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~ LA TEMPESTAD QUE SE APROXIMA ~
1Permanezcamos de pie sólo por un momento, para orar. Inclinemos nuestros rostros. Nuestro bondadoso Padre Celestial, verdaderamente somos un pueblo privilegiado en esta noche, porque podemos mirar en Tu glorioso rostro y llamarte nuestro Padre, sabiendo que hemos pasado de muerte a Vida, debido a que el Espíritu Santo nos está dando testimonio de que somos hijos e hijas de Dios. Y El es nuestro Testigo que hemos pasado al otro lado de esa línea; pues las cosas del mundo que solíamos amar y apreciar, ahora están muertas. Y hemos sido resucitados con Cristo, y estamos sentados juntos en lugares Celestiales en El, disfrutando Su Presencia. Cuánto te damos las gracias por esto.
2Y en esta ocasión en esta noche, oramos que El nos visite de una manera poderosa en esta noche. Bendice esta iglesita a la cual amamos, y el gran compañerismo y amor que tenemos por ella y su pastor, y por todos los miembros, y por aquellos quienes están en compañerismo aquí en esta reunión con nosotros.
3Y oramos, Padre Celestial, que esta noche sea una noche especial, que por mucho tiempo recordemos Su Presencia en esta noche.
4Permite que si hay algunos aquí en esta noche que no conocen al Señor Jesús como su Salvador personal, que ellos lo encuentren a El en esta noche, Señor; a Ese que ha salido al desierto para buscar la oveja descarriada que no ha regresado al redil. Concédelo, Señor. Y que haya misericordia en el campo en esta noche, pues eso es lo que rogamos. Pedimos esto en el Nombre del Señor Jesús. Amén. (Pueden sentarse).
5Es tan agradable estar de nuevo en este tabernáculo, o iglesia, en esta noche para tener el fino compañerismo. Y hoy día, yo simplemente he estado viviendo de las pepitas de anoche.
6Y mirando a la audiencia, y viendo a los diferentes, y rostros que había conocido, como yo en tiempos pasados he querido esperarlos y saludarme de manos con ellos, o algo. Pero, oh, estábamos un poco tarde, y simplemente tenía que apurarme. Pero yo quiero que sepan Uds. que había muchos aquí anoche que yo reconocí de otras reuniones.
7Y ahora, anoche cuando me fui a casa y le estaba contando a mi esposa, yo dije: “Me pregunto qué será cuando crucemos la línea”. Parado allí, mirando allí y diciendo: “Bueno, allí está el Hermano Fulano de tal, y allí...” ¡Oh, eso va a ser un real momento. Y estamos esperando ese día con anticipación, y que venga pronto, pronto. Y yo no sé cuándo será, pero ciertamente será un momento glorioso. Yo creo que Juan, después de que él había visto las grandes glorias de Dios, y ellas se le habían sido reveladas a él en la revelación, él dijo: “Amén; sí, ven, Señor Jesús”. El vio que era maravilloso.
8Hace unas cuantas, como algunas dos semanas, yo estaba en Kingston, Jamaica, y mucha gente pensó, y todavía piensa, que las visiones únicamente aparecen en la plataforma. ¡Hermanos!, eso ni aun es una décima de ellas; eso ni es una nonagésima de ellas. Ellas aparecen todo el tiempo, en todas partes, y ni una sola vez ha estado incorrecta ni una de ellas.
9Y los Hombres Cristianos de Negocio, los Hombres de Negocio del Evangelio Completo, yo estaba visitando, o mejor dicho, estaba allí como un visitante de la junta. Y habían pasado dos noches, y habíamos tenido predicaciones del Evangelio; y entonces... y como para conocer la audiencia, y sintiendo el espíritu de la gente. Y yo dije: “Yo creo que sería suficiente en esta noche si repartiéramos algunas tarjetas de oración y empezáramos a orar por los enfermos”. Y el Señor nos bendijo. Y pasó la segunda noche.
10Y entonces habíamos entrado al–al comedor, en el Hotel Flamenco, en donde estábamos... el “patio” (nosotros lo llamaríamos aquí), en donde nos estábamos quedando. Y todo allá está basado sobre el plan Europeo; cuando Ud. paga su renta, Ud. paga su cuenta de comida; todo va junto con la–la renta. Y nosotros estábamos desayunando. Y había allí un gran número de los Hombres del Evangelio Completo, y también otros. Y salió el tema: “Esas visiones”; ellos dijeron: “Son maravillosas. Sencillamente sería maravilloso si ellas aparecieran en todas partes”.
11“Oh”, yo dije: “Sí aparecen, de seguro”. Y yo dije: “Eso no sana a nadie”. Yo dije: “Si Uds. alguna vez han notado, yo le pregunto a la gente: ‘¿Le ayudará eso a su fe, para creer a Dios?’”
12Las visiones no sanan; Cristo ya ha hecho eso. Eso es sólo para ayudarle a su fe. Es sólo algo que Dios añadió; una bendición que El prometió enviar, una vindicación de los últimos días. Entraremos en eso después, en el curso de la semana.
13Pero, estábamos sentados a la mesa y yo dije: “Miren, el Espíritu Santo ahora está presente”. Y el Hermano Shakarian, la mayoría de Uds. lo conocen, el Hermano Demos [Dimas–Trad.], un íntimo amigo mío, y el Hermano Arganbright, y oh, muchos diferentes hermanos, el Hermano Sonnmore, que son el presidente y el vicepresidente y demás, de los Hombres del Evangelio Completo.
14Y yo dije: “Ese hombre que viene ahí, está enfermo, el camarero”. Y él se acercó a la mesa, y el Espíritu Santo empezó a hablarle, y le dijo, dijo: “Mira, tú sufres de un problema de corazón. Tu esposa también es una Cristiana. Tú crees, pero tienes miedo”. Y eso... Y empezó a decirle quién era él, y todo tocante a ello. Y ese hombre casi dejó caer el plato de mantequilla en mi plato. Así que, él dijo: “Eso es la mera verdad”.
15Yo... Entonces yo le dije; no yo, sino que el Espíritu Santo le dijo lo que estaba mal con su esposa que estaba en casa, y tocante a su oración que ellos habían hecho juntos esa mañana antes que él saliera, y de que su intención era verme ese día. ¡Oh, hermanos!, él casi se desmayó. Y él dijo: “Simplemente yo no entiendo cómo se hace eso”. Yo dije: “Ni tampoco yo entiendo”.
16La única cosa que sé es que... El Hermano Shakarian, o perdónenme, el Hermano duPlessis ahorita estaba afuera junto al automóvil cuando yo llegué; y el Hermano Mercier y yo estábamos hablando acerca del amoroso Espíritu de esta iglesia; nosotros amamos eso. Es un compañerismo tan fino. Eso está muy bien, hermano; manténgalo así. Eso está muy bien, nuestro hermano, pastor. Y eso está bien. Y estábamos hablando, y yo... El dijo: “Hermano Branham, me imagino que Ud. tiene muchos duros....”
17Yo dije: “No. La cosa que me sorprende es la gracia de Dios”. Yo dije: “Yo muchas veces he agotado Su misericordia, pero yo nunca puedo agotar Su gracia, y yo estoy tan contento de eso”.
18Y así que mientras estábamos hablando en la mesa esa mañana, hubo entonces una mujer joven que iba caminando con algunas sábanas sobre su hombro, pasando por el lugar yendo a uno de los pasillos para arreglar las camas. Yo dije: “Miren, allí está esa Luz suspendida sobre esa muchacha”. Yo dije: “Llámenla que venga aquí”. Y la llamamos que viniera. Y el Espíritu Santo empezó a decirle a ella todo acerca de sus problemas.
19Y ella no era una Cristiana; no una creyente del Evangelio Completo, más bien pudiera decir eso. Ella había hecho una profesión, y... cuando ella era una pequeña bebé, y su madre la llevaba a la iglesia, y ella había, a los doce años de edad o algo, ella había sido bautizada, pero nunca asistió a la iglesia. Esa es la razón que dije: “No una Cristiana”.
20La iglesia no lo hace a Ud. un Cristiano. La iglesia únicamente lo ayuda a Ud. a ser un Cristiano, le ayuda a permanecer en lo que Ud. ha nacido, le ayuda a mantener su experiencia, mientras Ud. está teniendo compañerismo con hermanos de la misma fe preciosa.
21Y luego mientras estaba allí sentado, yo estaba mirando. Y el Hermano Demos Shakarian me sacó de ello, y él dijo: “¿Qué le pasa?” ¡Ah, si él no lo hubiera dicho en ese momento!
22Y yo dije: “Recuerde: ASI DICE EL SEÑOR. Alguien quien es cercano a mí está para morir. Y va a haber algún joven vomitando sangre por su boca”. Y yo dije: “¿En dónde está Billy?”
23Muchos de Uds. conocen a mi hijo, Billy Paul. Su madre murió cuando él era sólo un niñito. Y yo lo cargaba de aquí para allá. Y en la noche, no podíamos proveer lo suficiente de carbón para mantener el fuego, así que nosotros... yo ponía su botella en mis axilas, de esta manera, y la mantenía calientita para él en la noche. Cuando él se despertaba llorando por su madre, yo le ponía la botella en su boca. Y ella me pidió cuando se estaba muriendo: “Siempre quédate con Billy”. Y hemos sido verdaderos amigos. Y así que a dondequiera que voy, me llevo a Billy, y él se ha quedado conmigo.
