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~ LA REINA DE SEBA ~
1Señor, creo yo, Señor, creo yo; Todo es posible, Señor, creo yo. Permanezcamos parados sólo un momento. Vamos a inclinar nuestros rostros para orar. ¿Hay algunos aquí que les gustaría ser recordados en oración delante de Dios, antes... cuando los llevemos ahorita a Uds. al trono de gracia? El Señor les conceda su petición mientras oramos. Nuestro Padre Celestial, estamos abordando Tu trono de misericordia en el Nombre todo suficiente del Señor Jesús, Tu Hijo. Confesamos que somos débiles, Señor, y que necesitamos Tu ayuda. Nuestro gran adversario y Tu adversario, el enemigo, anda como un león rugiente, devorando lo que puede. Pero Tú has prometido: “No te desampararé, ni te dejaré”. Y nosotros creemos eso muy solemnemente, Señor, sabiendo que: “Donde están dos o tres congregados en Mi Nombre, allí Yo estaré en medio de ellos”. Y creemos eso con todo nuestro corazón.
2La gente ha enviado aquí cartas, Padre. Y en estas cartas hay paños y pedacitos de tela, que son enviados a los enfermos y necesitados. Y oh, Dios Padre, somos enseñados en las Escrituras, que ellos tomaban paños o delantales del cuerpo de San Pablo, y los espíritus malos dejaban a la gente, y las enfermedades eran sanadas. Ahora, como hemos dicho antes, nosotros sabemos que no somos San Pablo, pero Tú todavía permaneces Jesús, el Hijo de Dios. Y nosotros no creemos que fue Pablo el que hizo esto; fue Tu Espíritu, Señor, respondiendo a la fe de la gente. Y hoy en día hay la misma necesidad, y la misma súplica, y Tú eres el mismo Dios. Que vengan los mismos resultados, pues los encomendamos a Ti para ese propósito. Tú viste las manos de esta audiencia. Tú conoces el corazón de cada uno. Que ellos reciban justamente lo que han pedido. Concédelo, Señor. Oyenos ahora.
3Y mientras leemos la Palabra, imparte la Palabra a nosotros por medio de Tu Espíritu Santo. Y cuando termine el servicio en esta noche, y nos vayamos a nuestros diferentes hogares, que seamos capaces de decir como aquellos que iban a Emaús: “¿No ardía nuestro corazón en nosotros?” Haz algo en esta noche entre nosotros, igual como Tú lo hiciste antes de la crucifixión, para que el mundo pueda saber que Tú has resucitado de entre los muertos, y que Tú no estás muerto, sino que eres un Señor vivo, para siempre. En el Nombre de Jesús lo pedimos. Amén. Pueden sentarse.
4Yo he estado pensando hoy, que ellos nombraron mal a Chicago, como una “ciudad ventosa”. Yo pienso que debería haber sido Tulsa. Casi no pude dormir anoche; el viento estaba tan fuerte. Y yo pensé: “Tantas veces que yo he estado en Chicago, pero nunca ha habido un viento así, como yo... tuvimos anoche”. Y luego en el servicio, fue muy difícil, con el viento soplando y haciendo ruido. Hubo una poca de confusión. Pero todo eso fue recompensado hoy, al poder conocer a algunas preciosas personas. Yo tuve el privilegio de conocer hoy al Dr. Lamsa, el traductor de la traducción Lamsa de la Biblia. ¡Y tal privilegio! ¿Saben Uds.?, yo preferiría que Uds. me dieran un capullo de rosa ahorita, que una corona completa después que me haya muerto. Yo pienso que quizás él pensaría la misma cosa. Yo ciertamente puedo ordenar su traducción después de conocerlo, y de encontrar un espíritu tan amoroso de un real y verdadero creyente Cristiano. Dios bendiga su alma valerosa. Yo no sé si yo alguna vez he conocido a un hombre más espiritual que el Dr. Lamsa. Que el Señor lo bendiga ricamente.
5Luego yo tuve el privilegio hoy de... en las entrevistas privadas y demás, de conocer a muchas otras finas personas. Uds. tienen personas encantadoras aquí en Oklahoma. Yo ciertamente las aprecio a ellas. Yo sólo tengo una–una poquita de parentela de Oklahoma; mi... creo que mi madre vivió aquí por unos cuantos años, aquí cerca de Tulsa. Y así que yo soy... luego se cambiaron a un lugar en Texas llamado Paris, Texas. Luego de allí, ellos se fueron a Kentucky, se cambiaron a Indiana, y luego regresaron al oeste. Y mi padre era un jinete. Y mi mamá y mi papá para ese entonces ya estaban casados. Así que ellos vivieron en Kentucky. Y luego se cambiaron, después de mi nacimiento, a Indiana, y allí hemos estado desde entonces. Así que es una gente maravillosa en este Estados Unidos; es un mundo maravilloso; es una gente maravillosa por todas partes; en donde uno encuentra la gente de Dios, no importa de qué color o de dónde... de qué país ellas provienen, ellas siempre son lo mismo. Muy allá en Ceylon, y en muchos diferentes lugares, Uds. toman a esas personas las cuales casi no saben diferenciar la mano derecha de la izquierda; cuando ellas reciben el Espíritu Santo, ellas actúan exactamente de la misma manera que Uds. actúan cuando Uds. lo reciben, sin saber algunas de ellas cuál es la mano derecha o la izquierda. Y ellas actúan de la misma manera que Uds. actúan cuando Uds. reciben el Espíritu Santo. Así que estamos agradecidos por eso.
6Ahora, tenemos que continuar, porque en esta noche prometimos tener una–una pequeña fila de oración para los enfermos. Yo no reclamo sanar a la gente. Yo no creo que hay alguien que haría eso. Nosotros sólo reclamamos que oramos por ellos. Y alguien dijo: “¿Es Ud. un sanador Divino, Hermano Branham?” Yo dije: “No, señor. Yo no soy un sanador Divino; pero ciertamente yo he tenido grandes respuestas al orar”. Así que, doy gracias al Señor por eso. Pero todo lo que podamos hacer para ayudar, algún... Para lo que yo estoy aquí, es para tratar de hacer las cargas de la vida sólo un poquito más livianas para Uds. Eso es... Como que es un esfuerzo de cualquier manera que uno las tome. Todos sabemos eso. Y si podemos aliviar la carga unos a los otros sólo un poquito, yo pienso que demuestra verdaderamente un real amor y cuidado fraternal los unos por los otros.
7Ahora, yo quiero leer de las Escrituras en esta noche, en San Mateo el capítulo 12 (si alguno está anotando las Escrituras), y el versículo 42 del capítulo 12. La reina del Sur se levantará en el juicio con esta generación, y la condenará; porque ella vino de los fines de la tierra para oír la sabiduría de Salomón, y he aquí más que Salomón en este lugar. Jesús había estado como reprochando a las ciudades y al pueblo, porque ellos no habían creído en El. Y El les había mostrado a ellos todas las obras de Dios. Pero ellos habían llegado a ser tan eclesiásticos, al grado que ellos tenían sus propias maneras y sus propias ideas. Igual que hoy en día, en el que muchos de nosotros hemos establecido exactamente cómo el Señor vendrá. Y algunas veces ellos se separan y hacen una denominación de ello, porque uno cree que El vendrá en un caballo blanco, y el otro que en una nube blanca. ¿Qué más da, mientras que El venga? Esa es la cosa principal: estén listos. Así que, yo–yo creo que cuando El venga, probablemente será completamente diferente a lo que hemos figurado, de todas maneras. Así que yo no tengo ninguna manera establecida. Yo sólo quiero verlo a El venir, eso es todo, y sólo estar listo cuando El llegue aquí.
8Y así que, ellos tenían establecidas sus maneras, y su teología había sido contrariada un poquito, y ellos lo habían negado a El, aun lo habían llamado a El ese nombre bajo de Beelzebú, el cual era el príncipe de los demonios. Cuando Jesús vino a la tierra, a El se le fue dado el nombre más bajo que podía ser dado. El fue a la ciudad más baja que podía haber. Tenía la... sin lugar para recostar Su cabeza. Y cuando Dios lo exaltó a El, El lo llevó a El más alto que los Cielos, al grado que los Cielos... El tiene que mirar hacia abajo para verlos. El le dio a El un Nombre por encima de todo nombre, que todo en el Cielo y en la tierra es nombrado Jesucristo. Eso es lo que Dios hizo por El, y lo que nosotros hicimos por El, es que nosotros lo tratamos mal, pero Dios lo exaltó a El.
9Y ahora, El les había estado diciendo lo que El había hecho, y de los milagros y señales que El había hecho, y dijo: “Si se hubieran hecho estas cosas en otras generaciones, bueno, las ciudades todavía estarían en pie”. Y es extraño, (algún buen teólogo podría decirles a Uds.), que las ciudades que El maldijo, no están allí hoy día. Las ciudades que El bendijo, todavía permanecen hasta este día. Es muy sorprendente; y yo he oído a muy buenos eruditos de la Biblia hablar de ello. Pero Jesús había venido desplegando todo aspecto de lo que sería el Mesías, como la Biblia predijo que El vendría. El iba a venir como un... el Dios-Profeta. El había venido exactamente de la manera que la Biblia dijo que El vendría, y aún así ellos fallaron en verlo a El. Oh, que esa no sea nuestra actitud cuando El venga la segunda vez.
10Ahora, ellos estaban fallando en ver la obra sobrenatural de El. La gente, las iglesias, se habían alejado tanto de lo sobrenatural, al grado que ellos no podían dar una respuesta a su congregación de lo sobrenatural que se estaba haciendo; así que ellos sencillamente tuvieron que clasificarlo como “algo”. En lugar de dejar de imaginárselo, y de hacer a un lado sus pensamientos, y–y de acudir a las Escrituras, bueno, en lugar de hacer eso, ellos sólo les respondieron a sus congregaciones, dijeron: “Bueno, él es el diablo. Eso es todo. El sencillamente es un adivino o algo. No hay nada en él que valga la pena”. Pero entonces, cuando El hizo lo sobrenatural... Eso generalmente ciega a aquellos quienes están ciegos a esas cosas; los hace peores. Pero en cada generación, Dios siempre ha tenido a Sus agentes. Se ha reducido en algunas ocasiones a meramente uno, pero Dios siempre tuvo a alguien en cada generación al que El podía apuntar Su dedo, alguna gente en la que El podía apuntar Su dedo, y decir: “Este es Mi pueblo, y ellos harán lo que Yo les diga que hagan”.
11Y Jesús se había estado refiriendo al pasado. En el versículo 41 de este mismo capítulo, El había habl-... hablado tocante a los días de Jonás y de Nínive. Mucha gente... Me gustaría hablar sólo un momento sobre Jonás, antes de llegar a mi texto. Mucha gente condena a ese profeta. El no debería ser condenado. El... De..., “por Jehová son ordenados los–los pasos del justo”. Y El hace que todo obre exactamente bien. Ahora, yo creo que Dios tenía un propósito de enviar a Jonás a Nínive en lugar de Tarsis. Yo creo que ese era el propósito de Dios, para confirmar Su Palabra a los Ninivitas. Entonces cuando Jonás iba rumbo a Tarsis, se levantó una gran tormenta, como sabemos, y él le dijo al capitán del barco que él era la causa. Y ellos ataron sus manos y sus pies, y lo arrojaron al agua del–del lado del barco. La Escritura dice que este gran pez se lo tragó.
