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~ BARTIMEO EL CIEGO ~
1Gracias. Pueden sentarse. Sólo llegué un minutito o dos tarde. Estaba oyendo un testimonio de un... el fotógrafo que está tomando fotografías aquí en la campaña. El me estaba diciendo que fue sanado. Yo oré por él en 1948, creo que fue. El era un caso de tuberculosis que estaba en el hospital, y fue sanado por el poder del Dios Todopoderoso. Estamos tan contentos por eso. Es un hermanito mexicano que anda por aquí tomando fotografías. Creo que él estuvo en la comida la otra noche. O, yo la llamo cena. Yo–yo nunca me acostumbraré a llamarla comida. Yo sólo... No hay necesidad de procurar... Correcto, hermano, allí. Como Uds. saben, si yo llamo a eso comida, yo he perdido una comida en alguna parte. Yo... Allá en el sur, en Kentucky, tenemos desayuno, comida, y cena. Y si Ud. pone la comida en donde está la cena, entonces ¿en dónde está la cena? Así que... Y nosotros no tomamos la comida del Señor de todas maneras, nosotros tomamos la cena del Señor, ¿no es así? Correcto. Correcto.
2Ha sido tan agradable; yo estaba... encontré hoy aquí a algunas personas de las reuniones, a algunas de ellas, en la calle. Y–y había... Déjenme decirles, va a ser difícil para nosotros dejar este lugar. Esto es tan agradable. La gente es amable y amigable. Y yo... Ciertamente apreciamos eso. Y los regalos que la gente nos están dando: alguien nos envió una caja de ciruelas; y algunos duraznos y... duraznos secos; y–y algunas nueces descascaradas, una bolsa de ellas. Y oh, yo no sé de todos los regalos y demás que me han dado. Nosotros apreciamos eso. Estoy usando un reloj en esta noche que me dieron en San José hace mucho tiempo, y yo... Ellos ni siquiera pusieron el nombre en la caja, la persona que me envió el reloj; es un Elgin fino, de diecinueve joyas. Y yo lo he usado desde entonces. Alguien aquí en San José me lo dio en la última reunión. Fue puesto de alguna manera allí y yo–yo lo recibí. Pero es de San José. Si esa persona está aquí en esta noche, yo ciertamente le doy las gracias, hermano. No tenía ningún nombre, para escribirle y decirle: “Gracias”, pero yo estoy seguro que el Espíritu Santo lo da a conocer que yo lo aprecio. Y yo... El Señor me ha bendecido muchas veces. Yo lo tenía puesto cuando estas últimas cosas sucedieron, así que yo–yo estaba tan–tan contento.
3Ahora, mañana en la mañana es el desayuno de los Hombres de Negocio. Creo que ellos lo han anunciado, y en dónde va a ser, y a qué hora. Y luego mañana en la noche, será nuestra última noche en esta campaña, hasta donde nosotros sabemos, aquí en el edificio. Luego el domingo en la tarde, se clausura el servicio. Ciertamente esperamos un gran servicio de clausura el domingo. Si es la voluntad del Señor, si tengo voz, yo quiero predicar el domingo por la tarde sobre el tema: “Como el águila revolotea su nidada”. Y eso es, si puedo conservar la suficiente voz. Yo he... como que predico igual como yo haría cualquier otra cosa: yo trato de poner todo mi corazón, alma, mente, cuerpo, y voz en ello. Quizás algunas veces es....
4No es un lugar para un chiste, pero... yo no creo en chistear del púlpito. Pero el Hermano Bosworth me estaba diciendo en una ocasión (y muchos de Uds. conocían a Fred Bosworth, una persona santa y piadosa), él dijo que hubo una–una señora de color en una ocasión que le preguntó a su esposo ministro, ella dijo: “Cariño”, dijo, “¿por qué gritaste tanto esta mañana cuando estabas predicando?” El dijo: “Bueno, te voy a decir lo que era, cariño”. Dijo: “Todo lo que no tenía en relámpago, tuve que suplirlo en trueno”. Así que, quizás me pasa muchas veces a mí, de esa manera. Pero nada más que el trueno venga de la cosa correcta, eso es la cosa principal. Eso es lo que cuenta. Bueno, es.... Estamos preparando para leer Su Palabra ahora. Y trataremos de meter en la fila de oración en esta noche, a tantos como sea posible. Estamos aquí con un propósito: de ayudarlos. Esa es la razón que estas personas se reúnen. Me encontré al Hermano Wagner hoy en la calle, y a su amable esposa. Y le estaba diciendo que yo... acerca de una de las cosas sobresalientes en esta área aquí, es el compañerismo. Sencillamente me gusta eso. Yo he estado en lugares en donde había multitudes más grandes, y demás, y yo... Pero nunca he estado en un lugar que haya tenido más compañerismo. Parece como que todo simplemente está en un acuerdo; simplemente... Yo estoy... Yo confío, mis hermanos, que nunca permitan que eso los deje a Uds. Mantengan eso, hagan lo que Uds. hagan; quédense allí en ese compañerismo. Yo soy estrictamente un kentukiano. Y cualquiera... ¿Hay más kentukianos aquí de Kentucky? Bueno, Uds. saben cuál es el lema antiguo: “Juntos permaneceremos, y divididos caeremos”. Y eso es correcto. Así que permanezcamos juntos. Tenemos cosas en común, y esa es el Señor Jesús.
5Inclinemos nuestros rostros ahora mientras le hablamos a El en oración. Padre misericordioso, el Autor de Vida, y el Dador de todos los buenos dones espirituales, perdónanos, oh, Señor, nuestros pecados y faltas. E inclinamos nuestros rostros hacia el polvo, y hay algo que nos conmueve; sabemos entonces que estamos en la Presencia de Dios. Porque Jesús nos ha dicho que si pidiéramos algo al Padre usando Su Nombre, El estaría allí para oírlo y darlo. Y sabemos que te estamos hablando directamente a Ti. Y pedimos por misericordia. Muchas veces hacemos cosas, y decimos cosas, que no son exactamente correctas, así que pedimos que Tú nos perdones por esas cosas. Ahora, nos hemos reunido en esta noche Señor, con ningún otro propósito sino de traerte gloria a Ti, y de hablar la Palabra, de predicar la Palabra de Dios la cual bendice a Tu pueblo, y trae poder, y fe, y gozo, Vida Eterna a Tus hijos. Yo pido, Señor, que mientras leo estas Palabras, que Tú envíes el Espíritu Santo, y toma el contexto del texto, y con el texto, lo coloques dentro del corazón de cada persona aquí. Y que la colocación de esas Palabras por el Espíritu Santo, las haga que crezcan y nunca mueran. Y por todas las edades por venir, que continúen viviendo, Señor, porque es Tu Palabra. Métela en mi corazón de esa manera. Sana a los enfermos y a los afligidos. Da paz a los angustiados, porque estamos viviendo en un tiempo de angustia, un tiempo de perplejidad, y angustia entre naciones. Y pedimos misericordia, Señor, y que Tu Espíritu Santo nos guíe y nos dirija. Y te adoraremos por ello, porque te lo pedimos en el Nombre de Jesús. Amén.
6A Uds. que se fijan en las Escrituras, o mejor dicho las anotan, me gustaría leer del Libro de San Lucas, el capítulo 18, y el versículo 37. Y que el Señor añada Sus bendiciones a Su Palabra. Y le dijeron que pasaba Jesús nazareno. Entonces dio voces, diciendo: ¡Jesús, Hijo de David, ten misericordia de mí! Todos nosotros en esta noche sabemos lo que es esta Escritura: era un mendigo pidiendo misericordia. Y nosotros igualmente somos algo como él en esta noche. Yo pienso que la ceguera física es una cosa horrible; pero la ceguera espiritual es peor.
7Ha de haber sido una mañana fría de noviembre. El iba tarde. Había tenido una mala noche: soñó toda la noche que podía ver otra vez. El despertó tarde, le dio un beso de despedida a su esposa, y a su niñita, y se fue a tientas por la calle para encontrar la puerta de la entrada. Debido a que él iba tarde.... Había muchos mendigos en la región en ese día. Y había tantos mendigos, al grado que la gente que podía ayudar a sustentarlos, quizás sólo tendría una moneda al día para darle a un mendigo. Muchos de ellos eran leprosos, y ciegos, y lisiados, y... Oh, era un panorama horrible. Y al primero que el mercader se encontraba, o quienquiera que era capaz de dar, bueno, daba su moneda, y eso lo concluía para el resto del día.
8Y Bartimeo iba tarde. Y había tenido un... soñó toda la noche que él podía ver otra vez. Y su corazón ha de haber estado estremecido de emoción porque él podía recordar cómo se miraban las cosas. El había estado ciego por veintitantos años. Así que él iba tarde. Y su única esperanza era ir a la puerta, y esperar allí. Quizás algún mercader que viniera tarde, quizás tuviera una moneda para él. Y de esa manera él–él tenía que vivir. Y no venía nadie, así que él va y encuentra una roca en donde el sol está cálido, después de que sus pies descalzos habían caminado por el empedrado que lo conducía al grande y enorme arco, la puerta de la ciudad de Jericó. Algunas de las rocas antiguas todavía yacían allí alrededor de las ruinas, cuando se derrumbó y cayó en los días de Josué. El sol de la mañana se estaba subiendo lentamente, y los vientos estaban soplando a lo largo de las colinas de Judea. Y él estaba harapiento y pobre. Y se estaba preguntando qué iba a hacer para su leña de invierno, y para–para que su familia sobreviviera todo el invierno.
9Y mientras se sentaba en una roca, se abrochó sus trapos y se arropó lo mejor que pudo, y el sol cálido empezó a brillar; y él como que empezó a soñar, a ilusionarse, pensando: “¡Vaya sueño que tuve anoche! Oh, si tan sólo pudiera ser realidad, que yo pudiera ver otra vez”. Y mientras estaba sentado allí, él empezó a pensar de los días cuando él podía ver. Eso había sido muchos, muchos años para Bartimeo. El se recordó siendo un pequeñito, cómo acostumbraba correr allí sobre las colinas de Judea a principios de la primavera. Y los pequeños ranúnculos y–y las flores de primavera brotaban, y él agarraba esas florecitas y las miraba, ¡y qué hermosas eran! Y sus ojos miraban hacia los cielos cuando él se acostaba en la hierba cálida bañada por el sol. Y miraba hacia los cielos, y a los cielos azules, y a las nubes blancas que pasaban flotando. ¡Oh, qué privilegio es la vista para una persona!
