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~ EL DIOS INMUTABLE ~
1Sólo un momento para orar... Nuestro Padre celestial, es un gran privilegio el que tenemos al venir a Tu Presencia en esta actitud de adoración y alabanza hacia Ti y saber que podemos llamarte nuestro Padre. Siendo nacidos de Tu Espíritu, somos Tus hijos con el privilegio de pedir lo que deseamos y la fe lo obtendrá para nosotros. Te damos las gracias por esto. Santísimo y justo Dios, pedimos esta noche que Tú hables a aquellos Señor, que estén necesitados, aquellos que necesitan salvación para sus almas. Y por aquellos que están enfermos y en una condición desesperada, a los recluidos, aquellos que están en los hospitales, que están hospitalizados y no pueden venir al culto. Oh Tú, gran YO SOY, ve a las cabeceras de sus camas esta noche y toca sus cuerpos enfermos y que puedan salir de los hospitales a servirte a Ti. Perdona nuestros pecados como perdonamos a aquellos que pecan contra nosotros, que podamos tener Tu favor en nuestro medio esta noche. Y háblanos a través de Tu Palabra. Tu Palabra es la Verdad. Haz que sea conocida entre nosotros, Señor. Haz que Tu Palabra viva entre nosotros. Porque lo pedimos en el Nombre de Tu Hijo, el Señor Jesús. Amén. Pueden sentarse.
2Ahora, precisamente para continuar el mensaje. Yo ciertamente fui transportado mientras estaba allí escuchando al hermano duPlessis traer ese mensaje acerca del apóstol Pedro caminando sobre las aguas, algo que él nunca había hecho antes. Y nosotros justamente podemos hacer muchas cosas que nunca hemos hecho antes, si solamente escuchamos Su Palabra y la ponemos por obra. Él nunca hizo una promesa que no estuviera dispuesto a respaldar.
3Ahora, ¿a qué hora comenzará el servicio el domingo, hermano? Dos y treinta. Bien, eso quiere decir aproximadamente a la una y treinta: entonces aquellos que quieran tarjetas de oración deben estar aquí a la una y treinta, de manera que no perturben los cultos mientras estén entregando las tarjetas de oración. Y los cultos comienzan a las dos y treinta y luego nosotros saldremos a tiempo para que ustedes vayan a casa y tengan su... ¿Es comida o cena aquí? Yo soy sureño y es cena para mí. Si se refieren a eso como la comida, entonces, ¿qué le pasó a mi cena?, la perdí en alguna parte. Así que ustedes vayan a casa a su cena. Así es como yo la llamaría. Y luego asistan a sus iglesias. A los extraños en nuestro medio queremos que después de visitar aquí... Estas finas iglesias estarán teniendo escuela dominical el domingo en la mañana y culto el domingo en la noche. Ustedes encuentren un lugar de su preferencia y asistan a ese servicio. Y ahora, estoy muy feliz respecto a esta reunión por muchas razones, porque yo había estado deseando tener la oportunidad de regresar.
4Quisiera sólo citar un verso del Libro de Job esta noche, el capítulo 23, versículo 3. ¡Quién me diera el saber dónde hallar a Dios! Yo iría hasta su silla. Ese es Job 23:3. Yo voy a hablar por unos minutos acerca del tema “El Dios Inmutable”, si pudiera llamarlo un tema.
5Existen muchas cosas y prácticamente todas ellas cambian. Los tiempos cambian, la gente cambia; el estado del tiempo cambia; las naciones cambian; pero Dios es inmutable. Él no cambia. Él es el mismo todo el tiempo. Dios es un Dios infinito. Yo no creo que haya alguna palabra que pudiera explicar la palabra “infinito” o alguna manera de explicar la palabra “infinito”, porque eso es el infinito. Él nunca tuvo un principio y Él nunca tendrá un fin. Por consiguiente, cuando Dios es llamado a la escena para que obre o tome una decisión, de la manera que Él obre o la decisión que Él tome, esa será para siempre la misma. Él no puede cambiarla, porque Él es infinito. Él es perfecto. Ahora, usted y yo podemos decir una cierta cosa y tal vez el próximo año tendremos que cambiarla, y hacer algo diferente, porque nosotros somos finitos. Nosotros no conocemos todas las cosas. Pero Él es perfecto y Su primera decisión tendrá que ser Su segunda decisión, y ésta tendrá que ser igual a la primera. O si Él toma otra decisión, entonces Él no actuó correctamente cuando tomó la primera decisión. Entonces eso lo haría a Él finito al igual que usted o yo. Lo que estoy procurando hacer antes que comience el servicio de sanidad es infundir en usted fe en Dios. Porque eso es lo que se requiere para la sanidad o la salvación. Usted debe tener fe en Dios y Dios no es más grande que Su Palabra o no es más perfecto que Su Palabra, porque Dios y Su Palabra son la misma cosa. Usted no es mejor que su palabra. Dios no es mejor que Su Palabra. Y su palabra es lo que es usted. La Palabra de Dios es lo que Él es. Ahora, cualquier persona sabe que si una vez Dios fue llamado a la escena para salvar a un hombre que estaba perdido y Dios salvó a ese hombre mediante Su fe, entonces el siguiente hombre que invoque a Dios, Dios tendrá que salvar a ese hombre si él viene sobre los mismos fundamentos sobre los que vino el primer hombre. Luego si hay un hombre enfermo y él clama a Dios por misericordia y Dios le concede misericordia y sanidad sobre la base de su fe, el siguiente hombre que venga sobre los mismos fundamentos y haga la misma petición, Dios tiene que actuar de la misma manera o Él actuó erradamente cuando lo hizo la primera vez.
