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~ LA PUERTA AL CORAZON ~
1Gracias, Hermano Borders. Pueden sentarse. Yo siempre llego demasiado tarde. Oí esta mañana en el desayuno, que anoche me perdí ese corito que estaba en este lado cantando. Y me los perdí. Y creo que... ellos me acaban de decir allá atrás, que el corito hispano cantó anoche, y me perdí eso. Muy bien, yo voy a tomar la autoridad de decirles a cada uno de ellos, que estén aquí mañana en la tarde para que canten otra vez (¿ven?), para que–para que yo pueda oírlo. Déjenme decirles: verdaderamente me gustan las alabanzas. Yo me quedo allí en oración hasta unos cuantos minutos antes de salir, y luego entro inmediatamente.
2Billy, mi hijo, me acaba de decir que había encontrado a una de las señoras que pusieron los pañuelos aquí para que se orara por ellos. Y la señora tal vez esté sentada aquí escuchando ahora. Y ellos se llevaron un paño. Ahora, ella había acudido a Billy tocante a una tarjeta de oración o algo, y Billy le dijo que no le quedaba ninguna, o algo como eso. No lo entendí, porque me estaba apurando para entrar, y un muchachito hispano que me estaba saludando de mano allí, y yo... es un... dijo que la señora tenía a uno de sus familiares que tenía un crecimiento muy grande en el tracto intestinal, y que iba a ser operada el lunes. Y ellos tomaron ese pañuelo y lo pusieron sobre la mujer. Y ella tuvo su examen hoy, antes de su operación el lunes, y los doctores no pueden encontrar ni un rastro de ello en ninguna parte. Todo se ha ido. ¿Ven? Así que estamos agradecidos con el Señor que... sabiendo que El todavía oye y contesta la oración.
3Y yo sólo pienso: “Oh, esta es nuestra última noche del... de este avivamiento”. Ha pasado tan rápido. Y verdaderamente me pesa de lo profundo de mi corazón, que tenga que partir; porque simplemente han sido unos momentos tan maravillosos, y he tenido tal libertad y.... Y esta mañana, tuvimos unos momentos gloriosos en el–en el desayuno de los Hombres Cristianos de Negocio. Tuvimos diferentes personas allí, diferentes iglesias; y sencillamente tuvimos unos momentos maravillosos. Y me tocó conocer a esa dulce madrecita anciana del Hermano Nichols, que acaba de tomar la fotografía allí. ¿Qué edad tiene ella, Hermano Tommy? [El Hermano Tommy dice: “Ochenta y tres–Ed.]. Sólo ochenta y tres años. Esa es la edad que tiene. Así que esa fue muy... Oh, aquí está ella sentada ahora, aquí mismo. Sí. Yo no sabía que Ud.... Bueno, yo diría la misma cosa, Hermana Nichols, de todas maneras. Y el Hermano Tommy y yo hemos estado juntos mucho en ultramar, y ciertamente hemos tenido mucho, muy buen compañerismo. El muchachito, el sobrinito, me encontró allá afuera la otra noche, lo abracé, él me abrazó; él quería que orara por su abuelita. Así que, bueno, eso está bien. Eso es, está muy bien. Así que aquí está sentada la abuelita en esta noche en la reunión disfrutando las bendiciones del Señor.
4Ahora, mañana en la tarde, yo... Si es posible, ciertamente me gustaría oír esos coros cantar. Yo–yo disfruté ese coro de hermanos de color [negros–Trad] aquí la otra noche; ellos estuvieron verdaderamente bien. Y luego, anoche me perdí... Yo vi a todas esas jovencitas sentadas ahí, pero yo no sabía para lo que estaban, y llegué tarde aquí. Y esta noche, me perdí de oír el coro hispano.
5Me pregunto si ese es el grupo de García, del Hermano García que... Cuando estuve aquí en Phoenix, hace muchos años, cuando primero empecé, había un... Creo que este niño aquí, es su padre. Y... Sí, aquí al final, Hermano García, sí... El estaba... tenía un coro allá, las jovencitas hispanas que usaban algo que se miraba como velitos blancos. Yo... El tenía dos hijas en él. Y ellas vinieron hasta aquí a California, aquí a Sacramento, para cantar en las reuniones, creo que era. Y yo verdaderamente las disfruté. Yo las tengo en el... Hermano García, que... Yo las tengo en un disco. Y mi niñita, Sara, ella no podía decir “espanich” [pronunciación figurada que significa latino–Trad.], y ella dice: “Papá, toca ese disco en donde cantan las niñas ‘spinish’” [pronunciación figurada que significa espinaca–Trad.]. Y ellas cantan “Sólo creer” en español. Así que ellas realmente... Cuando se juntan alrededor del–del fonógrafo, bueno... del tocadiscos, bueno ellas todavía verdaderamente disfrutan ese disco. Y de eso, creo yo, ya hace como unos doce, catorce años desde que eso sucedió. Me imagino que esas niñas todas ahora están casadas, y tienen familias. Ellas eran sólo jovencitas en ese entonces.
6Me pregunto lo que será cuando crucemos allá al otro lado y nos encontremos con todos otra vez. ¿No será eso maravilloso? ¿Realmente esperan ese momento? ¿O está su corazón...? Yo simplemente anhelo verlo. Sí, señor. Algunas veces yo me siento solo debido a ello. Yo no tengo muchas ataduras aquí; yo tengo una familia de quien cuidar, y luego, un niñito de cuatro, y una niñita de ocho, y otra que va a entrar a los trece, una familia joven. Y luego, mi mayor atadura son Uds., predicarles el Evangelio a Uds., y luego mi familia. Y después que Dios termine allí conmigo, bueno, yo no quiero nada que me ancle aquí. Yo quiero estar listo para volar de aquí una de estas mañanas, para cruzar al otro lado y ver a la gente al otro lado, en donde todos mis amigos antiguos y demás, nos encontraremos. Eso será un momento maravilloso, ¿no será? Yo simplemente lo estoy esperando con anticipación al igual que un niño con las anticipaciones de Navidad, esperando ese momento.
7Ahora, un poco antes que leamos la Palabra... me gustaría leer algo en esta noche de la Biblia, y hablarles a Uds. por unos momentos. Olvidé decirle a Billy que repartiera las tarjetas de oración para esta noche, así que no sabemos exactamente... Creo que no hay ni una tarjeta de oración en la reunión. ¿Hay alguna tarjeta de oración aquí? ¿Ni una? Las pasamos todas por aquí anoche. Pero sin embargo, no sabemos lo que el Espíritu Santo nos pudiera dirigir a hacer antes que llegue ese momento. Sólo esperaremos ese momento. Y luego mañana por la tarde, yo quiero que él reparta algunas tarjetas de oración. Y luego, me supongo, no estoy seguro, pero me supongo que en esta noche los hermanos... Mi amigo, Leo Mercier y Gene Goad, ellos–ellos son los hermanos de la cinta. Ellos graban las cintas. Yo no los veo aquí alrededor, a menos que ellos estén allá–allá atrás en este otro lado. Ellos también tienen los libros y las fotografías. Yo iba... Yo anuncié que iba a hablar sobre ese tema mañana en la tarde: “Como el águila revolotea su nidada”. Pero creo yo que ellos venden ese libro con el mensaje en él. Yo no sé entonces tocante a eso, exactamente lo que el Señor nos dirigirá tocante a eso.
8Inclinemos nuestros rostros ante Dios reverentemente y quietamente. ¿A cuántos les gustaría ser recordados ante Dios para una petición especial en esta noche?; ¿lo harían saber sólo levantando la mano? Como Uds. saben, eso hace algo. Eso muestra que hay algo en su corazón, que al levantar su mano a Dios, Ud. sabe que existe. Ahora, Padre Celestial, te damos las gracias con todo lo que está en nuestros corazones por Tu bondad y Tu misericordia para con nosotros, por perdonar nuestras vidas, y por la salud y por la fuerza, tanto como la tenemos. Y te damos las gracias por todas estas manos que acaban de ser levantadas. Detrás de cada mano estaba un corazón que estaba latiendo por un cierto deseo de algo. Tú conoces todo acerca de ellos, Señor. Y oramos que ellos recibirán... les sea dado esa seguridad de que ellos la reciben, antes que salgan de este edificio en esta noche. Danos ese tipo de seguridad, Señor, que sabemos que recibimos lo que pedimos, porque Dios prometió darlo a nosotros. Y esa es nuestra seguridad: que El cumplirá Su Palabra a nosotros.
9Te damos gracias por todo lo que Tú has hecho por nosotros durante toda esta semana. Esa pobre y querida persona que iba a ser operada el lunes, y ahora, no va a tener operación. El Espíritu Santo se adelantó a los doctores y sacó el crecimiento del tracto intestinal. Cuán agradecidos estamos Contigo. Y cuán grande eres Tú, oh Señor. Pedimos que Tus misericordias sean con nosotros. Mientras nosotros en esta noche estamos ministrando aquí, que el Espíritu Santo entre a los corazones del pueblo y saque crecimientos de pecado e indiferencia, crecimientos de duda, y dé fe perfecta. Y que haya tal derramamiento del Espíritu Santo en esta reunión en esta noche, que no haya una sola persona débil entre nosotros cuando termine el servicio. Concédelo, Señor. Te lo pedimos en el Nombre de Jesús, y por causa de El. Amén.
