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~ IDENTIFICADO CON CRISTO ~
1Muchas gracias. Estoy tan contento de estar de regreso, en el Nombre del Señor. Estoy sólo un poquito ronco para empezar, pero el Señor me permite entrar en la segunda velocidad después de un rato. Así que, yo he estado predicando mucho en las reuniones esta semana. Han habido muchas preguntas para contestar. Luego salía caliente del edificio. Y... No tengo un resfriado grave. Y nunca me he sentido más mejor en mi vida. Así que, sencillamente me siento bien, únicamente que mi garganta está excesivamente cansada. Y... estará bien. Así que quiero dar las gracias a cada uno de Uds. por todo lo que han hecho.
2Y traté de encontrar... Al llegar, hace unos cuantos minutos, Billy y algunos de ellos estaban afuera, tratando de encontrar a la pequeña familia que había venido, y se les había acabado el dinero y no podían regresar. Si ellos todavía están en el edificio, quisiera que alguno... ellos levantaran su mano, o algo. Yo–yo mismo quería participar en eso. Y así que la pequeña familia que... procedentes de Michigan, o de alguna parte, que se les acabó la gasolina, o algo, o el dinero. Si Uds.... Si ellos todavía están aquí en la ciudad, y si Uds. los ven después de la reunión, llévenlos a mi casa. ¿Ven? Yo quiero participar en eso. Eso... para eso–para eso estamos aquí, para dar una mano de ayuda a cualquiera que podamos. Así que, ahora, que el Señor Jesús nos bendiga, es nuestra oración.
3Ahora, esta ha sido una semana fuera de lo común, y hemos tenido algunas cosas fuera de lo común. Pero yo diré que nunca he visto un tiempo en el que el Espíritu Santo alguna vez se haya movido con tanta libertad, como se ha movido esta semana, en este servicio; simplemente ha sido perfectamente maravilloso para mí. Y en la noche cuando me acuesto, algunas veces es la una de la mañana antes que me pueda dormir. Yo sencillamente me regocijo en los pensamientos del Señor Jesús siendo tan bueno con nosotros. Y ahora yo....
4Cualquiera de las personas que están aquí alrededor de la ciudad, o que son vecinos de los alrededores, que todavía no tengan un lugar al que asistan, una iglesia a la que asistan, son bienvenidos aquí a venir a cualquier hora y hacer ésta su lugar al que asistan. Recuerden: nosotros no tenemos membresía aquí, sólo compañerismo para todos. “Nosotros no tenemos”, como Howard Cadle solía decir: “Ninguna ley sino amor; ningún credo sino Cristo; ningún libro sino la Biblia”. Y así que siempre Uds. son bienvenidos a este pequeño tabernáculo. Lo cual, estamos esperando, si es la voluntad del Señor, tan pronto como podamos, edificar una iglesia mejor, un lugar más–más amplio. No muy grande, porque creemos que Jesús viene pronto; y no queremos una cosa muy elaborada, nosotros solamente queremos algo... Esta está para derrumbarse. Sirvió su propósito, y estamos muy agradecidos por ella. Yo nunca olvidaré. Aquí mismo en donde está ahorita este púlpito, hace como unos veinte y algo de años, yo me arrodillé en un estanque entre hierbas altas que cubrían mi cabeza, y el Señor dijo: “Edifica tu iglesia aquí”. Sobre un pequeño lote, por lo cual fuimos a los Ingrams y lo adquirimos por ciento sesenta dólares, si lo llenaríamos. Este era un estanque de hielo en donde todos nosotros patinábamos.
5El Hermano Jess Spencer debería recordar que este era un estanque aquí; él y la Hermana Spencer. Me supongo que Uds. lo recuerdan. Ellos solían pasar con sus tiros, y los conducían rodeando en esta dirección, para evitar entrar al estanque. Yo era un muchachito aquí en la escuela Ingramville. Este era un estanque; veníamos aquí y patinábamos, y–y jugábamos hockey, y todo lo demás en el estanque. Hermano Mike: ¿recuerda Ud. cuando esto era un lago? [El Hermano Mike dice: “Sí”–Ed.]. Sí, señor. Hermano Roy, allá atrás. Y ahora, en donde estaba el estanque, sólo tenemos una parte de él que queda, y eso es detrás por aquí; y allí es en donde bautizamos a la gente en agua para perdón de sus pecados. Y ahora este....
6Como Uds. saben, cuando uno expone preguntas, y cuando uno–uno tiene algo que quiere presentar, es un problema porque uno tiene una audiencia mixta. La gente ha sido enseñada de una manera o de la otra. Pero cuando uno puede explicar la cosa, aun contario a lo que ellos han sido enseñados, y la dulzura del espíritu de ellos fluye de regreso, para mí eso es piadoso. Yo no quiero nombrar un cierto nombre. Pero un–un cierto doctor de fuera de la ciudad, se acaba de reunir conmigo allá en el cuarto (un doctor de medicina, me supongo), y él dijo que por años él había estado como confundido en eso. El leyó un libro que fue escrito concerniente a ello, contrario a lo que yo estaba enseñando. Pero dijo que desde que ha estado sentado en la reunión, y ha visto colocadas las verdades de la Escritura, lo concluyó para siempre.
7Hace un rato, yo me reuní en el cuarto con algunas personas de fuera de la ciudad, procedentes de Illinois. Y había allí como cuatro ministros, tres o cuatro ministros. Y ellos dijeron: “Hermano Branham, toda nuestra vida nosotros hemos enseñado lo contrario, pero ahora captamos la visión y vemos lo que realmente es la Verdad. Nosotros hemos estado preguntándonos lo que era”. ¿Ven? Y ahora eso, ¿ve?, por eso es que ahora nosotros....
8Exactamente lo que es, hermanos, no piensen que eso degrada a alguna iglesia o a algunas personas; eso únicamente eleva a la Iglesia. ¿Ven? Y entonces, juntos, debemos pararnos. Debemos pararnos juntos. Cuando esos.... Cuando Dios mismo se repartió en Pentecostés, separando la Columna de Fuego en pequeñísimas Columnas de Fuego, y fueron y se posaron sobre las personas, y el Espíritu Santo vino sobre ellos... Si Dios mismo se repartiera entre nosotros, cada vez que uno se añade a nosotros, eso acumula más alrededor de esa Columna, todo el tiempo. Y juntos, cuando se reúna toda la gran Iglesia redimida de Dios, tomaremos un viaje atravesando el cielo, tan cierto como lo es.
9Yo nunca he tratado de separar, o de sembrar discordia entre hermanos. Yo he tratado lo más que puedo de ser lo más bondadoso que he podido para entender. Y–y otros hombres, si ellos... iglesias quienes patrocinan mi reunión. Entonces si ellos están... Ellos están en controversia uno con el otro, pero me aman. Y si ellos patrocinan mis reuniones, y yo llego entre su pueblo, yo de seguro no diría una sola cosa. Un–un caballero no haría eso, mucho menos un Cristiano. Seguramente que no. Y luego, si yo alguna vez tengo reuniones de carpa (lo cual estoy pensando de hacer algún día, si es la voluntad del Señor), luego yo–yo, antes de enseñar alguna cosa de estas enseñanzas, primero tendré servicios en la mañana por varios días con los pastores, dándoles a conocer lo que estoy preparando para predicar. Y luego si ese hermano no lo ve y no está de acuerdo, cualquier hermano, entonces que lo presente a su congregación y le diga: “Miren, yo no quiero que Uds. oigan esto. No asistiremos mientras estén enseñando Eso”. ¿Ven? Y darles el privilegio. Siempre queremos estar en armonía con Dios y con Sus hijos, en todas partes.
10Así que, ahora, yo tengo una pregunta que contestar en esta noche, si es la voluntad del Señor. Y yo pensé que quizás yo contestaría esta pregunta antes de... Yo pensé que tenía otra aquí, pero era un sueño que alguien había tenido, y quería que orara por ello y diera la interpretación. Lo cual, el Señor ha sido tan bondadoso con nosotros, como para hacer eso muchas veces.
11Ahora, queremos que sepan antes de que empecemos el servicio, que todos Uds. están cordialmente invitados a regresar a cada reunión, cada vez que tengamos una. Y de Louisville, de fuera de la ciudad, de la ciudad, y de los alrededores, estos finos ministros, el hermano de Sellersburg, los cantantes, esa dama (quién haya sido ella, que estaba cantando aquí hace un rato), y el muchachito, sencillamente les damos mucho las gracias a Uds. Yo–yo estaba platicando con algunos hermanos allá atrás, y no tuve ni siquiera una oportunidad de ver quién era, y lo que era, pero yo ciertamente la oí. Y era hermosa, y ciertamente aprecio ese esfuerzo. Ahora, nosotros....
12Anoche se me pasó ésta. Mi hijo la puso en mi bolsillo. Alguna persona preciosa la había escrito. Y ahora recuerden: estas preguntas no son para estar en desacuerdo. Quizás algunas veces, cuando son escritas, suenan como que están en desacuerdo, pero es un corazón honesto tratando de indagar. ¿Ven? Nosotros siempre lo abordamos de esa manera: alguna persona muy honesta tratando de indagar lo que es correcto.
13Ahora, aquí hace tiempo, yo estaba en un hogar teniendo una reunión de oración. Y el Hermano Junior Jackson (yo lo escuché hace un rato, o pensé que lo oí), él estaba conmigo. Y él había terminado de hablar. Y había allí un ministro de otra iglesia. Y en cuanto apenas había empezado a hablar, él se levantó y empezó a querer discutir conmigo. Bueno, sucedió que había allí como cinco ministros, y todos ellos iban a echársele encima al hombre a la misma vez. Yo dije: “No, no hagan eso. Ahora, él–él me retó a mí, así que dejen que él y yo hablemos sobre ello”. Bueno, él empezó: “Nosotros hablamos en donde habla la Biblia; nos callamos en donde se calla”, y demás. Y siguió hablando. Y sólo en unos cuantos momentos... Yo sólo continué anotando las Escrituras que él estaba citando mal, colocándolas mal. Dijo: “No había mas que–no había mas que doce personas que recibieron el Espíritu Santo, y esos fueron los apóstoles. Y la sanidad Divina fue dada únicamente a esos doce”, y demás. Así que, ¿ven Uds.?, él sólo falló en darle al blanco por un millón de millas. Así que después de la... después que yo... Después de que él habló como una media hora, yo le pregunté... Y él dijo que yo era el diablo.