24Así que entonces, Billy se estaba preparando para ir, a lo que llaman: “El jardín de la esperanza” para obtener algunas fotografías. Yo lo llamé inmediatamente. Yo dije: “¡No vayas! Algo está para suceder”.
25Muchas veces las visiones dicen cosas y nosotros no sabemos lo que son. Los profetas de la Biblia no sabían de lo que estaban escribiendo; ellos sólo las escribieron. Y ellos fueron hombres vindicados e inspirados.
26Y el Hermano Shakarian dijo: “Hermano Branham, ¿qué dice Ud. que sucederá?”
27Yo dije: “Yo no sé. Alguien... Ellos no tenían dientes, y yo los vi boquear dos veces, y morir. Y la otra persona, ellos dijeron que escupió sangre por su boca (se miraba como un hombre joven), y dijeron: ‘El no puede morir. El no está preparado’”.
28Y luego vigilamos eso. Y yo me sentí guiado a ir a Jamaica, pero no a Puerto Rico.
29Así que cuando tuvimos el tiempo... llegó el tiempo de ir a Puerto Rico, en el mismo lugar en el que aquel avión cayó allá en Jamaica y mató a todas esas personas... Ellos se miraban como cerdos colgados del cinturón de seguridad, sólo partes del cuerpo de ellos todos quemados. Y ellos lo habían puesto a un lado, y nosotros... Todavía estaba allí el avión cuando llegamos. Y nuestro avión que venía de regreso, para llevarnos a Puerto Rico, le explotaron los pistones en el mismo lugar cuando aterrizaron para llevarnos a nosotros. Billy dijo: “Papá: ¿estás seguro que deberíamos aun tomar el riesgo en él?”
30Yo dije: “La junta de los Hombres Cristianos de Negocio dijo que yo debía venir. Para tener compañerismo con la junta, es por lo que yo voy estas dos noches”. El dijo: “¿Recuerdas esa visión?” Yo dije: “Sí”.
31Pero tres días después, cuando llegué... yo estaba parado en el... un jardín (yo nunca he visto nada tan hermoso) en Puerto Rico. Y el Hermano Fred Sothmann (pueda que él esté aquí en esta noche), un amigo canadiense, estaba tomando fotografías. Y ese gran... Uds. tienen... Aquí en Phoenix, es hermoso; en Los Angeles es hermoso; en Miami es hermoso; pero ni siquiera le pudieran llegar cerca a Puerto Rico. ¡Oh, es hermoso!; yo nunca he visto algo igual en mi vida, esos grandes arrecifes, donde las olas se rompen, ¡hermano!, a media milla [800 m.–Trad.] de lejos, y los flamencos caminando alrededor en los parques tropicales, y todo. Yo nunca he visto algo tan semejante al Cielo. El Hermano Sothmann volteó, él dijo: “¡Hermano Branham: el Cielo debe parecerse a esto!” Yo dije: “Oh, no... ni siquiera le pudiera llegar cerca al Cielo”. El dijo: “Oh, esas... ese gran mar”.
32Yo dije: “Pero eso... la oscilación de la tierra está haciendo las olas”. Yo dije: “Pero allá será pacífico; ella estará fluyendo tan quietamente como puede”. Y yo dije: “No serán flamencos caminando alrededor en el parque; serán Angeles caminando alrededor en el parque en donde estemos teniendo compañerismo”.
33Y justamente en ese momento, yo vi a mi suegra y a mi suegro venir caminando a mi lado. Mi suegro partió hace ya como unos ocho años, diez años. Y en ese mismísimo momento, mi suegra estaba partiendo para encontrarse con él. Ella murió en esa misma hora.
34Y cuando yo... dos horas después cuando llegué a Miami, yo llamé para ver cómo estaba todo en casa. Mi suegra (sin dientes) boqueó dos veces, y murió. Su hijo, no estando preparado para morir, más o menos casi un alcohólico, sangró una hemorragia... de una hemorragia en su estómago, y simplemente echó sangre a chorros por su boca por dondequiera.
35El Hermano Shakarian me llamó el otro día. El dijo: “Hermano Branham: yo nunca he tenido algo que me impresionara tanto que el oír eso”. ¿Ven?, fue exactamente para que él parara esa visión en ese momento, que me interrumpiera, para que así yo no supiera quién era esa persona, para que eso pudiera ser algo que él entendiera. El dijo: “Yo creo que el ministerio apenas está ahora empezando a entrar en efecto”. Que así sea.
36Y que aquí mismo en Phoenix, algo suceda que inspire a cada uno, que el Espíritu Santo venga entre nosotros y haga algo que cause que nos apretemos la armadura y–y nos preparemos para Su Venida. El Señor los bendiga.
37Ahora, no es que quiera detenerlos por mucho tiempo, pues están parados, pero Uds. son una audiencia tan fina, que me–me parece que pudiera hablar toda la noche. Pero me supongo que no lo haré; pero yo me imagino que anoche Uds. pensaron que yo lo estaba intentando hacer.
38Yo sólo les daré una pequeña insinuación. Yo hablé sobre un tema el otro día en mi tabernáculo (empecé a las nueve y media y terminé como a las doce y media; pero yo les dije de antemano), sobre: “Oyendo, reconociendo, y actuando”. Quizás algún domingo por la tarde o algún otro día, pudiéramos hablar sobre ese mismo tema. Como por un año, el Espíritu Santo ha estado lidiando conmigo acerca de hablarlo, y finalmente yo lo hablé en la iglesia. No recuerdo cuántas cintas de ello tenían para llevar los hermanos antes que partiéramos.
39Abramos ahora en nuestras Biblias, rápidamente, al capítulo 7 de San Mateo, y nosotros... empecemos a leer en el versículo 24. Cualquiera, pues, que me oye estas palabras, y las hace, le compararé a un hombre prudente, que edificó su casa sobre la roca. Descendió lluvia, y vinieron ríos, y soplaron vientos, y golpearon contra aquella casa; y no cayó, porque estaba fundada sobre la roca. Pero cualquiera que me oye estas palabras y no las hace, le compararé a un hombre insensato, que edificó su casa sobre la arena; y descendió lluvia, y vinieron ríos, y soplaron vientos, y dieron con ímpetu contra aquella casa; y cayó, y fue grande su ruina.
40Que el Señor ahora añada Sus bendiciones a la lectura de Sus Palabras. Yo deseo hablar por unos cuantos momentos sobre el tema de: “La tempestad que se aproxima”. Y yo confío en Dios que podamos nosotros mismos rendirnos al Espíritu Santo. Pues cualquiera sabe que yo no soy un predicador. Eso es... Aquí hay predicadores detrás de mí. Yo nunca obtuve la educación para ser un ministro. Pero en mis maneras lentas... pero yo... El Señor me dio algo más para hacer. Pero me gusta tomar el tiempo para que así yo pueda explicar lo que yo sé tocante al Señor y–y tocante a Su bondad, y pueda tratar de decirles a otros tocante a ello. Y ahora vamos a hablar en esta noche sobre: “La tempestad que se aproxima”. Y si yo fallo en expresar por medio de palabras lo que yo siento en mi corazón, yo pido que el Espíritu Santo lo revele.
41Jesús estaba hablando aquí de una tempestad que venía, la cual tiene que azotar a todo hombre y a toda mujer que nace en el mundo. Sencillamente no hay manera de salirse de eso. Esa tempestad lo azotará a Ud. tarde o temprano. Y depende de la clase de fundamento que Ud. tenga, si es que su casa soportará la tempestad o no.
42Han habido muchas vidas salvadas debido a la preparación para las tormentas. Y han habido muchas vidas perdidas debido a que fallan en poner atención a la advertencia de tormentas que vienen.
43No hace mucho tiempo me contaron una historia que sucedió, creo que la leí en un periódico allá en Florida.
44Ellos tienen muchas grandes tempestades que arrasan las regiones de Florida, tifones que vienen del mar, y meten el agua en la ciudad por cuadras de ciudad, y se lleva todo por delante. Y se me dijo que sus profetas meteorológicos siempre están vigilando por tales tormentas. Debido a que ellos han dedicado su vida a estudiar eso, y por medio de ciertos instrumentos y cosas que la ciencia les ha provisto, de alguna manera (por medio de los–los elementos), ellos pueden tener contacto con los cambios del clima y de la atmósfera, para saber en qué dirección este clima se está reuniendo para producir una de esas tempestades. Y luego por medio de llamarse de antemano, saben en cuál dirección viene la tempestad, cuánto viento trae detrás de ella, y en cuál dirección vienen las otras tempestades, mejor dicho, los vientos, y si son capaces de combatir, de alejar la tempestad.
45Yo pudiera parar aquí y predicar por una hora sobre eso, de que se requiere una tempestad más poderosa que la que viene, un viento más fuerte, para desviar a esa tormenta. Así es también hoy en día. Y todos nosotros sabemos que tenemos una tempestad que se aproxima. Y el único Viento que yo conozco que puede desviar a esa tormenta es ese Viento recio que cayó en el Día de Pentecostés. Se me dijo que aun hay hombres en la ciudad ahora hablando en contra del comunismo, y ellos deberían estar hablando. Pero no es suficiente sólo hablar en contra de ello; tenemos que encontrar cómo desviar la cosa. Y entonces, únicamente hay una sola cosa que puede desviar esa tempestad, y eso es una tempestad más poderosa; la cual pueda atacarla y cambiar su curso.
