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~ CONFERENCIAS ~
1Muchas gracias, Hermano Williams. El Señor lo bendiga. Buenas noches, amigos. Es un privi-... [La congregación aplaude–Ed.]. Gracias. Eso sólo me hace sentir doblemente bienvenido. Y es tan agradable estar aquí en Arizona en esta noche, en esta ciudad de Phoenix, y en este bonito tabernáculo, con este hermoso compañerismo, al cual yo he esperado regresar con anticipación desde la última vez que estuve aquí. Y hace unos días fue mencionado, justamente antes que yo partiera a ultramar, de la posibilidad de regresar a Phoenix, pues ninguno de los hermanos iba a venir en este tiempo. Bueno, eso ciertamente me hizo sentir bien, el saber que conseguiría ver otra vez a mis amigos aquí. Y mientras yo estuve en Puerto Rico y en las–las Islas del Caribe, bueno... luego cuando yo regresé, oí entonces que íbamos a venir aquí. Y ciertamente es un gran privilegio el poder estar aquí otra vez.
2Siempre me siento bien cuando vengo bajando por las montañas, y veo esos desiertos floreciendo, y las flores empezando a salir, después de batallar con una tormenta de nieve por cuatro días, y luego helándose, y viniendo aquí en donde está agradable y cálido. Sólo es un pequeño toque del Cielo. Este valle siempre ha tenido una atracción para mí desde que yo era un jovencito. Recuerdo que en mi primera visita a Phoenix, yo sólo tenía como, bueno, yo tenía como unos dieciséis, diecisiete años de edad. Hace alrededor de treinta años. Y allá en la calle 16 y la Henshaw, era un desierto. Allí fue en donde yo me quedé, allá justamente en las afueras en un camino viejo del campo. Conduje a lo largo de un canal de irrigación para llegar a Phoenix, así fue como yo me vine del Camino Henshaw para llegar a Phoenix; era todo de grava, sólo un viejo camino de grava para llegar aquí. Ciertamente ha cambiado.
3Y la gente ha cambiado. El valle ha cambiado. Phoenix ahora empieza en la Unión Apache, viniendo en esta dirección. Continuará cambiando si sigue adelante el tiempo. Y de esa manera encontramos todo en la vida: cambia. Yo únicamente he encontrado una sola cosa que no cambia: eso es Dios; El no cambia. Yo lo encontré a El hace alrededor de treinta años. Yo estaba huyendo de El cuando vine a Phoenix. Pero no hay necesidad de huir de El; El sabe en dónde está Ud. Y así que, entonces.... Pero El nunca ha cambiado y nunca ha fallado de permanecer el mismo dulce y amante Salvador que yo he... que yo encontré. La única cosa es que en mí, simplemente parece como que El se pone más precioso para mí mientras pasa cada día, porque me estoy acercando un poquito más a El. Mi vida se está acabando y yo no soy el jovencito que yo era hace unos cuantos años. Pero hay una gran esperanza que yo tengo, de que algún día regresaré otra vez a eso, únicamente que tendré Vida Eterna para nunca morir.
4Hace unos cuantos días, o yo diría, hace algún tiempo, yo estaba peinándome los cuantos cabellos que me quedaban. Mi esposa me dijo, ella dijo: “Billy, casi estás calvo”. Yo dije: “Sí, eso fue causado para empezar, al ponerme un peluquero ácido carbólico en mi cabello; se cayó todo y nunca salió bien otra vez”. Yo dije: “Pero, cariño, quiero decirte que yo no he perdido ni uno de ellos”. Ella dijo: “Te pido me digas: ¿en dónde están?” Yo dije: “Bueno, yo te contestaré si tú me contestas a mí”. Ella dijo: “Muy bien”. Yo dije: “¿En dónde estuvieron antes que yo los obtuviera? Han de haber sido una substancia en alguna parte. Y en dondequiera que estuvieron antes que yo los recibiera, ellos están allí esperándome que yo vaya a ellos”. Algún día, esto... Eso es exactamente correcto. No hay un solo cabello de nuestra cabeza que no esté contado; Dios sabe todo al respecto.
5Me senté afuera hace un rato mirando a la montaña Lomo de Camello, y recordé que siendo un jovencito, yo monté un caballo allá. Desde... Yo trabajaba por aquí cerca de Wickenburg; iba con ellos a bajar el ganado. Y con frecuencia me preguntaba cómo... si yo pudiera alguna vez ver un tiempo en el que yo pudiera otra vez ser ese jovencito de diecisiete, dieciocho años de edad; pero la Palabra de Dios enseña que yo lo seré. No hay nada que Dios pierda; El lo resucitará en el día postrero. El prometió eso, Jesús lo prometió. Y entonces estamos... Sabiendo que en esta vida, no importa lo que suceda en esta vida, todos nuestros hogares, nuestras grandes ciudades, nuestra hermosa nación, este hermoso estado de Cali-... de... Más vale no decir eso, ¿qué no? Los derechos al agua son muy... Arizona es un... algún día se desvanecerá y no existirá. Todos nuestros hogares en este valle serán polvo. Pero nuestras almas tienen inmortalidad. Cuando nacimos de nuevo del Espíritu de Dios, Dios nos prometió resucitarnos en el día postrero por medio de Su Hijo Jesucristo, y que entonces seríamos jóvenes para siempre. Ya nunca más tendremos que estar enfermos, ya nunca más tendremos angustias o pesares. ¡Y qué hora será esa! Cuando El dijo en Apocalipsis 21: “Vi un cielo nuevo y una tierra nueva; porque el primer cielo y la primera tierra pasaron, y el mar ya no existía más.” Ese es al que anhelamos ir, al que nos esforzamos ir.
6Y alrededor del mundo, mientras le voy predicando a la gente, orando por sus enfermos y afligidos, conociendo a mis finos hermanos de cada iglesia y de cada denominación, teniendo gran compañerismo, yo–yo estoy esperando con anticipación la hora cuando yo los encuentre a ellos para nunca decir otra vez “adiós”. Hoy yo estaba en la cafe-... cafetería Miller, y el hombre quien estaba a cargo de la carne allá atrás, me conocía. Entonces el mesero dijo: “Hola, Hermano Branham”. Yo me senté, y me encontré con mi amigo, el Hermano y la Hermana Norman y su gente, de Tucson. En unos cuantos momentos un anciano y una anciana se acercaron, y esta señora... cuando ellos mismos se presentaron, vinieron acá de Oakland, e iban a estar aquí para la reunión. Ellos probablemente estén presentes en esta noche. Y ella recibió, de lo que yo entiendo, el Espíritu Santo dos años antes que yo naciera. Ella ha estado– estado predicando el Evangelio por cuarenta y un años, creo que es.
7Cuando yo veo gente como esa... Y ella dijo: “Hay únicamente una cosa, una cosa que me preocupa: yo quisiera que pudiera salir y continuar predicando”. ¡Hermanos!, yo–yo me sentí sencillamente como así de grande parado al lado de esa mujer, al pensar que una santa anciana, anciana y todavía con todo lo que en ella está, algo clama: “Algo más, Dios; si yo pudiera hacer algo por El”. Debería hacernos sentir avergonzados de nosotros mismos. Deberíamos salir allá al campo, y empezar a hacer algo por el Señor Jesús. Queremos dar las gracias en esta noche a nuestro precioso hermano aquí, y al comité de esta iglesia por invitarnos y traernos aquí para que pudiéramos asociarnos y tener gran compañerismo juntos. Confiando que Dios nos dé una gran reunión; yo pienso que son como unos quince días. ¡Hermanos!, ¿pueden Uds. soportarme tanto tiempo así? Quin-... Ese será el tiempo más prolongado que yo alguna vez haya llevado a cabo una reunión en mi vida, serán quince días, la reunión más prolongada. Yo por lo general me quedo nada más tres o cinco noches, y me voy.
8Estuvimos en Puerto Rico la semana pasada, o mejor dicho, creo yo que fue la semana antepasada. Estuvimos en Kingston, Jamaica, y tuvimos como tres mil conversos cada noche. Y fuimos a Puerto Rico... Estuvimos allí como unas tres o cuatro noches. Fuimos a Puerto Rico por dos noches, tuvimos allí tres o cuatro mil cada noche viniendo al Señor. Y aquí yo estaré ahora en Phoenix por quince días. ¡Hermanos!, yo sólo confío que el Señor haga algo grande por nosotros. Y debido a que nos juntamos, yo confío que cause un avivamiento, un real avivamiento por todos los valles aquí de Maricopa; que haya un avivamiento en toda iglesia, y que en todas partes surja el Espíritu de Dios de amor, y de compañerismo, que esté en Su camino para traer a Jesucristo el Hijo de Dios de regreso otra vez a la tierra. Sobre esos pensamientos, antes de tomar un texto, inclinemos nuestros rostros para orar. Ahora, antes que oremos, ¿habría algunos que les gustaría ser recordados en esta oración? Si les gustaría, sólo levanten sus manos hacia Dios, adentro o afuera. El ve y entiende. Mantengan ahora su pensamiento en su mente mientras oramos.