6Así que ustedes entienden que nosotros debemos considerar a Dios verdaderamente inmutable. Cada alma que viene a Dios buscando salvación o sanidad, tiene que venir sobre esos fundamentos. El tiene que venir creyendo que Dios existe y que El es Galardonador de aquellos que diligentemente le buscan. ¿No dijo nuestro Señor Jesús: “Cualquier cosa que ustedes deseen cuando oren, crean que la recibirán y la tendrán?” ¿No dijo Él: “Pidan al Padre lo que quieran en Mi Nombre y lo recibirán?” Ahora, eso es infaliblemente la Verdad. Y no hay nadie que alguna vez haya pedido a Dios alguna cosa, sin que Dios se lo haya concedido a ellos, si vienen con un corazón honesto. Ahora, el asunto de esto es que Dios lo concede algunas veces de una manera que nosotros no esperamos. Pero Dios siempre guarda Su Palabra. No hay manera que Dios le diga a usted alguna cosa y mienta al respecto y permanezca siendo Dios. Él no puede, Él debe guardar Su Palabra para siempre. Esa es la verdad. Y cuando la Biblia dice que Jesucristo es el mismo de ayer, hoy y para siempre, esa es la verdad. Pueda que yo no tenga la fe suficiente para hacer todas las cosas que Él hizo, para que sucedan otra vez, pero yo nunca sería un estorbo en el camino de alguien que tenga la fe suficiente para hacerlo. Yo daría gracias a Dios por esa fe. Sino que es justamente lo mismo, toda promesa que Él hizo es absolutamente la verdad.
7Yo puedo continuar testificando para esto esta noche. Si alguna persona toma la actitud mental correcta hacia cualquier promesa Divina que Dios haya hecho y la reclama como suya, Dios hará que eso suceda. Si usted toma la actitud correcta hacia ella, sabiendo que si Dios lo dijo, la promesa es suya y es de su propiedad personal en el mismo minuto que usted la recibe de esa manera, entonces tiene que suceder. Porque Jesús dijo: “La Palabra es una Simiente que un sembrador sembró”. Y una simiente, si es una simiente que pueda germinar, se introduce en la tierra, entonces esa simiente bajo condiciones apropiadas de sol y humedad producirá la vida que está en la simiente. Y de la misma manera es la Palabra de Dios. Si una persona puede tomar esa Palabra y colocarla en su corazón y le da la luz del sol adecuada, la temperatura correcta, no del s-o-l, sino del H-i-j-o, y con la temperatura apropiada de fe allí, entonces esa simiente de promesa vivirá para usted exactamente igual como lo hizo en el principio para aquel a quien le fue dada (La palabra sol en inglés es “sun” y la palabra hijo en inglés es “son”- Editor) . Porque es la Palabra de Dios y Él es el mismo ayer, hoy y para siempre. Él no puede fallar.
8Ahora, el asunto con la gente es la manera como Dios aparece. Muchas veces queremos hacer de Dios un ídolo. Le pedimos a Dios que haga alguna cosa y entonces Él debe hacerla exactamente de la manera que lo pedimos, o diremos que Él nunca respondió. Cuando hacemos eso, debilitamos nuestra fe en Dios. Y debilitamos nuestro testimonio cuando no lo tomamos a Él por Su Palabra. Dios siempre responde. Jesús dijo: “Pedid y se os dará; buscad y hallaréis”. Todo aquel que pide recibirá, el que busca hallará y el que toca se le abrirá. Ahora, la única manera que yo siempre he encontrado para obtener algo de Dios es tomándole a Él por Su Palabra y creyéndola de la manera que Él la envía. Ahora, si no lo recibimos exactamente de la manera que creemos que es... Hemos hecho de Dios algo así como un ídolo. Él tiene que responder exactamente de acuerdo a nuestras ideas o: “Bien, simplemente no funciona. Él no nos respondió”. Dios responde en muchas maneras. Él responde en maneras y tiempos inusuales y todo es raro.
9Tomemos, por ejemplo, a Moisés. Moisés era de ochenta años. Usted pudiera pensar que Él estaba demasiado viejo para que Dios tratara con él. Él era un hombre viejo y era inesperado que a su edad tuviera tratos con Dios. Otra cosa, él estaba al pie del Monte Horeb, un lugar inesperado. Dios se encontró con él a una edad inesperada, en un lugar inesperado y de una manera inesperada. Dios no se encontró con Moisés en la forma que usualmente se encontraba con los hombres. Él se encontró con Moisés en un modo inusual, en la manera que Él escogió para encontrarse con Moisés. Esa es la manera que Él responde a nuestra oración, en la manera que Él piensa que es la mejor. Y Su manera es siempre la correcta. Si pedimos por cualquier cosa y no sucede exactamente del modo que pensamos que Dios debió permitir que sucediera, entonces eso nos hace sentir derrotados y retrocedemos. Pidamos a Dios, mantengámonos firmes en la Palabra y digamos que Ella es la verdad y simplemente recibámoslo en la manera que Él lo envía. Ese es el modo en el que usted tiene que creer en Dios. Puede venir encubierto; puede venir de otra manera, no directamente. Pero sin importar cuál sea la vía por la que venga, si hemos pedido recibiremos. Dios así lo dijo. Y si Dios lo dijo, eso lo establece para siempre. Ahora, cuando usted está tomando a Dios de esta manera y creyéndolo...
10Ahora, ¿qué si Moisés hubiera dicho: “Yo le pedí a Dios que me hiciera un militar y aquí está Él en una zarza ardiente?” Daba lo mismo cómo Dios se le apareciera, de todas manera Él apareció. Eso es todo lo que importa aquí, tan pronto Dios acuda y responda, tan pronto como reconozcamos que eso es Dios. Jacob, otro personaje, él estaba atrapado entre dos circunstancias. Él había hecho algunas cosas malas, algunos pequeños trucos engañosos a su suegro Labán. Y estaba huyendo de su suegro, regresando a casa con mamá. Y cuando se vino a dar cuenta, aquí venía su hermano al que le había hecho algunos pequeños trucos sucios, que estaba viniendo para enfrentarlo con un ejército. Sólo recuerde: “Sus pecados lo alcanzarán”. Y entonces Jacob, todo perturbado, desconcertado y en problemas, envió a sus esposas a cruzar el pequeño arroyo y se regresó a la otra orilla a un lugar inesperado. Y en un tiempo inesperado él se encontró con Dios de una manera inesperada. ¡Qué manera de encontrar a Dios!: en un combate de lucha libre. Pero eso era Dios. Sin importar si Él estaba en una zarza ardiente o en un combate de lucha libre, Eso era Dios.
