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~ LA CREENCIA DE MARIA ~
1... esta noche, estos pañuelos que representan a los enfermos y a los afligidos por todo el país. Tú permaneces Dios, y no puedes fallar en contestar la oración cuando se hace con sinceridad y fe. Pedimos, Padre Celestial, que Tú bendigas a estas personas. Que ellas se recuperen de sus enfermedades y aflicciones. Que estos pañuelos sean símbolos de esta reunión en esta noche, y de la fe que te ofrecemos desde lo profundo de nuestro corazón. Concédelo, Señor. Que todo poder de enfermedad que tiene agarre de las personas, que las suelte tan pronto como el pañuelo toque el cuerpo de ellas. Lo pedimos en el Nombre de Jesús. Amén. Pueden sentarse.
2Gracias, Hermano duPlessis. Llegué sólo un poquito tarde. Una condición grave de hospital: un hombre muy grave acaba de ser traído aquí que no podía esperar; tuvieron que traerlo en ese momento del hospital, y estaba muy, muy, muy enfermo. Yo le dije al hombre: “¿Cree Ud., señor?” El dijo: “Yo–yo estaba confortable en el hospital, pero he estado esperando en agonía por Ud.” Yo sencillamente creo que Dios lo va a sanar, y le va a permitir que sane, que se vaya a casa y sea sano ahorita, para la gloria de El.
3En esta noche sólo quiero tomar unos cuantos momentos del tiempo, sólo para captar el sentir de la reunión. Luego vamos a orar por los enfermos, a pasar una fila de oración así como dijimos que lo haríamos, como lo prometimos. Y ahora, mañana en la mañana, a las ocho, es el desayuno de los Hombres de Negocio. (Creo yo que eso es correcto, Hermano Shakarian). Ciertamente estoy contento de tener al Hermano Shakarian aquí con nosotros en esta noche en la plataforma; al Hermano Miner Arganbright en alguna parte en la reunión; y también al Hermano Bonham, muy buenos amigos míos que han viajado prácticamente la... parte del... la mayor parte del mundo conmigo, y Meda. Y mañana en la mañana habrá una sucursal de Los Hombres de Negocio, de Los Hombres de Negocio del Evangelio Completo, establecido aquí en su ciudad. Yo pienso que es una ventaja. Y yo pienso que es... Yo mismo estoy muy regocijado de eso, de saber que será otra causa para el Reino de Dios, otra causa para ayudar. Y los hombres de negocio, como yo dije anoche... nosotros–nosotros ministros....
4Cómo yo–yo casi ni conocía al Hermano Shores hasta esta reunión, y nos reunimos y platicamos. Tenemos cosas en común: eso es el Reino de Dios. Y nos gusta reunirnos y hablar de estas cosas. Los ministros tienen compañerismo; nosotros pertenecemos a diferentes organizaciones y cosas, lo cual eso no nos molesta. Estamos contentos que la gracia de Dios mira por encima de todo eso y sólo...?... Pero luego los hombres de negocio, algunos de ellos entran, y uno es un–un mecánico, el otro tiene un negocio de automóviles, otro una lechería. Ellos no se dicen uno al otro: “Bueno, tú no eres un lechero; tú no estás en esto”. Sencillamente ellos tienen compañerismo uno con el otro. ¿Ven? Y yo pienso que ellos tienen cosas en común, y es bueno para ellos hablar sobre eso. Nunca vienen a... Ellos no vienen ahora para tomar el lugar de la iglesia. Ellos únicamente vienen para añadir a la iglesia, para ayudar a la iglesia en la gran lucha. Que el Señor los bendiga, es mi oración.
5Ahora, el Hermano Williams anunció la otra noche que ellos no tenían cupo para las señoras. Lo siento respecto a eso, porque las señoras realmente asisten a las reuniones, como Uds. saben. Pero les digo que en la siguiente... Y les digo que a mí–a mí–a mí me gusta venir a Phoenix con los ministros. Y entonces esto será otra cosa por la cual yo tenga que venir a Phoenix: para este desayuno de vez en cuando. Y yo hablo por ellos en todas partes. Y entonces Uds. señoras están... vengan entonces, y meteremos nuestras manos en el tarro de miel, como Uds. saben, y tendremos un buen tiempo en el Señor.
6Ahora, siendo que se está haciendo tarde, sólo quiero unos cuantos minutos, porque estoy seguro que es difícil enseñar después de David duPlessis. Y él ya (sin duda), les ha dado a Uds. lo suficiente del mensaje del Evangelio en esta noche que satisfaría a toda la–la audiencia. Pero sólo para captar el sentir de la gente, yo quiero leer sólo unas cuantas palabras de San Lucas, el primer capítulo, si quisieran abrir a este capítulo, Uds. quienes están anotando las Escrituras. Luego mañana en la noche,... si es la voluntad del Señor, queremos tener tres servicios de sanidad: mañana en la noche... en esta noche, mañana en la noche, y el domingo en la noche, hasta que terminemos completamente de pasar a toda la multitud por la fila. Y no podemos terminar de pasar a todos en una sola noche, sino que intentamos hacer lo mejor que podamos para pasarlos de todas maneras. Lo mejor que podamos. Así que Uds. oren por nosotros. Y ahora, el domingo en la mañana estarán en su propia iglesia de su elección. Y Uds. visitantes aquí, encuentren una de estas finas iglesias aquí en Phoenix, a la iglesia a la cual Uds. van, a su propia denominación. Hay muchos ministros que asisten a esta reunión aquí que estarían contentos de tenerlos a Uds. en sus servicios para el domingo en la mañana. ¿Cuántos ministros están aquí?, levanten sus manos, todo alrededor en todas partes; yo quiero que Uds. vean cuántos ministros están en el edificio. Miren allá; esos son los predicadores: treinta, cuarenta de ellos, quizás, sentados en el edificio en esta noche. Cuán agradecidos estamos por estos finos hombres de Dios, y mujeres de Dios, que creen en el Señor Jesucristo, en este tipo de ministerio.
7Empecemos a leer ahora, en el primer capítulo de San Lucas, y empezando en el versículo 35: Respondiendo el ángel, le dijo: El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por lo cual también el Santo Ser que nacerá, será llamado Hijo de Dios. Y he aquí tu parienta Elisabet, ella también ha concebido hijo en su vejez; y este es el sexto mes para ella, la que llamaban estéril; porque nada hay imposible para Dios. Entonces María respondió y dijo: He aquí la sierva del Señor; hágase conmigo conforme a tu palabra. Y el ángel se fue de su presencia.
8Oremos una vez más, por favor. Señor, ahora, hemos cantado alabanzas en esta noche. Yo nunca tuve la oportunidad de cantarlas con el pueblo, sólo tararear un poquito: “Sólo Creer”, mientras venía al púlpito. Oraciones han sido hechas; la Biblia ha sido leída. Señor, háblanos en esta noche por medio de Tu Palabra, para continuar el mensaje que ya hemos oído. Pedimos que el Espíritu Santo entonces venga y entre en el mensaje en esta noche, y haga a Cristo real en nuestros corazones. Leímos en el periódico que esos musulmanes pusieron delante del Sr. Billy Graham a esos treinta incurables y lo retaron. Oh, Señor Dios, todavía hay un Dios que vive y responde por medio de fuego. Te pedimos, Padre Celestial, que seas con Billy Graham mientras él está ministrando allá en los campos, en donde únicamente aquéllos quienes caminan en esas pisadas....
9Tu siervo ha intentado muchas veces decirle a la gente: “Está bien aquí en América, pero no lo intente allá en esa tierra demoníaca, a menos que Ud. sepa de lo que está hablando. Pues ellos están listos para retar el Espíritu de Dios”. Señor, Tú todavía eres Dios, y has probado cada vez que Tú eras Dios. Da a Tu siervo... siervos ánimo para creerte a Ti, Señor. Tú eres Dios; si Tú no eres el mismo Dios, entonces Tú no eras Dios en lo absoluto. Pero sabemos que Tú eres el mismo ayer, hoy, y por los siglos, y nada puede alguna vez cambiarte a Ti. Tú eres el Eterno y el para siempre Dios. Háblanos en esta noche, Señor Jesús, mientras meditamos en Tu Palabra. Lo pedimos en Tu Nombre y para Tu causa. Amén.
10Yo creo que el sol ya había salido y estaba bañando a lo largo de los cielos Galileos, sacando la fragrancia de las rosas. Pues la noche había estado en quietud, y la dulzura venía en el aire. Y ella iba caminando al lado de la calle rumbo al pozo de la ciudad, en donde la gente iba a recoger su abastecimiento de agua. Y mientras ella iba caminando con una pequeña olla bajo su brazo, ella estaba estudiando, meditando tocante al día anterior y el gran mensaje poderoso que el rabí había predicado, ese mensaje sobre el que ella y José, su esposo prometido, habían hablado en su porche de enfrente después de la comida del medio día. Mientras se sentaban allí, mirando a lo largo de la pequeña colina en donde finalmente sería erigida la casita en la cual ellos pasarían su vida (hasta donde ellos sabían), en este pequeño edificio. José era un carpintero; y a él le gustaba su oficio, y a él le gustaba hacer las cosas exactas. Y siendo un creyente en Dios y sabiendo que había Alguien quien lo vigilaba, él quería que todo su trabajo estuviera muy exacto. Pero oh, esta casita era un casita especial; las puertas tenían que estar perfectas, y los–los roperos en ella, porque él iba a llevar allí a la mujer más dulce de todo el mundo, para ser su novia.
11Y ellos, como era la costumbre, se sentaban allí afuera y miraban la casita y planeaban cómo las rosas estarían en este pequeño lugar, y la puerta debía ser en forma de un corazoncito, porque ellos estaban muy enamorados. Y cómo ellos planeaban hacerlo, porque José (siendo el carpintero), bueno, él podía tomar su tiempo. Y luego tal vez detrás de la casa, iba a estar el taller de carpintería, en donde él haría todo su trabajo de gabinete, para hacer sus puertas, y–y los pequeños trabajitos que le traerían a él. Y con eso, ellos vivirían. Y ese domingo, tan pronto como ellos habían salido (mejor dicho, el sábado), y se habían sentado en el porche de enfrente después de la comida del medio día, ha de haber sido José el que dijo: “Ese fue un mensaje sobresaliente el de esta mañana, María. Yo me pongo tan emocionado cuando oigo a nuestro rabí hablar de la grandeza de Jehová. Y ¡oh!, cómo él nos habló de ese gran Dios Todopoderoso que descendió en Egipto y sacó a nuestro pueblo, cómo El abrió el Mar Rojo cuando se puso en Su camino. Y cómo El llovió pan del cielo, sopló las codornices desde el campo hasta allí, los guió por medio de una Columna de Fuego de noche, y una Nube de día. Y cómo los hijos de Israel acamparon bajo esta gran Luz mientras ellos caminaron en la Luz; adonde Ella fue, ellos también fueron, y los metió sin peligros a la tierra prometida”.
