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~ Y DESDE ESE ENTONCES ~
1... Es muy bueno estar de regreso, y oír al hermano, al pastor, dar el testimonio de la gracia de Dios, para su niñita. Eso es propio del Señor Jesús, el hacer cosas como esas. Seguramente que lo es.
2Ahora, estamos muy contentos en esta noche de tener con nosotros (uno de nuestros invitados aquí) en el servicio de oración en la noche del Año Nuevo, como nosotros lo llamamos, a un buen amigo mío, el Hermano Ernie Fandler, uno de los conversos al Señor Jesucristo, un trofeo de gracia. Originario de Suiza; de allí es de dónde él vino. Y creo que está allí un hermano con él, los cuales están ahora viviendo en Shawano, un alemán por descendencia, el Hermano Waters. Estamos contentos de tenerlos con nosotros en esta noche.
3Luego también tenemos con nosotros en esta noche, a un–un hermano precioso de la fe, de Suráfrica, el Hermano David duPlessis. Estamos contentos de también tenerlo a él con nosotros. Y estamos... David y yo estamos–estamos anticipando, u orando, que el Señor nos dé juntos algunas grandes obras en este año entrante, en Africa y en diferentes partes del mundo. El Hermano David está aquí ahora para discutirlo y orar sobre ello, entre hoy y el lunes, para decidir exactamente cuándo y en dónde, y para... ir a Africa, y a las diferentes partes del mundo, siendo que el Hermano David ha tenido un cargo muy prominente con la Convención Mundial Pentecostal, y también es muy bien conocido entre muchos grandes líderes religiosos por todo el mundo entero. Y ha tenido mucha influencia en persuadir y ser la causa, hasta donde estamos ahora, en la ayuda para juntar el Cuerpo de Jesucristo de todas las fes denominacionales. Sin tomar en cuenta a qué ellos... iglesia pertenezcan, o con cuál ellos... marca ellos están marcados. Es esa... la Iglesia por quien Cristo murió.
4Y yo con frecuencia he pensado en eso. Muchas veces ayudé en el pasado a juntar el ganado, allá en el oeste. Ibamos allá arriba, Hermano David, y nos sentábamos allá en donde ellos conducían al ganado a través de la puerta de ganado, arriba en las montañas para pacerlo en la... dejarlos pacer en los pastos, el... del bosque, mientras el pasto estaba creciendo allá abajo, el pasto silvestre. Luego ellos cortaban el pasto, y pacían el ganado durante el–durante el tiempo de invierno, cuando había mucha ventisca allá arriba en las montañas.
5Y solía sentarme allí en la silla de montar y observar al guardabosques pasar ese ganado. Y cada rancho allí abajo, que podía cosechar una tonelada de heno... Si ellos podían cosechar cincuenta toneladas de heno, eso significaba que podían poner cincuenta cabezas de ganado. Si podían cosechar mil toneladas de heno, podían pasar mil cabezas de ganado. Cada hombre tenía una marca en sus vacas. Ellos observaban las marcas, por supuesto, los diferentes ranchos, para que así no se mezclaran. Y luego cuando el....
6El guardabosques, él no estaba tan interesado en qué clase de marcas estaban pasando, porque había toda clase de marcas. Pero había una cosa que él realmente tenía que inspeccionar: esa era la cédula de identificación de sangre. Ellas tenían que ser hereford registradas o no podían pasar a través de la puerta. Ellos las regresaban. ¿Ven?
7Y yo pienso que de esa manera será en el Juicio. No será qué clase de marca estemos usando, sino que si está allí la cédula de identificación de sangre. Esa es la cosa que–que contará: la cédula de identificación de sangre. Y estoy muy contento de tener al Hermano David con nosotros.
8Y yo vi que el Hermano Estel Beeler estaba aquí hace un momento. Y lo vi que se levantó allá atrás, de alguna parte. Y otros ministros de quienes estamos deseosos de oír en esta noche. Y luego, me supongo que el Hermano Ruddell y ellos vendrán, porque se van a quedar hasta la media noche.
9Pero, el Hermano David no puede quedarse hasta la media noche. El es un hombre muy solicitado en todas partes. Y tan pronto como el Hermano Rodgers oyó que él estaba aquí, bueno, él va a enviar por él para tenerlo allá a las diez. Así que eso quiere decir que él se irá de aquí dentro de poco, para ir allá, al sur de Louisville.
10Y yo pensé que sería bueno, si estaría bien con el Hermano David, si–si lo invitáramos a venir y hablar lo que está en su corazón, nos predicara, o hiciera lo que sea que el Señor le dé. A todos nos gustaría oír al Hermano David duPlessis de Suráfrica.
11Permítanme decir esto: que cuando yo estuve en... allá en Africa, en mi gran campaña que el Señor nos dio allá, su hermano fue mi intérprete. El Hermano Justus, creo que es su nombre; Hermano Justus. Y una familia de gente muy fina, son estos Hermanos duPlessis. Yo pienso que hay... Me supongo que todos ellos son ministros, de lo que yo sé, y quizás el padre también era un ministro. Y ellos provienen de una familia de gente fina. Y el Hermano David tiene un gran nombre entre todas las iglesias y denominaciones alrededor del mundo.
12Y Hermano David, me gustaría si Ud. viniera ahora y nos hablara, o lo que sea que Dios ha puesto en su corazón decir. Venga aquí. Y estoy muy contento de presentarlo a mi iglesia en esta noche. Este es el Hermano Dav-... Orman Neville, nuestro pastor. Y para la iglesia, este es uno de mis preciosos amigos, y–y compañero guerrero en el servicio de Dios: el Hermano David duPlessis de Suráfrica. Dios lo bendiga, Hermano David.
13[El Hermano David duPlessis habla. Porción no grabada en la cinta–Ed.]... Amén. Todos nosotros lo hicimos. Hermano David, dese prisa a regresar y estar con nosotros otra vez. Eso está muy bien. Estamos muy contentos.