10La gran operación de Dios para quitar el demonio de ese crecimiento. Dios puede hacer una operación sin dejar una cicatriz. Sencillamente es perfecto; El sólo habla, y eso es todo el asunto, y así sucede. Cuán bueno es saber que Dios puede quitar, y que Dios puede dar. Hace unos cuantos meses, yo estaba peinándome unos cuantos cabellos que me quedan, y mi esposa me dijo, ella dijo: “Billy, casi–casi estás calvo, cariño”. Yo dije: “Eso es correcto, pero yo no he perdido ni uno de ellos”. Ella dijo: “Te pido, que me digas en dónde están”. Yo dije: “Muy bien, querida. Tú dime en dónde estaban antes que los tuviera, y yo te diré en dónde me están esperando para que vaya por ellos”. Exactamente correcto. Ni uno de ellos se perderá, Dios así lo dijo. Pero en la resurrección, todo lo de este cuerpo viejo que ha empezado a marchitarse y a decaer, saldrá en la novedad....
11Yo quiero preguntarles algo. Uds. comen la misma clase de comida (yo, sí como; Uds. también), que comíamos cuando teníamos quince, dieciséis años. Cada vez que comíamos, nos poníamos más grandes y más fuertes. Y luego cuando llegamos como entre los veintitrés y veinticinco años, empezamos a decaer, comiendo todo el tiempo la misma comida. ¿Por qué es que nos estamos muriendo cuando la comida produce vida? La comida desarrolla células de sangre. Las células de sangre producen vida. Cada vez que Uds. comen su comida, Uds. ponen nueva vida en su cuerpo. Y ahora, cuando yo ponía nueva vida en él, yo crecía y me ponía más grande y más fuerte, hasta como a los veinticinco años; yo ahora pongo la misma clase de vida en él, y me estoy poniendo más viejo y más débil todo el tiempo. Expliquen eso. Dejen que la ciencia me explique eso. Echando agua de un cántaro a un vaso, y lo llena a la mitad; y luego mientras más le echa, y lo más rápido que le echa, bueno, sencillamente se derrama, y no hay hoyo en el vaso.
12¿Ven?, es una designación que Dios ha hecho. Cuando uno llega como a esa edad, Dios dice: “Ahí está. Ahora ven, muerte. Pero tú no puedes llevártelos hasta que Yo lo diga”. Sabiendo esto, que en la resurrección, no habrá ni una sola persona anciana en la resurrección. ¡Aleluya! No habrá ni un solo inválido que salga en la resurrección. Aquellos que estaban inválidos saldrán. Aquellos que estaban ancianos saldrán, pero serán jóvenes. Ellos estarán en su forma plena. Los pequeños bebés que no vivieron su vida, resucitarán en su completa estatura. La inmortalidad no puede crecer, así que Uds. no cargarán a sus pequeños bebés en sus brazos. Si ella era un niña, Uds. la verán a ella como una mujer joven. Si ella era... Si él era un hombre, mejor dicho, un niño, Uds. lo verán como un hombre joven. Y nos conoceremos uno al otro. Seguro que nos conoceremos uno al otro. Seguro que sí nos conoceremos. Y oh, todo por lo que tenemos que vivir ahora, todo esto y luego eso aparte. Y sin embargo, no se sabe exactamente cuánto Dios tiene guardado para aquellos que lo aman.
13Leamos Su Palabra. Yo simplemente empiezo a gritar después de un rato porque... Abramos en el Libro de Apocalipsis para un tema en esta noche. Leeremos en el capítulo 3. En Apocalipsis 3, empecemos como en el versículo 17, Apocalipsis 3:17: Porque tú dices: Yo soy rico, y me he enriquecido... de ninguna cosa tengo necesidad; y no sabes que tú eres un desventurado, miserable, pobre, ciego y desnudo. Por tanto, yo te aconsejo que de mí compres oro refinado en fuego, para que seas rico,... vestiduras blancas para vestirte, y que no se descubra la vergüenza de tu desnudez; y unge tus ojos con colirio, para que veas. Yo reprendo y castigo a todos los que amo; sé, pues, celoso, y arrepiéntete. He aquí, yo estoy a la puerta y llamo [toco, Biblia en inglés– Trad.]; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo.
14Esta es una escena bastante fuera de lo común, de la cual estamos leyendo. Es alguien parado a una puerta, tocando. Y tocar a una puerta no es fuera de lo común, porque mucha gente toca a las puertas. Pero Jesús está hablando aquí de El tocando a una puerta. Y la razón que alguien toca a una puerta, es que está tratando de–de hablarle a alguien adentro. Está tratando de emplear una manera para entrar, para hablar o para traer algo a alguien, o algo como eso: ganando acceso para entrar, y esa es la razón que toca a la puerta.
15Yo no me puedo recordar en estos momentos el–el nombre del artista que pintó ese cuadro famoso. Yo pienso que él era griego, que gastó casi toda la vida pintando ese cuadro famoso de Jesús tocando a la puerta. Y cuando todos los grandes cuadros que... antes que puedan ser colgados en el salón de la fama, ellos tienen que pasar por los críticos. Eso me recuerda de la Iglesia. Antes que Dios aun pueda glorificar a Su Iglesia, Ella tiene que pasar por ese salón de los críticos. Entonces algún día, si Ella se para verdaderamente limpia y pura delante de Dios, Dios la sacará de este mundo un día, y la colgará en un salón de fama Allá. Esa es la hora que estamos esperando. Así que manténganse firmes hasta que El venga. Permitan que los críticos digan lo que deseen, pero Uds. aférrense a la mano inmutable de Dios, y vivan limpios y puros delante de El.
16Y cuando este gran cuadro, del que yo estaba hablando, estaba delante de los críticos, hubo un gran crítico que se encaminó hacia el–el artista, y dijo... lo llamó por nombre, y él dijo: “Ud. tiene un cuadro de nuestro Señor de lo más fuera de lo común. Yo pienso que el perfil es perfecto. Y pienso que El viniendo en la noche con la linterna en Su mano, que eso habla de El viniendo a nosotros en la noche en nuestra oscuridad. Yo pienso que todo eso es maravilloso. Y luego El parado, y Su expresión en Su rostro ansiosamente esperando para ver si alguien responderá al toque”. Dijo: “Yo pienso que todo eso es muy impresionante. Pero hay una cosa”, él dijo, “señor, que Ud. olvidó en su cuadro, y esa es, que no importa cuánto El tocara, Ud. no le puso ningún cerrojo para que El entrara”. “Oh”, dijo el artista: “Yo lo pinté así. ¿Ve Ud.?, El está tocando a la puerta de un corazón, y el cerrojo está por dentro. Solamente Ud. puede abrirle a El. El puede tocar, pero Ud. tiene que abrir”. Eso es verdad. Ud. es el único que puede abrir la puerta de su corazón. Pueda que Jesús toque, pero Ud. tiene que abrir.
17Por todos los siglos y el tiempo, han habido muchos grandes personajes que tocaron en la puerta de otra gente. La cosa principal, si es que alguien está tocando a su puerta, la importancia de esa persona está basada en la importancia de la respuesta de su huésped en la puerta. ¿Qué tan importante es ese huésped que está tocando? Por ejemplo, en los días de César. ¿Qué si César hubiera ido al hogar de uno de los campesinos? El fue un gran emperador, como sabemos. Y si él hubiera ido al hogar de un campesino (en donde había pobreza, y fuera como una chocita construida), y este gran emperador hubiera tocado en la puerta, y el campesino hubiera ido a la puerta, y mirado, y visto que era César, bueno, él hubiera abierto la puerta inmediatamente y se hubiera postrado sobre su rostro, y dicho: “Oh, gran y honorable emperador, entra a mi humilde hogar. Si hay algo aquí que tú desees, o algo que yo pudiera hacer, o te pudiera conceder tus deseos, solamente dímelo. Yo soy tu siervo. Solamente dímelo”. Porque hubiera sido un honor, el sólo que aun tocara a su puerta; saber que un campesino tendría algo en él, que atrajera la atención, y trajera al emperador de la nación a su puerta.
18O digamos: ¿qué...? en los... hace unos cuantos años cuando el líder de Alemania, Adolfo Hitler, en los días de su reinado en Alemania... Por ejemplo, qué sí él hubiera llegado a la puerta de uno de sus soldados rasos, y hubiera tocado a la puerta. Y ese soldado hubiera ido a la puerta. Y Hitler aun era temido entre su pueblo. Y él hubiera tocado a la puerta, y este soldadito se hubiera levantado y se hubiera esforzado para cruzar el piso, y abrir... o mirado para afuera de la ventana de la puerta, y hubiera visto a Adolfo Hitler parado allí. Oh, yo me imagino que él casi se hubiera desmayado de la impresión, y le hubiera dicho a su familia algo como esto: “¡Rápidamente arréglense bien todos Uds.! Pongan todo en orden. ¿Saben Uds. quién está tocando a nuestra puerta? El líder de Alemania, Adolfo Hitler, está parado a nuestra puerta. Nuestro hogar es honrado hoy, porque el hombre más grande en Alemania está parado a nuestra puerta”. El hubiera abierto la puerta inmediatamente, y siendo él mismo un soldado, hubiera tenido que ponerse en posición de atención, y con un saludo... un saludo alemán a ese líder, y dicho: “Entra a mi hogar. Y si hay aquí algo que tú desees, o cualquier cosa, tú eminente, con la cual yo te complazca, sólo dímelo. Todo lo que tú desees... Tu has honrado mi hogar”.
