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~ ID DECID ~
1... testificando, la hermanita allá atrás. Yo pienso que eso expresa esa alabanza: “¡Oh, amor de Dios, cuán excelso y puro!, cuán inmensurable y poderoso”. ¡Qué día es para nosotros! Ahora quietamente con nuestros rostros inclinados, cantemos esa alabanza al Señor, antes de orar. Sólo... Teddy, por favor, danos un tono. Y cantémosla, con nuestros rostros inclinados y nuestros ojos cerrados, antes de orar. ¡Oh amor de Dios, cuán excelso y puro! Inmensurable, poderoso; Por las edades.... [Porción sin grabar en la cinta–Ed.].
2Si la tinta... todo el agua se tornara en tinta, y todo el cielo un gran papel, y cada hoja un pincel, y cada hombre un escritor, todavía eso no pudiera expresar el amor de Dios hacia la raza caída de Adán. Te damos gracias, Padre, por esa preciosa Sangre del Señor Jesús, y por esa mañana conmemorativa de resurrección, y por Tu amor redentivo que hoy está derramado en nuestros corazones, por medio del Espíritu Santo, y nos trae a un compañerismo en El, el Divino, el Creador. Nos trae a una hermandad en la tierra, que nunca ha sido superada. Ninguna logia, ningún voto, nunca, nunca pudiera compararse con la hermandad de hombres y mujeres que han nacido de nuevo. ¡Y por siempre será la alabanza de los santos y de los Angeles!
3Hoy pedimos que Tú bendigas todo lo que nosotros hagamos, tratando de expresar nuestra–nuestra gratitud que hay en nuestros corazones para Ti, por lo que Tú has hecho por nosotros. Y saber que no únicamente hizo que se alegraran los corazones de los discípulos en esa mañana, y los de María y María Magdalena, sino que también nosotros, Tus discípulos de hoy día, nuestros corazones se alegran en la hora en la cual nos damos cuenta que El no está muerto, sino vivo. Que El siempre permanezca vivo en nuestros corazones, y en nuestros medios. Te lo pedimos en el Nombre de Jesús. Amén.
4¡Nunca pudiera alguien expresar la resurrección! Ahora, en esta mañana de resurrección es un tiempo muy grandioso para que acontezcan pequeños eventos en la iglesia, como el de las madres que dediquen a sus niños. Es algo nuevo; algo ha sido añadido a su hogar; una nueva bendición ha llegado a ellos. Y ellos quieren, para corresponder, dárselos a Dios.
5Y luego después del mensaje de esta mañana, vamos a orar por los nfermos, para que Uds. sean resucitados de su enfermedad, a una nueva salud. Luego, inmediatamente después de eso, para aquellos que no han sido bautizados, vamos a tener una resurrección de eso; serán enterrados en agua, para que se levanten en novedad de vida. ¡Todo en esta mañana es resurrección, resurrección! Nuestros corazones se ponen felices y libres de carga, mientras cantamos las alabanzas y escuchamos los testimonios de otros, de esta maravillosa mañana de resurrección. Y miramos afuera, y vemos que Dios está feliz con eso; los árboles están resucitando.
6Hace algún tiempo, allá en Kentucky, el Señor Woods y yo estábamos cazando ardillas, y fuimos a la propiedad de un hombre. Pueda que ese hombre tal vez esté presente sentado aquí en estos momentos, yo no sé. Y se suponía que él era un incrédulo. Y el Hermano Woods le preguntó, dijo: “¿Puedo cazar ardillas en su propiedad?” El dijo: “Sí, Woods, puedes cazar ardillas. Ve hazlo”. El dijo: “Bueno, traje a mi pastor conmigo”.
7Y él dijo: “¡Woods, no me quieres decir que has llegado a un punto tan bajo que tienes que cargar contigo a un predicador todo el tiempo!”
8Y así que él me llamó, para–para presentarme. Y el hombre había dicho que él era inflexible, otros le habían dicho a él que... pero él no veía nada que lo hiciera a él creer.
9Y había allí un manzano que estaba allí del que yo había tomado una manzana. Era en agosto. Y le dije al caballero, le dije: “¿Cuántos años tiene ese árbol?”
10Y él dijo: “Algunos treinta años, algo así.” El lo había plantado.
11Y yo dije: “¿Ha comido Ud. manzanas desde que el árbol las ha estado dando?” “Sí, señor”.
12Yo dije: “¿Qué le pasa a ese árbol? Si Ud. se fija, ya estamos en agosto, ha sido un clima caluroso todo parejo, pero las hojas ahora se están cayendo de ese árbol, y la savia está dejando las ramas, bajándose a las raíces. Si ella se quedara aquí arriba durante el invierno, el árbol no viviera más; pero se baja a las raíces, a la tierra, para esconderse de los vientos fríos. Si ella se quedara aquí arriba, moriría, ya no daría más manzanas. Pero ella se baja, para esconderse en las raíces, para salir otra vez al año siguiente, para dar hojas y darle a Ud. manzanas”.
13Y yo dije: “Bueno, señor, yo–yo le pido a Ud. que me diga: ¿qué Inteligencia hace que esa savia deje el árbol antes de que aparezca cualquier indicio de temperatura fría y se baja para esconderse en las raíces? Si Ud. me puede decir qué la hace hacer eso, y me explica, qué es lo que la hace hacer eso, entonces lo dejaré que siga negando a Dios”. Yo dije: “Ponga Ud. agua en un poste y vea si hace eso. Vea si el cambio de estación lo hace. Hay una gran Inteligencia que hace que esa savia se baje hacia abajo, a la raíz del árbol– árbol, y luego la hace regresar otra vez, con vida nueva. Ese es Dios”.
14Y él dijo: “Yo nunca he ido mucho a la iglesia”, él dijo, “pero una vez vino un predicador aquí a Acton, y le dijo... una cierta mujer vivía allá en la loma cuya hermana estuvo en la reunión en esa noche, y le dijo que ella estaba orando por una hermana que tenía cáncer”. Y dijo: “Mi esposa y yo habíamos ido allá con ella para ayudarla”. Y dijo: “Ella estaba tan enferma con cáncer del estómago, al grado que tenían que voltearla en la cama con la sábana y demás. Su hermana le llevó el pañuelo”, dijo, “después de haberle dicho el hombre de las condiciones de ella y todo, él dijo: ‘Ponga el pañuelo sobre ella’”. Y él dijo: “Ella está sana hoy”.
15“Y eso sólo es para demostrarle”. Yo dije: “La misma Inteligencia que le dijo a esa savia del árbol, año tras año, delante de sus ojos, que se bajara a esconder en las raíces, fue la misma Inteligencia que me dijo que la mujer sería sanada cuando ella le pusiera el...” Y yo dije: “Eso no es tan–tan misterioso. Ud. tiene un predicador mucho más mejor parado en su patio de enfrente, el árbol, que se lo dice a Ud. año tras año”.
16Si nosotros tan sólo miramos alrededor, miramos a Dios en todas partes. El está en cada árbol, en cada hoja de césped. No hay nada que pueda producirlo, sino Dios. Nosotros podemos producir algo que se parezca a ello, pero no esa vida; es Dios.
17Ahora, una hojita de césped ha sido añadida a algunos hogares aquí, y queremos dedicar a estos pequeñitos al Señor. Teddy: nosotros tenemos aquí una alabancita que cantamos, “Traedlos”; ¿pudiera tocarla mientras que las madres y padres que quieren dedicar a sus pequeñitos, traen a sus niños aquí al altar?
18Y tenemos muchas florecitas de Pascua aquí en el altar, en esta mañana, ¿verdad? ¡Qué cosa, qué cosa! Me imagino que hay pequeñas Marías, Ruts, Rebecas, pequeños Santiagos, Pablos y Juanes, por todo aquí, pequeñas florecitas de Pascua para otra generación.
19Está bien; allí. Creo que el Hermano Beeler quiere tomar una fotografía de esta–de esta pequeñita que está aquí; es–es la nieta del Hermano Woods y la Hermana Woods que están allí. Y otros están ahora viniendo con sus pequeñitos. Vengan, amigos; está bien. Hermano Neville.
20Grande es la unión del santo matrimonio; es ordenado por Dios. Y a través del santo matrimonio, son traídos estos hermosos pequeñitos.
21Van a tener que decirme su nombre aquí. [La madre dice: “Brenda”–Ed.]. Brenda Sue. Te miras muy diferente, pequeña, de cuando te vi por primera vez. Bueno, aquí está la pequeña Brenda Sue Woods, realmente es un precioso tesorito para el corazón de todos nosotros, y especialmente para esta madre y padre jóvenes.
22Y en el tiempo de la Biblia... Muchas personas rocían a los pequeñitos; pero nosotros tratamos de seguir la indicación de la Biblia tan cerca como podemos. Nunca hemos visto en la Biblia en dónde hayan sido rociados, sino que ellos fueron llevados al Señor Jesús y El los bendijo. Y nosotros los tomamos, como Sus siervos, y los elevamos a El.
23Yo creo que Uds. saben qué tan orgulloso está el abuelo, como Uds. saben. Así que... Inclinemos nuestros rostros sólo un momento.
24Señor Jesús, el Hijo de Dios, quien fue entregado por nuestras ofensas, y es una cosa tan preciosa el ver que sean traídos a Ti los pequeñitos, en conmemoración de lo que sucedió muchos años atrás, cuando las madres y los padres te llevaron sus pequeñitos a Ti. Tengo en mis brazos delante de Ti hoy, en brazos de fe, a la pequeña Brenda Sue Woods, quien ha sido enviada a la familia de nuestro Hermano David y su amada esposa. Padre Dios, bendice a esta niña.
25Ellos están confesando su fe en Ti, mientras presentan el fruto de su unión. Y oramos que Tú los bendigas. Y que sus corazones sean conmovidos por el Espíritu Santo, para vivir vidas tan piadosas, consagradas, que esta pequeña niña sea criada en un hogar Cristiano, sea criada en la admonición de Dios, y viva una vida larga y feliz aquí en la tierra, y te sirva todos los días de su vida. Y en Gloria, en donde las familias se juntan alrededor, permite que la pequeña Brenda Sue y su papá y su mamá y toda su gente, se junten alrededor del trono de Dios, redimidos por la gracia de Cristo, a quien se la elevamos en estos momentos.
26Mi pequeña hermana, yo te entrego ahora al Señor Jesucristo, para una vida de servicio para El, en el Nombre de Jesucristo, el Hijo de Dios. Amén.
27Dios los bendiga, Marilyn, David, muchas felicidades y éxito. Que la pequeñita viva para el Reino de Dios. Ahora, aquí está un hermoso niño, con una gran sonrisa en su rostro. ¿Su nombre? [Porción sin grabar en la cinta–Ed.]. Rosa de Sarón [la madre dice: “Rosa de Sarón Dalton”] Dalton. Dalton. ¿Es ésta la pequeña del Hermano Ed? Bueno, hace como unos veintidós años, Dios tomó de mis brazos a una pequeña Rosa de Sarón, la cual está en el Cielo hoy. Y ahora, para dedicarla a El, está la pequeña Rosa de Sarón Dalton. Nosotros conocemos al Hermano Ed y a la Hermana Dalton, aquí, como nuestros preciosos amigos. ¡Qué pequeña tan hermosa! Nuestro Padre Celestial, te traemos a Ti a esta pequeña Rosa de Sarón. En conmemoración del gran Señor Jesús quien estuvo en la tierra y le llevaron a El niñitas como ésta, te pido por esta pequeña, Señor. Que ella viva y sea fuerte y saludable. Que ella viva para la gloria de Dios. Bendice a su padre y madre. Que sea criada en la admonición de Dios. Ellos están confesando su fe en Ti mientras presentan a su pequeña a Ti. Te damos ahora a la pequeña Rosa de Sarón Dalton, para que Tú bendigas su vida, Señor. Yo la presento, tomándola de los brazos de su madre y padre, a Ti, mi Señor y Salvador, Jesucristo, para Su gloria. Amén. Dios la bendiga, hermana, y a Ud., Hermano Ed. ¡Oh, qué cosa!, un niñito enfermo. ¿Qué es lo que le pasa? [Porción sin grabar en la cinta–Ed].... algo diferente; yo creo en El. Señor Dios, presento a Ti al pequeño Mason [“Meisen”, pronunciación figurada del apellido del niño– Trad.]. Te pido, Señor Jesús, que Tú tomes a este pequeño mientras lo tengo aquí en mis brazos para dedicártelo a Ti. Yo condeno esta enfermedad que está sobre él. En el Nombre de Jesucristo que el pequeño Mason sea puesto en Tus brazos, Señor, y que la enfermedad se vaya. Que el pequeño viva para la honra y la gloria de Dios. Los padres están expresando su fe, mientras ellos lo traen. Que Tú sanes al niño y lo hagas saludable. Que él viva para la gloria de Dios, para servirte. Señor Dios, yo te entrego a Ti al pequeño Mason, en el Nombre de Jesucristo, para su vida y para su sanidad. Amén. [Porción sin grabar en la cinta–Ed.]. Sólo crean con todo su corazón. [Porción sin grabar en la cinta– Ed.]. ¡Oh!, ¿también una muchachita? Bueno, eso está bien. Ven aquí al frente, muchachita y párate aquí en frente. ¿Su nombre? [El hermano dice: “Sumner”– Ed.]. Sumner, Hermano y Hermana Sumner. Creo que Uds. son de Georgia, ¿correcto? Recordé la iglesia; hay mucha gente allá. ¿Quiénes son? [El padre dice: “Letraya”–Ed.]. Letraya, [“Dwight”] Dwight, [“David”] y David. Uds. han oído el nombre de ellos. Que Dios escriba sus nombres en el Libro de la Vida del Cordero. Nuestro Padre Celestial, traemos estos pequeños amados a Ti en esta mañana, mientras pongo mi mano sobre las trencitas de su cabeza, el cabellito suave de estos niños. ¡Oh, Señor, bendícelos! Sus padres han expresado su amor y su fe en Ti, al presentarte a sus niños. Y nosotros los dedicamos a Ti, Señor, mientras fueron tomados de los brazos de los padres para pararlos aquí en este altar en esta mañana, para consagrar sus vidas a Dios. Bendícelos, Padre. Pedimos que Tú les permitas vivir y ser felices todos los días de su vida, y Vida Eterna en el mundo venidero. Que ellos sean criados en la admonición de Dios en un hogar Cristiano. Ahora, por la comisión de Jesucristo, dando un ejemplo a Sus ministros que ellos deberían hacer como El lo había hecho, yo los presento a Ti en el Nombre de Jesucristo. Amén. [Porción sin grabar en la cinta–Ed.].
