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~ NO TEMAIS YO SOY ~
1Inclinemos ahora nuestros rostros en estos momentos, para orar. Nuestro precioso Señor, estamos agradecidos que podemos pararnos y cantar esa alabanza: “Señor, la recibo yo”, porque es una promesa que nos fue dada. Y oramos en esta noche, Señor, mientras la multitud está bajo anticipación, y juntamente conmigo, de verte a Ti hacer grandes señales entre nosotros en esta noche. Pedimos, Señor, mientras la fila de oración pasa por esta plataforma en esta noche, que toda persona sea sanada para Tu gloria. Y Padre, pedimos que al venir mañana de las diferentes partes de los alrededores de la cuidad, que estos hermanos preciosos, quienes se están parando valientemente por la causa de Cristo, que sus iglesias se llenen, y que muchas almas sean salvadas y que sea un gran día mañana en toda iglesia por toda la ciudad. Y luego mañana en la noche, Padre, pedimos que Tú nos ayudes mientras procuramos orar por los enfermos otra vez mañana en la noche. Pedimos que en esta noche haya muchas personas sanadas, y que ellas les digan a sus vecinos, y que ellos vengan también mañana en la noche, para ser sanados. Bendice el servicio y todo lo que hacemos. Nos inclinamos y te damos alabanza, pues nosotros lo pedimos en el Nombre de Tu Hijo, el Señor Jesús. Amén. Pueden sentarse.
2Es una bendición tan maravillosa conocer al Señor Jesús como nuestro Salvador, y conocerlo a El como nuestro Sanador, y esperando con anticipación que venga como nuestro Rey para establecer un Reino en la tierra, en el que gobernaremos y reinaremos con El por mil años, para siempre estar con El. Y ahora, siendo que esta noche está más bien como designada para el servicio de sanidad, o para orar por los enfermos, queremos decir... Yo quiero hacer esta declaración: la razón que yo no he tenido filas de oración en esta semana, es que hay algo que ha estado en mi corazón. Y yo les dije a Uds. la última vez aquí, que había un nuevo ministerio viniendo. Yo hablé con algunos de los hermanos hoy, y les estaba contando acerca de lo que ha sucedido. ¿Recuerdan que la primera vez que yo estuve aquí...? ¿Recuerdan Uds. que el Señor me había dicho que algo iba a suceder, un cambio en el ministerio? Sucedió. Dijo que otro iba a suceder, y sucedió. Ahora, hay otro más grande, mucho más grande que todos los otros puestos juntos, ya confirmado y listo. Yo espero que suceda en esta noche. Yo sólo diré eso. Yo no tengo el tiempo para explicárselos a Uds., pero los hermanos quienes sí saben al respecto, ¡es maravilloso! Será una cosa tan grande para el pueblo. Y yo estoy agradecido con Dios que la hora ya está cerca, a la mano (yo lo creo), cuando Dios les va a ayudar a Sus hijos. Será especialmente para aquellos quienes no pueden adquirir la fe para elevarse y ponerse en contacto con Dios como ellos debieran. Yo creo que el Señor está proveyendo un camino para nosotros ahora para también cuidar de ellos. Algunos entran en la fe, en la que ellos pueden sencillamente alcanzar y recibir cualquier cosa. Bueno, eso es una gran fe. Algunos de ellos tienen fe como de una semilla de mostaza, y tienen que esperar por mucho tiempo para lograrlo. Yo creo que el Señor ahora está abriendo un camino para esa gente. Y yo no sé cuándo será, pero va a ser. Tan cierto como yo estoy parado aquí, va a ser.
3Ahora, me imagino que los ministros han anunciado sus servicios mañana en–en los diferentes lugares. Y–y Uds. son desconocidos aquí, algunos de Uds. de fuera de la ciudad. Bueno, nosotros ciertamente... en cualquiera de estas iglesias, Uds. podrán encontrar un lugar allí para adorar, la fe de su elección, y nosotros estaríamos contentos si Uds. asistieran a los servicios de algunos de estos hermanos aquí. Las iglesias... A cualquiera de las iglesias que Uds. quieran ir (las de las otras ciudades de donde Uds. provienen), alguien puede decirles a Uds. dónde está ubicada su iglesia. Y ellos estarían contentos de decirles, cualquiera. Y así que, el Señor los bendiga muy ricamente, y tengan un buen servicio mañana en dondequiera. Yo pido que cuando Uds. vengan mañana en la noche para tener otra vez servicio de oración para los enfermos, que las cosas sean hechas sumamente y abundantemente.
4Ahora, Uds. que quieran abrir a la lectura de las Escrituras, hay... vamos a leer en esta noche una porción de Escritura de San Mateo, el capítulo 14. Y Uds. quienes están anotando la lectura de las Escrituras, empecemos como en el versículo 22 mientras leemos. Ahora, el capítulo 14 del Evangelio de San Mateo: En seguida Jesús hizo a sus discípulos entrar en la barca e ir delante de él a la otra ribera, entre tanto que él despedía a la multitud. Despedida la multitud, subió al monte a orar aparte; y cuando llegó la noche, estaba allí solo. Y ya la barca estaba en medio del mar, azotada por las olas; porque el viento era contrario. Mas a la cuarta vigilia de la noche, Jesús vino a ellos andando sobre el mar. Y los discípulos, viéndole andar sobre el mar, se turbaron, diciendo: ¡Un fantasma! Y dieron voces de miedo. Pero en seguida Jesús les habló, diciendo: ¡Tened ánimo; yo soy, no temáis! Permítanme usar esas últimas tres o cuatro palabras: “¡No temáis, Yo soy!” Yo quiero hacer de eso un texto.
5Ha de haber sido cerca de la puesta del sol cuando el fornido pescador empezó a mover la barca de atrás para adelante para empujarla desde la orilla. Yo puedo ver sus grandes músculos bronceados, a medida que la barca se cargaba con el resto de los apóstoles, mientras él la alejaba de la orilla empujándola, y la sacaba de la arena de la playa de Galilea a empujones, y la metió al agua. El hombre recio y fornido pasó por encima de los pies de algunos de ellos, y tomó su lugar al lado de Andrés, su hermano, levantó el remo, y ellos empezaron a alejarse de la orilla. Y mientras ellos se metieron en el mar con firmeza, la gente quienes los amaban estaba parada en la ribera haciéndoles señas de despedida con la mano, y el sol iba descendiendo; han de haber sido como unos veinte minutos antes que ellos desaparecieron de la vista del último haciéndoles señas de despedida con la mano. Yo puedo ver a cada uno soltar su remo, hacer señas de despedida con su mano, y luego levantar su remo, y empezar otra vez con la pequeña barca. Muy allá en el oeste se miraba como que tenía arreboles a medida que el sol se metía en los montes de Judea.
6Ha de haber sido un largo silencio; entonces creo yo que fue el joven Juan que ha de haber dejado de usar su remo, y dijo algo como esto: “Yo recuerdo cuando yo sólo era un muchachito, cómo mi madre acostumbraba ponerme sobre su regazo y leerme la historia de Dios. Y cómo ella acostumbraba a leer esa historia de Dios amando a Su pueblo tanto que El les proveyó cuando ellos no tenían manera de proveerse ellos mismos. Y me dijo que un día, cuando Dios había llamado a Su pueblo para emprender una jornada de la tierra de esclavitud a la tierra de libertad, se les terminó el pan allá en el desierto, y no había maíz o harina para que ellos hicieran pan”. Y él pudiera haber dicho esto: “Yo recuerdo cuando ella me dijo que cada noche Dios llovió pan del Cielo. Y de mañana Su pueblo salía y recogía ese pan”. Y yo le dije a mi madre: “Mamá querida: ¿de dónde obtuvo Dios ese pan para alimentar a tanta gente, dos millones de gente o más, allá en ese desierto? ¿Cómo lo envió El como lluvia sobre el suelo atravesando los cielos, cuando ellos estaban dormidos? ¿De dónde obtuvo El la harina, mamá, para hacer el pan?” Bueno, ella solía decir algo como esto: “Mi querido hijo, Dios es el Creador. El es capaz de hacer pan o de crear lo que El desee. Cuando hay algún requisito que Dios requiere, El es tan grande, Juan, a tal grado que sólo habla y allí está, porque El es el gran Creador”.
7Y ahora él pudiera haber dicho esto: “Mis hermanos, ¿se fijaron Uds. en Su rostro esta tarde cuando toda esa gente hambrienta estaba parada allí?” Y uno de los discípulos pudiera haber dicho: “Sí, yo me fijé que muy allá al lado del arroyuelo, estaba un muchachito que había evitado asistir a la escuela ese día, y traía su almuerzo, y–y él tenía cinco panecitos de cebada, y dos peces. Y cuando El tomó esos panes en Sus manos, y partió ese pan, lo repartió, tomó esos peces que estaban fritos y partió ese pan, lo repartió, tomó esos peces que estaban fritos y partió esos peces, y los repartió. Y cuando El metía su mano de nuevo para tomar otro pedazo de pan, ya se había multiplicado allí, ya cocinado y listo; los peces ya estaban fritos. Y de ese almuerzo pequeñito de cinco panes y dos pedazos de peces, El alimentó a cinco mil personas. ¿Te recuerda de la historia de Dios alimentando a Su pueblo? Así que debe haber alguna gran conexión entre Este con quien estamos caminando, y Jehová Dios, porque hay algo tocante a El que El hace la misma cosa que Dios hizo: El tiene cuidado de Su pueblo”.
8Ellos estaban en un desierto. “Y yo estoy persuadido, hermanos”, pudiera haber dicho el joven Juan, en su manera juvenil de unos... me supongo que él tenía como unos treinta años de edad, quizás treinta y cinco. El era más joven que los demás. El pudiera haber dicho esto: “Había algo extraño cuando yo observé Sus ojos. Había algo piadoso respecto a El. El nunca tuvo una sola duda de que cuando El metiera Su mano para sacar otro pan, no estuviera allí. Y El sacaba un pan de otro pan. Ahora, hermanos, díganme: ¿de dónde los obtuvo El? El debe tener alguna relación con ese gran Creador que podía hacer pan, y podía hacerlo ya cocinado, y podía hacer pescado ya frito, y listo. Produciendo de cinco panes y dos peces, lo suficiente para alimentar a cinco mil, y recoger cinco canastas llenas de pedazos que sobraron. Debe haber algo tocante a El que nosotros todavía no hemos entendido, pero yo sé que El tiene alguna conexión con Dios, porque ningún hombre pudiera hacer eso, a menos que Dios estuviera con El”. Jesús había dicho: “Si no hago las obras de Mi Padre, entonces no me creáis. Mas si hago las obras, entonces creed a las obras”.