12Y María pudiera haber dicho algo como esto: “Sí, querido. Pero yo quiero preguntarte algo. ¿Qué le sucedió a ese gran Dios, que no es tan grande hoy como El era en ese entonces? ¿Te fijaste que el rabí, después de ese maravilloso mensaje, él dijo: ‘Pero, ¡ay de mí!, Jehová ha de haber vuelto Su espalda a nosotros, porque El ya no hace más milagros’?” Pero José rápidamente lo captó, y dijo: “Pero, María, yo creo que Dios es tan grande y poderoso como siempre lo fue”. Y en eso, la madre de María, Ana, ha de haber llegado a la puerta, y dijo: “¿Están Uds. jóvenes esperando las Escrituras?” Y se las dio a María, quien le pasó a José, el Libro de Isaías.
13José abrió el pergamino, y empezó a leer. Y cuando él llegó a Isaías 9:6: “Un Niño nos es nacido, Hijo nos es dado, y Su... el principado sobre Su hombro; y se llamará Su Nombre Consejero, Príncipe de Paz, Dios Fuerte, Padre Eterno. Y Su paz y Su Reino no tendrán límite”, y debió haber sido en ese momento que el corazón de María fue advertido extrañamente. ¿No es extraño cómo Dios hace las cosas, cómo las Escrituras son hechas manifiestas? Ella dijo: “José”. Y él la miró, y tal vez él siempre pensó que ella era la mujer más hermosa que él alguna vez había visto. Pero en ese momento, había una cierta mirada en su faz que lo fascinó más que nunca. Mientras sus ojos hermosos lo miraron a él, como los de una paloma, tiernos, inocentes... yo pienso que de esa manera debería mirar una mujer: inocente, tierna, y dulce. Ella dijo: “José: ¿de qué estaba hablando el profeta cuando él dijo: ‘Un Niño nos es nacido, Hijo nos es dado’? ¿Quién es este Hijo y este Niño del que él estaba hablando?”
14José la volvió a mirar, y ha de haber dicho: “Bueno, querida mía, el profeta estaba hablando del Mesías venidero, la esperanza de Israel. Y como tú sabes, María, que por todas las edades desde Moisés, nosotros hemos esperado con anticipación que Ese venga. Y cuando El venga, El nos librará de la esclavitud de estos romanos, y de la esclavitud de nuestros pecados. E Israel conocerá a su Dios, y El cumplirá Su Palabra. Y María, querida mía, si no lo vemos a El en nuestra generación, seguramente que El estará aquí en la siguiente. Pero nosotros lo esperaremos en nuestra generación”. Toda la noche, ella no pudo dormir debido a eso. “Un Niño nos es nacido, Hijo nos es dado”. Y a la mañana siguiente, ella había dormido tarde; así que ella iba tarde rumbo al pozo. Esa es la razón que el sol había salido. Y a medida que caminaba por la calle, parecía que no había nadie. Y ella estaba meditando en esta Escritura. Y generalmente es cuando estamos meditando... [Porción no grabada en la cinta–Ed.]...?.... Yo creo que esa es la razón que la gente no tiene la victoria y... en su corazón que debería tener, es porque su meditación está en otras cosas. “Sea grata la meditación de mi mente, de mi corazón, delante de Ti, oh Jehová”. Yo creo que si meditamos en El, El se acercará a nosotros. 15 ¿Recuerdan Uds. la primera Pascua, cuando Cleofas y su amigo que no es nombrado en la Biblia, iban en su camino a Emaús? Ellos iban por el camino conversando tocante a El, meditando en El. Y oh, sus corazones estaban cargados; parecía que toda esperanza que tenían la habían perdido. Y fue entonces que un Forastero salió del lado de un matorral y caminó con ellos. Ellos no sabían quién era; El sólo era un Hombre que salió caminando, caminó con ellos, y dijo: “¿Por qué estáis tan tristes? ¿Por qué estáis tan debilitados en vuestro ánimo?” Y ellos dijeron: “¿Eres Tú el único Forastero? ¿No sabes Tú que Jesús de Nazaret, quien esperábamos que era el Libertador de Israel, ha sido crucificado por Pilato? Y este es el tercer día; algunas mujeres dijeron que ellas vieron una visión de Angeles”. Y entonces El empezó desde las Escrituras, y empezó a declararles a ellos las Escrituras, de cómo Cristo tenía que padecer y entrar en Su gloria. Y luego cuando El los metió en el cuarto, y cerró las puertas, y El hizo un milagro (o algo igual a lo que El hizo antes de Su crucifixión), y ellos supieron que era El. ¡Meditando en El!
16Oh, si nosotros no tuviéramos tantas otras cosas en nuestra mente. ¿Saben Uds.?, algunas veces venimos a la iglesia meditando tocante a que “mañana yo tengo que hacer esto; al siguiente día, yo tengo que hacer esto”. Cuando venimos a la iglesia, nosotros debemos poner a un lado todo pensamiento y toda cosa del mundo, y entrar en compañerismo con Cristo y adoración; meditando, adorando en nuestros corazones, y dando cánticos y alabanzas a El, meditando en Su bondad, y de lo que El significa para nosotros, adorando en el Espíritu, cantando cánticos espirituales, haciendo melodías en nuestro corazón. Aun la Biblia dice: “Si hay alguno afligido, que cante alabanzas”. Estén contentos; estén en meditación, siempre esperando que en cualquier momento Dios les aparezca a Uds. ¿Lo están haciendo Uds. ahorita, antes de este servicio de sanidad?
17Uds. que tienen tarjetas de oración, esperando por la fila de oración, ¿están Uds. meditando: “Sólo en unos cuantos minutos más, y todo mi sufrimiento se terminará”? O, ¿están Uds. meditando: “Oh, yo no sé, pueda que él no llame mi tarjeta. Yo... Pueda que...”? ¡Oh, no hagan eso! Sólo recuerden: manténganlo en su mente: “Sólo serán unos cuantos minutos”, y Uds. cumplirán los requisitos que Dios dijo que se hicieran. “Estas señales seguirán a los que creen: si ponen sus manos sobre los enfermos, ellos sanarán”. Manténganlo a El en su mente.
18Y ella estaba meditando en las Escrituras; esa Escritura se le estaba confirmando a ella: “Un Niño nos es nacido, Hijo nos es dado”. Y como para ese momento, la pequeña virgen vio Algo destellar delante de ella, y una Luz (no tengo duda en mi mente, como la Columna de Fuego), y parado allí estaba un Angel, el poderoso Gabriel. El es un mensajero para los judíos. Recuerden: Gabriel anunció la primera Venida de Cristo; el Angel Gabriel anunciará la segunda Venida de Cristo. La Biblia así lo dice. Ahora, allí... Asustó a la damita. Y ella lo miró a El, y El dijo: “¡Salve, María! Bendita tú entre las mujeres. Tú eres muy favorecida por Dios, pues Dios es contigo”. Y El le dijo lo que iba a suceder: que ella iba a concebir un Hijo, y ellos llamarían Su Nombre Jesús, porque El salvaría al pueblo de los pecados. Ahora, ella tenía derecho de saber que ése era la clase correcta de Mensajero. La primera cosa: El era un Angel parado allí; la siguiente cosa: El le dijo quién era ella: María. Ella sabía que esa era una señal de Dios, a través de todas las edades. Ella lo miró a El, y ella dijo: “¿Cómo pueden ser estas cosas?, pues no conozco varón”. Y El dijo: “El Espíritu Santo vendrá sobre ti”.
19Antes que los milagros puedan acontecer, el Espíritu Santo tiene que venir. Eso es el problema en el mundo hoy: ellos están negando el Poder del Espíritu Santo. Por eso es que la gente no puede creer en sanidad Divina: ellos están negando el mismísimo Espíritu Santo que trae sanidad Divina. “El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y el Altísimo te cubrirá con Su sombra; y el Santo Ser que nacerá, será llamado Hijo de Dios”. Así es cómo El viene. Ud. no necesita conocer a ningún hombre; Dios va a hacer esto. “Porque nada hay imposible para Dios”. ¡Oh, lo que esa damita tenía que creer! Ella tenía que creer algo que era imposible; ella tenía que creer algo que nunca había sucedido.
20Hagar... Ana, cuando el sacerdote le dijo a ella: “El Señor te dé tu deseo”. Bueno, ella se fue a casa, y en nueve meses dio a luz al niño. Eso fue maravilloso. Pero... Y así fue con Elisabet. Como El dijo: “Tu parienta Elisabet, la que llamaban estéril, ya tiene seis meses de ser madre”. Y le dijo a ella que nada hay imposible para Dios. Y ella dijo: “He aquí la sierva del Señor; hágase conmigo conforme a Tu Palabra”. Lo que ella tenía que creer: algo que nunca había sucedido.
21Zacarías el sacerdote, el esposo de su prima, él dudó a ese mismo Angel, cuando El le dijo que después de los días de la ministración en el templo, él se iría a casa y viviría con su esposa, Elisabet, y ella daría a luz a un hijo. Y él dijo: “Yo soy de edad muy avanzada, no puede hacerse”. ¡Oh!, él sencillamente lo dudó. Y él tenía a Abraham y a Sara como ejemplo; él tenía a Ana y a su esposo, y a Elí en el templo para considerar. Pero ese sacerdote encallecido dudó la Palabra de Dios. Pero como el Hermano Shakarian dijo el otro día, allá en la isla [Puerto Rico–Trad.], cuando yo vi a mi suegra morir cinco días antes que sucediera, y a mi cuñado tener una hemorragia, y vomitar sangre por su boca, sencillamente salía como un chorro de su boca. El Hermano Simore dijo: ‘Entremos y oremos, para que esto no suceda’”. Yo dije: “No hará ni una pizca de bien. Dios ya lo ha dicho; tiene que suceder”. Dios, cuando El dice algo, es imposible que no suceda. Por lo tanto, cuando Dios dice en la Biblia: “A los que creen todo les es posible”, ¡tiene que suceder! No hay manera de quitarlo por explicación. Si Ud. puede creer que Dios llevará a cabo cada promesa que El hizo.