28Desde allá muy lejos del estado soleado de Georgia, esta pequeña fue traída aquí por su padre amoroso y su madre, para ser dedicada a Ti en esta mañana conmemorativa. Es un trofeo de Tu gracia en la familia de ellos. Te pido que Tú bendigas a la pequeña Renee, a su madre y a su padre. Y ellos expresan su fe en Ti, al traer a la niña, queriendo Tus bendiciones sobre ella. Y que ella viva y sea una Cristiana feliz y fuerte todos los días de su vida, y que tenga Vida Eterna en el día por venir, y en el mundo venidero. Concédelo, Padre. Así como Tú tomaste cositas tan dulces, como estos niños en esta mañana, en Tus propios brazos, las familias han expresado su fe en Ti, al traerlos a Tus siervos. Y bendecimos a la pequeña Renee, y te la entregamos a Ti, de los brazos de sus padres. En el Nombre de Jesucristo, que Tú la bendigas. Amén. Bendice tu...?... Dios la bendiga...?.... Cantemos sólo una pequeña estrofa de eso. Traedlos, traedlos, Traedlos de los campos del pecado, Traedlos, traedlos, Traed los errantes a Jesús.
29¡Oh, cómo quisiera haberme quedado aquí, y hablar acerca de cada uno de esos pequeñitos. Pero de todas maneras soy muy lento, y la gente está parada. El Hermano Wood me dijo esta mañana que su espalda estaba adolorida por haber estado parado. ¡No saben Uds. cómo les aprecio el estar de pie y esperar! Y me apresuraré con el mensaje, tanto como me sea posible. Y Uds. pongan mucha atención.
30No tuve tiempo de preparar el servicio de esta mañana, quise decir, el mensaje de esta mañana. Hace unos momentos, tomé un texto y... algo que era diferente, y....
31La Pascua pasada prediqué sobre el tema: “Viviendo, El me amó. Muriendo, El me salvó. Sepultado, El se llevó mis pecados muy lejos. Resucitando, El me justificó gratuitamente para siempre. Algún día El viene, ¡oh, Día glorioso!” Y luego en esta mañana predicamos sobre el tema: “Yo sé”.
32Y ahora, Dios mediante, quiero leer de un capítulo de San Marcos. Y oren conmigo ahora.
33E inmediatamente después de esto, será el servicio de sanidad. Y luego, después del servicio de sanidad, será el servicio bautismal. Y luego los servicios en esta noche, serán a las siete y media.
34Ahora, en Marcos 16. Cuando pasó el día de reposo, María Magdalena, María la madre de Jacobo, y Salomé, compraron especias aromáticas para ir a ungirle. ... muy de mañana, el primer día de la semana, vinieron al sepulcro, ya salido el sol. Pero decían entre sí: ¿Quién nos removerá la piedra de la entrada del sepulcro? Pero cuando miraron, vieron removida la piedra, que era muy grande. Y cuando entraron en el sepulcro, vieron a un joven sentado al lado derecho, cubierto de una larga ropa blanca; y se espantaron. Mas ellos les dijo... Mas él les dijo: No os asustéis; buscáis a Jesús nazareno, el que fue crucificado; ha resucitado, no está aquí; mirad el lugar en donde le pusieron. Pero id, decid a sus discípulos, y a Pedro, que él va delante de vosotros a Galilea; allí le veréis, como os dijo. Y ellas se fueron huyendo del sepulcro, porque les había tomado temblor y espanto; ni decían nada a nadie, porque tenían miedo. Habiendo, pues, resucitado Jesús por la mañana, el primer día de la semana, apareció primeramente a María Magdalena, de quien había echado siete demonios. Yendo ella, lo hizo saber a los que habían estado con él, que estaban tristes y llorando.
35¿Ven Uds.?, ellos también estaban sobre el montón de ceniza. Ellos, cuando oyeron que vivía, y que había sido visto por ella, no lo creyeron.
36¡Cuán misteriosas son las Palabras de Dios! Pero después apareció a... en otra forma a dos de ellos que iban de camino, yendo al campo. ... fueron... fueron... lo hicieron saber a los otros; y ni aun a ellos creyeron. Finalmente se apareció a los once mismos, estando ellos sentados a la mesa, y les reprochó su dur-... su incredulidad y dureza de corazón, porque no habían creído a los que le habían visto resucitado. Y les dijo: Id por todo el mundo... predicad el evangelio a toda criatura. El que creyere y fuere bautizado, será salvo;... el que no creyere, será condenado. Y estas señales seguirán a los que creen: En mi nombre echarán fuera demonios; hablarán nuevas lenguas; tomarán en las manos serpientes... si bebieren cosa mortífera, no les hará daño; sobre los enfermos pondrán sus manos... sanarán. Y el Señor, después que les habló, fue recibido arriba en el cielo, y se sentó a la diestra de Dios. Y ellos, saliendo, predicaron en todas partes, ayudándoles el Señor y confirmando la palabra con las señales que la seguían. Amén.
37Quisiera tomar un texto de dos palabras: “Id, decid”.
38¿Saben Uds.?, no es de mucho beneficio el ir, si Uds. no tienen algo que decir. Creo yo que ese ha sido mucho del problema hoy en día: vamos para decir... vamos pero no tenemos nada que decir, nada que sea de beneficio, nada que le ayudaría a la gente.
39Pero si nosotros seguimos las instrucciones, como estos discípulos quienes recibieron la comisión... nosotros tenemos la misma comisión: “Id, decid a Mis discípulos que Yo he resucitado de los muertos”. ¡Id, decidlo!
40Entonces El dice: “Id y predíquenlo, y muestren estas señales, que Yo he resucitado de los muertos”. ¡Qué mensaje! “Id, decid, e id y mostrad a Mis discípulos estas cosas que Uds. han visto, que Yo no estoy muerto, sino que he resucitado de los muertos”.
41En el mensaje de la mañana, en esta mañana, nos dimos cuenta que cada uno de nosotros tenemos montoncitos de ceniza de problemas y pruebas, en los que nos sentamos en algunas ocasiones, esperando el consuelo. Nos dimos cuenta que el gran patriarca Job recibió una visión, porque ellos todavía no habían tenido una Pascua, pero él vio cuatro mil años en el futuro, a esa mañana. El vio una Pascua cuatro mil años en el futuro, y clamó en su angustia: “¡Yo sé que mi Redentor vive!, y en los últimos días se levantará sobre el polvo; después de deshecha esta mi piel, en mi carne he de ver a Dios”.
42Ahora, después de la Pascua, encontramos que Dios le dio al hombre una comisión: “¡Id, decid! Y si Ud. dice, esto le seguirá a Ud. ¡Id, decid!”
43Ahora, no es de ningún beneficio, como ya he dicho, de ir... de ir, a menos que Ud. tenga algo que decir. Y si Ud. tiene el mensaje incorrecto que decir, entonces no hará nada de bien. Ud. tiene que decir cuál es el secreto.
44Hace algún tiempo, estaba leyendo en un libro sobre un muchachito que participó en una competencia. Y en esta competencia, iba a hacerse famoso. Cualquier niño que pudiera retener la palabra de pase en su mente hasta que él llegara a un cierto lugar, y él hablaría esta palabra de pase, y el guarda de la puerta le dejaría entrar. Eso era para probar el coeficiente intelectual del niño. Y cuando él llegara al lugar, al hablar la palabra de pase que se le había dado, la puerta se abriría y él ganaría un gran honor.
45Y un niño, siendo muy veloz, y sabiendo muy bien que él podía dejar atrás al resto de los niños en la competencia, o él pensó que podría, él practicó día tras día, corriendo. ¡Cómo ejercitó sus pequeños pulmones, puso su cuerpo físico en buena condición, para que no se cansara mientras él corriera! Y él practicó cómo poner sus pies para poder lanzarse hacia adelante, antes que el resto de los niños. Y cómo debería respirar durante el tiempo de su carrera, para así guardar el oxígeno que llegara a su cuerpo, para mantenerlo a él yendo adelante y así no excitara demasiado su corazón. El lo estudió desde cada ángulo que pudo.
46Y en la mañana en la que se comenzó la carrera, había más de ciento cincuenta niños alineados, de cierta edad. Este niño era muy corpulento para su edad. Y él recordó todo su entrenamiento. Y se preparó. Se pusieron en línea, pusieron sus caritas contra el–el cordón que estaba allí, empujándolo con sus naricitas. El había estudiado todas las reglas de eso, él mismo preparándose.
47Y entonces cuando la pistola disparó, y el cordón fue roto, los niños se lanzaron hacia adelante. Y este muchachito estaba en tan buena condición física, que se adelantó de todos los demás. Y corrió por la pista con una velocidad terrorífica. Estaba tan bien entrenado, que pudo dejar atrás a cada niño que estaba en la carrera. Y él llegó allá, oh, con mucho tiempo, tal vez un minuto o más, antes que el mejor de los otros corredores aun llegara al lugar.
48Pero, con todo su entrenamiento físico, él había olvidado la palabra de pase. El había olvidado la mera cosa que tenía que decir, para que él pudiera entrar por la puerta. Y él se iba de un lado al otro y pensaba y escudriñaba su mente. El había estado tan interesado en las condiciones físicas, naturales– naturales de su cuerpo, que él había olvidado la cosa principal. Y los otros niños, algunos niños que no corrían tan veloces, recordaron la palabra de pase, y entraron.
49¡Así es hoy en día! Estamos tan interesados en construir grandes templos, e iglesias, y edificios, y demás, y tan interesados en guardar nuestras iglesias en buena “condición”, con buenos edificios y bancas blandas, afelpadas, y buenos órganos. Nuestros ministros están tan bien entrenados de... Ellos tienen títulos de doctores, Doctorados D.L., Ph.D., LL.D., pero hemos olvidado para qué estamos corriendo. Ese es el problema. “Id, decid a Mis discípulos que he resucitado de los muertos, y que los encontraré en Galilea”. Nosotros hemos olvidado la palabra clave. Hemos estado tan ocupados con otras cosas, haciendo grandes iglesias, construyendo grandes denominaciones, que hemos olvidado la palabra clave.
50Muchas vidas han sido salvas debido a la preparación para eventos venideros. Hace algún tiempo, me dijeron que en Florida, que el reportero, el departamento de climatología, envió una noticia que venía una gran tormenta. Y había un hombre que criaba gallinas, y él fue a su vecino y le dijo que venía una tormenta. El lo ignoró y dijo: “¡Tonterías!” Y sencillamente continuó. El nunca protegió sus gallinas. El nunca se fue al subterráneo de protección. El nunca hizo ningunos preparativos. Y su vecino sí hizo los preparativos. Pero, todo aquel que no tomó la advertencia, todas sus gallinas las voló el viento y las mató, su casa fue arrasada, se perdió su capital invertido, y él fue enviado al hospital. ¡Todo esto porque él no prestó atención ni tomó la advertencia! El sabía que el mensaje había sido dado, pero él falló en prestar atención al mensaje.
51Y de esa manera ha llegado a ser con mucha de nuestra gente, con muchas de nuestras iglesias. Nosotros sabemos que la Biblia enseña que “Jesucristo es el mismo ayer, hoy, y por los siglos”. Nosotros sabemos que la Biblia enseña, que Jesús dijo en San Juan 14:12: “El que en Mí cree, las obras que Yo hago, él las hará también; aun mayores hará, porque Yo voy al Padre”. Ahora, nosotros hemos estado interesados en otras cosas, y no hemos tomado la advertencia, no hemos prestado atención. Hemos corrido, pero sin prestar atención al Mensaje. Hemos ido, pero no supimos qué decir cuando llegamos allá.
52Hace unos días, cuando las iglesias de este mundo, cuando las iglesias Cristianas fueron puestas en vergüenza y en desgracia, cuando el honorable y notable y siervo que teme a Dios, Billy Graham, fue confrontado con la Biblia. El había corrido, pero había olvidado el Mensaje, cuando ese Mahometano se le enfrentó y le dijo: “Si ésta es la Palabra de Dios, veamos que tú la manifiestes”. El había corrido bien: grandes avivamientos, grandes cosas. Pero cuando llegó al lugar, él tenía... no tenía el Mensaje.
53“Yo he resucitado de los muertos. Yo soy el mismo ayer, hoy, y por los siglos”. Corriendo físicamente: finas iglesias, muchos miembros, grandes denominaciones, pero no es la nota clave. Fíjense en lo que sigue: “Y estas señales seguirán a los que creen”. Van, pero no supieron qué decir.
54Dios nunca envío a un hombre a menos que El le diera algo que decir. Dios siempre confirma Su Palabra.
55Yendo, pero sin ser capaz de “decir” cuando Ud. llega allá. No importa cuán grandes sean sus avivamientos, cuán grande sea su iglesia, o cuánto predomine su denominación sobre las otras, si Ud. no tiene algo que decirles, qué tiene Ud. sino sólo un montón de gente congregándose como una logia.
56Nosotros tenemos un Mensaje que decirle al mundo: “¡Jesús vive! ¡El no está muerto!” ¡Prestando atención al Mensaje!
57En esta gran nación, por la cual ahora estamos agradecidos, los Estados Unidos de América, con todo su caos y con toda su vulgaridad, con todos sus puntos malos, todavía es la nación más grande en el mundo, debido a que en el principio fue asentada correctamente. Ella no ha llevado el Mensaje.
58Muchos años atrás, cuando ella estaba en su infancia, me recuerdo de una historia, cuando los ingleses iban a tomar posesión del territorio de esta nación. Y había un grupo de hombres que se había reunido y estaban en su deber, vigilando. Y había un caballo allí amarrado, y un jinete listo para montarse en cualquier momento. La primera cosa que él recibió, fue la señal que venían los ingleses, y él se montó en su caballo. ¿Qué bien le hubiera hecho a él, espolear su caballo? ¿Qué bien le hubiera hecho a él azotar al caballo, y tratar de dirigirse desde esa iglesia hasta Boston? ¿Qué bien le hubiera hecho a él, si no hubiera tenido un mensaje que decir al pueblo? ¿Cómo hubieran sabido ellos cómo deberían prepararse?
59Nuestros Paul Reviere modernos han corrido bien. Pero ellos solamente están corriendo; no tienen Mensaje. ¡La hora está aquí, una crisis está ocurriendo! ¡El mundo está en su fin! Las iglesias han llegado a sus clímax. Las naciones han llegado a sus clímax. La vida humana ha llegado a su clímax. La ciencia ha llegado a su clímax. Nos hemos organizado y hemos hecho grandes iglesias, hemos pulido nuestros predicadores y físicamente los hemos preparado para que sepan cómo usar sus verbos y sus adverbios y los sonidos, y todas las vocales, y todo exactamente correcto, y sicología, para hacer contacto con el pueblo. ¡Pero eso no fue lo que Jesús dijo!
