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~ HAY ALGUNA COSA MUY DIFICIL PARA EL ~
1Señor, creo yo; Señor, creo yo. Todo es posible; Señor, creo yo. Permanezcamos de pie sólo un momento para orar. Inclinemos nuestros rostros. Nuestro bondadoso y misericordioso Padre, nos acercamos a Tu trono de gracia en el Nombre de Tu Hijo, el Señor Jesús, pidiendo misericordia desde el Trono. Y rogamos, Padre Celestial, que Tú nos mires y seas misericordioso, que Tú nos des de Tu gracia esta noche. Perdona nuestras faltas, nuestras transgresiones en contra de Tu gran santa Ley. Y pedimos esta noche que Tú recuerdes a toda persona que está en Divina Presencia. Que este gran mensaje que apenas salió, penetre profundamente en los corazones de cada uno, que sea regado por fe y produzca una gran cosecha para Tu Reino. Concédelo esta noche, que no haya una persona débil entre nosotros cuando el servicio termine. Que no haya uno que tenga pecados que no le hayan sido perdonados. Y entonces cuando nos vayamos esta noche a nuestros distintos hogares, al terminar el servicio, que nosotros platiquemos por el camino como aquellos viniendo de Emaús, diciendo: “¿No ardían nuestros corazones en nosotros, mientras El hablaba con nosotros por el camino?” Porque lo pedimos en el Nombre de Jesús, Tu Hijo. Amén. Pueden sentarse.
2Yo apenas iba llegando, cuando yo oí lo último del mensaje que estaba siendo predicado. Y me pesó que no llegué aquí a tiempo para oír la primera parte de él. Yo creo que hemos tenido un... el Evangelio se nos ha sido predicado esta noche. Ahora, un poco antes que yo llame esas tarjetas de oración que no terminamos con ellas anoche, me gustaría hablarles a Uds. unos cuantos minutos sobre la Palabra, para más o menos lograr aquietar a la gente y toda persona en su lugar, para que el Señor nos bendiga y sane a los enfermos y salve a aquellos que pueden ser salvos. Yo iba... salí a la plataforma, el domingo en la tarde, y yo estaba... sentí entonces que hice un error, debido a que yo hablé después de eso. Porque nuestro bondadoso Hermano Tommy Osborn había dado un mensaje. Y mi hijo Billy, cuando fuimos afuera, dijo: “Papá, ¿por qué dijiste algo más?; dijo “el Espíritu Santo apenas estaba llenando el edificio”. Y entonces cuando yo subí otra vez esta noche, aconteció la misma cosa. Y de todas maneras yo no soy un predicador muy bueno. Yo no adquirí la suficiente educación para eso, pero el Señor sólo me dio otra manera para declarar Su Evangelio, viendo que mi corazón quería hacer algo, y yo no era apto, quizás, para hacerlo de alguna otra manera. Pero yo estoy contento que El me permite hacer lo que puedo para mostrar que le amo a El y lo aprecio con todo mi corazón.
3En el Libro de Génesis, el capítulo 18 y las primeras ocho palabras del versículo 14, me gustaría leer esto: ¿Hay para Dios alguna cosa difícil? Y ahora, sólo un pequeño drama para captar algo del sentir de la audiencia. Unas horas antes que ellos vienen a recogerme, pues, yo me quedo en un cuarto, orando, esperando. Cierro las puertas, nadie me molesta, y sólo continúo orando. Y entonces cuando yo siento Su Presencia muy cerca, algunas veces miro hacia arriba y la veo, esa Luz que Uds. ven en la fotografía, y ellos la tienen ahora alrededor del mundo. Y entonces al venir a la reunión, me gusta entrar directamente y, más o menos, sondear la reunión, para ver en dónde el Espíritu Santo se está moviendo, y entonces yo puedo tener mi fila de oración.
4Y ahora, vemos en la primera parte de este capítulo, Abraham estaba sentado a la puerta de su tienda en un día verdaderamente caluroso. Debió haber sido un día demasiado caluroso. Quizás habían llegado muchas quejas últimamente de parte de los pastores, que el pasto se había acabado, que la tierra se estaba secando, y que el ganado estaba llegando a estar muy flaco, y también que el abastecimiento de agua estaba listo para acabarse. Ellos habían encontrado pozos de agua en la tierra, y mientras el agua bajaba, ellos escarbaban y escarbaban hasta que llegaban a donde el agua estaba brotando por entre las rocas, y todavía el ganado no tenía suficiente agua para ser abastecido. Uds. saben, algunas veces cuando las cosas están saliendo mal, oscuro... Sabemos por la naturaleza que está muy oscuro un poco antes del día. Y muchas veces cuando vemos cosas desastrosas aconteciendo así, especialmente a creyentes, debemos tener esto en cuenta, que es Satanás tratando de bloquear las bendiciones que están en camino.
5Eso era así en este caso. Satanás estaba tratando de tentarlos para que sintieran que ellos habían hecho mal, y estaba tratando de bloquear la visitación que venía que Dios le iba a hacer a Abraham y a Sara. Y nosotros somos enseñados en las Escrituras, que todas las cosas les ayudan a bien a los que aman a Dios. Y no importa cuán mal se mira, recuerden, tiene que estar obrando para su bien. Estoy tan contento por eso. Satanás ha estado detrás de mí todo el día. Así que simplemente creo que hay una bendición almacenada aquí en esta ciudad, en alguna parte. Y yo sé, cuando él tienta y trata de bloquear, ¿qué está él tratando de hacer? Hacer que Uds. descrean. Y si Uds.... la peor cosa que Uds. pueden hacer es descreer en Dios. Y tan pronto que Uds. se pongan un poquito amedrentados: “Bueno, quizás yo no he hecho esto y no he hecho lo otro”, allí mismo Satanás tiene esa bendición, que es para Uds., conquistada. Uds. no pueden llegar a ella mientras que Satanás les haga pensar a Uds. eso.
6Y quizás, si nosotros escucháramos a tales cosas como esas tentaciones, y les prestáramos atención, entonces sería que perderíamos la bendición. Yo quisiera tener tiempo. Está en mi mente ahora, de un caso en particular, de cómo yo no podía encontrar un lugar para orar. Parecía que Dios me estaba guiando al desierto. Y muy allá en el sur de Indiana, donde una jovencita estaba postrada en una cama de aflicción... Y su... ella había tenido tuberculosis, y ella no había levantado su cabeza de la almohada por nueve años y ocho meses. Ella pertenecía a una iglesia que no creía en sanidad Divina.
