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~ QUISIERAMOS VER A JESUS SENORES ~
1Muchas gracias, Hermano Palmer. Buenas noches, amigos. Es un privilegio estar otra vez en esta noche aquí en Tifton, Georgia, pero, ¡ah!, no tenía la menor idea de que yo tomaría el lugar del juez. Yo vengo–yo vengo a representar al Juez en esta noche, el Juez del Cielo. Y yo estaba pensando mientras pasaba por la puerta, y miraba a este pueblo y la manera que estaban sentados, sabiendo esto: que algún día habrá un momento en el cual todos nos encontraremos otra vez, si nunca más nos encontramos hasta ese entonces, y estaremos en otro Trono de Juicio. Y allí daremos cuenta de lo que hemos hecho, y de lo que hacemos en esta noche (lo que decimos), y de nuestras acciones, y si somos capaces de aceptar lo que oímos, y creer en las obras del Espíritu Santo. Siendo eso el caso, como que nos hace temblar el pensar que... en lo que sucederá en aquel día si nuestros pecados no están bajo la Sangre. Será un día terrible para muchos, y un día glorioso para muchos. Pues será el día de regocijo para aquellos quienes han aceptado a nuestro Señor y Salvador, Jesucristo. Entonces todos nuestros pecados serán puestos en El, y El será nuestro abogado en el tribunal. Yo estoy tan contento de saber en esta noche el testimonio, de que yo he confesado todos mis pecados a El hace algunos treinta años, y he estado en el campo tratando de representarlo a El ante la gente, como un real Abogado quien puede abogar el caso tan perfectamente, al grado que Dios perdona todo pecado y envía de regreso el Sello de Su reconocimiento a nosotros de que somos hijos e hijas de El, al Espíritu Santo, para darnos testimonio.
2Y bueno, me gusta su ciudad. Yo acabo de tener hoy, tal vez, mi primer paseo por la ciudad. Y no tenía que decir eso, pero simplemente quise decirlo. Y la gente es tan amigable y aun los policías son... eran amigables y tan amables, y todos tratando de ayudarlo–ayudarlo a encontrar lugares. Yo estaba tratando de encontrar una cierta tienda. Y entonces algo me llegó que sencillamente emocionó mi corazón. Un hombre cruzó la calle, y me agarró de mi mano. Y yo pensé: “Yo he visto antes a este caballero”. Y él mismo se presentó, y mientras lo miraba, yo pensé: “Yo lo he visto a él en alguna parte”. Pero él dijo: “Tal vez Ud. no me recuerda, Hermano Branham, pero”, dijo, “hace años yo le llevé a Ud. una niña con un ojo. Ella únicamente tenía un ojo, pues una niñita le había rasguñado el ojo, el otro ojo. Y yo le llamé de allá, de alguna parte de Miami; y Ud. me envió un telegrama, y dijo: “Venga. Traígala”. Bueno, por supuesto Uds. saben cómo es en la casa; las llamadas de larga distancia eran alrededor de un promedio de cuarenta y dos largas distancias llamando en una hora, la gente llamando, queriendo venir, y queriendo que yo fuera a orar por sus enfermedades. Por supuesto, ellos están necesitadas o no llamarían, no gastarían su dinero si ellos no pensaran que había alguna manera de ser ayudados.
3Y yo le dije que viniera y él–él trajo a la niñita con el ojo rasguñado. Y los doctores la habían desahuciado después de dejarla con una cuenta de doctor de mil trescientos dólares. El ojo estaba rasguñado. Y orando por la niñita.... El metió su mano a su bolsillo y me mostró una fotografía de una madre encantadora, que es ahora. Bueno, su hija se casó y ella misma tiene una niñita. Ella tenía cinco años cuando esto sucedió. Y antes que dejaran el estado de Kentucky, lo azul de su ojo que estaba rasguñado, había empezado a regresar de nuevo. Y cuando ellos llegaron a casa, el ojo estaba tan normal como el otro. Y hoy día, ella está tan perfectamente sana como puede estar; ella misma es una madre de una niñita. Ella me envió un par de zapatos. Dios la bendiga.
4Y por todo alrededor del país uno encuentra eso. Y yo dije a algunos de mis amigos que estaban conmigo, yo dije: “Me pregunto qué será cuando crucemos al otro lado, y esta... toda esta generación se pare en el Juicio; aquellos a quienes yo les he predicado, yo tendré que pararme como un testigo a favor o en contra. Dios sabrá todas las cosas, si es que ellos recibieron o no recibieron, y la actitud que ellos tomaron. ¿Qué será entonces, cuando se paren los millones de alrededor del mundo?” Me pregunto si ese caballero está aquí ahora en el edificio, el que me encontró en la calle esta tarde. Ese... Sí, él está levantando su mano allá. ¿Se pondría de pie, hermano, sólo por un momento? Creo que él es un comisario delegado allá en Florida. ¿Es esa historia verdad? [El hermano dice: “Testifiqué de ello”–Ed.]. El ya la ha testificado; eso está bien. Entonces, junto con los miles, simplemente me pregunto qué será en el Día del Juicio cuando todos nosotros nos encontremos allí en ese día.
5Mañana en la noche, creo que van a tener servicios allá en el mismo lugar. Yo quisiera que tuviéramos varios días para que pudiéramos quedarnos un poco más de tiempo y conocernos. Pero pensé que quizás en este corto tiempo (viniendo aquí y sin conocer a ninguno, sino a mis amigos preciosos, el Hermano y la Hermana Welch Evans, a los que he amado a través del tiempo que los he conocido), y justamente antes de ir a ultramar, yo me di la oportunidad de venir y conocer y ver si toda la gente de aquí era como los Evans. Me doy cuenta que así es, así que estoy agradecido por eso. Ahora, voy a voltear las páginas de la Biblia en unos cuantos momentos para un texto. En la última reunión les estaba hablando a Uds. sobre el plan de salvación, y yo quiero que esto quede entendido claramente: que la sanidad Divina no es el plan principal de Dios. Y nosotros nunca podremos hacer algo mayor de algo menor. Pero la sanidad Divina está incluida en el plan de salvación de Dios. “Mas El herido fue...” Ese es Cristo, nuestro Salvador, el Hijo de Dios. “El herido fue por nuestras rebeliones, y por Su llaga fuimos nosotros curados”.
6Ahora, en esta noche vamos a hablar sobre la sanidad Divina y orar por los enfermos. Ahora, yo no soy un sanador Divino; yo no creo que hay tal persona en esta tierra. Yo creo que hay gente quienes predican y practican la sanidad Divina, pero no creo que haya un sanador Divino. Si eso es así, entonces la Escritura está incorrecta. Pues en el Salmo 103, David dice: “Bendice, alma mía, a Jehová... El es quien perdona todas tus iniquidades; el que sana todas tus dolencias”. Y si Jesús herido fue por nuestras rebeliones, y por Su llaga fuimos nosotros... ¿Se fijaron Ud. en la cita? Es tiempo pasado: “Herido fue por nuestras rebeliones; por Su llaga fuimos...” Fue y fuimos (tiempo pasado), ya curados.
7Ahora, nosotros pensamos que el don de una persona... La sanidad Divina está basada sobre, no en los méritos de la salvación de Ud., o en la afiliación de su iglesia, o en su posición, lo cual está mucho, muy bien. Pero los–los méritos... la sanidad Divina está basada sobre los méritos de su fe. “Si puedes creer...” Y seguramente si nosotros podemos poner la suficiente fe en Dios para levantar de la tierra a este cuerpo de sólo una cucharilla de cenizas, seguramente que pudiéramos confiar en El para parchar estos cuerpos para vivir en ellos para El. Yo creo que es la–la... lo que llamaríamos “la primicia”. Nosotros tenemos ahorita el Espíritu Santo, lo cual es la primicia de nuestra salvación, nuestra esperanza Eterna. Entonces tenemos sanidad Divina como la primicia (o el pago inicial) de la resurrección, para probar que eso nos pertenece a nosotros, que nuestros cuerpos serán resucitados. Cuando Ud. ve a una persona comida, reducida a una sombra de un cáncer, al grado que él... el cáncer, más bien, lo ha reducido a una sombra, y verlo a él levantarse a ser un hombre nuevo, fuerte y saludable, Ud. ve a una persona que está totalmente sorda y muda (nacida de esa manera) empezar a hablar y a oír, un hombre que nunca ha visto la luz del día en su vida, brincando, gritando a voz en cuello y alabando a Dios que él puede ver, y probarlo caminando alrededor, mostrando a la gente y demás, que él puede ver, vivir el resto de su vida con buena vista, eso prueba que hay una resurrección. Pues un Dios que puede traer eso, puede traer la resurrección.
8Ahora, antes que lo abordemos a El y las Escrituras... Yo–yo no pertenezco a ninguna iglesia denominacional. Yo pertenecía a la iglesia Bautista Misionera, la cual fue la única iglesia a la que me uní. Y entonces, para entrar en este ministerio, cuando se me fue dado a mí... Nada en contra de mis preciosos hermanos de ese compañerismo Bautista; hombres maravillosos. Pero para salir aquí y pararme de esta manera con la pequeña influencia que el Señor me ha dado, es por lo que no pertenezco a ninguna cierta denominación, pues así yo puedo pararme entre ellos y trabajar por el Reino de Dios. Sin motivos egoístas, sin nada que hacer, sino hacer que los hijos entren, y permitirles que tomen la iglesia de su elección. De esa manera pienso yo que Dios quisiera que lo hiciéramos.
9Pero todo lo que hagamos o digamos debe estar basado sobre la Palabra de Dios. Porque ningún hombre puede tener fe a menos que provenga de la Palabra de Dios. Fe viene por el oír, el oír de la Palabra. Ahora, si yo les dijera a Uds. que tal y tal cosa sucedería, eso pudiera ser así; pudiera suceder eso. Y si yo les dijera que algo que se mirara imposible, sucediera, que... pudiera suceder. Pero cuando Dios ha prometido esta cosa, uno entonces puede tener confianza que Dios cumple Su Palabra. Allí es en donde está edificada mi fe: en nada menos que en la Eterna Palabra del Eterno Dios. Y Dios no es mejor que Su Palabra; yo no soy mejor que mi palabra; y Uds. no son mejores que su palabra. Si yo no puedo tomar la palabra de Uds., entonces yo... no hay necesidad de que yo diga que tengo confianza en Uds., porque no la pudiera tener. Y si Uds. no pueden tomar mi palabra, no hay necesidad de que Uds. me digan que me tienen confianza, porque no pueden. Entonces si no podemos tomar la Palabra de Dios, no podemos tener confianza. Pero cuando Dios lo ha dicho, y Uds. lo creen con todo su corazón que eso es aplicado a Uds., tiene que suceder.
10Y que sea declarado públicamente en estos momentos: que yo creo que la actitud mental correcta hacia toda promesa Divina de Dios, la traerá a suceder. Si Uds. pueden tomar la actitud correcta hacia esa promesa... Pues la promesa es una semilla. Una semilla cae en la tierra, y si es una semilla germinada (tiene vida en ella), producirá de su clase si es puesta en el lugar apropiado. Si una semilla es sembrada en la tierra y.... Jesús dijo que la Palabra de Dios era una semilla que un Hombre sembró. El era el Hombre que la sembró. Y entonces, si la Palabra de Dios es la Semilla, y la Semilla es puesta en una condición apropiada, en un corazón lleno de fe, hará vivir toda promesa; producirá lo que prometió. Por lo tanto, antes que abordemos Su Palabra, hablemos al Autor... mientras inclinamos nuestros rostros.
11Oh, Señor Dios, el Dios Eterno quien trajo de nuevo al Señor Jesús de entre los muertos y nos lo ha presentado a El en esta noche en la forma del Espíritu Santo, como un Testigo de Su resurrección al salir de entre los muertos; han pasado algunos dos mil años, pero en esta noche El es tan real como El lo fue cuando caminó en Galilea, hace muchos, muchos años. Y Sus promesas son tan verdaderas a cada creyente en esta noche como lo fue cuando El las hizo en Galilea. Y oramos en esta noche, Padre Celestial, que Tu misericordia sea derramada en nuestros corazones, para que podamos tener compañerismo alrededor de Tu Palabra y–y en Tu Espíritu. Que el gran Espíritu Santo venga a cada creyente en esta noche, y El mismo se manifieste como el Cristo resucitado. Bendice a toda iglesia que está representada aquí, los pastores, y todas las iglesias por toda esta región, y de los alrededores, a todos los miembros. Bendice este juzgado Señor (que ha abierto sus puertas para permitirnos tener este salón de tribunal), a esta cuidad, y a sus oficiales. Y que por causa de ellos siendo tan generosos para con Tu pueblo, que venga un gran avivamiento de justicia por toda la ciudad, y en los alrededores de la comunidad, para que no haya problemas en los años venideros. Concédelo, Señor.
12Sana a los enfermos y a los afligidos; salva a aquellos, Señor, que serán salvos. Habla a nosotros a través de Tu Palabra, y que Tu Espíritu venga y haga manifiesta la Palabra; pues escrito está por Ti en Tu último decreto para Tu Iglesia: “Id por todo el mundo y predicad el Evangelio a toda criatura. El que creyere y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será condenado. Y estas señales seguirán a los que creen: En Mi Nombre echarán fuera demonios; hablarán nuevas lenguas; tomarán en las manos serpientes, y si bebieren cosa mortífera, no les hará daño; sobre los enfermos pondrán sus manos, y sanarán”. Después de eso, Tú fuiste recibido arriba en el Cielo de acuerdo a la infalible Palabra de Dios que no puede fallar. Y los discípulos fueron a todas partes, predicando la Palabra con señales siguiéndoles. Y oramos, Señor, que esas señales que Tú dijiste que seguirían hasta el fin del mundo, y a toda criatura, ayúdanos a tomarla, Señor, y que todos nosotros juntos nos regocijemos en esta noche alrededor de las bendiciones de la resurrección. Lo pedimos en el Nombre de Jesús, Tu Hijo. Amén.