9Y el joven Juan ha de haber bajado su rostro, y tomó de nuevo su remo. Y ha de haber sido entonces Simón, el fornido pescador, que dijo: “Sí, eso fue suficiente para convencer a cualquiera que Dios estaba en ese hombre, porque ninguno pudiera haberlo hecho. Ese hombre, El mismo no pudiera haberlo hecho; mas Dios estaba en El”. Y entonces El dijo: “Cuando yo fui convencido, yo era un pescadorcito de mar bastante recio. Hermanos, ¿saben qué?, yo tuve enseñanza como para saber que no debía... lo que yo estaba haciendo primero, porque tuve un piadoso padre anciano. El era un fariseo, pero él era un gran hombre. Y yo puedo recordar allá en la orilla del mar cuando él me levantaba y me sentaba en sus rodillas, y decía: ‘Simón, mi hijo, tú eres sólo un niño, pero quizás en tu generación, si tu padre no lo ve, algún día vendrá un Libertador, el cual conocemos como el Mesías. Y Simón, mucha gente lo malentenderá. Nuestras iglesias lo malentenderán a El. Y El será un Hombre que será un tipo extraño de hombre. Pero Simón, hijo mío, yo quiero que tú nunca olvides esto: tú conocerás al Mesías por medio de las Escrituras que están escritas de El. Nunca te desvíes de las Escrituras, hijo mío. Y Moisés, nuestro líder, nos dijo lo que sería el Mesías. Pues está escrito en las Escrituras que, “Profeta de en medio de vosotros te levantará Jehová vuestro Dios”. Y cuando venga este Mesías, El será un Dios-Profeta. El será diferente de otros profetas. El será un Dios-Profeta. Pero tú lo conocerás a El, Simón, porque El será ese Profeta. Y El hará la señal de un profeta. Y cuando yo oí de este Hombre galileo, este Jesús de Nazaret, yo pensé que era sólo otro charlatán, sólo otro que pasaría de la noche a la mañana. Pero un día, cuando El tomó prestada mi barca, me había estado hablando, y tan pronto como yo entré en Su Presencia, El me llamó por mi nombre. La primera ocasión que yo lo vi a El, El me dijo quién era yo. Y no sólo eso, sino que El conocía a ese, mi piadoso padre anciano. El dijo: ‘Simón, tú eres el hijo de Jonás’. Y cuando El dijo eso, yo sabía que Ese era El, del cual mi papá me había hablado, del cual la Escritura decía que vendría, porque El era un Dios-Profeta. Yo sabía que Sus señales eran más allá de las de un profeta, así que El era un Dios-Profeta. Y yo supe que Ese sería El. Esa es la razón, hermanos, que yo caí sobre mi rostro. Cuando Andrés me dijo tocante a ello, yo no le creí (mi hermano sentado aquí)”.
10El joven Juan peinó hacia atrás su cabello con su mano, unas cuantas lágrimas brotaron, y luego sonrió y dijo: “Cuando yo lo vi a El partir ese pan, yo supe que El era Dios”. Pero Pedro dijo: “Cuando El me dijo quién era yo, y quién era mi padre, yo sabía quién era Ese”.
11Bueno, luego ha de haber sido Felipe, quien encogió sus hombros un poquito, y miró alrededor, y dijo: “Pero, hermanos, Uds. deberían haber visto el rostro del Hermano Natanael aquí. Cuando yo lo había hallado a El, cuando El le dijo a Simón ese día quién era él y quién era su padre, yo sabía más allá de toda sombra de duda, yo sabía que Ese era el Mesías. Y cuando yo lo oí a El decir eso, había algo en mí quemando, pues yo sabía que nuestra generación estaba siendo visitada. Y yo estaba determinado que a cada amigo que yo conocía, yo lo iba a llevar a El tan pronto como pudiera. Así que yo pensé de Natanael, mi amigo íntimo. Y cuando iba rodeando las montañas como unas quince millas [24 k.–Trad.], corriendo ese día, y sobre el empedrado, y el sol estaba caliente... Y yo oí hablar mucho tocante a ello, en favor y en contra, mientras iba a lo largo de la orilla del Mar de Galilea para ver el... mi amigo. Llegué y toqué en la puerta, y su esposa vino a la puerta, y yo dije: ‘¿Dónde está Natanael?’ Dijo: ‘Bueno, Felipe, él acaba de salir al olivar. Yo pienso que él ha salido a atender la irrigación o algo’. Rápidamente, corrí al olivar, y lo encontré arrodillado como siempre”. Esa es una buena manera de encontrar a un hombre.
12“Yo lo encontré arrodillado, y yo... el mensaje estaba quemando en mi corazón al grado que casi no podía esperar decírselo, pero sin embargo, le permití que terminara su oración. Y cuando él se levantó, sin saber que yo estaba allí... Por lo general yo iría a él y diría: ‘¿Cómo va el olivar, Natanael? ¿Cómo está todo en el mercado? ¿Has hecho algún negocio con las–las caravanas que están pasando?’, (como él por lo general lo hacía, porque él era un buen hombre de negocio). Pero yo tenía algo que decirle”. Eso es lo que necesitamos hoy en día, hermanos: un Mensaje que esté quemando tanto, que nada más toma su lugar. Rápidamente (él no dijo: “¿Cómo estás tú, Natanael?”), él dijo: “Ven, ve a quién hemos hallado”. Hay algo al respecto cuando Ud. halla a Jesús, que es el... es su tema día y noche. Ud. no puede hablar de nada más. “Ven, ve a quién hemos hallado. Jesús de Nazaret, el Hijo de José”.
13Y Natanael, siendo un hombre justo, y un hombre sensato, él dijo: “Mira, espera un momento. Mira, tú sabes que nada bueno puede salir de Nazaret. Y si hubiera tal cosa como que el Mesías habría de venir, El vendría primero al sumo sacerdote, y El mismo se daría a conocer. El vendría a nuestra iglesia”. Pero, ¿ven Uds.?, Dios hace cosas de una manera peculiar, rara. El lo hace con el fin de sacar al elegido de todas partes. “Y entonces, cuando... Yo le dije que si él iba a criticar, que la mejor cosa para hacer, era sencillamente venir, ver por él mismo”. Yo pienso que ese es un mensaje muy bueno para cualquiera. No critique. Si Ud. oye de alguien que ha recibido el Espíritu Santo, si Ud. ve una vida cambiada, y algo definitivo, y ellos dicen... a Uds. les han dicho que no hay Espíritu Santo, no lo critique; tome su Biblia, examínelo, vea si Dios lo prometió, y luego Ud. mismo vaya y vea. No se quede en casa. Vaya y dese cuenta. Ud. mismo examínelo y compárelo con las Escrituras. Y si está de acuerdo con las Escrituras, está correcto. Si no está de acuerdo con las Escrituras, eso es cuestionable. Pero mientras esté en la Escritura, y es una promesa, es verdad. Y él dijo: “Ven, ve por ti mismo”.
14Entonces él volteó y miró a Natanael sentado allí llorando de gozo. Y él dijo: “Hermano: ¿recuerdas tú nuestra conversación en el camino? Yo te dije que la Escritura dice que el Mesías sería un Profeta, un Dios-Profeta del cual Moisés dijo: ‘El Señor tu Dios os levantará’. Y todo nuestro pueblo lo cuestionó a El: ‘¿Eres Tú ese Profeta?’ Y El los dejó como en una ofuscación al no decirles a ellos exactamente lo que El era”. Y él le dijo, dijo: “¿Recuerdas tú al pescador de nombre Simón?” “Sí”, dijo Natanael: “Yo lo recuerdo”. “¿Recuerdas cuando nosotros compramos ese pescado de él aquel día, y tú querías que él te firmara un recibo, y él ni siquiera tenía la educación suficiente como para firmar su propio nombre? Pero ese mismo hombre analfabeta vino delante de Este que nosotros sabemos que es el Mesías, y tan pronto como él vino, El le dijo a él quién era él, y quién era su padre”. Y Natanael dijo: “Yo mismo iré a ver. El nunca me dirá nada a mí. Mi mente es más fuerte que la de El. El nunca adivinará mis pensamientos. El no es un adivino de los pensamientos”. “Y cuando entramos en la Presencia....” Y entonces yo puedo oírlo decir: “Un momento”, a Felipe decir, “Natanael, yo me estoy poniendo emocionado. Tú cuenta el resto de ello”.
15Y Natanael dijo: “Cuando me acerqué para mirarlo a El, El... yo supe por Su apariencia que El era diferente de los otros hombres”. Y hermano, hermana, una vez que un hombre capta una visión de Jesucristo, él nunca puede ser el mismo después de eso. El es diferente de los otros. Y él dijo: “Cuando yo lo miré a El, y El me miró a mí, y El me miró directamente en la cara, y El dijo: ‘He aquí un israelita, en quien no hay engaño’. Bueno, yo pensé: ‘Me pregunto si quizás Felipe le pudiera haber dicho a El que él me iba a recoger. Me pregunto si eso pudiera haber sido el caso. Así que yo respondí y le dije: ‘Rabí, ¿cuándo me conociste alguna vez?; somos desconocidos uno del otro, y ¿cuándo me conociste?’ El dijo: ‘Antes que Felipe te llamara, cuando estabas debajo de la higuera, Yo te vi’”. Dijo: “Eso fue suficiente. Eso lo concluyó. Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios Viviente, el Rey de Israel. Luego dándome esa mirada, dijo: ‘Oh, ¿me crees que soy eso porque Yo te dije en dónde estabas tú, y te dije estas cosas? Entonces tú verás cosas más grandes’. Y verdaderamente hoy en día, yo he visto cosas más grandes, cuando El tomó el pan, lo partió, y creó más pan de eso, y peces. El me dijo la verdad. Por lo tanto, yo estoy persuadido más allá de cualquier duda, que Ese es el Hijo de Dios, ese Profeta que habría de venir al mundo al fin de nuestra dispensación”.
16Y ellos se quedaron callados por unos cuantos minutos. Entonces Andrés sentado enfrente de Pedro, sacó su remo del agua, dijo: “Descansemos por unos cuantos minutos, hermanos. Todos compartimos esto, porque está muy oscuro, y estamos navegando muy vigorosamente. Y tenemos toda la noche para atravesar este pequeño Mar de Galilea. Así que, todos nosotros recordamos bien el día en el que habíamos caminado con El muy largamente, y Sus pies estaban muy cansados. ¿Recuerdan cuando fuimos allá al manantial y tomamos una poca de agua y la derramamos sobre Sus pies, y estaban ampollados de caminar? Sin embargo El dijo: ‘Yo tengo necesidad de pasar por Samaria’. Realmente iba camino a Jericó y se desvió. Nosotros nos preguntamos por qué El rodeaba”.
17Recuerdo, me recuerda, quise decir, de una grabación que yo estaba escuchando hace unos cuantos días, cuando estaba acostado en la cama, el día que yo vi al Señor Jesús entrar al cuarto (y yo no pienso que les he dicho al respecto), para hablarme respecto a este nuevo ministerio. Cuando yo estaba acostado allí en la cama, estaba escuchando a un maestro enseñando en la cinta. Y alguien le dijo a este maestro: “¿Por qué es que Ud. no se queda derecho en el camino con su texto?” Y este maestro dijo: “No toda la gente que yo enseño está en la carretera, así que yo tengo que ir a la orilla del camino para recogerlos”. Eso es muy sabio, Hermano duPlessis, Hermano David. Y es verdad. Jesús desvía a Su maestro de su texto, y Jesús se desvía para ganar una sola alma o hacer una sola cosa para ayudar a alguien.