7Y durante ese tiempo, yo acababa de hacerme cargo, en mi recorrido, de la iglesia Bautista de Milltown. Siendo un ministro Bautista, pues, yo estaba predicando en el recorrido, y yo había tomado el cargo de esta iglesia. Y el Señor había estado haciendo algunas grandes cosas. Y ellos enviaron por mí para que viniera a orar por esta jovencita, como de diecisiete años. Y ella estaba en una condición muy crítica. Y el buen hermano quien me había llevado allá... El padre de ella era un diácono en esta cierta iglesia que no creía en sanidad Divina... y había hecho una declaración que si cualquiera de los miembros iba a la iglesia Bautista, adonde yo estaba orando por los enfermos, sería excomulgado de la iglesia. Su padre, siendo un–un diácono, lo puso a él más o menos en una condición terrible.
8Así que... Yo lo haré breve, tan rápido como pueda. Y yo recuerdo que fui a ver a la jovencita. Su mamá salió del cuarto y su padre había salido de la casa, porque ellos no querían tener nada que ver con ello. Pero la jovencita había leído un libro que yo había escrito llamado Jesucristo, el mismo, ayer, hoy y por los siglos. Y cuando yo entré al cuarto, ella ni siquiera podía levantar sus manos para sostener su pocillo para escupir cuando ella tosía. Ella pesaba algunas, aproximadamente treinta y cinco libras o cuarenta [aproximadamente 15 y 18 kg., respectivamente–Trad.], sus piernitas sólo estaban tan grandes como... mucho más delgada que Florence Nightingale, en esa fotografía, que fue sanada con cáncer. Y yo oré por ella, y ella me preguntó si yo... si ella iba a poder caminar como una jovencita Metodista que había estado lisiada por mucho tiempo, llamada Nail. Y yo le dije: “Hermana, el Angel del Señor me había hablado y me había dicho que subiera a esa región, y que buscara a esa joven”. Bueno, yo dije: “Yo no sé”.
9Después del avivamiento de dos semanas, acababa de llegar a la iglesia (siendo un ministro nuevo), tuvimos un servicio bautismal allá en ese lugar llamado Totten’s Ford. Esa tarde, cuando yo había bautizado a algunas ciento cincuenta personas en el agua, luego fui a comer con uno de mis amigos, un viejo amigo mío, llamado George Wright. Y algo comenzó a presionarme, diciendo: “Sube al desierto y ora”. Bueno, yo no podía quitarlo de mi mente. Ahora, cuando algo los presiona de esa manera, Uds. vayan a hacerlo inmediatamente, porque es el Espíritu Santo. Ahora, observen a algo bloquearlo. Y la Sra. Wright dijo: “Hermano Billy, cuando yo toque la campana que anuncia la comida (yo no creo que Uds. las tienen aquí en Oklahoma, pero están... Allá arriba, ellos tocan unas campanas, en la región montañosa, y los campesinos pueden oír esta campana tocar, y entonces ellos vienen a la comida). Y ella dijo: “Cuando yo toque la campana, la cena está lista”. Y ella dijo: “Luego Ud. entre, y Ud. estará listo para regresar a la iglesia esta noche”. El servicio iba a finalizar el avivamiento entonces.
10Y yo dije: “Muy bien, Hermana Wright”. Yo subí al cerro, y me iba a arrodillar, y las zarzas verdes me estaban cortando. Bueno, yo me moví un poquito más lejos, y estaba tan pedregoso en la tierra, esas piedras, yo simplemente no podía estar cómodo por las piedras. Yo me fui alrededor del cerro, y había demasiado declive y... Uds. saben, el diablo sólo está tratando de evitar que uno reciba la bendición. Eso es todo lo que era. Entonces yo subí un poquito más alto entre los matorrales, y me arrodillé, los–los mosquitos sólo estaban zumbando alrededor de mis oídos, y yo casi no podía orar. Y yo creí entonces que era el diablo. Así que yo dije: “Oh Señor Dios, sé misericordioso”. Y sólo levanté mis manos y comencé a orar de todas maneras, y sólo dejé que los mosquitos se llenaran si ellos querían. Pero había algo que estaba ardiendo en mi corazón. Y después yo llegué a estar tan perdido en oración... yo creo que Uds. Cristianos saben lo que significa estar perdido en oración, uno sólo se olvida en dónde está. Eso es orar en el Espíritu, creo yo. Y yo abrí mis ojos, y precisamente al lado de un pequeño arbusto cornejo, estaba esa Luz suspendida allí, y Ella... La Luz estaba resplandeciendo hacia abajo en donde estaba yo, y El dijo: “Levántate, y ve por el camino de los Carter”.
11Bueno, cuando yo miré alrededor, casi estaba oscuro. La campana había estado tocando, y ellos tenían grupos de rescate buscándome. Yo salté y corrí por el bosque muy rápido, y salté un pequeño cable de alambre, precisamente en los brazos del Hermano Wright. El dijo: “Hermano Billy”, dijo él, “Mamá, ha estado tocando esa campana, y te hemos buscado por todas partes”. Yo dije: “Hermano Wright, no voy a cenar. La pequeña Georgie Carter va a dejar esa cama y va a vivir”. Y él dijo: “¿Cómo sabes?” Yo dije: “El Señor se acaba de encontrar conmigo allá junto a ese arbusto cornejo y me dijo que me fuera por el camino de los Carter”. ¿Cree Ud. que Dios contesta en ambos lados de la línea? Su mamá... Esa tarde, la pequeña Georgie deseaba tanto ser bautizada, al grado que ella lloró toda la tarde, y su mamá, una buena mujer (yo les daré su dirección si Uds. quieren escribirle después de esto), y su mamá, una mujer muy fina, su padre también... Y ellos viven más o menos en la orilla de esa pequeña ciudad. Y así que ella lloró toda la tarde. Su mamá era joven; sin embargo, se había puesto canosa sólo por–por sentarse por nueve años al lado de esa muchacha, mirándola menguar y morirse. Ella no había visto las hojas, o el pasto, o nada, por nueve años y ocho meses. Ella había estado acostada de espaldas. Ellos ni siquiera podían ponerle un orinal de cama. Ella tenía una sábana de hule debajo de ella, y ellos sólo le sacaban la sábana, la sábana regular de lino. Y entonces ella había estado llorando, queriendo ser sanada para poder ir y ser bautizada.