46Y esos profetas del clima en Florida son bastante exactos en sus predicciones. Ellos están allí por ese propósito de advertir a la gente.
47Yo estaba leyendo (no recuerdo ahorita, creo que fue en el periódico) de una tempestad de hace unos cuantos años, que iba rumbo a Florida, Florida central; y todas las regiones alrededor de Okeechobee fueron–fueron advertidas. Yo acabo de estar allí hace como unas cinco semanas. Y había un vecino quien se mantenía en contacto por radio todo el tiempo, debido a estas tempestades, y él era un Cristiano muy conocido. Y él escuchó que el gran tifón venía en esa dirección, destrozando árboles, y cada uno fue advertido a huir a un lugar seguro.
48Y él pensó en su vecino quien tenía una granja de gallinas, y algunos gallineros débilmente construídos en los cuales tenía sus gallinas, sus incubadoras, y demás, y sus jaulas; todo lo que ellos tenían en la vida como medio de sustento, dependía de esas gallinas. Y él condujo rápidamente, frenéticamente, hasta el portón, y paró su automóvil, saltó de él y le dijo a ese hombre: “Toma todas tus gallinas y pónlas en tu refugio para tempestades, y tú apresúrate a venir a la mía, porque viene un tifón o una–una tempestad que va a destrozar todo”.
49Y el hombre se quedó parado y lo miró en la cara, y se rió de él, y dijo: “¡Tonterías! Yo los he oído antes predecir tales cosas, y nunca sucedieron”.
50Y el vecino Cristiano estaba tan alarmado, y él dijo: “Pero, ¿qué si sí sucede?”
51Nosotros oímos comentarios como esos con frecuencia: “Yo he oído que esto va a suceder, y que eso va a suceder”. Pero sí va a suceder uno de estos días. Y nos conviene a nosotros escuchar cada advertencia.
52Pero ese hombre dijo: “Yo no tengo tiempo para tales necedades. Yo crio gallinas y no tengo tiempo para tales cosas”.
53Y él clamó (el vecino), dijo: “En el Nombre de Dios”, él dijo, “deja entonces esas gallinas solas, Juan, y ven rápidamente, tú y tu familia. Si tú no quieres creerlo, permite que venga tu familia”.
54Y él dijo: “Yo no permitiré que mis hijos estén alarmados por unas cuantas advertencias de radio. Mis hijos y yo hemos decidido que viviremos como yo vivo. Y mi esposa me escuchará a mí porque yo soy el “sostén de la familia” en esta casa, y ella debe escucharme a mí. Yo soy el que mando aquí, y no permitiré que mis hijos estén todos alarmados o atormentados tocante a algunas tonterías”.
55Y el vecino fue rechazado. Y él se fue a su casa y entró a su refugio.
56Y de repente, la nube estaba sobre él antes que lo supiera. De esa manera viene el juicio. Viene tan de repente; uno se pregunta cómo es que puede llegar allí tan rápido. Yo he visto hombres crueles, quienes en una ocasión maldecían a Dios, caer de rodillas y gritar, y decir: “¿Cómo pudieras Tú tratarme de esta manera?” Todo, todo fundamento fue arrasado de debajo de él en un momento. Tiene recompensa el prestar atención a la advertencia.
57Oh, Ud. pudiera reírse del mensajero; Ud. pudiera ser capaz aun de matarlo; pero Ud. no puede matar el mensaje. Seguirá de todas maneras. El Mensaje de Dios es Eterno. Sus Palabras nunca fallarán.
58Pablo tuvo éxito en permitir que apedrearan a Esteban. Pero durante toda su vida, hasta que él se rindió a Cristo, nunca pudo apartarse de ese Mensaje: “Veo los Cielos abiertos y a Jesús que está a la diestra de Dios”. Algo se apoderó de él. No fue el mensajero; fue el Mensaje que él tenía.
59A medida que la tormenta arrasaba la región, se llevó la granja de gallinas y al avicultor, y ellos nunca encontraron su cuerpo.
60Y su esposa, frenéticamente peleando, y... ellos vivían cerca del gran Lago Okeechobee, y las aguas empezaron a subir a medida que el tifón levantaba las aguas desde el fondo del lago. Eso es lo que los hace tan peligrosos, porque no son profundos; los barcos se mecen, y las olas se levantan de esa manera y cubren a los barcos bajo ellas. Las tempestades vienen y simplemente arremolinan el agua, y se la lleva por kilómetros. Y el agua estaba arrasando, al grado que la madre sabía que no había esperanza, sino de llevar a sus niños arriba de la casa. Y ella tomó a sus niños, y los llevó arriba de la casa, agarrándose de la chimenea de la casa.
61Y entonces los animales de allí de la región, como la víbora de agua mocasín, que creo yo que es una víbora más venenosa que la víbora de cascabel de aquí, con marcas en forma de diamante en su lomo, ellas iban arrastrándose buscando un lugar seguro, y subieron al techo junto con ella. Y por escuchar a su esposo, por no prestar atención a la advertencia, ella tuvo que... Ella las pisó con fuerza y les dio golpes, pero ella tuvo que pararse y observar a esas víboras agresivas morder a sus niños hasta que murieron en el techo. Y la madre misma fue mordida tanto, al grado que finalmente murió; esa fue la única manera que obtuvimos la historia, después de que la tempestad se había apaciguado, y los grupos investigadores salieron en busca de cuerpos, y demás; ellos la encontraron acostada arriba del techo, con sus niños acostados a su lado.
62¡Oh, tiene recompensa el prestar atención a la advertencia! La primera cosa por hacer antes que pueda haber una advertencia, tiene que haber una preparación ya hecha para un lugar seguro, o no hay necesidad de enviar una advertencia. Y la advertencia es únicamente una voz de uno mandándole a Ud. a prepararse para el peligro. Tiene que haber primero una preparación ya hecha. Y luego si la preparación está hecha, entonces la advertencia puede salir para hacerlo que Ud. haga su decisión: si quiere escucharla o no. Si Ud. no quiere escucharla, bueno, eso depende de Ud. Si Ud. sí la escucha, hay un lugar seguro.
63Dios tiene el mismo método. Nosotros obramos en el método de Dios, en ese sentido. Dios, en los días tempranos, cuando el mundo antediluviano, cuando la gente había llegado a ser tan perversa y tan pecaminosa, que Dios no lo podía mirar y ser justo....
64Dios es justo, y El tiene leyes. Cuando esas leyes son violadas... Cualquier ley que es violada y no tiene castigo por ello, no es ley. Ud. no puede violar las leyes de Dios sin tener que pagar por ello tarde o temprano. Ud. tiene que hacerlo. La Biblia dice: “Sabed que vuestro pecado os alcanzará”.
65Y, ¿qué es pecado? Me gustaría detenerme aquí sólo por un momento. Mucha gente piensa que fumar cigarrillos es un pecado. No es. Mucha gente piensa que mentir es un pecado. No es. Cometer adulterio, eso no es pecado. Esos son los atributos de la incredulidad. Ud.... La razón que Ud. hace esas cosas es porque Ud. es un incrédulo.
66Unicamente hay dos cosas: eso es que o Ud. es un creyente o un incrédulo. Si Ud. es un creyente, Ud. no hace esas cosas. Si Ud. las hace, yo no sé qué clase de profesión tiene Ud.; pero si Ud. hace eso, el amor de Dios no está en Ud. La Biblia así lo dice. Nosotros tenemos mucha profesión sin una posesión de ello; muchos hablando y no viviéndolo.
67Yo pienso que aun tenemos mucha práctica en predicar sermones, y no viviendo los suficientes sermones. Sería mucho mejor si viviéramos nuestros sermones; cada uno de nosotros sería un ministro. Es mejor que me viva un sermón que predicarme uno. La Biblia dice que “vosotros sois cartas escritas por Dios, leídas por todos los hombres”. Así que es mejor vivir el sermón.
68Es pecado porque Ud. no cree. ¿Qué no dijo Jesús cuando estuvo en la tierra en los días de Su carne, qué no le llamó a la gente que no mentía, que no robaba, que no cometía adulterio, hombres justos, predicadores, sacerdotes, El les dijo: “Vosotros sois de vuestro padre el diablo”, porque ellos no creyeron en el Hijo de Dios? “El que no creyere, ya es condenado”.
69Hace algún tiempo, yo hice... estaba haciendo un llamamiento al altar... Yo amo Juan 5:24: “El que oye Mi Palabra, y cree al que me envió, tiene Vida Eterna; y no vendrá a condenación, mas ha pasado de muerte a Vida”. “El que cree”. Dijo: “Eso es muy superficial”. No, eso es muy profundo; pues cuando Ud. cree, “nadie puede llamar a Jesús el Cristo, sino por el Espíritu Santo”.
70Cuando Ud. tiene el Espíritu Santo, entonces Ud. ha creído hacia Vida Eterna y tiene Vida Eterna. “El que oye Mi Palabra, y cree al que me envió, tiene Vida Eterna; y no vendrá a condenación, mas ha pasado de muerte a Vida”. Preparación; preparándose.
