Photo

~ JEHOVA DE LOS MILAGROS ~
1Yo estoy seguro que todos Uds. se sienten igual como yo me siento. Llegué justamente a tiempo para oír cantar a ese coro. ¡Hermanos!, me gusta eso. ¿Les gustó eso? ¡Oh, hermanos! Eso realmente fue bueno. Yo siempre he dicho que yo... Cuando llegue yo al otro lado del río, y cuando me quieran encontrar, bueno, sólo encuentren en donde están cantando y yo–yo estaré sentado allí en algún lugar. Quiero oír todas esas voces armonizar en ese gran coro angelical. Yo puedo escuchar eso por largo tiempo. [Porción no grabada en la cinta–Ed.]. Yo siempre quise cantar. Y sencillamente no pude... sencillamente no puedo cantar en lo absoluto; es solamente... Yo–yo traté de cantar en una ocasión, bueno, en varias ocasiones, “Sublime Gracia”. Mi esposa aquí está ahora, y tan pronto como yo lo mencionaba, ella se ponía sus manos de esta manera: “No lo intentes; no lo intentes”. ¿Ven? Así que, no te preocupes, cariño, no lo intentaré. Sé mejor que eso. Pero algún día cuando Uds. lleguen a sus grandes mansiones en alguna parte allá en el Cielo, y escuchen muy allá en el rincón del bosque, en donde está construida esa cabañita, y oigan a alguien en el porche de enfrente cantando: “Sublime Gracia”, Uds. dirán: “El Hermano Branham lo logró; allá está él”. Yo quiero estar allá con Uds.
2Este es un gran día porque el Señor ha hecho este día. Y no hay duda que muchos de Uds. en sus servicios en esta mañana han disfrutado el compañerismo maravilloso del mensaje de su pastor, y eso es bueno. Estoy muy contento que Uds. lo disfrutaron. Y sólo recuerden: respáldenlo en oración; él es el pastor de la manada, y el pastor es el que alimenta. Así que respáldenlo en oración, y apóyenlo en toda forma, en lo que Uds. puedan, y Dios continuará repartiendo esos mensajes a través de él.
3Y ahora, para Uds. nuevos convertidos que acaban de ser convertidos en esta reunión, yo no sé exactamente cuántos, pero ha habido una gran multitud que ha venido al frente a aceptar a Cristo. Ahora, no sean llevados nada más así, y digan: “Bueno, está bien”. Sino que Uds. tengan compañerismo con algunas de estas iglesias, con la que está más cerca de Uds., o con la que Uds. prefieran. Y luego, estos hombres... La razón que ellos están patrocinando estas reuniones, es porque creen en este ministerio; ellos lo creen. Ellos no estarían aquí arriba sentados para representarlo, si no lo creyeran. Ellos predican exactamente la misma cosa que yo predico, el Evangelio completo, y ellos ciertamente les harán bien a Uds. Si yo viviera aquí en San José, yo pertenecería a la iglesia, a una de estas iglesias, a la cual yo viviera más cerca. Yo pertenecería a esa iglesia, porque yo–yo creo en ella. Yo estoy aquí para representarla, y creo que es la Iglesia del Dios Viviente. Y ciertamente aprecio la cooperación de Uds., y la cooperación de ellos, y ahora todos juntos traemos nuevas almas al Reino de Dios, y Dios estará contento porque nuevos hijos nacen en Su familia.
4Ahora, mañana en la noche... Tenemos viernes en la noche, y luego el sábado en la mañana, es el desayuno de los Hombres de Negocio del Evangelio Completo. Se me ha dado el privilegio, y el honor, de hablar en este desayuno. Ahora, yo quiero hablar en ése, si es la voluntad del Señor, el sábado en la mañana. Me imagino que ya lo han anunciado, en dónde será. Y luego el sábado en la tarde, volvemos aquí para nuestro servicio de clausura. Y yo quiero decir en esta noche, que si nada más sucede entre hoy y el servicio de clausura, le daré gracias a Dios mientras viva por esta reunión. Ha sido una reunión maravillosa. Una de las cosas más sobresalientes respecto a ella, es esa unidad, ese sentir de compañerismo íntimo, simplemente entrelazado. Eso es lo que me gusta. Allí es en donde el Espíritu Santo puede obrar. Aquí en la plataforma, es tan fácil con estos hermanos. Como Uds. saben, ha sucedido la ocasión en la que he tenido que... bueno, decirle a la gente que está detrás de mí, que se vayan de la plataforma para poder ministrar; muchos de Uds. han visto eso. Pero en esta reunión, yo no he mencionado ni una cosa, porque simplemente ha habido una cooperación total por dondequiera. Y esos hombres orando por mí allí, y allá, al grado que simplemente ha sido maravilloso. Yo no he volteado y dicho nada. Hay algunos de estos ministros que están enfermos, y yo lo sé. No se preocupen; todo estará bien. ¿Ven? Porque ellos son pastores, y si yo me volteara a ellos y dejara a alguien de la audiencia, ellos preferirían que fuera uno de los suyos en la audiencia, que ser ellos. Verdaderamente creo que esa sería la actitud que ellos tomarían. Y así que, son gente digna.
5Y estos pañuelos y cosas que están ahora siendo puestas aquí, después de un rato, antes, mientras que estoy orando por los enfermos, iré y oraré también por ellos, porque yo preferiría orar por ellos cuando siento la unción del Espíritu Santo sobre la–sobre la congregación y todo alrededor. Yo pienso: ¿qué si este pañuelito aquí, con esa notita prendida a él con un alfiler, fuera a mi madre y ella estuviera acostada en una condición moribunda? ¿Qué si ése fuera a uno de mis niños, y estuviera muriéndose? Yo quisiera la más sincera y... que yo pudiera obtener de mi hermano, para orar por eso. Bueno, pudiera ser que vaya a la madre de alguien, o al niño de alguien, o algo, y queremos ser lo más sincero en estas cosas, entonces Dios contestará la oración.
6Ahora, está cerca... Yo sé que es... Esta reunión estaba precediendo al tiempo de Navidad. Ibamos a tener otra reunión allá en–en Washington, Spokane, creo que es; o mejor dicho, no Spokane, es Yakima, Washington. Pero vemos que está precediendo a la Navidad. Y estas reuniones tienen que ser patrocinadas, como Uds. saben eso, porque yo mismo no tengo el dinero para patrocinarlas. No pido un centavo para mí, sólo que ellos paguen los gastos para que así no debamos nada; eso es todo. ¿Ven? Y ahora, yo estoy–yo estoy trabajando; yo–yo recibo mi salario de mi iglesia: cien dólares por semana es lo que recibo de mi iglesia. Pero las reuniones tienen que ser patrocinadas. Y luego la gente alrededor de este tiempo... Uds. tienen familias y niños. Muchos me han estado preguntando: “Tan pronto como termine aquí, ¿vendrá Ud. a nuestra iglesia? Ud. tiene ahora un poquito de tiempo”. Yo regreso a mi tabernáculo porque... para un pequeño avivamiento para ellos, sólo para ellos, sobre la enseñanza de cómo recibir el Espíritu Santo y demás. ¿Ven?, tenemos un antecedente Bautista allá, y así que queremos entrar en la cosa real con ellos. Así que la razón que no voy, es porque si voy a otra reunión, madres y padres sacarán de sus bolsillos para patrocinar la reunión, y quizás al bebito... a los niñitos les faltara algo en la Navidad, y eso me haría sentir muy mal. ¿Ven? Así que yo regresaré después de la Navidad, y entonces, nosotros– nosotros empezaremos otra vez desde allí. Pero un poco antes de la Navidad, me gusta dejar todo.
7Y quisiera que yo fuera económicamente capaz para que Uds. nunca tuvieran que ni siquiera mencionar una ofrenda. Yo tendría que mencionarlo de todas maneras porque... Yo hice eso en una ocasión debido a una fuerte suma en cheque que alguien me iba a dar, más de lo que yo pensé que debería ser dado, pero yo–yo no lo aceptaba. Y así que el hermano dijo: “Bueno, déjeme decirle a Ud. lo que haré: tomaré el cheque, y si Ud. viene y va a una reunión, no tendremos ninguna... no recogeremos una ofrenda o nada”. Yo dije: “Está bien; yo haré eso”. Dije entonces... Yo hice eso y no fue un éxito. La gente tiene que tener algo en la reunión. ¿Ven?, es la reunión de ellos. Y ellos me encontraban en la calle y me preguntaban: “¿Qué pasa con esta reunión? No tenemos ninguna participación en ella; ellos ni siquiera recogen una ofrenda”. Así que una ofrenda es parte de la adoración. Correcto. Yo sé más de eso que nunca, desde el otro día cuando le iba a regresar a Hattie Wright esos veinte dólares que ella había prometido darlos para el nuevo tabernáculo en Jeffersonville; el Señor dijo: “Déjala”. Y unos cuantos minutos después, yo entendí por qué El dijo “déjala”.
8Así que desde... Yo hice una promesa en mi corazón que nunca iba a tratar de detener a alguna persona que quisiese dar algo para el Reino de Dios. Yo lo he hecho muchas veces: lo rechazaba tan rápido como podía. Y yo me he dado cuenta que le he robado a la gente al hacer eso, porque Dios tenía un programa para eso y... o El no la hubiera puesto... yo no creo en rogar; no, señor. Yo no creo en rogar, o... la gente, sino sólo–sólo decirle a la gente y dejarlo–dejarlo así. Dios toma cuidado del resto de ello. ¿No creen Uds. eso? Seguro que El lo toma. El lo pone sobre el corazón de la gente. Pero muchas veces yo pienso que El lo ha puesto sobre sus corazones de hacer algo, y luego yo he ido y he contradicho eso al decir: “No, yo no lo aceptaría; no, señor, no lo haré”. Y pienso acerca de Jesús con esa viudita echando todo su vivir, tres centavos, y el hombre rico había echado miles de dólares. Pero El nunca la detuvo a ella; El la permitió seguir adelante, porque sabía lo que El iba a hacer por ella.
9Ahora, sobre estos pañuelos, si sucede que perdemos su pañuelo en esta reunión, bueno, sólo escríbanos a Jeffersonville, Indiana, y estaremos contentos de orar por uno y enviárselo a Ud. Es absolutamente gratuito. Ahora, no tenemos nada que vender. Bueno, me retracto de eso. Los hermanos tienen los libros y las cintas y las fotografías (creo yo), y demás, en la parte de atrás del edificio. Y son... yo compro esos libros. El Hermano Gordon Lindsay imprime esos libros, y yo se los compro por cuarenta centavos menos de lo que tengo que venderlos, luego pago para que sean transferidos. ¿Saben lo que uno gana? Uno no gana nada; uno pierde en ellos. Es el mensaje. Y las fotografías, creo que son como... los costos para enviarlas son como... No queremos ganar nada. Nada trajimos en este mundo; cierto es que nada nos llevaremos. Lo que estamos tratando de hacer... Yo ni siquiera permitiría que esos libros estuvieran allí, o esas cosas, si no pensara que los ayudaría a Uds. en alguna manera. ¿Ven? Y yo les he dicho a los hermanos que si... Yo he ido adonde está el estante de libros; me paro alrededor de allí y vigilo unos cuantos minutos, y veo a un padre anciano venir y decir: “¿Cuánto cuesta ese libro?” “Cincuenta centavos”. Y él mete la mano al bolsillo: “Sólo tengo...” Déselo a él de todas maneras. Déjelo así. ¿Ven? Cualquiera que no pueda pagarlo, y cualquier cosa como esa, alguna persona pobre, que se lo lleve. Correcto. Vendrá de alguna otra manera, en alguna parte. Y así que, siempre ha venido, y siempre vendrá, si uno pone primero a Dios; eso es todo: ponga primero a Dios.