9Nuestro sumamente bondadoso Padre y Dios, quien trajo otra vez al Señor Jesús de entre los muertos, lo resucitó al tercer día, y lo presentó a El a la Iglesia como el único Mediador entre Dios y el hombre, el Hombre Cristo Jesús; El, dejando esta promesa sumamente maravillosa para nosotros, de que si pedimos al Padre cualquier cosa en Su Nombre, El nos la dará; será concedido. Así que venimos delante de Ti en esta noche, Señor Dios, en el Nombre del Señor Jesús Tu Hijo, para pedir que Tú primero nos perdones todo pecado y toda falta que hemos cometido contra Ti. Y si hemos pecado contra nuestro hermano, o contra nuestro vecino, o contra cualquiera, que el Espíritu Santo revele eso a nosotros en el principio de este avivamiento, para que podamos ir y hacer bien estas cosas, para que podamos tener corazones limpios, y manos limpias, y una conciencia sin mancha delante de Ti, para que Tú puedas enviarnos a los necesitados, a aquellos quienes son indiferentes tocante a Dios. Que nuestro testimonio no sea obstaculizado, sino que vaya delante de nosotros el gran Espíritu Santo y nos ayude a traer gente al Señor Jesús.
10Pedimos Señor, que Tú bendigas esta iglesia, y a su pastor, y a su comité, y a sus miembros. Bendice el cuerpo de Cristo que está aquí en el valle, los miembros de toda iglesia. Y oramos no únicamente por esta iglesia, sino por todas, que venga un gran avivamiento, y que la gloria de Dios pueda ser sentida por todo el valle, y no únicamente por todo el valle, sino alrededor de las naciones y que traiga al Señor Jesús, mientras vemos el tiempo acercándose. Pedimos, Señor, que recuerdes a aquellos que están enfermos y afligidos, los que están encerrados en esta noche allá en los hospitales, y en las casas de convalescencia, y alrededor; permite que Tu Espíritu Santo, Señor, los ministre bondadosamente a ellos a través del Nombre del Señor Jesús. Danos de Tu gracia y de Tu amor, y danos Tu Palabra, Señor. Que la Palabra sea plantada cada noche dentro de nuestros corazones, y que el Espíritu Santo la riegue hasta que lleguemos a ser estatuas reales de Dios, miembros de Su cuerpo, trayendo amor a tal medida, estando tan salados, al grado que todo Phoenix tendría sed de ser como esos Cristianos. Pues escrito está de nuestro Señor, que El dijo estas palabras: “Vosotros sois la sal de la tierra”. Y nos damos cuenta que la sal da sabor cuando hace contacto. Que vivamos tales vidas al grado que nuestros espíritus hagan contacto con otros, y los haga desear vehementemente ser esa gente, y vivir la vida que el Espíritu Santo vive a través de nosotros. Bendice Tu Palabra mientras la leemos en esta noche. Y oramos que Tú la establezcas en nuestros corazones, pues lo pedimos en el Nombre del Señor Jesús Tu Hijo. Amén.
11Esperando afue-... adentro y afuera, y alrededor de las paredes, estamos... sabemos lo que significa estar parados con los músculos doloridos. Y quizás estén parados mucho tiempo antes que empiecen los servicios, así que cada noche yo trataré de apresurarme tanto como pueda. Pero sin embargo, yo quiero dar bastante tiempo para que el Espíritu Santo permita a la Palabra obrar, tomar Su lugar en el corazón, para que... ¿Saben Uds.?, Eternidad es un tiempo largo. Nunca empezó o nunca terminará. Nosotros entramos en el tiempo, pero seremos levantados a la Eternidad uno de estos días o noches. Y cómo eso determinará en cuál estado estaremos (de la manera que vivimos aquí), cuál–cuál será nuestro resultado allá. Así que seamos lo bastante sinceros en todo momento, pues este pudiera ser el último mensaje que oigamos en nuestras vidas.
12Yo he escogido un texto en esta noche que se encuentra en el Libro de Isaías, el capítulo 1, el versículo 18. Y sólo por un rato; después que lo lea, pido que el Espíritu Santo nos dé el contexto de la Palabra. Venid luego, dice Jehová, y estemos a cuenta: si vuestros pecados fueren como la grana, como la nieve serán emblanquecidos; si fueren rojos como el carmesí, vendrán a ser como blanca lana. Yo pensé que eso sería una cosa muy apropiada con la cual empezar el servicio de esta noche. Y yo quiero tomar el texto, si yo lo llamara un texto, de: “Conferencias”. El profeta aquí ha sido llamado por Dios; dijo: “Venid, y estemos a cuenta. Tengamos una conferencia”.
13Nosotros hemos oído tanto últimamente, en los últimos años, acerca de conferencias. Y, ¿para qué son las conferencias? ¿Cuál es la razón para una conferencia? Ahora, por lo general, una conferencia se lleva a cabo en un tiempo de una emergencia. Cuando surge una emergencia, en la que ellos... los ejércitos, o lo que sea son... si es una conferencia de ese tipo, en la que los grandes hombres, los líderes se juntan e–e intercambian sus ideas, y razonan cosas, y laboran lo mejor que ellos pueden por sus... por el... por lo que ellos estaban laborando, la causa, el propósito. Muchos aquí pueden recordar una conferencia que yo tengo en mente en esta noche, que fue hace unos cuantos años, cuando ellos tuvieron lo que ellos llamaron “la Conferencia de los Cuatro Grandes”. Las naciones libres estaban... reunieron y llevaron a cabo una conferencia, debido a que ellas estaban en una emergencia. En ese tiempo Alemania estaba a punto de tomar a Inglaterra, y al mundo, por así decirlo. Había un estado de emergencia. Y los Cuatro Grandes poderes del mundo libre se reunieron, y–y ellos estaban tratando de llegar a alguna idea, a algo sobre lo cual ellos pudieran poner sus manos, para que pudieran cambiar la estrategia para–para saber cómo ganar esa guerra.
14Yo recuerdo que un–un ministro amigo mío estaba en Louisville, y él estaba escuchando los informes oficiales. Por lo general cuando ellos tienen una conferencia de ese tipo, todo el mundo está enfocado sobre el resultado de esa conferencia, porque todo el mundo está envuelto en ello. Por lo general, si no hay nada de su interés envuelto en la conferencia, bueno, a Ud. no le interesa respecto a ello. Pero deje que Ud. tenga algún interés en ello, entonces Ud. quiere oír los informes oficiales, para oír lo que aconteció. Este ministro amigo mío, estaba escuchando el radio, y él simplemente estaba caminando de punta a punta en el piso, escuchando el discurso. Y él dijo que alguien tocó a la puerta. Y fue durante el tiempo cuando estábamos teniendo tiempos difíciles. Uno no podía tener azúcar en el café, y bueno, nos quejábamos respecto a eso. Y teníamos que hervir el café por segunda vez, y nos quejábamos respecto a eso. Y algunas veces yo me pregunto si nosotros no nos quejábamos demasiado. Cuando pensábamos de tener que hervir el café dos veces y quejándonos respecto a eso, y hombres muriéndose en el campo... La sangre de jóvenes americanos siendo derramada en el campo de batalla, y la sangre de las naciones vertida, y luego nos quejábamos respecto a algún pequeño sacrificio que teníamos que hacer. Parece como que... Yo espero que esto no les parezca mal, pero parece que somos algo así como una gente que no agradece las cosas que sí tenemos. No les damos valor a las cosas que sí tenemos.
15Y este ministro estaba caminando de punta a punta en el piso, y alguien tocó a la puerta, y él fue a la puerta para ver lo que estaba sucediendo. Y allí estaba un, algo como un moderno “beatnik” allí, como Uds. saben, con su barba por toda su cara y sucio, y él dijo: “Me–me gustaría hablar con Ud. un momentito”. Dijo: “Yo soy un poeta, y nadie compra mi poesía, y Ud. es un hombre de influencia en la ciudad, y yo siento que si yo... Ud. iría allá y me diera un “empujoncito”, bueno, la gente compraría mi poesía”. Y él dijo: “Mi querido señor: ¿no entrará Ud. y se sentará sólo por un momento?” El dijo: “Yo estoy escuchando los informes oficiales, acerca de los resultados de la Conferencia de los Cuatro Grandes”. Y el jovencito no estaba interesado en una conferencia; él únicamente estaba interesado en su propia poesía. Y él ni siquiera escuchaba al ministro, al grado que el ministro tuvo que llevarlo a la puerta, y hacerlo que se sentara en el porche hasta que él terminara de haber oído los informes oficiales. Pues vio que la única cosa en la vida para él, era vender esa poesía que él había escrito.
16Y luego, podemos pensar de otra conferencia. Hubo una Conferencia de Ginebra; todos nosotros recordamos la Conferencia de Ginebra, cómo es que ellos seleccionaron ese lugar hermoso. Yo he estado allí varias veces, y Ginebra ciertamente es un lugar bonito. Y la Conferencia de Ginebra, y los resultados de esa conferencia. Y luego recientemente, la Conferencia de París. Nosotros recordamos la gran Conferencia de París, otro gran suceso histórico. Y luego ahora, nuestro propio amado presidente Dwight Wisen-... Eisenhower, él está visitando el mundo libre; conferencia, tras conferencia, tras conferencia. Khrushchev, él también está por allá; conferencia, tras conferencia, tras conferencia.
