estamos llegando a un verdadero lugar de compañerismo, lo que significa el verdadero compañerismo Cristiano, del Espíritu Santo, del nacido de nuevo. ¡Oh!, si tan sólo puede Ud. captar la idea, hermano, Ud. en ese momento está muerto a todo lo del mundo, si Ud. únicamente puede captarlo. Ahora, el creyente primero viene y él oye la Palabra. “La fe es por el oír”. Tome su hisopo. “La fe es por el oír, y el oír, por la Palabra” del agua de separación [purificación–Trad.]. ¿Ven? Ese incrédulo entrando en los atrios, la primera cosa (si el hombre había apostatado), la primera cosa que él hacía, él llegaba a los atrios y era rociado con las cenizas de aquella becerra, llamada las aguas de separación, mostrando que algo murió, que las cenizas de esa becerra que murió por sus pecados.... Eso es lo que trae la predicación del Evangelio: aguas de separación [purificación–Trad.]. Ud. empezó a darse cuenta que era un pecador. Alguien murió por Ud. Dios le dio a Ud. Su Palabra, le prometió la Sangre, el Hijo. Luego Ud. lo recibe por fe, aplicándolo con el hisopo. ¿Ve?, por fe Ud. alcanza y recibe las aguas de separación: la Palabra.
29Ahora, la siguiente cosa que Ud. hace... Ud. está empezando; Ud. todavía no está en compañerismo. Allí es en donde, mis hermanos Bautistas, yo ciertamente estoy en desacuerdo con Uds. Sí, señor. Muchos de ellos dicen: “Bueno, Ud. recibe el Espíritu Santo cuando Ud. cree”. Y alguien me hizo una pregunta, aquí no hace mucho tiempo, la puso en el púlpito: “Hermano Branham: ¿leyó Ud. alguna vez el original? En el griego dice que Ud. recibe el Espíritu Santo cuando Ud. cree”. Quisiera que Ud. me trajera ese Diaglott original. Quisiera que Ud. me trajera ese Lexicón griego que dice eso. No dice eso. Dice: “¿Habéis recibido el Espíritu Santo desde que creísteis?” No: “cuando creísteis”, sino, “desde que...” Yo tengo el Diaglott enfático de la traducción original del heb-... mejor dicho, de la–la... de una... la Ciudad del Vaticano, del griego original. También yo tengo el arameo, y muchos de los otros, que prueban que él dice: “¿Habéis recibido el Espíritu Santo desde que creísteis?” Ellos eran creyentes, y Pablo dijo: “¿Habéis recibido el Espíritu Santo desde que creísteis?” Ahora, ellos todavía no habían entrado al compañerismo completo. Y Pablo puso sus manos sobre ellos, y ellos recibieron el Espíritu Santo, y luego el poder de Dios cayó sobre ellos, y hablaron en lenguas y profetizaron; entonces ellos fueron llenos y estaban en compañerismo perfecto con el resto de la iglesia. Esa es la única base.
30Fíjense: venimos a la agua de separación [purificación–Trad.], aplicada por el hisopo, la hierba, la fe común. Luego, ¿qué hace él? Ellos entonces lo voltean hacia la puerta del tabernáculo. Ahora, antes... Allí es en donde el Señor está en Su... el lugar santo, en el interior. Ahora, nosotros aun lo podemos tomar del interior de allí, e ir al lugar Santísimo y demás. Pero miren, tomémoslo de esta manera: cuando él llega a la puerta, arriba de la puerta hay siete franjas de sangre. Antes que él entre en ese compañerismo, él debe reconocer que esa sangre lo ha limpiado a él de sus pecados, lo cual es santificación: una separación. Después que nosotros... que la Palabra ha sido aplicada, que la hemos recibido, ahora pasamos bajo la Sangre. Hay tres que dan testimonio en el Cielo: el Padre, la Palabra, y el Espíritu Santo; estos tres son uno. Hay tres que dan testimonio en la tierra (1 Juan 5:7): el agua, la sangre, y el espíritu; ellos no son tres, sino que concuerdan en uno. Padre, Hijo, y Espíritu Santo son uno; pero agua, sangre, y espíritu concuerdan en uno. Porque Ud. puede ser justificado sin ser santificado. Ud. no puede tener el Padre sin tener el Hijo. Ud. no puede tener el Hijo sin tener el Espíritu Santo. Así que Ellos son uno. Pero cuando Ud. es justificado por fe, Ud. todavía no está santificado, y Ud. no puede ser santificado... y–y cuando Ud. está santificado, Ud. todavía no tiene el Espíritu Santo.
31Ahora, los elementos que salieron del cuerpo de Jesús fueron Agua, Sangre, y Espíritu. Lo que salió de Su cuerpo natural es lo que constituye el nuevo nacimiento. ¿Qué–qué es...? Cuando un bebé nace, ¿qué es la primera cosa que sucede? (Perdónenme, mis hermanas). ¿Qué es la primera cosa que sucede? Se rompe el agua. ¿Cuál es la siguiente cosa? Sangre. ¿Cuál es la siguiente cosa? Vida. Exactamente correcto. Lo que constituye el nacimiento natural, es un tipo del nacimiento espiritual. ¿Cuál es la primera cosa? Agua, son las aguas de separación [purificación–Trad.]: justificación por fe (como el hermano que leyó la Escritura esta mañana, Romanos 8... mejor dicho, Romanos 5), justificación por fe. ¿Cuál es la cosa siguiente? La limpieza: santificación. Tomando el–el jarro y justificándolo, es levantándolo. Santificándolo, es limpiándolo. Entonces está listo para llenarlo con el Espíritu Santo. ¿Ven? La Palabra “santificar”, es una palabra que significa: “limpio y apartado para servicio”, pero no en servicio. Allí es en donde yo estoy en desa-... Uds. hermanos Nazarenos y Santos Peregrinos que piensan que santificación es la obra completa del Espíritu Santo: ¡no lo es! Santificación lo limpia a Ud., pero el Espíritu Santo lo llena a Ud. El vaso es apartado para servicio, pero no está en servicio hasta que es puesto en servicio por el Espíritu Santo, y lleno con el Espíritu Santo. ¿Ven? Eso es.
