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~ YO SE ~
1Ciertamente somos un pueblo muy privilegiado al reunirnos aquí en esta mañana, el poder estar vivos en la tierra y ver otro gran momento de resurrección, porque la resurrección siempre nos trae cosas gloriosas y nuevas esperanzas. Cuando entré a la oficina alguien me dijo: "Hno. Branham, recuerde al niñito por el que oramos en Chatauqua el año pasado, el que iban a operar del corazón y arreglarle algunas válvulas o alguna otra cosa, fue sanado y está en la audiencia esta mañana". Sería bueno que tuviéramos ese testimonio antes de comenzar el próximo servicio. Somos una gente feliz. Mientras nos preparamos para orar, voy a pedir al Hno. Neville si puede leer la Escritura sobre la resurrección en Lucas, si no la han leído. Después de este culto, vendrá el de sanidad y al terminar el servicio podrán ir a desayunar, luego regresarán a las nueve y media y comenzaremos el otro culto. Después vendrá el servicio de sanidad y bautismo. ¡Qué hermoso momento es el del bautismo! ¡Mi hermano! ¡La resurrección!. Por eso nos bautizamos porque El resucitó. Recuerdo que antes de tener aquí el bautisterio, acostumbraba llevarlos temprano al río, en mañanas muy frías y bautizaba a la gente allí. Eso encierra algo, es un momento sagrado. La resurrección es un gran momento.
2Anoche hablaba con alguien sobre nuestra última reunión en Oklahoma. Voy a anunciar esto, estoy tratando de dejar a un lado mi ministerio de discernimiento, hasta que Dios me llame a hacerlo. Creo que el nuevo ministerio está comenzando. La otra noche sin saber nada de esto, lo probé con un joven que tenía como 16 años de edad que trajeron a la plataforma, él había nacido totalmente ciego y cuando sus ojos se abrieron por primera vez en su vida, inmediatamente gritó: "Hno. Branham, puedo ver". El Hno. Pat Tyler estaba cerca de él. Confío que ustedes juntamente conmigo tendrán este gran deseo y esperar que Dios haga algo por nosotros y nos lleve a un nivel diferente de donde estamos. Inclinemos nuestros rostros para orar. Nuestro Bondadoso Padre Celestial, en esta mañana nos hemos reunido en esta iglesia a la orilla de esta calle y estamos verdaderamente agradecidos de Ti, por todo lo que esto significa para nosotros, especialmente en esta mañana de resurrección. Si no se hubiese efectuado una resurrección, nosotros no estaríamos en la condición que estamos hoy. Esa resurrección selló todas las promesas de Dios y nos las confirmó. Todo lo que El una vez prometió se hizo realidad con la resurrección. Este es uno de los días más grandes de conmemoración que tenemos durante el año. Señor, te pedimos hoy que confortes nuestros corazones, mientras sentados esperamos (bajo expectativas) al Espíritu Santo que descendió después de la resurrección, para que venga a nuestros corazones y nos conforte, restaurando nuestra fe en una medida poderosa, que vivamos la vida que Jesús nos ordenó vivir. Rogamos por cada persona, especialmente por los que no pueden venir a los cultos de hoy. Dios, sé con ellos y que esta resurrección sea una verdadera resurrección para ellos, un levantamiento de la cama y una nueva salud como nunca antes la han tenido en sus vidas. Concédelo Señor. Permite que cada predicador y cada siervo que tú tienes alrededor del mundo en este día que recuerda este gran memorial, que ellos tengan la unción, la fuerza y el poder para traerle a sus congregaciones el alimento que Dios ha almacenado para Su pueblo. Concédelo Señor. Humildemente esperamos nuestra porción, en el Nombre del Señor Jesucristo. Amén. Voy a pedirle al Hno. Neville que lea las Escrituras sobre la resurrección…(El Hno. Neville lee: Mateo capitulo 28, versos 1 al 20): "Pasado el día de reposo, al amanecer del primer día de la semana, vinieron María Magdalena y la otra María, a ver el sepulcro. Y hubo un gran terremoto; porque un ángel del Señor, descendiendo del cielo y llegando, removió la piedra, y se sentó sobre ella. Su aspecto era como un relámpago, y su vestido blanco como la nueve. Y de miedo de él los guardas temblaron y se quedaron como muertos. Más el ángel respondiendo, dijo a las mujeres: No temáis vosotras porque yo sé que buscáis a Jesús, el que fue crucificado. No está aquí, pues ha resucitado como dijo. Venid, ved el lugar donde fue puesto el Señor.
