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~ POR QUE ~
1... Todo es posible, Señor, creo yo; Señor, creo yo, Señor, creo yo. Todo es posible, Señor, creo yo. Inclinemos nuestros rostros ahora para orar. Nuestro Padre Celestial, Tú conoces el corazón del hombre. Y cómo te agradecemos por este tiempo de–de compañerismo espiritual y de adoración con estas personas amadas en la Presencia del Espíritu Santo. Oh Dios, oramos que Tú bendigas esta iglesita y todas sus iglesitas afiliadas en todas partes, y la escuela. Bendice a Tu pueblo en todas partes, Padre. Recibe gloria para Ti mismo y háblanos ahora más ampliamente en la Palabra. Lo pedimos en el Nombre de Jesús. Amén. Pueden sentarse.
2Hermano Williams, ambos padre e hijo, Hermano Osborn, y hermanos y hermanas, que esto nunca muera. Que permanezca vivo. Estoy tan contento esta mañana de saber, que después de todos estos (más o menos) catorce años puedo regresar a esta iglesia y encontrar ese mismo Espíritu glorioso moviéndose entre la gente. Es como una joya, tal Presencia de Dios. Es tan escasa. Uds.... Estoy seguro esta mañana, que Uds. no se dan cuenta de que tan ricos son Uds. Es un descanso tan grande para mis ojos al mirar el rostro de la gente y ver la gloria de Dios resplandeciendo. El Hermano Tommy y yo estábamos sentados allí, aun mirando a niñitas y niñitos entrar en esa adoración del Señor, viendo a mujeres, jovencitas, personas de mediana edad, ancianos y a todos, rostros lavados y limpios, hombres expresándose de sus corazones. Uds.... Estoy seguro que se acostumbran... Uds. están acostumbrados a ello, porque es un suceso diario para Uds.; pero para mí es una joya.
3En una ocasión había un–un pescador anciano que venía del mar, y un hombre que iba al mar para descansar. Y el hombre había trabajado. El era un artista. Y él dijo que iba a tomar un descanso. Así que él se fue al mar. El nunca antes lo había visto; él había leído acerca de él, había visto las fotografías de él, pero él nunca antes lo había visto. Y rumbo allá esa mañana, allá a la playa, él se encontró a un viejo lobo de mar, o mejor dicho, a un marinero, que venía del mar. Y él dijo: “¿Adónde vas, mi buen amigo?” El dijo: “Oh señor, yo voy allá a relajarme. Yo voy allá al mar”. El dijo: “Yo estoy ansioso por oler la sal de las olas saladas a medida que juguetean en el vaivén y se divierten en la orilla del mar. Yo quiero oír el chillido de la gaviota de mar mientras pasa por arriba”. Y él trató de explicar cómo él iba... lo que él iba a hacer. Y el viejo lobo de mar le dijo, dijo: “Yo no veo nada de atractivo en él, yo he estado en él por cuarenta años. Yo no veo nada de atractivo en él”.
4Yo creo que eso es lo que pasa. ¿Ven? Uds. simplemente no se dan cuenta. Uds. están en medio de eso todo el tiempo, ¿ven?, pero para mí es un–es un ramo del Cielo, eso es–es algo real. ¿Ven?, Uds. se pueden acostumbrar tanto a alguna cosa, al grado que ya no es muy atractiva para Uds. Pero cuando se trata de un lugar que uno ha–uno ha leído sobre eso, uno ha escuchado sobre eso, y entonces al entrar en medio de eso, simplemente hay algo que uno–uno no... Uno está como enmudecido buscando palabras qué decir. Yo tuve un pequeño jubileo hace unas cuantas semanas en la iglesia del Hermano Outlaw allá en–en Arizona. Yo–yo simplemente no entendía. Yo iba... a ir... mi obra entre la gente... Y yo trato de visitar cada organización, denominación, tratando de obrar lo mejor que puedo, parándome en las brechas a favor de la gente. Cuando yo subí allá aquel día, y miré a ese grupo, y oí a ese coro cantar como en esta mañana, yo vi a esos jóvenes y mujeres parados allí, sólo en los... sus rostros relucientes... Miré y vi a una persona anciana sentada allí, sus ojos tan brillantes... El poder de Dios... Yo simplemente me aflojé el cuello de la camisa y me quité el saco, y.... Y luego entrar en eso otra vez en esta mañana... Quizás si yo lo hiciera... de pasar otra semana ahora, así parece. Ciertamente es... tan bueno....
