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~ MAS AL PRINCIPIO NO FUE ASI ~
1... Que algún día, si nosotros pasamos más allá de este velo mortal, y tenemos que entrar en ese lugar oscuro llamado “muerte”, que cuando El venga y El llame, saldremos de entre esos que están muertos, pues lo conocemos a El en el poder de Su resurrección. Y nosotros estamos muy contentos por eso. Y estamos tan interesados, Señor, en que otros conozcan ese Camino. Por eso nosotros nos hemos reunido en esta noche: para que otros puedan conocer esta paz perfecta, esta paz que pasa el entendimiento, que nos da esa gran esperanza.
2Ahora, Tú viste las manos que se levantaron, Señor. Y Tú eres Dios que conoce el secreto de todo corazón, que conoce la petición. Y te estamos pidiendo a Ti, nuestro Padre, que Tú recuerdes a cada una de ellas, y que sus peticiones les sean concedidas, Señor. Señor, sana a los enfermos. Haz que los ciegos vean, los sordos oigan, y los cojos caminen. Y que no haya una sola persona débil en nuestros medios cuando se termine este servicio en esta noche. Que todo catre se desocupe, toda silla de ruedas se desocupe. Todo hombre o mujer que esté mal del corazón, perdiendo latidos, que esté latiendo perfectamente normal, toda enfermedad se desvanezca, todo pecado termine. Y que nos vayamos de aquí en esta noche, yéndonos en nuestro camino como aquellos que iban a Emaús en los días del pasado, el primer testimonio de Su resurrección, diciendo las mismas palabras: “¿No ardía nuestro corazón en nosotros, mientras nos hablaba en el camino?” Pues lo pedimos en el Nombre de El quien nos ha redimido, Tu Hijo, el Señor Jesús. Amén.
3[Porción no grabada en la cinta–Ed.]. Sólo un poquitito ronco... Yo estaba predicando esta mañana en una de las iglesias aquí, la del Hermano Fuller. Y tuvimos allá un gran momento en el Señor, esta mañana. Y una vez que soy bendecido, yo sencillamente no sé cuándo parar. Y estamos agradecidos por el Evangelio chapado a la antigua que nunca ha perdido Su poder, y nunca perderá Su poder. Ahora, esta noche, la hemos asignado otra vez, para un servicio de sanidad, o mejor dicho, para orar por los enfermos. Nunca queremos confundirnos en eso. Podemos orar por los enfermos, pero para un servicio de sanidad, se necesita a Dios para hacerlo.
4Ahora, recuerden: la sanidad es algo que está en el pasado. La salvación es algo que está en el pasado. La primera cosa para hacerlos a Uds. reconocer eso, es el Espíritu Santo de Dios. Dios tiene que revelárselo a Uds. Nunca será real hasta que Dios se lo revele a Uds. “Ninguno puede venir a Mí, si Mi Padre no le trajere primero. Y todo lo que el Padre me ha dado, vendrá a Mí”. Ahí lo tienen Uds. Así que, qué privilegio es cuando cualquier pecador siente ese “jaloncito” en su corazón. Qué privilegio es que Dios les dé un llamamiento a la cosa más grande que les pudiera suceder a Uds.: tener Vida Eterna. Ahora, mañana en la noche es una–una noche que no estaremos aquí. Van a pelear aquí en esta arena, un tipo diferente de pelea. Nosotros estamos peleando al enemigo, Satanás. Pero los hombres van a luchar, o a boxear, o algo, aquí mañana en la noche. Y eso nos da una oportunidad de tomar sólo una noche de descanso.
5Y luego continuamos el resto de la siguiente semana, hasta el próximo domingo en la noche, si es la voluntad del Señor. Luego saldremos de aquí para–para Oklahoma, para empezar en Tulsa, como... Tenemos como unos cuatro días de descanso, creo yo, y luego empezamos en Tulsa. Y luego, si es la voluntad del Señor, de allí pueda que vayamos... Planeando, inmediatamente después que salgamos de aquí, de ir a ultramar, si es la voluntad del Señor, para un viaje completo a Europa. Y así que deseamos sus oraciones. Su fina cooperación en estas reuniones ha sido maravillosa. El martes en la mañana, yo no pudiera tomar el lugar de este hombre, pero lo voy a intentar, el del Hermano David duPlessis, mi asociado y amigo íntimo, uno de los maestros sobresalientes de este día. Y yo... Dios le está dando un ministerio que es único en su género: trayendo a las iglesias juntas a un compañerismo. Eso no quiere decir solamente a las del Evangelio Completo, eso es para todas las iglesias, todos los creyentes: Metodistas, Presbiterianos, Bautistas. Y muchas veces cuando nosotros... [Porción no grabada en la cinta–Ed.].
6Yo con frecuencia he sido acusado de–de decir cosas en contra de las iglesias. Y recuerden, si yo hago eso, yo no lo quiero decir de esa manera. Yo– yo quiero decir que estoy condenando el pecado que ha sido permitido operar en la iglesia. Yo no me refiero a la iglesia, ni a las denominaciones. Yo las amo, a cada una, porque Dios tiene hijos en cada denominación. ¿Ven? Ellos están en todas las denominaciones. Esa es la gran visión del Hermano David. Y él ha sido bendecido de parte del Señor como para hablar en Harvard, y en muchas de las grandes universidades aquí en los Estados Unidos, y en los diferentes lugares. Y Dios le ha dado favor entre muchas diferentes iglesias. El ha estado hablando allá en la Onceava y Garfield, en las mañanas. El va a volar ahora a Indianápolis, Indiana, para estar allá con el pueblo Metodista; luego va a regresar el martes, no sabemos la hora. Y él.... Yo voy a tomar su lugar, o voy a procurar, el martes en la mañana, para hablarle a los ministros (lo cual me gusta hacer eso). Y tener compañerismo con los ministros y sus esposas, y demás, el martes en la mañana. Creo que ese servicio empezará a las [alguien dice: “Diez y media”–Ed.] diez y media con nuestro precioso hermano aquí, a quien yo he aprendido a amarlo más cada día, nuestro Hermano Sharritt. Y así que vamos a estar allí el martes en la mañana. Y el Hermano Borders, me imagino, se quedará aquí con nosotros, y Leo y Gene y el resto de la oficina. Y el Hermano David regresará para estar el miércoles en la mañana, para otra vez tomar su puesto.
7Ahora, yo estoy confiando que el Señor nos dé una fe estable en esta noche. Yo confío que esta sea la noche que esa gran cosa que hemos buscado con anticipación por... yo mismo la he buscado, por los últimos dos o tres años, que surja aquí en esta reunión en esta noche en Phoenix. Oh, que Dios en Su misericordia mire hacia abajo, a nosotros. Cómo me gustaría decir que empezó en Phoenix. Una de las noches de la próxima semana, si es la voluntad de Dios, yo les diré lo que yo sé al respecto, si es la voluntad del Señor, de “algo” que yo creo que es... yo nunca he... Bueno, sólo esperaremos. Ahora, nos gustaría leer algo de la Escritura aquí en esta noche, porque yo no creo que ningún servicio es completo sin la lectura de la Escritura. Viendo este grupo de personas aquí en esta noche (antes que lo hagamos), yo sé que alguien ha cancelado los servicios en sus iglesias por razón de este servicio. El Señor los bendiga, mis hermanos, y su fina cooperación. Dios sea con Uds.
8Y ahora, nos gustaría leer en esta noche del Libro del Evangelio de San Mateo. Y yo quiero leer quizás unos cuantos versículos aquí. Y empecemos a leer en el... Sólo leamos el versículo 8 del capítulo 19. El les dijo: Por la dureza de vuestro corazón Moisés os permitió repudiar a vuestras mujeres; mas al principio no fue así. Ahora, no vamos a hablar sobre casamiento y divorcio, sino que yo voy a tomar esas últimas palabras allí para un texto: “Mas al principio no fue así”. Cuando Jesús vino a la tierra a “tabernaculizarse” con los hombres, y mientras El... Los primeros treinta años de Su vida fueron... nosotros no tenemos mucha información de ello. Pero cuando El empezó a salir entre el pueblo, El encontró cosas muy extrañas aconteciendo. Y El encontró a los maestros de ese día enseñando cosas que no eran exactamente correctas.
9Y me pregunto, si El viniera hoy, si nosotros no estuviéramos un poquito de la misma manera. Yo estoy hablando de todos nosotros juntos, de toda la iglesia universal. Que si nosotros no estuviéramos... si El no diría como El lo dijo en ese día: “Mas al principio no fue así”. Ahora, si Uds. se fijan, El regresó al principio. Y por lo tanto, si nosotros queremos saber cuál es la verdad, cuáles son las cosas correctas, tendremos que regresar al principio. Ahora, Dios es infinito, todos sabemos eso, que El no puede cambiar. Allí es dónde nuestra fe puede descansar con mucha seguridad. Si Dios dice algo, tiene que ser de esa manera para siempre. Nunca puede ser cambiado.