14Hermano David dijo algunas cosas allí, que simplemente desearía haber tenido mi pluma, y yo las pudiera haber anotado. Pero yo siempre recordaré: “nietos; los nietos”.
15Bueno, de seguro apreciamos la visita de nuestro hermano. Y él es... era el... conectado con la Conferencia Mundial de creyentes Pentecostales, y es un gran hombre en la línea de su ocupación por todo el mundo. Y somos afortunados en esta noche, de tener al Hermano David, y que nos haya hablado en esta noche de Año Nuevo. Y Uds. pueden ver lo que los grandes hombres piensan acerca de nuestro Señor, piensan acerca de Su gran siervo.
16Ahora, yo creo que siendo mañana el Año Nuevo, (será ahora sólo en unas cuantas horas), y yo tengo que salir temprano en la mañana, así que yo pensé que sólo hablaría un poquito, si está bien con el Hermano Neville, [el Hermano Neville dice: “Sí. Amén”–Ed.], el Hermano Beeler, y los otros ministros aquí. No tomaré mucho tiempo. Y yo pienso que si dijéramos “amén”, y nos fuéramos a casa, sería un mensaje maravilloso. Y pudiéramos estar agradecidos al Señor por lo que tenemos aquí, en esta noche.
17Y ahora, pero siendo esta la noche de Año Nuevo, sólo nos entreteneremos uno al otro predicando el Reino de Dios, hasta que llegue el Año Nuevo. Y yo tengo que levantarme muy temprano en la mañana, mucho antes que amanezca. Y yo no estoy tan joven como David. Quizás yo–quizás yo no me sienta tan joven como él se siente. El es un... Por supuesto, David es un poquito–poquito mayor de lo que yo soy; yo pienso que es siete u ocho años mayor, quizás diez. Pero él ciertamente es una bola de fuego para Dios, habiendo viajado cincuenta mil millas [80,000 km.–Trad.] este año, para el Reino de Dios. Va ahora en camino para predicar allá adonde el Hermano Rodgers, y mañana va a estar con alguien, en alguna otra parte, y en alguna otra parte, y en alguna otra parte, y regresar aquí el lunes. Y yo tengo que reunirme con él para hacer arreglos para un viaje que viene por todo el mundo.
18Y debemos estar en Africa, según lo entendí en esta tarde, en marzo, este– este próximo marzo. Tengo que reunirme con Clayton Sondmore, de los Hombres de Negocio del Evangelio Completo, esta semana, o esta próxima semana, en la primera parte de ella, y hacer arreglos para Jamaica, Haiti. La próxima semana voy a Kentucky, o mejor dicho, a Georgia, para tener esas reuniones allá. Regreso de nuevo y me vengo por Kentucky, una noche aquí, y otra noche allá, alcanzando a estas iglesias. Y de allí, regreso de nuevo directamente a casa, y voy a–a–a Atlantic City, para... empiezo del 27 hasta el 30. Y salgo de allí la mañana del 1ro, y empiezo en–en Kingston, Jamaica en el hipo-... hipódromo, esa noche, para una reunión allí de diez días. Y de allí, voy a las de Haiti y a todas partes. No sabemos adónde ir, de allí, sólo como el Señor nos guíe.
19Ahora, todas estas están por confirmarse. ¿Ven? Yo no he dicho: “sí”. David está aquí; Clayt viene. Gordon, el Hermano Gordon Lindsay viene para ir a Sur América, y–y el resto de los Hombres Cristianos de Negocio, para ir a Latino América. Y el Hermano David quiere ir a Suiza, Alemania y demás. Pero nosotros todavía no sabemos. Uds. sigan orando. Yo no quiero ir a ninguna parte hasta que Dios diga: “Ve”, y yo lo sepa sin lugar a duda. Por lo tanto, si yo me siento guiado a ir, entonces cuando me bajo del avión, yo... y no importa cuál sea la oposición, yo puedo decir: “Yo vengo en el Nombre del Señor Jesús”.
20Yo estoy agradecido por David, la amistad que hemos tenido juntos, porque el hombre es un hombre muy importante, pero él–él–él ciertamente cree este ministerio del Señor. El ciertamente sí lo cree. Y–y nuestros nombres ahora han sido asociados por todo el mundo entero, el del Hermano David y el mío.
21Y estoy tan contento de estar asociado con un hombre como ése. Pero, amigos... Yo aprecio eso. Pero la cosa más grande que puedo pensar con la cual estar asociado, es Jesucristo, el Hijo de Dios, Ese grandioso.
22Ahora, el Hermano Neville y algunos de ellos estarán hablando en unos cuantos momentos, pero yo quiero leer ahora sólo una cosita de la Escritura.
23Y es bueno, pienso yo, en la noche del Año Nuevo, ver a diferentes predicadores, y la manera que ellos abordan un texto, y lo que dicen, y demás. Y cada hombre teniendo su propia manera de predicar. Como Uds. saben, Dios no nos hizo a todos iguales. El nos hizo diferentes. El nos hizo diferentes en nuestra estatura. El hizo al mundo diferente: grandes montañas, pequeñas montañas, praderas, desiertos, grandes flores blancas, flores azules y de todas clases diferentes. El sencillamente nos hace diferentes. Eso es todo. El hace cabello pelirrojo, y el cabello negro, y el cabello castaño, el cabello blanco; gordos, delgados, altos, oh, y todo lo demás. ¿Ven? El sencillamente–El sencillamente nos hace diferentes. Dios es un Dios de variedad. Y como que me gusta eso. ¿A Uds. no? [La congregación dice: “Amén”–Ed]. Pero, ¿sólo la misma cosa todo el tiempo? ¡Hermanos! ¡Hermanos! Me gusta esto.
24Así que abramos ahora en nuestras Escrituras en el Libro de San Mateo, el Evangelio de San Mateo, empezando en el... Y el versículo 4, yo quiero leer para un... para que leamos un texto, el Señor ayudándonos. San Mateo, el capítulo 4. Creo yo, antes que leamos, oremos.
