Photo

~ LA REINA DE SEBA ~
1Inclinemos nuestros rostros ahora sólo para un momento de oración, antes de iniciar la parte siguiente del servicio. Nuestro Padre Celestial, estamos agradecidos en verdad, por este gran privilegio de reunirnos en esta hermosa noche de sábado para adorarte a Ti, y para darte las gracias y la alabanza por todo lo que Tú has hecho por nosotros. Miramos hacia atrás en el sendero de nuestra vida y podemos ver las muchas cosas que Tu bondad nos ha concedido a nosotros, Tu mano de misericordia en el tiempo de tribulación, y te damos las gracias por ello. Y pedimos, Señor, que Tú recibas nuestras gracias en esta noche. Y mientras entramos en la clausura de estos servicios de tres cortas noches, queremos darte a Ti las gracias por todo lo que Tú has hecho por nosotros, por la grandeza de Tu Presencia, por las manifestaciones del Espíritu Santo, y por el hambre y la sed de Tus hijos. Señor, está escrito que “si pedimos pan, no recibiremos una piedra. Si pedimos un pez, no recibiremos una serpiente”. Tú nos has concedido esto: que tengamos hambre por el Pan de Vida. Oh, Señor, aliméntanos con Tu bondad y Tu misericordia. Perdona nuestros pecados y nuestras transgresiones contra Ti.
2Y pedimos, Señor, que debido a esta pequeña reunión, se inicie una sed tal en esta ciudad, y en los alrededores, que haga que surja un avivamiento chapado a la antigua en toda la ciudad, y se extienda por toda la nación. Concédelo, Señor. Oyenos mientras oramos, y mientras leemos la Palabra, y hablamos del Señor Jesús. Oramos que Tú abras todo corazón. No nos olvidaremos de aquellos que están enfermos y afligidos, y en gran necesidad en esta noche, Señor, de Tu poder sanador. Algunos de ellos, Tus amados médicos aquí de la tierra, han hecho todo lo que ellos pueden hacer por ellos. Y ellos están al fin del camino, por así decirlo. Pero Tú, oh Señor, Tú eres nuestro apoyo. Tú eres un refugio, un pronto auxilio en el tiempo de tribulación. Tenemos los derechos, y el privilegio dado por Dios, de invocar a Ti. Y pedimos que Tú sanes a los enfermos en esta noche. En los hospitales, los convalecientes, oramos por ellos, que Tú también los sanes a ellos, Padre. Tú mismo recibe gloria. Y cuando nos vayamos en esta noche del servicio, que podamos decir como aquellos que venían de Emaús: “¿No ardían nuestros corazones en nosotros mientras nos hablaba en el camino?” Porque lo pedimos en el Nombre de Jesús. Amén. Pueden sentarse.
3Sólo hay un pesar en esta noche: que este es el último servicio de esta corta reunión. Pero si es la voluntad del Señor y el deseo del pueblo, me gustaría regresar a Tifton en alguna ocasión para una reunión, cuando podamos tener más tiempo para quedarnos. Yo quiero decir que la gente que yo he conocido desde que he estado aquí, ha sido de la gente más amable que yo alguna vez haya conocido en mi vida. Yo no digo eso como un cumplido. Yo únicamente lo digo porque está en mi corazón, y es verdad. Encantadora, gente fina. ¿Saben Uds.?, yo sé que algunos de los corazones más verdaderos que palpitan, están bajo una vieja camisa azul, tal vez con un parche en ella. Pero allí es en donde uno encuentra hombres reales. Yo estoy tan contento de conocer ese tipo de gente.
4Yo quiero dar las gracias a todos y cada uno de Uds. por su bondad y cooperación. Hubo una cosa que ellos hicieron con la cual no estuve de acuerdo, esa fue que anoche levantaron una ofrenda para mí. Y levantaron ciento y algo de dólares... diecisiete... ciento diecisiete dólares o algo, y me los trajeron. Yo no sé cómo regresárselos a Uds. ¿Ven? Yo–yo nunca vine por ese propósito. Yo nunca he levantado una ofrenda en mi vida. El dinero no es el objetivo; es su alma, es lo bueno que podemos hacer. Yo he estado en el ministerio por treinta años. Yo soy un anciano. Y yo– yo nunca he levantado todavía mi primera ofrenda. Y si yo hubiera levantado ofrendas, yo hubiera... o mejor dicho, tomado el dinero del pueblo, yo tal vez... Hubo una ocasión en la que me dieron un millón y medio de dólares en una sola vez, de la Vinícola Mission Bell del Sr. Arcalian, el propietario, al sanar su esposa de cáncer. Yo rehusé aun mirar el cheque o el giro bancario. ¿Qué haría yo con un millón y medio de dólares? Solamente hay una cosa que yo pudiera hacer con él: repartirlo. Y si yo lo tomo, está sujeto a impuesto; el gobierno toma la mayor parte de ello antes que yo pueda repartirlo.
5Así que, ¿ven?, no queremos el dinero; sólo queremos que Uds. crean en Dios, crean la Biblia, y vivan bien. Porque todo lo que tenemos en esta tierra, vamos a ponerlo a un lado y dejarlo uno de estos días. Son sólo esas cosas que son Eternas, las que cuentan. Así que.... Pero siendo que fue dado, los ciento y algo, diecisiete dólares y algo (los hermanos me dijeron), gracias, mis preciosos amigos. Yo llevaré eso directamente a los campos misioneros, para alimentar a algunos niños hambrientos. Los veo acostados en la calle con sus estomagüitos hinchados por la desnutrición. Haré todo lo que yo pueda para hacer que cuente. Y en aquel día, cuando sean repartidas las recompensas, Uds. verán adónde fueron. Dios siempre los bendiga. Esa es una porción de su sustento que comparten con otros.
6Yo quiero dar las gracias a los ministros. Me supongo que esta es su línea, en donde sea que ellos estén, por su fina cooperación en estos tres cortos días, casi desapercibida. Yo tengo tres, cuatro, cinco más de ellas, sólo cortas visitas antes de ir a ultramar para un viaje por todo el mundo: Africa, y Asia, y Europa, y alrededor del mundo. Gracias, mis hermanos, por su fina cooperación. Si alguna vez podemos regresar, consultaremos primero a todos Uds. hermanos, para darnos cuenta si no tienen algunas reuniones en progreso, y quizás vengamos, y pongamos una carpa fuera de la ciudad o algo como eso, para que podamos quedarnos un tiempo largo. Y todos nosotros juntos, trabajando juntos, por una gran causa: el Señor Jesús. Esa es la única manera en la que alguna vez podamos... Llegamos a las ciudades; debe ser una–una cooperación de todas las iglesias: Metodistas, Bautistas, Presbiterianas, Pentecostales, Nazarenas. Seguramente que pueden juntarse para un avivamiento para la salvación de las almas. Y yo creo que sí podemos, si sólo oramos y le pedimos al Señor.
7Luego yo quiero dar las gracias al tribunal por este lugar. Nosotros– nosotros sólo íbamos a venir de pasada, y fuimos aquí a las afueras en el campo, en donde un precioso hermano nos permitió usar su iglesia; la gente estaba parada en el frío. Y entonces ellos la cambiaron rápidamente. Y la llevaron a cabo aquí. Y en esta noche, yo noté automóviles de punta a punta aquí en la calle con gente en ellos, y gente parada allá atrás, en la parte de atrás, en los pasillos; no pudieron entrar. Y así que estamos agradecidos con el tribunal por su fina cooperación. Alguien dijo hoy (y yo sólo estoy citando a alguien más), que el juez vino y dijo: “Bueno, si acaso Uds. necesitan más lugar o pudieran necesitar mi oficina, aquí está la llave”. Yo acabo de colgar mi abrigo en la oficina del juez. Dios bendiga a ese hombre. Yo pido que crezca su tribunal de justicia. Y que él sirva tan bien, que en el día cuando él tenga que pararse delante del Juez de la tierra, y que cuando los juicios de su juzgado sean traídos delante de él, que el Maestro, el gran Juez, diga: “Bien hecho Mi buen y fiel siervo”.
8Que el Señor los bendiga a todos. Oyendo testimonios... Anoche, yo di un testimonio de un hermano que me encontró en la calle con un... Me contó de que el ojo de su niñita había sido rasguñado. Y yo vine y lo repetí después de él aquí anoche, sin saber que él había dicho todo al respecto. Billy me estaba diciendo, creo yo, de una pareja que él había conocido que tiene una escuela de la Asamblea de Dios, por aquí. Mi hijo fue a Waxahachie, escuela de la Asamblea de Dios en Texas; Waxahachie, Texas. Y ellos estaban.... Esta muchacha dijo que hace muchos años (la mujer, la esposa de este muchacho, un ministro), que cuando ella era una niñita, sólo una pequeña niña, que ellos la llevaron a Pensacola (creo yo que fue), en donde nosotros estábamos teniendo una reunión. Y yo oré hasta que no podía estar parado más tiempo. Muchas veces yo me agotaba tanto. Las visiones me dejaban, y yo–yo solamente me quedaba parado y los ministros levantaban mi mano, y la ponían sobre la gente mientras ella pasaba por allí.
9Y ella dijo que tenía muchas úlceras. Así que se pensaba que ella no pudiera vivir. Y su madre la pasó por allí, tomó su mano, y la puso sobre mi mano. Se fueron, y las úlceras la dejaron, y ella sencillamente está en perfecta salud. ¿Ven?, no fue mi mano que lo hizo. Eso no tuvo nada que ver con ello. Fue la fe de la madre, su fe en Dios. Jesús dijo: “No soy Yo el que hace las obras, es el Padre que mora en Mí. El hace las obras”. Y Uds. únicamente recibirán de Dios las cosas que Uds. están esperando de Dios, de la manera que Uds. se acercan a Dios. Uds. se acercan a El con reverencia, con fe, que toda Palabra es verdad.
10Ahora, hay pañuelos puestos aquí sobre los que yo quiero orar. Ahora, muchos de Uds. conocen las Escrituras sobre eso. Muchas veces, ministros ungen esos pañuelos con aceite y los envían a la gente. Eso está perfectamente bien. Yo creo que cualquier cosa que el Señor Jesús bendiga, yo la apoyo. Pero Escrituralmente en la Biblia, Pablo no ungió los pañuelos; ellos tomaban de su cuerpo pañuelos y paños. Yo creo que Pablo era un fundamentalista. ¿Saben Uds. de dónde pienso yo que él tomó eso en la Escritura? En donde Eliseo envió, o Elías [el Hermano Branham quiso decir: Eliseo–Trad.] envió el bordón con su siervo, Giezi, y dijo: “Ponlo sobre el niño”. Elías [el Hermano Branham quiso decir: Eliseo–Trad.] sabía que todo lo que él tocaba era bendecido. Y así que él... el bordón con el que él–él caminaba, él dijo. “Ve, pon eso sobre el niño”. Pero la fe de la mujer no estaba en el bordón; estaba en el profeta. Así que ella no lo dejó, hasta que el profeta acostó su propio cuerpo sobre el niño; y el niño vino a vida. Depende en donde esté puesta su fe. Pero los pañuelos....
11Yo recuerdo en Suráfrica, en el último viaje a Capetown. Yo estaba allí. Y creo que había diez o catorce sacos llenos de pañuelos y cartas en unos grandes, lo que llamamos sacos para césped, sacos de cáñamo. Y el escritor del periódico dijo: “El Hermano Branham es supersticioso. El estaba orando sobre los pañuelos”. Sencillamente no sabía la Escritura, por supuesto. Pero estamos contentos de orar sobre éstos. Y si Ud. no–no tiene uno aquí, o lo que sea, y Ud. está afuera del edificio, si Ud. desea que yo ore sobre uno, sólo escríbame. Yo no estoy tratando de conseguir su dirección. No tenemos nada que vender, ni programas de radio, nada, nada en lo absoluto. Es absolutamente gratis. Sólo cualquier cosa que podamos hacer para ayudarlo, hacer su vida un poquito mejor para Ud., hacer el camino, los lugares escabrosos, un poquito más planos. Por esa razón estamos aquí. Sólo escríbanos a Jeffersonville, Indiana. Se lo enviaremos a Ud. lo más pronto posible que podamos.
12Ahora, si yo he olvidado algo... El hermanito que tocó la música, y a todos los demás, y a los ministros, el Señor los bendiga ricamente por su bondad. Y todo... Si me he olvidado de alguien, bueno, no fue mi intención. El Señor sea con todos Uds. Y yo voy a pedirles un favor. Es este: allá en Africa e India, en donde nos paramos, allá en donde hay veinte veces más brujos que lo que hay de personas en este edificio en esta noche... Y ellos están allí tratando de echar encantamientos sobre uno y todo. Vale más que uno sepa de lo que está hablando. Es mejor que uno esté seguro que El lo envió. Pero que cuando los vientos estén soplando calientes y duros, y yo esté bajo mucha presión, ¿puedo yo estar pensando de Tifton, Georgia, que los hermanos están orando por mí? ¿Estarán Uds. haciendo eso? Gracias.
13Querido Padre Celestial, yo pido que Tú ahora nos ayudes a nosotros mientras peregrinamos juntos. Muchos aquí en esta noche yo nunca los volveré a ver otra vez. Si yo regreso en seis meses, en un grupo como éste (con gente anciana, aun con gente joven que pudiera ser matada en accidentes), habría alguien ausente. Yo nunca los veré más hasta el Juicio. Yo pido, Señor, que no esté ausente una sola persona, que todos estén allí bajo la Sangre del Señor Jesús, listos para entrar en la Vida Eterna con El para siempre. Ayúdanos ahora mientras abrimos la Palabra. Nos damos cuenta que la Palabra es Tu Palabra, y no es de interpretación privada. El Espíritu Santo escribió la Biblia. Así que pedimos que el Espíritu Santo interprete a nosotros los significados de las Escrituras en esta noche, en tal manera que El pueda plantar Simiente de la Biblia en todo corazón, para que cuando este servicio termine, que cada persona reciba eso por lo cual ellas vinieron. Pues lo pedimos en el Nombre del Señor Jesús. Amén.
