Photo

~ YO SOY NO TEMAIS ~
1Bondadoso Padre Celestial, te damos gracias... [Porción sin grabar en la cinta–Ed.] ... en esta noche por Jesús Tu Hijo, quien vino a la tierra y fue hecho pecado, tomando nuestro lugar y muriendo en la cruz, para que nosotros por medio de Su justicia, pudiéramos ser justificados por nuestra fe en Su obra. Te damos gracias por esto, que tenemos este privilegio en las horas cuando no hay esperanza en ninguna otra cosa. Cuando todas las esperanzas de la seguridad nacional, o todas las esperanzas de la vida del hogar están rotas, la nación carcomida, naciones contra naciones, reinos contra reinos, la naturaleza misma clamando, el fin está a la mano, terremotos en diversos lugares, marejadas, el mar rugiendo, estamos tan contentos que hay una “Roca que es más alta que yo; un refugio en tiempo de...” [Porción sin grabar en la cinta– Ed.]. Te damos gracias por esto. Te pedimos, Padre, que El continúe estando con nosotros mientras continuamos en la jornada. Haz esta noche una ocasión especial, Padre.
2Hemos repartido muchas tarjetas de oración esta tarde, a estas personas que están enfermas por quienes se va a orar. Que no haya una sola persona debilitada en nuestros medios cuando termine el servicio. Que todo pecador... Cuando nuestro Hermano David haga el llamamiento al altar, en la noche, como siempre acostumbramos, pedimos Padre, que pecadores, todo hombre o mujer que está aquí que no sea Cristiano, que ellos te acepten a Ti como su Salvador personal. Que los descarriados regresen a casa, a Dios, comprendiendo que la hora está a la mano. Pedimos esto en el Nombre de Jesús. Amén. Pueden sentarse. Gracias. Este ha sido un día fuera de lo común para mí. Yo tuve el gran privilegio hoy de visitar las fundaciones de La vida abundante, y La revista de fe. ¡Oh!, cuán afortunados son Uds. aquí de tener tales cosas en su ciudad. Cómo Dios ha tomado a muchachos que solían pararse aquí en las esquinas de Sand Springs, con un acordeón, los dos juntos, y tener una reunión en la calle, y hoy casi tienen el mundo en sus manos, con este gran Evangelio. ¡Cómo le doy gracias a Dios de lo profundo de mi corazón, que El haya enviado a esos hombres! Que el Señor continúe bendiciendo al Hermano Oral Roberts, y al Hermano Tommy Osborn. Ahora, siempre mi corazón se estremece de emoción al ver al Señor ayudando a Su pueblo, haciendo algo que es–que es de beneficio.
3Cada noche yo encuentro algunos pañuelos puestos aquí y cartas. Ahora, nosotros creemos en eso, de orar sobre esos paños Ahora, yo he estado leyendo algunas que dicen: “¿Pudiera ungir este pañuelo, Hermano Branham?” Bueno, ungir un pañuelo está perfectamente bien. Y nosotros creemos que todo lo que Dios bendice, nosotros lo apoyamos. Pero si Uds. se fijan en las Escrituras, no fueron ungidos. “Ellos tomaban pañuelos y delantales del cuerpo de Pablo”. Yo creo que Pablo era un fundamentalista, ¿no lo creen Uds.? Así que yo pienso que de dónde tomó eso, fue de la historia del bebé de la sunamita que fue resucitado, o mejor dicho, el muchachito, que fue resucitado de entre los muertos. ¿Recuerdan que él le dijo a Giezi: “Toma este báculo, y ve; y ponlo sobre el niño”? El sabía que todo lo que él tocaba era bendecido. Pero la fe de la mujer sunamita no estaba en el báculo; estaba en el profeta. Así que ella se quedó con él hasta que él fue y tendió su propio cuerpo a lo largo del niño, y él volvió a vida.
4Ahora, tenemos un gran ministerio de esto; no un gran ministerio como el que tienen los hermanos aquí, por supuesto. Me estaba fijando... Cuando llegué a casa, miré a Billy, y dije: “¿Sabes qué?, mi oficina se va a mirar muy pequeña de ahora en adelante”. Yo tengo dos máquinas para escribir situadas al fondo de una casa remolque; así es de grande la mía. Pero, yo dije: “Se va a mirar muy pequeña de aquí en adelante”. Pero, allí oramos sobre los pañuelos, pequeños pedazos de tela, y los enviamos por todo el mundo, para todas partes. Y el Señor bendice nuestros esfuerzos débiles para ayudar al pueblo. Y ahora, si Ud. no recibe uno en la reunión, y Ud. quisiera uno, bueno, yo estaría contento de enviárselo a Ud. Sólo escríbame. Y yo tengo... Yo gano lo suficiente como para pagar por los que tenemos trabajando, dos ahí en el escritorio. Así que pueda ser que tardemos un poco para contestarle, pero haremos todo lo que podamos para enviárselo pronto a Ud. sin costo alguno. Así que Ud. pida uno si Ud. lo desea.
5Ahora, el Hermano duPlessis es el predicador, y él generalmente habla cada noche. Y cuando yo entre, sería bueno sólo empezar la fila de oración. Ahora, hoy hemos decidido... yo le dije a mi hijo que viniera y repartiera una parte de las tarjetas de oración, para que podamos orar por los enfermos esta noche, pasándolos a través de la fila de oración y orando por ellos. Cada noche hemos dependido en el Espíritu Santo para actuar, y para llamar a la gente, y darles a saber a Uds. que Su Presencia está aquí. Ahora, yo no creo que haya alguna persona en la tierra que pueda sanarlo; eso aun incluye a un doctor. La sanidad le pertenece solo a Dios. “Yo soy Jehová que sana todas tus enfermedades”. Ahora, le damos gracias a Dios por nuestros doctores y nuestros hospitales, y nosotros, de ninguna manera tratamos de condenarlos. Pero no hay medicina que sane su cuerpo. Ahora, sólo recuerden eso. No hay una sola medicina que jamás se haya inventado, o nunca habrá, que sanará. Ud. se la da a uno, le ayudará; se la da a otro, lo matará. Así que no hay sanidad....
6Por ejemplo, si me corto mi mano, no hay una sola medicina en el mundo que sane mi mano. Una–una cortada común de cuchillo, si sanara una cortada de cuchillo en mi mano, sanaría una cortada de cuchillo en mi saco; sanaría una cortada de cuchillo en este púlpito. Entonces Ud. pudiera decir (perdónenme), Ud. pudiera decir: “Hermano Branham, la medicina no fue hecha para sanar su saco; fue hecha para sanar su cuerpo”. Muy bien. Si yo me cortara mi mano, y cayera muerto, y ellos me llevaran a la funeraria, y embalsamaran mi cuerpo con un líquido que me hiciera mirar natural por cincuenta años, y cada día los mejores doctores en el mundo pudieran venir, y ellos la pudieran coser, darme una inyección de penicilina, y poner bálsamos y demás, en ella, y cincuenta años a partir de hoy, la cortada se miraría exactamente igual que cuando me la corté. Bueno, Ud. dice: “Seguramente que sí, la vida ha salido de Ud.” Entonces, ¿cuál es el sanador?: ¿la medicina o la vida? La vida es el sanador. ¿Ven?, la medicina no puede formar tejido.
7Si yo le estuviera dando vueltas al cigüeñal con la manivela para hacer arrancar mi automóvil, y me quebrara mi brazo, la primera cosa que haría, es ir y decir: “Doctor, acomode mi brazo”. ¿Qué si yo entrara y le dijera: “Sane mi brazo, doctor. Yo quiero terminar de darle vueltas al cigüeñal con la manivela para hacer arrancar el automóvil”? El diría: “Bueno, Ud. necesita sanidad mental, señor”. Y él estaría correcto. Porque él no pudiera sanar mi brazo. Oh, yo dijera: “¿No es Ud. un sanador?” El diría: “Seguro que no”. El diría: “Yo le acomodaré su brazo, lo pondré en su lugar, pero Dios tiene que sanarlo”. Correcto. Dios es el único Sanador que hay. Yo he sido entrevistado en la clínica de los hermanos Mayo, y en muchas grandes clínicas, y todavía nunca ha habido alguno de ellos que me haya dicho que ellos eran sanadores. Ellos... en la antigua clínica Mayo, fue adonde me llevaron y me mostraron ese gran cartel que él tenía, que decía: “Nosotros no profesamos ser sanadores. Unicamente profesamos asistir a la naturaleza. Hay un solo Sanador, ese es Dios”. Eso es verdad. Yo hice esa declaración en una ocasión, y alguien después del servicio me detuvo y dijo: “¿Qué de la penicilina, Hermano Branham? Mata los gérmenes del resfriado”. “Bueno”, dije yo: “La penicilina es exactamente como si Ud. tuviera una casa llena de ratas haciendo hoyos por dondequiera, y Ud. coloca allí algo de veneno de rata y envenena a las ratas; eso no parcha el hoyo. Eso sólo mata a las ratas”. Correcto. Eso es lo que hace la penicilina o cualquier otro medicamento. Sólo... Algunas veces los antibióticos y demás matan al germen, pero Dios tiene que sanarlo. Correcto. Toda sanidad pertenece a Dios. Así que Uds. sólo confíen en Dios, crean a Dios; Dios se encargará del resto. Correcto.