10Ahora, Dios es omnipotente, omnipresente. Siendo omnisciente, lo hace a El omnipresente; El–El sabe todas las cosas. Pero Dios no pudiera ser nada más como es el aire, porque Dios tiene un lugar de morada. Dios no es un mito. Dios es un Ser: Dios, Jesús. El, Dios, (pronombre), El es un Ser. Por lo tanto El es omnisciente, omnipresente, omnipotente, e infinito. Ahora, para ser infinito... Viene de la palabra “infinito” que significa que “no hay límite”. El es Eterno. Lo Eterno es como un anillo que va alrededor y alrededor, y uno está procurando encontrar en dónde comienza o en dónde termina. No hay principio o fin a ello. Dios es como un gran Diamante que está puesto de esta manera. Y los dones del Espíritu es la reflexión de este Diamante que refleja rayos de Luz de este gran Diamante. Como los nueve dones espirituales en la Iglesia, son como nueve rayos que el Espíritu Santo está reflejando en la Iglesia. Qué Luz en la cual caminar, provinente de un solo gran Diamante, Dios.
11Y Dios, siendo infinito, El supo todas las cosas antes que el mundo aun fuera creado. El conocía cada mosca, cada mosquito, cada vez que él aun moviera su ojo, cuánto sebo él tendría, antes que el mundo aun empezara. Eso es infinito. El sabía el fin desde el principio. Así que, eso lo hace a El infinito; El sabe. Así que entonces, El es omnipresente, debido a que sabe todas las cosas que están aconteciendo. Ahora, todo lo que El dice, es para siempre la Verdad. Si Dios alguna vez es llamado a la escena para hacer una decisión, y El hace esa decisión, tiene que ser para siempre de la misma manera. El no puede cambiar esa decisión. Porque si El dice: “Bueno, Yo–Yo pensé eso en ese entonces, pero Yo ahora sé algo mejor”. Bueno, si ese es el caso, entonces El no es Dios. Ahora, yo puedo decir: “Este año yo creo una ‘cierta’ cosa”, y mañana yo puedo regresar y decir: “No, yo estaba errado”, porque yo soy finito. Ud. también lo es. Pero no Dios; la decisión de El siempre es perfecta. Ahora, si Dios hizo una declaración, y–y dio un camino de escape para los pecadores, y lo basó sobre la fe para creer, el siguiente pecador que viene a Dios, Dios tiene que reconocerlo igual que El reconoció al primero.
12Y si Dios ha basado sanidad Divina sobre la fe en la Sangre derramada del Señor Jesús, y el primer hombre que vino recibió sanidad, como el hombre en la puerta llamada Hermosa, por medio de la fe en el Nombre de Jesús, el siguiente hombre, sobre la misma base, recibirá la misma cosa. Si Dios derramó el Espíritu Santo sobre la gente en Pentecostés, y esa fue Su decisión, de que la Iglesia debe operar bajo el poder del Espíritu Santo, El no puede cambiar eso. El no puede cambiarla y decir: “Bueno, Yo se lo daré al obispo. Yo puedo dárselo a este, o Yo se lo daré a ese”. El todavía tiene que permanecer con esa misma decisión. Y si la Iglesia en el Día de Pentecostés recibió el Bautismo del Espíritu Santo, la–la reacción que provino de ese Bautismo del Espíritu Santo, será la reacción en cada persona que reciba el Bautismo del Espíritu Santo. La medicina. La medicina, si es dada como una cierta no-... la Vacuna de Salk, o lo que pudiera ser, si empieza a obrar, y obra en una cierta persona, la hace actuar de una cierta manera, la siguiente persona en la cual se administre tendrá que actuar de la misma manera, cuando sea inoculada. De esa manera es con el Espíritu Santo, con Dios. Sus Palabras son perfectas. El es infinito. Ahora, cuando Dios dice que debe ser de esta manera....
13Ahora, en el Día de Pentecostés, Pedro estaba hablando. Y la gente estaba... había estado hablando en lenguas, y haciendo ruido, y–y hablando en otras lenguas, actuando como que fueran hombres ebrios. Y ellos fueron cuestionados tocante a estas cosas, y querían saber cómo podían ser salvos. Y Pedro les dijo: “Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el Nombre de Jesucristo para perdón de los pecados, y recibiréis el don del Espíritu Santo. Porque para vosotros es la promesa, y para vuestros hijos, y para todos los que están lejos; para cuantos el Señor nuestro Dios llamare”. La promesa es para “el que quiera, que venga”. Así que, ¿ven Uds.?, Dios no puede cambiar eso. Si eso es la Palabra de Dios, es perfecta para siempre. Ahora, nos damos cuenta, que a medida que las edades transcurren, el hombre entra y pervierte esa Palabra de Dios para hacerla que se acomode con una cierta tradición. Ahora, ellos vendrán y dirán: “Ya no hay más necesidad de recibir el Espíritu Santo. Sólo es entrar en un compañerismo”. Ahora, si hubiera sido “compañerismo”, el Espíritu Santo no hubiera tenido que venir.
14Algunos de ellos dicen: “Si nosotros guardamos los mandamientos, eso es todo lo que tenemos que hacer”. Si el “guardar los mandamientos” fuera todo lo que Dios requirió, Jesús murió en vano. El Espíritu Santo no tuvo que venir, porque ellos tenían los mandamientos antes que viniera el Espíritu Santo. Pero se necesita el Espíritu Santo para guardar los mandamientos. Uds. tienen que tenerlo. La Palabra de Dios siempre es perfecta, y siempre es la misma cada vez. Ahora, los hombres la pervierten y la cambian. Y cuando Jesús vino, la primera vez, El encontró a hombres que estaban haciendo esta mismísima cosa: pervirtiendo los caminos de Dios. Y Jesús les dijo: “En vano Uds. me adoran. En vano Uds. me adoran, enseñando por doctrina los mandamientos de hombres”. Ahora, todo lo que es en vano, como... Bueno, no hay nada en ello. No es bueno. Si yo camino por una calle para recoger un billete de un dólar, y no hay un billete de un dólar allí, entonces yo caminé allí en vano. Es en vano.
15Y Jesús les dijo a esos adoradores de ese día, que ellos estaban adorando a El en vano, “enseñando por doctrina los mandamientos de hombres”. ¿Qué estoy tratando yo de decir? Uds. tienen que regresar a la Palabra de Dios para regresar. Uds. tienen que regresar. La iglesia nunca será capaz de moverse más adelante, hasta que venga a la Palabra y se mueva sobre la Palabra. Tenemos que venir a la Palabra. No importa cuál sea la sensación, cómo se mire, cuán grande sea la iglesia, cuán poderosa sea la gente; Uds. tienen que regresar a la Palabra de Dios. Esa es la Palabra Eterna de Dios, y tenemos que venir a Ella. Y Jesús dijo en esos días cuando El vino, que El vio al pueblo recurriendo a la iglesia para salvación. Ahora, muchas personas hacen eso hoy en día. Ellas dicen: “Bueno, yo pertenezco a la iglesia. Yo pertenezco a esta iglesia”. Y ellas están recurriendo a ellas para salvación. ¿Qué encontraron ellas... a qué las encontró Jesús adorando? No a la Palabra de Dios, sino a las tradiciones, a los credos. Y si El viniera hoy, El encontraría a muchos de nosotros en la misma cosa: tomando credos.
16Ahora, si Jesús viniera hoy, y Uds. dijeran: “Oh, Señor, en mi iglesia, la primera cosa que hacemos, nosotros citamos el credo de los apóstoles”. Jesús diría: “Mas al principio no fue así”. “Nuestra iglesia no cree en sanidad Divina”. Jesús diría: “Mas al principio no fue así”. ¿Ven? Sólo regresen al principio. “Nuestra iglesia no cree en el Bautismo del Espíritu Santo”. Jesús diría: “Mas al principio no fue así”. Uds. tienen que regresar al principio. Regresen adónde empezó. Por lo tanto, Jesús dijo: “Vosotros tomáis los mandamientos de Dios y los habéis invalidados por vuestra tradición”.
17Tomando (la iglesia) los mandamientos, la enseñanza de la Biblia, y los quitaron por explicación, y por lo tanto Uds. invalidan los mandamientos de Dios. Uds. toman la Palabra de Dios, y la cambian a alguna clase de credo por explicación. Y luego Uds. claman: “¿En dónde está el Dios de la Biblia?” Uds. lo han quitado a El por explicación. Uds. se lo han quitado todo al pueblo por explicación, cuando les dicen que: “Los días de los milagros han pasado. No hay tal cosa como el Espíritu Santo. No hay tal cosa como sanidad Divina. No hay tal cosa como la visita de Angeles. No hay tal cosa como milagros”. Cuando Uds. hacen eso, Uds. quitan todo lo sobrenatural de la Biblia por explicación, sacan a Dios de la iglesia cuando Uds. lo hacen, por medio de tradición.