18Dijo: “¿Recuerdan Uds. cómo le estaban doliendo Sus preciosos pies? Y El se dirigió a Samaria, y era medio día, y habíamos estado fuera la mayor parte de la noche. El había orado por tantos enfermos, y El estaba rendido de cansancio, y caminando por el camino. Y El se sentó, tan cansado, que El casi no podía dar paso en la ciudad. Y El nos envió a comprar algo de comida. Y los samaritanos no nos permitían comprarla. Así que al regresar, nosotros estábamos asombrados de verlo a El, a nuestro Maestro, hablando con una mujer marcada con mala fama. Pero cuando vimos eso, estábamos asombrados, y nosotros... ¿no nos metimos todos sigilosamente en el arbusto, y nos quedamos quietos para ver lo que El diría? Y El dijo: ‘Mujer, dame de beber’. ¿Recuerdan, hermanos, lo que ella dijo?” “Ella dijo: ‘No es costumbre que Uds. judíos le pidan tal cosa a los samaritanos. Nosotros no tenemos tratos unos con los otros’. Pero escuchen ahora, hermanos”, ellos... Andrés pudo haber dicho, “escuchen lo que El le dijo a ella”. “El dijo: ‘Mujer, si tú supieras con quién tú estás hablando, tú me pedirías a Mí de beber. Y Yo te daría aguas las cuales tú no vendrías aquí para sacarlas’”. “Y la mujer, toda emocionada, dijo: ‘Bueno, ¿de dónde–de dónde puedes Tú obtener esta agua? El pozo es hondo y Tú no tienes con qué sacarla’”. “¿Y recuerdan Uds., hermanos, lo que El dijo? ‘El agua que Yo te doy es Vida Eterna saltando’. Y la mujer quiso esa agua. Y El le dijo a ella: ‘Ve, llama primero a tu marido, y ven aquí’”. “¿Y recuerdan Uds. que pensamos que El debió haber estado atrapado o algo, cuando la mujer lo miró atrevidamente en el rostro y dijo: ‘No tengo marido’? Pensamos: ‘¿Cómo pudiera ser Ese nuestro Señor, y hacer tal error como ése, cuando el Mesías es perfecto? ¿Cómo pudiera ser? Esta mujer está negando que ella tiene un marido’”. “Pero entonces, ¿se fijaron Uds. la expresión en Su rostro? Tranquilamente, quietamente, dijo: ‘Mujer, tú has dicho la verdad. Tú has tenido cinco maridos, y con el que Tú ahora estás viviendo no es tuyo’”. “Cómo conmovió eso a esa mujer. Ella pensó que podía escaparse mintiendo. Pero la expresión de su rostro, y con lágrimas en sus ojos, ella dijo: ‘Señor, me parece que Tú eres Profeta’. Ahora, hermanos, escuchen a lo que El dijo. Ella dijo: ‘Tú has de ser Profeta. Nosotros sabemos que cuando venga el Mesías, El nos declarará estas cosas. Pero, ¿quién eres Tú?’” “Y El le dijo a ella: ‘Yo soy, el que habla contigo’”. “Hermanos, cuando nosotros sabemos que nuestra enseñanza es que este Profeta sería un Dios-Profeta, y cuando esa mujer samaritana testificó en contra de nuestro sacerdote que ella sabía que cuando viniera el Mesías, El sería un... daría la señal Mesiánica, El sería un Dios-Profeta. Y aún nuestro sacerdote lo llamó a El ‘Beelzebú’, un adivinador”. “Pero esta mujer de mala fama parecía tener un mejor entendimiento de las Escrituras que lo que tenía nuestro sacerdote”. Dijo: “Ella dijo: ‘Tú has de ser Profeta, pero nosotros sabemos que cuando venga el Mesías, El nos declarará todas estas cosas. Pero, ¿quién eres Tú?’” “El dijo: ‘Yo soy, el que habla contigo’”. “Y basado en eso, cuando ella se dio cuenta que ella había tenido un contacto con el verdadero Mesías, ella entró corriendo en la ciudad y les gritó a los hombres: ‘Venid, ved a un Hombre que me ha dicho todo cuanto he hecho. ¿No es este el Mesías? ¿No es esta la señal del Mesías?’” “Y cuántas muchas cosas más”, Pedro ha de haber hablado y dicho, “pudiéramos decir tocante a El, lo cual ha probado que El es el Mesías de Dios”.
19Como para ese momento, Satanás miró de la orilla, y él vio la pequeña barca allá en el mar sin Jesús. El pensó: “Aquí está mi oportunidad”. Así es en esta noche con cada individuo, con cada iglesia, con cada miembro de la iglesia: cuando Satanás puede verlo a Ud. solo sin Jesús, es la oportunidad de él para atacarlo a Ud. Dijo: “Yo me desharé ahorita de todo el montón. Yo los tengo exactamente en donde yo los quiero. Yo ahogaré ahora a todo el montón”. Así que él empezó a inspirar y a soplar por su nariz, grandes y poderosos vientos, que... y cuando su aliento venenoso golpeó el mar, tuvo una postración nerviosa. Y el pecado de Satanás hará que cualquier cosa tenga una postración nerviosa. Esa es la razón que tenemos tantas crisis nerviosas, tantas instituciones llenas para dementes. Tenemos gente conduciendo en una zona de treinta millas [48 km.–Trad.] a noventa millas [144 km.–Trad.] por hora, quitando todo el tar... o mejor dicho, el hule de sus llantas al dar vuelta en las esquinas. Ella está en un estado neurótico y nervioso. Ella no sabe qué hacer. Todo el mundo está nervioso, molesto. Ellos no saben en dónde están parados. Ellos se unen a una iglesia, y luego a la otra iglesia. Por cada cosa pequeña, ellos corren aquí y allá, de aquí para allá. Es debido a que Satanás ha empezado a soplar su aliento venenoso, ha empezado a soplar sus vientos de contienda, rompiendo iglesias, separando la hermandad, haciendo a la gente pensar que ella es un poquito mejor que alguien más: ella pertenece a una mejor categoría; ella pertenece a una iglesia mejor. Unicamente hay una sola Iglesia, y esa es la Iglesia de Jesucristo. Y únicamente hay una sola manera para entrar; esa es por nacimiento. Ud. nace dentro de la Iglesia de Dios, y no hay otra manera de ser traído dentro. Y no importa si Ud. es Metodista, Bautista, Presbiteriano, Católico, Judío Ortodoxo, lo que Ud. sea. Dios no mira su denominación. El mira la marca que está en Ud., mejor dicho, la Sangre.
20Hace años, yo solía montar mucho. La primera vez que yo monté fue aquí en Phoenix. Yo pensé que era un jinete como mi papá, hasta que un bronco me arrojó unas cuantas veces. Aquí en el Valle del Río Salado, un día él me arrojó a un montón de cactus. Yo estuve en una condición horrible por una o dos semanas, tratando de perseguir a un burro, (allí cerca de la Calle Dieciséis), hace treinta y tres años. Y recuerdo allá en Colorado, la Asociación Hereford usaba como pasto el Valle del Río Penoso. Y muchas veces cuando llevábamos el ganado allá arriba, yo me sentaba con mi pierna puesta alrededor de la perilla de la silla de montar, mientras que el inspector estaba examinando ese ganado pasando por la puerta, la puerta de retención. Y allí había la de la “Huella de Pavo”; allí había la del “Holgazán K”; la del “Diamante T”, del Sr. Grimes; y la del “Trípode”, la cual era del Sr. Jefferies, con quien yo estaba; el Sr. Zuollin, la “A”. Las diferentes iban pasando, pues cada hombre que podía cultivar una tonelada de paja podía poner una vaca en el pastizal para el verano. Pero me fijé que ese inspector nunca, ni siquiera inspeccionaba las marcas; él miraba en el oído de ellas la cédula de sangre, porque nada podía pasar en ese bosque, excepto que fuera una “hereford” [raza inglesa de ganado vacuno–Trad.] registrada. Y de esa manera va a ser en la gran Puerta algún día. A Dios no le importa qué marca Ud. esté usando, El va a mirar la cédula de Sangre de Su propio Hijo, pues es la Sangre de Jesucristo. El no observará la marca, El observará la Sangre. No “cuando Yo vea la marca”; “cuando Yo vea la Sangre, Yo pasaré de ti”.
21Satanás ha soplado su aliento de veneno, diciendo: “Toda esta gente no cree como tú”. Y esto... No es lo que Ud. cree; es en quién Ud. cree. “Cree en el Señor Jesucristo, y tú serás salvo”, en el Señor. Y él vio la pequeña barca allá en el mar. Y él vigilará también su pequeña barca. Cuando él pueda verlo a Ud. allá en el mar de la vida sin Jesús, esa es su hora para hundirlo a Ud. Y él lo hará, si Ud. no lo vigila a él. Estos discípulos habían salido sin El. Y ahora, yo digo esto con amor fraternal. Me pregunto si en los últimos cuatro o cinco años, o más, si nosotros no nos hemos ocupado tanto, con tantas cosas que hacer, y con nuestros programas de edificación, y–y con todo lo de nuestras sociedades y cosas que estamos adquiriendo en la iglesia, que nosotros no nos hemos como ido sin El. Si nosotros no nos hemos quedado en casa en la noche para ver algunos programas de televisión el miércoles en la noche en lugar de asistir a la iglesia. Me pregunto si nosotros no hemos estado muy ocupados tratando de juntar bastante dinero para adquirir un nuevo automóvil, o algo así, y nos hemos olvidado de la iglesia. Me pregunto si nuestros programas no han alejado... nosotros decimos: “Nuestra iglesia se está poniendo fría y formal”. Me pregunto si nosotros mismos nos examinaríamos para ver, si nosotros no tenemos tanta culpa, o un poquito más que la que el pastor tiene, por lo cual nuestra iglesia está en esa condición. Recuerden: Uds. están navegando en una pequeña barca y no hay nadie que pueda estar allí adentro con Uds., sino Uds. y Jesús. Así que manténganla congregada. En la unión hay poder, con el resto de los creyentes, teniendo compañerismo unos con los otros, mientras la Sangre de Jesucristo, el Hijo de Dios, nos limpia de toda impureza.
22Y luego, la pequeña barca empezó a cabecear de popa a proa, y parecía como que el tiempo había llegado. Yo pudiera pensar que la primera cosa cuando los vientos empezaron a soplar, Simón siendo un gran pescador, él dijo: “¡Icen la vela!” Y Satanás dijo: “Yo la romperé”. Y muchas veces, nosotros “izamos” algunas cosas. Satanás sencillamente nos las rompe. Y luego él extendió la mano y cogió su remo, y lo jaló doblando su espalda hacia atrás, y se quebró el remo. Luego las grandes olas empezaron a llenar la barca. Me pregunto, si alejándonos de Dios, quizás alejándonos de las reuniones de oración, si el mundo no nos ha echado algunas de sus olas dentro de nuestra barca. Me pregunto si nosotros no hemos llegado a un punto en donde mejor vamos a una fiesta que ir a una reunión de oración. Me pregunto si ha llegado a un punto en donde nos hincamos en el altar, y nos quedamos allí cinco minutos, en lugar de cinco horas como Uds. solían hacerlo. Me pregunto si la iglesia antigua no ha perdido un poco de su celo por Dios. Todos nosotros: Metodistas, Bautistas, Presbiterianos, Pentecostales, y todos.
23Hermanos, en un mar tempestuoso, y el diablo diciendo: “Yo...” Cada vez que el relámpago iluminaba, un pequeño demonio se ponía en una ola, y se reía, y decía: “¡Yo los tengo ahora!” Y quizás una enfermedad se ha apoderado de Ud.: un cáncer se lo está comiendo a Ud.; la tuberculosis está en sus pulmones; la artritis lo ha inmovilizado a Ud.; y Ud. se pregunta cuál es el problema. Satanás dijo: “Sólo un poco más de tiempo”. El habló por medio del doctor, y dijo: “Ud. está para morir. Su corazón está en una condición muy mala”. Eso pudiera estar correcto, pero examinémoslo un poquito.