3E id pronto y decid a Sus discípulos que ha resucitado de los muertos, y he aquí va delante de vosotros a Galilea; allí le veréis. He aquí, os lo he dicho. Entonces ellas saliendo del sepulcro con temor y gran gozo, fueron a dar las nuevas a sus discípulos. Y mientras iban a dar las nuevas a los discípulos, he aquí Jesús les salió al encuentro, diciendo: ¡Salve! Y ellas acercándose, abrazaron sus pies y le adoraron. Entonces Jesús les dijo: No temáis; id, dad las nuevas a mis hermanos, para que vayan a Galilea, y allí me verán. Mientras ellas iban, he aquí unos de la guardia fueron a la ciudad, y dieron aviso a los principales sacerdotes de todas las cosas que habían acontecido. Y reunidos con los ancianos, y habido consejo, dieron mucho dinero a los soldados, diciendo: Decid vosotros: Sus discípulos vinieron de noche, y lo hurtaron, estando nosotros dormidos. Y si esto lo oyere el gobernador, nosotros le persuadiremos y os pondremos a salvo. Y ellos tomando el dinero, hicieron como se les había instruido. Este dicho se ha divulgado entre los judíos hasta el día de hoy. Pero los once discípulos se fueron a Galilea, al monte donde Jesús les había ordenado. Y cuando le vieron, le adoraron; pero algunos dudaban. Y Jesús se acercó y le habló diciendo: Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra. Por tanto, id y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del hijo, y del Espíritu Santo; Enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén". El Señor añada la bendición a la lectura de Su Palabra. Amén. Anunciamos de nuevo que los cultos de esta mañana continuarán a las nueve y media, tan pronto terminemos de éste, vamos a llamarlo nuestro culto de amanecer. Tenemos muchas cosas que contarles sobre las reuniones pasadas. Queremos que todos los enfermos, afligidos y todos ustedes, vengan en esta mañana con fe creyendo que este Jesús resucitado vive hoy y es el mismo que siempre ha sido, no ha cambiado nada. Deseo leer una pequeña porción de las Escrituras que se encuentran en el libro de Job, capítulo 19, comenzando con el verso 15, hasta el verso 27. Leamos: "Los moradores de mi casa y mis criados me tuvieron por extraño forastero fui yo a sus ojos. Llamé a mi siervo y no me respondió; de mi propia boca le suplicaba Mi aliento vino a ser extraño a mi mujer, aunque por los hijos de mis entrañas le rogaba.
4Aún los muchachos me menospreciaron; al levantarme, hablaban contra mí. Todos mis íntimos amigos me aborrecieron, Y los que yo amaba se volvieron contra mí. Mi piel y mi carne se pegaron a mis huesos, Y he escapado con sólo la piel de mis dientes. ¡Oh, vosotros mis amigos, tened compasión de mí tened compasión de mí!. Porque la mano de Dios me ha tocado. ¿Por qué me perseguís como Dios, y ni aún de mi carne os saciáis? ¡Quién diese ahora que mis palabras fuesen escritas! ¡Quién diese que se escribiesen en un libro; que con cincel de hierro y con plomo fuesen esculpidas en piedra para siempre!. Yo sé que mi Redentor vive, Y al fin se levantará sobre el polvo; y después de desecha está mi piel, En mi carne he de ver a Dios; Al cual veré por mí mismo, Y mis ojos lo verán y no otro, Aunque mi corazón desfallece dentro de mí". Me gustaría tomar como texto, de Job 19: "Yo Sé". En ese momento el patriarca se encontraba más o menos como estamos nosotros hoy, había tenido problemas, como decimos "en aguas profundas" y estaba desesperado. Había pasado muchos días sentado sobre ceniza, tratando de encontrar palabras de consuelo, algo que le diera ánimo, algo que lo alentara, mientras veía que su vida se acababa. En primer lugar, él era un anciano de unos noventa años y había sido golpeado por la mano de Dios; sabemos que Dios no lo tocó con Su mano, pero permitió que Satanás lo hiciera. Dios tiene agentes para hacer las cosas. Si Dios quiere que algo malo ocurra suelta a Satanás para que lo haga; si quiere hacer algo bueno, deja que Sus siervos lo hagan. Satanás había tocado a Job con un propósito y ese era probarlo. Dios y él habían tenido un debate y Dios le había dicho a Satanás: "¿No has considerado a Mi siervo Job, que no hay otro como él en la tierra, varón perfecto y recto, temeroso de Dios y apartado del mal, y que todavía retiene su integridad, aun cuando tú me incitaste contra él para que lo arruinara sin causa?" (Job capítulo 2).