22Entonces, cuando ella... no esperó, la pequeña María no esperó. Ahora, ella tenía que creer algo que nunca había sucedido. Pero miren su corazoncito infantil. Me imagino que ella sólo era una jovencita como de unos dieciocho años, veinte años de edad. Ella nunca lo pensó dos veces; tan pronto como ella vio y supo que ése era el Angel del Señor que supo estas cosas, y que le dijo exactamente de acuerdo a la Escritura en la cual ella había estado meditando, y le dijo su nombre, ella sabía que ese Mensajero provenía de Dios. Y la Escritura en la que ella había estado meditando, le fue confirmada allí mismo. “María, el Espíritu Santo vendrá sobre ti, y el Altísimo te cubrirá con Su sombra; y ese Santo Ser que nacerá, no será de hombre, sino que El será llamado Hijo de Dios”. Ella levantó sus manitas, y las lágrimas saliendo de esos hermosos ojos, dijo: “He aquí la sierva del Señor; hágase conmigo conforme a Tu Palabra”.
23Ella no esperó hasta que estuviera segura de eso; ella no esperó hasta que ella sintió vida, o alguna clase de sensación para probar que ella iba a ser una madre. Ella sencillamente tomó Su Palabra, y eso fue suficiente. Eso es lo que Dios quiere que Uds. hagan en esta noche. No esperar hasta que Uds. se sientan mejor, no esperar hasta que Uds. puedan mover su mano mejor o dar un buen paso, no esperar hasta que el doctor diga que Uds. están mejorando, sino tomar a Dios en Su Palabra y empezar a creerlo. Esa es la única manera de agradarlo a El: tome Su Palabra. De esa manera los milagros suceden: cuando Dios es tomado en Su Palabra; lo imposible es hecho real, cuando Dios es tomado a Su Palabra. Sin cuestionar; sólo quitar eso de su mente.
24“He aquí la sierva del Señor”. Bueno, ella estaba tan contenta al respecto, que sencillamente no podía quedarse quieta, y nada se había manifestado todavía. Pero ella sabía que iba a ser así, porque Dios así lo dijo. Si Cristo dijo: “Estas señales seguirán a los que creen: si ponen sus manos sobre los enfermos, sanarán”, tomen a El a Su Palabra. No duden nada, sólo sigan creyendo. Saldrá bien. Dios lo prometió; Dios lo llevará a cabo; Dios vigila sobre Su Palabra para cumplirla, y para contestar la oración.
25Entonces ella emprendió su camino. Ella había oído buenas nuevas tocante a su prima, Elisabet, una anciana, alrededor de los sesenta y cinco, setenta años de edad, su esposo de la misma edad, alrededor de los setenta o setenta y cinco años de edad. Y ella había concebido en su edad avanzada, porque había creído que Dios le daría un niño. Era un honor en aquel entonces tener un bebé; ahora es una deshonra. Ellas prefieren comprar un perrito, y darle el amor de un niño. Con razón nosotros tenemos delincuencia juvenil; nosotros tenemos madres amadoras de perros. Eso es... Oh, es una vergüenza. Pero era un honor en aquel entonces, y una deshonra para una mujer no tener un bebé.
26Pero la pequeña María sale y empieza a subir en los... de Nazaret, subiendo los montes de Judea, subiendo ese sendero escabroso (me supongo, Hermano Arganbright, que Ud. recorrió ese sendero hace unas cuantas semanas), subiendo ese monte adentrándose en Judea para reunirse con su prima, para disfrutar un compañerismo juntas, porque Dios las había cubierto a ambas con Su sombra. “¡Qué privilegio es habitar los hermanos juntos en armonía! Es como el aceite de la unción sobre la barba de Aarón, el cual desciende hasta el borde de sus vestiduras”. [El Hermano Branham parafrasea el Sal. 133:1-2–Trad.]. Cuando el pueblo puede estar de acuerdo juntos, respecto a que Dios todavía sigue siendo Dios, que Dios es tan grande como siempre lo ha sido, y pueden congregarse y adorar a Dios en Espíritu.... María quería compañerismo. No había necesidad de ir allá a la sinagoga, porque ellos no lo creían. Ella fue adonde alguien que tuvo una experiencia como ella la tuvo, y fue allá para tener compañerismo. Así que ella emprendió su camino adonde alguien que creía que Dios todavía era tan grande como siempre lo ha sido.
27Esa es la razón que nosotros estamos teniendo este compañerismo de Los Hombres Cristianos de Negocio, en la mañana, en donde hombres de negocio pueden adorar juntos en un terreno común, creyendo que Jesucristo es el mismo ayer, hoy, y por los siglos. Esa es la razón que tenemos iglesias por toda esta ciudad, y por todo el mundo, que están predicando las riquezas insondables de Cristo, porque tenemos compañerismo juntos. Estamos sentados en lugares Celestiales en Cristo Jesús, el Espíritu Santo viniendo sobre nosotros, y cubriéndonos con Su sombra, y comisionándonos con dones, y señales, y prodigios, y milagros. Bueno, es la cosa más cercana al Cielo que hay en la tierra.
28Ahí ella fue para este compañerismo; el corazón pide por ello. Subiendo los montes, yo la puedo ver caminando, sus mejillas sonrojadas y esos ojitos destellando, mientras meditaba: “Guardaré esto secreto de José. Sencillamente no puedo esperar; yo tengo que ir”. Y ella fue subiendo los montes, adentrándose en Judea, a la casa de su prima. Y María, antes que ella llegara a la casa... Elisabet, su prima, se había recluido, porque ella estaba muy preocupada, debido a que el pequeño Juan en el vientre de su madre, tenía seis meses y todavía no había mostrado nada de vida. Ahora, eso es totalmente anormal. Esa no es exactamente la rutina regular. La vida aparece a los tres o cuatro meses, y este era el sexto mes. Y ella estaba un poquito preocupada al respecto.
29Yo la puedo ver sentada allá atrás en un cuarto, y allí ella dijo... estaba orando algo como esto: “Dios, yo he esperado todos estos años, y yo creía en mi corazón que algo estaba para suceder. Allá está mi esposo afuera, mudo; él no puede hablar; él continúa escribiendo en una tablilla, diciendo: ‘Yo vi un Angel; yo vi un Angel. Un Angel me habló al lado derecho del altar; algo grande va a suceder’”. Y de repente, ella vio que iba a ser madre. Pero ella... El bebé creció, pero no tenía vida, ninguno de los músculos se movían en lo absoluto; seis meses, y completamente anormal. Y ella miró afuera por la ventana, y vio que venía María, sus dientes brillando como perlas, y sus ojos sencillamente– sencillamente brillando con gozo. Y ella dijo: “Yo conozco a esa niña”. Y ella tenía su manto alrededor de ella arropándola, corriendo tan rápido como ella podía. Zacarías estaba parado en el patio de enfrente; él dijo: “¡Oh, salve! Yo sé quien eres tú. Yo... Tú eres la hija de Ana; tú eres la hija de Ana”. “Sí, ésa soy yo”. Y Elisabet sale corriendo; ella había estado sentada allí adentro haciendo botitas para el bebé. De alguna manera u otra, ella creía muy adentro en su corazón, que Dios no la defraudaría. No importaba....
30Quizás Uds. están sentados enfermos; quizás Uds. han tratado de servir a Dios, y Uds. están sentados enfermos en esta noche. Pero muy dentro en sus corazones, algo está preparándose. Oh, me pregunto si el hombre aquí en la silla de ruedas, si él está listo, recibiendo, meditando dentro de su corazón: “Esta es la noche en que ya nunca más tendré que usar esto”. Me pregunto si esta señora sentada aquí, y la que está detrás de ella, están meditando la misma cosa; como las otras, la otra señora sentada allá atrás. ¿Están Uds. recordando que “a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien”? Dios está tratando de hacer algo por Uds. Y ella puso las botitas a un lado, y salió corriendo al patio de enfrente. Y agarró a María del cuello, y empezó a abrazarla y a besarla. Como Uds. saben, las personas sentían diferente una por la otra en aquel entonces, de lo que ellas sienten ahora. Como Uds. saben, no hay ya mucho sentir entre las personas, no hay compañerismo.
31No hace mucho tiempo, yo estaba en el centro con mi esposa. Y una señora dijo: “Hola, Hermana Branham”. Y yo no la oí a ella decir una sola palabra. Yo dije: “Cariño, esa señora te habló”. Ella dijo: “Yo le contesté”. Bueno, yo dije: “Estoy seguro que ella no te oyó, porque yo no te oí, y yo estoy más cerca de lo que ella estaba”. “Oh”, ella dijo: “Yo–yo me sonreí”. “Oh”, yo dije: “Eso es ridículo, cariño. Una sonrisita tonta no toma el lugar de: ‘¡Hola!, ¿cómo está Ud.?’ Eso nunca tomará el lugar”. Eso es correcto. La gente ha llegado al punto en que aun tratan de substituir un buen apretón de mano, por algo más.