32Ahora, fíjense en este hombre: primero él la recibía por las aguas de separación [purificación–Trad.]. “Fe es por el oír”. Segundo: la madera de cedro. El la aplicaba ahora. ¿Ven Uds.?, él–él tiene... él tiene que reconocer la sangre que lo limpia. El todavía no está dentro de la Iglesia. El todavía no está en el compañerismo, pero va en camino hacia allá. El ha oído la Palabra: “Fe es por el oír”. Luego él mira y reconoce esas siete franjas. Si tuviéramos tiempo tomaríamos eso: las siete franjas significan las siete edades de la Iglesia, o las siete dispensaciones, o lo que Uds. deseen llamarlas, que Dios por cada edad únicamente reconoce la Sangre. ¿Ven? Desde Génesis hasta el fin de Apocalipsis, es la Sangre que limpia. Esa franja roja ha pasado por toda la Biblia, desde una cubierta a la otra. La base del compañerismo es a través de la Sangre. Es exactamente correcto. La única base del fundamento para el compañerismo no es a través de organización o cooperaciones; es por medio de la Sangre de Jesucristo, en donde la Sangre nos limpia de nuestros pecados y nos mete en un lugar común.
33Ahora, si él era fariseo, saduceo, o lo que él hubiera sido, él tenía derecho a ese compañerismo. Pero él no podía tenerlo debido a que él era un fariseo, debido a que él era un saduceo; él entraba en ese compañerismo al venir bajo la sangre. Ahora él va hacia la pared. El está reconociendo esas siete edades. En los seis mil años, Dios formó el mundo. Siete mil es un tipo del Milenio, Su reposo. Ahora, como dije la otra noche, cada dos mil años, algo ha sucedido. En los primeros dos mil, Noé construyó el arca. En los segundos dos mil, Cristo vino. Mil novecientos sesenta: ¡está casi al fin! ¿Ven? Y ahora el séptimo... Como Dios obró y formó el mundo en seis días, o seis mil años (lo cual sabemos que la Escritura habla que un día es mil años en el Cielo), y en el siete mil... La Iglesia ha obrado en contra del pecado por seis mil años, y el siete mil, es el Milenio, y un memorial para toda la creación, que Dios ha redimido a Su Iglesia. Le dijo a Adán: “El día que de él comiereis, ese día morirás”. Cuando El permita a un hombre vivir por mil años, es un tipo y un memorial que El ya nunca más destruirá al hombre, y que ya nunca más habrá pecado, que él está de nuevo en compañerismo con Dios, Eternamente. ¡Amén! Correcto. Estamos ahí mismo ahora.
34Ahora, estamos llegando a la puerta, reconociendo la Sangre. Luego cuando Ud. pasa bajo la Sangre, Ud. entra al santuario, cubierto por la presencia del lugar Santísimo, la Gloria Shekinah, todo en el santuario. Cuando fue dedicado, todo el cuarto se llenó de humo, cuando Salomón dedicó el templo. Primero: las aguas de separación [purificación–Trad.]; todavía no estaba bien. Reconoce la Sangre; Ud. va en camino; Ud. está a la puerta. Luego, entra al lugar Santísimo. ¿Qué diría yo de eso? Lutero, bajo justificación, creyendo la Palabra; Wesley, bajo santificación, a la puerta; Pentecostales, en el Espíritu Santo, en el compañerismo, en la Gloria Shekinah. Ud. no puede pararse fuera de la puerta, y mirar hacia adentro, y decir: “¿Qué le pasa a esa gente?” Ud. tiene que entrar bajo esa Sangre y entrar en la Gloria Shekinah. Luego el poder de Dios empieza a caer. Entonces Ud. empieza a ver lo que está sucediendo. Ud.... Como dije la otra noche tocante a entrar en el agua: Ud. tiene que entrar en ello, antes que Ud. sepa de que se trata todo eso.
35Ahora, hay... Lo mismo que Ud. viviendo su vida; Ud. vive de la misma manera. Y si... Ud. únicamente vive en una casa de tres habitaciones. Dios vivió en una casa de tres habitaciones: alma, cuerpo, y espíritu. Dios vivió en una–una casa de tres habitaciones: Padre, Hijo, y Espíritu Santo. Y Uds. viven en una casa de tres habitaciones. El Espíritu viene a una casa de tres habitaciones: justificación, santificación, Bautismo del Espíritu Santo. Y Uds. viven en una casa natural, de tres habitaciones. Primero, Uds. tienen la cocina. Luego, Uds. tienen una sala. Y luego, Uds. tienen una recámara. Fíjense en una pareja joven, antes que ellos puedan completarse en ese amor fileo, amor fileo... Antes... ¿Qué es la primera cosa? Ellos se hacen una promesa uno al otro; se casan. Y ellos viven en esa casa de tres habitaciones. Ahora, Uds. pudieran tener dos recámaras. Pudieran tener un–un comedor extra, pero Uds. únicamente viven todavía en tres habitaciones. Y Uds. viven en este cuerpo, que es una casa de tres habitaciones: alma, cuerpo, espíritu. Todo a lo que Uds.... a cualquier parte que Uds. quieran ir, la naturaleza o lo que sea, todo llega a esos tres. Dios es perfeccionado en ese número tres.