13Uds., quienes siguen las Escrituras, quiero que abran la Biblia ahora conmigo en San Juan, el capítulo 12, por unos cuantos momentos. Y queremos leer de los versículos 20 y 21, de San Juan, el capítulo 12. Había ciertos griegos entre los que habían subido a la... adorar en la fiesta. Estos, pues, se acercaron a Felipe, que era de Betsaida de Galilea, y le rogaron, diciendo: Señor, quisiéramos ver a Jesús. Y como un tema... Eso como un tópico; y como un tema, me gustaría– gustaría leer los versículos 7 y 8 de Hebreos 13. Acordaos de vuestros pastores, que os hablaron la palabra de Dios; considerad cuál haya sido el resultado de su conducta, e imitad su fe. Jesucristo es el mismo ayer... hoy, y por los siglos. Que el Señor añada Sus bendiciones a la lectura de Su Palabra.
14Ahora, estos griegos (creo yo) expresan el sentir de todos nosotros. Y ha sido el clamor del corazón humano a través de las edades, el ver a Dios. Aun Job, en el Antiguo Testamento, quería saber en dónde vivía El. El quería ir a Su puerta y tocar en la puerta, como decir que a él le gustaría hablarlo con El. Y estos griegos, siendo eruditos, y entendían mucho de sus palabras y de su teología de su día, oyeron acerca de Jesús siendo el Hijo de Dios. Y ellos pensaron que la cosa más razonable de hacer, sería ir a... para ir a verlo a El, sería encontrar a uno de Sus siervos que les pudiera presentar a Jesús. Ese es el acercamiento correcto. Y cuando seguimos el acercamiento correcto, yo estoy seguro que Dios cuidará del resto, si seguimos el acercamiento correcto. Y cómo sus corazones debieron haber estado hambrientos, así como están los nuestros en esta noche. Yo no creo que haya ninguna persona quien haya oído la Palabra de... el Nombre de Jesús, que no tenga hambre y sed de verlo a El.
15Yo creo que si yo dijera en este salón de tribunal en esta noche: “¿Cuántos aquí les gustaría verlo a El?”, toda mano se levantaría, porque queremos verlo a El. Simplemente es la naturaleza humana el saber que hay algo detrás de la cortina, y queremos ver lo que es eso. ¿De dónde provenimos? Y si nuestra Biblia nos dice que nuestros nombres fueron puestos en el Libro de la Vida del Cordero antes de la fundación del mundo, seguramente había Alguien que nos conoció antes que hubiera un mundo. ¿Quién es esa Persona? Los Mahometanos dirían que ese fue Mahoma; los adoradores de Buda dirían Buda. Los Sikhs dirían... Y los Jains, y las diferentes religiones del mundo, dirían que es “el dios de ellos” o que es “el dios de ellos”. Y yo he tenido el gran privilegio de pararme delante de veinte o treinta diferentes religiones, tener sus libros en una mano y esta Biblia en la otra, y decir: “Uno de ellos tiene que estar errado; y únicamente uno de ellos está correcto”.
16Y yo digo esto (por supuesto, a una nación Cristiana, que es llamada una nación Cristiana), que Cristianismo es lo único que está correcto. Es el único que puede probar que su Fundador todavía vive. Mahoma, en su sepulcro ha estado un caballo blanco parado por dos mil años, cambiando guardias cada cuatro horas. Buda murió hace como unos dos mil trescientos años. Todos los de las diferentes religiones están muertos, y en el sepulcro, pero Jesús vive. El sepulcro no podía detenerlo; El se levantó otra vez y El vive por los siglos de los siglos. Y entonces, si El vive (y la Escritura dice que El sí vive), entonces si El vive, la Escritura es correcta cuando Ella dice que “El es el mismo ayer, hoy, y por los siglos”. Ahora, no algo como El, sino el mismo: la misma Vida, el mismo Jesús. Nosotros entonces tenemos el derecho de preguntar a Dios en esta noche (o al Espíritu Santo, el cual es Su Testigo), tenemos el derecho de preguntarle en esta noche: “Señor, quisiéramos ver a Jesús”. Tenemos tanto derecho como esos griegos tenían, si es que El es el mismo ayer, hoy, y por los siglos; el mismo derecho. Y estoy seguro que El no nos decepcionará, porque Su Palabra dijo que El es el mismo, y yo lo creo. Si no fuera así, yo no estaría aquí en esta noche.
17Alguien me dijo el otro día, dijo: “¿Qué si no hay un Jesús cuando Ud. llegue al fin del mundo? ¿Qué si todo eso no es verdad?” Yo dije: “Señor, es verdad; yo sé que es verdad”. El dijo: “Pero, ¿qué si no es?” Yo dije: “Yo tomaré el lado de su argumento. Si no es verdad, hubo Uno quien dio Su vida para hacer del mundo un mejor lugar para vivir, y nos trajo civilización, y hogares, e hijos, y amor, y alimento, y ropa. Yo le debo mi vida a El de cualquier manera. Yo se la daría a El de cualquier manera. Y si El me rechaza al fin del camino, El todavía es justo. Y si El dice: ‘Apártate de Mí, y entra al infierno del diablo’, algo tendrá que cambiar mi espíritu, o yo lo amaría a El en el infierno (no importa en dónde sea), porque yo sé que algo me sucedió”. Nosotros le debemos a El nuestras vidas; nosotros le debemos a El todo lo que somos. Todas las cosas buenas que hay vienen por medio de El, y no hay nada bueno que no venga por medio de El. “Señor, quisiéramos ver a Jesús”.
18Me recuerda de una pequeña historia a la cual con frecuencia me he referido. Yo vivía al lado del Río Ohio. Y había un muchachito quien iba a una cierta iglesia en mi ciudad, y él–él era un muchachito entusiasta. Y–y el muchachito tenía fe, pues él había oído tanto acerca de Dios... Y él no iba a nuestra iglesia; él iba a otra iglesia. Y un día él fue a su madre, y él dijo: “Mamá...” El tenía como unos diez años de edad, me imagino yo; pequeñito para su edad. Y él dijo: “Yo quiero preguntarle algo”. Ella dijo: “Bueno, pregúntame, hijo”. El dijo: “Si este Dios del que Ud. me habla al respecto y del que el pastor habla del púlpito, y la–la maestra de escuela dominical nos habla al respecto en la escuela dominical, si El es un Dios tan grande, ¿por qué no podemos verlo a El?” Esa es una pregunta muy sensata. Y ella dijo: “Hijito, yo no soy capaz para contestar tal pregunta; pregúntale a tu maestra de escuela dominical”. Y el muchachito, al siguiente día de reposo, le hizo la pregunta a su maestra de escuela dominical. Ella dijo: “Yo no soy capaz para contestarte; ve adonde el pastor”. Y él fue adonde el pastor, y el pastor dijo: “Mi muchachito, yo estoy maravillado de tu entusiasmo. Pero me gustaría decirte esto: que ningún hombre puede ver a Dios”. Bueno, eso desalentó al muchachito: “¿Cómo realmente entendería yo que El hizo la tierra, y los cielos, y todas esas grandes cosas, y luego yo no puedo verlo a El?”
19El acostumbraba navegar en el río con un anciano pescador; ellos pescaban en el... hacían... pesca comercial. Y él fue allá a echar las redes, allá cerca de la Isla de las Seis Millas más allá de Louisville. Y vino una lluvia, y en el camino de regreso, ellos tuvieron que meterse en los matorrales para evitar de ser llevados con la lluvia y la tormenta. Después de que terminó la tormenta, el sol salió, y el anciano pescador desaguó su barca, puso al muchachito en la popa, y la empujó fuera de la ribera y empezó a navegar en el río. Y mientras él iba golpeando los remos contra las olas (como únicamente un barquero conoce el ritmo), el sol se estaba poniendo en el oeste. Y a lo largo del este, al cual él estaba de frente remando su barca, apareció un arco iris. Y el muchachito sentado quieto por un rato, se fijó en el anciano barquero respirando, y con su aliento entrecortado, y emocionado. Y después de un rato él notó que grandes lágrimas blancas y brillantes, le estaban rodando por su barba canosa, cayéndole en su regazo. Y el muchachito se emocionó, se excitó. Y corrió desde la–desde la popa de la barca hasta la mitad, y dijo... Cayó de rodillas y dijo: “Señor, yo quiero hacerle a Ud. una pregunta”. Dijo: “Ni mi madre, ni mi maestra de escuela dominical, ni tampoco mi pastor pueden contestarme”. El dijo: “Yo me fijé en Ud. mirando el arco iris, y lo que entiendo de las Escrituras, es que Dios lo dio como una señal; y si Dios es tan grande, ¿por qué no podemos verlo a El?” Y el anciano, un poco conmovido debido al entusiasmo del muchachito, puso sus remos sobre sus piernas, tomó al muchachito en sus brazos y le miró el rostro, y le quitó su cabello de su rostro, y le miró en los ojos. Y él dijo: “Hijo: todo lo que yo he visto por los últimos cuarenta años, ha sido Dios”. ¡Había tanto en el anciano pescador! La única manera de ver a Dios es tenerlo a El en el interior de Ud., para que El pueda usar sus ojos. Uds. lo verán a El. Pero si Uds. están tratando de verlo en una concepción intelectual de Su Palabra, o en alguna emoción, nunca les aprovechará para nada; El tiene que estar en Uds.
20Entonces Uds. llorarán al ver las puestas del sol y al ver el amanecer. Uds. observarán la majestad del otoño entrando. Antes que aun la escarcha o una brisa helada haya caído en la tierra, la savia dejará los árboles y se irá abajo a las raíces; se esconderá. Porque si se queda allá arriba, el invierno matará al árbol. Yo entonces hago esta pregunta: “¿Qué Inteligencia lleva a esa savia del árbol, abajo a las raíces para esconderse durante el invierno?” ¡Oh, el infiel no tiene fundamentos! Pero cuando El entra, uno lo notará a El en todo. Yo pienso que la iglesia de hoy día... Y cuando yo digo “iglesia”, yo no me refiero a una cierta denominación; yo me refiero a toda la Iglesia junta. Solamente hay una Iglesia. Yo he estado en la familia Branham por cincuenta años, y ellos nunca me pidieron que me uniera a su familia. ¿Por qué? Porque yo nací un Branham; yo nací en la familia. Esa es la razón que estamos... ¿Cómo entramos en la Iglesia?: nosotros nacimos en la Iglesia por un Espíritu. Somos traídos dentro del compañerismo del Hijo de Dios y somos hechos participantes de Su gracia y de Su gloria, y dentro de nosotros hay Vida Eterna.
21No hace mucho tiempo, había una señora en una tienda de diez centavos [tienda de baratillo–Trad.], en Louisville. Ella estaba atrayendo la atención de la gente. Ella tenía un niño como de dos años de edad en sus brazos, e iba de mostrador a mostrador, levantando cosas pequeñas, y diciendo: “Mira, cariñito; mira aquí. Mira esto, bebé”. Y ella se ponía más nerviosa cada vez. Iba de mostrador a mostrador, levantando cosas pequeñas para ver lo que el bebé... para atraerle su atención, cosas que deberían atraer la atención de un niño de esa edad. Y finalmente, ella llegó a una campanita. Y levantó la campanita; nerviosamente ella la tocó; ella dijo: “¡Mira, cariño. Mira, querido de mamá, mira!” Pero el niñito sólo tenía la mirada fija. Entonces ella cayó a lo largo del mostrador, clamando: “¡Oh, no, no; no puede ser así!” La gente corrió hacia ella para ver lo que sucedía. Ella dijo: “Yo llevé mi bebito adonde el doctor”. Dijo: “Hace algunas semanas, él como que entró a una–una coma, un aturdimiento”. Y dijo: “El no presta ninguna atención a ninguna cosa que debería atraer la atención de un niño de esa edad. Hay algo mal en él. El doctor dice que él está mejor, pero no está”. Me pregunto si ese no es el estado de la iglesia en esta noche. Después de dos mil años que Dios ha demostrado todo delante de la iglesia, ellos deberían ser lo suficiente maduros para saber estas cosas. Hemos tenido un Billy Graham, un Oral Roberts, un Jack Schuller, un Tommy Hicks. El Espíritu Santo moviéndose, mostrando señales y prodigios de Su Venida, y la iglesia parece estar aturdida, no fijándose. Oh, si únicamente pudiéramos darnos cuenta, si únicamente pudiéramos volver en sí, y despertar a que es la mano de Dios.
22El grupo más grande al que alguna vez tuve el privilegio de predicar, fue en Bombay, India, hace como tres años (quinientos mil). Y cuando llegamos allí, yo leí el periódico, como los... Muchos de los obispos y demás vinieron al aeropuerto para saludarnos, y montones de guirnaldas (Uds. saben cómo lo hacen ellos) como un saludo. Y yo cogí un periódico, y decía: “Bueno, el terremoto debe haberse terminado”. Allí, unos cuantos días antes, hubo algo que sucedió misteriosamente. Todos los pajaritos que vivían en las hendiduras de las grandes cercas de piedra y en las grandes torres... Ellos no tienen cercas allá, como las que tenemos nosotros. Ellos son pobres; recogen las piedras en el campo. Hay cuatro cientos setenta millones de ellos en India, y son mendigos tal vez más de dos terceras partes de ellos. Así que ellos recogen las piedras y hacen las cercas. Y los pajaritos hacen sus nidos y viven en estas piedras. Y cuando llega la hora de la tarde, y el sol está caliente en los trópicos, el ganado se para a los lados de estas cercas para estar en la sombra. Pero sucedió una cosa extraña.