12Y así que esa tarde nosotros bautizamos a la muchacha Nail que había estado lisiada con una–una parálisis, oh, hace mucho tiempo, o artritis, eso era. La lisió y le encogió la pierna. Y ella estaba tan normal como cualquier otra niña. Y ella quería ser bautizada junto con la jovencita Nail. Y su mamá se había puesto tan desanimada al grado que ella entró en la cocina... de oír a su propia hija llorar y acostada allí, muriéndose. Y ella levantó sus manos y dijo: “Oh Señor Jesús, ese impostor ha venido por esta región y tiene a mi niña toda cansada y estremecida”. Y dijo: “Allí está la pobrecita, acostada allí muriéndose, y luego él viene por ahí diciendo algo así y la tiene llorando y–y todo... ” Y mientras ella estaba orando... (Ahora este es su relato. Yo no puedo decir que esto es verdad; yo sólo creo que es). Ella dijo que vio una sombra pasando a través de la pared, y ella pensó que era su hija quien vivía a unas cuantas casas de ella, viniendo a verla por el lado de la casa. Y cuando ella miró hacia arriba, ella dijo que era la sombra de Jesús en la pared. Y El dijo: “¿Quién es éste?” Y señaló con Su dedo de esta manera, y ella vio, como una visión, viendo allí mi frente amplia, venía entrando, cargando una Biblia sobre mi corazón. Y ella saltó para entrar a decirle a su hija, y en ese momento yo iba entrando por la puerta. Dios siempre lo manda a uno allí justo a tiempo, si Uds. sólo lo creen.
13Mis preciosos amigos, caminé hacia la cama y dije: “Georgie, yo no sé por qué, pero Jesucristo... ” (Miré en la parte de atrás de su cama donde ella podía poner sus manos allí atrás, ella había desgastado toda la pintura de la pequeña cabecera de la cama donde sus manitas habían estado allí atrás, llorando y llorando y orando). Y dije: “Georgie, Jesucristo, te sana. Ponte de pie”. Yo no sé por qué lo dije. De mí mismo, yo no habría dicho eso por nada, porque ¿cómo era que la jovencita se iba a poner de pie cuando sus piernas ni siquiera estaban así de anchas alrededor, arriba alrededor del muslo? Y sus bracitos... ella ni aun podía levantar sus manos para coger su pocillo para escupir. Ahora, Uds. pudieran preguntarle a su mamá, y dejar que ella les dé a Uds. el informe del doctor sobre ello. Y ella... y cuando ella dijo... yo la tomé a ella de la mano y, amigo (¿cómo? Yo no sé. No puedo decir, pero nada es muy difícil para el Señor), y esa niña saltó de esa cama sobre esas piernas como palitos sobre los que ella se estaba parando, y me volví tan lleno con el Espíritu Santo, salí por la puerta. Y en unos cuantos minutos ella... su mamá se desmayó, gritando. La gente comenzó a correr por todas partes, y Georgie fue afuera (llamada Georgie Carter), fue afuera y estaba bendiciendo el pasto y las hojas en los árboles, la primera vez que ella los había visto en nueve años y ocho meses. Y ella... personas estaban asistiendo a su mamá, porque ellas pensaron que ella se había muerto.
14Y–y Georgie corrió al lugar... Cuando ella había contraído tuberculosis, había estado tomando lecciones de piano o lecciones de órgano, mejor dicho, y ella estaba sentada tocando en el órgano. Y su padre oyó el ruido, y corrió desde el granero, viniendo a ver qué había pasado, trayendo un latita de leche. Y él se apresuró hacia la puerta, y cuando lo hizo, allí estaba sentada su hija tocando el órgano. Hay una fuente llena con Sangre, Sacada de la venas de Emanuel, Donde los pecadores se sumergen bajo el torrente, Pierden todas sus manchas de culpabilidad. Ahora, su nombre es Georgie Carter, C-a-r-t-e-r, Georgie Carter, de Milltown, Indiana. Escríbanle a ella, si a Uds. mismos les gustaría obtener su testimonio. Y entonces, eso les muestra a Uds. que cuando Satanás los está tratando de bloquear de algo que es correcto, sigan adelante, pase lo que pase.
15Ahora, Satanás estaba tratando de bloquear a Abraham y a Sara, porque él sabía que venía una visitación Angélica. Y entonces cuando todo se levanta y todo está fuera de orden, entonces sabemos que algo anda mal. Ahora, yo creo, quizás si escucháramos a Satanás, nosotros pudiéramos fallar en verlo como Sara lo hizo. Pensemos que Sara, siendo que ella hizo lo que hizo, pensemos que ella estaba más o menos un poquito nerviosa esa mañana, al grado que ella pudiera haber dicho: “Abraham, tú sabes que los abastecimientos están disminuyendo aquí, y los pastores dicen que el pasto está todo seco, y los pozos de agua... Yo creo que tú hiciste la decisión incorrecta cuando tú escogiste venir aquí y permitir que Lot, y la Sra. Lot, y su familia vivieran allá con abundancia. Pues el otro día, o mejor dicho, hace algún tiempo cuando yo fui a la ciudad, pues, la Sra. Lot tenía puesto uno de los vestidos más bonitos que alguna vez haya visto. Lo sacaron de moda los egipcios. Pues, una caravana de camellos vino, y ella consiguió los nuevos estilos. No hay tal cosa como esas caravanas y estilos pasando por aquí. Pero si ella sólo hubiera sabido, había más que una caravana pasando. Había un ejército del Señor pasando por allí.