8Así que oramos por los enfermos; nosotros no sanamos a los enfermos. Yo he visto millares de millares de casos sanados, sanados definitivamente (cuatro con archivos de haber resucitado de entre los muertos en mi propio ministerio pequeño), pero yo nunca he sanado todavía a alguien. Es la fe de ellos en una obra terminada que Cristo hizo en el Calvario. “El herido fue por nuestras rebeliones; por Su llaga fuimos nosotros curados”. Y ahora, es la fe de Ud. en esa obra terminada que hace la obra. De esa manera es. Ud. lo confiesa, y El es el Sumo Sacerdote de nuestra confesión. El no puede hacerle algo a Ud., hasta que Ud. primero profese que acepta... que Ud. confiese lo que El dijo: “Por Su llaga yo fui sanado”. Entonces El es el Sumo Sacerdote para hacer intercesiones sobre nuestra confesión. Y si eso no es el Evangelio, yo no sé, y yo he–yo he estado errado. Pero yo lo he visto a El hacer demasiado.
9Un cierto... un–un ministro me dijo hace algún tiempo, dijo: “A mí no me importa si el... si un hombre siendo sólo una sombra por el cáncer se levantara perfectamente normal; a mí no me importa lo que Ud. dijera; yo no lo creo”. Yo dije: “Seguro que no. No fue para incrédulos; fue sólo para creyentes”. Eso fue todo el propósito por lo cual fue hecho. Los incrédulos nunca lo verán. ¿Ven? No fue hecho con el propósito de que los incrédulos lo vieran. Fue hecho con el propósito de que los creyentes lo vieran. Al que cree, todas las cosas le son posibles. Así que tenemos... América está llena de creyentes judíos. La gente judía tenía una costumbre de la imposición de manos. Eso nunca fue para la iglesia gentil. No, señor. Eso fue sólo para los judíos. Si Ud. se fija, ahí había un sacerdote que le dijo... Jairo le dijo–Jairo le dijo a Jesús: “Ven, pon manos sobre mi hija y vivirá”. Ella estaba muy enferma. “Pon manos sobre ella”. Pero el romano, un gentil, él dijo: “Yo no soy digno que Tú entres bajo mi techo; sólo habla la Palabra, y mi siervo vivirá”. ¿Ven la diferencia?
10En Africa llamamos una fila de oración, y como tres o cuatro personas habían pasado por la fila de oración en Durban, Suráfrica (de donde proviene el Hermano duPlessis), y ellos estimaron treinta mil conversos en unos cuantos momentos después de eso. Treinta mil personas recibieron a Jesucristo como Salvador personal. Y miles... El Hermano Bosworth estimó... El anciano padre Bosworth, oh, casi todos Uds. lo conocieron. No recuerdo cuántos miles él estimó, de inválidos y tullidos, y ciegos, cojos, que dejaron sus bastones, y muletas, y lechos tirados en el suelo, y se fueron caminando, porque ellos lo creyeron. Ellos habían visto Algo real y ellos lo creyeron. Pero por alguna razón, aquí en América nosotros queremos que se pongan manos sobre la gente. Eso es de acuerdo a su fe, sea hecho a Uds. Así que siempre estamos contentos de orar por los enfermos. Pero la manera verdadera para nosotros de recibirlo, es saber que “fe viene por oír, oír por la Palabra”.
11Ahora, si Uds. están anotando las pequeñas pláticas (sólo por unos quince minutos), me gustaría presentar sólo un pequeño drama en esta noche como para captar el sentir de la reunión. Y yo quiero leer del Evangelio de San Mateo el capítulo 14 y el versículo 27. Pero en seguida Jesús les habló, diciendo: ¡Tened ánimo; yo soy, no temáis! ¡Cómo me gusta esa Escritura!
12Ha de haber sido como al meterse el sol, lo mejor que puedo imaginarme, cuando el pescador grande de espalda musculosa, empujó la barca dentro del lago, él mismo se subió en ella, y pasó entre los asientos, y encontró su lugar al lado de su hermano Andrés, y se sentó. Mientras cada uno tomó el remo y empezó a remar en un lago tranquilo, la barca navegó rápidamente dentro del lago. Después que el último había movido su mano con ademán de despedida desde la playa, moviéndosela con ademán de despedida a ellos mientras iban atravesando el lago, y llegaron lo suficiente lejos adonde ya no podían ver o mover su mano más, ha de haber sido el joven Juan quien se detuvo un momento, y con su mano limpió el sudor de su frente, dijo: “Hermanos: cuando yo era sólo un muchachito, yo puedo recordar cómo mi madre acostumbraba tomarme en sus brazos y leerme las Santas Escrituras. Cómo ella acostumbraba leer y decirme que cuando nuestro pueblo llegó a esta hermosa tierra, viniendo de Egipto en donde ellos habían estado en esclavitud por cuatrocientos años, que el gran Jehová Dios hizo llover pan del cielo y alimentó a nuestro pueblo por cuarenta años en el desierto. Y puedo recordar que yo decía: ‘Mamá: ¿cocinaron los Angeles ese pan, y lo enviaron para abajo a nuestro pueblo?’ Y ella me decía: ‘Juanito, yo no creo que los Angeles cocinaron ese pan. Yo creo que Dios, el gran Creador de los cielos y de la tierra, sólo habló la Palabra y creó ese pan que alimentó a nuestro pueblo’”
13“Y ahora, hermanos, ¿qué pensaron Uds. en esta tarde cuando lo vieron a El tomar esos cinco panes pequeños y dos pececillos y alimentar a cinco mil? Seguramente que no estamos siguiendo a un impostor, como la gente dice que estamos. Ese Hombre tiene alguna conexión con Jehová Dios, porque El pudo crear pan ahí en Sus manos. Yo no creo”, él pudiera haber dicho, “que ese Hombre es un falso profeta. Yo creo que estamos siguiendo al Hijo de Jehová Dios”. “Bueno”, dijo Simón, el pescador grande: “En verdad, justo allá adonde mi papá y yo acostumbrábamos pescar hace años, él me dijo un día: ‘Me estoy envejeciendo, Simón, y yo he tratado de servir a Dios toda mi vida y he vivido tan honesto como sé vivir. Y yo te he criado, hijo mío, para que creas al mismo Dios. Pero parece ser que quizás yo no veré al Prometido. Pero tú todavía eres un muchacho joven. Pueda que tú lo veas a El. Y ahora, hijo, antes que yo parta, quiero inculcar esto en tu corazón’”.
14Pedro pudiera haber dicho eso, que su padre estaba hablando, diciendo: “Hijo: nunca te apartes de las Escrituras, pase lo que pase. Quédate con la Palabra”. “Ahora, Moisés el profeta nos dijo que Jehová nuestro Dios levantaría un Profeta entre nosotros algún día, entre nuestro pueblo. Y este Hombre sería el Mesías. El debe ser un hombre, sólo un hombre común que se levante entre nosotros. Pero, de la manera que tú lo conocerás a El, hijo, es que El será un Profeta, y tú recordarás que ése es el Mesías que debía venir. Han pasado muchos años desde que esta nación tuvo un profeta”. “Y entonces cuando Andrés vino ese día y me contó algunas de esas historias acerca de este Jesús de–de Nazaret, yo lo dudé, hermanos, en mi corazón. Yo verdaderamente lo dudé. Y yo dije: ‘Andrés, tú estás soñando despierto; ¡despierta a la realidad!’ Yo lo traté muy rudamente. Pero un día, él me persuadió que fuera. Y cuando yo me acerqué al Hombre, me fijé que no había nada fuera de lo común en El, pero El volteó, y me miró, y dijo: ‘Tu nombre es Simón, y tu padre era Jonás’”. “El no únicamente me conocía a mí; sino que El conoció a mi piadoso padre anciano. Eso lo concluyó en mí, hermanos. Yo creí ahí en ese momento, antes que aun lo viera partir el pan y bendecirlo. Yo creí que ése era el Mesías, pues mi padre me lo había leído de las Escrituras, y yo sé que las Escrituras no mienten. Así que yo estaba satisfecho que ése era el Mesías”.
15Ha de haber sido en ese momento que–que Felipe pudo haber dicho: “Pero hermanos, hubieran Uds. visto el rostro de Natanael, el Hermano Natanael sentado allí en la proa de la barca. Hubieran Uds. visto su rostro ese día, cuando él había estado... Habíamos estado conversando uno con el otro, y cuando yo lo llevé a la Presencia de Jesús... Y le dije tocante a las cosas que estaban sucediendo, pero él dijo: ‘Oh, eso es sólo–eso es sólo algo que tú te estás imaginando’. Pero cuando él entró en la Presencia de Jesús, El le dijo a él que... lo que era él, que él era un hombre honesto, un hombre bueno; y eso asombró al Hermano Natanael. Pero cuando El le dijo en dónde él estaba antes que él viniera a la reunión, Natanael fue convencido que ése era el Hijo de Dios”.
16Entonces Andrés, poniendo su brazo sobre Simón, pudiera haber dicho algo así: “Pero, ¿cómo nos sentimos todos nosotros cuando El nos envió a la ciudad para comprar pan, y cuando regresamos lo oímos a El hablando con alguien, y nos acercamos sigilosamente pare escuchar lo que era, y allí estaba una–una mujer señalada con mala fama parada allí, hablándole a El a la puerta de Samaria, en el pozo?” “Y lo oímos a El preguntarle a ella que fuera a llamar a su marido. Y nos miramos uno al otro. Y ella dijo: ‘No tengo marido’. Nosotros pensamos en ese momento que había un desliz en alguna parte. ‘No tengo marido’”. Y... Pero El la miró a ella directamente al rostro, y dijo: “Bien has dicho; porque cinco maridos has tenido, y con el que ahora tú estás viviendo no es tu marido”.