23Un día (nadie sabía en ese momento el porqué), todos los pajaritos se alejaron de las rocas; ellos se fueron a los árboles. Todo el ganado se apartó de las cercas y se quedaron en el campo. Y ellos no regresaban. Pasaron las horas, y ellos no sabían qué causó esta extraña perturbación. Entonces pegó un terremoto, y derrumbó las paredes. Si los pajaritos hubieran estado allí, ellos hubieran muerto. Si el ganado se hubiera quedado allí, hubieran sido matados. Si esos animales por instinto, el mismo que tenían en los días de Noé... Si el Espíritu de Dios a través de instinto los pudo apartar del peligro, ¿qué debería hacer la Iglesia de Dios, llena con el Espíritu Santo, sino huir de la ira que viene, hacia el lugar seguro en Cristo? “Señores, quisiéramos ver a Jesús”.
24Oh, pudiéramos quedarnos horas en el tema, pero lleguemos al punto. La única manera correcta... Si yo dijera aquí en esta noche a todos los Bautistas: “¿Creen Uds. que Jesús es el mismo ayer, hoy, y por los siglos?” “Sí”. Metodistas, Presbiterianos, Luteranos, Pentecostales, todas las diferentes iglesias dirían: “Sí, lo creemos”. Entonces yo voy a hacerles una pregunta como esta: “Si El es el mismo, ¿entonces por qué no podemos verlo a El de la misma manera?” Ahora, eso es una gran declaración para hacerse. Pero yo no la estoy haciendo contraria a lo que dice la Palabra de Dios. Yo sólo estoy diciendo lo que El dijo. No depende de mí probarlo; depende de El cumplir Su Palabra. Depende de El; lo pone en Sus manos, y no en nuestras manos. Ahora, quisiera que Uds. se fijaran por un momento: la única manera real que nosotros podemos creerlo, es regresar a Su vida y darnos cuenta lo que El era ayer, y entonces veremos lo que El es hoy. Y si El no es el mismo hoy que lo que era ayer, entonces El no es el mismo.
25Ahora, sabemos que cuando El primero vino a la tierra, la gente estaba esperando un Mesías. Pero miles de ellos no conocían la naturaleza de este Mesías porque ellos nunca estudiaron la Palabra. Ellos la estudiaron en la línea del credo de ellos, o de la denominación de ellos, o de la secta de ellos; ellos la estudiaron de acuerdo a eso, pero no de acuerdo a la manera que Dios dijo. Pues si Uds. se fijan, Dios le dijo a Moisés en Deuteronomio 18:15: “Jehová tu Dios levantará a un Profeta entre Uds. como yo. Y se cumplirá que cualquiera que no oyere a este Profeta, será cortado del pueblo”. Los verdaderos creyentes estaban esperando que viniera un Dios-Profeta. Ahora, regresemos; creo que leímos en San Juan. En cualquier parte en las Escrituras estaría bien, pero ahora estamos estudiando el Libro de San Juan. Empezamos en el capítulo 12. Regresemos al principio de San Juan y estudiemos por un momento. Sabemos que El está.... Acabamos de pasar por las festividades tocante a Su nacimiento y demás; cómo El vino. Miren, El entra en Su ministerio en San Juan 1. Después de el... de Su bautismo en agua para cumplir toda justicia.... No que El tenía que ser bautizado, pues El nació el Hijo de Dios. Entonces yo quiero preguntarles algo: si ser bueno es todo lo que Uds. necesitan, una buena vida limpia, ¿por qué tuvo Jesús que ir al Jordán para ser bautizado en agua y recibir el Espíritu Santo? Cuando El... todo acerca de El era piadoso, fue concebido en el vientre de una virgen, pero sin embargo tuvo que ir al Jordán y ser bautizado. Y Juan dio testimonio viendo al Espíritu de Dios descendiendo como una Paloma. La Voz diciendo: “Este es Mi Hijo amado...” Le convenía a El cumplir toda justicia. Yo no les estoy gritando a Uds. Yo sé que este es un salón pequeño, pero es que yo he estado acostumbrado a hablar mucho al aire libre.
26Fíjense: la primera cosa que El hizo después de Su tentación en el desierto, El vino como el Mesías ungido, el Mesías, el Cristo. Cristo significa: “El Ungido”. El nació “Jesús”, el hombre, pero cuando el Espíritu Santo entró en El, El era el Mesías ungido. La Biblia dice: “Dios estaba en Cristo reconciliando consigo al mundo”. Dios viviendo en El, la Plenitud de la Deidad estaba en El. “Dios vació todo lo que El era en Cristo; Cristo vació todo lo que El era en la Iglesia”. En el Día de Pentecostés cuando ellos estaban reunidos, cuando descendió esa Columna de Fuego, se separó en lenguas repartidas y se asentaron sobre cada uno de ellos, mostrando que Dios mismo estaba separándose entre Su pueblo. Esa es la razón que yo me paro hoy entre las iglesias de la manera que lo hago; tenemos que juntarnos. Mientras más juntos estamos, más de Dios está presente. No que yo estoy en contra de las denominaciones o demás, no; pero no ponga una barrera o una cerca. Todos nosotros somos hijos de Dios por medio del Nuevo Nacimiento.
27Ahora, cuando Jesús tomó Su ministerio terrenal... Sigámoslo unos cuantos momentos, y observemos qué clase de cosa El hizo para probar que El era el Mesías; y observen las actitudes de la gente. Ahora, no para ser duro, pero permítanme repetir eso otra vez, para que así Uds. estén seguros de saber que es una doble declaración la que yo estoy haciendo, la misma declaración dos veces: veamos lo que El hizo en ese día para probar que El era el Mesías. Y lo que El hizo en ese entonces para demostrar que El era el Mesías, si El es el mismo hoy, El hará lo mismo hoy. ¿Ven? Y recuerden, El no visitó a los gentiles, y prohibió que Su Iglesia los visitara; únicamente a los judíos y a los samaritanos. Y los samaritanos eran mitad judío y mitad gentil. Y únicamente hay tres clases de pueblos sobre la tierra, de cualquier manera que Uds. quieran tomarlo; esos son los pueblos de: Sem, Jafet, y Cam; esto es, judío, samaritano, y gentil. Esas son las tribus de la tierra después de la destrucción antediluviana. Los hijos de Noé; todos nosotros surgimos de ellos. Los lugares en los que vivimos cambian nuestro color: blanco, negro, cobrizo, amarillo, sea lo que fuere; pero todos juntos, una sola raza humana. Uno puede darle al otro una transfusión sanguínea, y vivir.
28Ahora, fíjense: entonces Jesús, la primera cosa que El... nosotros lo encontramos en San Juan 1. Hubo un hombre llamado Andrés quien vio a Jesús y creyó en El como el Mesías, y fue rápidamente a conseguir a su hermano Simón. Y cuando Simón, quien después fue llamado “Pedro, Cefas”, lo cual por interpretación es “una piedra, piedra pequeña”.... Cuando él encontró a Pedro, él dijo. “Ven ahora, y ven conmigo”. Y él lo llevó a Jesús. Y sabemos que Pedro era un hombre del vulgo y sin letras; yo dudo que él podía firmar su propio nombre. La Escritura dice que él era del vulgo y sin letras. Entonces, ¿por qué tenemos que tener tanta educación? Sólo me gustaría hacer esa simple pregunta. A Uds. ministros, yo no sé en cuál lado están Uds., yo quiero hacerles una pregunta.
29Cuando Pablo fue convertido, sin duda la iglesia en Jerusalén dijo: “Nosotros tenemos ahora al hombre que puede competir con el ingenio de estos Fariseos. El es listo; él es inteligente. Nosotros tenemos ahora al hombre (después de que Pablo había sido salvado), y enviaremos a este pescador ignorante, quien es ahora aquí la cabeza de la Iglesia en Jerusalén, lo enviaremos allá entre los ignorantes”. ¿Se fijaron Uds. en lo que hizo Dios? El tomó a Pablo, el educado, y lo envió entre los ignorantes, y tomó al ignorante y lo envió entre los educados. ¿Ven?, Dios hace cosas a Su propia manera. Es fe sencilla para creer a Dios; eso es lo que se requiere. Pero tan pronto como Jesús puso los ojos sobre este hombre, Pedro, El dijo: “Tu nombre es Simón, y el nombre de tu padre es Jonás”. ¡Cómo debió eso haberlo tocado a él! Tu... “Tu nombre es Simón”. Nunca lo había visto antes en su vida. “Y el nombre de tu padre es Jonás”. Y por medio de esto, tocó a Simón. “Este debe ser ese Profeta”. Y él aceptó a Jesús como su Salvador, fue llenado con el Espíritu Santo en el Día de Pentecostés, y llegó a ser la cabeza de la Iglesia, porque él reconoció que esa era la señal del Mesías.
30Jesús va un poco más adelante, y El encuentra a uno llamado Felipe. Y El dijo: “Sígueme, Felipe. ¡Felipe, sígueme!” Y Felipe fue allá adonde su amigo Natanael. Ahora, si Uds. alguna vez han estado en Palestina, en donde Jesús estaba orando por los enfermos, es como unas quince millas [24.15 km.–Trad.] alrededor de la montaña desde donde El encontró a Felipe. Usemos un pequeño drama aquí, para que lo capten los niños. Yo puedo verlo a él ir allá a la casa de Felipe y tocar en la puerta. Y su esposa decir: “Felipe no esta ahorita, Natanael”, o, quise decir, “Natanael no está, Felipe”. (Perdónenme). Y ella dijo: “El se acaba de ir por entre los árboles de olivo hace justamente unos cuantos momentos. El ha tenido una carga en su corazón por unos cuantos días”. Como Uds. saben, cuando uno recibe una carga en su corazón, algo está preparándose para suceder. Yo espero que todos nosotros podamos recibir una carga en esta noche por esta nación perdida, y por este mundo perdido por el cual murió Jesús.
31Y él se metió en la huerta por entre los árboles, levantando las ramas de los árboles. Y después de un rato, me puedo imaginar oír a alguien orando: “Oh Jehová Dios, por muchos días hemos esperado la Venida del Justo, Tu santa promesa para con nosotros”. Y por supuesto, Felipe, un caballero Cristiano... Después de encontrarse con Jesús, como Uds. saben, lo hace a uno un caballero. El se quedó parado atrás cuando oraba, e inclinó su rostro para orar con él. Y después que él terminó de orar, se levantó y se sacudió su manto. Oh, ahora fíjense, él no dijo: “¿Cómo estás, Felipe? [El Hermano Branham quiso decir Natanael–Trad.]. ¿Cómo va progresando toda la fruta?” ¡El tenía un mensaje, y era urgente! Hermano: nosotros no tenemos tiempo hoy para necedades; cenas de helados de nieve y cenas de pollo. El mensaje es urgente; ¡saquémoslo! Inmediatamente él dijo: “Ven y ve a quién hemos encontrado”. Oh, cuando uno encuentra a Jesús, yo pudiera decir esto: que hay algo al respecto que uno no puede quedarse quieto, uno tiene que decirle a alguien. “Ven y ve a quién hemos encontrado: Jesús de Nazaret, el Hijo de José”.
32Bueno, por supuesto, este israelita fiel, un miembro del sanedrín, dijo: “Mira, espera un momento, Felipe. Yo sé que tú debes... Tú te has ido a un extremo”. (Uds. saben cómo ellos les gusta decirlo de esa manera). “Yo te he conocido como un buen hombre, honesto, un hombre balanceado, un hombre que piensa bien, con buen juicio, con sana doctrina. Y ahora tú vienes y me dices que el Mesías salió de Nazaret. Bueno, si el Mesías hubiera salido de Nazaret, de ese taller de carpintería... No pudiera ser así. Si El hubiera venido, El hubiera bajado caminando por los corredores dorados de Gloria, y hubiera venido adonde Caifás, el sumo sacerdote”. Pensaríamos hoy día que El tendría que venir a la iglesia Pentecostal, o El no vendría en lo absoluto. “No”, Uds. dirían: “El tendría que venir a la iglesia Bautista, o a la Presbiteriana, o al papa de Roma, o al arzobispo de Canterbury”. Permítanme decirles a Uds., Dios viene adonde El quiere venir. Depende de nosotros seguirlo, no cuestionarlo a El.