16Y yo la pudiera haber oído decir algo así: “Tú deberías haber visto el nuevo peinado que ella tenía”. Uds. saben, una mujer de sesenta años tratando de mirarse como de veinte... Pero esas sólo son cosas que le llaman la atención... algo... apartándolo de las cosas de Dios, a eso es a lo que estoy tratando de llegar. “Y tú la deberías haber visto”. Y pobrecito Abraham, el fiel hermano, yo... eso no lo sacudió ni un poquito. El sólo caminó y tomó una silla y se sentó junto a la puerta de la tienda. Me gusta eso. ¿Se fijaron Uds., cuando los Angeles vinieron a Lot, Lot estaba sentado al portón, pero Abraham estaba sentado a la puerta? Por el portón se entra al patio, pero por la puerta se entra a la casa. A mí me gusta sentarme a la puerta, en el altar, tan cerca como pueda para llegar a El. Allí es dónde están mis expectaciones, en el altar, esperando Su aparición.
17Abraham tomó su silla y se sentó, y vemos al fiel siervo de Dios inclinar su rostro. Y quizás Sara, un poquito nerviosa y comportándose así, pero él solo lo ignora y comienza a pensar: “¡Cuántas grandes bendiciones me ha dado Dios...!” Uds. saben, los hijos de Dios son guiados por el Espíritu de Dios. ¿Creen Uds. eso? Entonces mientras él estaba sentado allí, pensando del tiempo en que Dios se le apareció a él en el nombre del Todopoderoso, El Shaddai, el Seno, el pecho de la mujer, el Dador de fuerza. Ahora, si Uds. se fijan en la palabra, es una palabra compuesta, lo que significa Shaddai, no un pecho, pero pechos (dos). El fue herido por nuestras rebeliones; por su llaga fuimos nosotros curados. Oh, yo estoy tan contento por eso, cada–cada promesa del pecho de Dios. El es el Fuerte, el Dador de fuerza. Si tú Abraham estás viejo de noventa y nueve años, dijo: “Abraham, Yo soy el Dios que tiene pechos. Solamente echa mano de mi promesa y obtén tu fuerza de Mí” Eso es lo que es para todo creyente, que tomará la Palabra de Dios, y no la dudará, pero sólo se aferra a Ella, y obtiene su fuerza nutriéndose.
18Es como un bebé, recostado sobre el seno de su madre. Todo el tiempo que se está nutriendo, está satisfecho. Cuando un verdadero Cristiano puede echar mano de una promesa de Dios, y cree que es para él, él está satisfecho mientras él está nutriéndose para obtener su fuerza, saliendo... El no se queja de nada; él simplemente está satisfecho. Oh, me encanta esa satisfacción de saber que Dios así lo dijo. Mientras el santo anciano estaba sentado allí con su rostro inclinado, sin duda orando, fue entonces cuando él levantó su rostro y vio a tres Hombres viniendo hacia la tienda. Oh, él saltó rápidamente. Debió haber sido el Espíritu, que le dijo: “Ve a ellos”. Uds. saben, hay algo acerca de las personas llenas con el Espíritu que reconocen la Presencia de Dios. Yo no sé por qué es, pero debe ser que ellos– ellos tienen algo en ellos que los magnetiza a ese Espíritu de Dios. Y él reconoció que allí había algo. Aun Lot, en su condición caída, cuando esos dos Angeles evangélicos, mensajeros, evangelistas, o lo que sea que Uds. deseen llamarlos, bajaron allí, Lot estaba sentado al portón, todavía quedaba una pequeña chispa dentro de su corazón. El reconoció que eran Angeles. Eran mensajeros de Dios.
19Mientras Abraham se fue a encontrar con Ellos, él los desvió y dijo: “Entren y siéntense. Siéntense bajo el roble un ratito y déjenme traerles un poco de agua y lavar Sus pies, y yo les daré un bocado de pan. Y sólo descansen un poquito, y luego Uds. pueden seguir Su camino”. Oh, cuando él lo sentó a El allí, aunque ellos no se miraban diferentes a otros hombres, porque ellos estaban vestidos... polvo en sus ropas y venían de algún otro país, probablemente sus pies polvorientos y sus ropas harapientas, pero Abraham sabía que allí adentro había algo real. El Espíritu lo declaró. ¿Por qué? El mismo se guardaba en una atmósfera espiritual todo el tiempo, de tal manera que él podía reconocer el bien del mal, todo el tiempo. De esa manera el Cristiano debería hacerlo hoy en día, es mantenerse uno mismo preparado en oración, en una atmósfera espiritual. Siempre... nunca viendo el–el lado malo, pero viendo el lado bueno. Uds. son hijos de Dios, esperando Sus bendiciones.
20Después que él los detuvo, yo puedo verlo entrar corriendo y tomar a Sara de la mano y decirle: “Ven a un lado, querida, sólo un momento. Yo quiero decirte algo. Yo creo que estamos recibiendo nuestro día de visitación ahora mismo”. El salió afuera, caminó por entre el ganado, y tomó un becerrito, y lo preparó, y lo trajo, y alimentó a los Hombres. Dos de Ellos levantaron sus rostros y fueron a su lugar asignado para predicar el Evangelio a ese país que fue cegado por la predicación de ellos. Cómo deberíamos pensar hoy en día, que la predicación del Evangelio ciega al incrédulo. Con razón no pueden ver: ellos están ciegos. Dios dice que tienen ojos, pero no pueden ver; oídos, pero no pueden oír. Dios, si hay alguna cosa que quiero que El haga por mí, es que abra mis ojos espirituales para que yo pueda reconocerlo a El y mirar alrededor y verlo a El, porque El está en todas partes. Yo quiero verlo a El y estar tan familiarizado con El que yo lo conoceré a primera vista. Yo reconoceré que es Dios. Ese es el deseo de mi corazón: ser como Abraham era. Y recuerden, si nosotros estamos muertos en Cristo, nosotros somos simiente de Abraham. Y Abraham reconoció a esos Hombres mientras ellos venían, que eran Mensajeros de Dios. Por la manera que El los trató, eso probó que él sabía que Ellos eran Mensajeros de Dios.