5Hermano Williams, Dios siempre sea con Ud. y su hijo en–en esta gran obra. El hermano aquí presente, los misioneros y demás... ¡Cómo aprecio esto! Nunca, nunca se aparten de esto, amigos. Quédense con esto, quédense con esto. ¿Ven? Nunca permitan que ese espíritu de adoración y esa limpia santidad muera entre Uds. Mantengan esa Luz ardiendo, porque es la fuente de Vida de la iglesia. Eso es correcto. Es Cristo en Su Iglesia. Yo simplemente pudiera pararme y hablarles a Uds. por mucho tiempo, pero tengo otra reunión acercándose dentro de un poquito, y yo... Generalmente antes de esos servicios de sanidad, simplemente me gusta quedarme en la Presencia de Dios durante un rato, y llegar allí, y orar, y velar, y esperar hasta que yo sé que Su Presencia está allí. Y ellos van a tener una fila de oración esta tarde, creo yo.
6Yo–yo no puedo prometer exactamente cuándo, pero me pregunto si pasando... yo conseguí la dirección de Uds. aquí ahora. Yo no sabía dónde estaban Uds. Yo paso por esta autopista muy frecuentemente yendo hacia el oeste. Y si llego a pasar por aquí en una noche que haya servicio, yo vendré si Uds. cantan para mí otra vez de esa manera. Eso–eso simplemente reaviva... A mí–a mí me gusta eso. Ahora, yo nunca pude cantar. Yo no puedo entonar ninguna melodía para nada, pero Uds. saben, uno de estos días cuando todos Uds. lleguen al Hogar a su gran mansión por ahí en la cima de la colina, Uds. saben, y va a haber una cabañita, creo que para mí, muy allá en el rincón del bosque allá, así que... Una mañana Uds. pudieran pararse en su porche, mirando al otro lado de las laderas de la colina y viendo las estrellas del alba cantar juntas, muy allá en el bosque, Uds. van a oír un canto surgiendo: “¡Sublime Gracia, cuán dulce el sonido!” Uds. dirán: “Bueno, alabado sea Dios, el Hermano Branham logró llegar. Allí está él. El está allí cantando a más no poder”. Será sublime Gracia, muy bien, cuando yo llegue allá. Así que... tan agradecido por Sus bendiciones.
7Yo quiero llamar su atención, esta mañana, a Jeremías el capítulo 8, el versículo 22. ¿No hay bálsamo en Galaad? ¿No hay médico? ¿Por qué, pues, no hubo medicina para la hija de mi pueblo? Ese es un texto pequeño pero poderoso, pero no se trata de cuán pequeño es, sino es el valor de lo que está en él. Mucha gente se dirige por la cantidad, pero es la calidad de lo que estamos hablando.
8Aquí hace algún tiempo había un muchachito del que yo les estaba contando, que encontró eso arriba en el desván (al cruzar el río de donde yo vivo)... El halló una vieja estampilla de correo, se miraba amarilla. Y él tenía un helado en su mente, así que se fue por la calle a buscar al coleccionista de estampillas. Y él le preguntó: “¿Cuánto me diera por esta estampilla?” “Oh”, él dijo: “Yo te daré un dólar”. Pues, él pensó que sólo obtendría cinco centavos, así que él la vendió por un–un dólar. Un poco después ese coleccionista de estampillas vendió esa misma estampilla por quinientos dólares. Después subió a los miles de dólares. Yo no sé cuál es el valor de ella ahora.