33Y él dijo: “Mira, tú sabes que tal cosa no pudiera suceder. Y ¿por qué me dices tal cosa?” Ahora, aquí está una teología sólida y buena que usó Natanael [el Hermano Branham quiso decir Felipe–Trad.], que todos Uds. deberían usar. Simplemente mostró buen sentido común. El dijo: “Ven y ve por ti mismo”. Eso es bueno; eso es pensar juiciosamente”. No lo juzgues mal, simplemente ven y ve por ti mismo”. Entremos en su conversación mientras van en camino. Yo puedo ver a Natanael despedirse de su esposa, y decir: “Voy–voy con este hombre; pienso que él está todo emocionado. Regresaré, querida, en un par de días”. “Muy bien. Ve, Felipe”. [El Hermano Branham quiso decir Natanael– Trad.]. Yo puedo oírlo decir: “Mira, tengo algo que decirte. Como tú sabes, nosotros siempre hemos esperado con anticipación desde los días de Moisés, cuando él nos dio la ley, y la ley iba a durar hasta cierto tiempo. Y entonces el Señor, nuestro Dios levantaría un Profeta entre nosotros”. “Sí”, dice Natanael: “Oh, yo he leído con frecuencia el Libro de Deuteronomio”. “Muy bien, y entonces este Profeta debía ser el Dios-Profeta, diferente a los otros profetas. El debía ser un–un Hijo de Dios, dijo Isaías”. “Sí, yo recuerdo todo eso”. “Bueno, ¿sabes qué sucedió el otro día? ¿Recuerdas esos pescados que compraste de aquel anciano llamado Simón, que era tan ignorante que no te podía firmar el recibo?” “Sí, me recuerdo de él”. “Bueno, él se acercó caminando a Este quien nosotros sabemos que es el Mesías, y El dijo: ‘Tu nombre es Simón, y tú eres el hijo de uno que se llama Jonás’. Y Simón creyó. ¡Oh, Natanael!, no me–no me sorprendería si El te llamara por tu nombre cuando tú te acercaras”. “Mira”. Esa es una buena preparación de todas maneras. Así que él dijo: “Mira, espera un momento; yo no pudiera creer eso”.
34Así que ellos finalmente, tal vez al día siguiente, llegaron a la escena en donde Jesús estaba orando por los enfermos. Y yo no sé; yo no estaba allí. Pero tal vez él iba atravesando la audiencia, en dónde... así como están parados Uds., o quizás él se sentó; o tal vez él se metió en la fila. Yo no sé. La fila de oración probablemente estaba pasando ante Jesús, y El estaba orando por ellos y poniendo manos sobre ellos. (Como un ochenta y seis porciento de Su ministerio, como Uds. saben, era orar por los enfermos). Entonces cuando pasaron ante El, uno tras otro, El finalmente levantó su vista y vio venir a Natanael. Y El clamó: “He aquí un israelita en quien no hay engaño”. En otras palabras, un hombre justo, un buen hombre. Bueno, eso lo sorprendió. Y él no le pidió a Felipe que hablara por él; él habló por sí mismo. El dijo: “Señor, ¿cómo me conoces? Yo nunca te he conocido a Ti en mi vida. ¿Cómo sabes que yo soy un hombre justo?” No por su vestir; había allí griegos y había allí árabes, y toda la gente oriental viste igual. No por su vestir, o por su... todos, gente de complexión oscura. No por su piel, no por su vestir, sino por algo dentro de él, Dios que estaba en él. Dijo: “Tú eres... He aquí un israelita en quien no hay engaño”. El dijo: “¿Cuándo me conociste, Señor?” El dijo: “Antes que Felipe te llamara, cuando estabas debajo de la higuera, Yo te vi”. ¡Oh! ¿Lo vio? ¡Qué ojos! Quince millas [24.15 km.–Trad.] alrededor de la montaña. “Te vi cuando estabas debajo de la higuera”. Natanael estaba instruido en las Escrituras. El corrió al frente y dijo: “Rabí (eso significa: “Maestro”), Tú eres el Hijo de Dios; Tú eres el Rey de Israel”. ¡Oh, ahí lo tienen Uds.! ¿Qué estaba haciendo El? Dándose El mismo a conocer a la raza judía. Esa fue la señal del Mesías. Jesús se volteó y dijo: “¿Porque te dije eso, creíste? Entonces tú verás cosas mayores que estas”. Porque él lo creyó y lo aceptó.
35Pero por supuesto, había de aquellos quienes se mantuvieron aparte, quienes no lo creyeron. Muchos de los rabinos, eruditos, buenos hombres, hombres justos, hombres santos, con sus manos puestas por detrás, ellos no podían dar a su congregación una respuesta. El milagro fue operado, la Escritura fue cumplida, y ellos no podían contestarle a la congregación de ellos. Así que ellos dijeron: “El es uno que adivina los pensamientos, un demonio; todos nosotros sabemos que eso es del diablo; adivinador (esa es una palabra buena: adivinador). El es del diablo, Beelzebú. El es el príncipe de todos los demonios”. ¿Qué dijo Jesús? Yo pudiera decir esto para el bien de Uds. Jesús dijo: “Tú habla eso en contra del Hijo del Hombre, Yo te perdonaré. (Algo como esto, para que Uds. claramente lo entiendan). Llegará un tiempo cuando vendrá el Espíritu Santo, y hará la misma cosa; una palabra en contra de El nunca será perdonada en este mundo ni en el mundo venidero”. Tengan eso en mente.
36Por supuesto, de esa manera El mismo se declaró entre Su pueblo judío. Pudiéramos seguir y seguir hasta Betesda y muchos lugares diferentes en donde El... las cosas que El hizo, mostrando a los judíos que El era el Hijo de Dios. Pero había un pueblo samaritano. Ahora, El tenía necesidad de pasar por Samaria. Me pregunto por qué. Jesús tenía que dar testimonio de Su Mesiazgo. Así que El... Sin duda el Padre le había dicho a El. Así que El dijo en San Juan 5:19: “De cierto, de cierto os digo: el Hijo (el hombre, la carne, el bebé, el muchacho, el hombre, Cristo Jesús), no puede el Hijo hacer nada por Sí mismo, sino lo que ve hacer al Padre... también lo hace el Hijo igualmente”. En otras palabras: “El Padre me muestra qué hacer por medio de una visión, y Yo hago solamente eso y nada más”. ¿Ven? Ahora, las palabras de... Todos nosotros sabemos que eso está inspirado. Ahora, si Jesús hizo algo fuera de eso, esa Escritura está incorrecta. “De cierto, de cierto (eso es absolutamente, absolutamente), os digo, el Hijo (ese es Jesús, el cuerpo, el hombre, el hijo de María), no puede El Hijo hacer nada de Sí mismo, sino lo que ve (no lo que oye), lo que ve hacer al Padre... también lo hace el Hijo igualmente”. La señal del Mesías. “Yo siempre hago aquello que es agradable al Padre”. ¿Ven?
37Ahora, El tenía necesidad de pasar por Samaria. (Nos apresuraremos). Y El mandó a Sus discípulos a comprar algunos víveres, y ellos entraron a la ciudad, y–y estaban tratando de comprar alimento. Y mientras El estaba sentado allí... Un hombre judío no más de treinta y algo años de edad, como unos treinta y dos, pero El debió haberse visto de más edad. Como Uds. saben, los fariseos y ellos, calcularon que El tenía cincuenta. Tal vez Su obra lo había... en Su cuerpo físico, lo había puesto un poco canoso, o–o le había vencido Sus hombros. Dijo: “Tú dices que Tú eres... vistes a Abraham cuando Tú todavía no tienes más de cincuenta años de edad. Ahora sabemos que tienes demonio”. El dijo: “Antes que Abraham fuera, YO SOY”. Y “YO SOY” estaba en la zarza ardiendo. Moisés; como hablamos anoche....
38Pero El estaba sentado en un pequeño panorama, si Uds. alguna vez han visto los pozos orientales, en donde... los pozos públicos, en donde toda la gente viene a coger agua. El estaba sentado allí, tal vez descansando, porque la Biblia dice que “El estaba cansado en Su viaje”, esperando que llegaran Sus discípulos. Ahora, yo voy a dar una pequeña ilustración aquí. (Esto pudiera cambiar un poquito, si Uds. alguna vez van al oriente). Pero, digamos que una hermosa mujer joven, digamos que ella tiene veinticinco años. Y es como al medio día, quizás entre las once y las doce. Ellos se habían ido para conseguir algo de comer. Y esta hermosa mujer joven tenía un–un cántaro sobre su cabeza. Esa es la manera oriental; yo las he observado ponerse un cántaro de cinco galones sobre su cabeza [18.925 L.–Trad.] y uno en cada brazo así, apoyándolos sobre sus caderas, y seguir caminando platicando como sólo las mujeres pueden, y nunca derraman una gota. Sólo siguen caminando, platicando acerca de cosas, y platicando y volteando sus cabezas una a la otra; es asombroso. Y ella... Porque están instruidas. Ud. habla acerca de... En Hollywood, ellos les ponen libros en su cabeza para hacerlas caminar rectas. Lo que nosotros necesitamos en la cabeza, es el poder del Espíritu Santo; eso las hará a Uds. caminar rectas. No un libro; este Libro hecho manifiesto, eso cambia completamente su caminar. 39 Y allí estaba ella caminando hacia el pozo con el cántaro. Ella se lo quita y lo pone allí, le pone el pequeño gancho para bajarlo con la polea y coger agua. Y cuando ella limpió un poquito la cubeta, o el... No es... Es una olla de barro; no era metal. Era una... era como una clase de barro, tenía agarraderas al igual que un jarro. Y cuando ella hizo eso, ella miró hacia allá. Y ella vio a un Hombre quien le había hablado y dicho: “Mujer, dame de beber”. Observen la... El está ahora en Samaria. ¿Qué va a hacer El en Samaria, para que ellos vean la señal Mesiánica? Porque El no puede dar esa señal a una nación y no dársela a otra, porque Dios es infinito. El tiene que ser el mismo. Así que El dijo: “Mujer, dame de beber”. Y ella dijo: “Señor, no es costumbre que Tú me pidas eso”. (Ellos tenían segregación). Dijo: “No es correcto que Tú me pidas tal cosa. Yo soy una mujer de Samaria, y Tú eres un judío; y nosotros no tenemos tratos uno con el otro”. Ellos habían sido expulsados. Uds. ministros recuerdan cuándo fue, cuando Balaam los enseñó y demás. Y eso trajo esa clase de gente, y ellos eran desechados. Ellos querían que quedara limpio el torrente sanguíneo Santo, y ellos no querían ningunas asociaciones con ninguna otra nación; sea que fuera mestiza o lo que fuera, ellos no tenían nada que ver con ellos. Y cuando ella dijo: “Dame...” El dijo: “Dame de beber”. Ella dijo: “No es costumbre que Tú me pidas esto”. El dijo: “Si tú únicamente conocieras quién te está hablando a ti, tú me pedirías a Mí de beber, y Yo te daría aguas que tú no vendrías aquí a sacarlas: Vida Eterna, gozo indecible, borboteando dentro del alma”.
40“Oh”, ella dijo: “El pozo es hondo, Tú no tienes con qué sacarla. ¿De dónde vas Tú a obtener esta agua?” Y El empezó a hablarle a ella. ¿Qué estaba haciendo El? Ahora, Uds. tienen que tomar mi palabra en esto: El estaba tratando de encontrar su espíritu. Ve lo que... El Padre le dijo que fuera a Samaria, pero ahora El tenía que esperar la visión. Permítanme decirlo de esta manera: Dios nos envió aquí en esta noche; esperamos ahora la visión para ver lo que dirá el Padre. El esperó; El entabló una conversación con ella; empezó a hablarle a ella. Y ella dijo: “Bueno, vosotros decís que se adore en Jerusalén, y–y nosotros decimos que en este monte”. Y El le dijo a ella, dijo: “No es ni en este monte o en Jerusalén, sino que Dios es Espíritu; y los que lo adoran, en Espíritu y en Verdad es necesario que adoren”. ¿Qué estaba haciendo El? Contactando su espíritu para ver en dónde estaba el problema de ella. Y cuando El lo encontró (todos nosotros sabemos lo que era), El nunca dijo nada que digamos, acerca del problema de ella. El dijo: “Ve, llama a tu marido, y ven acá”. “Bueno”, ella dijo: “No tengo marido”. El dijo: “Tú has dicho bien, porque cinco maridos has tenido, y con el que tú ahora estás viviendo, no es tu marido. Así que tú has dicho bien”.
41Fíjense, miren a esa prostituta. Ella sabía más acerca de la Biblia que lo que saben muchos ministros hoy día; sí sabía. Ella dijo... Ella nunca lo llamó a El un demonio; ella le dio a El una buena respuesta. Ella dijo: “Señor, nosotros (los samaritanos), nosotros sabemos que viene Uno. Tú debes ser un profeta”. Observen... “Tú debes ser un profeta”. Si Uds. siguen eso en el margen de lectura, los llevará directamente de regreso a la misma cosa: el–el Profeta. Pero El dijo.... “Tú debes ser un profeta”. No un Beel-... Beelzebú como la iglesia le dijo a ella... le dijo a El; no un demonio, una persona poseída de demonio, sino, “Tú eres... debes ser un profeta, y nosotros sabemos que cuando venga el Mesías, El nos declarará estas cosas, el Mesías quien es llamado el Cristo”. Escuchen estas palabras: El dijo: “Yo soy, el que habla contigo”. Ella reconoció rápidamente la señal del Mesías, que esa era la señal Mesiánica. Si esa era la señal Mesiánica en ese entonces, es la misma hoy, si es que El es el mismo ayer, hoy, y por los siglos.