32Yo estaba en Florida hace algunos años, y estábamos teniendo una gran reunión en una carpa allá en el Canódromo Flagler, o allá por ese rumbo en la Calle Flagler. Y había allí un muchachito, que estaba allí, un muchachito predicador, David, que estaba... allí en la carpa. Y él me pidió que fuera allá y lo ayudara; él se había metido en un problemita. Y fui allá para ver si yo podía ayudar al muchachito. Y la gente estaba tan apiñada allí, que casi no podía entrar ni salir sin tener tres o cuatro personas alrededor de mí, que me ayudaran empujándome. Y personas enfermas acostadas.... Allí fue dónde el Hermano Bosworth entró al ministerio. El dijo: “Eso es por lo que yo he orado desde que era un muchacho”. Cuando él vio el Espíritu Santo obrar en la reunión y decir: “Ud. sentado allá, Ud...” (A un hombre que un caballo lo había tumbado hace unos cuantos años antes de eso, y su brazo estaba quebrado). Dijo: “Ud. iba cabalgando en un caballo el domingo en la tarde, compitiendo en carreras. Ud. es dueño de un mercado de fruta aquí. Y el caballo lo tumbó, y desde entonces Ud. nunca ha movido su brazo”. Y él dijo: “Eso es correcto”. Dije: “Enderece su brazo, Jesucristo lo hace a Ud. sano”. Y ahí se le enderezó su brazo. El anciano Hermano Bosworth corrió hacia allá, y dijo: “¡Eso es por lo que yo he esperado! Oh”, él dijo, “yo he estado alerta de las Escrituras para eso”. Seguro que sí. Luego en esa reunión, ellos dijeron: “Hermano Branham, la duquesa quiere verlo a Ud.” Yo dije: “¿La qué?” Dijeron: “La duquesa”. Yo dije: “Yo–yo no sé de lo que Uds. están hablando”. Y él dijo: “Bueno, es una gran mujer; ella es una duquesa”. Y dijo: “Ella está aquí, detrás de la tienda”. Yo dije: “Bueno, ¿para qué verla a ella? ¿Y qué de toda esta gente enferma acostada allá?” Y ella... Ellos dijeron: “Oh, pero ella es la dueña de toda esta cosa aquí”. Yo dije: “Bueno, mi Padre es dueño de toda esta cosa completa aquí. ¿Ven?” Yo dije: “¿Para qué–para qué verla a ella?” Yo dije: “Esos son Sus hijos acostados allá enfermos, y El me envió aquí para orar por ellos. Si yo puedo ver a alguien, permítanme verlos a ellos”.
33Así que cuando salí, ellos tenían a una mujer parada allí (aunque yo no había dicho sí o no), una mujer robusta; tenía los suficientes diamantes en su mano como para enviar misioneros alrededor del mundo cincuenta veces. Uds. nunca han visto tanto oro y cosas. Y la mujer tenía unos–unos anteojos en su mano, tenía unos... tenía unos anteojos al fin de ella, de su varilla. Ella los sostenía lejos de esta manera, y miraba hacia abajo a través de ellos. Ahora, Uds. saben que el sentido común les diría a Uds. que no van a mirar a través de unos anteojos lejos de esa manera, sostenidos lejos de esa manera. Y ella dijo: “¿Es Ud. el Doctor Branham?” Yo dije: “No, señora, yo no soy”. Ella dijo: “Bueno, se me fue dicho que Ud. era el Doctor Branham, el sanador Divino”. Yo dije: “No, señora; yo soy el Hermano Branham, el siervo de Cristo”. Y ella dijo: “Bueno, estoy encantada”, o “complacida”, o algo así, manteniendo su mano arriba de esta manera. Yo la miré un poquito, y pensé: “Eso es de lo más chistoso... Nosotros no nos saludamos de mano así en Kentucky”. Así que yo–yo entendí que ella quería saludarme de mano, así que me estiré y cogí su mano. Yo dije: “Bueno, bájela aquí para que así yo la conozca cuando la vuelva a ver”. ¿Ven? ¿Ven? ¿Qué es? Es alguien tratando de actuar algo que no es. Eso es exactamente. Es mucho fingimiento que no tiene nada de sentido en lo absoluto. Ella no era más que seis pies de tierra [1.80 m.–Trad.], como el resto de nosotros (eso es exactamente), pero tratando de ser algo. ¿Ven Uds.?
34Como el anciano Diputado Upshaw que fue sanado en una reunión, después de estar en una silla de ruedas y muletas por sesenta y seis años, él siempre tenía un refrán; él decía: “Tú no puedes ser algo que no eres”. Y eso es realmente la verdad; eso–eso es lo que Ud. no puede ser. Oh, la gente ahora... Como Uds. saben, uno ya ni siquiera sabe cuándo su– su vecino se muere, a menos que lo vea en el periódico. Ellos ya no tienen compañerismo como nosotros lo acostumbrábamos tener. Vamos por una calle a 90 millas [144 km–Trad.] por hora, y damos vuelta a la esquina, y paramos, y hablamos por una hora antes de llegar a casa. Oh, es... Hay algo insano respecto a toda la cosa. Pero la gente en aquellos días se amaba una a la otra. Ellos tenían tiempo para compañerismo, y–y para hablar uno con el otro.
35Y Elisabet vio a su prima, y ella salió corriendo, y la abrazó, y empezó a abrazarla. Ella dijo: “¡Oh, María! Bueno, la última vez que te vi, tú eras una niñita pecosa; y aquí ahora tú eres una mujer hermosa. Y ahora, yo oí que tú estabas comprometida con ese fino muchacho, José”. Ella dijo: “Sí, eso es verdad, Elisabet”. “Bueno”, ella dijo: “Estoy tan contenta de verte. Bueno, cariño, ¿por qué no entras y te sientas? Bueno, José [el Hermano Branham quiso decir Zacarías–Trad] ha ido a traer agua, para que yo pueda lavarte tus pies. Has de estar cansada; están sangrando. ¿Hay algo mal? ¿Estás de prisa? Parece que estás muy feliz, pero sin embargo parece que has estado urgida”. “Oh”, ella dijo: “Elisabet, yo sencillamente no puedo esperar para decírtelo. Oh”, ella dijo, “¿sabes qué?, yo voy a tener un Bebé”. “Oh, ¿tú y José ya se casaron?” “No, nosotros todavía no estamos casados”. “Bueno, María, estoy asombrada”. “Oh, pero Elisabet, anteayer en la mañana camino al pozo, yo iba caminando, meditando tocante a las Escrituras de las que José y yo habíamos estado hablando el día anterior, y yo vi una enorme Columna de Fuego pararse delante de mí. Saliendo de Ella, era Gabriel, el Angel de Dios, quien me llamó por mi nombre, y me dijo que yo había encontrado favor delante de Dios, que el Espíritu Santo me iba a cubrir con Su sombra, y que el poder de Dios estaría sobre mí, y yo tendría un Niño, y El sería llamado Hijo de Dios”. Y dijo: “El me dijo que tú también ibas a ser madre, de avanzada edad, como estás, y dijo que tú ya tenías seis meses”. “Oh”, ella dijo: “María, eso es la verdad. Yo voy a ser madre, pero cariño, estoy muy preocupada. Yo ya tengo seis meses de ser madre, y el bebé ni siquiera se ha movido; todavía no ha tenido una pizca de vida. Y yo estoy muy preocupada tocante a eso”. Oh, yo puedo oír a María decir: “No te preocupes, porque todo saldrá bien. Ese Angel también te conoció y te llamó por tu nombre: ‘Tu parienta Elisabet’. ¡Oh, todo saldrá bien! Y El me dijo... El aun me dio el Nombre de mi Bebé”. “Oh, ¿te lo dio?” “Sí, El me dio el Nombre de mi Bebé. El dijo que debería llamar Su Nombre Jesús”.
36Al momento que ella dijo: “Jesús”, la primera vez que ese Nombre fue hablado por medio de labios humanos, el pequeño Juan recibió el Espíritu Santo, y empezó a saltar y a gritar en el vientre de su madre. ¡Oh, hermanos! El pequeño Juan empezó a brincar en el vientre de su madre de gozo. Si el Nombre de Jesucristo, la primera vez que fue hablado por medio de labios humanos, trajo a un bebé muerto que no había tenido vida, lo trajo a vida, ¿qué le debería hacer a esta iglesia en esta noche, a un grupo de gente nacida de nuevo que está llena con el Espíritu Santo, y el Angel del Señor aquí noche tras noche mostrándose El mismo, que El es el mismo ayer, hoy, y por los siglos? ¡Ese Nombre glorioso del Señor Jesús! ¡Oh!, “hay poder, poder, sin igual poder, en la Sangre preciosa del Cordero”. Cómo ese gran Nombre, maravilloso e inmaculado, ese Nombre del Señor Jesús indescriptible....
37En una ocasión yo lo probé. Yo quería ver de lo que yo estaba hablando. Cuando estuve en Francia, yo fui a Pigalle. Yo nunca tomé la palabra de alguien al respecto; yo quería verlo por mí mismo. Ellos me hablaron tocante a espiritismo, y yo invité a dos hermanos y fui a Indiana, adonde ellos tenían esa gran reunión de espiritismo. Yo pensé que era un engaño que ellos obraban. Y yo fui allá, y ellos tenían un mesa suspendida en el aire, y dijo: “Ningún hombre puede echarla al suelo”. Hablando de esa manera, y la gente estaba alborotada, y toda clase de poderes demoníacos. Y ellos miraron allá, y yo dije: “El poder de Dios puede echar esa mesa al suelo”. Y yo dije.... Ellos no lo creían. Y ellos estaban tratando de bájarla agarrándola con las manos, cuatro hombres con sus piernas enlazadas en ella, tratando de bajarla. Y esa mujer parada allí haciendo toda clase de cosas, y haciendo que esa mesa se moviera alrededor. Y yo... Ellos pararon cuando yo dije eso. Y otro ministro, el Sr. DeArk, estaba parado a mi lado. Yo dije: “En el nombre de los altos cielos, cae”. No se cayó. Yo dije: “En el nombre de la santa iglesia, cae”. No se cayó. Yo nombré toda clase de nombres de los que podía pensar. Después de un rato, yo dije: “En el Nombre de Jesucristo, cae”. ¡Y casi se quebró sus patas al caer y golpear el suelo! “En Mi Nombre echarán fuera demonios”. Hay poder en ese Nombre.
38Hizo que este bebito viniese a vida en el vientre de su madre, y saltar de gozo. Y la Biblia dice que Juan nació desde el vientre de su madre lleno del Espíritu Santo. No únicamente eso, sino que mientras él estaba en el vientre y el Espíritu Santo sobre él, su propia madre recibió el Espíritu Santo y profetizó, diciendo... y dio profecía concerniente a él y concerniente al Señor Jesús. No ven amigos, que ese mismo Jesucristo que nació de la virgen María, que nació de nacimiento virginal, Su Espíritu Santo está aquí en esta noche. El tiene a todo Angel bajo Su control; El tiene todo poder bajo Su control. “Cada... toda potestad en los cielos y la tierra”, dijo El, “me es dada en Mis manos. Por tanto, id, haced discípulos a todas las naciones... a todo el mundo...” Y El–El... Toda potestad está en El, y El prometió estas promesas. No lo cuestione a El; tómelo a Su Palabra. Hagan eso mientras inclinamos nuestros rostros ahora sólo un momento para orar.
