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~ DESDE ESE ENTONCES ~
1Padre, te pido que Tú bendigas nuestra reunión en esta noche. Que sea... que si por casualidad hay de aquellos aquí quienes todavía no lo han conocido a El como su Salvador, que algo sea hecho en esta noche que cause que El sea tan real para ellos, para que El sea irresistible para ellos. Que lo encuentren a El que es dulce y precioso para su alma, como nosotros, Tus siervos, lo hemos encontrado. Pedimos especialmente, Señor, por aquellos que están aquí que están enfermos y necesitados. Algunos de ellos, sin duda, están cerca de la muerte. Los médicos preciosos de esta tierra, han hecho todo lo que ellos saben hacer, y no tienen ayuda. Entonces venimos a Ti, oh Jehová-jireh y Jehová-rapha. Pedimos que, en el Nombre de Jesús, que Tú satisfagas estas cosas que pedimos en esta noche. Recordaremos a aquellos quienes están convalecientes y no pueden salir. Permite que el Espíritu Santo los visite en los hospitales, y en el hogar en las camas, en... afligidos. Permite que Tu misericordia caiga sobre nosotros, Padre. Y te daremos la alabanza, porque lo pedimos en el Nombre de Tu querido Hijo, el Señor Jesús. Amén. Pueden sentarse.
2Es un privilegio estar aquí en esta noche, y estar ministrando otra vez en el Nombre de nuestro precioso Señor. Yo tuve el privilegio, hace unos cuantos momentos, de hablar con mi esposa y mi pequeño José, el muchachito que yo creo que Dios le permitirá tomar mi lugar cuando yo termine en esta vida. Así que nosotros somos muy afortunados hoy en día, de estar viviendo en este día, para ver la cercanía de la Venida del Señor. Anoche fue una noche muy fuera de lo común. Cada noche y cada minuto con el Señor Jesús son fuera de lo común. Y nosotros somos... podemos esperar que suceda cualquier cosa cuando está cerca Su benevolente Presencia. Ahora, las cositas que hacemos, como invitar a alguien a la reunión, hablar una palabrita de parte de Jesús, testificar, cantar, u orar, es... y es como el pan sobre las aguas, regresará a Uds. algún día. Algunas veces sentimos como que si nosotros... que si no somos alguna persona grande, que no podemos hacer lo suficiente. Pero... Yo creo que está escrito en la Escritura que no son las cosas grandes que hacemos, son las cosas pequeñas que dejamos sin hacer. Pero Jesús sabe cada cosita que uno hace.
3Hace algún tiempo en Canadá, allá en Vancouver, creo que fue, el finado rey Jorge estaba haciendo su visita en Canadá. Y en esa tarde, para demostrar la lealtad a su rey, todos los–los niños canadienses fueron despedidos de sus escuelas. Y ellos llevaron sus banderitas, sus banderitas inglesas, y se pararon en la calle para ondearlas al gran, poderoso rey mientras que pasaba. Esa escena siempre me recuerda de dos cosas. Su amada reina, por supuesto, estaba sentada al lado de él con su hermoso vestido azul. Y él estaba sufriendo en ese entonces (eso fue antes que él fuera sanado), de un problema del estómago. Y él también tenía cirrosis. Y estaba sentado en un lugar elevado, y uno podía ver por su rostro que estaba en agonía. El Sr. Baxter, un asociado mío, estaba diciendo que cuando él iba pasando... cuando ellos pasaron ante él, se puso sus manos en su rostro y empezó a llorar. Por supuesto, yo mismo, no sabía de alguna razón para llorar, pero él dijo: “Piénselo, nuestro rey está pasando”. Y yo pensé: “Si eso hace llorar a un canadiense, al ver a su rey, el rey Jorge, pasar, ¿qué hará cuando nuestro Rey Jesús pase? ¿Qué–qué clase de reacción nos hará tener?”
4Los niños ondeando sus banderas; y después que el rey había pasado, bueno, todos ellos debían regresar a la escuela. Y todos ellos regresaron. Pero en una cierta escuela, faltaba una muchachita. Así que la maestra, preocupada, recorrió las calles, llamándola por su nombre, tratando de encontrar en dónde estaba ella. Y después de un rato, la encontró con su cabecita reclinada sobre un poste de telégrafo, llorando desconsoladamente. Y la maestra corrió hacia ella, y la abrazó, y le dijo: “¿Qué es lo que te pasa, cariño? ¿Qué no viste al rey?” Y ella dijo: “Sí, yo vi al rey”. Dijo: “Bueno, ¿qué no pudiste ondearle tu bandera?” Dijo: “Yo le ondeé mi bandera”. Dijo: “Bueno, ¿por qué estás llorando?” Ella dijo: “¿Ve Ud., maestra?, yo soy pequeña. Y yo soy tan pequeña que ondeé mi bandera y grité, pero”, dijo, “yo vi al rey, pero el rey no me vio a mí”. Ella era muy pequeña.
5Pero uno no puede hacer nada muy pequeño, que Jesús no lo vea, no importa en dónde esté, lo que sea; cualquier pequeño testimonio o despliegue de lealtad a Jesús. El sabe del gorrión que cae en la calle. El sabe los mismísimos pensamientos del corazón. La Biblia dice que–que El sabe del gorrión que cae en la calle. Y estamos tan contentos de saber eso, que cada cosita que hacemos, Jesús nos ve haciéndola. Y El sabe el objetivo y el motivo que tenemos, y El nos recompensará. En una ocasión El dijo: “De cierto os digo, si tú das a uno de estos pequeñitos un vaso de agua fría, no perderás tu recompensa”. [El Hermano Branham parafrasea Mt. 10:42–Trad.]. Las cosas pequeñas que sencillamente olvidamos... No se les olvide: cuando Uds. vean a un tullido en la calle, pobre, ciego, o manco, o cojo, en lugar de hacerlo un entretenimiento para alguien, ayúdenlo. Jesús dijo: “Yo estuve enfermo y no me visitasteis. Yo estuve en la cárcel; tú no me visitasteis. Yo estuve hambriento y no me disteis de comer”. “¿Cuándo te vimos de esa manera? ¿Cuándo te vimos?” “En cuanto lo hicisteis a uno de estos mis pequeñitos, a Mí lo hicisteis”. ¡Oh, cómo le deberíamos dar gracias a nuestro precioso Señor Jesús!
6Ahora, en esta noche, el Hermano David predica, y yo sólo tengo una cosita–una cosita al final. Todavía no hemos repartido ninguna tarjeta de oración. ¿Hay algunas personas enfermas aquí? Levanten sus manos si hay personas enfermas. Las repartimos la otra noche, y luego las recogimos todas. Y ahora: ¿les gustaría entonces tener una fila de oración mañana en la noche? Si les gustaría, levanten sus manos. Uds.... Yo quiero ver lo que todos Uds. piensan. Si a Uds. les gustaría tener una fila de oración, y que repartamos tarjetas de oración, yo enviaré a los hermanos para que las repartan. Si Uds. quieren una, sólo levanten sus manos. Muy bien. Muy bien, entonces les diremos que repartan las tarjetas de oración otra vez mañana en la noche. Como a las seis y media, ¿es esa la hora cuando Uds. las reparten? Seis y media. Muy bien. Eso estará bien.
7Quisiera que Uds. abrieran las Escrituras, si Uds. tienen su Biblia a la mano, y que la abran al capítulo 4 de San Mateo. Leamos juntos sólo por un momento, los versículos 16 y 17. Y El pueblo asentado en tinieblas vio gran luz; y a los asentados en región de sombra de muerte, luz les resplandeció. Desde entonces [Desde ese entonces, Biblia en inglés–Trad.] comenzó Jesús a predicar, y a decir: Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado. Yo quiero tomar las primeras tres palabras del capítulo [el Hermano Branham quiso decir: “versículo”–Trad.] 17: “Desde ese entonces”, esas tres palabras: “Desde ese entonces”, para un pequeño pensamiento sólo por unos cuantos momentos. Como Uds. saben, como muchachitos o muchachitas (como niño), algunas cosas suceden que nosotros podemos señalar al pasado y decir: “Desde ese entonces” hicimos tal y tal cosa, sucedió tal y tal cosa. Y desde ese entonces fue esto y eso. Y quizás, la mujer inmoral, pudiera decir algo así: “Y yo era una muchacha virtuosa. Y fui criada en un hogar Cristiano estricto, por un padre y una madre piadosos. Y yo era tan pura como un lirio, hasta que una noche que me subí a un automóvil con un cierto muchacho. Y fuimos a un salón de baile, y desde ese entonces...” Uds. siempre se refieren a algo que sucedió en alguna ocasión en el pasado.