71Y Dios veía la maldad del mundo, y veía esa generación mala y adultera, y Su santidad ya no lo podía soportar más. ¡Oh, este mundo pecaminoso!
72Viniendo en camino el otro día, paré con mi esposa en la tienda de comestibles. Y estábamos hablando tocante a una cierta jovencita de nuestra ciudad. Hacía mucho frío, y ella traía puesto un pequeño abrigo abultado, y vestida inmoralmente, con esos pantaloncitos cortos puestos que ellas usan en el tiempo de verano, y con poca nieve en la tierra, y mi esposa dijo: “Tú sabes que esa mujer no puede estar a gusto”. Y yo dije: “No. Ella sencillamente no está en su mente cabal”.
73Y ella dijo: “Bueno, tú sabes que va a la escuela secundaria”. Entonces yo dije: “Ella pudiera ir a la escuela secundaria, pero todavía eso no quiere decir que todo está bien”. Yo dije: “Ella no puede estar mentalmente bien”.
74Cuando vamos a Alemania... Yo estuve en Alemania hace algún tiempo, en una gran reunión en donde el Señor nos estaba dando alrededor–alrededor de diez mil almas cada noche. Y una noche al salir de la reunión, me invitaron a comer una pequeña merienda, a un lugar allí por la calle, un poco más adelante (y era la clausura de la reunión), y yo estaba tan asombrado, pues todos los Cristianos estaban sentados alrededor bebiendo cerveza. Bueno, América, Canadá, e Inglaterra, son las únicas naciones que yo conozco en las que no se les permite beber a los Cristianos. Ellos no se emborrachan; pero nosotros americanos... Entonces cuando... Yo no me la tomé. Así que después de un rato allí, salió una pregunta en la mesa: “Cuál era la razón por la cual yo no me estaba tomando mi cerveza, ¿era porque no estaba buena?”
75Y el Doctor Guggenbuhl estaba sentado a mi lado, el cual me sirvió como un intérprete . Yo dije: “¿De qué están todos ellos murmurando tocante a mí?” Y él dijo: “Ellos se están preguntando porqué Ud. no se la toma”.
76Ahora, yo sé que está escrito: “Cuando Ud. esté en Roma, sea un romano”. Pero yo dije: “Dígales esto: ‘Yo no los condeno a ellos. Pero yo nací bajo un nacimiento nazareno; yo no debo beber’”. Yo no quería lastimarlos. Y ellos lo entendieron, continuaron bebiendo.
77Y entonces en Italia encontramos casi la misma cosa. Y en muchas diferentes partes del mundo, cuando uno llega a las naciones, uno encuentra el espíritu de las naciones.
78Yo recuerdo que el Espíritu Santo me dio una advertencia de no ir al YMCA [Asociación de Jóvenes Cristianos–Trad.] en Finlandia. Yo no sabía de qué se trataba. Y me vine a dar cuenta que tenían allí mujeres de baño. Y yo me mantuve apartado, y no quise entrar con el Doctor Manninen y los demás para nadar. Y me di cuenta que esas mujeres masajistas daban masaje a los hombres. Y yo dije: “Eso no es correcto”.
79“Bueno”, él dijo: “Hermano Branham, eso es sencillamente tan correcto como lo es respecto a sus enfermeras en los Estados Unidos”. Dijo: “Ellas están entrenadas para eso”.
80Yo dije: “A mí no me interesa cuánto ellas estén entrenadas; nunca fue la intención de ser de esa manera. Dios las cubrió y las hizo a ellas diferentes”. Eso es correcto. Pero ellos no prestan atención a ello.
81Ellos eran finlandeses, gente maravillosa, pero es el espíritu de la nación. Adondequiera que uno vaya, uno encuentra el espíritu de una nación. Y uno viene a América, entonces uno realmente lo encuentra expresado a lo máximo; ése es el peor de todos.
82Y mi esposa me dijo: “Bueno, esa gente va a la iglesia, y yo con frecuencia me he preguntado porqué es que no les condena su conciencia”. Yo dije: “Mi querida esposa, permíteme decirte: ellos son americanos”.
83Ella dijo: “Bueno, ¿qué no somos nosotros?” Yo dije: “No”. Yo dije: “Nosotros sólo vivimos aquí. Pero hemos nacido de Arriba; el Espíritu Santo de Dios vino sobre nosotros”.
84Por lo tanto, nosotros somos peregrinos y extranjeros aquí; esto no es nuestro lugar de morada. Sino que estamos buscando una Ciudad por venir cuyo Arquitecto y Constructor es Dios. Por lo tanto, cuando Ud. nace de Arriba, Ud. tiene el Espíritu Santo que desciende de Dios, que cambia su naturaleza. No importa; su hermana, su madre, su–su mejor amiga pudiera vestirse de esa manera; pero el Cristiano que es nacido del Espíritu de Dios, es nacido de Arriba, y su Espíritu es de otro Reino. ¡Oh, yo estoy tan contento de eso! La sencillez del Espíritu Santo, de seguirlo, de observar cómo se comporta El, lo hace a Ud. que se comporte bien....
85De esa manera fue en los días de Noé, y Dios se disgustó tanto con ello. Pero antes que El enviara una tormenta para destruir toda la tierra, Dios hizo una preparación para aquellos quienes querían quedarse fuera de ello. Y yo puedo ver a Noé parado en la puerta del arca, predicando justicia. Oh, no hubo muchos que lo querían escuchar.
86Ellos eran algo como lo que son hoy día. Ellos quieren entretenimiento, no el Evangelio. Ay de esos evangelistas de Hollywood quienes tienen miedo de llamar al pecado “pecado”.
87Nosotros necesitamos algunos de los predicadores chapados a la antigua de las regiones remotas que tienen el Espíritu Santo, que no tienen temor de predicar el Evangelio con manos desnudas, no cubiertas con alguna clase de guantes de hule, sino que predican la Venida del Señor Jesús, juicio para el malvado, y el Cielo para el justo, y lo venidero que está muy cercano. ¿En qué sazón? Yo no sé, y nadie más sabe. Pero yo advertiré a mi generación. Si viene ahora, yo quiero que ellos estén advertidos.
88Yo puedo ver a Noé en esa puerta de la mismísima arca. Oh, simplemente me gustaría creer una cosa (no fue de esa manera), pero Noé estaba parado en esa puerta, el único camino a la seguridad.
89Yo puedo ver después a Moisés, parado en la puerta con sangre en el dintel, predicando juicio, con la sangre en el dintel.
90Hoy día Jesús es la Puerta del redil; ministros del Evangelio parados en esa Puerta, rogando a la congregación a pasar a la seguridad.
91Y sin duda hubieron muchos que se rieron de Noé, hicieron burla de él. La Biblia dice que ellos eran burladores. Me los puedo imaginar muy bien decir algo como esto: “Noé, si tú no tienes otro mejor entretenimiento que eso, nosotros nos quedaremos en casa”.
92El mundo hoy en día, América, no quiere el Evangelio; ellos quieren entretenimiento. Ellos tienen que tener algo para entretenerlos: mucha música muy elaborada, o algo como eso, o alguna clase de fiesta, alguna clase de asado de salchicha de Frankfurt, lo cual esas cosas están bien, fuera de la iglesia. Pero la iglesia es en donde debe ser predicado el juicio en el poder de la resurrección del Señor Jesús, y una advertencia. El juicio principia en la casa de Dios. No fiestas; ¡juicio!
93Lot fue advertido. Y cuando los Angeles (aunque él no supo que eran Angeles), cuando ellos fueron allá, el mensaje de ellos para Sodoma fue: “Salid de este lugar pecaminoso. Dios ha provisto una manera de escape para vosotros. Salid de este lugar pecaminoso”.
94Jesús dijo: “Como fue en los días de Sodoma...” Miren qué clase de vida estaban viviendo ellos. Y Jesús comparó ese día con este día: pecaminoso.
95Observen cuando Lot le fue a decir a su familia. Ellos se rieron de él, se burlaron de él. “Y los pecados de la ciudad afligían su alma justa”. El mensaje de los Angeles no los conmovió, no tuvo efecto en ellos. Pero se les pidió que salieran fuera, porque el juicio estaba sobre la ciudad, y Dios iba a traer una tormenta de fuego sobre la ciudad. Y ellos rehusaron caminar. Ellos rehusaron salir fuera. Ellos estaban satisfechos con sus pecados.
96La gente hoy en día parece estar tan cómoda en el pecado, porque somos dueños de un automóvil nuevo, porque podemos comer tres comidas al día, dormir en una cama limpia. Eso es maravilloso. Pero... Eso estaría bien, pero nos olvidamos de Dios cuando viene la prosperidad de esa manera. Yo pienso que hemos estado tan... Nosotros predicadores y nosotros Cristianos hemos estado tan interesados en–en el programa de edificar nuestras iglesias, y de obtener una iglesia mejor, o algo como eso, o una iglesia más grande, mejores bancas, o... (Uds. saben cómo y lo que quiero decir), y hemos dejado la cosa principal: el juicio, la justicia, el poder del Espíritu Santo, la resurrección, el juicio eterno.
97El Angel no falló en predicar el mensaje. Aunque ellos trataron de pararlos, el mensaje de ellos siguió lo mismo.