24Ellos pensaron que quizás habían hecho un error, que El... que ellos estaban desamparados. Pero, ¿saben Uds. lo que sucedió? Jesús estaba al cuidado de ellos. Después que El los envió, El subió a la montaña más alta que El pudo encontrar. Y no importaba cuán lejos estaban ellos de la cumbre de la montaña en donde El estaba, El los estaba vigilando. Yo estoy tan contento en esta noche que aunque El no ha estado en la tierra en un cuerpo físico por dos mil años, El empezó a subir el Calvario, y El subió las murallas de Gloria. El puede ver todo el universo. “Su ojo está en el gorrión, y yo sé que El está vigilando” el Madison Square Garden, en Phoenix, Arizona en esta noche. Nuestras barcas pueden estar llenas de enfermedades, angustias, dolores, y males, sufrimientos, y nerviosismo, y confusiones. Pudiéramos estar despedazados, pero hay Alguien que nos está vigilando.
25El subió el... tan alto que El se fue hasta el Cielo, y la Biblia dice que “El está tan alto que tiene que mirar hacia abajo para ver los cielos. El Cielo es Su trono y la tierra el estrado de Sus pies”. El subió tan alto allí en Poder y Gloria que está sentado en el Trono de Su Padre, y mira hacia abajo, y no hay ni siquiera un gorrión que pueda caer en la calle sin que El lo sepa. El sabe cuán enfermos están Uds. El conoce sus dudas y sus frustraciones. Estamos en una tormenta terrible, pero no estén asustados, hay Alguien vigilando. ¿Quién es? El que partió el pan, el que conoció a Pedro y lo llamó por su nombre, el que le dijo a la mujer de su pecado, el que tocó el borde... una mujer tocó el borde de Su manto, y El volteó y le dijo a ella que su flujo de sangre se había parado, el que percibió los pensamientos de la mente. El no yace en un sepulcro como para que El no pueda verlo a Ud.; sino que El ha subido a la Gloria, y El puede ver aun al gorrión que cae en la calle.
26Antes que El se fuera, El dijo: “Un poco y el mundo no me verá más (el incrédulo), pero vosotros me veréis (el creyente); porque Yo estaré con vosotros, en vosotros hasta el fin del mundo”. Jesucristo el mismo ayer, hoy, y por los siglos. Y nunca permitan que los vientos venenosos de Satanás los dañen, que los desvíen de eso. El no vigila. Y cuando todas las esperanzas se pierden... quizás Uds. visitaron al doctor esta semana. Quizás Uds. han estado en cada clínica que hay en Phoenix, y quizás en la de Mayo o la de John Hopkins. Yo lo he visto en muchas ocasiones. Y ellos han dicho que no hay una oportunidad terrenal.
27Muchos de Uds. (hace como unos tres años en la revista “Selecciones”), leyeron el artículo del milagro de Donnie Martin, cuando yo estaba en Arizona, o en, quiero decir, California. Cómo el Señor, después de que la clínica de Mayo y la de John Hopkins, y todas ellas habían rechazado a ese bebito que estaba torcido, el poder de Dios desenvolvió a ese niño y lo sanó. Y la clínica Mayo llamó para pedir una entrevista respecto a ello, querían saber qué había sucedido. Seguro. La revista “Selecciones” lo editó. ¿Qué le sucedió al pequeño Donnie, a ese muchachito canadiense? Todas las esperanzas se habían perdido después de que la clínica Mayo y la de John Hopkins dijeron: “El niño no puede ser sanado”. Pero el padre dijo: “Donnie, no estamos derrotados. Pues no hace mucho tiempo estuvo alguien aquí en Canadá que oró por la operadora, la operadora de larga distancia. Ella estaba en una escuela, ella era sordomuda”. Como estas personas sentadas aquí. “Y cuando... Hubo dos de ellas que fueron a la reunión en Calgary. Y el Señor las sanó a ambas. Una de ellas es una cantante en la iglesia y la otra es una operadora de teléfono de larga distancia”.
28El dijo: “Donnie, si Dios las conocía a ellas, El te conoce a ti, cariño, y yo te llevaré a alguna parte”. El enganchó su caballo al trineo, y se fueron por la nieve con la madre. Y cuando ellos llegaron al lugar en donde ellos iban a abordar el avión, el muchachito, su madre y él, únicamente tenían el dinero suficiente para que uno abordara el avión. Así que encontraron un autobús de los Greyhound en el que Donnie y su padre pudieran viajar. Ellos llegaron a Los Angeles, y–y el... alguna clase de asociación les ayudó para llegar a la reunión en donde nosotros estábamos, allá en los campos de las Asambleas de Dios, al Norte, mejor dicho, a la Escuela Bíblica del Suroeste. Después de que el padre había estado en la fila con el muchachito, dijo: “Fue un joven el que tuvo que sacarlo de la fila, porque él no tenía una tarjeta de oración”. Ese fue Billy. Billy hizo eso, porque no era justo que el hombre entrara en la fila, porque otros habían estado esperando por días en la fila de oración. Pero cuando el niñito... Yo lo vi bajándose de la plataforma con ese niñito torcido. Yo dije: “Déjalo, Billy. Tráelo aquí arriba”. Y cuando el padre, temblando, trajo al muchachito, y su cabeza de lado, sus grandes ojos volteados hacia atrás, con sus manos temblorosas, todo torcido, sus piernitas encogidas hacia atrás, yo dije: “Señor, si yo pudiera sanar a su niño, yo lo haría. Pero Ud. es canadiense, y ha venido de muy lejos, y Ud. está... El nombre de este niñito es Donnie Martin”. El padre empezó a temblar, y él dijo: “Eso es verdad”. Yo dije: “¿Cree Ud.?” Y él empezó a gritar; él dijo: “¡Con todo mi corazón!” El se fue directamente de esa reunión en esa noche y le compró a Donnie su primer par de zapatos, y él los usó al siguiente día. ¿Por qué? “Su ojo está en el gorrión”. El sabe cada movimiento. El no se ha ido. El no está muerto. El se levantó otra vez, y El es el mismo ayer, hoy, y por los siglos. Su grande Poder omnipotente nunca puede fallar. El todavía es el Hijo del Dios viviente. ¡Oh, El es tan grande!
29Y cuando El miró hacia abajo desde la montaña... El sabía que ellos entrarían en problemas, así que El subió lo bastante alto para que El pudiera vigilarlos por toda la jornada. Eso es lo que El hizo en esta noche. El sabía que nosotros estaríamos en problemas en esta edad, así que El subió hasta el Cielo para que El pudiera vernos por toda la jornada de la vida. “Yo estaré con vosotros; aun hasta el fin del mundo, Yo estaré con vosotros”. Jesucristo, el mismo ayer, hoy, y por los siglos. Lo que El era en ese entonces, El es ahora. Lo que El hizo en ese entonces, El lo hace ahora.
30El fue el que dijo: “Yo no puedo hacer nada de Mí mismo”. San Juan 5:19, El dijo: “De cierto, de cierto os digo: No puede el Hijo hacer nada por Sí mismo, sino lo que ve hacer al Padre”. En otras palabras, El no puede mentir porque El es Dios. Así que, cuando El dijo: “Yo no hago nada hasta que el Padre me lo muestra (no “me lo dice”, sino “me lo muestra”). Lo que ve al Padre hacer, eso hace el Hijo”. Así que, Jesús nunca hizo un solo milagro hasta que Dios le mostró a El qué hacer, por medio de una visión. Si esa fue en ese entonces la señal del Mesías para los judíos, para los samaritanos, pero nunca para los gentiles.... La edad gentil está terminando ahorita. Todos nosotros sabemos eso. La escritura está en la pared. Nosotros sabemos que estamos en el tiempo del fin. El mundo gentil está en una conglomeración tal de pecado y confusión, al grado que los judíos han regresado allá como una nación. La antigua estrella de David de seis picos, está ondeando, la bandera más antigua en el año... o mejor dicho, la bandera más antigua en el mundo, dos mil quinientos años desde que ha ondeado. Allí están ellos con su propia moneda. Israel regresando a su propia tierra. Los avivamientos y todo lo que tenemos indica la pronta aparición del Mesías. Estamos en el fin.
31Ahora, si Dios les dio a los judíos esa señal del Mesías, antes que la misericordia fuera quitada de los judíos, y la dio a los samaritanos al fin de la jornada de ellos, El tiene que hacer la misma cosa para los gentiles, o... y dar la misma señal, o El hizo un error cuando El les dio esa señal a ellos. Si Dios alguna vez hace cualquier clase de decisión, es para siempre perfecta. El es Dios. El no puede retractarse y decir: “Yo estaba errado. Yo haré esto por esta generación, y esto por algo más”. El es el mismo ayer, hoy, y por los siglos. El tiene que hacer lo mismo. Y El prometió que El haría lo mismo. Y en esta noche, en esta hora, y nuestra pequeña barca meciéndose.... Naciones rompiéndose, Israel despertándose, Las señales que la Biblia predijo; Los días de los gentiles están contados, llenos de horrores. ¡Regresa, oh disperso a tu propia tierra! El día de redención cerca está, El corazón del hombre está fallando de temor; Sean llenos con el Espíritu, sus lámparas aderezadas y limpias. Mirad hacia arriba su redención cerca está.
32Oh, cómo deberíamos tomar estas advertencias, viendo venir el tiempo del fin. Nosotros vemos la pequeña barca llenándose rápido, la edad gentil se está terminando. Satanás dispersándose, haciendo mal. Pero en medio de todo ello, cuando ellos estaban en lo último de su aflicción y pensaron que todas las esperanzas se habían perdido, ellos vieron a Alguien venir caminando sobre el agua. Pero la parte triste de la historia es esta: ellos tenían miedo de El. Ellos pensaron que El era un espíritu. En otras palabras, nosotros diríamos hoy en día: “algo espeluznante”. Ellos pensaron que era alguna clase de espíritu, quizás un espíritu malo allá en el mar. Y la única cosa que los podía salvar, la única esperanza que tenían, la única salvación que quedaba para ellos, ellos tenían miedo de ello, porque se miraba espeluznante para ellos. Y si eso no es la misma cosa en esta noche con esta nación, yo no sé. Dios enviando Su promesa, probándolo por Su Espíritu, y la gente dice: “Es telepatía mental; es un espíritu malo; es del diablo”. La única cosa que puede ayudarles y tienen miedo de ello. “Jesucristo el mismo ayer, hoy, y por los siglos”. El es el mismo. El hace lo mismo. El actúa lo mismo. El es el mismo. En cada manera, y en cada principio, El es el mismo. El está aquí ahora. Su Espíritu está aquí.
33Si Uds. únicamente pudieran, mis amigos, Uds. gente enferma, únicamente pudieran entender que la sanidad es una... algo que está en tiempo pasado. Es algo que Dios ya ha hecho. Y la única cosa que Uds. pueden hacer es aceptar lo que El ha hecho; entonces será diferente. Si Uds. lo pueden aceptar, si Uds. lo pueden creer, si Uds. pueden tener fe, y creer que Dios es.... ¿Cuántos, (antes que llamemos las tarjetas de oración para que las personas suban aquí), hay en este edificio que no tienen una tarjeta de oración y Uds. están enfermos? ¿Uds.? ¿Uds. allá? Muy bien. Hay un hombre y una mujer. Yo no la conozco a Ud., ¿la conozco? ¿Qué de Ud., señor? Yo no lo conozco a Ud., ¿lo conozco? Somos perfectos desconocidos. Muy bien. Si el Señor Dios del Cielo todavía es el mismo Dios, si Jesucristo es el mismo Hijo de Dios, si El está aquí en esta noche, en la forma del Espíritu Santo, como El prometió que estaría, y El me revelara su problema, señora, sin conocerla a Ud. y sin manera de conocerla a Ud., si Dios me revelara su problema así como El le reveló a la mujer en el pozo cuál era su problema, ¿creería Ud. que Jesucristo es el Hijo de Dios, y que yo he predicado el Evangelio y he dicho la verdad? ¿Lo creerá Ud.? ¿Lo creerán el resto de Uds.? Muy bien. Ud. sufre de un problema en su ojo. ¿Y cree Ud. que Dios lo sanará? Y Ud. allá, sufre de un problema pulmonar. ¿Cree Ud. que Dios lo sanará? Póngase de pie, si Ud. lo cree. Muy bien. Váyanse a casa, Uds. dos, Uds. están sanados; Jesucristo los sana. Muy bien.