14Me pesa la gente que está parada, sin lugar para sentarse para escuchar; por supuesto Uds. estarían más confortables y pudieran sacar más del servicio. Pero para Uds. quienes tienen ahora sus Biblias y que les gusta seguir las Escrituras, abran conmigo al Libro de San Mateo el capítulo 12 y empezaremos–empezaremos del capítulo 12 en el versículo 38 sólo para una porción. Entonces respondieron algunos de los escribas y de los fariseos, diciendo: Maestro, deseamos ver de ti señal. El respondió y les dijo: La generación mala y adúltera demanda señal; pero señal no le será dada, sino la señal del profeta Jonás. Porque como estuvo Jonás en el vientre del gran pez tres días y tres noches, así estará el Hijo del Hombre en el corazón de la tierra tres días y tres noches. Los hombres de Nínive se levantarán en el juicio con esta generación, y la condenarán; porque ellos se arrepintieron a la predicación de Jonás, y he aquí más que Jonás en este lugar. La reina del Sur se levantará en el juico con esta generación, y la condenará; porque ella vino de los fines de la tierra para oír la sabiduría de Salomón, y he aquí más que Salomón en este lugar. Que el Señor añada Sus bendiciones a la lectura de Su Palabra.
15Encontramos a Jesús en esta noche, mientras entramos en la escena de Su sermón y Su discurso al pueblo. El estaba algo disgustado con el pueblo, debido a la actitud que habían tomado hacia la predicación y la demostración de la señal de Su Mesiazgo, en las ciudades en las que El había entrado. Anoche, hablamos sobre qué era la señal del Mesías. Qué tipo de señal sería. Y cómo debería saber el pueblo. Y cómo es que El les dio esa señal a los judíos, y aquellos que la recibieron tuvieron Vida Eterna. Aquellos que la rechazaron entraron en condenación, a una separación eterna de la Presencia de Dios.
16Luego encontramos también que El fue a Samaria. Y los samaritanos recibieron esa señal, al hablarle El a la mujer y decirle a ella de su condición. Y los samaritanos creyeron el testimonio de la mujer. Jesús no hizo ningunos milagros en Samaria, porque nos dimos cuenta después, que Felipe fue allá después de Pentecostés, y allí él sanó a los enfermos. Jesús puso el fundamento para eso. Y si Uds. se fijan, es muy extraño en el curso de la acción, o mejor dicho, de la Escritura previa a este texto de esta noche. Cuando El estaba citando a Isaías, el profeta, cómo es que Isaías dijo que El sería una Luz para lo gentiles. Eso es muy sobresaliente, pues la misma señal que El estaba mostrando estaba... Por otra parte, en la del Doctor Scofield, en su Biblia, en las notas al pie de la página, predice que será en el último día cuando los gentiles recibirán la señal del Mesías (Cristo, siendo el Mesías); ellos no lo recibieron en el día de ellos. Nosotros únicamente hemos tenido día de teología, de.... Entramos en la reformación de Lutero. Los Protestantes y los Católicos entraron después de como unos seiscientos años, o trescientos años después de la muerte del último apóstol. Ellos fallaron en recibir la señal Mesiánica. Por supuesto ellos eran romanos y anglosajones. Y ahora....
17Pero aquí Isaías habló que sería para los gentiles en el último día. Pero Jesús estaba reprochándole a esta gente, porque ellos habían rechazado entender las Escrituras con todas sus grandes iglesias, y sus grandes y poderosos líderes, eruditos, sacerdotes de un cierto linaje de sacerdotes, hombres santos que ningún hombre podía señalar con el dedo, inmoralidad en sus vidas. Pero sin embargo, eso, con todo eso, ellos fallaron en ver la cosa real. Ahora, si la bondad y la misericordia, si la santidad, y el vivir honradamente, agrada a Dios, El entonces tenía que aceptar a los fariseos. Pero, ¿ve Ud., mi precioso amigo?, el pecado no es vivir inmoralmente. El pecado no es beber whisky; pecado no es cometer adulterio. Ud. hace eso porque Ud. no es un creyente. Esos son los atributos de la incredulidad. Ud. hace eso porque Ud. no es un creyente. Pero si Ud. es un creyente, Ud. no hace esas cosas. Así que, sólo hay un solo pecado original, y ese es la incredulidad. La Escritura dice: “El que no crea, ya está condenado”.
18Ud. ni siquiera puede llegar a la primera base. Ud. está condenado antes que Ud. empiece, si Ud. no es un creyente de toda Palabra de Dios. Pues si el Espíritu Santo está en Ud., Ud. es un creyente. Y el Espíritu Santo que escribió la Biblia dirá: “Amén” a toda promesa. Todo lo que Dios dice, El respondiendo dirá: “Amén”. Pero si el Espíritu Santo no está en Ud., y Ud. sólo está instruido intelectualmente... A lo cual yo no tengo nada en contra de ello; instrucción intelectual, educación, colegio, eso es maravilloso si Ud. tiene el Espíritu Santo con eso, para respaldar acerca de lo que Ud. está hablando. ¿Ve? Pero como la Escritura dice tocante a los últimos días: “Teniendo la apariencia de piedad, y negando el poder de ella”.
19Ahora, Jesús se había encontrado con este tipo de gente, y la señal les había sido dada a ellos. Y ellos la habían clasificado como un espíritu malo haciéndola. Ellos dijeron: “Este hombre es Beelzebú”, en el mismo capítulo que acabo de leer. “Este hombre que hace esto, él es un adivino”. Beelzebú era un demonio, y cualquiera sabe que la adivinación es del diablo. Pero, ¿ven Uds.?, es un espíritu. Y la Biblia nos enseña que en los últimos días, esos espíritus serían tan semejantes, que engañarían aun a los escogidos si fuera posible. Pero obsérvenlos por los frutos que ellos producen. Los adivinos están allá en la calle ganando dinero. Y ellos están adivinando; y ellos están practicando telepatía, y sicología mental. Pero el poder de Dios predica el Evangelio, y advierte del infierno que está delante de Uds., y de un Cielo adónde ir, y llama pecadores al arrepentimiento, y sana a los enfermos, y hace cosas buenas. Entonces por sus frutos Uds. los conocerán.
20Pero estos hombres no podían dar una respuesta a su iglesia. La cosa había sido hecha, y–y había algo mal, y ellos tenían que dar una respuesta. Así que, nada más lo hicieron a un lado, y dijeron: “Bueno, El es príncipe de todos los demonios”. Jesús dijo: “Yo los perdono por eso, por hablar esa palabra contra Mí, el Hijo del Hombre. Pero cuando venga el Espíritu Santo (los refirió allá al pasado, a la Escritura de Isaías referente a los gentiles en los últimos días), una palabra contra El nunca será perdonada en este siglo ni... este siglo ni en el venidero”. Así que, nos conviene a nosotros ser cuidadosos en estos últimos días, cuando estamos viendo cosas extrañas. Colóquenlo en la Escritura. Y si Dios así lo dijo, entonces creerlo. Si El no lo dijo, entonces sea muy cuidadoso si no está en la Biblia, y no es una promesa de Dios.
21Ahora, Dios, en todas las generaciones, nunca ha estado sin un testigo. El siempre tuvo un testigo en alguna parte, aunque se haya reducido algunas veces, quizás a una sola persona. Pero Dios siempre ha tenido y siempre tendrá un testigo, alguien en el que El pueda poner Su mano. Y Jesús era Su testigo en ese día. Y Su testigo hoy es el Espíritu Santo, el testigo de Dios en la tierra. Ahora, encontramos que ellos estaban rechazando a Jesús. Y Jesús estaba hablando de cómo ellos habían rechazado a los otros testigos, y predijo que todavía lo rechazarían en los días por venir. Pero habría algunos que lo recibirían. “Estrecha es la puerta y angosto el camino y pocos son los que la hallan. Porque espacioso es el camino y... que lleva a la perdición y muchos entrarán por ella”.
22Y El se refirió allá al pasado, nos fijamos, a hombres a quienes Dios había enviado antes de El. Y El habló, lo que leímos hace unos cuantos momentos, de Jonás. Yo siento compasión por Jonás, porque mucha gente condena a ese profeta. El no merece ser condenado. El era un profeta del Señor e hizo exactamente lo que Dios lo guió a él hacer. Yo estaba leyendo en una ocasión de cuando él fue enviado a Nínive, pero tomó un barco a Tarsis, y se metió en problemas en alta mar, y fue arrojado fuera del barco. Fue atado de manos y pies y fue arrojado al mar y fue tragado por una ballena. Y entonces cuando la ballena, (ellos dijeron), se fue al fondo del mar a descansar, al fondo... De esa manera lo hace un pez cuando come. Dele comida a sus pequeños peces dorados y obsérvenlos. Ellos se van directamente al fondo y descansan.
23Y esa gran ballena había estado en las aguas, y él–él encontró a ese profeta cayendo por entre las aguas. Y lo recogió en su grande y enorme boca, y se lo tragó. Los científicos algunas veces no quieren creer eso. Pero Dios había preparado este pez. Esta era una clase diferente de ballena. Dios preparó ésta para que se tragara a un predicador. Así que él... Fue un pez diferente. Y fíjense: aunque cuando él tenía sus manos y pies atados, y estaba en el vientre de la ballena en el fondo del mar, y con una tormenta encima... Ahora, alguna gente mira a sus síntomas. “Mi pastor oró por mí anoche, pero mi mano no está mejor”. Eso no tiene nada que ver con ello. Si Ud. realmente es un creyente, eso... Ud. ni siquiera mira a eso. Ya está concluido para siempre. Dios lo sanó. Qué si Abraham se hubiera fijado cada mes para ver si Sara iba a tener el bebé. El nunca se fijó en eso. El sólo se fijó en lo que Dios dijo. Y todo creyente verdadero mira a la promesa, no a los síntomas que están alrededor de ellos. Ellos miran a lo que Dios dijo.
24Y Jonás, allí adentro en el vómito, en el vientre de la ballena... ¡Hablando de síntomas!, él tenía derecho de tenerlos. Si él miraba en esta dirección, era el vientre de la ballena. El miró para atrás en esta dirección, era el vientre de la ballena. Todo alrededor de él era vientre de ballena. Pero, ¿qué dijo él? El no creyó a nada de ello. El mismo se volteó dentro de la ballena, y él dijo: “Señor Dios, una vez más yo miraré a Tu Santo templo”. No a sus síntomas, no a la condición, no a cuán lastimosas habían llegado sus esperanzas, sino que él dijo: “Yo miraré a Tu templo”. Porque cuando Salomón dedicó ese templo, él dijo: “Señor, si Tu pueblo en cualquier ocasión, esté en angustia y mirare hacia este lugar Santo y orare, entonces oye desde el Cielo”. Y él creía que Dios oyó la oración de Salomón. Y Jonás, en esas condiciones... No hay ninguno aquí en esa condición, tan mala como esa. Pero en esa condición, el podía rehusar mirar a sus síntomas. Y así que: “Yo miro hacia el templo”, un templo natural (que un hombre natural edificó, en el cual un hombre natural, un hombre real, que sólo era hombre pecaminoso, que después se descarrió), y podía creer en Dios, que El escuchó la oración. Cuánto mucho más Ud. y yo bajo estas condiciones, deberíamos mirar al Cielo en donde está Jesús a la diestra de Dios para interceder sobre nuestra confesión. Rehúsen ver los síntomas que tengan que ver con ello.
25Yo quiero aclarar en sus mentes lo de Jonás. La gente de Nínive (si Uds. estudian la historia), eran pescadores, muy perversos. Y ellos adoraban ídolos. Dios sabe cómo hacer las cosas. Sólo siga el liderazgo del Espíritu. Jonás tenía que tomar ese, porque... ese barco, porque él así fue guiado. Y ahora, después de tres días y noches, él estuvo en el vientre de la ballena. La gente de Nínive adoraba los ídolos. Y su dios del mar, de donde ellos ganaban su sustento, era la ballena. Y ahora, todos ellos estaban allá en sus barcas de pescar, pescando. Ahí vino el dios y sacó su lengua, y el profeta salió caminando sobre su lengua, igual como en una pasarela, con un mensaje de arrepentimiento, de milagros. Dios siempre ejecuta milagros cuando El está presente. Seguro que ellos lo creerían. El dios escupió al profeta arrojándolo afuera. Seguro. Y ellos se arrepintieron a la predicación de Noé... de Jonás.
26Y Jesús dijo que “Uno más grande que Jonás está aquí”. El dijo que aquella gente quien no sabía cuál era la mano derecha o cuál la izquierda, se levantaría en el Juicio y condenaría esta generación. Porque se arrepintió a la predicación de Jonás. Nada como eso fue dicho alguna vez en las Escrituras, de que él haría eso. Pero él lo hizo. Pero ahí estaba Jesús; desde Génesis fue predicho que vendría siendo el Mesías, y que El sería un Dios-Profeta, y ellos fallaron en reconocerlo. Dijo: “Ellos–ellos se levantarán en el Día del Juicio y condenarán está generación”. Una pequeña cita más sobre Jonás antes que vayamos a otra cosa, a un caso diferente. ¿Se fijaron Uds.? Ellos dijeron: “Señor, buscamos una señal de Ti”. Ahora, escúchenlo a El. Y por si acaso algún crítico echara mano de ello, El dijo que una generación malvada y perversa y adúltera buscaba señales. Si esa profecía alguna vez fue cumplida, es hoy día. ¿Cuándo alguna vez hemos tenido una generación más perversa y adúltera? Cuando los juzgados de divorcio están llenos de matrimonios y divorcios; casándose y dándose en casamiento, Jesús lo dijo que sería. Un Reno, Nevada, guiando a la gente, casada cuatro o cinco veces, sencillamente a dejar esposas y casarse con otra, y dejar un esposo y casarse con otro. Igual como... Peor que animales. ¿Cuándo hubo una generación más perversa y adúltera?