98Ahora, ¿se fijaron Uds.?, es igual que un hombre que dice: “Yo voy a rehusar creer que el sol está brillando. Yo no quiero saber nada más del sol”, y cierra sus ojos, y va abajo al sótano de su casa, y dice: “Yo sencillamente rehúso saber que el sol está brillando”.
99“Bueno”, Ud. dice: “Hermano Branham: algo estaría mentalmente mal en ese hombre”.
100Bueno, un hombre que rechaza a Jesucristo está en la misma situación. El Espíritu Santo es más real que los rayos del sol. El sol fallará, pero el Espíritu Santo no puede fallar. No únicamente ilumina el sentido de la vista, sino que ilumina al alma, una Luz de gloria que nos guía a Dios, que rechaza, o mejor dicho, proyecta, el Calvario a nosotros, y los sufrimientos del Señor Jesucristo, el próximo juicio, y el escape para aquellos quienes quieren venir. Yo prefería estar totalmente ciego, físicamente, y tener mi vista espiritual, que estar totalmente ciego, espiritualmente, y tener mi vista física. Yo quiero tener vista espiritual.
101Fíjense: ¿qué estaría mal en ese hombre? Aquellos, sus amigos, vendrían y le dirían: “Jaime, Juan”, o cualquiera que pudiera ser su nombre, “tú estás errado. Sal de ese mohoso y sucio sótano”.
102Y él se pararía y diría: “Déjame decirte, yo estoy satisfecho en donde estoy”. Si él no quiere los–los rayos bienvenidos del sol, él no quiere sus rayos de sanidad, él no quiere su belleza, su–su calor para su vida, algo estaría mal en el hombre.
103Y así es con el hombre o la mujer que quiere quedarse en el mundo sucio, encerrado en el pecado mohoso de incredulidad, y decir: “Los días de los milagros han pasado. No hay tal cosa como la sanidad Divina. No hay Espíritu Santo”. Es porque Ud. está rehusando salir del moho y de las cuevas del diablo, y del infierno, y del pecado, y del orgullo, y caminar en la luz del Evangelio, lo cual le traerá calor.
104Oh, cuán confortable es ver los juicios que se aproximan, y sentir ese sentir de comodidad del Espíritu Santo. Oírlos hablar de bombas atómicas, y sólo pensar en lo que ha sucedido, una paz que sobrepasa el entendimiento. Bueno, la bomba ni saldrá del cañón cuando ya estaremos en la Presencia de Jesús con Vida Eterna; nosotros ancianos, volveremos a ser otra vez jóvenes; los bebés llegados a una edad sin más muerte o dolor. ¡Oh, qué cosa tan maravillosa!
105¿Me quiere decir Ud. que un hombre rehusaría salir fuera a caminar en eso? Hay algo mal en él. Finalmente, si él no recibe los rayos del sol, él se vuelve pálido. El se pone muy pálido, la enfermedad entra en él.
106Eso es lo que pasa con el mundo hoy en día. Eso es lo que pasa con la mayoría de nuestras iglesias hoy en día. Estamos llegando a ser anémicos. Nosotros necesitamos una transfusión de sangre. Pálidos, porque estamos fallando, nuestra salud espiritual nos está fallando. Ya no tenemos más el celo para buscar almas, para–para advertir a la gente, para alcanzar a nuestros vecinos, alcanzar a nuestros amigos, al lechero, al que vende el periódico. Cualquiera que sea, alcanzar a alguien para el Señor Jesús. Estamos pálidos, fallando en caminar en la Luz (lo cual es nuestro privilegio), fallando en creer en la salud de Dios a través de la sanidad Divina.
107Entiendo por la Biblia que vendrá un tiempo para aquellos quienes no están en esta maravillosa Luz del Hijo, que las aves del cielo comerán la carne de ellos, que enfermedades están en camino, que los doctores nunca podrán detener. Son las plagas de Dios.
108Los doctores egipcios (los cuales eran mucho más sabios que los nuestros de hoy en día), no podían detener las plagas de Dios, ni tampoco podían sus adivinos, o sus imitadores. Se requirió Gosén, y el poder de Dios para guardar a Su pueblo; fue bajo la sangre de un cordero.
109El Espíritu Santo es esa Puerta hoy en día. El Espíritu Santo es esa Seguridad hoy en día.
110Yo estaba en una reunión no hace mucho tiempo... Yo estoy mirando a un–un hermano de color sentado aquí, me supongo que es él y su esposa. Y yo he estado observándolo desde que he estado predicando, asintiendo con su cabeza, y re-... regocijándose en la reunión y sencillamente me hizo pensar en algo.
111Hubo un muchacho que entró en la reunión en una ocasión, y tan pronto como se terminó el servicio, él–él corrió hacia mí, y él dijo: “Reverendo”. El era un sureño. Y él dijo: “Reverendo, yo quiero encontrar al Señor Jesús en esta noche”. Yo estaba teniendo un servicio de sanidad.
112Y yo dije: “Seguro que sí, mi hermano, estaré muy feliz de guiarte a El”.
113El dijo, después de dar su corazón al Señor, él dijo: “Me pregunto... me imagino que Ud. se está preguntando porqué yo corrí aquí de esa manera”. Dijo: “Yo oí que Ud. estaba en la ciudad, y sólo vine para ver qué... para verlo a Ud.” El dijo: “Yo le contaré mi historia”. El dijo: “Yo he sido más o menos un vagabundo”. Dijo: “Mi madre anciana era una verdadera Cristiana. Mis hermanas eran Cristianas. Yo tenía un hermano Cristiano”. Dijo: “Yo era el bebé de la familia, y un niño mimado para empezar, porque ellos me mimaron, fueron tan buenos conmigo”. “Pero”, dijo: “Yo no le ponía atención a mi madre ni a mis piadosos familiares. Yo quería ser un vagabundo. Yo quería vivir una vida de hombre”. El dijo: “Yo pensé que siendo un Cristiano era más como para las mujeres o los débiles”. El dijo: “Y llegué a ser un cocinero, y era muy experto en mi oficio”.
114Y dijo: “Por alguna razón u otra, yo quería ir al norte. Y un día yo llegué a un aserradero en donde estaban cortando madera para pulpa. Y yo estaba sin dinero. Y yo le dije al capataz: ‘¿Necesita Ud. un cocinero?’” El le dijo de sus recomendaciones que él tenía en su bolsillo, de diferentes lugares importantes en donde él había sido un cocinero.
115Y él dijo: “Bueno, nosotros ya tenemos uno ahora”. El dijo: “Pero, sin embargo, hasta que tú puedas sostenerte por ti mismo, podemos darte un poquito de dinero extra. Nosotros tenemos una anciana de color allí ahora, la cual es una buena cocinera. Pero entra, habla con ella, quizás ella pudiera usarte. Y si puede, te podemos dar un poco de dinero para tus gastos hasta que tú puedas sostenerte por ti mismo”.
116El dijo que eso era todo lo que él quería. Y dijo que él entró allí, y se presentó a la anciana, y dijo que él la ayudó allí por dos o tres días.
117Y una noche, dijo que él estaba acostado allí, y dijo que continuaba viendo destellos al lado de la pared. Y después de un rato, él se preguntó: “¿Es eso...? ¿Está alguien afuera?” Y él dijo que después de un rato él oyó un–un fuerte rugido, y era un trueno. Y dijo que él escuchó algunas voces hablando afuera, y ellos decían: “¿Sabes qué?, más vale que nos regresemos a los caballos, y cuidemos de ellos, porque pueda ser que no vivamos mucho más tiempo”. Dijo que él se quitó la cobija que le cubría su cabeza, y escuchó pegando su oído a la pared. Y el relámpago destelló, y él vio a su jefe y al carretero.
118Y él entendió por medio de la plática de ellos, que venía una tempestad cruzando las montañas, lo cual llamamos en el norte: “un norteño”; viene rápidamente, sin advertencia. Uno no tiene tiempo de hacer nada. Las montañas son tan altas, que las tempestades llegan allí de repente.
119Y esos destellos habían sido relámpagos. Y el jefe dijo: “¿Sabe Ud.?, pueda que nosotros no vivamos dentro de un rato”. Dijo: “Eso suena como que viene un terrible tornado”.
120Y luego él dijo: “Yo empecé a pensar: ‘Bueno, espero que no llegue aquí’, dijo, ‘porque yo sé que no estoy listo para irme’”. Y algunas veces uno espera mucho, como Ud. sabe.
121Así que entonces él dijo: “Sólo en unos cuantos momentos, el viento empezó a soplar, y los árboles empezaron a mecerse”. Y dijo que él escuchó. Y había una lona entre él y el lugar en donde la–la anciana dormía, y dijo: “Ella estaba tocando en la lona. Ella dijo: ‘¿Hijo? ¿Hijo?’” El dijo: “¿Sí?” Ella dijo: “¿Quieres venirte a mi lado? Yo tengo encendida una linterna”.
122Y dijo: “Yo me fui adonde ella, porque estaba muerto de miedo”. Y dijo: “Ella tenía un linterna puesta sobre una caja vieja de jabón”. Y ella dijo: “Me gustaría preguntarte algo”. Dijo: “Sí, señora”. Dijo: “¿Estás listo para encontrarte con el Señor?” El dijo: “Entonces sí me asusté mucho”. Dijo: “No, señora, no lo estoy”.