14Y así que entonces, después de que terminó de hablar, yo dije: “Ahora, la primera cosa que yo quiero decir, hermano, es que yo lo perdono por eso, porque Ud. no quiso decir eso; yo sé que no. Porque si Ud. es un ministro y yo soy un ministro, deberíamos ser hermanos”. ¿Ven? Y luego dije: “Ahora, el mal entendimiento del uno al otro en la Escritura, es algo diferente”.
15Así que, empezamos entonces a tomar la Escritura. Y el pobre hombre estaba tan perdido en un minuto, que no sabía en dónde pararse o qué hacer. Luego él se ató tanto, que no sabía qué hacer. Y él... Pero cuando él salió del edificio esa noche, él dijo: “Yo diré una cosa, Hermano Branham: Ud. tiene el Espíritu de Cristo”. ¿Ven? Y yo pensé: “‘El diablo’, hace unos momentos, y ahora ‘el Espíritu de Cristo’”. Unicamente es de la manera que uno lo aborda. Eso es todo. Cristo no es para argüir.
16Ahora, el hombre ahora, debido a que él hizo eso, cosas horribles le sucedieron: casi perdió su mente; de un manicomio, o de algo, brincó de una ventana, y casi él mismo se mató. Y ahora él está regresando a algunos de mis buenos amigos. El está buscando, cada día, el bautismo del Espíritu Santo. Quiere venir a mi casa, para que se ponga manos sobre él, para que reciba el Espíritu Santo; un predicador de una gran iglesia denominacional. ¿Ven?
17Así que, honestamente de corazón, contestamos preguntas lo mejor que sabemos contestarlas.
18Y ahora yo leeré esta pregunta; muy bien escrita. 1. Hermano Branham: ¿explicaría Ud. por favor, por qué la gente en Hechos 2:4 habló en otras lenguas o lenguajes, aun antes que se reuniera la multitud en Hechos 2:6? Esa es la primera pregunta. Sí. Es la misma persona, me supongo, también. Sí, sí es la misma persona.
19Bueno, mire, si Ud. se fija, hermano, hermana (quien haya sido el que la escribió), nunca dijo una palabra respecto a ellos bajando la escalera desde arriba. Y la audiencia no estaba arriba. Pero cuando ellos bajaron a los atrios en donde estaba reunida la multitud, allí fue cuando ellos los oyeron hablar en lenguas. ¿Ve? ¿Ve?
20Ahora, Ud. pudiera decir: “Bueno, ellos sí hablaron allá arriba”. Y si fuera un debate o una discusión, Ud. tendría mucho derecho para decir: “Ellos no hablaron hasta que llegaron aquí abajo, porque, ‘y hecho este estruendo’”. ¿Ven? Ahora, otra cosa aquí, va junto con esa. 2. ¿Explicaría Ud. cómo supo Simón que el Espíritu Santo había sido dado en Hechos 8:18? Eso es en Samaria.
21Bueno, hay una cosa: él no supo que ellos tenían el Espíritu Santo porque hablaron en lenguas, o la Biblia no dice que ellos lo hicieron. Ellos sólo vieron los resultados. Ninguno puede recibir el Espíritu Santo sin que algo les suceda a ellos. Correcto. Pero no dijo que ellos hablaron en lenguas allí, así que ha de haber sido algo más que él miró aparte de hablar en lenguas, porque nunca se mencionó que ellos hablaron en lenguas. 3. Y explique cómo es que sabemos que alguna de la gente en el Día de Pentecostés habló galileo.
22La mayor parte de ellos allí eran galileos. Y todos ellos... Ahora, como yo dije esta mañana... Ahora, hay dos cosas, dos facultades. Ahora, yo voy a tomar el lado de que la gente estaba hablando en lenguas; la gente no estaba hablando en lenguas, sino en lenguajes, cuando salieron del aposento alto y empezaron a encontrar a la gente. Pero si Ud. lee la Escritura, escuche atentamente ahora. ... ¿no son galileos todos estos que hablan? ¿Cómo, pues, les oímos nosotros hablar (cómo, pues, les oímos nosotros hablar) cada uno en nuestra lengua en la que hemos nacido? ... ¿no son galileos todos estos que hablan?
23Ellos pudieron haber estado hablando galileo, pero ellos los estaban oyendo en otra lengua. Pudiera haber sido que ellos estaban hablando en otra lengua, su propio lenguaje. De una manera u otra, no importaría; todavía no hace correcta la concepción Pentecostal. ¿Ven? Porque, escuche, aquí está el porqué. No para decir algo diferente, sino sólo para aclarar un punto. Si Ud. se fija: ¿por qué entonces se levantó Pedro y le habló a toda la multitud, y cada uno de ellos lo oyeron en la lengua en la que él estaba hablando?, pues tres mil fueron convertidos de judíos fieles, quienes eran tan fieles en su religión a más no poder. Pero ellos han de haber enten-... entendido cada palabra de Pedro predicando de los profetas y demás, trayéndolo hasta Pentecostés. Porque ellos clamaron y dijeron: “Varones hermanos, ¿qué podemos hacer para ser salvos?” ... Pedro... dijo: Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados....
24Ahora, sólo permítanme decir esto con–con el... todo mi corazón, para que Ud. vea el... lo que estoy tratando de hacer que entienda Ud. Yo ciertamente creo en hablar en lenguas. Yo creo que es un don para la Iglesia. Yo creo que hay una lengua... Yo mismo he hablado en lenguas var-... muchas veces.
25Permítanme dar un pequeño caso de lo que yo pienso de cómo fue Pentecostés. Y luego yo... O algo igual a esto, ahora, o algo de esta índole. Yo estaba en Dallas, Tex-... Houston, Texas, un poco antes que esta fotografía fuera tomada, como un día antes. Nosotros pudimos conseguir el Music Hall; teníamos ocho mil. La gente no podía entrar, así que nos fuimos al tabernáculo de Raymond Richey. Se me olvida exactamente... Era un tabernáculo grande y enorme. Y–y llenábamos ése completamente, y yo predicaba y oraba por los enfermos allí. Entonces, mientras ellos los despedían, yo iba y predicaba y oraba por ellos allá, en el de Raymond Richey, al otro lado del río.
26Y entonces cuando estábamos allá, preparándonos para regresar al Music Hall, yo... Howard me había permitido continuar tanto como podía. Y él me tocó en el hombro, me dio palmaditas en el lado. [El Hermano Branham él mismo se da palmaditas–Ed.]. Si Uds. se fijan, en el cuarto, cuando la unción está en progreso, ellos me dan palmaditas, de esta manera. [El Hermano Branham él mismo se da palmaditas–Ed.]. Eso significa: “Es tiempo de parar. No digas más. Ven”. Y solía ser que Howard (yo me paraba allí), él sólo cogía mi mano y me ponía sobre su hombro, y salía caminando. ¿Ve? Porque, él sabía que para mí ya era bastante. Bueno, yo empecé a dejar la plataforma cuando él me dio palmaditas. Yo dije: “Muy bien, hermano”. Empecé a dejar la plataforma, y una niña, una niñita, estaba sent-... parada allí, llorando. Una niñita mexicana, parecía tener como doce, catorce años de edad, sólo una adolescente. Y la miré y dije: “¿Qué te pasa, cariño?” Yo dije: “Ella está llorando, Howard, porque....” Dijo: “Ya es bastante para ti; tienes otro grupo esperando allá”. Y yo dije: “Traíganla aquí arriba”. Y sólo extendí mi brazo e hice señas de esa manera. Y ella subió a la plataforma. Creo que el Hermano Wood, y ellos estaban presentes. Ahora, ellos estaban en la reunión; yo no sé si estaban en esa ocasión o no. Hermano Wood: ¿en dónde está Ud. en esta noche? [El Hermano Banks Wood dice: “Aquí”–Ed.]. Estaba... ¿Es correcto eso? [“Correcto”]. Sí, Ud. estaba allí. Y yo dije: “Traíganla arriba a la plataforma”. Bueno, yo dije: “Mira, cariño: ¿crees tú que Dios es capaz de decirme cuál es tu problema?” Y ella sólo mantuvo su cabecita inclinada. “Bueno”, yo pensé: “Pueda que sea sordomuda”.
27Así que, yo miré otra vez. Vi que era el lenguaje. Y yo dije: “Oh, ella no puede hablar inglés”. Ella no podía hablar una sola palabra de inglés. Así que ella era de México. Así que ellos trajeron un intérprete. Y yo dije: “¿Crees tú, cariño, que el Señor Jesús puede decirme cuál es tu problema?” Bueno ella le respondió al intérprete, dijo: “Sí”. Ella lo creía. Y yo dije: “¿No puedes hablar inglés en lo absoluto?” Y el intérprete le dijo a ella. Ella dijo: “No”. Ella no sabía una sola palabra de inglés. Ella era de México. Y así que cuando yo....
28Entonces empezó la visión. Y yo dije:... Ellos no interpretan la visión, ¿ven Uds.?, porque uno está hablando constantemente. Nunca interpretan una visión. Así que... Hasta que todo se termina, y luego ellos les dicen lo que sucedió. Así que entonces, mientras yo estaba... yo empecé a hablar, vi una visión. Yo dije: “Yo veo a una niñita como de seis años de edad. Ella trae puesto un vestido de cuadros, con trenzas de cabello negro colgándole en su espalda, y moños de listón en ellas. Ella está sentada al lado de una chimenea antigua. Hay una olla grande y ella está comiendo maíz amarillo de ella. Ella come tanto maíz, al grado que se enferma violentamente. Ella se cae, y su madre la acuesta en la cama y ella tiene ataques epilépticos. Y eso es lo que le sucedió a ella. ¿Ven?” Yo dije: “Tú has tenido epilepsia desde entonces”. Y rápidamente, antes que alguien dijera algo, ella levantó la vista hacia el intérprete; ella dijo en su propio lenguaje: “Yo pensé que él no podía hablar español”. Y el intérprete dijo: “¿Habló Ud. español?” Yo dije: “No, señor. Yo hablé inglés”. El dijo: “Bueno, ella dijo que Ud. habló español”. Yo lo capté. Yo dije: “Paren las grabadoras”. Había un gran montón de grabadoras, quizás treinta de ellas grabando en esos días. Bueno, Hermano Roy Roberson: ¿no estaba Ud. allí? [El Hermano Roy Roberson dice: “Sí”–Ed.]. Sí. El Hermano Roy Roberson, y la Hermana Roberson y ellos, estaban allí.