17“Hermanos, ¿se fijaron Uds. en la mirada en el rostro de esa mujer? Rápidamente ella volteó y dijo: ‘Señor, Tú has de ser Profeta. Nosotros sabemos que el Mesías vendrá, y El nos declarará estas cosas’”. Y entonces El le dio esa toda suficiente consolación satisfactoria a esa mujer, y dijo: “Yo soy, el que habla contigo”. “Se fijaron Uds. en su aspecto cuando ella se volteó con esa mirada pacífica en su rostro, entrando corriendo en la ciudad gritando a ambos lados: ‘Venid, ved a un Hombre que me ha dicho las cosas que yo he hecho. ¿No será éste el Mesías que estamos esperando? ¿No será éste el Profeta que Moisés dijo que se levantaría en los últimos días, que sería uno entre nosotros? El está allí ahora en el pozo, un Hombre que me ha dicho las cosas que yo he hecho”. “¿Y se fijaron Uds. hermanos, que cuando esos samaritanos salieron de la ciudad, ellos ni una vez le pidieron a El que repitiera eso? Ellos estaban satisfechos que ése era la Persona, y ellos lo sabían”.
18La barca mientras navegaba rápidamente a lo largo del lago, ha de haber sido en ese momento que Satanás se ha de haber levantado y dicho: “Oh, yo los he agarrado solos, sin El. Ahora es mi oportunidad de arreglar cuentas con ellos, pues ellos han estado echando fuera mis demonios y demás. Así que les arreglaré cuentas”. Ahí es cuando Satanás puede arreglar cuentas: cuando él se da cuenta que Ud. se ha ido sin Jesús. Ahí es cuando Satanás agarra a la iglesia. Cuando Uds. están tan interesados en algo más aparte de las reuniones de oración, cuando Uds. están tan interesados en que–que deben tener un crecimiento natural en lugar de un crecimiento espiritual, entonces recuerden: Satanás está en camino. El los ha agarrado sin El.
19Mi oración es ¡Oh, Dios!, despierta a la iglesia otra vez a las reuniones de oración chapadas a la antigua, de toda la noche, despierta al pueblo a una–una atmósfera espiritual. Oh, se–se necesita eso para traer hijos dentro del Reino. Se necesita la atmósfera. En esta misma noche mientras estamos sentados aquí, si esa atmósfera correcta se formara, este grupo entero sería rellenado con el Espíritu Santo, toda persona enferma sería sanada. Es la atmósfera la que lo produce. Uds. pueden tomar un huevo de gallina y ponerlo en una incubadora, y si mantienen la atmósfera correcta, empollará un pollo; no es la incubadora. ¿Ven? Porque lo que cuenta es la atmósfera. Pongan un huevo de gallina debajo de un–un perro, empollará un pollo; es la atmósfera. Y eso es lo que se necesita en la iglesia hoy en día: no tanto credo y teología almidonados, sino el Espíritu del Dios Viviente derramándose sobre Su pueblo para traer una atmósfera espiritual. No uno diciendo: “Yo creo que es esto”, y el otro, “yo creo que es eso”. Es difícil para que el Espíritu Santo obre.
20¿Saben Uds. cuándo vino primero el Espíritu Santo? Fue en el Día de Pentecostés, cuando ellos estaban todos unánimes juntos. Y luego vino del cielo un estruendo como de un viento recio que soplaba. Ellos tuvieron que tener la atmósfera correcta. Y eso es lo que nosotros necesitamos hoy en día, hermanos. Estamos muy atrasados. La iglesia debería estar a un millón de millas más adelante en el camino. Cuando nosotros tomamos por ejemplo, lo que sucedió allá en–en Africa el otro día, cuando nuestro precioso Hermano Billy Graham, cuando ese hindú allá hizo un reto como ése en contra de la Palabra del Dios Viviente, eso muestra que nosotros necesitamos otra atmósfera en lugar de teología. Nosotros necesitamos el poder del Espíritu Santo entre nosotros, y hombres quienes estén dispuestos a pararse en lo que Dios dijo que es la Verdad. Es la atmósfera la que necesitamos. Quizás en este gran día de prosperidad... hemos estado tan interesados en la prosperidad, al grado que nos hemos apartado de la cosa principal; quizás nos hemos apartado en alguna clase de crisis de cólera sin El. Nosotros no debemos hacer eso. Es la atmósfera; es llegar a un punto en el que nosotros– nosotros queremos a Cristo.
21Ahora, El no se fue muy lejos de ellos, El... pues El sabía que ellos lo necesitarían. Yo creo que El sabe en esta noche que nosotros lo necesitamos. Nosotros hoy en día sabemos que lo necesitamos. Yo lo necesito. Uds. lo necesitan. Todos nosotros lo necesitamos. Yo necesito más de El. Uds. necesitan más de El. Esa es una cosa de la cual yo nunca puedo obtener bastante satisfacción: y esa es tener lo suficiente de Dios. ¡Oh! Tanto como podamos nosotros mismos rendirnos, tanto así es lo que Dios puede entrar. Pero tenemos que hacernos nosotros mismos a un lado, nuestras propias ideas, permitir al Espíritu Santo entrar y recordarnos cosas, y mostrarnos cosas por venir (El dijo que El lo haría).
22Ahora, Jesús, sabiendo que esos discípulos se hallarían en un apuro, El subió el monte más alto que pudo subir, muy arriba en la cumbre del monte, para que así El pudiera ver a lo largo de todo el lago, pues El sabía que allí en alguna parte, ellos se hallarían en un apuro. Tan pronto como ellos se perdieran de Su vista, o fuera de Su Presencia, El sabía que Satanás iría tras ellos. Y El subió el monte más alto para que así El pudiera mirar a lo largo de todo el océano, y verlos hasta que ellos llegaran al fin de la jornada. No únicamente El hizo eso por ellos, sino que El subió el monte más alto que pudo subir. El subió el monte Calvario, y desde allí, hacia arriba, más arriba de la luna y de las estrellas, todo el camino hacia arriba hasta el Cielo, para que El pudiera ver de Eternidad a Eternidad. Pues El sabía que Su Iglesia estaría en necesidad. Y El... Y “Su ojo está sobre el gorrión”, y yo sé que El está observando esta reunión en esta noche, tratando de encontrar a alguien que tenga fe, que le crea a El, y que no dude y que no tenga que estar empujándolo, y haga toda clase de gestos de desagrado, pero que crea la simplicidad de Dios en Su Palabra de lo que El dijo que era la verdad.
23El subió a los lugares más altos de Gloria, subió por arriba de la luna y de las estrellas en Su resurrección. El profeta dijo que cuando El llegó muy arriba allá, que quizás El y los santos del Antiguo Testamento en su camino hacia arriba... Bueno, yo puedo ver a los Angeles mirando por encima de las puertas, y aclamaron allí, los santos del Nuevo... Antiguo Testamento, dijeron: “Alzaos puertas eternas, y alzaos vosotras. Y que entre el Rey de Gloria”. Y los Angeles detrás de las puertas, dijeron: “¿Quién es este Rey de Gloria que está entrando?” “Jehová de los ejércitos, poderoso en batalla”. [El Hermano Branham parafrasea una porción del Salmo 24–Trad.]. Y ellos presionaron el botón; las grandes puertas se abrieron de golpe, y Jesús y los santos del Antiguo Testamento marcharon a lo largo de esa calle, conquistadores (¡oh, hermanos!), hasta el Trono de Dios, y dijo: “Aquí están, Padre”. “Siéntate a Mi diestra, hasta que ponga todos Tus enemigos por estrado de Tus pies”. Y hoy en día El se sienta con todo poder y gloria, vigilando sobre Ella, igual que el águila.
24Un día yo iba cabalgando por arriba de unos escarpados, buscando ganado, y yo me fijé que venía una tormenta. Y una madre águila había llevado a sus aguiluchos allá abajo al valle. Y ellos estaban allí abajo simplemente teniendo un jubileo Pentecostal, dando volteretas uno sobre el otro y... Era la primera ocasión que ellos habían estado fuera del viejo nido espinoso. Y ellos estaban abajo jugando como niños pequeños. Y esa madre águila voló de regresó hacia una roca grande y elevada, y ella dobló esas dos alas (algunas de ellas son de catorce pies de punta a punta [4.2 m–Trad.]). Y ella vigilaba a esos aguiluchos allá abajo. Era mejor que un coyote no viniera hacia uno de ellos; ella los estaba vigilando. Ella estaba allá arriba, y esos grandes ojos agudos podían ver por millas y millas. El ojo más agudo que hay, es el de un águila. Vigilando... Bueno, ella puede... ella... Si un halcón tratara de seguirla, él se desintegraría en el aire. Así que el águila es una ave especialmente formada, y tiene que tener un ojo especialmente formado para que así ella pueda ver en dónde está. Dios es Jehová águila. Y El se sienta en el Trono de Gloria, vigilando a Sus hijos, libres y teniendo un buen momento.
25Y después de un rato empezó una tormenta. Y esa madre águila bajó de esa roca, voló hacia abajo por allí, y dejó escapar un chillido. Todos esos aguiluchos se agarraron de sus alas con sus patas y con sus pequeños picos se anclaron en una pluma muy bien puesta. Ella se elevó con esas grandes alas oponiéndose a esa tormenta, y se fue directamente a la hendidura de la roca. Yo amarré mi caballo y corrí alrededor y alrededor de un árbol, gritando tan fuerte como podía. Yo dije: “¡Oh!, ‘Su ojo está sobre el gorrión, y yo sé que El cuida de mí’”. Algún día El extenderá Sus grandes alas y descenderá. Yo quiero agarrarme de esa cruz rústica, y aferrarme a ella, hasta que el Espíritu Santo me saque de este caos en el que estamos hoy en día. Si en esta noche Uds. están enfermos, aférrense a la promesa de Dios de la cruz, de la resurrección, y manténganse allí hasta que El los saque.