12No se me olvida, que hace algún tiempo, un hombre me dijo (quien conocía mucho acerca de la ciencia, él dijo), afirmó: “Esa historia no puede ser verdad, Hermano Branham”. Yo dije: “¿Por qué?” El dijo: “El tragadero de una ballena no es lo suficientemente grande como para tragarse a un hombre”. Yo dije: “Pero, señor, Ud. sencillamente no lee las Escrituras correctamente. Ese fue un pez preparado especialmente. Dios arregló a ése exactamente. Dios tenía preparado un pez para eso. El agrandó su tragadero para que Jonás pudiera entrar. Dios puede hacer todo lo que El quiere”. La Biblia dice que Dios tenía preparado un pez para él, y... que se lo podía tragar. Ese fue uno especial.
13Y luego cuando el pez, andando de una parte a otra por todo el agua, buscando algo para comer... Y cuando un pez ha comido... Si Uds. alimentan a sus pececitos dorados, y los observan, ellos se van directamente al fondo de la pecera y descansan en el fondo de sus nadaditas, después que han comido. Luego después, tal vez, que este gran pez se había tragado a Jonás, y entonces se había ido abajo, al fondo del mar... Yo no sabría cuántas brazas de profundidad sería allá a una distancia de Nínive, pero, ¿pudieran Uds. imaginarse la condición en la que estaba este pobre profeta?
14¿Saben Uds.?, yo pienso que si alguien tuviera derecho de reclamar síntomas, hubiera sido Jonás. ¿Saben Uds.?, mírenlo a él. Queremos pensar que él era un descarriado, aunque no lo era. Y él estaba en un mar tormentoso, en el vientre de una ballena, con sus manos y pies atados, con hierbas marinas por toda su cabeza, en el vómito de la ballena, situado en el fondo del mar. Ahora, no hay nadie aquí, tan mal así. Yo estoy seguro de eso. Pero sólo es para mostrarles a Uds., que no pueden esconder de Dios a un verdadero creyente. Ahora, yo me puedo imaginar viendo a Jonás voltearse sobre su espalda... ¡Y hablando tocante a un buen caso de síntomas! El miraba en esta dirección, y era el vientre de la ballena. Para atrás en esta dirección, era el vientre de la ballena. Para dondequiera que él miraba, era el vientre de la ballena. El estaba en una condición terrible, muchos síntomas. Pero, ¿saben Uds. lo que él dijo? “Son vanidades ilusorias”. El dijo: “Una vez más yo miraré hacia Tu santo templo, Señor”. Pues Jonás recordó que cuando Salomón dedicó ese templo, él oró y dijo algo así como esto en su oración: “Señor, si Tu pueblo estuviera en dificultades en cualquier parte, y luego miraren hacia este santo templo, y oraren, entonces oirás desde el Cielo”. Y Jonás tenía fe en Dios, y fe en la oración de Salomón, y Dios lo libró del vientre de la ballena.
15Ahora, no hay uno aquí en una condición tan mala así. Nosotros no estamos en un vientre de ballena, sino que estamos aquí viendo la mano de Dios moverse cada noche. Y si Jonás podía colocar esa clase de fe en la condición en la que él estaba, en el vientre de una ballena, en el fondo del mar, y rehusar ver cualquier cosa contraria a la respuesta de su oración cuando él miró a un templo en donde un hombre terrenal oró, y un pueblo terrenal edificó el templo, cuánto mucho más nosotros deberíamos tener fe para mirar al Cielo, en donde Jesús está sentado a la diestra de Dios, para interceder sobre nuestras confesiones. Bueno, seguramente que sí. Nada debería ser capaz de obstaculizar nuestro camino.
16Jesús, el Hijo de Dios, quien fue crucificado, murió, y resucitó al tercer día, ascendió al Cielo, envió de regreso el Espíritu Santo que da testimonio noche tras noche, que El está aquí, y cómo nosotros continuamos mirando, diciendo: “Oh, mire mi mano. Mire mi dedo. Yo todavía estoy enfermo de mi estómago”. ¡Oh, hermanos!, eso es terrible. “Una vez más yo miraré a Tu santo templo, Señor”, en donde El está sentado allí en esta noche, envuelto con Sus propias vestiduras ensangrentadas, para interceder sobre nuestra confesión. Oh, cómo eso debería... Depende a lo que Uds. están mirando. Si Uds. están mirando su síntoma, no se pueden mejorar. Pero rehúsen ver su síntoma; miren lo que Dios dijo. Depende a lo que Uds. están mirando. Y el Cristiano siempre mira a lo que no se ve.
17De la única manera que Uds. pueden ser salvos, es por fe. Uds. tienen que mirar a lo que no se ve. Y toda la armadura del Cristianismo es sobrenatural. La gente... ¡No sé cómo un hombre puede decir que él cree en Dios, y predicar en una iglesia, y decir que él no cree en lo sobrenatural, cuando toda la armadura de Dios, toda la armadura del Cristianismo, es sobrenatural! ¿Qué es la armadura del Cristianismo? Amor, gozo, paz, longanimidad, bondad, mansedumbre, paciencia, fe, Espíritu Santo; todas esas cosas son sobrenaturales. ¿Qué es amor? ¿Qué es gozo? Vayan a la farmacia y cómprenme veinticinco centavos de ello; yo lo necesito en estos momentos. ¿Ven? Uds. no pueden comprar amor, gozo, paz, longanimidad, bondad, paciencia, benignidad, fe. Uds. no pueden comprarlo; es sobrenatural. Y toda la armadura del Cristiano es sobrenatural; y se nos invita por las Escrituras a ponernos toda la armadura de Dios, estar ceñidos de toda la armadura.
18Jonás se volteó en ese vientre de la ballena, hacia la parte de arriba de la ballena, miró hacia el templo, lo mejor que pudo, y empezó a orar. Y Dios hizo que ese gran pez diera la vuelta, y lo llevó directamente a Nínive para un propósito. Ahora, nosotros creemos que la mayoría de los ninivitas han de haber estado descarriados y se habían desviado... Yo leí una historia en una ocasión, en donde muchos de ellos se habían vuelto al paganismo, y que estaban adorando ídolos. Y ellos creían que la ballena era el dios del mar. Y mientras estaban en su oficio de pescar, ahí viene la ballena nadando hacia la orilla, el dios del mar, abre su boca y escupe al profeta en la ribera. Con razón ellos lo escucharon. Dios sabe cómo obrar las cosas. El sabe cómo hacer las cosas. Uds. pudieran tomar esa versión de ello si Uds. gustan. Eso pudiera estar correcto.
19Pero observen. La cosa principal fue ésta: que ellos le preguntaron a Jesús: “Muéstranos una señal”. Y Jesús dijo: “La generación débil y adultera busca señal. [El Hermano Branham parafrasea Mt. 12:39–Trad.]. Y ella recibirá una señal”. ¿Qué clase de señal? Una señal de resurrección. Y yo creo que estamos ahora viviendo en el tiempo de una generación débil y mala de teólogos confusos e iglesias confundidas, atados todos juntos, a tal grado que la gente no sabe qué creer. Pero Jesús dijo que esa generación débil recibiría una señal de la resurrección. Y yo creo que la recibimos ahora. Jesucristo no está muerto; El está vivo aquí en esta noche, para vivir en nosotros, y ejecutar y hacer exactamente lo que El prometió hacer. “Oh”, El dijo: “Si Nínive...”, si la generación de ese entonces hubiera sido como Nínive... Luego El sigue adelante a los días de Salomón. Y El dijo: “En los días de Salomón....”
20Ahora, cualquiera sabe que cada vez que Dios envía un don a la tierra, y la gente rechaza ese don, siempre causa un caos para esa nación y esa gente, que rechaza el don de Dios. Jesús fue el Don más grande que Dios una vez le dio al mundo. Y el pueblo judío lo rechazó, y fue esparcido por todo el mundo desde ese entonces en adelante. Y cuando Dios envía un don, y la gente rehúsa verlo, y rehúsa recibirlo, entonces es esparcida (la gente lo es), y ellos... como ovejas que no tienen pastor.
21Y yo pienso de... que si nosotros en esta noche, sólo hiciéramos como ellos lo hicieron en los días de Salomón. Dios le envió un don de discernimiento a Israel, y El lo puso sobre Salomón. Y tan pronto como la gente vio que este gran poder de Dios de discernimiento estaba sobre Salomón, ellos apreciaron el don, honraron al hombre, lo hicieron rey. Y cualquier erudito de la Biblia sabe que esa fue la edad de oro para Israel, en los días de Salomón. Fue llamada “la edad de oro”. Israel prosperó; ellos edificaron el templo; casi no hubo guerras en lo absoluto; todas las naciones les temían debido a que ellos habían honrado lo que Dios les había enviado a ellos. ¡Oh!, si en esta noche.... ¡Uds. hablan tocante a un refugio contra bombas! Están tratando de cavar tantos cientos de pies debajo de la tierra para encontrar un lugar para hacer lugares de acero, para que Uds. se puedan escapar de la bomba atómica. Bueno, cualquiera sabe que esa bomba al tocar la tierra explotaría cientos de pies de profundidad. Si Uds. estuvieran a quinientos pies [150 m.–Trad.] debajo de la explosión, quebraría todo hueso de su cuerpo. Pero no hay un refugio aquí en la tierra, sino Uno. Sí hay un refugio, y no está hecho de acero; está hecho de plumas: bajo Sus alas es el lugar para quedarse, es el mejor refugio que yo conozco, es bajo Sus alas protectoras.
22Ahora, en los días de Salomón, todos se juntaron y se reunieron alrededor de ese gran don de Dios que fue enviado a la iglesia y a la gente. Ahora, ¿qué si América hoy en día se reuniera alrededor del don que se le ha sido enviado? ¿Qué si todos nosotros gente americana, en donde este gran Don ha sido derramado en estos últimos días, el Don del Espíritu Santo...? ¿Qué si todos los ministros, todo el laicado, todas las iglesias juntas, se reunieran alrededor del Espíritu Santo, el Don de Dios, que nos ha sido enviado para guiarnos y dirigirnos, y colocarnos en orden? Pero tenemos tantos obispos, y arzobispos, y hombres. El propósito de Dios, es que el Espíritu Santo guíe a la Iglesia. Ese es nuestro Líder. Ese es el que fue enviado a nosotros, y debemos ser dominados por El y que nos dirija solo El. Entonces nos quedamos en la Palabra, nivelados en la Palabra. El Espíritu Santo los alimenta de alimento de Oveja. Y el alimento de Oveja es la Biblia. Y se alimenta del Espíritu Santo. El alma que está hambrienta por Dios, se alimenta de la Palabra de Dios. Ahora, si todos nos reuniéramos alrededor de eso, nosotros no tendríamos que cavar un solo pie [un solo metro–Trad.] bajo la tierra. No tendríamos que temer ningún ataque atómico, porque nosotros ya estaríamos en el refugio.