29Así que yo dije: “Paren las grabadoras. Regrésenlas”. Y de hecho estaba en inglés. Pero, ¿ven Uds.?, entonces cuando yo empecé.... Mientras la visión estaba en proceso, yo estaba hablando inglés, pero ella lo estaba escuchando en español. “¿Cómo, pues, les oímos nosotros hablar cada uno en nuestra lengua en la que hemos nacido?” ¿Ven? Y, pero, tan pronto como yo mismo empecé a hablar, entonces ella no oyó ninguna cosa de lo que yo dije. Pero mientras la inspiración estaba en progreso.... 30 Ahora, aplique eso a Pentecostés sólo una vez. ¿Ven? Ahora, amigos, Dios es mi juez. El Espíritu Santo hizo eso. Ahora apliquemos eso de nuevo a Pentecostés: fue para una necesidad. El Espíritu Santo no haría algo sólo–sólo por decir que El lo hizo. Tiene que haber una causa y una razón. ¿Ven?
31Ahora, en el Día... “¿Cómo, pues, les oímos nosotros hablar cada uno en nuestra lengua en la que hemos nacido? ¿No son galileos todos estos que hablan?” ¿Cómo sabían ellos que eran galileos, si no estaban hablando galileo? Todos ellos vestían igual. ¿Cómo sabían ellos que eran galileos? “¿No son galileos todos estos que hablan? ¿Cómo, pues, les oímos nosotros hablar cada uno en nuestra lengua en la que hemos nacido?”
32Entonces se levanta otro hombre, un galileo, Pedro, y empezó a predicarles a ellos. Y de alguna manera u otra, en esa multitud de gente, tres mil almas le entendieron, y vinieron y fueron convertidos, y dieron sus vidas a Cristo.
33Ahora, escuchen. Permítanme sólo llevarlos a Uds. a una Escritura más, por favor. Vayamos al gran San Pablo; y entonces leeremos el capítulo 12 de 1 Corintios cuando Pablo habla tocante “si dijere la oreja a la nariz: ‘Yo no te necesito’”, y demás, los miembros del cuerpo, y luego pasaremos al capítulo 13 de 1 Corintios. Luego en el capítulo 13–13, escuchen ahora lo que él dice.
34Ahora, nosotros sabemos que hay dos clases diferentes de lenguas mencionadas en la Biblia. Una de ellas es un lenguaje, que es–es un dialecto de la tierra. Ahora, la otra es una lengua desconocida.
35Ahora, muchos de mis más preciosos hermanos... Yo les he dicho a Uds. que soy Pentecostal. Ahora, la mayoría de mis hermanos creen que–que cuando ellos reciben el Espíritu Santo, ellos simplemente se paran y hablan en una lengua desconocida. Eso es exactamente contrario a la Escritura. Luego la gente no sabe lo que ellos están diciendo. Pero en el Día de Pentecostés, todos sabían lo que ellos estaban diciendo. Eso fue el “id a toda nación”. ¿Ven? Jesús dijo: “El Evangelio debe ser predicado a todo el mundo, comenzando desde Jerusalén”. Allí es donde... tenía que ser de esa manera. Ahora, fíjense. Pablo dijo que “una lengua, que si Uds. hablaran en ella, en la lengua desconocida, lo cual es el don de lenguas, a menos que haya interpretación o las hablen con revelación, que de nada aprovecharía”. Y entonces nos damos cuenta que en el capítulo 13, él dijo: “Si yo hablase lenguas humanas”, esas son dialectos de la tierra, “o angélicas. Si yo hablase lenguas humanas o angélicas, y no tengo amor, nada soy”. Así que Uds. pudieran hablar en ambas lenguas genuinas, humanas y angélicas, y todavía Uds. no tienen el Espíritu Santo.
36¿Qué no lo acabamos de ver en Hebreos 6? La lluvia cayó sobre el trigo y la cizaña. ¿Qué no dijo Jesús: “La lluvia cae sobre el justo y el injusto”? ¿Ven? La misma lluvia que hace crecer al trigo, es la misma lluvia que la–la hace crecer. Pero por el fruto de eso, Uds. lo conocen. Y el primer fruto del Espíritu es amor. Lo que dijo Pablo: “Si yo tengo–si yo tengo todo, puedo hablar en toda clase de lenguas, y no tengo amor, longanimidad, benignidad, fe, paciencia, y demás, de nada me aprovecha”. ¿Ven?
37Y luego fíjense acerca de los dones. Uds. dicen: “Oh, ahí está un gran hombre de Dios. Oh, él obra milagros”. Eso todavía no quiere decir que él está bien.
38“Si tuviese un don de milagros”, Pablo dijo en 1 Corintios, algo de esa índole, “si tuviese fe de tal manera que trasladase los montes, y no tengo esos frutos del Espíritu, amor, todavía nada soy”. ¿Ven? Porque la fe hará todo. Esa es la razón que yo siempre digo: “Uds. no son sanados por los méritos de su salvación, su mérito. Son sanados por los méritos de su fe: ‘si pueden creer’”.
39Ahora, ¿ven? “Si yo hablase lenguas humanas y angélicas, y no tengo am- ...” si él podía hacerlo, “nada soy”. Así que, ¿ven Uds.?, Uds. no pueden decir nada.
40Ahora, para mis preciosos amigos Metodistas. Yo tengo dos sentados aquí mismo, y en dondequiera; yo los tengo por allá, a muchos de ellos. La iglesia Metodista solía creer, allá en sus tempranos... en sus días primeros, que cuando un hombre recibía lo bastante de religión y de santificación como para gritar, él lo tenía. La Pentecostal dijo que cuando él hablaba en lenguas, él lo tenía. Y hoy día, ellos dicen: “Si uno tiene un ministerio de sanidad, uno lo tiene”. Pero no hay ninguna de.... 41 Escuchen, amigos: no traten de depender en sensaciones y buscar sensaciones; en vez de eso, dependan en realidades, (¿ven?), no en sensación. Gritar está bien. Hablar en lenguas está bien. Alabar al Señor está bien. Fe para milagros está bien, todas esas cosas.
42Y esos “sentires”, algunos de ellos dicen: “Oh, yo lo sentí como un viento recio”. Otros dicen: “Yo sentí Fuego en mi alma”. ¿Qué? Eso no lo hace correcto, de esta manera o de la otra. Es lo que Ud. es después que lo haya recibido, (¿ve?), eso es lo que cuenta. ¿Ve? Así que Ud. no lo puede limitar a alguna cierta sensación.
43Ahora, eso es honestamente lo mejor que yo sé. Ahora, pueda que yo esté errado; si lo estoy, entonces malentiendo la Escritura. Y si es contrario, bueno, no es mi intención ser contrario. ¿Ven? Pero yo sólo le estoy diciendo mi versión de lo que creo que es verdad.
44Ahora, hemos tomado mucho de nuestro tiempo aquí sobre esto, antes de entrar al servicio regular. Y ahora–ahora, nosotros no mencionamos estas cosas muy seguido aquí en el tabernáculo; algunas veces... Esta ha sido la primera vez, me supongo, por mucho tiempo, quizás por un año o dos, o algo. Y entonces quizás alguna de nuestra gente entra y ellos dicen: “Bueno, Hermano Branham, yo he–yo he hablado en lengua de tartamudo. Y yo he hecho esto. Y yo he hecho eso.” Y yo he dicho: “Bueno, está bien. Eso está muy bien”.
45Ahora, si Ud. quiere hablar en una lengua desconocida, yo creo que Dios le permitirá hacerlo. Pero de acuerdo a las Escrituras, Ud. todavía nada es hasta que venga el Espíritu Santo. Entonces, después de que viene el Espíritu Santo, entonces Ud. puede hablar en lenguas y tener... Dios simplemente tomará la naturaleza de Ud. y la cortará de Ud., y lo hará el mejor siervo que pueda ser. El pudiera hacerlo predicar el Evangelio. El pudiera hacer que Ud. tenga un don de hablar en lenguas. El pudiera hacerlo un profeta. El pudiera darle a Ud. un espíritu de profecía. El pudiera... Es difícil decir lo que El haría por Ud. O, El pudiera hacer todas esas cosas por Ud. Pero la primera cosa, es estar seguro que, “por un...” no una sensación, sino “por un solo Espíritu fuimos todos bautizados en un Cuerpo”. Y entonces los dones vienen de ese Cuerpo, (¿ve?), hablar en lenguas y todo.
46Lo que es, si–si un Nazareno viene a mí... Ud. diría: “Hermano Branham, mire, allí está un Nazareno y un Metodista. Ellos dicen que recibieron el Espíritu Santo cuando ellos gritaron. Ellos dijeron que recibieron el Espíritu Santo”. Yo no estoy diciendo que no lo recibieron. Pero aquí está una cosa que yo observo: “¡Por su fruto!” Cuando la Verdad es revelada, algunos de ellos se rebelan amargamente en contra de Ella: “Eso es el diablo”. Entonces el fruto demuestra de dónde provino. ¿Ven? Eso demuestra que ellos no lo recibieron. Pero esos quienes están dispuestos a caminar en la Luz, reciben la Palabra.
