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~ EL CUIDA DE TI ~
1Inclinemos nuestros rostros ahora mientras hablamos al Autor de la Palabra. Nuestro Padre Celestial, estamos agradecidos de Ti por este grande y honroso privilegio de venir otra vez a Ti en esta tarde. Venimos humildemente en el Nombre del Señor Jesús, pidiéndote el perdón de nuestros pecados, y que Tú nos visites otra vez en esta noche y nos des sumamente y abundantemente, por encima de todo lo que pudiéramos hacer o pensar.
2Oramos por cada persona que está en la Presencia Divina; primero por aquellos que son pecaminosos, que no te conocen, y que en esta noche pueda venir una sanidad de su alma y de su espíritu, para que puedan llegar a ser completamente Tus siervos en esta noche. Oramos, Padre, que aquellos quienes están sobre “la cerca”, como nosotros lo llamaríamos, que sencillamente no saben a qué dirección voltear y quizás sea que esta sea su última oportunidad, oramos, Padre, que ellos dirijan sus ojos hacia el Cielo. Concédelo, Señor.
3No nos olvidaremos de aquellos que están convalecientes, que están en los hospitales y en los–los asilos, y que están enfermos y no pueden asistir al servicio, aunque a ellos les gustaría tanto. Pedimos que los Angeles de Dios se acerquen al lado de sus camas en esta noche. Y que, debido a que nos hemos reunido y orado, que Tú permitas que venga a ellos el poder sanador, para que ellos puedan venir mañana en la noche al servicio y continuar adelante. Concédelo, Señor.
4Si hay algunos aquí que están enfermos y afligidos, que esta sea la noche de su liberación. Bendícenos juntos mientras esperamos en Ti por lo que sigue, pues lo pedimos en el Nombre de Jesús y por Su causa. Amén. (Pueden sentarse).
5Es muy bueno estar de regreso en la casa del Señor en esta noche. Yo, justamente al ir entrando por la puerta allí, me encontré con un–un hombre. Le extendí la mano de esta manera y le tomé su mano, y era el hijo del Hermano John Sharritt. Yo no sé cómo es que ese muchacho creció tanto así. Yo le pregunté si David era tan alto como él es. Y, bueno, sólo parece ser que hace un año que estuve aquí (pero pienso que han sido como unos tres años), que él sólo era un muchachito corriendo por allí con unos pantaloncitos de pechera. Y aquí está él en esta noche, un fornido, alto (bueno, no pienso que él está escuchando), yo diría, bien parecido jovencito. Pero, ciertamente él ha madurado. Y de esa manera todo funciona. Nosotros estamos madurando, alejándonos de nosotros mismos.
6Y yo salí hoy a la Montaña Camelsback [“Lomo de camello”–Trad.], en donde hace treinta y tres años yo cabalgué por un desierto allá en el lomo de un caballo, correteé burros aquí detrás de la Montaña Sur. Yo pienso que ya no queda ninguno en Arizona; todo está cortado en carreteras y autopistas. Bueno, hay una sola cosa: “No tenemos aquí ciudad permanente, sino que buscamos la por venir, cuyo Arquitecto y Constructor es Dios”. Yo sé que la gente llega, y Uds. tienen que salir y extenderse. Pero a mí no me gusta ver desaparecer los viejos lugares de los cactus, y que se hayan convertido en proyectos de construcción de casas. Y–y se mira como... no me gusta ver eso. Yo esperaba no quedarme tanto como para verlo. Es... A mí me–a mí me gusta lo original por alguna razón. Oh, Uds. tienen hogares hermosos; eso es verdad. Pero eso está–eso está pervertido; eso es lo que ha hecho el hombre. Mi pensamiento de belleza no es lo que haya hecho el hombre, pero mi pensamiento de belleza es de la manera que Dios lo hace; sólo para mirar... de esa manera me gusta.
7Pero nuestra nación se está acabando, o mejor dicho, nuestra gente se está acabando y todo aquí se está acabando. Yo me he parado en donde los grandes faraones una vez se pararon y los grandes poderes que gobernaban al mundo, y uno tendría que escarbar veinte pies [6 m.–Trad] debajo de la tierra para encontrar las ruinas de sus reinos. Y en donde los Césares de Roma, uno camina por la calle, y ellos dicen: “Veinte pies [6 m.–Trad.] aquí debajo, fue en donde Tal y tal, el gran emperador...” ¡Oh, hermanos! Allí... Porque nosotros no tenemos ciudad permanente. Así que, nuestras esperanzas están construidas en nada menos Que la Sangre de Jesús, con justicia; Cuando con todo alrededor mi alma desfallece, Entonces El es toda mi esperanza y estancia. En Cristo la Roca sólida yo me paro; Todos los otros terrenos son arena movediza. (Eso es a lo que miramos con expectativa).
8Y ahora, en esta noche vemos que la gente está parada a los lados. Y yo tengo entendido que mañana en la noche, van a estar allá en el auditorio, o ¿qué dice? Madison Square Garden [estadio–Trad.]. A propósito, yo espero ahora no se hayan traído eso al oeste.
9Todo está viniéndose hacia el oeste. Yo oí hace algún tiempo, un pequeño poema, que decía: “Ellos cambiaron los pastizales... Cuando los del este vinieron al oeste, ellos cambiaron todos los pastizales de aquí en un campo de golf. Y tomaron el corral y lo hicieron una piscina; pusieron al coyote en el zoológico de Nueva York”. Y decía: “Unicamente hay una sola cosa que queda, eso es una cuerda con la cual colgarse ellos mismos, en un álamo blanco”. Así que me imagino que de esa manera es. Correcto. Eso es....
10¿Se han fijado alguna vez que la civilización se mueve del este al oeste? Y adonde va la civilización, ella contamina su camino a medida que avanza. Eso es exactamente la verdad. Uds. piensan que yo verdaderamente soy un pesimista en esta noche, ¿no es así? Pero eso... Yo quiero predicar en una de las noches mientras estoy aquí, si es la voluntad del Señor, sobre cuando se encuentran el este y el oeste. Y eso es lo que ellos han hecho. Nosotros... La civilización más antigua es China. Y si nosotros nos vamos directamente al oeste, llegamos directamente otra vez a China. No hay nada sino el océano entre nosotros. Y el este y el oeste se mueven juntos.
11Y recuerden: la Biblia dice, el profeta dice, que habría un día que vendría que no sería ni día ni noche, un día un poco sombrío; pero al caer la tarde, habría Luz en el atardecer.
12Ahora, la civilización ha viajado del este al oeste. Y como el sol geográficamente se levanta, se levanta en el este y viaja hacia el oeste, y se pone en el oeste.
13Por lo tanto, veamos lo que el H-i-j-o [ S-o-n en inglés, el Hermano Branham comparándolo con el sol, s-u-n en inglés, cuya pronunciación figurada es “san” para ambos–Trad.] hizo cuando El trajo la Luz del Evangelio. En el principio, en la gente del este, hubo un Pentecostés, un derramamiento del Espíritu Santo, señales, prodigios, milagros, grandes cosas aconteciendo.
14Nosotros hemos tenido ahora un día que no ha sido ni día ni noche, es sombrío. Hemos tenido lo suficiente como para–para unirnos a la iglesia, poner nuestro nombre en el libro, “pero habrá Luz al atardecer”. El mismo sol que se le-... le-... levanta en el este, se pone en el oeste. Y ahora, ese gran Espíritu Santo por todos los años ha brillado la suficiente Luz en medio de los “profesantes del Cristianismo” y denominaciones, y lo demás, para que un pueblo fuera salvado durante todas las edades.
15Pero ahora ha llegado a las Luces del atardecer. Y ahora el mismo Espíritu Santo, con la misma manifestación, haciendo las mismas cosas, obrando exactamente como El lo hizo, está brillando con la gente del oeste, tomando de los gentiles un pueblo por causa de Su Nombre.
16Y ahora el este y el oeste se han juntado, y la civilización ha chocado, y ha producido una de las condiciones más ridículas, incivilizadas que el mundo alguna vez ha visto o soñado. Hablaremos sobre ello, una de estas noches; eso es lo que... no era sobre lo que yo iba a hablar en esta noche. Pero ciertamente es un tiempo en el que estamos en el tiempo del fin. Eso es lo que yo estoy tratando de hacer, es advertir a la gente constantemente, de que estamos en el tiempo del fin.
17¿Qué podemos hacer nosotros? Ya no hay más esperanza en nada, únicamente en Cristo. Sólo recuerden eso. Cristo es la única Estancia que tenemos.
18No podemos mirar a la democracia. Ahora, estuvo bien; pero se ha termi- ... ha vivido su vida. Reyes vivieron su vida, y reinos, y dictadores y todos han vivido su día. La democracia fue la mejor cosa que ellos tenían. Pero está tan contaminada a través de la política; está podrida hasta el tuétano, no hay esperanzas en ella, en lo absoluto. Sencillamente es como si Uds. están tratando de edificar sobre una ciudad chamuscada que se ha quemado a fuego lento. Uds. no pueden edificar sobre eso. Está arruinada y acabada. Y tiene que ser de esa manera. Debe venir de esa manera. La Biblia dice que será de esa manera.