42Dijo: “Todavía un poco, y el mundo no me verá más; pero vosotros me veréis; porque Yo... (Miren, no un pensamiento; el Espíritu Santo es una Persona), Yo estaré con vosotros, aun en vosotros, hasta el fin del mundo. Y las obras que Yo hago (San Juan 14:12), vosotros haréis también”. Piénsenlo. Los judíos, los samaritanos. Y ella entró corriendo a la ciudad, después de que vinieron los discípulos, y fue y les dijo a los hombres de la ciudad. Ella dijo: “Venid, ved a un hombre que me ha dicho las cosas que he hecho. ¿No será este el mismísimo Mesías?” ¡Oh, hermanos!, me siento religioso en estos momentos. ¿Por qué el mundo no puede ver eso hoy? Porque ellos están cegados. El diablo nunca se lleva a su espíritu de la tierra; él se lleva a su persona, a su hombre. Dios nunca se lleva a Su Espíritu; El se lleva a Su hombre. Dios se llevó a Elías, y el Espíritu de Elías vino sobre Eliseo. Entonces siguió; descendió ochocientos años después sobre Juan el Bautista; predicho otra vez en los últimos días. Dios se llevó a Su Hijo, Jesús, pero el Espíritu regresó. Tenemos a los críticos; tenemos a los fariseos; tenemos a los creyentes. Depende de Uds. hacer la decisión. “Quisiéramos ver a Jesús”.
43Ahora, si se fijan Uds., El nunca fue a ningún gentil, y le prohibió que Su Iglesia fuera. Ahora, sólo un momento ahora. Yo quiero preguntarles algo. Jesús, hablando de Su Venida... Uds. recuerden que El no fue a los gentiles. ¿Por qué? Ellos no lo estaban esperando a El. Nosotros gentiles, anglosajones, andábamos caminando por allí con un garrote en nuestra espalda hace dos mil años, nada menos que hombres de cavernas. Nosotros no estábamos esperando a ningún Mesías, así que El únicamente viene a aquellos que lo están esperando a El. ¿Lo quieren ver Uds. a El? ¿No lo están esperando a El? Así es como El viene, cuando lo están esperando a El. Un ministro me dijo no hace mucho tiempo: “Yo no creo en sanidad Divina”. Yo dije: “Bueno, hay mucha evidencia en contra de Ud., señor: la Biblia, y–y–y–y la–la evidencia”, yo dije. “Yo puedo darle millares y millares de casos, decenas de millares”. Dijo: “A mí no me importa; yo no lo creo”. Yo dije: “Claro no fue enviado a incrédulos; fue únicamente a aquellos quienes creen. No es para incrédulos”. “Al que cree...” No a incrédulos. Es una piedra de tropiezo para él; un peldaño para el creyente. Entonces cuando se llegó al punto....
44Antes que se fuera Jesús, El predijo el fin del mundo gentil. El dijo: “Como fue en los días de Sodoma, así será en la Venida del Hijo del Hombre”. Si Uds. me perdonan, Uds. preciosos quienes están parados en el balcón, en los pasillos, y alrededor de las paredes; yo no quiero hacer que les duelan las piernas, pero yo no sé, quizás nunca nos volvamos a encontrar otra vez de este lado del río. Yo quiero que... estén seguros que Uds. capten lo Escritural de lo que les estoy hablando. No es algo que yo he inventado; es lo que la Biblia ha dicho y prometido. Ahora, veamos: todos nosotros sabemos que Jesús citó eso en Lucas: “Como fue en los días de Sodoma, así será en la Venida del Hijo del Hombre”.
45¿Se fijaron Uds.? La gente estaba segregada en tres secciones diferentes, tres clases diferentes. Había los sodomitas. Muchos lectores de la Biblia saben lo que es eso: es una perversión. Y yo lo leí... Acabo de estar en San José, hace unas cuantas semanas, en los terrenos de la feria en donde tuvimos una reunión. Y la homosexualidad está en aumento como un treinta porciento o más, en Los Angeles: hombres con hombres, pervertidos del curso natural de la vida; señales del tiempo del fin. Washington está lleno de ello, la nación está llena de ello, “beatniks”, perversiones, todo. “Como fue en los días de Sodoma”, Jesús dijo: “Será de esa manera justamente antes de la Venida del Hijo de Dios”.
46¡Cómo está pervertido el mundo! Programas de televisión sin censura; la gente quedándose en casa para ver la televisión, en lugar de ir a la iglesia. ¡Qué desgracia! Ud. está hambriento de algo, sediento de algo. Dios lo hizo a Ud. que tuviera sed; de esa manera El lo hizo a Ud. Cómo se atreve Ud.... Ud. no tiene derecho de tratar de apagar esa sed Santa con las cosas del mundo, cuando debe tener sed de Dios, y El llenará esa sed con el Espíritu Santo. Ud. no tiene derecho de dar esa preciosa sed, pues Dios el Creador le hizo un lugar en su corazón para tener sed por algo, y Ud. trata de satisfacerla con las cosas del mundo: pecando, bebiendo, apostando, andando de aquí para allá, pecaminoso. Ud. no tiene derecho de hacer eso; Dios sea misericordioso con esta nación y con las otras. “Como fue en los días de Sodoma...” Había tres: uno era el sodomita; ese es el mundo. El siguiente era Lot; la iglesia nominal, simplemente la– simplemente la iglesia que va a la iglesia y dice: “Yo...” Como dije anoche (citando a David duPlessis): nietos. Simplemente entró a la iglesia debido a que.... “Bueno, mi mamá pertenecía a la iglesia Metodista, iglesia Bautista, iglesia Pentecostal. Yo naturalmente soy un Bautista, o Presbiteriano”. Ese es un nieto. Dios no tiene nietos; todos ellos son hijos e hijas. Ud. tiene que nacer de nuevo, igual como nacieron papá y mamá, o Ud. no es un hijo de Dios. El no tiene nietos. Si Ud. es un Metodista y un hijo de Dios, Dios lo bendiga; o un hijo Bautista de Dios, o–o un hijo Pentecostal de Dios, sólo con que Ud. sea un hijo de Dios; no importa a qué iglesia Ud. pertenezca.
47Allí estaba Lot, el tibio; y allí estaba Abraham, el tercer grupo. Ahora recuerden: Abraham, él mismo se había separado. “Iglesia” significa: “llamado a salir fuera”. (¿Ven?) El ya no quería más de Sodoma. A él no le importaba lo que era allá; él quería tomar la manera del camino difícil, para vivir cerca de Dios. Me pregunto si los hombres y mujeres de Tifton están listos para hacer eso. Como Uds. saben, se nos ha sido dicho que uno tiene que ser un millonario, y tener una flota de Cadillacs, antes que uno pueda ser espiritual. ¡Cuán diferente es eso del real Pentecostés! En Pentecostés, ellos vendieron lo que tenían y lo pusieron a los pies de los apóstoles. Y ellos no pidieron ningún camino fácil; ellos tomaron el camino difícil, y eran felices y se regocijaron llevando el reproche de Su Nombre. Hoy, somos tan diferentes, tan diferentes. Queremos todo fácil. “Si Tú me prometes que yo voy a tener todo fácil...” Dios no da promesas como esa. A mí me gusta esa antigua alabanza de la iglesia: “Yo tomaré el camino con los pocos despreciados del Señor”. Abraham hizo eso. “Tener por almohada, como Jacob, una piedra”; no importa lo que sea, de esa manera debemos venir.
48Ahora, Abraham, él mismo se había separado; eso quiere decir la Iglesia espiritual. Lot era la iglesia nominal; y Sodoma era el mundo. Esa es exactamente la posición en la cual estamos hoy día. Allí está el mundo pervertido; allí está la iglesia nominal; y allí está la Iglesia espiritual. Ahora, fíjense: mientras Abraham estaba sentado afuera bajo su encina, se acercaron tres Hombres. Abraham no sabía quienes eran Ellos, y aparentemente, Ellos no conocían a Abraham. Tal vez tenían polvo en la ropa de Ellos; pero había algo en Abraham, que él los quería oír. Dijo: “¿No te quedarás sólo un momento y te sentarás bajo la encina? Y yo te traeré una poca de agua y te lavaré Tus pies”.
49Ahora, recuerden: Jesús dijo: “De esta manera será justamente antes de la Venida del Hijo del Hombre”. Vemos las iglesias y las condiciones exactamente de esa manera: el mundo en su caos, la iglesia nominal, y la Iglesia espiritual. Ahora, fíjense: cuando Ellos se sentaron, Abraham... Tan pronto como él empezó a mirar a esos tres predicadores, él empezó a saber que había algunos pequeños tintineos en alguna parte; “Mis ovejas conocen Mi voz”. El dijo: “Ahora...” Entró corriendo a la tienda, fue corriendo por detrás de la tienda, a las vacas, y tomó un becerrito engordado, y lo mató, y dijo: “Tómalo, y prepáralo rápidamente”. Entró corriendo y le dijo a su esposa de noventa años de edad, a Sara: “Haz unos pequeños panqueques (como nosotros los llamamos aquí en el Sur), ponlos en el rescoldo, y amasa tu harina muy bien (o tu masa), y ponla en el rescoldo. Y rápidamente traeme algo de leche de las vacas”. Y él volvió a salir y dijo: “Mira, espera: yo te traeré un pequeño bocado de pan y descansarás”. Y dijo: “Entonces Tú puedes continuar Tu viaje”.
50Ellos estaban sentados allí, tres Hombres, polvo sobre Sus ropas; ¡se miraban como hombres! Y por lo que a Ellos respecta, Ellos sí eran hombres. Estaban sentados allí. Y después de un rato, ellos tuvieron lista la comida, y Abraham fue allá, o mejor dicho, el siervo la trajo. Y yo puedo ver a Abraham agarrar la “rama para las moscas”. ¿Cuántos de Uds. sureños saben lo que es una “rama para las moscas”? Yo tenía que abanicar las moscas en la mesa cuando venían visitantes, como Uds. saben, antes que tuviéramos puertas con alambrado, muy allá en Kentucky en donde vivíamos en pobreza, una pequeña cabaña vieja allá en el lado de la colina; setenta y cinco centavos al día por acarrear troncos; era duro; sin que vestir.
51Y Abraham parado allí, y el siervo trajo la carne, y ellos se sentaron y comieron. ¿Pudieran Uds. imaginarse quién era Ese que estaba comiendo? Después de un rato, el que le habló a Abraham, Abraham le llamó: “Elohim”; Ese era Jehová Dios, Elohim. Dios en la forma de un hombre, sentado allí comiendo la carne de una ternera, comiendo chuletas de ternera, bebiendo leche, comiendo pan de maíz; Dios mismo, el Creador. Alguien me dijo no hace mucho tiempo: “Predicador: tú no quieres decir que Ese era Dios”. ¡Ese era Dios! La Biblia dice que era. Abraham dijo que era; él debió saberlo; él estaba allí. Piensen: ¿qué no es nuestro Dios así de grande? Todo lo que El tuvo que hacer era alcanzar y coger un puñado de calcio, y de potasio, y de petróleo, y de luz cósmica, y [el Hermano Branham da un soplido–Ed.], soplar dentro y decir: “Ven aquí, Gabriel; entra aquí”, ir y coger otro puñado, y decir: “Ven, Ajenjo, tú entra en este”. Y El mismo entró en uno. El es el Creador. Abraham lo llamó a El, “Jehová-Jireh”, “el Señor proveerá de lo que El tenga necesidad”. El puede proveer un predicador; El puede proveer todo.
52Ahora, fíjense: dos de ellos miraban frecuentemente hacia Sodoma. Ahora, yo digo esto reverentemente y con respeto: tomemos a un moderno Jack Schuller o Billy Graham que va a Sodoma, el mundo, a la iglesia nominal, y predica el Evangelio: “¡Sálganse, pues este lugar se va a quemar”” Y Lot, el descarriado... Cristiano descarriado, creyente tibio, trató de decirle a su gente, pero ellos se rieron de él. “¡Ah, tonterías!” Eso es exactamente lo que uno se gana. Pero ellos no obraron ningunos milagros, únicamente hirieron con ceguedad a algunos hombres. Y la predicación del Evangelio, sí hiere con ceguera al incrédulo. Pero observen a Este quien se quedó con Abraham. (Ahora, pongan atención ahora; estamos para terminar en un momento).
53Observen a Jesús, lo que El dijo que sería en el último día. Allí está la iglesia nominal recibiendo su mensaje. Bueno, Billy Graham y muchos de los grandes hombres, han recorrido la tierra con ello. La Iglesia espiritual tiene que recibir su mensaje en los últimos días, porque Jesús dijo: “Como fue en aquel día, así será...” Observen a este Angel, cómo El actúa, o mejor dicho, a este Hombre. El tenía Su espalda volteada hacia la tienda, y El dijo: “Abraham, ¿en dónde está tu mujer, Sara?” Las mujeres de ese entonces no eran como lo son ahora, que tienen que salir y tomar el lugar de sus esposos, e interrumpir en todo lo que él está diciendo. Ellas se quedaban atrás en la tienda. Ella... El nunca la había visto. El dijo: “¿En dónde está...?” ¿Cómo sabía El que ella... él tenía una esposa, si El sólo hubiera sido un hombre? ¿Cómo sabía El que su nombre era Sara? “Oh”, él dijo: “Yo... Mi esposa, Sara, está en la tienda detrás de Ti”. Y Sara estaba dentro de la tienda. El dijo: “Abraham, siendo que tú eres un heredero del mundo, Yo no voy a guardar esto de ti como secreto. Yo te voy a visitar de acuerdo al tiempo de la vida”.
54Nosotros somos una audiencia mixta, y Uds. saben que eso era, en elección a la mujer. Después que cesó en ella... Bueno, como a los cuarenta los cuarenta, o cincuenta años de edad, eso cesa para... ser la mujer de esa manera... Y así que, en ella iba a ser otra vez de acuerdo al tiempo de la vida. Y Sara, en la tienda detrás de El, se rió entre sí. Ella dijo [el Hermano Branham la imita reírse disimuladamente–Ed.], dijo: “Yo, una mujer anciana como soy, y mi señor allá afuera, un hombre anciano de cien años de edad, y yo de noventa; y pensar que tendríamos deleite juntos otra vez como marido y mujer”. Y ella se rió. Y el Angel con Su espalda volteada hacia la tienda, dijo: “¿Por qué se rió Sara?” Jesús dijo: “Ese mismo mensaje vendrá justamente antes de la venida del Hijo de Dios”. “Señores, quisiéramos ver a Jesús”. El dijo: “Las obras que Yo hago vosotros las haréis también”.