21Y después que los otros dos se habían ido a su lugar asignado para predicar el Evangelio, Este a quien él llamó Señor (y ese “Señor”, con mayúsculas es, S-E-Ñ-O-R,) Elohim, el gran Jehová Poderoso, El estaba en carne, un Hombre. Alguien me dijo hace algún tiempo, dijo: “Ahora, espere un momento, Billy. ¿Ud. realmente no cree que ese era Dios? Yo dije: “Seguramente que yo creo que era Dios”. Dijo: “¿Cómo es que Dios pudiera estar en forma humana?” Yo dije: “Bueno, Ud. pudiera pensar que era una Teofanía, pero no era porque El comió carne de becerro, bebió leche, comió pan de maíz, se sentó allí a hablar; El era un Hombre. Dios estaba mostrando algo”. Oh, pues es fácil para nuestro Dios sólo extender la mano y tomar un puñado de calcio, potasio, y petróleo. Nosotros somos formados de dieciséis diferentes elementos del mundo. El hizo todos los elementos, sólo extendió la mano, y cogió un puñado de elementos, hizo: “Fuiu. [El Hermano Branham hace un sonido de soplar–Ed.]. Entra en ése, Gabriel”. Extiende la mano y toma otro: “Fuiu. Entra en ése, Miguel”. Toma otro para El mismo: “Fuiu. Entra allí...” Pues seguro, El me llamará algún día, y puede que yo no... no sea más que eso, y El me llamará de nuevo a mi cuerpo en la resurrección. Nosotros tenemos al Dios Poderoso como nuestro Dios. Seguro que yo creo que era El, y luego desapareció y se desvaneció. El sólo usó ése mientras que El quería, luego sólo lo envió de nuevo al polvo. El lo usará a Ud. mientras que El quiera hacerlo, y luego lo envía de nuevo al polvo. El me usará mientras El quiera hacerlo, y luego yo regresaré de nuevo al polvo. Pero, oh, ese glorioso pensamiento, y esa gloriosa verdad, que algún día El llamará, y nos levantaremos del polvo. Estamos esperando esa hora.
22Y aquí está él ahora, y Sara... Yo... Sólo observémosla a ella por un minuto. Allí está sentada ella, allá, y dice: “¿Me pregunto a cuántos fanáticos mi esposo puede hospedar? Y allí él está sentado afuera, Uds. saben, y Abraham sólo interesado... Quizás con esa rama de arbusto, Uds. saben, le abanicó espantándole las moscas, y diciendo el... Bueno, yo veo al Angel que toma su silla, quizás, y–y se apoya hacia...Su espalda hacia la tienda. Y Sara escuchando en la tienda, Uds. saben, más o menos escuchando indiscretamente, Uds. saben, y escuchando adentro de la tienda... Y ella estaba de un humor terrible esa mañana. Uno no ve cosas cuando uno viene a la iglesia con esa clase de humor. Más vale que uno ni lo intente; es mejor que uno se quede en casa; uno no sacará nada de ello. Vaya a casa en un... Cuando Uds. vengan a la iglesia vengan preparados en oración, vengan en esa atmósfera, vengan esperando.
23Abraham sabía que el tiempo de la promesa se estaba acercando. Tenía que ser; él tenía cien años. El estaba esperándolo en cualquier momento. El vigiló cada minuto. Cuando él corrió adentro, le dijo a Sara: “Este, yo creo, es nuestro día de visitación” Y ella como que lo miró a él con esos grandes ojos y pensó: “Bueno, Abraham, tú has dicho eso por mucho tiempo”. Pero tú sabes, habrá un tiempo cuando será así, si Dios así lo dijo. Entonces cuando el Angel tomó Su silla y se reclinó hacia atrás, El dijo: “Abraham, viendo que tú has obtenido favor con Dios, que tú eres un heredero del mundo, y–y tú vas a ser padre de muchas naciones, y tú has creído eso desde que tú tenías setenta y cinco años (veinticinco años), y además de eso tú has esperado a este hijo prometido por medio de Sara, y ahora, Yo no voy a ocultar esto de ti, lo que Yo voy a hacer. Yo voy a visitarte, según el tiempo de la vida”. Y Uds. saben, Sara allí adentro, escuchando indiscretamente, más o menos a medias, de mal humor debido a su condición esa mañana, ella pensó en su corazón: “Ahora, ¿no es esa una cosa absurda? Pensar que en nuestro día, yo una mujer vieja... tan vieja como estoy... He aquí yo tengo noventa años. Allí está sentado mi esposo Abraham de cien años. Bueno, yo... no ha estado conmigo como mujer por cincuenta años, y Abraham... Bueno, hemos estado casados desde que yo tenía como diecisiete, y él como veintisiete... Bueno, cómo... ¿Cómo pudiera ser eso? ¿Cómo pudiera ser eso?” ¿Ven? Ella estaba toda fuera de condición para recibirlo cuando Dios lo trajo. Oh, hermano, nunca acepte eso en su corazón. Sea receptivo. Esté listo. Ella se lo perdió, ella falló en verlo. Yo... quizás si–si no vigilamos, amigos, la iglesia va a fallar en verlo. No busquemos peinados de iglesia [arreglos del cabello para ir a la iglesia–Trad.] y vestidos nuevos. Busquemos que el Espíritu Santo venga en lo sobrenatural y haga algunas cosas. La iglesia no necesita estirarse la piel; necesita un nacimiento, que el Espíritu Santo entre en la iglesia, que haga regresar a la gente, y que crean en lo sobrenatural, y que se aferren y esperen la Venida del Señor, como si pudiera ser en cualquier hora, viviendo en esas condiciones.
24Aquí estaba ella en esa condición. Diciendo: “Ahora, ¿cómo pudiera eso suceder en nuestro tiempo moderno? ¿Cómo pudiera sucederme eso en la condición en que estoy? Pero sucedió exactamente de esa manera. Abraham ahí afuera, esperando con anticipación... ¿Ven Uds.?, no se le dio a saber a ella; se le dio a saber a aquellos que lo estaban esperando. Todavía viene de esa manera, a aquellos que están buscando. Así que él estaba vigilando, Abraham lo estaba. El dijo: “Sí, mi Señor. Sí, eso es correcto. La promesa fue dada, y–y yo la he creído por todo el trayecto”. El dijo: “Ahora, Abraham, según el tiempo de la vida, será cada mes, pues, Yo voy a visitarte. Y tú vas a tener un bebé”. Y Sara, Uds. saben entre sí, hizo [el Hermano Branham demuestra–Ed.], como que se rió entre sí. Ahora miren. Abraham recibe una señal ahora. ¿Ven? Sara estaba demasiado frustrada, demasiado sin... preocupada acerca del nuevo peinado que ella vio, o–o algo más. Algunas veces estamos demasiado frustrados acerca de la persona... la otra persona que tiene la más grande denominación, o: “Su congregación se viste mejor que la mía”, o: “Ellos tienen una mejor iglesia en la esquina que la que nosotros tenemos”. ¿Qué más da? Yo quiero a Dios. A mí no me importa si yo tengo que adorarle a El en la esquina de la calle, en un cobertizo para guardar carbón. Dondequiera que pudiera ser, yo quiero a Dios. Permítanme tener mi corazón en condición, aun si yo uso overoles, para que yo pueda mirar a Dios y ver Su movimiento y reconocerlo a El, no pasarlo por alto.
