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~ DESDE ESE ENTONCES ~
1Me pregunto si nosotros sólo pudiéramos levantar nuestras manos y cantar como muy quietamente, Uds. saben, quedamente, más bien: “Ahora creo yo”. Ahora creo yo, ahora creo yo, Todo es posible, ahora creo yo, Ahora creo yo, ahora creo yo, Todo es posible, ahora creo yo. Inclinemos nuestros rostros ahora para orar. Bondadoso Padre Celestial, venimos a Ti en esta noche, humildemente en el espíritu de oración y de acción de gracias, para ofrecerte a Ti la adoración de nuestros corazones, pidiendo que Tú nos recibas como Tus hijos, perdonándonos todos nuestros pecados, y sanándonos de todas nuestras enfermedades, para que Tu Palabra pueda ser manifestada entre nosotros. Si hubiera algunos aquí que no te conocen a Ti como su Salvador personal, pedimos, oh Señor Dios, que esta sea la noche cuando ellos lleguen a conocerte a Ti, y conocerte a Ti como su querido y amante Salvador, y Padre de su ser.
2Yo pido en esta noche por todos los que están enfermos y necesitados, que Tu Espíritu Santo los sane en esta noche. Trae de nuevo, oh Señor, al descarriado que se ha desviado del camino. Recuerda a aquellos quienes están casi listos para caer del camino. Que sean levantadas las manos débiles que una vez se cayeron. Pedimos, Padre Celestial, que Tú nos hables en esta noche, en una manera excepcional a través de Tu Palabra, trayendo el mensaje de la hora a nuestros corazones. Recuerda a otras reuniones que están llevándose a cabo por toda la ciudad, y la nación, y alrededor del mundo, que Tus siervos puedan tener poder en esta noche para predicar el Espíritu Santo, el Bautismo, la Venida. Dales señales y prodigios que acompañen el ministerio de ellos, para que pueda ser sabido que estamos viviendo en los postreros días. Que preparemos nuestros corazones mientras esperamos Su Venida. En el Nombre del Señor Jesús, lo pedimos. Amén. (Pueden sentarse).
3Es bueno en esta noche, estar de regreso en esta... una arena. La mayoría de Uds. saben que fue en esto, en donde yo primero empecé a encontrarme con el público: una arena de boxeo. Cuando yo era un jovencito, yo peleaba en los guantes dorados, y luego de eso entré en la pelea profesional, y gané quince peleas profesionales consecutivas. Vine al Señor, y terminé mi carera de boxeador la primera noche que conocí al Señor Jesús. Eso lo concluyó. La última pelea que yo tuve fue en una arena en Evansville, Indiana, con Billy Frick de Huntington, West Virginia. Y ahora, en esta noche yo no estoy peleando con mi hermano; yo tengo un nuevo oponente: el diablo. Y yo sé que uno tiene que vigilarlo, porque él golpea bajo y comete violaciones. Todos sus golpes son de esa manera. Pero yo estoy tan contento que tenemos un árbitro, Uno verdadero, el Señor Jesús. El es el Capitán de nuestra salvación. Y yo pido en esta noche, que Dios nos dé la victoria, y nos dé la... El ha hecho mal a la gente, Satanás lo ha hecho: enfermándolos y afligiéndolos, y haciéndolos esclavos al pecado. Pero Jesús está aquí en esta noche para librarnos de todas estas cosas, para bendecir y ayudar a Sus amados hijos. A El damos alabanza por siempre jamás.
4Ahora, tenemos una estancia algo larga en esta ocasión, en Phoenix. Y estamos ahora aquí en el... este Madison Square Garden [estadio–Trad.]. Y yo siempre he tenido un deseo de predicar el Evangelio en el Madison Square Garden. Finalmente llegó, y... pero yo pienso que en su viaje del norte hacia acá, se ha de haber encogido un poquitito de la... Pienso que el Madison Square Garden de Nueva York sienta como unos veinte mil, o diecinueve mil personas. Yo tuve muchos servicios, tres servicios sobresalientes, en la Arena de San Nicolás. Esa es en donde ellos hacen muchos de sus eventos de lucha y de boxeo. El Señor nos bendijo allí con... estuvo atestado varias veces, alrededor de siete, ocho mil, por las dos o tres noches que estuvimos allí. Por lo general, ese es el punto de partida antes de ir a ultramar. Pero a medida que los días se me empiezan a acumular... y la gente americana está completamente en favor de la juventud hoy en día. A medida que uno empieza a adquirir una poquita de edad, ellos buscan al hombre joven, algo con atractivo. Eso es simplemente la tendencia de la nación: el muchacho, el niño.
5Si un hombre iba a ser operado, él de seguro no quería conseguir algún doctorcito que nunca antes había hecho una operación. El quería conseguir un doctor experimentado. Solía ser que en los días de Dwight Moody, y demás, en los tiempos de la Biblia, no era así; uno no veía a los niños predicadores y demás. Ellos tomaban a un hombre que era de edad y que sabía de lo que él estaba hablando, que había pasado por los grandes golpes. Pero hoy en día, América está complemente vendida a la juventud. Bueno, nosotros los tenemos... Un juez en nuestro estado, creo que tiene veintidós o veintitrés años de edad; un juez del Tribunal Superior, de veintidós años de edad. Ellos tendrán un presidente “beatnik” después de un tiempo. Parece como que es un... Ellos sólo... Juventud, ellos sencillamente toman a esos muchachos; ellos toman control de todo. Pero la Venida del Señor está a la mano. Eso es mi tema; eso es lo que yo creo; eso es lo que estoy tratando de llevarle a la gente: la Venida del Señor.
6Muchos de Uds. pudieran haberse preguntado por qué es que yo no he tenido servicios de sanidad desde que yo he estado en Phoenix. Eso es por un propósito. Y yo creo que... Anoche cuando íbamos rumbo a casa, yo estaba hablando con Billy, mi hijo, y... Hubo varios que vinieron al altar allá en la iglesia en donde estuvimos por las últimas tres noches, y yo vi a esas personas en el altar llorando. Y Billy me dijo, él dijo: “Papá, cuando quieras que repartamos las tarjetas de oración, háznoslo saber”. Yo dije: “Yo te lo haré saber”. Pero yo dije: “Billy, si hay... yo diría cuando menos diez pecadores, o quizás más, vinieron llorando al altar”. Yo dije: “Me siento mejor ver venir a esos diez pecadores, que lo que me sentiría si diez sillas de ruedas se desocuparan, porque eso es duradero”. ¿Ven? Yo verdaderamente aprecio la sanidad; cualquiera sabe eso. Pero me gusta ver esa sanidad del alma, la cual se necesita tanto hoy en día.
7En los otros países, allá en Africa y en Asia, y... Yo acabo de venir de ultramar; voy de vuelta otra vez, si es la voluntad del Señor, de inmediato. Y allá, la sanidad Divina es maravillosa; obra milagros para el alma. América ha sido recorrida de lado a lado, de lado a lado, con toda clase de sanidades Divinas. Y por lo tanto, la gente debería tener fe para creer a Dios para la sanidad. Pero yo vengo a Phoenix para tener compañerismo. Yo vengo a Phoenix para–para tener compañerismo con mis hermanos, para expresar, y darme cuenta qué es lo que ellos han encontrado en el Señor, decirles qué es lo que yo he encontrado en el Señor, y pasar un poco de tiempo aquí, estar aquí cuando estemos teniendo vientos con nieve, y nieve en Indiana. Y en una semana o dos, yo estaré en Tulsa, luego creo yo que de allí a Stuttgart, Alemania, y continuando por toda Europa.
8Pero ahora, mientras estamos aquí en esta reunión, todos son bienvenidos. Si Ud. es Protestante, Católico, Judío, amarillo, negro, cobrizo, blanco, no importa cuál sea su creencia, cuáles sean sus pensamientos religiosos, Ud. es bienvenido. No seremos diferentes; somos uno en Cristo Jesús. Somos hermanos, hermanas. Y de esa manera nos queremos sentir. Y después de un tiempo, pienso que cuando empecemos a ver a los enfermos entrando para ser sanados, y demás, estaremos orando por los enfermos. Yo no he tenido... No hay tarjetas de oración que han sido repartidas en lo absoluto desde que he estado en Phoenix. ¿Quién tiene una tarjeta de oración? Ninguno. Nosotros no repar-... no las hemos repartido. Quizás no repartiremos. No sabemos. Nosotros queremos seguir la simplicidad del Espíritu Santo.
9Yo he encontrado esto, que a medida que envejezco... ¿Ven?, yo acabo de pasar los veinticinco hace unos cuantos meses. Esa es la segunda vez que los pasé. Y así que yo estoy... ¡Hermano!, eso suena como una edad avanzada, ¿no suena? No únicamente suena; ¡es! Pero El renueva mi juventud diariamente. Yo me siento mejor que me sentí cuando los estaba pasando la primera vez. Yo sólo era un joven predicador Bautista en ese entonces, y yo pensé que podía... que yo era un defensor de la fe, y que tenía que destrozar todo lo que no era Bautista. Y así que, me di cuenta que otras personas también tenían una pequeña parte del cobertor. Como Uds. saben, el catre sencillamente se pone bastante angosto algunas veces, así que... hay lo suficiente del cobertor para cubrirnos todos si nosotros... Eso es la Sangre de Jesucristo, si sólo lo aceptamos de esa manera.
10Me estoy preguntando; estoy vigilando. Ahora, Ud. se pregunta por qué yo estoy hablando, vigilando alrededor de esta manera. Yo estoy viendo la audiencia, cómo ellos... Parece como que ellos no pueden oír muy bien. ¿Pueden Uds. oír alrededor, allá atrás abajo del...? Allá atrás, ¿pueden Uds. oír bien? Sólo como una o dos manos. ¿Qué de acá atrás? ¿Pueden Uds. oír bien, allá muy atrás? Yo pensé que Uds. no podían. Uno puede notarlo cuando uno está diciendo cosas. Esa es la razón que yo estaba haciendo eso, para ver qué clase de efecto tomaría. Me pregunto si hubiera alguna manera... Muy bien, el caballero allí va a tratar de arreglarlo para que ellos puedan oír allá atrás, alrededor en los lados. Uno puede pararse aquí y tener una... Si uno ha estado orando, y está preparado en oración, uno puede observar los efectos que tiene sobre la gente cuando uno dice algo. Y por lo general, de esa manera yo encuentro mi texto. (Ahora, creo yo que tenemos música junto con eso). Sólo... Yo no tengo una voz melodiosa. Yo no creo que pudiéramos soportar eso por mucho tiempo. Pero, ¿está mejor? Atrás abajo del... atrás debajo, ¿es mejor? Por acá, ¿pueden oírme Uds. mejor ahora? Qué bueno. Eso está bien.
11Bueno, ahora, inclinemos nuestros rostros ahora para orar, y entraremos directo en el servicio, y vamos a pedir al Señor Jesús que bendiga Su Palabra que nosotros vamos a leer ahora. Nuestro Padre Celestial, venimos en esta noche, para pedirte a Ti que nos recibas como un pueblo, como Tu Iglesia. Y este edificio, el cual es llamado aquí el Madison Square Garden de Phoenix, yo te pido, Padre Celestial, que Tú santifiques este edificio, que los Angeles de Dios vengan. Pues nos damos cuenta que no es el edificio en el que estamos, es la gente dentro del edificio. No es el edificio que hace la iglesia, es la gente dentro del edificio. Y yo te pido, Padre Celestial, que ésta, la compra de Tu Sangre en esta noche, estando reunida aquí, la gente que vivirá por siempre en un mundo que está por venir... Y hemos venido aquí con el propósito de tener compañerismo por medio del Espíritu Santo y de disfrutar la Palabra de Dios, mientras que el Hermano David duPlessis, nuestro maestro, y muchos otros están trayendo la Palabra. Y que el Espíritu Santo pueda venir y convencer pecadores del error de ellos. Y que traiga Su Presencia tan cerca a nosotros que todas las personas querrán seguirle a El. Concédelo, Señor.