10Pero, ¡ay de mí!, eso fue hace mucho tiempo. Y cómo él acostumbraba ir y correr, y oía a su madre (sentada afuera en el porche de enfrente) llamarlo por su nombre, dulce y suavemente: “Bartimeo, es tiempo de la siesta para mi pequeñito”. Y él corría hacia su madre, mientras ella se sentaba en el porche de enfrente, y le cantaba las alabanzas de los Salmos a él, y le contaba historias de la Biblia hasta que él se dormía en sus brazos. Y sentado allí ahora como un anciano, arrugado y encorvado en el frío, cómo pensaba él de esa bonita madrecita judía, con sus ojos muy brillantes. Cómo ella acostumbraba peinar el cabello hacia atrás de su pequeña frente de bebito, y decir: “¡Oh, tú tienes unos ojitos cafés tan bonitos, hijo mío!” Y él entonces recordó de algunas de las historias de la Biblia que ella acostumbra contarle. Déjenme decirles, los pensamientos de una buena madre Cristiana, es un tesoro para un corazón humano que nunca se olvida. Dios, danos más madres que tomen a sus hijos, y en lugar de tratar de enseñarles a bailar zapateando, o algo para arruinar y destrozar sus vidas, les lean las historias de la Biblia a ellos, y les cuenten del Dios del Cielo y de la paz. Dios sabe que necesitamos eso ahora sobre todas las cosas, para la maternidad.
11Y él recordó una historia en particular que le gustaba mucho... era una historia que su madre acostumbraba leerle tocante a Elías [el Hermano Branham quiso decir Eliseo–Trad.], el gran profeta. A él siempre le gustó Eliseo, porque era audaz, y tenía mucha fe, y él era un profeta ordenado de Dios. Y su madre le contaba la historia de cómo había una–una mujer sunamita quien tenía mucha confianza en este profeta, Eliseo. Y cómo ella era una mujer rica, y sustentaba a Eliseo, para ayudarlo. Un día ella le dijo a su esposo: “Construyamos un pequeño aposento al lado de nuestra casa. Porque yo percibo que el hombre que pasa por aquí, es un hombre santo de Dios. Y hagamos algo para este hombre santo de Dios. Y cómo su esposo estuvo de acuerdo en que ellos deberían construirle un pequeño lugar de descanso en dónde acostar su cuerpo fatigado y cansado. Y cómo el pequeño Bartimeo solía pensar: “Eso fue tan considerado de parte de esas personas, de tratar de hacer algo por los siervos de Dios. Y no pensando en una recompensa, sino sólo por hacer algo”.
12Así que un día cuando Eliseo y su amigo Giezi, el siervo, pasaron por allí, y había una hermosa casita edificada o mejor dicho un pequeño cuarto al lado de la casa. Y tenía una cama, y un cántaro con agua fresca, y un lugar para... una mesita para comer. Y cómo las cosas estaban exactamente arregladas tan confortables para el profeta, a tal grado que lo bendijo de tal manera, que el poder del Señor vino sobre él, por causa de la bendición que la mujer y el hombre le habían mostrado a él. Y ellos eran sunamitas. Así que él le dijo a su siervo Giezi: “Entra y pregúntale a esa mujer...” A mí me gusta llegar a eso. “Ve, pregúntale a esa mujer lo que ella desea”. ¡Oh, hermano! “Ve, pregúntale a ella”. Ha de haber sido una–una gran unción que ha de haber tocado al profeta. Y dijo: “Ve, pregúntale a ella qué desearía. ¿Debería yo hablarle al rey, o al general?” Y ella le dijo a Giezi, ella dijo: “Yo no deseo nada. Somos gente rica. Tenemos nuestra casa, y tenemos granjas y terrenos, y yo habito con mi pueblo. Así que yo no deseo nada. Yo no quiero ninguna recompensa, ni siquiera que me des las gracias. La única cosa, yo sólo hice eso en respeto a Dios, al Dios que tú sirves. Y yo sé que El está contigo. Y yo sólo estoy pagando ese tributo al Dios del Cielo”.
13Y cuando Giezi regresó con tal mensaje a su maestro, el profeta... Y Giezi como que le puso un secretito en su oído, y dijo: “Mira, ella está anciana y su marido está anciano, y ellos no tienen hijos. Y yo creo que sería una cosa dichosa, mientras esa unción está sobre ti, si le dijeras que ella iba a tener un bebé”. Así que Eliseo dijo: “Ve, llámala”. Y ella se paró a la puerta, y él dijo: “ASI DICE EL SEÑOR, tú vas a abrazar un hijo”. Y después del tiempo apropiado de tales cosas, Dios le dio a ella un pequeñito hermoso.
14Y cómo los ojitos del pequeño Bartimeo miraban hacia arriba a su mamita mientras ella le contaba del poder de Dios, quien le podía dar a esa mujer estéril un hijo. Me imagino que esa madrecita judía puso énfasis en esa parte: “Cómo el gran Jehová Dios, que le dio a esa mujer ese pequeñito hermoso para amar, me dio a ti, Bartimeo”. ¡Oh, esa es la manera de enseñarles! “El me dio un pequeñito hermoso, y eres tú, Bartimeo”. Oh, él ponía sus bracitos alrededor de esa madrecita amorosa y la besaba. Y luego ella le decía: “Mira, Bartimeo, mira, tú trata de dormirte mientras yo te estoy contando el resto de la historia”. Y ella lo mecía de atrás para adelante, en sus brazos. Y aquí estaba él ahora, viejo y arrugado, y ciego y miserable, y un desechado del público y de las sociedades, y parecía como que a nadie le importaba él. ¡Qué lugar tan miserable para entrar! Pero recuerden: hay Uno que le importa. A mí no me importa en qué condición esté Ud.; hay Uno que le importa. El estaba observando a Bartimeo.
15Entonces sólo... él dijo entonces: “Un día ese pequeñito estaba en el campo con su papá, así como tú sales, Bartimeo. Y como tú sabes, él se ha de haber insolado, porque estaba caluroso y era alrededor de mediodía, y también era tiempo de la cosecha. Y así que él empezó a gritar: ‘¡Mi cabeza, mi cabeza!’ Así que él mandó que un siervo se lo llevara a su madre hermosa, y ella se lo sentó en su regazo. Y ella trató de hacer todo lo que podía, como mojarle su carita con agua fría, pero su aliento se hizo más corto y más corto, y finalmente cesó de respirar. Y él estiró sus bracitos y piernas, y cerró sus ojitos, y murió”. Y ella ha de haber dicho algo como esto. “Pero Bartimeo, recuerda: esa mujer conocía a Dios. Así que ella tomó al pequeñito y lo puso sobre la cama en la que dormía el profeta”. ¡Qué lugar para ponerlo! “Lo acostó sobre la cama del profeta. Y todos estaban lamentando y haciendo un alboroto. Y su esposo estaba casi enloquecido, y todos los vecinos estaban gritando y llorando”.
16“Pero ella le dijo al siervo: ‘Enalbárdame una mulita, y tú también súbete en una, y vayamos directo al Monte Carmelo en donde el profeta está escondido en alguna parte allá en una cueva, orando. Y no te detengas a menos que yo te diga’”. Esa es la manera. El mensaje es urgente. No se detengan; continúen adelante. Simplemente continúen moviéndose. Nosotros no tenemos tiempo para cosas sociales, y días de campo, y fiestas de baraja, y cosas. El mensaje es urgente; lleguemos rápidamente a Dios con ello. El mundo está pereciendo. “Y continuaron cabalgando”. Y entonces ella decía: “Como tú sabes...” “Eliseo miró de su cueva, y él se fijó que ahí venía la mujer en la mula, y el siervo corriendo tan rápido como podía. Y él dijo: ‘Ahí viene esa sunamita. Y Dios ha escondido de mí sus problemas, pero yo veo que ella está en angustia’”.
17Ahora, ella le ha de haber dicho algo como esto: “Bartimeo, ¿ves?, Dios no revela todo a Sus profetas. El sólo revela lo que El quiere que ellos sepan, porque allí estaba una mujer: su bebé estaba muerto, y Dios le había ocultado todo a Eliseo. El dijo: ‘El Señor lo ha escondido de mí’”. Así que la mujer vino, y ella reverentemente, se inclinó delante del profeta, y empezó a revelarle a él que su niño estaba muerto. Y él le dijo a Giezi: “Toma mi bordón y ve adonde el niño. Si alguien te habla, no contestes. Sólo sigue derecho, y haz lo que yo te digo”. Ahora, yo pienso que de allí es de donde Pablo tomó el poner los pañuelos sobre los enfermos. Ahora, el profeta sabía que todo lo que él tocaba era bendecido. El sabía eso. Si él sólo podía hacer que la mujer lo creyera. Y dijo: “Toma mi bordón y ponlo sobre el niño”.
18Pero la fe de la mujer no estaba en el bordón, estaba en el profeta. Y ella dijo: “Yo no te dejaré hasta... Yo–yo estoy determinada a quedarme contigo y a aferrarme hasta que yo sepa por qué Dios se llevó a mi niño”. Ella sabía que si ella llegaba a él, que Dios lo revelaría, por qué El se había llevado al niño. A mí me gusta esa determinación también. Ella estaba determinada a aferrarse a ello. Cuando Ud.... algo anda mal y Ud. no pueda entenderlo, aférrese a Dios, y aférrese de El hasta que algo conteste. No sólo sea... “Bueno, yo oré anoche, y todavía no he oído nada. Así que me supongo que El ya no contesta más”. Aférrese a El. Sólo continúe aferrándose. “Yo no te dejaré”. Sea como Jacob: luche todo el día y la noche, como él lo hizo con el Angel. “Yo no te dejaré”.
19Y el profeta, viendo que él no podía deshacerse de ella, así que me supongo que la única cosa por hacer, era ir con ella. Así que él cogió su manto y se lo puso, y ellos partieron. Y cuando llegaron al lugar, se encontraron con Giezi. Y él dijo: “Yo puse, el bordón sobre el niño, pero no había aliento ni nada”. Así que ¡qué condición! Todos gritando. Los vecinos llorando. Y Eliseo entró, y los sacó a todos. Entonces, yo puedo ver los ojos del pequeño Bartimeo, y dijo: “¿Qué sucedió entonces, mamá?” “Bueno, el profeta....” “¿Se puso a ayunar y a orar?” “No Bartimeo, él sólo caminaba de lado a lado del cuarto, de punta a punta, hasta que el Espíritu vino sobre él. Y cuando el Espíritu vino sobre el profeta, él mismo se tendió sobre el pequeñito, sus labios con los labios del pequeñito. Y él estornudó siete veces, y Jehová levantó a ese pequeñito a vida otra vez”.