9Ahora, no fue debido al pedacito de papel amarillo, porque eso no valía la pena, ni para recogerlo del piso. Era lo que estaba en el papel lo que contaba. Y eso es lo que es esto aquí; es lo que está en el papel. Esta Biblia la compró el Hermano Kidson. Su... el Hermano Kidson me dio esta Biblia hace como catorce años en Houston, Texas, donde yo llevé a cabo uno de mis primeros avivamientos; y he predicado desde entonces. La Biblia probablemente cuesta como veinte dólares, pero esas Palabras que yo leo allí es Vida Eterna a todo aquel que cree. Es–es la Palabra de Dios.
10Yo sólo quiero tomar una–una palabra para un texto: ¿Por qué? ¿Por qué? Uds. saben, si Dios abre un camino de escape para Su pueblo, y ellos no lo aceptan, entonces El quiere saber por qué. ¿Por qué ellos lo hacen? ¿Por qué...? Y cada uno de nosotros vamos a dar cuenta por eso. Cuando Dios abre un camino para sanidad y la gente no lo acepta, entonces El pregunta: “¿Por qué?” El tiene derecho de preguntar: “¿Por qué?”, si nosotros no aceptamos lo que El nos dio. En una ocasión en la Biblia hubo un rey. Y él era el rey de Israel. Y él era el hijo de Acab y Jezabel. Y un día cuando él andaba caminando en el enrejado de la ventana en su terraza, él–él se cayó de la terraza y él se lastimó. El se enfermó muy seriamente. Y entonces él llamó a dos de sus hombres y los envió a Ecrón para indagar del dios, Beelzebú, [el Hermano Branham quiso decir Baal-zehub–Trad.] el gran dios de ese país, si... para consultarlo a él si él iba a vivir o morir. Y muy allá en alguna parte por la orilla del riachuelo, en una chocita de barro, estaba el profeta Elías. Y Dios le habló a Elías, y él fue y se paró en el camino. Y él detuvo a estos dos mensajeros, y él dijo: “Regresen y díganle al rey: ‘¿Por qué es que él mandaría aquí a buscar a este dios? ¿Por qué es que él mandaría aquí a buscar a este dios, a un dios extraño? ¿Es porque no hay Dios en Israel? ¿Es porque no hay un profeta en Israel con el que él pudiera consultar acerca de estas cosas? ¿Por qué entonces, él mandaría a buscar allá?’”
11Me pregunto hoy... Algunas veces en nuestras iglesias, cuando nosotros... como viniendo aquí esta mañana... ¿por qué quisiera un hombre ir a un club nocturno? ¿Por qué quisiera una joven estar en una pista de baile? ¿Por qué quisiera la gente beber whisky, para tratar de apaciguar sus dolores de corazón, cuando toda esta bendición y poder de Dios están aquí para nosotros? ¿Por qué quisiéramos nosotros comprometernos con algún credo denominacional, cuando el poder del Espíritu Santo está aquí para hacernos felices y libres? ¿Por qué quisiéramos hacerlo? Me recuerda de un hombre muriéndose en los peldaños de la oficina del doctor con una enfermedad que el doctor tiene el remedio para ella. Ahora, si un... si el doctor tiene el remedio, y el hombre tiene la enfermedad, y el hombre viene al porche del doctor, y si él se muere en el porche, rehusando el remedio del doctor, pues, no hay excusa. Ciertamente que no. Si el–si el doctor tiene el remedio para la enfermedad que él tiene, y tiene bastante suero para... la toxina para inocular al hombre contra esa enfermedad, y el hombre se muere en los peldaños de la puerta de la oficina del doctor, no es la culpa del doctor. Ni tampoco es la culpa de la toxina. Es porque el hombre no se aplicó la toxina. Eso es exactamente correcto. Esa es la razón que él se muere, porque él rehúsa aplicarse la toxina. Esa es la razón que él se muere.
