Photo

~ COMO EL AGUILA QUE EXCITA ~
1Permanezcamos de pie sólo un momento para orar. Las reuniones de clausura siempre me afectan por alguna razón, cuando nos conocemos uno al otro y nos familiarizamos, bueno... y empezamos a tener compañerismo, entonces es tiempo de partir a alguna otra parte. Siempre me hace sentir un poco de tristeza. Pero mirando hacia adelante, yo estoy esperando el Día cuando todos nos reuniremos otra vez, y tal vez estaremos en un lugar, si Jesús viene antes que nos encontremos otra vez en la tierra, en donde ya nunca, nunca nos despediremos más. Me pregunto: ¿a cuántos les gustaría ser recordados ante Dios en esta tarde, mientras levantamos nuestras manos en oración? El Señor los bendiga. Inclinemos nuestros rostros sólo un momento.
2Dios Todopoderoso, el Creador de los Cielos y de la tierra, y el Autor de Vida Eterna, y el Dador de todo buen don, estamos entrando en las sombras de Tu misericordia, en oración por medio del Nombre de Jesús Tu Hijo para ofrecerte nuestra acción de gracias por esta gran reunión de Tulsa, por lo que ha significado para nosotros: un lugar en nuestros corazones que nunca olvidaremos, de estas finas personas, aunque yo... Tu Espíritu Santo en ellos. ¡Qué compañerismo ha sido!, un pequeño toque del Cielo en nuestras vidas, una experiencia que nosotros nunca olvidaremos.
3Pedimos, Padre, que Tu Espíritu siempre permanezca en estas personas. Que de la esencia de esta pequeña reunión, cause que surja un avivamiento en toda iglesia por toda la región. Que grandes señales y prodigios sean llevados a cabo. Pedimos, Señor, que Tú concedas estas cosas.
4Puestos aquí sobre este púlpito en esta tarde hay pañuelos y pequeños pedazos de tela que serán llevados a los enfermos y a los afligidos. Dios Todopoderoso, te pido en el Nombre de Jesús que cualquiera que esté enfermo que toque éstos, que sea sanado; no únicamente es mi propia oración, Padre, sino que es la oración de este gran auditorio lleno de Cristianos en esta tarde. Nosotros la ofrecemos unánimes por aquellos quienes están necesitados.
5Y Señor, pedimos que Tú nos bendigas en lo que haremos más adelante en este día. Pedimos por las iglesias en esta noche. Que sólo haya gloria y gozo indecible en toda iglesia. Danos un gran derramamiento de Tu Presencia en esta tarde. Que el Espíritu Santo entre en la Palabra, y que la Palabra llegue a estar en nuestra carne y more aquí con nosotros en esta tarde, porque lo pedimos en el Nombre de Jesús. Amén. Pueden sentarse.
6A todos, y a cada ministro, a todos los obreros, a los conserjes, y a los ujieres, y a todos, por mí mismo y mi grupo (el Hermano David, el Hermano Roy, Billy Paul, Loyce, el Hermano Fred Sothmann, el Hermano Jim Maguire, el Hermano Gene, y Leo), todos nosotros queremos darles las gracias a todos Uds. por su bondad y por lo que han significado para nosotros en esta reunión. Uds. ciertamente han sido muy amables. Tales respetos y amor que nosotros hemos acumulado en nuestros corazones por Uds., nunca será borrado; es indeleble. Y estamos confiando que Dios les dará sumamente y abundantemente por encima de todo lo que Uds. aun pudieran pensar o pedir. Que Dios se los dé a Uds. en las riquezas de la gracia de Su Hijo, Jesucristo.
7El Hermano Tommy Osborn (él está aquí en la reunión), el Señor Dios sea con el Hermano Tommy. El Hermano Oral empezó esta tarde, y creo que se rasgó un ligamento o algo suelto en su pierna, y tan pronto que termine el servicio, yo voy a ir a orar por él. Y ahora, a todo el personal del Hermano Roberts y al personal del Hermano Tommy y a las iglesias, y a todos, Dios sea con Uds. es mi oración. Uds.–Uds. siempre estarán en mi corazón debido a esta ocasión; y que Tulsa perdure mucho tiempo. Que la obra de Dios permanezca en ella por mucho tiempo, es nuestra oración. Y esperamos estar de nuevo con Uds. en alguna ocasión. Y si alguna vez podemos ser una ayuda para Uds. en cualquier manera... Yo solía hacer esta declaración: “La noche nunca se pondrá muy oscura o la lluvia nunca caerá muy fuerte, que no podamos hacer todo lo que esté en nuestro poder para hacer la vida un poquito más confortable y de bendición para Uds.” Si podemos ser de alguna ayuda para Uds., sólo notifíquennos. Sólo llámennos a Jeffersonville, Indiana, BUtler 2-1519, o sólo llámenme a Jeffersonville. Nosotros podemos enviarles un pedacito de tela de oración, orar por Uds., sencillamente cualquier cosa que podamos hacer. Nosotros somos sus siervos en el Señor. 8Así que es una lástima llegar al fin de un servicio como éste, cuando estamos teniendo un momento tan maravilloso, pero tenemos que irnos algún día de todas maneras, sabiendo esto, que justamente al cruzar el río, algún Día cuando la vida se termine, y yo me siente en esa gran mesa, que abarcará todo los Cielos, en la Cena de la Boda, y nos miremos cara a cara uno al otro en la mesa, recordaremos estos tiempos en Oakland. [El Hermano quiso decir: Oklahoma–Trad.]. Sin duda una pequeña lágrima de gozo pudiera rodar por nuestras mejillas, y el Rey en toda Su belleza saldrá en Su hermoso manto blanco, y enjugará todas las lágrimas de nuestros ojos y dirá: “No lloren más. Todo ahora terminó. Entren en el gozo del Señor el cual ha sido preparado para Uds. desde la fundación del mundo”. Esa es la hora por la cual vivo.
9Yo miro allí abajo a mis ministros que están cooperando, y veo a muchos de ellos de más edad que yo, probablemente estaban aquí afuera en las calles con una guitarra y un pandero, “pavimentando el camino”, poniendo los adoquines y allanando los lugares escabrosos para que este ministerio que el Señor me ha dado, pudiera marchar libremente por el camino. Mis preciosos hermanos, yo me siento pequeño pararme aquí arriba y Uds. sentados allá abajo. Correcto. Si hay algún honor que sea dado, que sea para Uds. Que Dios siempre los bendiga ricamente. En aquel Día cuando las recompensas sean repartidas, yo espero estar parado presente cuando yo los vea coronados en Su gloria. Hace unos momentos yo estaba hablando con un ministro allá atrás. El dijo que su nombre era el Hermano Natán. El trabaja entre los judíos. Y él dijo: “Hermano Branham, la primera noche que Ud. estuvo aquí...” El y su esposa, ella estaba enferma; y dijo: “Ud. me llamó en la reunión, y me dijo quién era yo, y tocante a mi esposa y su enfermedad. Dijo: “Ella se ha estado mejorando desde entonces, sintiéndose bien”. Y muchas cartas amables y testimonios....
10Ahora, quizás Uds. no tuvieron un pañuelo para ponerlo aquí. Si podemos ayudarlos en alguna manera, enviarles un pedacito de tela... Ahora, habrá una pequeña forma; nosotros tenemos una lista de oración que va alrededor del mundo. La gente se levanta a todas horas en la noche y cumple esta lista de oración. Todas... En la hora estándar del este, nosotros oramos a las nueve de la mañana, a las doce, y a las tres. Esas son las horas del sacrifico del Antiguo Testamento judío. Y oramos a ésas... y la gente por todo el mundo se levanta a diferentes horas, en una gran cadena de oración en la que todos oramos juntos, unos por los otros. Así que yo estoy seguro que Dios oirá la oración. Oímos de cosas tan maravillosas que El ha hecho. Y queremos ponerlos en nuestra lista de oración para que oren con nosotros a esas horas.
11Y ahora, no hay duda que muy pronto, yo iré otra vez a ultramar, si es la voluntad del Señor. Nosotros acumulamos un poco de dinero aquí. Y a propósito (el Señor me permitió decir eso para que pudiera recordar), han levantado dos ofrendas de amor, creo yo, para mí. Uds. saben cómo yo aprecio eso. Ahora, ni un solo centavo será para mí. Eso lo ponen en la fundación de la iglesia para misiones de ultramar. ¿Ven? Y haremos lo mejor que podamos para estar seguros que ese dinero vaya a la gente que no puede oír el Evangelio, que no puede venir. Y haremos lo mejor que podamos. Dios siempre los bendiga ricamente, es mi sincera oración.
12Y ahora, si Uds. quieren uno de estos pedacitos de tela de oración, sólo escríbanme. Y sólo... Apartado Postal 325, o sólo a Jeffersonville, Indiana; me llegará. Y si Uds. quieren guardarla en su Biblia, póngala en Hechos 19. Y mucha gente me ha dicho... Una señora dijo... Creo que su hijo había sido atropellado por un automóvil, y él estaba sangrando a muerte debido a una lesión que le había causado el vidrio. Y así que ella corrió rápidamente y tomó ese listón (ella estaba en... vivía en el campo), y puso el pequeño listón sobre el muchacho, y la sangre se detuvo inmediatamente. Y muchas cosas como esa. Una mujer en Alemania, paralizada (se les dice a Uds. qué hacer: reúnanse con sus vecinos Cristianos cuando les pongan sobre Uds. estos pedazos de tela, sobre su corazón), y ella dijo que después de que todo había sido hecho exactamente de la manera que era... Ella había estado paralizada por varios años, y dijo que cuando ella cumplió eso, ella dijo: “Satanás, tú ahora no tienes lugar para nada más. Sal de mí”. Se levantó de la silla y se fue caminando. Es así de sencillo. ¿Ven? Así que si Uds. desearan uno, es sin costo, sin precio. Sólo escríbannos, y nosotros se lo enviaremos ya orado directamente a Uds. en el correo. Ahora, Uds. recibirán una–una hoja mimeografiada de cómo hacerlo. Pero recuerden: yo mismo he orado personalmente sobre el–sobre el pedazo de tela que les enviaremos.
13Si mi bebé estuviera enfermo, o mi esposa, o mi padre o madre, y yo tuviera confianza en la oración de alguien, yo no querría que fuera la oración del secretario; yo querría que aquél orara por ellos. Y, “todas las cosas que queráis que los hombres hagan con vosotros, así también haced vosotros con ellos”: la Regla de Oro. Así que ciertamente estaríamos contentos de ayudarlos en cualquier manera que podamos. Ahora, Dios siempre los bendiga. Y todo lo que se ha hecho, ha sido hecho tan dulcemente y amorosamente, y sencillamente lo apreciamos mucho.
14Ahora, cuando estoy en ultramar, siempre es difícil, porque brujos y hechiceros y... ellos no tienen miedo de atacarlo a uno. Allá recientemente en un cierto lugar, había como unos quince brujos a cada lado, echando un encantamiento allí y dijeron que llamarían una tormenta, y que sería levantado por el viento. Y lo crean o no: vino la tormenta. Había como unas treinta mil personas, y el lugar estaba sacudiéndose tan fuerte como podía. El Hermano Arganbright de Los Hombres Cristianos de Negocio (Uds. hermanos lo conocen), él estaba sentado detrás de mí. El dijo: “Hermano Branham....” Yo dije: “Sólo quédese quieto. El Espíritu Santo me envió aquí”. Esa es la razón que yo no voy a ningún lugar a menos que El me envié primero; entonces yo sé que puedo ir en el Nombre del Señor. ¿Ven? Yo dije: “El me envió aquí”. Y ellos tenían edificado un lugar enorme, sólo... que tenía sólo tablas como de 2" x 4" [5.08 x 10.16 cm.–Trad.] y la lona clavada con tachuelas sobre ellos; y ese lugar estaba elevándose y bajándose. Allí en la... como a las dos de la tarde, estaba tan claro como podía estar; y esa tormenta vino en treinta minutos.
15Y yo me detuve y dije: “Ud. no tiene que interpretar esto”. Sentí ese poder demoníaco de ambos lados, y ellos sentados allí, moviendo sus manos con una pluma cortada, con las tijeras, Uds. saben cómo ellos lo hacen. Y yo dije: “Señor Dios, Creador de los Cielos y de la tierra, Tú fuiste el que me envió aquí; Tú eres responsable por el ministerio que yo desempeño por Ti. Yo reprendo esa tormenta en el Nombre del Señor Jesús”. Y se retiró inmediatamente, los truenos cesaron, y el sol estaba brillando en menos de dos minutos, ahí mismo. Y miles se precipitaron al altar, y... de gente de ideas comunistas y todo. Y cómo.... Yo no puedo pararme aquí y contarles testimonios, porque... de mis propias reuniones. Sería mejor si los otros lo hicieran. Pero las bibliotecas... Yo diría que habría una enciclopedia. Habría tantos libros escritos de lo que yo he visto al Señor Jesús hacer en mi propio ministerio pequeño. ¿Qué piensan Uds. que sería con tales hombres como el Hermano Tommy Osborn, el Hermano Oral Roberts? Es grande; nuestro Señor es grande, ciertamente lo es.
16Ahora, yo quiero leer algunas Escrituras en esta tarde. Y yo tengo algunos lugares escritos aquí; si llego a ello. Y luego estamos... Creo que mi hijo me dijo que él repartió algunas tarjetas de oración, y vamos a orar por los enfermos. Si nunca los vuelvo a ver otra vez a ninguno de Uds., si yo nunca los veo en esta vida, cuando yo los encuentre en esa puerta, antes que entremos para estar delante de Cristo, las visiones de Dios son verdaderas y reales. El Angel del Señor en esa Columna de Fuego y Luz, Dios Todopoderoso me ayude, mi Juez, está allí. Es verdad. Eso es para que Uds. sepan que es–es verdad. Dios es Verdad. El no puede ser falso y ser Dios. El es... El no puede ser falso, porque El tiene que ser real. Si algo es falso, es satanás. Pero esa Luz, yo la he visto, la he mirado, y para mí... Por favor perdónenme si yo estoy actuando sacrílegamente, pero para mí es la misma Columna de Fuego que siguió a los hijos de Israel; porque estaba... moró en un Hombre llamado Jesús quien era el Hijo de Dios, y la Vida que El vivió es producida otra vez hoy en día por la misma cosa.
