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~ NO TEMAIS ~
1Dios los bendiga. Es muy bueno estar de nuevo en la casa del Señor en esta noche; siempre contentos de venir a la casa del Señor. Yo estoy... Para el tiempo que llegamos a conocernos, ya casi es tiempo para irnos otra vez. La convención termina mañana en la noche; creo que eso es correcto. Pero yo creo que podemos quedarnos hasta el domingo en la tarde; eso es... Uds. que tienen que partir, que sólo hicieron preparaciones para quedarse el tiempo de la convención, por supuesto harán arreglos para partir. Y yo estaba tratando de sólo hablar en la convención, y luego poner otras dos noches, acomodarlas, otras dos reuniones, para orar por toda la gente. Pero oigo que algunos de ellos tienen que partir, así que vamos a orar por los enfermos en esta noche.
2Y ahora, si hay algunos de Uds. que sí se van a quedar más, estaremos muy contentos de tenerlos para el servicio el sábado en la noche. Luego vamos a tener uno el domingo en la tarde, para no interferir con el servicio de ningún otro ministro. Y Uds. visitantes que se van a quedar más aquí, encuentren alguna de esas buenas iglesias de por aquí, estos hermanos que están cooperando en esta convención y reunión. Y encuentren Uds. un lugar para asistir a la escuela dominical, y lleven a sus pequeñitos y vayan a la escuela dominical. Y yo estoy seguro que Uds. recibirán una calurosa bienvenida, de cualquiera de estos hermanos. Será la iglesia de su elección.
3Y, así que entonces–entonces, cerraremos el domingo en la tarde, para mostrar respetos a nuestros hermanos quienes tienen sus reuniones asignadas. No estamos aquí por dinero, o por alguna otra cosa más, sino para tratar de ayudar a nuestros hermanos empujar la carga hacia adelante, todo lo que podamos. Y también lo estamos queriendo ayudar a él a orar por la gente enferma, hacer todo lo que podamos hacer para ayudarlos. Nosotros hemos venido aquí por ese propósito. Y ahora, ha estado un poquito frío, y algunos de ellos se están quejando... ¿Dónde está mi viejo amigo, el Hermano Kidd, en esta noche? Yo... [Alguien dice: “Yo lo invité que subiera aquí, Hermano Branham, pero él quería esperar o algo”–Ed.]. Muy bien. Déjenme decirles... ¿Puede Ud. oírme, jovencito? Muy bien; está bien. Oh, el Señor lo bendijo y lo sanó, cuando él... los doctores pensaban que él se iba a morir. El todavía está con nosotros. Yo quiero que Ud. suba aquí mañana en la noche para que me cite esa alabanza que me citó cuando fui a visitarlo. ¿Ve? ¿Sabe Ud. esa alabanza, la que yo le dije que quería que Ud. citara? Recuerde que le prometí eso al Señor. Así que Ud. tiene que subir aquí mañana en la noche, jovencito. Yo quiero que Ud.....
4Déjenme decirles, yo nunca olvidaré esa visita. Salí de la casa como a las dos de la mañana, tratando de hacer mi viaje muy rápidamente (porque tenía que salir), para ir a ver al anciano, al Hermano Kidd. Y yo dije: “¿Puede esperar él hasta el domingo?” Su querida esposa dijo: “De acuerdo a los doctores, él no estará aquí para entonces”. Dijo: “Es–es mejor que vengas ahorita mismo, Hermano Branham”.
5Bueno, me subí inmediatamente a mi automóvil a las dos de la mañana, y tenía temor que me fuera a dormir, porque había estado despierto hasta casi la media noche. Y yo conseguí a Billy que me ayudara, y llegamos a la casa. Y miré sentado allí, y ese ancianito, yo–yo–yo sentí tanta lástima por él. Ese... Un bastoncito viejo en su mano así, se miraba para mí como el anciano Jacob cuando se estaba preparando para partir, Uds. saben, llamando a los hijos para que se reunieran a su lado. Y allí estaba una mujer, una de los miembros de su iglesia. El Hermano Kidd está en sus setentas, y yo soy... No sé; ella estaba en sus ochentas y algo, o quizás noventas. Tan lúcida... Noventa y dos; noventa y dos años de edad. Tan... Mucho más inteligente que yo; tan inteligente y lúcida como ella podía estar.
6Noventa y dos años, y el Hermano Kidd, sentado aquí, la miró, dijo: “Abuela (y él setenta y algo, Uds. saben), abuela, te miras como una hermosa campanilla blanca [flor–Trad.] esta mañana”. Yo dije: “Eso es correcto: hecha pura y blanca en la Sangre del Cordero”. Lo miré en los setentas, y su esposa como unos setenta y algo, y yo pensé: “¿Qué están esperando Uds. ancianos en esta mañana, de todas maneras?” Yo pensé: “Sólo esperando que venga el barco (eso es todo), para cruzar al otro lado del río”. ¡Qué tiempo tan maravilloso! Y él dijo: “Yo no le puedo cantar a Ud. una alabanza, pero quiero citarle una”. Yo dije: “Hermano Kidd, quiero que Ud. me cite ésa en la plataforma en Chatauqua”. Yo los vi a todos ellos voltear y mirarse. “¿Estará él en Chatauqua?” “Oh, sí, él va a estar allá”. Aquí está él, sentando aquí en esta noche; ha estado en la reunión cada noche. Así que estamos tan agradecidos por eso. Gracias al buen Señor.
7Tantas cosas se han dicho y hecho, que me tomaría horas. Y yo sé que Uds. casi se congelan allá afuera. Voy a decirles a Uds.... Ella no está aquí esta noche, mi esposa. Ella dijo: “Bill, tú estás congelando a esa gente”. Dijo: “Ellos están envueltos allí afuera en cobijas, algunos hasta arriba de su cabeza. Y hay algunos de ellos ni siquiera con un suéter puesto, algunos de ellos, que vinieron no lo esperaban”. Y dijo: “Tú solamente continúas predicando”. Y yo dije: “Bueno, mientras estén allí, yo continuaré”. Así que.... Bueno, yo creo que preferiría que estuviera un poco frío, que si estuviera muy caliente. Así que estamos agradecidos por lo que el Señor envía, sea lo que sea.
8Ahora, para orar por los enfermos, yo voy a tratar en esta noche de regresar y llamar a unas cuantas personas, y usar el viejo ministerio del discernimiento, si es Su voluntad, yo no sé si es Su voluntad; si no es Su voluntad, entonces los pasaremos por la fila. Entonces pues, mañana en la noche, vamos a cambiar la cosa. ¿Ven? Y yo voy a tratar de orar por los enfermos de una manera diferente mañana en la noche, si es la voluntad del Señor. Ahora, en esta noche, abramos nuestras Biblias ahora, Uds. que están anotando el texto. Sólo por unos–unos cuantos momentos, porque tenemos una fila de oración, y queremos... yo... Billy me dijo rumbo aquí, que había repartido cien tarjetas, creo yo, esta tarde. No pudiéramos pasarlas todas por una línea de discernimiento, pero tomaremos unas cuantas de ellas. Y luego mañana en la noche, empezaremos con algo más, y yo creo que será mucho mejor. Mateo 14, empecemos en el versículo 22: En seguida Jesús hizo a sus discípulos entrar en la barca e ir delante de él a la otra ribera, entre tanto que él despedía a la multitud. Despedida la multitud, subió al monte a orar aparte; y cuando llegó la noche, estaba allí solo. Y ya la barca estaba en medio del mar, azotada por las olas; porque el viento era contrario. Mas a la cuarta vigilia de la noche, Jesús vino a ellos andando sobre el mar. Y los discípulos, viéndole andar sobre el mar, se turbaron, diciendo: ¡Un fantasma! Y dieron voces de miedo. Pero... Jesús... en seg-... Pero en seguida Jesús les habló, diciendo: ¡Tened ánimo; yo soy, no temáis!
9Debió haber sido justo como a la puesta del sol; había sido un día tremendo. Algunas grandes cosas habían sucedido. Ellos habían visto suceder algo que nunca había sucedido antes en toda la historia del mundo. Y generalmente cuando Jesús está presente, uno ve cosas suceder que son extrañas, raras. El pescador corpulento estaba aplicando sus grandes músculos fuertes a la pequeña barca, mientras él la desatracaba de la orilla. La gente se había reunido en la orilla, y haciendo un ademán de despedida mientras él desatracaba la barca, sacó la proa, la volteó, y les hizo un ademán de despedida a toda la gente en la orilla. Y lo puedo ver caminar y tomar su asiento al lado de Andrés, su hermano, coger el remo, y empezar firme con el resto de los hermanos, moviendo la pequeña barca a medida que empezaban a cruzar el lago. De vez en cuando, se levantaban, hacían un ademán de despedida a la gente mientras estaban alabando a Dios, y haciéndoles un ademán de despedida, siendo que acababan de recibir órdenes de parte de Jesús que cruzaran el lago al otro lado. El llegaría después. Y El había subido a una montaña para orar solo.
10Entonces, ha de haber habido un largo silencio. Todos, después que fue hecho el último ademán de despedida, ha de haber habido un silencio por un ratito. Nadie dijo nada, a medida que cada hombre doblaba su espalda contra los remos, y movía la pequeña barca mientras cruzaba en el tranquilo mar a medida que el sol se ocultaba. Todo parecía estar apacible y tranquilo. Era un día que había terminado. ¿Se han fijado Uds. alguna vez que cuando el viento está soplando muy fuerte, por lo general se detiene a la hora que el sol se pone? Es extraño cómo cosas como ésas suceden. En las montañas cuando uno está cazando, no importa en qué dirección esté soplando el viento, bajará por la montaña cuando raye–raye el día, bajará por la montaña. No importa si el viento está soplando por arriba de la montaña, cambiará y bajará, cuando empiece a rayar el día. ¿Les gusta observar cosas en la naturaleza? De esa manera uds. encuentran a Dios; El sencillamente está todo alrededor de Uds. en todas partes. Obsérvenlo a El en la naturaleza. Si es la voluntad del Señor, antes de irme, quiero predicar sobre Dios en Su naturaleza.
11Entonces nos damos cuenta, que después de un largo silencio, y el pequeño mar en calma, y la pequeña barca avanzando rápidamente mientras cruzaba el–el mar, ha de haber sido el joven Juan... El era el más joven de los discípulos, y más o menos (me imagino) uno que le gustaba platicar. Debe haber dejado su remo para flotar sólo un momento, y dijo algo así: “Hermanos: yo estoy más convencido ahora que nunca en mi vida, que nosotros no estamos siguiendo a algún fanático. Yo estoy más convencido que nunca que El es exactamente lo que El dice que es. Porque hoy, cuando El estaba parado partiendo ese pan y alimentando a esos cinco mil, ¿se fijaron Uds. la mirada en Su rostro? Cuán sobrio, cómo El se miraba como Jehová parado allí (y El era Jehová parado allí), partiendo ese pan y alimentando a cinco mil”.
12“Y esto es lo que vino a mi corazón, hermanos: yo puedo recordar las historias de cuando sólo era un muchachito, mi madre me las leía de las Escrituras, de la sagrada Palabra. Y ella leía que cuando nuestros antepasados entraron a esta tierra, que el gran Jehová Dios, por un lapso de cuarenta años, hizo pan en el Cielo cada noche y lo mandó como lluvia al suelo para el pueblo. Y cuando yo lo estaba mirando a El hoy tomando un pedazo de pan y partiéndolo, y repartiéndolo a nosotros, cada vez que yo extendía mi mano, temblaba. Pues miraba, y tan pronto como El partía un pedazo de ése, otro pedazo había crecido igual que ése. ¿De dónde estaba El tomando ese pan cocinado? Y cuando El partía un pececillo, yo me fijé que un pedazo de pececillo (no pez crudo, pececillo cocinado y sazonado) ya había crecido para el momento que El extendía Su mano otra vez, y tomaba otro pedazo de pececillo”.