17¿Por qué? Porque parece como que está viniendo un estado de emergencia. El mundo está en tal condición, al grado que cualquier nación pequeña pudiera destruir toda la tierra. Los hombres están... han logrado por su ciencia y–y por sus investigaciones científicas, y él ha llegado más allá del rifle de pólvora, y del gas venenoso. El ha llegado a las bombas de hidrógeno, y armas nucleares, y demás, al grado que ellos pueden subir un submarino a la superficie del océano en alguna parte, y destruir al mundo. Y todos se están poniendo temerosos. Esa es la razón que ellos están llevando a cabo conferencias: tratando de reunirse y dar cuenta de qué debemos hacer. Dios también tiene conferencias. Dios lleva a cabo conferencias cuando surge una emergencia. Examinemos algunas de esas conferencias. La primera que yo puedo nombrar en la cual surgió una emergencia, fue la que nosotros llamaremos “la Conferencia del Edén”. Cuando llegó la noticia al Cielo que los hijos de Dios habían caído, había algo que tenía que hacerse inmediatamente, porque Su propio hijo y Su propia hija habían caído de la gracia. Y había allí un caso y un estado de emergencia: si iba a existir el hombre, tenía que hacerse algo.
18Me puedo imaginar a Dios, nuestro Padre, en el huerto del Edén mirando alrededor para encontrar un cierto árbol, al cual El pudiera llamar a Sus hijos para entrar en Su Presencia bajo este árbol. El seleccionó un lugar. Y El convocó esa conferencia. Y El puso de pie a Adán y a Eva y a la serpiente, y se llevó a cabo una conferencia. Ellos habían transgredido Sus leyes. Y Sus leyes eran justas y debía... la pena debía ser pagada. Y, “¿cómo iban ellos a vivir después de que la sentencia de muerte estaba sobre ellos?” Y se llevó a cabo una conferencia. Y se hizo una propiciación por ese pecado. Y temporalmente (hasta que la simiente de la mujer hiriera la cabeza de la serpiente, que pagaría totalmente la pena del pecado), fue sacrificado un cordero hasta que ese momento se cumpliera. Y hubo algo que fue logrado. Hubo algo que se hizo que fue grandioso: un camino para que el hombre pudiera otra vez ser salvo.
19Yo estoy tan contento que ellos llevaron a cabo una conferencia. Si ellos no hubieran llevado a cabo una conferencia, ¿en dónde hubiéramos estado nosotros en esta noche? Hubo algo que se hizo. Los acuerdos fueron cumplidos, y los estatutos fueron hechos, y ellos siguieron adelante. Y esa primer conferencia significó la diferencia entre Vida y muerte para la raza humana. Y luego nombremos otra conferencia. Hubo un tiempo cuando había un profeta que conocía al Señor Dios como su Salvador. Y él mismo se había comportado mal y trató de hacerlo a su propia manera. Permítanme parar aquí sólo por un momento para decir esto, mi hermano, o mi hermana: en cualquier momento que cualquier persona aun trata de hacer la Palabra de Dios, o Su voluntad a su propia manera, ellos inmediatamente necesitan una conferencia con Dios, porque ellos están mal. Unicamente hay dos maneras de hacer algo: eso es el bien y el mal; esa es la manera de Uds., y la manera de Dios. La manera de Uds. siempre está mal. Moisés se dio cuenta que su manera no funcionaba. Y así como Moisés lo aprendió de la manera difícil, así de esa manera yo lo he aprendido. Sin duda mucha de la gente aquí en esta noche, sentada aquí, o parada aquí, lo ha aprendido de la misma manera. Es una manera difícil. Es mejor rendir la voluntad de Uds. a la voluntad de Dios, y llevar a cabo una conferencia con El.
20Y cuando... Nos damos cuenta que Moisés en su gran erudición y su aprendizaje intelectual, listo, inteligente... El era tan astuto al grado que podía enseñar a los maestros. Y no estoy tratando de apoyar la ignorancia, pero yo pienso que cuando llegamos a eso, estamos en la etapa más peligrosa en la cual podemos entrar: cuando llegamos a ser tan inteligentes que sabemos más que todos los demás. Eso es la mitad del problema del mundo hoy en día. Ese es el problema de las naciones hoy en día: cada una está tratando de llegar a ser más inteligente que la otra. Ese es el problema de la gente hoy en día: estamos tratando de ser más inteligentes que alguien más. Estamos tratando, aun en nuestras iglesias, de ver cuánto más grande podemos edificar la torre de campanario, que gente a la que llamamos “la mejor clase” tenga en qué entrar, la mejor vestida. Quitando las reales joyas y pepitas del Evangelio y comprometiéndose en ellas. En lugar del altar, un apretón de mano. En lugar del Bautismo del Espíritu Santo, lo comprometemos con un apretón de manos, o un bautismo por inmersión, con el rociamiento de alguna agua, cualquier cosa para meter nuestro propio plan en ello. Pero nunca funcionará. Nunca funcionó, y nunca funcionará. La manera de Dios siempre está bien; tiene que ser; Su manera es la única manera. Moisés, con toda su gran mente militar, cómo es que él pensó que él lo podía lograr. Asesinar era el–el asunto, o asesinar era la manera, y él mató a un egipcio. Y en su mero principio él mismo se encontró derrotado.
21Yo pudiera decir esto: hay muchos ministros en esta noche en el país, y en otros países, y muchos Cristianos en esta noche, que en su corazón realmente quieren servir a Dios, pero ellos mismos se encuentran derrotados, porque toman su propia concepción intelectual del Evangelio: “sólo únase a la iglesia, o haga alguna cosa buena, o dele a alguien alguna ropa, o haga un poco de buena acción”. Si eso es todo lo que se requirió, entonces la Conferencia del Edén fue en vano, y la muerte del Señor Jesús fue en vano. Dios estableció un programa y tenemos que venir a ese programa. Y lo más pronto que lleguemos a eso, lo mejor que logrará la Iglesia el propósito de Dios, cuando lleguemos al programa de Dios.
22Moisés trató de hacerlo que funcionara a su propia manera. Y él se dio cuenta que él estaba mal. Y por hacerlo así, como muchos otros quienes se descarrían de un avivamiento a otro, suben y tratan de imitar a un Cristiano, o se ponen y hacen alguna clase de señal o–o alguna declaración de credo que reci-... recitamos, nosotros mismos nos encontramos derrotados en unos cuantos días, porque estamos tratando de hacerlo nosotros mismos. Nunca funcionará. Debemos cumplir el programa de Dios, palabra por palabra, letra por letra. ¿Ve?, cualquier cosa que Ud. trate de hacer, la mente intelectual es tan contraria al Espíritu. La mente intelectual piensa que tiene que ser listo, y sabio. El Espíritu Santo es humilde. Derribe todo lo que Ud. antes sabía y camine dulce y humilde delante del Señor, amándolo con todo su corazón, con toda su mente, y con toda su fuerza. Allí es en donde obra el Espíritu Santo. Lo hace a Ud. hacer cosas que Ud. no pensaba que alguna vez haría. Lo hará que se arrepienta y regrese, y dé un apretón de manos, y haga bien las cosas con las personas, de que Ud. podía unirse a la iglesia y todavía... Ud. mismo llamarse Cristiano, y con odio en su corazón; pero Ud. no puede ser guiado por el Espíritu Santo, y hacer eso. Ud. no puede hacerlo. Ud. no–Ud. no puede estafar. Ud. no puede mentir. Ud. no puede hacer tratos sospechosos. Tiene que estar claro, y evidente, y con la aprobación del Espíritu Santo en ello.
23Moisés intentó, pero él falló. Dios lo había llamado a él; y no hay duda que al oír mi voz, quizás haya muchas personas que Dios ha llamado de la misma manera. Pero tratamos de apaciguar eso por medio de unirnos a la iglesia o hacer algo religioso. Nunca satisfará. Ud. necesita una conferencia con Dios. Así que Moisés (Dios determinó, porque El lo había elegido para hacer eso), él vagó en el desierto, y un día en la parte de atrás del desierto, Dios decidió llamar a Su profeta fugitivo. Y El seleccionó un cierto árbol. Yo siempre me he preguntado, me pregunto: ¿qué puso El en ese árbol que no se consumía con el fuego? Las hojas estaban tronando y crujiendo, y el fuego quemando. Y yo no sé por cuánto tiempo se había estado quemando, pero no se quemó. Fue el lugar seleccionado de Dios para encontrar a Su profeta.