36Ahora, fíjense en esto ahora mientras ellos progresan. Ellos entran en la cocina. ¿Para qué? Para comer; Uds. comen en la cocina. Eso es lo primero. Luego, Uds. entran en la sala para hablar las cosas: reconocimiento, haciendo todas sus confesiones. Pero luego, cuando Uds. entran en la recámara, es cuando su vida casada se completa. Están listos entonces, la vida está, para los pequeñitos y demás. Así es con la Iglesia, cuando pasa por justificación, santificación, para entrar en el Bautismo del Espíritu Santo. Ella está en dolores de parto, la Iglesia está, para dar a luz a los pequeñitos clamando: “¡Mi Dios, mi Dios!” ¿Ven? “Abba, Padre”. ¿Ven? Así es cómo pasamos por esos elementos, para entrar en la Presencia de Dios para el compañerismo. El compañerismo es únicamente reconocido bajo la Sangre.
37El hombre que está afuera, parado en justificación, él puede oír la Palabra. El pudiera ser un orador de cualquier clase, que pudiera explicar esa Palabra de maneras que–que el otro hombre no sabe nada al respecto. Pero aun así, si él no ha pasado a través de esos elementos en... bajo la Sangre, para entrar al compañerismo y la Gloria Shekinah, él no sabe de lo que nosotros estamos hablando. Pero aquí, donde todos hemos recibido el Espíritu Santo, somos completamente uno porque todos hemos participado del mismo Espíritu. Aunque seamos Unitarios, de Los dos dioses, Trinitarios, de Los cinco dioses, Asambleas, Pentecostales de la Santidad, lo que sea, todos somos uno en Cristo Jesús, pues por un solo Espíritu todos somos bautizados (después que hemos sido santificados), dentro de un Espíritu. Justificación: las aguas de separación [purificación–Trad.]; santificación: la limpieza de nuestra alma; y cuando entramos en el lugar Santísimo en donde está la Gloria Shekinah, por ese solo Espíritu somos bautizados dentro de ese solo cuerpo, y tenemos compañerismo con Dios. ¡Amén!
38Dios está otra vez, como El estuvo en el huerto del Edén, teniendo comunión con nuestras almas, hablándonos. Con razón la gente parada afuera con una educación intelectual, está tratando de darse cuenta lo que esa gente está haciendo allí adentro. Uds. nunca serán capaces de hacerlo; es únicamente por las aguas de separación [purificación–Trad.]. Uds. tienen que reconocer que ese animal o esa Cosa que murió por Uds., sí tenía un cuerpo que dio, tenía Sangre que derramó, tiene una Vida que viene de regreso a Uds. Jesús es esa agua de separación. “En el principio era la Palabra, y la Palabra era con Dios, y la Palabra era Dios”. Este es Dios, el mensaje de Dios para Uds., que Jesús murió por Uds.: las aguas de separación. Santificación es lo que nos limpia. Y el Espíritu Santo que salió de El... La razón que la vida animal no les podía dar a ellos el Espíritu Santo, es porque el animal, la vida que estaba en el animal, cuando esa vida fue tomada, era la vida del animal. No coincidiría con la vida humana, porque el animal no tiene alma. Pero cuando Jesús murió, entonces El no únicamente era hombre, sino que El era Dios y hombre, Dios velado en un hombre. Y cuando esa Célula fue rota, Dios se liberó otra vez, para regresar por medio de la Sangre derramada para santificar y vivir en cada vaso, que se atreviera a recibir el Bautismo del Espíritu Santo. Eso es exactamente correcto. Esa es la razón que tenemos ese compañerismo. Eso es lo que hace la cosa real, es algo así como eso.
39Dios tiene una preparación. Esa es la razón que esa gente está feliz. Eso es lo que hace a la gente de la manera que es: porque ha entrado en ese lugar Santísimo. Ellos están bajo el poder de Dios. Ellos–ellos están caminando en la–en la hermosura de Su resurrección. Bueno, seguro que sí. Ese Dios que resucitó, viviendo en ese lugar Santísimo... les digo a Uds. lo que sucedió. Uds. obsérvenlos enmendarse. Las viejas vidas muertas con las que nosotros no podíamos hacer nada, observen qué les pasa a ellas. Bueno, un día ellos dejaron la vara de Aarón allí. ¡Qué cosa! Cuando ellos regresaron al año siguiente a recogerla, tenía flores, y ya tenía vida, y tenía hojas, y flores. Y Ud. tome cualquier vieja vida muerta, y déjela adentro de ese lugar Santísimo por un buen tiempo, y déjela pasar por ese proceso de Sangre, agua, y santificación, y luego entrar en el lugar Santísimo, florecerá. Aunque ella haya sido la mujer más baja que había en esta ciudad, o el peor jugador de apuestas que había, Uds. lo oirían pararse en un desayuno una mañana, y dar un testimonio que sacudiría los tejamaniles del techo de aquí del edificio. ¿Por qué? Es porque él ha entrado en un compañerismo; esa vida muerta ha sido renovada otra vez.
40Ahora, Uds. pueden tomar la vara de Aarón y ponerla en las–las aguas de separación [purificación–Trad.], y no haría eso. Ponerla sobre la... en la sangre, y no haría eso. Pero después que pasa a través de la sangre, para entrar al lugar santísimo, allí es en donde viene el compañerismo, allí es en donde viene la vida. La Vida viene por el Espíritu. ¡Amén! Dios hizo entonces un remedio para eso. Para terminar yo pudiera decir esto: en el huerto del Edén, cuando Dios vio que Sus hijos habían pecado y se habían alejado de El, Dios mismo, quien es el Juez supremo, hizo una reconciliación, para que así El pudiera restaurar ese compañerismo a Sus criaturas por medio de la sangre derramada de un animal. Y esa sangre derramada duró muchos años bajo... hablando de la Venida de Cristo. Pero un día, hace mil novecientos años, Dios hizo una restauración del compañerismo completo, no a un tabernáculo, como Pablo dijo, hecho de manos (en donde el sacerdote entraba cada año con la sangre por el pueblo y por él mismo), sino que en este día, Jesús, una sola vez para siempre, compró un compañerismo Eterno para nosotros. No cada año, para hacer una conmemoración, para regresar y decir: “Bueno, yo he pecado. Yo hice esto, y fui e hice eso”, y ofrecer otro cordero y–y otra cosa. El.... Jesús, una sola vez para siempre, una sola vez para siempre El ha perfeccionado a aquellos que han entrado en ese compañerismo, con una bendición Eterna, un compañerismo Eterno, con la Presencia Eterna de Dios, con el–con el poder del Espíritu Santo, no en un símbolo allá, o en alguna palabra, o en alguna teología, ¡sino el Espíritu Santo en Ud.! El poder de Dios que levantó a Cristo de la tumba está vivo en Ud., y Ud. es una nueva criatura. Entonces Ud. es un hijo y una hija de Dios. ¡Oh, hermano!, eso es. ¡Oh!, se requiere la–la Sangre de Jesucristo para servir, se requiere el poder, la Vida que estaba en esa Sangre.