19O, si nuestro propio querido llamado presidente Dwight Eisenhower, el presidente de este gran Estados Unidos, si él visitara al hogar del mejor demócrata en este país, sería un honor para Ud., aunque Ud. no estaría de acuerdo con él en la política. Pero sería un honor tener al presidente Dwight Eisenhower tocando a su puerta. Sólo un hombre ordinario y común como nosotros lo somos, y si nuestro amado Presidente tocara a la puerta, bueno, la... Ud. querría que todos lo supieran. Ud. hablaría acerca de ello el resto de su vida, que “Dwight Eisenhower tocó a mi puerta”. Ud. casi querría construir una capilla a su puerta, debido a que el presidente de los Estados Unidos vino a su puerta.
20Recientemente, la–la reina de Inglaterra hizo una visita a Canadá, y ella también visitó los Estados Unidos. Ahora, nosotros no vivimos en su dominio. Pero si ella hubiera venido a San José, y hubiera venido a algún hogarcito humilde, y hubiera tocado a la puerta, y una de Uds. mujeres hubiera ido a la puerta, y ella hubiera dicho: “Yo soy la reina de Inglaterra”... No obstante que ella no tiene autoridad sobre Ud., pero ella es una mujer importante. Su hogar hubiera sido honrado con tenerla. Ud. hubiera dicho: “Gran Reina...” Porque ella es, mundialmente hablando, la Reina más célebre del mundo... Y Ud. hubiera dicho: “Entra a mi hogar”. Bueno, para ella misma humillarse a hacer eso, de venir a un hogar humilde, bueno, todos los periódicos lo hubieran publicado, que ella, la gran reina de Inglaterra visitó a América, y llegó al hogar de la Sra. Fulana de tal. Eso siempre la hubiera marcado a ella, por ser tan humilde así. La televisión la hubiera anunciado. Hubiera estado en las noticias nacionales e internacionales, porque ella es importante. ¿Pero quién es más importante que Jesús? ¿Y quién es más rechazado que Jesús?
21El le tocará a la puerta, y Ud. dirá: “Oh, en alguna otra ocasión”. El ha sido rechazado de más puertas, que todas las personas ilustres que han habido en la tierra. Yo diría que en este mismísimo día, Jesús ha sido rechazado de millares de millares de puertas hoy. Y si el mundo continúa, antes que el día rompa en la mañana, El será rechazado de millares de millares de otras puertas. Si alguien... la Reina, pudiera querer algo de Ud.... O nuestro amado Presidente pudiera querer algo de Ud. El pudiera tener algún mensaje para Ud., o quisiera que Ud. hiciera algo por él.
22Pero el Señor Jesús, la única cosa por la cual El quiere entrar, es para hacer algo bueno por Ud. El quiere bendecirlo, quitarle su maldad y darle a Ud. justicia, y bondad, y misericordia. Eso es todo lo que El pudiera hacer. Y para entrar al corazón, El toca en la puerta. Y la gente dice: “Oh, en alguna otra ocasión”. Ahora, sería amable de parte de Ud. dejar entrar a la Reina, o dejar entrar a alguna de las personas eminentes. Pero Ud. nunca haría algo mejor que dejar entrar a Jesús, porque cuando El entra, El le da a Ud. Vida Eterna. ¡Y pensar de rechazarlo a El de su corazón! Pero lo hacemos.
23Ahora, si yo llegara a su casa y le tocara en su puerta, y Ud. levantara la cortina o entreabriera la puerta, yo diría: “Yo soy el Hermano Branham. Tengo frío, y estoy–estoy necesitado. ¿Me permite entrar?” Y Ud. me rechazara. O si yo llegara y dijera esto: “Yo tengo grandes dones que darle. Yo lo puedo hacer rico a Ud. Yo lo puedo sanar de su enfermedad. Yo tengo grandes dones para Ud.” Y qué si Ud. dijera: “Oh, en alguna otra ocasión, Hermano Branham”. Ahora, me temo que yo ya no regresaría muchas veces. Y me temo que Ud. tampoco no iría a mi casa, si yo lo tratara a Ud. de esa manera. Pero no es así con Jesús. El simplemente continuará regresando, noche tras noche, día tras día, tocando, y tocando, y tocando continuamente, para hacer la mejor cosa que pudiera hacerse por Ud.: darle Vida, sanarlo.
24Oh, Ud. entonces pudiera decirme algo como esto: “Pero espere un momento, Hermano Branham. Yo ya he hecho eso. Yo le permití entrar a Jesús hace mucho tiempo”. Bueno, no hay manera para mí de expresarle a Ud. cuán agradecido estoy con Ud. por permitirle a mi Salvador entrar a su corazón. Yo estoy agradecido con Ud. Pero, ¿eso es todo lo que Ud. hizo, sólo le permitió a El entrar? Ahora, ¿qué si Ud. me permitiera entrar y dijera: “Mire, Hermano Branham, yo le permitiré entrar a Ud. Yo tomaré sus dones. Eso está bien. Gracias, Hermano Branham. Pero yo no quiero que Ud. entre más adelante que esta puerta”. Ahora, esa es la actitud de muchos Cristianos. ¿Ven Uds.?, adentro del corazón... Entrar es una cosa. Y luego después que Ud. entra por esa primera puerta en el corazón humano, hay otros pequeños compartimentos en ese corazón, que también tienen pequeñas puertas allí adentro. Mucha gente le permite entrar a Jesús para no estar perdidos, pero ellos no le permiten a El ser su Señor. Cuando entra Jesús, El quiere tomar control. El mundo está lleno de personas que le quieren permitir entrar a Jesús, pero luego no le quieren permitir entrar a El sobre Sus propias bases. Oh, ellos aceptan Sus dones. Seguro. Vida Eterna... “Si Tú me quieres sanar, eso está bien, Señor. Yo–yo aprecio eso si Tú me sanas, pero no te metas en mis asuntos”.
25Si Ud. me invitara a entrar a su casa, yo me sentiría como si fuera bienvenido. Si yo entrara a su casa, y Ud. me dijera: “Entre, Hermano Branham. Siéntase en su casa”. Bueno, yo creería que Ud. querría decir eso en serio. Yo entraría, iría al refrigerador, y tomaría un poco de queso, y una poca de carne de bolonia, y una poca de cebolla, y un poco de pan de centeno, y me haría un gran emparedado, y me quitaría mis zapatos, y me acostaría en la cama y me lo comería. Yo me sentiría como que estaba en mi casa, si Ud. me dijera que entrara. Así de esa manera tenemos que permitirle a Jesús entrar, para que El simplemente pueda tomar control. El quiere estar en casa con Ud. El quiere ser bienvenido. El quiere todo lo que Ud. es. El quiere ser su Señor. Y señorío es pertenencia. El quiere poseerlo para que Ud..... Ud. dice: “Oh, pero espera un momento, Señor, Yo... Tú... Yo sé que Tú me estás guiando a hacer eso, pero yo sé mejor”.
26Muchas personas salen de la puerta de evangelistas... una reunión evangelista, sabiendo que Dios los estaba guiando al altar, y sin embargo reclaman ser un Cristiano. ¿Cómo puede Dios controlar a esa persona? Dios quiere entrar y controlarlo a Ud. El no quiere entrar y ser controlado por Ud.; El quiere entrar con Su propio propósito de controlarlo a Ud. y de guiarlo a Vida Eterna, algo bueno para Ud. Cuando Ud. acepta a Jesús, Ud. debe decir: “Tú eres mi Dios. Tú eres mi Señor. Toma todo lo que yo soy, alma, cuerpo, y espíritu; yo me dedico a Ti. No–no mi propia intelectualidad en lo absoluto, sólo descansando en Tu brazo Eterno”. Adonde El me guíe, yo lo seguiré. Aunque el camino se pone difícil y cansado, Yo observaré Sus huellas por todo el camino. Si es de subida o de bajada, Si es en el hogar o al cruzar los mares, Adonde El me guíe, sólo déjenme seguir. No me permitas que yo trate de guiarlo a El, sino permite que El me guíe a mí. Ahora, esas son las bases en las que Jesús quiere entrar al corazón. Jesús anhela entrar al corazón en esas bases. Ahora, estamos confiando que el Señor nos haga esas cosas.
27Ahora, miremos adentro del corazón humano, si tiene puertas tras la puerta. Ahora, la gente dice: “Jesús, entra a mi corazón, porque yo no quiero ir al tormento cuando yo muera. Yo quiero aceptarte como mi Salvador, pero no quiero que seas mi Señor”. Ahora, hay mucha diferencia. El puede ser su Salvador, y todavía no ser su Señor. Cuando El es Señor, El es Señor sobre todo. De cada parte de Ud., El es Señor; es bienvenido a cualquier lugar en su corazón. Ahora, miremos adentro del corazón humano sólo por unos cuantos momentos. Dentro del corazón humano, voy a hacer sólo un pequeño... como un dibujo imaginario. Al dar la vuelta después de que Ud. entra a la puerta del corazón, hay otra puerta pequeña. Es un cuarto que se comunica con otro compartimento del corazón. Y esa puerta pequeña es la puerta del orgullo.