13“El debe tener alguna conexión en alguna parte con Jehová; debe estar en alguna parte alrededor de El o dentro de El. Pues ninguno pudiera hacer eso a menos que Dios estuviere con El. Y este Hombre que la gente piensa que es un fanático, yo estoy más convencido que nunca que, El es el Hijo de Jehová o El no pudiera hacer esas cosas, porque El está haciendo las mismísimas cosas que Jehová hizo. Y, ¿pueden Uds. recordar a El también diciendo que ‘si Yo no hago las obras de Mi Padre, entonces no me creáis’?” Así es como es vindicado un hombre, así es como es conocido un Cristiano: es por la vida que Ud. vive, y las obras que Ud. hace.
14Alguien me dijo (creo que fue anoche), dijo: “Hermano Branham, ¿de dónde proviene esto? ¿Cómo es capaz Ud. de seguir reunión tras reunión, manteniéndose bajo la unción, y... aun una sola señal hizo a Jesús debilitarse, cuando la mujer tocó Su manto?”. Dijo: “Yo lo veo a Ud. estar por una hora bajo eso”. Yo dije: “Me gustaría decirle a Ud. de dónde proviene eso. El no quiere que yo diga esto, pero mi hermano sentado aquí, Gene Goad, ese hermano no come pan ni bebe agua por días, ayunando y orando. Aquí está Pat Tyler, este otro hermano sentado aquí al lado de él. Esos hombres se postran en sus rostros sin comida ni agua cuando estoy en una reunión, orando por mí. De allí es de donde proviene. Si no hubiera algo así, yo fracasaría”. Esos son los hombres detrás de la cortina: Los hombres que oran por fuerza para un mensaje, que rinden todo. Quizás ellos no tienen los dones para hacer esas cosas, pero ellos están poniendo todo el esfuerzo que pueden para apoyarlo. Y de la única manera que ellos saben que lo pueden hacer, es orar delante de Dios y ayunar. Allí es donde está el poder: permitir que alguien ore por Ud.
15Yo puedo oír a Juan decir: “Cuando miré Su rostro, parecía ser la mismísima apariencia de Jehová. Y estoy seguro que El está conectado con Dios, porque El hace la misma clase de obras. Díganme: ¿cuándo fue creado pan alguna vez, fuera de la mano de Dios? Así que debe ser Jehová”. Entonces ha de haber sido el pescador corpulento, Pedro, quien le gustaba hablar de todas maneras, que ha de haber meneado su cabeza y dicho: “¿Saben qué?, cuando Andrés, aquí, mi amado hermano, quien ha sido un asociado y pescador conmigo aquí en el mar por muchos años, cuando él asistió a la reunión de ese hombre incivilizado (como lo llamaban), Juan, vestido con un pedazo de piel de oveja envuelta en él, y él venía y me decía que este profeta hablaba de un Mesías que venía, que estaba a la mano. Un día él entró corriendo frenéticamente, y dijo: ‘¡Simón, sucedió hoy!’” “‘¿Qué sucedió?’, le dije a él”. “¡El ha venido, Jesús de Nazaret, el Mesías de Dios!” “Oh, mira, espera un momento Andrés. ¿Respecto a qué te tiene todo alborotado ese predicador?” “Yo estaba parado en el río, cuando vi a un Hombre joven caminando hacia la orilla (en Sus treintas), y se metió al río, y fue bautizado por Juan. Y cuando El salió del agua, yo vi una Luz como una estrella descendiendo de los cielos. A mí me parecía como esa misma Columna de Fuego que nuestro pueblo siguió a través del desierto a esta tierra. Y cuando se acercó a El, le aparecieron alas como una paloma. Y se posó sobre El, y una Voz salió de esa Columna de Fuego, diciendo: ‘Este es Mi amado Hijo, en quien me complazco habitar”. “Oh, yo nunca lo olvidaré, Andrés”. Y él lo abrazó, lo acercó a él. “Y luego me fui con él, y yo pensé: ‘Veré a este Hombre que es tan extraño. El es un... Debe ser un Carácter extraordinario, porque yo sé que mi hermano aquí no es un fanático de ninguna manera. El vio algo en ese Hombre que era diferente, o él no estaría así de entusiasmado’”. “Así que yo recuerdo los días que estuve aquí en el mar con mi anciano padre fariseo, antes que él muriera”.
16Y todos los hermanos han de haber sacado del agua sus remos, para escuchar lo que él estaba diciendo. “Yo recuerdo que mi anciano padre fariseo me dijo cuando estábamos pescando juntos, él dijo: ‘Hijo, Simón, me supongo que no veré el Mesías que viene; me estoy haciendo viejo, y mis días son pocos. Pero yo te he criado para que lo busques a El. Ahora, permíteme enseñarte, hijo, para que tú estés seguro que sabrás quién es este Mesías, porque habrá muchos falsos que se levantarán. Muchas grandes cosas sucederán justo antes que venga este verdadero Mesías, pero habrá una verdadera señal Mesiánica con El. Y aquí está la señal por la cual tú sabrás si El es verdadero o no: El será un Profeta, un Dios Profeta. El será más que un profeta; El será Dios. Pero El también será un Profeta, porque la Escritura dice (por lo que nos guiamos, Simón), que Moisés dijo: “El Señor nuestro Dios levantará de entre vosotros un Profeta como yo”. Y ahora El, congregará al pueblo. Y cuando tú veas al Mesías venir, la señal de que El es el Mesías, será que El será un Profeta. Y tú espéralo a El, pues por cuatrocientos años, no hemos tenido profetas, desde Malaquías. Yo creo que la siguiente señal de profeta que se demostrará, será el Mesías. Y tú observa eso, hijo’”. “Y ¿saben Uds.?, cuando yo fui con Andrés, eso continuaba repitiéndose dentro de mi corazón: ‘Observa ese Mesías, y ve si Ese es del que Moisés habló. El será un Dios Profeta. Y yo lo conoceré a El por medio de eso’”. Y él dijo: “Hermanos, cuando entré en la presencia de Jesús de Nazaret, era la primera vez en Su vida que El había mirado mi rostro, y dijo: ‘Tu nombre es Simón’. Yo supe que Ese era el Mesías. No únicamente eso, sino que El supo de ese piadoso anciano padre mío. El dijo: ‘Tú eres el hijo de Jonás’. Eso lo concluyó para mí, Juan. Antes que El aun partiera el pan o hiciera algo más, eso lo concluyó para mí. Yo supe que El era el Mesías, porque El dio la señal del Mesías”.
17Y ha de haber sido como para ese momento, que quizás Felipe, que él dijo: “Yo lo seguí un día; y fui a Su casa. Yo lo oí hablar; yo oí lo que El le dijo a Simón, y yo–yo me fui. Deberían Uds. haber visto el rostro de mi amigo al que fui a traer, Natanael. Ahora, yo sabía que Natanael era un buen hombre; él era un hombre religioso, no un incrédulo, pero él quería estar seguro. Y yo le dije: ‘Ven y ve a quién hemos encontrado: a Jesús de Nazaret, el Hijo de José, el Mesías a quien estamos esperando’”. “Y el Hermano Natanael me dijo: ‘¿De Nazaret puede salir algo de bueno?’” El dijo: “Ven y ve. Ven y date cuenta; ven y míralo por ti mismo”. “Y por el camino, le conté al Hermano Natanael”. Y él pudiera haber parado de remar, y haber dicho: “Natanael, ¿recuerdas eso?” “Lo recuerdo muy bien, Hermano Felipe”. “Y le dije a él que este Mesías había dado una señal de Mesías, que El le había dicho a Simón quién era él, y cuál era su nombre, y cuál era el nombre de su padre. Y yo le dije a Natanael que no me sorprendería si El le dijera a él quién era”. “El dijo: ‘Yo esperaré y daré mi propia opinión’”. “Y cuando él entró en la... [Porción sin grabar en la cinta–Ed.].... del Señor Jesús, Jesús lo miró en el rostro, y dijo: ‘He aquí un israelita, en quien no hay engaño’”. “Hermanos, deberían Uds. haber visto la mirada en su rostro. Todas las dudas se habían esparcido, y él habló rápidamente y dijo: ‘Rabí, ¿de dónde me conoces? Esta es la primera vez que nos encontramos’”. “El dijo: ‘Antes que Felipe te llamara, cuando estabas debajo de la higuera, te vi’”.
18Natanael se levantó, y dijo: “Eso lo concluyó para mí. Yo clamé y dije: ‘Rabí, Tú eres el Hijo de Dios; Tú eres el Rey de Israel’. Pues yo sabía que eso... yo lo aprendí en la Escritura. Yo sabía que ese Mesías sería un Dios Profeta, y vi que Ese era el Hombre; yo estaba completamente persuadido”.
19Como para ese tiempo, Andrés, ha de haber sido él el que dijo: “Hermanos, qué tocante a todos nosotros, ese día cuando veníamos de un viaje, y nos acercamos a Samaria. Y estábamos desviados de nuestro curso acostumbrado del lugar adonde íbamos, pero El dijo que El tenía necesidad de pasar por Samaria. Y la cosa extraña fue que, ¿por qué quisiera El (siendo un judío) ir a una raza mezclada, a la samaritana, la cual es odiada por nuestro pueblo, despreciada, y no tenemos compañerismo con ellos en lo absoluto? Pero sin embargo, El quería pasar por Samaria. Y El nos había dicho antes que El no hacía nada a menos que el Padre se lo mostrara primero”. “Y entonces cuando llegamos allí”, dijo Andrés: “¿recuerdan, hermanos, de la manera rara que El actuó entonces? El ni siquiera entró a la ciudad con nosotros, sino que se sentó al lado del pozo público fuera de la puerta, y dijo: ‘Entren Uds. y compren alimentos’. Y cuando fuimos y conseguimos alimentos, al regresar (¿recuerdan Uds.?), El le estaba hablando a una–una mujer que nosotros sabíamos que en la ciudad tenía un mal nombre”. “Y El le había dicho a ella: ‘Dame de beber’”. “Y ella dijo: ‘No es costumbre que Uds. judíos le pidan a los samaritanos ningunos favores. No tenemos ningunos tratos unos con los otros, pues hay una segregación’”. “Y El dijo: ‘Pero si tú supieras con quién tú estás hablando....’”
20“¿Recuerdan, hermanos? Todos nosotros nos agachamos en los arbustos allí para ver qué sucedería, para oír lo que El le diría a esta prostituta desechada, una mujer de mala fama. ¿Qué le diría Este, que creemos que es el Hijo de Dios, a una mujer como ésa? Y El había dicho que había sido enviado a las ovejas perdidas de Israel. ¿Cómo va a hacer El algo por ella? Y, ¿por qué un hombre joven, de Su edad, le hablaría a una prostituta allá afuera a solas? Así que nos agachamos en los arbustos (¿recuerdan Uds.?), para oír lo que se diría”. Y dijo: “El dijo: ‘Si conocieras a quién le estás hablando, tú me pedirías a Mí de beber, y Yo te traería agua, mejor dicho, te daría agua que tú no vienes aquí para sacarla’”. “Y la conversación continuó. Y después de un rato, El le dijo a ella: ‘Ve, llama a tu marido, y ven acá’”. “Bueno, mientras nos mirábamos uno al otro... Su... Una mujer de mala fama así, no tendría un marido”. “Y ella dijo: ‘No tengo marido’”. “El dijo: ‘Eso es verdad; tú has tenido cinco, y con el que tú estás viviendo ahora, no es tu marido’”.
21“Y, ¿se fijaron en la expresión de su rostro, cuando ella se volteó rápidamente? Sus grandes ojos oscuros brillaron al decir ella: ‘Señor, me parece que Tú eres Profeta. Nosotros sabemos que cuando venga el Mesías, llamado el Cristo, El nos declarará estas cosas. El será el Dios Profeta; El será el que conocerá los secretos de nuestros corazones. Pero, ¿quién eres Tú?’” “Jesús dijo: ‘Yo soy, el que habla contigo’”.
22“¿Recuerdan Uds. que no podíamos hacer que El comiera? Ella dejó su cántaro, y entró corriendo a la ciudad. Y no pudimos hacer que El comiera”. “Y El dijo: ‘Yo tengo una comida que comer, que vosotros no sabéis’”. “Su comida era hacer la voluntad de Su Padre que lo había enviado. Y entramos a la ciudad con El. Y, ¿recuerdan Uds.?: todos los hombres de esa ciudad, todos los que estaban en Samaria (en esa ciudad, Sicar), creyeron en El, porque El le dijo a esa mujer cuál era su problema”.