12Y no hay hombre que pueda abrir el Libro o de desatar los Sellos, pero estaba un Cordero que había sido inmolado desde la fundación del mundo. El vino, y tomó el Libro de la mano del que estaba sentado en el trono, porque El era digno. ¡Oh Cordero de Dios!, ven en esta noche en Tu poder transformador y toma las Palabras que leeremos y revélalas a nosotros en el Poder del Espíritu. Cuando termine este servicio en esta noche, que cada incrédulo que está presente llegue a ser un creyente, que esos que se han apartado del camino renueven sus votos, que los enfermos sean sanados. Y cuando estemos en nuestro camino por la ciudad, y en los diferentes lugares, que digamos como aquellos que venían de Emaús ese día: “¿No ardían nuestros corazones en nosotros mientras El nos hablaba en el camino?” Luego, Padre, pedimos que Tú hagas algo sobresaliente en esta noche que atraiga la atención de la gente por medio de Tu Palabra. Haz viva Tu Palabra a nosotros. Somos capaces de leerla, quien tiene la suficiente educación para leer; la podemos leer, pero no podemos hacerla vivir. Se requiere el Espíritu, el Espíritu Santo, para hacer vivir la Palabra. Que viva Ella en cada corazón aquí en esta noche. Lo pedimos en el Nombre de Jesús. Amén.
13Para Uds. quienes están tomando nota del texto que leemos, yo les pido en esta noche que abran en el capítulo 4 del Evangelio de San Mateo; el capítulo 4, y leeremos el versículo 16 y 17 para una–una lectura: El–el pueblo asentado en tinieblas vio gran luz; y a los asentados en región de sombra de muerte, luz les resplandeció. Desde entonces comenzó Jesús a predicar, y a decir: Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado. Que el Señor añada Sus bendiciones a la lectura de Su Palabra. Ahora, como texto, yo quisiera tomar las últi-... las primeras tres palabras del versículo 17: “Desde ese entonces”. ¿Saben Uds.?, hay... Nosotros, como personas en esta noche, podemos pensar de ciertas ocasiones del pasado, en las que empezaron ciertas cosas. No hay duda en mi mente, que mucha gente aquí puede recordar una cierta ocasión en la que sucedió algo. Y Ud. dice: “Y desde ese entonces, las cosas fueron cambiadas”. Como un niño, él puede decir: “Yo era un buen niño (un muchacho o muchacha obediente, bueno). Y un día yo me encontré con unos compañeros, y ellos me persuadieron a–a hacer una cierta cosa, y desde ese entonces empezó”. ¿Cuántas veces podemos nosotros pensar de cosas como ésas, que han sucedido en nuestra vida? Y nosotros lo marcamos: “desde ese entonces”.
14Luego podemos pensar de la mujer inmoral. Ella pudiera decir: “Siendo niña, yo fui criada en un hogar Cristiano. Yo fui educada por buenos padres y con buena enseñanza Cristiana. Y me casé con un fino muchacho Cristiano, y nuestro hogar era hermoso. Y tuvimos dos hijitos así. Y un día yo estaba allá en el centro, y me encontré con una amiga que solía vivir en la vecindad donde yo vivía, y ella me convenció a ir a una cita. Y desde ese entonces, mi hogar nunca ha sido el mismo”. Pudiera también ser que el borracho, el alcohólico, pudiera decir: “Yo fui criado en un hogar que no creía en beber bebidas alcohólicas. Y yo nunca bebí en mi vida, hasta que un día tal y tal cosa sucedió, y desde ese entonces”.
15Aquí, hace unos cuantos años, yo iba rumbo a Suráfrica. Y tuve que quedarme dos o tres días en Nueva York, porque yo pensé que podía pasar sin recibir la inyección de la fiebre amarilla, pero ellos sencillamente no me permitían abordar el avión. Y yo tuve que recibir la inyección, y esperar unos cuantos días, y yo tuve una reunión. Y había un ministro, el Hermano Byrd, un notable y sobresaliente ministro del Evangelio Completo de Nueva York, quien es... fue un capellán en la última guerra. Y ellos tienen misiones allá en el “Bowery” [distrito alrededor de esta calle de la parte baja de Manhattan, Nueva York, donde viven personas sin hogar y hay tabernas, etc.–Trad.]. Y él me dijo: “Hermano Branham, ¿le gustaría a Ud. ir conmigo mañana allá al ‘Bowery’?” Eso es lo que nosotros... igual que el “skid row” en Chicago [sección de una ciudad frecuentada por vagabundos, etc.–Trad.]. Y yo dije: “Hermano Byrd, yo estaría contento de ir con Ud. al ‘Bowery’”. Y fuimos allá, y me dolió mi corazón cuando yo vi hombres acostados en las calles que estaban en una condición tan terrible, acostados reclinados contra un automóvil, y su ropa toda sucia desde la cintura para bajo, y–y ni aun sabiendo lo que ellos estaban haciendo. Y algunos acostados allí en los callejones y uno atravesado sobre el otro; sencillamente en el fin del camino. Entramos a una misión, la cual patrocinaba la iglesia. Y el pastor, después de conocerlo, él dijo: “Hemos sacado ciento ochenta cadáveres de este edificio en un año, de esos alcohólicos que entraron a esta misión, y murieron aquí mientras el servicio se estaba llevando a cabo, o durante la noche; ciento ochenta. Y luego, salí a la calle, y yo pensé: “¿No hay algo que se pueda hacer al respecto?” Y mientras caminábamos, yo dije: “Hermano Byrd, me supongo que todos estos hombres aquí fueron criados en los barrios bajos y nunca tuvieron una oportunidad”. “Oh”, él dijo: “Ud. se sorprendería, Hermano Branham. Debería Ud. hablarles a algunos de ellos”. Y yo dije: “Me gustaría eso”. El dijo: “Si podemos encontrar uno que no esté muy bebido, para que podamos hablarle a él, me gustaría que Ud. hable”. Yo dije: “Muy bien”.
16Y levantamos a un cierto hombre, y él le habló, dijo: “¿Puedes oírme?” El dijo: “Dame un trago”. Yo dije: “Yo soy un–un ministro. Me gustaría saber por qué es que Ud. echó a perder su vida de esta manera”. Cuando yo dije: “Ministro”, se levantó y me miró. Y él dijo: “Perdóneme, señor, por pedirle a Ud. el dinero suficiente para comprarme un trago, pero Ud. no conoce mi caso”. Yo dije: “Señor, yo me compadezco de Ud. Mi padre bebía. Y él siguió bebiendo hasta que la muerte se lo llevó. Y yo no estoy haciéndolo a Ud. la peor persona en el mundo, pero me gustaría saber: un hombre que tiene la suficiente decencia respecto a él, como para él mismo excusarse cuando ve que él ha hecho mal, ¿cómo es que Ud. pudiera haber entregado su vida a esto?” El dijo: “Hijo, yo casi te puedo señalar con mi dedo y mostrarte con mis ojos el banco del cual yo fui presidente”. Y yo dije: “Señor, ¿es eso verdad? El dijo: “Mi nombre es tal y tal. Tú pudieras ir al banco y ver si eso es correcto o no”. Yo dije: “¿Cómo llegó Ud. a hacer esto?” El dijo: “Yo tuve enseñanza Cristiana. Y yo una vez fui un miembro de la iglesia”. Yo dije: “Pero, ¿qué le causó a Ud. hacer esto?” Dijo: “Un día, llegué a casa del trabajo; yo tenía una familia amorosa y una esposa hermosa”. El dijo: “Pero encontré lo que nosotros llamamos una carta de “Querido Juan” puesta sobre la mesa. Mi esposa se había ido. Y desde ese entonces, yo traté de ahogar mi pesar bebiendo”. “Oh”, yo dije: “Yo quisiera que lo pudiera regresar a Ud. a ese entonces”. Ese entonces; si él únicamente pudiera regresar a ese entonces.
17Yo hablé con una mujer joven, hace algún tiempo, que estaba en la sala de emergencia; ella era de los sicópatas. Fue en una gran reunión en Flint, Michigan. Y ellos tenían quizás treinta casos de enfermedad mental en la sala, y ellos dijeron que uno no los podía sacar en público, porque ellos estaban en camisas de fuerza, y–y en toda clase de condiciones. Y yo entré a la sala, y un hombre fue conmigo, y cuando entramos allí, había una hermosa mujer joven, parecía tener como unos veinte o veinticinco años de edad, sentada allí. Yo dije: “¿Cómo está Ud.?” Ella dijo: “¿Cómo está Ud.?” Y yo dije: “Bueno, es difícil saber en qué dirección empezar”. Y algunos de ellos fuera de sí, y gritando. Y–y la gente mirándolos, y.... Ella dijo: “Si a Ud. no le importa, señor, me gustaría que empiece Ud. conmigo”. Yo dije: “¿Con Ud.?” Ella dijo: “Sí, señor”. “Bueno”, yo dije: “Ud. no es una paciente, ¿es Ud?” Ella dijo: “Sí, señor, lo soy”. “Bueno”, yo dije: “Ud. parece tener su mente cabal”. Ella dijo: “Yo tengo mis dudas”. Y ella dijo: “¿Pudiera Ud. escuchar mi historia sólo por un momento?” Yo dije: “Seguro que sí, señora”.
18Y ella empezó a contarme, ella dijo: “Yo fui criada en un buen hogar”. Ella dijo: “Y mi madre me enseñó a no hacer el mal, a evitar el mal, y abrazar la cosa correcta”. Ella dijo: “Y yo viví esa clase de vida por varios años; y me enredé con un joven”. Y ella dijo: “Eso me causó una desgracia”. Y dijo: “Yo simplemente empecé, y yo misma me malgasté, y llegué a ser una alcohólica”. Dijo: “Entonces me recogieron y me enviaron a una institución Católica, llamada El hogar del buen Pastor”. Dijo: “Allí yo estuve bajo corrección por varios años, y luego ellos me dieron de alta. Y tan pronto como me salí de allí, empecé a beber otra vez”. Y dijo: “Luego serví un año o dos en la prisión estatal para mujeres”. Y dijo: “Luego yo había cambiado de Protestante a Católica. Luego durante ese tiempo, yo cambié a Protestante otra vez, debido a que me habló el capellán”. Y dijo: “Yo salí e intenté otra vez”, pero dijo, “yo regresé a eso otra vez, en prostitución, bebiendo”. Y yo dije: “¿Y su madre?” “Ella está muerta”. “¿Su padre?” “Muerto”. Y yo–yo dije: “¿Qué piensa Ud. que ellos pensarían acerca de Ud. ahora?” Ella dijo: “¡Oh, si únicamente pudiera yo regresar al pasado otra vez”.
19Yo dije: “Una amorosa mujer joven como Ud. ¿No desea Ud. estar casada, y tener bebés como todas las madres tienen, y demás?” Ella dijo: “A mí me gustaría tanto eso, señor. Pero míreme; ¿qué pudiera yo ofrecerle a alguien?” Yo dije: “Ud. tiene una cosa que puede ofrecer”. Ella dijo: “¿Qué es eso?” Yo dije: “Su alma a Jesucristo”. Ella dijo: “Señor, El no la recibirá”. Yo dije: “Oh, sí, El la recibirá”. Dijo: “¿Cómo sabe Ud. que El la recibirá? Yo lo he intentado”. Yo dije: “Sí, Ud. solamente está volteando páginas, pero venga Ud. realmente a El”. Ella dijo: “¿Qué pudiera El hacer conmigo?” Yo dije: “Hacer de Ud. una dama”. Dijo: “No de mí, yo estoy muy perdida”. Yo dije: “El puede regresarla al tiempo cuando Ud. era una muchacha inocente y virgen. La Sangre de Jesucristo es suficiente y poderosa para transformar al pecador más vil a un santo lavado por la Sangre, sin culpa delante de Dios”. Ella dijo: “Yo he intentado eso tantas veces”.