25Bondadoso Padre Celestial, es otra vez con corazones agradecidos que abordamos este Año Nuevo. Y nosotros te abordamos y te traemos todos nuestros cuidados del pasado y te pedimos que Tú los pongas en el mar del olvido, y que ya no recuerdes más nuestros pecados en contra de nosotros. Y que no solamente examinemos a nuestro ser espiritual, sino en nuestro... que examinemos nuestro compañerismo Contigo. Y perdónanos de todos nuestros pecados. Y pedimos que Tu Espíritu lidie con nosotros en esta noche. Y si hay alguna cosa impura en nosotros, Señor, llévala tan lejos como está el este del oeste. Arrójala dentro del mar del olvido para que ya no la recuerdes más en contra de nosotros, y para que podamos entrar este Año Nuevo, limpios, lavados por la Sangre del Cordero, y listos.
26Que este 1960, sea el año más grandioso que jamás te hayamos servido. Danos excesivamente y abundantemente. Todas estas reuniones que están en progreso, Señor, de las que estamos pensando con el Hermano duPlessis, y alrededor del mundo: en Asia, y allá en Europa, y todo–todo alrededor. Señor, permite que sea Tu voluntad y Tu poder que nos guíe a estas cosas. Y si en cualquier momento nos salimos de Tu ordenado sendero Divino, que el Espíritu Santo ponga un obstáculo en el camino y nos pare, Señor, y nos regrese al lugar correcto. Concédelo.
27Bendice a esta iglesita, Señor. Casi muy cerca a los treinta años, creo yo, que ha estado erigida aquí ahora, como una conmemoración de la gracia de Dios para un pueblo humilde. Oramos, Padre, que Tú bendigas al Hermano Neville, el pastor. Bendice a toda la iglesia. Bendice a los síndicos, a los diáconos, al director de cantos, al pianista, y a todo laico, a cada uno, a los maestros de la escuela dominical, y a todos los demás. Señor, que nosotros seamos capaces de crecer este año en la gracia de Dios. Y que la cantidad de nuestros miembros crezca en grandes números, y–y en más gracia Tuya, que la que ha habido en los años que han pasado. Concédelo, Padre.
28Ayúdanos ahora mientras abordamos este texto que nos estamos preparando para leer, Tu Palabra. Y únicamente Tú, Señor, puedes interpretar, y pedimos que Tú nos lo concedas, para la causa del Reino de Dios. En el Nombre de Jesucristo. Amén.
29Estoy anunciando en estos momentos lo que yo he escogido como un texto para los cuantos momentos que siguen. Se encuentra aquí en la Escritura, y lo leeré. Se llama... yo lo quiero llamar esto: Desde ese entonces.
30Yo no pensé... dije la otra noche, que me supuse que no iba a poder venir aquí, porque mi garganta se estaba poniendo muy irritada. Y mi esposa me dijo ayer o anteayer, ella dijo: “Me supongo entonces que no vas a ir a la iglesia”.
31Y yo dije: “Cariño, pienso que no. Mi garganta está tan dolorida, y muy irritada”.
32Y luego, cuando menos pensé, cuando me senté y tomé las Escrituras esa noche, me topé con Esto.
33El Hermano Sothmann llegó de paso. El dijo: “¿Va a ir Ud. a la iglesia mañana en la noche?” Yo dije: “Sí. Yo estaré allí”.
34Y Meda me miró y dijo: “Yo no te entiendo”. Yo dije: “Yo no espero que me entiendas (¿ven?)”, yo dije, “o nadie más”.
35Ninguno que es guiado por el Espíritu de Dios jamás puede ser entendido.
36Nuestro Señor, ellos no podían entenderlo a El. Parecía como que El hablaba de una manera un momento, y de otra manera el otro momento. Y en alguna otra parte El estaba hablando acerca de alguna otra cosa. Algunas veces era Jesús hablando, y las otras veces era Dios hablando. ¿Ven Uds.? Aun los discípulos dijeron allí por fin, dijeron: “He aquí ahora hablas claramente. Ahora entendemos”. ¿Ven?
37Y Jesús dijo: “¿Entien–... Ahora creéis?” ¿Ven?, después de eso.
38Uno sencillamente no puede hacerlo, porque está guiado por el Espíritu, y uno empieza a hacer algo, y se da cuenta que... uno ve que está... Dios quiere usarlo en alguna parte; uno tiene que parar aquí e ir acá, sólo guiado por el Espíritu. Ellos son personas raras y peculiares, que tienen una vida que quieren consagrar a Dios. 39 Y entonces yo siempre digo esto: “Yo haré esto si es la voluntad del Señor”. ¿Ven? Si yo hago una promesa a cualquiera: “Yo lo haré si es la voluntad del Señor”. ¿Ven? Y entonces por lo tanto, si no es la voluntad del Señor, yo estaré... Yo hablaré sobre este Mensaje si es la voluntad del Señor. El me pudiera dar un llamado, estando en medio de este Mensaje, para ir a California. Yo pondría todo a un lado e iría a California, tan rápido como pudiera ir.
40Y yo quiero vivir de esa manera. Yo no quiero que nada me ate. Yo no quiero alguna u otra cosa grandiosa, que valga millones de dólares, y que tenga que recibir tanto dinero, cada día, para atarme. Yo quiero estar en el lugar que cuando Dios diga: “Yo quiero que tú vayas allá a esa gente; sólo hay cinco de ellas. Pero ve allá y quédate allí hasta que Yo te diga que te vayas”, yo quiero ir allá. No tener ninguna obligación, sólo... Y si El quiere que vaya a ultramar....
41Ahora, aquí justamente acabo de mencionar de ir a Alemania, o a–a Africa. Y una mujer millonaria, exactamente en el momento que el Espíritu lo puso en mí para ir a Africa, ella dijo: “Yo patrocinaré el viaje, y pagaré toditito de ello”. ¿Ven? Eso es todo. ¿Por qué debería yo preocuparme tocante a dinero y cosas, cuando mi Padre es Dueño de todo ello? ¿Ven? El sencillamente le puede hablar a este hombre rico, o a ese hombre rico, o a esta gente, o a esa gente, y no hay necesidad de que yo tenga que preocuparme al respecto. ¿Ven? Dios sencillamente tiene cuidado de todo ello.