26Allí estaba El. Todas las esperanzas se habían acabado. Quizás así en con Ud. en esta noche. Quizás el doctor dice que Ud. no puede vivir más tiempo. Quizás Ud. piense que ha cruzado la línea de separación, que Ud. no puede ser salvo. Eso es incorrecto. Mientras Ud. tenga lo suficiente de Dios como para venir aquí a esta iglesia en esta noche, hay esperanzas que Ud. sea salvo, mientras el Espíritu de Dios esté lidiando con Ud. Y mientras Ud. tenga la suficiente fe como para venir aquí para que se ore por Ud., para venir bajo la atmósfera del Dios Viviente, bajo Su protección y Sus alas, si Ud. sólo usa esa fe y se aferra a la promesa de Dios, Ud. sanará. Dios lo prometió. Es lo que Dios dijo.
27Allí en su... me imagino que la tormenta estaba relampagueando, y los rayos cruzando los cielos, y las grandes olas, cuando el diablo estaba soplando su veneno de su boca de esa manera, levantándose desde el fondo del lago. Diez mil diablos estaban allí gozosos: “Los agarraremos en unos cuantos momentos. Sólo en un ratito, los agarraremos”. De tal manera él ha soplado su aliento venenoso para perturbar a muchas iglesias, a muchas grandes congregaciones, a mucha gente, a finos americanos, tratando de soplar su veneno dentro de ellos y decir: “Los días de los milagros han pasado. No hay tal cosa como el Bautismo del Espíritu Santo”. Eso es todo lo que él sabe. Eso es todo lo que ellos saben. Les digo: “Jesucristo es el mismo ayer, hoy, y por los siglos”. El es el mismo. Cuando las grandes olas estaban rugiendo, casi todas las esperanzas de que ellos pudieran ser salvados... por casualidad ellos miraron y lo vieron a El venir andando sobre el agua.
28Pero la parte triste de ello, amigos, fue que ellos tenían miedo; ellos pensaron que era un fantasma. Y esa es la misma cosa que le ha sucedido a la iglesia hoy. Ellos tienen miedo de la única esperanza que puede salvarlos, la única esperanza que puede ayudarlos. Ellos tienen miedo. Y yo creo que si Jesús pudiera venir a esta reunión en esta noche y aparecer en una forma física, en un cuerpo, El diría la misma cosa que El dijo allí: “No temáis, Yo soy, tened ánimo”. Yo creo que El está aquí ahorita. Yo creo que Su Espíritu Santo está aquí, porque hace las mismas cosas que El hizo. Produce la misma clase de fruto que El produjo. Ya no sean más sospechosos; Uds. únicamente estorban a los otros creyentes. Lleguen a estar unánimes; digan: “Dios, te damos gracias por enviarnos el Espíritu Santo. Y nosotros lo creemos. Y eres Tú, y te aceptamos. Nosotros no pensamos que es espiritismo o algún fantasma. Nosotros creemos que eres Tú, Señor, porque la Escritura así lo dice, y Tú lo prometiste, y estamos aquí para recibirlo”.
29Y cuando oremos por Uds. en esta noche, cuando no únicamente yo ore por Uds., sino este grupo de ministros aquí, éstos aquí, todos alrededor del lugar, no es sólo uno orando; todos estamos orando. Si yo estuviera enfermo allá, y viniera en esta fila, yo querría que Uds. oraran por mí, cada uno de Uds. Y yo ciertamente... Si yo tuviera a mi bebé allá, si mi esposa viniera en esa fila de oración, yo querría que cada uno de Uds. fuera muy sincero al respecto. Y si Ud. estuviera parado aquí para orar por mi padre, o mi madre, o mi hermana, o hermano, o amado, yo querría que Ud. fuera sincero, hermano. Y yo también quiero ser sincero. Y yo no les estoy diciendo nada, sino lo que es la Escritura.
30Cristo ya ha sanado a cada uno de Uds. Uds. fueron sanados hace mil novecientos años, desde que “El herido fue por nuestras rebeliones, por Su llaga fuimos nosotros curados”. Y si El estuviera parado aquí en esta noche en un cuerpo físico... Ese Cuerpo está sentado a la diestra del Dios Todopoderoso. Cuando regrese, el tiempo no será más. Habrá un rapto, y la Iglesia subirá para encontrarse con El y estar con El. Nosotros encontraremos al Señor en el aire cuando El regrese. Su Venida será como el relámpago que alumbra del este al oeste, así será Su Venida. Y todo ojo lo verá a El, toda rodilla se doblará, y toda lengua lo confesará. Pero Su Espíritu Santo está aquí. Desde los días de Lutero ellos vivieron bajo justificación. En los días de Wesley ellos subieron un poco más alto; la Iglesia llegó a ser la minoría bajo santificación. Luego vino el movimiento Pentecostal, lo cual fue el Bautismo del Espíritu Santo, o la restauración de los dones. Ahora vamos más arriba de eso, hacia la Piedra de Corona. La Iglesia tiene que ser como... El Espíritu en la Iglesia, y el Espíritu que está en El, tiene que ser el mismo.
31Cuando Dios confirmó el pacto con Abraham, ¿se fijaron Uds. lo que El hizo, que mató a esos animales y puso las palomas y demás allí y ellos hicieron un pacto? ¿Qué es un pacto? En América nosotros decimos: “Hagamos un pacto”. Muy bien, comemos una pequeña comida a medio día, nos estrechamos la mano, y decimos: “Estamos de acuerdo”. Eso es un pacto. Allá en Japón, cuando uno hace un pacto, ellos se arrojan sal uno al otro. Eso es un pacto. En el oriente, en el tiempo de Abraham, cuando hacían un pacto, ellos mataban una bestia; así como Abraham lo hizo: partió el–el carnero y demás, y el cord-... la cabra, o lo que él partió allí, tres animales y los puso aparte. Y entonces, ellos escribían su pacto en un pedazo de papel, se paraban en medio de estos dos, y se hacían un voto uno al otro, que si ellos rompían este pacto, que sus cuerpos fueran como ese animal muerto. Y ellos rompían en dos el pacto, de esta manera. Uno tomaba un pedazo de papel, y el otro, el otro. Para confirmar este pacto ambos pedazos tenían que juntarse y cuadrar. Ud. no pudiera copiarlo si tuviera que hacerlo. No habría ninguna manera de hacerlo. Ud. tenía que tener la misma cosa.
32Eso es lo que Dios hizo en el Calvario. Dios le estaba mostrando a Abraham que por medio de su hijo Isaac, vendría Jesús, y Dios llevó a Jesús al Calvario, y allí El lo partió en dos. Y El resucitó el cuerpo y lo sentó a Su diestra, y envió el mismo Espíritu que estaba en El a la Iglesia. Y en la resurrección, el Espíritu que estaba en Cristo tendrá que estar en la Iglesia, o no es el pacto. Yo espero que Ud. lo vea hermano, hermana. El Espíritu que estaba en El tiene que estar en Ud. Ese es Su pacto: el mismo Espíritu. “El que cree en Mí, las obras que Yo hago, él hará también”.
33El está aquí en esta noche. Inclinemos nuestros rostros. ¿Habría en nuestros medios en esta noche un hombre, una mujer, o un muchacho, una muchacha, que no lo conozca a El en el perdón de sus pecados? Si a ellos les gustaría ser recordados en esta oración: “Dios, sé misericordioso conmigo y hazme un vaso por medio del cual Tú puedas obrar”, antes de que Uds. vean al Espíritu Santo hacer una sola cosa, ¿levantarían su mano, dirían: “Ore por mí, Hermano Branham. Yo quiero aceptar a Cristo”? Dios lo bendiga, señor. Eso es un real... ¿Arriba en el balcón, a mi derecha? Este... Dios los bendiga. Eso está bien. Varias... ¿En los balcones de enfrente? Muy bien. En los balcones a la izquierda, levanten su mano. Ahora, si Ud. no es un Cristiano, yo voy a pedirle a Ud.... Dios lo bendiga. Dios los bendiga, muchachos. ¿Aquí a la izquierda, debajo del balcón? Dios lo bendiga, yo veo su mano. Por supuesto, Dios lo ve a Ud. De seguro El sabe todo respecto a Ud. Muy bien.
34Padre Celestial, ellos levantaron sus manos. Yo creo que son sinceros, Señor. Comprendemos que no queda mucho tiempo. Jesús viene. Y vemos la última señal que El le dio a la Iglesia es... en donde El mismo se declaró ser el Mesías. Aquí está El hoy con Su mismo Espíritu en Su Iglesia, entre Su pueblo, sanando al enfermo, diciéndole cosas que sucederán, diciéndole cosas que han sido, dando a conocer el secreto del corazón. Jesús percibió sus pensamientos; y ahora, Padre, vemos que esa misma cosa ha vuelto a estar otra vez en la Iglesia. Seguramente Tu Venida está cerca. Ayuda a estas personas quienes levantaron sus manos, que ellos puedan recibirte en esta noche como su propio Salvador personal, y ser salvos del pecado y llenos con el Espíritu Santo, para que ellos puedan vivir la vida de Cristianos reales y devotos. Concédelo, Padre. Lo pedimos en el Nombre de Jesús. Amén.