23No habría ninguna confusión entre nosotros. Todos nos estuviéramos reuniendo alrededor. Y las naciones: Rusia (oh, Rusia está tan hambrienta por Ello como nosotros lo estamos), y Finlandia... Cuando ese muchachito fue levantado de entre los muertos esa noche, habiendo sido matado en ese accidente automovilístico, como todos Uds. saben. Y... Está publicado en los libros. Y al muchachito, yo lo había visto dos o tres años antes en una visión. Escrita... Hice que la gente la escribiera en sus Biblias, que vendría a acontecer. Cuando ese muchachito fue levantado de entre los muertos esa tarde, esa noche cuando yo fui allá al “Messuhalli”, allí había miles de rusos parados allí. Y esos soldados parados allí con ese saludo ruso, las lágrimas corriéndoles por sus mejillas, dijeron: “Nosotros recibiremos a un Dios como ése”. Seguro. Ellos vienen para encontrar a Dios, y Uds. les dan un montón de credos. Ellos quieren algo real, a lo cual ellos puedan aferrarse. Yo no los culpo.
24Eso es lo que empezó el comunismo: cuando la iglesia falló y permitió que la gente se alimentara de los botes de basura. Un niño hambriento comerá de un bote de basura. La única razón que él lo hace, es porque no es invitado a una mesa limpia. Es la culpa de la iglesia. Es absolutamente la culpa de la iglesia. El propósito de Dios no fue tal cosa como ésa. Pero ellos encuentran la flaqueza, y es nada más el pertenecer a una logia, cuando uno pertenece a la iglesia. ¡Nos deberíamos de avergonzar! Cuando la gente viene a la iglesia, deberíamos tener todos los dones espirituales, y el poder de Dios operando, para hacer que a esa gente le dé sed. ¿Qué no dijo Jesús: “Vosotros sois la sal de la tierra; pero si la sal se desvaneciere, no sirve más para nada, sino para ser hollada por los hombres”? Eso es exactamente lo que ellos han hecho con ella. Cuando la sal perdió su contacto de fuerza, cuando la iglesia perdió su poder, llegó a ser nada más que cualquier otra logia. Es verdad.
25Pero la sal es el sabor, si es que hace contacto, si es que tiene alguna fuerza en ella. Si Uds. tienen carne aquí y sal aquí, Uds. tienen que juntarlas (eso es exactamente correcto) para salvar la carne. La sal salva si hace contacto. Pero si la sal ha perdido su fuerza, Uds. pudieran derramarla sobre toda la carne y se corrompería de todas maneras. Eso es lo que ha sido el problema: la gente uniéndose a la iglesia, poniendo su nombre en el libro, sin conocer a Cristo como su Salvador, sin ser llena con el Espíritu Santo. Los hombres hambrientos por Dios, entran a la iglesia y no encuentran nada más que sólo algo vacío, una platiquita intelectual acerca de alguna estrella, o luna, o algo así por el estilo, o quién va a ser el siguiente presidente. Esas cosas están bien, pero no en el púlpito. El púlpito es el trono de juicio; es en donde el poder de Dios debería ser predicado en Su poder y en Su... Eso es exactamente correcto.
26Pero cuán diferente era en los días de Salomón. Todos ellos se reunieron alrededor. Oh, eso era sencillamente maravilloso. Y cuando todos ellos se reunieron alrededor de ese don, ¿qué sucedió? La fama de él, y la fama de Dios, empezó a esparcirse por todas las diferentes naciones. Ahora, en esos días ellos no tenían televisiones, ni–ni telegramas, ni–ni teléfonos, y lo demás. De la única manera que ellos enviaban un mensaje, era de labio a oído. Y todos los que pasaban por allí... Todo Israel... ¿Pudieran Uds. imaginarse el corazón de Israel cómo ardía? Cuando algún extranjero pasaba por allí, le decían: “Oh, Ud. debería ir al templo. El Señor nuestro Dios ha enviado un don. Está morando sobre nuestro Hermano Salomón. Dios lo ha hecho a él un rey ante nosotros, y ese don está sobre él. Ud. debería venir y ver la sabiduría del discernimiento que tiene ese hombre”. Bueno, la gente pasaba, sus corazones se alegraban. Ellos iban y les decían a alguien más. Y la fama de Israel se esparció por todo el mundo, hasta que llegó a los fines de la tierra, muy allá en Seba. Ahora, eso, en aquel tiempo, me imagino, era los fines de la tierra, del mundo civilizado y conocido en ese entonces.
27Había una reinita allá. Y pensemos que ella era una pagana. Y cada vez que pasaba una caravana de camellos (alguien se... viniendo de Palestina; ahora desde muy lejos, eso era cruzando todo el desierto de Sahara), pasaba por allí, y decía: “Oye, ¿sabes qué? Deberías ir a Palestina. Esa gente allá tiene un Dios. Ellos lo llaman: ‘Jehová’. Y El no es un Dios muerto; El es un Dios vivo. El no es un ídolo; bueno, El está viviendo allí en un hombre llamado Salomón. Tú nunca has visto tal cosa en tu vida; su poder de discernimiento es más allá de cualquiera cosa que pudiera pensar un humano. Ellos tienen algo a lo que uno puede aferrarse, y decir que vive el Dios de ellos”. Como Uds. saben: “Fe viene por el oír”. Con tanta gente testificando, llegó a un punto en el que el corazón de la reinita empezó a alarmarse. Bueno, después de un tiempo de ella estar oyendo tantos testimonios (y fe viene por el oír), sin discordia al respecto a ello, en lo absoluto como: “Deberías ir a ver. Es ciento por ciento correcto”. Cada persona que pasaba. “Tú deberías mirarlo. Es un don maravilloso de parte de Dios. Y ellos tienen un gran Dios”.
28Bueno, esta reinita (sólo pensemos que era de esta manera), un día ella se sentó y leyó sus escrituras paganas. Bueno, prometían tocante a un gran dios que vivió en ese ídolo o en alguna otra cosa. Y la abuela lo había conocido, y el abuelo había pensado de ello y demás. Pero después de un tiempo ella llegó a oír estos otros testimonios de que Este no era alguna teología escrita, sino era una realidad viva. Y yo les digo, si... No hay una sola persona en el mundo que haya venido detrás de la cortina de ídolos para entrar a esta Luz en la que nosotros vivimos, llamada Vida, que no se pregunte adónde se va él cuando pase de aquí. Es sólo el instinto dentro de un hombre el hacer eso. Todos nosotros buscamos. Queremos saber qué está más allá de la cortina. Estamos buscando eso. La reinita empezó a tener hambre; pensó: “Oh, si yo... Creo que iré”. Y después de un tiempo, ella se decidió: “Me estoy cansando de escuchar a otros diciéndome tocante a eso. Yo no sé si está correcto o no, pero yo voy a ir a ver por mí misma”. Esa es la manera de hacerlo. Vaya, y dese cuenta Ud. mismo. No se quede en casa y critique.
29Cuando Felipe encontró a Natanael, él dijo: “Ven, y ve a quién hemos encontrado: Jesús de Nazaret, el Hijo de José”. El dijo: “Mira, ¿podría salir alguna cosa buena de Nazaret?” El dijo: “Ven, y ve”. Esa es la mejor cosa para convencerse uno mismo. “Ven, y date cuenta”. Felipe le dio a Natanael la mejor respuesta que cualquier hombre pudiera dar: “Ven, y tú mismo convéncete”.
30Bueno, la mujercita pensó que ella iría y se convencería si es que estaba correcto o no. Pero miren, ella tenía muchas cosas que enfrentar, muchas más que Uds. y yo tenemos, para tratar de encontrar la verdad. La primera cosa, antes que ella pudiera ir... Ella era una reina. Y ella tenía gran autoridad. Y no hay duda que su nombre estaba allí en el gran libro de la iglesia, era muy distinguido. Así que la primera cosa que ella debía hacer, sería hablar con su sacerdote pagano y pedirle permiso para ver si ella podía dejar la iglesia, e ir allá y darse cuenta tocante a esa otra religión.
31Bueno, Uds. pueden imaginarse qué clase de respuesta ella recibió. Bueno, yo puedo ver a ese sacerdote pagano, como Uds. saben, pararse allí, y decir: “Mira, espera un momento, hija. Tú sabes que tú no quieres seguir filosofías vanas como ésa; porque te digo que si hubiera algún dios vivo, ése sería nuestro dios”. Como Uds. saben, nosotros pudiéramos no tener paganos, pero de seguro sí tenemos la misma clase de sacerdotes. Sí, señor. “Si Dios iba a hacer alguna cosa sobrenatural, El la haría aquí en nuestra iglesia. El no iría allá y la haría; El la haría aquí”. Pero, ¿saben Uds.?, la cosa de esto es que Dios la hace en dónde El quiere, y cómo El la quiere. Y no nos toca a nosotros cuestionar a Dios.
32Entonces nos damos cuenta... Yo puedo ver al sacerdote decir: “Bueno, mira hija, tu abuela, tu tatarabuela, y todos los antecesores de ella, todos adoraban a este gran ídolo aquí. Es un gran dios”. Ella dijo: “Sí, señor, probablemente eso es verdad; yo tengo todos los pergaminos sobre ello. Pero yo he leído todo este pergamino vez tras vez, y tras vez, y tras vez, y tras vez, lo que él haría, lo que él haría, pero yo nunca lo he visto a él hacer una sola acción”. Esa es una buena respuesta. “Yo no he visto una sola cosa. Todo lo que yo veo es un pedazo de piedra puesto allí”. Y si eso es todo lo que Ud. tiene, hermano, Ud. está casi en una condición tan mala como ella lo estaba. Correcto. Algún edificio o algo como eso, que es un gran pedazo de piedra, de que se dice: “Esta es mi iglesia. Esta es mi denominación...” Esas cosas están bien, pero eso no es de lo que yo estoy hablando. Yo estoy hablando de un Dios Vivo. Uno que no está muerto; Uno que está vivo en estos momentos, Uno que está aquí, tan real como El siempre fue real. El lo prometió.
33Y entonces, ella dijo: “Bueno, mire señor: yo nunca lo he visto moverse. Yo nunca lo he visto hacer algo. Mi abuela nunca lo vio a él hacer algo. Y ni tampoco la madre de ella lo vio. Y yo he vivido hasta este momento. Y he oído que sí hay Uno que está vivo. Yo voy a ir a verlo a El. No importa lo que Ud. piense, yo voy a ir de todas maneras”. Me gusta ese valor. Darse cuenta Ud. mismo. Ella dijo: “Mire, si no está correcto, regresaré y le diré a Ud. que no está correcto; pero yo sabré en mi corazón si está correcto o no”. Ahora, yo puedo imaginarme que antes que ella iniciara su viaje, ella ya tenía algunos pensamientos en su mente como éste: “¿Qué si no está correcto? O, ¿qué si está correcto? Ahora, si está correcto, y hay un Dios Vivo, que se está moviendo, vivo entre la gente, y El mismo mostrándose vivo (no una piedra, sino un Dios Vivo), si así es, yo voy a apoyarlo con todo lo que tengo. Vale la pena”.
