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~ CREES TU ESTO ~
1Y antes que oremos, me gustaría decir esto: anoche, creo que fue, yo le dije a una señora: “Si Ud. sólo hace como nosotros somos instruídos que hagamos, que eso...” que al bebé con hidrocefalia, se le encogería. Y la cabeza del bebé se encogió anoche media pulgada [1.27 cm.–Trad.], midiéndolo con un cordel. Así que la señora lo trajo aquí ahorita. Ahora, la razón que yo hice eso, hermana, es para un propósito. ¿Ve? Si Ud. puede ver suceder algo tangible, eso hará que su fe aumente para seguir creyéndolo. Algunas veces yo hago eso sólo para... quizás, por ejemplo le pido a la persona que se levante y dé uno o dos pasos, o que mueva su mano, mueva su dedo, sencillamente algo que ellos pueden hacer diferente, sólo para que ellos vean que todo está bien. Ellos se ponen nerviosos y piensan que no va a suceder. Pero está sucediendo todo el tiempo, ¿ven Uds.? Tiene que suceder.
2¿Cuántos quieren ser recordados en oración ahora?, ¿levantarían sus manos y dirían: “Señor, concédelo”? Inclinemos nuestros rostros. Señor, mientras oímos esta gran alabanza antigua de la iglesia, escrita por mi precioso amigo, Paul Rader, “Sólo creer”, estamos pensando ahorita de un niño que fue llevado por sus padres a los discípulos, no más de diez días después de que Jesús les había dado poder para echar fuera demonios y sanar a los enfermos, y ahí estaban ellos completamente derrotados en un caso epiléptico. Y ellos vieron venir a nuestro Señor. Y el padre corrió y dijo: “Señor, ten misericordia de nosotros. Mi hijo es gravemente atormentado por el diablo. Y lo traje a Tus discípulos y ellos no pudieron curarlo”. Y Jesús dijo: “Yo puedo, si tú crees. Sólo creer”. ¡Oh, Dios!, Tú no has cambiado ni una pizca desde entonces: Tú eres el mismo Dios amante, dulce, y compasivo. Como Tú eras entonces, así Tú eres hoy. Y Señor, como ese padre, todos nosotros clamamos: “Señor, ayuda nuestra incredulidad”. Es tan sencillo, que nos tropezamos sobre ello, Padre.
3Queremos darte gracias y ofrecerte alabanza por tocar a ese bebito anoche, al ver que ese cráneo que ha estado hinchado, es decir, que el hueso que ha estado empujado hacia afuera por la presión, se encogió anoche media pulgada [1.27 cm–Trad.]. Estamos agradecidos por eso, Padre. Cuando sabemos que nuestros doctores no tienen nada en la investigación para ello, no hay nada que ellos puedan hacer por ello; pero Tú todavía eres Dios, el Maestro de todas las situaciones. Te damos gracias, Padre. Te damos gracias por la fidelidad, y dulzura, y obediencia de esta madre, de traer el cordel y pegarlo en este pedazo de papel aquí, para mostrarle al público su testimonio para la gloria de Dios. Que su bebito viva y sea un niño normal, para Tu gloria. Mira todas esas manos que fueron levantadas, Padre. Cada una de ellas tenía una necesidad. La mía también está levantada, Padre; yo tengo necesidad. Y aquí hay muchas, en la forma de carta o en esta caja, que están necesitadas, gente que está realmente necesitada. Permite que suceda, Señor, que cada uno reciba su petición en esta noche. Que ellos tomen el testimonio de esta madre y... sólo como un ejemplo para mostrar que cuando Tú dices algo, está terminado. Es... Tu... Todo lo que tenemos que hacer es recibirlo, y actuar sobre ello. Es una obra terminada. Concede, Señor, que cada una de estas cartas y estos pañuelos, que sobre la gente que se pongan, que sea sanada. Cada uno que levantó su mano, Padre, que reciba el deseo de su corazón. Lo pedimos en el Nombre de Jesús. Amén. Pueden sentarse.
4Yo sólo quería mostrarles a Uds. el cordel aquí, que la señora... Ahí lo tienen. Que la cabeza del bebito sí se encogió, como el Señor nos prometió anoche por medio del Espíritu Santo. ¿No es El maravilloso? Así que, nos da mucho valor para tener fe y creer. Ahora, cuando Jesús le dijo a esa higuera (en Marcos 11:14): “Nadie coma de ti de aquí en adelante” [el Hermano Branham parafrasea Mr. 11:14–Trad.], pudiera ser que El no lo gritó. Bueno, francamente, El estaba tan tranquilo al respecto, al grado que Sus discípulos sólo... Yo creo que uno de ellos lo oyó. Y... Cuando ese epiléptico, cuando vino delante del Señor Jesús, el muchacho tuvo la crisis más fuerte que alguna vez había tenido, tal vez; cayó en el suelo como si estuviera muerto; pero él comprendió que él se encontró con Alguien quien tenía fe mucho más allá que la de esos apóstoles.
5Ahora, me gustaría que observe esto alguien que no cree en sanidad Divina: Jesús les había dado poder para echar fuera a los espíritus, y ellos habían fallado. No que el poder había fallado, sino que ellos habían fallado. Jesús les dijo a ellos... “¿Por qué nosotros no pudimos echarle fuera?” El dijo: “Debido a vuestra incredulidad”. La iglesia todavía tiene el poder. Dios nunca ha quitado Su poder de la iglesia. Pero la iglesia no tiene la fe suficiente como para actuar sobre ella. Eso es todo. Es así de sencillo. Tratamos de hacerlo tan complicado algunas veces, pero mientras más sencillo Uds. hagan el Evangelio, Uds. tendrán más realidad, cuando Uds. simplemente se hacen muy sencillos respecto a ello: Dios así lo dijo; eso lo concluye; y eso es todo. Y sólo créanlo, y sigan adelante.
6Cuando Jesús dijo: “Nadie coma de ti”, bueno, las hojas estaban tan bonitas y brillantes como siempre estuvieron; la corteza se miraba igual. Pero muy abajo, debajo de la tierra en esas raíces, la vida empezó a menguar. De igual manera es con un cáncer, con cualquier clase de enfermedad que– que Ud. pudiera pensar. Cuando Ud. puede aceptar la Palabra de Dios, muy abajo en lo profundo de las raíces... el cáncer pueda que esté allí; su mano pueda que esté igual de tiesa. Eso no tiene nada que ver con sanidad Divina. Es: “Si tú puedes creer”. ¿Ven? Muy abajo en alguna parte, ya ha empezado a obrar.
7Jesús dijo: “Si tú le dices a este monte: ‘Quítate’, y no dudas en tu corazón, sino crees que será hecho lo que tú dices, lo que digas te será hecho”. ¿No es eso precioso? ¿De quién procedió eso? Del Hijo de Dios, cuyas Palabras... Cielos y tierra pasarán, mas ahora... mas Su Palabra no pasará. Ahora, Ud. tiene que tener el objetivo correcto y el motivo correcto para que Ud. pueda hacer eso; es de la única manera. Ahora, si yo saliera aquí afuera y dijera: “Yo les mostraré que yo puedo mover esta montaña: ‘Montaña: ¡Quítate!’”. Nunca se movería. Seguramente que no. No importa lo que yo tuviera. Tiene que ser que... primero Ud. tiene que encontrar la voluntad de Dios. Esa es la razón que por lo general en las filas de oración, yo–yo recibo lo más difícil. Es porque es algo que ha pasado por las filas de oración y demás, y allí es en donde uno los vuelve a tener. Pero, ¿ven?, si Uds. tienen pecado que no está confesado... ¿Se han fijado Uds. alguna vez en algún caso, que antes que yo le ordene al espíritu que salga, vigilo ese caso muy cuidadosamente para estar seguro que no haya nada en esa vida que impediría algo? ¿Ven? Pues recuerden: con estos dones, uno puede meterse en problemas con ellos.
8¿Recuerdan Uds. en una ocasión que Dios dio un profeta... hizo un profeta de un hombre, de Moisés, y le dijo que fuera y le hablara a la roca? Y el profeta estaba todo perturbado, y fue e hirió la roca, hablando eso de la debilidad de Cristo, que El tendría que morir por segunda vez, o ser herido por segunda vez. El tenía poder para sacarla [agua–Trad.], pero no era la voluntad de Dios. Yo nunca pude creer que fuera la voluntad de Dios que Eli-... Eliseo hiciera eso, debido a que esos niños se estaban burlando tocante a que estaba calvo; yo no pienso que él debería haber hecho eso. Pero él era un profeta, y estaba enojado, y él maldijo a esos niños, y dos osas mataron cuarenta y dos niñitos inocentes. ¿Ven? Pero yo no creo que él debería haber hecho eso. Y sólo–sólo... nosotros.... Creo yo que Dios hoy en día, antes que El ponga a Su Iglesia en poder, El prueba a Su Iglesia para ver lo que ella hará. Nosotros... en la siguiente ocasión, quizás, si es la voluntad del Señor, cuando regrese, tendremos tiempo para quedarnos en algo así, en algo que está preparándose para suceder, y entonces sabremos más tocante a ello.