17El dijo: “Yo vengo de Dios; y voy a Dios”. Todos nosotros sabemos eso. “Yo vine de Dios, y voy a Dios”. El dijo: “YO SOY el YO SOY”. Ese era la Columna de Fuego; Ese era el Angel que estaba en la zarza. Fue hecho carne y habitó entre nosotros, regresó de nuevo, y El está en la misma forma hoy en día. ¿Sabían Uds. eso? Uds. dicen: “Jesús era...” Bueno, yo no soy... yo estoy hablando tocante a Dios que estaba en Jesús. Cuando Pablo iba en su camino a Damasco, una Luz lo tumbó, una Columna de Fuego. Ninguno del resto de ellos la vieron. Pero Pablo la vio. Tanto así que lo cegó. Y él dijo: “¿Quién eres Tú, Señor?” El dijo: “Yo soy Jesús”. El había regresado a Dios, de donde El vino. Para mí, es El otra vez hoy en día, terminando Su obra en nosotros, la Iglesia, en los últimos días.
18Abramos en Deuteronomio 32:11 para una pequeña base de un texto. Y procuraremos tener la fila de oración y salir dentro de una hora, si es posible. [Una profecía fue dada por una mujer en la audiencia–Ed.]. Oh, Dios Padre, cuán humildemente en mi corazón, yo acepto eso. Guía mis pies; toma mi mano, Señor. Que yo nunca llegue a ser una piedra de tropieza para ninguno, sino que yo sea una piedra de peldaño para todo viajero. Concédelo, Señor. Que yo nunca haga nada en mi vida que represente vagamente Tu Nombre o Tu causa. Y yo haré todo lo que pueda para servirte. Te doy gracias por esto en el Nombre de Tu Hijo, Jesucristo, mi Señor. Amén.
19¡Cuánto humilla eso mi corazón! Deuteronomio 32:11. “Como el....” [Otra profecía es dada–Ed.]. Amén. [Otra profecía es dada–Ed.]. Amén. Bendito sea el Nombre del Señor. [Otra profecía es dada–Ed.]. Cómo damos las gracias al Señor por tener Su Espíritu obrando entre nosotros, en nuestros medios. Como el águila que excita su nidada, revolotea sobre sus pollos, extiende sus alas, los toma, los lleva sobre sus plumas.... Eso no es mucho para la lectura de la Escritura, pero Ella es la Palabra del Señor. Hay lo suficiente ahí como para que quizás Dios nos dé un contexto de esto para los siguientes veinte o treinta minutos, que cause al pueblo que despierte y piense del Señor Jesús.
20¿Saben Uds.?, en una ocasión yo leí una historia (hace unos cuantos años) de la vida de Abraham Lincoln, que había un hombre en la prisión, y él estaba bajo un cargo federal. Y él iba a ser fusilado. Y un buen amigo de él fue adonde el presidente Abraham Lincoln, un maravilloso hombre Cristiano. Y él dijo: “Sr. Lincoln, yo sé que Ud. es un buen hombre, que Ud. es un Cristiano; y bajo esta condena federal, que este hombre ha trasgredido una ley de las regulaciones del ejército... El es mi amigo. El no quiso hacer eso. El es culpable de hacerlo. El no quiso hacerlo. No le, por favor... Ud. es el único hombre que puede salvar su vida. ¿No le salvará Ud. su vida?” Y el Sr. Lincoln en su cortesía, cogió su pluma y escribió en el pedazo de papel (porque él no estaba en su escritorio en esa ocasión para ponerle un sello oficial), y así que él escribió en él: “Yo perdono a este hombre”, y firmó su nombre: Abraham Lincoln.
21El precioso amigo de este hombre, corrió tan rápido como pudo a la prisión, y dijo: “¡Oh, amigo mío, tú estás libre! ¡Tú estás libre! Aquí está el nombre del Presidente en este pedazo de papel. ¡Tú estás perdonado!” Y el hombre dijo: “No te burles de mí, pues estoy para morir ahora, porque estoy sentenciado a muerte; y aquí tú vienes para burlarte de mí con un pedazo de papel. Si ese pedazo de papel fuera el perdón de Abraham Lincoln, estuviera todo decorado con sellos y demás”. El dijo: “Pero mira, este es el nombre del Presidente. Tú estás perdonado”.Y el hombre volteó su espalda a ello, y no lo escuchaba. A la mañana siguiente, al amanecer, el hombre fue fusilado ante un pelotón de fusilamiento. Ahora, aquí está un perdón del Presidente que dice: “No maten al hombre”, firmado un día antes; al día siguiente, el hombre fue fusilado. Entonces el caso fue juzgado en los tribunales federales; y cuando el tribunal, el Tribunal Federal de los Estados Unidos de América juzgó el caso, esta fue la decisión del tribunal: “Un perdón no es un perdón a menos que sea recibido como un perdón”.
22Y de esa manera es la Palabra de Dios. Es sanidad para Uds. si Uds. la reciben como sanidad. Es un perdón para Uds. si Uds. la reciben como un perdón. Toda bendición aquí adentro es de Uds. si la reciben de la manera que Dios la ha escrito: “Como el águila excita su nidada, revolotea sobre sus pollos, los toma en sus alas y los lleva....” ¡Cuántas veces he pensado que Dios compara Su heredad a águilas! Entonces yo encuentro en la Biblia que Dios mismo se llama un Aguila. El es Jehová Aguila. ¿Y cómo haría El eso? Así que, yo soy un naturalista, así que, yo... Mi primera Biblia fue la naturaleza. Si Uds. sólo observan de la manera que obra la naturaleza, Uds. pueden encontrar a Dios. Adondequiera que Uds. miren, Uds. verán a Dios, si Uds. reciben a Dios en el corazón y la observan. Ahora, cuando ellos hablan de reencarnación y cosas, eso es tontería; no puede ser. Nos damos cuenta que una planta muere, desciende a la tierra, la semilla se pudre, vive otra vez; es resurrección. Y todo el Cristianismo está basado en resurrección. Y nosotros podemos ver que eso es verdad: muerte, sepultura, resurrección. Los veranos, los inviernos, toda la naturaleza encaja.
23Mi primera Biblia fue observar cómo esos árboles morían, cómo los retoños salían otra vez, cómo el viento los volaba; volvían a salir de nuevo; cómo la florecita moría, vivía otra vez. Y todas esas cosas diferentes, me hicieron saber que había un poder de resurrección en alguna parte. Ahora, el árbol tiene vida perpetua; nosotros tenemos Vida Inmortal. El árbol llegará a su fin; nosotros nunca podremos. Nosotros tenemos Vida Inmortal.
24Ahora, yo empecé a estudiar el águila cuando yo leí esto. ¿Qué del águila? Me di cuenta que el águila es una ave muy rara. Puede volar más alto que cualquier otra ave que hay. Es una ave especialmente formada. Edifica su nido–nido en las rocas, allá muy alto. Es una ave muy rara. Y otra cosa, sus plumas están tan fuertemente ancladas que uno casi no puede... uno no puede sacarlas con unas tenazas. Es una ave enorme, gigantesca, una de las más grandes que hay. Y es una–una ave muy rara. Pero está especialmente formada porque tiene un trabajo especial que hacer. La palabra “águila” significa: “el que rasga con el pico”. Y come con el pico. Una cosa muy hermosa con referencia a la Palabra de Dios: “alimentar de boca a boca”; Dios alimentando a Sus hijos. Entonces, edifica su nido en lo alto, y eso es para un propósito. Y todo... Ahora, si al águila se le dio una gran ala poderosa, es para liberación. Y otra cosa que el águila hace que es extraño: él renueva su juventud. El águila, después de cierto tiempo, sencillamente se renueva y regresa a un águila joven otra vez; ella misma regresa. Ella renueva su juventud. Ese es otro tipo de la Iglesia, del pueblo de Dios. Nos ponemos todos deprimidos y como rancios, luego de repente el Espíritu Santo viene y nos renueva otra vez: Dios renovando la experiencia y la juventud de Su Iglesia, dándoles una nueva experiencia. Ese es el tipo del águila.
25Hace algunos años, yo solía cabalgar mucho, en un rancho, y estábamos en el Río Fatigoso, en Colorado. La asociación Hereford apacienta allí en esos pastos Arapaho, y demás, y arriba en las montañas de los alrededores, y nosotros solíamos llevar el ganado allá arriba; y luego en el otoño, teníamos que buscarlo otra vez, ponerlo en el Bosque Nacional. Y luego plantábamos nuestro pasto en las partes bajas para alimentarlo durante todo el invierno. Y yo iba allá cada año a cazar; todavía voy. Y un amigo mío, y yo, regresábamos después de que toda la gente de la ciudad se había ido y había balaceado a las ciervas, y cervatos, y a las hembras, y alces machos rezagados que estaban en las partes bajas. Bueno, siempre subimos muy alto, en donde no cualquiera puede entrar, y acampamos allá. El toma la del este... la ramificación del este, o la del oeste, y yo tomo la otra. Pasan varios días antes que nos volvamos a encontrar uno al otro.
26Y yo nunca olvido el año en el que no había nevado. Fue en octubre cuando la temporada entró. Y si nieva en la montaña, bueno, quizás en octubre haya una–una tarde muy hermosa; quizás en otra hora más, estará nevando. Luego lloverá y la nieve se disipará, y luego saldrá el sol: sencillamente es un clima variable. Pero entonces cuando cae la nieve, hace al alce y al venado, esos grandes que se quedan en lo alto lejos del ruido de la civilización, los hace bajar a los valles. Allí es en donde uno por lo general obtiene el trofeo.
27Ese año la nieve todavía no había caído, y yo estaba allá muy alto. Y había dejado mi caballo algunas millas atrás, y lo até de la manera que tuviera mucho lugar y algo de pasto para que pudiera comer, y yo subí muy arriba hasta el límite de la vegetación arbórea, allí arriba, mirando. Esa tarde vino una tormenta soplando por las montañas, y el–y el trueno tronando y los rayos relampagueando. Y me paré detrás de un árbol, y me quedé detrás del árbol hasta que terminó la tormenta; se había bajado a la espesura de los árboles del bosque. Allí había echado por tierra a algunos árboles. Y yo estaba parado detrás del árbol, esperando que pasara la tormenta, parado allí pensando. Y yo tenía mi rifle reclinado contra el–el árbol. Y luego cuando la–la tormenta había terminado, yo estaba pensando tocante a Dios, de cuán maravilloso El era. Y mientras la tormenta soplaba, los vientos fríos comenzaron a venir, y helaron mucha del agua que estaba en los siempreverdes, como carámbanos colgando. Luego cuando el sol salió, muy allá en el oeste, yo podía ver el sol asomándose a través de la hendidura de la montaña, y miraba como el ojo de Dios.
28¿Saben Uds.? Dios está en dondequiera. Uds. sencillamente pueden verlo a El en dondequiera, si sólo lo buscan. El está allá; Uds. tienen que verlo. El estará aquí. El está aquí ahorita mismo. Si Uds. sólo miran alrededor, Uds. lo verán. Y luego, cuando yo estaba parado allá, miré esa–esa puesta de sol, y levanté mis manos y dije: “Oh, gran Jehová Dios, Tus ojos recorren toda la tierra”. Justo en ese momento yo oí el bramido de un–un alce macho. El se había separado de la manada durante la tormenta, y él estaba haciendo ese chillido muy agudo de esa manera. Y oí a la manada contestarle acá en otro lugar. Y muy arriba en la ladera de la montaña, el lobo gris empezó a aullar, y la compañera le contestó allá al pie de la montaña. Miré alrededor, y atravesando el valle de una montaña, atravesando la división, había un arco iris. Bueno, sencillamente adondequiera que miraba, allí estaba Dios.
29Mi madre es media india. Ella salió de las reservas y... de los indios Cherokee; y su madre recibía una pensión. Mi conversión nunca quitó eso de mí. Hay algo tocante a los bosques y a las afueras que yo amo. Cuando yo oí a ese lobo aullar y a la compañera contestándole, las lágrimas empezaron a rodar por mis mejillas. Yo oí a ese alce macho bramando allí por su manada. Ella le contestó. Yo miré el arco iris, y dije: “Sí, allí está Dios otra vez”. El es el Alfa y la Omega. El es los colores, el pacto en el arco iris. Dios está en dondequiera, si tan sólo lo buscan a El.
30Me puse tan feliz, que sencillamente levanté mis manos y las lágrimas estaban rodando por mis mejillas; yo corrí dando vueltas alrededor y alrededor y alrededor de ese árbol. Yo sencillamente estaba teniendo un gran momento (y por treinta millas [48 km.], no había nadie), sólo brincando y gritando a todo lo que daba mi voz. Honestamente, si hubiera habido alguien observándome, hubiera pensado que alguien que se había salido de la institución para dementes, estaba allí. Pero a mí no me importaba, yo estaba teniendo un buen momento. Yo estaba adorando al Señor mi Dios. No me importaba lo que alguien más pensara. Y yo sencillamente estaba teniendo un buen tiempo, sólo dando vueltas alrededor y alrededor y alrededor de ese árbol. Y yo paraba y escuchaba a ese lobo, y lo escuchaba, y otra vez gritaba, y otra vez daba vueltas alrededor y alrededor del árbol.
31Y yo–yo inquieté a alguien. Y había allí una pequeña ardilla de pino. Yo no sé si Uds. saben o no aquí en Oklahoma, lo que eso es. Sólo es una cosita ruidosa, como así de larga. Es el policía de traje azul de los bosques. Es sencillamente... Ella hace tanto ruido, y no puede hacer mucho. Y ella brincó a un tronco, y empezó a “chátara, chátara, chátara”, tan animada como podía. Y yo pensé: “No hay necesidad para que tú te inquietes. Yo estoy adorando al Señor. Si no te gusta eso, observa esto”. Y di vueltas alrededor y alrededor y alrededor y alrededor otra vez, tan rápido como podía. Y yo dije: “¿No es eso maravilloso? Tu Creador, mi Dios... Y ahí vamos otra vez”. Di vueltas alrededor, y alrededor, y alrededor, de esa manera. Y me fijé que la ardillita inclinaba su cabecita hacia un lado y miraba hacia esos árboles echados por tierra.
32No parecía que yo la había inquietado; había algo más que la había inquietado. Bueno, yo pensé: “No pienses que estoy actuando raro, porque yo no estoy actuando raro para mí mismo. Y yo sé que El me está bendiciendo. Así que vale más que te unas conmigo”. Y, así que, sucedió que miré, y la tormenta había forzado a que bajara una grande águila. Y la había forzado a que bajara en... Ella había estado abajo probablemente comiendo. Ella no podía coger su... ganar... para subirse por encima de la tormenta, así que la forzó a que bajara entre los matorrales. Y allí estaba ella bajo esos–esos matorrales allí, y eso era lo que estaba inquietando a la pequeña ardilla. Y ella la estaba vigilando muy de cerca de esa manera y haciendo: “Chátara, chátara, chátara, chátara”, como que si ella iba a despedazar a esa águila. Bueno, ella no era lo suficientemente grande como para despedazar nada. Así que estaba parada sobre ese tronco, su colita enrollada hacia arriba de esa manera, y: “Chátara, chátara, chátara; chátara, chátara, chátara”. Yo pensé: “Bueno, no te inquietes; ella no te va a hacer daño”. Y esa grande águila saltó a una rama de esa manera, y yo pensé: “Oh, Dios, allí estás Tú en ese llamado del lobo. Allí estás Tú en el llamado de lo salvaje. Allí estás Tú en la puesta del sol. Allí estás Tú en el arco iris. ¿Por qué pusiste esa águila delante de mí? ¿Qué–qué está haciendo esa águila allí? Yo no puedo verte a Ti en esa águila”.