8Aquí, no hace mucho tiempo, yo estaba en la ciudad de Nueva York con el Dr. Berg. El es el pastor del Tabernáculo Betel. Y ellos tienen algunas misiones allá en el “Bowery” [calle en Nueva York o del distrito alrededor de esta calle, caracterizada por casas de prostitución, cantinas, etc. Trad.], y yo siempre quise visitar el “Bowery”. Y caminé por la calle con él, y ¡oh!, (era como una canción que yo solía oír siendo un niño): “Es un cuadro del otro aspecto de la vida”. Alguien que ha caído al lado del camino, una alma que se ha ido con la marea, que un día pudo haber sido feliz. Allí estaban hombres acostados abajo por toda esa gran estructura. Algunos de ellos perfectamente incapacitados, acostados en la calle en una, ¡oh!, una horrible condición de impureza. La comunidad china en donde ellos compraban su droga, estaba justamente a un paso de allí. Y yo le dije al Dr. Berg, yo dije: “Tal vez estos hombres vinieron de hogares muy malos, y nunca tuvieron una oportunidad”. El dijo: “Es muy sorprendente, Hermano Branham; esos hombres, muchos de ellos, son grandes hombres”. Y él dijo: “Mire: ese hombre acostado allá”, dijo, “yo lo conozco”. Dijo: “Veamos si lo podemos despertar”.
9Y yo fui allá y lo sacudí. Y su barba gris cubría toda su cara, y–y con cosas corriéndole de su boca, y su camisa sucia, y él casi olía como una pocilga. Yo pensé: “Pudiera ser el papá de alguien; alguna pobre alma que ha caído al lado del camino”. Y yo dije: “¿Cuál es su nombre?” Y él quería que yo le diera dinero para un trago. “Oh”, yo dije: “Yo no pudiera hacer eso, señor. Yo soy un ministro, y yo– yo sencillamente no pudiera darle dinero para beber. Yo le compraré algo para comer”. Yo dije: “Dígame: ¿cómo es que sucedió esto? ¿Estuvo Ud. siempre en esta condición?” “No, señor”. Y él empezó a hablar conmigo. Y él dijo: “¿Y Ud. es un ministro?” Yo dije: “Sí, señor”. El dijo: “Ayúdeme a pararme”. Y lo abracé y traté de pararlo. El estaba demasiado incapacitado; él sencillamente–sencillamente como que se puso en cuclillas en la calle, y luego se cayó. Y yo me incliné hasta el suelo y lo recliné sobre mi hombro. El dijo: “Señor, Ud. no va querer creer mi historia, me supongo; pero” dijo, “no más de cinco manzanas de ciudad de aquí, yo fui presidente de ese banco”. Yo dije: “Señor, ¿es verdad eso?” El dijo: “Pregúnteles”. Y yo dije: “¿Qué sucedió?” El dijo: “Yo llegué a casa un día, en donde yo tenía una familia encantadora. Pero” dijo, “yo encontré una carta de ‘Querido Juan’ puesta en la mesa”. El dijo: “Yo la amaba tanto a ella, que no podía olvidarla, y desde ese entonces...” Ahí lo tienen. “Desde ese entonces”, algo lo marca.
10Uds. pueden preguntarle al borracho, al alcohólico: “¿Cuándo empezó Ud. a beber?” “Oh, yo nunca bebí en mi vida, hasta que una noche cuando yo salí con un grupo de hombres en una pequeña celebración, yo tomé mi primer trago, y desde ese entonces...” De esa manera sucede: empieza en un entonces. Hace algún tiempo aquí, en... nosotros tuvimos la guerra mundial, la Primera guerra mundial. Después de que esa guerra había terminado, ellos formaron lo que fue llamado: “La liga de naciones”. Bueno, yo era sólo un muchachito, pero recuerdo oír a ministros decir: “Nosotros ya no tendremos más guerra, porque hicimos un pacto que vamos a vigilar a todo el mundo con La liga de naciones”. Pero eso no funcionó. Ellos ahora tienen la O.N.U., pero eso hace... eso no está funcionando aun ahorita. Eso no funcionará. La gente trata de hacer algo, y....
11Como por ejemplo, le hablé a una señora aquí, no hace mucho tiempo, tratando de reu-... reunir su hogar otra vez. Yo dije: “Traiga a su esposo y venga a verme”. Ella dijo: “No puedo hacerlo, Hermano Branham”. Yo dije: “¿Por qué no puede Ud. hacerlo?” Ella dijo: “Yo sencillamente no quiero enfrentarlo otra vez. ¿Iría Ud. y hablaría con él para ver si él me recibe de nuevo?” Yo dije: “¿Es tan grave así?” Dijo: “Hermano Branham, Juan y yo estábamos casados. Yo era tan virtu- ... virtuosa como una mujer pudiera ser”. Y dijo: “Nos cambiamos a una vecindad, e íbamos a la iglesia y hacíamos lo que era correcto. Pero un día un vendedor bien parecido, alto, moreno, tocó a mi puerta, y yo lo invité que pasara. Y desde ese entonces... Cada año nuevo”, ella dijo: “Yo he tratado de arreglarme, y empezar otra vez”.
12Aquí, hace algún tiempo, yo fui a la sala de emergencia en un cierto hospital, y allí se suponía que estaban los dementes. Cuando entré por la puerta, allí estaba una mujer joven hermosa, encantadora, como de unos veinticinco años de edad, sentada allí mirándome. Yo dije: “¿Cómo está Ud.?” Y algunos de ellos estaban en camisas de fuerza, y con barba por toda su cara, y maldiciendo y ¡oh!, llenos con poder demoníaco. Y yo la miré, yo dije: “Bueno, es algo difícil para decidir en dónde empezar a orar primero”. Ella dijo: “Si a Ud. no le molesta, yo quisiera que empezara conmigo”. Yo dije: “¿Con Ud.?” Dijo: “Sí, señor”. Yo dije: “Ud. no es una paciente”. Ella dijo: “Sí lo soy, señor”. Yo dije: “Bueno, ¿qué es lo que le pasa a Ud.?” Ella dijo: “Se supone que yo estoy demente”. Y yo dije: “Ud. seguramente no lo parece”. Ella dijo: “¿Pudiera Ud. escuchar mi historia?” Yo dije: “Seguro que sí”.
13Y ella dijo: “Cuando yo era una jovencita, Hermano Branham, yo fui criada en un real hogar Cristiano. Y yo empecé a salir con un muchacho que fumaba”. Y dijo: “Cuando menos pensé, yo estaba fumando. Y una noche él mezcló una cocacola con whisky, y eso causó que yo empezara a beber”. Ella dijo: “Yo fui de eso a la prostitución”. Y ella dijo: “Yo he vivido en los meros desagües de lo más oscuro del infierno”. Ella dijo: “Yo cumplí cuatro años en la institución Católica, ‘El hogar del buen pastor’”. Y dijo: “Allí, yo volteé una nueva página, y dije: ‘Cuando yo salga de aquí, yo voy a vivir bien’”. Dijo: “Yo lo dije en serio, pero tan pronto como me junté con el grupo otra vez, se acabó todo. Entonces”, dijo, “yo cumplí dos años en la cárcel de mujeres del estado, aquí en este estado”. Y ella dijo: “Allí, yo pensé que verdaderamente estaba reformada. Llegué a casa y me uní a otra iglesia. Yo le conté al pastor; fuimos al altar y lo hablamos, pero”, ella dijo, “yo sencillamente no puedo apartarme de eso”. Ella dijo: “Empezó una noche”. Yo dije: “Señora: ¿no quiere Ud. ser una verdadera dama, y tener un esposo y bebés como es una real mujer?” Ella dijo: “¡Oh, con todo mi corazón!” Ella dijo: “Pero míreme ahora”. Yo dije... Ella dijo: “Yo he intentado, y he intentado”. Yo dije: “Pero Ud. todavía no ha intentado a mi Señor”. Ella dijo: “Sí, ¡lo he intentado también!, Hermano Branham”. Dijo: “Yo he firmado compromisos y votos, y he hecho promesas a Dios”. Yo dije: “Eso no es de lo que yo estoy hablando”. Y yo dije: “Tan chapado a la antigua como parezca ser, es un demonio”. Ella dijo: “Yo siempre he creído eso”. Y yo dije: “El la impulsa a Ud. a hacer cosas que Ud. no quiere hacer”. Ella dijo: “Yo creo eso”. Y ella dijo: “¿Habría una esperanza para mí?” Yo dije: “Seguramente que sí”. Y nos hincamos para orar. Después de un rato, ella se levantó (hermosa mujer, grandes ojos de mirada tierna); ella miró, y las lágrimas le estaban corriendo por sus mejillas, y ella dijo: “Ahora, Hermano Branham, yo–yo creo que voy a salir y hacer una nueva vida”. Yo dije: “Querida hermana, Ud. sencillamente está volteando una página. No le hará ningún bien”. Yo dije: “Ud. ha hecho eso tantas veces”. Yo dije: “Sólo quédese aquí hasta que Dios le conteste a Ud.”