27El dijo: “Ellos buscarán una señal, y la recibirán”. Miren las Escrituras. El dijo: “Ellos recibirán una señal. Pues como Jonás estuvo en el vientre de la ballena tres días y noches, así el Hijo del Hombre estará en el vientre de la tierra, o mejor dicho, en el corazón de la tierra tres días y tres noches”. ¿Qué clase de señal recibirá esa generación malvada, adúltera y perversa? La señal de la resurrección; Jesucristo el mismo ayer, hoy, y por los siglos. Esa es la señal que a ellos se les fue prometida. Dios guarda Su Palabra. Ellos reciben... ellos están recibiendo, y han recibido, la señal de la resurrección, el Señor Jesús manifestándose El mismo entre el pueblo, por las mismas señales y maravillas que El hizo cuando El estuvo en la tierra. Ellos recibirán una señal.
28Entonces El dijo: “La reina del Sur se levantará en el Día del Juicio con esta generación y la condenará, pues ella vino de los fines de la tierra conocida en ese día, para oír la sabiduría de Salomón”. Ahora, estamos hablando del tiempo de Salomón. Ahora, cualquier teólogo, lector de la Biblia, sabe que ese fue casi el Milenio para los judíos. Fue cuando Israel prosperó, y fueron hechas grandes maravillas, y sucedieron grandes señales, y demás. Y ellos construyeron el templo en el reinado de Salomón, el cual era el hijo de David, un tipo del Señor Jesús. Y estaba todo... David había dominado a las naciones, al grado que todas ellas temían a Israel. Y para hacer eso una edad dorada para ellos, Dios envió un poderoso don entre el pueblo.
29Cuando Dios envía un don al pueblo y ellos lo reconocen, siempre es una edad dorada. Pero cuando ellos lo rehúsan, no hay nada más que quede sino un caos para esa generación. Ahora, escuchen atentamente. Si Dios ha enviado el Espíritu Santo en esta edad como una señal, y nosotros lo rechazamos, no hay nada más que quede sino una destrucción. Pero si nosotros lo rehusamos, de seguro seremos explotados de la tierra. Las bombas atómicas están ahorita colgadas listas; el uno y el otro está temeroso de jalar el disparador. Pero algún día, ellos estarán muy llenos de vodka y presionarán el disparador. Y cuando esa–esa bomba pase a través de ese radar... sonido... Cuando ella pase por allí, habrá otras que irán en la otra dirección. Y Uds. saben lo que sucederá. El mundo no puede soportarlo. Y el Evangelio está siendo predicado, y Cristo está siendo hecho manifiesto a la gente, justamente antes del rapto, del arrebatamiento de la Iglesia. Antes que pueda suceder eso, la Iglesia se habrá ido. Y si nosotros sabemos que eso pudiera suceder antes que amanezca... Y antes que suceda eso, la Iglesia se habrá ido. Antes que cayera una gota de lluvia, Noé estaba en el arca. Antes que cayera una pizca de fuego de los cielos, Lot estaba fuera de Sodoma. Antes que esa bomba atómica pueda pasar como un silbido sobre las naciones, la Iglesia se habrá ido a la Gloria. Como fue en los días de Noé, y en los días de Lot. ¿Ven la preparación de la cual hablamos anoche? Aquí estamos.
30Y toda la gente, unánimes, se reunieron alrededor de ese gran don que Dios le dio a Salomón. Todos lo creyeron. ¿Qué si todos nosotros lo creyéramos hoy? No... no digamos que toda la nación; ¿qué si todas las iglesias creyeran al Espíritu Santo y se reunieran alrededor del Espíritu Santo de la manera que ellos se reunieron alrededor de Salomón? Y ¿quién es el más grande: Salomón o el Espíritu Santo? Uno más grande que Salomón está aquí. Y el pueblo no quiere creerlo. Como que derrumba el prestigio mundano. El Espíritu Santo lo hace hacer cosas que Ud. no pensó que haría. Pero vamos a la escuela, y nos educamos en gran manera, y sentimos como que tenemos que obrar de acuerdo a esa tendencia. Y el Espíritu Santo entra y obra con un grupito de gente humilde. Y luego, alguien que está un poquito más alto trata, o que ha estado un poquito más de tiempo, que tiene un nombre más grande, empieza a decir: “Oh, ellos sólo son un montón de gente común, oh, de lo más bajo”.
31Me recuerda de mi pequeña niña. Yo tengo dos niñas pequeñas. Y el nombre de una de ellas es Rebeca, la mayor; y el nombre de la otra es Sara, una niñita de corta estatura. Y ambas son las niñas pequeñas de “papi”. Y hace algún tiempo aquí, yo había estado fuera en una reunión. Y–y “mamita” y las niñas me estaban esperando despiertas para verme. Y yo llegué muy tarde, alrededor de las tres de la mañana. Así que las niñitas se pusieron sus pijamas y se acostaron. Esperando por su “papi”, sus ojos se pusieron pesados, y tuvieron que acostarse. Yo entré, y estaba cansado por las grandes campañas. Y yo dormí un poquito, y me levanté temprano, y me senté en la silla.
32Después de un rato, allá en la recámara de ellas, yo oí un ruido: las almohadas y las cobijas volando. Uds. saben cómo es. Y ellas sencillamente estaban alborotadas, porque había amanecido, preguntándose si “papi” ya había llegado a casa. Y ahí vienen corriendo por el piso, y yo estaba sentado en la sala en una silla. Y Rebeca tenía las piernas más largas que Sara, así que ella podía dejarla atrás. Ella es como unos cuatro años mayor. Y ella vino corriendo por allí tan rápido como podía, y de un salto se montó a ahorcajadas en mi muslo, y me abrazó por mi cuello, y empezó a decir: “¡Papi, estamos tan contentos de verte en casa!” ¡Oh, Uds. saben cómo eso hace que se sienta su corazón! Y luego viniendo detrás de ella, su hermanita, los pies de su pijama eran demasiado grandes... Ella estaba usando las pijamas viejas de Becky. Y como Uds. saben, de “pasarse lo usado”, cómo es eso en la familia. Y ella traía puestas las pijamas de Becky, las cuales estaban demasiado grandes para ella. Y se estaba tambaleando y cayendo. Becky le ganó. Así que ella brincó y se montó a ahorcajadas en mi pier-... pierna, y sus piernas estaban largas y podía alcanzar hasta el–el piso. Y ella se balanceó bien, y me abrazó por mi cuello, y dijo... miró alrededor y dijo: “Sara, mi hermana, yo quiero decirte algo: yo tengo todo a “papi”, y no hay nada que quede para ti”. Ahora, de esa manera alguna gente trata de pasar mucho tiempo allá en el pasado, cuando la edad temprana estaba empezando en las iglesias, piensan que ellos lo tienen todo, porque ellos están... han estado aquí en la tierra un poquito más de tiempo.
33Pero pobre, pequeña Sara, me dio mucha lástima. Sus ojitos decayeron, su pequeño–su pequeño labio decayó; sus ojitos cafés empezaron como a derramar una lágrima. Ella empezó a apartarse porque su hermana tenía todo a “papi”. Y Becky estaba apoyando su cabeza sobre mi hombro sólo abrazándome, porque ella tenía todo a “papi”. Yo miré a Sara, y su pequeño semblante decayó. Ella empezó a llorar. Yo le guiñé, y le hice una seña con mi dedo, y saqué la otra pierna. Ahí vino ella tan rápido como podía y de un salto se subió arriba de mi pierna. Ella era muy corta de piernas. Ella era una iglesia joven, como Uds. saben. Ella no... Ella es algo torpe, y sólo empieza a gritar y a dar alaridos, como Uds. saben, no sabe en dónde ella... Pero, (¿ven?) yo sabía que ella podía caerse de mi pierna, así que, sólo extendí mis dos brazos y la sostuve de esta manera porque yo tenía miedo que ella podía caerse. Y yo la abracé, y estando en mi pecho, ella volteó hacia su hermana y dijo esto: Ella dijo: “Mira, Rebeca, mi hermana, yo quiero decirte algo a ti”. Ella dijo: “Pueda ser verdad”, ella dijo, “que tú tienes todo a “papi”“. Pero yo quiero que tú sepas que “papi” me tiene toda a mí”. Así que eso es lo que es. No es... yo quiero que El me tenga todo a mí. ¡Dios, tómame todo! Ya sea que sepa o no, mi abecé; ya sea que sepa o no, que puedo competir con el resto; yo no lo trato. Sólo ríndase y permítale a Dios tenerlo todo a Ud. Eso es lo que deberíamos hacer. ¡Dios, tómame todo!
34Así que en los días de Salomón, Dios tenía a Su iglesia toda junta, como El la tenía en Pentecostés, sólo que El tenía a la nación. ¿Qué sucedería en esta noche, si toda la nación se rindiera alrededor del Espíritu Santo? Bueno, sería el mejor refugio para bombas que tuvieran hoy. Yo dije antes, en una ocasión, que yo tenía un refugio para bombas. No era de metal, sino que era hecho de plumas: bajo Sus alas. Ese es el mejor refugio para bombas que yo conozco: es bajo Su protección.
35Y todos venían. Los extranjeros cruzando a lo largo de Israel, yendo a Jerusalén, ellos oían acerca del gran don de Dios estando en operación. Así que, ellos venían y miraban. Y no hay nadie que pueda alguna vez ver los dones de Dios operarse, que no los estremezca de emoción, si ellos tienen algo de Dios en ellos. Así que estas personas se habían diseminado por todo el mundo. Todos, por todo el mundo empezaron a oír acerca de Dios operando con Su pueblo, un gran don que El había enviado. Ahora, sería la misma cosa hoy si todos nosotros sólo nos reuniéramos alrededor de El. Pero lo que hacemos, jalamos un pequeño grupito aquí y decimos: “Yo soy Presbiteriano”. “Yo soy Metodista”. “Yo soy Pentecostal”. “Yo soy Nazareno”. ¡Oh, hermano! Ud. está tratando de reunirse... Ahora, las denominaciones están bien. Cada una de ellas son buenas. Pero la cosa de esto es, que Ud. está tratando de hacerlo su denominación. ¡Haga a Cristo su centro! Su denominación está bien, pero haga a Cristo su centro. Cuando Ud. hace eso, todos los hombres son sus hermanos que son... de igual preciosa fe que creen en Dios. Ud. tiene lugar para Dios. Nunca finalice su doctrina con un–con un punto. Finalícela con una coma. “Nosotros creemos esto, además de cuanto más el Señor nos enseñe”. ¿Ven? Sólo continúen caminando.
36Ahora, entonces eso está bien. Pero cuando Ud. dice: “Esta es la única cosa. Tiene que ser exactamente de la manera que nosotros lo creemos”, entonces–entonces Ud. está errado. ¿Ve? Dios entra, y sólo perturba la carretita de manzanas, y muestra que Ud. no es la única piedrecilla en la playa. Así que, entonces, eso... Dios lo hace. El siempre lo hace. Eso es lo que El les hizo a los fariseos. Tomó a un Bebé nacido en un pesebre, criado con un nombre malo siguiéndole a El como el Hijo ilegítimo, y derramó Su Plenitud dentro de El. El hizo señales y prodigios, por los cuales los creyentes estaban esperando y ellos sabían que El era el Mesías. Ahora, observen sólo por un momento. La palabra finalmente alcanzó hasta los fines de la tierra, hasta la reina allá en Seba (fue en donde realmente estaba). Y ¿saben Uds.?, todos venían a esta reina. Ellos no tenían televisión, y radio, y prensa en ese entonces; así que era de labio a oído. Así que finalmente, la palabra llegó a la reina que–que ella iba... que allá en Israel había un gran don de Dios, y estaba en operación. Dios había mostrado una gran señal a esa generación.
37Fe viene por el oír. Así es como Ud. sabe, es cuando Ud. oye. Y al hablar todos acerca de ello, hizo que entrara una hambre en el corazón de la pequeña reina. Todos venían y decían: “Oh, tú deberías pararte allí en las cortes mientras Salomón, el siervo del Señor Dios de Israel, se para allá. Y tú nunca has visto tal discernimiento. Es más allá de cualquier cosa”. ¿Sabe Ud.?, si hay algún indicio de Dios en uno, bueno, eso empieza a darle una hambre. Y ella finalmente se decidió que iría para ver por sí misma. Ella sencillamente no tomaría la palabra de todos; ella iría para ver por sí misma. Esa es una cosa buena para hacer. Ven, ve.
38Así que yo me imagino que ella compró todas las Biblias hebreas que podía encontrar, y ella leía en ellas de cómo era Jehová Dios, porque ella era una pagana. Ahora, con el fin de ir a visitar y ver si esta señal de Dios estaba correcta, ella tenía que obtener permiso de su iglesia. Así que yo me la puedo imaginar a ella yendo a la iglesia y decirle a su sacerdote pagano: “Padre, yo he oído que hay un Dios en Israel que está vivo, y El ha tomado a uno de Sus siervos que lo está manifestando a El mismo a través de esa iglesia”. Oh, yo puedo oír al sacerdote pagano decir: “Mira, espera un momento, hija. Si hubiera algo sobrenatural para hacerse, vendría a través de nuestra iglesia (¿ves?). Sería a través de nosotros. No creas esa clase de cosas”. Pero ¿saben Uds.?, cuando Ud. se va a encontrar con Dios, el diablo le va a poner todo lo que pueda ponerle a Ud. en su camino. Es su deber el hacerlo. Y él lo va a obstaculizar a Ud. en cualquier manera. Pero si Ud. está determinado, Dios abrirá un camino. Entremos en su conversación, la de ella y el sacerdote.