9Pero si Uds. tan sólo hablan la palabra, digan: “Señor, yo lo creo”, y no duden, díganlo en serio en su corazón.... Ahora, digamos por ejemplo, que yo estuviera en un valle, y yo no... yo les estuviera predicando a millones de personas. Pero allá justo al otro lado de la montaña, hubiera un grupo de cien personas, y ellas se estuvieran muriendo sin conocer a Cristo. Bueno, yo tengo un millón aquí a quienes predicar, pero no obstante, algo en mi corazón me está diciendo: “Ve al otro lado a esas personas. Ve a ellas. Se están muriendo”. Yo de mi parte no quiero ir, pero sin embargo, hay algo en mí. ¿Ven?, entonces eso es Dios moviéndose. Vean cuál es el objetivo, vean cuál es el motivo para ir, no por propio... Ahora, si yo digo: “Bueno...” Si mi objetivo está correcto para ir allá, pero luego al llegar allá hay una gran montaña. Yo digo: “¿Sabes qué?, si cruzo esa montaña y salvo a todas esas cien personas, algún día ellas tendrán una estatua allá: ‘El Hermano Branham, el gran misionero’”. Bueno, mi motivo no está correcto. La montaña no caerá. No, señor.
10Pero cuando mi motivo y objetivo están correctos, y Dios me está guiando en mi corazón, y yo no puedo cruzar la montaña, darle la vuelta a la montaña, pasar por debajo de la montaña, yo diría: “Montaña: ¡Quítate!” Quizás eso... Cuando yo digo eso, tan pronto como lo digo, con esa clase de espíritu correcto, guiado por el Espíritu Santo, en la voluntad de Dios, pudiera ser que no haya nada más que una sola cucharita llena que se caiga de esa montaña, pero está en su proceso. Al día siguiente se pudieran caer dos libras [.9 kg.– Trad.]. Al día siguiente, un cuarto de tonelada. Y quizás en un mes, se caigan cinco toneladas. ¿Qué de eso? Pueda que ni siquiera se vea todavía, pero ella se está moviendo, está en proceso. Yo me quedaré allí mismo, y observaré que la cosa se cumplirá, porque Dios así lo dijo y eso sencillamente lo concluye. ¿Puede Ud. pensar eso tocante a su madre allí en esta noche? Muy bien, si Ud. lo piensa, ella sanará. Muy bien. Eso es, si Ud. sólo lo cree: sólo hable la palabra y quédese con ello. ¿Ven? Sólo créalo; aférrese a ello. Es Vida Eterna.
11Ahora, mañana en la tarde... yo le dije a Billy que omitiera las tarjetas de oración en esta noche; que yo quería hablar. Estoy confesando en verdad, que yo he estado activo desde enero; fui a ultramar y luego volví a Phoenix, y directo a casa, y luego volví, y todo completamente... con ese discernimiento, al grado que estoy tan débil que a veces casi no sé en dónde estoy parado. Me tiene casi muerto. Y luego, yo–yo tengo que salir, y ellos... Uds.–Uds. hermanos me invitaron para quedarme algunos días más. ¡Cómo aprecio eso! Yo ciertamente pienso que este es un grupo maravilloso de ministros aquí. Me hubiera gustado poder haber tenido un poquito más tiempo para tener compañerismo. Si es la voluntad del Señor, yo regresaré en alguna otra ocasión. Nada más que sólo ir de una iglesia a la otra, e ir por la ciudad y visitar a todos Uds. Yo estaría contento de hacer eso: alguna cosa que yo pudiera hacer para ayudar al Reino de Dios, eso es, si Uds. quisieran que yo la hiciera. Y para regresar en alguna otra ocasión y que se unan con nosotros y tener una buena y hermosa reunión en alguna parte. Y recuerden, hermanos: yo estaré orando por Uds. Esa es una cosa segura. Y yo quiero que todos Uds. oren por mí, todos Uds.
12Y ahora yo–yo estoy... Mañana en la mañana son los servicios de iglesia, en todas estas diferentes y finas iglesias por toda la ciudad. Ahora, algunos de los grupos de Jeffersonville están aquí. Algunos de mis amigos, uno de mis síndicos de la iglesia, está aquí, el Hermano Fred Sothmann. No lo he podido ver en la reunión. Y el Hermano... Oh, muchos otros de mis amigos de allá de Jeffersonville, mis...?... mi secretario allí y–y todos están aquí, en algún lugar en la reunión. Yo todavía no los he visto. Y hermanos, hay algunas iglesias finas aquí en esta ciudad. Y todo el resto de Uds. visitantes, encuentren una de ellas y vayan a esas iglesias mañana. Les harán bien a Uds., yo estoy seguro. Ellos son hermanos que creen en esta clase de ministerio. Esa es la razón que están aquí sentados en la plataforma y allá en los lugares de allá, porque ellos lo creen. Y yo aprecio a esos hombres.
13Que el Señor bendiga a esta sucursal aquí de Los Hombres de Negocio del Evangelio Completo, que–que patrocinó esta reunión. O... Yo creo que eso es correcto, que patrocinó la reunión. Yo–yo ministro mucho bajo su patrocinio, porque allí... No deberíamos ser de esta manera, pero muchas veces, los hermanos permiten que diferencias pequeñísimas, como cuando un hombre cree una cosita, el otro, otra cosita, como que produce una pequeña fricción y hay viejas llagas de tiempo atrás. Deberían ya estar sanadas para este tiempo, pero eso–eso... Y si Uds.... Si yo estoy con Los Hombres de Negocio del Evangelio Completo, entonces eso como que ayuda a vendarlas, y nos juntamos, y tenemos un verdadero compañerismo juntos, y buenos y verdaderos momentos. Y apreciamos eso. Dios bendiga a esa sucursal. Yo creo que el Señor la levantó para un propósito.
14Ahora... Y luego tuve el gran privilegio de ver el lugar del Her-... Hermano Oral el otro día. Y, ¡oh hermanos!, es un lugar tan gigantesco, una cosa tan hermosa. Es–es un memorial para los Pentecostales. Luego fui adonde el Hermano Tommy Osborn, otro lugar maravilloso, hombre maravilloso de Dios, quien... El Hermano Tommy y yo somos muy íntimos, y también el Hermano Oral, hermanos muy íntimos, y nos amamos uno al otro, y tratamos de hacer todo lo mejor que podemos, para trabajar para el bien de la gente, y del Reino de Dios. Así que yo ciertamente aprecio a esos hombres, y el estar aquí en esta ciudad entre el resto de estos hombres finos que Uds. tienen. Uds. ovejas tienen pastores maravillosos. Yo–yo lo diré de esa manera. Que el Señor continuamente esté con todos Uds., es mi oración. Y ahora, mañana en la tarde, yo... ¿A qué hora empieza el servicio, hermanos? Dos y media. Digamos que a la una, a la una o una y media, Uds. deberían estar aquí para que ellos no interfieran con el resto de los servicios.
15Ahora, si los hermanos todavía no les han dicho, en esta noche ellos tienen algunos libros, fotografías y demás, y cintas, y discos, y... de las reuniones, y ellos los venden. Pero no les permitiremos venderlos el Sabbath, [Día de reposo, refiriéndose aquí el Hermano Branham al día domingo–Trad.] mañana. Ni libros ni nada van a ser vendidos mañana. Así que nosotros no... nosotros nunca hemos permitido eso. Aunque muchos han dicho: “Tú estás bastante errado”. Y el anciano papá Bosworth solía decirme: “Oh, Hermano Branham, tú estás errado allí”. Pero yo me siento de esa manera ¿ve?, y me–me siento así. Si Uds. quieren uno, ellos les darán uno, pero si Uds.... pero no podemos vender en–en Sabbath. No. ¿Ven? Eso es todo. Si yo creo eso, yo tengo que vivirlo, sólo... yo tengo que vivir con mi conciencia tranquila. ¿Ven Uds.? Y yo–yo tengo que vivir con mis convicciones y así que... O Uds. pueden enviar el pedido a la casa, y... a la casa, al lugar, y recibirlo.