41¿Ven?, hay un elemento de vida en la sangre. La vida está en la célula de sangre. La vida proviene del sexo masculino, no de la mujer. La mujer no puede producir vida, porque ella tiene el óvulo. Pero... Ella produce el óvulo, pero el varón produce el germen. El germen de vida proviene del varón, porque está en la célula de sangre. Y en esa célula de sangre yace la vida. Y en la célula de sangre, en el estado... en el caso de Jesús, no fue asunto sexual de un hombre, sino el poder creativo de Dios. El creó la Célula de Sangre en el vientre de María con ese óvulo, que produjo al Hijo de Dios, el cual fue el Tabernáculo en el que Dios mismo vivió. ¡Oh, hermano! Uno de estos días yo quiero predicarles a Uds. sobre la Super Señal. Todos quieren una señal, y Dios les dio una Super Señal. Y la Super Señal fue: “Un Niño nos es nacido, Hijo nos es dado”. La Super Señal, una que iba a ser una conmemoración para siempre, que Dios mismo se hizo un cuerpo y descendió. El mismo pasó de ser Dios para llegar a ser nuestra humanidad. ¡Aleluya! Dios llegó a ser hombre, extendió Su tabernáculo para vivir con nosotros.
42¡Hablando de una Super Señal! El pudiera haber venido como un Angel si El hubiera querido. El pudiera haber venido como un hombre maduro, pero vino como un Bebé, sobre un montón de estiércol, llorando. ¡Oh, Dios!, hablando de una Super Señal. Esa es una Super Señal: un Bebé, Jehová llorando como un Bebé, una Super Señal. ¡Oh, hermanos! Luego la gente dice que El es sólo un profeta. ¡Oh, hermanos! La Super Señal: Jehová como un muchacho, jugando; Jehová como un hombre, trabajando en el taller de carpintería; Jehová, El mismo se hizo carne y habitó entre nosotros, extendió Su tienda aquí abajo; El mismo se hizo un cuerpo para vivir en él, para tener una Célula de Sangre, para que esa Célula de Sangre pudiera ser rota. ¡Aleluya! Ese fue el Cordero de Dios que fue inmolado desde la fundación del mundo, que nos trae Eterna redención. La Biblia así lo dice aquí. El nos trajo Eterna redención. Somos comprados por medio de la Sangre preciosa de Jesucristo, la que nos ha dado Vida Eterna. ¿Cómo lo hizo El? Yo no sé.
43Como Uds. saben, el diablo siempre indagaba para darse cuenta quién era El. Un día ellos dijeron: “Si El es el Mesías, El–El hará de seguro alguna señal rara”. El dijo: “Si Tú eres el Hijo de Dios, convierte estas piedras en pan”. El Mesías es un obrador de milagros. Todavía es. Siempre ha sido. Seguro que sí. El “Mesías” fue el “Ungido”. El ungido hoy en día es la Iglesia Mesiánica, esta Iglesia, esta Iglesia de los primogénitos. Esta Iglesia ha pasado a través del agua (“la fe es por el oír”), a través de la Sangre (una vida limpiada), a través del Bautismo del Espíritu Santo. El Espíritu Santo es el Ungido, la Iglesia Mesiánica. ¡Gloria! ¡Seguro! La Iglesia Mesiánica tendrá señales del Mesías en Ella. ¡Aleluya! ¡Seguro! Porque es la Iglesia Mesiánica. Es la Iglesia del Mesías. ¡Amén! Eso me hace sentir tan bien como ese hombre se sentía hace rato. Sí, señor. Una Iglesia Mesiánica con un poder Mesiánico, con señales Mesiánicas. ¡Amén! Ahí lo tienen. Allí es en donde Uds. tienen compañerismo. ¡Oh!, no hay nada como eso. Es perfecto.
44Ahora, piensen de Jehová haciendo una cosa como ésa. Ahí estaba El. El diablo lo miró a El, dijo: “Me pregunto si ese realmente es el Hijo de Dios. Me pregunto. ¿Es ese sólo un profeta común?, o, ¿es ese el Hijo de Dios?” El dijo: “Si eres Hijo de Dios, di que estas piedras se conviertan en pan”. ¿Ven?, él era un... verdaderamente un muchacho intelectual. El–él–él verdaderamente sabía de lo que estaba hablando. Pero Jesús dijo: “Escrito está”. Ahora, él lo llevó arriba, y continuó tratando de darse cuenta. Un día él lo encontró a El en los–en los tribunales de los gentiles. Y él continuaba preguntándose: “¿Pudiera ser El?” ¿Ven? Dios verdaderamente engañó a satanás cuando llegó esa Super Señal. El no sabía lo que El era. “¿Cómo pudiera Jehová nacer en un pesebre? ¿Cómo pudiera Jehová llorar como un bebé y usar pañales?” Bueno, seguro. El pasó por alto... Jesús fue el sacrificio de Dios mismo.
