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~ ELIAS Y LA COMIDA OFRECIDA ~
1Oh, ¿no es eso verdad? “Señor, yo recibo”. ¿Recibo qué? Toda promesa que El hizo, es mía.
2Ahora, antes que tomemos asiento, inclinemos nuestros rostros sólo por un momento, para que yo no me olvide de orar por estos pañuelos aquí.
3Nuestro Señor, estamos agradecidos Contigo esta noche por los cantos de Sion, por el Evangelio chapado a la antigua que limpia nuestros corazones del mal, y por las promesas tan ricas en gracia en la Biblia que son nuestras. Por fe las recibimos. Y sabemos que Dios no hace acepción de personas. Y en la generación que Pablo vivió, el pueblo, muchos de ellos estaban enfermos. Ellos le traían a él pañuelos, delantales, para que él los pusiera sobre su cuerpo, y luego tomarlos de su cuerpo y ponerlos sobre los enfermos y afligidos. Y las Escrituras nos dicen que espíritus inmundos salían de la gente y las aflicciones los dejaban debido a la fe de ellos en el Señor Jesús. Dios, Pablo partió hace casi dos mil años para estar en Tu Presencia. Esa generación partió con él, pero Tú eres Dios de toda generación. Ahora, el pueblo en esta noche ha creído en Ti, y estamos encomendando a Ti, esta noche, estos pañuelos y pedacitos de telas, y creyendo con todo nuestro corazón que Tú responderás a nuestra oración, y ellos serán sanados. Concédelo, Señor. Los enviamos a ellos para la gloria de Dios, en el Nombre de Jesús, Su Hijo. Amén.
4Pueden sentarse. Y los que los pusieron aquí arriba pueden venir a recogerlos inmediatamente después que este servicio termine.
5Estoy tan contento esta noche. Hoy estuve allá afuera, al otro lado de la montaña, tan pronto que hube terminado con las entrevistas que tenía que tener, y fui allá a orar. Y cada vez que yo entro en este sol del desierto parece que me hace querer volver más. Pero una cosa por la que estoy contento esta noche, mi esposa... Por el tiempo que hemos estado juntos, ella ha visto las grandes visiones de Dios manifestadas y cumplirse. Ella estaba allá en el río aquel día en Jeffersonville cuando el Angel del Señor hizo Su primera aparición, fue publicado en la Prensa Asociada por toda la nación. Ha sido... fue en 1933. Ella estaba parada allí; ella oyó la Voz, pero no vio la Luz. Donde, aun los fotógrafos del periódico vieron la Luz. Pero ella estaba muy joven en ese entonces, y tenía como doce años, y ella nunca vio la Luz. Ella estaba mirando a la gente, muchos se estaban desmayando. Y solamente se quedó allí como por un minuto, y luego se regresó directamente a los cielos otra vez. Y los periódicos pusieron un gran artículo: “Luz mística aparece sobre–sobre un ministro Bautista local mientras bautizaba”. Se fue directamente hasta Canadá, salió en la prensa canadiense.
6Y entonces hace como tres o cuatro años, cuando yo estuve en Phoenix la última vez, yo creo que fue el Hermano Jack Moore que estaba conmigo, que él más o menos... Mi esposa es muy tímida. Y así que él la llamó a la plataforma, inesperadamente, y ella por poco se desmayaba. Y ella vino después que yo ya había subido a la plataforma, y la unción estaba allí para el servicio de sanidad. Y ella dijo que era la primera vez que ella había estado en esa Presencia así. Y antenoche, ella lo vio a El en la plataforma, la primera vez que ella lo ha visto, cuando estaba aquí parado en la plataforma. Y cuando nos vimos afuera ella estaba... tenía lágrimas en sus ojos, y ella dijo: “Billy, por primera vez en mi vida, lo vi”. Ella dijo: “Yo... tú estabas orando por una mujer”, y dijo, “yo lo vi que vino directamente delante de ella y se paró allí solamente unos cuantos momentos, se movió hacia donde tú estabas. Y luego, tan pronto como tú dejaste de hablar, desapareció”. Así que yo estoy contento por eso, que El vino ante sus ojos. ¿Ven?, esa damita tiene que pasar por mucho, y así que yo estoy contento y feliz por ello.
7Ahora, mañana en la noche es servicio de sanidad. Como Uds. saben, nosotros hemos estado diciendo esta semana que los servicios de sanidad vendrían el miércoles en la noche. Ahora, vengan mañana en la tarde o–o temprano en la tarde, como a las seis, para que Uds. no interrumpan el resto del servicio. Y Billy, Leo, Gene y ellos, estarán aquí con las tarjetas de oración, para darles su tarjeta de oración. Eso es cuando traemos a la gente a la plataforma y oramos por ella. Ahora, estamos... Yo estoy... Yo tengo que llevar a cabo las reuniones americanas de la manera que la gente ha sido enseñada, imponiéndoles las manos. Ahora, eso es–eso es Escritural, pero eso es una tradición judía. Eso no es para los gentiles, pero los gentiles la llevaron a cabo. Los gentiles era: “Yo no soy digno que Tú vengas bajo mi techo; sólo di la Palabra, y mi criado vivirá”. Eso es correcto. Pero el judío era: “Ven pon Tus manos sobre mi hija, y ella vivirá”. ¿Ven?, esa era su tradición; no era para los gentiles.
8Noche tras noche, y hora tras hora, durante el día y la noche, el Espíritu Santo viene, revelando, yendo–yendo por el edificio, hablando los secretos de los corazones. Uds. lo ven todo el tiempo. Eso es para darles a saber que la Presencia del Señor está aquí. Ahora, si Uds. sólo la aceptaran, Uds. serían sanados allí mismo. Porque toda la sanidad que fue hecha para Uds., ya está concluida; ha estado por mil novecientos años. Toda la salvación que alguna vez vayan a recibir, ya ha sido pagado por ella; es suya solamente con recibirla. Ha estado pagada por mil novecientos años o más desde que llegó a ser salvación para Uds. Pero ahora, Uds. se dieron cuenta que en las reuniones, yo digo: “¿Los hará esto creer?” ¿Ven? Señales y maravillas no son para sanidad o salvación, pero es para permitir que la gente se dé cuenta y entienda que la Presencia de Dios está aquí. Entonces El es... si El... Cómo sería, es más que un milagro. Nosotros simplemente ahora apenas empezamos a ver milagros.
9Ahora, cuando se trata de una persona, han habido varias de ellas que se han levantado de las camillas, y sillas de ruedas, y cosas, y se van. Ese no es exactamente un milagro. No. ¿Ven?, aun la Ciencia Cristiana tiene eso. Eso pudiera ser una–una–una condición mental que Ud. pudiera estar... cambiar su manera de pensar. Ahora, no creemos que era eso, porque yo creo que era fe. Pero todavía....
10Yo estuve en Alsace Lorraine, Francia. Yo estuve en París. Yo fui a un lugar en donde ellos tenían a una mujer muerta que yacía allí; ella estaba sepultada. Y ellos frotaban una roca allí, y la gente entraba allí con lisiados, muletas, y los tendían allí y salían caminando, por haber frotado la roca sobre esa mujer muerta. Y ella estaba muerta, y ella podía interceder tanto como... Sólo hay un Mediador entre Dios y el hombre, y ése es Cristo Jesús. ¿Ven? Habiendo salido de una familia Católica, yo–yo sé que ellos creen en–en las personas que mueren, que ese es... que sus espíritus están intercediendo por ellos: diferentes, algunos, por políticos, y algunos, por otras cosas. Para mí, es espiritismo. Yo espero no estar hiriendo sus sentimientos, pero yo debo ser sincero. ¿Ven?, cualquier cosa que intercede por medio de los muertos es espiritismo.
11Me preguntaron eso en México, y me dijeron: “¿Qué acerca de Jesús?” Yo dije: “El no está muerto. El se levantó; El está vivo por los siglos de los siglos” ¿Ven? El no está muerto; El está viviendo. El resto de ellos han pasado al más allá, lo cual la Escritura dice que los que están allá no pueden venir aquí, y éstos que están aquí no pueden ir allá. Ningún hombre ha cruzado, o nunca lo hará. Así que eso lo concluye si el... Jesús así lo dijo.
12Pero nos damos cuenta que estas cosas están operando. Así que ahora, cada noche el Espíritu Santo está intentando traerles a Uds. aquí la Presencia de Su Ser, no la presencia de un hombre. Un hombre sólo puede humillarse él mismo; por medio de un don él puede someterse dentro de una cierta esfera del Espíritu, que puede abrirle a Dios a Uds. Pero nunca funcionará hasta que Uds. lo crean y lo acepten, entonces funcionará. ¿Ven?, si Uds. se sentaran allí y todos Uds.–todos Uds. estuvieran descreyendo, sin creer una Palabra de ello, nunca funcionaría.
13Jesús cuando fue a los Suyos, a Su propia región, El no pudo hacer muchas obras poderosas, debido a la incredulidad de ellos. Y si El no las pudo hacer en ese entonces, El no las puede hacer ahora, debido a la incredulidad. ¿Ven?, es su fe.
14Así que se requiere el Espíritu Santo, Uds. y yo juntos para traer a cumplimiento estas cosas: que permiten regocijarme, que le permiten a Uds. regocijarse, de que Dios está aquí, que cumple Su Palabra.