14Nos hincamos allí juntos y oramos. Y yo la dejé orando. Me fui para orar por la otra gente. Después de un rato ella se levantó de allí y miró alrededor en el cuarto, esos grandes ojos mirándome. Y ella dijo: “Algo me sucedió a mí”. Yo dije: “Ahora Ud. lo obtuvo. Ahora Ud. lo obtuvo. Ud. ahora no tiene que voltear nuevas páginas; ha sucedido. Ud. lo obtuvo”. Y desde ese entonces, ella fue una persona cambiada. Ella ahora está casada, tiene un hogar encantador y dos niños. Ella puede apuntar con su dedo a un momento en el que algo le sucedió, que fue inmortal. Las cosas suceden y la vida cambia, pero sí hay Algo que le puede suceder a una persona, que no cambiará. Uds. no pueden ser el mismo después de que sucede esto: eso es cuando un hombre se encuentra con Dios. El es cambiado; algo le sucede. El nunca es el mismo después que él se encuentra con Dios cara a cara, en donde él tiene que llegar al hecho de aceptarlo a El o de rechazarlo. El se irá una persona peor, o se irá una persona nueva. Pero cuando Ud. se encuentra con Dios, algo sucede, en cuanto a inmortalidad.
15Sólo hablemos de unos pocos en esta noche, que nosotros sabemos que se encontraron con Dios. Tomemos al padre Abraham. El sólo era un hombre común. El vino de... tal vez su padre era de los alrededores de Babilonia. Y era un anciano, como de unos setenta y cinco años de edad, nada muy bueno tocante a él. Pero Dios, por elección, vio algo en él, y Dios se le apareció, y él fue un hombre cambiado. Hay algo al respecto cuando Dios le aparece al hombre: él es una criatura cambiada desde ese entonces en adelante. Y algunas veces El los hace a Uds. hacer cosas que Uds. no pensaban que las harían, cuando se encuentran con Dios. ¿Pudieran Uds. imaginarse a un anciano de setenta y cinco años de edad, Abraham, y su esposa de sesenta y cinco años, que habían estado viviendo juntos desde...? Ella era su media hermana. Ellos habían estado viviendo juntos desde que ellos eran jóvenes y vigorosos. Y ahora, aquí están ellos, sesenta y cinco años de edad, ella tiene como unos veinte años pasada la menopausia, y Abraham, setenta y cinco años de edad; y Dios se encontró con Abraham y le dijo que él iba a tener un bebé por medio de ella. Y ellos hicieron arreglos para este bebé.
16¿Pudieran Uds. imaginarse a un hombre de setenta y cinco años de edad yendo allá al hospital, y ver al doctor, y él hacer arreglos para que su esposa de sesenta y cinco años de edad entre al hospital, para tener un bebé? La gente diría, el doctor diría: “El anciano como que está un poquito fuera de sí”. Pero él se había encontrado con Dios; eso es lo que hizo la diferencia. Algunas veces cuando uno se encuentra con Dios, El lo hace creer cosas que la mente natural no puede concebir. Hay algo tocante a El; cuando uno se encuentra con El, lo cambia y lo hace una persona diferente. Uno mira a través de ojos diferentes desde ese entonces en adelante. ¿Pudieran Uds. imaginarse a una madre anciana de sesenta y cinco años, sentada allá tejiendo botitas, preparándose para el bebé? Bueno, las mujeres hubieran dicho: “La anciana ha perdido su mente”. Pero ella creyó a Dios, y ellos tuvieron el bebé veinticinco años después. Y ella todavía estaba esperándolo. Y en lugar de debilitarse.... Ahora, nosotros mismos nos llamamos: “Simiente de Abraham”. Y Abraham creyó a Dios cuando él se encontró con El, y El le habló a él. Y si nosotros estamos en Cristo, somos Simiente de Abraham y herederos con él, de acuerdo a la promesa. Por fe Abraham creyó a Dios, y llamó a esas cosas que no eran, como si fueran, porque él se encontró con Dios. Cualquier persona que alguna vez se encuentra con Dios, y lo conoce a El, y llega a ser la Simiente de Abraham, llamará todo contrario a la Palabra de Dios, como si fuese una mentira. El tomará primero la Palabra de Dios. 17 Luego tomemos a otro hombre: Moisés, un profeta fugitivo, muy allá en la parte de atrás del desierto. Toda la esperanza de alguna vez liberar a su pueblo, a lo cual Dios lo había enviado a hacer... todas las esperanzas se habían perdido; no más liberación. El se había asentado, y se había casado con una mujer hermosa, tuvo un–un muchachito. Y él estaba bien satisfecho, sabiendo que algún día él iba a heredar todas las ovejas de Jetro, y demás, y él podría vivir en paz detrás del monte Horeb. Pero un día al lado del zarzal, él vio una zarza ardiendo que no se consumía. (Dios tiene maneras extrañas para atraer a Sus hijos). Y cuando él pisó sobre esa tierra, hubo una Voz que dijo: “Quita tu calzado, Moisés, porque la tierra en que tú estás, santa es”. ¡Qué diferencia hizo eso en él! El había tenido miedo, y había huido de Faraón, porque él había matado a un egipcio. Pero al siguiente día, lo encontramos a él con su esposa, sentada a horcajadas en una mula, con un muchachito sobre su cadera, la barba colgándole, una vara chueca en su mano, el cabello canoso volándole con el viento, ochenta años de edad, yendo allá... “¿Adónde vas, Moisés?” “Voy a Egipto a conquistarlo”. Una invasión de un solo hombre. Bueno, eso sonaba ridículo. Pero la cosa buena al respecto, es que él lo hizo, porque se había encontrado con Dios. No importaba cómo se miraba, él se había encontrado con Dios, y él sabía que Dios era capaz de cumplir Su Palabra. El se encontró con Dios. Si esa no fue una escena ridícula: un solo hombre, con su esposa en una mula, y un muchachito sobre su cadera, y una vara chueca, la barba volándole de esa manera, yendo allá para conquistar a una nación como Rusia. Pero eso no importaba. Mientras que Dios se había encontrado con él y lo había comisionado, eso es todo lo que importaba. Cuando Dios lo envía a Ud., eso lo concluye para siempre. Amén.
18Tomen por ejemplo a la virgencita María. Era sólo una muchachita común en Nazaret, una ciudad vil en donde había maldad y noches de fiestas y todo, pero ella se mantuvo limpia. Un día, camino al pozo de la ciudad para obtener su abastecimiento de agua para la mañana, pudiera haber estado meditando tocante a un cierto sueño que ella tuvo, o en una cierta Escritura que ella había leído, tal vez Isaías 9:6. Y en su camino hacia allá con su cántaro de agua bajo su brazo, caminando una mañana, hubo allí una gran Luz que destelló delante de ella, y estaba parado allí un Angel. Dijo: “¡Salve, María! Bendita tú entre las mujeres. Tú has hallado gracia delante de Dios. Y tu parienta Elisabet, allá en Judea, ella ha pasado la edad de concebir; pero Yo estuve allá hace unos cuantos días y me encontré con su esposo Zacarías. Dios les está enviando un pequeño bebé a la casa de ellos. Ella quien era llamada ‘estéril’, ahora va a ser madre. Y María, tú has hallado gracia delante de Dios, y tú vas a tener un Niño, un Hijo. Y tú llamarás Su Nombre Jesús”. Ella dijo: “¿Cómo pueden ser estas cosas?” El dijo: “El Espíritu Santo te cubrirá con Su sombra. El Santo ser que nacerá, será llamado el Hijo de Dios. Porque nada hay imposible para Dios”. ¡Cómo cambió a esa muchachita!