39Suponiendo que ellos dijeron esto. El dijo: “Mira, no te metas ahora en algún fanatismo. ¿Ve? Es mejor que tengas cuidado de lo que estás haciendo, porque yo he oído a esos israelitas gritando y vociferando alrededor de una arca allá. Así que no querrás meterte en eso, mi niña, porque tú tienes gran prestigio. Tú eres una reina”. Ella dijo: “Pero padre, hay algo en mi corazón, quemándose. Yo debo ir”. “Oh”, él dijo: “Quizás sea mejor que tú vengas y tomes una confesión de tus errores o algo. Y ¿sabes tú?, tú no debes hacer eso, porque (¿ves?) nosotros–nosotros tenemos aquí la–la historia de nuestra biblia, nuestra historia de nuestro dios”. Y yo puedo oírla a ella contestar algo como esto: “Sí, mi abuela oyó eso. Mi madre oyó eso. Yo he oído eso desde pequeñita. Uds. tienen palabras; Uds. tienen escritos. Pero allá, ellos tienen un Dios vivo. Yo quiero ver algo que es real, algo que está vivo. Nosotros tenemos toda clase de escritos, pero yo quiero ver Uno que puede escribir, y luego venir a cumplirlo”. Yo también. Yo no quiero servir a un Dios que sólo escribió algo, y se fue y murió. Yo gustosamente serviré a un Dios en esta noche, que pudo escribir y regresar y cumplir lo que El dijo que haría. Aunque ellos lo mataron a El, el sepulcro no lo podía detener a El. El resucitó. El es el mismo ayer, hoy, y por los siglos.
40Y luego, oh, ella volteó su espalda al sacerdote, y se salió. Si Ud. está determinado a encontrar a Jesús, a llegar a Dios, Dios abrirá un camino para Ud. Ella ahora se sienta, y lo piensa: “Es una larga travesía hasta allá. Así que mira, ¿qué si yo voy allá y está correcto? Y realmente lo que se me ha dicho... Que Dios, el Dios de ellos, sí es Dios. Que El no únicamente tiene escritos, sino que El está confirmando esos escritos. Que El hace Sus promesas verdad. Y qué si Ese es el Espíritu de Dios obrando. Si es, yo le debo todo lo que tengo a El”. Eso es exactamente correcto. Si Dios es Dios, nosotros le debemos nuestra vida a El. Nosotros le debemos nuestro todo a El. Nosotros le debemos todo a El. Así que ella dijo: “Si es así, yo lo apoyaré”. Así que ella cargó a los camellos con oro, y–y con especias, y perfumes, muchas riquezas. Ella pensó esto: “Si es de Dios, yo lo apoyaré. Si no es de Dios, yo puedo traer mi regalo de regreso. (Y eso es buen sentido común). Así que yo me prepararé para que si es así, yo estaré preparada”. Ahora, con todo este oro, ella tenía que viajar... Marque en su mapa desde Jerusalén hasta Seba. Le tomó tres meses para hacer el viaje. No en un Cadillac con aire acondicionado, o en un autobús, o en un avión, sino sobre el lomo de un camello. Con razón Jesús dijo: “Ella se parará en el Día del Juicio y condenará a esta generación”. Algunos ni cruzarían la calle para oírlo, para ver un don de Dios. Ellos alzarían su nariz y se alejarían.
41Pero ella estaba determinada. Con razón Jesús dijo: “Ninguno puede venir si Mi Padre no le trajere. Y todo lo que el Padre me ha dado vendrá a Mí”. Ahora... Y otra cosa: si ella tenía todas esas riquezas, ¿no era ella una... simplemente una presa para los hijos de Ismael, quienes eran robadores en el desierto en esos días? Esos caballos ligeros de patas, bueno, ellos caerían allí sobre su pequeña caravana y la asesinarían a ella y sería... Bueno, le... ellos le quitarían todo lo que ella tenía, todas esas cosas de oro y cosas. Pero, ¿saben Uds.?, hay algo acerca de ello cuando uno quiere encontrarse con Dios, que no hay nada que se parará en su camino. Uno sigue adelante de cualquier manera; uno está ciego a los peligros. Uno está ciego a la crítica. Uno está ciego a todo lo demás. Dios es su único motivo, y uno lo va a encontrar a El. Ud. deje que toda persona aquí en esta noche que está buscando el Bautismo del Espíritu Santo, esté así de determinada. No le importe lo que alguien diga. Ud. lo va a ver de cualquier manera. Alguno aquí que esté enfermo, no le importe lo que alguien diga. Ud. va a ser sanado de cualquier manera. Observe lo que sucede. Allí es en donde está, amigo.
42Ella estaba determinada. Ella nunca pensó de peligros. La única cosa que ella pensaba, era en encontrarse con Dios. Y ella había cargado sus camellos, y tomó a sus príncipes, a sus... o mejor dicho, guardaespaldas, guardas-héroes para caminar con ella. Y ellos han de haber viajado de noche, por tres meses, para ver un don de Dios. Me pregunto si hay tanto así de sinceridad en el mundo hoy día. Y Jesús dijo: “Ella se va a parar con nosotros en el Día del Juicio”. Me pregunto qué le hará ella a los Estados Unidos en aquel día. ¿Cuánto pesará su testimonio en contra de los americanos, ya que hemos tenido miles de años de testimonio de Dios con todas las escuelas e iglesias y cosas? ¿Cuánto pesará su testimonio en contra de los americanos quienes lo condenaban y lo llamaban el diablo y se alejaban? Y Uno más grande que Salomón está aquí. El Espíritu Santo está aquí. No cruzarían la calle, sino únicamente para reírse de ello. Muchos, miles, millones de ellos.
43Pero ella se abrió camino a través del desierto, no pensando de los problemas, sino que ella se abrió camino. Finalmente, ella llegó al patio del palacio. Yo puedo verla a ella descargar su tienda de sus camellos, y levantar sus tiendas y demás. Así que ellos estaban en los patios, y al día siguiente, ella quería ir a asistir a una de las reuniones para ver lo que sería. Ella finalmente, después de tres meses de viaje, después de quizás un año o más de oír al respecto, ella finalmente llegó. Y llegó al lugar; ella quizás también tuvo que pararse. Pero esa mañana cuando ellos trajeron a Salomón, el siervo del Señor, y los ancianos se reunieron, ella se dijo a sí misma: “Mira, tú no vienes a criticar. Solamente me voy a sentar y mirar por mí misma, y sólo compararlo con las Escrituras, y con los testimonios que yo he oído”. Y cuando los himnos fueron cantados y demás, y empezó el servicio, bueno ellos llevaron a alguien a Salomón. El sólo se miraba como un hombre común; eso es todo lo que él era. Pero había algo acerca de él en esa mañana, que no era él mismo. Dios descendió. Y ellos nunca habían visto tal discernimiento, cómo en cada caso, él estaba perfecto en ello. Ella dijo: “Un hombre no puede ser así de perfecto, simplemente no puede ser. Tiene que ser algo”.
44Se va a la tienda. Y yo me imagino que toda la noche ella leyó otra vez esos pergaminos hebreos. A la mañana siguiente, ella regresa. Ahora, ella nunca vino sólo para decir. “Bueno, yo entraré y me sentaré cinco minutos. Y si a mí no me gusta lo que él dice, me levantaré y me saldré”. Esa es la actitud americana. Pero ella fue para quedarse hasta que estuviera convencida. Ella lo quería examinar, y quedarse con ello. Ella vino preparada para eso. Así que al día siguiente, y quizás al otro día, y por muchos días.... Por supuesto ella no tenía, pero digamos que ella tenía una tarjeta de oración, y estaba esperando. Finalmente llegó su turno para ir ante Salomón. Ahora, ella dijo... ¿Ven?, ella había observado a muchos otros, así que dijo: “Yo creo que va a estar bien”. Y cuando ella llegó ante el don de Dios que estaba en Salomón, bueno, Salomón le dijo todo, dice la Biblia. Dice que el Dios de ellos nunca le escondió una sola cosa, sino que dijo todo lo que deseaba la mujer en su corazón. Y cuando ella lo vio hacerse en ella, ella volteó y le dijo a la audiencia, una pagana, ella dijo: “Todo lo que yo he oído estaba correcto, y más de lo que yo oí”. Dijo: “Verdaderamente Dios está con Uds.” Ella dijo: “Bienaventurados los hombres quienes permanecen con Uds. y ven estas cosas diariamente. Bienaventurado es el pueblo y bendito es el Dios que Uds. sirven, quien ha dado estas grandes cosas como un testigo”.
45Ella lo creyó. Ella pasó por un tiempo difícil para llegar a ello. En su edad, eso es todo lo que Dios tenía en su edad para ella. Ella lo creyó. Y ellos estaban parados allí observando cosas más grandes que lo que hizo Salomón. Y sin embargo ellos no lo creyeron y le llamaron el diablo. El dijo: “Ella se levantará en el Juicio con esta generación y la condenará, porque ella vino de los fines de la tierra para ver a un Espíritu de discernimiento. Y Uno más grande que ése está con Uds.” Yo digo en esta noche, amigos, aunque Jesucristo era el Hijo de Dios parado en donde El estaba, El todavía no estaba glorificado. [Porción no grabada en la cinta–Ed.]. El todavía no había sido probado. El tuvo una oportunidad en el Getsemaní de desecharla. Pero El no había sido probado. Pero hoy El es probado por Dios. El murió y fue sepultado, y resucitó. Y después de dos mil años, El todavía está vivo en esta noche, una señal más grande que la que fue cuando El caminó en la tierra. Uno más grande que Salomón está aquí.
46¡Oh, hermanos! Yo creo que los honestos de corazón quieren ver algo real. Las palabras están bien, pero, ¿obrará esa Palabra? Si Dios hizo una promesa de sanidad, ¿obrará? Si El hizo estas promesas, ¿obrarán? Si El dijo: “Las cosas que Yo hago Uds. las harán también, y más que estas, porque yo voy a Mi Padre”, ¿obrarían? Yo sé que la Biblia “King James” dice: “Mayores”, pero nada pudiera ser... Si Uds. miraran la original, ella dice: “Más”. El paró la naturaleza, El levantó a los muertos. Uds. no pudieran hacer obras más grandes, pero Uds. pudieran hacer más de ello. En ese entonces El (Dios), estaba en una sola persona, en Su Hijo, en Jesús. Y ahora El está en la Iglesia universal alrededor del mundo. “Más que estas Uds. harán porque Yo voy a Mi Padre”.
47Gente real, honesta de corazón. Uds. de Georgia, yo creo que Uds. son honestos y sinceros, honestos de corazón. Esa es la razón que Uds. están aquí en esta noche. No que yo estoy condenando una iglesia de un hombre, cada una de ellas está bien. Somos hermanos. Pero la hora ha venido cuando tenemos que levantarnos por encima de nuestros sentimientos denominacionales, y entrar en hermandad. Estamos en hermandad uno con el otro y con Cristo. Y para eso son estas cosas. Dios envió algo real para atraer al corazón honesto a El. Yo soy un cazador, como muchos de Uds. lo saben. Yo solía cazar en los bosques del norte. Y yo cacé con un hombre llamado Burt Caul, uno de los mejores tiradores con el que alguna vez he cazado. Y yo soy un guía en muchos de los estados, un guía con licencia. Mi madre es media india. Ella vino de las reservas, su madre vino. Mi padre es irlandés. Tengo lo suficiente de esa sangre para hacerme anhelar por las afueras. Me gustaría predicarles a Uds. en alguna ocasión de mis experiencias, de cómo yo encontré a Dios en la naturaleza. Dios vive en la naturaleza.
48Y yo solía ir allá al norte y cazar con él, porque uno nunca tenía que preocuparse de que Burt alguna vez se perdiera. El–él sabía en donde estaba, y era un buen tirador. Pero él era el hombre más malo que alguna vez yo había visto. El era muy cruel de corazón. Y un año, yo fui allá al norte. Y él solía matar pequeños venados bebés sólo para hacerme sentir mal. Y yo dije: “Burt, no tienes que hacer eso. No hay necesidad de matar los pequeños venados bebés. Tenemos mucho tiempo. Caza un venado, uno que sea adulto”. “Oh”, él dijo: “Predicador, tú eres un cobarde. Ese es el problema con Uds. montón de predicadores”. Dijo: “Uds. sólo son unos cobardes”. Yo dije: “Burt”. El dijo: “Yo pensé que tú eras un cazador”. Yo dije: “Yo soy un cazador, pero yo no soy un asesino”. Yo dije: “Eso está mal. Yo fui un guarda forestal por siete años, justamente antes de entrar en el ministerio”. Y yo dije: “Soy un conservacionista, y yo no creo en hacer eso”. (Aunque era legal matar a un venadito, pero no una docena).
49Pero él–él lo hacía sólo para ser malo, para hacerme sentir mal. Como Uds. saben, hay gente como ésa en el mundo, que hacen burla de uno, sólo para hacerlo sentirse mal, dicen algo malo acerca de uno. No es la persona; es el diablo en esa persona. Eso es todo. Esa persona ama a su esposa lo mismo que Ud. ama a la suya y demás, le gusta comer, y dormir, y beber, y–y ser sociable, y cosas. Pero ellos lo hacen sólo porque el diablo los tiene controlados. Ese maníaco en Gadara, ese hombre amaba y todo, pero él estaba tan poseído del diablo, al grado que el–el diablo usó su lengua para hablar: “Te conocemos a Ti, Santo de Dios. ¿Por qué vienes a atormentarnos?” Ese no era ese hombre; era el diablo usando su voz. Y un hombre puede estar tan lleno de Dios, al grado que también Dios puede usar su voz. ¿Han visto Uds. alguna vez a un maníaco? Se requiere varios hombres para sujetarlo; su poder es tan grande, debido a que él está tan poseído del diablo. Ese hombre podía romper cadenas. Si el diablo puede darle a un hombre tanto poder así, ¿cuánto mucho más puede El darle a Uds. en esas sillas de ruedas, el poder de Su Espíritu para levantarse? Las sillas de ruedas, ni nada pudieran sujetarlos a Uds. Cuando Dios realmente se apodera, no cuando un predicador se apodera, pero cuando Dios se apodera, algo sucede. Ahora, yo no estoy fuera de sí; yo sé exactamente en donde estoy. Pero yo sólo me siento religioso. Si Dios realmente pudiera apoderarse de esta iglesia en esta noche, ¿qué sucedería? El está aquí. Su Espíritu está aquí. El quiere hacerlo. El anhela hacerlo. Si tan sólo lo dejáramos. “Yo puedo si tú quieres”.