16Ahora en esta noche, oh, olvidémonos todos que, oh, que hay algún trabajo que hacer, o algo más, o de los quehaceres del día. Pongamos todo a un lado, y miremos en la Palabra por unos cuantos minutos, y veamos lo que Dios nos hablará por medio de Su Palabra. Y pido que Dios nos dé una bendición sumamente grande en esta noche. Gene: ¿pudieras tú secuestrarla por mí? ¿Pudieras secuestrar a esa niñita por mí? ¿No es ella una cosita hermosa? ¿Te gustaría ir a casa conmigo y jugar con mi pequeña Sara, que es como así de alta? Oh, ¿sí te gustaría? Oh, a mí me gustaría que fueras. Ella es casi como de tu tamaño, y es la consentida de papi. Sí. Y yo te apuesto que tú–tú también amas a tu papi, ¿no es así? ¿También a mamita? Oh, seguro que la amas. Es la niñita más hermosa, la que estoy aquí mirando. Los ojitos se miran como dos hoyos quemados en una cobija, y–y con cabellito café.
17Yo amo a los niñitos. Yo tengo dos niñitas en casa. Una de ellas es Rebeca y la otra es Sara. Hace algún tiempo aquí, estaba de viaje. Ambas son las consentidas de papi, como Uds. saben, y yo las amo. Y tan pronto como llego yo, yo tengo que cargarlas sobre los hombros, y... únicamente que Becky se está poniendo muy grande para eso; ella está tan grande como yo. Me quebraría ahora mi espalda; ella es... pero todavía es la consentida de papi, de todas maneras. Y ahora, como en un año más, la queremos meter en una escuela Bíblica en alguna parte, fuera de la escuela pública. Y entonces, ellas estaban esperando a papi, como Uds. saben, que llegara a casa. Yo había estado fuera en una reunión. (Y mañana en la noche, ellas estarán esperando hasta media noche para que llegue yo). Y así que, yo llegué muy temprano en la mañana, como a las tres o cuatro. Y mi esposa me abrió la puerta y entré, y yo estaba tan cansado y fatigado, yo... Aquí en la plataforma, yo... cuando estoy ungido, me siento bien; pero una vez que eso lo deja a uno, ahí es cuando una entra en dificultad. ¿Cuántos sabían eso? Bueno, seguro que sí.
18Miren. Elías subió a la montaña y llamó fuego del cielo, llamó lluvia del cielo, y luego cuando el Espíritu lo dejó, él vagó en el desierto por cuarenta días, y Dios lo encontró metido en una cueva en alguna parte. Jonás, él bajó y se mantuvo vivo en el vientre de una ballena tres días y noches, fue lanzado fuera sobre la ribera y anduvo allí predicando. La ciudad entera se arrepintió y vino a Dios. Y cuando la unción lo dejó, él subió a la cumbre del cerro y le pidió a Dios que le quitara su vida. ¿Ven? Yo me paré al lado del sepulcro de William Cooper, no hace mucho tiempo, el que escribió esa famosa alabanza que cantamos en nuestro servicio de comunión: “Hay una fuente llena con la Sangre que emana de las venas de Emanuel, en donde los pecadores que se sumergen debajo del torrente...” ¿Oyeron Uds. alguna vez qué le sucedió a él, después de que la inspiración de eso lo dejó? El procuró encontrar el río para suicidarse.
19Yo vivo justo al otro lado del “Antiguo hogar de Kentucky”. Y Esteban Foster le dio a América sus alabanzas folclóricas más famosas. Y cuando él las escribía, tenía la inspiración, con esa inspiración escribía una alabanza, y luego cuando él salía de ella, se emborrachaba. Finalmente, llamó a un siervo y tomó una navaja para rasurar, y se suicidó. La gente no sabe por lo que pasan esas personas que viven en esa esfera espiritual. Ahora aquí, uno siente como que pudiera mover una montaña; pero sólo deje que la unción se vaya de Ud., y pase por esa puerta, y si alguien no está allí para cogerlo a Ud.... ¿Ven? Y luego, quizás por unas cuantas horas uno casi... se pregunta en dónde está uno. Y luego noche tras noche; eso le quita la fuerza a uno.
20Y la pequeña... Quiero contarles tocante a la pequeña Sara y Rebeca. Así que, esa mañana, no podía dormir, y me levanté, estaba sentado en una sillón, y después de un rato, Rebeca, siendo la mayor, ella estaba... tenía piernas más largas que las de Sara, y así que Rebeca vino corriendo... despertó, saltó de la cama, sin despertar a su hermanita, y ahí venía ella por la casa, corriendo tan rápido como podía. Ella decía: “¡Papi!, ¡papi!” Y yo saqué una de mis piernas, y ella saltó y se montó a horcajadas sobre ella, balanceándose muy bien (algo igual que la–la iglesia moderna, como Uds. saben, que ha estado en la escena por mucho tiempo, como Uds. saben, por algunos cientos de años). Ella misma podía balancearse muy bien, y me abrazó y dijo: “¡Oh, mi papi, mi papi!” Y la pequeña Sara, con el alboroto, había despertado. Bueno, yo no sé si sus niños lo hacen o no; los míos lo hacen: el mayor le pasa la ropa a los otros. Y así que Sara traía puestas las pijamas de Rebeca; los pies como tanto así de largos, Uds. saben. ¡Y ahí venía ella!, una niña pequeñita, cayéndose, tropezándose. Y ella llegó allí un poquito tarde. Así que Rebeca volteó hacia ella y dijo: “Sara, mi hermana, yo quiero decirte algo”. Ella dijo: “Yo llegué aquí primero. Y yo tengo el monopolio. Así que yo tengo a todo mi papi y no hay nada que quede para ti”. De esa manera alguna gente trata de pensar tocante a la religión, ¿no es así? Correcto.
21Y la pobrecita Sara, empezó a hacer pucheros, y sus ojitos negros me miraron, y ella empezó a llorar. Y Rebeca tenía su mejilla contra la mía, abrazándome. La amo. Y Sara empezó a retirarse porque Rebeca tenía a todo su papi. Yo saqué rápidamente la otra rodilla de esta manera, y le hice señas a ella así. ¡Oh!, ella se animó rápidamente y corrió, saltó y se montó a horcajadas sobre mi pierna. Así que ella no había estado alrededor por mucho tiempo y sus piernas ni siquiera tocaban el piso. Ella estaba un poquito inestable (quizás como yo estoy, sólo un poquito inestable, como Uds. saben), y ella no se... no podía tocar el piso. Ella no era una gran denominación, Uds. saben, y así que ella no podía pararse sobre el piso sólido. Ella no había estado en la escena el tiempo suficiente. Y así que, ella como que estaba inestable, y yo la rodeé con mis brazos de esta manera y la apreté acercándola a mí, y esos ojitos negros le brillaron, y miró a Rebeca. Ella dijo: “Rebeca, mi hermana”, ella–ella dijo, “pudiera ser verdad que tú tienes a todo mi papi, pero yo quiero que sepas una cosa: mi papi me tiene toda a mí”. Eso es... Sólo que El me tenga todo a mí. Yo pudiera no tener la educación como para presentar las cosas grandes, pero mientras yo sepa que El me tenga todo a mí, en mi inestabilidad, y sólo permita que me rodee con Sus brazos, eso me hará sentir bien.
22Bueno, ofrezcamos otra oración a El antes que abramos la Palabra. Ahora, Padre Celestial, consideramos que nosotros también somos como niños. Y–y Tú amas estar con nosotros, y adorar con nosotros, y... mientras te adoramos, y Tú nos amas, y nos tomas en Tus brazos, y envías Tu Espíritu Santo, y nos haces saber que Tú estás viviendo y que Tú eres nuestro Padre. Te damos tanto las gracias. Ahora, permite que el Espíritu Santo venga a nosotros en esta noche. Ama a cada corazón, Señor. Danos una bendición fresca. Derrama las gotas del rocío de misericordia sobre nosotros, Padre. No mires nuestros pecados; son demasiados. Señor, sólo perdónalos; omítelos, Padre. Y sólo tómanos en Tus brazos, y–y sana nuestras enfermedades, y–y limpia nuestras almas, y liberta nuestros espíritus, Señor, para que podamos adorarte y alabarte a Ti, y podamos ser como niños pequeños corriendo por la casa, sólo sabiendo que Papi está vigilando sobre nosotros. Concédelo, Señor. Ahora, ninguno es capaz de–de interpretar la Palabra. Consideramos eso. Juan vio el Libro en la mano derecha del que estaba sentado en el Trono, y no había ninguno en el cielo, ni en la tierra, ni debajo de la tierra que fuera digno de tomar el Libro, de abrirlo, o de desatar los sellos. Y ahí vino un Cordero, que había sido inmolado desde la fundación del mundo. Y El fue digno. Y El tomó el Libro y desató los sellos, y abrió el Libro. ¡Oh, Cordero!, ven en esta noche. Abrenos el Libro, Padre, mientras esperamos en Ti. Porque lo pedimos en el Nombre de Jesús, el Cordero de Dios. Amén.