42Hermano Roy, esa es la manera de vivir: sólo permitirle que El cuide de ello. Es tan bueno.
43Ahora, abramos en nuestras Escrituras al capítulo 4. Y empecemos a–a leer, como en el versículo 12 del capítulo 4 del Evangelio de acuerdo a San Mateo. Cuando Jesús–cuando Jesús oyó que Juan estaba preso, volvió a Galilea; ... dejando a Nazaret, vino y habitó en Capernaum, ciudad marítima, en la región de Zabulón y de Neftalí, Para que se cumpliese lo dicho por el profeta Isaías, cuando dijo: Tierra de Zabulón y tierra de Neftalí, camino del mar, al otro lado del Jordán, Galilea de los gentiles; El pueblo asentado en tinieblas vio gran luz; y a los asentados en región de sombra de muerte, luz les resplandeció. Desde entonces comenzó Jesús a predicar, y a decir: Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado.
44Yo quiero hablar sobre el tema: Y desde ese entonces. Como Uds. saben, como seres humanos, todos nosotros pensamos de cosas desde una cierta ocasión. Tal y tal cosa sucedió, y desde ese entonces. Y ahora, muchas veces, uno se encuentra con un anciano o una anciana, y a ellos les gusta referirse a una ocasión en el pasado en el cual algo sucedió, al que ellos pueden marcar distintamente y decir: “Fue en ese entonces”.
45Ahora, me supongo que prácticamente todos nosotros aquí en esta noche, pudiéramos traer a memoria–memoria ciertas cosas que sucedieron en ciertas ocasiones. Desde ese entonces, algo cambió. Tal y tal cosa sucedió en ese entonces, y desde ese entonces en adelante, fue diferente. Y es una buena cosa que podamos recordar. Y algunas de esas memorias de las cosas de las que pensamos, son cosas dignas que cambiaron. Y hay algunas cosas en que pensar que no son tan dignas.
46Por ejemplo, si la mujer de mala fama, si ella dijo: “Hubo un tiempo en el cual yo era una muchacha moral, buena, justa. Y una cierta noche o en un cierto lugar, sucedió una cierta cosa”. Y desde ese entonces, ella ha estado en el camino errado. Su vida ha sido manchada con pecado y negrura y oscuridad, y únicamente le espera a ella el Juicio. Pero ella puede recordar lo que sucedió desde esa cierta ocasión, cuando ella tomó el camino errado.
47El–el hombre borracho en esta noche, en las calles, que está tratando de ahogar sus penas. Ud. pudiera levantarlo. Como cuando yo estuve allá en el bowry [bowry, calle en Nueva York muy conocida por sus cantinas–Trad.] hace un tiempo, en Nueva York, el gran centro de las personas borrachas. Yo estaba caminando con un cierto ministro. Y allí estaba un hombre tirado; oh, simplemente muchos hombres, inofensivos, indefensos, tirados allí con la parte de enfrente de su ropa toda mojada, y–y con su barba crecida en sus rostros, y sencillamente en una condición terrible. Y ellos eran perfectamente inofensivos.
48Y este ministro dijo: “Levante a ése, y sólo pregúntele”.
49Y yo me dirigí a este hombre, el cual estaba tirado con un pie a lo largo de un parachoques de un automóvil, y su cabeza recostada en la calle, y se miraba que él no había sido capaz algunas veces de–de–de ir al... a los sanitarios. Y oh, él sencillamente estaba en una condición terrible. Y puse mi mano sobre él y le dije: “¿Puede Ud. hablar?” Y él no me contestaba.
50Así que el ministro se bajó. El sabía más cómo lidiar con él. Y él le preguntó: “¿Quién es Ud.?”
51Y finalmente él logró que se incorporara lo suficiente hasta que él pudo decir: “¡Si tú me compras un trago!” Y nos llegamos a dar cuenta que él podía señalar con su dedo al banco del cual él en una ocasión era presidente.
52“Bueno”, él dijo: “Nosotros somos predicadores. ¿Me pudiera decir lo que sucedió?” “¡Si tú me prometes un trago!”
53Bueno, nosotros no podíamos hacer eso. Yo dije: “Yo no pudiera añadir pena a sus penas. Yo quiero ayudarle”.
54Toda su historia: él llegó a casa una noche y había una, lo que él llamaba una carta de “Querido Juan” sobre la–la mesa, de que su esposa lo había dejado, y había... El la amaba. Y ella se había llevado a sus hijos. Y lo divorció, y ella se había ido con otro hombre. Y él dijo: “Yo no sabía qué hacer (darme un balazo en mis sesos, o qué hacer), así que yo–yo fui a la cantina”. Y desde ese entonces, allí estaba él. Eso es por todo el mundo.
55El mentiroso. Ud. pudiera tomar uno, como yo le dije un día a un hombre que yo pensaba que estaba diciendo bromas. Y me llegué a dar cuenta que él decía tantas mentiras, al grado que él mismo realmente las creía. Y yo dije: “¿Qué lo hace a Ud. hacer eso?” Y me senté a hablar con él. Yo dije: “Yo quiero indagar algo. Esas historias son disparates para que la gente las crea”.
56El dijo: “La primera que yo puedo recordar que dije...” El dijo: “Yo era un muchachito que fui criado en un buen hogar”. Y él dijo: “Yo salí afuera y fumé cigarrillos, [“corn silk cigarrettes”: borlas secas de maíz que eran fumadas como cigarrillos–Trad.] sólo para hacerme el listo. Y comí algo de café para quitármelo de mi aliento”. Y él dijo: “Lo hice detrás de la chimenea vieja, detrás de la casa”. Y él dijo: “Yo nunca olvidaré cuando mi mamá me encontró y me dijo: ‘Hijo, déjame oler tu aliento’. Y yo soplé mi aliento en su rostro, y ella dijo: ‘Tú has comido café para quitarte algo de tu aliento. ¿Qué has estado haciendo? ¿Has estado fumando cigarrillos?’”