39¿A cuántos les gustaría ser recordados y decir: “Hermano Branham, que ese poder que hizo a Juan que viniese a vida en el vientre de su madre, me despierte de mis sentidos entorpecidos”? Dios los bendiga, hermanos; Dios los bendiga allí. Dios los bendiga a Uds. que tienen sus manos levantadas, por todo el edificio. “Que ese Espíritu Santo me despierte de este sueño en el que yo estoy. Yo quiero ser lleno con el Espíritu Santo de tal manera que mis sentidos humanos no funcionen, a menos que estén en la voluntad de Dios. Yo quiero ser guiado por el Espíritu”. El Espíritu es el sexto sentido. Dios le dio al hombre cinco sentidos. No eran para controlarlo; ellos son para tocar... hacer contacto con su hogar terrenal. Pero el sexto sentido, el cual es fe, los guía a Uds.; los controla.
40Nuestro Padre Celestial, oh cuán bueno es hablar del Señor Jesús, ver cómo bendice nuestra alma; y saber en esta noche que nunca hubo un hombre nacido bajo el cielo como Ese. Nunca hubo un don tan hermoso dado al mundo: “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a Su Hijo unigénito, para que todo aquel que en El cree, no se pierda, mas tenga Vida Eterna”, y todo eso Dios ha hecho por la raza humana. Y nos sentamos y volvemos a repetir eso, en las experiencias de otras personas en días pasados, quienes han estado en contacto con el Cielo por medio de los mensajeros Angélicos, y el Señor Jesús, y el Espíritu Santo, y Dios mismo. Oh Señor, mientras tenemos compañerismo alrededor de estas cosas, y sabemos que no es alguna clase de historia, sólo alguna clase de historia mítica o de superstición entre la gente, sino que El está vivo en esta noche. El está aquí en esta noche, tan real como El lo era en Galilea. El no puede fallar; Su Nombre ha sido dado por encima de todo nombre en los cielos y la tierra; toda la familia es nombrada Jesús.
41Todos los poderes en los cielos y en la tierra son dados en Sus manos, y El dijo: “Id y predicad el Evangelio. Estas señales seguirán a los que creen”. Y noche tras noche El nos ha mostrado aquí, que El era el mismo Dios que descendió y El mismo se creó un cuerpo, y le habló a Abraham, e hizo una señal, de saber que él tenía una esposa, y que su nombre era Sara, y supo que ella se rió en la tienda detrás de El. Y ese cuerpo no era nada mas que tierra, polvo, y luz cósmica, y petróleo. Regresó de nuevo al polvo de donde provino cuando El terminó con él. De igual manera nuestros cuerpos regresarán directamente al polvo otra vez. No hay nada en nosotros, Señor, pero ese gran Espíritu Santo pudo mirar abajo para manifestarse El mismo, y para confirmar Su Palabra con nosotros, para probar que El es el mismo ayer, hoy, y por los siglos.
42Viendo que eso sucedió, entonces, Señor, estamos trayendo a los enfermos en esta noche a esta plataforma para poner manos sobre ellos y pronunciar Tu bendición. Si nosotros pusiéramos manos sobre algo que Tú has maldecido, Dios, detén Tu bendición. Pero si todos se han arrepentido de sus pecados, y ellos están listos para recibirte a Ti, yo pido que Tú sanes a toda persona que está en la Presencia Divina en esta noche. Concédelo, Señor. Estos que levantaron sus manos hace unos cuantos momentos, Señor, que mientras la reunión está en proceso en esta noche, que ellos reciban el poder del Espíritu Santo. Que El mate tanto la conciencia de ellos ligada a la tierra, a tal grado que ellos piensen en El, canten tocante a El, hablen tocante a El, hasta que El les aparezca a ellos, Señor, y los cambie. Concédelo. Lo encomendamos todo a Ti ahora, esperando que Tu gran mano haga estas cosas que Tu Palabra ha prometido y que hemos pedido. En el Nombre del Señor Jesús, rogamos. Amén.
43¿Lo aman Uds.? Oh, ese maravilloso Jesús, ese Hijo de Dios que... descendió, y El mismo se hizo hombre para que El pudiera capturar la muerte. Capturó el aguijón de muerte en Su propia carne y lo sacó, para que el aguijón de la muerte nunca nos hiriera; estamos libres de él. Cantemos nuestra buena y antigua alabanza: “Yo le amo”. Muy bien, hijo, empecemos. Ahora, todos canten mientras lo adoramos a El; el mensaje terminó, nos estamos preparando para llamar la fila de oración. Cantemos ahora. Yo le amo, yo le amo, Porque El a mí me amó; Y me compró mi salvación, Allá en la cruz. Inclinemos nuestros rostros muy dulcemente ahora, y cerremos nuestros ojos, y levantemos nuestras manos, si realmente queremos adorarlo a El. Cantémosla quedamente ahora. Yo le amo, yo le amo, Porque El a mí me amó; Y me compró mi salvación, Allá en la cruz. Todos juntos ahora, en la Oración del Señor: Padre nuestro que estás en los Cielos, santificado sea Tu Nombre. Venga Tu Reino. Hágase Tu voluntad, como en el Cielo, así también en la tierra. El pan nuestro de cada día, dánoslo hoy. Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores. Y no nos metas en tentación, más líbranos del mal; porque tuyo es el Reino, el poder, y la gloria, por todos los siglos. Amén.
44Jesús dijo: “Cuando estéis orando eso, si tenéis algo en vuestro corazón, perdonad a todo hombre de vuestro corazón sus ofensas. Porque si vosotros no perdonáis de vuestro corazón toda ofensa que el hombre ha hecho en contra de vosotros, tampoco vuestro Padre Celestial perdonará vuestras ofensas”. [El Hermano Branham parafrasea Mr. 11:25-26–Trad.]. Así que para pasar por esta fila, estén libres de pecado. Confiesen sus faltas uno al otro; oren uno por el otro, para que puedan ser sanados. Yo voy a pedirle a nuestro hermano ahora, mientras llamo la fila de oración... Ahora, yo sólo quiero llamarlos uno por uno, para que Uds. no hagan de esto una condición desordenada. Y, ¿cuántos hay aquí que tienen una tarjeta de oración?, levanten sus manos.
45[Porción no grabada en la cinta–Ed.]... acababan de venir del otro lado del mar. Y El desembarcó en otra región, y una mujercita vino, sin ningún prestigio, sin nadie que la trajera. Por muchos años ella había tenido un flujo, un flujo de sangre, y ninguno de los doctores podían curarla. Quizás ella había vendido todo lo que tenía para pagar a los médicos, y ellos se habían empeñado mucho, pero habían fallado. Pero ella creía que si podía tocar Su manto, ella sanaría. Y ella se abrió paso entre la multitud, y tocó Su manto. Ahora, el vestido palestino tiene un vestido interior y un manto que cuelga suelto. Y ella tocó el borde; eso probablemente estaría así de lejos de El, moviéndose suelto. Y ella tocó el borde con su dedo, se regresó abriéndose paso por la multitud, y se sentó, o se paró, o lo que ella haya hecho. Jesús se detuvo y dijo: “¿Quién me tocó?” Sólo piensen en eso ahora. Ahora recuerden: estamos hablando tocante a Jesús. Todo en las filas de oración, en mi opinión, tiene que ser Escritural, tiene que estar en la Biblia, tiene que ser lo que El era, lo que El hizo, únicamente lo que El hizo. Entonces El es en el que estamos esperando hoy. El es el que prometió estar aquí, el mismo ayer, hoy, y por los siglos.
46¿Hay algunos desconocidos aquí que nunca antes han estado en una de las reuniones? No, me imagino que... Una mujer; dos, veo a dos personas. Muy bien. Así que la mujer lo tocó a El, se regresó y se sentó. Y ella sentada allí, y Jesús dijo: “¿Quién me tocó?” Y Pedro vino, y literalmente lo reprendió, dice la Biblia. Bueno, yo me imagino que los apóstoles dijeron algo como esto: “¿A qué Te refieres al decir una cosa como ésa? Bueno, aquí hay quinientas personas, y cada una de ellas te está tocando”. Jesús dijo: “Pero me puse débil; virtud salió de Mí”. Y El miró alrededor en la audiencia, y El encontró a la mujer. Y El le dijo a ella que su flujo de sangre se había detenido, porque su fe la había sanado. ¿Es correcto eso? Ahora, ¿cuántos de Uds. ministros y lectores de la Biblia saben que la Biblia, el Nuevo Testamento, dice: “Jesucristo es el mismo ayer, hoy, y por los siglos”? ¿Cuántos saben que la Biblia dice que El está en estos momentos a la Diestra de Dios en majestad en lo Alto, Su Cuerpo literal sentado allí, un Sumo Sacerdote, haciendo intercesiones sobre nuestras confesiones, y El puede compadecerse de nuestras debilidades? La Biblia lo dice así.
47Ahora, Su Cuerpo está allá arriba; Su Espíritu está aquí abajo. Su Cuerpo... Su Espíritu, el Espíritu de Dios, obró por medio de ese cuerpo, Su Hijo nacido de virgen, en la plenitud de Dios. El obra por medio de Uds. y de mí, como porciones de Dios. Esa es la razón que el Espíritu Santo, cuando vino en el Día de Pentecostés, se repartió, esa Columna de Fuego, y Ella misma se dividió en lengüetas de fuego, y se asentaron sobre cada uno. Nosotros tenemos que tenernos uno al otro. La cosa más grande en la que el diablo alguna vez tomó ventaja de nosotros, fue cuando él nos separó uno del otro, del amor de Dios. Y nosotros nos amamos uno al otro; eso es amor fraternal. Cuando podemos uno al otro... Si Uds. tienen parte del Espíritu Santo, y yo tengo parte de El, y el otro hombre tiene parte de El, si nos juntamos, hay tres partes. Yo estoy tres veces más fuerte de lo que era, con Uds. dos hermanos. ¿Ven? De esa manera nos paramos. Yo soy un real Kentukiano: juntos nos paramos, y divididos caeremos. Correcto. Debemos pararnos de esa manera, juntos.