33Yo observé esa águila. Yo dije... la miré, sus grandes ojos grises. Ella no se estaba fijando tanto en esa ardilla de pino; ella me estaba observando a mí. Yo podía ver esos grandes ojos observándome; y yo pensé: “Bueno, sí, yo puedo ver a Dios en esa águila, porque ella no tiene miedo; hay algo tocante a ella que no tiene miedo”. Yo dije: “Intentaré y veré si ella tiene miedo”. Yo dije: “Oye, amigo: ¿sabes tú que yo pudiera matarte?” Yo dije: “Este es mi rifle. Yo pudiera matarte”. Ella sólo alzó su vista y me miró de esa manera. Y me fijaba que ella movía sus alas. Yo dije: “Ya veo. Esa es la razón. Tú no tienes miedo, porque Dios te dio dos alas; y tú sabes muy bien que pudieras estar entre esos árboles allá antes que pudiera aún agarrar ese rifle en mi mano”. Yo pensé: “Si tú puedes confiar en tus alas dadas por Dios para huir del peligro, cuánto mucho más debería confiar la Iglesia con un Espíritu del Espíritu Santo dado por Dios entre nosotros para huir de cosas, salir de ellas”, así de esa manera. Y yo la observé, cómo ella movía esas alas. Mientras.... Alguien me dijo en una ocasión: “Hermano Branham: ¿no tiene miedo de cometer un error?” No, señor; no mientras que yo pueda sentir ese Algo alrededor de mí. Eso está bien. Eso–eso está bien. Mientras El esté allí, es El haciéndolo. 34 Y yo observé al águila por un largo rato. Y ella vio que yo la amaba bastante; yo no iba a dañarla. Y así que, ella no me tenía miedo, pero ella sólo se nauseó con ese: “Chátara, chátara, chátara; chátara, chátara, chátara”. Y ella se cansó de eso, así que ella sólo dio un gran salto, aleteó como dos veces; y luego yo entendí por qué aquélla me interrumpió al estar gritando. Esa águila nunca más aleteó. Sólo parecía que ella sabía cómo colocar sus alas, y cada vez que venía el viento, ella se subía más alto. Y el aire venía, y ella se subía más alto. Y yo me quedé allí y la observé hasta que llegó a ser sólo un punto pequeñísimo. Y yo dije: “¡Oh Dios!, eso es”. Ella se cansó de ese: “Chátara, chátara, chátara”. No es correr de iglesia a iglesia, unirse a esta y unirse a la otra; es sólo conocer cómo colocar sus alas en el poder de Su Santo Espíritu. Cuando El viene, sólo suba, suba, suba, suba, suba. Sálgase de esta “chátara, chátara: los días de los milagros han pasado. No hay tal cosa como el Espíritu Santo. Uds. están todos equivocados en esto. No hay tal cosa como sanidad Divina”. Sólo suban por encima de eso. Sólo permitan que el Espíritu Santo suba y suban alejándose. Sólo sigan subiendo muy allá y más alto, muy allá donde ya no se puede oír.
35¡Hermanos!, Dios hizo al águila. Ahora, si ella no tuviera... Si el halcón tratara de seguir al águila, él se desintegraría en el aire. Si un cuervo tratara de seguirla, se le caerían las plumas. Ella es una ave hecha especial. Dios compara Sus profetas a águilas. Un profeta sube alto en las esferas en donde él puede mirar muy lejos. Ahora, el águila tiene grandes y poderosas alas que la pueden subir allá, pero si sus ojos no se comparan con sus alas, se cegaría cuando subiera allá. Esa es la razón que un halcón, tratando de llegar a ser una águila, cuando él sube muy alto, no puede ver de todas maneras; así que no le haría nada de bien subir allá. ¿Ven?, ella es una ave hecha especial. Y un Cristiano es una persona hecha especial. Eso es exactamente correcto. No hay necesidad de ir a la iglesia, a menos que Uds. tengan algo que les diga que todo está allí. ¿Ven? Es algo especial que Dios hace por Uds. Esa águila puede subir tan alto, al grado que uno no la puede ver, y ella puede ver todo lo que se está moviendo en la tierra, el objeto más pequeño, su ojo es tan extraordinario.
36Hace algún tiempo, hace tres o cuatro años, mi niñita y yo íbamos caminando allá en el zoológico en Cincinati. Yo las llevé allá un sábado en la tarde, mostrándoles a ellas las diferentes cosas; y la pequeña Sara y yo caminamos por allí. Ella era entonces una niña pequeñita, como de unos tres años de edad. E íbamos caminando por allí, y había allí una grande águila en la jaula. Y a mí siempre me ha molestado el ver animales enjaulados. Yo no sé; a mí sencillamente me molesta ver a un canario... Miren, yo no los estoy reprendiendo sobre sus periquitos y cosas, pero a mí no me gusta ver nada en una jaula. Yo sé lo que es estar enjaulado en una religión en donde uno no tiene libertad. Y yo–yo–yo quiero... a mí–a mí me gusta estar libre.
37Es igual que darle a su canario todas las vitaminas que Ud. pueda para que desarrolle plumas buenas, y alas buenas, y luego mantenerlo en una jaula. ¿Qué provecho le hace a él? ¿Qué provecho hace el enviar predicadores a seminarios y demás, y educarlos y todo de esa manera, y luego enjaularlos, diciendo: “Los días de los milagros han pasado; no hay tal cosa”? ¿Qué provecho hace el educarlos para...? Hermano, a mí me gusta algo libre, en donde uno puede volar, uno mismo ejercitarse, una religión que le permite ser libre.
38Yo me fijé en esa grande águila. Ellos apenas la habían capturado, y la habían puesto en la jaula. Y yo pensé que esa era la escena más triste que alguna vez había visto. ¡Esa grande águila! Estaba acostada allí en el piso cuando yo llegué, sus enormes alas extendidas. Las plumas estaban todas arrancadas de su cabeza y alrededor de su cuello y en la punta de sus alas. Yo la miré. Ella se arrastró a lo largo de la jaula. Ella miró de nuevo a lo largo de la jaula de esa manera. Y ahí iba de nuevo. Y golpeó esa jaula con su cabeza y sus alas, sólo aleteando, las plumas se le caían; ella caía hacia atrás. Se levantaba otra vez; alzaba su cabeza de esta manera y miraba hacia arriba. Y volaba tan fuerte como podía, y golpeaba sus alas y la cabeza contra ella, y hacia atrás. Se quedaba acostada allí y sus grandes ojos se movían para todos lados, mirando hacia arriba. ¡Oh!, yo pensé: “Esa es una de las escenas más tristes que un hombre pudiera mirar. Ella es una ave celestial. Ella nació para remontarse en los cielos; y aquí, por medio de los trucos y ardides del hombre, ella está enjaulada”. Ella no podía... Ella es una ave celestial; ella casi no sabe nada tocante a la tierra. Tiene que vivir en los cielos. Acostada allí mirando hacia arriba adonde ella realmente debería estar, en donde su corazón anhelaba estar; pero había rejas entre ella y eso.
39Yo pensé que era una escena triste, hasta que una vez yo vi a los hombres que Dios creó a Su imagen, enjaulados en denominaciones y cosas, que no creen en sanidad Divina; enjaulados en lugares en donde ellos no podían ser libres. Sus espíritus nacidos del cielo, enviados de Dios en ellos de esa manera, pero enjaulándolos para que ellos no se puedan salir. Ver hombres y mujeres caminando en las calles vestidos inmoralmente, en cantinas, enjaulados, cuando ellos deberían ser hijos e hijas de Dios libres, y casi se sacan sus sesos golpeándose contra algo, tratando de libertarse.
40¡Oh, Dios!, si yo hubiera tenido el poder, hubiera... o la autoridad, yo hubiera comprado esa águila y soltado para–soltado para que estuviera libre adonde ella quisiera ir. Esa es una cosa horrible, el enjaularla. Pero, cuán horrible es que tomen a los hijos de Dios, y que los enjaulen en un lugar en donde ellos están... realmente el espíritu de ellos quiere salir allá y hacer algo, y entonces alguien dice: “No hay tal cosa como sanidad Divina. No hay tal cosa como el poder del Espíritu Santo. No hay tal cosa como ésta”. Los ponen dentro de una jaula. Hermano, permítame decirle a Ud.: ¡hay una libertad!
41En una ocasión un hombre atrapó a un cuervo y lo ató, porque se metía en el maizal, y él... Y los pájaros empezaron a volar sobre él, diciendo: “Ven, Juan cuervo, vámonos al sur; vámonos al sur; el tiempo del invierno está próximo”. El se debilitó tanto, que casi no podía caminar. Había un hombre bondadoso que pasó por allí un día, y dijo: “¡Ese pobre cuervo!”, y le cortó las ataduras. Y cuando él lo hizo, los otros cuervos vinieron y dijeron: “Ven, Juan cuervo, vámonos al sur”. Pero él–él había estado atado por tanto tiempo, al grado que sólo caminaba alrededor, y decía: “¡No puedo!; ¡no puedo!” El no sabía que estaba libre. De esa manera es el hombre hoy en día. Ud. no sabe que Jesucristo lo hizo libre a Ud., hermano. Salgamos de eso. Vayamos a alguna parte. Dios nos hizo libres. No se muera de hambre. Dios tiene bendiciones Pentecostales por todos los cielos y–y fuentes de Su bondad que no hemos aprovechado. Vayamos a obtenerlas. “El que quiera, venga. Venga; tome del Agua de Vida gratuitamente”.
42El águila, ella construye su nido en lo alto, en las rocas. Ella es como una... ella es como la Iglesia. La Iglesia de Jesucristo, es la Iglesia que está puesta sobre un monte, que da Luz. Está en alto; tiene ambiciones altas. Debería tener inspecciones altas... expectaciones, quise decir. Debería tener expectaciones altas, porque nosotros hemos estado esperando que Dios haga algo. Si Uds. vienen aquí esta tarde diciendo: “Bueno, yo iré. Si yo paso por la fila de oración, qué bueno. Bueno, si El me dice que yo estoy saludable, si el Señor me permite saber, yo...” Oh, no tengan expectaciones como esas. “Pero si El no lo hace, entonces yo no recibiré nada”. Sus expectaciones no son muchas. Vengan a la iglesia esta tarde, si Uds. están enfermos, diciendo: “Yo estoy esperando irme a casa saludable. Yo no me voy a ir hasta que suceda”. Si Uds. no tienen el Espíritu Santo, digan: “Yo me quedaré aquí y me pudriré en este lugar, o recibiré el Espíritu Santo. Yo vengo aquí entre gente con el Espíritu Santo; yo vengo aquí en donde está el Espíritu; yo me quedaré aquí mismo hasta que lo reciba”. Sean como Buddy Robinson cuando él entró en el maizal. El dijo: “Señor, si Tú no me das el Espíritu Santo, cuando Tú regreses a la tierra, vas a encontrar un montón de huesos de Buddy Robinson tirados aquí”. Esa es la manera de hacerlo. Exactamente. Nosotros lo tomamos muy descuidadamente.
43Un hombre en una ocasión estaba tratando de buscar a Dios, y cada vez que él decía: “Yo soy salvo”, el diablo le decía: “No, tú no lo estás”. Y un día él clavó una estaca. El dijo: “Satanás, de aquí en adelante, yo apuntaré hacia esta estaca; este es el lugar en donde yo cumplí con los requisitos de Dios, aquí mismo”. Uds. claven su estaca justo al lado de su asiento en esta tarde, diciendo: “Satanás, aquí mismo es donde toda duda se va a quedar, y yo voy a emprender el vuelo con El en esta tarde. Yo voy a aceptar exactamente lo que El me dijo que yo podía hacer”, si Uds. lo creen.
44Esta águila, cuando ella está lista para construir su nido, ella se va muy alto a las rocas, y construye su nido en lo alto. Porque ella tiene... Ella quiere proteger a sus polluelos. De esa manera lo hace Dios. El eleva a Su iglesia a un lugar, si Uds. sencillamente lo dejan; sí, El los pondrá a Uds. en un lugar en donde estarán lejos de los buitres de la tierra. Seguramente que El lo hará. Cuán diferente es con la gallina. La gallina también es una ave, pero ella construye su nido allá en alguna parte del corral, en la tierra en donde las comadrejas, y las serpientes, y todo lo demás pueden llevarse a sus pollos. Ella no sabe nada tocante a lo Celestial, sin embargo ella es una ave; quizás es un hermano denominacional, pero está... pero él está–él está en la tierra. El no sabe nada tocante a lo Celestial, a volar alto en algún lugar allá muy arriba en donde está azul y hermoso.
45La madre águila, cuando ella hace su nido... Yo las he observado a ellas en muchas ocasiones salir y agarrar los grandes palos, y ponerlos en esas rocas, y jalarlos allá con su gran pico, y sujetarlos, y tomar zarzas espinosas, y sujetarlos con ellas. Y el interior del nido está hecho mayormente de zarzas espinosas, para sujetar en su lugar esos palos grandes que ella llevó allá arriba, pero ella ancla ese nido para que no haya ninguna tormenta que lo pueda derribar.
46¡Estoy contento! “Sobre esta Roca Yo edificaré Mi Iglesia y las puertas del infierno no pueden prevalecer contra Ella”. ¿Qué clase de Roca? Una revelación espiritual. “¿Quién dicen los hombres que es el Hijo del Hombre?” “Unos, Elías; otros, Moisés”. “Pero, ¿qué de vosotros?” Pedro dijo: “Tú eres el Cristo, el Hijo de Dios”. “Bienaventurado, Simón, hijo de Jonás, porque no te lo reveló carne ni sangre. Tú nunca aprendiste esto en un seminario. Tú nunca aprendiste esto por medio de alguien diciéndotelo a ti. Sino Mi Padre que está en los Cielos, te ha revelado esto a ti. Sobre esta Roca edificaré Mi Iglesia, y las puertas del Hades no pueden prevalecer contra ella. Las tormentas de la vida, nunca la sacudirán”.