50Ahora, fíjense. Un año yo fui al norte a cazar con Burt. Y empezamos a cazar. El dijo: “Yo quiero mostrarte algo, Billy”. Yo dije: “Muy bien”. El metió su mano en su bolsillo (y él de todos modos ya tenía ojos que se miraban como los de una lagartija), y él miró allá con esos ojos que se miraban como de lagartija. Y él sopló un pequeño silbato, y sonaba igual como un pequeño venado bebé llorando por su mamá. Y yo dije: “Burt, ¡tú no harás eso!” El dijo: “Oh, predicador, no molestes”. Dijo: “Seguro que lo voy a hacer. Yo voy a colgar una cuerda de venaditos por todo este lugar sólo para mostrártelos a ti”. Yo dije: “¡Oh, Burt, eres tan malvado!” Y yo dije: “¿Por qué no llegas a ser un Cristiano? Tú pararías de hacer esas cosas”. El dijo: “¡Aaah, cállate, Billy”.
51Fuimos a cazar ese día, y había como seis u ocho pulgadas de nieve [15.24 cm. y 20.32 cm., respectivamente–Trad.], lo suficiente para rastrear bien. Era un poquito avanzada la temporada... Y–y así que yo tuve que trabajar más tiempo, y no llegué allá a tiempo en mi vacación. Y empezamos a subir allá en las montañas Blancas, cerca de la Carretera Dos, viniendo de New Hampshire, pasando por New Hampshire viniendo de Berlín, bajando por... yendo hacia Lancaster, por la única carretera que cruza la cadena Presidencial. Nosotros íbamos hacia la Montaña Washington. Y estaba un poquito frío. Y cazamos toda la mañana. Los venados estaban muy escasos, habían sido caza-... sido cazados. Y había... Esos venaditos, cuando un rifle dispara, ellos corren para ocultarse. Uno no los ve más hasta la siguiente primavera. Y se estaban escondiendo. Y habíamos cazado toda la mañana y ni siquiera vimos una sola huella.
52Y llegamos a un pequeño lugar abierto en donde había un amontonamiento de nieve. El viento había soplado y la nieve se había amontonado, oh, tres o cuatro pies de alto [90 cm. y 1.20 m., respectivamente–Trad.]. Y Burt como que (como lo llamaríamos) se agazapó. El metió su mano aquí en su pecho. Eran como las once. Nosotros siempre cargábamos unos termos de chocolate caliente, pues si nos accidentábamos, o si se ponía muy frío, o–o algo, bebíamos ese chocolate caliente. Y como que... El–el dulce, lo dulce allí, nos calentaba. Y quizás un emparedado.... Bueno, yo pensé: “Burt tiene hambre, así que comeremos un emparedado, o...” El como que se agazapó y metió su mano en su pecho, pero cuando él la sacó, era ese pequeño silbato. Y estábamos en un pequeño lugar abierto como de unas tres a cuatro veces el tamaño de este–de este salón de tribunal. Y él levantó su vista hacia mí con sus ojos que se miraban como de lagartija. Y él se rió para sí mismo. Yo dije: “Burt, tú no harás eso”. Y él sopló el silbato. Y para mi sorpresa, justamente al cruzar del lugar, una grande venada madre se levantó. Ahora, eso no es común. ¡oh, ella era un hermoso animal! Ahora, la venada era la madre. Y ella estaba allí parada. Yo estaba tan cerca de ella, que yo–yo podía ver sus grandes, imponentes y hermosas orejas levantadas. Y así que él levantó su vista hacia mí otra vez, con esos ojos de lagartija. Y él sopló el silbato otra vez. Ahora, eso es fuera de lo común que en esa hora del día un venado se levante. Pero ella oyó el lloro de un bebé. Y él sopló el silbato, y ella salió allí mismo a lo abierto. Ahora, ellos nunca hacen eso. Ellos nunca hacen eso. Porque si ellos–si ellos aun se levantaran, se quedarían ocultos. Pero ella salió allí mismo a lo abierto.
53Y él levantó su vista hacia mí, y yo pensé: “¡Oh, Burt, cómo pudieras hacer eso!” Yo lo oí a él, oí el chasquido del cerrojo cuando el disparador de ese treinta cero seis echó un–un casquillo y lo encerró allí. Y él era un certero tirador. Y él apuntó el rifle. Yo pensé: “¡Oh, Dios!” Ella no se movió... Y ella oyó ese chasquido del rifle. Y cuando ella miró, esas grandes orejas se pararon, y esos grandes ojos cafés... Y ella vio al cazador. Bueno, por lo general ellos se irían como rayo. Pero ella no; ella era una madre. Un bebé estaba en dificultad. Aunque eso significaba muerte, su bebé estaba en dificultad. Ella no podía evitarlo; no estaba imitando algo. Ella no tenía algo fingido. Había algo en ella. Ella nació una madre, y su bebé estaba llamando. Muerte o no muerte, ella miró al cazador. Y yo vi esos brazos de acero posicionados en ese rifle.
54Yo pensé: “¡Oh, Señor!, Burt, ¿cómo puedes hacer eso? Ese corazón leal de una madre latiendo por su bebé. Y en otro minuto, cuando tú aprietes ese gatillo, con esas líneas cruzadas [anteojo de puntería–Trad.] puestas sobre ella, tú estallarás completamente su leal corazón”. Así de cerca, no más de treinta yardas de ella [27.30 m–Trad.]. Yo pensé: “No quedará ni siquiera un pedazo de corazón en ella, ese corazón que está latiendo tan leal como una madre. ¿Cómo puedes hacerlo, Burt?” Yo no podía observarlo. Volteé mi rostro. Yo dije: “Padre Celestial...” en mí (quietamente)... “No permitas que lo haga. No... ¿Cómo puede hacerlo cuando él ve a esa madre, algo en ella; ella no puede evitarlo. Ella es una madre”. Yo continué escuchando, y el rifle no disparaba. Yo esperé unos segundos y todavía el rifle no disparaba. Yo volteé a mirar, y el cañón del rifle se estaba moviendo de esta manera. El me miró, y arrojó el rifle en la tierra, me agarró de las piernas del pantalón. Y él dijo: “Predicador: yo ya he tenido lo bastante de esto. Guíame a ese Jesús del que tú estás hablando. Yo quiero conocerlo a El”.
55¿Cuál fue el problema? El había ido a la iglesia toda su vida. El había visto hipócritas y todo lo demás. Pero él vio algo real. El vio algo que no era una imitación. El vio algo que era realmente piadoso. Y el despliegue de lealtad de esa madre venada, como madre, guió a ese cazador de corazón cruel a Dios, allí mismo, en ese montón de nieve. Descargó su rifle y dijo: “Yo nunca mataré otro venadito mientras viva”. El ahora es un diácono en una de las iglesias Bautistas en New Hampshire. ¿Qué es eso? Hermano, hermana, ¿no le gustaría ser un Cristiano, tanto así de Cristiano como ella era una madre? ¿No le gustaría desplegar su lealtad y su fe a Cristo, no importa lo que le cueste a Ud., pararse allá con algo en Ud.? Ud. no puede hacerlo hasta que es nacido en Ud. Si Ud. no ha tenido esa experiencia, algo allí adentro que lo haga... ese algo que es real para Ud.; no porque Ud. pertenece a una iglesia, sino porque Cristo está en Ud., porque es algo real. ¿Les gustaría tener eso? ¿Cuántos aquí en estos momentos, mientras las personas están con sus rostros inclinados, levantarán su mano y dirán: “Hermano: me gustaría ser tanto así de Cristiano en mi corazón para desplegar la lealtad a Cristo, como esa madre venada al ser una madre”? Levante sus manos. Dios los bendiga. Oremos.
56Señor, la reina del Sur se paró como esa madre venada en medio de la gente, y ella profesó, y dijo: “Verdaderamente esto vino de Dios”. Algo le había sucedido a ella. Dios le había hablado a su corazón. Y Tú nos aseguraste que ella no estaba muerta sino que se levantaría en la resurrección y condenaría a aquellos quienes rehusaron oírte a Ti. Y pido en esta noche, Señor, en el Nombre de Tu Hijo, Jesús, que Tú permitas que el Espíritu Santo tome cada mano que fue levantada en esta noche y a aquellos quienes deberían haber levantado sus manos, y junto conmigo, Señor, crea en nosotros una lealtad, una realidad, una experiencia tal de un Nuevo Nacimiento, de ser nacido del Espíritu de Dios, hasta que podamos desplegar delante del mundo y delante de la gente con la cual trabajamos y nos asociamos, un real despliegue de Cristianismo. Concédelo, Señor. Tú conoces todo corazón aquí y el hambre que está allí adentro. Llénalo, Señor, de acuerdo a Tus riquezas y a Tu gracia. Yo los encomiendo a Ti.
57Y ahora, Señor, yo pido que Tú salgas a la escena aquí en esta noche. Ven, Señor, cabalgando sobre las olas. Desciende en el torbellino. Ven en la Columna de Fuego, para que sepa la gente de estas cosas, y que Tú también has enviado al Espíritu Santo como un testigo en este día como Tú has dicho que lo harías. Y que cada persona aquí sea tan llena de Tu Espíritu, a tal grado que no haya una persona débil en nuestros medios cuando se termine el servicio. Que aquellos quienes no son Cristianos lleguen a ser Cristianos. Aquellos quienes te han aceptado a Ti como Salvador y que todavía no han sido nacidos del Espíritu, llenos con el Espíritu Santo, pedimos que ellos lo reciban en esta noche. Y que aquellos que están enfermos y afligidos, se vayan con la seguridad descansando en sus corazones, de algo que los hará pararse en las pruebas del diablo que trata de quitárselo a ellos; que todavía puedan decir: “Escrito está: ‘Por Su llaga yo soy curado’”.
58Muchos no estarán en la línea de oración. Muchos han de estar parados afuera, que quieren sanidad. Señor, permíteles saber que Tú estás al alcance de cada uno. Y Tú eres capaz y estás dispuesto a darles la fuerza y la–la fe que se parará no importa cómo se miren sus condiciones o sus cuerpos físicos. Ellos todavía lo creerán y lo confesarán. Y Tú lo traerás a suceder. Y en el vecindario en donde ellos viven, verán que hay algo real, que el Espíritu Santo se ha movido en ellos. Pecadores, borrachos, aquellos quienes han vivido inmoralmente, que han quebrado sus votos a sus esposas y a sus esposos, queridos que son infieles, permíteles ver, Señor, que se necesita a Dios para hacer a un hombre o a una mujer lo que deberían ser. Que se paren valientemente en esta noche, y te confiesen a Ti, y sean llenos con el Espíritu de Dios, y se vayan de aquí tanto así de Cristianos valientes, como la madre venada lo era de madre, de la cual yo he contado. Concédelo, Padre. Te alabaremos a Ti. Porque lo pedimos en el Nombre de Jesús. Amén.
59Yo sé que Uds. están cansados de estar parados, y yo he predicado largamente; son casi las nueve, pero sólo van a ser unos cuantos minutos más. Ahora, sólo estas pequeñas... Yo no soy un predicador... Uds. saben eso. Mi don es algo más. Uds. tienen ministros aquí que están entrenados. Yo no tengo entrenamiento, y mi educación de séptimo grado no ayuda mucho. Yo–yo... Pero me gusta decir lo que yo sé. Y me gusta compartirlo con alguien más. Pero mi ministerio es para los enfermos. Y por medio de los enfermos, capturamos al pecador. Es igual como tomar una carnada y ponerla en un anzuelo. Uno no le muestra el anzuelo al pez; uno le muestra la carnada. El toma la carnada y agarra el anzuelo. Así que de esa manera es la predicación del Evangelio. Es para mostrarle–mostrarle a Ud. a Cristo. Y en eso, El puede echar mano de Ud., y dirigirlo, y guiarlo, y sacarlo de la corriente contaminada en donde Ud. está muriéndose con aserrín en sus agallas, y ponerlo en las aguas de Vida Eterna, en donde Ud. pueda nadar libremente. El únicamente está tratando de hacer algo bueno para Ud.
60Ahora, mi... No hay ningún hombre en el mundo que pueda sanar a otro hombre. Nosotros sabemos eso. El doctor no puede hacerlo. No hay medicina que pueda hacerlo. Nunca ha habido una medicina que sane a alguien, y nunca habrá, y no hay un solo doctor cuerdo, que diría que la ha habido. Si él lo dice, él–él necesita sanidad mental. Yo he sido entrevistado en la Clínica Mayo. Ellos dijeron: “Nosotros no profesamos ser sanadores, Reverendo Branham. Nosotros profesamos que asistimos a la naturaleza. Hay un solo Sanador: ese es Dios”. ¿Ven? Dios es el único Sanador. Y lo que Dios hace en Su sanidad, es que El ya ha hecho preparaciones para Uds. La única cosa que Uds. tienen que hacer es recibirla. Miren esto. Me temo como que eso no fue recibido muy bien.
61Qué si yo estando dándole vueltas al motor de mi automóvil con la manivela, o haciendo algo, me quebrara mi brazo, y corriera adonde el doctor, y dijera: “Doctor: ¡sánalo! Tu eres un sanador”. El diría: “Hermano Branham, Ud. necesita sanidad en su mente”. Y eso es correcto. Ahora, él puede ponerlo en su lugar, pero Dios tiene que sanarlo. El puede sacar un diente, pero Dios tiene que sanar en donde salió el diente. El puede sacar un apéndice infectado, pero Dios tiene que sanar. Alguien dijo: “¿Qué de la penicilina para un mal resfriado?” Bueno, la penicilina es como si Ud. tiene una casa llena de ratas, y ellas están haciendo hoyos en la casa. Ud. pone algo de veneno para ratas, mata las ratas, pero no parcha los hoyos. La penicilina mata los microbios, pero Dios tiene que restaurar eso de nuevo, allí en donde los microbios han comido. Seguramente que sí. No hay sanidad sino de Dios.