20Yo dije: “Yo quiero decirle a Ud.: yo creo que su caso nunca ha sido diagnosticado correctamente”. Yo dije: “Ud. no quiere ser de esa manera”. Ella dijo: “Seguro que no”. Dijo: “Lo que Ud. mencionó hace un rato, es exactamente lo que yo quiero ser: una madre, con un esposo, con bebés, alguien para amar y alguien que me ame. Pero yo nunca querría dañar la vida de un hombre en la condición que yo estoy”. Yo dije: “Ud. no tiene que hacerlo”. Yo dije: “Eso... Puede que esto suene chapado a la antigua, hermana, pero es la verdad de todas maneras. Es el diablo el que le ha hecho eso a Ud. Es el diablo que se ha apoderado de Ud., llevándola a cosas que Ud. no quiere hacer”. Ella me miró con esos grandes ojos oscuros, y dijo: “Yo siempre he creído que eso era la verdad”. Yo dije: “¿Se hincaría Ud. aquí conmigo?” Ella dijo: “Bueno, ellos me dicen que yo soy–yo soy un caso mental”. Yo dije: “Ud. lo es”. Pero yo dije: “Jesucristo la restaura a una mente cabal. No hay nada muy grande para El”. Y ella dijo: “¿Cree Ud. que El haría eso por mí?” Yo dije: “Seguro que sí. Pero tenemos que echar fuera de allí a ese diablo, antes que El pueda... cuando él entró cuando Ud. era una jovencita. El saldrá y él regresará directamente a ese lugar otra vez”.
21Y ella se hincó, y le pedí que orara. Y ella oró por unos cuantos momentos; ella me miró y dijo: “Hermano Branham, yo ahora voy a empezar de nuevo”. Yo dije: “Hermana, no le hará ni una pizca de bien. Ud. va exactamente por el mismo camino por el cual Ud. ha pasado. No funcionará”. Y ella dijo: “Yo–yo lo digo en serio en mi corazón”. Yo dije: “Yo sé que sí, pero ese diablo es más fuerte que todos los poderes mentales que Ud. pudiera presentarle a él”. Esa es la razón que yo no creo en una religión intelectual. Yo creo que un hombre tiene que ser nacido de nuevo del Espíritu Santo. Tiene que ser más profundo que su pensar; tiene que ser una experiencia. Y ella dijo: “¿Qué debo hacer?” Yo dije: “Sólo quédese allí”. Y oramos y oramos. Yo seguí adelante y oré por algunas otras personas más y regresé. Ella estaba orando. Yo regresé de nuevo a ella, y después de un rato yo regresé, y ella estaba entrando muy profundo en sinceridad. En unos cuantos momentos, ella se levantó con lágrimas corriéndole por sus mejillas; ella me miró en la cara. Ella dijo: “Hermano Branham, algo ha sucedido”. Yo dije: “Ud. ahora no tiene que voltear ninguna página nueva”. La mujer está casada y tiene una familia, y es una santa nacida de nuevo, llena con el Espíritu Santo, amorosa y dulce. Porque Dios pudo regresarla a un punto en donde ella empezó a hacer el mal (eso es Su bondad), y desde ese entonces, ella fue una mujer cambiada. Desde el tiempo que ella era jovencita, hasta un cierto tiempo que ella era mala. Dios la regresó al pasado, y desde ese entonces ella fue diferente.
22Esas cosas de voltear nuevas páginas, eso es bueno. Pensamos que eso es muy bueno. Igual que después de la primera guerra mundial, muchos de Uds. hombres y mujeres tal vez puedan recordar eso. Yo era un muchachito como de ocho o nueve años de edad. Yo recuerdo bien aun ministros decir: “La guerra se terminó. Ya nunca más tendremos guerras. Todo está arreglado ahora. Sencillamente no podemos tener ya más guerras, porque tenemos gases venenosos, y demás”. Muchos de Uds. recuerdan eso. La nación nos dijo: “Las guerras se han terminado para siempre”. Ellos dijeron eso en serio. “Desde ese entonces”, ellos dijeron: “Ya no habrá más guerra”. Pero de todas maneras las tuvimos. Cuando ellos empezaron a oír rumores levantarse, nación volviéndose contra nación, ellos formaron lo que fue conocido como la Liga de las naciones para vigilar las naciones. Ellos trataron eso. ¿Ven? Eso fue mental, pero no funcionó. Nos echó directamente dentro de una de las guerras más grandes que jamás hemos tenido, después de eso. Ahora ellos tienen lo que ellos llaman las N.U. para vigilar las naciones otra vez, pero fallará tan seguro como dos más dos son cuatro. Tiene que fallar. Ellos piensan que es bueno, lo cual sí es. Pero mientras sea mental, no funcionará; se requiere revelación, revelación espiritual.
23Todas esas cosas, tan buenas como ellas puedan ser, tratando de unirse a la iglesia. Eso es bueno. Yo pienso que todos deberían unirse a la iglesia. Eso es bueno, hasta donde eso llegue, pero eso no es la cura. Yo pienso que todos deberían hacer su elección, como ciudadanos americanos, para unirse a cualquier iglesia que ellos quieran. Y yo pienso que nosotros no deberíamos romper el compañerismo con esa persona sobre su convicción. Yo pienso que todos deberíamos tener compañerismo uno con el otro, pidiendo las misericordias de Dios sobre todos nosotros. Pero eso todavía no es la cosa. Cada año nuevo los hombres hacen una promesa, van y escriben en un libro, quizás en la hoja de la Biblia, y dicen: “Yo nunca beberé otra vez. Yo nunca fumaré otra vez. Yo nunca seré infiel a mi esposa otra vez”; y en menos de cinco o diez días, ellos han roto cada voto que ellos hicieron. ¿Ven? Ellos lo están haciendo por medio de una concepción mental.
24Esa es la razón que mucha gente se une a las iglesias, porque teme el infierno; y viene y pone su nombre en libros, y sale, y piensa que eso lo arregla. Pero no lo arregla. No es duradero. Todas esas cosas son temporales, pero viene una ocasión cuando una cierta cosa puede suceder, y desde ese entonces en adelante, es diferente, realmente diferente. Eso es cuando el hombre se encuentra con Dios. Las cosas cambian cuando el hombre se encuentra con Dios. Un hombre nunca puede encontrarse con Dios y ser el mismo otra vez. Ud. será, o una persona mejor o una persona peor. Ud. mejorará o empeorará después que se encuentre con Dios. Depende de lo que Ud. quiera hacer al respecto. Pero un hombre nunca puede encontrarse con Dios y ser el mismo. Cualquiera que sea su actitud hacia Dios, eso sella su destino eterno. Ud. puede cruzar la línea entre gracia y misericordia, y juicio. Y cuando Ud. menosprecia la gracia tantas veces, Ud. mismo puede separarse eternamente de la Presencia de Dios. O Ud. puede aceptarlo a El y tener Vida Eterna y nunca morir, sino ser resucitado otra vez en el día postrero en la resurrección general. ¡Oh, cuán contento estoy, que hay algo a lo que nosotros podemos apuntar al pasado y decir: “Desde ese entonces, algo sucedió”.
25Tomemos a algunos hombres que se encontraron con Dios, a los cuales El cambió su destino, y el destino de su–su generación. Tomemos por ejemplo a Abraham. El sólo era un hombre común. El no era un santo. El sólo era un hombre. ¡Y oh!, yo estoy tan contento que nosotros no tenemos que nacer en un cierto linaje, o–o ser algún gran personaje. Solamente tenemos que ser humildes. La gracia de Dios es lo que hace la obra. Abraham, sólo un hombre, allá, tal vez en los arbustos un día, en los valles del valle de Sinar, y de la ciudad de Ur, vagando, quizás allá en los arbustos con sus ovejas y demás, y Dios lo encontró a él, y le habló, y lo bendijo. Yo creo que si un hombre viene a Dios y tiene una experiencia definitiva... Oh, quizás Ud. piense que estoy fuera de sí. Pero mire: yo no me refiero a una imitación de una experiencia. Nosotros tenemos tanto de eso hoy en día, al grado que asquea a un verdadero Cristiano mirar eso, a alguien tratando de imitar a alguien más. Dios nunca ha hecho a dos iguales. El nunca lo hizo, y El nunca lo hará. Dios es un Dios de variedad. El hace grandes colinas, y pequeñas colinas, y desiertos y–y tierras de pantanos, y todo lo demás. El es un Dios de variedad. No trate de imitar a alguien más, sea lo que Ud. es, lo que Dios lo hizo a Ud.
26Abraham, Dios le habló a él, y él tuvo una experiencia definitiva, y eso cambió su vida. Y la cosa extraña es, que cuando un hombre se encuentra con Dios él nunca puede ser el mismo, y siempre puede señalar al pasado a ese entonces cuando él se encontró con El. Dios le habló a Abraham, y Abraham actuó diferente. Y cada vez que un hombre se encuentra con Dios, desde ese entonces en adelante, él actuará diferente. Si él rechaza a Dios, él de seguro será un incrédulo, o él será un imitador o hipócrita. O él será una persona santa y piadosa, que caminará diferente, hablará diferente, vivirá diferente, actuará diferente, peculiar, rara, guiada por el Espíritu Santo. Permítame decirle algo a Ud., como mi hermano y hermana: yo nunca he (y Dios ayúdame a nunca hacerlo), intentado alguna vez de ser alguien. Eso es cuando uno no es nada. Enredarme en tales cosas tan esplendorosas, al grado que tengo que tener miles de dólares cada noche para patrocinar algún programa. Permítame sencillamente ser el Hermano Branham. Permítame sencillamente ser lo que Dios me hace que yo sea. No importa lo que sea, si es comer galletas saladas, y beber agua del río, y usar pantalones de pechera. Sea lo que sea, permítame ser lo que Dios quiere que yo sea. Nunca trate de ser algo que Ud. no es.
27Abraham, él fue diferente desde el momento que Dios se encontró con él. Y miren, algunas veces, cuando Dios se encuentra con un hombre... Pareciera que Abraham pudiera haber tenido el mundo en su mano. Los apóstoles con grandes poderes, pudieran haber tenido el mundo en sus manos, por decirlo así; pudieran haber dispersado fama por dondequiera, pero esa clase de fama pronto muere. La única fama que es duradera, es cuando su nombre está escrito en el Libro de la Vida del Cordero. Eso es cuando la fama es verdadera fama. Esta fama terrenal se corrompe mucho. Ahora, miren a Abraham. Dios le dijo que creyera y aceptara el milagro que todavía no había sucedido, y era imposible que sucediera, excepto por Dios: eso era creer que él iba a tener un bebé por medio de Sara. Y él creyó a Dios y llamó a todo lo contrario a ello, como si no fuese. Abraham, desde el momento que él se encontró con Dios, él fue un hombre cambiado.
28Moisés era un gigante intelectual. El tenía toda la sabiduría de los egipcios, al grado que él podía enseñar a sus maestros. El era intelectual a más no poder. Más sabio, mucho más sabio que nuestros hombres más brillantes de hoy en día, porque los egipcios tenían cosas que nosotros no tenemos hoy en día. Ellos podían edificar una pirámide; nosotros no pudiéramos. Ellos podían embalsamar un cuerpo, y hacerlo mirarse natural por cientos y cientos de años; setenta y dos horas es nuestro límite. Ellos podían poner colorante en la ropa, que nunca se desteñiría; nosotros no podemos hacer eso. Ellos tenían muchas cosas. Escarbamos cosas que ellos tenían, que nosotros no pudiéramos... no podemos hacer la misma cosa hoy en día. Ellos eran mucho más sabios, más inteligentes. Y Moisés podía enseñarles a ellos. Pero con toda su intelectualidad, él nunca se había encontrado con Dios.
29Oh, me gustaría ver a los predicadores aquí, sólo por un momento. ¿Ven Uds., hermanos? Mis Bautistas, Metodistas, Presbiterianos, Pentecostales, quienquiera que Uds. sean, Uds. pueden tener un llamamiento de Dios en su vida; Uds. pueden saber que Uds. están llamados para el ministerio, pero Uds. no tienen derecho de predicar el Evangelio, hasta que Uds. hayan tenido una experiencia con Dios de ser nacidos de nuevo. Jesús les dijo a los discípulos: “Quedaos vosotros en la ciudad de Jerusalén, hasta que seáis investidos de Poder desde lo alto”. Moisés no podía ir allá y liberar a los hijos de Israel, hasta que él primero se encontrara con Dios cara a cara y hablara con El. ¿Por qué? Moisés podía decir: “Yo fui enseñado en toda la sabiduría de los egipcios, pero un día yo estaba pastoreando las ovejas de mi suegro en la parte de atrás del desierto, y yo vi una zarza ardiendo”. Y desde ese entonces, él fue un hombre diferente. El no dependía en su intelectualidad. El estaba huyendo de Egipto, adónde Dios lo había llamado. Pero tan pronto como él se encontró con Dios, él tomó una mula, y a su esposa, y a su hijo, y una vieja varita chueca, y fue allá a Egipto. Bueno, él se había encontrado con Dios, y desde ese entonces, él fue cambiado. Había algo diferente. Perdió su intelectualidad; él no pensó tocante al peligro. Bueno, él se había encontrado con Dios y podía apuntar al pasado, a ese entonces.