34Si Uds. pueden creer. ¿No ven Uds.? La sanidad no puede venir de las manos de ningún hombre, viene del Calvario. Es una obra terminada que Dios hizo para Uds. en el Calvario. “Jesucristo el mismo ayer, hoy, y por los siglos”. ¿Lo creen Uds.? ¿Están Uds. conscientes que la Presencia, y la bondad, y la misericordia del Dios Todopoderosos está aquí ahora para ayudarlos a Uds.? ¿Lo creerán? ¿Pudieran Uds. creer con todo su corazón? Aquí, yo estoy mirando a un hombre. No hay nada mal en él, pero él está pensando tocante a su amigo. Para que Uds. puedan saber que Jesucristo es el mismo ayer, hoy, y por los siglos. El está pensando tocante a su amigo. Y su amigo tiene “desmayos”. El es un veterano. Eso es correcto. No pueden conseguir que vaya a la iglesia; él es un veterano y tiene “desmayos”. Ud. está interesado en él y está orando por él. ¿Es eso así, señor? Si es así, póngase de pie. Yo no lo conozco a Ud. Yo nunca lo he visto a Ud. en mi vida, pero esa es la verdad, ¿no lo es? Si es, levante su mano. Tenga fe, y crea en Dios, y los “desmayos” cesarán y él será sano. ¡Aleluya!
35Espere. ¿Tiene Ud. una tarjeta de oración, señor? Ud. no tiene una tarjeta de oración. Muy bien. Ud. no será... Ud. no estará entonces en la fila. ¿Ven lo que quiero decir? Es Jesucristo revelándose El mismo. El dijo: “Como fue en los días de Sodoma”. ¿Qué era? Un ser humano parado allí con el Espíritu de Dios en El, que dijo: “Abraham, ¿dónde está tu mujer, Sara?” Dijo: “En la tienda detrás de Ti”. Y ella se sonrió entre sí. El dijo: “¿Por qué se rió ella?” Jesús mismo dijo esto: “Esa misma cosa sucederá justamente antes que caiga el fuego para destruir a todo el mundo. Como fue en los días de Sodoma, así será en la Venida del Hijo del Hombre. “¡Oh, si Uds. tan sólo lo creen! ¿Cuántos tienen tarjetas de oración? Yo envié a Billy aquí para repartir las tarjetas de oración. ¿En dónde está él? Muy bien, ¿cuál es la–cuál es la letra de la tarjeta? Alguien que tenga una tarjeta, ¿qué letra es? ¿“A”? ¿Quién tiene “A” número 1?, levante su mano. ¿“A”, número 1? Muy bien, señor, párese aquí. ¿“A”, número 2? Muy bien, aquí está el... ¿Número 3? ¿Número 4? ¿Número 5? ¿6? ¿7? [Porción no grabada en la cinta–Ed.]... y por los siglos. Maravilloso, maravilloso, Jesús es para mí, Consejero, Príncipe de Paz, poderoso Dios es El; Me salva, me guarda de todo pecado y vergüenza, Maravilloso es mi Redentor, ¡alabado Su Nombre! ¡Cuán glorioso! ¡Cuán maravilloso es El!
36Muy bien, del 30 al 40, permítanles venir ahora, “A” 30 al 40. Ahora, los ujieres los mantendrán a Uds. en fila con sus nombres y demás, cómo entrar allá en la fila. Ahora, he parado un poquitito temprano. [Porción no grabada en la cinta– Ed.]. ¿Los tienen? Está bien, ellos–ellos tienen a los ujieres allá. Muy bien: del 30 al 40. Ahora: del 40 al 50, del 40 al 50, que ellos se pongan en fila.
37Y ahora, mientras ellos se están poniendo en fila, yo quiero su atención sólo por un momento. Nuestro Señor Jesucristo, el Hijo del Dios Viviente, El es sumamente maravilloso. Y había una mujer (en la Biblia), que no tenía manera de acercarse a El. Así que ella dijo esto: “Si tocare el borde de Su manto, seré sana”. ¿Cuántos saben de esa Escritura? “Si tan sólo yo tocare...” Ahora, miren su fe. Miren a Marta, cuando ella estaba allá y había enviado por El por causa de Lázaro, y Jesús continuó adelante. Nunca... El sencillamente lo ignoró. Ellas enviaron otra vez. Esas muchachas amorosas, y el hermano de ellas muriéndose, el íntimo amigo de Jesús. Y ellas enviaron otra vez por El, y El lo ignoró y continuó adelante. ¿Por qué? ¿Recuerdan San Juan 5:19? “Yo no hago nada a menos que el Padre me lo muestre. Yo no hago nada”.
38Hay algo respecto a esta señora aquí, sentada aquí. Yo le diré a Ud. lo que es ahorita. ¿Ven? Ud. no entiende exactamente lo que está mal. ¿Ve? Yo le dije que había algo mal con sus ojos, lo cual es astigmatismo, pero su cosa principal, por la cual Ud. quiere que yo ore, y que la llame y le diga que (lo cual le ayudaría a Ud.) es su corazón. Eso es correcto. Ahora, si eso es correcto, póngase de pie. Muy bien. Ahora, siéntese. Muy bien. ¿Ven? Ud. iba a ser sanada de todas maneras. ¿Ve? Ud. iba a ser sanada, pero Ud.–Ud.–Ud. quería que yo supiera que era problema de corazón. ¿Ve? Debido a que Ud. estaba orando de esta manera: “Dios, permítele que lo sepa. Permítele que lo sepa”, Dios respondió y dijo: “Es problema de corazón. Dile a ella tocante a su corazón”. Oh, El es maravilloso, El conoce el secreto del corazón. Oh, ¿no es El maravilloso? ¡Cuán glorioso, cuán admirable, el Hijo de Dios! Esta mujercita tocó el borde de Su manto; eso es exactamente lo que ella hizo, en ese momento. Ahora, Uds. saben que ella no me tocó a mí.
39¿No va Ud. tampoco a estar en la fila de oración? ¿Ud. sentado ahí, el anciano mirándome a mí, ahí? ¿No tiene Ud. una tarjeta de oración? ¿Cree Ud. que Dios lo sanará de todas maneras? ¿Ud. sentado ahí? Ud., sí. ¿No va Ud. a estar en la fila de oración? Muy bien. Pero a Ud. le gustaría que sanaran sus ojos, ¿no le gustaría? Sus ojos. Correcto. Levante su mano, si eso es correcto. Ud. lo obtuvo. Amén. Muy bien. Todo se terminó ahorita; Ud. no tiene que entrar en la fila de oración, sólo regrésese. Todo se terminó ahorita. ¿Qué tocó él? El tocó Su manto. ¿Qué sucedió? La misma cosa que sucedió cuando esa mujer tocó Su manto. La Biblia dice que El es un Sumo Sacerdote. ¿Creen Uds. eso? En estos momentos El es el Sumo Sacerdote que puede compadecerse, ¿de qué? De nuestras debilidades. ¿Es correcto eso? Bueno, eso es lo que está sucediendo. Uds. están tocando al Sumo Sacerdote, no a mí. Dios tiene que tener un canal a través del cual obrar. El obra a través del hombre. El siempre ha usado al hombre. Cuando vino Jesús, ese era Dios en carne, Dios obrando a través del hombre. El era Dios en David. El era Dios en Elías. El era Dios en José.
40David, un rey rechazado, subió el monte llorando, arriba del Monte de los Olivos. Quinientos años después, el Hijo de David, como un Rey rechazado, lloró por la misma cosa en la misma ciudad. Era el Espíritu de Dios en él, el Espíritu de Dios en David; el Espíritu de Dios en el Hijo de David, Cristo llorando por la ciudad como el Rey rechazado. [Porción no grabada en la cinta–Ed.]. “¿Quién me tocó?” Ninguno dijo una sola palabra. Pero Jesús miró alrededor, miró al man-... a la multitud. Y cuando El la encontró, El dijo, o mejor dicho, le dijo a ella tocante al flujo de sangre que ella había tenido... Su fe la había salvado. Ahora, El es el mismo en esta noche. Si El es el mismo en esta noche, El será el mismo en esta noche, obrará lo mismo en esta noche, las mismas señales, las... “Las obras que Yo hago, vosotros las haréis también”.
41Yo le estaba hablando a un hombre no hace mucho tiempo. El dijo: “Oh, seguro, Hermano Branham, nosotros predicamos el Evangelio por todo el mundo, esas son las obras mayores”. Yo dije: “Entonces hagan las obras que El hizo, luego hagan las mayores. Muéstrenme las obras que El hizo”. “Las obras que Yo hago vosotros las haréis también”.
42El Espíritu de Dios está presente. Cuán maravilloso sería si todos nosotros pudiéramos creer unánimes ahorita. Ahora, miren: por toda esta fila hay... ¿Cuántos más tienen tarjetas de oración? ¿Alguien más tiene alguna tarjeta de oración? ¿Son todas las tarjetas de oración? Ahora recuerden: las tarjetas de oración se repartirán otra vez a las seis, mañana en la noche. Ahora, esta fila aquí es para orar por los enfermos. Ahora, si yo pudiera sanar a este hombre o a alguien más por allí, yo lo haría. Yo no puedo sanar; yo no tengo manera de sanar. Pero una señal muestra la Presencia de Dios. Ahora, Dios primero envió Su Palabra. Esa es la mejor manera de creerlo: lo que sus pastores les dicen a Uds. Correcto. Si ese sería Ud. o yo, y ellos no tomaran nuestra palabra por ello, ellos pudieran sencillamente continuar adelante y morir. Pero no así Dios; El es amante y bondadoso; El envía otras señales. El pone en la iglesia, ¿qué? La primera cosa que Dios pone en la Iglesia son apóstoles. Esos son misioneros, la misma palabra, “uno enviado”. La segunda, es un profeta, y luego maestros, evangelistas, y pastores. Dios pone a esos en la Iglesia por preordinación, Dios sabiendo de antemano todas las cosas. Luego en cada iglesia local hay dones, nueve diferentes dones espirituales. Sencillamente... no es únicamente en uno solo, va de uno al otro, y del primero al último. Y Pablo dijo: “Todos Uds. pueden profetizar”. Ahora, todos ellos no son profetas; eso es el don de profecía. Un don de profecía tiene que ser juzgado por dos o tres jueces antes que aun pueda ser dada a la iglesia, o leída Pero si Dios envía un profeta, él nace un profeta, siempre con ASI DICE EL SEÑOR. ¿Ven?
43Ahora, estamos esperando hoy en día que Dios levante en la Iglesia a tales personas. Estamos esperando grandes señales, y grandes misioneros, y grandes apóstoles, o grandes... un gran hombre. Ellos están aquí. Yo hablé con uno justamente hace unas cuantas horas, Oral Roberts; un gran hombre de Dios, aquí en el hotel. Nosotros oramos uno por el otro, poniendo manos uno sobre el otro, pidiendo las bendiciones de Dios para que nuestra obra continuara adelante. Tommy Osborn. Oh, sencillamente yo–yo–yo no pudiera parar de nombrarlos, grandes hombres, por dondequiera, por toda esta ciudad. Pastores y todo, todos ellos son siervos de Dios. Si su pastor no está tan cerca como un vecino que está lleno con el Espíritu Santo, vaya con él y ore, adondequiera. Nada más que entremos; esa es la cosa principal: entrar.