47Hace algún tiempo aquí, yo estaba predicando allá en Kentucky. Y afuera, al terminar la reunión, estaba un hombre que pertenecía a una iglesia que cree que los días de los milagros han pasado. El tenía una linterna en su mano. Y él dijo: “Yo lo esperé a Ud., predicador”. Estaba un tío mío anciano y yo, que ya partió al otro lado. Y yo dije: “Sí, señor”. El dijo: “Yo soy Fulano de tal”. Y yo estreché su mano. Yo dije: “Estoy muy contento de conocerlo, mi hermano”. Y él dijo: “Yo sólo quiero decirle que creo que Ud. está absolutamente errado”. Y yo dije: “Bueno, Ud. tiene derecho de hacer eso, porque Ud. es un americano”. Y él dijo... Bueno, ¿ve Ud.?, y nos empezamos... Yo dije: “Errado, ¿en qué? ¿Quiere decir Ud. en la sanidad?” Yo dije: “¿Qué de esa muchachita descalza que ayer en la noche allí caminó hacia mí?” Tenía un pequeño bebé; ella no tenía más de catorce años de edad, descalza, con un pequeño (¿cómo llaman Uds. eso?), “guingán” [tela de algodón–Trad.], percal, o alguna clase de vestido puesto. (Yo no sé acerca de telas). Y–y ella tenía un pequeño bebé en su brazo, y caminó hacia mí. Y la gente asomada en las venta-... Y esta era una iglesia Metodista: la iglesia Metodista White Hill, justamente en las afueras de Burkesville, Kentucky, en donde yo nací. Y ella tenía a este pequeño bebé. Y yo dije: “Hermana....” Yo había preguntado: “¿Está alguien enfermo?” Y ella caminó hacia mí allí, una mujercita tímida con su cabecita inclinada. Y ella dijo: “Sí, señor, mi bebé”. Y el pequeño bebé estaba haciendo así. Yo dije: “¿Qué es lo que le pasa a él, hermana?” Ella dijo: “Tiene ‘ataques’”. Y yo dije: “¿Ataques?” “Sí, señor”. Y yo dije: “¿Por cuánto tiempo ha tenido estos ‘ataques’?” Y ella dijo: “Bueno, desde que nació, y casi tiene un año de edad”. Y yo dije: “¿Estás dispuesta a dejarme cargar ese bebé?” Allá arriba en las montañas como que uno tiene que tener cuidado respecto a eso. Y ella dijo: “Sí, señor”. Ella me dio el bebito en mis brazos.
48Y en mi corazón me quedé quieto. Y luego yo dije: “Dios, si Tú me vas a permitir ganar a esta gente, entonces haz algo ahora por mí”. Y mientras yo lo estaba cargando en mis brazos, él dejó de tener ‘ataques’. Yo lo miré a él. Lo levanté en mis brazos, jugué con él, y se sonrió y se rió conmigo. Yo miré para abajo, hacia ella. Y ella levantó... Tenía su cabecita inclinada, su cabello estaba partido y colgándole en su espalda, con trenzas. Ella levantó su cabeza, y las lágrimas corriéndole por sus mejillitas. Hombres recios parados allí, con barba en sus rostros así de larga, y las lágrimas corriéndoles por sus mejillas. Miré alrededor. Yo dije: “Aquí está su bebé, hermana. Jesucristo lo sanó”. Y esas mujeres ancianas empezaron a desmayarse y a caerse en el piso, y les echaron agua en sus rostros y las abanicaron. Y–y bueno, yo dije: “¿Qué hizo eso?” El dijo: “Sr. Branham, yo no puedo aceptar nada hasta que no lo vea claramente”. Yo dije: “Bueno, es buena idea, me supongo. Pero”, yo dije: “Yo quiero preguntarle a Ud.: ¿en dónde vive Ud.?” El dijo: “Allá atrás al cruzar la montaña, allí. Venga a casa a cenar conmigo esta noche, y le daré a Ud. algo de jocoque y pan de maíz”. Y yo dije: “Me gustaría ir, y tengo mucha hambre, pero”, yo dije, “no puedo hacerlo. Tengo que irme a casa con mi tío”. Y él... Dije: “Bueno, yo quiero preguntarle. Yo quiero preguntarle algo: ¿cómo sabe Ud. que va a llegar a casa?” El dijo: “Bueno, yo sólo cruzo esa montaña”. Yo dije: “¿Puede ver Ud. su casa?” El dijo: “No”. Yo dije: “Entonces, ¿cómo sabe Ud. que va a llegar allá?” El dijo: “Hay un sendero que guía allá”. Yo dije: “Pero Ud. todavía no puede verla. Y Ud. me acaba de decir que no pudiera aceptar nada a menos que Ud. lo viera claramente”. “Oh”, él dijo: “Yo solamente tomo la luz y camino con la luz”. Yo dije: “Eso es exactamente lo que yo estoy procurando que Ud. haga”. A medida que la linterna da luz, “Ud. camina en la Luz como El está en la Luz”. De seguro llegaremos allí. Aunque yo no vea el fin claramente, pero yo sé que estará allí. Oremos ahora.
49Padre Celestial, estamos agradecidos Contigo por la bondad de Jesucristo, quien es el centro de amor. Y yo solía pensar que Tú estabas enojado conmigo, pero que Jesús me amaba. Pero ahora me di cuenta que Jesús es el mero corazón de Dios, así que yo–yo sé que Tú me amas y–y sufriste por mí.
50Y, Padre Dios, yo pido por este mundo hoy, y por nuestro país. Yo pido, Señor, por el perdón de mis propios errores y por los errores de mi pueblo, el pueblo que Tú me has dado para pastorear. Y yo pido que Tú los bendigas, y a cada una de las personas que han estado en esta pequeña reunión, que han hecho preguntas. O–o quizás yo he dicho algo contrario a lo que ellos creen. Señor, yo mismo no puedo explicarlo; soy incapaz. Pero permite... ¿Les permitirás que sepan, Padre, qué es lo que yo quiero decir en mi corazón? Por favor. Yo pido que Tú hagas eso. Bendícelos a todos juntos.
51Bendícenos ahora mientras estamos esperando en Tu Palabra, sólo unos cuantos momentos antes del servicio bautismal. Ayúdanos a hablar eso que es correcto. Ayúdanos en este Mensaje en esta noche, estando mi garganta un poquito ronca. Yo pido que Tú me ayudes, amado Dios, y que aun Tú sanes a los enfermos y a los afligidos que están en medio del pueblo. Porque lo pedimos en el Nombre de Jesús. Amén.
52Ahora, por favor, sólo por los cortos momentos que siguen, abramos al Libro de Romanos, el capítulo 6. ¡Oh, esperen! Creo que tengo... ¡Miren!, tengo muchas más pregun-... ¡Miren!, yo contestaré éstas el miércoles en la noche, si eso está bien. Yo... Ya es muy tarde ahorita. No me fijé en ésas que estaban allí hasta apenas ahorita. Ahora, leamos en Romanos el capítulo 6. ¿Qué, pues, diremos? ¿Perseveraremos en el pecado para que la gracia abunde? En ninguna manera. Porque los que hemos muerto al pecado, ¿cómo viviremos aún en él? ¿O no sabéis que todos... que... los que hemos sido bautizados en Cristo Jesús, hemos sido bautizados en su muerte? Porque somos sepultados juntamente con él para muerte por el bautismo, a fin de que como Cristo resucitó de los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros andemos en vida nueva. Porque si fuimos plantados juntamente con él en la semejanza de su muerte, así también lo seremos en la de su resurrección;
53Si tomara un texto en esta noche, como por unos veinte minutos, yo diría esto: “Identificación”, “Identificado con Cristo”.
54Como Uds. saben, hay hoy en día en el país tanta gente insatisfecha. Y es asombroso cuando uno sale y encuentra tanta insatisfacción. La gente casi no sabe lo que quiere hacer. Ellos van por la calle como a unas setenta u ochenta millas por hora [112 km. y 128 km., respectivamente–Trad.] en una zona de treinta millas [48 km.–Trad.]; meten los frenos y dan vuelta en la esquina, y empiezan con tal velocidad, al grado que desgastan la mitad de sus llantas para ir a una distancia de una cuadra de ciudad, sólo para sentarse a platicar un rato. Parece como que la gente no sabe lo que quiere.
55Algunos de ellos se ponen tan perturbados, al grado que ellos van a la farmacia y se compran una botella de arsénico, de ácido sulfúrico, o algo, y cometen suicidio. Los encuentran allí muertos. Algunos encienden su calentador de gas en la habitación, o se sientan en sus automóviles encendidos escapando el gas monóxido de carbono por el tubo de escape, tratando de escaparse de la vida. Algunos de ellos se suben al puente, y escriben una notita y se la pegan a su saco, y lo ponen en el suelo, y se arrojan para morir en el río; brincan de las montañas, de torres altas. Y algunos toman una pistola y se la ponen en la cabeza, y de hecho se vuelan sus sesos. Simplemente ellos están insatisfechos.
56Los hospitales están llenos de gente insatisfecha. Los hospitales para dementes están repletos. ¡Insatisfechos! Ellos no saben lo que quieren. Parece ser que hay algo por el cual ellos se esfuerzan a alcanzar, pero simplemente nunca llegan a ello.
57Y también encontramos que hogares, los cuales son el espinazo de la nación y–y de la iglesia... encontramos hogares deshechos, y los juzgados de divorcios sencillamente repletos con divorcios. La delincuencia juvenil por– por madres dejando sus niñitos con personas que los cuiden y–y saliendo a trabajar en alguna parte, cuando sus esposos tienen buenos trabajos; pero ellas simplemente no están satisfechas de ser una madre y quedarse en casa. Ellas no están satisfechas de vestir como damas. Ellas–ellas quieren vestir como hombres. Los hombres quieren ser como mujeres. Y–y ellos sólo... Sólo parece ser que hay algo mal en alguna parte, y la gente se está esforzando a alcanzar algo y no pueden encontrarlo. Esa es una condición lastimosa en la cual estar.
58Ellos han buscado en todas partes para encontrar algo de lo cual hagan para ellos mismos un ejemplo. Tomemos por ejemplo a las mujeres de nuestro día: ellas miran la televisión hasta que ven a una cierta estrella de cine. O, ella sale vestida de una cierta manera, y todas las mujeres quieren vestir como ella, o actuar como ella; la hacen a ella un ejemplo. Algunas muchachas bonitas, justamente en la mera flor de la vida, tratan ellas mismas de moldearse, y tratan de hacer a alguna estrella de cine un ejemplo que ellas deberían seguir. Y ellas mismas finalmente se encuentran envueltas en una jaula de pecado de la cual no se pueden salir. ¡Qué lástima! Viéndolas entrar en la reunión con lágrimas corriéndoles por sus mejillas, pero ellas están buscando algo.
59Tomemos por ejemplo a los hombres. Los hombres, uno los encuentra en la calle o en su negocio. El anciano quiere ser un adolescente. El corta su cabello muy corto y plano arriba, y se hace una–una cola de pato por atrás. El quiere ser un adolescente. El adolescente quiere ser como uno de estos reyes del “rock-and-roll”. ¿En dónde terminan? En pecado y en desgracia.