24Dios selecciona el lugar para tener Sus conferencias. Igual que los reyes y los gobernantes de las naciones seleccionan sus lugares para las conferencias, Dios selecciona Su lugar. Mi oración honesta es que su asiento en esta noche, o su lugar en donde Ud. está parado, sea el lugar seleccionado de Dios para Ud., en el que El le pueda hablar a Ud., decir a Ud., hacer algo o decir algo, que atraiga su atención. Si El pudiera captar la atención de Ud. sólo por unos cuantos momentos.... Moisés se acercó a la zarza ardiendo, observando y contemplando. ¡Qué espectáculo era ver una zarza que estaba ardiendo, y sin embargo, no se consumía! Y cuando él se acercó a la zarza ardiendo, él recibió órdenes: “Quita tu calzado de tus pies, Moisés, porque el lugar en que tú estás parado, tierra santa es”. Moisés obedeció, quitándose su calzado de sus pies.
25Notamos una cosa, que cuando los hombres tienen conferencias de las naciones, ellos se reúnen, y encuentran un lugar grande, y ellos–ellos festejan, y tienen grandes comidas, y se sientan a la mesa, y tienen bebidas sociales, y ellos–y ellos se preparan, y–y salen de allí para tratar de lograr lo que ellos han seleccionado hacer en sus mentes. ¡Cuán diferente es de las conferencias de Dios! Los hombres no se reúnen en las conferencias de Dios para comer; ellos se reúnen para ayunar, y para orar, y para recibir órdenes, y seguir adelante con ellas.
26Moisés, subiendo arriba de la montaña para estar cuarenta días, y había estado allí arriba recibiendo los mandamientos... O después, supo lo que era encontrarse con Dios, supo lo que era tener una conferencia con Dios. Así que él esperó sus cuarenta días; fue fácil, después de que él ya había tenido una conferencia con Dios. Los hombres quienes alguna vez tienen una conferencia con Dios, o mujeres, saben lo que significa renunciar algunas veces comer, renunciar beber agua, renunciar a las cosas del mundo, renunciar a todo lo demás, para apartarse con Dios para llevar a cabo una conferencia. Moisés, en esa primer conferencia de la zarza ardiendo, él recibió órdenes de Dios. “Yo soy el Dios de tus padres, y Yo he oído los clamores de Mi pueblo y Yo te estoy enviando a ti allá para liberarlos. Yo quiero que tú vayas allá a Egipto”. Miren qué razones tan sencillas usó él. Moisés empezó a hacer excusas y dijo: “Yo soy... yo no soy... yo soy tardo para hablar”, y demás. Así que El le dijo que El estaría con él, y que el Angel de Dios iría delante de él, y de las señales y prodigios que El haría. Así que, él entonces estaba listo para ir.
27Después que Ud. ha obedecido a Dios, e ido en la misión en la que El lo envió, algunas veces entramos en circunstancias difíciles. Moisés topó con eso. El había ido allá a Egipto, y había hecho exactamente lo que Dios le dijo a él que hiciera; él había obedecido la Palabra a la letra, y él estaba siguiendo la Palabra. Dios le prometió a Abraham que su simiente permanecería en una tierra extranjera entre gente extranjera, pero que El los traería de nuevo a esa tierra, después de que fueran esclavos por cuatrocientos años. Así que Moisés estaba perfectamente en línea con la Palabra de Dios. Y aun en eso, uno todavía topa con obstáculos.
28Pueda que haya algunos aquí en esta noche que estén en un aprieto, dicen: “Yo estoy enfermo, Hermano Branham. Yo he sido un Cristiano toda mi vida. Yo he tenido el Espíritu Santo por años. Yo he sido un miembro de esta iglesia por muchos años. Yo–yo he vivido fiel en todo lo que he hecho, y aquí estoy en esta noche; el doctor dice que yo voy a morir. Yo tengo un cáncer. Yo tengo problema de corazón. Yo estoy en una silla de ruedas”, o alguna otra cosa. Esas cosas suceden. Moisés estaba perfectamente en la línea del deber de Dios, y también en línea con la Escritura. La primera cosa que debe hacer un hombre, si alguna cosa ha resultado mal, es examinarse a sí mismo. Primeramente: ¿está Ud. en línea con la Palabra de Dios? Luego, la siguiente cosa: ¿está Ud. en la línea del deber, siguiendo lo que el Espíritu Santo le dijo a Ud. que hiciera? Luego, si eso es así, entonces únicamente hay una cosa que queda: esa es, una conferencia.
29Moisés había guiado a los hijos de Israel desde Egipto por medio de la mano de Dios, y había llegado al mar Rojo. Nosotros llamaremos a ésta “la Conferencia del Mar Rojo”. El estaba exactamente en la línea del deber, guiando a los hijos al otro lado del Mar Rojo, y los estaba llevando a la tierra prometida, como Dios había prometido. El había caído... oído de Dios; el Espíritu Santo estaba sobre él; él los había guiado a salir, había hecho los milagros y señales de Dios. Y allí estaban ellos exactamente en la línea del deber, y allí todo obstáculo que podía haber, se soltó. Parecía como que aun la naturaleza misma clamaba: “¡Oh, Moisés e Israel, Uds. me dan lástima porque sólo ruina les espera!”
30Pudiera ser así con Ud. en esta noche: sólo ruina por delante. ¿Qué hizo Moisés, ese gran profeta fugitivo? El había tenido una conferencia con Dios, y él sabía lo que significaba para él. El sabía que la única cosa por hacer, era tener otra conferencia. El le seleccionó a él un lugar. Tal vez, dijéramos, oh, yo no sé, quizás allá detrás de una cierta roca. El tal vez fue allá y se arrodilló y dijo: “Gran Jehová, yo leo en las Escrituras, o por la Palabra que yo tengo, que Tú estás liberando a Tu pueblo. Tú enviaste un Angel, y me habló a mí. Y yo estoy estrictamente en la línea del deber; y aquí estamos en el Mar Rojo, y no hay manera de cruzar. Así que yo pensé dentro de mí que únicamente hay una sola cosa para hacer; yo no trato de depender en mi intelecto. Yo sencillamente vengo para tener una conferencia Contigo”. Dios dijo: “Ponte de pie, Moisés. Ve y di a los hijos de Israel que marchen hacia adelante”. Dios nunca dice: “¡Retírense!” No hay retirada en Dios. Dios es: “¡Marchen hacia adelante!”
31No importa en cuál estado de la batalla esté Ud., si Ud. ha retrocedido y dicho: “Yo tengo miedo de la sanidad Divina. Yo tengo miedo de esto, eso, o lo otro. Yo tengo miedo tocante al Bautismo del Espíritu Santo”, hable y marche hacia adelante. No retroceda, no regrese. No hay nada a qué regresar. Dios siempre es: “¡Marchen hacia adelante!” Si es la línea del deber, la línea de Su Palabra, sigan hacia adelante, avancen hacia adelante. “Bueno”, dice: “Yo conozco a alguien que entró en fanatismo”. Pero ese no fue Ud. ¿Ve? Su deber es marchar hacia adelante; hasta que Dios termine con Ud., sólo continúe marchando hacia adelante.
32Hace unos cuantos años, cuando el Señor me llamó a mí (un pastor Bautista local), para ir a predicar sanidad Divina, yo nunca había oído de tal cosa como “Pentecostales”. No más que quizás el haber oído a alguien decir: “Son un montón de ‘santos rodadores’ [‘aleluyas’–Trad.]”, o algo. Pero cuando El vino, y yo lo vi a El, y El habló... Si Dios habla, hay algo en alguna parte que tiene que responder a Ello. Ya sea que mi iglesia lo creyera o no, había alguien que lo iba a escuchar. De allí provino Oral Roberts y el... y Tommy Osborn, y los demás; y fuegos de avivamiento arden por todo el mundo en esta noche. ¿Por qué? Por el hecho de decir y marchar hacia adelante. No retrocedas. Estamos llegando como a una disminución del paso de la marcha. No hay lugar como para disminuirla. Si hay algo que hacer, es doblar la velocidad y marchemos hacia adelante. No hay lugar en donde parar; el Pentecostés no puede parar. No hay lugar en donde parar. No hagamos un fuego en el mismo terreno; cualquiera... Dos fuegos en dos noches. Preparemos un nuevo fuego aquí en esta noche y un nuevo fuego más adelante del camino, siguiendo y siguiendo hasta que veamos a Jesús. No hay ahora lugar en donde parar.
33Moisés, él oró, y recibió órdenes, y él salió y les dijo a los hijos de Israel que marcharan hacia adelante. Y el mar se abrió, y ellos cruzaron. Dios siempre abre un camino. Una conferencia; eso es lo que necesitan las iglesias en esta noche, es una conferencia; recibir órdenes y marchar hacia adelante. Ud. ore y pida si ahora es tiempo de exponer la gran bendición de esto que se ha dispersado en los últimos treinta o cuarenta años de Pentecostés, de la bendición del Espíritu Santo, el Bautismo que ha puesto al mundo en fuego por un avivamiento que nunca ha sido establecido desde... visto desde el Día de Pentecostés, en el principio. Ellos nunca lo tuvieron en el avivamiento Luterano; ellos nunca lo tuvieron en el avivamiento de Wesley; ellos nunca lo han tenido en ningún avivamiento hasta este avivamiento. No es tiempo para que los Pentecostales se queden establecidos sólo en eso; es tiempo para que ensanchen sus tiendas. Es tiempo para marchar hacia adelante, y traer a los hermanos de toda denominación, de todas las profesiones y condiciones sociales, y para que el Mensaje siga adelante, quemándose. No hay tiempo para parar. Si Ud. se está parando, convoquemos una conferencia, veamos qué está mal.