18Ahora, yo pienso que, por mí, yo quiero adorar, y adorar con una iglesia que cree el Evangelio Completo, y predica toda Palabra de El, y practica toda Palabra de El. Regresen al Evangelio Completo, regresen al poder de Dios, regresen al Espíritu Santo. Regresen al principio, y recíbanlo como ellos lo recibieron en el principio. Y traerá los mismos resultados que trajo en el principio, si Uds. solamente regresan al principio para tomarlo. Oh, hoy en día me recuerda... Muchos llegan a estar muy molestos tratando de encontrar grandes lugares, y hermosos órganos de pipa, y... Esas cosas están bien. Si una iglesia tiene una cruz dorada arriba de ella de un millón de dólares, si tiene un órgano de un millón de dólares, y en esa iglesia el Espíritu Santo tiene la prioridad, alabado sea Dios; me gustaría pertenecer a esa iglesia. Correcto. Pero a mí no me importa lo que tenga, si el Espíritu Santo no está allí, no es un lugar para mí. Yo quiero estar en donde ellos lo prediquen de la manera que cayó en el principio. Eso es en donde yo sé que ellos lo recibieron en el principio. Esa es la única cosa que yo sé. La Palabra regresa al principio.
19Esa es la razón que en esta noche yo estoy aquí en Phoenix, la razón que esta multitud se ha reunido aquí, es porque nosotros lo creemos de la manera que ellos lo creyeron en el principio. Dios es infinito. El no puede cambiar. El hombre cambia; los tiempos cambian; los reinos cambian; los mundos cambian; las iglesias cambian; pero Cristo permanece el mismo ayer, hoy, y por los siglos, y nunca puede cambiar. El es igual como El era en el principio. ¡Oh! El... Uds. dicen: “Bueno, nuestra iglesia ha existido por años y años y años y años”. Eso es bueno. Eso demuestra que se ha sostenido. Pero, hermano, si ellos no tienen el poder de Dios, no predican el Evangelio Completo, mas al principio no fue así. Yo tengo una niñita sentada aquí mirándome, la pequeña Sara. Y yo tengo otra niñita en casa, Rebeca. Rebeca es una muchacha de buen tamaño ahora, ella... como unos catorce años de edad. Sara tiene únicamente como unos ocho. Y ambas son las niñas de papi. Y así que cuando yo salgo a una reunión y al regresar a casa, ellas por lo general se quedan despiertas esperándome. Y yo tengo una pequeña parábola, una cosita de la cual yo quiero contarles.
20Una noche yo llegué tarde. Y mamá y ellas habían esperado por mucho tiempo. Y Sara y Rebeca, ellas tenían puestas sus pijamas, y ellas estaban esperando. Esto fue antes que naciera José. Y ellas estaban esperando que yo entrara, y se hizo tarde. La reunión no terminó hasta muy tarde, y yo tenía que manejar una larga distancia, y así que su mamá las acostó a dormir. Y yo no llegué hasta alrededor de las dos o tres de la mañana. Y entré, me acosté y me dormí. Como a las cinco o seis, estando cansado y nervioso por la reunión y las visiones y demás, yo me levanté. Fui a la sala, me senté en la–la silla. En unos cuantos momentos, Rebeca despertó. Ella miró alrededor; había amanecido. Ella pensó: “Bueno, papi ya llegó a casa”. Y ella miró allá y vio a su hermanita, Sara, dormida. Saltó de la cama. Y ahí viene ella por el cuarto. Ella despertó a Sara. Sara se dio cuenta que había amanecido, así que ahí viene ella detrás de Rebeca.
21Yo no sé tocante a sus hijos; pero el mayor obtiene la ropa, y el que sigue recibe lo usado. Y–y así que Sara estaba usando las pijamas de Rebeca, y los pies eran muy largos, y estaban muy grandes para ella. Y ella es una niña muy chaparrita. Y Rebeca podía correr muy bien, así que le ganó a Sara. Y Sara, con esos grandes y anchos pies de la pijama como un zapato para nieve, atravesando por allí, cayéndose en todo... Pero Rebeca corrió y llegó allí primero, y ella de un salto se montó en mis piernas, y me abrazó. Y, oh, Uds. saben cómo lo hace sentirse a uno. Oh, se me quitó la mitad del cansancio, después de eso. Y después de un rato, la pequeña Sara llegó a la escena, después que ella se cayó y se levantó, dos o tres veces. Y ella estaba parada a la puerta, y miró. Y Rebeca volteó y miró a Sara, y dijo: “Sara, mi hermana, quiero que tú sepas algo”. Y ella dijo: “Yo llegué primero aquí, y tengo a todo mi papi, y no hay nada que quede para ti”. Bueno, esto... [Porción no grabada en la cinta–Ed.]. Y la pequeña Sara, su pequeño labio se le colgó, sus ojitos cafés empezaron a llenarse de lágrimas, y ella se volteó. Yo la miré; yo espero que de esa manera Dios me mire algunas veces. Y ella estaba tan descorazonada debido a que Rebeca había llegado allí primero; y ella estaba sentada en mi pierna, y me tenía abrazado. [Porción no grabada en la cinta–Ed.]. Ahora, Uds. no pueden reclamar cada porcioncita de Dios. Hay lugar para algunos más, no importa quién llegó primero allí.
22Y la pequeña Sara empezó a alejarse. Y yo la miré de esta manera, y ella me miró de lado, y esos ojitos cafés estaban lagrimeando. Yo le hice señas con mi dedo, mientras Rebeca tenía su cabeza recostada en la mía. Yo le ofrecí la otra pierna. Y ahí vino ella entonces, de un salto se montó en mi pierna. Y ella era un tipo como del Evangelio Completo. Ella no tenía las piernas lo suficientemente largas como para alardear de algo muy allá en el principio y cosas; ella estaba como tambaléandose, y yo tuve que abrazarla para sostenerla, porque tenía miedo que se cayera de mi pierna. Pero Rebeca era de piernas largas, y se balanceaba muy bien, y ella misma podía sostenerse. Pero Sara, no podía sostenerse ella misma; estaba tambaleándose. Y yo abracé a Sara de esta manera, la abracé poniéndola muy cerca a mí. Ella suspiró cuatro o cinco veces, y luego ella miró hacia atrás, y dijo: “Rebeca, mi hermana, yo también quiero decirte algo”. Ella dijo: “Pueda que sea verdad que tú tienes todo a papi. Pero yo quiero que sepas una cosa: papi me tiene toda a mí”.
23De esa manera es con este Evangelio, el Evangelio chapado a la antigua. Pueda que yo no tenga toda la teología, pero una cosa yo sé: yo quiero que Cristo me tenga todo a mí, que El me sostenga. No importa cuán mal me porte, y cuánto yo salte, y corra, y grite, y me llene todo de baba, eso no tiene nada que ver con ello. Mientras El me tenga en Su completo control, a mí no me importa qué más suceda, cuán grande, o lo que fuere. “Todo de mí, Señor, sólo manténme envuelto en Tus brazos. Eso es lo que yo... todo lo que yo quiero”. Ellos preguntan hoy... Después que ellos han quitado todo por explicación, y dicen: “Todos esos días pasaron. Bueno, nuestros maestros, allá en el pasado, nos dijeron que esas cosas cesaron con los apóstoles, y demás”. Entonces ellos dicen: “¿Dónde está Dios? ¿Dónde está ese gran Dios? ¿Donde está nuestra gente hoy en día en nuestras iglesias, que se están vendiendo al comunismo y todo lo demás así de esa manera?”
24Ellos no lo tenían en la Iglesia temprana. Ellos se estaban vendiendo de la otra manera, porque tenían Algo allá en el pasado que los hacía estar listos para ir a la muerte por estas cosas y estos principios por los cuales Cristo se paró, porque Cristo estaba en el corazón. ¡Oh!, eso es lo que necesitamos, regresar... [Porción no grabada en la cinta–Ed.]... al principio. Me recuerda en la Biblia, yo conté una historia, o mejor dicho, la leí allí, en donde a la edad de doce años, Jesús fue llevado a la fiesta de Pentecostés, con Su madre y Su padre adoptivo. Y ellos subieron a la fiesta de Pentecostés para adorar. Y, oh, ellos estaban tan ocupados con sus amigos y con todo; cuando terminaron su adoración y emprendieron el regreso, ellos llevaban tres días de viaje sin El, sólo pensando que El estaba en alguna parte entre sus parientes.
25Yo me pregunto si nosotros no hemos emprendido un pequeño viaje, sólo percibiendo: “El está bien”. Sí. Me pregunto si esta nación no ha hecho lo mismo. “Oh, nosotros somos una nación religiosa. Dios está con nosotros. Y eso es todo lo que importa. El nos ha ayudado en la guerra, así que no importa”. Sólo percibiendo que El estaba con sus familiares. Finalmente, ellos se inquietaron tocante a El. Y ellos se regresaron adonde sus familiares y no lo encontraron. Y de esa manera es hoy en día. Nosotros regresamos a nuestros familiares religiosos. ¿Qué hacemos nosotros? Regresamos a una cierta iglesia grande. “Bueno, ¿qué del Dios, cuyo Poder cayó el Día de Pentecostés?” “Oh, eso fue en otro–otro día. Aquello no es esto”. “¿Dónde está la sanidad Divina?”