23Ellos se levantarán en el Día del Juicio con esta generación aquí, y la condenarán. Porque Jesús no está muerto; El está vivo por los siglos de los siglos, el mismo ayer, hoy, y por los siglos. El dijo que la reina del Sur se pararía en el Juicio en los últimos días, y condenaría esa generación, porque ella vino de los fines del mundo para oír el discernimiento de Salomón. Y El dijo: “De cierto Yo os digo a vosotros que Uno más grande que Salomón está aquí”. Y en esta noche, en nuestros medios, hay Uno más grande que Salomón, pues es el Espíritu Santo, el mismísimo Espíritu de Jesucristo, tratando de encontrar la manera de entrar al corazón de una persona, y en una vida. La gente de la ciudad, dice la Escritura, que ellos creyeron en El debido al dicho de la mujer.
24Y a medida que cruzamos la nación, a medida que este ministerio que El me ha dado... Ahora, ha avanzado a uno más grande. Pero el ministerio que El me ha dado ha sido probado vez tras vez y tras vez y tras vez. Y la gente se queda allí, muerta en su teología, y no se mueve una sola onza. Esa mujer de Samaria se levantará en el Juicio, en los últimos días, y condenará a los Estados Unidos de América, por su incredulidad de dos mil años de enseñanza de la Biblia. Y todavía el mismo Dios que hizo la misma promesa, y dijo: “Será que justamente antes de la Venida del Hijo del Hombre, será como fue en los días de Sodoma....” En los días de Sodoma, hubo un–un gran avivamiento que sucedió. Uno de los modernos Billy Graham fue a Sodoma y predicó el Evangelio, tuvo un gran momento, y llamó a salir fuera a los que había allí. Y esa fue la iglesia natural y carnal. Pero miren lo que le sucedió a ella: fue y formó una gran nación llamada Moab.
25Pero para Abraham, el elegido, también hubo un Angel que paró con él, e hizo la mismísima señal que Jesús hizo, la señal del Mesías. El nunca había visto eso... Abraham; El era un extranjero. Los dos ángeles iban a Sodoma; pero El estaba sentado con Su espalda hacia la tienda. Y El dijo: “Abraham: ¿dónde está tu mujer, Sara?” ¿Cómo supo El que él estaba casado? ¿Cómo supo El que él tenía esposa? ¿Cómo supo El que el nombre de ella era Sara? Abraham dijo: “Ella está en la tienda detrás de Ti”. El dijo: “Abraham, Yo (‘Yo’, pronombre personal), Yo voy a visitarte según el tiempo de la vida. Y ese hijo, mi promesa a la cual tú te has aferrado, Yo voy a hacer que nazca”. Y Sara, detrás de El, detrás de la cortina de la tienda, como que se rió disimuladamente, como diríamos, [el Hermano Branham imita a Sara–Ed.] entre sí; ella se rió dentro de su corazón. Y ese Angel dijo: “¿Por qué se ha reído Sara?” ¡Aleluya! “¿Por qué se ha reído Sara en la tienda detrás de Mí?” ¿Qué clase de telepatía es esa? ¿Qué clase de señal fue esa? Fue una señal para que la gente escapara rápidamente, porque esa cosa se iba a quemar.
26Jesús dijo: “Como fue en los días de Sodoma, así será en la Venida del Hijo del Hombre”. ¡La misma cosa! Vemos el fuego en la arma de Rusia; lo vemos en todas partes. ¡Salgan de Sodoma tan rápido como Uds. puedan, y corran al Señor Jesús!, pues la última hora, y la plenitud de Su misericordia ha sido dada. Mañana en la noche yo quiero predicar sobre algo como eso. Fíjense: Jesús dijo que sería igual que eso en el último día. Cuando El estuvo aquí en la tierra, El hizo esa señal ante los judíos, ante los samaritanos, pero no a los gentiles. ¿Por qué? Los gentiles no estaban esperando a ningún Mesías. Los judíos sí estaban esperando a un Mesías; los samaritanos estaban esperando a un Mesías. Y El fue a ellos, y les dio esa señal. Y El es el mismo ayer, hoy, y por los siglos. Los gentiles están esperando un Mesías que viene, y el Espíritu Santo está aquí ahora en la iglesia dando advertencia del Mesías que viene a los gentiles. Estamos en los últimos días, justo al fin del tiempo. Y sin embargo, la gente no quiere creerlo. Muchos se levantan y se salen cuando uno dice algo al respecto. ¿Entonces Ud. me quiere decir que la Biblia no está correcta, que algunos hombres están predestinados para condenación? La Biblia dice que ellos lo están. “Tendrán apariencia de piedad, pero negarán la eficacia de ella; a éstos evita”. La Biblia así lo dice. El dijo: “El anticristo engañará, si fuere posible, aun a los escogidos”. Estamos viviendo en un tiempo maravilloso, justo antes de la Venida del Señor Jesús.
27¡Oh!, mientras Simón y ellos avanzaban, el diablo ha de haber mirado hacia abajo, y dicho: “Oh, ya los veo ahora; se han ido sin El. Ahora es mi oportunidad. Yo causaré que una tormenta los hunda al fondo del mar. Ahora es mi oportunidad de deshacerme de todos ellos”. Eso es exactamente lo que él dice ahora. Eso es lo que yo temo que va a ser el problema con nuestra iglesia. Uds. están viendo... la cosa es mucho muy similar hoy en día. Nos hemos ido en una rabieta de cuántos grandes y hermosos edificios podemos edificar, cuántos enormes... cuán bien podemos hacer crecer nuestras denominaciones. Y nos hemos ido sin El. Y el diablo está entrando con sus vientos venenosos, para empezar un avivamiento entre la gente, diciendo: “No crean Uds. en eso de lo sobrenatural. No hay tal cosa como sanidad Divina. Vale más que vayan a un siquiatra y se examinen su mente, antes que lleguen a ser un misionero o un ministro”. Toda esa clase de tonterías, un avivamiento envenenado que trata de decir que el poder de Dios que opera por medio de la Iglesia, es un montón de fanatismo. ¿Saben Uds. que la Biblia dice esto? Jesús dijo, cuando El estaba haciendo esas señales allí, y mostrando, diciéndole a Natanael, y las cosas estaban sucediendo.... Esos judíos parados allí, dijeron: “Ese hombre es Beelzebú; El es un adivino. Nos dimos cuenta ahora. El está leyendo los pensamientos de sus mentes; El está usando telepatía mental”. Jesús se volteó hacia ellos, y dijo: “Yo los perdono. Yo, el Hijo del Hombre, los perdono por eso. Pero cuando el Espíritu Santo venga (para esta edad)”, dijo, “una palabra contra El nunca les será perdonado, ni en este siglo ni en el venidero”.
28Y la gente no lo ve. Ellos tienen un pequeño lado de la interpretación que la iglesia toma, de alguna clase de teología, y se quedan allí con eso. Como oí al Hermano David duPlessis decir en una ocasión que él se salía de su tema. El dijo: “Yo no me quedo en el camino todo el tiempo, porque toda la predica-... predicación que hago, y toda la gente a la que le predico, no vive en el camino. Yo tengo que bajarme a los senderos para alcanzarlos”. Así que quizás de esa manera necesitamos hacerlo: Bajar a los senderos y a las veredas y compelerlos y forzarlos a entrar. Si hay cualquier cosa posible, hagámoslo tan ardiente para ellos, al grado que tendrán que verlo, o ponerse sus gafas oscuras e irse, rehusar verlo. Hágalas sencillas, pruébelas, las Escrituras.
29Así fue cómo esos hermanos estaban discutiendo eso; ellos sabían que El era Jehová. Y Abraham sabía que Ese era Jehová. Ahora, Ud. dice: “El era un hombre”. Yo sé que El era un Hombre. Pero cuando Abraham... El lo debió haber conocido; él le habló a El. El lo llamó: “Señor Dios”. Señor Dios es “Elohim”; “Señor Dios, Elohim, el gran Todosuficiente, el Fuerte, el Todopoderoso, el que existe por Sí mismo”. Ese era el que estaba allí comiendo la carne de un becerro, bebiendo la leche de una vaca, comiendo mantequilla y pan de maíz. Yo... ¡Dios mismo! Probando que en los últimos días, antes que terminara la historia del mundo, Dios mismo se manifestaría otra vez en carne humana. ¡Aleluya! El quiere entrar en su carne, El quiere entrar en mi carne, y El mismo manifestarse. Envió a Su Hijo para morir, y El llegó a ser una propiciación para nuestros pecados, y así El pudiera perdonar nuestros pecados, para que El pudiera limpiar Su tabernáculo, para que El pudiera vivir en nosotros.
30Jesús dijo: “Las obras que Yo hago, vosotros las haréis también; y aun mayores haréis”. El solamente era uno; ahora, Su Espíritu se ha desplegado por todo el mundo. Oh, Dios puede estar sanando aquí, puede estar sanando en Africa, sanando en Asia, sanando por todo el mundo al mismo tiempo, porque el Espíritu Santo cubre toda la tierra. Dios hace eso. ¡Oh!, ¿no es El maravilloso?
31Luego el diablo miró hacia abajo, y dijo: “Yo tengo ahora la oportunidad; se han ido sin El”. Y si él solamente puede hacer que la iglesia Pentecostal empiece a pensar más en sus edificios y en sus congregaciones bien vestidas, que lo que piensan de una reunión antigua de oración y reunión de esperar, y del Bautismo del Espíritu Santo, y de una vida piadosa, y de limpiar a sus mujeres, y limpiar a sus hombres, hacerlos que vivan santos y que se alineen con la marca o que se salgan, y que no confíen tanto en dinero, y más dinero, y colectar... Cuando menos piensen, Uds. se van a dar cuenta que se han ido otra vez sin Cristo. Hermano, hermana, Uds. recuerden esto: ASI DICE EL SEÑOR (¿ven?), ¡es mejor que la iglesia se limpie! Uds. se están desviando mucho. Regresen al Señor; regresen a las verdaderas reuniones de oración.
32Un predicadorcito Metodista amigo mío que traje aquí, se quedó en ese cuarto la otra noche hasta las tres de la mañana. Mi hijo fue a verlo; él estaba en el río, en alguna parte, orando. El tenía que ponerse en acción: su esposa ya había recibido el Espíritu Santo. Anoche él lo recibió. El se emocionó tanto que salió y agarró a su hermano y a su cuñada, y ellos recibieron el Espíritu Santo. Les estoy diciendo, los Metodistas van a recibir un sacudimiento allá en Kentucky en unos cuantos días. Es real, el Espíritu Santo de Dios. Y es para los Metodistas, para los Bautistas. Permítanme decirles a Uds. gente denominacional aquí, de Metodistas, Presbiterianos: cuando estas personas aquí se llaman ellos mismos “Pentecostales”, eso no quiere decir que es una organización. Ud. no puede organizar Pentecostés. Ud. puede tener una denominación, pero Pentecostés es una experiencia para “el que quiera, venga”, ya sea Bautista, Presbiteriano, Metodista, negro, amarillo, bronceado, o blanco. No importa qué color él sea, cuán grande él sea, cuán pequeño él sea, cuán bajo él sea, cuán mala ella sea, no importa ni una pizca; es para “el que quiera”. Es el proceso limpiador de Dios para Su Iglesia. Ud. no tiene que ser inteligente; no tiene que ser educado. No hubo sino uno, en todo Su grupo, que alguna vez tuvo educación, y ese fue Pablo. Y Pablo dijo que él tuvo que olvidar todo lo que sabía para encontrar a Cristo. No se conoce a Dios a través de poderes intelectuales; se conoce a Dios a través de una experiencia del Espíritu Santo. Pedro era un hombre del vulgo y sin letras. Pero él tuvo que olvidar todo lo que él aprendió alguna vez, Pablo tuvo que, con el fin de encontrar a Jesús.
