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~ CONFERENCIA CON DIOS ~
1Ciertamente es un privilegio para mí estar aquí en esta noche, estar hasta aquí en Tifton, Georgia. Pero no tenía la menor idea de que iba a tener el privilegio de venir aquí a esta iglesia. Pero estamos contentos de estar aquí. Acabo de llegar hace unos cuantos momentos, y vemos que el lugar, o mejor dicho, que el de afuera y el de adentro como que están un poquito atestados. Así que, pensamos que en esta noche sólo tendríamos un momentito como para darnos a conocer para entendernos uno al otro, porque tenemos dos noches más de servicios por delante. Tuve mi primera oportunidad, me supongo, que yo recuerde, de saludar de mano al Hermano Perry, el pastor. Y venimos por la invitación de nuestro bondadoso amigo y hermano, el Hermano Evans.
2Y tuvimos un tiempecito de descanso por lo cual pudimos venir en esta ocasión. Estamos ahora preparándonos para partir a ultramar a una gran porción del mundo en unos cuantos meses. Estamos.... Inmediatamente después de ésta, vamos a las Islas del Caribe, y de allí, a Suráfrica, de allí a Suiza, Holanda, Inglaterra, arriba hasta Noruega; regresamos y vamos a Australia, Mel-... Sidney y Melbourne, y de allá a la India, por esa ruta, regresando por la Tierra Santa, si es la voluntad del Señor, en este año. Así que tuvimos una oportunidad en la que pudimos venir a visitar en los alrededores a gente que quizás no habíamos conocido todavía. Y el Hermano Welch Evans, siendo tan precioso hermano, me había pedido varias veces que viniera aquí. Y yo estuve aquí no hace mucho, para visitarlo a él en su hogar. Y yo traté de pescar dos o tres de los peces de Uds. de por aquí, pero no sé qué tan bien lo hice; yo pienso que no lo hice muy bien. Pero yo–yo quería regresar a conocer a los Cristianos. Y yo pensé que esta sería una buena oportunidad, para emplear estos dos o tres días aquí con Uds. hermanos.
3La mayor parte de mi ministerio es orar por los enfermos. Yo... Sin duda que por medio de los periódicos y revistas y demás, Uds. han oído de la bondad del Señor Jesús, de cómo El ha–ha sanado a los enfermos y hecho grandes prodigios y señales. Llegando aquí en esta noche, vimos que sería casi totalmente imposible formar una fila de oración; hay tantos afuera alrededor, como hay adentro. Mañana ellos van a conseguir un auditorio, o están procurando (la escuela secundaria o algo). Ellos les informarán a Uds. al respecto. Yo pienso que se están reuniendo ahora sobre ello, en donde podamos formar una fila, para que así podamos tener filas de oración y orar por los enfermos en los siguientes servicios, empezando mañana por la noche. En el lugar en donde sean los servicios, trataremos de ir allá y repartir algunas tarjetas de oración y poner a la gente en fila para que así Uds. puedan venir por números, como siempre el hacer eso ha sido un sistema en nuestros servicios. Así que eso quizás será anunciado mañana, y ellos tendrán un letrero aquí afuera si es así, de exactamente en dónde los servicios... en qué auditorio será, mañana en la noche. Y–y si Uds. vienen aquí, tendrán un letrero puesto allí afuera. Si tenemos que continuar aquí, bueno, Uds. vengan aquí como a las seis en punto y... o siete, o cuando sea (seis y media, siete), y repartiremos tarjetas. Y entonces si tenemos que despedir y empezar de nuevo otra vez, bueno, pondremos– pondremos a la gente en fila para que podamos orar por ella. Así como está, sería muy difícil. Pero nos la arreglaremos de alguna manera.
4Ahora, ¿cuántos ministros hay aquí? ¿Pudiera ver... sólo verlos levantar sus manos? Eso está muy bien. Bueno, los saludo a Uds., mis preciosos amigos en Cristo. Ahora, hablando sobre... Ese es el... el predicador más joven que haya visto. Aquí está uno como de dos años de edad que levantó su mano. Yo–yo... eso... yo pensé que el pequeño David Walker era el más pequeño que yo alguna vez había visto, pero éste le ha ganado a él. Bueno, eso está muy bien, hijo. Yo tengo uno en casa casi como ése que reclama que él va a ser un predicador, pero si él va a ser, él va a tener que reformarse mucho. El se comportó muy mal el otro día. El hizo algo... puso a ambas de sus hermanitas en una silla. (Uds. padres y madres saben lo que quiero decir). Yo dije: “Hijo, tú continuabas prometiéndome por mucho tiempo, que te ibas a portar bien. ¿Cuándo te vas a portar bien?” El dijo: “Cuando yo llegue a ser un predicador”. Su madre dijo: “Tú tendrás que superar eso, o tú no serás un predicador”. Ellos pueden llegar muy cerca de su corazón con sus cositas ocurrentes que ellos dicen.
5Ahora, está frío afuera en esta noche, para mí. Yo pensé que venía aquí para otra vez andar descalzo, pero veo... me helaría si yo hiciera eso. Así que, muchos están parados afuera, todo alrededor del edificio y demás. Muchos... algunos están afuera en sus automóviles, y automóviles todavía viniendo. Así que, sólo vamos a det-... no detenerlos mucho, sólo hablarles a Uds. y tratar de traerlos hacia una fe, para que cuando llegue el tiempo para orar por los enfermos, Uds. sean capaces de recibir. Yo pienso que la sanidad Divina es algo que Uds. deben abordar reverentemente y sensatamente, porque es la obra de Dios. Ahora, Dios nunca puede ir en contra de Sus propias leyes y reglas; El siempre obrará de acuerdo a Sus reglas. Es igual como si Uds.... Yo he dicho esto muchas veces: si nosotros... Uds. tuvieran una colina por aquí, y un gran pozo artesiano sólo arrojando agua en el aire, y Uds. tuvieran otra colina por aquí, y tuvieran una cosecha y la cosecha se estuviera quemando por falta de agua, ahora, Uds. pudieran pararse en esta colina y gritarle a esta agua: “¡Ven aquí! ¡Ven aquí y riega la cosecha!”, nunca lo haría. Seguramente que no. Nunca lo haría. Pero si Uds. obrarían de acuerdo a las leyes de gravitación, Uds. pudieran llevar esa agua directamente a la colina y regar la cosecha de Uds. Pero Uds. tienen que pasar por una ley para hacerlo. Y cada vez obrará perfectamente.
6Si Ud. estuviera afuera en el campo en esta noche, y estuviera tan oscuro como está, y dijera: “Yo soy un científico, y yo sé que hay bastante electricidad en este aire como para encender este campo y mostrarme cómo salir de aquí. ¡Oh, gran electricidad, yo sé que tú estás aquí! La investigación científica demuestra que tú estás aquí mismo en el aire. (Separando el aire frío y caliente para... y juntándolos, Ud. obtiene electricidad). Y ahora, ilumina el camino porque yo estoy perdido”. Ud. pudiera gritar hasta que Ud. se pusiera ronco, y nunca lo iluminaría; pero si Ud. obra de acuerdo a las leyes de electricidad, iluminará el camino. ¿Ve? Ahora, de esa manera es con Dios. La sanidad Divina muchas veces ha sido mal usada (¿ven?), pero sí hay una manera. Verdaderamente hay sanidad Divina, pero tenemos que obrar de acuerdo a las leyes y los mandamientos de Dios para obtener sanidad Divina; está allí.