34Ella ensilló sus camellos, y–y tomó grandes cantidades de plata, oro, mirra, incienso. Ella se preparó para iniciar su viaje. Ahora, ella pudiera haber pensado esto: “Si es verdad, yo lo apoyaré. Pero si no es verdad, yo me traeré mi dinero de regreso a casa”. Esa es una buena idea para América. Quizás no debería haber dicho eso. Yo sólo esperaré un momento, para dejar que penetre muy profundo. Si es Dios, apóyenlo con oración, con todo lo que Uds. tengan. Hagan todo lo que Uds. puedan para hacerlo que avance. No tanto con dinero; un poco de dinero aquí y allá es una ayuda, por supuesto, pero... cuando se necesita esa ayuda. Pero la cosa principal, es mantener el dinero tan alejado de ello como Uds. puedan; pónganse Uds. mismos allí en lugar de su dinero. Dios los quiere a Uds. en el altar, no su dinero. Es mejor que Uds. sean... Y este... Yo.... La proximidad de la Pascua, siempre me pone medio enfermo, espiritualmente. Mi gastronomía espiritual no puede disolver eso, cuando ellos van y ponen una maceta grande de lirios en el altar. Dios no quiere lirios en el altar; El los quiere a Uds. en el altar. Los altares no fueron edificados para lirios. Caín pensó así. Uds. ven lo que sucedió. El altar fue edificado para Uds. Uds. son el regalo que El quiere que esté en el altar.
35Y ella dijo: “Si no es así, yo regresaré con mi dinero”. Ahora, cuando ella tuvo listos todos sus camellos... Y por supuesto, tal vez ninguna de aquella gente allá quiso ir. Y recuerden: ella tenía por delante una jornada larga, y tenía que cruzar el desierto de Sahara. Y ella no tenía un Cadillac con aire acondicionado. Ella tenía un camello sobre el cual cabalgar en esa arena hirviendo de caliente. Con razón Jesús dijo: “Ella se parará en el Día del Juicio, y condenará a esta generación”. Ella cruzó todo ese desierto. Le tomó tres meses para cruzarlo. Y algunas personas no caminan tres minutos cruzando la calle, para ver la manifestación del Dios Viviente, viviendo entre Su pueblo, sino que los clasifican como un montón de “santos rodadores”. Ahí lo tienen Uds. Con razón a esta nación le pertenece el juicio.
36Allí... Ella tenía que cruzar ese desierto. Y recuerden, los hijos de Ismael estaban en el desierto en ese día, esos jinetes veloces, y grandes robadores. ¡Qué presa tan fácil era ese pequeño ejército que traía con ella y unas cuantas sirvientas, y la señorita sentada sobre un camello! Quizás tuvo que viajar de noche; los–los rayos directos de ese sol casi la quemaban durante el día. Buscando y viendo si ellos podían seguir una estrella en la noche, a un cierto hoyo de agua allá en el Sahara, al cruzarlo. ¡Oh!, ella tenía muchas cosas qué considerar. Pero escuchen. Permítanme decir esto: cuando Dios habla a un corazón humano y empieza a atraerlos, no hay diablos suficientes salidos del infierno que los impida llegar a ello. Ellos llegarán. “Mis ovejas oyen Mi voz”. Algo empieza a escarbar en el corazón de un hombre: “Hay un Dios en alguna parte. Yo lo estoy buscando”. El escudriñará, y se moverá, y buscará, y volteará todo al revés hasta que él lo encuentre.
37Y como David dijo en los días pasados: “Cuando el abismo llama al abismo...” Si hay un abismo llamando, tiene que haber un abismo para responder. Escuchen: si no hubiera una Escritura que me dijera que había sanidad Divina, con Uds. personas enfermas sentadas aquí en esta noche, yo todavía creería que sí había. Miren. Antes que pueda haber una–una creación, tiene que haber un Creador para crear la creación. Quizás eso es griego para Uds., pero escuchen. Hace algún tiempo aquí, yo leí en un periódico, de una ciudad al sur de la de nosotros, en donde un muchachito se estaba comiendo los borradores de los lápices. Y el maestro estaba todo perturbado al respecto, y le notificó a la madre. La madre encontró al muchachito afuera en el porche, comiéndose el pedal de una bicicleta, el hule. Así que ella lo llevó a la clínica, y ellos examinaron al muchachito, y ellos se dieron cuenta que su cuerpecito necesitaba azufre. Y el azufre estaba en el hule. Pero antes que él pudiera desear el azufre, tenía que haber alguna clase de azufre allá que le respondiera a ese deseo, o él nunca lo hubiera deseado.
38Y mientras que los seres humanos escudriñen, y tengan hambre, y sed, clamando por el poder de Dios, tiene que haber un poder de Dios en alguna parte para que le responda. Antes que pueda haber una creación, tiene que haber un Creador allí creando esa creación. Cuando un hombre anhela ver a Dios, tiene que haber un Dios en alguna parte que creó ese deseo en él. Si el abismo está llamando a un abismo, tiene que haber un abismo que le responda, porque el abismo tuvo que estar allí primero para crear el clamor que está en Ud.
39Ahora, esa mujercita iba en su camino, todo en contra de ella. Pero una vez que ella tuvo el presentimiento de que Dios era un Dios real, que Dios era real, ella empezó a tener sed. Otro vino, dijo: “Oh, yo lo vi a él parado... Una de las cosas más misteriosas que alguna vez haya visto, pero él la resolvió allí mismo bajo el poder de su Dios, y le dio la respuesta exacta”. Oh, eso sencillamente sacudió a la reinita. Ella dijo: “Oh, yo debo verlo. Yo debo verlo. Yo soy un ser humano. Mi vida, mi destinación Eterna está delante de mí. Yo debo verlo”. Nada iba a detenerla. Uno no piensa de peligros. Uno no piensa de la crítica. Uno no piensa de lo que alguien más vaya a decir.
40Cuando ese Angel del Señor me encontró allá esa noche... Todos mis hermanos en mi iglesia me dijeron, dijeron: “Esas visiones son del... Eso es el diablo. Tú–tú eres un espiritista”. Pero cuando... Yo sencillamente no podía ver cómo pudiera ser eso, y yo amándolo a El de la manera que lo amaba. Cuando yo lo encontré a El allá esa noche, ¡oh hermano!, el abismo estaba llamando al abismo, y hubo Algo que le respondió. Yo fui al superintendente de la iglesia. El dijo: “Billy, tú tuviste una pesadilla”. Yo dije: “Si eso es lo que... Eso... Si esa es la manera que esta iglesia se siente al respecto, aquí está mi tarjeta de compañerismo”. Dijo: “Oh, yo no lo quise decir de esa manera. Pero, tú sabes que tal y tal cosa no puede suceder”. Yo dije: “Muy bien, vale más que renuncie al compañerismo ahorita, porque Uds. me van a echar fuera después de un tiempo de todas maneras. Así que vale más que empiece libre y limpio, y me vaya de aquí”. Así que ahí estaba. Cuando el abismo estaba llamando, había Algo para responderle.
41Ahora, algunos de ellos dijeron: “Este gigantesco Goliat aquí, la ciencia médica y todas estas finas iglesias cultas....” Yo dije: “No es mi negocio saber qué tan gigantesco sea él; Dios todavía es Dios. El Dios de David todavía vive. El Dios de Abraham todavía vive. El Dios de Jacob vive. El Dios que estaba en Cristo está vivo en esta noche. El resucitó, y yo sé que El es real”. Es algo que no importa cuál sea la dificultad, Ud. quiere ir de todas maneras, porque hay un... Ud. tiene un objetivo. Y si Ud. tiene el motivo correcto hacia ese objetivo, Ud. llegará allá. Ud. tiene que tener el motivo correcto hacia su objetivo. De esa manera es como yo siempre encuentro la voluntad de Dios. Primero, pienso: “Si es la voluntad de Dios, entonces mi motivo y mi objetivo hacia ello...” Si es el motivo correcto, entonces yo tengo el objetivo correcto.
42Si Dios dijera: “Ven acá y predica a este grupo”. Y yo dijera: “Bueno, ¿cuánto recibiré en una–una ofrenda de amor?” Por supuesto, todo eso ya está arreglado; yo recibo cien dólares a la semana, no importa si predico o no. Como... Eso lo concluye. Así que... Pero aun antes de eso, antes que yo estuviera en un salario, no importaba adónde fuera. El motivo correcto es ver lo que uno puede hacer para el Reino de Dios. Ir adónde El lo guíe ir. No importa adónde sea, o si es pequeño o más pequeño. Yo nunca he permitido que mis reuniones crezcan, o que lleguen a un gran tamaño. Yo no necesito mucho dinero; tengo al fondo de un remolque habitable, dos máquinas de escribir, y dos hermanos a quienes les estoy pagando. Eso es todo. ¿Por cuál razón? Dios pudiera llamarme a un lugarcito por aquí.... Recientemente yo llevé a cabo un avivamiento en una iglesia que consistía de veinte. Entonces, si El quiere que yo vaya a ultramar y le predique a cien mil o a doscientos mil, o a lo que sea, El lo pone sobre el corazón de alguien de enviarme allá, y a la misma vez El me da el llamado. ¡Oh, no hay nada como eso! Vivir por El. Confiar en El día tras día. Guiado adonde el abismo está llamando.
43La mujercita dijo: “Yo voy de todas maneras”. Y atravesó el desierto, sin importarle ninguna de las cosas que la gente decía; no le importaba, ella continuó adelante. Bueno, ella finalmente llegó a la puerta. Yo la puedo ver descargando el peso de todos los camellos, y poner el oro en la tienda, y... Ahora, ella no sólo venía para decir: “Entraré. Yo he oído de este evangelista. Entraré y me sentaré, pero si él dice una sola cosa en contra de la doctrina de mi iglesia, yo me levantaré inmediatamente y me saldré”. Eso es la versión de ello de 1960. La gente sabía que no debía hacerse eso en aquel día. Yo pienso que eso demuestra mala crianza en primer lugar. Correcto. “Si es algo contrario a mí, si él dice una sola palabra, yo me levantaré inmediatamente y me saldré. Yo ya no lo escucharé más. No, señor. Yo no lo escucharé”. ¿Ve?, Ud. no viene con la clase de motivo correcto. Ud. no viene con el objetivo correcto, de tratar de encontrar a Dios. Lo que Ud. está haciendo es llegar a tener su conocimiento todo torcido; todavía no tiene hambre por Dios. Ud. empiece a tener hambre por Dios, y se quedará hasta que se termine, como ella lo hizo.