47Esa es la razón que El dijo que El era un Aguila. El edificó el nido. Entonces la madre águila, preparándose para que nazcan sus polluelos, ella sale, y ella toma todo lo que ella puede: hojas blandas; ella las toma con su gran pico y las mete en los rincones y arregla todas las espinas por todos lados para que no pinchen a los polluelos. Ella sale y caza un cordero o un conejo o algo, se come la carne, y entonces toma el–el pelo, el pelaje de él, y cubre todo el nido. ¡Oh!, ella lo hace muy hermoso para sus polluelos que están por venir. De esa manera lo hace también Jehová Aguila. El lo arregla todo bien. ¡Oh, hermanos!, cuando nace el nuevo bebé, bueno, en el Reino de Dios, él sólo... El piensa que él puede caminar, pero siempre se está golpeando y corriendo por todos lados; pero él está teniendo un buen momento. El está en el nido en donde está todo cubierto de plumas, como Uds. saben. Las peq-... Las caídas no duelen. Y así que, de esa manera lo hace la madre Jehová Aguila. Ella arregla su nido muy blando y hermoso para sus polluelos que van a nacer.
48Después de un tiempo vienen los huevos. Salen los aguiluchos, y ella baja, ella y papá águila, y ellos alimentan a todos sus polluelos hasta que ellos llegan a ser de un buen tamaño. Entonces cuando ellos llegan a un cierto tamaño... Ahora, la mamá águila va a estar segura que esos aguiluchos de ninguna manera vayan a ser como las gallinas. Correcto. Ella no quiere que estén ligados a la tierra. Ellos son águilas, y ella sabe que son águilas. De esa manera lo hace Jehová Aguila. El no nos quiere como gallinas, gallinas de corral. El quiere que seamos aguiluchos, allá en el Cielo, la naturaleza de nosotros es de estar allá arriba en donde somos libres. “A quién el Hijo ha hecho libre, es verdaderamente libre”. Allá, los quiere allá arriba.
49Así que en unos cuantos días... Las he observado en muchas ocasiones. Unos cuantos días antes que llegue el tiempo de la agitación del nido, la madre águila se sube allá al lado de ese nido. Yo me he acostado allí muchas veces en el sol cálido observándolas, y llorar como un bebé. Ver a esa grande águila madre... Ellas son grandes. La madre águila es más grande que el padre águila. Algunas de ellas, con sus alas extendidas de punta a punta, miden catorce pies [4.2 m.–Trad.]. Y ella se sube allá; camina pavoneándose sobre ese nido de esa manera, y ella se acerca a estos polluelos; ella extiende sus enormes alas y grita. Y cuando ella grita, algunas veces los aguiluchos caen en sus espaldas. Ella quiere que ellos hagan eso. Eso es lo que ella quiere que ellos hagan. Entonces ellos se levantan. Y ella grita. ¿Por qué? Ella los está instruyendo a su voz. “Y Mis ovejas conocen Mi Voz”. Ella quiere que ellos sepan lo que es cuando llega el “tiempo de gritar”. Y ella está gritando. ¡Oh, hermanos! “Yo quiero que Uds. capten cada tono de mi voz”, ella dice. “Porque hay muchas aves que se alimentan de carroña. Yo quiero que Uds. sepan que son águilas. Y yo quiero que Uds. conozcan la voz de águila”. ¡Amén! ¡Aleluya! “Yo quiero que Uds. sepan cómo es el sonido de un águila”. Y luego ella extiende sus grandes alas, dice: “Miren aquí, me estoy preparando para darles su primer vuelo a solas. Pero primero quiero que Uds. miren cuán grande soy yo”. ¡Oh, cuán dulce es! Quizás algunas veces las enfermedades nos encaman, quizás algo más, para que podamos mirar hacia arriba y tomar esas dos grandes Alas de Jehová, el Antiguo y el Nuevo Testamento, y decir: “¡Cuán grande eres Tú! ¡Cuán grande eres Tú, Señor!”
50Oh, a ella le gusta presumirles. “Miren aquí cuán fuerte soy yo”. Ella grita: “Esta es mi voz”. Y ¿cómo entonces pudiera decir un predicador que esa Aguila no grita lo mismo cada día, cada vez que grita? Seguro, El es el mismo ayer, hoy, y por los siglos. El Antiguo Testamento dice: “Yo soy Jehová. Yo abrí el Mar Rojo. Yo saqué a los jóvenes hebreos del horno del fuego ardiendo. Yo soy el que resucitó al Hijo de Dios”. ¡Aleluya! “Yo soy el que envíe el Espíritu Santo en el Día de Pentecostés”. Mirando Sus grandes alas, ¿no les gusta ver eso? ¿No les emociona su corazón? Esos aguiluchos dicen: “Oh, mamá, seguramente que confiamos en ti. Tú eres poderosa y grande”.
51Vayan afuera alguna noche y miren al sistema solar. Hace algún tiempo me llevaron al Monte Palomar, y allí a través de un telescopio uno podía ver en el espacio hasta ciento veinte millones de años luz. Calcúlenlo, cuántas millas son, cuántas... ¿cuán rápido viaja la luz? Y ciento veinte millones de años luz, y más allá de eso todavía había lunas y estrellas y mundos. ¡Cuán grande eres Tú! ¡Cuán grande eres Tú!
52Estos aguiluchos la empezaron a mirar: “¡Cuán grande eres tú!” Aquí está una flor. Se murió; regresó a la tierra. Pero allí sale otra vez. ¡Cuán grande eres Tú! Cómo un pobre hombre aquí postrado por el cáncer, sólo una sombra de él, y se hizo una oración por él. Y luego, uno lo ve como un hombre fornido, con su rostro rosado. ¡Cuán grande eres Tú! ¡Cuán grande eres Tú! Ver a una mujercita en la calle, allá afuera, que no es digna de que ni siquiera los perros la miren; pero deje que el poder de Dios capte su atención una sola vez, y ella gritará: “¡Cuán grande eres Tú!” Ella se despojará de todo peso y del pecado que la asedia. Cuando menos piensa uno, ella es una persona de aparencia santa. Ella está allá, con un folleto del Evangelio bajo su brazo, haciendo algo. Dejen que ese contrabandista de licor allá en la esquina, ese hombre vil, dejen que en una ocasión él mire hacia arriba y vea: “Cuán grande eres Tú”. Obsérvenlo parar de vender su whisky, parar de beber, y de fumar sus cigarrillos y cigarros, parar de decir sus mentiras y demás; y saldrá a la calle con una Biblia en su mano, testificando para la gloria de Dios. ¡Cuán grande eres Tú! Dejen que Dios despliegue ese Nuevo y Antiguo Testamento delante de Uds. una sola vez. Miren a través de Sus páginas y vean lo que es. Uds. oirán una Voz gritando que viene de allí, diciendo: “El mismo ayer, hoy, y por los siglos. Lo que Yo hice por ellos, Yo haré por Uds. Yo soy–Yo soy el mismo. Yo soy Jehová; Yo no cambio”. Yo me siento muy religioso en estos momentos. ¡Oh, hermanos! ¡Cuán bien sé que es la verdad!
53Ahora, la madre está determinada a que esos aguiluchos no vayan a ser gallinas. Pero ella está determinada a que ellos no lo sean. ¿Saben Uds. lo que ella hace entonces? Después de que ella camina pavoneándose de un lado al otro en el nido y se despliega, ella dice: “Miren aquí, cariñitos, cuán grande soy yo. ¿Vean aquí?, Uds. tienen que confiar en mí. Yo los voy a llevar a Uds. a una parte en donde tendrán que confiar en mí”. ¿Cómo sé yo si Dios no ha enviado a estas personas enfermas aquí esta tarde de la misma manera? Las ha puesto en un lugar en donde el doctor... Uds. dicen: “Yo soy un Cristiano, Hermano Branham”. Yo sé eso. “Y yo tengo el Espíritu Santo, y aquí estoy sufriendo”. ¿Cómo saben Uds. si Jehová sencillamente no está tratando de hacerlos que miren las Alas y que vean cuán grande es El? “Cuán grande Yo soy. Yo voy a hacer algo por Uds., que tendrán que confiar en Mí”. Ahí lo tienen. “Pero Yo quiero que Uds. primero sepan en qué están confiando. ¿Ven Mis grandes Alas?”
54Entonces después de unos cuantos días, ¿saben Uds. lo que hace esa madre? Mientras ese nido esté blando, esos aguiluchos no quieren dejarlo. Correcto. ¿Saben Uds. lo que hace ella? Ella entonces se mete allí y con su pico rasga toditita esa piel y la saca de allí, y la echa fuera del nido. Ella está determinada a que ellos no se acostumbren al mundo. Correcto. Eso es lo que Dios hace algunas veces. Oh, Uds. piensan tocante a todo grande y todo ostentoso y todo... No busquen eso. Bueno, Uds. están a un millón de millas de Pentecostés. La gente de Pentecostés no buscó cosas fáciles. Ellos vendieron lo que ellos tenían, y se lo dieron a los pobres, y salieron solo con Cristo. Y hoy en día tenemos que ser dueños de una flota de Cadillacs antes que seamos espirituales. ¿Qué ha sucedido? Algo está mal en alguna parte.
55Yo... “Déjenme tomar el camino con los pocos despreciados del Señor. Yo he empezado con Jesús, Señor, llévame hasta el fin”, bajo cualquier circunstancia. La gente le tiene miedo al nuevo nacimiento. Eso es lo que pasa. Ellos tienen miedo de nacer de nuevo. Cualquiera sabe que cualquier nacimiento (a mí no me importa en dónde sea), es un desorden sucio. Si es en una pocilga, o si es en un pajar, o si es en un cuarto rosa decorado de hospital, un nacimiento es un desorden sucio. Y la gente no quiere ensuciarse. Pero yo les estoy diciendo; yo no quiero encontrar a Dios basado en mis requisitos; yo quiero encontrar el nuevo nacimiento basado en el requisito de Dios. A mí no me importa si tenga que llorar, chillar, hablar en lenguas, lo que tenga que hacer. A mí no me importa cuántos vecinos hablen de mí; déjeme nacer de nuevo. A mí no me importa qué clase de requisito yo....
56Si yo tengo que destruir toda la reputación... yo no tengo ninguna de todas maneras. Esa es una cosa que yo no tuve que dejar; yo no tenía prestigio o reputación. Yo sólo era un montañés para empezar. Así que yo no tenía nada... Pero a mí–mí–mí no me importa lo que sea, yo estoy listo para perder cualquier cosa y llegar a ser un necio para la causa del Reino de Dios. Si Uds. me van a llamar un “santo rodador”, o un “espiritista”, o un “demonio”, o “uno que adivina el pensamiento”, a mí no me importa lo que ellos digan, yo quiero a Jesús. Ese es mi objetivo principal. Qué requisito sea, a mí no me importa. Yo soy... Yo quiero encontrarlo a El basado en Sus requisitos, no basado en lo que yo pienso que está correcto o lo que alguien dice que es correcto; yo lo quiero en lo que Dios dice que está correcto. Eso está correcto. Si El dice que El es el mismo ayer, hoy, y por los siglos, yo quiero verlo a El en ese requisito. Si yo tengo que predicarle a un montón de postes y comer galletas saladas y beber agua del río, yo todavía quiero el Evangelio. Yo quiero a Cristo en el requisito que Cristo vendrá.
57Ella entra allí y echa afuera toda esa blandura. Cada vez que esos pequeños aguiluchos empiezan a asentarse en tranquilidad, allí está una zarza. Es algo espinosa. Ella... Eso es lo que el... Dejar al diablo... Mientras ellos estén.... “Oh, ¿fuiste salvo anoche?” “Sí, ajá. Sí, sí fui”. Eso es.... “Oh, yo estoy tan contento por eso”. Pero empiece Ud. a vivir la vida; sin rodeos ellos le dirán: “Santo rodador, tal y tal. Oh, ya veo con que grupo estás tú”. ¿Ven?, El los deja que se pinchen de vez en cuando. El no quiere que Uds. se acostumbren a este mundo. ¿Ven Uds.? El quiere que Uds. obtengan... La madre no quiere que esas gallinas... mejor dicho, que esas águilas alguna vez lleguen a ser gallinas. Ella quiere que salgan de ese nido. No importa si ellos están en la roca o en dónde estén, ella tiene algo mejor para ellos. Dios tiene algo mejor para la Iglesia. No sólo se queden en: “Yo soy un Pentecostal”.
58Alguien dijo en una ocasión, dijo: “Hermano Branham...” Un anciano allá en Arkansas, él había sido sanado. Al día siguiente él andaba caminando alrededor con sus muletas (él había estado vendiendo lápices en la calle por años y años), caminando por todos lados con un letrero grande: “Yo ya no las necesito desde que Jesús vino a mí”. Andaba por todos lados... Y esa noche él estaba parado en la audiencia y... igual a esta, en el Auditorio Memorial Robinson en Little Rock, y él dijo: “Espere un momento, Hermano Branham”, (cuando yo estaba predicando), él dijo: “Espere un momento. ¿Sabe qué?, cuando Ud. predica...” (El era un Nazareno). El dijo: “¿Sabe qué?, Ud. predica igual que un Nazareno; y luego me fijé que la mayoría de la gente aquí, es Pentecostal, y ahora alguien me dice que Ud. es un Bautista. Yo no lo entiendo”. “Oh”, yo dije: “Eso es fácil. Yo soy un Pentecostal Nazareno Bautista”. Eso es exactamente. Sí, señor.
59¡Oh, hermano, esas marcas! Yo solía sentarme allá, cuando llevábamos el ganado a las montañas, con mi pierna anclada en la perilla de la silla allí, y observaba a ese guardabosque observando ese ganado pasando. El nuestro tenía la marca Trípode. El del Sr. Grimes estaba allí con la marca de Diamante con la Barra T. Muchas de ellas con diferentes barras y diferentes marcas, pasaron. El guardabosque no le prestaba mucha atención a la marca. El observaba la cédula de sangre. Amén. Eso es lo que Dios va a observar. El está observando la Cédula de Sangre; a El no le importa qué marca tenga Ud. ¿Por qué? Nada podía entrar a ese pastizal sino un Hereford de purasangre.
60Y nada puede entrar por las puertas del Cielo sino uno nacido de nuevo por medio de la Sangre de Jesucristo. A mí no me importa qué haga Ud., cuán intelectual sea Ud., o cuán buen predicador sea Ud., o cuán buen miembro de iglesia sea Ud.; a menos que Ud. sea nacido por medio de la Sangre de Jesucristo con una Cédula de Sangre sobre Ud., Ud. nunca entrará. Eso es sencillamente todo el asunto. “Cuando Yo vea la Sangre, Yo pasaré de ti”. Eso es todo. El le permitirá entrar cuando la Cédula de Sangre esté correcta. Dios observará la Sangre de Su propio Hijo sobre la Iglesia.