20Oh, como para ese momento, bajó una brisa fría sobre Bartimeo, y él tiritó. “¡Oh!”, él pensó: “¿No fue eso maravilloso? Y sólo pensar ahora, que ese Elías y Eliseo, su sucesor, pasaron hace muchos años, como a unos veinte pies [6 m.–Trad.] de donde yo estoy aquí sentado, yendo juntos, sobre esas mismas piedras por las cuales yo caminé esta mañana. Ellos caminaron allí juntos por este camino, bajando. Y él tomó su manto y abrió el Jordán y cruzó al otro lado. Oh, ¿qué si yo hubiera estado sentado aquí en ese entonces, ciego y miserable, y tiritando en el frío, y necesitado? Yo hubiera corrido a la calle y los hubiera detenido, y dicho: ‘¡Oh, grandes profetas de Dios!, pidan al Señor que me dé mi vista otra vez’. Pero, ¡ay de mí!, es muy tarde ahora. El sacerdote nos dice que los días de los milagros pasaron hace mucho tiempo; ya no hay tal cosa como esa; eso fue para otra edad; no puede haber lo sobrenatural en este día. No hay nada de eso. Así que todas esas cosas que Dios una vez hizo, de alguna u otra manera, El debe haberse ido al piso de arriba y acostado o algo. A El simplemente no le importa de Su pueblo. El nos permite hacerlo lo mejor que podemos. Así que ya no hay más días de milagros”. Oh, esa era una cosa horrible. Y él dijo: “Ahora, si yo hubiera estado aquí cuando ellos pasaron, yo hubiera hecho que uno de esos profetas le pidiera a Dios. Yo hubiera estado satisfecho; yo hubiera recibido mi vista”.
21En ese momento él oyó algo viniendo. Lo puedo ver mientras se levanta. El oye el retiñir de las pequeñas pezuñas en el empedrado que conducía a la puerta. Y él oyó el golpecito de una sandalia enfrente de eso, y a dos hombres hablando. Así que debía ser un hombre rico, pues su transportación era por medio de una mulita. Los pobres tenían que caminar, mas este hombre podía costearse un burro. Así que él–él estaba... El salió corriendo rápido, y dijo: “Oh, bondadoso señor, yo llegué tarde esta mañana a mi lugar adonde mendigo. Y yo no tengo una moneda, y yo tengo una familia que alimentar. ¿Sería Ud. tan bondadoso como para darme una moneda?” Entonces una voz muy tosca habló, dijo: “Yo soy el siervo del Señor. Yo voy en camino a Jericó. Hay un fanatismo que va a empezar esta mañana, y yo soy el director de la asociación ministerial allá. Y nosotros no permitiremos aquí a ninguno de estos, así llamados profetas, en nuestra hermosa provincia. Así que estamos... Yo voy en camino. Yo estoy en los negocios del Señor. Así que quítate de mi camino, mendigo. Debo seguir mi camino”.
22Y el pobre mendigo juntó sus trapos otra vez, y buscó a tientas alrededor hasta que encontró su roca. Pero estaba–estaba... El sol entonces estaba brillando al otro lado; había proyectado una sombra. El sol se había subido un poco más alto, estaba dando la vuelta. Así que él se va un poco más adelante. Lo podemos ver ir tentando hasta que encontró una piedra grande otra vez. Y él se sentó y se recargó en la piedra cerca del muro, en donde el sol había llegado y dado luz en ese lado, y calor. Estaba muy frío en esa mañana, así que él apiló su ropa otra vez alrededor de sus hombros. Y él empezó otra vez a soñar; y él empezó a pensar: “Esa otra historia que a mí me gustaba tanto y que mi madre acostumbraba contar, fue solamente como a unas quinientas yardas de aquí [455 m.–Trad.], cuando Josué, el gran guerrero, el siervo del Señor, el poderoso que le sucedió a Moisés, el gran general, se paró en las riberas, al otro lado. Oh, cómo recuerdo mirando al lugar cuando era un pequeñito sentado aquí en las colinas cuando mamá me estaba meciendo, y apuntaba con su hermosa mano. Y allá, Josué se paró, y el Jordán se dividió. Y nuestro pueblo cruzó al otro lado del mar, o mejor dicho, cruzó las aguas en tierra seca en el mes de abril, cuando las tormentas y... habían caído en las montañas de Judea, y todos los–los lugares bajos estaban inundados con agua. Y las grandes aguas lodosas se dividieron. Y Dios las dividió. Y ellas se quedaron allí hasta que dos millones y medio de gente cruzó al otro lado”. Amén.
23Alguno de estos días, yo tengo que llegar a mi Jordán; Uds. tienen que llegar a su Jordán. Oh, yo quiero que El detenga las aguas sucias y lodosas de la muerte, y que cruce al otro lado en las alas del Espíritu Santo. Amén. El enviará a la Estrella de la Mañana para iluminar el camino. “Sólo allá al cruzar la colina, Bartimeo, es en donde sucedió esto. Y entonces cuando Israel había cruzado al otro lado, el temor estaba sobre Jericó, al grado que todas las puertas fueron cerradas. Y ellos acamparon, y pusieron el arca del Señor exactamente en su lugar. Y luego ellos esperaron en el Señor”. Esa es una cosa buena de hacer. Moverse tan lejos como Dios le permita moverse, y luego esperar en el Señor. “Los que esperan en Jehová sus fuerzas renovarán”.
24Y ellos arreglando todo, se prepararon, y luego esperaron. Y un día, el grande y poderoso guerrero Josué, el general, iba caminando un día a lo largo de los muros, vigilando. Y él vio, parado en una pequeña colina, estaba allí un Hombre de poderosa apariencia con Su espada desenvainada y en Su mano, que brillaba en la luz del sol. Josué, siendo un guerrero, sacó de su vaina su propia espada, y se encaminó para encontrarse con El. El dijo: “¿Quién eres Tú? ¿Eres de los nuestros, o eres de nuestro enemigo?” Entonces la voz del Extranjero le respondió, El dijo: “Yo soy el Príncipe del ejército del Señor. Yo soy el Príncipe del Señor sobre Su ejército”. El poderoso Josué tiró su espada al suelo y se quitó su casco, y se postró en la tierra con sus manos en su rostro, y adoró al Señor.
25“Oh”, dijo Bartimeo el ciego: “Yo hubiera deseado haber vivido en esos días. ¿Qué si en ese entonces yo hubiera estado parado aquí mismo? Y yo soy– yo soy un israelita. Yo soy un heredero de todas esas bendiciones. Yo–yo... todas esas cosas me pertenecen. Y si yo hubiera estado parado aquí, yo le hubiera hablado al Príncipe del Señor, y El me hubiera dado de vuelta mi vista. Y yo hubiera salido y hubiera hecho una honesta y buena vida para mi familia. Pero, ¡ay de mí!, esos días pasaron. ¿Qué le sucedió al Príncipe del ejército del Señor?” El ciego mendigo no tenía la menor idea de que ese mismo Príncipe estaba a menos de cien yardas de él [a menos de 91 m.–Trad.]. Cuando pensamos en El, es cuando El se acerca. Cuando nuestros corazones se quedan en El, los pensamientos de nuestros corazones están constantemente en El, es cuando El se acerca a nosotros, cuando nosotros nos acercamos a El. El tiritó un poquito. El pensó: “¡Oh, si tan sólo pudiera haber visto ese Príncipe!” Pero viniendo allí por la calle, saliendo de la puerta, vino ese mismo Príncipe, sólo que en otra forma.
26Y él oyó un ruido. Por lo general en donde está ese Príncipe, hay mucho ruido. El oyó algo de ruido, y se preguntó de qué se trataba todo eso. Y en sólo unos cuantos momentos, todo el lugar estaba lleno, completamente lleno de gente. Y él empezó a oír toda clase de voces. Unos diciendo: “¡Hosanna al Rey de David, al Hijo de David!” Otros voci-... , gritando: “¡Fuera con ese fanático! El no es nada mas que un sanador impostor. El es un diablo. El está poseído de Beelze-... Beelzebú. Y no hay nada en El. El no es nada mas que un maestro falso. ¡Fuera con El!” Y el pobre ciego Bartimeo empezó a preguntarse: “¿De qué se tata todo esto?”
27Y entonces él oyó a ese sacerdote que le había hablado unas cuantas horas antes, diciendo: “Oye, Tú Profeta Galileo, así llamado, si Tú levantas a los muertos como dijiste que Tú hiciste, levantaste a Lázaro de la sepultura, nosotros tenemos un cementerio lleno de ellos allá arriba en la colina. Veamos que Tú vayas y levantes a algunos de ellos”. Como Uds. saben, ese diablo tampoco está muerto todavía. El vive todavía. Correcto. “Veamos que Tú hagas algo”. Jesús nunca, ni siquiera le prestó atención a él. Y si El no lo hizo en ese entonces, tampoco lo hace hoy Su pueblo. Deje que grite cuanto quiera; a nosotros no nos importa. Nosotros caminamos en el Espíritu del Señor.
28Ellos estaban tirando con fruta pasada, haciendo burla de El; y otros gritando, llorando, y aclamando y... era una multitud mezclada. Y en dondequiera que Ud. encuentra a Jesús, Ud. encuentra esa misma cosa. El Evangelio atrae una multitud mezclada; tres clases diferentes de gente: un creyente, un incrédulo, y un manufacturado. Eso es generalmente lo que está en las multitudes. Y allí estaban todos ellos, sólo alborotando. Y él se levantó y dijo: “¿Quién es Este?” Y alguien dijo: “¡Cállate! Le voy a decir al sacerdote que te eche de la sinagoga. ¡Siéntate!” “Quisiera saber”, él dijo: “Quién es este Hombre que ha levantado toda esta emoción”. Y él no podía hacer que alguien lo escuchara. Y él oyó otra vez los gruñidos del sacerdote. Y una mujer hizo un acto de fingimiento lavándole Sus pies, y ¡oh!, todo lo demás, haciendo burla de El, así como lo hacen hoy, la misma cosa.
29Como Uds. saben, Dios se lleva a Su hombre, pero nunca Su Espíritu. El diablo se lleva al de él, pero nunca el espíritu. El mismo espíritu sigue viviendo entre el pueblo. Esa es la verdad. Dios se llevó a Elías, pero el Espíritu vino sobre Eliseo. Dios se llevó a Eliseo; vino en Juan el Bautista. Esos Espíritus no mueren. Y El se llevó a Su Hijo Jesús, y el Espíritu Santo vino sobre la Iglesia. Amén. Esos espíritus críticos de esos sacerdotes incrédulos todavía viven hoy entre la gente; espíritus religiosos, criticando, haciendo burla. Pero así como Jesús era en aquel día, así es El hoy, el mismo ayer, hoy, y por los siglos. El sigue en los negocios del Padre. La Iglesia del Espíritu de Dios prevalecerá. Ellos seguirán hacia adelante. Jesús tenía toda la carga del mundo sobre El. El, en ese momento iba rumbo a Jerusalén para ser hecho una Ofrenda por el pecado del mundo. El, siendo el Hijo de Dios, el Mesías ungido, El ciertamente sabía lo que le esperaba a El un poco más adelante. Yendo en Su camino en ese momento para morir por los pecados de esa gente, y ellos haciéndole eso a El. Su rostro estaba fijo hacia Jerusalén. El siguió en Su marcha. El nunca escuchó a sus burlas y alborotos. El nunca prestó nada de atención a eso. El siguió adelante.