15Pero cuando el Espíritu Santo puede entrar en una reunión, cumpliendo exactamente por la Escritura lo que El dijo que acontecería en los últimos días, e ir a la audiencia como El lo hizo cuando El estuvo aquí, y discernir los mismísimos secretos de los corazones, y los pensamientos y las intenciones del corazón y de la mente, ¿cómo pudiera alguien dudar? ¿Ven? Ahí está un milagro perfecto, mayor que el de un milagro de un lisiado pudiendo caminar, porque es imposible que eso suceda sin un poder espiritual. Tiene que ser un poder espiritual para hacer eso. Así que... y entonces Uds. ven exactamente lo que la Biblia prometió y lo que ellos... lo que nosotros creemos. Es más milagro que gritar. ¿Ven? Es más milagro que hablar en lenguas. Pablo así lo dijo. Aun de los dones genuinos del Espíritu Santo de hablar en lenguas, es un milagro mayor que ése. Nosotros estamos en el último milagro. Es predicho de esa manera por la Biblia.
16Así que en esta noche... Uds. no tienen que esperar hasta mañana en la noche para venir por la fila para imponerles las manos. Ahora, la imposición de manos sobre Uds., no hará más a Uds., que el discernimiento de los pensamientos del corazón; no hará tanto para mí. Entonces Uds. simplemente pueden recibirlo, aférrense a ello, y es suyo. Ahora, Uds. créanlo con todo su corazón.
17Pero mañana en la noche, si Uds.... La Escritura dice: “Id por todo el mundo, predicad el Evangelio a toda criatura; estas señales seguirán a los que creen”. Todas las señales, y luego, al último, El dijo: “Si pusieren las manos sobre los enfermos, sanarán”. Eso es verdad. Ellos... los... Eso seguirá a los creyentes. Muy bien. Ahora, nosotros–nosotros somos creyentes, así que de esa manera tenemos noche tras noche la imposición de manos sobre los enfermos, y Dios ha obrado grandes milagros con ellos. Hemos tenido grandes milagros orando por los pañuelos. Hemos tenido grandes milagros con el discernimiento de los pensamientos del corazón. ¿Ven?, todo eso junto obra para la gloria de Dios. No es para el hombre; no es para la iglesia; es para la gloria de Dios: la gloria de Dios.
18Ahora, antes de abrir la Palabra ahora para la noche... Oh, podemos darle la vuelta a las páginas de esta manera, pero Dios tiene que abrirla; porque la Escritura no es de interpretación privada, pero el Espíritu Santo que escribió la Escritura es el intérprete. Así que inclinemos nuestros rostros ahora mientras oramos. ¿Y a cuántos les gustaría ser recordados en la oración, que les gustaría hacerlo saber con sus manos levantadas, cualquier cosa que sea? Oh Dios, mira. Todos nosotros estamos necesitados, ¿no es así? Yo también estoy necesitado, amigos. Yo tengo mis manos levantadas.
19Padre Celestial, humildemente y quietamente y reverentemente venimos a Tu gran augusta Presencia, sabiendo que antes de que alguna cosa acontezca, Tú estás aquí porque Tú prometiste estar. Tú dijiste, antes de que Tú te fueras: “Dondequiera que están dos o tres congregados en Mi Nombre, allí estaré en medio de ellos. Y si ellos se pusieren de acuerdo en una sola cosa, acerca de alguna cosa, y pidieren, ellos recibirán”. Señor, para traer Tu promesa a esto, la compra de Tu Sangre, yo pido que todo hombre, mujer o niño, que levantaron sus manos esta noche, Tú conoces sus corazones, que ellos reciban lo que están pidiendo. Concédelo, Señor.
20Somos un pueblo necesitado. Estamos andando en un mundo oscuro, con un gran enemigo Tuyo que nosotros no pudiéramos combatir contra él en lo absoluto si no fuera por Tu Espíritu Santo. Por lo tanto, estamos confiando, creyendo, y actuando en fe, que El irá delante de nosotros y limpiará el camino. Hay tantos peligros en el camino, puestos para nuestros pies fatigados, pero estamos tratando de seguir las huellas Sangrientas de El quien venció la muerte, el infierno y la sepultura.
21Guíanos en esta noche por medio de Tu Espíritu Santo, Señor, a las Palabras que deberían ser dichas; entonces dirige las Palabras al corazón que está necesitado de ellas. Entonces, Señor, que al fin de la reunión, al marcharnos a nuestros diferentes hogares, que nosotros podamos decir otra vez, como aquellos que vinieron de Emaús: “¿Qué no ardían nuestros corazones dentro de nosotros mientras El hablaba con nosotros por el camino?” Porque lo pedimos en el Nombre de Jesús y por Su amor. Amén.
22A Uds. que están anotando las Escrituras, abran conmigo ahora al Libro de 1 Reyes. Yo deseo leer una porción del versículo 17, mejor dicho, el capítulo 17. Ahora yo voy a empezar en el versículo 14, leer los versículos 14, 15 y 16 del capítulo 17 de 1 Reyes. Porque Jehová Dios de Israel ha dicho así: La harina de la tinaja no escaseará, ni el aceite de la vasija disminuirá, hasta el día... que Jehová haga llover sobre la faz de la tierra. Entonces ella fue e hizo como le dijo Elías; y comió él, y ella, y su casa, muchos días. Y la harina de la tinaja no escaseó, ni el aceite de la vasija menguó, conforme a la palabra que Jehová había dicho por Elías.
23Debe haber sido casi al amanecer cuando ella despertó. Ella volteó su cabeza fatigada sobre la almohada cuando ella oyó un lamento, un llantito al otro lado del cuarto. Y ella no había podido dormir en toda la noche; ella estuvo dándose vueltas por motivo de esta gran tragedia. El niñito había despertado otra vez, no habiendo dormido por más de veinte o treinta minutos, y yo puedo oír esta vocecita decir: “Mamá, ¿no irías afuera y mirarías en la despensa otra vez y verías si no hay sólo un pedacito de pan? Tengo tanta hambre. Yo no puedo dormir”.
24Y mientras ella miraba a su carita con las... sus pequeñas mejillas hundidas, y sus ojitos poniéndose amarillos, su cabello largo colgándole por dejar de cortárselo, su camisita de noche harapienta; las grandes lágrimas de los ojos de ella salpicaron su carita, mientras ella le daba palmaditas a él en la mejilla y dijo: “Querido, trata de dormirte y entiende”.
25Había habido tres años que no había habido lluvia en la tierra. Ella se arrodilló en el piso; puedo verla mientras ella clamaba a Dios; ella dijo: “Oh Señor Dios Jehová, Tú eres el Dios de nuestros padres, quien ha alimentado a Tus hijos y los ha cuidado a través de los años. Y yo he tratado de vivir fiel y recta para Ti, y ahora yo estoy aquí viendo a mi niñito llorando por algo de comer, y no hay nada para darle. Por muchas semanas ahora hemos estado racionándonos hasta llegar a una comida cada tres o cuatro días; y ahora todo se ha acabado, pero hay un puñadito de harina y sólo una cucharadita de aceite. Y yo estoy tratando de mantenerlos hasta el amanecer, para que no tengamos que morir mientras es de noche. Oh Dios, ¿qué he hecho? Yo, Tu sierva, he vivido fiel. Mi esposo pereció en batalla, en la batalla del Señor, y yo he sido una viuda por varios años ahora, y yo he tratado de vivir bien y guardar Tus mandamientos. Y si es mi hora de partir, me da igual; pero mi niñito, simplemente se me parte mi corazón en pedazos al oírlo pedir algo para comer, sin nada que darle”.
26Cuando ella terminó de orar, ella se levantó. El se había vuelto a dormir otra vez por unos cuantos momentos. Y ella tenía sus manos levantadas, y la bata harapienta que ella traía puesta estaba lista para deshacerse. Ella se fue hacia la ventana y miró afuera, y estaba casi para amanecer. Oh, estaba haciendo mucho calor.
27Los vientos calientes de juicio estaban soplando sobre una nación que se había olvidado de Dios. Eso era durante el reinado de Acab, el rey más perverso y cruel de Israel. Y él se había casado con una pecadora, Jezabel, la cual era una idólatra. Y un matrimonio mezclado como ese nunca tiene éxito; simplemente no puede ser; ya sea que la mujer se vuelve a la manera del hombre, o el hombre se vuelve a la manera de la mujer. Y ella era una mujercita muy atractiva, y Acab, sólo una clase de creyente tibio, había cedido a las ideas de ella y dijo: “Oh, pues, la religión no es nada para mí; yo soy un rey”. Y ya hacía tiempo que habían derribado los altares de Dios y levantado los altares de los Baales, o Baal, mejor dicho. Y el clamor había sido tanto en contra de la verdadera religión al grado que los ministros, bajo la gran tensión, habían cedido.
28Hace algún tiempo yo hice un comentario acerca de los ministros, o alguna cosa en este día, y un grupo se reunió conmigo y dijeron: “Hermano Branham, nuestras congregaciones simplemente nos presionan”. Eso es lo que lo causa; la congregación se irá si el ministro no los complace a ellos.
29Y ya por algún tiempo los ministros habían caído bajo el impacto del rey, debido a que el pecado fue permitido; no había límites. Es un buen cuadro de hoy en día por cuanto la nación había aprobado estas cosas; la gente quería ser popular. Ellos pensaron: “Mientras que la nación lo decía así, estaba bien”. De esa manera dicen hoy en día: “Mientras que la nación dice que está bien vender cerveza, entonces está bien beberla. Si la nación le permite a nuestras mujeres que anden mal vestidas en la calle, y la ley no las arresta, bueno, está bien hacerlo”. Eso pudiera estar bien para la nación, pero en los grandes libros de Dios Uds. son responsables y tendrán que dar cuenta delante de Dios. Pero ellos habían caído, y habían cedido bajo la carga.
30Y la nación estaba prosperando, y ellos pensaron que la prosperidad era una señal de que Dios estaba con ellos. Eso no es verdad del todo. Dios viene a Uds....