57Y él dijo: “Algo me dijo que le dijera la verdad”. El dijo: “Pero yo dije: ‘No, mamá. Yo juro que no he estado fumando cigarrillos’”. El dijo: “Y desde ese entonces, eso lo empezó”.
58Todos podemos encontrar algo que–que empezó en una cierta ocasión. Y desde ese entonces en adelante, las cosas cambiaron. Y hay otras cosas dignas de las cuales pudiéramos pensar. Los hombres con buenas intenciones han tratado de empezar cosas de nuevo, de hacer cosas en ciertas ocasiones.
59Por ejemplo, cuando la electricidad primero–primero fue encontrada por Benjamín Franklin, y ellos fueron capaces de conquistarla, ellos empezaron a decir: “Desde este momento en adelante, nunca habrá más guerras. Porque esta electricidad pudiera ponerse en las cercas, con un voltaje tan alto, al grado que ningún hombre pudiera cruzarla”. Ellos tuvieron buenas intenciones.
60E inmediatamente después de la Primera Guerra Mundial, cuando–cuando Kaiser Wilhelm firmó el tratado de paz, se nos dijo aquí en América... yo era un niño como de nueve años de edad, pero yo puedo recordar a toda la gente diciendo: “Nunca tendremos otra guerra. Desde este momento en adelante, queda establecido para siempre”. Pero tuvimos otra guerra.
61Y cuando la gran O.N.U.... O yo diría que antes de eso, ellos formaron lo que se llamaba la Liga de las Naciones. Y ellos dijeron: “Ya no tendremos ahora más guerras, porque tenemos una Liga de las Naciones que patrullará el mundo. Y si hay una sublevación en alguna parte, estos hombres de cada nación irán allá y patrullarán el mundo”. Pero eso fue una falla. Ellos siguieron adelante teniendo guerras. Y con la O.N.U., llegará a ser la misma cosa.
62Se nos dijo hoy por una predicción, que mañana en la noche, o mejor dicho, el domingo en la noche... El mismo hombre que predijo de Pearl Harbor (hasta el momento exacto en el que los–los aeroplanos la bombardearían), dijo que “el domingo en la noche a las doce en punto, el setenta y cinco por ciento de la gente americana llegará a cenizas, pues Rusia bombardeará a los Estados Unidos, este próximo domingo en la noche a las doce en punto”. El mismo hombre que predijo de Pearl Harbor. Ellos no lo están publicando, porque la gente se pondría frenética. Yo no lo creo. ¿Ven? No. Porque no puede soportar una guerra atómica. Si una de ellas pasara la barrera del sonido en esta dirección, nosotros les arrojaríamos en esa dirección, y el mundo se despedazaría. Algo todavía tiene que suceder, antes que Jesús venga. Correcto.
63Tomemos por ejemplo la pareja joven casada. Hubo una cierta ocasión en la que se casaron. Y ellos–ellos se unieron en sus votos. Y juramentaron uno al otro su lealtad. Y ellos dijeron: “Nos amaremos, honraremos, y nos cuidaremos uno al otro, mientras ambos vivamos”. Pero llegó una ocasión en la cual algo sucedió.
64En todas estas cosas, hay–hay una ocasión cuando algo sucede. Y quizás todos sus votos, y todas las ligas de las naciones, y demás, quizás tenían buenas intenciones, pero todas ellas llegan a un fin. Todo se desmorona bajo el–el–el pie del hombre. Con todas las buenas intenciones que pudiéramos tener, pero todo debe llegar a un fin.
65Pero sí hay una ocasión en la cual el hombre puede llegar a algo que es Eterno. Eso es cuando un hombre... la ocasión en la cual el hombre se encuentra con Dios. Eso es cuando algo sucede que es Eterno.
66Hacemos nuestros errores. Y hacemos nuestros votos en la noche del Año Nuevo, únicamente para romperlos al día siguiente. Volteamos páginas nuevas, y nos asignamos votos. Y vamos a los sacerdotes y (nosotros no, pero los Católicos sí)... y hacen confesiones y firman promesas. Y vamos al altar y volteamos páginas nuevas, pero todo en vano. Pues a la siguiente ocasión que alguien nos molesta o algo, ese mal genio surge otra vez. Cada vez que nos metemos en problemas o algo, sucederá otra vez.
67Pero hay un lugar en donde un hombre puede venir en una ocasión, que lo cambiará para siempre, por la Eternidad. “El que a Mí viene, no le echo fuera”, dijo Jesús. Un hombre puede venir a Dios, y toda su destinación Eterna es cambiada. Y un hombre puede encontrarse con Dios, y nunca más puede ser el mismo. Ud. no puede encontrarse con Dios y permanecer la misma persona que era. Si Ud. lo rechaza a El, será una persona peor que jamás Ud. haya sido. Si Ud. lo recibe a El, Ud. tiene Vida Eterna, y El lo resucitará en el postrero día, por Su promesa.
68Hubo una ocasión en la cual había un hombre llamado Abraham que salió de los caldeos, y vivió en la ciudad de Ur. Y él sólo era un hombre, un buen hombre. Tal vez, quizás él pudiera haber... Su padre tal vez adoraba ídolos, porque ellos venían de Babilonia. Y él sólo era un hombre ordinario, y se estaba envejeciendo. El tenía setenta y cinco, y su esposa tenía sesenta y cinco.
69Y Abraham, un día cuando él tal vez estaba cazando allá en el campo, o lo que haya estado haciendo (recogiendo moras, o lo que su trabajo haya sido), él se encontró con Dios. Y desde ese entonces, él fue cambiado. El podía llamar cosas que no eran, como que eran, porque él se había encontrado con Dios. El sabía el minuto y la hora que él se encontró con Dios; lo cambió a él. Y Dios lo llamó para ser el padre de muchedumbre de gentes. Y creyó a Dios, y creyó Su promesa, porque él se había encontrado con Dios. Veinticinco años después ellos estaban discutiendo, tratando de discutir con él, diciéndole que él había creído algo que estaba errado. Pero la Biblia dice que “él se fortaleció todo el tiempo, dando alabanza a Dios”, porque él sabía que Dios tenía que guardar la promesa.