7Algunas veces Uds. se preguntan porqué algunos son sanados y otros no. Bueno, es porque uno puede venir por la manera de la ley, y el otro trata de hacer un atajo. Pero Dios no tiene ningunos atajos; todos venimos de la misma manera. No hay acepción de personas para Dios. Así que en esta noche, yo pensé que sólo les hablaría a Uds. como para darme a conocer con Uds. Y... yo soy un recién conocido para Uds. y Uds. lo son para mí, pero sin embargo no somos desconocidos. Nosotros somos preciosos hermanos, y hermanas de la fe que es en Cristo Jesús. Aquí somos peregrinos y extranjeros. Juntos estamos habitando como extranjeros, buscando una ciudad, cuyo Arquitecto y Constructor es Dios, Allá en donde anhelamos estar, y estamos viajando juntos en esa dirección.
8Ahora, antes que lea aquí sólo una pequeña porción de Escritura, un versículo o algo, inclinemos nuestros rostros por un momento, adentro y afuera, por favor, Uds. preciosos, mientras le hablamos a nuestro precioso Señor. Nuestro bondadoso Padre Celestial, es en verdad un gran privilegio que tenemos en esta noche, el venir y llamarte a Ti nuestro Padre. Sabiendo que hemos pasado de muerte a Vida, porque “de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a Su Hijo unigénito, para que todo aquel que en El cree, no se pierda, mas tenga Vida Eterna”. Y estamos muy contentos, Señor, en esta noche, de que somos participantes de Su gracia y de esta Vida Eterna. Nada que nosotros hemos hecho o nada que pudiéramos hacer, que mereciera tal bendición, pero es por medio de la gracia soberana de Dios. Y nosotros humildemente lo aceptamos y lo creemos, y estamos diciéndoles ansiosamente a otros del camino de Dios, un camino provisto para escapar la ira de Dios en el Día del Juicio, y ser un amigo de El, para entrar en Su Presencia, con almas lavadas, a través de la Sangre de Su Hijo, Cristo Jesús.
9También somos enseñados por Tu más bondadosa Palabra, Señor, que “El herido fue por nuestras rebeliones y por Su llaga fuimos nosotros curados”. Oh, mientras pensamos en ello en esta noche, de cuando David clamó y dijo: “Bendice, alma mía, a Jehová, y bendiga todo mi ser Su Santo Nombre. Bendice, alma mía, a Jehová, y no olvides ninguno de Sus beneficios. El es quien perdona todas tus iniquidades, el que sana todas tus dolencias”. Cuán felices estamos en esta noche, Señor, de saber con esta bendita seguridad que tenemos, que hay dividendos en la póliza que pueden ser sacados. Y estamos orando en esta noche, Señor, que Tú nos bendigas de una manera sobresaliente. Mientras miro, parados (por las ventanas) a medida que ellos vienen por las filas de–de automóviles, y viendo yo los preciosos corazones hambrientos parados allá afuera con sus rostros inclinados y esperando una bendición de parte de Dios, u oír algo que hablará paz a ellos, o los alentará a lo largo de la jornada, pedimos que Tú los bendigas, y aquellos quienes están parados alrededor, y en el piso, y alrededor de las paredes y pasillos, y sentados (algunos en automóviles). Oh, Señor, que no haya una alma hambrienta que se vaya sin ser llena de todo deseo por el cual ellos vinieron. Concédelo, Señor. Si hay alguno en la Presencia Divina que está enfermo y necesitado, que ellos se vayan sanos de esta reunión en esta noche. Si hay alguno sin esperanza, sin Dios, sin Cristo, que ellos se vayan con su copa rebozando de gozo, de que ellos han encontrado a Jesús, la Fuente inagotable de Vida Eterna. Concédelo, Señor. Oye nuestras oraciones y háblanos a través de Tu Palabra, porque lo pedimos en el Nombre de Jesús. Amén.
10En el–el Libro de Isaías, yo quisiera leer sólo por un momento, una porción de la Escritura. Yo voy a tomar el primer capítulo y el versículo 18. Todos nosotros la sabemos, pero sólo me gustaría leerla. Venid luego, dice Jehová... estemos a cuenta: si vuestros pecados fueren como la grana, como la nieve serán emblanquecidos; si fueren rojos como el carmesí, vendrán a ser como blanca lana.
11Es un antiguo texto Escritural muy conocido. Y yo sólo pensé sobre ello mientras venía hoy para acá. Y estaba pensando de que eso es una cosa sorprendente: Dios, el Creador de los cielos y la tierra, invitar a Su creación, a la humanidad, a venir a estar a cuenta con El. Qué honor tener a Dios que nos dé una invitación. Como Uds. saben, El no tenía que hacer eso; pero El lo hizo. Y El invitó: “El que quiera puede venir”. El simplemente no seleccionó a una cierta persona, o a un cierto grupo, o a una cierta denominación, o a un cierto color. El dijo: “El que quiera, venga”. Y luego yo estoy seguro que eso significa que cada uno de nosotros tiene derecho. Eso me hace sentir más bien en esta noche, el saber eso, que si hubiera sido que la Escritura decía: “William Branham, ven”; pudiera haber más de un William Branham. Pero cuando El dijo: “El que quiera”, yo sé que eso me incluye a mí, y los incluye a Uds. Y todos nosotros tenemos derecho al Arbol de la Vida.
12Hay muchas cosas por las cuales pudiéramos ser honrados. Un cierto ministro pudiera invitarnos a nosotros a una cierta iglesia, y sería un honor. Una cierta sociedad de la ciudad pudiera invitarnos a su local, y sería un honor. O yo diría esto: ¿qué si nuestro amado presidente, Dwight Eisenhower, invitara al mejor demócrata que hay en Tifton, a ir a visitarlo? Aunque él difiera con él en política, sería un honor para él, porque el presidente Eisenhower lo está invitando. Y yo diría esto: si él hiciera tal cosa, nosotros alardearíamos respecto a ello por todo el país, que el presidente Eisenhower nos invitó a ir a la Casa Blanca a hablar unos asuntos con él. Bueno, los periódicos lo publicarían; el radio estaría lleno de ello; la televisión lo propagaría por dondequiera, debido a que el presidente Eisenhower nos invitó a ir a la Casa Blanca para hablarlo con él. ¡Qué honor! De seguro nosotros no lo rechazaríamos.
13¡Pero piensen que Dios nos invitó! El Dios del Cielo nos invitó a Uds. y a mí (pobre gente finita, pobre), y nos invitó a ir a El y hablarlo, lo de Vida Eterna: “Si vuestros pecados fueren como la grana, como la nieve serán emblanquecidos”. Es más allá de todo lo que yo me pudiera alguna vez imaginar, de Dios tratar de estar a cuenta con la creación que El hizo. Pero El nos invitó a venir. Y El ciertamente ha sido rechazado por mucha gente. Y si nosotros rechazáramos tal invitación, entonces no pudiéramos esperar ser bendecidos en Su Venida, en el Juicio. En otras palabras, Dios está diciendo algo como esto: “Vengan, y simplemente sentémonos y hablémoslo”. A mí me gusta todo lo que es de esa manera.