60El hombre parece estar insatisfecho. El anda corriendo por todas partes. Ellos toman... escuchan el radio para oír chistes y cosas que esos payasos sacan. Y ellos salen y tratan de imitar o–o actuar como esa gente.
61Tomen por ejemplo al muchachito en la calle. ¡Qué bien lo sé! Y él tiene que ser un Paladín, o un Hopalong Cassidy, o... Y el mundo comercial se apodera de eso y hace millones de dólares de ello. Ellos tienen que ser un Roy Rogers, o un–un Sr. Dillon, o–o un personaje de algún programa de televisión. Ellos están tratando de imitar a esa persona. Ellos los ponen como un ejemplo. Ellos los han tomado a ellos para su–su estándar de vida. ¿Y qué encuentran al fin del camino? Esos muchachitos llegan a ser gángsteres y robadores. Las mujeres llegan a ser prostitutas, mujeres públicas, y–y gente delincuente. Los hombres llegan a ser apostadores, y “amadores de los deleites más que de Dios”. Las iglesias tratan de imitar a la otra iglesia, a la iglesia grande.
62Sencillamente parece que vemos que no hay satisfacción entre la gente. ¿Qué hacen ellos...? ¿Qué los hace a ellos hacerlo? Es por una causa. Es una naturaleza. Dios les dio esa naturaleza. Ellos tienen una naturaleza que los hace querer tener algo con lo cual ellos mismos identificarse. Ellos tienen que tener algo a lo cual quieren ser igual, un objetivo en la vida. Ellos quieren ser una estrella de cine, o un vaquero, o–o algo de esa índole.
63Yo estaba oyendo en el radio, yendo a casa, que un gran hombre italiano, en Denver, estaba tratando de jugar el papel de Hopalong Cassidy, o algo, con una pistola cargada. Y en lugar de eso, él va a ser un Chéster, el resto de su vida. El se arrancó su rótula de un balazo. Ahí lo tienen.
64Pero ellos están tratando de encontrar algo con lo cual ellos mismos identificarse. Y la razón que ellos lo están haciendo, es porque hay algo en ellos. Y Dios los hizo así. Pero Dios les hizo a ellos un ejemplo con el cual estar identificados, y eso fue cuando El hizo que Jesucristo llegara a ser su Salvador. Ese es el ejemplo. Eso es con lo cual la gente quiere, debería querer ser identificada: con Jesús, de ser como El.
65Si todos los muchachitos que quieren ser Hopalong Cassidy o–o alguno de éstos otros; o las muchachitas, la Annie Oakley y demás; si ellos únicamente quisieran ser como Jesús tanto como quieren ser como eso, las escuelas dominicales estarían repletas por todas partes. Si las mujeres que quieren ser como alguna estrella de cine, quisieran ser como Jesús, la iglesia, bueno, ellos nunca tuvieran que levantar una ofrenda. Seguro que no.
66Dios hizo a un hombre para que deseara tener un ejemplo. Y Dios le dio un ejemplo, y ese ejemplo es Jesucristo, para ser identificado con El.
67Ahora, si nosotros fuéramos más como El, entonces no habría tantos peces gordos en el mundo. No habría ningunos niños hambrientos en el mundo. No habría nada de whisky, o beber, o apostar. Dios nos dio un ejemplo al cual ser igual, pero rehusamos ser como El. Ahora, eso es el problema con el mundo: ellos tienen el deseo, Dios les ha dado eso, pero ellos lo han cambiado a la manera incorrecta. Es tiempo de regresar de nuevo y ponernos en el camino correcto, y poner la mirada hacia el Calvario. La naturaleza lo prueba.
68Ahora, si la gente de este día, con ese gran deseo y gran ambición de ser como alguien, por un ejemplo, si ellos tomaran a Cristo como su ejemplo, entonces tendríamos... pudiéramos despedir a cada policía que hubiera en la nación. Todos serían mansos y humildes. Todos serían bondadosos y tuvieran amor fraternal uno para el otro. Nunca habría un caso de divorcio abogado en nuestro país. Nunca habría alguna enfermedad. Nosotros aun pudiéramos desechar a los hospitales, si todos trataran de hacer a Jesucristo su ejemplo. No tendríamos necesidad de nada más.
69Así que, esa naturaleza está en el hombre, pero él la pone en la cosa errada. El hace algún hombre... Y ¿saben Uds. que la Biblia dice que, “somos malditos cuando ponemos nuestra confianza en la carne”? Cuando trata Ud. de hacer la carne su confianza, o pone su confianza en la carne, la Biblia dice que “Ud. está maldito”. ¡Qué bien lo sé! Es tan fácil hacerlo.
70Esto es lo que causa mucho de ello: son nuestros puestos de periódico llenos de revistas vulgares; nuestros hogares están llenos de fotografías vulgares de mujeres sujetas con alfileres. Nuestros programas de noticias nunca son censurados; están abiertos de par en par, pueden decir toda clase de chistes, o–o hacer cosas que son terribles. Ya no hay más pureza entre nosotros. Yo sé que Uds. piensan que soy mucho muy duro sobre eso, pero es... Alguien tiene que ser duro en ello. Sencillamente tiene que ser hecho.
71Cuando yo era un muchachito, leí el libro de Tarzán y los gorilas. Mamá tenía una alfombra vieja de piel que la Sra. Wathen le había dado, puesta enfrente del tocador. Yo corté esa cosa y me hice un traje de Tarzán, y dormí en un árbol por una semana. Yo quería ser Tarzán. Luego cuando yo leí el libro del Llanero solitario, monté una escoba hasta acabármela, sirviendo como un caballo, tratando de ser el Llanero solitario.
72Es lo que la gente hará. Es lo que Uds. leen, la música que Uds. escuchan. Entren en un restaurante y ese rock-and-roll, con razón la gente se está volviendo loca. Eso es suficiente para volver loco a un ser humano.
73Pero, oh, yo estaré agradecido por toda la Eternidad, de que un día yo leí acerca de Jesús. Eso me satisfizo. Yo quiero ser como El; ese es mi deseo, el poder voltear la otra mejilla, o caminar la segunda milla. Poder perdonar cuando todas las circunstancias están contra uno; no tener nada en contra de nadie, aunque ellos lo estén tratando mal justa o injustamente por su acción correcta, pero todavía amarlos. De esa manera quiero ser. Yo quiero ser esa clase de persona. Yo quiero ser capaz, que cuando sea injuriado, yo no responda con injurias. Esa es la clase de ejemplo que Dios nos dio en Jesucristo. Nosotros deberíamos ser identificados con El. Estamos ident-....
74“¿Cómo llega Ud. a ser identificado con El”, Ud. diría, “Hermano Branham?” Ahora, para tener... Ud. tiene que vestirse como las estrellas de Hollywood y hacer estas otras cosas. Pero, ¿cómo llega Ud. a ser identificado con Jesucristo? Primero: Ud. se arrepiente de lo que ya ha hecho. Y luego Ud. es identificado con El, aquí en el bautisterio. Sin duda que muchos serán identificados con El en unos cuantos minutos. En el bautisterio, Ud. está identificado con El en bautismo. Porque “si somos sepultados en Cristo, somos identificados en Su muerte, sepultura, y resurrección”. Por eso es que somos bautizados. Descendemos al agua, y ascendemos para testificar que creemos en la muerte, sepultura, y resurrección de Jesucristo. Y si somos plantados en Su semejanza, en Su muerte, Dios nos dio una promesa: seremos como El en la resurrección.
75Identifíquense Uds. con alguna reina de cine, y vean en dónde estarán Uds. Identifíquense Uds. con algún vaquero, o algún adolescente, y vean en dónde estarán Uds. Pero yo los reto en esta noche: identifíquense Uds. con Jesucristo en Su muerte, en Su resurrección, y vean en dónde estarán en la resurrección. Porque “si sufrimos con El, reinaremos con El”. Dios nos ha dado la promesa. Todo mi deseo es de ser como El. Tómame, oh, Señor, y moldéame, y házme. Fórmame otra vez. Como el profeta que fue allá a la casa del alfarero, quebrántame y vuélveme a moldear.
76En el Antiguo Testamento, cuando un hombre quería ser identificado en la casa de Dios, él tomaba la cosa más inocente que podía encontrar: un cordero. Y él sabía que el cordero era libre de pecado, porque no conocía pecado. Y él iba y tomaba el cordero y ponía su mano sobre su cabeza y confesaba sus pecados. Y por fe, él transfería sus pecados sobre el cordero, y la inocencia del cordero regresaba de nuevo sobre él. Y luego el cordero moría, porque él era un pecador. Y el hombre vivía por un acto de fe, de obedecer lo que Dios dijo. ¿Pero qué hizo él? El salía del templo con el mismo deseo que él tenía cuando él entró. Porque cuando esa célula de sangre es rota... Lo cual, la vida empieza en una célula de sangre. Y cuando esa célula de sangre fue rota, la vida del cordero no coincidiría, o no regresaría dentro de la vida humana, porque era una vida animal. El hombre salía con el mismo deseo que tenía, así que por lo tanto, él todo el tiempo cometía pecados continuamente, vez tras vez.
77Pero llegó un tiempo cuando Dios nos hizo un ejemplo, y El nos dio al Señor Jesús. Y cuando un pecador pone sus manos sobre Su preciosa cabeza, y confiesa sus pecados, y sus pecados son transformados, o mejor dicho, transferidos del pecador a Jesús, y la inocencia de Jesús es transferida por el Espíritu Santo de nuevo dentro de esa persona, “él es una nueva criatura en Cristo Jesús”. Allí es en donde yo quiero ser identificado. La Biblia dice: “El no conociendo pecado, fue hecho pecado por nosotros”. La razón que El sufrió, fue por nuestros pecados. Y es lo que es correcto, es nuestro deber, el mirar estas cosas y ver que estos deseos que tenemos, que Dios los puso en nosotros para crear en nosotros el querer ser como El.