10Y ahora, continúo observando ese reloj allá, y comprendo que no queremos quedarnos aquí más tiempo que lo que tenemos, porque mañana Uds. tienen que ir a trabajar y tomo eso en cuenta. Cada noche he intentado salir a las nueve y media si es posible. Así que antes que vayamos más adelante y que lea la Palabra, inclinemos nuestros rostros y hablemos al Autor de la Palabra. ¿Hay alguno que le gustaría ser recordado en oración? Sólo levante su mano, diga cuál sea su necesidad. ¡Sólo miren por toda esa audiencia!
11Señor, bondadoso Padre, algo simplemente estremece mi corazón cuando veo hombres y mujeres, muchachos y muchachas, levantar sus manos al Dios del Cielo en petición. Y yo estoy seguro que si–si yo, un pecador salvado por gracia, si me–si me toca a mí de la manera que lo hace, ¿qué hace al tierno y misericordioso Padre Celestial, cuando El ve a Sus hijos levantando sus manos? El Dios Infinito sabe exactamente lo que representaba cada mano. Y yo te pido, Padre, que les des a ellos de acuerdo a sus deseos; que sea dado abundantemente. Y pedimos por todos los que están enfermos y afligidos, por todas partes: llamadas viniendo para ir a las cárceles, a los hospitales, y, oh Señor, sería interminable. Y oramos como una iglesia en esta noche, que Tú recuerdes a cada uno de ellos, y sanes sus cuerpos enfermos, y los liberes de sus tormentos; haz retroceder al enemigo de sus almas, quita la incredulidad de ellos, y que sean completamente liberados por el poder de Jesucristo.
12Pedimos en esta noche, Señor, que bendigas a cada iglesia que está representada aquí, cada miembro de iglesia. Que Tu Espíritu nos dirija y nos guíe en Tu voluntad para nuestras vidas, en cualquier iglesia que pertenezcamos. Pedimos, Señor, que Tú derrames el Espíritu Santo de nuevo en esta noche aquí sobre Tu congregación. Que El venga en tal poder, al grado que haya una unción peculiar que toque a todos, que pecadores corran al altar llorando, y los santos regocijándose, y los enfermos siendo sanados, los cojos saltando como un ciervo. Concédelo, Señor, para Tu gloria. Que hayamos puesto atención a lo que ya hemos oído en estas alabanzas sobresalientas de Zion, mientras el pequeño coro estaba aquí cantando hace un rato para nosotros. ¡Oh!, cuánto te agradecemos por estas personas jóvenes que han–han consagrado sus vidas para el servicio del Señor Jesús, y están usando sus talentos para Su gloria. Pedimos que Tú también los bendigas a ellos, y los prosperes en todo lo que ellos hagan.
13Bendice ahora la lectura de Tu Palabra, y que el Espíritu Santo tome cada Palabra y la meta profundamente dentro del corazón de aquellos que Tú has escogido para recibirlo en esta noche. Esconde al que habla, oh Dios, detrás de la cruz. Que no veamos a nada sino al Señor Jesús, y las oportunidades de ganar almas para El. Entonces cuando empiece la fila de oración, que no haya uno que cruce esta plataforma que no sea completamente sano, o uno en cualquier parte del edificio. Que haya tal derramamiento del Espíritu Santo, tal unción, al grado que todos sean sanados. Que mañana los teléfonos estén sonando por toda la región, la gente que estuviera aquí en silla de ruedas, o catres, o enfermos y afligidos, que ellos estén llamando de todas partes a los enfermos: “Ven rápidamente y recibe tu sanidad”. Concédelo, Señor. Pedimos todo esto para Tu gloria. En el Nombre de Tu propio amado Hijo, nuestro Salvador, el Señor Jesucristo. Amén.
14Yo quiero en esta noche, que Uds. que leen conmigo en la Escritura, o que la anotan, quiero que abran conmigo en San Lucas el capítulo 1. Y vamos a empezar en el versículo 36, y leer una porción de esta Escritura. Como Uds. saben, me gusta verlos traer sus Biblias a la iglesia. Hay algo tocante a eso, que a mí simplemente me gusta traer la Palabra.
15Yo estaba pensando de mi hermano de color sentado aquí, que es el pastor de ese grupo fino de cantantes. Un hermano de color, en una ocasión allá en el sur, ellos decían que él traía una Biblia, y ni siquiera podía leer una palabra. Y ellos le preguntaban, decían: “¿Por qué traes esa Biblia?” El decía: “Yo la traigo porque la creo”. Esa es una buena señal. Le decían: “Bueno, entonces, ¿cómo sabes tú lo que dice?” El decía: “Yo puedo oír a otros leerla”. Y él decía: “Yo creo cada Palabra en Ella, de cubierta a cubierta”. Y él decía: “Yo también creo la cubierta, porque tiene escrito en ella ‘Santa Biblia’”. Le decían: “¿Crees todo lo que está escrito en Ella?” El decía: “Yo creo todo lo que está escrito en Ella”, y él decía, “todo lo que el Señor me dijera que hiciera, yo lo haría”. Le decían: “Mira, Moisés, tú sabes bien que no puede ser eso”. Dijo: “¿Qué si el Señor te dijera que atravesaras ese pared de piedra, la atravesarías?” El dijo: “Sí, señor, yo lo haría”. Dijo: “¿Cómo vas a atravesar esa pared de piedra, Moisés?” El dijo. “Bueno, si el Señor me dijera que la atravesara, El tendría un agujero al llegar yo allí”. Así que eso es lo que es. Si el Señor le hubiera dicho que la atravesara, El tendría el agujero para cuando él llegara allí. ¡Cuán verdadero es eso!
16Leamos ahora del versículo 36 de San Lucas. Y he aquí tu parienta Elisabet, ella también ha concebido hijo en su vejez; y este es el sexto mes para ella, la que llamaban estéril; Porque nada hay imposible para Dios. Entonces María dijo: He aquí la sierva del Señor; hágase conmigo conforme a tu palabra. Y el ángel se fue de su presencia.
17Ha de haber sido una... El sol apenas estaba levantándose, y estaba subiendo en los cielos brillantes de Judea a medida que estaba reflejando su brillo sobre el Mar de Galilea, cuando la doncellita iba caminando por la calle. Ella traía un cántaro bajo su brazo. Ha de haber sido lunes, después del día de reposo, y ella iba rumbo al pozo público para sacar agua para su suplemento diario. Y ella, mientras la miramos en esta noche, ella está caminando con su rostro hacia abajo; no era nada más que una niña como de unos dieciocho años de edad. Y parecía como que ella estaba meditando profundamente. Ella estaba comprometida con un joven de nombre José. El era un carpintero, y él estaba construyendo en esa ocasión una casita que tenía que tener una atención especial, porque él y su hermosa esposa María, iban a vivir en esta casa. Y tenía que tener todo simplemente especial. Día tras día ella iba al mediodía mientras él estaba comiendo su comida, y platicaba con él, y cómo ellos revisaban los planos de la casa, y de cómo las puertitas debían estar, iba a ser una casa especial. Y desde donde vivía María, digamos que era sólo al otro lado de la colina, atravesando la hondanada, y al cruzar la colina. Y los domingos después de los servicios, bueno, ellos se sentaban en el porche de enfrente después que ellos habían comido su comida, y miraban a la otra colina, al montoncito de siempre verdes y a los tijerales del techo de la casa que sobresalían; ellos planeaban su futuro, de lo que iban a hacer.
18El domingo anterior, había sido un domingo fuera de lo común en la sinagoga en Nazaret. El buen rabí había predicado un poderoso sermón. Y él había hablado del gran Dios de Abraham, de cómo en los días de Su visitación a Sus hijos allá en Egipto, cómo El los había sacado con una mano fuerte de poder; cómo El mismo se había mostrado ser el Soberano de ambos: Cielos y tierra; cómo esa agua no podía pararse en Su camino, o nada podía impedir Su Divina voluntad; y cómo con Sus propias manos, El había rociado pan sobre el suelo en la noche para alimentar a Sus hijos peregrinos que no tenían pan. Y él también se había referido a una ocasión en la que a ellos se les terminó la carne, y el Señor Dios Jehová había causado que soplara un gran viento, y vinieron codornices en el campo por miles. Y cada israelita, sin usar algo más que sus manos, había recogido estas codornices y las había preparado, y habían comido todo lo que ellos querían. Y fue en ese momento que José ha de haber dicho: “¿Pudieras imaginarte, cariño, cuántas codornices se necesitarían para alimentar a ese pueblo?” Pues eran como unos dos y medio millón de personas en ese campamento. Y cada hombre fácilmente podía comerse dos codornices o más, para satisfacerse. Así que se necesitarían más de cinco millones de codornices. Pero El es Jehová, el Creador. Cómo El podía crear codornices. Probablemente no había cinco millones de codornices en toda Palestina, o mejor dicho, en todo el desierto. Pero El es Jehová Dios quien puede ponerlas allí. Si no hay ninguna allí, El todavía puede crearlas, porque El lo hizo en los días de Abraham, en la montaña en donde Abraham lo llamó a El Jehová-jireh, “el Señor proveerá todo de lo que El tenga necesidad”.
19Entonces José ha de haber dicho algo como esto: “El mensaje fue notable, pero yo pensé que el buen rabí lo arruinó al último cuando dijo: ‘Es verdad que Jehová solía hacer milagros, pero ¡ay Señor mío!, Jehová ni siquiera hace milagros hoy; esos días pasaron hace mucho tiempo. Todo lo que Jehová quiere que hagamos, es ir a la iglesia, y pagar nuestras deudas, y sólo vivir una buena vida normal’”. José pudiera haber dicho: “Yo como que no estoy de acuerdo con el rabí, porque si El es Dios, El tiene que permanecer el mismo Dios. Si El era Jehová-jireh, y podía proveer para ellos, El puede proveer también para nosotros”. Cómo me hubiera gustado haberle gritado: “Amén” a José.