62Miren: si yo me cortara mi mano con un cuchillo, y cayera muerto aquí, no hay una–una sola medicina en el mundo que pudiera sanar mi mano. Cualquier medicina que sanara mi mano, una cortada en mi mano, sanaría una cortada en mi saco. Bueno Uds. dirán: “No fue hecha para el saco, Hermano Branham. Fue hecha para el cuerpo humano”. Muy bien, que yo caiga muerto y Ud. lléveme a la funeraria y que embalsamen mi cuerpo con el líquido, y que me hagan ver natural por cincuenta años. Denme una inyección de penicilina cada día. Dejen que los doctores vengan y la cosan y cubran la herida con gasa. En cincuenta años contando desde hoy, se mirará exactamente como fue cuando me la corté. Bueno Uds. dirán: “Seguro, la vida se ha ido de Ud.” Entonces, ¿quién es el sanador: la medicina, o la vida? Uds. díganme qué es vida, y yo les diré a Uds. quién es Dios. ¿Ven? ¿Ven? Dios es el Sanador. Ahora, eso no deshecha la medicina. La medicina hace bien; “y un corazón alegre constituye un buen remedio”. ¿Ven? Ahora... Pero Dios es el único Sanador.
63Así que la única manera que Ud. puede... si su doctor ha hecho todo lo que él puede hacer, Dios está aquí para sanarlo a Ud. Cuando Ud. llega a estar tan lleno con Su Espíritu, y poder, y fe, que Ud. mismo pueda levantarse a una fe para caminar en algo real (Dios), entonces Ud. va a caminar, vivir, y estar bien. El no tomaría a uno y no al otro. El los tomaría a todos. Ahora, mi ministerio es el ministerio que el Señor Jesús usó aquí en la tierra, pues el Padre lo usaba a El para discernimiento. Pasamos por eso anoche. La mayoría de Uds., me imagino, estuvieron aquí anoche. Ahora, repartimos nuevas tarjetas de oración cada día, porque nosotros creemos que de esa manera alguien, y todos, son sanados.
64Ahora, Uds. sólo recuerden, pastores: de la reunión de anoche, hay mucha gente que está sentada aquí que no estuvo en esa fila de oración y que fue sanada. Yo pudiera mencionarla. Mi hijo dijo, y mi hermano aquí, al salir de la puerta, dijeron: “Te quedaste un poquito más”. Yo dije: “Yo lo sé pero, ¿cómo podía evitarlo?; esa gente amada parada allí esperando. Y yo simplemente me quedé, eso es todo”. Hoy simplemente descansé todo el día, porque lo sentía, muy efectivo. Así que, ¿ve Ud.?, es su–su fe. Es su fe en Dios, su propia fe individual. Si yo pudiera sanarlo, yo de seguro lo haría. Yo estaría contento de hacerlo, pero no puedo. Pero con un don Divino... Lo primero es la fe que viene por el oír, el oír de la Palabra. Entonces cuando viene la fe y Ud. oye la Palabra, si eso no obra... Por lo que a Ud. o a mí respecta, si la gente no cree nuestra palabra, eso lo concluiría. Pero no así Dios. Después de que Sus Palabras fueron cumplidas, entonces El puso en la Iglesia primero apóstoles, profetas, evangelistas, y pastores, y demás, en Su Iglesia, para perfeccionar la Iglesia. Ahora, estas cosas son un don que Dios pone en la Iglesia.
65Ahora, me olvidé el... Billy me dijo que él repartió tarjetas de oración, pero déjenme decirles...?... Tarjeta... “B”. ¡Mm! Gracias. ¿1 al 100? ¿1 al 100? Muy bien. ¿En dónde empezamos anoche? ¿1? Empecemos de alguna otra parte, en esta noche. Empecemos del 25 en esta noche. B-25, tarjeta de oración B-25, ¿quién? ¿La señora la tiene? Venga aquí. B-26; tiene una B en ella y un número 26. El hermano viene, uno de los hermanos, las mezcla todas juntas y las reparte a cualquiera que las quiera. ¿Ven?, Uds. pueden obtenerlas. Sólo es un número para llamar. Uds. no tienen que tener una tarjeta de oración. Cuando uno es sanado aquí en la plataforma, hay veinticinco sanados allá en la audiencia. Seguro que sí. Es su fe. ¿Cuántos estuvieron aquí anoche y lo vieron suceder?, levanten su mano. Por toda la audiencia, no importa quién sea Ud.....
66Veamos. ¿En dónde empezamos? “B”, ¿qué? Veinti... ¿25?, ¿26?, ¿27, B- 27?, ¿28?, ¿29?, ¿30?, ¿31? ¿Vi yo al 31?, B-31, ¿31? ¿32? La razón que hacemos esto, es para que todos–todos Uds. no se precipiten al mismo tiempo. No es–no es una arena; ahorita es–es una iglesia. ¿Ven? ¿Ven?, mantiene todo decentemente y en orden. ¿Cuántos ven que eso es correcto? Es la única manera que uno puede hacerlo. Qué si yo dijera: “¿Cuántos aquí quieren que se ore por Uds.?” ¿Cuántos sí quieren?, levanten sus manos. Ahora, ¿quién es primero? No vamos a alcanzar a muchos (eso es una cosa de seguro), porque simplemente me mata. ¿Ven? Y habrá... por cada uno de aquí arriba, habrá uno allá en la audiencia que lo recibirá. ¿Ven?
67¿Cuán lejos llegó allí, Hermano...?...? ¿Qué dice? B-32, ¿B-32? Oh, Ud. lo tiene. ¿B-33?, ¿34? ¿B-34?, ¿35?, ¿36?, ¿vi el 36, por favor? ¿B-36?, ¿37?, ¿38?, ¿39? 39, ¿levantaría su mano, quien lo tenga, por favor? ¿40, 40? B-40. Muy bien, ¿es eso suficiente? ¿Tiene Ud. algo más de lugar allí? ¿Sí tiene algo más de lugar? Muy bien, ¿41?, ¿42? ¿En dónde están los números? 42, ¿quién lo tiene? ¿Es ese el 42 levantándose allá? ¿B-43, tarjeta de oración B-43? ¿44?, ¿45, 45? Viene por aquí. ¿46, B-46?, ¿47? ¿47? Miren y vean. Alguien mire esa... Yo veo a una señora aquí que tiene una tarjeta... ¿Qué dice? ¿47?... Bueno, llamémoslos hasta el 50; Uds. amontónenlos allá en alguna parte. 47, ¿48? ¿Quién tiene 48? ¿49, 49? Allá atrás, muy atrás, muy bien. Las repartieron por todo el edificio. 49. Permitan que la señora venga aquí. 50, ¿quién tiene B-50? Tarjeta de oración B-50, ¿levanta-...? ¿No está aquí? Lo siento. Allá atrás de donde ellos vienen, B-50. Esperemos. Ellos tienen toda una aglomeración parada aquí....
68Y así que, permitamos que pongan a la gente en fila, los acomoden en el pasillo y en los escalones. Y ahora, yo quiero preguntar, quien sea... ¿Estaba Ud. parado, señor, para...? Muy bien, métase. Muy bien. Ahora, detengámosla allí sólo por un momentito. Ahora, ¿cuántos hay aquí que no tienen una tarjeta de oración y quieren que Dios los sane?, levanten su mano. Bueno, prácticamente están por dondequiera. Muy bien. Jesús dijo.... Si hay alguien aquí que no estuvo anoche aquí cuando ellos pasaron por las instrucciones... Mientras ellos están poniendo a la gente en fila.
69Jesús dijo en la Escritura, o mejor dicho, la Biblia dice, no Jesús, que cuando El pasó por la multitud, bueno, iba entrando en una cierta región, y había gente allí que estaba todo alrededor de El, y saludándolo. Y había una mujer que tenía flujo de sangre, y ella se abrió paso por la multitud y tocó El borde de Su vestido. Pues ella dijo: “Si yo aun tocara una parte de Su vestido, yo seré sana”. ¿Cuántos recuerdan esa historia? Y El lo sintió inmediatamente. Ahora, lo ilustramos anoche. Había un vestido encima del Maestro con otro vestido por debajo. El no lo sintió físicamente, pues ella tocó este. Pero eso en el interior lo sintió. Y El dijo: “¿Quién me tocó?” Y Simón Pedro aun lo reprendió y dijo: “¿Por qué dices tal cosa? Todos ellos te están tocando”. El dijo: “Pero yo percibo que me he debilitado. Virtud ha salido de Mí”. Y El miró por toda la audiencia hasta que encontró a la persona. Entonces cuando El encontró a la persona, El dijo... le dijo acerca de su flujo de sangre, que su fe la había sanado. ¿Es correcto eso? Su fe la había sanado.
70Ahora, la Biblia dice que Jesucristo es el mismo ayer, hoy, y por los siglos. Eso es verdad. Y para estos clérigos aquí, y para aquellos allá atrás, ¿qué no nos enseña la Escritura, el Nuevo Testamento, que El es el Sumo Sacerdote que puede compadecerse de nuestras debilidades? Bueno, si El es el mismo Sumo Sacerdote, el mismo ayer, hoy, y por los siglos... Y entonces si El ha... si es tocado, El actuará de la misma manera que actuó ayer, porque El no puede hacer algo más. El es el mismo Sumo Sacerdote. Y recuerde esto, amigo, mientras están preparando a la gente. Yo quiero dejar esto en Uds. Si alguien alguna vez le pregunta sobre ello: ¿cree Ud. que Dios es infinito? Entonces, si Dios alguna vez es invocado para que se levante en la escena cuando surge una crisis, y si Dios alguna vez es invocado en la escena para actuar, de la manera que Dios actúa la primera vez, El tiene que actuar por siempre de la misma manera. Si El no lo hace, El actuó mal cuando El actuó la primera vez. Si un pecador lo invoca a El para ser salvo, El tiene que salvar a ese pecador, si es que El salvó al primer pecador que lo invocó a El. Correcto. Si El fue invocado por enfermedad y El sanó al primer hombre por su fe, El tiene que sanar al siguiente hombre, y a toda otra persona que venga a El. O si El no lo hace, El hizo un error cuando El sanó al primero, porque El es infinito.
71Ahora, yo puedo decir algo y tendré que retractarme, porque yo sólo soy un hombre. Ud. puede decir algo con toda buena intención, pero Ud. tiene que retractarse en muchas ocasiones. Ud. es finito; Ud. sólo es un humano. Pero El es Dios. El no sabe... El no es más inteligente hoy que lo que El–que lo que El lo fue en el principio. El es perfecto desde el principio hasta el fin. El es el mismo. Así que Sus decisiones son siempre perfectamente las mismas. Así que el Dios que servimos (sólo recuerden; sólo manténganlo en su mente), el Dios que servimos es... Siempre ha sido Dios y siempre será Dios. El no puede cambiar. Y para manifestarse El mismo delante de Israel, para demostrar que El era el Mesías, al terminar esa dispensación judía, El demostró señales de discernimiento como la que El le demostró a Felipe. Cuando El fue y consiguió a Natanael y lo trajo, El le dijo a él: “Yo sabía en donde estabas tú. Tú eres un israelita. Te vi debajo de la higuera antes que vinieras a la reunión”.
72Cuando El fue y consiguió a Simón Pedro, lo trajo, El dijo: “Tu nombre es Simón. El nombre de tu padre es Jonás”. ¡Oh, hermanos! Eso–eso lo capturó. Y cuando El le dijo a Natanael, El dijo: “He aquí, un israelita en quien no hay engaño”. El dijo: “Rabí (Reverendo, Predicador, Maestro; la palabra realmente significa: ‘Maestro’), ¿cuándo me conociste? Tú nunca me has visto en Tu vida. ¿Cómo sabes Tú que yo soy un hombre judío y un hebreo?” El dijo: “Antes que Felipe te llamara, cuando estabas debajo de la higuera, Yo te vi”. El dijo: “Rabí, Tú eres el Hijo de Dios. Tú eres el Rey de Israel”. Ese era un real y verdadero judío. Aquel eminente y almidonado judío dijo: “El es el diablo”, que, “El es un adivino”. Allí fue cuando Jesús dijo de lo que yo hablé hace un rato.
73Entonces El tuvo que ir a Samaria. Recuerden que únicamente hay tres clases de pueblos, esos son: el de Cam, el de Sem, y el de Jafet. ¿Cuántos recuerdan que Jesús le dio a Pedro las llaves del Reino? Todos nosotros sabemos eso. Y en el Día de Pentecostés, ¿quién abrió el Reino de Dios? ¿Mateo?, ¿Lucas?, ¿Juan? ¡Pedro! Felipe fue allá y bautizó a los samaritanos. Pero el Espíritu Santo todavía no había venido sobre ellos, y ellos enviaron allá para llamar al hombre que tenía las llaves. Llegando allí, puso manos sobre ellos, y les abrió la dispensación a los samaritanos. El fue allá a la casa de Cornelio, a los gentiles, y la abrió en la casa de Cornelio, y desde entonces ha sido a cualquiera, para el que quiera. ¿Ven? Ya no fueron más usadas las llaves, porque el Reino estaba abierto.