14Hace algún tiempo en Phoenix, Arizona, hubo un par de jovencitas indias que vinieron a la reunión, y cantaron una alabanza allí en el estadio, y decía: “A mí me gustaría hablarlo con Jesús, y decirle todo lo de Su misericordia”. Y yo pensé en esa alabanza, y de esta Escritura: “A mí me gustaría hablarlo con El”. Me recuerda de un–un anciano de color, que en una ocasión estaba cantando una alabanza. Y justamente antes que él terminara, o mejor dicho, empezara a cantar, él dijo: “¿Saben Uds.?”, él dijo, “yo le dije al Señor hace mucho tiempo, que cuando llegara la hora de irme, que yo no quería ningún problema allá en el río. Si hay algo mal, hablémoslo ahorita”. Y yo pienso que es la mejor expresión que yo pudiera encontrar. “Yo no quiero ningún problema en el río”. Va a ser una mañana sombría. Cuando ese barco salga, yo quiero tener mi boleto en mi mano y saber que está pagado, y saber que todo está bien, porque en ese entonces no habrá tiempo de hablarlo; es mejor hablarlo ahorita.
15Dios dijo: “Estemos a cuenta”. A cuenta... Si Uds. están enfermos, estemos a cuenta con Dios. Si el doctor dijo que Ud. no puede sanar, entonces llevemos el caso a Dios y sentémonos, y–y estemos a cuenta con El: “Señor, yo he hecho mal, pero si Tú sólo me permites sanar, yo te serviré toda mi vida”. Sólo háblelo con El. Y yo pienso que sería una buena cosa para nosotros hacer eso antes del servicio de mañana en la noche: tener una pequeña plática con Cristo. En otras palabras Dios dice: “Vengan, tengamos una conferencia juntos; encontrémonos en una conferencia y hablemos de eso”.
16Por lo general, oímos tanto últimamente acerca de conferencias que están siendo llevadas a cabo en todas partes. Y, ¿qué es una conferencia? Nosotros oímos aquí, hace algún tiempo (muchos de Uds. gente de mi edad recuerdan en la Segunda Guerra Mundial), que ellos tuvieron lo que fue llamado la Conferencia de los Cuatro Grandes, en la cual los cuatro grandes poderes libres del mundo se reunieron en una conferencia. Y luego ellos tuvieron la Conferencia de Ginebra. Ellos tuvieron la Conferencia de París. (El Sr. Eisenhower acaba de estar en el mundo libre, teniendo conferencias). Y Dios convoca a una conferencia. ¡Todas estas grandes cosas ricas en la Palabra de Dios! Nos hace gente rica el saber que Dios nos ha dado una invitación a venir a hablarlo con El antes del tiempo.
17Hace algún tiempo, hubo una mujer muy pobre aquí en los Estados Unidos. Y el estado de su condición financiera era tan módico, al grado que iban a tener que pedirle al municipio que la ayudara. Y cuando vinieron los investigadores, le dijeron a esta cierta mujer: “¿Cómo es que Ud. está tan pobre, al grado que tiene que pedirle al municipio que le dé ayuda?” Y ella dio la historia de que su esposo estaba muerto, y que ella se quedó con un solo hijo. Y este hijo llegó a ser un hombre de negocio, y se había ido a la India. Y ella no había recibido un centavo de él por muchos años, pero ella había recibido algunas de las cartas más dulces que alguna vez había leído. Y dijo: “Quizás él está en una condición tal que no puede ayudarme. Y él es un muchacho tan dulce”. Dijo: “Yo–yo no quiero pedirle nada a él”. Y dijo: “¿Me quiere Ud. decir que su hijo, un hombre de negocio, únicamente le ha enviado a Ud. cartas, y eso es todo lo que él le ha enviado?” Y la buena madre anciana sacó sus pequeños lentes, y se los puso sobre su nariz, y dijo: “No, él me envió algunas de las fotografías más bonitas que alguna vez haya visto”. Y ella va a su Biblia, y busca torpemente por su Biblia por un ratito, y ella saca un gran paquete de pequeños pedazos de papel, y los muestra a los investigadores. Dijo: “Sólo miren, qué fotografías tan bonitas”. Y cuando el investigador los leyó, eran giros bancarios. Ella tenía miles de dólares, y no lo sabía.
18De esa manera es en esta noche, con la mayoría de la gente. Si simplemente pasáramos nuestros dedos por la Biblia, por las promesas de Dios, nosotros somos más que millonarios en las riquezas de Su gracia. No importa lo que hayamos hecho: “Venid, dice Jehová, y estemos a cuenta”. El nos ha dado las promesas, pero nosotros sólo pensamos que la Biblia es algo que deberían leer sólo los predicadores, o que ciertas personas simplemente tienen todo el–el entendimiento de ello. Es para “el que quiera”. Toda promesa es tan buena hoy, como lo fue el día que fue escrita en la Biblia. Dios está convocando a Su pueblo a conferencias. ¿Para qué es una conferencia? ¿Por qué ocurre? Es cuando surge una emergencia. Eso es cuando las naciones se reúnen, las que están en un–un asunto de interés mutuo. Ellos creen en una cierta cosa y ellos se reúnen por medio de acuerdos de interés mutuo, comunes. Y luego ellos seleccionan un cierto lugar para tener esta conferencia; usualmente es en alguna parte que es hermosa y en algún lugar en el cual ellos se puedan sentir relajados, porque deben estar en condiciones óptimas para hacer sus acuerdos. Entonces, cuando son hechos sus acuerdos, entonces ellos... Bueno, la cosa que ellos hacen entonces, después de que son hechos estos acuerdos, ellos se ponen a trabajar en ellos.
19Y de esa manera Dios lleva a cabo Sus conferencias. Vayamos al pasado y pensemos de unas cuantas conferencias que Dios ha llevado a cabo antes que la de esta noche. La primera conferencia de la que quiero hablar ahorita sólo por un momento, la llamaríamos la conferencia del Edén. La noticia apenas había llegado al Cielo de que el hijo de Dios había caído de la gracia; él había pecado. Y se llamó a un estado de emergencia. Dios tenía que traer a los Angeles y venir del Cielo, porque Su propio hijo había caído y desobedecido Sus leyes. Y era pena de muerte el desobedecer estas leyes. Dios tuvo que venir en un estado de emergencia, como cualquier conferencia que es llevada a cabo. Algo debe hacerse o todo se va en un caos. Su propia creación. Y Dios seleccionó un cierto árbol, y El llamó a Adán y a Eva que se reunieran, y los llevó allí, y llevó a cabo una conferencia con ellos. Y cuando El había llegado a una decisión, El hizo un camino de escape para Sus mortales. Y El dijo: “Tu Simiente herirá la cabeza de la serpiente. Y su cabeza te herirá tu calcañar”.