20María se mete a la casa, y levanta un pergamino, y lo lleva afuera, como de costumbre, ellos tienen estudio de la Biblia los domingos en la tarde. Y sucedió que en ese día, digamos, ella sacó el pergamino de Isaías. Y cuando José tomó el pergamino y lo abrió, él empezó a leer el pergamino a María y a comentar. El finalmente llega al lugar en Isaías 9:6, en donde dice algo como esto: “Un Niño nos es dado, Hijo nos es dado, y el principado sobre Su hombro; y se llamará Su Nombre Consejero, Príncipe de Paz, Dios Fuerte, Padre Eterno”. [El Hermano Branham parafrasea Is. 9:6–Trad.]. Y mientras él estaba leyendo, él oyó un suspiro, y miró al lado; y la damita, la amada de él, su carita se había enrojecido, y sus ojos estaban brillando como las estrellas en una noche oscura, y dijo: “Lee eso otra vez, cariño”. Y él la leyó otra vez, y ella ha de haber dicho: “¡Oh!, ¿quién será ése? ¿De qué está hablando el profeta?” Y él dijo algo como esto, o hubiera dicho: “El profeta estaba hablando del Mesías quien vendrá. Y una de nuestras mujeres algún día dará a luz al Mesías”. Esa Escritura parecía impresionar a la pequeña virgen; ella simplemente no podía deshacerse de Ella.
21Eso es de lo que ella tal vez estaba meditando en esa mañana, cuando la encontramos yendo al pozo para sacar agua. Diría yo que quizás era lunes. Era día de lavar, y ella tenía que sacar temprano el agua para lavar; su madre estaba anciana. Y mientras ella estaba pensando en esa Escritura: “Un Niño nos es nacido, Hijo nos es dado, y se llamará Su Nombre Consejero, Príncipe de Paz, Dios Fuerte, Padre Eterno”, ella se puso tan interesada en lo que ella estaba diciendo, o mejor dicho, pensando, al grado que casi olvidó de dar la vuelta en la esquina. Y cuando ella levantó su rostro, había algo extraño: parecía como que una luz había destellado. Y ella da la vuelta hacia la plaza del pueblo (en donde el pozo de la virgen todavía existe allí), y ella ha de haber pensado: “Oh, el sol brilló en el rocío que ha quedado en el lado de la colina, o pudiera haber brillado sobre un metal lustrado en alguna parte, o en un escudo de un soldado Romano; eso es tal vez lo que vi brillar delante de mis ojos”. Así que ella seguía pensando.
22Oh, es muy lastimoso que la iglesia hoy no camine en el Espíritu de esa manera, más que lo que caminamos. Porque es en esa clase de hora cuando Dios viene a Uds. Como Uds. saben, fue en el camino hacia Emaús cuando Cleofas y su amigo estaban hablando, y platicando, y pensando acerca de Jesús, cuando El salió de los matorrales y se puso al lado de ellos y caminó con ellos. Es mientras estamos pensando en El... El problema con el mundo hoy, es que estamos pensando acerca de todo lo demás excepto El. Entonces nos preguntamos por qué no recibimos bendiciones. Hace unas cuantas semanas, como unas tres semanas, cuando me senté al lado de unos árboles sicómoros, como les estaba contando a Uds., y empecé a pensar. Fue allí por la primera vez que El vino, y me declaró a mí el nuevo ministerio. Piensen en El. “Acercaos a Mí, y Yo me acercaré a vosotros”, dice el Señor. Piensen en El. David habló que él estaba... escribía Sus mandamientos sobre la columna de su cama y meditaba en ellos día y noche. Eso es lo que la iglesia debería hacer: mantener su corazón en armonía con Dios día y noche; pues es en ese entonces cuando El aparece. Salomón dijo: “Como el hombre piensa en su corazón, así es él”. Empiece a pensar que Ud. es uno de Sus hijos, que El lo salvó a Ud.; y que El es bueno con Ud., y que Ud. le ama, y El le ama a Ud. No sólo espere hasta que Ud. vaya a la iglesia, o alguna hora conveniente; sólo manténgale a El en su mente todo el tiempo.
23Y mientras ella continuaba caminando por la calle, todavía no había nadie en la calle. Y mientras ella caminaba por el senderito de tierra como una banqueta, de repente ella empezó a darse cuenta que había Algo alrededor de ella, un sentir muy extraño. Oh, esa es la experiencia más maravillosa. Yo confío que todos aquí han experimentado esa clase de momentos. Si Ud. no lo ha experimentado, esta sería una buena noche para empezar. Sólo empiece a pensar tocante a El, y adórele en su corazón, y de repente Ud. sentirá el compañerismo cercano del Espíritu Santo todo alrededor de Ud. Y lo unge tanto al grado que uno no puede detenerlo más tiempo. Ud. levantará sus manos, y... o hará algo. Ud. sencillamente no puede quedarse quieto cuando El viene.
24Mientras ella estaba pensando, no fijándose en quién estaba alrededor de ella (la damita tal vez con un par de sandalias en sus pies, caminando por ese senderito polvoso), sino pensando del Señor, y de Sus promesas de–de cosas por venir... Y mientras ella estaba pensando, de repente ese sentir se hizo tan grande alrededor de ella, al grado que levantó su rostro. Y cuando ella lo hizo, parada delante de ella había una Luz. Y parado al lado de esa Luz, estaba Gabriel el Angel, el Arcángel de Dios. Si Ud. quiere que Angeles se le aparezcan a Ud., mantenga su mente en Dios, y fuera de las cosas del mundo. Hagan sus negocios; vaya a su iglesia; vaya a lavar sus platos; en dondequiera que Ud. esté, mantenga su mente en El todo el día y toda la noche. Entonces Dios hará algo. Ud. se está acercando a El; Ud. está cerrado completamente para el mundo; sólo Ud. y El están juntos.
25Esta aparición del Angel asustó a la pequeña virgen. Ella había sido enseñada que los días de los milagros habían pasado. Pero ella había visto algo suceder. El Angel le dijo, dijo: “Salve, María”. “Salve” significa: “parar”. Y El tenía un mensaje para ella. Cuando un Angel viene, El tiene un mensaje para Ud. Y el Espíritu Santo, el Angel de Dios, está aquí en esta noche con un mensaje para cada creyente. Sólo manténgalo a El en su mente. Continúe pensando tocante a El: de cuán encantador es El, cuán dulce es El, de Sus promesas. Si Ud. está enfermo, ponga esto en su mente: “El fue herido por mis rebeliones; El fue molido por mi iniquidad, el castigo de mi paz fue sobre El, y por Su llaga yo fui curado”. Mantenga su mente centrada de esa manera; algo le sucederá a Ud. De repente habrá un... algo que se acerca a Ud., una unción vendrá sobre Ud. y saldrá de esa silla. “Acercaos al Señor, y El se acercará a vosotros”.
26Y ella miró a este gran Angel, y Su Nombre es Gabriel. Ahora, hay Angeles del Señor, muchos de Ellos, y Ellos vienen a la tierra y traen mensajes. Pero Gabriel, cuando El viene, hay algo grande que va a suceder. El fue el que anunció la primera Venida de Cristo; El será el que anunciará la segunda Venida de Cristo. Y El le dijo a María: “Tú has encontrado gracia con Dios”. ¡Qué mensaje para traerle a ella! “Tú has encontrado gracia con Dios”. Y mientras ella estaba pensando en esa Escritura, entonces esa fue la Escritura que le fue confirmada a ella. Ahora, si Uds. están enfermos, piensen en esa Escritura. Si Uds. están perdidos, piensen en esa Escritura. Si Uds. quieren el Espíritu Santo, piensen en esa Escritura. Y el Espíritu Santo se la confirmará a Ud.
27Ahí estaba ella, y el Angel dijo, le dijo que iba a tener un Hijo. Y llamaría Su Nombre Jesús. El salvaría al pueblo de sus pecados. Y El dijo: “Tu prima Elisabet es una mujer anciana, y este es su sexto mes como madre, la que llamaban estéril”. Ahora, María y Elisabet eran primas primeras. Nuestro Señor y Juan el Bautista eran primos segundos. El nombre del esposo de Elisabet era Zacarías. El era un hombre justo, un sacerdote en el templo. El era un buen hombre. Y por toda su vida que había estado casado con Elisabet, él había orado y se había aferrado a Dios, que Dios les daría un bebé; pero ella era estéril. Y ella había llegado a algunos sesenta años de edad, y Zacarías estaba muy avanzado en los setenta, y ellos todavía no tenían hijos. Así que Zacarías subió a la fiesta para hacer su deber en la fiesta, lo cual era quemar incienso mientras la gente estaba orando en la congregación. Y mientras él estaba allí quemando incienso, él miró, y parado a la diestra del altar, allí estaba parado Gabriel el Arcángel. Vivan bien; hagan bien; los Angeles todavía están viviendo; Dios todavía los tiene a Ellos a Su mandato. Allí estaba parado Gabriel, el Arcángel, y le dijo a él lo que iba a suceder. Después de esos días de su ministerio en el–el templo, él se iría a casa, y su esposa iba a concebir y dar a luz un hijo. Ellos lo llamarían Juan. Y sabemos la historia.
28Ahora, el Angel Gabriel había visitó a María seis meses después, y le dijo que su prima también iba a tener un bebé. Así que María sabía que eso sería un milagro, el de esa anciana, bien entrada en edad, teniendo un bebé. Pero ella le dijo al Angel: “¿Cómo será esto?, pues no conozco varón”. Y... “Pide y tú recibirás”. El dijo: “El Espíritu Santo te cubrirá con Su sombra. El Santo Ser que nacerá, será llamado Hijo de Dios”. Así es como va a suceder. María nunca le alegó al Angel; ella nunca lo discutió en ninguna manera. La única cosa que ella dijo fue: “He aquí la sierva del Señor; hágase conmigo conforme a Tu Palabra”. ¿Pensaron Uds. que aun el sacerdote Zacarías había cuestionado, siendo él un anciano y ella anciana también, cómo sería hecho? Y era un sacerdote que debería saber la Palabra y saber lo que Dios hizo. Pero esta pequeña virgen sólo era una niña. Y ella no tenía esposo. Ella tenía que creer lo imposible, algo que nunca había sucedido antes. Pero ella nunca altercó; nunca preguntó ya más. Su Palabra fue suficiente para ella.
29Oh, si la iglesia tan sólo pudiera ser de esa manera. La Palabra lo concluye. Si Dios así lo dijo, eso es todo lo que necesitamos saber. ¿Cómo va a ser?, yo no puedo decirles; pero si Dios así lo dijo, va a ser de esa manera, porque Dios así lo dijo. Oh, eso es lo que yo quiero que la iglesia sepa. Si hay algo en lo que quiero que Uds. anclen su fe, es en lo que Dios ha dicho; tiene que ser verdad. ¿Se fijaron Uds. que ella tenía que creer lo imposible? Ella no podía ir al pasado como podía Zacarías. El pudiera haber ido al pasado y ver a Sara; y Sara tenía casi cien cuando ella tuvo el bebé. Y Ana en el templo, ella era también una mujer anciana. Y ellos tenían bastantes ejemplos de eso, de cuando ellas tenían esposos. Pero María tenía que creer algo que nunca había sucedido.