26Las iglesias han empezado a reflexionar. Hombres en este día... El Hermano duPlessis pudiera decirles lo mismo, que grandes líderes entre las grandes iglesias, han empezado a mirar al pasado, examinándose. Y hombres de antecedentes Luteranos, Presbiterianos, están buscando la cosa real que cayó en el Día de Pentecostés. Correcto. Ellos no lo encuentran en sus denominaciones y cosas. Pero ellos se están reuniendo y diciendo: “¿En dónde lo dejamos a El? El no está entre nuestros familiares. El no está entre nuestros conocidos”. ¿En dónde lo dejaron ellos a El? ¿En dónde... se dejó a Jesús? En la fiesta de Pentecostés. Allí es exactamente en donde la iglesia lo ha dejado a El. Ellos lo dejaron a El en Pentecostés. La única manera que ellos reciben el real Mensaje, es regresar a Pentecostés, en donde lo dejaron a El. Regresar adonde el Espíritu Santo vino como un viento recio que soplaba, y cayó en la Iglesia. Sus corazones estaban en fuego, y quemaban con el poder de Dios. Ellos salieron sanando a los enfermos, y echando fuera espíritus malos, y profetizando, hablando en lenguas, y mostrando señales y prodigios. Esa es la única manera, hermano y hermana, que nosotros seremos capaces de encontrar a Dios de nuevo en la iglesia, es regresar adonde lo dejamos a El en el principio.
27Tan bueno como fue Martín Lutero y muchos de los otros grandes reformadores en su día, tan buenos como ellos hayan sido, otros grandes hombres religiosos, nosotros no podemos regresar en esas cosas y encontrarlo a El. Nosotros tenemos que regresar al mismísimo principio: regresar a Pentecostés. Allí es en donde lo dejamos a El. Allí es en donde la iglesia lo dejó a El. Allí es en donde los grandes líderes, de la Luterana, y de la Presbiteriana, y demás, están regresando a sus denominaciones y no pueden encontrarlo a El. Y ellos están regresando al Evangelio Completo, hambrientos y sedientos de Dios. ¡Aleluya! “Todo lo que el Padre me ha dado vendrá a Mí”, sin importar si ellos son Metodistas, Bautistas, Presbiterianos, o Luteranos. Dios tiene hijos en la iglesia Católica. El tiene hijos en la iglesia Judía Ortodoxa. El tiene hijos en la iglesia Bautista, en la Presbiteriana, en la Luterana. Correcto. Y ellos han empezado a tener hambre porque El se les ha perdido. Nuestras tradiciones, nuestros credos de iglesia nunca satisfarán un corazón que ha sido llamado por Dios. Uds. no pueden hacerlo que diga el credo de los apóstoles, o ser rociado, o algo como eso, y estar satisfecho con eso. Cuando el hambre de Dios está en su alma, regresará a Pentecostés, al principio, y encontrará el genuino Espíritu Santo que pone su corazón en fuego. Amén.
28Eso es lo que necesitamos: regresar al principio. Jesús dijo: “Mas al principio no fue así”. Jesús también dijo: “En ese día...” El dijo: “Yo soy la Vid, vosotros los pámpanos. Yo soy la Vid”. Ahora, escuche, amigo. Uds. que cultivan naranjas, y Uds. hombres aquí de las uvas, que cultivan uvas, y lo que Uds. cultivan: si una vid crece, y el primer pámpano que sale de esa vid produce uvas, el segundo pámpano producirá uvas, el tercer pámpano producirá uvas, y cada pámpano que salga de esa vid producirá uvas (correcto), porque es una vid de uvas. Y si la primera Iglesia que salió de esa Vid fue una Iglesia de Pentecostés, que escribió un Libro de Hechos detrás de Ella, la segunda Iglesia que salga hará la misma cosa, y la tercera Iglesia. Y cada Iglesia que salga de esa Vid será una Iglesia de Pentecostés, con las mismas señales y prodigios que la primera Vid produjo... o mejor dicho, que el primer pámpano produjo. Será como Pentecostés. Cada iglesia que salga de esa Vid será una Iglesia de Pentecostés.
29Ahora, eso suena extraño. Pero como Uds. saben, hay muchas otras cosas que acontecen por ahí en la vid, que no produce vides... no produce pámpanos, quise decir. Ahora, hubo un–un pámpano judío de Pentecostés que salió de ese árbol, o–o mejor dicho, de esa Vid, en el Día de Pentecostés. Y estamos ahora al fin del camino. El pámpano gentil que sale de ese árbol tendrá una experiencia de Pentecostés. ¡Oh, Dios!, quisiera que pudiera introducir eso dentro de los corazones. Yo quisiera que tuviera alguna cosa para poder mostrarle a la gente, que el primer pámpano que salió de la Vid produjo la evidencia de Pentecostés. El segundo pámpano producirá la evidencia de Pentecostés. ¡Oh!, ahí lo tienen Uds.: regresar al principio, regresar adonde nosotros empezamos. Esa es la razón que hoy en día, a través de tradiciones y demás, nosotros hemos quitado todo lo sobrenatural por explicación. El Espíritu Santo vino, cayó sobre la gente; ellos empezaron a hablar en lenguas; la gente hizo mofa de ellos, los llamaron “santos rodadores”, y los echaron a un lado. Ellos continuaron creciendo, creciendo.
30¿A qué ha llegado ahora? A cosas mayores que esta. Empezaron los servicios de sanidad. Luego el Angel del Señor vino, manifestando los espíritus de los dones, revelando otra vez el mismísimo Espíritu que estaba en la Iglesia en el principio, que conocía los secretos de los corazones, y podía decirlo, lo cual era la señal del Mesías. La Biblia así lo dice. La Biblia lo declara. Y si esa fue la señal del Mesías en el principio, es la señal del Mesías al fin. ¡Oh, si Uds. lo pudieran ver! “El que tenga oídos, oiga; el que tenga ojos, vea”. Si fue así en el principio, que Jesucristo mismo se dio a conocer en la última edad de los judíos y de los samaritanos por medio de una señal Mesiánica, esa misma señal sucederá al fin de los gentiles, porque es otro pámpano que ha salido de la misma Vid.
31Bueno, si la vida en la vid produce uvas, el segundo pámpano producirá uvas. Ahora, Uds. pueden injertar algo allí. Uds. pueden tomar un injerto y ponerlo allí. Nunca producirá la vida de la vid. Correcto. No, señor. Si la vida de la vid son las uvas, producirá uvas. Cada uno que salga, cada uno que salga producirá uvas. El hombre puede injertar cualquier cosa allí. Eso es lo que lo sucede hoy en día. Nosotros hemos injertado mucha doctrina hecha por el hombre. Tenemos calabazas silvestres y todo lo demás en Ella. Pero cuando la Vid misma produzca un pámpano, será un pámpano de Pentecostés lleno del Espíritu Santo, haciendo las mismas señales y prodigios que ellos hicieron en el principio. Uds. dicen: “Bueno, mi iglesia no cree en eso”. Mas al principio no fue así. “Mi iglesia no cree en gritar”. Mas al principio no fue así. “Mi iglesia no cree en hablar en lenguas”. Mas al principio no fue así. “Mi iglesia no cree en inmersión en agua”. Mas al principio no fue así. Todas estas grandes doctrinas y fundamentos que la Biblia enseña, al principio fue así. Y todo pámpano que salga de esa Vid, será la misma cosa hoy en día, si el pámpano sale de la Vid, que fue producido por la Vid. Uds. tienen algunos pámpanos hechos por el hombre.
32Uds. ven eso por aquí hoy en día. Ellos injertan un árbol, quitan un pedazo de uno, y lo injertan ahí en el otro. Eso no es lo que produjo ese árbol. Sólo le está dando la vida suficiente para sostenerse, pero no es el fruto original del árbol. Pero cuando ese árbol produce un pámpano, será igual al primero que produjo. Y cuando la iglesia produzca otra iglesia, será una Iglesia de Pentecostés con las señales de los hechos de los apóstoles, haciendo la misma cosa, con el mismo Jesús obrando igual, porque El es el mismo, ayer, hoy, y por los siglos. Un pámpano de Pentecostés, lleno con el Espíritu Santo, con señales y prodigios de la resurrección, grandes cosas sucediendo entre ellos. “Aquellos que conocen a su Dios en los últimos días, harán proezas. Sí, estamos en el tiempo del fin.