19Escuchen: todos nosotros pudiéramos recibir una lección de María. Ella nunca esperó hasta que sintió vida. Ella nunca esperó por algo seguro. Su Palabra fue suficiente para ella. Ella empezó en su camino, regocijándose, diciendo, testificando, que iba a tener el Bebé, antes que apareciera alguna señal visible. De esa manera un real creyente toma a Dios a Su Palabra, y empieza a testificar, dando alabanza a Dios, tan pronto que Ud. pueda establecer el hecho de que Dios así lo dijo. Eso es lo que hace la diferencia: Dios así lo dijo. Sigámosla por unos cuantos minutos mientras estamos hablando de ella. Ella se dirige a Judea. Y sube por el lado de la montaña. Y Elisabet era su prima. Jesús y Juan eran primos segundos. Y Elisabet estaba entonces avanzada, para ella era su sexto mes de ser madre. Pero el bebito todavía no se había movido. Eso es absolutamente anormal. Cualquiera sabe eso. Elisabet se había recluido. Quizás ella estaba sentada al fondo, en la pequeña cabaña, haciendo botitas y cosas para el bebé. Y ella mira hacia afuera por la puerta, y ve que viene corriendo la pequeña y hermosa María, esa doncellita judía, y tan rápido como podía venir. Y ella recorre la cortina, y ve que es su propia prima. ¡Oh!, yo puedo verla salir corriendo tan rápido como puede, toma a María del cuello, y empieza a abrazarla y a besarla. Me gusta ver a las mujeres actuar de esa manera. Me gusta ver a los hombres darse un apretón de manos chapado a la antigua.
20Aquí, hace algún tiempo, yo estaba con mi esposa en el centro. Una señora dijo: “Hola, Hermana Branham”. Y yo le dije a ella: “¿No–no le contestaste a esa señora?” Ella dijo: “Yo le contesté”. Yo dije: “Yo no te oí, y estoy seguro que ella no te oyó”. “Oh”, ella dijo: “Yo–yo me sonreí”. Y yo dije: “Mira, cariño: una sonricita tonta no toma el lugar de: ‘¿Cómo está Ud.?’, o algo”. Oh, ¿saben Uds.?, la gente hoy en día es muy fría una con la otra. Nosotros sólo... hoy en día... Solía ser que uno podía salir, o–o alguien se enfermaba, los vecinos venían y los ayudaban. Tenían compañerismo real. Pero hoy en día, uno no sabe que murió su vecino, a menos que lo lea en el periódico. Hay algo allí; la gente se está alejando mucho una de la otra. Nosotros necesitamos compañerismo, ¡Dios sea misericordioso con nosotros!
21María corre y abraza a Elisabet, y Elisabet abraza a María, y ellas dos estaban abrazándose dulcemente una a la otra, y hablando. Y yo puedo oír a Elisabet decir: “¡Oh, María!, nunca te he visto que te mires tan hermosa. Tus ojos están tan brillantes, y tu–tu rostro es tan hermoso. ¡Llegaste a ser una mujer tan hermosa! ¿Me supongo que quizás tú y José todavía están desposados?” “Sí, todavía estamos desposados”. Y ella dijo: “¿Sabes tú, María, que voy a ser madre?” “Sí, yo lo sé; yo lo sé. Y yo también voy a ser madre”, dijo María. Y ella dijo: “Oh, ya veo. Tú y José ya se casaron”. “No, José y yo no estamos casados”. Y qué mirada de sorpresa se ha de haber reflejado en el rostro de Elisabet. “¿Me quieres decir que vas a ser madre, y tú y José no están casados?” “Correcto”. Oh, y con la sonrisa en su rostro. “María, ¿qué es lo que pasa?”
22¿Ven?, ella se había encontrado con Dios; eso hizo la diferencia. Algo estaba sucediendo. “Oh”, ella dijo: “De la manera que yo supe que tú ibas a ser madre, fue que hubo un Angel que se encontró conmigo ayer en la mañana mientras iba al pozo. Y El me dio una gran salutación y me dijo que yo había hallado gracia delante de Dios, y que el Espíritu Santo me iba a cubrir con Su sombra. Y me dijo que yo iba a tener un Hijo. Y dijo que tú también ibas a tener un hijo”. Ella dijo: “Pero cariño, el bebé está muerto. Tengo seis meses de ser madre, y el bebé todavía no se ha movido”. Ella dijo: “Oh, yo no me preocuparía por eso. ¿Sabes?, que cuando la sombra de El me cub-... dijo que el Espíritu Santo me cubriría con Su sombra, y que el Bebé que nacería en mí, de mí, sería llamado el Hijo de Dios, y yo llamaría Su Nombre Jesús”. Y tan pronto como ella dijo: “Jesús”, la primera vez que esa palabra provino de labios mortales, el pequeño Juan recibió el Espíritu Santo (muerto en el vientre de su madre), y empezó a saltar de gozo en el vientre de su madre. ¡Oh!, si el Nombre de Jesucristo trajo a vida a un bebé muerto y lo llenó con el Espíritu Santo, ¿qué le debería hacer a una Iglesia nacida de nuevo, que reclama estar llena del Espíritu Santo?
23El... “Tan pronto que tu...” Dijo: “Bendita tú”, dijo, “porque tan pronto como llegó tu salutación a mis oídos... ¿Por qué... que la madre de mi Señor venga a mí? Porque tan pronto que yo oí Su Nombre, mi criatura saltó de alegría en el vientre”. Juan empezó a gritar cuando él oyó que se habló el Nombre de Jesucristo; vino a vida. Desde ese entonces, ya no hubo ninguna preocupación tocante al bebé, porque ellas sabían que estaría allí. Las grandes cosas de Dios venían en camino.
24Simón, el pescador, un escéptico, uno que se burlaba de Andrés su hermano tocante a Jesús siendo el Mesías. En una ocasión, Andrés lo convenció para que fuera a la reunión, y tan pronto como él entró en la Presencia de Dios, El lo miró y dijo: “Tu nombre es Simón. Tú eres el hijo de Jonás”. Y desde ese entonces, Pedro fue un creyente. Es... Fue el gran San Pablo quien primero fue Saulo, un perseguidor de la Iglesia, en su camino a Damasco con cartas en sus bolsillos del sumo sacerdote, para tomar a todas esas personas que estaban gritando y hablando en lenguas y demás, y ponerlos en prisión. Como a mediodía, hubo una Luz que brilló desde los cielos, y él cayó hasta el suelo. Y vino allí una Voz diciendo: “Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues?” Y desde ese entonces, Saulo fue cambiado a Pablo, y llegó a ser un verdadero creyente, y un obrero en la Iglesia.
25Fue también en nuestro servicio anoche, cuando un ciego anciano mendigo, quien tal vez ni siquiera tenía comida en su casa, estaba sentado al lado del camino, mendigando. Ciego; él no podía diferenciar el día de la noche. Pero él entró en la Presencia del Señor Jesús. El clamó hasta que su fe lo tocó a El, y desde ese entonces él pudo ver. Cuando él tocó a Dios, desde ese entonces, su vida fue cambiada. Había un leproso, acostado en la puerta, clamando: “¡Inmundo!, ¡inmundo!” Y Jesús pasó por allí. Y en su primer contacto con Jesús, lo tocó a El, y desde ese entonces la lepra se le fue. Fue un maníaco en Gadara, quien estaba tan poderosamente poseído del demonio, al grado que ellos lo encadenaban y él rompía las cadenas, y él mismo se cortaba con pedazos de piedra. Era un hombre tan terrible, al grado que nadie podía pasar por allí; él los mataba si los podía agarrar, tan poseído así del demonio. Todos evitaban ese camino. Y un día, Jesús pasó por allí, y desde ese entonces él fue un hombre cambiado, y tuvo su mente cabal, y pudo irse a casa a su familia. Desde ese entonces, él se había encontrado con Dios.
26Fue la mujer en el pozo, cuyos pecados eran tan malos que ella no podía ir al pozo a una hora normal del día; ella tenía que esperar hasta que todas las mujeres decentes se habían ido del pozo. Nadie en la ciudad la escuchaba, porque ella era una mujer de mala fama. Un día, mientras ella estaba parada allí en el pozo de Jacob, fuera de la ciudad de Samaria, ella miró, y reclinado contra la pared, ella vio a Alguien allí que dijo: “Dame de beber”. Y ella le dijo a El: “No es costumbre que los judíos le pidan a los samaritanos tal cosa”. El dijo: “Pero si tú conocieras a quién le estás hablando, tú me pedirías a Mí de beber”. La conversación continuó por un rato. Después de un rato, El encontró en dónde estaba su problema, y El dijo: “Ve, llama a tu marido, y ven acá”. Ella dijo: “No tengo marido”. Dijo: “Correcto. Tú has tenido cinco, y con el que tú estás viviendo no es tu marido”. Ella dijo: “Señor, me parece que Tú eres profeta. Nosotros sabemos que cuando venga el Mesías, El será un Dios-Profeta. Moisés nos dijo que el Señor nuestro Dios levantaría a un Profeta como él. Y cuando venga el Mesías, El nos declarará estas cosas”. Jesús dijo: “Yo soy, el que habla contigo”. Algo le sucedió a ella. Desde ese entonces, ella estaba en la ciudad dando testimonio: “Venid, ved a un Hombre que me ha dicho las cosas que he hecho. ¿No será éste el mismísimo Mesías?” Las cosas habían cambiado cuando ella se encontró con Dios.