123“Bueno”, ella dijo: “Cariño, yo quiero decirte algo: vale más que te prepares ahorita, porque pueda que tengas que encontrarte con El sin estar preparado en los cuantos minutos que siguen”. Dijo que ella dijo: “¿Quieres arrodillarte aquí conmigo?”
124Dijo: “Nos arrodillamos al lado de esa caja vieja de jabón”. El dijo: “Reverendo: yo voy a decirle a Ud. la verdad; yo estaba muy asustado para orar”. El dijo: “Los árboles estaban golpeando contra esa cabaña, y los relámpagos destellando, los truenos sacudiendo. Yo estaba muy asustado para orar”. Dijo: “Yo empecé a decir: ‘Señor, ten misericordia’, y el rayo hacía ¡pum! Y yo decía: ‘¿Qué estaba diciendo yo? Señor, ten misericordia’, y el rayo hacia ¡pum!”
125El dijo: “Pero yo aprendí una lección”. El dijo: “Esa anciana piadosa estaba allí tan tranquila y feliz como podía estar”. Dijo: “Ella le habló a El como que si lo había conocido a El desde que ella era una bebé, como que si El fuera su padre o su madre”. Dijo: “Ella no estaba nada de perturbada”.
126Dijo: “Yo estaba muerto de miedo”. Dijo: “Finalmente me salieron estas palabras, y dije: “Señor, si Tú sólo me permites vivir, y yo encuentro un lugar que sea más silencioso, yo me entregaré a Ti”.
127El tuvo otra oportunidad, pero pueda que Ud. no. Cuando empiezan a derramarse los juicios de Dios, no hay más oportunidad. Ud. tiene su oportunidad ahora. Esta es su oportunidad.
128La tempestad estaba sobre él. El dijo: “Reverendo: ¿es posible que un hombre como yo sea escondido en esa seguridad, para que cuando la muerte empiece a venir sobre mí, que yo pueda acercarme a hablar con El como lo hizo esa anciana piadosa?”
129Yo dije: “Hijo, la Sangre de Jesucristo que la hizo a ella de esa manera puede hacerte a ti de esa manera en estos momentos”.
130Yo estaba parado al lado de mi automóvil. El era un muchacho bien vestido, culto, educado. El cayó de rodillas en el patio lodoso y allí él encontró ese Lugar de escondedero, ese Refugio en el tiempo de tempestad, esa Roca en tierra calurosa.
131Ud. no tiene que estar preocupado mientras que Ud. esté en la Roca. La Roca es un lugar en donde no hay preocupación. La Roca es el lugar de satisfacción. Ud. simplemente puede relajarse y mirar para afuera, tan seguro como Ud. puede estar.
132Viene una hora, y ahora es (y el sellamiento está ya para terminarse), en la que todo hombre y mujer sobre la faz de la tierra o va a estar en ese lugar de Refugio (como lo fue en los días de Noé), o fuera de El. Ud. tiene que hacer su decisión. Ese lugar de seguridad es Jesucristo. Ese... El es el único Lugar, el Unico quien tiene Vida Eterna. Nadie viene al Padre, sino por El. El es el Arca de nuestra seguridad. El Espíritu Santo nos da testimonio ahora, que hemos pasado de muerte a Vida.
133Y cuando miramos a la sepultura, y sabemos que cada uno de nosotros va rumbo allí....
134Vemos los periódicos, y la tempestad que se aproxima. Cuando se vayan a casa en esta noche, háganme un favor: no se acuesten hasta que Uds. lean el capítulo 8 de Apocalipsis. Uds. verán las plagas y tempestades que se aproximan, que herirán la tierra, y los truenos y rayos que van a sacudir los cielos. Ayes van a pasar sobre la nación. Los hombres se pudrirán en su carne. Enfermedades los tocarán, de las cuales los doctores no sabrán nada.
135Pero recuerden: antes que eso sucediera, hubo un sellamiento que sucedió. Y los ángeles de muerte y las plagas fueron comisionados por Dios: “No se acerquen a ninguno de aquellos quienes tienen el Sello en sus frentes”. Y el Sello de Dios es el bautismo del Espíritu Santo; Efesios 4:30 dice: “No contristéis el Espíritu Santo de Dios, con el cual fuisteis sellados para [hasta, Biblia en inglés–Trad.] el día de la redención”. No importaba cuán fuerte se meciera el arca, no importaba cuántas veces los rayos cayeran cerca de Ella: “Caerán diez mil a tu diestra y mil a tu siniestra, pero a ti no llegará”. ¡El Espíritu Santo!
136Yo leo de un jinete de caballo amarillo que sale, el cual es llamado muerte, y el infierno lo seguía; de un jinete de caballo negro con una balanza en su mano, “una libra de trigo por un denario, y dos libras de cebada por un denario [el Hermano Branham quiso decir: dos libras y seis libras, respectivamente, por un denario–Trad.], pero no te acerques a Mi Vino ni a Mi Aceite”.
137Yo me doy cuenta por la Biblia de los juicios de Dios que se aproximan, en donde enfermedades, y tribulación, y desastre, herirán las naciones, y toda nación quedará destruida.
138Yo leo en la Bib-... [Porción no grabada en la cinta–Ed.].
139Todo estaba quieto. Pero el Señor Jesús le quitó las tinieblas de sus ojos, y él abrazó al alcalde de la ciudad, y gritó: “Yo puedo ver. Yo puedo ver”.
140Cuando miles estaban parados allí, Mahometanos y demás, yo dije: “Ahora, ¿cuál es el Arca de seguridad?” Yo dije: “Lo leí en el periódico de Uds., el otro día, que todos esos pajaritos que solían descansar en las piedras alrededor de la cerca, y en los rincones de las grandes torres de los edificios....”
141¿Saben Uds.?, India es un país muy pobre y ellos recogen las piedras del campo, y hacen sus cercas. Y los pajaritos allí construyen sus nidos en estas piedras, en las hendiduras, y en los hoyos. Ellos entran allí y hacen sus nidos para protección de la lluvia. Y luego todo el ganado, en la tarde cuando el sol va hacia el oeste, bueno, el ganado se para en la sombra de estas–estas ciertas cercas y de estas grandes torres, para estar en la sombra.
142Pero por como unos dos días, sucedió la cosa más extraña. Todos los pajaritos tomaron sus bebés, juntaron a sus pajaritos bebés, y volaron alejándose de las paredes y ni siquiera regresaron en la noche. Ellos salieron a la mitad del campo y se quedaron allí. El ganado no se acercaba allí en la tarde. Ellos se quedaron alejados de las paredes, y se juntaron, y se acercaron tanto, que ellos se hicieron sombra uno al otro.
143Hermano, hermana, eso es lo que debería hacer la iglesia. Nosotros no necesitamos la sombra de estas Babilonias imponentes del modernismo de hoy en día. Nosotros necesitamos las bendiciones del uno y el otro juntos, nuestro testimonio, nuestra hermandad y amor Cristiano derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo. Eso hace la sombra; yo entonces puedo tomar a mi hermano de la mano, a mi hermana de la mano, y saber que somos ciudadanos del Reino de Dios, que nos amamos uno al otro, y que nos paramos juntos en esta gran causa, la causa de Cristo. Sea Ud. un Metodista, Bautista, Presbiteriano, Unitario, de “los de dos”, de “los de tres”, cualquiera cosa que Ud. sea, no importa; mientras que la Sangre de Jesucristo nos limpia de todo pecado y tenemos compañerismo uno con el otro, eso es lo que queremos: hermandad, compañerismo.
144Ellos se quedaron en el campo; ellos rehusaron pararse en la sombra de las paredes. La gente pensó que eso era extraño. Sí es un acto extraño. ¿Qué sucedió? De repente, vino un terremoto que sacudió las paredes, derrumbándolas hasta el suelo. Si los pajaritos hubieran estado allí adentro, ellos y sus bebés hubieran sido igual que la mujer y su esposo y sus niños, en Miami, o mejor dicho, en Okeechobee; ellos hubieran muerto con la caída de las paredes. Si el ganado se hubiera parado allí para tomar esa ayuda de las paredes, ellos hubieran perecido con las paredes. De eso hace tres años. Yo tengo el recorte del periódico... no, Tommy Nickel lo tiene ahorita para La Voz de Los Hombres Cristianos. El encabezado del periódico dice: “Los pájaros están regresando de nuevo a sus lugares. El ganado está viniendo del campo”.
145Si Dios, en los días de Moisés... en los días de Noé, podía advertir al ganado y a los pájaros de entrar a la seguridad en el arca, porque venía la destrucción, una tempestad, El todavía es el mismo Dios en esta noche. El todavía ama al ganado y a las aves. Y si El abrió un camino para que un pájaro y una vaca escaparan la ira del juicio, cuánto mucho más ha abierto El un camino de escape para Ud. y para mí, quienes somos los renuevos de Su creación. Cuánto muchos más ha abierto El un camino de escape para nosotros. Nosotros sentimos el jalón del Espíritu Santo en nuestro corazón. La hora viene. Vemos las sombras de la–la edad atómica; vemos las sombras de la edad de hidrógeno; vemos naciones rompiéndose, Israel despertándose. Las naciones destruyéndose, Israel está despertándose, Las señales que predijeron los profetas; Los días gentiles están contados, cargados con horrores; Regresa, oh disperso, a los tuyos. De esa manera es hoy en día. Todos Uds. saben la antigua alabanza de Haywood. El día de la redención cerca está, Los corazones de los hombres están fallando por el temor; Sean llenos con el Espíritu, sus lámparas aparejadas y limpias, ¡Miren hacia arriba! La redención de Uds. cerca está.