55Así es como El mismo se dio a conocer a los judíos; así es como El mismo se dio a conocer a los samaritanos. Ahora, si El deja a los gentiles que vayan al Juicio, sin traerle a ellos la misma manera en la que El mismo se dio a conocer allá, entonces El es injusto. Si sobrepasamos el Juicio (yendo a la Gloria) basados en teología técnica, El no nos trató como El los trató a ellos. El les dio a ellos Su señal Mesiánica, y ellos... Muchos de ellos la malentendieron. Muchos de ellos la entendieron y la abrazaron, y Jesús dijo que justamente antes de Su Venida, esto vendría otra vez. Y no ha sido desde entonces, sino que acontece en las luces del atardecer. Una sola Escritura, y terminaré. El profeta dijo: “Será un día que no será ni noche ni día; pero al caer la tarde habrá luz”. Toda profecía es inspirada. Fíjense: el mismo sol que se levanta en el este, cruza el horizonte y se pone en el oeste; no otro sol, el mismo sol. Y cuando cayó el Espíritu Santo, y cuando vino Jesús, cayó en el pueblo oriental. Jesús dijo: “Cuando El, el Espíritu Santo, venga, El os enseñará esas cosas; recordará las cosas que Yo os he dicho, y os mostrará cosas por venir” [el Hermano Branham parafrasea Jn. 14:26–Trad.]. Eso es lo que El hizo.
56Ahora, después del primer o segundo curso de discípulos, llegó el tiempo de la primera reformación, la iglesia Católica, como en el 66 después de Cristo, de acuerdo a la historia temprana de los padres de Nicea, creo yo. Y entonces ellos formaron la iglesia Católica, lo cual significa: “la iglesia universal, oraciones universales”. Después de eso, hubo mil quinientos años de edades oscuras. Luego vino Martín Lutero; Dios derramó un poco del Espíritu de nuevo en Su Iglesia. Luego vino la edad Metodista, santificación, y ellos todavía llegaron a ser más bien en la minoría–en la minoría. Luego vinieron los Pentecostales. ¿Ven lo que es? Es... El está llenando a Su Iglesia. Y miren: es como mi mano que proyecta una sombra densa en la pared, y que a la distancia se atenúa, pero mientras más se acerca, más real llega a ser. Los Luteranos: justificados; los Metodistas: santificados; los Pentecostales: llenos con el Espíritu Santo.
57Como un grano de maíz que cae en la tierra, sale, y tiene dos hojas pequeñas. Ud. dice: “¡Alabado sea Dios por la cosecha!” Ud. todavía no la tiene, pero potencialmente Ud. la tiene; esos son los Luteranos. Luego creció a una borla. Y la borla mira hacia abajo a la hoja, y le dice: “Yo no te necesito a ti en lo absoluto. Nosotros somos Metodistas. Nosotros tenemos algo que tú no tienes”. Pero si Uds. únicamente supieran que se necesitó la vida que estaba en la hoja para hacer la borla. Luego la borla se disipó con el viento, y metió al... y el polen se metió en la hoja. Y cuando uno menos piensa, produjo una mazorca, con granos en ella: Pentecostales. Igual como la cosa que cayó en la tierra; el grano original regresó. Luego los Pentecostales dicen: “¡Mmm!, nosotros no necesitamos a ninguno de Uds.” Pero era la vida que estaba en el uno y el otro que los hizo a Uds. Seguro que sí.
58Ahora, los Pentecostales están siendo sacudidos, y está llegando a ser tan real. ¿Qué fueron los Pentecostales? ¿Qué es la mazorca? Es restaurar a como fue en el principio. El mismo Espíritu Santo, sólo más de ello para restaurar los dones. Ahora, la manifestación, por cuarenta años, ha habido sanidad Divina, y señales y prodigios, y demás. Pero ahora, la última señal que le fue dada a una iglesia que estaba esperando al Mesías, fue una señal Mesiánica. A los judíos, a los samaritanos, y ahora, es el tiempo del atardecer. Ha sido un día sombrío. Como Uds. saben, la luz es suficiente como para ver cómo moverse de un lado al otro, unirse a la iglesia y ser un buen hombre. Pero en el tiempo del atardecer, habrá luz. Las nubes se han apartado; ese mismo Jesús, ese mismo Espíritu Santo que se movió en el pueblo oriental, se está moviendo en el pueblo occidental. El mismo Espíritu Santo, las mismas señales, las mismas maravillas, el mismo Jesús, el mismo ayer, hoy, y por los siglos, produciendo los mismos resultados; los mismos críticos, la misma incredulidad lo golpea. Pero prevalecerá; continuará.
59“Señores, quisiéramos ver a Jesús”. ¿Cómo saben Uds. que es Jesús? Si es Jesús, El hará lo que El hizo ayer, El lo hará hoy. ¿Les gustaría verlo a El? ¿Creen Uds. que El todavía vive y reina? Si El viene a este edificio en esta noche y muestra y hace las mismas cosas que El hizo ayer, ¿le creerían Uds. a El? ¿Les fortalecería la fe de Uds. creyentes? Ahora recuerden: la sanidad Divina no es hecha por un hombre; la sanidad Divina es un producto terminado. La única cosa que puede hacer un ministro, es predicar la Palabra. Eso debería ser suficiente; eso debería concluirlo. La Simiente de Abraham lo creyó. Abraham.... Si Uds. son de la Simiente de Abraham, Uds. lo creen. Abraham lo creyó, y se mantuvo aferrado a ella por veinticinco años. Cuando él tenía setenta y cinco años de edad y se suponía tener un bebé, él creía en Dios. Cuando él tenía noventa años de edad, él todavía creía en Dios. Cuando él tenía cien años de edad, él todavía creía en El. Y Dios lo confirmó.
60Pero nosotros mismos nos llamamos la Simiente de Abraham y no podemos confiar en El al salir de la puerta. Pero echemos mano de la promesa de Dios, es Eterna. Tenemos un Sentido dentro de nosotros que niega todos los cinco sentidos. “Fe es la sustancia de las cosas que se esperan, la evidencia de las cosas” que Ud. no ve, gusta, siente, huele, u oye. Es algo que Ud. cree que Dios ha puesto ahí adentro; es el Espíritu Santo. Y el Espíritu Santo de Dios dirá: “Amén” a toda palabra que está en la Biblia, pues El escribió la Biblia. Ahora, Jesús prometió que El vendría en los últimos días, y obraría y haría entre los gentiles Su última señal, justamente antes de Su Venida, como fue en los días de Sodoma. Inclinemos nuestros rostros sólo por un momento.
61Padre Celestial, sintiendo la presión de las piernas y pies cansados y doloridos, estoy forzado en estos momentos por el Espíritu Santo a parar de hablar. Y pidiéndote, oh Dios, que vengas, Señor. Una palabra proveniente de Ti, significaría más que un millón que cualquier hombre pudiera hablar, sólo una palabra proveniente de Ti. Los hombres pueden predicar y decir lo que ellos deseen; pero si están diciendo la verdad, Dios, Tú estás obligado a respaldarlos, porque es Tu Palabra, y Tú prometiste hacerlo; y Tú lo harás, porque es Tu promesa. Sin duda hay muchos enfermos y afligidos sentados aquí, necesitando ayuda. Permíteles ver, Señor, que yo tengo... que con el instinto de ellos, con el espíritu de ellos, que se den cuenta que igual como Tú... Si Tú pudiste guiar pájaros y ganado, Tú puedes guiar a hombres y mujeres. Permíteles huir a la cruz en esta noche, tirar toda incredulidad y aferrarse a la cruz hasta que ellos reciban la bendición por la cual están pidiendo. Concédelo, Señor.
62Ahora, no importa lo que Tú harías aquí en la plataforma... Tú fuiste a Tu propia ciudad, y había muchas obras poderosas que Tú no pudiste hacer debido a su incredulidad, y Tú estabas asombrado. Que no sea así en Tifton en esta noche. Que Tú vengas, Señor, mientras yo mismo, Tu siervo, me someto a Ti para que uses mis labios, boca, ojos, alma, cuerpo, espíritu. Que todo miembro de Tu cuerpo haga lo mismo, para que podamos ver a Dios, que pruebe que Jesús es el mismo ayer, hoy, y por los siglos, y que podamos verlo a El en el poder de Su resurrección, exactamente como ellos lo vieron en el Día de Pentecostés, y como los griegos pidieron verlo a El. Nos damos cuenta que la única diferencia que hay en El, es que Su cuerpo está sentado a la Diestra de Dios, el Padre; pero Su Espíritu que estaba en El ha regresado a la Iglesia, y vive en Su Iglesia para traer hijos e hijas a Dios.
63Tú mismo manifiéstate en esta noche, Señor. Si yo les he dicho la verdad (lo cual yo sé que he dicho por Tu Palabra), entonces Tú habla y confirma que yo te he dicho la verdad, mejor dicho, que les he dicho la verdad. Concédelo, Señor. Y toda alabanza será Tuya, porque ningún hombre puede hacer estas cosas; se requiere Dios. Y luego cuando finalmente dejemos este edificio en esta noche (esta sala de tribunal) y nos vayamos a nuestros diferentes hogares, por las calles, que la gente diga como aquellos quienes venían de Emaús en aquel día, después de la muerte, y sepultura de Jesús, y la resurrección... Después que El los había reunido en un cuarto a solas y El cerró la puerta... Hablándoles a ellos todo el día, y ellos no reconocieron quién era El, pero cuando El los reunió a solas, entonces El cerró la puerta e hizo algo exactamente de la manera que El lo hizo antes de Su muerte y sepultura. Entonces ellos supieron que Ese era el mismo Jesús. Oh Dios, a esta nación gentil contaminada y a esta generación gentil, ven, Señor Jesús, y muestra la misma cosa que Tú hiciste a los judíos cuando caminaste en Galilea, la misma cosa a los samaritanos, y muchos creerán en Ti; porque te pido esto en el Nombre de Jesús y por causa de Jesús. Amén.
64Ahora es el momento que algo tiene que suceder. La predicación está bien, pero ¿funcionará? Funcionará si Cristo viene, pues El está obligado a Su Palabra. Me supongo que no hay una persona aquí que yo conozca fuera del Hermano Welch, sentado aquí, y de su esposa. Y tengo dos amados hermanos aquí: el Hermano Leo Mercier (él está aquí en alguna parte en el edificio), y el Hermano Gene Goad sentado aquí. Hermanos preciosos que van conmigo adondequiera que voy, haciendo cintas y demás. Y si Uds. quieren las cintas, vean al Hermano Mercier; él se encarga de ello. El Hermano Goad graba las cintas; el Hermano Mercier las vende, lo cual es sólo un–un sobrante bastante reducido, sólo para que ellos apenas puedan vivir. Dos preciosos hermanos.
65Mi hijo está aquí en alguna parte... Aquí está, sentado aquí. Parados en la puerta, están tres o cuatro hombres que yo conozco: el Hermano Collins, un predicador Metodista que acaba de recibir el Espíritu Santo; otro hermano de Kentucky; y uno de los síndicos de la iglesia; y un hombre de Canadá, dos de ellos. Yo pensé que vi a alguien aquí hace un rato en este lado, que yo conocía, pero no encuentro su lugar. Oh, sí, el Hermano Palmer, aquí. Fuera de eso, no hay ninguno que veo aquí que yo conozca. Pero recuerden: Jesús conoce a cada uno de Uds. Ahora, los hermanos vienen... La razón que damos tarjetas de oración, es porque así no habrá ninguna acepción de persona. El viene y toma un montón de tarjetas (cien), y las mezcla todas delante de Uds. Cualquiera que quiera una tarjeta de oración, sólo tómela. Quienquiera que la quiera, pueda tenerla. Esa tiene un número en ella: uno, dos, tres, cuatro, cinco, seis, siete, de esa manera. Y algunas veces empezamos de un lugar, y otras veces de otro. Yo pudiera venir.... Porque ninguno sabe de dónde va a empezar esa fila de oración; el hermano que las mezcla, él no sabría. ¿Y qué bien haría que alguien lo supiera?
66Entonces cuando yo vengo, yo digo: “Bueno, empezaremos de la cincuenta. Empezaremos de la veinte. Empezaremos de...” de donde sea que el Señor ponga en mi corazón. Por lo tanto, traemos a unas cuantas personas a la fila. El Espíritu Santo empieza a moverse. Es para que yo pueda hablarles a ellas como Jesús lo hizo en el pozo. Ahora recuerden: no soy yo; yo sólo soy el barro. Yo estoy tanto... Este micrófono por el cual Uds. me oyen hablar, eso está mudo a menos que haya algo detrás de él para hacer un ruido. Nunca hará ningún ruido por sí mismo. Y de esa manera es un hombre; él no es nada. El es mortal, terrenal, pero se necesita algo para motivarlo. Si él es malo, el diablo lo está motivando a él. Si es el Espíritu de Dios, Dios lo motiva a él; y Uds. los conocen por sus frutos, por....