11Y el asunto principal era que Jacob había tenido sueños y visiones y demás cosas, pero esta fue la ocasión en la que pudo apoyar su mano sobre algo y decir que eso era Dios. Y él fue capaz de aferrarse a ello hasta que vino la bendición. ¡Oh si nosotros pudiéramos hacer eso! Si pudiéramos encontrar un lugar donde pudiéramos ver a Dios, si es en Su Palabra, sea donde fuera, reconocer que eso es Dios y aferrarnos a ello hasta que la bendición venga. Luche con Dios. Dios prometió hacerlo. Dios dijo que si buscamos, hallaremos; que si pedimos, nos será dado; que si tocamos, nos será abierto. Toda Palabra es verdadera. Cuando Jacob tuvo un agarre de algo que él podía ver, sujetarlo con sus manos y entendió que ese era Dios, entonces él no lo soltó.
12Oh, si la cristiandad pudiera hacer eso. Si usted puede poner su mano y aferrarse a algo que es real, captar una visión de Dios y ver Su Presencia y agarrarse a ello hasta que Dios envíe la respuesta y la bendición, ¡qué avivamiento estallaría aquí en Tulsa, si la gente pudiera hacer eso, si pudiera ver el poder del Dios viviente, algo real! No importa de qué forma Él venga, nosotros tenemos nuestras ideas. Pero Dios tiene una manera de enviarnos las cosas, de responder a nuestra oración. Cultos de oración han sido llevados a cabo aquí en esta ciudad por un largo tiempo, para un avivamiento. Yo creo que si nosotros sólo abriéramos nuestros ojos y estuviéramos listos para recibirlo, Dios nos lo enviaría en Su manera de hacerlo. En Su tiempo Dios lo concedería. Pero nosotros tenemos que reconocer que hemos pedido; y si pedimos, entonces recibiremos. Y él se aferró a eso. Un tiempo inesperado, un lugar inesperado y una manera inesperada. Pero cuando él se dio cuenta que eso era Dios, él se aferró a Él.
13Isaías el joven profeta, había tenido una vida maravillosa. Se había apoyado en el brazo del buen rey y todo salía bien; y él estaba todo gordo y pasado de peso por comer. Y un día el rey murió. E Isaías fue tomado en una visión. Cuando él vio el séquito del Señor, vio ángeles volando por todo el templo, con alas sobre sus rostros, alas sobre sus pies, volando con dos alas y clamando: “Santo, santo, santo, Señor Dios Todopoderoso”. Y cuando él vio eso y entendió que estaba parado en la Presencia de un Dios santo, dijo: “Pobre de mí, porque soy un hombre de labios inmundos y estoy viviendo entre gente inmunda”. Y el Señor estaba clamando: “¿Quién irá por nosotros?” Y el Ángel tomó las tenazas, agarró un carbón encendido del altar, tocó con él su boca y lo limpió. Fue una visión inusual para el profeta. Fue una manera inusual en la que Dios trató con él. Pero Dios sabe cómo tratar con el hombre.
14Isaías había sido educado en la escuela con el rey y todo lo demás. Él había recibido lo mejor que podía dársele intelectualmente. Pero Dios tenía que sacar de él un profeta revelándosele a él, dándole algo tangible; que él pudiera ver que ya no era tanta literatura, lectura y escritura, sino que lo que él había leído y oído acerca de Dios le fuera manifestado claramente delante de él. Entonces él dijo: “Yo soy de labios inmundos, tengo trato y habito entre gente inmunda”. Y Dios lo preparó para los días de su profecía. Esa es la manera en la que Dios hace las cosas. Y Él lo hace de una manera misteriosa. El profeta Elías, podemos pensar en él por un momento. Allá estaba dentro de una cueva. Él había visto el poder de Dios unos días antes de eso, cuarenta días antes. Él tenía el poder de Dios. Él había orado y no había llovido en tres años y seis meses. Y luego oró otra vez en el monte y fuego descendió del cielo y consumió el sacrificio; y entonces él oró de nuevo y la lluvia vino y regó la tierra. Y después, debido al temor de la amenaza de la reina, huyó al desierto; él sabía que algo le estaba faltando. Había algo en él que todavía no estaba satisfecho.
15Cuando él se metió en la cueva, allí afuera se produjo un terremoto que estremeció la cueva donde estaba sentado. Allí venía un grande y poderoso viento arrasando, truenos y relámpagos. Y todo eso era Dios, pero no atrajo al profeta. No lo conmovió de ninguna manera. Él sabía lo que era el poder de Dios. Él sabía que Dios había estremecido las montañas y había tenido vientos arrasadores y demás, y había enviado fuego del cielo. Pero él esperó. Y de allí de su interior vino una pequeña Voz apacible. Eso atrajo al profeta. Había algo. Él había visto Su poder para hacer cosas, pero esta vez él sintió Su Presencia y una pequeña Voz apacible hablando dentro de su corazón. Entonces el profeta se levantó y salió a la puerta de la cueva. Algunas veces cuando pedimos algunas cosas, ¿obtenemos lo contrario? Queremos hacer de Dios algo que responda de la manera que pensamos que Él debe responder.
16Israel, allí está otro caso. Israel estaba esperando un rey poderoso que viniera a quebrantar a los romanos con una vara de hierro. Pero, ¿qué les dio Dios a ellos? Un Niño. En vez de un rey poderoso, Él les dio un Niño envuelto en pañales y dijo: “Lo hallarán acostado en un pesebre”. Él no vino de la manera que ellos esperaban que viniera y lo rechazaron. “Tiene que venir a nuestra manera o eso no sirve”. Ellos dijeron: “Llévatelo de vuelta”. Y Él lo hizo. Eso es correcto. Usted tiene que aceptarlo de la forma en que Dios lo envía y estar feliz con eso. Dios ancla una pequeña cosa en su corazón y dice: “Esto es”. Créalo. Aférrese a Eso. Esa es la Palabra de Dios. Él hizo la promesa y ha de confirmársela a usted. Y si Él confirma una Palabra, aférrese a Ella. Sí, ellos no quisieron a ese Niño. “Si Tú no puedes enviarnos un rey, entonces no queremos tener a ese Niño. Simplemente puedes llevártelo de vuelta”. Fíjese tiene que ser de la manera que nosotros pensamos que tiene que ser. Debemos recordar que Dios lo hace a Su manera. Y Su manera es siempre la correcta. Tenemos que creer lo que Dios dijo al respecto y saber que es absolutamente la verdad y permanecer con ello. Manténgase en ello.