31Hay un viejo proverbio, un proverbio que deshonra a Dios, que dice que: “Dios ayuda a aquellos que se ayudan ellos mismos”. Eso es deshonroso para Dios. Dios ayuda a aquellos que no se pueden ayudar ellos mismos. El es Dios de aquellos que necesitan misericordia. Y El es un Dios misericordioso. Y ese proverbio que dice que: “El ayuda a aquellos que se ayudan ellos mismos”, si Uds. se pueden ayudar a sí mismos, Uds. no necesitan Su ayuda. Pero El ayuda a aquellos que no se pueden ayudar ellos mismos.
32Pero la nación había pensado, que mientras ellos estuvieran comiendo bien y estuvieran bien vestidos, que todo estaría bien.
33Pero todavía había uno que era chapado a la antigua, que creía que había un Dios que era chapado a la antigua, creía que había un Dios que cumplía Su Palabra, creía que el Dios de Abraham, Isaac y Jacob, era santo y requería re-... una completa rendición a Su santidad. Pero Jezabel y su grupo modernístico lo aborrecía a él. El era el pastor de ellos, pero ellos no lo creyeron. Así que él tuvo que esconderse para salvar su vida.
34Y Dios lo había enviado arriba a la montaña, y le dijo... le dio un mensaje, y le dijo: “Ve allá y dile a ese rey perverso: ‘ASI DICE EL SEÑOR’. No va a llover, ni aun el rocío caerá, hasta que tú llames por él”. Se lo puso en la boca de Elías para llamar la lluvia cuando fuera tiempo para ello, pero él tenía las llaves del cielo; él podía cerrarlo o abrirlo. Y El dijo: “Yo quiero que tú salgas del desierto, de este... al desierto, mejor dicho, de este caos. Sal de entre ellos. Tú les has predicado a ellos, y ellos no te escuchan a ti, y continuamente se están poniendo peor. Ve al desierto, y allá siéntate junto al arrollo de Querit, y Yo ya he ordenado a los cuervos que cuiden de ti. Oh, si la gente no quiere, Dios tiene cuervos que pueden hacerlo.
35Juan dijo: “Dios puede de estas piedras levantar hijos a Abraham”.
36Jesús dijo: “Si ellos se callaran, las piedras clamarán”.
37Dios puede hacer lo que El quiera. El dijo: “Yo he ordenado a los cuervos, y ellos te van a alimentar”. Y ellos le traían carne y pan.
38Alguien dijo una vez: “¿De dónde lo adquirieron, Hermano Branham?”
39Yo dije: “Yo no sé. La única cosa que sé es que ellos lo trajeron, lo obtuvieron del mismo lugar de donde Jesús lo tomó cuando El tomó cinco peces y... o cinco panes y dos peces, y alimentó a cinco mil. Vino de la misma mano creativa del Dios Todopoderoso”. Ellos le trajeron pan y pez, los cuervos bajaron y se lo dieron a Elías, y él se lo comió, y se agachó y bebió de la fuente. Dios estaba dándole descanso a Su profeta.
40Oh, estoy tan contento que Dios tiene un camino de escape. Y cuando ellos pensaron que él estaba loco: “Ese profeta anciano, un aguafiestas”, siempre tratando de quitar el gozo de sus fiestecitas felices que estaban teniendo, diciéndoles que era pecado. Y Dios... él siguiendo la comisión de Dios, subió a las montañas y se sentó en lo más alto, en el lugar más seco en el país. Pero Dios mantuvo el arroyo corriendo. Y ellos estaban allá abajo retorciendo sus lenguas por agua.
41Uds. saben, Dios tiene una manera para responder a la oración. Esta mujercita había vivido fiel. Ella no se había casado de nuevo; ella se iba a quedar soltera para encontrarse con su marido en la Gloria. Ella era una mujer honorable. Y por semanas la tinaja se había estado escaseando y escaseando, y ella continuamente orando, y todavía parecía que no había esperanza a la vista en ninguna parte.
42Uds. saben, de eso pudiéramos aprender una lección, que si Uds. han orado y cumplido todos los requisitos que Dios quiere que Uds. cumplan, y todavía El está en silencio, El no dice nada, y sin embargo, Uds. han cumplido los requisitos, ahora ¿qué sucede entonces? Si Uds. saben que Uds. han cumplido Sus requisitos y Uds. han hecho todo lo que saben hacer, entonces la fe no fluctúa, sólo se queda quieta y piensa positivamente. La fe se aferra eternamente alrededor de la Roca de las Edades, y no se mueve.
43Ese gran personaje llamado fe... Yo frecuentemente he dicho: “La fe tiene pelo en el pecho”. Cuando ella habla, todo lo demás se calla. Cuando la fe dice: “Cállate”, entonces todo se calla, porque es el patrón.
44Y ella había cumplido todo requisito. Ella había vivido limpia; ella había vivido decentemente; ella había vivido honorablemente, y ella había cumplido todos los requisitos de Dios. Pero parecía que El estaba silente. Dios hace eso algunas veces para probarlo a uno para ver qué clase de reacción uno tendrá. No lo olvide.
45Si Uds. pasan por la plataforma, se ora por Uds., y se les imponen las manos, y parece que nada sucede, eso no detiene la fe ni un poquito; Uds. han cumplido los requisitos de Dios. Ahora, si Uds. los han cumplido... Ahora, si Uds. se están reprimiendo de recibir a Dios, Uds. saben que su corazón les condena. Y sabemos: “Si nuestro corazón no nos condena entonces tenemos...” Ahora, pero si nuestro corazón nos condena, no hay necesidad de pasar por la plataforma; no hay necesidad de pedirle nada a Dios, porque Uds. no tienen fe para recibirlo. Pero cuando Uds. han cumplido todo requisito que Dios requiere, entonces la fe sale allí y dice: “Dios es Dios. Yo he cumplido los requisitos”.
46La Escritura dice: “Los que esperan a Jehová tendrán nuevas fuerzas; levantarán alas como águilas; correrán, y no se cansarán; caminarán, y no se fatigarán”. Como dice el canto: “Enséñame, Señor. Oh, enséñame, Señor, cómo esperar”. Que pueda lavar mi alma en la Sangre del Calvario, y cumpla todo requisito, que queme todos los puentes alrededor, y diga: “Ahora, Señor, nada en mis manos traigo, simplemente a Tu cruz me apego. Tú lo prometiste, Señor”. Esa es la clase de condición... esa es la razón que la gente piensa que me gusta estar solo. Pero en el cuarto, o allá al lado del desierto, esa es en la condición a la que uno tiene que entrar antes que uno venga a este púlpito aquí. Porque Satanás siempre está tirando pequeños diablillos para tratar de perturbar algo. Y uno tiene que estar correcto, aferrándose a la cruz, no confiando en su propia habilidad, en sus propios pensamientos, pero sólo apoyándose en los brazos Eternos. No reclamando inteligencia, no reclamando una mente de sí mismo, Uds. sólo se están abriendo y permitiéndole al Espíritu Santo hablar. Esa es la condición que Dios quiere a Su Iglesia. Entre en esa condición.
47Dios lo prueba a uno. Todo hijo que viene a Dios primero debe ser probado, castigado, para ver si él puede soportar el castigo. Si nosotros nos acercamos y decimos: “Yo creo que Jesucristo es el Hijo de Dios, que El murió por mis pecados y resucitó al tercer día. “El fue herido por mis rebeliones, molido por nuestros pecados, el castigo de nuestra paz fue sobre El, y por Su llaga yo soy curado”. Cuando Uds. dicen que con haber confesado... Todos sus pecados y sus iniquidades, y sus habilidades, y todo lo que Uds. tienen, puesto en el altar... Entonces sin nada en su mano, Satanás les va a disparar todo dardo a Uds. que él pueda. Pero entonces si Uds. se apartan de eso y dicen: “Bueno, quizás yo no fui salvo; quizás yo no fui sanado”, entonces se apartan de eso, la Biblia dice que Uds. son hijos ilegítimos y no los hijos de Dios.
48Dios prueba a todo hijo de Abraham como El lo hizo con Abraham, porque somos simiente de Abraham. Por estar muertos en Cristo, somos simiente de Abraham y somos herederos según la promesa. Simiente de Abraham, ese es el espíritu que Abraham tenía. A él se la había dado la promesa. Y si nuestro padre confió en Dios y tomó una promesa, una imposibilidad, y se aferró a ella por veinticinco años antes que aún fuera manifestada, fortaleciéndose todo el tiempo, su simiente es exactamente como el padre. No importa qué suceda cuando se ora por nosotros, queda concluido. Cuando quitamos todo del camino, cumplimos todos los requisitos, quitamos todo del camino, entonces pídanle a Dios, y párense allí sabiendo que van a recibirlo.
49Dios probó a Job así. Cuando Job pidió misericordia, ofreció un sacrificio por sus hijos, la única cosa que ese profeta tenía era un holocausto, pero era todo lo que Dios requería.
50Dios no requiere educación y mucha tontería; El requiere un corazón rendido a Su voluntad. El no le pide que se vista de una cierta manera, o–o que pase por ciertas cosas, o a... o salir de ciertos colegios o títulos. El pide un espíritu quebrantado, contrito y humilde, y un corazón dispuesto para recibirlo a El.
51El probó a Job, y para ver qué clase de reacción El encontraría en él. Pero cuando El le quitó sus ovejas, y le quitó sus bueyes, y le quitó sus camellos, y le quitó sus hijos: “Yo veré lo que Job dice ahora”.
52Y él dijo: “Jehová dio y Jehová quitó, sea el Nombre de Jehová bendito”.
53El encontró que lo que El le había dicho a Satanás lo tenía en Job: “Nadie como él, en la tierra”.