44Ella colocó su tienda y todo, y se preparó, y acampó allí en alguna parte en los atrios del palacio, y dijo: “Yo voy a quedarme aquí hasta que lo vea todo. Si está correcto, está correcto. Si está incorrecto, está incorrecto”. Así que yo me la puedo imaginar allá en Jerusalén, ir y comprar todos los pergaminos hebreos que había, para darse cuenta exactamente qué clase de naturaleza era ese Dios, del cual ellos estaban hablando. [Porción sin grabar en la cinta–Ed.].... “pues Uds. piensan que tienen Vida Eterna, y Ellas testifican de Mí”. Si las cosas que Uds. ven hacerse no son Escriturales, entonces no las crean. De esa manera ella lo iba a hacer: tomar los pergaminos y ver qué clase de Dios era ese Jehová. Y ella se puso al tanto. Ella dijo: “Yo ahora sé exactamente lo que va a ser El”.
45Ahora, ¡si Uds. sólo hicieran eso, si la gente de América sólo tuviera tanto así de audacia, si ellos sólo tuvieran... prestaran tanto así de consideración a–a Dios! “¿Prometió El hacer esto? ¿Es Su voluntad? ¿Prometió que El lo haría? ¿Es el Espíritu Santo? ¿Qué clase de naturaleza es El? ¿Cómo actúa El?” Eso es lo que Uds. deberían hacer. Darse cuenta que el Espíritu Santo no es venir al frente y decir: “Yo–yo creo en Dios Todopoderoso. Yo creo que Jesús es Su Hijo. Yo tomo...”, y ser confirmado. Nunca hubo tal cosa. No es que uno sea confirmado; es ser nacido del Espíritu Santo, nacido del Espíritu. Vean si la cosa está correcta. Indáguenla, y vean si Uds. deben ser rociados o bautizados por inmersión. Vean si Uds.–Uds. deben unirse a la iglesia o ser... o recibir el Espíritu Santo. Yo he estado en la familia Branham por cincuenta y un años (el próximo miércoles). Ellos nunca me pidieron que me uniera a la familia. Yo nací un Branham; esa es la razón. Y yo–yo... Uds. nacen en la Iglesia del Dios Viviente. Es una experiencia. Uds. llegan a ser una nueva criatura. Uds. son un niño de Dios, un hijo de Dios.
46Y si el Espíritu de Dios mora en Uds., testificará con Su propia Palabra. Si Uds. dicen: “Bueno, eso fue para otro día”, recuerden: Uds. no tienen el Espíritu de Dios en Uds. Si la Biblia dice: “Jesucristo es el mismo ayer, hoy, y por los siglos”, y Uds. dicen: “En cierta manera”, entonces recuerden: ese es el diablo en Uds. Correcto. No es Dios. Dios les dice: “Sí, señor, toda Palabra es amén. Amén. Yo la escribí. Amén”. Hombres de antaño, cuando fueron movidos por el Espíritu Santo, escribieron la Biblia. ¿Cómo puede el Espíritu Santo alguna vez negarla? Yo no estoy gritándoles a Uds. Yo he estado acostumbrado a predicar en las afueras, así que... Yo estoy... yo sé que Uds. no están sordos, pero yo–yo no estoy... Sencillamente me siento religioso, eso es todo. Yo sólo–yo sólo me siento muy bien. Es el Espíritu Santo, porque yo sé que la cosa de la que estoy hablando, es la Verdad. Es la Verdad de Dios.
47Esa mujercita se acercó allí. Y yo me la puedo ima-...ima-... imaginar verla el primer día peinar su cabello rápidamente, y lavarse su cara, y dirigirse allá. Ella dijo: “Yo veré lo que toda la congregación...” Allí había gente proveniente de todas partes, congregada en el gran atrio. Y después de un rato, después de que ellos habían cantado algunos de los Salmos, yo puedo ver al pastor Salomón salir, caminar hasta su asiento, y sentarse en su trono. Y la primera cosa, subió un caso ahí. Y tan pronto que subió, ella dijo: “Bueno, yo sólo veré éste y veré cómo funciona esto. Yo oí que tenía mucha sabiduría. Ahora, mira a esa pobre mujercita (o lo que sea), parada allí. Veremos al respecto”. Cuando aquella subió ante Salomón, y él le dijo exactamente la cosa correcta. Su corazoncito empezó a latir: “¡Qué cosa!, eso debe ser verdad. Veamos estos pergaminos; es exactamente correcto. Eso debe estar correcto”.
48Pasó día tras día. Ella se sentó. Ella iba, y quizás en la noche se sentaba al lado del candelero, y leía, leía, leía las Escrituras; leía Isaías, leía todos los profetas, preparándose, preguntándose exactamente qué iba a acontecer. Regresaba al día siguiente y veía a ese mismo Dios del que ella había leído, viviendo en una de Sus creaciones mortales, humanas, El mismo declarándose por medio de ese hombre. Ese hombre estaba tan som-... sometido a Dios, que Dios obraba por medio de él. No el hombre; el hombre sólo era un hombre como Uds. o yo. No es la iglesia de hoy día. No es el... Pedro en una ocasión llamó al monte de la Transfiguración, “el monte santo”. Yo no creo que el apóstol quiso decir “monte santo”, porque el monte no era santo. Era el Dios Santo en el monte. No es la Iglesia santa; es el Espíritu Santo en la Iglesia que la hace santa. No es una gente santa, un hombre santo. No hay tal cosa como un hombre santo, iglesia santa, o santo esto o eso. Es el Espíritu Santo en la Iglesia; en la gente, el Dios Santo, El mismo moviéndose por medio de la gente. Eso es. La Fuente, la Fuente inagotable de Vida es Cristo. Uds. no pueden agotar Su gran amor, y poder, y buena voluntad para hacerlo para Uds. Su bondad y misericordia, son más allá del entendimiento humano. Nosotros sólo nos quedamos allí y nos bañamos en ello (eso es todo), en Sus misericordias.
49Entonces ella observaba día tras día. Finalmente, llegó el tiempo que su tarjeta de oración fue llamada, o lo que haya sido. Pudiera no haber sido una tarjeta de oración, pero lo que fue, llegó su tiempo para subir ante él. “Bueno”, dijo ella: “Yo tengo algunas cosas...” Pero la Biblia dice que no hubo nada oculto de Salomón, que no supiera tocante a ella. Amén. Nada oculto; él le dijo a ella todas las cosas. Si eso.... ¿Qué clase de Espíritu fue ese en Salomón? ¿Fue Salomón? No, señor. Fue el mismo Espíritu que le habló a una mujer en el pozo, y le dijo a ella en dónde estaba su... que ella estaba viviendo en adulterio. Y ella fue y–y le dijo a la gente: “Venid, ved a un Hombre que me dijo todas las cosas que yo he hecho”. Ella sabía que si El podía decirle esa sola cosa, El podía decirle todas las cosas.
50Y no hubo nada oculto, que Salomón no le dijera a ella. ¿Qué dijo ella? ¿Saben lo que ella hizo? Ella públicamente se paró delante de la audiencia de la gente, y dijo: “Todo lo que yo he oído de ti, todas las cosas buenas que yo he oído tocante a ti, eran verdad, y son más de lo que yo alguna vez oí tocante a ti”. Ella misma tuvo la experiencia. Y si Uds. no creen que el Espíritu Santo es real, lo que han oído tocante a El, sólo obtengan Uds. mismos la experiencia y vean lo que sucede. Vean si Uds. no dirán: “Más de lo que....” Yo solía observar a gente disfrutar las bendiciones de Dios. Yo pensé que estaba bien, así que yo las quise. Pero cuando Uds. las obtienen, luego dirán: “Es más de lo que yo alguna vez vi”, porque es algo que les sucedió a Uds., cuando Cristo, El mismo se revela a Uds.; no en una forma intelectual, sino en una forma de un nuevo nacimiento.
51Ella se paró allí. No sólo eso, sino que ella reconoció que ese hombre tenía a Dios en él y que ese era un don de Dios. Ella dijo: “Todo lo que yo he oído es verdad, y aun más de lo que yo he oído”. Y ella dijo: “Aun benditos son los hombres que están contigo. Benditos son los hombres que se sientan diariamente aquí contigo, que ven actuando este gran don de Dios. Bendita es la gente que está contigo, que se para...” Ahora, piensen tocante a una pagana diciendo eso. Ella testificó que ese era el verdadero Dios. Y Jesús dijo: “Ella se parará en el Día del Juicio y condenará a esta generación”, que no cruzará la calle, o que entra y se sienta, mira alrededor un poquito, y dice: “Oh, no hay nada en eso”, y se va.
52En el Día del Juicio, y si ella va a condenar a esa generación, que era sólo unas cuantas generaciones después de Salomón, y Jesús dijo: “Uno más grande que Salomón está aquí”, y es más grande ahora que lo que fue cuando Jesús estaba aquí... Pues ellos le dijeron a El que era Beelzebú, llamaron la obra del Espíritu de Dios un espiritista o algo, y le llamaron a El Beelzebú, porque El hizo eso, y Jesús dijo: “Yo los perdono, pero cuando el Espíritu Santo venga, el hablar una palabra contra El, nunca será perdonado en este siglo ni en el siglo venidero”. Así que uno de los dones más grandes que Dios alguna vez haya dado, fue Su Hijo, para santificar a un pueblo, para que el Espíritu Santo mismo pudiera mostrarse. Y todavía, esa mujercita, si ella va a condenar eso, (de eso hace dos mil años) ¿qué hará ella cuando se pare en la presencia de Tulsa, en ese Día?
53¿Qué hará ella cuando se pare en la presencia de todos los Estados Unidos en esta generación? Ella lo condenará, pues ella no se limitó. Su corazón estaba hambriento, y ella lo reconoció. Ella buscó a Dios. Ella escudriñó los pergaminos. Ella vio que estaba correcto, y luego lo aceptó, y se paró y lo bendijo a él, bendijo al pueblo, y estaba tan feliz que había venido. Estoy tan contento que un día yo me di cuenta que era la verdad. Oh, ha sido: Tú, el torrente de todo mi consuelo, Más que la vida para mí. ¿A quién tengo yo en la tierra aparte de Ti, O a quién en el Cielo sino a Ti? “Jesucristo el mismo ayer, hoy, y por los siglos”. Abracémonos de El, el verdadero Don de Dios, el Hijo de Dios en la forma del Espíritu Santo. Inclinemos nuestros rostros.
54Antes de orar, con sus rostros inclinados y sus ojos cerrados, ¿a cuántos les gustaría ser recordados en oración en esta noche, diciendo: “Hermano Branham: recuérdeme delante de Dios. Yo reconozco que el Espíritu Santo está aquí en la tierra hoy, que los grandes poderes de Dios todavía obran por medio de creyentes, como Jesús prometió: ‘Las obras que Yo hago vosotros las haréis también; el que cree en Mí...’”? San Juan 14: “El que cree en Mí, las obras que Yo hago, él las hará también”. ¿Cómo se dio El mismo a conocer como el Mesías? Por medio de conocer los secretos de sus corazones. Eso siempre ha sido una señal de Dios por todos los siglos. ¿Les gustaría ser recordados?, levanten su mano. Por todas partes; Dios los bendiga.