19Satanás es el gobernante de toda nación. Todo reino pertenece a Satanás, y él los gobierna de acuerdo a su propia manera de gobernar. Pero al Hijo... ¿qué no se las ofreció él un día al Hijo de Dios? “Estas son mías; yo hago con ellas lo que yo quiero hacer, con todos los reinos del mundo”. Esa es la razón que ellos pelean, y matan, y asesinan.
20Pero Jesús dijo: “Apártate de Mí, Satanás”.
21Porque El sabía que El sería el heredero de ellas. “Y alégrate, cielos y vosotros santos profetas, porque los reinos del mundo han llegado a ser el Reino de nuestro Señor y El lo gobernará y reinará mil años”. Entonces ya no habrá más guerra. ¡Oh, que venga ese gran día!
22Oh, permítanme persuadirlos a Uds. en el Nombre de Cristo. Uds. preciosa gente de aquí, pongan todas sus esperanzas en El, pues El es el único fundamento. Pues viene un sacudimiento. La democracia está cayéndose a pedazos por el sacudimiento. Los reinos están cayéndose a pedazos por el sacudimiento. Las naciones están cayéndose a pedazos por el sacudimiento. Estamos al fin de todas las cosas. “Pero nosotros recibimos un Reino inconmovible, firme, inconmovible, siempre abundante en las misericordias de Dios”. ¡Oh, yo amo eso! Yo estoy tan contento en esta noche de ser un Cristiano. Yo–yo–yo no sé qué haría si yo no fuera un Cristiano. Yo probablemente sería un caso suicida si yo no fuera un Cristiano. Pues sabiendo y viendo estas cosas, y–y luego con el don que el Señor me ha dado de prever y entender lo que El me permite hacer, sólo permitirme verlo... Yo sé que justamente está allá al cruzar el horizonte. ¿Ven? Verlo viniendo y tan cerca como está, entonces me hace gritar con todo lo que está en mí. ¡Oh, huyan de la ira que está por venir!
23¡Dios sea misericordioso! Padre Celestial, oh, Dios, yo pido que de alguna manera nos ayudes, Señor. Danos un entendimiento de este gran algo que se está acercando, deslizándose como una serpiente, encantando, como dijéramos del pájaro que una vez había estado libre, sentado en el árbol, pero ahora la serpiente le había capturado su ojo. Y está temblando, cediendo, pronto estará dentro de su boca y en sus colmillos venenosos. ¡Dios sea misericordioso! Que todos aquí en esta noche, que no estén perfectamente anclados en Cristo Jesús el Hijo de Dios, que ellos vengan en esta noche y nazcan de nuevo del Espíritu, Señor, y que sus esperanzas puedan estar en Su Venida; “todos aquellos que aman Su Venida”. Concédelo, Señor. En el Nombre de Jesús oramos. Amén.
24Yo quiero tomar mi tema en esta noche, si es la voluntad del Señor, del Libro de 1 Pedro. Y si Uds. desean leer conmigo, el capítulo 5 de 1 Pedro, y principiemos como en el versículo 5; 1 Pedro 5, principiando en el 5. Igualmente, jóvenes, estad sujetos a los ancianos; y todos, sumisos unos a otros, que... revestíos de humildad; porque: Dios resiste a los soberbios, y da gracia a los humildes. Humillaos, pues, bajo la poderosa mano de Dios, para que él os exalte cuando fuere tiempo; echando toda vuestra ansiedad sobre él, porque él tiene cuidado de vosotros.
25Qué lectura tan hermosa de la Escritura. Ahora, me gustaría tomar esto como un tema: “El cuida de ti”.
26Y también está escrito en San Juan el capítulo 14: No se turbe vuestro corazón; creéis en Dios, creed también en mí. En la casa de mi Padre muchas moradas hay; si así no fuera, yo os lo hubiera dicho; voy, pues, a preparar lugar para vosotros. Y si me fuere y os preparare lugar, vendré otra vez, y os tomaré a mí mismo, para que donde yo estoy, vosotros también estéis.
27Otro comentario de la Escritura es el que El rogaría al Padre, y El nos daría otro Consolador. Y ese Consolador sería el Espíritu Santo, al cual el mundo no podría recibir, pero sería un Consolador al creyente. “Y cuando El venga, El dará testimonio acerca de Mí, y os recordará cosas que Yo os he enseñado, y os mostrará cosas que vendrán”. El bendito Espíritu Santo.
28Y en los días de Pablo cuando él dijo: “Si nosotros... algún indocto viene entre Uds., y todos Uds. hablan en lenguas, y no hay intérprete, entonces el incrédulo dirá que Uds. están locos. Pero si hay uno que profetiza y revela los secretos del corazón”, dijo, “entonces ellos se postrarán y dirán que Dios verdaderamente está con Uds.”
29Y aquí estamos en este día con ese mismo Consolador, El mismo manifestándose en la misma manera que El lo hizo en aquel entonces. ¡Qué consolación con promesa!
30Ahora, no todos tienen este maravilloso Consolador. Ellos... ellos no–ellos no lo tienen. Ellos lo rehúsan; lo rechazan porque sencillamente no creen en El.
31Unicamente hay una sola manera que Ud. será capaz de recibir este maravilloso Consolador, y es cuando Ud. cree en el Señor Jesucristo, confiesa sus pecados, se arrepiente, se le administra a Ud. el bautismo Cristiano, y hay una promesa que Dios lo llenará a Ud. con el Espíritu Santo. Esa es Su promesa. El no puede retractarse en Eso. Es Su promesa. Yo siempre he dicho, que si una persona fue perfectamente enseñada, y se arrepintió, y creyó de su corazón en Dios con todo lo que había en ella, y cuando fuere bautizada, inmediatamente el Espíritu Santo vendrá sobre ella porque El así lo prometió hacer. El lo prometió. “Recibiréis el Espíritu Santo, porque la promesa es para vosotros”.
32Ahora, la gente hoy en día, la razón que ellos no reciben eso, es porque interfiere con su vida espiritual que ellos desean vivir. La Biblia dice que el mundo, el hombre, ama las tinieblas más que la Luz, porque sus hechos son malos. Y una persona que ama caminar en tinieblas y hacer cosas malas, es... que ama las obras malas, no puede amar al Espíritu Santo. Porque la Biblia dice: “Si amas al mundo, o las cosas del mundo, el amor de Dios ni siquiera está en ti”.
33Ahora, Uds. pudieran haber oído antes estas Escrituras, pero prestemos atención a Ellas. ¿Son Ellas verdaderas? Son más verdaderas que estar Uds. sentados en esta iglesia en esta noche. Ellas son más verdaderas que ser este el estado de Arizona. Ellas son más verdaderas que ser Uds. un ser humano viviente. Ellas son las Palabras Eternas de Dios, y Sus promesas. Y cielos y tierra pasarán, pero esas Palabras nunca pasarán. Ellas tienen significado, el... significado sublime. Pero nunca significarán nada para Uds. hasta que Dios se las revele a Uds. ¡Cuán hermoso es saber que El cuida de nosotros!
34Así que si el hombre... El fue hecho para querer ser confortado. Así que entonces si él no acepta la manera de Dios, entonces él toma una manera para sí mismo. Y él tratará de substituir algo que ocupe el lugar de ese Espíritu Santo. Oh, yo quiero que Uds. presten atención a ello. Un hombre o una mujer que no acepta al Espíritu Santo, el Consolador, tratarán ellos mismos de consolarse con algún substituto falso que Satanás les presentará a ellos. Satanás sencillamente tiene bastantes substitutos. Pero, ¿por qué tenemos que tener un substituto cuando los cielos Pentecostales están llenos de lo real? ¿Por qué comería yo de un bote de basura cuando una mesa limpia está allí llena de comida seleccionada? Habría algo mal mentalmente en mí si yo hiciera eso. Ahora, qué lastimoso es ver que un hombre trata de substituir con algo que ocupe ese lugar. Algunas veces él trata de calmar su conciencia saliendo....
35Como las madres algunas veces tratan de enseñar a sus jovencitas a ser populares, para hacer... Ellas... Toda su ambición es hacer a esa jovencita una– una bailarina de ballet o algo. Y Ud. sabe que Ud. le está dando a ella estricnina; Ud. le está dando arsénico que no hará nada más que quebrar su corazón y enviarla a la sepultura del diablo, o al infierno del diablo y a una sepultura de pecador, pues no hay nada bueno que pueda salir de eso. Pero Ud. trata de pensar: “Si mi hija pudiera ser esto y eso”. Y Uds. las envían allá al... aun a nuestro Y.W.C.A. [Asociación de mujeres Cristianas–Trad.], en donde ellas practican rock-and-roll. Y la gente anciana va a un “baile del granero”, o alguna clase de “baile de cuadro” [baile en el cual las parejas se agrupan formando un cuadro–Trad.].