25El dijo: “Abraham, ¿dónde está Sara tu mujer?” Un Extranjero, nunca lo había visto antes... ¿Dónde está Sara tu mujer? ¿Y cómo sabía El que él tenía una esposa, y cómo sabía El que su nombre era Sara? Dijo: “Ella está en la tienda detrás de Ti”. Y cuando Sara se rió, El dijo: “¿Por qué se rió ella?” El captó la señal. El sabía lo que era. Sara no la captó. Ella aun se atrevió y trató de negarla. Dios la hubiera destruido por esa razón, si ella no hubiera sido parte de Abraham. Y muchas veces, nuestra incredulidad nos destruiría si no fuera por la Sangre de Jesucristo. Dios no puede destruirnos ahora, porque la Sangre de Jesucristo detiene la... detiene a Dios de actuar contra nosotros. Nosotros somos parte de Cristo, así como Sara era parte de Abraham, porque somos la Novia de Cristo. Y nosotros siendo un pueblo que nació del Espíritu de Dios, debiéramos despertar, salir de nuestras preocupaciones y vigilar la señal sobrenatural de la Venida del Señor Jesús, Sus señales que El prometió.
26Recuerden, Jesucristo, el Hijo de Dios, dijo que esa misma cosa se repetiría otra vez: “Como fue en los días de Sodoma, así será en la venida del Hijo del Hombre”, que Dios estaría obrando por medio de carne humana, haciendo la cosa que El hizo en ese entonces. ¡Oh Dios, ayúdanos a despertar! El día de la visitación está aquí. Uds. dicen: “Oh, Dios ya no envía Angeles”. El Espíritu Santo es ese Angel. El Espíritu Santo es esa Persona. El Espíritu Santo, Jesús dijo: “El, el Espíritu Santo, cuando El venga, El hará las obras que El hizo”. El estaría con nosotros, aun en vosotros, y El nos recordaría estas cosas que El enseñó y nos mostraría cosas que habrían de venir: “Las obras que Yo hago, él las hará también”. Ahora, estamos viviendo en ese día. Estamos viviendo en ese tiempo. Miren... “Como fue en los días de Sodoma...” ¿Pero saben qué? La otra clase de gente allá en Sodoma no tuvo esa señal, sólo el grupo llamado a salir fuera tuvo la señal, sólo aquellos quienes la reconocieron, aquellos quienes la entendieron. De esa manera es hoy en día. El Espíritu Santo haciendo Sus obras... Los grandes grupos de gente y las masas del mundo... Y está llegando a ser una moderna Sodoma y Gomorra. Uds. saben que lo es.
27Miren, yo leí en un–en un periódico aquí en Los Angeles, aquí hace algún tiempo (yo estaba viajando en avión sobre Los Angeles), y vi que los homosexuales estaban aumentando en un cuarenta por ciento, más que el año pasado: hombres llevando a un hombre a un cuarto y viviendo con ellos como esposas, perversión. Eso es exactamente lo que fue el pecado de Sodoma. Y esa es la cosa que tenemos. Aun nuestro gobierno está lleno de eso. La nación entera está rodeada con eso, el comunismo, todo lo demás acabándosela. No es el petirrojo que pica la manzana que mata la manzana; es el gusano en el corazón. Yo no tengo temor de Alemania o de alguna de estas otras naciones. Es nuestra podredumbre entre nosotros, apartándonos de Dios, que está matando esta nación. La está corrompiendo. La frialdad, el formalismo, entrando en las iglesias llenas del Espíritu las está enfriando. Esas son las cosas que nos van a matar. No es solamente buscar alguna cosa aquí, una cosa material del mundo, y grandes trabajos, y buenos momentos, y grandes promesas, y toda esta clase de cosas; quiten sus ojos de eso. Despierten al hecho que Dios todavía permanece Dios, y que El es el mismo Dios que prometió las señales. Aleluya. Yo creo que El está aquí. ¿Creen Uds. eso? Inclinemos nuestros rostros.
28Padre Celestial, Tú eres Dios, el Dios Eterno. Y yo estoy citando las Palabras de Tu Hijo amado. El dijo como fue allá en aquel día en Sodoma, un poco antes que el fuego cayera de los cielos y destruyera la ciudad, así será en la Venida del Hijo del Hombre. Ahora, Padre, nosotros vemos allá, colgando en los hangares, bombas atómicas, colocadas en islas, bombas atómicas, bombas de hidrógeno que explotarán, haciendo un hoyo en la tierra de unos ciento cincuenta pies [45 m.–Trad.] de profundidad por cien millas cuadradas [259 km.2–Trad.], miles de ellas apuntadas a cada nación. Submarinos deslizándose por abajo del agua, terremotos en diversos lugares, platillos voladores en el aire, señales espantosas arriba en los cielos, los corazones de los hombres fallando, confundidos por el tiempo, angustia entre las naciones... Oh Dios, entonces aquí Tú vienes, moviéndote en la escena con el Espíritu Santo, entrando en la iglesia, trayendo a luz los días de Sodoma. Vemos el espíritu sodomita. Mujeres en las calles, en las iglesias, vistiéndose inmoralmente, usando toda clase de suciedad, vestidas con ropas inmorales para tentar a los hombres en las calles, espíritus malos en ellas y no lo saben... mujeres finas enviando sus almas al infierno y tendrán que responder en el Día del Juicio por cometer adulterio, aunque ellas sean tan puras como el lirio, físicamente, pero ellas se han expuesto a sí mismas delante de los hombres... “Cualquiera que mira a una mujer para codiciarla, ya adulteró con ella en su corazón”, y la mujer no sabiendo que ella, al vestirse de esa manera y al mirarla un hombre, ella tendrá que responder por cometer adulterio, porque ella misma permitió ser vestida de esa manera y se expuso delante de los hombres para tentarlos a ellos...