60“En Mi Nombre echarán fuera demonios; hablarán nuevas lenguas; si una serpiente de veneno mortal los mordiera, no les hará daño; sobre los enfermos pondrán sus manos, y sanarán”. El mundo necesita un mensajero con un Mensaje, que diga algo, y saber de dónde proviene el Mensaje y de quién proviene.
61Paul Reviere, al montarse en su caballo, un hombre valiente, un hombre que permanecerá en la historia, mientras que exista una nación que tiene historia. El hizo ese notable recorrido a caballo desde los escalones de la iglesia, con un mensaje que alarmó a todos, desde el más pobre hasta el más rico, desde el campesino hasta el hombre de negocio: “¡Los ingleses vienen!” Y los milicianos se prepararon para un–un ataque. Y esta gran nación fue salva.
62Si esta heredad de Dios, si este pueblo por el cual Dios murió, si esta Iglesia que es llamada por Su Nombre, va a ser salva, tendremos que tener un mensajero con un Mensaje proveniente del Trono, para enfrentar el reto de este día. Hay un Goliat, pero seguramente que Dios tendrá un David en alguna parte. Tenemos que encontrarnos con el contacto. Tenemos que tener un– tenemos que tener un Mensaje.
63Estamos yendo, pero sin nada que decir. Lo prueba, cuando hemos llegado a un lugar en el que una nación o un pueblo que niega que Jesucristo es el Hijo de Dios, se enfrenta a los ministros más prominentes que tenemos hoy en día. Y luego en nuestra gran liga de iglesias, hallaron treinta comunistas que han tenido documentos por veinte o treinta años de que son miembros del partido comunista, dentro de nuestras iglesias unidas. ¿Qué podemos hacer? Eso muestra que han corrido sin un Mensaje; vendiendo la mera primogenitura de la nación, vendiendo la primogenitura de la Iglesia.
64Todo esto ha llegado a una confrontación. Ha llegado a un lugar que la pequeña Iglesia que ha creído el Mensaje, y se ha parado en sus dos pies, con sus ojos centrados en la Cruz, y en sus corazones la resurrección de Jesucristo ardiendo, ha llegado a un lugar en el que las naciones tienen que reconocerlo. Ha llegado a una confrontación. Con razón las iglesias... Cuando el concilio de iglesias está tan entrelazado con el comunismo, con razón no pueden creer en lo sobrenatural. Con razón ellas no pueden creer en sanidad Divina. Ellas no tienen ningún Mensaje en sus corazones, no importa qué tan rápido vayan corriendo.
65Si el Espíritu Santo entra al corazón de un hombre, él creerá que Jesucristo ha resucitado de los muertos, y que El vive en él, para obrar, y hacer la voluntad que El vino a hacer, para querer hacer la voluntad de Dios por medio de la vida del hombre.
66Pero el problema es que corremos, vamos, sin un Mensaje. Vamos con teología. Vamos con alguna clase de interpretación de las Escrituras de una iglesia.
67¡Tenemos que ir con la resurrección! “Id, decid a Mis discípulos”, que ¿Yo organizaré una nueva iglesia? ¡No, señor! “Id, decid a Mis discípulos que Yo he resucitado de los muertos, como dije que sería”. Ese es el Mensaje para la Iglesia en esta mañana: que Jesús no está muerto, El está vivo, y tan grande y poderoso hoy, como El lo fue antes.
68Hemos tenido muchos mensajes de advertencia, para prepararnos. Paul Reviere y otros grandes hombres, y grandes guerras y tormentas, y cosas.
69Y luego, Dios también envía un Mensaje de consuelo. Este fue un Mensaje de consuelo.
70Hace algún tiempo, cuando tenían esclavitud en el sur, los Bóers trajeron de Suráfrica a los nativos, lo que nosotros llamamos hoy día: “el hombre de color” [el negro–Trad.]. Y ellos los trajeron aquí y los vendieron a los americanos en el sur, para hacerlos esclavos.
71Y hoy día en Africa, hay un gran levantamiento tocante a ello, asesinatos y demás sucediendo. Ellos están peleando por su libertad. Ellos tienen derecho de pelear por ella. Dios hizo al hombre; el hombre hizo esclavos. Eso nunca fue la intención.
72Hace algunos años, estaba en un coliseo, o mejor dicho, en un gran museo. Estaba caminando por allí, mirando los diferentes cuadros y cosas, pues admiro el arte. Yo creo que Dios está en el arte. Y me acerqué, y me fijé que había un anciano negro, bastante anciano, con sus hombros caídos, y con sólo un poco de cabello en la parte de atrás de su cabeza. El tenía puesto su sombrero. Y él iba caminando allí, de esa manera, mirando para todos lados, como si él estuviera observando o buscando algo en el museo. Yo me detuve y lo observé por un momentito.
73Y después de un rato él se acercó a una pequeña vitrina allí. Y miró hacia adentro de ella, y se asombró, y sus ojos se iluminaron. El retrocedió de la vitrina por un momento, se quitó su sombrero de copa y lo sostuvo en su mano. Y yo lo observé. Y al inclinar el anciano de color su rostro, las lágrimas le empezaron a rodar por sus mejillas. Y yo lo observé un buen rato, maravillado.
74Entonces pensé: “Me daré cuenta qué es lo que emociona tanto al anciano”. Me acerqué rodeando por este lado y parecía que un vestido estaba allí adentro.
75Y lo miré a él parado allí. Y me acerqué, y dije: “¿Cómo está Ud., anciano?” El dijo: “¿Cómo está Ud., señor?”
76Y yo dije: “Yo soy un ministro. Y me sorprendió verlo a Ud. orando en este lugar”. Yo dije: “Yo creo que Ud. es un Cristiano”. El dijo: “Lo soy, señor”. Y yo dije: “¿Qué fue lo que lo emocionó tanto?”
77El dijo: “Venga aquí”. Y yo caminé con el anciano hasta llegar allá. El dijo: “¿Ve Ud. ese vestido?” Yo dije: “Sí, señor”. El dijo: “¿Ve Ud. esa mancha en él?” Yo dije: “Sí, señor”. Dijo: “Ponga su mano en mi costado”. Yo dije: “¿Qué es esa área áspera?”
78El dijo: “Un día un cinto de esclavitud se ciñó aquí; y ésa es la sangre de Abraham Lincoln”. El dijo: “Su sangre quitó el cinto de esclavitud de mí”. El dijo: “¿No le emocionaría eso también a Ud.?”
79Yo me quedé allí maravillado. Yo pensé: “Si la sangre de Abraham Lincoln excitó a un esclavo por haber quitado de él el cinto de esclavitud, ¿qué debería hacer la Sangre de Jesucristo a gente como Rosella aquí que era una esclava del alcoholismo, a mí, muriendo como un pecador miserable? El quitó el cinto de esclavitud al pecado de mi corazón. ¿No debería eso emocionar a un hombre? ¿No debería eso hacerlo sentirse diferente? ¿No debería hacerlo reverente cuando él piensa en eso? Ud. casi ni puede ver un árbol sin inclinar su rostro, sabiendo que Jesús redimió su vida en aquel Arbol.
80Mientras continuamos por un momento con los esclavos, y con nuestro tema. Hubo una proclamación, una Emancipación de la Proclamación que fue firmada, que los esclavos iban a ser libres un cierto día. Uds. no saben, ¡oh!, si Uds. nunca han encontrado a Cristo, Uds. no saben lo que eso significó para aquellos esclavos. Cuando el mensaje salió por todo el país, que “Uds. van a ser libres tal y tal día, al amanecer. Uds. van a ser libres. Uds. no tendrán que usar ya más cintos de esclavitud, ni tampoco recibirán ya más azotes. Sino que Uds. serán libres, y serán un ciudadano de este gran Estados Unidos. Uds. ya no serán más esclavos, después del amanecer de una tal y tal mañana”. ¡Oh!, ellos esperaron con grandes anticipaciones.
81¡Si el pecador tan sólo pudiera ver eso! ¡Si el pecador tan sólo escuchara el Verdadero Evangelio! No el unirse a una iglesia; sino la predicación del Evangelio, que Ud. puede ser libre del pecado, que Ud. puede ser libre de su enfermedad. “A tal y tal hora”, esa es la hora en la que Ud. cree.
82¿Sabe Ud.?, esos esclavos estaban tan emocionados y bajo tanta anticipación, esperando la hora en la que ellos serían libres, a tal grado (me contaron), que ellos se reunieron al pie del monte; madres y niños, todos reunidos, y algunos de los ancianos. Y ellos se subieron a la cumbre del monte, como a la medianoche. Ellos sabían que cuando rayara el día y saliera el sol, ellos serían libres. No tomaría más de medio minuto para que el sol brillara por encima de la cumbre del monte, pero algunos de ellos estaban allá en la cumbre del monte, vigilando, vigilando. “¡Oh, cuando salga el sol, seremos libres!” Ese fue el H-I-J-O [“S-O-N”, en inglés–Trad.], o mejor dicho, el s-o-l. [s-u-n, en inglés–Trad.].
83¡Pero cuando se levante el H-I-J-O [ “S-O-N”, en inglés–Trad.] uno de estos días...! Y cuando resucitó el H-I-J-O [“S-O-N”] hace unos mil novecientos años, El rompió todo cinto de esclavitud, El puso en libertad a cada cautivo, El sanó toda enfermedad, El les dio libertad a aquellos que estaban en esclavitud. ¡Cómo debiéramos subir y vigilar!
84Y cuando los primeros rayos del sol se asomaron, el hombre que estaba en lo más alto, lo vio, y le gritó al hombre que seguía: “¡Somos libres!” Y ese hombre que seguía, le gritó al hombre que seguía que estaba más abajo en el monte: “¡Somos libres!”, hasta que el mensaje llegó al campamento: “¡Somos libres!” Pues el sol estaba saliendo. Ellos estaban esperando, esperando, esperando esa hora. 85 ¡Cuánto mucho más deberíamos nosotros estar esperando hoy día, al H-IJ- O [“S-O-N”] de Dios! Nosotros somos libres de pecado. Nosotros somos libres de las cadenas. Somos libres de hábitos. Somos libres del fumar, de tomar, de las juergas, porque el H-I-J-O [“S-O-N”] de Dios ha resucitado de la tumba y ha roto toda cadena. ¡Toda la condenación se ha ido! La deuda ha sido pagada. La pena ha sido pagada. Los pecados han sido lavados, y somos libres. ¡Oh pueblo, nosotros somos libres! Esclavitud... Libertad, cuando el Hijo de Dios se levante con sanidad en Sus alas.
86Algún día El se levantará del Trono y regresará a la tierra. Y entonces seremos libres de todos los dolores y de todas las tentaciones, libres de todos los pesares mortales y lo que sea que va a la par con la vida mortal, para vivir con El para siempre. Seremos libres. “Id, decid”, esa es la cosa que debemos hacer.
87En el tiempo de la Biblia, había un año de Jubileo, para la gente que era vendida por deudas que ellos debían. Si ellos debían una deuda, y no podían pagarla, entonces iban y se vendían ellos mismos a la gente para ser esclavos. Y tenían que ser sus esclavos, permanecían como sus esclavos, toda su vida. Pero, cada cierto tiempo, llegaba un día de gracia, que era conocido como el año de Jubileo. Y cuando llegaba el año de Jubileo, entonces salía un sacerdote y tocaba una trompeta. Y esa trompeta le indicaba a todo esclavo, no importaba cuánto tiempo él había estado sirviendo y cuánto más tiempo tenía que servir, cuando sonaba esa trompeta, ese esclavo era hecho libre. El podía tirar su azadón e irse a casa a sus hijos. El ya no tenía que trabajar más, porque él era libre cuando sonaba el Jubileo. Esa trompeta no daba un sonido incierto, sino que daba un sonido cierto. Y el hombre podía tirar su instrumento de trabajo, e irse a su casa libre de la esclavitud.
88Esta mañana, la Biblia nos dice: “Si la trompeta diere sonido incierto, ¿quién sabrá qué hacer?” Si la Biblia ha predicado que Jesucristo ha resucitado de los muertos, que El es el mismo ayer, hoy, y por los siglos, y las trompetas que nosotros escuchamos están sonando hoy, dicen que “los días de los milagros han pasado, no hay tal cosa como sanidad Divina”, ¿quién sabrá cómo prepararse?
89¡Lo que nosotros necesitamos hoy en día, son mensajeros ungidos de Dios! “¡El ha resucitado de los muertos! ¡El es el mismo ayer, hoy, y por los siglos!” Ese es el mensaje del día.
90¡Oh, ha habido grandes mensajes, pero el de la Pascua los coronó a todos ellos! Grandes mensajes; ¡el de la Pascua fue el más grande de todos! Cuando los muertos... hizo preparación para que el último enemigo... Habíamos visto las enfermedades sanadas en el Antiguo Testamento. Habíamos visto milagros obrados en el Antiguo Testamento. Hubieron visiones que vinieron en el Antiguo Testamento. Pero todo hombre se fue directamente a la tumba, preguntándose si resucitaría de nuevo. Pero en la mañana de Pascua, cuando esos discípulos recibieron el Mensaje más grande que algún hombre jamás pudiera recibir, ¿qué recibieron? “¡Id, decid a Mis discípulos, que Yo he resucitado de los muertos!” ¡La muerte había sido conquistada!
91Nunca hubo nadie en la tierra, ningún profeta, ningún gran hombre, ninguna persona santa que pudiera jamás conquistar... Ellos podían conquistar las enfermedades por el Espíritu de Dios. Ellos podían conquistar el tiempo, por el Espíritu de Dios, y ver cosas que estaban por venir. Ellos podían conquistar eso. Pero nunca hubo un hombre ungido con tal unción de parte de Dios, que podía hacer esta declaración: “Yo puedo poner Mi Vida, y tomarla otra vez. Destruye este cuerpo, Yo lo levantaré al tercer día”. Nunca hubo un hombre que podía hacer una declaración como ésa. Y se estaban preguntando en sus corazones, si esto sería verdad o no.