61Esta madre águila, ella vigila a esos aguiluchos. Oh, cada vez... Ellos no se pueden asentar. Sólo hay espinas, espinas, espinas simplemente por todas partes. Ahora, hay algo más que se necesita hacer con esa iglesia Pentecostal en ese nido, para que ellos no estén confinados al nido. Eso está bien. Ahora, yo no estoy hablando en contra de estas organizaciones ahora; no vayan a pensar eso. Pero yo estoy tratando de decir: no permitan que sólo eso sea el punto de parada. Uds. son amables; a mí me gustan las organizaciones. Yo pertenezco a cada una de ellas. ¿Ven? Seguro que sí. Sí, señor. Yo nací en ella. Cada una de ellas que existen en la iglesia, yo nací allí. Pero no paren allí en eso; no paren allí en esa organización. Continúen adelante con Dios hasta que Uds.–hasta que Uds. empiecen a volar solos allá.
62Ahora, cuando menos piensa, cuando la madre ha decidido, entonces ella les va a dar a sus hijos una pequeña experiencia... Ahora, ellos se han unido a la iglesia y todo está bien, pero se empiezan a pinchar; hay algo mal. Entonces la madre llega allí frente al nido un día. Ella examina a esos polluelos, y hay muchas plumas sueltas en ellos. Ella sabe que si lleva a esos polluelos arriba en ese viento con esas plumas sueltas, ellos se quebrarán su cuello. Y yo les digo a Uds.: si la iglesia Pentecostal no recibe una buena limpieza, ella también se va a quebrar su cuello. Uds. sólo recuerden eso. Hay muchas plumas sueltas. Eso es lo que pasa.
63¿Saben Uds. lo que hace ella? Ella se sube al nido, y con sus grandes alas empiezan a abanicarlos de esa manera. Oh, Uds. nunca antes han estado en esta situación, al grado que Uds. se dan cuenta... Las plumas sueltas vuelan por todas partes cuando ese viento recio que sopla empiece a pasar a través de las plumas de esos polluelos. Yo les digo: la iglesia necesita una sacudida de nido hoy en día con un viento recio que sople, para sacar todo el mundo de la iglesia Pentecostal, para que podamos volar solos. Necesitamos otro antiguo avivamiento del Evangelio, del Espíritu Santo, nacido y enviado de Dios. Eso es exactamente correcto. Nosotros no necesitamos un nuevo Presidente. Nosotros tenemos uno: un buenazo. No necesitamos–necesitamos un nuevo alcalde de la ciudad. Lo que sea... Eso no... Esos son sus asuntos. Pero lo que nosotros necesitamos como ministros, es predicar el Evangelio y regresar otra vez a la iglesia a Pentecostés, regresarla otra vez a–a una experiencia de águila. Eso es lo que necesita la iglesia. Eso es el... Oh, sólo... Uds. no quieren ser gallinas. Uds. son águilas. Uds. tienen que comer alimento de águila.
64Y allí estaba ella tumbando todas esas viejas plumitas. Porque si ella no lo hace, ellos... Si sus... Si a ellos no les quedan las plumas suficientes como para emprender el vuelo, ella no los llevará, hasta que todas esas plumitas de bebé se les vuelen. Entonces ella sube allí y grita. Ella entonces está lista para darles alguna experiencia. Ella extiende sus grandes alas de catorce pies [4.2 m– Trad.] de esa manera. Esos aguiluchos se agarran, y se suben. Y ella entonces les está hablando, porque ellos han oído su voz. Ellos saben que deben confiar en ella. Cómo...?... ella.... Dice: “Miren, niños, yo los voy a llevar para que vuelen solos”. Cada uno va, y con su pequeña pata se agarra de la ala, pone su pequeño pico en una de esas plumas. Bueno, no la puede sacar. Sostendrá cincuenta aguiluchos por el poder de esa pluma en su ala. Y se agarra de la pluma de esa manera, y la madre levanta sus alas de esa manera, y vuela de la roca. Ahí va ella, subiendo, subiendo, subiendo, subiendo, hasta que ella se remonta muy alto en el cielo, muy alto. Esos polluelos nunca han estado allá antes. Oh, ellos están teniendo un momento maravilloso.
65Cuando menos se piensa, ¿saben Uds. lo que hace ella? Se voltea completamente al revés y se los sacude de ella, arrojando a cada uno de ellos. Ellos son águilas. Ellos deberían saber cómo volar. Eso es exactamente correcto. Se los sacude de ella, arrojándolos. Bueno, algunos de esos polluelos... Ella grita: “Muy bien, niños, Uds. son águilas: ¡vuelen!” Mientras Uds. digan: “Bueno, yo pertenezco a esta iglesia; yo le digo: yo no sé tocante a eso”, Uds. nunca volarán. ¡Hermanos!, correcto. Uds. necesitan ser sacudidos y arrojados una vez en el aire. Esos pequeños aguiluchos empiezan a volar. Ella grita: “Muevan sus alas, niños. Sólo continúen moviendo su pequeña fe para arriba y para abajo. Uds. están lo suficientemente alto ahorita, como para no tocar la tierra”. ¿Saben qué? Luego lo que ella hace, ella vuela a un lado como una saeta para vigilarlos. Ella vuela allá alrededor. Y ahí están ellos, exactamente como en un avivamiento Pentecostal, sólo patas arriba, y uno sobre el otro, sólo aleteando con todo lo que ellos pueden... A ellos no les importa. Ellos tienen confianza suprema en su mamita que está allí vigilándolos. ¿Qué debería hacer la Iglesia?
66Si uno de esos aguiluchos se sale de balance, ella vuela abajo con esas grandes alas, y lo recoge y se lo lleva otra vez en la gracia. (Miren, eso no es enseñanza Bautista; eso es la Biblia). Así que lo toma de nuevo, lo sacude otra vez, arrojándolo de ella, le permite empezar de nuevo. Amén. Esas águilas tienen confianza en su madre, confianza suprema, que esa madre los ayudará y los tomará otra vez. Los lleva en las alas de una águila, y los lleva allá arriba y los sacude de ella otra vez, arrojándolos, les permite empezar otra vez. “Si–si–si yo caigo o si yo fallo, permite levantarme e intentar otra vez, oh Señor”. Inténtenlo otra vez. Dios los levantará de nuevo, los llevará allá y se los sacudirá de El otra vez, arrojandólos. Traten de balancearse Uds. mismos, y sólo continúen adelante. Sólo manténganse aleteando hasta que aprendan a volar. ¡Oh, hermanos! La pobre gallina no sabe nada tocante a eso. Ella no sabe una sola cosa tocante a eso, porque nunca ha estado allá arriba, ninguno de sus ancestros han estado allá arriba. Todo lo que sabe es unirse a la iglesia y sentarse en el corral. Ella no sabe mucho al respecto.
67En una ocasión un hombre puso a una gallina a empollar, y él no podía encontrar suficientes huevos; así que él encontró un nido de águila, y escaló y tomó el huevo de águila, y lo puso debajo de la gallina. Y cuando ese montón empolló, esa nidada, esa águila era una avecita que se miraba rara en comparación al resto de esas gallinas. Es mas o menos de la manera que salen: uno de cada nidada. Es mas o menos de la manera que sucede. Eso es verdad. Y allí estaba él, una avecita que se miraba rara; él no podía entender el cloqueo de la gallina. La gallina allá afuera en los montones de estiércol y en el corral: “Vamos a tener una cena social esta noche. Nosotros vamos a hacer todo esto”, de esa manera. “Cluck, cluck, cluck. Los días de los milagros han pasado. No hay tal cosa como sanidad Divina. Cluck, cluck, cluck, cluck”, comiendo esas cosas sucias de fiestas de “bunco” y juegos, y de quitarse la ropa, y todo como eso, televisiones, y toda esa clase de tontería. Esa avecita era un águila. Eso no cuadraba con él. Lo hacía vomitar al olerlo. Y él decía: “¡Qué cosa!, yo nunca soportaré eso”. Caminando por allí, ¡qué cosa!, él era una avecita que se miraba rara. Ella decía: “Oh, ven, cariño, vamos a tener una grande fiesta esta noche, y vamos a....” El no quería nada de esas cosas. El caminaba por allí, y pensaba: “Bueno– bueno, yo soy como el pato que se mira raro aquí”.
68Y yo le digo una cosa hermano: cuando un hombre es nacido para ser un hijo de Dios, los credos y denominaciones nunca lo satisfarán a él. No, señor. Las cosas del mundo: juegos de baloncesto, y fiestas, y–y juegos de “bunco”, y toda esa clase de entretenimientos que las iglesias modernas tienen hoy en nuestro día, con razón ellas lo han contristado: “¿Dónde está Dios?”Ellas han contristado a Dios, apartándolo de ellas. Eso es exactamente correcto. Sí, señor. A las gallinas les gusta esa clase de cosas, pero a las águilas no. Eso no es alimento de águila.
69El caminaba por allí, y, ¡qué cosa!, todo el... todas ellas... mirando para todos lados; todas ellas corrían allí a ese lugar y sólo... ella sacaba raspando algunas cosas que se miraban de lo más sucio, y ellas corrían allí y se las comían. “¡Mmm! Oh, ven, ven. Unete con nosotros”. Pero él es una persona separada. Sí, señor. El no quería nada de esas cosas. No se miraban bien para él; no olían bien; no tenían la clase correcta de atmósfera en los alrededores de allí. A él no le gustaba eso en lo absoluto. El dijo: “No, no”.
70Y un día la madre águila vino buscándolo. Yo estoy tan contento que Ella vino por mí. Ella voló por encima del corral, miró allí abajo, y Ella vio a Su polluelo, y Ella gritó. Ella dijo: “Cariño, tú no eres una gallina; tú eres Mío”. Cuando él oyó esa voz, él miró hacia arriba. Eso sonaba bien. Su naturaleza era la de un águila, su naturaleza. “Jesucristo, el mismo ayer, hoy, y por los siglos”. “Amén”, él le contestó gritando. “No améis al mundo, ni las cosas que están en el mundo. Si Uds. las aman, el amor de Dios no está en Uds.” “Amén”, él dijo: “Eso suena bien”. “Cuando yo dé la vuelta volando otra vez, cariño, tú puedes brincar. La única cosa que tú tienes que hacer es mover tus alitas de fe. Te cargarán”. “¿Cómo voy a salir de ello, mami?” “Sólo mueve tus alas; eso es todo. Tú saldrás de allí. Sólo toma tu fe, y da un paso en ella; empieza a aletear, porque tú eres un águila para empezar. Seguro. Tú eres un águila para empezar. Aletea”.
71Ella estaba volando alrededor, por encima. “Tú te pareces a uno de los míos allá abajo en donde tú estás”. Y el polluelo de un salto se puso de pie y brincó cuatro o cinco veces, Uds. saben, como que si estuviera palmeando sus manitas o alas de esta manera. Y cuando menos pensó, él se elevó de la tierra. Pero, ¿saben Uds. lo que hizo él? Ese aguilucho, se sentó justo arriba del poste en el gallinero, allí en medio de una grande denominación Pentecostal. ¿Saben qué? La madre águila voló alrededor otra vez. Ella la miró: tenía puesto pantalones, cabello cortado, cara pintada. Dijo: “Cariño, pareces más como un zopilote Pentecostal, que una águila Pentecostal; tú vas a tener que lavarte un poquito más que eso, o yo ni siquiera puedo llevarte”. Correcto.
72No es mi intención herir sus sentimientos, pero yo quiero sacudir algo de Uds. Déjeme decirle, hermano: lo que necesita la iglesia Pentecostal, es una limpieza desde el púlpito hasta las bancas. Eso es exactamente correcto. Despojando el peso. Con razón no podemos tener un avivamiento. Comiendo las cosas de zopilote: quedándose en casa en la noche para ver algún programa favorito de televisión, en lugar de ir a su servicio de oración, usando esas... las mujeres usando esa ropa, y los hombres bebiendo un pequeño trago social y contando chistes sucios y cosas entre uno y otro. ¿Qué quieren decir, hombres? Dios nunca puede descender en una confusión de cosas como esas.
73Uds. pudieran tener las iglesias más grandes que hay en esta región; Uds. pudieran tener más dinero de lo que alguna vez hayan tenido. Eso no tiene nada que ver con ello. Uds. pudieran asociarse con lo que Uds. llaman “un mejor grupo intelectual”, Uds. pudieran usar un traje mejor, pero, hermano, Dios quiere un corazón limpio y manos limpias. El quiere una iglesia limpia; entonces El mismo puede mostrarse. Cuando Dios extiende Sus grandes alas, y muestra Su poder que El es el mismo ayer, hoy, y por los siglos, el águila dice: “Sí, Señor. Eso es lo que yo quiero. Yo estoy peleando por ello. Yo estoy llegando a ello”. Seguro. El es el mismo ayer, hoy, y por los siglos.
74¡Hermanos!, ¿adónde se fue nuestro tiempo? Me siento ahora como para predicar. Yo sólo... Pero yo... Pero nosotros sólo... ¿Adónde...? Oh, lo que necesita la iglesia Pentecostal, es una limpieza. Necesita una lavada. Necesita una restregada, una santificación. Hermanos, Uds. no son del mundo. Uds. no se moldeen conforme a otra gente. No traten de moldearse conforme a alguna estrella de cine. Uds. son hijas de Dios. Uds. son hijos de Dios. No traten de ser un Matt Dillon o alguien. No traten de ser un Peabody Ernie o cual sea su nombre, o algunos de esos hombres. Uds. no son... [Porción sin grabar en la cinta–Ed.]. “No améis las cosas del mundo. Si Uds. aman al mundo o a las cosas del mundo, el amor de Dios ni siquiera está en Uds.” Yo sé, hermano, que eso es nauseabundo, que les produce náusea.
75Mi madrecita sureña solía decirme... Todos nosotros niñitos veníamos el sábado en la noche; había una vieja tina grande de cedro, y ella le echaba agua, y–y les daba un baño a los niños. Y yo era el último de los diez, y yo era el último que me bañaba en la misma tina de agua, sólo que la calentaba un poquito. Y luego mamá tomaba... Nosotros... Eramos tan pobres, que nosotros... ella tomaba las pieles de la carne para sacar la–la grasa de ellas, derritiéndola. No teníamos los medios para comprar manteca, y así que ella sacaba la grasa de eso para hacer el pan de maíz; y nosotros comíamos frijol de carita, nabos, y pan de maíz.