17Cuando Jesús se hizo Hombre, Él fue humilde. ¿Y cómo podía el Rey de los cielos ser escupido en Su cara y ponerle un trapo alrededor de Su cabeza y luego ser golpeado con un palo? diciéndole: “Habla, dijeron que eras un profeta. ¿Dinos quien te golpeó y te creeremos?” Y Él nunca abrió Su boca. ¿Cómo podía ser eso? ¿El rey que estaban buscando, que iba a quebrantar a las naciones? Pero Dios les envió al Rey. Y porque Dios se los envió en Su manera, entonces ellos rehusaron creerlo. Pero Dios tenía esa manera de enviarlo y Él nunca lo envió en ninguna otra forma sino como Su Palabra decía que Él vendría. Pero ellos tenían concebido en sus mentes que tenía que ser de alguna otra manera. Es allí donde cometemos el error, amigos. Es allí donde reside el problema. Cuando Juan el Bautista el precursor vino, era la voz de uno clamando en el desierto, pues la Biblia decía que todos los lugares altos serían bajados y los lugares bajos serían alzados y todas estas cosas sucederían. Las montañas saltarían como pequeños carneros y las hojas batirían sus manos. ¡Vaya! Ellos estaban esperando una sacudida de este hombre descendiendo de los pasillos celestiales, todo vestido de lino fino y coronas sobre su cabeza o algo. ¿Qué sucedió? Dios les envió un viejo predicador allá en el desierto, vestido de pieles de animales y que parecía un gusano velludo con su cara toda barbuda. “¡Oh, una manera como esa de un individuo comiendo langostas y miel silvestre! Nosotros no queremos tener nada que ver con eso. ¿Cómo podría eso precursar al Mesías?” Pero esa era la manera de Dios de precursar al Mesías.
18Nosotros tenemos que recibirlo de la manera que Dios lo ha dicho, así es como a Él le ha placido. Esa es Su manera. Él es todo sabiduría. Él es todo poder. Él es omnipotente, omnipresente, oh, Él es Dios, el YO SOY. No el “Yo era” o “seré”. Sino YO SOY, para siempre el mismo. Él es Dios y Él hace cosas en maneras misteriosas. Pero Él lo hace para Su propia gloria. Él lo hace porque es la mejor manera de hacerlo. Debemos recibirlo de la manera que Él lo envía. Estoy seguro que todos nuestros gráficos y calendarios y lo demás que hemos trazado: Jesús viniendo en una nube; el que sigue lo tiene a Él sobre un caballo blanco y todos de esa manera; será completamente diferente cuando Él venga. Y no será de la manera que lo hemos concebido y muchos fallarán en verlo. Muchos fallarán en ver este día en el que estamos viviendo. Muchos fallan en ver la señal de la venida del Mesías ahora mismo. Mucha gente falla en verlo. Está justo delante de ellos y aún no lo ven. Jesús lo dijo cuando habló en Lucas, creo que fue allí. Y Él dijo: “Y como fue en los días de Sodoma, así será en la venida del Hijo del hombre. Como fue en los días de Noé...”. ¿Notaron cómo habló de la moral de la gente en los días de Noé? “Comiendo, bebiendo, casándose y dándose en casamiento”. Pero cuando Él dijo: “Sodoma”. Él simplemente la aniquiló. Ese fue el fuego que consumió a Sodoma. Es el fuego que quemará a la tierra ahora. Demos un repaso a eso por unos minutos.
19Allá estaba sentado Abraham, sin ninguna expectativa. Él estaba en lo más estéril de la tierra. Fue en el calor del día, en un tiempo raro para que algo sucediera, cuando él vio a tres varones que venían caminando. Algo en su corazón le dijo que era Dios y él se aferró a ello. Él no permitiría que ellos pasaran de largo. ¡Oh Dios!, concede que esto suceda aquí. No permitan que pase de largo. Aférrense a eso.
20“Vengan, siéntense debajo de la encina. Iré a buscar un poco de agua. Yo les serviré. Permítanme lavar sus pies. Les traeré un bocado de pan. Sustentad vuestro corazón y entonces podréis continuar. Con este propósito mi Señor ha venido a mí”. Aunque no estaba demasiado seguro, él sabía que había algo encendido en su corazón. Debía ser el tiempo. Cuando ese Hombre se sentó y le habló, observe lo que Él hizo. Él bajó la mirada y dijo: “Abraham”, un Extraño, ¿cómo sabía Él que su nombre era Abraham? “¿Dónde está tu esposa Sara?” Él sabía que tenía una esposa y conocía que su nombre era Sara. Y la Biblia dice que Abraham le dijo: “En la tienda detrás de Ti”. Y Él dijo: “Siendo que Abraham es el heredero del mundo, ¿encubriré alguna cosa de Abraham a sabiendas que él es el heredero del mundo?”. Y Él dijo: “De acuerdo al tiempo de la vida, te voy a visitar”. Y Sara, de noventa años de edad, en la tienda detrás de Él, nunca lo había visto y nunca había sabido nada acerca de Él, tampoco Él sabía acerca de Sara y ella se rió para sí quizás de esta manera, colocando sus manos sobre su boca.
21Y este Ángel de espaldas dijo: “¿Porqué se rió Sara?” ¿Quién era ese? Él poco esperaba que ese Hombre fuera Quien era. Pero cuando Él se disponía a salir, Abraham lo llamó Elohim, Dios Todopoderoso. ¿De qué era esa señal? Ese Dios Todopoderoso en la forma del Espíritu Santo en los últimos días antes de que este mundo sea quemado, vendrá a Su pueblo y morará en Su pueblo en carne, dándose a conocer a Sí Mismo a Su iglesia justamente antes de que el fuego caiga. Justo antes de la destrucción del mundo, Elohim, Dios, el Espíritu Santo vendrá entre Su pueblo y hará las señales que Él hizo entonces. Oh, Él es el Dios inmutable. Esa es la manera en la que Él se dio a conocer a los judíos. Así fue como Él se dio a conocer a la samaritana, de la misma manera. Muchos de la iglesia creyeron que Él era Beelzebub. Pero aquellos que lo vieron y reconocieron que eso era Dios, reconocieron Quién era Él.