29Dios, mira a la nación, Señor. Mira a la iglesia, como ha absorbido esa cosa, tan fácilmente, sólo... de Satanás. Y Satanás los ha alimentado con esta corrupción del infierno, y muchos miles lo han creído. Oh ven, Señor Jesús. Ven, Señor. Tú dijiste que si la obra no fuese acortada, nadie sería salvo. Verdaderamente, Señor, nosotros vemos eso en nosotros–nosotros mismos hoy en día, vemos la apostasía y el enfriamiento. Permite que el remanente, que se ha escapado de esta Babilonia, se levante y resplandezca, que Tú lo llenes con el Poder de Dios, que el Espíritu Santo venga sobre él, Señor, y que haga las grandes obras de Dios, y saque a aquel que está ordenado a Vida Eterna y lo traiga de regreso al redil otra vez. Concédelo, Señor. Concédelo. Oye nuestras oraciones.
30Hay personas que están sentadas aquí esta noche. Vamos a llamar esta fila de oración en unos cuantos minutos, y las personas pasarán por la línea. Yo ruego, Padre, que Tú despiertes a las personas, les hagas saber que estamos viviendo en el... como en una moderna Sodoma y Gomorra. Concédelo, Señor, que ellos vean que ese Angel que fue prometido visitar, por medio de carne humana... Y Señor, sabemos que ese Angel es un Mensajero del Cielo, el cual es el Espíritu Santo. Es El, el que quiere obrar por medio de nosotros la voluntad de Dios, para llamar a la Iglesia. Concédelo, Señor. Envíalo a El otra vez esta noche. Envía a ese gran Elohim que descendió en polvo y se dio a conocer El mismo, porque El podía hablar con el hombre por medio del polvo. Usa el polvo que está aquí, Señor, que ha sido consagrado a Ti, este polvo santificado por medio de la Sangre de Jesús. Usalos, Señor. Y permite... Si hay un incrédulo aquí, Señor, que ellos vean que la hora se está acercando. Ellos lo ven en los periódicos. Ellos lo oyen en los radios y televisiones. Y ahora que ellos vean la señal de Dios, que El está llamando a Su Iglesia, dándole a Ella ese final y último llamado, la última señal que Ella ha de recibir. Hemos tenido sanidades, y el hablar en lenguas, y milagros, y demás, pero esa visita es lo que estamos esperando para esta noche, Señor. Concédelo, en el Nombre de Jesucristo. Amén.
31Lo siento, yo tomé mucho tiempo. Hermano, hermana, yo sólo soy una masa de barro. Uds. no me presten atención a mí, pero Uds. escuchen lo que estoy diciendo. La Venida del Señor se está acercando. Yo no sé que tan cerca; nadie sabe, pero yo creo que está muy cerca, a la mano. Yo sólo veo todo aconteciendo. Yo quiero estar listo. Yo quiero que Uds. realmente se despojen de... “Despojémonos de todo pecado, todo peso, y del pecado que nos asedia, para que podamos correr con paciencia la carrera que tenemos por delante, puestos los ojos en el Autor y Consumador de nuestra fe, Jesucristo”. Mirando Su... Mirando Su mansedumbre, y modestia. Miren Su bondad y misericordia. Miren Su Espíritu regresando a la tierra. Eso prueba que El está vivo. No está muerto. Ellos ni siquiera podían matar el Cuerpo. Ellos lo mataron, ciertamente, pero Dios lo levantó de nuevo, y está vivo por los siglos de los siglos, sentado a la diestra de Dios. El Espíritu que estaba en El, está aquí en la iglesia esta noche. Lo prometió... Estamos en el tiempo del fin.
32Ahora, yo no recuerdo exactamente dónde nos quedamos la otra noche, llamando estas tarjetas de oración. Tenemos algunas que quedaron. Llamamos algunas y luego el... [Espacio en blanco en la cinta–Ed.]. Amén. Amén. Que sea así. Dios obra en maneras misteriosas para obrar Sus maravillas. Recuerden, el Espíritu Santo que escribió este Libro, el Espíritu Santo que estaba en ese polvo allá en Sodoma, es el mismo Espíritu Santo que está en este edificio esta noche. El puede hacer la misma cosa. ¿Creen Uds. eso? Si puedes creer, todas la cosas son posibles. Yo quiero que Uds. oren, mientras yo... yo estoy torpemente buscando qué decir... yo... El quiere que yo haga algo. Yo no sé lo que es. Así que sólo oren conmigo, y luego el Señor está tratando de hacer algo diferente; yo no sé lo que es. Sólo sean reverentes; todos guarden sus asientos. Sólo sean... Nosotros no sabemos qué pudiera suceder aquí en un momento. Yo nunca había experimentado esto antes, así como esto. Sólo manténganse en oración, y que el Señor Dios nos revele a nosotros.... 33 Sí, aquí está. Yo voy a dar mi espalda a esta audiencia para hacerles saber que el mismo Angel que estuvo allá en Sodoma, que dio esa señal estando de espalda, es el mismo Angel que está aquí esta noche. No es su hermano. Es su Señor, el Espíritu Santo. Ahora Uds. hermanos en estas secciones de estas iglesias aquí esta noche, yo no digo que será... algo me hizo hacer esto, pero si el Espíritu Santo viene aquí en este edificio, y obra, y lo hace exactamente como él lo hizo allá en Sodoma, a una Iglesia elegida, a un pueblo llamado a salir fuera, separado de ese grupo de gente, allá... Allí es adonde El fue, Abraham... Los–los Angeles, Mensajeros, fueron a Sodoma y predicaron, pero Este se quedó atrás, para la Iglesia, para la Iglesia llamada a salir fuera. Y El les dio una señal, que El era...