20Y hubo otra ocasión de la que yo puedo pensar, que Dios convocó a una conferencia. Y llamaremos a esta la conferencia de la zarza ardiendo. Dios había recordado que El le hizo una promesa a Abraham, y a... no únicamente a Abraham, sino a su simiente después de él. Y nosotros somos la Simiente de Abraham. Estando muertos en Cristo, somos de la Simiente de Abraham y somos herederos de acuerdo a la promesa. Dios recordó que El hizo una promesa, que esas simientes morarían en una tierra extranjera por cuatrocientos años, pero que El los libertaría. Y el profeta que El había escogido e hizo que naciera profeta en el mundo, él había... en lugar de tomar la manera de Dios, él se fue en la manera intelectual. El había estado en Egipto, y había sido enseñado y tenía una–una gran educación; aprendió toda clase de estrategia militar y luego trató de tomar control de ello en su propia manera de hacerlo. Unicamente hay dos maneras de hacer cualquier cosa: y esa es la manera correcta, y la manera incorrecta; y esa es nuestra manera y la manera de Dios. Nuestra manera siempre es, por siempre incorrecta. La manera de Dios siempre es correcta. No importa cuán necia nos parezca a nosotros, cuán sencilla sea, si Dios la apoya, no hay nada que pueda detenerla. Dios la habla en Sus leyes, y Sus maneras funcionan perfectamente. Así que encontramos a Dios llamando a Moisés... o mejor dicho, vio a Moisés, un profeta huyendo. Moisés pensó que él seguramente era lo suficiente fuerte y que tenía la suficiente inclinación militar para libertar a los hijos de Israel.
21Ahora, yo quiero que Uds. capten algo aquí. Dios, cuando El hizo al hombre, le dio cinco sentidos. Y esos cinco sentidos son: vista, gusto, tacto, olfato, y oído, como todos nosotros sabemos. Esos cinco sentidos no se le dieron al hombre para guiarlo. Eso le fue dado al hombre para contactar su hogar terrenal: vista, gusto, tacto, olfato, y oído. Y esos son sus sentidos terrenales, y ellos no se les dieron a Uds. para guiarlos. Sino que Dios envió el Espíritu Santo, y El es el guía de Uds., el Sexto Sentido. Eso los hace a Uds. creer cosas que no pueden ver, gustar, tocar, oler, u oír. Ese Sexto Sentido, algo que los eleva a Uds. (y únicamente una clase de gente tiene ese Sexto Sentido: esos son los creyentes)... Hebreos 11:1 dice: “Por fe... y sin fe, es imposible agradar a Dios”. Así que, ¡Dios da al hombre Fe! Y Fe es el Sexto Sentido que los hace a Uds. negar cualquier cosa que es contraria a Su Palabra.
22El dio a Moisés [el Hermano Branham quiso decir: Abraham–Trad.] esa Fe cuando él tenía (ese Sexto Sentido)... cuando él tenía setenta y cinco años de edad y Sara tenía sesenta y cinco. Su vientre estaba muerto. El había vivido con ella desde que ella tenía como unos diecisiete años de edad; sin hijos. El tenía setenta y cinco años de edad, ya casi muerto, y Dios le dijo que él iba a tener un bebé. Y él llamó a todo contrario a ello, como que no era, porque él estaba plenamente convencido que Dios era poderoso para cumplir toda palabra que El dijo. El no sólo esperó de una noche a la otra. El esperó veinticinco años antes que aun sucediera, pero él nunca falló una sola vez. El no dudó, por incredulidad, de la promesa, sino que se hizo fuerte, dando alabanza a Dios. El tenía un toque de ese Sexto Sentido. El llamó a todo contrario a lo que Dios dijo, como que no era. Lo que Dios dijo era verdad. Y después de veinticinco años, nació el bebé. Oh, yo sé que parece ridículo a la mente humana. ¿Pudieran Uds. imaginarse a un anciano aquí en Tifton, de unos cien años de edad y a una mujer de noventa, yendo adonde el doctor para hacer arreglos para tener un bebé? Bueno, el doctor diría: “El anciano está un poco mal de su mente. Hay algo mal”. Correcto. En el caso de Abraham, él había tomado a Dios por Su Palabra. Y siempre es locura para la mente carnal.
23Pero es un tesoro precioso en la mente de Dios, y en el corazón de Dios, de que El pueda usar a esa persona. Hasta que lleguemos a un punto en que hemos... no dependamos en estos cinco sentidos (con los que contactamos el hogar terrenal), y caminemos por fe, pues “el justo por fe vivirá....” Moisés necesitaba ese toque. El trató de hacerlo intelectualmente. Ese es el problema con las iglesias de nuestro día. Estamos tratando de hacerlo por medio de escuelas. Nosotros estamos tratando de hacerlo por medio de denominaciones. Estamos tratando de hacerlo por medio de educación, y reformación. Lo que necesita la iglesia es un–un nuevo nacimiento, un Bautismo del Espíritu Santo, el toque del Sexto Sentido que pone el alma en fuego por Dios. Ese toque para sacarlo a él de esa rutina. Cuando ellos empiezan a decir: “Los días de los milagros han pasado, y no hay tal cosa como sanidad Divina”, Dios necesita tocar a esa iglesia, convocar una conferencia. ¿Por qué dudaríamos Su Palabra?
24Así que El convocó una conferencia con Moisés. Y El seleccionó un lugar: una zarza ardiendo. Y en esa zarza ardiendo, El le habló a Moisés y dijo: “Yo recuerdo Mi promesa, y Yo te estoy enviando allá, en donde tú fallaste. Pero Yo te estoy enviando de nuevo para continuar lo que tú dejaste; pero esta vez, va a ser diferente”. Moisés, un cobarde, huyendo de Dios.... Oh, a veces cuando Ud. se pone en contacto con Dios y tiene una conferencia con El, y El lo toca a Ud. y baja ese Sexto Sentido, ese poder, lo hace a Ud. hacer cosas que la gente piensa que Ud. está loco. Mire qué diferencia: un día un cobarde huyendo por... por allá detrás de los matorrales para pastorear las ovejas de Jetro; él se encontró con Dios en una conferencia en la zarza ardiendo, y al siguiente día ahí va él rumbo a Egipto, un anciano de ochenta años de edad, cabello blanco y la barba colgándole de su rostro, su esposa sentada a horcajadas en una mula con un niño en su cadera, una vara en su mano, la barba blanca, yendo... “¿Adónde vas, Moisés?” “Voy rumbo a Egipto a tomar el poder”. Una invasión de un solo hombre; pero la cosa de ello es que él lo hizo, porque él había tenido una conferencia con Dios. Y el recibió un toque de algo que era... cambió su mente. El olvidó su teología, y tomó a Dios a Su Palabra. Dijo: “Vamos rumbo allá a tomar el poder”.
25Sería como un hombre yendo allá a Rusia y tomar el poder, los ejércitos más poderosos del mundo. Pero él lo hizo porque él había tenido una conferencia, y lo había hablado con Cristo. Eso es lo que nosotros necesitamos en esta noche. La iglesia Pentecostal en esta noche necesita una conferencia, un llamado a reunirse, una plática con Dios para que envíe de nuevo el poder Pentecostal chapado a la antigua, el Espíritu Santo de nuevo en la iglesia, y que avive la fe y dé las reuniones que solía dar.