22La mujer en el pozo dijo: “Señor, el Mesías vendrá, sabemos que Él nos dirá estas cosas. Tú debes ser Su profeta”. Él dijo: “Yo soy el que habla contigo”. Ella corrió a la ciudad y dijo: “Vengan, vean a un Hombre”. Inesperado fue que ella hallara a un Hombre como ese. Inesperado fue que ella encontrara al Mesías sobre la tierra, morando entre Su pueblo. Así es eso hoy, la gente no lo espera. Ellos están esperando por alguna otra cosa. Están esperando bombas y cosas que caigan, lo cual probablemente sucederá. Están esperando alguna gran unión entre las iglesias, ahora eso puede ser. Pero en medio de todo eso, Dios ha enviado el poder de Su Hijo Jesucristo entre la gente y ellos están teniendo un nuevo Pentecostés, el poder de Dios siendo derramado y las mismas señales y maravillas que hicieron hace muchos años están en medio del pueblo como Jesús dijo que sería. No estamos esperando una unión entre todas las iglesias y cosas. Estamos a la espera de un derramamiento del Espíritu Santo y vendrá y hará cosas que nosotros pudiéramos no estar esperando. Yo sé que Él está aquí ahora. Sé que el Espíritu Santo está aquí en el culto. Y sé que Él prometió que: “Dondequiera que dos o tres estén reunidos en Mi Nombre, Yo estaré en medio de ellos”. Jesús prometió eso. “Dondequiera que dos o tres...” Ese es el poder… De eso dependía la iglesia primitiva: de la Presencia de Jesús. “Dondequiera que dos o tres estén reunidos en Mi Nombre, allí estaré Yo en medio de ellos. Y cualquier cosa sobre la cual se pusieren de acuerdo, tal como tocar una cosa y pidieran, ellos la recibirán”. Eso es verdadero. Esa es la promesa de Dios. Él es inmutable; Él es el mismo ayer, hoy y para siempre. Y Él está aquí ahora. ¿Creen ustedes eso?.
23Inclinemos nuestras cabezas sólo un momento para orar. Justo antes de que oremos y ustedes con sus cabezas inclinadas, habrá alguno aquí que pudiera decir: “Hermano Branham, recuérdeme. Que mis ojos espirituales sean abiertos, que pueda verle y conocerle a Él. ¡Cómo deseo verlo! ¡Cómo lo amo!”, levanten sus manos y digan: “Recuérdeme”. Dios les bendiga. Señor, bendice. Eso está bien. Que el Dios del cielo tenga misericordia. Alguien más, allá atrás a mi derecha aquí. “Recuérdeme en oración Hermano Branham”. Dios le bendiga. Las insondables riquezas de Cristo, la revelación de Su poder y Su bondad... Que el Dios del cielo conceda misericordia, bondad y gracia a todos ustedes.
24Nuestro Padre celestial, traemos esta audiencia delante de Ti en esta hora, mientras miramos alrededor y vemos las manos de la gente levantadas. El Dios Inmutable obrando por sendas misteriosas llevando a cabo Sus maravillas. ¡Oh Dios!, pedimos que Tu Espíritu Santo haga morada en cada corazón aquí esta noche. Concédeles el deseo de su corazón. Concede que tengan fe Señor. Pon algo dentro de ellos, una valentía, que ellos sepan que Tú estás siempre presente y que vives para siempre para hacer intercesiones. Tú estás sentado a la diestra de Dios Todopoderoso. Y allí en Su trono, el precioso Cuerpo de Jesucristo está sentado mientras que el Espíritu Santo está en la tierra. Y Él está allí como nuestro Sumo Sacerdote para hacer intercesiones conforme a nuestra confesión. Él está allí para hacer exactamente lo que nosotros confesemos que Él hará. Su propia Sangre en el propiciatorio delante de Él, Sus propios vestidos ensangrentados puestos allí, siendo que Dios no puede mirar a través de la Sangre y ver injusticia, porque Cristo ha llevado nuestro pecado y nuestra enfermedad. Oh Dios Padre, pedimos que siendo Él un Sumo Sacerdote que puede ser tocado por el sentir de nuestras enfermedades, que Él sea tocado esta noche por todo enfermo que esté aquí en el edificio, que ellos tengan sanidad de toda enfermedad ya sea espiritual o física y que un avivamiento suceda en esta ciudad, oh, que almas tras almas entren en el Reino de Dios. Concédelo Señor. Escucha nuestra oración. Te amamos Padre y estamos esperando con gran expectativa que el Espíritu Santo venga en nuestro medio y haga lo que Él prometió hacer. Lo pedimos por amor a ellos en el Nombre de Jesucristo. Amén.
25¿Lo aman con todo su corazón? ¿Están esperando que Él haga todas las cosas más abundantemente de todo lo que pudiéramos hacer o pensar? Él prometió hacerlo. Ahora, cuando Jesús estaba en la tierra, ¿cuántos saben que Él no reclamó ser un sanador? ¿Cuántos saben que Él no fue un sanador? ¿Quieren decir que ustedes no conocen la Biblia mejor que eso? Él dijo: “No soy Yo el que hace las obras; sino el Padre que mora en Mí, Él hace las obras”. Juan 5:19: “De cierto, de cierto os digo: No puede el Hijo hacer nada de Sí mismo, sino lo que viere hacer al Padre: porque todo lo que él hace, eso también hace el Hijo juntamente”. ¿Es eso lo que Él dijo? San Juan 5:19, cuando Él llegó donde estaba un hombre con una enfermedad, acostado en una camilla, le dijo que su fe lo sanaría, que tomara su lecho y se fuera a su casa. Y Él fue cuestionado entre los judíos y dejó a miles de personas allí tendidas, inválidos, cojos, ciegos, torcidos. Él dijo: “Yo solamente hago lo que el Padre me dice o me muestra que haga. Ahora, Yo hago lo que veo al Padre haciendo. Mi Padre hasta ahora trabaja y Yo trabajo”. Ahora, ese es Su Espíritu. Jesús de Sí Mismo no realizó ninguna sanidad sin que primero Dios se la mostrara. Eso es la Escritura. “Yo no hago nada a menos que el Padre no me lo diga o me lo muestre primero”. Entonces cuando Él le mostraba, Él iba y hacía lo que el Padre le decía.