48Ahora, si Jesucristo es el mismo Sumo Sacerdote que esa mujer tocó con el sentir de sus debilidades, y El es el mismo Sumo Sacerdote, El actuará lo mismo. El hará lo mismo si Uds. pueden tocarlo. Ahora hoy en día, El es únicamente... Uds. no pueden tocarlo a El con su dedo; Uds. tienen que tocarlo con su fe. ¿Es correcto eso, hermano? ¿Es correcto eso? Su fe es lo que lo toca a El. Uds. no pueden tocarlo con su dedo, porque El está sentado en el Trono de Dios. ¿Cuántos creen que Jesús venció y se sentó en el Trono de Dios, y prometió que si nosotros vencemos, nos sentaremos con El en Su trono, como El ha vencido y se ha sentado en el Trono de Dios? Eso es exactamente lo que El dijo. Muy bien. Entonces si eso es así, entonces si Uds. en esta noche están allá (aquí están todos los que tienen tarjetas, parados), y Uds. están allá sin tarjetas de oración, y Uds. creen con todo su corazón que su fe puede tocarlo a El, y Uds. lo creen, entonces Dios contestará y actuará exactamente lo mismo como el Sumo Sacerdote lo hizo en el principio. ¿Creen Uds. eso? (¿Tienen Uds. la... toda la línea de oración? ¿Todas las cincuenta tarjetas de oración? ¿Son ésas B-1 al 50, dijo Ud.? Muy bien).
49Ahora, en esta noche, la razón que llamé a todo el grupo, es porque esta no es una fila de discernimiento. Esta es una fila para orar por los enfermos. ¿Ven? El discernimiento viene cada noche en las reuniones. Pero El está aquí de todas maneras. ¿Creen Uds. eso? Seguro que El está aquí. Si no se hace una sola cosa, El todavía está aquí para sanar a los enfermos, si Uds. lo creen. (Gracias, Pablo). ¿Cuántos hay allá ahorita que todavía están enfermos?, veamos sus manos. Si... ¿Cuántos allá que levantaron sus manos creen que cuando Jesús estuvo aquí en la tierra, que de la manera que El mismo se dio a conocer que era el Mesías, fue que El le podía decir a la gente cuál era su problema, y demás? ¿Cuántos saben eso, saben que eso es una promesa en la Biblia? Bueno entonces, Uds. saben que yo no pudiera ser El, porque El está sentado a la Diestra de Dios; pero El prometió que las obras que El hizo, nosotros las haríamos también.
50El prometió que en los últimos días la Iglesia se acercaría tanto (desde los días de Lutero: justificación; los días de Wesley: santificación; los días de los Pentecostales: la restauración de los dones), entrando directamente a la Piedra Principal. Y por medio de eso traería a todo el cuerpo, la resurrección de cada creyente. Pero mientras el–el Espíritu de Dios se acerca más... igual que la sombra de mi mano: la sombra se hace más oscura y más oscura y más oscura, hasta que la–la sombra y la mano llegan a ser la misma cosa. La Iglesia pasó por justificación, santificación, Bautismo del Espíritu Santo, ahora entrando a la mera Piedra Principal; y la Presencia del Angel de Dios, Jesucristo, el Espíritu Santo está tan presente, haciendo exactamente las obras que El hizo en la tierra, lo cual está causando que se unan la Iglesia y Cristo. Es exactamente lo que El prometió. Ahora, no permitan ahorita que su conciencia se les embote; ¡despierten!
51Ahora, Padre Celestial, yo le prometí a la gente sólo pasarla por esta fila de oración y orar por ella. Pero te pido, Padre, que Tú concedas que cuando menos una o dos personas en alguna parte aquí sean testigos, porque hay algunos aquí que nunca han sabido de esa... Unicamente dos manos se levantaron afirmando que ellas nunca antes habían estado en las reuniones, pero Señor, ellas pudieran ser las dos mismísimas personas que Tú estás llamando en esta noche. Así que para estar seguro en el Día del Juicio, yo quiero que–que nada quede sin yo haberlo terminado. Te pido, Padre, por unos cuantos momentos, que por favor Tú envíes Tu Espíritu Santo allá entre esas personas, y cargues sus cuerpos, siendo que levantaron sus manos hace un rato; que Tú hagas las mismas obras aquí que hiciste, como con la mujer en el pozo, cuando Tú le hablaste a ella, un hombre y una mujer, y Tú le dijiste a ella dónde estaba su secreto, cuál era su problema. Bueno, ella dijo: “Señor, me parece que Tú eres profeta. Nosotros sabemos que cuando venga el Mesías, El nos declarará estas cosas”. Y El dijo: “Yo soy, el que habla contigo”. Ella entró corriendo a la ciudad, y les dijo a los hombres: “Venid, ved a un hombre que me ha dicho las cosas que yo he hecho. ¿No será éste el Mesías?” Dios concédelo otra vez en esta noche. Lo pedimos en el Nombre de Jesús. Amén.
52Cada noche yo he vuelto mi espalda a la audiencia, para que Uds. pudieran saber y para que... Dios vindica que la.... ¿Cuántos saben que Jesús dijo: “Como fue en los días de Sodoma, así será en la Venida del Hijo del Hombre”? El lo dijo. Ahora, ¿qué aconteció en Sodoma? Ahora, El dijo: “Como fue en los días de Noé, ocho almas fueron salvas por agua”. Bueno, Uds. ven en dónde va a estar la minoría antes que la Corona sea puesta, la Piedra, regrese. Ahora, esa Piedra Principal del Angulo es colocada en el edificio y lo une. Ahora, El dijo lo que sería eso. El dijo lo que ellos estaban haciendo en los días de Noé: comiendo, bebiendo, casándose, y dándose en casamiento. ¿Ven?
53Pero cuando se refirió a Sodoma, El dejó eso para el discernimiento de la Iglesia. Ahora, ¿ven?, hubo un creyente, un miembro de iglesia tibio, y un incrédulo. Y Abraham estaba fuera de Sodoma, el cual representa al elegido y el llamado a salir fuera, la Iglesia. Y el... Uno... Dos Angeles fueron a Sodoma; (ellos hicieron unas cuantas cosas, tales como cegar, poniendo una maldición en la gente), al miembro de iglesia. Tuvieron una reunión, clamaron por misericordia, para que ellos salieran, pero ellos no lo hicieron. Igual que el mensaje sale hoy.
54Pero hubo un Angel quien se quedó con la Iglesia elegida. Y El le dijo a Abraham (ahora, El era un Forastero), El dijo: “Abraham, ¿dónde está tu mujer, Sara?” ¿Tu mujer, Sara? Un Forastero. ¿Ven? Dijo: “En la tienda detrás de Ti”. Dijo: “Yo no voy a esconder esto de ti”. (“Yo”, pronombre personal). “Yo no voy a esconder esto de ti, sino que según el tiempo de la vida, Sara va a volver a ser una mujer joven (Uds. me han oído predicar sobre eso), ella regresará de nuevo a ser joven, y va a tener este bebé”. Y Sara en la tienda detrás del Hombre (nunca lo había visto a El), en la tienda, se rió entre sí. Y el Angel, con Su espalda vuelta, dijo: “¿Por qué se ha reído Sara?” Abraham lo llamó “Elohim”; no al hombre sentado allí comiendo bistec y bebiendo leche, comiendo pan de maíz, pero era el Espíritu que estaba en El. Ahora, ¿de qué era señal eso? De que el Espíritu de Dios moraría en la carne de personas otra vez y mostraría la misma señal antes del tiempo del fin. “Como fue en los días de Sodoma, así será en la Venida del Hijo del Hombre”. Ahora, Sodoma fue la que se quemó; fuego cayó de los cielos y los quemó. Y eso es lo que va a suceder otra vez; no va a ser agua; va a ser fuego. Así que el Angel de misericordia viene con el mismo mensaje para prevenir al pueblo: “¡Apártense de Sodoma!”
55Ahora, Uds. oren, y vean si Uds. pueden tocar Su manto. Y que El añada Su bendición. (Espera un momento, Billy). Yo quiero primero estas personas aquí en la audiencia. Luego cuando yo empiece esa línea... Sólo para dejarles saber que el Espíritu Santo está aquí. Esas personas tienen tarjetas de oración.
56[Porción sin grabar en la cinta–Ed.]... escuchando al herma-... [Porción sin grabar en la cinta–Ed.]. ¿... escudriñando las Escrituras? Uds. no pueden negar que es la Escritura. “Y yo tengo necesidad en esta noche; permite que él me hable. El no me conoce; permite que él me diga de lo que yo estoy sufriendo, o algo tocante a mí. Yo creeré, Señor. Yo les diré a todos los que hay, con quienes yo pueda ponerme en contacto, que Jesucristo viene pronto, el Hijo de Dios, y que El es el gran Sanador”.
57Aquí está. Hay una mujer sentada aquí, mirando hacia abajo, orando. Ella levantó su cabeza y me miró; ella está sufriendo de dolores de cabeza. ¿Cree Ud. que el Señor Jesús la sanará, señora? Sentada ahí, la segunda mujer, cerca de la fila de oración, allá en la parte de atrás de la fila de oración. ¿Cree Ud. que El la sanará? ¿Cree Ud. que esos dolores de cabeza cesarán? Si Ud. cree, levante su mano. Muy bien, ellos la dejarán a Ud. ahora. ¿Creen Uds. con todo su corazón? Aquí, este hombre sentado aquí con su cabeza inclinada, orando, sufriendo de depresión. ¿Cree Ud. que Dios lo sanará y le quitará esa depresión de Ud.? Si Ud. cree, levante su mano. Muy bien. Ud. tenía más fe de lo que pensaba que tenía, ¿no es así? Ahora, el diablo le ha estado mintiendo a Ud., y Ud. sabe eso. Pero él ahora lo ha dejado a Ud. Váyase y sea feliz, y cante, y regocíjese. Tengan fe en Dios. “Si puedes creer, todas las cosas son posibles”. ¿Creen Uds. eso? La Biblia así lo dice.