33¿Qué es lo que le sucede al mundo? Yo voy a terminar diciendo esto: ¿qué es lo que le pasa al mundo? Me recuerda de algo que sucedió hace unos cuantos meses, allí en–en la ciudad de Louisville, Kentucky, al cruzar el río de donde vivo yo. Había una señora que tenía un niñito. Oh, era un pequeño niño; tenía como tres o cuatro años de edad. Y ella lo llevó a una “tienda de diez centavos” [tienda de baratillo–Trad.]. Caminando allí, ella agarraba algo y decía: “¡Mira aquí, cariño! ¡Mira querido!” Y el niñito sólo miraba fijamente. Luego ella agarraba otra cosa, decía: “Mira aquí, querido”, y el niñito sólo miraba fijamente. La gente... Ella se puso nerviosa. La gente empezó a observarla (la gente que estaba en la tienda), observando esta escena, mientras ella iba de mostrador a mostrador, y agarraba algo, y decía: “Mira, cariño. ¿Ve esto el niñito de mamá?” El sólo se quedaba sentado y miraba fijamente. Y después de un rato, ella agarró una campanita. Ella estaba agarrando pequeñas baratijas y demás, por los cuales un niñito de esa edad debería ser atraído. Y ella las sacudía. Finalmente, ella agarró una campanita, y la sacudió. Y él sólo miraba fijamente. Dijo: “¿No oyes eso, cariño? Mira aquí. Querido de mamá, mira. ¿Ves eso?” Y el niñito sólo miraba fijamente. Y ella cayó sobre el mostrador, dijo: “¡Oh, no, no, no, no es así!”
34Y algunas de las personas fueron corriendo para darse cuenta qué era lo que estaba sucediendo con la mujer. Y cuando ellas fueron, fueron corriendo para ver qué era la que estaba sucediendo con ella, se dieron cuenta que el niñito acababa de haber estado adonde el doctor. Y algo le había sucedido a él, y él había perdido todo el interés en cualquier cosa que un niñito debería tener a esa edad. El sólo se quedaba mirando fijamente al espacio. Algo mal mentalmente le había sucedido a él, y no prestaba ninguna atención a cosas que le traían a él, como las que un niño de esa edad debería mirar. Y ella dijo: “El doctor dijo que él está mejor, pero no está”. Eso es lo que sucede, bastante igual a lo de la iglesia hoy en día. Dios ha tomado a la iglesia en Sus brazos, y El ha sacudido a un Oral Roberts, a un Tommy Osborn, a un Tommy Hicks, y a muchos otros, dones y prodigios ha sacudido El delante de los ojos del pueblo y de aquellos quienes reclaman ser religiosos, y ellos se quedan sentados y miran fijamente, y actúan como que ni siquiera prestan nada de atención a ello.
35Hay algo mal mentalmente en la iglesia. Algo está mal. Dios demuestra Sus dones. Ellos se van por ahí, dicen: “¡Oh, es telepatía mental! ¡Oh, ellos sólo están actuando como que están hablando en lenguas; no hay nada en ello!” Ven a la gente gritando y alabando a Dios, las lágrimas corriéndoles por sus mejillas. “¡Ah, ella sólo está emocionada, no hay nada en ello!” ¿Ven? Una iglesia debería estar poniendo atención a eso (un Cristiano), porque está escrito en la Palabra. Ellos hicieron eso en el principio. Hay algo mal en la iglesia, algo mal en la gente, algo mal en la nación.
36Nosotros deberíamos regresar al principio, regresar adonde dejamos a Jesús, regresar adonde la iglesia lo dejó a El. La iglesia lo dejó a El en la fiesta de Pentecostés, igual que la madre y ellos lo dejaron, como lo hizo María, como lo hizo José; ellos eran buenas personas, pero ellos dejaron a Jesús en Pentecostés. La gente hoy en día es gente fina, gente religiosa, pero están dejando a Jesús en Pentecostés. Ellos tienen miedo de ello; no echan mano de ello; es una vergüenza pensar de ello. Pero a pesar de eso, Dios está aquí; la bendición de Pentecostés está aquí. No importa cuánto ellos traten de quitarlo por explicación, Dios sigue adelante en darles el Espíritu Santo, a quienes creen en El, mostrando Sus señales y prodigios. Así que en el Día del Juicio, El no será responsable. Pero nosotros seremos responsables por no prestar atención a lo que El nos ha mostrado por medio de Su Palabra y por medio de Su Espíritu. Eso es verdad.
37Dios está aquí ahorita. No hay razón para que la gente yazca enferma aquí por más tiempo. No hay necesidad para que la gente esté sentada en sillas de ruedas, esté acostada en catres, y–y esté muda, y demás. Dios está aquí. Dios está aquí. El Poder del Espíritu Santo está aquí. El mismo Jesús que ejecutó prodigios en el principio, está aquí. Pero Ud. dice: “Bueno, ¿por qué todavía hay gente que yace enferma?” También hubo muchos que yacían enfermos en Sus días. El pasó por el estanque de Betesda. Allí yacía una gran multitud. Muchos... Dos o tres mil personas, tal vez, yacían por allí: cojos, ciegos, lisiados, y paralíticos. El atravesó esa audiencia hasta que encontró a un hombre que yacía en un lecho. Y El sabía que él había estado en esa condición por muchos años. Y El dijo: “Señor, ¿quieres ser sano?” El dijo: “Yo no tengo quien me meta al agua”. El dijo: “Toma tu lecho y vete a tu casa”. Jesús fue cuestionado, sin duda, de por qué El no sanó al resto de ellos. El dijo: “De cierto, de cierto, os digo, que el Hijo no puede hacer nada por Sí mismo, sino lo que El ve al Padre hacer”. Había mucha gente enferma en el día que la mujer se abrió paso entre la multitud y tocó Su Manto; pudo haber habido cientos de personas enfermas que estaban por allí. Pero ella lo tocó a El con un toque que le trajo a Dios a ella allí en la escena. 38 Ese fue Dios en el principio; ese es Dios hoy en día; El no puede cambiar. El es el mismo Dios. El sana por fe. De esa manera El lo dijo en el principio; esa es la marca que El estableció; no es su salvación, no es su bondad, no es su dinero, no es su afiliación a la iglesia, sino que es su fe. Eso es lo que es. Si Uds. pueden creerlo, El mismo se dará a conocer que El está aquí. El mismo se dará a conocer que está vivo. El mismo se dará a conocer que El es el Dios de Pentecostés. El mismo se dará a conocer en Su Iglesia, que El es Jesucristo el mismo ayer, hoy, y por los siglos. Pero El nunca los tocará a Uds., hasta que Uds. lo toquen primero a El. Correcto. El mismo se mostrará, pero Uds. tienen que hacerlo. Amén. ¿Creen Uds. eso? Oremos.
39Padre Celestial, mis palabras pudieran ser como metal que resuena y como címbalo que retiñe, pero una sola palabra de Ti, Señor, cambiará toda la escena. Permítelo que se sepa en esta noche, Señor, que estas palabras entrecortadas son la Verdad. Yo pido que Tú las juntes de alguna manera y las metas en los corazones de las personas. Y que sepan que Tú todavía eres Jesús en esta noche, el gran Hijo de Dios quien caminó por Galilea y nunca hizo acepción de personas. Pero quienquiera que tuvo fe para tocarlo a El, quienquiera que tuvo fe, fue sanado.
40Hubo multitudes quienes pasaron por ahí, quienes nunca recibieron sanidad porque ellas no lo creyeron. Pero aquellos... Cuando Tú fuiste a Tu propia ciudad, no pudiste hacer muchos milagros, a causa de la incredulidad de ellos. Así es en esta noche. De esa manera fue en el principio; de esa manera lo es en esta noche. Pero Tú caminaste entre el pueblo y le mostraste que Tú eras el Mesías. Cuando Tú le dijiste a Pedro quién era él, cuál era su nombre, él supo inmediatamente que Tú eras el Hijo de Dios. Cuando Tú le dijiste a Felipe, y a Natanael (y por toda la Biblia), a la mujer samaritana, y a muchos otros.... Y la Biblia nos dice que la Palabra de Dios, la cual es Jesús... “En el principio era la Palabra [Verbo, Biblia en español–Trad.], y la Palabra era con Dios, y la Palabra era Dios. Y la Palabra fue hecha carne y habitó entre nosotros. La Palabra (Jesús) es más cortante que toda espada de dos filos; y penetra hasta partir... y los tuétanos, y discierne los pensamientos del corazón. Jesucristo el mismo ayer, hoy, y por los siglos”.
41Oh Dios del Cielo, viendo las sombras de la tarde cayendo, el tiempo acercándose. Y Tú eres tan bondadoso, Señor. Permite que la gente vea en esta noche que Tú eres bondadoso, Tú eres lleno de amor, y lleno de misericordia, y lleno de compasión. Y ahora, permite que estas personas quienes son bendecidas al recibir Tu Santo Espíritu, estas quienes son bendecidas al sentir el llamado de Dios en su vida, te pido, Padre, que Tú les des fe para que con urgencia se esfuercen ahora y toquen el manto de El, el Sumo Sacerdote que se sienta a la diestra de Dios en los Cielos, listo para ser tocado, extendiendo Su... no únicamente Su manto, sino Su mano para tomar en esta noche a toda persona hundiéndose, que está sin esperanza, y darles misericordia, y sanar sus cuerpos. Concédelo, Padre. En el Nombre de Jesús lo pido. Amén.