26Era toda una conferencia. Pero entonces cuando El... Hay otro tipo de conferencia. Después de que un hombre ha seguido la comisión de Dios, como hizo con Moisés, y sacó a los hijos de Israel–Israel de Egipto, e iba en camino a la tierra prometida, directamente en el camino que Dios le dijo que fuera, y luego él se topó contra un obstáculo.... Eso es lo que ha hecho la iglesia en esta noche. Eso es lo que hemos hecho muchos de nosotros en nuestras–en nuestras vidas: hemos topado contra algo. Pero si está en el camino de la promesa, si algo se para en el camino de la promesa, nosotros tenemos derecho de llevar a cabo una conferencia. Ahí estaba Israel: Moisés guiándolos, la Columna de Fuego yendo delante de ellos, y allí estaba el Mar Rojo separándolos de Palestina. Allí en la mera línea de la bendición, allí estaba el Mar Rojo y el ejército de Faraón detrás de ellos, y las montañas en cada lado. Aun la naturaleza clamaría por misericordia. “Oh”, Israel dijo: “Ojalá hubiéramos muerto por mano de Jehová en la tierra de Egipto, cuando nos sentábamos a las ollas de carne. Mejor hubiéramos muerto allá que venir aquí para ser matados por Faraón”. Pero Moisés, ese gran líder como... había tenido antes una conferencia con Dios; sabía lo que significaba estar en un aprieto.
27Mucha gente que está nacida a medias, en parte nacida, nietos... Como David duPlessis dijo la otra noche: “Dios no tiene nietos. El únicamente tiene hijos e hijas”. Pero cuando llega a un punto que un nieto, que simplemente es traído por medio de un... porque su madre era Pentecostal o su papi era Pentecostal, él llega a ser parte de la iglesia. ¡No, señor! El tiene que nacer igualmente como nació su papi, porque Dios no tiene nietos. El tiene que tener la experiencia. El no puede basarse en la experiencia de papá o en la experiencia de mamá; Ud. tiene que tener su propia experiencia. Ese fue el nacimiento de ellos. ¿Sabe Ud.?, Ud. también tiene que tener un nacimiento. Dios no reconoce nietos; El no tiene ninguno. Todos ellos son hijos e hijas. Ud. dice: “Bueno, yo nací y... Mi madre y padre fueron Metodistas, y yo fui llevado a la iglesia Metodista”. Eso está bien. Pero Ud. sólo es un nieto hasta que Ud. es nacido del Espíritu de Dios; entonces Ud. no es un nieto.
28Ahora, Dios recordó Su promesa, y había enviado a Moisés. Y ellos habían guiado a los hijos hasta este punto. Y allí en la mera línea del deber, de guiar a los hijos de Israel, un obstáculo vino en el camino. Uds. allá afuera en esta noche, muchos de Uds. están enfermos. Quizás Uds. son verdaderos siervos de Cristo y Uds. han hecho lo que estaba bien, lo mejor que Uds. saben, pero un cáncer cruzó el sendero de Uds., un tumor, ceguera, sordera, invalidez, algo cruzó el sendero de Uds. en la línea del deber. Entonces es tiempo de convocar a una conferencia. Es tiempo de hacer algo al respecto. Moisés se fue atrás de una roca; y él se quedó allí hasta que recibió órdenes de marchar. “¿Qué vas a hacer, volver atrás con Faraón?” El dijo: “Di a los hijos de Israel que ellos marchen adelante”. Eso... El ejército de Dios–de Dios, siempre marcha adelante; no hay retirada en él, en lo absoluto. No hay retiradas en el ejército de Dios; El no tiene tales cosas. Nosotros marchamos adelante.
29Y él caminó hacia el Mar Rojo. Y cuando él lo hizo, él levantó la vara de Dios ante el Mar Rojo, y se abrió y ellos cruzaron al otro lado en tierra seca. Dios abre un camino de escape. “Muchas son las aflicciones del justo, pero Dios ama librarlos de todas ellas”. “Y todos los que viven piadosamente en Cristo Jesús padecerán persecuciones”. La conferencia fue llevada a cabo; órdenes fueron dadas; y ellos se fueron marchando hacia adelante. Hubo otra conferencia. (Pudiéramos nombrar muchas, pero esa pobre gente parada allá afuera está tiritando). Escuchen. Hubo otra conferencia que se convocó. Esa fue una noche en Getsemaní. Cuando Cristo había agradado a Dios, a tal grado que El convocó a una conferencia, y dijo algo como esto: “¿Quieres continuar con ella, o te volverás atrás?” Y la decisión fue hecha: “No Mi voluntad, sino la Tuya sea hecha”. ¡Qué conferencia! “No Mi voluntad, sino la Tuya sea hecha”.
30También hubo una conferencia convocada en el Calvario. Hubo una conferencia convocada en el salón de juicio de Pilato: “¿Quién se parará con su espalda volteada para ser azotada?”, pues el profeta dijo: “El herido fue por nuestras rebeliones, por Su llaga fuimos nosotros curados”. La conferencia fue convocada, y Jesús tomó el lugar, porque El era el Unico que podía tomar el lugar. Nadie más podía hacerlo. Y El lo hizo, porque El nos amó. El está dispuesto a hablarlo todo con nosotros en esta noche (de todo lo que El sufrió allí), pues El tomó nuestro lugar. El... “El castigo de nuestra paz fue sobre El; por Su llaga fuimos nosotros curados” (tiempo pasado). El lo hablará con nosotros. Entonces, yo quiero hablar brevemente de otra conferencia. Hubo otra conferencia que se convocó. ¿Qué clase de iglesia debería ser la nueva Iglesia, la Iglesia Cristiana? ¿Deberíamos dirigirla por medio de tal y tal, o deberíamos...? ¿Cómo deberíamos hacerlo? ¿Qué clase de iglesia debería ser? ¿Debería ser una denominación, o debería ser una afiliación, o debería ser esto, eso, o lo otro, o debería ser sólo algo seleccionado? Así que fue llevada a cabo una conferencia en el Cielo. Siempre cuando hay una conferencia, todo el mundo se detiene y espera.
31Hace algún tiempo aquí, un ministro me dijo, él dijo: “Cuando Mussolini estaba haciendo su... llevando a cabo esa conferencia en el tiempo de la Segunda Guerra Mundial, cuando todo el mundo, todos, estaban preocupados...” Alguna gente estaba discutiendo porque no tenía azúcar en su café, el azúcar suficiente, y hombres muriéndose en el campo de batalla. (Somos gente desagradecida). Y él dijo que estaba caminando de un lado a otro en el piso; él no sabía qué hacer. Estaba vigilando y escuchando a esa radiodifusión que Mussolini estaba haciendo, de cómo él iba a invadir y demás, tales cosas de las que él estaba hablando. Y dijo que alguien tocó a la puerta. Y él fue a la puerta y dijo: “Un ‘beatnik’ moderno estaba parado allí con el cabello colgándole hasta su cuello, y barba en su rostro, y dijo: ‘Quiero que vayas conmigo al centro y me ayudes a vender mi poesía. Nadie quiere hablar acerca de ello’”. Dijo: “Pasa, hombre, y siéntate un minuto. Yo estoy muy interesado. Aquí, hay una conferencia en proceso, y estoy esperando oír cuál va a ser el resultado, porque significa mucho para nuestra nación y para nuestros jóvenes quienes tendrán que morir en el campo de batalla”. Dijo: “Yo estoy interesado en oír cuál será el resultado de esta conferencia”. Y ese “beatnik” se puso entre él y el radio, y continuó diciendo: “Pero mi– mi–mi poesía es más importante”. ¡Oh, hermanos! El simplemente lo tomó por el brazo y lo llevó a la puerta.