23Yo he escogido en esta noche un pequeño versículo de la Escritura aquí, de tres palabras. Pero primero yo quiero leer un versículo o dos de San Juan, el capítulo 11, empezando con el versículo 23. Jesús le dijo: Tu hermano resucitará. Marta le dijo: Yo sé... resucitará en la resurrección, en el día postrero. Le dijo Jesús: Yo soy la resurrección y... vida; el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá. Y todo aquel que vive y cree en mí, no morirá eternamente. ¿Crees esto? [Biblia en inglés: “¿Crees tú esto?”–Trad.]. Le dijo: Sí, Señor; yo he creído que tú eres el Cristo, el Hijo de Dios, que has venido al mundo. Y como texto deseo usar estas tres palabras: “¿Crees tú esto?”
24Yo leí una historia hace tiempo. Yo pienso que fue una historia de ficción. Y la mayoría de los ministros, me imagino, han leído el libro del Dr. Ingraham de–de “El Príncipe de la casa de David”. Es un gran libro. Está... yo pienso que su edición está agotada. Me gustaría que estuviera publicándose, para que así pudiera ponerlo a la disposición de los hermanos. Y allí, yo estaba leyendo un pequeño artículo sobre Lázaro, y sobre Jesús, y María, y Marta, que eran las hermanas de Lázaro. Y yo estaba leyendo allí que Jesús vivió, creo yo, con Marta, y María. Ambas eran unas muchachas hebreas encantadoras. Y Lázaro estaba aprendiendo o instruyéndose para ser un escriba en el templo, haciendo escritos de la ley para los sacerdotes. Y Jesús tenía gran compañerismo, especialmente con Lázaro. Entonces leemos en el libro que El fue al hogar de ellas, y Marta estaba un poco dilatoria tocante a escuchar Sus Palabras, pero ella tenía que preparar la cena y poner la mesa, pero María se sentó a Sus pies. Y Jesús dijo: “María ha escogido la mejor cosa”.
25Y luego, dice que fue Lázaro el que llevó a Jesús adonde Juan, en la historia del libro del Dr. Ingraham... y... en “El Príncipe de la casa de David”. Sin embargo, eso pudiera no haber sido verdad, yo no sé, pero sólo como una base para ello. Pero se supone que El estuvo viviendo con ellos. Ahora, hemos estado aprendiendo en esta venida, en esta última semana, quise decir, que Jesús dijo en San Juan 5:19: “Yo... No puede el Hijo hacer nada por Sí mismo, sino lo que ve hacer al Padre; también lo hace el Hijo igualmente. El Padre obra y el Hijo obra hasta ahora”. ¿Ven? Lo que El ve al Padre hacer. Así que para realmente hacer esto la historia correcta, el Padre Dios, le ha de haber hablado a Su Hijo, Jesús, y dicho: “Tu amigo, Lázaro, va a morir, pero va a ser para bien, así que Tú vete del hogar. Vete, porque te estarán pidiendo que ores por él o que lo sanes, y–y Yo no quiero que Tú hagas eso”. Si Uds. se fijan en la historia mientras continuamos, Uds. verán que llega a la mera verdad de eso. Así que, Jesús, sin ninguna advertencia o algo, se fue de la casa y se fue a alguna otra parte, no regresó esa noche. Y El se fue a alguna otra ciudad. Y tan pronto como Jesús se fue del hogar, entonces el problema entró.
26Y cuando Jesús se va de su hogar, el problema está en camino. Sólo recuerden: cuando El se va de su hogar, el problema está en camino. Cuando Uds. tienen grupos sociales y todo operando en su iglesia tan perfectamente, como algún enorme “Rickenbacker” de dieciséis cilindros, y Uds. dejan fuera a Jesús de ello, cuando Jesús se va de su iglesia, el problema está en camino. Sí, señor, cuando Jesús se va de una denominación, en la que ellos lo ponen a El a un lado, y dicen: “Bueno, mire, nosotros sencillamente no creemos que estas cosas pudieran estar exactamente correctas”, y Uds. adoptan algo más, el problema está en camino. Sólo recuerden eso. Me recuerda de una historia del Señor Jesús, que se encuentra en el Libro de Lucas. Como Uds. saben, cuando El sólo era un niño de como unos doce años de edad, Su familia lo había llevado, como era la costumbre cada año, a la fiesta de Pentecostés. Y mientras ellos estaban en la ciudad de Jerusalén, en la fiesta, y teniendo un buen momento, encontramos en la Biblia que ellos ya iban tres días de camino sin El. Y ellos–ellos quizás pensaron, sólo lo tomaron como por hecho, que Jesús estaría entre algunos de sus parientes. Ahora, nosotros no podemos hacer eso. Cuando ellos fueron adonde sus parientes para darse cuenta, El no estaba allí.
27Y nosotros no podemos tomarlo como por hecho, sólo porque nosotros somos Metodistas, Bautistas, Presbiterianos, Pentecostales, y que porque nuestros antecedentes y nuestros antepasados fueron grandes creyentes, sencillamente lo tomamos, bueno, como por hecho que Jesús está con nosotros. No podemos hacer eso. Nosotros tenemos que estar en contacto con El cada día y cada minuto. ¡Oh, yo amo eso! Yo quiero lo que Dios es ahora. Lo que tuvieron mis padres, lo que tuvieron mis antepasados, es maravilloso. Lo que tuvieron ellos es bueno. Pero yo pienso que estamos más avanzados en el camino. Veamos lo que El es hoy en día. Yo no quiero mirar hacia atrás y ver lo que hizo el Sr. Moody [Muri–Trad.], porque nosotros estamos más avanzados en el camino que el Sr. Moody. El problema con nuestras iglesias, es que miramos hacia atrás y decimos: “Bueno, veamos lo que el Sr. Juan Wesley dijo, lo que algunos de los otros dijeron”. Esa es la razón que la ciencia está mucho más avanzada en su campo, que lo que está la religión en el de ella.
28Aquí hace trescientos años, un científico francés probó que si Ud. fuera a la velocidad terrífica de treinta y cinco millas [56 km–Trad.] por hora, la gravitación lo sacaría de la tierra. ¿Piensan Uds. que la ciencia haría referencia a eso en el pasado, hoy en día? Ellos van a mil novecientas millas por hora, y todavía siguen adelante. Ellos están siguiendo hacia adelante, mirando hacia adelante. Pero nosotros queremos mirar hacia atrás, y ver lo que dijo Moody, lo que dijo Sankey, lo que dijo Finney, Knox, Calvino, algunos de ésos. Lo que ellos dijeron estuvo bien. Eso fue para la edad de ellos, pero nosotros seguimos adelante. Mi abuelo condujo una carreta de bueyes. Yo estoy conduciendo un Ford de ocho cilindros. Mi hijo volará un avión de reacción. Allí es adonde... nos estamos moviendo hacia adelante. De esa manera debe ser la religión. La Venida del Señor está a la mano. La iglesia debería estar moviéndose hacia adelante dentro de los poderes. La ciencia únicamente puede escalar hasta cierto punto, y luego tiene que menguar, pero nosotros tenemos fuentes que no hemos aprovechado, que nunca han sido tocadas, del poder ilimitado de Dios, dentro del que deberíamos estar moviéndonos. Estamos viviendo un millón de millas más abajo de nuestro privilegio en esta noche, los privilegios de Cristianos que deben ser disfrutados. Me siento avergonzado de mí mismo cuando yo miro aquí y veo las instituciones, y las enfermedades, y los problemas que están sucediendo en estos momentos. Nuestra iglesia debería estar caminando en la calle, sanando a los enfermos, levantando a los muertos, echando fuera demonios, haciendo señales y prodigios, haciendo que el mundo entero comprenda que Jesucristo vive. Eso es lo que necesitamos que sea hecho, o mejor dicho, estar haciendo.
29Bueno, Uds. dicen: “El Sr. Moody nunca...” El Sr. Moody no vivió en este día. Correcto. Nosotros estamos viviendo en la Venida del Señor. Y nosotros sólo lo hemos tomado como por hecho que El estaba con nuestros parientes. Pero el otro día, cuando un retador retó al Sr. Graham, nos dimos cuenta que El no estaba entre nuestros parientes. ¿En dónde lo encontraron? ¿En dónde–en dónde encontraron a Jesús? Allí mismo en donde lo dejaron. ¿En dónde lo dejaron? En la fiesta de Pentecostés. ¿En dónde dejamos a Jesús, en dónde lo dejó la iglesia? En la fiesta de Pentecostés. Cuando nos alejamos de ese poder Pentecostal chapado a la antigua y de la fiesta de Pentecostés, nos alejamos de Jesús. Eso es exactamente correcto, amigos. Estamos viviendo más abajo de nuestros privilegios. Sí, señor. Ellos lo dejaron en la fiesta de Pentecostés. Y es allí el único lugar que los Metodistas, Bautistas, Presbiterianos, y los Pentecostales lo encontrarán a El, es regresar en donde Uds. lo dejaron a El. ¿En dónde está el gozo del Señor? ¿En dónde está el poder del Señor? La iglesia pregunta hoy en día: “¿Qué–qué le sucedió al Dios de la historia?” El está esperando que Su pueblo lo llame a la escena. Pero el....