44Ahora, yo no tomaría... no pudiera tomar esta fila aquí para discernimiento, Uds. saben eso, porque eso casi lo mata a uno. Cualquiera sabe eso. ¿Cuántos saben que visiones lo debilitan a uno? La Biblia así lo dice. ¿Qué sucedió cuando esa mujer tocó Su manto? El dijo: “Yo percibo que me he debilitado”. ¿Es verdad eso? “Virtud ha salido de mí, me debilité”. Una sola persona. Bueno, Uds. entienden lo que harían dos personas, luego tres personas, luego cuatro personas; uno está a punto de desmayarse. ¿Ven? De la única manera que es, Jesús dijo: “Más que estas vosotros haréis. Porque Yo voy... O mayores (lo cual significa más en cantidad, no en calidad) vosotros haréis”.
45Ahora, creo yo que he dado los anuncios. Yo voy a pedirles a cada uno de Uds., que mantengan a los pequeñitos tan quietos como sea posible. Todos manténgase quietos por unos cuantos minutos. Y yo quiero que Uds.... Ahora recuerden: mis oraciones no son más para... para la sanidad de estas personas que lo que son sus oraciones. Cada uno de Uds. son compañeros conmigo, y–y nosotros somos compañeros juntamente con Jesús para estas personas enfermas. ¿Qué si este fuera su hijo, papá? ¿Qué si este fuera su hijo, mamá? Su esposo, ¿esposa? Su padre, ¿hijo? ¿Qué si fuera? Ud. quisiera que alguien fuera muy sincero al respecto. Mientras más personas orarán, más feliz Ud. sería. Ahora, hay muchos de ellos allá, señor, orando por Ud. Y cada uno se va a unir conmigo en oración por Ud. y por cada una de estas personas aquí en la fila, que... Ahora, si nos detuviéramos para discernir, alcanzaríamos– alcanzaríamos como a unos cuatro o cinco, y el resto de ellos regresarían a sus asientos. Pero hace tiempo, cuando yo primero vine aquí, ¿recuerdan Uds. ese día allá con el Hermano Garcia en el que oré por casi tres mil personas esa tarde? ¿Recuerdan Uds. eso? Seguro. Muchos de Uds. lo recuerdan. ¿Ven? Tres mil personas. Ellos tuvieron que cargarme al motel. Sólo parado allí poniendo manos sobre ellos, orando, hasta que... Y sólo diciendo: “Dios lo bendiga”, hasta que mi boca, casi yo ya no podía abrirla más. Mis labios estaban secos de esa manera. Pero cientos fueron sanados, ¿ven?, sólo por poner las manos.
46Ahora, la Biblia dice: “Estas señales seguirán a los que creen. Si ellos ponen sus manos sobre los enfermos, ellos sanarán”. ¿Creen Uds.? ¿Creen Uds., en toda la fila? Si Dios no les dice una sola cosa a Uds., o ningún discernimiento, Uds. están listos para creerlo de todas maneras, ¿es correcto eso? Sólo por poner las manos. Muy bien. Ahora, venga Ud. Sólo párese en donde Ud. está, señor; eso está bien. Ahora, para que Uds. sepan, este hombre ha estado parado por mucho tiempo, y el Hermano Borders... O, no, ese es... este hermano... ¿Es Ud. uno de los ujieres allá, señor? ¿Es Ud. el siguiente paciente? ¡Oh!, es la gente de allá. Muy bien, sólo que Ud.... que alguien les ayuda. Y si ellos están muy inválidos para subir, tráiganlos rodeando por aquí, y yo pondré manos sobre ellos y oraré por ellos.
47Ahora, ¿cuántos aquí prometerán su lealtad de ofrecer oración por estas personas enfermas?, levanten su mano. Ahora, si todos Uds. ven... Miren aquí, a lo largo de la fila, todos. Ahora, Padre Celestial, este es un momento, este es un momento crucial. El momento que ese mismo Jesús quien fue caminando a la barca esa noche sobre el mar, ven caminando en esta noche, Señor, en medio de este pueblo. Entra caminando en el Poder del Espíritu, y satura tanto nuestro cuerpo, nuestras almas, y nuestro espíritu, con Tu Presencia, hasta que veamos las grandes obras de Dios. Que cada persona que pase por esta fila de oración... y cientos de personas sentadas aquí, en esta noche, levantando sus manos y prometiendo su lealtad de orar por los enfermos, y yo, Tu siervo, Señor, orando, y Tú, el Espíritu Santo, aquí ejecutando y haciendo las mismas cosas, las cosas que serían imposibles que hiciera el hombre. Es verdad que alguien pudiera tener la suficiente fe mental para levantarse de una silla de ruedas o levantarse de un catre o una camilla, pero cuando se trata de discernir perfectamente a un espíritu, eso solamente Tú, Dios. Eso es únicamente Tú. El milagro más grande que hemos visto en las–las–las edades, es eso. Pero Tú lo prometiste; fue una señal que Tú les ibas a dar a los gentiles justamente antes del día de su clausura.
48Señor, nosotros no sabemos qué día será la clausura de Phoenix, pero pedimos, Padre, que en esta noche a la gente no se le pase esto por alto, pero que ellos... Siendo que ahora ha llegado la hora de liberación, después de toda una semana de llamar al altar, y de hacer todo lo que pudimos para que la gente se arrepintiera, siete noches consecutivas ahora, pedimos que Tú seas misericordioso y sanes a todos los enfermos que están en la Divina Presencia. Y Padre Dios, si hay algo aquí que Tú deseas que se sepa, sólo háblame, Señor, y yo te contestaré. Contesta la oración de toda la gente, y que cada uno que viene por la fila de oración pase por este púlpito sabiendo que las oraciones del pueblo son para ellos, y que Jesús, el Hijo de Dios, está aquí para probarse El mismo ser su Salvador y su todo presente Rey y Dios. Concédelo en el Nombre de Jesús. Amén.
49Ahora, una sola palabra de El, hará más que miles que yo pudiera decir. Ahora, para que Uds. puedan saber... Ahora, esas personas allá, en dondequiera que ellas estaban que no tenían tarjetas de oración, Uds. sólo continúen orando, continúen orando. Ahora, aquí está la gente con las tarjetas de oración. Para mostrarles a Uds. que las tarjetas de oración no tienen nada que ver con ello, para mostrarles a Uds. que el Espíritu de Dios está aquí, me gustaría decirle una palabra a este hombre.
50Este hombre, hasta donde yo sé, yo no lo conozco. Yo no sé nada respecto a él. El me pudiera haber visto, haber estado en las reuniones, y haberme mirado y demás, y yo pudiera haberlo visto a él en alguna parte. Yo–yo no pudiera decir eso. Yo no sé. Pero de mirarlo a él en la cara, de mirarlo a él de esa manera, yo levanto mi mano a Dios, que yo nunca lo he visto a él antes en mi vida, que no lo conozco, a menos que yo nada más lo haya visto pero no lo conozco. Pero ahora, el hombre está parado aquí por algún propósito, por alguna causa que yo no sé. Pero aparentemente que él está en una condición desesperada.
51Pero si el Espíritu Santo simplemente me dice algo, alguna cosa, para que las otras personas que están aquí en esta fila, puedan ver que ese Espíritu que los conoce a todos aquí, me tiene ungido. Y la Biblia profetiza que sería exactamente de esa manera en este día. Seguramente que los haría tener fe. ¿Lo haría a Ud. tener fe, si el Señor pudiera decirme cuál es su problema, como El le dijo a la mujer? ¿Le ayudaría a Ud.? ¿Les ayudaría a todo el resto de Uds. en la fila de oración? ¿Les ayudaría a Uds.? Muy bien. ¿Les ayudaría a Uds., allá, a creer? Yo sólo voy a tomar un momento y hablarle a él.
52Ahora, señor, nosotros somos perfectamente desconocidos. Igual que Felipe cuando encontró a Natanael, Ud. vino en esta noche. Ud. vino aquí sólo como un hombre, entró aquí, y alguien le dio a Ud. una tarjeta de oración, y aquí Ud. está parado en la plataforma. Yo no lo conozco a Ud. y yo no sé nada tocante a Ud. Pero el Espíritu Santo está aquí, quien sí lo conoce a Ud. Ahora, si Dios puede revelarme algo que le mostraría a Ud. que... decirle la verdad. Ud. sabe si es la verdad o no. Ud. sabrá eso. Si se le dice a Ud. algo que ha sido, Ud. sabrá si eso es verdad o no. Entonces si El sabe lo que ha sido, seguramente que El sabrá lo que será. Si Ud.–si Ud. sabe que eso es correcto, entonces lo que El dice que será, tiene que ser correcto. ¿Ve? Eso es verdad. Ahora, si yo dijera: “¡Alabado el Señor, aleluya, Ud. está enfermo!” Seguro, Ud. está parado en la plataforma; Ud. está aquí por algo. Ud. pudiera no estar enfermo; yo no sé. Pero si–si yo dijera: “Alabado el Señor, ¿está Ud. enfermo?” Ud. diría: “Sí, señor”. “Aleluya, el Señor dice que Ud. va a ser completamente sano”. Ud. diría: “Alabado el Señor”, y se iría. Eso pudiera ser verdad. Eso pudiera absolutamente ser la verdad, pero cuánto mucho más grande es quien puede regresar en su vida y decirle lo que Ud. ha sido, luego venir aquí, y le dice lo que Ud. ha sido, y lo que Ud. será? ¿Ve? Esa–esa es la parte infalible. Y Ud. es el juez, y hay por lo menos quinientas o seiscientas personas aquí en esta noche. Y Ud. sabe que eso–que eso... si eso es la verdad o no.
53Ahora, ¿dijo Ud. que toda persona aquí creerá? Que el Señor lo conceda. Dios Padre, yo no puedo tener contacto con el hombre. Eso depende de Ti, Señor Jesús. Hay muchos de Uds. allá orando. Lo hace difícil para el que está en la plataforma. Uno tiene que detenerse un poco, o sencillamente habría un “estallido” en la plata-... allá en la audiencia. Ahora, El está aquí. El está consciente ahora de que algo está sucediendo. Correcto, ¿no es así?
54El hombre de hecho está sombreado de muerte. No parece, pero él lo está. Es cáncer. Ese cáncer es un cáncer de estómago. Provino de una úlcera que ha estado allí por algún tiempo. Y ha crecido peor, al grado que se hizo un cáncer, sin ninguna esperanza ahora. Y Ud. acaba... Ud. ha aceptado a Cristo, pero Ud. en una ocasión era Cristiano, se descarrió, y acaba de regresar a Dios recientemente. Eso es correcto. Sí. Eso es verdad. Y Ud. tiene una carga en su corazón por alguien. ¿Cree Ud. que Dios me puede revelar quién es ese alguien? ¿Le ayudaría a Ud.? ¿Le ayudaría a Ud. a creer? Es su madre. ¿Cree Ud. que Dios me puede decir tocante a ella? Hay algo mal en su cadera, y ella está en un hospital. Ella es una gran mujer. Ella fue sanada antes en una de mis reuniones. ASI DICE EL SEÑOR. Venga, oremos. Nuestro Padre Celestial, poniendo manos sobre el hombre, con esta audiencia de personas, condenando el mal, que él se vaya y sea sano, en el Nombre de Jesús. Amén. Dios lo bendiga...?....