5Satanás dijo: "Pero extiende tu mano, y toca su hueso y su carne, y verás si no blasfema contra ti en tu misma presencia". Como Job no sabía las cosas que estaban sucediendo, entró en gran amargura. Aun cuando perdió todo mantuvo su posición en Cristo. El dijo: "Yo sé que mi Redentor vive". Ese es un lugar donde llegamos todos, creo que hoy estamos reunidos con el mismo propósito, todos nosotros estamos sobre ceniza, tenemos problemas, altas y bajas, momentos malos, enfermedades, aflicciones y desilusiones. Así que en esta mañana de resurrección venimos buscando palabras de aliento, como las buscaba Job de parte de sus amigos. Nadie pudo darle consuelo, a causa de los problemas que le vinieron lo acusaron por ser un pecador en secreto. Pero en medio de todo eso, Dios vino en su rescate. Job se hacía preguntas. El no solo estaba enfermo, tenía problemas y aflicciones, habiendo perdido su familia, su riqueza y casi su vida; era un hombre de edad avanzada y sabía que iba hacia la tumba. El sabía eso y creía que alguien tuvo que traerlo a la tierra, no pudo llegar por sí mismo; él sabía que salió de un padre y de una madre, pero ellos tuvieron que tener a alguien que los trajera. Eso lo regresaba al principio, ¿quién creó al primero? El se preguntaba esto: "¿Es extraño? Vivo una vida superior a la vida animal y vegetal, ¿si el árbol muere, volverá a vivir? ¿Sí una flor muere, se levantará otra vez? Pero el hombre cae, entrega el espíritu y ¿adónde va? Sus hijos vienen a honrarle y alimentarse, pero él no se da cuenta. ¿Por qué Dios dejó que las plantas y las flores se renovaran, pero el hombre no puede vivir otra vez?" Todo eso lo tenía afligido. Si meditamos esa conclusión en esta mañana, para eso es que estamos aquí. Hemos escuchado el relato de la resurrección una y otra vez, lo hemos leído tantas veces, en las emisoras de radio en el día de hoy escucharán a diferentes ministros tocando el tema. Pensé que hablaría del tema, desde un punto de vista diferente para este grupito que el Señor me ha dado, preguntándonos: ¿Por qué caemos en tantos problemas? ¿Qué hace que estas cosas sucedan? ¿Por qué debería un Cristiano estar confundido? ¿Por qué no salen todas las cosas perfectas para un Cristiano? ¿No es así y nosotros lo sabemos? Algunas veces tenemos más problemas cuando somos Cristianos, que los que tuvimos cuando éramos pecadores. Desde luego que está escrito: "Muchas son las aflicciones del justo, pero de todas ellas lo librará Jehová". Dios prometió muchas aflicciones y cosas raras que no entendemos, pero siempre suceden para nuestro bien. No las podemos entender, porque si lo hiciéramos dejaría de ser un asunto de fe para nosotros, ya iríamos con conocimiento. Pero lo hacemos, lo tenemos y lo creemos por fe, Su Palabra. Eso siempre obra para nuestro bien. Si nos pudiéramos agarrar de eso esta mañana, si pudiéramos entender que todos nuestros problemas… Porque ninguno de nosotros es inmune a ellos. ¡Si pudiéramos darnos cuenta que son para nuestro bien! (Romanos 8:28) En la Biblia está escrito: "Para que sometida a prueba vuestra fe, mucho más preciosa que el oro…" (Pedro 1:7). Porque es Dios quien permite esas pruebas. Después que llegamos a ser propiedad de Él, confesamos, nos bautizamos, prometemos caminar para Él, luego todas las pruebas que nos vienen son para perfeccionarnos para Su gloria. Es para traernos a un lugar donde Dios pueda ser más real para nosotros, que antes de que viniera la prueba.
6Quiero unirme a Job en esta mañana, para decir que he vivido lo suficiente para saber que eso es la Verdad. He visto eso en mi propia vida, cada vez que se presenta algo de lo que no puedo salir por ninguna parte, Dios abre un camino y todo sale glorioso. Me pregunto, ¿cómo es que Su gracia siempre lo hace?, pero lo hace. Recuerden, en todas esas cosas Satanás trata de ponernos nerviosos, molestarnos y hacernos pensar. ¿Por qué sucedió esto? ¿Por qué no pudo ser de esta manera? Hace unos días cuando salía del lugar más hermoso que haya visto en toda mi vida. Me refiero al gran edificio del Hno. Oral Roberts; construido de mármol, sin ventanas por ninguna parte, todo bien arreglado. Yo he estado en Hollywood, en palacios de reyes, casi en todas partes alrededor del mundo, lugares y casa hermosas, pero nunca había visto algo que se comparara con esto. El interior estaba unido con guías de aluminio, nunca había visto algo tan bello como eso en toda mi vida. Caminé por allí, froté mis manos a los pilares de granito, esculpidos en la forma de la trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo. También había ido a la casa del Hno. Tommy Osborn y había visto su gran obra para el Señor. Me paré en la parte exterior, volví a mirar el edificio y pensé: "Dios, seguramente he llegado a ser un hipócrita y un desechado, por que el ministerio de estos hombres salió del mío. Quizá no soy digno de Tu confianza Señor, Tú no podrías confiarme algo así. Aún por los pocos dólares que me dejas pagar por las campañas, están tratando de enviarme a la cárcel por eso. ¿Por qué soy tan hipócrita indigno de confianza? Estaba sobre cenizas, como estuvo Job en la antigüedad. Cuando me paré en la parte de afuera, casi no podía respirar ante tanta majestad, un pobre muchacho nacido en una cueva, un pentecostal, pudo levantar aquel enorme edificio. Pensé: "Oh Dios, quizá soy indigno". Entonces una voz bajó por aquellos pasillos diciendo: "Pero Yo Soy tu porción". Pensé: "Señor Dios, déjame quedarme como estoy, porque no tendría la inteligencia para sacar adelante una gran obra para Ti como esa. No tengo educación, pero mientras Tú seas mi porción, yo soy tuyo y Tú me guiarás. No podría guiarme solo, Señor guíame Tú".