30No lo podemos lograr por medio de denominaciones. No lo podemos lograr bajo sicología. No lo podemos lograr bajo la aritmética, ni lo podemos lograr con educación. Nosotros mismos nos separamos, nosotros mismos nos dividimos. No estamos divididos. Nosotros en verdad somos una sola persona en Cristo Jesús. Todos somos uno en Cristo, y nuestras denominaciones nunca lo lograrán. Tan buenas como ellas son, no lo lograrán. Nuestra educación, es el impedimento más grande que el Evangelio alguna vez haya tenido: la educación. Lo que necesitamos no es educación. Necesitamos el poder y la demostración del Espíritu Santo de nuevo en la iglesia, para demostrar el poder. Jesús nunca dijo: “Id por todo el mundo y–y enseñad”. El nunca dijo: “Id por todo el mundo y hagan...” El dijo: “Id por todo el mundo y predicad el Evangelio”. Y el Evangelio es demostrar el poder del Espíritu Santo, la resurrección. Todavía estamos faltos un millón de millas de donde deberíamos estar. Vayamos hacia adelante. Regresemos adonde lo dejamos a El en la fiesta de Pentecostés.
31Jesús dijo en Juan, creo yo, el capítulo 15, El dijo: “Yo soy la Vid; vosotros sois los pámpanos”. Bueno, miren: si esa Vid produjo el primer pámpano, y de ese pámpano se escribió un Libro de los Hechos, el segundo pámpano producirá otro Libro de los Hechos. El tercer pámpano producirá otro Libro de los Hechos. Y cada pámpano que salga de esa Vid será igual a lo que era el primer pámpano. Ahora, Ud. sí puede injertar, sabemos eso. Yo he visto a un árbol cítrico como con ocho diferentes clases de frutos en él. Yo he visto un naranjo dando toronjas, y limones, y todo lo demás en él, pero ellos fueron injertados. Eso es lo que pasa hoy en día. Hemos injertado nuestras ideas, injertado nuestras denominaciones, pero si ese mismo árbol alguna vez produce una rama que dé fruto, será como la original que estaba en él. ¡Aleluya! Oh, la Iglesia se armonizará toda junta, pero necesitamos el poder de la original. Necesitamos el Espíritu Santo, el poder de la resurrección de Jesucristo. Eso es lo que El nos dijo que hiciéramos.
32“Yo soy la Vid, vosotros sois los pámpanos”. Si una vid de uvas produce un pámpano, y sale con hermosas uvas azules, el siguiente pámpano que produzca, tendrá en él hermosas uvas azules. Si el primer pámpano salió, y ellos cayeron bajo el impacto del Espíritu Santo, y ellos hicieron grandes milagros, y señales, y sellaron su testimonio al mundo... Aun muchos de ellos con su propio testimonio, ellos... con su sangre ellos sellaron su testimonio. Ellos pasaron por toda clase de peligros y todo, para traer el Evangelio. Ellos sufrieron; fueron golpeados; fueron castigados. “¿Debemos nosotros ser llevados al Hogar en el Cielo en un lecho cómodo de rosas, mientras otros pelearon para ganar el premio, y navegaron a través de mares sangrientos?” ¿Qué esperamos nosotros hacer? “Yo debo pelear si debo reinar. Aumenta mi valor, Señor”. Seguro que sí. Necesitamos un.... No necesitamos una nueva denominación. No necesitamos un nuevo edificio de iglesia. Lo que necesitamos hoy en día es un avivamiento Pentecostal chapado a la antigua de allá atrás de los bosques, de lo más leal, y que mata el pecado, que nació en Pentecostés, que regrese otra vez en la iglesia, con el poder del Espíritu Santo otra vez, para traer a Jesús en la escena.
33El Dios de la historia siempre se levanta en la escena en un momento crucial. Lo necesitamos. Ese es el problema con la iglesia hoy en día. Nos estamos quedando muy atrás. Nos estamos rindiendo a las modas del mundo. Y gradualmente, año tras año, empieza a morir un poquito y a marchitarse. Dentro de poco será el tiempo de podar. Dios la podará tan seguro como estoy parado en este púlpito. Dios la podará para hacerla que produzca fruto. El podará las obras del mundo de ella, uno de estos días. Es tal desgracia, de la manera que la iglesia se ha comportado bajo el nombre de religión. Y nos damos cuenta, que cuando Jesús salió, la muerte entró. Cuando Jesús sale de nuestra iglesia, el poder del Espíritu Santo sale de nuestra iglesia, empieza a menguar y–y a morir. Y después de un tiempo, no hay nada más en ello. Ahora, cuando Jesús salió, la muerte entró. ¡Oh, qué tiempo tan triste fue!
34Y fíjense: ellos buscaron por dondequiera, y enviaron para traer a Jesús, pero El no vino. Enviaron otra vez a traerlo, y El no vino. Pero El sabía lo que El iba a hacer. El sabe en esta noche, lo que El va a hacer. La causa no está perdida con El; El sabe exactamente lo que El está preparando para hacer. El va a levantar a un pueblo, tan cierto como estoy parado en este púlpito. El levantará a un pueblo por causa de Su Nombre, de la generación gentil. El lo hará. El tiempo de los judíos está ahora a la mano, y el de los gentiles está finalizando, porque el de ellos se está acabando. Ellos están rechazando a Cristo; están rechazando sus señales; están rechazando todo lo que es llamado piadoso, y nombrándolo como algún tipo de telepatía o poder demoníaco y hacer... Ellos están blasfemando al Espíritu Santo, y sellándose ellos mismos fuera de Dios. Y Dios tomará esa minoría, después de un tiempo, y la levantará para ser una Iglesia poderosa, y luego tornará el Espíritu hacia los judíos, y se llevará a la Iglesia gentil al Hogar. Exactamente correcto. Ella se está formando ahorita. ¡Bueno, casi estamos en el tiempo del fin!
35Jesús, El sabía. Y después de un rato El dijo: “Nuestro amigo Lázaro duerme”. Bueno, los discípulos pensaron que él estaba tomando un descansito. Ellos dijeron: “Bueno, si duerme, sanará”. Bueno, El lo dijo en Su... las palabras de ellos, para que ellos lo entendieran, dijo: “El ha muerto, y me alegro por vosotros, de no haber estado allí”. ¿Ven? “Me alegro por vosotros, de no haber estado allí”. Porque ellos hubieran estado pidiéndole a El sanarlo, que lo sanara, pero El sabía que no podía hacerlo, porque la visión todavía estaba... después de esos cuatro días, El sabía que esa era la hora que el Padre le había dicho a El. ¡Cuán hermoso lo que él dijo en el sepulcro!: “Padre, gracias te doy por haberme oído. Pero Yo lo digo por estos que están alrededor”. ¿Ven? El ya sabía lo que El iba a hacer. El dijo: “Yo iré a despertarlo”.
36Ahora, me puedo imaginar que ese pequeño hogar estaba realmente destrozado. El que sostenía la familia había partido. ¡Qué tristeza! Oh, es maravilloso cuando uno tiene un hogar triste o un corazón triste, y luego Jesús aparece de repente, ¿no es así? Me puedo imaginar viendo a Marta, una hermosa mujercita con un velo negro cubriendo su rostro, y a la pequeña María, y ellas abrasándose una a la otra, diciendo: “¿Qué haremos? Papá y mamá han partido, y nuestro precioso hermano. Ahora, hemos dejado la iglesia, y fuimos excomulgados de ellos. Y salimos para seguir a Jesús de Nazaret, y El se ha ido a alguna parte, y nos ha dejado”. Yo puedo oír a un crítico llegar y decir: “Oye, ¿en dónde está ese Sanador Divino, ese Profeta de Galilea? ¿En dónde está El ahora? ¿Ven?, cuando realmente llega el tiempo para que El haga algo, El se va. Ahí está”. ¿Ven?, a Dios sencillamente le gusta hacer eso, sólo para dejar que la gente–dejar que la gente muestre lo que es, que... sólo probándola para ver lo que realmente es. El le da una bendición, El aparece, El mismo se muestra, El mismo se introduce a la gente, sólo para ver qué clase de reacción tomará, sólo para ver lo que ella hará al respecto.