76Y–y teníamos... O nosotros contraíamos alergias, y cosas, y mamá, cada sábado en la noche nos daba una dosis de aceite de ricino. Yo–yo ni siquiera puedo soportar la cosa todavía al olerla. Cuando yo llegaba a ella, apretando mi nariz, y decía: “Mamá: no, no. No, simplemente no puedo soportarlo”. Ella me daba una buena repuesta. Decía: “Hijo: si no te hace que te sientas nauseabundo, no te hace nada de bien”. De esa manera es con la predicación de esta Palabra. Si no los hace que se sientan nauseabundos, para que haga que su gastronomía espiritual empiece a funcionar, no les hará ningún bien. Correcto. La Palabra los hace a Uds. libres y libres en verdad, corta las cadenas. ¿Lo creen Uds.? La iglesia necesita un avivamiento del Espíritu Santo. Necesita una limpieza de la casa. Estos son águilas; no los alimenten con alimento de gallina. Ellos son águilas. Llévelos allá afuera en donde ellos tienen que volar o morir. Eso es todo. Y Dios vigilará sobre Su heredad. El nunca está muy lejos. El siempre está cerca para levantarlos a Uds. ¿Creen Uds. eso?
77Inclinemos nuestros rostros entonces para orar. ¿A cuántos les gustaría ser recordados ahora, y decir: “Señor, ten misericordia de mí; dame pensamientos de águila; dame deseos de águila; dame vida de águila; permíteme volar allá en Tu Cielo, Señor, en donde todas las cosas son posibles para aquellos que creen; crea una fe en mí; permite que crezcan mis alas; permite que crezcan mis músculos alrededor de mis alas, hasta que yo pueda realmente ver a Jesús”? Oh, Dios los bendiga.
78Padre Celestial, oh, el–el mensaje pudiera haber sonado crítico, Señor. Pero no fue intencionado de esa manera. Fue sólo en un pequeño... Es la única manera que yo tengo de comunicarle al pueblo, Señor, eso que yo creo que Tú les estás tratando de traer a ellos para sacudir a la iglesia, esta gran heredad Tuya, esta gran iglesia Pentecostal, la gran iglesia que es. Tú le has demostrado toda clase de dones delante de ellos, toda clase de señales y prodigios, y ellos algunas veces se sientan allí como gallinas. ¡Oh, Dios!, permíteles ver que ellos son águilas; ellos pueden volar. Sólo tomar su fe y volar lejos de ello, apartarse de este dicho: “No puede suceder. No hay nada en ello”. ¡Oh, Dios!, te pido que Tú bendigas a cada uno aquí esta tarde, y que cada uno de ellos revolotee cerca, debajo de las alas de Jehová. Concédelo, Padre. Yo los presento a Ti en el Nombre de Jesús, Tu Hijo. Amén.
79Depende del Señor Dios lo que El haga. Ahora, vamos a tener la fila de oración para que podamos salir de aquí... yo quiero que Uds. vayan a la iglesia en esta noche. Dios los bendiga. ¿Aman al Señor? [La congregación dice: “Amén”–Ed.]. Amén. Cantémosla sólo una vez más, para que yo pueda oírla en Tulsa, este enorme grupo: “Yo le amo, yo le amo, porque El a mí me amó; y me compró mi salvación, allá en la cruz”. Muy bien. Yo... (Hagámosla resonar ahora para... El mensaje terminó. Sólo adorémosle a El)... yo le amo, Porque El a mí me amó; Y me compró mi salvación, Allá en la cruz. Ahora, inclinemos nuestros rostros y levantemos nuestras manos mientras la multitud se aquieta ahora. Yo le amo, yo le amo (acércate, Señor), Porque El a mí me amó; Y me compró mi salvación, Allá en la cruz.
80[El Hermano Branham empieza a tararear–Ed.]. ¿Cuál fue? ¿100 o 50? ¿50? Ud. que tiene la tarjeta de oración número 1, levante su mano. Póngase de pie si Ud. puede, la tarjeta de oración número 1. [Alguien dice: “H”–Ed.]. “H”, “H” número 1, levante su mano. La tarjeta de oración número 1, levante... ¿Es Ud. la–es Ud. la persona, señora? “H” número 1, venga aquí. “H” número 2....
81[Porción sin grabar en la cinta–Ed.].... ovejas perdidas de Israel. ¿Es correcto eso? Ahora, ¿cuántas tribus hay sobre la tierra? Tres tribus: el pueblo de Cam, de Sem, y de Jafet. Ahora, esos son los judíos, los gentiles, y los samaritanos (los cuales son mitad judío y gentil). ¿Se fijaron Uds.? ¿Cuántos saben que Jesús le dio a Pedro las llaves en el Pentecostés? Antes... Correcto. El abrió con las llaves el Reino en Jerusalén, a los judíos. ¿Es correcto eso? Felipe fue y los bautizó allá en Samaria. Unicamente que el Espíritu Santo no había venido sobre ellos, porque Pedro tenía las llaves. Fue y puso sus manos sobre ellos y recibieron el Espíritu Santo, los samaritanos. ¿Es correcto eso? Allá en la casa de Cornelio, ¿quién fue llamado para que fuera allá? Pedro. Desde entonces no hay nada más dicho tocante a ello. ¿Ven?, a todas las generaciones se les había... a todas las tribus se les fue abierto el Evangelio: el pueblo de Cam, de Sem, y de Jafet.
82Ahora, si Uds. se fijan... yo quiero que Uds. observen. Ahora, había dos clases de pueblos, dos de las tribus, esperando un Mesías. ¿Quiénes eran? ¿Quiénes eran? Eran los judíos y los samaritanos. Pero los gentiles, nosotros (nosotros éramos los anglosajones), nosotros traíamos un garrote en nuestro hombro adorando a un ídolo; no estábamos esperando a ningún Mesías. Ahora, yo sólo estoy tratando de retener su atención, si puedo, hasta que la–la fila de oración esté lista, para que así todos ellos puedan estar listos para pasar por la fila.
83Ahora, nosotros no estábamos esperando a ningún Mesías, así que no recibimos ninguno. Así que entonces... Pero ahora, para aquellos que lo estaban esperando, El les apareció a ellos. Ahora, ¿cuántos creen eso? Bueno, ahora... Ahora, después de que ellos rechazaron a su Mesías, entonces... Recuerden: El fue a los judíos. ¿Qué clase de señal mostró El? El sabía el secreto de su corazón. Ahora, ¿qué dijo la iglesia ortodoxa tocante a El? “El es Beelzebú, un adivinador”. Jesús dijo: “Yo los perdono por eso; pero algún día el Espíritu Santo vendrá a hacer la misma cosa, y hablar en contra de El, nunca será perdonado en este siglo, ni en el venidero”. ¿Es correcto eso?
84Ahora, observen. El hizo esa señal delante de los judíos; El la hizo a los samaritanos, pero nunca a los gentiles. Uds. no pueden encontrar un solo caso de ello. No, señor. Pero antes que El se fuera... Ahora, El le dijo a la mujer... Ahora, observen a esta mujer, esa prostituta (nosotros la llamamos). Ella sabía más tocante a Dios que la mitad de los predicadores en los Estados Unidos. Correcto. Ellos son tan intelectuales, que–que no tienen cabida para un Espíritu sobrenatural. Muchos de ellos son finos hermanos Cristianos, sobresalientes; pero algunos de ellos todavía son gallinas.
85Entonces, ella llegó allí. Y esa mujercita... El fue allá, y envió a Sus discípulos, y se sentó allí, porque el pueblo samaritano estaba esperando... ¿Cuántos saben que los samaritanos estaban esperando al–al Mesías? ¿Creen Uds. eso? Bueno, permítanme citarles a Uds. San Juan 4. Ahora, una mujer llegó al pozo, una mujer de Samaria. El dijo.... Ahora, mientras estoy en eso, del 40 al 50 de la “H”; 40 al 50, tomen su lugar. Muy bien, “H” 40 al 50. Eso es decir todas las tarjetas de oración, tomen su lugar.
86Ahora, fíjense: cuando El fue al pozo ese día y se sentó allí, y los discípulos entraron a la ciudad a comprar alimento, mientras ellos no estaban, una mujer de aparencia hermosa venía caminando con un cántaro en su cabeza. Y ella dejó caer la polea para coger agua, y oyó a alguien decir: “Dame de beber”. Entonces ella miró y vio a un judío. El no tenía sino unos treinta años, pero la Escritura dice que El se miraba como de cincuenta años. ¿Cuántos saben eso? “Tú eres un hombre que no tienes más de cincuenta años de edad y ¿dices que Tú has visto a Abraham?” El dijo: “Antes que Abraham fuese, YO SOY”. Correcto. Así que dijeron: “Tú no tienes más de cincuenta años de edad”.
87Y allí estaba ella sentada en el pozo. Allí estaba Jesús sentado en una escena algo como ésta, y El dijo: “Dame de beber”. (Ellos tenían segregación en ese entonces, lo mismo que la solían tener allá en el sur, los negros y los blancos). Ella dijo: “No es costumbre que Tú siendo un judío me pidas a mí tal cosa, una mujer de Samaria”. El dijo: “Mujer...” (Escuchen ahora lo que yo les estoy diciendo a Uds., o Uds. se lo perderán). “Mujer, si tú conocieras con quién estás hablando, si tú conocieras, tú me pedirías a Mí de beber. Y Yo te daría agua que tú no vendrías aquí a sacarla”. Ella dijo: “El pozo es hondo, y Tú no tienes con qué sacarla”. Y entonces la conversación siguió. ¿Qué estaba haciendo El? Contactando su espíritu. Esa es la misma cosa que yo estoy haciendo ahorita con Uds.: tratando de retener su atención.
88El dijo: “Dame de beber”. La conversación siguió hasta que El encontró cuál era su problema. ¿Cuántos saben qué era? Ella estaba viviendo en adulterio. Así que El dijo: “Mujer, ve, llama a tu marido, y ven acá”. Ella dijo: “No tengo marido”. El dijo: “Bien has dicho. Has tenido cinco, y con el que estás viviendo no es tu marido”. Ahora, esa mujer, en su condición (siendo, como pensamos nosotros de ella, una prostituta, una mujer de mala fama), escuchen lo que ella sabía tocante a la Escritura. Ella nunca lo llamó a El como los predicadores lo llamaron: “Beelzebú, un adivinador, un diablo”. Y cualquiera sabe que el adivinar es del diablo. Así que, ¿qué es un adivinador? Es un hombre pervertido.
89El diablo no puede crear nada. El es... Si él es un creador, él se pudiera hacer un mundo. Pero él puede pervertir lo que Dios ha creado. ¿Entienden eso? Miren. Miren, suena descortés en una audiencia mixta. Un hombre puede casarse una vi-... una esposa y vivir con ella como una esposa, y la cama es honrosa. El mismo acto con otra mujer, él está perdido. ¿Ven?, es la perversión de la cosa que está correcta. Uds. entienden lo que quiero decir. Satanás pervierte. Un adivinador, es la perversión de un vidente de Dios; pervertido dentro del dominio del diablo.
90Y entonces, fíjense. Ella no lo llamó a El eso. Ella dijo: “Señor, me parece que Tú eres Profeta”. ¿Cuántos saben que ella dijo eso? Qué gran diferencia a lo que dijeron esos predicadores. Dijo: “Me parece–me parece que Tú eres Profeta”. Ahora, observen, escuchen. “Nosotros sabemos (nosotros samaritanos, nosotros somos enseñados), nosotros sabemos que cuando venga el Mesías, El hará estas cosas”. ¿Fue ésa la señal del Mesías? ¿Lo fue? “Nosotros sabemos que cuando el Mesías venga, El hará estas cosas. Pero, quién eres Tú?” Jesús dijo: “Yo soy, el que habla contigo”. Ella entró a la ciudad corriendo, y le dijo a los hombres: “Venid, ved a un Hombre que me ha dicho todo cuanto he hecho. ¿No será éste el mismísimo Mesías?” Pero nunca la hizo El a los gentiles. Pero, ¿la prometió El a los gentiles? ¿Por qué? Hemos tenido dos mil años de instrucción, igual que la tuvieron los judíos y samaritanos, de instrucción, esperando un Mesías.
91Ahora, Jesús dijo: “Como fue en los días de Lot y de Sodoma, así será en la Venida del Hijo del Hombre”. Ahora, observen. En los días de Sodoma, ellos tuvieron un avivamiento con Lot, y con los intelectuales. Un moderno Billy Graham fue allá y predicó el Evangelio, los cegó. Pero observen que Abraham era la Iglesia elegida, la Pentecostal, la llamada a salir, separada de las cosas del mundo. Ahora, hay Pentecostales en la iglesia Metodista. Hay Pentecostales en la iglesia Bautista. Pentecostés no es una denominación; es una experiencia que cualquiera que la quiera, la puede obtener. El Pentecostal denominacional no tiene... no... no, ninguna de las bendiciones de Pentecostés... Los Católicos pueden obtenerla. Ud. es un Pentecostal, porque Ud. tiene una bendición de Pentecostés en su corazón.
92Así que Abraham fue el llamado a salir. Y este Angel que se sentó allá con Abraham, y después de que el Angel se fue, él lo llamó a El: “Señor, Elohim”. ¿Cuántos saben que Elohim fue el gran Jehová Dios? Seguro. El Señor Dios. Y El dijo, con Su espalda vuelta hacia la tienda (miren lo que El le dijo a Abraham; ahora, El es un extranjero, nunca antes había estado allí), El dijo: “Abraham: ¿dónde está tu esposa, Sara?” ¿Cómo sabía El que él tenía una esposa?, y, ¿cómo sabía El que su nombre era Sara? Ahora, la Biblia dice que Abraham le dijo a El que ella estaba en la tienda, detrás de El, en la tienda detrás de El. El dijo: “Abraham, Yo voy a visitarte de acuerdo al tiempo de vida, este hijo que Yo te prometí; Yo te lo voy a dar”. Y Sara, no audible, sino que se rió entre sí. Y el Angel con Su espalda vuelta hacia la tienda, dijo: “¿Por qué se ha reído Sara?” ¿Ven eso? Jesús dijo que eso acontecería entre los gentiles justamente antes del tiempo del fin: el Mesías descendería en la forma del Espíritu Santo.
93¿Qué fue la primera cosa que el Mesías empezó a hacer cuando El fue bautizado en el Jordán con el Espíritu Santo? ¿Qué hizo El? Empezó a sanar a los enfermos. ¿Cuál fue Su última señal y Su señal antes que El se apartara de ellos? Esa señal allí. ¿Qué trajo el avivamiento Pentecostal? El sanar a los enfermos, milagros y prodigios. ¿Qué es la última cosa? Aquí está. ¿Cuántos allá están enfermos y no tienen una tarjeta de oración?, levanten su mano. Tengan fe y crean. Alguien dice: “¿Qué tocante a ello, Hermano Branham?” Ese Espíritu de Dios, Ese que hizo la promesa, no puede fallar con la promesa.