32Cuando estamos esperando una conferencia... En esta noche, deberíamos estar esperando en la conferencia: en lo que Dios decida que va a suceder en esta noche en Tifton. ¿Quién va a creer el reporte? ¿Qué va a suceder en los siguientes dos o tres días en Tifton? Mientras estas personas subieron al aposento alto... Ciento veinte, con María, y Simón Pedro, y el resto de ellos, subieron al aposento alto; una pequeña escalera que conducía, afuera del templo, a un cuarto viejo de almacén en donde pequeñas lámparas de grasa estaban ardiendo. Pues ellos habían recibido mandato del Señor Jesús: “Quedaos en la ciudad de Jerusalén, hasta que seáis investidos con poder desde lo alto. Yo voy a subir a la Gloria. Y llevaremos a cabo una conferencia, y Yo entonces les diré cómo la Iglesia tiene que ser dirigida”. Y mientras ellos estaban reunidos en un lugar y unánimes, preguntándose qué clase de comisión ellos recibirían, para ir y comisionar a todo el mundo que toda gente debe tener esta Iglesia Cristiana, y el compañerismo que crearía... Mientras ellos estaban congregados en un pequeño lugar no más grande que este aquí, como unas ciento veinte personas, de repente vino del cielo un estruendo como de un viento recio que soplaba, el cual llenó toda la casa donde estaban sentados. La conferencia se había llevado a cabo; la decisión había sido hecha.
33Hermano, hermana, no me entienda mal. Eso es la–la manera exacta cómo la Iglesia Cristiana la tiene que llevar a cabo, si es una Iglesia Cristiana. La conferencia de Dios lo decidió, y el Espíritu Santo vino en el Día de Pentecostés, y tambaleó tanto a esa gente con el poder de Dios, al grado que ellos se tambalearon como hombres y mujeres ebrios. Esos fueron los resultados de la conferencia. Después de que ellos habían sido llenos con tanto poder y tanto gozo, Pedro, poniéndose de pie en medio de ellos, dijo: “Estos no están ebrios, como vosotros suponéis, puesto que es la hora tercera del día, mas”, dijo él, “esto es Escritural. Esto es lo dicho por el profeta Joel”. (Yo con frecuencia he hecho esta declaración: si Esto no es Eso, yo simplemente me quedaré con Esto hasta que venga Eso). “Esto es lo dicho por el profeta Joel: y en los postreros días, dice Dios, derramaré de Mi Espíritu sobre toda carne, y vuestros hijos y vuestras hijas profetizarán... sobre Mis siervos y sobre Mis siervas, derramaré de Mi Espíritu... Y daré señales arriba en el cielo y abajo en la tierra... Columnas de humo y vapor”.
34Sí, hubo una conferencia que se llevó a cabo. Y luego en unos cuantos días (como unos diez días después de eso), ellos iban pasando por una puerta llamada Hermosa, dos hombres: Pedro y Juan. Y allí yacía un hombre quien era inválido, o mejor dicho, él era cojo desde el vientre de su madre. (Y esto prueba que ellos eran predicadores Pentecostales; ellos dijeron: “No tengo plata ni oro”). “Yo no tengo dinero, pero lo que tengo....” Eso es lo que necesita el Pentecostal hoy: lo que ellos tenían. Eso es lo que falta en la iglesia hoy. No únicamente el Pentecostal, sino el Bautista, y Presbiteriano, y Metodista; eso es lo que nos falta a todos nosotros. “Lo que tengo te doy; en el Nombre de Jesucristo de Nazaret, levántate y anda”; tomándole por las manos, él recibió fuerza y empezó a saltar y a alabar a Dios cuando él entró en el templo.
35Los Fariseos salieron y dijeron: “Ellos no pueden tener una reunión tal en la ciudad, porque únicamente traería un mal resultado”. Así que, ellos los llevaron al tribunal del Sanedrín, y los golpearon sin misericordia, y los pusieron ante el jurado del tribunal del Sanedrín. Y cuando ellos se pararon en el tribunal, ellos dijeron de ellos: “Nosotros vemos que ambos son sin letras y del vulgo” (no tenían una experiencia de ningún seminario), “pero nosotros tuvimos que reconocer que ellos habían estado con Jesús”, porque las mismas cosas que hizo Jesús, ellos estaban haciendo. “Tuvimos que reconocer que ellos habían estado con Jesús”. Oh, eso es lo que necesita la iglesia hoy: tal poder que ellos tendrán que reconocer que Uds. han estado con Jesús. Eso es el deseo de mi corazón: de vivir una vida que la gente sepa que Cristo vive en nosotros.
36¡Oh, qué hora! Entonces cuando ellos recibieron... dejaron ir... cuando ellos los golpearon y les dijeron que ya no predicaran más en el Nombre de Jesús, ellos los amenazaron y entonces los soltaron. Puestos en libertad, vinieron a su propio grupito. Cuando ellos se reunieron, hombres vinieron de otros lugares, diciendo: “Nosotros sufrimos de igual manera. ¿Qué debemos hacer?” Así que ellos llevaron a cabo una conferencia. Esa es la manera de hacerlo. Eso es estar en sus cabales. “Hemos sido amenazados, y hemos sido ‘esto’, y hemos sido golpeados. Llevemos a cabo una conferencia”. Y cuando estaban reunidos, todos ellos se arrodillaron en esta conferencia, y oraron unánimes, y dijeron: “Tú eres Dios; está escrito en las Escrituras: ¿por qué se amotinan las gentes, y los pueblos piensan cosas vanas?... Da a Tus siervos todo el denuedo para hablar, y poder para extender la mano de Tu Santo Hijo Jesús, para demostrar señales y prodigios y sanidades”. Y cuando se terminó esa conferencia, vinieron las órdenes, y ellos sacudieron el edificio en donde ellos estaban reunidos, el poder del Espíritu Santo. Y ellos salieron predicando con denuedo la Palabra en todas partes, extendiendo la mano de Jesucristo sobre la gente por fe, y sanando a los enfermos.
37Dios quiere hablarlo con nosotros en esta noche. ¿Qué es lo que pasa? Hemos perdido algo en alguna parte, si esas cosas no están todavía en operación. El quiere llevar a cabo una conferencia con nosotros, hablarlo. Ahora, yo estoy aquí para unirme con Uds. en esta conferencia. Ahora, sólo hay una sola conferencia más de la que me gustaría hablar, justo antes de terminar, y esa es esta: la conferencia del juicio. Uds. pudieran no haber asistido a la O.N.U. Uds. pudieran no haber estado en la Liga de las Naciones y en sus conferencias. Uds. pudieran no haber estado en la conferencia general de las Asambleas de Dios, o la conferencia general de la Iglesia de Dios, o la conferencia general de los Metodistas, o–o la conferencia que sea... Uds. pudieran no haber estado en la de los Cuatro Grandes. Uds. pudieran no haber estado en la de Ginebra. Pero hay una cosa segura: Uds. van a asistir a esta última. Todos vamos a estar allí, y vamos a dar cuenta por todo lo que hemos hecho. Y cuando esta Escritura venga delante de nosotros: “Si vuestros pecados fueren como la grana, como la nieve serán emblanquecidos... Venid luego, dice Jehová, y estemos a cuenta...” ¿Qué vamos a decir en ese momento?