36Cuando ellas llegan como a los treinta años de edad, ellas se ponen melancólicas. Ellas piensan que: “Ya yo he llegado a esta edad, y no he sembrado todavía lo suficiente de ‘avena loca’ [expresión equivalente a ‘vida disoluta’–Trad.]”. Y ellas–ellas tratan algunas veces de engañar en sus votos matrimoniales, ambos, hombres y mujeres; ambos son culpables. ¿Cuál es el problema? Es algo que ellos están careciendo.
37Algunas veces ellas empiezan a beber. Y después que ellas llegan a ser adultas, bueno, ellas van a las cantinas, y empiezan a beber. Y cuando ellas beben, y tratan de beber hasta ahogarlo, sólo unos cuantos tragos, y–y luego eso trae algunos tragos más, y después de un tiempo, ellas terminan alcohólicas.
38Y algunas veces para ser populares, ellas miran televisión en las... y en las calles, y fuman. La cosa más baja que las mujeres han hecho en el siglo veinte, es cuando las mujeres empezaron a fumar cigarrillos. Esa es la quinta columna más grande que esta nación alguna vez haya tenido. Quebranta la moralidad; llena a estas instituciones de aquí con gente demente; llena a los hospitales con casos de tuberculosis, casos de cáncer, y todo desenvolviéndose de eso, y todavía lo hacen para obtener confort.
39Dios nos dio algo para confortarnos: el Espíritu Santo, el Consolador de Dios. Estas cosas son únicamente substitutos que finalmente llegan a un punto de vivir desordenadamente, y de engañar, y de robar, y de hacer las cosas incorrectamente.
40Mi niñita me preguntó la otra noche, ella dijo... O mejor dicho, fue el pequeño José, él dijo: “Papi: ¿hay tal cosa como un bruja?” Yo dije: “Oh, seguro”.
41El dijo: “¿Tiene ella nariz larga y monta sobre una escoba en la noche?”
42Yo dije: “No. Ella tiene una cara pintada y se monta en un Cadillac para ir a–a una reunión de cóctel”. Esa es la nueva versión moderna de ello.
43Y él dijo: “¿Es esa una bruja?” Y yo no sé si debí haberle dicho eso o no, porque cada vez que él ve a una en la calle, él dice: “Papi, esa es una bruja, ¿no es? Bueno, me supongo que....
44Como Uds. saben, ellos solían tener a John (Charley) Barleycorn [figura humana que representaba lo malo del licor durante la ley de prohibición del licor, en los Estados Unidos. El Hermano Branham lo llama “Charley” en lugar de “John”–Trad.]. Algunos de Uds. gente anciana lo recuerda a él, con el sombrero puesto hasta cubrirle las orejas. Y aun un cuervo se asustaría de él: Charley Barleycorn. Oh, él ha cambiado desde que salió la prohibición. Pero ahora él está en un pequeño jarro, está puesto en toda hielera, y él es el hombre más popular en la ciudad. Pero él todavía es la misma cosa condenable que envía el alma del hombre al infierno, y jovencitos a la institución para dementes; y tiene una generación aquí de idiotas “rocanroleros” y “beatniks”, y delincuencia juvenil, al grado que ha llegado a ser locura. Aun al grado que nuestras escuelas no pueden tocarlos; perdimos veinte mil maestros el año pasado.
45¿Por qué? Ellos están buscando algo. Ellos lo están buscando, y la iglesia ha fallado en dárselo a ellos. La razón que ellos hacen eso, es porque ellos fueron hechos de esa manera, para buscar.
46Finalmente, ¿en qué termina? Asesinato y suicidio. El hombre quien piensa que él está haciendo algo cuando él obtiene una cita con la esposa de su vecino, o que rompe algún hogar, o alguna mujer. Ud. piensa que se está escapando de algo, pero finalmente Ud. terminará con una pistola puesta al lado de su cabeza, y le explotará sus sesos, o brincará de algún andamio en alguna parte, o Ud. mismo se matará, tomará veneno, un narcótico, o algo, y entrará en una condición miserable, y morirá e irá al infierno del diablo, porque Ud. ha rechazado la–la verdadera Cura.
47Tenemos una Cura. El Calvario es esa Cura. Cristo es la Cura. Y El es la única Cura, el único Fundamento, el único Camino. Hay cosas que Ud. puede obtener de Cristo que no puede obtener de ninguna otra parte. Cristo es el Camino; no un camino, es el Camino. La iglesia está bien, la amamos, pero la iglesia no es el Camino. Jesús es el Camino. No puede echar su ansiedad sobre la iglesia; la iglesia no tiene salvación. Ella únicamente le puede apuntar a Jesús, quien es la única Salvación. El es el Camino, la Verdad, la Vida. El único camino al Padre es por medio de Jesús. El único Consolador, el Unico quien puede... sabe cómo cuidar de nosotros, pues nosotros ni siquiera podemos cuidar uno al otro.
48Yo leí en la Escritura hace algún tiempo, en donde Ella decía: “Sin discernir el Cuerpo del Señor”. Y yo pensé: “¡Qué declaración!”; se encuentra en 1 Corintios 11. ... sin discernir el cuerpo del Señor. Por lo cual hay muchos enfermos y debilitados entre vosotros....
49El Cuerpo del Señor es la Iglesia. Y nosotros no tenemos el suficiente discernimiento espiritual como para cuidar uno al otro. ¿Cómo entonces podemos cuidar si no podemos cuidar uno al otro? ¿Cómo podemos cuidar del perdido y el moribundo? ¿A qué hospital podemos llevarlos? “Echando nuestra ansiedad sobre El, porque El tiene cuidado de Uds.”
50Los hombres toman estas cortas rutas, y lo que los hace a ellos hacer eso, es porque Dios, cuando El hizo al hombre, El no hizo al hombre para hacer eso. El hizo al hombre para ser feliz, para tener satisfacción, para ser confortado. El hombre... Dios no quiere que Sus hijos no sean confortados. Ud. no....
51Bueno, Uds. madres se levantarían a media noche, aunque Uds. estuvieran muy enfermas, si su hijo estuviera descubierto al patear la cobija de él, y Uds. saben que el pequeñito pudiera adquirir un resfrío, Uds. se esforzarían de alguna manera para ir al lado de su camita para hacerlo sentir cómodo. Si uno de su familia estuviera acostado enfermo con una fiebre, y Uds. pudieran quedarse allí con un trapo y mojarle su rostro con agua fría para hacerlo sentir cómodo, Uds. lo harían, uno de sus hijos. Uds. se quedarían allí, aunque estuvieran enfermas y Uds. mismas necesitaban estar en cama, Uds. todavía se quedarían allí; porque sus hijos significan algo para Uds. Ellos son parte de Uds.; ellos son su vida.
52Y la Iglesia es la Vida de Dios en la tierra, y El quiere confortar a Su Iglesia.
53Y qué sería, si Uds. supieran que enjugar la frente febril de su hijo lo confortaría, y él lo rehusara, y les escupiera en su rostro, y extendiera su mano y cogiera una botella de whisky o algo para tomar en lugar–en lugar del toque de la mano de la madre o algo.
54Eso es lo que hacemos cuando nosotros acudimos a otros remedios. Hay muchos remedios, pero una sola Cura. Cristo es la Cura, y la única Cura en esto. El cuida de nosotros, El nos ama, y El quiere que vengamos a El. Dios nos hizo de esa manera, esa Cosa Santa en nosotros que quiere ser confortada.
55Dios le dio al hombre una esposa para confortarlo, para tocarlo. Y cualquier hombre que tiene una buena esposa, sabe que hay algo tocante a una buena esposa que puede... Un hombre puede estar perturbado en su negocio o– o su vocación, y puede venir a casa; no importa, no hay nadie, ningún doctor....
56De esa manera es conmigo. Cuando yo vengo de ultramar o de alguna parte, y estoy tan nervioso y perturbado, y pierdo el sueño. Y–y oigo el gemir, y veo a los niñitos hambrientos en la calle, y, oh, llorando y comportándose de esa manera, sencillamente me mata. Luego cuando vengo a casa, mi esposa se sienta en el brazo de la silla, me abraza con su brazo, y dice: “Oh, Bill, yo–yo lo entiendo, tú sabes”.
57Y solo unas cuantas palmaditas de mi esposa significan tanto; es la misma cosa de un esposo a una esposa. De esa manera quiere Dios que sea. Y cuando nosotros substituimos algo por eso, y Ud. toma a alguna otra mujer para tratar de tomar ese lugar, o a algún otro hombre, Ud. ve lo que Ud. hace.