92Pero en la mañana de Pascua, ellos recibieron un Mensaje: “Id por todo el mundo y predicad el Evangelio a toda criatura. Yo he resucitado de los muertos. He aquí, Yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. El que creyere y fuere bautizado, será salvo; y el que no creyere, será condenado. Y estas señales seguirán a los que creen: En mi Nombre echarán fuera demonios; hablarán nuevas lenguas; tomarán en sus manos serpientes y si bebieren cosa mortífera, no les hará daño; sobre los enfermos pondrán sus manos, y sanarán”. El Mensaje de Pascua, es uno de los mensajes más sobresalientes que hay. ¡La muerte había sido conquistada!
93Pensemos en un conquistador. Napoleón, a la edad de treinta y tres años, había conquistado al mundo. El conquistó el mundo, él conquistó toda nación que había para ser conquistada. Y él estaba tan desalentado, porque no había nadie más con quién combatir, que se sentó y lloró; no había nadie más con quién pelear. Pero él jugó injustamente las reglas del juego. Docenas de millares de prostitutas siguieron a su ejército; él salió con un rifle y con una espada. A la edad de treinta y tres años, él había conquistado el mundo, pero... Y él, que en un tiempo fue un prohibicionista, murió como un alcohólico empedernido. Pues él había jugado injustamente las reglas del juego. El había olvidado el mensaje. El había conquistado, pero había olvidado el mensaje. El había salido, pero olvidó para lo que había ido.
94Al igual que el muchachito que corrió la carrera, al igual que la iglesia que está corriendo hoy día, al igual que la gente que está corriendo, al igual que la nación que está corriendo. Nuestro refugio no son las bombas atómicas; nuestro refugio es Jesucristo y Su resurrección.
95Napoleón había olvidado la cosa principal. ¿Qué le sucedió a él? El murió totalmente derrotado, empapado de alcohol. ¿Por qué? El no jugó el juego correctamente. Aunque él había conquistado físicamente el mundo, él había preparado un ejército, él era un genio militar, él conquistó toda nación e hizo las cosas que él... que ningún otro hombre pudiera haber hecho o había hecho, lo que él hizo, pero él había olvidado cuál era el mensaje real. El lo había recibido, y recibió su fortaleza militar, pero él olvidó la fortaleza del Señor.
96La fortaleza del Señor es nuestra consolación. No tenemos otra fortaleza. “¡No tengo yo ningún otro refugio!” ¡Dios ten misericordia! “Toma mi vida, pero nunca me dejes olvidar de dónde proviene mi fortaleza”. ¡Ella viene del Señor! Yo no quiero las cosas agradables del mundo; yo quiero a Jesús, yo quiero que Su resurrección esté ardiendo en mi vida.
97¡Cuán diferente fue eso en comparación a Jesucristo a la edad de treinta y tres años! A la edad de treinta y tres años, Jesús poseía todo; El formó el mundo. Y “en el mundo estaba, y el mundo no lo conoció”. El nunca se hizo a Sí mismo de alguna reputación. El nunca juntó algunos hombres militares. El nunca organizó algunas iglesias. El nunca se hizo algunos grandes nombres para Sí mismo. El nunca salió jactándose con doctorados de doctrina, de teología, y demás; nunca tuvieron un récord de El haber asistido alguna vez a alguna escuela de teología. Pero El tenía a Dios. ¡El tenía a Dios! Y a la edad de treinta y tres, El había conquistado a todo diablo que sacó su cabeza fuera del infierno. El conquistó las enfermedades. El conquistó las supersticiones. El conquistó los demonios. El había conquistado a la muerte. Y cuando El murió en la cruz, El descendió a los abismos sin fondo del infierno, y conquistó el infierno.
98Y en la mañana de Pascua, El conquistó la tumba. ¿Por qué? El jugó correctamente las reglas del juego, corriendo con el Mensaje. El era... ¡El salió! “Id”. Dios lo envió a El, y El tenía un Mensaje que decirles también. Y con el Mensaje que Dios le dio a El, El conquistó los poderes de satanás. El conquistó las enfermedades. El conquistó la muerte. El conquistó el infierno. El conquistó la tumba. ¿Por qué? El fue. “¡Id decid!” “Yo siempre hago lo que Mi Padre me muestra que haga. Yo no hago nada excepto lo que El me dice que haga”.
99Y luego, antes que El muriera dijo esto: “Como me envió el Padre, así también Yo os envió”. No para formar hombres por medio de la fuerza militar; no para concentrar todo su tiempo para saber quién será Presidente. Eso pudiera ser esencial, pero no es esencial en esto. El mundo está terminado. Nosotros tenemos un solo Mensaje, y ése es: Jesucristo ha resucitado de los muertos, y El es el mismo ayer, hoy, y por los siglos.
100Ayer, en una pequeña sala de tribunal, ellos estaban tratando de hacerme decir algo que no estaba correcto. Yo dije: “Yo no soy un ladrón”. Yo dije: “Yo soy... yo he... yo soy honesto. Y Uds. no pueden decir algo más, sino que eso es la verdad”.
101Y un cierto hombre que estaba conmigo, dijo: “Si un hombre me hubiera hablado a mí de esa manera, yo me hubiera sentido con ganas de arrojarle un libro”.
102Yo dije: “No, señor; no, eso no es correcto. Esa no es la manera de abordarlo. No es correcto”.
103El dijo: “Bueno, ¿por qué no sabes que estas cosas están sucediendo? ¿Por qué no estás allí haciendo esto?” Yo dije: “Yo empleo mi tiempo sirviéndole a Jesucristo”.
104¡Oh Dios!, ¡oh, la gente está ciega y no lo puede ver! “Como el Padre me ha enviado”; el Padre lo envió, El fue. El tenía un Mensaje que decirle al pueblo. Y en la hora de la muerte, El conquistó la muerte, y El conquistó el infierno, y El conquistó la tumba. “Como el Padre me ha enviado con el Mensaje, Yo los envío a Uds. con el Mensaje”, no para construir iglesias, organizaciones, sino que “id por todo el mundo y demostrad el Poder del Espíritu Santo. Estas señales seguirán a los que creen: en Mi Nombre echarán fuera demonios; hablarán nuevas lenguas; tomarán en las manos serpientes”. Y así como nuestros cuerpos van a la tumba, como lo hizo el de El, El ha conquistado a ambos: la muerte y el infierno, y la tumba; El es el poderoso Conquistador.
105El nos envía con Su Mensaje. Vayamos con el Mensaje, vayamos con algo que “decir”. “¡Id, decid!” No “correr” y luego no ser capaces de decir; primero recibámoslo en nuestro propio corazón.
106Cuando Uds. vengan al frente en esta mañana para que se ore por Uds., no vengan de una manera descuidada. Vengan con el Mensaje en su corazón. “Yo soy el que estuvo muerto, y vivo otra vez. Yo soy el que dio el Mensaje: ‘Estas señales seguirán a los que creen’”. Si el Dios Todopoderoso pudo tomar a un– un pequeño que tenía los ojos bizcos, y volverle su vista a la normalidad, si Dios pudo tomar a un pequeño, a un pequeño que nació así, que nunca había visto en su vida, y a la edad de dieciséis, restaurarle de nuevo la vista, también Dios puede tomar a una miserable e infeliz persona, llena y comida por el cáncer.
107Y debido a que el Mensaje está correcto, debido a que Dios envió el Mensaje, debido a que Dios envió al mensajero, no hay duda de que cada cañón del infierno estará disparándole a él. Eso es correcto. El se tropezará y caerá, y se levantará y moverá su cabeza, y seguirá adelante. ¡Nosotros tenemos un Mensaje; nada lo va a detener! ¡Aleluya! “Sobre esta Roca edificaré Mi Iglesia, y las puertas del infierno nunca prevalecerán contra Ella”. Ellos pueden decir lo que ellos quieran, hacer lo que ellos quieran, el diablo puede rabiar y aullar, pero Jesús resucitó de los muertos. ¡El vive hoy en nosotros!
108Hace unos cuantos días, hablando con el gran Doctor Lamsa, quien tradujo la Biblia del arameo al inglés. Cuando vi ese pequeño signo puesto allí, el signo de Dios, con tres puntitos en él, yo dije: “Doctor Lamsa, ¿qué es eso?” El dijo: “Es Dios, con tres atributos”.
109Y yo dije : “Ud. quiere decir que Dios vive en tres oficios, tales como Padre, Hijo, y Espíritu Santo”.
110El se levantó y me miró, y las lágrimas aparecieron en los ojos de ese judío, él dijo: “¿Cree Ud. eso, Hermano Branham?” Yo dije: “Con todo lo que está en mi corazón”.
111El me abrazó, y dijo: “Me preguntaba, cuando vi esas grandes cosas manifestándose y las señales que Ud. estaba haciendo”. Dijo: “Me dijeron que Ud. era un profeta. Yo no lo creí, hasta ahora. Ahora yo sé que Ud. lo es”. El dijo: “¡Eso es! Ese es el Mensaje. Esa es la cosa que sacudirá el Reino de Dios”. Sí. El dijo: “Un día Ud. morirá por él, amigo”. Dijo: “Ud. sellará su testimonio con esa mismísima cosa”.
112Es uno de los hombres más grandes que tenemos, cuando Eisenhower y grandes hombres del mundo, Hollywood, toda clase de estrellas de cine, y todos lo estaban llamando, pero él se quedó allí mismo en la reunión. El dijo: “He pasado treinta y tantos años haciendo esta traducción, no del griego Vaticano, sino del arameo; directamente de allí, del arameo, al inglés”. Y él dijo: “Yo he empleado todo ese tiempo”, él dijo, “y apenas ahora he llegado al lugar en donde veo moviéndose al Dios de la Biblia”. El dijo: “¿Sabe Ud., Hermano Branham?, nosotros podemos ver las señales y los prodigios, pero nosotros nos fijamos qué Voz tiene la señal. Nosotros los judíos, nosotros vemos una señal, pero nos fijamos en la Voz de la señal”.
113¡Oh, aleluya! ¡La Voz de la señal! Dios le dijo a Moisés: “Si ellos no escuchan la Voz, la Voz de la primera señal, ellos entonces escucharán la Voz de la segunda señal”. No tanto la señal, sino que la Voz que le seguía.
114¿Ven Uds. ese judío? Sabía de lo que él estaba hablando. El dijo: “Yo he visto discernimientos, yo he visto señales, prodigios, los ciegos siendo sanados, y toda clase de diferentes señales, pero había pregunta en mí. Pero ahora, yo veo la Voz detrás de ello. No cortando a Dios en tres partes, y diciendo que El es primero, Dios el Padre, y el siguiente, el Hijo...” El dijo: “Dios es Dios, tres atributos de Dios, tres oficios de Dios”. Dijo: “Eso lo confirma”.
115¡Oh, hermano, tenemos un Mensaje! “¡Id, decid a Mis discípulos! Yo no fui uno que murió, y otro que está a punto de morir, y otro que está vivo. Yo soy El que era, El que es, y El que vendrá; la Raíz, y el Linaje de David, la Estrella resplandeciente de la mañana”. ¡Sí!
116¿Qué provecho hace ir... el ir, si Ud. no tiene algo que decir? Tenga algo que decir. Eso es correcto. Jesucristo, el Hijo de Dios, los ama a todos Uds. El murió por todos Uds., Jesucristo el Hijo de Dios.
117¿Cuántos han estado alguna vez en las reuniones, y han visto las grandes señales y prodigios de Su–de Su aparición, de cómo El discierne y se muestra y cosas? Ese es el Dios del Cielo, que ha resucitado de los muertos.
118Uds. deberían ver el signo, el signo hebreo de El. Es una Luz, como una Columna de fuego, y en Ella hay tres pequeñas marcas: Padre, Hijo, y Espíritu Santo, lo cual no eran tres personas; era un solo Dios viviendo en tres oficios. ¡El mismo Dios! ¡Aleluya! Dios sobre Uds., Dios con Uds., Dios en Uds. El mismo, condescendiendo, limpiando Su Iglesia, para que El pueda vivir. Cuando Uds. lo cortan a El a pedazos, y ponen uno aquí, y otro acá, y otro allá, eso es puramente paganismo.
119Yo creo en la resurrección de Jesucristo, que resucitó de los muertos. Y El fue el único Hombre que podía decir que “toda potestad me es dada en los Cielos y en la tierra. Toda potestad me es dada en los Cielos y en la tierra. Id por todo el mundo y predicad el Evangelio a toda criatura”. El Evangelio no vino sólo en palabra, sino a través del poder y las demostraciones del Espíritu Santo. Dios les ayude a creer eso, Dios ayúdame a creer eso, y algún día veremos a Jesús. Cuando los afanes de la vida se terminen, Por fin veremos a Jesús; En Su hermoso Trono, El me dará la bienvenida al Hogar, Después de que termine el día. (Así es). La arena ha llenado las huellas De ese Extranjero de las playas del mar de Galilea.
120Ellos lo mataron porque El mismo se hizo Dios, y El era Dios. Ellos lo colgaron porque... El murió bajo la pena capital. Esta es la razón por la cual yo no creo en la pena capital. Jesús murió bajo la–la pena de la pena capital del gobierno federal de Roma. La pena capital era ser colgado en una cruz. El murió bajo la pena capital. Le despojaron Sus ropas, y fue colgado allí, e hicieron una desgracia de El, y El murió en esa condición. ¡Pero Dios lo resucitó al tercer día!
121Y nosotros somos Sus testigos. Y si nosotros no nos paramos por El, ¿quién se va a parar por El?
122Un hombre me encontró el otro día, dijo: “Oh, Hermano Branham, no digas... deja de decir... Tú–tú estás hiriendo los sentimientos de las mujeres, al decirles acerca del uso de su cabello corto, y acerca de hacer esto y lo otro, y cosas como esas”.
123Yo dije: “Si yo no les digo, ¿quién les va a decir? ¿Quién les va a decir?” Dijo: “Bueno, tú haces que esos predicadores se enojen”.
124Yo prefiero que ellos se enojen conmigo, que El. ¡Es la verdad! ¡Correcto! [Porción sin grabar en la cinta–Ed.]. ¿Quién lo va a decir entonces? Alguien tiene que decirlo.
125Jesús dijo: “Id, decid. Id y decid. Decid a Mis discípulos que Yo he resucitado de los muertos. [Porción sin grabar en la cinta–Ed.]. He aquí; Yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo”.
126¿Creen Uds. eso, amigos? [La congregación dice: “Amén”–Ed.]. Oremos, mientras inclinamos nuestros rostros para orar.