42La alarma de mi reloj no sonó. Yo la tenía puesta por veinte minutos, pero estoy un poquito... como unos veinticinco minutos. Pero no pensé retenerlos tanto tiempo. Pero, ¿creen Uds. que ese Mensaje es la verdad? ¿Lo creen? Regresen al principio. Regresen al principio. Si alguien dice: “Yo no creo en sanidad Divina”, Uds. digan: “Mas al principio no fue así”. “Yo no creo en el Bautismo del Espíritu Santo”. “Mas al principio no fue así”. “Yo no creo en sanidad Divina”. “Mas al principio no fue así”.
43Pues, en el principio ellos creyeron en–en el Bautismo del Espíritu Santo, ellos creyeron en hablar en lenguas, ellos creyeron en todos los dones espirituales. Pablo los escribió en el Libro de Corintios y puso a la Iglesia en orden. De esa manera fue en el principio. Esa fue la voluntad de Dios en el principio. El es el Dios infinito; El no puede cambiar. Si esa fue Su voluntad en el principio, esa es Su voluntad en esta noche. Cualquier cosa contraria a eso, son ladrones, y ellos son hombres pervirtiendo los mandamientos de Dios. Entonces nos preguntamos: “¿Dónde está esa Iglesia espiritual hoy en día? ¿Dónde está esa Iglesia que sacudió al mundo en el principio?” ¿Qué es lo que sucede?
44Yo oí a un notable evangelista no hace mucho tiempo, decir: “Yo fui a una ciudad y tuve un avivamiento. Allí tuvimos treinta mil convertidos en seis semanas”. El dijo: “Yo regresé un año después. No pudimos encontrar treinta de los treinta mil”. El dijo: “¿Qué es lo que sucede? Son Uds. predicadores perezosos que se sientan con sus pies sobre el escritorio, y no salen y visitan a la gente”. ¡Oh, cuánto los regañó! Yo pensé: “Señor, eso es verdad, mucha verdad. Pero yo quiero preguntarle algo. Ud. dijo que Pablo entraba a una ciudad y convertía a uno, regresaba al siguiente año y de ese uno, tenía treinta”. ¿Qué hacía Pablo? El los guiaba a la Fuente, no sólo por medio de saludarlos de mano y poner sus nombres en un libro, no por medio de hacer alguna clase de confesión y prometer que Ud. será mejor, sino quedarse hasta que Ud. esté muerto y su vida esté escondida en Dios por medio de Cristo y sellado por medio del Espíritu Santo. El Fuego de Dios quemará en ese corazón hasta que Ud. hará... cuando Ud....?....
45Si una persona aceptara a Cristo en esas bases en esta noche, y yo regresara aquí en un año a partir de hoy, yo tendría tátara-tátara-tátara-tátaratátara- tátara-tátara-tátara nietos de eso. Eso es correcto. Eso es correcto. Uno convertiría al otro, y el otro al otro, el otro al otro, el otro al otro de esa manera. Pero lo que Uds. tienen que hacer primero, es acercarse lo suficiente. El mundo está tratando de vivir en esta noche en un fuego pintado. Ellos están tratando de vivir, tratando de calentarse por medio de un fuego pintado. Uds. no pueden hacer eso. Uds. pintan un cuadro de fuego, y dicen: “Oh, señor, vaya allá y caliéntese”. Esa pintura no los calentará a Uds. Uds. tienen que tener un fuego vivo hoy, no regresar al pasado y decir que un día ellos tenían una gran iglesia, y una gran iglesia allá en el pasado. Nosotros necesitaremos una gran iglesia hoy en día, porque El todavía es un gran Dios buscando un gran pueblo que le sirva con todo su corazón, que olvide sus credos, y demás, y sirva a Dios.
46Si Ud. es un Metodista, quédese un Metodista, pero reciba el Espíritu Santo. Como dijo el Hermano David duPlessis: “Dios no tiene nietos”. El no tiene. Dios tiene hijos e hijas. “No nietos”, él está correcto. Sí, señor. Si Ud. es un Metodista, y un hijo de Dios, amén. Si Ud. es un Metodista, uno que se une a la iglesia, Ud. es un nieto y no es reconocido por Dios. Si Ud. es Pentecostal, uno que se une a la iglesia, Ud. es Pentecostal porque su papá fue Pentecostal, Ud. es un nieto y no un hijo. Pero si Ud. nació del Espíritu de Dios.... Dios no tiene nietos (Ud. está correcto, Hermano duPlessis), no tiene nietos. Uds. son hijos e hijas de Dios, o Uds. ni siquiera están en la familia. Dios no los reconoce.
47No es porque su padre fue algo; pero, ¿qué es Ud.? Todo hombre debe nacer de nuevo, y que sea matada en él esta naturaleza pecaminosa, y un nuevo Hombre nazca en él, lo cual es Cristo Jesús, el Hijo de Dios. Entonces Ud. mismo se rinde completamente a Cristo, y Cristo entra, y escribe un Libro de los Hechos por medio de Ud. ¡Yo sé que eso es la verdad, mi amigo! ¡Yo sé que es la verdad! Yo he dicho que si uno únicamente pudiera rendirse. ¿Qué hizo esa mujer que tocó Su manto? Supo cómo rendirse ella misma. Ella lo tocó a El al rendirse ella misma.
48¿Qué de las visiones en la plataforma, por allá, y por todo el país, en todas partes? Son Uds. mismos rindiéndose al Espíritu Santo, haciéndose Uds. a un lado, sus propias ideas, y sólo ser guiados por el Espíritu. Correcto. Yo le amo, yo le amo Porque El a mí me amó, (¿hace Ud. eso?) Y me compró mi salvación, Allá en la cruz. ¿Cuántos Cristianos nacidos de nuevo levantarían sus manos conmigo, y cantarían eso conmigo ahorita? Yo le amo, yo le amo Porque El a mí me amó, Y me compró mi salvación, Allá en la cruz. [El Hermano Branham empieza a tararear: “Yo le amo”–Ed.]. ¡Oh, lo que el Espíritu pudiera hacer ahorita! [El Hermano Branham continúa tarareando: “Yo le amo”–Ed.]. Yo le amo, yo... Porque El a mí me amó, Y me compró mi salvación, Allá en la cruz.
49Hermana acostada en el catre: ¿tiene Ud. una tarjeta de oración? ¿No tiene? ¿Cree Ud. que lo que Ud. ha escuchado en esta noche es la verdad? ¿Había oído Ud. alguna vez antes de estas reuniones? ¿Cree que en su condición Ud. pudiera tocar el borde de Su manto, al Sumo Sacerdote, que El sabría (igual que El supo con la mujer en el pozo), cuáles son sus condiciones, y que le diría a Ud. (yo siendo un desconocido para Ud.), le diría su condición? ¿Piensa que Ud. pudiera disfrutar la reunión y ser sana? Ud. cree. Yo no la conozco a Ud. Yo nunca la he visto a Ud. Ud. es una desconocida para mí, pero no lo es para El. Ahora, ahí está su condición. Míreme. Eso es. ¿Cree Ud. que yo soy Su profeta, Su siervo? Sí cree; Ud. acepta eso, lo cree. ¿Ven lo que yo quiero decir? El me dijo que cuando... “Si tú haces que la gente te crea...” Igual que Pedro y Juan que dijeron: “Míranos”. Yo no tengo la menor idea de lo que está mal en Ud., pero El sí la tiene. Pero El me lo puede revelar. La vi a Ud. voltearse allí, y poner sus manos abajo de esa manera, y empezar a llorar, a orar. Ahora, yo sólo estoy conversando con Ud. Ahora, nosotros no nos conocemos uno al otro. Ud. es mucho más joven que lo que yo soy; es la primera vez que nos encontramos, pero aquí estamos. Hay una conexión entre Ud. y esta persona aquí. Es su madre. ¿Correcto? Es verdad.
50¿Que piensa Ud. señora, al respecto? ¿Cómo supe yo que ésa era su hija, y que Ud. era la madre? [La hermana dice: “Dios lo reveló”–Ed.]. Dios lo reveló. Gracias, hermana. Entonces pare Ud. de preocuparse respecto a ese cáncer en su estómago. ¿Ven lo que el Espíritu Santo puede hacer? Y Ud., jovencita, lo de Ud. es alguna clase de alergia que le da a Ud. debilidad y no puede caminar a veces. Olvídelo. Levántese de su catre y vaya y consígase un asiento en alguna parte y salga a la audiencia...?.... Yo le amo, yo le amo Porque El a mí me amó, Y me compró mi salvación, Allá en la cruz.