27Un día, Dios quien es Vida... la Vida y la muerte se enfrentaron. La muerte siempre dudó que El era el Hijo de Dios. Cuando el diablo lo tenía allá, él lo tentó a El. Dijo: “Si eres Hijo de Dios, cambia estas piedras en pan; yo te creeré”. El fue tentado. El se preguntaba quién exactamente era ése. “¿Era ése entonces un profeta, o era realmente Dios?” El no sabía. El no sabía que Dios tenía que hacerse carne y morar entre nosotros. Un día un soldado romano le ató un trapo sobre Su rostro, tomó una vara y lo golpeó en la cabeza, y dijo: “Bueno, si tú eres un profeta, si tú eres ese profeta, dinos quién te golpeó”. El todavía no podía contestar, porque El le hubiera estado obedeciendo al diablo. En la cruz, ellos le dijeron a El: “Desciende de la cruz; nosotros creeremos que tú eres el Hijo de Dios”. Toda esa tentación. El diablo no sabía quién era Ese, en ese cuerpo de carne. Así que, subiendo el monte al Calvario, Satanás todavía no estaba satisfecho que Ese era Dios, Emanuel, el Hijo de Dios nacido de virgen.
28Tomemos un viaje a Jerusalén por un momento. Es una mañana terrible. El sol se mira raro. Cuando fue ofrecido el sacrificio de la mañana, el humo del altar de bronce, en lugar de ascender a Dios, El lo rehusó, estaba suspendido sobre la ciudad. Era una hora que se miraba oscura. Nosotros estamos parados en un aposento alto. Yo oigo un ruido. Ha habido un alboroto allá en el salón de juicio de Pilato desde temprano, como desde las tres. Ha habido un alboroto allá. ¿Qué es? Vayamos a la ventana; yo oigo un ruido. Recorro las cortinas. Yo oigo algo golpeando a lo largo de la calle, yendo hacia el Gólgota. Allí viene un Hombre caminando por la calle, con una vieja y cruenta cruz sobre Su hombro, cargándola, y arrastrándola detrás de El, golpeando sobre esas piedras duras. El roce de ella en su hombro le está arrancando la carne, una corona de espinas en Su frente, y la Sangre mezclada con lágrimas fluyendo por Su rostro, con escupitajos por toda Su barba de los soldados que le escarnecían, el rostro estaba sangrando, en donde ellos habían arrancado puñados de Su barba. La vieja cruz arrastrando las huellas sangrientas a medida que El caminaba por la calle.... Yo me fijo en Su espalda. El trae puesta una túnica de un solo tejido, sin costura. Hay pequeñas manchas rojas por toda esa túnica. A medida que El sube el monte, esas manchas se hacen más grandes y más grandes, y más grandes, esparciéndose. Después de un rato, todas ellas se juntan y se hace una sola mancha grande.
29La abeja de la muerte desciende, y empieza a hacer ruido alrededor de El, zumbando: “Ahora lo tengo a El en Su camino al Calvario. Lo agarraré allá arriba y eso será lo último de esta cosa llamada: ‘Mesías’”. Esa abeja de muerte se ancla en todos. Pero yo–yo... Como cualquier otra abeja: si esa abeja alguna vez aguijonea lo bastante profundo, ella pierde su aguijón. Cualquier insecto o abeja, si alguna vez aguijonea muy profundo, ya no puede aguijonear más; él no pudiera aguijonear ya más en el mortal. Pero hermano, hermana, cuando ancló su aguijón en el Hijo de Dios, le sacó el aguijón de ella...?... Con razón uno podía pararse y decir: “¿Dónde está, oh muerte, tu aguijón? ¿Dónde, oh sepulcro, tu victoria?” Cuando la muerte se encontró con Dios, perdió su aguijón. Ya no puede aguijonear más a un Cristiano. Puede zumbar y hacer ruido, pero ha perdido su aguijón. Yo estoy tan contento. Yo estoy tan feliz en esta noche de ser un Cristiano, de saber que la muerte ya no tiene aguijón. Puede zumbar y hacer ruido, y tratar de perturbarnos, pero sabemos que el aguijón fue anclado en Su carne. Y desde ese entonces, Dios sacó el aguijón de la muerte. Y hoy en día, la muerte no tiene aguijón. ¡Oh!, “El herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre El, y por Su llaga fuimos nosotros curados”. ¿Creen Uds. eso? ¿Aceptan Uds. eso? Una abeja....
30En una ocasión, yo mismo estuve acostado en una cama de hospital, un muchachito irlandés, acostado allí muriéndome, mi papá estaba llorando, una enfermerita parada allí, y mi corazón latiendo únicamente diecisiete veces por minuto. Un bloqueo de anestesia se había pasado a mi corazón de una operación, de un bloqueo en el espinazo. Y el doctor dijo: “No hay manera que él viva”, y yo lo oí. Y ellos cerraron la cortina alrededor de mí. Entonces yo oí como un sonido viniendo, un ruido viniendo como de hojas soplando. Yo pensé: “Este es mi fin”. “Dios, yo no puedo ofrecerte mi vida en esta condición, como una rosa vieja con los pétalos cayéndose”. Yo dije: “Señor: yo no sé cómo orar, pero se me ha dicho que Tú eres un gran Doctor, por encima de todos los doctores. Si Tú sólo me permites vivir, yo nunca más estaré avergonzado de Ti; yo lo diré a gritos de los techos de las casas, de las esquinas de las calles”. Y desde esa hora, yo empecé a vivir, y he vivido desde entonces. Y hoy en día, después de treinta y un años, yo estoy contento de estar parado detrás del púlpito en esta noche para decir: “Jesucristo es el mismo ayer, hoy, y por los siglos”, porque un día yo me encontré con Dios. Cada uno de Uds. tiene una experiencia similar. Hay un tiempo cuando el hombre es traído cara a cara, para encontrarse con Dios, para aceptarlo a El o rechazarlo. Ese pudiera ser su tiempo en esta noche, señor; pudiera ser su tiempo en esta noche, señora, que Ud. en esta noche tendrá que recibirlo a El, o rechazarlo. Inclinemos nuestros rostros sólo un momento ahora, mientras estamos pensando sobre estas palabras.
31Me pregunto si en el edificio en esta noche, en el balcón a mi derecha, habría alguien allá arriba en ese balcón a mi derecha, que levantaría su mano y diría: “Dios, desde este entonces... Yo he vivido una vida Cristiana tibia, o quizás yo no te he aceptado en lo absoluto, pero desde este entonces, yo voy a aceptarte a Ti como mi Salvador”, ¿levantaría Ud. su mano? En los balcones a mi derecha, cualquiera allá arriba que no es Cristiano, que diría: “Desde este entonces, yo voy a recibir al Señor Jesús”. En los balcones de atrás, ¿levantaría alguien allá arriba su mano y diría: “Yo no soy Cristiano, Hermano Branham, pero yo quiero aceptar a Cristo como mi Salvador”? En el balcón a mi izquierda, ¿levantaría su mano allá arriba en algún lugar y diría: “Yo quiero aceptar a Cristo”? A mi izquierda, en el piso de abajo, ¿levantaría alguien su mano, diciendo: “Yo quiero aceptar a Cristo como mi Salvador; desde este entonces, yo quiero ser un Cristiano”? En los pasillos del centro aquí, ¿levantaría alguien su mano, diría: “Yo quiero aceptar a Cristo”? En los balcones a mi derecha, ¿habría uno que levantaría su mano, y diría: “Yo quiero aceptar a Cristo”? Dios lo bendiga, jovencito. Eso está muy bien.