12Y esa es la razón hoy en día, que la gente se está muriendo de pecado en las bancas de la iglesia, es porque ellos rehúsan aplicarse la toxina que Dios ha dado para el rem-... el remedio para la cura de sus quebrantos, de dolencias y enfermedades, padecimientos del corazón, alma, y mente. La gente simplemente rehúsa hacerlo. Ellos dicen: “Oh, ese es un montón de ‘santos rodadores’. Ese es un montón de Pentecostales”. Y ellos siguen adelante y tratan de callar esa cosa bendita que Dios les dio. Alguna vez han pensado: “¿Por qué un hombre toma?” ¿Por qué un hombre...? ¿Por qué una mujer, jovencitas, salen y–y se miran como Mardi Gras [carnaval que se celebra en Estados Unidos un día antes de la cuaresma–Trad.] y se meten en esos lugares vulgares y cosas?” Es debido a que existe un lugar en su corazón que está sediento de algo. Y Dios los creó para que tuvieran sed, pero sed de El. Y ellos tratan de callar esa bendita sed santa con las cosas del mundo. Pues, Uds. están pervirtiendo la misma cosa que Dios le dio a la gente para que tuvieran sed de El. Uds. están tratando de satisfacerla con las cosas del mundo. No funcionará. Nunca funcionará. Y entonces si el diablo no puede hacer que Uds. hagan eso, él sólo hace que pongan su nombre en un libro de una iglesia y llamarse a sí mismos Cristianos. El trata de satisfacerlos con eso. Pero no hay satisfacción hasta que Dios mismo viene al corazón para controlar y para satisfacer a la gente, y bendecirla, y darle las cosas que El creó en su corazón. El quiere llenar ese espacio. No hay nada más en el mundo que llenará eso. Nunca se olviden de eso todos Uds.
13Jovencitas, estas niñitas por aquí, pequeñitas hermosas, Uds. fueron criadas aquí para tener cabello largo y–y vestirse correctamente, pero Uds. serán un blanco para Satanás. Mantengan el poder de Dios sobre Uds. todo el tiempo. Nunca permitan que se vaya, esta gran preciosa joya que Dios ha traído dentro de sus corazones por medio del Bautismo del Espíritu Santo, dando este placer de felicidad. Cuando yo era un joven, un muchacho, intenté para lo cual era lo suficientemente grande para hacerlo y muchas cosas para las cuales no era lo suficientemente grande para hacerlas. Yo las intenté de todas maneras, pero nunca encontré nada que satisfizo hasta que Dios me llenó con el Espíritu Santo, y que puso algo en mi corazón que me dio una perfecta satisfacción. Sí.
14Uds. saben cómo ellos–ellos trabajan en una–una toxina para una enfermedad... Ahora el profeta preguntó: “¿No hay bálsamo (lo cual es toxina)? ¿No hay bálsamo en Galaad? ¿No hay médico allí? ¿No hay médico o no hay toxina? ¿Entonces por qué no hubo medicina para la hija de mi pueblo? ¿Qué es lo que pasa con ella? ¿Qué lo causa? No hay excusa. Ahora, ¿cómo encuentran la toxina? La primera cosa que hacen, la ciencia trabaja en unas–unas clases diferentes de químicos, y los mezclan en el laboratorio, y ponen gérmenes bajo prueba y le echan la toxina en ello. Y luego toman el germen bueno y el germen malo y trabajan juntamente hasta que ellos pueden descubrir algo que matará el germen malo y (a menos que haya un antibiótico), y–y dejará el germen bueno. Ahora cuando ellos piensan que lo tienen perfeccionado, ellos toman ese suero, y se lo aplican a un conejillo de Indias e investigan si el conejillo de Indias va a vivir o morir. Ahora, algunas veces no surte efecto en seres humanos. Y uno no puede estar seguro acerca de la medicina, porque algunas veces una medicina que ayuda a uno puede matar al otro. Y ellos están trabajando en alguna clase de medicina o algo para–para tratar de curar el cáncer.