74Ahora, cuando Jesús vino y El mismo se dio a conocer a los judíos, era porque ellos estaban buscando que se levantara un–un Dios-Profeta quien sería el Mesías. ¿Cuántos entienden eso? Deuteronomio 18:15 [el Hermano Branham quiso decir 18:18–Trad.], cuando Dios dijo: “Profeta les levantaré de en medio de tus hermanos, es un... como Moisés, y sucederá que toda alma que no oyere a este Profeta, él será cortado de entre el pueblo”. Y ellos estaban buscando un Profeta, un Dios- Profeta, un Hombre, Emanuel. El habló en Isaías y dijo: “Yo les daré una señal Eterna, que la virgen concebirá y dará a luz un Niño, y El será Emanuel”. Dios con nosotros, Dios manifestado en la carne. ¿Ven?, todo lo que es, es Dios condescendiendo. Dios, Santo, por encima del pecado. El pecado todavía no había sido juzgado. Así que para El mismo hacerse... de acuerdo a la ley de redención, El tenía que ser un Pariente cercano, de acuerdo a la ley de redención, como en Rut, y Noemí, Booz. Dios mismo se hizo un cuerpo, Su Hijo, creado en el vientre de María, una célula de sangre. ¿Creen Uds. eso? Y Jesús nació sin deseo sexual. El nació de un nacimiento virginal. Esa célula de sangre fue hecha por Jehová Dios.
75Entonces después que El fue bautizado en agua, Juan vio el Espíritu de Dios descendiendo como una paloma sobre El, y una Voz diciendo: “Este es Mi Hijo amado (correctamente es así) en quien Yo me plazco morar”. Dios estaba en Cristo reconciliando consigo al mundo. Jesús dijo: “No soy Yo el que hace estas cosas; es Mi Padre. Yo... el Hijo no puede hacer nada de Sí mismo, sino lo que El ve al Padre hacer”. Y entonces Dios estaba con nosotros. Dios sobre nosotros; Dios con nosotros en Cristo, Emanuel, Dios con nosotros. Y luego cuando esa célula de Sangre fue rota en el Calvario y la Sangre fue derramada, el Espíritu... Bajo la antigua dispensación, el pecado sólo fue cubierto, no perdonado, cubierto; porque la sangre de machos cabríos y de toros no quitaba el pecado, únicamente lo cubría. Pero cuando la... La–la vida que estaba en el animal que moría, la vida no podía regresar y ser un espíritu con el del ser humano, porque era vida animal sin un alma. Pero cuando Jesús murió, era el alma de Dios. Y cuando esa célula fue rota, santificó una Iglesia para que el Espíritu Santo pudiera vivir en nosotros, quienes fuimos nacidos por sexo. Entonces es Dios sobre nosotros; Dios con nosotros; ahora es Dios en nosotros. “Un poquito y el mundo no me verá mas”, dijo Jesús. Eso es “cosmos”, el orden mundial. “No me verá más. Pero vosotros me veréis (‘vosotros’, la Iglesia, los creyentes), porque Yo (y cualquiera con educación de escuela primaria sabe que ‘yo’ es un pronombre personal), Yo estaré con vosotros, aun en vosotros hasta el fin del mundo”; Jesucristo, el mismo ayer, hoy, y por los siglos”.
76Si el primer grupo de gente... El es la Vid (Juan 15), y nosotros somos los pámpanos. Ahora, la vid no lleva el fruto. El pámpano lleva el fruto a medida que es energizado por la vid. Y si el primer pámpano que salió de esa Vid produjo una Iglesia que escribió un Libro de Hechos, el segundo pámpano hará la misma cosa. Y cada pámpano que sale de esa Vid, será energizado por la misma Vida que está en la Vid. Amén. Me gustaría venir acá en alguna ocasión y platicar esto con Uds. Oh, “no es un secreto lo que Dios puede hacer”, si El puede tomar a gente que lo creerá a El. Ahora, hay... Yo espero que no haya ninguno que se vaya de aquí desanimado en esta noche. No hay razón para ello. Algunos de Uds. que quizás están aquí con problema de corazón, quizás no vivan sino sólo un poquito más. Otros con cáncer no vivirán sino un poquito más. Su doctor ha hecho todo lo que él sabe hacer. Hay de aquellos (dos o tres personas aquí sentadas en sillas de ruedas), que pudieran vivir una vida normal por largo tiempo, pero nunca saldrán de la silla de ruedas, a menos que Dios los ayude. ¿Ven? Correcto.
77Pero por lo general cuando Ud. le habla a una persona en una silla de ruedas, ellas piensan: “Bueno, yo estoy sin esperanza”. No, Ud. no está. No es más difícil para Dios sanarlo a Ud., que lo que sería parar un dolor de muela. El es el Dios infinito. Ud. sólo tiene que permitirle a El tomar control, y luego que coloque una fe aquí que se pone en acción. Inmediatamente en ese momento, pudiera ser que Ud. no vea nada suceder. Pero, ¿recuerda Ud. San Marcos 11:24? Jesús pasó por una higuera. No había higos en ella. El dijo: “Nadie coma de ti”, y siguió. Ellos no vieron ninguna diferencia en esa higuera. Pero muy allá abajo en la tierra, en las raíces, empezó a morir. Y dentro de veinticuatro horas, cuando ellos pasaron otra vez, había empezado a secarse. Esa es la misma cosa que sucede con un cáncer. Cuando el Espíritu de Dios maldice esa cosa, Ud. pudiera ir de vuelta al doctor y se mirará exactamente lo mismo. Pero allá muy profundo, se está muriendo. ¿Ven? Allá muy profundo en Ud., si Ud. aceptó a Cristo como su Sanador, quizás Ud. puede mover ese dedo sólo un poquitito más. Dios está obrando. “Cree que lo que tú digas sucederá y lo que tú digas te será hecho”. Si eso no es verdad, entonces Dios no es verdad. Entonces la Biblia no es verdad.
78Ahora, ¿qué hace El? Ahora, El no le da poder al hombre para sanar, ni tampoco para salvar. Ningún hombre puede perdonarle sus pecados. Ya han sido perdonados; Ud. sólo tiene que aceptar su perdón. Ningún hombre puede sanarlo a Ud., porque Dios ya lo hizo; Ud. sólo tiene que aceptarlo, eso es todo. Y quizás Ud. tiene fe como de una semilla de mostaza, sólo un poquito. Pero si Ud. tiene fe como de una semilla de mostaza, sólo aférrese a ella. La semilla de mostaza no se mezclará con nada más. Y si Ud. tiene fe real, no se mezclará con incredulidad. Aférrese a ella y lo ayudará en toda dificultad y se dará cuenta que Ud. está fuera de la cueva, y en la luz. Sólo aférrese a ella. ¿Ve? Aférrese a ella. Como lo hizo Abraham: veinticinco años con un testimonio perfecto. El nunca dudó con incredulidad. Y todo el tiempo, él se puso más viejo, y la cueva se hizo más oscura. Pero en lugar de ponerse más débil, y decir: “Bueno, me supongo que yo nunca la recibí”, él se fortaleció, dando alabanza a Dios. “Si no vino cuando yo tenía setenta y cinco, vendrá cuando yo tenga ochenta. Si no viene hasta que yo tenga ochenta y cinco, será más grande que si hubiera venido cuando yo tenía setenta y cinco”. Llegó a los cien, y Dios obró el milagro: lo volvió a un hombre joven, a él, y a Sara, a una mujer joven. Y ellos criaron hijos. Y entonces después de eso, después de cuarenta y cinco años, él tuvo siete hijos más. Dios es Dios. Sí, señor. Los volvió otra vez a un hombre joven y a una mujer joven.
79Uds. probablemente leyeron mi literatura sobre eso. Es exactamente lo que El hizo. ¿Por qué–por qué el rey de Gerar, allá, buscando una novia, se enamoró de Sara, una abuelita de cien años? Ella era una joven mujer hermosa. El la volvió a una mujer joven para demostrar que Uds.... lo que El hará a toda la Simiente de Abraham. Alguno de estos días, madre, las arrugas de su rostro se irán de Ud. Papá, ese cabello canoso se irá de Ud. El Dios de Abraham vendrá. Las cosas entonces serán cambiadas. Regresaremos en el esplen-.... Dígame una cosa, contésteme esto: ¿por qué es que cuando Ud. comía comida, la misma comida que Ud. come hoy, cuando tenía quince años de edad, Ud. estaba renovando su vida? Cada vez que Ud. ponía comida en su cuerpo, Ud. renovaba sus células de vida. Ud. se hacía más fuerte y más fuerte hasta como a los veinticinco. Y hoy, no importa cuánto Ud. coma, Ud. se está debilitando. Explíquemelo.
80Vierta agua de un jarro a un vaso. Cuando el vaso llega a la mitad, entonces mientras más vierta en él, más se baja. Es una cita que Ud. tiene con Dios; Ud. va a estar allí también. Eso es exactamente correcto. Sí, señor. Pero recuerde: Ud. crea en El. “Aquel que oye Mis Palabras y cree en Mí... en el que me envió, tiene Vida Eterna. Y Yo lo resucitaré en el día postrero”. Correcto. “Y Yo lo resucitaré”. Dios soltará... Y no habrá ninguna persona anciana que sea resucitada como anciana; ellas allí serán jóvenes para siempre. Eso es exactamente...?.... El Cristianismo no está basado en reemplazar, o en reencarnación, sino en resurrección. El mismo que descendió, ascendió, pero en el esplendor de la inmortalidad, hecho a semejanza de Su propio cuerpo glorioso, en el cuál El es poderoso para sujetar todas las cosas a Sí mismo. Eso haría que un Bautista gritara. Sí, lo haría. Es un... Oh, es real, real, real, es.... Y pensar que uno no tiene que adivinar al respecto. El Dios que hizo la promesa está aquí mismo en esta noche para mostrarse El mismo entre nosotros. Resucitado de entre los muertos hace dos mil años y todavía está vivo en esta noche. Entonces esa Vida Eterna que reposa dentro de Ud., está tan viva como estuvo... bueno, siempre estuvo viva. Y lo tiene a Ud. bajo Su control, y “Yo lo resucitaré en el día postrero”. Dios es real. ¿No es El maravilloso?
81Muy bien. Ahora, empezaremos la fila de oración...?... ¿Cuántos aquí son desconocidos para mí, que yo no los conozco a Uds., o que yo no sé nada acerca de Uds.?, levanten su mano. En la fila de oración, ¿cada uno de Uds.? ¿Cuántos tiene Ud. allá ahora? ¿Cincuenta? Será difícil pasarlos por aquí. No– no nos detendremos para el discernimiento con cada uno, sino para que la gente pueda entender y saber. ¿Ven? Pasaremos tantos como nos sea posible. Uds. estén allá orando. Simplemente tomen ahora todas sus preocupaciones y cosas, y échenlas a un lado. Este es ese momento, amigos, por el cual Uds. se han parado y esperado. Ahora, yo debo menguar ahorita mismo, porque de aquí en adelante, no puede ser yo.
82¿Qué si Jesús estuviera parado aquí usando este traje que El hizo que el Hermano Palmer me lo diera? ¿Qué si El tuviera puesto este traje y esta mujer estuviera parada delante de El, y ella dijera: “Señor, estoy enferma, me sanarás”? ¿Saben Uds. cuál sería Su respuesta? “Hija, Yo hice eso cuando morí por ti allá en la cruz”. ¿Es correcto eso? Bueno, ahora la única cosa que El pudiera hacer sería hacer alguna clase de señal para darle a saber, decir algo a ella que le haría saber que era El. ¿Es correcto eso? Ahora, yo no sé nada acerca de ella, pero por medio de un don yo mismo me rindo a El, y El habla a través de mis labios. Dios no tiene labios, sino los suyos y los míos. El no tiene oídos u ojos, sino los míos y los suyos. ¿Sabían Uds. eso? Nosotros somos los pámpanos; El sólo es la Vid. La vid no lleva el fruto, sino los pámpanos. ¿Ven? El está aquí en la forma del Espíritu. El sí vendrá físicamente algún día en un cuerpo material, pero El ahora es Espíritu en Su Iglesia. “Y en aquel día vosotros conoceréis que Yo estoy en el Padre, y vosotros en Mí, y Yo en vosotros y El...” y así sucesivamente. ¿Ven? “En aquel día vosotros conoceréis que he sido Yo en mi Padre, obrando en vosotros”. ¿Ven? Dios en nosotros.
83Ahora, si El es el mismo como El fue entonces, y dando Su último llamado a los gentiles... Recuerden: eso concluyó la dispensación judía, después de que ellos habían tenido años de teología y enseñanza. Ahora la Iglesia ha tenido esos años (los gentiles); ahora, está llegando al fin de ellos. Ahora, aquí está un caso en esta noche exactamente como de San Juan el capítulo 4: un hombre y una mujer se encuentran, y Dios quiere demostrar al pueb-... a los samaritanos que El es Dios, y que Ese es Su Mesías. Ahora, el Mesías es el Espíritu Santo, no yo. Ahora, entiendan eso. Yo soy un hombre exactamente como Uds. Pero el Mesías es el que está aquí, el Sobrenatural. Cada uno de Uds. tiene parte de El en Uds. ¿Ven? Ese es el Mesías. Ahora, por medio de un don... Tiene que venir de alguna parte.
84Ahora, si El es el mismo ayer, hoy, y por los siglos, y esta mujer está parada aquí, y tiene necesidad... Yo no sé; pudiera ser que su necesidad no sea como fue la de aquella mujer. Yo no sé cuál es su necesidad. Pero si El es el mismo ayer, hoy, y por los siglos, y El quiere que todos Uds. crean en El, y que sepan que El es el mismo, como El quería que supieran los samaritanos, El hará la misma cosa que hizo en aquel entonces. ¿Es eso razonable? ¿Es eso...? Y eso no es únicamente razonable; eso es lo que la Escritura dice que El haría. Ahora, miren, yo nunca he visto a la mujer en mi vida. Si la vi, yo nunca la conocí. Y me imagino que esta es nuestra primera ocasión que nos encontramos. Ud. no me conoce. [La mujer dice: “No, señor, yo no lo conozco, pero...?...–Ed.]. Ella dijo que no... yo no la conozco, pero ella estaba atrás el vier-... o, mejor dicho, allá en el servicio del viernes en la noche. Por supuesto yo nunca conocería a alguien sólo por estar sentado allá atrás en la reunión. Yo no sé nada acerca de ella. Nunca la he visto, no tengo idea. Ella pudiera estar teniendo problemas domésticos en casa. Ella pudiera aun no estar casada. Ella–ella–ella quizás... Ella pudiera estar parada allí sólo como una engañadora. ¿Ven? Ella pudiera estar parada allí como una–una... sólo una....