30Ningún hombre tiene derecho de predicar el Evangelio, o personas tienen derecho de llamarse ellas mismas Cristiana, hasta que ellas puedan regresar a un cierto momento en su vida, en el cual ellas estuvieron en esas arenas sagradas en la parte de atrás del desierto, en donde ellas saben que se han encontrado con Dios. Todos los incrédulos en el mundo, y estos gigantes intelectuales tomando la Biblia, y quitando por explicación todos los días de los milagros: “ellos ya pasaron”. “No hay tal cosa como sanidad Divina”. Todas estas cosas, como el hablar en lenguas, interpretaciones de lenguas, y dones de sanidad, y el Bautismo del Espíritu Santo, ellos pueden cautelosamente tomar su mente y confundirlos a Uds. en tal manera, que ellos pueden quitarles eso de su memoria. Ellos pueden quitárselo por explicación. Yo quiero que capten esto, y nunca permitan Uds. que se les pase. Pero si un hombre alguna vez se ha parado en esas arenas sagradas en la parte de atrás del desierto, cuando él se encuentra con Dios cara a cara, no hay suficientes diablos en todo el infierno que pudieran quitarle eso a él. El sabe que él se encontró con Dios. El sabe que tuvo una experiencia; él le habló a Dios. No importa cuál sea la oposición, él puede decir: “Desde ese entonces, algo cambió en mí”.
31Cuán bien yo puedo recordar el momento. En una pequeña taberna vieja que estaba siendo usada como una iglesia, en la cual una gente de color estaba predicando el Evangelio. Yo era un sureño y no me gustaba la gente de color, y vino una visión y me dijo adónde ir para encontrarla. Y todas las muchachas blancas con las que salía, oh, no todas ellas, cuatro o cinco paradas allí dijeron: “Billy, ¿no vas a entrar allí, allí?” Yo dije: “Sí, yo tengo que entrar”. Dijeron: “Nunca me pidas salir contigo otra vez”. A mí no me importaba. Yo me encontré con Dios, y desde ese entonces yo he sido cambiado. Puedo apuntar al pasado, a ese entonces: yo fui cambiado.
32Ningún hombre tiene derecho de pararse en el púlpito hasta que él tenga una experiencia. No importa lo que la intelectualidad le pueda decir, Ud. sabe que Ud. se encontró con Dios. Bueno, el conocimiento intelectual le hubiera dicho a Moisés que él iba caminando a su propia muerte. Pero él sabía que él se había encontrado con Dios, y Dios era Dios, y Dios todavía es Dios. Esa es la razón que estoy tan contento que puedo pararme en esta noche en esta arena, y darle a Satanás un gancho de abajo arriba que dice: “Jesucristo es el mismo ayer, hoy, y por los siglos. Y puedo probarlo por Su Espíritu Santo que está aquí ahora. El siempre permanece el mismo”. No únicamente con la Palabra, la Palabra sólo apunta el camino, pero el Espíritu Santo lo declara que El es el mismo, y decreta Sus bendiciones, y Sus–Sus promesas. Nosotros podemos decir: “Desde ese entonces algo sucedió”.
33María sólo era una muchacha común, una buena muchacha, una virgen. Yo voy a decir que ella tenía dieciséis o dieciocho años de edad, comprometida con un hombre, José. Ahora, ella sólo era una muchacha común. Ella amaba a Dios. Ella creía en Dios. Pero un día en su camino al pozo para coger agua, ella se encontró con Dios; y desde ese entonces, el mundo la ha saludado: “Bendita tú entre las mujeres”. ¿Por qué? No porque ella era una virgen. Miles de vírgenes, millones... Todavía tenemos vírgenes, pero sólo pudiéramos tener una sola María. Ella puede apuntar con su dedo: “Desde ese entonces. Desde ese entonces, desde ese viaje al pozo”. ¡Oh Dios!, llévanos en esta noche a los pozos de agua (Ud. aquí, quien no es un creyente), que podamos decir: “Desde ese entonces en el Madison Square Garden, en Phoenix, Arizona, desde ese entones algo se apoderó de mí. Yo tuve una experiencia. Las dudas se disiparon desde ese entonces. Ese entonces. Seguro, fue desde ese entonces”.
34Pablo, un perseguidor de la iglesia. Oh, ese pequeño judío de nariz aguileña. Mostró el poder de decisión de la Iglesia; ellos tenían las llaves, eso es verdad. Y observen cómo ellos hicieron su decisión. Hablando tocante a lo que la iglesia puede hacer. La iglesia únicamente tiene una sola llave; esa es la oración. La iglesia no lo salva a Ud. Ud. es un miembro de la Iglesia por nacimiento, pero la iglesia no lo salva a Ud.; es Cristo el que lo salva a Ud. No es entrar en contacto con la iglesia. Es entrar en contacto con Cristo, y luego automáticamente Ud. está en la Iglesia. La Iglesia tenía las llaves. Jesús les dijo que El les daba las llaves. Miren cómo ellos las usaron. Ellos dijeron: “Bueno, está escrito en las Escrituras; la Escritura debe ser cumplida. Que tome otro su obispado”, hablando de Judas. Y dijeron: “Escojamos uno que ha estado en... entre nosotros”. Y ellos tenían a dos; ellos encontraron finos hombres cultos, hombres buenos, tan religiosos como ellos podían ser hasta el último detalle, hombres que eran de buena reputación, y ellos echaron sus suertes y escogieron a Matías; pero, ¿qué bien hizo eso? No hay una sola cosa registrada en la Biblia, que–que él alguna vez hizo, ni una sola cosa, sólo un buen diácono o algo así, pero se suponía ser un apóstol. Dios fue allá y escogió a un pequeño que aborrecía la Iglesia de gran temperamento y de nariz aguileña. Eso demuestra que Dios puede tomar de la nada y hacer algo de ello. Eso es lo que lo hace a El Dios.
35Esa es la razón que yo mismo me uno en esta noche, con la gente que en este mundo es llamada: “santos rodadores”. Gente que no es de la vida muy allá arriba en alguna categoría, sino hombres y mujeres quienes han estado en las cloacas, han estado en pecado, han sido echados fuera y apartados de las cosas del mundo, pero se han encontrado con Dios cara a cara, y Dios ha hecho de ellos santos. ¡Es “sublime gracia, cuán dulce suena”! Dios lo hace de esa manera. Ellos pueden apuntar al pasado y decir: “Sí, yo no era bueno. Yo tomé el Nombre del Señor en vano. Yo hice esto; yo fumé; yo bebí; yo era de esta manera o de esa manera, pero desde ese entonces”. ¿Cuál entonces? “Cuando yo me encontré con Dios, las cosas cambiaron. Ya no más beber, ya no más las cosas del mundo, yo pasé de muerte a Vida, y desde ese entonces, yo llegué a ser una nueva criatura en Cristo”. Pablo, uno que aborrecía la Iglesia, uno que aborrecía a los santificados, muy religioso, de gran temperamento, persiguiendo a la Iglesia, insolente, pero un hombre muy intelectual. Dios dijo: “Yo lo escogeré a él”. Ahora, hoy en día, la mitad de la iglesia lo rechazaría a él. Y Dios lo tomó a él allá en su camino a Damasco. Allí vino delante de él la Columna de Fuego que guió a los hijos de Israel, y lo cegó, y lo hizo que cayera a la tierra. El tomó a ese hombre, y Pablo podía decir esto: “En un tiempo yo era un fariseo religioso, un fariseo de fariseos. Yo tuve buen re-... enseñanza basada en lo intelectual, pero toda mi educación y toda mi intelectualidad, tuve que olvidarlas para conocer a Cristo”. “¿Cómo lo hiciste, Pablo?” “Yo iba en mi camino a Damasco para arrestar a esa gente, y una Luz brilló desde los Cielos y me cegó, y desde ese entonces”. Amén. Desde ese entonces, él fue un hombre cambiado.
36Con Pedro, el pescador, fue igualmente. ¿Qué acerca del ciego Bartimeo, que se acostaba a la puerta, como hablamos anoche? El hombre ciego podía decir: “Yo estaba ciego hasta que me puse en contacto con Dios, y desde ese entonces yo pude ver”. Oh sí, si Ud. está ciego espiritualmente, póngase en contacto con El, y desde ese momento Ud. podrá ver. Todo lo que se pone en contacto con Dios es cambiado. El leproso, en una ocasión se puso en contacto con Dios, y él fue cambiado de un leproso a un hombre sano. Hubo una mujer inmoral, que en una ocasión se encontró con Jesús en el pozo. Ella estaba llena de pecado; su corazón estaba cargado; sus cargas eran más de lo que podía soportar; la sociedad la había echado fuera. Y ella se paró allí y vio sólo a un judío común, a un hombre algo avejentado para Su... que se miraba avejentado para Su edad. Yo pienso que la Escritura afirma que El se miraba como que tenía cincuenta cuando El únicamente tenía treinta. Y él le dijo: “Tú eres un Hombre que aun no tienes cincuenta años, ¿y Tú dices que has visto a Abraham?” El dijo: “¡Antes que Abraham fuese, YO SOY!”
37Así que El únicamente tenía treinta o treinta y dos años de edad, y una hermosa mujer joven llegó un día al pozo en donde El estaba sentado, cansado. Y El le dijo a ella: “Mujer, dame de beber”. Y ella dijo: “No es costumbre que Tú me pidas a mí tales cosas como esas. Yo soy samaritana; Tú eres judío”. Segregación. El dijo: “Pero si tú supieras a quién tú le estás hablando...” ¿Qué estaba haciendo esa mujer? Ella se estaba encontrando con Dios. Ella se encontró con un Hombre, pero no era un Hombre con el que ella se estaba encontrando, era Dios en el Hombre con el que ella se estaba encontrando. Dios permite que eso penetre. La Escritura dice: “Uds. han hospedado Angeles, sin saber lo que Uds. estaban haciendo, inconscientes de ello”. Al igual que Abraham hospedó Angeles, e inmediatamente después de que se fue el Angel y había hecho un milagro delante de él, él llamó al Hombre “Dios, Elohim”. El Dios Todopoderoso sentado allí comiendo emparedados de bistec, bebiendo leche de la vaca, comiendo panes. Y El era Dios Todopoderoso. La mujer no tenía la menor idea. Miren lo que hizo en ese entonces por Abraham. Lo cambió a él de un hombre anciano de cien años de edad, y a Sara de una mujer anciana, de nuevo a un hombre y a una mujer joven, que trajeron a Isaac. Ellos se encontraron con Dios. Eso es lo que hizo la diferencia.
38Esta mujer inmoral, ella se encontró con Jesús, y ella le habló a El. Observen cómo El mismo se dio a conocer. El dijo: “Mujer, ve, llama a tu marido, y ven acá”. Ella dijo: “No tengo marido”. El dijo: “Bien has dicho, porque cinco maridos has tenido, y con el que ahora estás viviendo no es tu marido. Bien has dicho”. Y desde ese entonces, ella fue cambiada. ¡Oh, qué diferencia! Ese Jesús, cuando ella se encontró con El allá, se miraba como un hombre, y cuando... Yo me puedo imaginar viendo esos hermosos ojos grandes, lágrimas saliéndole de ellos, ella dijo: “Señor, yo percibo que Tú eres un profeta. [Porción no grabada en la cinta–Ed.]. Pero, ¿quién eres Tú?” Jesús dijo: “Yo soy el que habla contigo”. Y desde ese entonces, desde ese entonces, ella tuvo un mensaje que decirle al mundo: “Venid, ved a un Hombre que me ha dicho las cosas que yo he hecho. El Mesías está en la tierra”. Ella alborotó su ciudad. Unas cuantas horas antes de eso, la ciudad se hubiera reído de ella. Ella ni aun podía ir al pozo con el resto de las mujeres. ¿Qué sucedió? ¿Qué hizo que los hombres la escucharan? Si es que Uds. alguna vez han estado en el oriente, ellos no escucharán a una mujer como ésa. Un hermano oriental estaba tratando de decirme, dijo: “La mujer no era una prostituta, porque los hombre no la hubieran escu-... escuchado a ella”. Yo dije: “Pero hermano, Ud. falla en ver que ella se había encontrado con Cristo. Eso es lo que hizo la diferencia”.