15El otro día, cuando ese comunista se levantó con ese frasco y lo agitó ante el mundo y dijo: “Nosotros tenemos algo aquí que tomará a un hombre paralizado, después que él ha estado paralizado... la condición muscular ha parado de funcionar... y haremos funcionar esos músculos de nuevo. Esa es una desgracia para la iglesia. La liberación no fue dada al comunismo. La liberación fue dada a la Iglesia. Eso es correcto, a la Iglesia del Dios Viviente. Y les digo: “En vez de estar examinando ese pensamiento a fondo, la Iglesia debería estar avanzando en el poder de Dios, tomando todo este gran poder que nosotros tenemos entre nosotros y no...”. Nosotros... a mí me gusta tocar el silbato... estas... a mí–a mí simplemente me gusta... Todavía hay mucho de niño en mí, a mí me gusta oír tocar el silbato, pero sin embargo, también conserve suficiente vapor allí para hacer que la máquina corra, Uds. saben, mientras va por la vía. Si nosotros sólo podemos encontrar dónde está este gran poder que Dios nos ha dado, sanará las enfermedades, discernirá los pensamientos del corazón, levantará a los muertos, hará cosas grandes y poderosas, si nosotros sólo lo conservamos correctamente.
16Ahora, ellos dicen que la enfermedad número uno, que causa más muertes: es la enfermedad del corazón. Yo difiero con eso. La número uno, que causa más muertes, es la enfermedad del pecado; esa es lo que mata más en la nación; es la enfermedad del pecado. Pecado es incredulidad. Entra en la iglesia, envuelve a la gente con alguna clase de teología hecha por el hombre, con un montón de credos. Y cuando menos lo piensa, esa persona llega a ser un incrédulo, todavía religioso, pero incrédulo. La religión es una cosa extraña con que obrar, porque el anticristo es tan parecido a la cosa real, al grado que engañará a los mismos escogidos si fuere posible. Caín ofreció una ofrenda de igual manera como Abel la ofreció: hizo un altar, se postró, adoró, puso sus ofrendas sobre el altar. El hizo todo tan religioso como Abel lo hizo, pero él vino de la manera incorrecta. Dios no pudo recibirlo.
17Y Jesús dijo: “En vano me adoran, enseñando como doctrina, los mandamientos de hombres”. Nosotros tenemos que estar en la vía correcta. Yo digo esto: “El hombre nunca podrá venir a Dios hasta que tomemos la verdadera vía sólida de Dios que guía a ese lugar. Tenemos que matar la verdadera enfermedad”. Tenemos que matar la verdadera enfermedad, y la enfermedad que tiene que ser matada es la enfermedad del pecado: incredulidad. Y nosotros nunca la mataremos hasta que tengamos la Toxina correcta. Tenemos que tener la Toxina correcta. Y esa Toxina correcta está en alguna parte en la economía de Dios, o El nunca hubiera escrito la prescripción. Eso es correcto. Nunca lo hará hasta que lleguemos a ese lugar, lleguemos a ese lugar. Investiguémoslo y veamos dónde está; veamos si existe una prescripción, veamos qué es la Toxina. Entonces cuando encontremos eso, entonces tenemos lo que mata.
18Ahora, alguna gente dice: “Bueno, ahora, esperen un momento. Uds. saben, yo no puedo evitar de fumar. Yo–yo soy un miembro de iglesia, pero simplemente no puedo evitarlo.” “Yo–yo voy a bailes y yo–yo simplemente no puedo evitarlo”. ¿Saben Uds. lo que pasa? Ellos todavía no se han aplicado la Toxina. Todavía no han sido inoculados, porque esta Toxina no fue probada en un conejillo de Indias. Dios nunca se la aplicó a un conejillo de Indias. El se la aplicó a Sí mismo, y El la probó en Sí mismo para ver si surtiría efecto.