37Ahora, encontramos entonces que después de–de unos cuántos días, cuatro días... El pobre Lázaro estaba muerto. Ellos lo habían enterrado. El segundo día, el tercer día, el cuarto día... Ahora, cualquiera sabe que la corrupción se establece después de tres días: primero se cae la nariz de la cara. Y entonces la corrupción se establece: los gusanos de la piel se empiezan a comer el cuerpo. Ellos lo pusieron en la tierra, pusieron una grande roca sobre la cueva en donde lo tenían. Y de vez en cuando las muchachas iban y se arrodillaban al lado del sepulcro y lloraban. Y después de un tiempo, las noticias se esparcieron: “Jesús ha venido. Lo vimos entrando a la ciudad”. Oh, esa pequeña Marta, que había sido tan, aparentemente tan dilatoria al respecto, ella probó entonces de lo que ella estaba hecha. Ahí viene ella. Ella va en camino entonces, sale corriendo a buscarlo a El. Yo puedo oír a algunos de ellos a lo largo del camino decir: “Bueno, me supongo que ahora estás convencida de que tu religión era falsa”. Ella sencillamente los ignoró y siguió adelante. Pasó directamente por todos los críticos. Ella siguió hasta que lo vio a El, quizás sentado en la esquina de la calle.
38Ahora, aparentemente, ella debe... ella debía haber tenido derecho de reprocharle a El y–y hablarle mal a El. Bueno, ella no corrió y dijo: “Mira esto, mira esto Tú. Se supone que Tú eres un Profeta, un Hombre de Dios. ¿Por qué no viniste cuando te llamamos? Bueno, nosotros somos el hazmerreir del pueblo ahora. Salimos de nuestra iglesia para seguirte a Ti”. Parecía que ella tenía derecho. Pero, como Uds. saben, como prediqué sobre: “El Cordero y la Paloma”, si somos un cordero, un cordero cede todo derecho que él tiene. Eso es exactamente correcto. El no tiene nada mas que lana, así que tiene que ceder eso. Y Uds. ceden todo derecho que Uds. tienen para servir a Dios. Eso es exactamente correcto. Estaba exhortando a las mujeres tocante a la manera que ellas estaban usando esas ropitas, como Uds. saben, y ellas dijeron: “Bueno, nosotros– nosotros somos americanas. Podemos hacer lo que queremos”. Yo dije: “Eso es exactamente correcto, pero si Uds. son un cordero, Uds. cederán sus derechos”. Fumando cigarrillos y comportándose de esa manera, esa es la cosa más peor que una mujer alguna vez ha hecho. Eso es exactamente correcto.
39Una señora me dijo, no hace mucho, hablando conmigo, dijo: “Pero, Hermano Branham, no hacen otra clase de ropa”. Yo dije: “Pero todavía hacen máquinas de coser y venden telas. No hay excusa para eso en lo absoluto”. Eso es exactamente correcto. Recuerde: algún día, Ud. pueda que sea pura aquí para su esposo, pero será responsable de adulterio por ello, tan cierto como... “Cualquiera que mira a una mujer para codiciarla, ya adulteró con ella en su corazón”.
40¿Qué es lo que pasa con las mujeres Pentecostales hoy en día?, es lo que yo me estoy preguntando. ¡Cómo es que Uds. se han alejado de la antigua línea de separación! Cómo es que sus madres solían usar cabello largo. Y hoy en día las mujeres Pentecostales se pintan como un montón de “Martes de Carnaval”, y se cortan su cabello, y usan ropa cortita de esa manera, igual que el resto del mun-... salen y cortan el césped en el patio de enfrente en la tarde, cuando los hombres están pasando. ¿Comprendes, mujer, que vas a tener que responder por cometer adulterio con esos hombres? Tú misma te presentas a ellos para ese propósito. Es un espíritu malo en la iglesia y en las personas, y ellas no lo saben. ¡Ciegas y no lo saben! Es la verdad. Quizás Uds. pudieran decir que yo no tengo derecho de decir eso como evangelista. Bueno, yo–yo tengo que seguir el liderazgo del Espíritu Santo; eso es todo lo que puedo decir. Uds.... Cuando yo los encuentre a Uds. en el Juicio, entonces no tendré que tener la sangre de Uds. en mis manos. ¡Apártense de toditito terreno que se mire como de Satanás! ¡Apártense de eso! Huyan de eso... A mí no me importa cuántas estrellas de televisión... Ud. aquí no es una estrella de televisión; Ud. es una hija de Dios.
41Yo prediqué en la iglesia de un pastor el otro día en la mañana, tocante a un esclavo, en el tiempo en el que ellos vendían esclavos, hace mucho. Y ellos solían pasar y comprarlos en la subasta. Y la gente estaba allí llorando, clamando, por causa de su tierra natal; ellos ya nunca más regresarían. Y los tenían que azotar. Y los compraban así como uno compraría un automóvil, sólo por cualquier cosa, los precios, y vendían a esos seres humanos. Y un día, pasó un comprador, un agente financiero, a una fundación grande, a una plantación grande, quise decir. Y él dijo: “¿Cuántos esclavos tienes de venta?” Dijo: “Bueno, yo tengo algunos para cambiar”. Ellos procuraban comprar a los fornidos. Tomaban a esas madres, padres... Si la mujer con la que se habían casado era una mujercita débil, tomaban a esos hombres fornidos y saludables y los cruzaban, como a los caballos y animales. Nunca estuvo correcto. Dios hizo al hombre. El hombre hizo esclavos. No estuvo correcto para empezar, nunca. El propósito de Dios no era que el hombre fuera un esclavo. No, señor. Y no... Observen lo que sucedió. Entonces en medio de todo eso, ese hombre dijo: “Bueno, me gustaría comprar algunos de ellos...” El se fijó en un joven allí. Ellos no tenían que azotarlo. Su rostro estaba erguido, como un verdadero caballero, caminando por ahí. Y ese agente financiero dijo: “Me gustaría comprar ése”. El dijo: “Pero él no está de venta”. El dijo: “Bueno, ¿por qué?” Dijo: “¿Es él el patrón?” El dijo: “No, él es un esclavo”. “Bueno”, dijo: “Bueno, ¿lo alimentas mejor que a los demás?” El dijo: “No. El come allá en la cocina con los demás. El es un esclavo”. Dijo: “¿Qué es lo que lo hace a él tan diferente de los demás?” Y el dueño dijo: “Yo mismo me preguntaba eso por mucho tiempo, pero un día me di cuenta. Allá en la tierra natal, su padre es el rey de la tribu. Y aunque él es un extranjero, lejos de su hogar, él todavía sabe que es el hijo de un rey y se comporta como tal”. Si el... Si un nativo africano podía comprender que su padre era un rey, y aquí como un extranjero en una tierra extraña él todavía podía saber que al otro lado del mar era el hijo de un rey, ¿cómo deberían las mujeres y los hombres ellos mismos comportarse, cuando Uds. son hijos e hijas de Dios? Actúen como ello. Seguro que sí. Compórtense Uds. mismos; límpiense Uds. mismos, y actúen como hijos e hijas de Dios. Con razón, ¡qué condición!
42Aquí estamos. Oh, Martita, sale corriendo. Parecía que ella tenía derecho para haber dicho algo contra El. “¿Por qué no viniste a mi hermano? Mira lo que hemos hecho por Ti, y Tú nos defraudaste”. Bueno, si ella hubiera dicho eso, la historia nunca se hubiera terminado de la manera que lo hizo. No, señor. Es de la manera que Uds. se acercan a un don Divino de Dios. Si Dios envía un don, Uds. tienen que acercarse correctamente, si Uds. esperan obtener algo de ello. Deben acercarse a él correctamente. Y Marta sabía eso. Ella probablemente había leído tocante a la mujer sunamita y su bebé. Y ella... Si esa mujer sunamita sabía que Dios estaba en Elías, ¿cuánto mucho más estaba El en Jesús? Seguro. Así que, ella se acercó con el acercamiento correcto. Ella corrió hacia El y cayó a Sus pies (me gusta eso), cayó a Sus pies y dijo: “Señor”. Ese es Su título correcto. Eso es lo que El era. El era su Señor. “Señor, si Tú hubieras estado aquí, mi hermano no hubiera muerto”. ¡Oh, hermanos! Oh, yo me pudiera imaginar, viendo Su gran corazón mientras El miraba a esa hermosa mujer, las lágrimas corriéndole por sus mejillas. Dijo: “Señor, si Tú hubieras estado aquí, mi hermano no hubiera muerto”. Observen lo que ella dijo: “Mas también sé ahora, Señor (aunque él está muerto, aunque los gusanos de la piel estén reptando por su cuerpo), mas también sé ahora, Señor, que todo lo que pidas a Dios, Dios te lo dará”.
43¡Oh, ese es el secreto! Uds. pudieran decir: “Yo he buscado en cada hospital. El doctor dice que yo voy a morir, mas también sé ahora, Señor... Yo estoy todo tullido con artritis; yo no puedo moverme, mas también sé ahora, Señor....” Ese bebito tenía una cabeza así de grande anoche por la hidrocefalia. No hay nada que uno pueda hacer. Se expandiría hacia afuera y explotaría su cabecita, y moriría: “Mas también sé ahora, Señor...” El todavía es el mismo Dios. El todavía es el mismo Señor. “Mas también sé ahora, Señor...” Y El está sentado a la diestra del Dios Todopoderoso, intercediendo sobre las cosas que reclamamos que El ha hecho por nosotros. Ahora, yo realmente me siento religioso. Seguro que sí. Uds. me van a llamar un “santo rodador” de todas maneras, así que vale más que empiecen, y que se acabe de una vez.