58Ahora, bueno, El nos dio amigos. El ama... Nosotros–nosotros deberíamos ser amigos. Deberíamos ser hermanos. Y cuán bueno es ir a un buen amigo en tiempo de tribulación y decir: “Oh, amigo mío, esta y esta cosa ha sucedido”. Un buen amigo de confianza para sentarse y hablar con Ud., eso es maravilloso. Ese es Dios. Igual que su esposa es de Dios, su esposo, cuando Ud. es verdadero.
59Pero ha llegado a tal grado aun en el hombre para mostrar su naturaleza caída, que él degrada eso que Dios le dio a él. La primera cosa: él toma la botella, o el mundo para que le dé a él el confort, en lugar del Espíritu Santo. Dios le dio una esposa para ser su compañera por vida, y él no está satisfecho con una, él tiene que tomar otra y otra; viceversa, la mujer para con el hombre; jóvenes, y demás.
60Y aun todos esos bienestares que confortan que el Señor nos ha dado, cuando llegamos al fin de la jornada, y estamos presionando nuestra cabeza contra una almohada, con nuestra frente febril y muriendo, nuestra esposa únicamente puede pararse al lado, y las lágrimas rodarle por su rostro, con sus ojos hacia Dios. Nuestro amigo puede darnos palmaditas en el hombro y estrechar nuestras manos y pararse, apretándose sus manos, porque él no puede hacer más. Pero entonces, cuando el Consolador, como David dijo: “Aunque ande en valle de sombra de muerte, no temeré mal alguno. Tú estarás conmigo; Tu vara y Tu cayado me infundirán aliento”, aun en el valle de sombra de muerte.
61¿Por qué es que el hombre está sediento y hambriento? Porque cuando él fue hecho, él fue hecho y creado con un lugarcito en él en el cual moraba Dios para confortarlo a él. Y cuando él se separó de Dios por el pecado, entonces ese lugar quedó vacío. Y esa es la razón por la cual él está hambriento por ello, que está extendiendo la mano por ello.
62Y el problema hoy en día con nosotros los Cristianos, es que yo me temo que no estamos haciendo todo lo que podemos hacer para mostrar a nuestro hermano caído, que eso es lo que le pasa a él. Eso es lo que pasa con la delincuencia juvenil; es debido a que ha habido una delincuencia en la iglesia y una delincuencia en el hogar, que ha hecho una delincuencia juvenil.
63Esa es la razón que los “beatniks” y demás están en las calles brincando y saltando, y todas estas cosas están creciendo; porque ellos están tratando de encontrar algo que los satisfaga.
64Permítame decir esto en esta noche en el Nombre del Señor Jesús: no hay nada que satisfaga como la venida del poder del Espíritu Santo, que cambiará su vida y sus actitudes, y le dará a Ud. confort y Vida Eterna. Hay una Fuente llena con Sangre, Que emana de las venas de Emanuel, Cuando los pecadores se sumergen bajo el torrente, Pierden todas sus manchas de culpa.
65Una esposa pudiera confortar y dar palmaditas. Un amigo pudiera sentarse y dar un buen consejo. Pero únicamente hay una sola cosa que puede quitar el pecado: esa es la Sangre del Señor Jesús. ¿Qué puede quitar mi pecado? Nada sino la Sangre de Jesús; ¿Qué puede hacerme completo otra vez? Nada sino la Sangre de Jesús. Como el escritor dijo: Oh, precioso es ese torrente Que me hace blanco como la nieve; Ninguna otra fuente conozco yo, Ni una, sino la Sangre de Jesús.
66Eso es. Es la que limpia, y purifica, y trae un compañerismo; “un poco y el mundo no me verá más. Pero vosotros me veréis, porque Yo (pronombre personal), estaré con vosotros, aun en vosotros, hasta el fin del mundo. Y cuando El, el Espíritu Santo venga, El vendrá... será el Consolador que el Padre enviará en Mi Nombre. El os mostrará cosas por venir y os recordará cosas”. [El Hermano Branham parafraseando Jn. 14:26]. ¿Cuándo? Mientras estamos sentados en lugares Celestiales en Cristo Jesús, el Espíritu Santo viniendo a través de la Palabra, descendiendo, confortando, dando consolación.
67La venida de la destrucción del mundo: todas las cosas que han sido, ahora están desvaneciéndose. Todas las esperanzas se han ido, y el mundo no tiene en dónde pararse. Ellos están tomando, apostando, casándose, dándose en casamiento, porque ellos han rechazado el verdadero Fundamento que conforta, el Espíritu Santo.
68Pero nosotros quienes creemos en El, estamos esperando un Reino venidero (¡bendito sea el Nombre del Señor!), en donde no habrá más dolor, o clamor, o angustias; sino paz, y gozo, y amor, e inmortalidad que algún día tomará el lugar de aquellas.
69Echen la ansiedad de Uds., si Uds. tienen ansiedades, échenlas sobre El, pues El cuida de Uds. El otro guía a muerte eterna. Este guía a Vida Eterna. Y un hombre está hecho para que él pudiera querer ese Consolador. El está queriendo un consolador, porque él fue hecho de esa manera. De esa manera Dios lo formó a él, construyó en él los cuartos; su alma, su conciencia, su vista, sus sentidos, todo fue puesto junto. Y en ese cuartito de algo, para hacerlo a él feliz, para darle a él consolación, para quitarle de él la preocupación y el nerviosismo, Dios posó allí con el Espíritu Santo. ¡Oh, qué cuadro, qué verdad!
70Ahora, mi pobre amigo abatido, si Ud. está aquí y no sabe eso, yo soy un testigo de que eso es la verdad. Yo soy una persona nerviosa y turbada, irlandés por ambos lados, y–y ellos son nerviosos y borrachos. Y mi madre es media india, lo cual de hecho me haría un renegado por nacimiento. Correcto. Oh, yo sería una persona terrible, casi un híbrido. Pero, ¿qué sucedió? Yo encontré Algo que tomó ese cuartito en mí, y me dio paz que pasa entendimiento, y pasé de muerte a Vida, de oscuridad a Luz. ¡Oh, yo nunca pudiera negar eso! Eso es mi Vida. El es Todo.
71Parado allá en el hospital, fue cuando llegué a lo más cerca de mis treinta y tres años de ministerio, llegué a lo más cerca que nunca, de ceder a Satanás, cuando mi niñita, Rosa de Sarón, se estaba muriendo en el hospital. Yo me paré allí, y el doctor ni siquiera sabía que yo estaba en el cuarto.
72El no me dejaba entrar porque ella tenía meningitis. El dijo: “Billy, tú contagiarás a tu hijo Billy. ¡No entres allí!” Y yo dije: “Doc”.
73Y él me sentó. El le dijo a la enfermera, dijo: “Ve, coge la medicina y dásela a él”.
74Ella vino con un pequeño vaso como así de alto y dijo: “Tome esto, Hermano Branham”.
75Y yo dije: “Sólo póngala ahí”. Y vigilé hasta que ella se salió del cuarto. Y me fui por el pasillo, y bajé al sótano.
76Y allí estaba mi bebé, acostada allí con moscas en sus ojos. Una pequeña mosquitera para cubrir su rostro, se la había quitado. Y yo miré a la niña; la madre de ella en el depósito de cadáveres. Su hermanito, Billy, en un hospital, seriamente enfermo. Mi padre acababa de morir en mis brazos unas cuantas semanas antes de eso. Y mi hermano fue matado instantáneamente. Y allí estaba, y yo era nada mas que un joven predicador. Y yo miré hacia ella, y yo la miré. Yo dije: “Oh, Sarón, cariño, soy tu papi, ¿me reconoces?” Y yo sé que ella me reconocía. Ella estaba tratando (parecía), de decirme adiós con su manita. Y sus ojitos estaban cruzándose. Ella estaba sufriendo tanto, que yo podía ver esos ojitos azules cruzándose.
77Y entonces yo la miré. Y me postré de rodillas, y yo dije: “Dios, su mamá yace allá en el–el depósito de cadáveres; vamos a enterrarla mañana en la mañana. No te lleves a mi bebé, Señor. Permíteme criarla. Ella es tan dulce. No te la lleves, Señor”. Justamente en ese momento pareció que vino una sábana negra, desenvolviéndose, que sencillamente me impidió verla a ella. “Tú te la llevarás de todas maneras”. Yo me levanté.
78Y entonces Satanás vino a mi lado, y él dijo: “Y luego, ¿tú le sirves a El? Aquí estás tú, nada mas que un joven. Y me quieres decir... ¿Qué has hecho tú? Te has parado en las esquinas de las calles en dondequiera que tú podías, y has ayunado hasta que estabas tan débil que no podías subir un poste de teléfono para hacer tu trabajo. Y, ¿qué has hecho tú sino predicar y clamar y orar? Y una palabra de El cambiaría todo el cuadro, pero, ¿lo hará El? No, El no lo hará. El dejará que ella muera. Y luego, ¿tú irás y le servirás a El?” Yo casi llegué, en esa hora....