19Ahora, hubo un tiempo cuando la toxina no surtía efecto, porque fue puesta en ovejas, y cabras, y becerras, y demás, pero ahora ha sido probada en Dios mismo. El fue quien vino para aplicarse la Toxina. En la rivera del Jordán El fue inoculado cuando los cielos se abrieron y el Espíritu de Dios descendió para morar en El. El fue inoculado. El anduvo por las riberas del Jordán. El echó fuera demonios. Ellos le escupieron en Su rostro, y El volvió la otra mejilla. Ellos le arrancaron puñados de barba. Fue puesta bajo toda prueba que podría ser puesta y probó ser verdadera. El nunca pidió que se la aplicaran a un conejillo de Indias; El mismo se la aplicó. Era obra de un hombre. Así que Dios fue hecho carne y habitó entre nosotros para aplicarse la Toxina El mismo. El fue quien la descubrió. El fue quien la probó en Sí mismo. El no le pidió a nadie más que se la aplicara; El mismo se la aplicó en Su propio cuerpo.
20Entonces nos damos cuenta, en el día, en la cruz cuando El vino a encarar la muerte, la Toxina surtió efecto. La Toxina era verdadera: era correcta. Ellos se dieron cuenta cuando lo escupieron que El todavía podía orar por ellos. Cuando le clavaron los clavos en Sus manos, El dijo: “Perdónales, porque no saben lo que están haciendo”. El–El practicó lo que El predicó. El lo hizo exactamente, porque la Toxina con la que El fue inoculado, surtió efecto. Alguien preguntó en una ocasión: “¿Puede mi hijo sentarse a la derecha y a la izquierda?” El dijo: “No es mío el darlo, pero ¿pueden Uds. ser inoculados con el mismo Suero con el que Yo he sido inoculado?” ¿Se pueden Uds. aplicar la Inoculación de Dios? Entonces en el Calvario probó que surtió efecto. Todo estaba bien. Ahora, la prueba viene: ¿levantará los muertos? Pero en una mañana de Pascua la Inoculación todavía surtió efecto, porque los sellos fueron rotos alrededor del sepulcro. El Angel del Señor descendió, y movió la piedra, y el Hijo de Dios, quien estuvo en el sepulcro, Dios mismo hecho carne entre nosotros, El vino para probar que la Inoculación surtiría efecto en la tentación, en las enfermedades, en la muerte, y en la resurrección, todavía surtiría efecto.
21¿Por qué la hija de mi pueblo está enferma? ¿No hay bálsamo en Galaad? Hay abundante. El lo derramó desde lo Alto. Cuando los discípulos vieron, y el pueblo que fue llamado a Vida Eterna vio esa Inoculación que podía volver la mejilla de este lado y del otro lado, Uno que podía ir ante la faz de la muerte y tener una seguridad que la Escritura estaba correcta... Cuando un hombre es inoculado con la Inoculación de Dios, lo cual es el Espíritu Santo, estará de acuerdo con toda Palabra que Dios dijo. Nunca le quitará a la Biblia para tomar alguna teología de algún hombre. El tomará toda Palabra que Dios escribió. Dirá: “Es la verdad. Es la verdad”.
22Jesús tenía una verdad, porque Dios dijo por medio del profeta: “Yo no permitiré que Mi Santo vea corrupción, ni dejaré Su alma en el infierno”. Esa fue la aguja que perforó Sus venas, pero en una mañana de Pascua El sabía que saldría fuera de allí, porque la Biblia lo había dicho así. Y la corrupción comienza en setenta y dos horas, tres días y noches. El tendría que levantarse, o la Escritura sería quebrantada. Así que las Escritura no pueden ser quebrantadas. Ella no puede ser quebrantada. Dios lo prometió. Sólo vívala exactamente a la letra.