7Esas horas cruciales nos llevan a las arenas sagradas. Está en la Biblia. Recuerden, no importa cuan grande sea la aflicción, Satanás no puede tomar su vida hasta que Dios no haya finalizado con Ud. Nada puede sucederme a menos que Dios lo permita, ningún mal puede venir a menos que Dios lo permita. Meditemos, El trabaja para el bien de Ud Cuando el diluvio vino para destruir al mundo, vino para destruir a Noé. Pero él no podía ser destruido porque Dios tenía una obra para él. Un día, en una gran nación estaban unos jóvenes Hebreos bajo esclavitud, los conocemos como Sadrac, Mesac y Abed-nego. Llegó un momento cuando tuvieron que tomar una decisión, algo tenía que ser hecho. La fe de ellos fue puesta a prueba. Cuando su fe sea puesta a prueba entonces no falle, permanezca con lo que cree. Ellos fueron encarados, su fe fue probada. Pasaron por una hora crucial, no sólo estaban sobre cenizas sino que fueron echados al horno ardiente; pero Satanás no pudo destruirlos, porque el propósito de Dios no se había cumplido todavía. Ellos fueron echados allí con esta esperanza: "Yo sé que mi Redentor vive… estamos seguros que Dios es poderoso para libarnos de este horno ardiente… y si no, sepas, oh rey, que no servimos a tus dioses, ni tampoco adoraremos la estatua, que has levantado". Satanás no podía tomarlos, no pudo ahogar a Noé en el diluvio hasta que se cumpliera el propósito de Dios, no pudo quemar a los jóvenes Hebreos ni matar a Job con llagas y problemas, hasta que el propósito de Dios fuera cumplido. Tampoco pudieron los leones comerse a Daniel. Ni la muerte o los años acabar con Abraham, hasta que se cumpliera el propósito de Dios. Nada puede acabar con Ud. o conmigo, hasta que se cumpla el propósito de Dios en nuestras vidas, entonces, eso nos trae consolación. ¿Por qué permite Dios que vengan los problemas? Dios gobierna al problema, gobierna su boca con freno y hace que le obedezca. Esos problemas nos traen a un compañerismo más íntimo con Dios. No vino un arco iris hasta que viniera el diluvio, después que Noé fue forzado a esa condición en que estuvo, flotar cuarenta días con sus noches bajo una tormenta y el arca cabeceando sobre las aguas y después que terminó el diluvio él vio el arco iris por primera vez, el pacto de esperanza, el pacto de promesa. Después que hubo pasado por la tribulación, vio la promesa. (Génesis capítulo 7).
8Así es que uno ve la promesa, después que haya pasado por la tribulación. "¿Debo ser llevado al cielo en un lecho de flores de paz, mientras otros pelearan para ganar el premio y navegaran por mares tormentosos?" Nosotros pedimos comodidad y paz, pero Dios nos da lo mejor que puede darnos: pruebas y tribulaciones, eso es mejor que comodidad y paz. Nuestro bienestar está más allá del río. No sucedió hasta que los jóvenes Hebreos fueron echados al horno de fuego, cuando les vino una de las pruebas más sobresalientes y vieron a uno como el Hijo de Dios entre ellos. Sus problemas hicieron que el Señor se presentara entre ellos para alejar el calor. Pero no fue hasta que cayeron en el horno de fuego cuando apareció el Consolador. (Daniel 3:19-25). Daniel había propuesto en su corazón que no se contaminaría con las cosas del mundo y fue pasado por una prueba; si oraba a Dios, lo echaban al foso de los leones y después que fue echado al foso de los leones vio al Angel del Señor con él, esa gran Columna de Fuego entre él y los leones, entonces los leones no pudieron comérselo; él había pasado por pruebas, tentaciones, problemas y él sabía que su Dios era poderoso para librarlo de los leones. (Daniel 6). Abraham vio venir la sequía y la tierra volverse estéril; pero Lot se separó de él y se fue a vivir deliciosamente en el mundo, Abraham escuchó las quejas de sus siervos, pues no había hierba para el ganado, pero él se mantuvo en la tierra que Dios le había dado y le había dicho que morara en ella. (Génesis 13). Entonces un día, después que había sido probado hasta que su paciencia estaba ya para agotarse, ese día cuando terminó la prueba habló cara a cara con Elohim debajo de un árbol. Después que hubo soportado sus pruebas y pasado por los problemas que tuvo que pasar, fue que Dios se le apareció en forma de Hombre y sentándose le dijo que el nombre de su esposa era Sara y también le dijo que ella se había reído en la tierra a sus espaldas. Allí fue que Abraham lo llamó "Elohim", después de las pruebas y tribulaciones. (Génesis 18). Oh, si la iglesia pudiera despertar hoy y darse cuenta que después de los problemas y las pruebas, las burlas y las demás cosas por lo que la iglesia Pentecostal ha pasado, es que podemos ver a Dios en medio nuestro haciendo grandes señales y maravillas. Después de los trabajos y problemas del día Después que todo haya terminado entonces veremos a Jesús al fin. El estará esperando por mi, Jesús tan justo y verdadero, en Su hermoso Trono nos dará la bienvenida al hogar después que el día haya terminado".