85Ella está diciendo: “Gracias, Jesús”. Eso no quiere decir que ella es una Cristiana. Yo he oído a hipócritas decir eso. Y muchas veces ir y llevar a casa con él la esposa de otro hombre. (¿Ven?), voltearse y decir: “Gracias, Jesús”. Seguro que sí. Eso no significa nada. Ud. tiene que ser nacido del Espíritu de Dios, tener algo aquí adentro que lo hace a Ud. un Cristiano. Seguro. ¿Ve? Ella pudiera estar parada por alguien más. ¿Quién es ella? ¿De dónde vino? Quién sabe. Dios sabe eso; yo no. Pero miren, si el Espíritu Santo está aquí, como yo digo que El está... Yo quiero que Uds. escuchen esto: madre, jovencita, todos Uds. aquí. Escuchen: si Jesucristo ha resucitado de los muertos y puede probar que El está vivo, entonces cada una de Sus promesas pueden ser hechas tan verdaderas a Uds. en esta noche, como lo fueron para aquellos en Galilea. ¿Ven? Tan... Pero, ¿está vivo El? Esa es la cosa siguiente.
86Ahora, Jesús dijo que esta generación recibiría la señal de Jonás como... la resurrección. Ahora, ¿está vivo El? ¿Está este Jesús del cual estamos hablando...? Sabemos que El fue crucificado, murió, lo sepultaron; los judíos dijeron que El fue robado, pero, ¿está El vivo? El dijo que El estaría, que El regresaría de nuevo en la forma del Espíritu Santo, estaría con nosotros, y haría la misma obra, obrando a través de nosotros hasta el fin de la consumación, o mejor dicho, de la–la edad. Ahora, si El es, El actuará de la misma manera. El no haría nada diferente. Ahora, la única cosa que yo puedo hacer, es yo mismo someterme a un don, y entonces ver lo que El dice. Ahora, si El hiciera tal cosa... Ambos, la señora y yo con nuestras manos levantadas y la Biblia puesta aquí, que nosotros nunca nos hemos conocido en nuestra vida. Y a muchos de Uds. allá, sin duda, Dios irá directamente allá en esta noche, si Uds. creen. El dirá... Uds. hagan esto: Uds. digan: “Señor Jesús: yo tengo una necesidad en mi corazón. Yo sé que ese predicador no me conoce a mí”.
87Alguien me estaba diciendo el otro... justamente anoche, que cuando pasaron, dijeron que ellos dijeron: “Yo sé que ese hombre no me conocía a mí. (¿Ven?) El no tenía manera de conocerme a mí”. Seguramente que no tengo. Pero Dios sí lo conoce a Ud. El lo conocía a Ud. antes que el mundo aun fuera fundado. El lo conocía a Ud. El sabía de cada–cada pulga que habría en la tierra y cuántas veces pestañearía. El es infinito. ¿Ven? El conocía el fin desde el principio. Ahora, si... El no actuaría de una manera diferente; El tendría que actuar de la misma manera. Uds. dicen: “Hermano Branham, Ud. está esperando Algo”. Lo estoy. Eso es exactamente correcto. Si El no viene, yo sólo tendré que dejar esto aquí, pues eso... yo sólo oraré por los enfermos. Yo soy totalmente incapaz. Yo tengo que esperarlo a El.
88¿Cuántos han visto la fotografía de El? Ellos tienen fotografías en Washington, D.C. Ahora, en el Nombre de Jesucristo, yo tomo por el Espíritu Santo, a toda alma que está sentada presente para la causa del Reino de Dios. Obedezcan lo que se les sea dicho. De aquí en adelante, será El. Que la audiencia sepa esto, si yo nunca los veo a Uds. otra vez, hasta la resurrección: el Espíritu, la Vida, la Columna de Fuego, el Mismo que guió a los hijos de Israel, al que Uds. ven en esa fotografía, mostrará las mismas señales. Ese fue Jesús. El estaba en El, la Columna de Fuego. ¿Cuántos saben eso? “Antes que Abraham fuese, YO SOY. El YO SOY en la zarza ardiendo”. Si El actuó como eso en un hombre, El está aquí ahora. Esa misma Columna de Fuego no está más de dos pies [60 cm.–Trad.] de donde yo estoy parado ahorita mismo. Esa es la verdad. Ahora, lo que El hace, yo no sé. Dios los bendiga. Algunas veces casi me hace desmayar completamente, si yo trato de terminar toda la fila de oración. Pero si yo ya no los veo más en este lado del río, los veré a Uds. en el otro lado, uno de estos días. Dios los bendiga. Dios sea con Uds.
89Nuestro Padre Celestial, nos encomendamos a Ti. Gracias por venir. Sabemos que ahora la reunión está toda en Tu control. Y yo pido que Tú tomes a Tus siervos humildes, y a mí Tu siervo, para usar mis ojos y labios; Tus siervos allá con sus oídos y corazones para oír y recibir. Y a través de nosotros juntos, obrando juntos, todos nosotros, que el poder de Dios tome completo control de esta reunión. Que no haya un pecador que pueda salir del edificio sin ser salvo. Que todo aquel que no tenga el Espíritu Santo, que sea lleno en esta noche con Tu Espíritu (de todas las iglesias, denominaciones). Que toda persona enferma, toda persona afligida, sea sanada. Encomendamos esto a Ti, ahora. Habla de aquí en adelante, Señor. En el Nombre de Jesús. Amén. Sean tan reverentes como puedan ser. Ahora, yo le hablo a la mujer. Nuestro Señor encontró a la mujer en el pozo, y yo estoy haciendo la misma cosa aquí, que El hizo allá. El le habló a ella sólo por un momento. (Pues yo he estado predicando). ¿Qué estaba tratando de hacer El? El Padre lo había enviado a El allá. El tenía necesidad de pasar por Samaria. El no hacía nada hasta que el Padre le mostraba a El, San Juan 5:19. Entonces El fue a Samaria. Entonces El no sabía qué hacer. Esta mujer salió. El solamente estaba esperando. El empezó a hablarle a ella; dijo: “Mujer, dame de beber”. Ella dijo: “No es costumbre que Tú pidas tal cosa a samaritanos; Tú eres un judío”. Dijo: “Pero si tú conocieras a Quién tú le estás hablando, tú me pedirías a Mí de beber”.
90La conversación siguió hasta que El encontró en dónde estaba su problema. Esa es la misma cosa que yo ahora estoy tratando de hacer por Su Espíritu (¿ve?), encontrar qué está mal aquí, por qué es que Ud. está parada aquí. Ud. sea el juez ya sea que esté correcto o no. ¿Ve? Yo puedo única-... Yo no sé, pero si El me lo dice, Ud. sabe si está correcto o no. Y entonces cuando El encontró el problema... (El problema de ella fue de inmoralidad), dijo: “Ve, llama a tu marido y ven acá”. Ella dijo: “No tengo marido”. El dijo: “Tú has dicho la verdad. Tú has tenido cinco. Con el que ahora estás viviendo no es tu marido”. Ella dijo: “Señor, me parece que Tú eres un profeta. Nosotros sabemos, nosotros los samaritanos, sabemos que cuando el Mesías venga, El nos declarará estas cosas. Pero yo no sé quién eres Tú”. El dijo: “Yo soy El”.
91Ahora, Ud. como una mujer de los Estados Unidos, ¿cree Ud. que el Mesías haría la misma cosa hoy? ¿Se le ha enseñado a Ud. a creer eso? ¿Y cree que El haría la misma cosa? Yo creo eso. Ahora, Ud. está conciente que algo está sucediendo. Es el Angel del Señor viniendo entre Ud. y yo, posando en Ud. La mujer está sufriendo de algo mal en su pecho. Eso es verdad. Si eso es verdad, levante su mano. Ahora, ¿ve Ud.?, Ud. no lo ve. Ahora, ¿cree Ud.? Ese es el Espíritu de El. Ahora, ella es una persona maravillosa. Ella es una Cristiana, una real Cristiana. Ahora, ella es una persona encantadora con quien lidiar. Hablémosle a la mujer sólo por un momento, veamos lo que va a decir el Espíritu Santo. Luego, por el siguiente... Sólo oraremos por unos cuantos para que terminemos con la fila.
92Entonces Uds. allá empiecen a orar; cada uno de Uds. que tienen necesidades, sólo empiecen a orar. ¿Ven? Diga: “Dios, ese hombre no me conoce, pero permíteme tocar Tu vestido, y Tú usa sus labios y respóndeme, entonces yo estaré seguro que Jesucristo es el mismo ayer, hoy, y por los siglos, dando Su señal final a la Iglesia gentil, la Iglesia llamada a salir fuera, el grupo separado, como el de Abraham y su grupo”. Ahora, hermana, yo no sé lo que dije. ¿Ve? Sea lo que sea, está en la cinta allá. ¿Ve? Sea lo que haya sido, fue correcto, ¿no lo fue? Ahora, yo no tengo ningún medio para saber algo de Ud. Yo–yo no pudiera saber nada de Ud. por medio de nadie. Pero este es el único medio... Hay Algo sobrenatural aquí ahora que la conoce a Ud. ¿Ve? Ud. está conciente de eso. ¿Piensa Ud. que es el Señor Jesús? ¿Piensa Ud. que es Su Espíritu hablando a través de mí (¿ve?), como Su siervo? Sí cree. Gracias.
93Sí, yo veo. Es la mujer, el problema, la veo otra vez ahorita. Está en su–su pecho. Correcto. Y ella tiene un problema con su lado. Es verdad. Tiene problema con su corazón, problema con su garganta. Correcto, ¿no es? Ahora, ¿adiviné yo eso? El Espíritu Santo está aquí. ¿Ve?, lo reveló, supo. Ella sabe si eso es correcto o no. Ella levanta su mano, solemnemente; eso es verdad. Ahora, Uds. saben que hay Algo aquí, algún Espíritu que conoce a esa mujer; viene de la Biblia, una promesa de Dios. ¿No es El maravilloso? Le creen Uds. ahora a El? Ahora, sólo permitan que eso se asiente. Yo no la conozco a Ud. Dios sí. ¿Qué si Dios me pudiera decir quién es Ud.? El conoció a Simón Pedro. El conoció a Felipe. ¿Piensa que El la conoce a Ud.? ¿La ayudaría eso a Ud.? Sra. Taylor, váyase a casa, sus enfermedades terminaron. Jesucristo la sana.
94El Lirio del valle, la Estrella de la Mañana, la Rosa de Sarón, el Lirio del valle, el que era, el que es, y el que ha de venir, la Raíz y el Linaje de David, oh, Su majestad, Su misericordia, Su bondad, el Espíritu Santo de Dios aquí en la plataforma. ¿Por su bebé? Muchos sufren de la misma enfermedad. ¿Cree Ud. que su corazoncito sanará y estará bien? [La mujer dice: “Sí”–Ed.]. ¿Cree Ud.? [“Sí creo”]. Dios Padre, el bebé está muy pequeño para tener fe. Que sea sano en el Nombre de Jesucristo. Amén. No dude. El bebé vivirá. Váyase ahora a casa y sea agradecida con Dios. Venga, hermana. ¿Cómo está Ud.? Somos desconocidos uno del otro. Yo siento viniendo de alguna parte, que yo estoy adivinando los pensamientos de ellos. No haga eso; Ud. obstaculiza la reunión. Mire esto. Ponga Ud. su mano en la mía, hermana. Ahora, si Dios me muestra aquí cuál es su problema, Ud. levante su mano si es verdad. Ud. sufre de un problema de mujer, problema de mujer. Si eso es correcto, levante su mano, esta señora aquí. Señora... Ahora, ¿es eso adivinar los pensamientos? Ud. ahora está sanada, hermana. Ud. puede regresarse a casa. Dios sé...?....
95Ud. no tiene que venir aquí arriba, esa artritis ya ha sido sanada desde...?.... Problema en su espalda. Ahora, sólo regrese, váyase directo a casa, diciendo: “Gracias, Señor Jesús, por sanarme”. “Si pueden creer”. ¿Creen Uds.? Tengan fe, ahora; no duden. Muy bien. Yo no lo conozco. Yo soy un desconocido para Ud. Pero si Dios me dice algo tocante a Ud.... Esta es nuestra primera vez que nos encontramos. Pero si Dios me dice algo tocante a Ud., ¿creerá Ud.? Está nervioso, tiene una hernia. Reverendo Orris, váyase a casa y sea sano. Dios sea con Ud. Todo el problema de corazón se fue. Siga adelante, entonces. La artritis la dejará, si Ud. cree. ¿Lo creerá Ud.? El diablo quería ponerla en la cama. Pero mientras Ud. puede, váyase a casa ahora, crea con todo su corazón. Sea sana. Ese problema en su riñón ha regresado. Váyase a casa, lo va a dejar a Ud. Ud. va a estar sano. 96 ¿Cree Ud. con todo su corazón? Bueno, esa diabetes ya nunca más la molestará, si Ud. cree. Váyase a casa. ¿Creen Uds. con todo su corazón? Sólo tengan fe en Dios. Crean. No duden. Tengan fe en Dios. Muy bien. ¿Cree Ud.? ¿Cree Ud. con todo su corazón? ¿Quiere ponerse de pie allí mismo? ¿Cree Ud. que Dios me puede hablar acerca de Ud. puesta de pie allí? Muy bien. Voltearé mi cabeza porque hay gente allá orando. Yo estaba tratando de mirar en dónde estaba. Yo quiero hablar con Ud. sólo por un momento. Si Dios me dice cuál es su problema o en dónde está su problema, o algo, ¿creerá Ud. con todo su corazón? Ud. tiene nerviosismo, problema de corazón. Correcto. Algo mal con su ojo, crecimiento en sus irises. Correcto. Ud. quiere ser sanada. Sra....?... váyase a casa y sea sana...?....