54Entonces los truenos comenzaron a rugir, los relámpagos comenzaron a destellar. El Espíritu vino sobre el profeta, y él clamó: “Yo sé que mi Redentor vive, y en los últimos días El se levantará sobre el polvo. Aunque los gusanos de la piel destruyan este cuerpo, aún en mi carne he de ver a Dios; al cual veré por mí mismo, mis ojos lo verán, y no otro”.
55El probó a los jóvenes hebreos para ver qué clase de reacción ellos tendrían. Ellos confesaron entre los paganos que había un Dios Vivo, que existía un Jehová Dios, y que El era el Dios del cielo y el Dios de la tierra, y que El tenía toda alma en Su mano. Así que Dios permitió que ellos fueran probados. Y ellos habían cumplido todos los requisitos; ellos se habían preparado en oración y habían quitado todo del camino. Y ellos no se iban a inclinar a la imagen del rey. Y él calentó el horno siete veces más caliente de lo que estaba. Y sin duda que Satanás estaba tratando de decirles: “Este es el fin del camino”. A mí me gusta de la manera que hablaron: “Nuestro Dios puede librarnos de este horno de fuego; pero no obstante, si El no lo hace, no quebrantaremos los mandamientos de Dios. Permaneceremos fieles. Que nuestra fe se oiga a través de los años por venir, que nos quedamos fieles a la promesa de Dios”.
56“Mi Dios es capaz de sanarme de esto”. O: “Mi Dios es capaz de sacarme de esta silla de ruedas. Mi Dios es capaz de hacer esto. Pero yo lo he aceptado a El como mi Sanador. Yo he confesado mis pecados (mi incredulidad) y confesé que yo creo que El es mi Sanador. Que venga, que pase lo que pase. Si yo no estoy sano hoy, estaré mañana; si no estoy mañana, estaré el próximo año. Jehová dio y Jehová quitó; sea el Nombre de Jehová bendito”.
57Oh, allí estaba. Y cuando ellos entraron en el horno de fuego, bajo una lucha, bajo una prueba, ellos se mantuvieron fieles hasta el fin. Pero Dios estuvo allí precisamente en la fracción de un momento, y El los libró. Ellos sabían que estaban preparados en oración; sus pecados habían sido confesados. Ellos sabían que habían cumplido todo requisito, y sin embargo, El parecía estar en silencio. El sólo está en silencio para probarlo a Ud., para ver realmente lo que Ud. es, qué es lo que está dentro de Ud., ver si Ud. lo dice en serio de su corazón lo que Ud. está diciendo con sus labios. Que eso penetre profundo. Nosotros podemos decirlo con nuestros labios, pero ¿es nuestro corazón diciéndolo?
58Ahora, cuando esta mujercita sabía que había cumplido todos estos requisitos, y todavía Dios estaba en silencio, parecía que El no se interesaba por ella, que a El no le interesaba si ella vivía o moría. Pero todo el tiempo Dios estaba obrando. Ella no sabía al respecto, pero Dios le había dicho a Elías. El secó el arroyo, extendió Su mano, y detuvo el arroyo para que no corriera. Y Elías dijo: “Señor, ¿por qué se detuvo?”
59El dijo: “Yo he ordenado a una mujer viuda que te sustente”. El ya le había ordenado a ella; ella no lo sabía.
60El pudiera haber ordenado para Ud. un testimonio de su sanidad; pueda que Ud. no lo sepa, pero sólo permanezca firme. Cuando Ud. está seguro que Ud. ha cumplido todos los requisitos, cuando Ud. sabe que Ud. ha hecho todo lo que Ud. sabe hacer y Ud. se ha postrado delante de Dios, solamente hay una cosa que hacer: es entonces agarrarse de Su promesa. ¡Quedarse allí! Dios prometió responder; El lo hará. Ud. no sabe lo que El ha ordenado, a qué ángel, o qué hacer. Pudiera ser esta noche, antes que el servicio de sanidad comience mañana en la noche. Dios pudiera ver su condición hoy; El pudiera haber oído su oración.
61Yo me sentí tan mal por estas personas sordomudas. Yo quería poner manos sobre ellos y orar por ellos, y empecé... me detuve anoche, pero yo dije que no estaría bien con el resto de ellos. Pero ¿cómo sé si en alguna parte que el silencioso Dios, quien conoce el corazón... estas personas han cumplido el requisito de Dios, y ellos están listos, y hay un Angel aquí esta noche para librarlos de toda su aflicción? ¿Cómo lo sé yo? Dios pudiera haber mandado la liberación de ellos en esta noche. Ya sea que yo ore por los enfermos, o no, ¡ellos la obtendrán porque Dios lo ha requerido! Esté cierto de Dios, y entonces manténgase firme, cumpla Sus requisitos. Dios sabe cómo hacer las cosas que son correctas, sabe cómo hacerlo de la manera correcta.
62Ahora, es una cosa muy extraña que Dios enviara Su profeta a la casa de una mujer viuda. ¡Qué lugar! Pero ella debe haber sido una verdadera mujer virtuosa, o El nunca hubiera enviado a Su profeta allí. Oh, si una persona era digna, tendría que ser una persona digna para hospedar a un hombre como Elías.
63Uds. recuerdan, fue Zacarías, en su casa, que había sido leal y verdadero, esperando en Dios que les diera un niño, y el ángel Gabriel, vino a la casa. Fue a la virgen María, quien vivió limpia y pura, y esperando una promesa de Dios, que El envió un ángel.
64Cómo podemos corretear con el mundo y coquetear con el mundo, y entonces esperar ver ángeles y que se hagan milagros, está fuera del programa de Dios. Uds. deben vivir correctamente. Limpien la casa; limpien sus hábitos; limpien las cosas del mundo; desháganse de sus barajas y su asociación mundana; prepárense, y luego el Angel de Dios puede hablar y decir: “No temas; Yo soy”. Entonces cosas acontecen. Pero él...
65La mujercita estaba allá orando, no sabiendo que bajando la montaña venía el profeta. El había tenido una visión adónde ir. Dios no guía a Su pueblo a ciegas; El les dice adónde van a ir. El estaba mirando a la ciudad. Oh, era terrible. La gente se estaba muriendo de hambre, y clamando por agua, y gente hambrienta... Es un reflejo de inmoralidad. Es un reflejo de pecado.
66Y a esta nación le va a ir mal por eso. Las balanzas, aun la ley de la naturaleza no lo permitiría así, cuando estamos–cuando estamos gastando dinero con una vida desenfrenada, y la mitad del mundo muriéndose de hambre (y todos ellos son seres humanos por los cuales murió Cristo).
67Esa es la razón que los campos misioneros están en mi corazón. Uds. tienen ministros maravillosos aquí en Phoenix, y por todo alrededor de los Estados Unidos y lugares, iglesias en cada esquina, grandes hombres de Dios, servicios de sanidad, grandes hombres como Oral Roberts y otros grandes hombres predicando. Y hay gente allá, muriendo por millares cada día, que nunca oyeron del Nombre de Jesús. Negritos pobres, sucios y hambrientos, muy allá en Africa y allá en India, personas menuditas tiradas en la calle, muriéndose, ni siquiera saben lo que “Dios” significa. Y entonces nosotros acá discutiendo acerca de nuestras pequeñas diferencias de creencia religiosa. Oh, no es exactamente lo correcto; yo no creo amigos, si está en su corazón ver eso.
68Ahora, fíjense, esta pobre mujercita, después de que ella miró hacia afuera por la ventana y vio que era cerca del amanecer, no tenía la menor idea de lo que estaba esperándole a ella. Ella estaba pensando que era la muerte para ella y para su muchachito. Así que ahora, mientras ella dormía. Sólo mirémosla por unos cuantos minutos. Ella va, después de que ella ha orado, y lo acaricia, apartando su pelo de sus ojos, y dijo: “Querido muchachito, tú te pareces tanto a tu precioso santo papá. Cómo él confió en Dios. Cómo él dio su vida por la causa de Israel, afuera en el campo de batalla, y tú te pareces tanto a él. Y cariño, yo no sé por qué el inocente sufre con el culpable, pero sufre”.
69Esta nación... Los Cristianos sufrirán debido a la injusticia en la política... Hace que la nación entera sufra.
70Ahora yo la puedo ver a ella entrar y decir: “Yo prepararé una pequeña torta ahora. Yo tengo sólo lo suficiente que quedó para una pequeña torta de– de pan y cuando la comamos, entonces moriremos”. Así que ella entra al cuarto, y saca la harina de la tinaja de la harina. Yo puedo verla sólo sacándole el polvo con esa manita huesuda, mientras ella golpea por encima de la pequeña tinaja en la que estaba: golpeándola, sacando todito el polvo, y ella finalmente obtuvo sólo lo suficiente para una torta, y va a la pequeña botija y la levanta vaciando todito el aceite de ella, como una cucharada.
71Ahora, la harina, todas esas cosas tienen un significado. La harina representó a Cristo. Cristo era la comida ofrecida. Cuando ellos molían la harina para la ofrenda mecida, para Cristo, lo cual era Cristo en la ofrenda mecida en el Antiguo Testamento, ellos la molían con un cierto tipo de piedra para moler, que cada pedacito de harina debería ser cortado exactamente igual, porque Jesucristo es el mismo ayer, hoy, y por los siglos.
72Uds. recuerdan cuando algunas de las escuelas allá no sabían la diferencia entre calabazas y chícharos, y echaron algunas calabazas silvestres en una olla de chícharos para cocinar, y ellos clamaron: “Hay muerte en la olla”.