28Ahora, la gente no quiere que Jesús se meta para nada en su orgullo. Ahora, ellos tienen su propio prestigio, y ellos deben estar seguros de mantenerse al nivel de los Joneses [apellido figurado–Trad.]. “Así que si aceptando a Jesús me va a quitar de esa posición, entonces yo no quiero que El se meta en esa puerta. ¡No te metas allí, Jesús! Tú eres mi Salvador, pero no entres allí; porque yo soy un hombre eminente. Yo soy un hombre que me he formado por mi propio esfuerzo”. Ese es el problema de Ud., es que “se ha formado por su propio esfuerzo”. “Ahora, yo tengo mis propias sociedades que yo–yo atiendo, y yo–yo tengo mi propio prestigio en mi vecindario, y tengo mis propios cargos de los cuales tengo que desempeñar. Así que no perturbes esa puerta”. Pero Jesús tiene que entrar allí, si es que El va a ser Señor. El tiene que mirar alrededor. Algunas de las damas con orgullo... Ellas dicen: “Bueno, mira. Si al ir allá... Ahora, Jesús es mi Salvador, eso es de seguro; pero cuando El me dice cómo me voy a vestir: no te metas en ese cuarto”. Pero ¿ven Uds.?, El también tiene que ser Señor de su vestir. Ud. dice: “Bueno, si va a interferir con que yo use pantaloncitos cortos, yo no quiero nada que ver con esa clase de religión”. ¿Ve? Ud. no abrirá esa puerta de orgullo. Ud. está toda envanecida. “Si yo no puedo usar manicura (¿qué es?, pintura labial, o esa cosa que ellas se ponen en su cara), si yo no puedo usar eso, bueno, entonces, me miro tan pálida”. Max Factor hace... Dios le trae la cosa real a su cara.
29Pero, ¿ven Uds.?, orgullo. El resto de las mujeres. “Si yo tengo que dejar crecer mi cabello...” Ahora, yo no estoy diciendo esto, eso o lo otro; yo sólo estoy hablando acerca de la Biblia ¿Ven? La Biblia dice que una mujer que se corta su cabello, corta... ella se corta su gloria. Correcto. Ella deshonra a su marido cuando ella lo hace. Solía ser que todas Uds. mujeres del Evangelio completo usaban cabello largo. ¿Qué sucedió? “Bueno”, Ud. dice: “Eso es mi privilegio americano”. Pero si Ud. es un cordero, si Ud. es un cordero, un cordero sacrifica todo lo que tiene. Un cordero no tiene nada mas que lana. Pero se acuesta ahí, y deja que ellos la esquilen, y no dice nada tocante a ello. La Biblia puede esquilar todo, todo el orgullo y todo lo demás de Ud. Ud.... si Ud. es un cordero, Ud. no dirá nada tocante a ello. Pero inténtelo una vez en un chivo. Se le armará a Ud. un escándalo rápidamente. Pero ese es el problema. Nosotros no abrimos esa puerta. Nosotros queremos ser como alguien más. Cuando Ud. acepta a Jesús, seamos como El, de la manera que El lo dice.
30Yo estaba hablando sobre algo de eso no hace mucho. Y una señora me dijo, ella dijo: “Yo no uso pantaloncitos cortos”. Y yo dije: “Bueno, qué bueno”. Ella dijo: “Yo uso pantalones de mujer”. Yo dije: “Eso es peor”. Es la verdad. La Biblia dice (y Dios es Infinito y no puede cambiar): “Es una abominación que una mujer se ponga ropa concerniente a un hombre”. ¿Ven Uds. esa puerta que ellas mantienen cerrada? Si Cristo pudiera entrar allí, El la hiciera a Ud. diferente. Ud. dice: “Yo soy Cristiana”, pero Ud. mantiene esa puerta cerrada. El no es bienvenido; El no puede ser Señor. Aun se enoja con el pastor si él predica en contra de ello. ¿Ven? Así que eso es verdad. Entonces... es mejor que deje eso por la paz.
31Y los hombres, ellos también tienen mucho orgullo (Uds. saben), mucho de ello. “Si yo tengo que mantenerme alejado del salón de billar, y de la pandilla, y de todas esas otras cosas, oh, no, no quiero nada de eso”. ¿Ven? Ellos tienen que mantenerse al nivel del resto de ellos. Pero si Ud. permite entrar a Jesús en su corazón, El... y abre esa puerta, El lo hará a Ud. una criatura diferente. Amén. El lo hará. Ud. dice: “Yo no puedo parar de fumar, Hermano Branham. Yo he fumado toda mi vida”. Permita entrar a Jesús allí una vez, y vea lo que sucede. Habrá algo mucho más grande, que Ud. nunca deseará otro cigarrillo. Ud. lo ve en las televisiones, y para ser popular. Sálgase de eso.
32Oh, sí, hay una puerta de orgullo. Entonces, miremos rápidamente a la siguiente puerta al lado de ella; es “mi propia vida privada”. Ahora, como Uds. saben, todos quieren vivir su propia vida privada. Ahora, Uds. no quieren que Jesús se meta con su vida privada. ¿Ven?, es tan diferente a lo que El desea en la Biblia, pero Uds. tienen su propia idea al respecto. Uds. no deberían usar su propia idea al respecto. Uds. deberían permitir que El tenga Su idea al respecto. “Deje que la mente que estaba en Cristo esté en Ud.” Pero esa vidita privada. “Bueno, yo voy a tener mis propias fiestas de baraja, yo haré sólo... Bueno, si el Cristianismo me quita eso, yo entonces no quiero nada que ver con su iglesia”. ¿Ve? Ahí está. Esa es la puerta... una de las puertas que el así llamado Cristiano de hoy la mantiene cerrada a Jesús.
33Oh, simplemente hay muchas de esas puertas. Encontremos la puerta de fe aquí al lado. “Bueno, yo tengo fe. Pero no te metas con mi fe”. Solamente hay una fe, y esa es la fe de Dios. Correcto. La puerta está completamente cerrada, porque Ud. no quiere meterse en esa puerta, mejor dicho, no quiere permitir que se meta Jesús allí, porque tan pronto como El se pare en esa puerta, El clamará: “Yo soy el mismo ayer, hoy, y por los siglos”. Y sus credos atrancarán esa puerta. Pero El es el mismo ayer, hoy, y por los siglos. Ud. vendrá a una iglesia y observará las señales y maravillas de Dios ser ejecutadas; Ud. no pondrá atención a eso, porque los credos han cerrado bajo llave esa puerta de fe dentro de Ud. que... y lo hizo pensar que eso es una fe. Y hay únicamente una sola fe, esa es la fe de Dios. Y el Unico que puede traer la fe de Dios, es Jesucristo, Su Hijo, que entra en su corazón. El ha tocado a su corazón por medio de señales, maravillas, y milagros. Pero Ud. mantiene eso todo encerrado. “Yo no quiero nada que ver con eso”. Oh, si El sólo se pudiera parar, y Ud. abriera esa puerta, no pasarían dos minutos cuando Ud. creería toda Palabra escrita en la Biblia, y le diría “amén” a toda porcioncita de Ella, si Ud. tan sólo abriera la puerta, y permitiera entrar a Jesús y darle la fe que El tiene para darle a Ud. Ud. ha tomado la fe que algún credo le ha dado a Ud. Ud. cerró con llave las puertas a la fe de Cristo. Cuando Ud. toma la fe de Cristo, entonces Ud. puede reconocerlo a El.
34Ahora, hay otra puerta pequeña al lado de ésa. Oh, hay varias de ellas. No las tomaremos todas. Pero sí hay otra puerta allí sobre la cual me gustaría hablar sólo por uno o dos segundos. Esa puerta es de “la vista espiritual”. Ud. únicamente quiere ver una cosa, eso es lo que ve el intelectual. Pero cuando Ud. permite entrar a Cristo en esa puerta espiritual, El entonces abrirá su vista espiritual, y El mismo se mostrará a Ud. Ud. nunca llamaría un discernimiento del espíritu, Ud. nunca le llamaría a eso Beelzebú, si Ud. tuviera a Cristo parado en la puerta espiritual de su corazón dándole a Ud. vista espiritual. Las cosas espirituales son discernidas espiritualmente. Eso es correcto. Ahora, hay una vista natural y una vista espiritual.
35Hace mucho, solíamos vivir en una pequeña... Cuando yo era un niño, vivía en una vieja cabaña muy pequeña, y ellos tenían sólo un desván arriba. Tenían una cama abajo, y papá y mamá dormían en ésa. Y éramos cuatro niños en ese tiempo, y teníamos un... puesto allí como una funda grande llena de paja, con una–una como funda grande llena de plumas puesta encima de eso. Y luego mi mamá acostumbraba llevar cobijas y ponerlas sobre nosotros en la noche, y todas las chaquetas. Y luego ella tomaba un pedazo grande de lona y lo extendía encima de nosotros, porque había grandes hendiduras en el lado de la pared, y los viejos tajamaniles casi estaban desprendidos de la casa, y cuando nevaba o llovía, nos mojábamos. Y nosotros, los pequeños Branhams, teníamos que meter nuestras cabezas debajo de ese pedazo de lona igual como un conejo metiéndose bajo un matorral, cuando empezaba a llover o algo. Y estábamos... Y algunas veces, en la noche, la brisa atravesando por allí nos daba un resfriado. Y mamá nos gritaba llamándonos en la mañana. Yo la podía oír que decía: “Oh, Billy, levántate y ven aquí abajo. Tienes que arreglarte para ir a la escuela; tú y Eduardo, vengan”. Los pequeños podían dormir más tarde.