39A mí no me importa, Ud. pudiera haber sido un borracho; Ud. pudiera haber sido una prostituta; Ud. pudiera haber sido cualquier cosa que Ud. quiso ser; pero cuando se encuentra con Cristo, desde allí en adelante es diferente. “Dios puede levantar hijos a Abraham aun de estas piedras”. Desde ese entonces en adelante, ella tuvo un mensaje de que se había encontrado con el Mesías, porque ella vio la señal del Mesías. Ella sabía que Ese era El, pues ella misma dijo: “Sabemos que cuando el Mesías venga, El nos declarará estas cosas. Pero, ¿quién eres Tú?” Jesús dijo: “Yo soy El”. Y ella dejó el cántaro y se fue. Si ella pudiera pararse en la plataforma en esta noche, ella diría: “Yo era vil, e inmoral, pero yo había leído en la Biblia que El debía ser un Dios-Profeta. Cuando este Hombre me dijo... El se miraba como un... sólo un hombre. Pero cuando El me dijo de mi vida, yo sabía que esa era la señal del Mesías, así que un Profeta tiene una porción del Espíritu del Mesías, así que yo dije: ‘Señor, Tú debes ser un profeta. Nosotros sabemos que cuando el Mesías venga, El nos declarará todas las cosas’”. Jesús dijo: “Yo soy el que habla contigo”. Ella sabía que si un Hombre que podía hacer eso, dijera lo que El era, estaba correcto porque Dios lo estaba respaldando. ¡Gloria! ¡Oh!, ¿pueden captarlo? ¿Saben Uds. de lo que yo estoy hablando? Cuando Dios prometió enviar el Espíritu Santo en los últimos días, entonces El lo ha hecho, nosotros lo sabemos; El ha respaldado Su Palabra. Esto que nosotros tenemos en esta noche, de la bendición del Espíritu Santo, se prueba en la vida de un hombre, si es que él no está imitando algo, si es que él no está tratando de actuar como algo, tratando de actuar como algo que él no es; si él realmente es, Dios respalda Su Palabra con la persona.
40Para la mujer que una vez fue de mala fama, fumaba cigarrillos, bebía, prostituta, si esa mujer reclama que ella se encontró con Dios, y todavía está en las mismas cosas, yo dudo su palabra. Si un hombre me dice que él se encontró con Dios, y: “Yo no creo que hay tal cosa como sanidad Divina”, yo dudo su experiencia, porque Dios no puede mentir acerca de Su propia Palabra. Si el Espíritu Santo escribió la Palabra, cuando El entra, dirá: “Amén”, a toda Palabra que Dios escribió. Si un hombre dice que él no cree en el Bautismo del Espíritu Santo, yo dudo que él alguna vez se encontró con Dios. El pudiera ser llamado, él pudiera ser intelectual, él pudiera ser un gran hombre, él pudiera ser un orador, un intelectual, o–o un orador de alguna clase, pero él nunca se ha encontrado con Dios. El Espíritu Santo de Dios en un hombre dirá: “Amén”, a toda Palabra que Dios dice. El puede decir: “Yo una vez no creía en sanidad Divina, pero un día, me encontré con Dios, y desde entonces, desde ese entonces, me cambió. Hubo Algo que entró en mí que me transformó y me dio una experiencia. Yo nunca he sido capaz de olvidarlo”. Nada puede encontrarse con Dios sin que sea cambiado de alguna manera.
41Oh, Judas se encontró con Dios. Sí. Una vez él era un hombre, que caminó por las calles, pero después que se encontró con Dios y llegó a ser un traidor, él llego a ser un diablo. Y encontramos eso muchas veces. Uno no es el mismo. Pero todo lo que se pone en contacto con Dios, es cambiado. Ahora escuchen: un día (no fallen en captar esto; ¡oh, Dios!), un día, la muerte se puso en contacto con Dios. La muerte se puso en contacto con Dios. El diablo casi no podía creer que Ese era el Hijo de Dios, o Dios hecho manifiesto. El creía que El era un hombre, sólo un hombre común. El no podía ver que... Dios teniendo un Hijo. Así que ¿recuerdan Uds. arriba en el monte ese día, cuando él se encontró con El? El dijo: “Si eres Hijo de Dios, di que estas piedras se conviertan en pan. Si Tú eres.” Una poquita de duda. “Déjame verte obrar un milagro, para que pueda creerte. Si Tú eres.” Así que él tenía ese “si”, “si”, “si”, hasta que un día, cuando él lo vio a El derrotado (pensó que El estaba derrotado).... Ahí estaba El, escupitajos por todo Su rostro; Su rostro sangrando en donde ellos le arrancaron puñados llenos de barba; escupitajos en Su rostro. Le pusieron un trapo cubriendo Su cabeza, cubriendo Sus ojos, cogieron un palo y lo golpearon a El arriba de la cabeza, y dijeron: “Bueno, si Tú eres un profeta, dinos quién te golpeó. Tú podías discernir los pensamientos de sus corazones, y Tú podías decirle a la mujer: ‘Tu flujo de sangre se ha detenido’, y todas esas cosas; ahora, si Tú eres un profeta, dinos quién te golpeó”. ¿Ven, a los agentes del diablo obrando allí? Jesús nunca abrió Su boca. El hacía lo que el Padre dijo que se hiciera, y eso nada más.
42Y luego, ellos lo clavaron sobre la cruz, y dijeron: “Bueno, si eres Hijo de Dios, desciende”. El podía haberlo hecho. Pero El estaría escuchando al diablo. El podía haberlo hecho. Pero en Su camino allá arriba, yo me puedo imaginar que hubo una decisión cuando el diablo miró hacia abajo (la muerte), y él dijo: “Si eso es Vida, entonces yo estoy destruido. Pero si no es Vida, yo lo aguijonearé. Y yo lo mataré a El allá en la cruz”. Y en la conferencia en el infierno, el ángel del diablo fue enviado, el ángel de muerte. Y Jesús iba subiendo el Monte Calvario, arrastrando la cruz detrás de El. ¡Oh, parecía como que estaba derrotado! ¡Es tan sencillo!
43Capten esto. Muchas veces el programa de Dios es tan sencillo que se pasa muy por encima de la cabeza de la gente. Parece como que... si Uds. sencillamente dicen: “Bueno, parece como que nosotros pudiéramos hacer esto o lo otro”. No lo miren en lo absoluto, sólo obedezcan al Espíritu Santo. No importa lo que El diga, Uds. háganlo. Ahí estaba Dios, manifestado en la carne, subiendo al Calvario, sangrando, la sangre escurriendo por la cruz, detrás de El, con la cruz borrando Sus huellas: Dios. El diablo dijo: “Dios no pudiera hacer una cosa como esa. Bueno miren allí, ¿cómo pudiera Dios estar manifestado en El?: ¡derrotado! Miren los escupitajos de burla en Su rostro”. ¿Me pregunto si nosotros como Cristianos pudiéramos hacer eso? ¿Puede ir Ud. la segunda milla? ¿Puede volver Ud. la mejilla al otro lado? Esa es la manera de probar el Cristianismo. Vea cuán lejos puede ir Ud. en amor, compañerismo, y hermandad. Así es cómo Ud. prueba el Cristianismo. Ud. puede decir: “Desde ese entonces en adelante, yo sé que fui cambiado”, cuando Ud. puede hacer eso.
44“¿Pudiera ser eso Dios? ¿Pudiera ser eso el Hijo de Dios yendo allí, Jehová hecho manifiesto en carne? ¿Subiendo allá con puñados llenos de la barba arrancada de Su rostro? Bueno, ninguno pudiera soportar eso. Escupitajos de burla en Su rostro. Mis agentes lo golpearon a El en la cabeza y dijeron: ‘Bueno, si Tú eres un profeta... Tú tienes alguna clase de obra inventada, Tú–Tú tienes alguna manera... un engaño que Tú pones sobre la gente. Ahora, si Tú eres un verdadero profeta, dinos quién te golpeó, y nosotros te creeremos’. ¡No, El no pudiera ser Dios!” Ahí va subiendo El, y cuando El llega allá arriba con la cruz, ellos lo clavaron en la cruz. Y el diablo dijo: “Yo lo tengo a El ahora”. Después de un rato la debilidad empezó a entrar debido a la pérdida de Sangre. ¿Qué era? La abeja de muerte estaba zumbando alrededor de El, preparándose para aguijonearlo a El. Esa abeja de muerte viniendo alrededor de El, y diciendo: “Oh, yo dudo eso. ¿Cómo pudiera ser El nacido de virgen? ¿Cómo pudiera Dios morar así? ¿El Gran Jehová Dios, quien tiene todos los poderes en los cielos y en la tierra, permitir a alguien escupirle a El en Su rostro, y que lo afronten de esa manera? El no pudiera ser. Yo hundiré el aguijón en El”. Hermano, él no supo lo que él hizo. Cuando él metió su aguijón en esa carne, le sacó su aguijón.
45Una vez que una abeja aguijonea profundamente, pierde su aguijón. Una abeja, un insecto, que tiene un aguijón, cuando aguijonea, se ancla en la carne, y el aguijón es sacado. Y cuando la muerte se encontró con Dios, la muerte perdió su aguijón. Y ahora, la muerte no tiene aguijón. Puede zumbar y hacer un ruido, y decir: “Yo te tomaré. Yo te mataré. Yo haré esto, eso o lo otro”, pero no tiene aguijón. Lo perdió allá en el Calvario. Con razón Pablo pudo decir cuando él estaba llegando al fin de su camino: “¡Dónde está, oh muerte, tu aguijón? ¿Dónde, oh sepulcro, tu victoria? Mas gracias sean dadas a Dios, que nos da la victoria por medio de nuestro Señor Jesucristo”. Cómo desde ese entonces, la muerte no tiene aguijón para el creyente. Cristo sacó el aguijón de muerte para el creyente. Allí es donde “El herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre El, y por Su llaga fuimos nosotros curados”. Desde ese entonces, Satanás fue despojado de todo lo que él tenía. El no es nada mas que un fanfarrón. La muerte sólo es un fanfarrón, no tiene aguijón.
46Yo he agarrado las manos de santos, cuando ellos han estado mirando hacia el Cielo, y dicen: “Oh, Hermano Branham, ¿qué no lo puede ver a El parado allá?” Seguro. No tiene aguijón. Yo agarré la mano de mi propia esposa cuando ella miró dentró de la Gloria, y dijo: “Billy, nunca dejes de predicar este Evangelio maravilloso. ¡Oh, es la cosa más gloriosa!” Ella dijo: “Yo ya no deseo quedarme más tiempo aquí”. Veintidós años de edad, dejando dos niños. Yo dije: “Yo te encontraré en la mañana al lado del portón, cariño”. Yo dije: “Mientras yo viva, y me ayude la gracia de Dios, yo me quedaré en el campo predicando este Evangelio”. ¿Ven? Desde ese entonces, yo fui un hombre cambiado. Desde ese entonces.