30Uds. tienen miles de ejemplos de sanidad Divina. Miren a la gente que ha sido sanada de cáncer, de ceguera, de mudez, de sordera, de toda clase de enfermedades y dolencias. Tenemos bastante de eso a lo cual mirar como ejemplo. Pero esa niñita no tenía nada sino sólo Su Palabra, y eso fue suficiente. Su Palabra fue lo bastante bueno para ella. Y quiero que Uds. se fijen: ella no esperó hasta que estaba segura que iba a suceder. Ella inmediatamente empezó a testificar tocante a ello. Ella no esperó hasta que ella sintió vida, para que pudiera estar muy segura que ella iba a tener el Bebé. Tan pronto como ella oyó Su Palabra, lo tomó a El a Su Palabra, y ella empezó a testificar y a alabar a Dios por el Bebé antes que sintiera algo. Eso es.... Danos más Marías por aquí que puedan tomar a Dios a Su Palabra y alabarlo a El, ya sea que Ud. sienta algo o no. Tómelo a El a Su Palabra. Dios está tratando de encontrar a alguien quien tomará Su Palabra. A mí no me interesa cómo Ud. se sienta. Alguien dice: “Bueno, yo no me siento nada mejor. Yo era... fui a las reuniones, se oró por mí. Yo...” Eso no tiene nada que ver con ello. Dios así lo dijo, y eso lo concluye. Amén. Alguien quien tomará Su Palabra, eso es lo que a El le agrada. Crea Su Palabra, eso es lo que le agrada a Dios. Esa es la única manera que Ud. alguna vez encontrará gracia con Dios, es creyendo Su Palabra.
31Y María lo tomó a El a Su Palabra. Ella dijo: “Eso es suficiente para mí”. Y ella fue a los alrededores diciéndoles a todos que iba a tener ese Bebé, antes que tuviera una señal de ello en lo absoluto, una señal de algo. Ella todavía... Ella sabía que iba a suceder porque Dios así lo dijo. ¿No ven Uds. la verdadera Simiente de Abraham? Dios habla; ellos lo creen. Esa es la razón que a mí me gusta la Iglesia que hoy puede tomar la Palabra de Dios. Cuando Dios dice: “Jesucristo es el mismo ayer, hoy, y por los siglos”, la Iglesia dice: “Amén”. Si Jesús dijo: “Las obras que Yo hago, vosotros también las haréis”. La Iglesia dice: “Amén”. Jesús dijo: “Estas señales seguirán a los que creen: en Mi Nombre echarán fuera demonios; hablarán nuevas lenguas; tomarán en las manos serpientes, y si bebieran cosa mortífera... sobre los enfermos pondrán sus manos, y sanarán”. La Iglesia dice: “Amén”. Ellos no se preocupan tocante a ello, no se preguntan cómo va a suceder; ellos sencillamente lo toman a El a Su Palabra y siguen adelante. Esa es la verdadera Simiente de Abraham. Esos son los hijos de Dios.
32María tenía que creer lo imposible. Pero Dios toma lo imposible y lo hace real cuando Su... El es tomado a Su Palabra. El doctor pudiera haber dicho: “Ud. nunca se librará de ese cáncer”. El doctor pudiera haber dicho: “Ud. nunca será capaz de caminar otra vez. Bueno, es–bueno, es imposible que Ud. lo haga”. Pero lo imposible se desvanece cuando Dios es tomado a Su Palabra. No importa lo que el doctor dice, él está haciendo lo mejor que puede. Pero Dios es Dios. Amén. Y Su Palabra es exactamente como El es. Y si Ud. toma Su Palabra, eso lo concluye para siempre. “Si tú puedes creer, di a este monte: ‘Quítate’, y no dudas en tu corazón, sino que creerás que lo que tú has dicho vendrá a suceder, tú puedes tener lo que tú has dicho”. Dios es tomado a Su Palabra....
33Oh, ella inmediatamente empezó a dar alabanza a Dios y a decirle a la gente que iba a tener un Bebé, sin conocer varón. Ahora, recuerden, ella misma se había expuesto a–expuesto a la crítica. Pero María no se detuvo a pensar tocante a la crítica; a ella no le importaba la crítica. Cuando un hombre viene a recibir el Espíritu Santo, a él no le importa lo que el vecino va a decir; a él no le importa si grita, si habla en lenguas, o lo que haga. Es más allá de eso; tomó a Dios a Su Palabra; a él no le importa la crítica. Ha perdido toda su sociedad intelectual llamada prestigio, hecha por el diablo, “hecha en casa”. La cosa que él quiere es gracia con Dios. A él no le importa lo que el Espíritu Santo le haga a él hacer: gritar, dar alaridos, o llorar, o desgañitarse, o cualquier cosa que él quiera hacer. Cualquier cosa que el Espíritu Santo ponga en él, él lo hace porque a él no le importa. El ha perdido todas esas cosas hechas por el hombre. El es libre en Cristo Jesús. El Espíritu de Dios lo ha puesto en libertad. Y él es libre en el poder de Dios, bañándose en Su belleza, adorándole a El en Espíritu y en verdad. El es una persona libre. El ha tomado la Palabra de Dios; se ancló en su corazón. A él no le importa; él mismo se está exponiendo.... Ud. dice: “Bueno, me da miedo que yo–yo un día esté parado en mi trabajo y el jefe me diga: ‘Oyes, oí que tú estabas allá en esa reunión de “aleluyas” y fuiste sanado’”. No, no tenga miedo. Hermano, si Ud. es de la Simiente de Abraham, Ud. lo cuenta como un gozo el pararse y testificar del poder de la resurrección de Jesucristo. Ciertamente que sí. “Mi pueblo no será avergonzado. Si tú te avergüenzas de Mí delante de los hombres, Yo me avergonzaré de ti delante de Mi Padre y de los Santos Angeles”, dijo el Señor Jesús. Así que ellos no están avergonzados; no tienen miedo.
34Así que después de que María oyó las buenas noticias acerca de Elisabet, oh, ella quería compartir las noticias. Como Uds. saben, hay algo acerca de esto, que cuando Ud. realmente toma a Dios a Su promesa, y lo ve a El cumplirlo, Ud. quiere decirlo a alguien más tocante a ello. Ud. simplemente no puede quedarse quieto; Ud. tiene que hacer algo al respecto. Así que ella se fue solita, esa mujercita, caminando a lo largo del río y por arriba de las colinas de Judea, en la región montañosa. Ahora, Elisabet, tan pronto como se dio cuenta de que ella iba a ser madre, se recluyó, se encerró en el cuarto. Y ya me la imagino. Pensemos que ella está sentada allá atrás haciendo botitas, y alistando todo su trabajito para este niñito que venía. Y ella está haciendo la cobijita con la que ella lo va a dedicar, y todas estas cosas; alistando las cosas, porque ella va a ser madre.
35Pero la cosa que la estaba preocupando a ella, era que tenía seis meses de ser madre y el bebé todavía no se había movido. Ahora, cualquiera sabe que eso no es normal. Mucho más temprano, como a los dos o tres meses, o más, quizás cuatro a lo máximo, hay vida, pero todavía no había vida. Pero ella estaba sentada allá atrás en un cuartito. Y sólo miremos ahora, y tomemos un pequeño asiento a lo largo del camino, y observemos. Aquí viene la pequeña virgen subiendo por el camino, sus ojitos destellando, sus mejillas tan sonrosadas como podían estar; no con Max Factor, no, no, sino encendidas con el poder de Dios, y el gozo de Dios. Tan rápido como podía correr, con sus ojitos destellando, como Uds. saben. Y ella... Yo veo a Elisabet hacer a un lado la cortina y mirar para afuera, y ella ve a una jovencita subiendo las colinas de Judea. Y mientras se acercaba, ella reconoció que era su prima María. Así que ella se arropa con un pequeño chal, y sale afuera para encontrarla. Oh, ella le ha de haber dado un fuerte abrazo, y besado. Como Uds. saben, solía ser que a la gente les importaba el uno al otro, como Uds. saben. Pero hoy en día, no les importa. No les importa el uno al otro; la gente es tan fría, tan alejada la una de la otra. Solía ser que cuando uno de los vecinos se enfermaba, todos nosotros entrábamos, nos sentábamos, les ayudábamos, y les cortábamos su leña, cortábamos su maíz, o les ayudábamos a arar, o lo que fuera que estaban haciendo, y les ayudábamos. Pero hoy día, uno ni siquiera sabe que su vecino está muerto, a menos que uno lo lea en el periódico. Es tan frío, tan indiferente.
36Cariño, yo no digo esto para ser malo (mi esposa sentada allí), pero el otro día, ya hace algún tiempo, estábamos en el centro juntos. Y sólo parece ser una tendencia. Y había una–una señora en la calle, y ella dijo: “¿Cómo está Ud., Hermana Branham?” Y yo no le oí a ella decir una palabra. Y yo dije: “Cariño, esa señora te habló”. Ella dijo: “Yo le contesté”. Y yo dije: “Yo no te oí”. Ella dijo: “Yo me sonreí”. “Oh”, yo dije: “Cariño, una sonrisita simple no ocupa el lugar de un buen ‘¿cómo está Ud.?’” A mí–a mí–a mí me gusta ser amistoso; pero una sonrisita simple... A mí me gusta que la persona hable, no que dé una sonrisita como una zarigüeya. A mí–a mí me gusta que sea un verdadero “¿cómo está Ud.?” A mí me gusta un antiguo y fuerte apretón de mano.
37No hace mucho tiempo yo estaba en Florida, y estaba allí una mujer llamada Duquesa, o algo, quien–quien les había prestado un pedazo de terreno en donde pusimos la carpa. Y esa noche el Hermano Bosworth dijo: “La Duquesa”. Yo pensé: “Bueno, ¿a quién voy a conocer ahora?” Dijo: “Ella está allá atrás, quiere verlo a Ud.” Yo dije: “Bueno, también hay bastantes personas enfermas aquí que quieren verme”. Y él dijo: “Bueno, al salir Ud., sólo salúdela de mano”. Y esa mujer tenía un par de anteojos, y estaban en un vara (una mujer corpulenta); y traía esos anteojos en su mano de esta manera, en un vara. Y cuando yo pasé por allí, ella dijo: “¿Es Ud. el Doctor Branham?” Yo dije: “No, señora; no, señora, yo soy el Hermano Branham”. Y ella traía lo suficiente de joyas en sus manos, y lo suficiente de brazaletes, como para enviar a un misionero cien veces alrededor del mundo. Y–y ella... Y yo dije: “Yo soy el Hermano Branham”. Ella extendió su mano y ella dijo: “Yo estoy encantada de conocerlo”. Yo le agarré esa manota gorda, y se la bajé; yo dije: “Bájela aquí, para que la conozca cuando yo la vea a Ud. otra vez”. A mí no me gusta todo ese fingimiento. ¿Qué somos de todas maneras? Seis pies de tierra [1.80 m.– Trad.]. Es el alma allá adentro a la que Dios está mirando. Las joyas no cubrirán pecados, ni tampoco la ropa cubrirá pecados. Se necesita la Sangre de Jesucristo para cubrir pecado, entonces El nos hace lo que somos. Luego en nuestros corazones....