67Jesús dijo: “Si no me pueden creer a Mí que soy Dios en un Hombre, entonces crean las obras que Yo hago. Si Yo no hago las obras de Mi Padre, el Padre no me ha enviado”. Si yo les dijera a Uds. que yo tengo el espíritu de Al Capone en mí, Uds. esperarían que yo tuviese grandes pistolas aquí, y sería peligroso para mí... estar en mi presencia. Si yo les dijera a Uds. que yo tengo el espíritu de un artista, Uds. esperarían que yo pintara un cuadro como un artista. Si nosotros profesamos tener el Espíritu de Cristo, nosotros deberíamos hacer las obras de Cristo. El mismo lo dijo. Ahora, Hermano Collins o Billy, ¿qué...? ¿Qué dice? Las tarjetas de oración número A-1 al 100. Muy bien. No podemos llamarlas a todas en esta noche. Tendremos que llamar sólo algunas de ellas en esta noche. Mañana en la noche, llamaremos de alguna otra parte, de donde dejamos, o quizás de alguna otra parte. Yo no sé de dónde será, porque yo pudiera querer parar donde yo, mejor dicho, empezar donde yo dejé; yo no sé qué haremos. Sólo esperaremos y veremos lo que hace el Espíritu Santo.
68Ahora, ¿qué de las personas aquí que están enfermas y no tienen una tarjeta de oración? ¿Hay alguna esperanza para ellas? Seguramente que sí, lo mismo como la hay para aquel con la tarjeta de oración, es sólo su fe. Ahora, si Uds. tienen... ¿Cuántos no tienen una tarjeta de oración?, levanten su mano, que están enfermos. Bueno, sencillamente están por dondequiera. Si Ud. no tiene una tarjeta de oración, entonces Ud. dirá: “Hermano Branham: ¿Qué debo hacer yo?” Bueno, permítame darle a Ud. una Escritura, porque yo le dije a Ud. que todo lo que se hace o dice, debe ser de acuerdo a la Palabra. Jesús, un día, iba pasando a través de una multitud. (Y diremos esto, aunque no fue así). Pero una mujer tenía un flujo de sangre, y ella no tenía una tarjeta de oración; ella no podía llegar a El. Así que ella dijo: “Yo creo que El es un Hombre Santo; yo creo que El es el Hijo de Dios. Y si yo puedo tocar el borde de Su vestido, yo seré sana”. ¿Recuerdan Uds. la historia? Y ella se abrió camino a través de la audiencia, hasta que encontró... llegó y tocó Su vestido. Ahora, El no pudiera haberla sentido físicamente, porque los vestidos palestinos colgaban sueltos; y El también traía puesto un vestido debajo. Así que ella... El no hubiera tocado... sentido eso, pero El sintió el toque de su fe, y El volteó para probarlo. El dijo: “¿Quién me tocó?” Ahora, El no sabía. “¿Quién me tocó?” Nadie dijo nada, y El miró alrededor. Pero en El estaba el Espíritu de Dios, y esa mujer fue la que tenía la fe. El miró alrededor hasta que El la encontró allá en la audiencia. Y El le dijo a ella que su flujo de sangre había parado, porque había creído. “Tu fe te ha salvado”.
69Aquellos que no creen en sanidad Divina, sigan esa palabra “salvado”: “sozo”, físico, es lo mismo en lo espiritual, la palabra griega. “Tu fe te ha salvado”. Ahora, si El... Si su fe la salva... Ahora, Ud. dice: “Pero Hermano Branham: yo no pudiera tocarlo a El”. Oh, sí, la Escritura dice que Ud. sí puede. En el Libro de Hebreos está escrito que “El es el Sumo Sacerdote ahorita, sentado a la Diestra de Dios, intercediendo sobre nuestra confesión”. ¿Cree Ud. eso? “Un Sumo Sacerdote que puede ser tocado por nuestras debilidades”. ¿Es correcto eso? Bueno, si El es el mismo Sumo Sacerdote, ¿no actuaría El lo mismo como El actuó cuando estuvo aquí en la tierra? Ahora, si Ud. tiene la fe que tenía esa mujer, El tiene el poder y el Espíritu para hacer la misma cosa. El Sumo Sacerdote que puede ser tocado por nuestras... Así que Ud. sólo quédese quieto y reverentemente crea; vea lo que el Espíritu Santo nos va a decir.
70Bueno, empezaremos, ¿de dónde? Digamos que del número 1. ¿Quién tiene número 1? Si–si ellos pudieran levantarse o pararse, o algo... Muy bien, venga aquí, señor. Número 2, ¿quién tiene el 2? Ahora, si Ud. no puede pararse, si Ud. está inválido, cuando sea llamado su número, díganos y nosotros lo cargaremos. (Hagamos... Creo que sería mejor pararme aquí mismo. ¿Ven? Me paro aquí mismo, para que... Que se paren allí). Número 2, ¿quién tiene número 2? ¿Número 2? Numero 3, tarjeta de oración número 3. ¿Puedo ver la mano de la persona? (Rápidamente, para que no tengamos...) ¿Tiene esta señora que viene aquí, tiene ella la tarjeta de oración número 2? Número 3, ¿puede Ud....? Miren a la tarjeta de oración de su vecino... ¿Tiene Ud. el número 3, señora? Número 4, ¿quién la tiene?, levante su mano. ¿Número 4? ¿Aquella señora? Muy bien. ¿Número 5? Este hombre aquí. Simplemente están por todo el edificio, me supongo. ¿Número 6?, ¿quién tiene...? La señora allá. ¿Número 7? ¿Alguien? ¿Número 7?, ¿tarjeta de oración número 7? Quizás ellos salieron. Miren, pudiera estar alguien sordo y no puede oír, alguien inválido y no puede levantarse. Alguien mire alrededor.
71Aquí está un niñito en una silla de ruedas; aquí está una señora en una silla de ruedas; miren las tarjetas de oración de ellos. ¿Tienen Uds. tarjetas de oración? No tienen Uds. Uds. no necesitan una ahora; Uds. no la necesitan. Sólo miren en esta dirección y crean de todas maneras. Si Uds. no tienen una tarjeta de oración, eso no tiene nada que ver con ello. ¿Ven? Uds. sólo crean con todo su corazón (hijo, y Ud. hermana), y Uds. se levantarán y caminarán y serán sanos, dándole alabanza a Dios. En Durban, Suráfrica, después de que el Espíritu Santo se había movido en la plataforma, hicimos un solo llamamiento e hicimos una sola oración... ¿Cuántos conocieron a F.F. Bosworth, el pío y santo piadoso anciano? Ellos estimaron que veinticinco mil milagros sucedieron a la vez. A la mañana siguiente, yo oí algo cantando: “Sólo Creer”; miré afuera, y ahí venían siete camiones cargados, grandes camiones cargados, de muletas y sillas de ruedas, y tablas, y cosas en las que ellos los habían traído cargando, yendo por la calle, y la gente que había estado en ellas el día anterior, yendo por la calle, por las calles de Durban, cantando: “Sólo creer; todo es posible; sólo creer”. Treinta mil paganos puros dieron sus vidas a Jesucristo a la vez. Eso es diez veces más que en Pentecostés. El Señor está aquí, amigos.
72Muy bien: 7, 8; 8, 9, 10. Vengan aquí, si Uds. pueden, si Uds. pueden caminar. 10, 11, 12, 13, 14. ¿14?, ¿en dónde está? Yo no lo vi en ese momento. ¿14?, ¿tarjeta de oración número 14?; aquí, muy bien. ¿15? Yo quiero llamar uno por uno, porque ellos... No quiero que Uds. pierdan su turno. Muy bien. 14. ¿15? 15. 16, 17, 18, 19, 20. (Uno, dos tres, cuatro, cinco...) 20, 21, veinti... ¿Cuántos tienen Uds.? Bueno, tenemos el pasillo lleno ahorita. Tendremos que orar con estos, y luego podemos llamar algunos más, en un momento. Muy bien. ¿Me pueden oír bien con el micrófono de esta manera? Es un... Algunas veces, cuando el Espíritu Santo unge, yo no sé cuán fuerte estoy hablando, o cuán bajo estoy hablando, así que yo....
73Ahora, yo quiero decirles a Uds.: si El lo hace... Si el Espíritu Santo... Aquí está el caso ahora, aquí está el lugar en donde tenemos que decir... Tiene... Dios tiene que reconocer Su Palabra siendo predicada como la verdad, o es un error. Y si esta Biblia es un error, no hay Dios. ¿Se dan cuenta Uds. Cristianos en qué lugar me pongo? Ahora, no únicamente aquí con quizás doscientas o... hay como unas doscientas personas aquí, me supongo; pero en el mundo, hay cuarenta y cincuenta mil de ellas, cien mil, quinientos mil. Parado ante los paganos, y millón... Millones de personas por todas las naciones van a oír acerca de lo que acontece. Parado allí delante de hechiceros, y ellos parados allí para retarlo a Ud. en cada movimiento que Ud. hace; más le vale que Ud. sepa acerca de lo que está hablando. Pero el Dios de Elías todavía vive hoy. “Probadme, dice Dios”. Correcto. El no ha cambiado. Si El ha cambiado, entonces El es mortal como yo lo soy, sólo que vive un poquito más. Pero Dios es infinito, (¿creen Uds. eso?), omnipotente, omnisciente, omnipresente. ¡Aleluya! No es deshonroso gritar “aleluya”. “Aleluya” significa: “Alabado sea nuestro Dios”, y El merece toda alabanza.
74(Muy bien. Ahora, si por favor algunos de los ujieres pasaran adelante...) Ahora, fíjense sólo un momento. Ahora, yo tomo toda alma aquí bajo el control del Espíritu Santo, en el Nombre de Jesucristo. No importa lo que suceda, quédense quietos. Ahora, algunas veces, llega a ser muy extraño, si alguno de Uds. alguna vez ha estado en las reuniones. Ahora, sólo sean reverentes; manténganse en su lugar. No importa lo que sucede, quédense quietos. El Espíritu Santo está al cargo. Ahora, Uds. mismos sométanse a Dios; encomienden sus espíritus a Dios. Y Uds. allá en la audiencia ahora, que no estarán en esta fila de oración, Uds. empiecen diciendo algo como esto: “Señor Dios, Creador de los cielos y de la tierra, envía Tus bendiciones sobre mí, Tu siervo, y ayúdame. Y permíteme tocar Tu vestido; ayúdame a quitarme mi incredulidad. Si Satanás viene a mi lado y pone incredulidad alrededor de mí, quítala, Padre. Yo voy a estar pendiente de las palabras que han sido predicadas, porque yo sé que esa es la Escritura. Yo voy a poner mi doctrina de iglesia a un lado, sólo por un momento. Yo voy a caminar directamente hacia Ti, Dios, y decir esto (si Uds. lo creen): ‘Esa es la verdad en la Biblia’”. Sigan las Escrituras, y vean si eso no es verdad: las promesas, las obras del Espíritu Santo. “Señores, quisiéramos ver a Jesús”.
75Y ahora, recuerden los servicios mañana en la noche; vengan temprano. Y llamaremos algunas más de las tarjetas de oración mañana en la noche; quizás llamemos algunas más en esta noche. Las tarjetas de oración no importan. Las tarjetas de oración no tienen nada que ver con ello (¿ven?), absolutamente nada. Sólo es para traer a alguien aquí arriba, para hablarle después de predicar. Yo me quedo en el cuarto, y me quedo delante del Señor, hasta que siento Su Presencia y veo la Luz. ¿Cuántos han visto esa fotografía de Ella? Ellos la tienen en uno de los... Está aquí. ¿Ven? ¿Ven? ¿Ven? La ciencia lo ha probado. Si yo muero en esta noche, los millones alrededor del mundo... Más que (me imagino) diez, veinte millones de gente a quien yo le he predicado indirecta o directamente, ellos han de saber que es así. El mundo científico vino y tomó la fotografía de ello varias veces; ella está colgada en Washington D.C. ¿Ven? Es verdad; mi testimonio de Jesucristo es la verdad, si yo me voy en esta noche.
76Ahora, sea reverente, todos muy reverentes. Ahora... Y no tomen fotografías, o fotografías con flash en estos momentos, porque eso... El Espíritu Santo es una Luz. ¿Cuántos saben eso? ¿Cuántos saben que el Angel que guió a Moisés a través del desierto era Cristo, el Angel del pacto? Seguro que era. Jesús dijo: “Yo vengo de Dios, y yo voy a Dios”. Esa es la razón que El dijo: “Antes que Abraham fuera, YO SOY”. Ese fue Dios hablando. Y cuando Pablo iba en su camino a Damasco, ¿qué fue lo que lo hirió? Una Luz y le cegó sus ojos. “Yo vengo de Dios; Yo voy a Dios”. Esa Vida en la Iglesia trae la misma Luz que estaba allá: las mismas obras, las mismas señales, los mismos prodigios, los mismos milagros, la misma cosa. Jesucristo el mismo ayer, hoy, y por los siglos. Dios sea bendito para siempre.