34Cuando llegamos a un punto en el cual pensamos que nosotros somos los únicos que Dios puede usar, más nos vale llevar a cabo una conferencia. Dios envió a Jesús, Su Hijo, para morir por todo miembro del Cuerpo de Cristo. Metodista, Bautista, Presbiteriano, Luterano, Católico, sea lo que ellos sean, todos ellos son hijos de Dios, de la promesa. ¿Cómo van a oír el Mensaje a menos que nosotros...? Si nosotros nos enfriamos, ¿qué vamos a hacer? Entonces estamos dando un mal ejemplo delante de ellos. No es el tiempo para un enfriamiento, es tiempo para un calentamiento. Y no podemos tener un calentamiento, hasta que tengamos una conferencia, un avivamiento chapado a la antigua que traiga de nuevo los fuegos de avivamiento que atrae la atención, cuando pecadores son nacidos en el Reino de Dios, cuando el hombre empieza a ver a mujeres de mala fama, y a hombres de mala fama, y a pecadores, arrepintiéndose, y cambiando sus vidas, yendo y haciendo restituciones, llorando, trayendo las preciosas gavillas. Aviv-... la Iglesia necesita una buena dosis de amor piadoso chapado a la antigua, de amor fraternal. Necesitamos una conferencia, llevar a cabo una conferencia. Rápidamente, vayamos a otra conferencia. Hubo una Conferencia del Getsemaní. Hay muchas que pudiéramos mencionar. Un día hubo una conferencia en Babilonia, tocante a si ellos deberían inclinarse ante la imagen del rey o si ellos iban a guardar la Palabra de Dios. Dios envió a la cuarta Persona, debido a esa conferencia.
35Daniel tuvo que tener una conferencia, y Dios envió a un Angel. Quizás fue una Columna de Fuego, una Luz, que ahuyentó a esos animales, y ellos no tuvieron el poder sobre Daniel. Pues él había llevado a cabo una conferencia, una reunión de oración en alguna parte. Eso es lo que hace la diferencia. Cuando nos envolvemos tanto en las cosas del mundo, al grado que no podemos venir a la iglesia el domingo en la noche, o–o el lunes en la noche, o cualquier otra noche, tenemos que ver nuestros programas de televisión, y ciertas cosas como esas, eso demuestra que el mundo ha entrado en nosotros.
36Lo que la iglesia Pentecostal y todas las otras iglesias necesitan en esta noche, es “despojarse de todo peso y del pecado que nos asedia, y corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante”. Necesitamos una conferencia, una reunión universal de oración, para que se reúna la Iglesia del Dios Viviente. No piensen que estoy enojado o fuera de sí; yo sé de lo que hablo. La necesidad de la iglesia en esta noche, es una conferencia, una reunión de oración, una reunión, un llamado a juntarse. Ministros que derrumben sus paredes de separación. Miembros de iglesia que olviden las diferencias entre las denominaciones de iglesias. Que los miembros de la iglesia, y los ministros, se agarren de los cuernos del altar en un acuerdo, y oren hasta que el fuego de Dios empiece a caer otra vez. Dios conoce la... Que la terquedad, la indiferencia de los hombres se rompan, y el temor piadoso y el amor fraternal, ocupen su lugar en el corazón humano. Entonces Ud. llegará a ser salado. Entonces el Mensaje tendrá su preeminencia en el corazón, tendrá su influencia en la ciudad.
37Pudiéramos gritar, y clamar, y hacer todo lo que queramos, nunca influirá a los hombres hasta que ellos vean la Vida de Cristo siendo proyectada en Ud.: alguien quien es tierno, y misericordioso, y perdonador, y listo para–para voltear el otro lado de la mejilla, o dar la segunda capa, o ir la segunda milla; el Cristianismo en acción, no sólo enseñado del púlpito, sino que actuado entre los miembros, entre los pastores. Eso es cuando Ud. ve a Cristo viviendo en la iglesia; se hacen decisiones. Jesús mismo fue llevado a una decisión. Y antes de ir al Calvario, el Padre llevó a Su propio Hijo a una conferencia en Getsemaní, mientras que los Angeles tomaron Sus posiciones para ver cuál sería la decisión. Oh, quizás no fue de esta manera, pero pensemos que quizás sí fue. Yo puedo oírlo a El decir: “Hijo: ¿deseas Tú ir al Calvario? Hay una compañía esperándote a Ti; hay persecución; hay muerte y asesinato puestos en el camino; hay exposición de Tu propio cuerpo; ellos te desnudarán; te golpearán hasta hacerte ‘trizas’. Te pondrán una corona de espinas sobre Tu cabeza, y Tú morirás clamando por misericordia. ¿Seguirás adelante?”
38Miren la decisión. Y algunas veces cuando estamos sentados en nuestros asientos y el Espíritu Santo dice: “Tú debes hacer esto, o tú debes hacer eso ”... Tú tienes a alguien que no te habla a ti; tú no les hablas a ellos; tú no lo haces bien. Y tú tienes vergüenza de ir allá y decir... si tú estás mal o si tú no estás mal, ir allá y decir: “Hermano: olvidémoslo y hablemos sobre ello”. Jesús, cuando El miró hacia el rostro del Padre, El dijo: “No es Mi voluntad; es la Tuya la que se debe hacer”. ¡Qué decisión! Esa decisión se ancló y recorrió el mundo, y todavía viene en esta noche a toda alma penitente: “No Mi voluntad, sino la Tuya sea hecha”. Esa es la decisión de....
39Hubo también una decisión que fue hecha, una decisión hecha en Pentecostés. Ciento veinte subieron al aposento alto, y ellos estaban esperando debido a que su–su Líder, su Señor, había ascendido a los Cielos, al Padre. Y El les había dicho, El dijo: “Miren, esperen en la ciudad de Jerusalén. Y Yo no quiero que salgan todavía a predicar. Yo no quiero que tengan ninguna enseñanza. Uds. no necesitan más teología. Sino que quiero que Uds. suban allá y sólo esperen allí hasta que lleguen a estar unánimes, entonces Yo puedo enviarles a Uds. la decisión del Cielo”. Ese es el problema hoy en día. Ese es el problema con nuestras iglesias hoy en día. ¿Cuál es la decisión para esta hora? Miren eso, el otro día cuando Khrushchev, con los comunistas, cogieron una botellita de medicina y la sacudieron en la faz del mundo, una nación atea, impía, que odia a Dios, y dijeron: “Nosotros podemos tomar a un paralítico y darle esto a él, y él se enderezará otra vez”.
40¡Qué desgracia! Aunque yo estoy agradecido por todo lo que se puede hacer para ayudar al enfermo, yo no desacredito eso. Pero la liberación no fue dada a los incrédulos; fue dada al ministerio del Señor Dios. La Iglesia del Dios Viviente tiene liberación para ellos. No proviene de una botella; proviene del Calvario. Pero, ¿cuál es el problema? Hay algo mal. Necesitamos una conferencia. La Iglesia necesita reunirse, el pueblo necesita reunirse, y esperar unánimes hasta que venga la decisión. Ellos están tratando de construir refugios para bombas debajo de la tierra, a cuatrocientos pies [120 m.–Trad.], y hacerlos de acero. Bueno, la sacudida violenta que produce una de esas bombas al explotar, hace un hoyo en la tierra de ciento setenta y cinco pies de profundidad [52.5 m.–Trad.], con una área de extensión de ciento cincuenta millas cuadradas [388.5 km2.–Trad.], bueno, no hay manera de escaparse de ellas, excavando. Unicamente hay una manera de escaparse de ella, y esa es subir por encima de ella.
41Conferencias. Cuán profundo debemos llegar, cuánto concreto reforzado y otras cosas, eso no–eso no valdrá nada. Estamos en la Venida del Señor. La iglesia necesita estar convocada a reunirse a una conferencia. Venir unánimes, y esperar para ver cuál es la decisión de Dios. “Oh, Señor, ¿qué debemos hacer?” Hemos llegado ahora hasta aquí; hemos predicado el Evangelio; hemos hablado en lenguas; hemos tenido interpretaciones, hemos tenido señales, y prodigios, y milagros en nuestra iglesia, pero hemos llegado a un punto en el que estamos parándonos. Ahora, los–los comunistas sacuden una botella enfrente de nosotros, dicen: “Nosotros lo tenemos aquí”. Jesús mismo dijo: “De cierto, Yo te digo: si tú dices a este monte: ‘Quítate’, y no dudas en tu corazón, sino que crees que lo que tú dijiste se cumplirá, tú tendrás lo que dijiste”. ¡Oh, hermanos!, ¿cuál es el problema entonces? Una conferencia; eso es lo que necesitamos, una conferencia; unánimes y una conferencia.