70Eso es cuando un hombre se encuentra con Dios. Le cambia su hechura; le da a él un Super Sentido. Como yo estaba hablando la otra noche: el hombre natural únicamente tiene los cinco sentidos; pero el creyente, cuando él se encuentra con Dios, él recibe algo diferente. Es un Super Sentido que lo levanta por encima de las sombras; le hace creer cosas que son imposibles que sucedan. El todavía cree que vendrán a suceder, porque Dios así lo dijo. Cuando un hombre se encuentra con Dios, algo sucede.
71Hubo un tiempo cuando un hombre había sido instruido en toda la sabiduría, en toda la teología de la Palabra de Dios. El la sabía por la letra. El había sido enseñado. El tenía todos los títulos. El era tan listo al grado que podía enseñar a los eruditos egipcios y a sus maestros. El lo sabía todo, por la letra. Pero con todo ello, era un cobarde que... corrió y salió a la parte de atrás del desierto, y estaba pastoreando ovejas para un extranjero. Pero llegó una ocasión cuando Dios lo encontró a él allí en la zarza ardiendo. Y desde ese entonces en adelante, Moisés fue cambiado porque él se encontró con Dios en una zarza ardiendo. Y cara a cara con Dios, él ya no podía ser el mismo.
72Y cuando un hombre o una mujer... A mí no me interesa cuántos votos Ud. haga, o a cuántas páginas nuevas Ud. les dé vuelta, hasta que se encuentre con Dios, Ud. no puede ser cambiado. Pero una vez que Ud. se encuentra con Dios, entonces Ud. está cambiado para siempre.
73No únicamente cambió a Moisés. Cambió a Israel. Cambió a Egipto. Cambió al mundo en ese tiempo, porque un solo hombre se encontró con Dios y lo tomó a Su Palabra.
74Lo que necesitamos hoy es que alguien se encuentre cara a cara con Dios, y le hable a El de la situación. Cuando los hombres se encuentran con Dios, las cosas cambian. Seguro que sí. Esa es de la única manera que podemos tener cosas.
75Y desde ese entonces en adelante, Moisés el cobarde, Moisés el que estaba huyendo, había sido cambiado. Y desde ese entonces, él llegó a ser el siervo del Señor. Siempre sucede de esa manera. Cuando un hombre se encuentra con Dios, las cosas cambian.
76Hubo una muchachita en una ocasión, no más de dieciocho años de edad, o quizás no tenía tanto así de edad, que iba en camino a un pozo una mañana para coger una cubeta de agua, allá en Nazaret. Ella era una buena muchachita. Ella creía. Ella tenía fe. Pero esa mañana, ella se encontró con Dios. Y Dios le dijo algo, y ella lo creyó. Y cambió todo el curso de vida para la mujer, y la hizo inmortal. Su nombre era María, la madre de nuestro Señor Jesús. La damita sólo era una muchachita ordinaria, pero ella se encontró con Dios. Y desde ese entonces en adelante, algo sucedió. Seguro que sí.
77Hubo un hombre de nombre Pedro, un pescador fornido, probablemente tan tosco como podía ser. Y él probablemente era un gran bravucón fornido. Porque, hace tiempo aquí, yo vi la comedia titulada: “El pescador fornido”. Yo pensé que era una descripción muy buena de Pedro, porque él era un hombre tan rudo y fornido. A él no le importaba nada. El casi no creía ninguna cosa. Pero un día, él se encontró con Dios. Y desde ese entones, él fue cambiado. Desde ese entonces, él llegó a ser un apóstol del Señor Jesucristo.
78Como el Hermano David duPlessis nos estaba diciendo hace un rato acerca de Saulo de Tarso, un asesino, quien sostuvo los sacos de los asesinos que... y presenció, y fue testigo de la muerte de Esteban, el mártir. El traía cartas en sus bolsillos para ir allá a los–los concilios principales de las iglesias, y arrestar a la gente que estaba haciendo mucho ruido, gritando y alabando a Dios. El fue un gran hombre ante los ojos de los fariseos. El era un fariseo de los fariseos. Pero un día él iba en camino a Damasco, y se encontró con Dios. Una Luz brilló alrededor de él, y desde ese entonces en adelante, ya no fue más Saulo de Tarso; sino que él fue Pablo, el humilde, el manso, porque él se encontró con Dios, y lo cambió.
79Hubo un leproso acostado a la puerta. Todos los remedios de la medicina no podían sanarlo. Sus llagas putrefactas se habían extendido tanto, al grado que ya no podía levantar más sus manos, y él casi no podía arrastrar sus pies. Su caso era sin esperanza. Pero un día él se encontró con Dios, saliendo de la puerta. Y se postró y lo adoró, y dijo: “Si Tú quieres, puedes limpiarme”.
80Y El dijo: “Quiero; sé limpio”. Y desde ese entonces, él no tuvo más lepra, porque se encontró con Dios.
81Hubo un hombre ciego sentado al lado del camino. Y él no podía distinguir la luz del día, de la oscuridad. No había nada que podía ayudarle. Un día, Alguien venía saliendo de la ciudad de Jericó, y cuando él se encontró con Dios, desde ese entonces él podía ver; recibió su vista. La vista de luz había entrado en sus ojos, y él podía ver otra vez. Porque desde ese entonces, cuando él se encontró con Jesús, él fue un hombre diferente; él tenía su vista. Cuando una persona se encuentra con Dios, definitivamente sucede algo.