79Cuando mis piernas ya no me sostenían más, yo me recliné en la cama. Y dije: “Saróncita, tú conoces a papi”. Y ella... La oía como que estaba respirando con dificultad, y ella miraba. Yo–yo sabía que se estaba muriendo.
80Yo pensé: “Sólo una palabra. El ni siquiera tendría que hablar; El solamente tendría que mirar; Su propia mente sencillamente cambiaría todo el cuadro, y la meningitis la dejaría y ella estaría sana. Sólo una palabra, pero sin embargo El no lo hará”.
81Satanás dijo: “Entonces, ¿continuarás sirviéndole a El?” Y yo pensé: “¿Adónde iría yo? ¿Qué pudiera hacer yo? ¿A quién pudiera ir yo? ¿En dónde está mi esperanza? Algo me pasó a mí”, yo dije, “hace unos cuantos años aquí, y yo sé que lo amo”.
82Yo me encaminé hacia la cama, puse mis manos sobre su cabecita, yo dije: “Cariño, Dios me dio a ti, y Dios te está quitando de mí; bendito sea el Nombre del Señor. Aunque me castigues, sin embargo yo confiaré en Ti”. Sí, señor.
83Yo dije: “Yo te llevaré, cariño, y te pondré allá en el brazo de tu madre en la–en la funeraria como en una hora. Pero aunque El me mate, no hay nada a qué pueda yo acudir. El es la única Esperanza que yo he encontrado. El es el único Fundamento. El es el único Consuelo que yo he tenido. ¿Y adónde pudiera yo acudir ahora por el confort, sino a El?”
84Cuando yo dije eso, los Angeles vinieron y se la llevaron. Y yo casi me desmayé, pero algo sucedió. El era mi Consolador. El vino a mí. El tuvo cuidado de mí.
85Fui a la sepultura, día tras día, para cumplir la obligación de ir allá cada día a lamentar un rato y a orar. El senador estatal era un miembro de mi iglesia, la iglesia Bautista. Y así que yo–yo entonces iba subiendo por el camino, y el Sr. Isler, él dijo... subió y él me vio; paró; se acercó corriendo y me abrazó. Yo traía puestas las botas; fue justamete después de la inundación del ‘37. Y yo iba subiendo por el camino con mis manos por detrás de mí. Y el Sr. Isler paró, y él corrió a mí; él dijo: “Billy, yo quiero preguntarte algo, hijo”. El es un anciano; todavía vive; ahora está muy avanzado en años. Y yo dije: “¿Qué es, Sr. Isler?”
86El dijo: “Yo te he oído predicar. Yo te he oído hablar, y cómo tú exaltaste a Cristo y dijiste todas esas cosas acerca de El. Y El permitió que muriera tu papá allí en tus brazos, debido a una sobredosis de medicina que lo mató”.
87Un doctor lo mató. No sabiendo lo que él estaba haciendo, le dio medio grano [medida de peso en los países de habla inglesa, que equivale a 0.0648 g. (gramo)–Trad.] de estricnina, y lo mató. Y yo... Y él murió allí en mis brazos, mirándome en la cara.
88Dos o tres días después de eso, yo observé morir a una amada Cristiana, mi cuñada, la esposa de mi hermano, y la vi levantarse a ella y mirar al petirrojo sentado en el árbol y cantar: “Hay una tierra más allá del río”.
89Allí murió mi esposa, yo tomado de su mano, ella diciendo: “Bill, tú has hablado de ello; tú has predicado de ello; pero tú no sabes cuán glorioso es pasar de esta vida a la otra”. Y todas estas cosas allí que yo lo había visto a El hacer....
90Y, oh, él dijo: “Ahora, El ha tomado todo lo que tú tienes, ¿qué significa El para ti ahora?”
91Yo dije: “Tú eres el Torrente de todo mi confort, más que vida para mí, ¿a quién tengo yo en la tierra aparte de Ti, o a quién en el Cielo sino a Ti?” ¡Oh! El dijo: “¿Significa eso para ti?” Y yo dije: “¡Eso significa para mí!”
92Subí allí al lado de la colina en donde ella fue sepultada. Y me senté allí un ratito, y parecía como que una paloma había venido y cantaba, o mejor dicho, arrullaba, ya avanzada la tarde, mientras sentado allí pensaba de ella, y de la bebé yaciendo allá abajo en su brazo. Y parecía como que la brisa, soplando a través de los pinos, cantaba: Hay una Tierra más allá del río, Que la llaman ellos la dulce Eternidad, Y únicamente alcanzamos esa ribera por fe; Uno por uno llegamos al portal, Para morar allí con el inmortal, Algún día ellos sonarán esas campanas doradas por ti y por mí.
93Las últimas cosas que yo le dije a mi esposa cuando murió y la besé de despedida... Ella dijo: “No te quedes soltero, Billy. Toma una buena mujer que esté llena con el Espíritu de Dios para que críe a mis hijos”. Ella no sabía que la bebé iba a morir al día siguiente. Y ella dijo: “Te encontraré en esa mañana”. Ella dijo....
94Yo dije: “Párate allá al lado este de la puerta. Y cuando tú veas a Abraham, Isaac, y Jacob, y a esos hijos del Reino entrando, sólo empieza a gritar: ‘¡Bill! ¡Bill!’ tan fuerte como puedas. Yo reuniré a los niños y te encontraré allí”. Esa fue mi última cita con ella. Y con la ayuda de Dios, yo todavía echo todas mis ansiedades en El con el confort del Espíritu Santo, de que algún día cumpliré esa cita, cuando yo la encuentre a ella allá.
95Por la gracia de Dios, me quedaré en el campo de batalla y predicaré hasta que toda mi vida se desgaste para el Reino de Dios.
96Oh, echen sus ansiedades sobre El; El tiene cuidado de Uds. Miren, El tiene cuidado de Uds. Ahora, sabemos... Veamos por unos minutos si El tiene cuidado de nosotros. Muy bien.
97El tuvo cuidado del leproso cuando El estuvo aquí en la tierra. Allí estaba el leproso. ¿Han visto Uds. alguna vez a un leproso? Oh, yo he visto a muchos de ellos; los he abrazado, y blancos de lepra. Se mira como una verruga volteada al revés.
98Allí en donde nadie lo tocara a él, allí en el fango y la tierra y la suciedad de la calle, casi tan vil como pudiera ser, en donde todos estaban temerosos de acercarse a él. El era un....
99El era un excluido. El era desechado de la sociedad de la ciudad, de la sociedad de la iglesia, de la sociedad de–de todo lo que estaba allí en la ciudad. Nadie quería tener nada que ver con él. Si ellos hacían algo, sólo era arrojarle un pedazo de pan, y permitirle que lo cogiera de la tierra. Ellos no se acercaban a él.
100Pero Jesús tuvo cuidado de él. El caminó hacia él y se sentó. Yo puedo imaginármelo a El poner Sus manos sobre él y decir: “Yo quiero, sé limpio”. Oh, El tuvo cuidado de él.
101Cuando nadie más podía cuidar, El tuvo cuidado. Cuando nadie más tiene cuidado de Ud., El todavía tiene cuidado.
102Había un ciego anciano mendigo, con sus mangas todas rotas, todo barbón, y sin nada para comer, que un día se sentó al lado de la puerta, mendigando. Y el Hijo de Dios iba en Su camino hacia el Calvario, para ser crucificado con los pecados del mundo sobre El; pero uno clamó: “¡Hijo de David, ten misericordia de mí!”
103Un hombre de calibre, un hombre, un presidente, el alcalde, el gobernador del estado, uno en la fuerza policiaca, ¿se detendría por una cosa tal como ésa? Raramente Uds. lo verían.
104Pero Jesús tuvo cuidado. El echó sus ansiedades sobre El, y tuvo cuidado. El dijo: “¿Qué quieres que te haga?” Dijo: “Señor, que yo reciba mi vista”. El dijo: “Tu fe te ha salvado”. El tuvo cuidado de él.
105Había una mujer inmoral en una ocasión, al igual que una alcohólica, o una prostituta, tan inmoral, al grado que las mujeres de la ciudad no la tocaban. Ella era una excluida. Ella salía a agarrar su agua, ella tenía que esperar hasta el medio día. Ella no podía venir con las mujeres decentes. Nadie tenía nada que ver con la mujer. Ella había sido casada, y tenía un montón de maridos, y viviendo en ese entonces según la ley de común acuerdo. Nadie tenía cuidado de ella. Ellos eran demasiado arrogantes y almidonados. Nadie tenía cuidado.
106Pero El tuvo tanto cuidado de ella, a tal grado que El le dijo los secretos de su corazón, y le perdonó todo pecado, y puso Algo en ella, que entró a la ciudad, diciendo: “Venid, ved a un Hombre que me ha dicho las cosas que yo he hecho”.
107¿Ven?, eso es lo que lo hace a El grande para mí. El no es un arrogante. El era la gracia de Dios para la gente. El era el amor de Dios expresado en carne humana. No importa cuán pequeño o insignificante, El tuvo cuidado; inmorales, borrachos, alcohólicos, lo que fuera.