44Así que, sí señor. “Mas también sé ahora, Señor, que todo lo que pidas a Dios, Dios te lo dará”. “Todo lo que pidiereis al Padre en Mi Nombre, lo haré”, dijo Jesús. “Mas también sé ahora, Señor, que todo lo que pidas, Dios te lo dará”. ¡Oh, eso le ha de haber conmovido Su gran corazón! El dijo: “Tu hermano vivirá otra vez”. Ella dijo: “Sí, señor. El vivirá. El era un buen muchacho. El resucitará en la resurrección general, en el día postrero”. Esos judíos creían en la resurrección general. “El resucitará en la resurrección, en el día postrero”. Mírenlo a El. El irguió Su cuerpecito. El dijo: “Yo soy la Resurrección y la Vida”. ¡Oh, hermanos! Nunca antes hubo un hombre que pudiera decir eso. Nunca habrá uno después, que lo pueda decir. El es el Unico que lo puede decir. “Yo soy la Resurrección y la Vida”, dijo el Señor: “El que cree en Mí, aunque esté muerto, vivirá. Y todo aquel que vive y cree en Mí, no morirá eternamente. ¿Crees tú esto?” Ella dijo: “Sí, Señor”. ¡Oh!, ella sabía que algo estaba para suceder. Tiene que ser.
45Cuando la fe de un corazón honesto se encuentra con Dios, esas ruedas de engrane se juntan de esa manera. Algo tiene que suceder. Yo reto a esta audiencia en esta noche, en el Nombre de Jesucristo: permitan que su fe se conecte con Dios de esa manera en los siguientes minutos, y tendremos otro Pentecostés. Surgirá tal avivamiento en esta ciudad, que no habrá los suficientes policías en esta región para aquietarlos. Correcto. Habrá un verdadero avivamiento. “Mas también sé ahora, Señor....” “Bueno, Señor, nos hemos atrapado en esto; hemos hecho esto y hecho eso”. A mí no me importa lo que Uds. hayan hecho, “Mas también sé ahora, Señor...” El está esperando que Uds. lo llamen. “Mas...” “¿Crees tú esto?” Seguro. Sí, señor. Mas también sé ahora, todo lo que le pidas a El.... “¿Dónde le pusisteis?” El ahora va allá al sepulcro. Tanto así El era hombre, como para llorar; tanto así El era Dios, como para levantar a los muertos.
46Hace algún tiempo aquí, una mujer que pertenece a un cierto grupo de gente... (Yo nunca acostumbro nombrar las denominaciones). Pero esta mujer... Ellos no creen que Jesús era Divino. Ellos dicen que El era sólo un profeta. Ahora, El era... Si El era sólo un profeta, todos estamos en pecado. O El era Dios, y nada menos que Dios, o era el engañador más grande que el mundo alguna vez haya tenido. Correcto. El era más que un hombre. Ella dijo: “El no era Divino”. Hay tanto de eso en este evangelio social hoy en día: tratando de hacer a Jesucristo un profeta. Bueno, El era el Dios de los profetas. Seguro que El lo era. Ella dijo: “Yo te lo probaré por medio de tu Biblia, que El sólo era un hombre”. Yo dije: “Hágalo Ud.” Y ella dijo: “Cuando El fue a la tumba de Lázaro, la Biblia dice que El lloró. El tenía que ser mortal o El no hubiera podido llorar”. Yo dije: “Señora, ¿es esa su Escritura?” No es mi intención ser sacrílego aquí al decir esto, pero les diré a Uds. lo que yo le dije a ella. Ella dijo: “Esa es”. Yo dije: “Esa declaración es más débil que el consomé que se hizo de la sombra de una gallina que se murió de hambre”. Yo dije: “Bueno, Ud.–Ud. no tiene una sola cosa en la cual apoyarse”. Ella dijo: “Bueno, El lloró. Eso demostró que El era mortal”. Yo dije: “El era ambos: mortal e inmortal. El era Dios en la carne”. Ella dijo: “¡Oh, tonterías!” Yo dije: “El fue al sepulcro llorando; eso es verdad. Pero cuando El irguió Su cuerpecito...” La Biblia dice: “No había mucho para mirar en El, sin atractivo para que le deseemos”. “Pero cuando El irguió Sus hombritos y dijo: ‘¡Lázaro, ven fuera!’, y un hombre que había estado muerto por cuatro días y corrompido en el sepulcro, salió, Ese era más que un hombre. Muéstreme el hombre que pueda hacerlo”. ¿Qué era? La corrupción conocía a su Maestro. La Vida conocía a su Creador. Algo tenía que suceder. El habló y un hombre que estaba muerto y en el sepulcro por cuatro días, se levantó otra vez, y se paró sobre sus pies, y vivió. ¡Aleluya! Ese era Dios en Su Hijo. Sí, señor. Ese era Dios dándose El mismo a conocer por medio de Su Hijo. Ese era Dios hablando, no un hombre.
47El era un hombre cuando El buscó en esa higuera en ese día algo para comer. Ese era un hombre. Pero cuando El tomó cinco panecillos y dos peces y alimentó a cinco mil, Ese era más que un hombre. Ese era Dios alimentándolos allí. El era más que un profeta, más que un hombre; El era un Dios-Hombre. Seguro. El se acostó en la parte de atrás de esa barca esa noche, y los mares estaban rugiendo y sacudiéndola fuertemente como un tapón de botella allí en ese mar poderoso, cuando diez mil diablos del mar juraron que lo ahogarían a El esa noche. El era un hombre, débil y cansado a causa de orar por los enfermos, acostado allá atrás, y el viento ni siquiera lo perturbó. El era un hombre cuando El estaba dormido, pero cuando El despertó, puso Su pie sobre la cargadera [cabo o cuerda para el laboreo de las velas–Trad.] de la barca, miró hacia arriba, y dijo: “Calla, enmudece”, y los vientos y las olas le obedecieron, Ese era más que un hombre. Ese era Dios en el hombre, El mismo dándose a conocer. Correcto. El era un hombre en la cruz cuando El clamó por misericordia. Cuando El clamó y dijo: “Tengo sed”, Ese era un hombre. Cuando El murió, El era un hombre. Pero en la mañana de Pascua cuando El rompió los sellos de la muerte, del infierno y de la tumba, y resucitó, El era más que un hombre; El era Dios hecho manifiesto. Con razón el poeta dijo: Viviendo, El me amó; muriendo, El me salvó; Sepultado, El se llevó mis pecados muy lejos; Resucitando, El me justificó gratuitamente para siempre: Algún día El viene, ¡oh, día glorioso!
48El dijo: “Porque Yo vivo, vosotros también viviréis. ¿Crees tú esto?” “El es el mismo ayer, hoy, y por los siglos”. ¿Crees tú esto? Yo creo que el Espíritu Santo está aquí ahorita. ¿Crees tú esto? Yo creo que El nos llenará con Su Presencia. ¿Crees tú esto? Yo creo que el Espíritu Santo quiere derramar Su Presencia, sanar a todos los enfermos, hacer que toda la gente que no tiene el Espíritu, sea llena. ¿Crees tú esto? ¿Creen Uds. con todo su corazón? Pongámonos de pie y démosle alabanza a El. Yo creo que El caerá ahorita sobre nosotros. ¡Oh, Señor Dios, Creador de los cielos y de la tierra, Autor de Vida Eterna, Dador de toda buena dádiva, nosotros creemos esto, Señor! Nosotros creemos que ése eres Tú aquí en la reunión. Nosotros creemos que ése eres Tú que estás bendiciendo nuestras almas. Nosotros creemos que ése eres Tú derramando Tu Espíritu sobre nosotros. Nosotros creemos que Tú eres el mismo ayer, hoy, y por los siglos. Nosotros creemos que Tú estás vivo Eternamente, y que nuestros nombres están escritos en el Libro de la Vida del Cordero. Todos los cielos y tierra pasarán, pero nosotros viviremos Eternamente, porque Tú vives Eternamente. Señor, Tú nos prometiste. Nosotros lo creemos con todo nuestro corazón. Con todo lo que está en nosotros, lo creemos, Señor. Yo le amo, yo le amo.