38María, ella abrazó a Elisabet, y Elisabet a María, y las miramos dándose palmeaditas una a la otra, y abrazándose una a la otra, y besándose una a la otra, y tan felices de encontrarse una a la otra. ¡Qué amistad! Y puedo verlas cuando finalmente se dejan de abrazar, y están agarrándose de la mano una a la otra, y hablando. Oh, yo puedo oír a Elisabet decir: “María, no te he visto por tantos años, pero todavía puedo reconocer esos hermosos ojos de tu madre, Ana. Y oh, tú eres una muchacha tan hermosa. ¿Cómo te está yendo?” “Oh, muy bien”, ella dice: “Me siento maravillosamente bien”. Y ella dijo: “Yo estaba tan feliz de oír las noticias, de que tú ibas a ser madre”. “Oh”, ella dijo: “Eso es correcto. Y yo también estoy tan feliz”. Ella dijo, María dijo: “Pero, ¿sabes qué? Yo también voy a ser madre”. “¡Oh, tú y José se han casado!” “No, yo ni siquiera estoy casada en lo absoluto, y voy a ser madre”. “Bueno, yo no entiendo eso. Ahora (¿ves?), mi bebé, ya han pasado seis meses, y todavía no ha tenido señal de vida, y yo he estado un poquito preocupada”. Y María dijo: “Oh, no te preocupes, porque el Angel de Dios me apareció allá en el camino y me dijo tocante a esto (¿ves?), y yo no conozco varón, pero sin embargo el Espíritu Santo me ha cubierto con Su sombra y voy a dar a luz a un Niño, El dijo, y voy a llamar Su Nombre: Jesús; El será el Hijo de Dios”. Y tan pronto como ella dijo “Jesús”, el pequeño Juan vino a vida y empezó a saltar y a brincar de gozo, tan fuerte como podía. Y Elisabet, su rostro se le iluminó, y ella dijo: “¿Cómo es que la madre de mi Señor vino a verme? Porque tan pronto como Su Nombre fue hablado en mis oídos, mi bebé saltó en mi vientre de gozo”.
39Si ese Nombre de Jesucristo trajo vida a un bebé muerto la primera vez que fue hablado a través de labios humanos... Trajo Vida Eterna y el bautismo del Espíritu Santo en el vientre de María, porque la Biblia dice (o mejor dicho, Elisabet), la Biblia dice que Juan nació lleno del Espíritu Santo desde el vientre de su madre. [Porción no grabada en la cinta–Ed.]. Oh, debería sanar a los enfermos, limpiar a los leprosos, levantar a los muertos. “En Mi Nombre echarán fuera demonios”. ¡Aleluya! Ese maravilloso Nombre del Señor Jesús está puesto en esta noche al alcance de nuestras manos, listo para recibirlo. Si eso hizo eso, y piensen de lo que sucedió, puedo ver al Espíritu de Dios obrando entre esas dos mujeres: una profetizó de una, y la otra profetizó de la otra, el Espíritu Santo sobre ellas cuando el Nombre de Jesucristo fue nombrado en sus medios. ¡Oh, mi hermano!, ese mismo Nombre de Jesucristo es más poderoso en esta noche (debería estar), entre la gente, aquí en esta noche. ¿Qué debería hacer a un hombre enfermo o a una mujer enferma? ¿Qué debería hacer a una persona que está atada por el diablo, cuando Su propia promesa, anclada en el Cielo delante de Dios con Su propia Sangre, para hacerla efectiva por el Espíritu Santo aquí, mostrando señales y maravillas...? “En Mi Nombre echarán fuera demonios; pondrán manos sobre los enfermos, y sanarán; todas estas señales seguirán a los que creen”. ¿Lo creen Uds.? Oremos.
40Padre Celestial, nuestros corazones están tan contentos en esta noche, nos sentimos como que nos pudiéramos ir. Parece como que si Tú sólo levantaras el techo de este edificio, nos iríamos al Hogar en esta noche, sabiendo que ese gran Nombre del Señor Jesús, ese Nombre excelso, ese Nombre precioso, un Nombre por encima de todos los nombres, un Nombre al que todo en el Cielo se inclina, al que todo en la tierra se inclinará a El (¡oh, Dios!), al que todo demonio tendrá que inclinarse a El y reconocerlo, que Tú nos diste ese Nombre a nosotros. “Todo lo que pidieras al Padre en Mi Nombre, Yo lo haré”. Oh, Señor Dios, que hiciste la promesa a través de Tu Hijo Jesús, permite que el Nombre de Jesucristo en esta noche ponga en libertad a toda persona enferma, ponga en libertad a cada pecador, ponga en libertad a toda persona. Que esta sea una reunión de libertad en estos momentos, para que el Espíritu Santo pueda entrar, y moverse, y dar gloria y alabanza a Dios. Concédelo, Señor.
41Somos Tu pueblo; no estamos bajo ninguna–ninguna esclavitud. Somos libres. El Hijo nos ha hecho libres, y en verdad somos libres para servir a nuestro Señor y a nuestro Padre. Te damos gracias. Hablando de un Día de Acción de Gracias por la libertad, tenemos una real... Cada día es un Día de Acción de Gracias; cada hora es un Día de Acción de Gracias. Yo, quien fui una vez ciego, puedo ver ahora; yo, quien fui un pecador, yo soy salvo ahora. Oh Dios, cuán libres somos, cómo podemos darte una acción de gracias, una acción de gracias desde nuestro corazón, porque Jesucristo el Hijo de Dios no está muerto, sino que está vivo entre nosotros en esta noche, El mismo probándose vivo por señales, maravillas y milagros, derramando el Espíritu Santo sobre Su Iglesia en estos últimos días, un poco antes de Su aparición. Y señales y maravillas apareciendo por todas partes, cosas maravillosas... Y el Dios del Cielo, ¡oh, aleluya!, dando alabanza y gloria a Dios. Oh, cuánto te damos gracias por estas cosas. Es una verdadera acción de gracias en nuestros corazones. Recibe las alabanzas de Tu pueblo, Señor. Te amamos. Sabemos que existes, y eres un Galardonador de los que te buscan.
42Padre Dios, salva al pecador; regresa a Casa al descarriado; llena al creyente con el Espíritu Santo; sana a los enfermos y a los afligidos; date gloria a Ti mismo. Sentimos Algo moviéndose. En los últimos años ha habido algo ocurriendo, el Espíritu de Dios ha estado moviéndose por todo el país; grandes avivamientos y señales están mostrando Su Venida. Hay terremotos en diversos lugares; el mar ha entrado en una postración nerviosa, arrojando grandes marejadas. Todo... El corazón de los hombres fallando de temor, angustia entre naciones, tiempos perplejos, Israel regresando, la higuera echando sus retoños; estamos en el tiempo del fin. El Espíritu Santo está aquí, y lo amamos a El, Señor, y estamos adorándole a El. Y el mismo poder de Dios nos llevará a Casa con El uno de estos días en un rapto; levantará a los muertos, para siempre. Concédelo, Señor. Trae a cumplimiento en esta noche todas Tus promesas entre Tu pueblo. Sana a cada una de estas personas, Señor, que representan estos pañuelos. Que Tu Espíritu mire hacia abajo. Tú los viste cuando ellos los pusieron aquí; Tú conoces el objetivo; Tú conoces sus motivos; Tú conoces su fe. Yo pido, Dios, que Tú sanes a cada uno de ellos para Tu propia gloria. En el Nombre de Jesucristo lo pedimos. Amén.
43Oh, bendito sea Su Nombre. ¡Aleluya! ¡Aleluya! Alabado sea Dios. Oh, Sus bendiciones, Su Presencia me estremece de emoción, simplemente me estremece mi alma completamente; el saber que el Excelso, el gran Espíritu Santo de Dios, fue prometido ser derramado en los últimos días y que El daría la lluvia temprana y tardía juntas. Uds. han tenido la lluvia tardía; aquí está la temprana mezclada con ella. Las obras que Jesús hizo están ocurriendo otra vez en la Iglesia, mostrando que El viene. Si yo tuviera mi mano alzada para proyectar la sombra, muy allá se mira oscura, pero a medida que se acerca, llega a ser más positiva, hasta que llega a ser una mano verdadera. De esa manera son las bendiciones. Por años, tras años, tras años, a medida que la Iglesia se acercaba, el poder de Dios crecía más cerca y más cerca, al grado que ahora está casi para ser la imagen de Jesucristo, Su Iglesia está, en el poder de Su resurrección. Todas las señales que El hizo han ocurrido otra vez en la iglesia. Estamos en el tiempo del fin. Busquen a Dios, hermanos.
44Yo sé que Uds. piensan que yo actúo muy raro para ser un predicador. Pero les aseguro a Uds. esto: si Uds. se sintieran de la manera que yo me siento, yo creo que Uds. actuarían peor que eso. Sí, señor. Porque estoy tratando de contenerlo; está casi listo para explotar en mi corazón. El pensar que el Dios del Cielo, quien creó los cielos y la tierra, está aquí con nosotros ahora mismo en Su Palabra, El mismo confirmándose, mostrando que El está vivo. El no está muerto, sino que El está vivo para siempre. Cómo le amamos, cómo le apreciamos. Oh, no hay dinero que pudiera comprarlo; no hay nada que pudiera adquirirlo; es gratuito para todos. “El que quiera, venga, tome de la fuente del Señor”. Oh, no hay nada que pueda tomar su lugar. El es el Primero, el Ultimo, el Alfa, la Omega, el Principio, y el Fin. El estaba aquí antes que hubiera un mundo. El estará aquí cuando el mundo se haya terminado. El es ambos, la Raíz y el Linaje de David. El es la Estrella Resplandeciente de la Mañana. ¡Aleluya! El es Cristo, el Hijo del Dios Viviente. El es el Verdadero. Y le amamos. Le adoramos. El es el Dios del Cielo hecho carne, y habitó entre nosotros, el Seno del Padre. Oh, cuánto le amo, cuánto le aprecio.
45Yo, un pobre pecador perdido, tropezando por las calles casi ciego, ahora El me ha dado buenos ojos, me ha dado buena salud, me ha dado salvación, todas las bendiciones de Dios; me dio amigos cuando mis propios padres me echaron fuera y dijeron que me había vuelto loco. Mi iglesia me echó fuera, y dijo: “El ha perdido su mente”. Pero El dijo: “Si te dejaren, Yo te daré padres, madres, amigos”. ¡Aleluya! ¡Oh, Dios! Alrededor del mundo El lo ha hecho, vez tras vez, y vez tras vez, y vez tras vez. Yo estoy pensando de cuando el profeta le dijo a David: “Haz todo lo que está en tu corazón, porque Dios está contigo”. Y esa noche el Señor le habló al profeta, El dijo: “Ve dile a mi siervo David, Yo lo saqué de ese redil, y le di un nombre como el de los grandes del mundo”. Cuando yo pienso de eso, cómo Dios me sacó de las zanjas de pecado, me dio amigos por todo el mundo, mi corazón se estremece de emoción con estos pensamientos de Su gran Nombre. Bendito sea el Nombre del Señor.