108Yo pienso de “Roselita” Griffin en Chicago (su libro va a salir ahora), que entró a la reunión, tan vil, al grado que la–la gran Asociación de alcohólicos anónimos la había rechazado. Y como seis u ocho hospitales famosos de Chicago habían quitado su nombre de allí del registro: “que nunca vuelva”. Aun era tan baja, al grado que la única cosa que le quedaba era un abrigo que su madre le había dado (y ella lo cortó por dentro para meter sus botellas allí; una alcohólica empedernida), para que no se helara de muerte, durmiendo en la noche en las zanjas de desagüe. Una mujer joven, inteligente, educada, mirándose como una miserable vieja bruja sentada en el balcón, allá en Indiana en donde estábamos teniendo una reunión; parecía que ninguno tenía cuidado. Si ellos se daban cuenta quién era, se apartaban de ella.
109Pero Jesús tiene cuidado. El me volteó, y dijo: “La mujer sentada allá, su nombre es Rosella [“Rosela”–Trad.] Griffin. Ella es una alcohólica. Ella ha sido rechazada por los Alcohólicos anónimos, y ellos no pueden hacer nada por ella. Y ella... todas las esperanzas se han ido. Pero ella ha creído en El. “ASI DICE EL SEÑOR”, a partir de esta hora en adelante, no más alcohol”. Y ahora ella es una dulce y encantadora Cristiana; va de lugar a lugar, y de garito a garito, de cárcel a cárcel, predicando el Evangelio para salvar alcohólicos.
110Jesús tiene cuidado, así que sólo eche sus ansiedades sobre El. En su dolor, El tiene cuidado. Cuando Ud. pierde a sus amados, El tiene cuidado; El cuida de los muertos, aquellos quienes han muerto en Cristo.
111Un día, El iba tan fatigado en Su camino, que casi no podía seguir, pero venía un–un grupo de la cuidad, una procesión fúnebre, y una madrecita iba levantando frenéticamente sus manos en el aire, y apretándoselas. “Oh Jehová, ¿por qué te lo llevaste? El es mi único hijo”.
112El estaba cansado y fatigado, pero El tuvo cuidado de esa pobre mujercita desconsolada. Se encaminó hacia los–los transportadores que–que llevaban el– el ataúd, y lo tocó, y dijo: “Hijo, levántate”. ¿Por qué? El tuvo cuidado. El entiende. Ahora, nosotros sabemos por Su Vida, que El tiene cuidado.
113Ahora, la pregunta para nosotros en esta noche es: ¿tiene Ud. cuidado? El tiene cuidado. Pero ahora: ¿tiene Ud. cuidado? Si Ud. no tiene cuidado, entonces El no puede ayudarle a Ud. Pero si Ud. tiene el suficiente cuidado, o cuida lo suficiente tocante a Ud. mismo... Yo he oído a gente hacer esta declaración alocada: “Yo no tengo cuidado de lo que será de mí”. ¡Oh, hermanos! Yo seguramente que sí tengo cuidado de lo que será de mí. Seguro que sí. Yo tengo cuidado. Y yo creo que tiene cuidado cualquier persona en su mente cabal. Yo quiero saber lo que me va a suceder a mí. Y si yo sé que El me ama, entonces nadie más pudiera amarme de esa manera. El tiene cuidado de Ud. El tiene cuidado de Ud., no importa cuán pequeño sea Ud., cuán insignificante sea Ud., cuán pobre, cuán indiferente, cuántas veces ha tratado Ud. y fallado, El todavía tiene cuidado. Su amor todavía toca a la puerta de su corazón. Pero, ¿somos nosotros desagradecidos por eso? En un día aquí en donde....
114Yo se los acabo de decir a Uds. Yo espero que no se fue por encima de su cabeza. Yo espero que no lo tomaron livianamente, sino que recuerden estas palabras, de que todo está en su fin. La civilización está en su fin. La democracia está en su fin. Todo... Esta nación está carcomida, simplemente para explotar en pedazos en cualquier momento. ¡Oh! otras naciones, el mundo está en su fin. Pues toda cosa mortal debe morir, para que la inmortalidad pueda tomar su lugar. Nosotros tenemos que llegar a este lugar. Estamos aquí. Estamos en el fin. Y no hay otro fundamento; no hay nada más que Ud. pueda... Y nada más puede tener cuidado ahora sino Jesús, y El sí tiene cuidado.
115¿No tienen Uds. el suficiente cuidado para someter su vida a El, para amarlo, para ir a las calles, para ir a su jefe, a su vecino, adondequiera, con un dulce, manso espíritu...? Sepárense de las cosas del mundo y vivan tal vida apacible y dulce, para que otros vean a Jesús en Uds. ¿No sienten Uds. que le deben eso a El? No seamos desagradecidos.
116Uds. gente aquí... Anoche cuando salí, un mujercita estaba parada a la puerta; yo espero que ella esté aquí en esta noche. Cuando pasé, ella estaba parada allí con un pequeño bebé. Empezó a llorar. Ella no era Cristiana. Pero ella no quería que el mensaje fuera interrumpido, así que ella tomó a su bebé y se salió con él. Cuando yo salí por la puerta, ella dijo: “¡Oh, cómo me hubiera gustado haber oído el fin de ese mensaje!” Y yo....
117Algo me dijo: “Esto es provi-... no es por casualidad. Esto es de Dios”. Yo dije: “Señora, ¿es Ud. Cristiana?”
118Ella dijo: “No, señor. Espero que lo sea alguna vez”. Una madrecita de aparencia amorosa, con un pequeño bebé en su brazo....
119Yo dije: “El está aquí. No lo posponga por más tiempo”. Y allí inclinamos nuestros rostros juntos y oramos. Y yo le pedí a Dios que tomara su alma.
120Y al fin, cuando yo terminé de orar, ella dijo: “Amén”. Y empezó a limpiar las lagrimas de sus ojos.
121¿Por qué? Ella mostró que quería el mensaje, aunque ella no lo recibiera, quizás ella tenía aquí a alguien más para recibirlo. Ella quería que alguien más lo recibiera. Y, ¿qué hizo eso? Dios tuvo cuidado. Así que El la tenía parada allí mismo, exactamente en el lugar para recibirlo.
122Eso es. El tiene cuidado. El sabe cómo obrar cosas perfectamente. ¿Somos lo suficiente agradecidos?
123Me recuerda de una historia de algo que sucedió en una ciudad cercana a la nuestra. Hace algunos años una madre había enviado a su hija al colegio. Su nombre era María. Y así que la hija era una fina muchacha cuando dejó el hogar. Ella... Su madre había lavado en un lavadero de tabla, y demás, para– para pagarle a ella toda su estancia en el colegio. Y un día ella fue a visitar el hogar. Y ella se había asociado allá con una clase de gente mezclada. Y ella entró en compañerismo con una muchacha incrédula que era muy mundana e impía.
124Y es malo cuando Ud. empieza a se-... sepárarse con tal cosa como esa. Sepárense Uds. de las cosas del mundo. ¡Salgan! No quiera ser mejor, no trate de actuar como que Ud. es mejor, ni tampoco manche sus vestidos con el pecado. “No sean partícipes de los pecados de otro hombre”. Si Ud. quiere hablar una palabra de ánimo a la gente, muy bien, pero Ud. no tiene que revolcarse con la puerca. Ud. quédese alejado de ello. Correcto.
125Y ella había entrado en lo vil con esta muchacha. Y entonces cuando ella llegó a casa, el tren paró enfrente. Y la muchacha, sentada al lado de la ventana, miró afuera.
126Y allí estaba afuera una mujer anciana, que toda su cara estaba cicatrizada, y su cuello muy encogido, sus manitas así huesudas, mirando con todo lo que estaba en su corazón, vigilando por alguien que se bajara del tren.
127Y esa muchacha que estaba con María, ella dijo: “María: mira a esa mujer vieja que se mira como una bruja”. Dijo: “¿No se mira horrible?” Y ésa era la madre de María.
128Y María, por causa de la influencia de su amiga, ella dijo: “Sí, ella es muy horrible”.
129Y cuando ellas se bajaron del tren, María envuelta en ese estado, su madre se acercó corriendo y dijo: “¡Oh, cariño, estoy tan contenta de verte!”
130Y María le dio la espalda a su madre. Y dijo: “Yo no te conozco”, y empezó a alejarse.
131Y dio la casualidad que allí estaba parado un conductor, y él se subió en esa tribuna improvisada, y dijo: “¡Espera un momento!” Y él atrajo la atención de todos alrededor. El dijo: “¡Tú, hija de miseria! ¿Cómo puedes darle la espalda a tu propia madre nada más porque esa petulante está contigo? ¿No estás avergonzada de ti misma, María?