30Y de repente, allí estaba una–una dama que se inclinó y levantó a nuestro anciano amigo ciego y mendigo. Y él dijo: “Gracias, bondadosa señorita. Me parece que Ud. es muy bondadosa. Me gustaría hacerle una pregunta, si es que Ud. lo es, mi querida niña. ¿A qué se debe toda esta conmoción? ¿Quién es el que pasa por aquí?” Oh, yo puedo oírla decir: “Es Jesús de Nazaret, el Profeta de Galilea. ¿No ha oído Ud. de El?” “No, no he oído”. Oh, entonces vino a su mente. Vino a su memoria que su madre le había dicho que “algún día, el Señor nuestro Dios... el Señor nuestro Dios visitará a Su pueblo. Y El enviará a Su Hijo, y Ese será el Profeta del cual habló Moisés. El será un Dios-Profeta cuando El venga”. Oh, entonces sus esperanzas empezaron a elevarse. Oh, entonces él supo que El sería el Hijo de David para él, siendo él un judío. El sería el Hijo de David. Y sabía que si El era el Profeta, que él de seguro podía tocar a Dios por medio de El. Así que él clamó y dijo: “Oh, Jesús, Hijo de David, ten misericordia de mí”. Y la jovencita dijo: “Oh, señor, yo también soy una de Sus discípulas”. “Oh, esa es la razón entonces por lo cual es Ud. tan bondadosa”.
31Como Uds. saben, los discípulos de Jesús son bondadosos, y considerados, llenos de amor y compasión, tratando de ayudar a alguien, tratando de ayudar a alguien a que encuentre a Jesús. Y ella dijo: “Oh, señor. Agárrese de mi brazo. Yo trataré de llevarlo a mi Maestro”. Ese es un verdadero Cristiano: no tratar de regresarlo, sino tratar de llevarlo más adelante. Y el ciego mendigo trató de agarrarse de su brazo, pero El ya se había ido muy lejos por el camino, al grado que fue imposible con la multitud empujando, y él ciego, y ella sólo una mujer, y él impotente... Así que ellos no pudieron lograrlo. Así que él empezó a gritar tan fuerte como podía: “¡Oh, Jesús, Hijo de David, ten misericordia de mí!” Ahora, El no podía oírlo físicamente. El ya había pasado la puerta. Y toda esa multitud, algunos gritando una cosa, y otros gritando algo más. Y si Ud. quiere oír algunos verdaderos gritos, moleste a los judíos solo una vez, y Ud. puede oír algo de alboroto, y algo de confusión. Uno estaba diciendo una cosa y el otro otra cosa, haciendo burla de El....
32Pero algo había sucedido en el corazón de Bartimeo. La cosa... La historia que la madre le había contado estaba al alcance de su mano. Y si El es un Dios-Profeta, entonces El puede oír. “Oh, Hijo de David”, él se arrodilló y dijo: “Ten misericordia de mí”. Y Jesús con toda Su prisa hacia Jerusalén, yendo al Calvario con todos los pecados del mundo puestos sobre El, algo lo tocó. El no estaba tan de prisa así. Pero cuando esa clase de toque lo tocó a El, El volteó, no porque oyó su voz, sino que fue de la misma manera que lo había tocado la mujer que tenía el flujo de sangre. El se volteó y miró, y dijo: “Tráiganla aquí”. Oh, en esta noche, con todos los millones de mundos, y todos los billones de gente, y la Venida del Señor a la mano, y todo, Uds. pueden tocarlo a El en esta noche porque se compadece de sus debilidades. El todavía es el mismo Señor Jesús. El nunca falla.
33“¡Oh, Hijo de David!” Y alguien dijo, el Cristiano dijo: “Ten buen ánimo, El te llama ahora. Ven. El te ordena a venir a El. Veamos lo que El dirá”. Y él se acerca a El, y El dijo: “¿Qué quisieras que Yo hiciera por ti?” El dijo: “Que yo reciba mi vista”. Ahora, si él tuvo la fe suficiente para detenerlo a El, fe de... el poder de fe para ir hacia allá y tocar el borde de Su vestido, como lo fue con esa mujer, y detener al Hijo de Dios (con toda la carga del mundo sobre El, yendo para ser crucificado, entre toda esa gran cantidad de gritos, y clamores, y confusión), él tuvo la fe suficiente para ser sanado. Jesús le dijo: “Tu fe te ha salvado”. Jesús no tuvo que decirle, decir: “Yo te sanaré”. Jesús le dijo que su fe era suficiente; su fe lo había sanado. Amén.
34Eso es lo mismo en esta noche: es la fe de Uds. lo que los sana. Tengan fe en Dios. No duden de El. Crean que lo que El dijo es la Verdad. La fe de Uds. en esta noche puede tocarlo a El igual como la fe de Bartimeo lo tocó a El. “Tu fe te ha salvado”. La palabra griega “sozo” significa “salvado físicamente”, lo mismo que “salvado espiritualmente”. “Tu fe te ha salvado”. Entonces puedo verlo a El voltear. El no esperó para ver si él iba a recibir su vista; El sabía que él recibiría su vista. Y la multitud prosiguió. Y Bartimeo se quedó parado allí, mirando alrededor, tratando de ver su mano. “El me dijo que mi fe... Y yo creo que Ese es el Hijo de Dios. El me dijo que mi fe me salvaría”.
35Yo estaba leyendo un artículo aquí hace tiempo. Pudiera haber sido ficción, y pudiera haber sido verdad. Pudiera haber provenido de algunas de las crónicas. Pero decía que Bartimeo era un–un hombre muy pobre, pero él era un creyente sólido en Dios. Y él acostumbraba sentarse a la puerta con dos tortolitas, que daban pequeñas volteretas de un lado al otro para atraer la aten- ... la atención del turista. Si ellos no tenían algo para atraer la atención, no recibían ninguna moneda. Eso se hizo tan real para mí cuando recientemente estuve en India. Todos tienen que tener algo. Ellos tienen una flauta que la tocan y una cobra se levanta. Y yo... O algo, o–o un pequeño mono con una vara para hacer algunos trucos, o para–para pegarle a él o algo, hacer alguna cosita para luego pedir, para ganar una moneda.
36Bueno, ellos dicen que Bartimeo tenía dos tórtolas que daban pequeñas volteretas una sobre la otra. Y la gente pensaba que eso era curioso, así que le daban una moneda. Así que ellos dicen que una noche... El tenía una niñita que tenía como ocho años, y–y una–una esposa. Así que su esposa se enfermó. Y Bartimeo salió afuera, después que el doctor había partido, y dicho que no había nada que se podía hacer por ella. El sabía que ella era una buena mujer; así que salió, se fue a tientas por el lado de su casa, y miró hacia arriba con sus... hacia los cielos, y dijo: “Oh Jehová, si Tú tan sólo permites que mi esposa sane, yo te prometo que mañana yo sacrificaré mis tórtolas a Ti. Yo te daré mis dos tórtolas como sacrificio, si Tú tan sólo permites que ella sane”. Y como continúa diciendo la leyenda, o lo que sea, dice que su esposa estaba sana a la mañana siguiente. El va y ofrece las dos tortolitas.
37Y luego, unas cuantas semanas después de eso, su muchachita se enfermó, y también fue desahuciada por el doctor. Así que él no tenía nada para ofrecer al Señor, sino su cordero. Ahora, yo no puedo recordar el nombre, cómo ellos le llaman a esos perros que guían a los ciegos, a los perros guías. Bueno, en aquellos días, en lugar de usar un perro, ellos tenían un cordero que guiaba al ciego. Y el... Bartimeo tenía un cordero, porque él vivía lejos en los alrededores de las colinas de Judea. Y él... Y él tenía... El cordero tenía que guiarlo a Jericó, era el único medio que él tenía para llegar allá. Y él le dijo al Señor: “Si tan sólo permites que viva mi niñita, mañana yo te sacrificaré a Ti mi cordero”. Y a la mañana siguiente, la niñita estaba sana. Y él se fue en su camino hacia el templo para sacrificar a su cordero. Y dice que el sacerdote salió afuera y dijo: “Ciego Bartimeo: ¿A dónde vas tú en esta mañana?” Y él dijo: “Sacerdote, yo vengo al templo para sacrificar a mi cordero, porque mi niñita estaba enferma y el doctor dijo que ella se iba a morir. Así que yo–yo vengo a sacrificar a mi cordero como le prometí a El”. “Oh”, él dijo: “Bartimeo, tú no puedes sacrificar ese cordero. Yo te daré un poco de dinero, y tú ve a los–a los establos y compra un cordero, y sacrifícalo al Señor, y cumple tu voto”. “Oh”, él dijo: “Pero sacerdote, yo nunca le prometí a Dios un cordero, yo le prometí a El este cordero”. Eso es lo que nosotros debemos hacer. “Yo le prometí a El este cordero”. “Oh, pero”, él dijo: “Bartimeo, tú no puedes ofrecer ese cordero. Ese cordero son tus ojos”. El dijo: “Oh, sacerdote, si yo cumplo mi promesa a Dios, Dios proveerá un cordero para los ojos de Bartimeo el ciego”. Y en ese día frío de noviembre, Dios había provisto un Cordero para sus ojos ciegos.
38Yo quiero decir en esta noche (mientras vigilo ese reloj allá): ese mismo Cordero de Dios ha sido provisto para Ud. en esta noche, mi amigo. “El fue herido por las rebeliones de Ud., herido por las iniquidades de Ud.; el castigo de la paz de Ud. fue sobre El, y por Su llaga Ud. fue sanado”. Dios tiene provisto a un Cordero en esta noche para todas las enfermedades que están aquí, para todo el pecado que está aquí. Es el mismo Cordero que sanó los ojos de Bartimeo, está aquí en esta noche para sanar los suyos, mi hermana en esa silla de ruedas. A Ud., madre, con el bebé en su regazo; a Uds. otros aquí con tuberculosis, y–y con problema de corazón, y con toda clase de aflicciones y enfermedades, Dios se ha provisto un Cordero para Sí mismo. Ese Cordero está aquí para liberarlo a Ud.
39¿Le creerán Uds. a El? ¿Pudieran tocarlo a El mientras pasa? “Tú Cordero de Dios, ten misericordia de mí”. Y luego aferrarse de Eso. No me pases, oh bondadoso Salvador, (dijo Fanny Corsby) Oye mi humilde clamor; Mientras a otros Tú estás llamando, No pases de mí. Tú, el Torrente de todo mi consuelo, Más que vida para mí, ¿A quién tengo en la tierra aparte de Ti? ¿O a quién en el Cielo sino a Ti? Eso es en esta noche. El Cordero ha sido provisto. Si Uds. tienen una necesidad, miren a Jehová-jireh quien proveyó el Cordero, mientras inclinamos nuestros rostros por un momento para orar. ¿Les gustaría ser recordados?, levanten sus manos, diciendo: “Oh, Cordero de Dios, yo levanto mis manos a Ti. Yo tengo necesidad en esta noche. No pases de mí, Cordero de Dios”.