35Gracias por esos veinte minutos. Y ahora, Uds. quienes levantaron su mano, cuando sea hecho el llamamiento al altar en esta noche por el Hermano duPlessis, quiero que Uds. vengan aquí al frente. Si Uds. lo hicieron en serio cuando levantaron su mano, y Uds. realmente lo hicieron en serio de su corazón, ¿saben Uds. que Dios los tomó en su palabra en ese momento? ¿Saben Uds. que quebrantaron toda norma científica que podía ser quebrantada cuando Uds. levantaron su mano? Ud. dice: “Hermano Branham, ¿hizo eso algo?” Sí, señor. Jesús dijo: “El que oye Mis palabras, y cree al que me envió, tiene Vida Eterna; y nunca vendrá a condenación, mas ha pasado de muerte a Vida”. Jesús dijo eso en San Juan 5:24. Ahora, cuando levanta su mano, Ud. dice: “¿Qué tiene que ver eso con esto?” Bueno, de acuerdo a las normas científicas, la gravitación detiene sus manos hacia abajo. Ud. no puede levantar su mano. Pero allí estaba un Espíritu en Ud., una Vida, que tenía poder sobre Ud., un Espíritu a su lado que testificaba que Ud. estaba mal y quería estar bien. Ud. levantó su mano hacia su Hacedor. La ciencia dice, de acuerdo a... Si no hubiese un espíritu en Ud., su mano tendría que colgar hacia abajo. Pero hay un espíritu en Ud. que hizo una decisión e hizo que levantara su mano. Dios vio eso. Si Ud. realmente hizo eso en serio, su nombre fue puesto en el Libro de la Vida del Cordero. Eso es exactamente la verdad, hermano. Si Ud. realmente cree. Ahora, “todos los que creyeron fueron añadidos a la iglesia”. Ahora, después de la... que oremos por esta fila de oración, quiero que vengan aquí al frente. Párense aquí, y permítanos... Permitan... Testifiquen públicamente. “Si tú das testimonio de El, o testificas de El delante de los hombres, Yo testificaré de ti delante de Mi Padre. Pero si tú te avergüenzas de Mí delante de los hombres, Yo me avergonzaré de ti delante de Mi Padre y de los santos Angeles”. Eso es lo que Jesús dijo. Así que Uds. vengan inmediatamente después de esto en esta noche.
36Ahora, ¿cuántos hay aquí que se han alejado de Dios, que no conocen a Dios, y que han faltado a su promesa a Dios? Ahora, yo creo que en cuanto a lo que a gracia respecta, Uds. todavía están bajo gracia. Pero a Uds. les gustaría regresar a Dios, y Uds. dicen: “Si el Espíritu Santo entra a la reunión en esta noche y hace exactamente como Ud. ha dicho que El hizo allá en el pasado, para que ellos lo reconocieran a El, yo quiero regresar a Dios y pedirle que llene mi vida de nuevo, y que me envíe como un testigo de El mientras es de día”. Uds. no tendrán otra oportunidad después que termine esta vida, para testificar en alguna ocasión de Cristo. Ud. debe hacerlo ahorita. ¿Levantarían su mano, dirían: “Ore por mí”? Si yo no veo su mano... Dios lo bendiga, señor. Si yo no veo su mano, Dios de seguro la ve. Muy bien. Dios los bendiga. Yo pido que Dios se lo conceda a cada uno de Uds.
37¿Cuál fue esa tarjeta de oración? “F”, tarjeta de oración “F”. ¿Cuántas? Cincuenta. Mi hijo dijo que ellos... yo creo que él y Gene repartieron cincuenta tarjetas esta tarde, de la letra “F”, tarjeta de oración “F”, 1 a la 50. Ahora, vamos a tratar de orar por todo ese grupo, esta noche. Ahora, no queremos... Uds. no deben venir “atropellándose” como en una arena; sino que deben ser muy reverentes, quedarse quietos hasta que su número sea llamado. ¿Quién tiene (¿“F”?)? “F” como en “father” [“fader”, pronunciación figurada; significa, padre–Trad.]? “F” número 1, ¿levantaría su mano? Venga aquí, hermana. Párese aquí atrás. Venga adelante y dé la vuelta aquí a la cortina. “F” número 2, ¿levantaría su mano? ... [Porción sin grabar en la cinta– Ed.]. Ellos lo creen. No siempre obtenemos la fe perfecta en la plataforma. No hacemos eso cada vez. Muy bien, ¿estábamos en la 26? ¿Quién tiene la 26, la tarjeta de oración número 26? ¿Estaba correcta ésa? ¿23? ¿24? Entonces, ¿quién tiene la tarjeta de oración 24? ¿Cuál fue, David? 22. Entonces, ¿quién tiene la tarjeta de oración 23? ¿23? ¿Tiene Ud. señora, la 23, la que viene aquí? ¿24? ¿Quién tiene la 23? ¿Ud., señora? ¿La 23? Muy bien. ¿24? ¿25? Para que nosotros no... ¿Ven?, no los pongamos todos apiñados para que la gente no se alborote. Uds. deben venir a esto reverentemente, quietamente, sabiendo lo que Uds. están haciendo. Uds. vengan a El como a una Piedra Viva Cristo Jesús. 23, 24. ¿25? 25. ¿26? ¿26? Allí. ¿27? ¿27? Muy bien. Yo creo... Quizás ellos también pudieran dar la vuelta en esta otra dirección. ¿27? 28, ¿quién tiene la tarjeta de oración 28? ¿28? Muy bien; está bien, vengan y den la vuelta allí...?... ¿28? ¿28? Muy bien, 28. ¿Puede caminar la mujer? Si ella puede caminar, muy bien, eso está bien. Si ella no puede, bueno, enviaremos a alguien para que la ayude a traerla al frente. 28. ¿29? ¿La tarjeta de oración 29? Muy bien, jovencita. ¿30? 30. ¿31? ¿Quién tiene la 31?
38Yo les he testificado a Uds. de algo que es lo más grande que pudiera ser testificado: que Cristo vive. Piénsenlo. ¿Qué significa eso para su alma? ¿Saben Uds. que hay muchas diferentes religiones, cientos de ellas en el mundo que niegan eso; Budas, Mahometanos, y demás? Me supongo que el Hermano Roberts, y quizás también el Hermano Tommy Osborn, están presentes, los cuales son misioneros en los campos extranjeros. Ellos pueden decirles a Uds. en estos momentos, que ellos los enfrentan y le dicen a uno que la religión de ellos tiene tanta sicología como tiene la nuestra. Y ellos... Vale más que uno sepa de lo que está hablando cuando les habla a ellos. Ellos no tienen miedo. Y ahora, pero nuestra religión es la única religión que hay, la religión Cristiana, que puede probar que su Fundador está viviendo después de dos mil años. ¿Ven? Porque Su Vida vive en Su Iglesia. Eso es lo que El prometió.
39Ahora, y entonces cuando yo me paro aquí con esta... haciendo esta afirmación que yo hago, ¿comprenden Uds. lo que eso significa? Hay cuando menos mil personas aquí en esta noche; yo diría que fácilmente hay mil personas. Y yo he estado en donde hay cuarenta o, sí, ciento cincuenta, doscientas mil personas en una sola vez, todas mezcladas en toda forma. El todavía no ha fallado; y El no fallará, porque El es Dios y El no puede fallar. Así que uno tiene que estar seguro que sabe de lo que está hablando. Ahora. Ahora, cómo... Uds. personas allá que no tienen tarjetas de oración y quieren que se ore por Uds.... Ahora, esta fila aquí no es una fila de discernimiento. Yo–yo sencillamente no pudiera hacer eso. Me mataría. ¿Cuántos saben que cuando Daniel vio una sola visión, que él estuvo turbado de su mente por muchos días?, levanten su mano. Muy bien.
40Cuántos saben que una mujer tocó el borde del manto de Jesús, y que lo tocó a El, y El se volteó y dijo: “¿Quién me tocó?” Y todos lo negaron. El miró a la audiencia hasta que El encontró a la mujer, y El dijo: “Tu fe te ha salvado”. Le dijo a ella que su flujo de sangre se había detenido debido a su fe; ella lo tocó a El. Ahora, El no sintió ese toque físico, porque había mucha gente tocándolo. Pedro lo reprendió, dijo: “Bueno, todos te están tocando, ¿por qué dices tal cosa como ésa? Todos te están tocando. No digas eso”. Y él lo reprendió a El. Pero El dijo: “Yo percibo que me he”, ¿qué?, “que virtud ha salido de Mí”. ¿Cuántos saben–cuántos saben que virtud es fuerza? Seguro. El se debilitó. Ahora, si una sola mujer tocando al Hijo de Dios hizo que El se debilitara, ¿cómo pudiera yo soportarlo, un pecador salvo por gracia? Porque El dijo: “Estas cosas que Yo hago, Uds. las harán también; y más que estas Uds. harán”. Yo sé que la versión del rey Jacobo dice: “mayores”, pero la real traducción de ello, si Uds. la buscan, es: “más que estas Uds. harán”. ¿Ven? Porque la Iglesia sería universal y habría más de ellos. Ahora, pero Uds. no pudieran hacer mayores. El sanó a los enfermos, y levantó a los muertos, detuvo la naturaleza, hizo todo lo que se podía hacer. Uds. no pudieran hacer más en calidad, sino más en cantidad, porque Su Espíritu vendría y estaría en la Iglesia. Aquí en esta noche, mientras esto está sucediendo aquí, en Africa pudiera estar sucediendo, y en Australia pudiera estar sucediendo, por dondequiera.