58Este hombre aquí, sentado aquí creyendo también. Pero no–no es él. Hay alguien más que está creyendo. No es el hombre. Es una mujer de color. Ella está sufriendo de un problema del corazón; ella también tiene depresión. Dios me permitirá saber quién es. El nombre de ella es Sra. Hagwood. ¿En dónde está Ud., Sra. Hagwood? Su fe la ha sanado; váyase a casa y sea saludable. Jesucristo la sana. ¿Permanece El el mismo ayer, hoy, y por los siglos? Ahora, yo no conozco a esas personas; yo nunca las he visto en mi vida; ellas sólo son personas sentadas allá. Ahora, crean Uds., todos Uds., con todo su corazón; tengan fe en Dios.
59Somos desconocidos uno al otro, señor. Somos dos hombres que se han encontrado. Igual que en un ocasión, hubo un hombre llamado Simón que vino a nuestro Señor. Y ahora, siendo que Ud. es el primero aquí en esta fila, si Jesucristo me dice cuál es su problema, ¿me creerá Ud. que soy Su siervo? ¿Me creerá? Ud. sabe que somos desconocidos, ¿no lo somos? Para que la gente sepa, levantemos nuestras manos para que ellos sepan que somos desconocidos. Yo nunca he visto al hombre; no sé nada tocante a él. Ahora, él– él–él–él tenía una tarjeta de oración, me imagino; él está en la fila. El tenía una tarjeta de oración; el resto de ellos fueron sin tarjetas de oración. ¿Ven? Para que Uds. puedan saber que la tarjeta de oración no tiene nada que ver con ello. Ahora, sean muy reverentes ahora si pueden, y estén muy quietos. Manténganse en sus asientos. ¿Ven?, cada uno de Uds. es un espíritu; Uds. saben eso. Muy bien. Ahora, Ud. puede bajar su mano, y mirar aquí. Si Jesús es el mismo ayer, hoy, y por los siglos, entonces El hará lo mismo. ¿Le ayudaría a Ud. si yo fuera capaz por el Espíritu Santo de decirle cuál es su problema? ¿Eso le ayudaría a Ud.? Sin conocerlo a Ud., yo tendría que tener alguna manera de saberlo. ¿Cree Ud. que sería Cristo, por medio de un don? No lo sanaría a Ud., pero le ayudaría a tener fe para ser sanado, porque su sanidad ya fue concluida. No importa lo que yo diga, eso todavía no lo sanaría a Ud. Pero le elevaría su fe, porque Ud. sabe que nosotros no nos conocemos uno al otro.
60¿Les ayudaría al resto de Uds. allá a creer? El hombre sufre de una condición en la sangre: diabetes. Correcto. Ahora, ¿cree Ud.? ¿Le ayudaría a Ud. si Dios me dijera quién es Ud.? Ud. sabe que yo no sé quién es Ud. ¿Le ayudaría a Ud.? Forrest Claire. [El hombre dice: “Eso es correcto”–Ed.]. ¿Le ayudaría al decirle de dónde es Ud.? De Gilbert, Arizona. Regrese a casa ahora y sea completamente sano. ¿Eso le ayuda? Dios lo bendiga; váyase creyendo.
61Tengan... ¿Creen Uds. en Dios? Ahora, oremos. Ahora recuerden, todas Uds. personas en la fila de oración allá, oren ahora. Ahora, no—no se levanten de sus asientos, por favor. Quédense sentados, manténganse muy quietos, oren. Uds. no saben lo que Dios pudiera hacer aquí en esta noche. Ahora, la unción del Espíritu Santo está tremenda aquí en estos momentos, así que sólo... yo estoy esperando que algo grande suceda ahorita. Y ahora, miren aquí, todas Uds. personas en la línea de oración: toda esta iglesia se ha comprometido; ellos van a tener fe y van a estar orando por Uds. Ahora, sólo vengan ahora mientras oro. Ahora, venga hermana. Nuestro Padre Celestial, con esta iglesia yo oro la oración de fe por mi hermana, en el Nombre de Jesucristo. Amén. Ahora, váyase creyendo, teniendo fe. Muy bien, venga. Muy bien, ¿cree Ud. ahora con todo su corazón? ¿Cree Ud. que Dios curará el corazón, y también al bebé? Muy bien, entonces Ud. puede irse y ser saludable. Crea ahora con todo lo que está en Ud.
62Muy bien, traíganla. ¿Cómo está Ud., hermana? ¿Cree Ud. que Jesucristo la hará saludable? Nuestro Padre Celestial, yo pido por nuestra hermana, junto con esta iglesia, que Tú la sanes y la hagas saludable por medio del Nombre de Jesús. Amén. ¿Qué dice la Escritura? “Estas señales seguirán a los que creen”. [La hermana dice: “Yo lo he oído”–Ed.]. Ud.–Ud. sabe de lo que se trata. ¿Cree Ud. que ahorita El la sanó a Ud.? ¿Que el corazón ya no le molestará más, y esa cosa se quitará de su cara, y todos esos problemas estarán–estarán bien ahora? Siga su camino regocijándose, diciendo: “Gracias, Señor Jesús”, y sea saludable. Ahora, Ud. es una mujer muy joven para estar nerviosa de la manera que Ud. lo está, pero Ud. creyó y fue sanada ahí mismo. ¿Sabe Ud.? Muy bien, sólo siga su camino, diga: “Gracias, Señor Jesús”, y crea con todo su corazón.
63¿Cree Ud. con todo su corazón, hermana? Nuestro Padre Celestial, yo pongo manos sobre ella. Mis manos representan a toda esta iglesia; que ella sea sanada, en el Nombre de Jesús. Amén. Tenga fe ahora. Si yo no le digo una sola palabra a Ud., Ud. todavía crea que va a ser sanado. ¿Ve?, ese discernimiento me mataría sólo en unos cuantos minutos; yo no puedo seguir por toda la fila, como Uds. saben. Nuestro Padre Celestial, te pido que Tú sanes a la mujer, y haz que su corazón sea saludable, en el Nombre de Jesús. Amén. Dios la bendiga. ¿Cree Ud., hermana, que El la hará saludable? Nuestro Padre Celestial, te pido por nuestra hermana, que Tú la sanes y la hagas saludable, en el Nombre de Jesús. Amén. Ahora, váyase regocijando, diciendo: “Gracias, Señor”. Y Ud. sabe que debe creer, hermana, o muere. En el Nombre de Jesús, yo condeno a este diablo que está matando a mi hermana. Que la deje, en el Nombre de Jesús. Amén. Dios la bendiga, hermana. Venga, hermano. Dios Padre, en el Nombre de Jesucristo, yo pido que Tú sanes a nuestro hermano y lo hagas saludable. Amén. Ahora, tenga fe. No dude; crea con todo su corazón.
64Ahora, Ud. sabe que yo sé lo que está mal en Ud., ¿lo sabe, verdad? Ud.– Ud. sabe eso. Pero aunque yo no diga nada... yo quiero animarlos a ellos, ¿ve? Pero su artritis estará bien. Oh, Padre Celestial, te pido que Tú la bendigas, y la sanes, y la hagas saludable, por medio del Nombre de Jesús. Amén. Váyase creyendo ahora, y Ud. nunca estará inválida. Nuestro precioso Señor, la Biblia dice, cuyo–cuyo Escritor está presente, dice que: “Estas señales seguirán a los que creen: si ellos ponen sus manos sobre los enfermos, sanarán”. Estas personas son creyentes; yo soy un creyente; esta iglesia está creyendo. Estamos poniendo manos sobre ellos en el Nombre de Jesús, para su sanidad. Amén. Váyase creyendo ahora.
65“Si puedes creer...” ¿Están Uds...? ¿Ven Uds.?, yo digo esta sola cosa con todo mi corazón: quisiera que nunca hubiera presentado esas visiones a la gente, sino que sólo las hubiera guardado en mi propio corazón. ¿Ven? Si uno alguna vez ve a una persona en visión, toda persona piensa que ella tiene que ser vista de esa manera o no es sanada. ¿Ven? Lo dificulta... El todavía está aquí; El sabe todo respecto a eso. ¿No creen Uds. eso? Seguramente que El lo sabe. Sólo.... ¿Cree Ud. eso, hermana? [La hermana dice: “Yo lo creo”–Ed.]. Seguro que Ud. lo cree. Muy bien, siendo que Ud. lo cree, yo voy a decirle a Ud. que si Ud. cree a Dios con todo su corazón... Ud. sabe que está–que está en las sombras de muerte. Correcto. [La hermana pregunta: “¿Qué es lo que tengo yo?”–Ed]. Cáncer en el hígado. Ud. tiene cáncer en el hígado. Eso es exactamente correcto. Sra. Randall, váyase a casa y crea con todo su corazón, y Ud. va a estar saludable. ¿Cree Ud. eso con todo su corazón? Muy bien, váyase a casa y diga: “Gracias, Señor Jesús”.
66Nuestro Padre Celestial, yo pido que Tú bendigas a este hombre, y lo sanes, y lo hagas saludable para Tu gloria, en el Nombre de Jesús. Amén. Dios lo bendiga, señor. Nuestro Padre Celestial, yo pido que Tú bendigas a nuestra hermana, y la hagas saludable, en el Nombre de Jesucristo. Amén. Dios Padre, te pido que Tú bendigas a nuestra hermana, y la sanes, en el Nombre del Señor Jesucristo. Amén. Ahora mire, hermana, Ud. va a estar saludable. Cuando Ud. se vaya de aquí....
67Cuando Uds.–cuando Uds. suban aquí, cuando se ora por Uds., Uds. han llenado los requisitos. ¿Estuvieron Uds. aquí anoche cuando yo dije: “Cuando los requisitos han sido llenados, aférrense a eso”? Dios está allí para contestar; sólo continúen creyendo. Venga, hermana. Dios Padre, en el Nombre de Jesucristo, te pido que Tú la sanes. Amén. “Estas señales seguirán a los que....” Oh, hermana, ¿quisiera Ud.–quisiera Ud. evitar esa operación? ¿Sí quisiera? ¿Cree que Dios sacará ese tumor de Ud.? Váyase, y crea con todo su corazón. Oh, Dios Padre, te pido que Tú la sanes y la hagas saludable, por medio del Nombre de Jesucristo. Amén. Tenga fe; crea con todo su corazón.