55Venga, señora. Si yo no digo una sola... Ud. sabe que yo sé lo que está mal en Ud., ¿verdad? Pero si yo no digo una sola palabra, está bien. ¿Está? Nuestro Padre Celestial, yo pido que Tú sanes a la mujer. Que ella se vaya y sea sanada, en el Nombre de Jesús, mientras oramos. Amén. Su problema de corazón la ha dejado a Ud. ahorita. Ud. ahora puede irse a casa.
56Ud. sabe que debe creer en Dios o ese cáncer la matará. Nuestro Padre Celestial, yo pido en el Nombre de Jesús, que Tú la ayudes y la sanes, mientras todos oramos por ella, y ponemos manos sobre ella, diciendo: “Estas señales seguirán a los que creen; sobre los enfermos pondrán manos, y ellos sanarán”. En el Nombre de Cristo. Amén. Dios la bendiga, hermana. Váyase ahora, creyendo con todo su corazón.
57Precioso Señor, yo pido que Tú sanes a nuestra hermana, y que ella se vaya de aquí en esta noche, y se vaya a casa y sea sanada, mientras esta gran multitud de personas están orando, en el Nombre de Jesús. Amén. Ahora, yo no le dije a Ud. el mal que tenía. ¿Lo cree Ud. de todas maneras? ¿Lo cree? Bueno, su problema de corazón se ha ido, así que Ud. puede...?....
58Nuestro Padre Celestial, yo pido por este querido hombre. Que Tu Espíritu Santo venga sobre él y lo sane a él. Y pido que Tú lo sanes a él en el Nombre de Jesús. Amén. Dios lo bendiga, señor. Nuestro Señor Jesús, yo pido que Tú sanes a nuestro hermano. Que Tu Espíritu esté sobre él y lo sane completamente para Tu gloria. Amén. Dios lo bendiga, señor. Padre Celestial, yo pido que Tú sanes a nuestra hermana, y que estas personas que están orando, junto con Tus siervos, que ellas sean sanadas en el Nombre de Jesús. Amén. Dios la bendiga, hermana. Váyase, creyendo.
59Nuestro Padre Celestial, dale a este hombre una transfusión de sangre. Que el Poder de Dios venga sobre él, y–y quite esta cosa horrible de él, en el Nombre de Jesús, que sea sanado. Amén. Dios lo bendiga, mi hermano. ¿Quiere Ud. irse a comer su cena? Muy bien. Vaya Ud. Su problema de estómago lo dejó a Ud. Parece como que si uno no dice nada, la gente no parece captarlo. Miren, no hagan eso. ¿Ven? Dios es igual de grande, si es que yo les digo algo o no les digo. ¿Creen Uds. eso? Es igual de grande, El es el mismo Dios. El–El–El sabe todas las cosas, hace todas las cosas. El–El sencillamente es Dios.
60Ahora, como esta mujer aquí. ¿Me cree Ud., hermana, ser un siervo de Dios? ¿Cree Ud. que yo le he dicho a Ud. la verdad de esa Biblia? ¿Cree Ud. que Dios puede decirme algo tocante de Ud.? Ud. sí cree. Muy bien. Ud. está sufriendo de un problema de garganta. Correcto. No únicamente eso, sino que Ud. es–Ud. es una predicadora para empezar, una mujer predicadora. Y luego, Ud. está orando por alguien, una amiga íntima de Ud. que tiene cáncer. Eso es ASI DICE EL SEÑOR. Sí. Váyase ahora, créale a El. Nuestro Padre Celestial, te pido que Tú sanes a la mujer, en el Nombre de Jesús. Amén.
61Venga, querida hermana. Ahora, la gente está orando por Ud. allá. Todos ahora. Señor, te pido que Tú la sanes y la hagas completamente sana, en el Nombre de Jesús. Amén. Venga, ¿habla inglés? ¿Habla inglés? Su espalda. Correcto. Levante su mano, si eso es verdad. Levante su mano. Váyase ahora, regrese a su gente. Jesús la sana completamente. Amén. Muy bien. Vengan creyendo. ¿También Ud. va a creer por ella? Muy bien. Venga. Nuestro Padre Celestial, te pido que Tú la hagas completamente sana. Concédelo, Señor. Que Tu Espíritu y poder vengan sobre ella y la sanen, en el Nombre de Jesús. Amén. Dios la bendiga. Sea humilde...?....
62Nuestro Padre Celestial, te pido por este hombre. Yo me abrazo de él, como mi hermano. Te pido que El Espíritu Santo, que está ahora presente, lo unja también a él con fe, para que él crea, mientras la iglesia está orando, en el Nombre de Jesús. Amén. Venga, hermana. ¿Cree Ud.? Señor Jesús, te pido por nuestra hermana junto con esta iglesia del Dios Viviente, que Tú la sanes y la hagas sana. Amén. Dios la bendiga, hermana. Venga, querida hermana. Nuestro Padre Celestial, mientras pongo manos sobre nuestra hermana, en el Nombre de Jesús, que ella sea sana. Amén. Dios la bendiga, hermana. El pequeñito. ¿Cree Ud. que él sanará? Padre Celestial maldito sea el diablo que ha afligido a este niño. Que él sea sano en el Nombre de Jesús. Amén. No lo dude. Estará bien. Dios lo bendiga, mi hermano.
63Bondadoso Padre Celestial, yo pongo manos sobre ellos. En el Nombre de Jesús que Tu Espíritu Santo venga sobre ellos y que sean sanos, en el Nombre de Jesús. Amén. No duden. El Señor bendiga a nuestro hermano, y que el deseo de su corazón se le sea dado, en el Nombre de Jesús, te pido. Amén. Ahora, todos sean reverentes y estén orando. Estén orando conmigo, cuando yo esté orando por las personas. Uds. oren conmigo. ¿Están Uds. haciendo eso? Todos orando. Ahora, el Señor sea bendecido.
64¿Cuántos recuerdan cuando yo solía tomar la mano de las personas? ¿Recuerdan eso? ¿Creen Uds. que todavía funciona? Yo no conozco a la señora, ¿es correcto eso? Somos desconocidos. Ponga su mano sobre la mía. Ahí lo tiene Ud. Ven aquí, hijo. No... no... Gracias. Ven aquí, Billy. Yo sé que es...?... causaría una vibración proveniente de Ud. Permítame su mano. Yo quiero que Ud. mire aquí. Ese es mi hijo. No hay nada mal. ¿Ve? ¿Qué no es mi mano tan común como esta mano? Muy bien. Está bien, Billy. Ahora, yo quiero que ponga su mano allí. Ahora, ¡qué diferencia! ¿Ve que se hincha y esas cositas blancas resaltando sobre ella? Esas son vibraciones. Ahora, observe aquí, yo pongo esta otra mano sobre ella. No está allí ahora. No hay hinchazón ni nada. Ahora, cambie manos. Bueno, ahí está. Ahora, Ud. es tan humano en esta mano como lo es en esa mano. Pero, ¿ve? Todas estas personas aquí en la audiencia, recuerdan que cuando la comisión me fue dada, hace catorce años por medio de un Angel, El dijo: “Has que la gente te dé a ti su mano derecha. Eso es juramentando su fe que tú eres enviado”. Mi mano izquierda a ellos, y mi mano derecha a Dios.
65Ahora, ponga su mano aquí y observe algo. Mire, ahí está. ¿La ve hincharse, inflamarse? Mire aquí arriba de mi manga. Ahora, se siente como que yo tengo agarrado algo que está moviéndose. Ahora, esto es lo que es. Ahora, yo no sé en este momento... Ahora, Ud. sólo mire aquí. Problema de riñón. Correcto. Sí. ¿Ve? Ahora, ahora eso es por medio de... Ahora, eso es ese don. Ahora, observen. Ahora, levántese y pídale al Sumo Sacerdote por alguien, por una cosa u otra. Sí, Ud. está orando por alguien. Ellos tienen úlceras. Correcto. ¿Ve? Eso es discernimiento. Créalo ahora. En el Nombre del Señor Jesús que ellos sean sanados. Nuestro Padre Celestial, te pido en el Nombre de Jesús, que ella sea sanada. Amén.
66Venga, hermana. Padre Celestial, te pido que Tú la hagas completamente sana, en el Nombre de Jesús. Amén. Venga, hermano. ¿Está listo Ud. para deshacerse de esto y de su viejo bastón? Señor, yo pido que Tú lo ayudes. Es menester que Tú lo hagas si va a vivir. Te pido que el espíritu maligno y de enfermedad lo deje, en el Nombre de Jesús. Amén. Dios lo bendiga, hermano. Venga. Nuestro Padre Celestial, te pido por la mujer, que Tú la hagas sana. Que Tu Espíritu Santo sea sobre ella, y la haga completamente sana, en el Nombre de Jesús. Amén. Dios la bendiga, hermana.
67Padre Celestial, te pido por nuestra hermana mientras esta gran Iglesia poderosa del Dios Viviente aquí, está orando en esta noche. Cientos de oraciones están dirigiéndose hacia Ti, en estos momentos, a favor de estas personas. Tú no puedes despreciarlas, Señor. Te pido que Tú la sanes, en el Nombre de Jesús. Amén. Muy bien. ¿Están Uds. creyendo? ¿Qué es? Alguien... ¿Está esta muchachita aquí para que se ore por ella? Nuestro Padre Celestial, permite que Tu Espíritu y Tu bondad y Tu misericordia sean sobre esta...?... que sea sanada en el Nombre de Jesús. Te pido, Padre, que Tú lo concedas para Tu gloria...?... dos hermanas aquí, Señor...?... En el Nombre del Señor Jesús, permite que Tu Espíritu y Tu misericordia sean sobre ellas...?....
68Dios Padre, te pido por esta mujer que no podía subirse a la plataforma. Te pido que Tú la sanes a ella y la hagas sana. En el Nombre de Tu Hijo Jesús, mientras toda esta gran Iglesia redimida de Dios está aquí orando. Que la aflicción deje a nuestra hermana y que ella sea sanada en el Nombre de Jesús. Amén. Dios la bendiga. Sólo levante su.... ¡Oh, Dios!, bendice a este muchachito. Yo pido misericordia para que Tú seas con él. Concédelo que él sea sanado, Señor, en el Nombre del Señor Jesús. Amén.
69Mire aquí, hermana. ¿Cree Ud.? ¿Habla Ud. español? ¿Cree Ud. que el desgaste de esos músculos y cosas estarán bien, y luego Ud. será sanada? Ud. ha estado buscando a Dios últimamente (¿no es así?), por un caminata más cerca...?... Si Ud. cree con todo su corazón, esa aflicción la dejará a Ud. Yo maldigo a ese demonio que ha hecho esto a esta muchachita, en el Nombre de Jesucristo. Señor, Tú dijiste: “Di a ese monte que se mueva y no dudes, sino cree que lo que tú dijiste sucederá, te será hecho como tú dijiste”. Yo maldigo al enemigo que puso a esta muchachita y la afectó de esta manera. Que ella empiece desde esta misma hora, y sea hecha sana. ¿Está Ud. dudando...? Creálo; ella sanará. Dios la bendiga. ¿Están Uds. creyendo? Sean muy reverentes. ¿Ven? Muy bien. ¿Es Ud. la persona que sigue? ¿Me cree Ud. que soy Su siervo? [La mujer dice: “Sí. Yo creo”–Ed.]. Si yo–si yo pudiera sanarla, yo lo haría. Yo no puedo sanarla, pero Dios puede sanarla, pues El es Dios. Pero si–si el Señor me revela cuál es su problema, entonces ¿Ud....? Ud. entonces sabe que yo no la conozco a Ud. Y si yo no la conozco a Ud., y el Señor lo revela, eso mostrará Su Presencia. Ahora, es sobre la fe que Ud. tiene para creer por su sanidad.