132Dijo: “Sucede que yo sé el caso. Escúchame, jovencita” (a la otra muchacha que había hecho ese comentario al respecto), dijo, “ésa es su madre. Y María nunca verá el día en el que ella sea la mitad de tan hermosa como su madre. Yo la conocí a ella cuando era joven”. Y dijo: “Ella era feliz en su matrimonio. Y tuvo una bebita, María. Y ella estaba en el piso de arriba, y tenía las ventanas abiertas para que la–la brisa... Y la cunita estaba allí arriba”. Y dijo: “Ella fue al piso de abajo y estaba haciendo su lavado, colgándolas en el patio de atrás. Y la casa prendió en fuego. Y antes de que ella supiera, toda la casa estaba en llamas; los vecinos corriendo. Y cuando la madre de María volteó, dijo, ella dijo: ‘¡Mi bebé! ¡Mi bebé! ¡Está en el piso de arriba!’ Y el bombero dijo: ‘El fuego de la casa está fuera de control. No hay manera de llegar a ella ahora’. Pero, ¿qué hizo ella? Ella agarró su pequeño delantal que traía puesto, que estaba mojado con el agua de lavar, y se arropó su cara, y corrió a través de esas llamas de fuego. Y los policías tratando de detenerla. Ella subió los escalones rápidamente. ¿Por qué? Su amada bebé estaba acostada allá. Y ella agarró a la bebé, y ella pensó: ‘La prenda mojada me protegió a mí. Pero ahora si yo llevo a la bebé de regreso, la destruirían esas llamas’. Así que ella envolvió a su bebé en su propia prenda mojada, la mantuvo en su seno, y corrió a través de las llamas de fuego. Y ellas le arrancaron la carne de su cara”.
133Dijo: “Esa es la razón que ella es fea. Ella es fea, para que tú pudieras ser bonita. ¿Y me quieres decir que tú voltearás la espalda a tu madre que hizo tal sacrificio?” En vergüenza ella inclinó su rostro.
134Yo pienso que de esa manera debemos ser nosotros. Este Evangelio, este Consolador que tenemos, este Espíritu Santo que el mundo llama “fanatismo”, que la gente quiere decir que ellos son “santos rodadores”, ¿está Ud. avergonzado? ¿Está Ud. avergonzado del sacrificio que Jesús hizo allá en la cruz, para que pudiéramos tener este bienestar que conforta? ¿Lo cambiaría por el bienestar del mundo, por la popularidad con algún vecino? Dios no lo permita.
135Que echemos nuestras ansiedades sobre El, porque El cuida de nosotros. Que lo amemos a El y lo apreciemos a El con todo lo que está en nosotros.
136Y, oh, así como los discípulos que regresaron regocijándose porque ellos fueron contados dignos de llevar el reproche de Su Nombre, de esa manera yo me siento en esta noche. A mí no me importa; Ud. puede decir que yo estoy loco; Ud. puede llamarme “santo rodador”. Y mi iglesia Bautista me dijo que yo perdería mi mente, o que llegaría a ser un “santo rodador”.
137Mi padre y mi madre me echaron de su casa con nada mas que una bolsa de papel bajo mi brazo, con alguna ropa en ella; una camisita y un cambio de ropa interior, y un par de calcetines, era todo lo que tenía. Y mi propia familia dijo: “Tú no puedes traer esa cosa aquí y seguir siendo nuestro hijo”. Y me fui a New Albany, sin saber adónde ir, sin un lugar para poner mi cabeza.
138Pero, hermano... Y el diablo vino a mí en esa hora cuando mi hija se estaba muriendo. Muchas veces he llegado a eso, pero yo sé en dónde está la salvación. Yo no pudiera negarlo. Aunque me matara, yo no puedo negarlo. Yo he pasado de muerte a Vida por la gracia de Dios. Mis ansiedades las he echado todas sobre El, porque El cuida de mí. Y El cuida de Uds.
139Inclinemos nuestros rostros ahora sólo por un momento. Y me pregunto si Ud. nunca ha echado todas sus ansiedades sobre El, Ud. pudiera echar algunas, pero sencillamente un poco temeroso de echarlas todas, igual que el creyente fronterizo, igual que en Hebreos 10. Dice en Hebreos el capítulo 6, dice [el Hermano Branham la lee de esta manera–Trad.]: ... viendo que crucificamos de nuevo para nosotros mismos al Hijo de Dios... ¿... y tuviere por inmunda la sangre del pacto en la cual nosotros fuimos santificados e hiciéramos afrenta a las obras de gracia? Hebreos 10, dice [el Hermano Branham la lee de esta manera–Trad.]: ... si pecáremos voluntariamente después de haber recibido el conocimiento de la verdad, ya no queda más sacrificio por los pecados, Sino una... horrenda expectación de juicio, y de hervor de fuego... ¡Pues conocemos que es una horrenda cosa caer en manos del Dios vivo! [El Hermano Branham parafrasea Hebreos 10:30-31– Trad.].
140Mientras hay misericordia, misericordia en la Fuente, lugar en la Fuente....
141Esa Escritura (mientras están orando, me gustaría decirles a Uds.), ¿a qué se refiere esa Escritura: “Una vez iluminados, nunca pueden llegar al conocimiento completo...”? Igual que el creyente fronterizo, igual que en Génesis 14, o cuando el–cuando el... En Exodo, cuando los israelitas llegaron a la tierra prometida, gustaron las mismas uvas de la tierra prometida, pero regresaron con cobardía, temerosos: “No podemos tomarla; la oposición es muy grande”, creyentes fronterizos. Gente que va a la iglesia, y, oh, dice que es maravilloso, pero nunca pone su mano en ello, nunca está dispuesta a postrarse a un altar y decir: “Dios, lléname con el Espíritu, y permíteme llegar a ser uno de Tus hijos”. ¡Fronterizos! Nosotros no queremos eso.
142Seamos un verdadero Cristiano. Que esta iglesia esté en fuego, con reuniones de oración aconteciendo todo el tiempo, reuniones por toda la ciudad, por dondequiera; obreros, sin tener que decirles, sino voluntariamente trabajando todo el tiempo por el Reino de Dios. Que las otras iglesias que están representadas aquí, que los miembros de ahí regresen a su iglesia con esa experiencia. Echemos nuestras ansiedades sobre El, porque El cuida de vosotros. El es el Consolador.
143Si hay tal persona en esta noche, confesando honestamente delante de Dios que Ud. no tiene esa paz, de que Ud. pudiera echar toda ansiedad sobre El, pero Ud. lo quiere; Ud. lo ha intentado, Ud. ha tropezado en ello, pero Ud. nunca ha llegado a un lugar en donde realmente Ud. mismo pudiera rendirse completamente a El, y a Ud. le gustaría hacerlo, ¿diría Ud.: “Recuérdeme en oración, Hermano Branham, mientras yo levanto mi mano”? ¿Levantaría su mano ahorita, sólo diría: “Recuérdeme, Hermano Branham, en oración”? Dios la bendiga, señora. Dios la bendiga, hermana. Dios la bendiga, y a Ud., y a Ud. acá. Sí. Y allá atrás en la parte de atrás. Dios lo bendiga. El ve sus manos levantadas. El Señor la bendiga, señora. Dios la bendiga aquí en frente, hermana. Y Dios lo bendiga a Ud. allá atrás, mi hermano. El cuida de Uds. Solíamos cantar un alabancita: El cuida de ti, El cuida de ti; En luz o en sombras, El cuida de ti.
144Uds. de Arizona recuerdan mi primer viaje aquí, y Uds. me cantaron “adiós” con esa alabanza, un corito hispano allí en la iglesia del Hermano Garcia; cuando nos reuníamos allá en California, cuando pasé por la línea, llorando y diciéndonos adiós uno al otro con la mano. Muchos son papás y mamás, y muchos de ellos han cruzado el velo allá, esta noche. Pero El todavía cuida de Uds. El seguirá teniendo cuidado. Cuando no hay nada más que pueda cuidar, El cuidará. Ud. que lo ama ahora, y Ud. quiere... Ud. quiere que El cuide de Ud., y Ud. quiere cuidar de El, levante su mano, diga: “Recuérdeme en oración, Hermano Branham, yo tengo una necesidad en esta noche la cual no puedo ponerla en el altar. A menos....”
145Y sencillamente aléjese, y échela sobre el Señor, y diga: “Señor: yo he... yo soy un fumador”. Dios lo bendiga, hermano. “Yo soy un tomador. Yo–yo soy un mentiroso. Yo sencillamente no puedo dejar de chistear, de decir chistes sucios. Yo sencillamente no puedo dejar de tomar un trago, un trago social, cuando me junto con un grupo. Yo–yo quiero–yo quiero alejarme de todo eso. Yo–yo–yo soy una persona que siempre está mirando a las cosas malas. Las calles están llenas de–de mujeres y hombres sucios, y–y eso–eso... yo–yo quiero–yo quiero alejarme de eso. ¿Me permitirás, oh Dios, poder echar todas mis ansiedades en esta noche sobre Ti?”