146Las tempestades están viniendo. Hay un Lugar de escondedero, oh, un bendito Lugar de escondedero. Es en Cristo. Inclinemos nuestros rostros por un momento. Yo quiero que Uds. piensen sinceramente y solemnemente por los momentos que siguen.
147¿Ha encontrado Ud. alguna vez ese bendito Lugar de escondedero de la ira? Recuerde: no hay dos lugares de escondedero; solamente hay Uno. Ud. pudiera ser un buen miembro de alguna iglesia, lo cual no tengo nada malo que decir en contra. Pero si eso es todo lo que Ud. tiene, y su vida no se compara con el Libro de los Hechos, si el Espíritu Santo que Ud. profesa tener no lo está haciendo vivir como ellos vivieron en el Libro de los Hechos, y su vida pudiera escribir otro libro, más vale que Ud. tome la advertencia. Si la primera Vid produjo una Iglesia de Pentecostés, la segunda vid, o mejor dicho, pámpano de la Vid, producirá otra Iglesia de Pentecostés, con una experiencia de Pentecostés, dando los mismos frutos que tenía la primera Iglesia.
148¿Está Ud. habitando en esa bendita Presencia sagrada del Señor? ¿Ha pasado Ud. de muerte a Vida? ¿Está Ud. dependiendo sobre alguna emoción, algún afecto sicológico, o algún discurso intelectual? ¿O está Ud. constantemente habitando en Su Presencia, con el fruto del Espíritu en su vida: longanimidad, bondad, mansedumbre, docilidad? ¿Puede Ud. soportar que alguien hable de Ud., y amarlo tanto, al grado que Ud. ora por él en su corazón? O es una oracioncita egoísta: “Oh, Señor, yo sé que debo orar por él, pero...” Oh, no, hermano. Permita que la dulzura y el amor de Dios, “¡oh, satura mi ser; oh Santo Espíritu, satura mi ser!” Si Ud. no ha encontrado ese Lugar de seguridad, mi hermano....
149Algún día haré mi última visita a Phoenix. Pueda que esta sea, yo no sé. Pueda que esta sea la última vez que será predicado el Evangelio desde este púlpito; yo no sé. Se está mirando como que estamos muy cerca del tiempo del fin. Israel ha regresado a su tierra natal, la última señal que fue dada.
150Yo estaba mirando una fotografía la otra noche en la que ellos estaban cargando a sus ancianos, inválidos, de los barcos y cosas, llegando. Ellos dijeron: “¿Han regresado a su tierra natal a morir?” Dijeron: “No, hemos regresado para ver el Mesías”.
151No se preocupen, la higuera está dando sus brotes; esa es la última señal. La insignia, la bandera más antigua en el mundo, ondea sobre Jerusalén. Ella ahora es una nación en sí misma con su propio ejército. Ella fue cegada por un poco de tiempo, pero ella se está reuniendo otra vez. Dios lo prometió. Entonces será el fin de los gentiles. Ellos están buscando un Mesías.
152Como Uds. saben, a Dios se le preguntó en una ocasión: “Tú... ¿Puedes olvidarte de Israel?”
153Dijo: “¿Cuán alto están los cielos? ¿Cuán profunda es la tierra? ¡Mídelo!” El profeta dijo: “Yo no puedo”. El dijo: “Tampoco Yo puedo olvidarme de Israel. Es la niña de Mi ojo”.
154Esa es la última señal. Jesús dijo: “Cuando vieres la higuera reverdecer, entonces conoced que la hora está muy cerca, aun a la puerta”. Israel ha empezado a ser restaurada. Ellos obtuvieron su propia moneda, hace como unas cuatro semanas. Ella tiene su propia moneda, todo. Ella es un nación completa. ¿Qué estamos esperando? La clausura de los gentiles.
155Y la última señal que fue profetizada que sería dada a los gentiles, ha sido mostrada por toda la nación y el mundo entero, como ellos lo hicieron en los días de Sodoma, cuando El dijo: “¿Dónde está Sara tu mujer?” Un Extranjero. ¿Cómo sabía El que ella era Sara? ¿Y cómo sabía El que su nombre era Sara, y que era la mujer de Abraham?
156Dijo: “Ella está en la tienda detrás de Ti”.
157Y se rió Sara entre sí atrás en la tienda. El Hombre dijo: “¿Por qué se rió Sara?”
158Jesús dijo: “Cuando esto suceda, el tiempo está a la mano”. Ya lo han visto. Ya pasó. Lo que sigue es juicio.
159¿Está Ud. en ese bendito Lugar de escondedero, amigo? Dios ten misericordia. Si Ud. no está, y le gustaría ser recordado en oración en esta noche, ¿levantaría Ud. su mano, diría: “Hermano Branham, ore por mí”? Por todas partes en el edificio, levante... Dios lo bendiga, y a Ud., a Ud., a Ud. Muy bien. Dios lo bendiga. Muy... Dios lo bendiga. ¿Diría alguien más: “Recuérdeme, Hermano Branham”? Dios lo bendiga, hermano. Dios la bendiga, hermana. Dios lo bendiga allá atrás. Dios la bendiga allá muy atrás, jovencita. Esa señora aquí, Dios la bendiga. Sí. El Señor lo bendiga, señor; y a Ud. también. Oh, eso es bueno. Alguien más, sólo levante su mano. Ud. dice: “Hermano Branham: ¿qué significa eso?”
160Dios la bendiga, hermana. Dios lo bendiga allá atrás, señor. Dios la bendiga aquí, señora. Eso es maravilloso.
161“¿Qué significa, Hermano Branham, cuando yo levanto mi mano?”
162¿Sabe Ud. que de acuerdo a la ciencia, Ud. no puede levantar sus manos? Si no hubiere vida en Ud., Ud. no pudiera hacerlo. La ciencia no sabe lo que es vida. Ellos saben que es vida, pero ellos no saben lo que es. No pueden manufacturarlo. Y, ¿qué es? La ciencia dice que sus manos, la gravitación mantiene sus manos abajo, igual que mantiene sus pies sobre la tierra.
163Pero Ud. tiene un espíritu en Ud. Y ese espíritu... Algo ha estado cerca de Ud. Jesús dijo: “Nadie puede venir a Mí si Mi Padre no lo trajere primero, y todo lo que el Padre me ha dado vendrá a Mí”. ¿No está Ud. contento en esta noche de saber que Dios puede lidiar con su corazón, que hay una pequeña Voz allí, diciendo: “Ven a la protección”? Ahora, observen: “El que viene a Mí, no le hecho fuera”.
164¿Qué tuvo que suceder? Ud. tuvo que tener Algo al lado de Ud., que le dijo: “Tú estás errado”. ¡Oh!, tú pudieras pertenecer a una iglesia, pero, “tú estás errado”, todavía no has recibido el Espíritu Santo, tú no estás en el Arca.
165¿Cómo entramos en el Arca? No entramos caminando en Ella. ¿Cómo entramos en Ella? “Por un solo Espíritu todos somos bautizados en un Cuerpo”. Todos los creyentes son bautizados en ese solo Cuerpo. ¿Cómo? Por el Espíritu Santo. “Y estas señales seguirán a los que creen”. Allí estamos en el Cuerpo, protegidos.
166Si Ud. no está, no permita que Satanás lo desprecie tanto en esta noche como para prohibirle a Ud. levantar su mano. Bueno, ¿qué hará eso? Violó toda regla científica, cuando Ud. levantó su mano. Mostró que algo en Ud. había hecho una decisión. Algo más grande que la ciencia, algo que desafía las leyes de la ciencia. Dijo Ud.: “Hay un espíritu en mí que dice: ‘Yo estoy errado’, y hay Uno cerca de mí que dice: ‘Acéptame’. Yo levanté mi mano hacia donde provino la Voz: el Cielo. Ten misericordia de mí, oh Dios. Yo te necesito. Yo quiero el Espíritu Santo. Yo quiero estar en la seguridad. Yo quiero que mis pecados estén bajo la Sangre. Y yo quiero ser sellado en el Cuerpo de Cristo, para que así yo pueda sentir el bienestar que conforta, yo pueda disfrutar los rayos de sanidad, yo puedo disfrutar los rayos de sanidad Divina en mi alma, una sanidad física en mi cuerpo, disfrutar caminando con el Cordero cada día, en seguridad. No importa lo que diga el diario, los periódicos; yo he escuchado de un gran Diario, llamado la Biblia. Yo he entrado en la seguridad. No importa lo que suceda, yo todavía estoy protegido. Pues, ‘los que’ (si la muerte me lleva), ‘los que están en Cristo, traerá Dios con El en Su Venida’. Yo todavía estoy protegido. La muerte no me puede molestar”.
167Dios lo bendiga, señor. Dios lo bendiga. ¿Alguien más ahora antes que oremos: “Yo quiero habitar en ese Lugar de protección, Hermano Branham”? ¿Hay otro que no levantó su mano? Dios la bendiga, señora. Muy bien. Dios lo bendiga a Ud. allá atrás en la parte de atrás. Eso es maravilloso.