127¡Oh, Dios Padre!, verdaderamente, “id, decid. Id, decid a Mis discípulos que Yo he resucitado de los muertos”. Y Padre Dios, no solamente has... Tú lo dijiste a Tus discípulos, sino que Tú se los probaste a ellos que habías resucitado de los muertos. Tú te mostraste a ellos, y obraste exactamente de la misma manera que lo hiciste antes que Tú murieras. Han venido y pasado mil novecientos años, Señor, y el Mensaje todavía está ardiendo. Hoy está tan brillante y ardiente en nuestros corazones al igual que lo estuvo en aquellos discípulos, pues nosotros vemos al Señor resucitado aquí en nuestros medios, haciendo las cosas que El hizo antes. Sabemos que El ha resucitado de los muertos.
128La Pascua significa mucho para nosotros, porque nos hemos unido y gozado en el compañerismo de Su resurrección. Pues nosotros una vez estábamos muertos en pecado y transgresión, al igual que el hijo pródigo, pero ahora hemos encontrado gracia, y Dios nos ha perdonado nuestros pecados. El también nos ha dado el Sello, al igual que se lo dio al padre Abraham, para confirmar que El nos ha aceptado. El padre Abraham dijo que él creyó a Dios, pero El le dio a él el sello de la circuncisión como una confirmación, de que él sí creía en El. Y ahora, Padre, hoy en día nosotros estamos circuncidados por el Espíritu Santo, y todas las cosas del mundo pasaron. Tenemos un solo objetivo: el servirte a Ti. Tenemos un solo deseo: el amarte, el ser Tus discípulos.
129Y ahora, Señor, yo pido que Tú confirmes este mensajito todo interrumpido, a cada corazón. Que no se les pase por alto. Que ellos vean que Tú eres el mismo ayer, hoy, y por los siglos, que Tú estás aquí, que has resucitado de los muertos, y que estarás hasta que el Espíritu y el cuerpo se unan otra vez en la Segunda Venida.
130Pido por los enfermos que están aquí, Padre, en esta mañana. Yo ahora, en esta mañana de Pascua, he desechado (mejor dicho, no desechado, sino he puesto a un lado por un momento), los dones que Tú me has dado, tales como el discernimiento. El mundo... He recorrido las naciones de un lado a otro, Señor; todos ellos lo saben. Ahora yo pido que el mensaje que Tú me diste, aquí hace unos días en ese bosque, sobre el poder creativo, el cual las mismas personas delante de las que fue creado, están en esta iglesia en esta mañana... Yo pido, Dios, que mientras voy a poner mis manos sobre los enfermos en esta mañana, con mis hermanos aquí, que Tú te derrames sobre esta iglesia en esta mañana en misericordia y que Tú sanes al pueblo, para que no haya una sola persona enfermiza en nuestros medios cuando se termine el servicio. Permite que cada una de ellas sea bendecida y sea sanada.
131Comprendemos, Señor, que no es nada que nosotros mismos podamos manufacturar. Es una fe sencilla, como de niño, creyendo. Podemos ver a los discípulos después que se les fue dado poder para sanar a los enfermos: ellos salieron y fueron derrotados por un caso de epilepsia; tal vez ellos estaban gritando y llorando y brincando y saltando, tratando de hacer que saliera ese demonio. Pero cuando él se encontró con Jesús, ¡oh, qué diferencia! El dijo: “Tú, espíritu demoníaco, sal fuera de él”. ¡Qué diferencia! Oh, él sabía que Ese no era un apóstol; Ese era el Señor mismo. Y el espíritu desgarró al muchacho y lo tiró al suelo. Mas Jesús dijo: “No está muerto, levántenlo y denle de comer”. El espíritu demoníaco se había salido de él.
132Oh Jesús, Hijo de Dios, ven otra vez, unge a Tu Iglesia libremente, completamente, poderosamente. Permite que el Espíritu de Jesús resucitado y vivo, resucite a esta iglesita en esta mañana a una nueva fe, a poder, a poder de fe, para que pongamos en vergüenza a todo adversario. Concédelo, Señor. Encomiendo todas estas personas a Ti, pidiéndote que Tú las bendigas y les des salvación a sus almas, sanidad a sus cuerpos, por medio de Jesucristo, nuestro Señor.
133Y con nuestros rostros inclinados, voy a hacer una pregunta: ¿hay aquí alguno que no sea Cristiano, que quisiera ser recordado en estos momentos y quisiera decir: “Ore por mí, Hermano Branham”? Dios le bendiga a Ud., allá. ¿Alguien más? “Yo no soy Cristiano. Yo he escuchado las Nuevas de que Jesús ha resucitado de los muertos, pero yo realmente no lo conozco. El nunca ha resucitado en mi corazón. No tengo satisfacción. También estoy enfermo. Paso por una fila de oración, regreso; paso por otra, regreso; paso por otra. Voy de iglesia a iglesia, y de lugar a lugar”. Eso no es. Es creer en El. El resucitó de los muertos. Eso lo concluye. ¿Levantaría su mano alguien más?, diría... Dios lo bendiga. Dios lo bendiga. ¿Alguien más? “Yo quiero creer. Yo quiero creer”.
134¿Cuántos están enfermos aquí?, levanten sus manos y digan: “Yo quiero creer. Yo quiero conocer el Mensaje en esta mañana”. Dios lo bendiga. Eso está muy bien. Sí, Dios te bendiga, hijo. Bien. Muy bien.
135Ahora, Teddy, quiero que toques “El gran Médico está aquí”, sólo unos momentos, por favor. Y mientras la estás tocando....
136Es difícil en estos momentos. Visiones se están abriendo por toda la audiencia, ¿ven? Sí. Estoy tratando de... estaba tratando de dejar que ésta fuera una resurrección, un poquito más alto, un poquito más alto del–del montón de ceniza en el que he estado sentado. Yo quiero un poquito más de revelación. Yo sé una cosa: que mientras me mantenga aferrado a ese primer ministerio, el segundo no vendrá; no vino. Y ahora, mientras me mantenga aferrado al segundo, el tercero no vendrá, ¿ven? Yo tengo que dar un paso adelante; dar un paso adelante, y creerlo. “¡Dios lo dijo!” Hace unos cuantos días....
137Ahora, ya pueden levantar sus rostros si Uds. así lo desean. Yo vi sus manos; Dios las vio. 138 Quiero decirles a Uds. una cosita. El Hermano Ed Daulton, creo que acaba de entrar, un fino hermano Bautista, él y su esposa. Y el Hermano Jeffries está aquí en alguna parte. Othel Jeffries. El está aquí, yo sé que él está aquí en alguna parte. De todas maneras, esos hermanos habían organizado una reunión allá en Kentucky, para que yo fuera. Hermanos, preciosos hermanos, amando a sus vecinos de los alrededores y a su gente. Ellos obtuvieron auditorios y armerías, y cosas, sólo para una sola noche de servicio, habían rentado armerías. El pequeño J. T. Hoover, cual sea su nom-... L.G. Hoover había organizado uno allá en Elizabethtown. Y el Hermano Ed Daulton allá en Willow Shade, o–o quise decir, Somerset, Somerset. Y el hermano, el otro hermano, estaba allá en Glasgow, en donde yo nací. Gente allí en donde yo nací y me crié, en donde el Angel del Señor primero me apareció.
139Y quería regresar. Pero sentí una pequeña advertencia. Y yo dije: “Bueno, por el bien de los hermanos, confirmaré las reuniones”. Tan pronto como llegué a este valle, mi garganta se cerró y no pude hablar por nueve días, hasta que pasaron las reuniones.
140El Hermano Ruddell, tal vez él esté aquí también en esta mañana, uno de los hermanos de este tabernáculo, él y Junie Jackson y–y ellos, se suponía que yo iba a tener una reunión e inmediatamente... mi garganta se me cerró. Y cuando menos pensé, me dio una fiebre como de 105< [como de 40.5°C– Trad.]. E iba ir primero a la reunión, y el doctor Schoen me dijo... Yo le dije: “Mi garganta está enronquecida”.
141El dijo: “Te voy a dar algo para que te desinflame esa laringe, y puedas seguir adelante y predicar”. Y tomé algo que él me dio, y lo que hizo, fue que hinchó la mucosa de los senos faciales y los bloqueó. Luego estuve acostado en cama por nueve días, con esa fiebre muy alta, ardiendo.
142Muchos de mis hermanos aquí, fueron a orar por mí; muchos hermanos famosos fueron a orar por mí. Allí llegó el Hermano Graham Snelling, llegó allí el Hermano Ruddell, todos esos hermanos, todos se reunieron allí, y oraron, y todo lo demás. Yo estaba orando, haciendo lo mejor que podía; ni aun podía hablar quedamente. Yo me preguntaba: “¿De qué se trata todo esto?” Mi amada esposa, sentada allí, ella y ellos estaban orando por mí, y yo permanecía igual. Ellos no lo podían entender.
143Ahora, el doctor me dio una medicina para que la tomara, pero yo no la tomé, porque era narcótico. Y entonces... sencillamente no me la tomé. Y continué pensando: “Señor, seguramente....”
144Y luego, ya después que las reuniones se habían terminado, un lunes... La última reunión iba a ser el sábado, y luego... creo yo. Y luego el lunes había tratado de levantarme. Estaba tan débil, que no podía caminar al otro lado del cuarto. Me senté.
145¿Sabe Ud.? Yo estoy tan agradecido por una esposa que es dada por Dios. ¿No lo están Uds., hermanos? ¡Una esposa real, una compañera real!
146Me senté. Le hice señas a ella para que se acercara a mí, y le dije: “Meda, algunas veces yo me pregunto”, yo dije, “me pregunto, ¿qué es lo que pasa?” Yo dije: “¿Por qué estarán allí esas reuniones, y Dios me permite estar aquí en esta condición?” Yo dije: “¿Por qué pasó eso?” Y yo dije: “Algunas veces me pregunto si El aun me llamó”.
147Ella dijo: “¿No te avergüenzas al decir eso?” ¿Ven? Y ella me dijo, dijo: “Bill, ¿qué no te das cuenta que Dios sabe lo que El está haciendo contigo? Sólo–sólo tranquilízate”.
148Y así que, me metí a... Eso como que me reprendió un poquito, como Uds. saben. Así que me metí y me recosté en la cama y ella entró a cambiar las sábanas. Y había recogido las–las cosas y las tenía sobre su brazo, y cuando ella empezó a salir, miré, y allí estaba....
149Miré un viejo... una grande y enorme armería sobre la cual el sol había alumbrado y la había derrumbado al suelo; la había hecho estallar a pedazos, el sol brillando desde el Cielo. Y se venían acercando tres mujeres y un hombre. Y ellos traían como pequeñitos... algo como rifles pequeños. Y ellos dijeron: “Esto clava clavos”. Y dijeron: “Nosotros... Ud. detenga estos pedazos aquí, Hermano Branham, y nosotros construiremos otra vez esta armería para Ud.” Y yo dije: “Muy bien, yo haré eso”.
150Pero Algo dijo; “No lo hagas”. Bien, yo me agaché para coger un pedazo, de esta manera, para construirlo, así de esta manera y justo en ese momento, una Voz me habló y me dijo: “Ahora, ellos vienen en camino ahora para hacerte que regreses. No lo creas”. Dijo: “Ellos son muy sinceros, y vienen a ti con ASI DICE EL SEÑOR; pero están errados”. ¿Ven?
151Fred Sothman, muchos de ellos están aquí, estuvieron allí, cuando les dije acerca de eso. Y en menos de una hora la gente llegó a mi puerta. Yo dije: “Hay tres mujeres y un hombre”. “Eso es exactamente la verdad”. “Ellos vienen con ASI DICE EL SEÑOR”. “Sí, señor, ellos....”
152Yo dije: “Por supuesto, Uds. saben qué decirles”. Sinceramente errados, ¿ven? Finas personas, pero sinceramente errados. ¿Ven?
153Entonces yo pensé; “Bueno, ¿qué puedo hacer yo? ¿Qué debo hacer?” Y luego Meda entró, y se salió. Y el Hermano Freddie fue y le dijo a la gente. Y después de un rato, yo estaba allá en la... en–en la cama, y pensé: “¿Bueno, por qué sucede de esa manera? ¿Por qué no puedo hablar? ¿Por qué no puedo hablarle a alguien, o algo?” Yo estaba acostado allí. Y Meda entró, e iba saliendo del cuarto.
154Y miré, y vi algo que relumbró hacia un lado. Y miré, y allí había un... la pared se abrió, y vi a Jesús. ¿Cuántos de Uds. me han oído decir que he visto a Jesús en visión dos veces en mi vida? Y yo siempre creí que lo vería otra vez antes del tiempo del fin, ¿ven?, que lo vería otra vez. Bueno, miré, y los cielos estaban allí, parecía como si estuviera mirando a través de la pared. Y allí estaba la Biblia de esta manera, una enorme Biblia estaba en los cielos. Bueno, había como una luz alrededor de la Biblia, y de Ella salió una cruz muy hermosa de oro. Y estaba allí de esta manera, y los rayos de luz salían alrededor de toda Ella; y de esa cruz, El salió caminando. La Biblia reflejaba la cruz, y la cruz lo reflejaba a El. Y El salió caminando de Ella, y caminó hasta donde yo estaba. Lo pude ver muy claramente, pude ver esa cruz reflejando Su pelo, parado allí, que le caía a los lados de Su rostro.
155El me miró de esa manera, y me dijo, “Tú estás esperando que te sea confirmado tu nuevo ministerio”. El dijo: “Yo ya te lo he confirmado. Ya está confirmado. Tú tienes que aceptarlo”. ¿Ven? Y me quedé allí, y escuché lo que El me dijo, sólo unos momentos. Y eso vino a mi mente. No escuché eso, sino que vino a mi mente.
156Al igual que un hombre que ha sido un pecador toda su vida, y sabe que hay una Biblia, sabe que hay un Dios, pero de repente él escucha un sermón, y entonces Algo le dice a él: “Tú eres”. Entonces esa misma Palabra ha estado siempre allí, pero le es confirmada a él. Y entonces él dice: “Señor, perdóname”. Pero no le hace nada de bien hasta que él acepte su salvación, luego él prosigue y es un Cristiano. No importa cuánto llore, cuánto ruegue, él tiene que aceptarla.
157Y el... El me dijo entonces: “Tú tienes que aceptarlo de la misma manera. Tú tienes que creerlo”.
158Yo le tengo miedo a la derrota. Todo... yo tengo miedo que vaya a traer reproche. Yo siempre tengo miedo de eso; observando, pensando que vaya a decir la cosa incorrecta. Porque he tomado las advertencias de la Biblia de cómo a Moisés se le fue dado gran poder, y él golpeó la roca en lugar de hablarle. Recuerdo a Eliseo, quien debido a que era calvo, esos muchachitos se estaban burlando de él porque estaba calvo, y él maldijo a esos niños, y cuarenta y dos de ellos fueron matados por los osos, ¿ven? Y ese no fue el Espíritu Santo, sino que fue ese profeta, que estaba enojado. Y yo he pasado por todas las cosas, hasta llegar a eso.