46La única cosa, es que me pesa que no tenga más vidas que vivir para servirle a El. Hablando tocante a ceder algo, oh, no hay nada que ceder; todo es vencer; todo es ganar. Y si yo tuviera diez mil vidas, si yo pudiera regresar a los dieciséis años de edad, y ser rey sobre el mundo por diez mil años, o morir en estos momentos e irme al Cielo con Jesucristo, yo diría: “Permítanme irme ahorita mismo. Me gustaría irme para estar con El”. Porque yo ahora tengo Vida Eterna. Cuando pasaran diez mil años, yo iría al infierno. Pero ahora, cuando pasen los diez mil años, yo no tendré más tiempo que lo que tenía cuando entré allí. Amén. ¡Qué cosa!, ¡qué cosa! El es real. ¿Quién hizo las flores? ¿Quién puso los colores en ellas? El mismo Hombre que puso el color en la flor, puso el Espíritu Santo en mi corazón. ¡Gloria a Dios! El está aquí; sí, señor. No se alarme con El, debido a que El está aquí. Dios significa adoración. Dios es un objeto de adoración. Y a mí me gusta adorarle a El. El es mi Todo en todo. El es mi Paz. El es mi Padre, mi Madre, El es Todo lo que yo haya tenido, todo lo que alguna vez seré, todo está en El. ¡Oh, hermanos!, sólo levantemos nuestras manos y adorémosle.
47Oh, Señor, yo–yo simplemente no sé qué decir, Señor. El Espíritu de Tu Presencia está llevando mi alma de lugar a lugar. Oh, permite que surja en esta noche, Señor, eso por lo que te he pedido. Concédelo, oh Señor. Oh, Padre Dios, envía Tus bendiciones sobre Tu pueblo. Unge al pueblo; envía el Espíritu Santo en gran poder y en grandes medidas de gracia y amor. Concédelo, Señor. Oye nuestras plegarias. Te alabamos; te amamos; levantamos nuestras manos a Ti; elevamos nuestros corazones a Ti. Tú eres nuestra vida, nuestra alma, nuestro ser, nuestro alimento, nuestra agua. Tú eres nuestra vida, nuestra vista, todo lo que somos. Vivimos y respiramos por Ti, Señor. Oh, tómanos, Señor, moldéanos, fórmanos, apártanos del mundo. Oh, Dios, pon Tu Espíritu en nosotros. Tú dijiste: “Uds. son un pueblo peculiar, un sacerdocio real, un sacerdocio espiritual ofreciendo dones espirituales, los frutos de sus labios dando alabanza a Dios”. Eso es lo que estamos haciendo en estos momentos, Señor, dando alabanza a nuestro Dios, haciendo un sacrificio, abriendo nuestros labios, nuestra alabanza, y diciendo: “Te amamos, Señor; no nos importa lo que alguien diga. Te amamos. Tú eres nuestro Dios; Tú eres nuestro Salvador; nosotros... nuestro Sanador; Tú eres nuestro Rey; Tú eres nuestra salvación; Tú eres nuestra vida; Tú eres nuestra... Tú eres todo lo que somos, Señor. Tú eres eso para nosotros, y te damos gracias por ello”. Bendícenos, Señor. Nosotros esperamos en Ti, esperamos en Ti para que nos guíes. Envíanos adondequiera; haz todo lo que Tú quieras hacer con nosotros. Tómanos en Tu mano; Tú eres el Alfarero; nosotros somos el barro. Moldéanos y haznos conforme a Tu propia manera, Señor. Haznos imágenes de Dios. Concédelo, Señor.
48Ahora, Dios Padre, mientras te presentamos a Ti los enfermos en esta noche, mientras que ellos cruzan esta plataforma, permite que el Espíritu Santo venga, permite que el Angel de Dios quien me habló allá en Green’s Mill esa noche, permite que El quien ha hablado durante toda la jornada de la vida, permite que El venga aquí en esta noche, Señor, y que se pare y confirme estas palabras, y que haga esta Biblia vivir otra vez. Concédelo, Señor. Permítelo que sea así; concédelo. Que cada persona enferma que está aquí lo vea, se regocije, y te acepte a Ti como su Sanador. Que el pecador lo vea, se regocije, y te acepte a Ti como un Salvador. Que el creyente lo vea, se regocije, y sea lleno con el Espíritu Santo. Si Juan pudo recibir el Espíritu Santo tres meses antes que él naciera, cuando estaba muerto en el vientre de su madre, ¿qué debería hacernos a nosotros en esta noche, Señor? Oh, envía el Espíritu Santo y confirma Tu gran Palabra. En el Nombre de Jesús lo pedimos. Amén. Yo le amo, yo le amo, Porque El a mí me amó; Y me compró mi salvación, Allá en la cruz. Las damas cántenlo primero: “Yo le amo”. Yo le amo, (ahora los hombres) yo le amo, (todos juntos) Porque El a mí me amó; Y me compró mi salvación, Allá en la cruz.
49¿Del uno al qué? ¿Qué? “D”. [Lenguas e interpretaciones son dadas–Ed.]. ¡Alabado el Señor! ¡Alabado el Señor! El gozo del Señor es nuestra fortaleza, ¿no es así? Eso es nuestra fortaleza; así es como vivimos, es por el gozo del Señor que está en nuestros medios. Billy me acaba de decir que repartió tarjetas de oración “D”, del 1 al 50. ¿Quién tiene D, número 1?, levante su mano. Tarjeta de oración D, número 1. ¿Número 2? ¿Número 3? ¿Número 2? ¿Se puso de pie la número 2? ¿D, número 2? ¿Número 3? ¿Número 4? ¿En dónde está 4?, levante su mano. Número 4, 5, 6, 7, 8, 9, 10. Formen una fila aquí ahora. ¡Oh, hermano! ... sólo creer, Todo es posible, sólo creer; Sólo creer, sólo creer, Todo es posible, sólo creer.
50Muy bien, ¿número 10? ¿Número 11? D, número 11, ¿quién la tiene? ¿D- 11? ¿Ya está él allí? Muy bien, pónganlos en la fila allá atrás. D-11. ¿D-12? ¿Quién tiene D-12? ¿Tú, hijo? Muy bien, ven y ocupa tu lugar. ¿D-12?, ¿D- 13?, levante su mano; muy bien. ¿14?, levante su mano. ¿D-14, D-15, 16, 17, 18, 19, 20? D-20, no vi su mano; muy bien, está bien. Muy bien, sólo continúen alinéandose allá atrás. Algunos de los ujieres, por favor ayúdenle allá atrás a formar la fila a aquellos. ¿D-20? Muévelos para atrás, Billy, mueve la fila para atrás, pónlos al lado. Hagamos una fila grande allá. Oh, me siento bien. Amén. Amén. Yo no cambiaría esto por nada. Si estoy loco, déjenme solo. Yo soy feliz de esta manera. Soy más feliz de esta manera que cuando yo tenía mi “mente cabal”, como Uds. lo llaman. Yo tengo mi mente cabal. Yo tengo... Yo quiero la mente de Cristo; eso es lo que yo quiero. Y es muy... siempre es contraria al mundo.
51Muy bien, ¿D-20? ¿21?, ¿quién tiene D-21? Muy bien, señor, allá. ¿22?, levante su mano. ¿23, 24, 25, 26, 27, 28, 29, 30? ¿Quién tiene D-30? Yo no vi esa mano. ¿D-30? Muy bien hermana allá atrás, venga. Muy bien, como que dejamos... para que ellos no... subiremos la fila. Ahora, recuerden: cualquiera que tenga una tarjeta de oración, consérvela; Uds. van a subir a la plataforma. ¿Ven? Vamos a orar por Uds. Si nosotros le damos una tarjeta de oración, estamos obligados a hacer eso. ¡Oh, cuán maravilloso! ¿31?, ¿quién tiene D-31? Allá muy atrás. ¿32, 33, 34? ¿34, 35, 36, 37, 38, 39, 40? “D”, del 1 al 40. ¿Cuántos dijo él que repartió? 50. No sabemos exactamente lo que sucederá en la fila de oración, pudiera pararse, seguir, Uds. saben como es. Y esa es la razón que los llamamos– llamamos de acuerdo al número, porque no sabemos exactamente en dónde será. Muy bien, ¿41?, ¿quién tiene D-41? Allá, muy bien. ¿42? ¿42? Muy bien. ¿43, 44, 45? 45, no lo vi. Muy bien. ¿46?, venga aquí. ¿47, 48, 49, 50? ¿Quién tiene la tarjeta de oración número 50? Muy bien. ¿Cuántas él...? 50. Creo que esas son todas, todas las....
52Ahora, hay algunas tarjetas de oración dispersas. Pueda que sea algunas de estas, pueda que no... pueda que no las alcancemos. Pero permítanles pararse en la fila, eso pudiera ayudarles. Así que, como Uds. saben, uno le da a una persona una tarjeta de oración, y él en ese momento está sanado ochenta por ciento. Los hermanos dicen que cuando le dan a alguien una tarjeta de oración, dicen que ellos [el Hermano Branham hace un sonido de soplido–Ed.]; eso está... eso hace algo (¿ven Uds.?), les hace creerlo. Muy bien, ahora ellas están dispersas. Ahora, recuerden: antes que terminen estos servicios, habrá una noche en la que llamaremos a toda tarjeta de oración en el edificio (¿ven?), los traeremos a la plataforma, a cada uno. Ahora, ¿cuántos no tienen una tarjeta de oración y Uds. están enfermos y quieren que el Señor los sane?, levanten su mano. Muy bien, sólo crean; eso es todo lo que Uds. necesitan hacer. ¿Necesitan Uds. un momento para ponerlos en fila allí? Tarareémosla quietamente ahora mientras nos estamos preparando para la fila.
53Ahora, recuerden... ¿Hay alguien aquí por primera vez? ¡Oh, miren nada más! Gracias. ¿Ven Uds.?, yo–yo quisiera que todos vinieran a la misma vez en una noche. ¿Hay alguien aquí que nunca antes ha estado en una de mis reuniones?, veamos sus manos. Bueno, miren eso. Estamos muy contentos que Uds. están aquí. Quizás yo–yo tenga que repasar esto sólo un poquito. Yo había propuesto en mi corazón hacer algo diferente en esta noche. Yo propuse en mi corazón sólo traer esa fila de oración sin parar, y orar por ellos. Eso es lo que yo estaba pensando hacer; esa es la razón que llamé esa fila. Quizás yo tenga que explicar esto a algunas de las personas, las que vienen por primera vez, si Uds. tienen sólo un momento.