82Hubo un hombre joven en una ocasión; sin duda, un buen ciudadano del país, pero venían “ataques” periódicamente sobre él. Y estaba tan malo, al grado que la cárcel no podía detenerlo. Y ellos lo ataron con cadenas; y él tenía una legión de demonios en él, al grado que podía romper las cadenas y él mismo liberarse. Y los demonios lo condujeron a un cementerio, en donde él se quedó. Y cogía las placas y se ponía de tan mal genio, que él mismo se cortaba. Oh, era un hombre terrible. Cuando lo dejaban esos “ataques”, sin duda pensaba: “¿Qué estoy haciendo aquí?” Y como para ese momento, los demonios venían otra vez a él, y lo cortaban y lo hacían pedazos. Pero un día él se encontró con Jesús, y desde ese entonces en adelante, él maníaco de Gadara tuvo su mente cabal, vestido y sentado a Sus pies. El podía regresar a casa como un caballero. El podía regresar a la civilización. El podía regresar a sus amados, y podía decir: “Desde ese entonces, yo he sido cambiado”. Sí.
83Fue un día allá en el Calvario cuando Dios y la muerte se encontraron cara a cara, cuando la Vida y la muerte se encontraron. Pero ahí fue cuando la Vida, Cristo, le arrancó el aguijón a la muerte. Y desde ese entonces la muerte no ha tenido un aguijón en ella. Yo estoy tan contento de eso. ¡Dios! La muerte y Dios se encontraron. La muerte no ha sido la misma. Ella ahora ya no tiene aguijón. El creyente Cristiano puede enfrentarse en su cara y decir: “¿Dónde está, oh muerte, tu aguijón? ¿Dónde, oh sepulcro, tu victoria?” ¿Por qué? Ambos se encontraron con Dios. Ellos no han sido lo mismo desde entonces.
84Ningún hombre puede ser el mismo, nada puede ser lo mismo, una vez que se encuentra con Dios. Ud. nunca será el mismo.
85Yo puedo recordar estar acostado allí en la cama del hospital. Los doctores me habían dado tres minutos de vida. Mi corazón estaba latiendo diecisiete veces por minuto. Yo me encontré con Dios. Desde entonces, yo no he sido el mismo. Algo me sucedió a mí. Nadie pudiera decirme algo diferente. Bill Branham murió. Yo me encontré con Dios, y Algo entró en mí. Yo nunca he sido el mismo desde ese momento que me encontré con El. El me cambió; El me hizo algo diferente. No fue el tomar un voto de Año Nuevo, sino que yo me encontré con Dios.
86Hombres y mujeres, cuando Uds. se encuentran con Dios, Uds. son cambiados. Hacemos nuestros votos de Nuevo Año en esta noche, para romperlos al regresar mañana en la mañana; para romperlos al día siguiente. Pero lo que necesitamos hacer, no es un voto de Año Nuevo, sino que necesitamos venir cara a cara con Dios y tener Vida Eterna, ser nacido de Su Espíritu.
87Hubo un anciano en una ocasión, que no podía decidirse. El diablo continuaba golpeándolo respecto a ello. Un día en el campo, él se arrodilló para orar. Mientras estaba orando, él clavó una estaca. El dijo: “Que esto sea un memorial. Satanás, si tú alguna vez vienes a mí otra vez, yo te señalaré esta estaca. Y yo te diré que aquí mismo yo me encontré con Dios, y eso fue concluido desde aquí en adelante”. Eso es lo que necesitamos; quizás no una estaca en un campo, pero en algún lugar, en algún clóset secreto, en alguna parte... No un....
88Oh, en esta noche, habrá cientos de votos tomados, miles de ellos tomados. Y al siguiente año tendremos que tomarlos todos otra vez. Diremos: “Dejaremos de mentir. Dejaremos de hacer esto. Y haremos a un lado nuestro mal genio. Haremos más por Dios. Haremos esto, o eso, o lo otro”, únicamente para darnos cuenta que es en vano.
89Pero lo que el hombre necesita hacer en esta noche, es venir cara a cara con Dios. Y desde entonces en adelante, él es una criatura cambiada. ¡Aleluya! Oh, quisiera que pudiera decirlo en la manera que yo lo creo. Pero cuando un hombre se encuentra con Dios, él es cambiado desde ese momento, para el resto de sus días. El nunca será el mismo, porque él tiene Vida Eterna. El es una nueva criatura. Las cosas viejas han pasado, y todas las cosas han llegado a ser nuevas para él. El se mira nuevo.
90El hombre enfermo puede ir ante la Presencia de Dios, cuando los doctores han dicho: “El va a morir”. Pero él puede ir ante la Presencia de Dios, y abogar su caso. Y él saldrá una persona diferente, desde ese entonces en adelante.
91Oh, yo recuerdo al diputado Upshaw, sentado en una silla de ruedas por sesenta y seis años. Esa noche allá en California, cuando el Espíritu Santo descendió y empezó a hablar, él se encontró con Dios. Y desde entonces en adelante él podía caminar sin sus muletas.
92Yo he visto la ocasión en donde gente comida de cáncer yacía siendo nada mas que una sombra. Y los doctores habían pasado por allí y dicho: “Se van a morir”. Sus amados reuniéndose para decirles a ellos las últimas palabras que podían, alentándolos. Pero ellos se encontraron con Dios, y desde ese entonces en adelante, fueron cambiados. Ellos vivieron diferente.
93Yo puedo ver a la mujer deshonrosa allá en la calle. Yo puedo ver al borracho allá en el callejón. Yo puedo ver al hipócrita allá en la iglesia. Todas esas diferentes clases de personas, cada Año Nuevo volteando una hoja nueva, y tratando de hacer algo diferente, tratando de hacer restituciones y hacer lo demás. Permitan que se encuentren una vez con Dios, y desde entonces en adelante....
94Jesús les predicó a ésos desde ese entonces en adelante, a los que estaban asentados en las regiones de la sombra de muerte.
95Y yo digo en esta noche: si un hombre quiere que un cambio real venga sobre él, que venga cara a cara con Dios, y se encuentre una vez con El; entonces él puede decir: “Desde entonces en adelante, desde ese entonces en adelante, yo fui un hombre cambiado. Yo lo sé por experiencia”.