9Laboremos mientras el día dure. Nos tomaría mucho tiempo de nuestro servicio en esta mañana, mencionar a todos esos grandes hombres de fe. Esos que pasaron por pruebas y vieron a Dios, pasaron por pruebas y vieron ángeles, revelaciones, señales y maravillas. Pero ninguno de ellos vio lo que vio Job; todos aquellos hombres vieron ángeles, vieron a Dios y todas aquellas cosas, pero no vieron algo que les diera esperanza después de la muerte. ¡Job vio la resurrección! El vio lo que consuela cada corazón. Cuando lo vio dijo: "Quien diese que mis palabras fueran escritas, quien diese que se escribiesen en un libro, que con cincel de hierro y con plomo fuesen esculpidas en piedra para siempre". Fíjense, todo estaba en su contra, ni sus siervos le hablaban, hasta su esposa era extraña para él. Allí estaba Job sentado sobre ceniza, pasando por aquella gran prueba. La iglesia le dio la espalda, sólo fueron a él por siete días y ninguno le consoló. El debió haber visto la visión de la resurrección cuando clamó: "Yo sé que mi Redentor vive y al fin se levantará sobre el polvo. ¡Oh, quién diese que mis palabras fuesen esculpidas en piedra para siempre! ¡Yo sé, yo sé! ¿Job qué sabes tú? "Yo sé que mi Redentor vive". Noten, no sólo era Alguien que vivía sino que también era el Redentor para Job. ¡Bendito sea el Nombre del Señor! Me contenta ser parte de esa resurrección, somos parte de ella en esta mañana porque en nosotros mora esa Vida que la produjo. "Yo sé que mi Redentor vive…" ¿Qué sabe Ud.? Yo no me estoy suponiendo esto, hoy tenemos mucha suposición pero yo sé que mi Redentor vive. Sí señor. El vivía y era el Redentor para Job. "Mí" (pronombre personal). Mi Redentor vive".
10¿Qué sabes Job? ¿Qué viste en esa visión? "Al fin se levantará sobre el polvo; y después de desecha esta mi piel, en mi carne he de ver a Dios; al cuál veré por mí mismo, y mis ojos lo verán y no otro, aunque mi corazón desfallece dentro de mí". Esa fue la más grande versión. Daniel asimismo vio un ángel, igualmente los jóvenes Hebreos vieron al Hijo de Dios, también Noé vio el arco iris, de la misma forma de Abraham vio a Dios cara a cara, pero Job vio la resurrección, él miró anticipadamente. Todos los patriarcas y grandes santos de la Biblia esperaron ansiosamente ese día, con seguridad por medio de visiones y revelaciones, que vendría un momento de resurrección. Nosotros podemos ver las grandes obras, el gran Poder de Dios, las grandes cosas que El pudo hacer. Ud. no podría mirar al sol sin reconocer que ese es el Poder de Dios que hace girar al mundo a su alrededor. No podría ver la primavera llegar sin reconocer que hay un Dios. Ud. puede ver a Dios sanando al ciego y al sordo. Pero, ¿qué si eso fuera todo, que después muriéramos y todo se acabara? Pero la resurrección fue lo que selló todo lo que Dios en la vida prometió. Tiene que haber una crucifixión antes que haya una resurrección. Antes que la iglesia pueda ver el poder de resurrección, antes que yo pueda ver un nuevo ministerio en mí y Ud. pueda entrar a un nuevo compañerismo con Dios, tiene que haber una crucifixión propia para que pueda venir una resurrección. Tenemos que morir a nuestros propios pensamientos, a nuestra voluntad y a todo lo que nos rodea; tenemos que pasar por las pruebas y tribulaciones para que de nuevo podamos ver otra resurrección (una nueva vida). Antes de que un pecador llegue a ser un Cristiano, primero tiene que morir para luego resucitar. Antes que Abraham pudiera ver a Elohim pasó veinticinco años de pruebas, antes que los jóvenes Hebreos pudieran ver al Hijo de Dios, tuvieron que ser echados al horno de fuego, antes que Daniel viera un ángel, tuvo que ser echado en el foso de los leones, antes que Job pudiera ver la resurrección, tuvo que perder todo lo que tenía, entonces la vio por medio de una visión. Si Job pudo mantenerse firme en esa promesa por medio de una visión, cuanto más deberíamos hacerlo nosotros después que Cristo ha resucitado de los muertos como las primicias de los que durmieron, enviando al Espíritu Santo como un sello de promesa sobre nosotros, para que también nosotros podamos vivir. "Porque Yo vivo vosotros también viviréis". Veamos Su majestuosa presencia entre nosotros, haciendo las mismas señales y maravillas que hizo en la tierra y dándonos esperanzas. Pero llegamos a la resurrección y nos quedamos sobre las cenizas, salgamos de esas cenizas hoy con una nueva visión, con un nuevo poder, con una nueva determinación que podamos ver a Dios en Su Poder, veamos venir la resurrección. Estamos en el tiempo de morir, estamos sentados a las puertas de la muerte, la nación está a las puertas de la muerte.