26La mujer que tocó Su vestido. Ahora, Él nunca hizo eso; Él nunca dijo que Él lo hizo. Él dijo: “Tu fe te ha salvado. Tu fe te ha salvado”. Al encontrar al ciego Bartimeo en la puerta: “Tu fe te ha sanado”. Él no tuvo nada que ver con eso. La fe de la gente lo hizo, porque ellos creyeron que Él era el Hijo de Dios. Ella lo tocó a Él, la mujer lo hizo y ella tocó Su vestido. Y ahora, Él no lo sintió físicamente, porque el vestido palestino tenía otro vestido por debajo y el manto colgaba holgadamente. Y ella tocó el borde de éste. “Porque ella dijo en su corazón: Si tan sólo tocare el borde de Su vestido, yo seré sana”. Y ella lo tocó a Él. Y cuando lo hizo, porque ella sintió dentro de sí misma... Porque su fe había sido: si ella podía tocarlo, sería sana. E hizo lo que ella pensó que traería el poder de Dios hacia ella y sintió que eso era suficiente. Y lo fue, porque ella lo creyó.
27Jesús se volvió, miró a la audiencia y dijo: “¿Quién me ha tocado?”. Pedro argumentando le dijo: “¿Quién te tocó? Bien, todos ellos te están tocando. ¿Por qué dices algo así?”. Él dijo: “Yo siento que me he debilitado, virtud salió de Mí”, lo cual quiere decir “fuerza”. “Me debilité. Alguien me tocó con una clase diferente de toque”. Y Él miró por toda la audiencia hasta encontrar a la mujer. Y Él le dijo acerca de su flujo de sangre que había cesado, porque su fe la había sanado. Ahora ese fue el Jesús de ayer. Ese es el Jesús de hoy y es el mismo Jesús que será mañana, si es que hay un mañana; y que será para siempre.
28Cuando la gente piensa que Dios hace una promesa y no la cumple... Mahometanos o nadie más... Yo he sostenido esta Biblia en una mano y el Corán en la otra y he dicho: “Uno de ellos está correcto y el otro está errado. Ambos no pueden estar correctos, porque se contradicen uno al otro”. Yo he dicho: “Ustedes prueban que su profeta está muerto. Él está enterrado. Nuestro Jesús se levantó de los muertos. Y Él prometió que las cosas que Él hizo, nosotros las haríamos también”. Yo les dije: “Ahora, permítanme ver que ustedes hacen las obras de Mahoma”. No pueden hacerlo. Pero las obras de Jesucristo son hechas por el Espíritu Santo, cuando Él viene a ungir al pueblo. ¿Cree usted eso? Ciertamente lo creemos. ¿Qué podría apartarnos de creer? Porque Dios hizo la promesa. Dios así lo dijo. Eso lo concluye.
29Ahora, un hombre no puede hacer eso. Eso es sobrenatural. Es algo que el hombre no puede hacer. Quiero explicar eso en este par de minutos de tiempo que tengo. Fíjese, el hombre no puede hacer nada. Es Dios en el hombre. Jesús dijo: “Yo soy la Vid; ustedes son los pámpanos”. Ahora, mientras que un pámpano esté en la Vid, él lleva el fruto de la Vid. Ahora, Dios siempre usó al hombre como Su agente. Ese es el porque Él usó a Su propio Hijo para velarse a Sí Mismo. Él descendió y tomó la forma de hombre para morir en lugar del hombre. Él no podía morir en el Espíritu, mas Él fue puesto a muerte en la carne. Entonces Dios estaba en Abraham; Dios estaba en Isaac; Dios estaba en Jacob; Dios estaba en José; Dios estaba en David. Él estaba en toda aquella gente en el pasado, en aquellos profetas y demás. Era Dios obrando a través de los hombres.
30Ahora, en esta edad del Nuevo Testamento, la Sangre de Jesucristo limpia a Su iglesia y la santifica, de manera que Su Espíritu Santo pueda continuar llevando a cabo la obra de Dios a través de todas las edades. Y Él es exactamente el mismo hoy. Si no lo fuera, entonces seríamos falsos testigos de esta Biblia. Si eso no fuera verdad, entonces la Biblia no sería verdadera. Es tiempo que los hombres prediquen el Evangelio. Es tiempo que el poder de Dios sea hecho conocido. Cuando los paganos están tratando de pisotear esta Palabra, necesitamos hombres como los jóvenes hebreos: “Nuestro Dios es capaz de librarnos de esto”. Eso es correcto. Es el tiempo. Dios permanece siendo el mismo.
31Dios no puede sanarlo porque Él ya lo hizo cuando fue herido por nuestras transgresiones, molido por nuestra iniquidad, el castigo de nuestra paz fue sobre Él y por Sus llagas fuimos nosotros curados. Eso es tiempo pasado. Si Él estuviera aquí esta noche vestido con este traje que Él me dio, Él no pudiera sanarlo si usted se lo pidiera. Él le diría: “Ya yo lo hice. ¿Lo crees?”. Él pudiera hacer algo para hacerle entender que era Él. Y de esa manera es que Él lo hace hoy. Él le ha manifestado a Su pueblo a través de Su pueblo que Él es Dios, no el hombre, sino Dios. Ahora, Él es tan real esta noche. Yo sé que Él está aquí. ¿Cuántos han visto alguna vez esa fotografía del Angel del Señor, esa Luz? Muchos de ustedes. Yo creo que ellos la tienen aquí en alguna parte. Los muchachos deben tenerla, Gene y ellos la tienen en la mesa allá atrás. Esa Luz. Usted recuerde. Si yo nunca me encuentro con ustedes otra vez en la tierra, los encontraré en aquel día. Esa Luz está a no más de dos pies de dónde yo estoy parado ahora. Eso es correcto. Él lo prometió. Y yo creo en Dios. Yo La he visto. Ella ha alcanzado a decenas de miles de paganos. La he visto en ocasiones con médicos brujos a ambos lados y ver el poder de Dios paralizarlos y sentarlos allí. Dios o es Dios, o Él no es Dios. Jesús o es el Hijo de Dios o Él fue un impostor. Él es Cristo, el Hijo de Dios. Él no está muerto, sino que Él está vivo y vive para siempre. Él es el mismo ayer, hoy y para siempre.