33El diablo miró hacia abajo, y dijo: “Yo los tengo ahora”. Y él empezó a soplar su aliento. Y cuando él lo hizo, el mar parecía que si el fondo se iba a salir de él. Yo me imagino que sus diablos estaban sentados en cada ola, diciendo: “¡Oh, los tenemos ahora! ¡Los tenemos a punto de hundirlos!” Y cuando la gente Pentecostal se empieza a comportar, y sus iglesias se empiezan a comportar de la manera que Uds. se están comportando, que se unen a un grupito de una organización, y dicen: “Nosotros estamos en contra de ese grupo”: la Iglesia de Dios en contra de las Asambleas; las Asambleas en contra de la Iglesia de Dios; los Unitarios en contra de los de “los Dos dioses”; los de “los Dos dioses” en contra de los Trinitarios, y oh, todo eso, todas esas diferentes tonterías. ¿Ven? Simplemente es el diablo: “Yo los tengo separados”. Eso es todo. “Yo los tengo alejados de El”. Corrieron bien. ¿Qué los impidió a Uds.? ¿Qué sucedió? Sus mujeres empezaron a cortarse su cabello, usar maquillaje en toda su cara, y–y usar toda clase... ¿Qué hicieron sus hombres? Empezaron a comportarse desordenadamente, contando chistes, y algunos de ellos muy sucios. Uds. empezaron a aceptar diáconos que tenían dos o tres esposas, toda esa clase de cosas. ¿Qué fue eso? Uds. se fueron en una rabieta sin El. Eso es exactamente correcto. Si Uds. lo hubieran mantenido a El en sus medios y continuado... Pero tenían que tener un grupo un poquito más grande que el que tenía el otro. Dios no habita en grandes grupos; El habita en corazones humildes (seguramente que sí habita) de cualquier clase de grupo que lo reciba a El. Uds. tienen un grupo intelectualmente mejor. Oh, debemos....
34Ha habido ministros que me dicen: “Más vale que vayas a verlo, porque él es un hombre con influencia en esta ciudad”. A mí no me importa si él es un holgazán en la calle, tan borracho que no pueda moverse, él es tanto como un alcalde de la ciudad ante los ojos de Dios, porque es “el que quiera, venga”. Pero nosotros fuimos tras alguien más que era una estrella de cine, o tenía algún gran grupo, o–o algún bailador de zapateo, o un–un bailador moderno del jitterbug [baile por parejas, de movimientos rápidos y acrobáticos, en los principios de 1940–Trad.], o como Uds. lo quieran llamar. Dios va a los arroyos. “Vayan a las calles y caminos, y compélelos a entrar”. Y recuerden: esa fue la última llamada. La iglesia se ha ido sin El. ¿Ven?, Uds. se han ido en rabietas.
35Ahora, yo no estoy en contra de ninguna organización; Dios danos como unas mil más. Me gusta la organización. Yo tengo la fama de pelear contra ellas, pero eso es sólo porque la gente que no conoce el Espíritu de Dios... Yo no tengo nada en contra de la organización. Yo no tengo ni una cosa; yo estoy a favor de ellas, de cada una. Yo estoy con las Asambleas, y con la Iglesia de Dios, y con la Pentecostal de la Santidad, con los Unitarios, con la Unida, con la A.P. de Jesucristo [Asamblea Pentecostal de Jesucristo–Trad.], todas ellas. Todas ellas son mis organizaciones; yo pertenezco a cada una de ellas. Pero, hermano, mientras el pecado esté allí, yo voy a golpearlo tan fuerte como pueda con este Evangelio, hasta que vea que la escoria es sacada a golpes, hasta que pueda ver la gran Iglesia de Dios abrazándose unos a los otros, olvidando sus diferencias, sepultando los pecados detrás de ellos y siguiendo adelante hacia la perfección, desarraigando todos los “Tomases” y todo, y... a mí no me importa quiénes sean ellos. Correcto. El aceite y el agua no se mezclan. Así que cuando Uds. aparten toda la incredulidad de Uds., Dios entrará y empezará a obrar entre Uds. Correcto. Pero hasta que Uds. hagan eso, El no lo hará; Uds. se están alejando.
36Ahora, esos discípulos estaban en una condición terrible. Ellos estaban sin Jesús, y estaban allá en el mar. Pero ellos estaban siguiendo una orden. Jesús les dijo que se fueran. “Vayan y crucen el mar; Yo voy a orar”. Y ellos estaban siguiendo una línea del deber. Ahora, mis hermanos, si Uds. me odiaron hace unos momentos, entonces meneen su mano a mí ahora. Uds. todavía están siguiendo la línea del deber, mientras prediquen el Bautismo del Espíritu Santo y se queden en el camino; Uds. todavía están en la línea del deber. Jesús no se había ido tan lejos, que.... ¿Saben Uds. lo que El hizo? El subió la montaña más alta que había en esa región, para que El pudiera ver por todo el mar. El los había enviado; El quería ver cuando ellos estuvieran en problema, y estar seguro que si algo sucedía, bueno, El estaría allí para ayudarlos. El estaría–El estaría presente para ayudarlos si alguna cosa sucedía. El subió muy arriba hacia la cumbre de la montaña; El podía ver por todo el mar, por todo ese pequeño mar allí. Y cuando El vio que el viento era contrario, satanás estaba soplando su aliento contra ellos... Y luego, ¿qué sucedió? Justo allí en su hora más desesperada, Jesús vino andando hacia ellos.
37Ahora, Dios ha hecho... Jesús ha hecho la misma cosa. El subió tan alto que El puede ver todo el mundo. ¿Adónde se fue El? El subió las murallas del Calvario. El fue crucificado por los pecados de Uds.; la Sangre de Su cuerpo goteó sobre el suelo. Pero... Luego cuando ellos se lo llevaron a El de allí y lo enterraron, El resucitó en la mañana de Pascua y continuó subiendo, subiendo más, más allá de las esferas, la luna, las estrellas, hasta que El se sentó a la diestra de la Majestad de Dios en el Cielo. “Su ojo está en el gorrión, y yo sé que El me vigila”. El los vigila a Uds. Subió todo el camino hasta el Cielo, al grado que la tierra se miraba más como un... quizás no como un punto, sino más pequeña que la estrella más pequeña. Pero El está allí, como la madre águila, y está vigilando toda cosa que Uds. hacen y sabe todo pensamiento que está en su mente.
38La cosa de ello fue, que cuando esos discípulos estaban en una hora de angustia, ¿qué sucedió? Cuando ellos lo vieron a El viniendo, ellos tuvieron temor de El. Ahora, eso es exactamente lo que es el problema con la iglesia en esta noche. Uds. no saben qué decir al respecto. Ahora, esto ha sido como unos ocho o diez años por todo el campo, y alrededor del mundo. Ellos están temerosos.
39Ellos dicen: “¿Pudiera ser? ¿Es posible? Pudiera ser algo un poquito extraño. Yo quiero al Hermano Branham, pero déjame decirte, yo no sé. Esas son unas ideas raras que él tiene”. Y mientras Uds. piensen eso, más les vale que se queden en su asiento. Correcto; correcto. Por lo que respecta al Hermano Branham, él no es nada. Eso es correcto. Pero yo sí represento al verdadero Espíritu de Dios, porque viene por medio de la Palabra y hace lo que la Palabra dice que se haga. Y si Uds. no me pueden creer, entonces crean Uds. el Evangelio que predico. Ahora, hagan Uds. eso. Jesús dijo la misma cosa: “Si hace las obras de Dios, entonces es de Dios. Porque ninguno puede hacer las obras de Dios a menos que Dios esté con él o en él”.
40Ahora, quiero que Uds. se fijen en algo. Ellos estaban temerosos. Ellos dijeron: “Eso parece un fantasma”. Ellos dijeron que era un espíritu, seguro que lo era. Ellos pensaron que era un espíritu. Eso es lo que es en esta noche: ellos están temerosos que sea un espíritu incorrecto. Ellos no saben al respecto. Dicen: “Bueno, si él perteneciera a nuestra organización, lo aceptaríamos”. ¡Oh, su pobre organizacioncita! ¿Ven? Si Uds. no vigilan, los privará del Cielo uno de estos días. Uds. están dependiendo demasiado en eso. Ahora, recuerden: quédense en ella, pero sean una luz brillante brillando allí; vivan una vida que es por encima del reproche. A mí no me importa a qué organización Uds. pertenezcan, pero no se apoyen mucho en eso. Uds. apóyense en la cruz; apóyense en Jesús, eso es en lo que Uds. deben apoyarse. A mí no me gusta ese “apoyo” en la cruz; yo quiero apoyarme en Jesús.
41En ultramar, yo no sé cuántas personas diferentes tienen sensaciones, como Uds. saben, y cosas que ellas quieren hacer. Creo yo que en ultramar ahora, ellos tienen diecinueve clavos originales que estaban en la cruz. Todos quieren mostrar un clavo meneándolo en la mano: “Este es; este es”. Alguien tiene un pedazo de la cruz. Aquí no hace mucho tiempo, un papa se paró y tenía un pedazo de madero como así de largo, lo meneó y dijo: “Este es; este es”. Cuando yo estuve en Roma, yo fui a una iglesia en donde ellos llevan a todos los monjes que mueren, y los entierran allí hasta que la carne se cae de ellos, luego toman sus huesos, y hacen lámparas con los huesos de los dedos que sostienen bombillas eléctricas y–y todo de esa manera, y los huesos por todos lados. Y la gente pasando por allí ha sobado esos huesos, al grado que están... algunos cráneos están lisos, y... Había allí una estatua de San Pedro; tantos han besado el dedo de su pie y lo han sobado, al grado que han tenido que reemplazarle dos o tres pies a esa estatua. Siempre tocando, sobando. ¡Oh, misericordia! ¡Apártense de eso! “Dios es Espíritu; y los que le adoran, en Espíritu y en Verdad es necesario que adoren”. “Tu Palabra es la Verdad”. El Espíritu viene y testifica de la Palabra. Y cuando viene, Uds. dicen: “¡Oh, es fantasmal!” Luego soban el cráneo de alguien, y luego dicen que Aquello parece fantasmal. ¿Ven? Eso es... Ahí lo tienen. ¿Ven? Van a algún sepulcro santo, o a algún....
42Yo estuve en Alsace Lorraine, o...?... no, fue en Notre Dame en París. Y hubo una mujer, alguna mujer, que murió allí. Y ellos tenían un–un lugar allí donde estaban tomando... con sus manos sobando de arriba a abajo sobre su cabeza allí, que... Ella estaba en un ataúd, y ellos... La mujer había sido como embalsamada, y ellos–ellos la estaban sobando allí; dijeron que evitaba que las plagas llegaran a la ciudad. Cuando la sangre de una mujer, el aceite de la mano de un hombre, o algo más, toma el lugar de Jesucristo, la Sangre de Jesucristo, es un anticristo. Y Uds. sólo recuerden eso; ¡es anticristo! Jesucristo es el único Mediador entre Dios y el hombre. Su Sangre fue derramada una vez por todas. El tomó Su propia Sangre, y entró en el santuario de Dios, y se sentó a la diestra de Dios. El es el único Mediador; El es el único Intercesor; El es la única Sangre. El único Espíritu es el Espíritu Santo, y yo lo creo con todo lo que está en mí. Correcto. [El Hermano Branham toca en el púlpito–Ed.]. Cualquier cosa que substituya Eso, para mí es incorrecta. Cualquier clase de sensación es incorrecta. Tiene que ser el Espíritu. Y el Espíritu en Uds. los hace vivir la vida, y actuar y hacer las obras de Dios. Si no es....