73Elías tomó un puñado de harina, la echó en la olla, y dijo: “Coman” ¿Qué hizo la harina? La harina en la olla lo cambió de muerte a vida, de una fuente de muerte a una fuente de vida.
74Esa es la misma cosa que es en esta noche, cuando hay muerte en su vaso. Cristo derramado en su vaso, ¡lo trae de muerte a Vida! Cristo hace la diferencia. Viniendo dentro del corazón humano, oh, El da una paz que sobrepasa todo entendimiento. Y también da Vida Eterna: “El que cree en el Hijo tiene Vida Eterna, y nunca morirá”.
75Ahora, ella cogió la harina, la cual representó a Cristo. Y Cristo es la Palabra. “En el principio era la Palabra; la Palabra era con Dios, y la Palabra era Dios. Y la Palabra fue hecha carne y habitó entre nosotros”. Cristo, la comida ofrecida. Entonces ella fue y cogió el aceite. Y el aceite representa el Espíritu. Así que juntó la Palabra y el Espíritu y comenzó a mezclarlos.
76Oh, algo tiene que suceder cuando eso acontece. Que sea en esta noche que la Palabra que yo estoy predicando caiga dentro de su corazón. Entonces permitan que el Espíritu Santo entre allí y empiece a mezclar Eso. Observe qué acontece cuando Ud. junta la Palabra y el Espíritu. Jesús le dijo a la mujer en el pozo: “Mujer, te digo, la hora viene y ahora es, cuando Dios requiere adoración en el Espíritu y en la Verdad”. Y El es la Verdad.
77La harina... Miren lo que ella hizo, ella mezcló juntos la Palabra y el Espíritu. Mucha gente tiene el Espíritu sin la Palabra; algunos tienen la Palabra sin el Espíritu. Pero Uds. tómenlos, pónganlos a ambos correctamente en sus lugares, y vendrá una torta en camino. Hay algo formándose.
78Pobre viudita no sabía lo que estaba haciendo, pero Dios le dijo a Elías: “Yo le he ordenado a ella”.
79Y Elías en su camino sobre el empedrado, venía a ver que su visión fuera cumplida en alguna parte. Y ella está parada allí, se está limpiando las lágrimas con su manga andrajosa, y diciendo: “Oh Jehová Dios, mi fe nunca ha fallado, y ella no fallará. De alguna manera u de la otra, yo no sé cómo es todo esto, pero somos enseñados que todas las cosas ayudan para bien”. Ella mezcló esta comidita; ella tuvo la tortita toda preparada y amasada. Ella dijo: “Ahora es tiempo que yo salga a coger algo de leña”. Ella va hacia atrás y abre la puerta, y dijo: “Oh Señor, ese pobre vientrecito hambriento acostado allí, y yo no he comido por dos o tres semanas. Yo le he dado a él mi pedacito de torta”.
80Esa es una madre, el amor de una madre por su bebé. No hay nada como eso, sólo el amor de Dios. “Una madre puede olvidarse de lo que dio a luz, pero Yo nunca puedo olvidarme de ti. Sus nombres están esculpidos en las palmas de Mi mano”. ¿Cómo puede El olvidarse de Uds.? Yo nunca te desampararé, o nunca te dejaré. Yo estaré con vosotros siempre, aun hasta el fin del mundo”.
81Allí ella mira a su bebé; quizás ella se regresó sigilosamente y le besó su frentecita, por si ella se desmayaba y moría allá afuera. Ella salió. Y apenas empieza a más o menos... el sol empieza a salir sobre las colinas de Judea. Y ella mira al sol que empieza a asomarse. Muy allá en la calle ella oye maldecir y un alboroto. Y ella sale al patio, y fíjense, ella recoge dos leños, no una brazada, dos leños. ¿Qué es? La “Cruz”.
82Ahora, cualquiera sabe, cualquiera de mis amigos indios aquí saben, o cualquier cazador, la manera correcta de hacer un fuego que dure, es cruzar dos leños, dos troncos, encenderlos en el medio, y sólo continuar empujando los extremos hacia adentro. Durará toda la noche. Muchas veces yo me he acostado en el campo con dos leños no más grandes que eso, y me mantengo caliente toda la noche, sólo lo suficiente para mantenerme caliente, manteniéndolo allí en el centro de ello.
83Ahora ¿qué va a hacer ella? Encender estos dos leños. Y la Palabra y el Espíritu son traídos a un sacrificio de sí mismo en la cruz, lista para el deber, lista para la vida. Poniendo la Palabra y el Espíritu, esa es la fe de ella en la Palabra de Dios por el Espíritu Santo, dirigiéndose ella misma a sacrificar todo a la cruz. Y cuando ella cogió el leño bajo su brazo, dos de ellos, y emprendió su regreso, ella se regresó, y allí había una voz que vino de la puerta: “Señora”.
84Un poco antes de eso, un anciano, quizás calvo, y con canas colgándole en su barba, y su cabello colgándole, y una pequeña vara en su mano, una piel vieja de oveja o algo envuelta alrededor de él, caminando por la calle, diciendo: “Señor, es un cierto cerquito blanco. Habrá una encantadora mujer joven (ella debe de haber sido joven; el muchacho estaba joven.) afuera en el patio. Tú me dijiste que era la viuda que me iba a alimentar. Ahora, ¿dónde está ella? Yo seguiré caminando”. El Espíritu lo guía de esta manera, entonces hace que se dé la vuelta. Oh, es tan maravilloso. Los hijos de Dios son guiados por el Espíritu de Dios. No importa qué tan ridículo suene, ellos son guiados. Ella va... El va de una calle a la otra, va de una calle a la otra. Después de un rato, el Espíritu le dijo: “Mira a tu derecha”.
85Y él mira así alrededor, así como El lo hace en la plataforma, noche tras noche. ¡Oh, Dios todavía es el mismo! “Mira a tu derecha, a tu izquierda, hay alguien orando quien lo necesita”.
86Y él miró a su derecha. “Oye, allí está el cerquito blanco. Eso es exactamente correcto. Yo simplemente no me moveré de aquí, porque allí está ese árbol. Allí está todo de la manera que yo lo vi en la visión. La puerta se abre, una mujercita delgada sale.
87Ahora, recuerden, ella sólo va a recoger dos leños. Ella no podía haber recogido tres; se necesitan dos para hacer la cruz. Ella recogió dos leños y los puso en su brazo, y ella se regresó pensando: “Yo tendré la torta hecha cuando mi hijito despierte. Y entonces yo lo alimentaré a él; yo misma no comeré nada. Y yo pondré a mi muchachito en mis brazos, y allí nos sentaremos y moriremos”. Y ella caminó hacia adentro de la casa.
88Ella oyó una voz extraña al otro lado de la puerta del cerco, dijo: “Mujer, ¿me traerías sólo un poco de agua en un vaso?
89Y ella volteó, y ella pensó: “Allí está parado un hombre amable a la puerta del cerco”. Ella lo miró a él atentamente, y quizás limpió las lágrimas de sus ojos; todavía era muy temprano. Uds. saben, Dios hace cosas tan extrañas. Ella estaba dispuesta a sacrificarse. El agua era una cosa tan escasa; no había llovido por tres años y seis meses.
90“¿Me traerías... ?” Quizás Dios le dijo a él que dijera eso, para ver lo que ella haría, probando su reacción. “¿Me traerías sólo un poquito de agua en un vaso?”
91Y ella lo miró a él. “El suena diferente. Hay algo acerca del anciano por lo cual me compadezco”.
92Cualquier creyente en Dios compartirá sin límitarse con otros. Sí. Eso es una cosa que tiene la gente Pentecostal; ellos se quitarán la camisa de su espalda para darla por la causa. Eso es correcto. Es la verdad. Esa es una gran cosa, una de las cosas más grandes de ellos. Ellos son los más grandes donadores en el mundo, porque ellos saben que estos bienes terrenales no llegan a nada. Ellos ponen sus tesoros arriba en el Cielo, porque ellos subirán allá uno de estos días.
93Y así que esta mujer... ella dijo: “Yo sólo compartiré mi agua. Nos vamos a morir, así que yo sacrificaré mi vaso de agua; yo se lo daré al amable caballero anciano parado allí, porque se mira sediento y cansado”. Ella dijo: “Yo lo traeré”. Y ella empezó a caminar.
94Y otra vez ella oyó una voz, dijo: “Y en tu otra mano, ¿me traerías un bocadito de pan?” Oh, hermano, ahora, ¿ahora qué?
95Su última esperanza para la vida de su niño, la última esperanza que ellos tenían, y el pan desaparecería, el aceite desaparecería, todo desaparecería ahora. Pero miró hacia atrás, y se preguntó; ella dijo: “Yo sólo tengo un poquito de harina que queda en una tinaja. Yo sólo tengo suficiente aceite con el que la he humedecido, y ya la he preparado, o, la he mezclado. (Yo tengo la Palabra y el Espíritu mezclados juntos allí. Yo tengo la cruz aquí para ponerla sobre ella, para hacerla una torta para dar Vida.)” Y eso es cuando el Espíritu y la Palabra se unen en la cruz, hace un pan de Vida para Ud. Eso es correcto. “Y yo los tengo juntos, y ahora voy a cocerla, y dársela a mi pequeño niño moribundo allí adentro, que ha llorado toda la noche por algo de comer, yo se la tengo–tengo que dar a él. Yo voy a sacrificar la mía, y yo–yo voy a dársela a él. Y entonces yo lo tomaré en mis brazos, y ambos esperaremos la muerte”.
96El dijo: “Pero tú hazme una pequeña primero”. ¿No es eso extraño que un hombre le pediría a una mujer viuda, muriéndose, por el último bocadito de harina que ella tenía en la casa, con un niño muriéndose? Dios hace cosas tan extrañas. Dijo: “Hazme una pequeña primero”.