36Y yo trataba de abrir mis ojos, y mis ojos estaban pegados. Y yo decía: “Mamá, no puedo ver”. Y ella decía: “Oh, tienes lagaña en ellos”. Lo que pasaba, era que la brisa atravesando de esa manera nos había dado un resfrío en nuestros ojos, y no podíamos ver. La... Se hinchaban durante la noche y no podíamos ver, porque estaban todos lagañosos. Y mi mamá.... El “curalotodo” en nuestra casa era una tacita de grasa de mapache. Mi mamá... Mi abuelo era un trampero y cazador. Yo provengo de una familia de cazadores. La madre de mi madre proviene de las reservas, de los indios Cherokee [“Chéroqui”, pronunciación figurada–Trad.], en Teneessee [“Tenesí”, pronunciación figurada–Trad.]. Y cuando mi abuelo atrapaba a esos mapaches, bueno, ellos–ellos derretían la grasa de ellos antes que se los comieran. Y luego esta grasa era casi un–un “curalotodo” en nuestra casa. Oh, era buena para la tos de “crup” en la noche con trementina en ella, o un poco de queroseno. Y entonces lo frotaban en nuestro pecho como dando un masaje cuando se complicaba con otra cosa. Y era para guardarnos de un resfriado. Y luego, si los zapatos de mi papá empezaban a dejar pasar la nieve, bueno, ellos ponían la grasa de mapache en la estufa, y arreglaban sus zapatos. Casi era un “curalotodo”. De alguna manera surtía efecto. Yo no sé.
37Pero mi mamá nos decía: “Esperen un momento hasta que ponga la grasa de mapache en la estufa”. Y ella tomaba una... la taza vieja de hojalata y ponía la grasa en la estufa, y la calentaba, y subía y nos frotaba nuestros ojos con ella hasta que se nos abrían. Surtía efecto. Yo no sé cómo, pero nosotros... nuestros ojos se abrían. Bueno, hermano, déjeme decirle: la grasa de mapache pudiera haber surtido muy buen efecto para esa clase de vista natural, pero nosotros hemos tenido una gran temporada de frío en la iglesia. Y me temo que alguien contrajo algo de resfrío espiritual en sus ojos. Se necesitará más que la grasa de mapache para sacarlo. Correcto. Pero Dios dijo: “Toma consejo de Mí. Yo tengo colirio para ti. Yo puedo abrir esa puerta del ojo para ti. Yo abriré tus ojos”.
38Ahora, ¿qué es colirio? Es aceite que se ha endurecido. Bueno, esa es la grasa que Dios tiene para Ud.: es aceite. Y el aceite es el Espíritu Santo en la Biblia. Si Dios pudiera conseguir calentar el Espíritu Santo en la reunión, y pudiera frotar algunos ojos espirituales, y abrir esa puerta, Uds. verían a Jesucristo ser El mismo ayer, hoy, y por los siglos. Dios necesita lograr abrir sus... nuestros ojos, la puerta de nuestro ojo interior, el ojo espiritual. Unicamente hay una cosa que puede abrir ese ojo, y ese es el Espíritu Santo. Le da vista espiritual. Y cuando Ud. ve las señales de la Presencia de Dios, el Espíritu Santo clama: “Amén”, a Ella. Ud. dice: “¡La veo! ¡La veo! El es el mismo ayer, hoy, y por los siglos”.
39La vista espiritual. La puerta... “Yo estoy a la puerta y llamo [toco, Biblia en inglés–Trad.]; si alguno abre la puerta, (algún hombre), Yo entraré a él, y cenaré con él, y él Conmigo”. Comunicarse con Dios; comunicarse con Cristo. Aparte esos credos y–y todo lo demás lejos de esas puertas, y permita que entre Jesús. Bueno, las cosas que El ha hecho aquí en esta semana: hizo que los cojos andaran, que los ciegos vieran, que los–los cánceres se fueran, los tumores, los grandes crecimientos, y discernió los espíritus, pasó por toda la audiencia, El mismo probó ser el mismo ayer, hoy, y por los siglos. No debería haber una sola persona enferma en el edificio en esta noche. ¡Aleluya! “Yo estoy a la puerta y llamo [el Hermano Branham toca en el púlpito– Ed.]; si alguno oye Mi Voz y abre, y me deja entrar, Yo entraré a él, y cenaré con él, y él Conmigo”. Lo platicaremos. ¡Qué acuerdo con Dios, como para platicarlo!
40Si el doctor dijo que Ud. se va a morir de ese cáncer, de esa tuberculosis, de su corazón enfermo, lo que pudiera ser, si Dios dijo, o mejor dicho, el doctor dijo que Ud. se va a morir con eso, entonces por qué no le permite entrar a Jesús en esta noche, y platicarlo con Ud. El le dirá todo tocante a ello. El le mostrará cosas. “El Espíritu Santo es más cortante, vivo (como la Palabra de Dios), que una espada de dos filos. Discierne aun los pensamientos de la mente”. Sana a la gente. Los cura del pecado. Les quita las enfermedades. Les quita el pecado. ¡Oh, es una gran cosa poderosa! El poder más grande que hay en el mundo, es el Espíritu Santo.
41La gente hoy está buscando poder. Si tan sólo abrieran sus ojos. Yo vi aquí, no hace mucho, que la gasolina Sinclair tenía un anuncio en una de las revistas locales, que decía que un galón de gasolina Sinclair en una máquina de cierto tamaño, podía levantar la esfinge dos pies [60 cm.–Trad.] del suelo. Bueno, yo les diré de algo más poderoso que eso: una gota de la Sangre de Jesucristo puede levantar a todo pecador de su pecado y fango, a la Gloria para ser a la imagen de Dios, para vivir con El para siempre; una gota de la Sangre de Jesucristo.
42Una gota de la Sangre de Jesucristo aquí, o una aceptación, o una puerta abriéndose al Espíritu Santo... Permita que en esa puerta de fe, que Dios se pare allí y El mismo se declare como lo hizo con Abraham, que El es Dios para siempre. Sacará a un inválido de una silla de ruedas. Tomará a una mujer o a un hombre que sólo son como una sombra de muerte acostados en un catre, y los hará sanos otra vez. Tomará a la mujer más desventurada, y malvada que hay en esta ciudad, tan baja que los perros ni siquiera la mirarían, y la hará una santa de Dios, y la lavará, limpiará con la... Tomará a un hombre que es un apostador y un borracho, y bueno para nada, que ni siquiera provee para su hogar, y sus niñitos en la calle mendigando mientras él está allá apostando, bebiendo y saliendo, y hará un caballero Cristiano de él.
43Una aceptación del Espíritu Santo hará eso, una puerta que se abra al Espíritu Santo. Y El se para y toca en la puerta. [El Hermano Branham toca en el púlpito–Ed.]; si alguno abriera la puerta.... Oh, cuán bueno es El. Si Ud. tocó a mi puerta (como yo he dicho), y no le permití entrar, Ud. probablemente no regresaría. Y si yo toqué a su puerta y Ud. no me permitió entrar... Pero pensar de las bondades de Cristo. Si El viniera y se parara en nuestros medios e hiciera una cosa, si no esperamos... no le creímos a El de esa manera, El se iría si fuera como Ud. o yo: “Si ellos no quieren creerme, no lo quieren aceptar, que sigan adelante”. Pero El no. El regresa noche tras noche, ocasión tras ocasión, hora tras hora, atardecer tras atardecer, milagro tras milagro, día tras día, noche tras noche, continuamente tocando en la puerta, [El Hermano Branham toca en el púlpito–Ed.] esperando. Pero Ud. tiene que abrir la puerta. Si Ud. únicamente pensara en Su bondad, de cuán bueno es El con Ud.
44Aquí, hace tiempo, allá en el sur, había un–un maravilloso hermano anciano de color, predicador Pentecostal, y había un hombre que iba a su iglesia, y una mujer. Y la mujer era una mujer piadosa, una mujer santa, llena con el Espíritu Santo. Pero su esposo allí, era un guarda en una granja grande de caballos de carreras. Y–y su–su nombre era Gabriel, pero lo llamábamos Gabo, para más corto. Y el anciano Gabo era un buen hombre, pero no podíamos hacerlo que se alineara con Dios, que se pusiera bien. El anciano pastor dijo: “Yo he hecho todo lo que puedo hacer. Y no puedo hacerlo que vaya a la iglesia. Y su esposa ora día y noche por Gabo”. Pero a Gabo le gustaba cazar, y también al pastor. Así que acostumbraba llevar a Gabo a cazar con él. Y un día habían salido y habían matado muchos conejos, y muchas aves, al grado que casi no podían caminar derechos por el sendero, pues estaban tan cargados con la caza. Y ellos venían subiendo por el lado de una–una cierta colina pequeña. Y después de un rato cuando ellos subieron por el lado de esa cierta colina, el pastor volteó y se fijó que el anciano Gabo continuaba observando al sol ocultarse.