49¿Le creen Uds. a El? Yo creo que ése es el Espíritu Santo. Hay Algo cayendo sobre nosotros. ¿Crees tú esto? Yo creo que El quiere sanar a toda persona ahorita mismo. ¿Crees tú esto? Levanten sus manos a El. Pónganse de pie. ¿Crees tú esto? El Espíritu Santo está aquí. ¡Esto es eso! Pedro dijo: “Esto es eso”. Esto es El, el Espíritu Santo. ¡Oh, Señor!, Creador de los cielos y de la tierra, envía Tu poder, y Tus bendiciones, y Tu bondad sobre este pueblo, y bendice sus corazones, y permite que ellos vean que el Hijo del Hombre está vivo por siempre jamás. Concédelo, oh, Señor. Nosotros te los presentamos a Ti, en el Nombre de Jesucristo, el Hijo de Dios.
50Todos los que no tengan el Espíritu Santo, levanten sus manos y alaben a Dios. Yo creo que El caerá sobre Uds. Alguien ponga sus manos sobre ellos. Esta es la hora. ¿Por qué esperamos más tiempo? Esta es la hora. Esta es la hora para un Pentecostés, de regresar de nuevo a Dios. ¡Enmiéndense bien con Dios, Pentecostales! Permitan que sus corazones sean conmovidos por el poder del Dios Viviente. Permitan que Su Espíritu se mueva dentro de Uds., saturando sus almas. El está aquí noche tras noche, aquí para sanar a los enfermos, dar vista a los ciegos; por medio de la grande y poderosa obra, El mismo prueba ser El mismo por los siglos de los siglos. ¡Aleluya! Alábenle a El. Levanten sus manos. Olvídense en dónde están Uds.; sólo sepan que están cerca de El, y que Su bondad, y Su gloria, y Su poder, y Su misericordia, permanecen para siempre. Amén. ¡Bendito sea el Nombre del Señor! ¡Aleluya! ¡Oh, alabado Su Santo Nombre!
51¡Oh, cuán maravilloso!, ¡cuán poderoso es El! ¿A cuántos les gustaría consagrar de nuevo sus vidas a Dios en estos momentos?, levanten su mano. ¿A cuántos les gustaría consagrar sus vidas a Dios? Eso es. Levanten sus manos. Veamos un Pentecostés. Veamos al pueblo de Dios. Yo levanto mi mano. “¡Señor, heme aquí! Envíame”. Toma entonces un Angel con los carbones del altar y envía Tu poder sobre nosotros, Señor. Dios concédelo y llénanos con Tu bondad, benevolencia, Padre. Oye nuestra oración, ¡oh, Señor!, oye nuestra oración. Nos paramos como hijos creyentes. ¡Alabado sea Su Nombre! ¡Oh, como olas de la gloria cayendo, oh, las gotas del rocío de misericordia! ¡Oh, alabado sea Dios! Que nuestras almas esperen. ¿Crees tú esto? ¿Crees tú esto? Este es el Espíritu Santo que viene. Este es esa fuerza Invisible que nos conduce dentro del Reino de Dios, esas bendiciones del Pentecostés. ¡Regresen al Hogar! A Uds. se les espera que regresen al Hogar. Uds. son un pueblo precioso. Dios quiere que Uds. mismos se consagren. Mujeres: límpiense Uds. mismas. Hombres: límpiense Uds. mismos. Empecemos a regresar a Dios y sirvámosle a Dios con un corazón verdaderamente limpio.
52¡Alabado Dios! El Espíritu Santo está aquí en la reunión. Sólo hagan Uds. lo que sientan ser guiados a hacer. Sólo permitan que el Espíritu Santo se mueva en Uds. No hay nada que yo pueda decir. Yo sencillamente no sé qué decir ahora. El Espíritu Santo está por todo el edificio. ¡Bendito sea el Nombre del Señor! ¡Alabado sea el Señor! ¡Oh, aleluya!, ¡aleluya! ¡Alabado sea el Señor! ¡Alabado el Señor! ¡Cuán maravilloso!, ¡cuán glorioso! ¡Cuán hermoso!, ¡cuán maravillosa es la alabanza de los santos de Dios reflejada sobre sus rostros, la Presencia del Espíritu Santo aquí moviéndose en nosotros y mostrándonos Su gloria! ¡Cómo esta gran multitud, unánimes, está alabando Su Nombre! Voltéense y estrechen manos con alguien, digan: “¡Alabado el Señor, hermano! ¡Alabado el Señor, hermana!” Entremos y que Dios nos conmueva. ¡Alabado el Señor! Correcto. Todos Uds. Metodistas, y Bautistas, y Presbiterianos, Pentecostales, y Adventistas del Séptimo Día, y lo que Uds. sean, estrechen manos uno con el otro en la Presencia del Señor Dios. Eso es. ¡Oh, aleluya! ¡Aleluya! ¡Aleluya! ¡Oh, estoy tan contento que soy uno de ellos; estoy tan contento! ¡Oh derribando las paredes, sacando la escoria, oren! Libertad en el Señor, alabando Su Santo Nombre. ¡Bendito sea el Nombre del Señor! Oh, cómo...?... ¡Alabado Dios!
53¡Oh!, simplemente me gusta ver eso: la gente estrechando manos uno con el otro y sus rostros iluminándose. El poder de Dios diciendo: “Eso es. Eso es, ellos son hijos de Dios”. Todos somos una gran Iglesia, una gran persona en Cristo Jesús en la Novia, la Gloriosa. La Venida del Señor está acercándose. Es gente congregándose y amándose una a la otra con amor y con el poder de Su Presencia. Oh, esto es como el Cielo. Oh, esto es bueno. ¡Amén! ¡Oh, cuán glorioso, cuán maravilloso!, sólo adorando al Señor en Espíritu y en poder. ¡Qué tiempo!...?... Empezar.... Sencillamente no hay... Yo les dije a los hermanos: “Hermanos: no hay lugar en dónde parar”. No hay lugar aquí que... Nunca empezamos, así que no terminamos. ¡Sencillamente maravilloso! ¿Cuántos se sienten muy bien en la Presencia del Señor? ¡Oh, hermanos, es maravillosa la Presencia del Señor aquí!
54Ahora, la Presencia del Señor está aquí para sanar a los enfermos, hacer saludable a la gente. Sólo créanle a El. ¿Le creen a El? Si podemos creerle a El, todas las cosas son posibles. ¿Creen Uds. eso? ¿Creen Uds. que eso es la Presencia del Señor? Ahora, mientras Uds.... Sólo denme un momento, sólo un momento ahora, y escuchen sólo un momento. Permítanme probarles a Uds. que es el Espíritu Santo el que está aquí. Permítanme mostrarles a Uds. que el Espíritu Santo, el Mismísimo que habla, el Mismísimo que hace la cosa, sabe eso. ¿Cuántos hay aquí ahora que entraron aquí enfermos?, veamos sus manos, aquellos que tenían una enfermedad. Hay gente.... Hay un hombre parado allí. ¿Cree Ud., señor? No hay tarjetas de oración repartidas, pero, ¿cree Ud. que Dios puede sanarlo? ¿Cree Ud. que El puede decirme su problema? Está en su costado. Ud. va a tener una operación. Correcto. Su nombre es Sr. Cartwright. Correcto. ¿Es correcto eso?, mueva su mano. Muy bien. Váyase a casa y sea saludable, Ud. no la necesitará. ¿Lo cree Ud.?
55Ese hombre cargando a ese bebé en sus brazos, ¿me cree que soy siervo de Dios? ¿Cree Ud. que esto es el Espíritu Santo? Yo no lo conozco, ¿es correcto eso? Nunca lo he visto a Ud. en mi vida; somos desconocidos. ¿Cree Ud. que el Espíritu Santo puede decirme cuál es el problema de ese bebé? Tiene una erupción de la piel. Correcto. ¿No es eso correcto? Seguro que sí. Ud. no es de aquí. No. Ud. tiene un problema del estómago con el que Ud. está sufriendo. Eso es correcto, ¿no es así? Ud. es de Kansas City. Muy bien. Regrésese, Jesucristo lo hace saludable. ¡Aleluya! ¡Crean Uds.! ¿Lo creen Uds. con todo su corazón? Aquí está el Angel del Señor, suspendida sobre esta pequeña... mujer muy pequeña, algo anciana, sentada acá, sufriendo de una hernia. ¿Cree Ud. que Dios la sanará de esa hernia, hermana? Ud., con la florecita roja en su sombrero, levante su mano. Muy bien. Váyase a casa y sea saludable. Amén. ¡Oh, es Dios; es Cristo el Hijo de Dios! El ha resucitado de entre los muertos. ¡El está aquí! Ahora, pongan sus manos unos sobre los otros y ofrezcan una buena oración a su sazón, cada uno de Uds., mientras yo pido a... Alguien venga aquí. Venga aquí, hermano. Mientras Uds. tienen sus manos unos sobre los otros, para mostrar que Dios también sana, yo le pediré aquí al hermano que él ore también. Ore. [El hermano empieza a orar–Ed.]. ¡Alabado sea el Señor Dios!