45Yo pienso que la Escritura más dulce que hay en toda la Biblia es esta Escritura: “Padre, Yo me santifico a Mí mismo por causa de ellos”. El era un hombre. El pudiera haber tenido una esposa. El era un hombre. El pudiera haber tenido un hogar, un lugar para recostar Su cabeza. El tenía–El tenía derecho a eso. El era un hombre. El pudiera haber tenido buena ropa. El era un hombre. Pero, ¿qué dijo El? “Padre, Yo me santifico a Mí mismo por causa de ellos”. ¿Qué estaba haciendo El? El estaba instruyendo a doce discípulos que iban a predicar el Evangelio en todo el mundo. El dio un ejemplo. Y hermanos, como ministros, déjenme decirles a Uds., nos conviene no adquirir mucho de las cosas del mundo y cosas alrededor de nosotros. Yo les estoy hablando a Uds. predicadores. Santifíquense Uds. mismos por ellos a quienes Uds. van a guiar. Eso es lo que necesitamos hoy en día, son ministros con una vida completamente consagrada, santificada, que caminen rectamente delante de Dios, que no estén enredados con las cosas del mundo. Apártense de eso. “Padre, Yo me santifico a Mí mismo por causa de ellos”. Pues... no porque El tenía que hacerlo, sino que El lo hizo “por causa de ellos”.
46Ahora, cuando los romanos pusieron un trapo sobre Su rostro, y... ellos sabían que El podía ver visiones, así que ellos lo golpearon arriba de Su cabeza con una vara y dijeron: “Dinos quién te golpeó. Si Tú eres un profeta, dinos quién te golpeó. Te creeremos”. Pero El no abrió Su boca. ¿Ven la sabiduría de Dios? Si Ese hubiera sido un profeta común, El se hubiera encolerizado allí o algo, pero El era Dios; El sabía qué hacer. El sabía quién era ése dentro de esa gente. Cuando El se levantó en el... cuando estaba en la cruz, ellos dijeron: “A otros salvó, a Sí mismo no se puede salvar”. Ese fue el cumplido más grande que alguna vez se le dio a El. Bueno, si El se hubiera salvado a Sí mismo, no hubiera podido salvar a otros, pero El se quedó... El mismo se dio para poder salvar a otros y hacer una preparación. El Dios de Gloria, glorificando a Dios en Gloria, glorificando al Dios de Gloria. ¡Amén! ¡Hablando de la Super Señal y de un camino provisto, un lugar en el que pudiéramos tener compañerismo!
47Mirémoslo a El por unos cuantos momentos. El mundo está en tinieblas. La iglesia, en su punto de vista intelectual, se ha derrumbado hasta el suelo, se ha caído. La nación misma está en cautividad. Es una mañana oscura. Primero, la salida del sol es hermosa; y luego el humo empieza a juntarse en la tierra. Estamos parados en un aposento alto en–en Jerusalén, hace mil novecientos años. Y tomemos un viajecito ahorita, y miremos en dónde nuestro compañerismo... qué sucedió, la razón que podemos tener compañerismo. Observémoslo por unos cuantos minutos, y veamos si no es sobre la base de la Sangre derramada. Yo lo veo a El. Yo oigo un ruido afuera de la ventana. ¿Qué es? ¡Ah!, algunos de ellos están diciendo: “¿Qué ha hecho El?” Yo veo a una mujercita correr al frente y decir: “¿Qué ha hecho El? El únicamente ha sanado a los enfermos, y confortado a los pobres, y traído Vida, esperanzas de Vida a nosotros”. Un hombre le da una manotada para quitarla de la calle, dice: “¿Oirían Uds. a ella en lugar de su propio pastor, o su sacerdote? ¡Fuera con ella!” Alguien más se levanta, dice: “Yo tenía una pierna tullida y El me sanó”. “Llévenlo a El a la horca”. ¿Ven? ¡Oh, qué hora!
48Yo estoy escuchando algo golpetear. Abramos la cortina y miremos afuera. Yo veo viniendo por la calle, una escena que quebraría el corazón de un hombre de hierro: Uno que era–que era inocente de cualquier pecado, pero sin embargo tomó el pecado de todo el mundo sobre El. El nunca conoció nada de pecado, El nunca, en ninguna ocasión, desagradó a Dios, Su Padre. Nunca hubo una ocasión que El hiciera algo que estaba mal. El era el perfecto y el único Hombre perfecto en el mundo, y la iglesia imperfecta lo condenó a El a muerte. ¡Hablando de un lugar! Ellos querían sus propias organizaciones, sus propios compañerismos, y demás. Pero Dios estaba haciendo un camino para el creyente verdadero, para el verdaderamente sincero, para los creyentes honestos. Como dije anoche: cada vez que el diablo produce un Goliat, Dios tiene un David en alguna parte. Así que sólo–sólo recuerden eso siempre. Ahora, Dios estaba haciendo un camino para el creyente verdadero, como Jesús había dicho: “Viene el tiempo cuando... Dios es Espíritu y El... El busca aquellos que le adoren en Espíritu y en Verdad”. Yo oigo el golpeteo. Miro hacia abajo y veo a un hombre muy frágil y pequeño. El viste una pequeña túnica blanca, toda tejida sin una sola costura. A medida que El camina, arrastrando la cruz, ella va golpeteando sobre la calle, golpeando en Su cabeza. Espinas, la Sangre cubriéndole Su rostro, a medida que empieza a subir el monte.
49Yo me fijo en algunas pequeñas manchas rojas en Su túnica. Me pregunto: ¿qué son ésas? ¿Qué son esas pequeñas manchas rojas atrás de Su túnica, a medida que sube el monte? Mientras más avanza El, más brillantes se hacen esas pequeñas manchas, y más anchas se extienden, extendiéndose más, y más. Y cuando menos piensa, todas se unen en una enorme mancha roja de Sangre, golpeándole en las piernas de esa manera. ¿Qué era eso? Dios haciendo una disposición para el compañerismo, Dios haciendo un camino para el compañerismo desde la fundación del mundo, para que pudiéramos venir aquí bajo el poder del Espíritu Santo y disfrutar las bendiciones espirituales, dejando el mundo afuera. No sabe nada tocante a nosotros, no sabe nada tocante a nuestra adoración, no sabe nada tocante a nuestro Dios, ellos simplemente están allá afuera en alguna clase de... Ellos van a la iglesia, ¡oh, seguro! Eso es de lo que yo estaba hablando anoche. No trate de ser como ellos; vengan bajo la Sangre del compañerismo. Juntémonos y sentémonos en lugares Celestiales.