32¿Cuántos creen eso? Dios les bendiga. ¿Cuántos de ustedes creen que Él puede aparecer ahora?. No tenemos tarjetas de oración para dar, ¿las tienen?. Los que estén enfermos y deseen la sanidad, levanten su mano. Digan: “Dios, yo estoy enfermo; necesito sanidad”. Levante su mano, cualquiera que esté enfermo y quiera sanidad. Solamente levante su mano y diga: “Yo pido que Dios me sane”. Tiene un amado por el que usted está orando, levante su mano y diga: “Yo estoy orando”. Dios, sé misericordioso. No hay ni una persona en este auditorio que yo conozca, fuera de... Yo creo, pero no estoy seguro, que este es Pat sentado aquí mismo, Pat Tyler. Yo no sé si ustedes todos lo conocen o no. Y el hermano Gene Goad sentado aquí grabando el mensaje...
33A este grupo de hombres que está en la plataforma los conocí anoche; es el grupo más agradable que yo haya conocido en mi vida. Pero al único que realmente conozco personalmente es al hermano que está allá. Él me patrocinó la primera vez que estuve aquí, el hermano Williams y su hijo. El hermano Borders, el hermano David y el hermano Harvey son los únicos que realmente conozco aquí. Pero Jesucristo conoce a cada uno de ustedes si Él es el mismo ayer, hoy y para siempre. Hágale un reto. ¿Es Él Dios? ¿Es eso correcto? Él conoce a cada uno de ustedes. Si nos estamos acercando a la venida del Hijo de Dios, ¿cómo probó Él ser Dios y ser el Hijo de Dios a los judíos? Cuando Él le dijo a Pedro quién era él. Él le dijo a Natanael dónde había él estado cuando estaba bajo la higuera, cuando Él lo vio debajo del árbol, orando; él dijo: “Tú eres el Hijo de Dios. Tú eres el Rey de Israel”. Esa era la señal del Mesías a la nación judía. El sacerdote volvió atrás y dijo: “Él es un adivino”. Y Él dijo: “Tú dices eso acerca de Mí y Yo te perdono. Pero cuando el Espíritu Santo venga, no hables en contra de Él entonces, porque eso nunca será perdonado en este mundo ni en el mundo venidero”. Observe eso.
34Bien, hay solamente tres clases de gente, que son los pueblos de Sem, Cam y Jafet. Esos son los judíos, los gentiles y los samaritanos. Recuerden que Pedro en Pentecostés predicó a los judíos, le abrió el Reino a los samaritanos cuando Felipe había ido allá y los había bautizado, pero aún no habían recibido al Espíritu Santo, luego allá en la casa de Cornelio; entonces ya todos ellos Lo habían oído. La gente de Cam, Sem y Jafet. Ya ellos lo no necesitaron más a él para ese propósito, porque el Espíritu Santo había entrado en la gente. Cuando Jesús vino, nosotros los gentiles éramos anglosajones los cuales no esperaban la venida del Mesías. Éramos paganos con garrotes a nuestras espaldas. Sino que eran los judíos y los samaritanos los que estaban esperando al Mesías. Cuando Él apareciera, ¿qué clase de señal haría Él? Él hizo la señal del profeta de la que Moisés habló, sería un Dios-Profeta. Ellos esperaban por eso. Aquellos que eran realmente guiados espiritualmente lo vieron a Él hacer esa señal y dijeron: “Ese es Él”. Pero los otros que tenían todos sus entrenamientos intelectuales dijeron: “Este Hombre es Beelzebub”.
35Él fue a Samaria. Él tenía una necesidad. Una mujer llegó al pozo y Él le dijo: “Dame de beber”. Y ella dijo: “No es costumbre. Aquí tenemos segregación. Judíos y samaritanos no tienen trato”. Él dijo: “Mujer, si tú supieras Quien te está hablando, tú me pedirías de beber”. Ella dijo: “El pozo es profundo y tú no tienes con qué sacarla” ¿Qué estaba Él haciendo? Él estaba contactando su espíritu. Y cuando Él encontró dónde estaba su problema (Todos nosotros sabemos lo que era), donde se encontraba su problema, Él dijo: “Ve, busca a tu marido y ven aquí”. Ella dijo: “Yo no tengo marido”. Él dijo: “Bien dices. Haz tenido cinco y con el que vives ahora no es tu marido”. Ella dijo: “Señor, paréceme que...” (¿tú eres Beelzebub?”. No señor). Ella dijo: “Paréceme que Tú eres un profeta. Me parece que Tú eres un profeta. Ahora, nosotros conocemos. Nosotros sabemos, nosotros los samaritanos hemos sido enseñados. Sabemos que cuando el Mesías venga, Él nos declarará todas las cosas. Esa es la señal del Mesías. Pero, ¿quién eres Tú?”. Él dijo: “Yo soy el que habla contigo”. ¡Oh Dios mío!.
36Recuerden, Él nunca hizo eso a los gentiles. Él no hizo eso a los gentiles. Entonces si Él es un Dios infinito y les permitió con una enseñanza intelectual tanto como lo que nosotros tenemos hoy... Si nosotros salimos de esta nuestra dispensación sin la misma manifestación, entonces Él hizo algo para ellos que no hizo para nosotros. Pero Él es el mismo ayer, hoy y para siempre. Él prometió que lo haría. ¿Qué fue lo que Él hizo? Hay muchas Escrituras. Pero solamente citaré: “Y como fue en los días de Sodoma, así será en la venida del Hijo del hombre”. De manera que así será; la misma cosa sucederá justo antes del fuego. Allí está Él, el Dios infinito. Él está aquí esta noche. Eso es una cosa muy extraordinaria de decirla. Pero es algo que la Biblia así lo dice y el Espíritu Santo está aquí de regreso para afirmar que es la Verdad. Eso es correcto.