55Como Tú has dicho en Tu Palabra, Señor: “Bienaventurados son los ojos que pueden ver y los oídos que pueden oír...” Y verdaderamente, ningún hombre puede venir a menos que Tú lo trajeres. Te damos gracias por el Espíritu Santo. Te damos gracias por esta gente que está aquí en esta noche, que ha recibido el Espíritu Santo. Oramos, Padre Celestial, que todos aquí que no lo han recibido, lo reciban en esta noche. Limpien sus corazones de incredulidad, y que ellos con una fe sencilla y como de niño, lo crean, lo confiesen, abran su corazón, y El de cierto vendrá a su–su morada. Concédelo, Señor. El servicio se está aproximando ahora, Señor, a la fila de oración, en donde Tu siervo orará por los enfermos, si es Tu voluntad. Te pido, Señor, que si hay pecadores aquí, incrédulos... Oh, ellos pudieran ser teólogos; pudieran ser miembros fieles de iglesia; pero si ellos todavía no han recibido el Espíritu Santo, o no creen en El, todavía son incrédulos.
56Es verdad, Señor. Abraham creyó a Dios, y le fue imputado por justicia, y luego Dios le dio el sello de la circuncisión como una confirmación de su fe. Así es hoy en día, Señor. Nosotros pudiéramos decir que creemos, pero hasta que recibamos el Espíritu Santo, no será confirmado. Pues está escrito en el Libro de Efesios, el capítulo 4 y el versículo 30: “No contristéis el Espíritu Santo de Dios por el cual fruisteis sellados hasta el día de tu redención”. [El Hermano Branham lo cita así–Trad.]. Permite que sea en esta noche, Señor, que Tú selles a muchos dentro del Reino de Dios, hasta el día de la redención. Que ellos lleguen a ser creyentes llenos en esta noche, y que Tú lo confirmes dándoles el Espíritu Santo. Oh, Señor, yo te pido, Dios, permite que El venga ahora y que sólo humille nuestros corazones, y nos traiga a un lugar en donde El pueda obrar por medio de nosotros, y dentro de nosotros, para determinar Su voluntad y hacer Su voluntad. Porque lo pedimos en el Nombre de Jesús. Amén.
57[Alguien habla en lenguas, y otro interpreta: “... dice el Señor, que se acerca a ti. Y el Señor, Tu Dios, dice: Abre tu corazón y escudríñalo, y rompe tu tierra barbechada, y date tú mismo a Mí, porque Yo soy el Señor tu Dios. Y Yo te he hablado Mi Palabra, aun en esta noche. Yo te he dado de Mi Espíritu; y por lo tanto, Yo mismo me revelaré y me develaré a ti, para que tú puedas ser iluminado, no únicamente para encontrarme, sino para que disciernas y me obedezcas, y para que ejecutes la Palabra de Dios. Pues de cierto, Mi Palabra no volverá vacía, sino que ejecutará eso para lo que me ha placido enviarla a ti. Yo soy tu Dios, tu Libertador. Yo soy tu Dios, tu Escudo, y tu Amparo. Regocíjate en tu corazón y alábame, y Yo te mostraré Mi gloria”–Ed.].
58El Todopoderoso... Alabado sea el Nombre de Jesús. Ahora–ahora, si Uds. entienden, amigos, ese es el Espíritu del Señor hablando. Ahora, la Biblia dice: “Si uno habla, otro interpreta...” Ahora, el Señor dijo que El estaba listo para abrir sus ojos y El mismo mostrarse a Uds. ¡Oh, cuán maravilloso! ¿No están contentos por eso? Maravilloso. ¿Qué tarjetas de oración repartimos? “G”. Mi hijo dijo que repartieron cincuenta tarjetas de oración, G-1 al 50. Llamaremos esas tarjetas en un momento. Y ahora... Por lo general, en las últimas noches, no hemos estado repartiendo tarjetas de oración. Hemos estado teniendo discernimientos, sólo la gente orando. ¿Les gusta eso a Uds.? Oh, yo–yo simplemente amo eso. Pero mucha gente quiere que se le ponga manos sobre ella, y entonces, estamos aquí para hacer eso. Sí, señor.
59Ahora, “G”, número 1, ¿quién la tiene? La tarjeta de oración número 1. Ahora... [Porción sin grabar en la cinta–Ed.].... si El es el Sumo Sacerdote... Y, ¿dice la Biblia que “El es el mismo ayer, hoy, y por los siglos”? ¿Cree Ud. eso, querida hermana? Muy bien. ¿Cree Ud. que El es? ¿Lo cree Ud., damita, sentada ahí en la silla? ¿Cree Ud. que El es el Sumo Sacerdote? Muy bien. Ahora, El se puede compadecer de nuestras–nuestras debilidades. Si yo pudiera, mis preciosas personas, si yo pudiera, yo iría allá, e iría por todo el edificio y los sanaría a todos aquí. A mí–a mí realmente me gustaría hacer eso. Yo creo que Uds. creen eso. Yo lo haría, pero no puedo. Yo no puedo hacerlo. Ya se hizo. Jesús ya hizo eso. El no puede perdonar sus pecados; El ya los ha perdonado.
60Pero miren, no les hará nada de bien hasta que Uds. lo acepten, lo crean; Uds. dicen: “Sí, Señor, yo acepto lo que Tú hiciste por mí”. Entonces Uds. están salvos. Y luego Uds. dicen: “Quiero que Tú me sanes, Señor”. El ya lo hizo. Entonces Uds. sólo tienen que aceptar lo que El ya hizo. Ahora, El es el Sumo Sacerdote, sentado a la diestra del Dios Todopoderoso, para interceder sobre nuestra confesión, o profesión (es la misma palabra). Así que, lo que.... Ahora, El no puede hacer nada por nosotros hasta que digamos que El ya lo hizo. Tenemos que confesarlo o profesarlo, que El ya lo hizo, entonces El puede empezar a obrar sobre ello, e interceder. ¿Es correcto eso, hermanos? ¿Es esa la Escritura? Para interceder sobre nuestra profesión.
61Ahora, y la Biblia dice en el Libro de Hebreos... Ahora, nosotros tenemos de los mejores eruditos del mundo sentados aquí en esta noche. En el Libro de Hebreos, está escrito que El es un Sumo Sacerdote ahorita, siempre vivo, para interceder sobre nuestras confesiones. Y El es también un Sumo Sacerdote que puede compadecerse de nuestras debilidades. ¿Ven? Nosotros podemos tocarlo a El con nuestras debilidades. Entonces, si El es el Sumo Sacerdote (y El lo es), que puede compadecerse de nuestras debilidades, entonces, si El es el mismo... Hebreos 13:8 dice: “El es el mismo ayer, hoy, y por los siglos”. Ahora... Y El dijo: “Las obras que Yo hago, vosotros haréis también”. Ahora, ¿qué obras hizo El para hacer que la gente entendiera que El era el Mesías? ¿Ven? Porque El les mostró a ellos la señal de un profeta, que El era el Mesías. Ellos lo sabían, porque Moisés dijo que El sería un Profeta. ¿Cuántos entienden eso? ¿Cuántos saben que Jesús dijo en San Juan 5:19: “De cierto, de cierto, os digo: No puede el Hijo hacer nada por Sí mismo, sino lo que ve hacer al Padre...”? Entonces Jesús mismo... esa Palabra es verdad. El nunca hizo un solo milagro hasta que Dios le mostró a El una visión de qué hacer. ¿Qué de eso? Correcto. Una visión de qué hacer.
62¡Hablando de visiones! Este hermano, el traductor aquí, me estaba diciendo hoy que como el cuarenta por ciento de la Biblia son visiones. Y nosotros sólo... Y él dijo, él hizo una hermosa ilustración, dijo: “Sujete su brazo y no lo use por unos cuantos meses, y dese cuenta lo que sucede”. Se pone tan débil que no puede ser usado. Eso es lo que la iglesia ha hecho con estas cosas, con todos los dones de Dios. Uds. sencillamente los sujetan; no se pueden usar. ¿Ven? Suéltenlos. Ejerciten la Fe, obtengan músculos de ella. Permítanme decirles: la Fe tiene pelos en el pecho. Cuando la Fe habla, todo lo demás se asienta. Correcto. Correcto. Cuando ella habla, todo lo demás calla. Ahora, si Jesús es un Sumo Sacerdote que puede ser tocado por nuestras debilidades, ¿piensan entonces Uds., Uds. allá que no tienen una tarjeta de oración, creen Uds. que pudieran tocar Su manto en esta noche? ¿Creen Uds. que pudieran?
63Ahora, si Uds. se ponen muy histéricos y dicen: “Oh–oh–oh, yo–yo–yo... déjenme apurarme; déjenme intentarlo...” No, Uds. lo van a perder ahí mismo. ¿Ven? La fe es tan sencilla, Uds. ni saben que la tienen. Correcto. Es sólo un don. Es sólo como decir: “Bueno: ¿pueden Uds. tocar esa Biblia?” “Seguro”. ¿Cómo saben Uds. que pueden? Unicamente por fe. Porque... Sencillamente ha llegado a ser tan común para mí que “yo sólo extiendo mi brazo, y la agarro”. Bueno de esa manera es la fe. Es tan sencilla; Uds. sólo extienden su brazo y la agarran. Ahora, Uds. crean.
64Todos Uds. son desconocidos. ¿Cuántos en esta fila de oración son desconocidos?, levanten sus manos, desconocidos para mí, quiero decir. Muy bien. ¿Cuántos allá son desconocidos para mí?, levanten su mano. Ahora, nosotros no estamos ante una ouija, como el diablo. Nosotros estamos aquí ante estos proyectores de luz y ante el pueblo, en la Presencia de Dios, para pedir a Dios que haga lo que El dijo que El haría. Ahora, esta fila aquí no es una fila de discernimiento. Nosotros sabemos que sólo oramos por estas personas aquí. El discernimiento viene de la audiencia. ¿Ven? Estas personas... si... ...?... ¿Cuántos saben que cuando Uds....? [Alguien profetiza– Ed.]. Amén.
65Tengan fe. Tengan fe de manera apacible. Ahora, sólo... Ahora, quiero que Uds. en la fila de oración, observen a la audiencia. ¿Ven? Y Uds. oren y sólo pídanle al Padre: “Dios Padre, Tú sabes mi necesidad. Y Tú sabes que yo tengo necesidad de sanidad. ¿Me ayudarás?” Humildemente. Sólo vengan como esa pobre mujercita con ese flujo de sangre, y ella tocó el borde de Su manto y fue hecha sana. Aquí en el rincón, ¿levantó Ud. su mano hace rato? ¿Quiere Ud.–quiere Ud. ser sanado? ¿Cree Ud. que su corazón va a estar bien ahora, que Ud. va a ser sanado? Ud. tenía problema de corazón, ¿no es así? ¿No estaba Ud. orando: “Señor, que sea yo”? Levante su mano si eso es correcto. Muy bien. Su problema de corazón se terminó ahorita. Ahora, yo no conozco al hombre, pero observen. ¿Qué... ? ¿Me tocó él a mí? El está a treinta pies [9 m.–Trad.] lejos de mí. ¿Ven? El tocó Algo, y Algo habló por medio de mí, eso era todo. No fui yo. Yo sólo soy como... Este micrófono aquí está completamente mudo sin que haya algo que hable a través de él. Y de esa manera somos nosotros. ¿Cómo supe yo de ese hombre? Yo no sabía qué... ¿Cómo supe yo lo que estaba mal en él? Yo no lo sabía.