50Me fijo, que a medida que El se tambalea y se cae, y se levanta, y ellos lo están azotando, y golpeándolo, y bofeteándolo, y escupiéndolo a El, y en la cara colgándole escupitajos y... ¡Qué desgracia! Si Uds. únicamente pudieran ver eso, y saber que sus pecados fueron los que hicieron eso. Ese era El tomando el castigo de Uds. Ese era el parachoques que está entre Uds. y Dios en estos momentos. Dios los mataría a Uds. en este momento, porque El no puede mirar la injusticia; pero allí fue hecha una propiciación para nuestros pecados. La sangre había bañado el suelo (desde el inocente Abel hasta–hasta ese tiempo), por medio de cordero, tras cordero, tras cordero, y becerra, tras becerra, tras becerra; pero ahora la Palabra estaba siendo hecha manifiesta. La Palabra iba a llegar a ser Espíritu. La Palabra iba a estar habitando entre nosotros. La Palabra iba a estar en nosotros. “Yo escribiré Mis leyes sobre las tablas de carne del corazón de ellos”. Algo estaba sucediendo. Ahora fíjense, subiendo el camino. Ahí vino una abeja. El diablo dijo: “¿Sabes qué?, un hombre con tanta desgracia así sobre El, no pudiera ser Dios. Eso es todo. El no pudiera ser”. De esa manera ellos piensan hoy en día: “¿Cómo pudiera una gente gritar, y–y tratar de hablar precipitadamente en alguna otra clase de lenguas, y salir allá y alborotar, y–y mujeres, mujeres hermosas, sacrificándose ellas mismas, a no mostrar sus cuerpos a la gente (para lo cual fueron hechas ellas) y todas estas otras cosas?” Y como un... “¿Cómo pudieran cubrirse de esa manera, muchachas jóvenes y hermosas sin ningún maquillaje en ellas, sólo así de esa manera y cosas como esas”. ¿Ven?, ellos no lo entienden. Ellos dicen: “¿Cómo es eso?”
51Eso es lo que el diablo dijo tocante a este Hombre: “¿Cómo puede El llegar a ser una desgracia?” Tome a una muchacha de rock-and-roll, deje que entre a este compañerismo, ella se limpiará rápidamente. Ella dejará su cabello crecer y se pondrá un vestido hermoso y decente, se quitará esos pantaloncitos cortos y los pantalones, y ella será diferente. Dirán: “¿Qué le sucedió a esa mujer?” Esa es la misma cosa que pensó el diablo: “¡Oh, eso no puede estar bien!” ¿Ven? “Eso no puede estar bien. El no es el Hijo de Dios”. Así que él dijo: “Ven muerte. Ve allá y agárralo a El. El no es el Hijo de Dios, o El no estaría en tanta desgracia así”. ¿Ven? El pensó que era desgracia, pero El estaba llevando el reproche. Yo espero que Uds. vean de lo que estoy hablando. Yo no pudiera ser capaz de hacerlo lo suficiente claro. ¿Ven? El estaba llevando el reproche de Uds.
52Y mientras El subía el monte, el diablo decía: “Ven muerte, ve y aguijonéalo a El y mátalo ahora”. Muy bien. El diablo vino, el aguijón de la muerte vino, empezó a zumbar alrededor de El. Como Uds. saben, a todos les horroriza esa picadura de la muerte, porque es horrible (¿ven?), la picadura de la muerte. Uds. los han oído gritar, y llorar, y gritar a voz en cuello y... por misericordia. Yo tengo un libro de las últimas palabras de gente notable. Y en la mitad de él, están las últimas palabras de gente notable del mundo, reyes y reinas, que murieron sin Dios. Una reina dijo (creo que una reina de alguna parte, Inglaterra, o alguna parte), dijo: “Yo daría mi reino y todo lo que hay en él, si pudiera tener cinco minutos más de vida para arrepentirme”. ¿Ven?, ¿ven? Ella no podía hacerlo. ¿Ven? Y luego tengo las vidas de grandes hombres, como Dwight Moody y ellos. Cuando él se levantó, dijo: “¿Es esto la muerte?” Dijo: “Esto es mi día de coronación”. ¿Ven? Seguro.
53Yo tengo la vida de Pablo Rader, de quien se habló de... unos convertidos en su tabernáculo. Pablo, cuando él se estaba muriendo, llamó a su hermano, Lucas, quien estaba en el cuarto contiguo. El dijo: “¿Dónde está Lucas?” Y Lucas estaba en el cuarto contiguo. El dijo... El y Pablo andaban juntos, como Billy y yo andamos juntos. Y él–él dijo: “Lucas: hemos llegado muy lejos juntos, ¿no es así, hermano?” Dijo: “Hemos pasado por muchas batallas difíciles juntos”. Lucas dijo: “Así es, Pablo”. Pablo dijo: “Piénsalo. En cinco minutos contando desde ahorita, yo estaré parado en la Presencia de Jesucristo, vestido en Su justicia”. [Porción sin grabar en la cinta–Ed.]. Yo lo abracé, lo besé. Nos salimos, y yo me alejé llorando. Unas cuantas horas después de ese momento, él se levantó en el cuarto, y dijo: “¡Mira nada más!, si no está ahí el Hermano Fulano de tal, que se convirtió en mi reunión” (murió; había muerto hace cincuenta años), estrechó su mano; y se quedó parado, estrechando manos con los santos de Dios, sus convertidos, que ya se habían ido al Cielo, hacía cincuenta años. Me pregunto si él no entró en aquel Lugar en donde yo estuve aquella mañana, y viendo eso, estrechando manos de esa manera. Las vidas de grandes hombres nos recuerdan a todos, Que podemos hacer nuestras vidas sublimes, Al partir dejando tras nosotros Huellas en las arenas del tiempo. Huellas, que tal vez otro, Mientras navega sobre la majestuosa alta mar de la vida, Un hermano naufragado y triste, Al verlas, tomará ánimo otra vez.