11Rusia ha descubierto una nueva arma, todos Uds. escucharon eso por la radio. Ya no tienen que venir aquí y explotar esto con una bomba, sólo tienen que traer algo hasta acá, infiltrar sus espías, lanzar una cosita en cada país y todo el mundo estará paralizado durante veinticuatro horas. Pueden venir acá y cuando Ud. despierte habrá un enorme guardia ruso pateándolo en el costado, apoderándose de su hogar, violando a su esposa y echando a sus hijos a la calle. Pueden hacerlo, no soltarán nada, lo tienen. Nadie sabe lo que es, todo está andando, pueden usarla sin miedo porque nadie más lo tiene. No sabemos como vendrá ni lo que va a suceder, pero sí sabemos que estamos sobre ceniza, la nación está sobre ceniza, el mundo esta sobre ceniza. Por cuanto el mundo está sobre ceniza, me siento contento que el Espíritu de Dios pueda venir y podamos decir: "Yo sé que mi Redentor vive y al fin se levantará sobre el polvo". ¡Algún día vendrá! Con razón el poeta escribió. "Vivo me amaría, muerto salvóme y en el sepulcro mi mal enterró Resucitado, me dio justicia Un día El viene, pues lo prometió"
12Antes de eso se necesitó un Getsemaní, con gotas de sangre que brotaban por Su piel. Se necesitó una agonía cruel en el Calvario, antes que viniera la prueba del Dios Eterno que podía levantar a los muertos. Se necesitó un Getsemaní y un Calvario para originar una resurrección. Seguro que sí. Cuan desilusionados estaban los apóstoles aquella mañana, al punto que Pedro dijo: "Estoy desanimado, creo que regresaré a la pesca. Lo he visto". Ellos tenían grandes esperanzas y creían hasta que llegó aquel momento oscuro. ¿Qué estaba haciendo Dios? Estaba trayendo a los Apóstoles a la ceniza, a un lugar donde la fe de ellos podría ser confirmada. Pedro Dijo: "Yo lo he visto hacer grandes milagros por toda Galilea, pero está muerto y frío en la tumba. Creo que bajaré hasta el mar esta mañana, voy a echar la red y a pescar. Así puedo mirar el mar y recordaré cuando El nos esperaba en la orilla". (Juan 21). Los Apóstoles dijeron: "¿Vamos nosotros también contigo? Estaban tristes e habían llorado hasta que sus ojos se hincharon. ¡Cómo sabemos nosotros pasar por esos momentos! ¡Cómo lo sabemos! Todos nosotros estamos familiarizados con esas cosas. Recuerdo cuando sepulté uno de mis seres queridos sobre aquella colina llamada Eastern, en el cementerio de Walnut Ridge. Allí sepulté a mi hijita. Había llorado tanto en los brazos de mamá, al punto que ya no podía llorar más, había hecho todo lo que sabía. Entonces tomé una pistola para cometer suicidio, estaba pasando por tal momento. Fue en esa hora en aquel cuartito, estaba de rodillas, cuando los cielos se abrieron y la vi en el esplendor de la inmoralidad. Fue en esa hora que sentí sus brazos sobre mis hombros y me dijo: "Bill, tú no entiendes, nosotras estamos mucho mejor que tú". Vea, se necesita una crucifixión, se necesita exprimir una flor para sacarle el perfume. Se necesita apretar una vida para sacar lo mejor que hay allí. Por eso fue que Jesús tuvo que ser molido, para sacarle lo que El tenía. Antes de la crucifixión El no pudo pararse y decir: "Todo poder me es dado en el cielo y en la tierra". Pero después de la crucifixión pudo pararse y decir: "Todo poder me es dado en el cielo y en la tierra". Pero, ¿qué lo produjo? Se necesito una crucifixión primero.
13Se necesito la tribulación y el desánimo de los Apóstoles, ellos habían visto a su Salvador, el mismo que habían amado, lo habían visto levantar muertos, lo habían visto hacer eso. Entonces pensaron: "Allí está El mismo en esta mañana". Aquellos que lo habían visto abrir los ojos de los ciegos y discernir los pensamientos de los corazones de las gentes, ellos dijeron: "¿Cómo sabía El que venían por El? ¿Por qué no supo que Judas lo traicionaría? ¿Si podía discernir sus pensamientos, por qué no supo que los soldados venían por la mañana con espadas y palos para atraparlo?". Fíjese, el diablo estaba trabajando en ellos, los estaba poniendo sobre cenizas. Ellos iban a ser testimonio de: "Yo sé". No: "Yo supongo" o "quizá será así" sino: "Yo sé, yo sé": Recuerden, esas pruebas vienen sobre Ud. de la misma manera, para que Ud. no diga: "Bueno, quizá sea verdad, tal vez la Escritura es Verdad, puede que la sanidad divina está correcta, quizá el Espíritu Santo sea correcto". Cuando Ud. pasa por esa experiencia, sale de esa ceniza y recibe la revelación de Dios por el bautismo del Espíritu Santo, entonces puede gritar: "Yo sé que mi Redentor vive, porque vive en mí". Pedro dijo: "Voy a pescar", los Apóstoles añadieron: "Vamos nosotros también contigo". Allí estaban ellos sobre cenizas, en medio del mar y el problema seguía. Pudo escuchar a uno de ellos decir: "Pedro, ¿cómo pudo suceder esto? ¿Cómo pudo morir un hombre como ése? ¿Cómo pudo ser sepultado de la manera que lo fue? ¿Cómo pudo dejar que lo escupieran en Su rostro, le arrancaran la barba y le pusieran esa corona de espinas sobre Su cabeza? ¿Cómo pudo hacer eso y continuar siendo Dios? No lo puedo entender". ¡Qué desilusión!