32Un solo muchachito, como de doce, catorce años de edad, de todo el auditorio. Me pregunto si es porque todos Uds. son Cristianos y ya lo han aceptado a El. Si no, ¿serían Uds. tan bondadosos de levantar su mano a El, y decir: “Desde este entonces, yo te haré esta promesa, Señor, yo siento que debería ser Tu siervo, yo levantaré mi mano a Ti”? ¿Hay uno aparte de este jovencito? Dios lo bendiga, allí, señor. Eso es bueno. Haga su decisión ahora. “Y desde ese entonces...” ¿Hay algunos aquí que pueden recordar que en una ocasión Uds. tuvieron una dulce experiencia Cristiana, pero algo sucedió? Algo sucedió, y desde ese entonces, Uds. no se han sentido bien... desde ese entonces. ¿Levantarían su mano, dirían: “Ore por mí”? Dios lo bendiga. Dios lo bendiga. Eso–eso está bien. En los balcones: “Desde ese entonces yo...” Dios lo bendiga. Eso está bien. Por todas partes. Dios lo bendiga. Sí, eso es bueno. Yo ciertamente oraré por Ud. Dios lo bendiga.
33Ahora...?... En el piso de abajo, levanten su mano y digan: “Yo en una ocasión tuve una dulce experiencia, Hermano Branham, pero un día algo sucedió, y desde ese entonces yo no me he sentido cerca a Dios desde entonces”. Levanten sus manos. Dios lo bendiga. Eso es bueno. El conoce un corazón honesto. Ciertamente; El lo conoce. Eso es. Yo estoy observando, esperando. Sólo continúen orando, cada uno con sus rostros inclinados ahora. Yo estoy observando a alguien. Sólo continúen orando, mantengan sus rostros inclinados. Desde ese entonces... Oh, el Señor sea con Uds.
34Nuestro Padre Celestial, te damos gracias por este jovencito que levantó su mano en esta noche, y que quiere llegar a ser un Cristiano. Que esta sea la hora, Señor, que Tú lo recibas en Tu Reino. Que desde esta hora, él pueda decir en los años venideros (si hay un año venidero): “Yo estaba allá en el auditorio una noche. Algo extraño habló a mi corazón, y desde ese entonces...” Yo te pido que hagas un misionero de él, Padre, si hay un mañana en el cual evangelizar. Y que él vaya a la gente, y que su testimonio sea: “Y desde esa noche en adelante....” Muchos de estos preciosos quienes levantaron sus manos, que en una ocasión te amaron, y creyeron en Ti, y tuvieron una experiencia maravillosa, pero algo enredó sus vidas; desde ese entonces en adelante, ellos no se han sentido exactamente bien. Dios del Cielo, hazlo esta noche, que desde esta noche en adelante, ellos se sientan diferentes tocante a ello. Concédelo, Señor. Que ellos dulcemente, humildemente, reciban de nuevo a Cristo en su corazón en esta noche. Dios Padre, concédelo; en el Nombre de Jesús, lo pedimos. Amén.
35Cantemos nuestra alabancita ahora, y... No sabemos lo que el Espíritu Santo hará. Cantemos ahora nuestra buena y antigua alabanza: “Yo le amo”. Tengamos la... por favor. “Yo le amo, yo le amo, porque El a mí me amó”. Todos nosotros juntos ahora, mientras le adoramos a El en la alabanza. Yo le amo, yo le amo, Porque El a mí me amó; Y me compró mi salvación, Allá en la cruz. Ahora, ¿cuántos son Cristianos, y que realmente lo aman a El?, levanten su mano a El ahora. Yo (sólo cierren sus ojos y cántenla)... yo le amo, Porque El a mí me amó; Y me compró mi salvación, Allá en la cruz. Oh, ¿no es El maravilloso? ¿No se sienten verdaderamente bien en su corazón? Sencillamente todos restregados, pensando: “Desde ese entonces....”
36Yo recuerdo, allá en una pequeña choza para el carbón, yo estaba tan hambriento de Dios. Yo fui allá a mi propia iglesia Bautista, y el pastor dijo: “Ven al frente, Billy. Estrecha mi mano. Voltea hacia la audiencia y diles que tú–tú crees que Jesucristo es el Hijo de Dios. Tú eres un buen muchacho”. Eso no lo arregló. Yo fui allá a una iglesita Adventista, y ellos me dijeron que tenía que guardar el día sábado, y que no comiera carne y demás. Luego yo... Eso no me satisfizo. Regresé, me conseguí un costal viejo y me metí en la choza, y me arrodillé allí; y, ¡oh, hermanos!, desde ese entonces, algo sucedió; desde ese entonces. Yo recuerdo, hubo una paz dulce que se derramó en mi alma que, ¡oh!, sencillamente sig-... significó tanto para mí. ¿Saben Uds.?, ese mismo Jesús está aquí en esta noche. El nos ama, ¿no creen Uds. eso?
37Ahora, no hemos repartido ninguna de las tarjetas de oración, como había dicho, las últimas dos noches, pues es mi contienda (y todos los Cristianos creen esto, que realmente son nacidos otra vez), que Jesucristo es el mismo ayer, hoy, y por los siglos. ¿Creen Uds. eso? Yo estaba intentando otra cosa en esta noche, para ver si podía alcanzar pecadores. Recuerden: la sanidad Divina es algo menor. Uds. nunca pueden hacer algo mayor de algo menor; Uds. no pueden hacerlo. Así que yo pensé, que quizás habría un grupo de pecadores que estuviera por aquí, que yo pudiera invitar a que reciban al Señor Jesús. El Hermano duPlessis generalmente hace el llamamiento al altar. La otra noche yo hice uno. Unos cuantos vinieron, pero parece que casi todos son Cristianos.
38Lo que Uds. necesitan aquí en Oklahoma, según lo que yo veo aquí, es sólo un buen avivamiento chapado a la antigua. Uds. tienen el material con el cual hacerlo. Uds. tienen grandes hombres aquí en la ciudad. ¿Quiénes son los hombres más grandes en el campo, que Tommy Osborn, y el Hermano Oral Roberts? Algunos de los hombres más grandes que el mundo tiene, están establecidos aquí mismo en su ciudad. Este debería ser el lugar más espiritual que hay en el mundo, aquí mismo en donde esas grandes revistas: “Vida abundante”, y–y la “Revista fe”, y esas grandes revistas, y cosas, son esparcidas por todo el mundo, por todas partes. Esta debería ser sencillamente un–sencillamente un... como un panal en donde las abejas entran y salen, trayendo miel. Debería ser. Lo que Oklahoma necesita aquí ahora, es un buen avivamiento chapado a la antigua, un quebrantamiento. Nuestras iglesias han llegado a ser muy mundanas, muy almidonadas, muy intelectuales, de mucha–de...solamente moda. Nosotros necesitamos el Evangelio Pentecostal chapado a la antigua y los avivamientos antiguos Pentecostales, las reuniones de oración de toda la noche y... Eso es lo que necesitamos, amigos. Regresar a Dios, en donde la iglesia puede recibir sus bendiciones y recibir su....
39Ahora, esas cosas... sus denominaciones están creciendo en membresía. Yo aprecio eso, cada una de Uds. Yo aprecio eso con todo mi corazón. Yo he puesto todo lo que he podido en ello. Cuando yo primero vine de la iglesia Bautista, yo vi... Cuando me encontré con los Pentecostales, yo pensé: “¡Esto es!” Luego me vine a dar cuenta que ellos estaban separados en diferentes denominaciones, como estaban los Bautistas. Uno dijo: “Venga, siga con nosotros”. El otro dijo: “Venga, véngase con nosotros”. Pero yo me he parado allí en la brecha, y los he abrazado a todos ellos, diciendo: “Nosotros somos hermanos”. Nosotros somos hermanos; eso es lo que somos, amigo. No estamos divididos; todos somos un Cuerpo. Correcto. Firmes y adelante huestes de la fe. Deberíamos estar orando, constantemente esperando la Venida del Señor, pues creemos que El vendrá pronto.