38Oh, alguien pudiera decir esto (me gustaría decir esto a la gente de adentro y a la de afuera), Ud. pudiera decir: “Pero predicador, yo sólo soy un hombre pobre. Dios realmente no me necesita”. Oh, El sí lo necesita. Hay un lugarcito en el corazón de Dios, dice la alabanza (y no es mas que una alabanza, sin embargo es verdad), que nadie más puede tomar ese lugar sino Ud. Dios le habla a Ud., es Ud.; Ud. es el único que pudiera llenar ese lugar en el corazón de Dios. El espera en Ud. El quiere hablarlo con Ud. El quiere tener una conferencia con Ud., venir y estar a cuenta antes que Ud. tenga que encontrarse con este juicio, porque en ese entonces va a ser terrible. Y en ese entonces Ud. no puede hablarlo. En ese entonces es muy tarde. Ud. dice: “Pero yo sólo soy un vagabundo”. A mí no me interesa lo que Ud. sea. “Yo soy un borracho; yo soy una–una infa-... una mujer inmoral; yo he hecho mal, predicador; yo–yo he vivido infiel a mis votos matrimoniales, o–o yo he–yo he hecho cosas inmorales; yo he bebido; yo he fumado; yo he apostado; yo he robado; yo he mentido”. A mí no me interesa lo que Ud. haya hecho. Dios lo llamó a Ud., dijo: “Venid, estemos a cuenta. Sus pecados pudieran ser como la grana; como la nieve serán emblanquecidos, si Ud. simplemente viene y nos permite hablarlo un poquito. Nosotros lo necesitamos a Ud.”
39Hace algún tiempo, había una... en la ciudad... Bueno, sería mejor no decir el nombre, pero había por allí en la calle un anciano vagabundo, parecía ser un holgazán, que fue atropellado por un automóvil. Oh, sus huesos estaban quebrados, y sus brazos quebrados, y su cara toda magullada y la sangre saliéndole. Y él estaba inconsciente. Así que, las autoridades llamaron a la ambulancia y ellos lo llevaron apresuradamente a un cierto hospital grande. Y la sirena de emergencia sonó, y los doctores... El dijo: “¡Es emergencia!; Ud. debe ir rápidamente al pabellón”. Y cuando los doctores se juntaron, ellos miraron acostado allí en la... extendido en la mesa, la sangre corriéndole de sus ojos, nariz, boca, y oídos. El anciano parecía estar inconsciente. Ellos lo sacudieron, y lo examinaron por un ratito y dijeron: “¡Oh, qué cosa! Sus piernas están quebradas; sus brazos están quebrados; sus costillas están quebradas”. Y dijeron: “Tengamos una pequeña conferencia, hablemos de esto”. Durante el tiempo de la conferencia, el anciano volvió en sí. Y los doctores, estando en su conferencia, ellos dijeron: “El no es nada más que un vagabundo. No vale la pena emplear nuestro tiempo atendiéndolo”. Y cuando regresaron, dijeron: “Sólo véndanlo”. El anciano se volteó, y él dijo: “Yo sí valgo algo”. El dijo: “Dios me amó tanto, a tal grado que El dio a Su Hijo unigénito para que yo pudiera tener Vida Eterna, y de seguro yo valgo unos cuantos minutos de su tiempo. Yo he predicado el Evangelio por cincuenta años en las calles y en todas partes”. Dijo: “Yo valgo lo suficiente como para que Uds. compongan mis piernas, y las junten otra vez o algo”. Dijo: “Dios me amó, y El dio a Su Hijo por mí, y yo sí valgo algo”. Seguro, Ud. tiene una alma que vale diez mil mundos.
40Háblelo con El en esta noche, amigo. ¡Sólo unas cuantas palabras significarían tanto! Inclinemos nuestros rostros ahora sólo por un momento. Me gustaría que cada uno de Uds. piense en su corazón: “¿Valgo algo?” Seguro que sí vale Ud. Dios lo ama a Ud.; mire lo que El dio por Ud. “Bueno, ¿cómo sé yo que El me recibirá?” El mismo pensamiento de Ud. reconociendo que Ud. está errado, es el hecho que Cristo está lidiando con Ud. El dijo: “Ninguno puede venir a Mí, si Mi Padre no lo trajere primero”. Eso demuestra que Dios está allí cerca de Ud., trayéndolo a Ud. El quiere llevar a cabo una pequeña conferencia con Ud., allí en su asiento, o parado alrededor en los pasillos, o a un lado de la pared, o afuera, reclinado contra el edificio, o afuera en sus automóviles. El Espíritu Santo... Oh, yo sé que parece sencillo. “Yo he oído eso antes que Ud....” Pero es la verdad. El quiere llevar a cabo una pequeña conferencia ahorita con Ud. y simplemente hablarlo con Ud.
41Quizás algunos de Uds. están enfermos y–y Uds.–Uds. quieren que Dios los sane. Y Uds. dicen: “¡Oh, Dios!, ¿qué es lo que me pasa a mí?” Dios quiere hablarlo con Ud. Ahora, escudriñen sus corazones, para ver lo que está mal. Mientras tenemos nuestros rostros inclinados, me pregunto cuántos de los que yo puedo ver... Uno no tiene que ver; Dios los ve a Uds. Si Uds. están en su automóvil, afuera o en el edificio, quietamente con sus rostros ahora inclinados, y sus ojos cerrados, ¿levantarían sus manos y dirían: “Dios, en esta noche me gustaría hablarlo Contigo”? Dios los bendiga. “Oh, me gustaría...” Todos, afuera, en todas partes, en donde sea que Ud. esté: “Simplemente me gustaría hablarlo, Señor”. Dios los bendiga. Algunas veinte o treinta manos están levantadas en el edificio. Yo no veo... no puedo ver a través de la oscuridad para afuera, o en los automóviles, pero Dios conoce a cada uno de Uds., que les gustaría hablarlo. Bueno, convoquen una conferencia ahorita mismo, pues Jesús dijo: “Si sólo hay dos o tres congregados en Mi Nombre, Yo estaré en sus medios”. [El Hermano Branham parafrasea Mt. 18:20–Trad.]. Y aquí hay como unos treinta adentro. “Yo estaré en sus medios y–y simplemente lo hablaremos”.