159Y allí estaba El parado, hablándome. Y El dijo: “Tú caminas con muchos”. El dijo: “Pero, para caminar Conmigo, tú tienes que caminar solo”.
160Yo había visto eso. Yo he estado complaciendo mucho a las denominaciones y a todos, ¿ven Uds.?, alguien tratando de decirle a uno lo que uno debe hacer y lo que uno no debe hacer. Uno tiene que seguirlo a El. Ahora, recuerdan la visión que El me dio acerca de los peces, como Uds. saben, y cómo uno no podía enseñarles señales sobrenaturales a niños Pentecostales, Uds. la recuerdan. Y allí estaba, justo al borde de este nuevo mensaje.
161En cuanto la visión me dejó, yo dije: “¡Amén, Señor!” Y mi esposa que estaba allí parada, casi se desmayó. Y brinqué de la cama, podía hablar tan bien como antes, sólo en un segundo; la fiebre me dejó completamente.
162Llamé al Doctor Schoen, y yo dije: “Quisiera que me examinara”. Y dijo: “¿Qué?”
163Y fui para allá, y él me examinó, examinó los senos de mi cara, y dijo: “Dime qué sucedió, Hermano Branham”. Y yo dije: “¿Creerías mi historia?” Dijo: “¿Cómo podría dudarla? ¡Ha sucedido!”
164Eso es, ¿ven? Eso es, amigo. Dios sabe cómo tenerlo en un montón de ceniza. El sabe qué hacerle a uno hasta que El pueda darle el Mensaje, ¿ve?, para que haga algo.
165Y hoy, yo no sé cuánta más derrota... No hace mucho tiempo, estaba escuchando un programa en la radio. Y un ministro estaba predicando sobre la resurrección, de 1 Corintios 15. Y él estaba predicando sobre la resurrección. Y él se detuvo a la mitad de su sermón, y dijo: “¿Saben Uds.? Mucha gente tiene temor de ser derrotada”. El dijo: “Cuando el General Patton perdió un grupo de soldados”, dijo, “entonces le dijeron... él envió; y quería más, y le mandaron más. Mataron a ésos, y él envió por más. Y cuando ese tercer grupo llegó allá”, dijo, “cada vez que silbaba una bala, ellos corrían a meterse debajo de un bote, o corrían a meterse debajo de alguna otra cosa, asustados”.
166El dijo: “¡Envíenme hombres, no niños!” Dijo: “Quiero hombres que estén dispuestos a morir. Yo no quiero a alguien que tenga miedo de morir. Si la causa por la que estamos peleando no es digna de que muramos por ella, entonces, no me los manden. ¡Yo quiero hombres!” Ellos dijeron: “Pero es que tú has perdido dos o tres batallas”.
167El dijo: “Yo no he perdido la guerra; solamente he perdido una batalla”. Y algo habló dentro de mi corazón.
168Yo recuerdo que Eisenhower dijo: “Cuando yo metía una bala... daba la orden y ellos metían un casquillo en el rifle y jalaban el gatillo, y resultaba en un chasco, no servía”, dijo: “Yo no paré y me rendí. Yo tiraba esa bala y metía otra, trataba ésa. Y si ésa no servía, yo metía otra, hasta que una sí servía”.
169Y de esa manera se tiene que hacer. Yo no sé cómo va a ser. Pero Dios es mi Juez en este púlpito. Yo no sé cuántos fracasos tendré y cuántas–cuántas batallas voy a perder, pero no voy a perder la guerra. El me dijo que estaría conmigo. Y yo me pararé hasta que vea ese ministerio confirmado y lo vea en operación. Yo empiezo esta mañana, por la gracia de Dios. Yo no sé si va a obrar aquí o si va a obrar en alguna otra parte, cómo va a obrar o qué sucederá. Pero yo seguiré con las filas de oración, orando por los enfermos, hasta que yo sepa qué está sucediendo. Lo he visto suceder dos o tres veces.
170Lo vi suceder en la casa de la Hermana Hattie. ¿Cuántos de Uds. han oído alguna vez la historia acerca de las ardillas, y acerca de la hermana, esa mujercita? La primera persona desde... de lo que sabemos, desde los días de los discípulos que se le haya dado el privilegio de decir: “Pide lo que quieras”, cuando estaba El allí. ¿Han oído Uds. la historia alguna vez? ¿Han visto Uds. a la mujer? ¿Cuántos de Uds. nunca la han visto y quisieran ver a la mujer en la cual sucedió esto?, levan-... Hermana Hattie, ¿por favor se pondría Ud. de pie? Allí está la dama.
171Estando en su casa, después de haber visto ocho ardillas, sin haber habido ni una sola absolutamente en ningún lugar, y al sólo hablar la palabra, allí estaban. Es la verdad. Eso... Allí estaban ellas. Y yo dije: “¿Qué hizo que esas ardillas vinieran allí?”, sentado allí a la mesa de ella. Y su madre, la Hermana Wright, aquí está el Hermano Wright, él estaba sentado allí. ¿Cuántos de los aquí presentes en esta mañana, estaban sentados en aquella mesa?, levanten sus manos. Bueno, allí están, dispersos por todo el edificio. ¿Ven? Muy bien, ellos estuvieron allá. Y yo dije: “Algún día...” Su hermanita inválida estaba allí sentada.
172Yo dije: “Tiene que venir por visión, y demás, pero algún día vendrá diferente”. Yo estaba hablando de esa manera. Y de repente, Algo ungió eso; (esto se lo dejo a este pueblo), yo nunca he sentido un ungimiento tal. ¿Por qué? Porque la Hermana Hattie dijo la cosa correcta.
173Yo dije: “¿De dónde vinieron esas ardillas? No había ni una sola allí, ni siquiera un lugar apropiado para ellas, así como si estuvieran en un poste de teléfono allá. Y yo lo vi suceder ocho veces consecutivas”. Y yo dije: “Yo no sé de dónde vinieron”. Yo dije: “La única cosa que sé, es que Dios en una ocasión le quiso confirmar un mensaje a Abraham, y él habló un carnero a existencia, porque él necesitaba un carnero, para confirmarlo. Ha de haber sido que yo necesitaba una ardilla, para hablar la mía. Y El lo hizo ocho veces consecutivas, o quise decir, siete veces consecutivas, siete veces consecutivas”.
174Y yo dije... Y la Hermana Hattie, tal vez sin saber la mujer lo que estaba diciendo. Miren cómo pasó por alto al rico y al altivo. Miren cómo pasó por alto a todos, y vino a una pobre mujercita campesina allí.
175Y yo traía veinte dólares en mi bolsillo, para regresárselos a la hermana, que... Ella había prometido cincuenta dólares para la construcción de esta nueva iglesia en proyecto. Y yo no digo esto para avergonzarla, pero ella realmente no tiene los medios para dar ni siquiera cincuenta centavos. Pero, su corazón estando en el Mensaje, ella quiso darlos. Creo que el Hermano Neville los había aceptado... no le aceptaba el resto, sino que le permitió que únicamente diera veinte dólares. Y yo traía dos billetes de diez dólares en mi bolsillo que Meda me había dado para comprar comestibles, y yo dije: “Voy a regresárselos a ella, hoy mismo”.
176Entonces pensé, Algo me habló y dijo: “Jesús vio a esa viuda echando sus tres centavos, y El nunca se los regresó a ella”. El la dejó que lo hiciera, porque El tenía algo más grande para ella más adelante en el camino.
177Yo no tenía la menor idea que El me estaba hablando a mí de la misma manera, de una mujer viuda, sin esposo. Su esposo fue matado. Ni tampoco me daba cuenta que ese mismo era El cuando yo dije: “Entonces, me quedaré con los veinte dólares, Tú tienes algo más para ella”.
178Yo dije: “La única cosa que yo sé, es que Jehová todavía es Jehová-Jireh. El es capaz de proveer un sacrificio”.
179Y la Hermana Hattie, no sabiendo lo que ella estaba diciendo, se levantó y dijo: “Eso no es nada más que la verdad, Hermano Branham”. ¡Oh, hermanos! Esa fue la cosa correcta para decir. Esa fue la cosa correcta para decir.
180Para ese entonces, el Poder de Dios cayó sobre ese lugar; yo nunca he sentido una unción tal. Cuando cayó, yo dije: “¡Hattie, ASI DICE EL SEÑOR, pide lo que quieras! No me importa lo que sea; Dios me ha dado la autoridad para darte el deseo de tu corazón en estos momentos. Si tú pides un millón de dólares, tú lo puedes recibir. Pide que tu hermanita inválida se levante y camine, y ella lo hará. Pide cualquier cosa”. Yo dije... Ella dijo: “¿Qué pediré Hermano Branham?”
181Yo dije: “Cualquier cosa que tú desees. ASI DICE EL SEÑOR”. ¡Oh, qué sentir!
182Ella miró alrededor. Allí estaba sentado su padre anciano y canoso, que casi moría y había sido traído a vida otra vez. Allí estaba sentada su madre anciana, y enferma. Allí estaba sentada su hermanita inválida.
183Pero ella escogió exactamente lo que era correcto. Ella tenía dos jóvenes adolescentes en esa edad de rebeldía. Su precioso esposo se había ido a la Gloria. Ella era una Cristiana, esperando, pero los muchachos no eran Cristianos. Ella dijo: “Las almas de mis dos hijos”. Dios bendiga su corazón.
184Yo dije: “ASI DICE EL SEÑOR, son tuyos”.
185Y aquí están ellos, bautizados en la Fe. Me estaban diciendo la otra noche que aun ese muchachito estaba allí lavando los pies, poniendo sus manos en la cabeza del Hermano Neville, y orando por él cuando él le estaba lavando los pies.
186Los dos muchachitos probablemente están aquí sentados en alguna parte en la reunión en esta mañana. ¿Están aquí, Hermana Hattie? ¿Están aquí con Ud.? [La Hermana Hattie contesta: “Están allá atrás”–Ed.]. Están allá atrás. ¿Dónde están, muchachos?, levanten sus manos. ¿Dónde están los dos muchachos? Allá están, parados allá atrás. Dios los bendiga. Muy bien. Ahí lo tienen Uds.
187Ahora, ¿qué sucedió? Esa misma cosa, no importa lo que fuera, hubiera sucedido; lo que ella pudiera haber pedido, ella lo pudiera haber obtenido. Ella lo pudiera haber obtenido.
188Ahora, yo estoy queriendo ver que eso suceda. Va a ser la actitud de la gente hacia el Mensaje. ¿Ve Ud. de la manera que ella lo dijo? Ella dijo exactamente la cosa correcta. Es lo que Ud. dice, lo que lo hace suceder. ¡Lo que Ud. dice!
189Fíjese en la mujer sirofenicia, cuando vino a Jesús. Ella dijo: “Señor, mi hija es gravemente atormentada por un demonio. Hijo de David, ven y sánala”.
190El dijo: “No está bien tomar el pan de los hijos, y echarlo a los perrillos”.
191¡Fiuu! ¿Qué si El nos hubiera dicho eso a algunos de nosotros? Nosotros hubiéramos dicho: “¿Llamarme a mí un perrillo? ¡Ah, ¡no había nada en El, de todas maneras! La gran iglesia está correcta. El no es nada mas que un ‘aleluya’. El no es nada mas que Beelzebú”. Nosotros hubiéramos tenido esa actitud. Pero ella no.
192Ella dijo: “Sí, Señor. Tú has dicho exactamente la verdad. Pero los perrillos están dispuestos a comer de las migajas que caen de la mesa de los hijos”.
193Eso lo tocó a El. El dijo: “Por esta palabra, el demonio ha salido de tu hija. ¡Por esta palabra!”
194Es su actitud, amigos. ¿No lo dijo El? Uds. tienen que creerlo, amigos. Uds.... No me crean a mí; yo soy un hombre. Pero crean lo que yo les estoy diciendo, crean el Mensaje. Si Uds. no creen al mensajero, crean el Mensaje. Si un hombre entrara allí con un telegrama, no importa quién... cómo se mirara el hombre, o quién fuera, si fuera alto o chaparro, Ud. creería lo que estuviera en el telegrama, y no al hombre. Dios me envió para decirles a Uds. Yo tengo un mensaje. Dios me envió para decirles a Uds. que El ha resucitado de los muertos, que El está aquí en esta mañana. El lo ha probado por medio de señales y prodigios, que El está aquí. Y cada uno de Uds. puede ser sanado de sus enfermedades, si Uds. sólo toman la actitud correcta mientras vienen. ¿Harán eso, mientras cantamos Sólo creer?
195Ahora, permitan que aquellos por quienes se va a orar, vengan aquí al frente y formen una fila por aquí. Ahora, no vengan, a menos que Uds. crean con todo su corazón.
196Precioso Señor, esta es la hora. Yo pido que Tú sanes a esta gente, Señor. Y santifica este aceite. Date Tú mismo la gloria, Padre. Enviamos a éstos en el Nombre de Jesucristo. Amén.
197Me pregunto si pudiéramos pedir que... a esas personas que están paradas en este lado aquí, si hay una manera que pudieran dejar un pequeño espacio libre allí, para que pudiéramos pasar a la gente por allí, si pueden por aquí y, saliendo por ese lado allá. Y entonces todos ellos pueden venir por aquí, directamente por la fila, y hacer una sola fila, saliendo por ese lado allá.
198Algo tiene que suceder, Hermano Neville. [El Hermano Neville dice: “Amén. Está sucediendo en estos momentos. ¡Alabado el Señor! Jesús está aquí. Sí. Cada uno de ellos es sanado por el Poder de Dios”–Ed.]. Amén.
199[El Hermano Branham le habla a alguien acerca del orden para la fila de oración–Ed.]. ¿Qué dijo? Correcto. No, a lo largo allí. El Hermano Neville y yo, sí, vamos a orar por ellos allá al fin. Así que, no pueden traerlos por este lado, porque si lo hacen, van a... Espere un momento.