78Y ahora, si Uds. lo pueden ver por fe, antes que el verdadero deseo aun los toque a Uds., vengan adelante, sean identificados con El en bautismo. Y entonces igual como Uds. son plantados en El, en la semejanza de Su muerte, Uds. también compartirán de Su semejanza en la resurrección. Pues cuando El salió de la sepultura, El era el mismo Jesús que entró a la sepultura. “Y si estamos en Cristo (¿Cómo entramos? Por el bautismo del Espíritu Santo), en ese día saldremos y compartiremos de Su resurrección”. Había una pequeña alabanza que solía cantar hace años. Ser como Cristo, ser como Cristo, En esta vida yo quiero ser; En mi jornada de aquí a la Gloria, Yo sólo anhelo ser como El. Del pesebre de Belén salió un Forastero (Forastero para el mundo). En esta vida yo quiero ser; En mi jornada de aquí a la Gloria, Yo sólo anhelo ser como El.
79Compartan de Su mansedumbre; y Uds. también compartirán de Su Poder. Compartan de Su obediencia; y Uds. compartirán de Su resurrección. Hagan como Dios dice que hagan. En mi corazón, la cosa más grande en la que yo puedo pensar, es ser como Jesucristo, ser identificado con El. Esa es la razón que yo bautizo a la gente en el Nombre de Jesucristo, porque El es nuestra identificación. Nosotros cargamos la identificación. “Todo lo que hacéis, sea de palabra o de hecho, hacedlo en el Nombre de Jesucristo, dando alabanza a Dios por ello”. [El Hermano Branham parafraseando Col. 3:17–Trad.]. Y nosotros somos identificados con El en bautismo.
80En esta noche vamos a bautizar, en unos cuantos minutos, a personas aquí en el cuarto, que están aquí para ser bautizadas. Y si hay algún deseo en su corazón que Uds. quieran, tienen alguna gran ambición mundana, arrepiéntanse de ello en estos momentos. Díganle a Dios que están arrepentidos de que Uds. querían ser algún gran personaje mundano. [Porción no grabada en la cinta–Ed.]. Digan: “Señor, mi completa ambición es ser como Jesús”. Vengan mansamente, humildemente; luego cuando Uds. pongan sus manos sobre Su cabeza, y por fe confiesen su pecado, digan: “Señor, estoy arrepentido de haberlo hecho”. Entonces, ¿qué sucederá? Dios transferirá toda su culpa sobre El, y tomará Su inocencia y la pondrá de nuevo sobre Uds. Y Uds. se paran justificados en la Presencia de Dios porque creyeron en Jesucristo, Su Hijo. ¡Qué plan de salvación! Entonces Uds. compartirán de Su gloria. La bondad de Dios entrará en su corazón. El poder de Su resurrección los hará una persona nueva. El satisfará todo anhelo.
81Cuando yo era un muchacho, yo traté de hacer todo lo que yo... yo hice todo lo que podía hacer; y muchas cosas que no podía hacerlas, yo intenté hacerlas. Me gustaba... me gusta cazar. Yo pensé que eso era todo. Y pensé: “Si...” Mi papá era jinete. Y yo pensé: “¡Si alguna vez pudiera ir al oeste y domar sus caballos!” Pero hermano, una vez, muy arriba allá en las montañas en Arizona, una noche bajando una manada de ganado, yo estaba sentado allí. Y un muchacho apodado “Slim” [“Flaco”–Trad.] tenía un viejo peine con un pedazo de papel sobre él; él estaba tocando. Otro muchacho sentado allí de Texas, con una guitarra rasgueándola. Y ellos empezaron a tocar un himno. Yo había quitado mi silla del caballo, recostando mi cabeza sobre ella, usándola como una almohada. Y mi cobija cubriéndome, y yo allí, y todavía con mis botas puestas, con un par de espuelas que mantenían mis pies elevados del suelo. Y él empezó a rasguearla. Allí en la cruz donde murió mi Salvador, Allí clamé por la limpieza del pecado, Allí la Sangre a mi corazón fue aplicada; ¡Gloria a Su Nombre!
82Yo traté de jalar la cobija hacia arriba y tapar mis oídos. Yo miraba hacia arriba, y las estrellas se veían bajas. Y esos pinos susurrando en las montañas parecían clamar: “Adán: ¿en dónde estás?” ¡Oh, criar ganado fue la segunda cosa! Yo quería encontrar a Dios. Muy allá en lo remoto, mis pies elevados con un par de esas espuelas, yo dije: “Señor, yo no sé quién eres Tú, pero no me castigues hasta que yo pueda encontrar la cosa verdadera”.
83Dos días después de eso, allá en la ciudad, sentado allí, y... después... unos cuantos días después de eso, de reunir el ganado, yo estaba sentado allí sobre una banca vieja del parque. Una jovencita hispana pasó por allí. Y yo estaba sentado allí pensando acerca de Dios: “¿Qué pudiera ser?” Una jovencita pasó por allí, y yo sólo un muchacho como de unos dieciocho años de edad. Ella dejó caer su pañuelo y siguió caminando. Yo dije: “Mujer, se le cayó su pañuelo”. Los pensamientos de Dios simplemente me habían cambiado mi deseo. [El Hermano Branham toca en el púlpito cuatro veces–Ed.]. Mi pobre corazón irlandés estaba hambriento. Yo quería algo, algo que satisficiera.
84Dios me ha dado el privilegio de cazar por todo el mundo: Africa, India, a lo largo de las montañas, Canadá, en algunos de los viajes más grandiosos, y obtuve récords mundiales. Todo eso está bien. Pero no hay nada que tomará el lugar de ese Poder del Dios Vivo, para sellarlo dentro de su alma.
85Cuando yo llego allí, me gustan las montañas. Me gustan las puestas del sol. Simplemente-simplemente clavo una estaca, ato mi caballo, y me subo a la cumbre de las montañas, y me quedo por un par de días, sólo observando la salida y la puesta del sol, oyendo el águila gritar. Es bueno. Me gusta estar allí. ¡Pero, hermano!, mi corazón empieza a golpetear y a latir fuertemente cuando yo pienso de: ¡Impuro, impuro, los espíritus malos lo destrozaron! ¡Todo está bien cuando Jesús viene a quedarse! Yo empiezo a pensar de la gente enferma y ese llamado. Y hay algo dentro de mí que clama: “Bájate rápidamente de estas montañas. Bájate allá con el pueblo”. Yo mismo quiero identificarme como Su siervo entre Su pueblo. ¡Oh, cómo amo identificarme yo mismo con El! Entonces, con respecto a eso, El regresa entre nosotros y El mismo se identifica con nosotros. El está aquí en esta noche, amigo.
86Es tiempo ahora para que empiece el servicio bautismal como en unos diez minutos. Y yo quiero decir esta sola cosa antes que lo hagamos, antes que lo empecemos: Jesucristo el Hijo de Dios... Sólo un montón de comentarios que quiero decir, pero no tengo el tiempo. Jesucristo, el Hijo de Dios, El mismo se ha identificado en Su Palabra. Jesucristo, el Hijo de Dios, El mismo se identificó en la reunión en esta mañana, dando discernimiento. El mismo se identifica, trayendo a un pecador de las rutinas del pecado, a un nuevo hombre, a una nueva criatura. Toma a la mujer más baja o al hombre más bajo, borracho, alcohólico, y lo que sea, y los enmienda y los limpia, y hace de ellos un caballero o una dama. Ese es mi Señor. Toma al hombre que está enfermo y afligido, y sin esperanza para él, y lo levanta otra vez a una nueva vida. Luego aparece en nuestros medios y El mismo se identifica como el mismo Jesús, conociendo los meros pensamientos de nuestro corazón. Se para en nuestros medios, en Su pueblo; Dios en Su pueblo, El mismo identificándose. El está aquí ahora, ese mismo Espíritu Santo.
87Antes que empecemos esa reunión aquí para el bautismo, mientras el hermano se está preparando, me pregunto esto: me pregunto si hay algunos aquí por quienes no se oró esta mañana, y que están enfermos. Veamos sus manos levantadas. Levanten sus manos si Uds. están enfermos y necesitados, y no se oró por Uds. esta mañana. Sin tarjetas de oración o nada; sólo–sólo que están enfermos y afligidos. Muy bien. Inclinemos nuestros rostros sólo por un momento.
88Señor, con esta garganta cerrada, mi voz ronca, ahogada, oh, yo pido que Tú metas la Simiente dentro del corazón, de todas maneras, en el corazón del pueblo, de que tenemos que ser identificados Contigo. Porque hay un viejo proverbio aquí en la tierra: “El pájaro es conocido por su plumaje, y el hombre es conocido por la compañía con la que se asocia”. Y querido Padre Celestial, oramos que Tú seas nuestra compañía. Señor, permítenos tenerte a Ti, aunque cueste todo lo que tenemos en esta tierra. Permítenos ser identificados como: “Ese hombre realmente vive con Dios. Su compañía es Dios”.
89Permite que sea dicho como fue con Pedro y Juan después que ellos habían pasado por la puerta llamada Hermosa, y dijo: “No tengo dinero, pero lo que tengo te doy”. Y el hombre inválido fue sanado. Y cuando estaban delante de los tribunales, la gente dijo que ellos percibieron que eran ignorantes y sin letras; ellos no tenían educación. Pero ellos sí percibieron que habían sido identificados con la clase correcta de compañía; ellos habían estado con Jesús. Dios, ese es el deseo de mi corazón: ser identificado Contigo como uno de Tus siervos, como uno que te ama, uno que es fiel a Ti, y guarda los dichos de Tu Libro, y que hace lo que es correcto con todo lo que es posible hacer.
90Ahora, Padre: ¿te identificarás Tú mismo otra vez en esta noche entre nosotros, para que el pueblo pueda saber que esto no es solamente algo, oh, algún tiempo especial, o–o algo de esa índole, Señor? Permite que sea conocido en esta noche, que Tú eres el mismo Dios que estuvo aquí en esta mañana. Tú tienes el mismo Poder; y las mismas–las mismas cosas que Tú hiciste en esta mañana, Tú puedes hacerlas otra vez en esta noche. Tú prometiste que ellas serían hechas en los últimos días.