45Y Gabo era un mal tirador; él no podía pegarle a nada. Pero él continuaba observando al sol. Y el pastor caminando adelante con aves y conejos colgando del cañón de su rifle, y continuando. Y después de un rato, él sintió que algo lo tocó en el hombro, y él se volteó. Y corriéndole por sus mejillas, había grandes lágrimas corriéndole por sus mejillas; él dijo: “Pastor, hoy es sábado. Mañana por la mañana, Ud. me va a encontrar sentado en la primera fila de su iglesia. Y luego”, él dijo, “me voy a parar delante de esa congregación y les voy a decir que yo soy un Cristiano de ahora en adelante. Yo voy a tomar mi asiento otra vez, y allí voy a permanecer en esa primera fila hasta que muera”. El pastor no sabía qué decir. El dijo: “Gabo, tú sabes que yo aprecio eso. Bueno”, dijo, “tú–tú... Yo... Tú sabes que sí”. Dijo: “Yo quiero preguntarte algo, Gabo. ¿Cuál alabanza fue la que cantó el coro?” O dijo: “O, ¿cuál sermón prediqué?, ¿qué mensaje le traje a la iglesia que causó que tú dieras este cambio tan repentino para hacer lo que es correcto?” Dijo: “¿Cuál–cuál sermón prediqué?” El dijo: “No fue su sermón, pastor”. Dijo: “Yo estaba observando ese sol allá ocultarse, y yo sé que el sol de mi vida también se está ocultando”. Dijo: “Hora tras hora durante toda mi vida, Dios ha tocado a mi corazón”. El dijo: “Y El me ha de amar”. El dijo: “Como Ud. sabe, pastor, yo no puedo pegarle a nada; yo soy el tirador más malo que hay en la región. Y mire nada más aquí a la caza que El me ha dado, todas estas aves y estos conejos”. El dijo: “El me ha de amar, o no me la hubiera dado”. Y él dijo: “Esa es la razón que yo me di cuenta que El me ama. Y–y abrí mi corazón cuando se ocultó ese sol. Y yo voy a ser un fiel siervo de El hasta que muera”.
46Hermano, hermana, si Ud. únicamente mirara alrededor y viera cuán bueno ha sido Dios con Ud. Ud. pudiera haber estado acostado en un hospital en esta noche. Ud. pudiera haber yacido allá en un cementerio en esta noche. Ese escape milagroso que Ud. tuvo en los últimos cuantos días [porción no grabada en la cinta–Ed.]... quitado allí su vida en la autopista. Simplemente hay tantas cosas que pudieran haber sucedido, pero Dios es bueno con Ud. El lo ama. El está tocando en la puerta de su corazón. Aun Ud. es capaz de venir aquí caminando en esta noche. [Un hermano profetisa–Ed.]. Amén. Yo no me atrevería a decir alguna otra cosa. El Espíritu Santo está hablando a través de labios. Ahora, ahí está, Su bondad y Su misericordia. ¿Creen Uds.? ¿Lo aman a El?
47Antes que hagamos un llamado al altar, ¿hay algunas personas aquí que están enfermas? Veamos sus manos si hay. Oh, sí, hay muchas personas enfermas, muchos necesitados. ¿Creen Uds. que nuestro bendito Padre Celestial les concederá a Uds. su deseo? ¿Lo creen Uds.? ¿Creen Uds. que Su Presencia está aquí ahora después de que sucedió eso allá? ¿Creen Uds. que Su Presencia está aquí? ¿Creen Uds. que Ese es El tocando a su puerta? Si Uds. tienen algo en su corazón, algo que–que a Uds.–que a Uds. les gustaría que El les–les hiciera, mírenlo solo a El ahora y digan: “Señor, Tú estás... Somos enseñados en la Biblia que Tú eres el gran Sumo Sacerdote que puede compadecerse de nuestras debilidades. Y ahora... Y Tú conoces mis deseos. Así que yo estoy tocando a Tu puerta, Señor. Sólo–sólo ábreme, ¿lo harás, Padre? Y permíteme una vez más ver que–que Tú eres el mismo Jesús que le habló a la mujer que tocó Tu vestido. Permíteme–permíteme sólo ver una vez más, y yo abriré mi corazón a Ti voluntariamente”.
48Ahora, no hay una tarjeta de oración entre la gente. Por lo tanto la fila de oración tendrá que formarse desde aquí. ¿Cuántos hay aquí que tienen un deseo de parte de Dios por cualquier cosa?, levanten su mano. Sólo... Quisiera que Uds. sólo miraran. [Alguien habla en lenguas, otro interpreta–Ed.]. [Porción no grabada en la cinta–Ed.]... a Ud. como El lo hizo con el... abrió el camino de escape para los hijos de Israel en el Mar Rojo; yo capté la última parte de ello... Y esa es la manera de escape en esta noche, es por medio del Señor, nuestro Dios. Ahora, si todas estas cosas son verdad, lo cual sabemos que son. Y ahora, ¿hay...? Si... hubo cuando menos cientos de personas aquí que tuvieron un deseo.
49Ahora, miren, Dios... ¿Ven?, si nuestros ojos no están abiertos, nunca lo veremos. Pero oremos que Dios abra nuestros ojos en esta noche, para que podamos darnos cuenta... Temo que estamos tratando de ponerlo más adelante en un gran milenio o algo que viene, la mismísima cosa que está aquí mismo delante de nosotros ahorita, y no la vemos. ¿Ven? Esta es la hora. Estamos– estamos casi en el tiempo del fin, amigos. Este es el tiempo. Este es el día de salvación. Hoy es la hora en la que el Espíritu Santo está haciendo estas cosas. Deberíamos estar listos ahorita. Ahora, si el Señor nuestro Dios, entre estas personas aquí en esta noche, mostrara Su señal entre nosotros que El le hizo a Israel, que El le hizo a los samaritanos, y prometió hacerlo a los gentiles... ¿Cuántos de Uds. saben que El lo prometió?; desde esta semana Uds. saben que El prometió que haría la misma cosa a los gentiles que les hizo a los... El tendría que hacer eso para ser Dios. El no puede mostrarles una señal a ellos y a nosotros otra cosa. Ellos supieron que El era el Mesías, porque cuando le dijeron... El les dijo estas cosas, El... ellos dijeron: “Tú eres el Cristo, el Hijo de Dios”.
50La mujer dijo que... La samaritana dijo: “Sabemos que el Mesías, cuando El venga, El nos declarará estas cosas. ¿Quién eres Tú?” El dijo: “Yo soy El, quien habla contigo”. Ella corrió rápidamente y les dijo a los hombres: “Vengan y vean a un Hombre quien me dijo mis problemas. ¿No es Este el Mesías?” Bueno, eso es correcto, ¿no es así? Bueno, si eso es así, ¿por qué no pueden abrirse ahora nuestros ojos? Si pudiéramos ver, y saber, y... Si la Presencia de Cristo está aquí con nosotros, no debería haber una persona débil en nuestros medios en los dos minutos que siguen. ¿Creen Uds. eso?
51Ahora, oremos que Dios nos dé... nos ponga algo de Su colirio del Espíritu Santo en nuestros ojos en esta noche, que abra nuestros ojos. Señor Dios, yo pudiera predicar hasta que perdiera mi aliento. Otros ministros pudieran hacer lo mismo. Pudiéramos pararnos aquí, y no importa lo que hiciéramos no pudiéramos llegar a ninguna parte sin que Tú nos muestres el camino por dónde ir. Necesitamos vista espiritual. Permite que el Espíritu Santo en esta noche, Señor, abra nuestros ojos, abra nuestro entendimiento, nos muestre Su Presencia para que podamos conocer Sus promesas. En esta semana, una y otra vez, por toda la Escritura, por toda la Biblia, hemos traído noche tras noche, que Tú prometiste estas cosas. Y estamos viviendo aquí para verlo ante nuestros ojos. Concédelo, Señor. En el Nombre de Jesucristo, lo pido. Amén.
52Ahora, para que Uds. sepan que estas cosas no suceden solamente aquí en el edificio, sino que suceden en dondequiera: hoy iba manejando con el Hermano Borders aquí, a quien yo no conozco muy bien, simplemente un–un hermano fino. Y allí mientras estábamos sentados en el automóvil con un hermano menonita, el Espíritu Santo descendió y reveló cosas... ¿Es verdad eso, Hermano Borders? Simplemente sucede en dondequiera. Leo, Gene, mi esposa, cualquiera de ellos (¿ven?), o personas. ¿Cuántos han estado conmigo en lugares y visto esas cosas suceder en cualquier parte? Sólo.. ¿ven?... lugares... la gente allí... Allí está el Sr. Sothmann, y ellos de Canadá. Gente que anda conmigo. Simplemente sucede en dondequiera, cosas suceden. No es solamente aquí; es el Espíritu Santo, El está en todas partes.