146¿Levantaría su mano, diría: “Ore por mí, Hermano Branham. Yo aquí ahora rindo todo, y lo pongo en el altar y echaré todas mis ansiedades sobre El”? ¿Habría otro antes que oremos?
147Dios bendiga a este jovencito sentado aquí con su mano levantada, el jovencito que trae puesto un suéter rojo. “Un niño los guiará”. Verdaderamente están correctas las Escrituras.
148¿Habría otro en cualquier parte que levantaría su mano, y diría: “Ore por mí”? Dios lo bendiga, el jovencito hispano sentado acá. ¿Alguien más? Dios la bendiga allí, señora, yo veo su mano. Allí, señor, yo veo la suya. Y el jovencito hispano allá atrás. Y esta dama sentada aquí. Yo veo. Dios ve su mano; El sabe su emoción. Dios la bendiga, hermana. Dios lo bendiga, hermano. Eso es bueno. ¿Diría alguien más: “Recuérdeme, Hermano Branham”? Dios lo bendiga a Ud. allá atrás, hijo. Dios la bendiga, hermana. Y tú, la pequeña niña sentada acá. Muy allá atrás, yo veo su mano, ese hombre grande y fornido con su mano levantada. Dios lo bendiga a Ud. sentado acá, jovencito, justamente en la flor de la vida, sentado aquí con su rostro inclinado.
149¡Oh, qué momento!, decisiones están siendo hechas. “¿Puedo yo echar todas mis ansiedades sobre El?” Pudiera parecer extraño. Dios bendiga a esta pareja anciana. [Porción no grabada en la cinta–Ed.]. “... aquí, yo quiero echar mis ansiedades sobre El”. Sí, sólo rinda todo. Yo... [Porción no grabada en la cinta–Ed.]. “Aquí están todas mis ansiedades sobre Ti. Yo creo”. Dios la bendiga, la jovencita allá atrás, la muchacha hispana. Ese jovencito, esa jovencita. Sí, Dios lo bendiga. Eso está bien. ¿Hay otro justamente antes de orar ahora? Recuerden que Uds. están haciendo su....
150Dios bendiga a este muchachito. Dios bendiga a esta jovencita aquí. ¡Oh! A Uds. que están orando, yo sólo quiero decirles algo. Una de las más dulces... Si hay un mañana, allí está sentado un ministro mirándome como de unos cuatro años de edad.
151Ahora recuerden: el espíritu de discernimiento, yo no lo he estado operando aquí en la iglesia sólo en las últimas una o dos noches. Yo primero estoy queriendo hacer algo más.
152Hay gente sentada aquí con testimonios en sus corazones (yo lo sé), que fueron sanados hace años, y todas estas cosas. Pero yo quiero poner primero lo que es primero. Que lleguen nuestras almas a tal grado que podamos confiar a Dios y poner todo en el altar, decir: “Señor Dios, heme aquí”. Pero que Tu Sangre fue derramada por mí, Y que Tú me invitas a venir a Ti, Oh Cordero de Dios, ¡yo vengo!, ¡yo vengo! [El Hermano Branham empieza a tararearla: “Tal como soy”–Ed.].
153Me pregunto ahora, siendo que muchos han levantado su mano... Hay algo tocante a una iglesia que es dulce. Es en donde los santos se reúnen vez tras vez a orar, en donde el ministerio es predicado de la plataforma. Hay algo amoroso tocante a una iglesia. El mundo está tan poblado hoy en día, es algo difícil llevar a cabo una campaña en una iglesia, en donde la gente se para apiñada.
154Y mi precioso hermano y hermana, hace como unos doce años yo vine a Uds. como un hombre joven empezando el ministerio. Muchos de Uds. todavía están aquí. Yo veo que la Sra. Waldroff está aquí, quien fue llevada allí muerta en una camilla con cáncer en el corazón; de eso hace años. Y el Espíritu Santo la trajo otra vez a vida. Sus doctores dieron el testimonio y tenían los archivos de ello. Otros sentados aquí que... Está probado, amigos. Eso... El los ama.
155¿Vendrían Uds. ahora aquí al frente en esta noche? Uds. que levantaron sus manos, que tienen algo que Uds. quieren echar sobre el Señor, su ansiedad, ¿vendrían aquí y me permitirían orar con Uds.? Vengan, pónganse de pie. Uds. que no conocen a Cristo como su Salvador, o si Uds. lo conocen a El, y tienen algunos hábitos de los cuales Uds. no pueden deshacerse, o algo, ¿vendrían aquí? No se avergüencen. Uds. dicen: “Yo levanté mi mano, Hermano Branham”. Entonces Uds. de seguro vendrían aquí al frente y dirían: “Yo públicamente confieso que yo necesito a Cristo. Yo quise venir aquí y pararme”.
156El dijo: “Si tú te avergüenzas de Mí delante de los hombres, Yo me avergonzaré de ti delante de Mi Padre y de los santos Angeles. Pero si tú Me confesares delante de los hombres, Yo le confesaré a él delante de Mi Padre y de los santos Angeles”.
157¿Caminaría ahorita por el pasillo y vendría Ud. aquí al frente? Venga aquí al frente y párese.
158Está viniendo una jovencita, tal vez o es... me supongo que es una mujer china, viniendo ahorita al frente para hacer su confesión pública de que ella necesita a Cristo. Dios la bendiga, hermana. Allí mismo; yo estaré con Ud. en un momento.
159¿Vendrían algunos más ahorita mientras estamos cantando? Dios lo bendiga, señor. Dulcemente y tiernamente....
160Ahora, si Ud. quiere echar sus ansiedades sobre El, venga, Ud. mismo entréguese sobre el altar de El aquí con.... Llamándote....
161Sólo levántese; venga aquí al frente. Queremos pararnos aquí y orar por Ud., poner manos sobre Ud. Ve que en el portal El está esperando y vigilando, Vigilando por....
162¿Qué está El vigilando? Vigilando para ver si Ud. realmente quiso decir eso en serio o no. Venga ahora, venga. ¿Lo quiso decir en serio? Seguro que Ud. lo quiso decir. Ven al hogar, ven, ven... (Dios lo bendiga. Dios lo bendiga, jovencito allá). Tú quien estás fatigado, ven al hogar; Vehementemente (Dios), tiernamente, Jesús....
163¿Tiene Ud. una ansiedad en esta noche de la cual Ud. no puede deshacerse, que Ud. quiere echarla sobre el Señor? Venga al frente. ... ¡oh pecador, ven al hogar! Ven al hogar, ven al hogar, Tú quien estás fatigado, ven al hogar....
164[El Hermano Branham deja el púlpito y ora por la gente en el altar; otro hermano continúa cantando: “Dulcemente y tiernamente”, y urgiendo a otros que vengan–Ed.]. Aunque hemos....
165¿No vendrá ahorita, aquí alrededor, y se hincará alrededor para orar? Ud. que no está satisfecho ahí en donde Ud. está parado, ¿no vendrá? Venga. ... por ti y por mí. Ven al hogar, (Dios lo bendiga, jovencito. Dios lo bendiga, hermano)... hogar, Tú quien estás fatigado, ven al hogar....
166[El Hermano Branham otra vez deja el púlpito y ora por la gente en el altar; el hermano continúa cantando: “Dulcemente y tiernamente” con la congregación, hablándoles a ellos–Ed.]. Ven al hogar....
167¿Hay alguno aquí que no tiene el Espíritu Santo, que nunca ha sido lleno con el Espíritu de Dios, que Ud. no está seguro de su posición?, levante su mano, diga: “Yo no he recibido el Espíritu Santo, Hermano Branham”. ¿Ha recibido Ud. el Espíritu Santo después que Ud. creyó? Si Uds. no lo han recibido, levanten sus manos. ¿Les gustaría venir e hincarse aquí mismo ahorita, y permitirnos orar para que reciban Uds. el Espíritu Santo? Vengan ahorita mientras cantamos. Ven al hogar, ven al hogar, Tú quien estás fatigado, ven al hogar; Vehementemente, tiernamente, Jesús está llamando, Llamando: ¡oh, pecador, ven al hogar! ¿Por qué deberíamos tardarnos cuando Jesús...?
168¿No vendrá ahorita aquí alrededor mientras Jesús está llamando? Quizás sería esta su última llamada. No sabemos. Pudiera ser que no sea; pero sin embargo pudiera ser que sea. ¿No vendrá? No tome el riesgo de ello. Si Ud. no está seguro, venga ahorita. ¿Vendrá Ud.? ¿... dilatarnos y no hacer caso a Su misericordia, Misericordia para ti y para mí? Ven al hogar, (Dios lo bendiga, hermano, hermana)... hogar, Tú quien estás fatigado.... [El Hermano Branham habla a un hermano, y deja el púlpito–Ed.]. Ud. tendrá que tomarlo... Dios lo bendiga...?....