42Ellos esperaron. Ellos querían ver cómo la iglesia debería ser conducida. Ellos querían ver si debería ser conducida por concepciones intelectuales de vivir moralmente bien, si ellos deberían conducirla sobre las bases de–de ciertos rociamientos, o formas de bautismos, o ¿qué deberían hacer ellos? ¿Cómo debería ser conducida la nueva Iglesia Cristiana? Y una conferencia se llevó a cabo en el Cielo. ¿Cómo debían hacerlo ellos? ¿Llevarse una libreta de apuntes con ellos y escribir el nombre de todos, darles la comunión, y enviarlos?, ¿fue así? Pero ellos estaban esperando unánimes en un solo lugar; había allí fariseos, saduceos, todo el resto de ellos. Las cositas de sus denominaciones habían sido derrumbadas. La secta de ellos y lo demás de sus–sus enseñanzas religiosas habían sido derrumbadas; ellos fueron convocados a una conferencia por Jesucristo. Ellos estaban allí esperando unánimes. Y de repente vino del cielo un estruendo como de un viento recio que soplaba, el cual llenó toda la casa donde estaban sentados. Y se les aparecieron lenguas repartidas, como de fuego. Y fueron todos llenos del Espíritu Santo, y comenzaron a hablar en otras lenguas, según el Espíritu les daba que hablasen.
43Se habían reunido en Jerusalén judíos, varones piadosos de todas las naciones bajo el cielo. Y hecho este estruendo, se juntó la multitud; y estaban confusos, porque cada uno les oía hablar en su propia lengua en la que nacieron. Esa fue la decisión de Dios de cómo la Iglesia debe ser conducida. Hermano: nosotros tomamos ventaja de las cosas de Dios, y lo hacemos de manera que sólo nuestro grupo sea el único. Dios... Es tiempo de convocar otra conferencia. Regresen de nuevo a Dios y oigan otro estruendo como de un viento recio que sopla, para ver el amor fraternal. Oímos tanto hoy en día tocante a que Cristianos tienen que ser millonarios. Uno tiene que ser dueño de una flota de automóviles Cadillac, o uno no es espiritual. ¡Cuán lejos es de eso!
44Yo le estaba hablando a un grupo de hombres aquí hace unas cuantas noches, que ha dispersado propaganda por todo el mundo, en libros, y demás, de que uno debe... llegue a ser un Cristiano y su negocio prosperará y todo. Lo cual está bien; Dios hará eso. Pero lo que nosotros necesitamos hoy en día no es un negocio prosperando; lo que nosotros necesitamos hoy en día, es un testimonio del poder de la resurrección de Jesucristo como un testigo viviente. Cuán contrario es eso del real Pentecostés. Hoy en día Ud. tiene que vivir en un mejor vecindario. Ud. tiene que hacer esto, y tiene que vestir de esta manera, o ser de esa manera. Eso está bien. Yo creo el Cristianismo tanto así como el jabón y el agua que Ud. necesita para que Ud. mismo se mantenga limpio (correcto), físicamente. Y por supuesto, si está allí el Espíritu Santo, lo hará espiritualmente. 45 Pero hermano, eso todavía no es tocante a lo que yo estoy hablando. Lo que ellos hicieron en aquel día, en lugar de tratar de alardear de cuánto tenían de las cosas mundanas, ellos vendieron todo lo que ellos tenían, y lo distribuyeron entre los pobres. Un cierto hombre se levantó cuando yo dije esto, y él dijo: “Hermano Branham, ese es el error más grande que la Iglesia alguna vez hizo, de dejarlos hacer eso”. Yo dije: “¿Por qué dice Ud. eso?” El dijo: “Porque cuando surgió la persecución, ellos no tenían casas adónde ir, y fueron dispersos por todas partes”. Yo dije: “Eso fue exactamente la voluntad de Dios. Porque entonces ellos no tenían lugar adónde ir, ni posesiones mundanas; ellos salieron predicando a todas partes, y la Palabra del Señor creció. Las decisiones de Dios siempre son correctas. Correcto. Salieron predicando a todas partes; esa fue la manera de que El diseminara la Palabra”.
46La conferencia de Pentecostés no debía estar sobre un cierto grupo, o cierta secta, sino “el que quiera, que venga”. Eso es lo que Pedro dijo: “Porque para vosotros es la promesa, y para vuestros hijos, y para todos los que están lejos; para cuantos el Señor nuestro Dios llamare”. Allí es adonde se aplica para “el que quiera, que venga” para que beba de las fuentes del agua del Señor. Ahora, hubo otra conferencia. Y estamos para terminar con esta última conferencia. Hubo una conferencia que surgió después que ellos fueron dispersos por todas partes, predicando. Y dos de ellos fueron a la puerta llamada Hermosa, y allí yacía un hombre cojo que estaba enfermo, inválido, desde la matriz de su madre. Y él estaba cojo de sus pies. Y Pedro y Juan dijeron: “Míranos”. Y él lo hizo; y él dijo: “No tengo plata ni oro”. Todavía es así. “Pero lo que tengo...” ¿Cambiaría Ud. eso por plata y oro? ¿Cambiaría Ud. eso por un nombre de popularidad? ¿Cambiaría Ud. eso por un programa de televisión de domingo por la noche, o lunes por la noche, martes por la noche, o cuando fuera, cuando su iglesia tiene servicios? Ese es el problema hoy en día. Yo con frecuencia he dicho esto: “Si esto no es Eso, entonces me quedaré con esto hasta que venga Eso”.
47Pedro dijo: “No tengo plata ni oro, pero lo que tengo te doy; en el Nombre de Jesucristo de Nazaret, levántate y anda”. Y el hombre vaciló un poco, y Pedro lo tomó de los brazos, él y Juan, y le levantaron, y se le afirmaron sus tobillos. El empezó a saltar y a alabar a Dios. Eso le hizo algo a la congregación. Ellos se los llevaron, y los azotaron, y los amenazaron de que no deberían predicar más en tal Nombre, que no esparcieran más lejos esa herejía de Pentecostés. Así que cuando ellos hicieron eso, salieron con esa amenaza de que serían echados a la cárcel si ellos lo predicaran otra vez, si dijeran algo tocante a que Jesús había resucitado, y que el Espíritu Santo estaba allí obrando milagros. ¿Saben Uds. lo que hicieron ellos? Ellos estaban en dificultad. Había una emergencia. Así que ellos fueron a su propia compañía. Allí es adónde nosotros deberíamos ir en esta noche; no salir y preguntarle al alcalde de la ciudad cómo deberíamos hacer esto, o cómo deberíamos hacer eso. No deberíamos enviar a alguien a alguna escuela de educación, y preguntar cómo deberíamos hacer esto, o cómo es que nosotros debemos hacer eso. Si nuestra iglesia está careciendo del Espíritu, la cosa que deberíamos hacer, es llevar a cabo una conferencia con Dios.
48En Hechos 4 llevaron a cabo una conferencia. Y ellos predicaron y oraron de esta manera: “Señor: ¿por qué se amotinan las gentes, y los pueblos piensan cosas vanas? ¿Es correcto que nosotros rehusemos predicar sanidad Divina en nuestros mensajes? ¿Deberíamos predicar sanidad Divina, o deberíamos abstenernos de tal cosa? Oh Señor, sabemos lo que dice Tu Palabra; entonces danos denuedo, valor”. ¡Oh, hermanos! Entonces la casa en la que estaban congregados tembló. ¡Qué respuesta! Danos una conferencia como esa en la Onceava y Garfield; predicaremos la Palabra completa de Dios; nos pararemos en todo lo que Dios dijo que nos paráramos. Creeremos en estar muertos al pecado y vivos en Cristo. Nosotros creemos que un–un hombre que está muerto al pecado, se abstiene de las cosas del mundo, porque están muertas para él. Ya no hay más chismes, y caras largas, y discusiones por pequeñeces, y pleitos, y enojos. El está en paz con Dios y con la iglesia desde ese momento, hasta el día en el que él es sacado de este mundo.
49Yo creo que el Espíritu Santo mata la naturaleza del mundo en un hombre o en una mujer. Sí, señor. Yo creo que la sanidad Divina es correcta. Yo creo que el poder del Espíritu Santo es tan grande hoy como lo fue cuando fue derramado en Pentecostés. Yo creo que derrumba las paredes de separación y trae un amor fraternal que el diablo y todos los cuidados del mundo no pueden separarlo del amor de Dios que es en Cristo. Nosotros necesitamos una conferencia, una real conferencia para reunirnos en esta clase. Hay otra conferencia que viene, y esa es la Conferencia del Juicio. Ahora, Uds. no pudieran haber estado en la de los Cuatro Grandes; ni tampoco yo. Uds. no pudieran haber estado en la de Ginebra; ni tampoco yo. Pero hermano y hermana, permítanme decirles esto a Uds. como su hermano: en ésa, Uds. van a estar allí. Cada vez que esa ambulancia suena allá en la calle, les da a saber que Uds. también van a estar allí. Cada vez que Uds. pasan por el cementerio y ven una lápida, algo les dice a Uds. que van hacia esa conferencia. Cada vez que Uds. oyen del púlpito la voz de advertencia de su pastor, les dice que van hacia el Juicio. Cada vez que Uds. se peinan su cabello, y ven lo canoso, o que se está cayendo, ven las arrugas en su rostro, sus ojos oscureciéndose, ¿qué es? Uds. van hacia el Juicio. Uds. van a estar en esa conferencia. Sólo recuerden eso. Uds. tienen que estar allí, joven o anciano, bien o mal, Uds. van a pararse allí. “Los pecados de algunos hombres se les hacen evidentes antes, a otros se les descubren después”.