91Muchos aquí no pudieron recibir la suficiente fe. Oramos que Tú ahorita les des fe a ellos. Y permite que Tu Espíritu sea identificado entre nosotros, pues Tú dijiste: “Las obras que Yo hago él las hará también, el que cree en Mí”. Así que pido, Dios, que Tú identifiques que estás aquí con nosotros en esta noche y que todavía nos amas. Y Tú quieres que toda persona aquí que no ha sido bautizada, que venga y sea identificada Contigo, para que ellos también puedan ser participantes de esta gracia maravillosa que puede ser transferida de nosotros a El y de El a nosotros; nuestra culpa a El, y Su gracia a nosotros. Concédelo, Señor. Escucha nuestras oraciones mientras lo pedimos en el Nombre de Jesús, Tu Hijo. Amén.
92Estamos parados en la sombra de la justicia justa de Dios. Cada vez que dos o tres están reunidos en el Nombre de Jesucristo, El prometió que estaría en sus medios.
93Ahora, yo no sé, me supongo que fueron llamadas parte de las tarjetas de oración. Quizás algunos de Uds. todavía tengan algunas. Muchos de Uds. no tienen tarjetas de oración. No importa si Uds. tienen o no tienen; si Uds. están enfermos, están enfermos. Y si... Este Dios quien escribió esta Biblia, ¿creen Uds. solemnemente en El? [La congregación dice: “Amén”–Ed.]. Si El regresa otra vez a nuestros medios para El mismo probarse, aparte de la predicación de la Palabra, que El está aquí, convenciendo a los pecadores de que El está aquí... Si El está aquí para sanar a los enfermos y revelara la causa, como lo hizo cuando El estuvo aquí en la tierra, ¿aceptarían Uds. con mucho gusto su sanidad? Si la van a aceptar, levanten su mano. ¡Por dondequiera! No vamos a... no tenemos... Yo no sabría qué tarjetas de oración él les dio a ellos. No vamos a tener tarjetas de oración. Solamente Uds. oren, y Uds. crean.
94Y si El lo hace así, y El mismo se identifica, entonces Uds. deberían estar avergonzados de no identificarse con El. Uds. deberían hacerlo. Ahora, aquí está un reto directo. En la iglesia, en esta mañana, repartimos tarjetas de oración y los llamamos al altar, y oramos por ellos. Y el Espíritu Santo sacudió con tal impacto, al grado que los sentí jalarme en los lados: era tiempo de irme, porque estaba débil. Y ahora, aquí estoy diciendo: Uds. quienes no tienen tarjetas de oración, o quienes sean Uds, sentados allá en la audiencia, Uds. reten... yo los reto que hagan esto: que crean que la historia que les he dicho de Jesucristo es Verdad. Y Uds. oren, si están enfermos. No importa....
95En esta mañana, traté de ver si yo podía encontrar gente que no pertenecía al tabernáculo. En esta noche, a mí no me interesa de dónde sean Uds.; solamente Uds. oren. Entonces, si ese gran Espíritu Santo de Dios del cual tenemos la fotografía allá, si El viene en nuestro medio... Uds. me han oído predicarlo tanto de que El nos prometió estas cosas que El haría, que... y entonces (cuando El estuvo en la tierra), cuando El regresara dentro de nuestra carne, El haría la misma cosa. Ahora, si Uds. están enfermos, oren. ¡Los reto!
96Reten a Dios, digan: “Dios, el Hermano Branham no me conoce. El no sabe nada acerca de mí. Pero si Tú tan sólo le permites voltear hacia mí, y me permites tocar Tu vestido, luego Tú habla, yo sabré que Tú estás en conexión con esta iglesia”. La iglesia son los creyentes. “Entonces sabré que Tú eres el mismo ayer, hoy, y por los siglos”. Y Uds. oren.
97Yo simplemente me siento dirigido a hacer esto. No sé porqué lo hice, pero me siento dirigido a hacerlo. Ahora, si Uds. por favor levantan sus rostros.
98Aquí mismo, mirándome a mí, está la mujercita que tenía su mano elevada de esta manera, orando, hace unos cuantos minutos. Y ella está orando por alguien más aparte de ella. Yo nunca he visto a la mujer en mi vida, de lo que yo sé. Ella es totalmente una desconocida para mí. Pero ella está orando por su hija, por... acerca de una operación. Ud. ni siquiera es de esta región; Ud. es de Texas. Eso es ASI DICE EL SEÑOR. ¿Tiene Ud. una tarjeta de oración? ¿No tiene? Bueno, Ud. no necesita una. Crea con todo su corazón.
99¿Cómo supe yo acerca de lo que estaba orando Ud.? ¿Qué no ve que el Dios del Cielo revela los secretos del corazón? ¿Qué no dijo Daniel eso en su día? “Dios revela los secretos del corazón”.
100Hay una señora sentada allí al lado de Ud. Ella estaba tan feliz acerca de ello. Ella tenía problema del corazón, y quiere que se ore por ella. Así que por favor ponga Ud. su mano sobre ella. Muy bien. Ahora, regrese Ud. a Chicago y sea sana. Amén. Yo tampoco conozco a esa mujer; nada sé respecto a ella. Pero Dios la conoce a Ud. ¿Ve? El mismo se está identificando con nosotros. “Si puedes creer, todo es posible”.
101Esta mujercita judía sentada aquí, ella también estaba orando. Correcto. Ud. estaba orando que yo le dijera algo a Ud. Yo vi su problema esta mañana, pero simplemente no lo dije. Pero esos pies que le han estado molestando a Ud., van a sanar. Así que no se preocupe más respecto a eso.
102¿Cree Ud. también, mujercita sentada allí? ¿Me cree Ud. ser Su profeta, o Su siervo? Yo no la conozco a Ud.; Dios la conoce a Ud. Pero si es el Espíritu de Dios que está con nosotros, entonces El hará igual como hizo Jesús. Ud. estaba orando, y parece como que fui atraído a Ud. Allí está el Angel del Señor al lado de ella. Si Ud. cree, su problema del corazón cesará, y la artritis. Su nombre es Sra. Wisdom. Correcto. Ud. regrese y sea sana, Sra. Wisdom. Yo nunca he visto a la mujer en mi vida. Pero, El es Dios, si tan sólo Uds. lo creen.
103Aquí, miren aquí. ¿Ven a esa mujercita sentada allá con su mano levantada así hasta su boca? Allá está... ¿No pueden ver esa Luz suspendida allá directamente por encima de la mujer? Ahora, miren: viene descendiendo directo hacia ella. La veo aclararse. Ella tiene problema con el hígado, le molesta el problema del hígado. Es un problema de la vesícula. Bueno, Ud. es la Sra. Palmer. Eso es. Recuerdo ahora quién es Ud. Yo no la vi... sólo la visión; yo la veo a Ud. sentada al lado del Hermano Palmer. Eso es correcto, hermana. Ahora, vaya Ud. y sea sana. Crea con todo su corazón.
104Hay una mujercita sentada detrás de ella, también, que alzó su vista con algo de asombro, directamente detrás de ella. ¿Piensa Ud. que el problema de las anginas [amígdalas–Trad.] de esos dos niños los dejará, hermana, y a Ud. también? Entonces siga su camino a casa, y regocíjese y esté contenta. Ponga su mano sobre los bebés, ambos con esos problemas. Y su problema también la dejó. Ud. está sanada en el Nombre del Señor Jesús, todos Uds. Uds. mejorarán, serán sanos.
105¿Pueden Uds. ver que el Dios Viviente vive hoy? El es igual de grande, en cualquier lugar, ¿no lo es El? [La congregación dice: “Amén”–Ed.]. ¿No quieren ser identificados con El? [“Amén”]. Ciertamente que sí quieren. Seguro que Uds. quieren.
106Ahora, inclinemos nuestros rostros sólo por un momento, antes que yo... Me debilita demasiado. ¿Cuántos quieren ser recordados en oración en estos momentos, diciendo: “Dios, sé misericordioso conmigo. Yo quiero creer ahorita en el Señor Jesús. Yo–yo quiero que se enmienden ahorita todos mis problemas”? [La congregación dice: “Amén”–Ed.]. Dios sea con Uds.
107Señor, quien trajo de nuevo a Jesús de los muertos, el Dios del Cielo, te pido en favor de ellos, que esta sea la hora en la que ellos crean; que pasen adelante, si ellos nunca lo han hecho antes, y sean identificados con Jesucristo, aquí en este bautisterio en esta noche. Porque la Escritura dice que “si somos sepultados juntamente con El por el bautismo, y compartimos con El en Su muerte, también compartiremos en la resurrección con El”. Eso es una promesa. Y el gran San Pedro de la antigüedad nos dijo: “Arrepentíos y sean bautizados en el Nombre de Jesucristo para perdón de pecados, y recibiréis el don del Espíritu Santo”. Toda está semana....
108Aquí está mi nuera sentada, Señor, la pequeña Loyce, hambrienta, y sedienta, y ayunando, y esperando. Allí está mi hermana sentada atrás, hambrienta, y sedienta, y ayunando, y esperando. Oh, Señor, envía el Espíritu Santo en estos momentos de alguna manera en este edificio, y toca sus almas con el Poder de la resurrección. Y que se pongan de pie en el Poder de la resurrección, y sean identificadas con Jesucristo en Su resurrección. Concédelo, Señor.
109Perdona todo pecado. Omite todo lo que está mal, Padre, y danos Tu gracia mientras lo pedimos en el Nombre de Jesucristo.
110Sana a todos los enfermos y afligidos. Señor, Tú estás aquí. Tú eres Dios. Tú–Tú mismo te pruebas ser Dios. Y pedimos que, conociendo la naturaleza de Tu Espíritu, que Tú hiciste unas cuantas cosas y luego desapareciste de ellos, ibas a alguna otra parte, e ibas a otra ciudad, y salías y te ibas... Pero Tú dejaste la marca detrás, de que el Dios Vivo vivía. Y yo pido, Señor Jesús que–que esta haya sido una impresión sobre el corazón del pueblo: que ellos nunca olviden que el Espíritu Santo está presente para sanar, y para salvar, y para llenar con Su bondad. Lo pedimos en el Nombre de Jesús. Amén.
111Ahora, ¿cuántos aquí iban a ser bautizados?, ¿levantarán su mano, los que tienen sus cosas preparadas? Pueden prepararse entonces, para las aguas en unos cuantos momentos. Y mientras estamos esperando ahora en el Espíritu Santo, sólo por unos cuantos momentos, ¿cuántos aquí no han recibido todavía el Espíritu Santo, y están deseando, orando ardientemente para recibir el Espíritu Santo? Teddy, si puedes, o alguno de Uds., vaya al piano rápidamente. Vamos a cantar algunos himnos en estos momentos. Mientras las mujeres que se van a preparar para el bautismo vayan a este cuarto. Y los hombres vayan a este cuarto, los que se están preparando para bautizarse. Mientras nos preparamos a... para el evento.