54Correcto. Ahora, esa abeja dijo: “¿Sabes qué?” Esa muerte dijo: “Solamente es un hombre. Eso es todo lo que El es. El sólo es un profeta común, o El hubiera hecho algo tocante a eso allá. Dios no hubiera muerto de esa manera. Así que yo lo aguijonearé”, y él ancló ese aguijón en El en la cruz. Oh, hermano, ¿sabía Ud. que cuando una abeja ancla su aguijón, sabe Ud. lo que sucede? Si realmente está profundamente anclado, ya no tiene más aguijón. Y cuando el aguijón de muerte fue anclado en la carne de Dios, le sacó el aguijón. Correcto. Así que hoy en día, nosotros no tenemos ninguna picadura de muerte. Puede zumbar y hacer ruido, pero nosotros podemos pararnos como Pablo (los que estamos bajo este compañerismo): “¿Dónde está, oh muerte, tu aguijón? ¿Dónde, oh sepulcro, tu victoria? Mas gracias sean dadas a Dios, que nos da la victoria por medio de nuestro Señor Jesucristo”. Allí fue en donde la muerte fue sorbida en victoria: cuando la abeja perdió su aguijón. La abeja de muerte perdió su aguijón en el Calvario, cuando aguijoneó a Dios Todopoderoso manifestado en carne. Hoy en día, ella ya no tiene aguijón.
55¿No están Uds. contentos de estar bajo este compañerismo? ¿No están Uds. contentos que oyeron la Palabra? “La fe es por el oír”, tomando la fe sencilla y aplicándola, tomando la madera de cedro de la cruz, y siendo santificados de todas las cosas del mundo, y luego entrando por medio de la escarlata, la lana metida en el colorante, que tiñó la lana de rojo con la sangre de un animal. Y de esa misma manera la lana, nosotros mismos, siendo teñidos... ¡Oh, hermanos! Yo en una ocasión fui un leproso, tan manchado de pecado como podía estar, pero El me llevó a la tina de Su propia Sangre, y El me tiñó allí. Y entonces yo estoy ahora en el interior del tabernáculo de Dios, con la gracia, bajo compañerismo. Antes yo me paraba en la calle... Mi padre era un contrabandista de licor y todo, y nadie... Sin ropa que usar, y el cabello colgándome hasta el cuello, y sin zapatos, mis pies descalzos. Y la gente ni siquiera me hablaba, aun como jovencito, por causa de mi familia. Tenía una fama muy terrible: tiroteos, riñas, asesinatos, y todo. Si alguien estaba hablando conmigo, ellos se alejaban si veían a alguien más venir, porque no querían que los encontraran en la calle, hablando conmigo allí. Yo continúe persistiendo. “¡Hay algo más grande que esto! ¡Hay algo en alguna parte!” Yo fui a la tina y fui teñido en la Sangre del Señor Jesús. Y el otro día mi esposa dijo... cuando llego a casa, tengo que escabullirme y salirme al bosque para evitar a la gente, y recibir unos cuantos minutos de descanso. ¿Qué lo hizo? ¿Personalidad? Yo no tengo ninguna. ¿Qué? ¿Educación? Yo no tengo ninguna. ¿Qué lo hizo? La preciosa Sangre de Jesucristo que me ha limpiado del pecado y me ha santificado, y teñido mi alma en Su bondad y Su misericordia. Y ahora, yo estoy bajo el compañerismo con decenas de millones de santos de Dios alrededor del mundo. Ese es el real y verdadero compañerismo. Yo estoy muy contento que soy uno de ellos. ¿No lo están Uds.? [La congregación dice: “Amén”–Ed.].
56Voy a cantarles una alabanza. Yo sé que los va a sorprender a Uds., pero voy a cantarles una. No sé si pueda o no, pero lo voy a intentar. Ellos estaban reunidos en el aposento alto, Todos orando en Su Nombre, Ellos fueron bautizados con el Espíritu Santo, Y el poder para servicio vino; Ahora, lo que El hizo por aquellos en aquel día, El hará lo mismo por Uds. Estoy tan contento que puedo decir que soy uno de ellos. Uno de ellos, uno de ellos, Estoy tan contento que puedo decir que soy uno de ellos (¡Aleluya!) Uno de ellos, uno de ellos, Estoy tan contento que puedo decir que soy uno de ellos. Ven, mi hermano, busca esta bendición Que limpiará tu corazón de pecado, Que empezará a sonar las campanas de gozo Y mantendrá tu alma en fuego; ¡Oh!, está ardiendo ahora dentro de mi corazón, ¡Oh, gloria a Su Nombre! Estoy tan contento que puedo decir que soy uno de ellos.
57¿No están Uds. contentos en esta mañana que son uno de ellos? Me recuerdo que caminando por las calles... Uds. saben mi pequeña historia tocante a la mujer de color, en Memphis [“Menfes”, pronunciación figurada– Trad.], en aquella ocasión. Cómo yo iba por la calle tarareando esa alabanza, y ella estaba parada allí, esperándome. El Señor sanó a su hijo. Sí, señor. ¡Oh!, esta gente pueda que no sea estudiada (sin educación), Ni se jactan de fama mundana, Todos ellos recibieron su Pentecostés, Por la fe en el Nombre de Jesús; Y ellos están ahora diciendo, a la largo y a lo ancho, Que Su poder todavía es el mismo, Estoy tan contento que puedo decir que soy uno de ellos. ¡Oh, hermanos! ¿Cómo lo recibí? Por medio del compañerismo de la Sangre. Yo vine de ser una rata de callejón, para llegar a ser su hermano, para tener compañerismo con Uds. en las cosas buenas de Dios bajo la Sangre derramada, para el compañerismo de los santos adorando a Dios. Inclinemos nuestros rostros.