14Pero de repente miraron hacia la orilla y vieron lo mismo que Job vio cuatro mil años antes, la misma clase de revelación que tuvo Job. Allí estaba el Redentor, vivo y nuevo, parado en la orilla; había hecho fuego y había cocido pescado sobre las brazas y los invitó. Jesús ha servido una mesa, donde los santos de Dios se alimentan El invita a Su pueblo, escogido: "Vengan a cenar". Con su maná nos alimenta y suple todas nuestras necesidades ¡Oh qué dulce es cenar con Jesús todo el tiempo! ¡Cómo podemos meditar eso! ¡Cómo se necesitan esas grandes cosas! El Apóstol Pablo, aquel gran Apóstol que pasó por sus momentos de problemas cuando fue testigo de la muerte de Esteban, (Hechos 7:54-60) él vio su rostro levantado hacia el cielo mientras las piedras le golpeaban y dijo: "He aquí veo los cielos abiertos y a Jesús a la diestra de Dios…Señor, no le tomes en cuenta este pecado". Pablo sostuvo las ropas que lo pusieron sobre cenizas durante semanas, andando de aquí para allá, su mente se había contaminado tanto que iba camino a Damasco buscando una salida, como el hombre que busca una botella de Whisky para matar sus penas. El iba andando cuando una gran Luz y una voz del cielo le dijo: "Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues?" (Hechos 9:1.6). El lo vio y reconoció que Aquel era Jesús resucitado, el que él había visto morir y estaba vivo de nuevo. ¡Oh! Recuerdo mi propia vida en el camino de la destrucción, cuando oí esa dulce voz decir: "Yo soy Jesús, el que estuve muerto y vivo para siempre jamás. Porque Yo vivo tú también puedes vivir". Desde ese entonces puse mi mano en la Suya y he confiado en El pasando por momentos oscuros. Cuando llegue el momento que no puedo ver por donde voy, confiaré en El. Todo Cristiano tiene que pasar por esas pruebas, todo creyente Cristiano tiene que ser puesto sobre cenizas, para que pueda salir con una experiencia: "Yo sé que mi Redentor vive".
15No hemos venido aquí en esta mañana para sentarnos y hablar de un momento histórico, lo cual es verdad, hemos venido con un testimonio en esta mañana: "Yo sé que Jesucristo es el Hijo de Dios, más allá de cualquier sombra e dudas sé que se levantó de los muertos y vive hoy dentro de mí. El es mío y yo soy de El y coheredero con El en el Reino de Dios". La resurrección produce algo grande, una nueva esperanza. ¿La tiene Ud. en esta mañana? ¿Está en su corazón? ¿Sabe Ud. que su Redentor vive y hace que todas las cosas le ayuden a bien? Ud. dirá: "Hno. Branham, estoy aquí esperando la línea de oración". Dios está haciendo eso para bien. ¿Por qué nació ciego el aquel niñito el otro día? Para que Dios pudiera ser glorificado y una ciudad fuese conmovida. Seguro, Dios sabe lo que está haciendo, Dios lo sabe y nos pone sobre cenizas para mostrar Su gloria. Así que en esta mañana les diré esto amigos. Después de treinta años de ministerio, treinta años trabajando en el campo, quiero dar mi testimonio. He pasado por desilusiones, he pasado por momentos cuando he perdido cosas, he llorado y rogado por ellas y no las he conseguido. Pero he esperado pacientemente en Dios, entonces veo que todo sale exactamente bien, obra para bien, produce la cosa correcta. Cuando perdí a mi hija, la pequeña Sharon, eso fue algo que me hizo tropezar. Me pregunté: "¿Cómo puede ser eso para bien?" Pero meses después la vi en toda la belleza de una joven, hablando conmigo, cerca de aquella vieja carreta rota. Entonces supe que si ella hubiera vivido, podría haber resultado para mal. Dios tuvo que llevársela cuando era tierna y dulce. Yo sé que la volveré a ver, más allá de toda duda sé que la veré. Pienso en mi esposa de veintidós años, fue llevada siendo una joven madre. Cuando los periódicos dieron la noticia: "Muere joven madre, Reverendo…" ¡Cómo sangro mi corazón! No sabía que hacer. Pero hoy sé que todo era para bien, sé que la vida tenía que ser molida, estrujada y retorcida para sacar lo que estaba en ella. Había demasiado Branham allí dentro y tenía que ser exprimido antes que Dios pudiera darse a conocer.