40Padre Celestial, oh Tú, Hijo de David, Tú, Jesús de Nazaret, yo te pido que mires sobre esta audiencia y mires esas manos. No los pases, Señor. Ellos son muy sinceros. Mira sobre nuestra nación hoy, y nuestra gente, cómo ha estado tan confusa y destrozada. Y hay algunos que casi no saben cómo creer o qué creer. Diferentes maestros han venido diciendo: “Esas cosas eran para otra edad. Oh, los días de los milagros pasaron”, y demás. Pero, oh Dios, mientras estamos hablando acerca de Ti, acércate a nosotros. Ven en la forma del Espíritu, del Espíritu Santo. Haznos saber todas Tus bendiciones. Sana a los enfermos, salva a los perdidos. Lo pedimos en el Nombre de Jesús y para Su gloria. Amén.
41Oh, ¿no es El maravilloso? Cuando yo empiezo a hablar acerca de El, parece como que el interior de mi alma se siente como restregada. Mi mamá solía tomar nuestras pequeñas camisas sucias cuando éramos niños... y poníamos los cuellos tan sucios. Y yo no sé si Uds. lo hacían o no, pero yo solía masticar mi cuello. Y mi mamá solía tomar el cepillo para restregar. Y yo no... Yo no he visto uno en años, un cepillo grande para restregar. Y ella tomaba ese jabón hecho en casa (y nosotros teníamos que hacerlo de grasa), y ella lo untaba allí, y tomaba ese cepillo para restregar, y ella la restregaba, y la restregaba, hasta que estaba tan blanca como podía estar. Oh, esa es la manera que yo... hace el hablar acerca de Jesús. Es algo como Dios metiéndose allí con un cepillo para restregar, y simplemente restriega todas mis decepciones, y todos mis cuidados, y–y me hace sentir tan limpio. ¿No les hace eso a Uds.? Sencillamente nos limpia; Su Espíritu Santo desciende y nos santifica, y quita toda la incredulidad de nosotros. Esa es mi oración en esta noche, que El nos haga eso a nosotros.
42Yo acorté mi mensaje en esta noche, porque mañana es el desayuno, y tenemos que ir temprano. Y luego quería orar en esta noche por todos los enfermos que tenían tarjetas de oración. Yo lo prometí hacer, y tengo temor que se me pase. Así que ahora, mientras estamos... Creo que hemos repartido las tarjetas de oración “A”, “B”, “C” y “D”. Ahora, todas las personas que tengan la tarjeta de oración “A”, vengan aquí a la derecha. Todos Uds. que tengan la tarjeta de oración “A”, no importa qué número sea, vengan aquí primero. (Ahora, que alguien vaya allá y ayude). Todas las personas que tengan la tarjeta de oración “A”, pónganse aquí en fila. ¿Cuántos van a orar ahora por estas personas? Estamos esperando que Dios... En esta fila, voy a poner aquí a todos los que yo pueda.
43La tarjeta de oración “B”, ¿cuántos tienen la tarjeta de oración “B”? Todos con la tarjeta de oración “B”, formen una fila detrás de la “A”. Las tarjetas de oración “A” y “B”, formen una fila aquí. No importa qué número, sólo queremos formar una fila de todas las tarjetas de oración. Sólo vengan de acuerdo a su número y de acuerdo a la letra. ¿No es eso hermoso? Como Uds. saben, eso es lo que me trae el Espíritu Santo rápidamente, eso “Sólo creer”. ¿Cuántos saben quién la escribió? Mi amigo, Paul Rader. “A”, “B”, “C”; ahora, ¿cuántos tienen la tarjeta de oración “C”? Uds. ahora, pónganse de pie. “Sólo creer”, cantémosla suavemente. Sólo.... Yo casi lo puedo ver a El descendiendo del monte. El viento soplando; yo veo Su barba moverse. Y ahí vienen los discípulos. Recuerden: a ellos se les había dado poder para echar fuera demonios, pero ellos estaban impedidos con un epiléptico. No podían hacerlo.
44Ahora, las tarjetas de oración “A”, “B”, “C”; ahora “D”. La tarjeta de oración “D”, Uds. formen una fila aquí. Cualquiera que tenga una tarjeta de oración en el edificio, sólo encuentre su lugar; formen una fila. Toda tarjeta de oración en el edificio. Ahora, miren a los lados, vean si alguien tiene una tarjeta de oración. Pudiera estar sordo, como Uds. saben. Cualquiera de sus vecinos que tenga una tarjeta de oración, alguien sentado cerca, bueno, díganles. Llévelos allá y póngalos en la fila, porque ese es–ese es ahora su lugar. Esto es para las tarjetas de oración, como prometimos. Luego mañana en la noche, regresamos otra vez a algo más. No sabemos lo que va a hacer el Espíritu Santo. [El Hermano Branham pausa como por 30 segundos–Ed.]...?....
45Sólo fíjense en El, El descendió. Los discípulos... como unos diez días antes de eso, Jesús les dijo a Sus discípulos: “Yo les doy poder para sanar a los enfermos, para levantar a los muertos, para limpiar a los leprosos, para echar fuera demonios”, Mateo 10. El los envió; ellos regresaron regocijándose; con ese poder ellos habían hecho milagros. Como unos diez días después, los encontramos todos derrotados con un caso de epilepsia. Sin duda que ellos habían gritado, y llorado, y clamado, y todo lo demás, para hacer que ese diablo se fuera, pero no se iba. Así que entonces el padre del muchacho, lo vio venir a El, y él corrió hacia El, y dijo: “Señor, ten misericordia de nosotros”. El dijo: “Yo traje a mi hijo a Tus discípulos, y ellos no pudieron sanarlo”. Y Jesús dijo: “Yo puedo, si tú crees. Y todas las cosas son posibles para aquellos que creen. Todas las cosas son posibles para... Si tú me crees, Yo puedo hacerlo”. Ellos podían hacerlo; El les dio el poder. Después, ellos preguntaron: “¿Por qué no pudimos hacerlo?” ¿Dijo El...? Miren: escuchen atentamente. ¿Dijo El: “Les quité Yo Mi poder a Uds.”? No, no. Cuando Dios les da algo, eso es para siempre. Yo... El no se los quitó....
46Yo puedo mostrarles a Uds. en dónde Dios le dio poder a la Iglesia para sanar a los enfermos; ahora, Uds. muéstrenme en las Escrituras en dónde El se lo quitó a la Iglesia. Denme la Escritura, el versículo. No está allí. Cuando Dios hace algo, es eterno, es para siempre. Cuando El les da Vida Eterna, eso es para siempre. “No contristéis el Espíritu Santo de Dios por el cual vosotros estáis sellados hasta el día de vuestra redención”. Correcto. Ahora, fíjense. Es Vida Eterna. Ahora, fíjense: los discípulos... El dijo: “Fue por causa de vuestra incredulidad; la razón que vosotros no pudisteis echarlo fuera”. ¿Es correcto eso? “Porque vosotros no creísteis”, no “porque vosotros no teníais el poder”.
47Ahora, a Uds. Metodistas, Luteranos, Bautistas, Presbiterianos: la razón que Uds. no tienen... hacen estas cosas en sus iglesias, no es porque no tienen el poder; es porque Uds. no lo creen. Eso es todo: Sencillamente porque Uds. no lo creen. Si Uds. lo creyeran, la misma cosa sucedería. Los Pentecostales no poseen esto enteramente. Pentecostés no es una denominación. Pentecostés es una experiencia (¿ven?); es una experiencia. El Luterano con el Pentecostés en él, el Bautista con el Pentecostés en él, el Católico con el Pentecostés en él; cualquiera que recibe el Espíritu Santo, es una experiencia de Pentecostés. Es una experiencia de Pentecostés. Cuando Uds. reciben la experiencia de Pentecostés, el poder está dentro de Uds. Correcto. Ahora, si Uds. tienen fe en lo que está en Uds., hará todo lo que Uds. pidan. ¡Oh, hermanos! ¡Oh, eso es, hermanos! Eso es. El Pentecostés está en nosotros. Sólo que no tengan miedo. Cuando un Cristiano es salvo, Dios le da a él una chequera. Y en la chequera está escrito: “Todo lo que necesites, cárgalo a Mi cuenta, el Hijo de Dios, Jesucristo”. ¿Tienen miedo Uds. de–de poner su nombre en ella y enviárselo? No, no tengan miedo. Todo lo que El prometió, sólo recuerden: es de Uds.
48[Porción no grabada en la cinta–Ed.]... que Jesucristo es el mismo ayer, hoy, y por los siglos. ¿Es correcto eso? Bueno, si Uds. pueden invocar a Dios, y El es el Sumo Sacerdote que puede compadecerse de nuestras debilidades, ¿por qué no le envían ahora un pequeño mensaje a El? Envíen uno de esos cheques, y digan: “Señor, permíteme tocar Tu vestido. Háblame como Tú lo hiciste con la mujer en el pozo”. Algunas de Uds. mujeres hagan eso. Algunos de Uds. hombres invoquen como Bartimeo el ciego. “¡Oh, habla, Señor! ¡Voltea y pregúntame a mí; háblame a mí; llámame a mí; yo te creeré!” ¿Pueden Uds. hacer eso? ¿Quitaría toda duda de su mente? ¿Hay algunos desconocidos aquí que nunca antes han estado aquí? Levanten su mano. Desconocidos; sí, cada noche hay. Muy bien.
49Jesús no sanaba a la gente; El únicamente sanaba como Dios le mostraba a El que sanara. ¿Cuántos saben eso? San Juan 5:19. “No puede el Hijo hacer nada, sino lo que ve hacer al Padre”. Y entonces cuando El se paró delante del pueblo, bueno, El podía decirles... La razón que ellos sabían que El era el Hijo de Dios, y que era el Profeta del cual Moisés había hablado, es porque El era el Dios-Profeta. ¿Ven?, la razón que yo digo “Profeta, Dios-Profeta”, eso parece que Uds. no lo entienden muy bien; quizás sería mejor que yo lo explique. Jesús era un Hombre. El sólo era un Hombre, un Hombre nacido de virgen. Correcto. El era el Hijo de Dios. Su Padre era Jehová-Dios Todopoderoso. Correcto. Y entonces Jehová le edificó una Casa, la cual era Su Hijo, para El mismo presentarse al mundo. Y Dios estaba en Cristo, reconciliando al mundo para Sí mismo. ¿Es correcto eso? Ese era Dios en Cristo, reconciliando al mundo para Sí mismo.