77Uds. son mis amigos, que yo nunca los había conocido sino hasta esta ocasión. En el Día del Juicio, nos encontraremos; esa es una reunión en la que nosotros vamos a estar allí. Cristo, el Hijo de Dios, Su Espíritu está entrando en este edificio. Me supongo que este hombre y yo, (probablemente nació millas aparte, años aparte, nunca lo he visto a él), es la primera vez que nos hemos encontrado, por lo que a mí respecta. Somos desconocidos uno del otro. ¿Es correcto eso, señor? [El hombre dice: “Sí”–Ed.]. Si es, sólo levante su mano para que así la gente pueda ver. Nunca antes nos hemos encontrado en la vida. Ahora... [“Gracias, Jesús”]. (Ud. puede bajar sus manos; muy bien). Yo no lo conozco a él; yo nunca lo he visto a él. El sólo es un hombre y yo soy un hombre. El está parado ahí llorando y dando gracias a Jesús. Percibiendo por eso, que él es un Cristiano; yo no sé. Hay mucha gente que dice: “Gracias, Jesús”, que no es un Cristiano. La lluvia cae sobre el justo y el injusto; por sus frutos los conoceréis. El pudiera estar aquí por alguna enfermedad. Si yo pudiera sanarlo, y no lo hiciera, yo no soy digno de pararme aquí como un ministro. Si yo pudiera ayudar a ese hombre en alguna manera, si él está enfermo, yo–yo–yo... si yo no lo hiciera, entonces yo soy un hipócrita profesando a Cristo, y no un hombre suficiente como para–para tratar de ayudar al hombre que Dios me envió para ayudar. Pero yo no puedo sanarlo. Si él está enfermo, Dios ya lo ha sanado a él cuando El murió en el Calvario. Ud.... ¿Cuántos...? Yo diría: “¿Fue Ud. salvado anoche?” No. Yo diría: “¿Hace diez años?” No, no, mi hermano, Ud. fue salvado hace mil novecientos años. Cuando Jesús murió en el Calvario, Ud. fue salvado; Ud. solamente lo aceptó, en ese entonces Ud. solamente lo aceptó. ¿Ve? El camino para sanidad y para salvación ya está pagado. Ud. solamente... Su fe para acep-... aceptarlo. Ahora, el traer la Presencia del Espíritu Santo aquí para sanar, es para manifestarlo a El, y Ud. puede verlo a El obrando a través de Su Iglesia, igual como El lo hizo antes.
78Ahora, tomemos una Escritura de la cual yo hablé en esta noche. Simón Pedro (la primera) era un hombre; él vino a Jesús. Jesús dijo: “Tú... Tú eres Simón; tú eres el hijo de Jonás”, y demás; empezó a hablar con él. Ahora, si El es el mismo Jesús, si este hombre está aquí por sí mismo, por enfermedad; pudiera ser un problema financiero; pudiera ser un problema doméstico... Yo–yo–yo no sé, él–él pudiera ser sólo un engañador parado aquí. Si es, observen lo que le sucede a él. ¿Ven? Si él sólo está pretendiendo, pretendiendo como que él es, observen lo que sucede. ¿Ven? Vean si ellos no lo sacan cargando a él. ¿Ven? Ahora.... Pero ahora... Ahora, no estamos jugando iglesia, amigos; esta es la iglesia... Esta es la casa de Dios ahorita. Es una sala de tribunal, por supuesto, de la justicia de Dios. Ahora, la Palabra de Dios está a prueba; no mi palabra, Su Palabra.
79Ahora, si yo me volteara y dijera algo a este hombre, y le dijera algo acerca de él que él sabe que yo no sé, tendría que haber alguna manera por la cual yo lo sabría. ¿Es correcto eso? Tendría que haber algo espiritual, porque nosotros nunca antes nos hemos encontrado. Ahora, ¿lo hizo Jesús de esa manera en Su día, probando que El era el Mesías? Si El entonces es el mismo ayer, hoy, y por los siglos, que El ejecute Su obra ahorita. Entonces todos Uds. crean, si El... ¿Creen Uds.? Ahora, yo no sé si El lo hará; yo no digo que El lo hará. Si El no lo hace, yo sólo le hablaré al hombre. Si El no lo hace, la única cosa que yo puedo hacer es orar por él, poner manos sobre él, y que se vaya. Eso es todo lo que puedo hacer. Entonces el resto de Uds., crean con todo su corazón. Confiamos que Dios lo hará.
80Ahora, Señor, desde aquí, ahora está de Ti, Padre; es más allá del hombre. Yo he predicado Tu Palabra tan pura y clara como he podido. Ahora, de aquí en adelante, Padre Dios, está de Ti. Yo mismo me encomiendo a Ti como Tu siervo: obra, habla, ve, haz todo lo que Tú desees, Señor, a través de Tu siervo aquí, y de todos Tus siervos que están presentes. Tú mismo manifiéstate entre nosotros, pues somos Tu pueblo y te amamos. Y estamos seguros que Tú te levantaste de entre los muertos; Dios te levantó, y Tú estás vivo en esta noche en la forma del Espíritu Santo, viviendo en nosotros, haciendo lo mismo como Tú hiciste hace mil novecientos años cuando Tú caminaste en Galilea. Es Tu promesa. Permite que los gentiles vean que Tus palabras son verdad: “Como fue en los días de Sodoma, así será en la Venida del Hijo del Hombre”. Por causa de Jesús. Amén.
81La única cosa que yo le pido, señor, es que Ud. sólo hable, o mejor dicho, conteste a medida que yo le hablo a Ud., y luego que Ud. sea el juez. Si Dios sabe lo que Ud. ha sido, o algo que Ud. sabe de allá en el pasado, entonces si eso es verdad, Ud. será el juez de ello. Entonces si El sabe lo que ha sido, seguramente que El podrá decir lo que será, y Ud. lo podrá creer. Eso es únicamente razonando. Pero ahora.... Ahora, paren de pensar eso. Yo no estoy tratando de adivinar los pensamientos del hombre. ¿Ven? ¿Ven? Ahora, eso está viniendo; no hagan eso. No lo estoy; yo ni siquiera tengo que mirarlo a él. ¿Ven? Ahora, Uds. recuerden: El conoce todo pensamiento. ¿Ven? La Biblia dice que “El es vivo, más cortante que una espada de dos filos, y penetra hasta el tuétano del hueso, y discierne los pensamientos de la mente”. Jesús percibió los pensamientos de ellos; ese es el Espíritu de Dios. El hombre tiene algo mal en sus piernas, por lo cual el quiere que se ore: dolencia en sus piernas. Eso es ASI DICE EL SEÑOR. ¿Es eso verdad? Sí es verdad. Muy bien. ¿Creen Uds. ahora? 82 Uds. dicen: “Hermano Branham, Ud. adivinó eso”. No, no lo hice. Hablémosle a él un poquito más. Ahora, yo no sé lo que El dijo, pero si lo que... ¿Ven?, es... Yo lo estoy mirando a Ud., y viéndolo en alguna otra parte. ¿Ve? Es una visión. Jesús dijo: “Yo puedo hacer sólo lo que el Padre me muestra”. Sí, yo veo algo en sus piernas. Luego él tiene algo en sus brazos, o su cuerpo; son cánceres, cánceres de la piel. Yo veo aparecer aquí a una mujer. Es su esposa; ella está en la reunión. Ella también está enferma. ¿Cree Ud. que Dios me puede decir qué es lo que está mal en ella? [El hombre dice: “Sí”– Ed.]. ¿Lo creerá? [“Sí”]. Problema de la vesícula. Eso es exactamente correcto. ¿Cree Ud. que Dios sabe quién es Ud.? Sr. Gregory, regrese a casa y sea sanado; Jesucristo lo sana a Ud. y lo hace sano.
83¿Creen Uds.? Ese es el Espíritu Santo. Ahora, ese es el Espíritu Santo, hermano, hermana. Yo nunca he visto al hombre en mi vida. Veamos esta fila de oración; me imagino que no hay nadie aquí en lo absoluto que yo conozca. Pero Su benevolencia... Ahora, ese hombre en donde sea que él esté, con esa niñita que recibió su vista, y ahora es una mujer casada con un bebé; de esa manera sucedió eso. ¿Ven? Los dominados por el cáncer, los ciegos, los sordos, los mudos; de esa manera sucede. Es el Espíritu Santo, el Espíritu Santo de Dios. En donde ese hombre se sentó, hay una mujer que le dio... se levantó y le dio a él su asiento. ¿Cree Ud. que Dios puede sanarla, hermana? Ahí mismo enfrente del hombre sentado allí, ella se levantó y le dio a él su asiento. Ud. no tiene que venir para acá; sólo quédese allí mismo. Váyase a casa, los cánceres la van a dejar. Amén. Su fe la sanó. ¿Ve?, la bendición de eso sobre el hombre, también la sanó a Ud. mientras Ud. pasó por allí. ¿Qué tocó ella? Díganme qué tocó ella. Ella tocó al Sumo Sacerdote, no a mí; yo estoy a treinta pies [9 m.–Trad.] de ella; pero ella estaba orando. Tengan fe. La Presencia de Dios.
84Ahora, señora, ¿cree Ud. con todo su corazón? [La señora dice: “Sí, señor”–Ed.]. Ahora, este es otro cuadro igual como lo fue en los días de la Biblia, cuando nuestro Señor se encontró con una mujer, la mujer en el pozo. Ahora, nosotros somos dos seres humanos como ellos lo eran, pero sólo diferentes seres humanos. Pero el Espíritu de Dios permanece exactamente el mismo; El no cambia. ¿Cree Ud. que–que Jesucristo, el Hijo de Dios, el que le habló a la mujer, que Su Espíritu está ahora aquí? [La señora dice: “Sí. Sí creo”–Ed.]. Muy bien. Ahora, si Dios es el mismo (y yo no sé por lo que Ud. está aquí, pero El sí sabe), y si El revelara por lo que Ud. está aquí, ¿le creerá entonces Ud. a El y lo aceptará como su Sanador? Un problema nervioso, y Ud. tiene un crecimiento en su lado derecho. [“Amén”]. Correcto. Ud. tiene un corazón crecido, y Ud. tiene un problema en su cabeza. Alguien aparece allí a su lado; es su esposo. El está aquí ahorita. [“Correcto. El está aquí”]. Si Dios me puede decir cuál es su problema, ¿me creerá Ud.? [“Sí, señor”]. El... Yo... Ahora, él está nervioso (una cosa), pero él tiene problema de corazón y problema de estómago. [“Amén”]. Eso es correcto. Sra. Colvert de allá de Othelia, Georgia, regrese a su casa. Ambos están sanados; Uds. pueden irse y ser sanos en el Nombre de Jesucristo.
85¿Qué tocó él? Fue por la conexión de su esposa, creyendo. Crean. ¿Pueden Uds. creer con todo su corazón? “Si puedes creer, todas las cosas son posibles”. Yo sé que algunos de Uds. pudieran pensar que esas personas son un poco ruidosas. Si hubieran sido Uds. los que fueron sanados, Uds. también estuvieran haciendo ruido. ¿Ven? Sólo crean en el Señor. Ahora, esta mujer parada aquí es una total desconocida para mí. Yo nunca la he visto en mi vida. Somos desconocidos el uno del otro, me supongo, señora. ¿Correcto? Pero, ¿cree Ud. que el Señor Jesús me puede revelar la razón por lo cual Ud. está aquí, su problema, o algo de esa índole? ¿Le creería Ud. a El? Ud. está muy enferma. Ud. está sufriendo de un problema de hígado llamado cirrosis del hígado. Eso es verdad. ¿La hace eso creer a Ud.? Si Dios me dijera quién es Ud., ¿la haría creer más? ¿Sra. Hollis? Hay alguna conexión con esta mujer; yo la veo a ella como una niñita jugando con alguien que se mira... algún parentesco... Ud. es algo... Ud. es una hermana de Welch Evans [la señora dice: “Sí”–Ed.]; eso es exactamente correcto. ¿En dónde está él? En alguna parte. Correcto. En donde sea que Ud. esté... Váyase, sea sanada, hermana, en el Nombre del Señor Jesucristo.
86Ahora, yo nunca había visto a la mujer en mi vida, pero vi a un muchachito; él le quitó a ella algo de su mano, estando bajo un árbol (eso es correcto) hace muchos años. Crean ahora con todo su corazón. Venga, querida hermana. Esta preciosa madre anciana parada aquí, yo nunca la he visto a ella... Casi como mi madre en casa. ¿Engañaría yo a una pobre mujer como esta madre anciana de aparencia piadosa y santa parada aquí, y pensando de mi propia madre en casa? Madre: si yo pudiera hacer algo por Ud., yo lo haría; pero no puedo. Yo soy un hombre. Pero Ud. está parada en la Presencia, no de mí, su hermano, sino del Espíritu Santo. Yo quiero preguntarle algo a Ud. Ud. está consciente de que algo está sucediendo. [La señora dice: “Oh, sí”–Ed.]. Ahora, yo quiero preguntarle, como una hermana en Cristo, es un sentir muy dulce y humilde, ¿no es así? Porque esa Luz se posó toda... Si eso es correcto, levante su mano para que así la gente pueda... ¿Ven?
87Ahora, la mujer, ella no está aquí por ella misma [la mujer dice: “No”– Ed.]; ella está parada aquí por alguien más. Ese es su hijo. El tiene–él tiene algo mal en su cabeza, problema de corazón, problema de riñón; ha tenido una operación. Correcto. Y Ud. está preocupada por su condición espiritual. [“Sí, señor”]. Eso es ASI DICE EL SEÑOR. Amén. Crean Uds. ahora con todo su corazón. Señor Dios, Creador de los cielos y de la tierra, Autor de Vida Eterna, y Dador de todo buen don, envía Tus bendiciones sobre la mujer, a quien yo bendigo en el Nombre de Jesús. Que ella lo encuentre, como ella lo ha creído. Amén. Váyase, regresándose ahora feliz y regocijándose, y creyendo con todo su corazón. Dios la bendiga, hermana. Crea con todo lo que está en Ud. ¿Están Uds. creyendo? Tengan fe en Dios. Jesús dijo: “Tened fe en Dios”.