54¿Ven Uds.?, nosotros creemos que estamos viviendo en los últimos días. Creemos que Jesucristo prometió, cuando El estaba en la tierra, que, “él que cree en Mí, las obras que Yo hago él las hará también”. El dijo: “Un poquito y el mundo no me verá más; mas vosotros me veréis, porque Yo estaré con vosotros y en vosotros, hasta el fin del mundo”. Ahora, si podemos darnos cuenta lo que Jesús era hace mucho tiempo, las obras que El hizo, entonces podemos darnos cuenta de las obras que El hará ahora. ¿Es correcto eso, Uds. personas que vienen por primera vez? Ahora, sólo tomemos un momento, y démonos cuenta de las obras que El hizo. Sólo pensemos. ¿Se llamó a Sí mismo un Sanador? No. ¿Reclamó sanar? No. El dijo: “No soy Yo el que hace las obras, es Mi Padre que mora en Mí”. ¿Es correcto eso?
55Y cuando El pasó por el–el estanque... por el estanque de Betesda... Yacían allí grandes multitudes de gente lisiadas, cojos, ciegos, debilitados, esperando el movimiento del agua... Y Jesús... No... había un hombre acostado allí. El–él no era ciego; él podía caminar, pero él tenía alguna clase de problema, quizás era un problema prostático, o–o tuberculosis. Estaba inactivo; él lo había tenido por muchos... treinta y ocho años, creo yo. Eso no iba a matarlo. El estaba acostado en un jergón, y El le dijo: “¿Quieres ser sano?” Y él dijo: “Señor, yo no tengo a nadie que me meta al agua”. Ahora, recuerden, Jesús dijo que El sabía que el hombre había estado de esta manera por mucho tiempo. Ahora, El lo sabía. Ahora, El lo sanó, y se fue caminando, y dejó a esa multitud que yacía allí. ¿Es correcto eso? Jesucristo el mismo ayer, hoy, y por los siglos, ¿e hizo eso? El lo hizo. Entonces El fue interrogado, ¿y qué dijo El? Ahora, eso está en San Juan 5:19; ahora escuchen a Sus palabras: “De cierto, de cierto os digo, no puede el Hijo hacer nada por Sí mismo, sino lo que ve hacer al Padre; eso hace el Hijo igualmente”. [El Hermano Branham parafrasea Jn. 5:19–Trad.].
56Retrocedamos y veamos si eso es verdad. Después que El fue ungido de Dios, lleno con el Espíritu Santo (porque el Mesías fue el Ungido, ¿es correcto eso, hermanos?)... El–el Ungido... El era un hombre, en cuanto a hombre se refiere. El nació, comió, bebió, tuvo carne y sangre como nosotros tenemos. Pero Su Sangre no era... El no era judío; ni tampoco El era gentil. El era Dios. ¿Ven? La sangre viene del sexo masculino, ¿cuántos saben eso? El no era la sangre de Su madre, ella era judía. Y entonces, ¿quién era su Padre? ¿Quién era Su Padre? Dios. Entonces Dios no tiene sangre porque Dios es Espíritu. Pero El creó una célula de Sangre virgen en el vientre de María. Sin deseo sexual dio a luz al Hijo: Jesucristo. A través de esa Sangre, yo soy santificado. A través de esa Sangre, un pecador es limpiado. A través de esa Sangre, es en lo que yo tengo fe para esta sanidad aquí. A través de esa Sangre, mi vida es cambiada. Eso es la Sangre.
57Cuando El tenía treinta años, el Espíritu Santo vino sobre El como paloma, y empezó Su primer ministerio. Veamos lo que El hizo: “Las obras que Yo hago”. Nos damos cuenta que la primera cosa que El hizo, es que había un hombre... Andrés fue y encontró a Pedro, su nombre en ese entonces era Simón, y lo llevó a Jesús y Jesús le dijo: “Tú nombre es Simón, y el nombre de tu padre es Jonás. Tú eres el hijo de Jonás”. ¿Es correcto eso? La primera cosa que El hizo... Ahora, ¿cree Ud. que Simón...? El–él era un fariseo, de la iglesia de los fariseos; somos enseñados por los relatos de la Biblia que él era un fariseo. Por lo tanto él había sido enseñado que habría un Profeta que se levantaría, como Moisés dijo: “Se levantará un Profeta”. ¿Cuántos saben que el Mesías sería un Profeta? “El Señor tu Dios levantará un Profeta como yo”, dijo Moisés. El sería un Dios-Profeta. Y tan pronto como él se dio cuenta que El sabía quien era él, él lo reconoció a El.
58Entonces un hombre llamado Felipe, fue a otra región a quince millas [24 km.–Trad.] alrededor de las montañas, y encontró a un hombre llamado Natanael, su amigo, debajo de una higuera, orando. El dijo: “Ven y ve a quien encontramos: Jesús de Nazaret, el Hijo de José”. El dijo: “Mira, ¿pudiera haber alguna cosa buena que salga de Nazaret?” Yo pienso que él le dio la mejor respuesta que cualquier hombre podía dar, dijo: “Ven y ve”. No sólo te sientes allí y critiques; ven, date cuenta por ti mismo. Y yo me los puedo imaginar yendo alrededor de la colina, ellos dijeron: “Mira, ¿conoces a ese pescador al que le compraste ese... esos pescados en aquella ocasión y que él ni siquiera podía firmar el recibo, no podía firmar su nombre, ni nada?” “Sí; oh, tú estás hablando tocante a Simón, el–el pescador, el pescador corpulento”. “Sí. El estuvo delante de Este, que sabemos que es el Mesías, y El le dijo cuál era su nombre, y le dijo el nombre de su padre”. “¡Ah, no me digas!”, dijo Natanael: “Tú te has ido al otro extremo”.
59Pero tan pronto como él llegó a la congregación, algo como ésta, Jesús quizás estaba ministrando a los enfermos. El miró alrededor, El lo vio venir a él y El dijo: “He aquí un israelita en el cual no hay engaño”. Bueno, eso lo sorprendió. ¿Cómo sabía El que él era un israelita? No por la manera que él vestía, porque todos los orientales visten igual: turbante, manto. El dijo: “Un israelita en quien no hay engaño”. En otras palabras, un–un hombre sin engaño, un Cristiano, un verdadero creyente, como nosotros lo llamaríamos. El dijo: “Rabí (significa maestro), ¿cuándo me conociste? Bueno, esta es nuestra primera vez que nos encontramos, ¿cuándo me conociste?” El dijo: “Antes que Felipe te llamara, cuando tú estabas debajo de la higuera, Yo te vi”. ¡Qué ojos!, quince millas [24.15 km.–Trad.] dándole la vuelta a la montaña, “Yo te vi antes que vinieras a la reunión, debajo de esa higuera”. El dijo: “Rabí, Tú eres el Hijo de Dios; Tú eres el Rey de Israel”. Jesús dijo: “Porque te dije eso, tú crees; tú verás cosas mayores que estas”.
60Entonces... Por supuesto había de aquellos parados allí que dijeron: “Ahora, ese hombre...” Ellos no podían negarlo que no estaba sucediendo, pero ellos dijeron: “El es Beelzebú”. ¿Cuántos saben eso? Beelzebú es un adivino, un diablo. “El está haciendo eso por medio del poder del diablo”. Y Jesús dijo: “Yo los perdono por eso, pero algún día el Espíritu Santo va a venir a hacer la misma cosa que Yo hago, y una palabra en contra de ello, nunca será perdonada en este mundo, o en el mundo venidero”. Porque ellos llamaron al Espíritu de Dios una cosa impura. La Escritura dice eso.
61Ahora, nos damos cuenta que muchas cosas... El subió a Samaria... y esa es otra nacionali-... otra raza de gente, como el pueblo de Cam, Sem, y Jafet. Ahora, El fue al samaritano, lo cual es mitad judío y gentil. Y una mujer estaba en el pozo, y El habló con ella por unos minutos, El dijo: “Dame de beber”. Ella dijo: “El pozo es hondo; no es costumbre que Uds.–Uds. llamen a un judío a... un judío le pida a un samaritano algo como eso”. Dijo: “Nosotros no tenemos tratos el uno con el otro”. Y a medida que continuaba, la conversación continuaba, finalmente El dijo: “Ve, trae a tu marido”. Y ella fue a traer... Ella dijo: “Bueno, no tengo marido, y....”
62¿Está alguien enfermo allá atrás? Muy bien, siéntenla; sólo siéntenla. Ahora, ¿es ese un ministro el que tiene sus manos sobre ella? Ponga sus manos sobre ella. Señor Dios, en el Nombre de Jesucristo, el Hijo de Dios, quita la enfermedad diabólica de esa hermana. Que el poder de Dios sane su cuerpo. Lo echamos fuera por fe. En el Nombre de Jesús. Amén. Muy bien. No dude; todo estará bien ahora. Amén.
63Y así que cuando la mujer vino y ella dijo: “Yo tengo....” El dijo: “Ve, trae a tu marido”. Ella dijo: “No tengo marido”. Dijo: “Eso es verdad; tú has tenido cinco, y con el que estás viviendo, no es tu marido”. ¿Qué dijo ella? “Señor, yo...” Ahora, escuchen esto ahora: “Señor, yo percibo que Tú eres un Profeta”. ¿Cuántos saben eso? “Yo percibo que...” Si Uds. siguen esa referencia, significa “ese” Profeta que había de venir. “Yo percibo que Tú eres el Profeta”. Ella dijo: “Sabemos que cuando el Mesías venga, El nos declarará estas cosas”. ¿Es correcto eso? Bueno, eso era la señal del Mesías. Y El dijo: “Yo soy, el que habla contigo”. Esa misma señal Mesiánica será la misma hoy, como lo fue en ese entonces, ¿es correcto eso? Tendría que ser si Jesucristo es el mismo ayer, hoy, y por los siglos. “Las obras que Yo hago, Uds. haréis también”.
64Ahora, si la mujer necesita algo de aire, ella está enferma, o como desmayándose, está bien, pueden sacarla para que tome aire (está bien) si ella quiere. Pero no... Sólo tengan fe, ella estará bien. Sólo déjenla sola. Muy bien. Ahora, pongan su atención acá. Ahora, yo iba a pasar esta fila, sólo pasarlos sin parar y orar por Uds. ¿Cuántos si yo... dicen que si yo hago eso, Uds. creerían que serán sanados?, levanten su mano; porque “estás señales seguirán a los que creen; si ellos ponen manos sobre....” ¿Cuántos en este edificio son desconocidos para mí, de los cuales yo no sé nada?, levanten sus manos. Todo alrededor, de los cuales yo no sé nada. Muy bien, si Jesucristo, el mismo ayer, hoy, y por los siglos....