200Ahora permítanme decirle a la audiencia que está esperando. Esta es la Palabra de Dios, por quien he... por la cual he vivido y por la cual moriré, por la gracia y ayuda de Dios. Dios siendo mi solemne Juez, les he dicho la verdad. Yo he visto... y todas estas cosas están llegando a ello, aun desde el pececito que fue resucitado allá. ¿Han escuchado Uds. alguna vez esa historia? Allá atrás está sentado el hombre, dos de ellos, que estaban allá cuando sucedió eso. Fue dicho un día antes que sucediera. Ahora, ¿cómo puedo decirles a Uds. estas cosas las cuales serán...? ¿Ven?, quiero predicar una de estas noches, sobre compensación. Un hombre puede decirle algo, y continuar edificando de esa manera, pero si no hay Escritura para compensarlo, eso finalmente se caerá. Si este discernimiento, y estas visiones y cosas de las que yo les he contado, si eso no ha sido la Verdad... En primer lugar, hay una Biblia para respaldarlo, y estaba allí el Espíritu Santo para comprobar que yo dije la Verdad.
201Ahora, yo he estado en el campo como unos catorce años, pasando por todo crítico que pudiera levantarse delante de mí. Educados, inteligentes, y todo lo demás, ni una sola vez pudieron....
202Ellos... ¿Saben Uds. lo que dijeron ellos? Uds. han oído de eso aquí. Ellos dicen: “La gente en la audiencia va y habla con la gente...” Primero, dijeron que era gente de mi iglesia, que subía a la plataforma para que los discerniera. Entonces ellos no pudieron sostener eso, porque eran muchos de ellos los que eran discernidos.
203La siguiente cosa que ellos dijeron, fue que era que los hermanos que estaban conmigo, se paraban allá atrás y me decían: “Este hombre tiene dificultad para oír”.
204Luego dijeron que Billy Paul, Billy Paul iba y él leía lo que escribía la gente en la tarjeta. Y si había algo mal con sus oídos, que Billy Paul me decía: “Sus oídos”, o “su estómago”.
205¿Cómo es posible que pudiera hacerlo con aquellos que no tienen tarjetas de oración? ¿Cómo es posible que pudiera predecir cosas y se cumplan perfectamente? ¿Cómo pudiera ser de esa manera? No pudiera ser. Cualquiera sabe eso, que tiene su mente cabal.
206Ellos dijeron la misma cosa respecto a Jesús. Cuando Felipe fue a buscar a Natanael... El era un amigo de Jesús. Ellos dijeron: “Claro, él le contó a Jesús todo tocante a eso. Y ahora él va a buscarlo”.
207Y entonces esos discípulos dijeron, o quise decir, esos discípulos de la gran iglesia, dijeron: “Este hombre es Beelzebú. El es Beelzebú. El es un adivinador”.
208Jesús dijo: “Yo les perdono por eso. Pero algún día, el Espíritu Santo va a venir para hacer la misma cosa, y una palabra en contra de El, nunca será perdonada”.
209Ahora, si yo he sido honesto con Uds., tan honesto como yo sé serlo... Tal vez yo contradije algunas creencias que Uds. tienen en pequeña teología y cosas. Pero la razón que yo hago eso, es porque Pablo dijo que si un Angel del Cielo viene y predica otra cosa aparte de lo que la Biblia dice, y de lo que él había enseñado, “sea anatema”.
210Así que, yo tengo que seguir únicamente lo que la Biblia dice. Si la Biblia dice: “El es el mismo ayer, hoy, y por los siglos”, yo creo eso. Cualquier cosa que la Biblia dice, eso es exactamente lo que yo creo. Yo sólo lo digo de esa manera. Yo no tuve ninguna educación, no tuve ninguna instrucción. Yo únicamente escuché al Espíritu Santo y la Biblia. Y hasta ahorita, hasta esta mañana de Pascua, por treinta y un años, El nunca me ha defraudado.
211Y les digo, que el Espíritu Santo me dijo acerca de ese ministerio que está sucediendo, por los últimos dos o tres años, y les he estado diciendo a las iglesias en todas partes. Y el Dios Todopoderoso siendo mi Juez, aquí en este lado de Salem, esas ardillas vinieron a existencia en donde no había ardillas. Estando allá en Kentucky con Charlie, que está parado allá atrás, y muchos de ellos de aquí, esas ardillas estaban en lugares en donde no había habido; dije en dónde iban a estar. Tony y los demás, Banks sentado allí. Y allí estaban exactamente. Regresé, y el primer ser humano en el que se fue hablado, fue esa mujer sentada allí, y allí está. Aquella mañana, cuando estaba enfermo allá con aquella condición en mi garganta, yo vi a Jesús parado delante de mí, y El me dijo que el ministerio ya se me había confirmado.
212Ahora, ¿qué es lo que va a suceder? Yo no lo sé. Pero una cosa sí sé, y es que tengo que poner a un lado el otro, para poder entrar en éste. Es de la única manera que sé. Que se sepa hoy. Que esto sea grabado, como Job dijo en esta mañana, con una pluma de acero, en una roca. Yo no sé qué hacer. La única cosa que sé, es sólo dar un paso hacia adelante. El me lo dijo, y Dios es mi Juez; El me lo dijo. Yo les he dicho la Verdad. Y si Dios lo ha confirmado y se los ha dicho... y no ha habido una sola ocasión en la que alguien aquí pueda poner sus manos en algo que haya estado errado. Entonces, esto también está correcto. También está correcto.
213Ahora, cuando me pare aquí al final de la fila (voy a pedirle al anciano, al Hermano Neville, un hombre santo, nuestro pastor aquí, que unja a la gente), voy a poner mis manos sobre la gente, porque la comisión que Jesús dio después de la Pascua fue: “Sobre los enfermos pondrán sus manos, y sanarán”.
214Yo no sé lo que El me vaya a decir cuando esté orando en la fila. Yo voy a tratar de sentir esa super unción. Yo no sé lo que sucederá. Yo no lo sé. Sea lo que sea, yo haré exactamente como El me diga.
215Ahora pasen, y pasen con su corazón lleno. No importa si El los reprende, si El no les dice algo a Uds., sin importar lo que sea, Uds. váyanse dándole gracias a El. ¿Ven Uds.? Porque la obra está terminada; es sólo una manera para acerarse a Uds.
216Ahora hermano, con esa pierna, quiero que Ud. lo crea. Si El, por el teléfono, le pudo quitar a Ud. ese problema del estómago, seguramente que El le podrá quitar a Ud. esa condición de su pierna en esta mañana, ¿ve? Ahora, crea Ud. con todo su corazón.
217Y la dama con ese niñito que tenía un problema del corazón, no dude más. ¡Crea! ¡Crea!
218Ahora, quiero que todos en la iglesia estén orando. Voy a bajarme ahora para orar. Todos Uds. sólo continúen orando ahora, mientras paso esta fila de oración, pidiendo... únicamente poniendo mis manos allí, y pronunciando una bendición.
219Y recuerden: si cualquiera de Uds. tiene cualquier pecado sin confesar, sépalo Ud. que Dios nunca lo sanará a Ud., con ese pecado sin confesar. Hágalo bien, antes que Ud. pase para acá, porque eso lo puede poner a Ud. peor. ¿Ve?
220Ahora, esto no es discernimiento. En el discernimiento, yo descubro esas cosas. Pero esto no es discernimiento. Yo estoy buscando un nuevo ministerio. ¿Todos Uds. lo entienden bien? [La congregación contesta: “Amén”– Ed.]. Muy bien. Crean ahora. Oremos ahora, mientras inclinamos nuestros rostros.
221Padre, Dios, las huellas de mis dedos todavía están sobre este púlpito, de haber estado horas tras horas, por cerca ahora de treinta años o más, que me he parado aquí predicando, y también por todo el mundo. Y Tú has confirmado el Evangelio que yo he predicado, porque el Mensaje provino de Ti. Yo nunca fui a ninguna de las escuelas, nunca consulté a nadie excepto a Ti; leyendo Tu Palabra y esperando para ver lo que el Espíritu decía que hiciera.
222Y ahora, Señor, Tú sabes acerca de este ministerio de Marcos 11:23, y sabiendo que la hora está a la mano, sabiendo que yo he dicho la verdad acerca de esas ardillas, y acerca de la Hermana Hattie y sus hijos. Ahora, Padre, y sabiendo que esa visión vino a mí estando en la–en la cama aquella mañana, vi la Biblia, luego la cruz, y luego a Ti. Y fue revelado en mi mente que lo tengo que aceptar, porque ya está confirmado.
223Ahora, Señor, yo voy hacia adelante en esta mañana en mi iglesia, para pararme aquí en esta mañana de Pascua, orando que Tú me eleves a un nuevo don, más poderoso, para el bien del pueblo; más poderoso... No por mi salvación, pues Tú ya me has salvado, Señor. No para mí, pues yo he rechazado todas las cosas grandes, para conocerte a Ti. Como Tú me dijiste el otro día allá en ese gran templo: “Yo soy tu porción”. Ahora, Señor, déjame ser Tu porción, para que pueda encontrar favor Contigo, para que Tu Espíritu venga dentro de mí. Y cuando yo ponga mis manos sobre estas preciosas personas que están sufriendo, que Tu Espíritu, Señor, haga el resto de la obra. Eso es todo lo que yo sé hacer, Señor.
224Yo recuerdo mi comisión (yo nací para orar por la gente enferma): “Házlos que crean, y tú sé sincero cuando ores”. Señor, yo sólo... yo no sé cómo ser más sincero. Yo–yo... Ellos están sufriendo, Señor. Y yo–yo mismo he sufrido. Por favor, amado Dios, concede que sean sanados, cada uno de ellos.
225Yo voy hacia adelante, en estos momentos, Señor, por fe, como Moisés caminó hacia el Mar rojo. Yo camino de este sagrado púlpito hacia la fila de oración, en el Nombre de Jesucristo. Que el Dios que me dio esas ardillas, el Dios que le dio a la Hermana Hattie esas palabras, el Dios que me hizo que las hablara, que El vaya conmigo. Yo voy en el Nombre de Jesucristo. [Algunos de los comentarios del Hermano Branham son difíciles de escuchar en la fila de oración que sigue–Ed.].
226¿Qué le pasa al niño? Satanás, yo condeno el... a ti, en el Nombre de Jesucristo, sal del niño. Déjalo, sal de este niño; sal y que el niño sea sano.
227Yo pongo mis manos sobre mi hermano, en el Nombre de Jesucristo, y condeno la aflicción de su cuerpo. Amén. En el Nombre de Jesucristo, dale a ella su petición.
228Señor, en el Nombre de Jesucristo, dale a la Hermana Ruth su sanidad. Amén.
229Yo oré por el bebé. Pero me–me bajé del púlpito... ¿En dónde vive Ud.? [La hermana contesta: “Bloomington”–Ed.]. ¿Bloomington, Indiana? Escríbame una carta acerca del niño. El está todo hinchado de su estómago en estos momentos. ¿Va a creer, señora, que va a sanar? [“Yo creo que va a sanar”].
230Entonces, Padre, yo pongo mis manos sobre el... este niño, y condeno a este diablo. Apártate del niño. Y que...?... Que sea normal y que sea sanado. Escríbame una carta en un par de días.
231¿Ven ese niñito con sus ojos cruzados allá atrás? Si Ud. no duda ya más, Ud. traerá a ese niño de regreso para mostrarlo normal y saludable.
232Yo pongo mis manos sobre esta niña. Que ella tenga la actitud de la mujer sirofenicia. Y que sea sanada en el Nombre de Jesucristo.
233Permite que el corazón sea saludable en el Nombre de Jesucristo. Yo hablo estas palabras. Tiene que ser saludable. No puede ser otra cosa más. Jesús dijo: “Yo puedo, si tú crees”. Ahora, si El puede hacer que una ardilla aparezca así, al igual que lo hizo en una ocasión con el carnero, El puede hacer que ese corazón aparezca normal y saludable. Tiene que ser. En el Nombre de Jesucristo, permite que el corazón sea saludable. Amén.
234Ahora, ¿no es eso sencillo? Sí es sencillo. Dios es tan sencillo, con todo Su poder. Ahora, sea Ud. lo suficiente sencillo que ni siquiera piense sobre ello ya más. Todo estará bien.
235Señor, permite que nuestra hermana sea saludable, en el Nombre de Jesucristo. Amén. Hermana...?....
236Señor, yo he dicho estas palabras. Lo más honesto que pude confesarlo delante del pueblo, yo se los he dicho. “Si tú dices a este monte: ‘Quítate’, y no dudas, se te dará todo lo que tú has dicho”. En el Nombre de Jesucristo, que esta aflicción sea quitada. Y eche toda ansiedad sobre El. No lo dude. Ud. está muy cerca a El.
237Señor, yo pongo mis manos sobre esta...?... con esta terrible pierna. En el Nombre de Jesucristo, que sea sanada. Amén.
238Señor, en el Nombre de Jesucristo, permite que ese monte se mueva de él; que sea sanado. ¡Que nuestro hermano sea hecho sano por causa del Reino de Dios! Amén.
239Sordo y mudo. Sordo y...?... ¡Señor, en el Nombre de Jesucristo! Yo me he parado y predicado día tras día, y año tras año, y yo nunca he visto en toda mi vida que un pequeño se ponga en contacto Contigo, y que algo no suceda. Ahora, él está sordo, y tiene una hernia en su estómago. Permítele que sea sanado, en el Nombre de Jesucristo. Amén. Ahora, no lo dude.
240Señor, Tú conoces las aflicciones de su cuerpo. Con mis manos sobre él, y con un corazón sincero, permítele que sea sanado, en el Nombre de Jesucristo. Amén.
241La muerte está en una puerta, y la fe en la otra. Dios, quita la piedra y deja que la fe tome control. Que el cáncer la deje, en el Nombre de Jesucristo.
242Señor, que él sea sanado. Yo pongo mis manos sobre él. El Mensaje todavía está resonando a través de las paredes. En el Nombre de Jesucristo, que él sea sanado.
243Padre Dios, yo pongo mis manos sobre mi hermano. Que sea así, Señor, por Tu Espíritu y Tu Poder, dale a él su petición. Que sea así, en el Nombre de Jesucristo. Amén. Todo está terminado. No lo dude ahora.
244Señor, el deseo de nuestro hermano es entrar a Tu Presencia con esta condición sobre él. Ahora, en el Nombre de Jesucristo, permítele obtener lo que él está pidiendo. Amén.
245¡Qué gran cosa! Permite que el Espíritu Santo venga sobre este niño, Señor. Para la gloria de Dios, que ellos lo críen–críen...?... Por causa del Reino de Dios, que él lo reciba. Amén.
246Padre, en el Nombre de Jesucristo permite que sea así, que nuestra hermana sea sanada, y su petición concedida, en el Nombre de Jesús. Amén.