37Oremos. Oh Señor, hay alguien allá sufriendo. Sin duda, alguna gente está aquí necesitada. Te pido Padre, que seas misericordioso y que solamente permitas que sea conocido que Tú eres Dios. Sólo di la Palabra Señor. Y pedimos que algunas pobres almas que aquí te estén buscando, puedan hacer contacto con el Sumo Sacerdote que puede ser tocado por el sentir de nuestras enfermedades. Solamente concédelo, Señor, al menos a uno o a dos, que la gente pueda conocer por boca de dos o tres testigos, para que toda palabra pueda ser corroborada. Concédelo Padre. Lo pido para la gloria de Dios y por amor del Mensaje esta noche Señor, que Tu Palabra es la que declara que es así; que la gente pueda saber que el momento de Dios de mostrarse y develarse está a la mano, que Tú estás aquí el mismo de ayer, hoy y para siempre. Amén. Ahora, yo quiero que ustedes oren. Quiero que crean con todo su corazón y con todo lo que esté dentro de ustedes que Jesucristo el Hijo de Dios está aquí. ¿Cuántos extraños para mí están allí que yo no conozco? Levanten su mano. Por toda la audiencia, no importa dónde esté usted. Ahora, quizás ustedes nunca hayan conocido acerca de esto. Ahora, yo tendré que seguir al Espíritu Santo y si Él habla, usted responda. Yo no digo que Él lo hará. Sólo estoy diciendo que oro para que Él lo haga. No tengo ningún derecho de decir eso, sólo por Su Palabra. Él dijo que lo concedería y nosotros creemos que será concedido. Ustedes oren. Ahora es su fe. Usted no puede hacer nada hasta que usted lo toque, luego Él me hablará. Si ustedes pueden creer... Si ustedes pueden creer...
38Sí, aquí está. Sólo un momento. Exactamente aquí a mi izquierda, hay una mujer sentada con una carga muy pesada. Ella está seriamente enferma. Ella tiene un problema cardíaco, está bajo la sombra de un cáncer y un demonio espiritual de depresión, o mejor dicho, de opresión. La dama está sentada aquí mismo con su cabeza inclinada y está mirando directamente hacia mí. Señora, ¿cree usted que Jesucristo la sanará? ¿Lo cree usted? ¿Lo cree? ¿Lo acepta? Ahora, usted tendrá que golpear eso. Señor Dios, Creador de los cielos y la tierra, permite que eso sea conocido para que la gente pueda entender, Señor. Tengan fe en Dios. Aquí detrás está un hombre sentado orando por su esposa. Él está pensando en su esposa. Él está orando por ella. Ella ha tenido operaciones y demás cosas y eso no parece ayudarla en nada. Eso es exactamente correcto. Ese hombre es un ministro. Reverendo Nathan, Jacob Nathan, su esposa está sentada a su lado. ¿Cree usted que Jesucristo la sanará? ¿Lo acepta señor? Levante su mano si lo acepta. Dios le bendiga, siga adelante.
39Nunca he visto al hombre en mi vida. Tenga fe en Dios. No permita que pase de usted. Él es Dios para siempre. Aquí está sentada una dama. Ella tenía inclinada su cabeza. Ahora está sentada mirando hacia mí. La mujer está lisiada por alguna razón. Ella tiene allí debajo una muleta con la que camina. ¿Cree usted señora, que Jesucristo le permitirá salir caminando de aquí sin muletas esta noche? ¿Lo cree usted, la que está sentada mirando hacia mí? ¿Aceptará usted su sanidad? Levante su mano. Nunca la he visto en mi vida. Pero si usted lo cree, dejará allí esas muletas y saldrá sana. Yo reto su fe a que lo crea. “Si puedes creer”. Y ahora, ¿qué de ustedes que están aquí atrás? ¿Qué acerca de ustedes ministros? Ustedes hermanos, ¿creen con todo su corazón? Ahora, todos ustedes son extraños para mí a excepción del hermano Williams. Dios les ama. Ustedes son Sus siervos. Estoy aquí para ser su hermano. El Espíritu de Dios está aquí. Yo he permanecido completamente en el Nombre de Jesucristo. Ustedes sólo tengan fe y crean. Si hay algo errado, pregúntenle a Él.
40Este hombre sentado aquí mismo mirando hacia mí. No es exactamente por usted. Es por su papá sentado allá. Eso es correcto. ¿Cree que Dios puede decirme lo que está mal con él? ¿Lo creería? ¿Son sus pies? Eso es correcto, póngase de pie. Allá está su papá sentado, un hombre anciano, un poco calvo, sentado allá, mirando directo hacia mí ahora. Aquí, mire aquí, ¿no ven ustedes esa Luz? Miren la Luz sobre esta mujercita aquí. Ella también está orando. Él conoce a esa mujer sentada allí, esa pequeña mujer. ¿Cree usted que Dios puede decirme lo que está mal con ella? ¿Creerá usted a Dios? Es en su pierna. Eso es correcto. ¿Cree usted? ¿Cree usted que ese es el Ángel del Señor, el mismo Jesús de ayer, hoy y para siempre? Él sigue siendo Dios y no hay nada que pueda dañar, nada que pueda estorbar. Jesucristo el Hijo de Dios vive para siempre, vive eternamente para hacer intercesiones. Si nosotros tan sólo lo creemos, tengan fe, Dios hará el resto. ¿Cree usted eso con todo su corazón?.
41Ahora, ¿cree usted que la venida del Mesías está a la mano? ¿Quiénes son esas personas? Yo nunca he visto a ninguno de ellos en mi vida y Dios sabe que es la verdad. Ahora, ustedes ya lo han puesto en marcha y se está moviendo por todo el edificio. El tiempo es ahora mismo. Ahora es el tiempo de recibir su sanidad. Coloquen sus manos unos sobre otros. Pongan sus manos unos sobre otros y crean ahora. Ya ustedes lo tienen. Ahora, entren en fe. Oh Señor Dios, Creador de los cielos y la tierra, permite que sea conocido esta noche que Tú eres el Hijo de Dios. Tú has dado a conocer que eres Dios. Y permite que Tu Espíritu Santo caiga sobre esta gente y les pruebe que Tú eres el gran Jehová Dios, que Tú permaneces como el mismo de ayer. Satanás, tú estás vencido. Sal fuera de esta gente; te conjuro por el poder del Dios viviente que salgas fuera de esta gente en el Nombre de Jesús. Muy bien, vengan.