43Si Uds. ponen el espíritu de una planta de calabaza en una planta de uvas, producirá calabazas. Absolutamente; porque es el fruto de la planta, es la clase de vida que está en ella. Si Uds. plantan un durazno–durazno y le sacan la vida al durazno, y la ponen en un sicómoro, producirá duraznos. Sí, señor. Porque es la vida de durazno en él. Si Uds. ponen la Vida de Jesucristo de nuevo en la iglesia, Uds. pararán de discutir, serán hermanos y hermanas, Uds. mujeres dejarán crecer su cabello, dejarán los maquillajes, apagarán esos programas sucios de televisión que no deberían estar viendo, Uds. se apresurarán para ir a la iglesia cada miércoles en la noche, las reuniones de oración se operarán por toda la ciudad, por todas partes, y la iglesia será una en Cristo Jesús. “Y la Gloria del Señor regresará y vendrá a Sión con alabanzas y gran gozo”. Y habrá un avivamiento que surgirá por todo el país que pondrá a todo crítico en vergüenza. Los poderes de Dios crecerán en la Iglesia, y Jesús vendrá y El mismo se manifestará en grandes señales y prodigios y dones. Está justo en el último día, esperando que Su Iglesia entre en condición. ¡Amén! No tengan temor de ello; acéptenlo.
44Eso era su único medio de salvación. El diablo los hubiera matado allí mismo. El los hubiera ahogado, si no hubiera sido por eso. Se miraba como un fantasma para ellos, se miraba algo raro. Y en esta noche, la única esperanza de la iglesia es que se aparten de sus teologías hechas por el hombre, y regresar al Espíritu Santo, y que regrese el Espíritu de nuevo en la iglesia, y que la iglesia sea corregida. Esa es la única esperanza de salvación: regresar otra vez al Espíritu Santo. Amén. Eso puede que sea muy directo. Como mi madre solía... como dije, que solía decirme... Si hay algo que aborrezco, es el aceite de castor. Esa es la razón que pospongo los exámenes para ir a ultramar tanto como puedo: porque uno tiene que tomarlo. Y sencillamente me hace querer vomitar. Pero ella decía: “Cualquier cosa que no te hace sentir enfermo, no te hace nada de bien”. Así que, yo me imagino que esto nos ayuda algo, Uds. saben. Sí. 45 El Espíritu Santo, el Espíritu Santo de Dios está en nuestros medios. El mismo está probando que está con nosotros. El no está muerto; El está vivo. En una ocasión, ellos vinieron a El y dijeron: “Maestro, queremos ver una señal”. El dijo: “Una generación malvada y adúltera busca una señal”. Y si ésa no es la generación en la que estamos viviendo, yo no sé cuál es. Una generación malvada y adúltera, es lo que tenemos hoy en día. Miren los adulterios, miren los divorcios. Divorcios: los casos de divorcio de América sobrepasan a los del resto del mundo. Seguramente que sí los sobrepasan; seguro que sí. Es lo peor que hay en el mundo: los divorcios. Nuestras mujeres están sin control, corriendo como un montón de cerdos silvestres. Ahora, eso es exactamente correcto. ¡Sin control! ¿Qué hace el juez? Les concede a Uds. su divorcio. La Biblia dice: “Lo que Dios ha unido, no lo separe el hombre”. Yo no creo en divorcios. No, señor. Dios une a hombres y mujeres, y ellos deberían vivir de esa manera el resto de su vida. Y nuestra gente Pentecostal, aceptando a esos hombres divorciados, viviendo con dos o tres mujeres diferentes y cosas, y haciéndolos diáconos en la iglesia y demás. ¡Mmm! ¡Es una vergüenza! ¡Es una desgracia para el Nombre de Jesús!
46Creo yo que fue en la India el otro día, que ellos dijeron: “Llévate tu Cristianismo. Nosotros no lo queremos. Quisiéramos conocer a Jesús, pero no queremos tu Cristianismo. Es terrible”. Bueno, en la India en donde hay cuarenta o cincuenta clases de diferentes religiones, ellos pudieran hacernos sentir avergonzados de nosotros mismos. Y los hotentotes en Africa, en una de las tribus (yo no sé si es la Zulú, o la Shungi, o la que sea), hay una de las tribus, que es tan estricta, que una mujer antes que se case, tiene que ser probada su virginidad. Si se encuentra que ella es culpable, ella tiene que decir el hombre que lo hizo, y a ambos los matan juntos. No hay salidas de noche en esa tribu. ¿Qué si lo hiciéramos en América? ¿En dónde los enterrarían Uds. a todos ellos? ¿Ven?, ahí lo tienen. Ellos pueden enseñarnos moral (cómo vivirla), sin embargo se supone que nosotros somos la gente santa con el Espíritu Santo. [El Hermano Branham da golpecitos en el púlpito–Ed.]. ¡Permitir que tal disparate obre en nuestra iglesia, es un pecado y una desgracia! ¡Dios ten misericordia de nosotros! Entonces viene el Espíritu Santo, se mueve y muestra Sus señales, y ellos simplemente se alejan como diciendo: “Bueno, me supongo que estuvo bien”. ¡Oh!, como que si están Uds. medios muertos. ¡Crean a Dios! ¡Despierten! Mueran completamente, para que El pueda resucitar otra vez. ¿No creen Uds. que eso es la verdad? Esta hora oscura, un momento grandioso en el que estamos viviendo. Sí, señor.
47No me gusta lastimarlos a Uds.; Dios sabe eso. Pero lo que estoy tratando de decir... Hay predicadores sentados aquí, quizás cientos de ellos en la convención. Hay miembros de iglesia aquí. Lo que yo quiero que hagan, es que regresen a su iglesia y empiecen a obrar. Eso... No podemos hacerlo. Tenemos que unirnos, y tenemos que empezar esto. Algo tiene que suceder, hermanos. Ha llegado a un punto en donde la cosa se está derrumbando. ¡Empecemos! Y, ¿saben Uds. lo que está sucediendo? Dios está levantando de los Metodistas, Presbiterianos, Bautistas, Luteranos; están recibiendo el Espíritu Santo, saliendo. ¡Oh, hermano!, sólo observe Ud. “Dios puede levantar hijos a Abraham, aun de estas piedras”. Ellos lo ven; lo miran; lo escudriñan en la Escritura. Esa es la Escritura; yo la creo con todo mi corazón; salen y lo reciben. ¿Ven?
48Recuerden: el primer grupo que empezó a cruzar rumbo a la tierra prometida, falló y murió en el desierto, excepto la mera mino-... minoría de ellos. Fue la segunda cosecha que entró a la tierra prometida. ¿Ven?, todas las cosas son ejemplos. Ahora, nos ponemos tan callosos. “Oh, somos Pentecostales. Somos de la Santidad. Oh, seguro”. Ahí lo tienen; ¿ven a lo que llegan Uds.? Uds. se desvían, y luego cuando Dios empieza a moverse con Su Espíritu, dicen: “¡Ah!, nosotros nunca vimos eso en nuestro día; aléjense de eso”. ¿Ven? Regresen y escudriñen las Escrituras. Jesús dijo: “Escudriñad las Escrituras; porque Ellas son las que dan testimonio de Mí. Si no pueden creerme, creed las Palabras que Yo... Si no pueden creer las Palabras que Yo hablo, crean las obras que Yo hago. Entonces Uds. tendrán Vida. Ellas son las que dan testimonio de Mí. Escudriñad las Escrituras; porque Ellas testifican, y a vosotros os parece que en Ellas tenéis la Vida Eterna”. Uds. sí la tienen, si obedecen las Escrituras. Cuando la Escritura dice algo, entonces obedézcanla. Ahora, hay tanto... Yo pensé que ya habría terminado para este tiempo, pero me siento como predicar ahora. Como que cambié mi mente. Pero escuchen: estamos aquí para un servicio de oración para los enfermos y los afligidos. 49 Entonces ellos clamaron y estaban temerosos. Y Jesús habló, y dijo: “¡No temáis!; Yo soy. ¡No temáis!” Ahora, ¿cómo sabremos en esta noche que era El? Porque El hará las mismas obras que El hizo. Si El es el Sumo Sacerdote... Hebreos 4:15, dice que “Jesucristo es el Sumo Sacerdote ahorita que puede compadecerse de nuestras debilidades”. ¿Ven? El está intercediendo. Jesús prometió que estas cosas sucederían en los últimos días. Uds. creyeron que recibirían el Espíritu Santo, y lo recibieron. Ellos creyeron en Jesús, y lo recibieron a El; estaban allá en el mar listos para ahogarse, porque El no estaba allí. Y cuando El vino, ellos temieron de El, porque El vino en una forma diferente, vino en una manera diferente, pero todavía era Jesús. Y si Uds. quieren saber si es El o no, vayan y vean si la Palabra dice que es El o no. Compruébenlo por la Palabra; la Palabra testifica de Dios, y la Palabra de Dios testifica por Sí misma.
50Ahora, para terminar nuestro pequeño drama. Esos hermanos sabían... Juan sabía que Ese era el Mesías. El sabía que únicamente podía ser Dios el que podía hacer eso. ¿Por qué? El había visto en la Escritura que Dios era el que hizo el pan, y lo partió, y además... y alimentó a dos millones de gente de la noche a la mañana. El sabía que Ese era Dios. Pedro sabía que era Dios, debido a que había oído que el Mesías iba a ser un Dios Profeta; Natanael, de la misma manera. La mujer en Samaria había sido enseñada. Ella sabía; ella dijo: “Yo sé que cuando el Mesías venga... Todos nosotros lo sabemos aquí en Samaria, sabemos que cuando el Mesías venga, esas son las cosas que El hará. Pero, ¿quién eres Tú?” Jesús dijo: “Yo soy El”. Ella no estaba temerosa; ella lo recibió. Y fue a hacer algo tocante a ello. Nosotros lo vemos a El moviéndose sobre una congregación, hacer algo que es sobresaliente, comprobando que el mismo Espíritu que estaba sobre El está sobre nosotros, luego nos marchamos, y decimos: “Bueno, yo no sé qué pensar respecto a eso”. ¿Ven? Eso es lo que lo hace difícil. Dios tenga misericordia. Que no sea así desde esta hora en adelante; que Dios los ayude; que Dios los bendiga.
51Que Dios me ayude a mí. Yo tengo cincuenta años de edad. No me queda mucho más tiempo para estar aquí, según a la edad. Si yo predicara otros veinte años, lo cual no creo que serán veinte años los que faltan para que Jesús venga... Miren–miren permítanme–permí– decir eso bien, permítanme corregir eso. Yo no sé cuándo El viene, pero de la manera que se mira, no puede ser mucho más que eso. No puede ser mucho más que eso. Pudiera ser antes del amanecer. Pueda que El venga por nosotros aquí mismo en el minuto o dos que siguen. Yo no sé cuándo mi corazón se va a parar, o el de Uds. se va a parar; entonces tenemos que irnos. Pero, lo que sea, yo creo que la Segunda Venida de Cristo está tan cerca, al grado que este siglo veinte no pasará. Todo sucede... Dios hizo el mundo en seis mil años (mil años serían un día, como lo dice la Escritura) cada dos mil años, algo ha sucedido en el mundo. Los primeros dos mil años, Noé construyó el arca, y vino el diluvio. En los segundos dos mil años, Cristo vino. En éstos, han trascurrido mil novecientos sesenta, y: “Yo acortaré la obra [el Hermano Branham así lo cita–Trad.] por causa de los escogidos, o nadie será salvo”. Ahí lo tienen. “Así que cuando Uds. vean que estas cosas comienzan a suceder, levantad vuestra cabeza, porque vuestra redención está cerca”. Exactamente cuándo vendrá El, yo no sé. Pero una cosa sí sé: El está aquí en esta noche en la forma del Espíritu Santo. El está en nosotros para creer. Que....
52[Porción sin grabar en la cinta–Ed.].... mañana, yo quiero ser más verdadero que nunca. Sabiendo esto, que yo no sé a qué hora Tú me vas a llamar, y yo tendré que responderte. Ahora, Dios Padre, por medio de un don Divino que ha sido manifestado por todo el mundo, yo he hecho lo mejor que he podido hacer. Y ahora, Tú has prometido que crecería más. Yo estoy tan contento que Tú estás manifestando eso a nosotros, como lo veremos al fin de la semana. Ahora, Padre, yo pido en esta noche que Tú concedas salvación a cada pecador que está aquí. Concede sanidad Divina a toda persona que está aquí que está enferma. Dale a cada uno que está buscando el Espíritu Santo, el Bautismo en esta noche. Bendice a todo ministro, a toda denominación, a toda organización, a toda iglesia, a todo el que respira Tu Nombre. Señor, que ellos reciban bendiciones de Dios. Aun si hay algunos críticos aquí, oramos por ellos, que no sean críticos. No es la intención de ellos querer ser de esa manera, Padre. Perdónalos por ser críticos; no es su intención ser de esa manera. Te pido que Tú los llenes tanto con el Espíritu Santo, que ellos también sean socios con nosotros en el ministerio de esta Venida del Señor Jesús. Concédelo, Padre.