42No hay suficiente lugar para un llamamiento al altar, para venir al altar, pero en donde Dios le ha hablado a Ud., allí es en donde Ud.... le habla a Ud., allí es en donde El quiere hablar con Ud.; allí en sus pecados o en su incredulidad, lo cual es pecado.... Unicamente hay un pecado; eso es incredulidad. Ud. miente, roba, bebe, porque Ud. no cree. Si Ud. fuera un creyente, Ud. no haría eso. Así que únicamente hay un pecado, y ese es incredulidad. Quizás Ud. pertenezca a una iglesia que no cree la Biblia completa; eso todavía es pecado. “El que no cree, ya ha sido condenado”, El dijo, nuestro Señor. Hablémoslo con El ahorita. Inclinemos... mantengamos nuestros rostros inclinados y Ud. ore allí mismo en donde está. Diga: “Señor, yo he hecho esto y lo otro, y tal y tal cosa, pero Tú me has prometido...” El dirá como le dijo a Moisés: “Yo recuerdo Mi promesa, y Yo descenderé a liberarte”. Si es enfermedad, diga: “Señor, quizás yo he hecho mal. Si en alguna parte... Oh, sí, yo recuerdo una cierta cosa que hice, Señor. Yo iré a hacer eso bien”. Hablémoslo con El. Entonces por Su llaga Ud. está curado.
43Ahora, Padre Celestial, mientras las piernas están doloridas, y los pies doliendo, los cuerpos están fríos por el viento frío... y yo he hablado largamente, pero yo estoy pensando, Señor, de esa angustia y de ese Jordán frío, que hay que cruzar uno de estos días cuando llegamos al fin de la jornada de la vida. En ese entonces va a ser una hora terrible. Yo estoy pensando de la gente enferma que tal vez está parada alrededor con problema de corazón, y con tuberculosis, y muchas otras aflicciones, quizás cáncer, y... Oh, ellos están enfermos y necesitados, y han estado escuchando. Pero ellos ahora están teniendo una pequeña conferencia Contigo.
44Pueda que haya de aquellos que nunca te han aceptado, y han pecado, y han hecho mal, y han desobedecido el Evangelio, y... o quizás ellos han ido a la iglesia y hecho una confesión pública, pero todavía no han nacido del Espíritu, porque pensaron: “Bueno, sólo fue un fanatismo lo de Cristo”. Dios, yo pido que Tú lo hables con ellos. Habla a sus corazones, cualquier cosa de la que ellos tengan necesidad. Ellos levantaron sus manos, y Tú dijiste en Tu propia Palabra que “ninguno viene a Mí si Mi Padre no lo trajere primero”. Y luego también Tú dijiste: “Todo lo que el Padre me ha dado, vendrá a Mí... Y Yo le resucitaré en el día postrero”. Tú lo prometiste, Señor. San Juan 5:24, Tú dijiste: “El que oye Mi Palabra, y cree al que me envió, tiene Vida Eterna; y no vendrá a condenación, mas ha pasado de muerte a Vida”. Esas son Tus promesas, Señor. Está escrito en la Escritura que “El herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz... sobre El, y por Su llaga fuimos nosotros curados”. Señor, recuerda Tus promesas en esta noche, mientras estamos llevando a cabo esta pequeña conferencia. Que el poder del Espíritu Santo que levantó a Jesús del sepulcro, que El venga sobre toda persona que está hambrienta y sedienta en esta noche. Y que esta pequeña plática sea suficiente, Señor, para resucitarlos a una nueva salud. Da vista al ciego, ambas: física y espiritual. Da firmeza a los cuerpos afligidos, débiles, temblorosos, ¡oh, Espíritu Santo! Da paz y consuelo a la alma perturbada y el perdón del pecado a aquellos quienes están fuera del camino. Concédelo, Padre. Y Tu Nombre será alabado por ello, pues podemos ahora traerlos a Ti, y ellos lo pidieron. Y los encomendamos ahora a Ti como trofeos del servicio, y del mensaje. Te los damos a Ti en el Nombre de Jesucristo, Tu Hijo.
45Mientras tenemos ahora nuestros rostros inclinados, piénsenlo. Hablen con El sólo un poquito, aquí adentro y afuera: “Señor, yo he pecado; yo he hecho mal, y yo sí valgo algo. Yo valgo tanto, a tal grado que Tú enviaste a Jesús, y El murió para que yo pudiera ser salvo, y que yo–yo pudiera ser sanado, y que tuviera la... buena salud. Y Tú dijiste en Tu Biblia: ‘Y–y por sobre todas las cosas, yo deseo que tú prosperes en salud’. Yo tengo derecho a ello, Padre. Y yo quiero hablarlo Contigo ahorita”. Aquí adentro y afuera. Y pídale a El que haga estas cosas para Ud., y estoy seguro que El lo hará. El ahora está aquí para sanarlo completamente, y para salvarlo de sus pecados, y para quitarle toda su iniquidad, y borrar todas sus rebeliones, y sanar todas sus enfermedades y males, y sanarlo. Sólo permítale a El hacerlo.
46Mientras tenemos nuestros rostros inclinados, y estamos esperando en El para que cumpla toda promesa, mientras Uds. están parados ahorita en la zarza ardiendo, me gustaría que la iglesia, Uds. que mantienen sus rostros inclinados, aquí adentro y afuera, cantemos una alabanza. Como Uds. saben, en las Escrituras ellos cantaron un himno, y–y el Espíritu de Dios vino sobre el pueblo. ... Yo sé que éste es uno que todos sabemos: “Yo le amo, yo le amo, porque El a mí me amó”. Estamos seguros que Uds. saben esa alabanza. Cantémoslo juntos quietamente ahora. Quizás podamos hacerlo sin la música, hermana. Yo le amo, yo le amo, Porque El a mí me... (Oh). ... me compró mi salvación, Allá... (Eso es por sanidad o pecado, mi salvación). Yo le amo... (Sólo piense en Su bondad). Porque El a mí... Y me comp-... mi salvación, Allá en la cruz.
47[El Hermano Branham empieza a tararear–Ed.]. Con Su dulzura alrededor de Uds., y Uds. continúan cantando, ¿creen Uds. que Su Presencia está con Uds.? Si Uds. lo creen, levanten sus manos y digan: “Desde esta noche en adelante, yo ahora me comprometo nuevamente. Yo estoy aceptando mi sanidad. Yo estoy aceptando mi plegaria de salvación (aquí adentro y afuera). Yo creo que Cristo, el Hijo de Dios, ahora cuidará todo de lo que yo tengo necesidad”. ¿Pueden Uds. levantar sus manos mientras cantamos quietamente otra vez, con nuestros rostros inclinados? Yo... (Toda necesidad que yo tenga, yo creo que El la suplirá mientras esta conferencia está en proceso. Afuera, en los automóviles; si Uds. están enfermos, inválidos, levántense). ... amó... (Si Ud. está ciego, alce su rostro hacia el Cielo, y mire la Luz. Si Ud. está sordo de un oído, ponga su dedo en su oído bueno). ... -ción, Allá en la cruz. [El Hermano Branham tararea–Ed.]. Oh, esa bendita dulzura, llegando ahora cerca de la zarza. Sienta los efectos del Fuego en la zarza: el Espíritu Santo calentando nuestras almas para fe. Y me compró mi salva-... Allá en la cruz. Yo... (Si hay pecado en su vida, confiéselo como pecado. Dígale a Dios que Ud. lo siente haberlo hecho. El lo tomará a Ud. ahora mismo). Por-... (¿Pueden Uds. sentir la Presencia de Su... de la zarza, mientras Uds. están hincados allí en Su Presencia por fe?) Y me compró mi salvación....