58¿Habría, por casualidad, alguien aquí que no ha entrado en ese compañerismo? Ud. no sabe lo que es la Gloria Shekinah. Ud. dice: “Hermano Branham: yo soy un Cristiano, yo hice una confesión”. Eso está bien. Ud. ha venido a través de las aguas de separación [purificación–Trad.]. “Mire, Hermano Branham, yo–yo he sido santificado. Yo no fumo o bebo con...” Eso está muy bien, mi hermano, ¿pero ha entrado Ud. en el compañerismo, en donde Dios lo encuentra a Ud. bajo la Sangre derramada? Después que Ud. ha pasado bajo la Sangre derramada, la Vida en esa Sangre regresa en la forma del Espíritu Santo, lo cual es Cristo en el Espíritu para tener compañerismo con Sus hijos. Si Uds. no han entrado y quieren ser recordados en oración, ¿levantarían su mano, dirían: “Recuérdeme”? Dios la bendiga, señora...?... ¡Oh, hermanos! Ocho o diez, quince manos. Oremos.
59Señor, oh, la hora es tarde. Y... pero, oh, Dios, ¡esta preciosa verdad, este lugar de compañerismo, este... debajo de la Sangre del Señor Jesús! ¡Cuán contento estoy! ¡Sublime gracia (dijo el poeta), del Señor, Que a un infeliz salvó! Yo ciego fui, más hoy veo ya; Perdido y El me halló. Dios Padre, ayúdame a mantenerme yo mismo santificado, pequeño, nunca ser grande, sino sólo permíteme ser como Tú quieras que yo sea, para que pueda llegar al hermano pobre que–que no tiene la oportunidad, para que quizás él–él pueda ver que–que Tu gracia es suficiente para todas las cosas. Permite ser una huella, Señor, sobre las arenas del tiempo. Cuando se termine mi vida... Como dijo el Hermano Carlson: el Hermano Roberts y yo, y todos nosotros, tendremos que irnos algún día. Pero, Dios, mientras esté aquí, permíteme recordar el pozo de donde yo fui sacado. Permíteme recordar la Sangre preciosa todos los días de mi vida, y mantenerme yo mismo pequeño, para que el hermano pobre, que pudiera pensar que Dios únicamente puede lidiar con la “alta sociedad”, el rico, permítele ver que Dios... Permíteme hacer una huella en alguna parte, Señor, que guiaría a ese hermano al lugar de compañerismo. Concédelo, Señor.
60Bendice estas manos que fueron levantadas. Ellos están aquí buscando y anhelando venir bajo ese compañerismo. Quizás ellos han recibido la Palabra y han sido separados. Quizás ellos han–han sido perdonados de sus pecados y verdaderamente, después que sus pecados son perdonados, ellos pueden estar santificados de las cosas del mundo, pero nunca han entrado en esa Gloria Shekinah. Ellos tienen que entrar por medio del Bautismo del Espíritu, que nos bautiza dentro de este solo cuerpo de la Gloria Shekinah. Yo pido que Tú lo hagas, Señor. Estoy muy agradecido por estos hombres en esta mañana que hablaron antes que yo, grandes hombres, que han tenido compañerismo en esta gran cosa, quizás antes que yo naciera. Qué gente tan honorable; cómo estoy contento de ser contado con ellos en esta mañana, Padre. Te pido que Tus bendiciones Eternas descansen sobre todos y cada uno de nosotros, y que las reuniones continúen poderosamente. Bendice al Hermano David duPlessis. Bendice al Hermano Carlson, y a todos, y a nuestro precioso Hermano Sullivan, y a todos estos cantantes y a los preciosos hermanos de todas partes, Señor, y a nuestras hermanas. Señor, algunas veces yo hablo muy directo a esas mujeres. Te pido, Señor, que ellas nunca reciban una impresión mala de mí.
61Cuando yo vi a esa mujer aquella mañana, dijo que tú la guiaste a ella a Cristo después de los noventa años de edad. Señor, yo–yo sólo quiero que sean hermanas. Y–y que ellas entiendan eso. Que los ministros, que quizás ese... como aquel en la plataforma la otra noche, que Tú lo expusiste y le dijiste que estaba fumando cigarrillos (aquí en la plataforma). Cómo Tú expusiste sus pecados, y él era un predicador. Dios, yo–yo amo a ese hermano. Yo amo a todos esos hermanos, pero... si no los amara, habría algo mal en mí. Pero, Señor, cuando yo tengo que decirlo, permíteles saber que no soy yo haciendo eso; ese es Tu Espíritu que–que está–está exponiendo el pecado del mundo. Y ¿cómo me puedo contener y mantener mi ministerio, Señor? Yo no puedo hacerlo. Y permite que ellos no sientan maldad, sino que sólo vayan a la Palabra y busquen a Dios. Concédelo. Que toda persona enferma en la Divina Presencia en esta mañana, que extienda su mano en estos momentos, para que arranque un puñado lleno de hisopo de su propia vida, la poca fe que tenga, y luego aplique la Sangre de Jesucristo en ese lugar enfermo. Obsérvenlo desaparecer. Oh Dios, concédelo. Perdónanos nuestras faltas. Bendice a los evangelistas, pastores, maestros, en todas partes, y que millones de personas todavía entren en este compañerismo bajo la Sangre de Tu Hijo. Lo pedimos en Su Nombre. Amén. Dios los bendiga. Lo siento haberlos retenido todo este tiempo, pero no miré el reloj para ver que era tan tarde así. Yo pensé que únicamente había estado aquí como por quin-....