97Ella había leído: “Sabes, la Biblia dice que nosotros hemos hospedado extranjeros. Hemos hospedado extranjeros; ellos eran ángeles, no sabiendo lo que estábamos haciendo. Bueno”, dijo ella, “Yo lo haré”.
98Y ella volteó, él dijo: “Porque... ” Oh, hermano. Ahí estaba, la consolación más grande que un creyente haya escuchado: “Porque ASI DICE EL SEÑOR... ” Esa es la Palabra que ella estaba esperando. “ASI DICE EL SEÑOR: ‘La tinaja no escaseará, ni la vasija se secará, hasta el día que Dios envíe lluvia sobre la tierra’”.
99¿Qué tomamos de allí? “Buscad primeramente el Reino de Dios, y Su justicia, todas las otras cosas serán añadidas”. “¿Cómo sé, Hermano Branham? ¿Cómo sé?” La única cosa que sé: ponga primero a Dios y quite todo. Sacrifique; mezcle el aceite, mezcle la–la Palabra y el Espíritu juntos, y póstrese Ud. mismo sobre la Cruz, y diga: “Heme aquí, Señor”. Ponga primero a Dios en todo.
100“Porque ASI DICE EL SEÑOR: ‘La vasija no se secará, ni la tinaja se escaseará, hasta el día que el Señor Dios envíe lluvia sobre la tierra’”. Ella sabía entonces que era el profeta de Dios hablándole a ella. Oh, cómo su corazón debió haber saltado. Ella corrió adentro e hizo esa tortita y se la trajo a él con el agua, la mano temblorosa sobre esas mejillas hundidas; ella sabía que Dios había venido al rescate, debido al pedacito de pan.
101Oh, Ud. sólo tome esa pequeña promesa de Dios, y arregle todo, y quítelo del camino; observe lo que acontece. Quite toda incredulidad del corazón. Sólo tome esa pequeña fe que Ud. tiene, y póngala sobre la cruz, y diga: “Esto es todo lo que tengo, Señor. Tómalo”; observe convertirse a: “ASI DICE EL SEÑOR”. Oh, El es el mismo hoy como siempre lo fue. Eso era lo que ella estaba esperando.
102Quizás se mire terriblemente oscuro ahora, pero, Uds. saben, algunas veces somos enseñados (y yo prediqué sobre ello, la otra noche), siempre está más oscuro antes del día. Es en la hora más oscura de la noche cuando la estrella de la mañana resplandece; está reflejando la venida del sol.
103En Alemania ellos tienen una fotografía, ellos le llaman la fotografía de la Nube. Es–es una competencia a este gran cuadro de la crucifixión en el... en Forest Lawn en Los Angeles (la gran fotografía es tan ancha como lo ancho de este edificio; ellos tuvieron que construir un edificio alrededor de la fotografía; muchos de Uds. la han visto). Pero ésta en Alemania es llamada el Angel... o: “El Día de la Nube”, yo creo que es llamada. Y cuando Ud. se aparta a una distancia de ella y la mira, oh, se mira espantosa, se miran como nubes furiosas mezclándose una con la otra, así, mientras las luces se reflejan en ella. Y se mira como que las nubes se están moviendo, de la manera que la fotografía está hecha para reflejar las luces, la hacen ver como la nube, una tormenta furiosa que viene para despedazar todo. Y entonces a uno se le es dicho por el guía: “Acérquese, y sólo manténgase observándola”. Y cuando uno llega a estar muy cerca a ella, no son nubes, son las alas de ángeles aleteando juntas, regocijándose. Es una bendición disfrazada.
104Quizás sus enfermedades esta noche, quizás su sacrificio para venir aquí, era sólo una bendición disfrazada. Los Angeles de Dios están aquí presentes para juntar sus alas y regocijarse, porque está escrito en la Escritura que: “Los Angeles del Cielo se regocijan cuando un pecador se arrepiente”. Piensen en eso. Porque ASI DICE EL SEÑOR: “Jesucristo es el mismo ayer, hoy, y por los siglos”. Su gracia no puede agotarse. Y El está dispuesto a darles a Uds. cualquier cosa que sus corazones desean.
105Ahora oremos por un momento. Mientras tenemos nuestros rostros inclinados en oración, y yo espero que Uds. permanezcan en una actitud de oración. ¿Hay alguien aquí ahora (con sus ojos cerrados y sus rostros inclinados hacia el polvo de donde Uds. fueron sacados, y si Jesús tarda, Uds. estarán regresando al polvo, y Uds. no son salvos), levantarían sólo su mano, sólo eso, y diría: “Hermano Branham, mi vida ha sido una miseria también, y yo no soy salvo; recuérdeme en sus oraciones esta noche, hermano? Yo levantaré mi mano”. ¿Está esa persona aquí, muchacho, muchacha, hombre o mujer, que no es salvo? Yo no voy a pedirles algo más, sólo que levanten su mano ahora para que yo pueda orar por Uds.
106A mi derecha, Dios les bendiga. Dios les bendiga. Dios les bendiga, y a Ud. y a Ud. En alguna otra parte, muy allá en la parte de atrás, en alguna parte aquí en la fila de en medio, sólo levanten su mano. Nadie esté mirando, sólo permitan que yo y el Espíritu Santo miremos. Ahora, Dios les bendiga. Dios les bendiga. Eso es bueno.
107¿Alguien más en las filas de en medio? Levante su mano, diga: “Hermano Branham, yo no soy un Cristiano; yo–yo he cansado tanto al Espíritu Santo que se ha apartado de mí al grado que El ya no me molesta. Pero, realmente, yo sé que estoy mal. Yo sé que nunca he sido nacido de nuevo del Espíritu Santo. Yo sé que yo–yo no soy digno. Yo no tengo nada... yo no he confesado todas mis cosas. Yo no he cumplido con todos los requisitos de Dios”.
108Quizás Ud. está enfermo. No le hará ningún bien hasta que Ud. cumpla los requisitos de Dios. “Hermano Branham, yo he confesado el Cristianismo por mucho tiempo, pero verdaderamente yo siempre he dudado la sanidad Divina. Yo como que–como que me he preguntado si el Espíritu Santo estaba correcto”. Oh, hermana querida, o hermano querido, Ud. nunca puede obtener nada de Dios de esa manera. No. Ud. tiene que cumplir todo requisito, y luego estar seguro que Ud. está bien con Dios. Luego tome Su promesa y aférrese a ella.
109A mi izquierda, ¿habría alguno por allí? Alguno de Uds. jóvenes allá atrás, igualmente, si Ud. no es un Cristiano, levante su mano y diga: “Recuérdeme, Hermano Branham”. Dios le bendiga; yo veo su mano, muy allá atrás. Y atrás en la parte de atrás, la veo a Ud., señora; aquí atrás, sí. Allá, por acá, sí, la niñita que... Sí, el Señor los bendiga a todos allá. Eso es bueno.
110Ahora, yo les prometí a Uds. aquí, que es todo lo que les pediría, sólo levantar sus manos. Ahora vamos a orar. Y antes que hagamos esto ahora (después que tenemos a los pecadores con sus manos levantadas, algunos veinte o treinta), ¿cuántos están enfermos, levantarían sus manos y dirían: “Recuérdeme, Hermano Branham, en sus oraciones, que Dios tenga misericordia de mí y me sane”? Yo creo que hay doscientos o más de ellos. Muy bien. Oremos.
111Nuestro Padre Celestial, es tan grato venir a Ti con estas peticiones, a... [Espacio en blanco en la cinta–Ed.]. “... y a Mí, Yo soy Tu Creador”. Y ellos levantaron su mano; entonces eso demuestra que el Espíritu es más grande que la ciencia. Padre, Tú dijiste: “Ninguno puede venir a Mí, si mi Padre no le trajere primero. Y todo el que a Mí viene, Yo les daré Vida Eterna”. Ahora, ellos son Tuyos, Señor. Dales Vida, ahora mismo, en donde ellos están sentados en sus asientos. Que ellos tengan Vida Eterna. Que Tú los levantes en el día postrero; preséntalos al Padre Dios del Cielo como joyas en la corona de la Iglesia. Concédelo, Padre.
112Yo ruego por éstos que están enfermos y afligidos. Muchas de sus manos fueron levantadas esta noche, debido a que ellos vieron que una mujer verdaderamente necesitaba a Dios; ella vio esas horas cruciales viniendo. Sin duda que hay muchos de ésos aquí de esa misma manera, que van a morir; pero Dios ya ordenó a sus profetas; y todo está bien. Obrará exactamente bien. Si están seguros que todo está bien, entonces ellos están seguros de Dios. Ellos están seguros que El guarda Su promesa. Entonces, Padre, oramos que Tú lidies con ellos en esta noche, como a Tus amados hijos enfermos; y sanarás sus aflicciones, y les darás poder y gracia y fe. Hazlo, Padre.
113Bendice a todos los ministros que están aquí esta noche, a tus preciosos profetas. Oramos que Tú los unjas, Señor, y que ellos sean aquellos quienes bendecirán los hogares de estas personas, que haya pan de Vida en sus hogares mientras ellos vivan. Que su vasija nunca se seque, ni que las tinajas estén vacías. Que haya pan espiritual en cada iglesia por toda esta tierra, Señor, que alimentará a los hambrientos que están necesitados. Concédelo, Señor.