53Ahora, crean Uds. con todo su corazón. Pídanle a Dios, digan: “Señor, abre mis ojos para que yo pueda entender. Habla en esta noche. Y permite que suceda aquí en el edificio para que la gente sepa, y pueda ver y creer que El es el Señor nuestro Dios”. ¿Harás...? Que Dios lo conceda. Y si El lo hace, quiero que todos Uds. crean. Que Dios les abra sus ojos a Uds. ahorita para que vean que es Jesucristo, mis amigos. Es Su misericordia. Permitan que toda puerta del corazón sea abierta. Denle a El todo su orgullo, toda su vida privada, todas sus puertas de fe. Permitan que todo se abra ahorita. Y digan: “Señor Jesús, entra a mi corazón y revélate a mí. Si un grupo selecto de hebreos te pudo reconocer a Ti, si uno selecto de los samaritanos te pudieron reconocer a Ti, Señor, nosotros hemos recibido Tu Espíritu en nuestro corazón, ahora abre nuestros ojos con Tu colirio, y permítenos comprender ahora que Tú realmente estás aquí, y Este eres Tú que estás tratando de entrar en nuestros corazones para sanarnos y hacer cosas buenas para nosotros”. Que El lo conceda es mi oración.
54Oren ahora. Pídanle al Señor: “Permíteme tocar Tu vestido, Padre. Permíteme tocar Tu vestido, Jesús. Y Tú usa al Hermano Branham. Ellos dicen que él tiene un don espiritual”. Eso es verdad. ¿Ven? Dios lo dio. Yo lo he tenido desde que era un bebito. La primera cosa que yo recuerdo fue una visión. Los dones no son dados por la imposición de manos, esa clase de dones. Ud. nace con ellos. Son dones de Dios que son puestos en la Iglesia. Ahora, Uds. sólo toquen Su vestido, y vean si El no es el Sumo Sacerdote. Yo estoy vigilando para ver, esperando para ver lo que El me mostrará. Muy bien, pueden levantar sus rostros.
55El joven sentado allí en la esquina limpiando sus ojos, sufriendo de un problema de corazón. Eso es correcto, ¿no es así, joven? Ud. tiene que tomar algunos rayos X muy pronto. Eso es correcto. Ud. tiene un corazón enfermo. ¿Cree Ud. que Jesucristo lo sana ahorita? Los rayos X no serán necesarios. Su fe lo ha salvado. Jesucristo... Sólo tengan fe en Dios. Ahora, allí. Miren esa Luz allí. ¿Pueden ver eso? Miren. ¿Ven esa Luz posando allí mismo? Hay una mujer. Ella es más o menos de edad mediana, o un poquito del lado anciano. Ella está sentada aquí. La mujer tiene un problema no muy común. Ella tiene algo mal con su nervio. Es cáncer en el nervio, y ha avanzado a esclerosis. Eso es correcto. La señora que está meneando su cabeza mirándome directamente. Levante su mano señora, si esas cosas son verdad. Muy bien. No hay remedio para eso. Póngase de pie para que la gente pueda verla, y sea un testigo. No hay remedio para eso, sólo por medio de Jesucristo. ¿Lo acepta Ud. a El como su Sanador ahorita? Levante su mano a El si Ud. lo acepta como su Sanador. Dios la bendiga. Váyase a casa y sea sana en el Nombre de Jesucristo. Amén.
56¿Creen Uds. ahora, con todo su corazón? Ahora, esa gente, yo no la conozco. ¿Qué de alguien más? ¿Sólo creerían? ¿Uds. se atreverían a creer? Aquí está sentado un hombre, sentado aquí al fin de la hilera. El está hambriento por algo real. El está hambriento y sediento para recibir el bautismo del Espíritu Santo. Eso es ASI DICE EL SEÑOR. Eso es correcto, ¿no es así, señor? Póngase de pie y sea un testigo. Yo no lo conozco, ¿lo conozco? Yo nunca lo he visto en mi vida. Ud. sólo estaba sentado orando allí por eso. Ud. lo va a recibir. Cristo le va a dar a Ud. el bautismo del Espíritu Santo. ¿Creen Uds. ahora, con todos sus corazones? Sólo tengan fe en Dios.
57Esperen un momento. Allí está la señora sentada allí mismo. Es un–es un.... Hay un hombre mirándome sentado allí mismo. El tiene un... En frente de Ud. allí, señor, al lado de la... Creo que él es hispano. Quizás él no hable inglés. Sí, Ud. tiene... Sí, Ud. es... Ud. Dolor en su lado. Eso es correcto, ¿no es así, señor? Eso es correcto. Bueno, todo se ha terminado en estos momentos. Ud. puede irse a casa. Jesucristo lo sana.
58Su amada esposa sentada allí al lado de Ud. Muy bien. ¿Ud....? Míreme a la cara. ¿Me cree Ud. que soy profeta de Dios? Yo no lo conozco, ¿lo conozco? Yo no puedo hablar su idioma; yo no sé nada tocante a Ud. Pero eso es la verdad. Su esposa sentada allí tiene diabetes Eso es correcto, ¿no es así? Póngase de pie señora, si eso es correcto. Esa es su hija sentada allí al lado, la jovencita. Eso es correcto. Póngase de pie hermana. Muy bien. Ella acaba de sufrir una crisis nerviosa. Eso es ASI DICE EL SEÑOR. Todo se le ha terminado en esta noche, hermana. Ud. puede irse a casa. El diablo perdió su agarre. Su fe la ha sanado a Ud. ¡Alabado sea el Dios Viviente! ¿Lo creen Uds.? ¿Están ahora abiertos sus ojos? Miren, si Dios abre sus ojos, crean ahora con todo su corazón. Hagan esto ahora, para todos Uds. que tienen una necesidad de Dios, Jesús dijo: “Estas señales seguirán a los que creen”. ¿Es correcto eso? “Estas señales seg- ...” Oh, ahora está viniendo de todas partes.
59El hombre sentado allí que trae puesta esa chaqueta que se mira como negra con líneas verdes en ella, sentado allá atrás (el Angel del Señor está por encima de él), mirándome directamente a mí. El hombre está sufriendo de una... alguna clase de quiste en su cuerpo. Eso es correcto. Muy bien. Sus problemas se han terminado ahorita. Ud. puede irse a casa y ser sano. Muy bien. Simplemente está por todas partes. Está por todo el edificio. Por todas partes. ¿Lo creen Uds.? Ahora, pongan sus manos los unos sobre los otros. Pongan sus manos los unos sobre los otros. Estoy tratando de guardar tanta fuerza como pueda para mañana. Esto debería abrirles sus ojos, amigos. La Biblia dice: “En boca de dos o tres testigos, conste toda palabra”. Ahora, Ud. ore por la persona sobre la que Ud. tiene sus manos puestas. No ore por Ud. mismo. Ore por la persona sobre la que Ud. tiene sus manos puestas, y ella estará orando por Ud. Y luego, si sus ojos están abiertos a la Presencia de Jesucristo quien prometió esto, no habrá una persona enferma en nuestros medios. Ahora, yo voy a orar por todos Uds. Estos ministros van a orar por Uds. Y yo quiero que todos los inválidos se levanten y caminen, todos los ciegos verán, todos los sordos podrán oír.
60Señor Dios, en el Nombre de Jesucristo, cuya Presencia está aquí, concede la sanidad de cada persona a la cual estos pañuelos representan, y de cada persona que tiene su mano puesta una sobre la otra. Que el Espíritu Santo venga con tal poder, que abra los ojos con el aceite caliente del Espíritu Santo escurriendo, y haga a cada una de estas personas completamente sanas. Concédelo, Señor. Oye mi oración, mientras oro por ellos, y echo fuera a todo poder demoníaco de incredulidad. Que el diablo que está tratando de detenerlos y hacerlos que no crean... Satanás, sal de ellos. En el Nombre de Jesús, déjalos. Sal de ellos y deja ir a estas personas. Tú estás derrotado. Tú estás expuesto. Tú no tienes derechos legales. Y nos paramos como los siervos de Cristo y te decimos que dejes ir a estas personas. Ellas son pueblo de Dios. Acaba de ser hablado por revelación en esta noche, que El está tratando de cruzar al pueblo al otro lado del Mar Rojo. Y ellos ahora van hacia la Tierra Prometida. Tú no puedes pararte por más tiempo en su camino. Sal de ellos, en el Nombre de Jesucristo.
61Allí está. Ahora recíbanlo mientras está sobre Uds. Pónganse de pie, cada uno de Uds., y denle alabanza a El. Eso es. Pónganse de pie. Ese es el Espíritu Santo. ¡Aleluya! Eso es. Levántense, cada uno de Uds.; pónganse de pie. Denle alabanza a El. Eso es el colirio que abre sus ojos. Levántense. Denle alabanza a El. ¡Aleluya! Eso es. Eso es. El poder de Dios, la sanidad de los enfermos, la salvación de los perdidos, todo eso ahora está aquí. El Espíritu Santo envió Su poder sobre el edificio. Y El ahora está aquí, y Uds. lo han recibido. Sus ojos están ahora abiertos. ¿Pueden ver Su Presencia? ¿Pueden ver lo que El está haciendo por Su pueblo? Dios los bendiga. Yo pronuncio a cada uno de Uds. que cree, sano, en el Nombre de Jesucristo, el Hijo de Dios. Todo inválido aquí... Aquí vienen hombres y personas que estaban sentados en sillas. Aquí vienen mujeres, que se pararon, que estaban inválidas, que se levantaron, caminando para la gloria de Dios. Oiga, señor, que viene por aquí: tome ese bastón y tírelo al suelo si Ud. quiere creer a Dios, y váyase, y camine sin él. Hermana, parada allí con bastones enderécese, levántense, en todas partes. Esto es. Créanlo. Ahí está el Espíritu Santo entre el pueblo. ¡Aleluya! ¡Aleluya!