168Ahora, el mismo Dios que lo ha convencido a Ud. que Ud. está errado, está allí para corregirlo con Ud.
169Inclinemeos nuestros rostros ahora, y mantengámoslos así, y oremos. Sólo háblenle a El Uds. ahora en la manera propia de Uds. Si Uds. no pueden hacer más, hagan lo mismo que hizo este publicano que se golpeaba su pecho, diciendo: “Dios, ten misericordia de mí, un pecador”. Eso es todo lo que él tuvo que decir; Dios sabía lo demás de ello. Y él se fue a casa justificado. Que Uds. se vayan en esta noche de la misma manera, protegidos de la tempestad.
170Nuestro Padre Celestial, estas cuantas palabras enredadas y cortadas, exactamente de la manera como me sentí guiado a decirlas, ellas salieron. Y pido que de alguna manera, igual que el muchachito repitiendo el abecedario, dijo que era la única cosa que él sabía hacer; “Tú conocías todas las palabras, y Tú podías poner las letras juntas”. Tú viste la simplicidad de su corazón. Dios, mira mi pobre corazón en esta noche, y ve la simplicidad de mi corazón. Y el mensaje fue intentado, Señor, en amor y dulzura para el pueblo, para que ellos pudieran encontrar este Descanso que Tú me has dado a mí y a miles de otros, para que ellos pudieran conocer a Jesús, el único Salvador del alma de ellos, para que El pudiera guiarlos a nuestro Padre Dios, y allí ellos serían metidos en seguridad en Su seno, en Su costado herido, y aceptarlo a El, y ser libres del juicio.
171Y muchos en esta noche, Señor, sí, muchos han levantado sus manos. ¿Qué más puedo yo hacer, Señor, sino decirles que crean? Y si ellos creen, y son sinceros en eso, es imposible que no tengan ellos Vida Eterna en esta hora. Pues Tú dijiste: “El que oye Mis Palabras”. Ellas fueron Tuyas; quizás ellas no fueron puestas juntas correctamente, pero Tú puedes ponerlas juntas. Y quizás Tú lo hayas hecho por aquellos quienes levantaron su mano, pues Tú dijiste: “Nadie puede venir a menos que Yo lo trajere. Y todo aquel que venga, Yo no lo echaré fuera, sino que le daré Vida Eterna, y lo levantaré en el postrero día”. Sabemos, Señor Dios, que ese eres Tú. Ellos levantaron sus manos, ellos te desean. Ahora, Padre, llena el corazón de ellos; llena el corazón de ellos con bondad y con misericordia, con el Espíritu Santo. Que esta sea una noche que ellos nunca olvidarán, porque esta es la noche que ellos recibieron a Jesucristo como el Salvador de ellos, y fueron llenos con el Espíritu Santo.
172Mientras tenemos nuestros rostros inclinados. Si Ud. cree que Dios oye mi oración, y a Ud. le gustaría que pusiera mi mano sobre Ud. y orara con Ud., si sólo Ud.... Mientras todos tienen sus rostros inclinados, y la música muy quedamente, por favor. Me gustaría que tantos como deseen, que vengan aquí, que quieran aceptar este gran mensaje de salvación, y el Espíritu Santo. Y digan: “Hermano Branham, yo quiero pasar al frente en estos momentos para confesar que he estado mal. Pero yo quiero que el Espíritu Santo me perdone, y que me trate con dulzura y me dé paz cuando el tiempo de sacudimiento....
173Como Uds. saben, todo lo que puede ser sacudido, ahora será sacudido. “Pero hemos recibido un Reino que no puede ser movido”. Ese es Cristo.
174¿Vendría Ud. y se pararía aquí en el altar conmigo, me permitiría tomar su mano y orar con Ud.? Si Ud. quisiera, levante su mano y venga ahorita, mientras cantamos ahora quedamente. Uds. que levantaron sus manos, vengan aquí al frente ahora y párense en el altar, sólo un momento, si Uds. desean, mientras cantamos esta estrofa ahora. Vengo al hogar....
175¿Qué si esta es la última vez que Uds. alguna vez oyen esto? Piénsenlo. ¿Qué si es la última vez? ¿Qué si la sirena suena en la calle después de un rato, y es Ud., es su cuerpo al que ellos vienen a recoger? ¿Qué si como a las dos de la mañana, Ud. llama al doctor sufriendo de un ataque al corazón? Joven o anciano... ¿No sonaría esto? Venga ahora a la seguridad, ¿no vendrá?, porque Ud. va a tener que pararse en los postreros días. ...Yo vengo al hogar. Vengo al hogar, vengo al hogar...
176Dios lo bendiga. [El Hermano Branham ora con las personas en el altar mientras que la congregación continúa cantando: “Señor, yo vengo al hogar”– Ed.]. Oh, nun-....
177¿No se levantará y vendrá al frente con estos otros parados alrededor aquí del altar? Vengan. Se está acercando ahora a juicio. ¿No vendrá Ud.? Vengan ahora y confiese sus pecados ahora, y Ud. no tendrá que ir al juicio. Dios bendice esta pareja que acaba de venir. Dios lo bendiga, señor. Muy bien. Dios la bendiga, jovencita. Vengan aquí al frente. Venga, señor. Yo he vagado lejos (venga, mi hermano hispano) de Dios, Ahora yo vengo....
178¿No se levantará ahorita y vendrá aquí al frente? Oremos. Venga al Refugio. ... de pecado por mucho tiempo lo he caminado, ¡Oh, Señor, yo vengo al hogar!
179Permítanme decir esto, mientras el órgano continúa tocando. El mensaje en esta noche es un mensaje de amor, gracia, y advertencia. Mañana por la noche, este mensaje pueda que sea en sus oídos en alguna otra parte, un mensaje de condenación y juicio. Mientras haya misericordia en El, venga y recíbalo. ¿No vendrá, amigo? Yo tengo que encontrarme con Ud. con Esto, algún día, lo que he dicho en esta noche. ¿No vendrá?, permita que le hable a Ud. de misericordia, mientras cantamos una vez más: “Ahora yo vengo al hogar”, ¿no lo hará?
180Sólo quédese aquí mismo, querida hermana. Todos Uds. quédense aquí mismo por favor, sólo por un momento. Queremos orar con estos aquí en el altar. Sólo permítanles quedarse allí mismo en donde ellos están. Una vez más ahora. Yo he vagado lejos... (Lévantese, venga, ¿no vendrá? Yo lo invito). Ahora yo vengo al hogar; El sendero del pecado por mucho tiempo lo he caminado. Señor, yo vengo al hogar. Cristianos, oren ahora. Vengo al hogar....
181Venga, mi hermano pecador; venga, hermana; la compra de Su Sangre, por quienes Cristo murió. ¿No vendrán ahora? Permítame persuadirlo, en esta gran hora cuando el juicio está suspendido por encima de las puertas de la nación, las puertas del mundo. ¿No vendrá Ud.? Yo ruego con Ud. en lugar de Cristo, que venga a Cristo mientras Ud. puede. Permita que sea misericordia, y no juicio.
182Ahora, tarareémosla. [El Hermano Branham empieza a tararear: “Señor, yo vengo al hogar”–Ed.].
183¿Habrá algunos más, en este momento mientras estamos esperando aquí ahora? Varios están tomando sus lugares alrededor de esos. ¿No es esto un momento dulce? Yo no sé; pueda que sólo sea yo, pero simplemente me siento muy bien ahorita. Esto es lo que yo anhelo, esto es lo que yo amo.
184Cuando yo era sólo un joven predicador, una hermana de un ministro me dijo en una ocasión... Ella quería que yo fuera a un baile con ella; yo le dije que yo no iba a bailes. Ella me pidió que la llevara a un cine; yo no quise hacerlo. Yo dije: “Yo no voy a los cines”. Ella dijo: “¿En dónde obtienes algún placer?” Yo dije: “Ven conmigo a la reunión”.
185Esa noche yo estaba teniendo una reunión de carpa. Yo sólo era un muchacho como de veintiún años de edad, un joven. En esa noche varios vinieron al altar. Yo la vi a ella sentada allá atrás, llorando. Yo le hice un ademán; yo dije: “Tú me hiciste una pregunta anoche. Yo la puedo contestar en esta noche”. Dijo: “¿Cuál fue, Billy?” Yo dije: “Este es el gozo más grande de mi vida”. Ver pecadores venir; una Cosa que satisface en mi corazón que habla paz. Vengo al hogar.... ... yo vengo al hogar, Nunca....
186A mí me gusta esto, esta dulzura. Uno siente como que el Espíritu Santo está presente, complacido: “Bien hecho, bien hecho”. Esto es una preparación para un servicio de sanidad: primero sanidad espiritual. El Cuerpo de Cristo está enfermo; necesita sanidad, el Cuerpo espiritual. Yo vengo al hogar... (Ahora, inclinen sus rostros. Todos oren. Todos en oración).... hogar, ¡Oh, nunca más vagar...! [El Hermano Branham habla con alguien–Ed.]. Ahora, más vale que tome Ud....?... aquí. Ud. debe tener algo aquí...?... un grupo maravilloso de hombres...?... Gracias, hermano. Dios lo bendiga.