47Ud. se puede encontrar con Dios aquí ahorita, y decir: “Desde este entonces en adelante”, Ud. puede ser una persona cambiada. ¿Cree Ud. eso? Y desde ese entonces. Permita que sea aquí en esta noche. Si Ud. nunca ha gustado de las aguas de Vida, que Ud. pueda gustarlas ahora, mientras inclinamos nuestros rostros sólo por un momento para orar. Justamente antes de orar, me gustaría hacer esta pregunta (si Uds. por favor se quedan tan quietamente como puedan, por un momento): ¿cuántos aquí no pueden señalar con su dedo a un punto en donde Uds. pueden decir: “Desde ese entonces, yo recibí el Espíritu Santo, y fui hecho una nueva persona? Yo nunca he llegado a esos terrenos sagrados, Hermano Branham, en donde yo fui... puedo realmente estar seguro que yo nací de nuevo”. ¿Levantarían Uds. su mano? Digan: “Ore por mí”. Dios lo bendiga. Dios lo bendiga, señor. Dios la bendiga, señora. Eso es... Dios lo bendiga por acá. Por acá, Dios lo bendiga. Todo alrededor. ¿En alguna otra parte? ¿Acá a mi derecha ahora? Diga: “Hermano Branham, ore por mí; yo nunca he encontrado ese lugar. Aunque yo pertenezco a la iglesia, pero nunca he tenido ese momento en donde yo pudiera decir: ‘Desde este entonces. Desde ese entonces, siempre quedó concluido’”. “Hermano Branham, yo tengo un temperamento horrible. Yo fumo; yo bebo, o algo; yo–yo sencillamente no puedo vivir verdadero a mi esposa, a mi esposo. Yo–yo tengo un hábito horrible. Yo nunca he encontrado a Dios en tal manera que yo–yo he... yo pudiera decir: “Desde ese entonces todas las cosas de pecado murieron”. A mí me gustaría. “¿Oraría Ud. por mí?” Sólo levante su mano, y yo de cierto lo haré. Dios lo incluirá a Ud. Dios la bendiga, señora. Dios lo bendiga, señor. Dios lo bendiga, por acá. Muy bien. Alguien más, justamente antes de orar, que no ha levantado sus manos. ¿Habría...? Dios lo bendiga, el hermano hispano. Dios lo bendiga, la hermana hispana. ¡Oh, hermanos!, eso es, amigos.
48Padre Celestial, ellos levantaron sus manos. Tú conoces sus corazones. Pueda que yo nunca en esta vida sea capaz de estrechar sus manos, pero en algún momento al cruzar allá la frontera, quizás antes que amanezca, pero en algún momento, yo voy a tener que encontrarlos. Y ahora–ahora, cuando yo comparezca allá, si es que por Tu misericordia yo me pare con los redimidos, yo tendré que ser o un juez en contra de esta gente o un juez a favor de ellas. Pues lo santos juzgarán al mundo. Cuando todos ellos en mi generación se levanten de Phoenix en aquel día, si es que por Su gracia esté yo allí, entonces yo tendré que decir: “Yo estaba en Phoenix. Yo prediqué en su generación.” “Yo nunca os conocí”, Jesús dirá: “Yo nunca vi tu mano levantarse; Yo nunca te vi ofrecer una sola cosa. Tú te alejaste de las reuniones. Tú oíste tocante a ellas, y tú no viniste. Yo te llamé, y tú rehusaste ir”. ¡Oh Dios!, ¿qué más puedo decir? Porque el Espíritu Santo es el verdadero Juez. Y luego hay de aquellos, Señor, aquí en esta noche, quienes han levantado sus manos. Y ellos dicen que nunca han tenido esa experiencia, y quieren llegar a un punto en donde ellos puedan decir: “Desde este entonces...” Desde este entonces, ellos se encontraron con Dios, y tuvieron una experiencia que ha cambiado la vida de ellos.
49Padre Celestial, concédelo en esta noche, que cada uno que levantó sus manos, que esta mismísima noche no pase hasta que ellos caigan sobre esa arena sagrada, en donde Dios les hable a ellos definitivamente, y tan definitivamente por medio del Espíritu Santo, que todos sus pecados y deseos de pecado se desvanezcan, que todos sus hábitos se desvanezcan y ya no sean más. Concédelo, Padre, que ellos puedan decir: “Fue en una...” En los años venideros, si el mundo permanece, y Jesús tarda, y ellos quedan, “fue desde ese entonces en el Madison Square Garden en esa noche, que yo oí ese mensaje, desde ese entonces, yo fui cambiado”. Concédelo, Señor. Yo te los presento a Ti como trofeos de la reunión, en el Nombre de Tu Hijo, Jesucristo, nuestro Señor. Amén.
50Yo ni aun sé si hay cuartos aquí para un llamamiento al altar. ¿Hay, hermano? Seguro que hay. Algunos aquí que no conocen al Salvador... Ahora, yo voy a pedirles a Uds. que se queden sólo como unos dos... como unos cinco minutos más. ¿Hay algunos aquí que no conocen a Jesucristo como su Salvador? Uds. que tienen pecado en su vida que los acecha, y les gustaría venir aquí, y–y aceptar a Cristo como su Salvador, ¿vendrían Uds. ahora, mientras yo les pido a Uds.? Yo sé que Uds. dicen: “Hermano Branham...” Ahora, denme toda su atención, sólo un momento. Estaremos despidiendo en unos cuantos momentos, pero no se vayan ahorita. Mientras el Espíritu Santo tiene a la gente bajo control. Desde este entonces... Que sea ahora, amigos. Yo soy su hermano. Yo no vengo aquí a Phoenix, sólo para... porque no hay otro lugar adónde ir. Yo–yo no vengo a Phoenix con otro propósito sino por el amor de Dios en mi corazón, porque yo los amo. Y de acuerdo a las Escrituras, tendremos que pararnos en el Día del Juicio, y ser un... o un testigo a favor de Uds., o un testigo en contra de Uds. Y ¿qué será...? Si yo sería privilegiado para pararme allí como un ministro, si–si es que Dios me permite entrar, y pararme allí como un mensajero de este día... Recuerden, la Biblia dice: “Y la reina del Sur se levantará en el Día del Juicio y condenará a esta generación”. ¿Qué vamos a hacer, cuando–cuando yo he venido a Uds....?
51¿Recuerdan Uds. hace unos cuantos años, cuando yo vine predicándoles a Uds.? Muchos de Uds. aquí recuerdan. ¿Recuerdan Uds. cómo los enfermos fueron sanados, y la gente aun fue resucitada de entre los muertos? Correcto. Yo sólo oraba por la gente en ese entonces; las tomaba de la mano, y el Señor... Yo no decía nada, sino sólo esperaba para ver lo que El declaraba ser correcto. Yo les dije a Uds. que vendría un día, y que ese día sería cuando El cumpliría Su ministerio, Su... cumpliría Su Palabra, y diría esto: que “las obras que Yo hago, vosotros las haréis también”. El dio una señal; dijo: “Como fue en los días de Sodoma...” Ahora, observen. El–El dijo lo que ellos estaban haciendo en los días de Noé. ¿Se fijan Uds. tocante a Sodoma, cómo omitió El eso? Eso es para que lo capte la mente espiritual. Miren: hubo un Billy Graham moderno, intelectual, que fue a Sodoma y predicó el Evangelio, y cegó al incrédulo. ¿Es correcto eso? Pero miren, siempre hay tres clases: ese es el incrédulo, el manufacturado, y el creyente. Eso es–eso es en cada reunión, en cada lugar, en todas partes. Ese es el impío, la iglesia natural, intelectual, y la Iglesia espiritual, la llamada a salir fuera. Ahora, la palabra iglesia, significa: “llamada a salir fuera”. Estos aquí, los intelectuales, fueron llamados fuera de esto; y estos fueron llamados fuera de eso, la cual es la Novia, y ese es el remanente de la simiente de la mujer. Si Uds. tienen una mente espiritual, pueden entender, especialmente Uds. ministros (¿ven?), si Uds. pueden entender... Yo sé que sí pueden.
52Ahora, observen qué señal fue hecha. Jesús dijo: “Como fue en los días de Sodoma”. Ahora, hubo tres mensajeros que vinieron para las tres clases diferentes de gente. Dos de ellos fueron allá y predicaron el Evangelio en Sodoma, y sacaron ese pequeño grupo que quiso salir fuera. Pero observen al mensajero que se quedó con la Iglesia espiritual, Abraham y su grupo. Ahora, escuchen atentamente, no lo olviden en las reuniones venideras. Ahora, ¿qué sucedió? Este Hombre estaba sentado allí hablándole a Abraham, un Hombre estaba sentado ahí comiendo la carne de un becerro, bebiendo la leche de una vaca, y comiendo pan que Sara había cocido debajo del rescoldo. El le dijo a Abraham, El dijo: “Abraham, ¿dónde está tu mujer, Sara?” Si El era un extranjero, ¿cómo sabía El que él tenía una esposa, y cómo sabía El que su nombre era Sara? Ahora, observen lo que dice la Escritura. Abraham dijo: “Ella está en la tienda detrás de Ti”. Sara atrás, detrás de las tiendas pequeñas, en la tienda grande, sin duda con la cortina cerrada. El dijo: “Abraham, Yo te voy a visitar según el tiempo de la vida”, y lo que El iba a hacer. Y Sara dentro de la tienda, detrás del Angel, se rió entre sí. ¿Cuántos saben que esa es la Escritura? Y, ¿qué dijo este Angel? “¿Por qué se rió Sara? ¿Por qué se rió ella?”
53Ahora, Jesús dijo que esa misma cosa sucedería justamente en la clausura de los gentiles, pues El mismo lo hizo cuando El estuvo aquí, y fue hecho en los días de Sodoma. Ahora observen: El nunca mencionó tocante el tiempo de la inundación, porque no va a ser una inundación, va a ser fuego esta vez. Este mundo será estallado a pedazos después de un tiempo. Quizás antes que amanezca, quizás antes que termine el año, los poderes de hidrógeno estallarán esta cosa a pedacitos. Volverá otra vez a cenizas volcánicas. Eso es verdad. Eso es exactamente lo que dice la Escritura. No vendrá de esa manera, esas atmósferas de gases allá arriba, porque caerá desde arriba. El hombre mismo se destruye. Pero el último mensaje del Angel a la Iglesia está aquí, y es tan sencillo que ha pasado completamente por encima de la cabeza de la iglesia, y ellos fallan en verlo. Eso es exactamente.
54Mi hermano y hermana en el Nombre de Cristo yo los persuado a Uds., no permitan que pase la hora. No se queden allí cuando Uds. levanten sus manos; apresúrense al altar. Hagan algo; esfuércense a entrar. ¿No dice la Biblia que vendría un tiempo cuando todas ellas estuvieran cabeceando y durmiendo justamente antes de la Venida del Señor? La gente está despreocupada. Exactamente como fue en los días de Sodoma, exactamente como fue en los días de Noé: escarnecedores, burladores. El Angel del Señor está aquí, y la última señal que El prometió darle a la iglesia, está ahora apareciendo entre la gente, y no la reconocen. ¿Cómo es que reconoció esa mujercita allá cuando Jesús...? Cuando Felipe vino a El, después de que él había encontrado a Natanael y que vino a El, El dijo: “He aquí un israelita, en quien no hay engaño”. El dijo: “Rabí, ¿cuándo me conociste?” El dijo: “Antes que Felipe te llamara, cuando estabas debajo de la higuera, Yo te vi”. El dijo: “Tú eres el Hijo de Dios”. ¿Qué dijeron esos fariseos parados allí, buenas personas religiosas, miembros de iglesia, gente fina? Ellos dijeron en sus corazones, en sus corazones, no con sus labios, ellos dijeron: “Este hombre es un espiritista, un adivinador, Beelzebú. El hace eso por medio del príncipe de los diablos, Beelzebú”. Jesús percibió sus pensamientos. ¿Correcto? El dijo: “Tú hablas eso en contra del Hijo del Hombre, te será perdonado”. El sacrificio no había sido hecho. Pero dijo algo como esto, para que así Uds. lo entiendan: “Algún día el Espíritu Santo vendrá” en estos postreros días, después de dos mil años de enseñanza sobre El. Dijo: “El Espíritu Santo vendrá, y una sola palabra en contra de El nunca será perdonada en este mundo, ni el mundo venidero”. ¿Ven eso?