50La conferencia que necesitamos en esta noche en América, al igual que aquí en Phoenix, y por todo el mundo, en todas partes, es una conferencia de una reunión de oración chapada a la antigua, de tal manera que podamos regresar al lugar en donde existe el amor fraternal, en donde el Espíritu de Dios pueda entrar en nuestros corazones y hacernos tan miserables debido a las cosas que están sucediendo aquí en el mundo. ¿Sabe Ud. que el Angel sellador dijo: “Pon una marca sobre aquellos que gimen y claman por las abominaciones que se hacen en la ciudad”?, mientras que el juicio investigador está en proceso, para ver quién es digno de escapar la ira. El Angel debía sellar únicamente aquellos quienes clamaron y gimieron por las abominaciones que se hicieron en la ciudad.
51Ahora, marque a Phoenix en esta noche. Aquí es en donde se está llevando a cabo la conferencia. Nosotros venimos aquí por ese propósito, para llevar a cabo una conferencia aquí en–en esta–esta iglesia. Venimos entre Uds. a estar a cuenta. Dios dijo: “Venid, estemos a cuenta”. No importa lo que Uds. hayan hecho, olvidemos eso y empecemos en estos momentos. [Porción no grabada en la cinta–Ed.]...?... el Juicio viene. Todos estarán allí, quienes hayan rechazado, o quienes hayan rehusado. No importa lo que Uds. hayan hecho, Uds. van hacia esa conferencia. Y Uds. van a tener que comparecer allí delante de Cristo para dar cuenta de su vida, cómo la utilizaron Uds. Pudiera haber algunos que digan: “Bueno, mire esto, Hermano Branham: yo soy un anciano, o una anciana. Yo soy–yo soy insignificante. Yo nací en un hogar que no creía en Dios”.
52A mí no me interesa cuán insignificante pueda ser, cuán pequeño pueda ser Ud., cuán anciano pueda estar Ud., cuán pecaminoso pueda ser Ud., cuántas veces ha tratado Ud. de recibir el Espíritu Santo, cuántas veces ha tratado Ud. de arrepentirse, cuántas veces ha tratado Ud. de hacer bien y ha fallado; todavía hay esperanza para Ud. mientras que Dios esté tocando a su puerta. No me interesa a cuántas iglesias se haya unido Ud., cuántos errores, y cuánto fanatismo, o cuánto de esto o de lo otro haya hecho Ud., todavía hay esperanzas mientras que Dios toque a la puerta. La conferencia.... Yo creo en esta noche, y yo pido que aquí mismo en esta audiencia, en estos momentos, que los Angeles de Dios tomen sus lugares por todo este edificio. Llevemos a cabo una conferencia. ¿Qué si Ud. muere en esta noche? O qué si alguien entra por la puerta y dice: “Fulano de tal, yo traigo un mensaje para Ud.” “Oh, ¿qué es? Yo soy Fulano de tal”. “Yo traigo aquí una orden; Ud. heredó un millón de dólares”. Oh, eso sería maravilloso. Pero Ud. pudiera morir antes de aun recibirlo.
53Ud. pudiera decir: “¿Cómo sé yo que tengo un millón de dólares?” “Bueno, aquí está una–aquí está una orden postal. Aquí está una... del gobierno que lo demuestra; antes que esta pueda ser escrita, (esta orden), tiene que haber un millón de dólares depositados, antes que esta pueda ser escrita”. Yo pudiera decir: “Bueno, ¿tocante a qué Ud. está dando de gritos? Ud. sólo tiene un pedazo de papel”. Pero Ud. dice: “Mire lo que es. Mire aquí. Aquí está el nombre del empleado postal”, si tal pudiera ser escrito, “un millón de dólares aquí depositados; está en el banco”. A mí no me interesa lo que Ud. tenga en contra de Ud. Ud. pudiera tener cáncer; Ud. pudiera estar–Ud. pudiera estar enfermo de pecado. Ud. pudiera tener posesión demoníaca. A mí no me interesa lo que Ud. tenga; yo tengo un Mensaje aquí para Ud., clamando desde este púlpito tan duro como puedo: hay perdón; hay gracia; hay sanidad; hay perdón; hay amor; hay gozo; hay paz. Ud. dice: “¿Por qué está Ud. tan entusiasmado tocante a eso, Hermano Branham?” Está escrito: “Si vuestros pecados fueren como la grana, como la nieve serán emblanquecidos. Venid, estemos a cuenta”. Pero Ud. dice: “Yo soy indigno”. Yo sé que Ud. lo es, pero Jesús murió por Ud.
54En nuestra hermosa ciudad, o mejor dicho, en una ciudad cercana a de la de nosotros, el otro día ocurrió un accidente. Un anciano vagabundo iba cruzando la calle; él se miraba como que su ropa estaba andrajosa, su viejo sombrero estaba en jirones, y un muchacho y una muchacha adolescentes venían conduciendo por la calle acariciándose uno al otro, y ellos no se fijaron en el pobre anciano, y ellos lo atropellaron y lo arrojaron al aire, y lo aplastaron contra el lado del edificio, cuando el lado del guardafango lo golpeó. Al apartar el joven la vista de la muchacha para ver al anciano, él giró de lado y lo aplastó contra el lado del edificio. Se llamó la ambulancia, y se lo llevaron al hospital, al hospital de la ciudad. Y ellos lo examinaron, y sus brazos estaban quebrados; sus piernas estaban quebradas; y su... Ellos pensaron que él estaba inconsciente; él casi ni estaba respirando. Así que un grupo de doctores, ellos pensaron tocante a otros que tenían, y dijeron: “Deberíamos llevar a cabo aquí una pequeña conferencia. Miren, sin duda el anciano está cerca de los setenta; no sabemos–no sabemos quién es él. Tomará horas tras horas de nuestro tiempo para operarlo, poner sus huesos otra vez en su lugar, y tratar de arreglarlo. Y al anciano no le queda mucho más vida, y nosotros tenemos otros esperando aquí. Yo simplemente no creo que valga la pena hacerlo. Sólo dejémoslo acostado allá, y no pasará mucho tiempo hasta que se irá de todas maneras”.
55Pero el anciano no estaba tan muerto como ellos pensaban que él estaba. El mismo se volteó; él dijo: “Caballeros: yo he oído cada palabra que Uds. dijeron”. El dijo: “Yo sí valgo algo.” El dijo: “Yo valgo tanto, al grado que Dios dio a Su Hijo unigénito para que yo pudiera ser salvo”. Y él dijo: “Yo recibí ese mensaje hace unos cincuenta años. Y a medida que he pasado panfletos en la calle, yo he caminado de lugar a lugar tratando de predicar el Evangelio”. El dijo: “Yo valgo algo, o Dios nunca me hubiera salvado”. Seguro que Ud. vale. Los Angeles de Dios están aquí. A mí no me interesa lo que Ud. haya hecho; “si vuestros pecados fueren como la grana, como la nieve serán emblanquecidos; si fueren rojos como el carmesí, vendrán a ser como blanca lana”. Llevemos a cabo una conferencia, cada uno en donde Ud. esté, y pida a Dios: “Oh, Señor: ¿valgo algo yo? Yo sólo soy una amita de casa. Yo–yo sólo soy un granjero. Yo–yo trabajo en una estación de gasolina”.
56A mí no me interesa qué haga Ud. “Pero, ¿sabes Señor?, yo–yo he sido malo; yo–yo hice tres o cuatro intentos y fallé”. A mí no me interesa lo que Ud. haya hecho. Llevemos a cabo una conferencia. Aunque sus intentos hayan fallado, aunque Ud.–Ud.... su intelectualidad haya muerto, Dios tiene una zarza ardiendo allí mismo al lado de su asiento en esta noche. El tiene un Angel que puede poner su corazón en fuego. “Venid, estemos a cuenta”. Empecemos aquí desde la Onceava y Garfield. Empecemos, Uds. Cristianos, y llevemos a cabo una conferencia. Llevemos a cabo una conferencia: “Señor: mi vida pronto terminará. Jesús vendrá pronto”. Vamos a llegar a esos mensajes esta semana entrante, si es la voluntad del Señor, de esa segunda Venida, cuán cerca está. Ahora, y “¿qué debo hacer yo? Quizás yo sólo tenga esta semana para trabajar y esa será la última en la cual tendré tiempo para trabajar”. Llevemos a cabo una conferencia ahorita y veamos lo que diga el Espíritu Santo, mientras inclinamos nuestros rostros en todas partes, adentro y afuera. Si por favor nuestra pianista allí, quienquiera que sea, va al piano por sólo un momento.