51Alabado sea Dios. Ahora, alguien allá... ¿Cuántos allá están enfermos? Espere un momento, hermana. Sólo un momento, jovencita. Alguien allá que está enfermo, levante su mano. Si yo puedo conseguir a alguien que está enfermo que necesita sanidad del Señor. Necesito dos asientos; espere un momento. Señor, Tú dáselos, por favor, para que la gente sepa que Tú eres Dios, y que estos mensajes son la Verdad. Tiene hemorroides. ¿Cree que Dios lo sanará completamente, Ud. sentado allí? ¿Sí? ¿Me cree Ud.? Yo soy un desconocido para Ud., ¿lo soy, jovencito? Sí, señor. Yo soy un desconocido. Ud. tiene hemorroides. A propósito, el hombre sentado al lado de Ud. también tiene, tiene hemorroides (correcto), sentado al lado de Ud. Muy bien. Ud. tiene hemorroides. ¿Cómo está su padre? Ha empezado a ver ahora, ¿no es así? El fue sanado anoche, aquí en la plataforma; él es un predicador. Yo nunca lo he visto a Ud. en mi vida. Si eso es correcto, mueva su mano. Ahora, a Ud. se le han ido sus hemorroides. Ud. y ese hombre levántense y den sus asientos a estas mujeres. Vayan allá atrás y párense, porque Dios los ha sanado completamente. Vayan allá y tomen asiento. Amén. Yo le amo (eso es...), yo le amo (muy bien, Uds. pueden tomar asiento allá) Porque El a mí me amó, Y me compró mi salvación, Allá en la cruz.
52Tiene Ud. un sentir muy raro, ¿no es así, hermana? Esa alergia nunca más la molestará a Ud. Ud. puede irse a casa ahora y ser sana. Jesucristo la sana completamente. ¿Ven cuán bueno es El? Tengan fe. Esta señora anciana sentada allí llorando, ¿ven?, ahí esta esa Luz sobre ella. Esa condición bronquial se le fue, hermana. Ud. también puede irse a casa y ser sana. Jesucristo la sana completamente. El Mensaje que yo he predicado en esta noche de que El es el mismo, regresar al principio, Ud. puede tocar Su manto, El es exactamente un Sumo Sacerdote en esta noche, igualmente como El lo fue en ese entonces, que puede ser tocado por.... ¿Repartió él también tarjetas de oración, allá atrás...?... El dijo que repartió algunas más...?... Llamemos a unos cuantos de ellos aquí arriba ahora, para que la gente que tiene una tarjeta de oración... No necesitamos sino sólo unos cuantos de ellos. Empecemos... para que se pueda orar por ellos, si podemos formar una pequeña fila por aquí, rápidamente. Veamos. ¿En dónde empezamos? Llamamos del 1 al 50, anoche, ¿no fue así? Tomemos la última... [Porción no grabada en la cinta–Ed.]. Correcto. El dijo que El estaría aquí. “Donde estén dos o tres congregados en Mi Nombre, Yo estaré en sus medios”.
53Ahora, ¿es El el mismo ayer, hoy, y por los siglos? ¿Le creen Uds. a El ser el mismo? ¿El mismo en esencia, el mismo en Poder? La única cosa diferente en esta noche, es que El está usando su carne y mi carne. Porque Su carne está a la diestra del Trono de Dios en majestad y en Gloria. “Al que venciere, le daré que se siente Conmigo en Mi Trono, así como Yo he vencido y me he sentado con Mi Padre en Su Trono”. ¡Oh, qué cosa tan maravillosa! Jesucristo, el Hijo de Dios, sentado en los Cielos, y todas esas almas de mortales que están bajo el altar, miran hacia arriba y ven ese Cuerpo puesto allí, ese Cuerpo. ¡Oh, me siento religioso! Ese Cuerpo. ¿Se fijaron Uds., allá en Egipto?, a ellos se les dio un cuerpo, José, el cual era un tipo de Jesús en todo aspecto. Ese cuerpo yacía allí. Y todo israelita, azotado en la espalda, y–y con azotes de los Egipcios, caminaba allí y miraba a ese ataúd y miraba ese sarcófago (allí yacía el cuerpo de José), y sabía que algún día ellos saldrían de allí. Ellos iban a salir. En cuanto levantaran a ese cuerpo de ese sarcófago, y ellos se lo llevarían, ellos se iban a ir con él.
54De esa misma manera es en el Cielo. Esas almas bajo el altar, clamando: “¿Hasta cuándo, Señor? ¿Hasta cuándo?” Ellos son como teofanías allá. Pero miren, ellos están recurriendo a ese Cuerpo del Hijo de Dios sentado allá: “Algún día El se levantará de ese Trono”. Ahí lo tienen Uds. “Esos que están en Cristo, Dios traerá con El en la resurrección. Ellos tomarán... Esto mortal se vestirá de inmortalidad. Y luego, nosotros seremos como El. Lo veremos a El como El es. Comeremos la Cena de la Boda con El, y por siempre estaremos con el Señor”. ¿No es eso maravilloso? Envió Su Espíritu Santo aquí abajo para entrar en nuestra carne, la cual El ha santificado con Su propia Sangre. ¿Creen Uds. en santificación? “Sed santos, como Yo soy santo”. Ahora, Uds. no pueden ser santos. Yo no estoy dependiendo en mi santidad; yo no tengo. Pero yo estoy dependiendo en Su santidad. Es Su santidad a la que yo estoy recurriendo. No lo que... Bueno, no lo que yo era, sino lo que El es. Eso es. Regresen al principio. Allí está. Jesucristo el mismo ayer....
55Pónganlos a todos en una fila. Muy bien. Ahora, el Señor los bendiga. ¡Oh, hermano!, eso suena muy bien. ¿Están listos? Detengámonos un momento con algunas de estas personas. ¿Somos desconocidos el uno del otro, señora? Sí somos. ¡Yo–yo sencillamente me siento tan lleno del Espíritu Santo en esta noche! Sencillamente me siento como que estoy rebozando. Es sencillamente– sencillamente... Oh, quisiera que se quedara de esta manera, que nunca se vaya; Uds. están creyendo. Esta es una noche en la que cualquier cosa puede suceder. Ahora, si yo pudiera sanarla, y no lo hiciera, sería una persona horrible. Pero yo no puedo sanarla a Ud. Pero si–si Jesucristo, el Hijo de Dios, el cual la ha sanado... si es que Ud. está enferma; yo no sé. Pero si es que El la ha sanado, y viniera aquí y probara que El está parado aquí obrando a través de mi carne, a través de su carne para que Ud. crea que El envió este Mensaje, y que El está aquí para confirmar este Mensaje, y haría algo aquí, igual que El le hizo a la mujer en el pozo, ¿la haría a Ud. creer en El? ¿No habría entonces ninguna sombra de duda? Si El sabe lo que ha sido Ud., seguramente que El sabe lo que Ud. será.
56Ahora, esta mujer y yo, nunca nos hemos visto uno al otro, me imagino, en la vida. Esta es la primera vez que yo la he visto a ella. Y ella dice que nosotros somos desconocidos el uno del otro; yo digo lo mismo. Eso es correcto, ¿no lo es? Somos desconocidos. Muy bien. Ahora, si Jesucristo permanece el mismo ayer, hoy, y por los siglos, entonces El actuará lo mismo ayer, hoy, y por los siglos. Ahora, regresen al principio. ¿Cómo fue en el principio, la manera que El hizo que la gente supiera que El era Jesucristo, el Mesías? El les dijo los secretos de su corazón. Por medio de eso, ellos creyeron. ¿Es correcto eso? La mujer en el pozo, dijo: “Venid... Nosotros sabemos que cuando el Mesías venga, El nos dirá estas cosas (la señal del Mesías)”. Dijo: “Pero, ¿quién eres Tú? ¿Eres Tú un profeta?” El dijo: “Yo soy El”. Ella entró corriendo a la ciudad, dijo: “Venid, ved a un Hombre que me ha dicho de mí. ¿No es este el mero Mesías?” Y ellos creyeron. Ellos tuvieron un avivamiento después, cuando Felipe fue allá, porque eran creyentes.
57Si el Señor me dice cuál es su problema, entonces ¿me creerá Ud. que soy Su siervo? Que yo... Sólo un don que El tiene... Si Ud.... Mire, yo no pudiera hacerlo a menos que Ud. me crea. Esa es la razón que yo le estoy preguntando a Ud. Pero la ayudará a Ud., y ayudará a la audiencia. ¿Les ayudará, audiencia? Ahora, mire aquí. Aquí está la Biblia. Aquí está la mujer. Aquí está mi mano levantada; hasta donde yo sé, yo nunca la he visto a ella. Yo no la conozco. Ella hace lo mismo. Nosotros no nos... Ella no me conoce. Yo no la conozco, más allá de que ella sólo conozca mi nombre, o mejor dicho, ella sabe... Yo no sé el nombre de ella, por supuesto que no. Pero yo–yo sólo sé que ella es una mujer que está parada allí. Ella pudiera saber que yo soy el Hermano Branham, por haber estado en la reunión. Ahora, con mucha reverencia, ahora, ¿es Jesús del principio el mismo ahora? Ahora, la Biblia dice que El lo es. ¿Es correcto eso? Ahora, ¿es?, es la cosa que sigue. Ahora, si es, El hará lo mismo. Su problema está en su riñón. Con razón Ud. no me conocía. Ud. es de muy, muy lejos de aquí. Ud. ni siquiera es de Arizona. Ud. no es de los Estados Unidos. Ud. es de Canadá. Sra....?... Ud. puede regresarse a Canadá, y ser completamente sana. Jesucristo... Otra cosa, yo veo aparecer a alguien más en el mismo país de donde Ud. proviene, es una amiga enferma en Canadá, por quien Ud. está orando. Ud. la encontrará sana, si Ud. cree. ¿Es Jesucristo el mismo ayer, hoy, y por los siglos? Alabado sea Su Santo Nombre.