23Un día hubo ciento veinte que querían esa misma Inoculación. Ellos lo habían visto a El. ¡Oh, alabado sea Dios! Jesús dijo: “Si Uds. quieren la Inoculación, vayan a Jerusalén y esperen. No se entusiasmen. Sólo esperen. Yo la enviaré. Tenemos una prescripción completa allá en el piso de arriba”. Y ellos estaban esperando, y de repente vino un estruendo del Cielo. La Inoculación venía en camino como de un viento recio que soplaba, y llenó toda la casa donde estaban sentados. Lenguas repartidas como de fuego se asentaron sobre ellos, y todos fueron llenos con el Espíritu Santo, y comenzaron a hablar en otras lenguas, según el Espíritu les daba que hablasen. ¿Qué es lo que pasó? Ellos fueron inoculados. Oh, cuando ellos salieron a la calle y comenzaron a ver la manifestación de Dios, entonces la gente empezó a clamar, diciendo: “Bueno, ¿qué quiere decir esto? ¿De qué se trata todo esto, y qué debemos hacer para ser salvos?”
24Ahora, Dios puso un pre-... no un predicador, pero un doctor en Su Iglesia. “¿No hay médico? ¿No hay suero? ¿No hay bálsamo? ¿No hay... ?” Hay abundancia de bálsamo; ellos lo habían visto. Ahora, ellos obtuvieron un doctor que escribiría la prescripción correcta. ¡Sí, señor! El doctor Simón Pedro les dijo qué hacer. El dijo: “Arrepentíos, cada uno de vosotros, y bautícese en el Nombre de Jesucristo para perdón de sus pecados, y recibiréis el Espíritu Santo; porque para vosotros es la promesa, y para vuestros hijos, y para todos los que están lejos; para cuantos el Señor nuestro Dios llamare”. Pedro nunca dijo: “Esta es solamente una prescripción para hoy”. Es una prescripción para vuestros hijos, y para los hijos de vuestros hijos, y para aquellos que están lejos, para cuantos el Señor nuestro Dios llamare. Esa prescripción surtió efecto en ellos. Esa prescripción surtió efecto en mí. Esa prescripción surtirá efecto en Uds. Esa prescripción surtirá efecto en todos los que el Señor Dios llamare.
25Ahora, ¿qué es lo que pasa con el mundo? Está enfermo de pecado. Aquí está la prescripción escrita. Hay abundante Toxina. Yo la sentí toda en mí esta mañana. Todavía está toda sobre mí ahora, y yo sé que esa Toxina tiene Vida Eterna en Ella, porque me levantó de ser un don nadie para hacerme un Cristiano, un creyente en Dios. Algo conmovió mi alma y me envió por todo del mundo, a Tommy Osborn, a diferentes; los enviará a Uds. ¿Qué es lo que pasa con la iglesia? Es debido a que ellos rehúsan tomarse la prescripción. Eso es todo. ¿No hay bálsamo en Galaad? ¿No hay médico allí? Oh, sí, nosotros tenemos médicos. Nosotros tenemos bálsamos. Pues, nosotros no les daremos alguna falsa prescripción. Nosotros escribiremos la cosa correcta para ellos, exactamente.
26Pedro dijo: “Esta es la prescripción”. El Dr. Simón Pedro tenía la idea correcta. El dijo: “¿Qué debemos hacer? ¿Cuánto tiempo durará? El dijo: “Es para vosotros, y para vuestros hijos, y para aquellos que están lejos; para cuantos el Señor nuestro Dios llamare”. Esta prescripción surtirá efecto. Ella inoculará a la gente contra el pecado, si ella solamente se toma la prescripción. “¿Qué debemos hacer para ser salvos?” Y él escribió la prescripción. “Hay bálsamo en Galaad. Hay Toxina. Y también hay doctores”. Así que ¿por qué se muere la gente? ¿Por qué se muere la gente en sus pecados? Porque ella rehúsa tomar la prescripción y que se la surtan. ¿Creen Uds. eso? El Espíritu Santo está aquí ahora. Esta es–esta es la Toxina para toda alma enferma del pecado. La Toxina de Dios, el Espíritu Santo... Oh, yo–yo me siento como si no fuera muy tarde; yo creo que pudiera predicar ahorita mismo, como que apenas me estoy animando; simplemente me siento bien.