53Yo–yo humildemente... No ante el pueblo, yo no les estoy hablando a ellos, Padre, aunque ellos escuchan mi voz. Pero yo te estoy hablando a Ti, con sinceridad en mi corazón. Yo pido por toda persona que pudo haber estado criticando, que Tú la perdones, y la salves, Señor, y le des las obras de Dios para que sigan al ministerio de ella. Concédelo.
54Bendice a toda organización. Que un avivamiento surja entre cada una de ellas, Señor. Que sus iglesias crezcan, sus membresías crezcan, su poder espiritual crezca. Señor, estamos queriendo ver una sola cosa: nuestro Dios en paz. Ayúdanos, Señor. Pero sea–sea... Ungenos, Señor, que no seamos sin carácter, no seamos sin espinazo, no seamos un montón de gusanos, sino que seamos hombres, hombres llenos con el Espíritu Santo, como Pedro; aunque él era del vulgo y sin letras, ellos tuvieron que reconocer que él había estado con Jesús. Dijo: “¿A quién deberíamos escuchar: a Uds. o a Dios?” Oh, Dios, danos hombres como ésos, hoy en día, que tomen la Palabra y la prediquen, y digan: “El Espíritu Santo sí está correcto, y el poder de Dios sí está correcto. La Venida pronta de Jesús sí está correcta”, y se paren en eso con valentía. Concédelo, Señor. Oye nuestras oraciones. Sana a los enfermos ahora y a los afligidos, y date gloria a Ti mismo. Porque lo pedimos en el Nombre de Jesús. Y que todo pecador que está aquí, Señor, cuando el servicio esté en proceso... Que Tú vengas y me ayudes; yo estoy totalmente imposibilitado sin que Tú me ayudes. Yo estoy esperando que Tú lo hagas. Concédelo, Padre. En el Nombre de Jesucristo, yo lo pido. Amén.
55Yo voy a pedirles a todos Uds., que permanezcan sentados; y cuando Uds. estén parados, sean muy reverentes. Yo pudiera pararme aquí y predicar hasta que los pocos cabellos que yo tengo se me caigan. Yo pudiera pararme aquí hasta que me vuelva canoso, o que me desplome sobre el púlpito y muera. Uds. todavía pudieran estar allí y decir: “Bueno, yo no sé tocante a eso. El lo predicó, pero me gustaría verlo obrar”. Eso es exactamente correcto. Si es la promesa de Dios, obrará. Si... Toda promesa que Dios hizo, obrará, si Uds. tienen la suficiente fe para hacerla obrar.
56Miren, miren, yo–yo considero a todos Uds. como–como–como mis amigos, y mis hermanos y hermanas con quienes espero pasar la Eternidad en Gloria. Y si Uds. no están de acuerdo conmigo en mi enseñanza, eso está perfectamente bien. Pero yo creo que si Uds. escudriñan su Biblia muy bien, se darán cuenta que da en el blanco. Porque primero, el Angel del Señor vino a mí y me lo enseñó, luego El me mostró en la Biblia en donde encontrarlo. Yo todavía no he encontrado el primer hombre que pueda refutarlo. Y de eso hace años. Es–es la verdad; sí, señor. Y algunos grandes teólogos han... yo les he hablado; cuando al fin se llega a un reto, dicen: “Nosotros sabemos que está correcto, pero nuestra iglesia nos echaría fuera si aceptaríamos eso”. Muy bien, si Uds. piensan más de la iglesia que lo que piensan de Cristo, eso depende de Uds. ¿Ven? Pero, para mí, yo me paro en la Palabra, en la brecha entre todas las denominaciones, diciendo: “Somos hermanos; somos hermanas. Vengamos y sirvamos al Señor Jesús”. Amén. Ese es mi ob-... ob-... Ese es mi objetivo; ese es mi motivo de hacer eso; es limpio delante de Dios. Eso es todo mi corazón.
57Ahora, creo que Billy dijo que él repartió cien tarjetas de oración. ¿Es correcto eso, Billy? ¿Hubo algún cierto número, o una cierta...? Las ‘A’, las ‘A’, las ‘A’, las tarjetas de oración, ‘A’. Ahora, vamos a orar por cada uno de Uds. Pueda que no sea capaz de terminar con todos, esta noche. Haremos lo mejor que podamos; pasaremos por la fila tantos como podamos. ¿Muy bien? Tendremos que ponerlos en fila ahora, y... (¿Qué si Ud. va allá? Ud. y Gene, o algunos de Uds., o alguien. ¿Puede Ud....? ¿Tiene Ud. a alguien allá que lo pueda ayudar? Vaya allá). Hermano Sullivan, Ud. tómelos desde ese extremo de la fila, y alguien vaya allá. Yo–yo primero voy a ver cuántos pueden poner en fila, y luego yo....
58Muy bien, veamos. Tengamos el número 1. ¿Levantaría su mano, Ud. con la tarjeta de oración número 1? ¿Número 1?, ¿la veo? (¿Qué es...? ¿Está Ud. seguro que Ud. era...? ¿Qué? Esperen, creo que él me dio algo equivocado. ¿Ud.–Ud. empieza...?) ¡Oh, lo siento! Muy bien, muy bien señora, aquí, número 1. Venga y traígalos acá por este lado. A mí siempre me gusta que vengan de la derecha, porque El se para a mi lado derecho. ¿Ven? Muy bien. Vengan aquí en esta dirección. Me duele traerlos por allí, pero no es una superstición. Ahora, cada vez que El aparece, El está en este lado; yo quiero que Uds. se encuentren con El antes que se encuentren conmigo. Número 1. ¿Número 2?, ¿número 2? ¿Cuántos saben que eso no es una superstición? Eso es aun Escritural. Absolutamente. ¿En dónde estaba el Angel parado cuando Zacarías le habló a El, o mejor dicho, El le habló a Zacarías? Muy bien. Número 1. Número 2, ¿quién es número 2? Muy bien. ¿Número 3? Rápidamente, número 3, levante su mano. Número 3. ¿Número 4? Si Ud. no puede levantarse, dígale al ujier; iremos a traerlo. ¿Número 4?, tarjeta de oración número 4. 1, 2, 3. ¿Es esa la número 4? ¿Número 5?, ¿quién tiene la tarjeta de oración número 5? Venga rápidamente. ¿Tarjeta de oración número 5? Si Uds. levantaran sus manos, eso nos ayudaría mucho a nosotros. ¿Tarjeta de oración número 5? ¿Salió? ¿Ellos...? ¿Sucedió algo? ¿Se fue ella, o...? Oh, lo siento, muy bien. Vaya directo... Lo siento, señor. ¿Número 6? ¿Número 7? Eso es; esa es la manera. ¿Número 8? ¿Número 9? ¿Número 10? Ahora estamos avanzando. ¿11? 11. ¿12? 12. ¿13? ¿14? ¿15? ¿16? ¿Dieci-....? [Porción sin grabar en la cinta–Ed.]. 59 Ella tenía un flujo de sangre, así que ella tocó el borde de Su manto, y... Pues ella dijo en su corazón... Ella pudiera haber tenido que arrastrarse entre los pies de ellos hasta que tocó el borde de Su manto. Y dijo... Entonces cuando ella hizo eso, ella sintió en su corazón que su fe fue satisfecha, que ella había sido sanada. Ella se regresó y se sentó y... o se mantuvo de pie o lo que ella hizo en la congregación. Y Jesús se detuvo y dijo: “¿Quién me tocó?” ¿Cuántos recuerdan esa Escritura? Seguro. “¿Quién me tocó?” Nadie dijo una palabra. Y El miró por todos lados. ¿Por qué? Todo el poder del discernimiento estaba en El. Ahora, cuando ella tocó el cuerpo... Ahora, miren, esto Uds. personas allá: cuando ella tocó Su cuerpo, El era un hombre, El–El no pudiera haberla sentido; El traía puesto un manto. El vestido palestino tiene un manto en lo interior; cuelga... el manto cuelga libremente. Así que ella tocó el borde de Su manto. Ahora, yo no lo pudiera notar físicamente si Ud. tocara el borde de mi saco. ¿Cuánto más con el manto palestino que cuelga muy suelto de su cuerpo? Ellos traían un manto en lo interior que llegaba hasta cerca de sus pies, aquí, porque al caminar por el camino, recogían polvo, y se ponían muy polvorosos y sucios. Ellos traían un manto en lo interior; así que ese manto... Ella... No pudiera haberlo sentido físicamente. Pero ella no lo tocó a El; ella tocó a Dios. Cuando El... Ella expresó que creía que Ese era el Hijo de Dios.
60Ella dijo (sin duda): “Yo creo en ese Hombre. A mí no me importa lo que diga el sacerdote o alguien más, yo creo en ese Hombre. Si yo puedo tocarlo a El, yo seré sana”. ¿Cuántos saben que ésa es una Escritura en la Biblia? [La congregación dice: “¡Amén!”–Ed.]. Y tocó a Dios de tal manera, al grado que Jesús se volvió y dijo: “¿Quién me tocó?” Y Pedro se enojó con El, lo reprendió. El dijo: “¿Por qué dices tal cosa como esa? ¡La mera audacia! Bueno, ¿por qué dices tal cosa como esa? Bueno, todos te están tocando”. El dijo: “Pero Yo he conocido que me he debilitado. Ha salido poder de Mí”. Y El miró por toda la congregación, más o menos como ésta, hasta que El encontró a la mujercita. El dijo: “Tu fe te ha salvado. El–el flujo de sangre se detuvo”. Y ella vino y se postró.
61Ahora, Jesucristo es el mismo ayer, hoy, y por los siglos. ¿Es correcto eso? Ahora, Uds. no necesitan una tarjeta de oración; la única cosa que Uds. necesitan, es tener fe en Dios. Ahora, Uds. allá sin tarjeta de oración, miren para acá, y Uds. oren, y crean con todo su corazón. (Esos son pañuelos por los que tengo que orar). Uds. oren con todo su corazón, digan: “Señor, el Hermano Branham no me conoce, pero Tú me conoces. Permíteme tocar Tu manto, y habla por medio de él. Permite que me llame de alguna parte aquí en la audiencia”. En donde... A mí no me importa en dónde Ud. esté. Y vea si eso no es exactamente lo mismo. 62 Entonces, en esta fila de oración, hasta donde yo veo, no hay nadie allí que yo conozca en esa fila de oración (excepto el Hermano Bozé parado allí, y yo pienso que sólo le está ayudando a Billy). ¿Cuántos en esta fila de oración son desconocidos para mí?, levanten su mano, que Uds. saben que yo no sé nada tocante a Uds. Mírenlos allí. ¿Cuántos allá saben que yo no sé nada tocante a Uds.?, levanten su mano. No hay una sola persona que vea, fuera del Hermano Pat y ellos sentados allí, que yo–que yo conozca en esa audiencia. Yo no puedo ver una sola persona que yo–yo–yo... El Hermano y la Hermana Kidd. Y yo conozco a este hombre que está sentado aquí, a él y a su esposa; no recuerdo su nombre, pero este hermano aquí, el misionero. Ese hombre sentado allí... Dauch, muy bien. Correcto. Ese nombre alemán, no lo... Los irlandeses no pueden pronunciar ese nombre. ¿Ven? Así que yo sé que él es un... Yo lo conocí, y oré por él el otro día cuando él estaba teniendo un momento muy difícil. Y el Señor lo sanó, y fue directamente a la reunión allá adonde el Hermano Roberts o... Fue en Tulsa; correcto. Yo... Ud. es el mismo hombre, ¿no es así? ¿Ven?, parado aquí arriba uno sólo tiene que mirar, y uno casi no puede ver allá, porque las luces están brillando en mi cara. Uds. me pueden ver bien, pero es difícil para mí verlos a Uds. Después de como una o dos filas aquí, yo no puedo ver nada; sólo es algo como puntos allá, en donde Uds. están sentados.