58Nosotros somos desconocidos el uno del otro. Dios nos conoce a ambos. Yo no la conozco a Ud. Y quizás Ud. no me conoce a mí sino nada más por mi nombre. Pero Cristo sí la conoce a Ud. ¿Cree Ud. que El es capaz de revelarme cuál es su problema? ¿Le ayudaría a creer? No la sanará, pero le ayudaría a creer. Muy bien. Ahora, si Ud. sabe que yo no sé nada tocante a Ud., y Dios entonces lo revela, tendría que venir de alguna Fuente espiritual aquí mismo en esta plataforma. Píenselo, iglesia. Seguramente que Uds. no apagarán la alarma de ese despertador. No. Yo confío que el pequeño timbre sonará en su corazón, el Espíritu Santo, y dirá: “No temáis, Yo soy”. ¿Ven? ¿Ven?
59Ud. tuvo una operación: un bocio. No fue muy exitosa. La operación del bocio estuvo bien, pero Ud. tuvo un mal efecto secundario. Correcto. Y la operación le causó a Ud. que tuviera algún tipo de efecto secundario que se quedó en su estómago. Ud. tiene problema de estómago. Y Ud. tiene algo mal en su brazo. Correcto. Eso es verdad. Para que Ud. pueda saber que yo soy Su profeta, Su siervo... No hay ninguna diferencia de ser Su profeta, o de ser Su predicador o Su maestro. Yo no me avergüenzo de El. ¿Cree Ud. que su esposo va a sanar también? ¿Cree Ud. que Dios me puede decir cuál es el problema de él allá? El tiene una alergia. Correcto. Váyase, y tome esa cosita que Ud. tiene en su mano, y póngala en el bolsillo de él, y la alergia ya no lo molestará más a él, si Ud. tan sólo cree. Regrese, y sea sana completamente, pues Jesucristo la sana completamente.
60Bueno, qué si yo le digo a Ud. que el problema de corazón la dejó estando sentada allí, si Ud. tan sólo lo cree. ¿Lo cree Ud.? Muy bien, sólo siga adelante, diga: “Gracias, Señor Jesús, gracias”. Nosotros somos desconocidos el uno del otro. Yo–yo no la conozco. Dios sí la conoce a Ud. ¿Cree Ud. que Dios me pudiera revelar cuál es su problema? ¿La haría creer? Ahora, Ud. ve que eso me está debilitando. Pero yo sólo quiero hablar con Ud. ahorita. Algo salió... Alguien fue sanado en la iglesia en ese entonces. Una gran sanidad aconteció en alguna parte. Uds. no pudieran saberlo ahorita, pero lo sabrán. [La mujer dice: “...?... Luz”–Ed.]. Ud. lo sintió. [La mujer dice: “Yo vi la Luz”]. ¿Ve? Sí. Ud. vio la Luz. Bueno, eso fue cuando la dejó y regresó. Ella vio la Luz cuando se fue y regresó. Correcto. Está parada entre nosotros en estos momentos ahora. ¿Ve? ¿Ve Ud. eso? Muy bien.
61Aquí está Ud. Ud. está–Ud. está sufriendo... Ud. ha tenido una... Sí, Ud. ha tenido una operación también. Y causó algo mal en el tejido. Es entre el... más o menos entre el riñón y la vejiga. Y los doctores quieren operar otra vez. Correcto. ¿Cree Ud. que va a estar bien? ¿Cree Ud. que Dios conoce quién es Ud.? Sra. Gray [la mujer dice: “Sí”–Ed.], Ud. puede irse a casa y ser completamente sana. Jesucristo la sana completamente. Tengan fe en Dios. Somos desconocidos el uno del otro, señor. Me imagino que es nuestra primera vez que nos encontramos. Pero Dios nos conoce a ambos. ¿Cree Ud. que El es el mismo Dios, que cuando Simón Pedro vino delante de El, El lo conoció, le dijo todo respecto a él? ¿Cree Ud. que es el mismo Jesús? Ahora, Ud. está sufriendo de una úlcera. [El hombre dice: “Amén”–Ed.]. Eso es correcto. [“Aleluya”]. Aparte de eso, Ud. tiene a alguien por el cual Ud. está orando. Es una niña, una hija de Ud. [“Amén”]. Ella tiene alguna clase de “bolas” en su barbilla. [“Amén...?...”]. Ud. tampoco es de aquí. Hay algo raro tocante a Ud. Yo veo a mi amigo, el Sr. Norman, de... Ud. es de Tucson. Correcto. Sr. Jogman, Ud. puede regresarse a casa y ser completamente sano. Jesucristo lo sana completamente. Este hombre está relacionado con un amigo mío que estaba aquí, el Sr. Norman, en alguna parte del edificio, en alguna parte.
62¿Cree Ud. en Jesucristo? ¿Qué si yo le dijera a Ud. que El lo sanó a Ud. allí mismo? ¿Tomaría mi palabra? Siga su camino, y sea sano completamente. Jesucristo lo sanó a Ud. Estómago. Váyase y coma. Jesús la sana completamente. Tengan fe. ¡Aleluya! ¿Cree Ud. que su problema de espalda y todo la va a dejar a Ud. ahora, y que Ud. se va a ir a casa y ser sana? Váyase regocijando, diciendo: “Gracias, Jesús”. ¿Lo aman Uds. a El con todo su corazón? Si Uds. lo aman a El.... ¿Qué si yo le dijera a Ud. que fue sanado subiendo los escalones? ¿Lo creería Ud.? Entonces sólo siga su camino y regocíjese, diciendo: “Gracias”. Estudia mucho. Eso es lo que ha causado esa condición de úlcera péptica en su estómago. Ahora, váyase y coma su cena. Jesucristo lo sanó completamente. Muy bien.
63Ud. está nervioso, hace que tenga palpitaciones en su corazón. Váyase, sea completamente sano ahora. Váyase, crea en el Señor Jesús. Bueno, ahora, si Ud. creyera con todo su corazón, ese problema de espalda lo dejaría a Ud. Ud. no se levantará de esa manera la siguiente vez. Ud. estará bien. Váyase, crea con todo su corazón. Tenga fe. Nerviosa, problema de mujer, y problema de corazón. ¿Cree Ud. que Dios la puede sanar completamente? Siga su camino, y diga: “Gracias”. Muy bien. ¿Cree Ud.? ¿Qué si yo le dijera a Ud. que fue sanado parado allí?, ¿lo creería Ud.? Váyase, y créalo. Sea completamente sano. ¿Creen Uds. con todo su corazón?
64¿Qué de Ud., señora? Si yo le dijera a Ud. que Ud. iba a sanar, ¿lo creería Ud. si se lo dijera? ¿Quiere Ud. que yo le diga qué está mal en Ud.? ¿Le–le ayudaría si yo le dijera a Ud. lo que está mal en Ud.? Muy bien. Ud. tiene fiebre del heno. Ud. tiene un tumor del cual Ud. debería ser operada. Ud. no es de esta región. Ud. es de este... Ud. es de este estado, pero Ud. es de Flagstaff. Ud. tiene un hijo allá. El no es salvo, y está enfermo. Correcto. Su nombre es Sra. Earl. Regrese a casa y sea sana, en el Nombre de Jesucristo. ¿Creen Uds. con todo su corazón? ¿Cuántos aquí...?
65Pongámonos de pie. ¡Oh, hermanos! ¿Qué más pudiera hacer El? ¿Lo aman a El? Levanten sus manos a El. Yo–yo le alabaré, yo le alabaré. Denle a El alabanza...?... las enfermedades están sanadas. Yo le amo, yo le amo Porque El a mí me amó; Y me compró mi salvación, Allá en la cruz. Yo quiero decirle, mi amigo: si esa parte de la Palabra de Dios está correcta, el resto de Ella está correcta. ¿Cuántos creyentes hay aquí? ¿Cuántos quieren el Espíritu Santo aquí?, muevan su mano. ¿Cuántos quieren sanidad para su cuerpo?, levanten su mano. Muy bien. Yo voy a citarles a Uds. Su Escritura.
66Yo no soy más que Uds. Yo soy más niño, más joven que Uds. Muchos de Uds. aquí tenían el Espíritu Santo antes que yo naciera. Escuchen. Jesús lo dijo con Sus propios labios. Regresen al principio. “Estas señales seguirán a los que creen. Si ponen sus manos sobre los enfermos, sanarán”. Ellos ponían manos unos sobre los otros para recibir el Espíritu Santo. Ahora, volteen hacia alguien y pongan sus manos unos sobre los otros, y oremos juntos. Y crean que Dios va a derramar el Bautismo del Espíritu Santo, El va a sanar a todos los enfermos y afligidos, El va a recibir gloria para Sí mismo. Eso es. Ríndanse. El diablo está derrotado.