50Ahora, nosotros tenemos el Espíritu por medida. El lo tenía sin medida. La Plenitud de la Deidad moró corporalmente dentro del Hijo de Dios. Ahora, El mismo, El era un Hombre. Pero el Espíritu que estaba dentro de El, era Dios. Uds. son hombres; estos son hombres; yo soy un hombre. Pero el Espíritu dentro de nosotros, es Dios. Pero nosotros lo tenemos por medida. Ahora, si yo fuera aquí al océano y cogiera una cucharada de agua. Ahora, el... Como todo el océano, eso es lo que estaba en Jesús, la Plenitud de Dios. Pero lo que está en mí y en Uds., sólo son cucharaditas. Pero si Uds. llevaran esa cucharada de agua al–al laboratorio y la examinaran, las mismas substancias químicas que están en la cucharada, serían las que están en el océano (correcto), la misma clase de substancias químicas. ¿Es correcto eso? Es entonces el mismo Espíritu Santo. Amén. Y con su cucharada, y mi cucharada, y la cucharada de ellos, y todas puestas juntas, podemos hacer cosas para Dios, si nosotros sólo permitimos que fluyan juntas; traerán la Presencia de Dios. Amén.
51Ahora, oren. La mujer tocó Su vestido. Uds. toquen Su vestido. Ahora, yo no intento que esto sea una fila de discernimiento. Yo quiero que la fila de discernimiento sea allá, en donde no hay tarjetas de oración. Estas aquí.... Alguien dijo: “El Hermano Branham tiene una telepatía que lo lee de las tarjetas de oración”. Uds. saben bien que no es así, ¿verdad? Seguro que saben. Ahora, Ud. no tiene una tarjeta de oración, ¿la tiene? Ahora, veamos qué es esto. Ud. sólo háblele al Sumo Sacerdote; diciendo: “Dios, permíteme tener la seguridad en esta noche. Sólo permite que el Hermano Branham me hable”. Vea si El le habla a Ud.
52Ahora, Señor, esta es una gran cosa. Yo no digo esto; solamente me estoy jactando en Cristo. Esa es toda mi jactancia, porque yo quiero que estas personas... Hay desconocidos aquí en esta noche. Y quizás esta sea la última vez que logremos estar reunidos el uno con el otro. Pero cuando lleguemos allá a la puerta en aquel día, yo quiero que ellos sepan Señor, que Tú estabas casi listo para venir a la tierra. Lo creemos. Creemos que Tú prometiste estas cosas en los últimos días. Ellos tienen el derecho de venir y verlo, porque son partícipes del mismo Espíritu. Permíteles venir ahora, Padre. Y yo pido que Tú concedas todas estas cosas que hemos pedido. Que por todo este edificio... Tú conoces a la gente, conoces su necesidad. Llega a alguien Señor que realmente te necesita en estos momentos. Y estos en la fila de oración, que están parados aquí con tarjetas de oración, que pasen entonces teniendo fe en Dios, sabiendo que el Espíritu Santo está sobre Tu siervo, y sobre todos Tus siervos aquí; que ellos puedan tener fe en el Dios que está presente, el mismo Hijo de Dios, Jesucristo. Amén.
53Ahora, ¿no es eso una declaración para hacer? ¿Por qué digo yo eso? Porque Dios lo prometió. El cumple Sus promesas. El no puede fallar. Sus promesas siempre son Verdad. Sólo oren. ¿Alguien ha visto la fotografía de la Luz, el Angel del Señor, la Columna de Fuego? Es... Ellos la tienen. Los científicos la tienen. Washington la tiene. La Iglesia ahora la tiene en realidad. Ellos la tienen en una fotografía. Uds. la tienen en realidad. Está aquí con nosotros; nos está guiando igual como guió a Israel, todavía guiando a la Iglesia. Jesús dijo: “Yo vengo de Dios”. ¿Creen Uds. que Jesús era esa–era esa zarza ardiente que Moisés... que estaba allá? ¿Creen Uds. que ésa era Cristo? Era el–el Angel del Pacto, el Logos que salió de Dios, Cristo. Cuando El estuvo en la tierra, El dijo: “Antes que fuera Abraham, YO SOY”. Uds. saben quién era el “YO SOY”. El dijo: “Yo vengo de Dios y Yo voy a Dios”. Ahora, si este Angel que está aquí con nosotros, si El es el mismo que estaba en Cristo, el Logos que estaba en Cristo, si eso está en nosotros, hará la misma cosa que El hizo cuando estuvo en Cristo. ¿Es correcto eso? Esto no puede ser...?....
54Allí. Allí mismo. ¿No pueden ver esa Luz? Mírenla allí. Posada allí mismo está sobre una mujer de color, sentada allí. Ella está orando acerca de sus ojos; ella tiene problema con sus ojos. Eso es correcto, ¿no es así, señora? Póngase de pie. Ud. estaba sentada allí orando por eso, ¿no estaba? Ud. obtuvo su petición. Váyase a casa. Jesucristo la sana. Sólo tengan fe. Allá atrás, una señora sentada allá, de apariencia hispana, ella tiene puesto un saco rojo. Ella es de Arizona. Ella tiene complicaciones. Correcto. Sra. Fernández (es correcto), Ud. está nerviosa, tiene sentires depresivos, nerviosa y perturbada. Regrese a casa, a su casa. La han dejado a Ud. Su fe la ha sanado. ¿Ven? ¿Ven? Para que Uds. crean que soy Su siervo, hay una mujercita mexicana sentada a su lado. Ella tiene algo en su brazo, como un yeso. Eso realmente no es su problema; es un problema doméstico que la está molestando. Eso es correcto, ¿no es así, señora? Levante su mano si eso es verdad. Ahora, váyase y que Dios les dé a Uds. mujeres el deseo de su corazón. Amén.
55Díganme qué tocaron ellas. ¿Qué tocaron ellas? Ellas tocaron al Sumo Sacerdote. Yo no las conozco, nunca las he visto en mi vida. Ellas son totalmente desconocidas para mí. ¿Qué de Ud. allí, la mujer blanca sentada? Tiene problema con su cabeza, y un sentir nervioso y depresivo. Correcto. Ud. sentada allí. Si eso es correcto, póngase de pie; reclame su sanidad. Yo no la conozco, ¿es verdad señora? Muy bien, váyase a casa y reciba ahora su sanidad. Eso estremeció mucho de emoción a la mujercita sentada a su lado. Yo no la conozco a Ud., ¿es verdad señora? No. ¿Cree Ud. que Dios puede decirme ahorita mientras estamos en contacto con el Espíritu, como la mujer en el pozo? ¿Cree Ud. que Dios me puede decir cuál es su problema? ¿puede El? ¡Diabetes! Es verdad. Eso es correcto, ¿no es así? Póngase de pie y acepte su sanidad. Ahora, yo no la conozco. Pero eso es lo que era su problema. Yo veo que Ud. también tiene otro problema. Ese problema es con un hombre; ese es su esposo. El está en casa. El tiene una embolia. El también ha sido operado. Eso es ASI DICE EL SEÑOR. ¿Cree Ud. ahora? Regrese a casa; sea sana. Jesucristo la sana. ¿Creen Uds.? ¿Alguien más cree?
56Este hombre sentado allí con un traje gris, como que está mirando, como preguntándose. ¿Qué piensa Ud. acerca de ello, señor? ¿Cree Ud.? Ud. no sabe qué hacer, ¿es verdad? Quizás si yo le dijera a Ud., si Ud. creyera en estos momentos, ese problema de corazón lo dejaría. ¿Qué acerca de eso? ¿Lo creería Ud. con todo su corazón? ¿Sí lo cree Ud. ahora? Levante sus manos entonces, y sálgase de ese abatimiento. ¡Vamos! Póngase de pie, y acepte su sanidad, y sea sano. Jesucristo lo sana. Amén. ¡Qué sentir es ese! Amén. Dios lo bendiga, señor. Váyase a casa. ¿Ven?, sólo se necesita que una cosita le suceda a uno. ¿Qué pensó Ud. acerca de ello? Ud. lo ayudó allí a levantarse, señora. Eso fue una cosa bondadosa que Ud. hizo, Ud. sentada allí al lado de él. Eso fue muy bondadoso. Yo aprecio eso; también Dios lo apreció. Yo no la conozco, ¿es verdad? Pero Dios sí la conoce, ¿no es así? Ud. también tiene un problema. ¿No es eso correcto? ¿Cree Ud. que Dios puede decirme cuál es su problema? ¿Con todo su corazón? Bueno, Ud. sólo tiene complicaciones. El doctor ni siquiera sabe qué decir a lo que le pasa a Ud. Ud. ha estado entrando y saliendo de hospitales y operaciones, y todo. ¿No es eso correcto? Ahora, si eso es verdad, póngase de pie. Si Ud. cree que Jesús la sana ahorita, levante sus manos, y diga: “Alabado el Señor”. Muy bien, váyase a casa y sea sana. Los días de hospital se han terminado para Ud. ¿Le creen Uds. a Dios?
57La señora sentada allá atrás, meneando allí su cabeza, tan estremecida de emoción con las alabanzas a Dios, tiene una hernia. ¿Cree Ud. que Dios la sanará? Tiene un collarcito blanco o algo así alrededor de esa manera, cuando Ud. estaba meneando su cabeza así, así de esa manera, alabando a Dios, Algo vino sobre Ud. ¿qué no? Eso vino de esa Luz que está posando sobre Ud. allí ahora. Amén. Allí está. Créalo; acéptelo. Váyase a casa y créalo, y Ud. sanará. Amén. ¿Le aman a El?, digan: “Alabado el Señor”. Ahora, tengan fe en Dios. Ahora, ¿qué tiene que ver una tarjeta de oración con ello? Así que cuando ese crítico le diga a Ud. algo como eso, Ud. sólo levante su cabeza y diríjala hacia el Calvario, y continúe caminando hacia adelante. Ud. tocó Su vestido; El está aquí, el Hijo de Dios. Amén. Ahora, eso me debilita mucho; Uds. pueden ver la sudoración en mi mano. Son las visiones.
58Ahora, para Uds. aquí en la fila de oración, sólo pasémoslos. Y todos Uds. personas allá, Uds. allá que ahora lo aprecian mucho. Ahora, ¿me ayudarán a orar todos Uds. ministros y todos, me ayudarán a orar por estas personas? ¿Cuántos se comprometerán a orar por esas personas?, levanten su mano; se comprometerán a orar. Ahora, hermanos, recuerden: no sólo mi oración, su oración, su oración. “La oración de fe salvará al enfermo”. Todos Uds. oren juntos mientras nosotros oramos y pasamos a estas personas aquí en la fila, pidiéndole a Dios que los bendiga y los sane. Ahora, Uds. oren conmigo. ¿Van a creer todos Uds. ahora mientras pasan? Muy bien, crean con todo su corazón, Uds. recibirán lo que Uds. pidan. Ahora, Uds. están conscientes que el Espíritu Santo está aquí. Pero si yo me detuviera con cada uno de Uds., me desmayaría después de unos pocos. ¿Cuántos saben que eso está en la Biblia? Daniel vio una visión, y eso lo perturbó en su mente por muchos días. ¿Es eso correcto? Una mujer tocó el borde de Su vestido, así como Uds. lo hicieron, y El dijo: “Yo percibo que (¿qué?), virtud (fuerza), ha salido de Mí”. Ese fue el Hijo de Dios. Yo soy un pecador salvo por gracia. ¿Por qué serían mayores?, es porque El dijo: “Mayores que estas vosotros haréis, porque voy a Mi Padre”; es para cumplir Su Palabra. Yo ahora estoy débil, así que oren conmigo. Todos Uds. crean conmigo. Cuando pasamos con el Espíritu Santo aquí, sabemos que El lo va a hacer.