41Pero cuando Dios estuvo aquí en la tierra en forma humana, Jesucristo era Dios hecho carne y morando entre nosotros. Ahora, toda la Plenitud de la Deidad corporalmente estaba en El. El era Dios hecho manifiesto. Ningún hombre ha visto al Padre jamás mas el Unigénito del Padre lo ha expresado a El. El... Dios se estaba expresando El mismo, lo que El era, por medio de Su Hijo, Jesús. Dios cubrió con Su sombra a la virgen María, creó una célula de Sangre en el vientre. Y cualquiera sabe que la vida viene del sexo masculino. ¿Es correcto eso? Una gallina puede poner un huevo, pero si ella no ha estado con el ave macho, no empollará (no, señor), porque no tiene la vida adentro. La vida viene del macho. Y entonces en este caso, Dios era el Macho. Y no hubo asunto sexual respecto a ello en lo absoluto. Dios el Creador creó una célula de Sangre. El no era ni judío ni gentil; El era Dios. Correcto. La Sangre de Jehová Dios, El mismo creó una Sangre para santificar a Su pueblo. Y luego en Ese moraba la Plenitud de la Deidad corporalmente. El tenía el Espíritu sin medida. Nosotros lo tenemos por medida.
42Ahora, si yo fuera al océano y sacara... Por ejemplo, este pequeño don que El me da. Si yo fuera al océano y sacara una cucharada llena de agua del océano, eso es algo semejante en comparación. Este pequeño don aquí, es como un cucharada llena de agua sacada del océano, y El fuera todo el océano. Pero, ¿sabía Ud.?, si examinara esa pequeña porción que Uds. tienen en Uds. y esa pequeña porción que yo tengo en mí, los mismos químicos que están en esa cucharada llena están en todo ese océano. Seguro. Es la misma cosa, pero no tanto en cantidad de ello. Nosotros tenemos el Espíritu por medida. Dios lo derramó en nosotros por medida. Pero El lo derramó en El sin medida. Así que las obras que El hizo, Su Iglesia... El mismo se separó y se dividió entre Su pueblo, para que Su obra pudiera continuar por medio de Su Iglesia. Si eso no es amor.... Con razón la gente se vuelve loca, y... Esa famosa alabanza de–de: “Oh, amor de Dios, cuán rico y puro”, ellos me cuentan que esa estrofa, la última estrofa, o mejor dicho la primera estrofa, creo yo, o la última, fue encontrada clavada con un alfiler en la pared de una institución para dementes. Nadie alguna vez pudiera expresar con una pluma, no hay ninguna otra manera, para tratar de expresar el amor de Dios. “De tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a Su Hijo Unigénito, para que todo aquel que en El crea, no se pierda, mas tenga Vida Eterna”. ¡Qué invitación la que Jehová Dios le dio a Su pueblo!
43Amigos, deberíamos estar avergonzados por no servirle a El. Bueno, Uds. lo entienden. Esto, yo dije, es una cucharada llena. Ahora, El está aquí presente ahorita en esta reunión. Cristo está aquí. ¿Creen Uds. eso? Ahora, para que Uds. puedan saber... ¿Hay algunos aquí en la reunión que nunca antes han estado en una de mis reuniones?, levanten sus manos, los que nunca han estado. ¡Oh, qué cosa! La mitad de la audiencia, más de la mitad. ¿Ven?, es la razón que lo repito cada vez. Ahora, yo–yo sencillamente no puedo tomar el tiempo. Este... Miren. Todos Uds. allá que creen en Dios, que no tienen una tarjeta de oración... Permitan que el discernimiento sea allá. ¿Creen Uds. que tienen la fe suficiente como para tocar Su manto? ¿Lo creen Uds.? ¿Creen Uds. que tienen fe? Si Uds. lo creen, muy bien, lo pueden obtener. Ahora, si Jesucristo es el mismo ayer, hoy, y por los siglos... ¿creen Uds. eso, definitivamente creen eso? Bueno, ¿es El un Sumo Sacerdote que está sentado ahorita a la diestra de Dios y puede hacer intercesiones sobre nuestra confesión, y que El es el Sumo Sacerdote que puede compadecerse de nuestras debilidades? ¿Creen Uds. eso? Uds. que están aquí por primera vez, ¿creen eso? Bueno, ¿entonces cómo actuará ese Sumo Sacerdote si Uds. lo tocaran a El en esta noche? Si El es el mismo ayer, hoy, y por los siglos, El actuaría lo mismo que actuó en ese entonces. Y esa mujer que tocó Su manto, El vio quién era ella, y la llamó, y le dijo lo que ella tenía (¿es correcto eso?), y pronunció que su fe la había sanado.
44Ahora, ¿creen Uds. la misma cosa? Uds. oren. Uds. oren. Aquí está un reto. Permitan que el discernimiento sea allá. Estas sólo son personas paradas en la fila de oración. Ahora, si Uds. parados aquí en la fila de oración pueden mirar hacia allá... Uds. no... Uds. comprenderán que este... Yo sólo... Yo únicamente puedo orar y poner manos sobre Uds. Jesús dijo: “Estas señales seguirán a los que creen: si ellos ponen sus manos sobre los enfermos, sanarán”. No únicamente mis manos, sino toda mano aquí, por fe, va a ser puesta sobre Uds. para su sanidad. Nosotros no estamos aquí para hacer demostraciones. Nosotros tenemos... No somos gente que hace demostraciones. Nosotros somos Cristianos. Nosotros estamos aquí para–para manifestar y para darles a Uds. el Evangelio de Dios. Dios hizo la promesa, envió los dones. A los ministros aquí: ¿cuáles son los dones en la Iglesia? “Dios puso en la Iglesia, primeramente apóstoles”, ¿es correcto eso? O misioneros, es la misma cosa. Ambos significan: “enviado, uno enviado”. Apóstoles, profetas, maestros, evangelistas, y pastores, Dios los puso, por Su propia gracia y Su conocimiento previo, en la Iglesia.
45Ahora, en cada iglesia local hay nueve dones, como el hablar en lenguas, y el de interpretar lenguas, y todos estos otros, los cuales Uds. son enseñados sobre eso. Ahora, eso simplemente manifiesta que pudiera haber uno en esta noche y otro en otra noche. Pero miren: si Cristo vive entre nosotros, permitámosle que El nos pruebe en esta noche que El es. Ahora, Uds. tengan fe y crean. Y que sean por lo menos dos o tres, para confirmar que yo he dicho la verdad. En cualquier parte en esta audiencia, Uds. empiecen a orar y a decir: “Dios, permite que el hombre me hable a mí. Y yo sabré que no es él”. No hay una sola persona de lo que puedo ver... Todos en esta fila de oración que son desconocidos para mí, levanten sus manos, todos Uds. que son desconocidos. Todos por toda la audiencia aquí que son desconocidos, levanten sus manos, todos los que son desconocidos.
46Ahora, Uds. oren y vean si el Sumo Sacerdote todavía vive para hacer intercesión. Vean si Uds. todavía pueden tocarlo. Uds. hagan eso. Entonces eso quitará toda sospecha de Uds. Sólo oren. Nosotros tenemos las fotografías de Ella aquí. Ha sido fotografiada por todo el mundo: en Alemania, y América, y Canadá, y por todas partes. Científicamente, Ella cuelga en el Salón de arte religioso, allá, probada científicamente. George J. Lacy, el director del FBI [Departamento federal de investigación–Trad.] para huellas digitales y documentos dijo (él mismo firmó el documento): “La luz tocó los lentes”. El dijo: “Antes yo también no lo creía. Pero la cámara no captará sicología”. Eso no es sicología. Miren aquí. Esta señora sentada aquí con su rostro inclinado, orando, sentada justamente enfrente de mí: Ud. quiere deshacerse de esas hemorroides, ¿no es así? [La señora dice: “Sí, señor”–Ed.]. Sí. Y Ud. tiene pequeños mareos, ¿no los tiene Ud.? [“Sí”]. Muy bien, todo se terminó ahora. Váyase a casa y sea saludable. ¿Creen Uds. eso? Esta mujer sentada aquí al fin con su mano sobre su boca de esta manera: ¿quiere Ud. vencer esa diabetes y ser saludable? ¿Cree Ud. que Jesucristo la sanará? Muy bien, entonces váyase a casa y sea sanada. Jesucristo la hará saludable.
47Este hombre sentado aquí con alta presión, ¿cree Ud. que Dios lo hará saludable, señor, sentado allá atrás? ¿Lo cree Ud.? Muy bien, póngase de pie. Yo soy... Ese hombre ahí con la corbata roja, allí. Yo no lo conozco a Ud.; Ud. es un desconocido para mí. Pero váyase a casa y sea saludable; Cristo lo hace saludable. ¿Creen Uds. ahora, Uds. personas que están aquí por primera vez? Miren aquí. Herma-... ¿Quién es el–quién es el primero? ¿Es–es Ud., señora? Venga aquí sólo un momento. Párese allí, sólo un momento. ¿Somos Ud. y yo desconocidos, uno al otro? Dios nos conoce a ambos, pero nosotros somos desconocidos. Ahora, aquí está una mujer, yo levanto mi mano que nunca la he visto a ella en mi vida, de lo que yo sé. Para que Uds. vean que la prueba infalible, que Cristo, el Espíritu Santo, está aquí. ¿Ven? Ahora–ahora si–si el Espíritu Santo me revela... Si yo dijera: “Señora, Ud. está enferma”, bueno, eso es completamente la verdad; Ud.–Ud. probablemente está enferma. Pero si El me dijera... Si yo dijera... viniera, pusiera mis manos sobre Ud., y yo dijera: “Dios la sanará. Yo pongo mis manos sobre Ud.”, Ud. tiene derecho de creer eso. Eso es verdad. Correcto. Si yo dijera: “El Espíritu Santo está aquí”, eso es correcto; yo creo eso. Pero mire, si El le dijera a Ud. algo que Ud. haya hecho o algo igual a lo que yo hablé en esta noche tocante a lo que El hizo en la Escritura, entonces Ud. sabrá que tendrá que ser algún Poder, porque yo no la conozco a Ud. Yo nunca la he visto. ¿Estaría correcto eso, audiencia?