16Había demasiado de Ud. en Ud. al punto que Dios tuvo que exprimirlo por medio de pruebas. Mientras se pasa por ese momento es difícil; pero luego los cielos se despejan y uno ve el propósito de Dios. Entonces puede gritar: "Yo sé que mi Redentor vive y al fin se levantará sobre el polvo; y después de desecha esta mi piel, en mi carne he de ver a Dios". Estas pruebas son sólo por un momento y luego se disipan. Pero recuerden, son para su bien, para que Dios obtenga la gloria. Inclinemos nuestros rostros por un momento. Antes de orar, quiero preguntar si hay alguien aquí que quiere ser recordado en oración antes de terminar. Dios le bendiga. ¿Cuántos pueden decir: "Quiero a Dios en la hora de mis pruebas, para que me de una nueva experiencia y salga nuevo otra vez?" Levante su mano y diga: "Quiero esa resurrección para mí, para resucitar con nuevas esperanzas, nuevo poder, nueva salud y nuevo gozo". Que el Señor les bendiga. Nuestro Dios y Salvador, estamos tan agradecidos de Ti por esta resurrección, por lo que ella significa para nuestros corazones. Por fe, allá a lo lejos, podemos ver la Venida del Señor Jesús, mientras El se alista poniéndose Su ropaje real. El novio poniéndole a la Iglesia el vestido de bodas. Habrá una gran reunión muy pronto. Esta ceniza no puede durar para siempre. Cuando escuchamos a la gente reírse, hacernos burla y llamarnos por el escandaloso nombre de "santos rodadores", diciendo que no estamos bien de la cabeza, Señor eso no puede durar todo el tiempo. Permítenos guardar nuestro testimonio como Job, como Daniel en el foso de los leones, como los jóvenes Hebreos en el horno de fuego o Abraham durante su peregrinación. Oh Señor, ayúdanos a permanecer fieles hasta que veamos suceder eso tan grande, cuando la trompeta suene "y los muertos en Cristo resucitarán primero. Luego nosotros los que habremos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire…seremos cambiados en un momento, en un abrir y cerrar de ojos". (1 Tes. 4:15-17). Luego vendrá esa resurrección para nosotros, la que Cristo disfrutó hace más de mil novecientos años en esta mañana y dijo: "Porque Yo vivo, vosotros también viviréis". (Juan 14:19). "Este mismo Jesús que ha sido tomado de entre vosotros al cielo, así vendrá como le habéis visto ir al cielo". (Hechos 1:11). Volverá de la misma manera que se fue, le veremos, veremos cada cicatriz en Sus manos y toda marca de las espinas en Su cabeza. Le veremos. Sí Señor, mi pobre corazón y este cuerpo débil comienza a doblarse bajo el peso de la carga, los cuidados y trabajos de los campos y cosechas, las misiones, las altas l bajas, la indiferencia entre ministros arrogantes y otras cosas; gente que se mofa y poderes malignos. Pero. ¡Oh Señor algún día llegaremos hasta el río como Elías! Cuando miremos allá, amarrado a cada árbol habrá un carro de fuego que nos llevará. Permítenos conocer que estas cenizas son sólo velos que nos esconden de aquello tan bello que está más adelante, aquella gloria.
17Que permanezcamos fieles como Job hasta que la veamos cara a cara. Permite que seamos tan fieles como nuestro Señor, que fue nuestro ejemplo, que estamos listos para ir al Calvario y ser crucificados con El y que allí pueda haber una resurrección en nuestras vidas. Concédelo Señor. Si hay algún burlador aquí, como lo fue Pablo en la antigüedad, permite que camino a casa en esta mañana encuentre la resurrección, concédelo Señor. Señor rogamos que todos los que estén sobre cenizas de destrucción y enfermedad, esta sea su hora de liberación. Anoche, hablaba con aquella mujer y su esposo, allá en Phoenix, en una condición muy sería tenían cáncer y hoy están bien y en estado normal. El niñito que iba a ser operado del corazón está sentado en esta mañana bien; un jovencito ciego que alguna vez anduvo en tinieblas y no podía ver la luz, puede ver hoy. Oh Dios te damos gracias por esto. Todo esto es mirado a través del velo, hacia aquel gran día de resurrección. Concédelo Padre, permíteles saber que estas cosas tenían que ser así, el niñito ciego podría ver, el que tenía problemas en el corazón podría darle testimonio a otros. Todas estas cosas ayudan a bien para aquellos que te aman. Todo ha sido posible porque hubo Uno que fue obediente en la prueba, Uno que soportó la prueba, ese fue Jesús. Fue tan obediente que el Padre lo levantó en la mañana de resurrección, porque no era posible que la muerte lo retuviera. "Porque no dejarás mi alma en el infierno ni permitirás que Tu santo vea corrupción". (Salmo 16:10). El fue hallado fiel, hizo siempre lo que le agradaba al Padre.
18Dios, que podamos ser fieles al puesto del deber, sin importarnos las pruebas y problemas; que siempre podamos decir: "Yo sé que todo ayuda a bien para aquellos que aman a Dios". Concédelo Padre. En esta mañana bendecimos al pueblo con Tus bendiciones. Ellos han salido temprano de sus hogares para venir al tabernáculo, han venido a buscar paz, permite que vuelvan a casa esta mañana con el poder del Espíritu Santo ardiendo en sus corazones como aquellos que iban a Emaús, diciendo: "¿No ardían nuestros corazones mientras El nos hablaba por el camino?" (Lucas 24:32). Concédelo Padre, te los encomiendo en el Nombre del Señor Jesucristo. Amén. Muy bien Hno. Neville, recuerden los cultos. No tenemos tarjetas de oración en esta mañana, porque mientras las tengamos estaré descansando sobre ese Don. Tengo que llegar a un lugar donde pueda poner esto a un lado que pueda salir de aquí… Tengo miedo de cometer errores. Perder una batalla no es perder la guerra, el General Patton perdió muchas batallas, pero no perdió la guerra. Nosotros también perderemos muchas batallas, pero no perderemos la guerra; yo cometeré muchos errores pero no perderé la causa. Dios lo dio y El se encargará de eso. Es la unción, este es el momento, yo creo que esta es la hora; voy a comenzar siendo que este día es el día de resurrección, voy a continuar orando por los enfermos como hice allá, es unción. Es algo que tiene que suceder dentro de mí; no estoy acostumbrado a eso, viene de tal manera que quizá no pueda detectarlo al momento, pero me mantendré avanzando hasta que lo conozca cada vez. Así que este será el día que lo probaré por la gracia de Dios. El Señor les bendiga, los servicios continuaran a las nueve y media. Con Uds. el Hno. Neville.