66Miren allá, para que Uds. lo puedan ver otra vez. Allá está un hombre, sentado allá atrás, sufriendo de problema del corazón, tiene puesto un saco que se mira azul, con su camisa abierta. Correcto, ¿no es así, señor? Muy bien. El lo sanó en ese momento. Su fe lo hizo sano. ¿Ven? ¿Qué hizo él? El no me tocó a mí. Yo no conozco al hombre; yo nunca lo he visto a él. Pero él estaba desesperado, y él estaba orando: “Oh, Señor, permite que el Hermano Branham me hable”. Pregúntenle si eso es correcto o no. Levante su mano si eso es correcto, señor. Levante su mano si Ud. estaba sentado allá orando para que yo... ¿Ven? Ahora, un Dios que puede oír una oración, puede contestar una oración. ¿No piensan Uds. así?
67Esa señora, sentada allá atrás, tiene algo mal en sus manos. ¿Cree Ud. que Dios la sanará, señora, la que tiene algo mal en sus manos, sentada allá atrás? ¿Quiere Ud. ser sanada? Muy bien. Su fe lo tocó a El en ese entonces. Sus manos sanarán. Esa señora sentada allá justamente detrás de Ud., ella ha tenido una operación laboriosa, y ella está orando también para que ella sane de eso. ¿Es correcto eso, señora?, levante su mano. Muy bien. Ud. va a sanar. En donde los doctores fallaron... Satanás se escondió de los doctores, pero él no puede esconderse de Dios. El sabe exactamente en dónde está él. Así que él se ha ido. Tenga fe en Dios. Esta señora sentada por aquí cerca en donde ese bebé está siendo mecido de atrás para adelante, allí, ella está orando tocante a un problema de los pies. Pero... ¿cree Ud. que Dios le sanará los pies? Si Ud. lo cree, muy bien. Póngase de pie, señora, para que así sepan ellos a quién le estoy hablando. Eso es, Ud. allí, hermana. Sólo dígale a Dios que Ud. lo ama a El. ¿Lo ama Ud. a El? Muy bien, entonces Ud. puede irse a casa y ser sana. El Señor la bendiga. Eso está muy bien.
68Y a propósito, cuando Ud. se sentó, esa señora justamente al lado de Ud. estaba muy entusiasmada. Teniendo ese problema de la vejiga, pero eso también se ha terminado, hermana. Ud. puede ponerse de pie y también aceptarlo. Así que Ud. está sanada. ¿Creen Uds. con todo su corazón? Ahora, ¿ven Uds.? Ahora, sabemos que Su Presencia está aquí. Ahora, sean reverentes. Ahora, si... cualquiera sabe que cuando viene una visión, lo debilita a uno. ¿Cuántos saben eso? ¿Cuántos saben que el Hijo de Dios dijo, cuando una mujer tocó Su manto, El dijo: “¿Quién me tocó?”, y El miró para todos lados y dijo: “Yo percibo que virtud (eso es fuerza) ha salido de Mí”? Eso quita fuerza. ¿Qué harían todas estas personas sentadas allí, si al Hijo de Dios, una sola mujer lo tocó, y ahorita fueron siete u ocho personas allí?, entonces... ¿Ven? Y Uds. todavía lo estarán tocando, si yo sigo hablando, ¿ven Uds.? Es su–es su fe.
69Pero ahora, esta fila aquí, crean Uds. Ahora, Jesús dijo: “Estas señales seguirán a los que creen”. Miren, la otra noche pasando por la fila, yo puse manos sobre un muchachito ciego. Caminó allá, y empezó a bajar los escalones, y recibió su vista. ¿Cuántos estaban aquí cuando sucedió eso? Seguro. El muchachito nació ciego, como de unos dieciséis, diecisiete años de edad. Empezó a gritar: “Oh, Hermano Branham, yo puedo ver”. Seguro. Yo no puedo sanar; yo sólo puedo obedecer un mandamiento. ¿Ven? Eso es lo que yo hago aquí, cuando... El me dijo que estas cosas sucederían. Y déjenme decirles algo a Uds. ahora: el nuevo ministerio que se está acercando, será mucho más allá de esto, al grado que Uds.... Ya está... Yo ya lo he visto obrar cuatro o cinco veces. Muchas de las personas que están conmigo saben que eso es verdad. Lo estamos enfrentando, y listos para una gran hora.
70Pero para que Uds. puedan saber: aquí está una fina persona parada aquí. Nosotros somos desconocidos uno al otro, ¿lo somos, señora, Ud. y yo? Bueno, El no... Pero... Yo no tengo idea de qué es... la mujer. Yo... Ud. dijo algo, hermana, yo no... Oh, yo he orado por Ud. antes. Sí. Por supuesto yo no sabría eso. ¡Qué cosa! Yo no sé lo que está mal en Ud. ahora. Dios... O si yo... Dios sabe que yo no la recuerdo a Ud. ¿Ve? Pero sólo para que la gente pueda ver que Dios es tan grande aquí, y allá; es sólo en donde esté su fe. Ahorita mismo, sólo para aquietar... ¿Ve?, yo mismo estoy tratando de apartarme de Uds., para evitar que su fe atraiga en esta dirección. Y cuando menos pienso, pierdo fuerza. Uno simplemente no puede soportar mucho de eso. Orar por alguien; luego voltearse y cambiar el tema; y orar por alguien otra vez sólo para mantener la fuerza, para mantener mi promesa de poner manos sobre la gente americana.
71Nosotros nunca tenemos que hacerlo en ultramar. Sólo una cosa se habla de esa manera, y todo el grupo se levanta, deja sillas de ruedas y todo lo demás, y se va a casa. Se termina todo. ¿Ven? Pero hay tanta confusión por las diferentes enseñanzas aquí en América, que ellos no saben qué creer. Correcto. Uno dice: “¡Oh, es telepatía!” El otro dice: “Es el diablo”. Uno dice: “Haz esto”. Uno... La pobre gente. Escuchen. Uds.... “Que toda palabra de hombre sea mentirosa y la de Dios sea veraz”. Esa es de la única manera que es. El está aquí. El ya los ha sanado a Uds.; Uds sólo lo aceptan.
72Ahora, mire señora, si el Señor Jesús me revela algo a mí de Ud., que Ud. sabe que yo no sé nada respecto a Ud., y si el Señor Jesús me revela algo a mí, que Ud. sabe que tiene que venir por lo sobrenatural, ¿la haría–la haría creer a Ud. más? ¿La haría? ¿Haría a la audiencia creer más? Ahora, ella está cerca de mí, aquí (¿ven Uds.?), muy cerca. Ahora, este es el mismo cuadro de San Juan 4: un hombre y una mujer encontrándose por primera vez, estando aquí. Es sólo un... Quizás el pequeño pozo era una escena como ésta. Ahora, Jesús empezó a hablarle a ella. Ahora, Ud. no es la mujer, y yo no soy El, pero Su Espíritu todavía vive. ¿Ve? En ese tiempo estuvo en la carne llamada: “El Hijo de Dios”. Y ahora, somos hijos adoptados de Dios, por medio de Su gracia, para que Su obra pueda continuar, ¿ve?; todavía declarándola.
73La señora está mucho, muy enferma. Ella tiene un problema femenino, un problema de mujer. Correcto. Y si eso está correcto, levante su mano. ¿Creen Uds. ahora? Yo continúo sintiendo a alguien decir: “El está adivinando eso”. Pare de pensar eso. Ud. está dañando la reunión. Yo no estoy adivinando eso. Ese es el poder de Dios. Mire. Quédese quieta aquí un momento. ¿Ve ahora?, sólo para quitar eso de la mente de ellos. Veamos, yo no sé lo que fue, pero... sólo un momento hasta que al fin yo... Sí, Ud. ha estado adonde un–un doctor. Es un problema femenino... Sí, no sólo eso, sino que Ud. está para ser operada. Correcto. Y Ud. tiene un problema del riñón. Ud. tiene un problema de la vejiga. Ud. no es de esta región. Ud. es de Missouri. Su nombre es Sra. Hildreth. Ahora, regrese allá y sea–y sea saludable en el Nombre del...?... Dios la bendiga, hermana. Su fe la ha sanado. Sólo crea con todo su corazón...?....
74Uds. crean ahora mientras vengan. Si yo no digo una sola cosa, ¿creerán al poner manos sobre los enfermos? ¿El resto de Uds. lo van a creer ahora? Venga aquí entonces. Todos oren ahora por estas personas. Padre Celestial, que el poder del Dios Todopoderoso descanse sobre la mujer y la sane. Amén. Muy bien, venga. ¿Cree Ud., hermana? ¿Qué si yo le digo a Ud. que fue sanada mientras Ud. estaba sentada en la silla, cuando eso vino sobre Ud.? Todo se terminó...?.... ¿Cree Ud. ahora, hermana? Toda esta iglesia está orando por Ud. Ahora, Padre Celestial, yo pongo manos sobre ella y pido por su sanidad en el Nombre de Jesús. Amén. Venga. Ahora, Ud. sabe que yo sé lo que está mal en Ud. Pero si yo no digo nada, ¿creería de todas maneras? [La señora dice: “Sí”–Ed.]. Entonces váyase y coma su cena. Su problema del estómago la dejó, Ud. puede ir a comer.... ¿Cree Ud., hermana? En el Nombre del Señor Jesús, que ella sea sanada.
75Venga, señor. ¿Cree Ud. que el problema del corazón lo dejó cuando subió el escalón hace unos cuantos minutos? Si yo le digo a Ud. que lo dejó, ¿lo creería? Siga Ud. su camino. Diga: “Gracias, Señor Jesús”. Venga. Crea Ud. con todo su corazón, hermana, y esa artritis la dejará, y Ud. será saludable. Señor, yo te pido que Tú lo concedas en el Nombre de Jesús. Amén. Venga hermana. Ahora, yo... Ud. sabe que yo sé lo que está mal en Ud., ¿no es así? ¿Quiere Ud. que se lo diga? Yo creo que Ud. quiere. Muy bien. Mire, Ud. está muy joven para eso, pero Ud. tiene un nerviosismo. Mire, eso es correcto. Un nerviosismo mental; se pone molesta, y Ud. se pone muy agobiada ya tarde, en la tarde, y se le caen cosas. Eso es exactamente lo que Ud. hace. Tiene una mente que piensa mucho; Ud. siempre está cruzando puentes antes que llegue a ellos. Olvídelo. Váyase a casa, Jesucristo la hace saludable. Crea con todo su corazón. Venga. Dios Padre, en el Nombre del Señor Jesús, te pido que Tú sanes y hagas saludable a esta mujer. Amén. Siga adelante...?....