57Ahora, mientras Uds. están orando, que el Espíritu Santo en Su bondad y Su misericordia y Su ternura, descienda a Ud. y diga: “Hijo Mío, Ese soy Yo hablándote a ti. Yo–Yo te estoy queriendo hablar a ti por sólo un momento. Yo–Yo sé que tú sientes que tú estás–tú estás condenado. Y Yo–Yo quiero traerte un poquito más cerca a Mí. Tú no querrás venir con las manos vacías. Tú no querrás venir con pecado en tu conciencia; tú quieres venir con tu... con felicidad, y paz, y gozo en tu corazón”. Mientras tenemos nuestros rostros inclinados y nuestros ojos cerrados, cada uno de Uds. ahorita, una pequeña conferencia privada con Dios mientras esperamos. “Si vuestros pecados fueren como la grana, como la nieve serán emblanquecidos; si fueren rojos como el carmesí, vendrán a ser como blanca lana”. Ud. dice: “Hermano Branham, es enfermedad lo que yo tengo”. Eso es... Una poca de fe ahorita arreglará toda la cosa. Es sólo un pequeño pecado el no creer. ¿Qué es pecado? Incredulidad. “El que no cree ya está condenado”. Encontremos una pequeña conferencia.
58El otro día yo estaba acostado enfermo, no podía ni aun susurrar por nueve días. Y yo oí Algo en mi cuarto, y alcé mi vista, y allí estaba parado Alguien vestido en blanco. Yo vi una Biblia abierta, y una cruz salió de Ella, y de la cruz vino Jesús. Y El me dijo que estaba incorrecto en lo que me estaba preparando para entrar. ¡Oh, esa conferencia, la dulzura! Un segundo después llamé a mi esposa, y ella estaba tan asustada que ella dejó caer las cobijas en el piso, las sábanas (ella había entrado para cambiar mi cama). Sólo una plática pequeña con Jesús hace la diferencia. Ahora, adentro y afuera, con sus rostros inclinados, ¿a cuántos les gustaría ser recordados en esta noche en la oración de clausura del mensaje?, ¿levantarían su mano? Dios lo bendiga a Ud., a Ud. Dios sea con Uds. Afuera, ¿quisieran levantar su mano? Dios ve, no hay tinieblas u oscuridad, en la que El no pueda ver. Sí, ciento cincuenta, doscientas, o quizás más manos fueron levantadas. No hay manera aquí para que nosotros hagamos un llamamiento al altar. El altar está lleno de niñitos. Pero el....
59Sólo sigan meditando. Ahora, a Uds. que están enfermos: ¿levantarían su mano y dirían: “Señor, permíteme tener... permíteme hablarlo Contigo ahorita”? Dios les bendiga. Correcto. Ciento cincuenta o más de ésos, o quizás tantos así. Muy bien. Sea lo que sea la conferencia, no importa, si Uds. creen. Nuestro Padre Celestial, en lo sagrado y en la dulzura de este momento que puede significar la diferencia entre muerte y Vida para mucha gente. Nosotros no podemos ver a los de afuera parados en el patio de la iglesia, pero alrededor del edificio, adentro, en la audiencia, vimos muchas manos; muchas de ésas clamando por salvación, muchas de ésas queriendo ser salvas y llenas con Tu Espíritu. Luego hubo muchos que levantaron sus manos por enfermedad. Y hemos pasado por las conferencias, Señor, de eso en la Palabra, nosotros ministros, y tenemos órdenes de Ti: “Predica la Palabra”. Esa es la razón que nos llaman “predicadores del Evangelio Completo”: nosotros predicamos toda la Palabra, todo el consejo de Dios. Creemos que “El fue herido por nuestras rebeliones, El fue molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre El, y por Su llaga fuimos nosotros curados”. Nosotros creemos que es así, Señor; hemos asentado eso en nuestro corazón. No importa lo que ellos hayan hecho, si sus pecados fueren como la grana, Tú prometiste que si ellos venían a estar a cuenta....
60Ahora, Señor, entendemos que no tenemos mucho más tiempo. Vemos todo llegando allí a la puerta. Y–y no sabemos nosotros mismos cuánto tiempo viviremos, pueda que no sobrevivamos la noche. No sabemos. Pero tenemos la promesa bendita de Jesús, diciendo: “El que oye Mis Palabras y cree en El que me envió, tiene Vida Eterna y no vendrá a condenación, más es... ha pasado de muerte a Vida”. Señor, si hay algo en mí, mientras yo me paro aquí en este púlpito, en este lugar sagrado en donde el Evangelio ha sido predicado por tanto tiempo, en donde grandes siervos Tuyos han llorado hasta mojar este altar con lágrimas, pruébame, Señor; yo quiero una conferencia. Y Tú prometiste que yo podía llevarla a cabo con el Padre si pidiéramos en Tu Nombre. Y cada uno de nosotros está llevando a cabo conferencias, adentro y afuera. Que oigamos el Espíritu Santo quemando. Que sintamos el impacto de Su Presencia que nos dice que nuestros pecados son perdonados. Y si fueren como el carmesí, serán blancos como la lana. Y nuestra incredulidad, y confusiones, y nuestra indiferencia, y–y pensamientitos insignificantes pasarán todos de nosotros, y llegaremos a ser una gran Iglesia unida del Dios Viviente, cada denominación junta, cada corazón, todos unánimes marchando hacia adelante, unánimes sobre los principios del Señor Jesús y sobre Sus enseñanzas, sobre Su Espíritu que nos está trayendo a ese Día de Juicio. Que confesemos nuestros pecados ahorita y que ellos se nos hagan evidentes antes.
61Aquellos que están enfermos y afligidos, que son Tus hijos, todos los pecados les han sido perdonados y ellos están–ellos están lavados en el agua por la Palabra, lo cual es la Palabra de separación, o mejor dicho, las aguas de separación, la Palabra, y los ha separado, Señor, del–del mal al bien, y los ha perdonado. Que el Espíritu Santo en este mismo momento, Señor, toque sus cuerpos enfermos. Que ellos se levanten de sus enfermedades, salgan mañana para ser diferentes, para estar trabajando con el Señor en alguna parte, haciendo Su mandato. Concédelo, Señor. Bendice a cada ministro, Tus pastores, Señor. Oh, Señor, bendice sus preciosos corazones. Pastores de estas manadas de por aquí alrededor de la región, Señor, que sus iglesias simplemente empiecen a prosperar. Que la causa de Cristo empiece a crecer. Concédelo, Señor. Bendice a este pastor aquí, nuestro–nuestro querido hermano. Pedimos que Tú lo bendigas abundantemente, y a todos sus oficiales, y a su iglesia, y a sus miembros. Que haya centenares que se añadan al compañerismo. Concédelo, Señor, debido a la Presencia de Cristo. Perdónanos todo pecado y tómanos bajo Tu cuidado.
62Ahora, mientras tenemos nuestros rostros inclinados, el pastor acaba de susurrar en mi oído, que si estos que levantaron sus manos necesitan atención especial, ellos ciertamente pueden obtenerla en un cuarto aquí al lado. Si Uds. quieren una atención especial, si Uds. sólo se ponen de pie, vienen aquí a mi diestra, los llevaremos allí al cuarto, aquellos que necesitan una atención especial de parte de Cristo. Que no sienten que han recibido lo suficiente en estos momentos de lo que Uds. han pedido, las puertas están abiertas, estaremos contentos de que Uds. entren para que podamos aconsejarlos mientras cantamos quedamente, muy quedamente. “Ven al Hogar”. ¿Es eso lo que Ud. estaba tocando, hermana?
63Ahora, mantengan sus rostros inclinados y oren. Ahora, Uds. que levantaron su mano, que sienten que no han recibido lo que Uds. quieren de parte de Cristo, aquí a mi derecha, aquí mismo hay un lugar preparado para que podamos ministrar. Oren ahorita. Dulce y tiernamente Jesús.... Mientras Uds. pasan, ¿vendrán aquí al altar para que yo esté seguro de tocar a cada uno? ... por ti y por mí, Ve en los portales El está esperando y vigilando, Vigilando por ti y por mí. Ven al hogar, ven al hogar, Tú que cansado estás, ven al hogar; Ardiente, tiernamente, Jesús está llamando, Llamando: ¡oh, pecador ven al hogar!
64Continuando con sus rostros inclinados... [El Hermano Branham empieza a tararear–Ed.]. Quizás la pequeña conferencia, al estar sentado allí en su asiento, lo concluyó. Estoy tan contento de saber que lo hizo. Yo no pensaría que Uds. no fueron lo suficiente honestos como para levantar su mano que querían algo de Dios, y luego no ser lo suficiente honestos como para recibirlo si les fue dado a Uds. Yo creo que Uds. lo han recibido. Dios siempre los bendiga. Mientras permanecemos con nuestros rostros inclinados, yo le voy a pedir al pastor ahora que diga algo. Lo que Ud. diga está bien ahorita.