114Te amamos. Y sabemos que Tú nos amaste primero, porque cuando todavía éramos pecadores, Cristo murió por nosotros, el Inocente por el culpable, para ser la propiciación por nuestros pecados, para reconciliarnos de regreso a Dios cuando estábamos perdidos y muertos, sin Dios o Su Hijo, desde el huerto del Edén, desde que las transgresiones de nuestros padres nos trajeron al caos de pecado. Y Jesús nos amó tanto que El vino por la voluntad de Dios y nos redimió de regreso a Dios, por medio de la ofrenda de Su propia Vida en el Calvario. Gracias a Ti, Padre, por toda Tu bondad.
115Estamos viviendo en las sombras del tiempo del fin. Quizás no haya una noche mañana. Yo no sé, Señor; eso depende de Ti. Pero mientras todavía es posible que alguien pudiera entrar esta noche, Padre, yo ruego que Tú envíes el Espíritu Santo.
116Tú dijiste: “Como fue en los días de Sodoma, así será en la Venida del Hijo del Hombre”. En los días de Sodoma ellos tenían tres clases de gente: el pecador, el miembro tibio de iglesia, y el Elegido (llamado fuera): sodomitas, y lotitas y los Abrahamitas llamados fuera del mundo. Los sodomitas recibieron a dos ministros con un gran mensaje. Y el grupo de Abraham recibió una señal, y la señal era un Hombre con polvo en Su ropa, quien conocía a Abraham, siendo un Extranjero, conocía a su esposa, Sara, cuál era su nombre; y le dijo a Abraham, con Su espalda volteada hacia la tienda donde estaba Sara, “¿Por qué se rió Sara?” Oh Dios, que la iglesia despierte y vea. Como Jesús dijo: “Como fue en los días de Sodoma, así será en la Venida del Hijo del Hombre”: ese mismo Dios aparecería en la carne de Su Iglesia, y mostraría la misma señal. Concédelo, Señor, otra vez en esta noche. Pedimos en el Nombre de Jesús. Amén. Yo le amo, yo le amo, (ahora, sólo adórenle a El dulcemente en el Espíritu), Porque El a mí me amó, Y me compró mi salvación Allá en la cruz.
117Oh, después de un mensaje, ¿no se sienten todos restregados? Simplemente el Espíritu Santo limpiando su corazón de toda incredulidad, poniéndolos de nuevo en línea con Dios otra vez... Oh, ahora es el tiempo de adorarle a El. El mensaje ha terminado, así que sólo adorémosle una vez más en este canto, mientras cantamos: “Yo le amo”. Todos, sólo quietamente y dulcemente ahora, cierren sus ojos y sólo miren con sus ojos espirituales hacia El, vean lo que El hizo por esa viuda. Uds. son tan amados por El como esa viuda. El les ha preservado su vida también. ¿No le aman? Yo le amo, yo le amo, Porque El a mí me amó, Y me compró mi salvación Allá en la cruz. La tierna Voz del Salvador Nos habla conmovida; Venid al Médico de amor, Que da a los muertos vida El tiene toda potestad, Puede sanar la enfermedad; Lleno de gracia y de bondad Es nuestro Jesucristo.
118Mientras él lo entona en el órgano suavemente [El Hermano Branham empieza a tararear “El Gran Médico” Ed.]. Cuando yo oigo ese canto, me recuerda de una cosa. Hace algún tiempo en Ft. Wayne, Indiana, había una muchachita de la Iglesia de los Hermanos sentada tocando el piano. Ella no era Pentecostal, pero ella tenía un hermoso cabello largo arreglado en la parte de atrás. Y yo iba a orar por los enfermos, y el primero en la fila era un muchachito que estaba lisiado, un caso de polio. Y yo tomé al muchachito de los brazos de la hermana, y sostuve al muchachito, y yo dije: “Verdaderamente el gran Médico está aquí, conoce los secretos de todos los corazones”. Y yo dije: “¿Creen Uds. eso?”, a una audiencia de varios miles de personas.
119“Sí”, todos ellos lo creían. Pero ellos estaban como refrenándose, era la primera noche de la reunión, y ellos estaban... El mensaje era difícil para ellos entenderlo.
120Y yo dije: “¿Creen Uds. que el Señor Jesús puede decirme quién es este muchachito, y cuál es su nombre? ¿Lo creerían? Sería el mismo Angel que se encontró con Abraham, que sabía lo que Sara... ¿Sería ese el mismo Jesús quien conoció a Natanael cuando él vino, quien conoció a Pedro y lo llamó por nombre, y le dijo a la mujer en el pozo, y todas estas cosas? ¿Sería ese el mismo Jesús?” Todos ellos levantaron sus manos, pensaron que sería.
121Y el Espíritu Santo empezó a revelar esto. Y cuando El lo hizo, el niñito saltó de mis brazos, corrió y saltó bajándose de la plataforma. La madre se desmayó en la silla, sentada allí enfrente del niñito. Y el muchachito corriendo de arriba abajo... La muchacha Amish, o de la Iglesia de los Hermanos, estaba tocando el piano, ella se puso muy pálida, se levantó en el... en medio de la reunión, y su cabello le cayó sobre su espalda. Ella estaba vestida con un vestido blanco. Ella se miraba como un ángel. Y ella comenzó a cantar ése en lenguas desconocidas. Y cuando ella lo hizo, el piano nunca dejó de tocar una nota: La tierna Voz del Salvador, Nos habla conmovida, Venid al Médico de amor, Que da a los muertos vida
122La gente vino en gran número alrededor del altar, y llorando, y postrándose en los pasillos, y gritando: “Dios, ten misericordia de mí”. Oh, qué reunión fue esa.
123Ese gran Médico todavía está aquí. El no ha fallado. El nunca puede fallar. Ahora, ¿cuántos aquí creen eso, solemnemente, con todo su corazón y Uds. están aquí esta noche con expectaciones de ser sanados por el Poder de Dios?
124Si hay alguien en el edificio que conozco, aparte de éstos aquí, estos muchachos sentados aquí, tres de ellos con los que hablé el otro día en una entrevista, de Arkansas; el Hermano Pat Tylor, quien es un gángster convertido; el Hermano Williams sentado allí; y que yo pueda... Y el Hermano Gene Goad, mi buen amigo, sentado aquí... Y yo creo que son todos los que yo veo en el edificio, que conozco, en este momento, pero de este lado conozco a estas personas sentadas aquí.
125Ahora, yo me he parado con el Corán en una mano, y la Biblia en la otra, ante cien mil, y he dicho: “Uno tiene que estar correcto, y el otro errado”. Y la religión Cristiana es la única entre todas las religiones; y el Evangelio completo es el único grupo entre ellos que puede probar que Jesucristo todavía vive. El resto de ellos tienen teología, y le dirán acerca de ello: “Nosotros tenemos tanta psicología como Uds.”. Los Mahometanos dicen: “Nosotros tenemos tanta psicología como Uds. Nosotros le podemos gritar tan fuerte a nuestro profeta como Uds. le pueden a su Jesús. Pero nuestro profeta nunca nos prometió nada. Su Jesús les prometió a Uds. que El se levantaría de los muertos, y que las cosas que El hizo Uds. las harían también porque El viviría en Uds. Ahora Uds. dicen que nuestro profeta está muerto allá en la tumba, y Uds. tienen a un Jesús resucitado. Veámoslo actuar”. Ellos pondrán... no...
126Uds. pueden jugar aquí con algunos de estos teólogos sobre algunas palabras griegas o algo con lo que Uds. mismos estarán todos confundidos, pero Uds. nunca intenten traerlo a una confrontación con algunas de esas personas. Es mejor que Uds. tengan de lo que están hablando. Y es mejor que Uds. sepan. Esa es la razón que es dificultoso llevar misioneros allá. Ellos saben de lo que están hablando. Y es mejor que Uds. sepan, porque van a retarlos al respecto.
127Pero yo estoy tan agradecido esta noche de saber, amigo, que nuestro Jesús (y toda promesa que El hizo) es la Verdad. Si yo pudiera sanar a alguien aquí, yo lo haría; si yo no lo hiciera, sería un hipócrita. Pero yo no puedo. Pero Dios le ha dado un don a la Iglesia que El prometió.
128Pues durante los días de Lutero, nosotros vivimos por medio de justificación. Durante los días de Wesley, vivimos por medio de santificación; la Iglesia llegó a estar en la minoría. En los días de Pentecostés hemos vivido a través del Bautismo del Espíritu Santo y de la restauración de los dones. Ahora verdaderamente estamos en la minoría, la Venida del Hijo de Dios. Aquí ellos creyeron por fe; aquí ellos gritaron bajo santificación; aquí ellos hablaron en lenguas como un don; pero ahora el negativo y el positivo, y la–la corona viniendo sobre la pirámide; y es el tiempo del fin, cuando Cristo y Su Iglesia son tan semejantes al grado que van a llamar a los muertos de los Metodistas, Luteranos, y a todos ésos de allá atrás, y habrá una resurrección. Aquellos que durmieron en la primera, segunda, tercera, cuarta, quinta, sexta, y séptima vigilia, se levantarán uno de estos días para encontrar a Jesús en los cielos. La hora ha llegado, amigos; la Venida del Señor está a la mano.
129Nosotros miramos a Jerusalén y vemos que los judíos fueron cegados por causa de nosotros. La higuera está echando sus brotes. El dijo: “Y los otros árboles”. Billy Graham ha causado un–un avivamiento entre la gente nominal. Oral Roberts ha causado un avivamiento entre los Pentecostales. Y ahora, Jesús el Hijo de Dios ha venido a este remanente, para sacar a la gente a la Piedra de Corona, para traer de regreso al Hijo de Dios, para completar la cosa para la Venida del Señor Jesús. El dijo: “Como fue en los días de Sodoma, así será en la Venida del Hijo del Hombre”.