27Inclinemos nuestros rostros, Señor Jesús, gran Dador de Vida Eterna, gran Padre del Espíritu de justicia, te damos gracias, oh Señor, por Tu bondad y por Tu misericordia. Yo quiero darte gracias a Ti, Señor, por esta iglesita, por todo lo que se para, y su bondad, y su... y las cosas que se han hecho en Tu Nombre. Oh Padre Dios, la Biblia dice que El es un Peñasco en tierra calurosa. Y torre fuerte es el Nombre de Jehová; a ella correrán los justos... a ella, y son levantados. Oh, en esta tierra calurosa, en donde hemos viajado y hemos visto a gente absorbida por el mundo, iglesias formales, indiferentes, muriéndose en pecado, porque rehúsan la Toxina, qué cosa maravillosa es venir a la Presencia de ese Peñasco en una tierra calurosa. Oh, que esta iglesia siempre se pare de esa manera, Padre. Que se pare llena con la Toxina. Oh, Señor Dios, concédelo. Que almas agobiadas se postren aquí y sean salvas. Concédelo, Señor.
28Dales... Bendice a nuestro Hermano Williams, a ambos, a padre e hijo. Bendice a estos misioneros que van al campo, a los pastores asociados, y los otros de diferentes iglesias. Nuestro excelentísimo Hermano Tommy Osborn, Señor, sé con él mientras viaja de lugar a lugar por todo el mundo. Dale almas. Guarda a esta iglesita, como está escrito: “Un refugio en el tiempo de tormenta”, que nosotros podamos correr, entrando y saliendo a los campos misioneros y que tengamos nuestras almas preparadas y tengamos descanso. Oh, Señor, sentarnos bajo la sombra del roble y oír al Angel del Señor hablarnos. Cuán agradecidos estamos por eso. Rogamos que nunca... que las luces nunca se apaguen. Que la tinaja nunca se vacíe o que la vasija se seque, Señor. Que los hijos de Dios sean alimentados por los verdaderos doctores, que escribirán la prescripción pura y limpia, y predicarán la Palabra, y no se comprometerán con nada de Ella. Que de aquí salga un avivamiento del Espíritu Santo, Padre, como el hermano dijo hace un rato. Que queme dentro de cada corazón hasta que almas enfermas por el pecado puedan ser inoculadas contra el pecado, para que ellas puedan tener la confianza y una esperanza de la resurrección del Señor Jesús que vendrá por ellas en los últimos días. Concédelo, Señor, en el Nombre de Jesús oramos. Amén.
29¡Es un gran tiempo maravilloso! Oh, esto es como el Cielo para mí. Cualquiera que esté enfermo, levante su mano, y diga: “Yo quiero que se ore por mí”. Dios es el Sanador. Dios es el gran Sanador. Durante los últimos cuarenta y cinco minutos, hay un nombre que continúa apareciendo delante de mí. Yo no sé por qué. Quizás será en la reunión o en alguna parte; yo no sé. Yo... nombres... Es alguien orando o alguien listo para pedir algo. Yo no sé lo que es, pero sea lo que sea, el Señor lo concederá. El nombre parece que dice: “Kozard” o algo... K-o-z-a-r-d, o algo parecido. Parece que continúo viéndolo, o algo sonando en mis oídos de: “Kozard”, o Kozar, o algo así: “K-o-z-a-r-d”. Quizás alguien estará en la reunión en alguna parte, que eso–eso sucederá, pero sólo continúa sonando en mi corazón, y delante de mí continúo viendo el nombre. Alguien orando por algo en alguna parte. Ahora, el Señor Jesús sabe todas las cosas. El–El provee y prepara para todo. Ahora, si Uds. están enfermos, inclinemos nuestros rostros para orar. Oh, Señor.... [La cinta termina incompleta–Ed.].