48Uds. personas que nunca antes han estado en una reunión, levanten su mano si eso–eso estaría correcto, Uds. piensan que eso estaría correcto. Ahora, aquí está mi mano levantada. La señora no me conoce; yo no la conozco a ella. Nosotros sólo estamos parados aquí. Esto es exactamente el cuadro de San Juan 4. Cuando Uds. se vayan a casa... Jesús y una... encontró a una mujer en el pozo, una mujer samaritana, y le dijo a ella lo que estaba mal en ella. ¿Todos recuerdan eso? Lo dijimos en el mensaje de esta noche. Aquí está otra vez, aquí mismo en esta noche, igual aquí mismo. El Espíritu Santo... La mujer, yo no sé, pudiera ser que ella no fuera una Cristiana; pudiera ser que esté enferma; pudiera ser que ella tenga un problema financiero. Yo no la conozco. Yo nunca la he visto a ella en mi vida. Pero si Algo le habla a ella, Uds. entonces sabrán que es algún Poder. Ahora, depende de Uds. el creer qué es. Depende de Uds. Recuerden: si Uds. lo dudan, entonces guárdenselo para Uds. mismos, porque: “Alguna palabra en contra de Ello nunca les será perdonado”, dijo Jesús, “en este siglo ni en el venidero”. Yo no sé si El dirá algo. Pero si el Señor lo dice.... Ud. sabrá si eso es la verdad o no. Ud. sabrá. Ahora, Ud. es una Cristiana. Y yo no estoy diciendo eso porque Ud. está parada aquí diciendo algo con sus labios, orando. Yo no lo estoy diciendo por esa razón, porque si... Ud. pudiera estar diciendo eso y todavía estar fingiendo. Pero Ud. es una Cristiana. Correcto. Yo sé eso porque su espíritu se siente bienvenido. Y Ud. está consciente de que algo está sucediendo ahorita, un sentir muy dulce y humilde. Entre Ud. y yo está esa Luz moviéndose. Ahora, Ud. quiere que yo ore por Ud., por un crecimiento. Y ese crecimiento está debajo de su brazo derecho. [La hermana dice: “Amén”–Ed.]. Es como una “nudosidad”. [“Amén”]. Eso es correcto. ¿Cree Ud. que Dios me puede decir quién es Ud.? Srita. Lindsey, Ud. puede irse a casa y ser saludable. [“Alabado el Señor”]. Jesucristo...?....
49¿Creen Uds. ahora con todo su corazón? Ahora, todos estemos orando, estemos en disposición para orar. Venga, hermana. Ahora, Padre Celestial, yo te pido que la hagas saludable en el Nombre de Jesús. Ahora, Ud. está conciente que yo sé lo que está mal en Ud., aparte de su bocio y cosas. ¿Cree Ud. que Dios la hará saludable? Dios del Cielo, ten misericordia y sana... [Porción sin grabar en la cinta–Ed.]. ¿Quisiera Ud. que yo le dijera qué está mal en Ud.? ¿Quiere que lo haga? Es un problema de mujer, problema femenino. Eso es correcto, ¿no lo es? Ahora, sólo siga su camino creyendo. ¿Ve?, sólo tenga fe. Ahora, venga...?... Oh, Señor, te pido que Tú ayudes a nuestro querido hermano y hazlo saludable mientras yo pongo mis manos sobre él, en el Nombre de Jesús.
50Venga, mi hermano. Dios Padre, haz saludable a nuestro hermano, te pido en el Nombre de Jesús. Amén. Venga, hermana. ¿Cree Ud. que Dios la hará saludable ahorita cuando oremos? Ahora, no dude. Ahora, Padre Celestial, yo pido que Tú la sanes...?... saludable. Venga, hermana. [Porción sin grabar en la cinta–Ed.]. ... diciéndoles lo que está mal. La visión no los sana a Uds. Es su fe en Dios lo que los sana a Uds. ¿Ven?, El todavía está aquí. El no solamente tocó a ése y–y se fue. Miren aquí. Venga aquí, señor. ¿Cree Ud. que si Dios me puede decir cuál es su problema, que–que... Ud.–Ud. creerá que será Dios, ¿lo creerá, señor? [El hombre dice: “Sí”–Ed.]. Muy bien. Por supuesto, por lo que Ud. quiere que yo ore ahorita, es por ese crecimiento en su cara. Eso es lo que Ud. quiere. Ahora, espere un momento y vea si el Espíritu Santo dirá algo más. ¿Ve? Ahora, sólo... Por supuesto, uno ve el crecimiento en la cara de él. Tan pronto como él se paró aquí, yo vi que eso es lo que él quería (¿ven?), el crecimiento en su cara. Muy bien, señor. Sí, señor. Eso es por lo que Ud. quiere que se ore, es un crecimiento en su cara.
51Parece ser que Ud. es un buen hombre; sí, Ud. es un ministro. [“Amén”– Ed.]. Correcto. Ud. tampoco es de aquí. Ud. es de otro estado. Es un estado boscoso, por todas partes. Ud. es de Arkansas. Y Ud.–Ud. está orando por alguien en Arkansas. Esa persona tiene un cáncer. Ud. una vez fue sanado de un cáncer [“sí, señor”], y el cáncer estaba en su cuello. Se oró por él, y cayó. Correcto. Eso fue en Jonesboro. Correcto. Eso es ASI DICE EL SEÑOR. Eso es verdad. ¿Cree Ud. que Dios puede decirme quién es Ud.? [“Sí”–Ed.]. Reverendo, Sr. Shepherd, eso se quitará de su cara si Ud. lo cree. Váyase y tenga fe en Dios, y crea con todo su corazón. Dios lo bendiga. Tenga fe...?....
52Todos estén en oración ahora, todos orando por estas personas enfermas. ¿Qué si fuera su madre, y demás, pasando por la fila? Yo pido que Tú restaures la vista de nuestro hermano y le permitas ser saludable, en el Nombre de Jesús. Amén. [Porción sin grabar en la cinta–Ed.]. ... Dios pongo mis manos sobre la mujer. Que ella sea sanada en el Nombre de Jesús... [Porción sin grabar en la cinta–Ed.]. Los ojos ciegos del muchacho se le abrieron mientras bajaba los escalones. Demos alabanza a Dios, todos. Traiga al muchachito...?... “Si tan sólo puedes creer, todo es posible”. ¿Cree Ud. que si yo pediría...?... Ud. lo está, en el Nombre de Jesús...?... Dios lo bendiga, amigo. Crea ahora. Venga, madre. Dios, es un gran Dios. Padre, en el Nombre de Jesús...?.... Venga creyendo. ¿Cómo está Ud., hermana? ¿Cree Ud. que él va a ser saludable si yo pido? Bondadoso Padre Celestial, te pido en el Nombre de Jesús, si Tú puedes restaurar la vista a un ciego...?... Yo te pido en el Nombre de Jesús. Amén. No dude...?.... [Porción sin grabar en la cinta–Ed.].
53¿Creen todos Uds. con todo su corazón? Cree Ud.? [Porción sin grabar en la cinta–Ed.]. ¿Se oró por ella? Eso se puede ver... [Porción sin grabar en la cinta–Ed.], ¿ve? ¿Cree Ud. que Dios puede decirme algo más tocante a Ud.? [La señora dice: “Sí, creo”–Ed.]. ¿Cree Ud.? ¿Le haría eso a Ud. creer más?, porque eso es una cosa seria. Ud. necesita tener sólo un pequeño estímulo de fe. ¿Cree Ud. que El me puede decir? [“Sí, señor”]. Ese crecimiento es por lo que Ud. quiere que se ore, por supuesto. Ud. tiene una debilidad, y también está toda nerviosa tocante a algo. Es tocante... Sí, Ud. tiene un amado por el cual quiere que se ore. Ese es su esposo. [“Correcto”]. El estuvo aquí en la reunión [“correcto”], y tuvo que irse a casa. Correcto. [“Correcto”]. Cree Ud. que Dios me puede decir quién es Ud.? [“Sí, creo”]. Sra. Austin. Y Ud. puede irse a casa y ser saludable. Créalo con todo su corazón...?.... No duden. Tengan fe. Crean. Todos crean ahora con todo su corazón. [Porción sin grabar en la cinta–Ed.].... pido que ella también reciba su sanidad mientras pasa por esta fila. Que la maldición la deje en el Nombre de Jesús. Amén. [El hombre dice: “Gracias”]. Ahora, crea. Correcto, hermano. Váyase creyendo...?... [“gracias”]...?...?... creyendo.