94Uds. sin tarjetas de oración, me vuelvo para darles mi espalda a Uds. Uds. oren. Y si Dios es Dios, si Su respuesta es verdad, y yo les he dicho a Uds. la verdad durante esta semana, que esta es la señal de Su pronta aparición.... Cualquier mente normal civilizada, sabe que estamos en el fin de algo. La civilización no puede permanecer más tiempo; ella está zigzagueando y sacudiéndose. ¿Qué es lo que está esperando? Está–está muy pasada de fecha, como fue en los días de Noé: paciencia. El tiempo se ha sobrepuesto por causa de los elegidos, se ha pasado mucho; pero Dios está esperando para colocar a Su Iglesia en orden. El está esperando en Uds. y en mí. Que El conceda las bendiciones. Uds. oren.
95Cuando una mujer tocó el borde de Su manto... Algunas de Uds. mujeres allá ahora (que esto sea como la historia Bíblica), algunas de Uds. mujeres que creen ahora, y creen que Uds. tienen fe suficiente para creer en Dios, crean que lo que Dios ha dicho es verdad. Y hubo una mujercita que tocó el borde de Su manto; y cuando ella tocó Su manto, El volteó y dijo: “¿Quién me tocó? ¿Quién me tocó?” Y todos ellos lo negaron. Dijo: “Bueno, todos te están tocando”. Pedro lo reprendió, dijo: “Todos te están tocando. ¿Por qué dijiste eso, de esa manera?” El dijo: “Pero Yo percibo que me he debilitado”. (Esa es la correcta interpretación). “Virtud ha salido de Mí”. Y “virtud” es: “fuerza”. ¿Cuántos saben eso? “Virtud ha salido de Mí”. Y El miró alrededor por toda la multitud hasta que El encontró a la mujercita, y El le dijo que su flujo de sangre había cesado, porque su fe la había sanado. ¿Es correcto eso? La Biblia dice que El es ahorita un Sumo Sacerdote que puede ser tocado por nuestras debilidades. ¿Creen eso, Uds. que visitan por primera vez?
96Ahora, recuerden: sanidad... Si El estuviera parado aquí con este traje puesto que El me dio, El no pudiera sanarlos. Si Uds. vinieran aquí a la plataforma, y dijeran: “Señor, ¿me sanarás?” ¿Saben Uds. lo que El les diría? “Yo ya he hecho eso. Yo fui herido por vuestras rebeliones; por Mi llaga fuisteis curados”. La salvación y la sanidad, son un producto terminado. Ahora es su fe para aceptarlo. Ahora, El haría algo para probar que El es el Mesías. Ahora, estas cosas no prueban que yo soy el Mesías; yo soy un pecador salvado por la gracia. Y no importa cuánto Dios me unja, El tiene que ungirlos también a Uds. No obrará sólo conmigo; se requieren Uds. para hacerlo obrar. No importa cuánto el Espíritu Santo venga sobre mí, El tiene que estar también sobre Uds. Pero si El es un Sumo Sacerdote que puede ser tocado por nuestras debilidades, y la Biblia dice que El es el mismo ayer, hoy, y por los siglos, entonces El actuará lo mismo. El está aquí dentro de nosotros. ¿Lo creen Uds.?
97Ahora, todos permanezcan en sus asientos, sean reverentes, oren. Y que el Señor Dios conceda que... Señor, por favor. Esta gente amable. Yo soy... Señor, Tú conoces mi propósito de estar aquí, y yo pido que Tú les permitas ver, si nunca más la ven, permíteles saber que la Venida del Señor está a la mano. Permíteles saber que estos mensajes aparentemente crueles, para conmoverlos, no son para actuar como un sabelotodo, no fue de mi... de mí mismo, sino porque Tú lo ungiste, y lo has dicho así. Pruébalo, Señor. Yo he hablado por Ti. Habla por mí, Señor, que mis palabras son verdaderas, porque ellas vienen de Ti. Lo pido en el Nombre de Jesús. Amén.
98Reciban su llamado. No pasen por alto su día. ¿A cuántos en esta fila de oración yo no conozco?, levanten sus manos, todos Uds. que yo no conozco. Todos Uds. que están allá, que yo no conozco, levanten sus manos. Yo no conozco a una sola persona, con excepción de Gene Goad sentado aquí, Pat Tyler aquí. Esos son los únicos que yo veo; mi hijo, sentado allá atrás, son los únicos que yo conozco. Esa mujer sentada allá con el sombrero rojo puesto, sobándose sus ojos, sentada allá, ¿cree Ud. que Jesús la oyó cuando Ud. le pidió a El que la sanara de esos dolores de cabeza provenientes de los senos nasales? ¿Cree Ud. que El la oyó a Ud.? Ud. estaba orando tocante a ello, ¿no es así? Si eso es correcto, póngase de pie. Si eso es la verdad, levante su mano. Si yo no la conozco a Ud., y Ud. no me conoce a mí, levante la otra mano, ambas manos. ¿Señora? ¿Ha Ud. estado antes en mis avivamientos? Pero me refiero a que yo no la conozco a Ud. No. Muy bien.
99Muy bien. Ahora, ellos tuvieron que ver. Ud. puede irse a casa y ser saludable. Yo quiero preguntarles a Uds. algo: ¿qué tocó esa mujer? Aquí está mi mano. Yo nunca recuerdo... si... Ella ha estado en reuniones. Ahora, Uds. dicen: “Qué de alguien allá arriba en el balcón o aquí abajo, que quizás estuvieron en las reuniones antes en alguna ocasión”. Yo nunca sabría quiénes son. La única cosa que yo sé es que Uds. sólo están... Uds. sólo estuvieron aquí en la reunión. Y allí está ella. Ella tocó Algo. ¿Y qué hizo...? Yo dije hace un rato, esa Columna de Fuego... ¿No ven Uds.?, que es... ¿Cuántos tienen la fotografía de Ella ahora? Ellos la tienen aquí en la reunión. Ahora, se mira como la Columna de Fuego, ¿no es así? Y ahora la Vida de Ella, ¿qué produce Ella? Lo mismo... Ahora, no yo, sino Ella, ¿qué produce Ella? Las mismas obras que Ella hizo cuando estuvo en el Hijo de Dios. Está ahora en hijos e hijas de Dios adoptados, por medio de la gracia del verdadero Hijo de Dios.
100Allí mismo, señor, ¿quiere Ud. deshacerse de ese problema del corazón? ¿Cree que Dios lo hará sano, sentado allí mismo? Ud. estaba mirando, preguntándose, y de repente un sentir raro se derramó sobre Ud. Correcto. Yo no lo conozco a Ud., ¿lo conozco? Ud. no me conoce a mí, y yo no lo conozco a Ud. Si es correcto eso, levante su mano. ¿Cree Ud. que su problema del corazón se terminó?, mueva su mano. Muy bien, entonces se terminó. ¿Ve? ¿Creen Uds.? Aquí está una señora sentada por aquí. ¿No pueden ver Uds. esa Luz sobre esa mujer? Ella tiene un problema de la vesícula. Se le va a pasar por alto a ella. Dios, ayuda... Sra. Small: ¿cree Ud. que Dios la sanará de ese problema de la vesícula? [La señora dice: “Amén”–Ed.]. Entonces póngase de pie. Ud. tenía más fe de lo que Ud. pensó que tenía. Yo no conozco a la mujer. Eso fue la gracia de Dios. Si somos desconocidos, mueva sus manos de esta manera, señora. Sí. Miren. Yo no la conozco. Pero lo que El le dijo a Ud., ¿es la verdad?, levante su mano. (Lo que El dijo). Muy bien, entonces tenga fe, y váyase a casa, y sea saludable. Si puedes creer.... Esta señora sentada aquí con problema abdominal, en el abdomen. Sí, es Effie de la que yo estoy hablando. Párese, Effie. ¿Fue ese su problema? Yo no la conozco a Ud. Si eso es verdad, levante sus manos. Yo nunca la he visto a Ud. en mi vida. Dios en el Cielo sabe eso. Váyase a casa, se terminó. Dios la bendiga.
101Si Uds. mueren en sus pecados, no será la culpa de Dios. Uds. pudieran ser muy leales a una iglesia, pero un pecador es un incrédulo. Tengan fe en Dios. Muy bien. Ahora, estas personas aquí, esta es una fila de oración para poner manos sobre los enfermos. ¿Van Uds. a creerlo a pesar de todo? Ahora, esas son personas sin una tarjeta de oración, es donde está la fila de discernimiento, allá sin una tarjeta de oración. Ahora, el resto de Uds. empiecen a creer. No se muevan. ¿Ven?, cada uno de nosotros es un espíritu. ¿Ven? Cada uno de Uds. es un espíritu. ¿Sabían Uds. eso? Si no sería así, Uds. estarían muertos. Así que, es su espíritu del que yo estoy hablando, no de Uds. Es de su espíritu.
102Venga aquí, señora. ¿Cree Ud. que yo soy el siervo de Dios? [La señora dice: “Sí, señor”–Ed.]. Nosotros somos desconocidos uno del otro. [“Sí, señor”]. No nos conocemos uno al otro. Si eso es correcto, para que la audiencia, allá en los balcones, lo entiendan, sólo levante su mano si somos desconocidos, nunca nos hemos conocido. Aquí está una escena. Siendo que el primero en la fila fue una mujer, aquí está Juan 4: un hombre y una mujer se encuentran por primera vez en la vida. Si este es el Espíritu de Cristo aquí entre nosotros, entonces El obrará las obras de Cristo. Por favor no se muevan. Ahora, Uds. arruinaron en ese momento la–la... Uds.–Uds. perjudican a otros. ¿Ven? Yo tengo control de cada uno de Uds. Yo estoy tratando de ayudarlos. Estén muy quietos y reverentes. Muy bien.
103Si el Señor Dios me dijera algo tocante a Ud.... Si yo viniera aquí... Quizás Ud. esté enferma; pudiera ser que no lo esté, pero si–si Ud. lo está, y yo viniera aquí y yo sólo pusiera mis manos sobre Ud. y dijera: “Ud. va a ser sana, señora”, Ud. pudiera creer eso. Porque eso–eso es verdad. Pero si el Espíritu Santo se parara aquí y... ¿Qué si–si este fuera el Señor Jesús usando este traje, parado aquí, y Ud. dijera: “¡Sáname!, ¡sáname!, Señor”? El diría: “Ya lo he hecho”. Pero si El haría algo igual a lo que El hizo cuando estuvo aquí antes, igual a lo que El le hizo a la mujer en el pozo, para que Ud. supiera que eso es... ¿Cómo se dio El a conocer a ella? Por medio de decirle algo que estaba en su vida. ¿Es correcto eso, audiencia? ¿Todos Uds. que están aquí por primera vez? El diría algo que estaba en la vida de ella. Ahora, si El dijera algo que está en la vida de Ud., al igual que El le dijo a Simón Pedro o al igual que El le dijo a alguien más en la Biblia, de la manera que El lo hizo, entonces eso le daría a Ud. mucha fe. ¿Les daría a cada uno de Uds. fe para creer?
104Ahora, aquí está. Bueno, no escondido detrás de alguna cortina negra, ni alguna indagación diabólica, sino que aquí mismo sobre la plataforma con Ud., que salen de las Palabras de la Biblia. Pudiera inquietar un poco la teología, pero es la Escritura de todas maneras. ¿Ven? Si yo pudiera ayudarla y no lo hiciera, sería un impostor. No sería digno de pararme aquí al lado de esta Biblia, si yo pudiera ayudarla y no lo hiciera. Yo no puedo ayudarla. La única cosa que yo puedo hacer es hacerla a Ud. comprender que Cristo está aquí para sanarla, para hacerla saludable si Ud. está enferma. Sí, Ud. está enferma. Le molesta un problema de señora; es un problema de mujer. Eso es correcto. Si eso es correcto, levante su mano. Para que así Ud. no... Ud. sepa que yo no estoy adivinando, espere un momento. Ponga algo en su corazón. Y sólo ore entre sí, en su corazón, lo que Ud. quiere que Dios haga. Sí, Ud. tiene algo ahorita en su corazón. Es su esposo. [La señora dice: “Amén”–Ed.]. Es su esposo. ¿Cree Ud. que Dios puede decirme qué está mal en él? [“Sí, señor”]. Es algo que está mal en el cerebro. [“Sí, señor”]. Es causado... como un endurecimiento de la arteria en el cerebro. [“Sí”]. Eso es verdad. [“Es verdad”]. Correcto. Si Dios me dice quién es Ud., ¿la hará tener mucha fe? ¿Lo cree Ud. con todo su corazón? [“Sí, señor”]. Nancy Gillespie, váyase a casa, Jesucristo la sana a Ud. y a su esposo, y los hace... [“¡Oh, aleluya!”] Llévele ese pañuelo a él. Eso es verdad, ¿no es así? Muy bien. Siga su camino.
105¿Creen Uds. ahora en Dios? Sólo tengan fe; no duden. Ahora, yo voy a pedirle a esta gran iglesia aquí, si por favor oran Uds. conmigo por estas personas; ellas son la mamá de alguien, el papá de alguien, la novia de alguien, el esposo de alguien; oren; no se muevan, por favor. Uds. sólo–Uds. sólo arruinan la reunión. Quédense muy quietos y oren. Despediremos en diez minutos, si Uds. sólo permanecen–permanecen reverentes. Venga, señora. Si yo no digo una sola palabra y sólo oro por Ud., ¿lo creerá Ud.? Señor Jesús, yo pido que Tú la sanes, en el Nombre de Jesús. Venga, mi hermano. Crea con todo su corazón. Nuestro Padre Celestial, en el Nombre de Jesucristo, házlo saludable. Amén. Dios lo bendiga, mi hermano. [El hermano le habla al Hermano Branham–Ed.]. Oh, eso es sólo... Eso no tiene nada de importancia, señor. No... Muy bien. Yo sé lo que está mal en Ud., pero no hay necesidad de decírselo. Si eso... ¿Le ayudaría si yo se lo dijera a Ud.? No le ayudaría a Ud. Muy bien. Pero de cualquier manera, su problema del corazón le dejó a Ud. cuando Ud. se vino de allá. Así que siga su camino regocijándose, diciendo: “Gracias, Señor”.
106Venga, señor. En el Nombre del Señor Jesús, Padre, te pido que Tú lo sanes. Amén. Crea ahora. Tenga fe ahora, hermana, venga como... Todo esto... Mire, hay casi tres mil personas aquí orando por Ud. ahora. En el Nombre de Jesús, que ella sea sanada. Concédelo, Padre. Venga. Señor, esa artritis lo tullirá un día a Ud., si no tiene fe ahora. ¿Lo cree Ud. ahora? Entonces váyase y sea sanado en el Nombre de Jesucristo. Venga, hermana. Padre Dios, en el Nombre del Señor Jesús, sana a nuestra hermana. Amén. Vengan creyendo ahora. Cada uno crea y ore. Padre Celestial, te pido que Tú la sanes en el Nombre de Jesús. Amén. Venga. Mire, hermano, si tuviéramos visiones para cada uno, eso... Ud.... yo... Ellos tendrían que sacarme de la plataforma. ¿Ven? Yo me debilitaría. Pero para que Ud. sepa, vaya y cómase su cena en esta noche. Le sabrá muy buena. El problema del estómago lo ha dejado a Ud., ¿ve Ud.? Váyase y sea sanado. Dios lo bendiga.