76Padre, te pido en el Nombre de Jesús que Tú sanes...?... ¿Va Ud. a creer ahora por él, hermana? Venga, hijo...?... No dude. ¿Va Ud. a creer por él, hermana, con todo su corazón? Nuestro Padre Celestial, Tú tomaste a los niñitos y pusiste Tus manos sobre ellos y ellos fueron sanados. Yo hago esto en el Nombre de Jesús. Amén. Crea ahora. El Espíritu Santo está aquí, el mismo Espíritu Santo que conoce todo tocante a cosas. Ahora, si Ud. no duda en lo absoluto, él sanará, estará bien. Así que sólo váyase creyendo. ¿Ve? Ahora, Uds. personas pasando, cuando Uds.... Como Uds. saben, Uds. continúan pensando; Uds. continúan preguntándose, vigilando, para ver si yo les voy a decir algo a Uds. Si yo... Ellos vendrán y me sacarán de la fila de oración, y los demás no pasarán por la fila, ¿ven?, así que no hagan eso. ¿Ven?, El todavía está aquí. El sabe–El sabe todo al respecto. El sabe todo. ¿No creen Uds. eso?
77¿Cree Ud. eso, señora? [La señora dice: “Alabado el Señor”–Ed.]. ¿Somos desconocidos uno al otro? Dios nos conoce a ambos, ¿no es así? [“Sí”]. ¿Cree Ud. que Dios me puede decir cuál es su problema? [“Sí, lo creo”]. Si El lo hace por esta mujer, ¿los demás creerán el resto de la noche con todo su corazón? Levanten sus manos si Uds. dicen que Uds.... Aquí está mi mano. Yo no conozco a la mujer, nunca la he visto. Muy bien. Sólo tengan fe. Tiene costillas quebradas. Correcto. Eso es lo que está mal en Ud. Exactamente correcto. Ud. tiene una carga en su corazón por alguien más por el cual Ud. está orando. Ese es su suegro. Correcto. Y él está ciego, tiene cáncer del estómago. ¿Le molestaría si yo digo el resto de ello? El estaba muy pobre como para venir a la reunión. El no tenía dinero para–para venir a la reunión. Tome. Ponga esto sobre él en el Nombre del Señor, mi pañuelo, y dígale que él sanará...?.... En el Nombre de Jesucristo...?.... Padre, yo...?....
78El nerviosismo lo hizo, como que le hizo una úlcera péptica, le causa ese ácido en su boca y cosas después de comer. Váyase y cómprese una hamburguesa. Su fe lo hace saludable...?.... Nuestro Padre Celestial, yo pido por este niño, que el poder de Dios lo haga saludable. Amén. ...?...pasando bajo la cruz por él. Crea con todo su corazón. Dios la bendiga...?... Tenga fe. ¿Qué piensa Ud. tocante al bebito? Ud.... Eso es por lo que Ud. quiere que se ore. [La señora dice: “Sí”–Ed.]. ¿Cree Ud. que Dios pudiera–pudiera decirme cuál es el problema? ¿Le ayudaría? [“Sí...?...] Yo veo que es una cosa seria. Es un problema del cerebro [“sí”], algo como retraso mental. [“Sí”]. Ha tenido tres operaciones [“sí”], sin éxito. ¿Cree Ud. que Dios puede oír mi oración? [“Sí”]. Entonces yo echo al...?... [“¡Aleluya!”] Nombre de Jesús...?... [“¡Aleluya!”] No dude; él se recuperará.
79Señor, te pido que Tú sanes a esta mujer en el Nombre de Jesús...?.... Venga, hermana... venga creyendo con todo su corazón. En el Nombre de Jesucristo que ella sea sanada. Oh, Dios te pido...?... No dude...?.... En el Nombre de Jesús que sea Ud. sanada. Venga, hermana querida...?... En el Nombre de Jesucristo que ella sea sanada. No dude. Váyase creyendo. Venga como que Ud. está pasando bajo la cruz...?.... Váyase–váyase creyendo ahora con todo lo que está en Ud....?.... Algo sucedió en la audiencia. Alguien fue sanado en la audiencia. Espere un momento; lo captaré. ¿Es Ud. por quién se va a orar? ¿Cree Ud. en Dios? Hay algo mal en sus pulmones, tiene un problema en sus pulmones. Ud. acaba de tener una crisis nerviosa. Ud. no es de por aquí. Ud. es de California. Ud. es un ministro. Sr. Alsup, váyase a casa y sea saludable.
80¡Oh Señor! Venga; yo oro en el Nombre de Jesús que Tú lo concedas, Señor...?.... Venga, hermana querida. Todos oren ahora. Es debilidad. Uds. oren, oren, oren. En el Nombre de Jesús te pido Padre que Tú sanes...?.... Venga, señor. Crea con todo su corazón y Ud. se podrá quitar su corneta acústica, en el Nombre de Jesucristo. Sí, yo sé que Ud. puede. Yo sé que Ud. puede. Crea ahora. Este muchachito tullido. ¡Oh Señor!, te pido que Tú sanes al muchachito. Que él regrese caminando y regocijándose, en el Nombre de Jesús. Amén. No dude...?... Crea Ud. con todo su corazón. ¿Ve? Muy bien. Venga, hermana querida. Crea con todo lo que está en Ud. En el Nombre del Señor Jesús, que ella sea sanada. Amén. Venga hermano, con toda la fe que Ud. pueda, crea Ud. En el Nombre de Jesucristo, que Ud. sea sanado. Amén. Amén. Venga, señora. Oh Dios Padre, en el Nombre de Jesucristo, que ella sea sanada. Oren; toda la iglesia ore junta ahora. Sólo... ¿qué si estos fueran sus hijos pasando por aquí? Venga...?... Oh Dios, te pido que Tú sanes al muchachito y lo hagas saludable, en el Nombre de Jesús. Amén...?....
81Venga, señor. Señor, en el Nombre de Jesucristo, concede su petición, Padre...?.... Venga, hermana. Padre Celestial, concede esta petición, y que ella sea sanada para la gloria de Dios. Amén. Dios la bendiga. Si Ud. no duda...?... Dios la bendiga...?.... Dios Padre, te pido que Tú concedas su petición que él está pidiendo. En el Nombre de Jesucristo, que sea así. Amén. Venga ahora, creyendo con todo su corazón. ¿Está Ud. creyendo con todo su corazón? Venga aquí por un momento. Oh Padre Celestial, yo pido en el Nombre de Cristo que Tú concedas esta petición, y que ella sea sanada para la causa del Reino de Dios. Amén. En el Nombre de Jesucristo que sea Ud. sanado, señor, para la causa del Reino de Dios. Amén. Mire cuánta gente está orando por Ud. allá, señor. Ud. tiene que lograrlo. Ud. tiene que hacerlo. Dios Padre, en el Nombre de Jesucristo concede la sanidad de ella para Tu gloria. Concédelo. ¿Cree Ud. por el pequeñito? Tráigalo aquí. ¡Oh Dios! No dude más, ¿ve? Permita... Ud.–Ud. trata, pero no haga eso. Padre, maldito sea el diablo que ha hecho este mal. Que el niño sane. ¿Cree Ud. que Dios oyó eso? [La señora dice: “Oh, sí”–Ed.]. Le digo, para estar seguro que Ud. lo sepa: ponga un cordel alrededor de su cabeza. Y luego Ud. mídala en esta noche; corte el cordel. Luego mañana en la mañana, o mañana en la noche, antes que Ud. regrese, mídalo otra vez, y luego muéstreme cuánto se ha encogido y póngalo aquí en el púlpito. Y observe cuánto se encoge entre ahorita y mañana...?.... ¿Va Ud. a creer, acostada allí? ¿Van a creer todos Uds.? Tengan fe ahora. Es sólo lo que Uds. crean.
82Ahora, ¿es Ud. la... Ud. por quién se va a orar? ¿Cree Ud. al Señor Jesús? ¿Me cree Ud. que soy Su profeta, o Su siervo? ¿Me cree Ud. que soy Su siervo? Decir “profeta”, trae a la gente tropiezo. ¿Ve? Yo sé que en alguna parte ellos me están escuchando. Estoy muy débil. Pero, ¿cree Ud. que Dios oirá la oración? Muy bien. Escuche. Su problema está en su costado. Correcto. Ud. tiene a un amado por quién Ud. está orando, y ese amado está dem-... un caso mental. Correcto. ¿Cree Ud. que sanarán? [Sí]. ¿Cree Ud. que el pañuelo que Ud. tiene lo tocará? [La señora dice: “Sí, señor, yo creo”–Ed.]. ¿Sra. Hammer? [“Sí”]. Ese es su nombre. Ud. no es de aquí. [Absolutamente]. Ud. es de Oklahoma, Wagner. Ahora, regrese y tome ese pañuelo. Crea con todo su corazón y Jesús...?....
83¿Creen Uds., allá, con todo su corazón, cada uno de Uds.? ¿Creen Uds., todos? Les diré qué hagan, si pueden. Alcancen y pongan manos sobre alguien. Pongan manos en... Joven, ponga sus manos sobre el pequeño, por favor. Ponga... correcto. Ponga sus manos sobre esa niñita. Muy bien. Alguien vaya allá y ponga sus manos sobre esta señora en el catre. Todos Uds.... ¿Son creyentes?, digan: “Amén”. [La congregación dice: “Amén”–Ed.]. Vengan aquí, hermanos. Tomen uno de estos micrófonos, cada uno de Uds. Inclinen sus rostros. Jesucristo el Hijo de Dios, quien está presente ahorita, conoce su corazón. (Estoy tan débil que casi no puedo soportarlo. Ahora, Uds. pueden comprender la situación). Jesús dijo: “Estas señales seguirán a los que creen... sobre los enfermos pondrán sus manos, y sanarán”. Si Ud. es un creyente, sólo ponga sus manos sobre alguien y ore por ellos, y ellos orarán por Ud. Ahora, yo voy a orar por todos Uds. Y Dios oirá mi oración. Dios oirá su oración. Y a mí no me interesa qué esté mal en Uds., Uds. sólo crean en estos momentos y van a sanar, todos Uds.
84Una niñita que estaba tullida, sentada en una silla de ruedas, se ha levantado, en el Nombre del Señor. Ahora, Señor, yo te pido que Tu poder y gracia sean suficientes en esta noche en el corazón de la gente, igual que la reina de Seba. Que ellos se paren probando que Dios está en medio de Su pueblo”. Y Satanás, tú que has ligado a la gente, yo te acuso como un engañador. Yo te acuso que no tienes poder. Tú únicamente eres un engañador. Jesucristo triunfó sobre todos los poderes que tú tenías y te despojó de todo poder. Tú estás engañando a la gente, y tú has sido expuesto en esta noche. ¡Sal fuera de esta audiencia, en el Nombre de Jesucristo! ¡Deja a esa gente!