54Venga, hermana. Sólo crea con todo su corazón mientras pasa. Ahora, nuestro bondadoso Padre Celestial, te pido que Tú bendigas a nuestra hermana y la hagas saludable en el Nombre de Jesús. Amén. [Porción sin grabar en la cinta–Ed.].... mientras pasa por la fila, igual que si Ud. está bajo la cruz, crea que Ud. está pasando bajo las oraciones de estas personas. Padre, en el Nombre de Cristo que nuestra hermana sea sanada. [Porción sin grabar en la cinta–Ed.].... o Ud. morirá de ese cáncer. Pero, ¿cree Ud. que Dios lo hará saludable? Ahora, es una cosa espantosa, pero la oscuridad lo ha dejado a Ud. Eso se ha ido de Ud. ahora. Si Ud. cree, el cáncer nunca lo matará. Siga su camino. Venga, hermana. [Porción sin grabar en la cinta–Ed.].... pidiendo misericordia para ella. Amén. Yo creo que la mujer... [Porción sin grabar en la cinta–Ed.]. ¿Está Ud....? ¿Es este...?... Perdóneme, señor. Yo pensé que se habían terminado. Yo me estaba dirigiendo allá a la señora.
55Algunas veces esas visiones me ponen débil, y se... Bueno, se... uno... está atrayendo tanto de la audiencia y todo. ¿Cree Ud.? Eso está muy bien. Eso está muy bien. Eso es un... Su diabetes lo ha molestado a Ud. muchísimo. [El hombre dice: “Sí, señor”]. ¿Cree Ud. que Cristo lo sanará de esa diabetes? [“Sí, señor”]. Ud. también tiene un hábito al que tiene que renunciar [“sí, señor”]: fumar cigarrillos. [“Correcto”]. Eso es correcto. Y otra cosa, Ud. necesita a Jesús como su Salvador. [“Correcto”]. Está oscuro alrededor de Ud.; Ud. no es un Cristiano. [“Correcto”]. ¿Lo aceptará Ud. a El ahorita como su Salvador personal? ¿Lo acepta a El como su Salvador? Muy bien. Sr. Perry (ese es su nombre: Sr. Perry), Ud. ahora está salvo. Cristo le perdona sus pecados, sana su enfermedad. Siga su camino y sea hecho saludable en el Nombre de Jesucristo.
56¿Creen Uds. con todo su corazón? ¿Creen todos? Ahora, me pregunto si esas personas que levantaron sus manos hace unos minutos, ¿creen Uds. que Dios oye las oraciones? ¿Vendrían Uds. aquí y se pararían aquí mismo sólo un momento? ¿Quisieran venir aquí al frente mientras estamos en la Presencia del Espíritu Santo, quisieran venir aquí al frente, mientras cantamos nosotros una alabanza? Todos Uds. que tienen necesidad de Cristo, ¿vendrían aquí sólo un momento, Uds. que quieren aceptarlo a El como su Salvador personal? Vengan aquí. Uds. nunca estarán más cerca, que estando en Su Presencia. Le digo, amigo. Yo espero que Ud. no me considere un fanático. Yo le estoy diciendo la verdad. El Espíritu de Dios está ahorita en la reunión. Ud. lo sabe más allá de cualquier sombra de duda. Ahora, mientras cantamos una alabanza. ¿Qué vamos a cantar? ¿Cuál? [Alguien dice: “Yo le amo”–Ed.]. “Yo le amo”. Mientras cantamos: “Yo le amo”, de los balcones (los esperaremos a Uds.), vengan aquí al frente y párense aquí sólo para una oracioncita personal, si desean, aquí al frente. Vengan, denle saber a la gente que Uds. realmente le creen y que quieren aceptarlo a El. Aquí mismo en Su Presencia ahora, vengan al frente y párense aquí en esta–esta área de la orquesta conmigo sólo unos cuantos momentos. ¿Lo harán ahorita mientras cantamos: “Yo le amo”? Muy bien, todos. Yo le amo, yo le amo (¿vendrían en estos momentos, Uds. que levantaron su mano?) Porque El... (bajen de los balcones; eso está bien) me amó; Y me compró mi salvación Allá en la cruz.
57Amigos, yo quiero preguntarles: ¿piensan que alguna vez estarán más cerca que lo que están ahorita, hasta que vean Su forma visible? El está aquí. Yo soy su hermano. Yo sólo soy un hombre, como lo son Uds. Pero al ser capaz de someterme yo mismo al Espíritu y relajarme, El hace esas cosas. Ahora, estoy muy débil, como Uds. pueden ver que el sudor está corriendo por mi mano... [Porción sin grabar en la cinta–Ed.]. “... salvación allá en la cruz”. ¿No vendrán en estos momentos? Yo le amo, yo le amo, Porque El a mí me amó; Y me compró mi salvación Allá en la.... El Señor quien conoce los secretos de su corazón, que puede hacer al ciego ver, al sordo oír, al mudo hablar, Su amante Presencia está aquí. ¿No vendrán Uds. en estos momentos? Si Uds. están descarriados, alejados de Dios, fríos en su corazón, quieren una nueva experiencia con Dios, ¿no vendrán al frente? O aun si Uds. no han recibido Su Espíritu Santo, ¿por qué no vienen al frente en estos momentos? Vengan aquí al frente y.... [Porción sin grabar en la cinta–Ed.]....?... entonces yo no conozco la Escritura. No apliquen los milagros de Apocalipsis 11 para la edad gentil; eso es para los judíos. Y uno de estos días Dios me va a permitir ir a Jerusalén. Eso lo terminará. Sólo recuerden (si Uds. creen que yo soy siervo de Dios): cuando los judíos reciban a Cristo como el Mesías, los gentiles estarán acabados. Es la hora de Uds. Mas les vale que vengan. Quiero cantarla una vez más, para que así yo esté seguro que no tendré que responder en ese Día; una vez más. Yo le amo... (hermanos ministros, levántense y vengan aquí, por favor) le amo, Porque El (correcto) a mí me amó; Y me compró mi salvación Allá en la cruz. [El Hermano Branham empieza a tararear–Ed.]. ¡Oh, la Presencia de Su Ser! Vengan al frente. Eso es, hermana. Venga, hermano querido. ... Allá en la cruz.
58Padre Celestial, nosotros ahora te traemos a Ti, en el Nombre de Tu Hijo, el Señor Jesús, estos penitentes quienes están parados mirando hacia la audiencia. Ellos están arrepentidos por sus pecados. Ellos son los trofeos de esta reunión, los trofeos de Tu gracia y Tu Presencia. Está escrito en la Escritura, que “ninguno puede venir a Mí, si Mi Padre no lo trajere primero”. Y luego también está escrito: “Todos los que el Padre me ha dado, vendrán a Mí”. Qué gente tan privilegiada es ésta en esta noche, el saber que el Dios Todopoderoso los ha traído a ellos a Su Hijo, Jesús. Ellos son dones de amor que Dios le está dando a Su Hijo, Cristo Jesús. “Nadie los puede arrebatar de Mi mano”, dijo Jesús. Ellos están allí, seguros y sin peligro. Ellos vienen sobre la convicción de su espíritu, Señor, el Espíritu Santo trayéndolos dentro de Tu Presencia. Ellos están convencidos que–que están mal, y quieren Vida Eterna.
59Tú dijiste: “Todos los que creyeron, recibieron esta Vida Eterna”. Y Tú dijiste que Tú los resucitarías en el día postrero. Y pensar que a medida que el sol cálido ha empezado a bañar la tierra, las pequeñas vidas escondidas de esas flores yaciendo en la tierra, que ningún científico pudiera encontrar ese germen de vida, pero yacían en el polvo, y sólo la atmósfera correcta de ese sol produjo las florecitas. Ellas están saliendo por todas partes. Eso es cuando el “s-o-l” [“sun” en inglés–Trad.] que resucita la vida botánica, produjo las flores. Algún día el H-i-j-o [“S-o-n”, hijo en inglés; pronunciaciones casi idénticas–Trad.], el Hijo de Dios vendrá. Y estas personas en esta noche quienes están paradas aquí para recibir Vida Eterna, delante de esta audiencia, delante de Tus siervos, estos ministros, ellas están ahora paradas aquí para aceptar Vida Eterna. Y algún día pueda que ellas estén... regresen al polvo, pueda que haya un féretro en el que ellas yazcan, la tierra sea echada sobre sus cuerpos, una lápida erigida. Pero ellas no pueden esconder la Vida Eterna. Cuando Jesús venga, ellas saldrán, porque Tú lo prometiste. Te los damos a Ti, Señor, y ellos son trofeos. Que ellos vivan una vida larga aquí en la tierra, llena de gozo y paz. Que ellos encuentren un buen lugar, una buena iglesia adonde asistir, y que permanezcan fieles allí en el puesto del deber, hasta que la muerte los libere de esta trayectoria terrenal. Concédelo, Padre. Ellos son Tuyos en el Nombre de Cristo.
60Uds. que están parados alrededor del altar, Uds. que vinieron al frente para arrepentirse, ¿ahora creen Uds. y aceptan a Jesús como su Salvador personal, creyendo que Uds.... que todo lo que Uds. pueden hacer, es estar arrepentidos por sus pecados? El que pidió, recibió. Si Uds. lo creen, ¿levantarían sus manos testificando que Uds. ahora dejarán sus pecados y aceptan a Jesús como el Salvador de Uds.? Levanten sus manos, todos alrededor del altar. Maravilloso. El Señor Dios los bendiga. Ahora, hermanos ministros, yo quiero que Uds. se acerquen alrededor de ellos, en donde están. Pongan manos sobre ellos, y oraremos por ellos para que reciban el Bautismo del Espíritu Santo allí en donde ellos están parados. Acérquense alrededor de ellos, cada uno de Uds. Acérquense alrededor de ellos. Uds. ministros aquí, reúnanse alrededor y pongan manos sobre ellos para que reciban el Bautismo del Espíritu Santo. Ahora, el resto de la audiencia, incline su rostro en oración mientras ellos también están orando. Hermano duPlessis, venga aquí y dirija esta oración por favor, mientras oramos con...?....