107Venga, hermana. Yo hago eso con un propósito, para distraerme, amigos, porque las visiones... ¿Cuántos saben que Jesús dijo: “Virtud ha salido de Mí”? En estos momentos, yo estoy mucho, muy débil. Oh Padre, te pido que Tú sanes a nuestra hermana, en el Nombre de Jesús. Concédelo. Venga, hermana querida. No dude ahora. Venga creyendo con todo su corazón. Oh Señor, en el Nombre de Cristo, sana a nuestra hermana. Dale a ella su victoria, Señor. Venga, mi hermana. La Biblia dice: “Estas señales seguirán a los que creen”. En el Nombre de Jesús, que ella sea sanada. Amén. Venga, hermana. Su problema de la espalda la dejó a Ud., así que Ud. puede seguir su camino regocijándose ahora...?....
108¿Creen Uds.? [La congregación dice: “Amén”–Ed.]. ¿Por qué? ¿Por qué? Escuchen. Yo quiero preguntarles. Escuchen, amigos. Cuando esas personas pasen por aquí, la Biblia dice: “Pondrán sus manos sobre los enfermos y sanarán”, es como decirles lo que está mal en ellos. ¿No creen Uds. eso? [La congregación dice: “Amén”]. Seguro que Uds. lo creen. Mire aquí, señor. ¿Cree Ud. que yo soy Su siervo? Ahora, fue una mujer que detuve hace un rato; Ud. es un hombre. ¿Cree Ud. que Dios puede decirme su problema [el hombre dice: “Sí”–Ed.], y–y hacerlo saludable? Ud. tiene... Sí, señor. Bueno, su–su problema del estómago es una cosa que le está perturbando mucho a Ud. Correcto. Sí, señor; sí, señor. Y su glándula prostática. [“Correcto”]. [El hombre habla con el Hermano Branham–Ed.]. Sí, señor. Porque su próstata lo pone a Ud. nervioso, y eso es lo que le perturba a Ud. Eso es exactamente correcto. ¿Piensa Ud. que su esposa también pudiera ser saludable, si Ud. cree? Muy bien. Si Ud. cree con todo su corazón, entonces su esposa puede ser sanada. [El hermano dice: “Ella está enferma”– Ed.]. Sí, nerviosismo, y perturbación, y debilidad y cosas. ¿Cree Ud. con todo su corazón ahora que ella será sanada? Siga su camino y diga: “Gracias, querido Señor Jesús”, y ella también será saludable. Señor Jesús, te pido que Tú ayudes en esto, oh Señor, y hazlo así que su... la gloria de Dios venga sobre él y sea sanado. En el Nombre de Jesucristo. Amén. Ahora, váyase creyendo, Sr. Dobbs, y crea con todo su corazón, y sea saludable.
109Muy bien, señor. Venga, señor. Padre Celestial, te pido que Tú sanes a nuestro hermano y lo hagas saludable en el Nombre de Jesús. Venga, hermana querida, creyendo ahora con todo su corazón. Oh Dios, nuestro Padre, te pido que Tú la hagas saludable en el Nombre de Jesús. Venga, hermano. Traiga al pequeñito. No dude ahora. Sólo tráigalo como si Ud. estuviera pasando bajo la cruz. Señor, yo los bendigo en el Nombre de Jesús. Amén. Venga, hermana. Venga creyendo ahora con todo su corazón. Padre, en el Nombre de Jesús, te pido que Tú la sanes. Amén. Crea ahora y sea muy reverente. Crea con todo su corazón. En el Nombre del Señor Jesús, que ella sea sanada, Señor. Amén. Venga, hermana, creyendo con todo su corazón. Crea ahora que ella será saludable y recibirá su vista y todo. Oh Señor, te pido que Tú la sanes en el Nombre de Jesucristo. Amén.
110La otra noche, orando por un muchachito como de unos quince, dieciséis años de edad, él pasó, el muchachito con una gran fe. Yo lo miré, yo dije: “Por supuesto tú sabes, hijo”. Y–y así que él se fue y caminó hasta allá, y el muchachito que había nacido ciego, recibió su vista y gritó allá. “¡Oh, Hermano Branham: yo puedo ver!” Aquí está un cordel de un bebé, un bebé hidrocéfalo, que se encogió tanto así en una noche, sólo al pasar. Cosas están sucediendo. Pero, Uds. deben creer. ¿Ven? Uds. no son gallinas; Uds. son águilas.
111Venga. En el Nombre de Jesús, Señor, que ella sea sanada para la gloria de Dios. Amén. Vengan creyendo, teniendo fe. ¿Saben Uds.?, alguna cosa... ¿Saben Uds. de lo que yo estoy pensando, amigos? Yo–yo no estoy–yo no estoy regañando a la gente, sino que quiero que sepan una cosa: tenemos mucha televisión en nuestras vidas. Queremos entretenimiento. Queremos... Dios no les está mostrando cosas para entretenerlos. El quiere que Uds. reconozcan Su Presencia. Esas cosas le pueden suceder a cada uno, pero casi me mat-... ¡oh!, bueno, no terminaría la fila. Mire, venga aquí, señora. Ud. y yo somos desconocidos uno al otro. ¿Piensa Ud. que Dios puede decirme cuál es su problema? ¿Le–le ayudaría a Ud.? ¿Les ayudaría a todos Uds. si–si–si Dios le dijera algo ahorita a esta mujer? Es su oído. ¿Cree Ud. que Dios lo hará saludable? [La señora dice: “Bueno, gracias a Dios, sí”–Ed.]. Ud. tiene miedo de que sea un cáncer. Y está en su oído izquierdo. ¿Es correcto eso? [“Correcto”]. Bueno, era, pero no es ahora. Ahora, mire. ¿Cree Ud. en Dios? [“Sí, creo”]. Si Dios me dijera quién es Ud., ¿le ayudaría a Ud.? Muy bien, Ruby Constance, váyase a casa y sea saludable en el Nombre de Jesucristo. ¿Ve? Tengan fe. Vengan ahora. No duden.
112Si Dios me dijera su problema, ¿le...? ¿Piensa Ud. que le ayudaría? Entonces la diabetes, el problema del corazón... siga su camino y sea saludable y crea en Dios. [La mujer le dice algo al Hermano Branham–Ed.]. Sí, eso sólo es la vejez entrando en Ud. Ahora, sólo váyase creyendo eso. Oh Señor, te pido que Tú sanes a nuestro hermano y lo hagas saludable. Amén. Dios, concédelo. Venga, hermana querida. En el Nombre del Señor Jesús, que ella sea sanada. Amén. Pidiendo las bendiciones de Dios, ¿cómo puede fallar? En el Nombre de Jesucristo, sea así, Señor. Amén. Venga, mi hermano. En el Nombre de Jesucristo, que nuestro hermano sea sanado. Amén. Venga, hermano querido. Dios lo bendiga. Traiga a su madre aquí. Venga, hermana. En el Nombre de Jesucristo, sea Ud. sanada. Venga. En el Nombre de Jesucristo, que nuestra hermana sea sanada, Padre. [Alguien le dice algo al Hermano Branham–Ed.] Sí. Crea ahora. La misma cosa sucederá allá, si Uds. no dudan.
113Oh Dios, bendice a este pobre y querido hermano. Te pido, Padre Celestial, que Tú lo sanes y lo hagas saludable. Y permite que suceda que él reciba su vista y sea hecho saludable, en el Nombre de Jesús. Amén. Tenga fe ahora. No dude. Yo no puedo sanar. El sencillamente está aquí. El es el Sanador. No dude. Sea como Bartimeo el ciego: siga buscando su mano. En el Nombre de Jesucristo...?... que esta hermana sea sanada. Muy bien. Venga, hermana querida. ¿Están creyendo, todos, muy...? [La congregación dice: “Amén”–Ed.]. ¡Algo sucedió! ¡Un momento! Ese hombre sentado allá, Ud. tiene asma, señor. Correcto. Ud. estaba orando. Ud. volteó para decir: “¿No es eso maravilloso?” Le diré otra cosa a Ud.: le quitaron a Ud. como dos tercios de su estómago debido a problemas del estómago. Eso es correcto, ¿no es? Si eso es correcto, mueva su mano. Y somos desconocidos uno del otro. Jesucristo lo sana. Su fe lo hizo saludable. Siga su camino regocijándose. ¡Oh, no duden!, ¡crean!
114Muy bien, señora. Ud.... ¡Espere un momento! Ahora, Ud. no está aquí por Ud. misma. [La señora dice: “No”–Ed.]. Ud. está aquí por alguien más. [“Sí”]. Correcto. Y su hermano no está aquí. [“No”]. Su hermano ni siquiera está en este estado. [“No”]. El está en St. Louis. [“Correcto”]. El está en el hospital. [“Amén”]. El tiene problema del corazón [“correcto”], y él es... fue un ministro. [“Amén”]. Y Ud. pensó que si Ud. pasara y yo pusiera manos sobre Ud. [“amén”], que Ud.... yo no sabría de lo que yo estaba hablando. [“Yo sé...”]. Pero yo supe. Así que siga su camino. El será saludable ahora y será...?... Muy bien. Tenga fe. Sólo siga adelante. Hay otra mujer aquí pensando la misma cosa en estos momentos, tocante a su hija que fue matada. Sra. Weatherman... es Waterman. Sra. Waterman: crea con todo su corazón ahora. Su hija murió por un propósito. No dude. Crea en Dios.
115Oh Dios, en el Nombre de Jesucristo, que él sea sanado. Amén. Venga creyendo ahora con todo su corazón. Oh Señor Dios, Creador de los Cielos y de la tierra, concédele la sanidad a esta mujer, en el Nombre de Jesucristo. Amén. Crea ahora. Ahora, mire. No hay una cura médica [la señora dice: “Correcto”–Ed.]; pero sí hay una cura Celestial. [La señora dice: “Correcto”]. Correcto. ¿Lo cree, que ella será normal y saludable? [“Sí, correcto”]. Maldigo... Yo maldigo a este demonio que le ha hecho la maldad a esta niña. Y le quito esta maldición de ella, en el Nombre de Jesucristo. Que sea una niña normal. [“Aleluya”]. Amén. Tiene que ser. Muy bien. Váyase regocijando, y sea saludable, y coma su cena y.... Muy bien. Venga, señor, creyendo con todo su corazón. En el Nombre del Señor Jesús, que él sea sanado. Amén.
116Eso tocó muchos lugares en la audiencia; ¡un momento! Eso... ¿Cuántos aquí tienen un estómago nervioso, de todas maneras?, levanten sus manos. Hay tantos que yo no puedo... ¿Ven allá? Todos los que tengan un estómago nervioso, pónganse de pie. Aquí está donde Uds. se deshacen de eso. Pónganse de pie sólo un momento. Quédese allí, señor. Váyase creyendo, mi hermano. En el Nombre de Jesucristo, que Ud. sea sanado. Venga, ahora. Crea con todo su corazón. ¿Cree Ud., hermana? En el Nombre de Jesucristo, que Ud. sea sanada. Nerviosa, siempre lo ha sido toda su vida. Dios la bendiga. Todos los que sufren con problema nervioso y del riñón, pónganse de pie. Pónganse de pie, todos los que lo tienen. Váyanse creyendo ahora y tengan fe en Jesucristo. Párense allá. Oh Señor Dios, te pido que tengas misericordia de nuestro hermano, y que lo hagas saludable en el Nombre de Jesucristo. Amén. Tenga fe. ¿Cree Ud. ahora, hermana querida? En el Nombre del Señor Jesús, que sea sanada, Padre, para la gloria de Dios.
117Algo está sucediendo. ¿Esos son todos, Billy? Sí, venga aquí, señor. ¿Somos desconocidos uno del otro? Dios nos conoce a ambos, ¿no es así? Oh, simplemente está sucediendo por todas partes. Recuerden predicadores, mis hermanos, mis preciosos hermanos águilas: por semanas después de que yo me haya ido de aquí, Uds. se darán cuenta que su congregación estará testificando de estar sanada. Ellos están sanados, pero no lo saben. ¿Ven, ven? Simplemente está sucediendo por todas partes. ¿Por qué no pudimos tener esta clase de fe para empezar, amigos? Esto es. ¿Cree Ud. que Dios puede ayudarlo? ¿Cree Ud. que Dios puede decirme cuál es su problema? Ud. sufre de dolores de cabeza severos. Ud. sufre de mareos. Son causados por un crecimiento en el cuello. Correcto. ¿Cree Ud. que Dios sabe quién es Ud.? Ud. es un ministro. Su nombre es Reverendo Jack Cole. Eso es exactamente correcto. Váyase, crea, señor.
118Todos los que sufren de mareos, o sufren de dolores de cabeza, pónganse de pie. Toda persona que está enferma, póngase de pie. ¡Oh Dios!, ¿qué pudiera suceder si sólo sucediera? ¿Qué pudiera suceder? ¿Lo creen Uds.? ¿Cuántos creyentes hay aquí que están convencidos que esta cosa es el Espíritu Santo?, levanten su mano. Yo no puedo hacer esas cosas. ¿Son Uds. creyentes? Pongan sus manos los unos sobre los otros, y ordénenle al diablo que deje a la persona sobre la que Ud. tiene sus manos. Su oración es tan buena como la mía. Pongan sus manos los unos sobre los otros. Correcto, señora allá arriba; la tuberculosis la dejó a Ud. en ese momento. El problema de la próstata lo dejó a Ud., hermano. Ud. puede bajar sus manos y aclamar las alabanzas. Tuberculosis, en esa damita parada allí. Se terminó completamente; olvídelo. Jesucristo la hace saludable.
119Esto es, amigos. Demos alabanza a Dios. ¡Oh Señor, Tú estás aquí! Yo condeno al diablo y todas sus obras. Yo condeno a todo espíritu malo. Satanás, tú estás expuesto. Tú estás reprendido en el Nombre de Jesucristo, yo te ordeno por el Dios Viviente, ¡sal de esta audiencia! Tú no puedes hacerlos que duden más tiempo. El Espíritu Santo, El mismo se ha hecho real delante de ellos. Tú ya no puedes hacerlos dudar más. Ellos tienen manos los unos sobre los otros. Jesús dijo: “Estas señales seguirán a los que creen; si ellos ponen sus manos sobre los enfermos, ellos sanarán”. Satanás, tú has perdido. Jesús: Tú estás cerca. Tú eres el Dios del Cielo. Que el poder de la enfermedad, y el poder del diablo, que están por encima de estas personas sean rotos, en el Nombre de Jesucristo.