65Aquí, ¿soy yo un desconocido para Ud.? [El hombre dice: “Sí”–Ed.]. Muy bien, para la nueva audiencia. Sólo ésta, o si en alguna parte que alguien necesite algo de ayuda a lo largo de la fila, pararemos. Yo no conozco a este hombre; yo nunca lo he visto, yo no sé nada en lo absoluto, por lo que El está parado aquí. Dios lo sabe. Ahora, si Jesús ha resucitado de los muertos, y yo he dicho la verdad acerca de El, entonces si El ha resucitado y esta es la última señal que El prometió, exactamente como lo dijo: “Como fue en los días de Sodoma...” Y eso es exactamente lo que Dios hizo en los días de Sodoma. ¿Cuántos han estado aquí esta semana para entender eso? Eso es exactamente la señal que Dios dio a Sodoma. Y Jesús dijo que se repetiría otra vez un poco antes de Su Venida. ¿Cuántos saben que la Biblia dice eso? Cuando el Angel con Su espalda volteada, dijo: “Abraham, ¿en dónde está Sara, tu mujer?” ¿Cómo sabía quién era él? Dijo: “Ella está en la tienda”. Y El dijo lo que iba a suceder con ella. Y ella se rió en la tienda. Y El dijo: “¿Por qué se rió ella?” ¿Ven?, El dijo: “Eso sucederá otra vez antes del tiempo del fin”.
66Yo no conozco al hombre, nunca lo he visto, pero aquí–aquí está un caso como cuando nuestro Señor y Simón se encontraron. Correcto, de la misma manera. Muy bien, somos desconocidos. Ahora, el hombre pudiera ser un infiel; él pudiera ser un hipócrita; él pudiera ser un Cristiano. El pudiera estar enfermo; él pudiera estar necesitado; yo–yo no sé. El pudiera necesitar dinero. Yo no sé lo que él quiere; él solamente está parado ahí, un hombre. Pero para Uds. que nos visitan por primera vez y el hombre... Yo levanto mi mano, yo nunca lo he visto, de que yo sepa. El levantó su mano testificando que yo no lo conocía y que él no me conocía, ¿no es eso correcto, señor? [El hombre dice: “Sí”–Ed.]. Correcto. Levante su mano para que así la gente vea; muy bien. Aquí están dos hombres; ahora, si Jesucristo se levantó de los muertos... Ahora, si el hombre está enfermo y necesita sanidad, yo no pudiera hacer eso. Porque cualquier bendición redentiva por la cual Jesús murió, ya está pagada. Ahora, pero si Cristo está aquí, El le pudiera hablar a Ud. y decirle algo tocante a Ud. mismo, ¿es correcto eso? Es una condición nerviosa; Ud. está extremadamente nervioso. Y aparte de eso, Ud. tiene a alguien en su mente por quien está orando. Esos son dos niños; ellos están en un hospital para dementes. [El hombre dice: “Eso es verdad”–Ed.]. Eso es exactamente correcto. Ud. está orando por ellos. El nombre de Ud. es Sr. McCree. [“Sí, señor”]. Váyase a casa, reciba su sanidad, y sea sano, en el Nombre de Jesús. ¿Creen Uds.? Tengan fe en Dios.
67Muy bien, venga. Tenga fe. Ahora, sólo voy a empezar a orar por la gente ahora. Pero esperen (esta mujer aquí), sólo un momento. Yo quiero tomar a un hombre y a una mujer, para que ellos puedan ver. Muy bien. Somos desconocidos uno del otro. Jesucristo nos conoce a ambos, ¿no es así? Yo–yo no la conozco a Ud., Ud. no me conoce a mí, así que somos desconocidos. Pero Ud. no está aquí por Ud. misma; está aquí por alguien más. Ud. ya ha aceptado su sanidad, anoche. Eso es la verdad. Muy bien. Pero Ud. está aquí por su esposo. El no está aquí; él está en el estado de Oregón. Tiene cáncer y él se ha descarriado, y Ud. está aquí por él. Correcto. Eso es ASI DICE EL SEÑOR. Váyase, crea. Tengan fe en Dios. ¿Creen Uds.?
68Ahora, oremos–oremos ahora. ¿Cuántos de los que nos visitan por primera vez creen ahora?, levanten sus manos, digan: “Yo creo”. Dios los bendiga. Bueno. Muy bien ahora, para pasar esta fila (yo los tengo a todos parados aquí), sólo oremos por ellos, pongamos nuestras manos sobre ellos a medida que pasan. Muy bien. El Señor conoce de qué se trata todo. Venga, hermana. Ahora, Dios Padre, estoy orando por esta mujer y poniendo mis manos, mientras la unción del Espíritu Santo está sobre mí.
69[Porción no grabada en la cinta–Ed.]. Váyase a casa y sea sana. Crea con todo su corazón y sea sana. ¿Ven? Eso... es–es... El Espíritu Santo está aquí. Uds. lo creen. ¿Lo creen Uds.? ¿Ven? Eso no es... Cuando esa gente pasa por aquí, aunque yo no lo diga, eso no quiere decir que ellos no son sanados. ¿Ven?, El todavía está aquí.
70Aquí, esta mujer. Somos desconocidos el uno del otro. El Señor Jesús nos conoce a ambos. ¿Lo cree Ud. que El me puede revelar cuál es su problema? Muy bien. Ud. tiene una condición nerviosa, su mente se le perturba, complicaciones. ¿Cree Ud. que El la conoce? Su nombre es Alice Wilson. Ud. vive en el 204 (correcto); ese es el número de su calle. ¿Cree Ud. que ahora está sanada? Váyase a casa, Ud. tiene su sanidad. [La señora dice: “Gracias...?...”–Ed.]. Dios la bendiga.
71¿Cree Ud., hermana? La veo cojeando. ¿Cree Ud. que Dios la sanará? En el Nombre de Jesucristo, que sea Ud. sanada. Amén. Venga. ¿Cree Ud., mi hermano? [El hermano dice: “Sí, yo creo”–Ed.]. En el Nombre de Jesucristo, que reciba Ud. su sanidad. Recuerde: el mismo Nombre que hizo a Juan brincar cuando él estaba muerto, ha sido nombrado sobre Ud., mientras la unción del Espíritu Santo está aquí. Vaya regocijándose. [“Amén”]. Amén. Señor Jesús, sana a este, mi hermano. Hazlo sano, en el Nombre de Jesucristo. Amén. Venga, mi hermana. En el Nombre de Jesucristo, que sea Ud. sana. Amén. Venga, mi hermana. ¿Le cree ahora a El? En el Nombre de Jesucristo, yo pongo mis manos sobre ella. Tú dijiste: “Estas señales seguirán a los que creen”. Que ella sea sanada. Amén. ¿Cree Ud., mi hermano? En el Nombre de Jesucristo, yo pongo manos sobre mi hermano para su sanidad. Amén. Siga.... Venga ahora. Crean con todo su corazón.
72[Porción no grabada en la cinta–Ed.]. Pero Ud. no viene por Ud. misma, sino por alguien más. Ellos tienen cáncer. Viven en Arkansas. Váyase, creyendo, ellos sanarán. Sólo continúen creyendo, continúen creyendo, continúen orando. En el Nombre de Jesucristo, que mi hermano sea sanado. Amén. ¿Cree Ud.? Vaya y cómase ahora una hamburguesa. Ese estómago nervioso le dejó. En el Nombre de Jesucristo, que mi hermano sea sanado. Amén. [Porción no grabada en la cinta–Ed.]. Sentado allá un poquito atrás, con problema del ojo. Dios lo sana. Váyase a casa, sea sano. Jesucristo lo sanó. En el Nombre de Jesucristo, que mi hermana sea sanada. En el Nombre de Jesucristo, que mi hermana sea sanada.
73Está tan atrás... Está allá atrás en medio. Hay dos mujeres. Una de ellas tiene venas varicosas. Otra sentada enseguida de ella tiene algo mal en su cuello, y problema del intestino. Levántense. Jesucristo las sana a Uds. ¡Aleluya! Crean. Ellas estaban sentadas allí orando por ella. Eso fue lo que lo logró. Oren el uno por el otro. Tengan fe. ¿Ven? Sólo tengan fe en Dios.
74En el Nombre de Jesucristo, váyase, y sea sana. Venga, hermana querida. En el Nombre de Jesucristo, que ella sea sanada. Venga, mi hermano. En el Nombre de Jesucristo, que él sea sanado. Concédelo. Este muchachito, oh, Señor Dios, sana a este muchachito inválido, y que él camine y sea sano. En el Nombre de Jesucristo. Bendice a nuestra hermana y sánala, en el Nombre de Jesús. Sana a mi hermano, Padre, yo pido en el Nombre de Jesús. Amén. Venga, hermana querida. En el Nombre de Jesucristo, que ella sea sanada. En el Nombre de Jesucristo, que mi hermana sea sanada. Amén. En el Nombre de Jesucristo, que mi hermano sea sanado. En el Nombre de Jesucristo, que mi hermano sea sanado. Sentada allá atrás mirándome, al fin de la fila, señora allá con problema de cadera y de espalda, Jesucristo la sana. Váyase a casa y crea. Dios la bendiga. Venga. En el Nombre de Jesús, que sea sanado. Amén.
75¿Cómo está Ud.? ¿Fue este...? Somos desconocidos el uno del otro, señor. Yo no lo conozco. Nunca lo he visto a Ud. Sólo somos hombres que se han encontrado aquí en la tierra; eso es todo. ¿Cree Ud. que el Dios del Cielo que levantó a Su Hijo Jesús, lo conoce a Ud.? ¿Cree Ud. eso? Esa es buena fe. Si Dios puede decirme cuál es su problema, ¿me cree Ud. que soy Su siervo? En primer lugar, Ud. tiene artritis. Ud. casi no puede levantarse en la mañana. Correcto. Y Ud. también tiene problema del hígado. Y Ud. es Católico por fe. Correcto. Ud. trae a un amigo con Ud. El está sentado allí. ¿Cree Ud. que Dios puede decirme cuál es el problema de él? ¿Lo cree Ud.? El tiene problema en su pierna, sus rodillas; como que él tiene complicaciones. Eso es correcto, ¿no es así? Todo se ha ido. Váyanse a casa y sean sanos, Uds. dos. Jesucristo los sana, señor. Amén. Amén.
76¿Creen Uds.? Todas las cosas son posibles; sólo creer. ¿Cuántos del resto de Uds. creen con todo su corazón? Ahora, la Biblia dice: “Estas señales seguirán a los que creen”. No tenemos tiempo para llamar más tarjetas de oración; son después de las diez. Pongan sus manos uno sobre el otro. Yo voy a orar por Uds. desde aquí. A mí no me interesa cuál es su problema. Sólo pongan sus manos el uno sobre el otro. A mí no me interesa cuál es su problema. La Biblia dice: “Estas señales seguirán a los que creen”. El Espíritu Santo que me está haciendo feliz, lo está haciendo a Ud. feliz; así que es el mismo Dios. Cada uno de Uds., en cualquier parte, pongan sus manos el uno sobre el otro y crean con todo lo que está en Uds.
77Oh Señor Dios, Creador de los cielos y tierra, yo ahora reprendo al diablo, el poder del enemigo. Satanás, tú no puedes poseer a esta gente por más tiempo. Ellos creen la Palabra, igual como María lo hizo. Ellos están aceptando la Palabra igual como María lo hizo. En el Nombre de Jesucristo, sal de ellos. Uds. espíritus diabólicos de enfermedades y aflicciones, dejen a la gente, para que ella pueda ser sana, en el Nombre de Jesucristo