55Observen a esa mujer en el pozo cuando El dijo... Observen a Pedro, ignorante, ni aun podía firmar su propio nombre; “sin letras y del vulgo”, dice la Biblia. Y cuando Jesús lo vio a él, El dijo: “Tu nombre es Simón. Tú eres el hijo de Jonás”. El cayó a Sus pies; llegó a ser la cabeza de la Iglesia en Jerusalén, un hombre sin letras y del vulgo, porque él reconoció la hora en la que él estaba viviendo. La mujer samaritana, cuando El dijo: “Ve, trae a tu marido”. Ella dijo: “Bueno, no tengo marido”. Dijo, le dijo a ella tocante a su condición. Y ella dijo: “Señor, me parece que Tú eres profeta”. Ella lo honró; no al hombre, al Mensaje. Ella dijo: “Me parece que Tú eres profeta. Nosotros sabemos que la señal del Mesías será ésa”. Ahora, ¿cuántos saben que eso es verdad? “Cuando el Mesías venga, El hará estas cosas, quien es llamado el Cristo. Cuando El venga, El hará estas cosas, pero ¿quién eres Tú?” El dijo: “Yo soy el que habla contigo”. Y ella fue cambiada.
56Ese mismo Jesús vive en esta noche. ¿Creen Uds. eso? ¿Cuántos aquí creen eso?, levanten su mano. Sólo digan: “Yo de hecho creo eso”. Dios bendiga sus corazones. Gracias al Señor. ¡Oh, Dios, envía misericordia! ¿Creen Uds. que El está aquí ahora? ¿Cuántos de Uds. están enfermos o necesitados?, levanten su mano. ¿Ven? Cualquiera que me conozca, no levante sus manos. Yo no quiero que la levante, si Ud. me conoce. Sólo gente que sabe que yo no sé cuál es su problema, levante su mano, que sabe que yo no sé su problema. Muy bien. Uds. que tienen una petición, pídanle a Dios. Aquí está. Ahora, muchos de Uds. piensan que es telepatía mental. Yo he sentido eso aquí en Phoenix muchas veces, porque Uds. han tenido todo lo del país invadiéndolos a Uds. aquí. Piensan que es... Alguien le da a alguien una tarjeta de oración y “por medio de telepatía mental ellos lo transmiten”. Oh, ¿cuán lejos puede llegar una persona? Bueno, sencillamente es ese mismo espíritu que vivió allá en el pasado en aquellos días. Aquí no hay tarjetas de oración; aquí no hay nada sino el Espíritu Santo. El está aquí.
57En esta noche, antes que hayamos tenido un servicio de sanidad, antes que se haya repartido una tarjeta de oración... Yo no digo esto... Y Dios sabe, con mi Biblia y mano hacia El, que yo no digo esto para ser listo, para ser diferente, sino por causa del Reino de Dios, para que Phoenix pueda siempre recordar, que el Mensaje que yo les prediqué a ellos es la verdad de la Palabra de Dios, y el Espíritu de Dios está aquí para respaldar cada palabra que yo he dicho. Si El lo hace, entonces yo les he dicho la verdad. Un hombre levantándose de una silla de ruedas, eso pudiera ser sanidad mental. Uds. saben eso. Eso pudiera ser sanidad mental. Sería imposible (¡qué milagro!) que algo suceda aquí, que el Espíritu Santo vaya entre esta gente, la cual no conozco yo, y revele algo que ellos deben hacer o algo tocante a ellos. Bueno, eso sería un milagro un millón de veces más grande. Pues nosotros aun sabemos por los archivos de doctores, que muchas veces, cientos de gente que han estado en silla de ruedas por años, se levanten y caminen y cosas como esas. Seguro. Sanidad mental. La ciencia Cristiana la tiene. Pero en cuanto a un real milagro, pasa por encima de la cabeza de la gente que se supone ser espiritual.
58Ahora, en el Nombre del Señor Jesucristo, yo tomo todo espíritu aquí bajo el Poder del Espíritu Santo. A Uds., yo los reto a Uds, en esta noche. Yo no sé cuántos más viajes yo haré a Phoenix. Este puede ser el último. Yo no sé. Pueda que venga cien veces más; espero que sí. Pero pueda que yo ya no viva más tiempo; pueda que Uds. no vivan. Han habido muchos que han partido desde que yo estuve aquí la última vez. Si yo regresara el próximo año, habrá todavía algunos aquí en esta noche que no estarán aquí. Pueda que yo mismo no esté aquí. Pero Dios siempre estará. Que El, quien es el Espíritu Santo, pruebe ahora que yo he dicho la verdad. Ahora, por favor sean muy reverentes sólo por un momento. Denme toda su atención, pero oren.
59Todo lo que les pido hacer, es orar. Yo no puedo decir: “Permítanme tener...” Yo tengo que esperar al Espíritu Santo. Ahora, sean muy reverentes. Esto es algo, después de predicar de esta manera, y luego... y yo ni he salido a orar sino solamente estudiando la Biblia para el Mensaje. Pero yo creo a Dios; El me dijo eso. Yo aun voltearé mi espalda hacia Uds., si Uds. quieren ver si es el–el... No yo, no, yo soy un hombre, sino la promesa de Dios. Es la edad; es la hora. No fallen Uds. en verlo. Ahora, Uds. hermanos, Uds. son... Voy a voltearme para que la audiencia quede detrás de mí. La Biblia dijo que el Angel del Señor tenía Su espalda volteada. Ahora, Uds. saben que yo les estoy diciendo que no soy yo. Yo no tengo nada que ver con ello. Es el Angel del Señor. ¿Cuántos entienden eso? Yo soy un pecador salvado por gracia. Pero Dios tiene que obrar a través de alguien. Los hombres son los agentes de Dios.
60Yo veo a un hombre aquí hablándole a los sordomudos. Por supuesto, ellos se dan cuenta y entienden; yo puedo verlos. Yo me refiero a algo que es un milagro; no decir: “Ese hombre es sordomudo”, o, “el Señor me dice que hay alguien aquí que tiene problema de riñón”. Sí, pero, ¿quién es? ¿Quiénes son ellos? ¿De dónde vienen ellos? ¿Qué lo causó? ¿Cómo sanan ellos? Eso es. No queremos sicología; nosotros queremos Verdad, la Biblia de Dios, la Verdad. Que el Dios del Cielo, quien honrará Su Palabra, conceda en esta noche, que mis manos sean libres, que la sangre de ningún hombre sea sobre mí. Yo he dicho la verdad, Señor, por lo que a mí respecta. Tú ayúdame para que la gente pueda saber que el Mensaje es Verdad. Por medio del Nombre de Jesús, oh Dios, en alguna parte en este edificio, el Invisible, Tú mismo date a conocer, Señor, si yo puedo encontrar gracia en Tus ojos. Perdóname todas mis ofensas, y úsame en esta noche, Señor, si Tú quieres sacar este lugar, y a esos elegidos fuera de la ciudad en esta noche, que han venido a la reunión. Que Tú puedas confirmarlo, Señor, por medio de la Verdad, que yo les he dicho a ellos la verdad. Permite que se sepa que Tú eres Jesucristo, el mismo ayer, hoy, y por los siglos, y que Tu Poder es el mismo, y Tú me enviaste para este propósito. Yo lo pido en el Nombre de Cristo.
61Yo sólo quiero que Uds. oren. Ahora, pueden levantar sus rostros. Esta mujer sentada aquí... Ahora, si Uds.... Yo pido que Dios les permita a Uds. ver esto. ¿Pueden ver Uds. esa Luz suspendida sobre esa mujer sentada aquí al fin? Aquí mismo al fin, una mujer un poco gruesa, tiene sus manos levantadas... Creo que Ud. levantó su mano hace un rato, que yo no sé nada tocante a Ud. Así que, si–si Dios puede revelarme la razón por la que–que Ud. está allí; Ud. pudiera no querer nada. Yo no puedo decirle. Pero si El me lo revela, la razón por la que Ud. está allí, o algo que está en su vida, algo que está en su corazón, algo que Ud. ha hecho, o algo que Ud. no debía haber hecho, ¿me creería Ud. que yo soy Su siervo, que es Su Espíritu? ¿Creería Ud. eso, señora? Ud. con su mano levantada sabe que yo no sé nada tocante a Ud., en cuanto a su vida o cosas. Ud. pudiera haberme visto, y yo pudiera haberla visto a Ud., porque yo he estado en Phoenix muchas veces. Pero yo–yo no la conozco a Ud. Eso es una cosa que yo no sé. Eso es verdad. Yo no sé una sola cosa tocante a Ud. Pero si El Señor me revela algo, siendo que Ud. ha captado el–el Espíritu Santo allí... Ahora, yo... Ud.... Esta muchacha pudiera decir: “Demuéstremelo”. Yo no puedo hacerlo. Es ella. Fue la mujer que tocó Su manto, a la que El volteó. El dijo: “Yo no hago nada hasta que el Padre me lo muestra”. San Juan 5:19.
62Pero esa Luz está suspendida sobre la mujer. Yo la estoy mirando directamente. Y si Ella... Si esa Luz es la misma Luz que siguió a los hijos de Israel... Cuando Ella estaba aquí en la tierra, fue hecha manifiesta en un cuerpo de carne llamado el Hijo de Dios. Ese era Jehová en la Luz. Jehová fue manifestado o tabernaculizado en Su Hijo, quien fue el Hijo creado, Jesucristo. El dijo: “Yo vengo de Dios, y regreso a Dios”. Un poquito después de eso Pablo iba en su camino (después de Su muerte, sepultura, y resurrección), iba en su camino a Damasco, y esa misma Luz lo cegó a él. El dijo: “¿Quién eres Tú, Señor?” El dijo: “Yo soy Jesús”.
63Ahora, por favor, yo les pido, no–no se muevan de un lugar a otro. Por favor no lo hagan. Uds. rompieron eso, en ese momento. No importa cuán duro uno trate de predicar, hablar, rogar, persuadir, América es el peor lugar en el mundo para tener una reunión de este tipo. Yo he entrado en tierra de hotentotes [pueblo indígena de Africa–Trad.] en donde quinientos mil se sentaron para escuchar en la reunión, ni siquiera hacían un solo movimiento. Este mundo intelectual es... Este Estados Unidos está condenado al infierno, tan cierto como estoy yo parado en este púlpito. No hay una sola esperanza para esta nación. Márquenlo en sus Biblias, vean si yo estoy correcto o errado. Si yo soy profeta de Dios, El lo manifestará ahorita. ¿Quiénes fueron... quién fue esa mujer en alguna parte? ¿Fue–fue esa mu- ...? ¿Por allá? Muy bien. Se ha alejado de Ud. ahora, hermana; yo no la veo. Pero que El lo revele. No permita que los pecados de ellos sean suyos. Sí. Allí está otra vez. La mujer está orando por una condición; ella tiene una condición en su cuerpo. Ella tuvo una cirugía. Esa fue una operación de vesícula. Y ahora, a ella le ha causado alguna clase de condición que ella está vomitando todo... le causa vomito, como una condición nerviosa en el estómago que le ha causado a ella vomitar. Pero ella–ella también está orando por alguien más, y ése es un hombre, un cuñado, creo yo. Correcto. Y él tiene problema de estómago. Y él está todo sombreado con oscuridad; él es un pecador. Eso es lo que es: él es un pecador. Esas cosas son verdad, ¿es correcto eso? Muy bien. ¿Cree Ud. ahora con todo su corazón? Entonces que Ud. reciba eso que Ud. ha pedido. Que Ud. lo encuentre justamente de la manera que Ud. lo ha pedido. Dios la bendiga.
64¿Qué de alguien más por aquí en alguna parte? Muy atrás, en dondequiera que Ud. esté, ore, alguien que no me conozca. Ud. haga esto: Ud. diga: “Señor Dios, ese hombre no me conoce o sabe nada tocante a mí. Permite que se sepa en esta noche. Permite que yo sepa, Señor. Toda la gente que me conoce, sabrá”. Esa es la manera de hacerlo. Vean si es verdad. Sólo oren. Su esposo también quiere ser sanado...?... sentado allá atrás. Si cree Ud. con todo su corazón, ese crecimiento se irá. Eso es verdad. Yo ni siquiera la conozco a Ud. o a su esposo.