70Algo sucedió en la audiencia, en ese momento. La perdí en alguna parte. Alguien aquí en esta sección, en alguna parte. Yo vi... Yo sigo una Luz. ¿Cuántos han visto la fotografía de Ella? La Columna de Fuego; ellos la tienen aquí. ¿Ven? Se fue de aquí y fue entre la audiencia, por allí en algún lugar. ¿Ven? Ahora, un momento. La raz-.... Ahora, no dude Ud. tocante a la muchachita. ¿Ve? La muchachita que Ud. tiene allí. ¿Entiende Ud. inglés? Muy bien. Crea. La maldición la dejará. Si Dios me revela cuál es su problema, ¿me creerá Ud. que yo soy Su profeta, o Su–Su siervo? [La mujer dice: “Yo creo”–Ed.]. ¿Sí cree? Ud....?... Eso está bien. Yo pienso que Ud. es una persona amorosa. En primer lugar, Ud. tiene problema en el hígado. Y eso fue causado de una caída que Ud. tuvo. Y luego, Ud. tiene problema en su hombro, en su espalda; y los pequeños tendones en los pulmones, aquí abajo, se rompieron en un accidente automovilístico. Eso es correcto, ¿no es así? [“Sí, señor”]. Eso es exactamente. Sra. Hawk, Ud. puede irse a casa. Jesucristo la sana. Amén. Y Dios la bendiga. Ahora, no se preocupen, El supo quién era Simón Pedro. ¿Ven? El sabe todas las cosas. ¿Creen Uds. eso?
71¿Cree Ud., hermana? Nuestro Padre Celestial, te pido que Tú la sanes y la hagas sana, en el Nombre de Jesús. Amén. ¿Cree Ud. por el muchachito? Nuestro Padre Celestial, te pido por el niño, que Tú lo sanes. Concédelo, Señor. Permite que Tus misericordias vengan sobre él, y que la maldición del diablo sea quitada, en el Nombre de Jesús. Amén. Crea Ud. con todo su corazón. Muy bien. Ted, yo te conozco. Tú quieres deshacerte de esa asma. [El hermano dice: “Amén”–Ed.]. Muy bien, si tú quieres, ven aquí y oramos. Yo no sabía que tú tenías eso. Pero... Nuestro Padre Celestial, este hombre ha sido bueno conmigo, ha sido mi hermano, siguiendo las reuniones por todas partes. Te pido que Tú lo ayudes ahora, y maldito sea el diablo que le ha hecho esto a mi hermano. Que se vaya de él desde esta noche, y nunca más lo moleste, en el Nombre de Jesús. Amén. Dios lo bendiga.
72Nuestro Padre Celestial, por nuestra hermana, te pido que Tú la sanes. Que la oración de esta iglesia, esta gran Iglesia redimida, sentada aquí, muchos en número en esta noche, que Dios la sane a ella la haga completamente sana. Amén. Venga, mi hermana. Hermano aquí, ¿es uno... o los dos? Ud. traígalo. Nuestro Padre... Dios sé misericordioso a nuestro hermano y a nuestra hermana, y que el Poder del Dios Todopoderoso venga sobre ellos y los sane completamente. Que esta sea la hora de su liberación, en el Nombre de Jesucristo. Amén. Muy sencillo, pero muy poderoso. [El hombre dice: “Correcto”]. Amén. Dios los bendiga. Venga, señor. ¿Cuánto tiempo le ha molestado la espalda a Ud.? [El hombre dice: “Como por un año”]. Pero Ud. cree que se va a terminar ahora, ¿no lo cree Ud.? [“Amén”]. En el Nombre de Jesucristo que lo deje, Padre. Amén. Dios lo bendiga, señor. Váyase, creyendo.
73Nuestro Padre Celestial, te pido que Tú sanes a nuestro hermano, y lo hagas completamente sano. Que él se vaya en esta noche, y sea sano, mientras esta gran Iglesia de Dios ora por él. Amén. Dios lo bendiga, hermano. ¿Los dos? Nuestro Padre Celestial, mientras esta mujer joven aquí se para afligida por el enemigo, que el Poder del Dios Todopoderoso sea sobre ella. Que ella sea sanada en el Nombre de Jesús. Amén. Dios la bendiga, hermana. Váyase creyendo; no dude.
74Si Uds. sencillamente no dudan. ¿Ven? Ahora, uno puede pasar tres, cuatro o cinco, sólo orando por ellos, y el Padre Celestial conoce que cada uno que viene, lo captará, allí está; lo revelará. Uds. saben eso, ¿verdad? Aquí. Ud. ¿Me cree Ud. que soy Su siervo? Yo no la conozco. Dios la conoce. ¿Cree Ud. que El me puede revelar algo tocante a Ud.? ¿Le ayudaría a Ud., si yo–si yo le dijera cuál es su problema? Su problema está en su garganta. Correcto. ¿Cree que Dios puede decirme qué clase de problema es? Es un quiste en su garganta. ¿Es correcto eso? ¿Cree Ud. que Dios sabe quién es Ud.? El lo sabe. Sra. Brown, Ud. ahora puede irse a casa y ser sana, en el Nombre de Jesús. Sólo tengan fe, eso es todo. ¿Ven? Sólo crean. ¿Lo ven? Ahora, miren aquí. ¿Ven la diferencia que hace?
75Padre Celestial, te pido que Tú sanes a nuestra hermana, y la hagas completamente sana, en el Nombre de Jesús. Amén. Nuestro Padre Celestial, sana a nuestro hermano y hazlo completamente sano en el Nombre de Jesús. Nuestro Padre Celestial, yo pongo manos sobre el hermano y pido por su sanidad, en el Nombre de Jesús. Concédelo, Señor. ¿Cómo está Ud., hermana? Ahora, Ud. debe tener fe ahora, porque esa artritis se está empeorando. Pero si Ud. lo cree con todo su corazón, Dios la hará completamente sana. ¿Lo cree Ud.? Nuestro Padre Celestial, te pido que Tú la ayudes y la hagas completamente sana. En el Nombre de Jesucristo, que ella sea sanada. Amén. Dios la bendiga, hermana. Venga, creyendo. ¡Oh Dios!, ella necesita una transfusión de sangre en esta noche. Quita esa azúcar. Te pido que Tú la ayudes en esta noche, y que ella sea sanada en el Nombre de Jesús. Amén. Dios la bendiga, hermana. No dude.
76Hermano Williams, yo lo conozco (¡Dios sé misericordioso!), Hermano Williams. Nuestro Padre Celestial, este precioso hombre ha sido un–un hermano tan querido para mí. Y te pido que Tú lo ayudes en esta noche, Señor. Que Tu Espíritu sea sobre él. Y ese temor que él ha tenido, se vaya de su mente. Que él se vaya y sea hecho completamente sano, mientras pido las bendiciones sobre él, y maldigo el demonio que lo ha hecho temer, en el Nombre de Jesús. Amén. Dios lo bendiga, Hermano Williams. Padre Celestial, te pido por nuestra hermana que Tú la sanes y la hagas completamente sana, en el Nombre de Jesús, te pido. Amén. Tengan fe en Dios.
77Muy bien, señor. ¿Está creyendo? ¿Con todo su corazón? [El hombre dice: “Sí, señor”–Ed.]. Su vista. Yo lo vi a Ud. en alguna parte. ¿Dónde está el Hermano Sharritt? ¿Está aquí John Sharritt? Aquí está el hombre que vi en la visión hoy cuando yo estaba en su automóvil. Este es el hombre. Ud. es un ministro [“sí, señor”] de Missouri [“sí, señor”], que se quedó ciego debido a la diabetes azucarada [“sí, señor”]. Correcto [“sí, señor”]. Yo lo vi a Ud. hoy, señor, enfrente del automóvil del Hermano Sharritt, cuando veníamos conduciendo. Un hombre, un ministro, y ellos me contaron al respecto [“sí”]. Correcto. Ahora, oremos por nuestro hermano. Nuestro Padre Celestial, yo pido que Tú sanes completamente a este hombre. Que el poder del Dios Todopoderoso maldiga este diablo que lo ha cegado. Que él sea sano desde esta noche. Que su vista regrese a él, y que él pueda ver, en el Nombre de Cristo. Amén. Muy bien, mi hermano. ¿Cree Ud.? [El hermano dice: “Yo creo”–Ed.]. La diabetes que Ud. ha tenido (lo ha conducido a–a eso, pues Ud. tenía una vez diabetes, se oró por ello y Ud. sanó), regresó en Ud., llegando hasta su vista. ¿Cree Ud. con todo su corazón? Lo dejará otra vez. Váyase y vea, y predique el Evangelio, en el Nombre del Señor Jesús.
78¿Creen Uds. con todo su corazón? ¿Van a creer Uds.? Habría un pecador aquí que no conoce a Dios, que le gustaría venir al frente para que se ore por él ahorita, un pecador que no conoce a Dios? ¿Cuántos aquí están enfermos, y no han pasado todavía a la plataforma, cuántos... y Ud. cree que Jesucristo, el Hijo de Dios, está aquí? Oh, seguro que El está aquí. ¿Quiere Ud. ser sanado ahora? ¿Quiere...? ¿Puede ver Ud. ahora? El está caminando solo. Cuando yo lo vi a él en la vis-... Mírenlo caminando allá, un hombre ciego caminando allá, viendo. Digamos: “Alabado el Señor”. Eso es bueno. Su vista regresándole a él. Un diabético. ¡Bendito sea el Nombre del Señor! Eso es. Ahora... Amén. El va caminando estrechando manos con la gente. ¡Cuán maravilloso!
79Ahora, ¿creen Uds. que yo les estoy diciendo a Uds. la verdad tocante a Jesús? Bueno, estas son Sus propias Palabras: “Estas señales seguirán a los que creen: sobre los enfermos pondrán sus manos, y sanarán”. Pongan sus manos los unos sobre los otros, por todo el edificio, en todas partes, en estos momentos, mientras Su Presencia está aquí. Allá en la audiencia, por todos los balcones, y en todas partes. Esta hermana aquí.... Pongan sus manos los unos sobre los otros. Si Dios puede hacer que un hombre ciego vea, si Dios conoce los secretos del corazón, ¿cuánto mucho más conoce El su condición por la cual están aquí? Pongan sus manos los unos sobre los otros. No oren por Uds. mismos. Oren por el hombre a su lado sobre el cual Uds. tienen su mano.
80Nuestro Padre Celestial, en la Presencia de Jesucristo, el gran Poderoso, que el Espíritu Santo venga. ¡Oh, Satanás, tú estás derrotado! Jesucristo te reprenda. Sal de esta gente, tú, enemigo de la raza humana. Que el Dios del Cielo sane a todos en el Nombre de Jesús.
81Alábenle a El. Mantengan sus manos en el... Si Uds. creen que están sanados pónganse de pie. A mí no me importa cuán inválidos estén Uds. Párense. Crean en El. Tómenlo a El a Su Palabra. Párense, en todas partes. Crean que Jesucristo los ha hecho sanos. Todos los que acepten su sanidad, párense. Ahora, levanten sus manos a El. Digan: “Gracias, Jesús. Gracias, Jesús. Alabado el Señor Dios, el gran Jehová Dios por Su bondad”. Regreso el servicio al pastor...?....