63Pero miren, aquí está gente parada que yo no conozco; hay gente allá que yo no conozco. Pero aquí está el Espíritu Santo, Jesucristo, quien ha resucitado de los muertos. Ahora, ¿qué dijo Jesús? ¿Cuántos admiten que estamos viviendo en una generación malvada y adúltera? [La congregación dice: “Amén”–Ed.]. Lo estamos. Jesús dijo que esa generación recibiría una sola señal. ¿Es correcto eso? ¿Cuál señal sería? [Alguien dice: “Jonás”–Ed.]. La resurrección, como Jonás. Exactamente correcto, hermano. “Como estuvo Jonás en el vientre del gran pez tres días y noches, así estará el Hijo del Hombre en el corazón de la tierra tres días y noches”. Entonces, ¿cuál fue la señal que ellos iban a recibir? La señal de la resurrección. ¿Es correcto eso? [La congregación dice: “Amén”–Ed.]. ¿Cuántos admiten eso? [La congregación dice: “Amén”]. Entonces, si Jesucristo ha resucitado de entre los muertos, El... “Yo estaré con vosotros, aun en vosotros, y las obras que Yo hago, vosotros haréis también”. Entonces El es el mismo ayer, hoy, y por los siglos. Esa es la señal que se le da a esta generación. Yo digo esto en el Nombre de Jesús: “¡Recíbanla! No teman; es Cristo. ¡Abrácenla!; tengan fe”.
64Señor, Dios de los cielos y de la tierra, las horas se están pasando gradualmente. La noche se está oscureciendo más; la luz de la tierra se está apagando. Pronto Tú estarás aquí; se oscurecerá pronto y ningún hombre podrá obrar. Habrá poderes controlando en este país que cerrarán tales reuniones como ésta. Pronto no podremos tener esta clase de reunión; finalmente se manifestará. Tú hablaste en Tu Biblia que ellos mismos se confederarán; Tú dijiste que ellos lo harían, y lo harán. Y habrá un gran sacudimiento entre la gente. Y únicamente aquellos quienes estén reconocidos en esta gran federación podrán llevar a cabo reuniones. Y será un grupo intelectual; el Espíritu será expulsado a la minoría. Pero Tú dijiste: “No temáis, pequeña manada, a vuestro Padre le ha placido daros el Reino”. Así que te pido, Padre, que mientras haya Luz y estemos andando, y tengamos esta magnífica nación en la que estamos viviendo, con libertad de religión, y podamos todavía orar, y todavía tener servicios de sanidad, y servirte, que la gente entre en la Luz mientras la Luz está aquí. Yo pido que Tú me unjas en esta noche; ¡ayúdame, oh Señor! Te pido en el Nombre de Jesús. Amén.
65(Muy bien, 9 y 21). Faltan la 9 y la 21; 9 y 21. No están en la fila. Muy bien, si ellos llegan, está bien. Tengo que empezar, porque se está haciendo tarde. Ahora, ¿cuántos hay aquí que nunca antes han estado en una de estas reuniones?, levanten su mano. Sólo miren allá. Ahora, ¿cuántos hay aquí que nunca antes han estado aquí (en una de nuestras reuniones) que alguna vez no hayan leído San Juan 4, de la mujer en el pozo, cuando ella encontró al Señor Jesús?, levanten sus manos, si Uds. nunca antes han estado aquí. Muy bien.
66Ahora, si El es el mismo Jesús, aquí está el mismo cuadro, un panorama. El pozo está aquí, de Vida Eterna; yo creo eso. Aquí está una mujer que yo nunca he visto, y tal vez ella nunca me ha visto. Nosotros... Ella levantó su mano que no me conocía, y yo no la conozco. Ahora, si El es el mismo Cristo, El la conoce. Si El es el mismo Cristo, El me conoce. Y si El hace la misma cosa aquí que El hizo en San Juan 4, ¿cuántos de Uds. que vienen por primera vez le recibirán a El y le creerán con todo su corazón?, levanten su mano. Si la misma cosa.... Ahora, aquí está ahora esta señora; nunca nos hemos visto uno al otro en nuestra vida. Somos... A menos que nosotros... Yo pudiera haber mirado hacia la congregación y la pudiera haber mirado; ella pudiera haber mirado hacia el púlpito, y haberme visto. Pero somos desconocidos, ¿no es así, señora? Somos totalmente desconocidos. Yo–yo no la conozco, nunca la he visto. Ahora, si ella está enferma, yo no pudiera sanarla; Dios ya ha hecho eso. ¿Ven Uds.? Yo sólo....
67Ahora, si Jesús estuviera parado aquí con este traje puesto, que El hizo que el Hermano Palmer (allá sentado en alguna parte) y la Hermana Palmer, me lo dieran, ahora, si El estuviera parado aquí usando este traje, y dijera... y esta mujer se acercara, y dijera: “Señor Jesús, necesito sanidad”. ¿Saben Uds. lo que El le diría a ella? “Yo hice eso cuando morí por ti en el Calvario”. ¿Ven? Pero entonces, ¿cómo sabría ella que Ese era Jesús? ¿Porque El tendría huellas de clavos en Sus manos? No; cualquiera pudiera tener huellas de clavos en sus manos. No, no; hay muchos... ha habido muchos imitando eso. Pero el verdadero Jesús tendría un.... El verdadero Espíritu de Jesús estaría en El, y El haría las mismas cosas que El hizo, para comprobar que El era el Mesías. ¿Es correcto eso? [La congregación dice: “Amén”–Ed.]. Y, ¿cuál fue la señal del Mesías? El Dios- Profeta. Correcto. ¿Entienden Uds. ahora? Ahora, no yo. Para que Uds. lo entiendan bien: yo soy un hombre, un pecador salvado por gracia, el más pequeño entre Uds. Correcto. Pero es Su Espíritu. ¿Ven?
68Ahora, si yo sencillamente puedo rendirme a mí mismo, como estos micrófonos. Esos micrófonos están completamente mudos, a menos que alguien esté hablando en ellos o haya algún ruido. Tiene que haber vibraciones de ondas que pasen a través de él; es la misma cosa aquí. Yo no la conozco, ella no me conoce. Si alguna cosa sucede, tendrá que ser alguna otra vibración de ondas, ¿no es así? Tendrá que ser el Espíritu Santo; es la única cosa que pudiera ser. Ahora hermana, sólo para hablar con Ud. Ahora, si el Señor Jesús... Si yo pudiera aquí poner manos sobre Ud., después de predicar de la manera que lo he hecho, y decir: “Jesús dijo que estas señales seguirían a los que creen; sobre los enfermos pondrán sus manos, y sanarán”, esa es la verdad. Ud. pudiera irse de la plataforma, diciendo: “Alabado el Señor, yo creo que voy a sanar”. Correcto. ¿Ve? Ud. pudiera hacer eso. Pero mire, ¿qué si El se para aquí y le dice lo que ha sido Ud.? Entonces si El sabe que lo que Ud. ha sido, y luego le dice lo que Ud. será, de seguro que si eso es verdad... Ud. sabrá si eso es verdad o no. Entonces Ud. puede creer eso. ¿Es correcto eso, audiencia? [La congregación dice: “Amén”–Ed.]. Si El le puede decir lo que Ud. ha sido, o porqué está aquí, o algo igual a la mujer que estaba en el pozo... ¿Entienden ahora todos Uds.? [La congregación dice: “Amén”]. Que el Señor ahora lo conceda.
69Ahora, yo sólo le hablo a Ud. porque he estado predicando, y sólo estoy viendo si El me lo dirá. Si El me lo dice, ¿lo aceptará Ud. a El? [La mujer dice: “Sí”–Ed.]. ¿Le ayudaría a su fe, le ayudaría a creer? ¿Le ayudaría a la audiencia a creer? [La congregación dice: “Amén”–Ed.]. Que el Dios del Cielo lo conceda. Ahora, si la audiencia puede todavía oír mi voz, la señora... Hay algo mal en ella que viene más como un caso crónico, porque yo la veo bajo una tienda, o una tienda de oxígeno, o algo así. Ella tiene que respirar de una tienda de oxígeno. Es una alergia; eso es exactamente correcto. Hay un–un hombre con Ud.; es su esposo. El está aquí ahora, y él está en su corazón. ¿Cree Ud. que Dios puede decirme lo que está mal con su esposo? [La mujer dice: “Amén”– Ed.]. ¿Lo cree Ud.? Muy bien; su esposo está sufriendo... Hay algo mal con sus ojos, y él también tiene una condición de la sangre, que es causada por las complicaciones de cosas. Eso es ASI DICE EL SEÑOR. ¿Creen Uds. eso? [La congregación dice: “Amén”–Ed.].
70Ahora, pregúntenle a la mujer si eso fue correcto. Yo no sé lo que dije. La única cosa que yo... Ese no fui yo; Ese fue El. Yo no sé nada al respecto; Ese fue El. Bueno, Uds. dicen... La única manera que yo supiera, es por medio de estas cintas. Pero... Ahora, Uds. dicen: “Bueno, quizás Ud. adivinó....” Esperen un momento, nos daremos cuenta de eso. Nos daremos cuenta. Sólo deténgase un momento; yo le quiero preguntar algo. Sólo quédese ahí un momento. Ud. es una fina persona; Ud. es una Cristiana. Sí, yo oigo algo hacer ruido; es una tienda de oxígeno, algo tocante a una tienda de oxígeno. Sí. Y yo... Y un hombre, su esposo. Y... él quería venir aquí arriba. [La mujer dice: “Sí”–Ed.]. Pero él únicamente... Uds. únicamente tenían una tarjeta de oración. [La mujer dice: “Correcto”]. Uds. no sabían quién debía tomarla, Ud. o él; así que Ud. subió y... Ud. misma. Ahora, él también va a ser sanado, Uds. dos, y Ud. está... Correcto. Ahora, eso sucedió justo en los últimos cuantos minutos. Y aquí está otra cosa, para que Uds. sepan. Si Ud.... ¿Cree Ud.–cree Ud. que yo soy Su profeta [la mujer dice: “Sí”–Ed.], o Su siervo? [“Sí”]. No hay una sombra de duda. [“No”]. Ud. sabe que Algo está alrededor de Ud., ¿no es así? Ud. sabe que Algo está ungiendo aquí [“Sí”], verdaderamente dulce y humilde. [“Sí”]. Correcto. Ud.–Ud. no es de aquí [“No”]; Ud. viene de muy lejos de aquí. [“Sí”]. Ud. es de Canadá [“Sí”], Ontario. [“Sí”]. ¿Cree Ud. que Dios sabe quién es Ud.? [“Sí”]. Si yo le digo quién es Ud. por medio del Espíritu Santo, ¿le ayudará a Ud.? Sra. Buckner [“correcto”], regrésese y sea saludable. Jesucristo la sana y la hace saludable. Amén.
71¿Creen Uds. en el Señor Jesús? [La congregación dice: “Amén”–Ed.]. Tengan fe en Dios. Todo terminó, hermano. Sólo creálo ahora. Somos extraños uno del otro. Ahora, eso debería concluirlo para todo el grupo de Uds. ¿Confirma eso que estoy predicando la verdad? [La congregación dice: “Amén”–Ed.]. ¿Cómo me permitiría Dios decir algo incorrecto, y pararme con mi mero mensaje? Estas cosas son únicamente para indicar una Divina vindicación, que mi teología está correcta. ¿Ve? Eso es exactamente correcto. La Palabra del Señor vino a los profetas. ¿Cree Ud. eso con todo su corazón? Yo no la conozco; Jesús la conoce. Ud. es una persona muy fina, y Ud. no está aquí por Ud. misma. Ud. está aquí por alguien más. Es su hija. ¿Cree Ud. que Dios puede decirme cuál es su problema? Está en su columna. Eso es correcto. Si eso es correcto, levante su mano. Ahora, ¿creen Uds. con todo su corazón? [La congregación dice: “Amén”–Ed.].