112Y luego vamos a estar esperando que el Espíritu Santo venga a nosotros y nos revele las cosas que El quiere que nosotros hagamos. Entonces apagaremos las luces en el auditorio principal. El ministro entrará a las aguas allí–allí, y luego tendremos–tendremos la ceremonia del bautismo. Espere un momento: antes de que Ud. apague las luces, Hermano Evans, yo quiero leer alguna Escritura mientras estamos esperando sólo por un momento, por favor. Mientras ellos se empiezan a preparar, me gustaría leer alguna Escritura aquí.
113¿Cuántos creen que Dios es Infinito? Seguro. El está aquí en estos momentos. La única cosa que Uds. tienen que hacer para recibir el Espíritu Santo, es levantarse y aceptarlo a El. Bueno, Su Poder ha probado que El está aquí. ¿Cómo pudiéramos tener una sombra de duda? ¡Su bendita Presencia Santa simplemente está bañando nuestras almas! Yo siento como que pudiera gritar con todo lo que da mi voz, de Su bondad, “y Su misericordia perdura para siempre y por siempre”. El está aquí. Mi corazón está ardiendo y está lleno de gozo y sumo contentamiento debido a Su Presencia.
114Antes que apaguen las luces, yo quiero leer de Hechos el primer capítulo. Y yo creo que todo hombre, ministro, o persona aquí, evangelista o lo que sea, estarán de acuerdo en esto: que Dios es Infinito. Dios no puede hacer una cosa de una manera y luego desvirtuarla y hacerla–hacerla–hacerla de otra manera. El tiene que hacerla de la misma manera cada vez. ¿No lo tiene que hacer? Esta fue la proclamación que salió de Dios Varones israelitas, oíd estas palabras: Jesús nazareno, varón aprobado por Dios entre vosotros con... prodigios y señales que Dios hizo entre vosotros por medio de él, como vosotros mismos sabéis; ¿Qué clase de señales hizo El, para probar que El era el Mesías? Conociendo los pensamientos en sus corazones. ¿Es correcto eso? [La congregación dice: “Amén”–Ed.]. Lo que Pedro dijo: “Por señales y prodigios, Dios probó que El estaba con El”. A éste, entregado por el determinado consejo y anticipado conocimiento de Dios, prendisteis y matasteis por manos de inicuos, crucificándole; Al cual Dios levantó, sueltos los dolores de la muerte, por cuanto era imposible que fuese retenido por ella. Porque David dice de él: Veía al Señor siempre delante de mí; porque está a mi diestra, no seré conmovido. Por lo cual mi corazón se alegró, y se gozó mi lengua, y aun mi carne descansará en esperanza; Porque no dejarás mi alma en el Hades, ni permitirás que tu Santo vea corrupción. Me hiciste conocer los caminos de la vida; me llenarás de gozo con tu presencia. Varones hermanos, se os puede decir libremente del patriarca David, que murió y fue sepultado, y su sepulcro está con nosotros hasta el día de hoy. Pero siendo profeta... sabiendo que con juramento Dios le había jurado que de su descendencia, en cuanto a la carne, levantaría– levantaría al Cristo para que se sentase en su trono, Viéndolo antes, habló de la resurrección de Cristo, que su alma no fue dejada en el Hades, ni su carne vio corrupción. A este Jesús resucitó Dios, de lo cual todos... somos testigos. ¡Oh, eso simplemente me estremece de emoción! Todavía somos Sus testigos. El fue resucitado de los muertos, y El vive en esta noche. Así que, exaltado por la diestra de Dios, y habiendo recibido del– del Padre la promesa del Espíritu Santo, ha derramado esto que vosotros veis y oís. Porque David no subió a... cielos; pero él mismo dice: Dijo el Señor a mi Señor: Siéntate a mi diestra, Hasta que ponga a tus enemigos por estrado de tus pies. Sepa, pues, ciertísimamente toda la casa de Israel, que a este Jesús a quien vosotros crucificasteis, Dios le ha hecho Señor y Cristo. Ahora, ¿en qué lenguaje estaba él hablando que todos esos lenguajes del mundo lo oyeron a él? Al oír (la gente) esto, se compungieron de corazón, y dijeron a Pedro y... los otros apóstoles: Varones hermanos, ¿qué haremos? Un rato antes, ellos eran “locos” para ellos. Ahora, después de ese poderoso mensaje que estaba saliendo a toda nación parada allí: “Varones hermanos, ¿qué podemos hacer?” Entonces vino la prescripción. Entonces contes-.... Pedro les dijo: Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo. Porque para vosotros es la promesa... para vuestros hijos, y para todos los que están lejos; para cuantos el Señor nuestro Dios llamare Y con otras muchas palabras testificaba y les exhortaba, diciendo: Sed salvos de esta perversa generación. ¡Si ese no es el mismo Evangelio que estamos predicando hoy! “Sed salvos de esta perversa generación”. Muchas señales y prodigios siendo obrados, la Presencia de Jesucristo, El mismo mostrándose vivo. Y el mismo bautismo que fue comisionado allí mismo, también es comisionado aquí mismo en el púlpito en esta noche. Así que, los que recibieron su palabra fueron bautizados; y se añadieron aquel día como tres mil personas.
115Querido Dios, ésos... los cuartos están llenos de personas siendo identificadas Contigo en bautismo. Yo te pido, Señor, en favor de ellos, que si Tú tan bondadosamente, Señor, en esta hora, que cuando ellos salgan del agua, que les suceda algo a ellos, que sus almas sean llenas con el Espíritu Santo. Que ellos asciendan y dejen el agua, y vayan a manifestarte a Ti, predicando el Evangelio, enseñando las escuelas dominicales, hablando en lenguas, interpretando lenguas, haciendo señales, prodigios y maravillas, y sobre todo, el amor de Dios ardiendo en sus almas, con mansedumbre y bondad, y paciencia, y humildad.
116Señor, te los encomiendo a Ti. Ellos son los trofeos de este avivamiento. Y pido que Tú los guardes en Tu cuidado. Y algún día... mientras estoy parado aquí orando sobre Tu Biblia, después de que he predicado de Ella, y declarado con todo mi corazón lo que yo pienso que es la Verdad, como Tú me la revelaste a mí.
117Y, Señor, estamos esperando que se bauticen, así como todos nosotros aquí en la audiencia estamos esperando la resurrección. Y algún día, Señor, mientras estamos parados juntos en lugares Celestiales, que venga un sonido del Cielo. La trompeta sonará, y los muertos en Cristo se levantarán primero. Que seamos arrebatados con El, para encontrar al Señor en el aire, y estar siempre con El. Concédelo, Padre.
118Guárdanos saludables, y felices, y llenos de celo. No pedimos dinero. No pedimos cosas fáciles. Sólo pedimos ser como Jesús. Queremos ser identificados con El, con la clase de Espíritu que estaba en El: manso, bondadoso, siempre en los negocios del Padre.
119Señor, en la hora de clausura de este avivamiento, y esta identificación de muchas personas preciosas, Tú mismo continúa identificándote dándoles el Espíritu Santo. Concédelo, Padre.
120Bendice este tabernáculo pequeño, bendice a todo ministro, a toda persona que lo ha asistido, a toda iglesia que ha estado aquí.
121Señor, pido que Tú envíes un avivamiento en cada iglesia por todo el mundo. Y que los veamos reunirse en un corazón y unánimes, para que la gracia de rapto de Jesucristo sea dada entre nosotros. Lo pedimos en el Nombre de Jesús. Amén.
122Ahora, se apagarán las luces en el auditorio principal por un rato. Ya se ha orado por estos pañuelos. Y ahora, se apagarán las luces sólo por un corto tiempo, y luego–y luego... Sólo estén quietos. Y el ministro estará bautizando uno tras otro, hasta que terminemos con todos ellos.
123[El Hermano Branham y los hermanos mueven los muebles en la plataforma, preparándose para el servicio bautismal–Ed.]. Ahora, si todos pueden ver.
124Ahora, y ese micrófono, bajen ese micrófono allí más abajo en la pila bautismal. Sí. Así está bien. [Alguien ajusta un soporte del micrófono–Ed.]. Parece estar mejor. Sí. [Un hermano dice: “Eso es para que lo podamos grabar muy bien”–Ed.]. ¿Es esto para la grabadora? [“Sí”]. Muy bien. Ud. ajústelo y háganlo...?....
125Yo mismo quería hacer esto en esta noche. Tengo tanto calor. Y el Hermano Neville ha estado descansando, así que queremos que el pastor también tenga algo que ver con esto, un hermano muy fino.
126Esperen un momento, se apagarán las luces en el auditorio principal y entonces Uds. podrán ver por medio de un espejo grande, colgado detrás, directamente en el bautisterio en donde ellos estarán viniendo a bautizarse, tan pronto como ellos los tengan listos.
127Y cada vez, cuando bauticen, ellos... los ancianos cerrarán la cortina. Eso es para protección de las mujeres mientras ellas salen del agua. Y así que entonces estarán viniendo uno tras otro. El dirá su nombre, dirá quién es Ud., y lo bautizará en el Nombre de Jesucristo.
128Ahora, recuerden, sólo como–como un ministro, responsable por este Evangelio que me ha sido encomendado a mí, yo recomendaría a cualquiera que no ha sido bautizado en el Nombre de Jesucristo, que sea bautizado de nuevo. Eso es lo que dijo Pablo. Aun cuando ellos habían sido bautizados de una manera, sin el Nombre, él dijo que tendrían que ser bautizados de nuevo en el Nombre de Jesucristo.
129El dijo: “Si un Angel viene y enseña algo más, sea anatema”. Eso se encuentra en Gálatas. Gálatas, el primer capítulo, el versículo 8: “Mas si aun nosotros, o un Angel del Cielo, os anunciare otro evangelio, sea anatema”. [La cortina del bautisterio se abre–Ed.].
130Ahora, antes que empiece la ceremonia, ¿pueden ver todos? [La congregación dice: “Amén”. El Hermano Neville bautiza las personas–Ed.].