34Ahora, si el Espíritu Santo hace eso, y Uds. oran en su corazón y creen en Dios, digan: “Dios, yo soy hijo de Abraham, y yo creo con todo mi corazón”, y permiten que el Espíritu Santo venga y obre aquí esta noche, como El lo hizo allá, ¿creerán todos Uds. en El, con todo su corazón? Permitan sólo... En el piano... quien sea el pianista aquí, si quieren, canten: El Gran... sólo toquen lentamente: El Gran Médico Ahora Está Cerca, si Uds. pueden, mientras nosotros oramos. Ahora, esto es espiritual. Yo recuerdo hace algún tiempo, que estaban tocando ése, en Fort Wayne, Indiana. Algo sucedió, una muchacha de la iglesia de los Hermanos, quien no tenía el Espíritu Santo, ella fue llena con el Espíritu Santo, y saltó del piano, y corrió. Como cerca de cinco mil personas sentadas allí vieron al piano seguir tocando: El Gran Médico Ahora Está Cerca. La gente sólo estaba levantándose dondequiera, siendo sanada. Tanto... un grupo de Menonitas y de la iglesia de los Hermanos... Forth Wayne... “El compasivo Jesús”.
35Yo voy a mirar a mis hermanos aquí. Uds. oren. Hermanos, todos nos vamos a encontrar un día en la tierra más Allá, y tendremos que dar cuenta por nuestros ministerios, lo que hacemos con Jesús, llamado el Cristo. Nosotros le enseñamos a nuestra gente que El es el mismo ayer, hoy, y por los siglos. Uds. creen eso, ¿no es así, hermanos? Ahora...?... Ahora sólo un momento. Hay alguien a mi extremo derecho, orando. Es un hombre. Y él está orando, porque él está en una condición seria. El está sufriendo de un... como de un problema de la vejiga. El tiene un tumor. El tuvo una operación. Y está... él va a tener otra operación. Ese es el hombre sentado allí mismo con su mano levantada. Eso es la verdad. Si eso es verdad, póngase de pie. Si somos desconocidos uno al otro, mueva su mano. ¿Cree Ud. que el mismo Angel de Dios está en el edificio? Dios le bendiga, hermano. Acepte... ¿Qué tocó Ud., señor? Ud. estaba orando, ¿no era así, por su sanidad? Pues entonces, si yo estoy parado aquí de espaldas hacia Ud., ese mismo Angel que declaró esto en Sodoma, que Jesús dijo que estaría aquí en los últimos días, un poco antes de Su Venida, entonces amigos, El viene en camino aquí. El viene. Eso es correcto. Oren.
36Ahora, sentada cerca a él, exactamente detrás de él, está una mujer. Ella tiene problema con su costado y tiene dolores de cabeza. Sra. Arnold, cree Ud. con todo su corazón... Muy bien. Yo no la conozco a Ud., ¿es eso correcto, señora? ¿Somos desconocidos el uno del otro? ¿Es ese su nombre? ¿Es esa su condición? Ud. estaba orando, ¿no es cierto? Ud. tocó algo. El hombre sentado allí con alta presión, si Ud. lo cree, señor, ¿aceptaría Ud. su sanidad? ¿La acepta? Me está mirando, con cabello cano, señor ...?... ¿puede creer Ud. con todo su corazón? ¿Cree, señor? Muy bien, entonces la alta presión lo dejará. Yo no lo conozco a él, nunca lo he visto en mi vida. ¿Es eso correcto, señor, levante su mano, si somos desconocidos el uno del otro? ¿Qué están tocando esas personas?
37Y en medio de todo esto, yo siento que está entrando duda. ¿Por qué lo hacen Uds.? Dios sea misericordioso. ¡No hagan eso! El Espíritu Santo está aquí, ¡ASI DICE EL SEÑOR! Yo veo delante de mí a una mujer. Ella está sosteniendo a un bebé que padece de hidrocefalia. El bebé ha tenido cirugía. Tiene agua en el cerebro. Ella está sentada por aquí mismo, sosteniendo al bebé. ¿Sabe Ud. con quién estoy hablando? Sra. Yeager, póngase de pie y crea por el bebé. ¿Cree Ud. en el Señor? Si puedes creer... Qué acerca de esta sección por aquí, para que Uds. lo puedan ver... sólo se queda en una sección... ¿Creen Uds. por aquí? ¿Lo creen Uds.?
38Una señora sentada aquí... Alta presión... Si Ud. lo cree, señora, una... Señor, ¿quién es ella? La Sra. B... B-i-r-l-e-y. Birley, crea con todo su corazón y tendrá su sanidad también. ¿Lo cree Ud.? Muy bien. ¿Qué acerca de esta mujer acostada aquí en este catre... camilla? Mire en esta dirección, señora. ¿Tiene Ud. una tarjeta de oración? Yo creo que Ud. no la tiene. Bueno, yo no–yo no creo... se me olvidó decirles acerca de las tarjetas de oración, yo creo, ninguno de Uds... ¿No tiene Ud. tarjeta de oración? Yo no puedo sanarla, señora. ¿Pero cree Ud. que si Dios puede decirme cuál es su problema, aceptaría? Ud. se va a morir acostada allí. Esa es una cosa segura. Ud. tiene un cuerpo con demasiado fluido; ese fluido y todo lo demás se está acumulando en Ud. Es eso... Esa es la verdad, ¿no es así? Ahora, yo nunca la he visto en mi vida. Esta es la primera vez, y si Ud. lo cree con todo su corazón y no duda, ese fluido la dejará, y Ud. se irá a casa, y será sana. ¿Lo cree Ud.? ¿Cree Ud. que el Angel del Señor está aquí? ¿Cuántos de Uds. son creyentes? Levanten su mano. Bueno, ahora pongan sus manos uno sobre el otro. Pongan sus manos uno sobre el otro si Uds. son creyentes. Oh Dios, Espíritu Santo que estás presente, el Angel que fue prometido, que Jesús dijo que estaría aquí como fue en los días de Sodoma... Señor Dios, haz que Satanás deje a esta gente. Yo los sostengo delante de Ti y estoy celoso por ellos. Sal de este grupo, Satanás, en el Nombre de Jesucristo. Apártate de estas personas y que seas arrojado de este edificio, y que Jesucristo tome gloria y poder para siempre. Ahora, si Uds. creen en El con todo su corazón, crean que El los sana, la Biblia dice: “Estas se-... Así es, señora, levántese de ese catre y váyase a casa. Es de esa manera. ¿Creen Uds.? Pónganse de pie entonces, dondequiera; acepten a Jesús. El Angel del Señor está aquí. Yo pronuncio la sanidad, bendiciones y el poder del Dios Todopoderoso en sus manos...?...