72Ahora, recuerden que eso casi me mata. Uds. no se dan cuenta qué le hace eso a uno. Un momento. Ella es una persona amable; hablémosle otra vez. Ahora, lo que fue, yo no sé. Sólo... Veamos otra vez. Sólo–sólo esté orando. ¿Ve? Sólo–sólo esté pidiendo. Lo que sea que le dije a Ud., estaba correcto. [La mujer dice: “Sí”–Ed]. Fue correcto. Sí, yo veo que es una muchacha con algo en su espalda: problema de la columna. Correcto. Y Ud.... Hay alguien más; yo veo a un hombre aparecer, [“Sí”] un hombre que está sombreado de muerte. [La mujer dice: “Sí”–Ed.]. Es un hombre por quien Ud. está orando que tiene cáncer. [“Sí”]. Correcto. ¿Cree Ud. que Dios sabe quién es Ud.? [“Sí, yo...?...”]. Si yo le dijera, ¿le ayudaría a Ud.? Muy bien, Sra. Glasgow, váyase a casa, y sea saludable. Jesucristo la hace saludable. ¿Ve?, crea y váyase Ud. Tenga fe en Dios. Si....
73¿Creen Uds. con todo su corazón? [La congregación dice: “Amén”–Ed.]. Tengan fe en Dios. ¿Cree Ud.? Somos desconocidos uno del otro. Si yo no le dijera nada a Ud., y sólo pasara y pusiera manos sobre Ud.... Ud. sabe que Algo aquí... yo... Quienquiera que sea, quien está tomando fotografías, yo... por favor, no tome más. ¿Ve?, el Espíritu Santo es una Luz, yo lo estoy observando aquí; y veo ese destello luminoso de la cámara, y yo–yo–yo–yo no puedo captarlo. ¿Ve Ud.? Yo no puedo captar al Espíritu; se va de mí. Muy bien. Ahora, eso es un... Lo perdí en ese momento. Ahora, sólo un momento. Ahora, ¿es esta la paciente? ¿Ud. es la paciente? Muy bien. Si Dios me revela cuál es su problema, ¿me creerá Ud. que soy Su siervo? Venas varicosas. ¿Cree Ud. que El puede sanarlas? [La mujer dice: “Sí”–Ed.]. Ud. tiene algo más de lo cual está mucho muy preocupada. Correcto. Si yo le dijera a Ud. lo que es por medio del Espíritu Santo, ¿creerá Ud. que es Cristo parado aquí haciendo eso? ¿Sí lo creerá Ud.?
74Ahora, algo sucedió en la audiencia en ese momento. Hay una persona diferente que apareció aquí. ¿Ven? Alguien creyó allí... mucho, justo en ese momento. ¿Por qué está llorando Ud., señora? Fue Ud. Muy bien, ¿cree Ud. que ese problema del intestino la va a dejar ahora? [La mujer dice: “Sí, yo creo”]. Es un tumor. Correcto. Era. Yo no la conozco a Ud. ¿Cree Ud. con todo su corazón? Dios la bendiga. Hay una señora sentada al lado de Ud. que también está creyendo con todo su corazón. Sí. Yo no la conozco a Ud., señora. Pero Ud.–Ud.–Ud. conoce a Dios, y Ud. le creerá a El. Si yo puedo decirle a Ud. cuál es su problema, ¿me creerá Ud.? Ud. está sufriendo de un problema del corazón. Correcto. Es un hoyo en su corazón; Ud. acaba de venir de un hospital. Ud. es de Middletown. ¿Cree Ud. que Dios la conoce a Ud.? Ann Reed, crea Ud. con todo su corazón ahora, y váyase a casa y sea saludable.
75Tengan fe en Dios. ¿Creen en Dios? [La congregación dice: “Amén”–Ed.]. ¿Qué tocó ella? Ven cómo esa fe atrajo, de allí mismo de la audiencia. Es su fe lo que lo hace. Yo nunca he visto a esas personas. Ahora, tengan fe Uds. allá. Yo quiero preguntarles algo: ¿qué tocó ella? Ella no puede tocarme, ella– ella está a treinta pies de mí, o cuarenta [9 m. y 12 m., respectivamente–Trad.]. Pero, ¿qué tocó ella? Ella estaba creyendo con todo su corazón, y orando, y ella tocó al Sumo Sacerdote. Yo no soy el Sumo Sacerdote; El es. Pero El–El no tiene labios sino los míos y los de Uds. El únicamente tiene manos mientras pueda usar las mías y las de Uds. Sólo crean Uds. allá la misma cosa, de esa manera
76Veamos, ¿era este el paciente? ¿Ya le ha dicho El a Ud. cuál era su problema? ¿Cree Ud., si El no le ha dicho? Muy bien. Sí, venas varicosas, y Ud. tiene un tumor en su pecho. Correcto. ¿Cree Ud. con todo su corazón? Ahora, váyase a casa y sea saludable. Jesucristo la hace saludable. ¿Creen Uds. con todo su corazón, todos? [La congregación dice: “Amén”–Ed.]. Tengan fe ahora. No duden. ¿Cómo está Ud.? Somos desconocidos uno del otro, hasta donde yo sé. ¿Es correcto eso? Muy bien.
77Esa damita sentada allí, mirándome, orando por su esposo (él está en Canadá), ¿cree Ud. que Dios puede decirme cuál es su problema? Tiene diabetes, y problema del pulmón. Crea con todo su corazón ahora. Tenga fe en Dios. ¿Creen Uds. en Dios? [La congregación dice: “Amén”–Ed.]. ¡Oh, Dios, gran Jehová! ¿Cómo pueden Uds. dudar? Yo reto la fe de Uds. en el Nombre de Cristo, a que crean que yo les he dicho la verdad. ¿Cree Ud. que Dios puede decirme su problema? [La mujer dice: “Sí”– Ed.]. La audiencia simplemente continúa... Hay algo que continúa moviéndose; sean reverentes, estén quietos, muy quietos. Hay gente que está orando. Continúa viniendo de este lado; hay mucha fe en el edificio esta noche. Si Uds. sólo continúan creyendo....
78Veamos, esta es la paciente. Yo no estoy fuera de sí, yo sólo estoy... No hay necesidad de tratar de explicarlo; uno no puede. ¿Ven?, no hay manera de tratar de explicarlo. Uds. sencillamente tienen que creerlo. Uno no puede explicar a Dios; uno conoce a Dios por medio de fe. ¡Oh!, son algunas clases de crisis que Ud. está teniendo: ¡epilepsia! Yo quiero decirle algo que sucedió: cuando Ud. era una niñita, Ud. se cayó y le causó eso, cuando Ud. era una niñita. La ha estado molestando por mucho tiempo. ¿Cree Ud. que Dios la sanará? Ud. no es de aquí; Ud. es del sur: Mississippi; Hattisburg, Mississippi. [La mujer dice: “Correcto”–Ed.]. ¿Cree Ud. que Dios...? Si yo le dijera quién es Ud., ¿le ayudaría? Srita. Slay, ahora váyase a casa y sea saludable. Jesucristo la hace saludable. Si puedes creer, todas las cosas son posibles. Sólo tengan fe en Dios.
79Ahora, somos desconocidos uno del otro, señor; Dios nos conoce a ambos. Ahora, si el Señor Jesús todavía permanece Jesucristo el mismo ayer, hoy, y por los siglos, El lo conocerá a Ud., sabrá todo tocante a Ud. Yo no sé; El sí sabe. ¿Creen todos Uds. eso, allá, ahora? [La congregación dice: “Amén”– Ed.]. Yo no conozco al hombre. Ud. es de muy lejos de aquí; Ud. ha venido a la reunión de alguna otra parte. Virginia. Tenga fe. Ud. quiere liberación de algo. Eso es correcto, ¿no es así? De fumar, de fumar cigarrillos. A propósito, un ministro debería apartarse de eso. Ud. quiere liberación; Ud. sabe que está mal. ¿Sr. Snodgrass? Reverendo Sr. Snodgrass de Virginia; ese es su nombre. Venga aquí. ¿Cree Ud. que soy profeta de Dios? [El hermano dice: “Sí, yo ciertamente...?...”–Ed.]. Deme su mano. Yo echo fuera esa cosa mala de Ud. como un hijo de Dios. Que lo deje a Ud. y nunca regrese otra vez. Váyase en su camino creyendo ahora, y nunca fume otro, el resto de su vida. Amén.
80Tengan fe en Dios. ¿Cree Ud. que su espalda sanó mientras Ud. estaba sentado allí, que su espalda sanó mientras Ud. estaba sentado allí? ¿Lo cree Ud.? Entonces váyase, regocijándose, diciendo: “Gracias, Señor”. Esa damita tenía levantada su mano allí, justo en ese momento. Ud. tiene algo en su mente, ¿no es así, señora? Ud. está orando por su hijo; de allí es de donde proviene. Tenga fe. Si Ud. lo cree con todo su corazón, Dios le dará el deseo de su corazón. Mire, ¿cree Ud. que...? ¿Qué si yo no le dijera una sola cosa a Ud., lo creería? ¿Creería Ud. que está sanado? Ud. lo está. Dios lo bendiga, sólo siga su camino. ¿Qué si yo no le dijera nada a Ud., sólo pusiera manos sobre Ud.? Esa es la cosa principal para Ud., ¿no es así? Venga aquí. En el Nombre de Jesucristo, sea sanado. Amén. Así es de sencillo.
81Una señora sentada justo detrás de allí, una mujercita de cabello negro con un saco que se mira blanco, mirando a la señora sentada al lado de ella, con artritis allí. Crea Ud. con todo su corazón, Dios la hará saludable. ¿Lo cree Ud. con todo su corazón? Entonces Ud. la puede obtener. Correcto, señora. Ud. que levantó su mano allí. Allí, eso es. Póngase de pie. Eso es; póngase de píe, sólo... Allí lo tiene Ud.; váyase a casa y sea sanada. Jesucristo la hace saludable. Ud. también, hermana. Creálo con todo su corazón. Váyase, y que el Señor Jesús la haga saludable.
82Muy bien, venga. Eres muy joven para eso. ¿Cree Ud. que esa condición de anemia la dejará y estará bien? Dios le puede dar a Ud. una transfusión del Calvario para eso. ¿Cree Ud. eso? Váyase, y Ud. pueda recibirla, en el Nombre de Jesucristo. Crea ahora con todo su corazón. Problema del corazón, del estómago, ¡oh, qué cosa! ¿Cree Ud. que Dios la hará saludable? [La mujer dice: “Amén”–Ed.]. Váyase y crea con todo su corazón, y sea saludable. ¿Cuántos allá creen con todo su corazón ahora? ¿Cuántos están en condición para... creen que Dios los hará saludables? ¿Lo creen Uds. con todo su corazón? ¿Están Uds. listos para recibir su sanidad? ¿Cuántos creen que es el Espíritu Santo? Yo quiero ver sus manos. ¿Cuántos creen que es el Espíritu Santo? ¿Con todo su corazón? ¿Con todo lo que está en Uds.?
83Ahora, yo voy a retar su fe en estos momentos, para hacer algo. ¿Qué piensan Uds.? ¿Qué piensan Uds.? ¿Creen todos Uds. que es el Espíritu Santo? ¿Cuántos saben que eso es exactamente el mismo sermón que prediqué en esta noche de Jesucristo? ¿Cuántos lo creen adentro y afuera?, levanten sus manos. Todos los que acepten a Jesús como Su Sanador ahorita, a mí no me importa qué esté mal en Uds., cuán tullidos Uds. estén, nada en lo absoluto, si Uds. aceptan a Jesús como su Sanador, pónganse de pie y levanten sus manos, y empiecen a alabarlo a El por sanarlos, y Uds. pueden obtener su sanidad ahorita. Señor Dios, Padre Celestial, en el Nombre de Jesucristo, yo echo fuera este espíritu malo, echo fuera los poderes del diablo. Y que ellos se vayan a casa y sean saludables, en el Nombre del Señor Jesucristo.