59Oremos ahora. Ahora, hermana, ¿cree Ud. que Dios la va a sanar? Señor Dios, sánala; yo lo pido en el Nombre de Jesús. Amén. Venga, mi hermano. Toda esta gran Iglesia redimida de Dios está orando por Ud. En el Nombre de Jesús, yo hablo este Nombre maravilloso sobre Ud. Que Ud. sea sanado. Amén. Dios lo bendiga. Ahora, hermana, va a suceder ahora mismo. En el Nombre de Jesucristo, permite que ella sea sanada. Tiene que suceder. En el Nombre de Jesucristo, permite que sea. De esa manera. Ud. la tiene, hermana. Siga su camino regocijándose. En el Nombre de Jesucristo, permite que sea, Señor, su sanidad...?.... Venga mi hermana. Ud. estuvo un poquito decepcionada recientemente. Todo se terminó ahora. Siga adelante; Ud. está sanada. En el Nombre de Jesús, permite que sea. Amén. Dios la bendiga, hermana. Venga, mi hermano. Venga como viniendo a El. Señor, en el Nombre de Jesús, permite que sea, la sanidad...?.... Venga, mi hermano. Dios, en el Nombre de Jesucristo, permite que mi hermano sea sanado, mientras esta gran Iglesia redimida está orando por él. Amén. Dios, nuestro Padre, en el Nombre de Jesucristo, permite que nuestra hermana sea sanada. Amén.
60Venga creyendo, mi querida hermana. Dios, nuestro Padre, en el Nombre de Jesucristo, permite que sea, mientras toda esta Iglesia está orando por ella. Que no haya ni una duda; que ella, como Bartimeo del pasado, clame: “Hijo de David”, en el Nombre de Jesús. Señor, en el Nombre de Jesucristo, permite que nuestra hermana sea sanada. Amén. Amado Dios, en el Nombre de Jesucristo, permite que nuestro hermano sea sanado. Amén. Amado Dios, nuestro Padre, mientras estamos conscientes de Tu Presencia, el Espíritu de Dios sopló en los labios de cientos de gente ahorita, permite que nuestra hermana sea sanada. Amén. Aquí viene ahora una hermana caminando con un bastón. Todos en oración; ahora, crea. Amado Dios, mientras pongo manos sobre ella, representando las oraciones de toda esta Iglesia, permite que sea sanada en el Nombre de Jesucristo. Amén. Amado Dios, nuestro Padre, en el Nombre de Jesucristo, permite que sea hecho ahorita. Amén. Amado Dios, nuestro Padre, en el Nombre de Jesucristo, permite que sea hecho. Amén.
61Venga, mi hermano. Amado Dios, nuestro Padre, en el Nombre de Jesucristo, permite que sea hecho que nuestro hermano sea sanado. Amén. Créalo, mi hermano. ¿Cómo está Ud.? Eso es una cosa horrible, ¿no es?, tosiendo y siguiendo así. Pero Jesucristo conoce su condición, ¿no la conoce? ¿Cree Ud. que El lo sanará? Sí, permite que sea así, Padre, en el Nombre de Jesús. Amén. ¿Cree Ud. mi hermano? En el Nombre de Jesucristo, Dios nuestro Padre, permite que sea que su sanidad venga ahora. Amén. ¿Cómo estás? Dios, nuestro Padre, pensando de mi pequeña Sara que está en casa, te pido que Tú sanes a la niña en el Nombre de Jesucristo. Amén...?.... Dios, nuestro Padre, en el Nombre de Jesucristo, Tu Hijo, permite que sea en este momento que nuestra hermana sea sanada. Amén. Dios, nuestro Padre, en el Nombre de Jesucristo, permite que nuestra hermana sea sanada. Amén. Venga, mi hermano. Dios, nuestro Padre, en el Nombre de Tu Hijo Jesucristo, permite que nuestro hermano sea sanado en esta noche. Amén. Dios, nuestro Padre, mientras nuestra hermana pasa por aquí, sintiendo esa unción sobre ella, permite que todo se termine ahorita, Señor, y que ella sea sanada en el Nombre de Jesús.
62Venga, hermano. Dios, nuestro Padre, en el Nombre de Jesucristo, permite que nuestro hermano sea sanado. Amén. Dios lo bendiga, hermano. Eso pudiera causarle a Ud. mucho problema: su espalda...?... ¿Cree Ud. que Dios lo sanará? Eso es lo que causa epilepsia, y todo viene de eso. Si Ud. cree, El lo sanará. Dios, nuestro Padre, pido que Tú ayudes a este niño ahora. Está temblando un poco, pero creo que Tú lo sanarás en el Nombre de Jesucristo. Amén. Sólo pensé que quizás eso lo ayudaría a él un poquito. Ahora, yo no quise decir eso por alguna razón. Pero él sólo necesitaba un poco... Uds. entienden. Dios, toca al niñito. Pido que Tú lo sanes en el Nombre de Jesucristo, nuestro Señor. [Porción no grabada en la cinta–Ed.]. Padre, bendice a la mujer en el Nombre de Jesús. Amén. Dios, nuestro Padre, oro por nuestra hermana, que Tú la sanes, y la sanes en el Nombre de Jesucristo. Dios, nuestro Padre, bendice a esta niñita y que ella sea sana, Padre, mientras esta Iglesia ungida está en la Presencia del Espíritu Santo, Cristo, Dios, y permite que sea así ahorita, que ella sea sanada. Amén.
63Hermano Pedro, yo te conozco. Amado Dios, en el Nombre de Jesucristo, sana a mi precioso hermano. Te pido que él sea sano desde este momento en adelante. Amén. Dios lo bendiga. Dios lo bendiga, hermano. Oh Señor Dios, Creador de los cielos y de la tierra, Autor de la Vida Eterna, Dador de todos los dones buenos, permite que mi hermano sea sanado desde este momento en adelante. En el Nombre de Jesucristo, yo pido. Amén. Dios lo bendiga, mi hermano. ¿Habrá en la Presencia de este...? ¿Ven cómo el Espíritu Santo unge diferente? En estos momentos, parece como que El es un... como un... [El Hermano Branham lo ilustra–Ed.]. Como una quietud, quietud; Dios hablando, haciendo cosas. ¿Cuántos creen que cada una de esas personas fueron sanadas? Yo creo con todo mi corazón que fueron sanadas.
64¿Habrá un pecador aquí, que le gustaría venir al frente y ser sanado ahorita de sus pecados? ¿Vendría Ud. aquí adelante, amigo pecador?, mientras cantamos una estrofa de: Fue mi Jesús el que allí murió, Y mis pecados El perdonó; La hermosa Sangre que El vertió, ¡Gloria a Su Nombre! ¿Vendría Ud. y se pararía aquí? Ud. que está buscando a Dios, que quiere ser salvado de sus pecados, yo le doy a Ud. esta oportunidad. Ahora, sólo....
65Escuche, amigo pecador, Ud. que está confundido, que no sabe exactamente en dónde está Ud. ¿Qué no puede ver Ud. que es el Espíritu de Dios moviéndose entre Su pueblo? El hombre no puede hacer estas cosas; se necesita a Dios para hacer estas cosas. Y Ese es El mismo reflejándose a través de Su Iglesia. Ahora, ¿vendría Ud. y se pararía aquí y nos permitiría orar por Ud. en unos cuantos minutos, mientras cantamos? Y voy a orar entonces por estos pañuelos que están puestos aquí. Muy bien. Fue mi Jesús el que allí murió, Y mis pecados El perdonó; La hermosa Sangre que El vertió, ¡Gloria a Su...! (¿No vendrá Ud.? Dios lo bendiga, señor). ¡Oh, gloria a...! (Dios la bendiga, hermana. Dios la bendiga, hermana. Venga aquí al frente por este lado. Correcto. Venga aquí al frente. Eso está bien. Dios....) ¡Gloria a Su precioso Nombre! La hermosa Sangre que El vertió; ¡Gloria a Su Nombre! Oh, ven a esta Fuente abundante... (Dios la bendiga, hermana, que viene allí). Postra tu alma ante el Salvador; Sumérgete en... (¿No vendrá Ud. ahora? Levántese de su asiento, venga...)... serás; ¡... (Muy bien. Ellos continúan viniendo. Continúen viniendo; sigan la dirección del Espíritu)... Nombre! ¡Oh, gloria a Su Nombre! (Precioso Nombre). ¡Gloria a Su precioso Nombre! La hermosa Sangre que El vertió; ¡Gloria a...! (Dios lo bendiga. Dios lo bendiga, a cada uno de Uds. que viene). La hermosa Sangre que El vertió, Todas mis manchas... (Esa es la manera que a mí me gusta ver a la gente venir: sólo bajo convicción, sabiendo que ellos están errados). ... hoy y salvó serás; ¡Gloria a....! (Eso es correcto, hermano, venga aquí al frente. Eso es... Venga. Salgan de sus asientos. Vengan ahora). ¡Gloria a Su Nombre! (Eso es, hermana. Esa es la manera para que El... para ser sanada, y estar sana ahora). ¡... a Su precioso Nombre! La hermosa Sangre que El vertió; ¡Gloria a Su Nombre! ¡Gloria...! (Correcto. Continúen viniendo. Continúen viniendo aquí al frente). ¡Oh, gloria a Su Nombre! (Ese precioso Nombre). La hermosa Sangre que El vertió; ¡Gloria a Su Nombre! Oh, ven a esta Fuente abundante y dulce; Oh, postra tu alma... (Dios lo bendiga, señor. Dios la bendiga, querida hermana). ...Salvador; Sumérgete hoy, y salvo serás; (Dios lo bendiga, hijo). ¡Gloria a Su Nombre! ¡Gloria a Su...! (Ellos continúan viniendo, continúan viniendo. Vengan a la Fuente. Hay lugar, bastante lugar ahora para todos nosotros. Este cariñoso Señor Jesús, quien está aquí en el poder de Su resurrección, quita todos sus pecados). ... Sangre que El vertió; ¡Gloria a Su Nombre! ¡Gloria a...! (¿Habrá algunos más que vengan? Hay bastante lugar aquí en la Fuente, ¿no vendrá Ud.?) ¡Gloria a...!