40Ahora, si Jesús estuviera aquí en esta noche, en una forma visible, entonces estaría incorrecto. Si Jesucristo se parara detrás de este púlpito en esta noche, el Jesucristo del Cielo, se parara detrás de este púlpito en esta noche y reclamara ser Jesucristo, El sería un anticristo. Eso es exactamente lo que El sería. Porque cuando Jesús viene, el rapto acontece. “Como el relámpago que sale del oriente y se muestra hasta el occidente, así será en la Venida del Hijo del Hombre”. Toda rodilla se doblará y toda lengua confesará. Pero el Espíritu Santo que estaba en El, El está aquí en esta noche. El está aquí en esta noche, en Su Iglesia. “Donde estén dos o tres congregados, Yo estaré en sus medios”. “Las obras que Yo hago, vosotros haréis también; y aun mayores haréis, porque Yo voy al Padre”. Hemos pasado sobre ello una y otra vez. Y Su Presencia está aquí. Y lo que–que me conmueve, amigo... (El Hermano David está sentado aquí). En Suráfrica, en Durban, cuando esos nativos puros, miles de ellos... Allí estaban sentados los mahometanos por millares, todas las diferentes clases de religiones, y... de las cuales uno nunca pensó. Yo le pregunté a Sidney Smith (creo que él era el... ¿era el alcalde? Sidney Smith, en Durban), el acalde de Durban... Ibamos saliendo. El dijo: “Hermano Branham, Africa nunca ha tenido algo como esto”. Ibamos saliendo para la arena. Y allí estaba un hombre con un letrero en él, cargando un ídolo. Yo dije: “¿Para qué es ese letrero?” Dijo: “El es un Cristiano”. Y yo dije: “¿Y cargando el ídolo?” El dijo: “El es un basotu”. (Creo que era, basotu, algo como... zulú). Dijo: “Yo puedo...” dijo, “yo puedo hablar su idioma. Háblele. Pregúntele todo lo que Ud. desee”. Y yo hablé con él. Yo dije: “¿Para qué está cargando Ud. ese ídolo? ¿Cree Ud. en Dios?” El creía en lo que creo que él llamó Amoya, algo así, el aire, la fuerza invisible. El creía en Amoya. Pero un día, su papá estaba cargando el ídolo, y el león empezó a perseguirlo, y él hizo un pequeño fuego, y–y el–el león huyó; así que “ese ídolo también era Dios”. Ahora, eso no es Cristianismo. Eso no es Cristianismo. No, señor. Entonces yo dije: “Señor, yo soy un cazador. El fuego hizo al león huir; el ídolo no tuvo nada que ver con ello. Fue el fuego lo que asustó al–al león”. “Ahh...” él lo iba a cargar de todas maneras. Así que... “por seguridad; si Amoya, el Dios invisible, fallaba, éste no fallará”. Ahora, eso es–eso es lo que algunas veces causó la fuerza del Cristianismo en muchas esferas. Es una lástima.
41Pero el día cuando yo les dije de la historia sencilla de que “si Jesucristo, del que se habla en la Biblia, si El viene aquí y hace la misma cosa que El hizo, si El hace las mismas cosas que El hizo cuando El estuvo en la tierra, para probar al pueblo que El era el Mesías...” ¿Cómo supieron ellos que El era el Mesías? ¿Cómo supieron los judíos? El verdadero judío, cuando ellos lo vieron a El... Natanael vino a El. El dijo: “He aquí un israelita en quien no hay engaño”. Dijo: “Rabí, ¿cuándo me conociste? Tú nunca me has visto en Tu vida”. El dijo: “Antes que Felipe te llamará, cuando estabas debajo de la higuera, Yo te vi”. El dijo: “Rabí, Tú eres el Hijo de Dios; Tú eres el Rey de Israel”. Ese fue un verdadero judío predestinado, elegido para Vida Eterna.
42Había algunos de los sacerdotes parados allí, que dijeron: “El es Beelzebú, el adivino”. Jesús dijo: “Uds. digan eso contra Mí, Yo les perdono. Pero algún día el Espíritu Santo vendrá y lo hará. Alguna palabra contra El nunca será perdonada”. Así es como El mismo se dio a conocer al pueblo. Así es como la mujer en Samaria supo que El era el Mesías, pues El le dijo a ella los pensamientos que estaban en su corazón; pues Moisés dijo que el Mesías sería un Dios-Profeta. Ahora, si El estuviera parado aquí en esta noche, usando este traje que El me dio, El no pudiera sanarlos a Uds. porque El ya lo ha hecho. El no pudiera perdonar sus pecados, porque El ya lo ha hecho. La sanidad y la salvación es una obra terminada, que ya se completó cuando Jesús murió en el Calvario. “El fue herido por nuestras rebeliones; por Su llaga ya fuimos curados”. Eso es el Evangelio, si es que yo lo conozco.
43“Fe viene por el oír”. Luego Dios ha puesto en la Iglesia apóstoles, profetas, evangelistas, maestros, y pastores, todo para la perfección de los santos. Ahora, si El puede tomar control de su corazón, entonces El puede obrar Sus obras. Pero mientras Uds. mismos puedan hacerse a un lado, mientras Uds. mismos puedan relajarse y le permitan al Espíritu Santo tomar control... El dijo: “Yo soy la Vid, vosotros sois los pámpanos”. Y el–el pámpano no... la Vid no produce fruto, sino que energiza al pámpano para que produzca fruto. Ahora, ¿qué clase de fruto producirá? La clase de Vida que estaba en la Vid. Bueno, esa es la misma cosa que hace la iglesia hoy en día... Si uno quisiera conseguir–si uno quisiera conseguir uvas, uno iría a un viñedo. Si uno quisiera conseguir calabazas, uno iría a un calabazar. Pero lo que pasa hoy en día, es que la gente viene a las iglesias y encuentra una teología rígida y seca, absolutamente sin el Espíritu. Lo que necesitamos hoy en día, es un avivamiento del Espíritu de Dios entre nosotros, para que nos traiga de nuevo al Dios Verdadero y Viviente.
44Ahora, si Uds. hicieran lo mismo que esa mujer hizo... (Ahora, hasta donde yo sé, no hay una sola persona en esta audiencia que yo conozca, con excepción de Pat Tyler, sentado allá, y el Hermano Gene sentado aquí. Esas son las únicas personas que yo conozco en esta audiencia). Si Uds., si Uds. creen que Jesucristo murió, y resucitó otra vez, ascendió a lo Alto, y está sentado a la diestra de la Majestad (Su cuerpo está), y que Su Espíritu regresó a la Iglesia como hemos estado enseñando, entonces si El no cumple Su Palabra, entonces El no era el Hijo de Dios. Si El cumple Su Palabra, entonces El está vivo; después de mil novecientos años, El todavía está viviendo. Ahora, el caso de esto es: ¿lo hará El? Si El lo prometió, y El es Dios, El tiene que hacerlo. El está obligado a Su Palabra. Y El no vale más que Su Palabra. Y yo no valgo más que mi palabra, y Uds. no valen más que su palabra. Dios no vale más que Su Palabra. Si El no la cumple, entonces El no es Dios. Si El la cumple, eso prueba que El es Dios; “Jesucristo el mismo ayer, hoy, y por los siglos”.
45Ahora, Uds. personas enfermas allá, si Uds. lo creen, y Uds. tienen fe para tocarlo a El como lo hizo esa mujer... ¿Dice la Biblia que El es, en estos momentos, un Sumo Sacerdote que puede compadecerse de nuestras debilidades? ¿Dice eso la Biblia? Muy bien. Entonces si El es el mismo Sumo Sacerdote, ¿cómo actuaría El? De la misma manera que El actuó en aquel entonces, ¿es correcto eso? Ahora, inclinemos nuestros rostros sólo un momento y oremos. Y Uds. pidan que Dios... que Uds. sean capaces de tocar Su... el borde de Su manto, por así decirlo. Ahora, sólo continúen orando. Yo oraré. Y todos estén muy quietos. Y yo les voy a pedir a ellos que si por favor apagan los ventiladores, sólo unos cuantos momentos. Ahora, sean muy reverentes y estén orando. Ahora, este es un momento crucial. Yo estoy seguro que todo Cristiano puede apreciar la posición en la que estoy en estos momentos. Las cosas que yo he dicho y de las que he estado hablando, o están correctas o incorrectas. Ahora, sólo sean reverentes y oren, y todos manténganse en sus asientos. No importa en dónde estén Uds., sólo estén orando, creyendo con todo su corazón.
46Ahora, Padre, en esta reunión, una Palabra proveniente de Ti sería más que lo que cualquier hombre pudiera decir en toda su vida. Sólo una Palabra, para que estas personas puedan salir de aquí en esta noche, y decir: “Desde ese entonces...” Permíteles decir esto... Como Bartimeo el ciego, en nuestra lección de anoche, él tocó a Jesús, y lo detuvo. La mujer con el flujo de sangre lo tocó a El, y lo detuvo. “El es el mismo ayer, hoy, y por los siglos”. Señor, permite que estas personas lo toquen. Envía Tu gracia tocadora, Señor, para que ellas puedan tocarte a Ti para sus debilidades, para que el mundo pueda saber que Tú eres verdadero, y que Tú– Tú eres el Hijo de Dios, y que yo les he dicho la verdad de Tu Palabra. Concédelo, por medio del Nombre de Jesucristo.