96En un ratito, la iglesia se estará reuniendo aquí alrededor del altar. Uds. estarán consagrando sus vidas de nuevo. Uds. estarán cediendo a cosas, y poniendo cosas en el altar. Hermanos, permítanme darles a Uds. un consejo. Si Uds. nunca se han encontrado cara a cara con Dios, permítanme decirles algo: Uds. quédense en ese altar. Sólo quédense allí hasta que Uds. se encuentren con Dios, entonces Uds. pueden señalar con su dedo allá a aquella noche de Año Nuevo. No para decir: “Yo volteé una página nueva; yo hice un voto nuevo”, sino “desde ese entonces en adelante, yo me encontré con Dios, y mi vida fue cambiada, y las cosas fueron diferentes. Y todo ha llegado a ser nuevo para mí otra vez, desde ese entonces en adelante”, la ocasión en la que Uds. se encuentran con Dios.
97No es encontrarse con un Año Nuevo. Nosotros lo vamos a enfrentar en unos cuantos minutos, después de un rato, me supongo que como en unas dos horas y media. Quizás en menos que eso, nos encontraremos cara a cara con un Año Nuevo. Lo encontraremos con votos. Lo encontraremos con promesas. Lo encontraremos con buenas intenciones. Lo encontraremos diciendo: “Trataremos de voltear una página nueva. Trataremos de hacerlo diferente”. Todo eso es bueno. Yo aprecio eso.
98Pero hermano, nunca será Eterno hasta que Ud. primero se encuentre con Dios. Cuando Ud. primero se encuentra con Dios, desde entonces en adelante, todo será diferente. Oremos al inclinar nuestros rostros.
99Señor Jesús, Hijo de Dios, yo recuerdo el momento cuando yo me encontré Contigo, Señor. Yo recuerdo a un miserable, desdichado, viviendo una buena vida moral, no saliendo por allí bebiendo, ni apostando, ni fumando, ni todo lo demás. Pero yo sabía, Señor, cuando la muerte entró a hurtadillas a ese cuarto de hospital hace algunos veinte años, que había algo que faltaba en mi vida. Allí yo encontré a Dios, y desde ese entonces, desde ese entonces, Señor, yo he tratado de servirte. Mi vida ha sido cambiada y todo se mira diferente. Yo estoy tan contento que te encontré, Señor. Y en esta noche, enfrentando el Año Nuevo, estoy contento de decir que yo puedo enfrentarlo con el Espíritu del Dios Viviente en mi corazón.
100Danos experiencias, Señor. Danos de Tu bondad y misericordia. Perdónanos nuestros pecados. Y permítenos vivir durante este año entrante, oh Señor Dios, con una experiencia de que te hemos encontrado a Ti y que nuestras vidas han sido cambiadas. Concédelo, Señor. Perdónanos por nuestras faltas. Coloca Tu Espíritu Santo dentro de nosotros. Dirígenos y guíanos.
101Padre, Dios, aquí está enfrentándome el año de 1960, y hay oportunidades para una reunión por todo el mundo, en la cual parece que aun millares de millares, y millares de millares de paganos puros, de paganos, y demás, pudieran venir a Ti. Oh, Señor Dios, con Tu Espíritu en mi corazón, yo frente a Tu altar en esta noche te abordo a Ti, y digo: “¡Ayúdame, oh Dios! Mi corazón está ardiendo con celo. Te amo, Señor. Yo mismo me entrego a Ti en servicio. Dirígeme a cualquier parte que Tú quieras dirigirme. Envíame a cualquier parte que Tú quieras enviarme, Señor. Sólo di y yo iré.
102Bendice a mi iglesia. Bendice al Hermano Neville. Bendice a todos los hermanos aquí, a los desconocidos que están dentro de nuestras puertas. Y estos pastores que estarán hablando conforme a su turno, durante la noche, yo pido, Dios, que Tú bendigas el ministerio de ellos. Bendice al Hermano Neville. Bendice al Hermano Junie Jackson, al Hermano Beeler, a todos estos otros ministros; bendícelos, Padre. Danos un gran año en este 1960.
103Nosotros, Señor, quienes sabemos que nos hemos encontrado cara a cara Contigo, y sabemos qué significa ser nacido de nuevo de Tu Espíritu, danos de Tu gracia Eterna para servirte; en el Nombre de Jesús oramos. Amén.
104¿Lo aman a El? [La congregación dice: “Amén”–Ed.]. 1960: no permitan que sólo sea: “Yo volteé una página nueva”; no permitan que sólo sea: “Yo trataré de empezar una vida nueva”, sino permitan que sea: “Yo me encontré con Dios, y desde ese entonces, desde ese entonces en adelante, yo tuve paz que pasa todo entendimiento. Yo tuve gozo indecible y lleno de gloria. Yo tuve una satisfacción que aun si la muerte viniera a mí, yo estaré en los brazos de Dios, un minuto después de dar mi último suspiro. ¡No importa qué venga o vaya!”
105Déjenlos que la exploten el domingo por la noche, si ellos quieren. Si ellos quieren... la bomba no terminará de explotar cuando ya estaremos en Gloria con El. Amén. No hay nada que pueda dañarnos. ¡Aleluya!
106Yo estoy tan contento que me encontré con Dios. Yo estoy tan contento que puedo decir: “Desde ese entonces”. ¡Concrételo a ese punto! “Cuando yo me encontré con Dios, algo me sucedió. Yo fui cambiado desde ese momento. Yo he estado cambiado desde entonces”. Yo estoy tan contento de estar en este camino en esta noche, como un testimonio para la Gloria y el Poder de Dios. Algo insignificante por aquí, y Dios descendió allí y me dio de Su gracia, y me salvó, y me sanó, y me llenó con Su Espíritu, y me permitió predicar Su Evangelio, lo cual es el honor más grande que hay en el mundo. Desde ese entonces, hasta este momento, nunca me he arrepentido una sola vez, sino que he estado agradecido todos estos días, y estaré por toda la Eternidad, que me encontré con Dios. Dios los bendiga. Muy bien, Hermano Neville.