247Que sea hecho. Ud. recibirá el Espíritu Santo. No hay manera que Ud. no lo pueda recibir, si Ud. cree. ¡Tiene qué ser! Ud. tiene que recibirlo, porque Dios así lo dijo...?... Tire esas muletas allí. ¿Necesita Ud. ayuda, hermana?...?...
248Padre Celestial, en el Nombre de Jesucristo, concede la petición de nuestra hermana. Amén.
249Padre, en el Nombre de Jesucristo, concede la petición de nuestra hermana. Que ella sea sanada. Amén.
250El hizo que una ardilla viniera a existencia, siete veces consecutivas. ¡El le dio a esa mujer todo lo que ella pidió...?...!
251Señor, en el Nombre de Jesucristo, concede la petición de nuestra hermana. Es Tu Palabra. Gracias. Y que le sea concedida a ella, Padre, en el Nombre de Jesucristo. Amén.
252¿Sus amados? Padre, en el Nombre de Jesucristo, concede estas...?....
253Señor, a esta mujercita judía, Tú eres el Dios de Abraham. Concédele, en el Nombre de Jesucristo, su petición. ¡Sea así!
254En el Nombre de Jesucristo, Dios del Cielo, concédele su petición. Amén.
255Esta jovencita. Justo cuando venías a la plataforma, Dios me estaba diciendo todo acerca de tu vida. El te quitará esa nerviosidad.
256Señor, yo condeno esto en esta muchacha. Que sea que desde esta hora ella salga de aquí muy feliz. Así será, en el Nombre de Jesucristo.
257Padre, Tú que levantaste a Tu Hijo Jesús en la resurrección, lo cual celebramos, que ella lo celebre aquí hoy. Amén. En el Nombre de Jesús. Amén.
258En el Nombre de Jesucristo, el Hijo de Dios, yo pongo manos sobre nuestra hermana, pidiéndote que ella sea sanada en estos momentos en el Nombre de Jesús.
259En el Nombre del Señor Jesucristo, el Hijo de Dios, que nuestra hermana sea sanada. Amén. No puede mantenerla...?... Tiene que ser...?....
260Padre, en el Nombre de Jesucristo, que nuestra hermana sea sanada. Amén. En el Nombre de Jesucristo, yo sano a esta, mi hermana. Amén. En el Nombre de Jesucristo, yo sano a mi hermana. Amén. En el Nombre de Jesucristo, yo sano a mi hermana. En el Nombre de Jesucristo, yo sano a esta, mi hermana. En el Nombre de Jesucristo, yo le doy a ella su petición. Amén.
261Señor, en el Nombre de Jesucristo, yo le doy a esta madrecita su petición. En el Nombre de Jesucristo, yo le doy a ella su petición, Señor. Señor, en el Nombre de Jesucristo, yo le doy a ella su petición.
262Satanás, yo te echo fuera. En el Nombre de Jesucristo, deja a la mujer.
263La tenía a Ud. dominada por mucho tiempo. Ud. está libre ahora. Ud. puede irse y ser saludable todo estará bien ahora. Crea eso.
264Dios, en el Nombre de Jesucristo, yo le doy a la Hermana Griffeth su sanidad. Amén.
265En el Nombre de Jesucristo, yo le doy a esta hermana su sanidad. Amén.
266En el Nombre de Jesucristo, hermana, yo le doy a Ud. su sanidad. Amén. ¡Que sea así!
267Yo me encomiendo a Dios, que no estoy cometiendo un error. Concede esto, por fe. ¡Que así sea!
268¿Cree Ud. que Dios me da la fuerza para sanar su problema del corazón? ¿Cree Ud.? ¿Cree Ud. esa historia que acabo de contar, con todo su corazón? Entonces, yo le doy a Ud. su sanidad...?... En el Nombre de Jesucristo, yo le doy a Ud. su sanidad.
269¿Cuál es el nombre de esa mujer que acaba de pasar? ¿Vive Ud. en alguna parte aquí cerca? [La hermana dice: “Sí”– Ed.]. ¡Así sea! ¡Recuerde Ud. que está sanada! Eso es tan verdadero como yo estoy parado aquí.
270Padre, en el Nombre de Jesucristo, concede esto, yo pido su sanidad.
271Padre, en el Nombre de Jesucristo, permite que ella obtenga su sanidad. Amén.
272¡...?... Por la gracia de Dios, a través de un don Divino, yo le doy su sanidad!...?....
273¿Cree Ud.? Oh Señor, Creador de los Cielos y la tierra, dale a la Hermana Rose Austin esta sanidad, Señor, en el Nombre de Jesucristo. Amén. Eso es Hermana Rose, váyase ahora, creyendo.
274Señor, dale a nuestra hermana su sanidad, en el Nombre de Jesucristo. Amén.
275[El Hermano Branham habla con alguien. Es muy difícil oír lo que dice– Ed.].
276Que así sea, Señor, que su hermano sea sanado, físicamente y espiritualmente, en el Nombre de Jesucristo. Amén.
277Que esta sea la hora de su liberación, hermana...?.... Señor, yo pongo mis manos sobre ella; ella está completamente sin esperanza, por parte de los doctores o de cualquier cura de la ciencia médica. Pero no de parte de Ti, el Cristo resucitado. En el Nombre de Jesús, que sea sanada. Amén. [El hermano Branham habla con una hermana–Ed.]. Yo–yo sé...?... de esa manera. Yo sé su fe...?... Doctor...?... Ud. toma a una persona que está completamente sana, nada en lo absoluto...?... Sí, Ud. inquiere de mí para que Ud....?... Correcto.
278Señor, dale a nuestra hermana...?... y escuchando de cerca su petición, prestando atención a cada palabra que ella dijo. Es por causa del Reino. Yo pido que Tú se lo concedas a ella, en el Nombre de Jesús...?...
279[Una hermana habla con el Hermano Branham–Ed.]. Señor, como Tu siervo escuchando el clamor de esa madre por su niña, yo condeno al diablo que ha hecho esto.
280Y sobre la confesión de fe de la mujer, yo echo fuera este diablo. Tú no podrás tullir a esta niña. Que ella sea sanada en el Nombre de Jesús. Amén. Ella será sanada, hermana. Unicamente no lo dude. Dios lo bendiga, hermano.
281¿Es esa su niña? ¡Que él reciba el Espíritu Santo! ¿Por qué no se lleva a la niña a alguna parte y la escucha unos cuantos minutos? Yo creo que algo le ha sucedido a la niña...?....
282En el Nombre de Jesucristo, que nuestro hermano reciba su sanidad...?....
283... azúcar, y lleno con el Espíritu Santo. Señor, haz que el Poder del Dios Todopoderoso condene la aflicción de su cuerpo, y llénalo con el Espíritu Santo. Esta es la hora y el tiempo. En el Nombre de Jesucristo, yo se lo doy a él. Amén. La azúcar se le fue. Ud. va a recibir el Espíritu Santo.
284¿Por cuánto tiempo has estado afligido con esta enfermedad, hijo? Toda tu vida. ¿Crees tú que Cristo puede hacerte saludable y restaurarte de esta aflicción, hacerte normal?
285¿Es su niño? [La hermana contesta: “¡Sí!”–Ed.]. Ud.–Ud. está...?... ¿Vino Ud. sola? Si yo tuviera... si–si yo tuviera el poder, ¿ve? Pero creo que Dios me ayudará a tener fe. Yo haré todo lo que esté en mi poder. ¿Me cree Ud.? ¿Cree Ud. esa historia acerca de esas ardillas? ¿Lo cree Ud.? [“Sí”]. ¿Cree Ud. que es posible, en esta mañana, que Dios puede sanar su cuerpo, y Ud. podrá caminar otra vez, caminar como Ud. lo debería haber hecho en el principio? Hubo algo que sucedió allí en su nacimiento, algo que interrumpió algo, me supongo, y Ud. no creció correctamente. Es como un miembro creciendo encima del otro, y lo empuja hacia abajo. Pero si ese miembro puede salir de ese miembro, estará... se enderezará y estará derecho. ¿Ve? ¿Es correcto esto? [“Sí, es correcto”]. Es una maldición. Si la maldición–si la maldición pudiera dejarla, entonces Ud. sería saludable. ¿Ve?
286Señor, yo estoy pensando: “¿Qué si este fuera mi hijo? ¿Qué si esta fuera mi hija?” Por fe yo quito la maldición, en el Nombre de Jesucristo. Amén. Créalo...?....
287Señor, yo pongo mis manos sobre él y pido por su sanidad, en el Nombre de Jesucristo. Amén.
288Padre, Dios, en el Nombre de Jesucristo, yo pongo mis manos sobre esta mujer que está sufriendo, para su sanidad. Amén.
289Hermana Nash, Dios la salvó a Ud. de cáncer, algunos años atrás. Señor, dale a la Hermana Nash su petición. Como Tu siervo, te lo pido. Así será hecho. Amén. Esa es la respuesta, Hermana Nash. En el Nombre de Jesucristo, dale a nuestra hermana su petición. Amén.
290[Un hermano y una hermana hablan con el Hermano Branham–Ed.]. Gracias, hermano y hermana. Quiere regresar a su gente, hermana. Que Dios se lo conceda. Fue un tiempo tan maravilloso; su gente se reunió cuando estuve yo allí. ¿Ud....?... cuando yo estuve allá? [“Claro que sí”]. Bueno, maravilloso. Y nosotros creemos estas cosas...?....
291Señor, mientras él regresa a su gente allá en ultramar, que él vaya lleno con el Poder de Dios en su alma. Oye toda petición que él está pidiendo. Que él se vaya y la reciba, en el Nombre de Jesucristo. Amén...?... Será hecho.
292En el Nombre de Jesucristo el Hijo de Dios, que nuestra hermana reciba su petición.
293Señor, concede la petición de nuestra hermana. Que sus problemas cesen en estos momentos, por medio de la resurrección de Jesucristo. Amén. Hermana, ¡tiene que ser!, ¡simplemente tiene que ser!
294[Una hermana habla con el Hermano Branham–Ed.]. ¿Quiere Ud. que sea...?... el Evangelio? [“Sí”].
295Señor Dios, esta mujer joven está parada aquí, no por un motivo egoísta, sino que ella está orando por su hermano, quien tiene una infección en su sangre. Yo le doy a ella su petición. A través de una comisión que se me fue dada a mí por un Angel, y por una visión de Jesucristo, hace unas semanas, en mi cuarto, yo le doy a esta joven su petición. Amén.
296Tiene que ser. ¿Vive Ud. cerca de aquí? [La hermana contesta: “Memphis, Tennessee”–Ed.]. Memphis, Tennessee. Escríbame una carta. Ud.–Ud.–Ud. recibirá su petición.
297Hermano Grismsley. [El hermano habla con el Hermano Branham–Ed.]. Dios lo bendiga, Hermano Grimsley.
298Señor, nosotros podemos recordar qué tanto ha avanzado este hermano, y del hoyo del cuál fue sacado. El quiere más de Tu Espíritu, Señor. Yo le doy a él esto, en el Nombre de Jesucristo. Mirando sus obras pasadas, que él ha tratado de seguirte, yo entonces por el Poder de una–una comisión dada a mí por Jesucristo, confirmada por un Angel y una visión, le doy al Hermano Grimsley su deseo...?... y Ud. tendrá una caminata más cerca.
299¿Qué si yo le dijera a Ud....? ¿Por qué quiere Ud. estar saludable? ¿Para la causa del Reino de Dios? ¿Cree Ud. lo que yo dije acerca de esas ardillas y las otras cosas? ¿Cree Ud. que eso es verdad? Entonces El–El me da lo que... “diga a este monte”...?... Ud. no tendrá otra. Ud. no tendrá otra, ¿ve?...?....
300Yo le doy a ella esta petición que ella pide, en el Nombre de Jesucristo. Amén...?... Dios la bendiga.
301Padre Dios, concede a esta, nuestra hermana, su petición en el Nombre de Jesucristo. Amén...?... y créalo.
302Padre, mientras esta mujer pasa por aquí, yo oro que Tú le des a ella su petición, en el Nombre de Jesucristo. Amén.
303En el Nombre de Jesucristo, yo le doy a esta mujer su petición. Amén...?...
304[Una hermana habla con el Hermano Branham–Ed.]. ¿Y Ud. lo cree? Entonces yo le doy su petición, por medio del Poder concedido a mí a través de una comisión de Jesucristo...?... Vaya, y–y Dios estará con Ud.
305Hermano Fred, ¿qué podemos hacer? [El Hermano Sothmann habla con el Hermano Branham–Ed.]. Hermano Freddie Sothmann, yo condeno ese veneno que está en su cuerpo. Que se salga de Ud., en el Nombre de Jesucristo. Amén.
306¿Hermano Collins? [El Hermano Collins habla con el Hermano Branham– Ed.].
307Señor, este precioso hermano busca el Bautismo del Espíritu Santo. Señor, con todo lo que está en mí, yo pronuncio esta bendición sobre mi Hermano Collins. ¡Que el Espíritu Santo venga sobre él, y que sea lleno! Concédelo. Amén.
308Hermano Collins, Ud. tiene que recibirlo, simplemente tiene que venir. Dios únicamente nos prueba.
309Señor, concédele su petición. Que él te sirva, y que su familia te sirva, con todo su corazón. En el Nombre...?....
310Dios, concede a nuestra hermana su petición. Todo lo que ella ha pedido, que ella lo reciba por medio de Jesucristo nuestro Señor. Amén.
311Señor, dale a este hermano fuerza para que le ayude a su iglesia...?... Yo le doy a él esa fuerza, por medio de Jesucristo. Amén.
312Tiene Ud....?... [Una hermana habla con el Hermano Branham–Ed.]. Hermana, eso es una cosa horrible lo que Ud. tiene, es nerviosidad. ¿Cree Ud. que lo que yo digo es la verdad? [“Sí, yo creo”]. ¿Cree Ud. que no solamente eso...?...? [“Sí, yo creo”]. Entonces yo le doy a Ud. su sanidad, en el Nombre de Jesucristo...?... La nerviosidad se ha ido.
313[Un hermano habla con el Hermano Branham–Ed.]....?... Está todo alrededor de Ud. 314 Señor Dios, mi precioso hermano aquí, de lo más profundo de su espíritu clama al igual que el abismo llama al otro abismo. El quiere el Espíritu Santo. El ha respetado a Tus siervos, Señor, en toda manera que él ha podido. Por el Poder del Espíritu Santo, que venga sobre mi hermano, y que él sea lleno con el Poder y la gracia de Dios, el Espíritu Santo. Recíbelo a él, mientras lo encomiendo a Tu....