65Aquí está una mujer sentada por aquí. Ella es una mujer como de mediana edad, sentada aquí mirándome, algo canosa. Ella está orando por una amiga de ella. Esa amiga tiene un serio resfrío. Eso es correcto, ¿no es señora? Y ellas cuidan como a niños inválidos o algo así. Ellas oran por... o mejor dicho cuidan de... ¿Cree Ud. con todo su corazón que ella será sanada? ¿Cree Ud.? Si Ud. lo cree, ella lo recibirá, si Ud. lo cree. Una señora acá atrás tiene una condición asmá-... Se le está pasando por alto a Ud. Ella se fue después de haber estado por encima de esa señora, y por encima de ella se tornó tan negro como podía estar, porque ella nunca le prestó atención a Ella. ¿Ven?, se tornó negro, y malo vino sobre ella de esa manera. Ella no la recibió. Oh, Señor Dios, haz algo. Ayuda, yo pido Señor. No... Dales algo a ellos que los sacuda, Señor.
66Ahí, hay una señora sentada ahí, en una fila, orando, ella tiene asma, condición asmática. Su apellido es Sra. Lake. ¿Cree Ud. con todo su corazón? Muy bien, Sra. Lake, póngase de pie. Yo no la conozco a Ud., pero váyase a casa y sea sana; Jesucristo la sana a Ud. Ahora, no se asusten. Si El conoció a Simón Pedro, quién era él, El también conoce quién es ella. ¿Creen Uds.? ¿Qué de esta sección, de por acá atrás? ¿Creen Uds.? Una señora sentada ahí mirándome, la Luz está sobre la mujer. Ella tiene una condición diabética, que le está molestando sus ojos. Correcto. Ella tiene algo mal en su hombro. Fue causado por un accidente automovilístico. Sra. Ferris; ese es su nombre, ¿no lo es? Muy bien, ahora Ud. puede irse a casa y ser sana. Jesucristo la sana a Ud.
67¿Creen Uds.? ¿Qué de allá muy atrás, muy atrás en el edificio? Ahí, ese hombre sentado ahí con la chaqueta roja puesta, orando por su amigo. ¿Cree Ud. que él será sanado? ¿Lo cree Ud.? Muy bien, levante su mano, diciendo entonces que Ud. lo representa a él. Acá atrás a la mano derecha, a una, dos, tres, cuatro personas. Póngase de pie, Ud. con la chaqueta roja, orando que su amigo... allá tocante a su amigo. Crea con todo su corazón ahí, póngase de pie y acepte la sanidad de su amigo. Váyase a casa y encuéntrelo a él sano. Amén. ¡Aleluya! Dios todavía es Dios. ¿Pueden decir: “Desde este entonces, este entonces...”? Jesucristo el Hijo de Dios está aquí entre Uds.
68Ahora, ¿Uds. con hábitos, Uds. que están cargados con algo, vendrán aquí y se pararán para orar, mientras saben que el Espíritu Santo está aquí? Yo hice eso por una sola cosa: para la gloria de Dios, para que Uds. quienes quieren ser librados de sus problemas vengan aquí adelante y se paren aquí. Uds. que quieren conocer a Dios como su Salvador, y quieren ser llenos con Su Espíritu, vengan adelante. ¿Ven? “Todo lo que el Padre me ha dado, vendrá a Mí”, dijo nuestro Señor. “Todo lo que el Padre me ha dado, vendrá; pero ninguno puede venir, si Mi Padre no le trajere. Y todo lo que El trajere, vendrá a Mí”. Yo estoy hablando en lugar de El en esta noche. “Venid a Mí todos los que están trabajados y cargados... y hallaréis descanso para vuestras almas”. Dejen de estar frustrados y de andar descarriados. Uds. nunca estarán más cerca, hasta que Uds. se encuentren con El cara a cara. Pues recuerden, en la Biblia, ASI DICE EL ESPIRITU SANTO, El está en sus medios. ¿Cómo pueden Uds. dudar? El ha probado que Su Presencia está aquí. Vengan, todos Uds. ahora, que quieren encontrarlo a El como su Salvador, quieren encontrar gracia perdonadora para sus pecados que Uds. han cometido. Pero Uds. quieren amarlo a El, Uds. quieren hacer lo que está correcto, pero nunca tuvieron el poder para hacerlo. Levántense de su asiento y vengan aquí ahora. Yo los llamo en el Nombre de Jesucristo, sabiendo que el Espíritu Santo está hablando en mi corazón, que indiferencia, y prejuicio, y todo existe entre el pueblo. Vengan, saquen eso de su alma ahorita. La llaga los llagará a Uds. El amor y la dulzura es la única cosa que Dios reconocerá.
69Dios las bendiga, señoras. Estas personas paradas aquí llorando como bebés, eso es lo que Dios ama. “Venga, toda alma oprimida de pecado, hay misericordia en el Señor”. ¿Quién puede irse de este edificio en esta noche, y pedir de Dios otra señal que la que El prometió que sería? Miembro de iglesia, miembro tibio de iglesia que no sabe más que: “Yo he sido un Metodista, Bautista, o Pentecostal, o Presbiteriano”. Ud. no conoce a Dios más que eso, y nunca lo ha encontrado a El en esas arenas sagradas, Ud. no conoce más que eso, yo lo llamo a Ud. al altar. Y recuerde: en el Día del Juicio, su sangre no está en mis manos. Ud. nunca encontrará a Dios en paz, nunca irá al Cielo, hasta que Ud. nazca del Espíritu de Dios con una experiencia que Ud. sabe que algo sucedió. Y Ud. pudiera tomar alguna emoción, alguna concepción intelectual, pero Ud. se dará cuenta que falla cuando llegue al fin del camino. Yo me refiero al Bautismo del Espíritu Santo, de encontrarse con Dios cara a cara. Entonces su vida es cambiada, Ud. ya no es más el mismo. Su vida es amor, gozo, paz, longanimidad, fe, bondad, misericordia. Eso es lo que está en su vida.
70Mientras que cantamos quedamente, una vez más, para que yo esté seguro en esta noche. Vamos a empezar el servicio de sanidad. “Venga, toda alma oprimida de pecado”, mi hermano, si por favor Ud. nos da un tono a nosotros. “Hay misericordia con el Señor”. Que venga ahora el cantante, por favor. [Porción no grabada en la cinta–Ed.]. “Venga ahora toda alma oprimida de pecado”. El Espíritu Santo dándole a Ud. una invitación para que venga; inclínese amorosamente, dulcemente. Ud. pudiera haber visto a los enfermos sanar. Eso es verdad. Nosotros hemos tenido eso por años. Nosotros hemos tenido eso por todas las edades, pero nunca ha visto Ud. esto hasta esta edad. Y esta es la última señal que Dios le prometió a Su Iglesia, como fue en los días de Sodoma antes del fuego. ¿Cuánto tiempo pasó antes que cayera el fuego? Después que esa señal fue hecha a la Iglesia espiritual. Recuerden: no fue para la iglesia intelectual, sino para la Iglesia espiritual. Muy bien. Cantemos quietamente ahora, por favor. ... toda alma oprimida por el pecado (¿no vendrá Ud. ahora?) ... con el Señor. Y El de seguro te dará el descanso, Por confiar en Su Palabra. Sólo confía en El, sólo confía en El, Sólo confía ahorita en El. El te salvará, El te salvará, El ahorita te salvará. Sólo....
71Que algunos de los Cristianos se levanten ahorita; ministros: pónganse alrededor de estas personas quienes están ahorita paradas aquí. Hermanos, creyentes Cristianos: ¿estarían interesados ahorita en ayudar a orar con alguien para que puedan encontrar al Señor Jesús precioso a sus almas? Vengan aquí adelante aquí cerca, y pónganse aquí alrededor. Todos ahora, mientras estamos cantando. Que aquellos quienes son Cristianos, y están interesados que la gente sea salva, que les gustaría venir y unirse en oración con ellos, vengan ahora. Sólo confía en El, sólo confía en El, Sólo confía ahorita en El. El te salvará, El te salvará, El ahorita te salvará. Sólo confía en El, sólo confía en El, Sólo confía ahorita en El. El te salvará, El te salvará, El ahorita te salvará.
72Ahora, todos inclinemos nuestros rostros, por favor. Hermano David duPlessis, ¿vendría Ud. aquí sólo un momento? Mientras Uds. están alrededor del altar, cada uno de Uds. ahorita, mientras... yo–yo sólo quiero dar instrucciones por un momento, mientras la audiencia permanece quieta sólo por un momento. Yo quiero que cada uno de Uds. recuerde que Dios está aquí, El mismo lo prometió. El aquí aparece delante de nosotros en esta noche, con pruebas infalibles que El ha resucitado de los muertos, y está vivo en esta noche en Phoenix, Arizona, en este Madison Square Garden. Escúcheme, mi pobre amigo. Escúcheme, mi hermano, mi hermana. El nunca será más real, hasta que Ud. lo vea a El viniendo en gloria. El prometió esto; y recuerde, El dijo: “Como fue en los días de Sodoma (antes que cayera el fuego), así será en la Venida del Hijo del Hombre”. Observe exactamente. Ahora, esta es la iglesia espiritual, aunque se está muriendo. Uds. ven eso. Y eso está predicho ser de esa manera. Pero recibirá su último mensaje por medio de la misma señal que apareció en Sodoma y Gomorra. ¿Entienden Uds.? Eso demuestra que el Espíritu Santo está aquí ahorita mismo, Jesucristo, el Resucitado. Ahora, un don que es enviado a la iglesia nunca operará, a menos que alguien esté allí para operarlo. Los dones no son operados al azar; son operados por el Poder de Dios. Y el Poder de Dios en su vida, trae el Poder del Señor a mí, para hablar por medio de mí y decirme esas diferentes cosas.
73Yo no conozco a ninguna de esas personas. Pregúntenles. Lo que les sucedió, yo no sé nada al respecto. No hay contacto en lo absoluto. Yo sólo vine aquí en esta noche, y me senté. Muchas de esas personas, en dondequiera que ellas estaban, levantaron sus manos. Quienes fueron llamadas, si Uds. todavía están aquí, quienes lo fueron, y que yo no las conocía a Uds., y Uds. saben que yo no sabía una sola cosa tocante a lo que fue dicho, ¿se pondrían de pie sólo para probarle a la gente que es correcto? A quienes yo llamé, fueron llamadas... quienes fueron llamadas. Alguien aquí fue llamada, ¿no fue? Sí. Allí está una, dos, tres, cuatro, cinco, cinco, seis. Seis de que sepa yo, paradas aquí, todavía en el edificio, que levantan sus manos que yo no las conozco, que no sé nada tocante a ellas. Hasta donde yo sé, nunca las he visto en mi vida. Pero simplemente continúa revelando, hablando. Eso es exactamente lo que Jesús dijo que sucedería en este día, justamente antes que cayera el fuego. Allá está colgada en Rusia, para subirla a lo alto para dejarla caer, juicio sobre la nación, otro Nabucodonosor, otra Babilonia, preparándose para conquistar el lugar. Es exactamente lo que Dios predijo que haría, pues El lo puso en el corazón de esa gente para traer venganza sobre la tierra, para tomar venganza por la sangre de los santos que murieron. Nosotros estamos aquí. Nosotros estamos en el tiempo del fin.
74Amigos: no se fijen en mí, porque yo sólo soy un hombre. Yo no tengo nada que ver, sólo–sólo soy un Cristiano, pero es el Espíritu Santo que está aquí obrando para probarse El mismo aquí. Recuerden que El está aquí. Ahora, créanlo Uds. con todo su corazón. Díganle a El, en estos momentos, que Uds. creen que El está aquí, que Su Presencia los ha llamado a Uds., y que Uds. quieren que sus pecados sean perdonados, Uds. quieren ser Su siervo. Sean sinceros al respecto, levanten su corazón a Dios, y creánlo, y Uds. se irán de aquí en esta noche, encontrándose con Dios en terrenos sagrados y Uds. nunca podrán separarse de esto. Y Uds. dirán: “Desde este entonces en adelante”, Uds. se encontraron con Dios. Ahora, todos inclinemos nuestros rostros para orar. Y yo le voy a pedir a mi buen hermano, David duPlessis aquí, que dirija a esta audiencia en oración mientras inclinamos nuestros rostros.