66Si Ud. ha tomado Su Nombre en vano, si Ud. ha hecho mal, maliciosamente usó Su gracia, ¿no vendrá Ud. ahorita y se arrepiente de ello? El está dispuesto a perdonarlo a Ud. “El que a Mí viene, no le echo fuera”. ¿No vendrá Ud., amigo pecador? Venga. Yo los persuado a Uds. en el Nombre de Cristo, vengan y sean reconciliados mientras hay tiempo. Dios bendiga a este muchachito, viniendo llorando, frotándose sus ojos con sus manitas. Bendice su corazoncito. Como Uds. saben, la Biblia dice: “De la boca de los que maman y de los niños, Dios obtiene alabanza sincera”. ¿No vendrán Uds. mientras cantamos una vez más? Vengan. Que... Tomen su lugar aquí en el trono, ¿no lo harán Uds.? Hay lugar aquí para Uds. ahora. Vengan, jóvenes al igual que ancianos; vengan en esta noche. Hagamos esto un cien por ciento, que no salga un pecador del edificio en esta noche sin ser salvo. No hay razón para ello. Aquí está el precioso Espíritu Santo, El mismo probando que El es Dios aquí entre Uds., y quiere salvarlos a Uds.
67Si Uds. me creen que soy Su profeta, o Su–Su siervo... Si Uds. me creen que soy Su siervo, Su misericordia está extendiéndose en esta noche con grandes brazos, y llamando: “El que quiera, que venga, y beba de la Fuente de la Vida gratuitamente”. Mientras la cantamos otra vez, ¿no vendrán Uds.?” Ven a esta Fuente abundante y dulce; (Dios lo bendiga, hermano. Dios la bendiga, hermana. Eso es bueno). ... alma ante el Salvador; Oh, sumérgete hoy, y salvo... (Una hermanita hispana, venga, entre ahí. Mi hermano viniendo aquí, venga, entre ahí). ¡... Su Nombre! ¡Oh, gloria a...! (¿Hay algunos más?, ¿vendrán en estos momentos? Rápidamente tomen su lugar aquí en la Fuente). ¡Gloria a Su precioso Nombre! La hermosa Sangre que El vertió; ¡Gloria a...!
68Dios lo bendiga. Eso es maravilloso. Los jóvenes viniendo... en esta atrevida edad adolescente, y sin embargo, yo estoy muy contento que tenemos jóvenes que todavía tienen un corazón abierto para el Espíritu Santo. Déjenme decirles: todavía tenemos alguna gente joven fina que queda en este mundo. Seguro que la tenemos. Aquí viene otro, viniendo aquí. Correcto. Simplemente... Simplemente me gusta. Se estremece mi corazón de emoción. Esto me hace más bien, que ver a Dios sanar a los enfermos, cuando El sana el alma, porque yo sé que eso es Eterno; eso durará para siempre. Es la verdad de Dios. Recuerden: Uds. que están ahora parados aquí, Uds. son bendecidos porque Dios les ha hablado a Uds. Dios les habló a Uds. Jesús dijo estas Palabras: “El que oye Mis Palabras y cree al que me envió, tiene Vida Eterna, y no vendrá a condenación, mas ha pasado de muerte a Vida”. Hace unos cuantos minutos, si Uds. hubieran muerto allí antes que el servicio se terminara, Uds. se hubieran perdido. Si Uds. mueren ahora, tan seguro como mi Dios es verdadero, Uds. saldrán en aquel Día. Dios lo prometió. “Ningún hombre puede venir a Mí”, dijo Jesús: “Si Mi Padre primero no le trajere”.
69¿Quién fue Ese que les habló a Uds.? El Espíritu Santo, el mismo que sabe y discierne los pensamientos del corazón. ¿Ven? El discierne su corazón. El nunca usó mis labios; El sólo les habló a su espíritu, y Uds. lo escucharon a El. Bienaventurados son Uds. que harán esas cosas. Uds. escucharon, vinieron al frente. El está aquí. “Y todo aquel que viene a Mí, Yo le daré Vida Eterna, y lo levantaré en el día postrero”. Esa es Su bendita promesa. Dios la bendiga, damita. Encuentre su lugar ahí adentro, cariño. Eso es bueno. Vengan ahora, si a alguien más le gustaría venir mientras estamos esperando, cualquiera, nos gustaría que viniera Ud. aquí al frente y que oráramos con Ud. Si no, inclinemos ahora nuestros rostros por un momento para orar. Cada uno de Uds. que está parado aquí, el Padre Celestial lo ha llamado. Es Su bondad y Sus misericordias para Uds. Uds. ahora tienen Vida Eterna por creer en El. Ahora, sólo inclinemos nuestros rostros mientras le damos a El unas palabras de agradecimiento.
70Precioso Señor, viniendo al edificio en esta noche, yo estaba un poco cansado. Satanás estaba como molestándome, diciéndome: “No prediques de Bartimeo el ciego. Esas personas no entenderán eso”. Pero luego, muy en lo profundo de mi alma, yo podía sentir Tu Espíritu diciendo: “Hazlo. Sólo hazlo”. Y aquí en esta noche está el... de los resultados, aquí está... Y Tu venida y Tu Presencia ha traído convicción a los corazones de estas personas que están paradas aquí. Y yo sólo les cité a ellos Tu Palabra Eterna, la cual ha sido probada en esta noche, que Ella es más poderosa que todo pecado. Levantó al pecador de su asiento y lo envió al altar. Es más poderosa que el pecado; vence al pecado. Y los envió a ellos al frente para hacer una confesión pública. Y nuestro Señor Jesucristo, dijo: “Aquel que me confesare delante de los hombres, Yo le confesaré a él delante de Mi Padre y de los Santos Angeles”. Aquí están parados ellos como almas penitentes. Padre, oye la oración de Tu siervo inútil. Yo los encomiendo en Tus manos como trofeos del servicio de esta noche.
71Te pido, Padre, que Tu visitación aquí en esta noche, que los trajo aquí al frente, que ahora santifique sus corazones de todo pecado, los limpie de toda injusticia, saque el pecado de sus vidas. Aun el deseo de pecar, que se vaya de ellos. Y que ellos también reciban el bendito Espíritu Santo en esta noche, para entrar mañana nuevamente en la vida, y empezar en las calles, y en los caminos poco frecuentados, en las escuelas, en dondequiera que ellos pudieran estar mañana, en el trabajo, como nuevas criaturas en Cristo Jesús; con vidas brillando, sus rostros iluminados con el Poder de Dios, sabiendo que ellos han pasado de muerte a Vida, que ellos puedan guiar a otros y obrar en este gran campo de Tu gran economía, Señor. Concédelo. Bendícelos. Yo los encomiendo en Tus manos como trofeos de la gracia de Tu Espíritu para nosotros en esta noche, por medio de Jesucristo, nuestro Señor. Amén.
72Quiero que Uds. me hagan un favor más. Quiero que Uds. pasen por aquí a este lado para que podamos encontrarnos. Hay personas paradas aquí con unas pequeñas insignias puestas en ellas; son llamadas: “obreros personales”. Queremos que Uds. vayan allá atrás para que puedan arrodillarse y dar las gracias a Dios por salvarlos a Uds. Y luego cuando hagan eso, quiero que Uds. se queden ahí solo por unos cuantos momentos y reciban el Espíritu Santo, y que regresen a este edificio con el resto de la congregación, aclamando Sus alabanzas y bendiciones. Está aquí para Uds. Créanme, como siervo de Dios; está aquí para Uds. Mientras ellos los guían a Uds. por este lado. Muy bien. Si hay algunos allá que no tienen el bautismo del Espíritu Santo, y les gustaría que esta sea la noche en la que Uds. lo reciban, ¿vendrán Uds.?, vayan con ellos, y encuéntrenos allá atrás en donde estaremos con Uds. en unos cuantos momentos. ¿Vendrán Uds. ahorita?, aquellos buscando el bautismo del Espíritu Santo, que pasen por aquí y vayan allá atrás. Yo quiero que cada uno de estos convertidos en esta noche, tome su lugar. Los ministros estarán allí en unos cuantos minutos. Ellos los invitan a sus iglesias en donde Uds. pueden tener un hogar para vivir, para servir a Dios el resto de sus días en la tierra.
73¿Hay algunos buscando el Espíritu Santo en esta noche que les gustaría ser recordados, levanten su mano, digan: “Recuérdeme, Hermano Branham, recuérdeme”. Muy bien. Ahora, inclinemos nuestros rostros mientras pasan para atrás, antes que nosotros, ministros, y todos, vayamos atrás para estar con ellos sólo un momentito. Nosotros queremos inclinar nuestros rostros para orar por estos pañuelos. Que todos estén orando. Bondadoso Señor, en este púlpito, bajo mi brazo y mano derecha, está un gran número de pañuelos y pequeños pedazos de material y telas que van a los enfermos y a los afligidos. Y ellos están representando aquí a alguien que los ha puesto aquí, que tiene fe en Ti, que ha oído en esta noche que Eliseo envió su bordón y fue puesto sobre el niño.
74Quizás fue en donde el gran San Pablo, siendo muy fundamental en su doctrina, ha de haber encontrado este lugar. Y la gente en su día, viendo al Espíritu Santo moviéndose en él, y sabiendo que era el siervo del Señor... Y la Biblia dice que ellos tomaron de su cuerpo pañuelos y delantales, y fueron enviados a los enfermos y a los afligidos, y espíritus malos salieron de la gente, y grandes sanidades fueron hechas. Ahora, Señor, nos damos cuenta que nosotros no somos San Pablo, pero Tú todavía eres Jesús, el que sanó a los enfermos. Pedimos que Tú honres a estas personas, Señor, en sus–sus oraciones, y en sus esfuerzos, y en su fe para hacer tal cosa.
75Se nos enseña en la Escritura que un día los hijos de Dios iban en marcha a la tierra prometida que Dios les había prometido. Era una tierra buena, una tierra saludable fluyendo leche y miel; y el Mar Rojo se interpuso en el camino de ellos. Pero Dios miró hacia abajo a través de esa Columna de Fuego con ojos de ira, y el Mar Rojo se asustó, y retrocedió, y los hijos de la promesa y del pacto de Dios, cruzaron al otro lado del Mar Rojo hacia la tierra prometida. Oh Señor Dios, cuando estos pañuelos toquen a los enfermos, permite que el Angel de Dios mire a través de la Sangre de Jesucristo con ojos de ira sobre la enfermedad que está agarrando a estas personas. Y cuando esta pequeña señal de fe toque los cuerpos de ellos, que él las suelte, y que ellas viajen a ese buen y saludable lugar en donde está escrito en las Escrituras: “Yo deseo que tú seas prosperado en todas las cosas y que tengas salud”. Concédelo, Señor. Los envío, y estas telas, en el Nombre de Jesucristo para este propósito. Amén.
76Yo creo que cada uno de ellos será sanado. ¿Creen Uds.? ¿Creen Uds. que Dios contesta la oración de ellos? Seguro que El la contesta. ¿Cuántos de Uds. saben esta gran alabanza antigua? Es una que cantamos mucho en nuestro tabernáculo. “De Jesús el Nombre invoca”. ¿La saben? “Búscale con vivo afán...” Pongámonos todos de pie y cantémosla ahora. De Jesús el Nombre... (¿Quién es el director de cantos aquí?) invoca, Búscale con vivo afán.... Dios lo bendiga, hermano.