68Ahora, Ud. ha tosido y ha seguido con esa condición asmática por casi... por años y años. ¿Cree Ud. que El lo va a hacer saludable ahora? ¿Le ayudó eso a Ud.? Muy bien, eso es. Váyase y crea, por medio de Jesucristo. Padre Celestial, te pido que Tú la ayudes y la hagas saludable, en el Nombre de Jesús. Concédelo, Padre. [La hermana le habla al Hermano Branham–Ed.]. Seguro que sí. Dios conceda la petición de ella en el Nombre de Jesús. Dios bendice a nuestra hermana parada aquí; te pido que Tú la sanes, en el Nombre de Jesús. Dios bendice a ésta aquí que la está trayendo, en el Nombre de Jesucristo. Amén. El Señor bendiga a este, mi hermano; y mientras esta iglesia está orando por él, que el poder de Dios sea sobre él y lo sane, en el Nombre de Jesús. Nuestro Padre Celestial, te pido que Tú sanes a nuestra hermana y la hagas saludable, en el Nombre de Jesús.
69¿Ha aceptado la sanidad? ¿Cree Ud. que ya nunca más la tendrá, y que estará bien? ¿Sí cree? Entonces Ud. puede regresar a su casa, y creer que Ud. será saludable, en el Nombre de Jesucristo. Amén. Váyase, creyendo. Padre Celestial, te pido que Tú bendigas a este hombre y lo sanes, en el Nombre de Jesucristo. Amén. Venga, querida hermana. Nuestro Padre Celestial, te pido que Tú la sanes y la hagas saludable. En el Nombre de Jesucristo, te lo pido. Amén. Ahora, créalo. Sólo–sólo levante su mano, hermana, diga: “Gracias, Señor Dios”. ¿Están todos Uds. orando? ¿Todos creyendo con todo su corazón?
70¿Qué de Ud. en la silla de ruedas?, ¿está Ud. creyendo? ¿Qué de Ud. por aquí?, ¿está Ud. creyendo? ¿Está Ud. creyendo, lo está, señor? Ud. sabe que hablamos allí atrás respecto a su problema. Aquí, aquí está el hombre. Venga aquí. ¿Ven a este hombre? Yo no lo conozco; él es un desconocido. ¿Es eso correcto, señor? Somos desconocidos. ¿Es correcto eso? Levantemos nuestras manos para que así la gente pueda ver que somos desconocidos. ¿Cree Ud. que Dios puede decirme quién es Ud., qué es Ud., qué ha hecho Ud., o algo que está mal en Ud.? ¿Cree Ud. eso? [El hombre dice: “Sí...?...]. ¿Le ayudaría? [“Sí, señor”]. ¿Le ayudaría a Ud., señor, para creer que Ud. puede volver y ser saludable, y salir del hospital? Ud. se está sintiendo mejor. Ahora, aquí está lo que lo ha hecho a Ud. sentirse mejor: el mismísimo Dios del Cielo que puede usarme para decirle las cosas a este hombre que la Biblia prometió que serían dichas. Aquí estamos, ambos con nuestras manos levantadas delante uno del otro, delante de Dios, afirmando que nosotros nunca antes nos hemos conocido en la vida, en alguna parte, de lo que sabemos. Ahora, míreme sólo un momento. Muy bien, Ud. tiene alguna clase de comezón por todo su cuerpo que le está molestando a Ud. Ud. ha tenido una operación; ese fue cáncer. Estaba en su cara; regresó una vez más. [El hombre dice: “Sí, señor”–Ed.]. Su esposa lo acompaña a Ud. [“Sí, señor”]. ¿Cree Ud. que Dios puede decirme lo que está mal en su esposa sentada allá? [“Sí”]. ¿Lo creería Ud.? [“Sí, señor”]. Estreñimiento. Eso es exactamente correcto. ¿Cree Ud. que Dios sabe quién es Ud.? [“Sí”]. Si El me dijera quién es Ud., ¿le creería Ud. a El? [“Sí, señor”]. David Wood. [“Correcto”]. Váyase a casa y sea saludable, en el Nombre de Jesucristo. ¿Le ayudó eso?
71Padre, te pido que Tú la ayudes y la sanes, en el Nombre de Jesucristo. Amén. Nuestro Padre Celestial, te pido que Tú la ayudes y la sanes, en el Nombre de Jesús. Nuestro Padre Celestial, te pido que Tú la sanes, en el Nombre de Jesucristo. Dios bendícelos, y házlos saludables en el Nombre de Jesucristo. (Ahora, no se preocupen, no se preocupen. Será... Yo sé que todo estará bien, sólo esperen). Nuestro Padre Celestial, te pido que Tú bendigas a este joven, y lo sanes y lo hagas saludable, en el Nombre de Jesucristo. Amén.
72Venga, mi hermana. Nuestro Padre Celestial, te pido que Tú la sanes y la hagas saludable por medio del Nombre de Jesús. Amén. Venga, mi hermano. En el Nombre de Jesucristo, que el gran Santo Espíritu lo sane. Amén. Venga, mi hermano. En el Nombre de Jesucristo, que el Espíritu Santo de Dios lo sane y lo haga saludable. ¿Cree Ud. que la recibió? ¿Le creen Uds. a El? “Si puedes creer, todas las cosas son posibles”. ¿Es correcto eso? ¿Le cree Ud., jovencito? Ese estómago ya no te va a molestar más ahora; puedes irte a casa...?... estará bien.
73Muy bien, hermana. No nos conocemos uno al otro. Ud. no es de Phoenix. No, Ud. es de un lugar lejos de aquí. Ud. es de otro estado, y su estado al oeste, da al lado de una grande corriente de agua... es el Lago Michigan. Y váyase y crea ahora con todo su corazón, y ese ruido fuerte en su cabeza, ese problema en el estómago y cosas... ¿Cree Ud. que Dios la hará saludable? ¿Ud.–Ud. cree que estará bien? Ud. tiene un amado por el que está orando. Es su hija; ella está en una institución mental. Correcto. Ahora, ¿ve?, ¿ve?, no hay secretos delante de Dios. Váyase creyendo y sea completamente sana.
74Nuestro Padre Celestial, te pido por la mujer que Tú la sanes, en el Nombre de Jesús. Venga, mi hermano. En el Nombre de Jesucristo, que mi hermano sea sanado para la gloria de Dios. Venga, querida hermana. En el Nombre de Jesucristo, que mi hermana sea sanada. Amén. Mire a la gente orando por Ud., hermana. En el Nombre de Jesucristo, que Ud. sea sanada. Venga, hermana. En el Nombre de Jesucristo, que Ud. sea sanada. Venga, mi hermano. En el Nombre de Jesucristo, que Ud. sea sanado.
75La Biblia dice: “Estas señales seguirán a los que creen”. Nuestro Padre Celestial, te pido que Tú sanes a nuestro hermano, en el Nombre de Jesucristo. Amén. Venga, querida hermana. En el Nombre de Jesucristo, que esta, mi hermana, sea saludable para la gloria de Dios. Amén. Venga, hermana; créale a El con todo su corazón. Padre Celestial, te pido que Tu cuidado misericordioso sea con esta mujer mientras pongo manos sobre ella. Que el diablo que la ha atado todo este tiempo, la deje en el Nombre de Jesucristo. Váyase creyendo.
76¡Oh, hermanos!, un hombre ciego. Inclinen sus rostros sólo un momento. ¿Cree Ud. que el Señor Jesús lo ayudará a Ud. [el hombre dice: “Sí, El me ayudará”–Ed.] y le dará su vista? ¿Cree Ud. que Dios puede decirme cuál es su problema? [“Sí, El le dirá”]. Ceguera, debilidad, eso... y demás, ¿es eso correcto? Ahora, inclinemos nuestros rostros, y pidámosle a El que lo ayude a Ud. Nuestro Padre Celestial, en el Nombre del Señor Jesús, devuelve su vista a este hombre. Que la debilidad deje su cuerpo, que él sea fuerte, que su vista vuelva a él. No pedimos milagros, Señor. Tú dijiste: “Una–una generación adúltera y perversa busca tales cosas”. Pero Señor, nosotros sabemos que Tú haces milagros. Y yo pido que Tú le des vista a sus ojos, por medio del Nombre de Jesús. Amén. Ahora, mire en esta dirección. ¿Puede Ud. verme ahora? [El hombre dice: “Sí”–Ed.]. ¿Mejor que antes? [“Sí”]. El puede ver; él ha recibido su vista. [“Alabado el Señor”]. Ponga sus manos en mi nariz, y muéstrele a la gente que Ud. puede. Muy bien, ¿se siente más fuerte? [“Sí”]. Muy bien, bájese de la plataforma, Ud. va a ser sano, saludable.
77¿Creen Uds. con todo su corazón? ¿Qué de el resto de Uds. allá?, ¿creen Uds.? Ud. sentado en esa silla de ruedas, ¿le cree Ud. a Dios? Ud. me ha estado mirando aquí por largo rato; Ud. ha estado meditando en su corazón: “Ese hombre está correcto”. ¿Es eso lo que Ud. ha estado meditando? Levante su mano si eso es verdad. Es verdad. ¿Cree Ud. en este momento que yo sé lo que está mal en Ud.? ¿Cree Ud. eso? Si yo se lo dijera a Ud., ¿se levantaría Ud. y se iría a casa y se olvidaría tocante a ello? Entonces esas alergias y cosas lo dejarán; levántese y váyase a casa. ¿Lo cree Ud. con todo su corazón? Levántese y crea a Dios; tome su silla, y llévesela a casa con Ud., en el Nombre de Jesucristo. ¿Creen el resto de Uds.? Ahí está, levantándose de la silla de ruedas. Dios lo bendiga, todo se terminó. Váyase a casa y sea saludable. ¿Cuántos más de Uds. quieren creer? Pónganse de pie, levántense y créanlo. A mí no me interesa si Ud. es... sentados allí, quienquiera que Uds. sean, en el Nombre del Señor Jesucristo, levanten sus manos y den alabanza a Dios. Dios los bendiga a cada uno. El Espíritu Santo los hace saludables si Uds. lo creen. Dios sea con Uds.