130Yo voltearé mi espalda hacia Uds. no solamente para que Uds. lo vean... Ahora, recuerden, no era el Hombre. El Hombre sentado era solamente algo de calcio, potasio, y petróleo, dieciséis elementos de la tierra en el cual Dios entró [el Hermano Branham sopla–Ed.], los sopló juntos, y entró en ese cuerpo, y estaba viviendo.
131Jesucristo era la misma cosa. El era el Hijo de Dios. El era Dios manifestado en la carne, pero Su carne era hombre; Su Espíritu era Dios. Entonces El prometió en los últimos días que El entraría en Su Iglesia: “Un poco, y el mundo no me verá más; pero vosotros me veréis, porque Yo estaré con vosotros, aun en vosotros. Las obras que Yo hago, vosotros también las haréis”. ¿Ven? Ahora, ese gran Médico está aquí.
132El dijo, ahora: “La señal de Sodoma y Gomorra...” Ahora, ¿qué es? Miren en nuestros periódicos: homosexuales, perversión, ha aumentado un cuarenta por ciento que lo que era hace diez años. Terremotos en diversos lugares, toda clase de señales de la Venida. La iglesia apostatando; el tiempo del fin está aquí.
133Ahora también Dios está mostrando Sus señales, como hemos estado predicando. Ahora, si esta Biblia es verdad, la cual es, yo estoy listo para morir por ese propósito. La Biblia es verdad. Jesucristo vive. Nosotros somos Su Iglesia llena con Su Espíritu; entonces Su Vida en nosotros producirá la misma Vida que El vivió en el Hijo de Dios, si el Espíritu Santo–el Espíritu Santo de Dios vive en nosotros.
134Para la gloria de Dios y para el bien de la iglesia, y por sus enfermedades, Uds. que están enfermos y afligidos toquen el borde de su manto y vean si Uds. pueden causar que El lo diga por medio de mí, como Su siervo, lo llame como El lo hizo con la mujer que tocó Su manto. Que el Señor lo conceda. ¿Los haría creer más y aceptar su sanidad? ¿Cuántos creen que ellos pudieran aceptar su sanidad si Dios los llamara de esa manera, o lo vieran a El llamar? Levanten su mano. El Señor lo conceda. (Continúen tocando eso “El Gran Médico”, ¿lo haría? Yo me siento guiado a hacer eso).
135Yo voy a voltear hacia mis amigos aquí esta noche otra vez, sólo para mirarlos a Uds. Hermanos, yo no estoy procurando... a Uds.... Dios es mi testigo, Hermano David. Tanto así como lo he hecho suficientemente claro al pueblo, que no soy yo... Yo no tengo nada que ver con ello. Yo sólo... Dios tenía que usar a alguien. El es... Y no hay manos que son dignas, pero Dios las hace dignas. El–El–El escoge antes de la fundación del mundo, para que Su propósito sea hecho, y tiene que hacerse; tiene que ser llevado a cabo.
136La Iglesia va a estar allá sin mancha o arruga. La gracia de Dios hará eso. Tendrá que hacerlo; se necesitará gracia. Como El habló con Abraham cuando Sara le dudó a El, pues, allí mismo El hubiera matado... El hubiera matado a Sara allí mismo por dudar, porque ése es el peor pecado que hay: es incredulidad, y el único pecado. Y ella dudó y se rió dentro de ella misma cuando el Angel la discernió estando ella dentro de la tienda. ¿Es eso correcto? Pero ¿por qué no podía matar a Sara? Porque ella era parte de Abraham; El tendría que matar a Abraham también. Y nosotros somos parte de Jesús cuando estamos en el Cuerpo de Cristo. Nuestras incredulidades son excusadas si lo hacemos ignorantemente como ella lo hizo, porque ella estaba asustada.
137¿Creen Uds. que algo está apareciendo en la plataforma? Oh, yo deseo que pudiera explicar esto. Yo debo voltear. Yo veo a una mujer que tiene una irritación en la piel; Ud. lo tocó a El. La dejará, porque todo es Luz alrededor de Ud. “Si puedes creer, todas las cosas son posibles”. Ahora crean.
138Para que Uds. vean que no es psicología lo que está leyendo su mente, yo voltearé mi espalda hacia Uds. ¿Qué de eso en esta sección? Esto fue hecho una vez en el Templo Angelus, hermana. Hermano David, Ud. recuerda. Yo sólo... Para que Uds. vean, yo les estoy hablando a Uds.; eso demuestra que yo no he tenido contacto con personas allí. Seguramente Uds.–Uds. están bajo... Yo sé que Uds. entienden. ¿Ven? Pero yo estoy pidiendo que la gracia de Dios haga algo para que la gente pueda saber.
139Sí, yo veo a una persona joven, una jovencita. Ella es de muy lejos de aquí; ella no es de esta región. Ella es de una región que es lluviosa y tiene muchos árboles y musgo; ella es de Oregon. Ella tiene ataques epilépticos. Ella está sentada allá. ¿Cree Ud. que Jesucristo la sanará? ¿Lo aceptan Uds. para ella? Póngase de pie, hermana. Váyase a casa, y yo reprendo al diablo. ¿Cree Ud. con todo su corazón? Muy bien.
140En el pasillo del centro aquí, alguien tenga fe. No dude. Yo hablaré con Ud., Hermano Schults, para que Ud. pueda ver que yo estoy hablando con Ud. Yo estoy dejando a alguien allí... No hay tarjetas de oración, así que es más sencillo–sencillo no traer a alguien acá, pero para que ellos puedan ver.
141Sí, hay una mujer algo delgada; ella tiene cáncer. Ella debería haber sido internada hoy en el hospital. Ella está sentada aquí enfrente, una mujer algo delgada. Su nombre es la Sra. Peterson. ¿Ven? Muy bien, señora, tenga fe en Dios. Que el Señor del Cielo mate ese diablo al grado que ni siquiera sea visto por alguien más. ¿Cree Ud. en el Hijo de Dios? ¿Cree Ud. en El con todo su corazón? Sólo tenga fe en El; eso es todo lo que Ud. tiene qué hacer.
142Muy bien. ¿Todos Uds. están listos para creer en este lado? Permítanme hablar con este ministro aquí. ¿Cree Ud. con todo su corazón? Yo espero que alguien allá crea también. Para que Ud. sepa que yo estoy hablando con Ud. Pero ¿ve?, el Poder de Dios le hace sombra a todas las cosas mentales, entra en el Espíritu de esfera... la esfera del Espíritu.
143Sí, detrás de mí está una–una mujer, y ella no sabe qué es lo que pasa con ella. Ella es una... Oh, esa pobre mujer, ella tuvo una, dos, tres, cuatro, cinco operaciones. Ellos no saben lo que es. Los doctores no saben lo que es. Ella ha sido enviada aquí a Arizona para un descanso. Ella es de Louisiana, su nombre es la Sra. Pearson. Muy bien, Sra. Pearson, en alguna parte detrás de mí, levántese, míreme. ¿Cree Ud. que yo soy un profeta de Dios? Yo no la conozco. Si eso es correcto, mueva su mano. Nosotros–nosotros somos desconocidos el uno para el otro. Lo que fue dicho es verdad. ¿Es eso correcto? Los doctores no saben qué es lo que pasa con Ud. Son sus nervios. Quédese muy quieta, tenga fe, y Ud. se irá a casa sana. Tenga fe en Dios. ¿Cree Ud. que el Hijo de Dios se levantó otra vez?
144Ahora, ¿qué de alguien en esta sección? Todos Uds. están listos para creer allá atrás? Pat, ¿está contento que Ud. es un Cristiano? ¿No es maravilloso salir de la vida que Ud. estaba viviendo y ser un Cristiano?
145Aquí está una señora. Es una mujer, un hombre, y un niño. La señora está contactando a Dios. Ella está detrás de mí. Y ella tiene alguna clase de problema de estómago, y después ella–ella tiene una debilidad. Ella no es de aquí tampoco; ella es de una región como desértica, pero ella es de Kansas. Su marido es un ministro. Es ella sentada allí. Yo no la conozco. Si eso es correcto, señora, mueva sus manos así. Muy bien, señor. Muy bien, váyase a casa; crea en el Señor Jesucristo, y sea sana. ¿Creen Uds. en el Señor?
146Todo alrededor del edificio ahora, ¿creen Uds. en el Señor? Seguro, El está aquí: Jesucristo, el mismo ayer, hoy, y por los siglos. El mismo Dios quien le pudo mostrar a Elías dónde estaba esa mujer viuda, el mismo Dios puede mostrarme dónde está Ud. sentada orando, porque es el Espíritu de Jesucristo, el mismo ayer, hoy, y por los siglos. ¿Lo cree Ud.? Entonces toda persona aquí ponga sus manos el uno sobre el otro mientras yo oro por Uds. aquí generalmente, y crean, para que Uds. sepan que tienen una parte que ver en esto, cada uno de Uds. Uds. son creyentes, ¿no es así? Si Uds. lo son, digan: “Amén”. [La congregación dice: “Amén”–Ed.]. En la Presencia de Dios, en la prueba infalible de la resurrección de Jesucristo, pongan sus manos el uno sobre el otro y oren el uno por el otro.
147Nuestro Padre Celestial, yo te entrego a Ti a esta audiencia que espera. Que todas estas personas que se arrepintieron de sus pecados encuentren una buena iglesia en casa. Que aquellos, Señor, que están enfermos sean sanados. Que el poder de Satanás sea roto, sobre sus vidas ahora mismo, mientras yo reprendo al diablo y pido que el Poder de Jesucristo venga sobre esta audiencia y tome toda enfermedad, todo malestar, toda aflicción, toda duda, y la eche de ellos, Señor, y los sane. En el Nombre de Jesucristo, el Hijo de Dios, yo lo pido.