47Ahora, sólo oren y digan: “Señor Dios, el Hermano Branham es un hombre. El no me conoce”. [Porción que falta en la cinta–Ed.]. Y por supuesto todos Uds. saben de las grandes visiones que se han publicado, que han sido dichas. Nunca, en ninguna ocasión, falló una sola. Cuando vino la primera visión, yo tenía dieciocho meses de edad. Ahora, por favor sean Uds. muy reverentes; el Espíritu Santo acaba de entrar en el edificio. Yo estoy mirando ahora a mi izquierda. Yo veo a un hombre orando. Esa Luz está sobre él. El está sentado a mi izquierda al fin de la hilera allá. El tiene una hernia. El tiene problemas nasales, y artritis. Y él está orando por liberación. ¿Cree Ud. señor, que su fe ha tocado Su manto ahora, y Ud. quiere ser sanado? ¿Lo aceptará Ud.? Si lo va a aceptar, sólo levante su mano, diga: “Yo lo acepto”. El está sentado atrás allí, a mi izquierda tiene sus manos sobre su rostro allá, orando. Muy bien.
48Hay un hombre justamente detrás de él, orando también, pero él no está orando por sí mismo. El está orando por su niñita allí. Esa niñita tiene presión baja. Su esposa sentada al lado de Ud., también tiene problema en sus extremidades, ¿no es así? ¿Cree Ud. que Dios las hará saludables? ¿Lo cree Ud.? Levante su mano entonces, diga: “Yo lo aceptaré”, y Dios las hará saludables. Dios los bendiga. Muy bien. Aquí en el pasillo central, que alguien crea por aquí, y que el Señor conceda la bendición. Ahora aquí, en el mero–mero pasillo central, a la orilla, a mi derecha, hay una mujer sentada allí, ella tiene un problema glandular por el cual está orando. Para que Ud. pueda saber a qué... a quién yo le estoy hablando, Ud. tiene un esposo en casa por el cual Ud. está orando y él tiene una hernia. ¿Cree Ud. que Dios lo sanará? ¿Lo cree Ud., hermana? Levante su mano si Ud. lo aceptará con todo su corazón. ¿Lo cree Ud.? Muy bien. 49 Aquí está una mujer sentada, aquí enfrente de mí, en un pasillo. Ella está orando. Ella está orando por su hijo. Su hijo está en una cama de aflicción. El no está aquí. El ni siquiera está en este estado. El está en Arkansas. Su... él es un alcohólico. Sra. Kelly, a ésa es a quien yo le estoy hablando. ¿Cree Ud., Sra. Kelly? Póngase de pie para... Párese. Póngase de pie, Sra. Kelly. Mire, yo no la conozco a Ud. Yo nunca la he visto a Ud. en mi vida. ¿Es correcto eso? Bueno, váyase Ud. ahora y encuéntrelo a él de la manera que Ud. ha creído. Dios la bendiga. Un... si Uds. lo creen, amigos... sólo tengan fe. ¿Le están Uds. creyendo a Dios ahora? Tengan fe ahora. Sólo crean con todo su corazón.
50Aquí está un hombre sentado allí, justamente a mi derecha otra vez. El está sentado allí al fin. El tiene problema de pulmón, muy grave. ¿Se da cuenta Ud. que eso es cáncer, señor, en sus pulmones? Yo no lo conozco, ¿es correcto eso? Si la gente quiere levantar su rostro, está bien; no me importa, cuando Uds.... cuando yo le estoy hablando a alguien. Yo soy un desconocido para Ud., ¿es correcto eso, señor? Yo no lo conozco a Ud. ¿Cree Ud. que Dios lo sanará y lo hará saludable? Tiene cáncer en los pulmones. Ud. es un ministro también. Correcto. Eso es... Ud. es un ministro de las Asambleas de Dios. Y yo soy un desconocido. ¿Cree Ud. que Dios sabe quién es Ud.? ¿Cree Ud. que El me pudiera decir quién es Ud.? ¿Creería Ud., lo haría creer ahora?, porque Ud. tiene que creer o Ud. va a morir. Reverendo Lee Hildreth; ese es su nombre, ¿no es correcto eso? Levante su mano. Muy bien. Yo nunca lo he visto a Ud. en mi vida. Si eso es correcto, levante su mano. El Espíritu Santo... El quiere perdonarle su vida, señor. Crea Ud. con todo su corazón.
51¿Creen Uds. ahora, todos Uds., con todo su corazón, con todo lo que está en Uds.? En todas partes: ¿creen Uds.? ¿Quiere creer alguien más? Allí, yo veo a otro ministro. No, es su esposa orando por él. El tiene problema de estómago. El no está aquí, sino que está en su casa. Sra. Philips, crea con todo su corazón. Jesucristo hará al hermano saludable si Ud. lo cree. Amén. ¿Cree Ud. con todo su corazón? Muy bien.
52¿Creen Uds. que el Espíritu Santo está aquí ahora? Muy bien. Entonces yo quiero que Uds. hagan esto. ¿Cuántos creyentes hay aquí?, levanten sus manos. Ahora, ¿cuántos creen que ésa es la señal que Jesús dio, afirmando que El era el Mesías? Esa es la que El le dio al mundo. Eso es lo que la Biblia dice. Eso es lo que El prometió: “Como fue en los días de Sodoma....” ¿Cuál fue la señal en los días de Sodoma, a la Iglesia elegida? Ellos encontraron... hubo un gran avivamiento que se llevó a cabo allá en el... Sodoma. Pero allá con la Iglesia elegida (Abraham), hubo un Angel que sabía que Abraham estaba casado, que tenía una esposa, y que su nombre era Sara. Y El le preguntó que dónde estaba ella. Dijo: “Ella está en la tienda detrás de Ti”. Y ella se rió. Y El dijo: “¿Por qué se ha reído ella?” Jesús dijo: “Como fue en los días de Sodoma, así será en la Venida del Hijo del Hombre”. ¿Es correcto eso? Bueno, entonces, eso significa que El está aquí.
53Si Uds. son creyentes, que con todo su corazón le creen a El, levanten su mano, cada uno de Uds. que es creyente. Ahora, Uds. pongan su mano sobre alguien al lado de Uds. Sólo pongan su mano sobre alguien al lado de Uds. Yo les voy a citar a Uds. una Escritura. Jesús dijo: “Estas señales seguirán a los que creen”. ¿Es correcto eso? Ahora, no oren por Uds. mismos. Permitan que esa persona por la que Uds. están orando, ore por Uds. Y ahora, oren uno por el otro, y Dios prometió que “la oración de fe salvará al enfermo”. Y en todo el grupo de Uds.... el Espíritu Santo está allá; El está por encima de Uds. ahorita. Ahora, inclinen sus rostros. Y únicamente hay una cosa que los impide a Uds. recibirlo, eso es esa pequeña sombra de oscuridad. Yo voy a pedirle a Dios que haga que ese diablo salga de aquí, ese diablo de incredulidad. Y cada uno de Uds. pueda ser sanado. Ahora, Uds. oren por la persona sobre la que–que Uds. tienen puestas sus manos.
54Padre Celestial, traemos esta audiencia a Ti ahora, viendo que Tú mismo te has probado estar vivo después de mil novecientos años. Tu Escritura dice: “Estas señales seguirán a los que creen”. ¡Oh, Señor!, Tú estás aquí. Tu Poder está aquí. Tus hijos están orando. Tu Espíritu está aquí. Echamos fuera esta duda. Nosotros derrotamos a Satanás por medio del Poder de Dios. En el Nombre de Jesús, que el diablo suelte a estas personas, a cada una de ellas. Y que el Poder de Dios caiga en este edificio. Que cada persona aquí sea librada de los poderes de la enfermedad y los poderes de oscuridad. Que el Espíritu Santo tenga el derecho en cada corazón. Concédelo, Señor. Te los damos a Ti. En el Nombre de Jesucristo, yo echo fuera los poderes malignos de Satanás. Que él deje esta audiencia, y que cada una de ellas sea sanada. ¿Le creen Uds. a El? ¿Creen Uds. que están sanados? A mí no me importa cuán tullidos estén Uds., cuán graves estén Uds., yo les ordeno, en el Nombre de Jesucristo, en la Presencia de El que sabe todo respecto a Uds.: ¡pónganse de pie y reciban su sanidad! A mí no me importa de lo que estén mal, párense. Amén. Ahí está. ¡Alabado el Señor! Uds. están sanados. El Dios Todopoderoso los hace saludables. Yo lo pronuncio en el Nombre de Jesucristo, mientras regreso este servicio al Hermano David...?....