62Bendito sea Su Nombre Santo. (“Yo le alabaré”). Oh, ¿no es esto maravilloso? ¿No aman Uds. esto? Coja la mano de alguien más y salúdelo de mano, y diga: “¡Alabado el Señor!” ¡Alabado el Señor! ¡Alabado el Señor! ¡Alabado el Señor! ¡Alabado el Señor! Esto es Pentecostés. Esto es Pentecostés en acción, el Espíritu Santo. ¡Bendito sea el Nombre del Señor! Tocando; y abran las puertas, todos en... ¡Aleluya! ¡Bendito sea el Nombre del Señor! ¡Cuánto lo amamos, lo alabamos! Levantemos ahora nuestras manos. Alábenle. Denle alabanza, cada uno de Uds. Gracias, Jesús. Bendito sea el Nombre del Señor. Alabado sea Dios. Sólo alábenle en su propia manera. Levanten sus manos, alábenle, alábenle. Denle gloria. ... le alabaré, Alaben al Cordero inmolado por los pecadores; Denle gloria todo pueblo, Pues Su Sangre toda mancha lavó. Yo le alabaré, (cántenlo) yo le.... (¿Necesita Ud. a Dios? Pasen al frente. ¿Quiere arrepentirse de sus pecados? ¿Quiere recibir el Espíritu Santo? Pasen al frente si Uds. tienen necesidad. Pasen al frente). ... inmolado... Denle gloria todo pueblo, Pues Su Sangre toda mancha lavó. Yo le alabaré, (Dios lo bendiga. Eso es correcto. Venga aquí. Venga). ... alabaré, Alaben al Cordero inmolado por los pecadores; (Tocando ahora a la puerta. ¡Vamos!, ábranla). Denle... (Eso es correcto; eso es correcto, jovencitos)... todo pueblo; Pues Su Sangre toda mancha....
63Dios la bendiga, jovencita. Dios lo bendiga. Dios lo bendiga. Eso es bueno. Continúen viniendo aquí ahora. El está tocando a su puerta. Vengan aquí. Si Uds. tienen una necesidad, vengan aquí. Miren aquí, toda una familia está viniendo. Eso es bueno. ... yo le alabaré, Alaben al Cordero inmolado por los pecadores; Denle gloria todo pueblo, Pues Su Sangre toda mancha lavó. ¿No vendrán Uds. aquí ahora, se reunirán con ellos alrededor del altar? Vengan aquí ahora. El que quiera, que venga, para que pueda tomar de la Fuente del Señor. Sus ojos están abiertos si... Ud. lo necesita. Oh, cuánto lo necesita a El. ¿No vendrá Ud. ahora? Póngase alrededor del altar. Dios lo bendiga. Dios lo bendiga. Eso es correcto. Venga ahora. La–la Fuente está abierta. (Toquemos: “Hay una fuente llena con Sangre”). Todos ahora, vengan aquí. El que quiera, que venga. Muy bien. Hay una fuente llena con Sangre, Sacada de las venas de Emanuel, En donde pecadores que se sumergen en ella, Pierden todas sus manchas de culpa. ¿Pueden Uds....? ¿Están abiertos sus ojos para ver que es el Señor Jesús en los últimos días, dando Su último Mensaje a Su Iglesia? Oh, venga; el que quiera, que venga. (Muy bien, alguien que la empiece por mí). Hay una fuente llena con Sangre, Sacada de las venas de Emanuel, (¿No vendrá Ud. ahora? Venga aquí. Eso está bien. Dios lo bendiga. Dios lo bendiga. Venga aquí). ... que se sumergen en ella, Pierden todas sus manchas de culpa. Pierden todas... (Niñitos, madres, todos, están viniendo aquí. Vengan aquí... Eso es. Dios la bendiga, la pequeña familia hispana. Dios la bendiga. Eso es bueno. Vengan aquí.) ... sus manchas de culpa. Y pecadores que se sumergen en ella. (¿Tienen Uds. algunas puertas que han sido cerradas a Jesús? Abranlas ahora, para que entre). ... manchas de culpa. El ladrón muriendo se regocijó al ver Esa fuente en su día Y que yo allí, tan vil como... (No mantengan una sola puerta cerrada. El pasará por allí. Abran la puerta. Venga aquí ahora). ... lave yo. Todos mis pecados lave yo, Todos mis pecados lave yo, Y que yo allí, tan vil como él, Todos mis pecados lave yo. Desde entonces por fe yo vi... (Que venga ahora todo el que quiera. Todo....) ... heridas suplen, Amor redentivo mi tema ha sido, Y será hasta que yo muera (¿No pasarán Uds. aquí al frente? Hay un gran llamado de altar aquí en esta noche). ... hasta que yo muera, Y será hasta que yo muera; Amor redentivo mi tema ha sido, Y será hasta que yo muera.
64Inclinemos nuestros rostros ahora. ¡Oh, qué noche!, ¡qué noche! Nosotros mortales parados en la Presencia del Señor Jesús... Este altar simplemente está atestado hasta la–la audiencia, con gente penitente parada aquí clamando a Dios. Otros todavía están viniendo por los pasillos, todavía viniendo para encontrar misericordia ante el Señor Jesús. Su misericordia es de Eternidad a Eternidad. Uds. nunca pueden agotar Su misericordia y bondad. Inclinemos nuestros rostros reverentemente ahora, y oremos. Uds. aquí, que están parados aquí con sus rostros inclinados, sólo miren a El ahora, y abran cada puerta de su corazón, y digan: “Señor Jesús, házme lo que debería ser. Yo he mantenido pequeñas puertas cerradas en mi corazón para impedirte que entraras. Yo tenía miedo que hiciera algo mal, pudiera ser... que quizás no pudiera hacerlo. Pero yo voy a confiar en Ti; estoy abriendo mi puerta de fe en esta noche. Estoy abriendo mi puerta de orgullo. Estoy abriendo mi puerta de mi propia vida privada. Estoy abriendo mi puerta de egoísmo. Estoy abriendo toda puerta que yo tengo. Entra y sé Señor de mí. Tómame, y toma... Entra en mi pequeña barquilla y condúceme a través de la majestuosa alta mar de la vida. Y cuando el sol se ponga en mi vida con el atardecer y la estrella de la tarde, un llamado claro para mí, que no haya lamento en el muelle, cuando salga a la mar”. Que sea ahora de esa manera con Uds., mientras inclinamos nuestros rostros para orar.
65Señor, nuestro Padre, te traemos a Ti estos trofeos de Tu gracia, de Tu gran Espíritu Santo. ¡Oh, Dios, qué noche!; el ver todas estas personas necesitadas paradas aquí, clamando a Dios que supla todas nuestras necesidades de acuerdo a Sus riquezas en Gloria por medio de Jesucristo... Pedimos, Señor Dios, que Tú bendigas a cada una de ellas, perdona todo pecado. Están abriendo la puerta de su corazón; entra Dios Padre, y toma posesión. Llénalas con el Espíritu Santo. Unge sus ojos, Señor. Unge su–su habla. Unge todo lo que ellas hagan; que tengan el toque del Espíritu Santo. Concédelo, Padre. Cualquiera que sea la necesidad de ellas, súplela. Sobre todas las cosas, dales el bautismo del Espíritu Santo, Padre, en esta noche. Concédelo. Tómalas en Tu propio cuidado. Las presentamos a Ti ahora como trofeos de Tu gracia, sabiendo que algún día glorioso yo las veré en una Tierra mejor, Allá en donde no hay enfermedad, ni muerte, ni tristeza, ni angustias. Concédelo, Señor. Que no salgan de este edificio hasta que todo deseo les sea concedido. Ellas ahora están abriendo sus corazones. Que ellas reciban el poder del Espíritu Santo por medio de Jesucristo, nuestro Señor. Amén.
66Ahora, váyanse dando la vuelta aquí por esta esquina, en donde podamos abordarlos mejor, allí atrás para orar por Uds., poner las manos sobre Uds. y demás. Váyanse dando la vuelta en la esquina, mientras continuamos cantando esta alabanza: “Hay una fuente llena con Sangre”. Por aquí para que podamos–podamos atender a la otra audiencia, y luego iremos para estar con Uds. Muy bien. Hay una fuente llena... (Todos, vengan dando la vuelta aquí ahora, dando la vuelta aquí en esta dirección). ... de Emanuel, (Obreros personales, vengan aquí. Ministros, vayan allá con ellos. Vamos a ir allá atrás). ... en donde... (Vengan en esta dirección, cada uno de Uds., para que podamos ir para atrás y poner manos sobre Uds.). ...pecadores... Pierden todas sus manchas de culpa. Pierden.... (¿Hay otros que les gustaría ir para atrás, para que se ponga manos sobre Uds.? Vengan aquí ahora). Pierden todas sus manchas de culpa; Y que yo allí, tan vil como él, Pierda todas mis manchas de culpa. ¿Habría más que vendrían en esta dirección? Todavía están viniendo; sólo permítanles venir aquí ahora. Vayan allá para atrás en donde los ministros y todos se reunirán en unos cuantos minutos para poner las manos sobre la gente, para terminar de orar por ellos. El Señor los bendiga. Los amamos. Creemos que Uds. son... ¿Cuántos aman al Señor, que están aquí ahora que son Cristianos?, levanten sus manos. ¡Oh, qué maravilloso! Dios los bendiga ahora. Su pastor.